Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


el que lee..

marzo 5, 2016



Amo las letras, y a veces también las odio… La palabra es un don y también puede ser un arma.  Es como todo, depende para que se tome 
Sin embargo, cuando lo pienso bien, veo el universo tan grande que se extiende a través de las palabras, uno puede abrirse de formas impensables y dejar que fluyan hasta más allá de lo deseado… es difícil cuando así sucede porque la timidez, el pudor, el temor, la auto-censura no permite que se suelten las letras de esa forma… pero es bueno saber el alcance que pueden llegar a tener la expresión y el pensamiento.

Es ilimitado en cuanto a contenido, forma, alcance, y las maneras como puede transformarse mientras va andando… Somos nosotros los limitados, realmente. Me doy cuenta de esto a cada instante. Uno no dice o no puede decir todo, todo lo que le pasa por la mente.  Y no porque no pueda, la mayoría de las veces es porque no quiere, realmente.

Me pregunto : ¿Cómo romper con esa limitación auto impuesta?. Bueno, la respuesta es que se puede pensar lo que se quiera, y luego expresarlo de la forma más elevada que se pueda, sin arrastrarse en lo pedestre,  ¿a quién le interesa lo pedestre?.  Interesa lo delicado sin llegar a ser complicado, lo que tiene alguna mínima elaboración en el camino, lo que es procesado, o más bien que se puede procesar.  Esto último es lo más interesante.  Más que lo que ha sido digerido, interesa lo que por sí mismo se puede digerir y crear al leer. Esta es la gran diferencia entre una lectura cualquiera y la literatura propiamente dicha. Esta última nunca se agota con la lectura, cada vez da origen a nuevas elaboraciones.

La palabra como arte se va construyendo a medida que aparece, y el lector mientras más participe de esa creación queda más atrapado y sumergido en el mismo proceso que dio origen a esas palabras. Por ello el goce no solo estético sino también recreativo.  Cuando no nos dan todo sino que nos dejan participar, nos toman en cuenta y andamos a la par.

Por ello, agradezco aquellas palabras que en su momento me dijeron: no es cuanto leas, es lo que leas. La importancia reside en la calidad.  Por ello leer buenos libros nos forma y no solo nos instruye, abre también nuestra capacidad de pensar, y extiende a la par del autor nuestros pensamientos, y nos hace partícipe de ellos…, cuando el autor es: bueno, cuando el autor comunica realmente, sucede la magia.

Quizá por ello el que lee, muchas veces termina también escribiendo, es en este orden que sucede, buscando un canal de expresión a los pensamientos.
 

diálogos

marzo 3, 2016



La muerte es otra ilusión, una de las tantas con que convive el ser humano, ¿me ves muerto?, no verdad, la idea de la muerte es dejar de existir, yo todavía existo, existiré siempre. Si quieres hablarme sólo tienes que llamar y vendré. – Lo sé…, ahora lo sé.

Me pregunto : como lograr para hacer que un poema pueda sintetizar la existencia misma de Dios..? Me contesto : Porque Dios está en la palabra, sólo debes aprender a encontrarles el alma.

Cuando miro las estrellas reflexiono en como se las arregla Dios para que todo funcione tan perfecto habiendo tantos universos, luego me respondo :No creo que le quite tiempo, él es cada uno de esos Universos.

Ésta es la nostalgia: morar en la onda y no tener patria en el tiempo. Y éstos son los deseos: quedos diálogos de las horas cotidianas con la eternidad. Y eso es la vida. Hasta que un ayer suba la hora más solitaria de todas, la que sonriendo, distinta a sus hermanas, guarda silencio en presencia de lo eterno. 

No puedes esperar hasta que Dios llegue a ti y te diga: yo soy un Dios que declara su poder carece de sentido. Tienes que saber que Dios sopla a través de ti desde el comienzo, y si tu pecho arde y nada denota, entonces está Dios obrando en ti.
 

diálogos con “mi eternidad”

marzo 3, 2016



Ésta es la nostalgia: morar en la onda y no tener patria en el tiempo.Y éstos son los deseos: quedos diálogos de las horas cotidianas con la eternidad. Y eso es la vida. Hasta que de un ayer suba la hora más solitaria de todas, la que sonriendo, distinta a sus hermanas, guarde silencio en presencia de lo eterno. “No tener patria en el tiempo”, no tener apegos ni moradas, no tener pie asentado en una falsa realidad. ¿Cuál verdaderamente es esa ansiada realidad? ¿la que pisamos, la que vemos? o es aquella que siente nuestra alma cuando desgarrada por el sinsabor del cuestionamiento, viudo de respuesta, mudo de razón, vaga ante los escasos atisbos de lucidez , y a los cuales solo llego mediante un paso de silencio sepulcral.

Ante los diálogos con “mi eternidad”, que es distinta a la de cualquier lector, ésta varia según la distancia que los separa de la tierra, mi eternidad alcanza confines a los cuales no puedo llevar a ningún mortal, no podría, me balanceo en las preguntas que sin dirección ni propósito se disparan de mi mente, cuanta eternidad hay en la mía. (¿se entiende?) cuanto de todos los universos que me habitan, laten dentro del mío propio, si sólo llego a ellos cuando me invade el silencio más absoluto, cuando siento que la locura esta a ras de mi mano, cuando me dejo arrastrar por la entropía de mis percepciones, como si la garra del más feroz de los hoyos negros me atrapará y me escupiera en un estado de paz no esperable, tanto que me hace llorar, tan grande que no quiero volver, tan profundo que me deja ciego ante el mundo.

Querida Alma, tú sabes y comprendes; y que yo no pueda ni por un segundo ver las cosas a partir de ti misma, tal como las imagino vistas por ti, que no pueda tener la inteligencia del otro… en todo caso, volveré fortificado al seno de mis intrincaciónes sin fin, preparadas desde hace mucho tiempo. Sabe Dios qué intervalo separa el poema del «viraje decisivo» del advenimiento de nuevas condiciones, yo sigo estando muy rezagado; sabe Dios si puedo todavía efectuar semejantes cambios, ya que las fuerzas continúan abusando de sí mismas y agotándose en los mayores malentendidos. Por eso me había prometido un número indescriptible de cosas de esta disposición al fin justa y llena de ternura con respecto a una naturaleza humana.

Quién no se cuestione no puede caminar por un sendero de búsqueda, sin el cuestionamiento no hay solución, si no hay cuestionamiento no hay como resultado una verdad. Por último agregar, me subyuga la fatuidad en que la humanidad se duerme ante el verdadero diálogo, ante aquel diálogo que sólo se da con uno mismo, no con la mente, no con el pensamiento, sólo con nuestra alma, aquella que no tiene voz audible, aquella que mora en el más profundo de los silencios, en el más profundo de los vacíos. Ese dialogo que nos dejará ineludiblemente satisfechos, con una plenitud que durará segundos, pero esos escasos segundos valdrán por mil eternidades de sueño.
 

¿que quiero yo...

marzo 1, 2016



Hoy me  pregunté, ¿que quiero yo para vivir?, y la lucha comenzó…, hay tantas cosas, (soy tan ambicioso), quisiera desaparecer en la vida para ser en cada cosa que veo, quisiera poder brotar en el verde y morir cada tarde en los pies del día, quisiera convertir mis deseos en quietud, despertar en las palabras para que fueran más explicitas, quisiera no tener rostro para que acaricien mi alma. Quisiera tener menos capacidad de amar y poder empinarme hasta donde duerme el desapego y empaparme las manos, los ojos y el pensamiento con él.

Quisiera…, quisiera ser poeta de los muertos, escribir poemas a los vivos, desarmarme en cada verso cuando estos logran escaparse de mis dedos, ser matriz de todos mi silencios para alcanzar esos mundos que por tanto ruido, no me permiten encontrar el camino.

En lo material?, bueno ahí quisiera tener una casa estuviera perdida en algún cerro nevado, con árboles inmensos, piedras vivas y arroyos solitarios, sin humanos cerca, bueno, tal vez uns sola mujer, de esas que no existen porque son infinitas, de esas que te escuchan en silencio, que se meten en tu alma por los ojos, que sin palabras mantienen contigo…, conversaciones eternas. Si, con esa mujer sin rostro con el cual converso, una que de profundo, me arrastre con ella con su fuerza.

Que mis hijos, me visiten de tanto en tanto y quedarme en paz por saberlos completos e íntegros, como dos pinos eternos en un bosque sin tiempo. Quiero si, un montón de animales, ojalá de dos y cuatro patas, los que tienen muchas me dan nervios y los que se arrastran me espantan. Mucho papel, tinta color sepia y una pluma. Un cajón lleno de sueños y un canasto de esperanza, para ir sacándola de a poco, muy lentamente, ¡para que nunca se acabe!, y regalársela al mundo cuando este muriendo de tedio.

Por último, lo que quisiera para mi, es ser más humano, menos animal, y aprender a vivir sin cargar en mi espalda; la vida de los que sufren, el dolor de los que mueren por iniciativa propia, y los recuerdos, con eso, podría ser por fin, como el aire, ser en cada cosa que veo, o tal vez…, ser el brote minúsculo en un tronco viejo, de un eterno árbol.

He dicho...
 

Un regalo para todos los enamorados.

marzo 1, 2016




¿Me preguntas si te amo?, me ruborizo de pensar en la forma en que te amo, me avergüenzo de los pensamientos que lascivos se pasean por mi mente, ¿y tu me preguntas si te amo? ¡Ay Dios! si más que el tiempo y que la esencia …, más aún que la distancia que me aleja, más que todas las muertes que nos llevan la ventaja, más mucho más que mil vidas y vivencias ¡¡Yo te amo…!!


Amarte más…, ¡no puedo!, no me cabe más amor del que me mueve. Me diluyo, me disuelvo entre tus manos, se me hace espanto lo espantable al no tenerte. Tanto duele el amarte, de la forma en que te amo, que al no estar entre mis brazos, más quisiera yo la muerte.De silencios me alimento, al no tenerte, se laceran mis muñecas de tanto dibujarte, se me arranca el juicio, lo coherente de la idea, lo poco de cordura, se me arranca.

Si quisiera ser en ti, ¡como racimo de uva fresca!, reventar gajo a gajo entre tus labios dando paso a torrentes de licores embriagantes.
Quisiera esparcirme y diluirme en la textura de tu lengua dilatarme, desaparecer en cada corte agudo de tu cuerpo.Que daría, que daría por ser agua, néctar y almíbar de tus ojos, de tus labios…¡alimento!.Perderme en ti en los silencios más morbosos de tu mente, perderme, perderme por siglos, perderme en ti…, hasta el fin de los tiempos.

¿Que se apague el universo?, ¿Que el mundo entero se desplome cuando a tu encuentro me abandone?¡Que los mares me coman con sus fauces! ¿Que me importa, si te tengo?. Celos, ¿Si tengo celos? Tengo celos de todo lo que tocas, del bello que te cubre, la piel que te sostiene,  de las lágrimas que lloras y las que guardas egoísta, gotas que caen sin control por ese rostro que es más mío por amarlo, que tuyo por tenerlo.

Me avergüenzo, sí, me avergüenzo de tener celos de la sabana que te cubre cada noche, del calor que brota de tus manos, de lo mirado por tus ojos, lo tocado por tu tacto, del silencio que acaricia tu mente ¡Ay amor!, ¿Y tu me preguntas si te amo? ¡Ya no cabe más amor en este cuerpo!
 

Análisis de la pobreza..

marzo 1, 2016



A veces…,Me balanceo en mundos pasados, en sensaciones y palabras, en colores, ecos, en un tacto ajeno, pero tan mío… Me deslizo en senderos que me llevan por profundidades que despiertan las sombras de mis pensamientos, son tan profundos que me abismo en ellos, no quiero salir porque me hablan en susurros lo que ningún mortal en esta vida, ha dicho. Y recorro las ideas y las ideas me acarician, y hablo y me hablan como si fuera éste el último día, como si no hubiese otro. Y comprendo todo, tan claro, tan nítido. No hay muertes, ni distancias, ni pasados…, no hay diferencia entre lo que fui y lo que soy, soy la misma que seré. Y la hierba que mis manos acariciaron, la tierra que vistió mis pies, el agua que sació mi sed, la que untó mis labios…, no es otra que ésta, y será la misma de un mañana que no existe.

El pestañeo de mis ojos aumenta ante la terrible y cruel desigualdad que domina el mundo, y ese pestañeo me causa dolor. Me causa un profundo y podrido dolor. Aclaro, no me molesta la riqueza, por el contrario, me siento feliz por ver gente adinerada con ojos de alegría, me gusta ver a la gente feliz. La vida siempre es más fácil con un poco más de dinero, no digo que haga la felicidad pero como dice el dicho, por Dios que ayuda. Yo lo disfruto cuando está, no lo lamento cuando se aleja. (Si ponemos atención veremos que todo se mueve tan cíclicamente, con un ritmo casi imperceptible. Sin embargo lo que sí me molesta es ver el hambre en la cara de un niño, eso me pone de mal humor. Observar el rostro de un anciano pidiendo dinero en un semáforo y ver tantos rostros indolentes en sus autos lujosos, eso, eso me desagrada. Ver a un hombre de igual edad que el anciano mover la cabeza con desprecio, eso me provoca nauseas, ¿no se da cuenta que podría ser él? No hablo de un borracho ni de un hombre joven que podría estar trabajando, ¡hablo de un simple y miserable anciano!. Ese viejo ya debería tener un descanso, ¿no lo creen?, estar en un “hogar”, en una cama abrigada, con un plato de sopa caliente, pero NO, ESTA PARADO EN UNA CALLE FRÍA, CON SU ROSTRO ARRUGADO DE VEJEZ Y DESALIENTO, PIDIENDO UNA MONEDA PARA TAL VEZ, COMPRAR UN PEDAZO DE PAN. TAL VEZ ENFERMO, CON POCO ABRIGO, CON LOS ZAPATOS ROTOS.

Muchos de nosotros llegamos a una casa con calefaccion, con la mesa servida y la comida humeando, cuando pienso en la pobreza y miro eso, me cuesta respirar y pienso, ¿qué puedo hacer?, busco respuestas. No las encuentro, solo más imágenes dolorosas y una desigualdad que quiebra el silencio y descose mi paz. ¿Qué es la pobreza? ¿Cómo se mide? ¿Quiénes son pobres?. Definir y medir la pobreza y calcular el porcentaje de pobres de un país o de una región, no son sólo cuestión de números y promedios, la pobreza es un mundo complejo y complicado que requiere un análisis claro para descubrir todas sus dimensiones. Los seres humanos somos fundamentalmente diversos.No se puede trazar una línea de pobreza y aplicarla a rajatabla a todo el mundo por igual, sin tener en cuenta las características y circunstancias personales. Existen factores geográficos, biológicos y sociales que multiplican o disminuyen el impacto de los ingresos en cada individuo. Entre los más desfavorecidos hay elementos generalmente ausentes, como educación, acceso a la tierra, salud y longevidad, justicia, apoyo familiar y comunitario, créditos y otros recursos productivos, voz en las instituciones y acceso a las oportunidades.

Ser pobre,no significa vivir por debajo de una línea imaginaria de pobreza, por ejemplo, un ingreso de 2 Euros por día o menos. Ser pobre es tener un nivel de ingresos insuficiente para poder desarrollar determinadas funciones básicas, tomando en cuenta las circunstancias y requerimientos sociales del entorno, esto sin olvidar la interconexión de muchos factores.Para buscar ejemplo: Las grandes disparidades en el nivel de libertades que hombres y mujeres disfrutan en distintas sociedades. Además de la disparidad (entre los dos sexos) en el nivel de ingresos o recursos, existen otras esferas de diferencias como la división de las tareas en el hogar, el nivel de educación recibida o el nivel de libertades que disfrutan los diferentes miembros de una misma familia. La manera en que un individuo debe presentarse y es aceptado en la sociedad -el vestido, la apariencia- limita y condiciona sus opciones económicas, un fenómeno que puedo calificar como una “vergüenza social”. Más que medir la pobreza por el nivel de ingresos que se perciben,yo recomendaria calcular lo que ese individuo puede lograr hacer con esos ingresos para desarrollarse, teniendo en cuenta que esos logros varían de un individuo a otro, de un lugar a otro.

No tendría explicación, de otra manera, la existencia de bolsas de pobreza en los países ricos entre gente de ingresos medios. Sin embargo, en los barrios marginados de Estados Unidos, el bajo nivel de educación, los servicios precarios de salud, la falta de asistencia de servicios sociales y la amenaza del crimen violento, hacen que la calidad de vida (medida en longevidad, mortalidad infantil, salud, educación, seguridad) de personas de ingresos aceptables viviendo en una sociedad rica sea comparable, e incluso inferior, a la de muchos pobres del resto del mundo.

El análisis de la pobreza debe estar enfocado en las posibilidades que tiene un individuo de funcionar, más que en los resultados que obtiene de ese funcionamiento, la desigualdad es un problema con múltiples facetas, como la pobreza. La globalización no se puede rechazar de plano ni aceptar sin serias críticas. Hay que preguntarse en qué proporción está beneficiando al mundo. Porque si la ecuación es 90 por ciento para los ricos y 10 por ciento para los pobres es una cosa, si la relación es 70-30 ó 60-40 es otra muy diferente.
 

Adorada e imperfecta humanidad..

marzo 1, 2016



Mordaz y alegre se ha vuelto mi lengua, como si fuese una rosa salvaje que atrapa con su color y hiere con sus espinas, mordaz se ha vuelto mi pensamiento ante la locura del mundo, ante la mía, ante el desatino del hombre, ante el mío.Vago entre ideas e ideales absurdos, entre la pobreza que me hiere olerla, ante la riqueza tan desproporcionada, ¡tan desproporcionada!. Ambos bailan como payasos incoherentes ante mí, los miro desde una orilla, no permito que me toquen, me haría débil. Mordaz y alegre se hacen mis pasos, mordaces e indulgentes cuando respiro  a los que me circundan, alegres cuando estoy solo. Necesito escapar del mundo ¿Me estaré convirtiendo en un animal salvaje?, tal vez, no me sorprendería nada, me abismo en una rara ceguera luminosa,creo que esa rara ceguera me esta dejando ciega la palabra. Ésta es la nostalgia: morar en la onda y no tener patria en el tiempo. Y éstos son los deseos: quedos diálogos de las horas cotidianas con la eternidad. Y eso es la vida. Hasta que de un ayer suba la hora más solitaria de todas, la que sonriendo, distinta a sus hermanas, guarde silencio en presencia de lo eterno.

No puedes esperar hasta que Dios llegue a ti y te diga: yo soy Un Dios que declara su poder carece de sentido. Tienes que saber que Dios sopla a través de ti desde el comienzo, y si tu pecho arde y nada denota, entones está Dios obrando en ti.

Entre los miles de adolecimientos que padece el quehacer cotidiano de la humanidad, es la perentoriedad de saber quien es, y como somos cada uno de los que formamos este universo en la búsqueda amatoria lo que nos lleva a querer descubrir de manera pronta la aceptación del mas cercano encuentro, y de eso se derivan otras incertidumbres como, buscar y encontrar al mismo tiempo el amor y el desamor dos regidores absolutos de nuestra existencia. 

Quien encuentra el amor altera la luz del día, y quien no encuentra mas que el hueco de ese amor, altera la noche y despierta cuerpos. El amor es un sentimiento diverso y complejo que viste hasta las piedras que se confunden con sabanas de color de rosa, con la mezcla de las olas bravas de un mar comodino.

Lo triste, lo insensato y lo amoral de tanta búsqueda es olvidar los detalles que revisten a los desamparados, es no medir el tiempo y el dolor de los indigentes del amor, de ese amor que atemoriza pero que esta ahí, dando toda su luz, aunque esa luz no sea la esperada, de ese amor que hace que el presente desconfíe del futuro…

Creo que buscamos ese amor que nos haga confundir las piedras con sabanas de seda tan desesperadamente, que nos aferramos a cualquier tronco que se acerque flotando en las aguas de la vida, lo tomamos, acariciamos y le preguntamos ¿eres tú?, luego lo dejamos ir al darnos cuenta que…, es solo un tronco. La verdad es que el amor, como lo conocemos, es imperfecto, y gracias a eso existe y podemos existir en él, ¿cómo sobrevivir a un amor que lo contiene todo?, ¿que nos sublima completamente? ¿que nos eleva y hunde, que nos arranca la vida con su perfección por el solo hecho de ser imperfectos?, (lo de imperfectos es sólo porque no nos hemos dado cuenta que realmente, en nuestra esencia, ¡¡somos perfectos!!, pero como vagamos en nuestra personalidad, permanecemos en esa adorada y sutil imperfección).

Conoceremos ese perfecto amor, solo cuando nosotros seamos perectos recipientes que sea capaz de contenerlo. En resumen, nuestra adorada e imperfecta humanidad, tomada en el sentido individual, nos abraza a tal punto que morimos presintiendo lo que jamás tocaremos.
 

simplemente, “Comprender”

marzo 1, 2016

unos ojos tan bellos que  tienen tanta tristeza


Cuando partí con esta pagina web lo hice pensando en tener un diario de vida, una bitácora de mis reflexiones,  un lugar donde dejar algo de mi poesía, algún material espiritual que fuera de provecho para el resto. Pienso que de pronto se me pierde el rumbo. Por qué?, te afanas tanto en buscar lo que a otros ha de servir que se te agota el tiempo para lo que tu necesitas.

Este debe ser una pagina web de lo que yo soy. Llevo tantos años buscando el sentido de las cosas, buscando respuestas a interrogantes que no me permitían ser feliz, siempre faltaba algo aún teniéndolo todo…, algo intangible, algo que no te da el dinero, el poder, ni siquiera el amor. Algo que no se toca pero se siente, se siente tan fuertemente que te aplasta.

Con el tiempo y después de mucho caminar descubrí que lo que buscaba era de una simpleza que casi cegaba, yo sólo debía “Comprender“, ¡simplemente me faltaba comprender!, no era aprender, estudiar o leer cientos de libros, no era seguir un maestro o pasar por todos los grados de una escuela, no era leer los libros de ocultismo más profundos que llegasen a mis manos. Jaja, por Dios, si era simplemente, “Comprender”

Comprendí que no me serviría leer a otros, serían sus vivencias, sus palabras, sus descubrimientos, su verdad, no era nada mío, ese conocimiento era prestado, del autor, del personaje, del artista,  pero aún así, estudié, leí, escuché y seguí a quién me pareció más culto, inteligente, profundo o reflexivo que yo, después de eso, una vez más, nada en mí había cambiado, ¡no me sirvió!. Debo reconocer sí, que algo cambió en mí, me permitió conocer la belleza que se esconde tras una humanidad que veía sumida en una tenue decadencia, la magnificencia de la palabra, la armonía en la pintura, los caminos por los cuales es capaz de llevarme la música. Aprendí a llorar con un concierto para dos violines de tchaikovsky,  a exultar fuerza con un paganini, Dios, me maravillé una y otra vez con cada pieza de arte o literatura, las viví y fui en cada letra, color y movimiento. El mundo se volvió admirable ante mis ojos. De una manera irrompible, la vida tomo sentido.  Y así ha sido hasta ahora.

Pero curiosamente las cosas se han ido dando de una manera extraña, esta web de pronto se me escapa de su concepción original, programar los escritos, las lecturas, responder, en fin…, el rodar que te envuelve. Por lo tanto y después de toda esta reflexión pienso que trataré de volver a lo que fue inicialmente; un rincón de reflexiones, algo de mi más íntimo espacio. Lo que soy yo, en mi más pura esencia.
 

Sigo preguntándome,

febrero 29, 2016




¿Por qué pensamos?, ¿que es el pensamiento? somos nosotros parte de ese pensamiento, o simplemente se pasea en nuestra mente como un elemento más de los tantos que nos conforman? ¿podemos pensar en algo que no hayamos pensado con anterioridad y por lo tanto no existe para nosotros?, como traeremos una imagen que no es conocida por nuestra mente, una que jamás hemos visto, por lo tanto desconocida?

Son tantas las preguntas que nacen de ese sólo y único elemento, y hay tantos…, Qué es el temor, que es la imaginación, por qué deseamos…., por qué algunos seres humanos se preguntan tanto y otros tan poco… porque algunos sufren desde su nacimiento y otros lo tienen todo… hay tanto que preguntarse. Tanto que buscar.

La verdad es una tierra sin senderos. El hombre no puede acercarse a ella a través de ninguna organización, de ninguna secta, dogma, sacerdote o ritual, ni a través de algún conocimiento filosófico o técnica psicológica. Tiene que encontrarla a través del espejo de las relaciones, a través de los contenidos de su propia mente, de la observación y no a través del análisis intelectual o la disección introspectiva. El hombre ha construido en sí mismo imágenes como una valla de seguridad-religiosas, políticas, personales. Estas se manifiestan en forma de símbolos, ideas, creencias. La carga de estas imágenes domina el pensamiento del hombre, sus relaciones y su vida diaria. Estas imágenes son la causa de nuestros problemas ya que dividen a los hombres. Su percepción de la vida está moldeada por conceptos ya establecidos en su mente. El contenido de su conciencia es su entera existencia. Este contenido es común en toda la humanidad. La individualidad es el nombre, la forma, la cultura superficial que él adquiere a través de la tradición y el ambiente. La unicidad del hombre no reside en lo superficial sino en la libertad absoluta del contenido de su conciencia, la cual es común en todos los seres humanos. Así él no es un individuo”

Cuando el hombre se vuelva consciente del movimiento de sus propios pensamientos, verá la división entre el pensador y el pensamiento, el observador y lo observado, el experimentador y lo experimentado. Descubrirá que esa división es una ilusión. Sólo entonces hay pura observación en la que no existe sombra del pasado ni el tiempo. Este eterno “insight” trae consigo una profunda y radical mutación en la mente. La negación total es la esencia de lo positivo. Cuando hay negación de todas esas cosas que el pensamiento ha ocasionado psicológicamente, solo entonces hay amor, que es compasión e inteligencia.

Entonces entendemos como pensamiento una forma de prisión, si pensamos estamos atados a ese pensamiento, a esa forma a esa condición. Dicen que debe haber una negación total de lo ocasionado por el pensamiento, ¿cómo? llegando a la ausencia de éste? y como dejaremos de pensar?, en la ausencia de ese algo esta la cabida para un otro, entonces…, recién ahí cabe la comprensión.

Desvaríos, seguire en esto…

Sigo preguntándome, sin saber si es mi mente la que se pregunta o si soy YO.
 

Sería...

febrero 29, 2016



Sería fantástico si de pronto olvidara como me llamo, o como camino por las enrejadas mañanas de invierno, olvidar el verde de los campos estivales, de aquellas noches refulgentes de estrellas, del olor a café, a mango recién cortado, el olor a la tierra cuando los campos están recién regados, al verde profundo de las hojas en brote. 

Sería grandioso olvidar a mis muertos, también a los vivos para así no tener apegos, ni lagrimas, tampoco risa…, ser como el aire, sin raíces ni cimientos.Sería grandioso pararme en las esquinas de una vida cualquiera y oler sus días, amasar sus tristezas hasta convertirlas en pan fresco, peinar mi pelo con rebeldía, mojar mis pies en las orillas de un río limpio, atestado de piedras parlanchinas, esas que brotan en ríos sin nombre. Caminar descalzo por la tierra en siembra, tenderme en el pasto y ser festín de chinitas y hormigas en letargo.

Sería perfecto olvidar como beso, mi tacto y mi rostro, olvidar que existo, que he existido tanto, que existiré tanto más. Vestirme con paños de colores de esos que no hacen tanto daño, jamás con seda, nunca con pieles. Abrigarme sólo de besos cuando estoy enamorado y de lagrimas amarillas cuando tengo pena, me gustaría olvidar las palabras, lo que pienso y los ojos de los que amo, sería perfecto no saber de donde provengo, ser etéreo y sutil, tanto que pueda estar en todo, hasta no ser nada.
 

Carta.

febrero 29, 2016

Querida alma mia, heme aquí al término de un largo, ancho y duro período, con el que caduca cierto futuro que no había sido fuerte y religiosamente alimentado, sino torturado hasta el aniquilamiento (algo en lo que, poco más o menos, soy inimitable). Si a veces, durante estos últimos años, había podido disculparme so pretexto de que algunos intentos por asentarme más humano y naturalmente en la vida fracasaron porque las personas concernidas no me habían comprendido, y me hacían sufrir interrumpidamente violencias, injusticias y prejuicios, precipitándome así en tan gran desasosiego, resulta ahora que después de meses de sufrimiento me encuentro orientado de muy diferente manera: teniendo que reconocer que, esta vez, nadie puede ayudarme. 

Y aunque alguien viniera con su alma más inocente, más inmediata, y encontrara su referencia en los mismos astros, aunque me soportara a pesar de mi torpeza y rigidez y conservara su pura e infalible disposición para conmigo; aun cuando el rayo de su amor viniera a estrellarse diez veces en la turbia y densa superficie de mi universo submarino, todavía sería yo capaz (lo sé ahora) de empobrecerlo en el seno de la abundancia de su ayuda renovada sin cesar, de encerrarlo en el irrespirable dominio de una ausencia total de ternura, hasta el punto en que, vuelto inaplicable su auxilio, pasara él mismo de la plenitud a la marchitez, hasta dar en una siniestra decadencia.

En resumidas cuentas, he experimentado muchas cosas durante estos acontecimientos; por el momento sigo constatando esto: que una vez más apenas si estaba a la altura de una tarea pura y alegre, en la que la vida, como si nunca hubiera tenido conmigo malas experiencias, volvía a venir hacia mí, misericordiosa. Desde ahora está claro que también ahí he vuelto a fracasar y que, lejos de avanzar, repetiré un año más este curso de dolor; y que cada día encontraré inscritas en la negra pizarra las mismas palabras, cuya triste flexión creí haber aprendido hasta el agotamiento.

Lo que tan radicalmente iba a cambiar mi angustia comenzó con muchos, muchos escritos,ligeros como brotadas del corazón: que yo sepa nunca he escrito otras parecidas.  En dichos escritos (cada vez lo comprendía mejor) ascendía una petulancia irresistible, como si me encontrara ante un nuevo y pleno brote de mi más peculiar esencia, que, liberada desde entonces en una comunicación inagotable, se esparcía por la vertiente más alegre al tiempo que yo, escribiendo día tras día, sentía su feliz corriente y el incomprensible reposo que le parecía  preparado del modo más natural en un alma capaz de recogerlo. 

Mantener pura y transparente esta comunicación y, al mismo tiempo, ni sentir ni pensar nada que se encontrara excluido por ella: eso fue lo que de una sola vez, sin que yo supiera cómo, llegó a ser la medida y la ley de mi actuar, y si jamás hombre alguno interiormente agitado pudo sosegarse, yo mismo lo fui con esos escritos. Esta ocupación diaria y mi relación con mi escritura se me hicieron sagradas de una manera indescriptible, y desde entonces se apoderó de mí una confianza enorme, como si hubiera al fin encontrado una salida a ese penoso estancarme en circunstancias continuamente nefastas. 

Hasta qué punto estaba entonces comprometido en cambiar, podía notarlo igualmente en el hecho de que incluso las cosas pasadas, cuando se me ocurría contar algo de ellas, me sorprendían por el modo en que reaparecían; si, por ejemplo, se trataba de épocas de las que a menudo había hablado anteriormente, hacía hincapié en aspectos inadvertidos o apenas conscientes, y cada cual adquiría, por decirlo con la inocencia de un paisaje, una visibilidad pura, una presencia, y me enriquecía, formaba parte de mí mismo, tanto y de tal modo que por primera vez me parecía ser dueño de mi vida, no por una adquisición, por una explotación, por una comprensión interpretativa de cosas caducas, sino por esta misma nueva veracidad que se esparcía también a través de mis recuerdos.

Tuyo.

Patricio.
 

Querida Amiga.

febrero 27, 2016




Es verdad, desde tan joven busco, ¿qué? El sentido de todo, ¿será eso mi centro…?, y pregunto ¿qué es el centro?, ¿existe?. Existe un punto que lo resume todo, me refiero a toda la comprensión?, a veces pienso que no, creo que es un mar, una red, un cielo extenso y lleno de matices que contiene, a medida que te expandes en él, toda la comprensión de la existencia. Sí, me paseo por la física, la astronomía, la ciencia y la espiritualidad, porque amo todas esas materias, siempre ha sido así, pero además de eso, es  porque mientras más sabes  te das cuenta que menos comprendes.  Y al mismo tiempo, como un juego raro la verdad va apareciendo agazapada algunas veces, y otras, brillantes y cegadora en cada una de esos caminos. No creo que la comprensión de un todo o de “mi todo” esté sólo en sumergirme en una espiritualidad , sea religión o corriente espiritual. En todas he encontrado profundidad, más o menos, pero todas me aportan algo que me ha servido como herramienta para seguir caminando.

A veces me paseo por caminos fangosos que me tragan, así es, me metí en ellos porque vi una flor apareciendo de entre el barro y pensé, cómo pudo suceder eso si todo es tan perfecto, bello y en la más estricta armonía, y llevada por la curiosidad navegué en ese fango y llegué a la flor, la olí y descubrí una parte de la verdad, sí, incluso en el mismo barro está. Y así he ido comprendido como se da ese todo…, en maravillosos fractales que te dejan ver trozos de una totalidad.

Ya no puedo (qué más quisiera) quedarme con la imagen que tenía de Dios, imagínate, partí con una imagen!.. qué más no quisiera que morir en mi propia luz, pero primero debo serlo y no creer que lo soy, y eso no es tarea fácil, busco, camino, me adentro en mis llanos, mis cuevas y montañas, todas dentro de mí, y quiero, no, necesito más, porque es tanto lo que veo y llega a mí, que no puedo detenerme.

Y así la vida avanza en mi interior. ¿Sabes?,  hace unos días observe  en medio de la inmensidad del cielo,una noche estrellada y silencio, y fue una grandiosa,  y en esta, sin prisas, sin ruido, ¿te das cuenta?, todo va siempre avanzando como los caminos que forman las  venas de la hoja de un árbol, todas llegan o están conectados a un centro.  Pero no hay que perder de vista el horizonte, es el centro de la hoja, no del cosmos, ni del ser humano. Cuando nos damos cuenta que estamos unidos por hilos, una esquina te lleva a otra y así debes seguir en movimiento.

Puedo contarte que lo más importante que me ha sucedido este año, es que encontré la puerta, sí, esa por donde sales desde tu interior a lugares y mundos insospechados, ¿cómo podría haberlo hecho sin buscar algunas herramientas que me ayudaron a preparar la tierra?, (llegué a ella por la geometría, imagina!!) Tengo la certeza que todo está en tu interior, (en el de cada ser humano, no hay duda de eso)  pero así mismo, todo está conectado con el “arriba” (como es arriba es abajo), y los hilos se unen, y la verdad aflora y para recoger los frutos debes sembrar, arar y preparar la tierra. Ahora veo cosas que antes no veía, y como no lo hacía, tengo que buscar el sentido de por qué me sucedió tal o cual cosa y una vez más una nueva verdad se abre ante mí, si sólo pudieras meterte en mi cabeza… o en mi corazón (no el de las emociones si no el de la luz) te asombrarías.

A medida que el tiempo avanza, si algo llega a mí, con sigilo lo tomó y  me paseo como un adolescente rodeado por todos los canalizadores, maestros, gurús, “escucho” los miro, pero por sobre todo ME miro y me pregunto; ¿hay algo que resuena en mí?, a veces sucede que sí y me quedo observando, degustando esa,  su verdad y tomo consciencia que en cada nueva cosa descubierta hay parte de LA verdad, no toda, sólo parte ya que ella está filtrada por ese ser humano, que es imperfecto, perfectible pero imperfecto todavía. Luego me recojo y vuelvo a mi YO, silente y observador, necesitado de su soledad, de la música del mundo para ser un poco mejor, del saberse consciencia ante todo. Consciencia en expansión.

En fin mi querida amiga, podría seguir por mucho rato contándote cosas, pero son sólo palabras, si no se viven (comprenden) no son una verdad, será la verdad de otro, muchas veces envuelta en papel de regalo o en una burbuja que al pincharla explota, sin embargo tu luz, tu comprensión, es tan sólo tuya, intransferible y única. No se puede pasar ni por maestros, ni canalizadores, gurús o líderes espirituales, insisto, esa es SU VERDAD y cada uno debe encontrar según su evolución, origen o destino, la propia.  La única, la tuya, la de tu merecimiento, la de tu trabajo, esa que está ardiendo en un rincón de tu corazón, esperando que alumbres con su llama el camino a seguir, pero siempre avanzando.

Uf me alargué mucho. Gracias por ser una lectora fiel, de tanto tiempo… gracias por aprender a ver mis imperfecciones y mis logros con cariño. Realmente gracias.

Mi deseo para ti y a todos a los que resuene esto, es que se mantengan como un canal brillante y sereno, donde otros puedan alumbrar su camino.  Todos lo somos, sólo hay que saber donde prender la luz. Que el temor no nos toque porque no puede, que aprendamos a ser humildes, pero realmente humildes, que la palabra sea sólo un remanso donde otros puedan descansar o hallar sentido,  que nunca sigamos a nadie más que a nuestra propia voz, ella siempre está.

Un fuerte abrazo y te deseo días de quietud .
 

¿Por qué somos así?

febrero 26, 2016



Si hay cosas que no quiero contarte, no es por egoísmo. Es por no querer hacerte daño. Es triste hablar de este concepto, pero si lo piensas bien, es así. Tratamos de salir a “flote” pisoteando a nuestros semejantes.  Nos obsesionamos por ser el mejor, por pasar por delante del otro, por tener más, pensando sólo en uno mismo. Somos capaces de destruir lo que sea, con tal de conseguir esa superación deseada. Si somos capaces de destruir un planeta, ¿de qué no seremos capaces? A veces pienso, por qué “patrón” nos guiamos. ¿Es que hemos perdido la conciencia? Será desconfianza, auto exigencias, o quizás nos sintamos sometidos a “programas mentales” lo cuales nos hacen que nos instalemos en una ceguera, sin observar que constantemente estamos haciendo daño.
              
Sólo con mirar hacia algunos temas como: religiones, políticas, sexo, guerras incomprendidas, abusos sin reparar en quienes, drogas, poder sin límite, dinero, juegos, etc. etc. Y si hablamos de familias y amistades, prefiero no hablar, todo son rencores, mal entendidos, intereses, etc. El ser humano por regla general es un ser inteligente, pero si no es educado y consciente de sus propios actos, pierde el control de sus ideas y acciones, haciéndonos cometer verdaderas atrocidades, que jamás podríamos imaginar.
           
Me inquieta mucho como cada vez somos más violentos. A veces soy yo, el que no puedo articular palabras. Experimento cómo quisiera decir algo, pero no sé, no puedo llegar a expresarme, quisiera decir algo, con tal de auto convencerme de las tremendas atrocidades que el mundo nos envuelve. Comprendo que en el viaje de la vida, no existen caminos llanos, todos son subidas y bajadas. Por eso para hacer nuestra vida soportable tenemos que acostumbrarnos a las injurias del tiempo y a las injusticias de los que nos rodean.
          
¡Oh Dios! ¿Por qué nos dejamos arrastrar por el mal?, y nos regocijamos de nuestro bienestar, contemplando a veces el sufrimiento de otros, experimentando un morboso placer. Esto nos hace perversos, inhumanos, violentos, haciendo que nuestras pasiones nos arrastren, nos dominen a través del rencor y la envidia.  Sé que ante todo lo dicho, no nos queda más remedio que seguir adelante, pero reconozcamos que es triste vivir en ese estado permanente y viendo que continuamente nos estamos haciendo daño.
           
A veces es necesario entender que ese sufrimiento que observamos, es un mecanismo que por naturaleza nos ayuda o debía de ayudarnos a sobrellevar esas situaciones que nos hacen daño. Pero, ¿Cómo desactivarlas, para poder continuar? No, no soy capaz de entender cómo funciona esta sociedad o cual es el fin al que deseamos llegar, pero sí, experimentamos una determinada angustia que sin remisión algunas nos  dejan sin argumento, repitiendo una y mil veces: ¿Por qué somos así?
           
Quizás ese sufrimiento que ya la vida nos adjunta por naturaleza propia, no sea suficiente y tengamos que vivir con ese “daño” que diariamente vemos ante nuestros semejantes.  Para conseguir sobreponerse a ese dolor que tanto nos invade es necesario no derrumbarse y negarnos a convertirnos en víctimas, haciéndonos que esos acontecimientos no nos hieran en nuestros sentimientos y ser capaces de responder a la pérdida de nuestro auténtico ser, consiguiendo de esa manera poder seguir adelante.
 

de la fragilidad de la vida

febrero 26, 2016



Todos tenemos miedo, incluso los que presumen de valientes. Nacemos con miedo a la vida y nos morimos con miedo a la muerte. Decimos, que si hay algo cierto en esta vida, es que todos antes o después, moriremos. Desde “el irse al otro mundo”, cómo nos apunta ese dicho, es como decir: Todos los ríos  conducen  el mar; igualmente la muerte también nos conduce a ese final trágico, que nos es otro que despedirnos de esta vida. Este es un tema que seguro nos apasiona a todos, sobre todo a  aquellos que son lo suficientemente conscientes de su propia existencia como para saber que un día dejaremos de existir.
             
Cuando perdemos a un ser querido, tenemos que aceptar tanto su muerte, como su vida; reconociendo, que aparte de sentir la tristeza de su marcha, también el agradecimiento por todo lo que nos ha dado mientras vivía. Por lo tanto, podemos celebrar su vida, alegrarnos de que haya vivido, recordando que esa persona sigue viva en nuestro corazón y que también nos ayudará a sobrellevar esos momentos.
            
Existe otro punto de vista referente al miedo a la muerte, y es el punto de vista evolutivo, que sugiere de ese “miedo a morir” considerado como algo natural, ya que el ser humano es creado para sobrevivir, reproducirse viéndose por tanto obligado a realizar ciertos actos antes de morir, pero su final es irreversible.
             
Esta toma de conciencia, nos puede plantear la siguiente pregunta: ¿Tomamos conciencia de la fragilidad de la vida, puesto que ésta nos ayuda a apreciar más los buenos momentos y las cosas sencillas que nos hacen sentirnos bien? Pues sí, la muerte, de un ser amado, nos devuelve la conciencia sobre nuestra propia mortalidad, siendo considerado como una perspectiva sobre lo que hemos perdido, y de ahí determinamos  lo que realmente somos y lo que para nosotros es “sagrado” en el sentido estricto de la palabra. Deberíamos pensar, sobre todos aquellos que sienten delirios de grandeza infinita, que algún día todo acabará y sentirán la pura realidad de sus vidas, completamente “desnuda” ante ellos, viendo cómo todo sucumbe ante sus pies, contemplando a su alrededor bajo una mirada perdida en el infinito y, con los ojos hidratados de lágrimas de frustración y tristeza, viendo como todo se acaba.
            
Es entonces cuando nos sentimos tremendamente humildes, esperando quizás algún epitafio, el cual nunca podremos leer, y esperando el deseo de que alguien nos recuerde, pensando sólo por el bien que hicimos en nuestra vida. A pesar de todo y después de todo lo dicho, ¿seguimos viendo a la muerte con miedo? Al principio ya lo había formulado: ¿Es el miedo a la muerte más grande que el miedo a un gran sufrimiento? Desgraciadamente seguimos pensando que sí, ya que si nos pusiéramos más insensibles, perderíamos el miedo a la muerte.
             
Si nos negáramos a asumir que la muerte forma parte de la vida: ¿seríamos capaces de amar?  Tenemos que pensar que sí; Amar es abrir el corazón y sentirse libre. El miedo a la muerte nos inhibe, y limita nuestra capacidad para amar. Hace que huyamos de lo inevitable, gastando nuestras energías para defendernos de ese miedo. Amar es estar presente y por tanto estar abierto a lo desconocido y conectado con uno mismo, junto con aquel que se nos fue. Todos dejaremos de existir algún día. Cada semana mueren un millón de personas en el mundo. Una de estas semanas será mi semana. No pretendo que este hecho me amargue la vida, aunque sería irresponsable por mi parte dejar de mencionar que debo tenerlo presente.
 

Vive la vida plena y gloriosa..

febrero 24, 2016



Compartir lo cotidiano, de ese buen vivir que enriquece, es lo que hace que mi vida tenga un sentido. Pensamientos y actitudes ecológicas. Como también acerca de la cotidianeidad y de las cosas de la vida, también facilita a un buen morir. Días pasados comentaba que me cambió la vida cuando descubrí que “pedir lo que deseaba” era mágico: ¡me cambió la vida! Esto de que adivinaran lo que yo quería era frustrante, me dañaba afectiva y emocionalmente porque nadie entendía porque no estaba contento, y qué es lo que realmente quería. Sólo bastó que lo verbalizara y la magia funcionó, ¡zas! …y se hizo la luz! Este simple y sencillo acto transformó mi vida y también la de los demás.

Fui educado para servir al prójimo, preocuparme por él, estar al “servicio de” los demás. Eso era lo social y culturalmente correcto. Toda esta creencia me tenía pasivo en mi comportamiento, y, por lo tanto esperaba ser adivinado en mis deseos y también acerca de lo que esperaba de los demás. Error…. Pedir era la orden, no caer en la soberbia de que todo tengo que hacerlo yo, caer en la adicción de la victimización. Les aseguro que hoy pido ayuda, pido consejo, pido cuanto se me ocurra, con una salvedad: estar dispuesto a que te den un SI o un NO.

Todas las cosas del universo van de lo sutil a lo manifiesto y regresan de nuevo. Tanto si se trata de la forma de una estrella o de una persona, el proceso es el mismo. Primero, existe la energía sutil. A continuación, se hace manifiesta y cobra vida. Después de un tiempo, la vida se acaba, pero la energía sutil continúa, bien volviendo al reino sutil, en donde permanece, o uniéndose de nuevo a las cosas manifestadas. El carácter de tu existencia viene determinado por las energías a las que te conectas. Si te unes a energías toscas, amar a una persona, odiar a un clan, rechazar una experiencia o condescender habitualmente en otra, llevarás una serie de vidas pesadas y encadenadas. Esto puede continuar durante un largo y aburrido tiempo. El proceder del ser integral es unirse a las cosas más elevadas Aferrándose a lo que es refinado y sutil, atraviesa los reinos refinados y sutiles. Si entra en el mundo, lo hace ligeramente y sin apego. De este modo, puede ir a cualquier lado sin dejar siquiera el centro del universo.

Al leer este texto quizás te digas que interesante tema para reflexionar.?

Darle trabajo a ambos hemisferios, al que cuestiona, al que necesita un fundamento o una explicación lógica. Luego viene el otro lado nuestro, al que no hacemos mucho caso porque tienes más relación con nuestro emocionar, con nuestro lado sensible. Te invito a integrar a ambos y llevar ese raciocinio al corazón. Te puedo asegurar que te sentirás más contigo, más contento y con menos cuestionamientos. El corazón no necesita al pensamiento, el corazón te conduce a un nivel sutil único, el del Amor.

Hay muchos que viven en "el aire y mirando el cielo", nuestra tarea es usar nuestra mente, cuerpo y espíritu para bajar cable a tierra y aterrizar esas posturas elevadas al servicio de nuestro prójimo empezando por nosotros mismos. Vive la vida plena y gloriosa que es tu verdadera herencia. No temas nada.
 

Día a día, paso a paso…

febrero 24, 2016



Aprender a vivir el día a día es un arte, siempre estamos tratando de vivir todas las cosas al mismo tiempo, las penas, las alegrías, las tristezas, la felicidad y el amor. 
Y por cada día que vivimos con todas esas mochilas que tanto nos pesan, dejamos de disfrutar la vida, la cual se supone deberíamos vivir en plenitud y en armonía. Ese día del que debiéramos disfrutar es HOY. Dejar las sombras del pasado y esperar pacientemente el futuro, todo llega, nada queda detenido, no vivir en forma apresurada pues así sólo viviremos con tristezas ya que no dejaremos paso a la felicidad. Aprende a vivir este día. -No habrá otro igual-

Nuestras mochilas siempre están y estarán en nuestras vidas, ya es hora de deshacerse de las las mochilas de recuerdos y del dolor que en su momento nos dejaron destrozados. Hay que saber tirarla, a un lugar donde no la encuentremos. O sea bien guardarlas en el fondo de nuestro corazón, porque no se puede vivir sin pasado pero de nosotros depende que ese pasado lo tomemos como experiencia y no lo hagamos parte de nuestra vida hoy mismo.

Dar un descanso a lo que quedó atrás y no fue grato para nuestra vida. ¿Para qué recordarle hoy? ¿Qué ganamos con ello? Mejor guardémoslo como en un rincón del alma… porque cuando pensamos en ello duele y aún lo sentimos en nuestra piel. ¡Olvidémoslo, eso fue AYER!

Siempre llevaremos con nosotras todas nuestras mochilas en las que guardamos alegrías, ilusiones, penas y todos los sentimientos que nuestro corazón un día albergó. Algunas son bonitas y llenas de amor, pero al fin y al cabo también son mochilas y también pesan. Y entre una mochila y la otra, vivimos la vida agobiadas por el ayer, miedosos por el futuro, con demasiado peso para nuestras vidas.

Debemos aprender a soltar, a dejar que nuestro día a día pueda ser vivido de a poco y lentamente, con una cosa a la vez. Si hoy estás feliz disfruta de ello, no temas, sólo vívelo, ya tendrás tiempo de buscar soluciones si algo sale mal; no te agobies pensando en el futuro. Lo que suceda el día de mañana es desconocido y eso puede asustar, pero hoy vives el día de hoy. Disfruta del día que estás viviendo hoy.

No llevemos todas nuestras cargas a la vez, no mires la carga del pasado ni la del mañana, porque te harán sufrir, nadie sabe qué no traerá el mañana, ¿para que sufrir por ello? Las cosas del pasado no la podemos cambiar, pero podemos aprender de ellas, sirven como lección de vida. Nuestras experiencias nos enseñan, y pueden servirnos en el futuro así como en el día de hoy.

¿El mañana? Quien sabe qué será del futuro. Nadie conoce el día del mañana. Aun no se ha escrito, no se sabe como será, así que mejor no te angusties por el mañana, vive un día a la vez, serás más feliz así, y tus cargas serán mas livianas.

Lo único que debe contar para ti es el día de hoy, vívelo, es tu día, no habrá otro igual. Habrá días mejores o peores pero nunca uno igual -NO TE LO PIERDAS- ¿Para qué llevar todas nuestras cargas en un día?

Para nuestro bien, existe el día y la noche gracias a lo que podemos recobrar nuestras fuerzas para poder enfrentar el mañana que también será un día nuevo e irrepetible. -Sólo tenemos un día en nuestras vidas- hagamos de nuestro hoy la más grandes y maravilla posible, soñemos, seamos felices, riamos y si sufrimos hagámoslo con la clara convicción que lo vamos a superar porque sólo así aprenderemos a vivir la vida…

Día a día, paso a paso…

Lo que no podemos hacer es pretender vivir una semana o un año a la vez, vivamos mejor el día de hoy.


Les deseo tanta salud, como gotas tiene la lluvia,
 

el secreto del alma humana..

febrero 22, 2016



La responsabilidad podría degenerar fácilmente en dominación y posesividad, si no fuera por un tercer componente del amor, el respeto. Respeto no significa temor y sumisa reverencia; denota, de acuerdo con la raíz de la palabra (respicere = mirar), la capacidad de ver a una persona tal cual es, tener conciencia de su individualidad única. Respetar significa preocuparse por que la otra persona crezca y se desarrolle tal como es. De ese modo, el respeto implica la ausencia de explotación. Quiero que la persona amada crezca y se desarrolle por sí misma, en la forma que les es propia, y no para servirme. Si amo a la otra persona, me siento uno con ella, pero con ella_ tal cual es, no como yo necesito que sea, como un objeto para mi uso. Es obvio que el respeto sólo es posible si yo he alcanzado independencia; si puedo caminar sin muletas, sin tener que dominar ni explotar a nadie. El respeto sólo existe sobre la base de la libertad: dice una vieja canción francesa; el amor es hijo de la libertad, nunca de la dominación. 

Ahora bien, creo que respetar a una persona sin conocerla, no es posible; el cuidado y la responsabilidad serían ciegos si no los guiara el conocimiento. El conocimiento sería vacío si no lo motivara la preocupación. Hay muchos niveles de conocimiento; el que constituye un aspecto del amor no se detiene en la periferia, sino que penetra hasta el meollo.

Sólo es posible cuando puedo trascender la preocupación por mí mismo y ver a la otra persona en sus propios términos. Puedo saber, por ejemplo, que una persona está encolerizada, aunque no lo demuestre abiertamente; pero puedo llegar a conocerla más profundamente aún; sé entonces que está angustiada, e inquieta; que se siente sola, que se siente culpable. Sé entonces que su cólera no es más que la manifestación de algo más profundo, y la veo angustiada e inquieta, es decir, como una persona que sufre y no como una persona enojada.

Pero el conocimiento tiene otra relación, más fundamental, con el problema del amor. La necesidad básica de fundirse con otra persona para trascender de ese modo la prisión de la propia separatidad se vincula, de modo íntimo, con otro deseo específicamente humano, el de conocer el «secreto del hombre». Si bien la vida en sus aspectos meramente biológicos es un milagro y un secreto, el hombre, en sus aspectos humanos, es un impenetrable secreto para sí mismo -y para sus semejantes-. Nos conocemos y, a pesar de todos los esfuerzos que podamos realizar, no nos conocemos. Conocemos a nuestros semejantes y, sin embargo, no los conocemos, porque no somos una cosa, y tampoco lo son nuestros semejantes. Cuanto más avanzamos hacia las profundidades de nuestro ser, o el ser de los otros, más nos elude la meta del conocimiento. Sin embargo, no podemos dejar de sentir el deseo de penetrar en el secreto del alma humana, en el núcleo más profundo que es «él».

Hay una manera, una manera desesperada, de conocer el secreto: es el poder absoluto sobre otra persona; el poder que le hace hacer lo que queremos, sentir lo que queremos, pensar lo que queremos; que la transforma en una cosa, nuestra cosa, nuestra posesión. El grado más intenso de ese intento de conocer consiste en los extremos del sadismo, el deseo y la habilidad de hacer sufrir a un ser humano, de torturarlo, de obligarlo a traicionar su secreto en su sufrimiento. En ese anhelo de penetrar en el secreto del hombre, y por lo tanto, en el nuestro, reside una motivación esencial de la profundidad y la intensidad de la crueldad y la destructividad. Isaac Babel ha expresado tal idea en una forma muy sucinta. Recuerdo una historia un oficial en la guerra civil rusa, quien acababa de matar a puntapiés a su ex amo, y decia : «Con un disparo -digamos así-, con un disparo, uno sólo, se libra uno de un tipo... Con un disparo nunca se llega al alma, a dónde está en el tipo y cómo se presenta. Pero yo no ahorro fuerzas, y más de una vez he pisoteado a un tipo durante más de una hora. Sabes, quiero llegar a saber qué es realmente la vida, cómo es la vida» 
 

descubrir nuestra misión...

febrero 20, 2016




El Tema del escrito de hoy: la mision que cada uno de nosostros tenemos en este camino que llamo vida. Comienzo con decir que somos energía y como tal eternos. Nuestra vida en la tierra, está basada en el aprendizaje. Venimos a aprender y así, evolucionamos como almas hasta completar todo el proceso que nos devuelve al punto inicial, al del origen, al del Amor verdadero, Dios, Energía Universal, o el nombre que quiera darle cada uno.

Al principio, cuesta un poco entender el proceso. Habrá quienes piensen que sólo somos seres humanos que después de nacer y vivir, morimos para pasar a otro plano o a la nada. Es cierto hasta cierto punto; sin embargo, al ser energía no morimos, digamos que, nos reciclamos y volvemos a ser lo que éramos pero con algo más de sabiduría.

Al nacer, venimos con una misión que normalmente olvidamos casi inmediatamente; y es evolucionar a través del aprendizaje, de vivir experiencias que ayudan a avanzar. Habrá quienes vengan a aprender a superar pruebas, a vivir el apego, el dolor, el éxito, el amor, el riesgo, la aventura, el sacrificio, la entrega a los demás; otros deberán aprender a vivir las emociones o lo material. No existe un tiempo límite para aprender cada aspecto que elegimos; ya que puede superarse en una vida o en varias. La reencarnación permite que volvamos a vivir o experimentar aquellas cuestiones que dejamos pendientes en otra vida.

La misión de cada alma es distinta porque el aprendizaje y la evolución es individual. Es importante que miremos hacia dentro, y escuchemos lo que sentimos, que observemos cómo actuamos, qué nos mueve y qué hacemos sin pensar, de manera casi instintiva. Algunas almas tienen como misión servir y ayudar a los demás; otras, guiar; algunas, consiguen que abramos los ojos a lo que nos rodea, ampliando nuestra conciencia; otros grupos tienen la misión de acompañar en los momentos de tránsito, de cambios; otros sanan el alma, el corazón y la mente; los hay que vigilan y protegen.

Muchas personas hacen de su vocación su profesión, sabiendo que están poniendo en marcha su misión. Otras en cambio, sin saberlo, llevaran a cabo su labor en cualquier trabajo en el que estén. Y en ambos casos, continuarán haciéndolo en su vida cotidiana. En ningún momento dejamos de ser almas aprendiendo y en evolución, ni en los peores momentos de nuestra vida, ni cuando sentimos que estamos bloqueados o ni en los mejores, cuando somos inmensamente felices.

Da igual dónde vayamos, dónde trabajemos o con quién estemos. Nuestra alma sabe lo que ha venido a hacer, a desarrollar y hará todo lo posible para llevarlo a cabo, seamos o no conscientes de ello. Permanezcamos atentos a ver qué nos hace felices, qué nos llena y satisface, qué hace que nos sentimos nosotros mismos, plenos y dichosos, pues serán pistas para descubrir nuestra misión.

La vida es el lugar en que vivimos todas las experiencias que posibilitan el aprendizaje del alma y su progreso. Unas veces iremos despacio; en otras, descansaremos; y en muchas ocasiones, acabaremos magullados por las heridas del camino; aunque también habrá tiempo para disfrutar del amor y de la felicidad. A pesar de lo duro que pueda parecernos, es lo que hemos venido a vivir. Dependerá de cómo lo afrontemos, de cuál sea nuestra actitud, lo que facilitará que consigamos el propósito del alma. 

Lancémonos a vivirla, sacándole todo el jugo e intentado disfrutar al máximo de ella, por supuesto, desde el respeto a los demás y a uno mismo.

 

Personas que se cruzan en nuestra vida...

febrero 18, 2016





A lo largo de nuestra vida establecemos relaciones sociales en muchos ámbitos. Bien sea dentro de la familia, con compañeros de estudios o de trabajo, o incluso con aquellos con los que relaciones sentimentales que acabaron sin rencores,  son muchas las personas que se cruzan en nuestra vida para compartir épocas o momentos, pero que no por ello deben acompañarnos para siempre. Y es que, como si tuviéramos una especie de síndrome de Diógenes con las personas, nos cuesta mucho desprendernos de aquellas relaciones que ya no aportan nada a nuestra vida. Bien porque esa relación se ha desgastado, o aun peor, porque se ha vuelto tóxica, hay que dejar de guardar amigos en Facebook compulsivamente, y empezar a valorar con quién merece la pena realmente pasar nuestro tiempo.

Quiero compartir una lista de 7 personas de las que debemos aprender a distanciarnos un poco, o incluso, aprender a decir adiós para siempre, sin sentirnos culpables por ellos:

1)    La pareja victimista: Ya no sabes si está contigo porque te quiere, o porque te has convertido en su pañuelo de lágrimas más resistente. Hay personas que ante los problemas solo saben adoptar el rol de víctimas, se trata de aquellos que echan la culpa de todos sus conflictos a terceras personas, eludiendo toda responsabilidad de lo malo que les ocurre. El problema es que este victimismo se puede traducir en que nos contagien su tristeza, frustración y apatía. Por ello es importante aprender a pararlo a tiempo. En primer lugar hay que decirles que estaremos para ayudarles a tomar decisiones y solucionar problemas, pero no para ser el pañuelo en el que ahogar sus penas sin implicarse. Si esto no tiene resultado, quizás la mejor opción será alejarse, porque no lo estás abandonando, le estás dando aliento para que actúe.

2)    El cuñado caradura: Todos hemos sufrido a ese cuñado, o familiar en general, que siempre nos llama para pedir algún favor, llamase mudanza, ayuda con los niños o prestarle esa herramienta que sabe que nunca más le van a devolver, pero que nunca está cuando se le necesita, se trata de personas que siempre querrán algo de usted, pero que no saben o no quieren mantener relaciones bidireccionales en las que entreguen por lo menos parte de lo que reciben. Así que debemos de ser los primeros que dejemos claras nuestras propias necesidades y no dejarnos avasallar por aquellos que “tiran de otros sin preguntarles si están bien, si necesitan ayuda, o si les viene bien prestársela en ese momento”.

3)    El amigo criticón: Cada vez que queda contigo despelleja a todos las personas que tenéis en común, y en ocasiones hasta te llama por teléfono solo para contarte la última metedura de pata de alguien. ¿Crees que no habla mal de ti cuándo habla con los demás? Si bien todos tendemos al cotilleo en ciertos momentos, hay que tener cuidado con aquellas personas que “viven de vivir la vida de otros, porque no les vale con la suya y que opina que “su vida es demasiado gris, aburrida o frustrante como para hablar de ella, así que destrozan todo lo que les rodea”. El consejo con este tipo de personas es claro. “No permitas que esa persona haga juicios de valor de otras personas que no están presentes si no quieres que contigo haga lo mismo”.

4)    El compañero con mala idea: Ese compañero de trabajo que te mira de reojo cuando no haces lo que estaba en sus planes, y que sabes que como venganza, en algún momento, decidirá liarte alguna, con toda su mala idea. A este respecto puedo afirmar rotundamente que “es un tipo de persona del que hay que alejarse radicalmente”, son personas que viven en un constante ataque de ira, como si el mundo les debiera algo. No soportan que otros tengan éxito, esfuerzo y fuerza de voluntad, porque estas actitudes de superación les ningunean todavía más. Si no mantienes las distancias con ellos acabará sufriendo emociones como indefensión, inseguridad, impotencia y ansiedad.

5)    El jefe manipulador: Quizás no sea tu jefe directo, pero sí ese intermedio entre tú y el “todopoderoso”, que has tenido la suerte de que sea majo, amable, cercano y que te inspire confianza. Pues ándate con ojo. “Aunque sientas que se interesa por ti y te escucha, es importante saber que existe un perfil de persona que guardan toda la información que les das, por si necesitan usarla en tu contra. Por eso, no debes de olvidar que sigue siendo un jefe y aprender a medir las confianzas, porque “con el fin de conseguir lo que quieren llegan a fingir  sentimientos, engañan y dan la vuelta a muchas situaciones. ¿Qué buscan con esto? Que te sientas culpable y cedas, a su favor. Son hábiles verdugos disfrazados de víctimas”.

6)    El amor platónico y narcisista: Llevas mil años estando ahí para todo lo que necesita con la esperanza de llegar a ser algo más. Sin embargo, cada vez que estáis juntos te das cuenta de “que solo habla de sí mismo, te cuenta una retahíla de problemas o alegrías sin preguntarte, ni una sola vez, qué tal estás o como fue esa operación tan importante de la que aún te estás recuperando”, este tipo de personas tóxicas no suelen preocuparse por los demás, pues están más centradas en sí mismas y en satisfacer su necesidad de recibir atención.  Así, sin darte cuenta te has convertido en un elemento fundamental en su vida, puesto que alimentas su autoestima, pero él a ti ni te aporta, ni te aportará nada, es que este comportamiento se da en personas que “se consideran superiores y mejores que el resto, por lo que exageran sus talentos y estarán esperando que les envidies y les admires”. Antes de alejarte discretamente, para que le cuente su vida a otro, deberás de tener cuidado y paciencia con sus rabietas, porque en cuanto no se sientan reconocidos lucharán por ser los protagonistas de tu vida y de la conversación.

7)    El compañero pesimista: Son personas que únicamente ven las dificultades de todo lo realizable. Siembran dudas y miedos, crean inseguridades, desmotivan y pueden llegar a convencerte de que lo que hace unos minutos considerabas muy posible, ahora es claramente todo lo contrario”, a hora bien, si está bien que haya personas que nos hagan ver los posibles riesgos de tomar una determinada decisión, o de llevar a cabo un proyecto complicado, estas amistades van más allá. Terminan desgastando porque desprenden negatividad: todo lo ven como un problema, viven con miedo y nunca intentan nada. No salen de su zona de confort y no dejan que los demás lo hagan. Así que aprenda a tenerlo en cuenta antes de valorar su opinión o decide que quizás haya cosas que es mejor no compartir con él, si no quieres que te quite todas tus esperanzas y sueños.
 

Asumir que a veces dar explicaciones...

febrero 17, 2016





Hoy quiero escribir sobre la practica de la libertad personal y el arte de la asertividad. Dejar de dar explicaciones sobre cada todo lo que hacemos, y es una verdad : quien te quiere no lo necesita y quien no te respeta entenderá lo que quiera. No debemos vivir dando explicaciones por cada cosa que hacemos: es una fuente de estrés innecesaria. No hay necesidad de justificar nuestra forma de ser a quienes ya te juzgan solo por ser diferente, por ser único. Quien te quiere, te respeta. Así que evitemos caer en la cultura del “que dirán” y protejamos nuestra intimidad, nuestras esencias.

Algo que caracteriza a la sociedad actual es que existen cánones para todo: desde el aspecto físico hasta lo que se considera como “biológicamente” normal, como casarnos, tener hijos, etc. La presión social e incluso hasta la familiar, nos obliga a menudo a tener que dar explicaciones por cada cosa que hacemos (o que decidimos no hacer). Algo importante, que deberíamos empezar a hacer hoy mismo, es reflexionar sobre el número de veces en que nos justificamos ante los demás. Hacerlo en exceso es caer en incoherencias, sufrimientos y sobrecostes innecesarios. Tú, Yo somos nuestros propios jueces y tenemos derechos asertivos para decir: “no, no te voy a dar explicaciones porque no te incumbe en absoluto”. 

Ahora bien personas debemos aprender a hacer frente a todas esas personas que se atreven a cuestionar nuestras “decisiones vitales”.
– ¿Cómo es que aún no te has casado? –  ¿Cuándo vas a sentar la cabeza y a encontrar un buen trabajo?–  ¿Por qué no tenéis otro niño?..etc. Lo más complejo de estas situaciones, es que los jueces que valoran nuestras decisiones o “no acciones” son precisamente los parientes más cercanos, de ahí, que la presión y la sensación de estrés sea más elevada.

Para comprender un poco mejor las fuentes de sufrimiento más comunes, es necesario tener en cuenta estas dimensiones en las que todos nos podemos ver identificados. Un error muy común en el que solemos caer, es que nos condicionamos con la estresante necesidad de diseñar nuestra existencia buscando el agrado de los demás (y en especial hacia nuestras familias).

Otro aspecto a tener en cuenta es que hay quien ha hecho de su vida personal una tribuna pública, donde cada acto, elección o pensamiento debe ponerse en voz alta para encontrar aceptación. Es algo que vemos a menudo en nuestras redes sociales: “un like” es un refuerzo positivo con el cual sentirse bien tras publicar un pensamiento o una foto.

El miedo al “qué dirán” sigue muy presente en la actualidad. Hay quien se ve con la necesidad de justificar cada cosa que hace para no “romper” ese círculo del control donde actuar o no dar explicaciones es ser señalado como diferente.

Me gustaría compartir unas reglas que he aplicado en mi vida y es : hacer las cosas antes que hablar de ellas, porque las cosas, al hacerse, hablan por sí mismas y no necesitan explicaciones. Me gusta mi forma de ser: no necesito gustar a todo el mundo. Mi forma de ser es auténtica y no necesito aparentar lo que no soy para gustar a todo el mundo. Hace tiempo que practico el valor de la dignidad personal, no soy esclavo de nadie, y no necesito aprobaciones ajenas para ser feliz. Es vital que lleguemos a esta conclusión lo antes posible en nuestro ciclo vital. Es un aspecto que  deberíamos practicar para alcanzar una adecuado equilibrio interior y un bienestar emocional. Yo no soy como tu esperas que sea, acéptame por lo que me define, por mi forma de ser, por mi forma de hacerte feliz: construyamos un mundo donde ni tú ni yo nos obliguemos a dejar de ser “tú y yo”. Se que no siempre es fácil actuar de este modo. En nuestro interior, tenemos la sensación de que si no gustamos a todo el mundo no seremos aceptados. No obstante, la vida no se construye con la necesitad de tener que gustar: basta con que sepamos respetarnos, 

El simple hecho de desarrollar y aplicar estrategias asertivas, mejora nuestra salud y la calidad de nuestras relaciones sociales. Todos nosotros tenemos derechos asertivos, es decir, puedes y debes tener tus propias opiniones y creencias, con derecho a evaluar tus sentimientos y conductas, y a aceptarlos como válidos aunque los demás no los vean bien o no los acepten. Ahora bien… ¿Cómo interiorizar y aplicar estos pilares en nuestra realidad más próxima? 

Tenemos derecho a dar o a no dar explicaciones...?: los verdaderos responsables de lo que hacemos, sentimos o elegimos, somos nosotros mismos. Si los demás nos quieren y respetan, no necesitan nuestras justificaciones. Establece límites de forma diplomática: cuando un familiar, por ejemplo, insiste en que le des una explicación sobre algo que no le incumbe pon límites con cortesía y usa siempre frases cortas: “es mi decisión”, “porque me gusta así, “porque estoy contento con mi vida”. Asumir que a veces dar explicaciones no sirve de nada: es algo que debemos aceptar porque hay quien entiende lo que quiere, y a menudo, la demanda de una explicación ya es de por sí una crítica o un modo de humillar. Aprendamos a ignorar las críticas vacías y no debemos estresarnos. Evitemos el sufrimiento inútil. Antes de dar una explicación pensemos si lo que vamos a decir contribuirá a mejorar algo, a solucionar o a prevenir un aspecto en concreto. Si no es así, no debemos preocuparnos, sonriamos y limitémonos a guardar silencio.

 

pero ¿qué importa realmente?

febrero 14, 2016

Mientras aprendo a caminar en este nuevo mundo que se ha abierto ante mí, mientras miró al ochenta por ciento de la población que sigue profundamente ignorante y dormida ante este nuevo todo que rueda sin prejuicios ante mi mirada atónita, donde este grupo de personas sigue aferrado a sus ideas y caminando como si nada ocurriera, cuando la realidad, esa que se está develando, la que va cayendo de bruces en sus narices, es inminente. Me detengo y pregunto, ¿cómo sigo avanzando después de saber todo lo que ahora conozco y comprendo?, ya nada puede ser igual en mi actuar, es imposible, de otra manera sería un títere y realmente no tendría el valor de mirar a mis hijos a los ojos ni sería consecuente con todo lo que he pensado y defendido toda mi vida. Cómo sigo…

Después de tambalearme, caerme y levantarme más solo que una partícula de polvo en el aire ya que el camino inevitablemente se hace cada vez más solitario, te preguntas ¿Con quién vas a hablar ahora que realmente pueda seguirte?, ¿con quién pasarás el tiempo que te deje algo?. (ya no deseas gastar más de diez minutos en conversaciones triviales y superfluas), es entonces donde te das cuenta de algo, después de todo eso y tantas transformaciones, (por cierto algunas de mucho dolor), llegas a una sola conclusión. Que nada importa. Así es, nada en absoluto importa salvo…, saber realmente en qué lugar se está y a dónde se quiere ir.

Si no sabemos dónde estamos y por qué estamos ahí, no podremos saber a dónde debemos ir o vamos a ir, y para ello, es preciso encontrar la paz y silencio perfectos, y para eso, debemos saber encontrar y recorrer no una, si no interminables veces el, camino al corazón. ¿Por qué al corazón?, porque después de todo lo que pasas llegas a la siguiente conclusión. Repito, que nada importa salvo tener claro dónde estás y qué eres en esencia y esa respuesta radica ahí, en el corazón. Más no puedo decir, se debe descubrir solo.

Por lo tanto y resumiendo, si todo lo que se especula es verdad, ¿qué importa?, qué importa realmente que hayamos o todavía seamos manejados, nosotros, los gobiernos y el mundo entero por el grupo bildenberg o cualquier otro, ¿qué importa si una elite que ha silenciado incluso las voces de quienes llevan el báculo del poder nos gobiernan en silencio?. ¿Qué importa quiénes sean ellos, o la gran mayoría de ellos?- Nada realmente. El que hayan hecho de nosotros una manipulación social, que vivimos en una matrix totalmente dormidos. ¡Nada!

Que nuestro planeta se está alineando con el centro de la galaxia y eso nos hará, (tal vez, ya que nada importa), pasar a una cuarta dimensión, que vendrán tres días de oscuridad, que cambiará totalmente nuestro ADN, perdón, que eso ya está ocurriendo en la mayoría de los seres que están tomando consciencia, que la tierra y muchos otros planetas están sufriendo esa transformación ya que todo nuestro sistema está siendo influenciado. ¡Que la tierra es un ser realmente vivo!, que estamos sufriendo un cambio vibracional impresionante, ¿qué tal vez la muerte no existe y que sea sólo una transición?, que existen seres de otras civilizaciones que nos han visitado y están con nosotros desde hace muchísimo tiempo, que existen seres multidimensionales y otros tremendamente densos. Que la teoría de Darwin que por años nos enseñaron en los colegios se fue a las pailas, ya que probablemente fuimos creados por los Anunakis u otra raza extraterrestre en un experimento genético, que hay un planeta gigante que orbita el nuestro provocando cambios y dejando huella de su paso cada vez que se acerca al nuestro. ¿Suena a película?… tal vez lo sea, tal vez no, pero ¿qué importa realmente?

Que la esfinge es un gran reloj que marca estos cambios, que nuestro hermoso planeta está regado de pirámides y monumentos que si los unes desde el espacio, te sorprenderás al ver líneas y círculos perfectos que unen estos monumentos y, que unidos y multiplicados entre sí te dan el número mágico Phi (la divina proporción), ¡asombroso!?, sí, es asombroso, pero ¿importa realmente?.

Algunos dicen que estamos en las puertas de una tercera guerra que ya está preparada y que tal vez se inicie en los juegos olímpicos del 2016, (no se alarmen, ya no ocurrirá gracias a otro montón de cosas, que ya tampoco importan, pero deberíamos dar gracias en silencio… ) Que estamos siendo protegidos por seres de otros planetas que ya evolucionaron de una tercera o cuarta dimensión a una superior, ¡que increíble es… o sería!, pero…, qué importa todo eso y mucho más que podría seguir contándoles acá por horas, cosas que se dicen y que no importan realmente…, por cierto, no, no es material de otra de mis novelas, nada de eso, son cosas que existen, bueno, que dicen existen pero ya no importan.

Lo que sí importa es la vibración por la cual nos dejamos llevar, lo que sí importa es por qué camino decidamos SEGUIR transitando desde hoy, desde este minuto en adelante, sí importa detenernos y mirar para atrás para tomar consciencia de lo que hemos sido hasta ahora. Si lo que llevamos recorrido es justo lo que quisimos conquistar para nuestras vidas, ya que tal vez podríamos morir mañana. Nadie sabe si estará respirando en los siguientes minutos, de lo único que sí tenemos certeza es de este preciso instante, el presente. Sí importa si dimos suficiente o sólo nos dedicamos a gastar el tiempo en acumular cosas que no podremos llevar a dónde iremos, si amamos suficiente, si fuimos amados suficientemente. Si nos dedicamos a acumular una enorme cantidad de cosas que no necesitamos para ser felices, o sólo las miramos para saber la enorme cantidad de cosas que existen y que no necesitamos para ser felices. (como decía Sócrates).

Sí importa, estar conscientes de que todo ese enorme conocimiento que acumulamos leyendo muchísimos libros y estudiando miles de horas, de nada nos sirve si no se despertó en nosotros la compasión, la misericordia, el hambre por comprender y no sólo por aprender.

Sí importa, pensar por un minuto, que si todo lo que dicen fuera verdad, cabría preguntarse ¿qué cambiaría en mí?, ¿seguiría viviendo para trabajar, viviendo para comer, almacenando más y más bienes materiales que no me servirán de nada?, ¿seguiría dedicando todo mi tiempo libre a dejarme llevar por las masas?, lo que significa no pensar por sí mismos. Por el contrario, creo que se debería dar cabida a momentos de reflexión, silencio, pregunta…, de observación. Abrir las puertas para que llegue lo que deba llegar.

Es por eso que nada me importa, lo que sí importó para mí ¡es que todas mis prioridades cambiaron!, que nada superfluo tuvo más importancia en mi vida, que ya no daría batallas que no fueran para liberarme de mí mismo, de mis prejuicios, ego, temores, demonios y de la gran prisión donde moran en un libertinaje absoluto… mis pensamientos.

Sigo viviendo entre los dos mundos, el que existía y existe desde siempre a mi alrededor y el que descubrí, que por cierto también había estado siempre ahí, el real y que no veía de tan ciego y dormido que estaba.

Ahora camino a través de mi corazón, salgo y entro por él, descubro nuevos mundos y seres a través de él, y sencillamente…, todo es mejor, más solo, mucho más solitario, pero mejor. Las ganas de entregar crecen, el egocentrismo disminuye, van apareciendo eventos y personas que están vibrando en tu misma frecuencia. (Tal vez con el tiempo lleguen más)

A medida que el minutero avanza, todo se torna más consciente y claro, más entendible y lógico, todo gracias a que encontré el camino que me abre las puertas del corazón. (¡Qué gran misterio por fin develado!)

Todo el universo es un gigantesco dibujo geométrico y sagrado, como si fuera un corazón gigante que acurruca a Dios.
 

.. agradecer a todos los que me han animado

febrero 13, 2016

Cuando abrí este WEB lo hice fundamentalmente con dos objetivos: utilizarlo como una especie de terapia que me permitiera verbal izar de forma ordenada lo que me estaba pasando e informar de primera mano sobre mi enfermedad. Lo cierto es que, al escribir la primera entrada, pensaba que poca gente me iba a leer. Aunque pueda sonar un poco extraño, me daba un poco igual, porque lo que yo quería era utilizar el weblog para poner en palabras lo que me estaba pasando

Mi intención no ha sido nunca contar mi vida, sino explicar qué pasa por mi mente y por mi cuerpo durante estos intensos meses. Espero y tengo fe que una vez cerrado el ciclo, no me parece necesario ni conveniente contar qué hago ,solamente seguir con la Buena Vida que no es vivir sin dar golpe ni tener mucho dinero. es “la suma de actitudes con las que decidimos vivir la y entregarnos a ella; es, en consecuencia, el resultado del cultivo de las actitudes positivas que podemos elegir en un ejercicio voluntario y de consciencia y, por ende, es la acción que se desprende natural y coherente mente de ellas.

Yo tengo la costumbre (buena o mala no lo se) de preguntar a mis amigos o conocidos si se consideran personas con buena o con mala suerte, curiosamente, entre la amplia mayoría que se declaran personas con buena suerte ha habido circunstancias difíciles, llenas de momentos penosos; son, sin embargo, personas que consideran que esas arduas experiencias les han servido para aprender, para relativizar, para soltar, y, lejos de resignarse, decidieron asumir la experiencia vivida como un activo que les permitió cambiar y, por extraño que pueda parecer, por ello están agradecidos. y es exactamente lo que yo creo!

He dicho ya muchas veces en esta WEB, que me considero, a pesar de todo, una persona afortunada. Lo soy. Soy afortunado porque me encontraron el tumor a tiempo, porque tengo la fortaleza física y mental para sobreponerme a lo que me ha venido, porque me siento respaldado por muchísima gente que me quiere y que me lo demuestra, porque trabajo y por tantas otras cosas que pasarme el día lamentándome porque me haya tocado la lotería inversa sería una pérdida absurda de tiempo y de energía.

Evidentemente, debo escribir algo que he hecho muchísimas veces a través de este medio, y de lo que no me cansaré nunca: dar las gracias. No tengo palabras –yo, que hablo tanto- para agradecer a todos los que me han animado, sostenido, ayudado, alegrado, emocionado, confortado… Como no me perdonaría olvidarme de nadie, me gustaría dar las gracias de forma global, antes que nada, a mi familia, a mis amigos, a los que ya conocía antes y a los que he ido haciendo en el blog; a mis compañeros de trabajo; y a todos los que me han hecho sentirme orgulloso y que han dado sentido al trabajo que he estoy haciendo durante meses.

Me despido con unas palabras que no son mías, sino de una de mis canciones favoritas, y que resumen en muy pocas líneas muchas cosas que siento y que yo no podría decir mejor:
Y en el futuro espero, compañeros, hermanos,
ser un buen tipo y no traicionaros.
Que el vértigo pase y que en vuestras ventanas
luzca el sol cada mañana.
Pero basta de lamentos,
brindemos, es el momento,
que estamos todos y no falta casi nadie,
que hay que apurar la noche que acaba de empezar.

Finalmente les quiero dedicar sólo una estrofa: “Nunca te entregues ni te apartes / junto al camino nunca digas / no puedo más y aquí me quedo”.

Un beso muy fuerte para todos

Gracias y que la vida les sonría.
 

La planificacion de mi viaje....

febrero 13, 2016

Deseo salud con toda mi alma!... y un deseo desde lo más profundo de mi ser (no desde el ego)... sera un deseo concedido....? No hay más!. Porque por primera vez en mi vida siento que lo estoy haciendo muy bien, siendo totalmente partícipe y responsable de mí mismo. Con esta frase, no quiero decir que hasta ahora he sentido haberlo hecho mal, ni mucho menos. Lo he hecho como buenamente supe, pude y aprendí.

Pero una cosa tengo clara en esta afirmación: desde que supe lo de mi recaída, desde ese mismo día... me paré en seco y pensé "Patricio, este rumbo de ti mismo nos lleva a la deriva. A partir de hoy mismo voy a poner en práctica algo que brilla mucho por su ausencia entre tú y yo, voy a aprender a escucharte"... desde este instante,tengo fe y espero que el cáncer empiece a reducirse, luego se estanque de algun modo y "afinar bien los sentidos" para seguir reduciéndole.

De hoy en adelante, toca seguir el rumbo. A donde me lleva no lo sé, pero lo verdaderamente importante es el aprendizaje y las vivencias del camino: aprendizaje de uno mismo y la experiencia de haberlo vivido como uno ha querido para luego mejorar.

Porque me reafirmo en las decisiones tomadas en su día. Y aquí reflexiono:

En todo viaje que se precie, siempre hay (por regla general) una planificación del mismo: a dónde quiero ir, cómo quiero ir, de cuánto tiempo dispongo, solo o acompañado (y de quien), qué quiero ver, donde descansaré para reponer fuerzas, qué mapas llevaré, qué información necesitaré para exprimir al máximo mi viaje, qué referencias necesito ante algún contratiempo que pueda surgir, qué me llevo en mi maleta, etc.

Leyendo este ejemplo, acaso habéis dudado que en este viaje llamado cáncer es distinto? mi respuesta es: NO. Es exactamente igual y os lo explicaré, con mi punto de vista, mi planificación de viaje:

A donde quiero ir?- personalmente, yo lo tengo claro: al puerto de mi salud y mi felicidad.

Cómo quiero ir?- de la forma más saludable para mi, es decir, en el tren del NO más martirismos, NO más miedos, NO más culpabilidad, NO más juzgar, NO más apegos, NO más impaciencia, NO más hostilidad.

De cuánto tiempo dispongo?- dispongo de toda la vida. Acaso es importante tiempo más tiempo menos? Qué más da el tiempo que me lleve los viajes a la curación!. Lo que quiero es llegar. Solo o acompañado (y de quien)?- solo y acompañado quizá según tramos. En mi viaje (proceso en el cual me encuentro) tengo ambas necesidades pero que, después de meses, están perfectamente definidas.

Por un lado necesito seguir solo para pensar, meditar, analizar ar, leer, solucionar y hacer mis cosas (caminar, escribir, ...)... 
¿En tu trabajo alguien puede pensar tus cosas, meditar tus situaciones, analizar tus contratiempos, solucionar tus problemas y trabajar por ti? no, verdad? por qué esto ha de ser distinto? ¿Realmente crees que alguien puede pensar por ti, intercambiarse por tu lugar y/o solucionarte la vida? sería un acto de control por quien lo intente y de evasión de responsabilidades de los grandes por mi parte! Tal cual como si tienes un mal día, no sabes como afrontarlo, abandonas tu puesto de trabajo y que sea lo que Dios quiera. Impensable, verdad? cualquier persona mínimamente responsable decide hacerse cargo de la situación (con y/o sin ayuda) por dos motivos fundamentales: porque su trabajo es su responsabilidad y por superarse a uno mismo ante la adversidad. El paralelismo entre la responsabilidad propia que requiere una enfermedad y el trabajo es perfecto!.

También, por otro lado, tengo tramos de necesidad de compañía. Debo diferenciar varios tipos de compañía: las personas llamadas "puntos de apoyo", las personas para momentos y el resto. Mis puntos de apoyo se cuentan casi con los dedos de una mano y van desde el ser que hoy quiero y que presente en todo momento, mi hija,mi terapeuta, pasando por mis hermanas, mi madre y un par de familiares .

Y la labor de una persona "punto de apoyo" es muy sencilla a la par que muy complicada: ESTAR... estar en lo que humildemente necesito, escuchando mis verdaderas necesidades, ayudándome con ellas, facilitándome el camino, recordándome quien soy, aconsejándome desde el corazón, respetando mis decisiones sin ápice de mal ego, queriéndome, no tratándome como un"enfermo", haciéndome reír y retirándose cuando lo necesito. Qué difícil puede resultar acompañar a las personas en ciertos momentos de su vida, verdad?

y que fácil resulta si la predisposición es la de ESTAR como uno necesite que se esté, en armonía para todo el mundo (no sólo para la mía propia, evidentemente) y con la única pretensión de ESTAR. Otro tipo de punto de apoyo sin entrar en el tema personal es mi medico y especialista: las analíticas, los resultados,... me van marcando tiempos y estado.

-Las personas para momentos y, de verdad, no lo entiendan como una frivolidad, son realmente familiares y/o amigos a los que quiero y aprecio, que me quieren, se preocupan por mi, me respetan, me dejan margen y me aprecian... son los que están sin estar como digo yo (sé que están ahí como el que más, sin necesidad de verlos y hablar con ellos continuadamente).

-El tercer tipo... el resto (cercanos y no tanto) van desde los que nos une una amistad no más allá de lo cordial (por ejemplo, amigos en mi web que conocí en un momento de mi vida que, aún no sabiendo nada de mi proceso más que lo que aquí escribo o le cuentan, me dan su apoyo sano y cordial), hasta los que nunca han estado ahí como para pretender estarlo ahora (que no necesita aclaración) y los que importan pero que decepcionan.

Bien es cierto que soy consciente de que la decepción es un sentimiento que uno se lo guisa y se lo come, es decir, si yo te decepciono es porque has tenido una idea irreal de mi que te impidió verme como realmente soy. Dicho esto, por un lado son aquellos a los que creí incapaces de muchas cosas, los que anteponen su ego por encima de todo, los que no lo ponen fácil, los que no miden las consecuencias de sus actos en un momento difícil de mi vida y los que fuerzan bajar escalones en vez de subirlos... eso sí, pensando en mi bien. Que, por otro lado, están llenos de mucha inconsciencia como para que hoy por hoy me afecte emocional y espiritualmente. Pero aún así, no serán los que más abunden en mis tramos de compañía de esta fase de mi vida. Y, cuando se dé la situación de que así tuviese que ser, estará muy respaldado por el "quedo porque quiero, lo necesito y/o me apetece".

Sigamos con la planificación de mi viaje:

Qué quiero ver?- quiero verme a mi mismo, quiero verme saludable y feliz en armonía para todo el mundo.

Dónde descansaré para reponer fuerzas?- en la vida no hay descanso... la vida es un continuo viaje de rumbos que pueden cambiar... sólo tienes la posibilidad de hacerte el recorrido menos cansino y la forma es siguiendo estas técnicas (o las tuyas propias) cuyo denominador común ha de ser queriéndote mucho a ti mismo SIEMPRE.

Qué mapas llevaré?- no hay mapas de rutas... con lo aprendido y lo que queda por aprender... la vida es según lo que te quieras ir encontrando.

Qué información necesitaré? la mía... propia e intransferible. Me lo han explicado hoy de una forma que me ha encantado! Has de saber: Quién eres?: debes tener claro quien realmente eres (sin caparazones, sin "trampa ni cartón" y al 100%).

A qué has venido? se refiere a saber cuál es tu función en la vida, aquello que te apasiona y para lo que estás hecho; a grandes rasgos ¿lo tenemos todos claro?

Qué referencias necesito ante, sobre todo, un contratiempo?- cada uno tiene que buscar las suyas propias. Ante un problema, cada persona tiene su forma de solucionarlo. Y os pongo un ejemplo: en el colegio, para aprender una lección, cada estudiante tiene sus tácticas: a uno le resulta más productivo subrayar, a otro hacer esquemas,... Da igual de que formas decidas aprender la lección, lo importante es APRENDERLA. En la vida es tal cual. No importa de que forma quieras gestionar tu vida, lo importante es aprender a ser feliz por ti mismo y si los que te rodean también te hacen feliz... pues viva la doble felicidad!.

Porque seamos francos, una mente sana habitará siempre en un cuerpo sano del mismo modo que un cuerpo con problemas- más o menos graves- es el síntoma de un interior- en mayor o menor grado- infeliz.

Personalizando en mi, mis referencias son: alimentación energética y natural basada en una dieta para no cargar el hígado principalmente, terapias emocionales donde le doy sentido a todo, meditación para escucharme (mente en blanco, pensamiento vacío o como quieras llamarlo),paseos o caminatas por los canales y al lado del mar y lectura sobre temas relacionados con todo esto porque he descubierto que me encanta esta forma de APRENDER la vida.

Qué me llevo en mi maleta?- bajo mi punto de vista: mucho amor, consciencia, honestidad, coherencia entre como piensas y actúas, seguridad y fe en ti mismo, honradez, sensatez, ... y todo lo que considero beneficioso para mi.

Porque me hace creer firmemente en el YO PUEDO..? Ante cualquier situación difícil en la vida, de primeras siempre nos preguntamos por qué. Mientras estamos en el porqué (fase que suele alargarse en los victimistas), nunca nos llega la respuesta, pues nos juzgamos y, por consiguiente, nos bloqueamos. Y si hay bloqueo, no se avanza. Ante esa misma situación, si no me juzgo, no me bloqueo, y si no me bloqueo, avanzo, y avanzando se evapora el miedo, y sin miedo puedes decir con rotundidad: YO PUEDO... puedo hacerlo, superarlo, evitarlo, mejorarlo,....

Porque, aún que se trata de un duro camino de fondo, es muy reconfortante. Y termino con una frase "Sufrir un cáncer tiene sus ventajas"... que de una manera irremediable, te sientes forzado a reflexionar sobre aspectos de ti mismo que en otras circunstancias no tienes en cuenta.

Sólo alguien que ha pasado o está pasando por una situación así puede entender el significado exacto de esta "carta" y terminar diciendo.... cáncer,te voy a vencer y no te necesito. Gracias.

Un abrazo a todos.

Patricio Varsariah.
Les deseo tanta salud, como gotas tiene la lluvia,
 

.. la vida es una lucha interminable

febrero 13, 2016


La escritura siempre me ha salvado la vida y ahora no podía ser la excepción ya que el único momento en que no me duele nada es cuando escribo, cada uno de nosotros puede entenderse como un sujeto pasional, como dueño de una cierta capacidad para sufrir o soportar el dolor y hacerse grito, lágrima o texto; roto el umbral, solamente puede haber más y más dolor, soledad infinita. El dolor irremediablemente nos convoca a encadenarnos a otros seres y a otros órdenes extraordinarios de la vida. implica escribir en primera persona porque la narración sobre y desde cada uno de nosotros, sirve a la comprobación cotidiana de que estamos vivos porque nos podemos comunicar. 

 En síntesis, la vida es una lucha interminable contra la dispersión que trata de imponer el dolor, una enfermedad o la muerte. Darse cuenta de que sin el cuidado prodigado no se puede confirmar la vida para tornarse un ser en los demás y viceversa. Cierto, cada uno de nosotros es multiplicidad; cada uno de nosotros es varios. Esta mi historia y otras historias personales se parecen entre sí, tienen como eje o motivo de la narración la energía para sobreponerse al dolor, que implica la sobre posición del sujeto frente a sí mismo, creyéndose solo para emprender la tarea de reproducirse por los intersticios de la memoria, encontrarse en el presente incierto para pensar el futuro y hacer uso del habla para contárselo todo; ensimismarse, fundirse con el pasado, alcanzar y proponer un orden personal y distinto para contender con la dispersión que impone el dolor hasta volverse a encontrar con la certeza de que con él están los otros. 

La experiencia del dolor acarrea ciertas vivencias prodigiosas. Cuando creía llegar al límite de lo que podía soportar, el dolor, ya continuo, en ningún momento desaparecía, aumentaba un poco más. De este círculo no había salida. Sucedió entonces el mayor de los prodigios. Ese dolor produjo la disgregación de mi persona. ¿Por cuánto tiempo? Ahí no había tiempo. Ya no había voluntad contra el dolor. No tenía esperanza alguna de que disminuyera. No era a mí a quien le dolía. Fuera de mí, regado en añicos, y fuera del tiempo, sin futuro ya que me trajera una promesa de alivio, era un solo instante dilatado, repitiéndose una y otra vez, y mi conciencia fija, absorta, en esa parte de mi cuerpo de la que emanaba una sensación tan poderosa que las otras partes ya no existían. 

Todo lo que me rodeaba enmudeció. La única presencia era esta vorágine que me devoraba. Permanecí en un sofá. Me quedé ahí, hecho un ovillo, en la postura de un animal acorralado, jadeante, moribundo. No cabe duda: el dolor es el éxtasis. Parece ser que frente al dolor no queda más que el esfuerzo interior para resolver la disgregación y culminar el éxtasis. Es como una llamada de alerta con la que aparece esa imperiosa necesidad por recoger los pedazos de cada uno para reorganizar el sentido de la vida, anhelo y logro que se permite gracias al prodigio de la memoria que nos devuelve imágenes, colores, sabores y formas que amamos y a las que nos ligamos desde la infancia. 

Otra imagen que me arroba es el ritual sangriento con el que iniciaba cada sesión de la quimioterapia. Una aguja descomunal me penetraba y por el interior de ese arpón, el médico deslizaba una sonda hasta el corazón. Por ahí entraban los venenos que me administraban durante cinco días. Era una fiesta de sangre derramada; era el horror puro, y era también el éxtasis. 

La quimioterapia fue el paroxismo. Pasar por ese ritual sangriento una vez, otra vez, otra vez y saber de antemano lo que me esperaba... Terminaba los venenos, diez días en casa para ponerme en forma –es un decir– y ¡venga, a conquistar el mundo!, volvía al trabajo,  y al cabo de dos semanas, cerraba el escritorio, cerraba la puerta de la oficina, cerraba mi vida y el mundo se cerraba. Era hora de regresar a mi agonía. La repetición de este ritual ha sido, quizá, la experiencia más fascinante que he vivido. Condujo a su clímax la disgregación de mi persona. Estados que no intentaré describir porque son indescriptibles. Desdoblamientos, doblamientos, múltiples . Vacíos, náuseas, vómitos, caídas arriba en un cielo negro que me trituraba y me engullía. 

He encontrado el nombre preciso de esta vorágine: es el desorden de Dios, un desorden que nada ni nadie puede combatir. Incontables veces me fundí  Yo era mi padre; yo era mi madre. En esto, justo en esto, reside mi fascinación: haberme acercado a mi morir pero sin llegar a fallecer. Para no olvidarlo, para volver a vivirlo según mi capricho y mí antojo. Ha sido igualmente fascinante esa comunión entera con ellos, haber sido ellos más de una vez en el paroxismo del dolor, haberlos encontrado en esa condición sin tiempo, sin futuro, sin promesas, en la que reina una lógica que sobrepasa la razón y la humanidad. 

Otra vivencia de una comunión inigualable fue la impotencia por aliviar mi dolor durante aquellos días y aquellas noches, incrementado por ese dolor sin tregua que nos causaba su impotencia y mi impotencia. Dicho de otro modo, a pesar de que la persistencia de un dolor tiende a romper cualquier equilibrio físico, a hacer inútil cualquier previsión para evitarlo o para alejarnos de cualquier frontera emocional, siempre queda la alternativa de la identidad para protegernos, el recuento biográfico de lo que somos y la voluntad de seguir vivos. 

Recuerdo haber leído una idea que ayuda a cerrar este círculo, el cuerpo es como un puente a través del cual se une el principio y el fin del sufrimiento. Es en la estructura de ese puente que se halla radicando la conciencia de pertenencia entre los demás, que alimenta el modo de acercarse a la ayuda y el consuelo, para que el dolor abandone su carácter privado y pueda comunicarse o expresarse. 

La persona que padece dolor está agobiada por la fuerza del sentir que le hace reconocer el sustrato fisiológico que actúa en el mecanismo del dolor, pero a la vez, percibe con asombro, miedo o preocupación un estado emocional debilitado y, este sustrato emocional o psicológico, es útil para reconocer la experiencia, el conocimiento o las representaciones que se tienen con respecto del dolor. Se advierte entonces, que el dolor es una potencia capaz de proponer una escisión de la concienciacuerpo-objeto, pero que paradójicamente integra, de un modo complejo e impredecible, la experiencia, la perspectiva y la conducta del sujeto que padece. 

El ser que sufre dolor es, principalmente, un ser histórico que ensaya con su biografía como si fuera un linajista experto. A partir de estas exploraciones es que se puede alcanzar la capacidad para actuar, hablar, contar, re-presentar y asumir la responsabilidad de sí mismo. Se puede romper el confinamiento del dolor, desmontar los mejores recuerdos y consolarnos con ellos. Ser uno con el dolor y descubrirse mutuamente: imbricación. 

Hacerlo íntimamente propio e impedirle que gane más peso y presencia que la persona y, alcanzar la certeza de que podemos sentirnos más espíritu que carne, huesos o nervios. De todos modos, necesitamos ayuda si sufrimos de dolor y así, ante el ser que se duele, cada uno debe actuar con firmeza y cuidado para impedir la neutralidad afectiva y sí, en cambio, desplegar la condición humana. Es decir, poner en marcha el conjunto de las capacidades e incapacidades que hacen de los humanos seres que actúan y sufren pero que se permiten ser en uno y en los otros, seres que se comunican, actúan y significan su vida. Para ayudar al otro se necesita imaginación, intuir de algún modo cómo es ese dolor que yo no siento. 

Tengo la impresión de que la historia humana se ha constituido por la experiencia universal del dolor, y que ha sido ésta, el punto de partida para evolucionar de forma crónica hacia todo aquello que nos humaniza y que nos ha hecho creer que somos seres superiores. Porque mucho más allá de las hazañas científicas, el verdadero problema del dolor se sigue centrando en las fuentes de su producción cuando éstas devienen de las relaciones humanas; ya sea desde la forma estructural de cómo se organiza la sociedad y qué papel desempeñan en ella los seres humanos, hasta las formas cotidianas, particulares, privadas e íntimas sobre cómo cada cual se arraiga en la vida: los motivos y las condiciones de realización con las que se construye como persona y ciudadano.
 

... algo que olvidar, que aprender y agradecer.

febrero 13, 2016





Casi siempre pensamos en lo que nos falta, en lo que tenemos, en lo que hemos perdido, cuando en realidad, deberíamos agradecer lo que tenemos y avanzar sin rencores permitiéndonos aprender cada día con ilusión junto a quienes nos rodean. Cada día hay algo que olvidar, que aprender y agradecer. Olvidar es en ocasiones el arte sutil que nos permite poder aprender y dar valor a cosas que de verdad importan, ahí donde el agradecimiento, reviste de intensidad cada acto vivido, cada emoción sentida. Porque la belleza de nuestra existencia se halla precisamente en los actos más sencillos, más puros.

Saber agradecer, poder aprender y permitirnos olvidar determinadas cosas no es solo la base de muchas filosofías y religiones. Es la clave del bienestar mental. Técnicas como “la libertad emocional”, por ejemplo, enfatizan la necesidad de sentirnos libres, de no aferrarnos a las emociones negativas para ser capaces de agradecer lo que somos y de seguir aprendiendo, experimentando… Ignorante es aquel que no ve más allá de sus obsesiones, que no es capaz de perdonar para poder liberarse del sufrimiento, y que se niega a aprender de las cosas sencillas para enriquecer su alma. Estamos constantemente sometidos de ese ruido mental que nos impide priorizar qué es lo importante. La ansiedad, el estrés o la costumbre de postergar la felicidad al “cuando yo tenga, cuando yo sea, cuando yo consiga” nos impiden ver estas dimensiones que deberían ser la partitura de nuestra melodía cotidiana.

Perdonar es un acto de valentía que no siempre podemos llevar a cabo. Solemos interpretar el perdón como un acto de claudicación, cuando en realidad, es una forma de liberación emocional donde dejamos de ser cautivos de lo que nos hizo daño. Es una forma de romper el vínculo del dolor, de cerrar etapas. Existe una relación muy íntima entre las emociones y la salud, hasta el punto que el acto de almacenar rencor, rabia o frustración, afecta directamente a nuestro sistema inmunológico: somos más vulnerables a las enfermedades. Las emociones negativas afectan en especial a nuestro sistema nervioso autónomo, quien rigen las funciones no voluntarias del cuerpo. El rencor, al igual que el estrés, eleva la adrenalina, la noradrenalina y el cortisol en sangre bloqueando la función de las células que defienden al cuerpo. Perdonar es el acto más grande que podemos hacer por nuestra salud y nuestro equilibrio emocional, es cortar con la amargura para abrir las puertas a nuevas oportunidades.

Aprender no es acumular datos, fechas o memorizar. Aprender es el acto de avanzar como persona reinventándonos cada día para adaptarnos mejor al entorno. Quien es rígido en sus esquemas de pensamiento nunca podrá ver más allá de la montura de sus propias gafas. Aprender es descubrir algo nuevo cada día para mejorar como persona, para reconocer errores y superarlos, para admitir enfoques ajenos que pueden ser tan válidos como los nuestros. Tampoco podemos pasar por alto la necesitar de almacenar “reserva cognitiva“. A mayor actividad cerebral desarrollada a lo largo de nuestra vida, mejor afrontamos la vejez y cualquier posible demencia. Es necesario entender que la propia existencia es un aprendizaje continuo que hemos de asumir con ilusión y apertura mental y emocional. Aprende algo nuevo cada día, solo así podrás madurar, “florecer” y mejorar para acercarte a ese ideal de persona que se encuentra en tu interior esperando emerger. Se dice que las personas capaces de apreciar y agradecer cada cosa que les envuelve, tienen una vida más plena y satisfactoria. No se trata solo de ser capaces de agradecer los actos que los demás hacen por nosotros. El arte de ser agradecido es también la virtud de ver en nosotros mismos aspectos positivos.

Finalmente el agradecimiento también tiene sus beneficios en nuestro cerebro: se reduce la sensación de estrés y ansiedad, disfrutamos de una mejor calidad del sueño y disminuye incluso el riesgo de depresión. Agradecer es valorar lo que tenemos y lo que somos, es iniciar un círculo virtuoso donde dejamos a un lado las emociones negativas y nos permitimos ser más receptivos con las sencillez de nuestro entorno y de las relaciones personales.
 

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