Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


preservar una amistad perdurable..

abril 7, 2017


Tengo la convicción de que no existes y sin embargo te oigo cada noche te invento a veces con mi vanidad o mi desolación o mi modorra del infinito mar viene su asombro lo escucho como un salmo y pese a todo tan convencido estoy de que no existes que te aguardo en mi sueño para luego. Se dice que el amor es una sustancia extraña que trastoca cabezas y espíritus, capaz de atentar incluso contra las más elementales leyes del espacio-tiempo, cosa que ocurrirá en el preciso instante en el que esa chica a la que acabas de conocer y que tanto te gusta se convierta -un día incierto y triste de noviembre- en una chica a la que una vez conociste. 

Hay un momento -hagan memoria, porque a todos ustedes les habrá ocurrido alguna vez- en el que después de tanto imaginar como ha de ser, por fin llega el día y besan a esa chica o ese chico que tanto les gustaba y descubren que si, que está bien, pero que no, que no era eso lo que esperaban sentir y entonces ocurre que por más que haces todo lo posible por abandonar esa sensación, sepultándola debajo de otros besos o arrinconándola con muy buenas razones, ya se te ha quedado prendida por dentro de una forma tan irremediable que, si fueras capaz de ver las cosas con cierta perspectiva (algo que en ese momento, por supuesto, te resulta imposible) no tendrías mas remedio que reconocer que con ese primer beso no empieza nada sino todo lo contrario, porque con ese primer beso algo muy frágil en lo que (paradojas del amor) habías depositado un montón de expectativas se ha empezado a agrietar y, lo que es peor, se irá agrietando un poco más en cada beso de los que están por venir sin que puedas hacer absolutamente nada por evitarlo y por eso, aunque todavía no seas consciente, aunque te empeñes en tirar y tirar de ese hilo que se te escurre entre las manos, una mañana, cuando cruces esa puerta y recibas en la cara el saludo del frívolo e impostor sol de invierno respirarás un poco triste y un poco aliviado y ya no regresarás jamás. Sin el menor recuerdo de que un día, en invierno, o a finales de julio fuimos por alguien febrilmente amados.

Quizá Tu te has preguntado alguna vez : ¿Puede sobrevivir la amistad a la desaparición del amor? ¿Qué queda de la fiesta de estar enamorados cuando la orquesta toca su última canción, las luces se apagan y los globos de helio se quedan ahí varados flotando junto al techo como pájaros ciegos? ¿Es posible preservar una amistad perdurable entre dos personas que un día se amaron? 

De verdad, me gustaría creer que si pero la evidencia me indica lo contrario. Al desamor sigue siempre cierto rencor o, al menos, cierta desazón o incomodidad, como la de una antigua cicatriz que ya dejó de supurar pero que todavía molesta cuando la rozas con los dedos. Hace falta mucha madurez, mucha inteligencia emocional, mucho afecto auténtico para que dos personas rescaten aquello que hay de valioso de su relación de las cenizas del amor que se fue. 

Quizás conseguirlo sea también una prueba de madurez personal y una medida de la autenticidad de una relación. Si un día quisiste a esa chica y la quisiste de verdad tendrás que reconocer que por mucho que ahora ese amor se conjugue en tiempo pasado sigue siendo la persona estupenda de la que te enamoraste, que quieres que sea feliz porque que te importa lo que le ocurra y que, de alguna forma, siempre estarás ahí pase lo que pase si te necesita.

Pero todo eso, claro, es más fácil de decir que de hacer porque la vida es un sendero con muchas trampas y vericuetos y algunas veces la única forma que encuentras (o la única forma que encuentra ella) de seguir adelante es cerrar la puerta de esa habitación y pasar a la siguiente, porque no es cierto que todo lo que nos ocurre pueda ser entendido, asimilado y racionalizado como si fuéramos bandejas de carne de cerdo picada o robots con nervios de acero e infinita capacidad de procesamiento. 

Ojalá fuera tan fácil. Pero no lo es y además estoy seguro de que si lo fuera no sería tan divertido y a ratos, por supuesto, tan triste. . 


 

el mapa de nuestra existencia..

abril 6, 2017

La memoria es un instrumento muy dado a los excesos melodramáticos y a jugar con la ficción y la realidad como un niño que fabrica una pelota mezclando plastilina de varios colores. Cuando le parece oportuno nos susurra al oído mentiras convenientes y nosotros, que estamos ansiosos por disponer de un pasado, de un manual que explique de dónde venimos y cómo hemos llegado hasta aquí, las vamos adoptando como propias hasta convencernos de que los vericuetos de ese camino que hemos ha ido dibujando en nuestra cabeza constituyen nada menos que el mapa de nuestra existencia, el relato exacto de lo que somos. 

Cuando uno afirma, por ejemplo, como sueles hacerlo, que aquel lejano mes de agosto lo hubieras dejado todo si aquella chica de ojos oscuros se hubiera fijado en ti, ¿cómo puedes estar seguro? ¿cómo sabes que, llegado el momento no habrías salido huyendo para esconderte debajo de la falda de tu invencible rutina? ¿cómo sabes que no te habrías cansado de ella o ella de ti? ¿cómo sabes que la fracción de realidad que tienes por cierta de aquella experiencia abarca todos los enigmas y todos los misterios, toda la secreta complejidad de lo que sentiste y de lo que ella sintió o no llegó a sentir? 

En realidad no lo sabemos -, pero necesitamos fijar los hechos, adoptar como cierta una determinada versión de la historia (en la que, además, estamos encantados de ser los buenos y/o las víctimas) para poder conciliar el sueño, para poder soñar con algo mejor y, más que ninguna otra cosa, para poder seguir viviendo sin pegarnos un tiro en la sien o saltar desde lo alto de un viaducto con riesgo de descalabrar a algún viandante. 

La mayor parte de la gente está convencida de que el pasado es la llave maestra que abre la caja fuerte de lo que somos, de lo que sentimos, de lo que soñamos y de lo que en el futuro llegaremos a ser. No es extraño que lo crean porque así nos lo repiten una y otra vez, sin parar, el cine, la literatura y casi todos los manuales de autoayuda. Ojalá fuera tan sencillo: el psicoanálisis sería infalible y bastaría con revolver un poco en la caja de cromos de nuestra existencia para poner las cosas en orden. 

Sin embargo, mucho me temo que no funciona así. Hacerse adulto consiste (entre otras cosas) en aceptar que llegará una mañana en la que al mirarnos en el espejo descubriremos que el paciente laberinto de líneas de lo que hemos vivido ya no define lo que somos. Cuando eso ocurra ya no seremos ni el estudiante, ni el soñador, ni el viajero, ni el pecador que un día fuimos sino algo distinto, ni mejor ni peor, sólo diferente, como el agua que se ha ido calentando grado a grado hasta alcanzar la temperatura en la que cambia de estado y, de pronto, contra todo pronóstico, es capaz de volar.  
Debemos tener el valor de aceptar que nuestro pasado quedó atrás y que ya no tiene nada que ver con nosotros: no nos explica y tampoco justifica nuestras elecciones, miedos y fracasos. No nos aferremos a él. No somos un tren de mercancías que recorre una y otra vez la misma vía con los ojos cerrados ni un rompehielos de ocho mil toneladas que cruza el ártico con un único propósito. Llegado el caso, si el corazón no los pide, empecemos de cero, elijamos una carretera que jamás hayamos transitado y, olvidándonos de todo aquello que creemos haber aprendido, avancemos hacia la primera aurora del horizonte, hacia un lugar en el que el aire frío limpie nuestros pulmones y tratemos de ser felices, con la única certeza de que pase lo que pase no existirá nunca nada parecido a una certeza porque todo nace, se quiebra y se reinventa a cada instante.

Y no olvidemos que -aunque a veces pueda resultar tentador- no hay vida más triste que la de aquel que se resigna a vivir a la sombra de su propia melancolía.


 

gente que habla mal de ti..

abril 4, 2017


Ahora son exactamente las tres de la mañana y no puedo dormir. Necesito escribir y comienzo con una frase que dice : "Si los que hablan mal de mí supieran exactamente lo que yo pienso de ellos, hablarían peor". Quizá en algún momento de tu vida has dicho que como Yo que estas harto o harta de la gente falsa, de quienes se dedican a dejarte mal delante de otros, harta o harto de la gente que te pone una cara por delante y después otra por detrás, estoy harto o harta de que me sonrían y después cuando volteo la espalda me apuñalen.

La verdad que hay cosas que me sacan de quicio y que consiguen que me enfade realmente cosas que cada vez soporto menos... estoy cansado de la gente falsa, de que se le de tanta importancia a lo que en realidad no importa, de que la gente no se fije en lo que vale una persona, de que se valore el "glamour" y el dinero por encima de las virtudes, de saber que hay gente a mi alrededor que, aunque se crean superiores, no merecen la pena…

Hay un dicho muy popular en : mi pueblo " que dice: “No soy monedita de oro para caerle bien a todos”. Lo cierto es que es inevitable encontrarse con personas a quienes les desagrades, sientan celos o quieran arruinar tu reputación. Pero todavía no conozco a nadie que celebre cuando la gente habla mal de su persona. Y Tu te preguntas ¿Qué podemos hacer para no molestarnos? Bueno lo primero es no darle al asunto tanta importancia. Si lo que se dice de ti es verdad, por ejemplo si se trata de una falta, tienes que admitirla y, mejor aún, corregirla. Pero si no es verdad, ¿para qué preocuparte? A fin de cuentas, la gente que mejor te conoce no lo creerá lo que dicen.

Los seres humanos somos verdaderamente complejos. Tenemos la tendencia de medir a los demás de acuerdo a lo que vemos por fuera. Hacemos nuestro propio instrumento para medir a los demás, pero muy rara veces lo usamos para medir el tamaño de nuestra propia condición. Sin embargo, debemos recordar que el “metro” que usamos para medir a los demás servirá también para que nos midan a nosotros. Hasta en la Biblia el Señor nos recuerda que no debemos juzgar de acuerdo a las apariencias sino hacerlo con justo juicio.

Uno se topa en la vida con seres que lo único para lo que nacieron es para hablar mal de los demás. Siempre habrán seres que van a envidiarnos aunque no tengamos nada envidiable. Pero es así, lo triste es que pasarse el día hablando mal de alguien hace que al final esas personas sean las que terminen sintiéndose mal. 

Hay gente que vive enjuiciando a los demás y hablan de la mala vida sexual que tienen. Siempre he pensado que a mayor moralismo, menos orgasmos. ¡Es necesario que antes de juzgar a los demás, nos analicemos a nosotros mismos! ¿Por qué la gente tiene que ser tan falsa? No entiendo... No puedo responder esa pregunta, pero lo real es que el mundo esta lleno de gente falsa, gente que se fingen amigos y por detrás te ataca.

Está visto que hoy en día no se sabe en quien confiar. Y saben qué es lo peor, que hay gente que hablan mal de Ti de mi ¡sin motivo! Ese tipo de gente nos debe dar lastima. Creo que a Ti como a mi, en algún momento de nuestra vida nos han fallado unas cuantas personas, algunas las has dado por amigos y lo que intentan a tus espaldas es causar daño. Y luego tan frescas como una lechuga, cuando te ven, me saludan y hasta te halagan pareciendo que se interesan por ti.

Todos tenemos amigos y simpatizantes con los que estamos más o menos de acuerdo en la forma de ver la vida, en la forma de comportarse, con los que compartimos en mayor o menor grado una forma de pensar. Estas personas podrán criticarnos pero difícilmente hablarán mal de nosotros. Quienes hablan mal de mi son aquellos a quienes no les gusta como soy. Éstos me juzgan por lo que escribo, por lo que digo y por lo que hago, pero lamentablemente ninguno de nosotros es tan transparente como para que todo lo que pensamos sea percibido por los demás. Si teniendo una visión parcial de mi no les gusto, menos les gustaría si percibieran la totalidad de mis opiniones sobre ellos, por lo tanto estarían más en desacuerdo conmigo si las conocieran, ergo hablarían peor.

No olvidemos que quien juzga se pone en el lugar de Dios y haciendo esto se encamina a una derrota segura en la vida porque será correspondido con la misma moneda. Y vivirá en la confusión, cambiando “la paja” en el ojo del otro por la “viga” que le obstruye la vista. Juzgar a los demás nos lleva a la hipocresía. La persona que juzga se equivoca y se convierte en una persona derrotada. Y ¿cuál es la derrota? La de ser juzgado con la misma medida con la que él juzga. la vida es un camino de doble vía, lo que se da regresa..

Las personas juzgan por su iniquidad. Y el juzgar a otros a la final se convierte en un boomerang. Medidos por el tamaño de la lengua. La medida que usan para con los demás, Dios la usará de la misma manera para ellos. Si entendieran las implicaciones de estas palabras se abstendrían de usar de una forma desmedida la lengua para criticar a otros.

Sin dudas, no todo el que está a nuestro lado está con nosotros. Esa gente que tiene dos caras, que finge ser tu amigo o estar de tu lado, y luego hace o dice cosas que provocan que salgas afectado, expuesto o tratado mal como resultado de lo que insinúan, son personas desleales, inseguras e inestables. Muy a menudo son personas con recursos emocionales pobres, y que probablemente son individuos infelices. Esas personas son así con mucha gente y necesitan ser tratados de manera objetiva como gentes con las que tienes que tener cuidado. Yo detesto hasta la coronilla a la gente con la que me porto bien y a la que ayudo sin pedir nada a cambio y por detrás me critican. Detrás del chisme y las habladurías casi siempre se esconde una mala intención, como cuando se cuenta una mentira para arruinar la reputación de alguien. Pero aunque no lleven esa mala intención, si provienen de un amigo o un conocido al que aprecias mucho, causan mucho dolor.

La gente de dos cara son personas superficiales, de miradas falsas y sonrisas vanas. Siempre creyéndose importantes, especiales. Personas estúpidas, poco profundas, despreciables, falsas y nauseabundas. Todos tienen el poder de decepcionar. A mi en lo particular no me importa lo que piensen (aunque no dejo de reconocer que a veces me cargan), no me importa lo que de mi quieran esperar, no me importa cuantos me odien los que me aman siempre estarán.

En la vida siempre vas a encontrar gente que te rechace. Pensar que todos deberían aprobarte es sin duda un trastorno de personalidad. ¿Sabes cuándo reconocer a quién te teme o te envidia? Cuando no es capaz de hablar contigo de frente sino a tus espaldas.

Hay muchas razonas por las que la gente recurren a la hipocresía y entre las principales tenemos: incapacidad de hacer amistades cercanas, incapacidad de llegar donde quieren en la vida, envidia, estupidez… pero en resumen cualquiera que sea el motivo lo cierto es que esta gente no piensan en lo que hacen y el daño que causan. Sin embargo me he dado cuenta que aunque quieras vengarte de ellos es mejor no darle importancia porque eso les molestara mas. De todas maneras no entiendo porque tiene que haber tanta maldad, tanta manipulación... hay tantas amistades que no son lo que parecen. 

En este mundo hay gente que hace daño porque es así, porque les parece una buena forma de entretenerse. Pero sé que aún hay personas que SI merecen la pena, personas que les interesa que estés bien día a día, amigos que lo dan todo por vernos sonreír y les doy las gracias por su apoyo, sus verdades de frente, las tardes de risas, los abrazos cuando estoy mal, por todo, pero sobretodo por no ser una de esas personas falsas. ¡Pero no! Hay que reírse y vivir la vida al límite con esas personas que merecen la pena para nosotros.

Hoy tenía pensado dedicar unas letras al amor pero estoy tan dolido que no he podido remediar desahogarme aquí.

Buenas noches a todos.


 

*

abril 4, 2017



 

feliz cumpleaños..

abril 4, 2017



FELIZ CUMPLEAÑOS MI QUERIDA LUZMA.

Unos de los días más especiales que todos tenemos en el año es el día de nuestro onomástico. Hoy celebras un año más de experiencias y vivencias acumuladas. Hoy estas iniciando un año más de vida, ya hace unos años, no recuerdo cuantos jejeje que llegaste a este mundo y comenzaste tu recorrido,Y en el camino te has topado con un poco de todo, has aprendido mucho y eres muy afortunada por la familia que tienes.

El anidar un modo de vida grato amplifica el compromiso con un proyecto de vida, primeramente con uno mismo, luego para los demás. Uno a esta edad se da cuenta que, la vida son etapas de imposible regreso en tiempo y espacio. Con cada etapa el cuerpo comienza a pesar más y más, y las canas dan ese brillo particular al que todo el mundo teme. 

Mi querida Luzma, lo seguro es que ¡No estas envejeciendo sola! Mira alrededor y, gracias a Dios, todo ser humano se está envejeciendo contigo, sea famoso o desconocido, rico o pobre, poderoso o no. Algunos se envejecen más rápido y otros más despacio. Pero las canas y las arrugas, los dolores y el cansancio en algún momento de cada vida llegan, hagamos lo que hagamos para prevenirlo. Querámoslo o no, todos vamos por el mismo camino. Lo bueno es que mientras el exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva día a día. 

La edad es algo inocultable, de nada sirve pintarse el cabello, operarse las arrugas es mejor aceptar las cosas por lo que son y no por lo que uno piensa. En fin, los años son experiencias que permiten a los humanos gritar lo que sabe, lo que tiene, lo que quiere, lo que desea. ¡Qué importa cuantos años tengas! No pienses en ellos. Pues unos dirán que ya sois madura, y otros que estas en tu plenitud. Así que no importa la edad que tengas, ni lo que la gente dice, sino lo que tu corazón siente y tu cerebro te dicta.

Hoy es un buen día para hacer un alto en el camino y reflexionar. ¡Uff! Han pasado tantas cosas. Momentos sublimes y tiempos de crisis. Días maravillosos de sol, y días de lluvia en los que una sombrilla, una sonrisa y, a veces un “Trágame Tierra”, son tu mejor protección. Creo que a lo largo de tus años te has encontrado con el apoyo de personas maravillosas. Ángeles que han aparecido en tu vida de manera misteriosa. Si, se que eres una persona muy afortunada y bendecida.

En tu vida, quizá las cosas no han salido como tu las había planificado, pero eso no la hace ni mejor ni peor, simplemente diferente. En los últimos años podrían haber sido para Ti un poco difíciles. 

Cuando eso pasa uno piensa que la vida es una pesadilla, aunque sabe que no es así, y te hundes de forma rotunda aún sabiendo que no lo debes hacer, pero es que a veces, simplemente no puedes. Pero lo positivo de todo esto, es que después de rachas tan malas, aunque a veces se apodera de uno una tristeza interminable, acaba aprendiendo a ver todo lo bueno que nos rodea o existe. Valoras la puesta de sol, pasear, una buena conversación, una cena agradable, el aire fresco, la música, escribir, una buena película… y sobre todo a la gente que te rodea y te demuestra su amor.

En todos estos años las cosas que has vivido te han forjado y te han hecho de ti lo que eres, creo que Tu no cambiarias nada de lo que has hecho, porque de hacerlo ya no serías Tu y realmente en este momento de Tu vida creo Yo que te sientes plena, completa y satisfecha, agradecida con la vida por lo que tienes y lo que eres. Feliz de tener una familia que amas con una hija maravillosa y que adoras. Has logrado muchas de las cosas que esperabas pero aun te faltan cosas por hacer pero yo se que hay tiempo.

En estos años has aprendido de todo y has pasado por muchas cosas buenas y malas, pero no te puedes quejar, todo lo contrario, eres feliz. Desde el instante en que fuiste madre entendiste que la vida es mágica. Por eso te digo, no creas al primero que te diga que la vida va a ser maravillosa si persigues tus sueños, pero tampoco creas a ese compulsivo que reniega hasta del aire que respira. Ni un extremo ni el otro. Al final lo mejor es aceptar la vida tal y como es, y disfrutarla. No tienes ni idea de cuántos años más duraras, pero te aseguro que cada día que has vivido, tanto los buenos como los malos, han merecido la pena.

Has tenido logros, éxitos y también fracasos, has tenido caídas pero siempre te has levantado, has procurado ser cada día una mejor persona. Todo se trata de evolucionar. Has vivido para tu familia, para tu hija… ahora debes vivir para tu familia y vivir para Ti. Al final del camino no te iras con el corazón vacío. Uno se va con las manos llenas de nada porque todo lo material se queda aquí, sólo perdura lo espiritual. Los próximos años que Dios te dé, los disfrutaras con todo lo bueno y lo malo, los vivirás como si cada día fuera el último día de tu vida.

Pero lo principal, es que por cada uno de estos segundos que ya forman parte de tu pasado, estés muy agradecida. Creo que cuando eras más joven siempre deseabas controlar las circunstancias, ¡Error!, hace algún tiempo se que has  aprendido a controlar tus reacciones, a ver la vida desde otra perspectiva y has aprendido que el amor más grande, debe ser a la vida. Amar la vida con sus cosas buenas y malas, aprender a disfrutar cada segundo, aprender de los errores… eso te hace madurar, y en vez de ser dura, aprendes a ser fuerte.

Los años son como la amistad, como el amor, como la gente, porque unos se van y otros llegan, no hay otra verdad a la luz de mis ojos y esa es la esencia más pura de la vida. Los años son letras, cada año una letra nueva se suma a mi tiempo y espacio. Este nuevo año que comienzas, tienes el poder de haber escogido la letra que quieres, anhelo y deseo. No puedes acusar a los días por  tus tristezas, darle a los años merito por tus virtudes ni acusar a la vida por tus defectos, pero puedes hoy decir con toda propiedad, que naciste, eres y serás, y eso no lo cambia nadie.

Hoy es tu cumpleaños, ¡y hoy te sientes feliz! y A lo lago de Tu vida has aprendido a amar y ser amada con conciencia. A amar y ser amada sin condiciones. Agradece que estas viva y que hoy es tu cumpleaños. 

Esta vez en tu cumpleaños no planifiques nada, sino disfrutar única y exclusivamente del tiempo con la gente que quieres y te importa. Se que tal vez no hay muchas cosas en las que creas, pero eso no te impide que sigas luchando y levantándote una y otra vez.

Feliz día.

Patricio.
 

lunes..

abril 3, 2017


La vida avanza, lunes tras lunes, silenciosa e imparable y por ese caminito de horas, minutos y segundos llegará un día en el que no quede nada de todo lo que conocimos y ni rastro de todo lo que fuimos o soñamos ser. 

Dentro de cien años alguien encontrará, por puro azar, aquella carta que te escribí y que no sé si por pereza o porque no me gustabas lo suficiente dejé a medio terminar o un poema vacilante y mediocre, lleno de tachaduras y adjetivos sin filo y, después de dispersar con la mano el polvo que cubrirá la mesa, con sólo un vistazo, quizás intuirá lo que yo nunca supe explicar: 

los motivos de mis largas noches en vela; los caminos por los que aventuré hasta perderme y los que no llegué a andar; el porqué me gustaba contemplar los pájaros que atraviesan, lentos y altos, el cielo en la penúltima hora del atardecer y los talgos que cruzaban de punta a punta la meseta castellana o las razones por la que me sentía como esos viejos que observan inmóviles, sentados a la puerta de su casa, todo lo que sucede en la calle con una mezcla de ironía y escepticismo, como si en vez de ser reales alguien acabara de inventar las cosas y las estuviera desplegando frente a ellos para enseñarles una lección que nunca acaban de aprender, como las diapositivas de la clase de ciencias sociales de aquellas lejanas tardes de colegio. 

Pero de lo que sí estoy seguro es de que, por muchos años que pasen y por mucho que avance el conocimiento del alma humana, nadie podrá dar cuenta jamás del frágil aliento que nos individualiza, de lo que cada uno de nosotros somos por dentro más allá de toda envoltura, detrás de la última coraza, de las razones íntimas que mantienen en pie este andamiaje de estar vivo que, bien mirado, se sostiene de puro milagro, siempre al filo de la inexistencia, siempre a punto de caer, de perderse, de ceder a la suave y tentadora cadencia de la muerte que sólo nos pide que no hagamos nada, que nos dejemos ir río abajo. 

Todos somos frágiles, impares y, cada uno a su manera, no siempre evidente, hermosos.


 

“la comunicación” y el amor

abril 3, 2017


A veces escucho decir por ahí que los más importante de una pareja es “la comunicación”. Al oír pavadas*como dicen los Argentinos- y como esa, tan características de los libros de autoayuda, los programas de radio nocturnos y las conversaciones de grupos de lectura integrados por señoras mayores, como no soy una persona con inclinaciones violentas, no puedo liarme a bofetadas como acaso sería menester para poner un poco de orden en tanta cabeza hueca y mal amueblada y, por otra parte, como soy un ateo, tampoco puedo tirar de resignación cristiana para sobrellevar el mal trago, así que no me queda más remedio que utilizar esta mi pagina web, para esbozar una explicación que a estas alturas no debería ser necesaria pero que, visto lo visto, parece que sí lo es.

Comenzaré con un ejemplo: Un amigo de apellido Escobar, tres meses después de conocer a una dama alemana Anita en una sala de fiestas en Platja d'Aro se casó con ella en la Iglesia de San Michael de Colonia (Alemania) el día 10 de diciembre de 1970 sin hablar ninguno de los dos ni una palabra del idioma de su cónyuge. Dadas las circunstancias huelga decir que no parece probable que por aquella época se comunicaran demasiado –al menos verbalmente- y, sin embargo, están juntos durante más de cuarenta años, que, en los tiempos que corren, es una extensión de tiempo que casi mete miedo.

¿Qué quiero decir? Quiero decir que la base del amor no es la comunicación, ni la confianza, ni la sinceridad ni la paciencia. Todas esas son virtudes inespecíficas que lo mismo se pueden predicar de una pareja de la policía, de un cura párroco con sus feligreses o de un imputado por malversación de caudales públicos con su abogado. El amor (duele casi físicamente tener que explicarlo) tiene que ver con algo intangible que está mucho más allá de todos esos lugares comunes, algo que o se siente o no se siente y punto. El que lo ha sentido sabe a qué me refiero. Y el que no, con toda sinceridad, quizás debería ir rediseñando su destartalado orden de prioridades.

Para que la cosa prospere –si es que ha de prosperar, porque la perdurabilidad tampoco es un atributo necesario de las relaciones amorosas, que pueden ser efímeras y no por ello menos memorables- hace falta (cierta) dosis de compañerismo, comunicación, flexibilidad, educación, tolerancia, suerte, cariño, respeto, empatía y dos o trescientas minucias más. Pero todo eso, siendo parte de la relación amorosa, no es la esencia de la relación amorosa, sino algo que la acompaña y la complementa como las patatas y los pimientos al pollo asado de algún domingo.

Vivimos en una sociedad que aspira a ser racional y razonable (aunque estamos muy lejos de conseguirlo en todos los órdenes de la vida, como demuestran, por ejemplo, las alarmantes estadísticas de mujeres asesinadas por sus parejas). Pero el amor, por su propia naturaleza, queda fuera de los límites del raciocinio, transgrede los principios de la física y se rige por sus propias y  misteriosas leyes, esas que hacen que no nos enamoremos de Juan, chico ideal, guapo, amable y educado y que en cambio nos volvamos locas y locos por esos cantantes y artistas, del que no se puede esperar nada bueno ni cuando duerme bajo los efectos de una de sus habituales intoxicaciones etílicas. 

Aceptar que esa dimensión irracional forma parte de nuestra vida atenta contra nuestra ilusión de control y por eso nos gusta pensar que nuestra relación de pareja se basa en lugares comunes, en dóciles magnitudes observables y verificables como la comunicación o la confianza. Pero no es así. No ha sido nunca así. Y mientras el amor exista, no será así jamás. Por eso el amor será siempre una aventura de la que a veces se sale por la puerta grande en medio de una gran ovación y otras con un revolcón y una cornada de dos trayectorias que pasa rozando la arteria femoral y que no acaba con nosotros de puro milagro. 

PD. Ahora entienden mejor a que se refiera la canción de Chayanne, verdad? Acaso creían que versaba sobre la tauromaquia? Si es que tengo que explicarlo todo...  https://youtu.be/GuZzuQvv7uc




 

enfréntala con valor

abril 3, 2017
Nunca te quejes de nadie, ni de nada, porque fundamentalmente Tu has hecho lo que querías en Tu vida. Acepta la dificultad de edificarte a ti mismo y el valor de empezar corrigiéndote. El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas de su error. Nunca te quejes de Tu soledad o de Tu suerte, anera u otra es el resultado de tus actos y prueba que Tu siempre has de ganar.

No te amargues de Tu propio fracaso ni se lo cargues a otro, acéptate ahora o seguirás justificándote como un niño. Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible para claudicar. No olvides que la causa de Tu presente es Tu pasado así como la causa de Tu futuro será Tu presente.

Aprende de los audaces, de los fuertes, de quien no acepta situaciones, de quien vivirá a pesar de todo, piensa menos en tus problemas y más en Tu trabajo y tus problemas sin alimentarlos morirán. Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande que el más grande de los obstáculos, Mírate en el espejo de ti mismo y serás libre y fuerte y dejarás de ser un títere de las circunstancias porque tú mismo eres Tu destino.

Levántate y mira el sol por las mañanas y respira la luz del amanecer. Tú eres parte de la fuerza de tu vida, ahora despiértate, lucha, camina, Decídete y triunfarás en la vida; nunca pienses en la suerte, porque la suerte es: el pretexto de los fracasados.

Un cordial Saludo
 

sufrir una y otra vez por un suceso añejo

abril 1, 2017

Muchas personas se preguntan a diario la razón por la cual le dan tanta importancia a hechos que les hicieron daño en el pasado y que aún -quizás 5 , 10 o 20 años después- les siguen lastimando como la primera vez?

Si por casualidad Tu eres una de esas personas, debes saber que no eres la primera ni la única. Muchas personas suelen darle excesiva importancia a los hechos negativos que les ocurren y que marcan su vida de una forma tal que hacen mella y anidan muy dentro de la memoria, provocando que cada que esos momentos son recordados surjan emociones para nada positivas. Estos hacen tanto daño que muchas veces hace imposible vivir sin que dejen de ser recordados casi que a diario.

Al respecto, tengo una reflexión que quiero compartir contigo. En su momento me cayó como anillo al dedo y me hizo ser consciente de la cantidad de tiempo y energía que estaba perdiendo al darle a esas memorias el poder de lastimarme; acá la reflexión: "Un sabio se paró ante un público y contó un chiste con el cual todos se rieron. Al cabo de un rato contó el mismo chiste y casi nadie se rió. Así, contó el chiste una y otra vez hasta que nadie se reía. Fue entonces cuando dijo: 'si no pueden reírse varias veces del mismo chiste ¿por qué lloran por lo mismo una y otra vez?". En lo personal considero que esta reflexión es muy acertada y nos lleva a cuestionarnos acerca del sin sentido de sufrir una y otra vez por un suceso añejo y que debió ser superado hace tiempo atrás.

Quizá te preguntes : Y ¿Cuál es el fin de las pruebas de vida?.. Bueno, partiré diciendo que sé que es muy difícil echar tierra sobre cosas que marcan la existencia; sin embargo, el fin -sí, porque todo acontecimiento tiene un propósito-de esos eventos es que aprendas una lección de vida y te hagas fuerte, valiente y jamás vuelvas a cometer los mismos errores, o bien, que sepas cómo superar situaciones de un talante similar al primer evento que te hizo sufrir tanto.

El punto es que si al momento de la situación que te hizo padecer lo inimaginable, fuiste capaz de seguir adelante con esa lección "escrita en tu memoria", pues no hay sentido en volver a pasar por lo mismo una y otra vez; pero si no aprendiste nada, vas a tener que pasar por lo mismo cuantas veces sea necesario hasta que lo aprendas. Créeme, esto lo sé de primera mano.

Ahora te invito a pensar en los siguientes aspectos: ¿qué ganas cuando una y otra vez te martirizas por eventos que te hicieron sufrir en el pasado?; ¿cómo te sientes cada vez que recuerdas esos eventos que te lastimaron?; ¿te consideras una persona fuerte?; ¿merece que te castigues a diario por algo que ocurrió hace muchos años atrás?

Si las respuestas que te das a estos interrogantes no te dejan para nada satisfecha, entonces esa debe ser suficiente señal para que "pases de página" y empieces a ser una persona libre de miedos, ataduras, vergüenzas y todo ese tipo de anclas mentales que no te dejan progresar ni ser una mejor versión de ti misma.

Por último deseo que tengas en cuenta lo siguiente: todos de una u otra forma hemos experimentado situaciones horribles, la diferencia entre quienes son felices de verdad y quienes solo sonríen de dientes para afuera, es que los primeros han llorado solo una o dos veces por los daños causados por un mal momento y luego opta por seguir adelante superando todos los obstáculos que se le presenten.


 

todo lo que pasa en la vida...

abril 1, 2017

Quizá una de las razones más frecuentes por las cuales muchas personas reniegan de Dios, es porque Él no impide que situaciones como asesinatos, guerras, hambre y cualquier otra manifestación de violencia o injusticia, cese en los rincones más afligidos del planeta. En lo personal, me duele y me molesta leer y escuchar comentarios donde las personas se expresan de esta forma. Desde luego, cada cual está en su derecho de decir y creer lo que desee y es obvio que muchas de esas personas se sientan de esa manera porque en sus vidas han experimentado dolor e injusticias, probablemente sintiéndose abandonados por el creador. Tal vez sea por ello que algunos afirmen que no existe o que se cuestionen dónde estaba cuando tuvieron que enfrentar dichas experiencias.

Para ser franco, muchas veces también me he encontrado en estados emocionales tan devastadores, que por momentos me sorprendo cuestionándome la razón de muchas cosas que suceden en mi vida, cosas que para mí no tienen sentido. Pese a eso, también llegan de la nada los recuerdos de situaciones en las que de verdad me he encontrado en peligro, de momentos de soledad y terror donde, literalmente, Él me ha protegido y liberado de dificultades. Eso me recuerda que no estoy solo y que, aunque no lo sepa y no lo llegue a comprender nunca, todo lo que pasa en mi vida, ocurre por una razón.

La fe es un sentimiento de confianza, todos sabemos eso, pero el asunto es mantenernos con esa certeza indeleble en los momentos más críticos de la vida. Es absurdo que pretendamos pasar por la vida sin pena ni gloria, es decir, suponer que cada día podremos levantarnos, comer, hacer nuestras actividades y volver a la cama como si una vida así valiera la pena ser vivida. Días exentos de retos, sin desarrollar capacidades, cualidades, habilidades, sin fortalecernos, solo respirar, comer y ocupar espacio sin más objetivo que ese.

Se que todo ocurre por una razón. Las cosas malas que nos pasan, ocurren por una razón, por lo que es preciso dejar claro algo: por muy buena que sea una persona, no lo es por completo, y lo sabes bien. Todos tenemos un lado bueno y otro que no lo es tanto, además de que muchas de las cosas que hacemos y decidimos en la vida, están sujetas a la manera como cada uno es educado y cuidado por sus progenitores. Aunado a eso, también es cierto que, en la vida, se llegan a experimentar situaciones que nos hacen ser quienes somos, transformándonos en adultos. Desde luego, para ese momento ya hemos tenido que vivir circunstancias difíciles, de la misma manera hemos tenido que tomar decisiones, unas acertadas y otras no tanto, pero es normal, todos hemos pasado por eso.

El punto es que podemos elegir según nuestros deseos, pero, aunque es nuestro derecho vivir como nos plazca, no podemos elegir las consecuencias que traerán consigo nuestras elecciones. Es así que, estamos sujetos a pagar las consecuencias de nuestros actos, por lo que en ocasiones el hecho de que nos ocurran cosas malas o que no comprendemos, se nos hace algo injusto. Reflexionando sobre ello, sentimos que nos hemos esforzado por hacer lo correcto, ayudado al necesitado, hemos sido un buen amigo, hijo, padre, cónyuge, por ello no comprendemos la razón por la que pasamos por eso.

Pues bien, te diré que puedes estar pasando por eso para que aprendas una lección y te fortalezcas, para que sepas cómo salir de una situación difícil y que cuando vuelva a pasar por algo similar, la experiencia te sea útil. Con todo, la vida me ha enseñado que cuando más se reniega de las situaciones difíciles, más dolorosa y larga se hace la experiencia. Al final, todo suele pasar y solucionarse de manera espontánea cuando aceptas, aprendes y vives lo que sea que tengas que vivir. Como dice aquella sabia frase: tu dolor es directamente proporcional a tu humildad, entre más humilde eres, más rápido saldrás de la dificultad. Mantente orgulloso y verás cómo aumenta tu dolor e incluso, empeora.

Por último, la vida es una suerte de sucesos que te enseñan, te hacen crecer, te ayudan a mejorar, pero sobre todo, te ponen a prueba, de allí depende tu felicidad y el grado de armonía que tienes en la vida. La invitación es a que en adelante, admitas que eres débil, pero que esa debilidad se puede convertir en una fortaleza que te sostendrá en los momentos más oscuros de tu vida.

Feliz fin de semana.


 

frente a una adversidad

marzo 31, 2017

La adversidad es parte inevitable de la vida. Acéptala, abrázala y supérala… Para muchas personas, la vida resulta ser un trago amargo, las penas llegan y se presentan de manera inesperada, las adversidades están y forman parte de la vida de todos, inevitablemente, por lo que debemos elegir la manera en la cual le haremos frente.

Los golpes de la adversidad son muy amargos, pero nunca son estériles. Todos quisiéramos que nuestra vida estuviera llena de hermosos momentos, de paz, alegría y dicha, sin embargo, las adversidades se pintan en distintos lienzos y en todos los espacios y solemos sufrir cada quien en aquello que más le sensibiliza.

Muchas veces nos derrumbamos sin remedio, nos abatimos por circunstancias que en su mayoría no comprendemos, y es que el dolor jamás encuentra justificación, solo pensamos en injusticia, y en que no somos merecedores de lo que nos ocurre en algunos momentos.

Los más insolentes en la prosperidad son en la adversidad los más temerosos. Las adversidades forman parte de la vida, no estamos exentos de ellas, no somos ajenos al sufrimiento, pues es un canal de aprendizaje, incluso más directo que la misma felicidad, por lo que aceptar, abrazar y superar lo que nos sucede en las adversidades, es vital para trascender la experiencia.

Aceptar, quizás las parte más difícil frente a una adversidad, entender que negar una cosa no va a hacerla desaparecer, que únicamente aceptando podremos hacer algo al respecto.

Abrazar la realidad, vivirla, asimilarla, sufrirla e interiorizarla, no basta con oír, hay que saber escuchar, no basta con ver, hay que saber mirar, entender que siempre hay un más allá y que este puede ser nuestro mayor consuelo en las adversidades. Superarla, para lo cual necesariamente debemos habernos permitido vivir las dos fases anteriores, pues no se puede superar aquello que no se acepta y menos aún se asimila, la mejor manera de superar el dolor es hacerle frente al sufrimiento.

Aunque resulte doloroso muchas veces, aunque pensemos que el mundo se nos viene encima, debemos tener presente que todo en la vida ocurre por una razón, y debemos ser capaces de asumir, tener la fortaleza de tolerar y la entereza de superar y dejar atrás, alegrías y adversidades, dos extremos de la vida…


 

nos toca asumir riesgos

marzo 31, 2017

Existen momentos de incertidumbre en la vida, esos instantes en los cuales no sabemos a ciencia cierta cómo saldrán las cosas, nos llenamos de expectativas, de dudas, de temores y de ansiedad. En una constante espera de los resultados, de alguna manera nos toca asumir riesgos y lo hacemos, a lo largo de toda nuestra vida, indudablemente, cuando no hay seguridad de nada, cualquier cosa puede ocurrir.

En un mundo que cambia realmente rápido, la única estrategia en la que el fracaso está garantizado es no asumir riesgos. Asumir riesgos es parte del aprendizaje de la vida, los errores hacen la historia y los éxitos las grandes victorias, actuar frente a situaciones en las cuales no hay seguridad, nos alerta sobre el hecho de que cualquier cosa puede pasar, esto no debe ser necesariamente causal de temores infundados, simplemente nos debe preparar para accionar frente a cosas inesperadas.

Evidentemente todo en la vida depende del cristal con el que se mire y las actitudes que elegimos en la vida hacen la diferencia. Podemos vivir atemorizados evitando correr riesgos para no cometer errores, o podemos aventurarnos a desafiar nuestros propios límites e ir siempre más allá, se dice que las personas que corren riesgos cambian el mundo.
 
Las sorpresas de la vida también suelen llegar cuando menos se espera, no sólo las adversidades, debemos imprimir buenas energías a lo que hacemos, procurar vivir sin alimentar las expectativas, más bien estar en disposición de recibir lo bueno que nos llega y de tener la fortaleza y valentía para superar las adversidades.

El caso es que no importa qué tanta seguridad se pueda tener de algo, las probabilidades de que las cosas cambien siempre están presentes, todo puede ocurrir, todo puede salir muy bien o cambiar repentinamente, lo ideal es realmente no esperar nada, simplemente observar, estar atentos y alerta para poder actuar de manera óptima ante cualquier escenario.

Ten en cuenta que el gran amor y los grandes logros requieren grandes riesgos. En cuestión de relaciones amorosas, quizás esto nos pueda parecer aún más riesgoso, pero es sabido que aquel que se involucra en relaciones, debe esperar cualquier cosa, así que tomar la decisión de vivir intensamente o prudentemente, o ambas, es cuestión de cada quién.

No te dejes envolver por los temores, ni embargar de dudas, vive con la mente clara y el corazón esperanzado, porque nada está deparado en tu camino que no puedas enfrentar.


 

hay muchas cosas que no sé...

marzo 30, 2017

De pequeño quería ser un estudioso del juego. Memorizar todas las reglas, conocer los trucos más difíciles, interpretar las señales, calibrar todas las variables y anticipar hasta el más leve de los cambios de presión. Por eso a veces fingía dejarme llevar por la corriente y a veces me hacía a un lado y me quedaba en silencio cuando todos hablaban. Me interesaban en especial los que no jugaban demasiado bien, pero también me fijaba en las grandes partidas y en los movimientos intrascendentes que no parecían llevar a ninguna parte pero que iban desplegando las fuerzas sobre el terreno de juego, porque si se mira bien no hay nada que no sea, en cierto sentido y bajo la óptica adecuada, material educativo. 

Hasta una persona que no te gusta puede enseñarte muchas cosas que un día te serán útiles. Sólo hay que olfatearla sin que se de cuenta, identificar el aroma de sus sueños, sus deseos, sus miedos y sus manías y hacerlo sin caer en la tentación de interponer entre los dos tus estúpidas y triviales fantasías de moralidad. No olvides que por bueno que seas esa persona es mejor que tú en algún sentido y que incluso el más estúpido ha tenido que pagar el precio necesario para aprender algo que todavía ignoras. Si lo haces bien un día, cuando menos te lo esperes, seguramente en otra parte, quizás muy lejos, quince o veinte años después, casi en otra vida, tendrás que recurrir a algo que tomaste prestado durante aquella conversación.

Con el tiempo he aprendido algunas cosas. Que respiramos un miedo apenas controlado; que todos deseamos que nos quieran y que nos acepten pero nos hartamos a dar palos de ciego porque no tenemos la menor idea de cómo conseguirlo; que nos angustia el horror esencial de existir y, a la vez, la certeza de que un día yaceremos tumbados boca arriba debajo de seis pies de tierra; que todo es, a la vez, trágico y triste y caótico y hermoso; que la verdad puede hacerte libre pero también puede acabar contigo porque no hay nadie que esté preparado para toda la verdad; que si estoy mucho rato rodeado de gente mi cabeza se fatiga y tengo que dejar que repose antes de irme a dormir; que no importa lo que los demás piensen de ti porque en realidad piensan en ti mucho menos de lo que crees y cuando lo hacen no tienen ni la menor idea de quién eres; que existe una fatal ironía en el hecho de que muchas veces es mejor desear algo que poseerlo y que todos somos iguales a los demás en la secreta certeza de que somos completamente distintos a los demás.

Pero todavía hay muchas cosas que no sé y a mi edad sigo teniendo las mismas ganas de aprender a jugar que aquel niño que lo miraba todo y nunca se permitía el lujo de olvidar nada. 


 

.. de sexismo y racismo.

marzo 30, 2017

Comienzo este escrito contándoles que una azafata de la compañía norteamericana Delta, durante un incidente que requería que le fuera prestada atención sanitaria a un pasajero enfermo, no creyó que otra pasajera de raza negra que se había ofrecido a ayudar fuera realmente doctora en medicina. Normal. Los médicos, como es sabido, son señores mayores de raza blanca con bata reluciente (y blanca), endoscopio, gafas de más de tres dioptrías y cierto aire paternal a medio camino entre la benevolencia y el enfado por no seguir sus sabias recomendaciones sobre la necesidad de evitar las corrientes de aire y no abusar de las grasas.

En fin, un compendio de sexismo y racismo.

Para entender cómo puede ocurrir algo así hay que recordar que durante cientos de miles de años los hombres hemos venido abordando a las mujeres con una elegante maniobra consistente en arrastrarlas por el suelo cogidas del pelo como si fueran sacos y ese sutil procedimiento resume todavía -por desgracia y para nuestra vergüenza- muchas de las relaciones hombre/mujer en este mundo que se cree tan moderno y que, en realidad, hunde sus largas raíces genéticas y culturales en lo más oscuro de la noche de los tiempos. 

Por eso escalofriante he inaceptable las noticias a diario en la TV de españa informa cuando el homo brutalicus que todavía puebla todos los ecosistemas (bares, oficinas, centros comerciales, pueblos y ciudades) mata a una mujer, maltrata a otra o la acosa psicológicamente: porque llevamos haciendo eso desde que la luna está en su sitio en lo alto del cielo y porque la capa de civilización que se superpone a ese brutalismo tiene un grosor de milímetros. 

De igual modo, durante esos mismos cientos de miles de años nos hemos acostumbrado a seres iguales a nosotros: nuestra familia, nuestra tribu, nuestra especie. La idea de que hay otros que son como nosotros pero de diferente color nos resulta todavía nueva, extraña y hasta sospechosa. Seguimos recelando del diferente, del que no es como nosotros y cuando desconfiamos de alguien le asignamos un rol que nos permite simplificarlo, encasillarlo y estigmatizarlo: rumanos ladrones de cobre, negros propensos a la molicie, musulmanes con inclinaciones filoterroristas. 

El prejuicio es un escudo, una forma primaria de miedo a lo desconocido, un impulso irracional que no se resigna a su condición y busca una forma de autojustificarse: ahora que es más difícil afirmar abiertamente que el otro es inferior nos conformamos con decir que es diferente. Y sobre la base de esa diferencia construimos un discurso racista que es exactamente igual al que antes se predicaba de lo seres inferiores, los indígenas sin alma, los negritos del África tropical que cantaban la canción del Cola Cao. 

Esa doctora negra es, en si misma y sin saberlo, un atentado contra todo el orden establecido. Una chica negra no puede ser ni doctora ni poeta y como doctora tampoco puede ser mujer: como mucho puede ser empleada del hogar, madre soltera o aspirante a perceptora de ayudas sociales. Y es, también, una evidencia de que el mundo avanza y de que, a pesar de los titulares de los periódicos, en general lo hace en la dirección correcta. Pero a ratos hay que reconocer que el ritmo de ese viaje resulta un poco desesperante. 

Unas investigadoras han analizado las relaciones entre sexismo y racismo (si, he dicho investigadoras, están es todas partes, esto no puede acabar bien). Según sus conclusiones las personas con alto nivel de sexismo, tanto hostil (que supone una visión de la mujer como alguien inferior) como benevolente (que implica una percepción de la mujer como alguien débil al que hay que proteger y cuidar), también poseen prejuicios racistas ya que el sexismo está vinculado con una orientación hacia la dominancia social y con el autoritarismo. Las personas sexistas aceptan las jerarquías y las desigualdades sociales como algo natural, consideran que los diferentes grupos tienen el estatus que se merecen y que la clase a la que pertenecen es la mejor. Los resultados sugieren que ambos procesos mentales son muy cercanos y que es probable que la actitud prejuiciosa podría ser un rasgo de la personalidad.


 

el regímen comunista...

marzo 30, 2017

Una de las mayores singularidades de la raza humana estriba en su prodigiosa capacidad para pegarse un tiro a si misma en el pie de vez en cuando. Nuestro cerebro, ese que es capaz de enviar una nave espacial a la luna o de desentrañar los secretos de la física -por citar solo dos ejemplos- es, también -por desgracia- muy capaz de dar a luz todo tipo de artefactos intelectuales que al correr del tiempo se convierten en herramientas de opresión... del propio ser humano. 

Hablo, por supuesto de la religión, que nos exige que obedezcamos ciegamente los mandamientos de un variopinto catálogo de diosecillos ególatras que dan más que evidentes muestras de desequilibrio psíquico y que, además, carecen de cualquier traza de sentido del humor si no queremos ser condenados a arder en la tostadora del infierno y, por supuesto, también, del dogmatismo o, como diría Borges, de todas esas funestas simetrías con apariencia de orden que gozan de tanta simpatía popular (fascismo, nacionalismo, comunismo).

Lo que me parece más conmovedor del comunismo es la contumacia de sus fieles que, ajenos a sus múltiples fracasos, siguen proponiendo las soluciones comunistas como si fueran un novedosísimo bálsamo de tigre apto para la cura de todos los males venidos y por venir. Si tienen la ocasión de preguntarle al respecto a algún "compañero" comunista me apuesto a que les contestará una de estas dos cosas:

a) Es que ningún régimen político es realmente comunista. Si alguno lo fuera de verdad las cosas serían muy diferentes. 

b) Es que los regímenes comunistas fracasan por la intervención de las potencias capitalistas.

El primer argumento supone -a sensu contrario- reconocer que nadie ha sido capaz de poner en marcha un sistema comunista integral. Y es verdad porque no hay nada más contrario a los incentivos que rigen la vida humana y nada que atente más contra la lógica más elemental que el comunismo. El comunismo es la adoración pseudoreligiosa de una especulación teórica falaz cuya evidencia empírica ha resultado más mortífera que la tuberculosis y el sarampión. El comunismo no sólo es una idea equivocada sino algo mucho peor: una idea que adolece de irrealidad. 

El segundo argumento remite al victimismo propio de todas las dictaduras de todas las épocas, que siempre intuyen detrás de sus pesares la sombra de una mano negra que les impide levantar cabeza. El enemigo en cuestión varía de apellidos: a veces son los judíos, otras los imperialistas, otras los masones y otras los klingon o los romulanos. Sea como fuere hay que reconocer que siempre viene que ni pintado un enemigo al que echar la culpa de nuestros fracasos y nuestras miserias.

De los regímenes comunistas actuales (la famélica Corea del Norte o la muy igualitaria Cuba en la que todos los ciudadanos son iguales pero, a fuerza de iguales, por alguna razón que se me escapa, sólo parecen aptos para gobernar los miembros de la familia Castro) el más delirante es, a mi juicio, el de Maduro que ahora ha tomado la brillante decisión de enviar a un funcionario a las tiendas para convencer a los comerciantes de que bajen los precios.

El intelectual en cuestión, de nombre William Contreras, que ostenta, por cierto, el pomposo cargo de "Superintendente Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos" recorre los locales del centro de Caracas "ordenando la reducción inmediata de entre un treinta y un cincuenta por ciento del precio de los productos de los sicarios económicos". 

La cosa tiene su lógica porque en un sistema comunista los precios no los fija el mercado sino el burócrata de turno. La pregunta es... por qué el régimen de Maduro consiente entonces que todavía haya comercio privado y no monopoliza toda la actividad económica como predica el manual del buen comunista. La respuesta es que aunque son idiotas no lo son tanto como para no ser conscientes de que si eliminan del todo el comercio y el mercado el país se sumirá en una miseria mayor de la que ya sufre por la negligencia del atajo de deficientes mentales que ahora rige los destinos de Venezuela.

PD. Supongo que más de uno sueña con un paraíso comunista en el que estos llamados Socialistas del Siglo XXI recorren las calles ordenando la expropiación de edificios y la reducción de precios por decreto. A mi, en cambio, tal cosa me produce escalofríos porque no ignoro que esa película no acaba precisamente con los protagonistas comiendo perdices. 


 

el "civilizado" mundo laboral...

marzo 30, 2017

Llevo días inquieto porque tengo la sensación de que mi trabajo me aburre. La verdad es que, bien mirado, aburrirse en el trabajo, en el trabajo más bien rutinario de nuestros días, es lo más normal del mundo. Durante cientos de miles de años nuestros genes fueron modelándonos con el único propósito de convertirnos en cazadores: seres que abandonaban de madrugada su madriguera, recorrían en silencio vastos territorios inexplorados hasta encontrar un leve rastro de su presa, la seguían hasta encontrarla, peleaban con ella en buena lid hasta matarla y luego, si la cosa había ido bien, se lamían las heridas y la despedazaban para llevar consigo de vuelta a casa las partes más apetitosas.

En cambio ahora vivimos en una sociedad de compradores: cuando queremos algo cogemos el coche, nos vamos al centro comercial y allí lo encontramos envasado al vacío en cien modalidades diferentes. El carro de la compra tiene ruedas para que no tengas que tirar de él, por todas partes hay escaleras mecánicas que caminan por nosotros y hasta las plazas de parking están numeradas para que no nos perdamos. No hay nada que matar, nada que explorar, nada que descubrir. Nuestra vida transcurre entre atascos de tráfico, jornadas laborales más o menos tediosas y las indescriptibles comidas familiares de los domingos en las que no es extraño que de vez en cuando sintamos la ancestral llamada de la selva y nos entren ganas de liquidar de una buena vez a algún familiar que no le caemos bien o no nos cae bien.

No me interpreten mal. No es que no seamos felices: algunos lo somos, otros es muy probable que lo sean menos y otros casi con toda probabilidad lo serán más. No se trata de eso. Se trata de que a ratos las infinitas ventajas del mundo modernos me producen algo de desazón, como si allá adentro de mi cabeza algún minúsculo engranaje no acabara de encajar del todo, como si hubiera una voz que me reclama hacia otro destino menos seguro pero más vigoroso y emocionante que dejó de ser posible hace más o menos diez mil años con la llegada de los primeros síntomas de la civilización. 

Con la tecnología moderna irse a África de safari a cazar un elefante o un felino es, además de un crimen y una estupidez, una actividad carente de riesgo muy propia de monarcas venidos a menos que sufren las secuelas del exceso de matrimonios consanguíneos y que tratan de compensar sus disfunciones sexuales fusilando a animales desdentados cuya única defensa posible consiste en mirarles de reojo con desprecio.

A mi, si quieren que les diga la verdad, me gustaría ser cazador en un mundo en igualdad de condiciones: en uno en el que la bestia (un alíen, un predador o un velocirraptor) pudiera pagarte con tu propia moneda y darte matarile al menor descuido. En una esquina del universo en la que todo me resultara desconocido y en el que cada paso, si cometo un error, pudiera ser el último. Un mundo en el que fuera yo el que estuviera en peligro de extinción. 

PD. No ignoro que hay algo peor que aburrirse, que es no dar abasto. Hoy en día mucha gente se ve abocada a soportar jornadas laborales interminables y cargas de trabajo lindantes con la esclavitud por cuatro duros y medio. El estrés laboral es mucho más nocivo que el de la selva, porque es como si durante diez horas al día, veinte días al mes, once meses al año, alguien te estuviera devorando el alma a cambio de un salario que a duras penas da para ir tirando. Y, con franqueza, no se me ocurre ninguna criatura que se ensañe tanto con sus presas como el ser humano lo hace con sus congéneres en el "civilizado" mundo laboral. 

he dicho...


 

nunca se sabe..

marzo 30, 2017


Hace dos noches he visto una película titulada :  Café Society (2016) y tengo que confesar que desde Días de Radio (1987) no ha habido ninguna película de Woody Allen que me haya gustado tanto. Hay, por cierto, algunas curiosas conexiones entre las dos: el contraste entre la modesta vida familiar y el oropel de las estrellas, la ambivalente sensación que produce celebrar la llegada del año nuevo sabiendo que nos queda un año menos y que hay personas muy queridas que ya no están con nosotros. Y hay, también, algo más que trataré de explicar.

De niño, cuando cogía una bronquitis de las mías y me quedaba en la cama tosiendo me atormentaba imaginar cómo sería el mundo exterior en mi ausencia. En el fondo tengo que confesar que me resultaba difícil aceptar que todo siguiera adelante como si tal cosa, que hubiera clase, recreo, y que el autobús escolar hiciera su ruta de siempre. Pero era así. Muy a mi pesar, todo parecía seguir su curso igual que si yo no existiera. 

Tengo la impresión de que a lo largo de nuestra vida todos intentamos responder a una o varias preguntas que rara vez llegamos a plantearnos en voz alta. Me refiero a esas que están sepultadas y selladas con con varios candados en el fondo de nuestra conciencia porque su respuesta nos obligaría a afrontar aspectos de nuestra realidad que preferimos olvidar o que tienen implicaciones que nos resultan inaceptables. En cada caso esos interrogantes son diferentes y, a la vez, bastante universales: ¿Por qué mi padre/mi madre no me querían? ¿Por qué aquella relación no salió como a mi me habría gustado? ¿Por qué me casé con este cretino que no para de roncar? ¿Por qué no hice lo que siempre quise hacer? ¿Por qué no me quedé con ella?

En mi caso mi pregunta tiene que ver con las vidas que no he vivido, porque, de alguna forma que no puedo explicar, soy capaz de percibir su presencia de una forma casi física, como si pudiera levantarme del sofá, asomarme a la ventana y echarles un vistazo. Por eso me fascinan los aeropuertos (porque cada destino es una nueva vida que discurre a una puerta de embarque de distancia), los trenes nocturnos (porque cada viaje encierra una historia, una pregunta y una promesa), los espejos fatalmente repetidos (porque intuyo que al otro lado del espejo me mira alguien que se parece sospechosamente a mi pero que no soy yo y que, por tanto, debe llevar una vida distinta de la que no sé nada) y las horas oscuras de la noche (porque en ellas los bordes de la existencia se difuminan y todo parece posible de nuevo, como si las cartas volvieran a barajarse). 

En cierto sentido, nada metafórico, imagino la vida al modo en que lo hacía Borges en aquel cuento, como un jardín con infinitos senderos que se bifurcan. Tomar uno de ellos significa renunciar a todos los demás y cada decisión, a su vez, nos aboca a otras nuevas decisiones y nuevas renuncias. Café Society habla justo de eso: del vértigo de las vidas no vividas y de la incertidumbre de la existencia. 

En la película los dos protagonistas eligen (para ser exactos ella toma la decisión por los dos) no estar juntos. Sin embargo, al correr de los años no pueden evitar preguntarse como hubiera sido su vida si todo hubiera sido diferente, si hubieran convertido su amor en algo más tangible que un sueño intermitente vivido a través de unos cuantos encuentros furtivos.

En la película Woody Allen dice (por persona interpuesta) que la vida es una comedia escrita por un comediógrafo sádico. Y es cierto. Nunca sabes como te va a ir y nunca llegarás a saber como te habría ido si hubieras hecho algo diferente. Hay una desgarradora e inevitable ambivalencia en el hecho de vivir, como si no nos quedara más remedio que avanzar por una selva virgen que a cada paso nos araña la cara y nos va desgastando y que, por si fuera poco, no deja de susurrarnos al oído que nos estamos desviando del camino, que no es por ahí, que la vamos a joder otra vez. 

Con el tiempo he llegado a la conclusión (provisional y sospechosamente consoladora) de que cada uno de nosotros tiene una propensión específica a la felicidad que es relativamente impermeable a los acontecimientos. Lo diré de una forma menos retorcida: todos, en nuestro carácter, arrastramos la semilla de nuestra propia felicidad/infelicidad y por eso ese carácter acaba siendo tanto o más relevante que nuestras decisiones: porque nos acompaña o nos persigue, según el caso, a través de ellas. Por eso la gente a la que le toca la lotería acaba siendo igual de feliz/infeliz que antes: porque la lotería no cambia el carácter, sólo la marca del coche y el precio del menú. 

¿Cuál es la moraleja? Que no hay moraleja. Que no puede haberla porque nunca se sabe y que no saber es una enorme putada existencial que cada uno de nosotros vadea como buenamente puede. Y sin embargo, a pesar de eso y a pesar de todo, hay que intentar ser felices, aunque sólo sea porque en cualquier momento la orquesta dejará de tocar y se acabará la música para siempre.


 

la mejor forma de hacer frente a los pesares de la existencia..

marzo 28, 2017


Ser joven consiste en tener la esperanza de que la vida (ay!) irá poniendo en su sitio cada una de esas pequeñas y no tan pequeñas piedras con las que nos tropezamos cada día y con las que de vez en cuando nos damos unos hostiones de aúpa. Hacerse mayor consiste en aceptar que eso no tiene porqué ser necesariamente así, porque la vida no sigue un orden preestablecido, no rinde cuentas a nadie y no te entrega nunca los planos de lo que está por venir, así que la mayor parte del tiempo vamos de acá para allá sin orden ni concierto y con más bien poca idea de lo que estamos haciendo, un poco como los paletas en la época del boom inmobiliario. 

Envejecer -en el peor de los sentidos- consiste en creer que ya no es posible poner remedio a nada, en contemplar el mundo con los ojos con los que uno se asoma por encima de la tapia a una fábrica en ruinas y en asumir que ya es imposible enderezar el rumbo de la nave. Esa tendencia a dejarse arrastrar por la negatividad, que a menudo se reviste de experiencia y que goza incluso de cierta aura de sabiduría, es, en la mayor parte de los casos una mezcla desigual de añoranza por los momentos que se fueron y resentimiento por los que ya no han de volver y conviene evitarla a toda costa, porque la desesperanza es un terreno baldío en el que nada germina y en el que lo mejor del espíritu humano se agosta.

Lo que intento decir con esta perífrasis tan larga es que uno no es joven o mayor en función de lo que diga su carné de identidad (de recordarnos la edad ya se encargan las rodillas y el lumbago) sino de nuestra resistencia a dejarnos llevar por la tentadora pendiente del escepticismo. Les pondré un ejemplo. De joven a mi me gustaban los dramas y las películas de mucho llorar y mucho sentimiento. A medida que me he ido haciendo mayor me he dado cuenta de que la vida ya te proporciona gratis y de oficio suficientes dosis de drama y de pesares y por eso desde hace bastante tiempo solo voy al cine a ver películas alegres, de acción, de intriga o de ciencia ficción. 

Se que suena terriblemente superficial y anti-intelectual, pero mentiría si dijera que eso me importa un rábano. Lo que quiero decir es que, con toda franqueza, no tengo la menor intención de pagar ocho euros por añadir penalidades adicionales a las que ya me proporcionan sin comerlo ni beberlo cada día los noticiarios. Quiero llegar a los setenta, a los ochenta y (esto es algo más improbable) a los noventa, conservando una sonrisa cada vez que me levanto y me hago un te verde mezclado con canela, y cada mañana que llego a la oficina,y  cada vez que salgo del trabajo con la ilusión del que acaba de redimir una condena, cada tarde libre que me sepulto entre las sábanas a dormir la siesta (no muy frecuente), cada atardecer justo cuando el sol se recoge y se pliega como un jersey anaranjado y cada noche en la que todo se calma y se aquieta al abrigo de la oscuridad. 

Quiero ser feliz porque la felicidad y la alegría son la mejor forma de hacer frente a los pesares de la existencia y de dar la espalda a todos esos libros sagrados que hacen apología de la tristeza y la derrota, que postulan que el ser humano es un siervo de no se que maníacos seres imaginarios y que la vida es un calvario y un camino de lágrimas y también y sobre todo, porque, la felicidad y la alegría son el único antídoto posible contra la vejez y no esos complementos alimenticios que anuncian en la radio y que bajo el pretexto de ralentizar el envejecimiento celular, mejorar el sistema inmune y otras milongas esdrújulas y paracientíficos sólo sirven para sacarles los cuartos a esos pobres pensionistas a los que de forma sibilina se les insinúa por tierra, mar y aire que tengan cuidado, que se les está escapando el último vagón.

Sean felices hoy!


 

un gesto de sacrificio y gratitud

marzo 28, 2017

Duele ver como las personas usan el amor para conseguir felicidad e ilusión y lo repudian cuando en malos periodos de una relación las cosas no son tan perfectas como debieran. Duele ver como el amor se convierte en un instrumento más al servicio de las personas para usarlo a su conveniencia según unas circunstancias concretas. Duele ver que la cualidad más profunda y natural del amor sea profanada en el 99% de las ocasiones. El amar y sacrificarte incondicionalmente por hacer feliz a tu supuestamente pareja de vida.

Ciertamente el enamoramiento tiene un significante componente aleatorio y no siempre es fácil tomar una buena decisión sobre a quién amar o a quien no. Los enamoramientos existen y es difícil de controlarlos y gestionarlos cuando te toca. Pero lo indudable y objetivamente cierto es que cuando no eres capaz de elegir conscientemente a tu pareja, tampoco lo eres para sostener una relación en malos periodos donde no sea tu corazón quien te incite desde dentro a hacerlo, y tenga que ser la cabeza quien en un gesto de sacrificio y gratitud al otro, deba ejercitarse.

Todo lo anterior nos conduce inexorablemente a la situación de matrimonios y divorcios en la cual el ser humano está sumido. Además, en un gran y perverso gesto de talla mundial, es aceptado por todas las sociedades avanzadas como algo perteneciente al alma del ser humano. Y la gente se queda tan tranquila pensando que sus malas vidas amorosas y personales se deban “al alma humana” y no a sus continuas malas decisiones.

Pues lo siento pero no. La vida en las sociedades avanzadas y sin mucho peligro de pobreza, suele ser bastante placentera y segura. Y es cuando tenemos que esforzarnos en ser un poquito más que simples animales, cuando realmente se ve lo que internamente somos y de que pasta estamos hechos cada uno de nosotros.

No se trata de aguantar una relación que ya no te aporte nada. No se trata de mantener una relación solo por la gran dependencia sentimental. Se trata de que en caso de haber valido la pena conocer y amar a esa persona, se luche en la medida de lo posible por hacer de un amor cualquiera, un verdadero amor. Porque el amor no nace o aparece como en los enamoramientos, el amor se construye con sacrificio y pretensión de hacer sentir al otro, que vale la pena vivir. Y no al contrario.


 

mi destino y el tuyo..

marzo 28, 2017

Desde el instante en que vienes al mundo y echas el primer aliento no tienes más remedio que empezar a tomar decisiones acerca de un montón de cosas de las que en realidad no sabes nada y que tienen implicaciones que ni siquiera puedes imaginar y, por si fuera poco, para acabar de complicarlo, siempre habrá a tu alrededor, por todas partes, en bares, colegios y mercados, un montón de gente dispuesta a decirte lo que es correcto, lo que harían si estuvieran en tu lugar, lo que no harían de ninguna manera, lo que está bien y lo que está mal. Por suerte, cuando te haces mayor aprendes que la gente lo sabe todo sobre la vida de los demás y que por eso nunca se equivoca dando consejos al prójimo. Bueno, más o menos. 

El caso es que si yo hubiera escuchado a toda esa gente, si le hubiera hecho caso, no estaría aquí. Y tú, si, tú, tampoco estarías aquí. Estaríamos en otra parte, haciendo otra cosa, pero lo cierto es que, por mucho que nos devanemos los sesos, nunca seremos capaces de desanudar ese hilo, porque no tenemos ni podremos tener nunca ni la menor idea de cómo nos iría en cada uno de nuestros infinitos destinos alternativos posibles, así que, considerando el asunto desde una perspectiva general y teniendo en cuenta la terrorífica cantidad de cosas que podrían haber ido mal, muy mal o catastróficamente mal, después de todo quizás no tenemos tantos motivos para quejarnos, no?

Por mucho que madrugues, tu destino siempre se levanta una hora antes que tú”. Podría ser una cita extraída del wéstern Dos hombres y un destino. O  de cualquier tragedia griega, pero no. Según parece, es un proverbio africano; lo cual no es de extrañar visto que el destino del continente negro con frecuencia ha sido (y es) un negro destino.

Sin embargo, desde que una mañana Nietzsche anunciara la muerte de Dios y avisara a los forenses, aquí en Occidente hemos dejado de creer a pies juntillas en eso del destino. Nos atrevemos a dudar de que éste pueda estar escrito (¿por quién? ¿en qué idioma?) en las estrellas, en la palma de una mano o en los posos del té. El destino, ese cara o cruz que decidían los dioses ancestrales en las alturas, es algo que ya sólo hallamos impreso en los billetes de avión o de tren, en los letreros de las terminales de la estación o del aeropuerto.

Sin embargo, hoy no dejo de pensar en el refrán africano y en el destino. En cómo éste parece ser que se levanta por las mañanas más temprano que cualquier hijo de vecino, habida cuenta del trabajo a destajo que siempre tiene y las citas a las que ineludiblemente debe acudir.

El destino es, como se suele decir, un tío plasta, el eterno pesado de turno. Apenas llegas a los sitios, ya te está aguardando con cara de pocos amigos. Siempre tiene algo para ti: bueno o malo. Casi siempre malo. Porque al destino que nos depara cosas amables o dichosas lo llamamos la mayoría de las veces suerte y otras, las menos, justicia. Pero esto no siempre es así. Tenía un amigo en el instituto, mal estudiante, que minutos antes de comenzar un examen siempre deseaba: “Que Dios reparta suerte, que como reparta justicia…”. Así de negro debía levantarse su destino aquellas mañanas.

Yo soy un poco de los que piensan que “el destino es el que baraja las cartas, pero nosotros los que las jugamos.” Para los que juegan en la liga de los redomados pesimistas y creen a pies juntillas en el destino ineludible, me imagino que éste les parecerá un defensa central imposible de driblar. Prueba a esquivarlo, a darle esquinazo y te pasará que "a menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo." Tampoco podrás anticiparte a él porque, como ya hemos visto, “tu destino siempre se levanta una hora antes que tú.”

Me pregunto qué ocurriría si, en el trasiego festivo y habitual de los sábados por la noche, después de unas copas de más, a mi destino (el mío propio) se le olvidara adelantar una hora (como lo hicimos el Domingo pasado) todos sus relojes, incluido el despertador. Si errar es de humanos, ¿por qué no habría de errar también mi destino humano?

A la mañana siguiente nos levantaríamos los dos (mi destino y yo) a la par, sincronizados. Ignorante del cambio de hora, mi destino mudaría en desatino. Por una vez no lo encontraría esperándome desde hace una hora bien larga, emboscado en todos los sitios: en la panadería, en el quiosco, en la oficina, en la parada del bus, a la vuelta de una curva cerrada, en la sala de espera de un hospital, dentro del buzón... Quién sabe si, apretando yo el paso, incluso me adelantaría a él. En ese caso podría ver a mi propio destino caminar contrariado hacia mí. Sería yo el destino de mi propio destino.

Qué loca felicidad, qué extraña libertad: preceder despreocupado siempre al destino o, ya puestos a fabular, vivir sin él.


 

Si no vivimos juntos moriremos solos. .

marzo 28, 2017

En un mundo donde prima el egoísmo, el beneficio individual, el placer inmediato, el status personal. El titulo de este escrito  puede resultar ridículo, gracioso. En un mundo donde prima el darwinismo, el capitalismo, el narcisismo. El titulo puede resultar idealista, irrealista.

Pero olvidándonos de nuestra inmediata reacción. ¿Podéis imaginar un mundo en el que todo el mundo mire solo por sus intereses? ¿Qué ocurriría? ¿Habríamos conseguido todas las libertades sociales conseguidas a través de la historia? ¿Donde estaríamos ahora si a lo largo de los tiempos todo el mundo se hubiera interesado solo por sí mismo y no por el bien de los demás? Ahora ya no parece tan gracioso, ¿Verdad? La frase “solo una vida vivida por los demás merece la pena ser vivida”, nos puede servir para reflexionar sobre la actitud de los demás y la nuestra propia. Y Hasta aquí el enfoque clásico.

Si preferimos no vivir con esa responsabilidad, enfoquémoslo de otra manera. Y si en vez de vivir para los demás, dijéramos, ¿vivir con los demás, ayudándonos y evolucionando este mundo juntos? Suena bastante mejor. Imaginad, si hombres valientes, pero al fin y al cabo, solos, consiguieron cambiar el mundo, que podríamos conseguir si lucháramos por mejorar el mundo juntos. Y a partir de aquí se nos abren un abanico de posibilidades que nos ayudarían a este efecto: una política global que nos tome a todos por los seres humanos por igual, una economía global que no nos haga competir a muerte entre nosotros en caso de necesitarlo, que ayude si en algún país el hambre aumenta. Cooperar en vez de competir. ¿Qué podemos hacer para contribuir a mejorar el mundo? Vosotros sabréis en lo que podeis servir.

Para ir concluyendo. Si cada día pensamos un poquito más en los demás, y un poquito menos en nosotros mismos, podemos estar seguros que estamos contribuyendo a que nuestra sociedad sea más humana. No quiero inventar un mundo en el que no demos cabida en nuestro interior a sentimientos malos, que nadie nos pueda caer mal. El ser humano tiene cosas negativas por naturaleza, lo que digo es que debemos esforzarnos por impulsar el lado bueno de nuestro ser. Que si, que existe. Porque servir es lo que más ennoblece a un hombre.

La felicidad se aleja de nosotros, cuando la perseguimos egoístamente, en cambio se nos acerca, cuando dedicamos nuestro tiempo y nuestra mejor sonrisa, a los que nos rodean.

Si no vivimos juntos, moriremos solos.


 

Malas decisiones. .

marzo 28, 2017

Duele ver como las personas usan el amor para conseguir felicidad e ilusión y lo repudian cuando en malos periodos de una relación las cosas no son tan perfectas como debieran. Duele ver como el amor se convierte en un instrumento más al servicio de las personas para usarlo a su conveniencia según unas circunstancias concretas. Duele ver que la cualidad más profunda y natural del amor sea profanada en el 99% de las ocasiones. El amar y sacrificarte incondicionalmente por hacer feliz a tu supuestamente pareja de vida.

Ciertamente el enamoramiento tiene un significante componente aleatorio y no siempre es fácil tomar una buena decisión sobre a quién amar o a quien no. Los enamoramientos existen y es difícil de controlarlos y gestionarlos cuando te toca. Pero lo indudable y objetivamente cierto es que cuando no eres capaz de elegir conscientemente a tu pareja, tampoco lo eres para sostener una relación en malos periodos donde no sea tu corazón quien te incite desde dentro a hacerlo, y tenga que ser la cabeza quien en un gesto de sacrificio y gratitud al otro, deba ejercitarse.

Todo lo anterior nos conduce inexorablemente a la situación de matrimonios y divorcios en la cual el ser humano está sumido. Además, en un gran y perverso gesto de talla mundial, es aceptado por todas las sociedades avanzadas como algo perteneciente al alma del ser humano. Y la gente se queda tan tranquila pensando que sus malas vidas amorosas y personales se deban “al alma humana” y no a sus continuas malas decisiones.

Pues lo siento pero no. La vida en las sociedades avanzadas y sin mucho peligro de pobreza, suele ser bastante placentera y segura. Y es cuando tenemos que esforzarnos en ser un poquito más que simples animales, cuando realmente se ve lo que internamente somos y de que pasta estamos hechos cada uno de nosotros.

No se trata de aguantar una relación que ya no te aporte nada. No se trata de mantener una relación solo por la gran dependencia sentimental. Se trata de que en caso de haber valido la pena conocer y amar a esa persona, se luche en la medida de lo posible por hacer de un amor cualquiera, un verdadero amor. Porque el amor no nace o aparece como en los enamoramientos, el amor se construye con sacrificio y pretensión de hacer sentir al otro, que vale la pena vivir. Y no al contrario.


 

escuchamos a nuestro corazón..?

marzo 23, 2017



La vida pasa a gran velocidad. Estamos expuestos a una cantidad ingente de información, impactos y estímulos constantes, y sin embargo hay algo que no cambia: el amor. Cuanto más profundo sea, más profundas son sus consecuencias. Cuanto más sinceros y profundos sean, más dulces y duraderos serán los frutos. Algo complicado cuando vivimos en la sociedad de lo efímero y lo instantáneo. El usar y tirar está de plena actualidad. 

La gente se arregla todos los días el cabello. ¿Por qué no el corazón?. Esta reflexión es una de la más sencilla y a la vez simbólica sobre las relaciones amorosas. En general, a todos nos cuesta poco trabajo mirarnos al espejo y vernos bien. Nos vestimos con ropa elegante, nos atusamos el cabello y lucimos nuestra mejor sonrisa.

No es difícil lucir bien. De hecho, cada día más gente le dedica horas y horas a intentar mejorar la imagen que ven frente al espejo. Pero ¿qué pasaría si parte de ese tiempo lo enfocáramos en arreglar nuestro corazón?

¿Te has parado a pensar cómo cambiaría tu vida si te dedicases menos a lucir bien físicamente y más a tus relaciones personales? Diría que la sabiduría y brillantez de esta reflexión radica ahí, en invitar a las personas a que se centren más en el cuidado de su interior y menos en la superficie física.

El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender. Es cierto que nuestro corazón no es capaz de hablar, pero… a buen entendedor, pocas palabras bastan. Y es que en muchas ocasiones nos cuesta dejarnos llevar por lo que sentimos. Sin embargo, a veces es necesario ser menos cerebrales y desatar los nudos de la razón. Tratar de explicar con palabras los sentimientos no siempre es fácil y muchas veces es más sencillo dejarse llevar por ellos. Si usamos la lógica constantemente, nos perderemos una parte importante de nosotros mismos.

Cuando tenemos que pedir algo relacionado con los sentimientos, tal vez estamos haciéndolo mal. No puedes ir a una persona y mendigarle que te ame, porque es muy probable que fracases en el intento. Sin embargo, si te haces una persona merecedora del amor de otra, las posibilidades aumentan en gran proporción. Así que no preguntes a otra gente si te quiere amar. Ámales tú directamente y sé merecedor de sus más profundos sentimientos.

 ¿Cuántas personas conoces que no se atreven a emprender una nueva relación por miedo al dolor y al sufrimiento?

Pero este sabio proverbio lo dice muy claro. Si tienes tanto miedo al dolor, en realidad ya estás sufriendo el dolor. Tu propio pánico, ya sea a amar, a emprender o a aventurarte por nuevos caminos, ya está siendo un pozo de negatividad que te causa temor.

De nosotros depende en realidad gran parte de cuanto acontece en nuestra vida. Si somos temerosos, no nos atrevemos a dar el paso, somos distantes y superficiales y no escuchamos a nuestro corazón, rara vez encontraremos personas que nos llenen.  En las manos de cada uno está ser más feliz, tener más amor y disfrutar de mayor plenitud vital.


 

reconocerse tal y cual se es

marzo 22, 2017



La verdad es que la mayoría de las preocupaciones, las angustias y los pesares de nuestra vida, si bien pueden tener motivos completamente válidos, están grandemente influenciadas por nuestra actitud ante las cosas y por la manera en la que hacemos frente a nuestra propia vida.Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos.
 
Pretender ser quienes no somos y vivir la vida preocupados por llenar las expectativas de los demás, conforme a las exigencias de una sociedad que nos rodea y que vive completamente insatisfecha de lo que obtiene día a día, únicamente deriva en una tensión tan aguda, que incluso puede repercutir en nuestro organismo y en nuestra salud mental. Cuando te centras en el presente y atiendes únicamente el instante y el momento en el que vives, dejas de lado la tensión que genera la falsa ilusión de vivir en el futuro, preocupados por quienes deberíamos ser o por lo que deberíamos tener o dónde deberíamos estar, de tal manera que olvidamos quiénes somos, qué tenemos y dónde estamos y de entregarnos a la relajación de vivir en el ahora.

Confiad en los que se esfuerzan por ser amados; dudad de los que sólo procuran parecer amables. Cuando tenemos la capacidad de aceptar, de transformar aquello que podemos y de vivir plenamente conforme a lo que somos, entonces esa tensión innecesaria que afecta nuestro cuerpo, nuestra vida, desaparece, pues nuestro ego queda desplegado hacia un espacio en el cual ya no es importante, porque hemos comprendido que la esencia de nuestra vida está en el momento presente, justo en donde lo estamos viviendo.

Muchas veces perdemos grandes oportunidades en nuestra vida, por no darnos cuenta de su verdadero valor, por estar ocupados de dónde deberíamos estar o simplemente por sentirnos insatisfechos con lo que estamos viviendo y porque no creemos que sea suficiente. No nos percatamos de que las oportunidades llegan en el preciso momento en el cual deben aparecer y es menester saber aprovecharlas, sin quejarnos, sin llenarnos de dudas y de temores inútiles que simplemente desvirtúan nuestro presente.

Hay mucha gente en el mundo, pero todavía hay más rostros, pues cada uno tiene varios. Por más que queramos hallar culpables y responsables en nuestro entorno, es necesario tener la voluntad y la entereza de aceptar que todo parte de nosotros, que todo proviene de nuestro interior y de nuestro ser, de esa conexión que hemos logrado establecer con nosotros mismos, de esa seguridad que nos da el conocernos. De lo contrario, viviremos sumergidos en la frustración de no poder cumplir a cabalidad con las exigencias de los demás y de no poder mantener por largo tiempo, esa apariencia que de alguna manera nos otorga seguridad al poder ser aceptados y encajar en lo que los demás esperan.

No hay mayor libertad que el ser uno mismo, no hay mayor felicidad que reconocerse tal y cual se es, no hay mayor relajación que mostrarte como eres verdaderamente, sin caretas, sin apariencias y sin egos inútiles…
 

Si vas a regresar porque..

marzo 22, 2017



Este escrito un poquito largo, es una respuesta a una amiga que dedica su tiempo para visitarme a través de mi pagina web, de lo que le quedo agradecido. Con relación a su inquietud reflejada en su email, he aquí mis reflexiones: 

Si te vas, te vas. Si regresas puedes platicar antes, pero si te vuelves a ir, te vas para siempre. Una segunda vez es muy complicado. No dejes pasar ciertos detalles por la necesidad de que el otro esté contigo. Es común que existan reconciliaciones en aquellas parejas que por alguna razón terminaron. No obstante, regresar con tu ex pareja no solamente se trata de amor, es algo que se debe pensar muy seriamente. Si vas a regresar porque extrañas a la persona, porque te sientes sola, o porque extrañas esas cosas lindas que hacían juntos, bien vale la pena seguir leyendo y considerar estos puntos antes de hacerlo.

Tener bien claro las razones de la ruptura. Esto tiene mucha relación  con el no darnos cuenta de qué es lo que queremos, puesto que por el sentimiento de que extrañas a la otra persona se nos olvida el por qué cortamos o bien no reconocen la responsabilidad de cada parte y si en la segunda oportunidad quieres que las cosas sí funcionen, se debe tener en claro por qué no funcionaron la primera vez y qué es lo que no quieres. Hay patrones de conducta que no se erradican en una persona y son repetitivos. Como dicen en mi pueblo “Lo que pasa una vez, pasa dos.”  Así que ambas partes tienen que saber qué fue lo que ocasionó el rompimiento.

Escucha tu dignidad. En lo personal considero que hay cuestiones que NO SON NEGOCIABLES al estar con esa persona: atentar contra tu dignidad. Si has sufrido maltrato físico, emocional, verbal ocasionado por esa persona, NO HAY RAZÓN PARA REGRESAR. Estas conductas por lo general no cambian, te podrá decir que sí y jurar que va a cambiar, pero si ya pasó una vez no tienes que esperar a una segunda. Una persona violenta será violenta hoy y siempre, a menos que acuda a terapia y pueda controlar su conducta, pero si no, no existe garantía para que lo deje de hacer. ¿Cuántas veces te lo prometió en el pasado y ha sido igual? Una persona que te disminuye en tu autoestima, te hace sentir mal o que te engaña tampoco es buen indicio para una segunda vuelta. ¿Por qué querrías estar con alguien quien quiere estar con otra persona? ¿Por qué estar con alguien que te hace sentir mal? Escucha tu dignidad, pregúntate ¿esto es lo que quiero? ¿Quiero estar en una relación así?

El fantasma de la infidelidad. Una infidelidad no es algo fácil de superar pues la persona que en verdad te ama como dice amarte simplemente NO ES INFIEL. No hay reverso a la página. Antes creía que las infidelidades son perdonables o cosas pasajeras pero vivía en un error hasta que me sucedió. Quien te ama no será capaz de traicionarte. Sin embargo, en mi parecer nada es justificación para una infidelidad, Y no hay razón para continuar con una relación.La primera vez que me engañaste fue culpa tuya, la segunda es culpa mía por haber creído en ti.

Dicen que la confianza es algo que se necesita un minuto para perderse y toda una vida para ganarse y es verdad. Cuando perdemos la confianza en el otro es un sentimiento que no se repone rápidamente, pero si la persona demuestra con acciones que está cumpliendo con lo que prometió debemos darle crédito. Por el contrario, alguien quien es incapaz de cumplir promesas pequeñas, tampoco cumplirá promesas grandes. No hay que dejar pasar esos pequeños detalles que después pueden convertirse en rencores o en el cúmulo de las causas que provocaron la ruptura.

Acaba con el círculo vicioso. No importa los años que hayan tenido de relación, cuando terminas es por algo que yo creo que es irreconciliable o que te das cuenta que esa persona no es lo que tú buscas. Soy escéptico de esas relaciones que terminan y vuelven, terminan y vuelven, y así pasan los años. Evita volver sólo porque se extrañan, pues si sólo regresan por la presencia del otro, sólo vas a tener eso y lo demás va a seguir igual.

Resuelve primero tus necesidades y temores. Si vas a volver con tu ex por necesidades que no tienes resueltas como dinero, casa, mantener “unida” a la familia, la relación se convertirá en codependencia y eso no es sano para nadie. Los bienes materiales no son argumento para regresar con una persona porque al final de cuentas tendrás esos bienes pero vivirás infeliz. Si regresas por los hijos, finalmente ellos harán su vida en un futuro y créanme que los hijos preferimos padres felices aunque separados a padres juntos que vivan siempre peleando. Si tienes un gran miedo o una gran necesidad sin resolver, regresar con tu ex no la va a solucionar. Cuando existe el sentimiento de que “no puedo vivir sin él o ella”, o tienes miedo de estar sola o solo porque crees que no encontrarás otra persona para ti, primero tienes que resolver ese miedo y tu baja autoestima.  

No es lo mismo decir “extraño vivir con mi pareja” a decir “no soy nada sin ella o él”. Viviste antes de conocer a esa persona, luego entonces puedes vivir sin ella. Por otra parte, muchas personas suelen justificar lo malo que hace el otro y debido a la baja autoestima no queremos reconocer que no debemos estar con esa persona. Por ejemplo, en las mujeres que piensan aún volver con maltratadores, suelen decir “nunca me pegó, sólo un par de veces me aventó y me tiró al suelo… pero porque estaba muy enojado”, el problema no está en la otra persona, sino en ti mismo por no reconocer que estás mal por depender de esa relación. De igual manera, si te tienes que convertir en alguien más quien no eres para agradarle a esa persona, la relación no va a funcionar, porque cuando quieras ser tú, esa persona te a va a decir “así no te quiero” entonces si la ruptura se ocasiona por algo que haces de una manera, o eres de una forma y la otra persona pretende que seas diferente pues así no funciona; puedes amoldar y flexibilizar ciertos patrones de conducta pero no puedes cambiar para agradar al otro. 

El deseo de volver tiene que ser de ambos. Cierto. En una pareja, falta que uno no quiera para que las cosas no se den. Si tu ex ya te dijo que NO, por favor NO INSISTAS sobre todo si ya tiene una nueva pareja. La voluntad de regresar tiene que ser en mutuo acuerdo, y si no la hay ya no se puede dar marcha atrás. No existe razón lógica para querer estar con una persona que simplemente no quiere estar contigo y que además ya te lo dijo y te lo dejó en claro.

Disposición para invertir en la relación. Si una vez que ya hayas analizados los puntos anteriores y aún así ambos decidieron regresar, se debe hacer un pacto donde las dos partes estén dispuestas en invertir y hacer su mejor esfuerzo para que la relación funcione, es decir, poner “las cartas sobre la mesa”; decir qué no te gusta y que sí y que la otra persona también lo haga. Es un acuerdo donde ambos exponen los “sí” y los “no” de la relación. Ya tuvieron una experiencia previa, entonces se trata de ser claros en lo que no nos gusta para que no se repita y también en estar dispuestos a cumplirlo y a dar.POR QUE Si quieres regresar sin hacer ningún cambio, no es la mejor opción volver a la relación.

FINALMENTE : Si las cosas continúan como antes, van a terminar como antes. La única solución para que esto no suceda es DECIR lo que no nos gusta y lo que estamos dispuestos a hacer para que funcione. “Expresa tus necesidades y escucha lo que el otro necesita de ti.” Regresar con tu ex puede ser una nueva oportunidad para darte cuenta si es realmente la persona correcta con quien debes estar, pero primero tienes que tener bien claro qué lo que tú quieres y si después de analizar estos puntos simplemente sientes que la relación no funciona es por una razón: tu lugar no es ahí. No hay que sentirse obligado en estar en una relación que no te está dando lo que necesitas.

Un saludo y recuerda que siempre escribo sobre lo que sé y lo que he experimentado, por eso te aseguro que si pides lo que quieres en esta vida, llegará. A veces nosotros pensamos que las cosas malas son errores o es por nuestra culpa, pero en realidad es porque así tenía que ser y porque seguramente vendrá algo o alguien que es mejor para nuestra vida.

 

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