Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


esos impulsos primitivos...

septiembre 21, 2016



El otro día en una reunión de trabajo se me pidió mi opinión y yo, sin pensarlo se la ofrecí. No es que el tema fuese de mi entero conocimiento o que yo estuviese al tanto de lo que allí se debatía, pero abrí la boca y antes de concluir con mis conjeturas me di cuenta que el zapato ya se había atragantado en mi garganta. Podía leerlo en los rostros que me rodeaban y en sus gestos, porque es muy fácil decepcionar cuando uno intenta encaramarse en los hombros de los demás seguro de sí mismo y confiado de que no importa lo que digas, emergerás triunfador.

¿Quién no se ha sentido así alguna vez? Aplastado por su propia ineptitud. Aquellos que como yo han tenido esta experiencia, deben saber que es parte de la naturaleza humana el no poder aceptar un trago de humildad y confesar nuestras lagunas de ignorancia.

De vez en cuando sentimos ese impulso de levitar sobre la muchedumbre y desplegar nuestros colores, algo así como un Pavo Real. Todos tenemos la necesidad de brillar, de sabernos a la altura de los demás, aunque nuestra armadura necesite una capa de antioxidante y la corrosión mine nuestros sentidos.

Hay una genética que desfigura nuestras intenciones y como nunca abandonamos del todo la inocencia de la niñez actuamos en concordancia con esos impulsos primitivos. Entonces es cuando lo arruinamos. Pero aún me queda tanto por vivir -eso creo Yo- que siempre habrá oportunidad de madurar y aprender nuevos modales. La autoestima volverá a recuperarse y la próxima vez que se requiera mi opinión, reflexionare hasta agotar todos los recursos; entonces sonreiré y me encogeré de hombros.

He pensado y reflexionado sobre lo peligrosa pueden ser las palabras cuando les damos la libertad de comportarse de acuerdo a la carga de emociones que llevamos por dentro. Las palabras, como las muñecas, pueden desfilar en la pasarela de la vida proyectando modelos de dulzura o espantosas e insultantes marionetas que desfiguran nuestra razón de ser. Todo depende de cómo se desprenden de nuestro intrincado laboratorio cuando la química responde a las situaciones en que la vida nos coloca. Las palabras pueden ser nuestro mejor método de defensa o la peor proyección de nuestra torpeza. 

En el momento en que les otorgamos libre albedrío, dibujan una imagen de lo que intentamos proyectar en las circunstancias en que nos encontramos en ese momento. El mundo alrededor nos percibe, no precisamente por nuestro aspecto físico, si no por las palabras que forman esa barrera invisible que en ocasiones nos defienden, nos hacen encantadores o en su disfraz de marionetas, nos obliteran.

Vas paseando por la calle y descubres que en tu dirección se acerca una persona con la cual no deseas intercambiar banalidades. Pausas por un instante y te preguntas: ¿por qué reacciono así? Casi nunca tu subconsciente te respondería que es por su aspecto o por su olor corporal. Casi siempre, como un semáforo incandescente parpadeando su luz roja, la respuesta elegiría su verbo, sus palabra y su modo de expresarlas. pensarías que su pasarela, desde que la conoces, siempre estuvo minada de marionetas absurdas arrastrando conjeturas, comentarios despectivos y rumores infundados. Suficiente información como para cruzar la calle y desaparecer sin siquiera dedicarle una autocrítica visual a su indumentaria o al color azafrán de su cabello.

Estoy convencido que todos deberíamos trabajar en un huerto interior donde cultivar las palabras. Un lugar junto a la cordura y la inteligencia que pudiésemos abonar constantemente con la nueva información de la que nos suplen las experiencias por el paso de la vida.

Finalmente, debemos cuidar de nuestras palabras, de su formación, de su estilo, de su elegancia, de su tono y de la carga que les adjudicamos cuando se desprenden de nuestro ser para formar parte de nuestro mundo exterior.

un abrazo.
 

No, no se puede ...

septiembre 21, 2016



Yo te pregunto si : ¿Alguna vez has repudiado las ganas de vivir cuando esa pesadumbre oscura, espesa y negativa se posa sobre tus hombros y te abruma?. Bueno, espero que no, pero si has llegado a ese día, ten presente que la vida siempre nos tiene a prueba, en ocasiones nos estruja o nos zarandea pero nunca nos abandona a destiempo. Somos pura biología y como tal, así son nuestras necesidades, las de sobrevivir la hora y el día y verlas desaparecer sin saber por qué. 

Y aquí nos encontramos, los mismos de siempre con los recuerdos de todas nuestras experiencias; las que marcharon no sé por dónde, pero que en el proceso dejaron escritas una biblia de mandamientos, esos que fueron con el tiempo modificando nuestra conducta y la manera de ver las cosas el resto de nuestras vidas.

No te preocupes, por que repudiar las ganas de vivir es más una reacción momentánea que una condición humana. Queremos... No, es más, necesitamos de la vida para expresar lo que somos y para recibir el caleidoscopio de las emociones que nutren y maduran nuestro carácter.

¿Habrá quién rehúse rescatar el recuerdo del roce de unos labios en la noche del tiempo, o quién no reviva una y otra vez, el contacto de unos dedos tibios que recorrieran nuestra piel en las visiones que entreteje la memoria...? 

No, no se puede repudiar la vida si nuestras más íntimas añoranzas están ligadas a la expectativa de lo que está por venir. 

Es hoy cuando debemos estar ahí para quedarnos con su substancia, también es hoy un día más para sentir como se escapa nuestro tiempo hasta desaparecer por no sé dónde sin dejar rastro. Sin embargo, también es hoy el mejor momento para dar lo mejor de nosotros y crear nuevos horizontes en un mundo donde debemos prevalecer porque siempre, no importa donde o cuando termine esta travesía, llevaremos una diadema incrustada de recuerdos ceñida a nuestras sienes. 

No... No hay razón para repudiar las ganas de vivir.

un beso..


 

era un sueño..

septiembre 21, 2016



El escrito de hoy es sobre un sueño que tuve anoche y me gustaría compartir con Ustedes. Alguien tocó a mi puerta suavemente, pregunté con desconfianza quién era, miré por el pequeño agujero en la madera, pero no había nadie. Nunca llegué a entender cómo se manifestó la respuesta pero estoy seguro que oí cuando dijeron que era "Los buenos tiempos".

—Los buenos tiempos no han pasado por esta casa en años—respondí con un tono agresivo sin atreverme a abrir y sin aún poder precisar si había alguien ahí— Y en m i sueño le decía que hace mucho tiempo que la mala suerte y las desgracias conviven en esta casa y la verdad es que se han acomodado tan bien en nuestro entorno, que al parecer, no tienen planes de marcharse, ni siquiera de vacaciones.

—No recuerdo haber tocado a una puerta y que alguien en este mundo me haya negado la entrada —me dijo la misteriosa voz en mi cabeza, sin yo saber exactamente de donde provenía— no puedo creer que usted se haya acostumbrado a convivir con tal melodrama y ser el anfitrión de la desdicha y la desventura.

Traté de reconstruir memorias y recordé que hubo tiempos en que la felicidad que traen los buenos tiempos estuvo en mi casa y compartió conmigo. Fueron tiempos maravillosos de dulce cohabitar, envueltos en un aura de paz y tranquilidad. Éramos dos, cómo lo somos ahora, y sin saberlo vivíamos escondidos de la realidad en aquél lugar idílico protegido por el mar y la arena de un mundo que ahora sabemos, nada tiene que ver con éste.

—Y le continué hablando, me acuerdo haberte dejado abandonado en otro lugar—le grité– y me atrevo a jurar que de allí nunca te moverías, porque nadie, con sentido común, te dejaría escapar como lo hicimos nosotros—Aquí, en esta casa, ahora mismo somos muchos y no creo que si estás intentando entrar, tú seas quién dices ser. Nunca he oído que las desgracias y las desdichas pudiesen cohabitar con la felicidad de los buenos tiempos en un mismo espacio, así que debes ser algo abominable que intenta unirse al resto de mis tribulaciones. Entonces sentí que se alejaba de mí puerta y una dulce voz dentro de mi cabeza o quizás en mi corazón, de eso no estoy del todo seguro, me dijo:

—No vine a quedarme, solo a recordarte que sigo allí donde me dejaste y que cuando estos malos tiempos y sus consecuencias se aburran de arañar tu alma... Allí estaré como siempre esperando. El tiempo nunca se detiene, eso bien lo sabes, tampoco permite tanto a lo bueno como a lo malo permanecer en un lugar indefinidamente. Así es la vida y éstas son sus etapas, como los inviernos, las primaveras y los veranos. Las estaciones tienen su momento y nunca se les otorga un estado de permanencia.

Finalmente me dijo : Quizás aún quede tiempo en el invierno de tu existencia para encontrarte nuevamente en el camino. Te prometo que esta vez será una estancia prolongada, lo suficiente larga como para sanar las heridas de tan cruel y arraigada experiencia. No desesperes.

Y me desperté a mi realidad  a mis  situaciones del día a día , se que cuando llevas los pensamientos positivos y un corazón limpio, cuando la fe en ti es inquebrantable, cuando aún sin saber cómo, cuándo, ni dónde, tienes la seguridad plena de que conseguirás la felicidad, y será la vida misma la que te  ira mostrando el camino hacía los buenos tiempos..

un beso..


 

... cruzando mi espacio

septiembre 20, 2016



Dime a dónde te dirigías cuando sentí tu presencia cruzar mi espacio en esa vertiginosa carrera, al parecer, persiguiendo visiones...? Aunque venimos de otra época, pronto aprendimos a adaptarnos a las tecnologías del siglo XX y XXI y ahora, sin importarnos mucho la decrepitud de nuestro aspecto, nos consumimos sobre el moderno teclado del ordenador dando riendas sueltas a nuestros más íntimos e insólitos secretos.

Volamos traspasando fronteras imaginarias y creando mundos que satisfagan esa incapacidad que tarde o temprano nos delata: la necesidad de ser parte de todo. En nuestro interior sin dudas existe un vacío emocional que todo ser humano necesita llenar con las impresiones que nuestros cinco sentidos proporcionan con incansable constancia.

Te he percibido más de una vez cruzando mi espacio y siempre has dejado la esencia de tu ser como la estela que deja una estrella fugaz a su paso en busca de las piezas sueltas de su destino. Pero bien sabemos que tu misión como la mía es la de estrechar este universo, tener todos los mundos al alcance de la imaginación y vivir el espejismo que se manifiesta en nuestro solitario entorno a nuestro antojo. Es un artilugio que en esta etapa de la vida utilizamos para detener el tiempo y continuar aferrados a la cordura en un mundo donde la demencia nos va ganando la guerra.

un beso.
 

tus últimos capítulos..

septiembre 20, 2016



Como pasa el tiempo,es un soplo y el libro de la vida desdobla sus páginas a una impresionante velocidad. Sin saberlo te encuentras más allá de la fase descabellada de tus primaveras y de tus aventuras y entonces empiezas a sentir en la boca del estómago la escalofriante sensación de que pudieses estar viviendo tus últimos capítulos, el desenlace de la novela.

Por fin llegué a la ultima etapa de la vida y lo primero que invade mi cerebro es la insensata preocupación de que cada mañana comienza siempre mi primer día en este planeta. ¿Qué queda por hacer? te preguntas, y como si estuvieses en la primera página del libro, te respondes que nada ha cambiado, que mil proyectos revolotean en tu cabeza y que aún construyes horizontes imaginarios repletos de ilusiones.

Estos años me han enseñado a reconocer los malos caminos y a elegir donde depositar la confianza y el amor, una vez escribí que cada día es como un tesoro que hay que vivirlo intensamente llevando de la mano el deseo y la preocupación, uno para intentar ayudar a quien lo necesite, el otro para tener siempre presente que el esfuerzo puede convertirse en algo intangible e imponderable. Mira a tu alrededor, es un mundo donde la miasma se magnifica en extrañas formas, es un mundo donde la espiritualidad y la buena fe desaparecen como las miguitas de pan en un parque de palomas y aún así, sobrevivimos.

Para los que como yo llegaron a esta etapa sin tener una idea clara de cómo se evaporó tanta vida, les aseguro que aún nos queda suficiente tiempo para vivir la madurez con arrojo. Llevamos en nuestra genética armas secretas que se desarrollan según vamos tragando el polvo del camino, el valor para seguir adelante, porque siempre estará ahí, no importa lo abismal o la precario de nuestras circunstancias. La fe se renueva, tal como se cuece el pan de todas las mañanas, aunque los pájaros negros se coman hasta las últimas migas en el parque de las intrigas.

Tenemos la prosa , la poesía, la música y el milagro de la vida que se gesta en nuestro cuerpo para asegurar que continuamos persiguiendo esta visión y que nunca perdemos la esperanza. ¡Sí podemos cambiar el mundo y escribir un mejor final! ¡Sí podemos usar estos secretos sin miedo! Te prometo que con esfuerzo se proliferarán entre tus brazos abiertos y que el propósito de nuestra estancia, tanto para dar como para recibir sobrevivirá hasta que no quede pan que hornear o raíces que se marchiten sin nuestro amor.

Un beso.

Patricio.
 

. ¡Que ironía!

septiembre 17, 2016



No puedo dejar de pensar que en nuestro organismo existe una coraza orgánica que recubre nuestros instintos ancestrales y no permite que estos desencadenen el caos que sin duda desfiguraría nuestra personalidad, esa de la cual nos valemos para presentarnos ante la vida todos los días. 

¿Quién, en ocasiones, no se ha visto al borde del abismo cegado por la petulancia irrespetuosa de un egocéntrico ignorante que nos insulta con su verborrea o algo peor? Sabes que en el transcurso de nuestra existencia muchas veces e inconscientemente hemos llegado hasta los confines de la cordura rompiendo con todos los preceptos que nos protegen intentando desbordar esos códigos que delatan nuestro verdadero origen.

Abandonamos la prudencia y el tacto para poner a prueba los límites de esa barrera embrionaria, cuando bien sabemos que todo es parte de un proceso biológico de supervivencia y esa coraza orgánica es la barrera que nos provee de una apariencia civilizada aceptable ante la elaborada estructura de nuestra sociedad y así vamos prosperando del brazo de la vida. Aún no hemos acumulado suficiente energía negativa para atravesar lo que ha tomado a nuestra genética siglos de evolución para lograr avanzar hasta donde hemos llegado; un mundo aparentemente cuerdo y civilizado.

Nunca, pero nunca, admitiremos ante nuestros semejantes que somos conscientes del forúnculo interno que forma parte del milagro de la creación, esa bestia que desde un principio contenemos detrás de la barrera, el ente primitivo al que pudiésemos retroceder si la humanidad, tal como la conocemos dejara de existir. Si regresáramos a nuestros orígenes, como ya lo hemos decidido sin pensarlo demasiado, continuaríamos exterminando toda forma de vida a nuestro paso como lo hacemos ahora. Entonces sólo nos quedaría el instinto fundamental: El de la supervivencia. ¡Que ironía!


 

al final confrontaremos lo inimaginable....

septiembre 17, 2016



Quizá Tu lo has notado, como Yo de que a donde quieras que te encuentres, sientes que te están llevando de la mano o por lo menos esa es la sensación que secretamente nos embarga a todos.  Las cosas que están sucediendo hoy, como las de ayer, de alguna manera producen la sensación de que van atadas a un hilo invisible, un cordón premeditado que tarde o temprano te conduce a un razonamiento incontrovertible ; entonces puedes entender el por qué de las cosas cuando la vida te sitúa en una encrucijada,  El instinto no suele traicionarnos, está claro que no dirigimos la orquesta pero sí somos conscientes de que nos han adjudicado, desde el principio, cierto papel de marionetas.

Todos vamos construyendo con las piezas del rompecabezas que nos asignan según las vamos eligiendo del montón. Algunos intentamos concentrarnos pero aún así, elegimos al azar en esta incierta trayectoria. Otros, al parecer,  con más visión y lucidez, pueden seleccionar una mejor estrategia dentro de sus capacidades intuitivas, lo que al parecer, pudiese proporcionarles una vida más cómoda y feliz, pero no necesariamente.

No me cabe duda que voy de su mano porque las circunstancias me dicen que  siempre ha sido así. La vida no es un paisaje de amapolas donde revolotean las mariposas para nuestro deleite personal. La vida es  más como un conjunto de diapositivas que estampan mi retina, conspirando con mi sentido del olfato, el auditivo y las papilas gustativas, una realidad hecha a la medida , una  interminables secuencia de reacciones bioquímicas que se regeneran hasta que mi tiempo se agote.  Si pensamos que al  final confrontaremos lo inimaginable, nos sentiremos como náufragos  en un inmenso y perpetuo vacío donde no formularemos concepto ni tendremos perspectiva ni consciencia de la realidad.

Es congruente aferrarse a la fe, porque así nos sentiremos parte de algo indispensable que se perpetuará en la pureza del proceso y que sí, habrá otra realidad, otra perspectiva para la cual, en estos  momentos no estamos capacitados para entender.


 

los hilos del alma..

septiembre 17, 2016



Desde mi corazón se desprende la sensibilidad colgada en hebras de hilos, comprometida a recibir el impacto de lo que me prepara la vida. Cada día confronto una madeja de impresiones que me alegra o me ofende,  dependiendo de cuan fuerte soy o si estoy preparado para el plato que me sirven.

Sí, creo que todos somos sensibles porque la naturaleza nos proveyó con esta coraza emocional que crece con nosotros y se fortalece con las experiencias sin perder la habilidad de extender la mano o abrazar al que de nosotros necesite; no todos la llevamos. Transitamos por la vida ocupando un espacio único sin ser lo suficiente conscientes para aceptar que desperdiciamos demasiada energía en trozos de nuestra existencia que no producen, que no se archivan ni pasan a formar parte de nuestro pasado histórico.

Somos el milagro de una Naturaleza imperfecta, se olvidaron de darnos una visión clara de cuál es nuestro propósito aquí, la razón para ser merecedor de este único espacio y el instinto para elegir el camino correcto.Desde que descubrimos nuestra presencia en la evolución de la vida, estamos en conflicto con nuestros instintos y esos hilos desde donde cuelga nuestra sensibilidad se han ido convirtiendo en una madeja tan enmarañada que amar o aniquilar al prójimo es dibujar con los mismos colores de sangre y desgracias.

Hay tantas voces que presagian ese final que llevamos encerrado entre los puños que nadie las escucha, porque no creemos en ello. Algún día por falta de Fe, cometeremos una falta irreversible producto de una mala decisión y dejaremos de ser merecedores de este espacio único. Perderemos el corazón y la sensibilidad que ahora se desprende de los hilos del alma para luchar contra la vida.


 

argumentar contra tu propio ego ..

septiembre 16, 2016



Ayer me sentí muy mal, sera producto del calor con su récord de temperaturas altas o sera que he llegado a una etapa en este viaje tan personal, al que sin tener que dar muchas explicaciones comienzo una regresión inconsciente hacia las habitaciones interiores del alma. En ese momento no repican campanas, es mi hora de retroceder, llevo aquí expuesto a la vanguardia del espectáculo de la vida mucho tiempo y el drama de vivir golpea con la insistencia de un pájaro que intenta arrancarme los ojos.

Comencé a contemplarme desde una distancia que siempre ha estado ahí esperando su tiempo. Nunca me interesó considerarla porque tenía tanta hambre de vivir y de experimentar con mis capacidades para conquistar, persuadir y controlar. Ahora que llevo en la piel las marcas de todo lo que me ha tocado en el camino, me pesa la carga y hago una pauta para cuestionar el por qué y cómo se decide el hasta cuándo .

Los eventos no son tan interesantes, la ilusión parece apagarse y el cuerpo no hace reclamos sobre la carencia de energía, alacridad y lozanía que gozaba en otros tiempos, entonces pienso en encontrar alguna manera de compensar la metamorfosis a la que me subyuga el paso del tiempo y me embarga una frustración de manos y pies atados como si en realidad no estuviese convirtiéndome en el desecho natural del proceso final.

Pero estoy convencido que llegado este momento recurrimos a la regresión, ese camino que mencioné antes, una fuga hacia las habitaciones del interior del alma, allí donde se piensa en todo pero nunca se decide algo porque ya estamos cansados y no nos atrevemos a ilusionarnos mientras practicamos la indiferencia. Es difícil comprender y expresar en palabras esta etapa de la vida, has caminado un largo trecho y ahora estás cargado de argumentos y una madurez que era necesaria para argumentar contra tu propio ego aunque luego aceptes que el proceso de cambios nunca termina. 

Se que no soy para siempre, pero sí parte de la formula que nos hace únicos en este proceso evolucionario, no sólo del planeta si no también del Universo.


 

la miasma...

septiembre 16, 2016



Hay que batir las alas fuertemente para elevarse sobre la miasma que se deposita sobre nuestras vivencias. Esos párrafos que voy escribiendo a través del tiempo, estampas preñadas de impresiones subrepticias y que sin premeditación alguna terminan salpicadas de esta insospechada mugre que siempre nos llega de sorpresa y que forma parte de las casualidades cotidianas que se pueden materializar en cualquier momento.

Así transcurre la vida, sin medir el tiempo ni plantar carteles para anunciar un cambio, simplemente en un abrir y cerrar de ojos sientes en tu fibra la distorsión del instante y sin avisos, el todo de tu vida ha sido transportado y distorsionado para plagarlos de borrones e incertidumbres.

Sin dudas nuestras vidas son como la paradoja de un acertijo que no conforma con los preceptos que nos inculcaron nuestros predecesores, porque todo esto va más allá de lo que somos capaces de pronosticar e inmediatamente en un acto descarnado, cuando menos lo esperamos, pasamos a formar parte del reclamo brutal que modela la fibra de lo que somos, de lo que fuimos y de lo que seremos. 

Hay que batir las alas fuertemente para no desfigurarnos, para que de alguna manera el perfil de nuestra inocencia ancestral prevalezca y continuemos imaginando que somos la persona que creemos ser y para eso hay que tener alas de ángel y espíritus fortificados con grandes dosis de Fe que te ayuden a elevarte sobre todas estas vicisitudes; así podremos cumplir con el propósito y la razón de nuestra existencia.

No hay secretos, sólo realidades en caminos bifurcados y nunca es tiempo para dar la espalda a nuestros sueños y obligaciones, aunque estos lleguen tan lejos como para presenciar nuestros últimos suspiros.

he dicho..


 

No hay secretos...

septiembre 15, 2016



Como pasa el tiempo tan veloz y sin pausa, ya estamos en Septiembre mirando al otro borde de este año que se escurre como el agua de un río. Un caudal de acontecimientos que el tiempo va arrastrando como un pedregal de sucesos y sus consecuencias para convertirlos en vivencias acumuladas en la memoria de nuestras vidas. ¡Qué extraña sensación produce esta experiencia cuando se van gastando los días del calendario! El momento es breve pero el peso de la carga y sus implicaciones llenas de presagios nos hace sentir tan vulnerables, tan desprovistos de respuestas y tan expuestos como el primer día en que abrimos los ojos.

Me refugio en la nostalgia de todo lo que fue bueno y me aferro a esa persona que nutre la fibra de mi vida para no caer en la depresión; esa psicosis que tanto asemeja a las termitas porque te van comiendo la corteza de tus sueños y las ganas de vivir. ¡Gracias a Dios que es sólo una sensación pasajera! 

Avanzamos porque el tiempo no nos permite regodearnos en la autocompasión, nuestro compromiso es mantenernos ahí con la guardia en alto, en espera de lo que aún nos queda por degustar. Seguiremos poblando esta tierra con un nuevo Universo de nuestra descendencia y también continuaremos prodigando besos de despedidas a aquellos que no compartirán el mañana con nosotros. 

No hay secretos, tenemos que aprender a querernos más, a cuidarnos los unos a los otros a pesar de que hay lugares en este mundo donde se están muriendo de hambre y aún así, sigue generándose la vida. ¡Aunque hasta ellos nunca llegue una razón que los convenza de que vale la pena vivir, aunque cada día hiciera llover ráfagas de consciencia y dignidad!

he dicho...
 

dulce mas dulce..

septiembre 15, 2016



Si besara la piel de tus deseos, ese horizonte de párpados furtivos 
denunciaría sin conciencia tus secretos al rendir tu apetito en este juego.

El tiempo transcurre en los espacios donde exhausta se filtra mi sustancia como un pájaro en vuelo 
desplumado que deja abandonada su coraza. 

No hay dulce más dulce que el recuerdo de un perfume que vive y nunca muere
entre el letargo de sábanas vencidas 
o en el olvido de una vida quebrantada.

Patricio 
 

¡Anda, atrévete!

septiembre 15, 2016



El malabarista, el acróbata, que llevo dentro se ha escapado de su refugio y ahora se aprovecha de las circunstancias para dar rienda suelta a su personalidad titiritesca. Somos un elemento integro de la Creación, el sofisticado componente de una receta de cocina diseñada a la perfección, pero cuando vamos cargados de años de vez en cuando nos fallan los controles precipitando un desbalance calamitoso en el impreciso momento cuando somos confrontados y todo parece venirse abajo. 

Son circunstancias de las que nadie escapa y que todos experimentamos. Es natural que después de vivir bajo el bombardeo de las desgracias que salpican las cuatro esquinas del hemisferio nos sintamos mortificados y empiecen a escaparse esos malabarismos que controlan nuestra conducta y en particular, nuestra etiqueta.

No sabes cuánto me gustaría saber de tus acrobacias y malabarismos prófugos y los momentos embarazosos que te han hecho pasar cuando arrasan con tus buenos modales, tu sentido de la cordialidad, condescendencia y la soberbia sonrisa conque neutralizas las batallas campales. ¡Anda, atrévete!


 

hoy...

septiembre 15, 2016


Es tiempo de pasar página y marcar un nuevo comienzo. Un día más comprometido a nuevas oportunidades para intentar ser mejores personas; más atentos a las necesidades de los que conocemos a distancia; más reflexivos al tomar decisiones que afectan a los que amamos de cerca.

Debemos integrarnos en nuestro esfuerzo por catalizar los valores humanos de los sentimientos perversos, necesitamos las buenas ideas que siempre son las que nos ayudan a avanzar para obtener la estabilidad tan necesaria en estos tiempos.

La puerta está abierta, simbólica pero evidentemente coherente y dispuesta a aceptar nuestros compromisos y aunque parte de ellos se diluyan con el paso del tiempo, el propósito queda ahí,perfumando el ambiente como el aroma de la primera taza del café de la mañana.

El rumbo no desvía. Viajamos siguiendo nuestro instinto como una barca impulsada por el viento. Esta tendencia nos tienta y nos provoca a meditar sobre todas estas impredecibles visiones que se cruzan en nuestro camino y pesan sobre nuestros hombros hasta tomar forma e integrarse en el caleidoscopio que refleja nuestras vidas.

Estamos en las coordenadas precisas y a tiempo para mejorar la imagen que proyectamos. Encadenados al silencio de nuestras inquietudes nunca nos faltaran motivos para reconquistar lo perdido en esta confusión. El rumbo nunca se desvía y el conflicto no pueda ser eterno, porque siempre habrán corazones cruzando esta puerta e intentando marchar a tono con nuestra encomienda espiritual, la que nos convierte en supervivientes hasta el final de nuestros días.

Estoy comprometido con esta vida que me apresura por el incierto camino que dibuja mi estancia y le juro que voy a aprender a amarlo todo: al arrogante que desfigura la verdad, al que vive de la caridad y su corazón da las gracias mil veces al día, a los buenos y a los no tan buenos que se ahogan en el aire que respiran sin saber por qué. Esta vida no les satisface y la confianza dejó de funcionarles desde un principio. 

Voy a luchar con el corazón que me queda, con la sonrisa que nunca me falta y con la templanza que no me permite contemplar defectos ajenos.

¡Feliz hoy...

 

aquello que suma y que no resta...

septiembre 15, 2016



Ojalá hubiese una termómetro de bondad y otro de maldad. Ojalá pudiésemos detectar el egoísmo en el momento que comienza a estar presente. Y ojalá pudiésemos servirnos de estas mediciones para tomar buenas decisiones con respecto a las personas que nos rodean. Sin embargo, como esto no es posible, tenemos que quedarnos siempre con la felicidad y las enseñanzas que nos aportan las buenas personas, y las lecciones que nos aportan aquellas que en algún momento se han comportado de malas maneras.

Porque si hay algo que está claro, es que nadie es malo o bueno en su totalidad, sino que todos a veces nos equivocamos al elegir cómo comportarnos o qué sentimiento priorizamos en nuestras relaciones. Sea como fuere, cada acontecimiento y cada persona que se cruza en nuestra vida tendrá la oportunidad de brindarnos la enseñanza que necesitábamos aunque no nos dé lo que esperábamos, las palabras solo duelen cuando te importa quien las dice

Las buenas personas son aquellas que huelen a nobleza, a humildad y a miradas sinceras. Son esas personas que nos recomponen con sus sonrisas. No abundan, pero con su lindo corazón lo inundan todo. A esas personas debemos ofrecerles reciprocidad, atención y cariño, porque gracias a sus guiños llenamos nuestra vida y nuestro día a día de franqueza y empatía, pilares indispensables para ser felices o sentirnos bien. Hay gente, algunas personas, muy pocas, que al sonreír se les llena la cara de una ausencia de malicia que no es de adulto. De una expresión de bondad que desarma. A la gente que le pasa eso, que cuando sonríe te lleva al traspié, al bienestar y al apego inmediato, les regalas el alma porque pueden contigo.

Están también aquellas personas que han teñido las relaciones que mantuvimos con ellas de egoísmo y, en ocasiones, de maldades (intereses, ofensas, críticas, decepciones, etc). Estas son las personas que nos enseñan la importancia de ir por la vida dejando huella y no cicatrices. Sea como sea, las malas experiencias son una realidad con la que tenemos que intentar convivir y de la que tenemos que procurar extraer lecciones de vida que nos ayuden a recorrer nuestro trayecto. De nada vale retorcernos de dolor, rumiar sin cesar sobre lo que podríamos haber vaticinado pero no vimos o no quisimos creer. Por eso, cuando una situación que deriva de una relación o de un intercambio negativo nos genera malestar, en vez de dramatizar es mejor que lo tomemos como aprendizaje.

En este sentido debemos explorar un poco la idea de que afrontar lo bueno que viene suele ser una tarea fácil. Sin embargo, aceptar lo que se va o tenemos que hacer marchar es realmente complicado. Cada situación, cada persona y, por lo tanto, cada sentimiento están repletos de intensos matices que conducen nuestro aprendizaje a uno u otro ritmo, haciendo valer aquellas enseñanzas que depuran nuestra madurez emocional. El hecho de que a lo largo de nuestra vida nos encontremos con relaciones positivas y negativas hace que el hecho en sí de construir unas u otras amistades sea cada vez más significativo, maduro y reflexivo. Así, gracias a este mismo hecho, cada vez nos va importando más la calidad que la cantidad de amigos y personas que tenemos a nuestro lado, pues nos vincularemos a aquellos que nos resultan más afines respecto a nuestras experiencias vitales.

La bondad y la reciprocidad tienen como base el respeto a los demás y la construcción de la propia amabilidad. Este es el trasfondo de las miradas sinceras, artífices de estos sentimientos que nacen del corazón y que nos ayudan a formar un equipo de primera división ante la vida. No nos olvidemos de considerar precisamente lo que comentábamos al principio, que no somos blancos o negros, sino que estamos hechos de diferentes tonalidades. Si bien hay gente que no siempre se comporta bien, será porque en ese momento o en otro anterior no ha tomado una buena decisión. Como se suele decir todas las relaciones fallidas duelen, pero perder algo que en realidad no nos hacía bien es una ganancia, no una pérdida. Por eso siempre debemos valorar aquello que nos aporta enseñanzas y reciprocidad; o sea, aquello que suma y que no resta.



 

perfectamente imperfecto pero, sin embargo, perfecto....

septiembre 10, 2016



En casi todos mis escritos expreso lo bello que es la vida, pero no debo olvidar que por naturaleza, todos los seres vivientes somos imperfectos. Todo ser viviente llega a su fin tarde o temprano, incluso el universo en sí mismo algún día llegará a su fin y morirá. Todos vivimos equivocándonos constantemente, porque cometer errores es una parte necesaria de la vida. No sólo nos enseña, sino que también nos acerca a la posibilidad de encontrarnos a nosotros mismos. Esos momentos en los que sentimos un vacío interior son los que nos permiten apreciar realmente lo que tenemos. Equivocarnos una y otra vez nos permitirá llegar al éxito. Tener conflictos y perder nos permitirá prosperar y encontrar la felicidad. Todo lo que ha pasado en nuestra vida debió haber pasado para que podamos existir. Todas esas cosas, incluso las pequeñas, y no seríamos exactamente la misma persona si alguna de nuestras experiencias del pasado fuesen diferentes. Y no debemos olvidar que los momentos de claridad más importantes de nuestra vida aparecerán cuando miremos todo lo que hemos hecho y nos demos cuenta de que todo lo que no resultó bien era necesario.

Cuando somos más jóvenes es cuando más aprendemos. La vida está enseñándonos cosas constantemente. Mientras más crecemos, menos frecuentes son estas lecciones. Las experiencias que hemos vivido y todo aquello que hemos visto han formado la persona que somos hoy en día. Es probable que en algún momento miremos para atrás, veamos todo lo bueno y lo malo, y aceptemos que todo eso tenía que pasar. Que todo era completamente necesario.Ese momento en el que te das cuenta que tu juventud complicada fue difícil pero necesaria.

Las personas nos equivocamos todo el tiempo. Y usualmente cometemos el mismo error en múltiples ocasiones. Equivocarse es una de las mejores cosas del mundo, ya que nos recuerda que somos imperfectos. Nos recuerda lo mucho que necesitamos aprender de nuestros fallos para convertirnos en quienes verdaderamente somos. Algunos de nuestros errores más grandes se convertirán en nuestras posesiones más preciadas. Ese momento en el que nos damos cuenta de que, si no hubiéramos fallado, nunca habríamos aprendido las lecciones

Una pena de amor te cambiará para siempre. Cambiará el material del que estamos hecho y nos convertirá en una persona completamente diferente. Un corazón roto es una de las experiencias más emocionalmente debilitantes del mundo. Sólo podría compararse con romperle el corazón a la persona que amas. Que te rompan el corazón es algo que se queda contigo hasta que alguien lo repara, pero romperle el corazón a quien amas se quedará por el resto de nuestra vida. Puede ser una gran carga, pero créeme cuando te digo que es algo necesario. Ese momento en el que te das cuenta de que una pena de amor te ha cambiado para siempre

A algunos les toma más tiempo que a otros llegar a cumplir el propósito de su vida. No es culpa de nadie. Darse cuenta de cuál es nuestro propósito en la vida se encuentra tanto dentro como fuera de nosotros. Tener ese momento en el que te das cuenta de que no vas por el camino que realmente deseas es uno de los sentimientos más bellos del mundo. El momento en el que te das cuenta de que tu ‘trabajo soñado’ en verdad nunca fue tu trabajo soñado

A lo largo de la vida, tenemos amores, familiares y  más amigos que pares de jean. La mayoría de las personas que alguna vez pensamos que estarían con nosotros para apoyarnos, un día deciden abandonarnos. Darse cuenta de que alguien que creía que era un verdadero amor un buen familiar o un buen amigo, al final en verdad no lo era, esta experiencia es una de las lecciones más importantes de la vida. Al final te das cuenta que es mejor no tenerlos, que tener impostores. Aprenderás a apreciar a tu verdadero amor a tu verdadera familia y amigos.

Si nunca estamos perdido, entonces nunca podremos ser encontrados. Si pretendemos tenerlo todo bajo control con tal de mostrar que todo está bien, entonces nunca seremos exitosos en la vida. Tenemos que aceptar que estamos perdidos y luego encontrar el camino a través de la niebla. Algún día encontráremos a la persona en la que te deberemos convertir, y aceptáremos la necesidad de haber tenido una búsqueda tan larga.Ese momento en el que te das cuenta de que estar perdido durante tanto tiempo es la única forma de encontrar a la persona en la que te transformarías

Los seres humanos comparamos todo con las cosas que ya sabemos. Usualmente nos damos cuenta que algo que pensamos que era increíble es, en realidad, bastante común y muy poco especial. Puede que aquella persona que creíamos que era el amor de tu vida se marchase simplemente porque no era tu verdadero amor. El día que conocemos a la persona con la que pasáremos el resto de nuestra vida es el día en el que nos sentimos más vivos que nunca. Probablemente más vivo de lo que nunca volverás a sentirte, ese es el momento en el que te das cuenta de que tu mundo se cayó a pedazos, pero que aun estás de pie

La vida es increíblemente compleja. Es casi imposible tener todo bajo control. A veces las cosas deben caerse y romperse. A veces perderlo todo es la única manera de llegar a la cima. El momento en el que te das cuenta de que ni siquiera la pérdida en sí misma puede detenerte es el momento en el que te vuelves perfecto, perfectamente imperfecto pero, sin embargo, perfecto.



 

El silencio y la soledad ...

septiembre 9, 2016



Durante estos últimos días, me he permitido aclarar muchas ideas, ordenarme, revisar muchas cosas personales, y de las otras. Nada es casual, necesitaba refugiarme en mi y la vida me dio la oportunidad, me la regaló! Y ahí está Dios, la vida y el Universo presente con sus regalos. Escucharse en el silencio es algo mágico y recomendable… Y si no hubiera sido por esta situación hoy no te comentaría esto. El dolor físico también es una señal de “detenerse” y lo hice…

En el silencio indescriptible marcha el más sabio de los consejos, la palabra más dulce, la verdad más pura. Es en el camino del silencio donde se construyen las grandes bases, los más fuertes cimientos, los más elementales pensamientos que trasmiten la paz de los tiempos. Las acciones más nobles nacen del silencio. Cada palabra sin pronunciar es doblemente poderosa si nace del silencio con que se manifiesta el pensamiento. El silencio es la llave para detener las ambiciones, los ímpetus, las energías desbordadas. El silencio nutre el pensamiento porque es su esencia.

La tristeza se lleva mejor en el silencio porque las emociones intensas son de origen personal. Nadie siente con la misma intensidad, por ello no es posible sentir igual. Sólo es posible sentir en silencio y en soledad. El silencio y la soledad son complementos. La soledad es el silencio del alma y el silencio es la soledad de las palabras. La palabra es un don tan hermoso que es mejor dejarla ir solo cuando es estrictamente necesario. El silencio es la voz del corazón hablando contigo. Es lo que expresa tu corazón. Por eso hay que escuchar lo que dice él en silencio y si es necesario, dejar al corazón expresar con el verbo.

El silencio es la elocuencia del corazón. Sólo en el silencio aprendes a escuchar. Si escuchar es la razón de la comprensión, el silencio es la razón de la sabiduría. ¿Pero acaso el callar es lo mismo que el silencio? ¿Calla el ave cuando llega un nuevo día? ¿Calla el agua del río al encontrar su camino al mar? ¿Calla el llanto del dolor en cada ser? Nunca dejes sin palabra lo que estremece tu corazón. Es por eso que el ave canta con la alegría de un nuevo día, el agua del río por volver al mar, el llanto del dolor por escapar del corazón. Aún en estos actos hay silencio, porque viene de la esencia misma.

Algunos suelen decir que el silencio es la ausencia del sonido. El silencio es el equilibrio del sonido. Si dos ondas de sonido con la misma intensidad y en sentido contrario se encuentran, entonces, se produce el silencio. Por ello no podrá existir el silencio sin el equilibrio del verbo en ti. Por eso es importante que nuestras palabras sean el reflejo fiel de un alma noble, para que cuando salga regrese a nosotros con la misma intensidad como se fue. Sólo así sabremos que el silencio le dio en justa medida el equilibrio a tu alma, a tu mente y a tu corazón.

El silencio es la primera herramienta para saber si el mundo a tu alrededor te escucha y tú lo escuchas a él. Se aprende a oír en el silencio, pero se aprende más a sentir cuando aprendes a escuchar. Debemos ser como el silencio, aparentemente inexistente pero firmemente útil y recordar siempre esto: Quien conoce el silencio dice más con menos palabras, piensa más de dos veces lo que quiere decir por que el silencio habla de corazón a corazón, por que quien conoce el silencio calla primero, luego observa y finalmente decide la utilidad de la palabra.


 

“esto si es vida”!!

septiembre 9, 2016



Vino y chocolate, nacidos el uno para el otro. Ambos ingredientes trabajan sobre las endorfinas, que son las hormonas responsables de hacernos sentir bien. Una copa de vino y un trozo de chocolate pueden mejorar notablemente tu día.

Creo profundamente que la vida NO debiera ser un viaje hacia la tumba con la intención de llegar con buena salud y un cuerpo atractivo y bien cuidado, sino mas bien deslizarse en ella con un chocolate en la mano, vino en la otra, el cuerpo hecho polvo, totalmente desgastado y gritando.... esto si es vida!  Definitivamente, me quedo con el chocolate, la copa de vino y lo que sigue, porque “vivirme” la sensación, en mi paladar, de esa dulce adicción que es saborear un trocito de él, en su pequeño, tentador y provocativo envoltorio, es única. 

Luego lo siento deshaciéndose lentamente en mi boca, mmmm…lo huelo, que deleite! Y así mil cosas más me pasa con el chocolate, solo echa volar tu imaginación y voilá!, el placer hecho realidad! Además, es un placer más íntimo. Cuando lo comparto, hago aquí una aclaración… lo divido: porque me gusta de-gustarlo. Observo como otros lo devoran y sólo me dejan el aroma de lo que quedó en el envoltorio y no es justo!! Es entonces cuando recuerdo lo que decía al principio del escrito, en relación a la buena salud y el cuerpo atractivo, y aparece en mí ese placer culpable que me quiere boicotear… y ¡NO le dejo arruinar este momento!

El vino, Baco y su magia, me invita a la conversación, a la amistad, a la reunión con los amigos y al disfrute. También incentiva el congregar, el reflexionar junto a él. Las sensaciones que el vino provoca son diferentes, igualmente fascinantes. Es más social. Promueve el participar, el atreverse, también hace de las suyas cuando produce el desborde de las emociones. ¿Quién no ha llorado junto a una copa de vino?, ¿Quién no ha terminado con un ataque de risas junto a ella?... .Esa copa en mi mano está también en medio de amigos cuando tenemos conversaciones acerca de cosas simples y sencillas de la vida, como también sobre aquella profunda reflexión sobre lo difícil y dura que se nos pone a veces cuando estamos mal, tristes, nada resulta bien, y perdemos la paz. 

¡Qué de cosas sabe una copa de vino! Reconozco que este néctar de los dioses, como asimismo el chocolate me traen gratos recuerdos y re-encuentros, porque beber, saborear, sentir como ambos bajan por mi garganta, es otro de los placeres de la vida que mas vale disfrutar porque su ley implacable es volvernos polvo… y para eso antes, espero desgastarme y morir gritando “esto si es vida”!!


 

un rincón de desnudez..

septiembre 9, 2016



Se que lo he tenido un poco olvidado a mi pagina web, los días pasan muy rápido y he estado ocupado con un montón de pendientes y cosas en casa. He estado ordenando, revisando cosas que no necesito. Mi cabeza sigue llena de ideas y cosas que me han funcionado, que he probado, proyectos nuevos que he hecho y que me encantaría compartir en este mi rincón,  pero por algún motivo no han llegado a mi computador :-(. Cada vez que trato de escribir y retomar algo sucede y se pasa un día mas.

Hoy quiero escribir y compartir una reflexión: sobre como nos mostramos y como nos protegemos ante los otros y ante nosotros mismos por temor y al “deber ser”. Vestirnos hoy no solo nos protege del frío, sino también de nuestras imperfecciones, nuestras heridas o penas profundas. Nos vestimos muchas veces con máscaras y disfraces para lucir bellas o bellos,  cuando no lo estamos, o alegres cuando en verdad estamos tristes. Nos vestimos para lucir bien y sentirnos bien. Que lindo espectáculo observamos cuando nos percibimos bien y nos ven bien: cuando estamos felices: luces del cielo, en arcoíris, bajan hasta nosotros y nos visten desde el Alma. Irradiamos esa alegría! Está de moda andar vestida: se nos dice cómo vestirnos para seducir, cómo vestirnos para sentirnos seguros y contentos. Lucimos nuestra tenida innovada de confianza y con ello un gran poder interno.

Desvestirnos es peligroso porque nos expone y vivimos en una sociedad que sólo acepta la perfección. Por esta razón nos sentimos “desvestidos” cuando estamos ansiosos, frágiles o asustados. Tenemos disfraces para toda ocasión, dependiendo de la circunstancia. Nuevamente utilizamos camuflaje y desfilamos en la pasarela de la vida. Nos desgastamos haciendo roles que no queremos, viviendo la vida para otros. El resultado es el fracaso de muchas relaciones que pudieron ser exitosas y una constante sensación de soledad.

Dice: Este mal parte en la infancia, cuando para ser queridos o para ser aceptados o para poder competir con nuestros hermanos o para no decepcionar a nuestros padres se instala el temor al desnudo. Estos niños siempre bien vestidos, a veces para ser funcionales a la familia se visten de rebeldes, de enfermos, de frágiles, de lo que sea con tal de mantener el sistema. Otras veces es al revés, deben vestirse de personas grandes, competentes, nunca dar problemas, cuidar siempre en vez de pedir cuidado, disfrazarse de fuertes y de seguros, de capaces y maduros. Después basta con tener un buen guardarropa y la vida promete andar más o menos bien.

Detrás de la obediencia infantil está la ilusión de un encuentro que nos permita mostrar esas otras partes escondidas, de un rincón de desnudez. Y la vida suele regalar a todos ese rincón. Un rincón donde la pasión, la ternura, la risa, la locura y también el sentido de realidad puedan darse juntos y sin explicaciones. Un espacio de libertad, de verdad. Un lugar donde ganar puede ser perder, perderse”.

Esos rincones son escasos. Cada día vemos cómo las restricciones a la libertad se hacen cada vez mayores y cómo la soledad y la tensión que resultan de andar siempre vestidos enferman el alma y el cuerpo de muchos.

¿Podremos crear y crearnos ese espacio? ¿Para nosotros, para nuestros hijos, para nuestros amores? Hay que recuperar la desnudez perdida!
 

Nada puede hacerse sin fe y esperanza ...

septiembre 2, 2016



Después de haber cumplido un año mas y comenzado uno nuevo, he llegado a la conclusión de que mi vida es una caja, una caja como la que usan los magos en sus shows para hacer un truco, tú como espectador estas intrigado, te preguntas una y otra vez ¿Qué irá a sacar el mago de la caja? ¿Un conejo? ¿Un ave?, no sabes con qué nuevo truco te sorprenderá. Está claro que muchas veces nos encontramos con situaciones que nunca nos imaginábamos que estaríamos, y tenemos dos opciones principales, la primera es enfrentarlas y la segunda es salir corriendo, suena muy fácil cuando nos lo planteamos de esta manera, la realidad no es ni parecida y no sabemos cómo vamos a reaccionar ante las situaciones,  lo que podemos asumir por autoprotección es que no afrontaremos ningún reto el cual no podamos superar.

La vida es un camino lleno de opciones que determinan nuestro futuro, y el de los tuyos. Tú refugio más grande. Siempre tenemos la posibilidad de escogerlo, piensa: ¿Vale la pena luchar?, ¿Por tus hijos?, ¿Por tu familia?,  O simplemente por UNO mismo. Seguro que vale la pena! abre tu alma y deja entrar todo lo que te hace sentir vivo una vez más, una vez más respira profundo hasta que tus pulmones duelan y siente lo vivo que estás, que hoy estás aquí, lo afortunados que somos por hoy estar aquí, viendo el cielo, sintiendo la arena caliente bajo nuestros pies, el agua caer por nuestra cara y abrazando a quienes tanto amas.

Cree de corazón que las cosas saldrán bien, conéctate con esa energía que hace posible lo imposible, todos tenemos la capacidad de ver e inclusive de hacer milagros, solo cree, en lo que quieras, en Dios, en una Virgen, en El Universo, en ti mismo… Hay una energía que todo lo consigue… Haz uso de ella, desde tu fe. Los sacrificios muchas veces hay que vivirlos, ¿si no de qué gozaríamos al final? ¿Cuál sería la gratificación sin el sacrificio?, perderás muchas cosas en esta travesía, lo que no puedes perder es la fe, la esperanza, la capacidad de amar y amarte.

La fe ante los momentos de necesidad, de agonía y de dolor es el arma secreta, no importa tu religión, ni tu credo, la fe es algo que todos los seres humanos podemos utilizar, es algo especial que nos une y nos iguala. Las enfermedades son una realidad en nuestro mundo, aunque la tecnología avanza cada día más y los medicamentos han evolucionado a través del tiempo, las noticias de contraer o simplemente detectar una enfermedad en tu sistema son algo con lo que no podemos discutir. Si bien algún familiar o por experiencia propia has sufrido o sufres el pesar de esta noticia, te digo: no temas, sí, no temas. Puede que nuestro destino esté escrito, como puede que lo estemos escribiendo día a día… y tienes el lápiz y papel en tus manos para tomar las decisiones que te parezcan mejores,  ahora,  otra vez tienes dos opciones, puedes luchar o darte por vencido.

En todos estos años de mi vida, he aprendido que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único. Si bien es cierto que en la vida nos toca enfrentar momentos muy difíciles, los cuales nos pueden llevar a sentir que todo pierde el sentido, que nos roba las fuerzas, que nos pueden convertir la vida en un calvario, también es cierto que lo único que nos hace salir más pronto del atolladero es la fe y la esperanza. Las esperanza nos hace vislumbrar un cambio de escenario, nos hace sentir en nuestros corazones la posibilidad de que las cosas van a mejorar, que saldremos airosos de una situación complicada. Cuando albergamos la esperanza comenzamos a pensar en positivo y esto ya genera un cambio importante en el camino que recorrer.La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose.

Cuando la esperanza se quiebra, nos vemos sumergidos en el pesimismo, en la derrota, no existe nada interno que nos mueva a salir de cualquier abismo en el cual sintamos estar. Perder la esperanza es lo mismo a darnos por vencidos, a tirar la toalla, a rendirnos… Y no estamos acá para ello. Estamos acá para levantarnos las veces que haga falta, para darle la cara a lo que llamamos problemas con la seguridad de que saldremos victoriosos, esa actitud positiva es la que nos hace despertarnos a diario con ilusión y con propósito para llevar a cabo las pequeñas acciones que nos ubiquen donde queremos estar.

Dar gracias por lo vivido y lo aprendido es una forma de cambiar nuestra manera de pensar a nuestro favor, saber que las experiencias positivas y negativas que hemos vivido son las que nos han forjado como somos ahora es motivo para agradecer. Si las condiciones no han sido las más sutiles y las lecciones no han sido las más amables, seguramente nos han dejado un aprendizaje mucho más profundo. Si nos resistimos, si negamos lo vivido, si no lo aceptamos, estaremos estancándonos justamente en lo que nos disgusta. Tenemos que liberarnos de emociones negativas para abrir paso a través de la esperanza a los cambios, aquellos que surgirán desde nuestro interior, cuando así lo creamos, así lo haremos. Pero lo que no debemos permitir, por mucho que hayamos perdido, que nuestra esperanza se esfume, debemos defender de cualquier sensación o pensamiento negativo a esa energía que nos moverá en la dirección más conveniente, que nos genere mayor bienestar.

Ciertamente la vida nos somete a situaciones llenas de obstáculos, llena de situaciones que vemos como problemas, nos somete a cambios a los cuales no estamos preparados y nos puede llevar a pensar que es injusta y hasta sin sentido. En los momentos de mayor adversidad es donde debemos recordar nuestra verdadera esencia, recordar que somos mucho más que nuestras circunstancias, que esto que vivimos no es lo que somos y por lo tanto no nos puede definir. Al hacernos conscientes de que esto no es más que una experiencia, que todo lo que vivimos acá es transitorio, pero nuestro verdadero Ser trasciende más allá de lo que podemos inclusive entender, podemos elevarnos sobre las dificultades y tomar la mejor actitud ante ellas.

Aquello que llamamos problemas no son más que oportunidades de aprender y de poner en práctica todo lo que hemos podido acumular durante nuestra experiencia, inclusive podemos decir que tenemos un plan maestro donde llevamos una especie de objetivos a cumplir y que nuestra alma nos guía hacia determinadas experiencias para aprender algo determinado. Aun cuando tenemos muchas vías a través de las cuales podemos aprender, el sufrimiento siempre genera un tipo de aprendizaje que jamás olvidamos, la pérdida de algún ser querido, la ruptura amorosa, la bancarrota, la enfermedad, son algunos de los trances que nos pueden cargar de mayor sabiduría si sabemos aprovecharlas, de ello obtenemos la experiencia del trance, nos hace saber qué hemos que ha generado alguna consecuencia, nos hace valorar la vida y los momentos que pasamos con nuestros afectos, nos hace valorar lo que tenemos mientras lo poseemos.

No debemos tomar la experiencia para engancharnos a ella y dedicarnos a sufrir, debemos sencillamente tomar la lección que nos ha dado. Por eso no veas ninguna experiencia como indeseable, aunque sientas que te roba la vida, hazte consciente que tu alma tiene claro cuál es su propósito y existe algo más poderoso que siempre está contigo, nada pasa por casualidad, por suerte y mucho menos por castigo, solo estamos acá para aprender, para cargarnos de recursos para seguir nuestra evolución. Hazte consciente de tus recursos y de tu actitud, no te permitas decaer, permítete disfrutar cada minuto de tu vida, aunque sea a través de las lágrimas, porque eso es parte de la vida, trata de sobreponerte prontamente de lo que te aqueja, cuando tienes una actitud positiva y te abres a los aprendizajes, las lecciones son más cortas y dejas de necesitarlas.

Finalmente,nunca pierdas la fe en ti, en tu fuerza creadora, en tu energía vital, haz de tu vida algo que valga la pena recordar, cárgala con buenos momentos por simples que sean, solo tú puedes hacer tu vida tan placentera o lamentable como quieras. No desprecies la oportunidad que los peores momentos traen a tu vida para crecer y fortalecer tu fe, cuando crees firmemente en algo y no das oportunidad a que la duda se apodere de ti, los milagros comienzan a ocurrir.

Que tengan una buena semana llena de fe y esperanza.



 

se viven en el alma y no en el cuerpo....

septiembre 2, 2016



Hoy escribo sobre la apariencia y la belleza exterior, que no es más que el encanto de un instante. La apariencia del cuerpo no siempre es el reflejo del alma. Los ojos del alma, cuando hay amor, son los únicos que pueden traspasar cualquier percepción, que pueden ir más allá de cualquier aspecto, máscara, apariencia o superficialidad, es el amor el que nos permite percibir la belleza real, esa que observamos profundamente, que nos conecta, que nos transporta y que nos llena de plenitud.  Se dice que hay que mirar dos veces para ver lo justo y no mirar más que una vez para ver lo bello.

Cuando hablamos de sinceridad lo primero que nos viene a la mente es decir lo que pensamos abiertamente, incluso muchos justifican el insulto, las groserías y la falta de educación con la sinceridad, cuando ser sincero no significa ser desagradable ni impertinente. Pero hay un rasgo de la sinceridad que no tomamos en cuenta, y es su nexo con la veracidad y la sencillez.

Recorremos el camino de nuestra vida recogiendo enseres, vamos en un viaje donde nos cargamos de objetos y sentimientos que algunas veces nos facilitan el recorrido y muchas otras se convierten en un gran peso que lleva al agotamiento y al desgaste. Eso ocurre con las apariencias, con querer parecer algo que no se es, en querer proyectar una imagen de nosotros que a la larga cuesta demasiado mantener; esta situación va derivando en un desgaste y en una especie de olvido de nuestra propia realidad, de lo que somos esencialmente y de lo que nuestros afines aman de nosotros; incluso terminamos recorriendo ese camino cargados de cosas innecesarias por mantener esa apariencia y dejamos lo genuino a un lado.

La apariencia implica una pérdida de sinceridad y de honestidad con uno mismo, ¿para qué hacer ver a otra persona que no somos quienes somos? ¿por qué ocultar nuestro maravilloso ser? ¿por qué pensar que mantendremos las apariencias a lo largo de todo el camino y además lo disfrutaremos? Asociamos las apariencias con lo externo, con lo físico, con la manera de vestir de una persona y tendemos a juzgar a los seres a partir de allí, pero las apariencias también llevan implícito una situación interna, de aceptación o negación, de rechazo y de una inconformidad inconsciente con la vida que llevamos o con la manera que tenemos de hacer las cosas.

Pero la verdadera belleza, la que se reconoce cuando hay amor, en el y a través de el, va más allá de esa impresión, de esa moda, de lo común y lo ordinario, es esa belleza sutil que podemos apreciar cuando miramos el horizonte, la calidez de la belleza de la naturaleza o de la hermosa mirada de un niño, la belleza que se aprecia cuando hay amor no se esconde tras ningún maquillaje, ninguna máscara, ninguna intención, simplemente es. Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla.

No hagamos de las apariencias nuestra verdadera identidad, no nos esforcemos por mantener una imagen que no somos, no nos desgastemos en hacer ver a los demás lo que ellos quieren ver, seamos auténticos, honestos con nosotros mismos, genuinos y sencillos, hagamos de nuestro día a día único y real, con lo bueno y con lo malo, con lo dulce y con lo amargo, con los mayores y los pormenores y haremos de nuestra existencia un ligero placer. Cuando vivimos de las apariencias, la belleza se convierte en algo realmente importante y prioritario, muchas personas no logran concebir la vida sin atender principalmente a su belleza, a su apariencia, a la manera en que son percibidas por los demás, la impresión que causan y lo que piensan de ellas.  

Tristemente esta manera de vivir, consume mucha energía, lleva a cada persona a invertir muchísimo tiempo y energía en cultivar algo que inevitablemente pasará, se esfumará, se transformará, pues es ley de vida, es natural y real lo que ocurre a cada ser humano con el pasar de los años, por más que se espere detener el tiempo, alargar los años y renovar constantemente la frescura, la belleza siempre se transforma, pero cuando no hay amor, esto no puede percibirse ni valorarse, únicamente contará aquella belleza que se mira a través de los ojos y que cubre la superficie. Los ojos del alma, cuando hay amor, son los únicos que pueden traspasar cualquier percepción, que pueden ir más allá de cualquier aspecto, máscara, apariencia o superficialidad, es el amor el que nos permite percibir la belleza real, esa que observamos profundamente, que nos conecta, que nos transporta y que nos llena de plenitud. Mira dos veces para ver lo justo. No mires más que una vez para ver lo bello.
 
Nuestros ojos pueden percibir paisajes hermosos, momentos maravillosos y grabar impresiones que jamás se borrarán, pero las verdaderas vivencias se albergan en el alma, cuando hay amor la belleza trasciende lo efímero, lo superficial y lo falso, no se trata de no apreciar la belleza, de no reconocer algún rostro hermoso, una persona agraciada o sencillamente una sonrisa sobresaliente, se trata de llevarlo más allá, de aprender a apreciar la belleza con todos los sentidos, porque además lo que puede resultar hermoso para unos no tiene que serlo para otros, es todo cuestión de gustos y preferencias.

Podemos malgastar nuestro tiempo y todos los minutos de nuestra vida cultivando nuestra belleza física, intentando ser más atractivos, más voluptuosos, más aceptados, no esta mal si es la elección de cada quien, pero si esta belleza no va acompañada del amor, no tiene finalmente ningún sentido, se puede ser el ser más atractivo del planeta, objeto de todas las miradas y de los pensamientos más irreales, puede sentirse el ego plenamente y constantemente satisfecho, pero si no hay amor, al final del día lo que queda tras el ego dormido es un profundo vacío.

Finalmente, debemos cultivar aquello que elijas, somos protagonistas de nuestra vida y podemos enaltecer de ella lo que queramos, pero jamás hagamos de lado el amor por priorizar la belleza, esta dura poco y aunque se disfruta mucho, las enseñanzas más hermosas, las experiencias más trascendentales, se viven en el alma y no en el cuerpo.


 

Hoy comienza un nuevo año...

agosto 29, 2016



A esa personas bellas que me han ayudado a llegar a este día, les agradezco de todo corazón.


Las personas más bellas con las que me he encontrado a lo largo de mi vida, son aquellas que han conocido la derrota, conocido el sufrimiento, conocido la lucha, conocido la pérdida, y han encontrado su forma de salir de las profundidades. Estas personas tienen una apreciación, una sensibilidad y una comprensión de la vida que los llena de compasión, humildad y una profunda inquietud amorosa. La gente bella no surge de la nada. Lo cierto es que el dolor nos hace ser conscientes de lo bello de este mundo y de nuestras relaciones, lo que a su vez nos brinda la posibilidad de saber que hay muchas cosas por las que merece la pena luchar.

Nuestra existencia es como una pantalla de cine que proyecta todo tipo de escenas. Puede que el drama te absorba de vez en cuando, pero siempre puedes esperar encontrarte con un giro en el guion o el final de la película. Pero ante todo hay algo que nunca desaparece: la pantalla. En este sentido, ella te pertenece, pues es lo que tú eres de verdad, mientras que lo que se proyecta es lo que te conforma como persona.

Lo más seguro es que el destino nos tenga reservado un brindis del que disfrutaremos tarde o temprano. Las cosas buenas nos llegan a todos cuando menos lo esperamos. A las personas que merecen la pena y a las que no tanto. Porque no es que la vida sea justa o injusta, sino que es un equilibrio. ¡La vida es como un columpio que oscila entre un campo al sol y una tormenta! Lo que ocurre es que tenemos que saber valorar lo bueno, lo bonito y lo positivo de aquello que nos sucede. Es decir, que consiste en apreciar incluso los instantes en los que estamos en el suelo por culpa de una piedra que se interpuso en nuestro camino.

Hubo en estos años y habrá en el futuro tiempos que parece que los malos momentos se acumulan. A veces parece que nuestra vida se inunda de calamidades. Es probable que esto sea más que una sensación y que los golpes que recibimos nos sean asestados de manera constante. Sin embargo, el poder que tengan para doblegarnos depende en gran parte de nosotros. Es decir, que está en nuestras manos ser fuertes y permanecer en pie a pesar de lo que nos arrincona la propia existencia. Así, basta con ser conscientes de este dolor para poder entender que también podemos moldear algo el destino, si es que este de verdad existe.

Tiene que quedarnos claro que los malos momentos no desaparecen y que, aunque nos resulte complicado lidiar con ello, la balanza podemos inclinarla nosotros si no permitimos que las adversidades nos venzan. O sea, que al final la felicidad depende de que aceptemos o no la forma que tiene la vida de fluir y lo hagamos con ella…

FELIZ AÑO NUEVO DE MI PARA MI.
 

FELIZ CUMPLEAÑOS PARA MI...

agosto 29, 2016



Los años no pasan en vano y poco a poco van dejando huella en nuestra personalidad y en nuestras vidas. Sea como sea, está claro que cuando llegamos a cierta edad comenzamos a hacer un historial de los acontecimientos pasados o de lo que nos hubiera gustado vivir, y a menudo encontramos insatisfacción o pesadumbre por la tarea sin cumplir o por las metas sin conseguir.

A pesar de que vayamos cumpliendo años, nunca es tarde para plantearse un cambio, siempre teniendo en cuenta la posibilidad de perder algo que ya tenemos, para poder ganar algo que no hemos tenido hasta ahora. También debemos tener claro que el cambio que vamos a realizar nos suponga un beneficio realmente satisfactorio. A menudo las fantasías de una vida ideal nos hacen confundirnos, creyendo que nos gustaría muchísimo tener “tal cosa” y al conseguirla resulta que ya no es tan importante y que la habíamos idealizado demasiado. 

Para la mayoría de las personas, el cumpleaños número veinte o treinta  puede pasar inadvertido. Pero los cuarenta, los cincuenta, o incluso los sesenta, son otra historia: hay “cumpleaños significativos” que pueden producir trastornos en el ánimo de ciertas personas. Sobre todo cuando empieza a aparecer ese “fatídico dígito”, que inicia la nueva década. Estuvimos acostumbrados durante diez años a verlo cada año avanzar y no queríamos darnos cuenta de que irremediablemente llegaría el día en que nuestra propia vida lo cambiaría sin compasión. De nada sirve que tratemos de “irnos hacia atrás”, puesto que la vida siempre camina hacia adelante. 
  
También soy consciente de que soy muy afortunado por estar vivo y poder seguir disfrutando de más tiempo aunque con un poco menos de salud que antes.Sé que estoy cometiendo un error al intentar imaginarme a mí mismo dentro de diez, veinte  años porque del mismo modo que cuando tenía 20 o 30 no me podía imaginar con los años que ahora tengo. Verdaderamente es aterrador, aunque debería reconocer que cumplir años es advertir lo mucho que hay aún para hacer y lo mucho que podemos enseñar. Cumplir años es ayudar, brindar una mano y ejercitar la verdadera solidaridad. Cumplir años es advertir las sillas vacías de los muchos que lamentablemente ya no están, pero también valorar el espacio que ocupan aquellos que sí están. Por tanto debO sentir alegría, melancolía, recuerdos y todo lo bueno que Me pueda imaginar.
             
Cumplir años es, tomar conciencia de quienes somos y del mundo en que vivimos, es meditar sobre lo que aprendimos, es saber que no soy igual, que he cambiado y sigo siendo YO al mismo tiempo, es descubrir nuestra propia realidad y comprender muchas de las cosas que antes no comprendíamos, es crecer, madurar, buscar la verdad, nuestra propia verdad, es alegría, tristeza, melancolía, recuerdos y mucho más, cumplir años es así, la vida misma, puesto que más allá de toda reflexión y todo balance, cumplir años es vivir, simplemente... vivir.
             
Un años más de vida me significa que Dios aún me tiene aquí presente, con alguna misión por cumplir, con alguna tarea para ayudar al hermano o al amigo olvidado que me necesita. Debo ser como un niño cada día y aceptar las cosas como cuando era aquel pequeñín ingenuo que no veía ni el paso de los años ni el precio de los regalos y es más, ni siquiera sabía el valor de las cosas.

Debo reconocer que la vejez, no está de moda, no suele salir en las novelas, en las películas, tampoco están en los anuncios ni en las revistas… vivimos en una sociedad capitalista que se alimenta en buena medida del deseo de los consumidores de permanecer eternamente jóvenes; gimnasios, cremas, liposucciones, intervenciones quirúrgicas, modas, maquillajes, “mechas”, tintes… son sólo unos cuantos ejemplos de un largo etcétera. 

La edad nos aporta serenidad y mayor capacidad para apreciar las pequeñas cosas, porque a pesar de nuestros perjuicios hay cosas que mejoran con la edad, y los años no son impedimento para el bienestar. Aprender a envejecer es ser capaz de aceptar el paso de los años como un elemento personal siendo capaces de ver que en cada edad se nos abre la oportunidad de desarrollar nuevas facetas de nosotros mismos.

Aceptar el paso del tiempo y adaptarnos a las distintas etapas de la vida implica un proceso de madurez de carácter psicológico. Es conveniente entender que las personas evolucionamos y crecemos a lo largo de nuestra vida, estando en continuo movimiento. Nuestras necesidades, inquietudes y deseos cambian, La energía no es lo mismo a los 25 años que a los 66, y la madurez emocional proporciona serenidad, estabilidad y contención emocional. Sin embargo muchas personas sienten temor ante la edad de envejecer. Un miedo alimentado por conceptos negativos que imperan en nuestra sociedad sobre las personas de más edad.
            
El envejecimiento del cuerpo, la vejez, me recuerda que la muerte llegará algún día. Es digno de considerar que aunque sea mayor aún puedo disfrutar de las cosas y apreciar lo que tenemos como puede ser, familia, casa, sexo, amigos, etc. De hecho a pesar de la edad, debemos pensar que con la madurez podemos apreciar las pequeñas cosas. Tal vez eso sea uno de los secretos de una madurez satisfactoria, para llegar a ser capaz de mirar hacia afuera y no encerrarnos hacia dentro. Muchas personas pierden las pequeñas alegrías, esperando la gran felicidad. Finalmente para mi la edad no son los años que se tienen, es la forma de vivirlos.

Gracias a todos los que se acordaron de mi y a los que no , de cualquier manera TODOS están en mi Testamento.


Patricio Varsariah

 

.. aprender a ignorar para comenzar a vivir tranquilos.

agosto 27, 2016



Hoy quiero compartir un tema muy especial, es que muchas veces nos encontramos en una especie de callejón sin salida en el cual por una circunstancia u otra nos vemos sometidos a interactuar con algunas personas que en términos prácticos no tienen algo bueno que aportarnos. La mayoría de las veces estaremos en la capacidad de alejarnos de lo que no nos gusta, de marcar distancia o simplemente de dejar ir. Sin embargo en algunos casos, esto no resulta posible, sin embargo para ello existe una solución y es marcar la distancia afectiva y mental que nos generará una sensación de paz similar o mejor que la misma distancia física.

Lo primero que debemos hacer es quitarles el poder a esas personas de afectarnos, de restarnos la energía, de robarnos el entusiasmo y sobre todo nuestra paz. Para ello debemos actuar de la forma más consciente posible, estar atentos a todo lo que nos genera malestar, para saber los puntos en los cuales debemos reforzar nuestras estrategias.Cuando identificamos nuestros puntos sensibles y por donde estamos siendo atacados podemos primeramente preguntarnos por qué nos afecta tanto una conducta, un trato o un sencillo gesto, luego ver qué oportunidades estamos dando para que se generen y posteriormente estar atentos para detectarlos e ignorarlos antes de darles fuerza.

Cuando reaccionamos de forma selectiva, restamos inclusive las ganas conscientes o inconscientes de afectarnos la vida a quienes de una forma u otra lo han venido lo han venido haciendo y marcamos nuevas rutas a seguir en la interacción. Mientras nos enganchamos en una dinámica, esta se seguirá repitiendo sin cesar, cuando reaccionamos de forma diferente, o mejor dejamos de reaccionar, la dinámica cambiará y es allí donde debemos marcar las nuevas pautas de la interacción. Solo nosotros permitimos que algo nos afecte, si aprendemos a ignorar, y esto no tiene nada que ver con la ley del hielo u olvidar responsabilidades y compromisos, sino con salvaguardar nuestra tranquilidad y nuestra integridad, estaremos quitándole a otros la posibilidad de controlarnos de cualquier manera, le estamos limitando el alcance que puedan tener sobre nuestras vidas.

Debemos aceptar lo que no podemos cambiar, pero en dinámicas negativas siempre habrá mucho que se pueda modificar y esos cambios, si queremos verlos proyectados, deben originarse en nosotros mismos. Mientras más atención le prestemos a una situación o persona desgastante, más efectos negativos tendrá en nosotros, menos salidas podremos vislumbrar y más atascados nos sentiremos. Cuando aprendemos a soltar eso que nos afecta, podremos inteligentemente ignorar y modificar los efectos que esas situaciones generen en nosotros.

A veces ignorar es responder con inteligencia. Es una sabiduría que se adquiere con el tiempo y con las experiencias y que, sin ninguna duda, es adaptativa. ¿Por qué? Porque de sobra es sabido que nuestras relaciones no siempre nos aportan cosas positivas, aunque lo deseemos y lo esperemos. Así que en ocasiones ignorar es más una cuestión de salud emocional y de protección de nuestro equilibrio mental que una decisión consciente y meditada sobre nuestra realización y nuestra forma de enfocar las relaciones con determinadas personas. Pero habitualmente no conseguimos con facilidad darnos cuenta de que alimentamos intercambios tóxicos en pro de una recompensa emocional que no va a llegar. O sea, sacrificamos nuestro bienestar por relaciones insanas que no nos aportan buenas emociones.

Hay que aprender a ignorar para comenzar a vivir tranquilos. Por eso debemos ignorar situaciones que nos turban sin sentido y regalar nuestra ausencia cuando no se valora nuestra presencia. Así, a palabras necias, oídos inteligentes. Pero…, ¿cuándo? Cuando las críticas no sean constructivas y no hayamos pedido opinión y notemos que en las acciones o comentarios de los demás hay malas intenciones. Cuando quien tenemos al lado se empeñe en crear inseguridades y frustración en nuestro esquema vital y nos hagan preocuparnos por cosas que no podemos controlar. Cuando los demás se excedan en su autoensalzamiento con clara intención de restregar sus éxitos y menospreciarnos y nos impidan crecer y desarrollarnos como consecuencia de intereses o egoísmos ajenos.
boca-con-cremallera

Palabras, comentarios, actos, sentimientos, emociones… Hay situaciones que bien por su hostilidad o bien por su toxicidad pueden resultarnos altamente perjudiciales. En ocasiones, puede que incluso la balanza emocional se incline hacia el lado de nuestro bienestar y que el sufrimiento sea inevitable. Sin embargo tenemos que conseguir manejar las distancias, darle a nuestra mente y a nuestro cuerpo la oportunidad de descargarse y de no autoanularse. Podemos escapar si trabajamos nuestro diálogo interior de aquello que nos bloquea. Así, conseguir que lo que alguien haga o no haga no nos afecte actúa como un bálsamo. Puede que resulte costoso al principio, pero los resultados comienzan a notarse bien pronto en nuestra salud emocional.

Es complicado perdonar palabras de más y palabras hirientes que se dicen en momentos de rabia o de calentón, tal y como se suele expresar. Incluso también hay momentos de euforia que hacen que nuestra lengua se descontrole y que acaban teniendo terribles consecuencias. Es de sobra conocido ese cuento en el que un padre pide a su hijo, ante la incredulidad de este, que clave unas puntas de acero en una preciosa madera lisa pues necesita enseñarle algo. El padre, pacientemente, espera a que el chico termine la tarea para hacerle quitar cada una de las puntas y expresarle la moraleja. La tabla nunca volverá a su estado original a pesar de que intentemos reparar el daño y sacar las pequeñas dagas en forma de puntas de acero. Por eso es esencial que hagamos un esfuerzo por evitar causar dolor a los demás con nuestras malas acciones o malos comportamientos.

Debemos tener cuidado con el perdón y dejar muy claro que el hecho ofrecerlo no da derecho a nadie a volver a dañarnos. Esto es importante de recalcar porque habitualmente las personas “nos mal-acostumbramos” y herimos por mero descuido. También tenemos que saber perdonarnos a nosotros mismos porque hemos causado malestar, conflicto y dolor a quienes queríamos. Debemos reconocer nuestros errores y aceptar lo que no podemos cambiar y lo que sí, aprender de las diferencias y vivir sin remordimientos, culpas y odios. Cuando no perdonamos la alegría y la paz desaparecen de nuestra vida y nos volvemos esclavos del rencor y los malos sentimientos, enfadándonos con facilidad y potenciando las rivalidades. Algo de lo que sin duda podemos escapar si nos atrevemos a ignorar y a perdonar cuando corresponda.

Para ser felices tenemos que saber ignorar a muchas personas. Tenemos que aprender a vivir y a desatender aquellas actos, palabras o sentimientos que pretendan o consigan anularnos. Sencillamente hay personas que resultan conflictivas y que nos atormentan con sus quejas, con sus juicios y con sus dramas. Esto puede resultar agobiante, abrumador y altamente tóxico, pues condiciona nuestro bienestar a la incertidumbre de sus actuaciones. Por eso tenemos que dejar de alimentar aquellos intercambios que nos chupan la energía y nublan nuestra realidad. Así que lo primero que hay que aprender es a ignorar a cierta gente en aquellos momentos en los que nos estén haciendo daño.

Aléjate de todo lo que te aleje de ti. Aléjate de lo que te haga daño, de lo que oscurezca tu vida, de lo que  se convierta en siniestro. Aléjate de las personas tóxicas porque tu salud lo agradecerá. No permitas que se desmorone tu mundo. La balanza emocional debe inclinarse por el lado de tu bienestar y, aunque el sufrimiento es inevitable y debemos aceptarlo, es imprescindible que lo sepamos manejar a voluntad. O sea, que a los demonios a veces hay que abrazarlos para lograr verlos como “menos malos”. No te olvides de que de vez en cuando tenemos que descargarnos. La mente, como el cuerpo, debe desintoxicarse de radicales libres, de emociones negativas, de pasados conflictivos, de personas que la desestabilizan.

Decirle adiós al sufrimiento puede que sea una tarea complicada pero a veces es importante parar y restablecer nuestras prioridades. Por eso debemos plantearnos escapar de las emociones dolorosas, aquellas que no son sanas y que nos atormentan, que nos impiden evolucionar, lo que nos perturba no son los hechos, sino lo que pensamos sobre ellos. Por eso importante que sepamos identificar, expresar y valorar nuestras emociones de manera estratégica.  Como se suele decir, a veces no necesitamos que una mente brillante nos hable, sino que un corazón paciente nos escuche. Nuestras emociones nacen para ser experimentadas, por lo que retenerlas por miedo solo consigue enturbiar nuestra realidad.Por ejemplo, si acumulamos tristeza podemos facilitar la aparición de la depresión.

Es natural que nos preocupemos por rendir en los estudios pero no podemos terribilizar nuestros errores, pues así solo alimentaremos malos sentimientos. O sea, que no hay peor tormenta que la que uno se forma en la cabeza. No es igual pensar que “es terrible que nuestro hijo se haya ido de casa” que creer que “aunque nos pone tristes que se haya marchado, es normal que lo haya hecho”. Esto último favorecerá la aparición de la ansiedad y de la depresión. Este mismo razonamiento lo podemos amoldar a diversas emociones. De esta manera, tenemos que pelear por evitar la vergüenza, pero no la decepción, por eliminar la culpa, pero no el remordimiento, y por deshacernos de la ira, pero no del enfado.

Analizar nuestras emociones y sentimientos no es suficiente, debemos explorar qué es lo que se esconde tras ellas. Esta es la única manera de liberarnos. Puede que sea inevitable que permanezca una parte de “insana” en nuestras emociones y pensamientos, pero lo que tenemos que tener claro es que no debemos alimentarlo. No dejes ir a aquellas personas que hacen lindo tu mundo, deja marchar a las que lo anulan. Conserva en tu vida todo aquello que te ayude y aquello que te haga mejor persona. Sufrir, aguantar y sacrificar tu vida no te valida como ser humano ni te hace mejor, solo te atormenta y te merma. Rodearse de personas negativas consigue oscurecer todo aquello que brilla en nosotros.


 

el saber hacia donde se quiere llegar..

agosto 27, 2016



Nunca debemos olvidar que el primer paso de la ignorancia es presumir de saber.La vida en sí misma puede estar llena de contradicciones, queda de cada quien ser parte de ellas o hacer su propio escenario, observa hacia donde vas, tu ritmo y tus acciones para llegar allí, en ninguna historia es la prisa lo que hace a los vencedores.

Todos tenemos la ventaja y potestad de dirigir nuestra vida, por más limitaciones que se tengan, durante la crianza, en las distintas etapas de la vida, debemos admitir que hasta perder la libertad de consciencia es definitivamente una elección, pues el pensamiento es libre y cada quien decide por qué o quién dejarse atar. 

No actuamos correctamente porque tenemos virtud o excelencia, sino que las tenemos porque hemos actuado correctamente.Cada quien traza su propio camino, derriba obstáculos o los que considera como tal, escoge la carga que llevará y decide cuando soltarla, los amigos, los apegos, los rivales y la experiencias, si bien no podemos obrar sobre muchas cosas que nos ocurren, de alguna manera todo es causa y efecto y somos responsables de la manera en la que decidimos afrontar esas vivencias.

No se trata entonces de llegar más rápido, de tomar atajos o pasar la vida compitiendo, es más sensato actuar desde el saber hacia donde se quiere llegar, hacia donde vamos, que camino queremos tomar y lo que probablemente aprendamos en ese recorrido elegido, para muchos puede parecer bastante inteligente tomar el camino más fácil, el más seguro y evidentemente el que te hará llegar más rápido, pero en realidad la sabiduría solo llega tras las vivencias y mantener el norte claro durante la travesía de la vida, evidentemente te dará más confianza, más oportunidades y mucha más experiencia de vida.

Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas. Existen personas que lejos de considerar sus acciones, solo les importa el tiempo que les llevará cumplir alguna meta, conquistar un espacio o alcanzar el poder que buscan o desean, no atienden ningún otro concepto que no sea lograr todo más rápido, a tiempo, oportunamente para poder disfrutarlo con tiempo de sobra, y así suelen llevarse de por medio a muchas personas, ser desconsiderados, nada solidarios o simplemente demasiado individualistas, se pudiera decir que son personas que tienen metas claras y precisas, pero resulta ser lo contrario, pues solo aquél que tiene claro hacia donde ve, cuida de lo que construye a lo largo de su camino, porque el pasado siempre quedará tras nosotros reflejado.

Si tu meta fija es dirigirte a una vida de paz, de armonía y de bienestar mental, obviamente no puedes correr en detrimento de nadie, aprovechando oportunidades sin importar a quien dejas atrás o a quien tienes a tu lado, por el contrario, siembras y abonas la tierra para que esa armonía empiece a crecer, sabes siempre lo que quieres y lo que buscas y en esas bases construyes, no con la premura de llegar primero, actuando incluso de manera incoherente, de allí tantos discursos discordantes hoy día, donde todos los que buscan la paz lo hacen a través de la guerra, quizás piensen que es la vía más rápida…


 

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