Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


No pierda la esperanza...

julio 25, 2017


No pierda la esperanza. Nunca se sabe lo que el mañana puede traer. Debemos aceptar la decepción finita, pero nunca debemos perder la esperanza infinita.

La historia está llena de historias sobre personas que tuvieron tiempos difíciles, perdieron la esperanza y se rindieron. Rara vez vienen a aprender lo que habría sucedido con estas personas si hubieran renunciado. Quedamos a preguntarnos cuáles serían los grandes éxitos que estas personas podrían haber logrado si hubieran decidido aferrarse a la esperanza. ¿Y cómo podrían haber ido a moldear nuestro mundo para mejor?

Por otro lado, encontramos que la historia está llena de historias de personas que también entraron en tiempos difíciles, pero hicieron un conjunto muy diferente de opciones en sus vidas. En lugar de perder la esperanza y renunciar, eligieron levantarse, cepillarse y continuar moviéndose con la esperanza de alcanzar sus sueños.

Ninguno de nosotros es inmune a caer en tiempos difíciles. Esa situación es algo que todos tenemos en común. Otra cosa que todos tenemos en común es la capacidad de elegir cómo vamos a reaccionar a los tiempos difíciles cuando vienen. ¿Permitiremos que destruyan nuestra esperanza para el futuro o decidiremos verlos como una experiencia de aprendizaje que nos ayudará mientras seguimos avanzando con esperanza de que lo mejor está por venir.

Una realidad triste para aquellos que pierden la esperanza y nos dan es la comprensión de que si hubieran seguido un poco más lejos el éxito que deseaban podría haber sido de ellos. Aquí hay dos ejemplos que ilustran que:

1. En 1868 en Park City, Utah se descubrió plata en las montañas. Miles de mineros llegaron a la ciudad buscando su fortuna. En 1912, Solon Spiro empezó a excavar en la mina Spiro con la esperanza de encontrar mineral. Estaba agotado y se rompió y se dio por vencido y vendió su mina. Apenas 23 pies más tarde los nuevos dueños encontraron una vena enorme del mineral digno de una fortuna.
2. Roy Raymond fundó Victoria Secret y cinco años después lo vendió por 4 millones de dólares. En pocos años la compañía valía miles de millones de dólares. Atormentado por haber renunciado demasiado pronto, terminó por quitarse la vida. Qué trágica ironía que le quitó la vida (la última medida de renunciar) por haberse dado demasiado pronto. Si sólo hubiera seguido adelante, podría haber descubierto que aún le quedaban mayores éxitos.

Ahora echemos un vistazo a los ejemplos de cinco grandes personas que optaron por no darse por vencido. Eligieron seguir empujando hacia adelante a pesar de enfrentar las dificultades y los fracasos y en última instancia encontraron gran éxito en sus vidas:

1. Henry Ford. Tuvo cinco fallas de negocios importantes antes de fundar Ford Motor F -1.34% de la Compañía.
2. Lucille Ball BLL -0,54%. Al principio de su carrera se consideraba un fracaso como actriz, incapaz de conseguir nada más que papeles de cine B. Ella ganó cuatro Emmys y un premio de logro de por vida.
3. Soichiro Honda. Después de ser rechazado por un trabajo con Toyota decidió hacer scooters desde su propia casa hasta que sus vecinos le habló de iniciar su propia empresa, Honda.
4. Bill Gates. Él abandonó Harvard y comenzó un negocio llamado Traf-O-Datos que falló. En lugar de renunciar, decidió iniciar una pequeña compañía llamada Microsoft MSFT -0.61%.
5. Walt Disney DIS + 0,06%. Fue despedido de su trabajo con un periódico porque le dijeron que carecía de imaginación y no tenía ninguna buena idea. Continuó creando el imperio de Disney.

Estas cinco personas habían aprendido una lección valiosa, y eso es: "Tienes que luchar a través de unos días malos para ganar los mejores días de tu vida". Realmente creo que podemos lograr casi cualquier cosa si estamos dispuestos a hacer lo que sea necesario Para trabajar por ella y si nos mantenemos determinados en nuestra resolución. Y cuando lleguen tiempos difíciles, como seguramente lo harán, nunca debemos permitirnos perder la esperanza de que lo mejor está por venir.

he dicho....

 

Todo nos condiciona y configura..

julio 22, 2017


La resistencia a la vida, al amor y al dolor genera malestar, enfermedad y sufrimiento. ¿Cómo afrontamos la parte escabrosa y amarga de la existencia? ¿Qué hacemos con el dolor? ¿Cómo llenamos el vacío existencial?

Llegamos al mundo esencia, luz y amor. Nos construimos una coraza defensiva, un carácter o personalidad para sobrevivir, por miedo al vacío, a lo desconocido. Con el  tiempo, el carácter toma el mando y nos precipita hacia el destino. La parte oscura, lo inconsciente toma las riendas y ahoga nuestra esencia; terminamos viviendo poseídos por la coraza, las manías y la neura. 

Algunos tragan y se protegen acumulando sobrepeso, otros se anulan en la relación y soportan lo insoportable; hay personas acusadoras y rígidas, y otras que lo permiten, se culpabilizan y cargan. 

Si miramos a nuestro alrededor, ¿a cuántas personas conocemos que llegado un momento manifiestan los excesos, las inercias y el deterioro a nivel físico y emocional?

Cada personalidad tiene su motivación principal, sus inercias y una pasión que le gobierna, lo que explica que se repitan las vivencias y experiencias, las tendencias inconscientes que a veces pudieran parecer “mala suerte”.

 Nos identificamos con la máscara, con eso que no somos y nos perdemos, no nos vemos ni nos dejamos ver. Nos creamos un personaje con un sistema de defensas -la propia neurosis-, ante el miedo ontológico y la angustia existencial. 

La verdad que no nos conocemos, nos suponemos. Para salir de la cárcel del ego hay que desenmascararse. Preguntarse ¿Quién soy  La gente podrá hacer cualquier cosa, no importa cuán absurda, con el fin evitar enfrentar su propia alma. 

 “Conócete a ti mismo” es la frase que debemos grabarnos. Hoy crece el número de personas que se quieren conocer, sin embargo, muchos prefieren vivir una existencia distraída. Distraerse de si es  ignorancia de uno mismo, evitar la realidad por miedo, es  engañarse. 

Cabe preguntarse: ¿Con qué me evado, me alejo de mí y de mis necesidades? ¿Cómo dejo de habitarme y me convierto en un disfraz, una caricatura de mí mismo? ¿De qué maneras me engaño y me ignoro? ¿Qué hago para distraerme: trabajar demasiado, ver televisión, tabaco, drogas, cirugía estética, pasatiempos varios, comer, estar en el bar, internet, relaciones tóxicas…?

Hoy tenemos a nuestro alcance muchas alternativas para tomar conciencia, ver, verse: hacer terapia individual y terapia de grupo, asistir talleres de autoconocimiento, hacer rituales chamánicos, trabajo corporal, arteterapia, llevar un diario, meditar… para evitar caer en los patrones neuróticos, el autoengaño y el punto ciego de cada carácter. Necesitamos un trabajo de individuación, de sanación y toma de conciencia para liberarnos de nuestros condicionamientos del carácter, familiares y sociales, incluidos los de los ancestros.

Tanto nuestra alma como nuestro cuerpo se componen de elementos que todos estuvieron ya presentes en la serie de antepasados. Y también: Hasta que lo inconsciente se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida y tú le llamarás destino. 

En la veintena y treintena se experimenta y se arriesga al sentirse invulnerable. A los cuarenta se toma conciencia de que la vida pasa y uno se pregunta qué es lo que quiere hacer que aún no ha hecho. La crisis de los 40 es una oportunidad para transformar la vida y vivirla de una manera más consciente y auténtica. Si no se aprovechó, a los 50 vuelve a haber otra oportunidad para hacer cambios y atreverse a elegir el camino no transitado, soltar los apegos y los miedos, afrontar justamente aquello que se estuvo evitando.

 Pero no hay más ciego que el que no quiere ver. Como dije en otro escrito “Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma”. 

Por fin, cuando no se tuvo el coraje de arriesgarse, a partir de los 60 la pregunta es más bien: ¿qué he hecho con mi vida? Entonces, como un autómata sonámbulo ya va dirigido hacia su destino, es presa conducida por su carácter. 

Cierto es que hay también acontecimientos sorpresivos y fortuitos que trascienden nuestro entendimiento, destinos que se ven unidos incomprensiblemente al de otros, y también hay milagros. Todo nos condiciona y configura.. 

Hay personas que necesitan abrirse al mundo mientras que otras necesitan dejar de huir y conectarse consigo mismas. Los rígidos perfeccionistas necesitan relajarse y disfrutar, a riesgo de que su corazón se vuelva de piedra. Los rencorosos resentidos ven peligrar la salud de su hígado mientras no amen y perdonen. Los miedosos necesitan conectar con lo salvaje e instintivo y atreverse a vivir desde el coraje de su corazón.

El perezoso el postergado, un año de egoísmo y tomar plena conciencia de sí. Los que van de sobrados, dadores generosos, precisan mirar hacia dentro. Los gulosos y seductores compulsivos, un año de abstinencia. Los hay que necesitan desapegarse del sufrimiento, mientras que otros precisan entrar en el dolor.

Todos necesitamos conectarnos con la inocencia y la espontaneidad, sabernos merecedores de lo bueno, dejar de depender de la mirada del otro. A saber: los que necesitan que se les vea tiene que verse a sí mismos.

La salida de la neurosis siempre va en dirección contraria a las inercias y a la pasión del carácter que nos domina, atreverse a hacer aquello que nunca te atreviste a hacer; ser valientes, tomar conciencia del discurso mental que cada uno se cuenta, proponerse tareas concretas. 

Todos necesitamos reequilibrarnos: los caracteres emocionales necesitan ponderación, compensar con lo racional; los mentales más tierra, realidad e instinto; los viscerales sentir, empatizar, ver al otro. Lo que nos sana a todos es la plena atención a los propios mecanismos condicionantes, trabajar el autoengaño con la toma de conciencia, y meditar.

Algunas personas no maduran, pasan de estar verdes a podarse directamente. Estar sano, madurar bien es tener un ego liviano y flexible, y un corazón tierno y dulce. Estar conectado consigo mismo, viéndose y viendo al otro, expuesto al amor y abierto a la vida.

El autoconocimiento es transformador. Para ello, es preciso involucrar al testigo interno, mantener la presencia momento a momento, y así la zona libre de juicios y condicionamientos irá ganando terreno. Poner la personalidad al servicio de la esencia, alinear el carácter con el Espíritu, dejarle las riendas. Cuidar la relación con uno mismo, atender el jardín interior, limpiarlo, nutrir la tierra, arrancar las malas hierbas, y regalarse 

El adquirir el compromiso de darse cuenta proporciona una notable libertad. Siendo así, de seguro conseguiremos ir puliendo el genuino diamante que todos y cada uno somos, crear una vida singular y hacer de nuestra existencia una preciosa obra de arte.

Las personas nacen suaves y blandas; muertos son rígidos y duros. Las plantas nacen flexibles y tiernas;  muertas, son quebradizas y secas. Así, quien sea rígido e inflexible es un discípulo de la muerte. Quien sea suave y adaptable es un discípulo de la vida. Lo duro y rígido se quebrará. Lo suave y flexible prevalecerá.

 Saludos.
 

"Si sólo ..."

julio 21, 2017


"Si sólo ..." Estas dos palabras juntas crean una de las frases más tristes en el idioma español.

Aquí hay cinco opciones que finalmente te llevan a esta frase de "si solo...", y cómo eludirlos:

1. Usar una máscara para impresionar a otros. - Si la cara que siempre muestras al mundo es una máscara, algún día no habrá nada debajo de ella. Porque cuando pasas demasiado tiempo concentrándote en la percepción que todos tienen de ti, o que todo el mundo quiere que seas, eventualmente olvides quién eres en realidad. Así que no temas a los juicios de otros; TU sabes en tu corazón quién eres y qué es una verdad para Ti. Recuerda Tu no tienes que ser perfecta o perfecto para impresionar a la gente. Déjelos ser impresionados por cómo TU tratas tus imperfecciones. 

2. Mantener la compañia negativa.- No dejes que alguien que tiene una mala actitud te lo dé. No dejes que te lleguen. No pueden tirar del gatillo si no les entregan el arma. Cuando recuerdes que mantener la compañía de personas negativas es una opción, en lugar de una obligación, te liberas para mantener la compañía de la compasión en lugar de la ira, la generosidad en lugar de la codicia y la paciencia en lugar de la ansiedad.

3. El establecimiento de menos de lo que se merece.-Ser lo suficientemente fuerte para dejar ir y lo suficientemente sabio para luchar por lo que se merece. A veces tienes que ser derribado hacía lo mas bajo de lo que nunca has estado para estar más alto de lo que nunca antes. A veces tus ojos necesitan ser lavados por tus lágrimas para que puedas ver de nuevo las posibilidades delante de ti con una visión más clara. No te conformes. 

4. Esperar sin fin hasta mañana.- El problema es que siempre piensas Tu que tienes más tiempo. Pero un día te despertarás y no habrá más tiempo para trabajar en las cosas que siempre has querido hacer. Y en ese momento TU o habrás alcanzado las metas que tu mismo te fijaste, o tendrás una lista de excusas para justificar porqué no has logrado lo que te propusiste.

5. Ser perezoso y despreocupado..- Recuerda, el mundo no te debe nada, Tu debes algo al mundo. Así que deja de soñar despierto y empieza a HACER. Desarrollar una columna vertebral, no un hueso débil. Asume la plena responsabilidad de tu vida - toma el control. Eres importante y se te necesita. Es demasiado tarde para sentarse y esperar a que alguien haga algo algún día por Ti. Algún día es ahora; El alguien que el mundo necesita es a Ti. 

Próximos pasos… Hoy es el primer día del resto de tu vida. Al final de ella, que no haya excusas, que no haya explicaciones, y no haya remordimientos.TU puede hacer ajustes a partir de ahora que te ayudará a sentirte mejor, pensar con más claridad y vivir una vida libre de arrepentimientos.
 

pequeños pasos

julio 21, 2017


Hoy, vamos a cortar a la persecución ...

Lo que realmente necesitamos hacer es a menudo lo que más nos apetece evitar. Esta es una dura realidad. Pero ... Si no vamos por lo que queremos, nunca lo conseguiremos. Si no hacemos las preguntas correctas, siempre obtendremos las respuestas equivocadas. Si no damos un paso adelante, siempre vamos a estar en el mismo lugar.

La vida es un viaje compuesto de pequeños pasos. La clave es tomar estos pasos, todos los días. Ya lo sabemos esto, ¿verdad?..Sin embargo, ¿con qué frecuencia estamos atrapados en un ciclo de preocupación, miedo y otras formas de exceso de pensamiento? ¿Con qué frecuencia nos distraemos sin rumbo? ¿Y con qué frecuencia postergamos?

Después de trabajar constantemente en mis hábitos de la plenitud de la mente y de la gerencia del tiempo, he llegado a ser razonablemente proficiente en conseguir cosas hechas con la distracción mínima y la dilación..

Hoy, por ejemplo, escribí una entrada para mi pagina web de 2000 palabras, revisé y esta listo para publicar, además he estado respondiendo a comentarios y correos electrónicos de Docenas lectores, fui a ver al dentista para un arreglo, pasé una noche de poca calidad, y por supuesto ahora estoy escribiendo este correo electrónico que voy a publicar mañana por la mañana.

Puede parecer mucho, pero puedo hacerlo dando un paso a la vez, con presencia y concentración.

Dicho esto, sin embargo, voy a ser el primero en admitir que todavía lucho con algunos hábitos terribles que se escabullen en mi a veces y se ponen en el camino de mi eficacia (porque soy humano). Y hay un hábito particular que lucho constantemente es muy común entre amigos, familiares, conocidos  por igual - esto es algo que todos hacemos que acaba desperdiciando nuestras vidas, un precioso momento a la vez. 

La palabra "desperdicio" puede parecer excesivamente dramática, pero en realidad no. Después de pasar muchos años escribiendo y trabajando a través de mis propios asuntos personales, no hay duda de que en algún momento y de alguna manera muy popular e igual que todos, colectivamente desperdiciamos nuestras vidas, y como:

Desperdiciamos nuestras vidas por una falta de autodisciplina. La autodisciplina es una habilidad. Es la capacidad de enfocar y superar las distracciones. Implica actuar de acuerdo a lo que sabes que es correcto en lugar de cómo te sientes en el momento (tal vez cansado o perezoso). Normalmente requiere sacrificar el placer inmediato y la emoción para lo que más importa en la vida.

La falta de autodisciplina para la mayoría de nosotros es a menudo el resultado de una falta de enfoque. En otras palabras, nos decimos que vamos a trabajar en algo, pero entonces no lo hacemos. Cuando esto me sucede, en primer lugar, me perdono por haberme desordenado, y luego me esfuerzo por ser consciente de lo que realmente está pasando. ¿Estoy dilatando por alguna razón? ¿Estoy distraído? En vez de decirme que soy "malo" o "indisciplinado", trato de descubrir de manera productiva un problema más específico y solucionable, y luego tratarlo.

Pero… ¿Qué haces si tu vida está en completo desorden, casi no tienes autodisciplina ni rutinas consistentes, no puedes pegarte a nada, pospones constantemente y te sientes completamente fuera de control? ¿Cómo empiezas a construir un ritual saludable de autodisciplina cuando tienes tantos cambios que hacer?

Si usted no sabe por dónde empezar, permítanme sugerir que empiece simplemente lavando sus platos. Sí, me refiero literalmente a lavar los platos. Es sólo un pequeño paso adelante: Cuando usted come su cena, lave los platos y las cucharas. Cuando termine de beber su café de la mañana, enjuague la cafetera y su taza. No deje ningún plato sucio en el fregadero o en el mostrador para más tarde. Lavarlos inmediatamente.

Forme este ritual un plato a la vez, un día a la vez. Una vez que haga esto consistentemente por un par de semanas, puede empezar a asegurarse de que el fregadero ha sido limpiado también. Luego el mostrador. Luego ponga sus ropas donde pertenecen cuando las saca. Coma algunas verduras en la cena o en el almuerzo. Etcétera.

Haz uno de estos rituales a la vez, y empezarás a construir un ritual saludable de autodisciplina, y finalmente sabrás que eres capaz de hacer lo que debes hacer ... y terminar lo que empiezas y siempre con una sonrisa. 

En este mundo de responsabilidades, la ansiedad se ha convertido en una verdadera epidemia. Ilustremos tu vida: pasas el día esperando que se haga la hora para salir del trabajo y desperdicias tus años esperando que llegue tu licencia. ¿Conclusión? Vives esperando. ¡Esto es escalofriante! Así que da un paso a la vez: disfruta de lo que tienes ahora. Sin camino, no hay metas.

Y por supuesto, si estás luchando con algo de esto, sé que no estás sola o solo. Muchos de nosotros estamos ahí contigo, trabajando duro para sentirnos mejor, pensar más claramente y recuperar nuestras vidas.
 

tienes un corazón roto

julio 21, 2017


Esta es la respuesta a un email enviado por una estimada lectora de mi pagina web. Es muy difícil darte consejos cuando tienes un corazón roto, pero algunas palabras pueden sanar, y este es mi intento de darte esperanza. ¡Eres más fuerte de lo que sabes!

Es una sensación aburrida, suave cuando tu corazón se está rompiendo, como el sonido amortiguado de un tiro lejano. No perfora físicamente su piel o lo desgarra en pedazos, pero la sensación está físicamente presente - la incomodidad paralizante de darse cuenta de que algo que daba por sentado se está yendo para siempre.

Aunque es difícil de aceptar al principio, esto es realmente una buena señal, tener un corazón roto. Significa que has amado algo, has intentado algo y has dejado que la vida te enseñe.

La vida tratará de romper a veces; Nada y nadie puede protegerte completamente de esta realidad. Permanecer solos y esconderse del mundo tampoco, pues la interminable y estancada soledad también te romperá con nostalgia y anhelo malsanos.

Tienes que levantarte y ponerte de pie nuevo. Tu corazón es más fuerte de lo que te das cuenta. Yo he estado allí y he visto desgracia hasta el otro lado. Se necesita tiempo, esfuerzo y paciencia.

El desconsuelo profundo es como si estuviera perdido en el bosque - cada dirección conduce a ninguna parte al principio. Cuando estás de pie en un bosque oscuro, no puedes ver ninguna luz que pueda llevarte a casa. Pero si esperas a que el sol vuelva a levantarse y escuches cuando alguien te asegura que el mismos han permanecido en ese mismo lugar oscuro y que desde entonces han avanzado con su vida, muchas veces esto traerá la esperanza que se necesita.

Por favor recuerde…

1. La persona que te gustaba o amabas en el pasado, que te trataba mal y no apreciaba tu compañía, no tiene nada intelectual o espiritualmente que ofrecerte en el momento presente, sino más dolores de cabeza y angustia. 

2. Cuando no obtienes lo que quiere, a veces es necesario la preparación, y otras veces es necesario la protección. Pero el tiempo nunca se desperdicia. Es un paso en tu viaje. Algún día vas a mirar hacia atrás y te darás cuenta que ese momento de tu vida fue como un momento tan importante de luto y crecimiento. Verás que estabas de luto y tu corazón se estaba rompiendo, pero tu vida estaba cambiando. 

3. Algunos capítulos de nuestras vidas tienen que cerrarse sin cierre. No tiene sentido perderte a ti mismo intentando aferrarse a lo que no está destinado a quedarse. Recuerde esto, y ten siempre dos preguntas simples en tu mente: ¿Qué oportunidades tengo ahora? ¿Qué pequeño paso positivo puedo tomar hoy para seguir adelante ? 

4. Una de las lecciones más difíciles de aprender: No puedes cambiar a otras personas. Cada lección de interacción, rechazo y rotura de tu corazón es una oportunidad para cambiarte solo a ti mismo. Y hay una gran libertad y un pedacito de mente que debes encontrar en tu consciencia.

5. Siempre es mejor estar solo o sola que estar en mala compañía. Y cuando decidas darle a alguien una oportunidad, hazlo porque estás realmente mejor con esta persona. No lo hagas sólo por el bien de no estar sola. 

6. Estar determinada a ser positivo. Entender que la mayor parte de tu miseria o infelicidad desde este punto hacia adelante está determinada no por sus circunstancias, sino por tu actitud. 

Y por supuesto, si estás luchando con algo de esto, sé que no estás sola. Muchos de nosotros estamos ahí contigo, trabajando duro para sentirnos mejor, pensar más claramente y recuperar nuestras vidas.

Un saludo.
 

la ansiedad en nuestras mentes y el estrés en nuestras vidas

julio 19, 2017


Lo que vemos en la vida - cómo nos sentimos acerca de nosotros mismos, nuestras vidas y la gente que nos rodea - depende en gran medida de cómo pensamos. Y la verdad un tanto aterradora es, nuestra perspectiva mental en casi todo viene de la jaula psicológica que hemos sido condicionados para vivir pulg Una jaula creada por Un pasado difícil o decepcionante-Una vida privilegiada o protegida-Influencia social-La cultura pop y los estereotipos de los medios de comunicación de masas-Etc..Y poco a poco, sin nuestro conocimiento, nuestra jaula - nuestro condicionamiento - drena nuestra energía mental, dejándonos vulnerables a la mala toma de decisiones.

¿Entonces,viene la pregunta del millón:  qué podemos hacer al respecto? ¿Cómo podemos liberar nuestras mentes?

Sinceramente no hay una respuesta de talla única. Pero si Tu estas buscando un lugar inteligente para comenzar, lo mejor es tomar una evaluación general de tu vida y, si es necesario, poner fin a los  tres comportamientos tóxicos que menciono a continuación :

1. Tu ansia interior para controlar el incontrolable. Dejar ir el control ... y estar bien con él. Esa es una de las mayores luchas que muchos de nosotros enfrentamos a diario, incluido yo mismo. Porque dejar ir el control va directamente en contra de nuestra forma de vida modernizada e industrializada - somos go-getters, hacedores, arquitectos de nuestro destino. Construimos cosas y hacemos que las cosas sucedan en nuestros propios términos; ¡No esperamos que suceda nada en los términos de otra persona! Por lo menos eso es lo que aprendemos a diario en las películas, canciones, artículos de revistas, y así sucesivamente. Permitir que las cosas sucedieran no estaba en mi ADN. Nunca me había sentado y dejado pasivamente el control.

A lo largo de los años, sin embargo, mi perspectiva ha cambiado. He aprendido de la manera difícil que una gran parte del control que creemos que tenemos sobre nuestras vidas es una ilusión. Por ejemplo, he conocido ... un joven que tuvo su vida revuelta por el cáncer- una mujer joven, y madre de dos, que perdió a su marido a la muerte en 27- un empresario local que estaba prosperando hasta que la economía se derrumbó- un vecino trabajador que perdió su trabajo después de trabajar 25 años ya que su patrón se declaró en bancarrota- una madre cuyo hijo tiene síndrome de Down a pesar de que ella hace todo bien durante el embarazo- Y muchas, muchas más personas como ellos ... Sucede todos los días - situaciones que creemos que tenemos el control, pero realmente no lo tenemos. Entonces, ¿qué podemos hacer? La única opción que tenemos: Deja ir, y tener cuidado ...

En el juego de la vida, todos recibimos un conjunto único de limitaciones inesperadas y variables en el campo del juego. La pregunta es: ¿Cómo responderá ? Puedes enfocarte en la falta de esas limitaciones o capacitarte para jugar el juego con sensatez y habilidad, haciendo lo mejor de cada resultado a medida que surge, incluso cuando es desgarrador y difícil de aceptar.

Lo he dicho antes y lo diré de nuevo, la mente es nuestro mayor campo de batalla. Es el lugar donde reside el conflicto más fuerte. Es donde la mitad de las cosas que pensábamos que  iban a suceder, nunca sucedió. Es donde nuestras expectativas siempre obtienen lo mejor de nosotros. Es donde caemos víctimas de nuestros antojos para controlar lo incontrolable. Y si permitimos que estos pensamientos y antojos habiten en nuestras mentes, tendrán éxito en robarnos la paz, la alegría y, en última instancia, nuestras vidas. Nos sentiremos profundamente angustiados e incluso deprimidos. Sinceramente, hay tantas cosas sobre la vida que no podemos controlar, que no tiene sentido gastar toda nuestra energía en estas cosas y luego descaradamente descuidar todo lo que podemos controlar.

Podemos elegir cómo gastar nuestro tiempo ahora mismo. Podemos elegir gratitud y gracia. Podemos elegir con quién nos relacionamos - con quien compartimos este día de nuestras vidas. Podemos elegir amar y apreciar a la gente en nuestras vidas para exactamente saber  quiénes son. Podemos elegir amar y apreciarnos también. Podemos elegir cómo vamos a responder a las sorpresas de la vida y a las decepciones cuando surgen, y si vamos a verlos como maldiciones u oportunidades para el crecimiento personal. Y, quizás lo más importante, podemos elegir ajustar nuestras actitudes y dejar de lado todas nuestras preocupaciones sobre todo lo que no podemos controlar, lo que a su vez nos libera para dar el siguiente mejor paso adelante en nuestras vidas.

Pero, ¿qué pasa si no lo hacemos? ¿Qué pasa si te niegas a dejarlo ir?.Poco a poco, drenará casi cada pedacito de tu energía mental, mientras que Te consumes.

2. Tu resistencia a la realidad actual de su vida. Cuando la vida tiene que ser de cierta manera para ser lo suficientemente bueno para ti, te cierras instantáneamente de todas las oportunidades reales y presentes disponibles - pasas toda tu energía mental resistiendo la vida, en lugar de hacer lo mejor de ella. Y tristemente, así es como vive la inmensa mayoría de la población humana - atrapada en un perpetuo ciclo de resistencia.

Pero Tu no tienes que continuar este ciclo. Debes de una vez liberar tu mente!. Cuando conscientemente eliges dejar de lado la forma en que "debería" ser, libera tu mente para lidiar con los cambios inesperados de la vida, desafíos y caos de la manera más efectiva posible ...Tu debes crear un espacio para la aceptación, el aprendizaje y el crecimiento. Aprender de tus errores y de los errores de los demás. Ver el mundo a través de un conjunto imparcial de tus ojos. Y poco a poco, te permitiras dar un paso adelante con una mente clara y enfocada. Se trata de aceptar lo que es, dejar ir lo que era y tener fe en tu viaje.

Cerrando la puerta, completando el capítulo, volteando la página, etc. - no importa lo que Tu lo titules ... lo que importa es que encuentres la fuerza para dejar en el pasado aquellas partes de tu vida que han terminado, para que puedas atender mejor al presente. Lo que ha ocurrido es incontrolable; Lo que haces ahora lo cambia todo! Por supuesto, saber esto y vivir un estilo de vida que refuerza esta verdad son dos cosas muy diferentes. Dejar ir - cambiar la forma de pensar - no es fácil; Es un viaje que se viaja un día a la vez.

Puede ser extremadamente difícil dejar atrás una situación de vida a largo plazo, incluso cuando tu sabiduría interior te dice que las cosas no están bien y que es hora de dejar ir. En este punto, Tu puedes elegir dejar ir y soportar el dolor repentino de dejar atrás la familia para dar paso a un nuevo capítulo en Tu vida, o puedes quedarte y sufrir un dolor constante y doloroso que poco a poco te come el corazón y la mente como un cáncer ... hasta que te despiertas un día y te encuentras enterrada tan profundamente en la disfunción de la situación que apenas recuerdas quién eres y qué deseas.

Debes ¡Elegir sabiamente! Las cosas que sucederán que son inesperadas, indeseables e incontrolables. Pero siempre puedes elegir dar el siguiente paso más pequeño. Sé valiente y tómalo ...Elige cometer errores, aprender de ellos, dejarlos ir, y seguir adelante. Elige pensar mejor sobre el pasado y el presente, para que puedas hacer lo mejor del resto de tu vida. Elige detener ...

3. Tu participación y compromiso en un drama innecesario. Los dos puntos cubiertos anteriormente conducen directamente a este - cada vez que exigimos el control sobre lo incontrolable, o resistimos obstinadamente a la realidad presente de nuestras vidas, se produce un drama innecesario. El drama es simplemente la consecuencia de nuestros conflictos internos con los incidentes externos. Por lo tanto, el drama que estás pasando en un momento dado no está alimentado por las palabras o hechos de otros, o cualquier fuente externa en absoluto; Es alimentado principalmente por Tu mente que le da importancia al drama.

Y sí, todos hacemos esto a nosotros mismos algunas veces.¿Pero por qué? ¿Por qué somos tan fácilmente estresados ??y absorbidos por el drama?

Es porque el mundo no es el lugar predecible, ordenado y dichoso que nos gustaría que fuera. Queremos que las cosas sean fáciles, cómodas y bien ordenadas 24/7. Desafortunadamente, a veces el trabajo es agitado, las relaciones son desafiantes, la gente exige nuestro tiempo, no estamos tan preparados como nos gustaría ser, nuestra familia nos frustra, y hay mucho que hacer y aprender y procesar en nuestras mentes.Así nuestro conflicto interior comienza a hervir.

Pero, una vez más, el problema no es el mundo, o los pensamientos de otras personas y el comportamiento - estos aspectos de la vida siempre será un poco de un desorden impredecible.El problema es que nos aferramos demasiado a ideales que no concuerdan con la realidad. Hemos subconscientemente establecido expectativas en nuestras mentes de lo que queremos que otras personas sean, lo que queremos ser, y lo que nuestro trabajo y las relaciones y la vida "debería" ser .

Nuestro apego a nuestros ideales agita la ansiedad en nuestras mentes y el estrés en nuestras vidas. En otras palabras, nuestra resistencia a aceptar las cosas como son el combustible de nuestro drama y no queremos ser parte de este drama - al menos eso es lo que nos decimos a nosotros mismos - por lo que culpar a otros por ello que a su vez crea aún más de él. ¡Pero hay buenas noticias! Podemos dejar de lado el drama, y encontrar la paz con la realidad. ¿Cómo? Voy a sugerirte una práctica sencilla para cada vez que sientas estrés, resistencia,frustración, preocupación y todas las otras mentalidades que drenan el drama de combustible en tu vida:Concéntrate, cuidadosamente, en lo que sientes. No lo adormezcas con distracciones, sino que lo lleves lo mas lejos de tu conciencia.Observa la sensación en tu cuerpo.
 
Ahora bien, te preguntarasn ¿Dónde está situado el sentimiento, y qué cualidades únicas tiene?

Nota la tensión en tu cuerpo, y también en tu mente, que surge del sentimiento. Intente relajar las partes tensas de tu cuerpo. A continuación, relaja las partes tensas de tu mente. Haslo centrándote en tu respiración: Cierre los ojos, inhala y siente, exhale y siente, una y otra vez, hasta que te sientas más relajado. En ese estado más relajado, encuentra un espacio tranquilo dentro de Ti. Y en ese espacio permitete redescubrir la bondad fundamental dentro de Ti, que está presente en cada momento.Permitete redescubrir la bondad fundamental de ese mismo momento, que está siempre disponible para Ti siempre que estés dispuesto a centrarte en él.

Tómate el tiempo necesario para sentarte con la paz interior que estos dos simples redescubrimientos te  traen. Esta es la práctica de dejar ir el drama, y simplemente aceptar ese momento como es, y tú mismo como eres. Puedes hacerlo en cualquier momento, dondequiera que estés. Tu puedes practicar centrándote en la bondad para ver la bondad en tus desafíos y relaciones y en el trabajo, y así sucesivamente y así sucesivamente.

Tu puedes construir un ritual diario saludable para detener el drama innecesario en tu vida, y redescubrir la paz, la alegría y el amor que están siempre a pocos pensamientos de distancia.

Saludos,
 

sin ser invitado llama a nuestra puerta...

julio 17, 2017


Toda experiencia compartida puede ser importante o útil para las personas a pesar que entre ellas o ellos se perciban y experimenten distintas sensaciones ante los mismos sucesos. La única intensión de este escrito es compartir mi personal experiencia como una información práctica y útil y de alguna manera ayudar a comprender a la persona que sufre el dolor de esta enfermedad, el cáncer, que sin ser invitado llama a nuestra puerta, aunque nadie le espera. La enfermedad entra en escena cada día, es la cara de la moneda que nunca queremos ver. 

Todo comienza con la confirmación de un diagnóstico. Entonces cientos de preguntas asaltan sin dar tregua ¿Por qué a mí? Intento aferrarme a la vida pero hay veces que el dolor golpea con demasiada fuerza. El cáncer tuvo repercusiones en la salud mental y física de mi persona, incluso una vez finalizado el tratamiento, ya que existe en mi un temor a volver a vivir la enfermedad, alimentando mis miedos y preocupaciones con el recuerdo de la experiencia vivida, sobre todo en las fechas próximas a las revisiones médicas, aumentando mi tensión y sensación de inseguridad, sintiendo amenazado mi bienestar y para afrontar esta situación he construido una base de confianza desde la que se afrontara ese miedo ese temor, para no quedar aferrado a la enfermedad y al pasado, haciendo frente a los nuevos retos que se presentan en mi vida.
 
Los síntomas más comunes son el agotamiento y el estrés psicológico derivados del impacto del diagnóstico y del proceso de intervención. Otros problemas frecuentes son la depresión y la ansiedad, la disminución del funcionamiento a nivel físico, los dolores y las dificultades de atención y de memoria. Ahora bien  una vez que te has enfrentado al cáncer, todo te parece una lucha bastante sencilla, PERO nada es tan singular como el dolor. Nada es tan personal como esa experiencia, ya que  daño puede evitarse, el dolor no. No todas las mentes logran integrar el dolor físico o emocional. Y he aquí la paradoja: el cuerpo se mantiene mudo cuando no duele, pero la mente duele cuando calla. 

El cáncer es una dura batalla, respetar el derecho de los enfermos a elegir cómo quieren enfrentarla es esencial. Permitan que comuniquen todas sus emociones, incluso los sentimientos de derrota y agotamiento. Frecuentemente escuche expresiones de apoyo con el objetivo de darme  ánimos y consuelo pero a veces, sin darse cuenta, generaban en mi,  expectativas exigentes: “Estás hecho un campeón”; “Eres fuerte, no te preocupes”. En ciertos casos, al mostrar el cariño con las mejores intenciones, sentía que me imponían la imagen de “enfermo optimista”. Como si los pacientes y familiares tuvieran la obligación de enfrentar el proceso con todas sus ganas y fuerzas. El cáncer es una experiencia tremendamente difícil, no hay que convertirlo en una realidad edulcorada. 

Apoyar y dar cariño fue y es muy importante para mi, pero mitificar a niveles extremos o luchar por convertirme en un ejemplo a seguir, esto suponía añadir más peso a mis espaldas. Es un error transformar a las personas en “héroes” despojándome de su condición human, POR  FAVOR no me mal interpreten, el cariño fue y es muy importante. Siempre necesito de la compañía y el apoyo de la familia y de mis seres queridos reconociendo mi dolor, aceptando mis emociones y valorando mis esfuerzos. Escuchar y atender mis necesidades es la mejor ayuda que pueden ofrecerme y ofrecer a las personas que están enfermas.

Igual de importante es dar espacio a los familiares. Espacio para su rabia, cansancio y sufrimiento. No les arrinconemos haciéndoles sentir que “deben estar orgullosos” por tener un padre, hijo, hermano o pareja “tan luchador”. Por supuesto que las personas que enfrentamos un proceso de cáncer agradecemos y valoramos muchísimo el apoyo de la familia y amigos , pero no es necesario maquillar la debilidad humana, ya que tenemos derecho a caer y a que nos den tiempo a levantarnos.

Conocer un diagnóstico de cáncer conlleva una fuerte respuesta de estrés. Existen para mi y creo que también para otras personas  5 temores principales : miedo a ser dependiente, a la discapacidad, a la disrupción en nuestra vida, a la falta de confort y a la desfiguración. Recibir información es esencial.  una información adecuada y ajustada a las necesidades controlan mejor el proceso de enfermedad y nos hacen mas cooperadores y activos a lo largo del tratamiento. En este sentido, cuanta mayor incertidumbre exista mayor malestar. La información ha de ser realista. Es un objetivo primordial resolver todas las dudas que la persona tenga sobre el proceso. No obstante, hay que abstenerse de generar expectativas infundadas o esperanzas idealizadas. En ocasiones las palabras no son las más acertadas aunque la intención sea transmitir apoyo incondicional. No siempre es necesario decir algo. Escuchar las necesidades de la persona, respetar sus tiempos y sus silencios es también una forma de mostrar entendimiento y cariño.

En ocasiones no es fácil entender las reacciones que tienen nuestros seres queridos ante la enfermedad. Incluso es difícil comprender nuestras propias acciones ante momentos tan complejos y dolorosos. El control de muchas situaciones se escapa de nuestras manos, no sabemos qué hacer, nos frustramos e intentamos averiguar qué piensa o siente esa persona. Después de todo, no queremos que sufran, no queremos sufrir.

Ahora bien, como he enfrentado esta enfermedad..? La he visto como un desafío y me he dicho una y otra vez “Tengo que conseguir mantener mi vida como hasta ahora, tengo que decidir qué puedo hacer”. Afronte el diagnóstico como un reto. Siempre considerando que YO puedo ejercer el control para plantearme un pronóstico optimista. Mi forma de ajuste fue intentando obtener mucha información para tener un papel activo en el proceso.

Negué siempre a lo que me puede llevar la enfermedad y me decía : “No es para tanto, todo va a seguir igual en mi día a día, no hay de qué preocuparse”, por que quiero pensar como una  amenaza mínima reduciendo su importancia y considerando irrelevante la capacidad de control. Asumí un pronóstico manejable y minusvaloro el impacto de la enfermedad. 

Nunca adopte un estilo fatalista, es decir que no podemos aceptar pasivamente y decir : “Todo está en manos de los médicos, Dios ha decidido este destino”.De esta forma se asumen una posición de resignación. No debemos percibir como una amenaza no demasiado grave y no debemos  depositar el control en el exterior (los médicos, la familia, Dios, etc.) al contrario debemos crear y  utilizar estrategias activas para hacerle frente y adaptarse temporalmente a esa situación.

Intentar por todos los medios a no abrumarnos o desbordarnos pensando y manifestando : “No hay nada que pueda hacer, solo esperar y morir“. El diagnóstico se ve como una amenaza muy grave, como un gran pérdida. Así, se llega a considerar que no hay ningún control sobre la situación, ni siquiera un control externo de terceras personas. Como resultado la persona se abandona (falta de cuidados, alimentación, higiene, medicación, etc.) siendo muy frecuentes los trastornos del ánimo.

Fuerte reacción de preocupación y ansiedad “Tengo que estar pendiente a cualquier síntoma, debo explorarme con mucha frecuencia por lo que pueda pasar”. Cuando se esta enfermo se  percibe una gran amenaza con dudas constantes sobre la capacidad de control. Así mismo, la incertidumbre hacia el pronóstico es muy elevada. Como consecuencia se manifiesta una necesidad constante de reasegurar la información, nunca hay que olvidar que “El cáncer es una palabra, no una sentencia”

El concepto de calidad de vida tiene tres criterios básicos. En primer lugar, es completamente subjetivo, cada persona es única y valora su calidad de vida en función de sus experiencias, aspiraciones y diferencias individuales. Además es multidimensional, es decir, hay que tener en cuenta las amplias repercusiones de la enfermedad y sus tratamientos. Por último, es temporal, la calidad de vida depende del presente, cambiará a medida que lo haga la situación y el momento vital de la persona. La calidad de vida siempre ha estado muy vinculada a la enfermedad, queremos vivir, no sobrevivir. Esto implica tener en cuenta la funcionalidad de la persona, es decir, su nivel de actividad y autonomía diaria. Así mismo, es esencial considerar la afectación física de la enfermedad y el estado psicológico (ansiedad, depresión, sexualidad, autoestima, etc.)

No puedo olvidar la dimensión social. Es muy importante sentirse satisfecho con las relaciones sociales y tener una red de apoyo. De igual relevancia son el área espiritual (creencias, valores, sentido de la vida) y las implicaciones materiales, es decir, los recursos económicos y el seguro de enfermedad con los que hacer frente a aspectos como el coste de los fármacos.

Es fundamental que la familia, los amigos deben tener en cuenta las necesidades de la persona. Respetar y ayudar en la toma de decisiones en base a sus valoraciones permitirá manejar las dificultades y sobreponerse a las adversidades. La cuestión no es simplemente añadir años a la vida, de lo que se trata es de añadir vida a los años. El cáncer puede cambiar la forma de ver la vida a las personas que lo padecen y/o lo han superado. Este cambio de valores que se produce se observa sobre todo en la importancia que se le da a las cosas.

Es frecuente, que después de dejar atrás esta enfermedad, ciertos aspectos que antes pasaban desapercibidos hayan cobrado más importancia, pues la experiencia del cáncer ha permitido percibir la vulnerabilidad a la propia persona afectada, así como la de sus familiares y su mundo de apariencia “estable”. Por ello, aunque el cáncer sea una experiencia traumática, en ocasiones se convierte en un estímulo para el crecimiento personal en algunas personas.

El cáncer cambia la vida no hay la menor duda, Y sí, somos supervivientes las personas que hemos superado esta enfermedad, pero también lo son mis familiares, amigos y seres queridos, que han estado en cada momento acompañándome, ofreciéndome su ayuda y apoyo en esta difícil experiencia.

Saludos.
 

Escribir es como empezar un viaje

julio 14, 2017


Hace unos días alguien me escribió y me preguntó ¿Qué sientes cuando escribes?. Por eso hoy decidí contestarle (y no es la primera vez que lo hago), aunque yo casi no lo llamaría escribir sino pegar sentimientos profundos en una hoja de papel, ya sea virtual o real. Escribir para mí es expresar cosas que ni mil palabras dichas por mi boca podrían hacerme sentir lo que siento cuando escribo.

Escribiendo a veces tengo la sensación de estar en dos sitios al mismo tiempo me gusta plasmar recuerdos felices, romper con la realidad o en ocasiones contarla como es, dura y cruel. Desde un principio (hace años) escribía para reflexionar conmigo mismo, para tranquilizar mi alma. Ahora lo sigo haciendo para eso y además para transmitir lo que siento. La necesidad inexplicable de seguir escribiendo siempre surge de mi interior y creo que esa necesidad siempre vivirá conmigo, por eso decidí hacer hace muchos años mi pagina web.

Cuando las palabras me asaltan, no puedo dejar de escribir... dejo volar la imaginación o dejo que afloren todos los sentimientos que llevo dentro, felices o de dolor (en el segundo caso escribir me hace sentir mejor). Las ideas, las emociones, las pasiones, las historias revolotean en mi pantalla, saltan de tecla en tecla entre mis manos. Los textos a veces se escriben solos y otras tengo que empujarlos (no crean que siempre es así de fácil), pero en cada palabra que pongo o quito hay un parto. 

Cuando me domina un sentimiento fuerte sé que ese es el momento preciso de escribir y no me puedo controlar, dejo que se desboque, me viene a la cabeza cada detalle de lo vivido o sentido, de la rabia, la impotencia o simplemente las pasiones.

Cuando escribo mi corazón desahoga sus penas y mi alma se convierte en un remanso de paz. El tiempo se detiene a mi alrededor y solo importan las letras, sintiendo cada palabra desde lo más profundo de mi corazón. Mi mundo interior florece y germinan cada una de mis vivencias dibujando mi sentir al trazar mis pensamientos, mientras voy matizando mis emociones mis propias letras me reflejan.Dejo fluir mi energía soy creador, amante del amor y la libertad. Alcanzo eternidad en ese instante.

Quisiera tener el don de poder gritar siempre lo que llevo dentro, de comprender mejor mis desequilibrios, de controlar mis impulsos de entenderme. Al escribir puedo realizarlo todo, volar y soñar que retrocedo en el tiempo, olvidar las penas y recordar las alegrías, pero sobre todo, puedo expresar en palabras mis sentimientos.

Al ponerme a escribir se apodera de mis dedos una emoción que me impulsa a seguir tecleando sin parar. Poco a poco voy emprendiendo un rítmico tac tac que hacen las teclas al ser presionadas en el teclado. Aparecen las letras que se van convirtiendo en palabras, oraciones y párrafos para darle colorido a los textos más tristes, absurdos y auténticos que he escrito. Las ideas van siendo escuchadas por las personas que, sin más ni menos se dirigen a mi web.Algunos por coincidencias de la vida, otros porque ya son fieles lectores, quizás a veces los decepciono y muchas otras son sorprendidos por una sonrisa y un escrito que los llena de emoción o de amor.

Escribiendo tengo la satisfacción de decir lo que en ocasiones no puedo, algunas veces por desconfianza, por frialdad y casi siempre por no caer en la cursilería y lo común, por ello cuando escribo abro mi alma para que encuentren y sientan entre líneas, mi voz en silencio. En esos momentos no me importa lo que ocurre a mi alrededor, sólo importa lo que ocurre dentro de mí. Los sentimientos y las ideas que están pasando por mi cabeza son los elementos básicos que hacen de lo que escribo, algo auténtico. 

Después de terminar un texto lo leo y a veces me gusta otras me parece malísimo, pero ni siquiera en ese caso soy capaz de borrar todo lo que pasó por mi cabeza y dejé plasmado en líneas, así haya sido por un solo instante, porque a través de mis letras trato de transmitirles esa chispa que sincroniza mis ideas con mis dedos en un vaivén de palabras y emociones que, sin saberlo, involucra a muchos de ustedes.

Muchas veces escribo al amor porque nace de mi alma y dejo escapar de mí la frescura que inunda mis abismos recreándolos sin perjuicios. Dibujo una imagen en cada palabra, escribo al amor que veo en los ojos y que se refleja en mi ser renovando nuevamente mi fe. Cuando escribo yo no sé lo que pienso sólo sé que lo vivo.

Muchas veces en mis escritos he mostrado el lado más romántico y sensible de mi personalidad, porque creo que es importante que conozcan un poco a quien escribe y que sepan que no escribo por escribir, sino que detrás de cada texto hay una persona llena de sentimientos que desea transmitirles lo que está sintiendo en cada momento; que detrás de cada línea hay una persona que vive, disfruta, goza, sufre o reflexiona; que unas veces está más vulnerable, otras más alegre; que no es una máquina de teclear con frases escritas al azar o demasiado estudiadas sino una persona de carne y hueso que siente en el corazón cada palabra que escribe.

Sé que a veces soy osado escribiendo y desde que descubrí este universo la pagina web e internet, me siento acompañado y parte de un mundo que siempre he sentido que era mío. Cuando escribo necesito música o silencio, pero con tranquilidad, necesito estar en mi escritorio además necesito que a mi alrededor no haya alboroto o una persona que me hable todo el tiempo. Escribir es como empezar un viaje, emprender una ruta un tanto a ciegas porque no sé realmente hasta dónde voy a llegar, ni quién va a acompañarme en ese mágico periplo, pero el hechizo del mundo de internet envuelve las ilusiones y las hace próximas, cercanas, casi familiares… y me siento reconfortada. Nunca sé quién va a leerlo, bueno a veces sí, pero la verdad es que me gustaría que lo leyese todo el mundo (tal vez haya una pizca de vanidad en este deseo), pero con esta soñolienta esperanza le doy a la tecla de “publicar entrada”.

En ocasiones sé que me delato cuando escribo porque me desnudo y combato ese pudor mal entendido de mucha gente. Cuando escribo lo hago a rienda suelta y pierdo los estribos y si me dejo arrastrar por el dolor o la pena me desangro.En ocasiones cuando escribo poco me agarra el sentimiento de culpabilidad porque sé que algunos vienen a este sitio a diario buscando algo nuevo, pero en esos casos siempre es por razones fuertes. 

Mi vida está rebosante de acontecimientos que he de digerir, porque vivir duele. Pienso que para escribir con un poco de coherencia y calidad es necesario distanciarse, al menos un poco, del dolor. Aunque a veces no puedo evitar escribir sobre mi enfermedad y lo lamento, no me gusta hacerlo pero es una manera de dejarlo salir porque en ocasiones creo que quiere saciarse de mi sangre hasta la muerte, y en esos momentos las palabras me saltan a los ojos y me arañan o me clavan sus uñas oscuras como pozos. No hay cuchillo que cale más hondo que la pena del que tiene en el pecho clavada la palabra y no puede librarse.

Nunca me pongo límites, ¡maldita sea! Escribir me hace de psicólogo y encima la locura determina la calidad. Es simple: pongo las manos en el teclado, mis ideas reducen mi enfado y me vuelvo impredecible cuando escribo y creo que las palabras son una fuerza poderosa que ejercen mucha influencia en las personas, y además de transmitir lo que siento o pienso, deseo ir destapando la personalidad de quienes comentan cada texto, conocer sus sentimientos y saber si se sienten a gusto leyéndolos.

Cuando alguien hace un comentario exponiendo sus propios sentimientos repitiendo alguna frase que escribo me sorprendo, porque me doy cuenta que aunque el texto lo escribí yo, deja de ser mío en exclusiva cuando alguien lo lee, lo asimila y lo hace suyo. Es cierto que sale de mí pero cuando crece en otra alma, en los sueños de otra persona mi voz entonces es la voz de otros. Es emocionante descubrir esto. Les confieso que sigo sintiendo el mismo nerviosismo, la misma gratitud y me sigo conmoviendo de la respuesta de ustedes como el primer día, y eso creo que es muy bueno. 

Muchas gracias por estar aquí.

 

mis escritos

julio 13, 2017


Cuando escribo no me dirijo a nadie en particular (sólo en determinadas ocasiones) pero siempre pongo en cada palabra, en cada pensamiento todo mi amor, mi sentir. Muchas veces tengo en mi cabeza mil ideas buscando párrafo y bailando entre ellas se van juntando. Ritmo lento para un baile acelerado. Escribir es como pelear sin las dos manos... haga lo que haga, yo nunca gano siempre ganan mis sentimientos.

Cuando escribo suelto amarras y me hago a la mar de las ideas, algunas veces sin saber bien qué decir, otras con mi mente plagada de cosas bellas. Pero siempre escucho a mi corazón y lo que me dicta. En esos momentos todo se despierta de su sueño pueril, de su letargo y se me agolpan en la mente muchas palabras para decir lo mismo, yo sólo las elijo.

Frente a la pantalla divaga mi mente, desnudo mi alma, me dejo llevar por las emociones, los recuerdos, el dolor… la inspiración me surge desde los más diversos tópicos, mis escritos se nutren de mis vivencias, de mis sentimientos, de mis sensaciones, de historias cercanas… Cuando estoy inspirado no existe nada alrededor, solo coexistimos mis sentimientos y yo con el monitor.

Cuando escribo el tiempo parece eterno, me envuelvo en mi fantasía… muchas veces he tratado de no ser yo mismo, es decir de no dejar entrever mi verdadero yo pero muy pocas veces lo he logrado… dialogo, discuto o peleo, abro mi corazón o expongo mi alma, doy pareceres, pero no estoy seduciendo, mis escritos con sentimientos amorosos son direccionales, están bien definidos hacia alguien en particular y ella lo sabe perfectamente, sin la menor duda.

Cuando acepto una propuesta de amistad significa que acepto la amistad… no insinuaciones. Y cuando doy mi amistad significa que quiero ser amigo… no novio o amante. No crean que estoy en pie de guerra sólo que no me gustan las confusiones. Cuando contesto un mensaje significa que soy sociable o al menos lo intento…

Si mis escritos acarician el alma de alguien o entibian su corazón, ¡perfecto! me alegro muchísimo, siéntanlo así pero que no le quiten la razón a nadie. Con esto espero quede clara (para quienes no la tienen), cuál es mi intensión, si comprenden y les interesa, adelante, sigan leyendo lo que escribo, sean mis amigos o escríbanme.

 

una especie de autorretrato

julio 12, 2017


Es importante que con frecuencia recordemos quienes somos y  Intentaré escribir una especie de autorretrato.

 Alguien me dijo ayer que yo era una persona rara (no es la primera vez que me lo dicen), además me dijo que yo era una persona muy dura en ocasiones, capaz de llegar hasta el cinismo. Y saben lo gracioso de esta historia, que la persona que se atrevió a decirme eso no tiene ni la más remota idea de cómo soy yo. Por supuesto así mismo se lo hice saber de inmediato. Es cierto, a veces soy muy duro y hasta cínico. Quienes verdaderamente me conocen dicen que de esa forma oculto mi verdadero yo y que lo hago por temor a mostrar todo lo bueno que hay en mi y que me hagan daño. Puede ser.

Soy una persona que vive en busca de lo que falta por conocer, no sé si es una definición pero estoy siempre buscando algo, aprendiendo, conociendo, observando. Me he dado cuenta que la gente que siempre busca MÁS, somos la gente que estamos aquí, la gente que sueña, que sostiene la fe, que busca y que además encuentra y eso no es cosa fácil, la vida no es fácil sobre todo cuando hay que luchar con tanta maldad, inhumanidad para lograr un mundo mejor, más humano, más justo pero bueno como bien se ha dicho siempre, las cosas fáciles cualquier fulano es capaz de hacerlas. Pero las cosas difíciles y buenas sólo la gente extraordinaria son capaces de lograrlas.

Una vez alguien que yo quiero mucho hizo una breve descripción de mí y puso: “fuerte, autoritario, seguro, voluntarioso, mandón, inteligente, decidido, cínico, rebelde, irónico y detrás de esa coraza que todos ven está un ser que muy pocos tienen el placer de conocer, malicioso, revoltoso, romántico y muy apasionado. Cuando lo leí no me quedó de otra que echarme a reír, porque creo que lo dice casi todo, esa es la dualidad que hay en mí.

Una vez más diré algunas cosas de mí, algunas quizás ya dichas otras no. Intentaré escribir una especie de autorretrato, ¿será posible? Lo intentaré. Mm… ¿cómo empezar? Trataré de ser objetivo. Así es como YO me veo:

La mayoría de las veces soy todo lo que la gente evita ser o tiene miedo de ser, la sinceridad es una herramienta a la que acudo con demasiada frecuencia y es la culpable de que me cataloguen como una persona antipática (aunque no me importa). Soy un alma solitaria (soy un lobo solitario), pero con un sentido de la lealtad hacia los amigos que quizás raya en lo "estúpido". Me considero una persona sencilla pero con carácter duro y obstinado aunque de corazón blando y esponjoso.

Soy terriblemente amante de la música, no hay momento que este sin ella no importa mi estado de ánimo porque hay para toda ocasión, si estoy triste un bolero, si estoy herido una ranchera, si estoy feliz una salsa. Amante fiel de la música, pero mal bailador (en una época bailaba mucho aunque no lo hacía muy bien, pero lo hacía porque me encanta). Me gusta beber desde un buen ron hasta cerveza, pero por mi mala salud ya no puedo hacerlo, , me gusta el cine, leer, escribir, desvelarme viendo las estrellas acompañadas de la luna, disfrutar del amanecer o del ocaso y si es junto al mar me fascina más (tuve esa gran suerte por dos años cuando trabajaba y vivía en un Hotel en África). Disfruto de un buen debate (con gente inteligente claro está) y una copa en compañía.

Soy incondicional con la gente que quiero, apasionado por la vida, impaciente, impulsivo, sensible. Medidor de mis palabras (no siempre), no me mezclo con extraños, amante de los animales. Si estoy enojado es aconsejable no estar cerca. Voluntarioso, siempre quiero hacerlo todo a mi forma, muy independiente, peligroso en las peleas y el debate, muy bueno con los niños.

Emprendedor, perseverante, me gustan los retos, conversador, dueño de mi tiempo, abierto al conocimiento, me gusta mi trabajo, compartir todo el tiempo que pueda con mi familia (eso es algo a lo que le doy muchísimo valor). Amante de la naturaleza. Me conmueven muchas cosas. Disfruto la soledad y la compañía a partes iguales y siempre estoy buscando una cosa y la otra.

Odio repetirme, tengo un genio terrible. No soporto la gente hipócrita, ni interesada, ni superflua, ni los que se creen por encima de los demás. No me gusta el abuso ni la injusticia. No me importa que la gente hable de mí, que digan que soy raro o cualquier otra cosa, me tiene sin cuidado. Detesto que me manden a callar o que entorpezcan lo que estoy haciendo. Sin faltar a la verdad, es más o menos todo lo que se me ocurre en este momento. Como ven, como cualquier mortal tengo defectos y virtudes, casi innumerables, pero lo que he escrito es lo que me hace ser "Yo". En fin, hay días en que soy bueno y otros muy malo, a veces encantador y otras veces insoportable, pero siempre sin dobleces, por suerte todavía me soporto... Soy como soy, eso no lo puedo cambiar ni yo ni nadie. Los que me quieren me aceptan con todos mis errores porque si no los tuviese, no sería el mismo.

Siempre leo y a veces releo los mensajes de ustedes con mucha atención y les confieso que me sorprende encontrar gente tan interesante reunida en un mismo lugar. Quiero darles las gracias por hacer crecer esto conmigo, por compartirnos un poco de nuestro yo interno, que es al final el que expresamos aquí donde no contamos con el contacto físico. Ya nos conocemos un poquito porque en cada mensaje, en cada saludo, en cada opinión todos dejamos traslucir un poco de lo que llevamos dentro. 

¡GRACIAS! y sigamos con esto que como dijo alguien, la vida es un vals muy corto y hay que salir a la pista a bailar.
 

¡nadie está obligado a amarte!

julio 11, 2017


El amor es un sentimiento tan fuerte que hace arrancarle lágrimas de felicidad al más fuerte y enorgullecerse al más noble. Nos hace sentir grandes, impetuosos, inigualables, únicos, sobre todo eso, únicos e indispensables, para la persona amada y ella para nosotros... Pero el amor de pareja es cosa de dos. Esas justificaciones de: “Es que no estoy listo”, “Tú eres la mujer o el hombre de mi vida pero…”, “Es que ahora no es el momento”, “Es que no sé, tengo que organizar mi vida”, “Es que sí pero no, es que, es que… ¿Es qué? ¡¡¡Es que no quiere y punto!!!. En el amor siempre vivimos el peligro de enamorarnos de la persona equivocada. Hay que aceptar la realidad de la vida y como mismo es cierto que hay amores que nunca terminan, almas que se pertenecen, incluso a pesar del tiempo, de la distancia y las circunstancias... también es cierto que cuando un hombre o una mujer te quiere lucha contra viento y marea por ti, no pierde su tiempo es excusas. Esa es una verdad como un templo. El amor no es ciego, el amor te ciega. Es la cruda verdad.

A veces nos dejamos llevar por las palabras cuando en realidad cuentan más los actos. Nos pueden decir “te quiero” todos los días y eso está muy bien. Pero el amor hay que demostrarlo con pequeños gestos diarios. Es difícil entender; si es que alguien lo puede entender, por qué una persona finge querer a otra, pero el caso es que pasa con frecuencia; por eso debemos estar muy atentos para si nos ocurre a nosotros saber darnos nuestro lugar.

No te molestes si la persona de tu interés no te corresponde o lo hace en menor grado a tu expectativa, recuerda que nos hacemos ideas, ilusiones en exceso a la realidad circundante, pues nosotros mismos evocamos, soñamos con algo que es un ideal, y ya eso es imaginación. Nos decepcionamos cuando nuestra esperanza excede de nuestra realidad. Que la necesidad de atención no exceda al punto de, demandar afecto de algo que no te corresponde porque el amor no es obligación.

Voy a hablar claro. Cuando un hombre quiere estar con una mujer, ¡Está! Así de fácil. Sin tantos enredos, sin tantas mentiras, sin tantas excusas. Cuando un hombre se derrite por una mujer, puede que le de miedo en determinado momento, claro que sí, pero lo enfrenta porque no va a arriesgarse a perderla. Así que en caso de que siempre esté lleno de “justificaciones”, dudas, etc. Ponte TÚ en un primer lugar y deja de estar justificándole cada rechazo, cada desplante y cada excusa. No necesitas a alguien que no sabe lo que quiere, que no ve lo mucho que vales, que no ve todo lo que puedes aportar a su vida.

Tu amor es algo muy valioso así que no te desvivas para dárselo a quien no lo quiere, no te enamores de estar enamorado, avanza. Avanzar significa asumir el desamor y no estereotiparlo porque han sido ingratos contigo, tal vez no era el momento ni la persona adecuada, cuando pasa... ¡pasa! No tenemos control sobre ese sentimiento; uno a veces se enamora sin darse cuenta y le toca asumir toda la carga que implica no ser correspondido, pero la vida misma te enseña a superarlo. ¡Nadie está obligado a amarte!

Por sobre todo, amate a ti mismo, no esperes ser especial para otra persona que no seas tú. Si para ti, eres especial, lo serás para el resto. No busques, ni exijas ser algo especial para otro, si primero no lo eres para ti mismo. Cuando uno entrega amor, desea recibirlo. Pero no siempre es así. ¿Qué sucede cuando no lo recibes? ¿Qué pasa cuando la otra persona te falla? Muchas veces uno lleno de esperanza continua luchando y se vanagloria al decir: a pesar de todo estamos juntos... ¡Juntos si! ¿Pero felices? Que sucede cuando te das cuanta que has amado más a otra persona que a ti, porque nunca pusiste limites, porque siempre tuviste esperanza. 

Tenemos que ser compasivos con nosotros mismos, tomar conciencia y obrar correctamente, así que ante todo dejémonos de cuentos. Si una persona no te llama, es porque no quiere llamarte. Si no te invita a salir, es porque no quiere verte. Si te trata como si fueras un comino, es porque le importas un comino. Si te traiciona, es porque no le gustas lo suficiente. Si te deja ir es porque no quiere estar contigo.

Esa persona que insiste en que te quiere, puede que incluso te lo diga, pero que no toma decisiones trascendentales, que siempre se vale de excusas para no hacer algo que tu quieres o deseas, que se evade a la hora de hacer planes de futuro, que deja conversaciones importantes pendientes y es incapaz de hablar en plural en ninguna ocasión, esa persona que cree que formas parte del servicio doméstico para atender todas sus necesidades, ese ser no te quiere. NO TE QUIERE por mucho que te lo diga.

Recuerda que ¡nadie está obligado a amarte!, ¡ni siquiera tus padres!, naciste y eso es lo que cuenta. Pensamos que debemos estar atados a personas que nos han dado amor en algún momento, pero realmente no es así, ellos tienen derecho a dejar de amarte al igual que tú. En el amor no necesitas migajas, quien te ame lo hará a manos llenas, inclusive si tú no le correspondes, porque el amor es infinito como el universo mismo y no impone condiciones, quien las ponga por igual no te ama. El amor no se ruega ni se exige. Hay que saber perder. Si ya no te quieren, empaca y vete. Llévate el dolor a otra parte y procésalo. Irse es un acto de soberanía; no lo olvides.

Muchas veces vivimos compadeciendo y siguiéndoles su jueguito de confusión y víctima porque “pobrecita o pobrecito, el o ella me ama pero… yo entiendo por lo que está pasando”. No creas los cuentos de una infancia difícil ni nada por el estilo. Por favor, no quieras intranquilidad, dudas y desprecio envuelto en explicaciones sin sentido. Mereces un ser que sepa qué tiene al frente, que te valore y se esfuerce cada día por ti. Deja ya de romperte las uñas por algo que probablemente no va a ser tan bueno como tú piensas y date la oportunidad de recibir todo lo que mereces con un ser que si te quiera.

Hay personas que no han recibido amor ni siquiera de sus padres y saben amar. Hay otras tantas que buscan el amor y no se dan cuenta que ya existe quien las aman desinteresadamente; el amor no tiene la coerción ni siquiera de obligar a que sea correspondido. Todos, en algún momento de la vida, vivimos un amor no correspondido y qué se le va a hacer. Nada, seguir adelante. A veces encontramos personas que nos aman sin ni siquiera pedírselo, son personas amorosas sin poner condición alguna y nos aman a manos llenas, ¡eso es amor! El que nace y perdura sin esperar nada, sin pretender, sin exigir, sin demandar...

Cuando el amor se convierte en una prisión o se opone a los propios valores o derechos; es hora de replantearse la relación, porque puede convertirse en un vínculo enfermo. No existe un ser perpetuamente asustado o confuso. Tampoco existe un ser trágicamente afectado por el pasado, ni necesitado o necesitada de ayuda para decidirse. En cuestiones de amor las personas se dividen solamente en dos categorías: los que te quieren y los que no. ¡El resto es una excusa!

Y creer que porque alguien ya no te ama el mundo se termina o nadie más te amará o no podrás vivir sin él o sin ella, son engaños de tu mente. Claro que podrás seguir adelante, al principio tal vez cojeando pero luego caminando con normalidad. Cuando se está desolado tras la ruptura de una relación amorosa, resulta difícil creer que algún día uno pueda llegar a encontrase mejor. Pero esos sentimientos van perdiendo intensidad gradualmente. A la larga, uno se recupera y sigue adelante, iniciando nuevas relaciones y teniendo nuevas experiencias. En ocasiones infinitamente mejores.

FINALMENTE mírate caminar, estamos para que nos amen. Que se rompan las ventanas cada vez que pasamos cerca y se hagan grietas en el piso con los zapatos que tocamos, para que piensen en ti cuando se apagan las luces y seamos el primer deseo que alguien pida al despertar. Mírate bien,no estamos para que nos engañen, ni que nos quieran a medias. No estamos para ser segunda opción.

he dicho...
 

lo importante es vivir

julio 11, 2017


Me he ausentado un poco de hacer lo que mas me gusta," escribir ", la razón es que mi alma ha estado en un limbo buscando la salida de esa oscuridad que en ocasiones nos rodea y que no nos deja ver el camino que debemos tomar en busca de paz y energía. Finalmente mi alma ha visto una luz y regresa a su cause de la normalidad, del optimismo y de la paz, por que al final de cada día lo importante es vivir sin remordimientos aunque no entienda el mal comportamiento de la humanidad, vivir sin rencor aun sabiendo que la ingratitud es el día a día, no puedo reprocharle a la vida por todos los contratiempos que se me presentan porque a otros les ha tocado mucho peor. DEBO disfrutar de lo que se tiene porque no imagino cuántas personas en el mundo viven añorando lo que uno reniega.

Vivir, es vibrar y sentir, es amar y gozar, es observar y superar, es dar y aceptar, es comprender que nuestro tiempo es lo único que poseemos para realizar plenamente nuestro ser. La fortaleza de un ser humano no reside en su capacidad de resistencia y supervivencia, sino en la capacidad de no caer en la negatividad y en la maldad durante las experiencias más duras y dolorosas de nuestra vida... No podemos olvidar que una palabra de amor puede hacer milagros, que el corazón está tejido con hilos de oro por el creador, hay que dibujar con los más bellos colores nuestro mundo interior y jamás perder las esperanzas por muy duros momentos que tengamos. Hay que sonreír, no sólo para las fotos. Quedarnos con quien nos alcance, no con quien nos diga que lo esperemos.

Dios nos libre de los lobos vestidos de ovejas, del odio detrás de una sonrisa, de la envidia disfrazada de amor y la falsedad disfrazada de amigo. Sin duda o te haces fuerte o te joden como quieren. Yo elijo. Cuando me siento demasiado grande, debo darme un paseo por el mar para que ver, ¡¡Lo pequeño que somos!! Cuando digo "te quiero" que salga de mi corazón, y cuando digo "lo siento " que salga de mi alma, porque la confianza y el respeto, son los pilares que sostienen al mundo. Cuando este comiendo, debo comer. Cuando este amando, debo amar. Cuando este hablando con alguien, hablo. Cuando este mirando una flor, miro, ¡Atrapo la belleza del momento! Un instante es la eternidad. Eternidad es un instante. Cuando vea todo como un instante, comienzo a ver.

Yo amo la vida. Amo mi equilibrio inestable, entre sabiduría y locura, serenidad y rabia, silencios y discursos, amo mi pasión por el amor, por los míos, por el mar, por la vida aunque sea ingrata por momentos, amo todo eso que tengo por dentro porque me hace malditamente verdadero. La naturaleza me despierta gran admiración. Creo en la amistad, en los besos, en la lluvia, en las sonrisas, en los abrazos y en los secretos. En mi esfuerzo por crecer, y en mis ganas de crecer. Creo en la vida, y en la magia con la que toca todas las cosas.

Soy esa ave que ha cruzado mil pantanos, soy quizás ese fénix renacido y renovado, ni tan malo ni tan bueno pero sé mi punto exacto donde he vuelto a nacer. Soy como el agua cristalina no me escondo tras una fachada, lo que ves es lo que hay ni más ni menos. Soy exigente, directo, terco, a veces intolerante, un poco bipolar, vengativo en ocasiones, digo lo que pienso. No pretendo ser como nadie ni alcanzar los logros de nadie.

Defiendo lo que amo, no siempre contesto bien y muchísimas cosas más... pero mi vida es mía, no quiero parecerme a nadie quiero ser yo mismo, caminar por este mundo dejando mi huella al pasar. Tengo un lado cariñoso, uno dulce, uno perezoso… tengo también mi lado enfadado, mi lado irónico, mi lado insoportable, y mi lado amable... Pero simplemente quiero ser yo con mis defectos y mis virtudes. Si no aceptas lo peor de mi carácter, seguramente no mereces lo mejor de mi persona. Les aseguro que cada uno tiene mi lado que se merece.

No soy tan bueno como parezco, ni tan malo como algunos piensan... pero nunca voy a ser lo que otros desearían que fuera. Siempre existirá quien me critique sin motivos, quien me odie sin razones, quien me lastime sin darme explicaciones. Y cada cosa de esas me va a doler y hacer daño, pero las heridas sanan y uno aprende a vivir de ellas, como he hecho hasta el día de hoy. Porque gracias a cada cosa vivida hoy soy lo que soy... Un hombre fuerte y valioso.

En este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de un amor y la gloriosa compañía de mis poquísimos (2-3)amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. Honestamente, yo no tengo tiempo en odiar a la gente que me odia porque estoy muy ocupado amando a la gente que me ama.

Saludos.
 

los juicios de valor

julio 11, 2017


Se juzga según lo que se ve y se mira lo que se quiere. Por tanto, acabamos juzgando aquello que envidiamos o queremos. Vivimos en una sociedad donde imperan los juicios de valor, es algo que todos sabemos. A veces, no importa cuánto te esfuerces en demostrar algo, porque siempre habrá alguien que coloque gustoso sobre tu persona un alfiler para encasillarte en medio de este mundo de compleja flora y fauna. Ahora bien, no importa que esta realidad sea tan caótica como una selva, no importa cuántas veces nos juzguen o coloquen sobre nosotros la etiqueta de la falsedad.

Son solo palabras, actos vacíos, ruido ambiental. Porque ante un mundo complejo lo único que vale es la autenticidad, y eso es lo único el lo que deberíamos preservar cada día y en cada momento. Hay personas capaces de juzgar a los demás a la velocidad del sonido. Sin piedad y sin anestesia. Se guían por una mirada ciega y un corazón vacío, sin un hálito de empatía. Aún más, sus mentes están sembradas por esa semilla del egocentrismo que tantas secuelas siembran en nuestros escenarios más próximos.

El arte de educarnos a nosotros mismos a partir de los errores, los sesgos o las malas interpretaciones cometidas, es un mecanismo muy complicado de aplicar. Lo es en primer lugar porque requiere romper, efectivamente, la barrera del “ego” antes citada. Algo así, supone reestructurar los cimientos de nuestra identidad. ¿Cómo admitir que me he equivocado al juzgar a esa persona si me han educado para desconfiar de lo que no conozco?

Juzgar algo que todos hacemos con mejor o peor intención. Todos lo hacemos. Todos, en nuestra cotidianidad y en nuestras relaciones hacemos uso de los juicios de valor. Ahora bien, lejos de ver este recurso psicológico como algo negativo hemos de asumirlo como lo que es en verdad: una necesidad natural por evaluar y controlar aquello que aún no conocemos.

Juzgamos como mecanismo de supervivencia. No obstante, el modo en el que lo hacemos se nutre directamente de nuestra personalidad, de nuestros sesgos inculcados y de nuestra flexibilidad de pensamiento, las personas tardamos poco más de unos segundos en “evaluar a una persona”. De hecho, lo hacemos en base a dos cuestiones muy básicas: ¿Puedo confiar en esta persona?. ¿Merece mi respeto?  Si estamos en un contexto laboral la competencia será sin duda un factor esencial. ¿Puede esta persona garantizar que podamos ser productivos?, ¿es un líder respetuoso?, ¿es creativo y me motivará?, ¿podré trabajar en equipo con él/ella?

Por otra parte, la dimensión de la cercanía o la confianza es sin duda uno de los aspectos más importante en nuestras vidas. De hecho, es crucial para nuestra supervivencia: confiar es poder compartir, vincularnos, crecer. Por tanto, juzgamos en base a lo que vemos y nos hacen sentir para saber si podemos o no confiar en esa persona.

Si juzgar forma parte nuestro mecanismo de supervivencia, es necesario saber asumir el mal juicio para integrar el aprendizaje. Sin embargo, como ya sabemos, esa actitud no abunda demasiado. Cada categorización que emitimos parte de lo más profundo de nuestro ser, de nuestra educación, valores, experiencias e interpretaciones más o menos acertadas.

El mal juicio requiere actuar con humildad para aceptar el error. Porque la sabiduría llega precisamente de aquel que es capaz de reconstruir esquemas de pensamiento para mejorar así la convivencia. Implica, ante todo, un cambio: si uno es capaz de juzgar a los demás también debe saber juzgarse a sí mismo. Ahora bien, sabemos ya que emitimos juicios de forma casi instintiva. Un primer paso para evitar caer en el sesgo o en el estereotipo más burdo es asumir una actitud más reflexiva. Antes de llegar a una conclusión sobre algo o alguien, vale la pena poner en práctica lo siguiente:

Cada juicio que emitas refleja una parte de ti mismo. Pregúntate qué te hace pensar de ese modo para emitir ese juicio, para poner esa etiqueta. Cada uno de nosotros somos entidades únicas, así que no pongas las cadenas del juicio a quien como tú, ha nacido para ser libre y diferente al resto. Busca la bondad en cada persona. Aunque no lo creas, aunque te cueste verlo en un principio, esa persona que te causa desconfianza por su imagen puede esconder aspectos de los que aprender, grandezas que imitar y noblezas que te pueden inspirar.

Por último y no menos importante, procura sentirte bien contigo mismo. Porque quien se siente en armonía, satisfecho por lo que es y lo que tiene, no juzga. Quien llena sus vacíos con la certeza de una buena autoestima, no ve defectos donde no los hay. No busca víctimas donde proyectar sus carencias.

Saludos.
 

hemos dejado nuestra alma atrás

junio 30, 2017


A veces un relato nos llega mucho más al alma de lo que podrían llegar otro tipo de reflexiones. Esta vez traigo un antiguo relato africano que habla acerca de esa forma de vivir en la que las acciones van por un lado y el corazón por otro, debido a que no hay un tiempo para el encuentro. Dice así.

Se cuenta que un hombre se aventuró a internarse en territorios inhóspitos de África. Solo lo acompañaban sus porteadores. Todos ellos llevaban un machete en la mano y se abrían paso por entre la vegetación espesa. Su objetivo era avanzar a cualquier precio. Si aparecía un río, lo cruzaban en el menor tiempo posible. Si había una colina, apuraban el paso para no perder ni un minuto. Sin embargo, de repente los porteadores se detuvieron. El expedicionario se sorprendió. Llevaban tan solo unas cuantas horas de marcha. Así que les preguntó: “¿Por qué habéis parado? ¿Acaso ya estáis cansados con apenas unas horas de camino?” Entonces uno de los porteadores lo miró y le dijo: “No señor, no estamos cansados. Simplemente hemos avanzado muy de prisa y por eso hemos dejado nuestra alma atrás. Ahora tenemos que esperarla hasta que nos alcance de nuevo”.

Un relato que te llama a conectarte contigo mismo..verdad  ya que todos en algún momento de nuestra vida nos hemos sentido alguna vez desconectados de nosotros mismos. Como si el que se levantara de la cama, el que fuera a trabajar, el que hablara, no fuera uno, sino algún extraño. Es una sensación que frecuentemente aparece cuando nos hemos sumergido en una rutina exigente y no encontramos la forma de salir de ella. De lo que se trata es de volver a encontrar de nuevo nuestro centro. Como lo señala el relato, de dejar que vuelva “nuestra alma” a su lugar. A veces es suficiente con hacer una reflexión concienzuda de la situación, pero otras veces necesitamos algo más que eso.

Si no contamos con la sensación de conexión y de un control relativo sobre nuestra vida, fácilmente aparece la desmotivación. Esta puede transformarse en tristeza, o en ansiedad. En ese punto, todo comienza a complicarse. Hay un sencillo método para salir de esos estados y solo te toma unos cuantos minutos al día. Enseguida te cuento de qué se trata.

Siéntate un momento al lado del camino. Así como hacen los porteadores del relato africano, si te sientes desconectado de tu centro, lo indicado es hacer una pausa. Lo más probable es que hayas recorrido el camino con excesiva premura. Eso te ha impedido ver el paisaje y, sobre todo, conectar tu alma con el sendero. Lo recomendable es buscar un momento tranquilo, mejor en las últimas horas del día. Es tu momento de intimidad contigo mismo y lo vales. Relájate y pregúntate simplemente: ¿Cómo ha sido el día de hoy? Después solo tienes que repasar los hechos que viviste durante la jornada.

No pienses solamente en las acciones que realizaste, sino en los pensamientos y sentimientos que llegaron a tu mente. ¿Qué fue lo primero que se te vino a la cabeza cuando despertaste? ¿Cómo te sentiste a lo largo del día frente a otros, a las situaciones y a ti mismo? Dedícale al menos unos cinco minutos a este repaso mental sobre tu día y deja que tu alma vuelva.

Es probable que al comienzo no veas más que una sucesión de actividades y sentimientos mecánicos. Sin embargo, poco a poco, tal como lo indica el relato africano, tu alma va a ir alcanzándote. Ese inventario es una forma básica de acercarte a ti, pero es solo el comienzo, la guía para los primeros pasos.

No tienes que hacer una lista detallada de todo lo que hiciste. Simplemente deja fluir lo que llegue a tu mente, así sea en forma un poco desordenada o caótica. Antes de lo que imaginas vas a darte cuenta de que llegan los rumores de muchas experiencias que dejaste pasar sin ser consciente. También aparecerán los ecos de esas emociones que ignoraste y de esos malestares que pasaste por alto. Así tu alma logrará alcanzarte. Así vas a lograr, poco a poco, ubicarte de nuevo en tu punto de equilibrio. 

El premio para este pequeño esfuerzo diario es que vas a sentirte más tranquila/o y segura/o. También vas a enriquecerte más con cada experiencia que vivas e incrementarás el conocimiento que tienes de ti misma/o. Lo más importante es que tendrás elementos para evaluar si de verdad estás dentro de la vida que quieres, o si es tiempo de hacer cambios.

Saludos.

 

sentir y comprender mi tristeza

junio 30, 2017


La vida no siempre es fácil. Hay días en que estoy cansado de luchar, de fingir una sonrisa y cuando mi alma me pide de llorar, de quedar bien con los demás, por que maquillar mi tristeza se ha convertido en mi rutina y evadir el malestar ha sido hasta ahora lo que me ha permitido continuar. Pero ya no, ya no puedo más. mi desgana es tan grande que ni siquiera soy capaz de disimular. Yo estoy convencido que como todo el mundo tengo derecho a derrumbarme. A llorar, a gritar de dolor y a no querer sonreír si no lo siento. A veces la vida pesa y nos desgarra sin ninguna contemplación. Mi deber no es estar siempre bien, ni ponerme un disfraz para hacérselo creer a los demás, las máscaras también hacen heridas porque te ocultan y te ofrecen un personaje al que te puedes enganchar a cambio de traicionarte a ti mismo.

En mis días tristes vale más expresar cómo me siento que ahogarme en ello y que en algún momento me haga enfermar. Sea cual sea el motivo, creo que debo sentir mi tristeza para desahogar todo ese dolor emocional que llevo dentro cada vez que llame a mi puerta. Aceptarlo es la única manera sana de hacerlo y la forma más adecuada para comenzar a construir el puente hacia mi bienestar. Aunque no puedo olvidar que estar triste se conecta con el recuerdo y aunque este sea útil, deja de serlo cuando apoyas toda tu vida en ello. Porque aunque no sea responsable de cómo me sientes, sí lo soy de lo que hago con ello.

PERO a partir de ahora voy a olvídame de mis temores y al igual que soy valiente para no preocupar a los demás, debo ser valiente para sincerarme conmigo y descubrir en qué punto estoy. Debo mirarme al espejo y darme el amor que tantas veces se me olvida para recuperar mi autenticidad, esa que eche a un lado por el bien de los demás. No debo tener miedo. Lo más grave que pueda descubrir es a un desconocido frente a mi. Si es así, debo abrazar,y abrazarme. Para reencontrarme conmigo mismo, por que no hay mejor medicina que el calor de sentirse querido… y eso hace tiempo que he olvidado hacerlo. Tratarme con cariño, libre de juicios y críticas para recoger cada parte que mi tristeza que esta hecho añicos y debo comprenderla.Para ello, debo dejarme de tratarme mal a mi mismo. Sea lo que sea lo que haya sucedido recriminarme a voces o en bajito hace que mi herida sangre más fuerte.

Me será de gran ayuda perdonar mis errores, las veces que no supe hacerlo bien y otras tantas que ni siquiera sabía cómo hacerlo. Nadie nace sabiendo. Mis equivocaciones forman parte de mi aprendizaje. Seguro que detrás de cada una de ellas ha habido un avance. Lo que sucede es que no me he dado cuenta. Lo mínimo que puedo aprender es que esa forma de hacer las cosas no es válida y ¿a quién no le gusta descartar opciones? Cada vez que lo hacemos estamos un paso más cerca.

También voy a dejar a un lado a mis queridos porqués: “¿Por qué me ha tenido que pasar a mí?”, “¿Por qué siempre es lo mismo?”, “¿Por qué se ha comportado así conmigo?“… Tan solo me seducen para que formes parte de una espiral sin salida que me aprieta el alma. Lo reconozco porque está repleta de justificaciones, explicaciones y evasiones de toda clase de sentimientos y responsabilidades. Si los dejo acabarán por hacer de mis días tristes mi propia rutina. Lo que debo preguntar es el cómo, el qué, el cuándo o el para qué, creo que será más constructivo y reparador. 

Ahora, tras abrazarme y reflexionar es el momento de volver a mirarme al espejo para reconocer a quien soy de verdad. Buscare mis ojos,para conéctame con ellos y mientras lo hago pronunciare esta sencilla frase de dos palabras y grandes efectos: “¡Me quiero!”. Quizás me de cuenta de que he estado demasiado tiempo esperando a que alguien me valore y me quiera como esperaba., así, olvide que la única persona que podía hacerlo se encontraba siempre conmigo.

Mis días tristes necesitan que los escuche para que los entienda. Solo si lo hare, que mis heridas comiencen a cicatrizar poco a poco y el dolor comenzará a desaparecer. Comprenderlo es la clave para avanzar y el amor por mi mismo la herramienta más potente que me permitirá conseguirlo. Creo que mis días tristes me ayudan a desconectarme del exterior y a conectarme conmigo. Porque, aunque tras mis días tristes el sol aparese con pequeños destellos para no deslumbrarme y que poco a poco me vaya adaptando a su fuerza, depende de mi salir a recibirlo o, por el contrario, cubrirme con una manta para no darle la bienvenida. Lo que me propongo a partir de ahora es que debo atreverme. Que debo ser valiente una vez más para sentir y comprender mi tristeza, sin dejar en el camino de ser auténtico.

Saludos.


 

me diagnosticaron como - una persona con alta sencibilidad-

junio 28, 2017


Hace ya muchos años que se me diagnostico (?) como una - persona con alta sensibilidad y creo que merece la pena hablar de ello ya que abre un camino interesante y que resalta una cualidad no demasiado valorada socialmente y que es la sensibilidad en una concepción amplia del término.

Las personas con alta sensibilidad nos caracterizamos por una mayor predisposición a la activación cerebral lo que le hace ser sensible a características del entorno y de sí mismo, que otras personas no perciben. No se trata de que estas características no las tengan otras personas, sino de que a las personas con alta sensibilidad nos afectan más intensamente, haciendo que lleguemos a evitar ciertas situaciones. 

Ahora bien, Ustedes se preguntaran cuales fueron y son mis características principales para considerarme - diagnosticarme-  como una persona de alta sensibilidad..? estas son las mas importantes :

Ser más sensibles a sutilezas del entorno. En general me siento abrumado por ruidos intensos, luces fuertes, aglomeraciones de gente. En días ajetreados, suelo tener momentos de saturación en que necesito incluso estirarme a descansar un rato. Podría pasarle eso también en una fiesta llena de gente, en que necesite retirarse un rato para estar a solas.

Vida interior rica y compleja. Conciencia amplia de mis propios pensamientos y emociones. Reflexión acerca del propio pensamiento. Soy Sensible a la cafeína y otros estimulantes. me considero una persona concienzuda y esforzada, tratando de no cometer errores. Evito ver películas o escenas violentas, ya que me perturban profundamente, y me siento fácilmente conmocionado por los cambios vitales.

Sufro de una empatía hacia los demás agudizada. Tengo una inclinación hacia actividades artísticas o de ayuda a los demás. Me considero una persona muy introvertida y creo que hay dos subtipos: el introvertido que es el mayoritario  y el extrovertido que sabe manejar la activación hacia afuera y se relaciona más fácilmente. No obstante, ambos requieren de momentos de soledad para recuperarse de esa activación que el contacto les produce. Como veis, las características son muy variadas y seguro que muchos de los que hayáis leído hasta aquí os habéis sentido identificados con varias de ellas. Pero no me interesa tanto el hecho de discutir si es una categoría diagnóstica correcta como el hecho de reivindicar el espacio para esas características en nuestra sociedad. Parece que todo el mundo tiene que ser fuerte, luchador, competitivo, disfrutar con las series violentas y ser un orador motivacional y un vendedor disimuladamente agresivo.

Y el caso es que existen, afortunadamente, muchas personas que no somos así. Somos más sensibles que el promedio. Necesitamos menos activación, en todos los sentidos, que los demás. Nos abruman los ruidos fuertes, las conversaciones airadas, las discotecas estruendosas. Nos sentimos más turbados por la violencia o el sufrimiento ajeno que la mayoría de la gente, incluso cuando lo vemos en una película. Y cuando tenemos la oportunidad de tener una charla, lo hacemos de un modo tranquilo, sin gritos ni aspavientos, sin contar chistes y conectando desde el corazón, e invitando a los demás a que miren dentro de si mismos. Por poner solo unos ejemplos. Somos personas que muchas veces que nos informamos para aprender a manejar esa manera de ver la vida que a veces no encaja del todo en lo socialmente establecido.

Por tanto, ya se harán estudios sobre si la categoría- de persona con alta sensibilidad- es correcta o no si despierta el suficiente interés. Lo importante es que reivindiquemos el derecho de ser sensibles, de disfrutar de la tranquilidad, de huir de la violencia, de conectar desde lo más profundo del corazón, de ser sensibles con los animales y con los seres más desprotegidos e indefensos. De abrirnos a la vulnerabilidad, ese lugar en dónde todo lo bello entra y se expresa. Luchemos por todo eso pues son características que hacen de la nuestra una sociedad más humana, menos violenta, menos competitiva, más colaborativa y mucho más compasiva y hermosa.

¿Te identificas con mis características de persona con alta sensibilidad?

Saludos.
 

contrarias al sentir de la mayoría

junio 24, 2017


Pensamos que cambiar las costumbres de la sociedad es cosa de grandes esfuerzos ayudados con buenas dosis de coacción. Sin embargo la realidad es muy distinta, para cambiar la sociedad se necesitan dos o tres cosas muy simples y al alcance de todos y lo más importante, sorprendente en estos tiempos de democracia, el cambio no lo realiza una mayoría dialogante sino una minoría intransigente. 

La idea es que un pequeño grupo de un dos o tres por ciento de la población, si se muestra lo suficientemente decidido, consigue lo que se proponga. Veamos un ejemplo, que seguramente no será demasiado claro pero creo que no ofende a nadie. Esto de no ofender a nadie es también clave en el proceso. 

Nos vamos a fijar en la comida ecológica. La tenemos en las tiendas, generalmente en un apartado, de forma que todo el mundo sabe exactamente de qué se trata y nadie se la lleva por error, especialmente porque es más cara. 

La comida ecológica surge porque hay una minoría que insiste en que la comida normal está llena de tóxicos y necesitamos comer sano. 

Principal premisa: a todos nos gusta comer sano. Sin embargo no todos compramos comida ecológica y no lo hacemos por una cuestión de precio. Hoy por hoy estos alimentos son mucho más caros que los demás, por tanto evaluamos si nos compensa el precio con los beneficios. 

Pero dado que el mayor costo de los alimentos está en la distribución, incluido el transporte, que es la misma para todos y no en la producción, que es la menor parte, los precios están artificialmente inflados, bastará bajarlos para que todo el mundo consuma comida ecológica y la otra desaparezca. 

Y esto se conseguirá cuando un grupo de personas proteste enérgicamente por los elevados precios, diciendo que las tiendas los inflan y si además aportan datos sobre la mínima diferencia que supone la producción sobre el precio final, en muy pocos años los alimentos no ecológicos desaparecerán de las estanterías. Tendremos que una minoría se ha impuesto sobre la inmensa mayoría que al final tendrá que pagar más cara la comida, cosa que no le gustaba a esa mayoría. Pero se resigna porque al fin y al cabo… 

El problema se produce cuando los cambios conducen a la aceptación de costumbres que repugnan o que son contrarias al sentir de la mayoría. No tenemos más que ver cómo ha cambiado la sociedad en estos últimos años y darnos cuenta que los cambios siempre los han hecho pequeños grupos muy intransigentes. Si a esto le unimos la complicidad o la dirección de los gobernantes y los medios, la ingeniería social es imparable. 

Y la única forma que tiene la sociedad de defenderse, es que la mayoría se vuelva más intransigente que la minoría y eso repugna a nuestra mentalidad democrática. Pero precisamente, las tiranías intransigentes, son las que mantienen las sociedades más o menos sin cambios. 

 

y seguir adelante...

junio 21, 2017


Para muchas personas, cerrar un vínculo de pareja es una de las cosas más difíciles de la vida. Incluso cuando la decisión fue tomada con tiempo, las dos partes están de acuerdo y todos creen que es lo mejor, puede ser difícil superar esos momentos en los que todo parece estar bien y de repente un recuerdo o sensación sobreviene causando mucha angustia.

Como todo en una relación, el cierre es un proceso que lleva tiempo. Y no se trata solo de una cuestión sentimental: hay razones científicas para ello.

Todos tenemos una memoria emocional que alberga las razones conscientes y no conscientes de todo lo que sentimos y hacemos. En ella están marcadas, por ejemplo, las causas por las que a una persona pueden darle miedo los perros  o los insectos, o las razones para que algunos lugares nos gusten mucho y otros, no. Allí también quedan grabadas ciertas situaciones, como los paseos o regalos que nuestras parejas nos hicieron. Esos "marcadores somáticos" pueden despertarse y producirnos emociones repentinas.

Hora bien Ustedes se preguntaran : ¿Qué son los marcadores somáticos?. Son experiencias emocionales que el cerebro asocia a sensaciones corporales que hemos sentido. Por ejemplo, si tenemos miedo a las arañas, puede que cuando veamos una nuestro cuerpo empiece a temblar. De la misma manera, puede que cuando veamos un color, o sintamos un olor, o cualquier estímulo sensorial que asociamos a una persona, nuestro cuerpo reaccione con sensaciones que asociamos a ello: felicidad o angustia, tranquilidad o nervios, e incluso sensaciones físicas, como "mariposas en el estómago" o que se acelere el corazón. Cuando estamos intentando pasar la página y seguir adelante luego de una relación que terminó, esas sensaciones pueden jugarnos una mala pasada.

Las experiencias intensas, como las que causan mucho miedo o los amores apasionados, crean neurocircuitos muy resistentes. Eso significa que, cuando queremos superarlos, el cerebro no va tan rápido como nos gustaría,los marcadores somáticos incluso pueden generar un "conflicto cerebral", cuando la persona está intentando disfrutar de ciertas situaciones solo o con una nueva pareja, pero el cerebro continúa enviando "información sobre la pareja anterior". 

Un espacio, un sabor o una canción pueden ser estímulos que recuerdan a la pareja. Pero, como son reacciones del cerebro, no hay que interpretarlas como señales, ni creer que la situación nunca se podrá superar. Es solo cuestión de tiempo que el cerebro vaya generando marcadores nuevos y asocie los estímulos viejos con sensaciones nuevas. 

Para algunos, puede ser mejor evitar por un tiempo los marcadores más fuertes, como alguna comida preferida que se compartía con la persona, o el lugar favorito de ambos para dar paseos. Reflexionar sobre lo que sucede, y no dejar que las emociones nos derrumben, son posiblemente las únicas maneras de ayudar a nuestra mente y a nuestro cuerpo a que los procesos sean un poco más rápidos, y podamos sanar para tomar el aprendizaje y seguir adelante.  
 

sembrar energía positiva

junio 21, 2017


Hoy quiero compartir con vosotros un truco para averiguar si hay energías negativas en un ambiente es colocar, en un vaso, un poco de sal de cocina. Luego, se echa un chorrito de vinagre, marcando un círculo sobre la sal. Finalmente se llena el vaso con agua y se deja durante 24 horas en el lugar.

Si hay energías negativas en el ambiente, el agua puede llenarse de moho, de demasiadas burbujas, se pueden formar manchas en el vaso, o verse como una nube en el líquido. Algunas personas hacen lo mismo pero sin el agua; es decir, dejan un recipiente con sal y unas gotas de vinagre durante 24 horas en la habitación, y dicen que, cuando hay energías negativas, la sal adquiere una tonalidad verde, morada o azul.

Si descubres energías negativas en el hogar puedes conseguir plantas que atraen energías positivas para revertirlas.

No es ningún secreto que las plantas de interior embellecen un hogar. Ha sido científicamente probado que también purifican el aire y promueven buena salud. Pero, ¿y si hubiera plantas con propiedades para sembrar energía positiva? ¡Las hay! Colocando una o dos de estas bellezas naturales alrededor de tu hogar, no solo harán que huela increíble, sino que también ayudará para emanar buenas vibras. Ellas son:

Salvia
Una planta conocida por sus increíbles propiedades de limpieza y su habilidad para decirle adiós a las energías negativas. De acuerdo a estudios realizados en la Universidad de Georgetown, la Salvia es antibacteriana, antimicótica, antiséptica, antiespasmódica, astringente, carminativa, diurética, hipoglucemiante y posee efectos estrogénicos. Tener una maceta con salvia en la ventana hará que tu casa huela deliciosa, mejorando incluso el sabor de tu comida.

Romero
Se dice que el Romero contiene aceites esenciales que ayudan a estimular las actividades cerebrales e incrementar el nivel de alerta. Pero no solo eso. También puede aliviar el dolor, ayudar con la digestión y refrescar el aliento. Es excelente para cocinar utilizándolo, por ejemplo, en pescado y papas, y además huele increíble. ¿Quién puede resistirse a tener Romero en su hogar? Mantén esta planta cerca de una ventana a la que le dé el sol y recuerda no regarla de más para mantenerla sana.

Jazmín
De acuerdo a la medicina ayurvédica, el Jazmín es una planta que representa compasión y amor y ha sido utilizada en la salud para colaborar a desarrollar inmunidad y reducir fiebres. Su fragancia dulce es conocida por ser uno de los afrodisíacos más poderosos. Si decides tenerla dentro de tu casa, ubícala en una ventana que apunte al sur.

Bambú
Es una especie de pasto extremadamente versátil y tiene una larga historia en sanación. Conocida por reducir flemas y fiebres, el Bambú es una planta milenaria y una probada fuente de medicina. También es un símbolo de la suerte en el Feng Shui y se dice que incrementa la flexibilidad mental, el crecimiento espiritual, la buena salud, la alegría y la riqueza. Una gran ventaja es que el bambú dura mucho tiempo y no requiere de mayores cuidados. Los tallos duros pueden sobrevivir en vasijas o floreros con agua y piedras, o plantadas con tierra en una amplia variedad de condiciones de luz solar.

Albahaca
Es una planta muy buena, en una gran cantidad de aspectos. Conocida como ?la Incomparable? en la India, la Albahaca ha sido valorada durante siglos por sus beneficios sanadores para la mente, el cuerpo y el espíritu. Es un anti-inflamatorio natural, antidepresivo, y está cargada con antioxidantes que ayudan a proteger tu piel de los daños provocados por los radicales libres. También es una gran hierba para cocinar y para dejar crecer en el interior del hogar, lo cual hará que huela absolutamente maravilloso.

Y nunca olvides que : Vayas donde vayas, estés con quien estés, siempre habrá un ángel que acariciara tus sueños.
 

te está envenenando el alma

junio 20, 2017


Hay deseos y anhelos que tienen una duración muy corta. Tal vez porque no estamos comprometidos con ellos o porque lo que buscamos ya lo tenemos, pero no lo sabemos. De una u otra manera, nos encontramos ante una situación cuyo fin está cerca y que solo nos aportará sensaciones y emociones negativas. Nos lanzamos hacia adelante casi sin pensar. Es como si quisiéramos aprender a andar sin centrarnos primero en nuestros pasos, en cómo pisamos, en la manera en la que avanzan nuestras piernas. Cuando ya hemos aprendido el gesto se automatiza, pero antes tenemos que dedicarle un tiempo específico a la propia acción para automatizarlo.

Si nos parásemos por un minuto para saborear todo lo que se encuentra a nuestro alrededor, descubriríamos que muchas de nuestras necesidades vitales ya están cubiertas y que por lo tanto tenemos pocas razones para angustiarnos.

La ambición envenena cuando busco lo que ya tengo, pero en mi necedad solo miro hacia adelante, restándole importancia a todo lo conseguido hasta ahora. No obstante, si no valoro lo que ahora poseo, ¿cómo podré hacerlo con lo que obtendré? Al final estaré fijando todos mis esfuerzos en la búsqueda de un sinsentido, sintiéndome inconformista, frustrado, estresado y no sabiendo ser feliz.

Todos tenemos ambiciones. Llegar a lo más alto de nuestra carrera laboral, comprarnos el coche o la casa de nuestros sueños…, pero, la mayoría de las veces todo esto queda en una simple y sencilla ilusión. En muchas ocasiones porque nuestras expectativas no son realistas, otras porque no estamos dispuestos a sacrificarnos y a esforzarnos por lograr lo que queremos… No obstante, hay algo más importante que todo esto. ¿Estamos buscando lo que ya tenemos?. Pongamos como ejemplo a todas esas personas ricas que defraudan y buscan siempre enriquecerse más y más. Desde nuestro punto de vista las criticamos, juzgándolas por su elevada ambición de querer lo que ya les sobra. Sin embargo, aunque en nuestro caso puede que no sea el dinero, no es raro que ambicionemos y nos amarguemos también otras cosas que ya poseemos, pero que con nuestra ceguera no vemos.

Esta actitud que tenemos nos brinda una y otra vez el mismo resultado: la sensación de fracaso. Es entonces cuando la ambición envenena, cuando nos hace sentir mal. Cuando lo que  realmente, tendría que hacer, si es buena para nosotros, es ayudarnos a crecer y que nos sintiéramos bien. Una de las ambiciones más codiciadas es la felicidad. Una de las más deseadas, pero también una de las mayores responsables de que muchas veces terminemos en un callejón sin salida. Este es uno de los anhelos clave para empezar a dejar toda codicia que nos envenena. La felicidad no es un objetivo. Si analizamos nuestra vida y le damos el valor que se merece, nos daremos cuenta de una vez por todas que somos ¡felices!

Hemos caído en el peor de los errores. Buscar la felicidad como locos, sin darnos cuenta de que eso era precisamente lo que impedía que nos instaláramos en este estado, en esta actitud. La única razón por la que lanzábamos la toalla al suelo y nos sentíamos mal, poco competentes, frustrados… y es que la ambición puede causar aún más ceguera que el amor.

Cuando una persona tapa el valor de lo que ya tiene, cualquier camino ambicionado que transite carecerá de sentido porque estará envenenado.Si no eres feliz con lo que tienes en la vida tampoco lo serás con lo que te hace falta, o lo que crees...

¿Has escuchado hablar de las vidas minimalistas? Quizás te suene el concepto o con lo que te hayan podido contar sobre ello creas que significa conformarse o vivir en la escasez. ¡Nada de eso! Una vida minimalista es aprender a centrarte en lo que de verdad importante: tiene que ver con adquirir conciencia de la finitud de nuestro tiempo y, por tanto, de la importancia de priorizar. Cuando sepas valorar tu presente, cuando seas consciente de que ya cuentas con razones para ser feliz, entonces estarás preparado para luchar y defender ambiciones que sean retos y no amenazas. Esas en las que estarás dispuesto a perder, preparado para que las cosas se tuerzan y sin temor a que el viento se vuelva en contra. No pasará nada. Tienes todo lo necesario para sentirte bien ahora, pero quieres ponerte a prueba, crecer, superarte. Esta es la ambición que de la que todo sueño debería partir.

Carga a tus espaldas lo necesario para caminar hacia lo que te hayas propuesto conseguir. Abre bien los ojos y prepárate para disfrutar del mejor de los caminos. Porque tu objetivo nunca ha sido la meta, sino aprender de cada paso que vas a dar. Pero, sobre todo, no dejes de darte cuenta de lo que estás llevando en tu maleta. Todo el esfuerzo que hagas será inútil si no valoras lo que hoy tienes. Una verdadera pérdida de tiempo. Prepárate para apreciar cada pequeño logro. No solo tienes que valorar los grandes, también los más pequeños. No te olvides de lo conseguido hasta el momento. Es necesario caminar hacia adelante, pero siempre centrándote en el ahora. De nada sirve la ambición si esta te está envenenando el alma. De nada sirve buscar lo que crees que no tienes porque te has cubierto los ojos con una venda.
 

Captar con precisión la emoción del otro

junio 17, 2017


Hoy quiero escribir sobre una palabra que todos en algún momento hemos oído y esta es : "EMPATÍA"  y surge la pregunta : a que se llama empatía..? Yo creo que es saber entender lo que siente el otro y no actuar según lo que percibiríamos en su lugar. Una habilidad fundamental para las relaciones.

Hace aproximadamente un año me operaron del corazón. Era una operación sencilla y de poco riesgo, realizada a través de un catéter, sin necesidad de cirugía mayor. Unas semanas antes de la intervención se lo conté a una compañera, con la que temo mucha confianza. Ella, con gran consternación, me expresó que suponía que estaría preocupado (“el corazón es el corazón, y nunca se sabe”, me dijo) y , con una sonrisa, le conteste que no, que, aunque una operación de corazón impresiona mucho, era muy sencilla y sin casi riesgos.

El día antes del ingreso, mi compañera me llamó.

–Mañana es la operación. ¿Cómo lo llevas?

–Bien, preparado –le conteste.

–Te lo pregunto porque cuando me lo contaste te vi tan preocupado… –añadió ella.

Este es sin duda un fallo empático. Realizado con la mejor de las intenciones, pero un fallo al fin y al cabo. Porque mi compañera, que es una persona que se caracteriza por preocuparse habitualmente mucho por los demás, no estaba captando lo que YO sentía, sino que expresaba lo que ella hubiera percibido si le hubieran dicho que la tenían que operar del corazón. Es lo que llamo empatía proyectada. La empatía proyectada nos hace pensar que la persona que tenemos enfrente está experimentando lo que nosotros sentiríamos si estuviéramos en sus circunstancias.

La auténtica empatía nos permite percibir con precisión lo que la otra persona siente, para poder acompañarla en el proceso. Es una habilidad fundamental para que nuestras relaciones funcionen. En cambio, la proyectada nos hace pensar que la persona que tenemos enfrente está experimentando lo que nosotros sentiríamos si estuviéramos en sus circunstancias. No estamos captando su realidad, sino reflejando la nuestra. Este tipo de empatía no facilita nuestras relaciones, porque el otro sentirá que no le entendemos.

En algún momento, todos, con la mejor intención, creemos estar poniéndonos en el lugar del otro sin percatarnos de que no lo hacemos de forma auténtica, sino proyectada. Por ejemplo, podemos tener un amigo que nos cuenta algo muerto de miedo y, como a nosotros su situación no nos lo provoca, no llegar a entender su pánico. La consecuencia es que banalizamos ese temor y nuestro amigo se sentirá profundamente incomprendido. Y lo peor es que, como nuestra intención es comprender al otro (y creemos que lo hacemos), nos ofenderemos si ellos nos dicen que no lo sienten así aunque sea la realidad.

La empatía determina lo que es bueno que hagamos o no hagamos en las relaciones. Cada emoción tiene una respuesta adecuada, y es lo que la otra persona espera de nosotros. Pero si no captamos ese sentimiento en nuestro interlocutor, si lo que hacemos es proyectar el propio, ofreceremos una respuesta equivocada.

En nuestras relaciones con los demás tenemos dos retos: que las expresiones emocionales de las personas no nos pasen inadvertidas y que nuestros juicios internos no nos desvíen de lo que estamos captando. Para lograr este cometido, es indispensable hacer un trabajo interior de reconocimiento de nuestras propias emociones, nuestros miedos, lo que nos desborda. Es complicado poner nombre a un sentimiento que no identificamos en nosotros, o dejar al otro expresar cuando nos da miedo la emoción.

Las claves para reconocer las expresiones las tenemos. Forman parte del paquete estándar de programación de nuestro cerebro. Lo que nos falla es la práctica. ¿Somos capaces de identificar una mirada triste? ¿De ver el brillo de los ojos en la alegría? ¿Podemos distinguir una sonrisa auténtica de una que lo que pretende es esconder lo que se siente realmente? Las claves para reconocer estas expresiones las tenemos de algún modo insertas en nuestro mapa mental, forman parte del paquete estándar de programación de nuestro cerebro. Lo que nos falla es la práctica, porque de algún modo se encuentra adormecida.

Ahora bien, ¿Podemos escuchar a las personas para captarlas de verdad, no para juzgarlas? ¿Podemos dejar de lado nuestras opiniones, creencias y valores a la hora de escuchar? Los juicios anulan nuestra capacidad de discernimiento. Hacen que veamos solo lo que queremos. Necesitamos escuchar con mirada de niño, con mente que no juzga lo que escucha, sino que solo atiende a lo que le dicen. Siendo buenos observadores y no cayendo en los juicios, conseguiremos una empatía auténtica, captaremos lo que de verdad siente el otro. Es un proceso, un entrenamiento que se va  mejorando con la práctica.

La empatía es una habilidad necesaria en los diversos ámbitos de nuestra vida, si no hay empatía con la persona que decide caminar a mi lado  con el deseo de abrir su alma, su corazón, es poco lo que se puede hacer. Captar con precisión la emoción del otro (no lo que yo sentiría, sino lo que capto que el otro siente ante una situación) es la base de la empatía auténtica.Existen siete emociones básicas y esta demostrado que la expresión facial es universal. Esas emociones son: alegría, tristeza, sorpresa, miedo, repugnancia, desprecio y enfado. Cuatro de ellas están muy presentes en el día a día de nuestras relaciones y precisan una respuesta empática muy distinta.

Alegría. Una respuesta acertada será sumarnos a ella, compartirla, y compartir la expresión animada. No ayudará mantener la frialdad o la distancia. Tristeza. Este sentimiento pide pocas palabras y muchos gestos. Acompañarla desde la presencia es muchas veces la mejor respuesta. No ayudará relativizar la situación. Miedo. A veces se enmascara con expresiones contundentes. Proporcionar seguridad será la mejor solución para vencerlo. Negarlo no ayuda. Enfado. A menudo nos sitúa en reacciones agresivas viscerales, irreconocibles para la propia persona que las está teniendo. Esperar a que baje la intensidad emocional será clave. Intentar hacer entrar en razón al otro no es una respuesta acertada.
 

el balance entre lo que das y lo que recibes

junio 17, 2017


Toda relación humana se inicia dando y tomando, y con el dar y el tomar también comienzan nuestras experiencias de inocencia y de culpa. Quien da también tiene derecho a recibir y quien toma, también se siente obligado. El derecho en un lado y la obligación en el otro son el patrón fundamental de culpa-inocencia en toda relación. Este patrón sirve al intercambio entre dar y tomar, ya que ambos, tanto el que da como el que toma, no están tranquilos hasta que no se dé la compensación, hasta que el que tomó también da, y el que dio también toma.

Siempre que recibimos algo de otros, por muy bello que sea, perdemos nuestra independencia y nuestra inocencia, puesto que, tomando, nos sentimos obligados y en deuda con la persona que dio. Experimentamos esta culpa como malestar y como presión, obligación, por lo que intentamos librarnos de ella dando nosotros mismos. No hay tomar sin este precio.

La inocencia, en cambio, se experimenta como placer. La sentimos como el derecho a la reivindicación cuando hemos dado sin tomar, y cuando damos más de lo que tomamos. Y la sentimos como levedad y libertad cuando no estamos obligados a nada, por ejemplo, cuando nosotros mismos no necesitamos o tomamos nada y muy especialmente, cuando también hemos dado después de haber tomado.

Te invito a reflexionar en los siguientes comportamientos y formas de respuesta entre el dar y recibir: Algunos pretenden conservar su inocencia negándose a participar. Prefieren cerrarse en lugar de tomar. De esta manera tampoco están obligados a nada. Esta es la inocencia de los no-jugadores que no quiénes ensuciarse las manos. Por eso, muchas veces se creen especiales o mejores. Sus vidas, sin embargo, sólo funcionan al mínimo y, en consecuencia se sientes vacíos y descontentos, este comportamiento se llama LA HUIDA.

El ideal altruista, esta segunda forma de experimentar la inocencia es el derecho a exigir de otros cuando yo les he dado más de lo que ellos me dieron a mí. Pero tan exigente libertad de obligaciones resulta hostil para cualquier relación. Ya que quien únicamente quiere dar, se aferra a una superioridad que no debería ser más que pasajera porque de lo contrario se le niega la igualdad de rango al otro, puesto que de aquel que no quiere tomar nada, los demás muy pronto no quieren recibir nada tampoco. Así se retiran y se enfadan con el. Tales altruistas permanecen solos, sintiéndose amargados con frecuencia.

El intercambio es la tercera y más bella forma de experimentar la inocencia es la descarga una vez se consigue el equilibrio, cuando tanto hemos tomado como dado. Pero no solo hay que tener en cuenta el equilibrio, sino también el nivel del intercambio. Un intercambio reducido entre dar y tomar aporta poca ganancia; el gran intercambió , sin embargó, enriquece y viene acompañado de un sentimiento de plenitud y de dicha. Esta dicha no cae del cielo, se crea. En el intercambio a un nivel tan alto tenemos la sensación de levedad y de libertad, y de justicia y de paz. De entre todas las muchas posibilidades de experimentar la inocencia esta será la más liberadora,esta inocencia está satisfecha.

En las relaciones de pareja he visto lo que ocurre cuando no se tiene en cuenta este orden del amor. En el amor, algunos tienen la siguiente idea: amor significa que tú me tienes que dar y que yo no tengo que hacer nada; de la misma manera que un niño experimenta a su madre. Una madre cuida a su hijo de manera absolutamente desinteresada. Pero ésta es una experiencia que de pequeños hicimos; es una experiencia inadecuada para una relación de pareja. Una relación entre adultos prospera cuando existe la necesidad de equilibrio, unida al amor. Ambos elementos incremental el intercambio.

Uno de los comportamientos mas bellos, El agradecimiento: Una posibilidad para poder alcanzar el equilibrio entre el dar y el tomar, es el dar las gracias. Cuando estoy dando las gracias no rehuyó el dar. A veces es la única respuesta correcta al tomar. Junto a la idea del equilibrio, al dar las gracias se vincula a los miembros de un sistema social. Si das las gracias reconoces que tú me das, independientemente si yo en algún momento podré pagártelo, y lo tomo de ti, como un regalo. Y quien lo acepta el agradecimiento dice: “tu agradecimiento y tu amor me valen más que todo lo que aún puedas hacer por mí”, reafirmando lo que significamos el uno para el otro.

Cuando el balance entre lo que das y lo que recibes no está equilibrado, pueden aparecer emociones que llevan a sentirnos  explotadas y decepcionadas. Sin embargo, también sirve de la manipulación encubierta para obtener sus resultados deseados. Hay mucho que decir sobre esto. Por diversas razones, se nos ha enseñado más a dar que a recibir, de hecho en ocasiones al recibir puede aparecer una sensación incomoda en el cuerpo. Dar, darnos y quedarnos vacíos es más común de lo que imaginamos. En lo personal, me ha costado trabajo aprender a recibir. Crecí con la idea de que tenía que ser totalmente independiente y  que si iba a pedir ayuda tenía que ser sólo en casos extremos, no debía molestar. Ha sido todo un proceso de aprendizaje. Quizá esto te resuene!

Gracias por leerme y compartir,
 

Con cada suave inspiración

junio 16, 2017


El corazón humano tiene la extraordinaria capacidad de mantener y transformar las penas de la vida en un gran río de compasión. Cuando nuestro corazón se abre y se descubre, se inicia en él el despertar de este río de compasión interior. La compasión surge cuando permitimos que nuestro corazón sea alcanzado por el dolor y la necesidad de otro.

Para cultivar dicha cualidad, tal vez deseemos practicar la meditación tradicional para la práctica de la compasión y para transformar las penas en el fuego del corazón.

Siéntate serenamente de un modo silencioso y centrado. Respira con suavidad y siente tu cuerpo, los latidos del corazón, la fuerza vital que hay en tu interior. Siente el aprecio a tu propia vida, como te recoges frente a tus pesares. Tras unos instantes, lleva a tu mente a alguna persona cercana que ames. Imagínatelos, así como imagínate tu cariño hacia ellos. Date cuenta de como puedes detenerlos en tu corazón. Sé consciente de sus penas, del alcance de su sufrimiento en esta vida. Siente como tu corazón se abre de un modo natural, yendo hacia ellos para desearles lo mejor, ampliando su comodidad, compartiendo sus dolores y sumándote a ellos con compasión.

Se trata de la respuesta natural del corazón. Junto a dicha respuesta, deséales activamente su bienestar, recitando la frase tradicional, libérate del dolor y la pena, consigue la paz, mientras los mantienes en tu corazón compasivo. Sigue recitando dichas frases por algún tiempo.

A medida que aprendes a sentir tu hondo cariño por estas personas próximas, puedes ampliar dicha compasión a otros conocidos, de uno en uno. Poco a poco vas abriendo esta compasión cada vez más, hasta alcanzar a tus vecinos, a los que viven lejos y, finalmente, a la hermandad de todos los seres. Siente como la belleza de cada ser te aporta gozo y como el sufrimiento de cualquier ser te hace llorar. Siente la tierna comunicación con toda la vida y sus criaturas, como se ve acompañada de sus penas y las sujeta compasivamente.

Permite luego que tu corazón se convierta en una alquimia transformativa para las penas del mundo. Siente tu respiración, puedes inspirar dolor y expirar compasión. Empieza respirando las penas de todos los seres. Con cada inspiración, deja que las penas alcancen tu corazón y se transformen en compasión. Con cada expiración, desea el bien para todos los seres, amplía tu cariño y piadoso corazón para con ellos. Mientras respiras, empieza a visualizar tu corazón como un fuego purificador que puede recibir los dolores del mundo y transformarlos en la luz y calor de la compasión.

Se trata de una meditación poderosa que puede exigir cierta práctica. Se amable contigo. Haz que el fuego de tu corazón arda suavemente en tu pecho. Inspira las penas de quienes pasan hambre. Inspira las penas de los que están atrapados en una guerra. Inspira las penas de la ignorancia. Con cada expiración, visualiza a todos los seres vivos y expira el saludable bálsamo de la compasión. Con cada suave inspiración, una y otra vez, amplía la piedad y la compasión sanadoras. Como la madre del mundo, lleva éste a tu corazón, invitando a todos los seres a que te alcancen con cada respiración, incorporándolos compasivamente con cada expiración.

Tras algún tiempo, siéntate tranquilamente y haz descansar naturalmente tu respiración y tu corazón, como si constituyeran un centro de compasión en medio del mundo.


Les deseo tanta salud, como gotas tiene la lluvia,
 

la instancia de la des-ilusion

junio 10, 2017


Aquello en lo que creías te decepcionó. Es más: te has decepcionado respecto de tus propias elecciones, de haberte dejado engañar, de cómo desaprovechaste oportunidades, de haber lastimado gente a pesar tuyo, de perder tiempo en lo que no lo merecía...

Es frecuente este tipo de crisis en personas que se acercan a la mitad de la vida (+- 45 / 55 años): medianamente recorrió el camino, apostó (y ganó o perdió), creyó y dejó de creer, tuvo ideales y no siempre estuvo a la altura de ellos, puso lo mejor de sí pero le fue mal...

Proyectando mi pasado, siento que lo vivido no alcanza a justificarse por sí mismo, experimentando la frustración de, aparentemente, haber equivocado el rumbo demasiado y demasiadas veces. Se le llama a esta instancia “desilusión óptima”. Suena extraño que estas dos palabras estén juntas, verdad? Es que hay que leerlas poniendo el acento en que la primera significa, precisamente, des-ilusión. “Perder las ilusiones” puede sonar horrible. Sin embargo, es justamente la ilusión la que nos impide ser quienes realmente somos, y construir nuestra vida a partir de lo que realmente es.

Y me he preguntado.. Por qué?. Creo que se alude al engaño al que estamos sujetos cuando percibimos la realidad: proyectamos en ella nuestros propios contenidos internos, deformándola. Si miramos en el diccionario, “ilusión” se define como “esperanza infundada; imagen que no refleja fielmente la realidad, o que se le opone”. De allí que “iluso” signifique “seducido, engañado”. Así, des-ilusionarse es, en verdad, a pesar del dolor, algo digno de celebración: implica des-engañarse!

Aunque pasemos por un período de desesperanza, de desgano, de sensación de sinsentido... si atravesamos ese tránsito con lucidez y sin quedar atrapados en una autocompasión peligrosa, saldremos de ello con mayor madurez y objetividad: sabremos qué es qué, quién es quién, con qué recursos contamos, cuáles son nuestras limitaciones...

A partir de allí, comienza a estar habilitada para nosotros la posibilidad de construir una vida en consonancia con la realidad, y, por ende, con decisiones más inteligentes. Esto implica, inclusive, liberarte de las expectativas que los demás hayan proyectado sobre quién y cómo debías ser. Qué alivio! Quizás para ello también haya que transitar el proceso de desembarazarte de la culpa por “haber decepcionado a los demás”.

Sinceramente creo que no hemos venido a este mundo para satisfacer las expectativas de nadie!! (A mí mismo me ha costado mucho aprenderlo...) Esta des-ilusión es el primer Despertar del que nos hablan todas las Tradiciones espirituales de la Humanidad: un requisito indispensable para otros despertares más sutiles. Implica haber estado, hasta esa instancia, más que dormido: hipnotizado por sus propios condicionamientos, por el autoengaño, por la inexperiencia...

¿me equivoque? Sí.(y muchas veces) ¿Y qué? ¿Acaso alguien nos dio al nacer un mapa del laberinto como para que no equivocarnos en nada? Las equivocaciones no demuestran impericia para vivir: hasta donde alcanzo a ver, ser un humano es uno de los asuntos más difíciles en este mundo. Y, encima, ser un humano que intenta construir una vida coherente y digna... más! La mayoría de las veces las equivocaciones se debe a la ilusión. Ahora bien, si Tu llegaste a la mitad de tu vida y no te has equivocado... es muy posible que sea porque te has quedado inmóvil, como dentro de una vitrina! Si viviste con intensidad, es casi seguro que te hayas equivocado en más de un aspecto, como Yo.

¿Quién no? Habiéndolo constatado y, con ello, habiéndote quitado el velo de la ilusión... a juntar tus pedazos y a construir sobre lo real, con lo real! ¿Duele? Lo sé, porque a mí también! Y es natural que así sea. Ni siquiera hay garantías de que no vuelva a sucedernos. Pero si en tu memoria hay alguna persona mayor valiosa que conozcas o hayas conocido, estoy seguro de que lo llegó a ser porque transitó por esa des-ilusión, juntó sus pedazos, y se recicló a sí misma.

“Siempre he sido un imbécil!”, “Nunca me doy cuenta de nada”, “Sólo a mí me suceden estas cosas!”, “Todo el mundo abusó de mí”... Así es como uno suele tratarse ante la instancia de la des-ilusión: con una crueldad con la que quizás no haya jamás tratado a nadie (propio de la buena gente, que puede llegar a ser malísima consigo misma!) También en ese caso utilizamos palabras magnificentes: “siempre”, “nunca”, “nada”, “todos”... Cuando en una frase estas palabras tienen peso... es seguro de que expresa una construcción falaz. Necesitamos revisarla. Ante la des-ilusión puede que también oscilemos entre autoinculparnos y culpar a los demás (nuestros padres, el mundo, la gente, la vida...).

Ni una cosa ni la otra conduce a nada. Nos puede ubicar en mejor lugar tomar conciencia de que nuestra esencia más íntima tiene por imperativo interno evolucionar justamente a partir de superar aquellas condiciones que se lo impiden. Es una ley inevitable en el devenir de todo lo que crece.

Romper el velo de la ilusión es ascender varios escalones en ese proceso. Si comprendemos lo que nos está sucediendo, y lo inscribimos en el contexto de que no somos los únicos ni los peores, a partir de ese des-engaño, el redireccionamiento de nuestra vida puede ser mucho más que una utopía.

Darnos tiempo, disculparnos la necedad, perdonar a quienes fueron nuestro obstáculo... No es tarea fácil! Y tampoco es una decisión, sino un proceso. Pero... ¿hay alguna otra cosa mejor para hacer en este mundo? Lo que puedo decirte y decirme es: fuerza! Millones de mujeres y hombres de todos los tiempos han tenido que vivirlo. No estamos solos...


Patricio Varsariah.
Les deseo tanta salud, como gotas tiene la lluvia,
 

“Sigue respirando, náufrago….

junio 10, 2017


No es tan importante lo bien que se recibe un mensaje, sino lo bien que se envía. No puedes asumir la responsabilidad en razón del favor con que otro acepta tu verdad; sólo puedes asegurarte de lo bien que se comunica. Y al decir "bien", no me refiero a cuán claramente; aludo a cuán amorosa, cuán compasiva, cuán sensible, cuán valiente y cuán plenamente debe ser.

Al parecer, sólo los viejos son capaces de estar juntos sin decir nada y sentirse bien. El silencio es sagrado. Une a las personas, porque sólo aquellos que se sienten cómodos con la compañía del otro pueden estar juntos sin hablar. Es una gran paradoja.

No resulta difícil ver la tendencia hacia la tensión y la resistencia en la vida diaria. Pero, si queremos comprender esta tendencia, primero debemos examinar por qué nos resistimos tanto al simple hecho de dejar que la vida sea la vida. ¿Qué es lo que hay dentro de nosotros que tiene la capacidad de resistirse a la realidad de la vida? Si miras con cuidado dentro de ti verás que eres tú, el Sí mismo, el ser interno, el que tiene ese poder. Se llama fuerza de voluntad.

Si tu ya le hiciste saber tus deseos a Dios, ya cumpliste con la parte que te corresponde, y aun así lo que deseas está tardando mucho en llegar, recuerda que en el universo nada sucede por casualidad, que todo obedece a una causa, y tiene un orden divino y perfecto para manifestarse y que hay cosas que tienen que pasar primero, para que otras pasen después. 

Por eso, no te preocupes ni te desesperes y mejor tómalo con calma, respira profundo, relájate, fluye, y disfruta lo que tienes aquí y ahora con fe, confianza y amor! ¡Pues de esa forma permitirás que Dios, el tiempo y la vida hagan su trabajo, y acomoden las cosas en su lugar para que tu seas feliz! ¡Haz que suceda!k

Es evidente que nos encontramos en el año de las sorpresas, los cambios, la magia, y la transformación en todos los ámbitos, político, religioso, social, ambiental, cultural, económico y humano (físico, mental y emocional). Por eso, es muy importante que abras los ojos, despiertes y tomes conciencia, de que a pesar de las apariencias, absolutamente todo lo que sucede y seguirá sucediendo en los próximos meses y años, dentro y fuera de ti forma parte del plan para nuestro mundo. 

Que todo es experiencia y aprendizaje. Que todo es positivo. Que todo es luz y que todo es para nuestro bien más elevado! Por eso, ya deja de juzgar si las cosas son buenas o malas, correctas o incorrectas y de una vez por todas acepta, fluye y confía en la voluntad divina, con fe, respeto, esperanza y amor. Y sobre todo escucha la voz de tu corazón pues solo él te dirá la verdad y la verdad te hará libre! Atrévete y haz que suceda!

Pocas personas superan la prueba más grande que se le impone al ser humano: la soledad de la existencia. No conozco ningún tipo de medicamento para ello. Nos amparamos en los demás para paliarla, en falsas alegrías y festejos para acallarla, porque no hay peor ruido que un gran silencio

Amar se puede ver de muchas maneras, para muchas personas. Podría parecerse a la paciencia al permitir que las cosas se desenvuelvan de la forma en que lo van a hacer, de todas formas. Podría parecerse a la tolerancia y la aceptación, cuando dejas que las personas sean lo que tienen que ser; aún cuando no pienses que lo que eso sea fantástico, sabes que más allá de lo que les sucede, van a hacer las cosas usando su mejor conocimiento. 

El amor también puede parecerse a ser bueno contigo mismo y saber que, en cada momento, haces lo mejor que puedes. Puede ser servir a alguien, sin pensar en el reconocimiento o tu beneficio. Podría ser que vivir tu vida con honestidad e integridad y mantener los compromisos que has hecho contigo mismo y con los demás. 

Y por supuesto, amar también puede venir en otras formas y expresiones. Empieza por amar y luego deja que tu expresión y tu comportamiento provengan de ello.

Alguien muy especial necesita leer esto: “Sigue respirando, náufrago…. porque mañana saldrá el sol….y ¡quién sabe lo que traerá la marea!!"

Feliz fin de Semana.
 

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