Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


.. reflexiones de madrugada

febrero 22, 2017



Hoy me gustaría compartir con todos ustedes mis reflexiones de esta madrugada:

1.- La gente grosera a la que no debemos dejar que nos arruine el día. No importa la cantidad de negatividad que te arrojan los demás, no hay absolutamente ninguna necesidad de que te quedes y participes en la decadencia que eligen para sus propias vidas. Tú decides cómo crece tu alma.

Porque la verdad es que lo que la gente te dice y te hace es mucho más sobre ellos, que tú. Las reacciones de la gente a usted son acerca de sus perspectivas, heridas y experiencias. Si la gente piensa que eres increíble, o crees que eres el peor, de nuevo, es más acerca de ellos. No estoy sugiriendo que deberíamos ser narcisistas e ignorar todos los comentarios. Estoy diciendo que tanto dolor, decepción y tristeza en nuestras vidas proviene de que en muchas ocasiones tomamos las cosas personalmente. En la mayoría de los casos, es mucho más productivo y saludable dejar de lado la buena o mala opinión de otras personas y operar con tu propia intuición y sabiduría como guía.

Así que mantenerse al margen del drama de otras personas y no necesariamente crear tu propia. En su lugar, imaginen qué pasaría si pasaran este día entero, y cada día más adelante, con toda tu energía dirigida hacia tus posibilidades más positivas. En lugar de ser molestado, te diviertes. En lugar de enojarse, escapar. La vida es demasiado corta para discutir, luchar o ser negativo de cualquier manera. Cuente sus bendiciones y continúe con el drama con la cabeza en alto.

2. "Es importante que todos mis familiares y amigos aprueben mis metas"...? La mayoría de nosotros no somos criados para buscar activamente nuestra vocación. Puede que ni siquiera sepamos que tenemos uno. Como niños, rara vez se nos dice que tenemos un lugar en la vida que es únicamente nuestro solo. En cambio, nos anima a creer que nuestra vida debe de alguna manera satisfacer las expectativas de los demás - que debemos encontrar nuestra felicidad exactamente como han encontrado la suya.

En lugar de enseñarnos a preguntarnos quiénes somos, estamos capacitados para pedir permiso a otros. En efecto, estamos educados para vivir las versiones de otras personas de nuestras vidas. Cada día está diseñado y desarrollado como nos lo dijo alguien más. Y entonces, un día, cuando nos liberamos para examinar nuestros sueños, buscando satisfacernos, vemos que la mayoría de nuestros sueños se han quedado sin cumplir porque creíamos, y los que nos rodeaban creían, que lo que queríamos para nosotros estaba de alguna manera fuera de nuestro alcance.

Es hora de desaprender estas mentiras y hacer cambios. Se necesita coraje para crecer más sabio y convertirse en lo que realmente eres. Y hoy es el primer día del resto de tu vida.

3. Encontrar excusas "Ellos pueden hacerlo, pero eso no se aplica a mí". Sólo porque alguien más puede, no significa que puede, ¿verdad? Porque no eres lo suficientemente bueno, o has perdido tu oportunidad, etc Usted busca razones por las que pueden hacerlo, pero no se puede - tal vez es un empresario de Internet o escritor independiente porque no tiene hijos. Tal vez ella es más apta que yo, para que pueda correr un maratón. Tal vez ella no tiene todas las obligaciones laborales y familiares que tengo, o tiene un cónyuge de apoyo, o no tiene las rodillas mal.

OK, bien, es fácil encontrar excusas: pero mira a todas las otras personas que también tienen obstáculos considerables y lo han logrado de todos modos.

Yo he lidiado con pérdidas significativas en mi vida, y todavía consigo tener éxito en muchos frentes. Y así como he cambiado las cosas por mi propio esfuerzo, conozco a cientos de otras personas que han hecho lo mismo. A lo largo de mi vida, he sido testigo de que la gente se reinventa a sí misma en todas las edades: los niños de 48 años que comienzan sus familias, los de 57 años que se gradúan de la universidad por primera vez, los de 71 años que comienzan negocios exitosos, . Y abundan las historias de personas con discapacidades o enfermedades que superaron sus obstáculos para lograr grandes cosas.
Sus obstáculos pueden ser superados!

Sentirse atascado es un SENTIMIENTO, no un hecho. Así que nunca asuma que usted está atascado con la forma en que las cosas son. La vida cambia, y tú también puedes. Nunca es demasiado tarde para vivir una vida que te hace sentir orgulloso. No hay límite de edad para cambiar tu curso. 

Y por supuesto, si estás luchando con algo de esto, sé que no estás solo. Yo se que muchas personas estamos ahí contigo, trabajando duro para sentirnos mejor, pensar más claramente y recuperar nuestras vidas. 

Se feliz hoy no esperes para el mañana que no existe.


 

comprender la adversidad..

febrero 20, 2017



Hoy quiero escribir reflexionando sobre un tema que me ha tocado muy de cerca en múltiples ocasiones a lo largo de mi vida y es sobre la adversidad que te permite descubrir tu verdadera fuerza. Los golpes de la adversidad son amargos,no cabe ninguna duda, pero nunca fueron para mi estériles. Nadie desea encontrar obstáculos en sus proyectos, sufrir pérdidas o tener que lidiar con la adversidad. Todas estas situaciones están rodeadas de un halo negativo, sobre todo porque en nuestra sociedad nos hemos acostumbrado a polarizar las experiencias, catalogándolas como positivas y, por tanto, deseables y otras como negativas y, por ende, indeseables.

Sin embargo, la vida nos enseña que lo “positivo” y lo “negativo” se conjugan en todas las situaciones y que tan malo es un exceso de negatividad como un exceso de positividad. Para lograr una vida más equilibrada, es conveniente aprender a ver lo positivo en lo negativo, comprender la enseñanza detrás del fracaso y centrarnos en cómo recuperarnos después de una caída.

Cuando tenemos que enfrentarnos a situaciones que nos sacan de nuestra zona de confort, cuando dejamos de nadar en aguas tranquilas y nos vemos obligados a enfrentar la furia de la marea, tenemos que activar nuestros recursos psicológicos para sobrevivir. En ese momento de lucha interna se puede producir un cambio psicológico, un aprendizaje que nos convierte en personas más resilientes.

De hecho, una persona que no conoce la adversidad no se conoce completamente a sí misma, no sabe cuáles son sus límites y no ha puesto a prueba su fuerza. Por eso, podemos comprender la adversidad como una especie de telescopio que, en vez de dirigir hacia afuera, debemos enfocar hacia nuestro interior. De esta manera, cuando salgamos de esa situación, no volveremos a ver la vida de la misma manera y nosotros mismos habremos cambiado, habremos enriquecido nuestra “caja de herramientas psicológicas”.

Por eso, podemos comprender la adversidad como una prueba de autoconocimiento. Una vez que la marea se calme y reflexionemos, nos daremos cuenta de que somos un poco más fuertes, un poco más maduros y un poco más sabios.

La resiliencia es como un músculo que se pone a prueba en la adversidad, es la capacidad para salir fortalecidos de una situación. No se trata simplemente de pasar el mal trago y seguir como siempre sino de desarrollar nuevos recursos con los que no contábamos para proyectarnos hacia el futuro y lidiar mejor con los nuevos problemas que se presentarán.

Yo siempre me he preguntado si la forma de lidiar con mi enfermedad puede influir en su curso.La verdad que si, por que al inicio de un diagnostico devastador se producen cinco reacciones mas comunes : fatalismo, desesperación/impotencia, preocupación ansiosa, negación y espíritu combativo. Descubrí con el tiempo que si  enfrentaban la enfermedad con espíritu combativo y me mostraban resiliente tenían mejor pronóstico.

No obstante, lo más interesante fue que como ya habían sufrido grandes traumas en el pasado y los había superado con mis propias fuerzas, tenían más probabilidades de enfrentar con éxito los nuevos problemas y encontrar las herramientas necesarias para solucionarlos porque tenían más confianza en mis capacidades. Con esto quiero indicar que la resiliencia es como un músculo que se entrena y fortalece en la adversidad. Si ya hemos pasado por situaciones complicadas y hemos salido de ellas, cuando la adversidad vuelva a mostrar su cara, tendremos más confianza en nuestra capacidad para enfrentar el vendaval.

De hecho, las personas resilientes son capaces de experimentar emociones positivas incluso en medio de situaciones estresantes. Así logran disminuir su nivel de activación fisiológico y reencontrar rápidamente un nuevo equilibrio.

En las personas resilientes algunos circuitos cerebrales también funcionan de manera diferente, en especial la ínsula anterior, una zona que se encarga de producir un contexto emocionalmente relevante para las situaciones que vivimos y que está vinculada con emociones básicas como el dolor, el miedo y el odio. Esto significa que en las personas resilientes la ínsula solo se activa ante estímulos que son realmente negativos, lo cual les permite “preservar” sus recursos psicológicos y evitan estresarse inútilmente.

La adversidad solo cobra sentido cuando conduce al aprendizaje y el crecimiento. Es una verdad cristalina que el mundo rompe a todos, y después, algunos son fuertes en los lugares rotos,  Sin duda, la adversidad no es sinónimo de crecimiento. No todas las personas crecen con los problemas, hay quienes se apresuran en dejarlos atrás sin haber aprendido nada. Otros asumen una actitud negativa o se convierten en victimistas crónicos, algo que solo les traerá más problemas y desgracias.

Por eso,amigas y amigos míos, ante la adversidad es necesario adoptar una actitud proactiva. No podemos esperar que la vida no nos ponga desafíos y obstáculos, pero podemos prepararnos para vencerlos y crecer. Ante las situaciones difíciles, pregúntate qué puedes aprender y cómo pueden ayudarte a ser una persona más fuerte y positiva. Es probable que al inicio te resulte difícil, pero cuando llegues a aguas más tranquilas, es importante que reflexiones sobre la experiencia. Solo así ese dolor y sufrimiento tendrá algún sentido.

 

la critica...

febrero 19, 2017



Soy muy dado a los refranes populares de mi pueblo y hay uno que sirve para escribir y reflexionar y es : “antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus zapatos”. Se referían al hecho de que juzgar es muy fácil, entender es un poco más difícil y ser empáticos es muchísimo más complicado. Y solo se logra si hemos vivido experiencias similares. Sin embargo, a menudo pretendemos que los demás nos entiendan, que comprendan nuestras decisiones y las compartan o que, al menos, nos apoyen. Cuando no lo hacen, nos sentimos mal, nos sentimos incomprendidos y hasta rechazados. 

Por supuesto, no es culpa nuestra, todos necesitamos en algunas situaciones que alguien valide nuestras emociones y decisiones, es perfectamente comprensible. No obstante, supeditar nuestra felicidad a la aceptación de los demás o tomar decisiones basándonos en el miedo a que los otros no nos entiendan es un gran error. Porque lo que los demás piensen sobre ti, en realidad dice más sobre ellos que sobre tu persona, refleja quiénes son ellos, no quién eres tú. 

Cuando una persona critica a alguien sin haber sido capaz de ponerse en su lugar, sin mostrar una pizca de empatía y sin intentar comprender su punto de vista, en realidad está exponiendo su forma de ser. Con sus palabras puede estar gritándole al mundo lo mala persona que piensa que eres, pero con su actitud está desvelando que es una persona insegura, con un pensamiento rígido y llena de estereotipos, por que en la mayoría de los casos se critica lo que no se comprende o no se quiere aceptar

Lo cierto es que detrás de una crítica destructiva casi siempre se esconde el desconocimiento o la negación. De hecho, muchas personas te criticarán porque no comprenden tus decisiones, no han caminado con tus zapatos, no conocen tu historia y no entienden qué te ha impulsado a tomar ese camino. Muchas personas te criticarán desde el desconocimiento más profundo y, sobre todo, desde una postura arrogante que les hace pensar que son dueños de la verdad absoluta.

En otros casos las personas te criticarán porque verán reflejadas en ti ciertas características o deseos propios que no desean reconocer. De hecho, en ocasiones nuestra crítica consiste en reprochar a los demás el no tener las cualidades que nosotros creemos tener. Por ejemplo, una mujer que es maltratada por su pareja puede criticar duramente el divorcio, de esta forma reafirma su posición: se dice a sí misma que debe seguir soportando esa situación. Y lo curioso es que mientras más dura sea la crítica, más fuerte suele ser la negación que se encuentra en su base.

En práctica, en algunas ocasiones la crítica destructiva no es más que un mecanismo de defensa conocido como proyección. En este caso, la persona proyecta en los demás esos sentimientos, deseos o impulsos que son demasiado dolorosos o que no es capaz de aceptar, de manera que los percibe como algo ajeno y punible.

Ahora bien, como podremos sobrevivir a las críticas, bueno a nadie le gusta ser criticado, sobre todo si las críticas se convierten en auténticos ataques verbales. Desgraciadamente, no siempre podemos evitar estas situaciones, por lo que debemos aprender a lidiar con ellas sin que nos afecten demasiado.

¿Cómo lograrlo? He aquí algunas de mis estrategias poco comunes pero muy eficaces:

1. La empatía es un poderoso antídoto contra la rabia y el enojo. No podemos enojarnos con alguien cuando comprendemos cómo se siente. Por eso, la próxima vez que alguien te critique, intenta ponerte en su lugar, aunque esa persona no sea capaz de ponerse en el tuyo. Así verás que probablemente se trata de alguien corto de miras, que no ha tenido tus mismas experiencias de vida o que acumula mucha amargura y resentimiento. Te darás cuenta de que no vale la pena molestarse por sus palabras.

2. Lo que los demás piensen sobre ti es su realidad, no la tuya. Esas personas te están juzgando según sus experiencias, valores y criterios, no según los tuyos. Si hubiesen caminado con tus zapatos y recorrido tu camino, es probable que pensaran de una manera muy diferente. Por tanto, asume que esas críticas en realidad son solo opiniones, ni más ni menos, y están bastante sesgadas. Puedes valorarlas y ver si les puedes sacar provecho, o puedes desestimarlas y no dejar que te arruinen el día.Eso es asumir que es solo una opinión. 

3. Cuando se trata de críticas destructivas, lo más conveniente suele ser hacer oídos sordos ya que normalmente esa persona no está abierta al diálogo, si lo estuviera, en vez de juzgar y atacar, mostraría una actitud más respetuosa y comprensiva. No obstante, hay casos en los que es necesario ponerle freno a la situación. Después de todo, cuando tenemos que enfrentar males extremos, hay que recurrir a soluciones extremas. En esos casos, responde sin alterarte y con frases escuetas que no den pie a réplicas. Por ejemplo, puedes decir: “No acepto que me des tu opinión sobre algo que no conoces” o “Creo que no me entiendes, y tampoco quieres hacerlo, así que no acepto que me critiques”.

En general, las personas juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven.Podemos hacer nuestra esta frase que mantiene plenamente su vigencia y asegurarnos de que nuestras críticas contengan la semilla del cambio, que sean constructivas. Criticar por criticar solo significa que tenemos la lengua desconectada del cerebro. No critiques sin antes pensar.



 

ella..la temible rutina

febrero 18, 2017



En la madrugada del día de hoy me he puesto a reflexionar sobre una situación o mejor dicho una extraña sensación que en ocasiones nos llega a todos de pensar que ya nada es como antes y no somos los mismos de ayer. Las miradas pierden su brillo, las palabras su música, y día a día, somos más conscientes de que solo nos quedan cenizas, y de que tarde o temprano llegará ese viento raudo que todo se lo lleva y todo lo cambia. Instante para el cual, debemos estar preparados. No es fácil. A lo largo de todo nuestro ciclo vital ya hemos afrontado muchas veces ese mismo sabor. Muchos dicen que todo se debe a la rutina, ella quien arrastra sus pesadas cadenas a nuestro alrededor para convertirnos en seres menos espontáneos, menos ávidos de cercanía, de caricias a escondidas y de detalles que aceleran el corazón.

En esta etapa de mi vida en el presente yo no he llegado a compartir mi vida con ella,la temible rutina,pero en el pasado si he compartido mi tiempo por lo que estoy seguro que tal vez seamos nosotros quienes cambiamos con el tiempo, nosotros mismos quienes permitimos que día a día y casi sin saber por qué, se vayan apagando nuestras emociones. A veces, somos como esa vela que brilla llena de intensidad en la noche, un luz que baila y nos inspira con sus formas, pero que se va consumiendo con las horas, hasta que al final deja en el ambiente un extraño perfume dulzón e incómodo, como un ensueño del pasado que ya no tiene sentido en el presente. Tal vez… Asumir que ya nada es como antes nos invita a una profunda reflexión. Puede no sea un obligado final, pero si un instante de necesario diálogo, de imperantes esfuerzos mutuos con los que renovar ese vínculo, esa relación. Actuar con madurez y responsabilidad es la mejor llave para dar paso a un nuevo inicio, o quizás a un inevitable final.

Cuando uno toma plena conciencia de que las cosas ya no tienen el brillo, la intensidad y la magia del ayer, lo primero que siente es una profunda contradicción, el pinchazo de la amargura y la pincelada de la nostalgia. Más que momentos echamos en falta las emociones del pasado y esas complicidades que edificaban un día a día donde no existían huecos, donde la ilusión lo llenaba todo, y a su vez otorgaba sentido a la vida. Cuando ese vínculo emocional pierde fuerza y la intimidad del ayer en la pareja languidece, podríamos decir que falta todo. Es un lento ocaso que entristece y desespera a la vez, porque nuestro cerebro necesita por encima de todo “sentirse seguro”. Piensa que no le agrada la contradicción y esos desajustes que interpreta al instante como una amenaza, como una señal de peligro.

Cuando entramos en esta fase de alarma lo primero que hacemos es buscar un porqué. Aunque son muchos los que, sencillamente, se centran en el “quién”. Es común proyectar en el otro todas las culpas: “es que me descuidas, es que ya no me tienes en cuenta, es que antes hacías esto y lo otro y ahora ya no le das importancia a esos detalles”. Centrarnos en exclusiva en el otro para acusarlo puede estar justificado en algunas ocasiones, queda claro, pero no en todas las relaciones existe un único culpable. Es más, sería una buena idea que nos acostumbraremos a cambiar ciertas expresiones en este tipo de dinámicas relacionales. En lugar usar la palabra “culpabilidad” y el componente negativo que ello implica, es mejor hacer uso del término “responsabilidad”. 

En el juego de energías y refuerzos, tanto positivos como negativos, que conforman el universo de la pareja, los dos miembros son responsables del clima y de la calidad de la misma. Y en ocasiones, y esto es bueno que tengamos claro, no hay que buscar un culpable a la desesperada para entender por qué ya nada es como antes, por qué ya no nos miramos igual ni parece que nos necesitamos tanto como ayer. 

El amor a veces se apaga. Puede que lo haga en uno de los dos o puede que en ambos. Porque aunque muchas veces nos hayan convencido de lo contrario, las personas cambiamos con el tiempo, o más que cambiar, crecemos. Aparecen nuevas necesidades y nuevos intereses: ahí donde lo que antes era prioridad ahora ya no lo es tanto. Un hecho no exento de cierta dureza que es interesante saber gestionar de forma adecuada.Si ya nada es como antes, actúa y Si nada es como antes, entonces es el momento de empezar a caminar por separado

Nadie puede ni tampoco merece vivir eternamente en esa antesala de las emociones rotas, de las relaciones incompletas o de las esperanzas que nunca van a cumplirse. Si ya nada es como antes y nada puede solucionarlo, demos el paso de forma madura para terminar la relación de la forma más digna posible, por que te digo con toda seguridad que el amor no prospera en corazones que se alimentan de sombras.

De mis experiencias personales puedo concluir y compartir que existen tres claves para cerrar una relación de pareja de la forma más positiva y adecuada para ambos miembros de la pareja. 

La primera clave a la hora de gestionar estas situaciones es alcanzar la certeza de que no queda otra opción que la separación. Recuerda siempre que afrontaremos mucho mejor el duelo sabiendo que hemos hecho todo lo posible.

La según clave que recomiendo los es no “destruir” al otro antes de “acabar” con la propia relación. Lo señale con anterioridad, en ocasiones buscar culpables no sirve de mucho. Si hacemos uso de la crítica, el reproche, la humillación y la rabia lo único que conseguimos es alimentar las emociones negativas hasta crear una energía tan profunda que nos impedirá aún más cerrar esa etapa.

Por último, y aunque sea un aspecto que siempre cuesta y al que muchos no le hallan sentido, es necesario perdonar. Perdonar no es ni mucho menos claudicar; es un rito de paso imprescindible para dejar ir sin cargas, sin rencores. Es poner fin a una etapa donde perdonarnos a ambos por el dolor causado, pero aceptando a su vez todo lo positivo que hemos compartido. Un adiós, a tiempo seguido de un “perdón” valiente, nos ayudará a iniciar nuevos caminos dejando atrás un ayer donde ya no tenía cabida la ilusión ni la esperanza.

De todo corazón espero que nunca llegues a convivir con la rutina, por que como dice Pablo Neruda : No hagas con el amor lo que un niño con un globo: que al tenerlo lo ignora y al perderlo llora.

Un Feliz fin de semana y recuerda no existe el pasado ni el futuro solo existe el presente.


 

esforzarse en ser feliz...

febrero 16, 2017



 ¿La felicidad es un fin en sí mismo o un medio para un fin?. Cuando reflexiono y escribo sobre la vida, debido a mi personalidad idealista, suelo enfocar mis discursos de manera teórica y soñadora. Escasas veces me introduzco en el fango a hablar sobre pensamientos más prácticos, pertenecientes al mundo sensible, en consecuencia este escrito busca apoyar la búsqueda de felicidad con argumentos menos profundos y más terrenales.

En una época donde los libros de autoayuda e inteligencia emocional se convierten en best sellers, se deduce que las personas buscan “algo” que las ayude a motivarse para dar lo mejor de ellos en su vida personal y en el trabajo. Y sin embargo, posiblemente el factor que mayor influencia positiva tenga en absolutamente todos los ámbitos de nuestra vida es la felicidad. Pero claro, resulta mucho más sencillo leerse un pseudo-manual de autoayuda que esforzarse en ser feliz.

El objetivo de este escrito del día de hoy,  no es enseñar a nadie a ser feliz, cada persona es un gran libro y estas letras no ocupa ni una página de Word. Sino defender de nuevo lo trascendental que es intentar serlo. No solo para salvarnos a nosotros mismos de vivir una desastrosa vida interna, sino porque en todo aquello que nos proponemos hacer y en todos aquellos a los que queremos, influye de manera brutal. Se puede vivir sin ser feliz pero la felicidad es un amplificador natural de nuestras acciones. Es decir, llegaremos un poquito más lejos en la vida siendo felices.

Por tanto, me tomo la licencia de sugerir a todas las personas que estén buscando desarrollarse que lo hagan comenzando desde su interior. Dejando atrás su pasado y mirando únicamente al futuro. Puesto que seguramente su presente no está tan deteriorado como lo creen y se trata de la base perfecta para construir un futuro fantástico.

Siento si alguien se ha sentido ofendido por la falta de instrucciones para ser feliz. Cada uno tenemos que recorrer nuestro propio camino para alcanzar dicha meta. Me disculpo también por no tener la respuesta a la pregunta con la que introducía este escrito..

 

..como estas..

febrero 16, 2017


Dicen que la felicidad son momentos. ¡Buenos días!

Este escrito surge de una conversación que tuve hace mucho tiempo con una persona que no era feliz. Tenía una personalidad trabajada y actuaba conforme a sus creencias y pensamientos pero no tenía la fuerza suficiente como para posicionarse en un mundo que va completamente a su bola y al que hay que subirse forzosamente en marcha.

La vida que cada uno de nosotros experimentamos está compuesta de al menos dos realidades distintas. Por un lado, existimos nosotros como realidad individual; nos asaltan pensamientos, sentimientos e instintos, nos desarrollamos física y psicológicamente y acabamos muriendo. Por otro lado, existe la realidad exterior; el contexto social-cultural-económico de nuestra época, las demás personas con las que coincidimos en tiempo y espacio, hechos ajenos que nos afectan directamente, etc. Nosotros acabamos desapareciendo del mapa pero el universo persiste eternamente.

Dependiendo de factores como la educación recibida, la sociedad, cultura imperante y los genes de cada uno, existen personas que están más predispuestas a forjarse interiormente y desatender el mundo exterior. Y personas que han dedicado más parte de su tiempo a aprender a sobrevivir en este mundo salvaje y que infravalora su mundo personal.

Ambas situaciones son incomodas puesto que la vida es como un combate de boxeo. En el que las los realidades representan las dos mejillas. Dependiendo de por cual realidad provenga el golpe, estarás totalmente indefenso si no estabas preparado para encajarlo. Y cuanto más extremo seas en tu decisión de elegir una u otra realidad, los porrazos que te llevarás serán más dolorosos y la herida en tu vida más profunda.

En mi opinión, como no podía ser de otra manera, primero uno se debe forjar a sí mismo. Cada uno nacemos tendiendo naturalmente a ser fuertes y débiles en ciertos aspectos e independientemente de todo lo demás, si no conseguimos esculpirnos seremos carne fácil para todos esos pensamientos y sentimientos inesperados que nos asaltan diariamente y difícilmente podremos aceptar y superar los fracasos. Tampoco tendremos la suficiente fortaleza para entender los golpes del mundo exterior y tolerar lo puñetera que a veces es la vida.

No obstante, mucha gente confunde tener una personalidad, gustos e ideales fuertemente razonados y trabajados con pretender no necesitar o despreciar todo lo que viene de fuera. Costumbres, tradiciones, personalidades y pensamientos comunes de las personas de la época. Lo que ocurre al querer vivir la vida completamente ajena a la realidad exterior es que jamás te vas a sentir comprendida o comprendido y vivirás en la soledad más absoluta. Nosotros, como realidades individuales pensantes, existimos en todo momento pero para vivir, tendremos que colocarnos y posicionarnos en el mundo. Sino existirás solamente en el limbo presente entre ambas realidades.

De la misma manera, la gente enfocada a adaptarse a toda costa a la realidad exterior, confunde ser una persona social y realista con pretender ser el amo del mundo sin ser antes amos de sí mismos. Estas personas confunden ambas realidades continuamente y como causa directa, cuando cumplen años se deprimen al no aceptar que el mundo exterior no es su mundo natural. El alma se mantiene intacta pero la piel envejece. Se obsesionan con ser reconocidos en el mundo para sentirse vivos y responsabilizan al mundo exterior de todos sus fracasos y penas cuando realmente lo que les lleva a su actual situación son siempre sus continúas decisiones.

El mundo exterior no lo construimos nosotros, ni elegimos lo que nos sucede, ni tenemos completamente las riendas de nuestra vida como se escribe por ahí. Pero tenemos la ilusionante posibilidad de afrontarlo. Podemos aprender a controlar nuestros sentimientos para defendemos mejor y obtener fuerzas de nuestro ser interior. Y aunque el barco que pilotamos es pesado, disponemos de un timón para que a medida que se presentan obstáculos o estamos en peligro de encallarnos, lo podamos usar con contundencia. 

Seguramente la clave está en convertirse en una persona internamente fuerte sin esperarse que el mundo exterior te reconozca como tal. Uno no debe querer ser lo suficientemente poderoso para dominar a los demás y ser jefe absoluto del mundo. Sino para no desistir en tu empeño de encontrar tu lugar en él. La realidad de la época siempre es mejorable pero debemos comprender que está en constante evolución y que todos contribuimos en ella.

Os dejo dos frases que me gustan mucho : No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos. y  El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en ver nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos.

Es desde mi corazón que esa persona que inspiro este escrito sea hoy muy feliz.
 

la vida es tan genial...

febrero 13, 2017



Bienvenidos a una semana mas del calendario. Uno de los problemas de utilizar el lenguaje como código para la comunicación es que una misma palabra significa inevitablemente conceptos distintos para diferentes personas. Las palabras no solo poseen distintos significados dependiendo del contexto, sino que también dependiendo de las vivencias de cada persona varía relevantemente. Cuanta más fuerza tenga el concepto que la palabra represente, más significados y variantes tenderá a tener. Un buen ejemplo es la palabra amor. La RAE establece que tiene 14 significados. Y por si fuera poco… El tema de hoy trata sobre uno que no aparece en esa lista. Voy a pronunciarme sobre el amor como estilo de vida.

Como base que fundamenta el resto, este modo de vivir implica necesariamente un amor sincero por la vida y a todo lo que pertenece a ella; tangible o intangible. Hay que aceptar la vida tal y como es porque así tenía que ser. Los seres humamos somos unas persona que presume de saber mucho ... pero en realidad no tenemos ni puñetera idea de "nada" porque de otra manera no habríamos sobrevivido al intransigente medio ambiente. Gracias a lo anterior, la Tierra ha evolucionado para permitir la vida inteligente, es decir, para que nosotros podamos desempeñar nuestro papel como criaturas pensantes. Luchemos por cambiar el mundo, pero no vivamos enfadados con él.

En segundo lugar, debemos amar la naturaleza. ¡Es desde hace menos de 5000 años que el ser humano vive en grandes ciudades! Todavía no nos ha dado tiempo a adaptarnos. Por ello, la naturaleza sigue siendo nuestro hábitat natural. Obviamente el ser humano ha evolucionado y modificado sus maneras de vivir y costumbres pero no seamos insensatos. No solo necesitamos de tener contacto con ella, sino de interiormente adorarla y mimarla para no sentirnos perdidos en el mundo.

De la misma manera, tenemos que amar a todos los seres humanos. No se puede negar que las personas, además de tener virtudes y valores, poseen también sus defectos y manías. De forma natural, nos saldrá de las entrañas intentar competir con ellos, tener envidia y ansiar sentirnos superiores física o intelectualmente en aras de nuestro instinto de supervivencia. Inevitablemente por todo lo anterior, existirá gente que no nos caiga del todo bien. Pero debemos aceptar que todos no somos, ni debemos querer ser iguales. Cada persona vive en su gigantesco mundo personal y de cada una de ellas se debe intentar aprender conocimientos y experiencias. Asimismo, te sirven para darte cuenta de como quieres o como no quieres ser en la vida. ¡Gran parte de lo que tú eres, lo eres por lo que han conseguido otras personas antes de que nacieras! ¡Tú te debes a los demás!

Por último, debemos amar la actividad. Nuestro cuerpo está biológicamente construido con el objetivo de poder retener energía para después emplearla en el día a día. Si no la usamos, no nos quedaremos plenamente satisfechos a final de la jornada. ¡Y lo tenemos tan sencillo! La vida es tan genial que fluye al mismo tiempo en todas direcciones. Solamente tenemos que elegir cual nos motiva más y zambullirnos en su vorágine. No podemos permanecer estacionados en un mismo lugar por años. No podemos vivir de casa al curro y del curro a casa. No podemos elegir no actuar para no arriesgarse a fallar. Quien creyendo que viviendo una existencia tranquila y sin sobresaltos va a tener éxito se equivoca. Tener éxito en la vida es ser feliz, y la felicidad no se presenta por sí sola. Se ha de ir a su caza y actuar en consecuencia.

Aceptar a la naturaleza como madre, te ayudará a darle mayor sentido a la vida. Aceptar los defectos de los demás, te ayudará a aceptarte a ti mismo. Aceptar la proactividad como modelo de vida, te ayudará a autosuperarte continuamente. Amar vivir es condición indispensable para ser feliz.

Que seas feliz todo el presente, hoy...



 

poder de decisión en la vida..

febrero 11, 2017



Este escrito se trata sobre, uno de tantos temas que por alguna razón esta íntimamente relacionada con las particularidades del género humano, se trata con demasiada poca asiduidad y una de sus consecuencias es una innecesaria tensión cuando expresamos nuestra opinión al respecto. Mi objetivo con este escrito sobre " el suicidio" es el de siempre, hacer pensar a mis amigas y amigos que me visitan a través de mi pagina WEB, e intentar inquietarlos.

En primer lugar, pienso que es normal que la gente se altere ante tal concepto. El suicidio está intrínsecamente relacionado con otros como el libre albedrío, Dios, la muerte, etc. Son ese tipo de conceptos sobre los cuales la gente no piensa porque consideran que es de gente aburrida y de filósofos hacerlo. Sin embargo, en sus mentes dichos conceptos se mezclan todos y cuando sale el tema del suicidio, no tienen ni la menor idea de qué pensar y expresar. Ante la falta de un razonamiento previo, la gente se guía ya no solo por sentimientos (miedo a lo que viene después de la muerte), sino por instintos. Entre ellos, es el instinto de supervivencia el que nos golpea en la boca del estómago antes ni siquiera de poder razonar sobre este tema y nos deja sin respiración.

Una de mis principales obsesiones en esta vida es la libertad. No somos libres para elegir nuestra familia. No somos libres para elegir nuestros amigos. No somos libres para elegir en que época vivimos. No somos libres para elegir qué tipo de educación recibiremos. No somos libres para elegir en qué país nacer. No somos libres para elegir tener dinero o no. No somos libres para elegir estar sanos. No somos libres para elegir que deporte o equipo de futbol apoyar. No somos libres de enamorarnos o no. No somos libres de elegir nuestro ADN. Y así hasta el infinito. Las dimensiones del espacio y del tiempo limitan tremendamente nuestras experiencias en la Tierra. Vivimos oprimidos en una camisa de fuerza.

Sin embargo, si hay algo sobre la que tenemos poder de decisión en la vida. Quizás no tengamos libertad para elegir vivir, pero si para elegir morir. Y una vez llegados a este punto del escrito, estaréis sintiendo una marea de sentimientos y pensamientos que se agolpan en vuestro corazón y hacen cola para dominar vuestra reacción a mis palabras.

El suicidio no es optar por seguir luchando contra lo jodida que es la vida o rendirse ante ella. No os engañéis,  no sois “fuertes” por haber elegido luchar contra las adversidades, ¡Estáis programados para hacerlo! El razonamiento anterior no es más que un disfraz que usa el instinto de supervivencia para alentarnos a vivir. La vida no es una guerra. La clave del concepto de suicidio no está en la decisión que posteriormente se tome, sino en tener la elección de hacerlo. Estamos hablando de dignidad. Un ser humano no tiene por qué arrodillarse ante el mundo que le es impuesto.

Si un ser humano nace en una cárcel, es malcriado en una cárcel y se hace adulto en una cárcel consciente de la vida que está viviendo ¿Consideráis que ese ser humano no debe tener la opción moral de querer suicidarse? Pues la vida fuera de esta cárcel, puede ser cincuenta veces más mala para muchísimas personas. Y me estoy refiriendo tanto al maltrato físico (niños soldado en África, tráfico de blancas en el este de Europa, explotación laboral en el sureste Asiático…) como al maltrato psicológico que algunas sociedades tienen sobre sus gentes.

Se idolatra a los mártires que dan su vida por su patria. Se acepta y ayuda a la gente que tras quedarse parapléjicos en la cama, solicita la eutanasia. Y nos repugna la idea del suicidio. ¿Sabéis por qué es? Porque empatizamos con esos mártires debido a que el ser humano tiene como instinto el congregarnos en clanes y defenderlos. Empatizamos con la gente que esta postrada en la cama sin nada que hacer porque tememos que nos pase a nosotros. Y en cambio, el concepto de existir dignamente es algo que nos queda muy lejos para la mayoría de nosotros.

La vida es algo maravilloso que está en cada átomo del universo y células de todo ser. Pero la vida no es solo el ser humano. El ser humano es simplemente un organismo que ha evolucionado a través del tiempo y forma en la que a nuestra alma le ha tocado vivir. El ser humano es una máquina que esta por pulir y en la que a veces, algunas almas no se adaptan a vivir debido a sus múltiples imperfecciones. Cuando un ser humano se suicida, dicho ser humano no está insultando a la vida, él sabe que la vida es maravillosa pero también sabe que no puede disfrutarla.

Muchos estarán malentendiendo mis palabras. No pretendo decir que una mujer que se ha suicidado por que ha sido esclavizada para prostituirse ha hecho bien. No ha hecho ni bien ni mal. Ha tomado una decisión que tenía sus pros y sus contras.

A los que piensan que mi razonamiento puede ser razonable pero no os atrevéis a aceptarlo por miedo a las posibles consecuencias que este pensamiento pueda tener tanto en la sociedad como en vosotros mismos, decir que se puede ayudar a una persona con este tipo de problemas mucho mejor asumiendo “la racionabilidad” de la persona que está pensando en suicidarse, que no tomándolo como un loco y excluyéndolo de la sociedad.

El ocultar un problema ligado a nuestra raza porque no está bien visto en nuestra sociedad es tan absurdo como ocultar nuestras inclinaciones homosexuales porque la iglesia diga que es pecado. Rechazar alguna de las citadas actitudes sería dejar de lado una característica más de los seres humanos. Nunca debemos olvidar que cada ente hace y es lo que está escrito que haga y que sea en su ADN. Un cerdo jamás podrá bailar y un humano jamás podrá volar. Por lo tanto, si el ser humano tiene la elección de suicidarse es porque el suicidio es connatural al ser humano.

Encubrir un problema no hace más que empeorarlo. Y el problema no es que la gente se suicide, eso es natural. El problema está en porque prefieren suicidarse a seguir viviendo.

Feliz fin de semana y no olviden que la vida es algo maravilloso que está en cada átomo del universo y células de todo ser. 


 

todo termina..

febrero 9, 2017



Hoy a la madrugada me vino a mi mente una frase que lo escuche o leí en alguna parte y dice así : Dejad que los muertos descansen y que el pasado quede en el pasado.Y como siempre despierto y en el silencio de la madrugada escribo para aligerar la carga, para dejar  latir lentamente a mi corazón, y hoy es sobre la muerte que es un tema que me apasiona y que lamentablemente muchos optan por ignorar. Tratan de esconderla, de no ver y de ni siquiera imaginar cómo sería la vida cuando un ser amado muera.

Hay muchas personas que les aterra pensar en su propia muerte y con toda arrogancia ignoran que todo en la vida es impermanente. Esto es sembrar la semilla del sufrimiento porque cuando nos enfrentamos a un fenómeno natural frente a frente,como un terremoto, un tsunami, etc.. carecemos de los elementos para entender y para dejar ir. En cambio, nos clavamos flechas envenenadas en el corazón. Una tras otra tras otra; y no soltamos la memoria, los recuerdos y hasta disfrutamos mantener las heridas abiertas. No es que debamos huir del dolor y tampoco se trata de olvidar a las personas que se fueron. También, no importa cuánto nos preparemos, la muerte siempre duele.

Lo que hace la diferencia es saber que somos nosotros los que podemos dejar ir los sentimientos que nos ahogan, para poder liberarnos. A los seres amados que se van hay que recordarlos con gratitud, con respeto y sonrisas; para luego seguir la vida con el conocimiento de que su legado vive en nosotros.

No soy nadie para decir si existe algo después de la muerte. La verdad es que no lo sé. Lo que sí puedo decir es que llevar en la espalda el peso del dolor de la muerte de alguien, es un cáncer que va devorando nuestra energía vital y la sonrisa. He conocido a personas que viven en pena y que no vuelven a ser felices por llevar el luto y la culpa clavados en el corazón. Si hay una lección importante que me ha enseñado los años y la vida, es la impermanencia.

No importa cuánto nos esforcemos, cuánto dinero invirtamos y cuánto nos resistamos, la realidad es que todo muere. Cuando comprendemos esto, la vida y la salud se convierten en el tesoro más grande. Nos da amplitud para saborear el momento actual, cada segundo que pasamos en este plano existencial.

México es un país con infinitas tradiciones y costumbres, pero si hay algo que les da identidad nacional y que todos los mexicanos celebran, es el Día de Muertos (2 de noviembre). Esta fiesta se observa desde tiempos precolombinos y nos dice mucho del respeto (y miedo) que sentimos por la muerte. Por muchas ciudades y pueblos mexicanos se pueden ver altares con flores y comida, dulces, tequila e imágenes de la misma muerte; nuestra compañera inseparable.

La muerte es parte de la vida. Una no existe sin la otra y el final de octubre y principio de noviembre, es la época en la que el velo entre la vida y la muerte se vuelve delgado y los ecos de los que ya se fueron regresan. Y en la mayoría de los casos su partida sigue doliendo porque simplemente nos negamos a dejar ir la memoria y el cariño. Es una gran pena que estas culturas occidentales no nos enseñen que todo en la vida es impermanente, que todos vamos a morir. Si tan sólo lográramos entender esto, el proceso de muerte y despedida sería mucho más tranquilo de lo que es ahora. Y es aun más doloroso ver cómo hay personas que jamás pueden salir adelante de la pérdida de un ser amado.

Mi compañera del Camino, quiero que cuando yo muera, no sufras por la perdida de un ser que te amo mucho, y en tus momentos de dolor y tristeza,estira todo tu cuerpo. Siéntate en una silla cómoda, con la espalda recta sin recargarla en el respaldo. Enciende unas velas (tu sabes que me gusta tanto alumbrar la casa con velas) y apaga las luces. Cierra tus ojos y respira profundamente, varias veces. Trata de tranquilizar y relajar todo tu cuerpo. No avances al siguiente paso hasta que todos tus músculos estén relajados.Luego regresa tu respiración a ritmo normal. Piensa en mi que se fue y que extrañas mucho. Recuerda todos los buenos momentos, el aprendizaje, las risas y las lágrimas. Quédate en ese momento favorito, donde más disfrutaste mi compañía. No hay prisa. Siente que te miro a los ojos por un largo momento. Con una voz tranquila y en calma yo se que te diré: “Muchas gracias por recordarme, eso me hace muy feliz. Tuve una vida llena de aprendizaje. Ahora estoy bien, no hay dolor ni enfermedad, no tengo hambre, frío ni calor. Por favor mira la llama de las velas, son brillantes y generan un calor muy agradable. Va a brillar por un largo rato y luego se apagarán. Esa fue mi vida. Así es la vida. Abre tus ojos y mira una vela. Di en voz alta. “Muchas gracias por tocar mi vida, aprendí mucho de ti. Es hora de que descanses y que los dos seamos libres para seguir adelante. Adiós. Adiós. Adiós.” Quédate en silencio observando la vela. Mira cómo se consume. Esa es nuestra vida. Esa es la naturaleza de las cosas. Todo se acaba, pero todo brilla y nos deja su calor.

Mi objetivo primordial es que entiendas que todo termina y que entre más te aferres al recuerdo de alguien que murió, nunca cerrarás el ciclo y te causarás mucho daño. No serás libre para moverte a nuevas experiencias en tu vida. Suelta a esas personas que se fueron. Es tiempo para que tú escribas tu propia historia. Hoy es el tiempo en que debes hacer brillar tu propia luz y dar calor a los que te rodean.

Este escrito dedico a todos los seres vivos que estamos sufriendo por enfermedad y enfrentando la muerte. Que la Luz Dorada de Todo Lo Que Es nos una en compasión y ayuda mutua.


 

No hay fórmulas mágicas que te solucionen la vida

febrero 9, 2017

En algunas ocasiones he escrito sobre “pensamiento positivo” pero el uso abusivo que se ha hecho del término a llegando a convertirlo en una especie de emoticono que enmascara los sentimientos reales.Me lo he planteado muchas veces, la verdad. Si tras muchas de las reflexiones sobre las bondades de pensar en positivo (que las tiene, sin duda) hay una necesidad de huir de lo que nos asusta, lo triste, lo feo, lo que no cabe en un tuit o no nos gusta ver en un selfie. Vivimos tan rápido y sin masticar la vida que algunos han usado esta filosofía para dar portazo y tirar adelante sin querer mirar atrás ni entender por qué les pasa lo que les pasa. Y claro, hasta que no entiendes por qué te pasa no eres capaz de elegir que no te pase.

Y no quiero con todo esto decir que el pensamiento positivo no entrañe magia, para nada… Creo en ella, pero también creo que esa magia no surge de nada exterior sino de dentro de nosotros mismos y nos hace conectar con todo y con todos. Y no podemos hacer magia si fingimos que no sentimos lo que sentimos y por dentro nos desmoronamos. Por ello, no me gusta la forma en que a veces se nos quiere dibujar lo que significa el pensamiento positivo, como algo que se consigue en dos días.Sinceramente, cualquier teoría o práctica que te lleve a alejarte de lo que te asusta o enmascarar lo que sientes no puede funcionar. Sin mejorar nuestra autoestima, pensar en positivo cae en saco roto… Lo contrario es mentirse a uno mismo y engañar a otros si les decimos que podrán de esa forma.

Ha llegado un momento en el que algunos nos venden la necesidad de estar siempre con la sonrisa puesta (es muy útil sonreír a diario) como si no pudiéramos tener momentos de bajón.  Yo creo que el pensamiento positivo es muy útil y genera unos cambios increíbles en tu vida, pero no se ha entendido bien… La tristeza es necesaria para entender quiénes somos… Sin tristeza no podemos entender la alegría. Nada es bueno o malo porque sí, todo depende del aprendizaje que saquemos de ello. Pueden despedirnos del trabajo y que eso sea un paso necesario para aprender sobre nosotros mismos algo pendiente y poder conseguir un trabajo que nos hace sentir mejor y más de acuerdo con nuestra misión en la vida.  Nos podemos romper una pierna y que eso nos conceda el tiempo necesario para reflexionar sobre cómo reenfocar nuestra vida.

Nuestras emociones no son positivas ni negativas. Sólo hay que saber gestionarlas porque son una forma de expresar cómo nos sentimos, una reacción fisiológica a un estado de ánimo. Lo importante es llevar las riendas para que no sean nuestras emociones las que dirijan nuestra vida. Decidir qué queremos y utilizar lo que sentimos y nos sucede para crecer. No podemos negar lo que sentimos porque eso sería como no querer ver un obstáculo en el camino. La forma de solucionarlo es vivir conscientemente y tomar decisiones. Cuando sentimos rabia y no lo reconocemos, cuando no lo vemos, aceptamos y exploramos el porqué, nos acaba estallando o pudriéndose dentro de nosotros…

Decidir hacer un saludable ayuno de quejas y lamentos para no focalizarnos en lo que nos disgusta o nos molesta no implica dejarlo de lado ni olvidar el motivo de esas quejas. Debemos ir más allá hasta desgranarlas y comprenderlas para solucionar la causa y no el síntoma. Somos lo que pensamos y lo que sentimos. Si no sabemos qué sentimos, no nos conocemos. Si no conocemos bien nuestros pensamientos negativos, no podremos construir pensamientos nuevos que nos ayuden a crear una nueva realidad. Si no estamos dispuestos a sentirnos incómodos, no podemos avanzar.

Con esto no me quiero cargar el pensamiento positivo, insisto en ello para que quede claro,  al contrario. Quiero ponerlo en valor a partir del autoconocimiento. Lo considero tan útil que me molesta que se esté vendiendo una versión facilona de él como si se tratara de una pócima mágica y nos hace perder nuestra capacidad de transformación. Llevo años trabajando en ello y he visto las resultados. Lo reivindico, aunque nunca solo, sino como un un paso importante y destacado dentro de un camino sólido, con altos y bajos, cargado de ilusión y valentía. Seamos claros, si no te conoces a ti mismo y hurgas en ti, en lo que te ha convertido en lo que eres en el pasado y en lo que te mueve para llegar a ser, el pensamiento positivo se diluye.

Es una experiencia dura y apasionante, con momentos complicados en los que debes ser tan sincero contigo mismo que se te corta la respiración… En los que debes tomar decisiones incómodas que a veces te llevan a separarte de personas a las que estabas unido o abandonar lugares que te parecían seguros porque no te permiten ser tú…

Se ha hablado tanto de pensamiento positivo. Se ha querido a veces venderlo como si fuera una especie de paraguas que una vez abierto te salva de todo. A veces, incluso pienso que tal vez sea así, que podemos pedir y confiar y todo llega, seguro… Aunque estoy seguro que para conseguir eso, debemos llegar a un nivel de conciencia y autoconocimiento que requieren mucho, muchísimo trabajo previo y no lo estamos haciendo.

Ser positivo no es negar esa realidad, sino aceptarla, mirarla bien hasta entender el por qué y tomar la decisión de qué hacer con ella. No se trata de decir que todo va bien tragando saliva cuando es evidente que no, es una elección. Se trata de decidir que somos responsables de nuestras vidas y llevamos el timón.

El “pensamiento positivo” se ha tergiversado tanto que a veces molesta, ofende… Se ha convertido en ocasiones en tres frases molonas aplicables a todo y a todos, como si fuéramos todo iguales,  como si tuviéramos la obligación de sentirnos bien al perder a un amigo o dejar un trabajo de años… Cuando en realidad, nos debemos ese momento de dolor y tristeza para saber quiénes somos sin tener que sentir esa especie de sombra de culpabilidad por verlo todo negro de momento y no enviar mensajes positivos al universo… ¡Qué agobio y qué forma tan errónea de enfocarlo! Cuando estamos tristes y dolidos, si exploramos por qué y confiamos en nosotros, no vamos en contra de ese “pensamiento positivo”,  somos pensamiento positivo en estado puro… Porque no se trata de estar siempre adrenalínico y expuesto a una especie de chute de cafeína sino en paz contigo mismo, sin culpa ni reproches… No podemos someternos a ninguna tiranía, ni siquiera a la de la alegría.

Algunas de las ideas que he leído y oído sobre el pensamiento positivo hacen que parezca una especie de terapia exprés de fin de semana a base de repetir frases para personas desesperadas que aspiran a llegar al lunes y arrasar en la oficina con un nuevo yo que surge de la nada… ¿De verdad alguien se lo cree?
Para mí, ser positivo es autoconocimiento puro, un trabajo,  un camino largo que dura años y no termina nunca, al que se llega cuando te aceptas y te amas…
El pensamiento positivo es escuchar tu voz interior y eso tiene grandes efectos en nosotros, pero no basta sólo con “pensar” es necesario creer, sentir, comprometerse contigo mismo.  Hay que “fabricar una emoción positiva” que genere cambios a nivel neuronal y hormonal en nosotros para modificar el funcionamiento habitual de nuestro cuerpo y cerebro, eso afecta a nuestra salud de forma positiva y a nuestra vida… Aunque, eso no se hace en dos días porque requiere conectar con uno mismo… Y sobre todo, no pasa por el autoengaño ni por negar lo que sientes, pasa precisamente por todo lo contrario, por aceptarte a ti y al mundo como es.

No va sentarse a esperar un milagro. Es confiar, visualizarlo y actuar con la paz interior que supone creérselo. Es crear tu propia realidad. Vivir en equilibrio, saber gestionar y fluir a ver qué pasa…Y eso es aplicable a todo, porque todas la facetas de nuestra vida quedan impregnadas con tu esencia.
Es una mezcla de pasión y serenidad. Mirar al futuro con ganas de comértelo y vivir en el presente con gratitud pero sin resignación. Es paz interior. Es poner orden en los cajones de tu vida pero dejar las ventanas bien abiertas para que pase el aire fresco… Es ser tan elástico que siempre vuelvas a tu estado inicial después de adaptarte, pero siempre con algo nuevo aprendido…Descubrir el poder de las pequeñas cosas y empezar a mover una de ellas en tu vida para observar como el dominó gigante de tu universo se pone en marcha y puede  sorprenderte de hasta dónde puede llegar.

No hay fórmulas mágicas que te solucionen la vida, la vida te la solucionas tú. Cuando actúas y miras al mundo con ojos nuevos… Trazando un mapa distinto y aprendiendo cada día un poco más de ti y de esa persona que puedes llegar a ser si te dejas… El pensamiento positivo está al alcance de todos y  es una herramienta tan útil, tan necesaria para aprender a vivir, que no debemos dejarnos vender copias baratas ni versiones low-cost que nos ofrecen un visión de lo que es degradada y absurda. Una visión que nos aleja de lo que realmente importa.
Y sí, estoy convencida, mis pensamientos crean mi realidad, pero para conseguirlo primero es necesario saber quién soy y actuar en consecuencia.


 

el miedo se protegue con tus excusas...

febrero 8, 2017



Quiero comenzar este escrito con una frase que hace unos años me impacto fuertemente: “No te quejes, estás exactamente donde quieres estar”. Para mí fue como un jarro de agua fría. Entendí que si había algún responsable en mi insatisfacción en la vida y en lo laboral ese sólo podía ser yo.

Ahora bien,alguna vez has sentido envidia de personas que tienen un trabajo que está genial, un trabajo que les llena, del que se sienten orgullosas? ¿Has notado la pasión con la que hablan de sus proyectos, lo felices o plenos que parecen estar de lo que van consiguiendo, sus logros, su realización y la contribución que hacen a la vida de otras personas?. Yo desde luego sí. Durante años viví en segundo plano, creyendo que el trabajo no era lo verdaderamente importante. 

Pero un día la crisis de identidad llamó a mi puerta. Un día me dije que yo también tenía algo que aportar. Un día me enfadé conmigo mismo. Desde luego no fue algo inmediato, tuvieron que pasar años para que me diera cuenta de mi verdadero problema. Tuvo que llegar una persona a mi vida para hacerme ver que yo valía para muchísimo más que para realizar tareas administrativas y rutinarias.

Tal vez tú también estés sintiendo que algo no va bien en tu vida. Es lo que algunos autores llaman crisis de la mediana edad: 35, 40, 50 años. En realidad da igual la edad que tengas. Si ha llegado tu crisis, te felicito. En serio. No hay nada mejor que darte cuenta de que no vives como te gustaría. Porque sólo a partir de ahí empieza el cambio.

Y sí: primero tendrás que enfadarte. De nada te sirve leer decenas de libros de autoayuda, de motivación, reflexionar, conversar, planear... si al final no haces nada para cambiarlo. Ahora te preguntas : ¿Cómo reconocer esa crisis a nivel profesional o personal? En realidad es bastante sencillo. Es posible que en estos momentos te estés planteando las siguientes preguntas: quién soy, qué busco en esta vida, cuál es mi misión, cómo puedo desarrollarme, cómo puedo hacer lo que me gusta y vivir de lo que me gusta. Seguramente eres una persona curiosa, con mente abierta, flexible, inteligente (y no me refiero al coeficiente intelectual, sino a la verdadera inteligencia: inteligencia emocional), eres alguien que acepta los cambios en tu vida, que quiere aprender, está abierto a escuchar, a conocer, a motivarse.

Si no, dudo mucho que estuvieras leyendo mis escritos y visitando mi WEB. Esta pagina WEB, yo estoy seguro que no lo lee gente negativa, gente dormida, sino todo lo contrario: personas que como tú que desean mejorar su vida, vivir con sentido y lograr su libertad en todos los aspectos. Aunque si todo fuera así de fácil, tú ya tendrías una vida perfecta. Pero lo cierto es que no lo es. Aquí entra en juego un factor presente en la vida de la mayoría de nosotros: el miedo. Puedes llamarlo miedo, inseguridad, falta de confianza, incertidumbre, bloqueo, parálisis, falta de organización... Yo lo llamo falta de compromiso. Porque el compromiso no es igual a motivación. La motivación está muy bien pero dura un cierto tiempo: mañana te llega una mala noticia, hace mal tiempo, estás baja de energía y tu motivación se va de paseo. Yo lo experimenté muy a menudo en mis propias carnes y apuesto a que a ti te ha pasado lo mismo.

El miedo en realidad es parte de la vida. El miedo, de hecho, es necesario para tu supervivencia, pero sobre todo, el miedo te indica qué es lo que tienes que hacer. Precisamente el miedo está presente en tus verdaderos problemas, los llamados problemas de calidad. Son problemas buenos que merece la pena tener. Y por tanto, por paradójico que parezca, merece la pena sentir miedo porque es un motor de cambio. Vale, lo sé: sentir miedo no mola. A mí tampoco. Me encantaría poder decirte que soy un valiente que sabe exactamente qué hacer en cada momento de su vida. Me hubiera gustado ser alguien completamente seguro de todo lo que hago y digo. Me encantaría lanzarme sin miedo a todo aquello que me despierta interés. Pero no es así. Y no tiene por qué ser así.

¿Tienes miedo? ¡Perfecto, adelante! El auténtico antídoto del miedo es la acción masiva imperfecta.

¿Cuántas veces te has sentido paralizada o paralizado por el miedo a no hacerlo perfecto, a fallar, a fracasar, a equivocarte? Yo, millones de veces. Y mi mayor fracaso ha sido el no haberlo intentado. El no haberme dado una oportunidad. Pero volvamos al punto de partida, a reinventarte. Hacerlo a pesar de la edad. Encontrar un trabajo que te llene, te apasione, te guste... a pesar de que no tienes 18 ni 25 años en estos momentos. Porque tu trabajo te causa insatisfacción, ansiedad, te roba energía, te quita tu alegría. Y sin embargo no cambias. Y no cambias porque no te enfadas. Y no te enfadas porque no te duele lo suficiente.

Por paradójico que parezca, somos mucho más simples de lo que pensamos. Nos movemos hacia el placer y evitamos el dolor. Si no hay suficiente dolor, aunque tampoco haya placer, igual preferimos quedarnos como estamos, ¿cierto?. Y aunque por dentro sabes que quieres cambiar, todavía no te duele tanto como para hacerlo. En vez de esto, haces algo más sencillo (y desde luego más confortable): quejarte. El desempleo, la crisis, la edad... ¡¿Reinventarme con mi edad?! Perfectas excusas que le vienen como anillo al dedo a nuestro Miedo. El miedo se protege con tus excusas, se agranda, toma posesión y se instala en tu vida de forma permanente.

Yo conviví con el miedo hace muchos años. Tuvieron que pasar 10 años más para que me diera cuenta de que vivir con esa pesada carga no hacía más que debilitar mi autoestima, romper mis sueños y generar una identidad muy pobre, muy escasa, muy por debajo de mis posibilidades. Así que mi dolor ya no era un mero dolorcillo que me visitaba de vez en cuando. Se convirtió en algo más grande, pasando al siguiente nivel: la frustración. Y si no lo paraba a tiempo, llegaría el sufrimiento y tal vez, como fase final, me visitaría la impotencia y tiraría la toalla por completo.

El dolor se produce cuando nuestras expectativas de vida y la realidad que estamos viviendo no van a la par. Pero por otro lado es algo muy habitual. Es totalmente normal que nuestras expectativas no estén siempre alineadas con nuestra vida real. Tal vez sólo los seres más iluminados consiguen esa felicidad plena, desapegándose de su ego y lo material. 

A mi modo de entender, existen cuatro expectativas de dolor : Dolor (tus expectativas no coinciden con la realidad). Frustración (llevas ya bastante tiempo sin conseguir conciliar tus expectativas con la realidad). Sufrimiento (la frustración mantenida en el tiempo, llevas demasiado tiempo sin conciliar tus expectativas con tu realidad). Impotencia (el sufrimiento ha sido tan prolongado que has decidido tirar la toalla, sientes que no hay nada que hacer y la insatisfacción se ha ido adueñando de otras áreas de tu vida). La cuestión está en qué tipo de dolor hay en mi vida. Qué nivel de dolor. 

El dolor es parte de la vida. La frustración y el sufrimiento son opcionales. La impotencia es una elección.

Aquí te invito a reflexionar: ¿cuál es tu nivel de dolor a nivel personal o  profesional? No te engañes, trata de ser lo más sincera, lo más honesto contigo mismo.

Según lo que he podido investigar antes de escribir es que ante problemas o situaciones conflictivas de nuestra vida, caemos en 3 estados mentales. Víctima, Guerrero o Avestruz. El efecto avestruz es uno de los estados más peligrosos. Porque se basa en el autoengaño y la procrastinación. Este estado lo definen frases como: “ya lo haré”, “lo haré cuando pase esto...”, “lo haré la semana que viene, el mes que viene...” “yo ya sé que voy a conseguirlo”. Pero en realidad no haces nada para avanzar, haces muy poco o haces otras cosas que no son las realmente importantes en este momento. Y sí, conozco muy bien ese estado, porque yo siempre he sido un avestruz experimentado. Optimista, sí. Pero con muy poca acción la verdad. Porque tenía miedo. ¿Y sabes cuál es la especialidad de un avestruz? Evitar el dolor actual y futuro. Esconderse del dolor, pensar que no existe.

Por eso, si ahora has dicho que tu nivel de dolor no es realmente alto (razón por la cual no te mueves ni cambias nada en tu vida), pregúntate si no será que simplemente no quieres ser al 100% sincera o sincero contigo mismo, si no estás autoengañándote con que no pasa nada, que puedes seguir como estás. La gran pregunta para un buen avestruz es ésta: ¿qué pasará en tu vida en 2, 5 o 10 años si sigues exactamente como estás? ¿Cuál va a ser tu nivel de dolor? ¿A qué estás esperando?. Muchas personas que se sienten frustradas en su trabajo, se esconden tras excusas tan cómodas como el desempleo, la crisis o la edad.

Y como buenos avestruces que son, ignoran la existencia de cientos, miles de personas que se reinventaron durante la crisis, a pesar del desempleo y sin tener en cuenta la edad. Con más de 20, 30, 40, 50 o incluso 60 años. ¿Crees que exagero? Puedes leer o escuchar a diario entrevistas que publican a personas normales como tú y como yo que reinventaron su vida. Así que por favor, no utilices más esta excusa. Una cosa es que sea difícil, que te dé miedo, te genere inseguridad... y otra muy distinta es que sea imposible. La buena noticia es que sí es posible. La mala noticia es que requiere esforzarse, pasar por el miedo, atravesar el dolor, la incertidumbre, la inseguridad. Está claro que nadie puede garantizarte el éxito. Pero el verdadero fracaso no es fracasar. El verdadero fracaso es no haberlo siquiera intentado.

¿Te molesta lo que lees?..Si has llegado hasta el final de este escrito, ¡enhorabuena! Sé que mis posts suelen ser largos y profundos. Y a veces no son lo que queremos oír. Pueden llegar a molestarnos un poco. Pero es bueno que te molestes, que te enfades al menos un poco, que te hagas consciente de qué quieres de verdad en la vida. Y para eso no estás sola, no estás solo. A veces simplemente no podemos dar el paso solos. Necesitamos a alguien que crea en nosotros más que nosotros mismos. Ese alguien puede ser un buen amigo, un compañero o un coach.

Yo escribo para aligerar la carga, para dejar  latir lentamente a mi corazón, para ayudar a otras personas a realizarse y ser más felices, que me permite acompañarte a la vida que sueñas. A pesar del miedo, a pesar del dolor, de la edad o tu experiencia. Algo en lo que quiero darte el 100% de mí mismo. Porque quiero que tú también consigas una vida de 100%.  Que dejes de vivir a medias. Que dejes de guiarte por el miedo y la inseguridad, como hice yo hace años. Aposté por mí mismo y ha sido lo mejor que he podido hacer en mi vida. Lo digo de corazón. Porque sólo apostando por ti, por tus sueños, tu vida... te acercarás a tu realización personal y profesional.

Deja de conformarte con poco. Deja de esconderte del mundo. Has venido aquí para cumplir tu misión, para brillar y contribuir a un mundo más pleno. Enfócate en la abundancia, en el ingenio (creatividad, pasión, determinación,
compromiso) y no en los recursos materiales (dinero, tiempo, edad o experiencia). Si otras personas lo han conseguido, ¿por qué tú no? ¿O es que tú, precisamente tú, eres menos? Déjame que lo ponga en duda.

Para terminar, me gustaría decirte que si este escrito ha resonado contigo, si sientes que hay algo que se ha movido dentro de ti, has satisfecho en mi empeño por abrirme paso en este camino por donde todos transitamos. además tú también inspiras a otros. El mundo está lleno de almas que buscan su realización. 

¡Gracias de corazón!
 

la telaraña oscura de mis pensamientos

febrero 7, 2017



A veces, pienso tanto que no existo. Busco tanto, que no encuentro. Me angustio tanto, que desaparezco. Me fundo con el salvapantallas de mi vida, me cuelo en una nube gris de miedos y rutinas.Me dejo cubrir por la telaraña oscura de mis pensamientos más tristes… Me oculto tras la cortina de mi vida… El lugar donde permanecí escondida mientras ensayaba para vivir y perdía momentos. Me disuelvo en un desagüe de risas perdidas que esperaban turno para salir a escena y quedaron atrapadas en mi garganta. Me fundo con el abrazo cálido de la desesperanza. Con las ganas de ceder y tocar lo obvio, lo necesario, lo conocido.

Siempre esperando que empiece una función que nunca empieza.Siempre rogando un milagro que no llega. A veces, camino tanto que nunca llego.Porque ando en círculo. Porque no salgo de mis límites ni surco más que mis entrañas dolidas y rotas. Porque vuelvo una y otra vez sobre mis pasos dudosos.Porque piso mi sombra y me mezclo con el manto oscuro de esta noche tan líquida, tan hermosa, tan extraña. Y yo sigo dando vueltas tan rabioso, tan arisco, tan enfadado. Y me pierdo las estrellas que brillan como si reventaran porque llevo puesta una capa roja y miro al suelo.

A veces, sólo ven mis labios las paredes desnudas de mi alma cuando buscan besos. Las esquinas de mi cuarto pequeño de sueños por cumplir y las puertas de mi armario repleto de ropa incómodos por estrenar, como mi vida. A veces, parece que vuelvo pero en realidad no he salido de mí. No he hecho más que circundar mis miedos y bordear mis heridas para ver que siguen abiertas.

Creo que vivo, pero sólo pienso que vivo.Siento que vivo, pero siento poco, porque apenas habito fuera de mis angustias.Me gusta mecerme en mis imperfecciones y bucear en mis errores favoritos. Estoy aprendiendo a quererme así… A veces roto y otras cosido. Aturdido por no ser y cansado de habitar este cansancio dulce que es el sueño de los que no saben que duermen y por ello nunca despiertan. Con ganas de vivir y salir de mí para explorar el mundo a partir de mis ojos hambrientos. Con la furia de una bestia que estuvo encerrada  y la paz de quién confía en que los sueños se cumplen. Con la esperanza de dejar la jaula que yo misma construí para protegerme de mí mismo y ver el mundo sin tocarlo y sin bajar del tren ni mojarme con la lluvia…

Me he perdido media función por la necesidad de amortizar miedos y no gastar zapatos. Por si llegaba el diluvio o todos se giraban para reírse de mi nuevo paraguas, lluvia-suelo Y ahora, tengo prisa por caminar descalzo y arañarme los pies con la vida.  Por pisar la hierba mojada y caer rendido ante la lluvia más intensa. Tengo ganas de besos y de versos. De tropiezos y nubes negras… De trapecios gigantes desde los que caer e historias hermosas en las que perder las llaves para no poder regresar nunca a mi vida diminuta y aburrida.

He pagado mi descortesía para con la vida no viviéndola. He cumplido condena morando con mis demonios en un inframundo de aburrimiento pequeño y asequible…

Cien años y un día esperando. Casi me vuelvo loco y me salen escamas. En mis ojos salvajes hay un poco de todas las noches soñadas buscando risas y alegrías accesibles. A veces, tengo tantas ganas de salir de mi mismo que la impaciencia me cierra todas las puertas.Y sólo la lluvia me calma.
 

más cerca de nuestro mayor milagro

febrero 7, 2017



Todo lo que nos sucede nos ayuda a crecer, aunque sea difícil de ver ahora mismo.Las circunstancias nos dirigirán, nos corregirán y nos perfeccionarán con el tiempo. A veces estas circunstancias nos derriban, duro. Habrá momentos en que parece que todo lo que podría salir mal va mal. Y podría sentirse como si estuviéramos atrapados en esta rutina para siempre, pero no lo hará. Cuando desee dejar de fumar, recuerde que a veces las cosas tienen que ir muy mal antes de que puedan tener razón. A veces tienes que pasar por lo peor, para llegar a lo mejor. Porque nuestras oportunidades más significativas se encuentran a menudo en tiempos de gran dificultad. Por lo tanto, nos enfrentaremos a nuestra mayor oposición cuando estemos más cerca de nuestro mayor milagro.

La forma en que nos sentimos acerca de las personas y las situaciones cambiará, y eso está bien. Las cosas nos parecerán totalmente diferentes en algún momento en el futuro, así como nos sientes diferente ahora que lo hiciste en el pasado. Así que recordemos, sólo porque nos gustó algo en un momento en el tiempo no significa que siempre nos gustará, o que tiene que seguir gustándonos en todos los puntos en el futuro como un acto de lealtad a quien eres como un Persona, basado solamente en quienes éramos una vez como persona. Ser leal a ti mismo es permitirte crecer y cambiar, y desafiar quién eres una vez y lo que alguna vez pensaste. Lo único que tenemos que estar seguro es inseguro, y esto significa que estamos creciendo, y no estancados o encogidos.

Siempre habrá cambios más difíciles de hacer.El crecimiento es doloroso. El cambio es doloroso. Pero al final, nada es tan doloroso como quedarse atrapado en algún lugar al que no pertenezcas. Una vez más, uno no es la misma persona que fue hace un año, hace un mes o hace una semana. Siempre estamos creciendo. Las experiencias no se detienen. Así es la vida. Se necesita mucho coraje para admitir que algo tiene que cambiar, y mucho más coraje aún, para aceptar la responsabilidad de hacer que el cambio ocurra. Pero hacerlo vale la pena cada esfuerzo que podamos reunir.

Los que más se quejan, logran lo menos. Siempre es mejor intentar hacer algo grande y fallar que intentar no hacer nada y tener éxito. No ha terminado si lo has perdido; Se acabó cuando no hace nada más que quejarse de ello. Si crees en algo, sigue intentándolo. No dejes que las sombras del pasado oscurezcan la puerta de tu futuro. El gasto de hoy solo quejándose de ayer no hará que el mañana sea más brillante. Tomemos acción en su lugar. Y sin importar lo que suceda en el largo plazo, recordemos que la verdadera felicidad comienza a llegar sólo cuando dejas de quejarte de tus problemas y empiezas a ser agradecido por todos los problemas que no tienes.

La mitad de las cosas que pensábamos que iban a suceder, nunca sucedió. Pero si permitimos que estos pensamientos habiten en nuestra mente, tendrán éxito en robarte paz, alegría y, en última instancia, nuestra vida. por que pensar en un colapso nervioso, en la depresión, y en la derrota. Somos lo que creemos. No podemos cambiar nada si no podemos cambiar nuestra forma de pensar. Un día hermoso comienza con una mentalidad hermosa. Cuando nos despertamos, tomemos un segundo para pensar en lo que es un privilegio simplemente estar vivo y saludable. Respirar en el espejo del baño, sólo para ver lo increíble que nuestra respiración. El momento en que empezamos a actuar como la vida es una bendición, te aseguro que comenzaremos a sentirnos como uno.

Y por supuesto, si estás luchando con algo de esto, sé que no estás solo. Muchos de nosotros estamos ahí contigo, trabajando duro para sentirnos mejor, pensar con más claridad y recuperar nuestras vidas. Esta es precisamente la razón por la que comparto contigo mis escritos.
 

sentirse querido o querida....

febrero 7, 2017



Hace un tiempo escribí sobre la gente que sólo quiere que la quieran, pero hoy me gustaría ahondar mas en el tema del amor en sentido amplio, en la importancia que tiene para el ser humano sentirse querido.

En los años 50, René Spitz realizó una serie de estudios en orfanatos de diferentes partes del mundo, llegando a la terrible conclusión de que en muchos de ellos la mitad de los bebés morían antes de llegar a los 18 meses de edad. Y eso no se debía a la falta de cuidados alimenticios, higiénicos o médicos sino a la falta del amor materno. Acuñó el término depresión anaclítica  para describir a estos niños que por falta de tiempo de sus cuidadoras, a pesar de recibir alimentos, no recibían el principal alimento del ser humano: el amor. No eran tocados, acariciados, besados. No se sentían queridos. Eran niños de ojos abiertos y mirada fija, sin expresividad facial y que no lloraban pues sabían que nadie iba a acudir a atenderlos. Muchos se deprimían y morían. 

Afortunadamente las cosas han cambiado mucho en estos años en la mayoría de orfanatos, pero estos estudios pueden darnos una idea de la importancia crucial del amor, de sentirnos queridos en nuestras vidas.

También hay estudios que relacionan los vínculos sociales con el hecho de estar protegidos frente al Alzheimer. Parece ser que las personas que están mejor conectadas socialmente tienen menos riesgo de desarrollar Alzheimer o si lo hacen, sucede mucho más tarde. Ni que decir que el hecho de no estar solos, es también una protección frente a la depresión en el la tercera edad.

Los seres humanos en un sentido estricto surgimos del amor…Dependemos del amor y nos enfermamos cuando éste nos es negado en cualquier momento de la vida. Estudios sobre culturas “primitivas” dan fe de que cuando una persona se sentía aquejada por algún dolor concurría ante la presencia del brujo, chamán o hechicero. Entre las primeras preguntas, éste indagaba al consultante diciendo: “¿quién no te quiso hoy?”.

Y no hablamos aquí de una forma de amor interesada o manipulativa  o de situaciones de dependencia afectiva, sino de un verdadero sentimiento  profundo de conexión,  El amor es la forma productiva de relacionarse con los demás y con uno mismo. Implica responsabilidad, cuidado, respeto y conocimiento, el deseo de que la otra persona crezca y se desarrolle. Es una expresión de intimidad entre dos seres humanos bajo la condición de  preservar su mutua integridad.

Por todo lo expuesto, sólo me queda recomendar el cultivo de esas relaciones personales profundas, con la familia, con la pareja, con los hijos, con los amigos…Relaciones en que fluye ese amor en sentido amplio, que es el único que nos permite crecer de verdad y ayudar a su vez a crecer a los otros. 

Me atrevo a aventurar que viviríamos en un mundo muy diferente si dedicáramos más tiempo a amarnos (y no estoy hablando sólo en un sentido de pareja o sexual ;)) y menos a otros “menesteres” relacionales que no llevan a ninguna parte. Y no vale poner excusas, ya que no tienes que esperar a que los demás te “quieran”, te traten de ese modo, puedes empezar hoy mismo a llevar las relaciones que de verdad te interesan, las relaciones con las personas con las que realmente resuenas,  a ese otro nivel de contacto. Tal vez, te sorprendan las consecuencias positivas de hacerlo, tanto para ti mismo como para los demás.

¿Qué tipo de relación cultivas con las personas que de verdad te importan?¿Alguien no te ha querido hoy?

he dicho... 

 

.. guerrero de ansiedad

febrero 5, 2017



La ansiedad es como una mecedora. Te da algo que hacer, pero no te lleva muy lejos. En el pasado, sentí como si la ansiedad fuera una fuerza que nunca podría ser razonada.

Otras personas que conozco que sufren de esta debilitante aflicción están de acuerdo: No importa lo difícil que uno intente, la ansiedad todavía puede empujar su irracional "qué pasa si" agenda pasado pensamiento lógico, ahogando la mente dentro de las improbabilidades más terribles.

Como un crónico y agudo "guerrero de ansiedad", he sobrevivido muchos años en un nivel constante de ansiedad de seis a diez años. En la última década, se redujo a un nivel bastante coherente  (aunque ciertos disparadores a veces puede elevarlo, los picos son sólo temporales ahora).

¿Qué he hecho para disminuirlo? Leí muchos libros de autoayuda, me sumergí en mi propio proceso creativo y aprendí técnicas de auto-charla.

A continuación me gustaría compartir tres de las formas más exitosas y agradables que domino mi ansiedad. Espero que no sólo les ayuden, sino que también brinden la esperanza de que usted puede disminuir su miedo, permitiendo que la paz y la felicidad vuelvan a la punta de los pies en su vida.


1.- Leer libros de autoayuda sobre cómo superar la ansiedad le recuerda que no está sola o solo. Saber esto, creo, es uno de los primeros pasos para sanar. ¿Por qué? Porque los que sufren de ansiedad a menudo se sienten aislados, incomprendidos y sin esperanza.

Después de todo, ¿cuánta gente entiende cuánto dolor estás mientras vas sobre tu vida cotidiana, cubriendo el terror? ¿Cuántas personas a su alrededor actúan como si la ansiedad fuera tan fácil de superar como el resfriado común? (Si solo tuviera un dólar por cada vez que alguien lanzara el consejo bien intencionado -pero groseramente ineficaz-:

2.- Deja de preocuparte tanto. 
Cuando te das cuenta de cuántos otros sufren de ansiedad, así como cuántas personas lo han superado, entonces no te sentirás sola o solo o desesperado o desesperada . A su vez, obtendrá más confianza y energía en la que luchar su propia batalla.

La otra manera de desinflar su miedo es leer ficción. Los estudios han demostrado que la lectura de la literatura disminuye la ansiedad porque el lector se vuelve tan involucrado con el protagonista que el cerebro reacciona de tal manera que todo lo que el personaje ha superado, a su manera emocional, tiene al lector. Si quieres saber más sobre este fenómeno, investiga la frase "biblioterapia".

A nivel personal, sé que cuando me despierto en medio de la noche con un incendio de qué-si los pensamientos queman mi mente, cuando enciendo la luz y leo uno de mis escritos o escribo entonces esa actividad arruina la ansiedad más rápido que cualquier otra cosa que he probado.

3.- Curiosamente, he llegado a aprender que los que sufren o sufrimos de ansiedad son a menudo más creativos que la persona promedio. Después de todo, se necesita mucha imaginación para inventar -y creer- algunos de nuestros miedos más irracionales. En mi propio viaje personal, una gran parte de cómo domé mi ansiedad fue escribiendo.

¡Qué maravilloso descubrir que los pensamientos que corren a través de mi cerebro hiperactivo podrían ser canalizados! Me di cuenta de que cuanto más me enfocaba en mi arte, menos mi cerebro entretenía pensamientos de "qué-si".

Lentamente, pero seguramente pasaba menos tiempo pensando en todas las cosas horribles que podían pasar, reemplazándolo con pensamientos mucho más positivos y creativos sobre lo que estaba trabajando.

Recomiendo encarecidamente a los que hoy sufren de ansiedad a participar en algún tipo de esfuerzo creativo. No tiene que convertirse en una carrera o incluso un pasatiempo todo-abarcador. Pero piensa en lo que te saca de ti mismo. La creatividad viene en muchas formas: hornear, cultivar un huerto, pintar, incluso star-gazing. Tenga en cuenta las cosas que han permitido a su cerebro para tomar un respiro del miedo y luego tratar de practicar esas actividades sobre una base diaria.

4.- Auto-charla es el más fácil, handiest, y me siento, a menudo la herramienta más exitosa en la que disminuir la ansiedad.

Es simple: ¿Qué dirías a un amado amigo que estaba luchando con el miedo irracional? Para empezar, no lo llamarías débil, y definitivamente no estarías de acuerdo en que sólo porque está rumiando algo, lo va a manifestar.

Más bien, le recordaría todas las veces que le preocupa que sucedan cosas horribles y cómo nunca llegaron a pasar. Lo apoyaría comentando sus fortalezas y cómo superó otros contratiempos en la vida. Tal vez incluso añadir cómo no está solo, y que hay esperanza. Para incorporar la auto-charla en su propia vida, hable a sí mismo de la misma manera.

Mi frase favorita, que a menudo ha hecho retroceder a muchos pensamientos ansiosos, es la siguiente: "Sólo me estoy contando una historia". De alguna manera esta sencilla frase lo pone todo en perspectiva. ¡Por favor, siéntanse libres, queridos guerreros de la ansiedad, de usarlos siempre que lo necesiten!

Feliz Domingo.
 

dejar que este momento sea lo que es

enero 31, 2017


¿Alguna vez has conocido a una persona feliz que regularmente evade la responsabilidad, culpa y señala los dedos y hace excusas para su vida insatisfactoria? Yo no conozco. Las personas felices aceptan la responsabilidad de cómo se desarrollan sus vidas. Ellos creen que su propia felicidad es un subproducto de su propio pensamiento, creencias, actitudes, carácter y comportamiento. Y aunque se necesita tiempo para comprender plenamente esto, es una lección que vale la pena aprender.

Ganar la aprobación de todos no es una buena practica ya que es la fuerza de nuestra convicción que determina nuestro nivel de éxito personal en el largo plazo, no el número de personas que están de acuerdo con cada pequeña cosa que hacemos. En última instancia, sabrás que has tomado las decisiones correctas y has seguido el camino correcto cuando hay paz genuina en nuestro corazón.

La idea de salvar a ciertas personas (excesivamente dramáticas) de sí mismas, no es una buena idea. Honestamente, no se puede salvar a algunas personas de ellos mismos, así que no debemos dejarnos profundizar en su drama. Aquellos que hacen el caos perpetuo de sus vidas no apreciarán que interfieran con la conmoción que han creado, de todos modos. Ellos quieren su simpatía "pobre bebé", pero no quieren cambiar. No quieren que sus vidas sean arregladas por nadie. No quieren que sus problemas sean resueltos, sus adicciones emocionales y distracciones quitadas, sus historias resueltas, o sus líos limpios. Porque ¿qué les quedaría? Ellos no saben y no están listos para saber todavía. Y no es tu trabajo decirles.

Las cosas egoístas y despectivas que otros dicen y hacen pasa todos los días.Si tomas todo personalmente, inevitablemente te ofenderás por el resto de tu vida. Y eso no vale la pena! En algún momento se hace muy claro que la manera en que la gente te trata es su problema, y ??cómo reaccionas es tuyo. Comienza a aprovechar al máximo la increíble libertad que te viene cuando te separas de las travesuras de otras personas.

No vale mucho la pena luchar por mucho tiempo. Y si puedes evitarlo, no pelees en absoluto. Realmente no importa mucho. No defina su inteligencia o autoestima por el número de argumentos que ha ganado, sino por el número de veces que usted se ha quedado en silencio: "¡Este absurdo no vale la pena!". 
Todos tenemos días en los que no somos los mejores. Y cuanto más crecemos, más nos damos cuenta de lo importante que es dar a los demás el descanso que esperamos que el mundo nos dé en nuestros malos días. En verdad, nunca se sabe lo que alguien ha pasado en su vida, o lo que están pasando hoy. Sólo ser amable, generoso y respetuoso ... y luego estar en su camino.

La obsesión de la sociedad con la belleza exterior es increíble lo vemos todos los días, pero a medida que envejecemos, lo que parece en el exterior se convierte en cada vez menos un problema, y lo que está en el interior se convierte en el principal punto de interés. Finalmente te das cuenta de que la belleza no tiene casi nada que ver con las miradas es lo que eres como persona, cómo hacer que los demás se sientan acerca de sí mismos, y lo más importante, cómo se siente usted mismo. 

Todas las relaciones superficiales que sólo te hacen sentir más popular. Es bueno tener conocidos. Ser amable y dejar tiempo suficiente para aquellos que más importan. Su tiempo es extremadamente limitado, y tarde o temprano sólo quiere estar cerca de las pocas personas que te hacen sonreír por todas las razones correctas. 

A medida que pasa el tiempo, el futuro lejano, gradualmente, tiene menos valor para usted personalmente. Pero eso realmente no importa, porque la buena vida siempre comienza ahora mismo, cuando dejas de esperar a una mejor. Algunas personas esperan todo el día para las 5pm, toda la semana para el viernes, todo el año para las fiestas, todas sus vidas para la felicidad. No seamos uno de ellos. No esperemos hasta que nuestra vida está casi terminada para darnos cuenta de lo buena que ha sido. El secreto de la felicidad y la paz es dejar que este momento sea lo que es, en lugar de lo que usted piensa que debería ser, y luego hacer lo mejor de él.

A medida que continúe viajando por el camino de la vida, haga todo lo posible para evitar que alguien o cualquier cosa se interponga en el camino de su alegría. Vive una vida que chisporrotea y hace estallar y te hace reír en voz alta todos los días. Porque no quieres llegar hasta el final, o para mañana, incluso, y darse cuenta de que su vida es una colección de reuniones y "algún día" y recados y recibos y promesas vacías.

Adelante y cantar en voz alta en el coche con las ventanas hacia abajo, y bailar en su sala de estar, y quedarse hasta tarde reír, y pintar las paredes de cualquier color que desee, y disfrutar de un poco de vino dulce y pastel de chocolate. Sí, y seguir adelante y dormir en sábanas blancas y limpias, y tirar fiestas, y pintar, y escribir poesía, y leer libros tan buenos que hacen perder la noción del tiempo. Y solo sigan viviendo y alegrando a Dios de haber dado vida a alguien que ama y cuida el regalo de la vida.

Son mis eternos deseos para Ti.

 

hagamos nuestro mejor exfuerzo...

enero 31, 2017



Por experiencia propia cuanto más viejos nos hacemos, más silenciosos nos convertimos y menos drama y caos inútil nos involucramos. La vida nos humilla gradualmente a medida que envejecemos. Nos damos cuenta de cuánto tonterías hemos perdido el tiempo. A decir verdad, la tarde siempre entiende lo que la mañana ni siquiera sospechaba.

Demasiado a menudo dejamos que las pequeñas frustraciones de cada día nos oculten a la belleza delante de nosotros. Nos quedamos atrapados en nuestras propias cabezas, y literalmente no sabemos que nuestras vidas sean mejores que las pocas cosas que no van a nuestro camino. Llamamos a los amigos, familiares, etc.. a quejarnos o vomitamos nuestras quejas en las redes sociales. "¡La vida es tan injusta!" Gritamos. Y todo el mundo está de acuerdo y lanza sus dos centavos en la piscina de chismes.

Otras veces hablamos de una gran charla sobre un montón de cosas que realmente no importa mucho. Escudriñamos y dramatizamos lo insignificante hasta que estemos azules en la cara, y luego nos sentamos y nos rascamos la cabeza desconcertados de lo insatisfactoria que se siente la vida.

Por mis años vividos he aprendido finalmente algunas cosas que tendemos a gastar mucha energía mental y física en cuando somos más jóvenes, que finalmente nos damos cuenta de la materia mucho menos de lo que originalmente pensamos. Las inevitables frustraciones de un día normal. El 99.9% de lo que te estresa hoy no importará en un mes a partir de ahora. Tarde o temprano lo sabrás con certeza. Así que haz tu mejor esfuerzo para dejar de lado las tonterías, mantenerte positivo y seguir adelante con tu vida.

Los pequeños fracasos con los que a menudo te sientes autoconsciente. Cuando nos fijamos metas y tomamos riesgos calculados en la vida, aprendemos eventualmente que habrá épocas en que tendremos tiene éxito y habrá épocas en que fallaremos, y ambos son igualmente importantes a largo plazo. La comprensión de la diferencia entre el esfuerzo razonable y el perfeccionismo es fundamental para dejar ir las fantasías y recoger nuestra vida. El perfeccionismo no sólo te causa estrés innecesario y la ansiedad de la necesidad superficial de siempre "hacerlo bien", que realmente le impide obtener algo que vale la pena hacer en absoluto.

Tener total confianza antes de dar el primer paso es muy importante ya que la confianza es esa inercia interior que nos impulsa a evitar nuestros temores vacíos y dudas de sí mismo. En el camino de la vida, nos damos cuenta de que rara vez tenemos confianza cuando empezamos de nuevo, pero a medida que avanzamos y aprovechamos nuestros recursos internos y externos, nuestra confianza se fortalece gradualmente. Un error común que muchos jóvenes hacen es querer sentirse seguros antes de empezar algo, ya sea un nuevo trabajo, una nueva relación, vivir en una nueva ciudad, etc. Pero no sucede así. Usted tiene que salir de su zona de confort, y el riesgo de su orgullo, para ganar la recompensa de encontrar su confianza.

El tiempo nos enseña que no guardamos nada en esta vida hasta que la regalemos. Esto es cierto para el conocimiento, el perdón, el servicio, el amor, la tolerancia, la aceptación, etc. Tienes que dar para recibir. Un punto tan simple, y sin embargo es tan fácil olvidar que la entrega de nosotros mismos, sin un precio, tiene que venir primero! Es el don que nos abre a la gracia. Ser un activista solo en internet, facebook, watsaup, etc.. para las buenas causas está bien, pero tarde o temprano te das cuenta de que si realmente quieres hacer una diferencia tienes que caminar y hablar en publico también. Así que no sólo debemos ser solidarios a través de internet para crear un mundo mejor debemos primero amar a la familia. Ser un buen vecino. Practicar la bondad y construir puentes hay que demostrar con acciones lo que predicamos.

Cuando somos jóvenes parece que más rápido es mejor, pero con el tiempo vemos el poder de 'lento y constante' en el trabajo. Llegamos a aprender que ningún acto de amor, amabilidad o generosidad, por pequeño que sea, se pierde. El hecho de que puedas plantar una semilla y se convierta en una flor, comparte un poco de conocimiento y se convierte en otro, sonríe a alguien y recibe una sonrisa a cambio, es prueba de que puedes hacer una gran diferencia en la vida y los negocios, incluso No se puede hacer de una vez.

Mientras más viejos crezcan nuestros ojos, más claramente podemos ver a través del humo y los espejos de cada solución rápida. Cualquier cosa que valga la pena requiere esfuerzo diario. Honestamente, solía creer que pedir deseos y decir oraciones solo cambiaba las cosas, pero ahora sé que los deseos y las oraciones nos cambian, y nosotros cambiamos las cosas.

Construir un negocio, ganar un título, fomentar una nueva relación, iniciar una familia, ser más consciente, o cualquier otro viaje personal que lleva tiempo y compromiso - una cosa que tienes que preguntarte es: "¿Estoy dispuesto a pasar un poco de tiempo Cada día como muchas personas no lo harán, para poder pasar la mejor parte de mi vida como muchas personas no pueden? "Piensa en eso por un momento. En última instancia, nos convertimos en lo que hacemos repetidamente. La adquisición de conocimientos no significa que estás creciendo, el crecimiento sucede cuando lo que sabemos cambia la forma en que vivimos diariamente. 

Tener un calendario atestado de emocionantes y elaborados planes no es saludable. No te metas en la vida con planes. Deje espacio. Con el tiempo aprenderás que muchas cosas grandes suceden sin planificar, y algunos grandes arrepentimientos ocurren al no alcanzar exactamente lo que estaba planeado. Así que mantengamos nuestra vida ordenadamente y nuestro horario bajo reserva. Estando en control constante de todo es la idea por que cuanto más viejos nos hacemos, más nos damos cuenta de lo poco que realmente controlamos. Y no hay una buena razón para mantenerse firme con cosas que no puedes controlar. Aprende a confiar en el viaje, incluso cuando no lo entiendes. A menudo lo que nunca quería o esperaba resulta ser lo que necesitaba.


 

fantasear y preocuparnos por todas las cosas..

enero 30, 2017



Por experiencia propia,cuanto más viejo creces, más tranquilo te vuelves. La vida te humilla gradualmente a medida que envejeces. Te das cuenta de cuánto tonterías has perdido el tiempo. ¿El creador más grande de los absurdos de todos ellos? Tu mente y las fantasías que le gusta proyectar en cada faceta de tu vida. Usted probablemente ha fantaseado su camino en dolores de cabeza y dolores de cabeza cientos de veces en el pasado! Y tampoco estás solo. Todos nos destacamos por las fantasías. Todos los procrastinamos hasta el punto del fracaso debido a las fantasías. Todos nos enojamos con los demás, con nosotros mismos, y con el mundo en general debido a las fantasías. Todos nos perdemos en muchos de los momentos más bellos y pacíficos de la vida debido a las fantasías. Esto puede parecer difícil de creer al principio, así que vamos a ver algunos ejemplos muy comunes.

Cuando nos despertamos e inmediatamente comenzamos a fantasear y preocuparnos por todas las cosas que tenemos que hacer, no estamos haciendo nada más que añadir estrés a un otro Mañana agradable Cuando tememos el potencial del fracaso y procrastinamos en respuesta a nuestro miedo, nuestras temibles fantasías nos obligan a perder grandes oportunidades de éxito. Cuando alguien nos molesta, esto es a menudo porque no se comportan de acuerdo con nuestra fantasía de cómo deben "comportarse". La frustración, entonces, no se deriva de su comportamiento sino de cómo su comportamiento difiere de nuestra fantasía. Cuando pensamos en hacer un cambio saludable en nuestras vidas (como ponernos en forma), en un principio nos inspiramos en la fantasía de cómo se sentirá la vida mientras nos estamos haciendo más saludables, pero eso no es realidad. Así que cuando la realidad de trabajar duro para ejercitar y comer superficies correctas, y no coincide con nuestra fantasía inspiradora, nos damos por vencidos. Cuando estamos teniendo una conversación con alguien, nos distraemos con fantasías de cómo esta persona nos ve, o nos distraemos por nuestra propensión a fantasear sobre cómo responder antes de que incluso terminen de hablar, y así perdemos la oportunidad de Conectarse más profundamente con ellos. 

Cuando nos movemos a través de nuestros días, nuestras mentes están atascadas fantaseando sobre otros tiempos y lugares, y así perdemos las agradables sorpresas y placeres simples que nos rodean. Y la lista continúa..Por supuesto, a veces nos salimos de nuestras propias cabezas el tiempo suficiente para concentrarnos en el presente y sacarle el mejor partido, pero a menudo NO es suficiente. Así que recordemos, tan a menudo como sea necesario, para ver el momento de lo que realmente es, no lo que pensamos que debería ser. Aceptemos, para que podamos hacer lo mejor. Movámonos cada día y practiquemos viendo la vida como es ... Hagamos lo que tengamos que hacer sin preocuparnos y temer lo peor, lamentarnos por lo que pueda pasar, o obsesionarnos por lo difícil que es nuestro trabajo. Debemos comenzar, solo con un paso a la vez, y hagamos lo mejor que podamos. Ver a otros por lo que son, y aceptarlos, sin juicios innecesarios. Elijamos no permitir que nuestro comportamiento domine nuestros pensamientos y emociones. Sólo estar presente y aceptar.Apreciar los pequeños momentos. 

Recordemos que hay pocas alegrías en la vida iguales a una buena risa, una buena conversación, un buen paseo por la mañana, un buen abrazo de la tarde, o una buena respiración profunda al final del día. Al final, podemos fantasear todo lo que queremos, pero no mejora nuestra realidad. Así que reemplacemos nuestras fantasías con plena presencia e invertimos lo mejor en lo que tenemos, justo aquí, ahora mismo. 

Todo el mundo y todo en la vida es limitado ya que nunca podemos leer todos los libros que quieras leer. Nunca podemos entrenarnos en todos los conjuntos de habilidades que deseamos tener. Nunca puede ser todo lo que queremos ser y vivir todas las vidas que deseamos vivir. Nunca podemos pasar todo el tiempo que quieras con la gente que amas. Nunca se puede sentir todo posible color, tono y variación de la experiencia emocional y física posible en la vida. Somos increíblemente limitados, como todos los demás. 

En el juego de la vida, todos recibimos un conjunto único de limitaciones inesperadas y variables en el campo de juego. La pregunta es: ¿Cómo responderá a la mano que ha sido repartida? Usted puede centrarse en la falta de la misma o autorizarse a jugar el juego de manera inteligente y con recursos, haciendo lo mejor de cada resultado a medida que surge, incluso cuando es desgarrador y difícil de aceptar. Al final, lo que más importa es concentrarse en lo que más importa. Al hacerlo, se llega a experimentar verdaderamente las diversas fuentes de belleza y oportunidad en su vida, mientras que cada uno de ellos dura. 

Tomemos un momento y revisemos la noción de estar limitado por la realidad de no poder pasar todo el tiempo que quieras con alguien a quien amas. Cuando alguien que amas falle demasiado pronto, es indudablemente una de las limitaciones más desgarradoras que hay que enfrentar, y los principios generales para hacer frente a este tipo de trágica limitación son universalmente aplicables a situaciones menos severas también. Imagina a una persona que dio sentido a tu La vida de repente ya no está en tu vida (al menos no en la carne), y no eres la misma persona sin ellos. Tienes que cambiar lo que eres - ahora eres un mejor amigo que se sienta solo, una viuda en lugar de una esposa, un padre sin una hija, o un vecino de al lado de alguien nuevo. Quieres que la vida sea como era antes de la muerte, pero nunca lo será. Yo se por experiencia que cuando uno pierde a alguien que no puede imaginar vivir sin su presencia,el corazón se abre de par en par. Y la mala noticia es que nunca se supera por completo la pérdida - nunca se les olvidará. 

Sin embargo, en una manera hacia atrás, esta es también la buena noticia. Usted ve, la muerte es un final, que es una parte necesaria de la vida. Y los finales son necesarios para la belleza también - de lo contrario es imposible apreciar a alguien o algo, porque son ilimitados. Los límites iluminan la belleza, y la muerte es el límite definitivo - un recordatorio de que usted necesita estar consciente de esta hermosa persona o situación, y apreciar esta hermosa cosa llamada vida. 

La muerte es también un comienzo, porque mientras has perdido a alguien especial, este final, como cualquier pérdida, es un momento de reinvención. Aunque triste, su paso le obliga a reinventar su vida, y en esta reinvención es una oportunidad para experimentar la belleza en formas nuevas, invisibles y lugares. Y, por último, por supuesto, la muerte es una oportunidad para celebrar la vida de una persona, y para estar agradecido por la belleza sin precio que le mostraron.


 

elijamos nuestras batallas sabiamente

enero 30, 2017



Quizá Ustedes se preguntan como Yo sobre la razón de nuestro sufrimiento, en todos los ámbitos de la vida, es nuestra resistencia a la verdad. A veces es brutalmente difícil aceptar las mejores lecciones de la vida. Y sin embargo debemos! Porque son lecciones como estas que en última instancia hacen que nuestras vidas sean bellas, al mostrarnos cómo prosperar incluso a través de los tiempos más difíciles ... 

La felicidad no empieza con una relación, unas vacaciones, un trabajo o dinero. Comienza con nuestro pensamiento y lo que te dices a ti mismo todos los días. Normalmente, cuando le pregunto a alguien "¿Cómo estás?", Responden: "Estoy bien". Pero esta mañana, cuando fui al la cita con mi Doctora le pregunte como esta y ella respondió: "¡Oh, soy absolutamente maravillosa!" Su entusiasta respuesta me hizo sonreír, Le pregunté qué era lo que la hacía sentir tan maravillosa. Ella continuó: "Estoy saludable, mi hijo y mi hija están sanos, y todos tenemos acceso a agua potable, comida y refugio y mucho más. Así que no tengo ninguna buena razón para no ser positiva. La diferencia era simplemente su actitud y su elección de palabras. Ella no era necesariamente mejor que cualquier otra persona que hablé en esa mañana, pero ella parecía mucho más feliz. 

Para muchos de nosotros, sospecho que en algún momento entre el deleite inocente que comenzamos en la vida y la sombría aceptación de la responsabilidad de adulto, nos deslizamos hacia una mentalidad inconsciente y subconsciente que carga muchas charlas negativas. Pensemos en cómo tendemos a hablar de nuestro día promedio. Supongamos que tenemos una lista de tareas diarias que estamos trabajando y un amigo o colega le pregunta qué está haciendo con su día. Así que respondemos: "Uf, tengo que responder a estos correos electrónicos de trabajo ... y tengo que visitar la oficina de mi nuevo cliente ... y tengo que ir al ensayo de baile de mi hija después del trabajo etc..etc.." 

Hablando de nuestras responsabilidades de esta manera me da la sensación de que nos hace sentir como un arrastre, un pesado conjunto de pesos sobre nuestros hombros, cosas que tenemos que obligarnos a hacer - todas estas tareas pesadas de que "tenemos que, tenemos que, tenemos que". Pero, ¿qué pasa si simplemente cambiamos nuestras respuestas de "tenemos que" a "me pongo a"? Es sólo una diferencia de una palabra que puede hacer una gran diferencia en cómo pensamos, y posteriormente sentir y comportarse. Darle una oportunidad. Porque la verdad es que si no te gusta algo, puedes cambiarlo o cambiar la forma en que lo piensas. Y este último es a menudo el mejor primer paso. Cada día, la verdadera batalla tiene lugar en nuestra mente. Si somos derrotados en nuestros pensamientos, ya hemos perdido. Entonces, ¿por qué no prepararse para una victoria hoy? Seamos razonablemente positivos lo que siempre me digo. 

Si queremos los beneficios de algo en la vida, también tenemos que querer los costos. La mayoría de la gente queremos la recompensa sin el riesgo. El brillo sin la rutina. Pero no podemos tener un destino sin un viaje. Y un viaje siempre tiene costos - por lo menos, tenemos que invertir nuestro tiempo y energía en cada paso del camino. Por lo tanto, en lugar de pensar en lo que queremos, primero preguntémonos: "¿Qué estoy dispuesto a dar para conseguirlo?" O, por esos días inevitablemente duros: "¿Para qué vale la pena sufrir?" Seriamente, debemos pensarlo. Si deseemos que el negocio sea exitoso, también tenemos que querer las últimas noches, los negocios riesgosos y las decisiones, y la posibilidad de fallar veinte veces para aprender lo que necesita saber para tener éxito. Si nos encontramos deseando algo día tras día, año tras año, sin embargo, nunca sucede nada y nunca nos acercamos más, entonces tal vez lo que realmente queremos es sólo un sueño, una fantasía y una falsa promesa. 

Tal vez no lo queramos en absoluto, porque no estamos dispuesto a sufrir aunque el trabajo que va a tomar para lograrlo. Pero si decidimos que lo queremos, entonces debemos echar un vistazo largo y duro a nuestras rutinas y actividades diarias, y hacernos otra pregunta: "Sobre la base de mis rutinas y acciones diarias, ¿dónde puedo esperar estar en un año a partir de ahora? ? "Esta pregunta puede ser útil porque si tenemos una idea acerca de lo que queremos que se vea en el siguiente capítulo de nuestra vida, tenemos que hacer cosas consistentes que apoyen esa idea. Una idea, después de todo, no va a hacer nada por ti hasta que hagas algo productivo con él. De hecho, siempre y cuando esa gran idea este simplemente sentado alrededor de nuestra cabeza está haciendo mucho más daño que bien. Su mente subconsciente sabe que está procrastinando en algo que es importante para nosotros. El trabajo requerido que seguimos postergando provoca estrés, ansiedad, miedo y, por lo general, más procrastinación, un círculo vicioso que continúa empeorando hasta que lo interrumpes con una ACCIÓN positiva.

No importa cuánto trabajemos, no podemos tener todo lo que queremos. Eventualmente, la mayoría de nosotros terminamos asentándonos en alguna parte de nuestra vida. Dejamos de lado ciertos ideales y sueños, comprometemos y hacemos concesiones. Gradualmente aprendemos que no podemos tener todo lo que queremos, porque no todos los resultados en la vida pueden ser perfectamente controlados. Pero si prestamos mucha atención, también aprendemos que podemos hacer lo mejor de cada resultado, y todavía obtener mucho de lo que queremos en la vida, si gestionamos nuestro tiempo, energía y actitud apropiadamente. Y estas realizaciones llevan colectivamente a una pregunta interesante: ¿Cuándo debe usted asentarse, o compromiso, y cuándo debe seguir luchando duro por lo que idealmente desea lograr? No existe una respuesta única para esta pregunta, pero cuando te encuentras con una situación que te obliga a elegir entre un compromiso y luchar contra la oposición, también podría ayudarnos a preguntarnos: ¿Realmente necesito esto, O simplemente lo quiero? "Ser capaz de distinguir las necesidades de las necesidades es esencial en todos los ámbitos de la vida. Nunca deje ir un resultado que realmente necesita en su vida, pero ser razonablemente flexible en los resultados que deseamos, pero podría vivir bien sin. 

En otras palabras, elijamos nuestras batallas sabiamente, y no dejemos que "perfecto" se convierta en el enemigo de "grande." Recordemos que lo que se presta atención a crece. Así que concentrarse en lo que realmente importa y dejar ir lo que no. No renunciemos al 50% de nuestra vida trabajando semanas de 50 horas en un trabajo diario que te hace absolutamente miserable. No abandonemos la cordura por las razones equivocadas. No descuidemos metas y sueños de toda la vida que han resistido las pruebas del tiempo, y todavía traen un significado increíble en nuestra vida. ¡Si realmente necesitamos algo, luchemos diariamente! Pero para todo lo demás, dejemos ir un poco. Aflojar su agarre, y el compromiso debe ser resolver. Resolver en menos de lo no esencial, para obtener más de lo que realmente necesitamos y queremos en la vida. 


 

Hagamos lo que hagamos, entrégemonos...

enero 28, 2017



Cuando se calcula la esperanza de vida no se tienen en cuenta los momentos que vivimos a medio gas. De ser así, sería mucho más corta. Es la diferencia entre existir o vivir, entre hacer de la vida un viaje llevadero o hacer de la vida un viaje espectacular.  En una cultura que confunde tener y ser y que al confort llama felicidad, no es de extrañar que se haya interiorizado que el éxito es la ausencia de errores en lugar de saber que el verdadero fracaso es la ausencia de intentos. Esta creencia errónea ha devenido en el extraño hábito del ser humano de medirlo todo, compararlo y razonarlo. Demasiada confianza en la razón, útil para decisiones sencillas, pero corta para las grandes ambiciones.  

En un mundo lleno de elecciones fáciles nos haría esclavos de la razón. Lo más importante no se mide en cantidades lógicas, racionales y cuantificables. Lo mejor de tu vida no vas a poder ponderarlo nunca en kilos, metros o grados. Ninguna báscula, regla o termómetro podrá calibrar el peso, poso y calidez que en ti dejaron los buenos momentos.  En un mundo de consumismo, el momento favorito son las rebajas: conseguir lo máximo con lo mínimo. Llevamos un estilo de vida en demanda. Es decir, nos ponen los requisitos y tratamos de responder ante ellos. No damos lo que podemos, damos lo que nos piden. Así funciona el sistema de CV. Hay que dar siempre más de lo que te piden. Por eso la gloria no se la llevan los que dicen “a ver si llego”, sino los que dicen “a ver hasta dónde puedo llegar”

Esto no es una invitación a ser un temerario o a actuar como un pollo sin cabeza. Es un recordatorio de que el éxito no depende de factores externos, resultados o medallas, sino del desarrollo pleno de las capacidades internas. Dicho de otra forma, el éxito no es ganar la carrera, es correr todo lo que puedas. 

Demoslo todo y no perdamos  el tiempo con lo que no está en nuestra mano. Por nosotros que no haya sido. Y ya sea con una pareja, con nuestros amigos, en un viaje o en un compromiso que no nos  apetecía nada, intenta exprimir cada momento. Que donde estémos, estémos, pues estar en un sitio con la cabeza en otro lado es no estar en ninguna parte. Si cabeza cuerpo y corazón no se alinean, no es presencia sino ausencia. La vida no es una bandeja que hay que picotear, es un plato que hay que rebañar.

Dicen y repiten en mi puebo  que “el dolor de hoy es la alegría de ayer”. Lejos de temerlo o rehuirlo, haz del dolor una buena señal y desconfía de las despedidas que ni fu ni fa. De los sitios hay que irse llorando. Unas veces tendremos que irnos nosotros y otras se irán ellos (momentos y personas), pero si algo es seguro es que no se puede disfrutar aquello que no estamos dispuestos a perder. En el precio de crecer está incluido salir de la zona segura, soltar, moverse. Y una vez empiezas a moverte ya no dejas de decir adiós. Crecer es un continuo echar de menos.

Se trata de un auténtico pacto de valientes: por cada adiós, un saludo; por cada saludo un adiós. Hasta saldar un día las cuentas entre el mayor de los saludos, nacer, y el mayor de los despidos: morir. Niégate a morir sin un gran epílogo. Yo ya he decidido mi epitafio: quiero uno que ponga algo como “Aquí yace una persona que ojalá se hubiera quedado” o “¡Joder, él no!”. 

Darlo todo es el refugio y el consuelo de las vidas excelentes. Hagamos lo que hagamos, entrégemonos, dalo todo y allá lo(s) demás; exponte sin temor a esas experiencias donde las pasiones arden y los corazones ensanchan; cumplamos nuestra  parte y no racaneemos a la vida con una versión de nosotros más baja de lo que podemos dar, porque son esos pequeños ahorros de entrega los que poco a poco van quitando brillo a nuestra historia y van dejando a nuestro paso un rastro de aventuras deslucidas.

Si te dejamos algo en el tintero puede que nos evitemos algún borrón, pero también puede que nos perdamos  uno de los mejores párrafos de nuestra historia.

Mientras que las garantías son los avales de las existencias pobres, darlo todo es el refugio y el consuelo de las vidas excelentes. Es en el coraje de exponerse ante el mundo sin reservas, a sabiendas de que puede no irnos bien, donde la entrega se convierte en el corsé que mantiene las cabezas altas.  Aunque para mi la realidad parte a traves de un sueño y que me enseña a vivir cada dia en pos de lo que amo. Lamentablemente a veces se impone sobre nuestros sueños y los miedos terminan ganando, pero ahi es cuando decidimos vivir o existir… Los caminos mas bellos y mas duraderos son los mas dificiles.

Muchos tenemos miedo de vivir. De mostrar nuestros sentimientos, nuestro verdadero Yo. Trato cada día, y espero lograrlo, ser exactamente como soy. Y sobre todo, siempre una mejor versión, pero de mí mismo. 

Suerte!!! Y que siga todo bien. 



 

..miedo al compromiso

enero 28, 2017



Benditas madrugadas que me inspiran para calmar la frustracion de no poder dormir, es curioso lo que me ocurre con mis escritos, escribo de una forma que tengo que releer para analizar los conceptos ya que por la forma lo suscribiría todo punto por punto. ¿Tiene sentido lo que digo?  y he aqui el tema de hoy sobre una teoria que siempre he tenido presente tanto si estás soltero, como si estás en pareja, estate al 100%. No tiene sentido estar en un amanecer mirando al Oeste ni en un atardecer mirando al Este. Que donde estés, estés.

Vivimos bajo una oleada de cobardía. La mayoría de relaciones fracasa por la inoperancia de unos amantes que lejos de lanzarse con todo se rondan a medio gas. Bajo el nombre de la libertad escondemos nuestro miedo al compromiso. Siempre tenemos una excusa.  Decimos “no, es que no quiero esto” o “es que prefiero aquello”, cuando en realidad lo que nos arde dentro es un “no me atrevo”.

Antes, cuando conocías a una persona que te gustaba, el miedo era a terminar, pero te arriesgabas; ahora, aunque encuentres a una persona que te encanta, el miedo es a empezar. Hemos pasado del miedo a la independencia al miedo a la dependencia, del miedo a estar solos al miedo a vivir acompañados, del miedo a morir al miedo a vivir.

Conocemos a las personas con ganas de huir. Cada persona es un mundo entero, y nosotros, en lugar de viajar por ellas, hacemos turismo. Sentimos que si nos quedamos más tiempo del que dura la reserva tenemos que mudarnos allí, y eso nos supone un peso tan grande que hacemos rápidamente las maletas.

“Confundimos compromiso con esclavitud, pero la esclavitud es solo esto: vivir bajo los mandatos del miedo.”. Vivimos en una constante contradicción, en una lucha de fuerzas centrífugas y centrípetas que acaban por paralizarnos. Es una lucha entre huir y quedarse. Necesitamos amor, pero cuando lo tenemos nos resulta una carga… ¡para seguir buscando amor! Pensamos que quedarse es perder libertad porque eso nos obliga a renunciar. Es una sensación de “y ya nunca más podré…” que nos cae encima como una enorme losa.

Sentimos que al comprometernos se cierran puertas a nuevas posibilidades y que con ello se empobrece nuestra vida, y es en ese momento cuando nos vamos en busca de nuevas oportunidades que nunca agarraremos porque siempre nos quedará la sensación de que nos dejamos algo en algún lugar. Lo queremos todo y queremos estar en todas partes, ignorando que estar en todos lados es la mejor forma de no estar en ningún sitio. La omnipresencia es la forma más sutil de ausencia que la soledad conoce.

La principal razón para temer el compromiso es que no sabemos lo que es. Confundimos compromiso con esclavitud. Es curioso cómo a una mujer se le llama esposa, a una pulsera, esclava y al dedo en que ponemos el anillo de boda, anular. La idea de que compartir vida nos hace esclavos y nos anula ha inundado nuestro vocabulario. Sin embargo, la esclavitud es solo una cosa: vivir bajo los mandatos del miedo.

No existe un siempre ni existe un mañana. La eternidad es un engaño de nuestra mente.  Tratar de prometer la eternidad es, además de falso, absolutamente aterrador. Decir “quiero estar siempre contigo” es más irreal que decir “quiero que siempre sea como hoy”. Nadie sabe lo que querrá en el futuro. No existe boligrafo ni boda que pueda firmar un para siempre. El amor se da, pero no se puede prometer, pues a toda promesa le sigue una deuda y a toda deuda una obligación. Nadie puede entregarse al máximo a una exigencia. Y de eso se trata, de entregarse al máximo. Por eso el amor puede ser doloroso, decepcionante o incierto, pero siempre será libre. (Libertad es el apellido del amor omitido por redundante).

“La eternidad no es estar juntos en el futuro, sino estar juntos en el presente”. Contra el miedo al compromiso solo hay una solución: comprometerse. Comprométete, pero no te comprometas con él, ni con ella, comprométete con el momento y contigo mismo. Cuando estés con él, o cuando estés con ella, estate ahí y no en ningún otro sitio, porque la eternidad no es estar juntos en el futuro, sino estar juntos en el presente, y no importa tanto el tiempo que compartes como que os esforcéis por vivirlo al máximo y hacer de él una experiencia auténtica. Solo cuando uno extrae lo máximo de una situación puede decidir en libertad si quiere más o no.

Por eso, tanto si estás conociendo a alguien como si ya conociste  desde hace tiempo, olvida que le debes algo, porque a la única persona a quien debes es a ti. Y recuerda que el mejor favor que podemos hacerle a ese “para siempre” y la mejor forma de honrar a la eternidad es entregarnos en cuerpo y alma a nuestro momento, a quien tenemos a nuestro lado y no estar en ninguna otra parte.

Finalmente Yo creo que todos o casi todos tenemos miedo al compromiso y pensamos demasiado en el futuro con esa persona que está a nuestro lado cuando en realidad es más fácil. Estar juntos aquí y ahora. Sin miedo a fracasar. 


 

todos merecemos un corazón a-u-t-é-n-t-i-c-o

enero 25, 2017



Siempre he pensado que absolutamente todos merecemos a alguien que piense que tuvo suerte al conocernos. Merecemos un amor que te quiera a tiempo completo y que, completamente, te complemente. Que en momentos de desencuentro sea más grande el amor que el enfado, y que crea que el mayor gesto de perdón sea una reconciliación entre tus brazos. Merecemos una persona que te acepte en todos tus tiempos verbales: pasado aceptado, presente perfecto y futuro incondicional. Y que te bese la espalda para curar cada marca que otras personas fueron dejando como si de un mapa de cicatrices se tratara. Que sea generosao generoso y te bese cada herida. Siempre con un beso de regalo para que cicatrice mejor.

Merecemos un amor que cuando le mires a los ojos comprendas que a su lado eres capaz de todo. Que sientas que tus defectos son hasta bonitos cuando ella o él los acaricia con su comprensión. Y que se forme un puzzle perfecto cuando jugáis con vuestras imperfecciones, las ponéis encima de la mesa junto con el corazón… y disfrutáis de barra libre de aceptación. Merecemos a alguien que haga que seas tres personas: tú mismo, tu mejor versión y las ganas de ser mejor aún a su lado. Una persona que te haga feliz, libre y auténtico. Un compañero o compañera en todo momento, mano a mano, codo con codo, y corazón con corazón. Siempre, con sentido del amor y del humor en cada latido.

Merecemos un amor que sea punto de inflexión en tu vida. Que cuando tropieces sea punto de apoyo; cuando te duela la vida sea punto de sutura; y cuando lo veas todo negro sea punto cardinal señalando al norte en tu cielo. Merecemos un amor que, cuando lo necesites, también te ponga los puntos sobre las íes y que, al final del día, verle sonreír sea tu mayor punto débil. Merecemos un amor que no tenga punto de comparación: que arrase con parte del pasado y te regale primeras veces como punto de partida cada día.

Merecemos una persona que cuide, respete y valore: a sí mismo, a ti y a vuestro vínculo. A ratos en ese orden; en otros, a la inversa. Merecemos un amor que sea amigo con el que poder reír, soñar, jugar, viajar y hacer tangible lo sencillo. Una persona con la que llorar de emoción, de alegría y de tristeza. Que abrace tus miedos, de alas a tus sueños y celebre cada paso hacia adelante o hacia atrás para coger impulso. Un amor cómplice: dentro y fuera de casa, a medio centímetro de tu boca y a kilómetros de distancia, y con idioma propio de miradas y gestos únicos. Una persona con la que querer y poder hablar de todo, con palabras y en silencio, disfrutando de cada conversación en la que te acaricie con su voz… o con el lenguaje particular de sus manos.

Tal vez no sepa dónde ir. Pero si pudiera una mañana abrir los ojos y ver los tuyos, sabría dónde quedarme. Merecemos un amor que, libremente, elija tu compañía donde sentirse libre, y tu abrazo como el lugar más bonito donde poder ser, estar y vivir, una persona que tenga las cosas claras, que te tenga clara y que te quiera desde todas tus posturas, sin postureos. Con el corazón, sin corazas. Que crea que eres excepcional y la excepción a sus ojos, regalándote una vida plena, no plana. Sin condiciones, contrato, ni letra pequeña. Porque todos merecemos un corazón a-u-t-é-n-t-i-c-o. Y es que, cuando aprendí que ‘coraje’ significaba ‘echar el corazón por delante’, entendí que el amor era eso: Un acto de coraje. Y que, por encima de todo, todos merecemos a una persona que eche su corazón por delante, con valentía, junto al nuestro.


 

Cuando te amas, te adueñas de ti

enero 25, 2017



Mi queridos amigos no nos engañemos, el mundo no es ni de los más ricos, ni de los más guapos, ni de los más inteligentes. El mundo es de aquel que pasa a la acción, del que la saca a bailar y del que hace la llamada. De aquel que no se encoge ante el primer “no”, de quien se niega a vivir de prestado lo que por derecho le pertenece y de quien se ama lo suficiente como para poner sus sueños por encima de su ego. Digámoslo de una vez: El mundo es de quien se la juega.

He visto a personas de talentos envidiables dejar tras su muerte fallecer sus ilusiones. Personas que teniendo mucho han conseguido poco y personas que con poco han logrado muncho. He visto a personas de extraordinaria belleza esperar a ser elegidas en lo alto de su torre y a personas de – digamos – dudoso atractivo dejar a un lado la carcasa y asaltar un corazón. Por todo ello, he llegado a una conclusión: el mundo no es de quien más tiene o más anhela, sino de aquel que es capaz de quererse sin medida, apartar de un golpe lo superfluo y lanzarse sin reserva tras aquello que desea.

El principal motivo por el que no sacamos el máximo partido a la existencia no es que no dispongamos de las capacidades adecuadas, sino que vivimos esperando a que el contexto o el entorno nos den su OK para actuar. Inundados de miedos, observamos la vida a través de un embudo por el orificio equivocado: En lugar de mirar desde el agujero pequeño para verlo todo grande, miramos desde el grande y lo vemos todo pequeño. Nos invade el sentimiento de que, como acabamos de llegar, el mundo es propiedad de otros y que debemos pedirles permiso  para que alguno se apiade de nosotros y nos entregue una porción.

Lo que piensen, si no lo logras, si te equivocas… “¿Y qué más da?”. Cada vez que sientas miedo ante algo que te ilusiona y estés a punto de echarte atrás, pronuncia esta frase milagrosa. Funciona. Hazlo además, con buena entonación. Así: “¿Y queeé más daaaa?” Nada es más valioso que tu derecho a hacer lo que te apetece. A vivir como te de la gana. (Siempre y cuando no suponga un perjuicio para los demás, claro).

No te ofendas, pero no eres tan importante. Nadie lo es. Nuestra importancia solo cobra sentido a corto alcance. Es decir, con nuestras personas queridas y, por supuesto, con nosotros mismos. Si solo somos un pestañeo dentro de la vida y magnitud del universo, imagina el peso real de que esa idea pueda fracasar, o de que ese chico o esa chica te de calabazas, o de que ese artículo que quieres escribir pueda no gustar. (¡Ya-ves-truz qué problemón!)

Quererse no es hacer lo posible por evitar un traspiés, una mala crítica o cualquier clase de error que mantenga a cero el marcador de nuestras derrotas. Quererse es tener el valor de no frenarse ante lo amado por el simple hecho de sentirse vulnerable, torpe o imperfecto. El amor no es divisible. Cuando te amas, amas la vida. Cuando te ves hermoso o te sientes poderoso tal como eres, la vida se vuelve hermosa y llena de riqueza. Puedes ir con cualquier cuerpo a cualquier piscina. Intentar con cualquier defecto cualquier empresa. Presentarte con cualquier traje en cualquier fiesta.

Si amo realmente a una persona, amo a todas las personas, amo al mundo, amo la vida. Si puedo decirle a alguien ‘Te amo’, debo poder decir ‘Amo a todos en ti, a través de ti amo al mundo, en ti me amo también a mí mismo’”. Cuando te amas, te adueñas de ti y, lo que es más importante, cuando te amas, te adueñas del mundo. Se puede ganar perdiendo y se puede perder ganando. La diferencia está en cuánto pones de ti. Si no lo consigues, pero por medio del esfuerzo y la entrega reclamas tu derecho a intentarlo y experimentar, el triunfo es indiscutible.

No se trata de vivir en un mundo de colores-arcoíris y negar la existencia del fracaso (eso no es optimismo), sino de saber distinguir entre dos tipos muy diferentes de derrota: aquella que es resultado de no haber logrado lo que se esperaba y aquella que permites que por dentro te demuela. La primera es real y puede llegar a ser muy dolorosa, pero es la segunda la que empequeñece nuestra vida, llena nuestro corazón de arrepentimiento y evita que volvamos a intentarlo.

Jamás vas a arrepentirte de lo que hagas cuando en el intento hayas puesto toda tu alma. El arrepentimiento es mucho más que apostar por algo, fracasar y decir con ventajismo “vaya, pues debí haber elegido la otra alternativa”: El arrepentimiento es la sensación profunda e interior de no haberse equivocado con todas las de la ley, de haberse equivocado a medias.

Cuando nos vayamos de aquí, el único dolor que nos quedará no es el de habernos equivocado una, diez o cien veces (eso siempre se supera). El único dolor que nos quedará es el de no habernos agarrado con dos manos a la vida. Lo peor que te puede pasar no es que abandones este mundo sin haber logrado tu sueño, lo peor es haberlo sentido latiendo muy dentro y, aún así, haberlo dejado escapar.

Invierte en valentía, pasa a la acción y, sobre todo, mantén siempre el camino del amor despejado. De las opiniones, de las personas que te empequeñecen, del temor hacia lo que por esencia es intrascendente y, en definitiva, de todas esas creencias que te llevan a perder lo más valioso que en este mundo se puede perder: oportunidades. 


 

mañana no lo sé

enero 25, 2017



A veces pensamos demasiado y sentimos muy poco. Mi abuelo siempre decía que: “Si alguien quiere seriamente formar parte de tu vida hará lo imposible por estar en ella”. Aunque en cierto modo, perdamos entre pantallas el valor de las miradas… olvidando que cuando alguien nos dedica su tiempo, nos está regalando algo que no recuperará jamás.

Y es que la vida son momentos… ¿sabes? Que ahora estoy aquí y mañana, mañana no lo sé. Así que quería decirte, que si alguna vez quieres algo, si quieres algo de verdad, ve por ello sin mirar atrás. Mirando al miedo de frente y a los ojos, entregándolo todo y dando el alma, sacando al niño que llevas dentro. Ese que cree en los imposibles y que daría la luna por tocar una estrella. Así que no sé qué será de mi mañana. Pero este sol siempre va a ser el mismo que el tuyo.

… y los amigos, son la familia que elegimos. Y yo te elijo a ti. Por ser el dueño de las arrugas que tendré en los labios de viejo. Apuesto fuerte por todos estos años a tu lado. Por las noches en vela, las fiestas, las risas, los secretos y los amores del pasado. Tus abrazos, así por que sí, sin venir a cuento, ni tener porque celebrar algo. Y es que en este tiempo, me he dado cuenta de que los pequeños detalles son los que hacen las grandes cosas. Y que tú, has hecho infinito mi límite. 

Así que te doy las gracias por ser la única persona capaz de hacerme llorar riendo. Por aparecer en mi vida con esas sonrisa loca, por ese brillo en los ojos capaz de pelear contra un millón de tsunamis. Así que no, no sé dónde estaremos dentro de diez años.

Si todos los caminos llevan a Roma… ¿cómo se sale de Roma? ni se cómo se sale de Roma. No te puedo asegurar nada. Pero te prometo que pase lo que pase, estés donde estés, voy a acordarme de ti toda la vida. Y por eso mi luna va a estar siempre contigo. Porque tú, me enseñaste a vivir cada día como el primer día… como el resto de mi vida. Y eso, eso no lo voy a olvidar nunca.

he dicho...

 

porque cada día cuenta...

enero 25, 2017



La vida son círculos con inicio y fin. Unas veces arriba otras abajo, pero siempre en movimiento y las casualidades igual que vienen… se van. Y que en la vida unas veces se gana y otras… se aprende, que es necesario disponer de un tiempo ajeno a todo(s) para escucharme. Para cuidarme. Para despertar por mi mismo, por que las situaciones, con perspectiva, se ven de otra manera. Si te alejas, todo se ve más pequeño… si te acercas, las cosas se amplifican y se ven más grandes. Y es que, a veces, estamos tan cerca de las cosas que no somos capaces de verlas con nitidez. Aprendí a acercarme y a alejarme. Por momentos y para siempre.

Todas las situaciones, por muy duras que desfilen ante nuestros ojos aparecen para algo. Yo, responsable de todas mis acciones, decido si aprender, dejarlo pasar, o taparme los ojos, a confiar y desconfiar. A ver lobos con piel de cordero. Corderos con piel de lobo. Y personas que se dejan la piel por mí, a relativizar las emociones con razón. Y las razones con emociones. A dosificar la aceptación incondicional y regalármela a mi mismo. A elevar a su máxima potencia la responsabilidad y coherencia en mi mismo, a pesar de todo(s).

Que no existen verdades absolutas. Mi verdad, no es tu verdad. Ni nuestra verdad es incondicional. Aprendí a adaptar un concepto equidistante entre la verdad y la mentira, que después de la tormenta… viene la calma. Y sino, un respiro de aire fresco que nos permita caminar. Aprendí a regalar mi ausencia a quien no valora mi presencia. A respetar mis ritmos, cadencias y bloqueos. Y a empezar de nuevo que no de cero, por que hay caminos que son necesarios recorrer para descubrir a dónde nos llevan. Y a encontrar extravíos, atajos y zancadillas. Todos ellos forman parte del camino y, por ende, son necesarios. 

Con los años he aprendido a tomarme los miedos a la ligera para que no pesaran tanto porque uno siempre sale adelante aunque le cueste su tiempo. Paciencia, silencio y respeto, he aprendido a amar de manera incondicional. A echar de menos, a echar de más… y, sencillamente, a echar y desechar. A aceptar y a (con)vivir con ello.

Que todas las personas llegan a tu vida por algo: unas, vienen para quedarse. Otras para, una vez cumplida su misión, irremediablemente, salir de ella. En estos casos, recurrí a lazos de libertad para envolver la esencia y no la presencia, y nunca hay que dejar de intentarlo. Nadie dijo que las metas se logren a la primera, ni que el hecho de no lograr tu objetivo en el primer intento signifique que nunca lo conseguirás. Si no sale saldrá. Y sino, improvisa un plan, que es imposible ganar sin jugar, ni llegar sin arriesgarse. Que no hay viento favorable para quien no sabe a dónde va y a guardar la calma en fragor de la tormenta. Y toda esta teoría, llevarla a la práctica.

He aprendido que la vida no espera por nadie y a veces, te soluciona los problemas sin pedirte nada a cambio. Te empuja amablemente por la espalda y te invita a vivir. Porque aún queda mucho hacer. Porque cada día cuenta.

Saludos.
 

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