Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


Estimadas lectoras y lectores :

junio 25, 2016



Aprovecha el día. No dejes que termine sin haber crecido un poco, sin haber sido un poco más feliz, sin haber alimentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho de expresarte, que es casi un deber. No abandones tus ansias de hacer de tu vida algo extraordinario... No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía sí pueden cambiar el mundo... Somos seres humanos, llenos de pasión.

La vida es desierto y también es oasis. Nos derriba, nos lastima, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia... Pero no dejes nunca de soñar, porque sólo a través de sus sueños puede ser libre el hombre. No caigas en el peor error, el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes... No traiciones tus creencias. Todos necesitamos aceptación, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos. Eso transforma la vida en un infierno. Disfruta el pánico que provoca tener la vida por delante... Vívela intensamente, sin mediocridades. Piensa que en ti está el futuro y en enfrentar tu tarea con orgullo, impulso y sin miedo. Aprende de quienes pueden enseñarte... No permitas que la vida te pase por encima sin que la vivas...


 

La soledad elegida es grandiosa porque te ayuda...

junio 23, 2016



Hoy quiero comenzar este escrito con una reflexión de una persona que dedico toda su vida a ayudar y proteger al mas necesito y olvidado por todos.

Teresa de Calcuta 

“Hay personas que tienen pareja pero se sienten tan solas y vacías como si no las tuvieran. Hay otras que por no esperar deciden caminar al lado de alguien equivocado y en su egoísmo, no permite que ese alguien se aleje aun sabiendo que no le hace feliz. Hay personas que sostienen matrimonios o noviazgos ya destruidos, por el simple hecho de pensar que estar solos es difícil e inaceptable. 

Hay personas que deciden ocupar un segundo lugar tratando de llegar al primero, pero ese viaje es duro, incómodo y nos llena de dolor y abandono. Pero hay otras personas que están solas y viven y brillan y se entregan a la vida de la mejor manera.  Personas que no se apagan, al contrario, cada día se encienden más  y más. Personas que aprenden a disfrutar de la soledad porque las ayuda a acercarse a sí mismas, a crecer y a fortalecer su interior. Esas personas son las que un día sin saber el momento exacto ni el por qué se encuentran al lado del que las ama con verdadero amor y se enamoran de una forma maravillosa.” Teresa de Calcuta 


Cada una de las palabras de esta reflexión contiene una fuerza enorme.  Lo cierto es que mantenemos de forma equívoca la creencia de que no tener acompañantes en la vida es algo terrorífico. Hay pocas cosas que nos inspiren tanta tristeza y compasión como contemplar a alguien “en soledad”. De hecho, parece que desde la más tierna infancia esto nos resulta chocante, pero lo cierto es que de niños sabíamos apreciar esos ratos con la única compañía de uno mismo.

Hay personas que no saben, no quieren o no conocen la posibilidad de no tener pareja o de caminar solas por la vida, por lo que se asustan ante la gente que prefiere caminar sola. En verdad, la necesidad y el miedo a estar solo se huele, se palpa. No entienden que la compañía de uno mismo enseña a discernir lo que uno quiere y lo que no en su vida, así como a respetarte y defenderte. Esto favorece que el amor llegue de una forma extraordinariamente diferente que el que llega cuando uno no se cultiva a sí mismo, pues el amor aparece de una forma tan fuerte como el amor propio. Así, las personas que aman por necesidad se esclavizan a sí mismas obligándose a mantener relaciones que están intoxicadas desde el principio. Tristemente esta necesidad abunda, es un virus que nos amenaza de forma permanente, creando dependencias absolutamente letales para el amor propio.

Es por esto que encontrar la compañía en uno mismo es un maravilloso tesoro. No se trata de pensar que somos autosuficientes en todos los aspectos porque, aunque en realidad solo nos necesitamos a nosotros mismos para respirar, el aspecto socio-emocional es verdaderamente importante para mantenernos cuerdos. Lo que sí podemos decir es que no necesitamos a nadie pero sí que preferimos ciertas compañías que sintonicen con nuestro interior, aunque haya personas que no lo entiendan. Este asunto de la independencia lo podemos resumir en una simple frase: es mucho mejor que te necesiten porque te quieran y no te quieran porque te necesiten.

La soledad elegida es grandiosa porque te ayuda a conocerte a ti mismo, a valorarte y a confiar en ti como burbuja de protección. No es necesario no tener pareja para elegir la soledad, puedes tener una vida relacional totalmente plena pero necesitar reservarte unos minutos al día o a la semana para ti. En definitiva, se trata de gozar de momentos de intimidad más que de soledad. Y no solo es una opción, sino que resulta verdaderamente recomendable para todo el mundo.

Frecuentemente nos equivocamos pensando que la soledad elegida y la soledad obligada son lo mismo, siendo la dureza de la última la que identificamos con facilidad.  La soledad obligada, en la que añoras y te sientes aislado ante tu dolor, es un arma que despedaza al ser humano. Además, cuando estamos inmersos en este tipo de soledad,  erramos buscando mostrar indiferencia pensando que eso nos protegerá y enmascarará nuestra desolación, pero con ella solo conseguimos destruir nuestro amor.

Sin embargo esto no pasa cuando la soledad es elegida, cuando necesitamos que ella nos aconseje y nos ayude a encontrar esa parte de nosotros mismos que hemos perdido. Acompañarse a uno mismo y disfrutar de esos momentos de intimidad personal nos ayuda a pensar y a ejercitar nuestra mente.

Pasamos media vida pretendiendo ser y hacer a los demás felices, creándonos una obligación constante de satisfacer lo que los demás demandan sin pensar en nuestro mundo interno. La soledad elegida o autonomía es la experiencia más cercana a la libertad que podemos experimentar, gozando y eliminando la carga de nuestras obligaciones aunque solo sea por unas horas.

Sin duda, a pesar de lo que la sociedad nos dice, acompañarnos a nosotros mismos es algo extraordinariamente deseable y, desde luego, la única vía para alcanzar el equilibrio interior.

“es mi opinión y yo la comparto”

 

dispuesto a recibir ayuda..

junio 23, 2016



Movido por mi propia experiencia escribo este tema sobre dar y recibir. Hay algo que tarde o temprano todos llegamos a entender, y a veces por las malas: nunca tratar de ayudar a alguien a menos que esté dispuesto a recibir ayuda. Hasta que se solicite ayuda, hasta que haya una disposición para escuchar y recibir y dejar ir los viejos patrones, tu intento de ayudar será percibido como manipulación y control – es tu problema, tu necesidad, no la de ellos. Las defensas se alertarán, las posturas se endurecerán, terminarás sintiéndote frustrado o superior o impotente y los roles proyectados de ‘víctima’ te harán sentir más desconectado que nunca.

¿Cómo ayudar realmente? 

Quédate con la persona tal y como se encuentra en este momento. Abandona tu sueño de un sanar inmediato. Baja tu ritmo. Reconoce la validez de su experiencia en ese momento. No intentes imponer tu propia agenda o suponer lo que es "mejor" para ella. Quizás ni sepas lo que es "mejor". Tal vez ella sea más fuerte, inteligente, ingeniosa y se encuentre con muchos más recursos y potencial del que te estés imaginando.

¡Tal vez, lo que sea “mejor” para esta persona sea no desear – o necesitar – tu ayuda!, quizás necesite sufrir o luchar un poco más. Quizás se esté alineando y sanando en su muy particular manera. Quizás lo que este momento requiera sea confianza, un profundo escuchar que identifique en qué punto se encuentra dentro de su camino. Tal vez tú sólo estés intentando ayudarte a ti mismo.

Puede ser que el verdadero cambio provenga no de tratar de imponer un cambio a los demás, sino a través de alinearte con cómo se encuentra la persona en este momento, liberando toda la inteligencia creativa del momento, honrando su único camino y su misterioso proceso para sanar.

Cuando tratas de hacer que alguien cambie, le estás comunicando que no está bien el estado en el que se encuentra en ese momento, que te opones y te resistes a su experiencia presente y que quisieras que fuera diferente. Incluso podrías estar transmitiendo que no lo amas. Cuando abandonas el intento de cambiarle y te sientas con él, tal y como está, y te alineas con la vida conforme se va presentando, entonces, un grandioso e inesperado cambio se hace posible, porque te has convertido en un verdadero amigo y aliado del universo.

Deja de tratar de cambiar a los demás, ellos cambiarán en su propia forma y en su propio tiempo. Quizás ayudes más saliéndote del camino del cambio.

“es mi opinión y yo la comparto”


 

Pero llegan, tarde o temprano

junio 22, 2016



Después de tantos años de buenas y malas experiencias que siempre nos dejan una lección que aprender y practicar, y al pasar del tiempo uno llega a comprender que hay personas que brillan sin ser estrella, y que hay silencios que separan, sin ser kilómetros. Que la vida es un poquito así, sin sentido, pero que nos desesperamos por darle uno. Un sentido, con nombre y apellidos, a ser posible. Un sentido que nos abrace por las noches y que no se vaya al vernos las cicatrices: que las comparta con nosotros.

Comprendió que enamorarse era una necesidad tan importante como respirar, y que, al igual que moría si no respiraba, también lo hacía, aunque de distinta forma, si no amaba. Pensaba eso del amor. Y también pensaba que las personas se habían acostumbrado a maquillarse los sentimientos, porque tenían miedo de que alguien llegase y les hiciese daño. Y es que no hay nada peor que alguien te rompa lo más bonito que tienes, es decir, las razones de sonreír, los sueños, las esperanzas. Que te quite las ganas. Así que nos vestimos con un poquito de orgullo, y lo miramos todo desde la distancia, tanteando el precipicio antes de saltar, porque si vamos a morir, queremos morir por alguien que sepa llorarnos.

Y sobre el desamor (o cuando sientes cosas bonitas por alguien que ya está sintiendo cosas bonitas por otro) pensaba que, a veces, es inevitable. Y que, ojalá, pudiésemos elegir de quién enamorarnos, y hacerlo de aquella persona que supiese querernos. Pero las cosas, por desgracia, no son así. Y muchas veces (más de las que me gustaría) terminamos padeciendo insomnio por alguien que, además, e irónicamente, nos hace soñar.

Y luego terminó hablando sobre la capacidad de olvidarnos de las personas, y sobre la naturaleza de los recuerdos, diciendo que la mejor forma de olvidar a alguien que nos duele recordar es llegando a la conclusión de que no merecemos eso, de que merecemos algo más. De que merecemos sangrar por alguien que, luego, venga a curarnos. De que la vida no es tan larga, ni dura tanto, como para estar perdiendo el tiempo esperando trenes que ya han pasado. De que hay que sonreírle a los amaneceres, independientemente de que llueva e independientemente de que compartamos cama con la soledad. Que las cosas llegan cuando menos las esperas, y que si siempre las estás esperando, sólo tardan en llegar un poquito más. Pero llegan, tarde o temprano. 

Y entonces dijo: "Sigo queriendo a toda la gente a la que he querido en mi vida, pero sólo Amo con esa urgencia en la mirada a la esperanza de que, un día, y qué más da cuándo, Amaré a alguien y será para siempre".

 

..un hombre difícil de amar

junio 22, 2016



Hay una realidad innegable de que no todo el mundo está preparado para vivir la vida a tu lado. Empezar la aventura del romance siempre es sencillo pero mantenerlo a lo largo del tiempo es lo complejo. Te das vueltas en círculos, a veces feliz y extasiado, a veces aterrorizado. Una y otra vez te has hecho las mismas preguntas, te has cuestionado lo mismo, has dejado que el amor te invada, que el miedo de inunde, que las dudas no dejen de hacerte preguntas molestas.

La gente se te acerca con rapidez pero pronto deciden que estar cerca de ti es demasiado, que la energía que irradias pronto se transformará en un fuego que los consumirá. Que tu amor no es sencillo, que tu personalidad requiere mucho, que no están preparados para vivir el amor como el amor debe vivirse, que prefieren seguir escapando a esa realidad descolorida y aburrida que día a día los consume un poco más.

Esto me costó entenderlo y por muchos años tan sólo asumí que eras yo el del defecto. Las cosas han cambiado, no sin lágrimas y sufrimiento de por medio, pero me  hecho más grande, más fuerte, he llegado a la versión más verdadera de mi mismo y no permitiré que nadie me lo quite. Estar conmigo significa vivir una montaña rusa de emociones y muchas veces siento que mi capacidad de sentir demasiado pronto no era un don como mi madre siempre decía, que no era un regalo, que no era una cualidad importante. 

Pero ahora veo todo con otra luz: amo más fuerte y más intensamente que nadie que haya conocido y me siento orgullo de ello. Porque, conmigo las cosas nunca son a medias, nunca son grises, nunca son inciertas. Yo amo u odio y mis sentimientos siempre son tan claros como una explosión de colores en el cielo. No amo a medias, no hago las cosas sólo para cumplir: yo siento y actúo con la verdad de lo que mi corazón siente.

Pregunto ¿acaso no es eso mismo lo que todos buscamos en realidad? Un amor tan intenso que nos haga olvidar la monotonía del día a día y la simpleza de vivir días que se repiten cíclicamente. Hubo ocasiones en las que intente calmarme, en las que intente ir más lento en el nombre del supuesto “amor” que se vivía de esa manera. Las cosas no fueron sencillas, porque mi fuerza es una fuerza incontrolable y me muevo cómo un huracán. Nada podría detenerte, y si hay algo que he comprendido, es que no puedo dejar que nada ni nadie extinga mi fuego interior.

Lo que he aprendido siendo un hombre difícil de amar es claro y es algo que se que nunca olvidare. He aprendido que el amor que me merezco es uno igual de intenso que el mío y que aceptare nada menos, incluso si eso significa que tendré que quedarte solo por mucho tiempo. También he aprendido que el amor más importante de todos es el amor propio y que si me acepto tal y cómo soy nunca más volveré a caer en la tentación de cambiar por alguien que no vale la pena. 

La última lección que aprendí fue la más difícil de todas y algunos días aún tengo que mirarme al espejo para convencerme: pero mi locura a la hora de amar es lo que te hace interesante, es la fuerza que alimenta mi vida, es lo que hace que sea tan yo y tan increíble. 

Si hay algo que me repito todos los días cuando me levanto, es que no importa lo que suceda, porque todos los días los vives como si fueran el último y realmente, no hay milagro más hermoso en la vida que ese.


 

Si vivimos conforme a lo que los demás piensen ..

junio 22, 2016



Hoy quisiera dedicar este escrito a la personas que les gusta criticar a los demás y pienso firmemente sin lugar a duda que otras personas piensen de ti es su realidad, no la mía. Ellos saben mi nombre, pero no mi historia, no han vivido en mi piel, ni han calzado mis zapatos. Lo único que los demás saben de mi es lo que yo les has contado o lo que han podido intuir, pero no conocen ni a mis ángeles ni especialmente a mis demonios, y creo que esta situación les pasa también a Ustedes o mejor dicho se han topado con estas personas en algún momento a lo largo de su vida.

Con frecuencia nos cuesta entendernos a nosotros mismos pero nos aventuramos valientes a descifrar el código del sentir ajeno. No se puede tener ningún tipo de certeza de lo que otros sienten. De la misma forma, no podemos saber lo que han vivido y lo que han aprendido o no. Por lo tanto, no deberíamos darle importancia a lo que los demás dicen de nosotros, pues sus palabras obedecen a una realidad ilusoria que su mente ha creado con el afán de saberlo todo.

Hay personas que dan su opinión sobre ti, sobre tu vida y sobre tus decisiones aunque nadie se la haya pedido. Suelen ser opiniones malintencionadas o carentes de todo criterio cuyo único objetivo es hacer daño, menospreciar y disfrutar del pesar ajeno. Generalmente, es gente con baja autoestima que no se acepta a sí misma, por lo que difícilmente puede aceptar a los demás. Estas personas ponen etiquetas que reflejan la realidad de cómo se sienten ellas mismas, proyectando así sus dificultades emocionales.

Vive tu vida de la forma que quieras, no de la que los demás quieren que vivas. Es probable que si nos pudiésemos meter en el cuerpo y la mente de los demás, no nos atreviésemos a juzgar. No obstante, valdría la pena el ofrecimiento para poder valorar nuestra valentía. Sería una verdadera prueba de fuego.
Fantasías aparte, debemos asumir como única la responsabilidad de valorarnos y dejar de condenarnos. Lo que los demás piensen de nosotros no nos pone un precio. Es decir, del mismo modo que no dejamos que nos digan qué ropas tenemos que ponernos o cómo debemos vestirnos, no tenemos que permitir que los demás elijan nuestro armario emocional. Si vivimos conforme a lo que los demás piensen de nosotros, perderemos nuestro estilo y nuestra personalidad. Nos veremos obligados a colocarnos una máscara y nuestra imagen en el espejo solo reflejará nuestra inseguridad y la inexistencia de una autoestima saludable.

Las personas más infelices en este mundo son las personas que se preocupan demasiado por lo que piensen los demás. Para sanar las heridas emocionales que nos causa la crítica, debemos de tener claro, en primer lugar, que somos personas únicas y excepcionales. Conforme a esto, debemos perderle el miedo a sentir y a pensar por nosotros mismos. Son los demás los que están juzgando y criticando, no tú. La crítica no constructiva lleva consigo gran pobreza emocional en el mundo interno de quien la realiza. Por lo tanto, si la persona no se deja enriquecer, en estas ocasiones te conviene ser emocionalmente egoísta y “que cada palo aguante su vela”.

Así pues, despréndete de la negatividad y piensa que tu vida es mucho más fácil sin meterte en la vida de los demás. Si me lo permites quisiera darte  claves que a mi me han ayudado para que te reclames a ti mismo:

Como he comentado, la consecuencia directa de dar crédito a lo que los demás piensen y digan es que acabamos convirtiéndonos en alguien que no somos. Y, por supuesto, querer complacer a otros a costa de nuestra identidad no es para nada saludable.

¿Eres una buena madre? ¿Eres una persona con éxito? ¿Eres inteligente? ¿Realizas bien tu trabajo? ¿Les gustas a los demás? Date cuenta de toda la energía que pierdes preocupándote por estas cuestiones. De todas maneras, los demás piensan sobre nosotros mucho menos de lo que creemos. Es decir, solemos sentirnos el centro de las miradas del resto de la gente cuando, en realidad, puede que lo que hagamos no sea relevante para muchos de los de nuestro alrededor. Quítate ese miedo, es en gran parte producto de tu imaginación.

Da igual lo que hagas y como lo hagas, siempre habrá alguien que lo malinterprete. Así que intenta vivir y actuar con naturalidad. Lo que tú haces porque lo sientes siempre será lo correcto. No solo no te podrás justificar, sino que te sentirás falso si no sintonizas contigo mismo.

Finalmente o esperes que los demás comprendan tu viaje, especialmente si nunca han tenido que recorrer tu camino ya que somos los únicos que podemos recorrer nuestro camino.




 

contigo hasta tu destino final..

junio 20, 2016



Día a día perdemos desde joyas hasta ilusiones, y eso es simplemente parte del proceso de la vida. Y es que así como perdemos cosas materiales, a lo largo de nuestra vida perdemos también personas que en algún minuto fueron muy importantes para nosotros.

Alguna vez escuché que la vida es como un viaje en tren. Muchas personas se van subiendo a lo largo del camino; algunas se bajan apenas comienza, otras en la mitad y otras llegan contigo hasta tu destino final. A veces te gusta que el tren esté lleno de gente, de ruido, de vida, pero cuando la persona que se sentaba a tu lado se baja a la mitad del camino, te das cuenta de que en realidad es agradable tener un espacio más amplio para poder acomodarte.Continuar rodeada de gente equivocada es algo que no te permite avanzar.Aunque la palabra perder signifique desprenderse de algo que se tenía, en realidad su significado es mucho más amplio. Perder no siempre significa literalmente perder, y perder no siempre es algo negativo.

Y es que eso es exactamente lo que pasa cuando perdemos a alguien que pensamos era indispensable en nuestra vida. Muchas veces esas pérdidas, son en realidad ganancias, solo hay que detenerse un segundo a pensar. Piensa en todas esas veces en que esa persona no estuvo ahí cuando la necesitaste, aun cuando tú siempre te preocupaste de estar para ella en las buenas y en las malas. Piensa en todas las veces en las que fuiste su opción y no su prioridad. Piensa en cómo te hizo sentir tantas veces. Y es que no deberías estar recordándole a nadie lo valiosa que eres.

Sé- por experiencia propia- que no es fácil dejar ir a gente que nos importa, pero debemos ser capaces de construir nuevas relaciones. Relaciones sanas, profundas, recíprocas. Es hora ya de dejar ir todas esas relaciones que no nos aportan, que nos llenan de sentimientos y energías negativas, que solamente nos hacen querernos menos de lo que deberíamos.

Hay que seguir adelante, porque continuar pegada a la gente equivocada no hace ningún favor. Déjalos ir, porque esa es la única cosa racional que puedes hacer para salvarte. No mires atrás, porque no tienes nada de lo que arrepentirte. Porque piensa en todas las personas que hicieron un impacto en tu vida, las que dejaron una huella y las que aún siguen a tu lado para acompañarte. Esas son las que valen la pena, porque la vida no se trata de cantidad, sino de calidad.


 

Hoy existe mas cercanía y más distancia...

junio 20, 2016



El día de ayer escribe sobre los "amigos", hoy escribo sobre un fenómeno que todos podemos apreciar en nuestro día a día y que ha venido a remplazar entre la juventud la buena costumbre que teníamos de míranos entre sí, ni habla entre si. HOY casi todos están con los ojos y la atención puestos en el teléfono móvil que llevan en la mano. Pareciera como si siempre estuvieran inmersos en una comunicación impostergable. Tanto, que toda su atención está centrada en ella.En casi todos los lugares públicos de las ciudades en el mundo, se ha vuelto constante la misma escena.

Sin duda alguna, el teléfono móvil es el símbolo por excelencia del mundo actual. Antes, las personas entraban en contacto con la virtualidad a través de los ordenadores de escritorio, por lo que existía una limitante definida para establecer esa conexión. Después vinieron los computadores portátiles y vencieron el obstáculo del espacio fijo. Con los Smartphone la portabilidad de los computadores ha roto todas las barreras. El automóvil, el televisor, el vídeo, la computadora personal, el teléfono celular y demás contraseñas de la felicidad, máquinas nacidas para “ganar tiempo” o para “pasar el tiempo”, se apoderan del tiempo.

De ahí que el teléfono móvil se haya convertido casi en una extensión del cuerpo, pero también de la persona. La mano de las personas ya no termina en los dedos, sino en el teléfono. Las orejas ahora terminan en los audífonos. La boca, en el micrófono. Y todo el mundo parece más interesado en hacer presencia en el mundo virtual, que en el real.

Yo me pregunto : El móvil,es ¿un medio o un escudo?. Cuando uno mira a tantas personas pendientes de su móvil a todas horas,especialmente en el tren de regreso a casa, me pregunto qué será eso tan importante que están mirando o cuál será esa actividad tan determinante que los absorbe todo el tiempo en las pantallas del teléfono. Lo desconcertante es que si se mira en detalle, lo que tanto llama la atención de los usuarios es, por lo general, algo completamente baladí.

Parece haberse instalado una compulsión que lleva a “estar conectado” todo el tiempo para mantenerse al tanto de lo que ocurre en el mundo virtual: las redes sociales, las noticias, el WhatsApp, o lo que sea. Y lo que ocurre usualmente son hechos insignificantes que, sin embargo, despiertan la mayor atención. Con el móvil, la gente vagabundea por la red. Va de una página a otra, de una red a otra, buscando algo que le resulte interesante. Es un trasegar eterno, una especie de caminar errante o de itinerancia, que ayuda a pasar el tiempo, pero también a abstraerse (¿o defenderse?) del mundo real circundante. Tener los ojos puestos sobre el móvil equivale a ponerse un letrero que les dice “Favor, no molestar” a los presentes.

Con un móvil en la mano, “ya nadie está solo”. Ya nadie tiene que afrontar el hecho de tenerse solo a sí mismo en una situación determinada. Con el celular en la mano ya no es necesario encontrarse con la mirada de los demás, ni fijarse en el lugar que nos circunda, ni tender un puente de comunicación con el que está al lado. El teléfono termina convirtiéndose en una coraza invisible que aísla y protege.

Hoy existe mas cercanía y más distancia.La paradoja de toda esta situación es que las personas parecen cada vez menos capaces de experimentar la soledad y que, a la vez, se sienten más solas que nunca. Lo primero se expresa en esa necesidad compulsiva de “estar conectados”. Lo segundo, en esa dificultad cada vez mayor de establecer vínculos con los demás sin la mediación de la tecnología. Los móviles nos han enseñado a ver todo lo que pasa en el mundo a través de una pantalla. Hay personas que experimentan una profunda angustia, que a veces raya en el pánico, cuando no disponen de su teléfono. Es como si se sintieran perdidos, aislados, excluidos del mundo. Como si por fin tuvieran que vérselas a solas consigo mismos y esto fuera un trance aterrador.

El móvil se ha convertido en el mejor amigo de muchas personas. Sin este aparato, se sienten irremediablemente solos. Más que en un medio para comunicarse con quienes están lejos, cuando se hace necesario, el teléfono celular hace las veces de un escudo para enfrentar un entorno que, evidentemente, perciben como amenazante. El móvil ayuda a eludir una cierta sensación de vulnerabilidad.

En el mundo virtual es más fácil romper las barreras, manteniendo las distancias. Acercarse a otros sin quedar expuestos al desafío de mirarlos y que nos miren a los ojos. El móvil y la comunicación que se establece a través de él nos ayuda a camuflarnos un poco, a “retocar” nuestra imagen, a controlar mejor lo que deseamos dejar ver. Es así como el móvil termina siendo ese mejor amigo que secunda nuestras extravagancias sin decir ni “mú”.

El descanso es un tiempo sagrado para el ser humano. Sin embargo, la sociedad actual nos empuja a convertirnos en seres que jamás paran... Ver más.




 

No mediquemos nuestra “depresión”...

junio 20, 2016



Hoy quiero dar contestación a una Sra.lectora de mi pagina web, que sufre de depresión pero con la fuerza de voluntad que le caracteriza va paso a paso saliendo de esa dependencia fundada en el temor abrasando la alegría y el dolor de la existencia, la seguridad y la duda, la felicidad y el aburrimiento. 

Querida lectora,la depresión no es lo que crees. Se trata de una ruptura sumamente necesaria de todo aquello que es de segunda mano en tu vida, de todo aquello que no has comprobado, de todo aquello que has dado por hecho. Es una invitación para que te contactes con lo Nuevo. Para que te arriesgues. Para que vivas. Para que ames en una forma que sabes que es posible para ti. Para que dejes de fingir

Se trata de la oportunidad, de perder la fe en todos los significados que se te dieron, en todos los valores de segunda mano, en todas las creencias que alguna vez usaste para protegerte de tu experiencia inmediata, íntima, y una invitación para que te encuentres cara a cara con la vida, al desnudo. Es una oportunidad para sentirte dispuesta a perderlo todo.

Palabras como “compromiso”, “relaciones”, “deber”, “amor”, “iluminación”, incluso “felicidad”, de pronto suenan demasiado vacías, demasiado lejanas de nuestra experiencia de vida. Ellas siempre fueron algo distantes, éste es el secreto: Siempre estuviste viviendo de PALABRAS, tomaste las PALABRAS como dioses o como metas, y en realidad nunca tocaste la vida que sabías que era posible. 

¡Esa era la “depresión”!… tu imaginada separación con todo lo que está vivo dentro de tu corazón. Pero recuerda que la vida viene antes que las palabras, amiga. El mundo de las palabras, pensamientos, significados, debe disolverse. Se trata de un mundo falso, un mundo dual, un mundo vacío y falto de amor. Este mundo jamás fue tu verdadero hogar.

Así que ¡aflígete por este mundo perdido! ¡Llora por el fallecimiento de tu falso hogar, sí! Pero sabe que no hay nada malo contigo – son sólo sueños lo que está muriendo, sólo fantasías que se están consumiendo en el fuego de la Verdad, y una nueva vida, una vida mucho más creativa está emergiendo de las cenizas de todo lo viejo.

La depresión no es una patología, date cuenta, no es algo “negativo”, y ciertamente no es algo que esté “mal” (porque el universo nunca comete errores), es más bien el incomprendido camino de los valientes. Es un camino espiritual que exige todo de nosotros. Necesita que nos detengamos, que realmente hagamos un alto, y que veamos la vida de frente. Que nos cuestionemos todo, absolutamente todo, y que no creamos nada que no esté vivo dentro de nosotros. Que descubramos lo que en realidad somos, más allá de todas las historias. Que terminemos esa dependencia fundada en el temor a las autoridades externas y que confiemos en nosotros mismos por primera vez. Que recordemos nuestra verdadera naturaleza y que dejemos de estarnos disculpando por todo aquello que está vivo en nosotros.

No mediquemos nuestra “depresión”, adormeciéndonos y haciéndonos cada día más dependientes de lo que ya somos. ¡No somos ningunos esclavos! Dejémonos abrir, permitamos que el estatus quo se desmorone y abrámonos a una experiencia plena de vida, incluso si esto duele. Abracemos la alegría y el dolor de la existencia, la seguridad y la duda, la felicidad y el aburrimiento. 

Permitámonos ser la inmensidad en donde todo puede surgir y desaparecer. Descansemos del agotador juego de buscar algo que jamás podremos encontrar en el tiempo o en el espacio, y dejemos de pretender que la “depresión” es algo más que una cierta clase de conversación con la vida.

Entendamos el profundo llamado de la depresión y terminemos con el miedo que algún día le tuvimos, de una vez por todas.

 Y si a partir de hoy te acercas a mí has de venir abriendo tu corazón,
de lo contrario no podrás encontrarme,
sólo encontrarás lo que hago, no encontrarás lo que soy.




 

mi hermana María

junio 20, 2016



Hay gente con la que la vida se ensaña, gente que no tiene una mala racha sino una continua sucesión de tormentas. Casi siempre, esa gente se vuelve lacrimosa. Cuando alguien la encuentra se pone a contarle su desgracias hasta que otra de sus desgracias acaba siendo que nadie quiere encontrársela.

Esto último no le pasó nunca a mi hermana María, porque a ella la vida la cercó varias veces con su arbitrariedad y sus infortunios, pero mi tía jamás abrumó a nadie con la historia de sus pesares. Dicen que fueron muchos, pero nadie sabe siquiera cuántos, y menos las causas, porque ella se encargó de borrarlos cada mañana del recuerdo ajeno.

Es una mujer de brazos fuertes y expresión juguetona, tiene una risa suave y contagiosa que sabe soltar siempre en el momento adecuado. En cambio, nadie la vio, jamás, llorar.

A veces le dolían el aire y la tierra que pisaba, el sol de amanecer, la cuenca de los ojos. Le dolía como un vértigo el recuerdo y como la peor amenaza el futuro. Un tiempo despertaba a media noche con la certidumbre de que se partiría en dos, segura de que dolor se la comería de golpe. Pero apenas había luz para todos, ella se levantaba, se ponía la risa, se acomodaba el brillo en las pestañas y salía a convivir con los demás como si los pesares la hicieran flotar.

Nadie se atreve nunca a compadecerle. Es tan extravagante su fortaleza, que la gente y la familia. la busca para pedirle ayuda. ¿Cuál es su secreto? ¿Quién ampara sus aflicciones? ¿De dónde saca el talento que la mantiene erguida frente a las peores desgracias?

Un día me contó su secreto cuando le comente que me habían diagnosticado cáncer, noticia y pena que parecía no tener remedio y me digo:

“Hay muchas manera de dividir a los seres humanos”. “Yo los divido entre los que se arrugan para arriba y los que se arrugan para abajo. Y quiero pertenecer a los primeros. Quiero que mi cara de vieja no sea triste, quiero tener las arrugas de la risa y llevármelas conmigo al otro mundo. Quién sabe lo que habrá que enfrentar allá.”

Aprendí que está en nosotros y cada uno cambiar la realidad que no nos gusta, porque esta no existe en el afuera sino en la medida que nosotros mismos permitimos que exista, que la vida no es amenazante sino una danza perfecta en donde cada uno tiene su lugar y razón de ser.

Aprendí muchas cosas más que me son imposibles de enumerar aquí, y aprendí que aún tengo mucho por aprender. Y por sobre todo aprendí que no podemos arrancar una flor sin perturbar una estrella.



 

usar la palabra “amigo”

junio 20, 2016



Hoy les escribo sobre la palabra 'amigo' - como la palabra "amor" o "Dios" - se ha vuelto casi sin sentido en estos días, vacía por el uso excesivo. Ha perdido su carácter sagrado, su belleza. La verdadera amistad no es un clic en Facebook. No se trata de una alabanza ciega. No se trata de cómo te hacen ver los demás. No se trata de una mercancía.  No es algo que decides hacer en tu día.

Es fácil decir "ahora somos amigos." Suena bien, positivo, reconfortante.

Y mucha gente obtiene su sentido de autoestima basándose en "cuántos" amigos tienen. O qué "tan a menudo" los busca la gente.  Porque vivimos en un mundo de cantidad, no de calidad. Estamos tan conectados, y sin embargo tan desconectados. Sólo a través del tiempo puedes descubrir quiénes son tus verdaderos amigos.  No lo sabrás hasta que ambos sean probados, una y otra vez. 

La verdadera amistad se forja en la hoguera de la experiencia.  Es un viaje, no un destino. Porque, ¿qué ocurre cuando el dolor y el malestar surgen?, porque sí que surgen.  ¿Se esconderán su dolor, su miedo, su ira, su tristeza mutuamente? ¿Se harán los desentendidos, se evitarán el uno al otro, o se distraerán?  ¿O le pondrán atención a su dolor? ¿Lo harán propio? ¿Lo compartirán entre ambos?  ¿Se seguirán conectando aunque sus corazones estén rotos y sensibles? ¿Podrían entrar ambos en el campo del amor, sin avergonzarse ni culpar al otro, sin juzgarse por sus pensamientos y sentimientos, sino mantenerse presentes, creando un cielo seguro, un santuario de amistad donde las energías más intensas puedan ser metabolizadas? Y no tratar de componerse mutuamente. Ni desde la culpa tratar de borrar el dolor del otro. Ni tratar de ocultar sus sentimientos, por miedo a perderlo a decepcionarlo o disgustarlo.  

¿Podrían escuchar sus puntos de vista, incluso cuando estén en total desacuerdo, honrar la forma en que estén procesando cada uno la realidad?  ¿Serías capaz de apoyar a tu amigo, y al mismo tiempo sentir su amoroso apoyo, para que la amistad se sienta recíproca, balanceada, no co-dependiente o necesitada?

¿Cuándo pierdes tu estatus, tu empleo, tu apariencia, tu salud; cuando tu éxito se convierte en fracaso; cuando las cosas no están yendo bien para ti, sigue tu amigo allí, para ti? ¿O de repente perdió el interés cuando tomaste un camino diferente, uno que no “aprobaba”?

¿Te quiere por lo que eres, no por lo que haces, o cómo lo haces ver a él, o por cuánto le das materialmente? ¿Es una conexión incondicional, forjada en los fuegos? Entonces, y sólo entonces, sólo quizás, podrías comenzar a usar la palabra “amigo”. Porque la amistad es sagrada, y excepcional, e infinitamente preciosa cuando la encuentras, a través de los años.




 

¿Cuáles son las verdaderas 'nuevas' de nuestros días?

junio 20, 2016



Cuando nos enfrentamos a noticias como DE LA MASACRE EN ORLANDO FLORIDA, a menudo podemos sentirnos tan impotentes, tan decepcionados, tan asustados, tan inseguros; como si estuviéramos viviendo en un mundo que se ha vuelto loco, desquiciado, fuera de control. Todo parece como una pesadilla, como si una especie de fuerza oscura o maligna estuviera asumiendo el control. Algunos comienzan a hablar de la llegada del Apocalipsis. Ciertamente, se puede sentir como el fin del mundo de cuento de hadas en el que algún día creímos.

En medio de la devastación buscamos respuestas, causas, algo o alguien a quien culpar, una forma de dispersar nuestra tensión, una salida para toda esa rabia, dolor y confusión, un escape de esa energía de vida no procesada. ¿Culpamos a los asesinos? ¿A sus padres? ¿A la sociedad en general? ¿Al cerebro humano? ¿A la comida que consumimos? ¿A los químicos? ¿A las estrellas? ¿A nuestros gobiernos? ¿A las religiones? ¿Cosificamos a los asesinos como enfermos, retorcidos, locos, malditos? ¿Nos ponemos en guerra con ellos como lo han hecho ellos con nosotros, deseando más muerte y destrucción sobre ellos y sobre sus hijos, sus madres, sus amantes? ¿Nos adentramos en la milenaria historia del bien contra el mal, de nosotros contra ellos? ¿Consolidamos aún más nuestra identificación con un irreflexivo sentido del yo construido por la mente? ¿Acentuamos las divisiones?

En nombre de la paz, ¿nos convertimos a nosotros mismos en terroristas?

¿Maldecimos a Dios y al universo, y deseamos nunca haber nacido? ¿Tratamos de adormecernos a nosotros mismos, distraernos de esas noticias, con alcohol, drogas, sexo, trabajo, compras, comodidades mundanas? ¿Desestimamos los horrores, retiramos nuestros corazones de los corazones de nuestros hermanos y hermanas en otras regiones del planeta, le damos la espalda a su triste situación, murmurando para nosotros mismos, mientras leemos el periódico en la mañana, lo "fea" y "terrible" que está la situación, sin hacer nada para generar un cambio y una sanación real?

¿Nos encargamos de difundir el problema, pero nos damos por vencidos cuando se trata de ser parte de la solución?

¿Acudimos a maestros espirituales para que nos consuelen con una charla sobre la naturaleza ilusoria de la vida y la irrealidad de la que todos somos testigos? ¿Regurgitamos frases vacías como 'nada importa', 'todo es un inocente juego de maya,' y 'de cualquier forma, nadie tiene elección'? ¿Calificamos lo que vemos como 'irreal' o 'ilusión' para alejarnos del dolor de tener que confrontar todo el lío y la aparente falta de control de esta manifestación relativa e impermanente? ¿Pretendemos que los acontecimientos del mundo no tienen nada que ver con nosotros, que todo es independiente y que somos personas separadas? ¿Caemos en el solipsismo? ¿En la anarquía? ¿Cerramos nuestros corazones con más fuerza, construimos nuestros muros aún más altos y vivimos en un estado protegido, impregnado de miedo? ¿Rechazamos este mundo y soñamos con una perfecta vida después de la vida?

¿Utilizamos la 'realidad' de las noticias como una excusa para darnos por vencidos, para cerrarnos, para olvidar lo que realmente somos? ¿Dejamos que los 'terroristas' ganen abandonando nuestro camino y viviendo una vida de terror nosotros mismos, y aterrorizamos a otros que etiquetamos como 'malos'? ¿Nos sumamos a los problemas que vemos? ¿O utilizamos la aparición de los problemas para vernos más profundamente a nosotros mismos y a la forma en que vivimos y como tratamos a los demás? ¿Vemos la locura como un llamado a la claridad? ¿A la violencia como una invitación al amor? ¿Al dolor como un llamado a la compasión? ¿Al terror como una invitación a recordar y expresar con más profundidad y con más convicción la infinita inteligencia que somos?

¿Justificamos las matanzas? Absolutamente no. ¿Sentimos el dolor de las víctimas, y la de sus seres queridos? Por supuesto que sí, porque no estamos separados. ¿Haríamos todo lo posible para evitar que este tipo de cosas ocurran de nuevo? Absolutamente. ¿Trabajamos por la justicia? Sí. ¿Nos sentamos tranquilamente y simplemente 'aceptamos'? Si aceptar significa indiferencia y pasividad y soportar, no. Si significa alinearnos profundamente con la vida, sabiendo que el cambio inteligente y la sanación siempre surgen del hecho de sumergirnos en el misterio del momento, entonces, sí. La verdadera aceptación y el cambio creativo son amantes.

En Medio Oriente, un judío donó uno de sus riñones a una Palestina enferma, salvando su valiosa vida. En la India hay una mujer que alimenta y baña a los leprosos porque se ha dado cuenta que todos somos expresiones de una misma consciencia y le alegra mucho vivir así, a pesar de lo que los demás digan de ella. En San Francisco, un hijo toma la mano de su anciano padre y de repente se da el perdón, como por arte de magia; en una forma inesperada, el peso de la violencia y el resentimiento de toda una vida se desvanecen, como si nunca hubiera pasado nada.

¿Qué 'nuevas' les estamos enseñando a nuestros hijos? ¿Les estamos enseñando que han nacido en un mundo esencialmente malo, enfermo y lleno de miedo, y que deben vivir con temor y odio? ¿Les estamos enseñando que la violencia es inevitable y que ya viene 'incluida' en su naturaleza? ¿O les estamos enseñando que todo el crimen y la tortura que vemos en las noticias diarias surgen del olvido de lo que somos, de una falsa y equivocada creencia en la separación?

¿Cuáles son las verdaderas 'nuevas' de nuestros días?

¿Les estamos enseñando a renunciar a sus sueños porque hay gente mala allá fuera intentando detenerlos? ¿Los estamos enseñando a renunciar al amor y a la compasión, y al cambio y a la humanidad y a la alegría debido a todas esas 'nuevas'? ¿Les estamos enseñando a enfocarse en lo que está mal en el mundo, a aferrarse a lo 'negativo', a cantar canciones de derrota y desilusión? ¿Los estamos volviendo ciegos a lo 'negativo' enfocándolos solamente en lo 'positivo'? O los estamos enseñando a reconocer la violencia en el mundo, el dolor, pero estando conscientes de que todo eso es parte de una imagen infinitamente más grande, una imagen en donde todo está interconectado y todo es importante y todo está en equilibrio y nada está escrito sobre piedra?

No utilices las noticias como excusa para dejar de vivir tu verdad, ni por un solo instante. No creas, ni por un segundo, que hay una fuerza en el mundo llamada 'el mal' con algún tipo de poder que sea capaz de vencer a la vida.

El terror no puede ganar porque proviene de un craso malentendido acerca de nuestra naturaleza. Solamente nos estamos lastimando, nos estamos apuñalando a nosotros mismos, nos estamos defraudando y en el fondo lo sabemos y siempre lo hemos sabido. Una ola nunca puede separarse del océano, ni tampoco de ninguna otra ola, y más allá de nuestras diferencias de creencias y opinión, todos somos movimientos de la Única Vida, el verdadero Poder, más allá del 'poder' mundano de las armas de fuego y cuchillos de carne con sangre goteando.

Enséñales a tus hijos las realidades del mundo sí, pero, lo más importante, muéstrales las realidades de sus corazones y de los corazones de aquellos a quienes llaman 'los otros'. Permite que el juego actual de la violencia sirva para profundizar aún más tu convicción en este don eterno, inmutable que es la Presencia, la Presencia que siempre has conocido, y para confirmar nuevamente tu intención de parar toda violencia en ti mismo, para vivir como tú sabes que puedes vivir. No permitas que las noticias, o las historias que selectivamente se te presentan como noticias te distraigan de la Verdad. Honra a las víctimas.

Recorre tu camino con coraje. Exprésate. Crea. Organiza. Apaga tu maldita televisión. Mantén tu vista en el objetivo real.

he dicho...
 

.. no permitas que nada ni nadie

junio 18, 2016



Yo soy la única persona de quien depende mi felicidad. Yo determino ser feliz en cada situación y en cada momento de mi vida,no quiero que mi felicidad dependa de alguna persona, cosa o circunstancia,porque todo lo que existe en esta vida, cambia continuamente.

A través de  toda  mi vida, he aprendido algo:ser feliz es una decisión que se toma a diario y lo demás es experiencia: Amar, perdonar, ayudar, comprender, aceptar, escuchar, consolar, etc.

Hay gente que dice:

–  No  puedo ser feliz … porque estoy enferma,  porque no tengo dinero, porque hace mucho calor, porque alguien me insultó, porque alguien ha dejado de amarme, porque alguien no me valoró…..

Pero lo que tienes que saber es que ¡Sí puedes ser feliz! Aunque…  estés enfermo o enferma, Aunque…haga calor, Aunque… no  tengas  dinero, 
Aunque… alguien te  haya insultado, Aunque… alguien ya no te ame, o no te haya valorado.

La vida es como andar en bicicleta…  te  caes, sólo si dejas de pedalear.

¡Empieza tu día con una sonrisa y no permitas que nada ni nadie la borre de tu rostro! y recuerda, ser feliz es una actitud!
 

una frase mucho más constructiva...

junio 18, 2016



Hoy quiero escribir sobre una foto con frase de Paulo Coehlo que lei en Facebook, que suscita diferentes interpretaciones y controversias, imagino que en función de cómo sea la vida de cada uno, y de cómo decida uno vivir, me explico, puedes vivir sin que te importe lo que los demás digan (por decir, se pueden pasar la vida criticando hasta lo más hermoso, y es que para gustos hay colores y para colores las flores) o puede que no seas capaz de realizar casi nada sin la constante aprobación del público general (lo cual es realmente deprimente, que no seas capaz de decidir por ti mismo).

El caso es que yo vi en aquella frase lo positivo, o sea, que le di la vuelta, porque no me gustó nada tal y como estaba expuesta.Entiendo perfectamente que cada uno busca a lo largo de la vida lo que más le conviene o le llena para seguir creciendo, y que entonces en base a eso de manera consciente e inconsciente eres selectivo con quien te relacionas, e incluso la propia vida te ayuda con ello.

Dice este señor: Nunca pierdas tu valor con una persona que no sabe lo que tiene, si tú sabes lo que vales, busca lo que mereces. Paulo Coehlo Es que entonces ¿estamos diciendo que no le damos a nadie la oportunidad de enmendarse? Todos cometemos errores en la vida y es necesario que haya seres humanos que estén ahí y tiendan la mano.

Realmente todo los seres humanos debiéramos entender esto y estar dispuestos a ello. Esto no significa que tengamos que aguantar tonterías. Hay una diferencia bien clara entre decir que no, cuando hay que hacerlo (es también distinto decir no a tener que enfadarse; el enfado es un extremo bien grande) y tender la mano cuando haya que hacerlo. Muchas personas que por sistema tienden a enfadarse o hacer de todo una burla contra los demás lo que más necesitan, aunque no lo parezca e incluso lo nieguen, es comprensión, amor y que alguien les tienda una mano, ah y dosis extraordinarias de paciencia, eso sí, y en mayúsculas. PACIENCIA, para ambos.

Cuando decimos que no, es poner una barrera, pero no para nosotros mismos, sino para los demás. Te estoy informando que hasta ese punto llegaste y que no puedes volver a sobrepasarlo. Pero siempre que pueda y lo necesites estoy dispuesto a ayudarte. El decir que no, es realmente la postura más sana en una relación entre dos personas cuando hay algo que no funciona, cuando alguien se pasa.

La controversia respecto a esta frase es que se puede pensar al revés: o sea que sirve para mandar al carajo a todo aquel que te putea de mala manera y del cual estás hasta los mismísimos. Pues claro que no tenemos por qué aguantar tonterías, pero para eso están los NO, pero que haya una base de respeto mutuo, y que dejes abierta una puerta… Dejar abierta una puerta… saben, nunca se sabe, la vida da tantas y tantas vueltas… 

La parte final de la frase “si tú sabes lo que vales, busca lo que mereces” esto de buscar lo que uno se merece es de Perogrullo. ¿Hasta dónde yo sé todos nos merecemos lo mejor, o es que tu vecino o el que te encuentras por la calle no tiene derecho a ser feliz y disfrutar de la vida? Lo mismo que todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Con lo que cada uno nos merecemos lo mejor. La pregunta real de todo esto es ¿sabes lo que vales?, o sea ¿sabes la fuerza interior que tienes que mueve montañas, o no? Si tu sabes lo que vales, busca lo que mereces: quiero cambiarla, “busca siempre lo mejor, que se encuentra simplemente dentro de ti, no es cuestión de merecer o no, es que es lo natural. Mira dentro de ti y verás tu fuerza.” En mi humilde opinión es una frase mucho más constructiva, pero como dijimos ayer para gustos hay colores, y para colores las flores.

Y la frase al completo: Nunca pierdas tu valor con una persona que no sabe lo que tiene, si tú sabes lo que vales, busca lo que mereces. Se las cambio también por completo y resumidita: Siente el valor y la fuerza de cada ser humano. Si encuentras a alguien que no lo tenga tiéndele una mano y ayúdale a brillar un poco más.

Pero bueno, yo no soy famoso, y espero no serlo. Lo único que pretendo es remover conciencias, asentar ideas, canalizar energías. El resumen es que la mayoría de la gente que la leyó, y también de gente con quien la he comentado, tienden a verla por el lado negativo a los demás, positivo para uno.

Mi pagina web se ha convertido últimamente en algo muy muy dinámico, y abierto al público.Lo cierto es que hay comentarios de gente que ni siquiera conozco. Muchas gracias a todos los que leen estos escritos. Son sólo reflexiones abiertas, sentires descalzos y desnudos.

Les envio a todos la luz que pueda faltarlese cuando se sientan caer, y una sonrisa de este corazón.


 

Sinceridad...verdad...

junio 18, 2016



Hoy quiero escribirle a la "Sinceridad". Vale más saber una verdad sincera, aún cuando sea difícil, vergonzosa o trágica, que ocultarla, porque aquello que se calla, es subordinado o adivinado por los otros y ese secreto, se convierte en un traumatismo más grave a largo plazo.

Querida "Sinceridad":

He sido siempre una abanderado de la sinceridad. Te prefiero aún siendo cruel, que a la hipocresía, por más que la justifiquen, aunque habrá quien replique, que también la verdad tiene muchas caras y se expresa según el cristal con que se mire.

De pronto, me detengo y pienso en la hipocresía que envuelven vivir tras las máscaras que obliga la sociedad,la familia, los amores ocultos, la distancia en la memoria. Me siento tonto útil de ti,de la sinceridad, de la verdad que quisiera gritar, de este torbellino de velos grises ante los espejos que voy encontrando. Ser fiel a sí mismo es el mayor de los retos, y lo trato de serlo, callado, sonriente, triste, enojado, superado por cada situación que vivo mordiéndome los labios por que aquello que se calla, es subordinado o adivinado por los otros y ese secreto, se convierte en un traumatismo más grave a largo plazo. 

Quizás por eso, dentro de mi mundo callado y tras las puertas de mi casa, pero bullicioso y sincero al retribuir el sentimiento que no se oculta cuando alguien toca mi corazón, no concibo, más mentiras y silencios y engaños y ocultamientos, porque exploto ya, a mis años otoñales, con la ira de llegar a los límites, a la frontera del abismo de no reconocerme ante palabras que saltan sin ser mis palabras habituales, que deploro por herirme más, quizás, que a quien van dirigidas.

Te escribo a Ti Sinceridad, porque ante cada papel donde se refleje mi tinta derramada, un mucho de ti en mi va de la mano, eludiendo las zarzas que dejan los engaños hechos de silencios. Sigo mi camino, bajo mis pies el crujir de las hojas secas, con ellas, los recuerdos se alejan día tras día sin piedad de mi memoria.

De ti siempre seré, "Sinceridad" y Verdad, porque a pesar de todo, te prefiero sin menoscabo alguno.

Sin más, recogiendo antifaces, se despide de ti, Yo.


 

no esperar nada para que todo apareciera...

junio 17, 2016



Con el tiempo he aprendido a dejar de depender de todo lo que pueda, incluso de mí mismo. Eso no quita que haya momentos en que me asome a ver cómo va todo. Lo que me aporta es la vida vivida y sentida y cuando escribo lo vivo, lo siento, si no, sería imposible hacerlo.  Al principio caminaba de puntillas por la vida, según iba creciendo y madurando. El mundo, el universo me parecía enorme, inexplorable, desconocido y absolutamente maravillo. Ahora me sigue pareciendo lo mismo, pero camino firme, seguro, y después de pasar por momentos difíciles de salud, pienso profundamente que hay que caminar “con una sonrisa a la vida” mucho más grande que la de antes.

Ahora pienso en frases que he ido recibiendo: Una lectora me escribió diciendo "tienes un don al escribir, con la palabra, en la manera de hablar y relacionarte con los demás, úsalo, escribe" pues desde hace tiempo he empezado a hacerlo. Ojalá este don, sirva aunque sea para cambiar la vida de una sola persona, aunque no me conformo con eso, somos muchísimas gotas de agua en este planeta. Si al menos puedo llegar a un pequeño charquito de agua, entre todos obraremos y gestaremos un cambio magnífico.

Intento empaparme de lo que voy viendo al moverme por la vida, y darle una pequeña solución u otra manera de interactuar. Lo he dicho varias veces, y sin embargo por más pesado que pueda ser, vuelvo a hacerlo:" esta página WEB, es publica, pueden compartirse. Son un espacio abierto donde encontrarnos y continuar juntos, caminando y creciendo. Es un viaje que fluye en ambos sentidos, puesto que me enriquece ese intercambio.

El que siente y piense que el cambio es posible, que podemos ofrecer un mundo mejor a nuestros hijos, nietos y a nosotros mismos, que de un paso al frente, que se responsabilice de su propio caminar de una manera más integra (esto no quiere decir que no lo fuera antes, sino que siempre es posible integrar más y más), y si además creen que estas humildes y sentidos escritos puedan servir a otros, difúndanlas, y también anímense a responder, a preguntar, a intercambiar si les nace. Yo no soy, ni mucho menos, más inteligente o conocedor que nadie. A veces necesitamos apoyo, y palabras, ánimo y no nos atrevemos a pedirlo. Como he dicho "paremos, sintamos y comprendamos: regalémonos cariño".

Discurro por este sendero de la vida, por el caminar de las emociones, sentimientos y pensares intentando que cada paso sea único, intenso y plenamente vivido y sentido, arrancando y dándolo todo de mí mismo. Gracias a todos los que conforman este maravilloso camino de vida, a los que pasaron por el de puntillas, a los que quedan por llegar… Y después de este arranque de plena felicidad, quiero hablarles de otra cosa. ¿sabes una cosa? No todos los pasos son igual de firmes, eso ya lo sabes bien. A veces ocurren situaciones que nos hacen dudar de todo, sobre todo si nos invitan a lo nuevo, lo desconocido. Somos animales de costumbre y lo nuevo nos desafía, asusta, quizás sea por eso que nos resistimos tanto al cambio y preferimos incluso seguir mal que probar algo nuevo. Ese dicho de "prefiero mal conocido que bueno por conocer" , lo repetimos hasta la saciedad, y nos iría mucho mejor si hiciéramos lo contrario.

El camino puede hacerse más largo si ansiamos ese amor que nos llene y haga sentir plenos. Es uno de nuestros anhelos más primitivos: el sentirnos amados y amar. Recuerdo estuve un tiempo vagando hasta que encontré mi propia estabilidad, hasta que me sentía tan tan a gusto en mis rutinas, mis cosas, mis aceres. En algún momento de aquello, la estabilidad vino a quedarse y no buscaba el amor, pero la vida me lo presentó… A veces se nos junta todo a la vez, el amor que no llega, el querer salir de casa e independizarnos… aunque cueste, hay que ir despacito y con buena letra.

No conozco la fórmula exacta y precisa, pero sí me he dado cuenta que sirve y funciona, por eso la comparto. Me gusta ofrecerle al mundo lo que he visto que es bueno y puede ayudarnos a todos. Cada uno lo hará a su manera, como mejor sepa y pueda. Sigue caminado paso a paso, abierta, en consonancia, risueña como siempre has sido. Lo único que importa es seguir hacia delante, no anclarse al pasado ni a lo que nos gustaría, sino disfrutar cada instante presente. 

No te ancles a quien sepas no contiene eso que te llena, eso que se nota, que no puede tocarse pero se intuye. Eres una gran mujer, un ser humano inmenso que lleva haciendo el bien desde que piso este planeta. Sabes que la vida devuelve lo que ofreces y con creces. Hace tiempo te dije que tenía que cerrarse una puerta para que pudiera abrirse otra. La primera las cerraste hace un tiempo, y ahora la que se abra estará al llegar, pero quizás se resiste por tu impaciencia, porque quiere cogerte totalmente desprevenida. Y resulta difícil llegar a ese punto, ¿verdad?.  Escucha: el campo está lleno de flores y abejas, pero la abeja no liba cualquier flor, sino las que sabe que contienen el mejor polen.

¿Recuerdas aquel cuento del sapo, la bruja, la libélula y la luciérnaga que escribí hace unos años? Ahora voy a escribir uno distinto. Este cuento evidentemente tiene que ver con aquel y es una ligera continuación del mismo: "La luciérnaga emprendió el vuelo, segura que su camino estaría lleno de nuevas aventuras, lejos del pantano dónde el sapo y la bruja la mantuvieron encarcelada, y en el que se encontró con la libélula, compartiendo tantos momentos, aprendieron tanto conjuntamente, que sabía que su camino estaría ligado al de la libélula
no en vano la vida las había juntado.

El tiempo había transcurrido aportando horizontes distintos, aventuras y sentirse intensos. Su luz, que en ciertas ocasiones estuvo tan menguada , volvía a brillar con inusitada fuerza, con renovada energía. Sus alas la llevarían hasta dónde ella quisiera, pero no era del todo consciente de aquello, ¿o sí? Aquella luz, que era capaz de soltar con solo batir sus alitas, iluminaba todo cuanto se encontrara a su paso, intensa e inmensamente, hasta un punto… Había elegido un nuevo hogar, un lago cristalino dónde se reflejaban las nubes y todo lo que pasara por encima. Era un paraje lleno de vida y muchas especies moraban en él. A veces lo sobrevolaba al alba o al anochecer, cuando el reflejo era escaso. Se veía hermosa, elegante, grácil, y sin embargo una parte de sí misma renegaba de algo, escondía algo, por eso prefería transitar otros entornos y mejor en solitario.

Su hermosa luz atraía a muchos seres del lugar; Tan acompañada y tan sola, así es como se sentía interiormente, muy muy en el fondo, tanto que quizás no se atrevía a aceptarlo, quizás ni se había dado cuenta. Era algo que la libélula sabía y que llegado el momento le diría. Quería atreverse a explorar el entorno en toda su extensión, sin miedo de reflejarse en el agua, ni de compartir el camino. Sólo debía atreverse, abrir sus magníficas alitas y dejarse llevar por el viento, planeando sin esfuerzo, disfrutando del viaje, sin preocuparse….

En algún momento libélula y luciérnaga volvieron a encontrarse, tiempo hacía que no ocurría. Fue muy hermoso y enriquecedor para ambas, nada esperaban una de la otra, y sin embargo todo lo daban, sin el menor esfuerzo. Era un encuentro renovador para ambos insectos. Compartieron cosas del vivir dándose nuevos impulsos, alientos y esperanzas, sabiendo que esa unión era indeleble. Antes de partir, la libélula dio un consejo a la luciérnaga: "Sólo bate tus alitas y sigue volando" . Fue suficiente para ella, había entendido. Cada vez que batía sus alitas, una luz inmensa salía de su ser, pero no se había percatado que también podía encender su propio camino, alumbrando cada esquina, cada recoveco.

Uno, dos, tres,  emprendió el vuelo. En lontananza un pequeño insecto alumbraba como un faro en la oscuridad de la noche… sin pretender nada, sin esperar nada… aquel era el mejor secreto de todos: no esperar nada para que todo apareciera. Siempre había estado ahí pero no se había dado cuenta de manera completa.." 



 

toma mi mano...

junio 17, 2016



Si aceptas por cortesía, ven y toma mi mano, si rechazas esta propuesta, ve a buscar otra solución no obligo a que aceptes, quizá te sea en vano pero prueba si soy útil, dentro de tu corazón. No sé donde nació tu mal, nunca me contaste pero algo dijeron las lenguas vivaces que nos rodea, ya sé que en tu vida no hay matices ni contrastes, solo un miedo que aterra, un ente que lo crea.

No soy salvador, ni conquistador de tierras ajenas sólo existo en la vida, parecida a tu realidad, no tengo subterfugio alguno para borrar tus penas pero si algunas palabras para alumbrar la oscuridad. No soy poeta, ni trato de serlo, pero lo intento con versos… Llegar a tu alma, a tu corazón, a tu mente y sentir quitar de carril al tren cargado, liberar a tus sentidos presos y especular de otra manera nuestra forma de vivir.

Y para ser un sanador debo tener fe y esperanza para ser un psicólogo, de un estudio necesito pero estoy practicando para ganarme tu confianza y estudio la manera de que me quieras un poquito. Y para ser un santo necesito estar libre de pecado para ser un ángel, es imposible y para ser tu hombre, puede que me sienta preparado de alegrar los días grises y las noches que entristecen. Está todo dicho, no quiero cansarte al insistirte el día se acorta y este silencio me hace callar… espero una sincera respuesta y terminaré de decirte déjame a tu lado, y comencemos juntos a caminar...

 

Si encuentran estos versos...

junio 17, 2016
 


El corazón se hace estrecho y la congoja me lastima y hasta el alma está cansada de llorar en la nada que comienzo a gritar.Siento un peso en el centro de mi pecho. Los sentimientos matan. Siento un peso escondido en mi pecho como los secretos que pesan hasta en la sepultura… y este silencio que en mi noche perdura con lágrimas de sangre con voces en todas partes con gritos apagados en papeles de locura.

Es que siento un peso y apretándome el pecho se anuda la garganta atada en la penumbra de la muerte prematura que la espero en mi cama, junto a mi última poesía, última en mi vida… Última testigo de este sufrir. Y terminando de escribir antes de acabar la tinta como terminó el amor que nos separó un día…

Dejaré esta agonía de la nada misma en las sábanas frías donde el amor se manifestaba… Donde me creí feliz.

Si encuentran estos versos sabrán de este sentir… porque los hice por sus ojos con mis lágrimas secas por sus besos del pasado con mi corazón pesado por un ayer abandonado con el alma en pena... En esta poesía que he manchado con la sangre de mis venas…


 

traición muy destructiva a corto y largo plazo....

junio 16, 2016



Todos, a lo largo de nuestra vida, hemos albergado falsas ilusiones sobre personas y determinados aspectos que soñábamos alcanzar.Ahora bien, a la hora de hablar de ilusiones, debemos profundizar en ellas, sabiendo distinguir dos importantes enfoques: Las ilusiones que nosotros mismos nos creamos. A priori, hacernos ilusiones no es algo negativo. Implica motivarnos hacia un objetivo concreto, cultivar emociones positivas que pueden desplegar nuevas acciones y expectativas que se ajustan a la realidad.

Ahora bien, cuando esas expectativas no son muy reales, las ilusiones que nosotros mismos creamos pueden suponer el experimentar una dura caída. Hay quien se ilusiona con personas que están lejos de su alcance, o concentran todos sus sueños en personas que ya les han dado una rotunda negativa. Las falsas ilusiones, las que no son creíbles ni lógicas, ocasionan dolor emocional y nos impiden poder avanzar, poder mejorar y abrir otras puertas para encontrar oportunidades mejores.

Si amas, no traiciones. Si no sientes nada, no ilusiones. Aunque las más comunes y dolorosas son las traiciones de pareja, lo cierto es que también puede haber traiciones en otras esferas de nuestra vida y descolocar nuestro mundo. Las relaciones afectivas tienen como eje vertebrador el respeto. En el amor sincero no caben las traiciones de ningún tipo, ni los dobles sentidos ni las ilusiones que se construyen para salvar un momento dado pero que, en realidad, son falsas.

Es muy posible que a lo largo de tu vida te hayas encontrado con esas personas interesadas solo en un beneficio puntual y no duradero. Ese egoísmo les lleva a ejecutar sutiles manipulaciones y a cultivar en nosotros emociones que, más tarde, se vienen a tierra con profundo dolor. Por ello, hemos de ser muy conscientes siempre de estas palabras: si amas no traiciones, y si no sientes nada, mejor no ilusiones. 
Las traiciones que nos llegan de los seres que más amamos, no solo suponen un grave impacto personal y emocional, además, dejan huella y pueden cambiar parte de nuestro carácter, ya que desvanecen la imagen positiva y significativa que alguien querido tenía para nosotros.

Suponen tener que romper un vínculo de la noche a la mañana y, casi siempre, de forma traumática. La razón de ello es que muchas veces ni siquiera llegamos a intuir que nos están engañando en algún aspecto. Una decepción puede hacer que caiga nuestra autoestima y que nos veamos incluso responsables de esa traición. Es algo que nunca debemos hacer: no personalices nunca las traiciones, tú no eres responsable de que alguien haya elegido la mentira por encima del respeto.

Tras una traición se esconde un tipo muy determinado de personalidad: Quien traiciona es incapaz de empatizar con las personas de su alrededor. Prioriza sus propias necesidades, sus propios deseos, sin tener en cuenta las consecuencias que determinadas acciones puedan acarrear y para llevar a cabo una traición se necesitan hábiles estrategias: saber cautivar, ofrecer confianza y una adecuada credibilidad para no alzar posibles sospechas. A su vez, la traición se puede llevar a cabo por simple temor a revelar una verdad.

Pongo un ejemplo: has dejado de amar a tu pareja, pero no te atreves a decírselo y dejas pasar el tiempo. Este acto también es una traición, puesto que alimentamos emociones e ilusiones que son falsas. Detrás de estos perfiles puede esconderse desde una inmadurez emocional, hasta el más afilado egoísmo o la irresponsabilidad de quien solo es capaz de crear vínculos frágiles cargados de sufrimiento.

Las ilusiones que otros nos hacen creer,es, sin duda, una de las experiencias más dolorosas que podemos experimentar. Hay quien crea en nosotros emociones, sueños y esperanzas que no son reales y, lo que es peor, son conocedores en todo momento de lo que están haciendo. Las falsas ilusiones que otros nos hacen creer son también un tipo de traición muy destructiva a corto y largo plazo. Es una de las causas de ruptura más comunes en las relaciones afectivas. “Tú me has hecho creer que me querías de verdad”, “Me has hecho vivir en un mar de falsedades”, “Has hecho que dejara cosas que eran importantes cuando, en realidad, todo era fingido”.

Si te preguntas de qué manera podemos saber si alguien está hilando a nuestro alrededor falsas ilusiones te diré que es algo muy complejo de entrever o descubrir. No obstante, vale la pena tener en cuenta estos consejos: Presta atención a los detalles y a los resultados a corto plazo. Si te aseguran aspectos como “hoy saldré antes del trabajo para estar contigo” atiende si se cumple cada afirmación prometida. Las “inversiones personales” y emocionales deben estar equilibradas. Desde el momento en que empiezas a renunciar a demasiadas cosas solo por hacer feliz a la otra persona, la relación irá a la deriva. Quien te ama sabe hacer equipo y las ilusiones que crean en nosotros son reales: se notan, se tocan, se perciben y se cumplen a corto y largo plazo. No lo olvides nunca.




 

Vivir una Vida Humana.

junio 16, 2016



Hoy quiero escribir sobre el titulo de mi pagina web : "Vivir una Vida Humana "por que de este titulo...? simple : vivir es mucho más que existir, aunque en ocasiones, hay quien lo olvida. Entre el nacimiento y el día en que nos vamos de este mundo hay toda una etapa maravillosa llamada “vida” que hay que experimentar al máximo, hasta quedarnos sin aliento. Se que, a veces, no es fácil sacar todo el partido a nuestros días. Las obligaciones, el trabajo y en ocasiones, relaciones personales algo complejas con otras personas, limitan un poco esa alegría de vivir que todos deberíamos disfrutar. Ahora bien, si tomamos plena conciencia de que el simple hecho de existir, de estar aquí y ahora en este mundo ya es una gran maravilla, empezaremos a priorizar todo aquello que de verdad es importante.

Quiero compartir contigo unas claves que me han enseñado a que vivir es mucho más que existir :

1.- No vivas la vida de otras personas. Todos nosotros formamos parte de, al menos, tres círculos sociales: Una familia de origen con unos padres, hermanos, y otros familiares “de sangre”.Una familia construida, ahí donde están nuestras parejas, hijos y esos amigos a los que también valoramos como “familiares”. Un contexto laboral donde está nuestros compañeros de trabajo, jefes, clientes… Estos círculos sociales tan cotidianos determinan también lo que somos, cómo nos vemos y cómo nos ven los demás. Si estos contextos son armónicos y enriquecedores, encontraremos también un buen sentido a nuestra existencia. Ahora bien, si dentro de estos círculos sociales hay conflictos, presiones, miedos y tensiones, entonces estaremos siendo prisioneros de mundos ajenos. Somos “esclavos” de emociones negativas que nos impiden existir tal y como deseamos. Si es tu caso, sería necesario establecer prioridades, romper vínculos o poner límites. Porque tu paz interior y tu bienestar no son negociables.

2.- Debes aprende a disfrutar del “aquí y ahora”, de lo que acontece a tu alrededor. Para encontrar el sencillo placer de existir, de apreciar tu pertenencia a este mundo y a lo que te rodea, es necesario que sigas estos pasos: Detén el ruido de tus pensamientos: Lo creas o no, las personas estamos siempre ocupados con esos pensamientos que, lejos de ser productivos son “ruido”, son miedos, preocupaciones, ideas limitadoras… Busca instantes para ti, en soledad. Mereces tus propios momentos para estar contigo mismo. Aprecia todo aquello que te rodea, porque la belleza de la vida se inscribe a veces en las cosas más elementales.

3.- Muy importante : Agradece todo lo que tienes y lo que eres. Es posible que más de uno haya pensado eso de: “¿Cómo voy a agradecer lo que tengo si en estos momentos no soy feliz?”. Las personas debemos entender que, a pesar de no tener lo que de verdad queremos, siempre tenemos la capacidad de cambiar las cosas. La fuerza está en tu voluntad, en tu optimismo, en tu capacidad por ilusionarte de nuevo.
Agradece el simple de hecho de existir, de sentir el calor de la luz del sol, de ver las sonrisas de las personas que te aman de verdad. Agradece ser una persona valiente que sabe todo lo que ha superado, y que sabe que le quedan muchas cosas por experimentar.Vive el momento y agradece lo que percibes ahora. Si lo que tienes en este momentos son lágrimas y pesares en tu corazón, entiende que en esta vida nada permanece. Mañana te dolerá un poco menos, y la vida te traerá cosas mejores, siempre y cuando tú actitud sea receptiva.

4.- No imagines, no esperes, no te lamentes: ¡Sal de tu zona de confort, vive la vida!. Soñar no es malo, al contrario. Nos aporta ilusiones, nos viste de esperanzas que deseamos ver cumplidas. Ahora bien, si pasamos la gran parte del día soñando y esperando, la vida se escapa. Es necesario que salgamos de nuestra zona de confort y que nos arriesguemos, porque la vida es algo más que existir. La vida, en realidad, son todos estos aspectos: Como vivir es equivocarse y volver a intentarlo, es plantarnos retos que, en ocasiones, alcanzamos.
es permitirnos segundas y terceras oportunidades, es saber decir no, y atrevernos a decir “sí” sin saber qué podrá ocurrir, es quedar con aliento y tener ganas de más, es disfrutar de la calma y vestirnos con el bullicio de la alegría, de los sueños que se tocan con la yema de los dedos.

Desde mi corazón te comparto estos sencillos consejos para que los apliques en tu día a día y no olvides que, en ocasiones, conseguir la felicidad y esa paz interior es mucho más fácil de lo que pensamos. Requiere algo de asertividad, una buena dosis de ilusión cotidiana y el pilar de la autoestima. ¡No lo olvides!


 

Actitud interior simpleza y naturalidad.

junio 15, 2016



Llevo unos días pensando en algo, porque es una tónica en facebook, y consiste en compartir fotos de mensajes que contienen más o menos esto "que no hablen mal de mí, que primero se pongan en mi piel y recorran mi camino, para saber qué soy así" y me llama la atención, porque ¿será que acaso los que los ponen no lo hacen igualmente aunque sólo sea con una persona?  Entiendo que mucha gente usa el facebook para lanzar mensajes a quienes les molesten, pero entonces quítenlos de su lista de amistades, o más coherente, "una seria y madura conversación para dejar las cosas claras y sentadas". Puede que nos cueste más o menos, pero la vida acaba propiciando la circunstancia en cuestión, lo digo por experiencia.

Acerca de mi mundo oculto, que ya no lo es tanto, (a base de mirarse y sanarse deja de ser tan oculto y se va llenando, de a poquito, de más serenidad, de más aquí y ahora), siempre he querido y creo haberlo conseguido , ser transparente, no dejar nada por mostrar y sentir el mundo intensamente, cada acto, cada situación, a cada ser humano. Todos habitamos el mismo planeta, pero ¿por qué a unos se les hace tan pesado y a otros tan ligero? Todos llevamos cargas a la espalda y tenemos situaciones que resolver y a través de las cuales transitar, pero todo depende de la actitud interior: simpleza y naturalidad. No es simpleza de tonteó, de bobería, sino de vivir y sentir cada instante, simplemente y llanamente eso, sin complicaciones, en esa banda tan natural, sin pretender nada de lo que no es, y NATURALIDAD, envolverse y dejarse llevar por cada precioso momento que ofrece la vida misma y la naturaleza.

Los colores del atardecer y del amanecer todos los percibimos igual a través de los ojos, para unos pueda ser música, para otros nada, y para otros tedioso. Decido conectar, siempre y sólo, interior con exterior y viceversa, una relación en ambos sentidos, y el nutrimento es incesante, como el agua que discurre por un río, caudal lleno e ininterrumpido.

Desde hace unos días quiero hablar de un tema, y ahora, a colación de los mundos ocultos, aprovecho la ocasión, porque bastante tiene que ver con ello: seres humanos a los que la vida no se los ha puesto fácil en absoluto, y que en ocasiones la balanza ha estado demasiado inclinada al desánimo, e incluso en contra de la vida, pero que han sabido sacar esa fuerza interior maravillosa para seguir adelante. A todos ellos, ánimo, aunque cada paso que tengan que dar se haga muy muy difícil, sientan y piensan que no están solos, que para empezar se tienen a ustedes mismos, y luego , aunque sea, habrá un ser humano, o tal vez un animal, perro, gato… que estén conectados con ustedes y les sirvan de esperanza.

Antes que mencionaba los amaneceres y atardeceres, úsenlos para darse mayor fuerza vital, porque contienen una energía especial, porque la respiración pausada y acompasada que nos permitimos en ellos, abren la puerta directa al interior sincronizado de nosotros mismos, y la sincronización interior es la llave de la fuerza interior. No se agobien con dar muchos pasos, y concéntrense sólo en cada paso específico, sin prisa, primero un pie y luego el otro.. primero nos despertamos, notamos el calor que desprende el cuerpo en la cama, calentito, y lentamente nos incorporamos. 

Sintamos que tenemos suerte de haber despertado un día más, y fluyamos, o sea, sin pretender nada, sino sólo viviendo acompasados, hasta que se cierre el día. No se agobien con las situaciones antes de que lleguen, porque aunque pueda pasarnos a todos, a los que la vida les pende de no sé sabe qué y caminan aplastados por su dolor, hace falta infundirles mucho más coraje y ánimo.Y en ciertas ocasiones se junta todo a la vez, e incluso respirar puede hacerse arduo, o al menos parecérnoslo. Dense calma, paciencia, cariño y toda la comprensión que puedan darse a ustedes mismos, pero si esto no es posible, acudan a ese sitio, a ese momento que puede dárselo. 

Creo que todos los seres humanos tenemos aunque sea un solo momento o situación que nos empuja a seguir adelante, quién sabe, atardecer, amanecer, una flor abierta, los pájaros en movimiento, el viento, la respiración… cualquier cosa que sirva para conectarte de manera natural y les ayude a continuar con ese trance interior que se ha convertido en el abismo de sus vidas, en el paso infranqueable… pero recuerden esto bien claro siempre, no hay nada, NUNCA, lo suficientemente infranqueable, ni lo suficientemente profundo, sólo basta hacerlo, sólo depende de nosotros mismos. Dense cuenta que no se logra en un abrir y cerrar de ojos, que harán falta unos cuantos resplandores del sol y de la luna, pero podrán hacerlo. Intenten abrir espacio dentro de ustedes, aunque sea un minúsculo filo, para agarrarse a él y timonear el bote hacia tierra firme.

Y para los que ya pasaron por esto, pero que aún quedan heridas abiertas como banderas ondeando al viento, les digo lo mismo, y más aún, ÁNIMO, porque ya pasaron, ya recorrieron la parte más oscura y desconocida. Asiéntense en esa nueva realidad que les otorga un nuevo rayo de luz y esperanza.  Habrá momentos de desánimo, pero ya no les vencerán la partida. Un consejo: busquen y lleven a cabo una actividad que les llene, que les colme, que los transporte hacia la calma sosegada que ya poseen pero que se les atasca, que se esconde una y otra vez, porque realmente quiere que lleguen a ella, pero tienen que sentirla en lo más hondo para reclamarla con certeza.

Vivir es una maravillosa aventura que no precisa de nada especial para ser sentida y experimentada. En todas las ciudades hay parques que tiene flores, palomas, pájaros, se ven las nubes, y habrá niños: todo esto es reclamo o enganche mas que suficiente para seguir adelante, para apreciar el potencial de estar plantado en este planeta. ¿y qué pasa si necesitan hablar, contar con alguien y no tienen con quién? Se me ocurren ciertas ideas.  No soy cristiano practicante, por lo que no voy a misa ni creo, pero se me ocurre que a último remedio un pastor, o un cura es alguien que puede escucharnos sin hacer juicios, o hablen consigo mismos, y dense ánimos, y si pueden escriban, y redáctense una carta con todo lo que les está pasando y no pueden afrontar, e incluso respóndanse a ver qué le dirían a alguien en esas circunstancias.

Durante gran parte de mi infancia y adolescencia me sentí tremendamente solo porque no tenía en mi familia nadie con quien pudiera compartir, quien pudiera entender estos sentires ni inquietudes, esta manera de moverme por la vida, al compás de todo, y mi respuesta fue la de volcarme al mundo exterior y convertirme en mi propia luz para salvarme de aquel naufragio. Con lo que de algún manera, sé que se siente, que puede experimentarse, ¿sería quizás por eso que de manera inconsciente empecé este apasionante sendero de la escritura? A saber, otras de esas incógnitas, otra de esas pasiones.

Y también sé, porque las puse en marcha diferentes maneras y estadios de llenar por completo el interior, sin que faltara de nada a nivel emocional. Pero me hizo falta comprenderme integralmente para sanar todo aquel proceso y no tener pena por mí mismo, para verter luz sobre aquella soledad y que dejara de ser algo agazapado por dentro… y ha sido de adulto que lo he conseguido por completo, y en ese trance la meditación me ayudó a comprenderlo, a conseguirlo, a verlo, a sacarlo de dónde lo tenía absolutamente escondido y encerrado para no verlo, para no llorar más. Al sacarlo, al volver a encontrarlo a la luz de la conciencia, me sacudió nuevamente y quiso instaurarse la confusión, el miedo… pero a base de tesón, energía y muchísimo cariño lo he sanado.

Ahora cuando recuerdo mis años de infancia y adolescencia, ya no hay una marca, un estigma por haberme sentido un extraterrestre en medio del desierto o de un iceberg, ya no añado calificaciones. Intento buscar la manera de explicárselos, y ahora me doy cuenta de algo nuevo: no hay palabras que ponerle, porque he dejado de fijarlo en mi mente o mi corazón, lo dejé partir al viento, libre como un pájaro, le di las gracias por todo lo que me dio, porque a saber si tendría esta determinación, energía, alegría natural y entusiasmo sin aquello, a saber qué alientos se da uno para salir o transitar las adversidades… Sólo dejo todo esto escrito para quien pueda servirle.


 

Aceptar no es bajar la cabeza..

junio 15, 2016



Somos un cuerpo que invariablemente está sujeto al dolor como también, al placer; sin embargo, lo que impide comprender esto, es el sufrimiento que solo sucede a nivel mental,cuando afirmo que el sufrimiento o la insatisfacción son parte constitutiva de nuestra vida y que, en tanto no seamos capaces de aceptarlo, solo continuaremos sufriendo esto lo llamo El ciclo de la rueda de la verdad.

Todo ser vivo sufre por lo que no tiene o lo que sí tiene y teme perder. Sufre ante el dolor o la falta de placer, como también al enfermar, envejecer y morir.Entonces, lo que nos impide aceptar es que, tan apegados estamos a esperar que todo se mantenga bajo nuestro control que, cuando así no sucede es eso mismo lo que nos hace sufrir y no tanto lo que en realidad ocurre. Aceptar no es bajar la cabeza y abandonarnos por que las cosas no resultan a nuestra medida, eso es resignación, lo que en el peor de los casos nos cristaliza y al mismo tiempo que la vida sigue su curso, nos deja apegados al pasado o añorando un mejor futuro embarrados en la desesperanza, perdiendo de vista, al mismo tiempo, las muchas oportunidades que se muestran para poder dejar de sufrir y avanzar.

Aceptar mirando la realidad directamente a los ojos, nos permite reorganizarnos, cambiar de planes  o esperar. Aceptar es reconocer que no todo depende de nosotros sino que estamos dentro del río de la vida donde la naturaleza en cualquiera de sus manifestaciones juega su papel en tiempo y forma. Aceptar no es conformismo o esperar a que nos llegue la muerte. Es, por el contrario, comprender que nuestras opiniones no son la realidad. Que la vida nunca será ideal sino, como es, incierta, solo probable y siempre invitándonos a dejarnos llevar o a resistir y empujar. Cada uno elige siempre, lo sepamos o no.

La vida es dinámica y cambiante, relativa a multiplicidad de factores y circunstancias. Cuando la mente invade arrastrada por el miedo a lo que puede o no acontecer, el sufrimiento se apropia de nuestro presente y acabamos a la deriva, ansiando una plataforma firme y segura que nuca hayamos más que por el tiempo que dura un suspiro. Cuando planificamos pero al mismo tiempo dejamos al universo hacer su parte, se disuelve el sufrimiento aprendiendo a atravesar el desprendimiento de aquello que hemos sujetado cuyo dolor siempre es proporcional al apego generado.Lo que aquí y ahora acaba para dejar de ser, es el sitio exacto donde lo nuevo o lo viejo reciclado, asoma.

Admitir la ilusión a la que estamos aferrados, verificar sus causas, acceder a un tratamiento o técnica, en mi caso la práctica de ejercicios mentales y físicos, que permita su final para luego elegir conscientemente y en armonía con la vida lo que resulte correcto en acción, palabra o pensamiento para nuestro bien y el de los demás, son los pasos a dar en lo que se conoce como las cuatro nobles verdades.

Un ejemplo final. En muchas ocasiones en mi día laboral, mientras escucho los problemas de los pasajeros, las que nunca están previamente planificadas pero que a medida que avanzamos van tomando forma definida, sucede que ante alguna circunstancia imprevista, hay que dar un cambio de rumbo resultando, por mucho, una solución enriquecedora para el pasajero y la empresa.



 

eso es resignación...

junio 13, 2016



Somos un cuerpo que invariablemente está sujeto al dolor como también, al placer; sin embargo, lo que impide comprender esto, es el sufrimiento que solo sucede a nivel mental,cuando afirmo que el sufrimiento o la insatisfacción son parte constitutiva de nuestra vida y que, en tanto no seamos capaces de aceptarlo, solo continuaremos sufriendo esto lo llamo El ciclo de la rueda de la verdad.

Todo ser vivo sufre por lo que no tiene o lo que sí tiene y teme perder. Sufre ante el dolor o la falta de placer, como también al enfermar, envejecer y morir.Entonces, lo que nos impide aceptar es que, tan apegados estamos a esperar que todo se mantenga bajo nuestro control que, cuando así no sucede es eso mismo lo que nos hace sufrir y no tanto lo que en realidad ocurre. Aceptar no es bajar la cabeza y abandonarnos por que las cosas no resultan a nuestra medida, eso es resignación, lo que en el peor de los casos nos cristaliza y al mismo tiempo que la vida sigue su curso, nos deja apegados al pasado o añorando un mejor futuro embarrados en la desesperanza, perdiendo de vista, al mismo tiempo, las muchas oportunidades que se muestran para poder dejar de sufrir y avanzar.

Aceptar mirando la realidad directamente a los ojos, nos permite reorganizarnos, cambiar de planes  o esperar. Aceptar es reconocer que no todo depende de nosotros sino que estamos dentro del río de la vida donde la naturaleza en cualquiera de sus manifestaciones juega su papel en tiempo y forma. Aceptar no es conformismo o esperar a que nos llegue la muerte. Es, por el contrario, comprender que nuestras opiniones no son la realidad. Que la vida nunca será ideal sino, como es, incierta, solo probable y siempre invitándonos a dejarnos llevar o a resistir y empujar. Cada uno elige siempre, lo sepamos o no.

La vida es dinámica y cambiante, relativa a multiplicidad de factores y circunstancias. Cuando la mente invade arrastrada por el miedo a lo que puede o no acontecer, el sufrimiento se apropia de nuestro presente y acabamos a la deriva, ansiando una plataforma firme y segura que nuca hayamos más que por el tiempo que dura un suspiro. Cuando planificamos pero al mismo tiempo dejamos al universo hacer su parte, se disuelve el sufrimiento aprendiendo a atravesar el desprendimiento de aquello que hemos sujetado cuyo dolor siempre es proporcional al apego generado.Lo que aquí y ahora acaba para dejar de ser, es el sitio exacto donde lo nuevo o lo viejo reciclado, asoma.

Admitir la ilusión a la que estamos aferrados, verificar sus causas, acceder a un tratamiento o técnica, en mi caso la práctica de ejercicios mentales y físicos, que permita su final para luego elegir conscientemente y en armonía con la vida lo que resulte correcto en acción, palabra o pensamiento para nuestro bien y el de los demás, son los pasos a dar en lo que se conoce como las cuatro nobles verdades.

Un ejemplo final. En muchas ocasiones en mi día laboral, mientras escucho los problemas de los pasajeros, las que nunca están previamente planificadas pero que a medida que avanzamos van tomando forma definida, sucede que ante alguna circunstancia imprevista, hay que dar un cambio de rumbo resultando, por mucho, una solución enriquecedora para el pasajero y la empresa.


 

Se trata sólo de una opinión, de mi opinión, de conjeturas.

junio 13, 2016



Dicen que las religiones son como el vino: hay gente a la que le sienta bien y gente a la que le sienta mal. Hay personas que, con dos copas, se vuelven locuaces, abiertas y desinhibidas. Otros, con la misma cantidad, se vuelven brutos y groseros. Con la religión hay gente que mejora, pero para otros [...]». Lo que importa son las acciones, más que las creencias. Infinitamente más.


Así que,si gracias a la religión algunas personas mejoran y realizan grandes acciones, bienvenidas sean. Aunque creo que, por lo general, no es así. Creo que, sencillamente, muchas personas son buenas, pero no gracias a su religión. Que si llevan a cabo buenas acciones es por su naturaleza generosa, y no gracias al buen efecto de los dogmas. Que esas mismas personas, si no tuviesen creencias místicas, estarían dando también parte de su tiempo y energías a los demás a través de organizaciones laicas en lugar de religiosas. Sin embargo, en lo que respecta a los efectos dañinos de las religiones, sí que podemos abandonar el terreno movedizo de las corazonadas y pasar al de los hechos.

Habitualmente, las religiones:

1) Promueven el sometimiento de las mujeres. Cualquiera que esté al tanto del mundo en el que vive sabe lo que opinan imanes, judíos ultraortodoxos y jerarcas de cualquiera de las ramas del cristianismo sobre la igualdad de derechos. En los países occidentales, las religiones siguen siendo un obstáculo en ese aspecto. Y en otros países la religión es, directamente, el yugo que humilla e intimida a las mujeres.

2) Incitan al odio. Odio a quien profesa otra religión. Odio también al diferente, al que se sale de lo corriente en cualquier aspecto, como la orientación sexual. Y al que quiere pensar por sí mismo, al que quiere creer en algo sólo después de haber reflexionado sobre ello. Las religiones están o han estado tras algunos de los hechos más indignos de la historia. Guerras santas. Mutilación de genitales. Quema de brujas y herejes. Apedreamiento de adúlteras. Ocultación de criminales en la creencia de que las leyes divinas están por encima de las humanas...

3) Inculcan supersticiones en los más jóvenes. Lo cual hace que, una vez adultos, les resulte difícil librarse de ellas. Las religiones tienen predilección por los cerebros en desarrollo. Con motivo. ¿Cómo, si no, una mente adulta racional iba a creer, por ejemplo, que una parte inmaterial se desprenderá del cuerpo tras la muerte para emprender vuelo y seguir vivo en otro organismo o en algún punto de la “diosfera”?. Una vez se ha conseguido que un niño crea en la existencia de un paraíso, ya sólo queda un paso hasta hacerle creer que, para conseguir ese gran premio final, hay que emprender tal o tal acción, como matar infieles. ¿Por qué otra razón son negativas las supersticiones? Porque dificultan el avance de las ciencias. Porque animan a las personas, desde la infancia, a conformarse con explicaciones infundadas que no explican nada en lugar de, en base a los indicios observados, formular hipótesis y buscar las pruebas que confirmen o refuten esas hipótesis.

4) Mezclan y confunden cosas que realmente sabemos con simples creencias. Cuando no sabíamos nada, las religiones, con sus dioses, servían de respuestas para todo. Amanece porque el dios sol ha despertado. El volcán ya no escupe lava porque los dioses ya no están enfadados. Llueve porque hemos sacrificado una mujer virgen. Los pájaros tienen alas porque Dios se las dio para que volaran. Se ha curado porque hemos rezado. Grita porque está poseído por el demonio. Las religiones son los primeros intentos humanos de astronomía. De vulcanología. De meteorología. De zoología. De medicina. De psiquiatría... Ahora bien, son falsos (algo disculpable, por el hecho de haber sido los primeros). Hoy en día, muchas creencias han desaparecido para dar paso a explicaciones reales. Los antipsicóticos son hijos de las ciencias. Y las previsiones de tiempo. Y los aviones. Y las vacunas. Y las ecografías, que revelan casi sin margen de error el sexo del futuro bebé (también puede uno pedir a su dios que se lo revele, pero entonces la probabilidad de acierto se quedará tan sólo en un cincuenta por ciento).

Las religiones siguen siendo un obstáculo para que encontremos respuestas a las muchas preguntas que quedan por contestar. Y me parece profundamente erróneo alentar cualquier cosa que torpedee el avance del saber. Mientras las religiones sigan mezclando dogmas con conocimientos (templos con escuelas), seguiremos viendo gente anquilosada en aquellos primeros intentos primitivos de explicar el mundo y que nos animan a orar, a peregrinar, a hacer sacrificios rituales, a realizar ofrendas, como si alguna de esas cosas solucionara problemas. 

5) Son una dificultad añadida para que las vidas de muchas personas mejoren. En las listas de países con menores tasas de mortalidad infantil, de criminalidad, de analfabetismo; con menores desigualdades entre zonas urbanas y rurales; con menores diferencias entre los más ricos y los más pobres; con menores índices de desnutrición; con más alta esperanza de vida; con más años de escolarización; con mayor respeto de las libertades individuales, incluida la religiosa; con mejor acceso a la sanidad... siempre aparecen los mismos: Australia, Nueva Zelanda, Canadá, Japón, Corea del Sur, Holanda, Francia, Alemania y los países escandinavos. Son también esos mismos países los que ocupan los primeros puestos en el ranking de países donde menos población cree en dioses. La sensatez nos dice que sería raro que un índice de correlación tan alto fuera fruto de la casualidad. Las religiones seguramente nos dirían que, para ayudar a los más desfavorecidos, hemos de seguir rezando.

Se trata sólo de una opinión, de mi opinión, de conjeturas.



 

Me dirijo a Usted Hombre Todopoderoso.

junio 13, 2016

Foto de Brigitta Schneiter en Unsplash

Tras leer la prensa, no hay día que no sienta una enorme impotencia al contemplar como tantos hombres siguen despreciando (incluso matando) a otros seres humanos para demostrar, básicamente, que su amigo imaginario es el mejor.

Es muy triste que en este mundo nuestras vidas estén condicionadas al haber tantos individuos que todavía no se han dado cuenta de que todo es un mito de la antigüedad. Incapaz de asumir, por un lado, la responsabilidad de sus propios actos, carencias y contradicciones, y por otro, la evidencia de que la humanidad y su vida se rige por leyes naturales y por las consecuencias de sus desmanes e ignorancia, el ser homo sapiens inventa un ser supremo llamado Dios o dioses para esconderse y justificarse. 

Me dirijo a Usted Hombre Todopoderoso, para hacerle llegar un ruego que espero pueda atender. Seguramente habrá oído hablar de mí. Soy dios, ese ser que los suyos crearon hace muchos, muchísimos años, cuando su especie apenas se distinguía del resto de los animales; cuando el desconocimiento, el temor, el deseo de protección y la ignorancia les hacía tan vulnerables como cualquier otro animal. Me crearon ustedes a su imagen y semejanza, adornado con todos sus defectos y virtudes. 

En aquellos tiempos primitivos era hasta divertido ser un dios... Mejor dicho, ser dioses, porque sus carencias eran demasiadas como para crear un único dios. Me crearon, pero me crearon esclavo de sus creencias y necesidades. Me imaginaron bajo distintas formas y atributos. Cada nuevo creyente me ataba –y me sigue atando– con sus cadenas, exigiendo de mí que le ayudara a paliar su dolor y su desconocimiento. 

Me crearon –nos crearon– cuando todavía no comprendían ustedes el mundo que les rodeaba y las leyes que lo regían. Cuando no sabían que podían existir leyes que gobernaran el mundo y el universo. Por eso me crearon –nos crearon– tan disparatados. Nos imaginaron con arreglo a sus propias fantasías y temores. Tan disparatados como sólo la mente de un niño puede crear a un ser inventado para que le ayude.

Mi historia, señor Hombre, es muy triste. Es la historia de un ser engendrado para paliar miedos, ambiciones, ignorancia y enfermedades. Desde el primer momento se me utilizó como justificación de todos los desmanes y egoísmos propios de su especie. Se me usó para respaldar sus enfrentamientos. Para justificar el poder que algunos hombres se atribuían. Para que unos seres humanos dominaran a otros imponiendo sus normas y sus creencias diciendo que procedían de mí. Para que unos hombres se proclamaran portavoces de mi voluntad descalificando, en mi nombre, a todos aquellos que no creían en sus palabras. 

Desde el primer momento ustedes crearon guerras entre nosotros, los dioses, para ayudar a sus intereses. Nos utilizaron para excusar sus deseos de conquista, para vencer, al contrario, para someterlo. Nos utilizaron para explicar la inmensidad de muertos, heridos, torturados... que esas guerras generaron y generan.
            
Nos usaron para disculpar sus odios, su voracidad, sus deseos de venganza. No creo que haya ninguna maldad en que una persona no me adore, en que alguien no invoque mi nombre. Por el contrario, creo, Hombre, que no ha habido ocasión en su historia personal y colectiva donde mi nombre –nuestros nombres– no haya sido invocado para defender sus intereses, tanto los manifiestos como los ocultos. 
En mi nombre, en nuestro nombre, se han cometido y se siguen cometiendo infinidad de matanzas, crímenes y tropelías que no tienen más justificación que los intereses de algunos.

Bajo la apariencia de seres infinitamente poderosos, los dioses no somos sino esclavos de las creencias. Esclavos nos crearon y esclavos seguimos. Y así seguiremos mientras no nos liberen de esas cadenas que a ustedes les parecen tan justas, creyendo que nos alaban y que nos gustan. Son las mismas cadenas con que los poderosos de su especie les atan a ustedes cuando dicen que interpretan nuestra voluntad, nuestras palabras y nuestros deseos. 

Su especie, Hombre, ha avanzado mucho, pero no tanto como debería porque, en nuestro nombre, también se ha procurado obstaculizar el progreso de su especie, se han forjado mentiras inmensas, espantosas falsedades, destinadas a detener su marcha. Se ha matado y se ha destruido a aquellos hombres, mujeres y obras que abrían brechas en las murallas del oscurantismo. 

Pese a todo, ha avanzado usted lo suficiente como para que ya no necesite creer en entes mágicos, creados por su imaginación hace muchos, muchísimos siglos. Pese a todo, hoy sabe usted que el mundo, que el universo entero, se rige por leyes naturales, no por mi voluntad, no por nuestra voluntad.

Todavía les falta por descubrir las muchas leyes que permanecen ocultas, pero sí saben que esas leyes existen, aunque aún no las conozcan. Ya no tienen necesidad de nosotros, ya no tienen necesidad de seres fantásticos que guíen sus pasos en la oscuridad y en el desconocimiento. 

Tomen en sus manos las riendas de su destino, averigüen las leyes que rigen todo y déjenme –déjennos– descansar en paz. No nos usen para excusar sus ambiciones, sus deseos, sus intereses, sus desmanes o sus atrocidades. 

Por eso, Hombre Todopoderoso, le dirijo estas reflexiones rogándole que me libere de sus cadenas, de sus creencias, de su ignorancia y de sus miedos. Cada vez que sienta la tentación de creer en mí, pregúntese quién ha creado a quién: si Dios al hombre, o el Hombre a dios. Por eso, Señor, Hombre Todopoderoso, se lo ruego, libéreme de la esclavitud a que me tiene sometido. Deje que me disuelva en la nada de la que un día usted me creó –nos creó– a su imagen y semejanza.

Que tengas un día maravilloso y gracias por leer.
Patricio Varsariah.

 

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