Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


Ningún día es exactamente igual a otro..

septiembre 23, 2016



Hay situaciones en que nos aferramos a la vida sin entusiasmo convencidos de que las experiencias futuras serán como las imágenes en un caleidoscopio; se repetirán una y otra vez. Es curioso, pero esos pensamientos son producto del hastío y la pereza que causa el aburrimiento. Las visiones tétricas no tienen substancia y el agobio nunca se viste de luces.

Todos vamos a entrar en el paraíso pero para tocar a sus puertas tenemos que llegar hasta ellas y la verdad es que nadie nos va a llevar de la mano. Entonces, habrá que cerrar la puerta de lo ya vivido sin mirar atrás y agarrarse con determinación a la esperanza. Si algo siempre quedará enroscado en nuestra fibra, es la fuerza moral para sobrellevarlo todo y comenzar de nuevo.

Hace años crucé el océano con el corazón en la boca consciente de que era un viaje sin regreso y mi rumbo me llevó hasta el lugar donde las aves majestuosas se levantan de sus cenizas. Ahora, todas las mañanas cuando despierto me invade la euforia de saber que tengo otro día para enfrentarme a mi destino, a las temporadas de borrascas y a la fortuna de saberme protegido.

En mi interior estoy de fiesta. No es cuestión de suerte, simplemente nos negamos a reconocer cuán tenaces somos cuando nos lo proponemos . Ningún día es exactamente igual a otro, ninguna puerta se cierra del todo y contrario a lo que murmuren los de ceño fruncido y espaldas encorvadas, llegaremos hasta las puertas del paraíso antes de que las luces se apaguen.

un abrazo..


 

en las entrañas del sentimiento..

septiembre 23, 2016



Hoy quiero escribir sobre esas palabras que solo laten bajo la piel, que no llevan mas papel que las caricias que las traslucen, palabras que se derraman en lluvias de suspiros  y  van haciendo caminos en las entrañas del sentimiento. Quiero escribir sobre esas palabras que nacen en poemas para adentro, que se visten de silencio y se desnudan a gritos, que ven mas allá de lo visto cuando despliegan sus alas, y caben donde las almas se aprietan en el mismo nido.Por que sin duda hay palabras que se dicen sin siquiera pronunciarlas, que bajan en madrugadas  para desvelarnos en emociones, gorriones que nos proponen comer de nuestras manos, librándonos al milagro del tanto que nos suponen.

Que le vamos hacer si Yo encontré el sentido cuando contigo lo perdí dejando de ir para venir donde llegas, desechando las respuestas a lo que no pregunte, para creer que creer vale mucho mas que la pena. Baje la guardia para no guardarme nada , enfundando la palabra donde disparó el latido, sobre lo tuyo y lo mío acertando al nosotros que, negado de modos, se aferro a su sino. 

Aprese la prisa para colmarme en tu calma, dejando el alma donde desnudas la tuya, abriendo la culpa de la virgen inocencia, que muerde la insistencia de amanecer en lluvia. Deje el afuera para navegar en tus adentros, bebiendo del silencio que gritan tus mares, abandonando los pares en altares del uno para fijar el rumbo donde tus ojos manden.

Entre tu y yo...no llega el lejos que no se aprenda de cerca, ni reja que se pretenda adueñarse de los limites, somos presos de lo libre que condenados nos lleva, entre tu y yo...solo hay nosotros.

Muerto el adentro el afuera no existe, todo es triste y negado al color, a la nada voy sin pasaje de vuelta, patética pirueta ahogando al corazón. Mares sordos de ríos huecos, martillando al eco sin voz alguna, clavando la duda en cruces oxidadas, que agua sangran donde la lanza anuda. Copas vacías en brindis ausentes, poemas en grilletes de penas perpetuas, estrellas ajenas apuñalando la noche, sombras que responden donde no hay respuesta.

Y que le vamos hacer..amo la consecuencia de tus causas desnudas, el acierto y la duda del paso siguiente, la cuenta pendiente sedienta del contado, la sal en labios de tu mar insistente. Amo la parte que no nos parte, el sublime instante de tu mirada, la ultima palabra de tu primer silencio, la arena a tiempo de nuestras playas, amo la historia que aun no escribimos, la flor y el martillo que nos conviven, lo llano y lo simple de tu sabiduría, la noche y el día donde el deseo vive y por que no amar las ganas que de ganas desesperan, los latidos que despeinan el orden de la cordura, el amor que perdura mas allá del amarte, el venir constante sin respuesta ni pregunta.

Voy a guardarte en vida aunque yo me muera, vas a ser quien quiera donde el querer se amotina, encendida en la saliva del beso que me debas por que no voy a darte por perdida ni aun perdida. Voy a quedarme quieto en el latir constante, de tu nombre en trance del suspiro inoportuno, bebiéndole de a uno los soles a tu sombra, que bajaran a la ronda sin esperar el turno. No voy a llorarte porque aquí te quedas, atada a la condena de mi eterna libertad, tallada en par sobre la costilla suicida, que no tiene salida ni la pretende buscar.

Este amor mío ira...mas allá de la muerte, será la corriente que mueva tu sangre, el tonto detalle que provoque tu sonrisa la historia perdida donde sepas encontrarle; el latido que sume sin ocuparse de restos, el último momento amaneciendo en tu poema, el brillo del cometa que acometa en tu cielo, será lo presente que lo eterno te traiga, lo claro del agua que baile en tu lluvia, la razón absurda que a tu lógica deshaga; la continúa batalla que mantenga tu guerra, la fugaz estrella que dibuje tu fuga.

Este amor mío sera la sed que consuma la humedad de tus labios, el estrecho espacio donde tú abrazo se funda, por que fui quien te amo como nadie ha sabido, fui el rey y el mendigo de tu necesidad, la huella por marcar de tu paso siguiente, la vereda de enfrente de la calle por cruzar, razón que no va sin locura que la lleve...fui lo irreverente de tu despeinado impulso en el deseo en curso de tus ansias transgresoras, tu verdad en horas de relojes sin cuerdas, la historia que comienza donde los finales sobran, lejos de las sombras te nombraban mis latidos... Fui la letra primera del poema que te precie, tu suspiro en vertientes de fervientes primaveras.

un beso...


 

me preocupa...

septiembre 22, 2016



No es morir lo que me atormenta cariño mío. Es desparecer sin volver a ver tus luminosos ojos en la vida y correr el riesgo de no poder volver a encontrarnos en la muerte.

Ella me dijo, te morirás primero, ya lo sé.No creas que me importa. Me vestiré de gala, con los tacones altos miraré las estrellas y andaré por las plazas como si fuera fiesta. Ya verás, cuando te mueras irán nuestros amigos al entierro. Habrá ramos, ofrendas, un latido de pájaro golpeará las ventanas y el altar se hará añicos durante el ofertorio.

Yo me pondré las gafas de no querer mirarte, las de mirar el mar y verlo a mi manera.

Escucharé tus versos, aquellos que escribiste antes de yo leerlos, seguiré las estatuas y me vendrá tu llanto y el amor que no tuve. ¿Te imaginas, amor?, tú allí, muerto, tan solemne y tan quieto, y yo un bullir de rosas en los bancos del fondo. Yo, de rojo vestida, trenzas negras mi pelo y las manos muy blancas acariciando espejos por donde te has mirado.

Sin una sola lágrima. Oculta por la pena que siempre fuera mía. Pensando en tus caricias y el júbilo perfecto de una siesta de sol que nunca llegaría. ¿Te imaginas, amor?

Tus nietos, tus parientes, y en el último asiento una hermosa muchacha iluminado el arco de sus blancas axilas por la luz de tus ojos. Vendrán los oradores y hablarán de tu ingenio, de tus muecas feroces, de las horas amables en que ocupabas sitios, lugares acordados. Hablarán de tus gestos, de tu bufanda oscura, del inconstante deleite de tu boca, del mar que te ocupaba los momentos felices. Llorarán los acólitos, las vírgenes de plomo, los ángeles de cera.
Y nunca sabrá nadie que me he muerto contigo.

un beso.
 

sin boleto de regreso..

septiembre 22, 2016



El tiempo se desliza sin dejar demasiados rastros. De todos los elementos, éste es uno cuya ausencia de substancia lo deja desprovisto de sensatez. Si no lo aprovechamos y nos aplicamos con nuestros cinco sentidos el cerebro se adormece y ese inexorable reloj que acompasa nuestra existencia arrasa con la vida que nos queda. Se deja de escribir sin saber en qué momento la lucidez de los sentidos abandona sus tareas más clásicas como el respirar profundo al pasar por un jardín, perderse en la poesía o en el resplandor de un atardecer.

Dejamos de construir sueños y ya no viajamos distancias con el pensamiento,de cierta manera nos acostumbramos a vivir en un trance sin percatarnos del insondable crepúsculo que nos rodea. La vida es más; el tiempo es nada. El propósito, el compromiso y la necesidad de dejar huellas en esta trayectoria son armas poderosas que siempre están ahí, a nuestra disposición.

Este camino que llevo bajo el pie me ha enseñado a fuerza de ignorancias que la vida va endureciendo el alma con el roce del tiempo y la esperanza. Al encuentro de piedra, el sentimiento duro se alarga cuando en las sombras del sendero se pierde el sombrero y la sonrisa. Estos pasos inciertos lo son todos como el que alarga el brazo buscando el sin sentido sabiéndose vacío y encuentra entre sus dedos las huellas del otoño y los copos de un invierno sin voz de primavera. Este camino que llevo bajo el pie dejó de ser sendero en las hojas del tiempo cuando robó tus besos y se llevo tu voz y quedó sin pasaje la luz de tu presencia.

La vida es como el recorrido de un tren cuyos pasajeros en su trayectoria experimentan sensaciones y experiencias altas y bajas. Momentos de claridad, oscuridad, angustia, felicidad y mucho más. Somos captivos en esta trayectoria junto a la enjundia y el tropel de personas que nos acompañan en el viaje. 

Algunas permanecen, otras desaparecen, pero todas impactan nuestra razón de ser de una manera u otra. Sí... esta vida es un viaje cuya dirección y destino no es del todo nuestro diseño, aquí no hay clarividencias ni conocimientos intuitivos. Pasas tu entera existencia en el transcurso de un viaje donde aprendes a llorar y a reír, aprendes a amar y a odiar, a ser piadoso o intransigente. Aventura o no, conocerás la oscuridad de los túneles y el verde paisaje de las ilusiones porque este tren es una alegoría de nuestra vida y no todo depende de nosotros ya que este es un viaje con un destino definido donde no se contempla el boleto de regreso.
 

tremenda faena..

septiembre 22, 2016



Siguiendo con estas reflexiones cortas que he escrito en estos últimos días, hoy pienso sobre el galopar del tiempo en este interminable espacio que ocupamos nos hace sentir minúsculos, expuestos y desatendidos. Cada día cruzamos una frontera más y el nuevo día con sus retoños de esperanzas rehúsa aceptar ese raciocinio negativo y nos levanta la moral con nuevas ideas para alimentar el alma, el corazón y la conciencia.

No es vivir la virtud que mueve este planeta. Es cómo lo hacemos cada día entre el amanecer y el crepúsculo, con qué ojos miramos por las ventanas de nuestra existencia y de qué color percibimos el entorno que nos rodea. 

Somos supervivientes de una especie que por la prehistórica crudeza de la naturaleza nunca debería haber llegado hasta aquí, pero ya ven, frágiles, crueles e imperfectos, hasta aquí hemos llegado y tú y yo somos la prueba fehaciente de que la esperanza existe y de que la Fe mueve montañas.

Es una nueva hora en este calendario y cada paso que damos es crucial para fortalecer nuestra autoestima y la certeza de que sí somos buenas personas. 

Ahora bien, pon tu mano sobre el corazón y sentirás la tremenda faena que se está llevando a cabo dentro de ti para que puedas dar un paso más, para que tomes una nueva decisión y que en efecto, tu vida mantenga dirección y sentido.Es un camino donde no se mide la distancia pero sí nuestras capacidades para cambiar, convencer, amar y ser amados.

Añoranzas en el viento que sopla desde este último suspiro del día. Puedo cerrar los ojos e imaginar un beso de mi madre en la mejilla, su aroma y textura, tal como si hoy fuera el ayer de ese camino que todos, de la manera que nos corresponde, recorremos.

Olores y sabores de todos mis tiempos, voces que ya no están pero que oigo cuando a mi corazón se le antoja, al igual que los celajes de instantes vividos que a esta hora y cada nuevo día me asaltan para enternecer mi corazón con los retazos de mi vida.

Y heme aquí, de la mano de lo único que me queda dulce y bueno, preparado para dar el salto a un nuevo día. Conmigo llevo el deseo de quererlos a todos sin importar distancias, de mantener los vínculos que nos atan y de ser merecedor del milagro de tenerlos en mi mundo y yo de ser parte del vuestro.

Que tengas un buen día.


 

impredecible corazón mío...

septiembre 21, 2016



Siempre recuerdo y quizá Tu también recordaras, la primera vez que se rompió tu corazón. Quizás aún puedas evocar dentro de la confusión y el revuelo de las imágenes que golpean tu subconsciente, aquella que causó tanto daño cuando mi vida o la tuya, aún carecía de los instrumentos de defensa para protegernos del desasosiego que causo ese amor.

Hubo otro instante único que no hay que recordarlo porque vive acuñado en mi. Aquella vez cuando el amor de mi vida tocó a la puerta sin ser correspondido o entendido. Aquella vez cuando el tiempo no fue suficiente para saborearlo todo y el verdadero amor se escurrió entre los dedos como el agua mansa que desorienta los sentidos.

Entonces mi corazón remendado volvió a romperse, esta vez para nunca más latir al compás de la confianza ciega o entregarse a la ilusión sin reparos. Se rompe pero siempre encuentra la manera de continuar su trayectoria; maltrecho, pero con la indescifrable convicción de que su tarea es mucho más digna y majestuosa porque el ser humano es más de lo que el entorno ofrece.

Así transito por la vida dispensando emociones, entre ellas, el amor. Este, que al parecer se alberga en cada latido de ese impredecible corazón mío, que en su ilimitada capacidad persiste en llevarme más allá del último suspiro.

un beso


 

esos impulsos primitivos...

septiembre 21, 2016



El otro día en una reunión de trabajo se me pidió mi opinión y yo, sin pensarlo se la ofrecí. No es que el tema fuese de mi entero conocimiento o que yo estuviese al tanto de lo que allí se debatía, pero abrí la boca y antes de concluir con mis conjeturas me di cuenta que el zapato ya se había atragantado en mi garganta. Podía leerlo en los rostros que me rodeaban y en sus gestos, porque es muy fácil decepcionar cuando uno intenta encaramarse en los hombros de los demás seguro de sí mismo y confiado de que no importa lo que digas, emergerás triunfador.

¿Quién no se ha sentido así alguna vez? Aplastado por su propia ineptitud. Aquellos que como yo han tenido esta experiencia, deben saber que es parte de la naturaleza humana el no poder aceptar un trago de humildad y confesar nuestras lagunas de ignorancia.

De vez en cuando sentimos ese impulso de levitar sobre la muchedumbre y desplegar nuestros colores, algo así como un Pavo Real. Todos tenemos la necesidad de brillar, de sabernos a la altura de los demás, aunque nuestra armadura necesite una capa de antioxidante y la corrosión mine nuestros sentidos.

Hay una genética que desfigura nuestras intenciones y como nunca abandonamos del todo la inocencia de la niñez actuamos en concordancia con esos impulsos primitivos. Entonces es cuando lo arruinamos. Pero aún me queda tanto por vivir -eso creo Yo- que siempre habrá oportunidad de madurar y aprender nuevos modales. La autoestima volverá a recuperarse y la próxima vez que se requiera mi opinión, reflexionare hasta agotar todos los recursos; entonces sonreiré y me encogeré de hombros.

He pensado y reflexionado sobre lo peligrosa pueden ser las palabras cuando les damos la libertad de comportarse de acuerdo a la carga de emociones que llevamos por dentro. Las palabras, como las muñecas, pueden desfilar en la pasarela de la vida proyectando modelos de dulzura o espantosas e insultantes marionetas que desfiguran nuestra razón de ser. Todo depende de cómo se desprenden de nuestro intrincado laboratorio cuando la química responde a las situaciones en que la vida nos coloca. Las palabras pueden ser nuestro mejor método de defensa o la peor proyección de nuestra torpeza. 

En el momento en que les otorgamos libre albedrío, dibujan una imagen de lo que intentamos proyectar en las circunstancias en que nos encontramos en ese momento. El mundo alrededor nos percibe, no precisamente por nuestro aspecto físico, si no por las palabras que forman esa barrera invisible que en ocasiones nos defienden, nos hacen encantadores o en su disfraz de marionetas, nos obliteran.

Vas paseando por la calle y descubres que en tu dirección se acerca una persona con la cual no deseas intercambiar banalidades. Pausas por un instante y te preguntas: ¿por qué reacciono así? Casi nunca tu subconsciente te respondería que es por su aspecto o por su olor corporal. Casi siempre, como un semáforo incandescente parpadeando su luz roja, la respuesta elegiría su verbo, sus palabra y su modo de expresarlas. pensarías que su pasarela, desde que la conoces, siempre estuvo minada de marionetas absurdas arrastrando conjeturas, comentarios despectivos y rumores infundados. Suficiente información como para cruzar la calle y desaparecer sin siquiera dedicarle una autocrítica visual a su indumentaria o al color azafrán de su cabello.

Estoy convencido que todos deberíamos trabajar en un huerto interior donde cultivar las palabras. Un lugar junto a la cordura y la inteligencia que pudiésemos abonar constantemente con la nueva información de la que nos suplen las experiencias por el paso de la vida.

Finalmente, debemos cuidar de nuestras palabras, de su formación, de su estilo, de su elegancia, de su tono y de la carga que les adjudicamos cuando se desprenden de nuestro ser para formar parte de nuestro mundo exterior.

un abrazo.
 

No, no se puede ...

septiembre 21, 2016



Yo te pregunto si : ¿Alguna vez has repudiado las ganas de vivir cuando esa pesadumbre oscura, espesa y negativa se posa sobre tus hombros y te abruma?. Bueno, espero que no, pero si has llegado a ese día, ten presente que la vida siempre nos tiene a prueba, en ocasiones nos estruja o nos zarandea pero nunca nos abandona a destiempo. Somos pura biología y como tal, así son nuestras necesidades, las de sobrevivir la hora y el día y verlas desaparecer sin saber por qué. 

Y aquí nos encontramos, los mismos de siempre con los recuerdos de todas nuestras experiencias; las que marcharon no sé por dónde, pero que en el proceso dejaron escritas una biblia de mandamientos, esos que fueron con el tiempo modificando nuestra conducta y la manera de ver las cosas el resto de nuestras vidas.

No te preocupes, por que repudiar las ganas de vivir es más una reacción momentánea que una condición humana. Queremos... No, es más, necesitamos de la vida para expresar lo que somos y para recibir el caleidoscopio de las emociones que nutren y maduran nuestro carácter.

¿Habrá quién rehúse rescatar el recuerdo del roce de unos labios en la noche del tiempo, o quién no reviva una y otra vez, el contacto de unos dedos tibios que recorrieran nuestra piel en las visiones que entreteje la memoria...? 

No, no se puede repudiar la vida si nuestras más íntimas añoranzas están ligadas a la expectativa de lo que está por venir. 

Es hoy cuando debemos estar ahí para quedarnos con su substancia, también es hoy un día más para sentir como se escapa nuestro tiempo hasta desaparecer por no sé dónde sin dejar rastro. Sin embargo, también es hoy el mejor momento para dar lo mejor de nosotros y crear nuevos horizontes en un mundo donde debemos prevalecer porque siempre, no importa donde o cuando termine esta travesía, llevaremos una diadema incrustada de recuerdos ceñida a nuestras sienes. 

No... No hay razón para repudiar las ganas de vivir.

un beso..


 

era un sueño..

septiembre 21, 2016



El escrito de hoy es sobre un sueño que tuve anoche y me gustaría compartir con Ustedes. Alguien tocó a mi puerta suavemente, pregunté con desconfianza quién era, miré por el pequeño agujero en la madera, pero no había nadie. Nunca llegué a entender cómo se manifestó la respuesta pero estoy seguro que oí cuando dijeron que era "Los buenos tiempos".

—Los buenos tiempos no han pasado por esta casa en años—respondí con un tono agresivo sin atreverme a abrir y sin aún poder precisar si había alguien ahí— Y en m i sueño le decía que hace mucho tiempo que la mala suerte y las desgracias conviven en esta casa y la verdad es que se han acomodado tan bien en nuestro entorno, que al parecer, no tienen planes de marcharse, ni siquiera de vacaciones.

—No recuerdo haber tocado a una puerta y que alguien en este mundo me haya negado la entrada —me dijo la misteriosa voz en mi cabeza, sin yo saber exactamente de donde provenía— no puedo creer que usted se haya acostumbrado a convivir con tal melodrama y ser el anfitrión de la desdicha y la desventura.

Traté de reconstruir memorias y recordé que hubo tiempos en que la felicidad que traen los buenos tiempos estuvo en mi casa y compartió conmigo. Fueron tiempos maravillosos de dulce cohabitar, envueltos en un aura de paz y tranquilidad. Éramos dos, cómo lo somos ahora, y sin saberlo vivíamos escondidos de la realidad en aquél lugar idílico protegido por el mar y la arena de un mundo que ahora sabemos, nada tiene que ver con éste.

—Y le continué hablando, me acuerdo haberte dejado abandonado en otro lugar—le grité– y me atrevo a jurar que de allí nunca te moverías, porque nadie, con sentido común, te dejaría escapar como lo hicimos nosotros—Aquí, en esta casa, ahora mismo somos muchos y no creo que si estás intentando entrar, tú seas quién dices ser. Nunca he oído que las desgracias y las desdichas pudiesen cohabitar con la felicidad de los buenos tiempos en un mismo espacio, así que debes ser algo abominable que intenta unirse al resto de mis tribulaciones. Entonces sentí que se alejaba de mí puerta y una dulce voz dentro de mi cabeza o quizás en mi corazón, de eso no estoy del todo seguro, me dijo:

—No vine a quedarme, solo a recordarte que sigo allí donde me dejaste y que cuando estos malos tiempos y sus consecuencias se aburran de arañar tu alma... Allí estaré como siempre esperando. El tiempo nunca se detiene, eso bien lo sabes, tampoco permite tanto a lo bueno como a lo malo permanecer en un lugar indefinidamente. Así es la vida y éstas son sus etapas, como los inviernos, las primaveras y los veranos. Las estaciones tienen su momento y nunca se les otorga un estado de permanencia.

Finalmente me dijo : Quizás aún quede tiempo en el invierno de tu existencia para encontrarte nuevamente en el camino. Te prometo que esta vez será una estancia prolongada, lo suficiente larga como para sanar las heridas de tan cruel y arraigada experiencia. No desesperes.

Y me desperté a mi realidad  a mis  situaciones del día a día , se que cuando llevas los pensamientos positivos y un corazón limpio, cuando la fe en ti es inquebrantable, cuando aún sin saber cómo, cuándo, ni dónde, tienes la seguridad plena de que conseguirás la felicidad, y será la vida misma la que te  ira mostrando el camino hacía los buenos tiempos..

un beso..


 

... cruzando mi espacio

septiembre 20, 2016



Dime a dónde te dirigías cuando sentí tu presencia cruzar mi espacio en esa vertiginosa carrera, al parecer, persiguiendo visiones...? Aunque venimos de otra época, pronto aprendimos a adaptarnos a las tecnologías del siglo XX y XXI y ahora, sin importarnos mucho la decrepitud de nuestro aspecto, nos consumimos sobre el moderno teclado del ordenador dando riendas sueltas a nuestros más íntimos e insólitos secretos.

Volamos traspasando fronteras imaginarias y creando mundos que satisfagan esa incapacidad que tarde o temprano nos delata: la necesidad de ser parte de todo. En nuestro interior sin dudas existe un vacío emocional que todo ser humano necesita llenar con las impresiones que nuestros cinco sentidos proporcionan con incansable constancia.

Te he percibido más de una vez cruzando mi espacio y siempre has dejado la esencia de tu ser como la estela que deja una estrella fugaz a su paso en busca de las piezas sueltas de su destino. Pero bien sabemos que tu misión como la mía es la de estrechar este universo, tener todos los mundos al alcance de la imaginación y vivir el espejismo que se manifiesta en nuestro solitario entorno a nuestro antojo. Es un artilugio que en esta etapa de la vida utilizamos para detener el tiempo y continuar aferrados a la cordura en un mundo donde la demencia nos va ganando la guerra.

un beso.
 

tus últimos capítulos..

septiembre 20, 2016



Como pasa el tiempo,es un soplo y el libro de la vida desdobla sus páginas a una impresionante velocidad. Sin saberlo te encuentras más allá de la fase descabellada de tus primaveras y de tus aventuras y entonces empiezas a sentir en la boca del estómago la escalofriante sensación de que pudieses estar viviendo tus últimos capítulos, el desenlace de la novela.

Por fin llegué a la ultima etapa de la vida y lo primero que invade mi cerebro es la insensata preocupación de que cada mañana comienza siempre mi primer día en este planeta. ¿Qué queda por hacer? te preguntas, y como si estuvieses en la primera página del libro, te respondes que nada ha cambiado, que mil proyectos revolotean en tu cabeza y que aún construyes horizontes imaginarios repletos de ilusiones.

Estos años me han enseñado a reconocer los malos caminos y a elegir donde depositar la confianza y el amor, una vez escribí que cada día es como un tesoro que hay que vivirlo intensamente llevando de la mano el deseo y la preocupación, uno para intentar ayudar a quien lo necesite, el otro para tener siempre presente que el esfuerzo puede convertirse en algo intangible e imponderable. Mira a tu alrededor, es un mundo donde la miasma se magnifica en extrañas formas, es un mundo donde la espiritualidad y la buena fe desaparecen como las miguitas de pan en un parque de palomas y aún así, sobrevivimos.

Para los que como yo llegaron a esta etapa sin tener una idea clara de cómo se evaporó tanta vida, les aseguro que aún nos queda suficiente tiempo para vivir la madurez con arrojo. Llevamos en nuestra genética armas secretas que se desarrollan según vamos tragando el polvo del camino, el valor para seguir adelante, porque siempre estará ahí, no importa lo abismal o la precario de nuestras circunstancias. La fe se renueva, tal como se cuece el pan de todas las mañanas, aunque los pájaros negros se coman hasta las últimas migas en el parque de las intrigas.

Tenemos la prosa , la poesía, la música y el milagro de la vida que se gesta en nuestro cuerpo para asegurar que continuamos persiguiendo esta visión y que nunca perdemos la esperanza. ¡Sí podemos cambiar el mundo y escribir un mejor final! ¡Sí podemos usar estos secretos sin miedo! Te prometo que con esfuerzo se proliferarán entre tus brazos abiertos y que el propósito de nuestra estancia, tanto para dar como para recibir sobrevivirá hasta que no quede pan que hornear o raíces que se marchiten sin nuestro amor.

Un beso.

Patricio.
 

. ¡Que ironía!

septiembre 17, 2016



No puedo dejar de pensar que en nuestro organismo existe una coraza orgánica que recubre nuestros instintos ancestrales y no permite que estos desencadenen el caos que sin duda desfiguraría nuestra personalidad, esa de la cual nos valemos para presentarnos ante la vida todos los días. 

¿Quién, en ocasiones, no se ha visto al borde del abismo cegado por la petulancia irrespetuosa de un egocéntrico ignorante que nos insulta con su verborrea o algo peor? Sabes que en el transcurso de nuestra existencia muchas veces e inconscientemente hemos llegado hasta los confines de la cordura rompiendo con todos los preceptos que nos protegen intentando desbordar esos códigos que delatan nuestro verdadero origen.

Abandonamos la prudencia y el tacto para poner a prueba los límites de esa barrera embrionaria, cuando bien sabemos que todo es parte de un proceso biológico de supervivencia y esa coraza orgánica es la barrera que nos provee de una apariencia civilizada aceptable ante la elaborada estructura de nuestra sociedad y así vamos prosperando del brazo de la vida. Aún no hemos acumulado suficiente energía negativa para atravesar lo que ha tomado a nuestra genética siglos de evolución para lograr avanzar hasta donde hemos llegado; un mundo aparentemente cuerdo y civilizado.

Nunca, pero nunca, admitiremos ante nuestros semejantes que somos conscientes del forúnculo interno que forma parte del milagro de la creación, esa bestia que desde un principio contenemos detrás de la barrera, el ente primitivo al que pudiésemos retroceder si la humanidad, tal como la conocemos dejara de existir. Si regresáramos a nuestros orígenes, como ya lo hemos decidido sin pensarlo demasiado, continuaríamos exterminando toda forma de vida a nuestro paso como lo hacemos ahora. Entonces sólo nos quedaría el instinto fundamental: El de la supervivencia. ¡Que ironía!


 

al final confrontaremos lo inimaginable....

septiembre 17, 2016



Quizá Tu lo has notado, como Yo de que a donde quieras que te encuentres, sientes que te están llevando de la mano o por lo menos esa es la sensación que secretamente nos embarga a todos.  Las cosas que están sucediendo hoy, como las de ayer, de alguna manera producen la sensación de que van atadas a un hilo invisible, un cordón premeditado que tarde o temprano te conduce a un razonamiento incontrovertible ; entonces puedes entender el por qué de las cosas cuando la vida te sitúa en una encrucijada,  El instinto no suele traicionarnos, está claro que no dirigimos la orquesta pero sí somos conscientes de que nos han adjudicado, desde el principio, cierto papel de marionetas.

Todos vamos construyendo con las piezas del rompecabezas que nos asignan según las vamos eligiendo del montón. Algunos intentamos concentrarnos pero aún así, elegimos al azar en esta incierta trayectoria. Otros, al parecer,  con más visión y lucidez, pueden seleccionar una mejor estrategia dentro de sus capacidades intuitivas, lo que al parecer, pudiese proporcionarles una vida más cómoda y feliz, pero no necesariamente.

No me cabe duda que voy de su mano porque las circunstancias me dicen que  siempre ha sido así. La vida no es un paisaje de amapolas donde revolotean las mariposas para nuestro deleite personal. La vida es  más como un conjunto de diapositivas que estampan mi retina, conspirando con mi sentido del olfato, el auditivo y las papilas gustativas, una realidad hecha a la medida , una  interminables secuencia de reacciones bioquímicas que se regeneran hasta que mi tiempo se agote.  Si pensamos que al  final confrontaremos lo inimaginable, nos sentiremos como náufragos  en un inmenso y perpetuo vacío donde no formularemos concepto ni tendremos perspectiva ni consciencia de la realidad.

Es congruente aferrarse a la fe, porque así nos sentiremos parte de algo indispensable que se perpetuará en la pureza del proceso y que sí, habrá otra realidad, otra perspectiva para la cual, en estos  momentos no estamos capacitados para entender.


 

los hilos del alma..

septiembre 17, 2016



Desde mi corazón se desprende la sensibilidad colgada en hebras de hilos, comprometida a recibir el impacto de lo que me prepara la vida. Cada día confronto una madeja de impresiones que me alegra o me ofende,  dependiendo de cuan fuerte soy o si estoy preparado para el plato que me sirven.

Sí, creo que todos somos sensibles porque la naturaleza nos proveyó con esta coraza emocional que crece con nosotros y se fortalece con las experiencias sin perder la habilidad de extender la mano o abrazar al que de nosotros necesite; no todos la llevamos. Transitamos por la vida ocupando un espacio único sin ser lo suficiente conscientes para aceptar que desperdiciamos demasiada energía en trozos de nuestra existencia que no producen, que no se archivan ni pasan a formar parte de nuestro pasado histórico.

Somos el milagro de una Naturaleza imperfecta, se olvidaron de darnos una visión clara de cuál es nuestro propósito aquí, la razón para ser merecedor de este único espacio y el instinto para elegir el camino correcto.Desde que descubrimos nuestra presencia en la evolución de la vida, estamos en conflicto con nuestros instintos y esos hilos desde donde cuelga nuestra sensibilidad se han ido convirtiendo en una madeja tan enmarañada que amar o aniquilar al prójimo es dibujar con los mismos colores de sangre y desgracias.

Hay tantas voces que presagian ese final que llevamos encerrado entre los puños que nadie las escucha, porque no creemos en ello. Algún día por falta de Fe, cometeremos una falta irreversible producto de una mala decisión y dejaremos de ser merecedores de este espacio único. Perderemos el corazón y la sensibilidad que ahora se desprende de los hilos del alma para luchar contra la vida.


 

argumentar contra tu propio ego ..

septiembre 16, 2016



Ayer me sentí muy mal, sera producto del calor con su récord de temperaturas altas o sera que he llegado a una etapa en este viaje tan personal, al que sin tener que dar muchas explicaciones comienzo una regresión inconsciente hacia las habitaciones interiores del alma. En ese momento no repican campanas, es mi hora de retroceder, llevo aquí expuesto a la vanguardia del espectáculo de la vida mucho tiempo y el drama de vivir golpea con la insistencia de un pájaro que intenta arrancarme los ojos.

Comencé a contemplarme desde una distancia que siempre ha estado ahí esperando su tiempo. Nunca me interesó considerarla porque tenía tanta hambre de vivir y de experimentar con mis capacidades para conquistar, persuadir y controlar. Ahora que llevo en la piel las marcas de todo lo que me ha tocado en el camino, me pesa la carga y hago una pauta para cuestionar el por qué y cómo se decide el hasta cuándo .

Los eventos no son tan interesantes, la ilusión parece apagarse y el cuerpo no hace reclamos sobre la carencia de energía, alacridad y lozanía que gozaba en otros tiempos, entonces pienso en encontrar alguna manera de compensar la metamorfosis a la que me subyuga el paso del tiempo y me embarga una frustración de manos y pies atados como si en realidad no estuviese convirtiéndome en el desecho natural del proceso final.

Pero estoy convencido que llegado este momento recurrimos a la regresión, ese camino que mencioné antes, una fuga hacia las habitaciones del interior del alma, allí donde se piensa en todo pero nunca se decide algo porque ya estamos cansados y no nos atrevemos a ilusionarnos mientras practicamos la indiferencia. Es difícil comprender y expresar en palabras esta etapa de la vida, has caminado un largo trecho y ahora estás cargado de argumentos y una madurez que era necesaria para argumentar contra tu propio ego aunque luego aceptes que el proceso de cambios nunca termina. 

Se que no soy para siempre, pero sí parte de la formula que nos hace únicos en este proceso evolucionario, no sólo del planeta si no también del Universo.


 

la miasma...

septiembre 16, 2016



Hay que batir las alas fuertemente para elevarse sobre la miasma que se deposita sobre nuestras vivencias. Esos párrafos que voy escribiendo a través del tiempo, estampas preñadas de impresiones subrepticias y que sin premeditación alguna terminan salpicadas de esta insospechada mugre que siempre nos llega de sorpresa y que forma parte de las casualidades cotidianas que se pueden materializar en cualquier momento.

Así transcurre la vida, sin medir el tiempo ni plantar carteles para anunciar un cambio, simplemente en un abrir y cerrar de ojos sientes en tu fibra la distorsión del instante y sin avisos, el todo de tu vida ha sido transportado y distorsionado para plagarlos de borrones e incertidumbres.

Sin dudas nuestras vidas son como la paradoja de un acertijo que no conforma con los preceptos que nos inculcaron nuestros predecesores, porque todo esto va más allá de lo que somos capaces de pronosticar e inmediatamente en un acto descarnado, cuando menos lo esperamos, pasamos a formar parte del reclamo brutal que modela la fibra de lo que somos, de lo que fuimos y de lo que seremos. 

Hay que batir las alas fuertemente para no desfigurarnos, para que de alguna manera el perfil de nuestra inocencia ancestral prevalezca y continuemos imaginando que somos la persona que creemos ser y para eso hay que tener alas de ángel y espíritus fortificados con grandes dosis de Fe que te ayuden a elevarte sobre todas estas vicisitudes; así podremos cumplir con el propósito y la razón de nuestra existencia.

No hay secretos, sólo realidades en caminos bifurcados y nunca es tiempo para dar la espalda a nuestros sueños y obligaciones, aunque estos lleguen tan lejos como para presenciar nuestros últimos suspiros.

he dicho..


 

No hay secretos...

septiembre 15, 2016



Como pasa el tiempo tan veloz y sin pausa, ya estamos en Septiembre mirando al otro borde de este año que se escurre como el agua de un río. Un caudal de acontecimientos que el tiempo va arrastrando como un pedregal de sucesos y sus consecuencias para convertirlos en vivencias acumuladas en la memoria de nuestras vidas. ¡Qué extraña sensación produce esta experiencia cuando se van gastando los días del calendario! El momento es breve pero el peso de la carga y sus implicaciones llenas de presagios nos hace sentir tan vulnerables, tan desprovistos de respuestas y tan expuestos como el primer día en que abrimos los ojos.

Me refugio en la nostalgia de todo lo que fue bueno y me aferro a esa persona que nutre la fibra de mi vida para no caer en la depresión; esa psicosis que tanto asemeja a las termitas porque te van comiendo la corteza de tus sueños y las ganas de vivir. ¡Gracias a Dios que es sólo una sensación pasajera! 

Avanzamos porque el tiempo no nos permite regodearnos en la autocompasión, nuestro compromiso es mantenernos ahí con la guardia en alto, en espera de lo que aún nos queda por degustar. Seguiremos poblando esta tierra con un nuevo Universo de nuestra descendencia y también continuaremos prodigando besos de despedidas a aquellos que no compartirán el mañana con nosotros. 

No hay secretos, tenemos que aprender a querernos más, a cuidarnos los unos a los otros a pesar de que hay lugares en este mundo donde se están muriendo de hambre y aún así, sigue generándose la vida. ¡Aunque hasta ellos nunca llegue una razón que los convenza de que vale la pena vivir, aunque cada día hiciera llover ráfagas de consciencia y dignidad!

he dicho...
 

dulce mas dulce..

septiembre 15, 2016



Si besara la piel de tus deseos, ese horizonte de párpados furtivos 
denunciaría sin conciencia tus secretos al rendir tu apetito en este juego.

El tiempo transcurre en los espacios donde exhausta se filtra mi sustancia como un pájaro en vuelo 
desplumado que deja abandonada su coraza. 

No hay dulce más dulce que el recuerdo de un perfume que vive y nunca muere
entre el letargo de sábanas vencidas 
o en el olvido de una vida quebrantada.

Patricio 
 

¡Anda, atrévete!

septiembre 15, 2016



El malabarista, el acróbata, que llevo dentro se ha escapado de su refugio y ahora se aprovecha de las circunstancias para dar rienda suelta a su personalidad titiritesca. Somos un elemento integro de la Creación, el sofisticado componente de una receta de cocina diseñada a la perfección, pero cuando vamos cargados de años de vez en cuando nos fallan los controles precipitando un desbalance calamitoso en el impreciso momento cuando somos confrontados y todo parece venirse abajo. 

Son circunstancias de las que nadie escapa y que todos experimentamos. Es natural que después de vivir bajo el bombardeo de las desgracias que salpican las cuatro esquinas del hemisferio nos sintamos mortificados y empiecen a escaparse esos malabarismos que controlan nuestra conducta y en particular, nuestra etiqueta.

No sabes cuánto me gustaría saber de tus acrobacias y malabarismos prófugos y los momentos embarazosos que te han hecho pasar cuando arrasan con tus buenos modales, tu sentido de la cordialidad, condescendencia y la soberbia sonrisa conque neutralizas las batallas campales. ¡Anda, atrévete!


 

hoy...

septiembre 15, 2016


Es tiempo de pasar página y marcar un nuevo comienzo. Un día más comprometido a nuevas oportunidades para intentar ser mejores personas; más atentos a las necesidades de los que conocemos a distancia; más reflexivos al tomar decisiones que afectan a los que amamos de cerca.

Debemos integrarnos en nuestro esfuerzo por catalizar los valores humanos de los sentimientos perversos, necesitamos las buenas ideas que siempre son las que nos ayudan a avanzar para obtener la estabilidad tan necesaria en estos tiempos.

La puerta está abierta, simbólica pero evidentemente coherente y dispuesta a aceptar nuestros compromisos y aunque parte de ellos se diluyan con el paso del tiempo, el propósito queda ahí,perfumando el ambiente como el aroma de la primera taza del café de la mañana.

El rumbo no desvía. Viajamos siguiendo nuestro instinto como una barca impulsada por el viento. Esta tendencia nos tienta y nos provoca a meditar sobre todas estas impredecibles visiones que se cruzan en nuestro camino y pesan sobre nuestros hombros hasta tomar forma e integrarse en el caleidoscopio que refleja nuestras vidas.

Estamos en las coordenadas precisas y a tiempo para mejorar la imagen que proyectamos. Encadenados al silencio de nuestras inquietudes nunca nos faltaran motivos para reconquistar lo perdido en esta confusión. El rumbo nunca se desvía y el conflicto no pueda ser eterno, porque siempre habrán corazones cruzando esta puerta e intentando marchar a tono con nuestra encomienda espiritual, la que nos convierte en supervivientes hasta el final de nuestros días.

Estoy comprometido con esta vida que me apresura por el incierto camino que dibuja mi estancia y le juro que voy a aprender a amarlo todo: al arrogante que desfigura la verdad, al que vive de la caridad y su corazón da las gracias mil veces al día, a los buenos y a los no tan buenos que se ahogan en el aire que respiran sin saber por qué. Esta vida no les satisface y la confianza dejó de funcionarles desde un principio. 

Voy a luchar con el corazón que me queda, con la sonrisa que nunca me falta y con la templanza que no me permite contemplar defectos ajenos.

¡Feliz hoy...

 

aquello que suma y que no resta...

septiembre 15, 2016



Ojalá hubiese una termómetro de bondad y otro de maldad. Ojalá pudiésemos detectar el egoísmo en el momento que comienza a estar presente. Y ojalá pudiésemos servirnos de estas mediciones para tomar buenas decisiones con respecto a las personas que nos rodean. Sin embargo, como esto no es posible, tenemos que quedarnos siempre con la felicidad y las enseñanzas que nos aportan las buenas personas, y las lecciones que nos aportan aquellas que en algún momento se han comportado de malas maneras.

Porque si hay algo que está claro, es que nadie es malo o bueno en su totalidad, sino que todos a veces nos equivocamos al elegir cómo comportarnos o qué sentimiento priorizamos en nuestras relaciones. Sea como fuere, cada acontecimiento y cada persona que se cruza en nuestra vida tendrá la oportunidad de brindarnos la enseñanza que necesitábamos aunque no nos dé lo que esperábamos, las palabras solo duelen cuando te importa quien las dice

Las buenas personas son aquellas que huelen a nobleza, a humildad y a miradas sinceras. Son esas personas que nos recomponen con sus sonrisas. No abundan, pero con su lindo corazón lo inundan todo. A esas personas debemos ofrecerles reciprocidad, atención y cariño, porque gracias a sus guiños llenamos nuestra vida y nuestro día a día de franqueza y empatía, pilares indispensables para ser felices o sentirnos bien. Hay gente, algunas personas, muy pocas, que al sonreír se les llena la cara de una ausencia de malicia que no es de adulto. De una expresión de bondad que desarma. A la gente que le pasa eso, que cuando sonríe te lleva al traspié, al bienestar y al apego inmediato, les regalas el alma porque pueden contigo.

Están también aquellas personas que han teñido las relaciones que mantuvimos con ellas de egoísmo y, en ocasiones, de maldades (intereses, ofensas, críticas, decepciones, etc). Estas son las personas que nos enseñan la importancia de ir por la vida dejando huella y no cicatrices. Sea como sea, las malas experiencias son una realidad con la que tenemos que intentar convivir y de la que tenemos que procurar extraer lecciones de vida que nos ayuden a recorrer nuestro trayecto. De nada vale retorcernos de dolor, rumiar sin cesar sobre lo que podríamos haber vaticinado pero no vimos o no quisimos creer. Por eso, cuando una situación que deriva de una relación o de un intercambio negativo nos genera malestar, en vez de dramatizar es mejor que lo tomemos como aprendizaje.

En este sentido debemos explorar un poco la idea de que afrontar lo bueno que viene suele ser una tarea fácil. Sin embargo, aceptar lo que se va o tenemos que hacer marchar es realmente complicado. Cada situación, cada persona y, por lo tanto, cada sentimiento están repletos de intensos matices que conducen nuestro aprendizaje a uno u otro ritmo, haciendo valer aquellas enseñanzas que depuran nuestra madurez emocional. El hecho de que a lo largo de nuestra vida nos encontremos con relaciones positivas y negativas hace que el hecho en sí de construir unas u otras amistades sea cada vez más significativo, maduro y reflexivo. Así, gracias a este mismo hecho, cada vez nos va importando más la calidad que la cantidad de amigos y personas que tenemos a nuestro lado, pues nos vincularemos a aquellos que nos resultan más afines respecto a nuestras experiencias vitales.

La bondad y la reciprocidad tienen como base el respeto a los demás y la construcción de la propia amabilidad. Este es el trasfondo de las miradas sinceras, artífices de estos sentimientos que nacen del corazón y que nos ayudan a formar un equipo de primera división ante la vida. No nos olvidemos de considerar precisamente lo que comentábamos al principio, que no somos blancos o negros, sino que estamos hechos de diferentes tonalidades. Si bien hay gente que no siempre se comporta bien, será porque en ese momento o en otro anterior no ha tomado una buena decisión. Como se suele decir todas las relaciones fallidas duelen, pero perder algo que en realidad no nos hacía bien es una ganancia, no una pérdida. Por eso siempre debemos valorar aquello que nos aporta enseñanzas y reciprocidad; o sea, aquello que suma y que no resta.



 

perfectamente imperfecto pero, sin embargo, perfecto....

septiembre 10, 2016



En casi todos mis escritos expreso lo bello que es la vida, pero no debo olvidar que por naturaleza, todos los seres vivientes somos imperfectos. Todo ser viviente llega a su fin tarde o temprano, incluso el universo en sí mismo algún día llegará a su fin y morirá. Todos vivimos equivocándonos constantemente, porque cometer errores es una parte necesaria de la vida. No sólo nos enseña, sino que también nos acerca a la posibilidad de encontrarnos a nosotros mismos. Esos momentos en los que sentimos un vacío interior son los que nos permiten apreciar realmente lo que tenemos. Equivocarnos una y otra vez nos permitirá llegar al éxito. Tener conflictos y perder nos permitirá prosperar y encontrar la felicidad. Todo lo que ha pasado en nuestra vida debió haber pasado para que podamos existir. Todas esas cosas, incluso las pequeñas, y no seríamos exactamente la misma persona si alguna de nuestras experiencias del pasado fuesen diferentes. Y no debemos olvidar que los momentos de claridad más importantes de nuestra vida aparecerán cuando miremos todo lo que hemos hecho y nos demos cuenta de que todo lo que no resultó bien era necesario.

Cuando somos más jóvenes es cuando más aprendemos. La vida está enseñándonos cosas constantemente. Mientras más crecemos, menos frecuentes son estas lecciones. Las experiencias que hemos vivido y todo aquello que hemos visto han formado la persona que somos hoy en día. Es probable que en algún momento miremos para atrás, veamos todo lo bueno y lo malo, y aceptemos que todo eso tenía que pasar. Que todo era completamente necesario.Ese momento en el que te das cuenta que tu juventud complicada fue difícil pero necesaria.

Las personas nos equivocamos todo el tiempo. Y usualmente cometemos el mismo error en múltiples ocasiones. Equivocarse es una de las mejores cosas del mundo, ya que nos recuerda que somos imperfectos. Nos recuerda lo mucho que necesitamos aprender de nuestros fallos para convertirnos en quienes verdaderamente somos. Algunos de nuestros errores más grandes se convertirán en nuestras posesiones más preciadas. Ese momento en el que nos damos cuenta de que, si no hubiéramos fallado, nunca habríamos aprendido las lecciones

Una pena de amor te cambiará para siempre. Cambiará el material del que estamos hecho y nos convertirá en una persona completamente diferente. Un corazón roto es una de las experiencias más emocionalmente debilitantes del mundo. Sólo podría compararse con romperle el corazón a la persona que amas. Que te rompan el corazón es algo que se queda contigo hasta que alguien lo repara, pero romperle el corazón a quien amas se quedará por el resto de nuestra vida. Puede ser una gran carga, pero créeme cuando te digo que es algo necesario. Ese momento en el que te das cuenta de que una pena de amor te ha cambiado para siempre

A algunos les toma más tiempo que a otros llegar a cumplir el propósito de su vida. No es culpa de nadie. Darse cuenta de cuál es nuestro propósito en la vida se encuentra tanto dentro como fuera de nosotros. Tener ese momento en el que te das cuenta de que no vas por el camino que realmente deseas es uno de los sentimientos más bellos del mundo. El momento en el que te das cuenta de que tu ‘trabajo soñado’ en verdad nunca fue tu trabajo soñado

A lo largo de la vida, tenemos amores, familiares y  más amigos que pares de jean. La mayoría de las personas que alguna vez pensamos que estarían con nosotros para apoyarnos, un día deciden abandonarnos. Darse cuenta de que alguien que creía que era un verdadero amor un buen familiar o un buen amigo, al final en verdad no lo era, esta experiencia es una de las lecciones más importantes de la vida. Al final te das cuenta que es mejor no tenerlos, que tener impostores. Aprenderás a apreciar a tu verdadero amor a tu verdadera familia y amigos.

Si nunca estamos perdido, entonces nunca podremos ser encontrados. Si pretendemos tenerlo todo bajo control con tal de mostrar que todo está bien, entonces nunca seremos exitosos en la vida. Tenemos que aceptar que estamos perdidos y luego encontrar el camino a través de la niebla. Algún día encontráremos a la persona en la que te deberemos convertir, y aceptáremos la necesidad de haber tenido una búsqueda tan larga.Ese momento en el que te das cuenta de que estar perdido durante tanto tiempo es la única forma de encontrar a la persona en la que te transformarías

Los seres humanos comparamos todo con las cosas que ya sabemos. Usualmente nos damos cuenta que algo que pensamos que era increíble es, en realidad, bastante común y muy poco especial. Puede que aquella persona que creíamos que era el amor de tu vida se marchase simplemente porque no era tu verdadero amor. El día que conocemos a la persona con la que pasáremos el resto de nuestra vida es el día en el que nos sentimos más vivos que nunca. Probablemente más vivo de lo que nunca volverás a sentirte, ese es el momento en el que te das cuenta de que tu mundo se cayó a pedazos, pero que aun estás de pie

La vida es increíblemente compleja. Es casi imposible tener todo bajo control. A veces las cosas deben caerse y romperse. A veces perderlo todo es la única manera de llegar a la cima. El momento en el que te das cuenta de que ni siquiera la pérdida en sí misma puede detenerte es el momento en el que te vuelves perfecto, perfectamente imperfecto pero, sin embargo, perfecto.



 

El silencio y la soledad ...

septiembre 9, 2016



Durante estos últimos días, me he permitido aclarar muchas ideas, ordenarme, revisar muchas cosas personales, y de las otras. Nada es casual, necesitaba refugiarme en mi y la vida me dio la oportunidad, me la regaló! Y ahí está Dios, la vida y el Universo presente con sus regalos. Escucharse en el silencio es algo mágico y recomendable… Y si no hubiera sido por esta situación hoy no te comentaría esto. El dolor físico también es una señal de “detenerse” y lo hice…

En el silencio indescriptible marcha el más sabio de los consejos, la palabra más dulce, la verdad más pura. Es en el camino del silencio donde se construyen las grandes bases, los más fuertes cimientos, los más elementales pensamientos que trasmiten la paz de los tiempos. Las acciones más nobles nacen del silencio. Cada palabra sin pronunciar es doblemente poderosa si nace del silencio con que se manifiesta el pensamiento. El silencio es la llave para detener las ambiciones, los ímpetus, las energías desbordadas. El silencio nutre el pensamiento porque es su esencia.

La tristeza se lleva mejor en el silencio porque las emociones intensas son de origen personal. Nadie siente con la misma intensidad, por ello no es posible sentir igual. Sólo es posible sentir en silencio y en soledad. El silencio y la soledad son complementos. La soledad es el silencio del alma y el silencio es la soledad de las palabras. La palabra es un don tan hermoso que es mejor dejarla ir solo cuando es estrictamente necesario. El silencio es la voz del corazón hablando contigo. Es lo que expresa tu corazón. Por eso hay que escuchar lo que dice él en silencio y si es necesario, dejar al corazón expresar con el verbo.

El silencio es la elocuencia del corazón. Sólo en el silencio aprendes a escuchar. Si escuchar es la razón de la comprensión, el silencio es la razón de la sabiduría. ¿Pero acaso el callar es lo mismo que el silencio? ¿Calla el ave cuando llega un nuevo día? ¿Calla el agua del río al encontrar su camino al mar? ¿Calla el llanto del dolor en cada ser? Nunca dejes sin palabra lo que estremece tu corazón. Es por eso que el ave canta con la alegría de un nuevo día, el agua del río por volver al mar, el llanto del dolor por escapar del corazón. Aún en estos actos hay silencio, porque viene de la esencia misma.

Algunos suelen decir que el silencio es la ausencia del sonido. El silencio es el equilibrio del sonido. Si dos ondas de sonido con la misma intensidad y en sentido contrario se encuentran, entonces, se produce el silencio. Por ello no podrá existir el silencio sin el equilibrio del verbo en ti. Por eso es importante que nuestras palabras sean el reflejo fiel de un alma noble, para que cuando salga regrese a nosotros con la misma intensidad como se fue. Sólo así sabremos que el silencio le dio en justa medida el equilibrio a tu alma, a tu mente y a tu corazón.

El silencio es la primera herramienta para saber si el mundo a tu alrededor te escucha y tú lo escuchas a él. Se aprende a oír en el silencio, pero se aprende más a sentir cuando aprendes a escuchar. Debemos ser como el silencio, aparentemente inexistente pero firmemente útil y recordar siempre esto: Quien conoce el silencio dice más con menos palabras, piensa más de dos veces lo que quiere decir por que el silencio habla de corazón a corazón, por que quien conoce el silencio calla primero, luego observa y finalmente decide la utilidad de la palabra.


 

“esto si es vida”!!

septiembre 9, 2016



Vino y chocolate, nacidos el uno para el otro. Ambos ingredientes trabajan sobre las endorfinas, que son las hormonas responsables de hacernos sentir bien. Una copa de vino y un trozo de chocolate pueden mejorar notablemente tu día.

Creo profundamente que la vida NO debiera ser un viaje hacia la tumba con la intención de llegar con buena salud y un cuerpo atractivo y bien cuidado, sino mas bien deslizarse en ella con un chocolate en la mano, vino en la otra, el cuerpo hecho polvo, totalmente desgastado y gritando.... esto si es vida!  Definitivamente, me quedo con el chocolate, la copa de vino y lo que sigue, porque “vivirme” la sensación, en mi paladar, de esa dulce adicción que es saborear un trocito de él, en su pequeño, tentador y provocativo envoltorio, es única. 

Luego lo siento deshaciéndose lentamente en mi boca, mmmm…lo huelo, que deleite! Y así mil cosas más me pasa con el chocolate, solo echa volar tu imaginación y voilá!, el placer hecho realidad! Además, es un placer más íntimo. Cuando lo comparto, hago aquí una aclaración… lo divido: porque me gusta de-gustarlo. Observo como otros lo devoran y sólo me dejan el aroma de lo que quedó en el envoltorio y no es justo!! Es entonces cuando recuerdo lo que decía al principio del escrito, en relación a la buena salud y el cuerpo atractivo, y aparece en mí ese placer culpable que me quiere boicotear… y ¡NO le dejo arruinar este momento!

El vino, Baco y su magia, me invita a la conversación, a la amistad, a la reunión con los amigos y al disfrute. También incentiva el congregar, el reflexionar junto a él. Las sensaciones que el vino provoca son diferentes, igualmente fascinantes. Es más social. Promueve el participar, el atreverse, también hace de las suyas cuando produce el desborde de las emociones. ¿Quién no ha llorado junto a una copa de vino?, ¿Quién no ha terminado con un ataque de risas junto a ella?... .Esa copa en mi mano está también en medio de amigos cuando tenemos conversaciones acerca de cosas simples y sencillas de la vida, como también sobre aquella profunda reflexión sobre lo difícil y dura que se nos pone a veces cuando estamos mal, tristes, nada resulta bien, y perdemos la paz. 

¡Qué de cosas sabe una copa de vino! Reconozco que este néctar de los dioses, como asimismo el chocolate me traen gratos recuerdos y re-encuentros, porque beber, saborear, sentir como ambos bajan por mi garganta, es otro de los placeres de la vida que mas vale disfrutar porque su ley implacable es volvernos polvo… y para eso antes, espero desgastarme y morir gritando “esto si es vida”!!


 

un rincón de desnudez..

septiembre 9, 2016



Se que lo he tenido un poco olvidado a mi pagina web, los días pasan muy rápido y he estado ocupado con un montón de pendientes y cosas en casa. He estado ordenando, revisando cosas que no necesito. Mi cabeza sigue llena de ideas y cosas que me han funcionado, que he probado, proyectos nuevos que he hecho y que me encantaría compartir en este mi rincón,  pero por algún motivo no han llegado a mi computador :-(. Cada vez que trato de escribir y retomar algo sucede y se pasa un día mas.

Hoy quiero escribir y compartir una reflexión: sobre como nos mostramos y como nos protegemos ante los otros y ante nosotros mismos por temor y al “deber ser”. Vestirnos hoy no solo nos protege del frío, sino también de nuestras imperfecciones, nuestras heridas o penas profundas. Nos vestimos muchas veces con máscaras y disfraces para lucir bellas o bellos,  cuando no lo estamos, o alegres cuando en verdad estamos tristes. Nos vestimos para lucir bien y sentirnos bien. Que lindo espectáculo observamos cuando nos percibimos bien y nos ven bien: cuando estamos felices: luces del cielo, en arcoíris, bajan hasta nosotros y nos visten desde el Alma. Irradiamos esa alegría! Está de moda andar vestida: se nos dice cómo vestirnos para seducir, cómo vestirnos para sentirnos seguros y contentos. Lucimos nuestra tenida innovada de confianza y con ello un gran poder interno.

Desvestirnos es peligroso porque nos expone y vivimos en una sociedad que sólo acepta la perfección. Por esta razón nos sentimos “desvestidos” cuando estamos ansiosos, frágiles o asustados. Tenemos disfraces para toda ocasión, dependiendo de la circunstancia. Nuevamente utilizamos camuflaje y desfilamos en la pasarela de la vida. Nos desgastamos haciendo roles que no queremos, viviendo la vida para otros. El resultado es el fracaso de muchas relaciones que pudieron ser exitosas y una constante sensación de soledad.

Dice: Este mal parte en la infancia, cuando para ser queridos o para ser aceptados o para poder competir con nuestros hermanos o para no decepcionar a nuestros padres se instala el temor al desnudo. Estos niños siempre bien vestidos, a veces para ser funcionales a la familia se visten de rebeldes, de enfermos, de frágiles, de lo que sea con tal de mantener el sistema. Otras veces es al revés, deben vestirse de personas grandes, competentes, nunca dar problemas, cuidar siempre en vez de pedir cuidado, disfrazarse de fuertes y de seguros, de capaces y maduros. Después basta con tener un buen guardarropa y la vida promete andar más o menos bien.

Detrás de la obediencia infantil está la ilusión de un encuentro que nos permita mostrar esas otras partes escondidas, de un rincón de desnudez. Y la vida suele regalar a todos ese rincón. Un rincón donde la pasión, la ternura, la risa, la locura y también el sentido de realidad puedan darse juntos y sin explicaciones. Un espacio de libertad, de verdad. Un lugar donde ganar puede ser perder, perderse”.

Esos rincones son escasos. Cada día vemos cómo las restricciones a la libertad se hacen cada vez mayores y cómo la soledad y la tensión que resultan de andar siempre vestidos enferman el alma y el cuerpo de muchos.

¿Podremos crear y crearnos ese espacio? ¿Para nosotros, para nuestros hijos, para nuestros amores? Hay que recuperar la desnudez perdida!
 

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