Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


Actitud y compromiso a la vez.

enero 10, 2018

Cada etapa de la vida presenta riesgos por un lado y desafíos por otro. Y en la medida que nosotros logramos cubrir nuestras necesidades básicas en cada uno de estos escalones de la vida, vamos preparándonos para el siguiente. A medida que vamos creciendo, las exigencias se incrementan y es necesario que estar preparado para ello. Ser autónomo, explorar nuestras necesidades para sentirnos bien con la vida, no significa que nos creamos autosuficientes en todos los aspectos que hacen a la vida cotidiana.

La autonomía, lo que me proporciona, es la capacidad para responder a los desafíos fundamentales de la vida, tornándome independiente y dándome la movilidad para hacerme responsable de mi propia existencia. La autonomía tiene que ver con qué valor le otorgamos a nuestra propia aprobación, qué valor le otorgamos a lo que pensamos de nosotros mismos, el juicio más importante de todos los juicios que se pueden hacer sobre nuestra persona. 

Ejercer esa autonomía es vivir según lo que determinan nuestros propios pensamientos, aún equivocándonos. Porque si en el balance de vida que tendremos que hacer, nos damos cuenta que hemos errado el camino, tenemos la chance de enmendarlo. Pero… si cerramos los ojos y seguimos el camino que nos indican otras personas, estaremos perdiendo progresivamente autenticidad, porque no estaremos respetando lo que sentimos sino lo que otros entienden que es lo que tenemos que hacer con nuestra vida. 

Aunque esto no implica negarse a la capacidad de aprender de los demás. Hay gente que tiene más sabiduría que nosotros, hay gente que ha vivido más años que nosotros y han acumulado una experiencia y una sapiencia de la cual podemos aprender. Solamente que tenemos que hacernos responsables de las decisiones que tomamos y de los principios y de los valores sobre los que se asientan nuestras acciones. 

Podemos escuchar todas las opiniones, pero debemos ejercer el control sobre nuestros propios actos, sobre nuestros pensamientos y sobre nuestros sentimientos. Si seguimos lo que dicta nuestro corazón y hacemos aquello que siempre deseamos hacer, habremos llegado a la definición de éxito más genuina que pueda existir. 

No debemos olvidar que tenemos la libertad de decidir cómo queremos vivir la vida y nuestra actitud será fundamental a la hora de definir el camino que queremos seguir. Aquí cabe la pregunta de por qué algunas personas alcanzan sus sueños y otras no pueden hacerlo. La respuesta es una sola: actitud y compromiso a la vez.Sí, hay obstáculos externos, pero eso no es un argumento para no poder alcanzar, aquello que verdaderamente queremos. Únicamente siendo nosotros mismos alcanzaremos los sueños con dignidad y con certeza. 

Tenemos que descubrir cuál es el entusiasmo por lograr determinadas metas en la vida. Y te digo esto porque sin entusiasmo y sin pasión es imposible que podamos llegar a puerto alguno. Yo creo que hay momentos claves en la vida del ser humano y a cada uno de nosotros nos llega ese momento del análisis, del balance, de la búsqueda de ese equilibrio interior, de esa armonía tan necesaria entre nuestro cuerpo físico y nuestro cuerpo emocional.

Vivimos apurados, vivimos estresados, vivimos bombardeados por un cúmulo de noticias que nos preocupan, que nos hacen daño, que nos desestabilizan, pero es el único mundo que tenemos y va a depender de la actitud de cada uno de nosotros el cómo nos va a ir en el futuro. Por lo tanto, saber lo que quiero y lo que no quiero para mi vida y tratar de definir qué cosas pueden aproximarme al bienestar, son algunos de los deberes que deberíamos hacer periódicamente para ir encauzando nuestra existencia sobre el carril que verdaderamente queremos. 

Y el objetivo del crecimiento personal, a lo largo de la vida, debe ser en primer lugar, lograr la autonomía que inevitablemente nos va a conducir a adoptar una determinada posición ante la vida, personal, intransferible, que se va a convertir en un instrumento indispensable para poder desarrollarnos de una manera creativa y poder efectuar cambios positivos que nos acerquen a permitirnos transitar, ni más ni menos, que por el sendero de la libertad. 

Hacer lo que yo entiendo que tengo que hacer, siempre y cuando no esté lastimando a otros, siempre y cuando no esté infringiendo las leyes que rigen el ordenamiento de una sociedad, la cual integramos. Tenemos que hacer el intento de vivir de acuerdo con nuestros propios sentimientos, con autenticidad y con sinceridad, despojándonos de la imitación o comparación que en forma inevitable nos lleva a querer ser mejor que los demás, pero haciéndonos perder nuestra identidad. 

Así como nos vemos cuando nos miramos en el espejo de nuestra alma, de ese modo también nos ven los demás. Si nos respetamos como ser humano, quienes nos rodean también lo harán. Si nos devaluamos como persona, nuestro entorno hará leña del árbol caído.

Finalmente ¡Construyamos una imagen fuerte y sólida! ¡Será nuestra aliada principal para interactuar con quienes convivimos diariamente!

Patricio Varsariah
 

la adversidad y los tiempos difisiles

enero 9, 2018

Se dirá, con razón, que la adversidad es propia de la vida. Cada cual, a su propia manera, encuentra dificultades en su camino. Quien para encontrar trabajo, otros más para tener en su vida relaciones sinceras y afectuosas, hay quienes sufren por amor, por la muerte de un ser querido, por estrechez de recursos, por padecer una enfermedad… A veces también se trata de contrariedades heredadas o con las cuales hemos batallado por mucho tiempo sin que aparentemente seamos capaces de resolverlas.

Hay, sin embargo, un aspecto de esa adversidad estrechamente relacionado no con el hecho en sí sino con la manera en que lo percibimos y lo experimentamos. La falta de dinero, por ejemplo, hace a ciertas personas pensar con creatividad y entusiasmo y a otras las deprime o las paraliza y, mientras que unas llegan a montar algún negocio familiar (como es el caso de tantos migrantes alrededor del mundo), los otros, en cambio, poco pueden hacer más allá de lamentarse de su suerte.

Yo creo que la adversidad, en términos generales, nos invita a aceptarla y vivirla, no con mayor sufrimiento o dolor del que le es implícito, sino sólo como un aspecto propia de la existencia y del cual nadie está exento, además de que se trata de una circunstancia que cuando se viven así, usualmente nos reportan también aprendizajes invaluables, fortaleza para nuestro ánimo y, aunque esto se dice poco, también compasión.

En efecto, aunque el estoicismo suele asociarse con la serenidad o la ecuanimidad, especialmente ante las dificultades, es posible encontrar en sus ideas un elemento constante de compasión, palabra que quizá nos hace pensar más en las doctrinas orientales pero que, a fin de cuentas, es común a todos los sistemas de pensamiento orientados al buen vivir.

Sé fuerte como las rocas que las olas del mar no dejan de golpear: se mantienen firmes mientras que a sus pies la espuma se agita y desaparece. «¡Ah! Soy desdichado –dices– porque me ha ocurrido tal percance». Te equivocas. Por el contrario, tendrías que decir: «Estoy feliz porque, a pesar de esto que me ocurrió, estoy al abrigo del dolor y no me siento herido por el presente ni ansioso por el porvenir. 

Lo mismo podría sucederle a cualquier otra persona pero no cualquiera lo recibirá con la misma impasibilidad que tú. ¿Por qué, entonces, tiene que ser este accidente una desgracia y no un acontecimiento feliz? ¿De verdad puedes llamar desgracia algo que en nada disminuye la naturaleza del ser humano? ¿O crees tú que haya una verdadera degradación de la naturaleza humana ahí donde no hay nada que sea contrario al destino de ésta? ¡Y bien! ¡Tú conoces ese destino! Lo que acaba de suceder, ¿te impide ser justo, magnánimo, sobrio, razonable, sereno en tus juicios, modesto, libre y tener, en fin, todas aquellas virtudes que permiten a la naturaleza del ser humano conseguir sus propósitos? 

De ahora en adelante, siempre que algún acontecimiento te cause pesadumbre recuerda esta máxima: «Esto que me acaba de ocurrir no es una desgracia, antes bien, es una felicidad auténtica si sé cómo enfrentarla con virtud generosa». 

Cuando coloquialmente se dice que una situación se "soporta estoicamente”, usualmente se alude a esa fortaleza de las rocas frente al mar, una mezcla peculiar de resignación y valentía que nos lleva a sacar el pecho y plantar cara ante las vicisitudes que se nos presentan.

Sin embargo, no se trata sólo de “soportar”, sino, mejor aún, de vivir y de hacerlo con virtud, esto es, la adversidad es un momento de nuestra existencia en que necesitamos de nuestras mejores cualidades para salir airosos del desafío. Una circunstancia que antes que llevarnos al dolor, la pena o el lamento, nos permite ejercer nuestro sentido de la justicia, la honestidad, probar y aun conocer el temple de nuestro ánimo e incluso ser generosos. Por hay que  considerar el percance como una oportunidad de ser felices, porque en cierto modo es una posibilidad de mostrar y descubrir nuestros recursos más invaluables como personas.

Esto pueden sonar paradójico o irrealizable en una época en la que estamos habituados a huir de la adversidad, a procrastinar para intentar alejarla o pretender que no existe, pero quizá si el ser humano es capaz de hacer más de lo que hace con el tiempo que le fue concedido.

Finalmente puedo manifestar que la cualidad del espíritu que nos permite afrontar las contrariedades con fortaleza pero no con rigidez, sabiendo que la existencia es algo mucho más grande que nosotros pero que, aun así, es posible encontrar, en esa inmensidad, nuestro propio camino y las soluciones a nuestras dificultades –guiados por la virtud, la compasión y la serenidad. 

Patricio Varsariah
 

debemos valorarlas y disfrutarlas en el momento presente

enero 7, 2018



Entender las dinámicas de la vida, con sus cambios, con sus finales, con sus cierres de ciclos, es una llave que nos permite alejarnos del sufrimiento y lo más importante, que nos permite disfrutar de la mejor manera de las cosas mientras formen parte de nuestras vidas.

El no generar apegos, no tiene nada que ver con no amar, con no cuidar, con no responsabilizarnos o con no preferir… No, el no generar apegos, está asociado al amor con libertad, con la consciencia de que nada es eterno y que cada una de las cosas debemos valorarlas y disfrutarlas en el momento presente, sin la angustia de que las cosas cambiarán y sin pensar que tenemos que idear estrategias para retener algo, solo viviendo y dando lo mejor de nosotros, apreciando y haciéndonos conscientes de la dicha de vivir esa experiencia.

La vida misma, como la conocemos, es totalmente efímera, sabemos que es corta, pero ni siquiera sabemos qué tan corta será para cada uno de nosotros (salvo casos muy puntuales), por ende lo mejor que podemos hacer es disfrutar de cada minuto que tenemos, que vivimos, dar todas las sonrisas que podamos, dar todos los abrazos que queramos, ver con detenimiento a nuestros afectos y grabarlos conscientemente en nuestra memoria, apreciar a agradecer el hecho de estar justo acá y ahora en este momento.

Cuando internalizamos que todo cambia, que todo tiene un fin, se nos hace más sencillo atravesar duelos, afrontar pérdidas, aceptar cambios. El resistirnos o negarnos siempre nos generará un desgaste energético importante y no cambiará la situación, exceptuando que nos generará más y más dolor.

Soltar, dejar ir, aceptar nos permite sabiamente continuar con nuestra vida de la mejor manera, nos permite avanzar sin las cargas generadas del apego, que no es más que el amor visto desde el ego, que siempre está con ganas de armar un berrinche y buscar una excusa para sufrir, si no lo controlamos, terminamos siendo sus títeres, así que lo ideal es con el mayor amor del mundo aprender a no identificarnos con los pensamientos o emociones que de él deriven y estar lo más conscientes posibles desde nuestra esencia.

Lo que realmente trasciende está justamente ligado a nuestra esencia, a lo que somos y visto desde allí, sí podemos entender que el amor, el real, el incondicional, que poco tiene que ver con ese que decimos sentir por la mayoría de nuestros afectos, nunca muere… Permanece grabado en nuestra alma para conservarlo eternamente.

Patricio Varsariah.

 

cinco reflexiones que comparto con ustedes ...

enero 6, 2018


¿Alguna vez has tenido uno de esos momentos en los que oyes un sonido o una cita y te golpea, y sabes que acaba de cambiar tu vida? O, ¿alguna vez has tenido una conversación con alguien a quien admiras, y te conceden consejos que te hacen ver la vida desde una nueva perspectiva?

Sé que probablemente todos ustedes puedan responder afirmativamente a estas preguntas, y puedan apreciar la importancia de un valioso consejo, transmitido, año tras año. Últimamente he pasado un tiempo pensando en mi propio camino de vida, los altibajos y las lecciones que han surgido. En mi reflexión, pensé que sería divertido sacar algunos de las mejores lecciones de vida y compartir con Ustedes. 

Estas cinco reflexiones que comparto con ustedes hoy han cambiado mi vida de muchas maneras: desde salvar las relaciones, ayudarme en momentos oscuros, incluso moverme en mi carrera profesional. Realmente creo que el conocimiento es poder, y por supuesto, "cuando sabemos mejor, lo hacemos mejor".

Con amor paso a Ustedes estas palabras de sabiduría que han cambiado la forma en que vivo mi vida.

Empieza cada día con un corazón agradecido. Cultivar una actitud de gratitud me salvó de uno de los momentos más oscuros de mi vida. Todos los días que nos despertamos viviendo y respirando, recibimos un regalo, una borrón y cuenta nueva, una oportunidad. Depende de nosotros cómo elegimos pasar ese día, pero qué hermoso es que se nos presente la oportunidad. Al recordar la gratitud por la mañana establece el tono del día con una luz positiva, y realmente tiene el poder de crear un cambio significativo en nuestras vidas.

No puedes controlar el mundo externo, pero puedes controlar tu reacción ante él. Este es uno de los consejos más enriquecedores que me he aprendido a lo largo de mi camino, y mi vida nunca volvió a ser igual después de haberla practicado. La vida continuará sucediendo fuera de nosotros, y es verdad, no podemos controlarla, pero qué sorprendente es que tengamos la capacidad de monitorear nuestros pensamientos y acciones, tomar nota de nuestros hábitos y reaccionar conscientemente al mundo que nos rodea. Cuando la vida se siente fuera de control, recuerdo que puedo manejar cualquier cosa cuando trabajo desde adentro, afuera.

Encontrar el perdón lo libera. Solía realmente ser la persona que guardaba rencillas (sí, soy un Virgo, sucede). Cada vez que me sentía perjudicado por alguien más, me parecía justo que se me permitiera actuar, aferrarme y dar a conocer que era víctima de algo injusto. Después de un período de tiempo, reconocí lo horrible que se sentía esto. Y luego comencé a aprender sobre el milagro del perdón. La verdad es que el propósito del perdón no es beneficiar a la persona o cosa que te lastima, sino liberarte de los grilletes del pasado. Tuve algunos momentos difíciles en mi infancia (como todos lo hacemos), y nunca olvidaré a mi madre diciéndome una y otra vez "no seas una víctima". Cuando perdonas, liberas la mentalidad de víctima, encuentras libertad, vuelves al momento presente y te abres a nuevas posibilidades en la vida.

Libera la necesidad de tomar las cosas en forma personal. Atribuyo este conocimiento me abrió los ojos a una nueva forma de ver la vida. Realmente me importaba lo que las personas pensaran de mí y, sinceramente, todavía estoy trabajando en ello. Cada vez que entro en un caos acerca de cómo alguien me trata, recuerdo que no tiene nada que ver conmigo, todo que ver con ellos, y realmente ayuda a disipar la situación. Una ventaja aquí es enviar a esa persona amor y compasión, siempre ayuda.

Si eres tu ser auténtico, no tienes competencia. Antes me preocupaba realmente cómo iba a dejar mi marca en el mundo. La competencia y la comparación corrieron desenfrenadamente en mi mente, y fue agotador tratar de resolver cómo podía separarme en un mundo de miles de millones de personas. El antídoto para este problema es descubrir quién es usted, alinearse con él y volver a él todos los días. Hubo tanto alivio para mí cuando fui capaz de llevar esto a la práctica en mi vida. He estado trabajando mucho en lo que significa cultivar tu propio sentido del yo, y cómo vivir eso, todos los días.

Espero que estas cinco reflexiones te den algún apoyo en tu propio viaje en la vida.

Patricio Varsariah.
 

sostiene la existencia del Amor

enero 6, 2018


Hay magia pero no es el destino pero no es la magia tampoco de los astros. Nada perdido en el firmamento pero sin embargo, es la causa viva  de todo elemento, más aún que esto  es cierto que todo lo que existe está dentro de  un orden. Hay un gobierno, hay una causa y una razón   un fundamento poderoso y tras esto también una eterna gloria, la del  propio  Creador.

Al referirme al Aliento Divino, debemos ser propios de éste, que es el ,aquel ser perfecto  que origina  la vida  que es la conciencia del espíritu y el alma mía  y  la de todos los seres conscientes.

Y del Aliento Divino nunca tengo menos que referirme con toda humildad y de agradecimiento pleno a lo que es el seno  de  la criatura misma, la existencia que sostiene la existencia del Amor  que ha dado Amor y ha forjado la vida  y la sostiene simplemente por ninguna otra causa más que el Amor mismo. El Aliento Divino también es la ley, es también la misericordia, el entendimiento, es la Fe y la práctica plena de Amor hecho carne llamado virtud.

EL Amor no solo es  dulce, el Amor no solo es tierno, el Amor no solo es comprensible, el Amor no solo es compasivo, el Amor es también  y maravillosamente, es la vida. Y la Vida es el sublime acto permanente de la creación  consciente que late, que siente. Y por el Aliento, sabe y presiente a su Amor único y verdadero. El Creador que tiene por nombre, el que es el único: YO  SOY .

La vida es un viaje en la que la conciencia deberá despertar cada día más a la gran visión. Este conocimiento que se va desarrollando , creciendo , es el peregrinaje del Espíritu en la mística experiencia de la vida humana.

Todo el universo encarna su esencia en el hombre y, éste tendrá que interpretar a través de sus experiencias el orden universal. Cada ser que nace es un tesoro , una fuente de ser y saber .

Todos los que existimos somos parte de una sinfonía universal Nuestra labor por sencilla que sea , es importante ysignificativa, estamos haciendo diferencias .Estamos concretando y realizando sueños . Somos la expresión de la luz y el color de nuestras actitudes indica la verdadera temperatura que hay en la paleta colorida de nuestro Dios Creador .

El niño interno es la armonía que existe entre el hombre y el universo. Cultivemos la comprensión, el equilibrio de pensamiento y acción. Y Dios sonreirá en nuestro corazón.

Patricio Varsariah.
 

mi mensaje para Ti para el 2018

enero 2, 2018


Que la vida te traiga en el 2018 cambios buenos, se lo merecen todos.

Espero que veas cosas que te sorprendan. Espero que sientas cosas que nunca hayas sentido. Espero que conozcas a personas con otro punto de vista. Espero que vivas una vida de la que te sientas orgullosa. Y si ves que no es así, espero que tengas la fortaleza.. para empezar de nuevo.

Te deseo que comprendas la vida que fluyas con ella sin obstáculos Sin forcejeos. que tu atención esté en el presente y tus esfuerzos sean únicamente para aceptar lo que “es” para que la alegría sea una norma para que tu presencia esté impregnada de calidad y amor.

Mira con los ojos del corazón y entiende el amor y el respeto que tu ser reclama Mira con los ojos del alma y comprende que es tu brillo el que transciende ríndete a lo sagrado de la creación Y siente… Porque sólo así serás capaz de hallar belleza sólo así serás capaz de recibir el más hermoso presente y así podrás celebrar en verdad La VIDA.

Puede que mañana te levantes y afuera todo esté igual. Eso es porque el verdadero cambio está dentro de uno, no lo determina una fecha, y no es el año el que cambia, eres Tu. Cada año es único e irrepetible, pero todo siempre puede ser mejor de lo que es. Hay que aceptar, reconocer que algo hicimos mal, sentir, recordar los buenos momentos, y seguir. 

Que la vida te traiga en el 2018 cambios buenos, se lo merecen todos.

Aprovechando que el año concluye y tenemos el síndrome del paso de frontera con lo que implica de entrada a un nuevo tiempo, he estado dándole vueltas a la posibilidad de hacer un decálogo de buenos propósitos de a 2018, pero hay que ser coherente y, sinceramente, no creo demasiado en eso de encajonar las cosas y empaquetar las en preceptos que debamos cumplir. Seguro que soy extraño, pero prefiero el orden de los acontecimientos y no forzar nada. 

Por mucho que veamos escrito sobre un papel o en una pantalla, que sería bueno hacer tal o cual cosa o adoptar esta o aquella manera de ver la vida, si no existe compromiso firme por nuestra parte, no lo haremos. Así de sencillo. Y también, porque lo primero que diría en ese decálogo es que pusiera en cuestión todo lo que se dijera en él. 

Afortunadamente, todos pensamos y no siempre llegamos a las mismas conclusiones (donde todos piensan igual, nadie piensa demasiado) No necesito que nadie me diga cómo quiero que sea el nuevo año. Qué objetivos personales y profesionales cumplir. Qué viajes hacer. Qué tipo de amor encontrar... todo eso ya está en mi cabeza. Si acaso y de cara al año entrante, solo diría una cosa: cumpliré todo lo que prometa o me prometo. 

La noche de ayer a las 0001 minutos del nuevo año,cerré los ojos y le pedí un favor al viento. Llévate todo lo que sea necesario. Estoy cansado de equipajes pesados que no me dejan avanzar. De ahora en adelante, solo quiero llevar lo que quepa en mi bolsillo y en mi corazón.Espero que el viento me haya escuchado.....Confío, que mi corazón aguante. Está hecho para eso. Aguante, se cure y se fortalezca...SIEMPRE.

No faltare nunca mas (lección aprendida) a la palabra empeñada, ya sea con los demás o conmigo mismo. O, dicho de otra manera: no prometo la luna, si no la voy a alcanzar, pero si al fin acabo haciéndome esa promesa, ya me las puede ingeniar para viajar a Kennedy y hacer autoestop en la próxima lanzadera que parta hacia mi PLANETA para regresar y conseguirla, jejeje...

Desde aquí quiero daros las gracias a los que me habéis seguido y se han interesado por mi y deciros CUÁNTO BIEN ME HACE VUESTRA AMISTAD. Gracias de corazón.

Les deseo que sean FELIZ ahora y siempre.

POR UNA CELEBRACIÓN CONTINUA Y CONSCIENTE EN TODO EL AÑO 2018

Con amor.
Patricio Varsariah.
 

fotos y vino...

diciembre 30, 2017







 

Sueña. Fuerte. Mucho. Bonito. Todo el rato. Sin parar.

diciembre 30, 2017


No hay segundas oportunidades en este minuto que vives. No vas a tener dos hoy ni dos mañanas. Así que vive segundo a segundo. Bésalo si aún no lo has hecho, grita, corre, sueña despierto, no hagas listas, vívelas. Vuelve a ser un niño, enamórate mil veces en una sola, sonríe, disfruta.
Porque sólo hoy estoy y es fantástico.”

No importa cuántas veces te digan que no puedes. ¿Una? ¿Diez? ¿Mil? ¿Un millón? Da igual. La única verdad que hay en todo eso es que eres tú quien decide si puedes o no. Y punto.

Te van a decir tantas veces que seas alguien que no eres… Que no corras, que hagas mejor esto que lo otro, que eso que piensas es un error, que cómo se te ocurre, que quién te crees que eres, que te pongas a la cola, que eso es una locura, que lo dejes. No hagas caso. No hagas ni puto caso, nunca.

Y di que sí. Siempre si que sí antes de decir que no. Believe me, el tiempo y la vida ya se encargarán de ponerte los puntos donde consideren que tienen que ponértelos. Pero mientras, tú di que sí.

Corre, salta, lucha, disfruta, pelea por lo que quieres, sal, descansa, vuelve a empezar, déjalo todo, aprende algo nuevo, cáete, suda, atrévete, ten cojones, equivócate, viaja, haz magia, comparte, diviértete, folla, llora, grita, enfádate, quiere, abraza, cambia, levántate. Sobre todo eso: levántate siempre. Y no te confundas, tu peor enemigo siempre serás tú mismo. Fuerza de voluntad no es hacer, sino dejar de hacer.

Deja de quejarte. Estás vivo y hoy, por lo menos, has visto la luz del día, has sentido el sol en la cara , has olido un café, has comido, has hablado con alguien que te quiere y has pasado un día más en el mundo. Piénsalo. Y deja de quejarte.

¿Qué la vida es difícil? Claro que es difícil. ¿Quién te dijo que era fácil? Nadie, ¿verdad? Nadie te ha prometido nunca que lo fueses así que, levántate. Mueve el culo. Todo lo que merece la pena es difícil y si te han contado lo contrario te han mentido. Aterriza, que hay una pista esperándote.

Espabila. Nada ni nadie va a esperar por ti eternamente. ¿Eso de que los trenes pasan solo una vez? Verdad verdadera. Súbete, que para bajarse siempre hay tiempo. ¿Qué va muy rápido? Claro. La vida se pasa así, rápido. Un día de estos, si tienes mucha suerte, tendrás ochenta años y te parecerá que no has tenido tiempo suficiente para hacer todo lo que te hubiese apetecido hacer. O no. A lo mejor habrás hecho todo lo que querías y te vas tranquilo.

Que no te mientan, no existe ese libro en el que pone cómo y cuándo hacer las cosas. Eso lo tienes que escribir tú. Haz las cosas cuando te latan, no cuando las hagan los demás. Tus sueños son tuyos, que nadie te lo toque. Y no, los cojones tampoco. No te dejes.

Aprende a dejar ir y a irte tú también. Corre si lo necesitas, como si no hubiese un mañana, porque de hecho tal vez no lo haya. Date el gusto de descubrir quién corre detrás de ti.

No necesites, simplemente quiere. Quiere mucho y aprende a querer bien, hasta que te duelan las manos y se te gaste la voz. Con el tiempo te darás cuenta de que en el fondo uno no se arrepiente de querer y que, al final, gana más el que más da. Siempre.

Sueña. Fuerte. Mucho. Bonito. Todo el rato. Sin parar.

Hazte eterno. En una canción, en una carta, en una foto, en los recuerdos de otra persona. Créeme, no estás aquí por casualidad. Y si así lo fuera, eres una casualidad maravillosa. Sí, tú, como te llames.

Muévete. Ahora mismo. Es sólo un momento, de verdad. Busca un espejo y mírate. ¿Qué ves? ¿Te gusta? ¿No? Cámbialo. No eres un árbol, por suerte. Hacen falta 21 días para crear un hábito y una decisión consistente para romperlo. Tú decides.

Levántate. No hablo de los pies, hablo del alma. Levántate por lo que quieres y contra lo que no te gusta, levántate por quien se merece que te levantes, levántate por ti y por todos tus compañeros. Que te levantes, coño. Que se vea a qué has venido. Hay cosas ahí fuera esperando a que alguien las haga. No te las pierdas.

Y cuando te estampes y ruedes cuesta abajo, que lo harás, recuerda que un corazón roto duele, pero más duele lo que no te atreves a hacer.

Nada de lo que haces da igual.
Nada de lo que no haces da igual.

¿Estás vivo?

Di que sí.

Patricio Varsariah.
 

muere el 2017 y nace el 2018.

diciembre 30, 2017


Como se dice que el día 31 de Diciembre muere un año y el 1 de Enero nace otro,  creo que la vida y la muerte son un dharma, una enseñanza. Es sobre todo una enseñanza de aquello que nos daña, nos bloquea y separa de los demás: el aislamiento afectivo y la autosuficiencia emocional, la tenacidad de la soledad. 

En verdad, las aficiones dejan secuelas, los litigios prolongados destruyen, el resentimiento y el rencor envenenan y el no cultivar los dones seca y desvitaliza. El miedo nos impide vivir, crecer y dar frutos. Es preciso ejercitar el coraje día a día y dar expresión a nuestra creatividad. Confiar en que el Universo nos acompaña y sostiene. 

Observo el manifiesto paralelismo entre cómo vivimos y cómo morimos. Siendo así, ¿cómo queremos morir? Una vez más, se me revela el poder sanador de los rituales y la necesidad de hacer el duelo, mejor si podemos hacerlo de una manera creativa.

Es necesario  tomar la muerte como consejera para vivir una vida plena, sin miedos, timidez ni titubeos. Nos exhorta a que cada uno de nuestros actos sea nuestra última batalla sobre la tierra, llenos de poder y presencia, para dar lo mejor de nosotros. La última batalla sobre la tierra Nadie se muere la víspera, a cada cual le llega su momento.

 La vida nos atraviesa, se renueva y prosigue. ¿Cómo queremos vivir? Es bueno vivir con conciencia y presencia, con un corazón abierto al amor, con generosidad y entrega, dándole un sentido. Cuidarse, respetarse, tratarse amorosamente, con compasión. A veces nos mal tratamos.  Necesitamos confianza en momentos de oscuridad e inspiración para el día a día. Voluntad para ver y darnos cuenta, para tener una percepción de la realidad inocente y experimentarla con frescura, y no desde el filtro deformante de nuestros condicionamientos y el de nuestros antepasados.

Somos personitas cada una con sus penitas.

No hay que olvidar de soltar, aligerar la mochila repleta de penas, condicionamientos y residuos de relaciones que se proyectan una y otra vez sobre la realidad. Es indispensable un trabajo interior para limpiar, vaciarse, soltar. El crisol de la vida se empeña en transformarnos, nos forja y pule con experiencias y acontecimientos sorpresivos. Nos zarandea, zambulle, sumerge, ahoga. Nos impele a crecer y evolucionar a través de adversidades y conflictos cuyo sentido no es otro que despojarnos de las corazas de nuestros egos y dejar expuesta nuestra esencia, sin esperanzas ni expectativas. Desnudos ante la vasta e inconmensurablemente realidad, ante la magnitud de algunos acontecimientos que nos dejan atónitos, sin aliento.

Hay días soleados y días lluviosos.

Los hay de suave y refrescante brisa, y días de vendavales y borrasca. Como peces fuera del agua nos revolvemos. ¿Cómo osamos oponernos? Solo queda decir: hágase tu voluntad. Algo muere para que algo nuevo nazca. La vida se renueva y prosigue. Finalmente, volvemos a salir a flote y para ello nada mejor que rendirnos a lo que es, aceptar el destino de los seres que amamos, aunque nos parezca extraño e incomprensible.

Los momentos de sufrimiento nos invitan a sentir el dolor que otros seres humanos también están atravesando. Es una oportunidad para ejercitar nuestra capacidad de compasión hacia todos los que continuamos en este viaje. Abrazar el dolor del mundo con el corazón dolorido y abierto, y perdonarse lo que haya que perdonar. El sufrimiento es la resistencia interna hacia como son las cosas, decir  no, rechazar lo que experimentamos. El sufrimiento se origina por un rechazo a lo que es, al flujo de la vida y los acontecimientos. Cuando nos rendimos, soltamos y decimos si la vida florece y da frutos. Esta entrada de hecho es la primera que hago en este nuevo blog, fruto de este proceso.

El antídoto, el remedio sanador para tanto dolor es el amor.

Despertar por la mañana dando gracias por la oportunidad que representa el nuevo día y con la intención, aún en estos momentos, de entregar la jornada y las decisiones a la voluntad divina, pedir percepciones inocentes para liberarnos de las proyecciones y mantener la paz interior con la práctica de la meditación, más áun en las tormentas y embates de la vida, anclados en cada respiración. Y desde la reconfortante y dulce presencia del aquí y ahora conectar con el manantial de amor que brota desde nuestro interior para dar lo mejor de nosotros mismos.

Cada día, y especialmente ante tales pruebas y advenimientos, hemos de cuidarnos, mimarnos, practicar la amistad incondicional con uno mismo, atrevernos a arriesgar. En palabras de Walt Whitman, poeta visionario: “No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños. No te dejes vencer por el desaliento. No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario. No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase, nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de pasión. La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia. Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: tú puedes aportar una estrofa. No dejes nunca de soñar porque en sueños es libre el hombre”.

Patricio Varsariah.
 

Que el año 2018 te traiga cambios positivos a tu vida

diciembre 29, 2017


2018, no quiero tener miedo a los cambios que me traiga la vida, quiero respirar, quiero confiar y asumirlos sin resistencia para evitar el sufrimiento, porque en mi día a día quiero estrellas que me guíen por el sendero de la felicidad. 

Esto es lo que todos queremos, no hay duda. Ahora bien, decir en voz alta que no tenemos miedo a los cambios no es del todo cierto, porque de algún modo, todos nosotros tememos la incertidumbre y más aún, a esas variaciones que nosotros no provocamos y que la vida nos trae por sí misma.

Si deseamos que la vida cambie no debemos quedarnos sentados, porque nuestra existencia nunca cambiará si no cambiamos: el engranaje que pone en marcha la magia de la existencia, está siempre dentro de nosotros. Estoy seguro de que a estas alturas de tu vida ya has tenido que asumir más de un cambio. Algunos llegaron de improviso, y otros, los iniciaste tú mismo por necesidad. Y todo ello es bueno, porque si lo pensamos bien, a lo único que debemos tenerle miedo es a que llegue un momento, en que lamentemos no haber hecho un cambio determinado.

El no habernos atrevido a decir que sí a aquella propuesta, haber hecho aquel viaje, haberlo dejado todo por alguien… Todo ello aparece en ocasiones en nuestra mente como puertas que jamás nos atrevimos abrir, cerraduras para las cuales, jamás volveremos a encontrar la llave.

Los cambios son giros de sentido en el camino de nuestra vida, que a veces aparecen de improviso, y otras, surgen para ponernos a prueba. Si vienen cambios, que sean para permitirme crecer. Esta es la verdadera actitud que deberíamos asumir: todo cambio es un momento para crecer, y dependiendo de cómo lo asumamos obtendremos algo más o menos positivo. A menudo suele decirse que los cambios, por sí solos no son dolorosos.

El auténtico sufrimiento llega cuando mostramos una férrea resistencia al propio cambio. Queda claro además, que a veces, los cambios son traumáticos: una pérdida, un fracaso un desengaño… No obstante, nuestra actitud y fuerza interior será nuevamente esa llave que habrá de ayudarnos a cruzar las puertas del sendero de nuestra vida con mayor dignidad y entereza, habiendo obtenido sabiduría.

Quien se resiste al cambio queda en un espacio entre dos mundos donde a un lado está el pasado y al otro, el sufrimiento. No podemos quedarnos sumidos en el recuerdo de esa relación fracasada, o llorando durante años la muerte de un ser querido. Debemos avanzar, permitirnos sufrir día a día un poco menos hasta que el recuerdo sea nuestro homenaje tranquilo a quien ya no está, pero recuperando de nuevo la ilusión por seguir caminando.

La adaptación al cambio es en realidad algo inherente al ser humano. Podría decir que genéticamente, estamos predispuestos a cambiar para mejorar, para descubrir nuevas habilidades, nuevos contextos, nuevas competencias… En realidad, se trata de “saber fluir”, si nos quedamos adheridos al recuerdo, al miedo o a esa línea de nuestra zona de confort, lo que conseguiremos es que tarde o temprano aparezca la frustración personal. Así pues, si vienen cambios confía en ti mismo: es una oportunidad para crecer.

Siempre he mencionado que cuando menos lo esperas, las cosas buenas llegan. Y cuando menos lo esperas ¡Todo sale bien! Las cosas buenas llegan en algún momento para todos, son puertas entornadas que siempre esconden detalles... A las personas nos da miedo cualquier cosa que esté fuera de lo corriente, cualquier variación que nos aleje de nuestro centro, de nuestra cotidianidad, porque es como perder el control y dejarnos caer en el océano de lo imprevisible.

En ocasiones, pequeños cambios hacen una gran diferencia y es entonces cuando de pronto, nos crecen las alas: porque recuerda, sin cambios no hay mariposa. Si bien es cierto que todos ansiamos disfrutar de una existencia serena donde la felicidad esté casi garantizada, nada de eso podrá ocurrir si primero no aprendemos a aceptar los cambios e incluso promoverlos.

Porque son muchas las veces en que nos veremos obligados a “pasar página” a avanzar para cuidar de nuestra salud emocional o para mejorar nuestra vida profesional. La vida es cambio y es un eterno fluir donde aprender a “dejarnos llevar” por el afluente que nosotros creamos adecuado. Para ello, debemos tener en cuenta lo siguiente:

Hagamos frente a la resistencia emocional: Debemos comprender nuestras emociones y entender que el miedo tiene como finalidad poner una cadena a nuestros pies, trasformando la inquietud por seguridad, debemos convencernos de que dar el paso nos traerá mejoras personales. Cambiemos nuestros pensamientos y cambiara nuestra realidad. Es así de fácil, sólo con enfocar las cosas de otro modo, las propias cosas cambian y ya has iniciado el engranaje, ya has encendido la magia.

Concentrémonos en los aspectos positivos, evitando caer en la balanza de lo negativo y demos aliento a nuestras esperanzas. Si deseamos que las cosas buenas lleguen a nuestra vida, pensemos en ellas, focalizándolas en nuestro horizonte para que sean nuestra guía en el día a día.

Nunca olvidemos que en la vida todo llega, todo pasa y todo cambia…

Que el año 2018 te traiga cambios positivos a tu vida y a los de tus seres queridos, deseos que salen de lo mas profundo de mi corazón.

Patricio Varsariah.
 

todo lo positivo que hay en tu vida

diciembre 28, 2017


El que seamos optimistas o pesimistas, determina significativamente nuestra actitud ante la vida. Y en definitiva, es esa actitud personal la que da forma a nuestros resultados. Últimamente he estado pensando bastante sobre este concepto de optimismo y pesimismo. Y personalmente, creo que una persona es optimista o pesimista en función de tres factores:

1.-El modo en que INTERPRETA su pasado.
2.-El modo en que VIVE su presente.
3.-El modo en que IMAGINA su futuro.

Esa es para mi la gran clave que marca toda la diferencia. El modo de INTERPRETAR, de VIVIR y de IMAGINAR.

¿Qué es el optimismo? Es la sana creencia de pensar que las cosas que han sucedido en nuestro pasado -independientemente de que hayan sido buenas, malas o regulares-, han sido positivas para nosotros. La persona optimista INTERPRETA su pasado de manera positiva a pesar de haber experimentado dificultades. Entiende esas dificultades como oportunidades de crecer y hacerse más fuerte.

La persona optimista VIVE el presente enfocándose en todo lo positivo que hay en su vida. Decide consciente mente fijar su atención en lo que está bien. Es como que alguien que lleva una camisa blanca, en la que se ha hecho una mancha diminuta con un bolígrafo de color negro. El pesimista siempre enfocará en ese punto negro, a pesar de que el 99,99% de la camisa tiene un blanco inmaculado.Y sobre todo, la persona optimista IMAGINA un futuro positivo. Piensa que las cosas van a salir bien. Se levanta cada día creando una expectativa positiva, anticipando en su imaginación un desenlace positivo para las cosas que emprenderá.

Piensa por un instante en tu propia forma de INTERPRETAR el pasado, de VIVIR el presente y de IMAGINAR el futuro. ¿Crees que eres una persona optimista o pesimista? En esos tres elementos descubrirás la clave para determinarlo, teniendo siempre presente que solo es necesario un instante y una decisión para comenzar a convertirte en un optimista redomado. Es tan sencillo como comenzar a interpretar tu pasado como lecciones que puedan servirte para mejorar, comenzar a vivir el presente enfocando en todo lo positivo que hay en tu vida, y comenzar a imaginar un futuro totalmente apasionante e inspirador. Y como argumento final de por qué es importante convertirte en una persona tremenda mente optimista, permíteme formularte una última pregunta:

¿Conoces a algún pesimista que sea feliz?

La respuesta está clara. La auténtica felicidad solo aparece cuando enfrentamos la vida desde una actitud de pleno optimismo.vida es un cambio. ¿Por qué hemos de temerle?

Patricio Varsariah.
 

Lo que tenga que ser será en el 2018...

diciembre 28, 2017


Un hombre debe vivir el presente y ¿qué importa quién eras la semana pasada, si sabes quién eres hoy?. Vivir significa experiencia y las experiencias miden el tiempo. Cualquier emoción que surja de un contacto directo con la realidad implica un cambio: podemos viajar y conocer nuevos modelos de vida, encontrar a personas con pensamientos y costumbres que no conocíamos, formar una familia, perder a personas que creíamos que estarían para siempre, descubrir el amor y el desamor, etc.

Todo ello, sin darnos cuenta, nos cambiará. Lo cierto es que vivir tiene distintos precios y uno de ellos, como sabemos, es vivir experiencias y ligarlas a nuestro tiempo de vida. Habrá momentos que nos marcarán tanto que creeremos que han durado más tiempo del real y otros que recordaremos como fugaces. Por eso decimos que con el tiempo cambiamos, porque vivir tiene distintos precios y uno de ellos es el comentado.

Lo que tenga que ser será, a su tiempo y en su momento, porque el destino es incierto y a veces simplemente los vientos no soplan a nuestro favor ni nuestras velas están por la labor de izarse a pesar de nuestro empeño. Dicen que las mejores cosas no se planean, que simplemente suceden y que es mejor no presionar al tiempo. Porque realmente si algo debe pasar, sucederá de todas maneras. Y si no debe hacerlo, pues no lo hará.

Es simple. Por eso de vez en cuando es bueno no planear ni esperar, dejar de exigir razones por las que seguir avanzando por un camino que no vemos muy claro y bajarnos del mundo de las expectativas y de las programaciones. El hecho de que las cosas sean más sencillas de lo que en origen nos planteamos nos abre un gran abanico de posibilidades para disfrutar de la vida desde otra perspectiva mucho más relajada y simpática para nuestro bienestar.

El tiempo está unido y fusionado a las experiencias que vamos recogiendo a lo largo de toda nuestra vida, por lo que ambas cosas hacen que aprendamos, conozcamos y cambiemos. De hecho, estamos tan ligados al tiempo que parece que se alarga o se acorta en función de nuestro estado de ánimo y nuestras expectativas de vida. El tiempo, como se suele decir, no pasa en balde, mucho menos si nos fijamos en lo que éramos diez años, cinco meses o tres semanas antes del momento presente; pues ya se sabe que, además, no hay nada más relativo que los años.

En este sentido, solemos medir el tiempo en acontecimientos clave que nos han marcado y que recordaremos siempre por ello. Normalmente, además, solemos señalar a las experiencias más negativas o más positivas que podemos vivir como culpables de nuestros cambios de personalidad y, hasta a veces, físicos. Los extremos siempre traerán la diferencia: la felicidad verdadera no la olvidaremos, pero tampoco nuestras caídas y superaciones.

Es evidente que en situaciones en las que vivimos extremos emocionales cambiamos, porque éstos nos obligan a llegar a lo más hondo de nosotros mismos y a vernos como nunca antes nos habíamos visto. Conocemos, entonces, cosas y valores que no conocíamos, sentimientos que no habíamos tenido antes y se nos exige ordenar el desorden de nuestro interior. Cuando no somos capaces ya de cambiar una situación, nos enfrentamos al reto de cambiar nosotros mismos.

Si pasamos por un mal momento, probablemente salgamos de él más fuertes; si nos hemos equivocado, sabremos qué no tenemos que volver a hacer la próxima vez; si hemos sido felices, solo nos conformaremos con aquello que nos hace bien y rehuiremos de la tristeza, etc. Lo que es seguro es que nunca volveremos a ser los mismos después de una experiencia nueva o de ir cumpliendo años: el tiempo nos transformará y moldeará nuestra persona.

Resistirse al cambio, de hecho, es inútil. Querer evadir que algo ha pasado en nuestra vida y querer pensar que todo sigue como tiempo atrás no sirve de nada porque la realidad es que no es así. Como alguien dijo alguna vez: todo fluye y todo permanece. Es decir, nuestra esencia seguirá siendo la misma, pero no seremos los mismos.

Si no podemos resistirnos al cambio, la única forma de crecer para bien como personas es aceptarlo. Renovarnos y si, por algún casual, ya no podemos ser fieles a nuestros principios, crear otros nuevos que nos ayuden a empezar de otra vez. Sería beneficioso que entendiéramos que el tiempo pasa por encima y solo nosotros decidimos qué hacer con él y cómo aprovecharlo. De la misma manera que el tiempo cambia a uno mismo, también cambia a las personas que tenemos alrededor y, consecuentemente, influye en las relaciones que tengamos en común.

Finalmente, es clave entender que aceptar el cambio propio es igual de importante como aceptar el del otro, siempre y cuando no nos perjudique directamente: en esas circunstancias probablemente la otra persona necesita también nuestra adaptación. ¿Por qué se ha de temer a los cambios? Toda la vida es un cambio. ¿Por qué hemos de temerle?

Patricio Varsariah.
 

una desicion importante para el 2018..

diciembre 28, 2017


Generalmente el sentimiento de infelicidad aparece cuando nuestra vida no es como deseamos que sea. En cierto modo es fruto de no estar cumpliendo nuestras expectativas. Creemos que seremos felices cuando se den una serie de circunstancias que hemos preestablecido en nuestra mente. Y mientras no llegan esas condiciones no nos damos permiso para ser felices. Nos mantenemos esperando en un estado de infelicidad a que las condiciones sean perfectas.

Pero la vida nunca es perfecta. La vida por naturaleza presenta momentos y situaciones agradables y otros que no lo son. De manera que si condicionamos nuestra felicidad a que se den una serie de resultados corremos el riesgo de que la felicidad se nos escape entre las manos mientras pasa el tiempo y no logramos esos resultados.

La felicidad es una opción personal. Uno decide ser feliz a lo largo del camino
independientemente de cuales sean los resultados. La felicidad llega cuando uno tiene una sana actitud ante la vida. Cuando se es capaz de poner las cosas en perspectiva. Cuando nos sentimos bendecidos por todo lo que sale bien, y tomamos los desafíos que la vida nos presenta con una sana actitud de superación y desarrollo personal.

La felicidad no es un destino. No es algo que llegará cuando “todas las piezas del puzzle encajen”. Por que con esa filosofía estarás desaprovechando la oportunidad de ser feliz en el único instante que importa, ¡ahora mismo! La felicidad no ha de ser cosa el futuro. Es cosa del presente. Tu puedes elegir ser feliz todos y cada uno de los instantes de tu vida. Pero solo tu puedes tomar esa decisión.

No restrinjas tu felicidad. Olvídate de expectativas utópicas para darte el permiso de ser feliz. Acéptate como eres y simplemente comprométete con un proceso de mejora constante. Disfruta del camino, y si además llegan esos importantes resultados, pues mucho mejor. Con esta filosofía comenzarás a comprender que la auténtica felicidad está en todas partes y en todos los momentos. En cada una de las pequeñas cosas de la vida. En el simple hecho de estar vivos. En la sonrisa de un niño. En las maravillas que la naturaleza nos ofrece. En nuestra capacidad de cambiar y mejorar. En la posibilidad de poner nuestro esfuerzo para hacer de este mundo un mejor lugar. En tantas y tantas cosas…

A fin de cuentas si le preguntásemos a cualquier persona cual es su último objetivo en la vida, todas responderían al final lo mismo: “Mi objetivo último es ser feliz”. Así pues, ahí tienes la decisión más importante que vas a tener que tomar en tu vida. Decidir conscientemente que QUIERES ser feliz.

Patricio Varsariah.
 

luchar por aquello que se desea ...

diciembre 27, 2017

No dejes que los años y la vida se te vayan mientras añoras todo lo que no tienes y deseas tener, no malgastes los años intentando tener lo que no es para ti y mucho menos amargándote por no haberlo logrado todavía.

Hay que tener sueños, pero deben ser sueños y metas que estén a nuestro alcance. No hay que tener expectativas irrealista. Hay que luchar por lo que se desea, pero no hasta el punto de despreciar lo que ahora tenemos por compararlo con lo que soñamos tener algún día. Debemos aprender a ser felices con lo mucho y lo poco que tenemos. Aunque te cueste creerlo, a veces las cosas más pequeñas son las cosas que más valor tienen en nuestras vidas.

Tener sueños y metas nos hace muy bien, luchar por aquello que se desea es muy loable, pero no nos desgastemos por lo que no tenemos o por aquello a lo que no le hemos encontrado soluciones.

Puede que pases en vela demasiadas noches de tu vida, noches que pasas despierta y pensando en cómo arreglar las cosas que aún tienes pendientes, cosas que sabes que no tienen una solución a tu alcance. Si es así reconócelo, son cosas que no puedes solucionar o cambiar, déjalo, no te angusties, no pierdas tu paz por ello. Mejor piensa en otras cosas.

Seamos constructores de felicidad y amor, seamos máquinas que siempre producen cosas buenas, seamos personas que saben vivir con lo que hay, que saben encajar las dificultades de la vida y que no viven amargadas con lo que no pueden hacer o lo que no tienen.

En nuestra vida, como en todas las cosas, tenemos limites, no podemos tenerlo todo. Muchas veces podemos ser felices, pero por no estar con la persona que queremos, no lo estamos. Muchas veces queremos un buen trabajo, pero no tenemos la capacidad de realizarlo pues no somos lo que la empresa necesita.

En la vida todo tiene un porqué, nos enfrentamos a paredes impenetrables e impedimentos que no son justos pero que están ahí. Pero no por ello debemos ser personas tristes, hay que saber qué cosas son para uno y lo demás dejarlo partir.Todas las personas, hombres y mujeres han sido colmados de muchas bendiciones, simplemente hay que reconocerlas y cultivarlas para así no vivir alimentando vacíos,traumas, amarguras y decepciones.

No dejes que una nube te tape la maravillosa luz del día, simplemente acepta que hay cosas que no tienen solución y cosas que no podrás cambiar o tener. Por tu propio bien, deja esas cosas de lado y disfruta de lo mucho o lo poco que tengas. Será mejor, merece la pena vivir feliz así.

Piensa que hay otras alternativas para nuestras vidas, cosas que siempre vienen bien, centrémonos más en las cosas que poseemos y en ser más agradecidos. Evitemos pasarnos el día pensando en las carencias que hay.

En este mundo hay personas que darían todo por tener una pequeña parte de lo que nosotros tenemos, mientras tanto nosotros nos angustiamos deseando lo que tienen lo demás. Deja esos malos pensamientos y empieza a ser feliz con todo lo que posees, valoremos y disfrutemos de lo que hoy existe en nuestras vidas. Vivamos la vida con alegría, porque a pesar de las frustraciones siempre nos quedará la esperanza de que algún día podamos lograr lo que tanto añoramos, las cosas tienen soluciones, hay que ser pacientes.

Y si vemos que pese a todo esfuerzo que hagamos hay cosas que no logramos y por los que no podemos hacer nada, no vale la pena vivir angustiados y amargados por ello. Mejor dejemos esos sueños o pretensiones y disfrutemos de lo que sí está a nuestro alcance.

Podemos ser felices EL PRÓXIMO AÑO 2018 a pesar de no tenerlo todo. La vida hay que vivirla con mucha esperanza, amor y paciencia, de este modo podemos lograr mucho más de lo que te imaginas.

Con amor,
Patricio Varsariah.
 

un salto al 2018

diciembre 27, 2017


Que vivas por el tiempo que tú quieras, y que siempre quieras vivir plenamente.
Recuerda siempre olvidar las cosas que te entristecieron. Pero nunca te olvides de recordar las cosas que te alegraron. Recuerda siempre olvidar a los amigos que resultaron falsos. Pero nunca olvides recordar a aquellos que permanecieron contigo Y siempre olvidar los problemas que ya pasaron. Y nunca olvides recordar las bendiciones de cada día.

Que el día más triste de tu futuro no sea peor que el día más feliz de tu pasado. Que nunca se te venga el techo encima y que los amigos reunidos debajo de él, nunca se vayan. Y siempre tengas palabras cálidas en un frío anochecer, una luna llena en una noche oscura, y que el camino siempre se abra a tu puerta.

Que vivas cien años, con un año extra para arrepentirte! YO SE QUE el Señor te guarde en Su mano,y nunca apriete mucho tu puño.Y SE que tus vecinos te respeten,los problemas te abandonen, los ángeles te protejan, y que el cielo te bendiga.

Feliz despedida con amor y gratitud al 2017 recordando a los que se fueron, a los que llegaron, en los logros, lo que no alcanzamos, en los momentos de alegría y expansión, en los de reflexión e interiorización, en los proyectos para el próximo año, en las tendencias de las que quiero librarme, en los deseos para mi y para la humanidad..

Que el 2018 esté lleno de Luz y Amor que nos acompañen las bendiciones de San Patricio y los Angeles guien nuestros pasos.

Patricio Varsariah.

 

2018 ponerse en "paz"

diciembre 27, 2017


Que significa "ponerse en paz" significa que uno no alimenta su enfadado, ni se castiga o reprocha una y otra vez por lo que hizo o dijo, significa que lo acepta deportivamente, como si fallara un tiro a la canasta o la postura de yoga no queda perfecta. Nos se regaña a los niños una y otra vez, ni se insiste hasta la saciedad, se ve o expresa con claridad y se deja estar. 

Apretar y soltar -sin machacarse-, esa es la clave. Hemos de practicar este trato con uno mismo y con el otro, y así los conflictos que inevitablemente se generan en las relaciones humanas y que en realidad son una oportunidad para crecer e integrar opuestos complementarios se simplifica.

Presionar al otro, insistir, querer que cambie su sentimiento o perspectiva enreda y complica enormemente las cosas, se lían aún más la madeja energética, los nudos y los embrollos emocionales, con el consiguiente sufrimiento de todos. Hay que decir: “me rindo”. Dejar las luchas de egos, los pulsos y la pelea por la energía. Rendir el ego, soltar el cable de guerra… y que cada palo aguante su vela. Nadie se salva solo pero sólo tu te puedes salvar.

Todo esto es como escribir un numero 8 mis dichosos ochos. Es preciso hacer el ocho una y otra vez, movilizar la energía para que fluya indivisa, sin fugas, en íntima conexión, lo que evita un sinfín de problemas. Esta es la prioridad: cada uno a lo suyo. Y la relación toma la forma del símbolo del infinito, que fluye libremente entre ambos. Ya habrá tiempo de fusionarse en la intimidad para volver otra vez al punto de partida, al ocho primigenio. Es el ir y venir de la dinámica sana: contacto-retirada.

Idealizamos la relación de pareja y nos perdemos en ella. Lo cierto es que nos centramos y nos encontramos en el ocho: el niño y el adulto, bien cohesionados, unidos, amigos, conectados. Juntos en las duras y en las maduras. Comprometidos en asumir la responsabilidad y la libertad de la propia vida con valentía y desapego.

Quien mira hacia afuera, sueña. Quien mira hacia adentro, despierta. Desde estas líneas hago una invitación (para 2018) a despertar, a alimentar el alma, a cultivar el santo ocho en el aquí y ahora. A experimentar que el verdadero hogar está donde está nuestro corazón. Y para ello es indispensable la MEDITACIÓN, la conciencia de la RESPIRACIÓN, la PRESENCIA. Es preciso canalizar la propia energía para realizar la misión que hemos de realizar, con la confianza en la mirada benevolente del Universo. 

Sólo podremos vivir una vida plena y amar sin condiciones cuando nos amemos incondicionalmente. Únicamente desde esa íntima conexión puede brotar el verdadero y dulce amor que todos anhelamos, y crear y experimentar las relaciones del alma.

El amor que consista en que dos soledades se protejan, se deslinden y se saluden mutuamente…

Patricio Varsariah.

 

abrir el corazón a la Vida y el Amor

diciembre 27, 2017


Todos anhelamos amar y ser amados incondicionalmente, aunque no sabemos muy bien cómo. La vida es una escuela de Amor, aprendemos a amar a medida que vivimos. Anhelamos sentir la plenitud del amor, irradiar luz y alegría hacia los demás, emanar confianza. El amor es apertura. El miedo es la antítesis del amor. Necesitamos hacer el tránsito del miedo al amor. Nuestras defensas egoístas construidas con viejos patrones, creencias y condicionamientos nos impiden abrirnos al amor. 

De ahí la importancia de tomar conciencia de los patrones de comportamiento adquiridos en la infancia, algunos heredados de los padres e incluso antepasados, patrones ya caducos que representamos en anteriores relaciones que parece hayan quedado adheridos y de los que nos cuesta desprendernos.

El pasado nos pesa, no somos conscientes del influjo que tiene sobre nosotros. Tanto nuestra alma como nuestro cuerpo se componen de elementos que estuvieron en la serie de antepasados. Sanar implica amar el pasado, asentir a lo que sucedió porque eso nos configuró, amar nuestras relaciones y a nuestros antepasados, los que fueron, amar los que ahora son y los que serán con gratitud.

Diciembre y la Navidad son puntos de inflexión de los Ciclos cósmicos que nos invitan a abrir el corazón a la Vida y el Amor. A estar más presentes  y conscientes, a ser más auténticos, transparentes y vulnerables. Ahora bien, comprometerse a abrir el corazón implica tomar conciencia real de la muerte, sabernos impermanentes. Vivimos en la ignorancia de que vamos a morir. 

Cerramos el corazón y lo cubrimos con velos de indiferencia egoísta y rechazo de lo que no nos gusta, y así nos protegemos de la vida. Tenemos miedo a ser heridos, al dolor, al fracaso, a la pérdida, miedo a la aniquilación y a la fría negrura del abismo, cuando en verdad únicamente muere el ego. Preferimos situarnos en un limbo emocional, un limbo anímico donde no hace ni frio ni calor, es la tibieza de la que Cristo nos prevenía.

Vivir verdaderamente es amar, no amar es estar un poco muerto en vida. Necesitamos soltar la cobardía de vivir con reservas. Abrir el corazón duele, ahora bien sentirse vulnerable a la vida con un corazón libre de corazas tiene el efecto paradójico de brotar de amor desde la divinidad de nuestra esencia. ¿Y cómo?, querrán saber algunos. Aceptándonos mutuamente, soltando resistencias, viendo cómo y de qué manera nos cerramos una y otra vez. Tomando conciencia de cómo nos contraemos, respirando, relajándonos, abriéndonos. Siendo conscientes de los patrones antiguos de la infancia, exponiéndonos, estando presentes para el otro.

Sentir en todas nuestras células la incertidumbre de la Vida, lo sagrado del momento presente. Practicar una y otra vez la apertura de corazón, bajar  las defensas, ser conscientes de ellas. Respirar, relajarse, sentir los patrones de aislamiento emocional y abrir, bajar la guardia, sentir y entregarnos. Practicar la no separación, la plena participación y la apertura al Flujo de la vida, cantar y bailar aquello que nos inspira.

Muchos sentimos la necesidad de atravesar las lindes de los viejos modelos de relación hacia los nuevos, sentirnos libres para revelar la esencia de nuestra alma.  

Pregunto : ¿Qué es lo que queremos hacer antes de morir? ¿Qué legado queremos dejar? Podemos tomar la decisión de abrirnos al amor una y otra vez, de crecer a través de los espejos de nuestras relaciones y dar al mundo eso que hemos venido hacer con amor, libertad, desapego, compromiso. Especialmente ante la situación social en la que estamos inmersos, las injusticias y la codicia de algunos. 

A veces me veo viviendo en la novela de El señor de los anillos o en la serie de Juego de tronos. Las fuerzas del bien y las del mal, la polaridad que parece coexistir desde el principio de los tiempos. El mundo necesita AMOR. ¿Dónde te colocas, a quien sirves?

Entregarnos a la vida, a los otros, a una causa mayor. El alma busca cooperar, el ego competir. El Alma une, el ego separa.  Un buen indicativo de donde estamos, de donde nos situamos a cada momento es preguntarnos: ¿estoy cooperando o compitiendo? Nos interesa detectar lo antes posible cuando nos instalamos en la carencia del ego y transformarlo en plenitud del Ser cada instante. Alinearnos con el presente asintiendo a la vida, despertar a la realidad del momento y mirar alrededor con amor, aceptación y gratitud. 

Transformar literalmente el rechazo en amor en un abrir y cerrar de ojos. La vida en su sabiduría se encarga de pulirnos, de suavizar las aristas de nuestro ego para hacernos más dúctiles y suaves; como cantos rodados nos vamos puliendo al friccionarnos unos junto a otros, dejando espacio para que el alma pueda revelarse. 

La plena participación es el anhelo del alma, la esencia de la vida y la muerte. Unidad, unión, reunión. 

¿Cuándo has sido verdaderamente feliz, que hacías, con quien estabas?

Descansar en la conciencia de la incertidumbre de la Vida. Estamos poseídos por el ego, el mayordomo y no el Señor de la casa, llenos de miedo, codicia e ignorancia de lo que verdaderamente somos. 

En el Solsticio de invierno y la Navidad una vez más tenemos la oportunidad de renacer a la Luz del amor. Hemos tocado el fondo del abismo y ahora comienza el nacimiento de la luz, el tiempo del sol naciente. El sol inicia una vez más su ciclo ascendente, símbolo del renacimiento de lo divino en nosotros. 

Excelente momento para conectarnos con la sabiduría profunda de nuestro corazón y los anhelos del alma. Mi deseo es de transformación y regeneración profunda para todos nosotros y para este viejo mundo que agoniza.

FELICES FIESTAS.

Patricio Varsariah.
 

Para estas Navidades del 2017

diciembre 24, 2017


Para estas Navidades del 2017 y para el próximo año 2018, no quiero nada que me haga "estar más joven", ni nada que combine perfectamente con mis nuevos zapatos. Estas Navidades no necesito nada que quede perfectamente en el mueble de mi salón, o que sustituya algún objeto decorativo que no me termina de convencer.Solo quiero pedir la suficiente fortaleza que me ayude a afrontar los malos momentos ocasionados por mi mala salud. No seré tan egoísta para pedir felicidad absoluta, porque además son precisamente los momentos difíciles, los que nos hacen crecer como personas y los que nos aportan la experiencia y la madurez necesaria para valorar las cosas buenas de la vida. 

Pido que mi familia y mis pocos verdaderos amigos sigan estando ahí, porque gracias a ellos he podido levantarme con más fuerza de cada caída, y sé que los tropezones que tendré a lo largo del año, serán menos dolorosos si ellos están a mi lado y porque sin ellos todo sería más complicado.

Voy terminando este año con un pequeño reajuste en cuanto a amistades se refiere, pero mis amigos de verdad, los de siempre, siguen estando ahí. Puesto a pedir, y sin ánimo de parecer egoísta, me gustaría sentir que soy lo más importante para mi compañera del camino, por que ella es lo más importante para mi. Un amor correspondido, sin ataduras emocionales, un amor que lo entregue todo sin exigir nada a cambio. 

Pido también el valor suficiente para no dejar que nadie me amedrente ni trate de hacerme más pequeño como persona, y que la sinceridad y la honestidad conmigo mismo, me acompañen cada día. Espero seguir teniendo la valentía suficiente para tomar mis propias decisiones, por muy duras que sean, y hacerlo siempre con plena fidelidad a mi persona 

En estas Navidades, haciendo recuento de las cosas que pedí las Navidades del 2016, sólo me queda dar las gracias por haberlas recibido casi en su totalidad. Así que mi único deseo es poder mantenerlas La fortaleza porque es fundamental para seguir levantándome tras cada caída. 

Lo que me gustaría recibir en estas Navidades para el próximo año es: Paciencia y Optimismo.

Paciencia para recordar que las cosas importantes de la vida requieren de su tiempo. Paciencia para ponerme en la piel de los demás sin caer en la desesperación. Paciencia para escuchar, para comprender y sobre todo para aprender. Paciencia para conmigo mismo y para quienes me rodean, para no impacientarme cuando las cosas no sean como imaginaba.

Y optimismo para levantarme cada mañana pensando que el nuevo día será mejor que el anterior. Optimismo para no caer en el desánimo y ser capaz de ver una solución en lugar de un problema. Optimismo para no contagiarme de cosas negativas y evitar así, contagiar a los demás, para valorar todo lo que la vida me ha regalado, en lugar de perder el tiempo lamentándome por lo que me falta, además para ver cada reto como una oportunidad de aprendizaje y auto crecimiento. Optimismo para seguir creyendo que lo mejor de la vida es el ahora.

Paciencia y Optimismo para atreverme a vivir la vida sin miedo.

¡Qué pequeñas son mis manos en relación con todo lo que la vida me ha dado!

Patricio Varsariah.
 

.

diciembre 23, 2017

 

La hojas de mi calendario han ido cayendo...

diciembre 22, 2017


Las hojas de mi calendario han ido cayendo una a una. Algunas sin prisa y otras sin pausa. No sé si sumar un nuevo diciembre o restar un año. No me salen las cuentas. Me fallan los cálculos cuando de hacer recuento de mi vida se trata. Lo que ayer sumaba, hoy puede que sólo sea una resta. Lo que ayer multiplicaba, hoy quizás es una simple división. Vaya, ¡que los números son mi fuerte! Otro otoño, otra Navidad.

En esta época del año suelo estar especialmente sensible y hasta susceptible, porque tengo la sensación de que "es obligatorio" mostrar tu mejor sonrisa, pasar por alto determinados problemas y estar más unidos que nunca. Es como si fuera necesario hacer balance de lo que ha pasado en nuestra vida en el último año y plantarnos propósitos de enmienda. Enfrentarnos a nuestros logros y sobre todo a nuestras equivocaciones. Analizar lo que hemos hecho y lo que se nos ha quedado en el camino. Tratar de limar asperezas, y si me apuran, hasta quitar "callosidades" que sabíamos que estaban ahí, pero claro, en diciembre todo se ve diferente. 

Parece que en esta época del año necesitamos ser mejores personas, más solidarios, más amables, más receptivos a los problemas de los demás. En definitiva, es como si necesitáramos ser más humanos. No soy de esas personas que esperan con ilusión La Navidad, que la viven y la sienten como una de las épocas más entrañables del año. Creo que realmente nunca lo he sido, con lo cual, no se trata de una fiesta que haya dejado de gustarme por alguna razón especial. Sencillamente, como decía al comienzo, no me gusta la sensación de "obligatoriedad". Si soy honesto, tengo muchísimos motivos por los que brindar, muchísimas razones por las que estar contento; así como otros tantos por los que esperar que el nuevo año sea más próspero en determinados aspectos de mi vida.

Por eso, aunque la Navidad o mejor dicho, casi todo lo que ella conlleva, no sea santo de mi devoción, este año quiero pensar diferente. No porque deba ser así, sino porque para mi, diciembre también implica otras muchas cosas. El frío que se cuela por todos los rincones, testigo mudo de tardes interminables de sofá y manta, acurrucado en mi sofá (aunque no sea el más cómodo del mundo). 

Domingos de cine en casa comiendo palomitas de maíz. Pasear sin ningún destino (por cierto, qué bien me sienta mi abrigo nuevo), mientras el resto del mundo hace sus compras navideñas y me ponen un poco melancólico las luces navideñas y los villancicos que resuenan por doquier. En fin, que aún no he hecho recuento de lo que este año ha supuesto en mi vida. Aún no he valorado lo que he ganado ni lo que he perdido (aunque más que perder, prefiero pensar que sencillamente son cosas que dejé atrás). Todavía no me he puesto a hacer ese balance tan propio de esta época del año. 

No me he parado a ordenar mis experiencias, pero sin duda, este año ha sido un año muy IMPORTANTE. Un año de idas y vueltas, de tiras y aflojas, de blancos y negros, de luces y sombras. Un año de risas y llantos, amores perdidos y amores encontrados. Un año de sueños pendientes, metas cumplidas y propósitos olvidados. Un año de mucho bueno y un año de mucho malo. Un año perdido y un año ganado. Pero si tengo que destacar una sola cosa, haré uso de una frase..."Este es el segundo año en el que mi salud a mejorado un poco mas ". 

Por todo lo dicho, y por todo lo que callo, creo que me equivoqué al comienzo de este escrito, así que voy a rectificar: "Las hojas del calendario han ido cayendo una a una. Algunas sin prisa y otras sin pausa. Sumo un nuevo diciembre, sumo otro año". Y además, sumo , sumo SUEÑOS, sumo PROYECTOS, sumo SONRISAS, sumo PROMESAS, sumo BESOS, sumo CARICIAS y lo más importante...TE SUMO A TI. Y todo lo que suma crece, todo lo que suma aumenta. 

Patricio Varsariah.
 

Escribirte a ti… es sentir el clamor del ser humano

diciembre 22, 2017


Diciembre es un mes difícil para aquellas personas que están solos o solas, o que piensan que lo están.Pero cuando estamos sumidos en ese mundo de soledad en el cual creemos que nadie nos entiende, y no le importamos a nadie, nos encontramos con personas que nos hablan con palabras sabias, palabras que nos llenan el alma.

En diciembre hay algo especial que nos lleva a abrir nuestros corazones y hablar de nuestras cosas con personas con las que nunca antes habíamos hablado, y puesto que son desconocidos no tenemos miedo de que al hablar nos estén juzgando mal.

Por ejemplo, aquí en Internet nos hablamos y decimos las cosas tal como las pensamos, aun sin conocernos. Aquí estoy yo, y tú allá, cada cual en su computador, podemos hablar tal cual somos y pensamos, con nuestras virtudes y defectos. Y aunque yo esté lejos de la perfección, sé que desde tu pc me escuchas, me alientas y puedes ser mi confidente.
Anoche en mi cuarto me he puesto a pensar en todos, en todo cuanto nos rodea, en lo que no nos tiene contentos, e incluso pensé en mí mismo…

Diciembre, me gustaría hablar de temas que nos saquen de esta vida que tenemos, que sea algo nuevo y renovador, que nos vuelva a hacer soñar, a tener esperanzas en que el mundo puede ser un lugar mejor si ponemos de nuestra parte, que cada día podemos ser mejores, que si ponemos un granito de arena, nuestro mundo será más radiante.

Soñemos que somos felices, que tenemos lo que habíamos deseado para nuestra vida, revirtamos todo lo malo para hacerlo más positivo; por ejemplo, soy feliz con nuestra amistad, me encanta que me cuentes tus historias, me río y lloro al leerlas. Esas emociones dependen del correo que lea, pero creo que nos sentimos felices de saber como son nuestros días, escribir para ti es expresar el amor en palabras pequeñas y sencillas para que la sientas y se queden en tu pensamiento.

Escribirte a ti, es mostrarte el paraíso terrenal, la naturaleza de los astros, las aves en su vuelo, así quisiera correr hacia ti cuando me dices que me necesitas, que lo que escribo te hace falta.Me gustaría poder volar y abrazarte, decirte que todo está bien. Deja que las penas fluyan y da paso a ese momento de ensueño que te estoy hablando.

Escribirte a ti… es sentir el clamor del ser humano en la convivencia diaria, es acercarme a ti, sin que apenas lo notes. A veces no sabemos amar o dar amor por temor a ser rechazadas por diferentes circunstancias, ¿tú crees que no puedo quererte si no tienes cierto estatus? Error grave, ¿no sabes que el cariño no se compra no se tranza? Estás en mi vida y yo en la tuya es porque ambos lo hemos decidido, y precisamente porque te quiero me atrevo a decirte todas estas ocurrencias mías.

Piensa que estamos juntos en este camino, por eso quiero que seas una buena persona. Tratemos de olvidar a quien nos ha ofendido, aprendamos a perdonar, porque bien dicen por ahí que Dios siempre perdona, el hombre a veces, y la naturaleza nunca. En algunos años nuestro cuerpo ya no será el mismo, porque el tiempo cobra sus cuentas, se gastará nuestro cuerpo, mas nuestros sentimientos permanecerán intactos, porque somos amigos, y los amigos todo se perdonan, y se quieren sin condiciones, sólo porque sí. Y cuando ese sentimiento es verdadero es para siempre.

¡Piensa en cuanto nos queremos, piensa en la alegría de vivir! Piensa en todo los sueños que tenemos que realizar. Si pienso en ti y reflexiono… ¡ya no hay soledad!

En este tiempo cambiemos de actitud, tratemos de hacer que nuestras penas se conviertan en alegría para los demás, intentemos dar de lo que poseemos a quienes más necesitan, no pensemos en lo que podemos recibir, sino más bien en lo que podemos dar.

"Amor", esa palabra lo encierra todo. Como este amor que siento por ti, no importa que distancia haya entre tu vida y la mía, estás en mí, te siento aquí conmigo, sé que me estas leyendo, y eso me hace sonreír, y quizás hasta logre alegrar tu día.

Te quiero, simplemente te quiero así… como eres. Sin palabras rebuscadas, si me detengo a escribirte, o crearte una postal o escribirte un artículo, es porque te quiero. Y sé que pude darte palabras de aliento que apenas percibiste, el tiempo puede pasar y llevarse muchas etapas de nuestras vidas, pero sigo con vida, respirando el mismo aire que Ti y nada puede borrar nuestro amor porque estamos unidos, aún sin haberte visto nunca personalmente , nos queremos, nos necesitamos, trataré de llenar un poco tu vida para que tú llenes la mía, nunca te sientas en soledad, yo estoy aquí, y siempre respondiendo a tus necesidades.

"Paz" y "amor", son palabras de tres y cuatro letras pero son las más significativas en nuestras vidas. Si no tenemos paz con nosotros mismos... no perdonamos; el rencor se apodera de nosotros, no buscamos reconciliación y ambicionamos bienes materiales que otros tienen. Es difícil conseguir la paz interior y el amor al mismo tiempo, cada una de nosotros es un pequeño mundo, pero si tenemos paz hemos ganado el amor que tanta falta nos hace.

Patricio Varsariah
 

una ventana...

diciembre 22, 2017


Hay tanto que no puedo decir con palabras, aún cuando creía tener el don de saber esgrimirlas y colocar cada una como piezas de un puzzle. Y es que hay cosas que no se asimilan con la cabeza y sólo el corazón sabe comprenderlas y aposentarlas en su regazo. Tanto tiempo creyendo que el Yo que era centro de todo residía en mi cabeza y ahora me han hecho comprender que mi mente no es más que la pantalla del ordenador que asimila la información. La visualiza, la muestra, pero hay muchas cosas que es incapaz de exponer como caracteres o gráficos. Eso sólo es capaz de procesarlo el corazón de la máquina y guardarlo en una memoria donde almacena todo lo que vieron mis ojos cada vez que se abrieron en una nueva vida y lo que contemplaban cuando se despedía de otras tantas.

La ausencia de razón, es decir, la locura, es el concepto con el que la mente reacciona como autodefensa ante lo que no puede asimilar. Y hay tanto que se le escapa. Y es tan fácil desistir. La única manera abandonarse al corazón, casi sin pensar, y en esa locura irracional a la que tanto teme nuestra mente... aparece la realidad, el sentido estar vivos. Todo lo que aparentemente tiene valor se lo hemos adjudicado nosotros, como para aferrarnos a algo tangible y palpable. Los que sueñan, los locos, luego son los únicos que hacen realidad sus mundos. Pero el regalo es tan extraño y grande que sólo ellos pueden verlos mientras el resto permanece en la realidad en que ha decidido quedarse, la que únicamente se ve capaz de aceptar.

Te miro a los ojos, y sabiendo que son mis ojos me contemplo mirando por esa ventana, sabiendo que esa ventana son mis pupilas y que el mundo que contemplo es lo que he decidido ver. El tiempo no pasa porque el girar del planeta no consume tiempo. Los que consumimos el tiempo somos los humanos con nuestros anhelos torpes, con nuestros deseos y nuestras ansias. Lo moldeamos según creemos ser felices o no, según seamos más o menos pacientes, estemos más o menos conformes.

No has hecho más que mostrarme mi propio corazón, señalarme la ventana correcta para mirar el mundo. Y yo, tan estúpido, no era capaz de entenderlo si no lo hacías metafóricamente haciendo aparecer una ventana física. Ahora el mundo que contemplo a través de ella no es físico, porque sólo el corazón puede verlo. Lo esencial no se escondía sino que era yo el que tenía una venda en los ojos, la venda de la mente, el filtro que me impedía “entender”.

Dibujaré ventanas para que los demás contemplen mi mundo y quizás decidan buscar dentro de ellos otra ventana que les muestre lo que anhelan con tanta fuerza, sean o no conscientes.

Patricio Varsariah
 

los momentos 'sin aliento'...

diciembre 21, 2017


No se si puedo afirmar, sin que me tilden de exagerado, que hay momentos que por si solos valen por toda una vida, pero si sé que los hay que, al menos, pueden compensarte por varios años. ¿Con qué tiene que estar relacionado ese momento concreto, para que se convierta en parte de tu biografía imborrable? Imagino que para cada uno será diferente. Sí tienes momentos así en tu vida; ¿Qué hubo en ellos? ¿Un beso perfecto, una caricia electricizante, una mirada tierna, un momento de diversión incomparable, un arrebato de pasión o, tal vez, una simple conversación, un tranquilo paseo, un largo viaje, una canción, un regalo, un triunfo, un libro, un encuentro...? 

Lo que durase en cada caso no resulta sustancial, porque estamos hablando de momentos sublimes y los momentos así son fugaces por definición. De cualquier forma, tengamos claro que esos instantes que nos quitan el aliento, no se pueden provocar. Nos asaltarán por sorpresa y quizá solo después (a veces, mucho tiempo después), te darás cuenta de que viviste algo que no olvidarás en el resto de tu vida. 

Y por último, los momentos 'sin aliento' son también el mejor reconstituyente para aquellos otros vacíos de emociones y no deberíamos tener rubor de regresar a ellos cuando nos haga falta, porque nos pertenecen ya por siempre. Cerrar los ojos, volver a lo que vivimos y por un instante mágico, sentirse no sé si el Rey del Mundo o el Príncipe de los Mendigos, pero si parte de la "selecta nobleza" de aquellos humanos que vivieron en sus vidas la magia de un momento por el que les ha valido la pena vivir.

Para el año 2018, quiero llenar mi nuevo equipaje de esos momentos que te dejan sin aliento, de esas miradas que penetran como puñales en el alma, de instantes que quedan para siempre en la memoria, de silencios que traspasan el sonido, de aromas que se incrustan en la piel, y de besos que llegan al corazón. 

Patricio Varsariah.
 

nuestro varo en nuestro navegar...

diciembre 21, 2017


Hoy vuelves a ser protagonista de mis letras, sabiendo que el viento sopla a favor, lo que pasa es que a veces me empeño en ponerme en su contra. Durante algún tiempo he preferido cerrar los ojos y dejar que el tiempo meciera mi vida a su antojo. Me limité a oírte sin saber escucharte, a replicarte sin disponer de argumentos, a justificarme sin justificación alguna. Apostaste por mi desde el minuto cero. 

Me brindaste tu mano asegurándome que jamás la soltarías. Me recordabas cada día que no estaría solo, si te permitía caminar a mi lado. Los problemas reales o ficticios, nunca fueron un problema para ti. "Sin contrato ni permanencia, más allá de la que ambos queramos"-dijiste un día. 

Por eso, hoy quiero darte las GRACIAS, así en mayúscula, por haber sido mi lazarillo cuando mi única ceguera consistía en no querer abrir los ojos. Tenías razón cuando decías que mi verdadero problema eran mis fantasmas y temores infundados. Cuando me asegurabas que sólo moviendo los pies podría empezar a caminar. Cuando afirmabas que no había nada peor, que sentirse derrotado sin haberlo intentado. 

Reconozco que muchas veces miré a otro lado, que tus consejos llegaron incluso a molestarme, que no supe poner puntos y aparte en el momento exacto, que me costó horrores asumir la inmensa verdad que encierra una de mis frases favoritas "se vive o no se vive". 

Ahora, con la ventaja de ver las cosas desde otra óptica, con la experiencia de lo vivido y con la página pasada, valoro sobremanera tu paciencia, tu constancia y sobre todo, tu entrega. No titubeaste en ningún momento, no dudaste en ningún instante, no miraste hacia atrás ni un sólo segundo. Has ratificado cada una de tus palabras con hechos. Has agarrado con tanta fuerza mi mano, que eres capaz de sentir, incluso antes que yo, cuando pierdo el equilibrio. Has llenado vacíos y vaciado huecos que estaban llenos de vacío. Has sido sincera, honesta y coherente con cada uno de tus argumentos, demostrándome que aunque haya cosas que al decirlas duelan, es necesario, como dicen en mi "pueblo""no criar pulgas", para evitar malos entendidos. 

Y no sólo quiero darte las GRACIAS, sino también quiero pedirte PERDÓN, éste también en mayúscula. Perdón porque ahora sé lo difícil que te lo he puesto, los obstáculos que yo mismo he colocado en nuestro camino, los malos ratos que te he hecho pasar con mis dudas e incertidumbres. A ti, que te gusta tenerlo todo bajo control, ha debido resultar harto complicado, sentir la impotencia de no poder luchar contra mis fantasmas y mis miedos. Perdón por los besos que no tuviste cuando tanta falta debieron hacerte. Perdón por no abrazarte cuando sentías que te desarmabas, aunque trataras de disimularlo. Perdón por mis ausencias repetidas y perdón por mis silencios cuando debí esgrimir mis mejores argumentos. Perdón por no ponerme en tu piel, por no caminar a tu lado y en cambio, pretender que tú estuvieras en mi camino a pesar de todo, por haber hecho que mis palabras perdieran credibilidad, por los momentos que perdimos. 

Estoy convencido de que los tiempos que vendrán, serán mucho mejor, porque al menos, serán reales. Sólo espero poder compensar con risas, cada una de las lágrimas que te tragaste (vale que no eres de llorar por fuera, pero no me podrás negar que también se llora por dentro). Espero poder demostrarte que no ha sido en vano cada uno de tus esfuerzos, que no te equivocaste cuando dijiste que te bastarían diez minutos para saber si era "lo que siempre habías  soñado". 

Pero recuerda que sólo yo he descubierto la combinación perfecta de esas cuatro palabras tan pequeñas y tan grandes a la vez, será nuestra bandera, nuestro faro en este caminar juntos por la vida. Sé que no será fácil, sé que titubearé, sé que volveré a perder el equilibrio, sé que me perderé en las musarañas, y sé que tú también lo sabes, porque me conoces más de lo que a veces quisiera. Pero también sé, que no soltarás mi mano y que me recordarás cuando haga falta, el verdadero sentido de esas cuatro letras AMOR. 

Patricio Varsariah.
 

de cara a 2018...

diciembre 20, 2017


Aprovechando que el año concluye y tenemos el síndrome del paso de frontera con lo que implica de entrada a un nuevo tiempo, he estado dándole vueltas a la posibilidad de hacer un decálogo de buenos propósitos de cara a 2018, pero hay que ser coherente y, sinceramente, no creo demasiado en eso de encajonar las cosas y empaquetarlas en preceptos que debamos cumplir.

Seguro que soy extraño, pero prefiero el orden natural de los acontecimientos y no forzar nada. Por mucho que veamos escrito sobre un papel o en una pantalla, que sería bueno hacer tal o cual cosa o adoptar esta o aquella manera de ver la vida, si no existe compromiso firme por nuestra parte, no lo haremos. Así de sencillo. Y también, porque lo primero que diría en ese decálogo es que pusiera en cuestión todo lo que se dijera en él. Afortunadamente, todos pensamos y no siempre llegamos a las mismas conclusiones (donde todos piensan igual, nadie piensa demasiado)

No necesito que nadie me diga cómo quiero que sea el nuevo año. Qué objetivos personales y profesionales cumplir. Qué viajes hacer. Qué tipo de amor encontrar... todo eso ya está en mi cabeza. Si acaso y de cara al año entrante, solo diría una cosa: cumpliré todo lo que prometa o me prometo. 

No faltare nunca mas (lección aprendida) a la palabra empeñada, ya sea con los demás o conmigo mismo. O, dicho de otra manera: no prometo la luna, si no la voy a alcanzar, pero si al fin acabo haciéndome esa promesa, ya me las puede ingeniar para viajar a Cabo Kennedy y hacer autoestop en la próxima lanzadera que parta hacia el espacio para conseguirla, jejeje...

Patricio Varsariah.

 

Cree un sitio web gratuito con Yola