Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


Nada puede hacerse sin fe y esperanza ...

septiembre 2, 2016



Después de haber cumplido un año mas y comenzado uno nuevo, he llegado a la conclusión de que mi vida es una caja, una caja como la que usan los magos en sus shows para hacer un truco, tú como espectador estas intrigado, te preguntas una y otra vez ¿Qué irá a sacar el mago de la caja? ¿Un conejo? ¿Un ave?, no sabes con qué nuevo truco te sorprenderá. Está claro que muchas veces nos encontramos con situaciones que nunca nos imaginábamos que estaríamos, y tenemos dos opciones principales, la primera es enfrentarlas y la segunda es salir corriendo, suena muy fácil cuando nos lo planteamos de esta manera, la realidad no es ni parecida y no sabemos cómo vamos a reaccionar ante las situaciones,  lo que podemos asumir por autoprotección es que no afrontaremos ningún reto el cual no podamos superar.

La vida es un camino lleno de opciones que determinan nuestro futuro, y el de los tuyos. Tú refugio más grande. Siempre tenemos la posibilidad de escogerlo, piensa: ¿Vale la pena luchar?, ¿Por tus hijos?, ¿Por tu familia?,  O simplemente por UNO mismo. Seguro que vale la pena! abre tu alma y deja entrar todo lo que te hace sentir vivo una vez más, una vez más respira profundo hasta que tus pulmones duelan y siente lo vivo que estás, que hoy estás aquí, lo afortunados que somos por hoy estar aquí, viendo el cielo, sintiendo la arena caliente bajo nuestros pies, el agua caer por nuestra cara y abrazando a quienes tanto amas.

Cree de corazón que las cosas saldrán bien, conéctate con esa energía que hace posible lo imposible, todos tenemos la capacidad de ver e inclusive de hacer milagros, solo cree, en lo que quieras, en Dios, en una Virgen, en El Universo, en ti mismo… Hay una energía que todo lo consigue… Haz uso de ella, desde tu fe. Los sacrificios muchas veces hay que vivirlos, ¿si no de qué gozaríamos al final? ¿Cuál sería la gratificación sin el sacrificio?, perderás muchas cosas en esta travesía, lo que no puedes perder es la fe, la esperanza, la capacidad de amar y amarte.

La fe ante los momentos de necesidad, de agonía y de dolor es el arma secreta, no importa tu religión, ni tu credo, la fe es algo que todos los seres humanos podemos utilizar, es algo especial que nos une y nos iguala. Las enfermedades son una realidad en nuestro mundo, aunque la tecnología avanza cada día más y los medicamentos han evolucionado a través del tiempo, las noticias de contraer o simplemente detectar una enfermedad en tu sistema son algo con lo que no podemos discutir. Si bien algún familiar o por experiencia propia has sufrido o sufres el pesar de esta noticia, te digo: no temas, sí, no temas. Puede que nuestro destino esté escrito, como puede que lo estemos escribiendo día a día… y tienes el lápiz y papel en tus manos para tomar las decisiones que te parezcan mejores,  ahora,  otra vez tienes dos opciones, puedes luchar o darte por vencido.

En todos estos años de mi vida, he aprendido que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único. Si bien es cierto que en la vida nos toca enfrentar momentos muy difíciles, los cuales nos pueden llevar a sentir que todo pierde el sentido, que nos roba las fuerzas, que nos pueden convertir la vida en un calvario, también es cierto que lo único que nos hace salir más pronto del atolladero es la fe y la esperanza. Las esperanza nos hace vislumbrar un cambio de escenario, nos hace sentir en nuestros corazones la posibilidad de que las cosas van a mejorar, que saldremos airosos de una situación complicada. Cuando albergamos la esperanza comenzamos a pensar en positivo y esto ya genera un cambio importante en el camino que recorrer.La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose.

Cuando la esperanza se quiebra, nos vemos sumergidos en el pesimismo, en la derrota, no existe nada interno que nos mueva a salir de cualquier abismo en el cual sintamos estar. Perder la esperanza es lo mismo a darnos por vencidos, a tirar la toalla, a rendirnos… Y no estamos acá para ello. Estamos acá para levantarnos las veces que haga falta, para darle la cara a lo que llamamos problemas con la seguridad de que saldremos victoriosos, esa actitud positiva es la que nos hace despertarnos a diario con ilusión y con propósito para llevar a cabo las pequeñas acciones que nos ubiquen donde queremos estar.

Dar gracias por lo vivido y lo aprendido es una forma de cambiar nuestra manera de pensar a nuestro favor, saber que las experiencias positivas y negativas que hemos vivido son las que nos han forjado como somos ahora es motivo para agradecer. Si las condiciones no han sido las más sutiles y las lecciones no han sido las más amables, seguramente nos han dejado un aprendizaje mucho más profundo. Si nos resistimos, si negamos lo vivido, si no lo aceptamos, estaremos estancándonos justamente en lo que nos disgusta. Tenemos que liberarnos de emociones negativas para abrir paso a través de la esperanza a los cambios, aquellos que surgirán desde nuestro interior, cuando así lo creamos, así lo haremos. Pero lo que no debemos permitir, por mucho que hayamos perdido, que nuestra esperanza se esfume, debemos defender de cualquier sensación o pensamiento negativo a esa energía que nos moverá en la dirección más conveniente, que nos genere mayor bienestar.

Ciertamente la vida nos somete a situaciones llenas de obstáculos, llena de situaciones que vemos como problemas, nos somete a cambios a los cuales no estamos preparados y nos puede llevar a pensar que es injusta y hasta sin sentido. En los momentos de mayor adversidad es donde debemos recordar nuestra verdadera esencia, recordar que somos mucho más que nuestras circunstancias, que esto que vivimos no es lo que somos y por lo tanto no nos puede definir. Al hacernos conscientes de que esto no es más que una experiencia, que todo lo que vivimos acá es transitorio, pero nuestro verdadero Ser trasciende más allá de lo que podemos inclusive entender, podemos elevarnos sobre las dificultades y tomar la mejor actitud ante ellas.

Aquello que llamamos problemas no son más que oportunidades de aprender y de poner en práctica todo lo que hemos podido acumular durante nuestra experiencia, inclusive podemos decir que tenemos un plan maestro donde llevamos una especie de objetivos a cumplir y que nuestra alma nos guía hacia determinadas experiencias para aprender algo determinado. Aun cuando tenemos muchas vías a través de las cuales podemos aprender, el sufrimiento siempre genera un tipo de aprendizaje que jamás olvidamos, la pérdida de algún ser querido, la ruptura amorosa, la bancarrota, la enfermedad, son algunos de los trances que nos pueden cargar de mayor sabiduría si sabemos aprovecharlas, de ello obtenemos la experiencia del trance, nos hace saber qué hemos que ha generado alguna consecuencia, nos hace valorar la vida y los momentos que pasamos con nuestros afectos, nos hace valorar lo que tenemos mientras lo poseemos.

No debemos tomar la experiencia para engancharnos a ella y dedicarnos a sufrir, debemos sencillamente tomar la lección que nos ha dado. Por eso no veas ninguna experiencia como indeseable, aunque sientas que te roba la vida, hazte consciente que tu alma tiene claro cuál es su propósito y existe algo más poderoso que siempre está contigo, nada pasa por casualidad, por suerte y mucho menos por castigo, solo estamos acá para aprender, para cargarnos de recursos para seguir nuestra evolución. Hazte consciente de tus recursos y de tu actitud, no te permitas decaer, permítete disfrutar cada minuto de tu vida, aunque sea a través de las lágrimas, porque eso es parte de la vida, trata de sobreponerte prontamente de lo que te aqueja, cuando tienes una actitud positiva y te abres a los aprendizajes, las lecciones son más cortas y dejas de necesitarlas.

Finalmente,nunca pierdas la fe en ti, en tu fuerza creadora, en tu energía vital, haz de tu vida algo que valga la pena recordar, cárgala con buenos momentos por simples que sean, solo tú puedes hacer tu vida tan placentera o lamentable como quieras. No desprecies la oportunidad que los peores momentos traen a tu vida para crecer y fortalecer tu fe, cuando crees firmemente en algo y no das oportunidad a que la duda se apodere de ti, los milagros comienzan a ocurrir.

Que tengan una buena semana llena de fe y esperanza.



 

se viven en el alma y no en el cuerpo....

septiembre 2, 2016



Hoy escribo sobre la apariencia y la belleza exterior, que no es más que el encanto de un instante. La apariencia del cuerpo no siempre es el reflejo del alma. Los ojos del alma, cuando hay amor, son los únicos que pueden traspasar cualquier percepción, que pueden ir más allá de cualquier aspecto, máscara, apariencia o superficialidad, es el amor el que nos permite percibir la belleza real, esa que observamos profundamente, que nos conecta, que nos transporta y que nos llena de plenitud.  Se dice que hay que mirar dos veces para ver lo justo y no mirar más que una vez para ver lo bello.

Cuando hablamos de sinceridad lo primero que nos viene a la mente es decir lo que pensamos abiertamente, incluso muchos justifican el insulto, las groserías y la falta de educación con la sinceridad, cuando ser sincero no significa ser desagradable ni impertinente. Pero hay un rasgo de la sinceridad que no tomamos en cuenta, y es su nexo con la veracidad y la sencillez.

Recorremos el camino de nuestra vida recogiendo enseres, vamos en un viaje donde nos cargamos de objetos y sentimientos que algunas veces nos facilitan el recorrido y muchas otras se convierten en un gran peso que lleva al agotamiento y al desgaste. Eso ocurre con las apariencias, con querer parecer algo que no se es, en querer proyectar una imagen de nosotros que a la larga cuesta demasiado mantener; esta situación va derivando en un desgaste y en una especie de olvido de nuestra propia realidad, de lo que somos esencialmente y de lo que nuestros afines aman de nosotros; incluso terminamos recorriendo ese camino cargados de cosas innecesarias por mantener esa apariencia y dejamos lo genuino a un lado.

La apariencia implica una pérdida de sinceridad y de honestidad con uno mismo, ¿para qué hacer ver a otra persona que no somos quienes somos? ¿por qué ocultar nuestro maravilloso ser? ¿por qué pensar que mantendremos las apariencias a lo largo de todo el camino y además lo disfrutaremos? Asociamos las apariencias con lo externo, con lo físico, con la manera de vestir de una persona y tendemos a juzgar a los seres a partir de allí, pero las apariencias también llevan implícito una situación interna, de aceptación o negación, de rechazo y de una inconformidad inconsciente con la vida que llevamos o con la manera que tenemos de hacer las cosas.

Pero la verdadera belleza, la que se reconoce cuando hay amor, en el y a través de el, va más allá de esa impresión, de esa moda, de lo común y lo ordinario, es esa belleza sutil que podemos apreciar cuando miramos el horizonte, la calidez de la belleza de la naturaleza o de la hermosa mirada de un niño, la belleza que se aprecia cuando hay amor no se esconde tras ningún maquillaje, ninguna máscara, ninguna intención, simplemente es. Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla.

No hagamos de las apariencias nuestra verdadera identidad, no nos esforcemos por mantener una imagen que no somos, no nos desgastemos en hacer ver a los demás lo que ellos quieren ver, seamos auténticos, honestos con nosotros mismos, genuinos y sencillos, hagamos de nuestro día a día único y real, con lo bueno y con lo malo, con lo dulce y con lo amargo, con los mayores y los pormenores y haremos de nuestra existencia un ligero placer. Cuando vivimos de las apariencias, la belleza se convierte en algo realmente importante y prioritario, muchas personas no logran concebir la vida sin atender principalmente a su belleza, a su apariencia, a la manera en que son percibidas por los demás, la impresión que causan y lo que piensan de ellas.  

Tristemente esta manera de vivir, consume mucha energía, lleva a cada persona a invertir muchísimo tiempo y energía en cultivar algo que inevitablemente pasará, se esfumará, se transformará, pues es ley de vida, es natural y real lo que ocurre a cada ser humano con el pasar de los años, por más que se espere detener el tiempo, alargar los años y renovar constantemente la frescura, la belleza siempre se transforma, pero cuando no hay amor, esto no puede percibirse ni valorarse, únicamente contará aquella belleza que se mira a través de los ojos y que cubre la superficie. Los ojos del alma, cuando hay amor, son los únicos que pueden traspasar cualquier percepción, que pueden ir más allá de cualquier aspecto, máscara, apariencia o superficialidad, es el amor el que nos permite percibir la belleza real, esa que observamos profundamente, que nos conecta, que nos transporta y que nos llena de plenitud. Mira dos veces para ver lo justo. No mires más que una vez para ver lo bello.
 
Nuestros ojos pueden percibir paisajes hermosos, momentos maravillosos y grabar impresiones que jamás se borrarán, pero las verdaderas vivencias se albergan en el alma, cuando hay amor la belleza trasciende lo efímero, lo superficial y lo falso, no se trata de no apreciar la belleza, de no reconocer algún rostro hermoso, una persona agraciada o sencillamente una sonrisa sobresaliente, se trata de llevarlo más allá, de aprender a apreciar la belleza con todos los sentidos, porque además lo que puede resultar hermoso para unos no tiene que serlo para otros, es todo cuestión de gustos y preferencias.

Podemos malgastar nuestro tiempo y todos los minutos de nuestra vida cultivando nuestra belleza física, intentando ser más atractivos, más voluptuosos, más aceptados, no esta mal si es la elección de cada quien, pero si esta belleza no va acompañada del amor, no tiene finalmente ningún sentido, se puede ser el ser más atractivo del planeta, objeto de todas las miradas y de los pensamientos más irreales, puede sentirse el ego plenamente y constantemente satisfecho, pero si no hay amor, al final del día lo que queda tras el ego dormido es un profundo vacío.

Finalmente, debemos cultivar aquello que elijas, somos protagonistas de nuestra vida y podemos enaltecer de ella lo que queramos, pero jamás hagamos de lado el amor por priorizar la belleza, esta dura poco y aunque se disfruta mucho, las enseñanzas más hermosas, las experiencias más trascendentales, se viven en el alma y no en el cuerpo.


 

Hoy comienza un nuevo año...

agosto 29, 2016



A esa personas bellas que me han ayudado a llegar a este día, les agradezco de todo corazón.


Las personas más bellas con las que me he encontrado a lo largo de mi vida, son aquellas que han conocido la derrota, conocido el sufrimiento, conocido la lucha, conocido la pérdida, y han encontrado su forma de salir de las profundidades. Estas personas tienen una apreciación, una sensibilidad y una comprensión de la vida que los llena de compasión, humildad y una profunda inquietud amorosa. La gente bella no surge de la nada. Lo cierto es que el dolor nos hace ser conscientes de lo bello de este mundo y de nuestras relaciones, lo que a su vez nos brinda la posibilidad de saber que hay muchas cosas por las que merece la pena luchar.

Nuestra existencia es como una pantalla de cine que proyecta todo tipo de escenas. Puede que el drama te absorba de vez en cuando, pero siempre puedes esperar encontrarte con un giro en el guion o el final de la película. Pero ante todo hay algo que nunca desaparece: la pantalla. En este sentido, ella te pertenece, pues es lo que tú eres de verdad, mientras que lo que se proyecta es lo que te conforma como persona.

Lo más seguro es que el destino nos tenga reservado un brindis del que disfrutaremos tarde o temprano. Las cosas buenas nos llegan a todos cuando menos lo esperamos. A las personas que merecen la pena y a las que no tanto. Porque no es que la vida sea justa o injusta, sino que es un equilibrio. ¡La vida es como un columpio que oscila entre un campo al sol y una tormenta! Lo que ocurre es que tenemos que saber valorar lo bueno, lo bonito y lo positivo de aquello que nos sucede. Es decir, que consiste en apreciar incluso los instantes en los que estamos en el suelo por culpa de una piedra que se interpuso en nuestro camino.

Hubo en estos años y habrá en el futuro tiempos que parece que los malos momentos se acumulan. A veces parece que nuestra vida se inunda de calamidades. Es probable que esto sea más que una sensación y que los golpes que recibimos nos sean asestados de manera constante. Sin embargo, el poder que tengan para doblegarnos depende en gran parte de nosotros. Es decir, que está en nuestras manos ser fuertes y permanecer en pie a pesar de lo que nos arrincona la propia existencia. Así, basta con ser conscientes de este dolor para poder entender que también podemos moldear algo el destino, si es que este de verdad existe.

Tiene que quedarnos claro que los malos momentos no desaparecen y que, aunque nos resulte complicado lidiar con ello, la balanza podemos inclinarla nosotros si no permitimos que las adversidades nos venzan. O sea, que al final la felicidad depende de que aceptemos o no la forma que tiene la vida de fluir y lo hagamos con ella…

FELIZ AÑO NUEVO DE MI PARA MI.
 

FELIZ CUMPLEAÑOS PARA MI...

agosto 29, 2016



Los años no pasan en vano y poco a poco van dejando huella en nuestra personalidad y en nuestras vidas. Sea como sea, está claro que cuando llegamos a cierta edad comenzamos a hacer un historial de los acontecimientos pasados o de lo que nos hubiera gustado vivir, y a menudo encontramos insatisfacción o pesadumbre por la tarea sin cumplir o por las metas sin conseguir.

A pesar de que vayamos cumpliendo años, nunca es tarde para plantearse un cambio, siempre teniendo en cuenta la posibilidad de perder algo que ya tenemos, para poder ganar algo que no hemos tenido hasta ahora. También debemos tener claro que el cambio que vamos a realizar nos suponga un beneficio realmente satisfactorio. A menudo las fantasías de una vida ideal nos hacen confundirnos, creyendo que nos gustaría muchísimo tener “tal cosa” y al conseguirla resulta que ya no es tan importante y que la habíamos idealizado demasiado. 

Para la mayoría de las personas, el cumpleaños número veinte o treinta  puede pasar inadvertido. Pero los cuarenta, los cincuenta, o incluso los sesenta, son otra historia: hay “cumpleaños significativos” que pueden producir trastornos en el ánimo de ciertas personas. Sobre todo cuando empieza a aparecer ese “fatídico dígito”, que inicia la nueva década. Estuvimos acostumbrados durante diez años a verlo cada año avanzar y no queríamos darnos cuenta de que irremediablemente llegaría el día en que nuestra propia vida lo cambiaría sin compasión. De nada sirve que tratemos de “irnos hacia atrás”, puesto que la vida siempre camina hacia adelante. 
  
También soy consciente de que soy muy afortunado por estar vivo y poder seguir disfrutando de más tiempo aunque con un poco menos de salud que antes.Sé que estoy cometiendo un error al intentar imaginarme a mí mismo dentro de diez, veinte  años porque del mismo modo que cuando tenía 20 o 30 no me podía imaginar con los años que ahora tengo. Verdaderamente es aterrador, aunque debería reconocer que cumplir años es advertir lo mucho que hay aún para hacer y lo mucho que podemos enseñar. Cumplir años es ayudar, brindar una mano y ejercitar la verdadera solidaridad. Cumplir años es advertir las sillas vacías de los muchos que lamentablemente ya no están, pero también valorar el espacio que ocupan aquellos que sí están. Por tanto debO sentir alegría, melancolía, recuerdos y todo lo bueno que Me pueda imaginar.
             
Cumplir años es, tomar conciencia de quienes somos y del mundo en que vivimos, es meditar sobre lo que aprendimos, es saber que no soy igual, que he cambiado y sigo siendo YO al mismo tiempo, es descubrir nuestra propia realidad y comprender muchas de las cosas que antes no comprendíamos, es crecer, madurar, buscar la verdad, nuestra propia verdad, es alegría, tristeza, melancolía, recuerdos y mucho más, cumplir años es así, la vida misma, puesto que más allá de toda reflexión y todo balance, cumplir años es vivir, simplemente... vivir.
             
Un años más de vida me significa que Dios aún me tiene aquí presente, con alguna misión por cumplir, con alguna tarea para ayudar al hermano o al amigo olvidado que me necesita. Debo ser como un niño cada día y aceptar las cosas como cuando era aquel pequeñín ingenuo que no veía ni el paso de los años ni el precio de los regalos y es más, ni siquiera sabía el valor de las cosas.

Debo reconocer que la vejez, no está de moda, no suele salir en las novelas, en las películas, tampoco están en los anuncios ni en las revistas… vivimos en una sociedad capitalista que se alimenta en buena medida del deseo de los consumidores de permanecer eternamente jóvenes; gimnasios, cremas, liposucciones, intervenciones quirúrgicas, modas, maquillajes, “mechas”, tintes… son sólo unos cuantos ejemplos de un largo etcétera. 

La edad nos aporta serenidad y mayor capacidad para apreciar las pequeñas cosas, porque a pesar de nuestros perjuicios hay cosas que mejoran con la edad, y los años no son impedimento para el bienestar. Aprender a envejecer es ser capaz de aceptar el paso de los años como un elemento personal siendo capaces de ver que en cada edad se nos abre la oportunidad de desarrollar nuevas facetas de nosotros mismos.

Aceptar el paso del tiempo y adaptarnos a las distintas etapas de la vida implica un proceso de madurez de carácter psicológico. Es conveniente entender que las personas evolucionamos y crecemos a lo largo de nuestra vida, estando en continuo movimiento. Nuestras necesidades, inquietudes y deseos cambian, La energía no es lo mismo a los 25 años que a los 66, y la madurez emocional proporciona serenidad, estabilidad y contención emocional. Sin embargo muchas personas sienten temor ante la edad de envejecer. Un miedo alimentado por conceptos negativos que imperan en nuestra sociedad sobre las personas de más edad.
            
El envejecimiento del cuerpo, la vejez, me recuerda que la muerte llegará algún día. Es digno de considerar que aunque sea mayor aún puedo disfrutar de las cosas y apreciar lo que tenemos como puede ser, familia, casa, sexo, amigos, etc. De hecho a pesar de la edad, debemos pensar que con la madurez podemos apreciar las pequeñas cosas. Tal vez eso sea uno de los secretos de una madurez satisfactoria, para llegar a ser capaz de mirar hacia afuera y no encerrarnos hacia dentro. Muchas personas pierden las pequeñas alegrías, esperando la gran felicidad. Finalmente para mi la edad no son los años que se tienen, es la forma de vivirlos.

Gracias a todos los que se acordaron de mi y a los que no , de cualquier manera TODOS están en mi Testamento.


Patricio Varsariah

 

.. aprender a ignorar para comenzar a vivir tranquilos.

agosto 27, 2016



Hoy quiero compartir un tema muy especial, es que muchas veces nos encontramos en una especie de callejón sin salida en el cual por una circunstancia u otra nos vemos sometidos a interactuar con algunas personas que en términos prácticos no tienen algo bueno que aportarnos. La mayoría de las veces estaremos en la capacidad de alejarnos de lo que no nos gusta, de marcar distancia o simplemente de dejar ir. Sin embargo en algunos casos, esto no resulta posible, sin embargo para ello existe una solución y es marcar la distancia afectiva y mental que nos generará una sensación de paz similar o mejor que la misma distancia física.

Lo primero que debemos hacer es quitarles el poder a esas personas de afectarnos, de restarnos la energía, de robarnos el entusiasmo y sobre todo nuestra paz. Para ello debemos actuar de la forma más consciente posible, estar atentos a todo lo que nos genera malestar, para saber los puntos en los cuales debemos reforzar nuestras estrategias.Cuando identificamos nuestros puntos sensibles y por donde estamos siendo atacados podemos primeramente preguntarnos por qué nos afecta tanto una conducta, un trato o un sencillo gesto, luego ver qué oportunidades estamos dando para que se generen y posteriormente estar atentos para detectarlos e ignorarlos antes de darles fuerza.

Cuando reaccionamos de forma selectiva, restamos inclusive las ganas conscientes o inconscientes de afectarnos la vida a quienes de una forma u otra lo han venido lo han venido haciendo y marcamos nuevas rutas a seguir en la interacción. Mientras nos enganchamos en una dinámica, esta se seguirá repitiendo sin cesar, cuando reaccionamos de forma diferente, o mejor dejamos de reaccionar, la dinámica cambiará y es allí donde debemos marcar las nuevas pautas de la interacción. Solo nosotros permitimos que algo nos afecte, si aprendemos a ignorar, y esto no tiene nada que ver con la ley del hielo u olvidar responsabilidades y compromisos, sino con salvaguardar nuestra tranquilidad y nuestra integridad, estaremos quitándole a otros la posibilidad de controlarnos de cualquier manera, le estamos limitando el alcance que puedan tener sobre nuestras vidas.

Debemos aceptar lo que no podemos cambiar, pero en dinámicas negativas siempre habrá mucho que se pueda modificar y esos cambios, si queremos verlos proyectados, deben originarse en nosotros mismos. Mientras más atención le prestemos a una situación o persona desgastante, más efectos negativos tendrá en nosotros, menos salidas podremos vislumbrar y más atascados nos sentiremos. Cuando aprendemos a soltar eso que nos afecta, podremos inteligentemente ignorar y modificar los efectos que esas situaciones generen en nosotros.

A veces ignorar es responder con inteligencia. Es una sabiduría que se adquiere con el tiempo y con las experiencias y que, sin ninguna duda, es adaptativa. ¿Por qué? Porque de sobra es sabido que nuestras relaciones no siempre nos aportan cosas positivas, aunque lo deseemos y lo esperemos. Así que en ocasiones ignorar es más una cuestión de salud emocional y de protección de nuestro equilibrio mental que una decisión consciente y meditada sobre nuestra realización y nuestra forma de enfocar las relaciones con determinadas personas. Pero habitualmente no conseguimos con facilidad darnos cuenta de que alimentamos intercambios tóxicos en pro de una recompensa emocional que no va a llegar. O sea, sacrificamos nuestro bienestar por relaciones insanas que no nos aportan buenas emociones.

Hay que aprender a ignorar para comenzar a vivir tranquilos. Por eso debemos ignorar situaciones que nos turban sin sentido y regalar nuestra ausencia cuando no se valora nuestra presencia. Así, a palabras necias, oídos inteligentes. Pero…, ¿cuándo? Cuando las críticas no sean constructivas y no hayamos pedido opinión y notemos que en las acciones o comentarios de los demás hay malas intenciones. Cuando quien tenemos al lado se empeñe en crear inseguridades y frustración en nuestro esquema vital y nos hagan preocuparnos por cosas que no podemos controlar. Cuando los demás se excedan en su autoensalzamiento con clara intención de restregar sus éxitos y menospreciarnos y nos impidan crecer y desarrollarnos como consecuencia de intereses o egoísmos ajenos.
boca-con-cremallera

Palabras, comentarios, actos, sentimientos, emociones… Hay situaciones que bien por su hostilidad o bien por su toxicidad pueden resultarnos altamente perjudiciales. En ocasiones, puede que incluso la balanza emocional se incline hacia el lado de nuestro bienestar y que el sufrimiento sea inevitable. Sin embargo tenemos que conseguir manejar las distancias, darle a nuestra mente y a nuestro cuerpo la oportunidad de descargarse y de no autoanularse. Podemos escapar si trabajamos nuestro diálogo interior de aquello que nos bloquea. Así, conseguir que lo que alguien haga o no haga no nos afecte actúa como un bálsamo. Puede que resulte costoso al principio, pero los resultados comienzan a notarse bien pronto en nuestra salud emocional.

Es complicado perdonar palabras de más y palabras hirientes que se dicen en momentos de rabia o de calentón, tal y como se suele expresar. Incluso también hay momentos de euforia que hacen que nuestra lengua se descontrole y que acaban teniendo terribles consecuencias. Es de sobra conocido ese cuento en el que un padre pide a su hijo, ante la incredulidad de este, que clave unas puntas de acero en una preciosa madera lisa pues necesita enseñarle algo. El padre, pacientemente, espera a que el chico termine la tarea para hacerle quitar cada una de las puntas y expresarle la moraleja. La tabla nunca volverá a su estado original a pesar de que intentemos reparar el daño y sacar las pequeñas dagas en forma de puntas de acero. Por eso es esencial que hagamos un esfuerzo por evitar causar dolor a los demás con nuestras malas acciones o malos comportamientos.

Debemos tener cuidado con el perdón y dejar muy claro que el hecho ofrecerlo no da derecho a nadie a volver a dañarnos. Esto es importante de recalcar porque habitualmente las personas “nos mal-acostumbramos” y herimos por mero descuido. También tenemos que saber perdonarnos a nosotros mismos porque hemos causado malestar, conflicto y dolor a quienes queríamos. Debemos reconocer nuestros errores y aceptar lo que no podemos cambiar y lo que sí, aprender de las diferencias y vivir sin remordimientos, culpas y odios. Cuando no perdonamos la alegría y la paz desaparecen de nuestra vida y nos volvemos esclavos del rencor y los malos sentimientos, enfadándonos con facilidad y potenciando las rivalidades. Algo de lo que sin duda podemos escapar si nos atrevemos a ignorar y a perdonar cuando corresponda.

Para ser felices tenemos que saber ignorar a muchas personas. Tenemos que aprender a vivir y a desatender aquellas actos, palabras o sentimientos que pretendan o consigan anularnos. Sencillamente hay personas que resultan conflictivas y que nos atormentan con sus quejas, con sus juicios y con sus dramas. Esto puede resultar agobiante, abrumador y altamente tóxico, pues condiciona nuestro bienestar a la incertidumbre de sus actuaciones. Por eso tenemos que dejar de alimentar aquellos intercambios que nos chupan la energía y nublan nuestra realidad. Así que lo primero que hay que aprender es a ignorar a cierta gente en aquellos momentos en los que nos estén haciendo daño.

Aléjate de todo lo que te aleje de ti. Aléjate de lo que te haga daño, de lo que oscurezca tu vida, de lo que  se convierta en siniestro. Aléjate de las personas tóxicas porque tu salud lo agradecerá. No permitas que se desmorone tu mundo. La balanza emocional debe inclinarse por el lado de tu bienestar y, aunque el sufrimiento es inevitable y debemos aceptarlo, es imprescindible que lo sepamos manejar a voluntad. O sea, que a los demonios a veces hay que abrazarlos para lograr verlos como “menos malos”. No te olvides de que de vez en cuando tenemos que descargarnos. La mente, como el cuerpo, debe desintoxicarse de radicales libres, de emociones negativas, de pasados conflictivos, de personas que la desestabilizan.

Decirle adiós al sufrimiento puede que sea una tarea complicada pero a veces es importante parar y restablecer nuestras prioridades. Por eso debemos plantearnos escapar de las emociones dolorosas, aquellas que no son sanas y que nos atormentan, que nos impiden evolucionar, lo que nos perturba no son los hechos, sino lo que pensamos sobre ellos. Por eso importante que sepamos identificar, expresar y valorar nuestras emociones de manera estratégica.  Como se suele decir, a veces no necesitamos que una mente brillante nos hable, sino que un corazón paciente nos escuche. Nuestras emociones nacen para ser experimentadas, por lo que retenerlas por miedo solo consigue enturbiar nuestra realidad.Por ejemplo, si acumulamos tristeza podemos facilitar la aparición de la depresión.

Es natural que nos preocupemos por rendir en los estudios pero no podemos terribilizar nuestros errores, pues así solo alimentaremos malos sentimientos. O sea, que no hay peor tormenta que la que uno se forma en la cabeza. No es igual pensar que “es terrible que nuestro hijo se haya ido de casa” que creer que “aunque nos pone tristes que se haya marchado, es normal que lo haya hecho”. Esto último favorecerá la aparición de la ansiedad y de la depresión. Este mismo razonamiento lo podemos amoldar a diversas emociones. De esta manera, tenemos que pelear por evitar la vergüenza, pero no la decepción, por eliminar la culpa, pero no el remordimiento, y por deshacernos de la ira, pero no del enfado.

Analizar nuestras emociones y sentimientos no es suficiente, debemos explorar qué es lo que se esconde tras ellas. Esta es la única manera de liberarnos. Puede que sea inevitable que permanezca una parte de “insana” en nuestras emociones y pensamientos, pero lo que tenemos que tener claro es que no debemos alimentarlo. No dejes ir a aquellas personas que hacen lindo tu mundo, deja marchar a las que lo anulan. Conserva en tu vida todo aquello que te ayude y aquello que te haga mejor persona. Sufrir, aguantar y sacrificar tu vida no te valida como ser humano ni te hace mejor, solo te atormenta y te merma. Rodearse de personas negativas consigue oscurecer todo aquello que brilla en nosotros.


 

el saber hacia donde se quiere llegar..

agosto 27, 2016



Nunca debemos olvidar que el primer paso de la ignorancia es presumir de saber.La vida en sí misma puede estar llena de contradicciones, queda de cada quien ser parte de ellas o hacer su propio escenario, observa hacia donde vas, tu ritmo y tus acciones para llegar allí, en ninguna historia es la prisa lo que hace a los vencedores.

Todos tenemos la ventaja y potestad de dirigir nuestra vida, por más limitaciones que se tengan, durante la crianza, en las distintas etapas de la vida, debemos admitir que hasta perder la libertad de consciencia es definitivamente una elección, pues el pensamiento es libre y cada quien decide por qué o quién dejarse atar. 

No actuamos correctamente porque tenemos virtud o excelencia, sino que las tenemos porque hemos actuado correctamente.Cada quien traza su propio camino, derriba obstáculos o los que considera como tal, escoge la carga que llevará y decide cuando soltarla, los amigos, los apegos, los rivales y la experiencias, si bien no podemos obrar sobre muchas cosas que nos ocurren, de alguna manera todo es causa y efecto y somos responsables de la manera en la que decidimos afrontar esas vivencias.

No se trata entonces de llegar más rápido, de tomar atajos o pasar la vida compitiendo, es más sensato actuar desde el saber hacia donde se quiere llegar, hacia donde vamos, que camino queremos tomar y lo que probablemente aprendamos en ese recorrido elegido, para muchos puede parecer bastante inteligente tomar el camino más fácil, el más seguro y evidentemente el que te hará llegar más rápido, pero en realidad la sabiduría solo llega tras las vivencias y mantener el norte claro durante la travesía de la vida, evidentemente te dará más confianza, más oportunidades y mucha más experiencia de vida.

Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas. Existen personas que lejos de considerar sus acciones, solo les importa el tiempo que les llevará cumplir alguna meta, conquistar un espacio o alcanzar el poder que buscan o desean, no atienden ningún otro concepto que no sea lograr todo más rápido, a tiempo, oportunamente para poder disfrutarlo con tiempo de sobra, y así suelen llevarse de por medio a muchas personas, ser desconsiderados, nada solidarios o simplemente demasiado individualistas, se pudiera decir que son personas que tienen metas claras y precisas, pero resulta ser lo contrario, pues solo aquél que tiene claro hacia donde ve, cuida de lo que construye a lo largo de su camino, porque el pasado siempre quedará tras nosotros reflejado.

Si tu meta fija es dirigirte a una vida de paz, de armonía y de bienestar mental, obviamente no puedes correr en detrimento de nadie, aprovechando oportunidades sin importar a quien dejas atrás o a quien tienes a tu lado, por el contrario, siembras y abonas la tierra para que esa armonía empiece a crecer, sabes siempre lo que quieres y lo que buscas y en esas bases construyes, no con la premura de llegar primero, actuando incluso de manera incoherente, de allí tantos discursos discordantes hoy día, donde todos los que buscan la paz lo hacen a través de la guerra, quizás piensen que es la vía más rápida…


 

*

agosto 27, 2016

 

Escribiendo en la madrugada...

agosto 27, 2016



Veo nacer el cielo desde mi ventana al mundo y quiero aplaudirle su interés y resignación yo en su lugar hubiera huido a otro planeta, ero en fin aquí estamos y sin tregua para mis oídos exhaustos de confesor con los labios cosidos y drogado de paciencia escucho tantas mentiras brotar de gargantas ciegas ocultando sin éxito su desolación perpetúa que ya me cansé de abortar inútiles planes de fuga de bajar el telón a obras surrealistas de asesinar sus patrañas segregadas para sobrevivir. 

En este mundo cambiante hay que aprender a vivir en medio del desconcierto.Mirar arriba y creer que mañana, siempre será otro día.Que lo que esta roto formará con sus trozos nuevas cosas.Que todo tiene un ciclo que empieza cuando quiere y acaba cuando tenga que acabar, lo importante es poder moverse entre las sombras sin formar parte de ellas. No perder la cabeza con promesas. No vender la vida por un plato de habas. Ser honesto con uno mismo para poder serlo con los demás. Amarse en su justa medida. No dejarse avasallar por los imponderables. No arrastrarse en el que dirán,siempre dirán lo que quieran.

Por eso hoy me callo y disfrazado de payaso brindo entusiasmado por los del vaso medio lleno aunque no vean ni el vaso por los protagonistas del cuento de la lechera por los del mundo rosa autistas del tercer mundo por los invencibles amos de castillos en el aire por todos ellos me muerdo la lengua entierro lo que pienso y huyo rápido del teatro.

Que ni el cielo se apiade de mi solitario camino no quiero penas ni lamentaciones tampoco miradas humedecidas de cinco minutos quiero respeto y el camino libre para buscar la paz que tanto deseo rechazo toda ayuda que se lleva el viento detesto los consejos gastados por el uso y las palabras de ánimo de bocas autistas dejadme solo con mi dolor y con mis batallas que ya estoy dispuesto a ganar o morir.

Me reencarné en sombra dibujada por las nubes en mi tiempo y lugar abandoné espejos y miradas para instalarme en el limbo del guerrero sin bandera aquí las horas no son horas son espadas de destiempo envainadas entre sol y luna mi andadura un círculo esbozado en el viento con trazos quijotescos y ahí transcurro oculto entre silencios derramado en metáforas y arrebatos de espejismos.

Tengo desordenado el cajón de la memoria se me llenó de sueños que murieron por el camino y ahora gravitan en el tiempo de la nada están ahí revueltos con mi biografía y se me parte el alma de verlos muertos en vida con sus ideas delirantes que chispearon mi corazón y me viajaron apasionado en su alfombra mágica con la maleta llena de sol y un billete a las estrellas.

Tiempo de luto en el cielo por nuestro adiós eterno tiempo de campanas negras en el aire del cementerio tiempo que expira muerto enterrado en tu recuerdo de flor ajarronada en vida sepulcro de capricho ciego de lágrima azul en desierto que se evapora irrepetible en la hoguera del olvido devorando mis anhelos cadáveres de tu ausencia sepultando mis esperanzas en cada hora que fallece en cada día que entierro.

A veces dudo de quien inoculó el veneno quizás fui yo y no lo recuerdo o alguno de vosotros en secreto riguroso o todos inconscientemente emponzoñados de envidia o puede que viniera implícito en nuestra arquitectura genética activándose con el tiempo o nos lo endosara alguna bruja incorporada de lo que no dudo es de su extrema calidad y de sus efectos devastadores.

El día que ya no esté no quiero flores ni lágrimas tampoco máscaras de carne ni recuerdos endulzados quiero una delicada mezcla de mis cenizas y mis poemas abrazados en urna de plomo y hundidos en el mar.

".....A veces, el encuentro de dos soledades, es el encuentro de dos imaginaciones."
 

agradecidos de haberlos vivido..

agosto 22, 2016



Todos tenemos  momentos en la vida que nos son difíciles , pero que son necesarios para que crezcamos como personas y nos vayamos mejorando en el tiempo. Son momentos que, por ser difíciles, nos tienen mucho que mostrar y enseñar y a la larga estamos agradecidos de haberlos vivido.

Las personas nos equivocamos todo el tiempo y muchas veces cometemos el mismo error en múltiples ocasiones. Equivocarse es una de las cosas más importantes en la vida, ya que nos recuerda lo mucho que necesitamos aprender para convertirnos en quienes queremos ser. Algunos de nuestros  errores más grandes se convertirán en tus posesiones más preciadas… sólo el tiempo te lo puede demostrar por que Si no hubiéramos  fallado, nunca habríamos aprendido nuestras lecciones.

Creo que todos podemos recordar  nuestra  adolescencia y juventud fueron  épocas de la vida hermosas, pero también fueron  complicadas. De partida es cuando nos damos cuenta de que muchas cosas no eran lo que pensábamos o esperábamos y esto puede ser doloroso. Pero aprendemos lecciones de estas experiencias y van formando parte de la persona en la que uno se convierte. Algún día uno mira para atrás y se da cuenta de lo necesarias que eran estas experiencias para ser quienes somos.

Como sabemos a algunos les toma más tiempo que a otros llegar a cumplir el propósito de su vida. Darse cuenta de cuál es nuestro propósito en la vida se encuentra tanto dentro como fuera de nosotros. Tener ese momento en el que te das cuenta de que no vas por el camino que realmente deseas es uno de los sentimientos más bellos del mundo, porque significa que te estás escuchando más, te vas conociendo mejor y te estás haciendo más caso.

Y que decir cuando nuestro corazón se ha  roto, esa situación  es una de las experiencias emocionales más debilitantes de la vida. Pero vivir una pena de amor nos hace más fuertes y, si somos sabios, más compasivos con el resto. Esto es porque aprenderemos lo que es estar dolido y todas las cosas que pueden suceder a causa de ese dolor. Es difícil, pero si vives una pena de amor y en el futuro miras hacia atrás, probablemente te des cuenta de que era necesario que la vivieras para que supieras lo que realmente significa que “lo que no te mata, te fortalece”.

Los amigos son personas muy valiosas en nuestras vidas y por lo mismo merecen nuestro tiempo y dedicación. A medida que vamos creciendo nos damos cuenta de que amigos hay muchos, pero tiempo hay poco… y naturalmente empezamos a hacer una selección. Es un momento difícil el tener que “elegir” a los amigos, pero es normal. Aprendemos mucho de nosotros mismos en el proceso y a la larga lo agradecemos porque estamos rodeados exactamente de quienes queremos.

Si nunca estás perdido, entonces nunca podrás ser encontrado. Cuando te sientes perdido, tienes que aceptar que estás perdido y luego armar el camino que te llevará a la persona en la que te quieres convertir. Acordémonos de que la felicidad no es el destino, sino el camino, por lo que en algún punto agradecerás el haber emprendido esta búsqueda de uno mismo.Darse cuenta de que estar perdido durante tanto tiempo era la única forma de encontrar a la persona en la que te transformarías.

A veces perderlo todo es la única manera de darnos cuenta de lo que realmente vale la pena para nosotros. El momento en el que te das cuenta de que ni siquiera la pérdida en sí misma puede detenerte es el momento en el que te has hecho fuerte, sabio y además flexible. Sí, flexible, porque aprendiste que las cosas rígidas se quiebran, en cambio las flexibles se pueden doblar, y mucho, pero difícilmente se romperán. Has entendido la virtud de la compasión, de la tolerancia y de la aceptación y te sientes preparado para cualquier cosa. Fue ese precioso momento en el que te diste cuenta que eres fuerte, porque tu mundo se cayó a pedazos, pero tú te mantuviste en pie.

 

Buenos dias

agosto 22, 2016





Yo te pregunto : ¿Qué es lo primero que ingresas a tu mente y a tu cuerpo cada mañana?. Después de dormir entre 6 y 8 horas (si tienes suerte), tu cerebro y tu cuerpo se encuentran listos  y renovados para iniciar una nueva jornada. Sin embargo muchas veces enfocamos la energía recargada con la que despertamos hacia otra dirección. Es usual por la época en la que vivimos, que lo primero que hagamos  al abrir los ojos sea llenarnos de la información sin filtros que encontremos en el teléfono o tableta, como las redes sociales, mail personales o peor aún de trabajo, noticias que por lo general no son buenas, o leer mensajes de whatsapp  que llegaron en la noche con cualquier tipo de contenido. Toda esta información es lo primero que se almacena en nuestra mente al iniciar el día  y que predispone el estado de ánimo con el que estaremos durante la jornada.

Lo ideal al despertar sería dedicar al menos tres o cinco minutos a ser conscientes de lo que somos y dónde estamos. Agradecer al ser superior en el que creas o no, o a la vida en sí, por todo lo que tienes hoy y por todas las bendiciones que recibes. Ser grato te hace una persona feliz y abundante. Pensar en lo bueno que tenemos como la salud, el amor, la familia, etc. No todos los días lo tendremos, así que agradecer mientras existe no está demás. Ingresar información útil y positiva a nuestra mente o crearla nosotros mismos podría hacer la diferencia de un gran día.

Es importante además no sólo recibir sino también entregar. Si sabemos  que las personas que amamos también empiezan la jornada conectados a la red, podríamos ponerles un mensaje de texto de cuánto les queremos  o simplemente desearles un buen día, de esta forma podríamos generar una cadena de buenos ánimos y un gran día para todos.

Lo que ingerimos físicamente también es esencial. Recordemos que nuestro cuerpo ha estado en reposo por un largo período en el cual no ha ingerido alimento o bebida alguna. Ha estado trabajando, regenerando células y energía, además de que por defecto ya es una maquina en constante marcha. Al despertar, lo ideal sería beber un vaso de agua para hidratarnos y recuperar el líquido que se ha perdido durante la noche, antes de beber un café o lo que suelas beber en la mañana que usualmente viene cargado de azúcar.

El agua en ayunas lubrica articulaciones y huesos, disminuye la hinchazón, las bolsas debajo de los ojos, y el rostro fatigado. Hidrata nuestros órganos y además limpia nuestro sistema digestivo. Nos da la misma sensación de frescura que cuando nos duchamos, pero internamente.

Receptar información positiva, agradecer por lo que tenemos y un vaso de agua en ayunas pueden hacer la diferencia en tu estilo de vida.


 

Todos tenemos nuestras propias historias

agosto 22, 2016



Las personas a veces inconscientemente evaluamos a los demás basándonos únicamente en cosas observables, en su aspecto físico, vestimenta, en su círculo social, en el sector en el que vive, etc; y al hacerlo creamos una división entre ellos y nosotros y ponemos un muro entre aquellos que son como yo y aquellos que no. Pero la verdad es que cuando somos capaces de evaluar a una persona más allá de por cómo se ve, más allá de “su portada”, nos llevamos gratas sorpresas.

Las personas somos muchos más que sólo portadas, somos mucho más bellos y complejos que eso, todos nosotros, sin excepción. Cuando nos damos la oportunidad de ver a los demás por lo que son realmente, por lo que hacen, por cómo viven, por lo que entregan al mundo, por lo general aprendemos mucho de la vida,  hay muchas más cosas que nos unen como seres humanos de las que nos separan.

La esperanza no es racional, la esperanza no siempre hace sentido y la esperanza parece siempre ver más allá de lo evidente. Pero si no nos queda esperanza, ¿Qué nos queda? La esperanza es hermosa, es como una sola vela prendida en la noche más oscura, nunca la tenemos que perder, porque nos da la luz que necesitamos para continuar por nuestro camino. La esperanza nos hace seguir adelante, no rendirnos, nos alimenta los sueños y consuela nuestras desilusiones. La esperanza es vital porque ilumina el camino hacia la felicidad.

Nunca debemos perder la esperanza, porque aunque el panorama luzca muy oscuro, no nos olvidemos de que hasta de las nubes más negras cae agua limpia. Todos tenemos defectos, a veces nos hace bien reírnos de ellos. Nuestras vidas están llenas de ironías y dificultades, pero ninguna se deja deprimir por ellas.

La vida con una enfermedad degenerativa puede ser divertida y también triste. Pienso que muchas personas encuentran que tener una discapacidad es atemorizante, pero lo que queremos es que las personas se relajen alrededor de nosotros, ya que la mayoría de nosotros sabe por experiencia que tener un sentido del humor acerca de las cosas hace que la vida sea más fácil.

Hay ciertos estudios que respaldan que el reírnos de nosotros mismos contribuye con que seamos más felices y mejora nuestro humor en general. Además nos hace personas más resilientes y aumenta nuestra capacidad de perdonar a otros y a nosotros mismos. “Si puedes reírte de ti mismo, te puedes perdonar a ti mismo”  y “si puedes perdonarte a ti mismo, puedes perdonar a otro.” 

Cuando somos capaces de derribar nuestros prejuicios y nuestras preconcepciones acerca de los demás nos damos cuenta de sus potenciales y vemos cosas que quizás nadie más valora. Muchas veces lo único que necesita una persona es que otro crea en ella, y de esa manera ella comienza a creer en sí misma. Las personas merecen que les des una oportunidad, ya sea que cumplan con expectativas o no, todo el mundo merece la oportunidad de probarse a si mismo y todo el mundo merece que alguien crea en ellos.

Alguna vez te ha pasado que alguien muy mayor o muy menor dice algo que te hace echar la cabeza para atrás y pensar, ¿cómo no me había dado cuenta de eso antes? Esto sucede porque muchas veces son las personas más diferentes a nosotros las únicas que nos pueden ensanchar la mirada frente a la vida y hacernos ver todo aquello que no estábamos viendo. ¿Por qué? Porque la vida es muy diversa y nos necesitamos los unos a los otros para entenderla en su completa extensión.

Todos tenemos nuestras propias historias, nuestras propias experiencias y nuestros  propios sentimientos; y todos tenemos algo que entregar a los demás. Nuestra vida es única y por lo tanto nuestra visión también, nunca pienses que no tienes nada para enseñar a otro. Tú por ser tú eres muy valioso para alguien más, preocúpate de entregar lo que guardas dentro.

La vida es mucho más rica cuando se toma con humor, ¡haz la prueba!


 

el invierno..

agosto 20, 2016



Mis sentimientos son aves Volando hasta el infinito, algunos con sus alas rotas. Su pulso arrebola acústico la sangre de las hojas verdes, tibias prominencias del tallo fuentes de la geográfica piel donde el viento posa sus labios. Quizá no tengan retorno, festejan albas en los manantiales.

Umbral celeste de la flor, posada de la cansada tarde, donde llega la mirada del amor a contemplar los senos de la rosa, enramada de pétalos musicales ofertando sinfonías al paladar. Y cuando llegue el invierno, en esos brazos de frío ocre, yo me habré ido abandonado, sobrado del inventado tiempo, licuado de victorias olvidadas, invadido del ardor del muérdago, en una gloria que el signo ofrece a perpetuar sobre el lienzo de la vida.


 

Mi confesión...

agosto 20, 2016




Mis queridos amigos y amigas, si ustedes lo permiten, prefiero seguir viviendo. Después de todo y de pensarlo bien, no tengo motivos para quejarme o protestar: siempre he vivido en la gloria: nada importante me ha faltado. Es cierto que nunca quise imposibles; enamorado de las cosas de este mundo con inconsciencia y dolor y miedo y apremio. Muy de cerca he conocido la imperdonable alegría; tuve sueños espantosos y buenos amores, ligeros y culpables.

Me avergüenza verme cubierto de pretensiones; un lobo solitario torpe, melancólico, débil, poco interesante, un abanico de plumas que el viento desprecia, Los impulsos mordieron mi juventud y ahora, sin darme cuenta, voy iniciando una madurez equilibrada, capaz de enloquecer a cualquiera o aburrir de golpe.

Mis errores han sido olvidados definitivamente; mi memoria ha muerto y se queja con otros dioses varados en el sueño y los malos sentimientos .El perecedero, el sucio, el futuro, supo acobardarme, pero lo he derrotado para siempre; sé que futuro y memoria se vengarán algún día.

Pasaré desapercibido, con falsa humildad, como un lobo solitario, aunque algunos me recuerden con cariño o descubran mis secretos y también vayan muriendo. No descarte la posibilidad de la fama y del dinero; las bajas pasiones y la inclemencia.

Hoy la crueldad no me asusta y siempre viví deslumbrado por el puro sentimiento, el libro bien escrito, la carne perfecta. Suelo confiar en mis fuerzas y en mi salud y en mi destino y en la buena suerte: sé que llegaré a ver la revolución, el salto temido y acariciado, golpeando a la puerta de nuestra desidia.

Estoy seguro de llegar a vivir en el corazón de una palabra; compartir este calor, esta fatalidad que quieta no sirve y se corrompe. Puedo hablar y escuchar la luz y el color de la piel amada y enemiga y cercana.

Tocar el sueño y la impureza, nacer con cada temblor gastado en la huida  Tropiezos heridos de muerte; esperanza y dolor y cansancio y ganas.Estar hablando, sostener esta victoria, este puño; saludar, despedirme y finalmente sin jactancias puedo decir que la vida es lo mejor que conozco.


 

una poeta misteriosa..

agosto 19, 2016



Lo confieso estoy enamorado de una poeta misteriosa que cabalga por el mundo a lomos de una poesía inmaculada,no la he visto,pero eso no importa.Ella es mi norte,mi vida.mi fe y mi sueño. Ella es una poeta invisible y mágica que sin saberlo ha robado mi vida y ha besado mi alma. Daría todo lo que tengo por poder mirarla a la cara, y rozar sus manos, acariciarla, escucharla cada día de mi vida recitando sus poemas y morir cuando calla y resucitar gozoso en cada una de sus palabras. Dicen que ella tiene los ojos claros la boca tierna y roja y una estremecedora mirada.

Se llama "Luz de Luna" y vive en ningún sitio y en cualquier lugar que a ella le apetezca pues el mundo le pertenece y el universo entero es su morada. Dicen que escribe y recita los mejores poemas del mundo que guarda bajo siete llaves en un viejo baúl de sueños y plata, y los afortunados que han logrado escucharla dicen que sus vidas han cambiado para siempre,que desde entonces le susurran a la luna y sueñan con estrellas todas las madrugadas.

Lo confieso,estoy enamorado como nunca lo estuve de "Luz de Luna" . Sus poemas son secretos, igual que su paradero,igual que su vida,que sus anhelos.Leyendas de todo tipo hablan de ella como si fuera la hija de todas las tristezas el hada de todos los cuentos la madre de todos los huérfanos y la novia de todos los corazones.

Fragmentos de sus poemas envueltos en piel de verso circulan de boca en boca por pueblos perdidos atravesando selvas escalando montañas sufriendo desiertos y llegando extenuados a las más acogedoras playas.

Y dicen también que una vez al año aparece "Luz de Luna"  en algún lugar insospechado y se dirige a la gente humilde y recita sus poemas durante horas. Y dicen que la gente no puede dejar de escucharla, que suspiran,que sueñan,que lloran,que los animales se emocionan, los niños la adoran, el viento la ama.Y que cuando acaba de recitar sus poemas todos quieren besarla y abrazarla, y ella se despide con una sonrisa y desaparece tal como vino dejando en el corazón de todos ellos el recuerdo imborrable de "Luz de Luna" .

"Si la luna llena te ama, ¿por qué preocuparse de las estrellas"


 

ya lo tengo todo por solo estar vivo

agosto 15, 2016



Hoy el día me ha traído algo con lo que no contaba, y lo cierto es que varias emociones se han desplegado.  No es un acontecimiento único y cualquiera y a la vez no tendría que haber desembocado de esta manera, pero como siempre digo, la vida es como es y no como uno quisiera que fuese… un desenlace inesperado, una ruptura de algo que estaba bien, en teoría.  

A lo largo de nuestra vida nos relacionamos de una manera tan absolutamente inusual que si vemos invadido nuestro campo interior, y que pueda afectar al campo exterior, a lo que puedan pensar de nosotros, sacamos toda la artillería, la pesada, perdemos los papeles y pronunciamos o escribimos palabras que salen de la maraña de la confusión, del desconcierto, del sufrimiento que creemos experimentar, culpando a otros de ello.

Intento moverme por esta vida con el máximo respeto, relacionarme, hablar y escribir sobre la misma base.  Hoy he leído y escuchado de alguien muy muy cercano, palabras que en absoluto reflejan este pisar. A veces, me digo a mí mismo, ya está bien de estar ahí pase lo que pase, de recibir palabras desconsideradas, de no enfadarme nunca y que la otra parte siempre encuentre motivos para ello, de que se mida lo que se da, de tergiversar y sobre todo si pides ayuda y cuando la recibas luches de manera desproporcionada.

Como saben me gusta empaparme de lo que veo para escribir, para hacer reflexionar a aquellos que andan perdidos dentro de sí mismos, porque yo no siempre estuve ni fui así, tuve mis oscuridades que me comían y no sabía cómo salir de ellas, el desconcierto me abrazaba, y clamaba auxilio, y al pedirlo y recibirlo lo agradecí. 

Quizás tanto que hayan leído esto de que escribo sobre lo que se mueve por dentro y lo que contemplo que anda desordenado por el mundo, que necesiten que les diga que soy humano como todos, que mi vida no es perfecta, que lloro, que a veces, muy pocas veces se producen encontronazos, y desemboca en furia de titanes. Que por decisión propia no me enfado porque pienso que es una pérdida de energía, tiempo y de uno mismo, que el vivir pasa muy muy rápido y el resentimiento es un ego desmesurado que no sabe perdonar, que perdonar es una virtud, en la que ni tan siquiera hay que perdonar sino ver que cada uno tiene su proceso y se respeta. No podemos pretender lo que no puede ser, cada nivel de evolución debe ser respetado.

También he aprendido, amanecer tras amanecer, tras muchos amaneceres en estos muchos años de vueltas alrededor del sol,  a poner las cosas en su sitio, a sembrar estas pisadas de crecimiento, a dejar que la oscuridad ciegue otras miradas, si están empeñadas en ello,  sin dejar enturbiar la mía. Y no es perfecta mi vida, ¿hay perfección? No y sería aburrido.  La mía no lo es, por supuesto, porque vivo en medio de todos, pero me levanto tras cada caída, me reinvento a mí mismo, hago de cada caída o tropiezo una oportunidad para ver en qué puedo mejorar y seguir adelante, una y otra vez, no es que sea fácil ni difícil,  pero creo que es la única y máxima responsabilidad para con nosotros mismos. Tanto que el planeta anda obsesionado por el qué dirán los demás, cuando solamente debiera preocuparnos y ocuparnos el darnos cuentas a nosotros mismos, en lo que nuestra conciencia nos diga.

No se trata de vivir por encima de nadie, de pedirle cuentas a otros, sino de ser conscientes de que cualquier cosa que hagamos en la vida debe de salir de una actitud libre, de un regalo de nuestro ser hacia el vivir, hacia ese movimiento incesante.  Lo contrario se va convirtiendo poco a poco en actitudes mentales de dependencia en múltiples maneras.

No soy el reflejo ni el estandarte de nada ni de nadie, tampoco tengo la fórmula de las vivencias humanas ni de la manera correcta de ser y estar, pero la vida me ha enseñado unas cuantas cosas que decidí escuchar muy bien, con todo el ser, tales como la alegría suprema de simplemente estar vivo y contemplar lo que sucede bajo la bóveda celeste, el agradecimiento incesante ante todo cuanto acontece, la responsabilidad para conmigo mismo y la unión para con la vida.    

Simplemente escribo y escribo sobre lo que se mueve dentro de este ser y el alrededor,  porque me nace desde hace tantos años y comenzaron a mirarse por casi todo el planeta estas humildes reflexiones o escritos.  Lo único que si puedo asegurar es que no puedo, soy incapaz, de plasmar en palabras algo que no haya experimentado en carne propia, que no haya sentido, que no haya movido cielo y tierra dentro de mí, que todos lo que me conocen dirían de mí cualquier cosa salvo que sea egoísta, egocéntrico, y que necesite un especialista que revise mi mente, porque si fuese así no me hubiese preocupado como lo he hecho en responder a todo aquel que ha dicho acerca de mí, que han sido algunos, que soy especial, que tengo una manera de entender  y ver la vida suprema, que tengo un don,  a todos he dicho, porque así lo siento, que no soy nada de eso, sino tan solo un ser que se esmera en vivir la vida con exquisita entrega e intensidad, en darse por completo y no esperar nada a cambio, pues ya lo tengo todo por solo estar vivo pero eso no da derecho a nadie a tergiversar, a mal interpretar. Ya se debe de acabar esta farsa en la que el sistema nos encerró con un embudo, en estar centrados en lo mío, en lo que me dan o no, en lo que recibo y cómo, en tener de todo, pero estar vacío por dentro.

Hacía tiempo que no escribía de esta manera y con esta fluidez. El caso es que me encuentro muy muy tranquilo, aunque con  cierta tristeza porque haya ganado la ignorancia humana, el no saber separar los sentimientos propios de lo que realmente es. Hoy la sombra ha vuelto a ganar una batalla, y lo peor es que con creces, por empoderarse de un ser humano, de otro. No hay peor castigo para con uno mismo que obcecarse y pensarse que la luz que otros puedan ofrecerte dañan tu oscuridad.  


 

a mis preguntas sin respuestas...

agosto 13, 2016



Vengo de pasear la noche en mi cabeza, de liberarla y refrescarla al viento. Siempre me gusto plantarle cara a días como estos, alborotados, esquizofrénico Relaja mis sentidos, pensar en positivo, aun empeñándose el camino en torcer mi destino, sigo a la derecha, cuando quiero ir a la izquierda, incongruencias que matan el destierro de mi olvido.Busco en el reflejo de la luna en el mar, cierto paralelismo que me invite a desenmascarar mis propuestas diarias con el fin de avanzar.

Sigo caminando, cuesta arriba, de vuelta a casa, la pendiente se acrecienta, el aliento se hace mas difícil, debo dejar de fumar, En realidad es solo un comentario, girando a mi alrededor no quiero pensar en monotonías compulsivas,aun así llevo tiempo con ganas de proponérmelo, y no encuentro el momento adecuado o quizás sean solo proposiciones al viento, por que claro,no todo lo que se dice se puede tomar al pie de la letra, dejando de tronar olvidamos la tormenta, pero al menos es un intento de configurar el deseo de una perspectiva mejor, reciclar la esperanza, contribuir a que la subida sea cuando menos, mas subliminal.

Soy la noche de mis deficiencias, los días de mis aciertos.Mirando mas allá de lo que no veo, donde reside la verdad misteriosa de la ceguera contra restada por el tacto beneficioso de no para un solo instante, surreal teoría de conocer el mundo que esta girando a mi alrededor cuando quiero ser optimista.

Tal vez sea menos de mas cuando tomo el camino equivocado, pasando del blanco al negro o de la sequedad impropia al de la humedad desatinada. Me han descubierto y no puedo volver, soy el otro loco, otro mas en la lista, convertido en palabras al azar, como la vida misma. Siguen mis dedos manipulando la conjugación del teclear intrépido, de versos sin rima, uniéndose a mis dilemas, a mis preguntas sin respuestas, no existen atajos, sino el largo camino entre mis locuras y las que intento soslayar 

¿Seré mañana lo que dicen mis palabras que soy hoy...? Puedo permanecer largo tiempo observando el baile que atrapa mi concentración, sin demasiado esfuerzo, su hechizo hace mella mas allá de la cohesión, siempre me atrajeron sobremanera la llama de velas encendidas. No es extraño sentir,como si mi cuerpo , fuera la cera de la vela y mi mente, esa mecha que arde en ese antiguo almacén de vivencias, recuerdos y motivos para seguir adelante. Llama de conciencia que independiza la luz que proyecto, intentando por todos los medios regular la cera y mantener la llama, pero admito que se consume con demasiada rapidez, el desequilibrio entonces no es demasiado intuitivo, es sobradamente variable, por todo aquello que esta girando a mi alrededor.

La miro y remiro cuando no deja de oscilar, como cuando me siento perplejo,confundido, catódico y parpadeante. Aun así alimento la constancia por apuntar hacia las alturas, cimbreante sin estridencias, relajación absoluta, de vivos colores sus reflejos, empezando por descubrir las paredes interiores del espíritu, fuente de luz con fecha de caducidad.

Siempre tratando de encontrar un lugar en el mundo, aquel que por defecto o efecto nos toca vivir, buscando la confianza necesaria para ir mas allá de simples palabras. En época de lluvias todo luce mojado, dejando golpear la inexperiencia consabida por miles de gotas estrellándose contra tus delirios, aquellos que proporcionan las desventuras. Hay épocas en las que la lluvia no es tan intensa, recalando en desconfianzas dolorosas, aun así pequeños chubascos que recuerdan los años de generosos bienes. La sequía hace estragos, se vuelve dura e inhóspita, intransitable para los sentidos, curtidos por el mal camino. Son en esos momentos cuando mas quisiera cambiar la soledad por el amor, la vida, la amistad. Cargar las alforjas de valentía y girar a mi alrededor como hacia tiempo no lo hacia...

Desde pequeños crecemos con ese sentimiento de apego, inculcado por nuestros mayores, la familia primero, los amigos después. Algo de utopía y contradicción encierra ese sentimiento, cuando la vida se empeña en llevarnos la contraria, dándonos a entender el verdadero final, el despego, por que nada es para siempre. A lo largo de todos estos años lo experimente en mis propias carnes y aun así no me canso de cuidar y mimar mis afectos, sabiendo de antemano que en un girar a mi alrededor, alguno de ellos tomaran rumbos distintos a los míos. 

No queda entonces otra opción que la resignación consentida, intentando comprender que también ellos tienen el derecho de vivir su propia vida, como yo vivo la mía propia. Cuesta entender el empeño en ese apego con los que nos rodean, si al final existirá el despego. Sabor agridulce, diferentes consistencias, aromas contradictorios, sensaciones del todo extrañas, sin saber muy bien si vale la pena vivirlos así. Quizás sea otra perspectiva diferente con la cual aprender a evolucionar en nuestras relaciones con los demás, de crecer en nuestra consideración de no padecer lo que viene después.

Soy un pertinaz soñador, me gusta soñar, pero soñar despierto, rara vez tengo pesadillas, por eso las temo, siempre tratando de lo perdido en el camino, dolorosas creaciones del testigo vivido, de caricias y sonrisas que ya nunca volverán.

Tiene sus ventajas soñar despierto, controlas el sonido, el color, la intensidad, el lugar y el espacio, recreando la atmósfera idónea, delirantes surrealismos, delicados contrastes y sutiles aromas.
Empiezas donde quieres y terminas, cuando satisfecho cumples el propósito, recrear el gusto, saboreando entretelas, recortando la monocromía y suscitando sensaciones a flor de piel.

Siempre acaban llenando esos vacíos locuaces, de espantos añadidos al suplir del día a día, suprimiendo el símil erróneo, desventurado contratiempo, consiguiendo armonizar la falta de ritmo, me gusta soñar despierto, a cuerpo descubierto, con el semblante tranquilo, por soñar lo que quiero.
Como me gusta tocar la inmensidad... El batacazo llega después, cuando regresas a tus sentidos, pero esa es otra historia, de cuando no puedo...soñar despierto.

Y me dejo mirar por dentro, en un arranque de exhibicionismo, por que solo quiero seguir encontrando sentido a estas palabras encadenadas, que mas que palabras, suenan a latidos, que en algún tiempo no muy lejano, fueron de un corazón escondido.

Feliz fin de semana.



 

el miedo nos robó a traición la alegría de la boca...

agosto 13, 2016



Desperté otra vez con el mundo disecado en su órbita muerta y me subí condenado a otro día perdido tan solo mi corazón rebelde como siempre y ajeno a toda lógica orquestaba en mi pecho con latidos desquiciados una canción de esperanza.

Los políticos crueles tiranos verdugos de sentimientos destruyen vidas inocentes con ojos pintados de sangre y lengua atronadora sin conciencia sin remordimientos pero en el otoño de sus vidas cuando hasta la voz les falle ejercerán de pez asfixiado en lecho de río seco anhelando caricias en sus escamas odiadas implorando una lluvia piadosa que jamás llegará al desierto de sus corazones.

Sin tregua para mis oídos exhaustos de confesor con los labios cosidos y drogado de paciencia escuché tantas mentiras brotar de gargantas ciegas ocultando sin éxito su desolación perpetúa que ya me cansé de abortar inútiles planes de fuga de bajar el telón a obras surrealistas de asesinar sus patrañas segregadas para sobrevivir 

Por eso hoy me callo y disfrazado de payaso brindo entusiasmado por los del vaso medio lleno aunque no vean ni el vaso por los protagonistas del cuento de la lechera por los del mundo rosa autistas del tercer mundo por los invencibles amos de castillos en el aire por todos ellos me muerdo la lengua entierro lo que pienso y huyo rápido del teatro.

El soldado no solo mata también llora a escondidas su propia muerte que risueña le espera en mitad de cualquier camino y mientras tanto exorciza su arma con grasa de animal muerto suplicando perdón en voz baja por todos sus cadáveres a padres e hijos a mujeres y madres a amigos y vecinos aullando en silencio para no ser fusilado contra los auténticos vencedores de todas las guerras los de siempre los que celebran en paz sus repugnantes inversiones de putrefactos beneficios a precio de sangre humana a precio de sangre de pobre a precio de sangre del pueblo.

El miedo nos traicionó premeditado e impasible dejándonos aturdidos en el desierto del caos y ahora que gritan las alarmas que gimen las sirenas ahora ya nada el miedo nos robó a traición la alegría de la boca y nuestro corazón de fiesta mientras reflexionábamos y ahora que solo tenemos las manos heladas y las cuencas vacías ahora ya nada caminaremos nuestra vida mendigando engañados un milagro imposible y obteniendo con suerte un surtido de espejismos que nos helarán el alma con sus cielos de cartón y las estrellas de madera. El miedo primero traiciona a uno, y el miedo que siente ese uno, trae inseguridad al otro.que termina sintiendo aun mas miedo que el primero. el miedo "aturde".


 

del baul de mi memoria...

agosto 12, 2016



Tengo desordenado el baúl de mi memoria se me llenó de sueños que murieron por el camino y ahora gravitan en el tiempo de la nada están ahí revueltos con mi biografía y se me parte el alma de verlos muertos en vida con sus ideas delirantes que chispearon mi corazón y me viajaron apasionado en su alfombra mágica con la maleta llena de sol y un billete a las estrellas.

Tengo fama de triste para los alegres perpetuos y a veces me pregunto si alguien me operó los ojos en el quirófano de la tristeza o puede que ocurra que mi realidad es de saldo de estar por casa escondido para que no manche tantas felicidades Disney o quizás deba ser que no ando por las nubes y sólo respiro verdades dolorosas como puñales pero no tengo ojos de madera si miro por la ventana veo días de sol y también los de lluvia sé de algún ángel humano y de mil egoístas cotidianos me duelen las personas malas hasta el tuétano de los huesos puedo pasar horas en soledad aunque abrazaría a cada árbol y por la vida de un niño daría lo que queda de la mía y si mis escritos son tristes espero que me perdonéis no quiero contagiar a nadie ni desinflarle a versos su mágica nube de algodón.

Es inescrutable el destino de nuestras frágiles vidas colgadas de un hilo ignorado que las sostiene apenas deshilachándose cada segundo sobre el vacío definitivo pues no sabemos nada ni tan sólo si habrá mañana o si ese beso de hoy tan rutinario de corazón maltratado en la monotonía debió ser el más hermoso el más desgarrado de todos por ser el último y avanzamos autistas por el camino desconocido con ínfulas de inmortalidad transitando la ruta misteriosa que soñamos cristalina hacia el final inapelable de nuestros días alquilados ignorantes de la tragedia que nos espera agazapada en cualquier tiempo y lugar.

Ahora que la madrugada y yo nos miramos en silencio viudos de tu presencia ahora que me expatriaste de ti que ya no te tengo, que ya no te existo ahora que nos evitamos busco en lo que queda de mí sin encontrar nada que ofrecerte no tengo lágrimas para llorarte no me quedan abrazos para darte no dispongo de besos para ahogarte no encuentro palabras para soñarte solo tengo un agujero enorme por donde me voy cayendo a la velocidad de la pena.

No necesito fugarme para ya estar lejos pues ejerzo de exiliado del mundo que contemplo con sangre en las alas y dolor en el pecho Herido por egoísmos que me desolaron voraces de amargas envidias que arañaron mi corazón me volví apátrida de mi propia humanidad y huí de la mediocridad de la amistad de plástico de la negra mezquindad con alma de ermitaño tristeza de huérfano y soledad de náufrago.

No quiero compasión no la merezco no he sufrido nada/ mirad el mapamundi no el del primer mundo mirad el de la gente que muere de sed o hambre ya sabéis de que hablo de esos mundos que son nuestros aunque no lo parezca de esos niños muertos que no reconocemos como también nuestros muertos de esos niños rotos esqueléticos de cuerpo y futuro que nos molestan mientras comemos ¿quién me compadece ahora? ¿quién malgasta conmigo sus palabras? ¿quién no tiene cinco minutos para dedicarles unas lágrimas? antes de seguir comiendo.

No sé si vivo no sé si respiro no sé si siento o lo sueño o quizás ya no existo más que en los recuerdos de algunas personas y éste es el después que jamás creí por eso tiemblo con la fiebre de la duda que me aturde sin piedad porque hoy miro al espejo y sólo me devuelve la caricatura de mi sombra.

El día que ya no esté cuando el sol para mí no salga no sólo moriré yo ni únicamente mi cuerpo morirán miles de recuerdos desvaneciéndose en la nada morirán otra vez mis muertos tan erosionados de olvido me darán día y hora un pedazo de vuestro tiempo casi mil grados de temperatura y una urna de diseño cumplido el protocolo erradicado de los hombres reinventado en cenizas cuando me quede ya sin nadie y sólo me hable el viento empezaré a morir otra vez en cada uno de vosotros con la erosión de mi recuerdo.

Aquí tienes mis ojos mis oídos y mi tiempo para ti cuando te venza el dolor o la soledad te derrote ese día que te audites y solo veas fracasos si te ahogas en lágrimas desesperadas y el sol de ti se olvidó acuérdate de mí aquí estaré como tu ángel de la guarda de carne y hueso.

Patricio.


 

se ha convertido en obligación ...

agosto 10, 2016



Hoy quiero escribir sobre un tema que entra en terreno resbaladizo , porque más de la mitad de la población deja cada día a sus hijos al cuidado de sus padres (abuelos) , sin embargo quiero hacerlo porque es una realidad que existe desde hace tiempo que parece estarse convirtiendo en un recurso habitual y que hace que los abuelos de ahora vivan un tipo de vida diferente al que vivían años atrás. Tiempo atrás nos cuidaban nuestros padres y nuestros abuelos echaban una mano, estaban siempre dispuestos a tapar agujeros y, en esa situación, disfrutábamos todos. Ahora en cambio cuidar de los nietos se ha convertido en obligación para más de uno y, ya se sabe, cuando algo se hace por obligación, pierde algo de encanto.

Los abuelos personas que han pasado toda su vida trabajando de sol a sol para sacar adelante a su familia, habitualmente con un solo sueldo en casa, y que se han jubilado a sus 65 años con los deberes hechos, para disfrutar, por fin, de la vida, tienen que volver a tener obligaciones diarias que exigen no poca energía. Por supuesto, y seguro que más de un abuelo se siente feliz y completo pudiendo ejercer de cuidador a diario. El problema es para aquellos que no saben decir que no y se comprometen hasta tal punto que su vida gira, una vez jubilados, alrededor de sus hijos y sus nietos, preparando desayunos, comidas y meriendas y ejerciendo casi de padres, cuando su deseo sería otro.

Así como los abuelos no deberían asumir el rol de padres de sus nietos, los padres no deberían asumir el rol de padres respecto de sus propios padres, los abuelos. Actualmente, llegar a abuelo es sólo una de las facetas posibles en la identidad: además, se puede ser muchas otras cosas. De allí el malestar que suele suscitar ser llamado “abuelo” por cualquiera, en cualquier circunstancia. Por lo demás, los vínculos familiares sanos permiten incorporar y valorar el aporte de los abuelos. No sólo como proveedores de cuidados sino también como transmisores de la historia familiar. Los abuelos les permiten a los nietos interiorizarse en las diferencias entre las generaciones a través de historias que se relatan con o sin palabras. Son transmisores de la genealogía familiar más allá de las cargas genéticas.

Al estar el vínculo con sus nietos mediado por los padres y al no tener que hacerse cargo de ellos diariamente, suele resultar poco conflictivo. A través de sus nietos, los abuelos logran continuidad y trascendencia, mientras que a los nietos este vínculo les permite anticipar la vejez de sus padres, e incluso, la propia, además de incorporar la vivencia de cómo sus padres soportan el envejecer de sus propios padres.

Está claro que realidades hay tantas como parejas y que hay familias en las que la presencia de los abuelos es un bien inestimable y absolutamente necesario, pero hay muchas otras que transforman uso en abuso y, sinceramente, si alguna vez llego a conocer a mis nietos, cuidaré de ellos lo mejor que pueda si hace falta, pero si no hace falta, prefiero que los críen sus padres y yo ya me dedicaré a visitarlos y a recibirlos las veces que haga falta (incluso a diario, si me dejan).

Como dije anteriormente muchos abuelos disfrutan de sus nietos porque “a ti hijo te crie, pero a mi nieto lo malcriaré”. Esta relación de bondad, cariño y amistad es impagable. Tanto que los niños acaban adorando a sus abuelos y abuelas. Sin embargo, cuando éstos deben llevar la responsabilidad de cuidar de ellos sin la presencia de los padres, durante varias horas al día, es evidente que la labor de abuelo se resiente, porque el abuelo debe ejercer de padre (o la abuela de madre).

El problema es probablemente de base. El sistema ha cambiado y las necesidades también. Antiguamente veraneábamos en un pueblo cerca de nuestra casa y ahora pareces estrecho de miras si no coges un avión y te alejas del mundanal ruido. Antiguamente íbamos a los sitios caminando, paseando incluso, disfrutando del entorno. Ahora se camina corriendo, con la mente ocupada en otras cosas y siempre con prisas. Antiguamente vivíamos todos apretados, teníamos pocos juguetes y los que teníamos eran de todos. Ahora necesitamos una casa cada vez más grande, otro piso en la costa si puede ser, un coche grande para los desplazamientos largos y un coche pequeño para la ciudad, una Playstation para desconectar, una tele de 80” para ver los programas del corazón, una escapadita los fines de semana, también para desconectar, y dos trabajos para pagar todo esto.

Y claro, en este berenjenal en el que nos hemos metido (o nos hemos dejado meter), tras la pregunta “¿y ahora los niños con quién?, han aparecido los abuelos, esos grandes olvidados, para poner un parche a la sociedad de consumo que hemos creado. Mientras estén de acuerdo, genial, perfecto, pero por favor, no conviertan en obligación lo que ellos harían por gusto. 

Si los abuelos cuidan, una parcela de poder les pertenece. Así los padres no pueden enseñar ni establecer normas en ese cuidado, porque con eso se está diciendo “no confiamos en ustedes” y eso también se traduce en que los abuelos no supieron educar bien tampoco a sus hijos. En definitiva, con ese tipo de mensaje se favorece la tristeza de un abuelo, quien al final de sus días se da cuenta que no ha sabido hacer nada bien en sus días de existencia. Es una larga vida de esfuerzos sin recompensa. La otra cara de la moneda son los abuelos, quienes también deberán escoger, porque en ellos estará la última decisión: “Acepto ayudarte o no en la educación y cuidado de tu bebé”. Cada cual como ser independiente con total libertad de elección tomará esa decisión como una más entre todas aquellas que la vida le fue mostrando.

Los abuelos, por naturaleza, están para consentir, precisamente porque son abuelos y no son padres. Los abuelos no tienen que educar a los nietos. Ésta es una responsabilidad de los padres. Algunas veces los hijos se olvidan de que sus padres han pasado por todas las situaciones que ellos están viviendo. 

La relación entre abuelos y nietos es mucho menos conflictiva que la de padres e hijos, y está llena de ternura. Los abuelos vuelven a su infancia con sus nietos, juegan con éstos y reviven recuerdos felices, se sienten útiles... Los nietos se sienten queridos incondicionalmente, lo cual puede ser muy bueno para su autoestima. Dejemos que los niños y los abuelos disfruten de sus vivencias juntos, pero no les carguemos con el peso de educar a nuestros hijos como nosotros queremos, eso es parte del trabajo de ser padres.

 

esa caja imaginaria..

agosto 9, 2016



Tal como le sucede a tantas otras personas, hay veces en que puedo tener días buenos y otros malos... Hace algunos años atrás era bastante dramático, y eso se notaba mucho en la forma en como escribía, pero conforme ha pasado el tiempo, no sé si las cosas que viví, o las que fui aprendiendo en el camino me hicieron madurar de alguna manera, y eso provocó que buscara la manera de darle la vuelta a los días no tan buenos...

De mí experiencia personal por mi trabajo puedo manifestar que los aviones como las aves logran sobrellevar las tormentas justo sobrevolando sobre ellas. No sé porque de pronto, en una madrugada reciente me acordé de eso y de pronto me puse a pensar en: ¿qué pasaría si todos esos sentimientos que nos generan una carga negativa pudiéramos  desprendernos de ellos y colocarlos en una bolsa de papel?

Juguemos a imaginar que eso puede ser posible... Cierra los ojos y piensa por un instante en esto: ¿Cuáles son las cosas que no te gustan de ti? ¿Qué sentimientos resguardas en tu alma que te están dañando y no sabes ni siquiera como manejar? Si pudieras deshacerte de ellos y colocarlos en una caja: ¿Qué forma material tendrían?... ¿Cómo te sentirías ya sin ellos, viendo la caja, tal como cuando contemplas algo que no es tuyo o con lo cuál ya ni siquiera te identificas?

Eso es lo que he imaginado yo en los últimos meses, en esta etapa tan extraña que me ha tocado vivir en el presente. No me quejo, ni tampoco me auto compadezco, porque sé que en todos lados existen personas con problemas mucho más graves que los míos; pero al punto que quiero llegar es, a que por más que con el tiempo logré entender que debo adaptarme a lo que tengo en el día y en el momento, como a cualquier otro ser humano le ha pasado; hay días en que me cuesta echarle las mismas ganas y seguir intentando salir adelante.

Yo supongo que tal vez a ti te ha pasado eso. A pesar de las bendiciones y de estar consciente de todas las cosas valiosas que existen a tu alrededor, de pronto si llegas a sentirte un tanto perdida/o, y eso no significa que te hayas rendido, ni tampoco que estés mal. Simplemente son fases inherentes a la misma naturaleza humana, y no pasa de que quizá te vayas a dormir un poco triste y al siguiente día, el amanecer, la sonrisa de alguien o un detalle simple que observes en la calle, te haga sentir feliz y con esperanza otra vez. Todos tenemos "una caja de herramientas" para utilizar justo en esos momentos cuando sentimos que no podemos o no tenemos fuerza para seguir adelante. Desde niño siempre pensé que cada persona, había recibido por parte de Dios una estrellita en la frente, su regalo, algo que servía para ser feliz uno mismo y también para regalar a los demás.

Con seis décadas ya en esta experiencia terrenal, yo tengo más que claro y definido cuáles son los míos... Es curioso sentirme tan seguro de lo que soy y lo que tengo, pero un tanto perdido respecto a lo que debo o no hacer... Sin tener muy claro aún cuál es el camino directo hacia mi misión de vida... Igual estoy ya transitando sobre el mismo y sin estar muy consciente de ello, pero supongo que más que cuestionar, depende del hecho de aprender a cultivar en mi interior la FE.

Es por eso que hoy quise hablar aquí contigo de "La caja de los sentimientos". Esa que muchas noches imagino tengo aquí a mi lado antes de dormir y en ella deposito todo lo que no me gusta de mi carácter... Mi miedo a NO SER ÚTIL para quienes me rodean; mis carencias, mi intolerancia hacia muchas cosas, los prejuicios que me he formado, y la intranquilidad que me provoca la idea de no ser capaz de sobrellevar o afrontar con entereza esta etapa... En pocas palabras, el miedo de poder controlar ciertas cosas, y la incertidumbre de no saber que pasará...

Hay veces que cuando mi caja está llena ya de todo eso, se ve completamente desbordada. Es entonces cuando hay sentimientos y emociones que de tan densos y negativos se materializan en forma de objetos de textura áspera, y que lastiman y es un poco contradictoria la sensación al verlos, porque estando dentro de la bolsa y ya lejos de mi, siento alivio de haberme desprendido de esa manera tan simbólica de ellos; porque si a primera vista logran rasgar con sus formas afiladas y puntiagudas esa caja imaginaria, logro también caer en la cuenta de que un efecto similar han de haber provocado al haber estado durante tanto tiempo albergados adentro de mi alma.

Todas las noches trato de depositar en una caja de papel todo lo que cargué en el día, y aunque algunas veces queda demasiado llena; me he dado cuenta también de que conforme ha pasado el tiempo y empecé a imaginar esto, hay otras en que mi caja lleva pocas cosas o contiene sólo una. Yo ya te compartí cuáles son las cosas que yo vacío noche a noche entre paredes delgadas de papel, y quizá tú no me lo digas, pero en este instante ya estés pensando cuáles son las que tu pondrías al caer la noche... Tal vez un corazón roto, la preocupación que te provoca no tener todavía el dinero suficiente para pagar tus cuentas, la insatisfacción por perder la mayor parte de tu día en un trabajo que no te gusta y donde no te sientes motivada/o ni con futuro... La tristeza que provoca la ausencia de algún ser querido que para ti se fue de una manera injusta, la salud perdida de tu padre, madre o de algún hijo, así como tu resentimiento por algo que pasó hace muchísimos años, o quizá la impotencia de algo que no pudiste resolver.

Sólo tú sabes lo que llevas en tu alma y te gustaría poner de manera simbólica dentro de esa caja.  Yo por mi parte, todos los días lleno una antes de dormir, y hablando en letras contigo me doy cuenta que si juntara todas las que ya he usado cada noche, habría cosas; sentimientos negativos que probablemente se repitieron varios días y  así quedaron resguardados en más de una.

Tal como líneas más arriba lo decía, con el ejemplo de los aviones y las aves; no es lo mismo experimentar algo desagradable, negativo o triste, vivirlo en tu propia piel, pasarlo en el momento a "quitártelo" (como cuando te desprendes de tus zapatos o de alguna prenda de ropa), para al final de día observarlo como algo que le sucedió a alguien más o como una anécdota que te contaron y que le haya sucedido a otra persona, pero no precisamente a ti.Algo así sucede con todas las cosas que se depositan en esa caja de los sentimientos.

No sé si ahora que te lo he compartido a ti te sirva de la misma manera que para mi ha sido de utilidad durante tantas noches; y así como habrá días en que cada una de esas cajas queden rasgadas, demasiado llenas o maltrechas por tanta carga negativa, debo decirte que todas se ven mucho menos impresionantes al siguiente día y es ahí donde se quedan, únicamente para ti y para Dios, que es el único que puede transformar o tiene la respuesta a lo que tú no sabes ni como manejar.

¿Sabes algo?, hay otros días en que imagino que hay otros lugares en las que también se puede depositar todo lo bueno que una persona puede dar, y en contraposición a las primeras de las que ya he hablado, el contenido de estas si se puede compartir. ¿Has visto a esas personas que por ejemplo siempre cargan dulces consigo o siempre tienen algo para regalarte?. Esa es la caja de herramientas de la que hable y creo que si te pones y lo analizas, todos, absolutamente todos tenemos algo en nuestro interior para regalar a los demás. Puede ser la manera tan amorosa con la que preparas cada mañana el desayuno o las cosas de tus hijos; tu manera tan sincera de charlar con alguien y ofrecerle tu ayuda, hasta un simple gesto de cortesía y amabilidad con alguien desconocido en la calle.

Ese tipo de cosas hacen tanta, tanta falta en nuestra vida, en el presente que nos ha tocado, independientemente del país donde se esté, y es probable que la clave esté en lograr que cada día, al llegar la noche, la caja de los sentimientos que colocamos al lado de la cama esté más vacía, que aquellas que utilizamos durante el día; para que llegue un momento en que necesitemos cambiarla por una de tamaño mucho más grande, para que pueda ser más fácil colocar todos y cada uno de esos dones que sin saberlo tenemos y servirán para compartir, ayudar o simplemente hacerle el día diferente a alguien más.

 

en la vida nos encontramos..

agosto 9, 2016



Desde siempre he reflexionado sobre este mundo, nuestro hogar el único que tenemos y como es de esperarse en el mundo, tal cual jardín de hermosas flores, cada una con sus características especiales, en la vida nos encontramos con toda clase de personas, tolerantes, impacientes, serenas, impetuosas, voluntariosas, alocadas, coherentes, obstinadas, perseverantes, pesimistas, negativas, soñadoras y pare de contar… Podría pasar la vida enumerando y clasificando a las personas que han pasado por mi vida y creo que igual por vuestra vida, incluso muchas reúnen varias virtudes y unos cuantos defectos, es fascinante la combinación que podemos hallar en las personas, una mezcla de sentimientos, intenciones, pensamientos y decisiones que las hacen únicas.

Existe una frase que dice : Cuando mejor es uno, tanto más difícilmente llega a sospechar de la maldad de los otros. Como sea, encontramos personas buenas y otras no tan buenas, muchas veces somos presa de la maldad de las personas, consciente o inconscientemente, siempre hay personas cuyo ego prevalece ante su cordura, se dejan nublar por su ambición, por sus deseos, o simplemente aprovechan cada oportunidad en su vida, incluso si es a costa del sacrificio de alguien más y en realidad no sufren por ello, no se sienten culpables ni responsables por el dolor o malestar que ocasionan y en muchos casos, raros pero existentes, disfrutan de ello.

Lamentablemente, existen muchas personas así en el mundo, aunque ni nos percatemos de ello hasta que nos afecta directamente o simplemente somos víctimas de su injusticia, entonces se activan nuestros sentidos, nos sentimos heridos o afectados si lastimaron a alguien amado, sentimos rabia e impotencia y en ciertas ocasiones quisiéramos tomar acciones, directas, contundentes, enfrentarnos a esas personas y hacerles ver el daño que causan, impedir que se salgan con la suya, pero en la mayoría de los casos esta decisión no es la más acertada, pues esas personas que parten de la maldad al otro, casi siempre obran apoyadas por alguien más.

Aunque estés solo, no debes decir ni hacer nada malo. Aprende a avergonzarte más ante ti que ante los demás. Aunque nos pueda causar impotencia, es necesario saber, que no es necesario afanarnos por que las personas malas reciban su merecido, les basta con tener que vivir consigo mismas diariamente, aunque no lo parezca o no nos demos cuenta, las personas que se dedican a mortificar la vida de los demás son personas resentidas, lastimadas, frustradas e inconformes, que se ocultan tras una supuesta felicidad que está ausente la mayoría del tiempo en sus vidas, nada los conforma o satisface, de allí la necesidad de ir contra los otros,  en este punto digo : Que el peor castigo de las malas personas es tener que vivir con ellas mismas

Estas personas suelen alardear de sus grandes momentos, de lo dichosas que son, hablando, en redes sociales o de cualquier otra manera, necesitan transmitir lo que no tienen, sentirse envidiadas o generar algún tipo de conflicto, sin darse cuenta que en lo profundo solo reflejan su profunda tristeza ante la vida y piensan que consiguiendo cosas, logrando éxitos inútiles, renombres y posiciones, podrán saciar su soledad.

No puedo dejar de pensar que es extraña la ligereza con que los malvados creen que todo les saldrá bien. Creo firmemente que no debemos resentirnos contra ellas, mas bien debemos ser compasivos y pacientes, les basta con convivir con esos sentimientos diariamente y en lo más hondo de su ser, tienen esa chispa que por alguna razón se apagó y ya no saben como recuperarla, son seres humanos igual que todos, que a medida que se alimentan de malas acciones, actitudes falsas y conflictividad, sólo consiguen motivos para ocupar y distraer su mente de su propia compañía.

Finalmente debemos comprenderlas y intentar ser un rayo de luz para ellas, sin olvidar de mantenernos alerta ante sus actos si pueden perjudicarnos, pero no permitamos que nos roben mayor atención, debemos tener confianza en que ellas mismas por sus propias experiencias, encontrarán su camino.


 

Esta pequeña nota

agosto 9, 2016



Del baúl de los recuerdos, sale esta nota por que me parece que nunca te he agradecido realmente por todo lo que me enseñaste, al menos no de forma consciente. Es probable que no haya mejor momento para hacerlo que ahora, cuando las heridas finalmente han sanado y el presente es completamente diferente a lo que solía ser.

Si existe una constante en esta historia es el cambio y siento que no podría haber sido de otra forma. Puede que parezca raro que escoja dar las gracias o tomar un período tan negro de mi vida como algo positivo, pero la verdad es que tiene todo el sentido del mundo: a través de ti logre conocer partes de mí que nunca pensé vería.

Aprendí que era capaz de mucho más de lo que pensaba, comprendí que era capaz de cobijarme, de amarme, de apoyarme y de abrazarme cada vez que lo necesitara. Comprendí que había personas que querrían hacerlo por mí, pero que así como podía aceptarlos, podía también rechazarlos: ya no eran parte fundamental porque yo mismo era lo único que necesitaba en ese momento.

Comprendí la gran diferencia entre querer y necesitar y también vi con claridad el origen de ese miedo que me paralizaba. El miedo a quedarme solo, el miedo al abandono, el miedo a tu partida cada vez más inminente, el miedo a no poder complacer una y otra vez a otras personas que no eran yo mismo. Sentía terror ante tu partida porque te necesitaba, porque me permití dejarme de lado, porque me olvidé por completo de mi crecimiento como ser humano, como persona .

Esta pequeña nota, este casi borrador que forma parte de un período importante en mi vida es para ti, porque creo que sin importar lo que haya sucedido, las formas en las que nos hayamos equivocado o el daño que nos hayamos hecho, hubo un momento de nuestras vidas en que éramos parte de la vida del otro. Por eso y por todo lo que aprendí te doy las gracias, porque aunque las enseñanzas las aprendí yo, las lecciones me las diste tú.

Patricio.




 

mi vida siempre fue latido

agosto 8, 2016



Hoy es Lunes y el sol ya amenaza por el horizonte. Dentro de nada atacará esta mi ventana. Sin piedad. La persiana llora. La cortina también. Ahora mismo están poniéndose protector solar. Están muy enfadadas. Dicen que sólo pienso en mí. Que me voy a trabajar y las dejo carbonizarse en silencio. Son unas tiranas emocionales. Lo hacen para que me sienta mal. Y luego seguro que disfrutan. Además el moreno les sienta bien.

Sin embargo estoy muy preocupado. No por ellas. Sino porque me hablan. Antes cuando yo era otro no me hablaban las persianas y por supuesto las cortinas me ignoraban. Sin embargo ahora no paran de cuchichear. Y no sólo ellas. Todo el mundo inanimado me dice cosas. Desde los semáforos hasta los bancos del paseo.
Yo hago como si no los oyera. Pero los oigo.

Y claro yo también tengo corazón. Y no soy inmune a las quejas de los bancos sobre la falta de higiene de algunas personas que se sientan sobre ellos amargándoles el día. Tampoco puedo obviar la tristeza de los semáforos cuando me explican su sentimiento de inutilidad porque muchísimas personas no les hacen caso. Y claro... todo eso va pesando. Y lo arrastro por los días como puedo. Pero hoy ha sido mucho más preocupante. Hoy me ha hablado la botella de agua fría.

Y con cara de malas pulgas se ha quejado de que no paro de manosearla a todas horas y que ya está harta de que la bese sin pedirle permiso. Eso me ha hecho recapacitar. Y he decidido después de hablar con mis zapatillas que la botella de agua fría tiene razón porque estoy abusando de ella sin hablarle de amor y por eso hoy mismo voy a comprarle un anillo de compromiso.

Que locura..

Aquí y hoy me siento bien a solas conmigo mismo no necesito nada más que tiempo y desmemoria que me cure de tanto tormento que existió y que todavía humea a veces pero hoy nada puede con mi razón ni con esta fortaleza de acero que desanima al mismo diablo hoy no tengo penas ni tristezas ni tan sólo sus fantasmas acechan por el campo de batalla porque los he decapitado con la frialdad del verdugo en la guillotina del olvido.

Me seducen los silencios helados que desprenden las estrellas cuando me evado galopando en ese fulgor misterioso que rapta mi ceguera preludiando una esperanza como si un relámpago de futuro iluminara toda la oscuridad y por unos hermosos instantes el cielo mágicamente tachonado se abriera para mostrarme el secreto de la eternidad.

Tener una herida inmortal desgarrándote los días es un privilegio del destino que te araña la vida para siempre te permite alquilar una ventana y mirar el vacío durante horas andar por las calles desiertas soñando en voz alta revivir el beso de aquel amor que ya no recuerda tu nombre escribir unos versos degollados sabiendo que no vivirán porque jamás serán leídos incluso sentir que la hemorragia es preciosa aunque te desangre y cuando la herida te va matando inexplicablemente sonríes descubriendo el reinado en ti de los sentimientos más bellos comprendes definitivamente que nunca te mandó la razón sino que fuiste muy afortunado porque tu vida siempre fue latido.

Al final siempre quedará el vacío no importa lo felices que fuimos tampoco si nos arrasaron las lágrimas atrás quedaron cuadernos escolares mil fiestas de dulces cumpleaños el amor devorándonos la inocencia años en flor, años de invierno caricias que ni tan solo nacieron caricias que brillaron más que el sol nuestros genes mezclados y legados los primeros relámpagos inesperados las tormentas que nos inundaron aquellos que estaban y se fueron aquellos que vinieron y nos despedirán amigos engullidos por la nada la íntima soledad como fiel compañera la herida inesperada que no se cierra el desgarro como horizonte aceptado la memoria esculpida en el corazón latiendo tiempos y espacios fallecidos ecos y fantasmas en fugaz visita en nuestra noche de cuna desamparada el cuerpo acusado y condenado en el juicio que jamás se gana la última luz cegando el último suspiro y nuestro recuerdo deshilachándose barrido por el viento del olvido.



 

Agosto..

agosto 8, 2016



Como cada año cuando llegan estas fechas de Agosto, hago balance de mi vida y una vez más cuelgo un suspiro en mi pasado. Miro atrás y no queda nada. No importa, me digo. Pero mis ojos me desmienten. Brillan apenados por otro tiempo que se va. Entonces busco a mi alrededor y compruebo una vez más que todo lo que me envuelve está hecho de espejismos y nadas.

Por un momento me tambaleo. Estas clarividencias mías son cada vez más difíciles de soportar. Cuando me recupero del impacto le hablo con mucho cariño a mi corazón (se llama patricito). Intento animarlo. Le digo que el tiempo que nos quede vamos a intentar aprovecharlo al máximo. Que nos quedan aún unos cuantos años muchos poemas por escribir y también algunos sueños locos, sólo haremos cosas que nos gusten. Que lo alejaré siempre de la miseria moral y de la insoportable falta de ética que se extiende imparable por todas partes. Que buscaremos latidos bellos estrellas olvidadas y las pasiones más hermosas y que iremos siempre de la mano y que cuando nos llegue el momento de morir prometo acostarme a su lado mirarle a los ojos mientras le doy las gracias por todo y antes de despedirnos darle el más emocionado de los abrazos.



 

bendito idiota...

agosto 8, 2016



Puedo decapitar cualquier futuro halagüeño que me esté reservado sin tan siquiera esforzarme, pegarles un tiro cada mañana nada más levantarme a mis mejores sueños antes de que se cumplan y enterrarlos autista en la más inhóspita nada. Puedo dinamitar en un suspiro escalofriante sin que me tiemble el pulso todo lo que muchos querrían y olvidarme para siempre de esos injustos escombros. Puedo arrojar mi vida sin arrepentirme al más inmundo y lamentable de los estercoleros y después mirarme al espejo y decirme con absoluta frialdad qué te parece eso, pedazo de autentico y bendito idiota.

Amanecí hoy con una canción en mi cabeza, me da que sino la suelto se va a estar repitiendo en mi cerebro una y otra vez, así que aquí te dejo el fragmento que me está incordiando. "Hoy puede ser un gran día plantéatelo así, no lo mires desde la ventana y siéntate al festín, pelea por lo que quieras y no desesperes si algo no anda bien....hoy puede ser un gran día, duro con él".



 

Cree un sitio web gratuito con Yola