Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


cerrar bien una historia.

enero 25, 2017



Como en todas las madrugadas que me despierto y no puedo seguir durmiendo, hoy me acorde de un cuento que lo leí en alguna parte y que me ayuda a hilvanar ideas y reflexiones que luego los traspaso a mis escritos y puedo compartirlo con todos Ustedes. 

Se cuenta que un mercader agotado y sediento tras un largo viaje, llegó a un mercado de la India. Al pasear entre sus puestos, quedó fascinado al ver en uno de ellos unos frutos rojos que parecían ser muy frescos y jugosos. Tan bueno era su aspecto que decidió comprar varios kilos. Sin más tiempo que perder, buscó una sombra donde empezar a devorarlos. Nada más dio el primer bocado, el Mercader comenzó a sudar y a ponerse colorado. Casi echaba fuego por la boca y, a pesar de ello, no dejaba de comerlos. Al verle en ese estado, un transeúnte no puedo evitar preguntarle:

– Pero, ¿qué haces comiendo tantos pimientos picantes con este calor tan terrible?

– No estoy comiendo pimientos – respondió el mercader –, me estoy comiendo mi inversión.

El sentido de seguir comiendo pimientos picantes cuando por dentro estás muriendo es el mismo sentido que el de seguir al lado de una persona con quien hace tiempo no eres feliz.

De una manera u otra, toda historia de amor es el resultado de la puntualidad entre dos personas que, fruto de una elección o una casualidad, coinciden a una misma hora en un mismo lugar. (Un mínimo retraso, así como una pequeña confusión en las coordenadas, es suficiente para cambiar el destino y desarrollo de dos vidas que, en las circunstancias adecuadas, podrían haberse encontrado). La puntualidad, no obstante, no es solo determinante para el momento de encuentro, sino también para el momento de partida: tan importante como saber cuándo llegar, es saber cuándo marcharse.“La puntualidad no es solo llegar a la hora, es también marcharse a tiempo”.

Por más razones a las que busquemos agarrarnos, todos, en lo más profundo de nuestro corazón, sabemos cuándo una relación ha llegado a su fin. No es necesario pronunciar un “se acabó” para reconocer que un amor ha dejado de latir y no va a resucitar. Cuando esto ocurre, de poco sirve aferrarse al recuerdo de haber compartido felizmente uno, cinco o veinte años juntos, o a la nobleza de haber orientado todos los cañones a la conquista y defensa de una relación. Si donde estás ya no ilumina tu rostro, no te hace vibrar y no inunda tu futuro de ilusión, la solución es solo una: debes buscar en otra parte.

Con frecuencia, convertimos las decisiones de nuestro pasado en unas cadenas demasiado rígidas para nuestro presente, y olvidamos que ningún momento es inapropiado para cambiar de rumbo. Siempre es difícil dar por cerrada una partida y decir “hoy me voy a casa con los bolsillos vacíos cuando los traje llenos”, sin embargo, es mucho más productivo  que negarse ante la evidencia de que lo que fue ya no es y nunca será.

La vida es cambio continuo y es nuestra misión cambiar con la vida. No hay nada indigno en reconocer que lo que ayer consideramos una buena opción hoy ha dejado de serlo, todo lo contrario. La valentía, muchas veces vestida de compromiso y perseverancia, en ocasiones debe ponerse el traje de rendición. Si vuestro amor – aunque sea convaleciente – aún está vivo, lucha; pero si, por el contrario, está muerto y ya no late, cierra, vete. Vale más un salto a tiempo que romperte con la ola.

La rendición es un valor elevado cuando viene precedido de entrega y lucha. Si tras haber peleado con todas tus fuerzas, haber explorado los límites de lo posible y haber puesto en juego tu parte más segura algo no puede llevarse a cabo, el único defecto que puede manifestarse no se llama “rendición”, se llama “cabezonería”.

Una cosa es cerrar una puerta esperando que otras se abran y otra bien distinta es irse dando un portazo que rompa todas las ventanas. En un principio, utilizar el enfado o la rabia, puede ser útil para dar el paso convencidos, pero a la larga el enfado se pasa y lo que queda es una historia que no solo has manchado, sino que, además, no deja de ser la tuya. Ser capaces de soltar sin los reproches habituales fruto de la frustración no es quizás lo más apetitoso en un momento de ruptura, pero sí lo más honesto y respetuoso con quien en otro tiempo fue compañero de felicidad. No hace falta convertir una separación en drama, basta con estar en lo malo a la misma altura que en lo bueno. Si te vas, vete bien.

Cuando perdemos la felicidad, nuestro primer impulso es buscarla en el lugar donde la perdimos, creyendo que si no está ahí, no se encuentra en ninguna otra parte. Sin embargo, esto constituye un profundo error: Si la perdiste ahí, no insistas, ahí no está. Enfrentarse a una separación no es exactamente un desamor, sino una oportunidad para reorientar el amor hacia otra dimensión superior: el amor a uno mismo. El amor propio se hace fuerte cuando, tras un dolor, somos capaces de reinventarnos. O, lo que es lo mismo, nuestra capacidad de valorarnos se pone a prueba cuando vivimos el fin de una relación como medio para nuevos principios.Si tu historia anterior, aunque fuera en un destello, fue mágica, es porque dentro de ti reside todo lo necesario para hacer magia una y otra vez. Solo hay que buscar nuevos escenarios donde volver a crearla.

Finalmente, la vida no siempre son trenes a los que hay que subir, a veces son estaciones en las que hay que bajar. Por muy hermoso que haya sido el viaje, casi siempre llega el momento en el que se abren las puertas y toca mirar a ese presente ya con ojos de pasado y decirle: “este no es mi viaje, es el tuyo”.
Si te ha llegado este momento, llénate de valor y coge las maletas. Es la hora de partir. ¿A dónde? Eso solo el tiempo lo dirá.

Un beso muy fuerte y que la vida les sonría.

 

aprender a conocerse a si mismo

enero 21, 2017



Hay mucha luz retenida dentro, mucha bondad, un amor enorme, infinito. Sólo ese amor podrá romper con el dolor y el sufrimiento. Pero el dolor y sufrimiento también son parte de la vida. Nos da miedo la vida porque no sabemos sufrir. Porque buscamos seguridad por todos los medios, ya que nos da miedo vivir en su plenitud. Y la vida, sin embargo, siempre se nos ofrece plenamente para que la vivamos al máximo. Para mí el aprender a conocerse a si mismo es un camino de crecimiento personal y espiritual. Porque cuando conectamos con nuestro poder interior estamos conectando con el amor en su expresión más grande. Cuando conectamos con el miedo, alimentamos el rechazo, la separación y el ego. Al conectar con el amor, estamos siendo poderosos sin límite y alimentamos el alma.

Por eso ahora pregúntate:

¿De qué te sirve enfadarte por la situación política y mundial?.- ¿Qué emociones y qué valores estás alimentando al hacerlo?.-¿Te hace más feliz, mas completo completo , te conecta con el amor, con tu alma?.- Nuestra vida no es perfecta, para nada. ¿Pero quién dijo que la vida debe ser perfecta? ¿Quién dijo que hemos venido aquí a alimentar nuestro ego a través del confort?.- 

La vida es aprendizaje y crecimiento y tus problemas son oportunidades para crecer. Debemos tomar conciencia de nosotros mismos.- Vivimos en piloto automático. Nos quejamos por todo. Nos sentimos víctimas, apáticos, tristes o enfadados con la vida. ¿Y si todo está en tus manos? ¿Y si descubres que en realidad lo tienes todo para ser feliz aquí y ahora? Tomar conciencia de tu vida, tus pensamientos, creencias, valores y necesidades personales es algo imprescindible si quieres vivir de forma completa y, sobre todo, consciente.

Por que no aprender a relativizar.- Somos personas que ven sus problemas como obstáculos insalvables. Que sólo ven el lado negativo de las cosas, que se enfocan en el miedo y el dolor. Pero la vida no es en blanco y negro. Hay de todo y lo negativo de la vida es sólo nuestra percepción particular. Al relativizar y desdramatizar tus problemas, vives de forma más ligera y positiva, enfocándote en oportunidades y tu ingenio.

Hacernos responsables de nuestra propia vida es un buen comienzo para un cambio.Muchos creen que nuestra felicidad depende de circunstancias externas, de que alguien de nuestro entorno cambie, etc. Pero no es así como funciona la vida. No son los otros que pueden salvarnos. Sólo tú mismo. Toda la responsabilidad de tu vida recae en ti. Es más: la vida es un espejo. Si vibras en el miedo, verás miedo a tu alrededor. Si te crees poca cosa, los demás también te verán así. Es hora de tomar las riendas de tu vida y entender que el poder solamente lo tienes tú. La vida es un espejo. Si vibras en el miedo, verás miedo a tu alrededor. Si te crees poca cosa, los demás también te verán así.

Para mí una de las claves es ponerse en contacto con nuestras emociones más profundas. Porque vivimos acallando algunas como el enfado o el temor por miedo a sufrir. Traspasar las emociones, permitirnos vivirlas, entender qué quieren decirnos, reconciliarnos con ellas... nos permite tomar el control de nuestra vida y no que las emociones nos controlen a nosotros, por eso creo que es muy importante prender a gestionar emociones profundas como el miedo.

En mi vida siempre he puesto  mucho hincapié en la libertad personal. La verdadera libertad es siempre interna, y está ligada a nuestro poder interior. A través de ejercicios estratégicos y espirituales puedes conectar con ese inmenso poder que llevas dentro y empezar a vivir tu vida desde un enfoque totalmente diferente. Ni te imaginas la sensación de plenitud que se alcanza cuando sientes que eres libre, que todas las respuestas y posibilidades están en ti. La verdadera libertad es siempre interna, y está ligada a nuestro poder interior que es infinito.

Darnos cuenta de que la vida es aprendizaje y crecimiento es otro de los factores fundamentales para comprender que nuestras dificultades son bendiciones, aunque a nuestro ego no le guste nada oírlo. Si ves cada problema como tu gran oportunidad, agradeces tus lecciones de vida y las empiezas a vibrar con el amor y la gratitud. Los seres humanos no sabemos sufrir y tememos el sufrimiento, por lo que buscamos todo tipo de distracciones o situaciones de seguridad máxima para no tener que sufrir en la vida. De ahí nuestro miedo al fracaso, miedo al rechazo, miedo a lo nuevo. Preferimos quedarnos como estamos por miedo al dolor. Pero el dolor es parte de la vida, es inevitable, y si aprendemos a gestionar el dolor y aceptarlo como parte de la vida, nuestro sufrimiento ya no será tan grande y sobre todo, los miedos serán más pequeños. Preferimos quedarnos como estamos por miedo al dolor. Pero el dolor es parte de la vida.

Tenemos una idea de perfección que excluye la vida,cuando creemos que tenemos razón, enseguida juzgamos a los que creemos que no la tienen. Y esto hace que separemos a las personas en grupos contrarios. Porque ellos no son buenos según mi idea de perfección. ¿No te parece absurdo? ¿Acaso tengo yo las respuestas de cómo tiene que ser la vida?. Finalmente si aceptamos que no somos perfectos y abrazamos las diferencias comprenderemos que no existe la vida perfecta.

Que tu luz siempre guie tu camino.

 

20 de Enero del 2017

enero 21, 2017



El día de ayer se posesionó en el cargo de Presidente de los estados Unidos de América el Sr. Donald Trump que fue elegido por una mayoría de Norte Americanos. Unos se preguntan cómo ocurrió. Otros qué va a pasar. Algunos vaticinan cambios terribles para el planeta entero. Para mí hay dos cosas muy claras.

Una: el miedo sigue reinando en el mundo entero; por miedo nos dejamos manipular y controlar, porque no nos sentimos responsables de nuestra propia vida.
Y dos: no creo que ahora debamos seguir alimentando el miedo por lo que puede pasar.

Cosas terribles en nuestra historia han pasado, siguen pasando y probablemente vuelvan a suceder... Pero el verdadero cambio empieza dentro de ti, nunca fuera. No es la lucha contra el sistema lo que nos va a salvar, no es el miedo o la indignación, sino el despertar de nuestra propia conciencia, el aprender a vivir con amor esta vida tan imperfecta y muchas veces difícil, lo que nos hará ser más libres. Si alimentamos el miedo, estamos permitiendo que nos controlen, que nos separen. Si trabajamos internamente desde el amor, la aceptación, incluso de aquello que no nos parece correcto, sólo así lograremos salir del dolor...

¿Por qué creo que vivimos en el mejor momento de la historia?
En mi opinion, estamos viviendo el mejor momento de la historia de la humanidad, pese a la crisis, el paro tan alto que hay en el Mundo, hoy día tenemos más oportunidades que nunca en la historia. Ya no es nuestra procedencia familiar o geográfica lo que marca nuestro futuro. Podemos nacer en una familia pobre y gracias a Internet y nuevas tecnologías aprender por nuestra cuenta, podemos viajar gracias a los medios de transporte a lugares mejores, podemos crearnos una vida que nos merecemos, si lo deseamos, más que recursos económicos o materiales, lo que cuenta en el Mundo que Viene es el ingenio, la creatividad y la actitud.

El que triunfa en el mundo de hoy no es el que mejores notas ha sacado, sino el que tiene una actitud optimista ante la vida, el que busca oportunidades en vez de quejarse, el que se enfoca en el crecimiento en lugar de la crisis. Hoy más que nunca podemos decidir con mayor libertad cómo vivir nuestra vida. Hoy podemos acceder a conocimientos que hasta ahora nos han sido vetados. Gracias a la era de comunicación y globalización, pese al miedo reinante, podemos romper las barreras, porque son ante todo barreras mentales.

El mundo que percibimos es el reflejo de nuestro estado mental. El mundo lleno de guerras, dolor y miedo es fruto del estado mental actual de los seres humanos. Si millones, billones de personas vibran en el miedo, en la escasez, en la separación, si alimentan continuamente el ego, el resultado que obtenemos son guerras, escasez, separatismos, nacionalismos, xenofobia, racismo, envidias, venganzas, etc. La cuestión es que se trata de un mensaje que en vez de unir, separa. Estos son los buenos, estos son los malos. Estos están puros, estos están impuros. Si las religiones separan, ¿cómo la política no va a separarnos? Derechas, izquierdas... Mi equipo, el equipo contrario... Estos me gustan, a estos otros los rechazo...

Y sin embargo, en medio de esta crisis vital que no es sólo la de ahora, se está prolongando durante miles de años, hoy más que nunca estamos despertando como humanidad. A pequeña escala, todavía. Pero cada vez veo a más personas conscientes, personas que deciden abrazar la espiritualidad de otra forma: desde el amor auténtico, profundo, ese amor del que hablaba Jesús y que se ha manipulado por la Iglesia y se ha usado por el poder para controlar, dominar y hacernos temer. Hoy más que nunca podemos liberarnos de ello. Porque la auténtica libertad es interior. Es algo que no te pueden quitar ni estando en la cárcel. La esclavitud es temer el sistema. Incluso luchar contra el sistema de forma violenta. El que lucha con violencia sigue siendo un esclavo. El que lucha contra sus propios miedos, se vuelve más libre.

Sí, creo firmemente que pese al calentamiento global, las guerras, las injusticias (que por cierto ha habido siempre y hoy existe al menos algo parecido a la democracia y derechos humanos, aunque por desgracia no para todos), estamos viviendo el mejor momento de la historia para despertar, aprender y abrirnos al amor. Algunos me tacharán de optimista, iluso o incluso místico. Por fortuna cada vez más personas se unen al tren del cambio, a la verdadera transformación interior. Porque el verdadero cambio empieza en uno mismo. Y porque la vida es expansión. Tú eliges si vas a expandir amor o miedo, si vas a expandir confianza o dolor, si vas a abrirte a la vida o prefieres seguir viviendo en la oscuridad.


 

Todos fuimos alguna vez niñas o niños

enero 20, 2017



Este escrito surge a raíz de un comentario de de una personita muy querida que en palabras de ella misma "  Así es unas veces somos unos y otras muchas no somos dueños de nuestro si.tu sigue siendo el niño patricito y yo intentare ser luz elenita. Jaja "  

¿Cuántas veces nos dejamos arrastrar por nuestra rutina de vida y dejamos de disfrutar las pequeñas cosas de la vida? Alguna vez escuché que lo que el mundo necesita son maravillas, más bien creo que el mundo está lleno de maravillas, pero hemos perdido la capacidad de asombro como la de un niño. ¿

Cuándo fue la última vez que te permitiste reír a carcajadas, que te maravillaste ante la naturaleza?, O qué te comiste tus galletas o papitas preferidas sin importar las calorías o lo dulces que podrían estar?

Todos fuimos alguna vez niñas o niños, pero creo que algunos olvidamos cómo nos reíamos, nos asombrábamos, cómo nos emocionaba ver las gotas de lluvia jugando carreritas por el cristal, nos emocionaba cumplir años y saber que nos comeríamos una rebanada de pastel, ahora creo que a muchos cumplir años nos pesa un poco, nos hemos vuelto cuadrados, nos cerramos a distintas posibilidades para hacer las cosas “creemos siempre tener la razón”  y todo esto me recuerda mucho al “Principito” (mi libro favorito de todos los tiempos jeje) que decía: “A los mayores les gustan las cifras. 

Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: “¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?” Pero en cambio preguntan: “¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?” Solamente con estos detalles creen conocerle.” No puede ser más cierto, conforme vamos creciendo vamos perdiendo esa curiosidad. Los grandes vivimos pensando que no podemos hacer nada ridículo porque hay alguien que nos está viendo. Los niños en cambio, bailan si tienen ganas, lloran si quieren hacerlo, no ocultan sus emociones, si quieren decirte “Te quiero” no les importa si van a recibir un “Yo también te quiero” por respuesta, tienen ese brillo en la mirada,  esa sonrisa en el rostro, esos pies inquietos y esos brazos que dan consuelo y roban el aliento hasta a la persona más fría.

Se trata de combinar la etapa que estás viviendo ahora con ese pequeñín que hay dentro de ti, no importa cuántos años tienes, 18, 20, 25, 28, 40 o 50,60,70 acuérdate que no son los años de vida, son la vida de los años lo que importa. 

Maravíllate, deja que tus emociones fluyan, juega, disfruta, diviértete, no ocultes a tu niño que quiere salir para enseñarte que la vida es hermosa, cuando la miras con los ojos de un niño, con esos ojos llenos de asombro, de amor, de ingenuidad, de pureza, de nobleza. Si hoy quieres cantar, canta, si hoy quieres  bailar, baila…si quieres comerte un helado doble con chispas de colores o tus galletas favoritas, hazlo, muchas decisiones importantes también se pueden tomar acompañadas de un chocolate o una paleta gigante de caramelo, haz lo que tengas que hacer, pero nunca dejes que tu niño interior se muera.

Algún día tendrás que partir de aquí, puede ser dentro de diez años o de diez minutos, y habrás perdido demasiado tiempo siendo adulto, trabajando y acumulando bienes, como para disfrutar de la alegría de ser niño; cuando eso ocurra no te van a preguntar ¿Cuántos contratos firmaste?  ¿Cuántas decisiones importantes con un traje y corbata tuviste que tomar? ¿Cuánto dinero se quedó en tu cuenta en el banco? ¿Cuántos coches se quedaron estacionados en casa? ¡Noooo!, te van a preguntar ¿Cuánto amaste? ¿A cuántos abrazaste? ¿Cuánto bien hiciste?  ¿Cuánto disfrutaste de la vida? ¿Cuánto sonreíste? No esperes a tener el cabello blanco para despertar a tu niño ¡Despiértalo hoy!

¿Perdiste a tu niño interior? Nunca es tarde para recuperarlo, nunca es tarde para recordar que vive dentro de ti, esperando que lo llames para que te acompañe a disfrutar de las pequeñas alegrías de  la vida.

Todas las personas mayores fueron al principio niños. (Aunque pocas de ellas lo recuerdan.

he dicho...
 

mis reflexiones locas de madrugada.

enero 19, 2017



En la madrugada de hoy, después de haber pasado una noche un poco difícil por efectos de un incidente de hipertensión, he reflexionado sobre la gran pregunta del millón : ¿Quién soy yo? el  verdadero yo, que siente y vibra ante el arte y la creatividad. 

Yo no soy yo. Soy éste, que va a mi lado sin yo verlo; que, a veces, voy a ver, y que, a veces, olvido. El que calla, sereno, cuando hablo, el que perdona, dulce, cuando odio, el que pasea por donde no estoy, el que quedará en pie cuando yo muera.

Yo no soy el cuerpo, yo tengo el cuerpo. Cuando digo Yo, este Yo, ¿es el cuerpo?. Yo desde que soy pequeñito que digo Yo y tengo la impresión de ser siempre Yo. Pero mi cuerpo cuando yo era pequeñito era un cuerpo pequeñito y luego el cuerpo ha ido creciendo; ha ido creciendo y se ha ido cambiando todo él un montón de veces, toda su constitución, todas sus moléculas, sus células, todo. Ha ido cambiando, o sea que el cuerpo se va cambiando, pero yo sigo siendo yo.

Yo no soy mis sentimientos y emociones. Entonces, ¿si no soy el cuerpo, qué seré? Quizás seré todo mi mundo de sentimientos y emociones y aspiraciones Cuando yo examino, veo que ocurre igual, en un momento dado tengo unos sentimientos, en otro momento tengo otros totalmente distintos; y hay otros momentos en que tengo la impresión de no tener ningún sentimiento. Y en cada caso soy Yo que tengo sentimientos, soy Yo que siento esto o siento lo otro o no siento nada. O sea que la noción de Yo subsiste totalmente idéntica haya unos sentimientos o haya otros o no haya ninguno. Lo cual quiere decir que la noción de Yo no es los sentimientos.

Yo no soy mi mente ni mis pensamientos. Si no soy los sentimientos quizá podemos ir un escalón más arriba y quizá soy mis ideas . Con las ideas ya se ve que no, ¿verdad?. Con las ideas ocurre lo mismo: ahora tengo unas ideas y luego tengo otras, acepto unas creencias luego acepto otras, luego no creo nada. Yo no soy ninguno de los movimientos de mi mente. Mi mente piensa constantemente, maneja imágenes e ideas y elabora juicios; pero soy yo quien maneja la mente

Entonces si no somos el cuerpo, si no somos nuestro mundo afectivo, si no somos nuestro mundo mental, ¿qué queda?, no queda nada. Yo soy sujeto, no objeto. En otro orden de cosas más profundo,nuestros pensamientos, nuestras emociones y nuestras sensaciones físicas son vehículos de expresión. Tanto mi cuerpo como mi afectividad o mi mente son importantísimos, pero son instrumentos, no son yo mismo. Yo no soy ninguna de las cosas que puedo ver o sentir o pensar. 

Yo no puedo ser nada que sea un objeto para mi conciencia, porque yo estoy al otro extremo de la conciencia. Soy el sujeto que ve. Soy el sujeto que vive. No soy el objeto percibido, sea externo o interno. Yo soy el que no se mueve, soy un centro de conciencia inmóvil alrededor del cual va desfilando todo; pero yo me confundo (me identifico) con cada cosa que desfila.

El Yo es un vacío, aparece de momento como un vacío. Lo que pasa es que es una pura esencia, y esta pura esencia para nuestra mente y nuestra experiencia habitual aparece como si fuera, de momento, una oscuridad, un vacío, una ausencia, no una presencia. Si hay una posibilidad de descubrir qué es ese Yo, ha de ser solamente estando atentos al vacío, estando atentos al no cuerpo, al no sentimiento, al no idea, estando atentos al silencio. Esto sólo puede practicarse correctamente cuando existe una urgente demanda interna.

De este Yo surge todo, porque este Yo es el potencial. Y de ahí surge toda capacidad de conocer, toda capacidad de sentir, toda capacidad de acción. Una vez que se llega a conocer, a descubrir, a realizar este Yo, está todo realizado. Porque todo lo que puedo llegar a vivir no es nada más que un aspecto particular de lo que Yo soy.

Que locuras que uno piensa cuando no puede dormir.
 

aquí no hay buenos ni malos

enero 19, 2017



La gente nunca es tan mala como crees, ni tan buena como crees. No tenemos una manera perfecta de evaluar la madurez de otros seres. Ni siquiera la de nosotros mismos. Tampoco lo sabemos. Pero es bueno que la gente sepa que en el núcleo de todo hay algo perfecto, pleno, completo, algo precioso, intemporal y que pueden descubrir.

Hay muchas personas que pasan años y años, y hasta toda una vida, sufriendo porque seres cercanos y queridos les juzgan permanentemente; les sacan siempre “faltas” y “fallos” a cualquiera de sus movimientos y les hablan de modo despectivo o altivo. Ellos, los “perseguidos” se quejan y desahogan de esa tiranía en la que se han acostumbrado a vivir como seres débiles, dóciles y con poca voluntad. Pero son fuertes, aunque no tienen conciencia de su gran valor, y ese valor es, a su vez, otra fuente de sufrimiento para sus verdugos.

Los que "atacan", sufren su propia guerra interna, la de sentirse inferiores a sus víctimas a quienes llegan a “odiar” por ver en ellos lo que creen les falta, aunque sus palabras parezcan decir lo contrario. Pero tampoco lo saben; no saben que ya tienen lo que necesitan ni por qué se ven abocados a fastidiar. De lo contrario, no lo harían.

Ambos tienen el mismo problema, la falta de amor por sí mismos y la ignorancia sobre su fortaleza. Por tanto, están incapacitados para amar o amarse. Salvo que, al menos, uno de ellos COMPRENDA, sepa por qué están actuando así desde el conocimiento de sí mismo, y corte la persecución y la huida, seguirán en ese absurdo y doloroso laberinto. Porque con sólo saberlo el dolor se reduce hasta hacer que el sufrimiento desaparezca.

Y, como aquí no hay buenos ni malos, dejo estas moralejas:

Compadécete de quien te juzga; no siempre sabe por qué lo hace; no ha COMPRENDIDO, pero impide su invasión con dignidad y respeto por ti.

Mírate en el espejo de quien juzgas y hallarás no sólo lo que detestas, sino también lo que valoras. Te encontrarás en él o en ella.

 

la forma en que se responde

enero 19, 2017

nuestro invierno esta fuerte

Hola, La mayoría de nuestro estrés proviene de la forma en que se responde, no de la forma en que la vida es. Y cuando se ajusta su actitud, todo ese estrés extra se ha ido. Hay una oportunidad real en cada situación difícil de comprender a sí mismo más profundamente, y también para mejorar su vida. 

Les animo a reflexionar sobre las situaciones recientes en las que se han sentido decepcionados - donde los resultados de la vida no eran ni mucho menos tan buenos como se esperaba. En lugar de centrarse en las cosas incontrolables que se le "hicieron a usted", considere en su lugar su parte en lo que fue hacia abajo. Por ejemplo, tal vez su intestino le dijo que no haga algo, pero lo hizo de todos modos. O quizás usted fue engañado una segunda vez por la misma persona, y desearía que usted había dejado para ir de la relación más pronto. O tal vez simplemente no estaban prestando atención y terminó perdiendo una gran oportunidad. Es tan fácil ser negativo cuando las cosas salen mal, o culpar a otros por los resultados negativos en su vida. Pero ¿la negatividad y la culpa cambian algo para mejor? ¡No! 

A decir verdad, el mejor momento para ser positivo y asumir la responsabilidad de su felicidad es cuando usted no se siente como él. Porque eso es cuando hacerlo puede hacer la mayor diferencia. No importa cuáles sean los detalles de sus tiempos difíciles, tomar un momento para mirar hacia adentro lo que podría haber hecho de manera diferente y cómo podría evitar situaciones similares en el futuro puede ser un ejercicio saludable. Esto no es culparse a sí mismo o avergonzarse, sino simplemente darle la oportunidad de aprender, en un nivel superior, de sus experiencias. 

Se trata de aprender a elegir la respuesta más eficaz en una situación de vida difícil e incontrolable. Se trata de aprender a pensar mejor para que en última instancia, pueda vivir mejor, no importa qué. La clave es darse cuenta de que pase lo que pase, puede elegir su actitud y su diálogo interno, que dicta prácticamente todo lo que sucede a continuación. 

Verdaderamente, la mayor arma contra el estrés es nuestra capacidad de elegir un pensamiento sobre otro - para entrenar a nuestra mente para ver lo bueno en lo que tenemos, incluso cuando es mucho menos de lo que esperábamos. Se trata de elegir: ¿Permito que esto me molesta? ¿Elegiré hacer esto malo o bueno? ¿Elegiré quedarme o marcharme? ¿Elegiré gritar o susurrar? ¿Elegiré reaccionar o tomar el tiempo para responder? 

A veces no es posible cambiar su situación o simplemente no es posible pronto. No se puede llegar a un nuevo trabajo en un instante. No puedes hacer que alguien cambie en contra de su voluntad. Y ciertamente no puedes borrar el pasado. Pero ... Siempre puedes elegir una actitud que te mueva hacia adelante. Y hacerlo te ayudará a cambiar las cosas de adentro hacia afuera y, en última instancia, te permitirá crecer más allá de las luchas que no puedes controlar. 

Aquí hay una pregunta poderosa que te apoyará con un ajuste de actitud positiva cuando más lo necesites: 

¿Quién sería usted, y qué más vería si eliminara el pensamiento que le preocupa? Piense en ello ... Identificar un pensamiento específico que ha estado preocupando a su mente últimamente, y luego visualizar cómo su vida sería diferente si eliminó este pensamiento: ¿Cómo cambiaría su perspectiva de su situación actual de la vida? ¿Qué otras posibilidades verías? ¿Cómo te sentirías? ¿Cómo te comportarías? ¿Qué más podrías lograr con este cambio en tu enfoque?

Y por supuesto, si estás luchando con algo de esto, debes saber que no estás sola o solo. Muchos estamos ahí contigo, trabajando duro para sentirnos mejor, pensar con más claridad y recuperar nuestras vidas. 


 

yo soy una alma...

enero 17, 2017



En el comienzo de mi noche mi corazón libraba su propia batalla.Latido a latido, las fuerzas me abandonaron, y el cuerpo cayó rendido. No encuentro las llaves y el temor invade mi ser, siento como la desesperación atraviesa toda mi poca alma y siento como el latir de mi corazón se agota, poco a poco, pues, estoy frente a esa enorme puerta y no se si cruzarla extensa barrera o no, si desear y sentir o simplemente dejar pasar el momento, la realidad detrás de mi con esa sonora canción y aquella risa burlona....

No se como decir que el paraíso de mi antojada alma esta estremecida en aquel lejano rincón,indescriptible. Cruzo la barrera que me aleja de esta realidad, pero no siento nada, es que han pasado algunos algunos siglos y el sentir no es el sentir, el tiempo no es el tiempo, he atravesado todo pero he dejado olvidado algo importante, han pasado mil noches oscuras y no he soñado ni cerrado los ojos para poder olvidar. Nadie como una sombra como otro aliento, como nadie.Soy la oscuridad que esta en tu alma, soy el aliento que esta detrás de Ti. Soy un alma como cada uno de los habitante de esta tierra, y quizá, quien sabe, alguna noche a la hora de descansar nos encontraremos volando entre sueños.

Pero la curiosidad, incansable batalladora siguió su eterno camino y, sin ser visto, asistí a amores perdidos en la memoria de los que hoy están aquí. También vi fantasmas llevando mensajes de esperanza. Palabras precisas que, al ser recordadas, aún se clavan como lanzas. Y, desde entonces, continuo buscando la frontera de deformado cristal que separa los sueños de esta vida tan real...

Soy un alma, recorro cada parte de este cuerpo donde pertenezco y cada día descubro nuevas cosas, nuevas maneras de ver esta vida, nuevos sentimientos, que quizá estaban escondidos en algún recoveco.Y cuando llega la hora de descansar vuelo por los aires. Volar es imaginar, es estar en el universo de los sueños. Experimento momentos jamás vividos y algunos que ya vivo anteriormente. Y soy yo, soy un alma, soy esencia, soy espíritu, soy invisible, pero a pesar de ello, todos notan mi presencia.

¿Qué sería de este cuerpo sin mí?, Y ¿qué sería de mí sin este cuerpo?, Con él puedo descubrir, soñar, cantar, vivir! Cuerpo y alma van de la mano. Amo este ser que soy, amo sentir los latidos de mi corazón, amo reír, y porque no también llorar. Amo las suaves caricias sobre mi piel que tocan profundamente lo que soy. Soy alma, soy vida, soy sensaciones, soy amor y también dolor.

Pero luego, recuerdo que este hermoso hogar es solamente temporario. Y ¿qué será de mí después de haber muerto?, ¿Me esperará un Paraíso?, ¿Iré a parar a un nuevo cuerpo, a un nuevo hogar que amaré tanto como amo este? Y si fuera así, ¿qué será de el que fui antes de morir?, Allí cuando mi cuerpo era otro, ¿seré la misma alma de siempre? Y si llego al cielo, ¿donde viviré?, ¿Seré solo un alma volando libre?, ¿O volveré de alguna forma a esa imagen que solía tener en la vida terrenal?

Tantas preguntas me hago, que después de hacérmelas me pongo a pensar, porque me cuestiono todo esto y me doy cuenta que es por simple curiosidad. Porque estoy feliz con la vida que llevo aquí, y ya cuando me llegue la hora de partir de este mundo sabré que hacer, porque tengo fe en que hay algo más allá de todo lo vivido aquí  Yo soy un alma y vivo cada minuto con pasión, soy un alma y estoy orgulloso de este cuerpo que me tocó para vivir.

Soy un alma como cada uno de los habitante de esta tierra, y quizá, quien sabe, alguna noche a la hora de descansar nos encontraremos volando entre sueños.

                         Escribo para aligerar la carga, para dejar  latir lentamente a mi corazón 





 

nuestra bella y no menos valiosa humanidad

enero 17, 2017



En esos minúsculos espacios del reloj que marca los tiempos de evolución como de duración fugaz e impermanente, hemos acallado por varios siglos las voces de hombres y mujeres de gran sabiduría que anhelaron una comunidad basada en el amor y la confraternidad, a cambio de superfluos placeres materiales que al cabo de unos instantes de tenerlos en nuestras manos, pasan a engrosar las filas de una montaña interminable de basura, donde también depositamos, muchas veces sin saberlo, nuestra integridad y capacidad creativa con la que bien podríamos hacer realidad aquello del paraíso en la tierra.

Quién aún tiembla frente a una cascada, montaña o mar, quién se embelese de cara a una luna enorme como la que en este momento abarca buena parte del cielo; quién siente la necesidad de abrazar sus heridas y amarlas como amaría a un hijo. Quién se deja bailar desde el alma por las músicas eternas. Quien enmudece frente a las palabras del poeta. Quien al mirar las estrellas se apiada de su infinita pequeñez. Quien sabe que no sabe nada y todo lo ve pro primera vez, quien se sienta sereno en la alegría de existir, está llamado a sanar la vida donde la vida esté.

En esta era de la comunicación no podía ser más elocuentemente incomunicada pues, adictos a la tecnología  y encerrados en nuestras cuatro paredes, donde aumentamos la creencia de que se ha vuelto el único lugar seguro para vivir, (así lo machacan y sostienen incansablemente esos medios de ¿comunicación? ), confiando en extraños mediáticos pagados para sostener un sistema enraizado en el miedo y la superficialidad,  dejándolos entrar hasta adueñarse de nuestra casa cuerpo, mente y corazón, para creer más en lo que nos dicen y muestran que en nuestra propia capacidad de sentir, pensar, reflexionar, dialogar y crear. 

Amputados de pensamiento crítico vamos desmembrando y desnutriendo el lenguaje y con ello, el poder extraordinario de la oración, que haga realidad la intención y la compasión de sanar el alma y el cuerpo de nuestra vulnerable existencia y la de cada ser con el que compartimos este mundo, aplicados a la sola tarea de que todo nos sea dado y hecho con la menor intervención posible y convencidos de "saberlo todo" porque..."la televisión no miente" cuando la gran mayoría ni siquiera pasa de leer un mero título periodístico.

Tecnologías que bien ayudan y acrecientan las posibilidades de acceder a una mejor calidad de vida, siempre que sepamos reconocer su uso adecuado y medido y no el adormecimiento mental que cada día aumenta en la mayoría de los mortales que parecen vivir por y para su celular como si en ello les fuera la vida.
Se me ocurre subrayar que muchos avances generados por el ser humano como la penicilina, los rayos x, el baypass, las medicinas preventivas milenarias o el trasplante de órganos, bien pueden ubicarse dentro de ese mejor vivir más, como  el haber podido mejorar las condiciones higiénicas de una buena parte de la población siendo esto último, el aporte más destacado en áreas de salud.

En tiempos de delivery, de quererlo todo para ayer, de nada o poco me importa el otro, de miedo por lo que no pasa o sí sucede pero, como no alcanza lo que es para llenar la cuota de adicción necesaria, la aumentamos o exageramos para tener a mano excusas varias para no ocuparnos en tomar nota de la responsabilidad que no asumimos pues, mal que le pese a alguno, si estamos todos en esta gran casa madre, nadie por poco que le parezca, queda fuera de ser partícipe activo de su accionar planetario el cual multiplicado por miles de millones de acciones similares, alcanzaría para comprender por qué y cómo llegamos hasta aquí.

Muy a mi pesar como al de muchos más, debemos también contabilizar que no nos enseñaron cual es el amor de verdad y quizás por ello, tampoco llegamos a comprender cual es el miedo cierto y concreto, y por eso lo confundimos con un amor chiquito, miedoso y egocéntrico que a estas alturas, no puede continuar prevaleciendo y ni falta hace explicar las razones porque bien están a la vista de quién quiera y se permita ver.

Hablo de amor/miedo que no te deja ver que alimentas a esos hijos que decís amar con comida chatarra, Con pocas y mezquinas horas de atención y afecto y si demasiado aparato y actividades que la mayoría de ellos detesta porque siente que lo que de verdad quieren es saber que los amas y que nada ni nadie es más importante para Ti.

Ese amor/miedo que confunde los términos y cree más en los mandatos y en las obligaciones impuestas que en la propia capacidad de construir un mundo para todos donde ese hijo que dices amar, vuele, se caiga y retome el vuelo a su modo confiado y tranquilo porque sabe que puede retornar a casa donde te va a encontrar para que lo mires como a un ser único, libre e imperfectamente humano, al que ya no se le pregunte ¿qué quieres ser cuando seas grande? sino y porque ya ES, solo se le permita hacer lo que mejor le quepa en el cuerpo porque cuando se hace desde el SER no solo la vida se alza plena y completa en y hacia todas las existencias sino que, también, mucho se disminuyen las probabilidades de desviarse en desvalorización de sí mismo y de los demás con la consecuente violencia y agresión que tanto nos duele y vemos a diario.

Una vida masticada y hasta digerida que aumenta el colesterol, la obesidad, la presión arterial, el estrés, la depresión, el consumo de psicofármacos (como las arcas de empresas farmacéuticas solo destinadas a que nunca te sanes) pánico o adicciones, no puede tener la arrogancia de llamarse vida.

La vida, aunque por lógica incluya lo que menos nos guste de ella o si no nos estaríamos engañando, se siembra desde una conciencia que alcance a comprender que el bien estar, no puede sostenerse solo en la individualidad como si, en el compromiso que incluya a los demás como a toda la naturaleza. La vida es la capacidad de comprender que los ritmos no los podemos continuar imponiendo nosotros, sino aceptando los que le son inherentes a la naturaleza en su conjunto.

La vida es el lugar donde nos podemos y precisamos urgentemente encontrar a partir de asumir la responsabilidad de actos, palabras y pensamientos con los que sellamos nuestro destino, hasta ahora más en nuestra contra, para sellarlo a favor de todos. Marcar el rumbo acorde con la sinfonía de la vida, es también, aprender a escucharnos, a restarle atención y espacio a los ruidos ajenos para poder encontrar en ese silencio lleno de vida y luz que, lo que necesitamos para elevar la mente y el alma, ya se encuentra en cada uno y que, cuanto mucho, hará falta que cada quién se ocupe de encontrar los instrumentos propios a sus facultades para que ellos los ayuden a acceder al mayor descubrimiento que el hombre aún no ha alcanzado salvo, contadas excepciones que es,  el amor. 

Y cuando ese amor real, sin límites y sin segundas intenciones se abra se conectara sin esfuerzo con el de los demás y podrá quizás, alcanzar a una buena parte de todas las formas de vida, del mismo modo que vemos aumentada la separación, el mal trato y el pánico, porque esa es la energía que más alimentamos y de la que nos hemos vuelto adictos.

La vida y el respeto por ella y hacia ella, y no una simple filosofía de bohemios trasnochados o brujos pasados de psicodélicos brebajes; la vida y el respeto por ella está imprimida en la vida misma, siendo como es un organismo vital de increíble inteligencia y acción integradora donde nunca sus partes pueden o buscan actuar fuera del todo pues, cuando así sucede y esto no se logra detener a tiempo ese sistema colapsa produciendo cambios muchas veces irreversibles.

No soy partidario de esperar milagros, cambios masivos de conciencia o a que la presencia de algún ser terrenal o celestial haga posible una verdadera transformación, como si sostengo la práctica en una completa revisión de nuestro ser a través de una meditación profunda y sostenida  donde nos atrevamos a vernos la cara de nuestra verdadera cara. Donde cada quién según sus propias posibilidades y circunstancias, acceda a conocer su potencial humano y se avenga a la tarea diaria y sin desmayos de rescatarse del abandono, la vulgaridad o la desidia hacia una práctica de vida donde el amor/miedo deje lugar al amor verdadero y sentido capaz de producir la metamorfosis necesaria hacia una elevada conciencia planetaria.

Quién aún tiembla frente a una cascada, montaña o mar, quién se embelese de cara a una luna enorme como la que en este momento abarca buena parte del cielo; quién siente la necesidad de abrazar sus heridas y amarlas como amaría a un hijo. Quién se deja bailar desde el alma por las músicas eternas. Quien enmudece frente a las palabras del poeta. Quien al mirar las estrellas se apiada de su infinita pequeñez. Quien sabe que no sabe nada y todo lo ve pro primera vez, quien se sienta sereno en la alegría de existir, está llamado a sanar la vida donde la vida esté.

he dicho...


 

la noche de ayer..

enero 17, 2017



La noche de ayer que estuve enfermo y no pude dormir bien, me he puesto a reflexionar sobre el presente y casi de inmediato comencé a pensar en todo y en todo el mundo que me importa, y lo que no quiero arrepentirme por el camino. Casi sentía como si todos los aspectos de mi vida estuviera brillando ante mis ojos. Y tan pronto cuando ya amaneció, empecé a anotar algunas cosas clave que me habían venido a la mente.  No creo que nadie quiera arrepentirse de ninguna de esas cosas cuando sean mayores ". Tal vez usted también esté de acuerdo ... 

1. Pasar poco tiempo con las personas adecuadas. - Tarde o temprano, sólo quieres estar cerca de las personas que te hacen sonreír. Así que hoy, pasa tiempo con aquellos que te ayudan a amarte mas a ti mismo. Y recuerde, la gente que usted toma para concedido hoy puede ser los únicos que usted necesita mañana. Nunca estar demasiado ocupado para dar tiempo a aquellos que más importan. 

2. No actuar sobre metas significativas. - En vez de quejarse de sus circunstancias, consiga ocuparse creando nuevas. Tú sufres el dolor de la disciplina o el dolor del arrepentimiento. La mayoría de las veces, la única diferencia entre quién eres y quién quieres ser, es lo que haces. Cuando todo esté dicho y hecho, asegúrese de que no ha dicho más de lo que ha hecho.

3. Colocarse por menos de lo que eres capaz. - Recuerde, el crecimiento y el cambio pueden ser dolorosos a veces, pero nada en la vida es tan doloroso como quedarse atrapado donde no pertenece. 

4. Recogiendo más excusas de las que puede contar. - Si realmente quieres hacer algo, encontrarás un camino. Si no lo haces, encontrarás una excusa. 

5. Dejar que la impaciencia domine tus decisiones y acciones. - La paciencia no se trata de esperar; Es la capacidad de mantener una buena actitud mientras trabajas duro para lo que usted cree. 

Y por supuesto, si usted está luchando con cualquiera de estos puntos, sepa que no está sola o solo. Muchos de nosotros estamos ahí contigo, trabajando duro para sentirnos mejor, pensar más claramente y vivir una vida libre de dolores de cabeza y angustia.

Cuiden de su salud es su vida.
 

el arco de mi destino

enero 16, 2017

mi nuevo tatuaje 


Hoy despierto en medio de la noche, y espero el mejor momento para tensar suavemente la cuerda y oír esa calma tensa que en esos instantes baila entre mi mente y los músculos en tensión, nada se oye solo la casi inapreciable vibración de la madera,ante de soltar de manera fugaz la flecha en dirección a una diana imaginaria, donde el destino nos muestra ese camino que en el horizonte se esconde y que no siempre solemos ver. Mientras un sendero de pequeñas luces estelares sigue brillando para que ese viaje frenético de la veloz flecha sea seguro y encuentre la justa diana de la vida.

Tal vez por ser un alma rebelde, mi destino no es como el del resto de las personas, que casi sin esfuerzo, ven como las puertas de las oportunidades se abren delante de ellas, mostrándoles todas las cosas que pueden llegar alcanzar si con esfuerzo y convicción trabajan para hacer realidad esos sueños que durante la noche han podido visualizar.

En la sencillez de mi vida, de muy pequeño aprendí que no siempre vas a tener a tu lado personas que te empujen a buscar tu lugar, personas que con amor, te inciten a seguir adelante y que te muestren una mano en los momentos duros, donde las dudas te asaltan y siente el vacío inmenso de una vida que no sabes muy bien que es.

El destino me presento desde temprana edad, que ante el miedo y la soledad, no hay mejor compañera que la del alma que desde tu interior te muestra un mundo diferente del que te toca ver y palpar. Sin embargo ese mismo destino va tejiendo imparable un muro grueso y donde los sentimientos quedan enterrados, por el dolor por la insensibilidad, por no sentir que hay un libro escrito de tu vida, donde la luz te de calor en el corazón.

En esa soledad en la que crecí y que me marco la vida, fui cosechando mi reserva que me alejaba de todo y todos , donde solo en la noche cuando envuelto en el manto estelar, podía dejar volar mi imaginación y donde la saeta viajaba por mi por el aire en libertad, clavándose lejos donde de manera certera penetraba en otra textura, donde a veces era difícil de desenterrar. Eso hizo que mis dotes como arquero fuera cada vez mejores y que muchos temieran mi arco.

Pero el arco del destino, no quiere darme una diana donde aterrizar, donde la magia de un corazón noble me envuelva y me enseñe que hay otra luz, otra manera de vivir, donde nos es necesaria la lucha, donde la entrega es la dicha de cada mañana, y donde la única flecha luminosa es la de un hermoso sol, despuntando por el horizonte, donde el camino deja de ser triste, oscuro y solitario. Donde las praderas ya no son espacios vulnerables, donde los rayos no son flechas de dioses castigadores. ese destino que haga florecer una nueva primavera y con ella todo brote con sabia renovada y hasta el árbol más solitario, encuentra las fuerzas necesarias para llenarse de vida, y sentir que entre sus frondosas ramas, otros pueden protegerse e iniciar un nuevo ciclo de vida.

Sin embargo llega un momento en que te adaptas a todo y sientes que tu destino es la soledad, donde acompañado de mi fiel arco, solo puedo desafiar a la vida con el certero tiro de mi flecha, hacia un lugar oculto y del cual no ves el objetivo final.

Cruel realidad la del arquero que dispara flechas sin cesar y que el destino se encarga de desviar del amor, de la dicha de un ser que le entregue compresión, valor y amor.
 

Uno atrae a su vida lo que está pensando.

enero 13, 2017


Todo lo que creemos necesitar, lo que deseamos, lo hacemos aparecer. Lo que sucede es que a veces dudamos y atraemos lo que NO queríamos, la mayoría de las veces por tanto temer y tanto repetir ese NO. Somos seres que materializamos lo que necesitamos pidiéndolo y el universo se encarga de una u otra manera de hacerlo aparecer en nuestras vidas.

Quien cree que no merece tener dinero no lo tendrá. Quien cree que el dinero cuesta mucho esfuerzo conseguirlo por mucho esfuerzo lo conseguirá. El universo no entiende si lo que pedimos es lícito o no, moral o no, bueno o malo, difícil o sencillo. El universo cumple, pidamos algo deseándolo y soñándolo continuamente o temiéndolo y repudiándolo una y otra vez.

Quien cree que merece una persona maravillosa a su lado la tendrá pero quien ni siquiera se ame a sí mismo poco atraerá a otras personas. Si deseamos poseer algo y dudamos merecerlo jamás lo haremos aparecer. Si nuestra mente es un mundo de temores y miedos, de fantasmas y monstruos, nuestro mundo se convertirá en ese infierno.

Sin embargo si anhelamos cosas y sonreímos, la vida se abre paso y nos ayuda a elegir los caminos que nos llevan a nuestras metas. El universo (o a quien muchos llamamos DIOS) es sabio y nos da la libertad de que elijamos. Decidimos ser buenos o malos, matar o dar la vida, robar o ayudar. Nuestra conciencia es en parte la culpable de que se abran o no los caminos porque en el fondo sabemos que merecemos lo mejor cuando hacemos las cosas bien hechas, cuando las hacemos de corazón.

La ley de la atracción es como la gravedad, nada escapa a ella. Pero hay una más importante, la ley del AMOR. Lo malo siempre lleva a la oscuridad, al sufrimiento y la desesperanza. El amor, el bien, lleva a la felicidad y la luz, y, sobre todo, al entendimiento de qué hacemos aquí.

La vida de cada uno de nosotros es pues lo que hemos decidido que sea, consciente o inconscientemente. Muchos de nosotros al ver esto hemos comprendido muchas cosas de nuestras propias vidas. Ahora, el futuro está en nuestras manos si tenemos fe en este nuevo e inmenso poder. Quien lo banaliza será víctima de su propia conciencia, porque tarde o tempranos nos es que nos convenzamos, sino que nos damos cuenta de que así y sólo así funciona el universo.

No se trata de opinar si me parece creíble, lógico o razonable, sino en abrir los ojos y ver que así es y, sobre todo, probar de todo corazón y ver los resultados por uno mismo. Ahora sí, sin fe no se logra nada. 

Una de las cosas más importantes que entra aquí también en juego es la GRATITUD. Las personas agradecidas son más felices y logran más que las que se quejan. Conozco a mucha gente que no sabe agradecer nada y que sólo sale de sus labios queja tras queja. Nada les parece bien. Agradecer todo, desde lo más mínimo, es dar gracias a Dios por esta vida, por un regalo tan maravilloso. Dios comenzó dándonos el regalo más grande, nuestra libertad, y ahora somos conscientes de que eligiendo el AMOR es como llegamos más cerca de Dios.


 

Mi religión es universal

enero 13, 2017



Fui bautizado sin mi autorización como católico; ahora ya no sé ni lo que soy, pero intentaré definirme para conocerme mejor. Pretendo ser fiel sencillamente, fiel a mí mismo y a Jesús, a lo que mi corazón me dicta, a lo que la vida me susurra al oído.

Y la tristeza me inunda al ver cómo los seguidores de Jesús caemos continuamente en los errores humanos más estúpidos y nuestro humano orgullo no nos permite arreglar las cosas. Siento una pena honda al tener que reconocer que no me siento en comunión con el estamento que debería representar y guiar mi evolución espiritual.

La iglesia católica es humana y como seres humanos se equivocan. Mis supuestos líderes espirituales deberían de ser hombres y mujeres de bien, sabios y ejemplos vivos de la vida que quisiera llevar. Sin embargo, ni siquiera son mujeres, porque se les tiene vetado el pertenecer a sus niveles de poder.

No deseo ponerme ahora a enumerar lo que me parece indigno, como la suntuosidad, riqueza, incoherencia e hipocresía de muchos líderes mundiales del catolicismo. Tampoco estoy buscando estupideces como la excomunión, o como me decían algunos, pedir mi renuncia como católico.

Amo a Dios, no a MI DIOS. Amo el universo, no a MI planeta ni MI país, ni MI ciudad. Amo al ser humano, no al hombre o a la mujer, ni al blanco ni al negro, ni al rico ni al pobre. Mi religión es universal porque no tiene fronteras. Mi Fe es infinita y no digo que sea la mejor, sino la única que mi corazón puede concebir.

Y me siento latir el pecho al unísono de muchos de mis hermanos y hermanas católicos, musulmanes, budistas y hasta los que de corazón se designan ateos gracias a Dios. El mismo ser humano se ha encargado de demonizar a Dios y de imponer con odio lo que únicamente es AMOR. La hipocresía y la incompetencia han sido el eje de siglos de supuesta evolución. Siempre espero que algún día comencemos a dar pasos hacia adelante, basados en la lógica y el respeto, en el corazón y, sobre todo, en el AMOR.

Caminamos hacia la unión de todos los pueblos, la comunión del ser humano y posteriormente del universo al completo. Eso es Dios, un ser supremo que todo lo abarca y que no podemos definir ni limitar a lo que nos compete, a nuestros gustos, tradiciones, costumbres ni localizaciones. Dios es más grande que todo eso, dejemos de hacer demagogia de lo que nos hace estar VIVOS.


 

Compartir, compartir, compartir...

enero 12, 2017



No pretendo más a través de esta web, de esto que escribo. Compartir no un pensamiento, sino una evolución, crecer juntos, y, a través de aquí, no sólo hacerlo al lado de una, dos o diez personas, sino de todos los que, con buenos ojos, lean estos textos. Compartir y así repartir lo que a mí y a algunos nos parece hermoso y esencial.

Compartiendo de este modo pienso que uno también anula el ego de saberse en todo momento con la verdad. Al hacer público lo que voy aprendiendo y asimilando abandono mi supuesta perfección y me desnudo ante vosotros y ante el hecho de que acepto que esto es un camino donde lo aprendido va evolucionando. Venzo así al ego, a mi yo incordante. Así ni yo mismo ni nadie puede pensar que me creo conocedor de verdad suprema alguna, que me pienso guía o superior a nadie. Así queda demostrado que soy el último y el primero, como todos, caminante más y si lo que dudo, asimilo y descubro sirve de algo aquí lo tienen, aquí me tienen.

Aprovecho las tecnologías para amar, para compartir. En otra época habría optado por otras soluciones, pero ahora este es uno de los mejores métodos. Mientras que nos dure este sistema tan mal repartido y diseñado usaremos internet para comunicarnos (que fue para lo que fue creada)... yo uso la red para amarnos me parece factible, ¿no? Al menos hasta que todo esto se desmorone, se caiga por su propio peso porque es desequilibrio es tan grande que no va a durar mucho. Andaaaaaaaa, mira, ahora encima me pongo apocalíptico lo que faltaba. Que cada uno entienda lo que quiera entender.

Las cosas tienen que cambiar (suspiro) y cambiarán escucha a tu corazón. ¿Que estás muy cómodo con la vida resuelta? Eso no te lo crees ni tú. Sabes bien lo que te falta, búscalo, nadie te va a decir el qué, ni yo ni nadie, esa es la diferencia con las sectas y las religiones sólo tú lo sabes, sólo tú lo hallarás pistas hay miles... 

Esto puede ser para ti una de ellas o simplemente la ralladura de un colgado. La cuestión no es convencer, sino hacer pensar...
 

Para que sirve esta pagina web...?

enero 12, 2017



La respuesta parece bien sencilla; comunicar, pero si logro algo más que sencillamente eso daré un sentido extra a tanta palabrería.

En realidad ya he hablado alguna vez del propósito de esta pagina web pero así hacemos acopio de ideas y cosas aprendidas en él. Nació de la magia y en magia se convirtió, sobre todo para un servidor, que vio día a día como todas estas tonterías que escribía le servían a alguien por ahí y cómo lo que comparto con el corazón me ha acercado a otros corazones que laten a un mismo ritmo.

Salí pues a pasear un día y acabé pescando amigos y almas afines a la mía. Aprendí de muchos de vosotros y de mí mismo, leyendo y rectificando, conociéndome más a mí mismo en mis errores y mis virtudes.

Día a día, escrito a escrito, pude comprobar que crecía y que era útil eso de poner por escrito los sentimientos y los escalofríos de mi alma. Entendí que abrirlos a los ojos de los demás hacía que volasen y regresasen repletos de magia y de comprensión. Ahora puedo ver cómo el ser humano es un error continuó que busca superarse, un juego del ego que pretende sobrevivir siendo siempre él mismo.

Cada día es una nueva oportunidad, una maravillosa esperanza de que todo mejore si sabemos cómo proyectar esos deseos. Pretender todo para nosotros mismos es alimentar el ego y cortar las alas de nuestro espíritu. Desear por los demás, meditar por todos, soñar en comunidad es llegar más alto. Esta pagina web me ha servido para saber que no estoy solo y que juntos, podemos lograr que eso que llamamos a veces utopía se convierta en realidad.

Gracias a todos ustedes por enseñarme tanto, por marcarme cuando me equivoco o cuando es sencillamente mi opinión. 

Gracias por darme alas e indicarme direcciones... por soñar tanto tiempo juntos.


 

mi alma navega

enero 12, 2017



Cuantas veces siento que voy a la deriva, donde nada ni nadie puede gobernar lo que siente mi corazón.

Mientras sigo luchando en mi propio temporal interior,la barca de mi vida a ido perdiendo fragmentos que la mantenían en un rumbo sin sentido, pero que la permitía avanzar, en esta travesía en que pocas veces, se encuentra la estabilidad, la paz y la felicidad.

En ese vendaval de emociones que son desparramadas sin control, que no pueden ser dirigidas a ningún puerto seguro, por que el destino así lo ha querido, como un tremendo castigo, donde la impotencia, la humillación,el miedo al despertar por la mañana, han generado que una sea un insignificante punto en el horizonte,que trata de mantenerse a flote y no zozobrar en este mar de la intranquilidad, donde todo aquello que se busca no se puede encontrar o sencillamente no hay rincón donde poder atracar y descansar.

Los años han ido pasando y ya no hay timón, ni velas,ni ambición, todo sigue la corriente que oculta a la mirada dirige la embarcación por un mar sin fin, donde no hay ruta hacia donde llegar, donde los faros no iluminan el camino que nos conduce hacia el interior.

Pero en mitad de esa galerna que por momentos y sin esperar se genera sin más, un día el sol brillo y tras esos rayos que dieron cierto calor, hizo su aparición la esbelta figura de una bella diosa, que con dulces palabras, quebró la dura coraza que había en mi corazón. Solo en ese instante efímero, mi alma encontró esa luz que la guiaba a la serenidad y junto entonces descubrí que todo podía detenerse, que tu eras mi faro, que en tus manos fuertes estaba el timón que gobernaba, mi vida, sin embargo en la ruta surgieron escollos ocultos a las miradas, que hicieron naufragar mis sueños y esperanzas.

Ahora en esta lejana oscuridad, mi alma navega sin más a la espera que por fin un temporal la haga astillas y por fin pueda descansar en la profundidad de ese mar que un día, le enseño su tesoro más hermoso, el cariño de una bella diosa.
 

la posesión...

enero 12, 2017



Hoy voy a dedicar mi reflexión al tema de la posesión en el mundo de la pareja, aunque ya en otras ocasiones he dedicado algún escrito en mi pagina web a este tema. 

Una pareja está formada por dos personas distintas, cada cual con diferente personalidad, con distinta manera de pensar y de sentir, con diferentes gustos personales, y sobre todo, cada una procedente de distinta familia. 

Bien es cierto que hay muchas personas que se sienten anuladas por el otro miembro de la pareja, pero no debemos olvidar que vivir en pareja no supone dejar de ser individuo como persona, porque cada cual somos independientes, ya que ninguna persona puede ser dueña de otra, ni siquiera los hijos lo son para los padres, y para nada se debe confundir el concepto de “amor entre nosotros” con la “posesión tuya”. 

El amor no significa tener en posesión al otro miembro de la pareja, sino que es, compartir y recibir, pero también debe suponer ser independencia, respeto y libertad personal, no debemos impedir el desarrollo total de la personalidad de cada individuo anulándolo, porque eso supondría impedirle crecer a nivel personal, ya que las personas no somos objetos que se traen, se llevan o se dejan de un sitio a otro cuando nos apetece, y si alguna vez os habéis llegado a sentir así, espero que mi post os sirva para haceros reflexionar, e intentéis modelar esos aspectos tan negativos que pueden existir en el mundo de la pareja, ya que, el efecto que se puede conseguir con la posesión, es lo contrario, esto es, que el amor acabe siendo desposeído, no debemos olvidar que la base primordial de la convivencia es el total respeto hacia la otra persona. 

he dicho...
 

el sentido de mi vida

enero 10, 2017



Aun cuando te estés esforzando por sobrevivir, irremediablemente te estarás acercando a tu muerte. Al igual que cuando te encuentres esperando la muerte, no te quedará mas remedio que sobrevivir un rato mas. La contradicción es total y la conclusión inequívoca. No somos nadie. 

Hemos de ser omniscientes de esta situación que se nos da y tratar sin demora de hacerle frente. No hay nada mas penoso que acercarte a tu muerte sin ilusión, y a mi parecer la única manera de acabar la vida ilusionado es habiendo vivido con gusto. ¡Ojo! Vivido, que no sobrevivido.

El gusto de haber cumplido en La Tierra , el gusto de haber disfrutado de todo cuanto quisiste disfrutar y haber logrado todos tus hitos propuestos durante tu vida profesional. La ilusión de saber que no dejas nada aquí atrás y de que estás perfectamente mentalizado para lo que venga después de morir.

Como se suele decir, nunca hemos de perder el horizonte. Somos polvo de estrellas, tan brillantes como efímeros. Hemos de deshacer el tabú sobre la muerte y no temerla, sino respetarla en todo su esplendor. Esto nos ayudará a mantenernos humildes pero lanzados a sacarle todo el jugo a esta experiencia. También a tomar las elecciones adecuadas teniendo muy en cuenta que en muchas ocasiones, no hay vuelta de hoja.

Por último, tan importante como darse cuenta de la importancia del día a día  es comprender que no hemos de dejarnos embaucar por lo que aparentemente parece estar contra nosotros. Hoy en día no faltan continuas lamentaciones sobre el estado de la economía actual, pero que las cosas vayan mal nunca es motivo suficiente como para ir de un lado a otro con cara de perro. Que en este momento el mundo vaya para atrás, de ninguna manera es excusa para no intentar progresar en nuestra vida con una sonrisa de oreja a oreja. De otra manera, aun habiendo personas que realmente deseen hacerte feliz, serás desdichado eternamente, ya que únicamente se trata de una decisión personal tuya el ser o no feliz en esta vida.

Volví a sentir unas inmensas ganas de vivir cuando descubrí que el sentido de mi vida era el que yo le quisiera.


 

Un verdadero amigo del alma...

enero 10, 2017



Hoy quiero escribir y compartir un tema apasionante " las relaciones humanas" . Es muy frecuente que las mujeres elijan hombres y los hombres elijan mujeres,  creyendo que podrán cambiarles con su amor, lo cual nunca sucede. Más bien se enganchan a una dinámica de rechazo y no aceptación que socava la relación. Otras veces sufren muertes lentas detrás de una esplendorosa fachada. Cuando una mujer o un hombre se da cuenta de lo atrapada o atrapado  que está puede buscar una salida. Atrapados tanto por una fuerza exterior como por una interior, por ellos mismos. Lo peor es ser nuestros propios “carceleros”, el asumir el desvalimiento y participar en la propia destrucción. Es un momento crítico en el que pueden  tomar la decisión de poner fin a esa situación, y para ello necesitan conectarse con sus animus, con sus energías masculinas , una energía con movimiento y dirección que les ayudará a conseguir lo que se proponga.

Muchas veces la mujer transfiere su fuerza y poder en nombre del amor, y esa clase de “amor” destruye la conexión con la fuerza femenina. Es preciso entonces recuperar aspectos que se habían depositado en el otro, como la fortaleza o la seguridad. Las mujeres desean un encuentro profundo e íntimo, y a menudo se desgastan y vacían a si mismas, se entregan al amor sin saber que para entregarse primero se ha de ser dueña de sí misma. La mujer necesita un amigo que también esté conectado con su corazón, que la respete profundamente, que preste apoyo a esa fuerza genuina femenina. Un verdadero amigo del alma.

Tanto la  Mujer como el Hombre desean un compañero o una compañera que sean como ellos que se les pueda - igualar,  si las mujeres quieren que los hombres las conozcan de verdad tienen que enseñarles un poco de sabiduría profunda. Muchas mujeres se han cansado de tratar de enseñar a hombres que no quieren aprender. Ahora bien, cuando ellos están dispuestos es el momento de revelarles porque su alma lo demanda.

Para ganarse el corazón de un ser sea mujer   o hombre el compañero o compañera tiene que comprender la doble naturaleza de cada uno , sus dos polaridades, el masculino y el femenino, el animus y el ánima. Cuando se desarrolla únicamente uno de las dos polaridades esta desequilibrada, lo que le impide el acceso a su fuerza interior. 

Todos deseamos encontrar un compañero o compañera que tenga la paciencia y el ingenio para comprender su naturaleza profunda. Una mujer o un hombre que quiera que su compañera o compañero la conozca de verdad tiene que conseguir que él o ella le pregunte: “¿Qué es lo que quieres?”, “¿Qué es lo que quiere tu yo profundo?”. Y si realmente se quieren conocer habrán de preguntarle a su vez lo mismo. El Hombre el amigo, compañero y amante más estimable es aquel que desea aprender. 

Un compañero o compañera es el que posee tenacidad y paciencia espiritual, el que tiene voluntad para atisbar la naturaleza profunda,  el que regresa para comprender sin alejarse por aquello que le aparta de su propósito, el que no hacer uso de ese conocimiento para ejercer su poder sobre ella o sobre él . Una mujer o un hombre que capta su auténtica naturaleza, se deja sorprender, atemorizar y siente reverencia por lo que percibe y ve. Y permanece ahí.  Porque amar el placer es muy fácil, para amar verdaderamente se requiere de un “héroe” capaz de manejar su propio miedo.

Además, para crear un amor duradero ambos han de aceptar los ciclos Vida/Muerte/Vida e integrar la transformación en la relación, las sucesivas muertes y renacimientos, la infinidad de finales y comienzos que acontecen a lo largo de la relación. Hay que saber cuándo las cosas tienen que nacer y cuando hay que dejarlas morir. Dejar morir las falsas ilusiones, las expectativas, las fantasías de un amor agradable y romántico. Atravesar las diferentes fases eligiendo amar y permanecer al lado de alguien. Quedarse, cuando lo que se quiere es echar a correr. El Hombre y la Mujer pueden conocer y compartir sus naturalezas instintivas con la confianza de que cualquier cosa que ocurra entre ellos será transformativa.

Es preciso comprender al otro y fortalecer la propia capacidad de amar. Amar a pesar de los miedos y las dudas, a pesar de las heridas y anteriores desengaños. Amar las heridas, carencias y partes “feas”  del otro también, porque sin una tarea que suponga un reto no puede haber transformación. Es necesario un corazón dispuesto a morir y nacer, y a volver a morir y nacer una y otra vez. Un hombre que prefiera arriesgarse a explorar un territorio desconocido a permanecer en el seco y cómodo espacio conocido, a sabiendas de que aquello que teme es precisamente lo que le ayuda a sanar. Hay un guerrero espiritual en aquellos hombres que en su interior saben que quieren vivir, exponerse, entregarse, arriesgarse a abrir el corazón y amar. Un guerrero sabio que no tiene miedo a la muerte.

Un Hombre es aquel que se atreve a curar sus heridas y disolver sus proyecciones, que se atreve a llorar su dolor y toma conciencia de cómo su existencia defensiva le ha protegido del amor. Un hombre que permita que se le rompa la coraza de su corazón y deje que brote un amor tan inmenso como el océano, que es lo que tiene para ofrecer a la mujer, para amarla plenamente, sin reservas. Cuando un hombre entrega su corazón se convierte en una fuerza asombrosa, se vuelve fértil; cuando integra su parte femenina intuitiva se vuelve inspirador. 

Al enfrentarse a la propia herida con compasión, al entregar su corazón el hombre lo gana todo, se completa. Ya no le teme a la fuerza natural de la mujer ni a los ciclos Vida/Muerte/Vida. Cuando integra su espíritu restituye su lugar de dignidad.

Algunas personas tienen el privilegio, después o mientras realizan un profundo trabajo interior, de crear un amor encarnado, hecho de pasión, confianza, afecto y compromiso. Una relación que se experimenta como una oportunidad de expandir el corazón y aprender a amar más profundamente. El otro es un buen amigo, alguien en quien confiar y ante quien desnudarse emocionalmente para mostrar las heridas y carencias sin temor. Una relación en la que comunicarse íntimamente, sin máscaras ni juegos defensivos. Al dejarse ver, al amarse de esta manera, al vivir una sexualidad sagrada se sanan mutuamente. En el compromiso de crecer juntos se transforman uno al otro y transforman su realidad. Sabiéndose seres completos en proceso de crecimiento se embarcan en un viaje de autoconocimiento en el que descubren en el compañero, en la compañera un “tesoro espiritual”. En la intimidad renuevan su amor mirándose a los ojos. La relación es una vía espiritual para despertar a la totalidad de su Ser. Un vínculo así es una verdadera fuerza de la naturaleza.

A las mujeres que se desesperan al ver que pasa el tiempo y su compañero no aparece les digo: no desistas, sigue nutriendo tu día a día, ten fe, pídeselo al Universo y confía en que la vida lo traerá. Mientras tanto, conecta con tu instinto, vive, disfruta, crea, amate a ti misma, prepárate para abrirte al amor. Todo llega si de verdad creemos que nos lo merecemos. 

Dicen que todo lo que nosotros estamos buscando nos busca a nosotros y que, si nos quedamos quietos, nos encontrará. Es algo que lleva mucho tiempo esperándonos. En cuanto llegue, no te muevas. Descansa. Ya verás lo que ocurre a continuación.

Gracias por estar ahí. 


 

Para amar y dejarse amar..

enero 3, 2017



Una y otra vez observó que las personas que continúan aferradas a patrones de relación de dependencia, control, manipulación, celos y posesividad experimentan sufrimiento y aniquilan el amor. Hombres y mujeres nos estamos dando cuenta de que necesitamos crecer y madurar interiormente. ¿Qué desean las mujeres? Sentirse libres, tomar decisiones, llevar las riendas de su vida. Algunos lo viven como una amenaza cuando lo cierto es que no hay nada que temer, que eso que quieren para ellas es lo que luego sabrán proporcionar a la pareja: espacio, libertad, intimidad, presencia.

Somos muchos los que deseamos aprender a amar incondicionalmente, conocer el amor verdadero. Con el tiempo he tomado plena conciencia de que necesitamos toda una vida para aprender a amar, es que amar es un arte que requiere paciencia, cuidado, disciplina, responsabilidad y concentración. El amor es honestidad, silencio, conocimiento, respeto, libertad, confianza y entrega, en primer lugar en relación a uno mismo y luego con el otro.

El amor de un ser humano hacia otro: esto es quizás lo más difícil que nos haya sido encomendado. Lo último, la prueba suprema, la tarea final ante la cual todas las demás tareas no son sino preparación. 

Así pues, amar es un arte, una práctica, una disposición. No se trata de “encontrar el amor”, como muchos creen, sino de aprender a amar. Se dice: “No me quieras tanto, quiéreme mejor”, y en verdad sería bueno convertirnos en comprometidos aprendices del amor en vez de quejarnos, reprochar, reclamar, coaccionar, celar. Hoy por hoy, si estamos solos o vivimos relaciones no correspondidas, conflictivas o tormentosas, si aún perseguimos o huimos de alguien, si nos molestan actitudes o comportamientos del otro significa que continuamos proyectando y resistiéndonos a partes propias, seguimos sin amarnos completa y profundamente, continuamos oponiendo resistencia al flujo de la Vida. Para amar es necesario aceptarse, ser auténtico y estar conectado, lo que favorece aceptar y apreciar al otro como es, sin intentar cambiarlo o mejorarlo.

Creemos que tenemos miedo a no ser amados, cuando en realidad a lo que le tememos es a amar y dejarnos amar. Hace falta verdadero coraje para A M A R. No me refiero al manido “amor”, ese mal amor que nos anega hasta ahogarnos y nos impide crecer, ni a los juegos de perseguir, huir, esconderse, defenderse y atacar. Amar es entregarse sin garantías, afirmar la vida y la libertad, permanecer abierto al otro. Hace falta confianza para atreverse a dejar de protegerse y fingir; para desplegar las alas, mostrarse, dejarse ver e intimar. Hay que perder el miedo a perderse en la relación, a abandonarse o ser abandonado, el miedo a ser atrapado o desaparecer. Hace falta coraje para dejar caer la coraza y los mecanismos defensivos a los que nos aferramos. Porque para amar hay que aceptar y apreciar la propia vulnerabilidad, estar abierto al otro, estar dispuesto a ser herido. Y desde la inocencia y la vulnerabilidad, permanecer indefenso y ser inofensivo, sin ofender, retirarse o herir. Rendirse a un amor sin defensas.

Qué es el amor? -La ausencia de miedo.  . ¿Y qué es a lo que tenemos miedo? Al amor. 

Dejarse amar no es fácil. Cuando nos amamos nos sentimos merecedores de ser amados. Cuando me amo me dejo amar, y distingo entre lo que es y lo que no es amor. Se precisa apertura y disponibilidad amorosa, ser receptivo y abrirse a recibir, sentirse permeable y abierto a la vida.

Cabe preguntarse: ¿Cómo me opongo al amor? ¿De qué maneras boicoteo el dejarme amar? ¿Cómo me resisto al amor? Y saber que reprochar, acusar, quejarse, poner pegas, rechazar, ver lo que falta en vez de lo que hay; sentirse fastidiado, buscar pelea o conflicto, imponerse, victimizar, perseguir, huir… son señales claras de que uno no se deja amar. Lo que entorpece o dificulta el flujo del amor son las posturas defensivas del ego: competir, juzgar, criticar, menospreciar, proyectar. Es preciso deponer las armas, soltar el cable de guerra, los juicios, comparaciones, tener razón, enfadarse, imponerse, el pulso, la negatividad, los juegos de artificio. Amar es decir sí al otro tal como es, sí a la relación. Implicarse. Confiar en que el otro desea mi bien, lo mismo que yo deseo para ella o para el. 

Y para ello, necesitamos primero tener un corazón limpio, vacío de viejas heridas, dolores y rencores. Y ser dueños de nosotros mismos; validarnos, saber lo que queremos y confiar en la Vida de manera que perdamos el miedo a amar y dejarnos amar. Es preciso haber creado un lugar dentro de uno mismo donde nos dejamos amar, porque estamos aprendiendo a amarnos incondicionalmente, y aceptamos con gusto gestos de cariño, regalos, sorpresas… y los agradecemos.   Ya no nos resistimos al amor.

Hay que estar dispuesto a ver y derribar una y otra vez los muros que impiden la conexión de los corazones. Dejar caer las defensas del ego, los juicios, posicionamientos, expectativas y proyecciones que arruinan el fluir del amor. No es sino viendo la viga en uno mismo y no la paja en el ojo ajeno que podemos crecer. Reconocer aspectos propios que vemos en el otro, integrar las proyecciones para que la sombra vaya menguando y el consciente gane terreno al inconsciente, lo que allana el camino y evita numerosos conflictos. Viendo mis errores todo fluye y confluye, y eso es algo que está en mis manos.

Amar implica respetar los propios ritmos, sentimientos, necesidades… y también los del otro. Sentirse libre y a la vez comprometido. Soltar apegos. Ser valiente para decir lo que a uno no le gusta o no le va bien, valiente para decir sí a la vida, sí al otro y al proyecto en común. Amar es decir “lo siento”, tener el coraje de decir “me he equivocado”, perdonarse y perdonar. Ser generosos, compartir y participar. Colaborar en vez de competir. Apreciar en lugar de comparar. Respetarse y respetar. Amar es estar presente, tener tiempo y disponibilidad para el otro, cuidarle. Ver su esencia, y también sus mecanismos defensivos con paciencia, tolerancia, aceptación y comprensión. En momentos de crisis o desencuentros, relajarse en el dolor o la desilusión con el corazón abierto, sin defenderse ni atacar, descansar en la dulzura del corazón permaneciendo en el “no saber”.

Para amar y dejarse amar es preciso dejar la arrogancia de creerse autosuficiente, tener la humildad de necesitar algo del otro y saber pedir, aceptando un no por respuesta. Cada uno ha de hacer su camino, sus proyectos, sentir su deseo y actuar en consecuencia. Se ha de ser uno mismo en la relación íntima, tomase espacio, expresar lo que se siente y necesita. Y saber discernir cuándo es mejor callar y cuando hablar, ser oportuno en los requerimientos. Sentirse libre, soltar el miedo, manifestarse, expresarse. Renovar la fe en el vínculo: generar más amor y menos miedo, más apertura y menos defensas. Cuando amamos y somos amorosos nos sentimos llenos de vida. Amar es una decisión: querer conocer al otro en profundidad, día a día. Alguien que te conozca y acepte tus límites, manías y neuras sin juzgarlas ni alentarlas. Alguien a quien dar libertad y mirar con buenos ojos, dejarle ser, tratarle bien. 

Es bueno mantener en la medida de lo posible el estado de apertura del enamoramiento, y amar al ser real y no la imagen que proyectamos, nuestro masculino o femenino internos. Hemos de despertar del sueño del ideal de pareja. El, ella, no es “el ideal”, es un hombre real, una mujer real, es el que es. El otro no tiene eso que yo creo que debería tener, ni yo tengo eso que él o ella quieren. Somos seres enteros, no nos completamos mutuamente. Con suerte, podemos darnos algo de lo que buenamente nos pedimos, sin exigencias.  Demasiada idealización y expectativas socavan y hunden la relación. Y la indiferencia la mata lentamente. Hay que rendirse ante el otro tal como es, valorar y apreciar lo que hay, lo que sucede en el fluir de la relación. Cuando no acepto al otro como es me violento a mí mismo. Cuando hago un juicio me enjuicio, cuando rechazo, me rechazo. Me violento con juicios, expectativas, miedos, aversión, no aceptación. Una y otra vez, hay que comprender y no juzgar. Discernir entre cuándo soltar y dejarlo correr, y cuándo es buen momento para expresarse y abordar las diferencias.

El amor es juego, risas, ternura y alegría, y va unido al sentido del humor, lo que a su vez favorece el amor. La seriedad y rigidez son actitudes que pertenecen al ego. Si nos reímos de nosotros, de nuestras manías y de las del otro (limpiamente, sin herir) la corriente de energía sigue fluyendo, aún en el desencuentro. Ser un buen compañero, alguien que sabe escuchar y en quien se puede confiar; a quien contarle sueños, temores, viejas heridas y nuevas comprensiones. Experimentar la deliciosa sensación de sentirse amado, cuidado, saber que a tu pareja le importa tu bienestar, tus proyectos, sueños, temores, procesos y transformaciones. Y a su vez, alentar sus proyectos e ilusiones, acompañarle y apoyarle en su caminar, llevarle hacia sí mismo. Y saber que habrá momentos en los que te gustaría estar más cerca de lo que estáis y otros en los que te gustaría estar más lejos emocionalmente.

También son necesarios los “momentos refugio”, tiempo de sagrado silencio para conectarse, respirar y confiar en la sabiduría del cuerpo y del alma. Momentos de pura presencia e intimidad, a solas. Instantes Santos exentos de pasado. Puesto que el amor es estar presente para el otro, si no puedo estar presente para mí, no puedo estar presente para nadie. 

Este amor más humano, que se consumará con delicadeza y dulzura infinitas -imperando luz y bondad, así en el unirse como en el desligarse- se asemejara al que vamos preparando entre luchas y penosos esfuerzos: el amor que consista en que dos soledades se protejan, se deslinden y se saluden mutuamente. 

El éxtasis de la fusión de dos cuerpos y dos almas desnudas frente a frente, sin máscaras ni velos, en profunda interpretación, entrega, gozo y confianza es una alquimia sagrada, sanadora y trascendente. del cuerpo y del alma. Hay que hacer el amor a menudo desde el ser que se es. En conexión con la esencia, experimentamos un amor hecho de piel, huesos, corazón y espíritu. 

La verdadera meta de la existencia, no consiste en amar, tampoco consiste en dejarse amar.  Consiste simple y llanamente en convertirse en amor.
 

Un nuevo año un nuevo ciclo de vida 2017

enero 3, 2017



Hay momentos en los que parece que todo esté inmóvil, congelado, y sin embargo la vida yace latente, dispuesta a abrir los ojos, desperezarse y despertar. Los momentos de stand by suelen ser preludio de un cúmulo de eventos, vicisitudes y nuevos acontecimientos. Tomo conciencia una vez más de los Ciclos que rigen la Vida, y de la impermanencia y transitoriedad de todos los fenómenos. Todo fluye, aunque a veces en el ralentizado proceso invernal no me lo parezca.

Todo acontece a cada momento, ahora. La naturaleza nos enseña que todo es transitorio, está vivo y en movimiento. Todo es un nacer y un morir, un renacer en el eterno devenir. Me asombro al tomar conciencia de que la Tierra es en sí misma una extraordinaria manifestación de la ley de la polaridad, del yin y el yang que conforma el Universo, y así cuando en el hemisferio norte es invierno en el sur es verano, y viceversa.

Todo cambia y se transforma, los fenómenos aparecen y desaparecen como sucede con los sueños al despertar. Lo que ha nacido morirá, lo que se ha recogido se dispensará, lo que se ha acumulado se agotará, lo que se ha construido se derrumba, y lo que ha estado en alto descenderá.

Me digo: “el Camino es algo más grande que tú que te lleva”. Siento que hay inicios y finales, hay temas que se están cerrando y otros que se están abriendo. Percibo la interdependencia de todas las cosas, la interconexión y la incertidumbre de la vida. Ahora mismo, sin embargo, experimentó un oasis entre acontecimientos, entre lo que es y lo que está por venir. Entre el Cielo y la Tierra, entre la vida y la muerte, entre “batalla” y “batalla” disfruto de un tiempo de descanso. 

Siento el eterno ir y venir, el círculo de ida y vuelta que se cierra sobre sí mismo. Y así, entre el amor y el miedo, la expansión y la contracción, la alegría y la tristeza, la confianza y la negatividad, entre el gozo y el sufrimiento, la irradiación y la opacidad. Entre la apertura y la de fensividad, el fluir y el estancamiento, el sostener y el soltar, la inocencia y la culpa, la gratitud y el resentimiento, entre el “hola” y el “adiós” respiramos, nos vinculamos, intimamos.

Cada quien se halla inmerso en el maremágnum de su vida. Ahora, descanso en la incertidumbre oceánica; entre ola y ola mi mente va y viene, instalada en el sagrado momento en el que me encuentro. Soy ola, movimiento y océano. Tomo conciencia junto al elemento fuego de las comprensiones que hace tiempo estoy integrando. Einstein  dijo que hay dos tipos de personas, aquellas que deciden vivir en un Universo hostil y las que deciden vivir en un Universo amigable. Decido vivir en un Universo amigable y acepto todo lo bueno que tiene para mí. Elijo despertar del sueño a cada instante, despertar a una conciencia mayor más amplia e inclusiva.

Agradezco lo que la vida me trae a través de algunas personas y circunstancias. Ahora soy capaz de asentir a lo que es, soy más paciente y menos crítico. Sé que soy como los demás, ni mejor ni peor, y como todos, inocente. Creo en mí y no dependo de que otros me aprueben y me halaguen. Elijo confiar. Confiar en la vida y en el fluir los acontecimientos, confiar especialmente cuando las cosas se ponen oscuras o complicadas. Hago lo que tengo que hacer, aún con miedo. Puedo transformar el miedo en amor e ilusión, y la culpa en alegría y placer. Suelto las viejas creencias limitantes y las preocupaciones por el futuro, respiro profundamente y permanezco relajado en el aquí y ahora. Me dejo sostener por el momento presente, disfrutando de cada paso del camino. En la quietud del silencio encuentro respuestas.

Procuro ir a mi ritmo, estar en lo mío, sentirme libre y dejar libres a los demás. Dejarme en paz y dejar a los otros en paz. No me preocupo por lo que otras personas piensan y hacen, entrego y dejo fluir mi creatividad. Me libero de intentar cumplir las expectativas que imagino algunos tienen sobre mí. Me hago cargo de mis sentimientos y necesidades. Soy fiel a mí mismo. Cultivo mis dones y los ofrezco generosamente. Conecto con lo que me apasiona. Reconciliando lo sagrado y lo profano, proyecto un buen futuro repleto de sueños. Bailo solo o acompañado. Bailo a mi ritmo. Pongo más corazón y más coraje, sin miedo ni apresuramientos. Decido lo que quiero hacer y lo hago libremente. Amo lo que hago. Practicó una mirada inocente, libre de juicios, comparaciones y descalificaciones. Deseo el bien y la abundancia a los demás.

Soy vulnerable e invulnerable a la vez. Me mantengo en contacto con mi energía vital, con mi niño interior, con el Ser que soy. Conecto con mis ritmos y equilibro el hacer con el no hacer, la actividad con la receptividad, los objetivos con los sueños. 

Sé que en la vida hay etapas de tsunami en los que todo se viene abajo y que son para mi bien porque se llevan lo que ya no necesito, y momentos para dar un salto cuántico. Permanezco abierta a las experiencias de la vida mostrándome como soy, siendo amable y receptivo con otros, procurando ser inofensivo. Disfruto de la naturaleza y me reconozco parte de ella.

Abandonó el vicio de la queja, la protesta y el victimismo. Agradezco y pido inspiración para mi trabajo. Quiero ser sincero, expresar mi verdad, escucharme, sentirme libre para decir “no”. Creo que todo es posible, merezco y tengo todas mis capacidades a mi disposición. Me abro a la vida y al amor, me implico y me entregó en las relaciones. Soy transparente sin tener que contarlo todo. Disfruto de las reuniones con los amigos y la familia. Me exhortó a compartirme y participar plenamente, a practicar el amor incondicional. Abrazo mi sombra, mi parte oscura, mis miedos, dudas, frustraciones, confusiones y complejidades. Abrazo la incertidumbre y la acepto como parte esencial de la existencia. Intento ser flexible y disfrutar de mi día a día. Me rindo a lo que es y a lo que fue. Me alineo con el momento presente para vivir conectado a mi centro.

Práctico la amistad incondicional conmigo mismo. Procuro mantenerme ecuánime antes las vicisitudes y los vaivenes de la vida, mantenerme sereno y en paz. Respirar, soltar y dejar ir. Desapegarme. Sonreír y recuperar mi sentido del humor. Abrir mi corazón y sentir su incandescencia. Me da igual lo que pase. Quiero vivir la aventura de la vida, no dar nada por hecho, no adelantarme a los acontecimientos. Dejar fluir. Tomo conciencia de que todo es perfecto y sigue a un plan divino, aunque en ocasiones no me lo parezca. Elijo confiar en el plan divino y cumplir con mi misión antes de librar mi ultima batalla sobre la Tierra. Considero las pruebas como oportunidades de crecimiento y creatividad, y procuro contribuir con lo inevitable.

Ocupo mi lugar en la vida, sin miedo ni culpa. Me abrazo, literalmente. Bailo abrazándome. Soy amigable con el momento presente. Me relajo en la presencia de mí Ser. Me recuerdo alinear mi voluntad con la voluntad divina y unirme al propósito que el universo tiene para mí. Confío en que el camino se me va revelando. Estoy unido a todos los seres en una red invisible. Estoy conectado con mi instinto sexual y mi creatividad. Sé que el éxito proviene de renunciar a él y mantenerme atento en el presente. Tomo conciencia de mis proyecciones sobre otros en busca en una percepción pura e inocente, vaciarme de los condicionamientos de mi ego.

Digo “si” a la vida y al amor. Elijo vivir sin resentimiento ni rencor, aceptando lo que es y lo que fue. Mirar con amor y aceptación. Amar lo que fue y a los que fueron. Perdonarlos a todos, y también a mí mismo. Limpiar los nudos familiares. Rendirme a la fuerza de mi corazón. Ansío más fuego creador y más liviandad, más alegría, más amor y más conciencia. Vibrar en una frecuencia superior, como cuando nos enamoramos. Asentir a la otra cara de la vida y el amor: la muerte, las crisis y las pérdidas, incluyendo el dolor porque forma parte del proceso espiritual, del despliegue del viaje de la consciencia. Sé que lo que viene, conviene. Ahora bien, sufrir por sufrir, total ¿para qué? Intento ser la que soy. Me pongo a disposición de la vida para conocer el propósito de mi alma.

Busco con ahínco la quintaesencia, el oro que subyace en nuestro interior. Experimentar que formó parte de la hermandad de los seres humanos. Cuando tomo conciencia de la luz de mi alma me permito brillar con luz propia. Soy un alma en evolución y dejo que ésta guíe mi camino en concordancia con lo divino. Confío en que el Gran Espíritu guía mis pasos. Honro la luz de mi esencia y la irradio como las flores su fragancia, despojándose de todo aquello que me impide manifestar plenamente el Ser que soy. Es mi viaje hacia el corazón.

Saludos.

 

dar espacio al alma, a vivir en el alma

diciembre 29, 2016



En la enfermedad el alma se revela, obliga a replantearse el discurrir de la vida. Es el momento de ponerse en cuarentena: un tiempo de recogimiento, de conexión con uno mismo para revisar la propia vida, un tiempo de autogestión y transformación. El ascenso comienza con el descenso a las profundidades y al caos, en los abismos insondables. Hay que adentrarse en el oscurecimiento y permanecer con paciencia y sin intenciones en el no saber, confiar en el inconsciente, algo a lo que el ego se opone y que es precisamente el germen de lo venidero. Muchas personas que han pasado una enfermedad grave saben hasta qué punto ha sido significativa y ha transformado su vida porque el remedio, la cura para el alma es precisamente la enfermedad. 

En el transcurrir de nuestra existencia es ineludible que vivamos situaciones de pérdida, separaciones o muertes de seres queridos que dan como resultado crisis mayores o menores, dependiendo de la índole de la pérdida y el grado de egocentrismo de la persona. Estas circunstancias y experiencias vitales donde se derrumba la estructura egoísta son como un tsunami emocional en el que predominan los sentimientos de vacío, miedo y soledad, así como de aislamiento, indiferencia, pérdida de energía y sentido.

Yo la llamo la noche oscura del alma que es  una iniciación espiritual, un tiempo de incubación para que la crisálida se convierta en mariposa. Una desintegración para que se dé la transformación que nos lleve más allá de nuestro horizonte, hemos de aceptar la noche oscura y vivir en consonancia a ella porque el alma se alimenta de la oscuridad tanto como de la luz. La bajada al mundo subterráneo nos conecta con lo profundo y oscuro, nos conduce al vacío de nuestro ser, hacia una transformación y renovación.

Hay noches oscuras del alma y descensos a los infiernos ineludibles. En esos casos hay que tomar la determinación de permanecer en ese espacio desierto y solitario, estando presentes ante el vacío. Entonces puede emerger un vacío fértil, una presencia total que nos libera. En este sentido, la oscuridad y el caos preceden siempre a una expansión de la conciencia.

 El crecimiento personal no es un proceso lineal, controlable y progresivo. El alma se hace visible, se manifiesta y madura con el descenso a lo oscuro. Es un proceso necesario para aprender a vivir desde el alma, en lugar de desde la tiranía del ego, con menos certezas sobre las cosas y más en contacto con las intuiciones y las emociones. Hemos de rendirnos y dejar que el dolor nos pula, nos forje, purifique y transforme en su fuego alquímico. El alma se nutre de la noche oscura. Es gestación para renacer, una oportunidad para recuperar la conexión con la esencia, frente al control del ego y la fuerza de la razón. En algún momento hemos de transitar también las sombras, los valles lúgubres y sombríos de nuestro espacio interior. Y el lugar del desierto donde encontrar la propia fuerza y verdad.

 Las crisis nos invitan a dar espacio al alma, a vivir en el alma, a expandir los límites que la definen, a confiar en ese nivel profundo de la existencia. La vida se empeña en transformarnos, no nos queda más remedio que rendirnos a ella, alinearnos con la Gran Voluntad. Deponer nuestro sentido de importancia personal, y dejar morir las estrategias y posicionamientos del ego, que pretende que la vida se adapte a sus deseos y requerimientos.

 La resistencia a la noche oscura es más dolorosa que ella misma, es instalarse en un estado defensivo y estéril. La oposición a la realidad tal como es nos debilita. Tratar de evitar el sufrimiento inevitable solo genera más dolor. Ahora bien, podemos aliviar la pesadumbre y el dolor sin negarlos ni tratar de huir de ellos. Es bueno darse un respiro de tanto en tanto, entrar y salir del escenario, relajarse un poco, reírse de uno mismo. Las lágrimas son muy necesarias, alivian la tristeza, la frustración y el dolor, y también disuelven las defensas egoístas, diluyen la máscara y la coraza del ego.

Las pérdidas y las crisis tienen la misión de revelarnos que somos Alma, que la vida es misteriosa y sabe mejor que nosotros lo que nos conviene, aunque no nos lo parezca, que Dios tiene otros planes para hacer que nuestra alma resplandezca. En algún momento hemos de abandonar la omnipotencia infantil, la ilusión de control, nos tenemos que arrodillar y aceptar la voluntad divina. En la noche oscura accedemos al mundo de nuestras sombras para explorar esa parte oscura, desconocida, rechazada, no transitada de nuestra alma, que es también nuestro potencial. Solo queda rendirse al movimiento interno de realización personal, acunarse, esperar y confiar. En la medida en que asintamos, nos rindamos y cooperemos con ese movimiento hacia las profundidades antes saldremos del abismo.

La noche oscura es un viaje sagrado, iniciático, solitario. Es el viaje del héroe. Únicamente cuando nos vemos obligados a abandonar la zona de confort de “lo conocido” y atravesamos las profundidades de lo desconocido descubrimos nuevos recursos personales. La noche oscura es un vacío fértil.  Destruye la pequeña voluntad, el orgullo, el egoísmo y todo sentido de ser “importante” y “especial” para crear un nuevo estado de conciencia. Porque la emergencia de lo nuevo conlleva la muerte de lo viejo.

En el caldero alquímico de las pérdidas y las crisis la identidad egoísta se derrite, se funde. La función de las crisis y las pérdidas es destruir la pequeña voluntad para permitirnos reconciliarnos con la Gran Voluntad.... hágase tu voluntad. Nos sintonizamos con algo más grande. En el proceso se gana confianza en el Orden Superior que nos guía, luz y poder personal para transformar a otros. Nos convertimos en sanadores heridos y podemos realizar nuestra auténtica aportación a la vida. Estamos más vivos, presentes y conscientes.

 Algunas personas nos transformamos mediante el dolor y las crisis, otras se instalan en la amargura, la tristeza y la desolación, se abandonan en una actitud de víctimas. Las crisis y las pérdidas son las grandes maestras de la vida que nos colocan al borde del abismo. Podemos elegir entre ser aprendices, discípulos de la vida o víctimas. Si queremos ser aprendices hemos de permitir sus iniciaciones.

El fracaso es una experiencia imprescindible que nos ayuda a madurar, a ser humildes, mientras que el éxito continuado puede mantenernos en un estado de omnipotencia y superficialidad. Tenemos la opción de sufrir y lamentarnos o aceptar que las noches oscuras forman parte de la vida, y colaborar con lo inevitable para que sea una etapa creativa y enriquecedora. Buscar un significado positivo y afrontar la crisis de manera constructiva, preguntándonos: ¿Qué sentido tiene esto en mi vida?, ¿qué me aporta?, ¿qué parte de mí necesita y pide crecer? 

Hay infinidad de muertes y renacimientos en la vida. Es necesario rendirse y dejar que la vida nos transforme para acceder a nuevos niveles de conciencia. En algún momento veremos lo que atravesamos fue un peldaño más de esa larga escalera que nos conduce a la Luz de la conciencia.

 Desde hace casi veinticinco años tengo el privilegio de ser testigo y protagonista de los procesos de crisis, cambio y transformación de mi persona.  Sé con certeza que son procesos sanadores de renacimiento para ir más allá de los límites. La pérdida siempre lleva consigo una ganancia. Hemos de dejar espacio para que emerja lo nuevo, aceptar la muerte de ciertos aspectos o viejas estructuras ya caducas y reconocer que las crisis son necesarias para el crecimiento y desarrollo de las potencialidades internas. El proceso de transformación se inicia cuando aceptamos que nos hallamos en un momento de cambio, al alinearnos, sintonizar y descubrir cómo expresarlo de forma creativa. Es bueno transformar el dolor en arte, en poesía, encontrar símbolos y metáforas que nos inspiren para reconectar con nuestra naturaleza instintiva e intuición.

 Las crisis son estados de transición, puntos de inflexión, momentos inciertos en los que existe una máxima tensión entre opuestos y a la vez se hallan cargados de fecundidad. Son en sí mismos momentos óptimos para el cambio. Las dificultades, tristezas, desafíos, conflictos y frustraciones nos configuran, son las experiencias que posibilitan el crecimiento y la evolución de la conciencia. Cada sufrimiento es una puerta que se abre a otro plano. El dolor y la pérdida cumplen la función de despertarnos a nuestra verdadera naturaleza primigenia, descubrir quiénes somos más allá de la máscara de la personalidad y los condicionamientos. Cuando muere el ego el alma resplandece.

El dolor, las adversidades, las renuncias obligadas a algunos sueños nos hacen humildes. Destruyen capas de orgullo, omnipotencia, vanidad, arrogancia y narcisismo; destruyen capas de egocentrismo, perfeccionismo, rigidez e intolerancia. La humildad se  forja en el fuego alquímico del dolor. Por medio de las crisis la coraza egoísta se va resquebrajando, se vuelve más fina y transparente, nos hacemos translúcidos y porosos a la vida. El reconocimiento del Alma de la que todos formamos parte surge a medida que el ego se va trascendiendo. El alma anhela la Unidad. Nos quiere unidos y vinculados en el Gran Alma. Unidos en un amor inclusivo que todo y a todos abarca. La noche oscura encierra la oportunidad de acceder a una verdadera espiritualidad al sentirnos uno con el otro, puesto que el otro es otro yo. La fuente de la compasión reside en reconocemos en los demás, al darnos cuenta de que hay una naturaleza semejante en todas las personas.

A través de las sucesivas crisis podemos acceder a la experiencia de humildad,  generosidad, paciencia, bondad, compasión, confianza, gratitud, amor incondicional, atributos que conforman la esencia de nuestra verdadera naturaleza. Ante las pérdidas, las crisis y el sufrimiento hay una necesidad de búsqueda de significado y sentido de la existencia. Surgen las preguntas: ¿Quién soy yo? ¿Qué hago aquí? El ámbito de la espiritualidad proporciona respuestas a nuestros interrogantes existenciales.


 

de cómo queremos vivir y morir

diciembre 29, 2016



La vida y la muerte son un dharma, una enseñanza. Es sobre todo una enseñanza de aquello que nos daña, nos bloquea y separa de los demás: el aislamiento afectivo y la autosuficiencia emocional, la tenacidad de la soledad. En verdad, las aficiones dejan secuelas, los litigios prolongados destruyen, el resentimiento y el rencor envenenan y el no cultivar los dones seca y desvitaliza. El miedo nos impide vivir, crecer y dar frutos. Es preciso ejercitar el coraje día a día y dar expresión a nuestra creatividad. Confiar en que el Universo nos acompaña y sostiene. 

Observó el manifiesto paralelismo entre cómo vivimos y cómo morimos. Siendo así, ¿cómo queremos morir?

Es necesario  tomar la muerte como consejera para vivir una vida plena, sin miedos, timidez ni titubeos. Nos exhorta a que cada uno de nuestros actos sea nuestra última batalla sobre la tierra, llenos de poder y presencia, para dar lo mejor de nosotros. Nadie se muere la víspera, a cada cual le llega su momento. La vida nos atraviesa, se renueva y prosigue. 

¿Cómo queremos vivir? Es bueno vivir con conciencia y presencia, con un corazón abierto al amor, con generosidad y entrega, dándole un sentido. Cuidarse, respetarse, tratarse amorosamente, con compasión. A veces nos mal tratamos.  Necesitamos confianza en momentos de oscuridad e inspiración para el día a día. Voluntad para ver y darnos cuenta, para tener una percepción de la realidad inocente y experimentarla con frescura, y no desde el filtro deformante de nuestros condicionamientos y el de nuestros antepasados.

Somos personitas cada una con sus penitas. La terapia sirve para soltar, aligerar la mochila repleta de penas, condicionamientos y residuos de relaciones que se proyectan una y otra vez sobre la realidad. Es indispensable un trabajo interior para limpiar, vaciarse, soltar. El crisol de la vida se empeña en transformarnos, nos forja y pule con experiencias y acontecimientos sorpresivos. Nos zarandea, zambulle, sumerge, ahoga. Nos impele a crecer y evolucionar a través de adversidades y conflictos cuyo sentido no es otro que despojarnos de las corazas de nuestros egos y dejar expuesta nuestra esencia, sin esperanzas ni expectativas. Desnudos ante la vasta e inconmensurablemente realidad, ante la magnitud de algunos acontecimientos que nos dejan atónitos, sin aliento.

Hay días soleados y días lluviosos. Los hay de suave y refrescante brisa, y días de vendavales y borrasca. Como peces fuera del agua nos revolvemos. 

¿Cómo osamos oponernos? Solo queda decir: hágase tu voluntad. Algo muere para que algo nuevo nazca. La vida se renueva y prosigue. Finalmente, volvemos a salir a flote y para ello nada mejor que rendirnos a lo que es, aceptar el destino de los seres que amamos, aunque nos parezca extraño e incomprensible.

Los momentos de sufrimiento nos invitan a sentir el dolor que otros seres humanos también están atravesando. Es una oportunidad para ejercitar nuestra capacidad de compasión hacia todos los que continuamos en este viaje. Abrazar el dolor del mundo con el corazón dolorido y abierto, y perdonarse lo que haya que perdonar. El sufrimiento es la resistencia interna hacia como son las cosas, decir  no, rechazar lo que experimentamos. El sufrimiento se origina por un rechazo a lo que es, al flujo de la vida y los acontecimientos. Cuando nos rendimos, soltamos y decimos si la vida florece y da frutos.

El antídoto, el remedio sanador para tanto dolor es el amor. Despertar por la mañana dando gracias por la oportunidad que representa el nuevo día y con la intención, aún en estos momentos, de entregar la jornada y las decisiones a la voluntad divina, pedir percepciones inocentes para liberarnos de las proyecciones y mantener la paz interior con la práctica de la meditación, más aún en las tormentas y embates de la vida, anclados en cada respiración. Y desde la reconfortante y dulce presencia del aquí y ahora conectar con el manantial de amor que brota desde nuestro interior para dar lo mejor de nosotros mismos.

Cada día, y especialmente ante tales pruebas y advenimientos, hemos de cuidarnos, mimarnos, la amistad incondicional con uno mismo, atreverse a arriesgar. No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase, nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar porque en sueños es libre el hombre.


 

Preguntarse ¿Quién soy?

diciembre 27, 2016



En la veintena y treintena se experimenta y se arriesga al sentirse invulnerable. A los cuarenta se toma conciencia de que la vida pasa y uno se pregunta qué es lo que quiere hacer que aún no ha hecho. La crisis de los 40 es una oportunidad para transformar la vida y vivirla de una manera más consciente y auténtica. Si no se aprovechó, a los 50 vuelve a haber otra oportunidad para hacer cambios y atreverse a elegir el camino no transitado, soltar los apegos y los miedos, afrontar justamente aquello que se estuvo evitando. Pero no hay más ciego que el que no quiere ver. 

Y digo : Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma. Por fin, cuando no se tuvo el coraje de arriesgarse, a partir de los 60 la pregunta es más bien: ¿qué he hecho con mi vida? Entonces, como un autómata sonámbulo ya va dirigido hacia su destino, es presa conducida por su carácter. Cierto es que hay también acontecimientos sorpresivos y fortuitos que trascienden nuestro entendimiento, destinos que se ven unidos incomprensiblemente al de otros, y también hay milagros. Todo nos condiciona y configura.

Observo que después de vivir un tiempo, la vida nos pasa factura, las aficiones dejan secuelas y la realidad nos confronta. Algunos se empeñan en hacer un culto al cuerpo y otros lo maltratan. Es bueno honrar el cuerpo como vehículo de nuestra alma, respetar sus necesidades y ser responsables de nuestra salud y bienestar en un sentido amplio. Ahora bien, ciertamente una enfermedad puede ser el punto de partida para una profunda transformación a nivel físico, emocional, relacional y espiritual.

Hay personas que viven en una perpetua huida hacia delante, creyéndose indestructibles, dejando cargas económicas y viviendo al límite. Vivir una vida de riesgos tiene un precio, antes o después se pone delante. Los hay adictos al trabajo y al triunfo social, dependientes de la mirada y el reconocimiento externo, quienes solo paran cuando no pueden dar un paso más. Los hay que viven aislados, prescindiendo del mundo, encerrados en su torre de marfil, y mueren como viven, solos. Algunos se apegan al dolor y no son capaces de disfrutar cuando la vida les ofrece el lado dulce, mientras que otros se esfuerzan por evitar el dolor conformándose con la mitad (agradable) de la existencia.

No son pocos los que se tapan los ojos y miran hacia otro lado ante los indicios y síntomas de que algo no va bien. Pensar que ciertos hechos van a desaparecer espontáneamente es una falacia. El autoengaño no hace que las cosas dejen de existir o sean diferentes. Al final la vida nos enfrenta, nos acorrala, nos pone contra las cuerdas. Antes o después hay que afrontar, tomar conciencia, poner luz a la existencia.

En efecto, el dolor y los desafíos personales, los nudos relacionales, las contradicciones internas se afrontan… o se posponen y se cargan. La vida produce remanentes, las relaciones generan residuos. Mirar para otro lado, esconder la cabeza como el avestruz, ocultar los desechos bajo la alfombra son actitudes infantiles e ingenuas. La inconsciencia tiene un precio elevado, genera sufrimiento. Es necesario hacer espacio al dolor, a lo que sucede, a lo que ES. Mirarlo de frente. La toma de conciencia genera salud, nos regenera y vivifica. Nos conviene ver y afrontar sin negar, obviar o arrinconar las emociones y los conflictos internos. 

A partir de la mitad de la vida la factura se va engrosando, los excesos y privaciones a nivel físico, emocional o relacional, la exposición a conductas de riesgo y el olvido de sí tienen consecuencias. Es fundamental llevar una vida equilibrada en todos los ámbitos y sentidos. La vida se empeña en transformarnos. Nos despierta, lastima, zarandea, estruja. Nos atraviesa para que integremos en nuestras células las polaridades que la conforman: luz y oscuridad, masculino y femenino, placer y dolor, alegría y tristeza. Para que tomemos conciencia de lo verdaderamente esencial en la vida: el amor. 

La resistencia a la vida, al amor y al dolor genera malestar, enfermedad y sufrimiento. ¿Cómo afrontamos la parte escabrosa y amarga de la existencia? ¿Qué hacemos con el dolor? ¿Cómo llenamos el vacío existencial? son preguntas que en algún momento de nuestra vida nos planteamos.

Llegamos al mundo siendo esencia, luz y amor. Nos construimos una coraza defensiva, un carácter o personalidad para sobrevivir, por miedo al vacío, a lo desconocido. Con el  tiempo, el carácter toma el mando y nos precipita hacia el destino. La parte oscura, lo inconsciente toma las riendas y ahoga nuestra esencia; terminamos viviendo poseídos por la coraza, y las manías. Algunos tragan y se protegen acumulando sobrepeso, otros se anulan en la relación y soportan lo insoportable; hay personas acusadoras y rígidas, y otras que lo permiten, se culpabilizan y cargan. Si miramos a nuestro alrededor, ¿a cuántas personas conocemos que llegado un momento manifiestan los excesos, las inercias y el deterioro a nivel físico y emocional?

Carácter es destino.Carácter significa “grabado”. Son las fijaciones, la estructura rígida que nos mantiene acorazados, el “genio y figura”. Cada personalidad tiene su motivación principal, sus inercias y una pasión que le gobierna, lo que explica que se repitan las vivencias y experiencias, las tendencias inconscientes que a veces pudieran parecer “mala suerte”. Nos identificamos con la máscara, con eso que no somos y nos perdemos, no nos vemos ni nos dejamos ver. Nos creamos un personaje con un sistema de defensas -la propia neurosis-, ante el miedo ontológico y la angustia existencial, no nos conocemos, nos suponemos. 

Para salir de la cárcel del ego hay que desenmascararse. Preguntarse ¿Quién soy? 

La gente podrá hacer cualquier cosa, no importa cuán absurda, con el fin evitar enfrentar su propia alma. Hoy crece el número de personas que se quieren conocer, sin embargo, muchos prefieren vivir una existencia distraída. Distraerse es olvido de sí, ignorancia de uno mismo, evitar la realidad por miedo, engañarse. Cabe preguntarse: ¿Con qué me evado, me alejo de mí y de mis necesidades? ¿Cómo dejo de habitarme y me convierto en un disfraz, una caricatura de mí mismo? ¿De qué maneras me engaño y me ignoro? ¿Qué hago para distraerme: trabajar demasiado, ver televisión, tabaco, drogas, cirugía estética, pasatiempos varios, comer, estar en el bar, internet, relaciones tóxicas…?

Hoy tenemos a nuestro alcance muchas alternativas para tomar conciencia, ver, verse: hacer terapia individual y terapia de grupo, asistir talleres de autoconocimiento, hacer rituales chamánicos, trabajo corporal, arteterapia, llevar un diario, meditar… para evitar caer en los patrones neuróticos, el autoengaño y el punto ciego de cada carácter. Necesitamos un trabajo de individuación, de sanación y toma de conciencia para liberarnos de nuestros condicionamientos caracteriales, familiares y sociales, incluidos los de los ancestros.

Se dice que tanto nuestra alma como nuestro cuerpo se componen de elementos que todos estuvieron ya presentes en la serie de antepasados. Y hasta que lo inconsciente se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida y tú le llamarás destino, el consciente opera en un 5%, y el 95% restante estaría a cargo del inconsciente, los programas ocultos, patrones y condicionamientos. Es un hecho que escucho una y otra vez : aquello que no hacemos consciente nos acontece como destino.

Hay personas que necesitan abrirse al mundo mientras que otras necesitan dejar de huir y conectar consigo mismas. Los rígidos perfeccionistas necesitan relajarse y disfrutar, a riesgo de que su corazón se vuelva de piedra. Los rencorosos resentidos ven peligrar la salud de su hígado mientras no amen y perdonen. Los miedosos necesitan conectar con lo salvaje e instintivo y atreverse a vivir desde el coraje de su corazón. El perezoso postergador, un año de egoísmo y tomar plena conciencia de sí. Los que van de sobrados, dadores generosos, precisan mirar hacia dentro. Los gulosos y seductores compulsivos, un año de abstinencia. Los hay que necesitan desapegarse del sufrimiento, mientras que otros precisan entrar en el dolor. Todos necesitamos conectar con la inocencia y la espontaneidad, sabernos merecedores de lo bueno, dejar de depender de la mirada del otro. A saber: los que necesitan que se les vea tiene que verse a sí mismos.

La salida de la neurosis siempre va en dirección contraria a las inercias y a la pasión del eneagrama que nos domina, atreverse a hacer aquello que nunca te atreviste a hacer; ser valientes, tomar conciencia del discurso mental que cada uno se cuenta, proponerse tareas concretas. Todos necesitamos reequilibrarnos: los caracteres emocionales necesitan ponderación, compensar con lo racional; los mentales más tierra, realidad e instinto; los viscerales sentir, empatizar, ver al otro. Lo que nos sana a todos es la plena atención a los propios mecanismos condicionantes, trabajar el autoengaño con la toma de conciencia, meditar.

Algunas personas no maduran, pasan de estar verdes a pudrirse directamente. Estar sano, madurar bien es tener un ego liviano y flexible, y un corazón tierno y dulce. Estar conectado consigo mismo, viéndose y viendo al otro, expuesto al amor y abierto a la vida. El autoconocimiento es transformador. Para ello, es preciso involucrar al testigo interno, mantener la presencia momento a momento, y así la zona libre de juicios y condicionamientos irá ganando terreno. Poner la personalidad al servicio de la esencia, alinear el carácter con el Espíritu, dejarle las riendas. Cuidar la relación con uno mismo, atender el jardín interior, limpiarlo, nutrir la tierra, arrancar las malas hierbas, regalarse tiempo. El adquirir el compromiso de darse cuenta proporciona una notable libertad. Siendo así, de seguro conseguiremos ir puliendo el genuino diamante que todos y cada uno somos, crear una vida singular y hacer de nuestra existencia una preciosa obra de arte.



 

Fin de año, momentos para tomar conciencia

diciembre 27, 2016



La Navidad es una fiesta que tiene su correspondencia con el invierno. El invierno era el acontecimiento que representaba la renovación de la naturaleza, el auténtico nacimiento del Sol tras el que la vida comenzaba a despertar lentamente de su letargo y los seres humanos veían renovadas sus esperanzas de supervivencia, gracias a la fertilidad de la tierra. 

El invierno, la estación más fría en el hemisferio norte, también nos recuerda que existe la esperanza de que llegue la primavera y vuelva a brotar la vida en la tierra. Y así como las semillas esperan el momento en el que han de germinar, algunos aspectos en nuestro interior anhelando la oportunidad de que llegue la hora de que al fin los escuchemos.

El invierno es el momento a partir del cual nos empezamos a acercar al sol y los días empiezan a ser un poquito más largos; se invierte el ritmo hacia la expansión, lo que proporciona un gradual aumento diario de la luz. Recordemos que los ciclos son parte esencial de la existencia, nos hablan de la transformación de la naturaleza y del cambio inherente a la vida. 

Comienza el invierno, un tiempo propicio para el silencio, la interiorización y la reflexión consciente. Simbólicamente, es el momento de cerrar para volver a empezar de nuevo, en el que sintonizar con el recorrido del sol y realizar rituales para renacer como el ave fénix. Así pues, marca un periodo de finalización y comienzo de etapa. Un momento adecuado para ocuparse de los asuntos pendientes, hacer limpieza en general (ordenar la casa, papeles, libros, ropa…) y hacer también limpieza en el plano emocional, poniendo en orden aspectos internos de la propia vida. Algunas personas aprovechan para hacer ayunos y desintoxicar el cuerpo.

Es un tiempo que invita a la renovación, a deshacerse de lo que sobra y crear espacio para abrirnos a lo nuevo. A revisar y tomar de conciencia tanto de lo que se ha realizado durante el año como de los nuevos deseos y proyectos, para discernir entre los aspectos caducos que queremos dejar atrás y aquellos que deseamos sembrar para que den sus frutos. Recordemos que todos albergamos semillas en nuestro interior. Semillas de amor, honestidad, humildad e integridad; semillas de gratitud, solidaridad y  compasión.

Es momento para tomar conciencia y escuchar profundamente nuestra alma dejando que nos guie, sintiendo hacia donde nos dirigimos, en definitiva preguntándonos que significado y sentido queremos darle a nuestra existencia. “Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: su tiempo el nacer y su tiempo el morir; su tiempo el plantar y su tiempo el arrancar lo plantado…”, y así hay también un tiempo para compartir y participar, para formar parte de una comunidad donde poner en práctica esos nuevos propósitos que aspiran a emerger del fondo de nuestra alma.

En Navidad miles de personas en el mundo vuelven a sus lugares de nacimiento para reencontrarse con sus familias de origen. Siendo así, en vez de que el viaje sea una mera formalidad este año podríamos realizar un verdadero acercamiento encontrando momentos para hablar con cada miembro de la familia, abriendo nuestro corazón y compartiendo lo que haya en él, temores, interrogantes e ilusiones. Conversar con niños y mayores de manera que lo primordial sean precisamente esos encuentros de persona a persona en los que se traten temas relevantes para todos.

La celebración de la cena de Nochebuena o la comida de Navidad podemos vivirlas como una metáfora de la Unidad, del círculo sagrado del que todos los seres humanos, sin exclusiones, formamos parte. Un espacio que invita a recordar a aquellos que ya no están con nosotros y hacer un brindis en su memoria para que ocupen el lugar que les corresponde en nuestro corazón.

Hagamos de ésta una Navidad cuyo significado profundo de la renovación del amor y la Luz penetre en nuestros corazones. Una celebración de la Navidad,  como en su día lo fuera la del Solsticio de invierno, tiempo de nacimiento y renacimiento, un fuego regenerador que una y reúna a los diferentes grupos humanos.
Una Navidad en la que prevalezca la Unidad en la diversidad y conectemos con nuestra capacidad de amor y entrega compasiva a los demás, para encontrarnos, reencontrarnos y vernos en el otro. Una Navidad como metáfora del renacimiento de lo amoroso y vulnerable en nosotros, capaz de conmoverse con el otro. Tiempo de Unidad y fraternidad donde no haya un yo frente a un tú, ni un nosotros frente a ellos, si no todos nosotros.

Especialmente en el 2017 urge poner nuestra intención y disponernos  a crear una nueva realidad con todo lo nuevo que late en nuestros corazones. Hoy 27 de diciembre de 2016 y los próximos días podemos experimentar una metamorfosis que ansía brotar desde una necesidad profunda transformación y renovación interior.

Necesitamos paz, paz entre partes intrapsíquicas y paz con los seres con quienes nos relacionamos, especialmente con aquellos más cercanos. Hemos de dejar de rechazar, de luchar, de excluir, de juzgar, de criticar porque eso que le hacemos al otro nos lo hacemos a nosotros mismos. 

 Yo soy tú y tú eres yo. Necesitamos amarnos incondicionalmente, dejar que nuestra alma resplandezca y se muestre en toda su Luz.


 

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