Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


un profundo miedo infundado

noviembre 11, 2015


 

Muchas veces tenemos miedo… miedo a lo que podríamos no ser capaces de hacer. Miedo a lo que podrían pensar si lo intentamos. De esta manera dejamos que nuestros temores se apoderen de nuestras esperanzas. Dichos temores nos azuzan la existencia cotidiana, con punzadas imperceptibles y no como aliciente.

Quien no está preso de sus necesidades, está preso de sus propios miedos. Unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen y otros por el pánico de perder lo que ya tienen. Vivimos entre temores. No es  que carezcamos de valor, es que nuestra actitud  nos ayuda a caer a veces en la temeridad y la cobardía, siendo la perseverancia la virtud para no caer en los extremos. La ansiedad o la angustia son situaciones que aparentemente significan lo mismo: en general es un estado de ánimo relacionado con el miedo, que provoca en nosotros una inquietud y un malestar interior, así como una reacción corporal que nos predispone a enfrentarnos a un peligro inminente.
            
Existen situaciones que nos paralizan. Realmente, en cada situación habitan posibilidades inquietantes, asuntos que podrían derivar en malas direcciones. Sin embargo no debería ser así, No deberíamos tener miedo a todo lo que no podemos controlar, ni miedo a lo desconocido, ni a lo diferente, sólo a lo que podamos vivir como un peligro amenazante a nuestra forma de vida. El hecho es, que ese temor nos acompaña como una sombra casi constitutiva, pensando siempre en lo que ocurriría de no ir bien las cosas. Hay quien siempre y en cada instante está pensando en lo que sucederá.
            
El miedo adopta diferentes formas, miedo a no ser recompensados, miedo a fracasar, miedo de nuestra propia debilidad, miedo al sentimiento que genera en nosotros tener que llegar a cierto punto y no ser capaces de lograrlo, etc. Sólo el hecho de vivir, es encontrarse con esos temores, compartiendo con ellos la jornada diaria. Y a través de vivirlos debemos ser capaces de sobreponernos a estas persecuciones permanentes, o al menos saber “caminar” a su lado. Todo lo que hacemos, lo hacemos con el pensamiento. Pero nos preguntamos,  si debemos detener el pensamiento, en una pregunta poco acertada, pues quien quiere detener el pensar, siempre estará sometido a continuos temores.
             
Tenemos que tener presente que el tiempo y el pensamiento son las fuente del miedo. Debemos estar siempre dispuestos a ver la realidad de las cosas. Siempre es necesario que pongamos todo nuestro ser en descubrir la relación que tenemos con el mundo, para dominar nuestros propios temores, asumiendo con fuerza y en cada instante, estar dispuesto a elegir en cada momento las mejores resoluciones, e incluso afrontar las consecuencias de los hechos. Siempre un conjunto de pequeños temores, nos pueden evitar todo un profundo miedo infundado y conseguir una victoria personal antes cualquier empeño que estemos dispuesto a realizar.


 

para llegar a soluciones positivas

noviembre 11, 2015
A lo largo de nuestra vida nos encontraremos con grandes obstáculos, con dificultades extremas, que nos hacen pensar que no vamos a ser capaces de lograr nuestros objetivos, que vamos a fracasar y que no merece la pena seguir luchando.        
             
Todo lo comprendo. Pero  la clave para no desistir es tener una mente clara, es decir, que sepamos siempre hacia donde nos dirigimos y un corazón valiente lleno de coraje  para atajar todas las adversidades. Vivimos en una sociedad emocionalmente cansada; así nos lo dicen diariamente los medios de comunicación, una sociedad que se queja demasiado, que es triste, a la que le falta proyecto individual y colectivo. En verdad todos somos hijos de esta sociedad que nos ha tocado vivir, con mucha información, pero desgraciadamente con pocas ilusiones.
             
Considero que un error, es siempre una fuente de aprendizaje, algo de lo que tenemos que sacar lecciones valiosas para emprender nuevas metas, y enmendarlo para que ese fracaso no nos hunda. Cuántas veces hemos oído decir: “el camino nunca es fácil, tiene tantas rosas como espinas. Comprendo que si fuera tan sencillo, no valdría la pena. Por eso cuando cometemos errores, cuando las cosas no nos salen bien, debemos volver a levantarnos y seguir intentándolo.
             
Si fijamos nuestra mente en la idea de rendirnos, no es una opción, no podemos darnos por vencidos y continuar luchando. En cierto que podemos tener más o menos éxito a la hora de conseguir esos objetivos que nos hemos planteados pero, lo que está claro, es que tenemos muchísimas más posibilidades de triunfar si seguimos luchando que si nos damos por vencidos, puesto que al rendirnos nuestras posibilidades irán reduciéndose a cero.

Si, ¿por qué darnos por vencidos? Si el impulso que realmente necesitamos para no tirar la toalla, siempre está dentro de nosotros mismos. Pero lo reconozco, el cuerpo humano tiene un límite y es cuando decimos; “esto es imposible” “no hay manera de hacerle comprender”  “por mí no a ha quedado”; son estas y algunas más, las que se nos vienen a la mente cuando realmente no encontramos solución a lo pasado. 

Sí, es muy triste, existen días y momentos en los cuales sucumbimos y nos dejamos llevar por la derrota. ¿Cómo superar nuestras limitaciones y bloqueos, para conseguir reforzar nuestra autoconfianza? ¡No es nada fácil! La motivación es un “motor” propio que nos sale de dentro. Entonces, ¿qué cosa nos falta?
             
El que dispone de voluntad en sí mismo, ya dispone de una motivación para vencer esas dificultades, y si al mismo tiempo es capaz de renunciar a la satisfacción de lo inmediato, seguro que tendrá visión de futuro. 

Los triunfadores no se hacen de un día para otro, sino de empujes, desvelos y obstinaciones, para llegar a soluciones positivas. Aprender a vivir, es ser capaz de superar las frustraciones que la vida nos impone con su devenir, con el único fin de encontrarnos con lo mejor de sí, braceando contra el oleaje, a pesar de que la vida nos impida avanzar.

He dicho...
                   Patricio Varsariah.
 

dar sin expectativas y sin temores

noviembre 10, 2015


 
Al sentirnos dañados por asuntos dolorosos con los que hemos tenido que convivir, tendemos a crearnos una capa de protección, cubriendo nuestras heridas con todas las capas que creemos convenientes. Estas capas nos sirven para determinadas situaciones, sin embargo, no nos permiten mostrar nuestra intimidad, incluso nos cerramos al amor. Nuestra belleza, y esencia de cómo somos realmente está bajo todas esas capas, y permitimos a muy pocas personas, y durante cortos periodos de tiempo acceder a nuestro ser más puro e inocente, donde más vulnerables nos encontramos, y a la vez más auténticos somos.

Cualquier experiencia que nos lleve al contexto de nuestras heridas hace que nos pongamos a la defensiva; ya que emerge un propio sentimiento de culpabilidad del que pretendemos escapar. Cerrar nuestras heridas requiere de paciencia, de conciencia sobre lo que nos ocurre; de aceptación, y de un gran valor para exponernos al mundo que nos rodea; sin temor al daño con el que nos podamos encontrar; abriéndonos poco a poco a las experiencias que nos brinda la vida. Por supuesto que te haré daño. Por supuesto que me harás daño. Por supuesto que nos haremos daño el uno al otro. Pero esta es la condición misma de la existencia. Para llegar a ser primavera, significa aceptar el riesgo de invierno. Para llegar a ser presencia, significa aceptar el riesgo de la ausencia.

Al hacernos conscientes de nuestras heridas, y lo que suponen en nuestras vidas, estamos a su vez en una mayor apertura para experimentar la gratitud. Puesto que permitimos una mayor conexión con las demás personas; a través de la confianza y la comprensión, dejando a un lado el temor a que nos puedan traicionar. El miedo y la desconfianza impiden que experimentemos el sentimiento de agradecimiento, manteniéndonos alerta ante la posibilidad de que haya un interés oculto. Cuando recibimos un halago, nos reconocen nuestra labor en algún ámbito, y nos ofrecen unas palabras bonitas acerca de lo que suponemos para alguien; de inmediato se enciende la alarma, interpretamos que existen unos intereses ocultos, y que, lo que nos están diciendo no es real.

En esas ocasiones estamos dejando de ser agradecidos, al desviar la atención y centrarnos en nuestros miedos, que son los que permanecen constantes e impiden que encajemos cualquier muestra de afecto y aprecio. Boicoteamos así nuestras vidas aumentando nuestras capas de protección, que nos vuelven impermeables incluso ante la experiencia del amor.

La gratitud se puede expresar de muchas formas, a través de nuestra conducta, con un gesto, una mirada, un abrazo, una sonrisa. No solo con palabras agradecemos, contamos con multitud de recursos. Cuando existe un agradecimiento de corazón resulta conmovedor. La actitud de la gratitud va más allá de las personas, se extiende a la vida y la naturaleza, las circunstancias y las lecciones que aprendemos en cada situación. Este sentimiento tan poderoso tiene cabida en las personas que se sienten satisfechas con sus vidas; y no tienen la necesidad de hacer reproches, guardar rencores y acumular resentimiento por hechos ya pasados.

Todas las personas pasamos por malas experiencias, nos contaminamos y asfixiamos con hechos que nos han resultado desagradables. Luego los trasladamos a otros contextos, con otras personas, y vamos intoxicando las relaciones que mantenemos. Es una locura odiar a todas las rosas sólo porque una te pinchó. Renunciar a todos tus sueños sólo porque uno de ellos no se cumplió. Agradecer es sinónimo de amarse a uno mismo, ya que supone dar sin expectativas y sin temores. Estar abierto a todo lo que sucede a nuestro alrededor, observando las consecuencias sin culpabilidad; sin juzgarlas como buenas o malas, simplemente aprendiendo de ellas a través de la humildad.

Amarnos a nosotros mismos es recibir el amor que siempre está a nuestro alrededor. Amarnos a nosotros mismos es eliminar todas las barreras. Es difícil ver las barreras que levantamos en torno a nosotros, pero están ahí, e interfieren en todas nuestras relaciones. La vida cobra un mayor sentido cuando estamos dispuestos a vivirla, despojándonos de las capas que hemos ido construyendo alrededor de nuestras heridas. Agradecer supone arriesgarse, escucharse, sentir, emocionarse; conectándonos con nuestro entorno y con las relaciones que mantenemos. En definitiva, abrirse a la experiencia de amarse y de que nos amen.


 

Tú eres tu único apoyo

noviembre 10, 2015


 

No se si a Ti te pasa que con el tiempo uno va aumentando el dialogo y la comunicación con nosotros mismos, yo me pregunto y me contesto a mi mismo y creo que todos nos comunicamos con nosotros mismos. Algunas personas tienen un diálogo interior más desarrollado que otros, pero todo tenemos esa vocecita con la que a veces interactuamos. Esa vocecita a veces te dice cosas positivas, pero otras no para de dedicarte palabras negativas. Esto es lo que más abunda. Las palabras negativas parecen mucho más fáciles de decir que las positivas. Esa vocecita nos machaca y, en ocasiones, nos deprime.

En múltiples ocasiones he manifestado que las palabras que describen las experiencias se acaban convirtiendo en las propias experiencias. ¿Cómo ocurre esto? Imagínate que no cesas en decirte a ti mismo que eres malo, un inútil, que no sirves para nada, que todo lo que haces lo haces mal, que eres un fracasado.
Todo eso, si te lo repites, si esa vocecita no logras acallarla de ninguna manera, se hará realidad. Al final acabarás siendo aquello que te dices una y otra vez. Si dices que eres un inútil, serás un inútil. Nunca olvides que tu diálogo interior tiene un gran impacto en tu autoestima. Así que ten cuidado con la forma en la que te describes a ti mismo, pues como ves las palabras que te dedicas son demasiado poderosas y tu autoestima puede verse afectada. Ya tendrás que lidiar con las críticas de los demás, con las ofensas, con las decepciones, con los insultos, como para hacértelo gratuitamente a ti mismo.

Piensa que la manera en la que te comunicas contigo mismo cambia la forma en la que te ves a ti mismo. Lo cambia todo. Ya no volverás a sentir lo mismo con respecto a ti y todo esto modificará tu forma de actuar y nunca subestimes tus palabras, por que las palabras son muy poderosas, aunque no lo creamos. No solemos darle la importancia que realmente merecen, pero hoy comprenderás que nunca jamás deberás subestimar a tus palabras.

Utilizamos las palabras para todo. Con ellas describimos las experiencias que nos suceden en la vida, pero no somos conscientes de que estas palabras que usamos para describir se convierten en la propia experiencia. ¿Recuerdas ese momento en el que las palabras habladas hicieron tanto daño? Una palabra puede hacer mucho daño. Mucho más daño, a veces, que cualquier otra cosa. A veces, son incluso más dolorosas que el daño físico pues nos afectan emocionalmente.

Se dice que Tu eres lo que te dices a ti mismo!. Tu diálogo interior es poderoso por eso no debes ponerlo en tu contra. Con tan solo una palabra negativa, puedes anularte por completo. Utilízalo con un fin mayor, empieza a usarlo para apoyarte. Necesitarás en muchas ocasiones algo para poder resistir las críticas, las presiones, un sinfín de cosas en las que tu autoestima, tu paciencia, tus fuerzas se verán afectadas. ¿De verdad vas a hacerte más daño? ¿Vas a destruir tu autoestima? Solo tú te conoces, solo tú eres capaz de saber lo que eres capaz de hacer. No permitas que tu diálogo interior se ponga también en tu contra.

Necesitas un apoyo, alguien que le dé ese empujoncito a tu autoestima cuando esta esté cayendo en picado. ¿Sabes quién? Tú mismo. Para que tu diálogo interior sea positivo es importante formularse preguntas correctas tales como ¿qué puedo aprender de esta situación?, ¿qué puedo sacar positivo de esta situación?, ¿dónde ha estado el error realmente?, ¿cómo puedo mejorar tras esta caída?. Reflexiona y encuentra soluciones. Permítete un tiempo para pensar sobre una situación, intenta verla desde diferentes perspectivas y si es necesario pide una segunda opinión. Eso sí, piensa que siempre de algo malo se puede sacar algo bueno.

Impúlsate para continuar pase lo que pase. Tras encontrar las respuestas, tras aprender de los errores, tras reflexionar y ver las soluciones, coge impulso y ¡sigue adelante! No permitas que nada te frene. Si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje puede también corromper el pensamiento, de eso no hay duda.

Finalmente empieza a cambiar cómo te hablas a ti mismo. Utiliza un lenguaje más positivo. Una vez seas consciente de ello verás la cantidad de veces que te estás poniendo en tu propia contra… Cambia tu vida, cambiando tu lenguaje. Tú eres tu único apoyo, así que no tomes como un enemigo más a tu diálogo interno. Haz las paces con él, empieza a hablarte de forma más positiva.


 

> una actitud positiva y constructiva

noviembre 7, 2015


 

Todos vivimos momentos oscuros, y el día a día trae siempre esas nubes grises que no se escampan solo con soplar. En ocasiones, en lugar de luchar para ir en contra de algo no tenemos más remedio que asumir, aceptar y mantener siempre una actitud positiva y constructiva. La vida siempre tiene días grises y días negros. Por ello, basta con abrir el paraguas y esperar a que escampe. No hay prisas, cuando menos lo esperes la tormenta se habrá callado y el día será aún más luminoso.

La diferencia entre un buen día y un mal día dependerá no de la ropa que lleves puesta, o de cómo te traten los demás. Está en tu actitud y en esa fuerza implícita que es capaz de afrontarlo todo.Recuerda siempre que puedes controlar tu actitud hacia las cosas. Y tú… ¿De qué manera afrontas las cosas que gusta traerte la vida de vez en cuando? En primer lugar cabe señalar que las actitudes se edifican a través de nuestras creencias, pero también por nuestras emociones, de ahí, que en ocasiones, y dependiendo de nuestro estado de ánimo reaccionemos de un modo u otro. De todo lo que llevas puesto tu actitud es lo más importante

Para muchos, la vida como tal, carece de sentido. El día a día adquiere su significado dependiendo del modo en que veamos las cosas, las valoremos y permitamos que impacten en nosotros. Podríamos decir entonces, que somos nosotros con nuestras actitudes, quienes damos forma a todo lo que acontece a nuestro alrededor. Seguro que en alguna ocasión te has encontrado con ese tipo de personas que van siempre a la defensiva, que buscan siempre los dobles sentidos y la cara más negativa de toda moneda. Son actitudes cerradas, poco receptivas e incluso inmaduras. Su mundo, es poco más que un túnel sin salida.

La realidad adquiere sentido a través de nuestros pensamientos, nuestros afectos y atribuciones. Lo que piensas creas, de ahí que sea esencial tu actitud hacia la propia vida y el modo en que permites que las cosas lleguen a ti. Actitud y personalidad están siempre relacionadas. No obstante, mientras la primera puede cambiarse y reestructurarse hacia un enfoque más abierto y positivo, nuestra personalidad tiene unas raíces muy largas y nadie puede ni va a cambiar de la noche a la mañana.

A la hora de hablar de emociones en materia de actitudes, podríamos decir que hay tres esquinas. Están, como ya puedes intuir, las personas que muestran unas atribuciones casi siempre negativas hacia todo lo que les rodea. Y el origen estaría en determinadas experiencias que no han gestionado de forma adecuada. Están también las personas con una actitud generalmente positiva, y por último, tendríamos aquellas que optan por dejarse llevar. Por no tomar partido, no reaccionar y ser indiferentes… 

Es curioso observar cómo las personas tenemos una predisposición bastante “regular” a reaccionar siempre de la misma forma ante las cosas. Hay quien evita tener responsabilidades, otros adquieren las propias y las ajenas… Es decir, cada uno, y según nuestras propias actitudes, mostramos un patrón comportamental determinado. No es fácil ni siquiera “esperable” que podamos mantener una actitud positiva cada día de nuestras vidas. Todos tenemos momentos bajos, y no por ello somos más o menos fuertes. Somos seres humanos y por tanto vulnerables, no obstante no lo dudes nunca: en tu vulnerabilidad también está tu fuerza.

En ocasiones y no lo puedo negar,  acabo llorando no porque soy débil, sino porque me canso de ser fuerte. Pero son solo unos segundos, tras desahogarme, me visto de nuevo con mi actitud de persona que puede con todo, y que ha obtenido su aprendizaje de la vida. La actitud positiva debe trabajarse cada día. Es como una cuerda que hay que tensar para que el viento nos lleve ahí donde deseamos, y por ello debemos mantener el control de las tres dimensiones,  los pensamientos, las emociones y nuestro comportamiento.

Nuestra connotación emocional es importante: dependiendo de la emoción que atribuyas a una experiencia determinada hará que tu actitud posterior sea positiva o negativa. Ejemplo: no porque me hayan rechazo voy a cambiar mi actitud hacia las relaciones afectivas. Un “no” no me descarta como persona. Debe empujarme a encontrar a alguien que encaje conmigo. Debemos comprender que no puedes controlarlo todo: las personas tenemos límites y no alcanzamos a controlar todo lo que nos rodea, y más aún, el mundo no siempre puede ser como nosotros deseamos. Ejemplo: la situación económica y social no va bien, y por ello estoy pasando alguna dificultad. Pero no por ello voy a dejar de confiar en las instituciones, en mi país y en las personas. Empezaré por confiar en mi mismo, la sociedad la formamos las personas, y yo soy parte de la sociedad. Yo soy parte del cambio.

Finalmente aumenta tu amor propio: si no crees en ti mismo, si no te valoras y asumes que tienes derecho a equivocarte, a aprender y a ser feliz, nadie lo va a hacer por ti. Eres el dueño o la dueña de tu destino, y tu actitud es la brújula que irá permitiéndote subir montañas, siempre y cuando tú mismo te lo permitas, y por su puesto, creas en ello, por que de todo lo que llevas puesto tu actitud es lo más importante

Feliz fin de Semana.



 

> descansar de vez en cuando

noviembre 6, 2015


 
Hay muchas personas en el mundo, especialmente en USA y Europa que ven el tiempo libre como una amenaza y en consecuencia, sufren. Por lo tanto,y por experiencia propia, comparto que fue imprescindible que, para liberarme de este miedo, cambie mi creencia irracional por otra más racional y adaptativa que me permita vivir más tranquilo. Es decir, debo interiorizar y decirme a mí mismos que practicar lo que los italianos denominan “il dolce far niente” (lo dulce de no hacer nada) es beneficioso y no nos convierte en unos vagos, ni mucho menos, sino en personas que necesitamos descansar y disfrutar de otras cosas que no tengan nada que ver con producir o trabajar.

Para ello, como en toda confrontación de creencias, tenia que buscar pruebas y aportar argumentos que me convenza de que esto es así: El primero es ser consciente de que somos como animales que necesitan descanso. La naturaleza no nos diseñó para trabajar y producir tantísimas horas. Por otro lado, está demostrado que el aburrimiento estimula la creatividad. Grandes descubrimientos de la historia se han producido en mitad de “un dulce no hacer nada”. Además, tenia que dejar de ser tan extremista y exagerado. El hecho de tomar unas horas al día de no hacer absolutamente nada o coger unas merecidas vacaciones no quiere decir que soy una persona totalmente improductiva. Se puede ser una persona activa que lleva a cabo sus obligaciones y rutinas y descansar de vez en cuando, no es incompatible. Todas estas pruebas me demostraron que estaba albergando una creencia irracional sobre el ocio y que debía desecharla de mi mente si quería dejar de sufrir por ello y así fue.

Vivimos en una sociedad en la que se nos impone que tenemos que producir y producir. Nos insuflan la falsa idea de que debemos de tener una vida ocupada, porque si no es así, no tenemos tanto valor personal. Por lo que acumulamos trabajo, cosas que hacer y tareas a lo largo de nuestro día a día, quedándonos casi sin unos minutos para no hacer nada. Por ello mucha gente desarrolla lo que se ha venido a llamar ociofobia o miedo al tiempo libre. Las personas ociofóbicas sienten un gran vacío interior cuando se ven en una situación de ocio, que lejos de generarles disfrute y bienestar, les provoca una enorme ansiedad. Además de ansiedad, estas personas tienden a sentirse muy culpables, como si esa libertad o ese tiempo para el goce no les fuese merecido o como si estuvieran perdiendo un tiempo que podrían invertir en algo más productivo. Las persona ociofóbicas sienten un intenso temor a la posibilidad de sentir aburrimiento, pues eso les supondría algo intolerable, que les generaría malestar y que les recordaría continuamente que no están haciendo nada productivo.

Es por ello que se imponen jordanas de trabajo muy estrictas e intentan tener la mayor parte del tiempo ocupado, bien sea con varios trabajos, aprendiendo idiomas, haciendo un máster tras otro, etc. El caso es que no se permiten tiempo de no hacer absolutamente nada, de simplemente estar en el sofá tumbado tranquilamente, escuchando música o leyendo un libro. Todos los males del hombre proceden de su incapacidad para sentarse en la silla de una habitación y no hacer nada.

En los casos más extremos, estas personas llegan a ponerse ansiosos por estar de vacaciones, pues no saben disfrutar de un tiempo en el que no hay que hacer nada. El hecho de tener tiempo desocupado, en el que no hay que trabajar, ni producir, los desorienta y les hace sentirse muy mal con ellos mismos, como si fuesen unos vagos. Por lo que muchas veces ni cogen vacaciones, lo que acaba por agotarlos física y mentalmente y a ponerlos aún más ansiosos. Aunque ellos ni se den cuenta, ya que prefieren tener el tiempo ocupado por el malestar y la culpa que sienten ni lo hacen.

Evidentemente, esto es fruto de una creencia irracional aprendida. Como he dicho antes, las sociedades industriales son muy responsables de este comportamiento, pero también la educación recibida en nuestra familia o el ser personas responsables en exceso. Estas personas se están continuamente diciendo a sí mismas que el no hacer nada o el aburrirse es algo deplorable y totalmente malo y que ellos no valen nada y son unos vagos si no tienen su tiempo ocupado. También se dicen que hay que aprovechar el tiempo, hasta el último minuto, pues perder el tiempo es algo malísimo.

Ahora bien si eres madre, padre, familiar o cuidador de una persona con alguna enfermedad, es esencial que te cuides a ti mismo. Cuidar de un ser querido puede agotar hasta tu motivación. Aún es más, si eres familiar o cuidador de una persona enferma, o simplemente eres un humano más, con las preocupaciones y problemas que se derivan de su cuidado a lo largo de nuestra dura vida, pueden agotarse nuestra motivación y nuestra energía. Seamos realistas, la vida puede ser muy hermosa, pero también surgen problemas, cargas y varios factores que nos hacen vulnerables al estrés. Por ello, es muy importante que nos cuidemos. Una forma muy efectiva de hacerlo puede ser la relajación. Quizás para algunas personas, el simple hecho de relajarse sea una tarea difícil. 

Escuchar música (la música alegre puede tener un efecto positivo sobre el estado de ánimo, mientras que la música con ritmo más lento puede fomentar sentimientos de depresión. Hay veces, sin embargo, en que la música más baja de ritmo te puede dar una sensación de paz y tranquilidad).

Finalmente permítete no hacer nada, debes en cuando.


 

> Los sueños son

noviembre 5, 2015


Los sueños son refugios cotidianos, a la vez que maravillosas puertas de escape. Ahora bien, no debemos ser inquilinos eternos de estas islas de paz, de estos paraísos perfectos. Deben ser como ventanas a las cuales asomarnos para ahondar en nosotros mismos. Una vez comprendamos qué es lo que necesitamos, el motor de cambio debe ejecutarse en nuestra realidad. Sin soñadores ni soñadoras, nos habríamos perdido grandes obras y creaciones. Quizás todas las magníficas ideas surgieron por soñar y preguntarse si eso era posible. Soñar puede transformar el mundo. Sin la capacidad de soñar no habríamos podido avanzar en la lucha social, la ciencia, las artes y las relaciones humanas. Sin los sueños, nos conformaríamos siempre con aquello que vemos y aceptaríamos que es la única opción posible.

Los sueños sueños son, o eso dicen, pero lo cierto es que la abstracción del mundo real nos permite observar la realidad desde distinta perspectiva o, mejor aún, crear una diferente. Sueña con un mañana mejor y puede que así lo sea. Un sociólogo norteamericano dijo hace más de treinta años que la propaganda era una formidable vendedora de sueños, pero resulta que yo no quiero que me vendan sueños ajenos, si no sencillamente que se cumplan los míos. Soñar despierto es imaginar un mundo que no vemos ni palpamos, pero que sí podemos crear como queremos. 

No somos locos por soñar, la “locura” es no hacerlo nunca y permanecer inmóviles por el temor a no poder conseguirlo. En muchas ocasiones, los demás nos dicen que no soñemos, que bajemos al mundo real y miremos la vida tal y como se nos presenta. Los sueños son bocetos de lo que nos gustaría y pueden ayudarnos a dar un paso en el camino. Somos del mismo material del que se tejen los sueños, nuestra pequeña vida está rodeada de sueños.

Siempre lo manifiesto que soñar es gratis. Nuestra mente es capaz de imaginar mundos fantásticos, situaciones posibles e imposibles, millones de colores e infinitas posibilidades. Soñar es construir un puente entre lo que no existe y lo que podría existir. Esta capacidad, tan increíble del ser humano, es vista muchas veces por los que nos rodean como un signo de que nos estamos perdiendo en un mundo del que ya no podremos volver. Por no soñar, nos perdemos grandes oportunidades para crear realidades. Es cierto que hay un punto de razón en todo esto si lo que soñamos siempre lo consideramos realizable. La clave podría estar en mantener ese punto medio en el que nuestros sueños los pasamos por el filtro de lo que consideramos posible y lo que no. 

Soñar es ilimitado, pero la realidad no. Cuando soñamos despiertos, lo mejor es saber que lo estamos haciendo. Coger esas maravillosas ideas y preguntarnos si las podemos llevar a cabo, o si por el contrario sueños son. Hay que luchar por los sueños realizables y convertir en arte los que no lo son. Realmente soy un soñador práctico; mis sueños no son bagatelas en el aire. Lo que yo quiero es convertir mis sueños en realidad.

Por otro lado, obsesionarnos con cumplirlos a toda costa nos puede convertir en personas infelices. Pensar en que lo que no tenemos es siempre requisito imprescindible para ser feliz es un error. Hay sueños
realizables y otros que son fantasías. Tampoco podemos caer en el error de creer que “perseguir sueños” es el único camino de la felicidad. Hay veces que una vida sencilla, compañía y calma son suficientes para vivir una vida plena. Querer realizar sueños es tan solo una opción personal, no una obligación. 

Dicen que a veces, la felicidad está en las pequeñas cosas, y puede que tengan razón. Otras personas, sin embargo, no se conforman con ellas. Los sueños son tan únicos como nosotros mismos. Y si has decidido emprender el camino a conseguir un sueño realizable, tienes que saber que no se cumplirá sin esfuerzo ni depende de otros. Un sueño no se hace realidad mágicamente: se necesita sudar, determinación y trabajo duro.

Finalmente: nunca pierdas tu inocencia, tus ganas por ilusionarte por la vida: quien deja de soñar, quien cierra el torrente de sus sueños y anhelos, da paso a que aparezcan los miedos. Soñar es ilusionarse por el día a día, aguardando que ocurra lo mejor, que la felicidad se esconda en cualquier rincón. No pierdas a ese niño interior que te permite ver siempre el lado positivo, la luz del día, las sonrisas de las personas. Ilusión-ate, ábrete al mundo y deja que éste te lleve de la mano mostrándote lo mejor de la vida. Porque la luna nunca se apagará mientras existan personas que sigan soñando…

Un saludo de corazón a corazón.

Patricio Varsariah.
 

> personas que dejan huella

noviembre 5, 2015



Los pilares de las relaciones significativas: compromiso, confianza y respeto. No importa si esas personas que habitan en tu alma ahora mismo son tus padres, tus hermanos, tus amigos o tu pareja. Toda relación significativa y enriquecedora está sustentada por tres raíces que nunca deberían quebrarse: el compromiso, la confianza y el respeto. 

Las personas que tocan nuestra alma inscriben en ella una hebra dorada que nos sustenta y nos protege. Esa unión sella un compromiso indestructible basado en la confianza y la reciprocidad. Las relaciones significativas, ésas que nos aportan las personas que sin saber muy bien cómo son guías y huéspedes en nuestro corazón, se diferencian del resto de muy diversas formas. Son pequeños detalles que se intuyen casi desde el primer momento.

Esa amistad, ese cariño, no se mide por la cantidad de veces que nos vemos a la semana. Ni por los favores que nos hagamos, ni por las confesiones ni por los cafés compartidos. Se mide por la calidad y la complicidad de esos instantes vividos. La confianza va más allá de un “tú me das yo te doy”. Es un “estoy aquí para ti”, y con ello ya no hay necesidad de decir más, el cariño y la complicidad está implícita en ambas partes. 

En este tipo de relaciones, y con estas personas, podemos ser nosotros mismos en toda nuestra profundidad, matices y detalles. La otra persona conoce muy bien nuestras sombras y defectos, sin embargo, casi sin darse cuenta nos va ayudando a ser mejor de lo que éramos ayer. Hay personas de esencia verdadera, de sonrisas auténticas que nos enseñan a ser más completos. 

En ocasiones, todos necesitamos de estos encuentros, porque la vida no es solo un trabajo, el coche o comer con la familia. Vivir es dejarse sorprender y permitirnos lo imprevisto, es dar la entrada a estas relaciones positivas que nos traen vientos nuevos que enriquecen mente y cuerpo, y que casi sin pedir permiso… Se van instalando en nuestra alma.

Las personas que admiro apenas caben en los dedos de una mano. Son las que observo y escucho en silencio, son las que me enriquecen y las que casi sin quererlo, me hacen ser mejor cada día. 

Ahora bien, ellas ni siquiera se dan cuenta, porque sus corazones son humildes y no comprenden siquiera el alcance de sus ejemplos. Podría decir sin equivocarme que toda persona necesita a alguien a quien admirar, alguien que le sirva de referente y que le inspire. No se trata de tomar un modelo, de imitar las palabras de un pensador, un escritor o un gurú de los medios. Necesitamos también referentes cercanos. 

Hay personas que aparecen en nuestra vida como traídos por un casual designio en el momento más adecuado. Son un soplo de aire fresco que reconforta mente y alma, que encaja en nuestros valores y que se instala en nuestro corazón casi sin permiso. Es posible que identifiques a este tipo de personas en algún familiar, en un amigo o incluso, por qué no, en nuestra pareja. Si es así, si ya cuentas con esa presencia positiva y reconfortante, no la pierdas. Atiéndela, cuídala y déjate envolver por cada uno de sus estímulos positivos.

Suele decirse que hay presencias irrepetibles a lo largo de nuestra vida, personas que dejan huella. Puesto que todos somos breves inquilinos de este mundo, no dudes en aprovechar cada instante, cada momento en su compañía. Estoy seguro de que a lo largo de tu vida has conocido personas que quitan más que aportan, que restan más que enriquecen. Es algo habitual y no por ello hemos de frustrarnos o aún menos, darnos por vencidos. 

En la vida siempre existirán personas que valgan la pena, seres que dan calor en días oscuros y que te dirán la palabra adecuada en el instante más necesitado. La bondad, como la luz del sol es algo que nunca se extinguirá.

Algo que debemos tener muy en cuenta es que para construir este tipo de relaciones positivas y significativas, es necesario que también nosotros pongamos de nuestra parte. Es posible que te hayan herido bastantes veces a lo largo de tu vida, que la familia te fallara en el instante más necesitado. Ahora bien, no cometas el error de cerrar tu corazón, y vestirlo de amarguras. Déjate llevar por tus sentidos. La bondad atrae a la bondad. Si tu esencia es noble, conectarás con alguien con las mismas características, con los mismos valores. 

Si alguna vez te equivocaste, seguro que ahora ya tienes la lección aprendida y sabes muy bien quién merece estar en tu vida y quien no.

Las personas no debemos dejar nunca de aprender, y para hacerlo es necesario ser humilde. Puede que los libros te digan mucho, que la vida te haya enseñado infinidad de cosas… Ahora bien, si hay algo auténtico y enriquecedor, es permitir abrir nuestro corazón a personas que nos pueden enriquecer, traernos otros puntos de vista, trasmitirnos calma y bienestar…

 Un saludo de corazón a corazón.

Patricio Varsariah.
 

.. algun dia

noviembre 4, 2015





 
Alguna madrugada ya no será para mí, ya no habrá más sombras ni soledad envolviéndome, algún día ya no escribiré desde el recordarte siempre, desde el mirarte en las nubes emigrantes de mi cielo. Siempre me propongo no amar a pesar de la distancia, pero cómo no hacerlo si eres la cuerda de mi corazón, eso que da movimiento sin pensar en la razón, eres trino de treinta y un pájaros en cada despertar. 

Cuando abro los ojos pensando si podré verte… me entumece el frío de mi cama hasta paralizarme, y quiero convertir la lámpara de luz en tu mirada, y sentir tus dedos acariciándome la cara. Algún día iré al mundo real y dejaré allí las comparaciones, arrojaré con fuerza al abismo del sufrimiento las metáforas, y cada pulsación de mi loco corazón será un aletazo, en mi vuelo ilusionado que busca el perfume tuyo. Si es que aún conservo alma, quiero que huela a ti, lo que resta de mis hombros cansados, esperan tu abrazo, mi boca no quiere besos, quiere la carne de tu labios, algún día lloraré donde lloran los enamorados. 

Y volveré seco de lágrimas amargas derramadas lleno de sueños con forma de tus pies descalzos, y volverán las madrugadas y dibujaré tu mirada, en las letras impensadas que sangran tinta enamorada. Y escribiré que retiro lo antes escrito, porque nada puede detener mi instinto, el de vivir esperando escuchar tus brazos posándose en mis hombros, y mi mirada extraviada en tus ojos…temblando de asombro. Algún día, algunas madrugadas, el frío y la soledad, mi cama y tus caricias, el abismo del sufrimiento y las metáforas, todo eso no será nada…porque todo se transformará en dulce suspiro, seremos tu y yo boca y beso, esclavos de nuestro amor desesperado, arropados con la brisa del otoño, derritiéndonos en el sol de verano, siempre calientes, con la primavera floreciendo en cada beso robado. 

Algún día escribiré que mi invierno llegó con la bendición de tu cuerpo durmiendo en mi regazo, algún día escribiré que jamás busqué tu amor que tan solo llegaste así, así como sale el sol para dar vida a mi ser que moría famélico de amor. Algún día, alguna madrugada quizás, seremos tu y yo, contando los agujeros que dejaron las espinas del tiempo y la distancia clavadas en cada corazón, ahora cerradas para siempre, benditas heridas de vehemencia . Prefiero sufrir mil años por amor y que me recuerdes, y no ser polvo de olvido, no ser un tibio amor, O frío o caliente, siempre con perfume a tentación, siempre expectante al movimiento de tus labios, a tu mirada provocadora, a tu invitación.




 

... en la vida todo llega, todo pasa y todo se transforma

noviembre 3, 2015






 

Las cosas buenas siempre le llegan a quien sabe esperar, a quien mantiene la fe, a quien no se adormece, a quien sabe disfrutar de la pausa y de la incertidumbre en su anhelo. Porque ser pacientes es exactamente eso, no cargarse a la espalda las esperanzas, sino hacerlas caminar a nuestro lado coleccionando motivos por los que vale la pena seguir avanzando. Aquello que más merece la pena es aquello por lo que más tenemos que esperar. Las cosas más bellas del mundo necesitan recubrirse de espera y crear así el entusiasmo que encierra a la ilusión. A través de esta, nuestra mente generará la fuerza necesaria para convencer a nuestro cuerpo.

Todo aquello por lo que más nos esforzamos cobra gran importancia en la lista de nuestros anhelos y deseos. Un amor complicado, una persona inaccesible, un puesto de trabajo… Así que el que espera y no desespera encuentra lo inesperado. La vida nunca suele decir “no” por mucho que nos lo parezca. Más bien suele ser pronunciar la palabra “espera”. Ocurre que nos impacientamos, cometemos errores y enredamos las cosas. O bien que se nos enreda solo el hilo rojo del buen destino. En estos momentos nos exasperamos y todo nos parece que se convierte en negrura.

Comprenderse a uno mismo requiere paciencia, tolerancia en el darse cuenta; el Yo es un libro de muchos capítulos que no puede leerse en un solo día. Sin embargo, cuando empieces a leerlo, debes leer cada palabra, cada frase y cada párrafo, porque en ellos hay indicios de la totalidad. El principio es en sí mismo el final. Si sabes leer, podrás encontrar la suprema sabiduría.

El tiempo suele dar dulces salidas a amargas dificultades. Cuando menos te lo esperas, todo sale bien. Lo bueno se impone en tu vida, te levantas de la caída, eliges la fuerza y le ganas el pulso a la vida. Por eso se dice que el tiempo suele dar dulces salidas a amargas dificultades. Porque después de la tormenta siempre llega esa calma que tanto se desea cuando estás en pleno huracán. Entonces comprendes que no se trata de ir rápido sino de llegar a tiempo y de caminar con calma. Y es que cada suceso por negativo que sea tiene guardado para nosotros un gran aprendizaje que nos ayuda a encontrarnos con nosotros mismos y a volver a confiar en el tiempo.

Y cuando menos te lo esperas, cuando crees que todo va por el mal camino, que tu vida programada hasta el último detalle se va a pique, de repente ocurre lo imprevisto… y cuando menos lo esperas las cosas buenas llegan. Las cosas buenas siempre llegan. Dicen que el que espera, desespera. Aunque también dicen que la paciencia es amarga pero sus frutos son dulces. Y esto es exactamente lo que sentimos cuando el tiempo nos da un respiro y nos guía hacia la salida.

Todo pasa, todo llega y todo se transforma. Todo aquello que pretendemos crear llegará a nosotros de una forma u otra. Por eso debemos tener muy presente que el dolor siempre es temporal o, dicho de otra forma, que no hay mal que cien años dure. Así que el que aguanta y persiste es aquel que suele ganar. Pero para eso hace falta destronar a la velocidad y ponerle freno a nuestras expectativas. Recordemos que si nos precipitamos somos nosotros mismos los que nos incapacitamos para lograr nuestros anhelos. 

Para evitar que esto nos suceda solo tenemos que acostumbrarnos a manejar nuestra impaciencia. Respirar profundamente es un gran recurso para reflexionar y ofrecerle una pausa a tu diálogo interno. Reflexiona sobre las razones que te impacientan. No exageres, reorganiza tus prioridades y piensa sobre ellas.
Identifica qué es lo que habitualmente te impacienta. Pueden ser personas, situaciones o tú mismo. Ser consciente te ayudará a relajarte. 

Respóndete de manera sincera a esta pregunta: ¿tu paciencia es útil o por el contrario te está incapacitando? Justifica tu respuesta lo más racionalmente posible que puedas. Tómate tu tiempo y espera lo inesperado. Hagamos los planes que hagamos puede que las cosas no salgan como lo deseamos. Por eso debes aceptar que la vida no siempre gira a tu gusto pero que siempre te ofrecerá la oportunidad de decidir desde la templanza.

Finalmente cultiva tu paciencia porque si esperas el tiempo necesario llegarás en el momento preciso a la meta. No te precipites, no seas una persona irreflexiva. Maneja tus esperanzas y confía en que en la vida todo llega, todo pasa y todo se transforma.


 

No esperes nada de nadie.

noviembre 3, 2015







 

Tristemente, la falsedad y la hipocresía son tan resbaladizas que solemos encontrarlas en el rincón que menos esperábamos cuando ya es demasiado tarde. Normalmente, la esperanza de que alguien es lo que creemos conocer nos hace estar tranquilos cuando en realidad deberíamos mantenernos expectantes. Entonces es cuando vienen los problemas, pues la verdad es que abunda la gente interesada y a nosotros nos cuesta abrir los ojos. Esto ocurre porque nos resistimos a creer que alguien a quien consideramos tan indispensable en nuestra vida no sea sincera o sincero..

Normalmente, las personas falsas o interesadas son aquellas que ni comen ni dejan comer y que cuando les pides explicaciones se enervan intentando evadir la confrontación que les hemos planteado. Es probable que nos devoren con palabras envenenadas, de manera que nosotros, sedientos de encajar, alimentemos la esperanza de quien tiene una de cal y otra de arena.

En ocasiones perdemos el tiempo insistiendo en ver a alguien que no hace nada por vernos y en forzar situaciones que creemos necesarias.  Solemos caer en el error de buscar sin permitir que nos encuentren, lo que al final resulta en un maltrato a nuestra dignidad. Cuando nos damos cuenta de esto, hay algo que se rompe en nuestro interior y nos invade una ola de decepción, de miedo y de tristeza. En ese momento, nos percatamos de que no podemos esperar a quien no quiere ser esperado. Entonces empieza todo un duro proceso de protección que requiere que recubramos nuestra vida de comprensión y que prohibamos la entrada a todas aquellas personas que nos dañaron y se comportaron de manera interesada.

Dicen que no existe la falta de tiempo, que existe la falta de interés, porque cuando la gente realmente quiere, la madrugada se vuelve día, martes se vuelve sábado y un momento se vuelve oportunidad. Quien mucho espera, se decepciona y sufre. La verdad es que la falta de interés duele, y mucho. Va más allá de la decepción, son crueles punzadas de dolor en el estómago, como si algo por dentro nos desgarrara el alma. En el momento en el que nos hieren, no podemos hacer nada para aliviar ese dolor, pues mantener nuestra cordura ante el abandono y la humillación ya supone suficiente esfuerzo.

La verdad es que tanto el tiempo como los daños nos cambian, haciendo que lo que hoy nos apetecía compartir mañana no nos resulte tan atractivo. No obstante, esto no justifica la falta de sinceridad ni de correspondencia con los demás.

Rodéate de las personas que te gustan y sé feliz. Comprométete con aquellos valores que te resultan fundamentales, disfruta de la sensibilidad, de la bondad, del respeto, de la humildad, de la confianza y la fe, de la gratitud, de la sabiduría, de la sinceridad, del amor, de la amistad, del cariño y de la incondicionalidad. Mantén cerca de ti la mejor realidad que conozcas, deshecha lo vil y lo cruel, no prestes atención a las personas tóxicas, busca tu oxígeno, cuenta hasta tres y respira. Siente las bocanadas de aire psicológico y saluda a tus emociones.

Rodéate de toda esa gente que te hace sentir que el mundo es un lugar que merece la pena y que tu caparazón solo está contigo para que te resguardes en los días de lluvia. Rechaza en tu vida a todos aquellos que te hacen sentir menospreciado o menospreciada y que no te dedican ni un momento sin que tengas que rogarlo. Libérate de todo lo que te aprisiona y permite que la vida te sorprenda sin necesidad de dañarte. No esperes nada de nadie, espera todo de ti. El resto llegará cuando menos de lo esperes.


 

.. “Arrastrarse” y suplicar migajas de atención

noviembre 3, 2015







Comienza a buscarte a ti y permite que te encuentren. Correr detrás de las personas que te ignoran te está envenenando.  Quien te quiera te buscará y quien no lo haga sencillamente no es una persona que deba estar a tu lado. No busques, permite que te encuentren. ¿Sabéis eso de empezar a volar? Pues es el momento de ponerlo en práctica, extender las alas y retomar el vuelo. Así que retoma las riendas de tu vida y rodéate de personas que no disfruten con tus súplicas, que no te ahoguen y que no se nutran de egoísmos. Debemos saber que las pretensiones del corazón egoísta llegan a marcar nuestro camino. Por lo tanto debemos intentar deshacernos cuanto antes de esas piedras que se han metido en nuestros zapatos.

No podemos (ni debemos) escapar de los daños ya hechos y del sufrimiento que ha supuesto sentir que alguien no nos quiere en su vida y que incluso se ha podido aprovechar de nuestra estancia a su lado. Por eso, para restablecer tanto nuestra autoestima como la autopercepción de nuestra valía e individualidad debemos destacar aquello de que nada puede ser posible si no cuidamos de nosotros mismos y no nos damos la oportunidad de que lo que hagan los demás no rija nuestra vida. Lo normal es que una vez que rompamos con estos círculos viciosos nos cueste dejar de echar de menos o de anhelar algo que nunca tuvimos pero que siempre quisimos. Es probable que, de hecho, manejemos mal nuestra propia ruleta y no consigamos sintonizar con lo que de verdad nos hace felices.

Quien me quiera que me busque. No deberíamos caminar detrás de alguien que nos ve venir y nos esquiva. No deberíamos ir detrás cuando ya saben dónde estamos, conocen nuestra intención de transitar por su sendero y no nos abren paso. Tenemos que darnos una oportunidad. El cariño no se suplica y la falta de interés acaba con él. Es hora de arrancar minutos al reloj y hojas al calendario. Es el momento de resurgir, de querernos y de trabajar nuestra dignidad. Así que, quien me quiera que me busque. El afecto no habla el mismo lenguaje que el egoísmo y que la indiferencia. No, el cariño es sincero, neutro, cordial, recíproco; solo sabe de interés cuando busca el beneficio común, cuando intenta regar su árbol y crecer. Hoy te dejo en libertad. Hoy me olvido de mis miedos. Hoy comienzo a valorarme. Hoy salgo adelante. Hoy te dejo de esperar…

Lo que supone “arrastrarse” para nuestra autoestima y nuestro bienestar emocional. “Arrastrarse” y suplicar migajas de atención y cariño deja una huella permanente en nuestra autoestima y en nuestro bienestar emocional. Que nos ignoren nos hace sentir pequeños, insignificantes y vulnerables. A esto se le une la impotencia, la frustración y la rabia por no lograr el tipo de relación que nos gustaría tener con esa persona que obvia nuestra presencia y menosprecia nuestro interés. Nuestro auto concepto se ve totalmente mermado cuando sucede esto. Sentirnos así genera, en parte, que lleguemos a ser incapaces de mantener una actitud correcta hacia nosotros mismos. Restaurar lo que el tiempo y las actitudes de indiferencia de los demás han mermado no es una tarea fácil. Recomponer nuestros pedazos exige de orgullo, coraje y de cierto “egoísmo sano” que no es más que comenzar a cuidarnos a nosotros mismos por encima de todas las cosas.

Pero soltar aquello que no nos beneficia siempre trae nuevos y buenos vientos a nuestra vida. Poco a poco redescubriremos esa idea de que solo nos necesitamos a nosotros para vivir, que somos las personas más imprescindibles en nuestra vida y que nos merece rodearnos de quien aprecie nuestra compañía.
Así que si alguien no te dedica ni un minuto de su vida y a pesar de ello llenan tu vida de exigencias rompiéndote con su indiferencia en mil pedazos, es hora de decir adiós, marcharte y permitir que te busquen y, si tú quieres, que te encuentren. Es el momento de hacerte valer.


 

... mi ruleta rusa emocional

noviembre 3, 2015





En la amistad me desagrada la falta de lealtad y la traición.No me llevo nada bien con quien no sabe elogiar o incentivar.Las exageraciones me aburren y tengo dificultad en aceptar a quien no gusta de los animales. Y encima de todo ya no tengo paciencia ninguna para quien no merece mi paciencia. Qué placer que me importen solo a los que yo les importo. 

Ya no tengo paciencia para algunas cosas, no porque me haya vuelto arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en que no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere. No tengo paciencia para el cinismo, críticas en exceso y exigencias de cualquier naturaleza. Hace mucho tiempo que perdí la voluntad de agradar a quien no agrado, de amar a quien no me ama y de sonreír para quien no quiere sonreírme. Ya no dedico un minuto a quien miente o quiere manipular.

Decidí no convivir más con la pretensión,  hipocresía, deshonestidad y elogios baratos. No consigo tolerar la erudición selectiva y la altivez académica.  No soporto conflictos y comparaciones. Creo en un mundo de opuestos y por eso evito personas de carácter rígido e inflexible.

Cuando me importan unas personas y no otras, es porque he aprendido a ser hábil para detectar a farsantes o mentirosos. Mi tiempo gana en calidad y significado. No hay medias tintas, la comunicación fluye y mi corazón se llena de cosas buenas.

He aprendido a estar en la situación y a no esperar una llamada que tarda o un mensaje que no viene de vuelta. No estoy ansiosos por lo que pueda pasar, ni des-concentrado  en todo lo que hago. No paso días enteros triste o resolviendo malentendidos, por discusiones que no terminaron resolviéndose, que además son “el pan de cada día”. No hay ya más lugar para la angustia.

Mi cuerpo y mi mente están cansados de los juegos, las adivinanzas y la tensión cuando están mis sentimientos de por medio ya no me resultan divertidos. Estoy exhausto de cómo me dejan esas personas, sin energías. Necesito esas energías para reír, para hacer cosas que me emocionen y para los que me quieren. La ruleta rusa emocional ha acabado con mi paciencia.

Cuando echo la vista atrás y me doy cuenta del tiempo que he perdido luchando por la aprobación, la amistad o el amor de otras personas descubro que el tiempo es oro, que la vida pasa muy rápido y que no quiero volver a malgastar ni un minuto más actuando de esa forma. En un principio estaba dolido o indignado por permitir que eso ocurra, pero también he ganado en madurez y progresivamente, lo que iba a ser un olvido amargo se convierte en un olvido indiferente que no tiene nada más que decirme sobre lo que acabo de pasar.

De verdad que voy conociendo a otras personas y cada vez mejoro más ,  respecto a mi puntería o el tiempo que necesito para saber si valen la pena o simplemente quieren aprovecharse de mi persona y de la situación. Los olvidos son cada vez más cortos, las etapas se cierran con portazo pero no con ira, la indiferencia vuelve otra vez a mi vida y cada vez se hace más placentero todo porque se ajusta a lo que quiero.

Si algo no me aporta risas, no es útil, no me da belleza o amor…¿para qué guardarle un lugar? Ese lugar debe estar reservado a otras personas que sí se lo merecen, porque les importo y el hacernos daño es lo último que harían. Es un verdadero placer quedar con alguien para hacer planes y no estar pensando en qué hacer o qué decir para agradar o para intentar que te preste más atención. Es un verdadero placer porque de repente te importa lo que sucede a tu alrededor y no lo que pasa por tu cabeza una y otra vez. Es un placer que te sonrían, que te pregunten cómo estás, que no quieran empezar a hablar antes de que tú no has terminado de contar aquello importante para ti. Es un placer que aunque estén cansados, puedan sonreírte y mirarte a los ojos aunque estén empañados por el cansancio, como si no pudieran despedirse de ti sabiendo que de verdad estás bien.

Es un verdadero placer hacer bromas y que las otras personas las sigan y no estén absortos todo el tiempo, como si pareciera que pudieran estar en otro sitio pasándolo mejor. Es un placer que te hagan cumplidos, que te digan que te han echado de menos y cuándo volveréis a veros. Que te abracen, que te digan que te quieren. Que te escriban sin importarles que solo hace unos minutos que os despedisteis. Que no midan el cariño que están dando y que no inventen una estrategia de cómo debe ser vuestra relación… Pero lo más importante es que hagan esto cuándo de verdad importa y no sólo cuándo se han dado cuenta de que deben cambiar cuando ya te han perdido. Eso es lo más importante. Dar y recibir en el ahora y siempre es el verdadero placer de que me importen solo a los que yo les importo.

Dedicado a todas esas personas que en estos momentos se sienten identificados con estas palabras, a todas esas personas que se encuentran invadidos por la desesperanza de un mundo que tiende a deshumanizarse.


 

.. miedo de nuestra propia debilidad

octubre 31, 2015







Muchas veces tenemos miedo… miedo a lo que podríamos no ser capaces de hacer. Miedo a lo que podrían pensar si lo intentamos. De esta manera dejamos que nuestros temores se apoderen de nuestras esperanzas. Dichos temores nos azuzan la existencia cotidiana, con punzadas imperceptibles y no como aliciente. La ansiedad o la angustia son situaciones que aparentemente significan lo mismo: en general es un estado de ánimo relacionado con el miedo, que provoca en nosotros una inquietud y un malestar interior, así como una reacción corporal que nos predispone a enfrentarnos a un peligro inminente.

Quien no está preso de las necesidades, está preso de su propio miedo. Unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen y otros por el pánico de perder lo que ya tienen. Vivimos entre temores. No es  que carezcamos de valor, es que nuestra actitud  nos ayuda a caer a veces en la temeridad y la cobardía, siendo la perseverancia la virtud para no caer en los extremos.
            
Existen situaciones que nos paralizan. Realmente, en cada situación habitan posibilidades inquietantes, asuntos que podrían derivar en malas direcciones. Sin embargo no debería ser así, No deberíamos tener miedo a todo lo que no podemos controlar, ni miedo a lo desconocido, ni a lo diferente, sólo a lo que podamos vivir como un peligro amenazante a nuestra forma de vida. El hecho es, que ese temor nos acompaña como una sombra casi constitutiva, pensando siempre en lo que ocurriría de no ir bien las cosas. Hay quien siempre y en cada instante está pensando en lo que sucederá.
            
El miedo adopta diferentes formas, miedo a no ser recompensados, miedo a fracasar, miedo de nuestra propia debilidad, miedo al sentimiento que genera en nosotros tener que llegar a cierto punto y no ser capaces de lograrlo, etc. Sólo el hecho de vivir, es encontrarse con esos temores, compartiendo con ellos la jornada diaria. Y a través de vivir los debemos ser capaces de sobreponernos a estas persecuciones permanentes, o al menos saber “caminar” a su lado.
            
Todo lo que hacemos, lo hacemos con el pensamiento. Pero nos preguntamos,  si debemos detener el pensamiento, en una pregunta poco acertada, pues quien quiere detener el pensar, siempre estará sometido a continuos temores. Tenemos que tener presente que el tiempo y el pensamiento son las fuente del miedo. Debemos estar siempre dispuestos a ver la realidad de las cosas. Siempre es necesario que pongamos todo nuestro ser en descubrir la relación que tenemos con el mundo, para dominar nuestros propios temores, asumiendo con fuerza y en cada instante, estar dispuesto a elegir en cada momento las mejores resoluciones, e incluso afrontar las consecuencias de los hechos.
              
Siempre un conjunto de pequeños temores, nos pueden evitar todo un profundo miedo infundado y conseguir una victoria personal antes cualquier empeño que estemos dispuesto a realizar. Dicen que el sabio puede tener temor a equivocarse. El necio nunca.
 

... ese conjunto de cualidades

octubre 31, 2015







Para llegar a ser personas que siempre dejan un recuerdo, no es necesario ser perfectos, simplemente exponer nuestro mayor esfuerzo en todo lo que hacemos. Sobre todo paciencia, constancia y llegaremos al resultado de que esas acciones harán que nos convirtamos en personas realmente extraordinarias. Decir adiós no es palabra agradable de pronunciar. Normalmente a casi nadie les gusta. Pero por desgracia la vida nos obliga a pronunciarla, debido a circunstancias que nunca entenderemos.
             
Pero cuando el rechazo llega a ser tan grande, la situación insostenible, y agotado todos los recursos, es recomendable alejarse de forma definitiva. Si no podemos hacerlo físicamente, es prioritario hacerlo sentimentalmente, puesto que ante esto, no nos queda otra opción que aceptar que todo lo que hemos dicho y hecho, nunca sirvió para nada. ¡¡Quizás algún día resurja la cordura!!

Si, aunque no lo parezca existen personas realmente excelentes, y no precisamente porque deslumbren a simple vista, sino porque se iluminan con sus acciones. Son personas que tienen una habilidad especial para mostrar al mundo la grandiosidad y la generosidad que podemos llegar a ser, y la cuales aparentemente no vemos. Su sola presencia ya nos intuye la percepción de su autenticidad, y han experimentado la proeza y el instinto de hacer algo extraordinario durante mucho tiempo, algo que para los demás, sencillamente sería casi imposible.
          
Son personas que no se dejan llevar por el ridículo, y saben cómo alejar los miedos, al decir lo que sienten. Son capaces de hacer feliz a alguien de acuerdo con sus valores, y creer en la bondad de los demás por encima de todo. Muchos pueden pensar que obedecen a sus extraordinarias “cualidades”, pero no necesariamente. Tal vez sea su forma sencilla de hablar, de meditar, de reflexionar o quizás, el más profundo respeto hacia sus amigos. Más bien podríamos atribuirlo a su armonía y a todo un equilibrio de condiciones y valores que finalmente nos ofrecen ese conjunto de cualidades.
            
Una persona de este tipo, es aquella a quien le agrega pequeños detalles a su trabajo, a sus acciones y sobre todo a su comportamiento, haciendo extraordinario el aspecto cotidiano de su quehacer diario. Obviamente no es un camino fácil por recorrer, pero tiene en cuenta el placer de saborear cada logro y saber que está dan to el cien por cien de sí mismo.
            
Si es verdad, que para dar inicio a esta secuencia de detalles se necesita de muchas cosas: actitud, determinación, pero principalmente esa ayuda interior que todos llevamos dentro y que a veces no la hacemos florecer. Ocurre en ocasiones que nos sentimos afectados, incluso impactados, por determinados modos de ciertas personas, las cuales reconocemos como “personas extraordinarias”.También hay quienes son sensibles a las situaciones ajenas, salvo que les parezca perjudicial o rentable. Esto seres no proceden de los ámbitos más espectaculares. No suelen buscar el impacto. Puede ocurrir que ni si quiera le conozcamos  personalmente; pero siempre están ahí. Sin embargo, puede llegar el día en que ya no estén; es entonces cuando sentimos “algo”, y sin saber porque le olvidaron. Es entonces cuando realmente la echaremos de menos, quizás sea por nuestra manera de obrar. ¡Quién sabe! 
             
Las personas especiales son aquellas que provocan emociones incluso a  distancia.


 

.. de el profundo agradecimiento

octubre 31, 2015







La vida está compuesta de muchos altibajos, el camino suele ser muy largo y duro; pero cuando estamos hundidos en lo más profundo del dolor, cualquier palabra de agradecimiento, nos hacen tremenda mente feliz. Es cuando sabemos valorar lo que la gratitud representa, ante una situación que muchas veces nos derrumba.

Sé que muchos a través de nuestra vida sufrimos desaires y menosprecios de manera frecuente. Sólo intento asumirlo, ya que no es posible evitarlo, aunque sí podemos aprender a afrontarlos. Sí, afrontar es lo que hacemos para aliviar el dolor, el estrés o el sufrimiento provocado por esa situación dolorosa. Sólo el que lo padece sabe la tremenda frustración que se siente.
             
Si realmente se tienen fuertes motivos para no perdonar, hay que respetarlos. Pero a la larga, las preocupaciones, las hostilidades y los resentimientos sólo sirven para hacernos daño a nosotros mismo.  Dice un refrán que “es de bien nacidos ser agradecido”, lo que no dice es que, además de ser positivo para los que nos rodean, la gratitud es una herramienta poderosa para sentirnos bien, originando esperanza, amor, compasión, alegría y sobre todo, sentimientos de felicidad

Nos guste o no, deberíamos agradecer diariamente lo que tenemos; sé que muchos no estarán de acuerdo y siempre dirán: “podría estar mejor”. Desgraciadamente no hay un secreto para la felicidad, pero, “es lo que hay” “es lo que la vida nos ha dado” y el agradecimiento a las pequeñas cosas nos hacen demostrar que todos poseemos un increíble potencial para conseguirla.

Reconozco que vivimos en unos momentos difíciles y que siempre nos blindamos con la desesperación y el dolor, pero es posible que en cualquier momento determinado podamos contemplar la vida desde otra manera distinta. Esto nos hará reflexionar que existen personas de gran corazón y sólo el hecho de hablar con ellos ya nos llenan de paz, creando una armonía, allí donde es posible que nunca la podríamos encontrar.
           
Pero también podría decir, aunque a veces no encuentro palabras para exponer lo que realmente siento, lo cruel y triste que resulta cuando ante una acción digna de agradecer, ya sea a través de un acto personal o unas simples palabras de agradecimiento, recibes el más grande de los desprecios, es decir; la indiferencia. Es como pensar que aquello que pensaste o que dijiste, no vale ni un ápice de agradecer, cuando en realidad fue dicho desde lo más profundo de su corazón.

Cuantas veces puede resultar que una simple frase, pueda ayudar a conseguir una realización personal, consiguiendo un bienestar interno, partiendo de que esa gratitud pueda ser de una importancia excepcional para aquel que la ejerce. Pero ese sentimiento de gratitud, no “llega” ante algunos corazones endurecidos por la sinrazón y el desprecio.

Pensemos que la gratitud no es humillante, la gratitud llega a ser amable y a menudo mitiga la culpa, la aflicción, el sufrimiento y las dificultades que estamos pasando. Sólo estimula la sensación de conciencia y el profundo agradecimiento que hace valorar más a las personas.
            
Si a lo largo de tu vida has tenido amigos o familiares que durante mucho tiempo, ha actuado amablemente contigo; ¿por qué no has tenido la fuerza necesaria para darles prueba sustancial de tu gratitud? .. es tan solo una reflexión.


 

... escuchar lo que no se dice

octubre 31, 2015






La comunicación eficaz es fundamental para las relaciones humanas.“Si no hay comunicación no hay ser humano”. Algunos errores que cometemos a la hora de comunicarnos nos pueden meter en un buen lío sin quererlo. Otras veces, la forma en que nos comunicamos puede estropear nuestras relaciones con los demás, porque dan una imagen de nosotros que no es acorde con la que deseamos proyectar o con lo que realmente somos.

Los mensajes escritos son una forma fácil y rápida de comunicación que tiene muchas ventajas, porque lo que queda escrito es más fácil de recuperar, entre otras cosas. Sin embargo, pocas personas escriben a la misma velocidad que hablan o piensan. Esto implica un desfase que puede dar como resultado un mensaje diferente al que se quiere transmitir. Expresiones mal empleadas, modismos, faltas de ortografía, correctores automáticos, etc., pueden dar lugar a un mensaje erróneo. Evitar este error es tan sencillo como revisar el texto que se vaya a enviar antes de hacerlo, da igual que sea en un papel, en un email o en un mensaje de texto o SMS.  

A muchas personas les incomoda dar malas noticias y, para evitar el mal trago, usan el correo electrónico para transmitirlas o, peor aún, las aplicaciones de mensajería instantánea. Sin embargo, estos canales no suavizan los mensajes y dan lugar a malentendidos. Además, se pierde todo el poder que tiene el lenguaje corporal y no ofrecen una vía para dar salida a las emociones más intensas. Por lo tanto, cuando tengas que dar malas noticias o hablar de temas delicados no usen la comunicación escrita y habla en persona con el interesado. Hablar de forma directa con la otra persona nos permitirá utilizar las señales del otro para saber si el mensaje está claro y aclarar cualquier duda. Lo más importante de la comunicación es escuchar lo que no se dice.

Las conversaciones difíciles no son agradables. Pero cuando hay un problema que necesita solución hay que enfrentarse a ellas. Evitar una conversación difícil es un manera de conseguir que el problema sea cada vez peor. Los problemas no se arreglan solos, aunque aparentemente parezca así cuando dejas las cosas correr. Y si tú no lo solucionas, dejas el asunto libre de caer en las manos menos adecuadas. Si tienes por delante una conversación difícil no le des más vueltas y afróntala, cuanto antes mejor.

Cuando enviamos o comuniquemos un mensaje debemos asegurarnos de que el receptor lo ha recibido y lo ha entendido. Esto nos ayudará a ser cada vez más eficaz en tu forma de comunicarte con cada persona y a conseguir resultados. Para comprobar que tu mensaje ha sido entendido correctamente, debemos utilizar preguntas abiertas que comienzan con “cómo”, “por qué” o “qué”. Estas preguntas estimulan la reflexión y estimulan la comunicación. La asertividad es la capacidad de decir las cosas como son y como se sienten sin herir a los demás. Muchas veces, por evitar un posible conflicto, no comunicamos nuestras necesidades, o apuramos tanto que, cuando lo decimos, perdemos las formas.

Acostumbrarnos a decir las cosas bien, sin ofender, pero defendiendo nuestros derechos y nuestros deseos. Al final vamos a tenerlo que decir de todos modos. Cuanto antes lo hagamos menos tensión acumularemos y más fácil será hacerlo. En situación de tensión y frustración es fácil reaccionar emocionalmente ante un problema o una pregunta, en vez de responder con calma. Muchas personas creen que esto está justificado, pero lo cierto es que no lo está. Este tipo de reacciones emocionales pueden dañar nuestra reputación, molestar a las personas y dar la impresión de que nos falta auto control.

Finalmente por todos los medios debemos intentar mantener la calma antes de contestar y actuar. Si sentimos que estamos muy tensos, a punto de estallar, cerremos los ojos y contemos hasta 3 (o hasta donde necesites). Si respondemos agresivamente o emocionalmente vamos a complicar mucho la comunicación con los demás.



 

.. recordarlos es honrarlos

octubre 28, 2015





Mi estimada amigo y amiga, lo que me gustaría que entendiera sobre perder un hijo, es que nadie está preparado para ello y hoy quiero compartir contigo estas sencillas reflexiones. Decir que la muerte de un hijo se supera no es cierto. Superar significa vencer, y nadie puede ni debe pasar por encima de una ausencia, de un vacío que se arraiga a nuestra propia esencia como persona. La muerte de un hijo se asume, se llora y se acepta. Aprendemos a vivir con ese vacío, pero somos conscientes de que esa tristeza siempre va a sentirse en nuestro corazón. Y lo creamos o no, acaba llegando un día en que el dolor ya no es tan desgarrador, y podemos respirar sin que nos duela, andar sin que nos pese el alma y respirar sin que nos duela el corazón. Porque vivir de nuevo es honrar la memoria de quienes no están. Es comprender que los llevamos con nosotros, que recordarlos es honrarlos, y que el amor nos trasciende aunque siga habitando en nosotros la tristeza.

Perder un hijo supone ver cómo el proyecto vital y familiar de una pareja ha quedado huérfano de pronto. El vacío es inmenso y los vínculos ya no son los mismos, pero no por ello hemos de dejar de luchar por ese proyecto. Es necesario evitar la culpa y el reproche. En estas situaciones incluso el propio silencio puede ser dañino y destructivo. Hemos de respetar el modo en que cada persona asume el duelo. Hay quien dispone de mayores estrategias y es capaz de abrirse, otros en cambio, necesitan tiempo “para poder reaccionar”, y ello es algo que debemos saber comprender. La intimidad, el compromiso y la pasión son tres pilares que deben seguir estando presentes en el círculo de la pareja. Si seguimos alimentándolos, la relación seguirá adelante. Si solo mostramos vacíos, o nos echamos en cara determinadas cosas, lo más probable es que acabe surgiendo el distanciamiento.

Perder un hijo y no descuidar a los otros. Los niños asumen de un modo muy diferente la muerte a como lo podemos hacer nosotros. Y no hemos de descuidar su propio proceso, en especial si se encuentran en una edad comprendida ya entre los 6 y los 1o años. La muerte es algo que nadie entiende, algo que los adultos vemos con rabia y los niños con desconcierto. La muerte no siempre permite despedidas, de ahí que debamos dar tributo con el recuerdo, con el cariño cotidiano a la memoria de esa persona. Es recomendable que los niños expresen sus palabras, que atendamos sus dudas y que favorezcamos su desahogo emocional sin esconder tampoco nuestro pesar. El dolor debe ir tomando forma para poder liberarse y canalizarse. Es preciso volver a tener proyectos en el día a día, permitirnos sonreír de nuevo con los niños honrando la memoria del que ya no está. Aprenderemos a vivir sin ese hijo pero jamás perderá ese rincón privilegiado en nuestro corazón. La vida será distinta después de esa pérdida, no cabe duda, pero es preciso permitirnos ser felices de nuevo. No debes sentirte culpable por ello.

De ahí, y en primer lugar, que desee recomendar algo tan esencial como maravilloso: debemos disfrutar de cada instante con los nuestros. Nada en esta vida es seguro, nada está garantizado, ni siquiera el que los hijos sobrevivan a los padres. Si hay un aspecto que resaltan todas las personas que han sufrido la tragedia de perder a un hijo, es el sentimiento de soledad e incomprensión que llegan a sentir durante los primeros momentos. Muchos se sienten aislados porque piensan que nadie puede entender su dolor.

Perder a un hijo es principalmente tener la sensación de que se nos ha escapado el proyecto de vida y la propia ilusión. No obstante, siempre acabará llegando un día en que descubramos que la vida sigue valiendo la pena, porque implica seguir manteniendo su recuerdo. En primer lugar cabe decir que no existen unas estrategias que puedan servirnos a todos por igual, a la hora de afrontar el duelo por la pérdida de un hijo. No obstante, lo que sí debemos tener claro es que nunca debemos afrontarlo en soledad. El núcleo familiar debe mantenerse unido y atenderse, curarse y aprender a vivir con ese vacío orientando de nuevo el día a día. He de luchar cada día contra la parálisis de mi espíritu, de mi cuerpo. Perder un hijo supone que de la noche a la mañana, el mundo se detiene. Es algo contra natura que nuestra mente no puede asumir. Y nos quedamos quietos, sin aire, como si nos hubiéramos quedado sin alma…

El pensamiento más recurrente que van a sentir los padres es el clásico “nada tiene sentido”. Y la parálisis vital, y emocional y motivacional puede acabar atrapándolos en un sufrimiento crónico. Esto es algo que deberíamos evitar. Nuestra mente es incapaz de procesar lo sucedido, y de ahí las negaciones, el bloqueo y la inmovilidad. No obstante, el propio proceso del duelo nos debe ayudar a gestionar todas estas emociones.Hemos de evitar quedarnos aislados, porque la propia soledad nos empuja a esa misma parálisis. Es vital pues contar con la ayuda de la familia, los amigos, y de cualquier profesional de la salud para gestionarnos.



 

.. hacer que nuestra existencia tenga sentido

octubre 28, 2015



Siempre escribo sobre lo que pienso y lo que  va  pasando en el camino de mi vida y hoy me he fijado en las arrugas que para mi son un sincero y bonito reflejo de la edad contada con las sonrisas de nuestros rostros. Y cuando empiezan a aparecer nos hacen darnos cuenta de lo efímera y fugaz que es la vida. Como consecuencia con frecuencia a algunas personas les hace sentir molestos e incómodos cuando en realidad debería ser un motivo de alegría. ¿Cómo es posible que nos entristezca tener la oportunidad de cumplir años?. Porque tenemos miedo de que al envejecer perdamos capacidades, porque pensamos en la vejez como un castigo, de manera peyorativa e humillante. Del mismo modo cumplir años nos hace mirar hacia atrás y plantearnos qué hemos hecho durante nuestra vida.

No debemos lamentarnos de envejecer, es un privilegio negado a muchos. Envejecer es un privilegio, un arte, un regalo. Sumar canas, arrancar hojas en el calendario y cumplir años es para mi siempre un motivo de alegría. De alegría por la vida y por lo que estar aquí supone. Y es que vivir tiene la peculiaridad de que va de la mano con el tiempo, que hace que en mi rostro aparezca arrugas y que de vez en cuando (?) tenga achaques. Pero todo eso es el reflejo de la vida, algo de lo que me hace sentir muy orgulloso. Cada año agradezco la oportunidad de cumplir años, pues gracias a ello cada día puedo compartir momentos con aquella persona que más quiero, puedo disfrutar de los placeres de la vida, dibujar sonrisas y construir con mi presencia un mundo mejor… eso espero..

Ahora bien todos deberíamos agradecer a la vida la oportunidad de permanecer y de tener la capacidad y la conciencia de disfrutar. ¿Qué sentido tiene lamentarnos y quejarnos por tener posibilidades? ¿No es verdad que daríamos lo que fuese por tener a aquellos que perdimos a nuestro lado? ¿Por qué no le ponemos ganas a la vida y dejamos de disimular nuestro caminar?. Cumplir años debería ser un motivo de alegría. Cada día significan 1440 minutos de nuevas opciones, de maravillosos pensamientos, de cientos de matices en nuestros sentimientos. Cada segundo nos hace más capaces de experimentar y de aprovechar todas las opciones que nos brinda nuestro alrededor. Cada año es una medalla, una oportunidad para atesorar recuerdos, para hacer nuestros los instantes, para soplar las velas con fuerza y orgullo. Desea seguir cumpliendo sueños, segundos, minutos, horas, días, meses y años… Y, sobre todo, poder celebrarlo con la vida y la gente que te rodea. Que os veáis y os sintáis plenos, arrugados y felices.

Si me preguntas cuanto años tengo..? bueno tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo.Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos y las ilusiones se convierten en esperanza, en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada. Y otras un remanso de paz, como el atardecer en la playa. No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas… Valen mucho más que eso. ¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta!.Lo que importa es la edad que siento y que necesito para vivir libre y sin miedos. Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos y los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.

Entre la niñez y la vejez hay un instante llamado vida. No debemos de lamentarnos por envejecer. La vida es un regalo que no todos tenemos el privilegio de disfrutar. Es un frasco de suspiros, de tropiezos, de aprendizajes, de placeres y de sufrimientos. Por eso, en sí misma, es maravillosa. Y también por eso es imprescindible aprovechar cada momento, hacerlo nuestro, sentirnos afortunados. Acumular juventud es un arte que consiste en hacer que importe la vida de los años más que los años de vida. En definitiva, hacer que nuestra existencia tenga sentido. No resulta tan esencial si sumamos canas, arrugas o si nuestro cuerpo nos pide tregua cada mañana. Lo que verdaderamente es relevante es crecer porque, al fin y al cabo, como siempre digo, cumplir años es inevitable, pero envejecer es opcional.


 

... de nuestras mayores decepciones

octubre 27, 2015




Somos humillados cuando alguien ataca nuestra dignidad como persona de diversas maneras. Es una forma de denigrarnos como persona, ya sea de forma privada o de forma pública; siendo esta última más dura. Las consecuencias de sentirte humillado repercuten directamente en la autoestima, la confianza hacia los otros y la ilusión en lo que haces y esperas del mundo. Cuando alguien te humilla sientes como si te hubiera arrebatado algo que te pertenecía a ti y lo ha hecho de la forma más cruel posible.

La humillación puede llevarse a cabo por tu apariencia física, nivel económico, sexo, raza, nivel intelectual, enfermedad, etc. Puede ser un ataque claramente identificable o un trato vejatorio a lo largo de un tiempo determinado. Es una de las situaciones más difíciles de superar por las implicaciones psicológicas que genera en nosotros. Muchos disgustos se evitarían si quienes alardean de satíricos tuvieran en cuenta que toda persona, por necia que sea, se toma a sí misma muy en serio, y que, si algunas soportan una contradicción franca y leal, ninguna perdona el ridículo.

En todo el tiempo que ha pasado desde que llegamos al mundo, han ocurrido un sinfín de cosas. Unas buenas y otras no tanto. Llevamos una mochila de experiencias que por mucho que intentemos obviarla, está ahí. Echamos “mano de ella” cuando queremos volver a recordar las cosas que nos hicieron felices. Para otras no olvidamos, pero intentamos tener una “amnesia selectiva” por el dolor que nos causan. Hay que estar orgulloso de la mochila de cada uno, aunque jamás pensásemos cargar con ella con determinados hechos que quizás a veces nos generen sufrimiento… Esa mochila tiene más sabiduría sobre ti que cualquier libro y que cualquier opinión. Sabe los demonios que arrastras desde la infancia y las veces que te han hecho daño. Las veces que te has sentido en tu lugar y las veces que has sentido que un lugar era de todo menos el tuyo… Es la mochila de tus vivencias, de tus experiencias más íntimas…

Todas las experiencias conforman lo que eres ahora, y algunas veces te sentirás feliz y en otras profundamente desdichado. En esos momentos de desdicha nuestras heridas se abren, causadas por un daño hacia nuestra persona… Quizás creíamos que ya solo eran cicatrices, pero en algunas ocasiones vuelven a escocer porque su naturaleza es la de hacernos una llamada de atención, porque quizás ese daño se está reproduciendo otra vez en tu vida. Por ello, existen numerosas heridas que vamos curando pero que nunca terminan de cicatrizar, para recordarnos que alguien o algo nos las lastima de nuevo y sentimos ese malestar. 

Cuando una persona nos decepciona, se nos vienen abajo todas las ilusiones y expectativas que teníamos depositadas en ella y en nuestra relación. Es una mezcla de estupefacción, rabia, sorpresa y pena. Quizás es alguien de nuestra familia, un amigo de la infancia, un compañero de trabajo o simplemente alguien que considerábamos una buena persona incapaz de traicionar ciertos principios, respecto a nosotros o con el mundo en general. Nos podemos llegar a sentir frustrados por esa decepción e incluso deprimidos, y evidentemente nuestra capacidad para volver a confiar en los demás como antes se verá reducida, incluso eliminada, pero no hay que olvidar que nuestros mejores éxitos vienen a menudo después de nuestras mayores decepciones.


 

... y decir adiós

octubre 27, 2015





Hay veces que las personas desaparecen de nuestra vida por momentos pensando que pueden volver cuando les plazca, pues están seguros de que siempre estaremos aquí.Pero eso no es así, todos merecemos un respeto y las ausencias tienen un alto precio. El amor ciego no es garantía suficiente para que una relación prospere. Por eso a veces a las historias de puntos suspensivos hay que quitarle dos y dejarlo en punto y final. De ello depende nuestro bienestar emocional. Es difícil afrontar un adiós decisivo teniendo la certeza de que vamos a tener que luchar para sanar la herida del abandono. Tememos en el proceso por nuestra autoestima, nuestra autoconfianza y nuestro bienestar.

Pero el crecimiento implica cierta desorientación que nos puede angustiar. Tenemos que ser conscientes de que parte del camino lo vamos a tener que recorrer de la mano de la incertidumbre. Esto no es cómodo, pero merece la pena teniendo en cuenta que el intercambio dará como resultado la reconstrucción de uno mismo y la armonía con nuestro interior. Se trata de ser honestos y exigentes en nuestras compañías emocionales. No siempre es fácil, pero lo necesario no siempre lo es. Desapegarnos de aquello que supone egoísmos, intereses y ausencias injustificadas nos ayudará a comenzar una nueva etapa en nuestra vida, a sembrar y cosechar sustento para nuestra autoestima y crecer emocionalmente.

No hace falta irse para no estar. Hay muchas maneras de ser impuntual e incluso de no presentarse en la vida de alguien. La ausencia en la vida de quien te quiere es algo que se elige. Entonces debemos plantearnos aquello de dejar de buscar excusas para quedarnos y decir adiós. Pero un ADIÓS de esos que se visten con tilde y mayúsculas,  y así cierran todos los huecos por los que se pudiera volver a entrar. A cal y canto. O sea, que igual en vez de dejar ir lo que debemos aprender es a marcharnos nosotros cuando vivimos en una situación que nos desgasta y no tiene solución. Cuando eres capaz de desligarte de algo que te ha aprisionado durante mucho tiempo consigues aclarar tu mente y deshacerte de las ausencias que no comprendías y mantenían tu  vida pendiente de un hilo.

Crecer es aprender a decir adiós. Conseguir decir adiós a quien nunca ha estado significa no retroceder, separar lo que nos enriquece de lo que nos desgasta, cuidar nuestra propia valía y dejar de arrastrarnos suplicando migajas de un amor que solo existe en nuestra mente. Cuando no hay reciprocidad o la balanza se inclina hacia el dolor la relación pierde todo sentido y, por lo tanto, lo único que consigue es que agonicemos a la espera del sello que finiquite el final que estaba entretejiendo sus hilos. En el momento que soltemos nos daremos cuenta de que dar el paso y soltar significa liberarnos, crecer y crear una nueva vida. Esa nueva atmósfera propiciará que podamos sembrar nuevas emociones en un terreno que hasta entonces no era fértil.

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando. No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!


 

... anclarnos en la tristeza de lo perdido

octubre 26, 2015





En el camino de la vida iremos perdiendo amores diferentes… parejas, amigos, familiares y también encontraremos a nuevas personas que nos ayudarán a seguir caminando y que nos aportarán nuevas experiencias. No tengas miedo a las pérdidas. Piensa que una existencia sin vivencias no tiene sentido, que es mejor conocer el amor y haberlo perdido que no haberlo conocido… Muchas veces perdemos por diferentes circunstancias a seres queridos, un amor, un amigo, un familiar pero no, no son perdidas, son ganancias. Hemos tenido la fortuna de disfrutar de esas personas, del amor que nos han regalado. No tenemos por qué anclarnos en la tristeza de lo perdido, sino refugiarnos en la alegría de lo que ganamos.

El amor y el desamor forman parte de la vida y a veces un viaje marca un antes y un después en una pareja. Un viaje que no solo las distancias físicas se han notado, sino también las emocionales. Te tuviste que marchar, buscabas un futuro mejor, nos prometimos amor eterno, lo que había entre nosotros nada ni nadie podía destruirlo… pero yo tan solo creía en el amor eterno y no sabía que la vida no es siempre como la soñamos, la hablamos o la creemos. Ella a veces es como una niña caprichosa va de un lado para otra jugando con nosotros… Quizás a pesar de mi inocencia en el fondo sabía que algo entre nosotros se perdería, ese tren que marchaba y que a mi me partía el corazón, no volvería nunca jamás, a pesar de tus promesas. Ese viaje te haría conocer otros olores, otros sabores, otras gentes y otros lugares…

El verdadero amor no es egoísta y por eso te dejé partir, para que vivieras todo lo que aún tenías que vivir. Eras tan vital, tenías tantas ilusiones, tantas ganas de comerte el mundo… Tu presente y tu futuro ya no estaban aquí… a mí me ataban tantas cosas aquí que no te pude seguir, aunque sabía que dentro de mí siempre tú ocuparías un lugar muy importante. 

Para superar la pérdida de un ser querido y reponernos, podemos utilizar la fuerza de la inteligencia emocional en nuestro día a día. Siéntete feliz por lo que has vivido. No has perdido, has ganado una experiencia en tu vida, has ganado la maravillosa experiencia de vivir el amor, de sentirlo y saborearlo. Te has rendido a su evidencia que en su momento fue mágica…No te encierres en pensamientos repetitivos en torno a esa persona. Recuerda con cariño pero no idealices o te obsesiones. La vida tiene mucho que ofrecerte, no te ancles en el pasado y ábrete al presente, a todo lo que te trae.

Habla con otras personas que consideras emocionalmente inteligentes. Dos palabras y un abrazo pueden borrar en tan solo un momento tus tristezas. Habla con personas que comprendan tus emociones, seguro que sentirás más alivio. Piensa que las cosas cambian en la vida. Ahora estás triste, tu alma está rota por ese amor que se marchó pero piensa que todo en la vida pasa. Volverás a vivir cosas bonitas si tú estás dispuesta a vivir.

No tengas miedo a vivir. Si has perdido un amor no tengas miedo a volver a vivir la experiencia de enamorarte. Desafiarte a ti mismo y sentir que eres valiente para superar tus miedos, en este caso la aventura de volver a enamorarte independientemente de si sale bien o sale mal, te dará seguridad. Sentirás que tienes la inteligencia emocional suficiente para superar los contratiempos. No tengas miedo, vive y disfruta del amor, experiméntalo y ábrete a sus sensaciones y sentimientos. Terminarán por componer tu mapa de vida, un mapa lleno de recuerdos imborrables, porque ¿Qué seríamos sin recuerdos?

Dedicado a todas esas personas que en estos momentos se sienten identificados con estas palabras, a todas esas personas que se encuentran invadidos por la desesperanza de un mundo que tiende a deshumanizarse.


 

Es importante proteger a la infancia...

octubre 26, 2015





El amor no se condiciona, el amor se da.La habilidad y el crecimiento emocional de una persona dependen en gran parte de sus primeros intercambios. Por eso sembrar las semillas del amor determinará su capacidad de dar cariño y de desarrollarse de forma saludable. Si le transmitimos a un niño la idea de que si hace las cosas bien (o lo que se entiende por bien), le querremos más, al final el niño entenderá que de sus éxitos depende su valía personal. Así, cuando el niño cometa un error no nos debe extrañar que se le venga el mundo encima, pues al fin y al cabo etiquetándolo de listo y extraordinario tras su logro lo único que le quedará será concluir que si no consigue lo que buscaba es porque es un “tonto y un mediocre”. Dicho así suena duro, pero es que en la mente de un niño lo es aún más. ¿Cómo podríamos sostener una casa con pilares de paja? Cualquier golpe la derrumbaría. En estas condiciones es imposible construir una identidad personal fuerte y emocionalmente adaptada.

Uno de los pilares fundamentales de una educación emocional adecuada es que el niño siempre se sepa querido y, sobre todo, se considere merecedor de amor. Esto es importante porque nuestras primeras experiencias con el mundo siempre marcan nuestro desarrollo emocional a la vez que entretejen una enorme tela que conecta nuestra capacidad de sentir y amar con nuestro cuerpo. Que nos quieran o no nunca debe depender de nuestros comportamientos, palabras, éxitos o fracasos.  Así, es importante nos deshagamos de ciertas costumbre si queremos que los niños de hoy en día comprendan que el amor no tiene condicionantes.

No podemos decirles a los niños que si hacen algo no les vamos a querer, no podemos intentar chantajearlos con el amor, el cariño no es una moneda de cambio. Tenemos que tener claro que el niño por encima de infante es una persona que algún día se convertirá en un adulto y como tal se sentirá completo o derruido. ¿Qué es lo que preferimos?. Todas las personas son merecedoras de amor por quienes son, no por lo que hacen ni por sus éxitos. Por eso, al igual que “portarse bien o cumplir una norma” no tiene como consecuencia el afecto, no cumplir con ello tampoco debería suponer una amenaza.Ningún niño debería creer que el amor tiene condiciones

Es importante proteger a la infancia, cuidar de su inocencia y respetarla a través del amor. Recordemos que los niños amados se convierten en adultos que saben amar, respetar y cuidar. Probablemente muchos de nosotros hayamos crecido en un ambiente en el que el amor tenía condiciones. Otros tantos habremos pagado las consecuencias de que otras personas hayan crecido bajo estas premisas. Sea cuál sea nuestro caso esto genera dificultades en cualquier etapa de nuestra vida. No obstante, si no se sanan, las heridas emocionales del amor con condiciones tienen una gran repercusión en la vida adulta.

¿Por qué? Porque a un adulto se le supone una vida emocional equilibrada. Aunque todos sabemos que esto no es así no podemos evitar esperar que nos amen sin condiciones sin la necesidad de tener que “enseñar” o “reaprender” que el amor es eso y nada más. Al fin y al cabo esperamos poder confiar en que quien nos dice amar quiera permanecer a nuestro lado pase lo que pase. Lo que ocurre es que esto no es tan sencillo y puede que nos hayan enseñado a huir o a condicionar nuestro afecto o cariño.

Así que encontramos patrones de amor huidizos que pueden llegar a resultar egoístas. Pero al final la cuestión radica es que esas personas creen que el amor es eso, obtener lo que está bien y desechar lo que no interesa. Visto así podemos entender mucho mejor qué efecto tiene la educación emocional en las relaciones futuras. La clave está en que tenemos que alimentarnos de amor, pues solo a través de él lograremos conocernos, ser felices y disfrutar de la magia de la vida.


 

..ser la persona que podrías haber sido

octubre 22, 2015





Ha una frase que la he leído en alguna ocasión y que quizás Ustedes también lo hayan escuchado o leído y es la siguiente : “Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo”. El cambio es una constante en la vida humana aunque a veces nos resistimos a él. En realidad es lo único permanente. Pero muchas veces el problema real no es cambiar, sino la falta de conocimiento de nosotros mismos lo que nos limita. Cuando llega el momento de hablar de uno mismo no siempre tenemos claro qué podemos hacer y hasta dónde podemos llegar. Aunque te parezca muy fácil responder a esta pregunta, conforme lo intentes te darás cuenta que en realidad no te conoces tan bien.

Nos preguntamos : ¿Cuáles son nuestras debilidades?. Si reconocer las habilidades resulta una tarea complicada, ver y aceptar la debilidades es aún más complejo. A la mayoría le cuesta trabajo aceptar que tiene puntos débiles, pero es el paso más importante para cambiar. Irse a un lugar tranquilo y encuentra esos defectos tan resistentes… Cada debilidad te da una clave de qué hacer y a dónde deseas llegar. Ninguna estrategia de cambio puede ser efectiva si no tienes claro lo que quieres modificar y en qué aspectos necesitas más cantidad de esfuerzo y constancia. Se dice a menudo que los hombres son gobernados por su imaginación, pero no sería cierto decir que se rigen por la debilidad de su imaginación”.

Lo que hacemos en nuestro tiempo libre dice mucho de quién somos como personas. Algunos disfrutan de leer un buen libro, otros prefieren salir a ejercitarse y otros más, disfrutan de chismorrear o criticar. ¿En qué ocupas tu tiempo libre?. Cada hobby o pasatiempo te define pero también te puede dar pistas claves de dónde empezar para cambiar. Analiza tus pasatiempos y ve si te hacen feliz o solo los realizas por hacer algo. ¿Preferirías estar haciendo algo distinto?

La vida es demasiado complicada por sí misma como para vivir sin pasión. ¿Cuáles son las cosas que te hacen estremecer y continuar cuando deseas dejarlo todo? Debe haber algo que te motive a continuar y si no es así, búscalo. Nunca es tarde para descubrir lo que nos apasiona.

Puede tratarse de cualquier cosa. Para algunas personas se trata de rescatar animales, mientras que otros se apasionan por el deporte o el arte. Comienza explorando opciones hasta que encuentres aquella que te haga levantarte cada mañana para cambiar y lograr lo que deseas. Sin pasión, el hombre sólo es una fuerza latente que espera una posibilidad, como el pedernal el choque del hierro, para lanzar chispas de luz.

Todos tenemos alguna habilidad que puede ayudar a mejorar el mundo. No necesitas ser un héroe ni salvar al mundo entero. Pequeñas acciones pueden cambiar y mejorar aquello que te rodea. Quizás creas que tú no puedes hacer nada, pero esto no es del todo cierto. Piensa y encuentra una forma de ayudar. Quizás dando un poco de compañía a alguien que lo necesite o formando parte de una organización de cuenta cuentos para niños abandonados…. explora tus capacidades y las necesidades de tu alrededor y encuentra la manera. Para ti pueden parecer pequeños actos pero quienes están del otro lado los valorarán en verdad.

Es importante estar motivado al cambiar. Cuando te faltan las razones es fácil dejar las cosas a la mitad o no dar el paso inicial. Para por un momento y piensa en las cosas o las personas que te motivan. Pueden ser tus hijos, tus padres, alguien a quien educas o una mascota. No importa de quien se trate siempre que exista. También pueden motivarte ideas o hábitos. La razón para saber lo que te motiva es que solo así puedes mejorar. Algunas personas resultan tóxicas y lo mismo pasa para las ideas preconcebidas. Cuando conoces tus motivadores puedes evaluarlos y girar al camino adecuado. Pero no olvides que el motivador más importante eres tú mismo. Nunca es demasiado tarde para ser la persona que podrías haber sido.” 

Cambiar nunca es sencillo. Date la oportunidad de avanzar como persona. Pero no esperes resultados inmediatos, la mayoría de las veces un buen cambio requiere de tiempo y esfuerzo. Cultiva la paciencia, la motivación y la persistencia. Abrígate de fuerza y tesón para conseguir aquello que deseas. Te aseguro que si le pones esfuerzo y vas a por ello, en algún momento podrás conseguirlo. No te quedes en un sitio o con una persona por costumbre, cambia.


 

a las personas de alma noble...

octubre 22, 2015





Suele decirse que son las buenas personas las que nos dan auténtica felicidad. Por su parte, aquellas más complicadas y con doble cara que acostumbran a traernos pesares, nos ofrecen experiencia. Lo creamos o no, ambas son partes indispensables de esta vida.¿Cuántas buenas personas custodias en tu vida? La casualidad quiso que formaran parte de tu día a día, y que te enriquecieran con sus palabras y esa sutil humildad que no sabe de egoísmos. 

Es más, también tú puedes ser una de esas personas acostumbradas “a dar luz a los demás”, de las que desean por encima de todo la felicidad de los suyos cuidando al extremo cada detalle, cada situación. Buscas dibujar sonrisas en rostros familiares, y no… Tampoco tú pides nada a cambio.  Porque es tu naturaleza, porque es tu forma de entender la vida.

El don de las buenas personas está en los pequeños detalles. Los pequeños detalles edifican vidas enteras. Hay quien no lo percibe, hay quien no es capaz de ver el esfuerzo por parte de otras personas por hacerles la existencia más fácil, por aportar luz en esos días oscuros y por desenredar nudos donde solo hay madejas.Las buenas personas no llevan pancartas ni acostumbran a hablar demasiado de sí mismas, porque en ocasiones, cometen el error de descuidarse un poco y mirar más por las necesidades ajenas. Pero no se dan cuenta. Es su esencia, su forma de ver el mundo: dándolo todo por los demás.

Los grandes corazones se conocen con los pequeños detalles. Puede que hace mucho que no te dediquen esos pequeños detalles que alegran el corazón. No obstante, es posible que cuando menos te lo esperes, alguien te sorprenda haciéndote un favor que no esperabas, o preocupándose por ti de una forma tan sincera que te sientas extrañada o extrañado. En ocasiones la bondad humana nos deja sin palabras. No podemos más que emocionarnos los actos de personas anónimas que sin llevar alas a su espalda, traen polvo de hadas en sus bolsillos para dar felicidad a nuestros caminos…

Suele decirse que el mejor homenaje que se le puede hacer a las buenas personas es imitarlas. Ahora bien, compartirás conmigo la idea de que no todos pueden hacerlo. De que no todo el mundo sabe practicar la bondad humana. Así pues, la auténtica pregunta que me viene al respecto sería… ¿Las buenas personas nacen o se hacen?. Desde la neurociencia hay muchas voces que defienden la tendencia innata del ser humano hacia la bondad. Sería algo arraigado a nuestra biología y que ensalza la psicología positiva. Las experiencias tempranas, los estilos de crianza, el contexto social y educativo, y las experiencias posteriores, podrían hacer que esta tendencia natural sufra las consecuentes variaciones.

El propio acto de dar, de ofrecer, de ayudar y atender, debería ser por sí mismo un acto capaz de ofrecer felicidad y equilibrio interior. Sin embargo, no son muchas las personas que llegan a adquirir esta capacidad. Las buenas personas ni siquiera son conscientes de la capacidad de empatizar que tienen con sus semejantes. Sienten los dolores del mundo y los hacen como propios, de ahí, que busquen cada día conseguir ese equilibrio externo para sentirse bien con ellas mismas. Su bondad es altruista y se ofrece a cambio de nada. Para ellas o ellos el tiempo no existe, sus prioridades quedan relegadas y no existen distancias y aún menos las exigencias o los reproches.

Quien nace con corazón humilde sabe muy bien la grandeza que se esconde tras los detalles. Sabe que un gesto, que una caricia, que unas palabras de ánimo y ser el rostro que sabe escuchar, hace mucho más que cualquier bien material. No acumules cosas, no te apegues a lo material. Rodéate de buenas personas que hagan mágico tu mundo, y si no las encuentras, conviértete tú en una de ellas.

Las buenas personas también se pueden cansar de serlo. En efecto, si a lo largo de tu vida has practicado el maravilloso arte de abrir tu corazón a los demás, de preocuparte por hacer lo mejor cada día por quienes te rodean, es posible que en algún momento hayas llegado al límite. Y llegará, desde luego, porque aunque las buenas personas no quieren recibir nada a cambio, sí deben ser reconocidas. ¿La razón?

Quien no es reconocido no es valorado. Quien no es valorado se adentra en el abismo de la “no existencia”. En ocasiones, los demás pueden llegar a acostumbrarse a tus buenas acciones, las dan por sentadas y los ruegos se vuelven ya en exigencias. Quien no encuentra valoración a sus esfuerzos acabará deshilachándose como una tela que no puede dar más de sí. Y no importará su fortaleza o su belleza, porque también las buenas personas pueden acabar rompiéndose. No lo permitas. Cuida a las buenas personas que te rodean como tus bienes más preciados. Y cuídate tú, sin dudar nunca en poner límites y sin caer en el error de que por decir  “no” o “basta”, dejas de ser un alma noble.


 

Cree un sitio web gratuito con Yola