Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


¿y si un día nos encontramos solos ?

enero 7, 2016





En muchas ocasiones hemos necesitado de alguien. Ya sea porque nos sentíamos mal, porque necesitábamos un apoyo, porque queríamos un hombro en el que llorar… Pero, ¿qué ocurre cuando en esos momentos no hay nadie? Nadie que nos brinde esa atención que requerimos. ¿Por qué, de repente, nadie puede venir a echarnos esa mano que en silencio gritamos?. Muchas de nuestras tristezas inexplicables tienen una sola explicación: no quisiste como los otros necesitaban o no te quisieron como esperabas. Seguro que como Yo, Tu también has vivido en más de una ocasión una situación como esta y si no ha sido así ¡qué buena suerte! Pues no hay peor sensación que cuando más necesites a alguien, ese alguien no esté para ti… Lo peor que nos puede ocurrir es darnos cuenta de que para alguien, para esa persona que consideramos especial, no existimos. Es una sensación muy negativa que hacen que afloren emociones de abandono, de rechazo, de no sentirnos queridos… Esto puede provocarnos una pérdida de autoestima importante.

Seguramente te sientas identificado con muchas personas que tienen carencias afectivas por este motivo. Porque no son capaces de comprender que las personas no siempre estarán contigo, que habrá un momento en tu vida en el que estarás solo. Debes interiorizar este hecho. Las personas tienen como un límite en tu vida, llegan tan solo hasta cierto punto. A partir de ese punto, tú avanzas solo. Es un momento difícil, un momento que mucho intentan retrasar, pero que inevitablemente llegará. Nadie podrá acompañarte, nadie estará contigo. Estarás solo o sola, caminarás solo o sola. Nadie te necesitará, nadie te llamará… Será tu peor momento, en el que la sensación de abandono se verá potenciada de una manera que será insoportable, por que la soledad es la única cosa que encuentras cuando no la buscas. Esta sensación de abandono, de que todos te han dejado tirado, esta sensación de “solo ante el peligro” que te aborda cuando eres tú solo quien debe seguir el camino, manifiesta unas ataduras a las que te has visto aferrado desde siempre.

Desde que somos pequeños nos acostumbramos a realizar ciertas cosas con tu pareja, los amigos, con la familia… pero ¿y si un día nos encontramos solos? Debemos aprender a no depender de nadie para seguir nuestro camino, para hacer las cosas que queremos hacer, no me gusta aconsejar, pero si me gusta compartir mis reflexiones que me han ayudado a seguir solo mi camino. 

¡Quiérete y valórate!: pues cuando te encuentres solo te darás cuenta de que no lo estás realmente, ¡te tienes a ti! Aprende a quererte y a no permitir que tu autoestima dependa de los demás, ni de que tu felicidad dependa del resto. Haz amistad con la soledad: en ocasiones pensamos que la soledad no es buena, pero esto no es así. Aprende a verla de otra manera. Podrás aprender mucho, como por ejemplo a conocerte más a ti mismo. No dependas de nadie para ser feliz: pues tu felicidad no debe de depender de nadie, ya que esto solamente te sume en un vaivén de emociones que te frustrarán y te harán ser completamente infeliz. Busca la felicidad en ti mismo y no en nadie más.

Aprende a despedirte: algo a lo que no nos enseñan, pero muy necesario. Las personas entrarán en nuestra vida y también se irán, nos harán daño, nos decepcionarán… Despedirnos de ellas es algo que cuesta, pero algo que debemos aprender desde hoy mismo. No esperes nada de nadie: pues, en ocasiones, nuestras expectativas son demasiado elevadas con respecto a los demás y esperamos demasiado. Evita
decepcionarte, no esperes nada de nadie, serás ¡mucho más feliz!

La realidad es que a ninguna persona dejas de importarle de la noche a la mañana y, si lo hace, es que nunca le importaste de verdad.  ¿Alguna vez te has encontrado en la situación de necesitar a alguien y que no esté? Aprende de estas experiencias y a eliminar de tu mente el “cuando más te necesité, no estabas”. Comprende que solo te necesitas a ti mismo. Tú nunca te fallarás a ti mismo, tú siempre estarás para ti. FINALMENTE : No busques ninguna mano que te ayude, tienes tus pies, tus manos, tienes tu cuerpo y tu mente. Es lo único que necesitas. No dependas de nadie, ¡sé feliz! Aprende a quererte y a valorarte. Te tienes a ti mismo y es más que suficiente.
 

La propia capacidad de amar

enero 7, 2016





Ninguna relación puede ser efectiva ni mantenerse bajo esta enfoque donde uno siempre gana, y donde sólo se busca el beneficio propio. En realidad, bajo la personalidad egoista se esconde alguien poco hábil en cuanto a recursos emocionales. Es una persona incapaz de identificarse con aquellos que les rodean, y que vive defendiéndose siempre del sentimiento de soledad e inadapatación. El corazón de una persona egoista es incapaz de ver más allá del límite de su propia coraza. Es una mente rígida con las pulsiones de un niño que no ha pasado de esa fase de egocentrismo, donde cubrir sus necesidades de bienestar y reafirmación. Al principio, nos pueden parecer cautivadores. A nivel afectivo nos sorprenden por ese carácter cercano pero infantil, donde siempre se busca ser el centro de las miradas, llamar nuestra atención. Son los más abiertos en las reuniones sociales y, su voz, suele escucharse por encima de las otras. No obstante, no debemos dejarnos engañar porque su interés es puramente instrumental.

Se tiende a confundir a menudo el amor propio con el hecho de ser egoístas. La persona que se ama a sí misma está lejos de parecerse a la persona egoísta. Ya que existen marcadas diferencias que denotan una preocupación real tanto hacia sí mismos como hacia las personas que les rodean. Cuando indagamos en el propio conocimiento de nosotros mismos, nos iniciamos a su vez en comprender mejor a los demás. El propio conocimiento es la única forma de ser conscientes de todas nuestras limitaciones y de nuestra falta de aceptación; y de todos nuestros miedos subyacentes a nuestro comportamiento.

El egoísmo y el amor a sí mismo, lejos de ser idénticos, son realmente opuestos. El individuo egoísta no se ama demasiado, sino muy poco; en realidad, se odia. Tal falta de cariño y cuidado por sí mismo, que no es sino la expresión de su falta de productividad, lo deja vacío y frustrado. Se siente necesariamente infeliz y ansiosamente preocupado por arrancar a la vida las satisfacciones que él se impide obtener. Tenemos comúnmente la idea arraigada de que las personas egoístas son narcisistas. Con la creencia de que estas personas solo se preocupan por sí mismas, que se valoran y se aman por encima de todo. Sin embargo, la realidad es muy diferente, las personas egoístas no solo tienen dificultad para amar a los demás, sino a sí mismas también.

Entendemos que una persona egoísta es aquella que solo se interesa por sí misma. Carece de respeto y de interés por las necesidades de los demás, se relaciona con las personas principalmente por su utilidad, y por los beneficios que puede extraer de ellas. Establecen por lo tanto relaciones instrumentales para cubrir sus necesidades, sin tener en cuenta el componente emocional de las personas. Puede suceder esto, a su vez, por temor a implicarse demasiado en las relaciones y salir dañadas. Así, realmente, lo que estarían haciendo es huir del amor.

La persona egoísta no obtiene satisfacción en dar, su preocupación se centra básicamente en lo que va a recibir a cambio. Puede dar la apariencia de que toda esta energía que centra para sí mismo es debida al amor que se tiene. No obstante, todas estas acciones implican una gran incapacidad para amarse. No ve más que a sí misma o a si mismo; juzga a todos según su utilidad; es básicamente incapaz de amar. ¿No prueba eso que la preocupación por los demás y por uno mismo son alternativas inevitables? Sería así si el egoísmo y el autoamor fueran idénticos. Pero tal suposición es precisamente la falacia que ha llevado a tantas conclusiones erróneas con respecto a nuestros problemas.

Amarnos para poder amar, amarse primero a uno mismo para poder así amar a los demás. Este hecho es fundamental y está muy alejado de lo que es el egoísmo. Atender y escuchar a nuestras propias necesidades, dándoles el valor que merecen; supone un respeto hacia sí mismo, imprescindible para aprender a quererse. Tener en consideración nuestras emociones expresándolas y aceptándolas, nos convierte en personas más auténticas con facilidad para relacionarnos desde la intimidad y la confianza. Y no a través del miedo a que nos dañen, que solo desemboca en relaciones superficiales, donde vamos añadiendo capas que nos impiden ver nuestra capacidad de amar. La idea expresada en el bíblico “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, implica que el respeto por la propia integridad y unicidad, el amor y la comprensión del propio sí mismo, no pueden separarse del respeto, el amor y la comprensión del otro individuo. El amor a sí mismo está inseparablemente ligado al amor a cualquier otro ser.

Al igual que la persona que es egoísta, es incapaz de amar, no lo es menos la persona que tiene una gran preocupación por los demás, y que se dedica por completo hacia quienes le rodean, desconectando de sí misma. De esta forma cree que siente tanto amor que es capaz de renunciar a sus necesidades. Nos engañamos creyendo que amamos. Este ejemplo es fácil verlo en las madres sobre-protectoras y en las personas que se olvidan de sí mismas para prestar atención a los demás, y estar a su disposición para cuando lo necesiten. Son personas que se vuelcan en las necesidades ajenas haciéndolas como propias. Esta forma de amar si bien puede confundirse con personas muy buenas, que están dispuestas a entregarse desinteresadamente, y aman al prójimo incluso más que así mismas. Es igual de engañosa que la del egoísta en la que se cree que se ama mucho así mismo. Ambas formas de amar son un autoengaño en el que se manifiesta una compensación exagerada por su incapacidad de amar.

Es más fácil comprender el egoísmo comparándolo con la ávida preocupación por los demás, como la que encontramos, por ejemplo, en una madre sobreprotectora. Si bien ella cree conscientemente que es en extremo cariñosa con su hijoa o hijo, en realidad tiene una hostilidad hondamente reprimida contra el objeto de sus preocupaciones. Sus cuidados exagerados no obedecen a un amor excesivo a la niña o al niño, sino a que debe compensar su total incapacidad de amarlo. Como podemos comprobar en los ejemplos de la personas egoístas y en la personas que se despreocupan de sí mismas, son dos formas en las que no existe el amor hacia sí mismos, por ende, no puede existir el amor hacia las demás personas. De ello se deduce que mi propia persona debe ser un objeto de mi amor al igual que lo es otra persona. La afirmación de la vida, felicidad, crecimiento y libertad propios, está arraigada en la propia capacidad de amar, esto es, en el cuidado, el respeto, la responsabilidad y el conocimiento. Si un individuo es capaz de amar productivamente, también se ama a sí mismo; si sólo ama a los demás, no puede amar en absoluto.
 

¿te gustaría saber cuál es el tuyo?

enero 7, 2016





Los enemigos como el odio y el apego carecen de piernas, brazos y demás miembros, y no tienen coraje ni habilidad, ¿Cómo, entonces, han conseguido convertirme en su esclavo?”. Es indiscutible la necesidad que todos tenemos de los demás. Como especie, nos necesitamos. Palidecemos o morimos si no hay otro ser humano a nuestro lado. Sin embargo, hay una gran diferencia entre ese vínculo instintivo que garantiza nuestra supervivencia y las dependencias neuróticas que a veces desarrollamos en la vida adulta.

El ser humano alberga una necesidad biológica orientada a la formación de vínculos afectivos ya que, entre otras funciones, cumplen la de aportar seguridad a nivel psicológico. Así, las relaciones de pareja constituyen, en la edad adulta, uno de los vínculos que proporcionan mayor sensación de protección y equilibrio emocional. Pero, ¿de qué depende la calidad de los vínculos afectivo en la pareja?. Los vínculos amorosos vienen determinados por diferentes estilos de apego, cuyo objetivo es buscar protección y seguridad emocional. Así, la calidad del vínculo de apego dependería de las estrategias que nos fueron útiles en la infancia para lograr esta sensación seguridad con nuestros padres o cuidadores.

Creo que puedo identificar cuatro estilos de apego que influyen de forma determinante en la dinámica de las relaciones de pareja y los vínculos afectivos que se establecen con el resto de personas: apego seguro, preocupado, huidizo (alejado o temeroso) y desorganizado.Las personas que establecen un vínculo con su pareja a través del tipo de apego seguro son autónomos en diferentes áreas de su vida y se sienten seguras porque confían en sí mismas y en la respuesta positiva de los demás. Las personas seguras no desconfían de sus “figuras de apego” (padres, amigos, pareja),  cuentan con la certeza de que les ayudarán cuando lo necesiten. Así, las características de los vínculos afectivo de apego seguro fundamentales son: Los recuerdos de los vínculos afectivos de la infancia son en su mayoría positivos. Son abiertos, fáciles de conocer, autónomos, con alta autoestima y una imagen positiva de los demás. Carecen de problemas interpersonales graves y muestran confianza en los demás. Disfrutan de un equilibrio entre las necesidades afectivas y la autonomía personal.

El apego preocupado, también denominado ambivalente o dependiente, se caracteriza por sentir inseguridad respecto a la disponibilidad de las figuras de apego, en este caso de la pareja. La persona preocupada desarrolla un estado de ansiedad e ineficacia que le hace sentir que no es suficientemente querida o querido, por lo que constantemente busca la confirmación de que es amada o amado por la otra persona y, al mismo tiempo, sufre temor al posible rechazo o abandono. Así, otras de las peculiaridades de este tipo de vínculos afectivos son: Falta de autoestima que conlleva una actitud dependiente y un deseo desmedido por conseguir la aprobación ajena.Alta preocupación en sus relaciones.Demandas constantes de atención. 

Las personas con apego huidizo (alejado o temeroso)mantienen relaciones basadas en la distancia afectiva y frialdad emocional. En las personas huidizas alejadas, la aparente autosuficiencia emocional actúa como mecanismo de defensa ante el posible rechazo que pudieran experimentar. Las características de las personas que presentan estos tipos de vínculos afectivos son: Idealización de las relaciones con los padres, donde las únicas experiencias recordadas se basan en el rechazo y la frialdad de sus progenitores. Anteponen la valoración de sus logros y niegan la existencia de necesidades afectivas. Mantienen alejados a los demás para conservar su coraza y no desequilibrar sus emociones. Tienen un modelo mental positivo de sí mismo pero negativo de los demás.Se sienten incómodos en la intimidad y consideran las relaciones interpersonales como algo secundario en su vida. Pueden mostrar un estado de desapego ante situaciones de separación o pérdida mediante la supresión de sus emociones.

Las personas que establecen un vínculo afectivo a través de un tipo de apego huidizo temeroso también funcionan con un modelo mental negativo hacia sí mismos y hacia los demás, falta de asertividad, baja confianza y autoconcepto, además de un potente miedo al rechazo. La diferencia con el tipo huidizo alejado reside en que los temerosos obtienen su fuente de seguridad a través de la aprobación de los demás. Asimismo, cumplen con los siguientes patrones en sus relaciones: Su temor al rechazo les impide iniciar relaciones íntimas, por lo que su red social es mínima. Combinan al mismo tiempo dependencia extrema y evitación, por lo que fácilmente se ven afectados por la soledad, frustración y depresión. Su comportamiento es pasivo.

Vínculo afectivo de apego desorganizado, este estilo de apego tiene su origen en una infancia de maltrato o abusos en la que los cuidadores representaban al mismo tiempo una figura de temor o malestar por lo que los niños no podían recurrir a ellos como fuente de apoyo y/o seguridad. El patrón de sistema de apego desorganizado es el más disfuncional porque las personas buscan cercanía física al mismo tiempo que distancia mental, lo que causa gran desorientación, además de: Condicionar su valía a través de acciones defensivas basadas en una extrema necesidad de agradar y cuidar a otros de forma controladora. Incapacidad para valorar las situaciones consideradas amenazantes.


En este sentido, los estilos de apego inseguro se han instaurado cuando en la infancia, la búsqueda de proximidad no se ha resuelto y se han utilizado otras estrategias para conseguirla. En el adulto, estos sistemas se mantendrían en el tiempo por la resistencia al cambio de los modelos mentales de relación.  Es decir, estas creencias rígidas sobre las relaciones ya conforman la personalidad y el concepto de uno mismo. Asimismo, los patrones de relación se automatizan, activando la conducta repetitiva de forma inconsciente y filtrando todos los indicios que no los sustentan. Una solución consistiría en ser consciente de cuál de estos modelos de relación o vínculos afectivos se está fomentando para poder revisarlo y valorar si sigue siendo válido para nuestro bienestar.

Es muy importante practicar la flexibilidad mental y fortalecer la confianza en uno mismo y los demás, además de admitir la posibilidad de relacionarse con la pareja de una manera más segura, relajada y placentera.
 

impartir verdad, salud y felicidad

enero 7, 2016





Cuando tomamos la decisión de vivir una vida consciente, damos el primer paso en el camino de la sabiduría, es la decisión de tomar la responsabilidad de nuestra vida y hasta que esto no sucede vivimos siendo víctimas de las circunstancias, dependientes de que la vida se acople a nuestros deseos y está claro que este no es un fundamento sólido para una vida plena, justamente lo contrario, es la mejor receta para ser desgraciado e infeliz. Del mismo modo que nadie puede respirar por nosotros, nadie puede decidir la vida que queremos vivir. Solo nosotros podemos decidir transformar nuestra vida.

Las expectativas y el deseo de mantener una buena salud es algo que vemos y demostramos cotidianamente. Incluso, hay mucha gente que tiene un miedo latente a la muerte, que la mueve a recurrir a la medicina como prevención. La intención es encontrar una respuesta rápida para mantener la salud y el bienestar. En esta carrera por la salud, ecografías, radiografías, tomografías y demás procedimientos para lograr imágenes del cuerpo pueden acarrear otros inconvenientes, como el riesgo por la radiación.

Actualmente, hay infinidad de factores a tener en cuenta para el cuidado del cuerpo y de la mente. Se dice de la medicina preventiva, que los ricos mueren por exceso de atención médica. Los daños de la prevención se perciben a largo plazo, por ejemplo, la terapia hormonal sustitutiva para eliminar los síntomas de la menopausia, utilizada por millones de mujeres, provoca infartos, embolias y cáncer de mama (55.000 nuevos casos en el Reino Unido). 

La búsqueda permanente del ser hace que entendamos quiénes somos, para qué estamos y cuál es el propósito de nuestra vida. La espiritualidad se entiende como la búsqueda individual del ser; de esa manera podemos identificarnos con nuestro origen verdadero y así encontrar respuestas más allá de lo que percibimos con los sentidos. Es buscar adentro lo que esperamos encontrar afuera.

Me pregunto : “¿Qué soy yo?”. Y respondo: “Yo soy capaz de impartir verdad, salud y felicidad y ésta es mi roca de salvación y la razón de mi existencia”. Esa esa es nuestra misión y propósito: impartir lo bueno, defender la salud y ponernos del lado de la vida. Si deseamos estar sanos, pensar en términos de salud y no de enfermedad, es una alternativa inteligente. Es muy bueno apreciar que cada vez más los médicos escuchan con atención a sus pacientes, los comprenden y les demuestran que están ahí para ayudarlos a sanar, más que para recurrir al recetario impulsivamente sin saber bien a quién tienen delante. Y éste es el mejor preventivo para mejorar la calidad de vida, sea cual sea la dificultad: escuchar, comprender, acompañar. Quizá hoy sea una buena oportunidad para experimentar una nueva alternativa.

Si necesitamos un cambio, promovámoslo desde una plataforma espiritual, sintiéndonos parte de un "todo" que está disponible para que vivamos sanos y no temamos ni a la enfermedad ni a la muerte. El tratamiento específico que podemos darnos a nosotros mismos, es conocer qué pensamientos están necesitando atención, tal vez no sólo sea vencer el miedo, sino también la falta de confianza, la inseguridad, el desaliento o bien la aceptación de que nuestro caso sea incurable.

Podemos resurgir de las cenizas de la desesperanza y remontarnos como el Ave Fénix, sobrevolando las experiencias difíciles y transformándolas en oportunidades únicas que llevan a vivir más plenamente,  desprendiéndonos de aquellos temores que nos esclavizan y limitan, y aproximándonos  a la curación permanente.
 

un padre o una madre

enero 7, 2016





Los niños no necesitan padres gigantescos, sino seres humanos que hablen su lenguaje y que sean capaces de penetrar en sus corazones. Los buenos padres, dentro de sus recursos, se encargan de satisfacer los deseos de sus hijos. Les hacen fiestas de cumpleaños, les compran zapatos, ropa, productos electrónicos e incluso les proporcionan viajes. Los padres brillantes dan a sus hijos algo incomparablemente más valioso, algo que todo el dinero del mundo no puede comprar: su ser, su historia, sus experiencias, sus lágrimas y su tiempo.

Los padres brillantes, cuando tienen los medios, dan regalos materiales a sus hijos pero no los alientan a ser materialistas, porque saben que el consumismo puede aplastar la estabilidad emocional, así como generar pensión y placeres superficiales. Los padres que siempre están dando regalos a sus hijos son recordados por un momento. Los padres que se preocupan por dar a sus hijos una historia se vuelven inolvidables. ¿Quiere usted ser un padre o una madre brillante? Tenga el valor de hablar con sus hijos acerca de los días más tristes de su propia vida y la audacia de hablarles de sus dificultades en el pasado. Cuénteles sus aventuras, sus sueños y los momentos más felices de su existencia. Humanícese. Transforme su relación con sus hijos en una aventura. Cobre conciencia de que educar es penetrar en el mundo de otros.

Muchos padres trabajan para dar el mundo a sus hijos, pero se olvidan de abrirles el libro de sus vidas. Por desgracia, los hijos sólo admirarán a los padres el día que estos mueran. ¿Por qué es fundamental para la formación de la personalidad de los hijos que los padres permitan que los conozcan?

Ésta es la única forma de educar las emociones y crear vínculos sólidos y profundos. Cuanto más baja es la escala biológica de un animal, menos depende de sus padres. Entre los mamíferos, los hijos dependen en gran medida de sus padres, ya que no solo necesitan el instinto, sino que deben aprender de la experiencia de sus padres para poder sobrevivir.

En nuestra especie esa dependencia es intensa. ¿Por qué? Porque las experiencias aprendidas son más importantes que las instintivas. Un niño de siete años es muy inmaduro y dependiente de sus padres, mientras que muchos animales de la misma edad son ya ancianos. ¿Como ocurre este aprendizaje? Podría escribir cientos de páginas sobre esta materia, pero prefiero comentar solo algunos de los fenómenos involucrados en el proceso. El aprendizaje depende del registro diario de miles de estímulos externos (visuales, auditivos, táctiles) e internos (pensamientos y reacciones emocionales) en las matrices de la memoria.

Este hábito de los padres brillantes contribuye a desarrollar en sus hijos: autoestima, protección emocional, capacidad de manejar la pérdida y la frustración, y de filtrar los estímulos estresantes, de dialogar, de escuchar.
 

No dejes que nadie te trate como tú sabes que no mereces.

enero 6, 2016
No me interesa que me quieras mucho, sino que me quieras bien y cada día mejor. 

El hiper-romanticismo nos ha insuflado ideas muy dañinas e insanas acerca del amor y de la pareja. Nos han vendido, mediante el cine, las canciones o los poemas, que el amor es lo que da sentido a nuestra vida, que, si es de verdad, será para siempre, que por amor hay que aguantarlo todo, etc. Y esto no es que sea solo perjudicial para nuestro bienestar emocional, sino que además es totalmente falso. 

El amor no dura para siempre, es algo que está científicamente demostrado y es lo natural. Tampoco da sentido a la vida de nadie, el sentido vital no lo dan las cosas externas, sino uno mismo con su interpretación del mundo y su capacidad de apreciación y disfrute y mucho menos tenemos que aguantarlo todo.

El amor no todo lo puede, ya que no todo vale y es muy perjudicial que pensemos así y nos lo creamos. En nombre del amor, muchas veces aguantamos circunstancias desagradables y nos quedamos anclados dentro de relaciones que están muy lejos del sentimiento de amar. 

El miedo a la soledad, al cambio de vida o a arrepentirnos en un futuro, nos lleva a mantener una relación que ya apenas nos aporta, que no suma, sino que resta y que nos trae más problemas y amarguras que alegrías. En ocasiones, pensamos que será pasajero o que esa persona cambiará su comportamiento, pero la mayoría de las veces no sucede así, pues si el amor está ausente, se dice, pero no se siente en el cuerpo y en el alma… la relación ha muerto y es hora de tomar decisiones para mejor, al margen de los miedos limitantes. 

Tolerar ciertas cosas de la pareja está bien y es sano. Como sabemos, nadie es perfecto, y nos tendrán que tolerar muchas cosas a nosotros, al igual que nosotros tendremos que tolerar otras tantas de la otra persona.

El problema viene cuando aguantamos ciertas cosas que van en contra de nuestra identidad, de nuestros valores o de nuestros derechos. O simplemente cuando notamos que la otra persona no se implica en nosotros, no nos apoya, no nos cuida, sino que va a la suya. Evidentemente, está en su derecho de hacerlo y vivir como se le antoje, pero en el momento que eso ocurre, la relación ha llegado a su fin, ya no podemos llamarlo amor.

Está claro que cada cual ama a su manera. Hay personas que son mucho más cariñosas y expresivas que otras, pero hay detalles que no debemos pasar por alto. Las faltas de respeto, el que violen nuestros derechos personales, que nos intenten manipular o hacernos cambiar nuestra forma de pensar, de sentir y de vivir es innegociable. Si la otra persona te quiere, te quiere por como eres y te ha elegido por ser tú, no tiene sentido que quiera cambiarte, dañarte o manipularte. 

Tras estas reflexiones puedes pensar en tu relación actual y observarte a ti mismo desde fuera, ¿sonríes a menudo?, ¿te pasas los días con cara larga, discutiendo y triste?, ¿estás más a gusto con otras personas que con tu pareja? Sé sincera contigo mismo y contéstate a todas estas preguntas. Si sacas la conclusión de que el amor está brillando por su ausencia, de que ya no está presente, pero tus miedos te impiden tomar un nuevo rumbo, sería conveniente que pensaras acerca de ello con una mente racional y práctica. 

No dejes que nadie te trate como tú sabes que no mereces. Nadie merece estar en una relación en la que se le ignora, no se le cuida, apoya o se le falta el respeto. Pero si tú lo permites, seguirá ocurriendo. Por lo tanto, el que debe establecer límites, a pesar del miedo al cambio, eres únicamente tú y eso solo podrás conseguirlo si aprendes a quererte y a valorarte a ti mismo por encima de todo lo demás. No siempre las relaciones de pareja van a ir bien y esa es una realidad que le ocurre a casi todo el mundo en algún momento. Cuando esto ocurra, no intentes forzar las cosas, no sigas en algo que sabes que no funciona. Lo más sensato e inteligente es saber perder y retirarse dignamente.

¿Qué es lo peor que puede pasar si dejas esa relación? 

No necesitas a esa persona. Antes de encontrarte con ella o con él, no sabías ni que existía y vivías tranquilo o tranquila y feliz, por lo tanto, no es imprescindible para tu vida. Lo peor que puede pasar es lo que tú estés dispuesto o dispuesta a que pase, por lo que debes de afrontar la situación con sosiego, sabiendo que no necesitas a nadie para ser feliz y mucho menos a una persona en concreto. Solo tú eres el responsable de caer o no en una depresión o en un estado emocional disfuncional.

Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
Solo se vive una vez, pero si se hace bien, una vez es suficiente.

 

Hábiles comunicadores

enero 5, 2016






Tanto la comunicación como la lectura de información emocional requiere que: Prestemos atención al rostro y a las expresiones faciales. 
Interpretemos movimientos y gestos.Le demos importancia al lenguaje del tacto.Atendamos a lo que revela la voz.Transformemos las sensaciones en palabras.Sepamos escucharnos y escuchar a los demás. En definitiva, para comunicarnos bien emocionalmente requiere algo más que pronunciar las palabras adecuadas, pues necesitamos tanto enviar como recibir mensajes no verbales con exactitud. Rara vez usamos solo la expresión facial o la gestual para comunicarnos, sino que lo hacemos en global.

Por eso es importante que sincronicemos todas estas cuestiones para así poder expresar lo que sentimos en el corazón y mejorar nuestro estado emocional general. Las lágrimas que no se lloran y las palabras que no se pronuncian pueden llegar a desbordarnos y, sobre todo, dan lugar a malos entendidos y a una aislamiento emocional innecesario.
 
A veces retenemos aquellos pensamientos y sentimientos tanto tiempo que somos capaces de expresarlos sin necesidad de ponerles palabras. Es fácil que esto suceda, pues la comunicación verbal es solo un pequeño porcentaje de nuestra comunicación emocional. Somos capaces de expresar con miradas, gestos, posturas y actitudes mucho más que poniéndole letras a nuestros pensamientos y sentimientos. La comunicación es muy versátil y amplia, por lo que en ese sentido podemos decir que a pesar de que nos callemos, hay cientos de indicadores que harán la labor de subtítulos y transmitirán un mensaje. Esto en principio no es malo, pues no siempre es adecuado o necesario poner palabras a lo que sentimos o pensamos para transmitírselo a los demás. En este sentido, la comunicación emocional tiene muchas posibilidades, y es muy amplia.

Como venía diciendo, la comunicación emocional es muy amplia y necesita de varios anclajes como la expresión facial, el movimiento, los gestos, el tacto, la elección de palabras, el tono de voz, las metáforas, etc. Los intentos de conexión más complicados son aquellos que se encuentran ocultos por la rabia o por la tristeza. Existen muchas razones por las que no queremos expresar nuestros sentimientos cuando están mezclados con experiencias o emociones negativas. Unas veces creemos que la mejor manera de solucionar las cosas y de dar un giro positivo a las situaciones es obviando aquello que molesta y evitando pensar en cosas que entristezcan, enfaden o asusten. En otras ocasiones pensamos que nuestros sentimientos son demasiado aterradores o molestos como para expresarlos. Incluso puede que veamos injusto cargar a las personas que nos rodean con asuntos emocionales y sentimientos que “carecen de importancia”. Además, puede que incluso no sepamos encontrar palabras para dar a entender lo que nos sucede o que sintamos que si hacemos de nuestros sentimientos un motivo de comunicación perderemos intimidad y privacidad.

Sin embargo, como he comentado, el hecho de que intentemos ocultar nuestros sentimientos no implica que no se noten, sobre todo porque cuando se desbordan, se hacen evidentes. No nos es difícil imaginar cómo detrás del sarcasmo se palpa la hostilidad o cómo una persona que desvía la mirada y sonríe puede estar enamorada de alguien pero no quiere reconocerlo. De hecho, cuando se palpan las emociones o se trata de compartir un mensaje emocional, entonces todos tendemos a fijarnos en la postura, la expresión facial, el tono de la voz… Es decir, nos fijamos más que en lo que se dice, en cómo se dice. Cuando nos convertimos en hábiles comunicadores nuestros vínculos mejoran, así como nuestra manera de ver la vida y de contemplar los conflictos. Esto nos ayuda a sentirnos mejor y a saber escucharnos, lo cual aunque requiere de esfuerzo, merece muchísimo la pena.
 

Cuando decidimos tener hijos

enero 5, 2016






Existe hoy en día un síndrome del cual me gustaría escribir y es sobre " la mente del niño autoritario". Cada vez me sorprende mas y quizás también a vosotros, de las conductas que los niños tienen hacia sus padres: faltas de respeto, insultos, alzar la voz, entre muchas otras. Un tipo de autoridad que pasa de estar en los padres para pasar a los hijos. Parece que los roles se han intercambiado. Ya no son como en nuestros tiempos en que los padres eran quienes establecían normas e imponían castigos, se llegaba a los extremos lo que era perjudicial en muchos casos, pero ahora en estos tiempos son los hijos los que tienen toda la autoridad, olvidando los padres que educar a un niño no es hacerle aprender algo que no sabía, sino hacer de él alguien que no existía.

Me pregunto : ¿Qué ha pasado?, ¿por qué este cambio? Desde que se estableció que cualquier “palmada en la cola” o “tirón de orejas” ya era considerada maltrato, los padres se amedrentaron y los niños vieron una forma efectiva para manipular a sus padres. Esta sumisión no es nada beneficiosa para nuestros hijos, que crecen siendo hostiles con su propia familia y con una creencia autoritaria que tarde o temprano les pasará factura. Un niño que tenga lo que yo llamo el síndrome de un dictador, siempre escogerá qué comer, qué deben hacer los demás, cuando salir, a dónde se irá la familia de vacaciones, qué se mira en la televisión… En definitiva, él ordena, dicta y manda tanto en él como en los demás. ¿Por qué ocurre esto? Porque estos niños tienen la empatía subdesarrollada. Esto quiere decir que no son capaces de experimentar las emociones y los sentimientos que tienen que ver con ponerse en el lugar de los demás.

Si no cumplimos lo que el niño autoritario dicta y ordena tendremos que soportar sus berrinches, pataletas y, en algunos casos, agresiones.  Se convierte así en un niño más que autoritario, dictador. Cuando uno pasea por el supermercado, o los centros comerciales,es muy fácil distinguir a un niño que posea el terrible “Síndrome del dictador” pues poseen las siguientes características: Poseen rasgos de personalidad propios del egocentrismo. Tienen una escasa tolerancia a la frustración. No saben controlarse ni regular sus sentimientos y emociones.No toleran que sus exigencias no se vean cumplidas. Conocen las debilidades de los demás.Son unos expertos manipulando psicológicamente a los demás. Cuando reconocemos todo esto, me pregunto por qué no estamos haciendo nada para solventarlo. Sobre todo cuando lo vemos de forma externa. Son muchos los programas de televisión que muestran este terrible comportamiento. ¿Por qué los padres no actúan en consecuencia? Porque tienen miedo, pero sobre todo porque han permitido que sus propios hijos los sometan.

Por razones que desconozco hay padres que ejercen una educación pasiva y bastante relajada que fomenta que estos niños se conviertan en autoritarios tarde o temprano. Esto no solo causa problemas en casa, sino también en la escuela. ¿Cómo los profesores van a poder lidiar con estas personalidades autoritarias?. Estos niños no saben lo que es el respeto, el perdón… desconocen completamente cuál es su sitio. Por ello, se convierten en personas desafiantes sin un objetivo en su vida que no sea tener a todos a su merced. Los padres han optado por educar de forma pasiva a sus hijos, sin medir las consecuencias que tarde o temprano empezarán a lamentar

Se perfectamente que educar es una tarea ardua, complicada y que requiere mucho esfuerzo y energía que, en ocasiones, no tenemos o no queremos tener. Pero, cuando decidimos tener hijos es una de las primeras premisas que aceptamos. Adquirimos la responsabilidad de educarlos, algo que irremediablemente conlleva un esfuerzo. Cuando son aún unos niños podemos creer que tenemos tiempo para solucionar esta actitud que nos sobrepasa por momento. El problema es cuando la adolescencia asoma y nos vemos envueltos en una vorágine de acciones contradictorias que pueden desembocar en agresión. Este paso hacia la madurez se ve inmerso en algo que ellos consideran “correcto”. Entretanto, pierden su tiempo creyendo que disfrutan de la vida mientras la van perdiendo

Por eso, es tan importante que como padres nos esforcemos, para que nuestros hijos también aprendan el valor del esfuerzo y sepan que es importante ser responsable y respetuoso con los demás. Los límites son necesarios. Estamos formando personas que van a convivir en este mundo y de las que debemos sentirnos orgullosas. Si nos da igual, no podremos esperar un cambio. Los niños autoritarios se darán de bruces muchas veces hasta conseguir aprender, pero nunca entenderán por qué nadie les ha echado una mano educándolos desde un principio.
 

..dar de corazón

enero 4, 2016





Cuando estamos dando lo mejor de nosotros mismos a los demás, no necesitamos reconocimiento, no tenemos la intención oculta de sentirnos valorados y queridos por lo que estamos haciendo. Simplemente aportamos algo valioso que nace desde nuestra generosidad y honestidad. Al estar en disposición de valorarnos a nosotros mismos y creer en nuestro propio amor, es cuando cultivamos esta actitud desinteresada, en la que no se busca nada a cambio. De una forma auténtica y compasiva podemos acercarnos a ayudar a quienes lo necesitan. Lo mejor de uno mismo aparece mediante la autenticidad, desde la naturalidad y espontaneidad. A través del miedo, la preocupación, la inseguridad y la falta de motivación solo podemos ofrecer falsedad y superficialidad.

Aprender a dar de corazón es algo que se cultiva, se aprende con el tiempo, a través de la bondad y del amor. Normalmente por lo adquirido, suele haber una intención oculta en la persona que da. Hemos aprendido que para sobrevivir hay que dar, con la expectativa de que así obtendremos algo a cambio. ¿Qué sucede cuando damos esperando obtener algo a cambio? Aparece inevitablemente la frustración, la desesperación y la tristeza. Nos alejamos de muchas relaciones creyendo que no hay reciprocidad, y con la idea de que somos merecedores de mucho más de lo que estamos recibiendo por parte de la otra persona. Pero, lo que estamos dando, ¿es superficial?, ¿forma parte de nuestras posesiones, de nuestros bienes?, o ¿estamos ofreciendo algo valioso de nosotros mismos, entregando algo de corazón que sea significativo?

Hay quienes dan con alegría y esa alegría es su recompensa. Y hay quienes dan con dolor y ese dolor es su bautismo. Y hay quienes dan y no conocen la pena de dar, ni buscan alegría ni dan con preocupación de virtud. Se nos educa para ser víctimas de recibir algo que necesitamos a cambio. Vendemos nuestro propio amor por obtener atención y consuelo; vendemos nuestros valores y nuestras virtudes para obtener la ilusión de seguridad, de control y de continuidad. Cuando creemos encontrarnos seguros, en un estado de aparente estabilidad, nos aferramos a lo que tenemos, acabamos dependiendo y por lo tanto, temiendo a perderlo. Acabamos por contaminar todo aquello a lo que nos aferramos hasta finalmente darle fin.

Puesto que todo lo que conseguimos obtener para mantener nuestra estructura de aparente seguridad, deja de ser suficiente, de una forma voraz necesitamos más muestras de amor, atención y compromiso. Nos quedamos vacíos sin que nada tenga ya suficiente valor. Vamos, pues, en búsqueda de otras personas que sacien nuestra sed. Al encontrarnos vacíos de nuestro propio amor, procuramos hallarlo fuera de manera insaciable. No es posible dar desde la seguridad. Si lo que buscamos es sentirnos seguros, ofreciendo lo mejor de nosotros sin que nos puedan rechazar, sin que nos puedan herir, y que nos atiendan, comprendan y presten atención tal y como nosotros necesitamos; seguramente nos apartemos del propósito de dar desde el corazón, siendo nosotros mismos.

Y ¿qué es el temor de necesitar, sino la necesidad misma?. ¿No es temer la sed cuando vuestra fuente está llena, la sed que es inexistente?. Hay quienes dan poco de lo mucho que tienen, y lo dan para reconocimiento y su oculto deseo hace sus dádivas insanas.Y hay quienes tienen poco y lo dan todo. Debemos aprender de la naturaleza, los árboles del huerto no dicen así, ni los rebaños de los campos. Ellos dan para poder vivir porque retener es perecer. Seguramente que aquel que es merecedor de recibir sus días y sus noches, es merecedor de todo lo demás de ti. Y aquel que merece beber del océano de la vida merece llenar su copa en vuestra pequeña corriente. 

El acto de dar surge de la compasión, del amor y la generosidad. Es un acto bondadoso libre de egoísmo y de interés. Aprender esta forma de dar conlleva haber pasado antes por mucha frustración e incomprensión. Supone un estado de paz donde no transita el rencor. 
 

La vida no tiene un borrador

enero 2, 2016





Con la edad no solo se gana un rostro arrugado sino la capacidad de ser fuerte y resistente, así como la nobleza de quien contempla el día a día y sus acontecimientos con la madurez reflejada en las marcas de las sonrisas que hemos acumulado. Nunca te canses de repetirlo, acumular juventud es un arte, un regalo. Lo es el poder arrancar las hojas del calendario con fuerza y amarrar cada día una colección de motivos por los que mantener un espíritu joven. La juventud acumulada es eso que te hace ver la vida de una manera ardiente pero pausada, oscilando en nuestras preferencias y echando en falta habilidades pasadas cuando al mismo tiempo se tienen las cosas muy claras.

Tú y Yo, que empezamos a sumar canas. Tú,y Yo sí tú, que vemos arrugas en los lugares más insospechados de nuestro rostro, que vemos como el cuerpo nos pide tregua cada mañana, que recopilamos experiencias y saber, que aún te caes con el viento de la vida, que sabemos que es obligatorio crecer y que no no nos perderíamos ni un segundo de nuestra vida. También es para ti, por tu ceguera por estos detalles y tu falta de preocupación por la suma de los años. Debes saber que solamente descubrimos que somos viejos cuando ya lo estamos y nos encontramos en un punto de no retorno.

Yo soy tu Pasado y no puedo brindarte mucho más que estar siempre a tu lado, te necesito para estar y me necesitas para ser. Soy el jardín que sembraste con las semillas que perdurarán: si te doy miedo no te preocupes porque no voy a volver y, si te hago feliz, siempre me querrás porque he convertido tu presente en algo mejor. Sin embargo, también puede ser que cuando te hablo te pongas triste; no me culpes y no llores, lo intenté hacer lo mejor que pude pero a estas alturas ya comprenderás que formo parte del vivir y de quien eres ahora. Soy antiguas guerras que no volverán y yo solo me acumulo. Recuerda que me estás creando a cada segundo y que puedes aprovecharme para ser feliz cuando te vuelva a hablar, para eso te ayuda el Presente. Cada segundo que pasa soy más grande; además, cuando Presente y Futuro van a algún lugar yo ya he ido y vuelto muchas veces. Mi pasión es dar calor a tu juventud, contándole a Futuro lo que hace Presente.

Yo soy muy fugaz y me llamo Presente. Casi no sé qué decirte porque todas mis ideas y mis actos se los lleva Pasado para ayudar al Futuro a crecer. Te puedo oír, bailar contigo y tocar música con mi guitarra pero tú no me escuchas porque estás muy entretenido. Vengo a contarte que nadie me va a ayudar si no lo haces primero tú mismo un poco más. Soy tu elixir y me gusta acumular tu juventud para que pasado y futuro se diviertan.

Yo florezco el jardín que sembraste en el Pasado y Presente me llama Futuro. Soy un gran admirador de las historias que me cuenta Pasado sobre Presente. Ellos me han enseñado todo lo que sé hacer, ¡Son fantásticos! Puedo ser una fuente de energía inagotable para Presente. Nunca he hablado con él pero me han dicho que siempre está pensando en mí y en Pasado, ya es hora de que se preocupe por él. Presente es para nosotros muy importante así que cuídalo y mímalo, para que no deje de contarnos bonitas historias en cada momento.

Los tres te admiramos porque de ti hemos aprendido que vivir no es solo ver pasar el tiempo y que las aventuras más maravillosas son que nos llenes de sueños y acumules experiencias. También hemos comprendido que no son tan importantes las palabras que dices sino como las dices, que la tolerancia es la mejor religión, que la vida no tiene un borrador y que es mejor pensar las cosas antes de escribirlas.

Sabemos que huir de nuestros problemas es una carrera que nunca vamos a ganar, por eso te apreciamos, porque les haces frente y nos apoyas. De todas formas, hemos venido a recordarte algo que no se te puede olvidar y es que te arrepientas de lo que haces y no de lo que no haces, porque nosotros sabemos algo que tú desconoces y es que nos envejece más la cobardía que el tiempo.

La juventud (acumulada o no) no tiene edad, pero es un instante que pasa demasiado pronto. Por eso debemos aprovecharla sin necesidad de vivir en un pulso desafiante constante. Con el tiempo aprender que la tolerancia es la mejor religión y que no podemos escribir nuestra historia dos veces, por lo que debemos pensar las cosas antes de escribirlas si no queremos tener tachones. Nos envejece más la cobardía de no crear nuestro propio mapa que cometer errores. Pensar en presente y no en pasado es acumular juventud y, con ella, la vida y la tranquilidad de quien se sabe aprendido. Por eso a veces los años se convierten en bálsamo para los dolores del alma, dolores que nos lleva años asumir y que tenemos que sanar para no destruirnos.

Gracias a la madurez que supone la juventud acumulada sabremos que lo que de verdad te hace familia es la lealtad y que la distancia solo impide los abrazos físicos, pero no los psicológicos. Porque cuando acumulas juventud aprendes a disfrutar de otros placeres, aquellos que de verdad importan como estar al lado de las personas que queremos simplemente disfrutando de su compañía. Es decir, que aprendemos a saborear los pequeños detalles y a contemplar con paciencia nuestro ansioso caminar, pues sabemos que si acumulamos juventud, acumularemos vida. Entonces nos dará igual si sumamos canas y arrugas, pues lo verdaderamente importante será crecer cada día.

 

Una personalidad o una tendencia

enero 2, 2016





Comienzo este escrito con unas preguntas que debemos plantearnos en algún momento para saber si nos auto-compadecemos demasiado. ¿Crees que la solución a tus problemas está basado en lo que hagan o no los demás?. ¿Consideras que sueles buscar una justificación para tus actitudes?.¿Sientes que no tienes control sobre tu vida o lo que te sucede?. ¿Buscas consejos pero no eres de seguirlos?.

Si has respondido que si al menos a una de estas preguntas, existe una gran posibilidad de que tiendas a sentirte una víctima de cada situación o que te compadezcas de ti con cierta facilidad. Es verdad que todos hemos cometido errores, nos vimos envueltos en fracasos de diversos calibres y por supuesto nos hemos sentido deprimidos. Sin embargo, aquellos que se dedican a ver el medio vaso vacío de lo ocurrido o piensan una y otra vez en lo que podrían haber hecho tienen una personalidad o una tendencia “autocomplaciente”. Si crees que no tienes nada de control de lo que te pasa y que el mundo (desde un desconocido hasta un familiar) se aprovecha de ti para hacerte daño, serás incapaz de salir adelante.

Tener autoestima baja, no confiar en nuestras capacidades y sentir lástima por nosotros mismos forman una combinación destructiva. Conlleva a lo que se conoce como autocompasión. Básicamente es una tendencia que nos hace buscar un culpable a los problemas, fracasos o cosas malas que nos suceden. Una vez que empezamos a auto-compadecernos perdemos la capacidad para encontrar lo positivo en cada situación, nos mantenemos desmotivados y no confiamos para nada en nuestro potencial. No importa lo que otros nos digan, si nuestro jefe nos felicita por algo que hicimos bien o si nuestra pareja nos repite día a día lo maravillosos que somos. La autocompasión y cómo sentirse víctima de las circunstancias. Sentir lástima por nosotros mismos es una de las drogas no farmacéuticas más destructivas. Es un narcótico adictivo que da placer en el corto plazo pero nos separa de la realidad.Cuando culpamos a otros o a nuestro accionar, cuando el responsable de nuestra desdicha es la mala suerte, la economía o la política… si todo el tiempo buscamos “echar el fardo” de nuestros problemas al destino, el karma o Dios, entonces es muy difícil poder cambiar la situación.

El auto-consuelo no nos permite reconocer y aceptar lo que sucede. Para muchos es simplemente sentirse deprimido o deprimida o triste sin saber por qué. Para otros implica ser débil o menos valioso o valiosa que los demás. En la mayoría de los casos la autocompasión se forja en nuestra infancia o adolescencia, alguien nos ha dicho que no teníamos la capacidad para vencer los retos o se nos impusieron muchas presiones para “ser los mejores”. Si bien solemos pensar que las cosas que ocurren en nuestra vida están basadas en factores externos, no nos damos cuenta de que la base de la limitación o de la desdicha somos nosotros mismos y por supuesto la autocompasión queexperimentamos.

Quizás algunas de las palabras que menciono en este escrito están “haciendo ruido” en tu cabeza pero aún no sabes por qué. Tal vez se deba a que aún no sabes que sueles auto-compadecerte demasiado.  Problema detectado: ¿y ahora qué hago?,lo primero es que ya has dado un gran paso al aceptar que sueles tener autocompasión en bastantes ocasiones. Ahora debes seguir el camino del cambio y buscar una solución a tu inconveniente, y como seguir el camino del cambio, para comenzar es importante que no pienses que eres la víctima (no olvides que has sobrevivido a decenas de eventos dolorosos antes). Concéntrate en las cosas buenas (entrar en acción puede llenar tus sentimientos de vacío o pobreza internos). Encuentra la inspiración en lo que te rodea (si miras alrededor te darás cuenta de que hay muchos que pueden ayudarte con su experiencia). No toleres la autocompasión (si permites que se mantenga en tu mente te será complicado eliminar este mal hábito). Usa tu energía para cosas positivas (en lugar de pasar el tiempo pensando en lo malo del pasado enfócate en mejorar lo que quieres conseguir en el futuro). Permite tener emociones negativas (acepta quien eres y lo que te sucede).

La autocompasión se puede evitar. Comienza por no sentir lástima de ti mismo y por no culpar al universo por las cosas que te suceden. Es difícil, pero no imposible. ¡Vale la pena hacer el intento!
 

En los momentos oscuros, cuando todo parece perdido.

enero 2, 2016

Si tienes buenos amigos, y sabes que siempre te apoyarán, incluso cuando no te dan la razón, nada has de temer, pues has logrado uno de los grandes éxitos de la vida, y es crear un entorno maravilloso en el que vivir. Con buenos amigos, las penas son menos amargas, las alegrías son mucho más felices, y el mundo no es tan oscuro como le pueda parecer a una persona solitaria. La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido.

¿Has sentido alguna vez que tu vida se iba al garete? ¿Te has visto a ti mismo, como si estuvieras fuera de tu cuerpo, cayendo por un abismo insondable sin ser capaz de atisbar el fondo, si saber si algún día dejarás de hundirte? ¿Has estado alguna vez en un túnel tan largo y oscuro que no se ve ni una sola luz por ningún lado? ¿Te has sentido muy perdida en la vida? 

En los momentos oscuros, cuando todo parece perdido, cuando toda tu existencia es como un oscuro paraje en el que la esperanza parece perdida, es cuando un amigo, una amiga o tu compañera o compañero del camino, demuestra que está ahí, porque una simple sonrisa, aunque ella o él no sepa muy bien qué te pasa, puede ser un enorme bálsamo para tu dolor, y una medicina excelente para encender una pequeña luz dentro del túnel oscuro en que se convierte tu vida.

A esa amiga o amigo y compañera o compañero del camino que tengas y que sé que puedes confiar en ella  o el ciegamente, solo tienes que decir una cosa, gracias por estar ahí, porque nunca  fallas, porqué sé que no siempre ha sido fácil, pues han tenido diferencias y discrepancias, pero siempre has estado ahí, dispuesta o dispuesto a tender la mano. 

Si Tú tienes un amigo o amiga, dile siempre, al menos una vez en la vida, gracias por estar ahí. Sé agradecida o agradecido con esa persona que, incluso no comprendiendo muchas veces, te ha tendido su mano sin preguntas, por el simple hecho de que te ama, te apoya y te aprecia. Porque ser agradecido con un amigo o amiga, o con cualquier persona que te aprecia, o con alguien que te trata con agrado y educación, siempre es motivo de agradecimiento, y los demás debemos estar a la altura.

No es necesario que te entienda o te comprenda, aunque si lo consigue, tanto mejor. Sin embargo, sí es estimable que te apoye, aun no sabiendo muy bien la situación, y te dé su amor incondicional. Un buen amigo o amiga, siempre alargará su mano para ayudarte a salir del barro. Cada vez que te vea hundido, triste y desolado, tendrás su sonrisa para arrojar algo de luz a tu mundo oscuro. Y tú debes decirle constantemente, gracias por estar ahí, porqué sin ti, la vida sería mucho más triste, más dura, más solitaria, más farragosa, y mucho más aburrida.

Por eso, si en algún momento te sientes desfallecer, y notas que no te atreves a dar un paso importante por si caes al vacío, no te rindas, y atrévete a seguir adelante, porque ten por seguro que ella o el, estarán ahí para recogerte, para lograr que el golpe sea menos duro, o para conseguir que no te hagas daño. 

Gracias por estar ahí, querida amiga o amigo, compañera o compañero del camino, porque en los peores momentos, siempre fuiste un apoyo fiel y cariñoso que te ayudó a salir adelante y a no caer en la desidia, porque en los éxitos, fuiste la persona que de verdad se alegró sinceramente, y yo siempre te lo agradeceré, en lo bueno y en lo malo, por estar ahí, porque tu imagen y personalidad están asociados a los días más divertidos y felices de mi vida, pues los compartimos juntos.

Gracias porque cada vez que me he sentido triste, he notado tu mano y tu aliento ayudando con sinceridad para dejar atrás lo malo, y abrazar todo lo bueno y bello que tú me das de todo corazón.


Mi gratitud por dedicar tu tiempo en leer, que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.
Solo se vive una vez, pero si se hace bien, una vez es suficiente.

 

Primer dia del año 2016

enero 1, 2016




Si la vida te trae cambios que sean buenos..

Todo en este mundo cambia aunque muchas veces no lo aceptamos o no lo vemos. Tus ideas, tus relaciones, tus amigos y tú mismo. He conocido personas que se aferran tanto a lo que ya conocen que ni siquiera ven las alternativas que el cambio les trae. Es cierto que algunos cambios generan dolor. Pero esta pena que sientes al dejar algo solo significa que te llenó emocionalmente.Algunos cambios parecen negativos a primera vista pero crean el espacio para que algo nuevo llegue. 

Por eso, si hoy te enfrentas a alguna situación que te obliga a cambiar, no la veas como algo negativo. Al contrario, vívela y disfrútala. Toda esa nueva energía y nuevas perspectivas te dan una oportunidad. Tómala y saca todo lo bueno que te ofrezca. 

 Pasamos tanto tiempo preocupados por el futuro que se nos olvida lo que tenemos. Dime, ¿cuántas horas has pasado hoy pensando en el futuro? Puede ser un futuro más o menos seguro o totalmente incierto. Podemos pasar tres horas planeando cómo será nuestra vida en la vejez o las siguientes vacaciones. No quiere que dejes de pensar en el futuro. Pero si te invito a vivir realmente el hoy. 

Después de todo, tu vida actual es el futuro que tanto planeaste un día. Así, que lo mejor que podríamos hacer es verlo y vivirlo. Pasa tiempo con tus hijos, dale una tarde a tu pareja, visita a tus padres o toma un descanso para colorear un poco. Si no aprovechas el presente, no tendrás mucho que contarle a tus hijos o nietos. Por eso, si hoy te enfrentas a alguna situación que te obliga a cambiar, no la veas como algo negativo. Al contrario, vívela y disfrútala. Toda esa nueva energía y nuevas perspectivas te dan una oportunidad. Tómala y saca todo lo bueno que te ofrezca. 

 Quejarnos es uno de los hábitos más comunes hoy en día. Nunca tenemos suficiente de nada. Si no vives en el lugar que deseas, te enfocas en ser infeliz por ello. Si tienes un empleo pero su sueldo no te gusta, te quejas por eso. ¿En serio no puedes hacer nada con lo que tienes?, ¿de verdad no hay nada bueno con tu presente?.  Me gustaria recordate que tenemos dos opciones: aceptar y valorar el presente o vivir en su contra. Tú tienes la capacidad de elegir. Tan solo recuerda que aprender a apreciar y sacar provecho de lo que tienes también es posible. En lugar de ir acumulando una lista de carencias que crees tener, trata de agradecer por las ventajas que hay en tu vida. 

Esta es una forma de ver la vida mucho más agradable y llevadera. En todo caso,si no te gusta lo que tienes trabaja con ello para obtener lo que buscas. 

¿No te gusta tu trabajo? Bueno, agradece que tienes como pagar las cuentas hoy. En lugar de quejarte puedes planear iniciar un negocio desde casa como el que siempre has querido. Verás que de pronto tu trabajo se hace más llevadero y tus metas más cercanas. Acepta todo. Cualquier cosa que el presente te ofrezca, acéptado como si lo hubieses elegido. Trabaja con lo que tengas, no en su contra” 

 Pensar que nada hay de bueno en nuestro presente solo sirve para hacernos infelizes. Yo soy  un firme creyente de que cada uno se crea sus propias tragedias y alegrías. Podrías tener la vida perfecta pero no será suficiente si crees que te falta algo. 

Puedes pensar que te falta de todo cuando lo único que no tienes es la capacidad de ver lo bueno. Cada situación y cada momento tiene algo que vale la pena. Si te cuesta creerlo prueba con el agradecimiento. Cada día busca una cosa nueva que le puedas agradecer a la vida. En poco tiempo tendrás un presente más feliz..La principal causa de infelicidad nunca es la situación, sino nuestras ideas sobre ella. 

Tú tienes la capacidad de elegir. Tan solo recuerda que aprender a apreciar y sacar provecho de lo que tienes también es posible. En lugar de ir acumulando una lista de carencias que crees tener, trata de agradecer por las ventajas que hay en tu vida. 






 

En el año 2016

diciembre 29, 2015





Para el año 2016, no quiero tener miedo a los cambios que me traiga la vida, quiero respirar, quiero confiar y asumirlos sin resistencia para evitar el sufrimiento, porque en mi día a día quiero estrellas que me guíen por el sendero de la felicidad. Esto es lo que todos queremos, no hay duda. Ahora bien, decir en voz alta que no tenemos miedo a los cambios no es del todo cierto, porque de algún modo, todos nosotros tememos la incertidumbre y más aún, a esas variaciones que nosotros no provocamos y que la vida nos trae por sí misma.

Si deseamos que tu vida cambie no debemos quedarnos sentados, porque nuestra existencia nunca cambiará si no cambiamos: el engranaje que pone en marcha la magia de la existencia, está siempre dentro de nosotros. Estoy seguro de que a estas alturas de tu vida ya has tenido que asumir más de un cambio. Algunos llegaron de improviso, y otros, los iniciaste tú mismo por necesidad. Y todo ello es bueno, porque si lo pensamos bien, a lo único que debemos tenerle miedo es a que llegue un momento, en que lamentemos no haber hecho un cambio determinado.
El no habernos atrevido a decir que sí a aquella propuesta, haber hecho aquel viaje, haberlo dejado todo por alguien… Todo ello aparece en ocasiones en nuestra mente como puertas que jamás nos atrevimos abrir, cerraduras para las cuales, jamás volveremos a encontrar la llave.

Los cambios son giros de sentido en el camino de nuestra vida, que a veces aparecen de improviso, y otras, surgen para ponernos a prueba. Si vienen cambios, que sean para permitirme crecer. Esta es la verdadera actitud que deberíamos asumir: todo cambio es un momento para crecer, y dependiendo de cómo lo asumamos obtendremos algo más o menos positivo. A menudo suele decirse que los cambios, por sí solos no son dolorosos. El auténtico sufrimiento llega cuando mostramos una férrea resistencia al propio cambio. Queda claro además, que a veces, los cambios son traumáticos: una pérdida, un fracaso un desengaño… No obstante, nuestra actitud y fuerza interior será nuevamente esa llave que habrá de ayudarnos a cruzar las puertas del sendero de nuestra vida con mayor dignidad y entereza, habiendo obtenido sabiduría.

Quien se resiste al cambio queda en un espacio entre dos mundos donde a un lado está el pasado y al otro, el sufrimiento. No podemos quedarnos sumidos en el recuerdo de esa relación fracasada, o llorando durante años la muerte de un ser querido. Debemos avanzar, permitirnos sufrir día a día un poco menos hasta que el recuerdo sea nuestro homenaje tranquilo a quien ya no está, pero recuperando de nuevo la ilusión por seguir caminando.

La adaptación al cambio es en realidad algo inherente al ser humano. Podría decir que genéticamente, estamos predispuestos a cambiar para mejorar, para descubrir nuevas habilidades, nuevos contextos, nuevas competencias… En realidad, se trata de “saber fluir”, si nos quedamos adheridos al recuerdo, al miedo o a esa línea de nuestra zona de confort, lo que conseguiremos es que tarde o temprano aparezca la frustración personal. Así pues, si vienen cambios confía en ti mismo: es una oportunidad para crecer.

Siempre he mencionado que cuando menos lo esperas, las cosas buenas llegan. Y cuando menos lo esperas ¡Todo sale bien! Las cosas buenas llegan en algún momento para todos, son puertas entornadas que siempre esconden detalles... A las personas nos da miedo cualquier cosa que esté fuera de lo corriente, cualquier variación que nos aleje de nuestro centro, de nuestra cotidianidad, porque es como perder el control y dejarnos caer en el océano de lo imprevisible. En ocasiones, pequeños cambios hacen una gran diferencia y es entonces cuando de pronto, nos crecen las alas: porque recuerda, sin cambios no hay mariposa. Si bien es cierto que todos ansiamos disfrutar de una existencia serena donde la felicidad esté casi garantizada, nada de eso podrá ocurrir si primero no aprendemos a aceptar los cambios e incluso promoverlos.

Porque son muchas las veces en que nos veremos obligados a “pasar página” a avanzar para cuidar de nuestra salud emocional o para mejorar nuestra vida profesional. La vida es cambio y es un eterno fluir donde aprender a “dejarnos llevar” por el afluente que nosotros creamos adecuado. Para ello, debemos tener en cuenta lo siguiente:

Hagamos frente a la resistencia emocional: Debemos comprender nuestras emociones y entender que el miedo tiene como finalidad poner una cadena a nuestros pies, trasformando la inquietud por seguridad, debemos convencernos de que dar el paso nos traerá mejoras personales. Cambiemos nuestros pensamientos y cambiara nuestra realidad. Es así de fácil, sólo con enfocar las cosas de otro modo, las propias cosas cambian y ya has iniciado el engranaje, ya has encendido la magia. Concentrémonos en los aspectos positivos, evitando caer en la balanza de lo negativo y demos aliento a nuestras esperanzas. Si deseamos que las cosas buenas lleguen a nuestra vida, pensemos en ellas, focalizándolas en nuestro horizonte para que sean nuestra guía en el día a día. 

Nunca olvidemos que en la vida todo llega, todo pasa y todo cambia…

Que el año 2016 te traiga cambios positivos a tu vida y a los de tus seres queridos, deseos que salen de lo mas profundo de mi corazón.

Patricio.
 

El tiempo nos transformará.

diciembre 28, 2015





Un hombre debe vivir el presente y ¿qué importa quién eras la semana pasada, si sabes quién eres hoy?. Vivir significa experiencia y las experiencias miden el tiempo. Cualquier emoción que surja de un contacto directo con la realidad implica un cambio: podemos viajar y conocer nuevos modelos de vida, encontrar a personas con pensamientos y costumbres que no conocíamos, formar una familia, perder a personas que creíamos que estarían para siempre, descubrir el amor y el desamor, etc. Todo ello, sin darnos cuenta, nos cambiará. Lo cierto es que vivir tiene distintos precios y uno de ellos, como sabemos, es vivir experiencias y ligarlas a nuestro tiempo de vida. Habrá momentos que nos marcarán tanto que creeremos que han durado más tiempo del real y otros que recordaremos como fugaces. Por eso decimos que con el tiempo cambiamos, porque vivir tiene distintos precios y uno de ellos es el comentado.

Lo que tenga que ser será, a su tiempo y en su momento, porque el destino es incierto y a veces simplemente los vientos no soplan a nuestro favor ni nuestras velas están por la labor de izarse a pesar de nuestro empeño. Dicen que las mejores cosas no se planean, que simplemente suceden y que es mejor no presionar al tiempo. Porque realmente si algo debe pasar, sucederá de todas maneras. Y si no debe hacerlo, pues no lo hará. Es simple. Por eso de vez en cuando es bueno no planear ni esperar, dejar de exigir razones por las que seguir avanzando por un camino que no vemos muy claro y bajarnos del mundo de las expectativas y de las programaciones. El hecho de que las cosas sean más sencillas de lo que en origen nos planteamos nos abre un gran abanico de posibilidades para disfrutar de la vida desde otra perspectiva mucho más relajada y simpática para nuestro bienestar.

El tiempo está unido y fusionado a las experiencias que vamos recogiendo a lo largo de toda nuestra vida, por lo que ambas cosas hacen que aprendamos, conozcamos y cambiemos. De hecho, estamos tan ligados al tiempo que parece que se alarga o se acorta en función de nuestro estado de ánimo y nuestras expectativas de vida. El tiempo, como se suele decir, no pasa en balde, mucho menos si nos fijamos en lo que éramos diez años, cinco meses o tres semanas antes del momento presente; pues ya se sabe que, además, no hay nada más relativo que los años. En este sentido, solemos medir el tiempo en acontecimientos clave que nos han marcado y que recordaremos siempre por ello. Normalmente, además, solemos señalar a las experiencias más negativas o más positivas que podemos vivir como culpables de nuestros cambios de personalidad y, hasta a veces, físicos. Los extremos siempre traerán la diferencia: la felicidad verdadera no la olvidaremos, pero tampoco nuestras caídas y superaciones.

Es evidente que en situaciones en las que vivimos extremos emocionales cambiamos, porque éstos nos obligan a llegar a lo más hondo de nosotros mismos y a vernos como nunca antes nos habíamos visto. Conocemos, entonces, cosas y valores que no conocíamos, sentimientos que no habíamos tenido antes y se nos exige ordenar el desorden de nuestro interior. Cuando no somos capaces ya de cambiar una situación, nos enfrentamos al reto de cambiar nosotros mismos. Si pasamos por un mal momento, probablemente salgamos de él más fuertes; si nos hemos equivocado, sabremos qué no tenemos que volver a hacer la próxima vez; si hemos sido felices, solo nos conformaremos con aquello que nos hace bien y rehuiremos de la tristeza, etc. Lo que es seguro es que nunca volveremos a ser los mismos después de una experiencia nueva o de ir cumpliendo años: el tiempo nos transformará y moldeará nuestra persona.

Resistirse al cambio, de hecho, es inútil. Querer evadir que algo ha pasado en nuestra vida y querer pensar que todo sigue como tiempo atrás no sirve de nada porque la realidad es que no es así. Como alguien dijo alguna vez: todo fluye y todo permanece. Es decir, nuestra esencia seguirá siendo la misma, pero no seremos los mismos. Si no podemos resistirnos al cambio, la única forma de crecer para bien como personas es aceptarlo. Renovarnos y si, por algún casual, ya no podemos ser fieles a nuestros principios, crear otros nuevos que nos ayuden a empezar de otra vez. Sería beneficioso que entendiéramos que el tiempo pasa por encima y solo nosotros decidimos qué hacer con él y cómo aprovecharlo. De la misma manera que el tiempo cambia a uno mismo, también cambia a las personas que tenemos alrededor y, consecuentemente, influye en las relaciones que tengamos en común.

Finalmente, es clave entender que aceptar el cambio propio es igual de importante como aceptar el del otro, siempre y cuando no nos perjudique directamente: en esas circunstancias probablemente la otra persona necesita también nuestra adaptación. ¿Por qué se ha de temer a los cambios? Toda la vida es un cambio. ¿Por qué hemos de temerle?
 

Las interpretaciones son necesarias

diciembre 28, 2015





Entre lo que pensamos, lo que queremos decir, lo que creemos decir, lo que decimos, lo que queremos oír, lo que oímos, lo que creemos entender y lo que entendemos, existen nueve posibilidades de no entenderse. La distancia más larga entre dos personas es un malentendido. 
A veces los demás no nos entienden aunque les expliquemos las cosas mil veces. Que no lo vea no quiere decir que sea malo, estúpido o que le sea indiferente. Simplemente es otra persona y tiene otro lugar distinto al nuestro.

Las personas tenemos un deseo natural de sentirnos conectados emocionalmente con los demás. Con esa intención nos relacionamos y en esos intercambios es donde surge la posibilidad de múltiples interpretaciones y, por ende, de que tengan lugar los malentendidos. Esto ocurre como consecuencia de que las interpretaciones son necesarias para comunicarnos y de que estas en sí mismas son diferentes y únicas en cada persona. Esto genera enfados, discusiones y rupturas afectivas. Es natural que busquemos reafirmar nuestros sentimientos, opiniones y creencias, pero estas necesidades emocionales no deben ser desmedidas y, por supuesto, no deben dificultar la intención de llegar a un entendimiento y favorecer las buenas interpretaciones.

Para esto es importante que entendamos que en nuestra comprensión tenemos que jugar con el manejo de orgullos, situaciones vitales, cansancio, desconfianza, interpretaciones, sentimientos encontrados y todo tipo de emociones, creencias y pensamientos tanto circunstanciales como estableces. Armar correctamente el rompecabezas con esto puede ser complicado. De hecho, lo más difícil en este sentido es mantener el respeto y la consideración a uno mismo sin faltar a los demás. O sea, ser firme y mantener la dignidad al mismo tiempo que intentamos deshacer un agravio.

Debemos ser responsables de lo que decimos pero no cargar con lo que los demás entiendan. Tanto la fuerza como la posibilidad del enfado y del malentendido es proporcional al grado de implicación emocional que tengamos con las personas implicadas en la comunicación. Es decir, que a cuanto más unidos nos sintamos, probablemente más importante sea para nosotros la interpretación que pueden hacer de nuestras palabras. Del mismo modo, la otra persona también tenderá a manejar sus palabras en relación a los lazos que nos unen, las expectativas y los intereses, así como el estado de su situación personal. En este punto no debemos caer en el arrastre y, por supuesto, no debemos permitir que nos hagan sentir mal por aquellas intenciones que se nos atribuyen pero no son reales. 

Tenemos que poner especial atención en esto porque hay personas que viven con el protestador automático puesto y que, sin comerlo ni beberlo, nos hacen víctimas de sus tormentas. También puede que, por lo que sea, alguien esté más susceptible que de costumbre y que con nuestros comentarios, palabras o acciones podamos tocarles la fibra sensible y hacer así peligrar la estabilidad de la comunicación. En consecuencia hay numerosos factores a considerar dentro de un intercambio. Es imposible controlarlo todo, entre otras cosas porque somos cambiantes y ambivalentes por definición y naturaleza y, por lo tanto, nuestras interpretaciones son de lo más variadas.

Sin embargo, sea como sea lo que sucede dentro de una conversación y de una relación, debemos hacernos responsables de la parte que nos toca y analizar qué podemos mejorar y en qué somos buenos o  qué hemos hecho bien. En este sentido no podemos permitirnos ser dianas de conflictos interiores ajenos ni de sentimientos negativos que den lugar a interpretaciones erróneas. Así que si nos encontramos con algún comportamiento o comentario malintencionado, tendremos que poner en marcha la maquinaria y proporcionar nuestra visión de la manera más clara posible.

Actuar de una manera bien intencionada, asertiva y tranquila, es la mejor manera de salvaguardar la buena comunicación. Así transmitiremos el mensaje de que asumimos nuestra responsabilidad  sobre lo que decimos y que lo intentaremos hacer de la mejor manera posible, pero que las interpretaciones no corren a cargo de nuestra cuenta, sino de la cuenta de quien las hace.
 

tolerar el maltrato, es un efecto más de la misma violencia...

diciembre 26, 2015





Hoy quiero escribir sobre la violencia domestica o familiar, "mal llamada "violencia de genero -y no es de "género , pues el 'género' no tiene violencia-, es un horror y un espanto. Este criminal reguero de sangre no se puede soportar; es propio de una sociedad inconsistente y estigmatizada; no es admisible en una democracia moderna y asentada. El enemigo está dentro, en casa. No es política reivindicativa y falsa liberación lo que demanda la entidad de la mujer, sino la destrucción de antiguas concepciones y la consideración exacta que le concierne en su trascendencia, en su absoluta peculiaridad e indefectible esencia personal. Las mujeres de un país son personas a título nominativo, pero no de facto. 

La violencia contra las mujeres es un fenómeno que ocurre en todos los países, clases sociales y ámbitos de la sociedad; incluye agresiones físicas y también el maltrato psíquico y sexual, el aislamiento y control social. La violencia doméstica, dice la ONU, es «cualquier acto o intención que origina daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer. la amenaza, la coerción y privación arbitraria de libertad». Habitualmente, coexisten diferentes tipos de violencia en una misma relación conyugal. A veces, el maltrato comienza con el control y desvalorización de la mujer. Es decir, la violencia contra las mujeres no es un acto puntual, sino un proceso que se va instaurando y cronificando en el tiempo, por lo que es necesario detectarlo precozmente y prevenir su desarrollo, mantenimiento y secuelas. La violencia contra la mujer tiene hondas raíces sociales y culturales, se hunde en la creencia ancestral de que la mujer es propiedad del hombre, quien puede tratarla como juzgue adecuado, vinculada al desequilibrio en las relaciones de hombres y mujeres en los ámbitos social, económico, religioso y político, pese a los indudables avances en pro de la igualdad de derechos. 

No obstante, la mujer vive en una organización social basada en la desigualdad y el dominio del hombre, que acepta la violencia como forma de resolver los conflictos y entre factores que favorecen la violencia; la violencia afecta a hombres y mujeres, cierto, pero sólo la mujer además, es víctima de las barreras profesionales, de la brecha salarial, de mayor riesgo de pobreza y de la limitación del ascenso laboral por lo que ocupan menos cargos de responsabilidad. 

Un reporte de Colombia dice : que desde el año 2009 hasta 2014 en Colombia se hicieron 8.020 necropsias a mujeres víctimas de violencia de género. La mayoría tenía entre 20 y 24 años. El 44,48% eran solteras y el mayor número de asesinatos se presentó los fines de semana. Las cifras dejan al descubierto una trágica realidad: el crecimiento continuo de la violencia contra la mujer que termina con su muerte. Así lo plantea el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses en su segundo informe sobre la problemática. “En promedio durante este periodo fueron asesinadas en Colombia cuatro mujeres por día”, señala la investigación. 

El problema en España  es que ningún partido político existente ha estado o esta por la labor, allí solo son palabras y muchas demagogias La solución es : EDUCACIÓN Y CULTURA pero eso desde que un niño nace y eso desde el hogar , las guarderías , los colegios ,enseñando valores y ética, enseñando que NO HAYA DIFERENCIAS entre un hombre y una mujer y también reforzando el papel de la mujer en la sociedad. No se puede consentir que los políticos hayan echo 7 leyes educativas en esos 40 años de gobierno y bajando las inversiones en educación y cultura. No hay que olvidar que han sido campeones del mundo en fútbol y otras chorradas, pero todavía siguen siendo campeón del mundo en consumos de droga , en fracaso escolar en prostitución , en corrupción y mas cosas. Este año han sido mas de 50 mujeres muertas y asesinadas pero el año que viene igual o mas . Que triste es españa .. !! Lo siento

Lo peor de todo es, que la gran mayoría de las víctimas de agresiones sexuales o maltrato no denuncia. Es urgente y justo que la clase política ponga sus mecanismos a funcionar para solucionar esta terrible lacra; uno muy importante se halla en la educación y formación de los niños. La violencia se produce en todas las clases sociales y niveles económicos y educativos. Se precisa incidir en la educación; se trata de individuos montaraces, criados en la incorrección, en la permisión de sus instintos y en la facilidad de la concesión, el sometimiento y el riego afectivo del calor del hogar con el abrazo diario y la exigencia personal y común. El adulto se conforma en la infancia y la mejor enseñanza se recibe por el ejemplo. El energúmeno asesino es un individuo mal criado y egoísta, sin formación y sin educación, falto de carácter y de personalidad, dado a sus instintos porque se le concedieron sus caprichos y se cedió a sus gustos y rabietas , hijo de padres débiles y de la enseñanza lúdica. Estos sujetos no conocen los valores consistentes del sacrificio, de la disciplina y del esfuerzo, andan faltos de la resignación y del cumplimiento responsable del deber; exigen derechos y desprecian la obligación; ignoran el respeto, la paciencia y el dominio de la voluntad mediante la repetición de actos. 

La mujer es melodía y poesía, es ternura y momento. Vive el detalle, la concreción y la pequeñez. Su rumbo es la esperanza, la vitalidad y la fortaleza. Derrocha su propio ser que es el cariño, la seguridad y la moderación. Es la vida, portadora y dadora de la vida. Es la familia y es la educación. Su condición natural de diálogo y de paz contribuirá siempre en este ambiente materialista al crecimiento de individuos que vivan la entrega, el servicio y el amor al prójimo, menos violentos y menos egoístas. Allí donde exista la dirección y el ordenamiento de la mujer, la sociedad encontrará solución a muchos problemas y un ambiente más libre, justo y dialogante. La mujer ha recibido enormes dones, al tiempo que es dispensadora de gracias a raudales para la humanidad. Es más paciente y sufrida, abarca más, capta antes, cuando el hombre va, ella viene; gobierna y dirige con mayor razón y acierto; y, sobre todo, es madre. La maternidad la encumbra al primer puesto, es co-creadora y dadora de vida. Emperadores, presidentes, científicos, primero, han sido gestados y criados por la madre y madre tienen sus hijos. La mujer no ha escrito la Ilíada, ni la Eneida, el Quijote o Fausto, ni levantado las Pirámides o el Partenón, pero ha construido y constituido la humanidad

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olerar el maltrato, es un efecto más de la misma violencia... 



 

Los signos silenciosos

diciembre 25, 2015





Continuando con la serie de escritos sobre la depresión que en ocasiones me toca vivir por múltiples razones como la medicación, la insulina y sus efectos colaterales, quiero compartir con ustedes mi equipaje de experiencias, sentimientos, sensaciones, emociones, esperando pueda servir de alguna ayuda a personas que en estos momentos se sienten identificados con estas palabras. Quiero aclarar que   ninguna depresión es igual. Ni ningún sufrimiento es igual a otro. De ahí que en muchas ocasiones a los profesionales de la salud les sea tan difícil dar un diagnóstico adecuado. Un dolor de espalda, taquicardias, vértigos e incluso alergias, esconden realidades más profundas que pasan inadvertidas, y para las cuales, se dan tratamientos poco apropiados.

Pensemos por ejemplo en los niños. En edades tempranas es muy difícil que puedan traducir en palabras aquello que les ocurre, aquello que puede estar traumatizándolos sin que los adultos lo sepan advertir, como una  Eneuresis nocturna, dolores de cabeza, y problemas escolares serían las pistas de una depresión silenciosa o enmascarada. También los ancianos son tendentes a este tipo de problemas. Por su edad avanzada se encuentran en un cuadro clínico donde son más que comunes los dolores, las malas digestiones, las infecciones, los mareos… ¿pero y si lo que en verdad tienen es una depresión? Hemos de tenerlo en cuenta, por nuestra salud y nuestro equilibrio, que debemos recordar siempre que nuestro cuerpo, es fiel reflejo de nuestro mundo interior y nuestros callados padecimientos.

Quizá Tu has escuchado muchos mitos sobre la depresión. Aquí mismo he tocado el tema en innumerables ocasiones. Todo esto me ha ayudado a entender que la depresión es un problema muy serio que puede afectar a cualquiera. Lo que quizás no sepas es la depresión puede llegar en cualquier momento de la vida. Por ello,quiero compartir contigo para que conozcas, lo que yo llamo los signos silenciosos que nos alertan sobre la depresión. De esta forma estarás más preparado para saber si tú o un familiar cercano comienzan a vivirla, y no dudes en pedir ayuda cuando aparezcan en tu vida o en la vida de un familiar.

Es común pensar que la depresión forzosamente va acompañada de tristeza y lágrimas. Pero debes saber que algunas personas experimentan irritabilidad y enojo como parte de la misma. Esto no significa que la tristeza no esté presente. Tan solo es otra forma de experimentar y exteriorizar las emociones. Por esta razón, debes estar alerta para ver estos cambios de humor. No te quedes con la idea de que es culpa tuya o de tu falta de paciencia. Toma un momento para entender qué te está pasando y considera la posibilidad de que sea depresión.

Pasar alguna noche con dificultades para dormir es normal. El estrés, las preocupaciones de la vida diaria y las responsabilidades pueden ocupar tu mente e impedir que descanses. Tan solo recuerda que lo común es que esta situación pase rápido cuando encuentras la solución a tus problemas o situaciones. En caso de que dormir te resulte un problema constante sin causa médica alguna, date un respiro. Mucha gente con depresión tiene problemas para conciliar sueño mientras que otros dormirán más. Analiza tus hábitos de sueño e identifica cualquier cambio reciente. ¿Te cuesta dormir?, ¿puedes pasar más horas de las habituales durmiendo?, ¿qué pensamientos tienes antes y después de dormir? ese análisis te ayudara muchísimo a conocer que ha cambiado en tu rutina diaria.

¿Antes podías ir al trabajo, salir con amigos y seguías con energía para hacer algo de deporte? ¿Ahora cualquier tarea te deja sin energía? Con el paso de los años es normal que tus niveles de energía bajen. Lo que no es normal es que de pronto te sientas sin ganas de hacer nada. La depresión absorbe toda tu energía y te deja en un estado letárgico. Las cosas que antes te inspiraban y los sueños que te motivaban dejan de tener importancia. La depresión te hace sentir que muchas cosas ya no tienen sentido. Dejarás de intentar nuevos objetivos y te darás por vencido mucho antes de intentar otros.

Culparte en exceso y sin razón alguna no es sano. La depresión te hará sentir culpa por todo. Si últimamente te culpas por todo, desde tu divorcio hasta los problemas de tus hijos adultos,etc..etc.. debes analizar qué está pasando. Alguna personas muestran como primer síntoma de la depresión solo la culpa. Otros muestran culpa y tristeza o culpa y enojo. Antes de comenzar a criticarte o creer que estás exagerando la situación, intenta ver que más sientes y por qué. Podría no parecerlo, pero muchas personas ocultan su depresión detrás de la sonrisa. Con ellos es más difícil saber su condición. Si tú eres de estas personas, es importante que entiendas que nadie te va a juzgar o criticar por tus emociones. 

Si estás teniendo problemas para mantenerte enfocado puede ser señal de depresión. Las personas con este problema suelen tener problemas para recordar dónde dejaron sus cosas o lo que tenían que hacer. Es importante que aprendas a diferenciar entre la distracción ocasionada por tus obligaciones y la ocasionada por la depresión. ¿Estás más concentrado en tus problemas? ¿Tu productividad se ha visto afectada aunque tu rutina es la misma?

Finalmente, si tienes al menos una sospecha de sufrir depresión, no dudes en buscar ayuda. Este es un problema mucho más serio de lo que podría parecer a primera vista. La buena noticia es que atenderlo es muy sencillo, solo necesitas tomar la decisión y buscar la asistencia de la terapia.

Dedicado a todas esas personas que en estos momentos se sienten identificados con estas palabras, a todas esas personas que se encuentran invadidos por la desesperanza de un mundo que tiende a deshumanizarse.
 

La verdad se vive, no se enseña.

diciembre 25, 2015





El dolor emocional que genera la mentira a quien no logra justificarla es profundo e inmenso. Sufrimos y lloramos por situaciones que se podrían haber evitado y que, intentando protegernos y casi siempre con buena intención, otros empeoran. Sin embargo, tanto lo que pueda doler una verdad como lo que nos genere una mentira, generará en nosotros aprendizajes mediados por los daños y por el dolor. Lograremos fomentar nuestra capacidad de decisión, de análisis y de autodeterminación emocional y cognitiva. Dicho de otra manera, cavaremos otros caminos para salir del túnel, pues aprenderemos más sobre la tierra que nos rodea y la mejor manera de abrirnos paso ante ella. No obstante, el engaño muchas veces es un recurso que busca protegerse de los peligros de la verdad. Sin embargo, esto genera aún más pesar, pues aquellas mentiras que se pronuncian para evitar el dolor, son las más dolorosas, las que se perciben más retorcidas y devastan lo positivo a su paso.

Decir una mentira o no decir la verdad para no hacer daño a una persona o para ocultar una realidad, es algo que nos ha sucedido a todos a lo largo de nuestra vida. Tememos hacer daño a alguien, nos avergüenza lo que otros puedan pensar y rehusamos mostrar nuestros sentimientos. Pero cuando no decimos la verdad o no decimos toda la verdad, algo en nuestro interior se retuerce, nos recuerda que no estamos siendo honestos con nosotros mismos, sentimos que algo falla. Quizás es igual de negativo mentir como no decir la verdad. A veces ocultamos nuestra edad real, o nuestro nivel en un idioma, o en aspectos más importantes como nuestros sentimientos. La verdad se vive, no se enseña.

Muchas veces tememos decir la verdad por el miedo a los que otros puedan pensar, pero ese motivo nos puede llegar a hundir en una realidad que no es la nuestra, nos puede convertir en una persona que no somos realmente. La honestidad, es una de las características básicas para relacionarse con otras personas y es fundamental cuidarla y respetarla, que nos distinga y nos acompañe en todos nuestros actos y palabras. No debemos olvidar que el miedo es una emoción que nos previene frente a una situación potencialmente peligrosa, pero como toda emoción puede ser gestionada y controlada por nosotros mismos. 

Decir la verdad es realmente un acto de valentía en algunas ocasiones, es hablar con el corazón y decir lo que realmente pensamos, no escondernos bajo falsas apariencias. Ser valiente significa mirar a otra persona a los ojos y decirle que la queremos, o que ya no la queremos, lograr que nuestra alma y nuestro corazón latan al mismo tiempo ante unas palabras que surgen desde lo más profundo de nuestro ser. Cuando decimos la verdad nos desnudamos ante otros, nos mostramos tal y como somos y eso puede dar miedo, pero no es posible ocultarse durante mucho tiempo bajo capas falsas, bajo apariencias inventadas.

Todos hemos cometido errores a lo largo de nuestra vida al intentar proteger a otra persona, por ejemplo, y hemos ocultado la verdad, pero de alguna forma, la verdad siempre se acaba conociendo y nuestro error se sabrá. En esos casos, pide perdón, sé honesto y lograrás sentirte reconfortado y valorado. Equivocarse es humano, se hace sin intención, y lo único que debemos lograr es aprender la lección y evitar que ocurra de nuevo. Se trata de reflexionar sobre lo ocurrido y ser honestos con nosotros mismos y con los demás.

Ahora bien, por qué mentimos..? Por lo general las personas mentimos por tres razones, para adaptarnos a un ambiente hostil, para evitar castigos y para conseguir premios o ganar algo. Por ejemplo, a veces hay personas que mienten sobre alguna habilidad profesional para conseguir un trabajo, por lo que se miente para lograr un premio, otras veces, las personas mienten cuando se sienten atacadas, para lograr ser aceptadas. La verdad existe Sólo se inventa la mentira. No debemos olvidar que las mentiras tienen una relación directa con la autoestima. Mentimos cuando nuestro ego se ve amenazado o cuando queremos sacar provecho de una situación. En este contexto la mentira es un mecanismo de defensa, un arma para la supervivencia. Pero en todos los casos, hay que diferenciar quienes sienten culpa y remordimiento y quienes no sienten nada y acaban creyendo en su propio engaño.

Finalmente, no debemos olvidar que lo que ocultamos, lo que no decimos, siempre saldrá a la luz de una forma o de otra. La verdad siempre encuentra un camino para hacerse real, para manifestarse, porque es la verdad la que satisface al alma, la que la enaltece y la hace ser libre. La persona que no está en paz consigo misma, será una persona en guerra con el mundo entero.
 

Estimados amigos y amigas que me visitan.

diciembre 24, 2015



Lo verdaderamente importante no son las posibles grandes victorias o los grandes éxitos ocasionales, ni siquiera el llegar a la meta que nos hemos propuesto. Lo que verdaderamente cuenta son los continuados esfuerzos que culminan en pequeños éxitos, los triunfos consecutivos del día a día....

Ya estamos en navidad, lo que significa, fecha de encuentros con los familiares, con los amigos, reuniones, fiestas, villancicos, tertulias, bromas, sonrisas, juegos, comidas, cenas, regalos, besos, abrazos, se multiplican las muestras de amor, es tiempo para compartir, dar y recibir, pero también para recordar, ya que siempre falta alguien importante en nuestras vidas, que se nos fue para no volver jamás, y es, en estas fechas, cuando más se les tiene presentes.

Os deseo a todos que disfrutéis mucho de estas navidades, que las decoréis con los colores de la ilusión del arco iris, y las saboreis con muchos dulces, y si acaso, se nos presentan problemas, no nos dejemos amargar por ellos, intentemos olvidarlos, aunque solo sea durante estas fechas, y después... ¡¡¡el tiempo dirá!!!

Porque el mundo de mi WEB es como una familia en la que estamos enlazados entre letras y amistad, por eso mismo, no puedo dejar de desearos unas felices navidades llenas de amor, paz y felicidad, y que el nuevo año venga lleno de nuevos proyectos y deseos cumplidos.

¡¡¡¡¡Feliz Navidad y Año 2016!!!!!!!
 

Estas Navidades

diciembre 24, 2015




Para estas Navidades del 2015 y para el próximo año 2016, no quiero nada que me haga "estar más joven", ni nada que combine perfectamente con mis nuevos zapatos. Estas Navidades no necesito nada que quede perfectamente en el mueble de mi salón, o que sustituya algún objeto decorativo que no me termina de convencer.Solo quiero pedir la suficiente fortaleza que me ayude a afrontar los malos momentos ocasionados por mi mala salud. No seré tan egoísta para pedir felicidad absoluta, porque además son precisamente los momentos difíciles, los que nos hacen crecer como personas y los que nos aportan la experiencia y la madurez necesaria para valorar las cosas buenas de la vida. 

Pido que mi familia y mis pocos verdaderos amigos sigan estando ahí, porque gracias a ellos he podido levantarme con más fuerza de cada caída, y sé que los tropezones que tendré a lo largo del año, serán menos dolorosos si ellos están a mi lado y porque sin ellos todo sería más complicado. Voy terminando este año con un pequeño reajuste en cuanto a amistades se refiere, pero mis amigos de verdad, los de siempre, siguen estando ahí. Puesto a pedir, y sin ánimo de parecer egoísta, me gustaría sentir que soy lo más importante para mi compañera del camino, por que ella es lo más importante para mi. Un amor correspondido, sin ataduras emocionales, un amor que lo entregue todo sin exigir nada a cambio. 

Pido también el valor suficiente para no dejar que nadie me amedrente ni trate de hacerme más pequeño como persona, y que la sinceridad y la honestidad conmigo mismo, me acompañen cada día. Espero seguir teniendo la valentía suficiente para tomar mis propias decisiones, por muy duras que sean, y hacerlo siempre con plena fidelidad a mi persona 

En estas Navidades, haciendo recuento de las cosas que pedí las Navidades del 2014, sólo me queda dar las gracias por haberlas recibido casi en su totalidad. Así que mi único deseo es poder mantenerlas La fortaleza porque es fundamental para seguir levantándome tras cada caída. 

Lo que me gustaría recibir en estas Navidades para el próximo año es:  Paciencia y Optimismo. Paciencia para recordar que las cosas importantes de la vida requieren de su tiempo. Paciencia para ponerme en la piel de los demás sin caer en la desesperación. Paciencia para escuchar, para comprender y sobre todo para aprender. Paciencia para conmigo misma y para quienes me rodean, para no impacientarme cuando las cosas no sean como imaginaba. Y optimismo para levantarme cada mañana pensando que el nuevo día será mejor que el anterior. Optimismo para no caer en el desánimo y ser capaz de ver una solución en lugar de un problema. Optimismo para no contagiarme de cosas negativas y evitar así, contagiar a los demás, para valorar todo lo que la vida me ha regalado, en lugar de perder el tiempo lamentándome por lo que me falta, además para ver cada reto como una oportunidad de aprendizaje y auto crecimiento. Optimismo para seguir creyendo que lo mejor de la vida es el ahora. Paciencia y Optimismo para atreverme a vivir la vida sin miedo.

¡Qué pequeñas son mis manos en relación con todo lo que la vida me ha dado!

 

Feliz Navidad 2015

diciembre 24, 2015






Hoy es NAVIDAD, donde todo se cubre de un halo de misterio y sensibilidad, las nostalgias fluyen sin más y nos acurrucamos en el seno del recuerdo; a su vez fabricamos nuevas esperanzas. Cada diciembre me hago la misma pregunta ¿cuál es la navidad perfecta? Entonces, la luna de nochebuena me cuenta de nuevo el secreto, —no tan secreto—. Lo perfecto no existe: simplemente nos dejamos abrazar por la memoria, le damos la bienvenida, con una alocada sonrisa, y otras tantas agridulces. El corazón se colma de gratitud, es el ritual del tiempo: Compartir la misma sensación con el paso de los años. El reloj, no da marcha atrás... las ausencias son ya presentes por siempre junto al deseo de otros sueños. Son como una nana en medio de una tormenta. Nanas para dormir... Nanas para soñar... 

Que la felicidad se enamore de ti; y junto a ti se quede, a vivir la vida; y en tu mirada, deje su luz; para que tu sol, brille todos los días; y en tu voz, ponga su voz; y en el viento de la noche, tu sonrisa; y en tus manos el calor, para hacerlas instrumento de caricias; y en tus pies ponga el valor; y en tu corazón, la dicha. 

Te deseo que comprendas la vida que fluyas con ella sin obstáculos,sin forcejeos , que tu atención esté en el presente y tus esfuerzos sean únicamente para aceptar lo que “es” para que la alegría sea una norma para que tu presencia esté impregnada de calidad y amor. Fíjate en la noche fría y tranquila mira cómo te honra la vida en el destello de cada estrella abandónate a su luz y observa cuanto te rodea siente la presencia viva y deja que te sorprenda, que se expanda a través de ti y fuera de ti. 

Mira con los ojos del corazón y entiende el amor y el respeto que tu ser reclama, mira con los ojos del alma y comprende que es tu brillo el que transciende ríndete a lo sagrado de la creación Y siente… Porque sólo así serás capaz de hallar belleza sólo así serás capaz de recibir el más hermoso presente y así podrás celebrar en verdad La VIDA.

Desde aquí quiero darte las gracias a los que me han seguido y se han interesado por mi y decirles CUÁNTO BIEN ME HACE VUESTRA AMISTAD. Gracias de corazón. 
 
Les deseo que sean FELIZ ahora y siempre.


¡¡Feliz Navidad!!
 

La persona menos adecuada.

diciembre 24, 2015





Cada relación que vivimos es potencialmente importante. Cualquier encuentro que tengamos puede hacernos descubrir muchas cosas acerca de nosotros mismos. Ya sea en nuestras relaciones de pareja, con familiares, con nuestras amistades, relaciones esporádicas y relaciones de trabajo. Cualquier tipo de relación puede tener un impacto en nosotros. Toda relación se convierte en una oportunidad para comprobar cómo reaccionamos ante cada persona; cómo nos comunicamos, qué sentimos, qué nos produce malestar; qué conductas nos agradan, cuáles nos producen rabia y enfado, etc. Todas nuestras reacciones en los vínculos que creamos tienen que ver con un aspecto nuestro, muchas veces inconsciente que no conocemos o incluso rechazamos

El mundo de las relaciones humanas irremediablemente nos interesa y nos afecta, no podemos permanecer indiferentes a este hecho. Vamos aprendiendo a descubrir quiénes somos a través de los ojos de los demás, y cada persona que conocemos durante el transcurso de nuestras vidas nos puede aportar algo diferente. ¿Permaneces abierto a la posibilidad de que cualquier persona puede aportarte algo importante en tu vida? Dependiendo de nuestra apertura, esto será más o menos cierto, lo importante es reconocer que cada persona tiene este potencial en nuestras vidas, al igual que nosotros en la vida de los demás; estar atentos a esta posibilidad y aprovecharla ya depende de cada cual, por que las relaciones son el espejo en el que nos vemos a nosotros mismos. El encuentro de dos personas es como el contacto de dos sustancias químicas: si hay alguna reacción, ambas se transforman.

Cuando ponemos el foco de atención en la otra persona con respecto a cómo nos sentimos, estamos perdiendo una valiosa perspectiva; donde no es la otra persona la que me ha generado esta emoción, si no que he sido yo el que ha tenido esta reacción frente a su conducta, lo cual puedo indagar y ver de dónde proviene; como una oportunidad para saber qué tiene esto que ver en mi vida. Reaccionar así supone ser muy consciente de que no es la otra persona quien provoca rabia, malestar o tristeza en mí, tampoco la que me genera felicidad, alegría o entusiasmo. Todo el repertorio de emociones ya sean agradables o desagradables las generamos nosotros mismos a través del vínculo. Son respuestas que emitimos con respecto a nuestra experiencia y sistema de creencias.

Existen muchos sentimientos, deseos, intenciones; que por ciertos motivos nos avergüenzan y rechazamos de lleno. Son partes de nosotros que no estamos dispuestos a ver; y para defendernos de esto utilizamos la proyección. Proyectamos en otras personas lo que no estamos dispuestos a ver en nosotros. Todo lo que nos irrita de otros nos lleva a un entendimiento de nosotros mismos. Tenemos reacciones emocionales que activan la proyección, y pueden ser tanto positivas como negativas. En las positivas te estás reflejando en la otra persona con una parte que te gusta de ti, que valoras y aprecias y de la cual no eres consciente. En las negativas estás reflejando algo que te censuras, una parte de ti que no te gusta, haciendo todo lo posible por no tener que reconocer; esto supone un conflicto interno que interfiere en las relaciones. Lo interesante de poder reconocer nuestras proyecciones, es ver cómo nuestras actitudes e impresiones hacia las personas y el mundo que nos rodea, son esencialmente las ideas rechazadas que albergamos hacia nosotros mismos.

Las relaciones que mantenemos dicen mucho de nosotros. Donde menos esperamos encontrar, resulta que cualquier persona puede proporcionarnos un gran amor, una hermosa compañía e importantes aprendizajes. Nos volvemos exigentes esperando a que esto nos llegue del exterior, sin embargo, es una cuestión interna. Todo lo que es significativo para nuestras vidas aparece cuando estamos en disposición de poder albergarlo. La integridad, entereza y estabilidad no nos la puede ofrecer nadie, y no es justo que carguemos a los demás con esa responsabilidad. Todo esto procede de nuestro interior, y es facilitado a través de las relaciones que mantenemos.

Suele ocurrir a menudo que precisamente las personas con las que tenemos relación son las que mejor que nadie pueden incitarnos a poner en juego todos nuestros recursos. Por frustrantes que sean, tal vez sean justamente las que necesitamos: la persona <<menos adecuada>> suele ser nuestro mejor maestro o maestra. 

 

Mi homenaje y admiración

diciembre 23, 2015





Hoy quiero escribir sobre las Mujeres que rompen con el estereotipo de los cuentos de hadas sobre “princesas” de Disney, las “Barbies” y clichés por el estilo. Aunque estamos en pleno siglo XXI, el estereotipo de lo femenino sigue siendo muy fuerte. Una de las razones para que esto sea así es que desde los mismos cuentos infantiles se instauran imaginarios que evocan a “la princesa” como un ideal de mujer. 
Los juegos de video y muchas de las grandes películas de Hollywood retransmiten ese estereotipo que cala fuertemente en la mente de los niños. Y es así como desde la infancia misma nos alimentan un modelo caduco sobre la condición de los géneros.

Los cuentos de hadas tradicionales tienen una estructura narrativa muy similar entre sí. Todos son historias de amor fantásticas, en donde el centro del conflicto es una mujer tratada injustamente por el destino. Todos, sin excepción, resuelven el problema mediante dos factores: la intervención mágica de otra mujer, el hada, y la salvación definitiva gracias a un príncipe. Estas historias terminan con la elevación de la protagonista a la calidad de “princesa”, dentro de un reino encantado. Este tipo de argumentos y de resoluciones se reproducen cientos de veces, con las adaptaciones obvias, en diferentes telenovelas, series y películas actuales. Pero quizá Tu te preguntas: ¿por qué han de ser negativas este tipo de historias si, finalmente, lo que se privilegia es la justicia y la felicidad en el amor? ¿No son acaso “historias blancas” con una moraleja en la que las chicas bondadosas y el amor terminan triunfando?. 

Te respondo: Lo más problemático de este tipo de historias es que distorsionan la esencia de muchos valores. Por ejemplo, enlazan arbitrariamente la bondad con la belleza. La “princesa” siempre es buena, pero también bella. No hay princesas feas. Las feas son las que conspiran contra ella, básicamente por envidia. También inculcan la idea de que el mayor triunfo para la mujer es encontrar a su príncipe. Con ello se transmite una idea equivocada del amor. En el amor real, la historia comienza donde terminan los cuentos de hadas. No se vive feliz para siempre, sino que la convivencia supone los desafíos más arduos para la pareja. Y no hay príncipe, sino un hombre hecho de carne y hueso que no siempre puede responder a las expectativas de una chica que quiere idealizarlo. Finalmente, este tipo de elaboraciones fantasiosas conduce a la frustración, a la infelicidad. Aunque cueste trabajo creerlo, muchas personas sufren toda su vida por no encontrar ese ideal de mujer, de hombre, o de amor, en lugar de ser felices con las situaciones reales que la vida les aporta.

En la vida real existen una gran mayoría de mujeres que no se quedaron esperando a que un príncipe las salvara, sino que ni se salvaron, ni se quedaron esperando. En sus historias de amor sí hay contradicciones, abandonos y desencuentros. También hay grandes logros y un desarrollo individual independiente a las vicisitudes del amor de pareja. Contrario a lo que podría suponerse, esas historias no decepcionan, sino que representan un nuevo tipo de interés: el interés por el mundo real. Existen mujeres que no son la típica rubia angelical que encuentran a su príncipe soñado. Son mujeres algunas veces marcadas por alguna enfermedad, o alguna situación que la vida les ha aportado desde muy jóvenes, pero ellas viven apasionadas y contradictorias historias de amor con hombres que en nada se parecen a “Kent” el eterno novio de la Barbie. 

Violeta Parra, la gran artista chilena, no pudo ser la mujer que añoraba su primer esposo. No fueron felices para siempre, sino que se separaron. La primera hija que tuvo con su segundo esposo, murió de dos años. Su famosa canción “Gracias a la vida” la compuso tras recuperarse de un intento de suicidio. Y el hermoso tema “Volver a los 17” se lo escribió a Pedro Messone, a quien superaba por 21 años de edad. No era, ciertamente, el tipo de mujer que inspiraría una historia de Disney.

Son muchas las anti-princesas de carne y hueso y ha ellas va mi homenaje y admiración por que dejan y dejaran profunda huella en el mundo, por su negativa a ser y actuar como un estereotipo. Mujeres dotadas de una gran personalidad, que son capaces de enfrentar los prejuicios y se atreven a ser libres. Por eso, sin duda, puedo decir: ¡Que vivan las antiprincesas!
 

El placer de lo simple

diciembre 23, 2015





Hay quien suele decir que cuanto más sencilla sea nuestra forma de existencia menos preocupaciones tendremos y menos errores cometeremos. Ahora bien, cada cual es libre de complicarse la vida tanto como desee, todos tenemos derecho a asumir riesgos, proyectar sueños y a tener un círculo social tan amplio y variado como queramos. Lo principal, la clave de todo ello no está en llevar una vida sencilla, está en ser sencillos de pensamiento y saber qué es lo importante, qué es lo que de verdad hace feliz a nuestro corazón y nos identifica. A partir de ahí, todos nosotros somos libres de edificar nuestro micro universo particular. 

Las cosas sencillas de la vida son como esas estrellas que relucen en las noches despejadas. Siempre están ahí, rodeándonos, ofreciéndonos su magia sutil; sin embargo, no todos los días nos detenemos a mirarlas ni recordamos que existen. Sólo cuando nos faltan, sólo cuando la vida nos da un pequeño o gran revés, apreciamos de golpe lo que de verdad edifica nuestro corazón, lo que constituye cada una de esas cuerdas internas que dan música y sentido a nuestra existencia. Las cosas sencillas, amables y discretas forman día a día la orilla de nuestra vida, ahí donde yacen en los días de tormenta y donde todas nuestras alegrías cobran sentido. Felicidad es saber apreciar las cosas sencillas de la vida

Hay un dato que me llama la atención, Google publicó hace sólo unos días cuáles son las búsquedas más comunes entre los usuarios. Entre ellas, la que casi siempre es tendencia es una en concreto: “¿cómo ser feliz?”. Ser feliz es cerrar los ojos y no desear nada más, y para ello, basta con que dejemos de medir la felicidad por el dinero que tenemos o dejamos de tener: sino por aquellas cosas sencillas que no cambiaríamos ni por todo el dinero del mundo. Todos nosotros tenemos más de una cosa que jamás cambiaríamos ni por la más increíble de las riquezas. La vida de tus hijos, tu pareja, tus hermanos… Y puede que hasta tus mascotas. Porque lo que nos dan y lo que les ofrecemos es un intercambio de afectos que no tiene precio.

Ahora bien, el problema de todo ello es que la vida, en ocasiones, no es nada fácil. Sabes, por ejemplo, que lo más importante para ti son tus hijos, pero debes cumplir una larga jornada de trabajo que te impide estar con ellos todo el tiempo que desearías. Te gustaría, sin duda, que todo fuera más fácil, y de ahí, que en ocasiones nos sintamos como perdidos ante tantas presiones, tantas obligaciones que día a día, nos alejan de lo que de verdad, es esencial. Por ello, quiero compartir con vosotros unos aspectos que pueden ayudarles en el día a día. 

Debemos practicar la humildad en nuestra vida, por que su encanto es una virtud que en ocasiones escasea en nuestra sociedad, pero cuando nos rodeamos de personas con esta sencillez,la humildad no es simpleza,sino sencillez en la grandeza. Llevar una vida plena y consciente es saber entender en qué momento de tu vida estás, y en sentir tu presente, el aquí y ahora. Hemos de ser conscientes de lo que nos dice nuestro corazón y de las necesidades que tienes a tu alrededor. Puede, por ejemplo, que trabajar más horas te de la oportunidad de tener más cosas, pero tú eres consciente de que a pesar de todo, prefieres invertir ese tiempo en tu familia. Vivir una vida plena es comprender también que cada esfuerzo vale la pena, porque cada cosa que haces te hace feliz y ofrece felicidad a los tuyos. Si no hay reciprocidad no hay plenitud. Mira tu vida cómo si fuera un círculo: si no hay equilibrio contigo mismo y lo que te rodea, será difícil disfrutar de esa felicidad.

No todas las personas saben disfrutar de las cosas sencillas que les ofrece la vida. Tal vez porque son incapaces de verlas, otras porque no las aprecian y se inclinan más por el apego material, por la satisfacción inmediata, esa que no perdura…  Respira, ama, sé feliz, disfruta de las cosas sencillas de la vida… Esto es lo único urgente, lo demás, aunque no lo creas es secundario. Disfrutar del placer de lo simple es una actitud que muchos cultivan porque ya disponen de una adecuada paz interior y sin artificios. El goce de lo simple les llega a algunos después de un largo recorrido donde de pronto, hacen acto de conciencia y descubren placeres que antes no habían tenido en cuenta como por ejemplo : El placer de las buenas amistades. De un buenos días y una caricia inesperada.De ese viento embriagador después de una tormenta. De un sol que se hunde en el océano en un silencio absoluto. De un despertar de domingo sin ninguna preocupación en la mente…etc, etc...

Finalmente,no olvides que el placer de lo simple es una actitud y no dudes en practicar esta sencillez de pensamiento y emociones en tu día a día, porque cuando encontramos al final esa felicidad interna, ésta durará para siempre porque estará conectada a nuestro ser verdadero.

Feliz Navidad 2015.
23-Dec-15 6:16:25 AM

 

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