Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


la brújula en mi corazón...?

agosto 8, 2016



La brújula de mi cerebro se ha estropeado. Cada día señala fatídica donde le da la gana. Debo repararla.Y que señale de una vez el maldito norte. Demasiados caminos que llevan a ninguna parte. Demasiadas palabras que se pierden en diálogos inútiles  Demasiado tiempo gastado en simulacros de humo y nada.

Me sobra gente. Me sobran malos recuerdos. Me sobran experiencias desagradables. A veces intento arreglar mi brújula.La imanto con buenas intenciones. La limpio y la pinto con alegres colores.La coloco otra vez con mucho mimo.Pero nada... 

Al poco tiempo vuelve a estropearse y aparecen en mi vida cosas y personas que no deberían haber aparecido jamás.
Y entonces me sorprendo en otro caos emocional. Y busco otra vez una salida luminosa. Una salida que me lleve a un tiempo de luz y paz. Y así van pasando mis años y mi vida. Buscando siempre y encontrando nunca. Será que la brújula de mi cerebro no funciona. O será que al nacer me pusieron la brújula en el corazón.


 

para ayudarlos a subir...

agosto 4, 2016



Es una verdad que a través del tiempo y las experiencias se confirma que cuando sufrimos, hay una parte de nosotros que quisiera que la vida de todos se detuviera como la nuestra lo ha hecho. No puedes entender que las actividades y rutina de los otros continúen mientras que la tuya se ha detenido de manera brusca. Desde la ventana de un hospital pueden verse los autos pasar, bocinas sonar y sin embargo tu vida transita a otro ritmo. Lo interior se vuelve mucho más importante que los acontecimientos externos y nos cuesta creer la indiferencia y frialdad con la que algunos parecen ni siquiera darse cuenta, que estamos sufriendo.

Así es el dolor de la pérdida, una invasión bárbara en tu vida que te desorganiza y enoja hasta el tuétano de tu existencia. Lo reconozcamos o no, nos afecta la felicidad de los demás, nos preguntamos ¿por qué yo y por qué no ellos? Esto no nos convierte en un monstruo ni en una mala persona, porque encima de sufrir, además nos juzgamos a nosotros mismos y sentimos culpa por estos sentimientos normales bajo las circunstancias, que se gestan  en nuestro interior.

Al transitar el duelo descubriremos que la envidia que hemos sentido ( no hay otra palabra para llamarla) por la bonanza o felicidad ajena, ha vuelto a abandonar nuestra mente, ahora su lugar lo ocupa mayor empatía y sabiduría emocional. Resulta que entendemos a los que sufren o transitan un dolor justamente porque ya hemos estado ahí. La pérdida nos pone un escalón más arriba que el resto pero no para mirarlos hacia abajo sino para ayudarlos a subir. 

Al concluir nuestro proceso de cicatrización emocional nos reconocemos fortalecidos, entendemos a quien pasa por la ausencia de un padre o una madre o de un hijo, precisamente porque hemos estado ahí y también comprendemos sin ofendernos, que esa persona siente que es la única a la que se le ha muerto un ser querido. Después, si hace un buen trabajo de sanación interior, empezará a preguntarse si supo estar ahí para sus amigos cuando ellos sufrieron también.

El dolor es justamente el elemento unificador del ser humano. Todos sufrimos, no importa qué nivel social tengamos, cómo vistamos o cual sea nuestra religión. Tu color de piel o tipo de cabello da lo mismo, lo único cierto es que perder duele y ese dolor te volverá egoísta por un tiempo.

Elaborar tu duelo te llena de sabiduría emocional, te regresa la paz y te pone en posición de ver de nuevo a otros y poderlos ayudar. Dejas de ser ese “gigante egoísta” que no quiere risas en su jardín, ni niños corriendo y siendo felices cuando tú dejaste de comprender, por un tiempo, el significado de esa palabra.

La pérdida nos pone un escalón más arriba que el resto pero no para mirarlos hacia abajo sino para ayudarlos a subir.” Pido a Dios que ese escaloncito no me maree y dar con mi empatía lo mejor de mi experiencia a mis amigos que no lo han vivido.


 

sobre las amistades...

agosto 4, 2016



Desde siempre he considerado que en esta vida todo es un ciclo. Unos más cortos y otros muy, muy largos pero finalmente se cierran. Hoy quiero hacer una reflexión sobre las amistades que se acaban; ¿significa esto entonces que nunca fueron verdaderamente amigos ? No, se puede ser muy amigo en una etapa de la vida y desencontrarte en otra sin poder remediarlo. Todos los seres humanos estamos en constante evolución y van cambiando nuestros gustos, nuestras prioridades y necesidades. Un amigo es el compañero de trayecto para alguna o varias etapas de tu viaje. Te lo hace más llevadero cuando es cuesta arriba y muy disfrutable cuando hay motivos para reír.

Saber soltar en la vida es muy importante, yo siempre digo que aferrarnos a las cosas, personas, trabajos o relaciones es querer detener el tiempo. Nadie lo ha logrado. Es mejor honrar el paso de alguien por nuestra vida, recordar con nostalgia y sin melancolía los tiempos compartidos. La diferencia entre estos dos términos que equivocadamente usamos como sinónimos, es que la melancolía te hace llegar a creer que todo tiempo pasado fue mejor. Yo en cambio pienso que todos tenemos una herramienta de vida que te invita a no quitar un pie del presente cuando decidas visitar mentalmente el pasado o cuando la idea del futuro incierto te esté inquietando.

Lo mejor está siempre por venir así que aprendamos a decir gracias por lo compartido, desear  luz y bienestar.El quedarte enojado con alguien significa mantener lazos con él o ella. Decir adiós es justamente eso, dejárselo a-Dios y por eso ya no debe preocuparnos a nosotros, que en buenas manos lo hemos encargado.

Si una amistad fue una pieza de vidrio muy fino y se rompe por abandono, traición o malos tratos, es imposible repararla. Siempre se verían las uniones y perdería todo su valor. En cambio una pieza de cerámica cualquiera se puede reparar y difícilmente notas dónde se rompió. Por eso lo auténtico y profundo se termina más de tajo y absoluto que lo superficial y social. Si ya sabemos esta consigna  que todo lo que sube tiene que bajar algún día, pues simplemente disfrutemos cuando estemos en lo alto sin sufrir anticipadamente por cuando habrá de llegar  el momento descender, pero valorando lo hermoso que es estar en lo alto y en compañía.


 

para que la vida...

agosto 4, 2016



Se dice que una prueba inequívoca de vida es tomarle el pulso a alguien. Si no podemos percibir el torrente sanguíneo, el fluir de la vida por las venas, entonces es factible asegurar que esa persona ha muerto.

Conviene tomarnos el pulso de vez en cuando, saber si estamos acelerados o es apenas perceptible. Me refiero a reconectarnos con la vida, darnos cuenta si estamos viviendo la vida que queremos vivir o ella nos vive a nosotros. No es un juego de palabras es un tema de tomar el control y decidirnos a realizar los cambios necesarios para volver a ser felices.

A esta vida venimos a tres cosas fundamentalmente: a ser felices, a ser la mejor versión de nosotros mismos y a ayudar a otros a que lo sean. ¿Vas bien?  Si no, es momento de recalcular el rumbo. Vuelve a bombear en tu vida alegría, capacidad de asombro, gozo existencial y disfrute por los pequeños momentos. No te compliques la vida esperando que sucedan Grandes Cosas, la vida está transcurriendo mientras tú esperas su llegada.

La vida es corta, dure lo que dure es corta. Me impacta escuchar a alguien decir ” Quiero leer novelas, ahora que mi vida ya acabó, quiero leer de la vida de otros.” Señores, señoras esto no se acaba hasta que se acaba, como dicen los comentaristas deportivos: Hasta el último minuto tiene 60 segundos. Me parece muy bien que quieran leer pero para seguir viviendo, peo es bueno viajar no para escapar de la realidad sino para que la vida no se les escape.

Gracias por estar ahí y por celebrar la vida a mi lado.


 

esos años..

agosto 4, 2016



Cuando una relacion termina, que pasa con todos esos años que invertiste,
son como los años que una semilla necesitó para hacer florecer tu árbol.
Nunca se pierde, siempre se crece.
No te fijes más en la semilla porque esa ya no está,
fíjate en las RAÍCES que esa semilla creó en ti.


(hay relaciones que no dejaron ninguna semilla,por nunca floreció )
 

cnmigo..

agosto 3, 2016



Me quedo conmigo, porque aprendí que lo que sucede fuera, me está sucediendo dentro, mientras me ordeno, porque no tiene sentido alguno perderme detrás de ti, porque hoy siento, que elijo lo que sólo resuena en mi corazón.

Quedarme conmigo, me significa respetarme, valorarme, comprenderme,ordenarme, sanarme y reconocer la Divinidad que hay en mi. Consciente de mi sombra, aprendiz de ella misma y lo que espejo en los demás.

Quedarme conmigo mismo, me es ser paciente frente al movimiento de la vida, permitiendo que el fluir acomode cada cosa en su tiempo y su lugar, es estar dispuesta a transitar las penas y las alegrías de una forma muy sutil.

Finalmente me quedo conmigo para poder compartir contigo.


 

que sean mejores días.

agosto 3, 2016



Quizá a Ti también te ha pasado y has experimentado que hay días en que no tienes ganas de nada, desde que abres los ojos te cuesta levantarte de la cama, y pueden ser miles los motivos para no hacerlo, en que te encantaría escapar a cualquier lado, o simplemente quedarte en casa acostado/a, olvidarte del calor o frío, de que tienes el corazón roto, de que el dinero no alcanzará para los gastos, que quizá no puedes estar al lado de quien quieres, que tu mascota se perdió o alguien de tu familia está muy enfermo, y así por el estilo millones de motivos para intentar escapar.

También existen esos días en que logras sobrellevar todo eso, pero hay otros en que de plano te cansas de remar siempre contra corriente y de hacerte el o la "fuerte".Hay veces también en que simplemente manejas de regreso a casa y en medio del tráfico y del clima extremo mientras avanzas con lentitud, piensas en que te encantaría encontrar en el camino un poquito de magia.No sé, que sucediera algo lindo o especial que cambiara ya no el rumbo de tu vida, sino por lo menos ese día.

... Y así se gastan los días... Cuando menos lo piensas ya va más de la mitad del año y sientes que continúas en el mismo punto.No avanzas... El trabajo te asfixia, llegas a casa y nada te llena: la tele, las redes sociales te aburren; a veces sales a dar la vuelta, pero incluso ya ni los pasatiempos de antes logran abstraerte como antes y al final te sientes vacío.En la calle, todos los días, en todas direcciones te cruzas con personas que están pasando exactamente por lo mismo... La crisis económica, los problemas de todo tipo propician que el alma se marchite un poco cada día, y es un círculo vicioso darse cuenta de eso y no saber que hacer, ni a donde ir, pero al mismo tiempo tener ganas de que eso cambie. Y la magia no está en ningún lado.Nadie te la dará, porque la llevas dentro de ti mismo.A veces pides que el cielo te de una señal, cuando constantemente las tienes a tu alcance todos los días en el camino.

¿Sonríes aún cuando ves a un perro esperar por horas y horas afuera de un centro comercial a su amo, haciendo evidente que el amor incondicional existe? ¿Te mueres de la risa todavía cuando alguien comenta algo gracioso? ¿o eres capaz todavía de sentir que tu corazón se derrite de la ternura cuando pasa cerca de ti una mujer joven con un bebé que apenas está aprendiendo a caminar o mejor aún.Se ve que tiene pocos días de haber llegado al mundo? ¿Qué siente en tu interior cuando te acuerdas de mirar al cielo y ves que las nubes menguaron por un momento los rayos intensos del sol en el día más cálido del verano?.O por el contrario: cuando un rayito de sol entibia tu rostro durante el equinoccio de invierno. ¿Aún deseas que el tiempo sea eterno cuando abrazas a la persona que más amas? y si no la tienes contigo.¿Crees que hoy puede ser un día menos para llegar al lugar y el instante justo donde la vas a encontrar?

De eso se trata la felicidad.De encontrar las cosas que te llenen el alma.Un helado después del trabajo, el silencio de un templo al que llegaste luego de un día pesado de trabajo.Jugar como niño con tus hijos o tus sobrinos, quedarte hasta tarde los domingos durmiendo, o despertar de madrugada sintiendo que es una bendición que tus pulmones se llenen por si solos de aire y tu corazón permita que te puedas mover, sentir -y mientras eres joven- moverte, desplazarte, porque la vida es corta y quizá no siempre tendrás esa posibilidad.

Y hay días en que puedes amar las conversaciones largas con uno o más amigos.Las tardes en que alguien te abre su corazón y te cuenta lo que le pasa (eso significa que puedes ser útil y esa persona te tiene confianza). Puedes amar también los silencios, los instantes a solas, acompañado sólo de ti mismo y en ese lapso escuchar lo que quizá Dios o tú mismo tienes para decirte.

Se vale no ser fuerte siempre.Es tan humano como llorar o sonreír.Es tan válido como decir que en medio de la tristeza, tus sentidos y sobre todo tu alma, están completamente abiertos para percibir y coleccionar todo lo que pueda emocionarte y hacer que sonrías.Propiciar que en un día gris -aunque no tengas ganas- te levantes de la cama y agradezcas por lo que tienes y lo que no tienes, y confíes en lo incierto mientras descubres una canción que te pone de buenas, pues a final de cuentas aunque la vida no sea a veces como esperas, también es como "un cielo lleno de estrellas".Entre millones habrá muchos que sean distintos y traigan posibilidades ya no de esperar, sino de encontrar más cosas para ser feliz, y por ende provocar que por tus propios medios tengas la capacidad de hacer posible que sean mejores días.

''El final es el mismo, así que mejor si el viaje es feliz''.


 

un mensaje para Ti.

agosto 1, 2016



Hoy me miraba en el espejo y notaba que es una realidad que los años pasan por nosotros, no sé si también te ha pasado que te miras al espejo, y piensas que podrías verte mejor.

Mmm esa arruga del párpado derecho, bajo la ceja, ahí alado de la sien, esa no estaba! Es nueva! O, ese lunar, esa manchita, siempre buscándonos imperfecciones para sabotear nuestro día. Déjame decirte que estamos equivocados, nunca TU serás tan hermosa como hoy, por la simple razón de que hoy es el día en que eres lo más joven que podrás ser de aquí en adelante. Y porque el día de hoy es lo único que existe, el futuro es incierto y el pasado ya se fue.

Siempre pensamos que seremos mejores cuando iniciemos la dieta, tengamos el pelo más largo o compremos un nuevo atuendo. Lo cierto es que el día de hoy luces mejor de lo que te imaginas, y que cada día trae su propia belleza. 

Si tu corazón se siente bien, proyectarás una belleza que no se compara con lo que estamos acostumbrados a ver, y una vibra que generará confort para que toda le gente quiera estar a tu alrededor.

¿Recuerdas como eras hace diez años? 

Ahora pensarás que te veías realmente increíble, delgada, resplandeciente (en realidad todas las personas cuando eran más jóvenes eran muy delgadas y lindas aun cuando no siempre es cierto). Por ello es usual escuchar a las abuelas decir, que cuando tenían vuestra edad eran muy muy delgadas, hermosas y que todos los hombres querían casarse con ellas.

Y TU te ponías a pensar, en qué parte de la cadena se perdieron los genes maravillosos porque ahora tu abuela solo tiene una fotografía a blanco y negro borrosa para comprobarlo, y obviamente en ti no se nota esa delgadez excesiva de la que habla. Pues a ti te pasará igual. En el futuro recordarás lo hermosa que eres el día de hoy, y te arrepentirás de no haberlo creído y disfrutado lo suficiente. Te darás cuenta lo bien que te veías hoy y pensarás en porque no te atreviste a usar ese vestido que te lucía genial, y en porque te preocupabas tanto por la talla en vez de ir a la playa a disfrutar con los amigos y familia.

Recuerda que hoy eres increíble, no esperes a ser perfecta para creerlo.Hoy eres real y auténtica, porque el ayer ya se fue y el mañana aún no llega. Sal a la calle y muestra esa sonrisa de seguridad y agradecimiento, por ser completa, por ser única, por ser tú!

Brilla a través de tus ojos, porque no hay mirada más linda que la sincera. Refleja tu belleza a través de tus palabras y tus actos, de lo que habla la boca es de lo que está cargado el corazón. No importa si eres delgada o gorda, alta o baja, rubia o morena. Lo que importa es que seas tú misma en el tamaño que vengas, y que cuides tu cuerpo por salud y bienestar hasta donde tú sientas que es lo correcto y te haga sentir feliz. 

Hoy sal a luchar por tus sueños con toda esa fuerza que aún tienes, sonríe al mundo porque tu sonrisa es hermosa y nunca sabes quién se puede contagiar de ella, hoy sé la mejor versión de ti que podrías ser.

Un abrazo.
 

mañana todo tendrá sentido

agosto 1, 2016




Como bien sabemos no podemos elegir las experiencias que experimentaremos, ni escoger cuánto vivirán nuestros seres queridos, o programar el clima de cada día. No podemos firmar un contrato infinito en un trabajo grandioso, tener al amor de nuestras vidas para siempre a nuestro lado, o  que el viaje de vacaciones nunca termine.

Entonces, ¿por qué esperamos que todo en la vida salga perfecto?

Pasamos tanto tiempo queriendo cosas y  planeando que todo salga según nuestras expectativas, que constantemente nos frustramos y entristecemos porque la vida no va como queremos. No nos damos cuenta de que muchas cosas se salen de nuestras manos porque la vida está diseñada como debe ser no como queremos.

Podemos actuar a nuestro gusto frente a las circunstancias, pero NO podemos elegir las circunstancias.

Cuando somos niños nos enfadamos porque no conseguimos el juguete que queremos, cuando adultos nos enfadamos porque que no es fácil tener dinero para comprar juguetes que nuestros hijos quieren, pero cuando somos ancianos al fin entendemos el verdadero sentido de la vida, no importa el juguete o el dinero, sino el tiempo que compartimos jugando con nuestros niños, y que por cierto ya nunca volverá.

La vida es un cambio constante, si no nos adaptamos nos pasará por encima como un camión. Es mejor dar un paso a un lado que un paso atrás, y con una sonrisa decir !que más da! Si las cosas se ponen difíciles debemos armarnos de coraje y dar la cara a los problemas diciendo: ¿qué lección me quieren enseñar?

Si las cosas se ponen tristes, llorar lo que haga falta y levantarnos listos para una nueva aventura. Si la vida da un cambio que hoy no entendemos, guardar la fe de que mañana todo tendrá sentido y entenderemos porque pasó de esa manera. Si las circunstancias que se presentan no están en nuestras manos ¿qué más da? ¿Para qué desperdiciar tiempo o energía en algo que no podemos cambiar?

Si la vida nos da una patada tan fuerte que nos bota al suelo, nos quita lo que tenemos o nos cambia el camino, sacudámonos la tierra, tomemos un vaso de agua y di a ti mismo: !Qué más da!... Si caemos es porque talvez necesitamos recordar a qué huele la tierra fresca en la cara. Mañana todo tendrá sentido y nos convertiremos en una mejor persona con ese gran entrenamiento. O acaso caerte  de la bicicleta ¿no nos hizo una persona que persevera en la vida además de un gran ciclista?

Feliz día y recuerda que estas vivo y debes saborear la vida.


 

sentarse a llorar....?

agosto 1, 2016


Existen esos pésimos días, esas situaciones que quisiéramos evitar a toda costa, esas personas que son como una piedra en el zapato en nuestras vidas, existen y será difícil evitarlos a los largo de nuestra vida.

No debemos rendirnos, en esta vida no hay tiempo para sentarse a llorar.

Pero por si no lo sabías, ésos son nuestros verdaderos maestros! los que nos enseñarán a perfeccionar nuestra estrategia y templar nuestro carácter. Así es, necesitamos vivir todas estas cosas que no nos gustan para convertirnos en expertos, para mejorar nuestra paciencia, enderezar nuestro carácter, entrenar nuestra perseverancia y al final perfeccionar tanto la técnica de batalla que por ende estará ganada la guerra.

No debemos aflijirnos, un mal día o una mala época, no son más que oportunidades de la vida para convertirnos en una mejor persona.

Agradecer a todos ellos que se cruzan en nuestro camino haciéndonos la vida a cuadros, o a todos esos momentos que generan molestia y tristeza, pues son ésos quienes están haciendo que seamos mejores de lo que eramos, ellos son nuestros mejores maestros.

Hay que tomarse una ducha caliente, un buen café y relájarnos como cuando salimos de un fuerte entrenamiento físico, agradecer por el aprendizaje de hoy y mañana levántarnos contentos y más fuertes que ayer.

Ha sido un entrenamiento satisfactorio.

“Lánzame a los lobos y me verás liderando la manada”. 


 

el tiempo que has mal gastado.

julio 16, 2016



Ayer  escuché una frase muy sabia que decía: debemos relacionarnos con una persona que nos aporte valor en la vida, porque ésto es muy simple, sino te suma, te resta.Me puse a pensar sobre estas acertadas palabras y encontré tanta verdad en una sola frase. No nos damos el espacio suficiente para analizar si estamos involucrados en lo sentimental, en lo profesional o en lo social con gente que nos  aporta positivamente como para apostar todo por ellas.También me puse a analizar sobre el tema pareja y me hice dos preguntas: ¿Realmente sabemos de quién nos enamoramos? o ¿escogemos una pareja por emoción o soledad?

La historia dice que nacimos solos pero que en el camino debemos encontrar una media naranja que nos complemente. Esto suena muy bien, y yo soy un fiel creyente de que el amor existe, y que sí se puede encontrar a alguien especial con quien compartir la vida. Sin embargo no creo que ésto sea una ley, una necesidad o una obligación. No creo que debamos vivir en pareja sin ser felices para no estar solos, o porque así es la ley de la vida y es lo que la sociedad manda.

Es importante que usemos 5 gramos de nuestra inteligencia emocional y escojamos a una pareja que aporte positivamente en nuestras vidas, por el simple hecho de que si no te suma solo te está quitando, sí, te está  quitando la oportunidad de estar con alguien que sí te aporte o de estar solo pero feliz.La pareja debe traer alegría a nuestros días y ser un soporte en los momentos no tan buenos. Tener aficiones similares o al menos entender las nuestras para poder compartir muchos momentos interesantes y entretenidos, y no caer en rutina. 

Querernos como somos, aceptar  nuestros defectos, respetar a nuestro entorno, amigos, familia, y sobre todo ser alguien con quien poder hablar de todo. También apoyarnos a mejorar en las áreas  que haga falta. Además debe cumplir con tu nivel de tolerancia en las características  que aceptas y las que no, hay cosas que por nada del mundo las aceptas o negocias y aunque creas estar enamorado tarde o temprano rechazarás ese comportamiento. Y por supuesto nosotros debemos ser exactamente lo mismo para la otra persona. No podemos pedir nada de lo que no entreguemos.

Suena muy bien decirlo, aunque el amor en la práctica es difícil de controlar y planificar, pues el corazón es autónomo de nuestra mente. Pero no está de más hacer un análisis y revisar si la persona que te acompaña ahora en tu vida te causa más momentos de angustia, tristeza o infelicidad que de alegría y bienestar. Si la persona que está a tu lado no te llena, no te calza o no sientes amor en común, no hay nada que dudar, la balanza no miente, la cuenta contable tampoco. A corto o largo plazo habrá salido más de lo que ingresó en nuestro corazón y estarás en banca rota emocional y viceversa.

Por otro lado, si tu situación actual es ir por la vía de un solo carril, es decir solo, pues qué mejor momento para conocerte y enamorarte de ti mismo. Es tiempo de hacer eso que siempre has querido en tu vida, viajar, armar tus  proyectos y planes, disfrutar de esos pequeños placeres que da la libertad. Y por supuesto conocer más gente y perfiles para saber reconocer cuando llegue quien te sumará y acompañará en el camino.

Decisiones en todos los aspectos es lo que necesitamos para tener una vida mejor. Bien lo dice el refrán “más vale estar solo que mal acompañado”.Recordemos que nadie se muere de soledad, nadie se muere de amor, el equilibrio emocional siempre regresa y se vuelve a establecer. Pero sí hay algo que jamás cambia ni regresa: el tiempo que has mal gastado.
 

activa el lado creativo del cerebro

julio 16, 2016



La vida va como va y siempre será así, con sus altos y sus bajos, somos nosotros quienes cambiamos y quienes debemos darle el sentido adecuado a la misma. Sobre lo único que tenemos el 100% de control es sobre nuestra forma de ver las cosas y sobre nuestro actuar.

Hay momentos en los que parece que nada sale bien, que  las personas que nos rodean actúan mal contra nosotros a propósito o que las cosas no van como esperábamos.Llegan malas noticias, los planes no funcionan, se enferma hasta el gato y parece que sólo falta que nos parta un rayo. Nos paramos bajo la lluvia buscando que nos caiga el rayo en la cabeza, y ni siquiera eso sale bien… Estas situaciones difíciles además de causarnos malestar y cambiarnos el estado de ánimo, nos obligan o a sentarnos a llorar o a levantarnos y salir de nuestra zona de confort en la que tan bien estábamos.

Pero… ¿Realmente es negativo que nos sucedan este tipo de acontecimientos que nos sacan de nuestra zona de confort?

No, no es malo que suceda, y definitivamente no eres tú, ni tienes mala suerte ni es el karma, ni te han echado una maldición. Es más, salir de la zona de confort es de las mejores cosas que nos pueden suceder.

Existen dos roles que podemos desarrollar para llevar el juego a nuestro favor o en nuestra contra. El de vencedor, o agente de cambio, y el de víctima.

1. La víctima es a quien una acción, un suceso o una persona le producen daño. Acepta que lo que ocurre le está lastimando y deja que le afecte. Al victimizarnos estamos admitiendo que no podemos hacer nada para cambiar lo que está pasando. Simplemente sentimos lástima, impotencia y resignación, y esperamos a que ojalá la buena suerte regrese algún día. Nos sentamos a llorar…

2. El agente de cambio es una persona que resulta ganadora en cualquier situación, suceso o ante cualquier otro. Esto es gracias a que maneja las circunstancias y recursos a su favor para verlo como un punto positivo y convertirlo en oportunidad. Es versátil, es moldeable y cambiante. Sabe que es el capitán de su propia nave y no deja que nada lo desequilibre, mueve el timón y cambia de rumbo al nuevo camino que le depara la vida. Pude ser que te has quedado sin empleo, terminado una relación , o algo que esperabas no sucedió. Pueden ser muchas razones las que te llevan a un cambio, pero debes saber que todo pasa como debía haber pasado, tenía que ser así.

Quizás necesitabas un empujón para por fin dejar ese empleo que no te hacía feliz y y descubrir un nuevo talento. Tal vez esa relación tenía que haber acabado hace mucho, pero la postergabas. Nunca sabes lo que está por llegar, podría sorprenderte. “Si tú no tomas las decisiones de tu vida, la vida tomará las decisiones por ti”

Estás atravesando un momento de cambio en el que miles de oportunidades se generan, empieza a escoger las que mejor se adapten a ti. El cambio siempre trae cosas positivas. Respira, está hecho y hay que aceptarlo, vas a iniciar una nueva aventura y debe ser tomada como tal, con expectativa y emoción, como se hace cuando algo nuevo llega a tu vida. De ahora en adelante concéntrate todo momento en aprender y encontrar oportunidades de todo lo que empieza a pasar. Solo en lo positivo. Busca y descubre cualidades y fortalezas que no sabías que tenías, o que aunque conocías no les habías dado importancia. La creatividad es el mejor recurso en momentos de problemas y de crisis.

Aunque siempre lo digo, hoy lo repetiré: rodéate de personas que te aporten positivamente y apártate de quienes hacen lo contrario, lo que menos necesitas es gente que te confunda o te haga olvidar la oportunidad que estás viviendo. Cambia la rutina, es el momento para reinventarse y dar un giro. Implementa nuevas formas y nuevos horarios, ve por otras vías, lee otros libros, come nueva comida, habla con desconocidos y haz nuevos amigos. Todo es opción a la hora de refrescarse.

Mantén el sentido del humor, el reírte de estas situaciones da fortaleza para enfrentar de mejor forma cada problema, minimiza la gravedad del asunto, desvanece el sentimiento de frustración y activa el lado creativo del cerebro.

Por último, llénate de cosas que te enriquezcan y te den la motivación que necesites para seguir cada día. Escoge bien la información que almacenas internamente, pues será lo que proyectes externamente. Y por último te dejo una frase muy popular que circula mucho en internet y describe en pocas palabras cómo actuar ante cada oportunidad: “Lánzame a los lobos y me verás liderando la manada”. 

 No te rindas, en esta vida no hay tiempo para sentarse a llorar.


 

la imagen apetecida

julio 13, 2016



El día de ayer salí por la compra de un espejo y la simple acción de comprar ese articulo común y corriente, me inspiro a pensar y consecuentemente a escribir sobre que sucedería si nos colocáramos ante el espejo en una situación algo insólita: contemplar nuestra cara en el espejo a los setenta años tras no haberla visto desde que teníamos veinte. La impresión emocional no solo sería mayúscula ante la visión de un ser extraño, aviejado y deteriorado, sino que probablemente no nos reconoceríamos, pues nos habríamos quedado con la imagen guardada cuando teníamos veinte años.

El hecho es que cada día nos miramos varias veces en algún espejo, aun sin el menor asomo de narcisismo: vamos al cuarto de baño por la mañana, encendemos la luz y la mirada se dirige generalmente al espejo, donde nos miramos también al cepillarnos los dientes, afeitarnos, maquillarnos, lavarnos las manos, peinarnos, etc. De paso, nos reconocemos y vamos sedimentando nuestra identidad, a la vez que integramos cada día los cambios, la cara ensanchada o alargada con los años, las arrugas, las cicatrices y las huellas del tiempo en esa identidad que queremos expresar cuando decimos "yo".

El espejo atestigua silenciosamente el paso del tiempo sobre nosotros. Sin embargo, también la mirada de los demás y hacia los demás cumple esa función. La mirada ensambla la imagen guardada del amigo en pleno vigor y juventud o del compañero con el que jugábamos con la imagen de ese amigo o ese compañero por el que el tiempo ha ido dejando también huellas profundas. Nos sorprendemos de su imagen cuando llevamos mucho tiempo sin verlo y algo similar producimos cuando los demás nos ven tras un prolongado periodo de tiempo y su mirada se detiene en nuestra cara, nuestra piel, nuestras manos o nuestras canas.

Nos volveríamos locos si no nos identificásemos ante el espejo, si no lográsemos reunir en una sola identidad la imagen de nuestra madre joven y esa madre anciana que ahora tenemos ante los ojos. Seríamos unos inadaptados si no aceptásemos que también los demás observan todo lo que hemos ido cambiando a lo largo de los años. Hay personas que viven en la ficción de que el tiempo se ha detenido y han obtenido el secreto de la eterna juventud. De paso, se aplican pociones mágicas anti-edad y actúan como si su vida hubiese conseguido una prórroga sin término. Para esas personas mirarse en el espejo puede llegar a ser una tortura, a la vez que un ejercicio diario de negación de lo que ven.

Los días vuelan, ya estamos en Julio y poco a poco se esta acabando un año y empezando otro. Repetiremos un año más la ficción de que nos es posible borrar a discreción los fantasmas pretéritos y confiar en que el año por empezar será venturoso y nuevo, pero los espejos serán los mismos. Por eso mismo buscamos gente en nuestro entorno que nos devuelva con su mirada la imagen apetecida. Las amistades y los colegas con quienes nos relacionamos no vienen desde el azar, sino desde la necesidad de quedar recíprocamente reflejados según nuestros deseos en la mirada del otro. En cada situación los demás nos devuelven una determinada identidad, que podemos aceptar o rehuir, y por esa misma razón los demás nos buscan o nos evitan, e incluso nos ensalzan o denigran. Al final el mundo es un inmenso poliedro de espejos en cuyas superficies nos vemos reflejados, aunque también podemos sucumbir a la tentación de cerrar los ojos o dirigir la mirada solo hacia donde no creamos dañadas nuestras conveniencias.

Hay otro espejo, interior, sujeto también al transcurrir del tiempo, desconocido para muchos por usarlo raramente. En ese espejo la imagen reflejada son nuestras convicciones y valores, nuestras horizontes y metas irrenunciables, nuestras posibilidades y limitaciones. A veces se nos rompe ese espejo, pero podemos siempre recomponerlo. En ese espejo recobramos la identidad más honda, la serenidad y la quietud, la firmeza en la zozobra, la indulgencia que alivia la fiebre, la palabra y el silencio, el placer y la alegría.

Está acabando un día y empezando otro. Repetiremos un día más la ficción de que nos es posible borrar a discreción los fantasmas pretéritos y confiar en que el el nuevo día por empezar será venturoso y nuevo, pero los espejos serán los mismos: la mirada del otro, nuestra mirada hacia el mundo y los demás, la mirada en el espejo de cada día en el cuarto de baño de casa. Incluso alguno se adentrará en su espejo interior y contemplará allí los daños, los logros, las heridas abiertas y los tesoros que siguen latiendo dentro y confiriendo a sí mismo la identidad más veraz, en ocasiones también dolorosa.

Empieza otro día y te deseo cordial y sinceramente que los demás te asocien a un espejo amable y acogedor, que cuentes con muchos espejos amigables y cálidos, que busques cada día contemplarte con sosiego y sin prisas en ese espejo interior que debes procurar que no mienta, que no castigue y sobre todo que también te acaricie cuando lo necesites.

Un abrazo.


 

mi amor a la vida

julio 13, 2016



He procurado a lo largo de mi vida que coincidieran lo que pienso, lo que quiero, lo que hago y lo que debo. Por eso he intentado también que mi vida haya sido digna, libre, valiosa y hermosa. Y así he querido también mi último hálito de vida: digno, libre, hermoso y valioso. Así he querido vivir y así he querido morir.

He querido vivir en plenitud cada uno de los momentos de mi existir, he amado y sigo amando la vida con pasión y todas mis fuerzas. He conversado amistosa y plácidamente con su posible acabamiento, sin prisa, con mucha serenidad y reflexión. De hecho, la muerte no es sino el último latido de la vida, y si la vida ha sido valiosa y buena ha de desembocar igualmente en una muerte digna, apacible y buena.

Todo ser humano ha de vivir bien, dejar vivir, hacer que los demás vivan del mejor modo posible. Solo cuando se acaban los caminos desde los que se atisban horizontes, o cuando se otea un deterioro imparable o cuando se decide libre y responsablemente, es posible plantearse con fiereza y también con una sonrisa el propio acabamiento. Sí, el ser humano debe vivir bien y por esa misma razón también morir bien.

Quien ama incondicionalmente vivir no teme morir. De ahí que sea radicalmente ajeno a la vida que la obliguen a pervivir contra su voluntad. Nada ni nadie puede forzar a enquistarnos en situaciones penosas o indeseadas. Sin embargo, hay personas que intentan impedir que nuestra vida sea una vida buena y una buena vida. Esas personas llevan siglos no dejándonos vivir bien y morir bien. Algunos siguen hablando de dioses, de su laberíntica voluntad, de una supuesta ley natural encorsetada y ajustada a los intereses y delirios de quienes desde hace siglos y siglos quieren al ser humano tan esclavo y reprimido como ellos mismos. Pero nadie está obligado a permanecer en la vida. La vida consiste precisamente en decidir cada segundo, cada día, todos los instantes, qué hago y qué dejo de hacer. La libertad es ni más ni menos que el ejercicio de ese decidir permanentemente. La vida es libertad. Por eso reivindico mi libertad de decidir también cómo vivir y morir.

Existir debería ser siempre un acto permanente de gozoso, consciente y libre zambullirse en la aventura del vivir. Una botella o un lapicero son lo que son, están definitivamente terminados, pero los seres humanos estamos siempre por hacer: cada instante vamos escribiendo nuestra propia biografía, decidimos quiénes somos y no somos, qué hacemos con nosotros mismos. Pues bien, desde esa libertad suprema te digo ahora que por amor a la vida, podemos decidir también morir, y morir bien.

Tú y yo y todas y todos respiramos, bebemos, amamos y nos sostenemos cada instante en la voluntad de existir por amor a la vida. Quien ama incondicionalmente vivir no teme morir. De ahí que sea radicalmente ajeno a la vida que la obliguen a pervivir contra su voluntad. Soy libre, soy dueño de mis actos y errores, de mis sueños y luchas, y por eso mismo decido si y cómo y hasta cuándo existir. Estoy en mis manos y mi obligación fundamental es vivir bien y contribuir a que la vida sea buena entre los seres humanos que habitamos este planeta, pues una ética responsable estriba en qué estoy haciendo de mi vida, también qué hago por y con los demás.

Si tuviera alguna vez que ayudar a alguien a morir bien, seria un inequívoco acto de amor, el último acto de cariño y amor que se puede dar, se puede dejar libre y responsablemente la vida sin tristeza, sin temor, solo con quietud y por amor a la vida.

Necesito decir una vez más que se mantiene incólume y con la misma fuerza mi amor a la vida y mi apasionada amistad cuando llegue su acabamiento, ya hecho realidad, una vez que el sol ha descansado más allá de la línea de mi horizonte.

Gracias. Un fuerte abrazo.


 

Amor & Celos...

julio 12, 2016



El amor propio es un foco de vibraciones negativas que se forman en el alma humana al transformar – de positivo a negativo – el verdadero amor en amor a sí mismo. El amor debe proyectarse hacia todos y hacia todo, y cuando el amor no se irradia ni se proyecta sino que se retiene para sí, cuando el ser se ama solo a si mismo, trasforma el amor convirtiéndolo en amor propio. Podríamos considerar el amor propio como el punto central de una rueda cuyos múltiples rayos serían; odio, fanatismo, vanidad, orgullo, envidia, egoísmo, desamor, ambición, celos, y que, al girar lleva el alma de los seres por los senderos más tortuosos y desviados.

Cuando el celoso siente afecto hacia otro ser, considera que esa persona tiene el deber de corresponderle y, a su vez él o ella se siente con derecho a exigirle esa reciprocidad. No debemos olvidar que, con la vida Dios ha otorgado a todos y cada uno de los seres humanos Libre Albedrío; en consecuencia todos y cada uno de nosotros somos dueños absolutos de nuestros pensamientos y sentimientos. Por lo tanto nadie puede tener derecho a poseer los sentimientos de otra persona, ni aún tratándose de personas unidas por lazos familiares o de amistad, pues no existe lazo alguno que pueda otorgar derecho a la posesión del pensamiento o sentimiento de otro ser. Cuando el amor propio se manifiesta bajo el aspecto de celos, perturba tan intensamente al ser que impide a la mente discernir, a la par que cierra el alma a todo lo que no sea satisfacer su propio amor “herido”, impulsándolo a los pensamientos, sentimientos y acción mas negativos.

Una persona dominada por los celos es una persona realmente enferma que evidencia desequilibrio en su mente y en sus actos y que en ocasiones, puede originar las mas graves hechos. Debemos analizarnos permanentemente, cuidándonos de no adquirir esa peligrosa enfermedad del alma. Para poder evitarla es necesario pensar, sentir y obrar siempre de acuerdo con la Divina Ley del Amor, fuente inagotable de paz y felicidad para quien ama y para aquellos que son amados.

Todos los que amamos, en algún momento, nos hemos visto atrapados en este tipo de manifestaciones, como actores y/o como víctimas, en la pareja o en otros vínculos fraternos. Si aún hoy sigues atravesando ese malestar quizás sea hora de comenzar a observarte en cada situación. Probablemente sea bueno empezar a ser, pensar y actuar acorde a lo que tu Esencia, que es el Amor Divino, te reclama reflejes a tu entorno para ser feliz.

El amor humano es verdadero sólo cuando se obtiene libremente y se prodiga sin esperar reciprocidad ni sentirse con derechos adquiridos; cuando no exige ni espera absolutamente nada como retribución. El amor que exige o desea alguna retribución no es amor verdadero, es solamente proyección – hacia otra persona – del amor que él o ella se profesa a sí mismo, lo cual le da la sensación de tener derecho a exigir de ella la reciprocidad.


 

sufrimiento absurdo e inútil.

julio 12, 2016



 Somos aprendices, pero aprendices muy especiales. Porque en realidad no estamos aprendiendo, más bien estamos recordando todo lo que ya sabemos, pero que hemos olvidado bajo el velo del olvido voluntario.

Cada eventualidad que podemos etiquetar como un error, no es más que una acción que demuestra la falta de alineación para recordar la verdad. Lo más increíble es que no existe otra manera de recordar. ¿Cómo puedes aprender algo sin experimentar con prueba y error? 

Si miramos la vida desde la tercera dimensión, podemos decir que cometemos errores y que nos equivocamos. Pero si miramos la vida desde una perspectiva mas elevada, desde la espiritualidad, estos errores dejan de ser errores y pasan a convertirse en experiencias que nos ayudan a aprender y mejorar.

Muchas personas pretenden nunca fallar, nunca dejar de acertar y ese deseo se convierte en su peor enemigo. Pueden sentirse muy mal, derrotados, frustrados y molestos con ellos mismos bajando su autovalor, sin darse cuenta de que esas cosas que le han sucedido, son exactamente las que tenían que suceder para su bien, para acercarse a la verdad. 

Hay demasiadas personas en este mundo sufriendo y sintiéndose culpables por haberse equivocado según lo que dice su propio criterio o según el criterio de otros. Hay muchos sistemas que están basados y existiendo solo en base a este sufrimiento absurdo e inútil. 

Cuando nos damos cuenta de que estos errores son los peldaños para mejorar y elevar nuestro nivel de consciencia, la vida se torna muy distinta, mucho más liviana y entretenida. No importa el tamaño que puedas asignarle a tu error, para el Universo no existe la misma escala de graduación, posiblemente ni siquiera exista una escala de graduación. Y quizás ni siquiera exista la palabra error. . 

Y aquí estamos nosotros, pensando que la vida se ha tornado un desastre debido a lo que hicimos o dejamos de hacer y sufriendo también por lo que han hecho otros.

Otro punto importante en todo esto, es que todo error puede ser corregido sin que el tiempo y el espacio puedan impedirlo. El tiempo verdadero no es lineal. En este preciso instante podemos corregir acciones, pensamientos y emociones que se manifestaron hace muchos años atrás. Desde el momento presente se puede limpiar pasado y futuro. Todo es un eterno ahora. 


 

¿hay que sentarse a meditar para obtener algo?

julio 12, 2016



Bien sabemos que no podemos evitar que el tiempo pase. Que nos desgastemos, nos volvamos viejos y muramos.Pero sí creo, sinceramente creo que está en nuestras manos que el tiempo no transcurra en vano. Que lo que hacemos cada uno con su tiempo hace la diferencia. Mientras yo escribo estas palabras, quizá tu plantas un árbol y otro siembra el caos. Todos al unísono y al mismo tiempo. Que el tiempo que llevemos de caminar la tierra sea bello y pleno, como digo, depende en parte de cada uno, y de esto se desprende la inevitable pregunta. ¿Cómo lograrlo? Primero: sinteticemos la búsqueda tachando de la lista toda salida fácil, rápida y barata. Segundo: Empezar por dar el primer paso. Paradójicamente, parando.

En mi caso, y en el de muchos a lo largo del mundo, parar nos condujo a sentarnos:a meditar. ¿Y cómo se hace? Simple. Te sientas sobre un almohadón redondo con las piernas cruzadas, la columna derecha...- Es decir que, durante los minutos que dure la meditación, nos ocuparemos de observar nuestro cuerpo. Y también la respiración. Por la nariz, tranquila. Sin artilugios, ni sobreesfuerzos. - ¡No parece fácil! Fácil, difícil. Son sólo palabras. Muchas veces apropiadas para no hacer aquello que podría otorgarnos algunos beneficios. - ¿Cómo cuáles? Calma, confianza, creatividad, amorosidad, respeto...- Es que yo... ahora... justo que ando con este dolor de espalda, y mi familia... y los horarios del trabajo...O que es tarde, y el clima... Sí, sí. Entiendo.

Lo interesante del caso es que esta batería de problemas que plantea el personaje de mi narración son algunas de las razones por las cuales se hace necesario echar mano de “algo” que nos permita no envejecer prematuramente; no volvernos como el árbol, seco y quebradizo antes que despunte el día.
La práctica diaria de la meditación, de esta intimidad con nosotros mismos, y la ecuanimidad emocional a la que accedemos, la denomino: rejuvenecimiento sin cirugías. Y explico. Cuanto más corremos escapándonos de la vejez, más rápido llegamos a ella. ¿Por qué? Pues, porque para correr todo el tiempo física y mentalmente se necesita tener mucha energía. Energía igual a: sangre, oxígeno, voluntad, tiempo, espacio, dinero, etc.

Cuanto más velozmente usamos nuestro caudal energético, más velozmente también lo consumimos (a mayor fricción por el aceleramiento, mayor calor, mayor consumo y menor rendimiento en todo sentido). A todo esto se suma el reabastecimiento de lo agotado, que pocas veces efectuamos adecuadamente. Esto sería, dormir varias horas profundamente, descansar con más asiduidad, comer más frugalmente. Mantener mayor contacto afectivo, en cantidad y calidad, con las personas que queremos. Realizar juegos, gimnasias o actividades recreativas y paseos en o cerca de lugares poco contaminados o enriquecidos con oxígeno puro. Contentarnos con lo que tenemos, que muchas veces es más de lo que nos hace falta, y pedir menos. Pero... siempre hay un pero, ¿lo hacemos? Si en algo de todo esto no nos ocupamos, difícilmente podremos recuperar las pilas gastadas.

De manera que valdría la pena cuestionarnos si tiene algún sentido tanto dinero invertido (tirado) en cosmética, pastillas, cirugía y otros menesteres estéticos, si nada de lo que aquí comento hacemos. Lamento recordarlo pero... “No son las arrugas de la cara las que determinan la vejez, sino las del alma”. y Tu te preguntaras : Entonces, ¿hay que sentarse a meditar para obtener algo? Otra vez mi personaje preguntando. No. 

No nos sentamos esperando a que algo específico suceda. Aunque al principio de la práctica es esperable hacerlo con esa intención. Pero luego, con el tiempo de estar allí, intimando, como dije antes, con nosotros mismos, vamos notando que a lo que llamamos metas u objetivos, en realidad, se trata más bien de respuestas que el cuerpo nos da, desde el dolor y la ignorancia, y que luego se transmutan en aclaración o visión de nuestra existencia. O sea, buen uso de nuestra energía y tiempo.

Por eso, el meditar es para mí un lifting de rejuvenecimiento, pues, aunque no volveré a ser tan tierno y flexible como al nacer, sí sé que en la medida que pueda dejar caer mis durezas mentales y corporales, mi savia vital se incrementará circulando casi sin impedimentos y más que un sobreviviente, me sentiré flexiblemente vivo.
 
El hombre, cuando nace, es blando y flexible; cuando muere, queda rígido y duro. Las plantas, al nacer, son blandas y flexibles; cuando mueren, quedan duras y secas. Lo duro y lo rígido son compañeros de la muerte. Lo blando y flexible son compañeros de la vida.


 

Cuando hacemos lo que amamos

julio 12, 2016



Como Ustedes saben me gusta reflexionar y sacar la mejor enseñanza filosófica de los refranes populares y hoy hay uno que dice : “Un camino de mil pasos comienza con el primero”... dice una voz antigua. El primero de los pasos es calmar la mente para escuchar lo que queremos, y una vez sabido esto, iniciar la marcha evitando la tentación del resultado fácil y rápido. Olvidarse de lo que se quiere lograr y arrancar la caminata con perseverancia, paciencia, decisión y el disfrute que conlleva el ya estar haciendo lo que se ha elegido sólo por el contento de poder realizarlo.Hacer sin hacer, o lo que es igual, hacer sin esperar nada a cambio. Que la tarea sea por sí misma todo sobre lo cual ocuparse plenamente. Sin manipulaciones que fuercen a que las cosas ocurran según nuestro capricho, sino que sean lo que pueden ser en ese momento y aprender a adaptarse a ello.

Lo que emprendamos requerirá de técnica y práctica, pero no es esto lo más difícil, sino la comprensión profunda de la delicadeza, la nobleza de corazón, la honestidad, la humildad, la responsabilidad, la voluntad de mejora y la consideración hacia los otros, que en el fondo implica. Tener en claro durante la travesía que en algunas ocasiones habrá que retroceder unos pasos, o detenerse un poco, sin interpretar esta situación como un rasgo negativo del
aprendizaje. Por el contrario, se hará preciso comprender que el ir un poco hacia atrás permitirá encontrar el impulso justo para seguir avanzando. Y, fundamentalmente, recordar que sólo está perdido quien sabe adónde va. El que no, que continúe buscando sin desesperar. Pero que la búsqueda se haga ahí en donde se está consigo mismo, o acaso, ¿cuando se nos extravían las llaves en casa, las buscamos en la vereda?

La no conformidad en lo que sea que estemos trabajando puede ser en sí mismo un favorable punto de partida, pues, al menos, ya sabemos lo que no queremos más. Paso a paso y sin declinar, se irá saboreando la miel que se elabora en nuestro interior y que no es otra que el volvernos sinceros con nosotros mismos. La autenticidad del Ser que somos quitará el velo que nos ha llevado a creer que la espiritualidad es privilegio de unos pocos o que sólo es posible practicarla en muy contados lugares y momentos.

Por el contrario, comprobaremos que dicha espiritualidad está presente al clavar un clavo, hacer las compras, conversar con alguien, coser una tela, cocinar, tocar música, manejar un auto, practicar yoga o barrer el patio. Es decir, allí donde sea que nos encontremos, pues una vez despojados de los trapos viejos que impiden moverse con sincera naturalidad, no quedará lugar o situación donde esa sinceridad no se manifieste.

Nada que no queramos puede sostenerse por mucho tiempo. Engañándonos y forzándonos a figurar ser quienes en realidad no somos nos enferma, o en el peor de los casos, nos mata, aun en vida. Desperdiciando el invalorable crédito de estar vivos con dignidad. La sabiduría que obtendremos no será únicamente producto de las experiencias vividas, sino del saber cuál es el mejor modo de aplicar lo aprendido.

Pero para todo ello es preciso, a mi entender, no sólo gustar de lo que hacemos, sino amarlo con total abnegación. Es ahí, en esa consagración, cuando se vivencia el volvernos uno con la tarea. Un espacio de tiempo donde, paradójicamente, el espacio y el tiempo se desdibujan hasta confundirnos (fundirnos con) con lo que estamos creando. Cuando hacemos lo que amamos, estamos diciendo cuánto nos amamos y amamos la vida.

Por último :  “ya que pasamos por este mundo, ¿por qué no hacerlo dejándolo un poquito mejor de lo que lo hemos encontrado?”. 


 

mirar lo que pensamos porque en ello nos convertimos....

julio 9, 2016

Me gustan mucho los refranes populares que a través de los tiempos han sido una referencia para la reflexión, y hay uno muy particular que siempre recuerdo y es : Mas vale usar chancletas o pantuflas que alfombrar el mundo. Gracioso este refrán, ¿verdad?. Seguramente. Sin embargo es así como vivimos la mayor parte del tiempo, esperando que todo y todos se ajusten a nuestras, necesidades y caprichos. ¿Por qué?. Porque nos movemos basados en lo aprendido, lo que se nos prendió a la piel, a la sangre. Lo que en sí mismo no supone daño o trastorno alguno, excepto cuando no nos permitimos cuestionar dicho aprendizaje, porque en él habitan las causas de nuestra insatisfacción, o para mayor exactitud, en el modo en el que lo fuimos utilizando.

Al actuar desde lo aprendido nos movemos desde lo irreal producto de estar basado en una serie de valorizaciones del yo. De esa actitud se desprende que accionamos por intereses personales obteniendo imágenes adulteradas de la realidad y fraccionada en múltiples representaciones abstractas que limitan el conocimiento y valorización del universo y de la vida. Cuando comprendemos que la vida no puede continuar sujeta a interpretaciones parcializadas de la realidad, accedemos a preguntarnos, a indagarnos, abriéndonos paso a través del desconocimiento para entrar en el saber.

Todo cuestionamiento a cerca de nuestra forma de vida sujeta a los patrones establecidos, suele recaer en un principio sobre quienes nos los transmitieron, esgrimiendo frases como: la culpa es de... Pero luego de superada esta instancia, tan común al comportamiento infantil o adolescente más allá de la edad que se posea, precisa, lo aprendido, ser observado con la óptica adulta que conlleva aceptar la parte que nos compete a la hora de hacer lo conocido por propia elección y la responsabilidad que se desprende de ello. En pocas palabras; hacernos cargo de lo que hacemos o no con nuestra vida.

Soy lo que tengo o lo que hago, decimos, casi sin escucharnos, sin sentirnos. Luchando por mantener la estructura, la forma por la forma misma, confundiendo seguridad con felicidad. Tomen nota: ¿cuanto tiempo, dinero y energía utilizamos en sentirnos seguros, convencidos que no hay otra forma de ser felices?. Sepan disculpar pero, es absurdo. La seguridad no existe como algo inamovible y permanente. Nada ni nadie tiene condición intrínseca de permanencia. Buscar que algo así suceda es “como querer llenar una cesta con agua”. La vida es contradicción, cambio, fluctuación; por eso, nos guste o no, habremos de ir más allá o más acá de nuestra condición humana. Y digo más a acá porque nuestra naturaleza humana está aquí, bajo nuestros pies, o en medio de nuestro corazón, si lo prefieren; llamándonos, tratando de que la escuchemos, de que nos demos cuenta y aceptemos la condición humana y el sufrimiento que arrastramos, ¿por qué?, porque toda vez que nos suponemos “ser” por lo que tenemos y hacemos, sufrimos. Sufrimos frente a la sola idea de perder lo que tenemos o ante la posibilidad de no obtener lo que deseamos. Entonces, si somos lo que tenemos y lo que hacemos, ¿quiénes somos cuando no tenemos ni hacemos?...

Solo pensamiento. Eso somos siempre que damos al pensamiento la potestad de creerlo verdadero, importante o valioso. Porque una vez hecho eso, la palabra saldrá pronunciada directamente desde allí, desde el pensamiento y luego lo hará la acción; y así, poco a poco, sin darnos cuenta, nos vamos transformando en zombis. Seres adormecidos y limitados a copiar, a repetir, a saltar del dolor al placer acumulando sufrimiento. Pero no hay por qué padecer de hipnotismo o estupidez eternamente, no. Ni salir corriendo a buscar “remedios” que nos liberen de un destino que alguien, porque no nos amaba nos impuso. Nada más desacertado que eso, porque de actuar así solo estaremos cambiando de mando y de mandato. Antes, por ejemplo, nos imponían las reglas del juego nuestros padres, ahora, enojados y revelados contra ellos, nos aliamos a alguno de los muchos ismos, comunismo, cristianismo, budismo, esoterismo, capitalismo, etc, otorgando de esta manera nuestro poder y libertad a otro mandato. En el fondo, todo cambia para que nada cambie.

La práctica está más cerca y es más accesible de lo que muchas veces suponemos. El trabajo es mirar lo que pensamos porque en ello nos convertimos. Las preguntas a las que hacía referencia en párrafos anteriores, se reducirán a una sola. ¿Cómo?. No será tan necesarias el para qué o el por qué, pues en esas preguntas aparecerá nuevamente el ego ordenando sus prioridades. Tan siquiera saber cómo hacemos, decimos o pensamos, propiciará el cambio. El cómo, precisa de atención, concentración y observación despersonalizada. Sin un YO que juzgue.

La meditación propone a través de la atención, la concentración y la observación sin juicio ni crítica, mirar conscientemente qué pensamos, qué decimos, qué hacemos. Y sobre todo cómo pensamos, hablamos y hacemos, para luego dejar que todo pase, que todo siga su curso. Así, paso a paso, vamos dejando caer la condición humana y redescubriendo nuestra naturaleza humana. Naturaleza humana que no toma ni rechaza, que se adapta, vive y ama sin restricciones, sin dogmas, ni doctrinas.

Nadie será infeliz accediendo a conocer su verdadera naturaleza. Quién así lo crea, es porque aún permanece atascado en el miedo que le supone dejar los viejos paradigmas, el ego. Por lo tanto, no sirve el ego como medida para otear el horizonte. Sólo trascendiéndolo se llega al despertar, a la conciencia ilimitada que ya somos. Por ello es que no hay ningún sitio a donde arribar, ninguna meta que alcanzar. Aquí donde estamos, por que somos lo que pensamos. Todo lo que somos se origina en nuestros pensamientos,con nuestros pensamientos hacemos el mundo.

 

La dieta cerebral...

julio 9, 2016




Hoy quiero escribir y compartir con todos Ustedes (aunque salió un poco extenso)  sobre un tema muy popular, la pobre palabra dieta, no puede otra cosa que ganarse muy mala prensa. Veamos, según el diccionario dieta significa: Conjunto de sustancias alimenticias que componen el comportamiento nutricional de los seres vivos. La palabra es derivada del Griego Diaita que significa, modo de vida. ¿Quedó claro?

Entonces, dieta es todo aquello que comemos y no únicamente lo que nos aconsejan, dietólogos, nutricionistas, deportólogos o un amigo o amiga que ya bajo no sé cuantos kilos y que por eso sería bueno que nosotros también bla, bla,bla. Coma sano. Tome dos litros de agua por día. Haga desaparecer sus arrugas con...Adelgace con las pastillas de... Ejercítese y mantenga su musculatura firme. Sea por siempre joven, erecto y activo hasta el infarto y no se preocupe que después de todo, morirá feliz.

Todos, de un modo u otro, hemos atendido o luchado contra mandatos como estos; escuchado y visto todo tipo de publicidad bombardeándonos a toda hora y lugar, conminándonos a hacer dieta del tipo o color que sea, o de lo contrario: aténgase a las consecuencias de envejecer, engordar y volverse una piltrafa sin más ni más.

Modo de vida que incluye todo lo que hacemos o no con este preciado “regalo” que somos y poseemos llamado vida. Modo de vida que se alimenta o envenena, dependiendo que sea lo que llevemos a nuestro cuerpo, con mucho más que proteínas, vitaminas, agua, grasas, hidratos de carbono o minerales. Lean bien por favor, todo lo que entra a nuestro cuerpo a través de nuestros cinco órganos sensoriales, es interpretado por el cerebro como alimento. Si, así de sencillo. Por lo tanto, urge señalar que no tenemos sólo cinco órganos sensoriales (ojos, oídos, olfato, gusto, tacto) sino seis. El cerebro es el sexto y más importante de todos pues, es el que se encarga de tomar la energía proveniente del exterior como también la del interior, pensamientos, emociones, sensaciones, y convertirla en información a partir de una serie compleja y múltiple de datos y valoraciones aprendidos a lo largo de nuestra vida, para luego dar las respuestas que fuesen necesarias.

Si el cerebro es el que interpreta (datos recientes sostienen que en realidad es el corazón y su extenso campo magnético el que primero VE el mundo a través de nuestros sistemas sensoriales y por último es el cerebro quién decide que hace, cómo, cuando y dónde con los datos obtenidos) lo que se vuelve sumamente importante es aplicar nuestra capacidad de observar conscientemente nuestras acciones, palabras y pensamientos, para poder acceder a una conducta inteligente a cerca de la dieta que queramos implementar, tanto en el orden de los alimentos a ingerir, de los ejercicios o actividades a practicar, como de lo que vemos, oímos, gustamos, olfateamos, tocamos y pensamos.

A todo esto le cabe el título de este escrito: dieta cerebral. Y es que nos hemos familiarizado bastante con todo lo concerniente a dietas alimenticias o gimnásticas, las hagamos o no, pero rara vez, por no decir nunca, nos ocupamos del factor más relevante en estos menesteres que es, justamente, la dieta cerebral.

Nos desplazamos, conversamos, decidimos, proyectamos y respondemos emocionalmente al mundo que nos rodea, desde el ego, la personalidad o el carácter. Personalidad construida de información genética activada la más de las veces, por procesos emocionales y afectivos, por creencias, aprendizajes conductuales, educativos, académicos, culturales y tradiciones costumbristas Lo que la dieta cerebral propone es revisar todo lo que se ha ido adosando a nuestro cuerpo-mente para poder establecer más lucidamente qué de nuestro ego o pequeño yo, impide la realización de una vida plena, y feliz.

En muchos escritos anteriores he remarcado la importancia de ocuparnos en observar nuestros pensamientos, pues en eso nos convertimos; más aún cuando lo pensado es llevado a la acción, a la tarea cotidiana. Por lo tanto sugiero “mirar” cual es la intención que motoriza la búsqueda de determinados logros. La intención, no siempre considerada por permanecer oculta en nuestro inconsciente, es lo que permite responder a los por qué o los para qué de nuestros deseos. En la mayoría de los casos, las dietas son lugares a los que accedemos por obligación, problemas de salud grave que ameritan una solución urgente, alcanzar los estándares de la moda imperante (seamos eternamente jóvenes y que se note) o porque realmente queremos ocuparnos de conocer y modificar las causas que devinieron en una pobre calidad de vida.

Todos los caminos conducen a Roma, dice un conocido refrán, por lo que pueden ser muchas y variadas las situaciones que deriven en hacer un uso inteligente de nuestra conciencia para entrar de lleno a un cambio honesto y sustentable. Por lo tanto y puesto a cambiar, aprendamos a aceptar la sabiduría que nos dará cada paso y disfrutémoslo aunque en algunas ocasiones nos sintamos flaquear. Que la intención provenga de una postura coherente, (no olvidemos que nuestros anhelos se pueden cumplir y si no teníamos una mínima idea de para qué los queríamos, luego no sabremos que hacer con ellos).

Paciencia para entrar en la calma que precisa toda observación de nuestros pensamientos negativos e ilusorios. Observación es la única tarea a la que nos limitaremos tratando de no interferir con ellos, dejarlos pasar, pues de esa manera no crecen, ni adquieren identidad. El espacio que va quedando a medida que van cayendo los pensamientos negativos, nos permitirá recordar (volver al corazón) las muchas cualidades humanas que poseemos y así regarlas todos los días un poquito. Los frutos que nuestra práctica nos dará, tendrán un sabor fresco y jugoso que no dudaremos en compartir.

Perseverancia. Los japoneses al respecto dicen: Las personas que no pueden continuar con algo luego de tres días son llamadas Mikkabozu (las que abandonan al tercer día)Esa idea viene de la sabiduría tradicional según la cual uno continúa practicando algo tras haberse resuelto solo si pasa el tercer día. De alguna manera, siempre parece haber una caída repentina de la motivación hacia el cuarto día con independencia de lo que haya decidido comenzar. Esta pérdida de motivación es particularmente devastadora cuando se inicia algo por razones superficiales, como simple curiosidad, por no querer perderse algo o simplemente por la recomendación de alguien, sin haber comprendido plenamente qué es beneficioso y realmente necesario. 

Una pregunta frecuente ante el temor a cambiar, es ¿qué pierdo si cambio?. La pregunta se justifica en el hecho de evaluarlo todo en términos de pérdida o ganancia, tan cara a nuestra cultura competitiva. El error es suponer que dicho cambio deberá suceder si obtenemos algo en compensación. Si no comprendemos que no hay tal cosa como perder o ganar, porque todo y todos somos impermanentes, por lo tanto no hay nada como mío o tuyo, bueno o malo, mejor o peor, intrínsecamente hablando, el cambio no será posible. De ahí que subrayo la importancia de observar la intención que acompaña a la acción, porque acaba siendo habitual creer, a partir de algunas sensaciones placenteras, que sí hubo tal modificación, cuando en realidad lo que se produjo fue un cambio de objeto o hábito pero no de esencia. Puedo mudar mi camisa blanca por una verde, pero sigue siendo una camisa. El cambio nos da la gran oportunidad de practicar el desapego, pues, para cambiar hay que aprender a soltar, partir, dejar ir o morir un poco cada día, como se dice comúnmente,

Es interesante que todo lo que resulta verdaderamente necesario para una persona de algún modo acaba haciéndose. Pero no quiero decir con esto que todo lo necesario se haga siempre. Expresamos simplemente, en un sentido sencillo, que las cosas de la vida realmente necesarias son placenteras y hacen que nos sintamos bien. Cuando hemos aprendido que algo es placentero, encontramos tiempo para hacerlo. En lugar de rechazar esto como algo demasiado evidente, sería bueno examinar más profundamente la norma básica de la motivación a la que todos estamos sometidos.  En otras palabras, la dieta cerebral es la única posibilidad de que lo que comienza como una necesidad de momento, recupere su verdadero significado transformándose en nuestro modo de vida, consciente.




 

ya no necesito demostrar nada a nadie...

julio 8, 2016



Soy ese hombre que ya no necesita demostrar nada a nadie. Hace tiempo que me cansé de complacer, de dar explicaciones a oídos sordos, de mover montañas por quien ni tan solo me cedía su respeto. Soy todo lo que ves:
franqueza, entereza, valentía y dignidad.

Estas ideas resumirían muy bien aquello que conocemos como realización personal. Son pequeños desafíos cotidianos que sortear para, finalmente, deshacernos de todas esas “capas de cebolla” que nos han ido alejando no solo de nuestra felicidad, sino también de las oportunidades por alcanzar un logro determinado. Una meta.

Estoy en esa etapa de la vida en que para ofenderme, debes importarme, en que ya no doy explicaciones a quien tiene tapados los oídos y el corazón. Soy un de alma humilde que ya no necesita demostrar nada a nadie.

En este mundo son muchas las mujeres que cada día luchan por esa realización personal, en ocasiones, tan compleja de conseguir. Hechos como la brecha salarial, la discriminación laboral o incluso el tener que hacer frente a frases como “tú no puedes, tú no sabes, tú no debes” de familiares o parejas hace que tengan que librar una doble batalla. La exterior y esa más íntima, más profunda y necesaria: la emocional, la psicológica…La continua necesidad de tener que demostrar para ser “validadas”

El amor debe “validarse” a diario, no hay duda, pero en ocasiones, caemos en situaciones donde el cariño se convierte casi en una extorsión. Obviamente, puede ocurrir para ambos géneros por igual, pero es más común que sea la mujer la que está obligada a demostrar que es capaz de hacerlo todo por el cónyuge, de dejar a un lado sus necesidades y deseos por cumplir las expectativas ajenas.

Tanto hombre como mujeres hemos de ser buenos hijos o buenas hijas.  con nuestros padres, con nuestra familia, aunque ésta nos haya fallado un día sí y otro también cada vez que dábamos un paso o proyectábamos un sueño. Al poco, ellos le daban un punto final con el “eso no es para ti”. Hemos complacido durante mucho tiempo y hasta dibujado sonrisas cuando lo que sentíamos era, sencillamente, desesperación.

A pesar de todo, siempre llega un día en que más que abrir los ojos, encendemos por fin esa luz interna que conecta directamente con nuestras emociones para decir “basta”. Es entonces cuando nos damos cuenta de que la única persona a la que hemos de demostrar algo, no es a los demás, sino a nosotros mismos. Porque cuando somos capaces de conectar con nuestras necesidades, el mundo empieza a girar al son de otra música más relajante, más hermosa.

Cuando nos reencontremos con nosotros mismos tras estas épocas de complejidad personal, ya no seremos la misma persona. Ya no serás ese niño o niña con la mirada cuajada de sueños que dibujaba sus iniciales en el firmamento. Ni serás tampoco ese adolescente que ansiaba un amor romántico donde darlo todo a cambio de nada. Tampoco serás ese o esa joven que confunde ser feliz con hacer felices a los demás.

Ahora, Yo soy todo lo que ves, sin magia ni artificios. Si no te gusto, es lo que hay. No vivo para complacer a los demás.

Cuando te hayas encontrado a ti mismo o a ti misma, te darás cuenta de todas las cosas que te sobraban, de los artificios, del ruido mental, y de todas esas relaciones caducas que arrancaban plumas a tus alas. Ahora bien, para ser ese hombre que ya no necesita demostrar a nadie de todo lo que es capaz, es necesario que pongamos en práctica y algo que debemos tenerlo claro es que no podemos ser “personas completas” manteniéndonos al margen de los demás. Cada uno de nosotros tememos compromisos de carácter social y emocional muy importantes: trabajos, parejas, familia. ¿Es posible aspirar a esa realización personal con todas estas esferas?

La realización personal se inscribe precisamente en la necesidad de que todas nuestras esferas, la laboral, la afectiva y personal nos ofrezcan la máxima plenitud y equilibrio. Necesitamos armonía. Si nos vemos cada día en la obligación de demostrar ciertas cosas, para ser “validados” como personas en cada uno de nuestros contextos, es que algo no va bien.

El que se pongan siempre en duda nuestras capacidades en el trabajo o que nuestra pareja nos pida, por ejemplo, que que nos quedemos en casa para demostrarle “cuánto lo queremos”, son aspectos que acabarán vulnerando por completo nuestra autoestima.

Hemos de entender además, que antes de demostrar cualquier cosa a nadie, hemos de demostrárnoslo a nosotros mismos. No busques la complacencia o la aprobación en los demás o de lo contrario, serán otros quienes se alcen como jueces y verdugos, como artesanos de un camino que tú mismo debes construirte.

La eterna necesidad demostrar algo que no somos o de buscar la complacencia ajena, es poco más que una forma de lenta tortura que puede no terminar nunca. No lo permitas, sé auténtico o autentica, sé siempre tú mismo y no negocies tu integridad a costa de la pérdida de felicidad.

Si vas a aferrarte a algo que sea a tus sueños, no a personas.



 

y descubres que la magia no existe..

julio 8, 2016



La vida nos pone retos para que conozcamos el potencial que tenemos, para que nos veamos obligados a sacar la mejor versión de nosotros,y en mi largo camino ocurrieron muchas cosas… unas buenas y otras, no tanto,comprendiendo que el sentido de la vida puede resultarnos inexplicable, sin ni siquiera saber si realmente existe. Pero la vida es en sí misma un aprendizaje... 

Cuando era pequeño había una frase que me repetía, que forma parte de mí como si estuviese tallada en piedra: “el que se esfuerza obtiene siempre lo que se merece”. Pero este mundo me ha enseñado que el que se esfuerza puede chocarse contra un muro y que el choque rompa sus huesos por muchas partes.

Siendo niño sueñas continuamente con ser mayor, con crecer para poder tener más voz en el mundo y hacer cosas grandes. Porque tú ibas a marcar la diferencia. Y en este momento no era un ejercicio de narcisismo sino una creencia producto de la inocencia que solo la infancia puede entender.

Es fácil ser feliz cuando las cosas van bien, cuando a tu alrededor se respira la tranquilidad que solo ve los ojos de un niño ingenuo en un mundo lleno de personas que fingen llevar una vida de película. Cuando está mal visto quejarse y ser humano. Cuando la dictadura de la felicidad ha inundado nuestras vidas.

Pero creces y ya nada es lo que era. Lo que pensabas se convierte en una absurda creencia en un mundo justo, una idea irracional que dominaba tu vida y que ahora es una cuerda que te aprisiona el pecho, una cuerda que en ocasiones no te deja respirar.

Creces y ya no sabes ni quien eres porque los posibles se han vuelto
imposibles. Porque lo que soñabas de niño se te antoja lejano y ya no está al alcance de la mano. Creces y ves que el esfuerzo implica un sufrimiento que en muchas ocasiones no se ve recompensado.

Creces y te lastimas reprochándote a ti mismo cosas que ni siquiera entiendes pero que te dañan hasta en lo más profundo de tu alma. Porque a veces las palabras que nos decimos a nosotros mismos son gritos sordos que nos encadenan a la culpabilidad que habita en nuestra alma por haber perdido la inocencia.
Creces y descubres que la magia no existe, que la razón quiere dominar en un mundo dónde la sinrazón alimenta el ego de aquellos que tienen el regalo envenenado de una vida fácil, sin ni siquiera haber tenido que esforzarse.

Y sientes entonces haber sido una decepción para ti misma y para los que te quieren. Sientes haber sido tan ingenuo en el pasado y haberte rendido en el presente, dejándote llevar por esa cuerda que te ataba al mundo ese que construiste siendo niño y que se te antojaba perfecto.

Pero decides no dejar de soñar, decides no buscar responsables en el pasado para aceptar tu propia responsabilidad para el futuro. Decides que cuando uno está ciego por mirar al sol de la injusticia, es bastante probable que no encuentre el camino que le lleve a la sombra que le dé cobijo mientas busca su lugar en el mundo. Decides que vas a levantarte como un ave fénix, resurgir de tus cenizas y volar con la cabeza alta sobre el mar de la indecisión en el que te sumergiste cuando perdiste la inocencia, cuando dejaste de ser un niño que leía cuentos para convertirte en el protagonista de tu propia historia.

Decides llevar el timón de tú barco aunque sea contracorriente. Aunque las olas ajenas te salpiquen con los reproches que reflejan sus propias frustraciones. Porque has aprendido que eres invencible si realmente luchas por lo que quieres. Y aunque en algún lugar el reloj sigue corriendo en tú contra al no haber encontrado todavía tu lugar en el mundo, sabes que todo lo que merece la pena en esta vida siempre es difícil de encontrar y mucho más difícil de obtener.

Además, ahora ya sabes contestar a una gran pregunta ¿la vida es una mier..? Sí, pero yo ya lo he aprendido y ahora juego con ventaja. La ventaja de los que luchan, sueñan y persisten, de los que no se rinden, de los que realmente viven con pasión cada paso incierto que dan hacia delante, de los que aún con miedo continúan. Porque la vida es eso, simplemente eso.



 

un mensaje del cuerpo..

julio 8, 2016



De mi experiencia hoy quiero escribir sobre lo que debemos hacer para vivir plenamente, siempre es una buena idea aprender a escuchar lo que nosotros mismos decimos de nuestro cuerpo y de nuestras emociones.

La enfermedad es un mensaje del cuerpo, que a veces es producida por un bloqueo emocional que nos advierte que no vamos en la dirección correcta, manifestándose en el cuerpo a través de los síntomas

Todos les damos forma a nuestras experiencias a través del filtro de nuestros pensamientos. De ellos nacen muchas de nuestras emociones: habitualmente positivas cuando analizamos la información ajustadamente y negativas cuando formamos nuestros pensamientos de manera errónea. Experimentar el segundo tipo nos produce bloqueos emocionales, que se traducen en malestar psíquico y físico.

Nuestro cuerpo es sabio y habla, por eso hay que aprender a escuchar qué es lo que nos quiere decir, para, desde ahí, ir a la situación que nos genera malestar y sanarla. De acuerdo con la parte del cuerpo donde se presente el signo, habrá una explicación emocional para el mismo. Estudios médicos han confirmado que podemos prevenir o bien, sanar, si identificamos la situación o los sentimientos que nos bloquean a nivel emocional.

He leído que el dolor de cuello representa lo que no nos atrevemos a decir, el dolor en los tobillos el avance o la resistencia que mostramos a la hora de aceptar una realidad. Los problemas estomacales hablan de la convivencia y de la habilidad para digerir las situaciones.

Otra parte del cuerpo que recibe muchas de nuestras emociones es la espalda. Según los expertos, las molestias en la parte baja de la espalda usualmente reflejan preocupaciones económicas o sensación de falta de apoyo, la parte de la espalda alta cuando presenta molestias nos dice que estamos cargando cosas que no nos corresponden.

Los problemas en los muslos están relacionados con lo que los demás esperan de nosotros. En el caso de las rodillas, está asociado con el orgullo. Si duele la frente, se relacionado con la manera en la que enfrentamos el mundo. Los problemas del corazón son relacionados con problemas emocionales básicos, de afectos primarios.

Nuestra vida no es más que un reflejo de nuestro estado mental, si en nuestra mente hay paz, armonía y equilibrio, entonces nuestras vidas serán ser armoniosas, pacíficas y equilibradas. En cambio si nos dominan los  pensamientos desajustados, negativos, vengativos nuestra vida será desequilibrada y en ese desequilibrio aparecen las enfermedades físicas.

El resentimiento es un sentimiento que enquistado y agravado puede acabar produciendo rencor. Estas sensaciones pueden causar desde una ligera molestia temporal a un profundo malestar que puede dificultar o imposibilitar las relaciones con la persona que nos ha ofendido. Sentir resentimiento, altera a nivel físico nuestro sistema inmunológico, lo que nos hace mucho más vulnerables a enfermedades comunes, como una gripe.

La rabia o el resentimiento crónico son considerados un factor de riesgo para padecer alguna cardiopatía. Cuando esta emoción se abriga por demasiado tiempo, predice patrones de desregulación biológica, un impedimento fisiológico que afecta al metabolismo, las respuestas inmunes y las funciones de los órganos y de enfermedades físicas.

Cuando pensamos una cosa y decimos otra, sentimos una cosa y hacemos otra, no somos coherentes con nosotros mismos, por miedo al rechazo, al abandono, a la crítica, o al juicio, y de esta manera se producen los desequilibrios emocionales que nos llevan a enfermar.

Finalmente hay que presta atención a nuestro cuerpo, que a veces se enferma para sanar a el alma.

El amor que negamos, es el dolor que llevamos.



 

esta nueva aventura que arranca entre ambos...

julio 8, 2016



Las generaciones pasadas nos dejaron un error heredado de la sociedad de la que venimos en que solo existía un modelo de pareja, la formada por un hombre y una mujer heterosexuales y en las que además  el papel de cada una de las partes estaba muy bien definido por el machismo en el que estában instalados. Cuando la mujer era la responsable de la vida doméstica y el hombre el responsable de la vida pública, social o laboral. 

Cuando una pareja empieza su trayectoria, unas veces conscientemente y otras sin ser demasiado consciente, se establece entre ambos miembros un acuerdo de convivencia. Hay ocasiones en que la pareja habla, presupone, establece y  las dos partes tienen claro en que va a consistir esta nueva aventura que arranca entre ambos. Pero son frecuentes las historias en que no se establece ese acuerdo de convivencia y la aventura empieza sin que ninguna de las partes tenga claro que parcela, responsabilidades, papeles, roles va a desempeñar. 

La sociedad ha cambiado y es necesario establecer desde el principio el acuerdo de convivencia que antes no era necesario.

Imaginemos por un momento que tenemos pensado cambiar de trabajo o que estamos en un proceso de búsqueda activa de este. Una empresa se interesa por nuestros servicios. Normalmente utilizamos la entrevista que nos hace el responsable para, además de ofrecer nuestras habilidades y capacidades, saber en qué van a consistir nuestras obligaciones laborales, con quienes vamos a desempeñar nuestra labor, el tiempo y el espacio donde las desarrollaremos, la remuneración económica que vamos a recibir. Procuramos leer muy bien todo el contrato asegurándonos que no tiene letra pequeña. Algo parecido debería ser obligatorio antes de formar una pareja o de comenzar una convivencia por amor. Parece que el amor basta y que si quieres a alguien tienes que cometer errores que no cometerías jamás en otras situaciones de tu vida.

Cuando quiero a alguien y quiero compartir mi vida con esa persona no tengo que dejar de ser yo, no tengo que olvidar lo que me hace feliz, no debo renunciar a expresar mis necesidades. Es fácil comprobar cuando hablamos en una reunion social, los problemas que acarrea dentro de las parejas de todo tipo el no haber establecido ese contrato de convivencia desde el principio adaptado a las características de cada pareja en particular. A veces por miedo y otras por presunciones heredadas nos olvidamos de establecer estos acuerdos y de inmediato comienzan los conflictos. La vida domestica desde el principio debe recaer en ambos miembros y debe ser asumida por ambas partes. 

Vendría muy bien disponer entre las plantillas de Word modelos estándar de contratos de convivencia por amor adaptables. Cada pareja debería obligatoriamente firmar ese contrato antes de comenzar la convivencia. Nos ahorraríamos muchos conflictos y por supuesto muchos disgustos y malos rollos innecesarios. Cuando las parejas con problemas son capaces de sentarse y firmar ese acuerdo de convivencia todo empieza a fluir y a colocarse cada cosa en su sitio. Siempre digo que cuando uno o una se embarca en una aventura con otra persona es para estar mejor que en solitario, sino mejor quedarnos como estamos.

Si eres de esas personas, que se está planteando cambiar su cepillo de dientes de sitio, no olvides en tu mudanza el acuerdo de convivencia indispensable para que la aventura comience con buen pie. Firma el contrato asegurándote de que no tiene letra pequeña oculta, que queda claro el papel y el compromiso de cada una de las partes y feliz aventura.

comparte!


 

Entonces ¿por qué está contigo?

junio 25, 2016




Recuerdo que mi padre me decía: “cuando comprendas que eres perfecto tal como eres, verás que todo es perfecto tal como es” (…) Abandona primero cualquier idea falsa sobre la perfección. Cualquier apego a lo que creas que significa ser perfecto. Y luego deja de juzgarte por no estar a la altura.

Práctica: Deja lo que estés haciendo y dedícate ahora a quererte y respetarte. Eres perfecto tal como eres, porque estás vivo en este instante.

Creo que todos hemos buscado y imaginamos llegar a tener una relación perfecta para sentir siempre la felicidad con tu pareja porque vives con el hombre o con la mujer perfecta para ti. Ahora bien, pregunto y respondo :  ¿Cómo describirías tu vida con esta persona?

Veamos, la manera en que te relacionas con ella será, exactamente,aunque la comparación parezca un poco fuera de tono pero es la que se ajusta a una verdad, esta relación (perfecta) seria igual a la manera en que te relacionas con un perro. Un perro es un perro y hagas lo que hagas, seguirá siendo un perro. No puedes convertir un perro en un gato o en un caballo; es lo que es. 

El perro es responsable de la mitad de su relación contigo, la cual es completamente normal. Cuando llegas a casa, te ladra, mueve la cola y jadea porque se siente muy feliz de verte. Hace su parte realmente bien y tú sabes que es el perro perfecto. El perro es un perro y tú lo aceptas así. No necesitas responsabilizarte de él para que sea un perro. El perro no intenta que tú seas un buen ser humano. A un perro no le importa lo que tú hagas; sencillamente te ama. No tiene ninguna expectativa. Tu parte también es casi perfecta. Te ocupas de lo que es responsabilidad tuya; lo alimentas, cuidas de él, juegas con él. Le quieres incondicionalmente; harías casi cualquier cosa por tu perro. Desempeñas tu parte perfectamente y él la suya con la misma perfección.

Pero imaginemos que te compras un perro y adoras a los gatos. Quieres que tu perro se comporte como un gato e intentas cambiar al perro porque nunca dice: «Miau». ¿Qué estás haciendo con un perro? ¡Búscate un gato! Esta es la única manera de empezar una relación maravillosa…no es necesario que te mientas a ti mismo…

Ves lo que estás comprando y bien lo quieres o no lo quieres. Pero no puedes culpar a la otra persona por ser un perro o un gato o un caballo. Si quieres un perro, entonces ¿por qué te compras un gato? Si quieres un gato, entonces ¿por qué comprarte un caballo o un pollo?....

¿Sabes qué tipo de mujer o de hombre quieres? El que hace que tu corazón cante, el que se alinea a tu modo de ser, el que te ama sencillamente como eres. ¿Por qué engañarte con otra cosa? ¿Por qué no conseguir lo que quieres? ¿Por qué fingir que alguien se ajusta a lo que no es? No significa que no quieras a esa persona. Significa que haces una elección y dices sí o no porque también te amas a ti mismo. Haces una elección y eres responsable de tus elecciones.

Aceptar este hecho en tus relaciones con otros seres humanos resulta fundamental. No es posible cambiar a las personas, las amas tal como son o no las amas; las aceptas tal como son o no las aceptas. Intentar cambiarlas para que se ajusten a lo que tú quieres que sean es como intentar que un perro se convierta en un gato o que un gato se convierta en un caballo.…es un hecho: son lo que son y no son lo que no son;así como tú eres lo que eres y no eres lo que no eres…

Quizás estés pensando: «Pero ¿y si no estoy con la mujer o con el hombre adecuado?». Sin duda, esta es una pregunta muy importante. Por supuesto, hay que escoger al hombre adecuado o a la mujer adecuada. ¿Y quién es el hombre adecuado o la mujer adecuada? Alguien que amas tal como es, alguien que no tienes necesidad de cambiar en absoluto, que quiere ir en la misma dirección que tú, alguien que es compatible con tus opiniones y con tus valores emocionales, físicos, económicos, espirituales y que te ama sencillamente tal como eres. Porque, si alguien quiere cambiarte, significa que no eres lo que esa persona quiere. Entonces ¿por qué está contigo?

Así que, en primer lugar tienes que saber lo que quieres, cómo lo quieres y cuándo lo quieres. Tienes que saber exactamente cuáles son las necesidades de tu cuerpo, cuáles son las necesidades de tu mente y qué se adapta bien a ti.
Y lo que vas a compartir con tu pareja no es basura, sino el amor, la relación romántica, la comprensión. 

El objetivo que persigues para los dos es ser cada vez más felices, y para alcanzarlo es preciso tener cada vez más y más amor. Eres el hombre perfecto o la mujer perfecta, y tu pareja ese ser humano perfecto, del mismo modo que el perro es el perro perfecto. Si tratas a tu pareja con amor y con respeto, ¿quién saldrá beneficiado? Nadie más que tú.

Una vez que te decides a formar pareja estás ahí a fin de servir a la persona que amas, a la persona que eliges…estás ahí para servir tu amor a tu amante, para serviros mutuamente… En cada beso, en cada caricia, sentís que ambos estáis ahí para satisfacer a la persona que amáis sin esperar nada a cambio. Más que de sexo, se trata de estar juntos. El sexo también se vuelve maravilloso, pero es completamente distinto. El sexo se convierte en una comunión; en una entrega absoluta, una danza, un arte, una suprema expresión de la belleza.

..es mi opinión y yo la comparto..




 

Cree un sitio web gratuito con Yola