Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


Seré feliz cuando...

marzo 23, 2016



Tendemos a asociar la conquista de ciertas aspiraciones con la felicidad: “Seré feliz cuando cambie de trabajo”, o “cuando consiga una pareja, o “si logro el divorcio”, o “cuando compre mi propia casa”. Aunque lo vivimos con naturalidad, cuando alcanzamos alguna de estas ansiadas metas, paradójicamente nos damos cuenta de que la felicidad no ha llegado. Sentimos satisfacción por el logro, sí, pero esta se desvanece con frustrante velocidad.

La filosofía budista sostiene que la felicidad está determinada más por el estado mental que por los acontecimientos externos. Circunstancias tan extremas como sufrir una grave enfermedad o ganar la lotería pueden provocar que nos sintamos más contentos o deprimidos a corto plazo, pero no suelen provocar efectos duraderos en nuestro estado de ánimo. Este tiende a volver a su nivel previo al cabo de un tiempo, tras un periodo de adaptación a la nueva realidad. Con demasiada frecuencia confundimos esa satisfacción o placer temporal con la felicidad, la cual es en realidad un estado mental consecuencia de cómo nos enfrentamos a la vida. Por ello vivimos enganchados al logro y nos volvemos adictos a las emociones efímeras.

Un camino para acercarnos a la tan ansiada felicidad reside en conseguir un buen equilibrio entre nuestras aspiraciones, basadas en una legítima ambición por mejorar nuestras condiciones de vida, y la capacidad de disfrutar y conformarnos con lo que tenemos. Es más que probable que la mera lectura de la palabra “conformarnos” haya disparado una especie de señal de alarma en el lector. Es normal, estamos programados para ello. Evitar el conformismo es un mecanismo de protección que nos permite seguir progresando, pero que puede terminar volviéndose en nuestra contra. La ambición por avanzar hace que la sociedad prospere y que la humanidad siga su curso: sin ese impulso para mejorar seguiríamos viviendo en las cavernas a merced de los elementos. El problema es que nos falta capacidad para apreciar lo que tenemos por miedo a quedarnos estancados. Vivimos siempre pendientes de lo que nos falta, muchas veces sin valorar lo que hemos logrado. Hemos acabado superando las aspiraciones naturales por crecer y prosperar para desembocar en una suerte de avaricia vital. Nunca estamos satisfechos, siempre queremos más, de lo que sea, porque más es siempre mejor: un coche más rápido, una casa más grande, un teléfono más inteligente y una escuela más cara para nuestros hijos. Pero como hemos dicho, esta nueva forma de avaricia vital no nos proporciona la felicidad, sino más bien una breve satisfacción puntual. Valorar lo que tenemos y conformarnos de un modo saludable con ello es el antídoto contra esta rueda infinita por el siempre más.

Constantemente somos bombardeados con la idea de que podemos tenerlo todo y no debemos sacrificar nada. Pero esto es, como poco, una quimera: ponerse metas poco realistas o querer llegar a todo es la receta perfecta para lograr una constante sensación de insatisfacción. Si aprendemos a identificar las renuncias que hay tras nuestras decisiones y conseguimos aceptarlas, estaremos más cerca de vivir con mayor plenitud.

Pensemos, por ejemplo, en resoluciones como cambiar de puesto de trabajo, tener hijos o dejar la relación con nuestra pareja. Difíciles, ¿verdad? Cuando nos enfrentamos a una toma de decisiones que sentimos complicada, lo que verdaderamente nos está costando no es elegir una de esas opciones, sino olvidarnos del resto de ellas. Pero la vida es así, debemos aprender a renunciar para poder seguir avanzando. Y aspirar a tenerlo todo conduce a la infelicidad.

El camino para que nuestras decisiones nos hagan felices pasa, necesariamente, por aceptar las renuncias como parte del proceso. El día no tiene más horas. Debemos elegir en qué invertimos nuestro tiempo y esfuerzo. Y eso, nuevamente, implica sacrificios. Pero estos deben ser conscientes, decisiones tomadas con determinación y asumiendo sus consecuencias. Por el contrario, si simplemente seguimos avanzando pero imaginando con nostalgia aquello que nunca fue, seguiremos sin valorar aquello que sí tenemos y que con tanto esfuerzo hemos logrado. En ocasiones la mente tiende a idealizar los caminos que no hemos seguido, imaginamos un futuro perfecto en el que tomamos la decisión adecuada y en el que la vida nos sonríe. No nos engañemos. Ninguna realidad, por buena que sea, soporta la comparación con una utopía.

Podemos ponernos los más diversos objetivos en la vida, pero todos ellos tienen en común un paso ulterior, el más importante: lograr la felicidad. No lo olvidemos. La vida implica tomar gran cantidad de decisiones de manera constante. Pero si conseguimos desplazar la atención desde esas renuncias al objetivo final, que es obtener el bienestar, nos resultará más sencillo seguir avanzando.


 

sus preocupaciones y emociones...

marzo 22, 2016



De mi experiencia surge este escrito sobre la vida que tiene altos y bajos y no siempre se pueden sortear, pero sí podemos cambiar lo que sentimos. Existe una relación estrecha y dependiente entre nuestra psique, emociones, conductas y la salud física. Se influyen y afectan de forma bidireccional. Situaciones como el dolor crónico, la falta de trabajo, una ruptura sentimental, hacer cola en el banco o el mismo tráfico generan en nosotros pensamientos negativos, incluso catastróficos: “Estoy harto, no puedo más”, “Este dolor me limita y no puedo hacer nada, se me quitan hasta las ganas de vivir”, y un largo etcétera. La mente puede ser nuestra principal aliada, pero también nuestra mayor rival.Las personas solemos culpar y maldecir al entorno, a lo que ocurre a nuestro alrededor, porque lo identificamos como el causante de nuestro malestar y sufrimiento. Pero ¿lo de fuera nos genera malestar, o son nuestras interpretaciones sobre lo que ocurre a nuestro alrededor lo que condiciona nuestras emociones?. Estoy convencido que nuestros pensamientos influyen en nuestros comportamientos y nuestras emociones. Dependiendo de la corriente psicológica  los tacharemos como pensamientos negativos, catastróficos, limitantes, destructivos o inútiles. Qué más da el concepto. Lo que importa es el poder que tienen para influenciarnos, tanto positiva como negativamente. El victimismo provoca que piense más en lo que no funciona que en lo que va bien.

Muchos personas dicen tener la cabeza como una lavadora. Ideas, miedos, discursos aterradores, pensamientos que no paran de dar vueltas en la mente. Se sienten atrapados entre palabras, incapaces de pararlas o desatenderlas. Hay personas que odian relacionarse consigo mismas porque lo que “su mente les dice” les causa una angustia tremenda. Ahí van dos buenas noticias. La primera: usted es en gran parte el responsable de lo que siente. No es el entorno el que le genera ansiedad, sino la interpretación que usted hace del entorno. Esto le responsabiliza y también le permite controlar y actuar sobre lo que siente. Muchos querrían desligarse de todo y seguir echando la culpa de su malestar a la sociedad y a lo mal que está todo. Pero esta opción le limita y le deja sin recursos.

La segunda buena noticia es que puede modificar su estilo cognitivo en el momento en el que decida entrenar otra forma de pensar. Cientos de miles de personas consiguen preparar y acabar un maratón a pesar de lo dura que es esta prueba. Pero cuando hablamos de modificar lo relacionado con la psique, lo asociamos enseguida a dificultad, a falta de fuerza de voluntad y a nuestra forma de ser, y cuestionamos la posibilidad de cambio. Hay unos consejos que me ayudan mucho para poner el pensamiento a raya y me gustaría compartir con Ustedes.

Primero : Olvide la idea de convertirse en una persona súper-positiva y súper-optimista. El mundo no es de color rosa, pero tampoco un lugar negro y hostil. Se trata de buscar la utilidad de lo que piensa. Los pensamientos y las emociones son útiles cuando nos permiten resolver lo que nos preocupa e inútiles cuando no podemos hacer nada por aliviarnos. Confíe y delegue, y permita que al hacerlo los demás actúen con autonomía. El exceso de control genera ansiedad. Cuando delegue aquello de lo que no se puede responsabilizar, imagine un interruptor en la mente y póngalo en desconectado cada vez que aparezca de nuevo la preocupación. Dejar de prestar atención a lo inútil no es irresponsable. Todo lo contrario, permite que esté en el presente. Lo que sí es irresponsable es tener una reunión de trabajo y que su mente dé vueltas a un problema que no puede resolver por más que quiera y que ese estado impida concentrarse en lo único que puede atender: la reunión.

Segundo : Es bueno escribir no se trata de desconfiar de la memoria, pero para facilitarle el cambio de pensamiento necesita coger el hábito de escribir aquello que desea pensar. Escribir es una conducta organizada y facilita el aprendizaje. ¿Recuerda cómo aprendió a hacerlo sin faltas de ortografía? A base de repetición. La maestra detectaba una falta y usted la repetía en su cuaderno 10 veces. No aprendió a escribir correctamente simplemente pensando en que tenía que hacerlo. Necesitó un proceso. El mismo que requiere ahora para modificar su estilo cognitivo.

Tercero : Deje de rumiar. Dar muchas vueltas a sus preocupaciones es el problema, no la solución. Rumia buscando argumentos que le dejen tranquilo, esperando encontrar esa idea brillante con la que calmar sus emociones. Pero nuestro cerebro no se apacigua dándole vueltas a ideas no controlables. En lugar de tanta vuelta, piense en soluciones. En vez de centrarse en “¿por qué me ha pasado esto a mí?”, lleve su energía a “¿qué tengo que hacer, cómo me puedo implicar para encontrar una solución?”. Piense siempre en sumar.

Cuarto : No lo racionalice todo, porque no todo tiene un razonamiento lógico. La vida es matemáticas, ciencia, pero también intuición y sensaciones. Aprenda a vivir con un grado de incertidumbre y a tomar decisiones con un poquito de riesgo. Considere el error como parte del juego. Genera tranquilidad la idea de que puede equivocarse y que, en el caso de fallar, buscará soluciones para volver a intentarlo. Generarse presión con ser perfecto incrementará su nivel de miedo y ansiedad, y con ello, los errores. Y eso es lo que desea evitar.

Quinto : Acepte lo que no dependa de usted. Los discursos internos relacionados con lo injusta que es la vida y con lo que no se merece pero le ha tocado solo le llevan a sentirse desgraciado. Todos hemos vivido alguna vez el lado injusto de la vida. Su existencia tiene problemas y tiene momentos maravillosos. Pero el victimismo, la falta de recursos o la baja autoestima pueden provocar que atienda, hable y piense más en lo que no funciona que en lo que va bien. Cambie su visión y su discurso. No meta el dedo en la llaga, sobre todo con carpetas del pasado. Acepte. Aceptar no es resignarse. Quite valor a lo que no lo tiene. Si cada preocupación se convierte en una batalla personal, estará combatiendo día y noche. Usted y su escala de valores son los que deben decidir si es importante o no. No busque soluciones por las noches. Tendemos a ver todo de forma mucho más catastrófica. Las noches son para dormir, no para resolver dilemas.

Sexta : Anticipar lo que puede ocurrir de forma negativa no le protege. Muchas veces anticipamos lo que no depende de nosotros: “Seguro que el profesor pone un examen dificilísimo”, “No me inspira ninguna confianza este partido, el rival lo va a dar todo”. Muchos de sus miedos versan sobre un futuro que no va a suceder. Al final, no todo termina saliendo bien, pero sí es cierto que no es tan trágico como había pronosticado. Se ha dedicado a sufrir por situaciones que no pasarán o que, si ocurren, no serán tan tremendas como imagina. El miedo anticipatorio solo aumenta su nivel de ansiedad y preocupación. Le impide estar pendiente de lo que sí funciona y le genera la sensación de vivir en un mundo amenazante. Cuando esto ocurra, sustituya su miedo al futuro por un simple “bien, pudiera ser, lo que tenga que ser será”.

Séptima : Ríase de lo que piensa. ¡Qué absurdas nos parecen algunas de las ideas a toro pasado! Pruebe a hacer el ejercicio de ver la parte cómica en el momento real. Apreciar el lado humorístico le confiere control sobre sus preocupaciones y emociones. El humor también se entrena. No lo descarte por no ser hábil ni ágil con él. Vea películas, hable con personas que se ríen de sí mismas y comprobará que pronto se le contagia. Rete a sus miedos. “Pero tú, piltrafas, ¿acaso vas a poder conmigo?”, “¿Me voy a dejar amedrentar por ti? Pero si no tienes ni media bofetada”. Hablarle en este tono a sus miedos hará que se sienta superior a ellos.

Finalmente : No tenga conversaciones absurdas con sus pensamientos. No se enrede en ellos. Sus pensamientos negativos son rabietas que buscan su atención, y como se siente angustiado, se la presta. Contémplelos como si no fueran con usted. Lo que habla en su favor son sus actos, no lo que piensa. Déjelos estar en su mente, como quien acepta una peca en el brazo. Si no los escucha, dejarán de darle la lata. Cuando aparezcan, diga: “Gracias, mente”, y lleve su foco de atención a otro lugar.

Recuerde, no se puede “no tener pensamientos” por mucho que le atormenten. Lo que sí puede es elegir otros, “la vida es elegir, puedes elegir ser una víctima o cualquier otra cosa que te propongas”.



 

una auténtica obsesión

marzo 22, 2016



Hoy quiero escribir sobre una frase que escuche en una conversación de compañeros de trabajo que me pareció muy interesante, esa frase fue : "Si no estás conectado no estás en el mundo". Ya que las creencias organizan los mundos en los que habitamos, para muchas personas la idea de mantenerse conectadas todo el día les crea la ilusión de que forman parte activa de la sociedad en la que viven. Acaban convencidas de la fuerza de sus opiniones, de su capacidad influyente, del interés que despiertan en los demás aunque sea para que hablen mal de ellas. Hay mucho de narcisismo en una cultura que presume de “colgar en la Red” toda su vida (fotos, opiniones, símbolos, gustos y prejuicios). Es la forma que ha encontrado la posmodernidad de recrear el sentimiento de pertenencia. O te ven o no eres nadie. ¿A quién le interesa que nos lo creamos?

Cada alma es y se convierte en lo que contempla. Cuando uno se pasa el día chateando, respondiendo al minuto ante todo lo que pasa, o bien es su trabajo, o bien ha quedado atrapado en la red, nunca mejor dicho. Quizás la idea de estar todo el día conectados esconde una dificultad mayor: llenarse de algo que no existe. Es solo un espejismo pasajero. Como el adicto, se necesita huir del propio vacío, o dolor, o tristeza, para abrazar lo que sucede allí, en un mundo aparente, donde no paran de ocurrir cosas que, en realidad, les pasan a los demás. No cabe duda de que la comunicación interpersonal se ha visto alterada por la obligación de la conectividad. Aparecen hoy múltiples formas de conflictos entre parejas, padres e hijos o colegas de trabajo. No solo por cuestiones de malos entendidos y presuposiciones sobre los mensajes, sino por las exigencias que se atribuyen a la conectividad: hay que estar siempre disponible. Por ahí se cuela un conflicto, de nuevo, entre la libertad y la necesidad.

La confianza hoy no se basa en la sinceridad, sino en la pruebas. Las ingeniosas aplicaciones de los móviles tienen una contrapartida controladora que nos puede convertir en policías del otro. ¿Cómo es que estabas conectado y no me contestaste? Me consta que recibiste el mensaje, ¿dónde estabas? ¡Muéstrame la conversación si es verdad que no tienes nada que ocultar! ¿De quién son esas fotos? Esta sensación más habitual de estar desbordados, sometidos a un torrente de estímulos que requieren nuestra perpetua atención. La obligación de estar conectados invade todos los ámbitos de la sociedad y convierte la cotidianidad en un asunto extenuante.

Los móviles, los chats, los mensajes son hoy fuente de sospecha. No nos fiamos de la persona, sino del instrumento, como si fuera la máquina de la verdad. Hay gente que confiesa haber hecho lo inimaginable: meterse en la cuenta de Internet de su pareja; hurgar las conversaciones del móvil; consultar el historial de páginas y lugares que visita... No tener el móvil a la vista o cerrar con contraseña el ordenador son fuente de angustia y de propósitos perversos. No pueden ser entendidos como actos de libertad o autonomía. Son evidencias que someten la relación a consideración.

Es una auténtica incomodidad relacionar la privacidad con el engaño. Dicho de otro modo, si alguien engaña no será por culpa de los instrumentos. En cambio, su uso como pruebas permanentes de sinceridad y de lealtad se convierten en un ataque a la parcela personal y un control desmedido al espacio relacional. La exigencia de transparencia puede convertirse en una necesidad peligrosa. Hay que aprender a ser libremente responsables y resolver, si los hay, los problemas de fondo de toda relación.

Una de las características más llamativas de la vida en conectividad es su capacidad de romper las barreras del tiempo. Hoy vivimos a destiempo, aunque se imponen la inmediatez y el entretiempo. En el caso de la inmediatez hay que hablar ya de una auténtica obsesión por permanecer conectados y activos, hasta el extremo de conducir mandando mensajes. Nos jugamos la vida por no tener paciencia, por creer que estamos obligados a responder de inmediato, porque hemos acelerado tanto la existencia que ya nos olvidamos de vivir. Cuenta solo el instante. Cuenta hacer la foto más que vivir la experiencia. Tiene prisa el que manda el mensaje y tiene prisa el que lo espera.

Por otro lado, sería interesante comprobar las horas que pasamos conectados. No importa el contenido, sino su entretenimiento. No hay espacio para más mientras estamos en ese entretiempo en el que, en realidad, no sucede absolutamente nada. Porque lo importante está dicho con pocas palabras. Porque lo que realmente importa ocurre. El resto es mera distracción. Al final tal vez sería bueno empezar a desconectar o, al menos, reducir los momentos y la necesidad de mantenerse enchufados. De hecho, cada día aparecen más personas que proclaman su baja en las redes. Lo viven como una liberación, como quien se aligera de una pesada carga, de una obligación.

Es necesario recuperar el propio ritmo, ser coherentes con nuestra manera de estar y vivir la vida. No hay que acelerarse; no hay que atender todas las demandas, no hay que saberlo todo, ni estar al día de cualquier cosa que suceda. Hay que rechazar las comunicaciones innecesarias y poner la atención en lo que realmente tiene valor. Hay que aislarse de tantos estímulos y de tanto ruido comunicativo. Hay que encontrar tiempo para uno mismo, para las relaciones reales, e incluso para no hacer nada, para simplemente contemplar. Existe un gran aliado: el silencio. Y existe una estrategia: la felicidad de estar ilocalizable.

La última paradoja es la siguiente: los aparatos que nos conectan posibilitan también la desconexión. Así, no es la tecnología la culpable de nuestros males, sino la actitud que tenemos ante ella. Enredarse es una decisión. Apropiarse del tiempo y del espacio, una liberación.


 

Busca en tu corazón las respuestas

marzo 20, 2016

 
Mi experiencia personal me lleva a pensar que la religión es buena mientras te muestre un camino y es mala cuando te obliga a tomarlo. Como en todo, se equivocan, son humanos, y tienen la misma presencia y palabra de Dios que el resto de la población del planeta. La religión lleva a la misma meta tenga el color que tenga. Pero la religión a veces dificulta a algunos el llegar a Dios del mismo modo que ayuda a otros en diferentes momentos. Lo mismo sucede con la realización personal. Los extremos no son buenos, así que cada uno debe decidir de qué agua beber en cada momento. Quien dictamina que Su Camino es el ÚNICO, se equivoca y se equivoca de base. Yo que él buscaría más fallos posteriores porque Su religión, Su camino, como todos, se basa en el AMOR y el AMOR no es compatible con el EGOISMO.

Busca en tu corazón las respuestas. Sé sincera, no contamines las respuestas con el exterior. ¿Quién te dice cómo amar? ¿un jurado de hombres que dicen sentir a Dios hablarles en sus corazones o Dios mismo hablándote en tu propio corazón? Ellos son hombres santos con una ámplia experiencia en su fe, en la "historia" de los que les precedieron, tú eres un alma santa con una mayor experiencia en tu propia vida particular. Te equivocarás, como ellos, y te volverás a levantar, aumentando tu conocimiento. Dejarás a tu corazón amar libremente y se equivocará, pero se levantará, aunmentando su conciencia, su tamaño.

¿Que Matrominio es desde siempre la unión de un hombre y una mujer y que no vamos a cambiarlo ahora? Claro. Pues del mismo modo no vamos a cambiar que vemos estúpidamente lógico que para la paz hay que hacer la guerra, que se puede matar por amor, que se puede ser egoista porque llevamos miles de años siéndolo, que podemos joder el planeta porque desde SIEMPRE lo hemos hecho. Excusas, excusas, excusas...

Es una prueba de amor. La vida no es más que una excusa para amar, para amar en este plano físico tan complicado y especial. Hallar tu complemento en el mismo sexo es un reto más, por encima de los cuerpos, por encima de lo que piensen los demás... Y es un reto para el resto para que sepamos aceptarlo, para aprender a respetar, a no ser cabezones, para AMAR.

Amarás a tu prójimo como a ti mismo. ¿No, a ti no te amo que piensas diferente de mí? Absurdo, incongruente, ilógico, va en contra del mandamiento básico. Somos personas, nos amamos, incondicionalmente, buscamos nuestro complemento en este mundo y nos unimos a él porque nos hace mejores personas. Nada más.  Sabemos dar amor incondicionalmente no porque lo diga nadie, ni siquiera Dios, sino porque decidimos. Eso es lo que espera Dios de nosotros, que amemos por nosotros mismos, que dependamos menos de Él. ¿Que cómo lo sé? Pregúntale a tu propio corazón..
 

Muerte, entiendo que...

marzo 20, 2016
Muerte, entiendo que...



​​ Nadie muere antes de que le haya llegado su hora. A veces nos gusta creer que controlamos nuestro destino, que nos cuidamos, que no nos exponemos a peligros, que somos positivos y vivimos del lado de la luz y del bien, que entonces estamos generando un "buen karma" que dicen por ahí y eso nos librará de todas las desgracias. Según esas leyes que algunos pregonan sin conocimiento, la vida te devuelve lo que tú le das.

En fin, permítanme discrepar, al menos de ese concepto malentendido de karma que está tan extendido en occidente y que se usa hasta la saciedad en miles de páginas de pensamiento positivo y desarrollo personal.

Profundizando y leyendo los textos adecuados se ve que el karma dista mucho de esa idea simplona. Cuando ves morir a un ​ser querido te preguntas : ​ ¿Qué habré hecho yo tan malo en esta vida como para merecer esto? Pero entonces no tienes más que encender la televisión o abrir un periódico, ¿Qué han hecho todas las víctimas de las guerras, accidentes, enfermedades, atentados y violencia de todo tipo? ¿A caso están pagando un mal que cometieron? No, al menos no por nada que hayan hecho conscientemente en esta existencia. Dejemos a un lado filosofías orientales que aún nos son lejanas. Si algún día te preguntas por qué a mí, respóndete por qué no.

 Nada protege frente a la muerte. Ni siquiera el amor. Pero el amor es lo único que la vence, aunque no en este plano físico. ​

Muerte, entiendo que cumples tu misteriosa función que es de ese modo y de ningún otro puede ser. Muerte, te llevas tanto... pero lo que a lo mejor no sabes es que siempre se queda mucho más de lo que se va.


 

... Gracias, de corazón...

marzo 19, 2016



Creo que debería pedir perdón... a los que me miran con malos ojos porque quizás no he hallado la manera de compartir con ellos todo esto sin hacerles daño, sin hacerles huir.... No quiero que me odiéis porque os hago sentir incómodos o sentir vergüenza por mí, porque repudiáis de conocerme por todas estas locuras que escribo. Lo siento, porque significa que éste no es el método perfecto para compartir, para amaros, porque debería de servirles a todos. Ya lo hallaré, éste está ahora cumpliendo su objetivo.

Me decís que ni siquiera estoy loco porque los locos pierden la consciencia y yo la tengo, porque soy conocedor de mi error. Me decís que no tengo personalidad porque me contradigo, porque no tengo ideas fijas, porque evoluciono continuamente y busco la verdad en todos lados, porque cambio, porque muto, porque no me estoy quieto. Pero sí que lo estoy, todo eso es por fuera, y no para todos... es lo que cada uno quiera ver. Yo sí me veo sereno, sí me ven sereno. ¿Inestable? Todo en este mundo es inestable, aunque queramos creer lo contrario. La parte de nuestros corazones que no pertenece a este mundo es la que puede serenarse... esa es la que en mí sí que ha hallado la paz.

No predico, no convenzo, no sermoneo... sólo comparto. ¿Por qué a algunos les duele tanto, les llega tan hondo? No me creo superior a nadie, ni siento a nadie diferente. Todos somos iguales, al menos en potencia. Yo tan sólo he decidido amar y desnudar mis sentimientos delante de los demás, nada más. El resto es parte de mi personalidad, cada uno que tome su camino, su modo de ser, su modo de amar... Todos somos ángeles sobre la tierra, seres mágicos que podemos lograr lo que nos propongamos si confiamos lo suficiente en nosotros mismos. Unos volarán de una forma, otros de otra...

La verdad de la que hablo la sentís ya, la única diferencia es que por mi manera de ser, por mi personalidad yo lo expreso así. Soy una especie de cómico, de showman, de periodista del corazón (entiéndase bien que no rosa, jaja)... soy así y no tengo miedo de provocar sentimientos diversos y opuestos. Cuando he de ponerme serio me pongo, cuando he de hacer sonreír lo hago... No tengo miedo al ridículo, pánico escénico y lo aprovecho por si así llego a amar a alguien a quien de otro modo no habría logrado alcanzar. Produzco ira, compasión, vergüenza ajena, pero también sé que mi conducta produce otras reacciones más positivas. Con esas me quedo (que síiii, que las otras también las medito...). No me creo nadie, tan sólo comparto, soy así, quien quiera aceptarme así que lo haga, quien no que no me mire, que no me lea... aunque... ojalá lo hiciese.

Yo tengo mis luchas, claro está, estoy creciendo, aprendiendo. Seguro que podréis ver cómo me contradigo a veces, cómo voy evolucionando una idea aquí compartiéndola, siendo matizada por vuestros comentarios o mi propia meditación de lo que escribo. Seguro que dentro de un tiempo podamos englobar y sintetizar todas estas locuras, todas estas ideas dispares en algo más concreto. Muchas no valdrán, otras mejorarán... Si alguien me acompaña en esta tarea, si aprende y crece a mi lado... todo esto tendrá más sentido aún... y ya está ocurriendo.

Y acerca de lo de que ahora escribo mucho peor que antes, que cometo mil errores... ya lo dije, lo que me importa es que nos entendamos... y creo que así sucede... Gracias, de corazón... A los que me hacen crecer con sus alabanzas y con sus críticas. Y son estos últimos quizás de los que más aprendo...


 

.. esos seres humanos ..

marzo 18, 2016




Tal vez el mundo de pronto pareciera que se nos cae, que se derrumba la esperanza de una equidad, que se pierde la sensación de justicia, esa en que esperamos que acabe el hambre, que no hayan más niños sin comida, sin el abrazo de una madre. Que ya no haya matanzas indiscriminadas, que los refugiados de la guerra inhumana, vuelva a reír con esperanza, que China siendo un país con tanta experiencia, cese de una vez la matanza y abuso con tanto animal que a la larga, no son menos que nosotros. Se hace pesado, sí, se hace pesado mirar la pobreza que va rompiendo las vidas de tantos jóvenes y no podemos hacer nada o no sabemos qué hacer. Por eso tal vez, sólo si cambiamos un poco nuestra actitud, nuestra actitud individual, si soñamos que somos un poco mejores de lo que realmente somos como seres humano, se produzca un leve cambio, tal vez…

Entonces soñemos que tomamos consciencia, que somos completamente reales, que vivimos en un mundo real y no en espejos rotos que nos devuelven imágenes falsas, soñemos por este día, que no somos felices sólo por tener un gran auto, una hermosa casa, ropas con etiquetas negras. Soñemos que somos felices por lo que hemos creado, pero no se toca, se siente y va viviendo en nuestro interior. Soñemos que plantamos un montón de árboles perennes, que escribimos cartas de amor a todos los que amamos, que la televisión ya no será una amiga intima, que las calles estarán silenciosas, calmas…

Me siento cansado de mirar para el lado y ver la podredumbre del mundo, un mundo que se nos dio lleno de posibilidades, de materias primas con las cuales vivir, vivir dignamente y con respeto. Eso amigos, eso no se esta dando, por el contrario, unos pocos lo tienen todo, y tantos, no tienen nada. Ahora, que hacer?, llenarnos de rabia?, que los pobres sigan creciendo en número y matándose interiormente?, que podemos hacer.

Tomemos consciencia, que mientras comemos un plato de buena comida, hay tantos, pero tantos…, que no tienen ¡NADA!,  tomemos consciencia que en este preciso instante hay un niño siendo abusado o prostituyéndose por ese pan que desechamos, que los pobres tienen derecho a tener salud, que los ricos podrían apadrinar a un montón de niños sin esperanza, que los de clase media podrían en su tiempo libre capacitar a los que no pueden ir a una escuela. Organizar en su barrio actividades que saquen, a los que tienen menos, como la droga y la falta de educación.

Soñemos, que el mundo es un solo país, que no hay fronteras, diferencia de color o clases sociales, que somos uno, con un mismo idioma, el del amor, ese que se escribe con comprensión, hermandad, sensibilidad, HUMANIDAD. Por hoy, hagamos la prueba y demos lo mejor de nosotros, con los ojos vivos de esperanza, con la mano derrochando caricias, con la palabra que sabemos “los pobres”, esos seres humanos que son nuestra exacta copia pero nacieron sin nada (cosas del destino), necesitan escuchar, como por ejemplo, ¡gracias por atenderme, gracias por lavar mi auto, gracias por lustrar mis zapatos, gracias por limpiar mi jardín, gracias, gracias…, ¡¡¡¡GRACIAS!!!!

Recordemos que son pobres de materia, no de espíritu.

Es tan fácil…, solo hay que intentarlo.
 

el verdadero diálogo

marzo 17, 2016



Ésta es la nostalgia: morar en la onda y no tener patria en el tiempo. Y éstos son los deseos: quedos diálogos de las horas cotidianas con la eternidad.Y eso es la vida. Hasta que de un ayer suba la hora más solitaria de todas, la que sonriendo, guarde silencio en presencia de lo eterno. No tener patria en el tiempo, no tener apegos ni moradas, no tener pie asentado en una falsa realidad. ¿Cuál verdaderamente es esa ansiada realidad? ¿la que pisamos, la que vemos? o es aquella que siente nuestra alma cuando desgarrada por el sinsabor del cuestionamiento, viudo de respuesta, mudo de razón, vaga ante los escasos atisbos de lucidez , y a los cuales sólo llego mediante un paso de silencio sepulcral.

Mis queridos diálogos de las horas cotidianas con la eternidad. Es ahí donde me relamo con un perro herido ante los diálogos con “mi eternidad”, ésta varia según la distancia que los separa de la tierra, mi eternidad alcanza confines a los cuales no puedo llevar a ningún mortal, no podría, me balanceo en las preguntas que sin dirección ni propósito se disparan de mi mente, cuanta eternidad hay en la mía. (¿se entiende?) cuanto de todos los universos que me habitan, laten dentro del mío propio, si sólo llego a ellos cuando me invade el silencio más absoluto, cuando siento que la locura esta a ras de mi mano, cuando me dejo arrastrar por la entropía de mis percepciones, como si la garra del más feroz de los hoyos negros me atrapará y me escupiera en un estado de paz no esperable, tanto que me hace llorar, tan grande que no quiero volver, tan profundo que me deja ciegO ante el mundo.

Querida alma mía, tú sabes y comprendes; y que yo no pueda ni por un segundo ver las cosas a partir de ti misma, tal como las imagino vistas por ti, que no pueda tener la inteligencia del otro… en todo caso, volveré fortificado al seno de mis intrincaciónes sin fin, preparadas desde hace mucho tiempo. Sabe Dios qué intervalo separa el poema del «viraje decisivo» del advenimiento de nuevas condiciones, yo sigo estando muy rezagado; sabe Dios si puedo todavía efectuar semejantes cambios, ya que las fuerzas continúan abusando de sí mismas y agotándose en los mayores malentendidos. Por eso me había prometido un número indescriptible de cosas de esta disposición al fin justa y llena de ternura con respecto a una naturaleza humana.

En fin…, mi tiempo de desvelo llega a su fin, dejaré los análisis y admiración o debería decir una envidia infinita por lo que dos seres humanos pueden alcanzar en su comunicación, en su intercambio de percepciones, de ideas.

Por otro lado y para concluir este desvarío digo:

Quién no se cuestione no puede caminar por un sendero de búsqueda, sin el cuestionamiento no hay solución, si no hay cuestionamiento no hay como resultado una verdad. Por último agregar, me subyuga la fatuidad en que la humanidad se duerme ante el verdadero diálogo, ante aquel diálogo que sólo se da con uno mismo, no con la mente, no con el pensamiento, sólo con nuestra alma, aquella que no tiene voz audible, aquella que mora en el más profundo de los silencios, en el más profundo de los vacíos.

Ese dialogo que nos dejará ineludiblemente satisfechos, con una plenitud que durará segundos, pero esos escasos segundos valdrán por mil eternidades de sueño.


 

¡El beso..

marzo 17, 2016



Para documentar huellas invisibles de soledad, abandono, desamparo, escribo versos empapados de tristeza, poemas de amor y desamor.Costuro mis heridas con cicatrices de recuerdos con metáforas de lágrimas, con figuras de dolor. Beso la puta soledad y lloro a carcajadas esta melancolía me enloquece y me mata. Allá a lo lejos, se escucha un canto de amor lastimero, y un aprendiz de poeta llora.¡Ah cómo duele la vida!

Amo a la oscuridad que te da forma, y te deja caer como una gota corrosiva sobre mi piel, que se vuelve insolente, y no entiende la penumbra que muerde la esperanza. Por eso prefiero que te unas a otro cuerpo, alimentes otro calor acostumbrado, aunque el dolor de saberlo se encadena a mi otros dolores. Te digo ahora, sin remilgos, la vida se me está yendo por un hoyo de hormigas.

No hay ojos donde me mire y los nombres de los años que cargo, los ignoro. Precisamente hoy, uno de esos años, me desafía, vuelve revuelto de ruidos embriagados. Reclama deserción, cuando traicionó mis sueños. Pude tener todo, hasta tenerte a ti, si llegas más temprano. Mi piel añora el suave tacto de tus manos, que nunca me tocaron. Me despido, de la misma manera que te conocí. Lo recuerdo bien, pasó un tiempo para que me dirigieras una palabra, después hablábamos de todo menos de nosotros, y al final, cuando tenemos que hablar, mi tiempo se termina.

Quiero pedirte un beso, no te espantes, no quedará huella alguna del beso; lo juro por Dios que me está abriendo las puertas del cielo, nadie lo sabrá y cuando regreses a tu mundo, reirás a carcajada por haber besado a un moribundo…” La ironía de mi triunfo, porque… ¡El beso me gustó!

he dicho...



 

la línea del tiempo

marzo 17, 2016



El tiempo es asunto misterioso. Fluye, lo advertimos, de manera continua e inexorable. El río no es el tiempo que corre por el cauce del existir; somos nosotros que avanzamos o retrocedemos, según se interprete. Suponemos que el tiempo comienza con la vida y concluye con la muerte, pero hay quienes sostienen que el devenir cronológico, tal como lo entendemos, es pura ilusión en el vasto universo del que somos menos que un grano de arena. Otros aseguran que habrá un “tiempo sin tiempo”, en brazos de la eternidad, cuestión que supera nuestra capacidad de entendimiento.

 Mas, nuestra memoria y la experiencia que cargamos sobre su implacable fardel, nos dicen que algo transcurre y nos transforma, segundo a segundo. Podría colegir que jamás el mismo rostro se contempla en el mismo espejo, aunque esa extraña misericordia que significa vernos, día a día, nos impide percatarnos de la ocurrencia del cambio, como no es dado, a primera vista, apreciar el moroso crecimiento de una planta o de un árbol… Hasta que nos encontramos con un viejo amigo, que no veíamos desde hacía décadas, y en medio del esfuerzo por mutuo reconocimiento, pensamos: “¡Qué viejo está!”, lo que también pensará él, absteniéndose en la diplomática falacia de las buenas maneras…

Aparte de este curioso instrumento llamado reloj, medimos el tiempo a través de los sucesos, hechos y situaciones que vamos experimentando; muchos de ellos desaparecen tal como llegaron, aventados en la ceniza del olvido; otros dejan su huella en la memoria y podemos recordarlos, por medio del enigmático viaje hacia el pasado, para obtener un rescate que carga con las imprecisiones del pretérito desvaído y las enmiendas de la anhelante imaginación restauradora.

En casa, cuando era niño,  medíamos el tiempo con la dolorosa impaciencia de la niñez, desde el día 23 de diciembre,hasta el 31 de diciembre, con el más importante de los interludios, la Nochebuena, momento en que recibíamos los esperados regalos, aparecidos como por arte de magia, pasadas las doce de la noche, bajo al árbol navideño, con esos tonos multicolores que ya no podemos ver como entonces, pues nuestros ojos no son los mismos, desprovistos hoy del candor extraviado, como el paladar que extraña el remoto sabor de las cerezas.

Aquel día 23, los saludos, parabienes y visitas comenzaban antes del almuerzo, se prolongaban en la imperdonable hora del té, luego que el viejo reloj de péndulo tañía las cinco campanadas, con un dulce seseo que parece aún resonar en mis oídos: “vamos a hacer onces”, expresión única y de rara semántica que a veces intento restaurar, con ese dejo de triste humor por lo perdido… Entonces, el tiempo se tornaba para nosotros extenso camino, y veíamos muy lejos la víspera de Navidad, que nos aguardaba titilando, en un puñado de horas que hoy sería destello efímero, medido con la desbocada velocidad de la luz que parece arrastrarnos, sin pausa, hacia el delta final.

Los niños, al igual que los pájaros, viven el presente como único estadio de sus móviles y apremios, pues la memoria es en ellos apenas una sensación inconsciente para actuar en relación a los seres y las cosas… Así, el recuerdo, que es la pulsión ávida por recuperar lo pretérito, se volverá también el verdugo de aquel presente difuminado donde fuimos –o creímos ser- felices. La remembranza posee ese valor dual: perseguir la memoria y segarla de un golpe, como la hoz que corta la espiga para desgranarla y convertirla en pan. El alimento ha olvidado el grano, como la espiga no puede evocar por sí misma a la semilla.

Veo ahora la línea del tiempo, mientras escribo; cómo las palabras que van quedando atrás en la frase ya son pasado irremediable… También tú lo sentirás, caro lector, al mover tus ojos entre una y otra palabra… Pero si brota en ti ese fulgor del que del tiempo, habrás atesorado al menos una minúscula semilla en tu corazón… Y créeme, volverá a germinar, porque hemos venido a derrotar el olvido y a vencer toda aniquilación. Al cabo de las palabras, eso tendrá que ser posible; es mi esperanza y quizá sea también la tuya.
 

vida tras vida, hasta verlo claro

marzo 17, 2016



Hay veces que alguna gente te desea mal porque no comprende tus señales o tu forma de ser. A veces es gente que tienes muy cerca, personas que no están de acuerdo con tu forma de ser o que simplemente no se han parado a darse cuenta de que no queriendo lo mejor para ti, que no tratando siempre de ser amable y dulce lo que hacen es crearse peores vibraciones para ellos mismos. Aunque yo quede dañado por una mirada desagradable, por la ausencia de cariño, de tacto o si quiera de respeto... ellos salen peor parados. Pero sólo esa persona puede darse cuenta por sí sola, yo no soy quien para decírselo. Aquí lo suelto por si la magia le hace llegar el mensaje.

No me extrañaría que así sucediera. Aún me impresiona ver las visitas de esta WEB, comprobando que lo leéis gente de casi todos los países americanos y la mayoría de los europeos, por supuesto. Eso me llena de responsabilidad y de alegría, y sólo deseo no confundir y sí ayudar en todo lo que mis palabras puedan. Aquí estoy por si quiere escribir alguien; yo siempre contesto. Gracias a esta pagina WEB mi vida cambió, hallando a gente maravillosa y al ser más importante de mi vida.

El ciego seguirá sin ver mientras no decida abrir los ojos. No sabe que su ceguera es la negación de la realidad y su demora carcome el alma llamando tradición a su excusada rutina. Pero hacer lo que siempre se hizo, pensar como siempre se pensó tiene el error de anular la decisión propia, la personalidad del alma y su libertad.

Las mayores verdades con fácilmente comprensibles y asimilables por todos y lo que debe aceptarse bajo dogma, es decir, bajo imposición es siempre falso. Aceptar algo porque se supone que otras personas más evolucionadas me lo imponen para mi bien es una incongruencia gigantesca pues el camino espiritual es libre y personal. El maestro que me dice que sólo él posee la verdad pierde toda su verdad. He leído a muchos maestros y el verdadero maestro jamás deja de ser discípulo. Aprende de todo, de lo bueno y de lo malo, tornando lo malo en bueno como por arte de magia. Y su magia es controlar su presente y su futuro.

Dibuja su porvenir de una manera lógica y sencilla. La misma física cuántica da razón a una de las mayores verdades de la vida. La actitud positiva tiñe todo de luz, el amor inunda la realidad futura si se cree firmemente. Quien proyecta su conciencia iluminada hacia delante tiñe sus días venideros como quien siempre ve la botella medio llena, el error como lección y el traspiés como una oportunidad para mejorar. Quien es así sólo tiene un futuro y sólo tiene una ley. El amor basado en la empatía, en el ponerse en el lugar del otro. No desees para los demás lo que no deseas para ti. Una ley simple y mágica que hace a quien la cumple de la misma manera simple y mágicamente... FELIZ.

Venimos a amar, somos soldados del amor. Dentro de nuestras lecciones para aprender, para crecer, también tenemos que hacer subir la balanza de los seres que aman por sobre los que aún no conocen el amor. Estemos más o menos evolucionados, todos vamos aprendiendo que la luz es el único camino y que la oscuridad es sólo la ausencia de la luz. Es decir, quien odia o es egoísta haciendo prevalecer su maldad es así porque aún desconoce que ese camino no le reportará grandes beneficios a la larga y no sabe que el universo se rige por el equilibrio de la causa y efecto.

Cuando un ser, hagan falta las vidas que hagan falta, se da cuenta de que el mal que hace lo recibe cambia de actitud. Pero somos muy testarudos, necesitamos escarmentar en carne propia; vida tras vida, hasta verlo claro. Tras ese periodo de aprendizaje valoramos la luz y aprendemos que del mismo modo el amor que entregamos lo recibimos también. ¿Qué nos queda entonces que perfeccionar esa verdad y crecer hacia la luz? En realidad todo es muy sencillo.

Ahora no entendemos muchas cosas porque no debemos entender con la cabeza, sino con el corazón. El corazón siente y actúa. No medita ni juzga, no analiza, no necesita la perfección de las fórmulas matemáticas. De hecho, el corazón es quien debe guiar y esto es una lección a aprender; el dejar a un lado la mente física, la densa materia porque somos espíritu. La batalla es doble, y comienza haciendo prevalecer el corazón ante la mente.
 

Buscar la Verdad

marzo 14, 2016



Les ruego, de todo corazón, que algunos de vosotros leáis estas líneas con la mayor paciencia y apertura que podáis. Para algunos sonarán blasfemas y enfermas, pero... intenten buscarle la lógica que yo trato de darles; no la de la cabeza, sino la del corazón puro. 

No me declaro de ninguna religión porque, sincera y tristemente, creo YO que todas son demasiado “humanas”, simples y quizá equivocadas, y el fundamento para mi criterio o concepto es que : a lo largo de cientos y miles de años los seres humanos hemos tergiversado diversos mensajes verdaderos y los hemos amoldado a nuestra necesidad. Es incuestionable que a lo largo de la historia todas las religiones se han bifurcado y dividido en tendencias ajustándose a cada cual. Y no sólo eso, sino que los errores y las barbaridades de todas son ampliamente conocidas. Dicho esto no entiendo cómo puede uno aferrarse por completo a algo que sabe poseedor de una Verdad a medias. Con todo el Amor del mundo, digo que no comprendo porqué no buscan más allá, liberándose de las cadenas de “lo establecido”, de la corriente. Sólo con abrir los ojos se verían muchas cosas, se contemplarían muchas verdades escondidas antaño cuando nos aferrábamos a lo que otros establecían como verdad.

Aunque suene vanidoso, debo reconocer que me siento por encima de todos los dogmas que tratan de imponer los líderes religiosos. Creo que seguir unas reglas puede servir para despertar ciertas conciencias no demasiado evolucionadas, pero cuando se dan ciertos pasos la religión se queda corta porque no es más que una colección de preceptos humanos. Lo natural es no seguir anquilosado sino prosperar. Hay muchas cosas que no podemos comprender con nuestra mente humana, pero... con cierto esfuerzo y apertura de corazón podemos sentirlas y asimilarlas con ese órgano de sabiduría que reside en nuestro pecho. 

Pero la población de este planeta se divide entre los que piensan que esto no es posible y los que creen que es brujería porque su Fe les dice que ir más allá de lo que le dictan es malo. Pues si pensar y buscar la verdad es malo yo soy un demonio, yo y muchos más que no se atan a leyes incoherentes que caen por su propio peso. La fe no es creer a pies juntillas cuatro dogmas insostenibles sino no conocer la Verdad con la mente pero percibirla con el corazón. Nuestra vida tiene sentido, lo tiene cada acto, y todo tiene su orden y su organizador. Quizás no abarquemos una realidad tan inmensa, pero... que no hallamos salido al espacio no significa que no podamos cerciorarnos de que la Tierra es redonda.

Por ello pido disculpas a quienes amo y siguen una Fe preestablecida. Yo simplemente he decidido seguir las palabras del mismo Jesús; Buscar la Verdad. No me quedo, soy un impaciente, no puedo aceptar sin entender, de corazón. Por eso soy un alma inquieta. Creo que no me equivoco. Si es así todo no se acabará cuando estire la pata. Nos vemos en otras vidas (cosa que creo a pies juntillas).
 

más allá de esta realidad ...

marzo 14, 2016



Hoy me levanté y desayunando, impávido ante el te de yerbas, trataba de recordar lo soñado. Era inútil, como casi siempre. No consigo recordar con nitidez lo que sueño y cuando recopilo algo son pedacitos absurdos sin demasiado sentido. Algunas veces me he despertado con una profunda sensación de bienestar o de extrañeza proveniente de mi vigilia y era incapaz de rememorar qué me había producido en el sueño tales sentimientos. Recuerdo tímidamente una mañana de hace más de veinte años cuando me desperté tremendamente “enamorado”. Como el sueño fue interrumpido bruscamente, fui capaz de desdibujar una nebulosa historia de una casa, unas escaleras y una hermosa chica con la que confundía pavorosamente los labios. No recordaba su faz, ni apenas algún detalle más, pero un amor inmenso y profundo me embargaba hasta lo más profundo de mi ser.

Recordando esta escena, pude darme cuenta, tanto antaño como hoy, que podríamos estar usando los sueños para mitigar las necesidades que en nuestra vida real no podemos satisfacer. Quizás algún control de nuestro ser compensa, por ejemplo, la necesidad de sentirse valorado cuando en el día a día no se siente ese afecto. Eso creo que no es una teoría demasiado extraña y alejada de la realidad, y consciente o inconscientemente todos los hacemos. Inmediatamente después de esta reflexión, me daba cuenta de que quizás en nuestra vida real soñamos. Me explicaré. Podría ser que la “vida” verdadera fuera otra, una protagonizada por nuestro yo más profundo, nuestra Alma. Podría suceder que ésta, en su estado puro espiritual de plena consciencia de la Verdad y la Realidad de la Vida y la Creación, planificara y proyectara una “vida” humana material para experimentar el crecimiento y desarrollo de su Identidad como Ser. 

La mejor escuela es la Vida, el relacionarnos con nuestros semejantes aprendiendo a respetarnos y amarnos, y logrando a través de ello la felicidad. Así que una vida MATERIAL de lucha constante contra lo superficial sería una Gran Lección de Vida donde un despertar de la consciencia sería un logro inmenso y maravilloso. El regalo de Recordar una Maravillosa Existencia después de haberla olvidado sería increíble y toda esa experiencia nos haría mejores seres.

Quizás estuviera programado que podríamos perder el control inmersos en los placeres y comodidades de la Materia, olvidando que somos también espíritu y que éste es mucho más poderoso y veraz. Una vida tras otra, acumularíamos experiencia, olvidando lo no necesario al reencarnarnos, repitiendo el proceso hasta que decidamos romper la cadena que al final, más tarde o más temprano, nos conduce a la sabiduría del espíritu, es decir, la Realidad que hay más allá de esta realidad a medias que es la vida terrena. 

Escribir todo esto puede que no sea sólo fruto de mi imaginación y yo, al menos, intuyo que la vida no es algo tan simple como nacer, arrasar con todo para ser feliz y morir sin más. Pero eso se llama Fe. El escribir todo esto no sólo es pues compartir paranoias, sino compartir la dicha de rozar la Verdad y la satisfacción del alma de sentirse en el camino correcto. Tómalo o déjalo, créelo o niégalo, medítalo u olvídalo, y júzgalo pero no me juzgues a mí que soy sólo el mensajero. No digo que esté inspirado divinamente, aunque... ¿quién sabe?..ajajá
 

la creación y la VIDA...

marzo 14, 2016


El día de ayer Domingo tuve la oportunidad de ver una película muy interesante y en uno de los diálogos el hijo pregunta a su padre acerca de la muerte. Sus lindos ojos ansiaban entender, de la manera más natural, como si de por qué no se caen las estrellas se tratase. Algunos se preguntarán qué puedo explicarle a un niño de seis años si no tenemos certeza de nada. Si fuera yo católico, por ejemplo, le habría explicado que ahora habría un juicio de actos buenos y malos y que de ese modo se va al cielo o al infierno. Explicando por supuesto qué es el cielo y qué es el infierno. Pero eso tampoco sería una verdad, ni un certeza, sino la explicación de unas personas, ¿verdad? Del mismo modo yo doy la explicación que mi corazón dice es la verdad, y no porque me lo diga nadie, sino porque así lo ansía e intuye mi alma. Luego he visto que no soy el único y que todo encaja, pero inicialmente, es una experiencia personal. Si tenemos razón unos u otros lo veremos pronto.

Lo importante es que el hijo entienda (casi mejor que yo quizás) un misterio que se hace más misterioso conforme más liamos la cosa con sinsentidos y especulaciones absurdas. Creo que el secreto es su naturalidad, exponer y explicar las cosas de corazón, con esa misma naturalidad. Uno cuenta lo que uno sabe, que no somos sólo Materia y que nuestro cuerpo espiritual no muere nunca. Que la vida es un pequeño paso que nos sirve para aprender, recordando y rememorizando, la única verdad y vía: el AMOR. Nacemos y olvidamos lo innecesario para volver a experimentar de cero el Amor como camino, descartando el egoísmo, derivados y similares. En muchas vidas, en muchos cuerpos, tendremos muchas oportunidades diferentes y variadas de experimentar esta única verdad. Desde todos los puntos de vista entenderemos la creación y la VIDA.

A modo personal quiero matizar que es una visión mucho menos egoísta que la de una única vida. Cuando uno asimila y “recuerda” esta realidad como propia entiende muchas cosas y abandona unos miedos absurdos que nos invadían creyéndonos con una única oportunidad para salvarnos o condenarnos. ¿Primero se dice que Dios es infinitamente bondadoso y misericordioso, sin embargo, castiga a los humanos malos para la eternidad? No tiene ningún sentido, ¿no es cierto? ¿Yo como le voy a contar esa trola a mi hijo si no se la cree nadie? Es un contrasentido, hasta él me lo diría tarde o temprano (así lo hice yo). Escucho que Dios siempre la toma con los débiles y que eso significa que, o Dios es cruel, no como decían, o no existe. Yo pienso que del Dios que hablan es de un Dios "humano", o mejor dicho, "humanizado". Y Dios no es como nos de la gana, sino como Él es. Y tampoco podemos entender a nuestra manera sus razones porque siempre las contaminamos con el egoísmo. A Dios se le entiende con el corazón.

¡Dios siempre se ceba con los más pobres entre los pobres! Eso no es cierto. Somos nosotros los que dañamos a los demás porque los marginamos. Los mismos seres humanos marginamos y nos creemos algunos superiores sólo porque hemos tenido la suerte de nacer en un país rico. Somos afortunados, y, sobre todo, responsables de poder reequilibrar la balanza. Pero gastamos el tiempo quejándonos inútilmente. En nuestras manos tenemos soluciones. Y no hay que hacer nada grandioso, tan sólo pequeños gestos, diminutas miradas, sigilosas conductas de Amor. Tu me entiendes, ¿a que sí? 

Si Dios es infinitamente Amor (cosa realmente cierta), a Dios le importa un comino que nos quitemos unos a otros nuestras insignificantes vidas materiales. Más bien habría creado un sistema para que aprendamos a base de experimentar nuestros errores. Un ser que asesina quizás entienda que ese acto no lleva a nada cuando sea asesinado. Jesús lo dijo muy claro, pero oímos cuando queremos oír: “Pedro, recuerda que quien a hierro mata a hierro muere”. Cuando uno supera esos errores, experimentándolos una y otra vez, alcanza un nivel en el que “recordar” se hace intuitivo. Eso creo que me está sucediendo. Tenga o no razón creo que es un hermoso camino que no hace daño a nadie, salvo al que quiere sentirse herido porque la duda le corroe el alma. 

Perdonen si escandalizan mis palabras. Son sinceras y creo que con sinceridad y amor deberíamos expresarnos todos. Puedo parecer loco pero creo que todo esto que digo tiene un sentido para todos vosotros, lo entendáis ahora o no. Perdonad que pueda parecer prepotente o algo parecido pero no creo hacer mucho mal en hablar desde el corazón e intentar por todos los medios actuar en consecuencia.
 

con sus "verdades" y sus "caminos"

marzo 13, 2016



Hay quien piensa que todo esto que escribo es la manera de auto-justificar mi mundo, un mundo donde me siento especial y donde trato de darle sentido a todo. Esa frase y algunas palabras se repiten mucho en esta pagina web. Y se repiten porque es el fin de lo que escribo. A la vez se trata de evolucionar y compartir lo que voy meditando y reflexionando, lo que voy aprendiendo por muy diversos modos. De lo que me escribes, opinando, compartiendo, voy tomando lo que mi corazón dice es bueno y ambos aprendemos y crecemos.

Si quisiera créeme esto no lo compartiría con nadie por temor a que me desbancasen las ideas o me derrumbaran los cimientos sobre la que ha sido construida. Sin embargo no ha sucedido así. Todo lo contrario, han crecido unas raíces más profundas, una base más sólida y juntos, esta vez algunos de vosotros y yo, hemos caminado juntos haciendo este viaje más hermoso. Y como el tiempo no existe, y la felicidad es estar en camino y saber hacer lo correcto, este compartir nos va sorprendiendo una y otra vez. Desde cada persona nueva que descubre estas palabras hasta las que yo descubro en sus cartas. Algunos tímidamente me han contado y abierto su mundo y creyéndose menos me han enseñado más de lo que muchos otros han pretendido ostentar con sus "verdades" y sus "caminos" hacia la felicidad.

Más valioso es tu corazón y tu amor, tu manera de compartir, que los sermones y gritos de guerra de muchos que no basan sus palabras más que en lo fugaz. Más hermoso es el mensaje que el mensajero, más importante lo que digo que lo que soy y no me importa quedar como un bocazas, un pretencioso o un parloteador. Todo eso no importa mientras haya una única persona a quien le sirva, y sé que hay "algunas" y de manera mágica diseminadas por el planeta. La magia se ha cumplido, así que no voy a cambiar precisamente ahora. Quizás esto sirva para conocerme y para que me conozcan, y, sobre todo, para que se aprenda a conocer la gente.

Los abrazos y caricias de muchos de vosotros hechos e-mail me han besado el corazón de la misma manera que algunos dicen besan mis palabras. Recibo más de lo que doy. Lo siento pero mi propia voz me suena pretenciosa y llena de orgullo, porque sigo usando estas palabras, ya que son útiles, pero amo más los hechos. ¡Es tan difícil aquí en la lejanía usar otra cosa que no sean palabras! Por eso no debemos pensar que somos menos humildes por expresarnos, por decir lo que sentimos. ¡Ay, si nadie escribiera cartas de amor! ¡si nadie se atreviera a contar lo que dice su corazón por miedo a parecer pretencioso y soberbio! Nadie podría aprender de los demás y nos encerraríamos en nuestros corazones haciendo crecer entonces el orgullo cuando pretendíamos combatirlo. Abre las puertas, emprende el vuelo de sentirte libre, libre para gritar lo que quieras gritar. Los límites los pones tú. Ser feliz, es tu destino...
 

testamento vital...

marzo 12, 2016




Existe tanto temor a la muerte que la mayoría de nosotros olvidamos prepararnos para ella, ya sea emocional, económica, familiar o psicológicamente. 
Todos vamos a vivir este momento, pensar en él desde una actitud positiva, no significa llamar a la propia muerte, sino estar prepararos lo mejor posible para afrontarla cuando llegue. Un aspecto que también solemos olvidar y me parece importante recordar, es el hacer el testamento vital. Es un documento de voluntades anticipadas o lo que es lo mismo, un documento en el que plasmamos la atención médica que deseamos recibir en caso de padecer una enfermedad irreversible, terminal y no estar en condiciones de poder expresarlo.

No es lo mismo que la eutanasia. Simplemente expresamos las atenciones que queremos recibir en caso de que no podamos hacerlo nosotros mismos en ese momento. Así, dejamos constancia por escrito de ello y además nombramos a un albacea o responsable de que se lleve a cabo nuestros deseos. Si deseamos cambiar de opinión sólo tendríamos que volver redactar otro testimonio vital.

El testamento vital se puede firmar ante notario . Existen para ello unos modelos específicos que habría que rellenar en función de nuestros deseos.

A modo de ejemplo, aquí tenéis un ejemplo de formulario del testamento vital.

Que si llego a encontrarme en una situación en la que no pueda tomar decisiones sobre mi cuidado médico, a consecuencia de mi deterioro físico y/o mental, por encontrarme en uno de los estados clínicos enumerados en el punto 4 de este documento, y si dos médicos independientes coinciden en que mi estado es irreversible, mi voluntad inequívoca es la siguiente:

1. Que no se prolongue mi vida por medios artificiales, tales como técnicas de soporte vital, fluidos intravenosos, fármacos o alimentación artificial.

2. Que se me suministren los fármacos necesarios para paliar al máximo mi malestar, sufrimiento psíquico y dolor físico causados por la enfermedad o por falta de fluidos o alimentación, aún en el caso de que puedan acortar mi vida.

3. Que, si me hallo en un estado particularmente deteriorado, se me administren los fármacos necesarios para acabar definitivamente, y de forma rápida e indolora, con los padecimientos expresados en el punto 2 de este documento.

4. Los estados clínicos a los que hago mención más arriba son:
Daño cerebral severo e irreversible.
Tumor maligno diseminado en fase avanzada.
Enfermedad degenerativa del sistema nervioso y/o del sistema muscular en fase avanzada, con importante limitación de movilidad y falta de respuesta positiva al tratamiento específico si lo hubiere. Enfermedades o situaciones de gravedad comparable a las anteriores.
Otras: (especificar si se desea)

5. Designo como mi representante para que vigile el cumplimiento de las instrucciones sobre el final de mi vida expresadas en este documento, y tome las decisiones necesarias para tal fin, a:

6. Manifiesto, así mismo, que libero a los médicos que me atiendan de toda responsabilidad civil y penal que pueda derivarse por llevar a cabo los términos de esta declaración.

7. Me reservo el derecho a revocar esta declaración en cualquier momento, en forma oral o escrita.

Además de las distintas consejerías de salud, existen otros organismos dónde poder informarse sobre éste tema, Asociación Federal Derecho a Morir Dignamente, Conferencia Episcopal, Voluntades Anticipadas Sanidad Pública, etc.
 

el corazón te dice...

marzo 12, 2016




Creo que he logrado sintetizar cómo funciona mi mecanismo del dolor, y por consiguiente, de la tristeza. Ahora que no paso momentos demasiado buenos y que el dolor me acompaña y me aletarga me había decidido a luchar contra él hasta vencerlo. En el proceso me he dado cuenta de que esto es una estupidez porque lo único que puedo hacer es lograr entender cómo funciona para mitigarlo o controlarlo hasta que desaparezca por las mismas causas naturales que lo hicieron aparecer o bien por el paso del tiempo. El dolor forma parte de nuestras vidas, es el indicador que nos dice por donde ir, para acercarnos a la felicidad.

La felicidad no es un estado del que podemos ser conscientes, no es un instante de euforia ni nada de eso. La felicidad no se tiene, se tiende hacia ella. Somos felices en el momento en que queremos serlo. En ese anhelo es como valoramos la vida y sonreímos... eso es ser feliz. Cuando nos duele algo o nos sentimos mal es porque hay algo que nos atora el corazón, que no nos deja sentir plenamente que a lo que tendemos es hacia la luz, hacia ser felices, no a la oscuridad.

El dolor emocional es similar al físico. Me di cuenta de todo cuando lo comparé con el segundo dolor que ahora me destroza; mi querido corazón. Dolor en el pecho debido a un suministro inadecuado de oxígeno al músculo del corazón. El dolor es típicamente severo, y se caracteriza por una sensación de presión y la asfixia justo detrás del esternón. Como podéis imaginar, duele mucho, más que mucho, muchísimo. Tengo que esperar unos días para que la medicación haga sus efectos. Cuento esto porque he comparado este dolor continuo y persistente con el dolor de mi alma. Veo que siempre está ahí, pero que soy consciente de él sobre todo cuando pienso en él por el motivo que sea. Si me encuentro en perfecto relajamiento puedo respirar y no me causa dolor; hasta que realizo una acción como subir la escalera es cuando aparece el dolor y dificultad para respirar, claro está. Acción = Reacción.

He visto que mi alma funciona del mismo modo. He visto que nos acostumbramos a niveles de dolor y que llega un momento en el que los “aceptamos” y entendemos hasta cierto punto una normal convivencia con ellos. A veces, el umbral de ese dolor se eleva bruscamente por algún motivo, cuando sucede, el concepto que antes tenía del dolor queda ridículo ante esa subida y nos es casi placentero tener tan poco dolor. Cuando me duele demasiado y me falta el aire me produce tal dolor que si estoy de pie debo sentarme para no caer al manearme. Comparado con ese, el otro dolor es nimio. Inmediatamente después todo dolor desaparece en unos minutos debido al los medicamentos.

Mi corazón funciona igual. A veces logro anestesiarlo, con algo que me ilusione, y cuando aparece algo más doloroso veo ridículo mi pesar anterior. Lo más maravilloso de esto es que cuando uno no le presta atención el dolor desaparece y si pasa el tiempo necesario y las circunstancias externas son favorables, el dolor puede llegar a casi desaparecer. Y si eso sucede, si podemos acostumbrarnos al dolor y anularlo, podemos lograr que nada nos duela tras este proceso de asimilación. Podría volver a ser feliz, y serlo siempre, podríamos anestesiarnos convenciéndonos de que podemos hacerlo y poco a poco eliminar el pesar. Somos capaces de todo, valoramos unas cosas u otras conforme las vamos creyendo necesarias. A veces necesitamos el dolor para marcarnos lo que no tenemos que hacer. Porque a veces el corazón te dice una cosa aunque sabes bien que te hará daño. Dolor, para crecer, pero en sus dosis justas; el resto debe aprenderse a ser eliminado o acaba con nosotros.
 

esa "chispa" de vida...

marzo 12, 2016




Hoy me siento vivo, no importa el diagnostico que dio el doctor esta semana, pero hoy me siento vivo. No sé, no sé qué está sucediendo, pero comienzo a sentir la vida en todo mi alrededor, en todas partes, dentro de mí. Sale hacia afuera, se introduce en mí... Baila, danza... Estoy vivo, como todo, todo lo que veo es vida. Todos los seres de este universo tienen esa chispa de “vida”, aunque no la podamos ver o entender. Desde el minúsculo grano de arena hasta una galaxia. Entendemos la vida como movimiento interno, como complejidad que evoluciona, sin embargo despojamos de vida tantas cosas que realmente están “vivas” de otra manera que no entendemos.

Un microbio no podría entender que las células que le rodean forman un ser mayor. Del mismo modo nosotros no concebimos este planeta como un ser vivo ni las estrellas, ni al universo comenzando porque nuestra escala de tiempo es completamente diferente. Esta realidad existe, pero sólo la podemos conocer con nuestros corazones, no con nuestra mente. La mente es el resquicio material de nuestra evolución desde que fuimos animales. Pero somos más corazón que cabeza, aunque queramos negarlo. Relegarnos al papel de animales, a nacer, crecer, multiplicarnos y morir no es tan sólo simplista, sino que es ilógico.

Tenemos un don que nos permite diferenciarnos, soltarnos de esta atadura material y física, que nos permite cambiar de perspectiva y comprobar que la vida es algo más. Ese don es el amor, algo que va más allá de lo que une a dos seres para procrear o para adiestrar en la supervivencia. El amor es la esencia de la vida misma. Es lo que nos separa de los animales, incluso de nosotros mismos como animales, ya que en parte lo somos. El amor es una extraña magia que surge de la nada pero que, como las semillas, necesita ser cuidada para crecer. Los ingredientes que necesita todos los sabemos, entre ellos el tiempo, que nos permite compartir vida, hecho que a su vez es el más importante de todos los factores que hacen nacer y crecer el amor.
 
Debemos ser felices luchando, valorando las cosas, la vida. Nuestra vida, por mucho que lo neguemos, es maravillosa, pero mayoritariamente nos encargamos de convertirla en una película de suspense. No lo es, somos nuestros guionistas. El temperamento, la actitud, lo cambia todo. Una sonrisa, que es la mejor medicina; contra la peor droga que es la tristeza. No quiero hundirme en ella, hacerme adicto de la melancolía, puesto que engancha. El luto se acaba porque la luz y los colores inundan la oscuridad. Amar con todo mi alma, a quien me ama y a quien no, a quien me comprende y a quien no, a quien está o a quien se fue.

Pero el amor también sabemos que es muy extraño y surge cuando menos nos lo esperamos, no lo podemos controlar. Todos sabemos que las situaciones impactantes crean dentro de dos personas que las comparten una sensación de “necesidad”, un hilo invisible que inexplicablemente une las almas. Está claro entonces que lo que une a las personas es compartir algo, convivir las mismas experiencias, vivir.

Nos quejamos de que la vida no tiene sentido o de que es dolorosa. Pero el dolor proviene de nuestro malentendido al ignorar el amor y su relevancia. Proviene de no dejarnos llevar e inundar por esa energía que es mucho más poderosa que nada en este universo. El amor es la armonía misma, lo que equilibra todo. Nacemos como animales pero por amor no sólo sobrevivimos sino que aprendemos que la mejor manera de vivir es estar en esa armonía con lo que nos rodea. Eso se logra con el amor, el amor a nuestros semejantes, a la tierra que pisamos, el aire que respiramos, el planeta que habitamos. Lo contrario de esto nos lleva inexorablemente hacia el desequilibrio y el dolor.

La vida es pues un ejercicio de amor, una manera de evolucionar aprendiendo de los errores y decantando el amor incondicional como único modo de vivir coherentemente en este universo y entender –con el corazón, claro está– cómo funciona todo. Comprendo, veo, siento, intuyo... VIVO... No sé explicarlo, ahora si que no tengo palabras... Voy a tomarme mi tiempo, una escapada, una huida... a ninguna parte y a ningún lugar... Veré si regreso...
 

entender con el corazón

marzo 11, 2016



Es bastante complicado para mi, tratar de poner con palabras lo que siente el corazón, lo que él si comprende en su absoluta certeza y está hecho precisamente para ser asimilado tan sólo por él. La mente es limitada, así ha sido siempre. Nos sirve para otras cosas, para la supervivencia física, pero no abarca “todo” lo que nos rodea y “todo” lo que nos es necesario para “crecer”. Me veo completamente atado de pies y manos para explicarme. Me es imposible trasmitir a los demás lo que tengo dentro con palabras. Puedo contar cuentecitos, reescribir las palabras que me brotan en el pecho de pronto y que tengo la necesidad de compartir, pero me siento impotente cuando me veo en la necesidad de explicar lo que hago de trasfondo, en qué ha cambiado mi forma de ver la vida, qué secreto es ese que he descubierto. Todo parece una locura, y desde el punto de vista racional lógico así es porque ni siquiera soy capaz de demostrarlo o de narrarlo por muy bien que sepa hilvanar las palabras. 

Pero la realidad siempre está ahí, aunque no la veamos. Puedo cerrar los ojos, sin embargo la pantalla del ordenador sigue delante de mi. Puedo tocar el teclado con los dedos, saber que está ahí, incluso sentirlo y percibirlo. No desaparece, lo que sucede es que mis sentidos son limitados. No puedo negar lo que no vemos, ni dejarme llevar por lo que una mayoría decide que no existe porque mayoritariamente no se ve. Pero este es el camino, sólo así se aprende. Ha sido así siempre y así debe ser. Este hecho debe enseñarme que las realidades de esta vida no podemos abarcarlas con la cabeza, que somos más que cuerpo físico. Aún así no hay modo de entendernos, tan sólo de sentirnos. Pero sentir no con los cinco sentidos que conocemos y podemos distinguir sino con otros que hemos ignorado desde que llegamos a este mundo. En un país donde nadie dijese una palabra ningún niño intentaría hablar.

Creo que tanto Tu como Yo Hemos relegado el corazón a un simple músculo que bombea sangre. Aún siendo sólo eso hemos entendido ligeramente a lo largo de la historia que “sentimos” desde ahí, desde algún lugar del pecho. Así lo hemos simbolizado, sin embargo lo relegamos al amor sentimental exclusivo y no al universal. ¿Qué pretendo decir? No lo sé, amigos míos, no lo sé; me limito a “traducir” lo que brota de mi pecho. Mi cabeza me dice que soy tomado por loco, incluso piensa que puedo estarlo, pero….. De hecho debo contar que me siento bastante cobarde por no hacer muchas cosas más que “siento” podría o debería hacer. Pero no soy capaz, por lo menos ahora. Me abate una especie de tristeza por no ser de esa manera pero creo que no es lo correcto ahora, o no es el momento. Todo llegará y todo se comprenderá.

No soy más iluminado que tú, más portador de mensajes ocultos que tú, más mesías que tú. Yo sólo he entreabierto mi corazón a un entendimiento que anhelaba desde que nací. He dado unos pequeños pasos que me han alimentado el corazón de verdades hermosísimas y de felicidad inmensa. Pero es sólo para mí, eso no puedo compartirlo sino amando. No puedo hacer que los demás entiendan esto porque sólo haciendo ellos el mismo camino pueden llegar a experimentarlo. Y es tan sencillo, tan tontamente sencillo.

Este planeta nuestro ha sido convertido en un mundo donde es complicado que brote esta flor de la que hablo. El ambiente está enrarecido, el aire cargado. Por eso tiene más mérito. Pero sucederá. Siempre sucede, siempre el fin de cada ser es fundirse con la Fuente, es entender con su corazón toda esta verdad inalcanzable, hacerse corazón puro. Tarde o temprano sucederá. Pero vivimos en un planeta en pañales, queda mucho por aprender. Y para aprender tenemos la libertad de experimentar con lo que queramos de este mundo. Ahora, el ser humano está en la época de conocer cuánto mal es capaz de hacer, cuánto es capaz de manipular y destruir. Es necesario, para hallar el equilibrio. Para valorar la luz hay que perderse en la oscuridad.

Y hay tantas realidades desconocidas u ocultadas, tantas. Nos da miedo lo desconocido, nos da terror, sin embargo, todo, todo es parte de la creación, todo cumple su misión. Todo es parte de un equilibrio, de una armonía, de una justicia y un amor que lo gobierna todo. Hay tanto de lo que hablar, tanto y tan increíble que realmente me encerrarían por ello. Ja,ja… ¿Ven? Podemos sentirlo, muy dentro, pero… somos incapaces de contarlo, de expresarlo porque… es inexpresable, sólo andable, y experimentable.

Lo que ahora suenan a locuras pronto serán obvio. ¿quién lo dice? ¿de dónde me saco eso? Del mismo sitio de donde te nace a ti, aunque no quieras verlo. Ya sabes qué ojos debes cerrar y con qué debes enfocar. Te pregunto : ¿en qué frecuencia recibe tu transmisor? ¿O quizás está incluso apagado? –Yo no escucho, yo no escucho- gritaba el niño que portaba una radio apagada en sus manos. –Enciéndela- le decían los demás que escuchaban música en sus aparatos, pero él no escuchaba, sus propios gritos le impedían oír y entender, y seguía portando el transistor inservible en sus manos, quejándose.
 

hoy despierto sumergido en serenidad

marzo 11, 2016



Antes de abrir los ojos por la mañana busco en mi corazón las sensaciones y emociones que albergo. Antes había miedo. Miedo a la rutina y a la incertidumbre, a poder prever en qué iba a consistir mi día sabiendo que nada podría hacer para modificarlo, al menos algo realmente trascendente. Era mi deber, hacer las cosas como están establecidas, como deben ser. Sentía incertidumbre porque no sabía bien a dónde me llevaba esa rutina y porque sabía que mi corazón intuía otra cosa. Me levantaba de la cama con la desidia de siempre pero sonriendo, porque al menos eso sí lo había aprendido, sí que lo sabía indispensable. Algunos pasos habían sido dados, en mi pecho cocían grandes cambios pero estaban agazapados, escondidos, preparados para saltar en el momento preciso. Mientras, esa sonrisa y otros gestos de benevolencia no eran más que una careta, que un escudo.

Ahora, poco antes de que mis pupilas se iluminen con la luz del mundo mi corazón se ve iluminado con otro tipo de luz más dulce y profunda. Del sueño, del hermoso sueño reparador e instructor de hoy despierto sumergido en serenidad y claridad. El día es un reto, el reto de ver cuánta maravilla voy a encontrar, cuales serán los guiños de hoy, los momentos mágicos en que la lógica humana será descuadrada, en que le daré un toque de atención a mi mente terrenal. Es un reto para amar más que ayer, para sentirme más vivo que ayer y hacer las mismas cosas que si fuera mi último día de vida. Entregarme del todo, en todo, ponerlo todo, amar del todo.

La luz que me inunda, como el agua, que me empapa, como líquido dulce, proviene de una Fuente hermosa, cristalina y pura. Acaricia cada poro de mi piel y su esencia me penetra para hacerse parte de mí, porque soy su esencia, del mismo modo que soy agua en un alto porcentaje soy la Fuente en mí mismo, siento su Presencia. Su calor remansa mi corazón sediento e inquieto, su bálsamo es murmullo de ola que mece mi cuerpo inerte pero latente en el sueño del hallarme con mi alma, con mi espíritu a Su lado, con Él, en Él.

Cuando llega la noche y se me derrumban los músculos mis ojos piden descansar los párpados fatigados y sosegar mi cuerpo más cerca de la tierra. Entonces delante de mí pasan los hechos de este día que se acaba. Repaso esbozando una sonrisa todo aquello que he escuchado o dicho, visto o hecho, enmendado o aprendido. Me siento de nuevo seguro de que nada hubiera cambiado si éste hubiera sido mi último día en el planeta Tierra, de que puedo cerrar los ojos en paz y abandonar mi cuerpo para…, sabe Dios cuando, regresar… o no.

Y regreso, porque estoy vivo, y aún quedan cosas que hacer, mi misión no ha terminado. Básicamente lo que queda es mucho por aprender, mucho por crecer aún en esta escuela antes de volver al Origen. Y mis actos interactúan con las vidas de los demás, cruzándose como hilos que tejen una manta. La riqueza del entramado magnifica nuestra existencia conjunta como seres humanos, como raza que tiende a alabar la Luz. Los que Ven guían a los que no quieren Ver, aunque poco podemos ser más que tuertos miopes guiando a ciegos. Pero los nudos bien atados entre las vidas que cruzamos hablan por nosotros, nuestro camino escrito, nuestros actos de amor elevan nuestra conciencia y nuestro conocimiento de quienes somos. Así, y no de otra manera, nos acercamos a la Fuente, la rozamos, sentimos satisfecha nuestra sed de comprensión.

Cierro los ojos y me dejo llevar como despierto, el devenir de imágenes y sonidos me hace emprender el vuelo, sí, así, del mismo modo que durante el día, soñando, deseando, haciendo realidad. De ese modo vuelo, despliego las alas y puedo sentir el viento en mi rostro elevarme hacia el cielo en piruetas que dibujan siluetas en el aire. Y entonces… ¿qué importa que mis ojos estén abiertos o cerrados?
 

una única misión: "Ama"...

marzo 11, 2016



Cada uno, en su unidad, en su sencillez busca y anhela esa parte de Dios que llevamos dentro, ese pequeño y magestuoso vínculo que nos une a la creación completa, al océano que es el mismo Dios. Todos buscamos respuestas pero a veces hacemos oidos sordos porque pretendemos delimitar lo que buscamos. Cuando nos abandonamos a Su Voluntad, todo llega...suavemente, como una caricia. Debemos aprender a esperar, a confiar.

Eso he aprendido, a ponerme en sus manos, a dejarme guiar. Porque sólo ese es el camino, el camino del Amor. Una vez escribí que Dios es Amor, porque cuando ama, ama tanto que se convierte en esencia de Amor. Creía que era la fuerza más poderosa de este universo... ahora estoy completamente convencido.

Tratamos de analizar todo, de comprender, de delimitar... es imposible. Podemos hacerlo con lo humano, pero no con la parte divina que somos, no con un mundo tan mágico. Dice un libro: "Imaginad un mundo maravilloso, justo y perfecto... pensad ahora que EL lo ha imaginado mucho mejor que vosotros". No podemos abarcar, debemos pues dejarnos llevar, guiar, por ese Amor infinito e inmenso.

Creo que sabía bien la teoría, que intuía, pero... no lo había sentido, no me había dejado llevar. Y sucedió ahora, en vuestra compañía, en vuestro recogimiento. Me llevaron hacia vuestro encuentro, se me cruzaron seres de luz en mi camino y me agarraron fuerte de la mano. La luz era demasiado poderosa para no seguirla, demasiado reluciente como para no amarla, demasiado celestial para no confiar en ella. Y de su mano, atravesé su puerta. Primero debi morir, para resucitar, abandonar al viejo Pat. y su mentalidad racional... para levantarme no con mis propias fuerzas sino con unas regaladas, unas que alimentan mis músculos y mi alma de otra energía, de otra luz.

Y mis ojos, ay, mis ojos. Todo cambia, todo es un mundo nuevo que se abre ante mí, un mundo de Amor, un mundo donde se me entrega el Don de rehacer la realidad según me dicte el corazón, donde yo decido entregarme a ese Amor y así no hacer otra cosa que sonreir. Amar, todo es... tan sencillo. Todo llega después, después de entregar el corazon por completo, de confiar. Amar del todo, nunca jamás a medias. Así, todo tiene sentido, este mundo tiene sentido, esta vida tiene sentido; más allá de esta existencia, más allá de estas bocanadas de aire que respiro, más allá de estos latidos que llevan tu nombre, Dios, Amor.

Se me encimienda una única misión: "Ama". Todo era tan sencillo. Ahora queda un largo trabajo por delante, una larga vida donde ningún sacrificio borrará la sonrisa de mi rostro, donde nadie puede ahora robarnos lo que más amamos, porque lo llevamos dentro. "Ama", toda la esencia de algo tan grande en algo tan pequeño, en... cada uno de nosotros.
 

quejarnos con motivo...

marzo 10, 2016



Hoy quiero escribir sobre una actitud muy humana, incluso es comprensible, pero es agotadora y asfixiante y es quejarse. Con las quejas, se atrae la atención de los demás; se consigue ayuda externa y se justifica el mal comportamiento. Las quejas permiten disfrazar nuestra propia culpa y anestesian nuestra voluntad, lo cual nos ayuda a exigirnos cada vez menos viviendo así de manera cómoda y epidérmica.Las quejas son uno de los principales obstáculos que impiden al ser humano evolucionar y ser feliz. Imagínate un mundo (o sencillamente, imagínate tu hogar) donde las quejas fueran peticiones y los problemas se convirtieran en desafíos. En ese mundo no existirían frustraciones porque no conseguir algo no sería un fracaso sino un reto para perseverar hasta conseguirlo. 

Cuando te quejas (¡tantas y tantas veces!) de que tus hijos se quejan, ya te estás quejando. Y con tus quejas, reproduces en un círculo vicioso la dinámica de las quejas. ¿Empiezan ellos o tú? ¿Te has parado a pensar cuantiosísimas veces al día te quejas de algo?

Nos quejamos del mal tiempo, de lo caro que está el pescado, de el jefe, de lo que ponen en la tele, de lo mal que funciona el coche, de lo mal que he dormido esa noche, de lo solo que te sientes, de la falta de tiempo. Nos quejas de los hijos porque no estudian, no hacen los deberes, no se limpian los dientes, se olvidan las mochilas, se pelean entre ellos, te faltan al respeto. No te das cuenta pero, sin ser consciente, nos pasamos el día quejándonos. Es una actitud muy humana, incluso es comprensible, pero es agotadora y asfixiante. Y si hiciéramos un acto de reflexión, nos daríamos cuenta de que en muchas ocasiones, pertenecemos a este grupo. Claro que la vida es difícil pero. ¿qué ganamos con quejarnos?
   
La actitud hacía los problemas debe ser de desafío, de superación y optimismo. Si tenemos un problema, reaccionemos y busquemos una solución. Y si no puedes cambiarlo, acéptalo y que te sirva de lección para el futuro. ¡Deja de quejarte, por favor! Durante el próximo mes, ponte este objetivo: identificar tus quejas para disminuirlas poco a poco. Para ayudarte, lleva una pulsera, un anillo, una moneda en el bolsillo (cualquier pequeño objeto que puedas llevar siempre encima) y, cada vez que te quejes, cámbiatela de lado. Esto te ayudará a estar pendiente de tus palabras y a identificar tus quejas. Cuantos menos cambios, menos quejas. Y si no podemos dejar de quejarnos, seleccionemos bien las quejas que salen de la boca para que éstas sean las menos posibles y las más importantes. Poco a poco se eliminarán de la vida aquellas quejas inconscientes que agrian el carácter y la de los que están alrededor. Porque, lo quieras o no, una persona que se queja a menudo no es una compañía agradable.
   
Aprendamos y enseños a quejarnos con motivo: No te quejes que siempre puede ser peor. Algunos de nuestros hijos han crecido con la costumbre de quejarse por todo: de lo que tienen, de lo que no tienen, de sus obligaciones, de la comida o de la ropa. Y se quejan, en muchas ocasiones, porque tienen demasiados privilegios, privilegios que ellos entienden como derechos.Ni siquiera ellos mismos se dan cuenta de que se quejan. Están tan acostumbrados que ya es un hábito inconsciente. Se quejan porque no piden o solicitan las cosas sino que las exigen, porque primero piensan en ellos y luego en los demás. Y sobre todo porque (lo queramos reconocer o no) no hemos sabido atajar esta conducta desde pequeños y, en muchas ocasiones, hasta las hemos fomentado rodeándolos de demasiadas comodidades materiales y sobreprotección. Ni decir tiene que nuestro propio ejemplo a menudo no es muy enriquecedor en este sentido.
   
¿Qué hacer? Bueno te cuento lo que hacia mi padre, nos daba motivos para quejarnos. Si me quejaba por limpiar mis zapatos, me decía que limpie los de toda la familia. Si me quejaba de que no me gustaba la cena, no me dejaba comer nada (no sufras, tu hijo está muy bien alimentado y no pasará nada si no cena esa noche; la lección merece la pena. Aprendí que las coles de Bruselas o los guisantes pueden convertirse en un gran privilegio).Si me quejaba de que solo me ha puesto medio vaso de limonada, me ordenaba beber la mitad de esa limonada. Entonces con el tiempo me di cuenta de que antes tenía mucha suerte por tener medio vaso. Ahora solo tenia la mitad de su mitad. De esta manera consiguió dos cosas: que sea consciente de que me estoy quejando (muchas veces ni me daba cuenta ya que formaba parte de mi estilo comunicativo) y de que me percate de que mi queja era gratuita e injustificada y que, de hecho, la situación previa se podía considerar un privilegio.

El secreto para que sea efectivo este consejo es tu actitud. Cuando le corrijas y le des motivos para quejarse, no lo hagas con ironía o a modo de castigo (error: ¡Pues si te quejas por esto, ahora verás!). Ponte serio y, con cariño y decisión, dile cuando se queje: Solo te he pedido que recojas tus platos, algo que es tu obligación y que esperaba cumplieras sin quejas; ahora quiero que recojas los platos del resto de la familia, además de los tuyos, por favor. Quiero que te des cuenta que antes no tenías ningún motivo para quejarte. Ahora sí puedo entender tus quejas.
 

hemos olvidado el VIVIR..

marzo 10, 2016



En alguna parte he leido que : “La vida dura tres días y dos ya han pasado”.Es increible como pasa el tiempo tan deprisa a nuestro alrededor que tan sólo nos damos oportunidad de “sobrevivir”, somos esclavos de la rutina y pasamos cada uno de nuestros días sumergidos en un mar de problemas y de situaciones triviales que pocos momentos libres nos dejan. He dedicado algunos instantes a recordar cuándo fue la última vez que estando en alguna reunión o simplemente hablado con alguien, haya escuchado algún comentario que dijera algo tan simple, como “ayer vi un hermoso atardecer”, o bien, “vi a un grupo de aves volar hacia el sur”, y aún no puedo, y me hago una pregunta :Vivimos o sobrevivimos...?, piénselo bien y estoy seguro de que estará de acuerdo conmigo en que este tipo de comentarios ya no se escuchan fácilmente.

Alguno pensará en estos momentos que esos son comentarios superficiales y de gente que no tiene nada sobre qué hablar, que mucho mejor sería discutir de temas de actualidad como los son las crisis económicas en el mundo o la falta de valores que vive la sociedad, si bien es cierto que estos son temas de interés para todos ya que los vivimos 24 horas al día, todos los días, también es cierto que en el mundo existen muchas cosas más que valen la pena apreciar y de las que, por decisión propia o de la misma sociedad, nos hemos abstraído.

Vivimos en un mundo en el cual es más importante saber a cuánto cerró la bolsa hoy, que cómo amaneció nuestra madre, o bien, enterarnos sobre todos los detalles del caso de moda a preguntar qué tal estará ese amigo que tenemos tiempo sin ver. Con esto quiero decir que hemos puesto a las personas en un segundo plano, que nos hemos vuelto frívolos y egoístas, que sólo nos importa lo que está en “nuestro” mundo y cualquier situación, persona o cosa que no pertenezca a él, no nos importa.

Hemos olvidado que somos las personas las que movemos al mundo y no al revés, hemos olvidado el VIVIR para pasar tan sólo a sobrevivir en un mundo regido por el caos y la complejidad. Cuantificamos nuestro tiempo en dinero, no nos importa pasar algunas horas extras en nuestro trabajo para ganar una mejor posición en la empresa y sentir que así podemos ganar el mundo, pero nunca nos percatamos de que al hacer eso estamos perdiendo cosas tan grandes como: la infancia de nuestros hijos, la oportunidad de disfrutar a nuestros padres, de construir momentos con nuestra pareja o de visitar algún amigo. Lo más irónico de esto es que estas cosas que alimentan y engrandecen al ser humano son gratuitas y tan sólo nos cuestan un poco de nuestro tiempo.

Mira a tu alrededor y ante tanta grandeza, responde: ¿Piensas seguir sobreviviendo?
 

una necesidad de exteriorizar y compartir

marzo 9, 2016



Hace mucho tiempo que empecé a escribir sobre mi enfermedad, un día decidiré unir todas esas palabras y convertirlo en un libro que hable sobre la enfermedad pero sobre todo, de los sentimientos que me recorren. No sé si alguna vez verá la luz, sigue en un cajón a la espera de que sea capaz de darle un comienzo y un final, pero cada vez mi poder de concentración para escribir seguido y con sentido es menor. 

Uno de los capítulos sera de tratar naturalmente del DOLOR y parte de él dirá así: "Cuando nos adentramos en ese complicado mundo del dolor, deberíamos decir ante todo que es algo subjetivo, que cada uno lo expresa y lo siente de un modo diferente. Pero..¿Cómo demuestras cuanto te duele? Y...¿Como te duele? Pues eso es lo malo que no hay una marca, ni nada que justifique la intensidad de tu sufrimiento, lo cual va en contra de nuestra credibilidad, y el dolor se convierte en una duda, en un dolor bajo sospecha (como una vez leí), ese mismo que algunos tachan de exagerado, porque el dolor no se ve, ni hay modo de evaluarlo,  tan sólo se percibe de un modo personal y únicamente quien lo vive y lo sufre tiene consciencia de su poder. Es tu compañero diario, aunque no se vea, aunque nadie lo advierta y  ciertamente eres tu mismo y en muchas ocasiones, quien no permite que nada delate su presencia..."

Es cierto que hace ya mucho tiempo que el dolor se ha adueñado de todo mi espacio, de mi cuerpo y mi ánimo,ese que tanto conozco y reconozco como si formara ya parte de mi mismo. Pero desde hace unos meses y con una inusitada insistencia el  dolor que me produce esta enfermedad en el pecho en la boca del estómago no me deja vivir literalmente.

 ¡Es una pena!.. Esa es la primera sensación que me asalta, la impotencia al comprobar que no sólo nada cambia en mi vida si no que cada día va a peor  y nuevos síntomas aparecen para torturarme más aun, si cabe. Aunque es un dolor ya  conocido por mi, ahora se han instalado en mi cuerpo como un huésped con pocas ganas de abandonarme. Ya he tenido la primera visita con un especialistas-cardiólogo-, necesito una opinión de alguien que entienda y atienda a diario a pacientes con mi misma sintomatología  y que este acostumbrado a vivirla de cerca, es la única manera de que puedan ayudarte y la verdad es que creo que ha sido un acierto, me parece increíble que a estas alturas no conozcan, mejor dicho, no tengan claro como actuar ante una enfermedad, cuando me consta que la padecen un buen número de hombres y mujeres y muchos de ellos, como yo, no están tratados y atendidos correctamente. 

Me entristece que todo este dolor que siento ahora no se pueda  medir y me refiero a dolor físico, por que el otro, el del corazón y el alma es puñetero, pero el físico, el que siente tu cuerpo, no se queda atrás. Este dolor renovado en fuerzas me despierta por las noches como mordiscos traicioneros en el centro de mi pecho y de mi abdomen y se convierte en una diana a la que tirar al blanco, con furia y sin piedad. Me he convertido nuevamente en una farmacia ambulante y no salgo de casa sin cargar mis alforjas de analgésicos y antiinflamatorios para mitigar algo este dolor extremo que no se parece a ese otro al que estoy totalmente acostumbrada, como el de la rodilla derecha con estos ya estoy acostumbrado a lidiar y me proporciona una tranquilidad, aunque parezca un absurdo, saber que son los de siempre, mis fieles compañeros no elegidos, esos que  tengo que soportar estoicamente, pero con los que ya había aprendido a convivir . 
En cambio con este nuevo calvario no sé como bregar...  

No sé por qué  razón estoy siempre mareado y a punto de caer al suelo, antes me pasaba porque siempre he tenido la tensión baja, pero ahora de repente, y de momento sin explicación, tengo hipertensión y mi pulso en reposo sobrepasa las 120 pulsaciones. No quiero darle más vueltas al tema hasta tener todas las respuestas…Bueno, eso de todas las respuestas será difícil, pero lo que no quiero es comerme más el coco. Seguramente este escrito se debe a una necesidad de exteriorizar y compartir mis sentimientos actuales y sigue siendo una suerte tener una vía de escape, que en mi caso es la escritura. Supongo que debería dar las gracias por ello.
 

nosotros los únicos responsables

marzo 9, 2016



Cuando la vida empieza a girar sin ningún control, cuando me hago consciente de circunstancias que se levantan como paredes delante de mi, empiezo a imaginar que me hace falta cambiar de perspectiva. Definitivamente, al menos en ese instante. Y cuando hago una pregunta se que llegara la respuesta, puede ser en minutos, horas, días, meses…

Tenemos la tendencia en general, digo porque hay excepciones, a creer que nuestra manera de sentir y vivir depende de otros, cargamos la responsabilidad de nuestras emociones y hasta circunstancias en otros, ya sea aquellos con quienes vivimos, padres, pareja, hermanos, vecinos, maestros, jefes, y hasta el gobierno. Se escuchan frases como: me haces tan feliz, me haces enojar, si tan solo hicieras esto o aquello… si el gobierno mejorara… y así se nos va la vida.

Nuestra educación tiene muchísimo que ver, la genética y hasta el clima, en la manera que tenemos de comprender el mundo. Mucho se ha concluido acerca de la gran importancia que tiene crecer y vivir aun como adultos en un hogar bien avenido, y un entorno favorable y no precisamente aquel donde no existan problemas sino aquel en el cual se sobrellevan las desavenencias y el apoyo no falta.

Creo que cuando no recibimos ese apoyo y esa palabra de aliento hecha realidad a través de acciones, vamos por el mundo sedientos buscando satisfacer esa necesidad propia de ser aceptado, reconocido, amado. Si de niño esa necesidad fue cubierta por completo, se desarrolla un adulto sano, que se sabe valorado y confiado en si mismo, capaz de hacerle frente a la vida. Aunque de esto se habla mucho, es indiscutible que el papel de la familia en la actual sociedad a sido subestimado. Me detengo aquí por los niños. Son ellos finalmente los más afectados por el afán de prestigio de los padres en sus trabajos, por el deseo de reconocimiento a través de lo material, o todo aquello que se reconoce como meritorio.

Una sociedad que busca y busca y un esquema que luego se sigue repitiendo en la siguiente generación… Se olvida el esfuerzo callado y no reconocido, las manos anónimas que trabajan sin afán. El regazo que carga el niño dejado a su cuidado. Y con ello se olvida que la modestia protege y levanta más vidas que la más ruidosa ostentación.¿Adonde quedaron los cantos de nana…? ¿El tiempo compartido…? es ese el que recordara el niño más que el juguete de plástico… el videojuego…

Cuando se crea el vacío no tarda en llegar el sinsentido… y el buscar y buscar sin hallar… es la búsqueda del alquimista que termina descubriendo que lo buscado ya lo poseía, pero, ¿quien nos ayuda a descubrir que todo lo que nos llena yace adentro? Creo sinceramente que nuestros primeros padres, luego algún maestro… Una vez hallado ese algo no hay el afán por buscarlo fuera, ni la exigencia quizá absurda hacia otros. Creo que el principal obstáculo es reconocer que somos nosotros los únicos responsables de nuestra felicidad, de gerenciar nuestra vida, de ser felices, pero no a través de una felicidad que se trata de forjar a través de elementos o circunstancias externas que a la final no solo no podemos muchas veces controlar, sino que realmente es una carga grande el tratar de hacer a otros responsables de nuestra dicha, sino que a la vez nos eximimos de nuestra propia responsabilidad.

Ser feliz es quizá lo más atractivo que miramos en otros y que deseamos para nosotros, pero no se halla en el modo egoísta de ir satisfaciendo nuestros propios deseos sino más propiamente en ir forjando en nosotros un carácter que mejore nuestro propio auto-concepto, y pues, en la medida que ese auto-concepto sea lo más cercano a lo que realmente valoramos en un ser humano como su capacidad de grandeza, de gentileza, nobleza, por ejemplo, vamos a ser más coherentes y por lo tanto más sanos y felices.

La felicidad no es el principio propiamente, a mi modo de ver, es más bien una consecuencia de una forma de vivir la vida, de una serie de elemento que se cultivan, como paciencia, perseverancia, contentamiento aun en las carencias, mansedumbre, humildad. El hecho de saber que eres valioso, y que cualquiera puede hacer lo que haces, pero nadie lo hará como lo haces tu.

Si de niños no recibimos esa aceptación sin reservas, esa confirmación del propio valor, aun de adultos podemos encontrarla y sabernos merecedores por el simple hecho de existir, de respirar, esto es quizás de las cosas más difíciles de aprender, y también de transmitir a otra persona, encontrar el propio valor, pero creo que si tratamos de alimentar nuestro ser con las verdades fundamentales, escuchando nuestra conciencia y caminando conforme a ella, a la verdad, a la bondad, la satisfacción siempre llegará si confiamos en que todo lo que sembramos luego cosechamos, no por el vacío interés de recibir, sino de sentirnos satisfechos de actuar de manera coherente.

Como decía unas líneas atrás, la modestia, la sencillez, tienen un valor que no se nota y es que descubre lo esencial de todas las cosas… incluso de nosotros mismos, cuando nos despojamos de todo lo que nos cubre solo quedamos nosotros, una energía que brilla y una luz que es vida. Ojalá pudiéramos todos los que tenemos niños, hijos, sobrinos, y aun vecinos, ser una influencia positiva en sus vidas, que los levantemos y les permitamos encender en ellos esa chispa de vida que les permitirá ser felices y plenos, saber, que son seres valiosos.

Somos sin duda ejemplo de muchos, testimonios andantes de vida, de caídas y vueltas a levantar, de seguir y de andar, creo que lo más hermoso es cuando descubres que tu vida no es solo tuya, es también de aquellos que de alguna manera te siguen, te miran, te esperan, aun sin saberlo hay muchos que ríen cuando ríes tu, y lloran, cuando lloras… a veces se nos olvida que somos una influencia poderosa en nuestro entorno, sin hacer bulla, sin que podamos notarlo… por ello vale la pena ser una llama que abriga… un árbol que cobija…
 

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