Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


No son sinónimos de debilidad

diciembre 22, 2015





Hoy quiero escribir sobre uno de los síntomas que me atacan continuamente y que mantengo una lucha diaria por superar y vencer y es la depresión y la ansiedad que estoy convencido que no son sinónimos de debilidad. Tampoco son consecuencia de una elección personal, no podemos decidir si queremos o no queremos que nos acompañen. No. Los problemas emocionales no funcionan así, no se trata de “quiero sentirme mal y me meto en un pozo de tristeza o de ansiedad a ver si me ahogo”. Estos no son signos de flaqueza ni de fragilidad o pobreza de espíritu. Tampoco lo son de rendición ni de dejadez. De hecho, podría decir que son signos de lucha, de pelea ante las adversidades o ante situaciones personales incómodas y dolorosas, de pérdidas, de malas experiencias y de incertidumbre. 

A todos nos puede pasar. Un buen día caes en la cuenta de que todo ha perdido el sentido que tenía, que ya no hay nada que te anime ni que te motive, te cuesta levantarte de la cama, te sientes profundamente triste o irritable. Al mismo tiempo nos puede ocurrir que todo nos agobie y nos agote, que nuestra respiración se acelere de repente y que nos sintamos incapaces de hacer frente a la vida de manera “sencilla y rápida”. De alguna forma nos sentimos vencidos por las circunstancias, sin fuerza y sin ganas. Este estado viene y va o está con nosotros de manera permanente. Entonces pienso que quizás tendría que consultar con un especialista para que me confirme que estoy “invadido” por una profunda tristeza o una tremenda inquietud que me hace sentirme incapaces de lidiar con mi día a día. Y es que cuando me enfrento a una fuerte pérdida personal puede que me encontré con que muchas situaciones han hecho mella en mi persona y, de repente, algo ha colmado el vaso. Esto me descoloca, pues no acierto a saber qué pasa ni por qué está sucediendo.

Como consecuencia de esto me sumo en un estado de ánimo ansioso, depresivo o mixto a partir del cual tiendo a evitar o a no sentirme bien saliendo de casa, realizando tareas o actividades que antes me resultaban satisfactorias, relacionándome con las personas que me rodean, escribiendo y actualizando mi página web, etc. Entonces todo es tremendo, pero se que puedo salir de ahí. En este punto he necesitado a un profesional que me apoye con una explicación que dé coherencia emocional a esta situación y me ayude a superarlo. Es principal que de uno de los pasos más importantes del proceso: pedir apoyo psicológico para equilibrar mi estado emocional y “curar” mis pensamientos.
 
Ahora bien hay un punto importante en este proceso y es que los comentarios que nos ahogan. Y en este último punto está el objeto de mi escrito de hoy: nuestra relación con nuestro entorno y las personas que nos rodean cambia. Esta no es una situación cómoda para nadie y, de hecho, puede que en este momento comiencen a surgir las críticas y a invadirnos comentarios y actitudes infectados de incomprensión.
“Estás así porque quieres”, “Anda, levántate y haz algo con tu vida”, “Eres un flojo o una floja”, “Tienes una edad para andar con infantilismos”, “No llores, no es para tanto”, “Eres un cobarde”, “Enfréntate a la vida de una vez y déjate de tonterías”… Pues esto alimenta aún más la tristeza, la apatía y la ansiedad ante el día a día. Digamos que estos comentarios y actitudes se suman a los pensamientos negativos que contaminan nuestra mente y, como consecuencia, la mente y el mundo de la persona afectada se tiñen aún más de negro.

La tristeza que no tiene explicación, evidentemente esto invita de una manera indirecta a vivir de la inercia y a aislar aún más nuestra vida, así como a fortalecer el círculo vicioso que nos empujado a caer en esta trampa. Es decir, que lejos de aportar claridad a nuestro estado y tener información precisa sobre él, nuestra atmósfera se enrarece y emborrona cada vez más. En nuestra sociedad hay una gran crueldad en torno a los dolores psicológicos y emocionales, los cuales se consideran de segundo, tercer o incluso cuarto rango. De verdad, es tremendamente aterrador el valor que le damos a nuestra salud psicológica. Del mismo modo que no se nos ocurriría ignorar una herida que se infecta o que no para de brotar sangre, un dolor estomacal continuo y punzante o un gran dolor de cabeza, no podemos obviar el dolor psicológico. Debemos darle la importancia que se merece a nuestras heridas emocionales, porque el malestar psicológico requiere de una cura, de un trabajo y de un apoyo imprescindibles para sanarse.
 
De mi experiencia me gustaría compartir contigo unas ideas que me han ayudado mucho para dejar atrás la tristeza. Dicho de otra manera, no podemos dejar que el tiempo nos cure porque corremos el riesgo de que no lo haga y de que, por el contrario, se abran más nuestras heridas, las infecciones se extiendan y se enquisten nuestros problemas. Ojalá pudiésemos elegir no tener problemas, disfrutar de cada momento y siempre encontrarnos bien. Sin embargo, no podemos evitarlo y, por supuesto, nadie está libre de peligro. Cuanto antes entendamos esto, antes aprenderemos a cuidarnos como merecemos y a no echar más leña a nuestro fuego, a no incendiar nuestra mente de un diálogo interno social que desmerece y menosprecia nuestras emociones y los problemas con los que nos encontramos cuando nos damos cuenta de que el mundo, en realidad, no es del color que mejor nos combina a todos.

Dedicado a todas esas personas que en estos momentos se sienten identificados con estas palabras, a todas esas personas que se encuentran invadidos por la desesperanza de un mundo que tiende a deshumanizarse.
 

"con todo mi amor"

diciembre 21, 2015





Hoy vuelves a ser protagonista de mis letras, sabiendo que el viento sopla a favor, lo que pasa es que a veces me empeño en ponerme en su contra. Durante algún tiempo he preferido cerrar los ojos y dejar que el tiempo meciera mi vida a su antojo. Me limité a oírte sin saber escucharte, a replicarte sin disponer de argumentos, a justificarme sin justificación alguna. Apostaste por mi desde el minuto cero. 

Me brindaste tu mano asegurándome que jamás la soltarías. Me recordabas cada día que no estaría solo, si te permitía caminar a mi lado. Los problemas reales o ficticios, nunca fueron un problema para ti. "Sin contrato ni permanencia, más allá de la que ambos queramos"-dijiste un día. 

Por eso, hoy quiero darte las GRACIAS, así en mayúscula, por haber sido mi lazarillo cuando mi única ceguera consistía en no querer abrir los ojos. Tenías razón cuando decías que mi verdadero problema eran mis fantasmas y temores infundados. Cuando me asegurabas que sólo moviendo los pies podría empezar a caminar. Cuando afirmabas que no había nada peor, que sentirse derrotado sin haberlo intentado. 

Reconozco que muchas veces miré a otro lado, que tus consejos llegaron incluso a molestarme, que no supe poner puntos y aparte en el momento exacto, que me costó horrores asumir la inmensa verdad que encierra una de mis frases favoritas "se vive o no se vive". 

Ahora, con la ventaja de ver las cosas desde otra óptica, con la experiencia de lo vivido y con la página pasada, valoro sobremanera tu paciencia, tu constancia y sobre todo, tu entrega. No titubeaste en ningún momento, no dudaste en ningún instante, no miraste hacia atrás ni un sólo segundo. Has ratificado cada una de tus palabras con hechos. Has agarrado con tanta fuerza mi mano, que eres capaz de sentir, incluso antes que yo, cuando pierdo el equilibrio. Has llenado vacíos y vaciado huecos que estaban llenos de vacío. Has sido sincera, honesta y coherente con cada uno de tus argumentos, demostrándome que aunque haya cosas que al decirlas duelan, es necesario, como dicen en mi "pueblo""no criar pulgas", para evitar malos entendidos. 

Y no sólo quiero darte las GRACIAS, sino también quiero pedirte PERDÓN, éste también en mayúscula. Perdón porque ahora sé lo difícil que te lo he puesto, los obstáculos que yo mismo he colocado en nuestro camino, los malos ratos que te he hecho pasar con mis dudas e incertidumbres. A ti, que te gusta tenerlo todo bajo control, ha debido resultar harto complicado, sentir la impotencia de no poder luchar contra mis fantasmas y mis miedos. Perdón por los besos que no tuviste cuando tanta falta debieron hacerte. Perdón por no abrazarte cuando sentías que te desarmabas, aunque trataras de disimularlo. Perdón por mis ausencias repetidas y perdón por mis silencios cuando debí esgrimir mis mejores argumentos. Perdón por no ponerme en tu piel, por no caminar a tu lado y en cambio, pretender que tú estuvieras en mi camino a pesar de todo, por haber hecho que mis palabras perdieran credibilidad, por los momentos que perdimos. 

Estoy convencido de que los tiempos que vendrán, serán mucho mejor, porque al menos, serán reales. Sólo espero poder compensar con risas, cada una de las lágrimas que te tragaste (vale que no eres de llorar por fuera, pero no me podrás negar que también se llora por dentro). Espero poder demostrarte que no ha sido en vano cada uno de tus esfuerzos, que no te equivocaste cuando dijiste que te bastarían diez minutos para saber si era "lo que siempre habías  soñado". 

Pero recuerda que sólo yo he descubierto la combinación perfecta de esas cuatro palabras tan pequeñas y tan grandes a la vez, será nuestra bandera, nuestro faro en este caminar juntos por la vida. Sé que no será fácil, sé que titubearé, sé que volveré a perder el equilibrio, sé que me perderé en las musarañas, y sé que tú también lo sabes, porque me conoces más de lo que a veces quisiera. Pero también sé, que no soltarás mi mano y que me recordarás cuando haga falta, el verdadero sentido de "con todo mi amor". 

 

Situaciones que debemos evitar

diciembre 21, 2015





Hay un refrán popular que dice : Contra el vicio de pedir hay la virtud de no dar. Es frecuente que ocurra en las parejas, pero también suele suceder entre padres e hijos, entre amigos y en casi cualquier tipo de relación humana. Estoy hablando de ese tipo de situaciones en la que una de las partes pide, reclama o exige con gran contundencia, pero a la hora de dar, se muestra mucho más conservadora y tacaña. 
Este tipo de personas sienten como si lo merecieran todo, a cambio de nada. También se caracterizan por ver “la paja en el ojo ajeno”, pero no la viga en el propio. Para completar, son en extremo manipuladores y muchas veces consiguen que otros crean, de verdad, que tienen que complacerlos a cambio de nada y hasta les hacen sentir culpables cuando no cumplen con ese patrón.

 Los vínculos que establecen este tipo de personas son claramente explotadores. Sin embargo, se las arreglan para que no se vean de ese modo y por eso logran lo que se proponen: pedir mucho y dar poco, incluso con la anuencia del afectado. Es importante evitar caer en este tipo de conductas, vale la pena conocer este tipo de situaciones que debemos evitar y que ayudan a una buena convivencia.

Primero: No pidas que te escuchen, si no sabes escuchar. Es uno de los casos más frecuentes: los que quieren siempre estar hablando y que los demás los escuchen, pero a la hora de escuchar a otros bostezan, se distraen o, de pronto, ya no tienen más tiempo y se marchan. Pasa mucho con los padres que quieren que sus hijos estén atentos a sus sermones, pero no dedican tiempo a escuchar lo que ellos piensan. Pasa en las parejas, cuando uno de los dos se convierte en el “soporte” del otro, como si lo hubiera adoptado. Pasa entre amigos, entre maestros y alumnos, entre compañeros de trabajo. Cada vez que sientas que los demás no te escuchan lo suficiente, deberías preguntarte si en verdad tú sí sabes escuchar.

Segundo: No pidas que te comprendan, si no puedes comprender. Es otra situación muy usual. Se da con los eternos incomprendidos, que se sienten del todo diferentes a los demás y se quejan constantemente de la indiferencia de los demás. Para ellos, ser comprendidos es un derecho que tienen de forma natural, pero que los otros les niegan. Por eso sus quejas van orientadas a culpar a los demás, como si los otros tuvieran una obligación que no están cumpliendo. No han descubierto que la comprensión es una flor que se cultiva, primero en uno mismo y luego en los demás.

Tercero: No pidas respeto, si no sabes respetar. El respeto no se exige, se gana. Y dentro de las muchas actitudes que tiene un ser humano, esta es quizás la que con mayor rigor cumple el principio de equidad. En otras palabras, no hay otra forma de ganar el respeto de otros, sino respetándolos y respetándote. A veces se confunde el respeto con el temor o la reverencia. Las figuras de autoridad tienden a “hacerse respetar” a través de la imposición, o del miedo. Lo que consiguen es precisamente lo que buscan: temor y sumisión, pero no respeto.

Cuarto: No pidas paz, si lo que siembras es violencia. Este es uno de los casos más paradójicos. Se hace visible en aquellas personas que gritando le dicen a otro que nos los grite. O los que se exasperan y gritan: “¡Cuando te desesperas me haces salir de casillas!”.  Es muy usual que las personas agresivas pidan constantemente tranquilidad. Por lo general, culpan a otros de sus reacciones violentas. Aparentemente, ellos no son dueños de sus emociones; si no fuera por los demás, serían de lo más pacíficos. Y los errores de los otros son los que los llevan a perder el control. Olvidan que la paz no está fuera de nosotros mismos, sino que se construye en cada uno. Pasan por alto que cada quien debe trabajar para conseguir autocontrol y autonomía. Si sembraran paz, seguramente eso sería lo que obtendrían en su cosecha.

Finalmente: No pidas perfección, si eres tan humano como los demás. Algunas personas tienen una opinión exageradamente positiva de sí mismas. Se asumen como modelo de los demás. Casi siempre se trata de personas psico-rígidas que toman la adhesión a las normas como el parámetro único para valorar a todo el mundo. Como ellos mismos aparentemente cumplen con lo establecido al pie de la letra, se atribuyen el derecho de calificar, juzgar y condenar a los demás. No comprenden que quizás lo que los lleva a ser tan escrupulosos puede ser el miedo o la represión. No quieren ver que hay otras formas de ver la vida, tan válidas como las suyas. Se sienten “perfectos” sin serlo, porque nadie lo es. Pero esa fantasía justifica, ante ellos mismos, su exigencia de perfección en los demás.

 

El corazón materno

diciembre 21, 2015





Hoy quiero escribir sobre las Madres, pero antes una reflexión : la verdad es que es imposible saber cuándo tomaremos el último aliento, cuándo será la última vez que soltemos una carcajada o que nuestras lágrimas broten por nuestros ojos. Hay muchos tipos de madres y no todas aciertan en cómo hacerlo, también existen madres tóxicas que causan mucho dolor por su estilo de crianza y por un apego malentendido o por una proyección de deseos frustrados impuestos en sus hijos e hijas, pero hoy no voy a escribir sobre estas madres toxicas, ellas merecen una reflexión profunda para entender la razón de su maldad.

Este escrito es sobre la mayoría de las madres que nos quieren y nos cuidan con una responsabilidad y entrega inconmensurable. Nuestra  madre estará ahí, incluso cuando el resto se haya ido. Incluso cuando no sepamos quiénes somos, incluso cuando estemos en lo más bajo. Todos los días hay que reivindicar su labor, tan minimizada, invisibilizada e incluso menospreciada a veces. Para muchos el mayor orgullo de nuestra vida es tenerla con nosotros y para otros es haberlas tenido, nuca olvides que lo que muere es aquello que ya no recuerdas, todo lo que se recuerda sigue vivo tu madre siempre esta junto a tu corazón.


Las madres renuncian a muchas más cosas de las que imaginamos para criarnos y hacernos felices. Hace algunos años renunciaban prácticamente a todo porque la sociedad no les permitía ser madres, mujeres y trabajadoras a la misma vez. Ahora es distinto, se ha evolucionado positivamente, pero todavía queda mucho camino por recorrer hasta el día en el que una madre no renuncie a nada por querer tener un hijo y criarlo sin sentirse culpable. Aún así, las madres renuncian y en ocasiones, se produce un pozo de tristeza dentro de ellas, quizás lleno de otros sueños también importantes que nunca se llevaron a cabo…

Las madres tienen tanta generosidad y tanto amor por su hijo que al tenerlo en brazos por primera vez, se dan cuenta de que ese bebé no se merecerá en un futuro, cargar con la mochila del “no pudo ser” de su madre. La llevarán ellas como puedan, o simplemente ya no le concederán tanta importancia porque ahora sus hijos son su proyecto. La mano que mece la cuna es la mano que gobierna el mundo es una verdad cristalina. Para muchas madres ha sido así: su vida, su proyecto. Nadie ahora tiene el derecho de criticarlas ni juzgarlas, porque asumieron el único papel que les dejaron y que han llevado a cabo con brillantez. La mejor herencia de una madre a sus hijos es haberse sanado como mujer Cuidar su bienestar emocional y físico, tratarse con delicadeza y con respeto es el mejor legado que una mujer puede otorgar a sus hijos....  Las madres luchan día a día para que la vida de sus hijos sea mejor que la suya.

Muchas madres sanan la herida de sus sueños frustrados y de sus anhelos dedicándose por completo a hacer cualquier cosa para que sus hijos algún día puedan llegar a hacer en la vida aquello que les apasiona. Vernos felices es su logro personal, su premio vital a toda la labor silenciosa que han hecho durante muchos años. Arropándonos cuándo teníamos frío, enseñándonos buenos valores, preocupándose por secar nuestras lágrimas después de un momento duro. Apostando por nosotros cuando nadie lo hizo… Señalándonos lo que ellas creían que no era el buen camino y si efectivamente no lo era; volvimos a ellas sin ningún reproche por su parte. Ellas están felices por lo que hayas aprendido y por tenerte cerca. Asumen que llegará el momento en el que la marcha de su lado llegará. Sentirán el nido vacío pero el corazón lleno de verte feliz y libre.

Siempre dicen que las madres quieren lo mejor para nosotros y así suele ser. Es por lo que hacen jornada intensiva de veinticuatro horas trabajen o no, por no descuidarnos ni un momento. Sufren el silencio cuando saben que estamos mal y decaídos.  Sus ojos se llenan de orgullo cuando alguien les dice que somos buenas personas y educados. Se emocionan cuando estábamos en la escuela y se siguen emocionando cuando ya somos adultos. Cuando parece que todo va mal, ellas siempre están ahí. Ellas nunca te van a abandonar, por mucho que digas que ya no la necesitas… las madres saben que cuando los hijos dicen esas cosas es cuando hay que estar a su lado más que nunca. Volverán a estar contigo, a refugiarte en su hogar que es también el tuyo. Irás sanándote de las heridas de la vida porque tu madre con su naturalidad y su compañía te da calma, abrigo, comprensión… es a su lado dónde vuelves a entender que no has perdido el norte, lejos de todo estrés y convencionalismos; es cuándo eres más tú que nunca.

Sin ninguna duda, muchas maravillas hay en el universo; pero la obra maestra de la creación es el corazón materno. Son nuestro refugio, nuestro norte, tienen nuestro corazón y no queremos ni imaginarnos que pasará cuando ellas ya no estén. Es por ello que ahora, en vida, tienes que hacerla feliz y darle todo nuestro cariño. Dedícale el tiempo que se merece y ten presente que como ella te ama, nadie lo hará. El amor entre madres e hijos es inigualable. Siempre hay tiempo para disfrutarlo, porque es lo más sincero y maravilloso de nuestra existencia.

Madre.Felices Fiestas de Diciembre.
 

Tipos de ausencia.

diciembre 18, 2015





Existe una expresión que dice : Quien mucho se ausenta pronto deja de hacer falta. Creo que en la vida hay que estar presente en presencia, mente y corazón, y ello es lo que esperan y esperamos de esas personas que consideramos como significativas en nuestro día a día. Sin embargo, hay momentos a lo largo de nuestra vida que empiezan o  empezamos a percibir ciertos vacíos, ven o vemos cómo se van rompiendo costumbres y aparecen los silencios, las miradas esquivas, y las dudas… No hay ausencia más dolorosa que aquella de quien a pesar de estar a nuestro lado, nos abraza con la indiferencia, con la falta de atención o la ironía. Pocas formas de soledad pueden ocasionar tanto sufrimiento.

Quien se ausenta es que no desea estar presente, y en ocasiones, se crean complejas situaciones que se alargan en el tiempo a través de las mentiras o las medias verdades. Tener la cabeza en otro sitio es dejar de prestar atención a lo que tenemos a nuestro alrededor.
Ofrecer vacíos a las personas que forman parte de nuestro presente es una forma de hacer daño y también de engañarnos a nosotros mismos. No es lo adecuado para ninguna de las dos partes. No obstante, también hay quien no lo percibe, quien no se da cuenta que el suyo, no es un vínculo satisfactorio, sano y emocionalmente seguro.

Hay personas que sencillamente, no saben amar. No saben estar presentes porque solo entienden un vínculo: el de ellos mismos. En realidad, y aunque nos sorprenda, hay muchos tipos de ausencias. Hay quien en lugar de vivir parece que sólo pasee por la vida, sin que nada capte realmente su interés. Y hay quien tras haber establecido una relación, ya sea afectiva o de amistad, empieza a mostrar desinterés y apatía de un día para otro. Quien empieza a estar ausente sólo es capaz de ofrecer un vínculo frágil, un abrazo helado que la mayoría de las veces precede la antesala del adiós, de esa despedida que nos llenará de incomprensión y decepción.

Son muchas las personas que hemos dejado atrás, simplemente, porque se enfriaron los lazos. Porque las miradas trasmitían cansancio, o falta de complicidad, o porque el estar ausente era la única forma de estar en equilibrio. Son procesos normales dentro de nuestro ciclo vital. Nuestro yo de ahora acumula muchas ausencias y etapas cerradas donde dejamos en el ayer, a personas queridas de las que aprendimos, y que podemos echar de menos o no.

Ahora bien, es necesario saber discriminar estos tipos de ausencias que caracterizan a un tipo de determinado de personas. Es posible que estos casos te sean conocidos. Son muchos los niños que perciben a alguno de sus progenitores como seres emocionalmente distantes e incluso inaccesibles. Existen los progenitores tiranos: puede ser la madre o el padre. Alguno de los progenitores ejerce un tipo de educación basada en la tiranía, ahí donde no existe la comprensión, la escucha o la empatía, y aún menos esa cercanía emocional que todo niño o niña necesita para crecer. Y hay otros progenitores carentes de vínculo: puede ocurrir en ocasiones, que al padre o a la madre, no le interese demasiado saber cómo es, o qué hace o deja de hacer su hijo. No hay cercanía, no impone, no argumenta, no acompaña ni educa. 

El padre ausente no es sólo el vacío físico de una figura que no tuvimos, en ocasiones, es también alguien que a “aún estando” no supo o no quiso ejercer su rol. Es una ausencia psicológica capaz de originar en el niño o la niña diversas heridas emocionales. Es muy posible que esta situación te sea conocida. Que la hayas vivido en piel propia o que la hayas observado en tu círculo social más cercano. A veces, cuando le pedimos a alguien que nos hable de su familia, no dudan en explicarnos mil historias de sus madres, abuelos, tíos, sin embargo, a la hora de hablar del padre la sonrisa se fuerza y aparece el silencio. Se encogen de hombros y titubean un… “Pues no sé, mi padre era… era simplemente él. Estaba ahí, sin más”. No quiero decir que este tipo de vacío emocional sea característico en exclusiva de la figura paterna, también puede darse en la madre, sin embargo, es muy frecuente que a la hora de hablar de ese tipo de educación dañina, capaz de dejar huellas madurativas, la figura del padre ausente sea muy común.

En la relación de pareja, la presencia real no tiene nada que ver con el espacio físico. Es algo que debemos tener claro, porque que alguien esté con nosotros a nuestro lado no significa en absoluto “que esté presente” que nos escuche y aún menos que nos ofrezca reciprocidad. Es posible que en la mente de tu pareja existan otros intereses que no te revela, que sus deseos se escapen a otros espacios, y que por indecisión, egoísmo o miedo, no se atreva a explicarlo en voz alta. Es una situación muy destructiva. Yo la llamo la pareja ausente es aquella que o bien mira a otro lado cuando está con nosotros, o bien, carece de una auténtica empatía y emocionalidad para expresar cercanía y afecto. Sea como sea, ambas situaciones ofrecen un alto sufrimiento. Es vital tener en cuenta que para ofrecer felicidad a las personas que amamos “no basta con estar”. Es importante aprender a estar presentes no sólo por el bienestar de los demás, sino por nuestro propio equilibrio psicológico y emocional.

Ahora bien como debemos aprender a estar presentes, bueno es importante que sientas más y piensa menos. Vive tu día a día con todos los sentidos puestos, deja que la vida transcurra en lentitud y aprende a deleitarte de las cosas más sencillas: las risas de tus hijos, la voz de tu pareja, la brisa al atardecer, el café de las mañanas y esa almohada fresca por las noches que mece tu descanso. Vuelve siempre. ¿Por qué estás ausente en este mismo momento? Tal vez estés recordando algo del pasado, puede que estés lamentando un error o puede que estés pensando en ese proyecto de mañana. Vuelve, vuelve siempre y aprecia lo que tienes ante ti, el aquí y ahora. Conecta con tu emoción presente. Es frecuente que en el día a día, conectemos más con emociones del pasado. Tal vez por nostalgia, por remordimiento, por recordar esa decepción del ayer. No obstante, todo ello es sólo pasado, y el pasado no se borra ni se edita. Aprende a reconocer y a vivir tu emoción presente. Estar presente o estar ausente, depende siempre de aquello que sintamos: si amas, hazlo con autenticidad y llena espacios. Sino amas, aléjate sin dejar cicatrices.





 

El placer de dar y ayudar.

diciembre 17, 2015





En este mes de Diciembre y de las fiestas de Navidad excesivamente comercializadas donde ya se ha perdido la esencia de lo que significa las Navidades, que es ayudar un don que nos alivia y recompensa, y no debemos ayudar y dar únicamente en Diciembre, debe ser siempre que la oportunidad llega. A pesar de que más de uno diga aquello de que en ocasiones, tender la mano desde el corazón trae más de dos desilusiones, sólo las personas nobles y auténticas entienden que no podrían hacer las cosas de otra forma. Ayudar a otros a levantarse no es fácil. En ocasiones, requiere en primer lugar que la persona tome conciencia de que necesita ser ayudada, y que agarrarse a una mano amiga no es sinónimo de debilidad. Sino de fortaleza. En segundo lugar, implica invertir esfuerzos, tiempo y emociones. No obstante, ésas, son cargas que no pesan demasiado. La propia vida debería ser siempre un encuentro natural para el amor y el respeto, ahí donde la empatía universal fuera esa fuerza implícita en nuestro corazón, que nos permitiese tener la bondad como máxima expresión. Sabemos que no es fácil, y que en ocasiones, nos llenamos de frases grandilocuentes que a todos nos gusta compartir en nuestras redes sociales pero que al final, algunos olvidan. Porque muchos ni siquiera llegan a ver esas necesidades más cercanas. En ocasiones, es nuestra propia familia o nuestros propios amigos quienes necesitan ese apoyo con el cual poder levantarse. Alguien que esté pasando una depresión necesita comprensión, apoyo y cercanía.

El corazón necesita ojos para ver y libertad interior para sentir. Hemos de desvestirnos de superficialidades para atender lo esencial, para que esa bondad que es natural en el ser humano, nos permita dar ayuda a quien lo necesita. La vida está llena de pensamientos, sentimientos, personas negativas… Pero, aunque a veces nos veamos y nos sintamos tentados a dejarnos llevar por esa negatividad, debemos potenciar todo aquello positivo que nos haga sentir bien con nosotros mismos. Hay muchas cosas que podemos hacer y que nos hacen sentir bien con nosotros mismos. Una sensación que no se puede comparar con nada. Un sentimiento de gratificación que nos produce una gran felicidad es el placer de dar y ayudar. Una acción que nos provoca un sentimiento de satisfacción pleno. Creo que he aprendido que la mejor manera de levantarse uno mismo es ayudar a otra persona.

Uno de los pensamientos y acciones en las que más pecamos, es la de dar siempre algo esperando recibir una recompensa por ello. A esto no se le puede denominar dar y ayudar, no recibiremos la misma gratificación que si lo hiciésemos sin esperar nada a cambio, pues en el caso de esperarlo es un intercambio. ¿Alguna vez has dado o ayudado de verdad sin esperar nada?, ¿verdad que has sentido una sensación de bienestar inexplicable? Potenciar estas pequeñas cosas que en ocasiones creemos insignificantes, nos permitirá ser mucho más felices.
Una sonrisa a la cajera del supermercado, ayudar con las bolsas a alguien que va muy cargado, devolver una cartera que se le ha caído al transeúnte que va delante de nosotros… Todo esto, todas las pequeñas acciones que realizamos de forma voluntaria, nos provocan una sensación de placer y bienestar inexplicables.

Hay un dicho que circula y que dice que “quién da más, recibe más“, pero eso sí siempre sin querer recibir recompensa alguna por ello o reciprocidad en sus actos. Una forma desinteresada de ayudar a alguien, una forma de sentirnos bien con nosotros mismos y de hacer sentirse bien a los demás. Atrévete a caminar aunque sea descalzo, a sonreír aunque no tengas motivos, a ayudar a otros sin recibir aplausos. Ayuda a quien de verdad lo necesita

En muchas ocasiones te habrá ocurrido que has ayudado a alguien que ha rechazado tu ayuda o que has ayudado, y al final esa ayuda no se ha visto plasmada. Debemos fijarnos bien y observar quién de verdad necesita nuestra ayuda y quien puede “arreglárselas solo”, pues en ocasiones las personas tienen que pasar por ciertas dificultades para hacerse más fuertes y aprender. También, existen las personas que por orgullo o arrogancia no desean tu ayuda porque se sienten insultadas. Creen que las ves como personas débiles y eso les incomoda. Ante esto, no te esfuerces. Las personas que de buenas a primeras rechazan tu ayuda no merecen que sigas insistiendo, más que nada porque lo harás peor. Ayuda y da, deliberadamente, a aquellas personas que de verdad lo necesiten. Personas que pueden ser cercanas o totalmente desconocidos.

Dar y ayudar también puede ser una muy buena forma de hacer buenas amistades, de interactuar con los demás y descubrir personas muy especiales y bellas. Nunca olvides que recibes lo que un día sembraste. Aunque no recibas nada, el placer que sientes al dar y ayudar de forma desinteresada no te lo podrá dar nada más. Además, piensa que las cosas buenas que das, las cosas buenas que tú haces, eso es lo que recibirás el día de mañana. Todo lo que hagamos influirá en nuestro futuro. ¡Cómo quejarnos de lo mal que nos va si en un pasado actuamos con maldad! La bondad, el bien por hacer el bien, es lo que realmente luego da sus frutos. Da sonrisas y recibirás sonrisas, reparte bondad y recibirás bondad.

El mundo es un lugar que aún tiene muchas cosas que descubrirte. Cosas que son positivas. Pero debemos empezar a apreciar esos pequeños actos que, en ocasiones, no le damos la importancia que debiéramos. Lo que daremos, lo recibiremos, de alguna u otra forma.
 

Pegamento para corazones rotos

diciembre 17, 2015




Hoy quiero escribir sobre una emoción que me gustan y que estoy seguro que también a vosotros os gusta y son las caricias que aunque no resuelven nada son un modo de decirle a la adversidad que no van a poder conmigo… Adoro esas caricias que recomponen mis partes rotas, esos que alejan la soledad y que me llenan de alegría. Porque hay caricias que se crean de una conexión especial, de una sintonía que detiene el tiempo… No faltará nunca quien no aprecie una caricia o quien diga que no sirven para nada, pero para todas las personas es totalmente necesario en un momento u otro de su vida. Hay muchos tipos de caricias, tantos como personas, situaciones y relaciones, pero cada uno de ellos nos transmiten un mensaje. Se dice que cada vez que acariciamos a alguien con gusto, ganamos un día de vida.

Una caricia es un arma de poder, un gesto esencial que encierra todo un mundo de emociones, de equilibrio interno y bienestar psicológico. Esta necesidad por ser reconocidos, y por tanto, acariciados, es algo que nos va a caracterizar toda la vida. Una caricia construye vida, la reafirma, la edifica y teje un manto invisible que nos une a esa persona que se aloja en nuestro corazón. Ninguna tecnología puede sustituir algo así, ninguna máquina tiene el calor de un abrazo, ni la ternura de una caricia. Suele decirse también que el modo en que una persona ha recibido sus caricias a lo largo de su infancia, determinará también la forma en que las espere de los demás. Si no las ha recibido nunca es muy posible que no sepa cómo ofrecerlas, pero su necesidad por recibirlas será sin duda muy intensa a pesar de no reconocerlo. Es algo complejo, porque las carencias en la infancia determinan muchos de nuestros aspectos en nuestra madurez.

Y aunque puedan existir muchas diferencias interindividuales, la necesidad de roce, de cercanía  de afecto es algo universal no sólo en el ser humano; también en los animales. De hecho podemos verlo en nuestras mascotas. Para que una caricia tenga impacto, relevancia y trascendencia, debe ser incondicional. Yo paso mi mano por tu rostro porque es lo que siente mi corazón, porque te reconozco como parte de mi y lo hago sin egoísmos. Sin condiciones. Una caricia es antes que nada un estímulo sensorial. Se crea una sensación, pero para que sea auténtica e incondicional, es roce debe despertar sentimientos y emociones positivas. Si la caricia es sincera e incondicional, establecemos una adecuada reciprocidad. Las dos personas se reconocen como parte del otra y reciben esas caricias como un tipo de lenguaje que las une, que las edifica.

En la caricia que te ofrezco también está una parte de mi. Las personas no acariciamos solo para ofrecer placer, para calmar, para atender y gratificar. Acariciamos para transmitir una parte de nosotros mismos y construir un vínculo. Las caricias una vez dadas son lo que son, después la otra persona deberá juzgarla como algo auténtico o algo falso. Porque no olvidemos también que hay caricias que hacen daño, caricias piadosas o irónicas que pueden destruir el vínculo. Una caricia dice mucho de nosotros,  de ahí que debamos ofrecerla con calma, con ternura, trasmitiendo esos mensajes cómplices que no necesitan de palabras.

Escribo muy a menudo del concepto del apego. Y si bien es cierto que a menudo, y desde otras perspectivas se concibe el apego como “dependencia” o aferrarse demasiado a algo o alguien, desde el punto de vista humanista y afectivo, las personas necesitamos de un apego saludable para crear el vínculo. Una caricia es el gesto mediante el cual, reconocemos, envolvemos e integramos en nuestro ser, a una o más personas. Son parte de nuestro corazón y necesitamos de ese contacto piel con piel para reafirmar emociones. Una caricia es una palabra grabada en la piel que todos necesitamos recibir, porque no hay mejor pegamento para corazones rotos que un cargamento entero de caricias.

 

La decepción

diciembre 15, 2015






Hoy quiero escribir sobre uno de los sentimientos humanos que más nos hieren el alma. La decepción que forma parte de la vida. Muchas veces cuando nos decepcionamos tendemos a no encajarlo bien… “Todo me pasa a mi”, “yo no me esperaba esto”, “yo es que tengo muy mala suerte”. Parece como si las cosas malas solo nos sucedieran a nosotros, incluida la decepción,  Sin embargo, si nos tomáramos la decepción como algo que forma parte de la mochila de la vida, encajaríamos estos reveses mucho mejor. Que un amigo, que una pareja, que un familiar te decepcione de diferentes formas, criticándote a tus espaldas, olvidándote de un día para otro, etc.  en definitiva, que te fallen como no creías que pasaría nunca, tienes que aprender a encajarlo.

Esos manotazos todo el mundo los recibe, no solo tú. Te decepcionarán, tú también decepcionarás… forma parte del juego de la vida. ¿Por qué no aprendemos a jugar?. La decepción forma parte de la vida de todos nosotros. ¿Cuántas veces has estado sentado en un bar o viajando en el bus o en el tren y has escuchado entre amigos una inagotable conversación sobre “Es que es lo que no parece…”, “Yo no me lo esperaba…” y bla bla bla… sin parar?. Ese tipo de conversaciones muchas veces sirven para desahogarnos, sí, pero otras tantas veces para “achicharrarnos”.  Repetir incansablemente nuestra decepción y lo mal que se ha comportado con nosotros esa persona, no nos vale nada más que para “quemarnos”. Si alguien nos ha decepcionado, nos la ha jugado… coméntalo pero no te martirices. No vuelvas a darle vueltas y más vueltas como si fueras un ratoncillo en una rueda, que anda sobre sus propios pasos sin llegar a ningún lado. Todos tenemos sentimientos de tristeza, ira, desconsuelo ante las decepciones pero sobredimensionarlos, es lo malo. No lo olvides que nacemos llorando, vivimos quejándonos y morimos desilusionados.

Decepcionarnos forma parte de la vida. Quizás la clave esté en saber encajar la decepción cuando nos toque a nosotros y no anclarnos en ella… No sobredimensiones el tema. De acuerdo, te han decepcionado, pero ya está. Si sigues hablando y pensando en ello, la bola cada vez se va haciendo más grande y más grande. Procura ocupar tu mente con otras cosas. Deja de pensar en lo mismo. Ocupa tu mente con otras cosas. Dedica tiempo a tus aficiones, a tus quehaceres… deja ese monólogo interior tan dañino para ti. Comenta para desahogarte, pero luego cierra el tema cuanto antes. Es bueno que te desahogues, que le cuentes a esa persona que tan bien te comprende que te pasa, pero no sigas contando lo mismo una y otra vez.

Mira también las cosas buenas que te suceden. ¿No te estás dando cuenta de que estás más pendiente  de tu decepción y que ni si quiera te paras a ver las cosas buenas que te suceden? No olvides que siempre hay personas buenas. Te la han jugado bien, de acuerdo, pero no te vengas abajo, recuerda que siempre hay personas buenas y que quizás te han hecho un favor para que te des cuenta que el mundo no empieza y acaba en esa persona. Hay mil personas y mil cosas buenas esperándote. No seas tan inquisidora, recuerda que tú también te equivocas. ¿Acaso solo los demás se equivocan? Nadie somos perfectos. Ni los demás ni tú. Así es que aprende a perdonar y a perdonarte.

Tristeza y melancolía no las quiero en casa mía. 

Aprende a cultivar el equilibrio emocional y no te dejes abatir tan fácilmente. Instalarnos en la negatividad de bien poco nos sirve… quizás nada más que para hacernos infelices…

Dedicado a todas esas personas que en estos momentos se sienten identificados con estas palabras, a todas esas personas que se encuentran invadidos por la desesperanza de un mundo que tiende a deshumanizarse.

 

Libérate de cargas que no necesitas en tu vida

diciembre 15, 2015





Todos nos enfrentamos a diversas situaciones en el día a día. Lo que nos hace distintos es que algunos se dejan llevar por la preocupación excesiva, mientras que otros se concentran en buscar una solución y actúan. He escuchado a varias personas decir que si no se preocupan sienten que no están haciendo nada. Es cierto que debes concentrarte en la "situación"o en llamado problema para analizarlo y encontrarle una salida. Pero pasar todo el tiempo dándole vueltas a la situación no va a hacer ningún cambio. Además, la preocupación excesiva te generará diversos contratiempos físicos: dolores de cabeza, insomnio, estrés, enojo, etc. 

Muchas veces pareciera que vivir en completa paz es casi imposible. Siempre encontramos un nuevo motivo para preocuparnos y siendo sinceros, seguro que tienes más éxito cuando se trata de preocuparte que cuando quieres mantener la tranquilidad. Claro que existen cosas que merecen que les prestes la suficiente atención para solucionarlas. Otras son más fáciles de solucionar con un poco de esfuerzo. Y finalmente están aquellas que se salen completamente de tu control. Quiero compartir contigo una lista de las cosas que me ha ayudado mucho a lo largo de mi vida y me han dado la pauta de afrontar las situaciones o problemas de las que no debería preocuparme. Toma nota y libérate de cargas que no necesitas en tu vida.

Primero : Tus deudas.- Todos tenemos cuentas e impuestos que pagar. Cada día necesitas comer y cada mes debes ganar lo suficiente para enfrentar tus gastos personales. Pero preocuparte por tus deudas no tiene mucho sentido. No te estoy diciendo que te conviertas en una persona irresponsable que deje de pagar y ya. Lo que te sugiero es que en lugar de tener tu mente ocupada listando cada deuda y pensando que no tienes como salir adelante, te concentres en crear una estrategia. En lugar de preocuparte necesitas ocuparte. Puedes estar seguro que incluso si hoy lo pierdes todo, tu vida siempre continuará. Como Yo o quizá como Tu, una gran cantidad de personas han pasado por situaciones económicas muy difíciles. Tal vez pienses que si hoy te quedas sin patrimonio no podrías hacer nada. Pero recuerda que cada situación, por mala que sea, siempre tiene una puerta o ventana que puedes aprovechar.

Segundo :  Las opiniones ajenas.-Todos tenemos una opinión sobre todo. Y claro, todos tienen una opinión sobre ti, sobre lo que eres y sobre lo que pareces en función a lo que han conocido de ti. Pero, ¿qué tanto tanto te importa lo que piensen los demás de ti?, ¿haces todo lo posible por caerle bien a todo el mundo o prefieres ser auténtica o autentico?. El problema con preocuparte por satisfacer las expectativas de los demás es que en el proceso te puedes perder. Algunas personas sí que tienen opiniones que deberían interesarte, como tu familia, tu pareja, tus buenos amigos. Pero esto no implica que debas actuar como ellos esperan en todo momento. Tú eres una persona independiente que debe seguir su propio camino siempre que no dañes a otros o a ti mismo.

Tercero : El pasado.- (muy importante).- Tú traes un gran equipaje a cuestas: tu pasado. Pero no eres la única o el único, cada uno lidia con sus experiencias previas, sus aprendizajes y sus historias de la mejor forma que puede. Algunas veces este equipaje es ligero porque tuviste una vida llevadera, rodeado de gente que te amaba y que siempre fue un soporte para ti. Otras veces, esa historia de vida es más compleja y lidiar con ella no es tan sencillo. La realidad es que todos hemos enfrentado obstáculos en nuestro pasado. No hay necesidad de huir de él ni razones para preocuparte o avergonzarte de él. Al final, es lo que te ha llevado a ser tú. Aprende de tus experiencias, agradece por lo tuviste y continúa. El pasado ya no existe y no sirve de nada concentrarse en él, aprovecha para vivir el presente.Aprende de tu pasado y dirígete hacia tu futuro.

Cuarto:  Acumular mucho dinero.- Hay personas que van por la vida rigiéndose solo por la necesidad de acumular dinero. No importa cuánto puedan tener, siempre buscan la forma de recortar gastos y tener más y más dinero. Desde luego que es bueno tener un “colchón” económico pero si el fin único de tu vida es el dinero, quizás va siendo hora de ver cómo andan tus relaciones personales. Cuando te alejas de todos, dejas de ponerte nuevas metas y todo gira en torno a un solo objetivo no habrá dinero que te haga feliz. No estoy diciendo que salgas hoy y gastes todos tus ingresos. Lo que sí creo es que deberías preocuparte e invertir también en ti, en tus aficiones, en tus sueños y en todo lo que represente algo importante en tu vida.

Finalmente : La vida de los demás.- Estar al tanto de que tus seres queridos se encuentren bien y brindarles apoyo cuando lo necesitan demuestra que te importan. Pero preocuparte en todo momento por la vida de los demás no te aporta nada y probablemente termines resultando un poco molesto para ellos. Si pasas el tiempo más atento a la vida de los demás que a la tuya no avanzarás todo lo que podrías. No tiene caso tratar de ser como otra persona, solo sé tú y vive tu vida.
 

Esclavos de nuestra falta de conciencia

diciembre 15, 2015





Es mucho más sencillo, sin lugar a dudas, permanecer en la ignorancia de quienes somos. Es a lo que acostumbramos, y de esta forma actuamos echando la culpa a los demás y a las circunstancias de todo lo que acontece en nuestras vidas. Sin tan siquiera cuestionar nuestra actitud o nuestros pensamientos frente a lo que vivimos. Cuando estamos realmente dispuestos a responsabilizarnos de nuestras vidas, es cuando comienza el proceso de toma de conciencia. Afrontando el hecho de reconocer nuestros miedos, nuestras dificultades, emociones; nuestros límites, forma de relacionarnos, los prejuicios, las creencias y patrones de conducta. Todo el repertorio del que formamos parte, de cómo nos relacionamos con nosotros mismos y con los demás; identificándonos así con todo lo que hacemos, como algo nuestro, especialmente lo que nos afecta y resulta doloroso.

Este proceso no es algo teórico, sino algo vivencial, en el que nos instalamos en nuestro presente, aceptando e integrando todo nuestro repertorio de conductas actual. Saliendo así de nuestra zona de confort, y la actitud infantil que nos hace ser incoherentes e irresponsables ante las circunstancias que se nos presentan. Ser responsable conlleva estar presente, estar aquí. Y estar verdaderamente presente, es estar consciente. A su vez, estar consciente es una condición incompatible con la ilusión de irresponsabilidad por medio de la cual evitamos vivir nuestras vidas.

La conciencia es como el movimiento del pensamiento donde se genera la voluntad, el deseo, las emociones y los sentimientos. Ser consciente conlleva dolor por eso es algo que evitamos, significa vernos cara a cara con nosotros mismos. Con aquello que no queremos ver, que rechazamos y nos molesta de los demás. Los problemas o situaciones que vamos experimentando no están separados de nosotros, somos de hecho el problema en sí. Los problemas existen cuando uno no se conoce a sí mismo. Surgen de nuestra falta de comprensión de nuestro consciente e inconsciente. El conocimiento propio no se basa en ninguna fórmula, uno puede ir a un psicólogo o a un psicoanalista para conocerse, pero eso no es conocimiento propio; el conocimiento propio surge cuando nos damos cuenta de nosotros mismos en la relación, la cual nos muestra lo que somos en cada momento.

Despertar a nuestra conciencia consiste en iniciar un proceso, en el que nos vamos a sentir incómodos; ya que nos tendremos que alejar de todas nuestras ideas y creencias preconcebidas, haciendo un reaprendizaje para ampliar nuestra mentalidad, nuestras perspectivas y creencias. Nuestro ego, conformado por el orgullo y todas nuestras conductas infantiles ya en la edad de adultos, representa la cárcel de la que nos resulta muy difícil salir. Nos creemos libres y creemos que decidimos en todo momento sobre lo que queremos hacer, sin embargo, somos esclavos de nuestra falta de conciencia y claridad para conocernos a nosotros mismos. La conciencia y claridad, en un principio, conlleva dolor puesto que removemos todo lo que hemos estado evitando ver. Vemos el daño que nos hemos hecho a nosotros mismos y a los demás, y nuestra falta de responsabilidad para abordar todo lo que han sido consecuencias de nuestra actitud y nuestros pensamientos.

No es posible despertar a la conciencia sin dolor. La gente es capaz de hacer cualquier cosa, por absurda que sea, para evitar enfrentarse a su propia alma. Nadie se ilumina imaginando figuras de luz, sino por hacer consciente la oscuridad. No debemos olvidar que ser conscientes nos hace libres. En este despertar de la conciencia que conlleva dolor, sobre todo al inicio del proceso, es cuando nos acercamos a todos nuestros aspectos, considerando nuestras luces y nuestras sombras. Integrando todo nuestro repertorio para permitirnos ser quienes somos realmente, y comprendernos mejor. Muchas veces son las propias situaciones de la vida, que nos enfrentan ante circunstancias y etapas en las que nos vemos incapaces de avanzar y resolver nuestros conflictos. Las etapas difíciles que se nos presentan en nuestras vidas son las que nos llevan a iniciar el proceso de toma de conciencia.

Al hacernos conscientes de nosotros mismos nos liberamos de nuestras represiones; de la culpabilidad que nos atormenta, y de los conflictos tóxicos en nuestra relación con los demás y nosotros mismos. Aprendiendo a diferenciar lo que depende de nosotros y es nuestra responsabilidad. Comprometiéndonos con nuestro cuidado y bienestar. La libertad es la voluntad de ser responsables de nosotros mismos.
 

Tu compañera o compañero del camino

diciembre 15, 2015





En muchas ocasiones has leído algunos escritos en que me he referido a mi "compañera del camino",lo que quiero decir es que hoy en día Tu compañera o compañero, es una figura necesaria para ser feliz en la vida. De lo contrario, corres riesgos de transformarte en alguien demasiado solitario, con una única perspectiva de cuanto sucede alrededor, y, en muchas ocasiones, con una mirada excesivamente severa, complaciente o limitada del mundo.

Un compañero del camino, o compañera, es esa persona que está a tu lado en todo momento. Ese ser capaz de escucharte, comprenderte, amarte sin condiciones, tenderte la mano cuando te caes o darte ese abrazo que te está faltando sin tener que pedirlo. Y es que caminar por la vida, pese a ser realmente bonito, puesto que te da una perspectiva maravillosa de tu existencia,con lleva graves riesgos, como puede ser la caída, por ejemplo. Hay muchos motivos que te pueden hacer caer, como las dudas, las inquietudes, el estrés y los nervios, alguien que se dedica a desearte el mal porque no soporta verte feliz… Por eso es tan necesario contar con un compañero o compañera del camino. Así, tendrás siempre a tu lado a esa persona que te comprende cuanto tienes problemas, te ayuda si te asaltan dudas, te protege si no te quieren bien, y te mantiene en el el buen caminar frente a todo tipo de inclemencias.

Cuando hablo de una compañera o compañero, es evidente que me refiero a esa persona o  personas que están a nuestro lado en todo momento, de manera desinteresada, dispuestos siempre a echarnos una mano cuando hace falta, y logrando que caminemos sobre al aire por el mundo de felicidad que logran crear en nuestro entorno. En realidad, hay muchas figuras en tu vida que pueden ser un excelente compañero o compañera del camino. De hecho, incluso tú mismo debes serlo para otra gente que te importe. Principalmente, hay que pensar en la pareja. Esa persona con la que eliges compartir tu vida, y muchas de las facetas de tu personalidad, forma de ser y costumbres. Aquel ser al que te entregas en cuerpo y alma presa del amor es ella o el ideal para que te ayude en todo y es el compañero o compañera del caminar perfecto.

Sin embargo, no tiene por qué ser siempre una pareja también puede ser un familiar, como un hermano, un padre, o una madre, también son excelentes personas que te protegerán y cuidarán de ti en todo momento. Por supuesto, un buen amigo o una amiga también será un gran compañero. Esa persona que te conoce casi como tú mismo, te apoyará siempre que estés decaído o decaída y necesites cariño, comprensión y amor, por que un amigo o una amiga es una persona con la que se puede pensar en voz alta.

Para poder distinguir a una compañera o compañero del camino de un o una farsante, debes fijarte en distintas características. Esto es importante, pues muchas personas se presentan como grandes amigos, pero en realidad crean relaciones tóxicas, de dependencia, de dominación y de intereses, haciéndote creer lo que no son y logrando que puedas caer en espirales de tristeza, rabia y malestar. Una compañera o compañero del camino nunca te exige, pero logrará que te exijas tú mismo, no hará nada por interés, solo porque te quiere y te aprecia, no espera nada a cambio de cuanto hace por ti, pero saldrá de ti el dárselo porque se lo merece y te comprende con una simple mirada, y no necesitará hablar para que sepas que estará a tu lado siempre.

Un compañero del camino es el copiloto de tu vida, y por ello estará a tu lado. Pero jamás cogerá los mandos de tu existencia, pues ese auto solo lo manejas tú, y ella o el lo sabe. Así que aprende a distinguir a las farsantes o farsantes de los compañeros del camino, encuentra esa persona que te comprende y te apoya con solo mirarte a los ojos, y permite que camine a tu lado y te haga tan feliz como tú te mereces.
 

De nuestras "situaciones" o problemas

diciembre 15, 2015





Una de las formas menos productiva e inútil de perder el tiempo es quejándonos de los problemas a los que yo llamo "Situaciones". Lo cierto es que a diario nos encontramos  frente a situaciones complicadas y no puedes pasar la vida pensando en ello. En su lugar, debemos ver cada "Situaciones" como una oportunidad para encontrar un nuevo camino. Aquello que hoy parece tan difícil de superar, mañana lo podemos recordar como el momento clave de nuestra vida. En el peor de los casos, nuestras "situaciones" o problemas te dan la posibilidad de tomar la responsabilidad de tu existencia y elegir qué rumbo llevar. La situación que resulta un problema para Ti, puede ser una oportunidad para otro dependiendo de la perspectiva con que se vea. 

¿Cuántas veces has solucionado una "situación"o un problema con alguna habilidad que ni recordabas haber adquirido? Esto es común porque las situaciones complicadas te obligan a buscar alternativas de solución. Pero los beneficios de los problemas no terminan ahí, ya que también puedes adquirir otras habilidades. La parte más positiva de las "situaciones"" o de los problemas es que te permiten crecer en todos los sentidos. Con el tiempo te das cuenta que aquello que creías imposible de vencer te dio la posibilidad de ver otras opciones. No te concentres en el problema, mejor sal y búscale alguna solución.

Digamos que no hay ninguna habilidad que aprender o descubrir a través de tus oportunidades. En ese caso, quizás tengas ante ti la oportunidad de cambiar un viejo comportamiento que resulta dañino. Puedes no ser consciente de que ese comportamiento en particular te está afectando de forma negativa. Incluso, es posible que sepas que te afecta pero creas que no puedes cambiarlo.

Supongamos que hoy eres diagnosticado con alguna enfermedad como diabetes. Esta clase de padecimientos son controlables con algunos cambios de estilo de vida. Sin embargo, la forma en que vivimos y comemos no ayuda en mucho. Con el nuevo diagnóstico tienes dos opciones: seguir igual y empeorar o cambiar tus hábitos por otros más sanos. En el segundo caso habrás eliminado viejos comportamientos y la forma en que ves tu nueva situación ya no es tan negativa como al inicio.

Como ya te dije, la diferencia entre una "situaciones"o un problema y una oportunidad es la perspectiva desde el que lo vemos. Por fortuna, los problemas te dan excelentes excusas para cambiar aquello que no te gusta o te está dañando. Hoy puedes tener la relación de pareja más disfuncional posible y gracias a ello ver que no estás con la persona que quieres. Cambiar implica toda clase de decisiones, desde aceptar que esa persona ya no es lo que quieres en tu vida hasta cambiar tu papel de víctima.

Las "situaciones"o los llamados problemas son un mensaje de alerta que te envía la vida. A través de ellos te dice que no estás donde deseas, que no tienes lo que necesitas y que debes moverte por aquello que te haga reír. No elijas una vida fácil y sin contratiempos. Seguro que esta te implica menos esfuerzos pero también te da menos satisfacciones. En lugar de ello, párate a descubrir las oportunidades que se te presentan y plántales cara. Dales la oportunidad de que te saquen de balance y luego úsalas a tu favor convirtiéndolas en guías. Deja que te digan a dónde ir y descubre a través de ellas lo que quieres.

 

De ignorar lo que no vale la pena.

diciembre 14, 2015






Si tuviéramos que tomar en serio cada ofensa que los demás quieren hacernos estaríamos mucho más rotos que enteros. Asumir que existen personas que jamás sentirán empatía por nuestra situación ni por nuestra lucha nos abre un esperanzar camino:poder elegir a nuestros aliados espirituales con mayor rapidez, sin resentimiento y sacando el mayor disfrute vital de su compañía. No interiorizar las ofensas no quiere decir ser ciego a ellas. Lo que nos hace daño es automático, nosotros no damos permiso al dolor emocional para que nos lastime o no… de la misma forma que no podemos evitar que al rozar un plato ardiendo nuestra mano se retire por el reflejo de calor y dolor físico. 
Pero si somos capaces de saber retirar la mano a tiempo cuando existe riesgo de quemarnos… ¿Por qué entregas a veces tu mente y alma a las llamas del resentimiento y de la ofensa?, ¿por qué no asumir que sentirnos ofendidos y dolidos es normal, y en cambio seguir instalados ahí es peligroso?

Sabiduría es también ignorar lo que no vale la pena. Si hay algo curioso que lleva a cabo nuestro cerebro cada noche sin que se lo pidamos, es un mecanismo esencial de depuración. Gracias al sistema glimfático elimina toxinas que podrían causarnos problemas neurodegenerativos. A su vez, mientras dormimos, ejecuta un sutil “borrón” de información innecesaria, integrando y clasificando aquella que sí juzga como relevante. El cerebro, como ves, se alza como una maquinaria precisa y casi perfecta que sabe eliminar de sus estructuras y procesos internos todo aquello que no es útil, y que por tanto, podría enfermarlo. Sin embargo, nosotros, cuando abrimos los ojos al día y a la conciencia, no siempre somos capaces de ignorar lo que no vale la pena. No es fácil ignorar ciertas cosas, ciertas personas, ciertas situaciones. Las personas no siempre sabemos percibir que algo puede hacernos daño, no tenemos un radar, ni una señal de alarma. Nos limitamos a confiar, a dejarnos llevar. A vivir.

No interiorices las ofensas de los demás, sonríe y sigue adelante. Estamos hechos en una gran parte de lo que los demás dejan en nosotros: de lo que permitimos que se pose en nuestro interior y de lo que decidimos que no tiene que estar más tiempo que lo que ocupó de tiempo de reloj. Nos enseñan a defendernos, también a amar, pero a veces se olvidan de inculcarnos el sabio placer de ignorar. Es por ello que en ocasiones nos movemos en parámetros peligrosos y absolutistas: fue malo o bueno, desastroso o maravilloso…cruel o bondadoso. Esta forma de analizar la realidad nos juega muy malas pasadas porque saber tolerar la ambigüedad de lo que pasa en nuestras vidas es el primer paso para fluir y que el mundo no se vuelva una lucha constante y agotadora. Los demás no están constantemente pensando en quiénes somos y cómo nos sentimos. Cada uno está ocupado en su lucha que a veces no es la nuestra.

Es por ello que nos debemos dar una oportunidad de vivir más ligeros y apasionados en el presente. No interiorices las ofensas de los demás: sonríe y sigue adelante. Date un respiro a ti mismo y una lección a los demás. No interiorizar todo lo que nos pasa es mirar como un espectador lo qué quizás no seamos capaces de tolerar como único y sufrido protagonista. El mundo está envuelto en batallas y tenemos que ser inteligentes en elegir cuál es la nuestra y cuál es la de los demás… solo manteniendo tu espíritu limpio puedes ayudar en algo al resto, y no olvidemos de ser amables. Cada persona con la que te encuentras está librando su propia batalla, nunca lo olvides

No interiorizar las ofensas no te convierte en un ser insensible, frío o cruel. Es simplemente no dar placer y gusto a aquellas personas que en realidad, quisieron lastimarnos y darnos a nosotros mismos la capacidad de olvidar lo que en nuestro interior es solo un estorbo.

No interiorizar las ofensas es dotar a nuestro cerebro de mayor avidez y prevención para futuras situaciones desagradables… y dotar a nuestra alma de fortaleza y determinación para poder enfrentarlas.Elige bien tus batallas, a veces estar en paz es más importante que tener la razón. En ocasiones, vemos esto como algo imposible. Dramatizar forma parte de nuestra vida porque mucha gente a nuestro alrededor lo hace. Parece que las grandes historias solo están llenas de lamentos y que las personas que a veces nos tildan como exitosas están siempre en tensión y atacando a otras. Que si no nos enfrentamos es señal de debilidad, cuando en realidad es señal de avidez y madurez emocional.

Distingue a quién quiere ayudarte de quién solo quiere dañarte. Las trampas mentales que a veces nosotros nos infligimos a nosotros mismos son mucho más crueles y perniciosas que todas las ofensas, agresiones y humillaciones que los demás nos hacen o intentan hacernos. Hemos convertido el arma más distintiva de los seres humanos en una especie de perpetuador de la angustia y la confusión: el lenguaje verbal, las palabras… a veces son utilizadas como un diálogo destructivo interno, que como una capacidad para simplificar nuestra comunicación con los demás.

Las interpretaciones de lo que otros nos han hecho o dicho son infinitamente más duraderas que el tiempo real que se posaron en nuestra vida. “Tanta palabrería interna” nos aleja de la objetividad acerca de la realidad. Por ejemplo, muchas veces aseguramos “Me han juzgado muchas veces”, “Me han mirado mal”, “Me han corregido continuamente en mi trabajo”; sin hacer un ejercicio de diferenciación y proporcionalidad. De todas las personas que nos causaron daño… ¿Cuántas estaban realmente haciéndoselo a ellas mismas?, ¿significan algo hoy en nuestra vida?, ¿realmente nos han impedido totalmente que podamos cumplir nuestros sueños? Si respondemos esas preguntas nos daremos cuenta de que en la mayoría de las ocasiones hemos interiorizado tanto esa ofensa (quizás nuestro excesivo ego lo ha propiciado), que ha multiplicado por mil el daño real que nos causaron.

Dejemos de hacer aprecio a lo que un día causó nuestro desprecio. Saquemos conclusiones generales, analicemos en qué fallamos en todas esas ocasiones y en qué fallaron los demás, qué guardan en común todas esas personas para que nos doliese tanto su ofensa. A veces, ese análisis arroja los ambientes que debemos evitar… y en otras ocasiones, qué debemos de mejorar de nosotros mismos para que seamos nosotros y no lo negativo que nos rodea lo que habita en nuestro interior. Uno no puede dar nada nuevo y bueno, si todo lo que tiene dentro es viejo y está resentido.
 

En tu día a día.

diciembre 14, 2015





Quizá Tu lo has notado que en mis escritos hago muchas veces referencias a refranes populares que siempre nos dejan alguna enseñanza o reflexión que vale la pena analizar a fondo. Esta vez te traigo algunos refranes o  proverbios árabes que he adoptado como parte de mi vida. Ya sea por la importancia que esta cultura ha tenido en nuestra historia o porque simplemente aportan una gran enseñanza, vale la pena prestarles atención. Toma nota y no te olvides de estos proverbios árabes en tu día a día.

1. “No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio”
Este es mi favorito de los proverbios árabes que he escuchado y es que la cantidad de veces que nos arrepentimos luego de decir o escribir algo es inmensa. Ni siquiera necesitas tener el deseo latente de lastimar a la otra persona. Muchas veces te sale algún comentario poco amable o con bastante mala onda que no ha pasado el filtro del corazón. Hay que pasar los comentarios por el filtro del corazón, el cual te dirá si es un mensaje útil emocionalmente para quien lo escuche. Incluso, a veces, pasar cada palabra que decimos por el filtro de la cabeza nos descubrirá si es lógico o no. Aunque quedarse con rencores guardados no es sano, tampoco lo es ir por la vida diciendo cosas que hieren.

2. “La primera vez que me engañes, será culpa tuya. La segunda será culpa mía”. Este es uno de los proverbios árabes que procuro recordar en todo momento, sobre todo en lo que a relaciones de pareja se refiere. Es cierto que en relaciones de pareja no hay nada escrito y que cada pareja debe tomar sus propias decisiones. Pero si has sido víctima de una infidelidad por parte de tu pareja y sigues perdonando y aceptándolo una y otra vez, ya no lo puedes culpar. El mensaje que enviamos al perdonar infidelidad tras infidelidad es que tú mismo, seas hombre o mujer, no te valoras. Si no eres capaz de ver lo que vales y darte tu lugar, ¿cómo esperas que otro lo haga?.  No estoy diciendo que nunca perdones porque esto también es necesario para seguir adelante. Pero sí creo que debemos aprender a poner límites. Cuando la otra persona demuestra falta de respeto por ti, lo mejor es dejarlo ir para que busque lo que le hace falta sin dañarte.

3. “El hombre que no sabe sonreír, no debe abrir tienda”.Soy un fiel creyente de seguir tus sueños y metas y creo que este es uno de los proverbios árabes que mejor lo describe. Lo que este proverbio te quiere decir es que siempre hagas aquello que te deje una sonrisa en los labios. Siempre será más llevadero el día a día cuando estás haciendo las cosas que amas. Desde luego que te encontrarás con problemas y retos, incluso tareas que no te gustan nada. Pero sobreponerse a todo esto es más sencillo cuando amas tu actividad principal. No hay nada peor que lidiar con personas que el día entero tienen una cara de pocos amigos y un trato grosero. No te conviertas en uno de ellos.

4. “Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien”. En algún momento de la vida todos lidiamos con personas que están más que dispuestas a hacernos sentir mal. La gran mayoría de las veces se debe a que envidian algún aspecto de ti y tratan de sabotearte emocionalmente. Puedes estar tentad@ a enojarte y hacerles lo mismo. El último de estos proverbios árabes nos recuerda algo bien cierto: el peor castigo para esas personas es que te portes bien con ellos. No se trata de ser hipócrita y tratarlos como si fueran tus mejores amigos. La simple amabilidad les suele doler más que otra cosa. Si ahora estás lidiando con una persona tóxica de este tipo y has intentado evitarlo sin éxito, prueba con la amabilidad. Verás que desaparece de tu vida tan rápido que ni cuenta te darás. Y ojo, que hablo de ser amable y cordial, no de ponerte a su disposición para todo. Si te pide algo que no quieres o no puedes hacer, di “no”.

Estoy seguro que estos proverbios árabes te serán útiles para enfrentar los retos de tu día a día. Es probable que ya los conozcas pero que no siempre los apliques porque los olvidas. Préstales más atención y reflexiona sobre ellos.
 

La realidad es que sucede.

diciembre 12, 2015





Hoy siguiendo una rutina de despertarme a la madrugada me he puesto a pensar y a escribir sobre lo imposible que es saber cuándo tomaremos el último aliento, cuando sera mi ultimo escrito, cuándo será la última vez que suelte una carcajada o que mis lágrimas broten por mis ojos, sea como sea, que no me pille desprevenido. Sea como sea, y como dicen :  deseo que ya haya arreglado el tejado antes de que llueva para que no me pille desprevenido el momento de la despedida.Porque aquello de “nunca es demasiado tarde”, llega siempre muy pronto. Y cuando eso ocurre duele. Pero, aunque duele siempre, haber disfrutado al lado de las personas que queremos nos ayuda a no sumar el arrepentimiento al dolor.

No debemos esperar a que sea demasiado tarde para estar con los tuyos. Puede que mañana sea demasiado tarde para pedir disculpas, demasiado tarde para intentarlo, demasiado tarde para creer, demasiado tarde para un abrazo, demasiado tarde para un “te quiero”, demasiado tarde para un “te echo de menos” que ya durará para siempre… Y esto es terrible, más que nada porque no le damos importancia a la vida cuando tenemos el corazón fresco. Pero mañana puede que alguien de nuestro alrededor envíe un último mensaje o diga unas últimas palabras sin saberlo. Y también puedes ser tú o Yo. Entonces nos plantearemos cuál ha sido su último mensaje, sus últimas palabras o su último abrazo y querrás que sea algo que emocione, que demuestre y que exprese con sinceridad todo el amor que nos une a este mundo.

Me gusta pensar que hay un mundo paralelo en el que conviven las almas que se han ido de este mundo. Me gusta pensar que los nuevos tienen algo de los que ya no están. Me gusta aferrarme a la idea de que hay algo o alguien cerca de mí que me roza cada día con fragmentos de ellos. Es solo eso, una manera de revivir a quienes se fueron, a quienes vemos en el cielo, a quienes iluminan cada noche nuestras vidas. Esto es así, necesitamos sentir fuera de nosotros su presencia, a pesar de que sabemos que nunca más volverán. Lo cierto es que cada persona que se fue de nuestra vida es una estrella en el cielo, una estrella que nunca jamás se apagará. Porque es en nosotros en donde permanecen los recuerdos de lo que significaron y de lo que siempre serán.

No poder despedirme da miedo, mucho miedo. Pero es que desde que mi vida y la tuya tuvo un comienzo, sabemos que tendrá un final y, sin embargo, dejamos de emocionarnos, de hacer lo que nos apasiona y de abrazar a quienes queremos con demasiada facilidad. Una facilidad que asusta y un miedo que no ayuda en absoluto, más que nada porque me hace sentir la necesidad de cerrar los ojos y de “convencerme” de que aún tengo tiempo, que mi corazón es fresco y que no tiene que suceder nada malo. Pero la realidad es que sucede, que a todos nos toca despedirnos de una u otra manera y, cuando esto ocurre, decir adiós es más doloroso si antes de él hemos desperdiciado el tiempo, hemos ahogado palabras y hemos olvidado los besos, los buenos días y los abrazos.

Si hay algo para lo que no te prepara la vida, es para la muerte. Solo sabemos aspirar oxígeno y expulsar dióxido de carbono, nuestro cuerpo no sabe ahogarse.Porque hacerlo significaría dejar nuestro corazón vacío y eso es incompatible con la vida y, sobre todo, con nuestro derecho a la despedida. Así que no debo olvidar y Tu no te olvides de decirles que les quieres como si fuese la primera vez, porque puede ser la última. No debemos quejarnos tanto y disfrutar un poco más de los defectos y de la vida con sus simplezas y orgullos.

Que debo hacer, simple Yo y Tu debemos día a día aspirar todo el oxígeno que podamos, suspirar muy a menudo, sonreír a los niños, olvidarnos de los orgullos y vivir como si a cada momento no hubiese nada mejor que hacer. Porque si pensamos que es nuestro último instante lo pasaríamos trabajando, planchando nuestra peor camisa o aguantando la música del vecino, seguro que nos gustaría hacerlo sintiéndonos maravillosos y haciendo sentir a los nuestros únicos y especiales.

Estoy seguro que nadie elegiría que su última mueca fuese de amargura, que sus últimas palabras fuesen cuatro gritos o que su última acción fuese un portazo. Pero, si así fuera, al menos que el mundo sepa que vivíamos amándolo gracias a todos esos seres a los que día tras día abrazábamos, cuidábamos y tratábamos con cariño.

Que nos aterra morir, sí, pero más nos aterra hacerlo sin haber disfrutado, sin haber amado o haber peleado por ser mejores. Y todo esto debemos recordárnoslo día tras día, pero sobre todo en aquellos que nos hacen arder y que oscurecen nuestros sueños. Porque entonces será necesario recordarnos que sencillamente vivir es genial, que está lleno de pros y que la vida no tiene contras. Que estar con los nuestros se merece sonrisas, no angustias ni quejidos. Por eso no debo esperar,y Tu no esperes a que sea demasiado tarde para estar con los tuyos, vivamos como si fuéramos a morir hoy y aprendamos como si fuéramos a vivir siempre. 

Finalmente debemos recordar siempre que el día que cuenta es hoy, porque el mañana puede que no exista..
 

La línea entre el orgullo y la dignidad

diciembre 11, 2015






Hay una norma fundamental que debe regir en nuestra vida y se fundamenta en que el orgullo puedes olvidarlo, PERO la dignidad no se pierde por nadie. Podemos decirle adiós a nuestro orgullo, pero la dignidad no debemos perderla nunca por nada ni por nadie, pues entonces nos perderíamos a nosotros mismos, dañaríamos nuestro amor propio y nuestra integridad. Si bien cada persona tiene que hacer valer su propia estima, este valor no es válido si es a costa de los demás. Así que tenemos que saber discernir aquellas actuaciones de los demás que dañan nuestra imagen y vulneran nuestra dignidad. 

A pesar de que no es la presencia ni la ausencia de dignidad lo que asegura conseguir amor o amistades verdaderas, lo que sí es cierto es que aquellas relaciones fundamentadas en la dignidad serán más auténticas, libres, sólidas y respetuosas, lo cual no encontraremos si no somos decentes con nuestra identidad.

Nunca lo olvides que ni el amor ni el cariño se mendigan, NUNCA. ¿Alguna vez has sentido que estabas mendigando migajas de atención y de cariño de alguien que te solo te mostraba egoísmo e indiferencia? La respuesta a esta pregunta es casi con certeza afirmativa. La cuestión es que según con qué personas nos relacionemos o en qué momento vital nos encontremos, seremos más propensos a convertirnos en víctimas de aquellas personas que necesitan menospreciar parar engañar a su autoestima. O sea que digamos que a veces perdemos la dignidad porque consideramos que nos compensa o porque, lo que es más habitual, nos bloqueamos y no sabemos responder ante situaciones complicadas de manipulación o sometimiento.

La dignidad y el orgullo, son dos monedas con diferentes caras. El mensaje que quiero transmitir es “no pierdas a alguien por orgullo, pero tampoco pierdas la dignidad por alguien”. Sin embargo, realmente la línea entre el orgullo y la dignidad es muy difusa. Para eso tenemos que mantener el ego a ralla, pues será un exceso de él lo que convierta a la dignidad en orgullo, un sentimiento de superioridad vacío, intolerante, dañino e injustificado. Es la dignidad la que refleja la habilidad de comportarse de manera justa y equilibrada con uno mismo sin hacer caso a pretextos ni a chantajes que nos sometan. O sea, que ser dignos es respetarnos y respetar al prójimo manteniendo la distancia de seguridad que nos permita equilibrar la balanza. Por eso debemos respetarnos y mantener la dignidad, no perderla por nada ni por nadie, pues en ese caso nos perderíamos a nosotros mismos por capricho de quien no nos merece.

La importancia de auto estimarnos para no herir a los demás. Las personas que se quieren a sí mismas tienden a ser más coherentes y bondadosas en sus actos que aquellos que no se aprecian, pues las primeras consideran terrible hacer daño a los demás. O sea que el hecho de pensar “me he comportado de manera inmoral con esta persona” distorsiona tanto nuestra identidad de “personas buenas y positivas para los demás” que nos comprometeremos explícitamente a resolver esa situación y a evitar que suceda de nuevo algo similar. Del mismo modo, a aquellos que no se tienen en consideración les resulta menos disonante o terrible cometer actos mezquinos, pues se creen con menos valor y, por lo tanto, no tienen que alimentar un buen concepto de sí mismos. Esto explica la razón por la que las personas que suelen aprovecharse de los demás y menoscabar la dignidad ajena suelan hacerlo casi siempre sin pudor. En este sentido puedo decir que realmente hay algo que no está funcionando como debe dentro de ellos.

De todas maneras, la piel crece sobre la herida, aunque lo importante es que se cicatrice desde el interior. Utilizo esta metáfora porque es muy útil para hacernos a la idea de cómo cuando alguien nos defrauda, se rasga una parte de nosotros. O sea, no quiere decir que la dignidad nos haga salir indemnes de algún daño, sino que gracias a que mantenemos fuerte y presente nuestra identidad podremos manejar mejor el hecho de que alguien nos abandone, que nos despidan del trabajo o que nos engañe un amigo. Una persona íntegra y auténtica será una persona digna que a pesar de que los acontecimientos le lastimen, seguirá caminando, mirando de frente y con su frente alta porque se conoce y sabe lo que vale a pesar de que los acontecimientos o las personas negativas quieran hacerle creer lo contrario. aunque nunca volvemos a ser los mismos, este tipo de situaciones dolorosas nos invitan a fortalecer nuestra dignidad y nuestra identidad personal. No vamos a vernos menos afectados o dolidos, pero sí que nuestra manera de salir del pozo con llevará menos daños colaterales.

De todas formas, generalmente cuando nos vemos en la obligación de decidir entre nuestra dignidad o la falta de ella, las campanas del adiós o del cambio deben empezar a sonar en nuestra cabeza; entre otras cosas porque, como he dicho, no podemos renunciar a nuestra salud emocional por nada ni por nadie.
 

Un empujoncito para seguir adelante

diciembre 11, 2015





A todos nos ha pasado que un día despertamos menos optimistas de lo usual. O quizá tu día ha ido complicándose y necesitas unas palabras de aliento para no darte por vencido,voy a escribir algunas reflexiones que te ayudarán a seguir adelante cuando lo necesites,a mi 
me han ayudado mucho, espero que encuentras la frase perfecta para cualquier momento.

Siempre debes recordar que el fracaso es un evento, no una persona. Muchos le tienen verdadero temor al fracaso porque consideran que los define, quisiera recordarte que no es así. Si acabas de tener un fracaso porque tu relación no funcionó o en cualquier otro aspecto, no lo asumas como algo personal. A lo largo de la vida enfrentarás muchos fracasos y no puedes rendirte ante cada uno. En lugar de ello, busca sacarles provecho: aprende la lección y avanza. Te apuesto a que puedes sobreponerte a cualquier fracaso, sin importar su magnitud. No te olvides de que tú eres quien define el rumbo de tu vida.

Se dice que la buena vida llega cuando no asumes nada, haces más, sonríes a menudo, sueñas en grande, ríes mucho y te das cuenta de lo bendecido que eres con lo que tienes. Recuerda que cuando te concentras en todo lo que debe ser perfecto y en alcanzar los estándares ideales, ser feliz se hace casi imposible. Tu mente comienza a concentrarse en tantas cosas que simplemente te distraes y dejas de ver lo importante. Si ahora te sientes intoxicado por ideas, metas y compromisos es momento de dejar que tu mente se olvide de todo por un momento. No te hagas ideas ni pienses en todo lo que “deberías” hacer o tener. Solo déjate llevar por un momento y observa lo que pasa a tu alrededor.

Pasa muy frecuente que cuánto más te quejes sobre tus problemas, más problemas tendrás que solucionar. Otra de las cosas que es bueno realizar es ayudar a quien te escucha te lee,y enfocar nuestros momentos en lo realmente útil. Cuando aparecen algunos problemas en la vida resulta sencillo concentrarse en ello. Te preocupas por las situaciones negativas, los riesgos y cada uno de los aspectos del problema. Esta frase me gusta recordarla siempre que estoy en un momento complicado. Me permite recordar que las quejas no llevan a ningún lado. Si enfocas tu atención en quejarte gastarás mucha energía y no lograrás nada positivo. Olvídate de las quejas y pon manos a la obra buscando la mejor solución a la situación que estás pasando.

Es una realidad innegable que una gran cantidad de personas no tienen idea de lo que pueden hacer porque les han dicho que no lo pueden hacer. Las mayores barreras que tenemos los seres humanos son nuestra mente y los pensamientos limitantes que nos creemos, Yo te invito a que vayas más allá de lo que te han hecho pensar con esta frase. No sé tú qué pienses, pero ir por la vida haciendo caso a todo lo que te dicen y creyendo cada cosa que escuchas es muy peligroso. Siempre habrá un comentario negativo que te hará sentir menos o que alimentará tus miedos. Eso es lo normal. Todos nos enfrentamos a estos momentos, pero no por ello te debes dar por vencido. No te limites en tus sueños o en tus propósitos solo porque alguien dice que no puedes. Atrévete e inténtalo. Si al final fracasas, al menos te habrá quedado la experiencia pero ¿qué tal si logras lo que te habías propuesto? Mejor intentar y equivocarse que dudar sobre lo que habría pasado.

Finalmente e importante es la forma en que ves tu futuro que debe ser más importante que tu pasado. Tu presente puede ser muy problemático y quizás crees que siempre será así. Esta idea será más fuerte si en tu pasado has tenido muchos momentos complicados. La buena noticia es que el futuro no está escrito en ningún lado y lo puedes moldear con tus acciones y decisiones.

Espero de todo corazón que este escrito o cualquier frase que te he dado serán de gran ayuda para esos momentos en que necesitas un empujoncito para seguir adelante.
 

Una razón de ser

diciembre 10, 2015





Todos pasamos por situaciones en la vida que nos producen sufrimiento y que no sabemos cómo afrontar, pero no existe una fórmula que funcione siempre, sino que debemos aceptar que el sufrimiento es parte de la vida. Se dice que quien tiene algo por que´ vivir, es capaz de soportar cualquier cómo. Las lecciones que puedo aportar después de haber vivido situaciones limite en mi vida y he podido superarlas quiero compartir con vosotros para hacerles ver la vida desde otra perspectiva y para motivarlos día a día. Estas son algunas de las lecciones que aprendí de esos momentos de sufrimientos: La diferencia entre una persona que sabe superar sus problemas y enfrentarse a la adversidad en la vida y una persona que no logra esa superación, es que la primera es una persona que decide, que elige ser una cosa u otra, a pesar de las condiciones que le toque vivir.

La vida tiene sentido en cualquier circunstancia, les puedo decir que en este sentido de la desesperanza es como una operación matemática. La desesperanza es igual a sufrimiento sin propósito. Si una persona no puede encontrar un sentido a su sufrimiento, tenderá a la desesperanza. Pero si la persona es capaz de encontrar un sentido a la adversidad, puede convertir sus tragedias en un logro, en una forma de superación. El amor a uno mismo es el punto de partida del crecimiento de la persona que siente el valor de hacerse responsable de su propia existencia.

Tus acciones diarias te llevan a ser la mejor versión de ti mismo? Esa es una pregunta que nos debemos hacer cada día para saber quiénes somos y quiénes queremos ser, para lograr ser la mejor versión de nosotros mismos, para mostrar lo extraordinario que hay en cada uno y que los demás lo vean y puedan apreciarlo. Piensa en por qué o por quién vale la pena vivir. Todos tenemos un por qué o por quién vivir, una razón que nos permite seguir adelante cada día, que nos motiva y que da sentido a cada segundo de nuestra existencia, a cada paso que damos o a cada acción que realizamos. Cómo reaccionamos ante condiciones que no pueden ser cambiadas, depende de nosotros.

Si no tenemos poder para cambiar la situación, siempre podemos elegir nuestra actitud frente a esa situación. Es decir, siempre hay algo en nuestro interior que podemos cambiar, cómo nos sentimos, siempre hay una parte de nosotros mismos que depende sólo de nosotros. No importa que no esperamos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros. Piensa en lo que le aportas a la vida, en lo que espera la vida de ti, porque nuestra vida nos cuestiona y nos exige continuamente. Lo que debemos preguntarnos es qué podemos hacer para cambiar nuestra vida, qué le aportamos al mundo y reaccionar en consecuencia.

La adversidad y el sufrimiento existen. Todo lo malo de nuestra vida es algo que existe y que debemos aceptar. Se crea una tensión entre lo que ya se ha logrado y lo que todavía queda por lograr. No necesitamos vivir sin adversidades, sino saber que van a existir, que son parte de la vida y que debemos luchar por algo que merezca la pena, dar un sentido. Ser lo que somos y convertimos en lo que somos capaces de ser es la única finalidad de la vida.

Nadie es indispensable, pero todos somos irremplazables. Cuando se acepta que es imposible reemplazar a una persona, se manifiesta la responsabilidad que el hombre asume ante su existencia. Un hombre que se hace consciente de que le espera un hogar, una persona o de que tiene una obra inconclusa, asume su responsabilidad y conoce el por qué, el sentido de su vida. El interés del hombre no es encontrar el placer o evitar el dolor, sino encontrar el sentido de la vida. Incluso en los momentos en los que sufrimos, debemos encontrar un sentido a ese sufrimiento.

Nadie puede ponerse en tu lugar y sufrir por ti, por lo que tu única oportunidad es la actitud que adoptes ante el sufrimiento. Todos tenemos una razón de ser, pero a veces, no somos conscientes de esa razón.

 

Caminar con sentido.

diciembre 9, 2015






Puede ser que sepas cuáles son los valores a los que quieres encomendar tu vida, para que ésta tenga sentido y suponga un viaje agradable. Sin embargo, a veces es cómo si fuera imposible llevarlo a cabo. Tu mente te juega malas pasadas  y los recuerdos, traumas y decepciones del pasado ocupan más tiempo y espacio en tu mente que tus logros y motivaciones. Voy a intentar aclarar algo de esto para que puedas caminar más ligera, con sentido pero tolerando y aceptando el malestar que todo camino vital tiene: 

Yo tengo un jardin en mi casa. Esta lleno de preciosas rosas que quiero mantener.El jardín es importante para mi y conseguir mantener esas rosas y lograr que salgan otras flores sería fantástico para ti. Pero en el jardín hay también malas hierbas. A veces paso mucho tiempo quitando malas hierbas, pero éstas salen cada vez más fuertes y en más espacios. Por mi insistencia en que no haya en mi jardín malas hierbas, he descuidado las rosas, aquello que es lo que le da sentido a mi jardín. Se han llegado a marchitar. Las rosas están marchitas y las malas hierbas se ven ahora más que nunca. Antes casi no se veían, porque hubo un tiempo en el que me dedique a mis rosas y a dejar estar las malas hierbas que nacen en cualquier jardín, pero que se quedan muy pequeñas ante la rotundidad y belleza de las grandes rosas rojas.

Reflexionando sobre esta mi situacion, y lo pongo en relación con lo que sucede en mi vida y en mi mente, me pregunto : ¿Desde hace cuanto tiempo he dedicado más tiempo a eliminar malos sentimientos y pensamientos, que a luchar por lo que realmente quierO en MI vida?. Porque los malos pensamientos son como las malas hierbas de MI jardín, cuanto más Me empeñO en eliminarlos, más presentes se hacen. Si lo dejo estar y tolero el malestar que a veces me producen, tendre mucho más tiempo para dedicar a esas rosas importantes en mi vida: mi
independencia, autosuficiencia, viajes, pasión, superación o calma.

Me digo a mimismo : Tienes que luchar por aquello por lo que solo TÚ consideras importante en tu vida, sin compararte con nadie. Tus rosas, tus valores, no merecen que tu tiempo se dedique a prestar atención solo a las malas hierbas. Identifica las áreas valiosas de tu vida (familia, amigos, ocio, formación…etc); y establece una dirección valiosa para cada una de ellas. Escribe las acciones que estás dispuesto a hacer para alcanzarlas y las barreras (psicológicas y ambientales) que te ponen difícil obtener esa dirección valiosa. Si la dirección valiosa es aprobar una oposición, establece acciones concretas a largo plazo para conseguirlo (estudio, organización del tiempo, temario, renuncias), y también las barreras que crees que tienes y que te ponen difícil esa camino (inseguridad, inestabilidad…).

Y no te olvides de hacerte otra pregunta : ¿Si no tuvieras ese problema, qué harías en tu vida para ser feliz?… Te das cuenta de que los problemas se toleran cuando de verdad algo te compensa. Porque "quién tiene un porqué, podrá soportar cualquier cómo". Descubrir tus valores es darle sentido a tu vida A lo largo la vida las personas tienen que hacer una revisión de sus valores para poder alcanzar el sentido: saber qué es lo que te importa y lo que no, para actuar en consecuencia y dirigirte a ello. Da igual que "a priori" esos valores sean superficiales, difíciles de alcanzar o que impliquen un sacrificio a largo plazo: simplemente a ti son los que te hacen feliz y estar bien contigo misma/o.

Pero surgen algunas preguntas: ¿Qué pasa cuándo no los tengo claros? …Pues muy probablemente, me vaya a encontrar perdido. Por ello, vamos a ver unas metáforas y ejercicios experienciales que ayuden a que estos valores salgan a la luz. Porque descubrir tus valores es darle sentido a tu vida. Este es un ejercicio de reflexión que hago con mucha frecuencia es intenso y algo duro pero revelador y hermoso a la vez, así que te animo querida amiga que me lees, a hacerlo cuando creas que puedas, prestando la máxima atención.

Imagina que realizan un acto o misa para recordarte cuando ya no estés. En él, se encuentran las personas que han pasado por tu vida y que han supuesto algo para ti. Tienen que leer lo que para ellos fuiste en la vida, lo que representaste para ellos y los demás. Leerán en voz alta : "Mi esposo, mi padre. hermana, mi amiga, mi madre, etc..una persona que se caracterizó por….". Bien, ahora quiero que pienses que es lo que te gustaría que ellos dijesen de ti, cómo te gustaría que se te recordarse. Seguramente te disgustaría que leyeran "Fue, una persona que por miedo no se atrevió a luchar por lo que sentía, "fue una persona, que no tuvo suficiente tiempo para mi". Creo que a ninguno de nosotros nos gustaría escuchar eso. Así que piensa cómo te gustaría que se describiese tu paso por el mundo. Si te gustaría que se contasen que has sido una buena persona, alguien capaz de sobreponerse a las dificultades. Alguien que luchó por lo que quería y vivió la vida en base a sus convicciones. Reflexiona y escríbelo. Ahí tienes la primera información relevante, inferida y a grandes rasgos….de lo que a ti te importa, y por tanto; tus valores.

Muchas personas pasan por graves crisis de identidad y existenciales, y necesitan poner en orden lo que sienten y lo que quieren para caminar con sentido.Veamos ahora otra metáfora que te ayudará a perfilar lo que ya con ésta has obtenido en claro.

 

No existe la falta de tiempo

diciembre 9, 2015





Dicen que no existe la falta de tiempo, que existe la falta de interés, porque cuando la gente realmente quiere, la madrugada se vuelve día, martes se vuelve sábado y un momento se vuelve oportunidad. Quien mucho espera, se decepciona y sufre. La verdad es que la falta de interés duele, y mucho. Va más allá de la decepción, son crueles punzadas de dolor en el estómago, como si algo por dentro nos desgarrara el alma. En el momento en el que nos hieren, no podemos hacer nada para aliviar ese dolor, pues mantener nuestra cordura ante el abandono y la humillación ya supone suficiente esfuerzo.

Las personas tenemos obligaciones en el día a día, y todos hemos de respetar y reconocer que en ocasiones, no siempre es posible dejarlo todo para ir junto a alguien. Entender esto también es esencial. Ahora bien, llegan instantes en que uno sabe juzgar muy bien cuando en realidad lo que hay, es “falta de interés” y no falta de tiempo. La verdad que me gusta la gente que llega a tiempo y no cuando tiene tiempo. El tiempo es ese duro escultor que se lleva la juventud, nuestros sueños aún no cumplidos y que pauta nuestros días. En él, inscribimos nuestras obligaciones y valoramos a su vez, cuáles son nuestras prioridades.

Soy consiente que no siempre es posible distribuir el tiempo tal y como desearíamos. Dedicarlo más a la familia o a los hijos en lugar de a tantas horas de trabajo. Para lo que uno valora como importante, no existe el tiempo, las alambradas o los enfados. El corazón que es noble sabe priorizar lo que es acorde a su esencia, a su bondad natural. Son muchos los padres que echan en falta a los hijos cuando los necesitan. Son muchos los amigos que sienten el vacío de esas personas que una vez consideraron hermanos del alma, y que una vez, no llegaron a tiempo cuando los necesitaban. En realidad, no se trata “de ser puntuales”, se trata de saber ofrecer reciprocidad y saber que hay momentos en que de verdad somos necesitados. Y aún más, tampoco basta sólo con estar, se tratar de “estar presentes” con autenticidad, cariño y apertura. Nunca por mera obligación.

A hora bie una amistad termina siempre por dos razones: cuando aparece el interés egoísta por parte de alguien o cuando hace acto de presencia esa brisa fresca que trae la falta de interés. Estoy seguro de que también tú habrás experimentado en piel propia alguna de estas dimensiones. No obstante, debemos tener en cuenta que también nosotros podemos llegar a dejar de invertir tiempo y mostrar desinterés en personas de las que al final, descubrimos que no son significativas,que no nos aportan nada positivo. 

Existen 3 principios que construyen relaciones positivas donde de verdad, el tiempo adquiere auténtico significado y estas son : 1.-El principio de la reciprocidad. Yo invierto tiempo en quien forma parte de mi esencia, en quien enriquece mi identidad y me ofrece emociones y aprendizajes positivos que favorecen mi crecimiento personal. La reciprocidad se basa en saber corresponder a quien me hace bien, y en la obligación libre y sincera de dar a la vez que recibir. La reciprocidad se basa también en el reconocimiento. Yo reconozco a mi familia como un pilar importante en mi vida y les dedico tiempo porque lo merecen y porque los quiero. En la reciprocidad no hay egoísmos, son sentimientos libres que se dan porque forman parte de nosotros. Es una fuerza interior que no solo nos hace llegar a tiempo, provoca que sepamos “intuir” cuándo se nos necesita. 

Segundo principio :  El principio de la autenticidad. Lo que yo ofrezco es auténtico. Nadie me coacciona o me manipula para que deje de lado lo que estoy haciendo y vaya a su lado. Lo hago porque ese hilo invisible que me une a otras personas, es como una arteria que me impulsa y me guía. Las personas auténticas viven de modo consciente y saben muy bien lo que quieren, y quienes deben formar parte de su vida. Lo positivo de rodearnos de personas auténticas es que en todo momento sabremos que lo que dicen y hacen es sincero, porque para ellos no existen los engaños o los egoísmos. Saben muy bien cómo son y lo que desean en la vida. La autenticidad es un valor que edifica las relaciones positivas.

Finalmente el tercer principio : El principio de la libertad. Ninguna relación, ya sea afectiva, familiar o de amistad, puede vivir bajo la coacción. Si elegimos invertir tiempo en alguien es porque lo hacemos en completa libertad y porque así lo deseamos, porque así lo sentimos. Una amistad es aquella que te permite en todo momento ser tú mismo, un buen padre es aquel que da libertad a su hijo para que elija su camino cuando está preparado. Todo lo que no se hace con libertad de sentimientos no será auténtico. Cuando alguien nos llama porque nos necesita e intuimos cierta coacción o chantaje implícito, jamás iremos a su lado de buena gana. Jamás sentiremos auténtica cercanía en quien nos controla o somete. Eres libre de elegir en quien deseas invertir tu tiempo y en quien no. Es algo que deberá juzgar tu corazón, pero jamás sientas remordimiento por no dedicar tus horas o tus días en quien no te merece. La vida hay que vivirla en plenitud y no con sufrimientos o chantajes.

Lo más común es que siempre lleguemos a tiempo cuando esa persona a quien queremos de verdad, nos necesita. Y lo haremos porque cuando alguien nos importa, intuimos que debemos estar a su lado antes de que lo exprese. El cariño sincero no necesita palabras ni hay distancias lo bastante largas para acercar dos corazones que siempre laten al mismo ritmo.

 

Diciembre

diciembre 8, 2015



Las hojas del calendario han ido cayendo una a una. Algunas sin prisa y otras sin pausa. No sé si sumar un nuevo diciembre o restar un año. No me salen las cuentas. Me fallan los cálculos cuando de hacer recuento de mi vida se trata. Lo que ayer sumaba, hoy puede que sólo sea una resta. Lo que ayer multiplicaba, hoy quizás es una simple división. Vaya, ¡que los números son mi fuerte! Otro otoño, otra Navidad. En esta época del año suelo estar especialmente sensible y hasta susceptible, porque tengo la sensación de que "es obligatorio" mostrar tu mejor sonrisa, pasar por alto determinados problemas y estar más unidos que nunca. Es como si fuera necesario hacer balance de lo que ha pasado en nuestra vida en el último año y plantarnos propósitos de enmienda. Enfrentarnos a nuestros logros y sobre todo a nuestras equivocaciones. Analizar lo que hemos hecho y lo que se nos ha quedado en el camino. Tratar de limar asperezas, y si me apuran, hasta quitar "callosidades" que sabíamos que estaban ahí, pero claro, en diciembre todo se ve diferente. 

Parece que en esta época del año necesitamos ser mejores personas, más solidarios, más amables, más receptivos a los problemas de los demás. En definitiva, es como si necesitáramos ser más humanos. No soy de esas personas que esperan con ilusión La Navidad, que la viven y la sienten como una de las épocas más entrañables del año. Creo que realmente nunca lo he sido, con lo cual, no se trata de una fiesta que haya dejado de gustarme por alguna razón especial. Sencillamente, como decía al comienzo, no me gusta la sensación de "obligatoriedad". Si soy honesto, tengo muchísimos motivos por los que brindar, muchísimas razones por las que estar contento; así como otros tantos por los que esperar que el nuevo año sea más próspero en determinados aspectos de mi vida. Por eso, aunque la Navidad o mejor dicho, casi todo lo que ella conlleva, no sea santo de mi devoción, este año quiero pensar diferente. No porque deba ser así, sino porque para mi, diciembre también implica otras muchas cosas. El frío que se cuela por todos los rincones, testigo mudo de tardes interminables de sofá y manta, acurrucado en mi sofá (aunque no sea el más cómodo del mundo). 

Domingos de cine en casa comiendo palomitas de maíz. Pasear sin ningún destino (por cierto, qué bien me sienta mi abrigo nuevo), mientras el resto del mundo hace sus compras navideñas y  me ponen un poco melancólico las luces navideñas y los villancicos que resuenan por doquier. En fin, que aún no he hecho recuento de lo que este año ha supuesto en mi vida. Aún no he valorado lo que he ganado ni lo que he perdido (aunque más que perder, prefiero pensar que sencillamente son cosas que dejé atrás). Todavía no me he puesto a hacer ese balance tan propio de esta época del año. 

No me he parado a ordenar mis experiencias, pero sin duda, este año ha sido un año muy IMPORTANTE. Un año de idas y vueltas, de tiras y aflojas, de blancos y negros, de luces y sombras. Un año de risas y llantos, amores perdidos y amores encontrados. Un año de sueños pendientes, metas cumplidas y propósitos olvidados. Un año de mucho bueno y un año de mucho malo. Un año perdido y un año ganado. Pero si tengo que destacar una sola cosa, haré uso de una frase..."Este es el segundo año en el que mi salud a mejorado un poco mas ". 

Por todo lo dicho, y por todo lo que callo, creo que me equivoqué al comienzo de este escrito, así que voy a rectificar: "Las hojas del calendario han ido cayendo una a una. Algunas sin prisa y otras sin pausa. Sumo un nuevo diciembre, sumo otro año". Y además, sumo , sumo SUEÑOS, sumo PROYECTOS, sumo SONRISAS, sumo PROMESAS, sumo BESOS, sumo CARICIAS y lo más importante...TE SUMO A TI. Y todo lo que suma crece, todo lo que suma aumenta. Permíteme compañera del camino SUMARME A TI.
 

Vuestra actitud

diciembre 8, 2015




Mi propia experiencia me da lugar a afirmar que los seres humanos tenemos una sorprendente capacidad para superar las adversidades. Incluso en situaciones difíciles. Cuando se unen la inteligencia el esfuerzo y la honestidad y las ganas de luchar, finalmente la vida te ayuda. El optimismo nos ayuda a luchar sin desmoralizarnos contra las adversidades por que ser optimista es un trabajo. Cada día tenemos que intentar ser un poco más optimistas. Y es que la  felicidad según mi forma de pensar depende de nosotros mismos en un 60% ¿A qué estamos esperando para ser felices, para intentar ver el vaso medio lleno y no medio vacío? Recuerda que un 60% depende de nuestra actitud. El 40% depende de ti. El optimismo es una poderosa arma que nos ayudará durante toda nuestra vida a vivir de una forma mejor y más feliz.

Viajar es una buena forma de aprender y de superar miedos. Sin duda, todos tenemos que tener como una asignatura obligatoria el viajar. Viajar nos abre la mente, nos ayuda a ver el mundo a través de otras personas. Nos aporta seguridad. Al viajar y estar en un entorno desconocido,  aprendemos a vencer obstáculos y miedos… Miedos a sentirnos solos y perdidos sin nadie que nos ayude; miedo a creer que no sabremos valernos por nosotros mismos…

Sentir que uno gobierna su programa de vida es… pieza fundamental del equilibrio mental. La vida es incierta, sí. Pero también es cierto que cada uno de nosotros necesita saber que su vida es estable y segura. Que tenemos un trabajo, un techo, comida para cobijarnos. Cuando perdemos esa seguridad, aparecen enfermedades como la depresión o la ansiedad. Un claro ejemplo de lo anteriormente comentado es la crisis económica que estamos viviendo en Europa. Crisis que ha disparado este tipo de males de las sociedades avanzadas. Cuando nos reafirmamos en “En esta vida no hay nada seguro, excepto la muerte”, dejamos muchos temores atrás.

En los botiquines que tenemos en casa o en la oficina o el lugar de tu trabajo debería ser obligatorio el sentido del humor por que el sentido del humor es capaz de amortiguar los golpes, de ver nuestros problemas cotidianos con otra perspectiva. Reírse de muchas situaciones e incluso de uno mismo es tremendamente saludable ¿Por qué cuando las cosas no salen como esperabas no te ríes de ti mismo, de la situación y de lo que haga falta? Tómatelo como un “simpático” trabajo personal

Finalmente, la valoración positiva o negativa que hacemos de nuestra salud puede vaticinar los años que nos quedan de vida… Es increíble el poder que tiene nuestro cerebro. Él es capaz de conseguir que vivamos con mejor o peor calidad de vida, que vivamos por más tiempo. Por eso, debemos aprender inteligencia emocional desde pequeños. Sin duda debería ser una asignatura que debería estar en todos los colegios del mundo… ¿No piensas tú lo mismo?

Espero que hayáis disfrutado de este escrito para reflexionar y continuar aprendiendo de este maravilloso camino que es la vida… Y recordar que es vuestra actitud el mayor determinante…
 

Solo lo entendemos con el tiempo

diciembre 8, 2015





Hay fraces o textos que refleja de una manera estupenda aquello que aprendemos a lo largo de la vida. Cada dia intento repasar frase por frase y ver qué significa y qué puedo cambiar o comprender para mejorar en mis relaciones y he estas son las mas importantes : Con el tiempo aprendí la sutil diferencia que hay entre tomar la mano de alguien y encadenar un alma, aprendí que el amor no significa apoyarse en alguien y que la compañía no significa seguridad.…empecé a entender que los besos no son contratos, ni los regalos promesas.

Con el tiempo comprendí que solo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas...te das cuenta de que si estas al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás no deseando volver a verla y que los verdaderos amigos se cuentan con los dedos de la mano, y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se verá rodeado solo de amistades falsas. Con el tiempo aprendí que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida, aprendí que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es solo de almas grandes… y que cada experiencia vivida con cada persona, es irrepetible.

Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado....aprendí a construir todos mis caminos en el hoy, porque el terreno del mañana, es demasiado incierto para hacer planes....comprendí que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas y te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante. Con el tiempo aprendí que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo…. ante una tumba…, ya no tiene ningún sentido… Pero desafortunadamente…esto solo lo entendemos con el tiempo.

Queridos amigos que me leen, lo cierto es que para ciertas cosas el tiempo es nuestro gran maestro, pues gracias a él tomamos perspectiva y valoramos los errores pasados, nuestras expectativas y nuestras exigencias respecto a los demás y a nosotros mismos. Ahora bien, esto no significa que el tiempo lo diga o lo cure todo, somos nosotros los que tenemos que negociar los sentimientos en nuestro diálogo interior, haciendo claramente alusión a nuestros conflictos personales derivados del egoísmo ajeno sin esconder la cabeza. Esto significa que debemos tomar posiciones y reafirmarnos cuando toque, sin dejar que los demás se aprovechen de nosotros por miedo al rechazo o al enfrentamiento. Esto tiene el nombre de asertividad y constituye uno de los pilares de construcción básicos de nuestra autoestima e identidad personal.

Aprende a regalar tu ausencia a quien no valora tu presencia, es probable que seamos conscientes de esto pero que a la hora de la verdad no consigamos hacer frente a la presión social. De hecho, lo normal es que una situación de aprovechamiento secuestre nuestra autonomía y nuestra voluntad. Pero no debemos preocuparnos en exceso puesto que a ser asertivos y a hacer valer nuestras opiniones y sentimientos podemos aprender con esfuerzo y motivación. Dado que resulta imposible recrear una vida sin riesgos de este tipo, lo ideal es que imaginemos aquellas situaciones que resultarían potencialmente peligrosas para nosotros y de qué manera podemos hacer frente a ellas sin ser agresivos ni pasivos en nuestros comportamientos (es decir, que llevemos a cabo un entrenamiento en nuestra imaginación).

De este modo cuando se dé una situación de desigualdad y notemos que alguien está intentando aprovecharse de nosotros o anular nuestra voluntad por su egoísmo, nos bloquearemos menos y seremos capaces de llevar aquello que hemos imaginado a la práctica.De esta manera anticipamos problemas y nos hacemos más conscientes de que las relaciones deben basarse en la reciprocidad y no en la merma de nuestra identidad y de nuestra autoestima a favor de la de los demás. Es importante que aprendamos a decir NO, a hacer valer nuestra presencia y a buscar en nuestro interior un aliado para hacer frente a aquellas relaciones basadas en la desigualdad y en el egoísmo de personas que solo piensan en sí mismases por eso que algunas personas siempre están preocupadas.
 

Superar la adversidad

diciembre 6, 2015





Existen únicamente dos maneras de vivir la vida. Una es como si nada fuese milagro. La otra, como si todo lo fuese. Muchos de vosotros habéis escuchado sobre la resiliencia, pero que es la resiliencia..? bueno yo creo que  es la capacidad de las personas de asumir situaciones difíciles, sobreponerse a ellas y salir fortalecidas. Es una capacidad que no todos tenemos innata pero que se puede aprender y desarrollar, para lograr tener una perspectiva más positiva de la vida. Por lo tanto, una persona resiliente no nace sino que se hace. Por lo general se trata de personas que han tenido que vivir situaciones de adversidad, que han sufrido y que aun así se han fortalecido y nos dan cada día una lección de coraje y de superación.

Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.  Como muchos de vosotros  soy de esas personas que  conocen perfectamente sus fortalezas y debilidades, y ese poder del autoconocimiento, nos  permite trazarnos objetivos para cumplir nuestros  sueños y hacerlos realidad. Somos personas creativas, que hemos  aprendido a levantarse cuando nos caemos, y a ver el lado positivo de cada situación, sin desmoralizarse y sin perder la ilusión. A lo largo de nuestra vida surgen muchos acontecimientos que pueden resultar tristes, que pueden suponer un sufrimiento o que ponen a prueba nuestro optimismo y nuestras ganas de vivir. Pero, el secreto está en saber afrontar la adversidad y en cómo nosotros dejamos que nos afecten esos acontecimientos, cómo los asumimos y los gestionamos para que no nos paralicen, ni nos hagan perder la ilusión de vivir.

Todos hemos visto que hay personas que ante una circunstancia negativa se hunden en la tristeza y otras que están tristes pero demuestran su fortaleza y sus ganas de vivir a pesar de la dureza de la situación. De estas últimas, de las personas resilientes, podemos aprender muchas cosas, para no permitir que una situación negativa nos invada y nos paralice. La muerte de un ser querido, una ruptura amorosa, la pérdida de un trabajo, una enfermedad… son situaciones que probablemente vivamos todos a lo largo de nuestra vida, pero podemos elegir cómo nos sentimos ante esas situaciones para afrontarlas lo mejor posible. A continuación quiero compartir contigo la forma que he actuado para superar la adversidad y que tu día a día sea más positivo:

Primero debemos aceptar  las situaciones difíciles. Circunstancias complicadas vamos a vivir muchas a lo largo de nuestra vida, y una de las cosas más importantes es saber gestionar esas situaciones y lo que nos provocan, de forma adecuada. Aceptar la adversidad no significa que no te puedas sentir triste o frustrado, sino que debes dejar salir tus emociones, pero no permitir que invadan tu día a día. Para ello, puedes llora, pero luego es aconsejable que te centres en otras tareas que mantengan tu atención en otra cosa, de forma que tus pensamientos no vuelvan una y otra vez a una idea recurrente. Sal a la calle, pasea, lee… Mueve tu mente y tu cuerpo. La salud mental depende tanto de lo que entrenes tu cerebro, como de lo que entrenes tu cuerpo. Por lo tanto, estudia, lee, aprende sin parar, no dejes de tener curiosidad, pon tu cerebro a trabajar. Y, también, camina, corre, monta en bici, lo que sea, lo que te guste, pero no dejes de moverte.

Segundo es muy importante hacer lo que más te apasiona. Seguro que hay algo que has deseado hacer toda tu vida. Estudiar algo que te atrae mucho, bailar, cantar, escribir…Es hora de hacerlo y de sentir que eres tú quien elige, quien toma las riendas de su vida para disfrutar. Disfruta del placer de viajar. Viajar es un aprendizaje, no se trata de visitar un lugar, se trata de dejarse invadir por las sensaciones, por los olores y los colores del lugar que visitamos, por las sonrisas de las personas, por los paisajes y aprender a ver el mundo con otros ojos. Por eso, si puedes viajar, viaja, sal ahí fuera a conocer el mundo y a sentirlo.

Tercero habla con alguien. si hay algo que te preocupa mucho, intenta hablar con alguien, un amigo, un familiar, tu pareja, comparte lo que te da miedo, lo que te hace daño. Muchas veces otra persona nos puede dar una visión más objetiva de la situación que nos va a permitir ver todo de forma más global y sin que influyan tanto nuestros sentimientos. Si es necesario puedes buscar la ayuda de un psicólogo con el que hablar y comentar todas tus preocupaciones.

Finalmente  aprende de lo malo.  La adversidad nos puede enseñar a valorar muchas cosas que antes no valorábamos, nos puede enseñar muchas cosas de nosotros mismos y de cómo afrontamos esas situaciones y sobre todo nos da una lección de vida que debemos aprender y no olvidar. Si te resulta complicado aprender o no logras ver de qué forma sacar una lección de una adversidad, prueba a hablar con otra persona y que te ayude a ver con objetividad, mira a través de sus ojos y aprende de esa perspectiva diferente.

Un buen día tocas fondo; llegas a una situación límite y ahí empieza la revolución personal.
 

Tu amigo o amiga

diciembre 6, 2015






Hoy me apetece escribir sobre mis experiencias a lo largo de mi vida en relación a los amigos,- algunas personas son tal falsas que ya no son conscientes de que piensan justamente lo contrario de lo que dicen - he aprendido que puedes decir mucho de una persona por la manera en la que se comporta en estas tres situaciones: un día lluvioso, con un equipaje perdido y las luces de navidad enredadas. Muchos de nosotros tenemos amigos de toda la vida, algunos nos siguen sorprendiendo para bien y en otras ocasiones nos defraudan. También vamos conociendo gente nueva que nos resultan encantadores y a los que queremos seguir conociendo y compartir cosas con ellos porque su compañía es agradable. Pero conocer a una persona en profundidad, con toda su parte positiva y negativa, es algo que implica más intimidad, muchas horas, muchas situaciones distintas y compartir algo más que una cena o una noche de fiesta.

Aún así, habiendo compartido mucho tiempo y muchas experiencias en las que ha habido cosas buenas y malas, hay situaciones concretas en las que se conoce realmente a una persona, algunas más serias y otras más banales, pero todas ellas me han podido hacer ver aspectos internos de esa persona que desconocía.

Situaciones de estrés esta frase puede simbolizar el hecho de que cuando una persona se encuentra con una situación estresante aunque no sea grave, puedo saber muchísimas cosas de ella por la forma en la que afronte esa situación. Puede ponerse nervioso, agresivo, incapaz de pensar con claridad, no buscando soluciones sino tan solo quejándose (a las personas menos indicadas) o incluso culpabilizar a otros de lo que le ha pasado. También puedo ver una actitud de evitación, delegando responsabilidades en otros porque considera que no es capaz de hacerlo o que no tiene porque hacerlo. Estas situaciones son de tipo menor pero la forma en la que se comporte una persona ante los estresores menores nos va a dar una idea de cómo puede afrontar situaciones de un mayor estrés vital por asuntos más serios.

Por ejemplo, Situaciones en las que te necesita y en las que ya no te necesita. No se trata de que una persona solo te hable para pedirte un favor y deje de hablarte cuando tú ya se lo has hecho (que ocurre). Se trata de esas relaciones en la que una de las partes se relaciona con otra pero cuando ya no le interesa por varios motivos, deja de tenerte en cuenta. “Solamente pueden unirnos los sentimientos. El interés no ha formado jamás amistades estables”-Cicerón- Saber cuando tu amigo o amiga te necesita y cuando no, te dará una pista de cómo es esta persona realmente. A pesar de lo que diga, observar sus actos es lo más importante.

La convivencia es la prueba definitiva si quieres saber como se comporta en realidad una persona. La manera de respetar tu espacio, de respetar tus cosas, de no discutir por ideas absurdas… Te das cuenta de si es capaz de compartir o solo de hacer su vida en su casa, que en muchas ocasiones parece de todo menos algo compartido. De si es capaz de sacar tiempo para hablar un rato cada  de las cosas que os preocupan, de si te ayuda estando enfermo, de si no se compromete en los asuntos de facturas, reuniones o de una simple avería en vuestro hogar.

Te das cuenta de si es una independencia sana, o si es un egoísmo más que claro y evidente en todo lo que hace, y te das cuenta de lo simpática o simpático  que se e muestra en la calle y cómo de hostil se maneja en la convivencia. Comentar acerca de los demás es algo normal, más cuando dos personas comparten el mismo grupo de amigos o se desenvuelven en un ámbito común (laboral, deportivo, social…). Pero hablar de los demás no implica faltar el respeto. En cambio, juzgar continuamente lo que hacen, analizar si su vida es mejor o peor que la tuya o contar cosas íntimas de esa persona, puede darte alguna pista sobre la persona que tienes al lado.

Es difícil saber cuando una amiga o amigo  es realmente egoísta. Uno debe darse cuenta cuando una persona te hace un favor solo porque tú les has hecho otros y sabe que quizás le recompensarás de nuevo. Pero esa generosidad es falsa, eso no deja de ser interés. Cuando pasamos por un apuro económico y esa persona no tiene en cuenta nuestra situación y además de no ofrecer ayuda nos puede reclamar algo injustamente del pasado, es cuando nos damos cuenta de qué tipo de persona hemos tenido como amiga . Incluso, puede llegar a prestarnos algo pero lo hará de mala gana, nos recordará continuamente cuando se lo vamos a devolver (sin que lo necesite en ese momento) o hablando con otros acerca de la cantidad de cosas que ha hecho por nosotros, dejándonos en una posición bastante desagradable.

Una amiga o un amigo  debe estar para las alegrías y para las penas. Muchas veces se dice que las personas que no son amigas de verdad te dejan solo cuando estás pasando un mal momento y solo se acuerdan de ti cuando sea algo divertido. Pero puede suceder lo contrario: el amigo que parece escucharte y acompañarte cuando todo te va mal y sin embargo te desvaloriza y te boicotea emocionalmente cuando algo te ha ido muy bien. Si tu vida empieza a remontar y siente envidia o una falsa alegría, no te conviene.

Las personas vivimos situaciones angustiosas en nuestra vida y es de vital importancia contar con un apoyo social percibido que a nosotros nos parezca válido y cálido. Es en los momentos difíciles cuando la amistad pasa por una prueba de fuego. Sorprendentemente, en esos momentos en los que necesitamos más la atención y el cariño de alguien, podemos encontrar indiferencia, malas palabras o infravaloraciones de nuestro estado de ánimo. Incluso, podemos notar una actitud fría, en la que los problemas de la otra persona sigan estando por encima de los nuestros, aunque nosotros estemos viviendo una situación realmente dramática.

Por ello, rodéate de las mejores personas y sé tu también una de ellas. Y nunca olvides, tratar a los demás como quieras que te traten a ti. Una red fuerte de amigos es un tesoro muy valioso que hay que saber construir, mantener y apreciar.
 

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