Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


nuestro tiempo aquí es limitado...

diciembre 22, 2016
La ley de la vida: algo muere a cada momento y algo nace a cada momento. Pensar que algo es para siempre me parece una anomalía espiritual. Nos entristece lo que ya no es y esto nos dificulta disfrutar de lo que está empezando a ser. Permanente impermanencia. Necesitamos cerrar para poder abrir. Necesitamos entender que esto también pasará.

La muerte es el mejor invento de la vida porque nos invita a poner el foco en lo único que tenemos: un presente que lo llena todo y que es lo único real.

Creo que sólo se puede tener lucidez de vida por consciencia de muerte y creo que sólo le podemos tener miedo a la muerte si le tenemos miedo a la vida porque ambas están intensamente unidas de la misma manera que lo están la cara y la cruz de una moneda. Temerle a la muerte es temerle a la vida.

Cada día es como una vida en miniatura. Si cada día tenemos consciencia de que esa jornada es una oportunidad y la vivimos de manera consciente y enfocada en nuestro propósito, al final del día sentiremos que lo hemos aprovechado de la misma manera que pasará en nuestra vida si antes de morir sentimos que hemos tenido una vida con sentido porque cada día ha sido aprovechado con propósito.

La mañana de cada día es como la juventud; el mediodía y la tarde como la edad adulta y la tarde-noche y la noche como la vejez. Si tenemos la consciencia de establecer con claridad los objetivos del día por la mañana tenemos toda una jornada para poder cumplirlos. Si los establecemos por la tarde, nos queda menos tiempo, aunque aún podemos llevarlos a cabo. Cada día encierra una vida entera y aprovechar el día con un propósito claro y repetir esto cada día hace que al final tengamos una vida con sentido.

Saber que este día morirá, como lo haremos nosotros, nos ayuda a disfrutar de claridad a la hora de diferenciar lo esencial de lo accesorio y a centrarnos en lo verdaderamente importante.

Creo que ser consciente de que nuestro tiempo aquí es limitado nos ayuda a ser más lúcidos. Por alguna razón que desconozco en las salas de espera de los hospitales y de los sanatorios somos más conscientes. Vivimos como si fuésemos a estar aquí siempre, como si fuésemos inmortales y cuando nos damos cuenta de que no es así todo cobra una nueva dimensión…

Algo cambia en la vida y en la cara de una persona cuando se da cuenta de que su tiempo aquí es limitado…

En ocasiones tengo la sensación de vivir como si fuesen los últimos minutos de una fiesta que está a punto de acabarse, como si alguien me chivase que van a poner la última canción de la fiesta y entonces de repente sonase mi tema favorito y la única opción posible fuese bailarlo con mi gente a todo volumen… pero después resulta que la fiesta no se acaba… Y mientras no se acabe, seguiremos bailando…

 

Tú sin mí sigues siendo Tú

diciembre 22, 2016
Ya no sé dónde estás, si te conozco o aún no. Ni siquiera sé si sabré reconocerte cuando te vuelva a ver en esta existencia, o si aún habiéndote hallado no he sabido que eras tú. Para saberlo ha llegado este tiempo de calma donde aprenderé a no necesitar y sí a entregar. Donde la paciencia es una flor que cuidar en un jardín de serenidad y paz.

Sé que eres una buena persona y delicada. Por eso te amo. Bueno, por eso y por muchas cosas más. Pero lo más importante es que no te amo porque te necesite, ni te necesito porque te amo, sino algo que va más allá. No eres ni fuiste ni serás la justificación de mi inseguridad, no se trata de que seas mi refugio cuando hay mal tiempo, sino que amo refugiarme contigo. No llenarás mis vacíos, sino que me ayudarás a llenarlos.

He aprendido que lo que anhelamos el uno del otro no es rellenar nuestros huecos y ausencias, sino complementarnos y apoyarnos en el caminar. Debemos ser los dos seres enteros, no dependientes, dos naranjas enteras, nada a medias. Sólo así, sin depender, podemos amarnos sin miedo, sin temor a no ser nada el uno sin el otro. Quizás todo lo que nos está pasando, a mí en mi mundo y a ti en el tuyo es para aprender esto, para grabarlo bien en nuestros corazones.

Aprender a amar sin miedos, del modo más sincero y puro que pueden amar nuestros espíritus. Trascendiendo lo material, más allá del espacio y del tiempo, y de esta existencia misma. No ser dos viajeros temerosos que se unen casualmente para paliar sus miedos sino dos almas que vuelan juntas porque tienen un mismo destino. Sin ti sigo siendo el mismo. Tú sin mí sigues siendo Tú. Juntos, somos más aún. Paciencia.
 

me han besado el corazón

diciembre 22, 2016
Hay quien piensa que todo esto que escribo es la manera de autojustificarme mi mundo, un mundo donde me siento especial y donde trato de darle sentido a todo. Esa frase y algunas palabras se repiten mucho en mis escritos. Y se repiten porque es el fin de lo que escribo. A la vez se trata de evolucionar y compartir lo que voy meditando y reflexionando, lo que voy aprendiendo por muy diversos modos. De lo que me escribis, opinando, compartiendo, voy tomando lo que mi corazón dice es bueno y ambos aprendemos y crecemos.

Si quisiera creeme esto no lo compartiría con nadie por temor a que me desbancasen las ideas o me derrumbaran los cimientos sobre la que ha sido construida. Sin embargo no ha sucedido así. Todo lo contrario, han crecido unas raíces más profundas, una base más sólida y juntos, esta vez algunos de vosotros y yo, hemos caminado juntos haciendo este viaje más hermoso. Y como el tiempo no existe, y la felicidad es estar en camino y saber hacer lo correcto, este compartir nos va sorprendiendo una y otra vez. Desde cada persona nueva que descubre estas palabras hasta las que yo descubro en sus emails. Algunos tímidamente me han contado y abierto su mundo y creyéndose menos me han enseñado más de lo que muchos otros han pretendido ostentar con sus "verdades" y sus "caminos" hacia la felicidad.

Más valioso es tu corazón y tu amor, tu manera de compartir, que los sermones y gritos de guerra de muchos que no basan sus palabras más que en lo fugaz. Más hermoso es el mensaje que el mensajero, más importante lo que digo que lo que soy y no me importa quedar como un bocazas, un pretencioso o un parloteador. Todo eso no importa mientras haya una única persona a quien le sirva, y sé que hay "algunas" y de manera mágica diseminadas por el planeta. La magia se ha cumplido, así que no voy a cambiar precisamente ahora. Quizás esto sirva para conocerme y para que me conozcan, y, sobre todo, para que se aprenda a conocer la gente.

Los abrazos y caricias de muchos de vosotros hechos emails me han besado el corazón de la misma manera que algunos dicen besan mis palabras. Recibo más de lo que doy. Lo siento pero mi propia voz me suena pretenciosa y llena de orgullo, porque sigo usando estas palabras, ya que son útiles, pero amo más los hechos. ¡Es tan difícil aquí en la lejanía usar otra cosa que no sean palabras! Por eso no debemos pensar que somos menos humildes por expresarnos, por decir lo que sentimos. ¡Ay, si nadie escribiera cartas de amor! ¡si nadie se atreviera a contar lo que dice su corazón por miedo a parecer pretencioso y soberbio! Nadie podría aprender de los demás y nos encerraríamos en nuestros corazones haciendo crecer entonces el orgullo cuando pretendíamos combatirlo. Abre pues las puertas, emprende el vuelo de sentirte libre, libre para gritar lo que quieras gritar. Los límites los pones tú. Sé feliz, es una orden...


 

un momento de no-retorno

diciembre 22, 2016
Una de las cosas que más nos duele es cuando alguien nos defrauda. Y cuando más nos duele es precisamente cuando más habíamos confiado en esa persona y más seguro teníamos que jamás nos "fallaría". El error creo que se basa en que esperamos de la gente, en que nos creamos espectativas y, en muchas ocasiones, damos esperando recibir, no damos incondicionalmente, que es como debería ser. Mejor es no esperar y amar sin esperar nada a cambio. La magia de la vida aparece pues y te hace más fuerte junto con los pequeños retos que te propone saber perdonar y olvidar.

Cuando más duele es en el ámbito de las amistades y de la pareja, porque volvemos a confundir. Es hermoso saber que sabes que tal persona va a estar ahí siempre y bien sabemos que hay quien estará de esa manera. A mí me gustaría pensar así del todo, pero mi experiencia me ha mostrado que precisamente las personas que más pensamos jamás nos fallarán acaban desapareciendo y haciendo más daño si así lo permitimos y lo motivamos. ¿La causa? No la sé bien. Creo que es muy fácil decir "siempre estaré ahí", pero es complicado el mantener la promesa. Lo es porque somos vulnerables y nos vence muchas veces el orgullo haciéndonos tambalear la imagen de fidelidad que teníamos de esa persona.

Cuando le prometíamos el cielo esa persona era perfecta, pero es fácil que la vida nos juege malas pasadas y que por malentendidos o errores naturales esa persona deje de ser tan mágica. Entonces somos nosotros los que perdemos la magia y retiramos nuestro juramento. El orgullo comienza a funcionar y nos carcome. Y terminamos incluso en algunas ocasiones hasta despreciando a quien antes amabamos tanto.

Creo que hay que saber luchar contra el Ego y no provocar que llegue un momento de no-retorno, donde no seamos capaces de deshacer nuestros propios errores a la hora de prejuzgar o de no saber perdonar a esa persona. Es fácil amar a quien nos ama, el reto consiste en amar a quien no nos ama tanto. Con ese arma logramos maravillas, sobre todo, lo inimaginable de "recuperar" a esa persona. Pero si no confiamos nada lograremos. Saber perdonar es olvidar, porque acabamos con el rencor y retomamos la confianza. Sí, la confianza, porque amar no permite resquicio el rencor, porque el amar es algo puro que sólo ensucia el orgullo. Nosotros pintamos lo que vemos, permitimos la luz o la oscuridad, la magia o el hastío. El futuro es un cuadro que pintamos ahora, en este inmenso instante que es el presente.


 

La ausencia de razón

diciembre 22, 2016
Hay tanto que no puedo decir con palabras, aún cuando creía tener el don de saber esgrimirlas y colocar cada una como piezas de un puzzle. Y es que hay cosas que no se asimilan con la cabeza y sólo el corazón sabe comprenderlas y aposentarlas en su regazo. Tanto tiempo creyendo que el Yo que era centro de todo residía en mi cabeza y ahora me han hecho comprender que mi mente no es más que la pantalla del ordenador que asimila la información. La visualiza, la muestra, pero hay muchas cosas que es incapaz de exponer como caracteres o gráficos. Eso sólo es capaz de procesarlo el corazón de la máquina y guardarlo en una memoria donde almacena todo lo que vieron mis ojos cada vez que se abrieron en una nueva vida y lo que contemplaban cuando se despedía de otras tantas.

La ausencia de razón, es decir, la locura, es el concepto con el que la mente reacciona como autodefensa ante lo que no puede asimilar. Y hay tanto que se le escapa. Y es tan fácil desistir. La única manera abandonarse al corazón, casi sin pensar, y en esa locura irracional a la que tanto teme nuestra mente... aparece la realidad, el sentido estar vivos. Todo lo que aparentemente tiene valor se lo hemos adjudicado nosotros, como para aferrarnos a algo tangible y palpable. Los que sueñan, los locos, luego son los únicos que hacen realidad sus mundos. Pero el regalo es tan extraño y grande que sólo ellos pueden verlos mientras el resto permanece en la realidad en que ha decidido quedarse, la que únicamente se ve capaz de aceptar.

Te miro a los ojos, y sabiendo que son mis ojos me contemplo mirando por esa ventana, sabiendo que esa ventana son mis pupilas y que el mundo que contemplo es lo que he decidido ver. El tiempo no pasa porque el girar del planeta no consume tiempo. Los que consumimos el tiempo somos los humanos con nuestros anhelos torpes, con nuestros deseos y nuestras ansias. Lo moldeamos según creemos ser felices o no, según seamos más o menos pacientes, estemos más o menos conformes.

No has hecho más que mostrarme mi propio corazón, señalarme la ventana correcta para mirar el mundo. Y yo, tan estúpido, no era capaz de entenderlo si no lo hacías metafóricamente haciendo aparecer una ventana física. Ahora el mundo que contemplo a través de ella no es físico, porque sólo el corazón puede verlo. Lo esencial no se escondía sino que era yo el que tenía una venda en los ojos, la venda de la mente, el filtro que me impedía “entender”. Dibujaré ventanas para que los demás contemplen mi mundo y quizás decidan buscar dentro de ellos otra ventana que les muestre lo que anhelan con tanta fuerza, sean o no conscientes.
 

La vida es una pequeña chispa..

diciembre 17, 2016



Creo que he vivido ya una larga y vibrante vida. Pero hoy me di cuenta de que lo más importante de la muerte es mostrarte que debes dejar este mundo mejor de lo que lo encontraste. La forma en la que he vivido mi vida hasta ahora, mi existencia o mejor dicho el fin de ella, no importará porque he vivido sin hacer nada significativo.

Antes había tantas cosas que ocupaban mi mente. Pero cuando sabes cuánto tiempo de vida te queda, se te hace muy claro qué cosas son realmente importantes.

Así que te estoy escribiendo por una razón egoísta. Quiero darle sentido a mi vida compartiendo contigo las cosas que he descubierto:

– No pierdas tu tiempo en un trabajo que no disfrutas. Es lógico pensar que no vas a ser exitoso en algo que no te gusta. Paciencia, pasión y dedicación vienen fácilmente cuando amas lo que haces.

– Es una tontera temer a la opinión de los demás. El miedo te debilita y te paraliza. Si se lo permites, crecerá más y más cada día, hasta que estés completamente invadido por ella. Escucha tu voz interna y síguela. Algunos te llamarán loco, pero otros te llamarán “leyenda”.

– Toma control de tu vida. Siéntete responsable por las cosas que te pasan. Limita los malos hábitos e intenta llevar una vida más sana. Encuentra un deporte que te haga feliz.

– Haz que tu vida esté marcada por las decisiones que tomaste, no por las que no tomaste. Aprecia a las personas que te rodean. Tus buenos amigos y seres queridos serán por siempre una fuente de fortaleza y amor. Por eso no los deberías sentir garantizados.

Es difícil para mi expresar la importancia de estas sencillas conclusiones, pero espero que escuches a una persona que entiende muy de cerca lo valioso que es el tiempo.

No tengo pena, porque entiendo que los últimos días de mi vida tienen un sentido. Sólo lamento no poder ver muchas de las cosas increíbles que pasarán en el futuro cercano… y espero que la guerras acaben pronto.

Nos preocupamos tanto por la apariencia y la integridad de nuestro cuerpo, que sólo cuando nos enfrentamos a la muerte nos damos cuenta de que es un paquete. Un paquete que envuelve nuestra personalidad, nuestros pensamientos, nuestras creencias y nuestras intenciones para este mundo.

Si no hay nada dentro de ese paquete que pueda cambiar el mundo, entonces no importa si desaparece. Creo decididamente que todos tenemos gran potencial, pero también creo que requiere de mucha valentía intentar alcanzarlo.

Puedes flotar por la vida acarreado por las circunstancias, dejando pasar un día tras otro, una hora tras otra. O puedes luchar por tus convicciones y escribir la increíble historia de tu vida.

Espero que tomes la decisión correcta. Deja tu huella en este mundo. Haz que tu tiempo cuente, ten una vida significativa, sea cuál sea esa definición para ti. Búscala.

El lugar que dejamos atrás es un hermoso patio de recreo, donde todo es posible. Pero no estaremos aquí para siempre. Nuestra vida es una pequeña chispa en este hermoso planeta, que viaja a una velocidad increíble hacia la infinita oscuridad de un universo desconocido.

Por eso disfruta de tu tiempo aquí con pasión. Haz que sea interesante. ¡Haz que cuente!

Gracias.


 

El auténtico valor de la amistad.

diciembre 13, 2016



Siempre me he preguntado ...Porque las amistades desaparecen de tu vida...? Y francamente ¡no lo sé! Pero es cierto, desgraciadamente hay una gran mayoría de personas que piensa que estamos en la época de ”usar y tirar” ¡Lamentable es así! Con el tiempo aprenden que lo importante es el dinero, el éxito social y sobre todo la satisfacción personal. ¡Si no les puedes proporcionar aquello que desean; para qué mantenerte como amigo! Aunque si lo analizamos bien,no son ellos los que cambian, eres tú que inconscientemente estás rechazando aquellos amigos que no se atiene a tus prioridades que son contrarias o van en una dirección  opuesta, basada en el auténtico valor de la amistad que se deriva de lo difícil que es conseguirla y mantenerla.
              
Que bien se ajusta aquello que dicen en mi "pueblo" de: “tanto tienes tanto vales” o sí “como no me aportas nada, te rechazó” Estamos en la representación opuesta a la construcción de una verdadera amistad. Según ella, si la “verdadera” amistad nos parece tan difícil de mantener es porque la verdad, no es ya una búsqueda dominante. En la era de la ilusión, y de las apariencias: ¿quién se preocupaba en aquel tiempo de buscar una razón auténtica? Nos dominaba el apasionamiento y el interés personal. Así vivimos en un entorno dominado por la precaución, en el que todos buscamos protegernos y satisfacernos personalmente, sin preocuparnos si causamos el más mínimo daño afectivo.  La amistad es uno de los valores más importantes, quizás aquel amigo de años, se ganó tu confianza, tú afecto y tu respeto. Siempre es el que está en el momento que lo necesites, que te escuche y te recuerda, ya que la amistad es una palabra muy grande que tiene que emplearse con responsabilidad y madurez.
           
Me sorprende cuando observó, sobre todo en Facebook, cuándo hay usuarios que presumen de tener miles de amigos; enseguida acude a mí lo siguiente: ¿son esos de verdad tus amigos? Si es posible que a muchos ni le conozca personalmente y si has hablado con alguno de ellos, es simplemente un simple comentario rutinario?. La amistad hoy es muy fácil de decir: -soy amigo de. o – seré siempre tu amigo, para lo bueno y para lo malo, aunque sólo con los hechos se demuestra quien es verdaderamente amigo tuyo. Hay gente que necesita decir amigo a quien verdaderamente lo siente como tal, pero luego están los que nunca te lo dicen aunque no hace falta que te lo digan pues son los hechos lo que lo demuestran.
          
Sí, aunque os parezca mentira, duele ver como un amigo que te prometió ser amigo para siempre, deja de serlo, al menos sin motivo aparente, y decimos: “la vida es así” No, no lo creo, la vida no impide nada que tú no quieras cambiar. Un profundo sentimiento de amistad, activa áreas muy particulares, generalmente en el cerebro, que secretan una colaboración de intercambios y sobretodo el reconocimiento del otro. Ese apoyo emocional es el que conlleva toda amistad y una alegría compartida. Tener amigos nos sirve de refugio donde, en caso de necesidad, podemos encontrar ayuda y consuelo sin tener que dar nada a cambio. La amistad no es posesión, ni exigencias, ni obligaciones sino sinceridad y apoyo mutuo.
          
Nadie sabe lo que un verdadero amigo representa cuando la vida nos ha puesto en una situación verdaderamente angustiosa.  


 

Pensando en la gratitud

diciembre 13, 2016



Es muy difícil de entender de que es un verdadero engaño asumir que alcanzaremos la felicidad si se tiene dinero y tesoros, porque aun así, sabemos que hay gente que a pesar de poseer todo eso es ingrata e infeliz y sin embargo hay gente muy pobre llena de gratitud por lo poco que ellos tienen. … Cuando las cosas van bien, es muy fácil estar agradecido. Pero el verdadero agradecimiento surge cuando las cosas no van bien, y es la prueba de fuego de nuestra gratitud.

Debemos pensar siempre que la gratitud puede enriquecer tu vida. Todos necesitamos el adecuado estado mental para disfrutar la vida; a esta necesidad le podemos llamar “gratitud”. El camino del buscador está lleno de espacios maravillosos, pero también hay momentos desérticos. Este, está lleno de felicidad, como cuando sale el sol por la mañana y las flores sonríen al mundo. Pero no siempre es así. También hay momentos de mucha oscuridad. A veces estamos perdidos, sin saber dónde estamos y sin saber si esa noche tiene un final.
           
La verdadera prueba para saber si realmente somos buscadores o nos dedicamos a curiosear superficialmente, es cuando la noche oscura nos aborda el alma y no en momentos felices. Llegará un momento en el que la noche ya no exista. Es entonces cuando llega la tentación de pensar en la gratitud, al vernos desposeídos de todo lo que uno ha tenido.
          
¿De dónde viene ese sentimiento de crear gratitud?... El sentimiento de gratitud llega al mirar tu mundo de la mejor manera posible: con bondad, paciencia y perdón; sencillamente es un estado de agradecimiento espiritual que llega a valorar a la gente y a todas las cosas en tu vida. El sentimiento de gratitud es algo que podemos aprender y hacer crecer.
           
La vida está compuesta de valles y cimas. El camino es muy largo. Cuando estamos en la cumbre soleada, gritamos de alegría y agradecimiento. Pero cuando estamos en los profundos valles oscuros, completamente perdidos, empezamos a estar indignados. Sería conveniente recordar que tu experiencia, no la proyecte hacia nadie. Es mejor ser independiente y asumir la responsabilidad. Eso nos hará más maduro y nos ahorraremos muchas indignaciones y rabias.
           
Deberíamos pensar y reflexionar continuamente en aquello bueno que nos ha pasado y aquella buena persona que conocimos. Observad lo agradable que se desarrolla, tomando forma en nuestra vida porque aun en medio de las tragedias que todos en algún momento afrontamos, siempre hay un hilo de luz, algo o alguien por quien sonreír.
 

... hay dias

diciembre 13, 2016



Hay días llenos de tristeza, por recuerdos del ayer, por dolores aún presentes, por incertidumbres futuras... Hoy es uno de ellos. No es fácil retomar el ritmo, dejar fluir las palabras y sentimientos que en otro tiempo se hacían cotidianos. Hoy lo más fácil es dejarme acompañar de la música y dejar que ella complete todo aquello que las palabras son incapaces de expresar.

Pareciera que la senda se hace borrosa pero aún así es recorrida ... lentamente ... ; y van esparciendo un poco el alma de las flores y perfumando sutilmente la brisa ... sabiendo que la niebla, pesa sobre sus delicadas formas ... logran armonizar con el entorno ... no luchan contra el mismo ... sólo dejan su esencia impregnarse en cada cosa ...

Y observándolas aprendo ... a aceptar lo que no puedo cambiar pero siempre confiando en lo que puedo dar para que la niebla del sendero refleje los tibios rayos del sol ...

Sólo tu vacío infinito es comparable a tu bondad 


 

el dolor y los desafíos personales...

diciembre 1, 2016



Creo que a todos nos ha pasado en el tiempo que personas cercanas han enfermado de gravedad o han muerto. Observó que después de vivir un tiempo, la vida nos pasa factura, las aficiones dejan secuelas y la realidad nos confronta. Algunos se empeñan en hacer un culto al cuerpo y otros lo maltratan. Es bueno honrar el cuerpo como vehículo de nuestra alma, respetar sus necesidades y ser responsables de nuestra salud y bienestar en un sentido amplio. Ahora bien, ciertamente una enfermedad puede ser el punto de partida para una profunda transformación a nivel físico, emocional, relacional y espiritual.

Hay personas que viven en una perpetua huida hacia delante, creyéndose indestructibles, dejando cargas económicas y viviendo al límite. Vivir una vida de riesgos tiene un precio, antes o después se pone delante. Los hay adictos al trabajo y al triunfo social, dependientes de la mirada y el reconocimiento externo, quienes solo paran cuando no pueden dar un paso más. Los hay que viven aislados, prescindiendo del mundo, encerrados en su torre de marfil, y mueren como viven, solos. Algunos se apegan al dolor y no son capaces de disfrutar cuando la vida les ofrece el lado dulce, mientras que otros se esfuerzan por evitar el dolor conformándose con la mitad (agradable) de la existencia.

No son pocos los que se tapan los ojos y miran hacia otro lado ante los indicios y síntomas de que algo no va bien. Pensar que ciertos hechos van a desaparecer espontáneamente es una falacia. El autoengaño no hace que las cosas dejen de existir o sean diferentes. Al final la vida nos enfrenta, nos acorrala, nos pone contra las cuerdas. Antes o después hay que afrontar, tomar conciencia, poner luz a la existencia.

En efecto, el dolor y los desafíos personales, los nudos relacionales, las contradicciones internas se afrontan… o se posponen y se cargan. La vida produce remanentes, las relaciones generan residuos. Mirar para otro lado, esconder la cabeza como el avestruz, ocultar los desechos bajo la alfombra son actitudes infantiles e ingenuas. La inconsciencia tiene un precio elevado, genera sufrimiento. Es necesario hacer espacio al dolor, a lo que sucede, a lo que ES. Mirarlo de frente. La toma de conciencia genera salud, nos regenera y vivifica. Nos conviene ver y afrontar sin negar, obviar o arrinconar las emociones y los conflictos internos. A partir de la mitad de la vida la factura se va engrosando, los excesos y privaciones a nivel físico, emocional o relacional, la exposición a conductas de riesgo y el olvido de sí tienen consecuencias. Es fundamental llevar una vida equilibrada en todos los ámbitos y sentidos.

La vida se empeña en transformarnos. Nos despierta, lastima, zarandea, estruja. Nos atraviesa para que integremos en nuestras células las polaridades que la conforman: luz y oscuridad, masculino y femenino, placer y dolor, alegría y tristeza. Para que tomemos conciencia de lo verdaderamente esencial en la vida: el amor. La resistencia a la vida, al amor y al dolor genera malestar, enfermedad y sufrimiento. ¿Cómo afrontamos la parte escabrosa y amarga de la existencia? ¿Qué hacemos con el dolor? ¿Cómo llenamos el vacío existencial?

Llegamos al mundo siendo esencia, luz y amor. Nos construimos una coraza defensiva, un carácter o personalidad para sobrevivir, por miedo al vacío, a lo desconocido. Con el  tiempo, el carácter toma el mando y nos precipita hacia el destino. La parte oscura, lo inconsciente toma las riendas y ahoga nuestra esencia; terminamos viviendo poseídos por la coraza, las manías y la neura. Algunos tragan y se protegen acumulando sobrepeso, otros se anulan en la relación y soportan lo insoportable; hay personas acusadoras y rígidas, y otras que lo permiten, se culpabilizan y cargan. Si miramos a nuestro alrededor, ¿a cuántas personas conocemos que llegado un momento manifiestan los excesos, las inercias y el deterioro a nivel físico y emocional?

Cada personalidad tiene su motivación principal, sus inercias y una pasión que le gobierna, lo que explica que se repitan las vivencias y experiencias, las tendencias inconscientes que a veces pudieran parecer “mala suerte”. Nos identificamos con la máscara, con eso que no somos y nos perdemos, no nos vemos ni nos dejamos ver. Nos creamos un personaje con un sistema de defensas -la propia neurosis-, ante el miedo ontológico y la angustia existencial, no nos conocemos, nos suponemos. Para salir de la cárcel del ego hay que desenmascararse. Preguntarse ¿Quién soy? .

 La gente podrá hacer cualquier cosa, no importa cuán absurda, con el fin evitar enfrentar a su propia alma.

Hoy crece el número de personas que se quieren conocer, sin embargo, muchos prefieren vivir una existencia distraída. Distraerse es olvido de sí, ignorancia de uno mismo, evitar la realidad por miedo, engañarse. Cabe preguntarse: ¿Con qué me evado, me alejo de mí y de mis necesidades? ¿Cómo dejo de habitarme y me convierto en un disfraz, una caricatura de mí mismo? ¿De qué maneras me engaño y me ignoro? ¿Qué hago para distraerme: trabajar demasiado, ver televisión, tabaco, drogas, cirugía estética, pasatiempos varios, comer, estar en el bar, internet, relaciones tóxicas…?

Hoy tenemos a nuestro alcance muchas alternativas para tomar conciencia, ver, verse: hacer terapia individual y terapia de grupo, asistir talleres de autoconocimiento, hacer rituales, llevar un diario, meditar… para evitar caer en los patrones neuróticos, el autoengaño y el punto ciego de cada carácter. Necesitamos un trabajo de individuación, de sanación y toma de conciencia para liberarnos de nuestros condicionamientos caracteriales, familiares y sociales, incluidos los de los ancestros.

Tanto nuestra alma como nuestro cuerpo se componen de elementos que todos estuvieron ya presentes en la serie de antepasados. Hasta que lo inconsciente se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida y tú le llamarás destino. 

En la veintena y treintena se experimenta y se arriesga al sentirse invulnerable. A los cuarenta se toma conciencia de que la vida pasa y uno se pregunta qué es lo que quiere hacer que aún no ha hecho. La crisis de los 40 es una oportunidad para transformar la vida y vivirla de una manera más consciente y auténtica. Si no se aprovechó, a los 50 vuelve a haber otra oportunidad para hacer cambios y atreverse a elegir el camino no transitado, soltar los apegos y los miedos, afrontar justamente aquello que se estuvo evitando. Pero no hay más ciego que el que no quiere ver. Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma. Por fin, cuando no se tuvo el coraje de arriesgarse, a partir de los 60 la pregunta es más bien: ¿qué he hecho con mi vida? Entonces, como un autómata sonámbulo ya voy dirigido hacia mi destino, soy presa conducida por mi carácter. Cierto es que hay también acontecimientos sorpresivos y fortuitos que trascienden nuestro entendimiento, destinos que se ven unidos incomprensiblemente al de otros, y también hay milagros. Todo nos condiciona y configura.

Hay personas que necesitan abrirse al mundo mientras que otras necesitan dejar de huir y conectar consigo mismas. Los rígidos perfeccionistas necesitan relajarse y disfrutar, a riesgo de que su corazón se vuelva de piedra. Los rencorosos resentidos ven peligrar la salud de su hígado mientras no amen y perdonen. Los miedosos necesitan conectar con lo salvaje e instintivo y atreverse a vivir desde el coraje de su corazón. El perezoso postergador, un año de egoísmo y tomar plena conciencia de sí. Los que van de sobrados, dadores generosos, precisan mirar hacia dentro. Los gulosos y seductores compulsivos, un año de abstinencia. Los hay que necesitan desapegarse del sufrimiento, mientras que otros precisan entrar en el dolor. Todos necesitamos conectar con la inocencia y la espontaneidad, sabernos merecedores de lo bueno, dejar de depender de la mirada del otro. A saber: los que necesitan que se les vea tiene que verse a sí mismos.

Todos necesitamos reequilibrarnos: los caracteres emocionales necesitan ponderación, compensar con lo racional; los mentales más tierra, realidad e instinto; los viscerales sentir, empatizar, ver al otro. Lo que nos sana a todos es la plena atención a los propios mecanismos condicionantes, trabajar el autoengaño con la toma de conciencia, meditar.

Algunas personas no maduran, pasan de estar verdes a pocharse directamente. Estar sano, madurar bien es tener un ego liviano y flexible, y un corazón tierno y dulce. Estar conectado consigo mismo, viéndose y viendo al otro, expuesto al amor y abierto a la vida. El autoconocimiento es transformador. Para ello, es preciso involucrar al testigo interno, mantener la presencia momento a momento, y así la zona libre de juicios y condicionamientos irá ganando terreno. 

Poner la personalidad al servicio de la esencia, alinear el carácter con el Espíritu, dejarle las riendas. Cuidar la relación con uno mismo, atender el jardín interior, limpiarlo, nutrir la tierra, arrancar las malas hierbas, regalarse tiempo. El adquirir el compromiso de darse cuenta proporciona una notable libertad. Siendo así, de seguro conseguiremos ir puliendo el genuino diamante que todos y cada uno somos, crear una vida singular y hacer de nuestra existencia una preciosa obra de arte.

Un saludo desde el corazón.
 

La sangre del alma..

diciembre 1, 2016



Existe una canción que dice “Mis palabras son aire, y van al aire… mis lágrimas son agua y van al mar”. Hay personas que lloran con relativa facilidad y otras que bloquean su necesidad de llorar. Para algunas su motivación profunda es huir del dolor mientras que otras sienten que existen en la medida en que sufren y se apegan a él. Más allá de estos posicionamientos polarizados, es bueno saber que las lágrimas son liberadoras, contienen analgésicos naturales que atenúan el estrés, son un bálsamo para las heridas del desamor, aligeran el corazón apesadumbrado, consuelan y reconfortan en el adiós. Las lágrimas no derramadas oprimen el corazón y generan ansiedad. Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior.

Algunas personas cargan desde tiempo atrás con heridas profundas y necesitan llorar regueros de lágrimas para poder sanarse. Llorar no es signo de debilidad sino de valentía. La valentía de atreverse a sentir el dolor y acogerlo, sin pretender ignorar o negar su existencia, el coraje de aventurarse a tocar propia la vulnerabilidad.Cuando veo a una persona que se emociona y llore para mí es un buen síntoma, se está acercando a su dolor y a alguna verdad encubierta, está tocando el núcleo de un problema tal vez olvidado o pospuesto. Es señal de que reconoce una herida emocional, le hace espacio, se permite sentirla y toma conciencia de ella.  

Las lágrimas son sanadoras, alivian la tristeza, la pena, el dolor, la impotencia, la frustración. Ayudan a que el dolor emocional fluya y no se quede estancado. Las lágrimas son signo de ternura, del anhelo de conexión cuando nos sentimos solos, imprescindibles para sanar las heridas y tristezas de la infancia. Una muestra inequívoca de la emoción que se siente al reencontrarse y reconciliarse con el niño que fuimos. Las lágrimas disuelven las defensas egoístas, diluyen la máscara y la coraza del ego, reblandecen y dulcifican el corazón endurecido. Son una buena senda que nos conduce a nuestra esencia.

Hay llantos silenciosos y llantos a solas. Los llantos compartidos, cuando se llora y se expresa lo que se siente, cuando se pone palabras al dolor, son profundamente sanadores. Las lágrimas son la sangre del alma. Son una muestra de la vulnerabilidad humana, a veces un desbordamiento de la tristeza y la pena y otras son expresión de alegría y plenitud del corazón. Hay lágrimas de perdón, de gratitud, de compasión por uno mismo y los demás.  De hecho, vistas al microscopio muestran una imagen y composición diferente según el tipo que sean.

Las lágrimas son creadoras, nos ayudan a fluir y ser conscientes de nuestros deseos más profundos, la añoranza de los sueños rotos, los anhelos que quedaron olvidados en el camino, relegados en nuestro corazón. A veces se llora al tomar conciencia de los errores cometidos por inconsciencia e ignorancia, y por las consecuencias de nuestras decisiones y acciones. Las lágrimas licúan y transforman la dura realidad del dolor del duelo y acompañan dulcemente en los abismos insondables de las noches oscuras del alma. Son sutiles mariposas que nacen del dolor.

Las lágrimas son ríos que nos llevan a alguna parte. Una vía fluida que nos traslada de un estado emocional a otro: facilitan una nueva perspectiva, nos transportan a un nuevo horizonte, nos inspiran decisiones. Son un camino de transformación. Los lagrimales son una suerte de trasmutadores alquímicos que obran una importante labor de drenaje emocional, transforman y purifican los diferentes estados emocionales, diluyen el sentimiento de culpa, el resentimiento y el rencor. Llorar es una manifestación de la rendición del ego a lo que ES, nos ayuda a aceptar la realidad y asentir humildemente a las cosas tal como son, cuando tan solo nos queda decir hágase Tu voluntad.

Necesitamos darnos permiso para llorar los amores no correspondidos, las rupturas de relaciones, los distanciamientos insalvables. Elaborar los duelos, aceptar e integrar las pérdida de la salud y de los seres queridos, las amarguras y las frustraciones de la vida. Entonces las lágrimas se convierten en sustancias fertilizantes y son un buen abono para los terrenos áridos y yermos. Más aún, las lágrimas llevan escrita una información que contiene las palabras detalladas de nuestras penas y lamentos, hablan del reconocimiento de una verdad interior. ¿Siendo así, qué dicen tus lágrimas?

Se llora por no haber sido visto en la infancia, por haberse prostituido emocionalmente, por no haber dicho “no” y “basta” a tiempo. Se llora por agotamiento ante la autoexigencia, por caer en la cuenta del mal de la “alegría crónica”, por autoexcluirse y cerrarse a la vida; se llora por sentirse no merecedor, por haberse instalado en la mezquindad y la tacañería emocional, por exigirse la perfección. Se llora por lo que se hizo y por aquello que nunca nos atrevimos a hacer. Se llora por el esfuerzo que se pone en ocultarse, por cansancio de hacer en lugar de ser, por abandonarse e ignorar al Ser que se es. Lloramos cuando nos sentimos conmovidos ante la impertinencia de los fenómenos, estremecidos por la incertidumbre y la fragilidad de la vida con sus momentos evanescentes, se llora hasta morir. Morir y vaciarse por completo de los ardides de la personalidad limitante hasta que uno puede por fin dejarse en paz.

A veces es fácil llorar cuando llueve, cuando parece que el Cielo llorara también ríos de lágrimas que contienen todos los dolores del mundo. Ahora bien, después de la tormenta viene la calma. Es entonces cuando puede brillar el sol irradiante de nuestro corazón. El diamante, la esencia con la que llegamos al mundo, nuestro rostro original. Todos deseamos brillar con luz propia, amar, expandirnos, ser la máxima expresión y mejor versión de nosotros mismos. 

Hay que llorar, soltar, vaciar, drenar, limpiar, transformar dolores y heridas, pulir la coraza opresiva del ego hasta que nuestro corazón se ensanche y resplandezca en su propia luz. ¿Y con qué fin? Amarse y amar con un corazón puro y liviano. Amar con la inocencia de un niño, vacío de rencores, dolores y tristezas, con un corazón resplandeciente y desbordante de alegría.

Es cuando finalmente tomamos conciencia de que más importante que ser amado es amar. Ya no se trata de cuánto me aman sino de cuanto amo. Entonces tal vez osemos pronunciar la plegaria “Destroza mi corazón de tal forma que quede espacio libre para el Amor Infinito”.

Té envió un abrazo.
 

Siempre...

diciembre 1, 2016


Siempre hay un camino, un paso, un espacio donde estar y proseguir, un momento sagrado...Siempre hay magia, siempre hay bendiciones aún en aquello que no comprendemos, siempre hay posibilidades de asombrarse, de agradecer... hay un norte, un después, un lugar al cual dirigirse, una historia que contar y otras muchas para escuchar..hay ríos que recorren los paisajes y un mar que los espera a todos, siempre hay risas y silencios, horas de oración y de sorpresas... hay un Sol, y millones de estrellas, siempre habrá una luna y miles de poetas que la contemplan...

Siempre hay manos que nos ayudan, seres de luz que nos guían en medio de las tempestades, gentes sencillas de buena voluntad que nos dan palabras de sabiduría... Si, siempre hay cosas estupendas,hay un hombro en el cual refugiarse, un lecho en el que podemos dormir y sueños para soñar...hay calor, respeto y bondad en algún lugar del mundo, siempre hay paz verdadera en el interior de nuestro ser...

Siempre ha habido un plan de amor, que ordena todo y a todos, siempre Aquel que nos anima, nos espera al final de cada jornada...habrán preguntas y siempre habrán respuestas, pero con seguridad, siempre habrá un nuevo día... hay silencios donde podemos encontrar la senda, hay corazones que guardan el sagrario de la vida, hay seres que respiran y que honran la existencia, siempre, siempre somos..


 

lucho por lo que me queda..

noviembre 21, 2016


Lo digo como quien afirma una elemental condición del ser humano, lo digo con la tristeza y el miedo a las espaldas, lo digo con la incertidumbre del que sabe que aún no han sido derrotados las causas de la enfermedad, la  insatisfacción y el hastío, lo digo con la madurez del que no ignora que el fracaso, la frustración y la amargura le tocarán la puerta todavía como insepultos guerreros de un tiempo sepultado. A mí no se me ha muerto la esperanza, ni una sola de las tantas veces en que he luchado hasta  el final para vencer al cancer esa maligna célula que me deshace.

No se me ha muerto la esperanza, por que la la esperanza soy yo, porque que también tropiezo, asumo errores, rectifico, y para limpiarme los pulmones respiro hondo y sigo hacia adelante porque sé, que en este mundo poco a poco más limpio, hay que tener corazón para el desgarramiento inevitable y corazón roturado para la siembra de confianza y alegría, porque la muerte no es mi vocación, porque no acepto más voluntad que mi terca voluntad de alzar junto a otras manos, la salud fecunda, todopoderosa, irrenunciable que nos da el amor. 

No me quejo por lo que he perdido, lucho por lo que me queda, no me quejo por el sufrimiento, lucho por mi felicidad por que con las cosas que a uno le suceden, vamos aprendiendo que nada es imposible de solucionar, solo hay que seguir adelante, dando gracias a Dios por que aun tenemos.



 

la amistad era un valor indiscutible..?

noviembre 21, 2016

Justamente hablo  de nuevo de la amistad, porque es precisamente ésta, la que hace bastante tiempo me produjo un doloroso desengaño. Algunos comportamientos confunden la relación de amor con la de amistad. Lo que si hay que equilibrar es la dosificación de ambos aspectos. La relación de pareja es un sutil equilibrio de amor y sexualidad, mientras que la de amistad es una relación de lealtad, complicidad, aceptando las diferencias y al mismo tiempo saber comunicarse.
            
Siempre creí que la amistad era un valor indiscutible para mí, algo sin la cual no se puede vivir feliz. Por eso siempre he priorizado que a veces algunas  relaciones de amistad no son lo que ellas representaban. Sin embargo ahora me siento decepcionado al ver que hoy, después de haber pasado por una mala vivencia personal me encuentro apartado de una forma injusta. El auténtico amigo es el que lo sabe todo sobre ti y sigue siendo tu amigo.

¿Qué hice mal? ¿Tal vez confié demasiado en los demás? ¡¡No lo sé!! A veces, los valores los cuales elegimos creer, no son siempre importantes. Porque a veces, detrás de ellos se ocultan una necesidad disfrazada, sin apoyo, cuando en realidad, lo que se busca es una atención constante y una forma de evitar la soledad. La relación que existe entre los amigos es uno de los pilares de la salud emocional de cualquier ser humano; la camaradería es una relación al margen, mientras que con la pareja se comparte amor y sexualidad.
            
En un ejercicio de sinceridad íntima, no siempre se comparten, opiniones, gustos y diversiones con la amistad. Tampoco en todo momento nos sentimos cómodos poniendo todo en común. Si lo pensamos bien, incluso omitimos expresar muchas opiniones y no siempre somos verdaderamente sinceros con nuestros verdaderos amigos. Es justo reconocer, que el amor se acaba; la amistad soporta mejor el tiempo. Con un amigo cooperamos y no competimos, sabemos lo que cada uno siente y piensa del otro teniendo  una disponibilidad para escuchar y apoyar en las horas bajas. 

A un amigo se le aceptan las debilidades y los errores, aunque desgraciadamente no siempre es así. Por eso decimos que, el nivel de amistad es un pacto tácito que debería perdurar sin tener en cuenta, una relación de pareja, puesto que esos momentos un verdadero amigo resulta el mejor apoyo.

Estas angustias que diariamente nos invaden, nunca llegarán a decisiones firmes, puesto que nunca hubiéramos imaginado esas acciones que actualmente se muestran, aunque quizás nunca encontremos una respuesta clara, por lo menos sí hallaremos un sentido al esfuerzo que conlleva esa amistad. Porque la verdadera amistad requiere esfuerzo y entusiasmo. Y por qué no decirlo ¡una gran suerte!   
            
A veces tiramos todo por tierra por una sencilla razón. La pasión. Ella hace que una antigua amistad se destruya. Por eso siempre debemos estar atentos para no tensar la “cuerda” y no confundir una cosa con otra. Se puede tener una relación de amistad, pero para que sobreviva, es necesario olvidar el dinamismo que representa una relación de pareja. No en vano, una amistad puede durar muchos años, mientras que una pareja estable, puede estar en peligro de extinción, siempre que no existan unos principios consolidados y duraderos, con el convencimiento de un verdadero amor.



 

no hay que estresarse por las cosas que no se pueden cambiar

noviembre 19, 2016


En ocasiones la vida cierra algunas de sus puertas, porque es hora de seguir adelante; Y eso se convierte en una buena señal, porque a menudo no nos movemos a menos que las circunstancias nos obliguen hacerlo. Cuando los tiempos son difíciles, hay que recordar que no hay un dolor que no venga acompañado de una buena enseñanza. No solo porque se cae una vez durante la lucha, significa que estás fallando. Todo gran éxito requiere de toda una batalla digna para que pueda llegar a su fin. 

Las cosas buenas se toman su tiempo, mantenerse paciente es una actitud positiva hará que todo salga bien aunque las cosas no sucedan de inmediato y necesiten de su tiempo. Hay que recordar que hay dos tipos de dolor: “el dolor que duele y el dolor que te cambia”; hay que tener siempre presente esto para que nunca ruedes con la vida sino que resistas en ella. 

La felicidad no es la ausencia de problemas, sino la capacidad de lidiar con ellos. Imagínate todas las cosas maravillosas que tu mente podría abrazar si no estuviera envuelto con tanta fuerza alrededor de tus luchas. Fíjate siempre en lo que tienes, en lugar de lo que has perdido. Porque no es lo que el mundo lleva lejos de ti lo que cuenta, es lo que haces con lo que te queda. 

Todo en la vida es temporal cada vez que llueve en algún momento para, cada vez que te hacen daño siempre sanaras, después de la oscuridad siempre existirá una luz; hay que recordar esto todas las mañanas al despertar, porque por más que se piensa que la noche es eterna, nada dura para siempre y a su vez amanecerá. Ahora si las cosas se encuentran bien disfruta de ellas, seguramente ese equilibrio no va a durar para siempre en tu vida, de igual manera si las cosas están mal en este momento tampoco va a durar eternidades esta situación. 

El hecho de que la vida no sea fácil en algunas circunstancias no quiere decir que nos olvidemos de sonreír, cada momento te da un nuevo comienzo y nuevo final. De seguro tendrás una segunda oportunidad, solo hay que tomar lo mejor de cada día y lo demás dejarlo pasar. Preocuparse y quejarse no cambia nada,las personas que se quejan constantemente nunca logran nada en su vida. Siempre es mejor tratar de hacer algo grande y fracasar que tratar de no hacer nada y tener éxito. Realmente las cosas terminan cuando las personas se quejan sin parar. Si realmente se cree en algo, hay que seguir intentándolo, no hay que dejar que las sombras del pasado oscurezcan las puertas que van dirigidas hacia su futuro. 

Hoy, el ayer se queda atrás, el mañana siempre será más brillante que el hoy, el verdadero cambio es nunca mirar atrás ni arrepentirse de lo vivido, menos de lo aprendido, hay que recordar siempre que la verdadera felicidad comienza a llegar solo cuando dejes de quejarte de tus problemas y empieces a ser agradecido por todos los problemas que tú no tienes. Tus cicatrices son el símbolo de tu fuerza y nunca te avergüences de las cicatrices que la vida te ha dejado. Una cicatriz significa un dolor que ya se sano, significa la conquista del dolor, una lección aprendida, el cual te hace más fuerte y te lleva a tu presente.

Una cicatriz es el tatuaje del triunfo del cual tenemos que estar orgullosos; lo que no debemos permitir es que esa cicatriz nos convierta en su rehén, que llene la vida de miedos, siempre hay que tener claro que las cicatrices desaparecen o se transforman, el punto está en ver tus cicatrices como un signo de fortaleza y no de dolor. 

La herida es el lugar donde la luz entra. Nada podría estar más cerca de la verdad que estas palabras, la fuerza del sufrimiento ha emergido de las almas más fuertes de aquellos personajes poderosos del mundo los cuales usaron sus cicatrices para salir victoriosos de todas sus batallas, las vieron como una señal de sobrevivencia y las portan orgullosos para probar que así fue, Ahora tengo la oportunidad de crecer más fuerte! Cada pequeña lucha es un paso adelante. En la vida la paciencia no se trata de esperar, es tener la capacidad de mantener una buena actitud mientras se trabaja duro en sus sueños, sabiendo que ese trabajo valdrá la pena. 

Así que si vas a correr el riesgo hay que poner todo el tiempo necesario para recorrer todo el camino, de lo contrario es mejor ni siquiera tener un punto de inicio, muchas veces luchar por algo significa perder la estabilidad de la vida, la comodidad de tu tiempo, podría significar no comer lo que quieres, no dormir donde lo deseas. Podría significar renunciar a tu zona de confort, sacrificar relaciones; aceptando posibles burlas y asumiendo un montón de tiempo a solas, esa soledad que nos ayudará a construir grandes cosas si se le da el espacio que necesita; todo lo demás acompañado de una determinación contundente para llegar a donde realmente quieres. Y si lo quieres lo vas hacer a pesar del fracaso, del rechazo y de las posibilidades; cada paso se sentirá mejor que cualquier otra cosa que se pueda imaginar, te darás cuenta que la lucha no se encuentra en el camino si no que es el camino a la felicidad. Vale la pena ir hasta el final no hay mejor sensación que te haga sentir más vivo que batallar, a pesar del fracaso, del rechazo y de las posibilidades. 

Negatividad de otras personas no es su problema, se positivo cuando la negatividad te rodea, sonríe cuando otros traten de acabar contigo; es una manera fácil de mantener el entusiasmo y el enfoque cuando otras personas traten de cambiarlo, sigue siempre siendo tu. Nunca dejes que la amargura de otra persona cambie tu ánimo y la regla de oro para lograr esto es no tomar las cosas demasiado personales, aunque parezcan serlo; rara vez la gente hace cosas por ti, las hacen por causa de ellos mismos. Por encima de todo, nunca hay que cambiar para impresionar a alguien que dice que no eres lo suficientemente bueno o buena para él, los cambios que realmente impresionan y deslumbran suceden cuando cambias para ser una mejor persona, para llevarte a un mejor futuro. 

Siempre la gente habla de lo que haces bien y de lo que se haces mal también, así que es mejor preocuparte por ti mismo antes de preocuparte por lo que puedan pensar los demás. Si crees en algo no hay porque tener miedo a luchar por eso con gran fuerza así otros piensen que es imposible. Lo mejor que puedes hacer es seguir adelante. No tengas miedo de pedir una copia de seguridad para intentarlo de nuevo, para volver a amar, a vivir, para soñar; no permitas que una dura elección endurezca tu corazón; las mejores lecciones de la vida son aprendidas en nuestros peores momentos y salen de los errores más grandes. A veces hay que pasar por lo peor para llegar a lo mejor. 

Sí, la vida puede ser muy difícil pero debemos encontrar la fuerza para reír todos los días, encontrar en coraje para sentirse bien, así harás sonreír a los demás también, no hay que estresarse por las cosas que no se pueden cambiar, hay que vivir con sencillez, amar con generosidad, hablar con la verdad, trabajar con diligencia y seguir creciendo día a día. 


 

esa calma interior

noviembre 19, 2016



Creo que todos buscamos y que difícil es a veces encontrar ese estado de paz interior, por el cual a través de él, nos hace sentirnos en una situación de bienestar interior. Ante esto, deberíamos meditar y contemplar que la felicidad nada tiene que ver con los deseos de dejar lo que cada uno es, sino por el contrario preocuparse solo de ser auténticamente uno mismo. Reflexionando y meditando nos llevarán a esa nueva perspectiva. Así nos daremos cuenta de que nuestros conflictos internos no son eternos, y entonces, aquella energía que alimentó antes nuestra desgastadora batalla puede ser utilizada para vivir y obrar positivamente. De esta manera nos hacemos responsables e irremediablemente acreedores de nuestra felicidad, y de cómo nos irá en nuestra vida. 

Los conflictos y apuros de nuestra vida cotidiana que continuamente “cargamos en nuestra mochila”, nos hacen sentirnos cansados, fragmentando nuestras energías, y haciendo que no encontremos una base firme para nuestro bienestar. La paz interior es esa base sencilla, porque ella engendra energía y aumenta nuestra capacidad física y espiritual, a través de la cual descubrimos esa calma interior, y el empleo efectivo de esa fuerza que nos hará que tengamos menos probabilidades de derrochar recursos vitales en preocupaciones, lamentos, culpas y estupideces. Todo esto nos abre los ojos, y finalmente nos cuestionamos que pocas cosas existen más deseables en esta vida que el deseo de ser feliz. Si nos dijeran que podemos hacerlo realidad en un solo sueño, ninguno sería más apropiado que el deseo de ser feliz. 

En este recorrido, a través de la meditación y la reflexión, las cuales, son dos herramientas definitivas, proporcionándonos excelentes formas para desarrollar nuestra conciencia y el entendimiento en todas las áreas de nuestra vida, para alcanzar la paz interior y para conservarla. Todo nos ayudará a trasladar nuestra atención al momento presente y a ejercer controles sobre nuestra mente, apartándonos de las ansiedades y de las actitudes defensivas que no nos permiten alcanzar un bienestar espiritual. 

En la vida real, “la de todos los días” y a pesar de nuestras quejas, las cosas difícilmente salen exactamente como deseamos y cuando se asemejan a eso, no ocurre en los plazos que habíamos imaginado. Lo cierto es que, en el mundo de lo cotidiano siempre encontraremos dificultades, obstáculos y limitaciones para hacer realidad nuestros sueños, teniendo a veces que elegir cada vez más conscientemente entre varias actitudes. 

Una de las cosas digna de meditar son las renuncias; esas son las “renuncias a los apegos”. Las cosas materiales han de ser puestas en su debido lugar. Están ahí para ser usadas, desde luego. Están para usarlas. Pero cuando han rebasado su utilidad, debemos estar prestos a renunciar a ellas, o quizás pasarlas a alguien que las necesite. Cualquier cosa a la cual no puedas renunciar cuando has rebasado su utilidad, te posee; y en esta era materialista muchos de nosotros estamos atrapados por nuestras posesiones. De esta forma nunca llegaremos a ser libre, ni a encontrar esa paz interior. 



 

la antesala de lo desconocido

noviembre 19, 2016



Hoy sigo en casa, de reposo, aún rodeada de este silencio que me busca y al que le hago sitio dulcemente, en intimidad, sin prisa, sin agobio. Los sonidos propios de la casa me rodean: el frigorífico, el tímido sonido del ordenador, y los que se cuelan por las ventanas:  los gallos cantando, los coches, los gatos… Hoy he sentido ganas de escribir, así como me gusta, largo y tendido, sin prisa, con mucha mucha calma, y este silencio que me mece es el mejor detonante para ello. Noto un baile, un compás interior, del silencio, que hace escuchar todo de una manera distinta, más atenta, es la llave que abre el interior, el que te pone en el sitio justo, ese que no tiene nombre y que todos necesitamos. El silencio, la antesala de lo desconocido…  aunque es conocido pero quizás no lo recordemos o pueda darnos miedo transitarlo.

He sido siempre bastante extrovertido y me encanta compartir, transmitir, hablar, no de cualquier cosa, sino de las verdaderas, y el silencio constituía para mí un gran desconocido, incluso alguien incómodo, supongo sería parte de un gran miedo que he conseguido sanar a posteriori.  Como siempre he dicho: si dejas que los miedos controlen tu vida, eso no es verdaderamente vivir,  experimentado en carne propia. Con el paso del tiempo, y sobre todo de involucrarme más en una practica espiritual, en conocerme a mí mismo, en ver lo que hay verdaderamente,  todo adquirió matices distintos, y el silencio ahora me resulta un compañero formidable.  

Me sigue encantando compartir y seré extrovertido hasta que este cuerpo no funcione más, pero he aprendido a respetar mejor los tiempos de todo. Digo mejor, porque no sería verdad el decir que he aprendido a hacerlo del todo bien.  Somos seres en constante progreso y aprendizaje, y gracias a eso siempre está la posibilidad de encontrar ese punto que ya tenemos pero que no sepamos, no queramos o nos de miedo desarrollar. Entre unas cosas y otras llevo tiempo sin sentarme a meditar, quizás ahora que ya estoy casi bien vuelva a retomar esa sana y bonita no acción, de sentarse y sentirse.  Y este silencio y lo que está produciendo sin hacer nada, la vibración interior que está dando…

Por primera en mucho tiempo escribo muy lento y pausado, reflejo interior, reflejo exterior.  Quizás los últimos escritos en que sentía tenía tanto que contar, los dedos volaban intentando seguir al sentimiento, al pensamiento, bueno, seguía siendo reflejo interior, reflejo exterior. Hacía un tiempo que no sentía este SILENCIO, en mayúsculas, envolviéndome, y esta vieja sensación conocida de sobra, siempre reporta nuevos aconteceres, y así también lo es esta vez. A la vez que escribo pausadamente, voy dejándome llevar sin juicios, pensamientos, ni nada que pueda limitarme; escucho lo que el viento quiera transportar a través del espacio, miro, observo lo que estos ojos reciben y sintonizo todo, sincronizo cielo y tierra para expandirme una vez más.

Hoy esto es como una especie de monólogo, y es que siempre algo nuevo bajo el sol. Quiero contarles de esta vibración:  es como nada y todo a la vez, es como no estar más que en el punto natural que debiéramos siempre estar, el de abrirnos como una flor, dando, recibiendo,  hermoso.  Estas palabras no alcanzan a describirlo, lo siento.   Tranquilo, receptivo… estos sonidos me dicen algo y no alcanzo a saber qué, pero me llevan al aquí y ahora, a no pretender nada de nada, a un algo que se expande más y más, no es tangible, no se encierra en punto alguno, es libre y te acompaña.

Tengo en el jardín unas rosas que a épocas ha parecido un verdadero vergel y a otras una selva con un león escondido. Actualmente está en proceso de crecer, con trasplantes recién hechos y podas a casi todos los árboles. Vuelve a verse el mar en todo su esplendor y da la sensación que sea más grande.  Con la abundante lluvia recibida últimamente, en unos días más de sol esplendoroso, crecerá todo como la espuma, y una de las más beneficiadas será seguramente la rosa amarilla, que de por sí estaba bien bonita.  

Nada más por hoy, pues aunque sentía ganas de escribir largo y tendido, la tregua de este silencio es mayor, y me invita a no hacer nada, salvo escuchar, ver, sentir… 



 

..enamórate de un Gran Hombre

noviembre 11, 2016



En el silencio de esta madrugada, no se por que vino a mi mente una experiencia que me paso hace muchos años, quizas sea por que debo seguir intentando ser mejor y no olvidar el mensaje ....?

Un día, mi hermana lloraba en su habitación... Con mucha nostalgia, observe que mi padre se le acerco... y le preguntó el motivo de su tristeza... los escuché hablando por horas, pero hubo una frase tan especial que dijo mi padre esa tarde, que hasta el día de hoy, muchos años más tarde..., la recuerdo como esta madrugada y me llena de fuerza...

Mi padre acariciándole el rostro, le dijo: "Hija mía, enamórate de un Gran Hombre y no volverás a llorar"...

Me pregunté tantas veces, cuál era la fórmula exacta para llegar a ser ese gran hombre y no dejarme vencer por las pequeñeces... Conforme pasan los años... descubrí que si tan solo todos los hombres lucháremos por ser grandes de espíritu, grandes de alma y grandes de corazón... el mundo sería completamente distinto! Aprendí que un Gran Hombre... no es aquel que compra todo lo que desea, pues habemos tantos que hemos comprado hasta el cariño y el respeto de quienes nos rodean...

Mi padre les decía a mis hermanas... No busques a un hombre que solo hable de sí mismo, sin preocuparse por ti...Ni a aquel que se pase las horas halagando sus propios logros... No te aferres a un hombre que te critique y te diga lo mal que te ves..o lo mucho que deberías cambiar... Para que quieres a un hombre que te abandonará si no cambias, por un cabello más claro?, Por unos ojos de otro color? O por un cuerpo más esbelto?...si no supo admirar la verdadera belleza que hay en ti?

Cuantas veces me dejé llevar por la superficialidad de las cosas..., haciendo a un lado a quiénes realmente me entregaban su sinceridad e integridad....? Me ha costo mucho trabajo, de verdad, comprender que GRAN HOMBRE no es el que llega más alto, ni el que tiene más dinero, casa, carro, ni el que vive rodeado de mujeres, ni mucho menos el más guapo... Un verdadero y gran hombre...es aquel ser humano lleno de transparencia, que no oculta sus verdaderos sentimientos ni se refugia en vicios y cortinas de humo, es el que abre su corazón sin rechazar la realidad, es quien admira a una mujer por sus cimientos morales y grandeza interior... Un Gran Hombre, es que el camina de frente, sin bajar la mirada, es aquel que no miente y sabe llorar su dolor...!

Hoy mi hermana esta felizmente casada, y ese Gran Hombre con quien se casó...no era ni el mas popular, ni el mas perseguido, ni el más solicitado, ni mucho menos el mas adinerado... Ese Gran Hombre es quien simplemente nunca la hizo llorar..., es quien la hace sonreír por lo mucho que han logrado juntos, por todos sus recuerdos, por cada alegría que comparten y por esos dos hijos que llenan sus vidas... Ese Gran Hombre, ama tanto a mi hermana que no se cansa de besar sus manos, y mucho menos sus labios... La quiere por quien ella es...y por lo que son cuando están juntos....!

Aprendamos a ser uno de esos Grandes Hombres, para que vivamos el paso de los años de la mano de una Gran Mujer y nada ni nadie nos pueda vencer! Comparto esta experiencia con mis amigos.. para que hagan crecer a ese GRAN HOMBRE que llevan dentro... y a mis amigas para que sepan elegir a ese GRAN HOMBRE

Siempre pienso en cuán enferma está la sociedad en general ya que constantemente nos enteramos de hombres que maltratan a sus mujeres, que las menosprecian que las disminuyen. Pensaba en lo tristes, frustrados que deben sentirse para reaccionar así, para hacer sentir todavía menos a otras personas, sobre todo mujeres.

Y por otra parte pienso, sobre el arte de amar y su significado .........el amor maduro significa unión a condición de preservar la propia integridad, la propia individualidad. El amor es un poder activo en el hombre; un poder que atraviesa las barreras que separan al hombre de sus semejantes y lo une a los demás; el amor lo capacita para superar su sentimiento de aislamiento y separatidad, y no obstante le permite ser él mismo, mantener su integridad. En el amor se da la paradoja de dos seres que se convierten en uno y, no obstante, siguen siendo dos.

El amor es una actividad, no un afecto pasivo; es un "estar continuado", no un "súbito arranque". En el sentido más general, puede describirse el carácter activo del amor afirmando que amar es fundamentalmente dar, no recibir....

Qué diferencia entre lo que se ve a diario y lo que uno quisiera para su vida. Un amor sano, verdadero, activo un "estar continuado".- Por eso finalmente arribó a una conclusión :

Hombres: hagamos lo posible por desarrollar ese gran hombre que tenemos dentro. Y debemos explotar su potencial.

Mujeres: Háganse y siéntanse merecedoras de un GRAN HOMBRE, no se conformen con menos.

He dicho!!


 

..hay dias

noviembre 11, 2016



Hay días llenos de tristeza, por recuerdos del ayer, por dolores aún presentes, por incertidumbres futuras... Hoy es uno de ellos. No es fácil retomar el ritmo, dejar fluir las palabras y sentimientos que en otro tiempo se hacían cotidianos. Hoy lo más fácil es dejarme acompañar de la música y dejar que ella complete todo aquello que las palabras son incapaces de expresar.

Pareciera que la senda se hace borrosa pero aún así es recorrida ... lentamente ... ; y van esparciendo un poco el alma de las flores y perfumando sutilmente la brisa ... sabiendo que la niebla, pesa sobre sus delicadas formas ... logran armonizar con el entorno ... no luchan contra el mismo ... sólo dejan su esencia impregnarse en cada cosa ...Y observándolas aprendo ... a aceptar lo que no puedo cambiar pero siempre confiando en lo que puedo dar para que la niebla del sendero refleje los tibios rayos del sol ...

Sólo tu vacío infinito es comparable a tu bondad .

Patricio Varsariah

 

No los vemos, pero están ahí.

noviembre 4, 2016



Hoy quiero escribir un tema que me toca personalmente, tema relevante y con calado en la sociedad sobre el que reflexionar, y es sobre las enfermedades crónicas socialmente invisibles (ECSI) suponen, según datos de la “Organización Mundial de la Salud” (OMS), casi el 80% de las dolencias actuales. Hablamos, por ejemplo, de las enfermedades mentales, del cáncer, el lupus, diabetes, migrañas, reumatismo, fibromialgia… Dolencias debilitantes para quienes lo padecemos y que además nos obliga a las personas enfermas a enfrentarnos a una sociedad demasiado habituada a juzgar sin saber.

Vivimos en una sociedad donde la enfermedad crónica sigue siendo invisible. Hablamos de realidades tan duras como la fibromialgia, que es para muchos esa dolencia imaginaria con la que uno/a justifica sus ausencias laborales. Hay que cambiar mentalidades: no hace falta que exista una herida que podamos ver para que el sufrimiento sea auténtico. Al final del día podemos soportar mucho más de lo que creemos.

Por experiencia propia, puedo manifestar que vivir con una enfermedad crónica supone, a su vez, hacer un viaje tan lento como solitario. El primer tramo de este trayecto es la búsqueda de un diagnóstico definitivo para “todo lo que me pasa”. No es fácil. De hecho, pueden pasar años hasta que la persona logra por fin poner nombre aquello que habita en su cuerpo. Más tarde, tras haber asumido la enfermedad, llega sin duda lo más complejo: encontrar la dignidad, la calidad de vida con el dolor como compañero de viaje.

Si a ello le añadimos la incomprensión social y la falta de sensibilidad, entenderemos por qué en ocasiones a la enfermedad primaria se le añade la depresión. Por otro lado, no olvidemos que una buena parte de los afectados por enfermedades crónicas son niños.

Tengo una enfermedad crónica que no ves, pero que es real. Muchas personas afectadas por una enfermedad crónica sienten, en ocasiones, la necesidad de llevar un cartel. Un rótulo con letras bien grandes en el que se explique lo que les ocurre, para que el resto lo entienda. Para comprender mejor esta realidad te pongo un ejemplo.


María tiene 20 años y va a la facultad en coche. Aparca en el espacio para minusválidos. Más tarde, coge una sombrilla para entrar en su aulario. Un buen día, ve su imagen compartida en redes sociales. La gente se burla de ella porque es excéntrica, por que pasea en sombrilla. Además, la insultan porque tiene “la gran cara” de aparcar en zona de minusválidos teniendo tan buen aspecto: dos piernas, dos brazos, dos ojos y un bonito rostro..

Ahora bien, días después, María se ve obligada a hablar con sus compañeros de universidad: tiene lupus. El sol reactiva su enfermedad y además, lleva dos prótesis en las caderas. Su enfermedad no es visible al ojo, pero está ahí, cambiándole la vida, retándola cada día a ser más fuerte, más valiente.

Ahora bien… ¿Cómo vivir sin estar continuamente describiendo su dolor, sin soportar a cada paso las caras de escepticismo o de compasión?

María no desea decir a cada momento lo que le pasa. No desea un trato especial, solo quiere respeto, comprensión. Ser normal en un mundo donde lo particular se cosifica. Porque “si uno está enfermo debe notarse, debe verse y poder señalarse”.

El grado de incapacitación de cada enfermedad crónica varía de persona a persona. Habrá quien tenga más autonomía, y habrá también quien, por su parte, pueda ser más o menos funcional dependiendo del día. En este último caso, la persona tendrá instantes en que los que la enfermedad le atrape y momentos en los que, sin saber por qué, se siente un más libre de la enfermedad.

Existe una organización sin ánimo de lucro llamada “Invisible Disabilities Association“(IDA). Su función es la educar y conectar a la persona con una “enfermedad invisible” con su entorno más cercano y con la propia sociedad. Algo que dejan claro desde esta asociación es que vivir con una dolencia crónica supone un problema, hasta en el ámbito familiar o escolar.

Muchos pacientes adolescentes, por ejemplo, reciben a veces los reproches de su entorno porque creen que usan su enfermedad para no cumplir con sus obligaciones. Su cansancio no se debe a la pereza. Su dolor no es una excusa para no ir al colegio o no realizar sus deberes. Este tipo de situaciones son las que poco a poco pueden acabar desconectando a la persona de su realidad hasta volverla, si cabe, aún más invisible.

Nadie ha elegido sus migrañas, su lupus, su trastorno bipolar… Lejos de rendirse ante lo que la vida les ha gustado ofrecerles, solo cabe una opción. Asumir, luchar, ser asertivos, levantarnos cada día a pesar del dolor o el miedo.

Una enfermedad crónica implica tener que asumir muchas peculiaridades que la acompañan. Una de ellas, es el aceptar que vamos a ser juzgados en algún momento. Hay que prepararnos con adecuadas estrategias de afrontamiento.
No debemos tener reparos en decir qué nos ocurre, en definir nuestra enfermedad. Hay que hacer visible lo invisible para que quienes nos rodeen tomen conciencia. Habrá días que podamos con todo y momentos en que todo nos pueda. No obstante, seguimos siendo los mismos.

Hemos de ser capaces también de defender nuestros derechos. Tanto a nivel laboral, como en el caso de los niños en los centros educativos. Neurólogos, reumatólogos y psiquiatras recomiendan algo esencial: movimiento. Hay que moverse con la vida y levantarse cada mañana. A pesar de que el dolor nos haga cautivos, hay que recordar una cosa. Si nos detenemos llega la oscuridad, las emociones negativas y el abatimiento…

Para concluir, algo que debemos tener claro es que los afectados por enfermedades crónicas socialmente invisibles no necesitamos compasión. Tampoco que nos den un trato de favor. Lo único que demandamos es empatía, consideración respeto…Porque a veces, las cosas más intensas, maravillosas o devastadoras, como pueden ser el amor o el dolor, son invisibles a los ojos. 

No los vemos, pero están ahí.


 

! todas estás cosas de mí son defectos o virtudes..?

octubre 29, 2016
Si quieres conocerme, adelante.  Ahora bien, deseo que conozcas todo, incluso aquellas cosas de mí que quizá no te gusten, te molesten o te cansen. Me refiero a eso que llaman defectos y que se clasifican relativamente según la óptica que los analice. Deseo que sepas cuáles son mis defectos y con ese conocimiento escojas entre aceptarlos o marcharte. Y, si decides quedarte, aspiro a poder ser yo contigo sin esconderme ni lamentarme de nada.

Todavía no sabes nada de lo que soy porque acabas de entrar a mi vida, así que voy a hablarte desde la voz de una persona que cree haberse descubierto un poco. Esto me ha llevado tiempo, un caminos con rosas y espinas del que estoy orgulloso, aunque solo sea porque no me quedé atrapado en ninguna de sus trampas. Estas cosas de mí podrían ser algunos defectos

No olvido el pasado, cada día está más integrado en mi historia vital y lo que un día fue herido ahora es cicatriz. Además soy bastante reflexivo, sensible y empático,  me equivoco tres o mas veces al día, me caracterizo por la indecisión y creo en los sentimientos, sean cuales sean, merecen el tiempo suficiente para que pueda darles un sentido, propio y genuino. Porque la clave del amor -para  mi - está en reconocer los defectos del otro y preguntarse sinceramente si uno puede tolerarlos sin estar todo el tiempo protestando, y ser feliz a pesar de ellos.

En el amor, por ejemplo, creo como en un sentimiento tradicional sin ningún límite, en cualquier forma y  quiza para siempre. En este sentido, tengo que aclararte que soy romántico hasta la médula, pero odio San Valentín y las flores que sirvan como chantaje o para no reconocer un error.

Como ves soy confuso, contradictorio y voy a pedirte que entiendas mis matices porque en letras gruesas podría ser cualquiera. Y no solo eso, también considero que tengo una pizca de arrogancia, soy habitualmente cabetozo y a ratos caprichoso. Además en algo sí que coincido con la mayoría, normalmente los días que necesito más cariño son también los días en los que peor me porto y soy más injusto.

Se me pasan los cumpleaños, no recuerdo el pin de mi tarjeta de crédito y olvido los Whatsapp que he leído un día antes. No obstante, podrás no saber de mí en algún tiempo y aún así acudirás a llamarme si te ocurre algo. Porque admiro los consejos, admiro escuchar, admiro aprender de lo que recibo y las llamadas sorpresa.

Admiro las relaciones que son como niños: herida, agua oxigenada, tirita y a jugar. En esta línea contradictoria defiendo las relaciones que por ser imperfectas son perfectas. Ya sabes, las que tienen altibajos o discuten para sanar. Esas en las que sus miembros se complementan pero son diferentes. Las que forman un buen equipo.

Dentro de este tipo de relación defiendo los espacios individuales: ya te adelanto que una buena parte de mi tiempo no será para ti. Habrá cine, habrá viajes, habrá aventuras juntos, pero también por separado porque me niego a renunciar a la sensación de echarte de menos. En este sentido, además, creo que todo el mundo tiene secretos inconfesables y ambos tendremos derecho a compartirlos cuando queramos o no hacerlo.

Por contra, la conversación es importante. No soy capaz de conversar con alguien sin un sentido real durante mucho tiempo y me encantan los temas que salen de ninguna parte y llegan a marcarte dos días. Te sorprenderé de lo que aprendo y necesitaré que tu también lo hagas y me lo transmitas. “(…) De todos modos, la perfección no puede servir de cimiento para una relación, porque no es posible construir nada encima de ella. La vida es cualquier cosa menos perfección.

Necesito una relación imperfecta en la que existan características complicadas de lograr y se superen. Por ejemplo, hay cosas de mí difíciles de llevar: tengo un mal humor horrible que dura diez minutos y hay semanas en las que la ansiedad y el estrés pueden conmigo. Para entonces, podrás darte cuenta de que soy de esas personas que encuentran la solución en un poco de soledad y de escritura.

Por todo lo comentado, no quiero renunciar a ser yo contigo. El  yo desastroso pero para el que dentro de su caos cada cosa tiene su sitio y me puedo volver loco si lo cambias. Ese que lo pierde todo, incluso los recuerdos materiales bonitos, pero no otras historias que seguramente tú también olvides. Así siempre tendré algo que contarte, infinitas barajas de pruebas de amor.

Quiero que sepas que me gusta tomar café o cerveza , aunque cada vez menos las fiestas . Que odio los gimnasios, los videojuegos y los programas basura de la television. También me gusta ver bailar, pero no bailo. Que soy de escribir y que no, no me aburro. No sabrás todo lo que valgo hasta que no pueda ser junto a ti todo lo que soy.

Deseo que todas estas cosas de mí se compenetren con esas otras cosas de ti. El arte, la escritura, Ojalá y los dos podamos ser sin restricciones.

Ahora, teniendo en cuenta todo esto, considera tú si todas estás cosas de mí son defectos o virtudes y toma tus decisiones. Pero, luego dime qué has pensado, ¡eh!

Saludos.


 

momentos duros de nuestras vidas...

octubre 29, 2016
Con el fin de entender bien este escrito, es necesario aclarar que consideramos los infiernos metafóricamente: me refiero a momentos duros de nuestras vidas o a periodos de tiempo en los que nos hemos sentido bloqueados ante la circunstancias. Cualquier laberinto, por enrollado y confuso que sea, guarda una salida. Es cierto que no es fácil hallarla a simple vista, pero tarde o temprano puede encontrarse con manifiesto de mi experiencia propia.

No olvidemos que  la mejor forma de vencer las dificultades es atacándolas con una magnífica sonrisa. Ningún infierno-metafóricamente- es agradable, pero hay infiernos que abrasan sin compasión con solo acercarse a ellos. Es complicado salir de ahí y recomponer la piel tras haber rozado sus brasas, pero se que es posible. Alguna vez he conseguido recuperarme de las heridas profundas que me habían ocasionado. Por esa razón ahora se bien que no dejare que cualquier demonio me conduzca al infierno y me queme. Es decir, he sufrido mucho y luchar contra el sufrimiento me ha hecho más fuertes. Así que ahora intento por sobre todo llevar la sonrisa de los valientes y no permitir que  me  hagan daño tan fácilmente.

Un infierno no es muy diferente: tiene puntos débiles a través de los cuales se puede escapar y respirar. Sin embargo, dar con esos puntos flacos requiere varias cosas de nuestra parte: un esfuerzo considerable por mantenernos en pie hasta conseguirlo y un autodescubrimiento profundo de lo que somos.

Para mi la deficnicion de dolor es una casa donde las sillas han olvidado cómo sostenernos, los espejos, cómo reflejarnos; las paredes, cómo contenernos. Cuando todo aquello que nos rodea y nos reconocía parece no reconocernos, es necesario luchar para no perder el rumbo. En el momento en el que nos hemos sumergido en un infierno es primordial no olvidar las motivaciones, los sueños, el aprendizaje, etc. Así, siempre encontraremos la fuerza para seguir buscando la salida.

La firmeza nos hace fuertes y es sinónimo de entereza, de constancia y de fuerza moral. Actua con esta cualidad quien en alguna circunstancia de su vida no se ha dejado dominar ni abatir por algo que quería debilitarle. De esta manera, tratar y dirigir el poder de nuestras emociones nos hace fuertes. Si no hubiera sufrido como he sufrido, no tendría profundidad como ser humano, ni humildad, ni compasión. El sufrimiento abre el caparazón del ego, pero llega un momento en que ya ha cumplido su propósito.

Se dice que “tras varios infiernos, no cualquier demonio quema” porque los infiernos buscan tambalear nuestro equilibrio anímico. Dado que se adquiere firmeza y fortaleza después de pasar por ellos, ya no es tan fácil que nos derriben o nos quemen. Quien llegue a mi vida con esa intención tendrá que esmerarse mucho más. He aprendido y, por tanto, no le va a resultar tan sencillo conseguirlo.

Hay que seguir luchando y  en la dificultad se aprende, porque la dificultad enseña. Pero, ¿qué exactamente? Se aprende sobre todo a entender que mientras oigamos latir el corazón hay que apostar por esa oportunidad que aún mantiene un hilo de unión con la vida. Se aprende a seguir sonriendo al pensar en lo bueno que se encuentra detrás de esa dificultad y se asimila que esa sonrisa es más fuerte que cualquier daño. Además, los infiernos nos descubren en recovecos en los que nunca antes nos habríamos imaginado y herramientas de superación con las que no contábamos. Nos enseñan a sobreponernos, a recoger el lado bueno del dolor, a no huir sin enfrentar el problema. En definitiva, los infiernos nos muestran la cara más oculta de nuestra personalidad: la supervivencia y la resistencia.

Un Saludo.


 

viviendo en soledad...

octubre 29, 2016



Como Ustedes podrán notar muy a menudo invoco a los refranes populares para desarrollar mis escritos. Suele decirse que mejor solos que mal acompañados y que es mejor una soledad digna que intentar mantener un NO amor a nuestro lado. Con “NO amor” nos referimos a esas parejas que solo se alimentan de insatisfacciones y en las que reinan sentimientos negativos que se apoderan de la libertad emocional de sus miembros. Es habitual que en algún momento de nuestra vida caigamos en estas malas relaciones, pues desde la más tierna infancia aprendemos que la pareja ideal tiene que ser la de “no puedo vivir sin ti”, “sin ti mi vida no tendría sentido”, “si me faltas me muero”, etc.

Si analizamos estas frases nos damos cuenta de que desatan una escalada de presiones y de exigencias sobre la otra persona y sobre la relación en sí que puede llegar a someternos y a mermar nuestro yo interno. Por eso, cuando llegamos a enfrentarnos a una relación insana, nos toca re-aprender algo que tendríamos que tener muy claro: la única persona a la que necesitamos para vivir somos nosotros mismos. Ni más ni menos, esto es bastante simple. No hay amor sin amor propio.

El amor de tu vida eres tú mismo.  ¿Cuándo lo vas a entender?. El amor no suplica, el amor no ruega, el amor no implora, el amor no se llora en exceso. El amor es una condición saludable, el amor es una condición positiva, el amor es una habilidad. El amor es una ambición de muchos pero un privilegio de pocos.

En principio el miedo a estar solo en la vida es algo adaptativo, positivo y saludable. Sin embargo, como en todo, hay ciertos límites que no se deben sobrepasar. Concretamente el de someterse al dolor y aguantar todo tipo de sufrimientos para evitar la separación. Muchas personas como consecuencia de la educación recibida y de las experiencias vividas, sienten una gran desesperación ante la idea de sentirse solos en el mundo, lo cual los empuja a implicarse en relaciones disfuncionales. Hay veces que la soledad es el precio de la libertad

Hay personas que tienen pareja pero se sienten tan solas y vacías como si no las tuvieran.Hay otras que por no esperar deciden caminar al lado de alguien equivocado y en su egoísmo, no permite que ese alguien se aleje aún sabiendo que no le hace feliz. Hay personas que sostienen matrimonios o noviazgos ya destruidos, por el simple hecho de pensar que estar solos es difícil e inaceptable. Hay personas que deciden ocupar un segundo lugar tratando de llegar al primero, pero ese viaje es duro, incómodo y nos llena de dolor y abandono.

Pero hay otras personas que están solas y viven y brillan y se entregan a la vida de la mejor manera. Personas que no se apagan, al contrario, cada día se encienden más y más. Personas que aprenden a disfrutar de la soledad porque las ayuda a acercarse a sí mismas, a crecer y a fortalecer su interior. Esas personas son las que un día sin saber el momento exacto ni el por qué se encuentran al lado de un verdadero amor y se enamoran de una forma maravillosa.

Es la sociedad que nos enseña a aborrecer la soledad. Si ustedes han podido notar, es habitual ver ofertas de 2×1 en cenas, en cruceros o en cócteles, por lo que no resulta extraño que tengamos la idea preconcebida de que para ser una persona completa y disfrutar de la vida tenemos que tener compañía. Así que son pocas las personas que no esperan que los demás borren de su mente emocional la sensación de soledad. Tendemos a sentirnos incapaces de hacernos cargo de nosotros mismos, por lo que la consecuencia más directa de ese pensamiento es la necesidad de buscar a alguien que nos acompañe.

Tendemos a asociar el hecho de no tener pareja con el aislamiento afectivo y social cuando en realidad no tener pareja no es sinónimo de recluirnos o de no tener opción a tener contacto humano significativo. No hay una fórmula mágica que nos ayude a superar el temor a estar solos pero la mejor manera de acabar con él es comenzando a estarlo, arriesgándonos a sentir, a conocernos y a caminar sin ayuda. Tengamos o no tengamos pareja, encontrarnos en nosotros mismos y disfrutar de nuestra compañía es esencial para nuestro bienestar. El resto puede o no puede potenciarlo, pues es accesorio.

Personalmente creo que el silencio interior es el sol que madura los frutos del alma. En otras palabras, encontrar la compañía en uno mismo y enamorarse del yo interno es un gran auto-regalo. Luego que venga lo que sea, pues estaremos capacitados emocionalmente para sintonizar con los demás si queremos. También cabe la posibilidad de que no queramos enamorarnos de nadie y de que, por lo tanto, deseemos estar solos para conocernos más o vivir experiencias que de otro modo no podríamos. Esta decisión que parece tan fácil de valorar no lo es para el común de los mortales, pues parece que como vengo diciendo para la sociedad es imprescindible tener pareja.

Sea como sea, para enamorarnos de los demás, primero hemos de hacerlo de nuestro auto-concepto, lo cual nos conducirá a alcanzar el equilibrio interior dentro de la soledad, una gran compañera de viaje con la que todos deberíamos hablar en el transcurso de nuestro trayecto vital.

La soledad elegida es grandiosa porque te ayuda a conocerte a ti mismo, a valorarte y a confiar en ti como burbuja de protección. No es necesario no tener pareja para elegir la soledad, puedes tener una vida relacional totalmente plena pero necesitar reservarte unos minutos al día o a la semana para ti. En definitiva, se trata de gozar de momentos de intimidad más que de soledad. Y no solo es una opción, sino que resulta verdaderamente recomendable para todo el mundo.

Frecuentemente nos equivocamos pensando que la soledad elegida y la soledad obligada son lo mismo, siendo la dureza de la última la que identificamos con facilidad. La soledad obligada, en la que añoras y te sientes aislado ante tu dolor, es un arma que despedaza al ser humano. además, cuando estamos inmersos en este tipo de soledad,  erramos buscando mostrar indiferencia pensando que eso nos protegerá y enmascarará nuestra desolación, pero con ella solo conseguimos destruir nuestro amor. Sin embargo esto no pasa cuando la soledad es elegida, cuando necesitamos que ella nos aconseje y nos ayude a encontrar esa parte de nosotros mismos que hemos perdido. Acompañarse a uno mismo y disfrutar de esos momentos de intimidad personal nos ayuda a pensar y a ejercitar nuestra mente.

Pasamos media vida pretendiendo ser y hacer a los demás felices, creándonos una obligación constante de satisfacer lo que los demás demandan sin pensar en nuestro mundo interno. La soledad elegida o autonomía es la experiencia más cercana a la libertad que podemos experimentar, gozando y eliminando la carga de nuestras obligaciones aunque solo sea por unas horas. Sin duda, a pesar de lo que la sociedad nos dice, acompañarnos a nosotros mismos es algo extraordinariamente deseable y, desde luego, la única vía para alcanzar el equilibrio interior.



 

bordando nuestros sueños

octubre 28, 2016



Como pasa el tiempo en nuestras vidas, afortunadamente con ese tiempo y la madurez me ha enseñado quiénes y cuáles son mis prioridades. Ahora, puedo retomar los hilos de mi vida con más valentía y entereza, porque esta vez, voy a usar hilos de colores para tejer una existencia mucho más fuerte, más digna y colorida. A menudo, y sin que exista una edad determinada para ello, suele llegar un momento en que hacemos balance sobre el “tejido vital” construido hasta el momento. De pronto, nos damos cuenta de que entre lo que somos y lo que hacemos existe un profundo problema: nada de eso nos gusta ni nos da la felicidad.

El hilo de la vida se aflojaría si no fuera mojado de vez en cuando con algunas lágrimas. Nuestros senderos vitales forman a veces intrincados laberintos de frustraciones, miedos y bloqueos donde quedamos atrapados de forma permanente. Perdemos esos hilos de colores que en el pasado, bordaban cada uno de nuestros sueños y deseos. Es entonces cuando aparece la incertidumbre y ese temor que carcome y erosiona… Y me pregunto : ¿Es esta la vida que me espera para siempre? ¿Es que han pasado ya todos mis trenes?

Existe en Malasia una tribu llamada "Senoi" que siempre ha resultado ser tremendamente interesante para antropólogos, psicólogos y sociólogos. Una de las costumbres que mantienen desde tiempos remotos, es la de reunirse cada mañana en familia para hablar de los sueños y pesadillas experimentados durante la noche. Lejos de conferir a esta costumbre un halo de magia o espiritualidad, lo que los Senoi pretenden es comprender mediante esas imágenes oníricas las necesidades de cada persona. Para analizar con detenimiento lo explicado por cada miembro de la familia, esta tribu suele subirse a unas chozas de bambú para mantenerse lejos de la tierra, lejos de lo “físico”. Lo asombroso de esta práctica es que, según nos demuestran los estudios de varios expertos, los Senoi son un grupo social increíblemente feliz. Esas reuniones catárticas les permiten “retomar” los hilos de su realidad para conocerse mejor a sí mismos. En este pueblo no hay actos violentos ni nadie padece enfermedades mentales.

Ahora bien, en mi opinión toda amenaza que aparece en un sueño o una pesadilla es una realidad que debemos reconocer y gestionar. Nuestros sueños y metas se encuentran detrás de ese “monstruo” o esa “sombra” difusa del sueño que hemos de saber vencer para encontrar de nuevo nuestros caminos. Se dice que si soñamos que caemos por una montaña o un agujero (imágenes asociadas a la ansiedad), deberemos visualizar a lo largo de dos días una imagen en que tras la caída, nos aguarda un campo de flores blando y mullido. Se dice también que cuando estemos soñando y seamos conscientes de ello (sueños lucidos), debemos esforzarnos en hacer amigos, en crear vínculos de afecto.

Cuando nos asalta la incertidumbre y ese malestar entre lo que deseamos ser y lo que somos ahora, solo hay una opción: el cambio. Ahora bien, tampoco se trata de desembocar en transformaciones bruscas, porque los “tsunamis vitales” no siempre garantizan el éxito. Se trata más bien de permitirnos fluir mientras damos paso a pequeños cambios, nuevos rumbos, nueva gente, nuevos pensamientos. Todo ello nos aporta de pronto decenas de hilos nuevos de colores con los que bordar esos sueños que antes teníamos y que, por las razones que fueran, habíamos aparcado. Para generar un cambio, por pequeño que sea, estamos obligados, a asumir que aparecerá un instante de crisis. Son esos hilos que ofrecen resistencia, que se obstinan y que se clavan en nuestra piel, intentando impedir que demos el paso que necesitamos.

No temas al dolor del desprendimiento, hay hilos que se cortan porque ya no sostienen tanta carga. Hemos de dejarlos ir para hallar otros mucho más hermosos que bordarán mejores sueños. Mejores proyectos. Atiende tu intuición, esta dimensión que conecta directamente con nuestras emociones y con ese inconsciente nos susurra verdades que no siempre escuchamos. Debemos tener muy claro qué es lo que queremos para nosotros mismos/as. Si deseas paz, deja a un lado a quienes te traen tormenta. Si deseas amor, empieza amando tu propia persona. Si buscas reconocimiento trabaja tu autoestima. Si deseas libertad, busca la llave de tus cadenas.

Los hilos que bordan nuestros sueños están ahora mismo esperándonos en cualquier rincón, en la sonrisa de personas conocidas o desconocidas. Porque, lo creamos o no, aún existen muchos andenes por donde pasan esos trenes que llevan nuestro nombre, y porque nunca es una buena idea dejar que las mentes pequeñas nos convenzan de que nuestros sueños son demasiado grandes.


 

tenacidad, perseverancia, esfuerzo

octubre 28, 2016



Vivimos en una sociedad donde a veces el triunfo personal se mira con recelo y desconfianza. Si alguien ha conseguido llegar donde deseaba, es porque terceras personas han movido los hilos para que esto sea así. No podemos negar, sin duda, que a veces ocurre. Sin embargo, el auténtico talento existe y no deja de ser más que una disciplina marcada por la tenacidad, la constancia y la paciencia. Se dice que salvo los tontos, los hombres no se diferencian mucho en cuanto a intelecto; solo en ahínco y trabajo duro. Cuando hablamos del éxito no nos referimos solo al triunfo profesional. Hablamos también de esas personas que alcanzan un bienestar ideal con la pareja soñada, con su familia, sus amigos y esa actitud de saber hacer frente a cualquier dificultad, con coraje y optimismo. Aquí la suerte tampoco ha movido los hilos.

Lo mío no es suerte ni un capricho del destino. Si he llegado donde estoy y tengo lo que tengo es por esos valores que no necesitan público: perseverancia, esfuerzo y sacrificio. Porque el auténtico éxito es ser feliz con las personas que amas y sentirse orgulloso de uno mismo por todo lo logrado. Porque la auténtica felicidad y triunfo en la vida es resultado de esa sabia perseverancia que sabe cuál es su lucha. Que lo da todo por aquello que ama, por aquello que sueña y que ansía alcanzar. De hecho, y estoy seguro de ello, cada día son miles las personas que llevamos en silencio nuestros sacrificios y esfuerzos personales sin necesidad de público. Ese es el auténtico talento, el que no entiende de renuncias ni suertes del destino…

Confucio dijo una vez que quien mueve montañas empezó moviendo piedrecitas. El éxito en cualquier ámbito de la vida llega, efectivamente, por la insistencia. Por esa perseverancia que integramos en nuestro ser como una necesidad más. Como quien respira, como quien sale a caminar cada día calzándose sus viejas zapatillas soñando con llegar un kilómetro más lejos. Las personas que alcanzan el éxito o el triunfo no disponen de ningún tipo de células que los hagan diferentes al resto. Está claro que no “todos valemos para todo”. Sin embargo, hay quien sabe armonizar una serie de dimensiones básicas que les permiten, sin duda, alcanzar aquello que se proponen:

Una adecuada gestión de las emociones, tenacidad, perseverancia, esfuerzo y resistencia a la frustración.Las personas que poseen estas características, además, no dependen de las motivaciones externas. Saben automotivarse, saben cuáles son sus limitaciones y sacan provecho de sus capacidades. Algo que también debemos tener en cuenta es que hay muchas personas con talento. De hecho, todos nosotros somos buenos en alguna área en concreto. Sin embargo, a pesar de que la inteligencia no es algo que escasee precisamente en nuestro mundo, lo que sí falla en ocasiones es la constancia y la fe. A veces, nos afectan mucho la críticas, las zancadillas que la propia sociedad nos pone e incluso nuestras actitudes limitantes.

No basta con decirnos “yo voy a poder con esto”. Las verbalizaciones no sirven de nada si no hay un convencimiento pleno y auténtico, sumado a una actitud firme de “no rendición”. No hay nada como dejar atrás los “tú no puedes”, “tú no sabes”, “tú no mereces”. Porque llegar donde otros dijeron que no lo harías no solo es un triunfo personal: es un acto de justicia ante las mentes retrógradas, ante los que nunca fueron capaces de vernos con autenticidad, respeto y cercanía.

La empatía está sobrevalorada. Todos fingen sentirla pero en realidad son muy pocos los que llegan a conectar de verdad con las realidades personales y emocionales de los demás. De hecho, hay un aspecto que resulta curioso. Es más fácil empatizar con el dolor ajeno que con la felicidad del vecino. Es como si de algún modo se pusiera en práctica aquello de “deseo que seas feliz pero no más que yo”. Es algo que vemos muy a menudo. Si alguien aprueba esa oposición o alcanza el éxito profesional, por ejemplo, se sospecha siempre del clásico enchufismo. Si nuestro amigo poco agraciado inicia una relación con una chica físicamente espectacular, no es lógico. Debe haber un interés oculto por parte de ella. Y me pregunto : ¿Por qué a veces la mente humana deriva en estos recovecos maliciosos?

Ahora bien : Quien envidia, solo ve su reducido universo. Jamás intuirá la perseverancia de quien pasa sus noches en vela estudiando. De quien sacrifica sus instantes de descanso para invertirlo en el trabajo. Tampoco será capaz de ver el amor sincero que esa chica espectacular siente por ese chico poco agraciado. Porque el embrujo de la envidia es enrevesado, porque el complejo de inferioridad puede ser letal y muy aciago. Siempre será mejor demonizar el éxito ajeno que evidenciar las carencias propias. De este modo, lejos de permitirse admirar o aprender de las cualidades de los demás, para los envidiosos es mejor alzar muros y lanzar piedras. Así, se aplaca el “quemazón” y, con un poco de suerte, hasta hacemos daño al “exitoso”.

No debemos dejarnos influenciar por este tipo de perfiles. Si de verdad ansiamos lograr la cumbre en nuestros caminos vitales, la clave está en ser perseverante. En hacer oídos sordos a quien nos traen críticas, a quien osan decirnos que “nunca lo lograremos”. Y sobre todo, hemos de saber elegir bien a las personas. Busca a aquellas que no solo sean capaces de entender tus tristezas. Debemos de rodearnos de gente que comparta nuestra felicidad cuando alcanzamos los triunfos.


 

Cree un sitio web gratuito con Yola