Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


Asumir que a veces dar explicaciones...

febrero 17, 2016





Hoy quiero escribir sobre la practica de la libertad personal y el arte de la asertividad. Dejar de dar explicaciones sobre cada todo lo que hacemos, y es una verdad : quien te quiere no lo necesita y quien no te respeta entenderá lo que quiera. No debemos vivir dando explicaciones por cada cosa que hacemos: es una fuente de estrés innecesaria. No hay necesidad de justificar nuestra forma de ser a quienes ya te juzgan solo por ser diferente, por ser único. Quien te quiere, te respeta. Así que evitemos caer en la cultura del “que dirán” y protejamos nuestra intimidad, nuestras esencias.

Algo que caracteriza a la sociedad actual es que existen cánones para todo: desde el aspecto físico hasta lo que se considera como “biológicamente” normal, como casarnos, tener hijos, etc. La presión social e incluso hasta la familiar, nos obliga a menudo a tener que dar explicaciones por cada cosa que hacemos (o que decidimos no hacer). Algo importante, que deberíamos empezar a hacer hoy mismo, es reflexionar sobre el número de veces en que nos justificamos ante los demás. Hacerlo en exceso es caer en incoherencias, sufrimientos y sobrecostes innecesarios. Tú, Yo somos nuestros propios jueces y tenemos derechos asertivos para decir: “no, no te voy a dar explicaciones porque no te incumbe en absoluto”. 

Ahora bien personas debemos aprender a hacer frente a todas esas personas que se atreven a cuestionar nuestras “decisiones vitales”.
– ¿Cómo es que aún no te has casado? –  ¿Cuándo vas a sentar la cabeza y a encontrar un buen trabajo?–  ¿Por qué no tenéis otro niño?..etc. Lo más complejo de estas situaciones, es que los jueces que valoran nuestras decisiones o “no acciones” son precisamente los parientes más cercanos, de ahí, que la presión y la sensación de estrés sea más elevada.

Para comprender un poco mejor las fuentes de sufrimiento más comunes, es necesario tener en cuenta estas dimensiones en las que todos nos podemos ver identificados. Un error muy común en el que solemos caer, es que nos condicionamos con la estresante necesidad de diseñar nuestra existencia buscando el agrado de los demás (y en especial hacia nuestras familias).

Otro aspecto a tener en cuenta es que hay quien ha hecho de su vida personal una tribuna pública, donde cada acto, elección o pensamiento debe ponerse en voz alta para encontrar aceptación. Es algo que vemos a menudo en nuestras redes sociales: “un like” es un refuerzo positivo con el cual sentirse bien tras publicar un pensamiento o una foto.

El miedo al “qué dirán” sigue muy presente en la actualidad. Hay quien se ve con la necesidad de justificar cada cosa que hace para no “romper” ese círculo del control donde actuar o no dar explicaciones es ser señalado como diferente.

Me gustaría compartir unas reglas que he aplicado en mi vida y es : hacer las cosas antes que hablar de ellas, porque las cosas, al hacerse, hablan por sí mismas y no necesitan explicaciones. Me gusta mi forma de ser: no necesito gustar a todo el mundo. Mi forma de ser es auténtica y no necesito aparentar lo que no soy para gustar a todo el mundo. Hace tiempo que practico el valor de la dignidad personal, no soy esclavo de nadie, y no necesito aprobaciones ajenas para ser feliz. Es vital que lleguemos a esta conclusión lo antes posible en nuestro ciclo vital. Es un aspecto que  deberíamos practicar para alcanzar una adecuado equilibrio interior y un bienestar emocional. Yo no soy como tu esperas que sea, acéptame por lo que me define, por mi forma de ser, por mi forma de hacerte feliz: construyamos un mundo donde ni tú ni yo nos obliguemos a dejar de ser “tú y yo”. Se que no siempre es fácil actuar de este modo. En nuestro interior, tenemos la sensación de que si no gustamos a todo el mundo no seremos aceptados. No obstante, la vida no se construye con la necesitad de tener que gustar: basta con que sepamos respetarnos, 

El simple hecho de desarrollar y aplicar estrategias asertivas, mejora nuestra salud y la calidad de nuestras relaciones sociales. Todos nosotros tenemos derechos asertivos, es decir, puedes y debes tener tus propias opiniones y creencias, con derecho a evaluar tus sentimientos y conductas, y a aceptarlos como válidos aunque los demás no los vean bien o no los acepten. Ahora bien… ¿Cómo interiorizar y aplicar estos pilares en nuestra realidad más próxima? 

Tenemos derecho a dar o a no dar explicaciones...?: los verdaderos responsables de lo que hacemos, sentimos o elegimos, somos nosotros mismos. Si los demás nos quieren y respetan, no necesitan nuestras justificaciones. Establece límites de forma diplomática: cuando un familiar, por ejemplo, insiste en que le des una explicación sobre algo que no le incumbe pon límites con cortesía y usa siempre frases cortas: “es mi decisión”, “porque me gusta así, “porque estoy contento con mi vida”. Asumir que a veces dar explicaciones no sirve de nada: es algo que debemos aceptar porque hay quien entiende lo que quiere, y a menudo, la demanda de una explicación ya es de por sí una crítica o un modo de humillar. Aprendamos a ignorar las críticas vacías y no debemos estresarnos. Evitemos el sufrimiento inútil. Antes de dar una explicación pensemos si lo que vamos a decir contribuirá a mejorar algo, a solucionar o a prevenir un aspecto en concreto. Si no es así, no debemos preocuparnos, sonriamos y limitémonos a guardar silencio.

 

pero ¿qué importa realmente?

febrero 14, 2016

Mientras aprendo a caminar en este nuevo mundo que se ha abierto ante mí, mientras miró al ochenta por ciento de la población que sigue profundamente ignorante y dormida ante este nuevo todo que rueda sin prejuicios ante mi mirada atónita, donde este grupo de personas sigue aferrado a sus ideas y caminando como si nada ocurriera, cuando la realidad, esa que se está develando, la que va cayendo de bruces en sus narices, es inminente. Me detengo y pregunto, ¿cómo sigo avanzando después de saber todo lo que ahora conozco y comprendo?, ya nada puede ser igual en mi actuar, es imposible, de otra manera sería un títere y realmente no tendría el valor de mirar a mis hijos a los ojos ni sería consecuente con todo lo que he pensado y defendido toda mi vida. Cómo sigo…

Después de tambalearme, caerme y levantarme más solo que una partícula de polvo en el aire ya que el camino inevitablemente se hace cada vez más solitario, te preguntas ¿Con quién vas a hablar ahora que realmente pueda seguirte?, ¿con quién pasarás el tiempo que te deje algo?. (ya no deseas gastar más de diez minutos en conversaciones triviales y superfluas), es entonces donde te das cuenta de algo, después de todo eso y tantas transformaciones, (por cierto algunas de mucho dolor), llegas a una sola conclusión. Que nada importa. Así es, nada en absoluto importa salvo…, saber realmente en qué lugar se está y a dónde se quiere ir.

Si no sabemos dónde estamos y por qué estamos ahí, no podremos saber a dónde debemos ir o vamos a ir, y para ello, es preciso encontrar la paz y silencio perfectos, y para eso, debemos saber encontrar y recorrer no una, si no interminables veces el, camino al corazón. ¿Por qué al corazón?, porque después de todo lo que pasas llegas a la siguiente conclusión. Repito, que nada importa salvo tener claro dónde estás y qué eres en esencia y esa respuesta radica ahí, en el corazón. Más no puedo decir, se debe descubrir solo.

Por lo tanto y resumiendo, si todo lo que se especula es verdad, ¿qué importa?, qué importa realmente que hayamos o todavía seamos manejados, nosotros, los gobiernos y el mundo entero por el grupo bildenberg o cualquier otro, ¿qué importa si una elite que ha silenciado incluso las voces de quienes llevan el báculo del poder nos gobiernan en silencio?. ¿Qué importa quiénes sean ellos, o la gran mayoría de ellos?- Nada realmente. El que hayan hecho de nosotros una manipulación social, que vivimos en una matrix totalmente dormidos. ¡Nada!

Que nuestro planeta se está alineando con el centro de la galaxia y eso nos hará, (tal vez, ya que nada importa), pasar a una cuarta dimensión, que vendrán tres días de oscuridad, que cambiará totalmente nuestro ADN, perdón, que eso ya está ocurriendo en la mayoría de los seres que están tomando consciencia, que la tierra y muchos otros planetas están sufriendo esa transformación ya que todo nuestro sistema está siendo influenciado. ¡Que la tierra es un ser realmente vivo!, que estamos sufriendo un cambio vibracional impresionante, ¿qué tal vez la muerte no existe y que sea sólo una transición?, que existen seres de otras civilizaciones que nos han visitado y están con nosotros desde hace muchísimo tiempo, que existen seres multidimensionales y otros tremendamente densos. Que la teoría de Darwin que por años nos enseñaron en los colegios se fue a las pailas, ya que probablemente fuimos creados por los Anunakis u otra raza extraterrestre en un experimento genético, que hay un planeta gigante que orbita el nuestro provocando cambios y dejando huella de su paso cada vez que se acerca al nuestro. ¿Suena a película?… tal vez lo sea, tal vez no, pero ¿qué importa realmente?

Que la esfinge es un gran reloj que marca estos cambios, que nuestro hermoso planeta está regado de pirámides y monumentos que si los unes desde el espacio, te sorprenderás al ver líneas y círculos perfectos que unen estos monumentos y, que unidos y multiplicados entre sí te dan el número mágico Phi (la divina proporción), ¡asombroso!?, sí, es asombroso, pero ¿importa realmente?.

Algunos dicen que estamos en las puertas de una tercera guerra que ya está preparada y que tal vez se inicie en los juegos olímpicos del 2016, (no se alarmen, ya no ocurrirá gracias a otro montón de cosas, que ya tampoco importan, pero deberíamos dar gracias en silencio… ) Que estamos siendo protegidos por seres de otros planetas que ya evolucionaron de una tercera o cuarta dimensión a una superior, ¡que increíble es… o sería!, pero…, qué importa todo eso y mucho más que podría seguir contándoles acá por horas, cosas que se dicen y que no importan realmente…, por cierto, no, no es material de otra de mis novelas, nada de eso, son cosas que existen, bueno, que dicen existen pero ya no importan.

Lo que sí importa es la vibración por la cual nos dejamos llevar, lo que sí importa es por qué camino decidamos SEGUIR transitando desde hoy, desde este minuto en adelante, sí importa detenernos y mirar para atrás para tomar consciencia de lo que hemos sido hasta ahora. Si lo que llevamos recorrido es justo lo que quisimos conquistar para nuestras vidas, ya que tal vez podríamos morir mañana. Nadie sabe si estará respirando en los siguientes minutos, de lo único que sí tenemos certeza es de este preciso instante, el presente. Sí importa si dimos suficiente o sólo nos dedicamos a gastar el tiempo en acumular cosas que no podremos llevar a dónde iremos, si amamos suficiente, si fuimos amados suficientemente. Si nos dedicamos a acumular una enorme cantidad de cosas que no necesitamos para ser felices, o sólo las miramos para saber la enorme cantidad de cosas que existen y que no necesitamos para ser felices. (como decía Sócrates).

Sí importa, estar conscientes de que todo ese enorme conocimiento que acumulamos leyendo muchísimos libros y estudiando miles de horas, de nada nos sirve si no se despertó en nosotros la compasión, la misericordia, el hambre por comprender y no sólo por aprender.

Sí importa, pensar por un minuto, que si todo lo que dicen fuera verdad, cabría preguntarse ¿qué cambiaría en mí?, ¿seguiría viviendo para trabajar, viviendo para comer, almacenando más y más bienes materiales que no me servirán de nada?, ¿seguiría dedicando todo mi tiempo libre a dejarme llevar por las masas?, lo que significa no pensar por sí mismos. Por el contrario, creo que se debería dar cabida a momentos de reflexión, silencio, pregunta…, de observación. Abrir las puertas para que llegue lo que deba llegar.

Es por eso que nada me importa, lo que sí importó para mí ¡es que todas mis prioridades cambiaron!, que nada superfluo tuvo más importancia en mi vida, que ya no daría batallas que no fueran para liberarme de mí mismo, de mis prejuicios, ego, temores, demonios y de la gran prisión donde moran en un libertinaje absoluto… mis pensamientos.

Sigo viviendo entre los dos mundos, el que existía y existe desde siempre a mi alrededor y el que descubrí, que por cierto también había estado siempre ahí, el real y que no veía de tan ciego y dormido que estaba.

Ahora camino a través de mi corazón, salgo y entro por él, descubro nuevos mundos y seres a través de él, y sencillamente…, todo es mejor, más solo, mucho más solitario, pero mejor. Las ganas de entregar crecen, el egocentrismo disminuye, van apareciendo eventos y personas que están vibrando en tu misma frecuencia. (Tal vez con el tiempo lleguen más)

A medida que el minutero avanza, todo se torna más consciente y claro, más entendible y lógico, todo gracias a que encontré el camino que me abre las puertas del corazón. (¡Qué gran misterio por fin develado!)

Todo el universo es un gigantesco dibujo geométrico y sagrado, como si fuera un corazón gigante que acurruca a Dios.
 

.. agradecer a todos los que me han animado

febrero 13, 2016

Cuando abrí este WEB lo hice fundamentalmente con dos objetivos: utilizarlo como una especie de terapia que me permitiera verbal izar de forma ordenada lo que me estaba pasando e informar de primera mano sobre mi enfermedad. Lo cierto es que, al escribir la primera entrada, pensaba que poca gente me iba a leer. Aunque pueda sonar un poco extraño, me daba un poco igual, porque lo que yo quería era utilizar el weblog para poner en palabras lo que me estaba pasando

Mi intención no ha sido nunca contar mi vida, sino explicar qué pasa por mi mente y por mi cuerpo durante estos intensos meses. Espero y tengo fe que una vez cerrado el ciclo, no me parece necesario ni conveniente contar qué hago ,solamente seguir con la Buena Vida que no es vivir sin dar golpe ni tener mucho dinero. es “la suma de actitudes con las que decidimos vivir la y entregarnos a ella; es, en consecuencia, el resultado del cultivo de las actitudes positivas que podemos elegir en un ejercicio voluntario y de consciencia y, por ende, es la acción que se desprende natural y coherente mente de ellas.

Yo tengo la costumbre (buena o mala no lo se) de preguntar a mis amigos o conocidos si se consideran personas con buena o con mala suerte, curiosamente, entre la amplia mayoría que se declaran personas con buena suerte ha habido circunstancias difíciles, llenas de momentos penosos; son, sin embargo, personas que consideran que esas arduas experiencias les han servido para aprender, para relativizar, para soltar, y, lejos de resignarse, decidieron asumir la experiencia vivida como un activo que les permitió cambiar y, por extraño que pueda parecer, por ello están agradecidos. y es exactamente lo que yo creo!

He dicho ya muchas veces en esta WEB, que me considero, a pesar de todo, una persona afortunada. Lo soy. Soy afortunado porque me encontraron el tumor a tiempo, porque tengo la fortaleza física y mental para sobreponerme a lo que me ha venido, porque me siento respaldado por muchísima gente que me quiere y que me lo demuestra, porque trabajo y por tantas otras cosas que pasarme el día lamentándome porque me haya tocado la lotería inversa sería una pérdida absurda de tiempo y de energía.

Evidentemente, debo escribir algo que he hecho muchísimas veces a través de este medio, y de lo que no me cansaré nunca: dar las gracias. No tengo palabras –yo, que hablo tanto- para agradecer a todos los que me han animado, sostenido, ayudado, alegrado, emocionado, confortado… Como no me perdonaría olvidarme de nadie, me gustaría dar las gracias de forma global, antes que nada, a mi familia, a mis amigos, a los que ya conocía antes y a los que he ido haciendo en el blog; a mis compañeros de trabajo; y a todos los que me han hecho sentirme orgulloso y que han dado sentido al trabajo que he estoy haciendo durante meses.

Me despido con unas palabras que no son mías, sino de una de mis canciones favoritas, y que resumen en muy pocas líneas muchas cosas que siento y que yo no podría decir mejor:
Y en el futuro espero, compañeros, hermanos,
ser un buen tipo y no traicionaros.
Que el vértigo pase y que en vuestras ventanas
luzca el sol cada mañana.
Pero basta de lamentos,
brindemos, es el momento,
que estamos todos y no falta casi nadie,
que hay que apurar la noche que acaba de empezar.

Finalmente les quiero dedicar sólo una estrofa: “Nunca te entregues ni te apartes / junto al camino nunca digas / no puedo más y aquí me quedo”.

Un beso muy fuerte para todos

Gracias y que la vida les sonría.
 

La planificacion de mi viaje....

febrero 13, 2016

Deseo salud con toda mi alma!... y un deseo desde lo más profundo de mi ser (no desde el ego)... sera un deseo concedido....? No hay más!. Porque por primera vez en mi vida siento que lo estoy haciendo muy bien, siendo totalmente partícipe y responsable de mí mismo. Con esta frase, no quiero decir que hasta ahora he sentido haberlo hecho mal, ni mucho menos. Lo he hecho como buenamente supe, pude y aprendí.

Pero una cosa tengo clara en esta afirmación: desde que supe lo de mi recaída, desde ese mismo día... me paré en seco y pensé "Patricio, este rumbo de ti mismo nos lleva a la deriva. A partir de hoy mismo voy a poner en práctica algo que brilla mucho por su ausencia entre tú y yo, voy a aprender a escucharte"... desde este instante,tengo fe y espero que el cáncer empiece a reducirse, luego se estanque de algun modo y "afinar bien los sentidos" para seguir reduciéndole.

De hoy en adelante, toca seguir el rumbo. A donde me lleva no lo sé, pero lo verdaderamente importante es el aprendizaje y las vivencias del camino: aprendizaje de uno mismo y la experiencia de haberlo vivido como uno ha querido para luego mejorar.

Porque me reafirmo en las decisiones tomadas en su día. Y aquí reflexiono:

En todo viaje que se precie, siempre hay (por regla general) una planificación del mismo: a dónde quiero ir, cómo quiero ir, de cuánto tiempo dispongo, solo o acompañado (y de quien), qué quiero ver, donde descansaré para reponer fuerzas, qué mapas llevaré, qué información necesitaré para exprimir al máximo mi viaje, qué referencias necesito ante algún contratiempo que pueda surgir, qué me llevo en mi maleta, etc.

Leyendo este ejemplo, acaso habéis dudado que en este viaje llamado cáncer es distinto? mi respuesta es: NO. Es exactamente igual y os lo explicaré, con mi punto de vista, mi planificación de viaje:

A donde quiero ir?- personalmente, yo lo tengo claro: al puerto de mi salud y mi felicidad.

Cómo quiero ir?- de la forma más saludable para mi, es decir, en el tren del NO más martirismos, NO más miedos, NO más culpabilidad, NO más juzgar, NO más apegos, NO más impaciencia, NO más hostilidad.

De cuánto tiempo dispongo?- dispongo de toda la vida. Acaso es importante tiempo más tiempo menos? Qué más da el tiempo que me lleve los viajes a la curación!. Lo que quiero es llegar. Solo o acompañado (y de quien)?- solo y acompañado quizá según tramos. En mi viaje (proceso en el cual me encuentro) tengo ambas necesidades pero que, después de meses, están perfectamente definidas.

Por un lado necesito seguir solo para pensar, meditar, analizar ar, leer, solucionar y hacer mis cosas (caminar, escribir, ...)... 
¿En tu trabajo alguien puede pensar tus cosas, meditar tus situaciones, analizar tus contratiempos, solucionar tus problemas y trabajar por ti? no, verdad? por qué esto ha de ser distinto? ¿Realmente crees que alguien puede pensar por ti, intercambiarse por tu lugar y/o solucionarte la vida? sería un acto de control por quien lo intente y de evasión de responsabilidades de los grandes por mi parte! Tal cual como si tienes un mal día, no sabes como afrontarlo, abandonas tu puesto de trabajo y que sea lo que Dios quiera. Impensable, verdad? cualquier persona mínimamente responsable decide hacerse cargo de la situación (con y/o sin ayuda) por dos motivos fundamentales: porque su trabajo es su responsabilidad y por superarse a uno mismo ante la adversidad. El paralelismo entre la responsabilidad propia que requiere una enfermedad y el trabajo es perfecto!.

También, por otro lado, tengo tramos de necesidad de compañía. Debo diferenciar varios tipos de compañía: las personas llamadas "puntos de apoyo", las personas para momentos y el resto. Mis puntos de apoyo se cuentan casi con los dedos de una mano y van desde el ser que hoy quiero y que presente en todo momento, mi hija,mi terapeuta, pasando por mis hermanas, mi madre y un par de familiares .

Y la labor de una persona "punto de apoyo" es muy sencilla a la par que muy complicada: ESTAR... estar en lo que humildemente necesito, escuchando mis verdaderas necesidades, ayudándome con ellas, facilitándome el camino, recordándome quien soy, aconsejándome desde el corazón, respetando mis decisiones sin ápice de mal ego, queriéndome, no tratándome como un"enfermo", haciéndome reír y retirándose cuando lo necesito. Qué difícil puede resultar acompañar a las personas en ciertos momentos de su vida, verdad?

y que fácil resulta si la predisposición es la de ESTAR como uno necesite que se esté, en armonía para todo el mundo (no sólo para la mía propia, evidentemente) y con la única pretensión de ESTAR. Otro tipo de punto de apoyo sin entrar en el tema personal es mi medico y especialista: las analíticas, los resultados,... me van marcando tiempos y estado.

-Las personas para momentos y, de verdad, no lo entiendan como una frivolidad, son realmente familiares y/o amigos a los que quiero y aprecio, que me quieren, se preocupan por mi, me respetan, me dejan margen y me aprecian... son los que están sin estar como digo yo (sé que están ahí como el que más, sin necesidad de verlos y hablar con ellos continuadamente).

-El tercer tipo... el resto (cercanos y no tanto) van desde los que nos une una amistad no más allá de lo cordial (por ejemplo, amigos en mi web que conocí en un momento de mi vida que, aún no sabiendo nada de mi proceso más que lo que aquí escribo o le cuentan, me dan su apoyo sano y cordial), hasta los que nunca han estado ahí como para pretender estarlo ahora (que no necesita aclaración) y los que importan pero que decepcionan.

Bien es cierto que soy consciente de que la decepción es un sentimiento que uno se lo guisa y se lo come, es decir, si yo te decepciono es porque has tenido una idea irreal de mi que te impidió verme como realmente soy. Dicho esto, por un lado son aquellos a los que creí incapaces de muchas cosas, los que anteponen su ego por encima de todo, los que no lo ponen fácil, los que no miden las consecuencias de sus actos en un momento difícil de mi vida y los que fuerzan bajar escalones en vez de subirlos... eso sí, pensando en mi bien. Que, por otro lado, están llenos de mucha inconsciencia como para que hoy por hoy me afecte emocional y espiritualmente. Pero aún así, no serán los que más abunden en mis tramos de compañía de esta fase de mi vida. Y, cuando se dé la situación de que así tuviese que ser, estará muy respaldado por el "quedo porque quiero, lo necesito y/o me apetece".

Sigamos con la planificación de mi viaje:

Qué quiero ver?- quiero verme a mi mismo, quiero verme saludable y feliz en armonía para todo el mundo.

Dónde descansaré para reponer fuerzas?- en la vida no hay descanso... la vida es un continuo viaje de rumbos que pueden cambiar... sólo tienes la posibilidad de hacerte el recorrido menos cansino y la forma es siguiendo estas técnicas (o las tuyas propias) cuyo denominador común ha de ser queriéndote mucho a ti mismo SIEMPRE.

Qué mapas llevaré?- no hay mapas de rutas... con lo aprendido y lo que queda por aprender... la vida es según lo que te quieras ir encontrando.

Qué información necesitaré? la mía... propia e intransferible. Me lo han explicado hoy de una forma que me ha encantado! Has de saber: Quién eres?: debes tener claro quien realmente eres (sin caparazones, sin "trampa ni cartón" y al 100%).

A qué has venido? se refiere a saber cuál es tu función en la vida, aquello que te apasiona y para lo que estás hecho; a grandes rasgos ¿lo tenemos todos claro?

Qué referencias necesito ante, sobre todo, un contratiempo?- cada uno tiene que buscar las suyas propias. Ante un problema, cada persona tiene su forma de solucionarlo. Y os pongo un ejemplo: en el colegio, para aprender una lección, cada estudiante tiene sus tácticas: a uno le resulta más productivo subrayar, a otro hacer esquemas,... Da igual de que formas decidas aprender la lección, lo importante es APRENDERLA. En la vida es tal cual. No importa de que forma quieras gestionar tu vida, lo importante es aprender a ser feliz por ti mismo y si los que te rodean también te hacen feliz... pues viva la doble felicidad!.

Porque seamos francos, una mente sana habitará siempre en un cuerpo sano del mismo modo que un cuerpo con problemas- más o menos graves- es el síntoma de un interior- en mayor o menor grado- infeliz.

Personalizando en mi, mis referencias son: alimentación energética y natural basada en una dieta para no cargar el hígado principalmente, terapias emocionales donde le doy sentido a todo, meditación para escucharme (mente en blanco, pensamiento vacío o como quieras llamarlo),paseos o caminatas por los canales y al lado del mar y lectura sobre temas relacionados con todo esto porque he descubierto que me encanta esta forma de APRENDER la vida.

Qué me llevo en mi maleta?- bajo mi punto de vista: mucho amor, consciencia, honestidad, coherencia entre como piensas y actúas, seguridad y fe en ti mismo, honradez, sensatez, ... y todo lo que considero beneficioso para mi.

Porque me hace creer firmemente en el YO PUEDO..? Ante cualquier situación difícil en la vida, de primeras siempre nos preguntamos por qué. Mientras estamos en el porqué (fase que suele alargarse en los victimistas), nunca nos llega la respuesta, pues nos juzgamos y, por consiguiente, nos bloqueamos. Y si hay bloqueo, no se avanza. Ante esa misma situación, si no me juzgo, no me bloqueo, y si no me bloqueo, avanzo, y avanzando se evapora el miedo, y sin miedo puedes decir con rotundidad: YO PUEDO... puedo hacerlo, superarlo, evitarlo, mejorarlo,....

Porque, aún que se trata de un duro camino de fondo, es muy reconfortante. Y termino con una frase "Sufrir un cáncer tiene sus ventajas"... que de una manera irremediable, te sientes forzado a reflexionar sobre aspectos de ti mismo que en otras circunstancias no tienes en cuenta.

Sólo alguien que ha pasado o está pasando por una situación así puede entender el significado exacto de esta "carta" y terminar diciendo.... cáncer,te voy a vencer y no te necesito. Gracias.

Un abrazo a todos.

Patricio Varsariah.
Les deseo tanta salud, como gotas tiene la lluvia,
 

.. la vida es una lucha interminable

febrero 13, 2016


La escritura siempre me ha salvado la vida y ahora no podía ser la excepción ya que el único momento en que no me duele nada es cuando escribo, cada uno de nosotros puede entenderse como un sujeto pasional, como dueño de una cierta capacidad para sufrir o soportar el dolor y hacerse grito, lágrima o texto; roto el umbral, solamente puede haber más y más dolor, soledad infinita. El dolor irremediablemente nos convoca a encadenarnos a otros seres y a otros órdenes extraordinarios de la vida. implica escribir en primera persona porque la narración sobre y desde cada uno de nosotros, sirve a la comprobación cotidiana de que estamos vivos porque nos podemos comunicar. 

 En síntesis, la vida es una lucha interminable contra la dispersión que trata de imponer el dolor, una enfermedad o la muerte. Darse cuenta de que sin el cuidado prodigado no se puede confirmar la vida para tornarse un ser en los demás y viceversa. Cierto, cada uno de nosotros es multiplicidad; cada uno de nosotros es varios. Esta mi historia y otras historias personales se parecen entre sí, tienen como eje o motivo de la narración la energía para sobreponerse al dolor, que implica la sobre posición del sujeto frente a sí mismo, creyéndose solo para emprender la tarea de reproducirse por los intersticios de la memoria, encontrarse en el presente incierto para pensar el futuro y hacer uso del habla para contárselo todo; ensimismarse, fundirse con el pasado, alcanzar y proponer un orden personal y distinto para contender con la dispersión que impone el dolor hasta volverse a encontrar con la certeza de que con él están los otros. 

La experiencia del dolor acarrea ciertas vivencias prodigiosas. Cuando creía llegar al límite de lo que podía soportar, el dolor, ya continuo, en ningún momento desaparecía, aumentaba un poco más. De este círculo no había salida. Sucedió entonces el mayor de los prodigios. Ese dolor produjo la disgregación de mi persona. ¿Por cuánto tiempo? Ahí no había tiempo. Ya no había voluntad contra el dolor. No tenía esperanza alguna de que disminuyera. No era a mí a quien le dolía. Fuera de mí, regado en añicos, y fuera del tiempo, sin futuro ya que me trajera una promesa de alivio, era un solo instante dilatado, repitiéndose una y otra vez, y mi conciencia fija, absorta, en esa parte de mi cuerpo de la que emanaba una sensación tan poderosa que las otras partes ya no existían. 

Todo lo que me rodeaba enmudeció. La única presencia era esta vorágine que me devoraba. Permanecí en un sofá. Me quedé ahí, hecho un ovillo, en la postura de un animal acorralado, jadeante, moribundo. No cabe duda: el dolor es el éxtasis. Parece ser que frente al dolor no queda más que el esfuerzo interior para resolver la disgregación y culminar el éxtasis. Es como una llamada de alerta con la que aparece esa imperiosa necesidad por recoger los pedazos de cada uno para reorganizar el sentido de la vida, anhelo y logro que se permite gracias al prodigio de la memoria que nos devuelve imágenes, colores, sabores y formas que amamos y a las que nos ligamos desde la infancia. 

Otra imagen que me arroba es el ritual sangriento con el que iniciaba cada sesión de la quimioterapia. Una aguja descomunal me penetraba y por el interior de ese arpón, el médico deslizaba una sonda hasta el corazón. Por ahí entraban los venenos que me administraban durante cinco días. Era una fiesta de sangre derramada; era el horror puro, y era también el éxtasis. 

La quimioterapia fue el paroxismo. Pasar por ese ritual sangriento una vez, otra vez, otra vez y saber de antemano lo que me esperaba... Terminaba los venenos, diez días en casa para ponerme en forma –es un decir– y ¡venga, a conquistar el mundo!, volvía al trabajo,  y al cabo de dos semanas, cerraba el escritorio, cerraba la puerta de la oficina, cerraba mi vida y el mundo se cerraba. Era hora de regresar a mi agonía. La repetición de este ritual ha sido, quizá, la experiencia más fascinante que he vivido. Condujo a su clímax la disgregación de mi persona. Estados que no intentaré describir porque son indescriptibles. Desdoblamientos, doblamientos, múltiples . Vacíos, náuseas, vómitos, caídas arriba en un cielo negro que me trituraba y me engullía. 

He encontrado el nombre preciso de esta vorágine: es el desorden de Dios, un desorden que nada ni nadie puede combatir. Incontables veces me fundí  Yo era mi padre; yo era mi madre. En esto, justo en esto, reside mi fascinación: haberme acercado a mi morir pero sin llegar a fallecer. Para no olvidarlo, para volver a vivirlo según mi capricho y mí antojo. Ha sido igualmente fascinante esa comunión entera con ellos, haber sido ellos más de una vez en el paroxismo del dolor, haberlos encontrado en esa condición sin tiempo, sin futuro, sin promesas, en la que reina una lógica que sobrepasa la razón y la humanidad. 

Otra vivencia de una comunión inigualable fue la impotencia por aliviar mi dolor durante aquellos días y aquellas noches, incrementado por ese dolor sin tregua que nos causaba su impotencia y mi impotencia. Dicho de otro modo, a pesar de que la persistencia de un dolor tiende a romper cualquier equilibrio físico, a hacer inútil cualquier previsión para evitarlo o para alejarnos de cualquier frontera emocional, siempre queda la alternativa de la identidad para protegernos, el recuento biográfico de lo que somos y la voluntad de seguir vivos. 

Recuerdo haber leído una idea que ayuda a cerrar este círculo, el cuerpo es como un puente a través del cual se une el principio y el fin del sufrimiento. Es en la estructura de ese puente que se halla radicando la conciencia de pertenencia entre los demás, que alimenta el modo de acercarse a la ayuda y el consuelo, para que el dolor abandone su carácter privado y pueda comunicarse o expresarse. 

La persona que padece dolor está agobiada por la fuerza del sentir que le hace reconocer el sustrato fisiológico que actúa en el mecanismo del dolor, pero a la vez, percibe con asombro, miedo o preocupación un estado emocional debilitado y, este sustrato emocional o psicológico, es útil para reconocer la experiencia, el conocimiento o las representaciones que se tienen con respecto del dolor. Se advierte entonces, que el dolor es una potencia capaz de proponer una escisión de la concienciacuerpo-objeto, pero que paradójicamente integra, de un modo complejo e impredecible, la experiencia, la perspectiva y la conducta del sujeto que padece. 

El ser que sufre dolor es, principalmente, un ser histórico que ensaya con su biografía como si fuera un linajista experto. A partir de estas exploraciones es que se puede alcanzar la capacidad para actuar, hablar, contar, re-presentar y asumir la responsabilidad de sí mismo. Se puede romper el confinamiento del dolor, desmontar los mejores recuerdos y consolarnos con ellos. Ser uno con el dolor y descubrirse mutuamente: imbricación. 

Hacerlo íntimamente propio e impedirle que gane más peso y presencia que la persona y, alcanzar la certeza de que podemos sentirnos más espíritu que carne, huesos o nervios. De todos modos, necesitamos ayuda si sufrimos de dolor y así, ante el ser que se duele, cada uno debe actuar con firmeza y cuidado para impedir la neutralidad afectiva y sí, en cambio, desplegar la condición humana. Es decir, poner en marcha el conjunto de las capacidades e incapacidades que hacen de los humanos seres que actúan y sufren pero que se permiten ser en uno y en los otros, seres que se comunican, actúan y significan su vida. Para ayudar al otro se necesita imaginación, intuir de algún modo cómo es ese dolor que yo no siento. 

Tengo la impresión de que la historia humana se ha constituido por la experiencia universal del dolor, y que ha sido ésta, el punto de partida para evolucionar de forma crónica hacia todo aquello que nos humaniza y que nos ha hecho creer que somos seres superiores. Porque mucho más allá de las hazañas científicas, el verdadero problema del dolor se sigue centrando en las fuentes de su producción cuando éstas devienen de las relaciones humanas; ya sea desde la forma estructural de cómo se organiza la sociedad y qué papel desempeñan en ella los seres humanos, hasta las formas cotidianas, particulares, privadas e íntimas sobre cómo cada cual se arraiga en la vida: los motivos y las condiciones de realización con las que se construye como persona y ciudadano.
 

... algo que olvidar, que aprender y agradecer.

febrero 13, 2016





Casi siempre pensamos en lo que nos falta, en lo que tenemos, en lo que hemos perdido, cuando en realidad, deberíamos agradecer lo que tenemos y avanzar sin rencores permitiéndonos aprender cada día con ilusión junto a quienes nos rodean. Cada día hay algo que olvidar, que aprender y agradecer. Olvidar es en ocasiones el arte sutil que nos permite poder aprender y dar valor a cosas que de verdad importan, ahí donde el agradecimiento, reviste de intensidad cada acto vivido, cada emoción sentida. Porque la belleza de nuestra existencia se halla precisamente en los actos más sencillos, más puros.

Saber agradecer, poder aprender y permitirnos olvidar determinadas cosas no es solo la base de muchas filosofías y religiones. Es la clave del bienestar mental. Técnicas como “la libertad emocional”, por ejemplo, enfatizan la necesidad de sentirnos libres, de no aferrarnos a las emociones negativas para ser capaces de agradecer lo que somos y de seguir aprendiendo, experimentando… Ignorante es aquel que no ve más allá de sus obsesiones, que no es capaz de perdonar para poder liberarse del sufrimiento, y que se niega a aprender de las cosas sencillas para enriquecer su alma. Estamos constantemente sometidos de ese ruido mental que nos impide priorizar qué es lo importante. La ansiedad, el estrés o la costumbre de postergar la felicidad al “cuando yo tenga, cuando yo sea, cuando yo consiga” nos impiden ver estas dimensiones que deberían ser la partitura de nuestra melodía cotidiana.

Perdonar es un acto de valentía que no siempre podemos llevar a cabo. Solemos interpretar el perdón como un acto de claudicación, cuando en realidad, es una forma de liberación emocional donde dejamos de ser cautivos de lo que nos hizo daño. Es una forma de romper el vínculo del dolor, de cerrar etapas. Existe una relación muy íntima entre las emociones y la salud, hasta el punto que el acto de almacenar rencor, rabia o frustración, afecta directamente a nuestro sistema inmunológico: somos más vulnerables a las enfermedades. Las emociones negativas afectan en especial a nuestro sistema nervioso autónomo, quien rigen las funciones no voluntarias del cuerpo. El rencor, al igual que el estrés, eleva la adrenalina, la noradrenalina y el cortisol en sangre bloqueando la función de las células que defienden al cuerpo. Perdonar es el acto más grande que podemos hacer por nuestra salud y nuestro equilibrio emocional, es cortar con la amargura para abrir las puertas a nuevas oportunidades.

Aprender no es acumular datos, fechas o memorizar. Aprender es el acto de avanzar como persona reinventándonos cada día para adaptarnos mejor al entorno. Quien es rígido en sus esquemas de pensamiento nunca podrá ver más allá de la montura de sus propias gafas. Aprender es descubrir algo nuevo cada día para mejorar como persona, para reconocer errores y superarlos, para admitir enfoques ajenos que pueden ser tan válidos como los nuestros. Tampoco podemos pasar por alto la necesitar de almacenar “reserva cognitiva“. A mayor actividad cerebral desarrollada a lo largo de nuestra vida, mejor afrontamos la vejez y cualquier posible demencia. Es necesario entender que la propia existencia es un aprendizaje continuo que hemos de asumir con ilusión y apertura mental y emocional. Aprende algo nuevo cada día, solo así podrás madurar, “florecer” y mejorar para acercarte a ese ideal de persona que se encuentra en tu interior esperando emerger. Se dice que las personas capaces de apreciar y agradecer cada cosa que les envuelve, tienen una vida más plena y satisfactoria. No se trata solo de ser capaces de agradecer los actos que los demás hacen por nosotros. El arte de ser agradecido es también la virtud de ver en nosotros mismos aspectos positivos.

Finalmente el agradecimiento también tiene sus beneficios en nuestro cerebro: se reduce la sensación de estrés y ansiedad, disfrutamos de una mejor calidad del sueño y disminuye incluso el riesgo de depresión. Agradecer es valorar lo que tenemos y lo que somos, es iniciar un círculo virtuoso donde dejamos a un lado las emociones negativas y nos permitimos ser más receptivos con las sencillez de nuestro entorno y de las relaciones personales.
 

La gestion emocional

febrero 13, 2016
Navegando por internet encontré un video muy interesante que me gustaría compartir con Ustedes. La vida no solo nos duele a los adultos. Los niños también se estresan, se irritan o se sienten dolidos. El video que adjunto al pie de este escrito, nos da una lección sobre esto, pues con frecuencia lo que ocurre es que castigamos la expresión y gestión de las emociones negativas desde la más tierna infancia.

No nos damos cuenta, pero los elementos que ponen en marcha la maquinaria de nuestra vida moderna, los ambientes artificiales, las prisas la forma en la que dormimos, comemos y el aire que respiramos pueden llegar a ser verdaderos puñales emocionales. Sea como sea, es obvio que si aprendemos a gestionar todos esos “contratiempos” que dificultad nuestro desarrollo emocional y que pueden dañarnos, lograremos tolerar mejor las circunstancias de un entorno desfavorable.

Este video promueve la conciencia emocional como un vehículo primario para cambiar nuestro modo de vivencia nuestras experiencias sentimentales. Los niños hablan de lo que les hace sentir enfadados, tristes o culpables, de cómo reaccionan y de la manera que tienen de transformar sus sensaciones en positivas. Para realizar este trabajo de manera completa necesitamos también hablar de lo que nos produce alegría, placer y orgullo, así como de la manera que tenemos de comprenderlos y controlarlos. Ejercitar nuestro cerebro pensante y saber ponerle palabras y expresión a nuestras emociones nos ayuda a desarrollarnos y a tener éxito en nuestra vida. Porque, si no sabemos hacerlo, probablemente se vuelva en nuestra contra y nos haga vulnerables ante nuestro mundo interno. Es decir, el vídeo nos muestra cómo traducir nuestras emociones a palabras es una parte vital de su comprensión dado que las palabras se conectan con los sentimientos en sí mismos y las respuestas psicofisiológicas que generan.

En el video vemos cómo los niños son capaces de alejarse de la situación y mantenerse en el aquí y ahora a través de estrategias de calma que saben definir a la perfección. Es, sin duda, un vídeo con un excelente componente educativo que podemos aprovechar niños y adultos. Las personas podemos aprender el lenguaje de las emociones a cualquier edad. Lo que ocurre es que, como sucede con el aprendizaje de otros idiomas, lo hablan con mayor claridad aquellos que lo han aprendido de jóvenes. Pero con lo que nos tenemos que quedar es con eso, que la identificación y la comunicación emocional puede aprenderse y que es un aspecto esencial para obtener relaciones íntimas y satisfactorias.
 
Una persona que “sabe hablar y escuchar” en esos términos es una persona que puede sintonizar e interpretar una esfera más de la comunicación interpersonal, la comunicación y la gestión emocional componen el 90% de nuestras experiencias vitales. Asimismo, aprender a fomentar la calma, aprender a manejar la expresión facial, la postura, el tono de voz y nuestros gestos es esencial, pues solo el 7% por ciento del significado emocional se expresa por las palabras. 

Enseñar y aprender estrategias de control emocional como la respiración, la evocación de imágenes agradables o la relajación a través de música o palabras clave, es primordial. ¿Por qué? La respuesta es sencilla y alude a una razón principal: la ira y la agresividad son dos de los problemas emocionales más comunes hoy en día entre los humanos. La ira y su expresión son alternativas emocionales peligrosas y, por lo tanto, saber resolver un conflicto tratando las emociones que se generan en él es fundamental para garantizar el bienestar social y personal de la comunidad en la que vivimos. Hacerlo así nos ayuda a “curar nuestra cerebro emocional”, pues conseguimos mantenerlo en equilibrio y que los niveles de cortisol (hormona del estrés) y otras sustancias no dañen nuestro cuerpo ni nuestro cerebro. Por todo esto, merece la pena extraer la enseñanza de cada segundo de este maravilloso vídeo.


 

un abrazo no egoísta...

febrero 11, 2016




Hay días en que el corazón se nos entume y necesitamos tanto un abrazo no egoísta, ese que no te pide o reclama nada, uno que sólo te entrega en silencio la calidez que quitará el hielo de él. Ese calor que te hará creer que por un instante, por un leve instante, te están dando todo, sin pedir nada a cambio.

Hoy, veía una película de esas tontas, de esas que te hacen bien porque no tienes que pensar, ni percibir una verdad profunda o analizar la soberbia actuación de unos actores o la sobresaliente dirección o fotografía de la misma. De esas simples, de esas películas que te mantienen con una leve sonrisa que sólo la notas si alguien que te mira te lo dice, Y sonríes sin darte cuento simplemente por lo grato y por esa simplicidad con la que te va llevando de la mano de una escena a otra, sin pedir más atención que el mínimo necesario para no aburrirte. Fue entonces,  en una escena  trivial sin grandes logros más que su espontaneidad, sí ahí  apareció una frase que me hizo darme cuenta de que era exactamente eso lo que muchas veces he tratado de pedir o decir, pero no encontraba las palabras.  Por lo tanto ahora ya puedo pedir sabiendo con certeza lo que es. Quiero un abrazo no egoísta, uno que no pida nada más que el tibio calor que derrite tu alma.

A medida que vamos envejeciendo, no importa cuantos años más sean, de alguna manera se van asentando las metas, ideas y lo esperado. Se va haciendo tangible lo que hemos perseguido y todo va tomando un orden inamovible, así ha pasado conmigo, así espero que siga pasando. Lo que ahora me importa es que todo está en una línea recta, las puertas se abren y llega lo que debe.

La imagen que preside este escrito partió conmigo cuando comencé esta pagina web y estuvo mucho tiempo siendo mi rostro, varias personas me dijeron que por qué la había elegido si era tan “fea”. Y yo sin embargo, desde que la vi me enamoré de ella, de su mirada. Lo externo; no pesa, no toca, ni dice nada… pero la mirada habla en todas las lenguas. Lo realmente importante, eso que nos hace afirmarnos en el día a día, en lo valedero de las cosas, se ve en aquello que está detrás de lo tangible, aquello que se ha logrado acumular a través de la vida, de los dolores y las alegrías, de lo efímero tanto como lo real. He aprendido (ya que a mis años algo se aprende) que para aquel buscador de la verdad, la mejor puerta para abrir es una mirada. 

Quisiera que las palabras fueran livianas, para que no cortaran con su filo el firmamento, quisiera que las formas fueran etéreas para sostener la luz entre mis manos, quisiera ser en los abismos de su tacto, en el latido, en todo lo que presiento. Quisiera amarrarme a los segundos de ese tiempo que no existe, en la necesidad que crea el universo, quisiera, quisiera…, dejar de ser humana para no tener límites.

La semana pasada se me abalanzó la vida, se vino todo junto y de golpe, se deslizaron por mis manos infinidad de cosas, algunas difíciles de llevar o de enfrentar, otras sin embargo, que endulzaron mi piel hasta convertirla en canela.  Ahora me pregunto…, cual sendero es el que seguirán mis pasos, el que me empuja por el camino de la cordura?, el que me lleva por el camino de la consciencia?, cualquiera sea, será sin lugar a dudas  todo un aprendizaje lleno de aventuras.

Después de un día de trabajo de regreso a casa en el tren nada especial sucedía, pero de pronto pasó algo extraño. Iba escuchando a Danez Prigent, me hace bien oírlo, me nivela, me eleva, me gusta. Iba en eso, absorto con la música cuando de pronto al fondo algo grande y brillante atrapa mi mirada, era la luna, estaba impactante brillante y grande, creo que si hubiera extendido un poco mi mano la hubiera acariciado, eso me provoco una rara sensación de amplitud, de paz, no sé, salirme del momento, de mi momento, después del primer hechizo y no sé por qué razón, vinieron a mi mente otras personas, personas que no conozco, niños, mujeres…, gente, fue tan fuerte el remezón que tuve que bajar el vidrio para que entrará el aire. Pensé en mi felicidad y pensé, como nunca antes en la desgracia de esos tantos, de esa gente que no conocía y me gritaban al oído. Jóvenes engañadas y luego llevadas a otros países para ser prostituías y comercializadas como esclavos, niños abandonados, drogadictos que no encuentran la salida, tantos, tanto dolor y yo sintiéndome tan feliz. Lo curioso y al contrario de otras veces no me provocó, sólo por unos instantes fui parte de ellos, los sentí, los viví y tomé consciencia de esos dolores, por una extraña razón pensar en ellos me hizo equilibrarme, luego pensé que  tal vez, sólo tal vez si una parte de toda esa sensación de paz que sentía, de toda esa fuerza que bailaba dentro de mí llegaba a alguno de ellos cambiaría en algo su momento, no lo sé con exactitud pero sí sé que el pensar en algo más que en mi propia existencia,  mis propias alegrías o dolores me dio algo de paz para seguir caminando por la vida mientras sueño que soy feliz.

No creo que haya mejor herramienta para transmutar los sentimientos que la música, al menos a mí, me sirve tanto. Pensé en que tal vez  necesito unos minutos de relajo, creo que me vendrían bien, poder asumir con la mente abierta y el espíritu limpio los nuevos eventos, esperarlos con las manos llenas de impulso, de ganas, de  energía y comprensión. Recibirlos con la certeza que son necesarios, con la convicción de que es mejor para mí, para nosotros como humanidad, estamos todos tan unidos…, somos tan UNO que a veces me cuesta separarme de esa totalidad y mirar mis manos y escuchar mis silencios.

Me han pasado sucesos cotidianos que me han dejado reflexionando, ahondándome de una manera extraña, reflexiones que me causan dolor y ese dolor me duele tanto. Es esta indiferencia de la gente ante sucesos rutinarios, pero dolorosamente importantes, que están ahí, rozándoles la pisada ¡y nadie los ve! o a nadie parece importarle. Hablamos y hablamos de todo y de nada,  seguimos a lideres fatuos, idolatramos a personajes que no pesan más que un chelín, convertimos en lideres a seres que no dejan huella. Nos ilusionamos con promesas de políticos, nos dejamos arrastrar por sus rostros risueños y ojos brillantes, y no sabemos mirar. Dónde mirar.

Los mall están repletos de gente comprando, los restaurantes con sus mesas completas, los autos brillantes paseándose por las calles, las miradas, lo que se habla y discute… lo que se observa. Lo que se idolatra. La pobreza y desesperanza de las clases trabajadoras, laten, laten en los poros de mi piel y no me basto para realizar un cambio, me pregunto ¡¿qué hago?!, qué más puedo hacer de lo poco que hago. ¿Qué puedo hacer para amamantar a todos esos sufrientes, qué puedo hacer si no me alcanzan las manos? De pronto quisiera saber cómo dejar de absorber el dolor del mundo y cerrar los ojos, pasarme al otro lado de la línea, donde los dolores no te tocan y logras ser feliz con la ilusión de lo material.

Si supiera que he de morir hoy… Me gustaría tener los sentidos despejados y así “ver” toda la profundidad en los ojos de los que amo, poder oler la tierra cuando esta despertando en la mañana, pisar el pasto cuando se prepara para dormir. Me gustaría tener el valor para  sentir que la vida es más que poner los pies en la tierra y caminar por los días. Tener la sensibilidad para no llorar por lo que no puedo arreglar y reír por lo que pude cambiar. No tener de que arrepentirme, sí, creo que eso es vital. Haber dicho todo lo que debí decir. Haber gastado todos los besos que guardaba en mi alma. Haber amado con toda la locura que es posible.

Si muriera hoy, me gustaría irme sonriendo, y que los míos, estén en paz con ellos mismos. No cansarme de dar gracias a mi Dios, por todos los seres humanos que han tocado mi vida, por los que la tocan ahora. Por tener a alguien a mi lado, que sea capaz de inventarme una navidad para sacar destellos de mis ojos, lágrimas de mi alegría, sonrisas de mi paz. Si muriera hoy, creo que podría partir en paz.
 

Creo que ha llegado el momento...

febrero 10, 2016




Quisiera dejar de escribir por un tiempo, dejarlo reposar, que respire y brote nuevamente en mis ganas, me confunde la idea de dejarlo, tal vez porque es parte de mi interioridad, tal vez porque es una extensión de mi yo, tal vez porque han habido atisbos en los que compartes una realidad no transable con gente valiosa…, tal vez, porque así es la vida, como una ola que te lleva en la cresta de su alma.

El tiempo pasa como un aleteo silencioso en nuestros días, y en esos días nos llenamos de sorpresa, de regocijo y algarabía, es como si la dicha cayera de sopetón en nuestra vida. Y todo es pleno y pacífico, con una armonía que desborda y subyuga. El dolor y la alegría siempre viven en un abrazo eterno donde nos envuelven con cariño.

Hoy me bajo un susto tremendo por el futuro, a veces hacemos planes por tanto tiempo de como queremos ese futuro, solos o acompañados, en una casa grande o pequeña, lleno de gente o más bien tranquilo. El mío siempre lo vi y lo quise en una cabaña perdida en algún cerro plagado de arboles, con la gente justa, esa que amo y que me es necesaria, no más.., no más. El que eso cambie me llena de terror, siento que cada día que pasa mi tarea con el mundo va finalizando y el encuentro conmigo mismo se hace más necesario y placentero.

¿Qué camino he de recorrer para salvarme de la ilusión?… no lo sé y me asusta no saberlo. Hay días en que tomo consciencia y se me olvida lo frágil de mi fragilidad, mi débil fuerza y renace ese ímpetu que ha guiado mi vida por senderos a los cuales pocas almas han transitado, y me veo y veo el hombre que no es más que la totalidad de todo mi YO, ahí, inerte e impertérrito, irrompible e inmutable, grande e intocable, ese ser que no necesita nada porque se basta a sí mismo. Hay días en que me veo y lo veo, hay días así y gracias a esos días puedo caminar todavía aquel camino  que no tiene comienzo ni final.

A medida que se avanza en el terreno de la ciencia o física, ese Dios que llevamos cocido a nuestro pecho desde que somos pequeños, comienza a mutar de alguna forma en nuestro interior. Me pasó. De alguna manera estos últimos meses me había costado encender la vela que reposa en la mesa de mi habitación, la cruz con las rosas estaban demacradas y mi silencio estaba ahogando el diálogo que tan abiertamente siempre mantuve con Él. Hoy sin embargo no pude más, necesitaba hablarle, o tal vez escucharlo, la vela se encendió sin preámbulo, el incienso corrió por las finas telas de la nada, la música tomó mi mano y todo fue fácil. Ahí estaba, como siempre, en cada átomo de este todo, en cada átomo de mi ser, latiendo con fuerza, amándome de una forma que no es cognoscible, simplemente siendo él, el amor. Recé con fuerza por los que sé, están sufriendo, seres cercanos, seres inocentes a los cuales la vida les entrega una enseñanza que no es entendible si no hay una consciencia superior. En fin, hoy, pude rezar con él alma en lugar de la mente.

Hoy, como cada día no dejo de sorprenderme por los eventos más simples que llenan de complejidad mi vida, me sorprende la fuerza que tiene los pobres para levantarse,  me sorprende el pensamiento, cómo es de voraz, cómo es de vivo. Me sorprende la valentía de los que luchan día a día por respirar el día sin tocar la noche que habita en la ilusión.

Creo que ha llegado el momento de desaparecer. Partir de lo “real” para ser en lo verdadero y dejar ya de soñar. Me he perdido, sí, llevo perdida de mi mismo por semanas, no sé en que momento o cómo ocurrió, pero me partí en mil pedazos, y quedé ahí, sumido en mi brillantez, impune y tenue, pálido de vida y pálido de pensamiento. Después de quedar inerte lentamente los pedazos comenzaron a unirse una vez más pero en una nueva forma extraña pero asombrosamente consciente. Dolorosamente consciente ante una realidad que todavía me traga. Estoy aprendiendo a caminar con este nuevo cuerpo que está dentro de mi carne. Por un momento llegué a pensar que me había perdido de las manos de mi Dios con tanto planeta orbitando en las cercanías de mis manos y eran sólo reflejos de la luna. Estaban más lejos.

A veces miro desde la cumbre, aquel lugar alto donde el horizonte se pierde, sólo para saberme, tomar consciencia que todavía existo y miro y siento como la ciudad palpita y en ella las personas, el tráfico y el mundo, con toda la inocencia y pueril sometimiento y todo el engaño y bajeza con que son (somos) manejados. Miro y me desprendo de mí mismo para perdonar, ¿qué más podría hacer?, eso y sentir que quisiera ser un haz de luz y no tener pensamiento. Creo que llega un momento en la vida en que se debe decir ¡basta!, ¿a qué?, pues a todo lo que te amarra, a todo aquello que te causa dolor, a todo lo que distrae tu mente de la libertad de ser verdaderamente en los pequeños instantes en que aparece la felicidad.

Hoy he decidido que mañana será un buen y hermoso día para un principio del ¡basta!,En mi caso, creo que dejaré de sufrir  por tratar de estar dulce y sumiso cuando quiero ser un bestia solitario, tal vez huraño pero feliz, trataré de dejar de sufrir por lo que no puedo cambiar, por ser un hombre cada vez que es necesario, por ser un santo cuando se precisa, por ser ejemplar cuando soy tan imperfecta. De no reprimirme cuando quiera mandar a todos a un lugar innombrable, por el contrario, ser capaz de cerrar la puerta y que nadie se atreva a cruzarla ni que me critique por ello.

Sí, mañana es un buen día para partir diciendo ¡basta! y tratar con toda el alma de ser feliz porque se me dio la gana de sentir el aire volándome el pelo en la cara, poner la música que me gusta y deslizarme por el tobogán de cada una de las notas que se arrancan de la radio, por tener que seguir día a día hasta que no hayan más, simplemente por tener dos piernas para correr, dos ojos para maravillarme y la palabra para que hable mi alma.  Creo que es un buen momento para dejar de ser en los demás y para los demás y para ser en mí mismo hasta que me harte de ello, Sí, sin lugar a dudas, es un maravilloso momento para partir, ¿qué mejor que el presente para dejar el pasado atrás?

Creo que de alguna manera la música ejerce en mí estados que nada ni nadie igualan, es curioso, será por la vibración?, será por que de alguna manera me dejo llevar por los acordes y las puertas se abren como si fueran puñales que desgarran una realidad rompible. Tengo una necesidad imperiosa de soledad, tal vez de irme en las escalas de esa música y alejarme de la gente, gente que amo y me son tan necesarios, pero al mismo tiempo, necesito respirarme en silencio, es como si de alguna manera esa sea la única forma en que ordene las piezas del ajedrez de mi mente. Creo que el silencio ha funcionado, de alguna manera me armo y desarmo en las líneas del tiempo y de mi vida con total consciencia, sabiéndome cuando estoy deshecho, deshecho por culpa del mundo, es bueno aclarar. Y amándome cuando me silencio y todo toma fuerza y coherencia, cuando nada me toca.

Hace unos días una compañera del trabajo me dijo, tienes la mirada triste, me quedé pensando,  muchas veces me han dicho lo mismo, la realidad es que sólo unos pocos pueden ver lo que hay verdaderamente  en mi mirada, sólo unos pocos pueden entender o ver más allá de lo que hay en la prosa de uno de mis escritos “A veces…”, en general se confunde la ausencia o profundidad con tristeza, cuando hay ausencia no hay sentimiento, ni triste ni alegre, sólo está el objeto, mis ojos, las palabras, y tras ello mucho, pero mucho más de lo aparente. Si  se ve más allá de la forma, se podrá ver la profundidad de la mirada, y la profundidad que hay tras el juego de palabras. Sólo hay que pensar que siempre tras lo aparente hay algo más, mucho más.  En resumen, creo que tendré que inventarme algunas miradas, como la ropa, deberé vestir miradas triviales, de trabajo, de coquetería, de silencio. Me pregunto, cuál he de vestir cuando esté en el medio, donde suelo estar, entre el cielo y la tierra?

A veces la profundidad de mi propia mente me traga y quedo vagando en un universo que apenas logro comprender,  ¿comprender? Dios, si no comprendo nada más que la inmensa ignorancia de la que es presa mi pensamiento. Hoy me puse a pensar en como nos movemos en los cuadrados con los que marcamos nuestra vida, me veo como una de esas pequeñas ratitas blancas, aquellas que despiertan la ternura y de tiernas dan ganas de tomarlas y acariciar sus pequeños lomos mientras se mueven perdidas entre sus jaulas doradas. Caminamos en el cuadrado que hemos trazado y llamamos vida, no vemos sobre nuestro hombros, no olemos el despertar del día y lo que es peor, pensamos que somos casi, casi el único ser viviente de este vasto universo. Hay tanto entre la cordura y la vigilia, entre el amor y la verdad, entre la palabra y el silencio. Hay tanto que de pronto quedo ciego.
 

..un gran mérito de aceptar las cosas como son

febrero 10, 2016




Nada dura para siempre, todo tiene un fin. Lo que sucede con las esferas mayores de la vida (sueños, intelecto, amor, etc.), también se ve reflejado en las esferas menores (bienes materiales, belleza, fama) que también tienen un final. Tanto lo grande como lo pequeño se acaba, porque todo en esta vida “es prestado” y tiene un fin. Hasta esos objetos materiales, cuando cumplen su ciclo, muchas veces nos generan desánimo y hasta rabia, al contrario de lo que producen cuando están nuevos y recién comprados. Esto, quizás, sucede porque les otorgamos un carácter de imperecederos. Con ciertos artículos incluso la calidad de imprescindibles, como si fueran parte de nuestra propia vida o un órgano más de nuestro cuerpo.

El trabajo termina, el amor se acaba, la existencia llega a un fin, porque todo, tarde o temprano, concluye de manera definitiva. Todo en esta vida es temporal y la resistencia a hacer de estas cosas algo “eterno”, por lo general, nos ocasiona grandes frustraciones difíciles de superar. Es sensato y sano emocionalmente saber poner punto final, cuando las cosas o los aspectos de la vida ya no dan más. Forzar a que estas situaciones sobrevivan, estando casi moribundas o ya muertas, es como llorar sobre la leche derramada.… nada dura: ni la noche estrellada, ni las desgracias, ni la riqueza; todo esto de pronto un día ha de huir.

Cuando se hacen cirugías plásticas para disimular la vejez o realizan largas jornadas de ejercicio, no por salud, sino por mantener una figura juvenil, se cree en la fantasía de las flores inmortalizadas y en la realidad de los sueños imposibles, de los deseos imposibles, de las causas inútiles. Porque a cambio de intentar mejorar nuestro aspecto físico (que en algunos casos es posible), lo que hacemos en el fondo es deteriorarnos en nuestra dignidad y hasta en nuestra condición de seres humanos. Algo así como volvernos un producto de venta, comercio y mercadeo para satisfacer a otros.

Si algo tiene oportunidad de ser más duradero, pero no eterno, son aquellas realidades intangibles y profundas. Huellas como las buenas y las malas enseñanzas o los recuerdos que dejamos impresos en la vida de las otras personas: lo que escribimos día a día en el libro de nuestras vidas y en el libro de la vida de los demás. Muchas veces nos quejamos y hasta renegamos de una persona o de algunas situaciones, hasta que estas personas dejan de estar cerca, o incluso mueren, o hasta que esas situaciones, en principio negativas, se vuelven mucho peores. Es la comparación lo que nos da una perspectiva real de aquello que nos hace padecer y sitúa la intensidad de nuestro sufrimiento en una escala.

Por ejemplo, cuando te quejas a todas horas de tu pareja y cuando vuelves a estar solo comienzas a valorar hasta el más mínimo detalle de esa persona. O cuando pasas de habitar una casa humilde y llena de calidez, a un lugar más bonito, pero sin esa atmósfera familiar.También cuando renegamos de una simple gripe, como si fuera una tragedia, hasta que enfermamos de algo más grave y te das cuenta de que era una tontería.

Cuando todo comienza, la mayoría de las veces, tiene un halo de novedad y está lleno de promesas esperanzadoras. Pero con el paso del tiempo, comenzamos a ver más los defectos que las virtudes, tanto en los objetos, como en las personas y las situaciones. Así, cuando estas realidades terminan o desaparecen ocurre lo contrario: nos fijamos más las virtudes y minimizamos los defectos. Casi siempre esto ocurre cuando ya no hay nada qué hacer, cuando el fin se acerca…

En la medida en que aceptemos y asumamos que todo lo que comienza tiene que acabar, nos vamos a evitar más de un problema. No se trata de sumergirnos en la desesperanza, ni de caer en el cinismo. Se trata de saber que siempre hay momento en el que tendremos que decir adiós, poner fin y enfrentarnos a un duelo, es un gran mérito de aceptar las cosas como son.

Saber vivir los duelos, nos permitirá cicatrizar las heridas que deja una pérdida. El evadirlos o vivirlos mal, deja la herida abierta e incluso la agranda y la infecta. Porque, como en el caso del amor, “un clavo no saca otro clavo”. Es decir, una persona no se reemplaza por otra, de la noche a la mañana. Todas las deudas que dejemos sin saldar, se tienen que pagar en algún momento. La pérdida y el duelo son una constante en nuestra vida. A lo largo de toda nuestra existencia vamos a tener que decir adiós muchas veces, a personas, situaciones u objetos amados. Todo es temporal, nada dura para siempre, ni siquiera nuestra propia vida. Todos lo sabemos y, aún así, diseñamos una y otra vez la misma fantasía de eternidad.

No saber desprenderse, no saber decir adiós o decidir el fin de algo puede ser bastante problemático. Igual que lo contrario: no involucrarse con nada estrechamente por miedo a perderlo. Quizás si aprendemos a ver con mayor naturalidad el hecho de que todo se acaba, conseguiremos disfrutar más de esto que nos rodea aquí y ahora, en lugar de añorar todo eso cuando ya se fue.
 

Las "puertas" del miedo..

febrero 9, 2016




¿Dónde ha quedado nuestra humanidad?...Vivimos en una sociedad en la que parece que sentir está mal visto. Niños que aprenden a que llorar es malo, porque es de niñas y demuestra debilidad. Jóvenes que prefieren relaciones de una noche para que no les hagan daño. Adultos que tienen relaciones de pareja con personas a las que no aman. Ancianos que viven en soledad porque se les ve como un estorbo. Es hora de superar nuestro miedo a sentir. 

Es difícil ver a dos personas dándose un abrazo en la calle sin que sean pareja, decir “te quiero” sin que suene raro, llorar sin sentirnos culpables o nos de vergüenza. Parece que vivimos en la cultura del “no sentir”, porque si sentimos o hablamos de nuestros sentimientos se nos considera personas débiles. Así, en lugar de recibir un abrazo con empatía y cariño recibimos bromas.

El miedo a que nos lastimen. Imagina que vas caminando por un bosque y ha oscurecido. De repente ves una sombra y algo se mueve, tu cerebro pone a tu cuerpo en alerta antes de identificar si se trata de un animal o simplemente el viento. Esta forma de reaccionar se debe a nuestro instinto de supervivencia. En el cerebro tenemos una pequeña estructura denominada amígdala, que procesa las experiencias de miedo. La amígdala es un botón de emergencia que se activa cuando nos acecha un peligro. El sistema es capaz de activar la respuesta incluso antes de que seamos conscientes del peligro.

Los estudios han comprobado la existencia de dos tipos de células neuronales en la amígdala que se turnan para abrir y cerrar las “puertas” del miedo. Pero  los estudios realizados deben considerarse con cautela, porque en los humanos intervienen otros factores en relación al miedo. Por ejemplo, también juega un papel importante la corteza prefrontal, que es la que pone la situación en contexto y hace que la respuesta no sea tan automática, sino más elaborada.

Si una persona nos hace daño, ya sea una pareja, un jefe o un familiar, incluso con palabras que nos hieren, la respuesta de la amígdala sería responder activamente, pero nuestra corteza pre-frontal pone todo en un contexto y hace que nos tomemos unos instantes de reflexión, si podemos, antes de actuar. Por otro lado, debemos considerar que el miedo está muy condicionado por nuestra experiencia y puede llegar a bloquear nuestros sentimientos.

En algún momento, o en muchos, nos han hecho daño, pero eso no significa que vaya a suceder siempre, ni que tengamos que cambiar nuestra forma de actuar . Ante esta situación, me vienen a mi mente algunas ideas como una forma de reflexionar para quitarnos la coraza que cubre nuestros sentimientos: El primer paso y quizás el más complicado para superar un miedo, es reconocerlo. ¿Qué es lo que ha sucedido en el pasado que nos provoca temor? ¿De qué tenemos miedo y por qué? Una reflexión profunda sobre ello, nos ayudará a entender qué es lo que está sucediendo y a tener una visión realista del problema. II.- Paso : Sentimos muchas cosas y a veces esos sentimientos los guardamos en lo más profundo de nosotros por vergüenza o miedo, sin darnos cuenta de que ponernos esa coraza solo nos hace daño a nosotros mismos. Quizás necesitemos ayuda de otras personas para hablar de ello o de un especialista, pero lo importante es aprender a conocernos y a vivir lo que sentimos. III.- Paso :  La  pintura, la escritura y todas las manifestaciones artísticas nos pueden ayudar a expresarnos y a dejar salir lo que sentimos, con valentía y sin miedo. Lo importante es buscar alguna actividad que nos guste y nos estimule para poder expresarnos y sentir.

Finalmente : Los sentimientos y las emociones son el lenguaje universal que debe ser honrado. Son la expresión auténtica de quiénes somos.
 

Un esfuerzo total

febrero 8, 2016




Hoy quiero escribir sobre esas piedras que encontramos en nuestro camino y que en muchas ocasiones tropezamos, pero lo mas importante no es tropezar y no es malo, encariñarse con la piedra sí. ¿Para qué repetir antiguos errores, habiendo tantos errores nuevos por cometer..?

Entre los años 1878 y 1880 Edison trabajó en al menos 300 teorías para poder desarrollar la bombilla incandescente eficiente, lo que demuestra la importancia de la perseverancia y de la voluntad de no rendirse antes de tiempo, así como de la voluntad de levantarse tras tropezar. Thomas Edison, cuando dio a conocer al mundo el proceso por el cual había creado la bombilla incandescente de alta resistencia, después de muchísimas pruebas y errores, dijo: “No fueron mil intentos fallidos, fue un invento de mil pasos.” Lo que nos enseñan las palabras de Edison es muy significativo: podemos tropezar muchas veces, cometer muchos errores, pero lo importante es siempre aprender.

Cometer errores es muy humano, pero lo que debe enseñarnos cada error es a levantarnos y a aprender de lo sucedido. De nada sirve lamentarse o buscar explicaciones en otras personas, cuando lo realmente eficaz es reflexionar y aprender la lección. Desde pequeños nos enseñan que los mejores son aquellos que no cometen fallos y aprendemos luego que no es así,ya que en el camino de la vida cometemos incontables errores, uno tras otro y  a medida que envejecemos nuestro cerebro aprende mejor de los errores que de los aciertos. Un hombre se puede equivocar muchas veces, pero no se convierte en un fracaso hasta que empiece a culpar a otros por sus propios errores.

Hay personas que no son capaces de admitir errores, que son tan exigentes con ellas mismas y con los demás que cualquier error es visto como un fracaso y una derrota. El perfeccionismo puede ser una virtud en cierta medida, especialmente en aquellas tareas que son más relevantes, pero puede ser dañino si a cada identificación de un error le sigue una gran bronca interna. Evitar el perfeccionismo debe tener como base la aceptación de nosotros mismos y la idea de que las metas son flexibles en la medida que se tengan que adaptar para hacer frente a un cambio en las condiciones. Esto no significa que debamos abandonar nuestras metas, sino que es necesario verlas con realismo y aprender que hay distintos caminos para alcanzarlas. Un aspecto importante para poder aceptar la realidad que nos rodea tiene que ver con la celebración de los logros. Si vamos de castigo en castigo, olvidando un error solamente cuando se produce otro, nos perderemos todo aquello que consigamos.

Cada error es una lección, pero algo que es esencial evitar, es cometer una vez tras otra el mismo error, es decir, tropezar continuamente con misma piedra, ya que significa que no estamos evolucionando ni aprendiendo. Cada vez que nos enfrentemos a situaciones parecidas a otras del pasado en las que cometimos un error, es aconsejable realizar un examen de conciencia y preguntarnos: ¿Cuáles fueron las consecuencias negativas del error? ¿Vale la pena hacer lo mismo con el riesgo de cometer el mismo error? ¿Puedo hacer algo diferente? Las respuestas a estas preguntas no echaran una mano valiosa a la hora de proceder de nuevo, pero esta vez con más acierto…

Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa.
 

nuestra vida tendrá sentido,

febrero 8, 2016


Todos nos hemos sentido perdidos, agotados. En algún momento, nuestras fuerzas nos han abandonado y hemos pensado que nos encontrábamos en medio de un mar embravecido y sin ningún recurso para calmarlo. Es normal, tomamos cientos de decisiones al día y no es extraño que encadenemos unas cuantas malas. Esto sucede tanto en las decisiones cotidianas como con aquellas tienen un mayor peso. 
Existe un proverbio chino que dice : “No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas”. Llega un momento en el que tocamos fondo, todo carece de sentido y sentimos que nos hemos agotado tanto física como mentalmente. Ya no hay vida, ya no hay sentido. Hemos tocado el fondo más absoluto y el dolor nos impide seguir luchando. La fuente de la vida está completamente seca. Y aparece la pregunta :como volver al barco del que somos capitanes...? 

Piensa, tan solo debes volver a unir los puntos, de manera que formes una figura que reconozcas, de la que partas y en la que puedas descansar. Esta es una máxima que muchos cumplimos. Vivimos el presente tanto como podemos, en la medida en la que no hipotecamos demasiado nuestro futuro, dañamos la imagen que tenemos de nosotros o herimos a los demás. Pero, a veces esto es difícil y es aquí cuando llega el momento en el que la falta de sentido se hace notar. No debemos dejarnos arrastrar por un mal momento. Está claro que a veces el tiempo pasa ante nuestros ojos y dejamos de vivir realmente para ser como “monigotes” que comen, van al trabajo, vuelven a casa y se encierran en una rutina que nos provoca ese sinsentido que tanto miedo da. A veces, incluso nos encerramos en el pasado reviviendo dolorosos recuerdos que nos impiden avanzar. Otras veces, en cambio, nos centramos tanto en el futuro que olvidamos disfrutar de lo que tenemos en el presente, simplemente posponiéndolo.

Dejemos de lado el pasado y el futuro, saquemos algo de tiempo para nosotros y disfrutemos de cada minuto como si fuese el último. Es difícil, pero todo lo que hacemos en la vida debería gustar. Así que vivámoslo intensamente, haz que cada segundo cobre sentido.
Si la vida ha dejado de tener sentido y queremos escoger “un camino fácil” lo primero que debemos hacer es entregarnos y compartir nuestra existencia con el resto de personas. Esto nos enseñará a amar, a respetar y a valorar la vida. Dar con los ojos cerrados a menudo disipa la niebla que nos hace sentir perdidos, es como si a través de los demás pudiésemos llegar a nosotros mismos, invirtiendo de alguna manera el camino.

Protegiendo a quienes queremos y nos quieren, protegemos también nuestro sentido. Hacemos más fuerte nuestra red de ayuda, de manera que cuando haya una amenaza de caída no descendamos tanto antes de que alguien nos extienda su mano. Además, no se tratará de cualquier mano, sino de una que nos conoce y sabe como cogernos. Debemos aprender a encontrar y a buscar lo que necesitemos, pero nunca a creer que eso es la solución definitiva a ese sinsentido en el que nos encontrábamos. Ama, respeta, comparte, entrégate. Pero, al mismo tiempo, seamos libres. Libres para encontrarle el propio sentido a nuestra vida.

Cuando vemos que los años pasan y miramos hacia atrás, a veces creemos que hemos desaprovechado el tiempo: que hay cosas que hemos querido hacer y no hemos hecho, que hubieses querido reparar aquel daño surgido de un malentendido, que lo hubieses intentado una vez más o una vez menos… Vemos una vida vacía en el pasado, llena de experiencias que nunca se llevaron a cabo por los miedos y las inseguridades.
Teníamos sueños, ¡claro que los teníamos! Pero nunca llegamos a concretarlos y se quedaron en meras quimeras. Hagamos que nuestra vida cobre el sentido que se merece para que cuando llegues a la vejez y miremos hacia atrás estemos satisfecho con los trazos gordos que hemos trazado, aunque nos hubiese gustado cambiar algún detalle. Que no te tengamos que arrepentirnos de nada, que todo lo que hemos querido hacer lo hemos hecho.

Probablemente,nos hayan quedado muchas cosas sin realizar, pero ¡es normal! Tampoco se puede abarcar todo, pero lo más importante para es sí lo has llevado a cabo. Hagamos que cada día cuente, que si queremos vivir experiencias las vivamos sin limitaciones y sin temores.

Finalmente nuestra vida tendrá sentido, pero debemos hacer un esfuerzo por encontrarlo. No pensemos en el mañana, pensemos en el hoy. Dejemos definitivamente el pasado atrás y empecemos a poner en práctica todo lo que nos gustaría hacer. Es el momento de dejar de soñar y empezar a cumplir nuestros sueños mediante acciones. Nadie es dueño de tu felicidad, por eso, no dejes tu alegría, tu paz, tu vida, en manos de nadie.
 

las emociones como los deseos

febrero 5, 2016




Las situaciones difíciles se hacen más difíciles si excluyes los pequeños pasos que te puedan ayudar.Una emoción es como un deseo, por eso, así le llamo a este pequeño escrito. Toda emoción es el impulso que nos hace sentir algo en nuestro interior, y nos suele empujar a realizar “algo”. Tanto las emociones como los deseos caminan juntos con el fin de “mirar hacia dentro”, queriendo alcanzar la facultad de alcanzar una verdad sin necesidad de razonamiento. Éstas poseen una cualidad imperativa que significa que podemos interrumpir lo que estamos realizando, haciendo generar en nuestra conciencia un profundo deseo.
             
De esta manera las emociones nos llegan a nuestro intelecto en forma de deseos, siempre a través de una información relativa a la realidad y no a la que nuestras emociones desearían que fuesen. Toda emoción tiene una gran utilidad personal, y casi siempre está destinada a responder a esos hechos sucedidos que siempre tratamos de desear. Aunque es justo reconocer que a veces, también pueden hacernos daño cuando suceden en momentos inapropiados o con deseos imposibles de realizar.
             
Toda emoción siempre nos ayudará a identificar formas y aspectos diferentes de momentos en nuestra vida, que a veces pueden pasar desapercibida para nuestra conciencia. Si potenciamos estas emociones alcanzaremos un conocimiento más creativo de la vida, permitiéndonos conocernos mejor a nosotros mismos y ayudándonos a relacionarnos mejor con las personas que nos rodean.
           
Al mismo tiempo es necesario saber controlar las emociones y para ello tenemos que saberlas identificar, es decir, necesitamos aprender a “gestionarlas” para saber cómo manejarlas en cada momento. Comprender que todo deseo va precedido de una gran dosis emotiva, haciéndonos adoptar la forma para sentirnos bien consigo mismo y poder mantener relaciones satisfactorias con las personas de nuestro entorno.
           
De esta manera para desvincularnos de las emociones, deseos y sentimientos relacionados con lo que queremos realizar, todo consiste en aprender a “situar” la mente correctamente hacia el objetivo, con la exclusión de todo lo que pretendemos ejecutar.
           
Todo deseo nos saca de nosotros mismos, nos desubica y nos dispara a que vivamos en la improvisación, en el desorden y a veces en el capricho máximo de nuestra auténtica libertad. ¿Cuántas veces no nos es posible evitar que esto suceda, ya que ese deseo está regido por la leyes emotivas que son conducidas por nuestro cerebro. Negar un deseo equivale a fomentar un anhelo, y todo ello genera una frustración en nuestros sentimientos, ya que estos necesitan de una razón para poder sentir un equilibrio.
            
Los deseos que muchas veces anhelamos en nuestro interior, en general están conducidos por grandes dosis emotivas, produciéndonos  esos “nudos” en la garganta, los cuales no podemos soltar por miedo a las consecuencias, aunque siempre pensamos que es más grande la recompensa que el sufrimiento que padecemos. Es de suma importancia saber tomar decisiones y saber actuar conforme a nuestra voluntad, puesto que casi siempre queremos imponer nuestros deseos a pesar de sufrir esas emociones que se anteponen a los actos que pretendemos realizar.
 

tomar decisiones ...

febrero 5, 2016




Se dice que el hombre que pretende verlo todo con claridad antes de decidir, nunca decide. Si nos ponemos a pensar, observaremos que toda nuestra vida transcurre a veces de decisiones. Decisiones muchas veces sencillas e irrelevante, pero otras llenas de sentido de responsabilidad. Que a veces aceptamos o no aceptamos, acudimos o nos quedamos, quisiera, pero no me atrevo, y así sería innumerables los momentos que se nos presentan en la vida, con la condición que sólo tú y nadie más que tú, debes decidir.
            
Porque por mucho que queramos son situaciones que no podemos mantenerlas al margen, ya que estamos rodeados de personas que piensan y actúan, y a veces no cómo tú. Ellas tienen sus valores, sus ideas, sus creencias y por lo general muy diferentes a las nuestras. Cómo es lógico estoy hablando de relaciones en que los afectos y emociones tienen un lugar primordial. Cómo: entre parejas, hijos, compañeros de trabajo, amigos,  etc., etc. En fin; en definitiva vivir es ir sumando sucesos, decisiones y sentimientos que a veces nos llenan de satisfacción y otras nos dejan al borde de la incertidumbre sin saber qué postura es la que deberíamos haber tomado.
            
Cuantas veces debemos recurrir para tener éxito, al análisis en profundidad y con frecuencia, saber controlar los sentimientos, para salir airoso de algunas de las decisiones tomadas. Muchos me diréis ¡cuántos errores! Sí, pero lo llamados errores no son más que “peldaños” en el proceso de aprendizaje que la vida continuamente nos presenta.
            
Tomar decisiones no es nada fácil, y a veces transitamos por la vida ante una actitud cerrada, convencido de que no llegaremos a solucionar nada, Tomamos una postura rígida, a la que nos cuesta visualizar el rumbo y encontrar una conducta flexible a la que podamos atenernos. Este proceso puede dejarnos anclados y sin salida en un momento determinado. Es justo pensar que lo que nos da la experiencia son los años, lo que nos implica a adquirir “sabiduría” Pero siempre nos queda en nuestro interior ese “resquemor” de si acertaré o no acertaré ante los demás, siendo esto la causa primordial que siempre tenemos que contar con los sentimientos de los demás. ¡Nada fácil!
            
Ni que decir tiene, que si somos una persona indecisa, aún se nos agrava más la situación, puesto que esa postura hace que nos sintamos bloqueados a la hora de cualquier decisión. A pesar de todo, en nuestros días la toma de decisiones es una tarea que en cualquier momento debemos asumir. No hacerlo puede traernos repercusiones importantes, puesto que optar por un condicionante u otro, podría dejar de ser problema, aceptando siempre lo que suceda.
           
El tomar una decisión contando con los sentimientos de los demás, nos lleva a una encrucijada en la que es muy probable que podamos no salir bien. Si la habilidad de tomar decisiones se aprende, también se puede practicar y mejorar. Es digno de tener en cuenta que las personas “hábiles” en la toma de decisiones tienen capacidad para clasificar las distintas opciones según vean las ventajas o inconvenientes que se puedan apreciar. Cuando tomemos una decisión, no obstante pensemos que los sentimientos y las emociones toman parte consustancial del ser humano, y como tales, nunca debemos ignorarlos si deseamos tomar una actitud coherente.
 

sobre la muerte

febrero 4, 2016




Hoy quiero contarles una bonita fabula o cuento que ayuda a tener esperanza, mas allá de la oscuridad que sobre la muerte nos han inculcado en esta Sociedad enferma de religiones contrapuestas.

“En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. Uno pregunta al otro:-¿Tú crees en la vida después del parto?

– Claro que sí. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde.
– ¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?
– No lo sé pero seguramente… habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.
– ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
– Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea sólo un poco distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.
– Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.

– Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.
– ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella?
– ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.
– ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista.
– Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?… Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella…”   
 

luchar contra la violencia de género

febrero 4, 2016




Hoy me voy a salir un poco del tono habitual de mis escritos y voy a dirigirme hacia toda la sociedad en general sobre algo que me tiene bastante harto, la Violencia de Género. Sí, todos los días nos rasgamos las vestiduras por la violencia de género, escuchamos con asombro en los telediarios las estadísticas de mujeres asesinadas a manos de sus parejas (presentadas como si no fueran más que eso, unos simples números) y guardamos un minuto de silencio por las víctimas. Y ya está. Eso es todo lo que hacemos por mostrar nuestro rechazo a la violencia de género. Sí, nos indignamos mucho pero después no hacemos absolutamente nada por eliminar de nuestra mente todas las ideas y actitudes que legitiman y perpetúan la violencia de género.

Por ejemplo, si de verdad queréis acabar con la violencia de género, debéis dejar de pensar cosas como “sin celos no hay amor” o “a la pareja hay que controlarla, es lo normal“. ¿Qué? ¿Os parece una tontería? Pues este es el germen de todos esos casos de maltrato y asesinato que salen por la tele y que tanto os escandalizan.Se puede decir más alto, pero no más claro. Si de verdad queréis acabar con la violencia de género, dejad de mirar hacia otro lado cuando las mafias traen a chicas del extranjero (en su mayoría niñas) y las obligan a ejercer la prostitución, con la complicidad de nuestras democráticas y ejemplares instituciones. Dejad de pensar que “no es para tanto, que estas chicas en el fondo no son tontas, saben a lo que vienen” (claro, el sueño de toda mujer es acabar en un país lejano como esclava sexual, ¡qué duda cabe!). Porque la trata de seres humanos se cobra muchas más vidas de las que imagináis y eso está pasando aquí, en nuestros también democráticos y ejemplares países occidentales. Y además, precisamente de nuestros países del llamado primer mundo parten todos los años multitud de personajes pudientes, poderosos y respetables en vuelos en clase Business a hacer turismo sexual a otros países menos desarrollados, frecuentemente buscando menores. Mencionadles también a ellos y llamadles también maltratadores cuando condenéis la violencia de género.

Si de verdad quieres luchar contra la violencia de género, siéntate a hablar con tu hija, explícale qué es una agresión sexual y pídele que si sufre o ha sufrido alguna tenga la confianza contigo para contártelo. Sí, sé qué es difícil e incómodo hacerlo. Pero, si tu hija ha sufrido una agresión sexual, no la preguntes que qué ha hecho ni insinúes que la culpa puede ser suya. No te preocupes por tu orgullo de padre/madre, ni por lo que puedan opinar los demás si se enteran: la salud mental y la autoestima de tu hija son más importantes, créeme. Ármate de valor y denuncia al cabrón que la ha agredido (me da igual que sea un familiar, el cura del colegio o su novio de toda la vida). Sé que todo esto puede parecer muy obvio y coherente, pero, aunque no lo sepas, buena parte de las mujeres que conoces sufrieron una agresión sexual en el pasado y no se lo contaron a su familia por miedo, vergüenza o sentimiento de culpabilidad.

La educación es el mejor antídoto contra la violencia de género. Si queréis emprender una auténtica cruzada contra la violencia de género, dejad de consumir basura sexista del estilo de Cincuenta sombras de Grey, la saga Crepúsculo, reality shows o revistas como Cosmopolita o FHM. Y recordad: que parte de esa basura sea producida por mujeres no quiere decir que no sea machista. Y dejad de educar a las niñas para que sean mamás, princesas o amas de casa. Educadlas para ser exploradoras, aventureras, curiosas, libres. Para que se perciban a sí mismas como SERES HUMANOS con la máxima dignidad, no como objetos de consumo ni esclavas de nada ni de nadie.

En definitiva, para luchar contra la violencia de género no basta con ponerse lacitos morados o publicar muchos tweets con fotos de mujeres maltratadas. Luchar contra la violencia de género es, también, luchar en cierto modo contra nosotros mismos, nuestros prejuicios y nuestra hipocresía. Es luchar contra la realidad que muchas veces no queremos ver. Porque violencia de género es la que sale por la tele y la que no, la que está en acto y también la que está en potencia. Para que no haya ni una muerta más, hemos de empezar por cuestionarnos todo lo que nos han hecho creer y repensar cómo vivimos, cómo pensamos, cómo nos relacionamos. Para acabar de verdad con la violencia de género, hacen falta menos minutos de silencio y más horas de combate para transformar esta sociedad enferma y su doble moral.

He dicho...
 

No eres deforme..

febrero 4, 2016


Según los cánones de belleza actuales la Venus del Milo es “deforme”. Sin comentarios..



Más o menos desde la pubertad, hay jovencitas que comienzan a darse cuenta de que sus pechos no se desarrollaban igual ni tienen exactamente el mismo aspecto que los de sus amigas, tías, primas y mujeres conocidas en general. Y buceando por Internet, encontré el nombre de esa condición: se llaman " mamas tuberosas ". En un arrebato de curiosidad, entré en el artículo de Wikipedia sobre el tema, y hallé esta magnífica definición: Las mamas tuberosas son una malformación o deformación de las mamas, que se presenta desde el desarrollo puberal. Puede ocurrir que el tejido que cubre la glándula mamaria presente una rigidez excesiva y no se expanda adecuadamente juntamente con el crecimiento progresivo de la glándula mamaria […]

Podéis imaginar la sorpresa mayúscula, si una jovencita llega a leer eso de “malformación”. ¡Qué horror! enseguida se preguntara : ¿Me provocarían mis deformes pechos dolorosas molestias? ¿Cáncer? ¿Hernias? Tras investigar un poco más he descubierto que las mamas tuberosas: No tienen nada que ver con padecer tumores o cáncer de pecho; Proporcionan exactamente el mismo placer sexual que unas mamas “normales”; No suponen problemas a la hora de dar amamantar a un bebé, No causan dolores, molestias ni problemas de salud de ningún tipo.

¿Bueno y cuál es el problema? Al descubrir todo esto, no entendía por qué a este tipo de mamas se les considera una malformación. Algo no me cuadraba, y decidí, entonces, buscar cuál era la definición de malformación. Encontré esto: Una deformidad o malformación es una diferencia notable en la forma del cuerpo o parte del cuerpo, u órgano del cuerpo (interno o externo) comparada con la forma promedio de la parte en cuestión. He aquí el meollo de la cuestión: esta definición es demasiado ambigua y cada cual la puede manipular como mejor le convenga. 

Y es que la forma y tamaño son notablemente distintos a los valores promedio. Sin embargo, como es una deformidad considerada “bonita” y “sexy” nadie les pone la etiqueta de deformes. Paradójicamente, la misma industria de la cirugía estética que se ofrece a resolver su “malformación” de las mamas tuberosas también se ofrece a transformar unos labios promedio en unos labios exageradamente grandes y según la definición anterior… ¡deformes!

Esa poderosa industria que trata de convencer de que necesitan esa intervención quirúrgica porque sus mamas con “malformaciones” pueden causarme traumas y severos daños a su autoestima. ¿Y por qué, si en la mayoría de los casos para las jovencitas les parecen muy bonitas? Pues porque nuestra sociedad valora las mamas tuberosas como algo feo y rechazable. Y ante este hecho, ellas como individuos puedo tomar dos decisiones: Que le importe un rábano lo que opine la sociedad de su cuerpo. Meterse a un quirófano y someterte a una truculenta operación. Adivinad qué solución les recomiendan todos, absolutamente todos los artículos periodísticos que he leído (a sueldo de la industria de la belleza, claro).. Por supuesto, ninguno habla del postoperatorio, ni de la pérdida de sensibilidad tras la operación… Porque sí, aumentarse el pecho implica renunciar a algo tan sagrado como tu propio placer sexual, simplemente por complacer a los demás y obtener su aprobación.

Lo que he manifestado al principio, sobre el tamaño de los senos,es una simple excusa para hablar de una viciada manipulación a la que estamos sometidos de forma constante: crear un problema para venderte la solución. En este caso, crean algo llamado “problema estético” (cuando algo estético de por sí es dudoso que sea un problema, ya que la apreciación de lo que es bonito y lo que es feo varía según los infinitos gustos de las personas…) para vendernos SU solución, la cirugía estética. Una solución, que a su vez, genera otro problema (la insensibilidad mamaria) y para el que pronto inventarán otra solución… y así sucesivamente. El negocio redondo. Ocurre con todo. Venden productos para reparar vuestro pelo quemado por las planchas, cuando a lo mejor lo que tendrían que hacer es dejar de usar planchas…

Nos invitan constantemente a consumir comida rica en azúcares y grasas que engorda mucho, para después vendernos dietas y productos adelgazantes… Y también nos generan constantemente nuevas necesidades y mayor escasez para vendernos la solución de pedir un crédito. Incluso crean conflictos y crisis globales para después vendernos la solución geopolítica que más le conviene a la élite, por que La trampa está en la solución.

Tal vez no le damos demasiada importancia, pero lo cierto es que esta es una sibilina forma de control, de control sobre nuestros cuerpos, nuestra voluntad, nuestras finanzas… Nos convierte en débiles, dependientes de las soluciones que nos ofrezcan, y nos atrapa en una espiral de la que es muy difícil salir. Un proceso en el que llegamos a perder lo más esencial de nuestra existencia en la Tierra: nuestra propia integridad física y mental.

Yo no critico las personas que se han sometido a operaciones de cirugía estética, no soy yo quién para juzgar lo que cada cual hace libremente con su cuerpo y además la casuística es muy variada, hay muchos tipos de afecciones mamarias de distinta gravedad. Pero si nos centramos en el tema de las mamas tuberosas… En el 98% de los ejemplos que he visto en las web de cirujanos plásticos encuentro mamas completamente normales, bonitas, quizá más pequeñas que la media, sí, pero en absoluto deformes. Cada cual es libre de hacer lo que hace y operarse si así lo desea, pero lo que no debemos consentir es que les llamen “deformes” por ser diferentes, no podemos permitir que nos engañen y creen traumas en beneficio de sus bolsillos…

Si quieres tener un pecho perfecto, el resto de blogs y páginas web te dirán que te operes, que te sentirás mucho mejor sin tu “malformación” y bla, bla, bla. Yo te ofrezco hacerlo en un solo “paso”: “paso de lo que me digan los demás”, porque la noción de perfecto sólo la puedes definir tú. No eres deforme. La malformación la tienen ellos en el cerebro.

He dicho...
 

"carta abierta"

febrero 3, 2016





Quiero compartir una "carta abierta" que hace muchos años escribí, y que gracias al baúl de los recuerdos he podido rescatarla.

Acabas de llegar al mundo, tu mundo, como una explosión gozosa de felicidad para los que te vamos a rodear. Un nacimiento es siempre un acontecimiento de luz, de alegría, y en tu caso, rodeada de armoniosos besos, lágrimas y emociones positivas. Me dispongo a escribirte estas líneas que algún día leerás, o quizás no, pero quiero que sepas que expreso a través de las palabras y buceo parafraseando vocales y consonantes hasta sacarles el jugo de las ideas.

Quiero describirte, querida.., el mundo al que acabas de llegar, el mundo que vas a encontrarte y del que ya formas inexorablemente parte. Todos los seres vivos somos fruto de un mismo origen, todos somos materia y energía, todos nacemos, vivimos… Y morimos. Y es lo primero que me gustaría que pudieras aprender: El nacimiento es un vínculo vital con los demás seres vivos, un vínculo armonioso y emocional donde nos preparamos para Vivir… No tengas miedo, es parte del circulo de la vida…Vive sin miedo.

Has nacido llorando, explosionando el oxígeno a través de tus pulmones, pero llorando…Has segregado hormonas increíbles que se adhieren desde antes del nacimiento a tu herencia emocional. El llanto te ha hecho nacer, el miedo ha liberado tus sueños. Ahora, te  toca vivir dejándote inundar por las ancestrales sensaciones del cuerpo de tu madre y de tu padre, y de cada ser que te rodeará. Siente la piel, el tejido indeleble, el  pecho de tu madre, la conexión cósmica con su niña interior; siente los abrazos de tu padre, las caricias felicidad de las manos de la abuela, las canciones que te cantarán tu titos y amigos, vincula tu existencia a la necesidad de ser y sentir amor. Durante tu vida, dona todo el amor que puedas… La vida se encargará de recolectar los frutos en forma de vínculos y relaciones emocionales. No tengas miedo….esta vida merece la pena.

Conocerás a mucha gente en esté viaje: amigos, vecinos, profesores, ciudadanos, compañeros, amores, familia. Aprende de cada uno de ellos. La sociabilidad es parte de tu experiencia. Confía en el mundo, en la gente. Crea tu propio carácter compartiendo de ti hacia los demás…Y si te hacen daño, no te lastimes, utiliza todos tus recursos para avanzar. Aprende de tus equivocaciones convirtiéndolas en un posibilidad increíble para enriquecerte y poder decidir. Decide, querida , decide todo lo que quieras ser, saber y hacer en esta vida. Aprende de los mayores, desaprende en los momentos que te toque reprogramarte y  no mires nunca para atrás con nostalgia. Todo lo que te espera es igual o mejor que lo vivido.

Te enamorarás, una y otra vez descubrirás el mayor milagro de nuestra vida: El amor. Ama con todos tus sentidos, sintiendo el roce de cada emoción, ama con apertura mental. Puede que alguien te hable de prohibiciones….No hay prohibiciones en el amor. Hemos nacido para vincularnos con otros seres. El amor es la mayor expresión que el ser humano puede llegar a alcanzar. No tengas miedo que te hagan daño. Aprenderás a desapegarte de las personas, a  amarlas sin retenerlas, a quererlas sin esperas nada a cambio.

Hace más de dos mil años, hubo un maestro llamado Jesús que dio la mayor lección de amor a sus semejantes. Llegó al planeta y le dijo a sus semejantes: “amaros los unos a los otros como yo os he amado”. Sigue siempre las enseñanzas de los gurús, de los maestros, busca su esencia, pero no te dejes arrastras por los esquemas que el hombre ha hecho de sus enseñazas. El hombre también puede llegar a ser un propio lobo para el hombre. Distánciate de todos los que te ofrezcan el paraíso a cambio de redención, de los que te hablen de oscuridad, de los que quieran convencerte que hay que adorar vellocinos de oro. Este milenio que te va a tocar vivir es el milenio emocional. “Lo esencial es invisible a los ojos, solo se ve con el corazón.

Lee, lee devorando las historias, lee visionando cada personaje, vivenciando lo que el escritor ha querido contarnos, la lectura te hará más fuerte. Viaja, nunca te conformes con conocer lo cercano, busca emociones en cada pequeño placer, recorre con tus pies todo lo que puedas y utiliza los transportes para acercarte al mundo. No hay seres más importantes que otros, todas las culturas son iguales de majestuosas, cada persona de cualquier rincón del planeta tendrá algo que ofrecerte: No hay colores de piel, solo hay colores en el corazón….Y el tuyo debe buscar la blancura de la  honestidad, el verde de la esperanza, el rojo de la pasión, el azul de las inmensidad de los sueños, el amarillo de la luz y la esperanza. Tu corazón será un arco iris emocional.

Y cuando hagas  balance de tu vida…..confiesa que has vivido….Que has soñado, sin renunciar a tus logros, sabiendo que has conseguido llevar a cabo tu propósito…..Un legado emocional para tus congéneres. Pero todo esto, cuando leas esta carta, ya lo sabrás, querida, porque, si comprendes estas palabras, es que tu corazón ha experimentado la iluminación de las emociones. Ahora, descansa, sigue durmiendo, que tienes toda una vida por delante para  seguir siendo ..Inmensamente feliz.

Tu padre que te quiere:
 

de los sueños y las metas...

febrero 3, 2016





Hoy quiero escribir sobre los "sueños,las metas" que no llegan a nosotros por sí solos, pero tampoco por empujar constantemente llegan antes. Aprovecharnos del poder de la inercia no solamente puede acercarnos hasta donde queremos, sino que también nos permite descansar y coger fuerza para cuando realmente la necesitemos, pero hay una gran virtud que todo ser humano debería trabajar y explotar es la paciencia. La mejor forma de de llegar a ver realizado uno de tus sueños más íntimos es sabiendo manejar los tiempos, eligiendo con inteligencia cuando actuar y cuando guardar un momento de pausa.

Ahora bien, quiero compartir y explicar brevemente el proceso que lleva la realización de un sueño. Es la mejor forma de observar de forma sencilla y concisa todo el extenso trabajo que hay tras la consecución de una meta largamente añorada y buscada. Lo primero que hago es realizar un profundo proceso de autodescubrimiento, empezando por señalar aquellas costumbres que están más arraigadas en mi propio carácter. Converso conmigo mismo y es muy común en mi día a día, miro en lo más hondo de mi alma para conocer cuáles son mis verdaderos sueños y anhelos. Una vez descubierto qué es lo que quiero de verdad, llega el turno de pensar cómo hacer realidad mis sueños, por lo que debo trazar un plan sensato que me conduzca al éxito en mis anhelos más hondos. Señalo en dicho plan cuales pueden ser los momentos más complicados y los posible recursos con los que voy a poder contar.

Pensado el plan, toca llevarlo a la práctica. Este es un punto clave, pues poner en marcha un proceso de desarrollo y realización personal no es tarea fácil, ya que puedo encontrar muchas trabas y sentirme incomprendido en muchos momentos. Por último, una vez que he comenzado con mi plan, no me detengo jamás. A pesar de los momentos bajos, las tristezas y los problemas, tengo la suficiente fuerza de voluntad para que nada ni nadie me pare. Creo en mi mismo y pienso que mis sueños son factibles. hay un proverbio que dice :“La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.”

A continuación os voy a contar algunas ideas que me permitieron hacer la espera más llevadera en momentos en los que es mejor esperar. No olvides que la paciencia, popularmente llamada “madre de la ciencia“, es una virtud de gran potencia para ahorrar en impotencia y frustración. Un buen consejo es la valoración. Quiérete mucho y cree en ti mismo. Durante el complejo trayecto encontrarás trabas de todo tipo, ya sean problemas logísticos, personas o inquina. Pero debes saber siempre que has elegido el camino correcto. Trata de rodearte de personas que te aprecien y crean en ti. En los malos momentos, cuando todo parece irse por la borda, estar rodeado de personas cariñosas que te quieren será de gran ayuda para no perder la perspectiva. Sigue adelante. Por muy amarga que sea la espera, por muy complejos y solitarios que parezcan los senderos que has elegido, nunca dejes de moverte y avanza en todo momento, aunque tengas que das pasos cortos. 
Si tu plan y tus sueños son demasiado complejos, trata de marcarte metas más humildes que puedas cumplir a corto plazo. Con cada pequeño objetivo realizado das un paso más hacia la consecución final de tu proyecto. Quien tiene paciencia, obtendrá lo que desea.

En el mundo de la consecución de los sueños, encontramos muchos ejemplos de éxito y superación. Es evidente que el éxito y los sueños no se cumplen en un soplo. Hay que ser fuerte, perseverante, luchador y dispuesto a trabajar y creer en uno mismo. Así que jamás pierdas la ilusión y sigue tu camino hasta ver hechos realidad los objetivos vitales que te harán más feliz, plena y realizada.
 

recordar momentos alegres...

febrero 3, 2016




Se dice que lo mejor para ser feliz es “tener mala memoria”. Algo de cierto hay en ello, pues desde varios campos de la psicología se coincide en señalar que si piensas en el futuro aparece ansiedad y si piensas en el pasado aparecerá depresión. Pero ¿qué sucede con los recuerdos felices?. Todos hemos experimentado alguna vez la paradoja de recordar momentos alegres y sentir que nos invade una profunda tristeza, nacida de la sensación de que lo que fue está muy lejos de volver a ser. En esos momentos, cuando los compartimos, nuestra voz suele empañarse con un poso de nostalgia, como si fuera el eco de un tiempo arrebatado al que volveríamos, al menos durante un buen rato, sin pensarlo demasiado.


Así, poner en marcha nuestra máquina del tiempo mental, aunque sea hacia un lugar en el que pasó algo que guardamos con cariño, puede enturbiar nuestro estado de ánimo. Incluso el castigo que nos pusieron después de realizar una buena travesura parece ahora, a la luz de nuestra mente, algo disfrutable y gozoso. Así, los buenos recuerdos adormecen a los malos y también dejan cicatriz. A veces los recuerdos felices son los más difíciles de superar.

El error de recordar pensando que seguimos siendo los mismos. En ocasiones, nos empeñamos en recordar el pasado convenciéndonos de que no han cambiado tantas cosas. Seguimos siendo los mismos, coleccionando arrugas y deudas que aún podemos asumir. A veces recordamos como única salida para sentirnos bien, para distraernos o para hablar un rato con alguien que ya nos dejó, diciendo o sin decir adiós, con una explicación o sin ella. El caso es que en lo bueno siempre encontramos un lamento por su final, más cuando este parece o es definitivo. El error es mirar lo de ayer con ojos de hoy,querer que las cosas vuelvan a ser igual cuando tú ya no eres el mismo, como si se pudieran reciclar los suspiros o dar un mismo beso por segunda vez. Los mudos no gritan, los sordos no ven la música, con las cinco letras que se escribe tarde no puedes escribir ahora, el amor que fue, ese ya nunca vuelve.

No se puede clonar una misma experiencia. Muchas de las experiencias que vivimos resultan tan bellas porque tuvieron un final. Quizás sea verdad que tengamos que asumir que esa época fue la más maravillosa, que estamos en lo cierto y reservarle un lugar en el alma. Es el primer paso para formar parte de un gremio muy especial, una profesión de gran futuro, el de creador de épocas maravillosas. Los recuerdos felices siempre permanecen si los dejamos tranquilos. Los deseos son buenos recuerdos que se trasladan al futuro. Deseamos poder construir en nuestra vida ese sentir especial que un día en el pasado nos embargó mente, cuerpo y espíritu. La memoria ha construido detalles del recuerdo que no supimos integrar en el momento. No hay mayor dolor que recordar en la desgracia el tiempo en que éramos felices.

Lo cierto es que puede ser mucho más duro recordar un momento feliz que uno triste cuando estás mal. El recuerdo triste te da la razón de que en tu vida siempre hubo motivos para que te encontraras desdichado. El recuerdo bueno te hace pensar : “¿Estaré malgastando los mejores años de mi vida por no volver a sentir aquello que hoy recuerdo como mi mejor estancia en este mundo?”. La cicatriz del recuerdo malo te hiere, puede hacerte sentir ira o rabia. La cicatriz del recuerdo bueno sangra porque evoca, con tristeza y melancolía, tiempos mejores. Hay recuerdos de los que nos enamoramos. Pasajes de nuestra vida que se van llenando con detalles inventados que siguen la línea de la sensación general de ese momento, potenciándola en nuestra memoria. Es como un amor que no evolucionara y permaneciese eternamente en la primera fase de idealización. 

Lo mejor para romper esta aura es confrontarla con la realidad. No con la realidad de ese momento, lógicamente no vas a poder regresar a ella, pero sí con personas que compartieron ese momento contigo y que te pueden dar una visión más realista de qué sucedió y cómo te sentiste. Cuando integres el recuerdo como un todo y dejes de traerlo a ti con vocación de película romántica….te darás cuenta de que nada de lo que nos pasa es absolutamente bueno o malo, sino que contiene matices. Sé consciente de estas aristas, al igual que lo eres de todo lo positivo. Que lo hayas experimentado una vez propicia que se repita con distintas personas y de distintas formas porque al saborear algo bueno y dulce de verdad estamos preparados para saber apreciarlo de nuevo. Aparta el error de cálculo de tu mirada hacia el pasado y abre los ojos ante la mirada del nuevo camino que aparece ante ti.

Mirando con unos ojos realistas, los recuerdos felices no dejaran de serlo pero sí alejaran de ti la sensación de que todo lo bueno ya pasó. Así, los recuerdos felices dejaran de ser cicatrices y pasarán a ser huellas de lo que viviste, confortables como al andar sobre arena mojada. Te gusta la sensación de esas huellas y además te permiten caminar hacia otro lugar de forma placentera.
 

dividirnos y alejarnos de la realidad...

enero 30, 2016





En estos últimos días he estado reflexionando profundamente acerca de la religión: lo que ha supuesto y supone en nuestras vidas ya que los seres humanos hemos intentado a través de la religión salir de la confusión, queriendo dar explicación a todo lo que nos resulta incomprensible. El hombre ha probado por todos los medios posibles transformarse a sí mismo, tanto interna como externamente, a través de la educación, la ciencia, la religión, la oración, etc. Estas pruebas no han cosechado ningún, puesto que sigue existiendo pobreza, desdicha y sufrimiento. A pesar de todo lo que ha intentado para salir de la confusión, el hombre no ha logrado cambiar su conducta, sigue siendo igual que siempre. La religión, tal y como la estamos experimentando, supone una red de creencias organizadas, que sirven sobre todo para dividirnos y alejarnos de la realidad.

Si vamos hacia la verdad, aquello a que nos acerca ha sido proyectado de dentro de nosotros mismos, y por lo tanto no es la verdad. Ello se convierte entonces en un mero proceso de auto hipnosis que es la religión organizada.Para encontrar la verdad, para que la verdad venga a nosotros tenemos que ver muy claramente nuestros propios prejuicios opiniones ideas y conclusiones; y esa claridad viene gracias a la libertad que es la virtud. Para la mente virtuosa, la verdad está en todas partes. Entonces si uno no pertenece a ninguna religión organizada, entonces somos libres.

De alguna forma somos presos de las explicaciones y las teorías. Especulamos con la verdad, con una doctrina que nos reconforte y nos aporte seguridad. Detrás de todo esto están nuestros miedos a lo desconocido, a lo que no podemos darle explicación. Es por eso que nos arraigamos fuertemente a las creencias como una salvación para evitar nuestro miedo, y no enfrentarnos a él. Ya sea la creencia hindú, la judía, musulmana o cristiana. Cualquier creencia tiene sus rituales y sus obligaciones, que además consiguen separarnos a los unos de otros. Confundimos la creencia con la religión, la creencia no es Dios, este aspecto que la creencia de unos dogmas establecidos tiene una gran influencia en la mente y no permite que seamos libres. Esto es así porque nos dejamos guiar por lo inculcado, sin poder llegar a nuestra propia verdad. Solo en libertad es posible descubrir la verdad, a Dios, y no a través de una creencia porque la creencia proyecta lo que uno cree que debería ser Dios, lo que uno cree que debería ser la verdad.

A lo largo de nuestra historia hemos creado infinidad de símbolos, rituales, templos, tradiciones y supersticiones. Todo este derroche de creatividad en base a una única razón: obtener una sensación de seguridad, de algo estable y permanente. Por tener una esperanza y aliviar nuestra angustia ante la incertidumbre. Así, en realidad, está forma de afrontamiento forma parte de una ilusión creada a través de nuestras mentes para aferrarnos en aquello que llamamos sagrado. No comprendemos que solo podemos liberarnos de la angustia aceptándola y comprendiéndola, no incorporando la idea de esperanza. Todo cuanto hemos inventado, los símbolos en la iglesia, los rituales, todo ha sido puesto ahí por el pensamiento. 

El pensamiento ha inventado todas estas cosas que llamamos sagradas. Ha inventado el Salvador, ha inventado los templos en la india y el contenido de los templos; de modo que el pensamiento en sí mismo no es sagrado. Y cuando el pensamiento inventa a Dios, Dios no es sagrado, ¿qué es sagrado entonces? Esto solo puede comprenderse, o puede ocurrir, cuando nos hemos liberado completamente del miedo, del dolor. Y cuando existe este sentimiento de amor y compasión, que tiene su propia inteligencia; entonces, cuando la mente se halla totalmente silenciosa, puede tener lugar aquello que es sagrado.

La verdadera religión no se halla en nuestra mente actual. Está gobernada por el miedo, a través de lo que proyectamos, con nuestras pasiones y necesidad de darle un sentido y una explicación a todo lo que experimentamos. La verdadera religión se alcanza cuando somos capaces de expandir y abrir nuestra mente, para sentirnos libres de todos los enredos psicológicos que hemos creado. Creo que podemos llegar a una verdadera religión cuando logramos un estado de unión con los demás y no mediante las creencias que nos dividen y enfrentan: cuando uno está dispuesto a ver por sí mismo más allá de toda imaginación, costumbre e investigación.

Un estado de libertad, compasión, confianza y amor, que solo puede aparecer cuando nos liberamos del miedo. Miedo a lo que ha sucedido y a lo que podría suceder. Para conseguirlo, hay que poner toda nuestra atención en ese miedo sin intentar controlarlo y suprimirlo, simplemente permaneciendo con él, de tal forma que desaparezca el observador: nuestra mente creadora que intenta escapar de ese miedo, alimentándolo aún más.

Feliz Domingo.
 

lindas de corazón...

enero 30, 2016





Hoy quiero escribir a la "Mujer". Debemos dejar a un lado los estereotipos que alimentan que una mujer deba explotar su cuerpo, ignorar sus necesidades y sacrificarse hasta el agotamiento.Así,no se trata de ser mujer u hombre, sino de ser respetuosos con el mundo y, en este caso, con las personas. Es esencial que dejemos de alimentar esa idea de la mujer como ser complaciente y sin expectativas ni necesidades. La mujer actual debe sanar su condición de mujer, deshacerse del yugo al que incluso ella misma se somete y reivindicar el derecho a vivir su vida como quiera. Las mujeres actuales no necesitan a nadie que las secunde. Pero lo cierto es que ser mujer en un mundo “de hombres” a veces no es tarea fácil, pues tienen arraigadas fuertes ideas que destronan cualquier personalidad ante los prejuicios. Una mujer tiene el mismo poder personal, la misma capacidad de sentir, de dar forma a su futuro, de crear y cambiar estructuras sociales que un hombre.

Mujer y hombre son iguales en su condición de personas únicas e independientes. Sin embargo, el patriarcado se asume en innumerables gestos, palabras, imágenes, valores, ideas y creencias que sirven como fundamento del sometimiento tanto físico como emocional. No obstante, hoy día hay millones de hombres y mujeres peleando porque nos creamos que la igualdad es cosa de todos y que a pesar de nuestras diferencias sexuales cada persona merece el mismo respeto y afecto. Sin embargo por desgracia toda pesa una enorme barra de acero sobre la mujer, una barra simbólica que legitima ciertos discursos que imponen significados a cada uno de sus comportamientos.

La mejor edad de una mujer comienza cuando deja de esperar que la felicidad venga de un hombre o de fuera, cuando tiene amor propio, respeto por ella misma y no pierde su dignidad por nada del mundo, aun si esto significa quedarse sola. Vivir sometidas a partir de las creencias de una sociedad que aún no es consciente de la desigualdad diaria, del lastre de la violencia de género y de la cosificación de la mujer les hace vulnerables a sufrir problemas de ansiedad extrema, de depresión, de drogodependencias, de inadaptación, etc. Por eso el mejor método de defensa está en generar sentimientos comunes, en asumir cada vez mayor peso en el mundo exterior y no creer que el único vínculo legítimo que deben proteger es el de la familia como un entorno por el que sacrificar su identidad.

Basta de sentirse culpables por no llegar al agotamiento, basta de no confiar en vuestro valor y en vuestras habilidades, basta de no daros tiempo para relajarse, basta de ignorar vuestros sentimientos, basta de verse en la obligación de complacer, de arreglar vuestros rostros y de encajar en un prototipo. Comiesen por vosotras mismas y dejen de enmarcarse en la pasividad, en la resignación, en la obediencia, en el servicio y el cuidado de los demás, en el sostén del hogar, en los quehaceres y en la crianza, en la imagen de buena esposa, en la cosificación de vuestros cuerpos, en la represión, en la paciencia…

Busquen la libertad y la identidad personal, dejen de lado la identidad femenina y no normalicen acciones, posturas, expectativas y juicios solo porque han nacido mujeres. Sean libres, locas y lindas de corazón, como cualquier otro hombre, como cualquier otra persona.
 

buscadores de sueños...

enero 28, 2016





Este escrito quiero dedicar a todos los que se levantan por la mañana con el pie derecho pero cuando avanza el día se trastoca, a los que no les funciona el agua caliente de la ducha, a los que esperan largas colas para tomar un tren y marchar al trabajo, a los que pertenecen al departamento de los ausentes, a los que cada media hora sueña con una vida mejor, a los que la lluvia siempre les coge sin paraguas, a los que nunca tienen batería en el ipod, a los que se levantan a las tres de la mañana para ir al baño sin ponerse zapatillas, a los que padecen insomnio, a los que nunca encuentran su talla perfecta en las tiendas outlet, a los que no llegan ni al final de la semana, a los que se cansan de estar cansado, a los que se les va cayendo el pelo, a los que tienen un diario intimo tan intimo que ni ellos mismo conocen, a los que su amor no les hace caso porque ni siquiera le ha dicho que le quiere, a los que escriben sin ver publicados sus escritos, a los amantes de la naturaleza y viven en medio de fabricas sin jardines…

Con un especial interés a los que reconocen que la equivocación es un camino hacia el aprendizaje, a los que han perdido el miedo a la palabra culpa reciclándola por responsabilidad, a los que han descubierto que el futuro se crea con acciones desde el presente, a los que no esperan nada de nadie porque son capaces de vivir con el regalo que la vida y lo que los demás les donan, a los dueño de sus propias emociones, a los que las emociones también le pueden, a los que los focos y las bambalinas nos les atraen, a los que prefieren la octava fila, ese lugar donde pueden contemplar su vida desde sin que sea un espectáculo….A los que viven, sí…A aquellos que en cada acción, cada segundo, cada momento vivido, disfrutado, sufrido, anhelado, experimentando, catártico, terapéutico, sincrónico, soñado,….es consciente de su ser.

A todos los que alguna vez se sintieron distintos, porque sienten, porque tienen ideas propias, porque nunca se operaron la conciencia, al los ricos que también lloran, a los que no saben nadar y se quedan en la orillita, a los que aprendemos poco a poco….atreviéndonos….A todos, absolutamente a todos. los que nos identifiquemos con una sola acción de las que he descrito…os digo,  que el mundo es nuestro, que solo nosotros podremos cambiar el futuro apostando por los sueños,  desarrollando nuestras emociones desde la fuerza de tu libertad: Tú eliges las reacciones de tus acciones. Es la magia de llevar las riendas de tu propia vida.

Porque la tierra es para los que soñamos, la tierra es para los que todos los días nacemos de nuestras cenizas, la tierra es para los que amamos la vida. Porque otro mundo es posible, un mundo de encuentros, de fracaso, de aceptación de nuestros miedos. Únete a la aventura de los buscadores de sueños….vuela tan alto como una cometa de lino…
 

Que lo disfrutéis.

enero 28, 2016

Quiero compartir este video que me acaba de llegar en forma de regalo, y que me ha proporcionado vitaminas emociónales para todo el día. El concepto publicitario lleva años cambiando y hemos visto como los creativos  se basan en  Maslow y al cambio para crear sus mensajes.

Este anuncio trata de superación personal,  y se lo dedico a la gente que se encuentra superándose, trabajando sus limitaciones y combatiendo su desanimo: la reacción que hay después de una acción de cambio es…como una crisálida, la metamorfosis a mariposa.

 Que lo disfrutéis.



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