Todos somos actores premiados.
Publicado por Patricio Varsariah el domingo, febrero 8, 2026

Vivimos rodeados de sonrisas ensayadas, frases automáticas y gestos que no siempre dicen la verdad. En este texto no se busca señalar ni juzgar, sino detenernos un instante y mirar con honestidad aquello que casi todos compartimos, pero pocos nos atrevemos a nombrar: las máscaras cotidianas y las verdades que escondemos, incluso de nosotros mismos.
Sonreímos a familiares que no soportamos. Decimos “estoy bien” mientras por dentro algo se derrumba. Nos sentamos en reuniones fingiendo atención, mientras en silencio repasamos la lista de la compra o las preocupaciones del día.
Y aquí está la verdad que todos conocemos, aunque rara vez nombramos: sabemos que los demás también están actuando… y aun así seguimos con la función.
La vida se parece a una gigantesca obra shakespeariana cuyo guion no escrito repite una consigna clara: “No dejes que vean el desastre. Publicamos fotos felices cuando el alma está cansada. Aplaudimos a quienes envidiamos. Mostramos fortaleza cuando lo único que necesitamos es descanso.
Entonces surge la pregunta inevitable: ¿fingimos para convencer a los demás… o para no enfrentarnos a nosotros mismos? Probablemente ambas cosas.
Quizá estas pequeñas ilusiones, estas máscaras cotidianas, sean parte de lo que nos mantiene cuerdos. Por eso, la próxima vez que alguien diga “sé tú mismo”, tal vez merezca una sonrisa irónica. Porque, seamos honestos, casi nadie lo es del todo.
El propósito de compartir una verdad desnuda como esta no es impactar. Es revelar. Recordarnos que, más allá de la charla trivial y de las máscaras de cortesía, somos mucho más parecidos de lo que creemos. Esa es, tal vez, la mayor verdad de todas: compartimos los mismos miedos, las mismas esperanzas, las mismas preguntas sin respuesta. Y es ahí donde ocurre la verdadera conexión.
Si nos atreviéramos a soltar un poco la actuación y a compartir más verdades desnudas, quizá el mundo —y nosotros con él— se sentiría un poco más ligero. No para exhibirnos, sino para descansar de fingir.
Y ahora dime, en silencio si hace falta: ¿cuál es la verdad desnuda que llevas tiempo ocultando… incluso de ti mismo?
¡Gracias por leer!
Patricio Varsariah.
