Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


No tengas miedo a las pérdidas

octubre 26, 2018



En el camino de la vida iremos perdiendo amores diferentes… parejas, amigos, familiares y también encontraremos a nuevas personas que nos ayudarán a seguir caminando y que nos aportarán nuevas experiencias.

No tengas miedo a las pérdidas.

Piensa que una existencia sin vivencias no tiene sentido, que es mejor conocer el amor y haberlo perdido que no haberlo conocido… Muchas veces perdemos por diferentes circunstancias a seres queridos, un amor, un amigo, un familiar pero no, no son perdidas, son ganancias. Hemos tenido la fortuna de disfrutar de esas personas, del amor que nos han regalado. No tenemos por qué anclarnos en la tristeza de lo perdido, sino refugiarnos en la alegría de lo que ganamos.

El amor y el desamor forman parte de la vida y a veces un viaje marca un antes y un después en una pareja. Un viaje que no solo las distancias físicas se han notado, sino también las emocionales.

Te tuviste que marchar, buscabas un futuro mejor, nos prometimos amor eterno, lo que había entre nosotros nada ni nadie podía destruirlo… pero yo tan solo creía en el amor eterno y no sabía que la vida no es siempre como la soñamos, la hablamos o la creemos. Ella a veces es como una niña caprichosa va de un lado para otra jugando con nosotros… Quizás a pesar de mi inocencia en el fondo sabía que algo entre nosotros se perdería, ese tren que marchaba y que a mi me partía el corazón, no volvería nunca jamás, a pesar de tus promesas.

Ese viaje te haría conocer otros olores, otros sabores, otras gentes y otros lugares…

El verdadero amor no es egoísta y por eso te dejé partir, para que vivieras todo lo que aún tenías que vivir.

Eras tan vital, tenías tantas ilusiones, tantas ganas de comerte el mundo… Tu presente y tu futuro ya no estaban aquí… a mí me ataban tantas cosas aquí que no te pude seguir, aunque sabía que dentro de mí siempre tú ocuparías un lugar muy importante. 

Para superar la pérdida de un ser querido y reponernos, podemos utilizar la fuerza de la inteligencia emocional en nuestro día a día. Siéntete feliz por lo que has vivido. No has perdido, has ganado una experiencia en tu vida, has ganado la maravillosa experiencia de vivir el amor, de sentirlo y saborearlo. Te has rendido a su evidencia que en su momento fue mágica…

No te encierres en pensamientos repetitivos en torno a esa persona. Recuerda con cariño pero no idealices o te obsesiones. La vida tiene mucho que ofrecerte, no te ancles en el pasado y ábrete al presente, a todo lo que te trae.

Habla con otras personas que consideras emocionalmente inteligentes. Dos palabras y un abrazo pueden borrar en tan solo un momento tus tristezas. Habla con personas que comprendan tus emociones, seguro que sentirás más alivio. Piensa que las cosas cambian en la vida. Ahora estás triste, tu alma está rota por ese amor que se marchó pero piensa que todo en la vida pasa. Volverás a vivir cosas bonitas si tú estás dispuesta a vivir.

No tengas miedo a vivir. Si has perdido un amor no tengas miedo a volver a vivir la experiencia de enamorarte. Desafiarte a ti mismo y sentir que eres valiente para superar tus miedos, en este caso la aventura de volver a enamorarte independientemente de si sale bien o sale mal, te dará seguridad. Sentirás que tienes la inteligencia emocional suficiente para superar los contratiempos.

No tengas miedo, vive y disfruta del amor, experiméntalo y ábrete a sus sensaciones y sentimientos. Terminarán por componer tu mapa de vida, un mapa lleno de recuerdos imborrables, porque ¿Qué seríamos sin recuerdos?

Dedicado a todas esas personas que en estos momentos se sienten identificados con estas palabras, a todas esas personas que se encuentran invadidos por la desesperanza de un mundo que tiende a deshumanizarse.

Patricio Varsariah.

 

..algo que no podemos arreglar o cambiar...

octubre 26, 2018



Sobrevivir a la pérdida de un ser amado es uno de las experiencias más difíciles de la vida. 

Es bien sabido que el proceso de sobrellevar la pena implica pasar por el inicial impacto emocional, luego vencer la negación, rabia, depresión hasta finalmente lograr cierto tipo de aceptación. Cada una de estas etapas de inquietud emocional varía en duración e intensidad desde meses hasta incluso años.

Perder a alguien con quien hemos tenido profundos vínculos puede ocasionar una desesperanza tal que nos lleve a sentirnos en un pozo sin fondo del que escapar es imposible porque la muerte nos parece algo definitivo.

En la cultura occidental, la creencia de que la muerte representa el final de las cosas, constituye un obstáculo para la sanación. Tenemos una cultura dinámica donde la posibilidad de perder nuestra persona física resulta impensable. La dinámica de la muerte dentro de una familia se puede comparar a una exitosa obra de teatro que entra en caos por la pérdida de una de sus estrellas. El reparto secundario se debate en agonía buscando algún cambio en el libreto.

En nuestra cultura no nos preparamos adecuadamente, durante la vida, para la muerte porque es algo que no podemos arreglar o cambiar. La conciencia de la muerte comienza a roernos a medida que envejecemos, siempre ahí, acechando en las sombras, indiferente a nuestras creencias de lo que pueda suceder después de la muerte. Para la mayoría de nosotros, el temor proviene de lo desconocido. A menos que hayamos tenido una experiencia cercana a la muerte o vivido una regresión a una vida pasada en la que recordamos la sensación de dicho momento, la muerte es un misterio.

Cuando enfrentamos la muerte, sea como protagonista o como observador, resulta doloroso, triste y atemorizante; las personas saludables no desean abordar el tema y con frecuencia tampoco aquellas cuyo estado es grave. De tal forma, nuestra cultura ve a la muerte con aversión.

El siglo XX ha sido testigo de muchos cambios en la actitud de las personas con relación a la vida después de la muerte; durante las primeras décadas, la mayoría conservaba la visión tradicional de que sólo hay una vida por vivir, sin embargo en el último tercio del siglo, en los Estados Unidos, se ha estimado que un cuarenta por ciento de su población cree en la reencarnación.

Este cambio de actitud ha facilitado en parte la aceptación de la muerte para aquellas personas más espirituales y que abandonan aquella creencia que después de la vida sólo se encontraba el olvido.

La pérdida no requiere que olvidemos nuestros recuerdos, más bien hace falta abrazarlos.

La pérdida no requiere que dejemos de amar a nuestros seres queridos, sino que encontremos nuevas formas de amarlos. Antes, nuestro amor estaba mediado por la presencia. Ahora, está mediado por la ausencia. Necesitamos aprender a recordarlos y a amarlos aunque no estemos juntos.

Pero que hay que dejarlo ir, todo el mundo habla de dejarlo ir.

La verdad, me parece, que hace falta también dejarla ir, pero sólo en cierta forma. Tengo que dejar ir las expectativas y entender que mi vida ya no será como solía ser. Con el paso del tiempo, y a veces de bastante tiempo, tengo que aprender a dejar ir mi dolor, y reconocer y confiar en que puedo estar cerca de mí ser querido sin la presencia del dolor. Tengo que dejar ir la añoranza, y en su lugar sustituirlo con el recuerdo.

Cuando recuerdo, estoy consciente de lo que todavía tengo y puedo rescatar. No me concentro en lo que no tengo, sino en lo que queda. Este proceso de luto puede ser muy difícil. Cada uno de nosotros pasa por un proceso de abrir un nuevo espacio en nuestro corazón.

Los que hemos pasado por la experiencia del luto, hemos sido colocados en el salón de clases de la vida donde debemos aprender un nuevo idioma. Los políglotas saben la cantidad de tiempo, de repetición y de frustración que requiere poder hablar con fluidez un idioma. Es un proceso lento, pero no es insuperable. Lo mismo sucede con el idioma de amar en la separación.

Con la práctica, con apoyo, y con confianza en nuestra capacidad de soportar momentos, días y a veces años de práctica, también nosotros podemos aprender a vivir en un mundo diferente donde los recuerdos de nuestros seres queridos se convierten en una fuente de esperanza y crecimiento propio.

Patricio Varsariah.

 

Alzheimer

octubre 26, 2018



En la madrugada de un amanecer me refugié en los recónditos y apacibles estados silentes de mi alma, necesitaba distancia, buscar la brújula maestra que esperaba paciente en algún rincón para darme la fuerza que me hiciera entender el camino que a veces toma la mente cuando decide de manera aleatoria tocarte cual varita mágica. 

Hay verdades que no caducan, viven en nosotros porque alguien con infinita ternura las sembró y dieron fruto. 

Perder gran parte de una vida peleada a fuerza de sacrificios, renuncias y dosis controladas de amor y preguntarse y entender porqué me resultaba altamente difícil. Cuando todos los recuerdos se limitan a los posos que a fuerza de ser sufridos quedaron sumidos en lo más profundo de un subconsciente que a los demás nos resulta prácticamente ajeno por no vivido. 

Cuando miras esos ojos de una persona que tiene Alzheimer , en los que apenas queda un vago recuerdo de quien fue y sólo puedes sonreírle para que en ese gesto encuentre algún signo aún viviente de complicidad porque el presente, su presente, se limita al instante sin más pretensión y te aferras a el porque sabes que acto seguido te mirará de nuevo sin reconocer quien eres. 

Cuando solo te queda la caricia cálida de un último intento por hacerle sentir la energía sagrada de aquél cordón que nos mantuvo unidas y que permanecerá a través del tiempo más allá de esta vida, más allá de ese mágico momento en el que su mirada parece reconocer a quien tiene delante aunque sólo sea en el segundo incierto de un suspiro. 

Y te aferras a un recuerdo y acaricias esa cara y esas manos y preguntas a esos ojos, “Dónde estás”… Y no hay respuestas, pero aciertas a descubrir un punto de brillo en la mirada y te conformas y le sonríes de nuevo porque sabes que el amor se reconoce más allá del tiempo, más allá del instante. 

Porque en el fondo de tu corazón sabes que hay cosas que no caducan…Porque sabes que en el fondo el amor, no olvida.

El amor y el corazón no olvidan jamás a quienes se ha amado tanto en esta vida, es triste tener que ver como este tipo de enfermedades se llevan los recuerdos y momentos vividos de nuestros seres queridos y que menos que regalarles una sonrisa para que sepan que estamos allí,a su lado tendiéndoles la mano esperando el milagro del que al menos nos llamen por nuestro nombre, por que mas allá de los albores de su no decir nada, está la eterna y cálida esperanza.

P.Varsariah. 

 

¿A dónde irán a parar las emociones, los sentimientos?...

octubre 26, 2018

Una creencia defendida contracorriente sobre la naturaleza del ser, puede verse de repente removida por las dudas que se crean ante el miedo y el dolor que supone no volver a ver físicamente a una persona. De repente sientes que los cimientos que creías fuertes, se tambalean de manera alarmante y luchas por aferrarte a aquello que siempre entendiste como cierto. 

Los miedos y las dudas son parte inherente del ser humano.

¿A dónde irán a parar las emociones, los sentimientos?...

Siempre he pensado que eso es lo más importante que tenemos en la vida y de repente me replanteo todo para al segundo siguiente obligar al pensamiento a dirigir su atención a aquello que siempre he defendido. 

Me aterra esta confusión, culpo al momento, porque en el fondo de mi corazón sé que los miedos nos juegan estas malas pasadas y no nos dejan ver más allá. El sentimiento perdurará en el tiempo mas allá de los que se van, las emociones nos acompañarán siempre y mantendrán la esencia en los corazones de los que nos quedamos. Esa es una certeza inamovible.

La otra, la de una vida más allá reposa ahora dormida, quizá el silencio la despierte un día para aclarar lo que el corazón ya conoce.

Patricio Varsariah.

 

Regar tu arbol.

octubre 26, 2018



Si no nutres las cosas que te nutren, se marchitan como una planta en un suelo pedregoso y seco.

Mirando hacia el próximo año para usted, un año que puede comenzar siempre que lo desee, ¿qué es una cosa clave que le dará muchos frutos si se cuida?

Por lo general, hay una cosa, o dos o tres, que sabes que en tu corazón es un factor clave para tu bienestar, tu funcionamiento y cómo tratas a los demás. A menudo es una cosa aparentemente pequeña en la prisa y complejidad de un día típico.

Podría ser tener ese descanso de 15 minutos cada día con una taza de té y sin interrupciones. . . o escribiendo en tu diario. . . o sentirse agradecido por tres bendiciones en tu vida antes de quedarte dormido. . . o hacer preguntas a su pareja sobre su día y escuchar de verdad. . . o tomando tus vitaminas o comiendo proteínas con cada comida. . . o llegar a casa a tiempo para cenar con los niños a menos que esté de viaje. . . o levantarse una hora más temprano cada día para comenzar a escribir ese libro que te has propuesto escribir.

Finalmente podría estar haciendo ese cambio que su corazón ha estado anhelando.

Para mí, una cosa que aparece en la página es irme a la cama lo suficientemente temprano para dormir lo suficiente y poder levantarme a tiempo para meditar. Hacer esto configura mi día entero y lo hace mejor.

Como saben, la mayoría de las resoluciones de Año Nuevo son peores que inútiles: no conducen a un cambio real y nos sentimos mal por no apegarnos a ellas. Pero si piensas en esto como alimentarte, ser bueno contigo mismo, darte un gran regalo maravilloso cada día, nutrir algo que te recompensará en grande. . . Bueno, seguro que es mucho más fácil seguir tratándose bien de esta manera.

¿Cómo?

¿Qué hay en tu propia lista corta de las cosas que harían una gran diferencia para ti?

Tal vez usted, también, se beneficiaría de acostarse antes. O por escuchar a alguien por cinco minutos o más cada día sin expectativas. O de ejercicio regular, meditación u oración. O por dejar caer un mal hábito, o por volver a coger esa guitarra. Tal vez hacer arte suponga una gran diferencia para usted, o mantenerse tranquilo con los niños, o finalmente comenzar a dedicar algunas horas cada semana a comenzar su nuevo negocio.

Tómese un momento para imaginar las recompensas para usted y para los demás si hizo esto por usted mismo mañana. ¿Cómo te sentirías al final del día? ¿Cuáles serían los beneficios? Y luego imagina esos beneficios que vienen a ti y a los demás pasado mañana. . . y los días y semanas y meses después de eso.

Por supuesto, todo lo que puedes hacer es atender las causas; No puedes controlar los resultados. Puedes regar un árbol frutal pero no puedes hacer que te dé una manzana. Pero no importa lo que suceda, sabes que has hecho todo lo posible.Sigue volviendo a la sensación de nutrirte a ti mismo.

Está bien cuidarse de esta manera. Trate de sentir el calor para usted, la fuerza para guiar suavemente su futuro yo, el que hará esto algo bueno mañana y los días posteriores a eso, para seguir regando este árbol frutal en particular.

Y sabe que puedes regar más de un árbol. Pero ayuda concentrarse en solo una o unas pocas cosas en las que concentrarse durante un año.

Y luego, dentro de un año, recordando este día, ¡probablemente disfrutará de una hermosa y rica cosecha dulce!


Patricio  Varsariah.

 

La película de mi vida.

octubre 23, 2018


En cada página de un libro, detrás de las palabras –no importa lo que estas describan ni lo que ocurra en la historia–, está la blancura del papel. Raramente es advertida, más raramente aún es valorada, pero es absolutamente esencial para que las palabras puedan ser vistas.

El papel no se ve afectado por la historia que se cuenta; está ahí solamente para sostener las palabras,sin condiciones.

Puede narrarse una historia de amor o de guerra, o una comedia apacible; al papel no le importa. El papel no teme el final de la historia ni anhela regresar a un punto anterior de ella.

Las páginas centrales no necesitan saber cómo acaba la historia ni la última página llora cuando muere el protagonista. El papel ni tan siquiera sabe que la historia «se ha acabado». El papel sostiene el tiempo, pero no está limitado por este.

No se cuántas páginas le quedan al libro de mi vida. No se cómo acabará esta autobiografía.

Desde la perspectiva de la mente, «mi vida» aún no está completa, y el pensamiento está intentando constantemente averiguar cómo finalizar mi historia de la mejor manera posible.

¿Cómo resolver las cosas por completo? ¿Cómo solucionar los problemas que están sin resolver? ¿Cómo atar los cabos sueltos? ¿Cómo arreglarlo todo?

Pero desde la perspectiva del papel –es decir, desde la perspectiva de mi verdadera identidad como la consciencia misma– la vida está completa para siempre tal como es. No hay nada por resolver, y la incognoscibilidad de las cosas es su resolución. La historia no necesita ser «completada» en el futuro para que la consciencia esté plenamente presente ahora.

El papel tan solo se encuentra con las palabras exactamente tal como son.

Desde la perspectiva del papel, incluso si la historia es épica desde la primera hasta la última página, en realidad no ha ocurrido nada en absoluto. Toda la historia se ha desarrollado en una quietud perfecta, inmutable. La historia más increíble jamás contada. Perder mi religión,de acuerdo,me siento feliz y en paz, fluyendo. Estoy manifestando perfectamente y la vida está yendo según lo planeado. Me siento bien con todo lo que sucede a mi alrededor. No puedo imaginarme volver a sufrir.

Ahora bien, puedo ver la siguiente escena de la película de mi vida donde habido algún tipo de pérdida o impacto; un rayo ha caído del cielo. Estoy tendido en la cama enfermo y con dolor,y lleno de pena o desesperación. Ha ocurrido algo inesperado, que no estaba previsto en el plan. Lo he intentado todo y nada está funcionando.

Pregunto: ¿Adónde fue mi despertar? ¿No se suponía que me sentía bien con todo, que afrontaba cualquier experiencia con ecuanimidad y con un «sí sin esfuerzo»? ¿Dónde está ahora todo mi progreso espiritual?

El «yo» espiritual se siente humillado y apaleado. ¿Eras una farsa, un fraude, un embustero? ¿Te estuviste engañando todo el tiempo? ¿Cómo puedes regresar adonde te encontrabas?

Me contesto: No regreses. Permanece con ello. Me estoy despertando de otro sueño: el sueño de que la experiencia presente podría o debería adecuarse a cualquier imagen o expectativa. Estoy descubriendo mi propia autoridad interior.

Esta escena no es un error. La película de mi vida no se ha roto. Estoy re descubriendo lo vasto que soy, cuánto puedo contener.

No tengo que sentirme «bien» todo el tiempo. No tengo que estar libre de resistencias constantemente. Soy más grande que eso; de hecho, soy ilimitado. No hay ningún «todo el tiempo» para mi. Yo soy el espacio para lo agradable y lo no agradable, para la aceptación y la resistencia. No necesito tener una imagen fija e invariable de mi mismo. No necesito ser el gurú iluminado o el guerrero espiritual. No necesito ser la persona pacífica, el despierto, el fuerte, el muy evolucionado, el que es inmune al sufrimiento. Todo esto son limitaciones falsas de mi naturaleza ilimitada. Tan solo sé lo que soy; no el que es eso o aquello, sino tan solo El Que Es, el espacio que lo contiene todo.

Debo permitir que la vida me tire del pedestal una y otra vez, hasta que pierda todo interés en quedarte en lo alto.

Jamás alcanzare un punto en la vida en que esté todo resuelto, en que todo esté perfectamente atado con un lazo. Esta es la realidad. No hay ninguna «escena final»; tan solo una continua película de aventuras, que nunca se acaba. Aprendes a amar el caos de tu vida, su naturaleza constantemente cambiante, su impredictibilidad.

Y yo permanezco como el silencio inmutable en medio de la tormenta, como el espacio abierto en que la alegría y el dolor, la agonía y el éxtasis, el aburrimiento y la dicha pueden levantarse y hundirse, como las olas del océano. No hay problemas cuando te conoces a ti mismo como el espacio que lo contiene todo ello.

Un saludo de corazón a corazón

Patricio Varsariah.


 

(cancer) ..recomendaciones para saber cómo actuar

octubre 21, 2018

Cuando una persona padece cáncer, se sufre un fuerte impacto emocional, nuestro funcionamiento social y laboral puede estar profundamente afectado y este malestar puede extenderse a sus familiares y amigos. En general,solemos atravesar un período de incertidumbre y miedo, sin saber cómo actuar.

El diagnóstico inicial de una enfermedad oncológica supone un shock, nos cuesta creer que sea verdad, sintiéndonos incapaces para tomar decisiones a partir de ese momento, no sabiendo muy bien qué hacer o cómo actuar, surgen en uno una gran diversidad de reacciones emocionales como el miedo, la rabia, la ansiedad o la desolación ante la posibilidad de padecer una enfermedad larga, con riesgo de muerte y ruptura de las metas vitales.

No obstante, es posible vivir con bienestar personal, familiar y laboral durante y después del cáncer, pero se requiere tiempo para habituarse y que se produzca la adaptación a esta nueva situación.

El cáncer es una enfermedad que asusta y que crea dificultades no solo en uno que lo padece sino también en los que se encuentran a nuestro alrededor y no se han enfrentado a ella, pero no hay que avergonzarse de los miedos, interrogantes o malestares que experimentemos.

Cuando uno ha sido diagnóstico de cáncer,experimenta dificultades al interactuar con uno mismo o no sepa qué decir, es importante saber que pueden hacer mucho por ayudarnos. Muchos estudios indican que los pacientes con cáncer que reciben apoyo por parte de su entorno encuentran menos dificultades en relación al afrontamiento de su enfermedad.

Por ello, y por experiencia propia os ofresco una serie de recomendaciones para saber cómo actuar cuando alguno de sus seres queridos padece esta enfermedad, sobre todo, es muy importante intentar ponerse en su lugar y comprender la situación que está experimentando.

Una de las cuestiones más importantes que puede hacer es reconocer la situación de la forma que le resulte más cómoda, en lugar de intentar evitarlo, es decir, si su reacción es la preocupación o el interés, muéstrelo y ofrezca su apoyo. Déjele saber que le preocupa.

Recuerde que la expresión más sencilla de interés es la más significativa,e
s importante que demuestres que estás ahí y que puede contar contigo.

Escuchar a la persona y ser empático resulta en ocasiones la mejor forma de ayudar, saber escuchar es un proceso fundamental para una comunicación eficaz, pues significa dirigir nuestra atención hacia el otro. Preguntar a la persona cómo puedes ayudar, en ocasiones rompe la sensación de incomodidad. Si su ser querido empieza a hablar sobre su enfermedad, no cambie el tema, necesita expresarse, escúchelo.

Respete las necesidades de hablar o callar de la persona, y no olvide que la persona que tiene cáncer se conoce a sí misma y cómo funciona su organismo, sabe que las cosas no están sucediendo como antes.

Sé sincero o sincera.

Dar ánimos es importante, pero también lo es no generar un falso optimismo o decir continuamente a la persona que ha de tener siempre una actitud positiva o que sabemos cómo se siente. Hay que ser sincero o sincera, no se pueden decir cosas positivas si no son reales. Ni todos vivimos siendo optimistas todos los días, ni sabemos cómo se está sintiendo el otro, pues las experiencias individuales son únicas de cada persona.

Por ello, no intente pintar todo un mundo de color de rosas pero tampoco invalide a la persona si por sí misma puede continuar haciendo cosas. Sé sincero con él, pregúntale y cuéntele que estará a su lado para todo lo que necesite. Si le abres tu corazón, probablemente él también lo hará.

El uso del humor resulta saludable siempre y cuando, sea la persona afectada la que haya llevado la iniciativa, y estemos seguros de que el comentario que vayamos hacer lo pueda apreciar o responder. Muchas personas utilizan este recurso como modo para sobrellevar las situaciones y suele tener resultados positivos. El humor puede resultar beneficiosa si lo utilizamos como vía de escape o para dar otra perspectiva a nuestra situación. De hecho es un recurso muy utilizado por algunas personas para afrontar sus dificultades. Pero no olvides, que tu no marcas el ritmo, sino la persona que padece esta enfermedad.

Sugiérale realizar alguna actividad, cuando la persona tenga una buena apariencia es importante que se lo hagamos saber, al igual que cuando su aspecto no sea bueno es recomendable evitar comentarios. Inclúyelo en actividades de ocio o trabajo y actos sociales, siempre dejando la elección a la persona de decir si está preparado o no para la actividad. La realización de actividades, sobre todo de aquellas que más le gusten o le llamen la atención, le permitirá desviar su atención de los pensamientos negativos y de las preocupaciones, además de disfrutar de lo que está haciendo y pasar un buen rato.

Muy importante respeta su privacidad, resulta extremadamente importante respetar la privacidad de la persona enferma. Quizás pueda sentirse ofendido porque la persona cercana no le ha dicho la noticia del diagnóstico del cáncer. Hay que entender que muchas personas necesitan un tiempo de adaptación a la situación, así como prepararse para hablar con los demás de lo que le sucede, por eso no hay que tomarlo personalmente, siendo lo conveniente centrarse en cómo ayudar a la persona.

Finalmente, ante todo debemos ser honestos acerca de cómo nos sentimos y descubriremos que es más fácil comunicarnos con la persona de lo que pensamos. No olvidemos que las personas con cáncer tenemos días buenos y malos, tanto emocional como físicamente. Por ello hay que guardar nuestra relación con ellos de la forma más normal posible. En estos momentos se necesita mayor paciencia, comprensión, apoyo y compasión.

Aprobecho esta oportunidad para agradecer a mi compañera del camino por su apoyo,su amor incondicional y su pasiencia, de cuyo fruto ha salido esta serie de recomendaciones.

Patricio Varsariah.


 

... dar sentido a la vida

octubre 21, 2018

Soltar lo que ya no tiene vuelta, agradecer lo vivido y sencillamente seguir adelante, es lo fundamental, puesto que finalmente, si las cosas no fueron como esperábamos es porque tenían otro propósito. Nunca debemos permitir que un caricaturesco rol, a veces mal concebido nos haga perder nuestra autonomía y nuestras energías, que es en verdad lo que hemos de cultivar día tras día.

Cuántas veces es mejor dejar las cosas, por no entrar en un estado de continua alteración. Soltar lo inevitable y aceptar que el camino puede seguir un rumbo muy distinto al que esperábamos desde el primer momento que intentamos cambiarlo. Siempre podemos calibrar y anticiparnos ante determinadas reacciones, para poder encauzarlo con deportividad, en lugar de tomar inconscientes actitudes.

Si, comprendo que es difícil soltarnos cuando hay miedos detrás que nos impulsa de continuar aferrados a lo que ya no tiene sentido. Si tomamos determinadas “cosas” como algo personal, inevitablemente entramos en el papel de víctima, y es posible que contribuyamos a inflamar las tendencias de nuestro entorno. A veces pelearnos contra un “muro” nos debilita, y tenemos que comprender, que no es necesario. Debemos buscar sutiles resortes para que ese “muro” se ablande.

Si esperamos el amanecer es posible que nos demos cuenta que la noche antecede al alba y en ella la luz vuelve a reinar ante un nuevo comienzo.

Siempre contamos con dos opciones: quedarnos arrodillados aguantando los golpes o levantarnos y luchar. Es nuestra elección.

Dejemos de culpar al mundo y salgamos a por todas. La diferencia entre el que gana y el que pierde, no es que no tengamos miedo. La diferencia es, ni más ni menos que el ganador se enfrenta a sus miedos. De esta forma debemos confiar en la continuidad que la vida nos ofrece y depositar en ella un firme propósito que el nuevo día nos espera.

Es cierto que resulta difícil en muchas ocasiones ver el lado positivo de algunas cosas, e incluso que en muchas ocasiones podamos equivocarnos y pensar que la salida que estamos tomando quizás no sea la adecuada. Por tanto es conveniente acudir a determinadas personas que nos aconsejen y nos orienten de una manera objetiva a fin de poder actuar de manera provechosa cuando se nos presentan estos casos en los que no encontramos ese sentido a las cosas.

Una de las cosas a las que nos atañe, es al continuo sufrimiento en la vida. La réplica es: “nada podemos hacer” por más que combatimos. Pero, nos preguntamos:

¿por qué no encontrar la forma de disminuirlo?

Todos experimentamos tales situaciones: los esfuerzos humanos a veces llegan a su fin y sucede lo que no queremos.

Pensemos que la vida misma, en la que muchas veces no le encontramos sentido, es la que tenemos la obligación de encontrarle su verdadero cauce. Pero, ¿cómo lo vemos?  

Cuando tras de ti dejamos a un ser querido, cuando reconocemos el grato recuerdo que nos dejó; sencillamente es cuando comprenderemos que le dio sentido a la vida.

FINALMENTE : No es la vida la que tiene sentido; es el ser humano el que le da sentido a la vida.

Saludos.

Patricio Varsariah.


 

Cancer de Mamas

octubre 19, 2018


Hoy 19 de Octubre Dia Mundial del Cancer de Mamas, quiero rendir un homenaje a todas las personas que estamos en la lucha día a día por superar y hacer de cada batalla nuestro propósito para continuar a pesar de las tormentas. Para ti hoy es mi admiración porque puedes ver la luz cuando aparecen las tinieblas. Para ti hoy son mis palabras para que recuerdes que estás llena de amor, valentía y grandeza.

Conozco el rostro de seres valientes, que luchamos por amanecer cada día con una sonrisa a pesar de que en nuestra vida exista una nube gris llamada cáncer. Nuestra mirada cargada de coraje, repleta de fuerzas nos hacen ver que la vida puede ser dura pero que merece la pena vivirla.Somos seres valientes no porque no tengamos miedo, sino porque a pesar de éste hemos decidido seguir adelante.

La lucha es nuestra rutina constante, nuestra tareadiaria,nuestro recurso, nuestra estrategia. Día a día exprimimos nuestras fuerzas y nuestras ganas de vivir, impregnando a todos aquellos que están cerca. Hemos sabido construir la luz en cada dificultad, en cada tormenta.Nos hemos armado de valor,nos hemos puesto una armadura para luchar contra las adversidades y hemos aceptado que somos parte activa de la lucha contra el cáncer.

Somos seres con coraje. Nuestra grandeza radica no solo en nuestra actitud de lucha, sino en la capacidad de resurgir y de levantarse.Porque si de algo sabemos es de cómo sacar toda la fuerza interna y su potencial para no rendirse y continuar hacia adelante.

Hemos encontrado en cada debilidad la oportunidad de construir nuestra fortaleza, nuestros rostros dicen que a pesar de los miedos, la incertidumbre y en ocasiones, el sufrimiento se mantendrán erguidos para exprimir la vida.

Somos padres, esposos, abuelas, madres, hijas, amigas, princesas guerreras y guerreros de color rosa con la fuerza por escudo y la actitud como armadura. En nuestros ojos se desvela el valor que llevamos a cuestas. Somos seres con decisión, mujeres y hombres con libertad,valientes, y con mucho coraje.

En ocasiones también nos derrumbamos, nuestra sonrisa se entristece, perdemos las ganas de luchar, el silencio nos acoge, el miedo sale a escena. Nos hemos olvidado de que en nuestro interior está repleto de fuerza. Pero somos hábiles constructoras de puentes hacia nuestras fortalezas.

Por eso, lo mínimo que pueden hacer las familias que están a nuestro alrededor,es cuidarnos,y amarnos para acompañarnos en nuestro sendero de lucha para ayudarnos cuando lo necesitemos. Abrazar nuestra alma para sentir que no estamos solos o solas, que ustedes serán nuestros compañeros de batallas. Comprender nuestros silencios como símbolo de vuestro apoyo y cuidar nuestra sensibilidad ante la vida.

Admiro la fortaleza, la capacidad de renacer y de sacar fuerzas,las ganas de levantarnos y continuar, y la potencial para seguir adelante.Lo que si estoy seguro es que las personas que pasamos por esta situación en nuestra vida estamos llenos de coraje, de amor y de vida, nuestros ojos son la transparencia de nuestras batallas y la sonrisa el motor de nuestro día a día.

Puede que llegara sin avisar, sin pedirte permiso para instalarse. Puede que el miedo nos invadiera y la incertidumbre se hiciera nuestra compañera. Pero nosotros con coraje, con fuerza interna y lucha hemos sabido buscar la luz entre las tinieblas.

Nadie sabe cuánto duele, ni el miedo que puedas albergar. Nadie sabe como nos sentimos, ni lo que pensamos. Pero siempre recordamos quien somos y hasta dónde podemos llegar.


Patricio Varsariah.



 

19 de Octubre Día Mundial del Cáncer de Mamas

octubre 19, 2018



Todo empezó cuando me descubrí un pequeño bulto en el pecho. Lo primero que pensé es que era un quiste sebáceo sin importancia, pero decidí consultárselo al médico del centro de Salud. En el hospital me dijeron que no era nada, que me olvidara. Pero yo no podía olvidarme, el bulto seguía allí y aunque me sentía bien consulté con otro médico. Por segunda vez, me dijeron que no tenía importancia. 

Seis meses más tarde decidí ir a un cirujano para que me lo extirpara y acabara con aquel bulto molesto de una vez por todas. Entonces es cuando llegó la sorpresa. El análisis de la muestra reveló que era un tumor de mama maligno». Me molesta mucha recordar el rosario de especialistas que me examinaron sin que ninguno llegara a sospechar que un varón también podía tener cáncer de mama. Yo hice lo que tenía que hacer como paciente. Consulté con un médico, no solo una sino tres veces. Y, pese a mi insistencia, mi diagnóstico se retrasó un año. 

Hoy estoy vivo después de un tratamiento muy duro, pero no sabemos lo que podía haber ocurrido si me hubieran tratado a tiempo.

El cáncer de mama masculino es una rareza clínica. Por cada cien mujeres, apenas hay un varón afectado. Es una enfermedad tan femenina que el rosa sigue siendo el color que tiñe las campañas de prevención y es fácil que se escape a la sospecha de médicos no especializados. Se han hecho tantas campañas de concienciación, que no hay médico que no se alerte ante la presencia de un bulto anómalo en el pecho de una mujer. En cambio, en el varón, la primera sospecha casi siempre es un cúmulo de grasa.

¿Debería ponerse ahora el acento en el varón? «Tengo mis dudas. Creo que hay que seguir haciendo el esfuerzo con mamo-grafías y campañas de cribado en las mujeres, donde los casos siguen creciendo. O en programas para prevenir el cáncer de pulmón o colon con un gran número de afectados. Sin embargo, se debe divulgar el mensaje de que a los hombres también les puede ocurrir y que ante la aparición de un bulto sospechoso deben consultar con el médico.

En su consulta, como en la mayoría de las unidades de mama, los hombres suelen ser los acompañantes, no los pacientes. Cuando les toca cambiar su papel, lo viven sobre todo con extrañeza. Ningún hombre piensa que pueda tener esta enfermedad y algunos incluso como un ataque a su virilidad. A mí no me afectó en absoluto. Estoy muy seguro de mi masculinidad. He tenido un cáncer de mama, pero podía haber sido de un mela noma o cualquier otro tumor. Lo de menos es al órgano al que afecte. Eso era irrelevante, nunca sentí en la necesidad de ocultar nada. Mis amigos y compañeros de trabajo lo sabían. No he tenido nunca ningún tabú.

Lo que sí era relevante era la enfermedad. La angustia es la misma con cualquier cáncer, ya sea de próstata, de piel o de mama. El tratamiento fue como una maratón. Intenté seguir adelante con mi vida, seguí trabajando, haciendo mi vida. Por la mañana me ponían la “quimio” y, por la tarde, me iba a trabajar. Ya estaba medio calvo he perdía rápidamente el pelo, antes de empezar el tratamiento, así que hubo compañeros que ni se enteraron de que estaba enfermo. 

Este es mi carácter, no quiere decir que no fuera duro ni que todo el mundo pueda llevarlo así. Lo mejor de esta historia es que me pasó a mí y no alguna mujer de mi familia. Si le hubiera ocurrido a alguna de ellas, probablemente no lo hubiera podido superar.

Por retraso en el diagnóstico o por desconocimiento, la mayoría de los varones acuden tarde al oncólogo. En general, el cáncer suele detectarse más avanzado que entre las mujeres. Eso no significa que fallezcan más porque la estadística indica que la supervivencia es similar.

Nada es muy diferente entre hombres y mujeres. La patología es la misma y el diagnóstico, manejo y tratamiento debe ser el mismo. La única diferencia sustancial es que en el caso del varón no se hacen cirugías conservadoras, la mastectomía (extirpación de la mama) siempre es radical. Después, como en la mujer, el tratamiento oncológico se decide tras comprobar si existen mutaciones genéticas como la del gen BRCA2, si hay antecedentes familiares, si el tumor es hormonodependiente, en definitiva tras conocer el tipo de tumor de mama. 

Los fármacos son los mismos, aunque todos los ensayos clínicos para demostrar su eficacia se han hecho en mujeres. Creo que hacer un ensayo clínico exclusivo con hombres es un concepto muy interesante, pero creo que seria poco práctico. creo costaría mucho reclutar a pacientes porque hay muy pocos.

Lo que sí recomiendo a los varones es hacer un estudio genético para saber si son portadores de una de las mutaciones genéticas conocidas para el cáncer de mama.

Patricio Varsariah.


 

Marionetas sin identidad

octubre 17, 2018

En el amor nadie tiene el control, ahora bien, de caer en una situación de estas características, es responsabilidad tuya saber reaccionar cuando te des cuenta. Será el momento de poner en práctica el desapego emocional para caminar más libres, más seguros, mas sabios y ser capaces de amar con integridad y sin miedos. Si permitimos el crecimiento personal del ser querido, lo ayudaremos a ser una persona más rica internamente y con más matices que a su vez, enriquecerán la propia relación.

Es importante entender que practicar el desapego no es romper vínculos. Al contrario, es respetarnos y ensalzar esa confianza cómplice donde yo “dejo ser” porque “sé que soy amado”, porque amo y confío en quien me ha elegido por lo que soy, y no por evitar su propia soledad. El desapego no quiere decir que no tengas derecho a amar, a desear o a ilusionarte por una persona con toda tu alma y tu corazón. Se trata simplemente de que “nada te posea a ti”. Lo que te posee te pone vetos, y quien te pone vetos es que no te permite ser tú mismo.

Ser libre por dentro no está reñido con crear un amor. Es dejar espacios para permitir que esa pasión me nutra sin necesidades y miedos ofreciendo lo mejor de mi a la otra persona.

El amor debe aportarte alegría y darte la oportunidad de descubrir cada día lo mejor de ti mismo.

Si te ofrece tristeza y sufrimiento, y no quieres verlo, es dependencia. Si te llena de celos, miedos y obsesiones desmedidas, es apego. En ocasiones la palabra “apego” suscita algún que otro desencuentro.

No podemos negar que querer a alguien es desear estar con esa persona a cada instante, es preocuparse, es desear, es pensar a cada segundo en ese rostro, en esa voz, en esa esencia que forma parte de nosotros.

El amor tiene algo de obsesión a la vez que de necesidad, es algo normal, en especial en las primeras fases.

Ahora bien,el apego en su sentido más íntegro es cuando de alguna forma, perdemos nuestra propia identidad y nuestro equilibrio interior por esa persona.

El apego emocional es un tipo de adicción muy destructiva.Relacionar el apego emocional con una adicción no es ser exagerados. Piensa en esas pasiones ciegas donde necesitamos tener a la persona amada a cada instante. En los momentos que no los tenemos a nuestro lado el mundo se derrumba, desconfiamos y desarrollamos una necesidad de controlar a la pareja.

Desear algo no es malo ni peligroso. El deseo da emoción a la vida, establece propósitos y placeres. El riesgo se inicia cuando el deseo se trasforma en necesidad. Es entonces cuando aparece el apego y la pérdida de control sobre uno mismo al pensar que no podemos vivir sin la otra persona.

Es importante poder y saber vivir sin la otra persona.

No podemos ser barcos a la deriva cuando no tenemos al ser querido a nuestro lado durante unos días, si hay confianza no hay por qué desarrollar estos miedos desmedidos.

Debemos aprender a vivir con nosotros mismos y sentirnos plenos, seguros y felices con lo que somos para poder establecer una relación de pareja saludable y sin apegos negativos.

Ama pero no necesites. Comparte pero jamás lo des todo sin esperar nada a cambio, ni siquiera reconocimiento.

Las personas necesitamos de un apego positivo en nuestra infancia para crear un vínculo con nuestros progenitores. Esto nos ofrece seguridad y la posibilidad de ir creciendo sintiéndonos amados y reconocidos.Pasada esa fase, nos toca a nosotros construir nuestra identidad, nuestra personalidad y esa integridad donde sentirnos seguros con nosotros mismos, con lo que somos y hemos conseguido.

A mi compañera del camino, te quiero más allá del apego y el miedo a la soledad, te quiero como se quiere a las estrellas del cielo, sé que no son mías pero dan luz a mi vida y a mis sueños. Me gustas porque haces que mi mundo parezca más íntegro a tu lado, porque encajas en mis esquinas, porque dibujas senderos en mis mapas que deseo transitar, y que elijo compartir a tu lado. Esto es un amor de compañeros sin apegos. Son relaciones donde no hay dependencias ciegas, y donde cada uno de los miembros es capaz de respetar espacios, a la vez que el desarrollo personal de la persona amada aportando un enriquecimiento lleno de reciprocidad.

Si tú te sientes bien, si te ves a ti mismo como alguien seguro o segura, feliz y con una buena autoestima, serás capaz de construir una relación de pareja estable y feliz.No necesitas que nadie llene tus vacíos, porque no los tienes. No necesitas que nadie alivie tus miedos porque no los tienes. No necesitas que nadie alivie tus soledades porque careces de ellas.

De nada nos vale el amor si lo entendemos como sufrimiento. Si lo vemos habitado por esas sombras que nos enmascaran con el miedo a ser abandonados, con el temor a ser traicionados o al hecho de depender de la otra persona hasta tal punto, que nos convertimos en marionetas sin identidad. No te diluyas en la otra persona, no hagas cualquier cosa por el ser querida o querido a un precio tan alto, que acabes difuminándote como un envoltorio que acaba de perder su alma. Vence tu adicción al apego, lucha contra las relaciones codependientes.

Se que estas ideas son fáciles de leer y comprender. No obstante, ello no quita que aún sabiéndolo, caigamos en una relación de este tipo.

Un saludo.

Patricio Varsariah.

 

luchando por vivir...

octubre 17, 2018


Dedicado a la familia que hoy sufre por la situación que tiene que enfrentar al ver a su ser querido luchando por vivir.

La vida en ocasiones se torna difícil de entender y parecen lejanos esos tiempos en los que lo vivenciado fluía ágil y liviano.Cuando la vida nos trae momentos desgarradores, necesitamos distancia, buscar la brújula maestra que esperaba paciente en algún rincón para darnos la fuerza que nos haga entender y enesenar el camino que a veces toma la mente cuando decide de manera aleatoria tocarte cual varita mágica. 

A veces fallan las fuerzas sin ninguna razón aparente y el mundo entero parece convulsionarse a tus pies. Y no hay tristeza ni cansancio, no hay dudas ni olvidos. Sencillamente un sentimiento desconocido que parece querer coger un protagonismo que no le ha sido cedido y de una manera silenciosa se va adueñando de un terreno con ansias de ser abonado.

A veces miras de reojo cuando sientes que eres el único o la inica protagonista de esta historia, tu historia. Y aunque sabes que no estas sol@ porque sientes los pasos de aquellos que te acompañan te estremeces al pensar que quizá no estas preparado, pero de alguna manera ya aceptaste el reto, ya no hay marcha atrás.

Y es que así se conjuga la vida, el péndulo no se mantiene inerte y en ese trayecto de ida y vuelta recoge y suelta, apaga y enciende, da y quita. sientes que necesitas parar detenerte, reposar y mirar lo creado. Aceptar que el día es perecedero, que tras la noche siempre llega el alba y con ella vuelve el ascenso deseado que nos traerá nuevos retos, nuevas miradas que nos harán crear, vivir y sentir mas allá de los sentidos.

Perder gran parte de una vida peleada a fuerza de sacrificios, renuncias y dosis controladas de amor y preguntarse y entender porqué me resultaba altamente difícil.

Cuando todos los recuerdos se limitan a los posos que a fuerza de ser sufridos quedaron sumidos en lo más profundo de un subconsciente que a los demás nos resulta prácticamente ajeno por no vivido. Y miras esos ojos en los que apenas queda un vago recuerdo de quien fue y sólo puedes sonreírle para que en ese gesto encuentre algún signo aún viviente de complicidad porque el presente, su presente, se limita al instante sin más pretensión y te aferras a el porque sabes que acto seguido te mirará de nuevo sin reconocer quien eres.

Y solo te queda la caricia cálida de un último intento por hacerle sentir la energía sagrada de aquél cordón que les mantuvo unidos y que permanecerá a través del tiempo más allá de esta vida, más allá de ese mágico momento en el que su mirada parece reconocer a quien tiene delante aunque sólo sea en el segundo incierto de un suspiro.

Y te aferras a un recuerdo y acaricias esa cara y esas manos y preguntas a esos ojos, “Dónde estás”… Y no hay respuestas, pero aciertas a descubrir un punto de brillo en la mirada y te conformas y le sonríes de nuevo porque sabes que el amor se reconoce más allá del tiempo, más allá del instante.

Porque en el fondo de tu corazón sabes que hay cosas que no caducan.

Porque sabes que en el fondo el amor, no olvida.

Saludos.

P.Varsariah.


 

No estarás sola o solo.

octubre 17, 2018


Abandona tu comodidad, enfrenta tus miedos e inseguridades, y sólo así, comenzarás a volar. Si sientes que la vida no tiene sentido, que los problemas te están acabando, memoriza esta parábola.

“Un pájaro que vivía resignado en un árbol podrido en medio del pantano, se había acostumbrado a estar ahí, comía gusanos del fango y se hallaba siempre sucio por el pestilente lodo. Sus alas estaban inutilizadas por el peso de la mugre, hasta que cierto día un gran ventarrón destruyó su guarida; el árbol podrido fue tragado por el cieno y el se dio cuenta de que iba a morir.

En un deseo repentino de salvarse, comenzó a aletear con fuerza para emprender el vuelo, le costó mucho trabajo porque había olvidado como volar, pero enfrento el dolor del entumecimiento hasta que logró levantarse y cruzar el ancho cielo, llegando finalmente a un bosque fértil y hermoso.”

Los problemas son como el ventarrón que ha destruido tu guarida y te están obligando a elevar el vuelo o a morir. Nunca es tarde. No importa lo que se haya vivido, no importan los errores que se hayan cometido, no importa las oportunidades que se hayan dejado pasar, no importa la edad, siempre estamos a tiempo para decir
BASTA, para oír el llamado que tenemos de buscar la perfección, para sacudirnos el cieno y volar ALTO y muy lejos del pantano.

Abandona la vía segura y cómoda. Lánzate a la ruta incierta, llena de enigmas e inseguridades y hazlo solitariamente.

No estarás solo.

Patricio Varsariah.

 

La familia que tenemos.

octubre 16, 2018



Este es mi sueño, ésta quiero que sea mi misión, prestar todo mi apoyo, mi dedicación y toda mi energía a escribir algo positivo para fomentar el valor de una familia.

Es una constante en mis escritos,las reflexiones sobre la poderosa influencia que la familia ejerce sobre cada uno de sus miembros, y las infinitas posibilidades y que el contexto familiar puede aportar para mejorarnos, y al mismo tiempo enriquecer a las familias. Es la palabra que más he pronunciado en mi vida:" Mi familia”, y ha sido también la que me ha hecho buscar en lo más desconocido de mi mismo, queriendo dar respuesta a cada pregunta que mi existir me planteaba y me sigue planteando.

En nuestras familias, hemos creado nuestro propio lenguaje, nuestras palabras tienen un conocido acento, un matiz muy evocador para nosotros, que nos actualiza , nos transporta , nos hace avanzar y nos invita en ocasiones a retroceder ... a recordar. Esto y mil cosas más son vivir en familia, es ir creando cada momento de nuestra historia con la aportación de todos los que forman la familia. Es vivir una historia compartida que vamos creando entre todos, cada día. 

Hemos aprendido con nuestra gente, hemos sufrido y hemos llorado por ellos y con ellos, pero sobre no hemos de olvidar que también hemos reído, hemos disfrutado momentos de calidad humana, nos hemos sentido felices en cada tramo de nuestra vida ,compartiendo cada momento, cada experiencia que modelamos , según los tiempos. 

Es por eso que somos tan iguales, y tan distintos al mismo tiempo, y es bueno saber equilibrar las similitudes y las diferencias, aprendiendo a dejar a cada cual su espacio ,para que lo llene a su modo, buscando en todo momento todo aquello que nos une, por encima de todo lo que nos aleja. Aprendiendo a gestionar nuestros conflictos, integrando desde el respeto esas diferencias.

Gran parte de lo que hoy somos, tiene su origen en esa familia que nos facilitó acogida, que cuidó de nosotros cuando nuestra capacidad de supervivencia de forma autónoma era inexistente, y fue esa atención, la que nos ayudo a ir adquiriendo madurez y autonomía, esa familia que nos alentó compensando nuestro primer llanto con una sonrisa tranquilizadora.

Esa primera sonrisa que recibimos, es primera caricia, esa primera mirada, esa primera oferta de apoyo incondicional, que al llegar a este mundo nos regalan...

Nuestra familia, principio y fin de cada uno de nosotros. Es nuestro refugio para cuando los malos tiempos arrecian, y es en muchas ocasiones nuestra mejor cura. La familia, nuestra primera y más preciada escuela, dónde empezamos a aprender qué es la vida, nuestra vida porque para lo bueno y para lo menos bueno, todos hemos contado en algunos momentos con "nuestra familia".

Es un gran aprendizaje , podemos hacerlo con mejores garantías de éxito, si cada uno de sus miembros está dispuesto a crear su propio espacio, pero siempre respetando el espacio compartido. Es una misión muy grata aprender a aprender, y en la familia el aprendizaje es continúo.

Empezamos aprendiendo de nuestros padres, enseñamos a nuestros hijos y a la vez es enriquecedor ir aprendiendo con y de nuestros hijos .El valor de una familia es inmenso, porque reúne todos los ingredientes que los seres humanos necesitamos para sentirnos felices, completos.

Creo que cada familia merece toda una dedicación, y en cada uno de nosotros está la decisión, para proporcionarnos una convivencia en familia de calidad.

Mi sincero reconocimiento a todas las familias, es mi motivación para seguir aprendiendo a vivir y a convivir.

A veces al recuperar mis recuerdos.... ,me hubiera gustado que alguien me hubiera”acompañado “ en aquellos momentos que las dudas eran más que las certezas, y mis desvelos superaban mis posibilidades de respuestas. Una luz en mi oscuridad, para encontrar un nuevo sentido, una nueva orientación parar entender ,para crecer ,y mejorar, para curar esas heridas que a todos, a veces la vida nos deja.

Siempre podemos mejorar nuestra vida y siempre esa mejora es una buena forma de aportar al mundo y a las personas que nos rodean. Es un buen reto “ aprender a aprender con los nuestros” Ese es un buen motivo para mirar con ilusión y no escatimar esfuerzos .

Mejorar la familia es mejorarnos a nosotros mismos. Y entre todos podemos hacerlo.

Saludos.

Patricio Varsariah
 

Definitivamente no hay amor perfecto...

octubre 15, 2018


Que el amor no es perfecto es una verdad que casi todos reconocemos, al menos de dientes para afuera. Definitivamente, resulta más fácil resumirlo en una frase que asumir las implicaciones y las consecuencias que tiene esta verdad. Es muy frecuente, especialmente al comienzo de una relación, que uno de los dos, o ambos, pretendan justamente hacer eso: venderte amor sin espinas.

Muchas relaciones comienzan así, con la promesa de ese horizonte en el que brillará para siempre el Sol, en medio de un cielo sin nubes. De una u otra manera, las dos personas vinculadas por el amor quieren creer que la felicidad completa sí existe. 

El enamoramiento facilita sacar esa faceta de cada uno que es toda comprensión, todo afecto, toda consideración. Aunque no lo expresen de ese modo, muchos enamorados buscan en el otro la respuesta definitiva a su existencia.

Presumen que la pareja salva, completa y otorga sentido. Salva de la soledad y la tristeza; llena todo aquello que se experimenta como vacío; otorga sentido a una vida que no parece tener un rumbo definido. El amor sin espinas puede ser cualquier cosa, menos amor, así como una rosa sin espinas es una flor falseada, maquillada, de mentiras. El problema del amor sin espinas es que es una bella mentira que muchos quieren creer. 

Ese deseo no es totalmente consciente. Si les preguntas, dirán que saben perfectamente que ningún amor es perfecto. Pero en la práctica actúan como si lo esperaran todo de su pareja.Como más temprano que tarde dejan de sonar los violines y desaparecen los arcos iris, los enamorados del amor sin espinas se convierten también en unos eternos decepcionados.

El amor no necesita ser perfecto, sino verdadero. Un amor verdadero es aquel al que se le conoce por lo que ofrece y no por lo que exige.

La frase “Que no te vendan amor sin espinas” forma parte de un tema de Joaquín Sabina llamado “Noches de boda”. Esta hermosa canción es un compendio de extraordinarios parabienes. Expresa el enfoque de una ética realista, que no renuncia a soñar. Esa frase en particular nos remite a una de las realidades más crudas de la vida: toda forma de amor trae consigo sus propios lastres de sufrimiento. 

Definitivamente no hay amor perfecto, la armonía total no existe más que en los cuentos de hadas. El amor humano, el real, es un sentimiento paradójico, contradictorio, imperfecto. Está dotado de luces y sombras, de felicidades y tristezas. En una frase: de rosas y espinas.

El amor romántico y los imposibles. ¿Por qué hay personas que una y otra vez se dejan llevar por las fantasías de amores perfectos y felicidades eternas, a pesar de que conscientemente saben que se trata de auténticos sueños imposibles? 

Los seres humanos llevamos dentro de nosotros una especie de nostalgia por el paraíso perdido. No sabemos cómo, ni por qué, extrañamos ese edén que en realidad nunca hemos conocido. Aún así, queremos volver allí. Lo experimentamos realmente como una pérdida y nos duele no alcanzar esa condición de plenitud, de perfección. En otras palabras, aunque conscientemente no hayamos estado jamás en ese lugar, inconscientemente sentimos que está allí, esperándonos.

En algunas personas ese deseo de plenitud infinita es bastante marcado. No logran apreciar ni disfrutar de los amores imperfectos y los conflictos o vacíos que deja una relación son experimentados como una prueba de que eso “no es amor verdadero”. 

En realidad, sí hubo un momento en nuestras vidas en donde todo fue plenitud. Se trata del tiempo en que formábamos parte del cuerpo de nuestra madre y existíamos sin sentir todo el peso de la individualidad.En el vientre de la madre somos uno con el universo. Es un estado de fusión completa, de perfecta sintonía. Una condición en la que sobran las preguntas y las respuestas, y no hay lugar para la duda o la angustia de vivir.

Romper el cordón umbilical es aventurarnos a un mundo en donde comenzamos a estar solos por siempre jamás. Por mucho que tengamos figuras amorosas a nuestra alrededor, en lo esencial vamos por nuestra cuenta en la vida. 

El enamoramiento crea la sensación de volver a entrar en ese entorno en donde el solo hecho de existir está dotado de sentido. Trae las reminiscencias de ese paraíso que perdimos para siempre al momento de nacer.

Convertirnos en una persona individualizada y habitadas por la falta de esa totalidad es una tarea difícil y angustiante. No siempre llevamos a cabo ese proceso conscientemente y no siempre renunciamos al deseo imposible de volver a encontrar la plenitud. 

El precio es trasegar por la vida en pos de una realidad que jamás volverá. No tener la capacidad para ser feliz de la única forma en que podemos serlo los humanos: de manera imperfecta.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Infiernos y cielos.

octubre 15, 2018


Comprender que la verdad solo tiene un camino.

Media docenas de infiernos hacen falta para acreditar que ningún jardín carece de espinas, pero hay que aprender a entender que no solo de espinas sino también de rosas se complementa la vida, conjugándola entre los vaivenes psicotrópicos que dan rienda suelta a nuestro destino.

No dejarse arrastrar puede ser un buen comienzo, la mejor opción, no contemplar la derrota ayuda a la victoria para hacerse más fuerte, puede que con ello no sea suficiente y se vuelva a retozar en el lodazal.

Aun así nunca es tarde para volverse a levantar, cuando la niebla acecha hay que agudizar los sentidos y ver mas allá para podernos reinventar.

No hay que dejar de amansar la posibilidad como una realidad, ni pensar en los sueños como algo inalcanzable, porque un pedacito de cielo es suficiente para ver mas allá de nuestras limitaciones, con un pedacito de cielo podríamos andar cubriendo todos esos infiernos que fluyen bajo nuestros pies, argumentando que bien merece la pena vivir, alzando el vuelo sin motor, encumbrando la felicidad a límites insospechados, con un pedacito de cielo no habrá infierno que llamen nuestra atención.

 La vida es ahora, ahora construyes tu verdad, tus cielos, tus infiernos,en el ahora grabas en el alma el pasado y construyes el futuro, es el ahora donde la vida cifra sus conquistas hasta que ese manojito de ahoras se guarden en los anaqueles de un tiempo imaginario, del tiempo del eterno donde podemos ir a buscar los amores que guardamos en la intimidad del alma, donde queda una sonrisa, la caricia que trae consigo alivio,

Pertenecemos a una sola fuente que maniana continua y la vida es el paso por donde vamos tomando oxígeno, la infinitud es hermosa.

Todos portamos miserias que habitan bajo la piel, inquilinas del lado oscuro, rezumando inquisiciones por doquier, causantes de locuras transitorias son sus devastadoras consecuencias, aniquilarlas depende en gran parte de la posibilidad de darnos la oportunidad de quererlas vencer, de arrebatarle a esa media docena de infiernos el protagonismo y encontrar un resquicio por donde lograr un pedacito de cielo.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Nunca por casualidad.

octubre 15, 2018


La vida está llena de casualidades, hechos impredecibles e inevitables que nos suceden, nos hacen fruncir el ceño y preguntarnos si no serán frutos de un plan preestablecido. 

En realidad son carambolas de la vida que nos ayudan a avanzar, quizá te preguntes por que la vida está llena de cosas sin explicación...? 

El mundo está lleno de cosas obvias que nadie por casualidad observa jamás.

Cada persona tiene su propio destino: el único imperativo es seguirlo, aceptarlo sin importar adónde nos lleve. No hay hechos casuales. Todo viene de algo ni se dirige hacia alguna parte. 

La ciencia, inteligentemente, busca el "por qué" de los fenómenos que nos rodean. Hay explicaciones para el día y la noche, para las distintas estaciones del año, para el milagro de la germinación de una semilla, para la gestación de la vida física, para el rumbo de los ríos hacia el mar, para las nubes que se agrupan y luego se disuelven en gotas de lluvia, etc., etc.

Por eso cada uno de nuestros actos tiene una razón. Cada gesto, cada sonrisa, cada lágrima, cada impulso de valor, cada sensación de fuerza interior, cada sentimiento de compasión y de amor; todos vienen de la semilla de una misma naturaleza. 

Y cada uno de nuestros actos genera un efecto que será igualmente de la misma naturaleza.

La angustia y el temor que produce tener que enfrentarse a ciertas realidades desagradables, han hecho que los hombres comparen la vida con un juego de azar: nada está relacionado con nada, todo es una simple casualidad, donde algunos salen ganando y otros perdiendo. 

Y así, en esta "lotería de la vida", apostamos cada mañana por nuestra suerte y lloramos por las noches cuando la fortuna no nos ha favorecido. 

El amor viene del amor y genera amor; el odio viene del odio y genera odio. 

En realidad escuchamos tanto hablar de las casualidades, pero, ¿existe la casualidad? 

Realmente no, nada sucede porque sí…la verdad es que la casualidad no existe. Se dice que todo es “causal”, que nada es “casual”. 

Todo lo que llega a nuestras vidas, cada situación por la que pasamos, es por algún motivo. 

La persona que llega es la persona correcta, es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación. 

Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. 

Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo. 

Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. 

Todo está preparado para que algo nuevo empiece en nuestra vida, y es allí cuando comenzará, pero nunca por casualidad.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

¿Qué somos y como se sostiene?

octubre 11, 2018




La vida solo puede ser vivida y cualquier intento de plasmarla con palabras o justificarla con razones, resulta insuficiente y simplemente imposible.

He conocido personas que tiraron la toalla y solo les queda morir, que poco a poco van muriendo o se van matando porque no han encontrado razón alguna que sostenga su vida. Ellos mismos van enfermando y consumiendo toda esa belleza que hay en su ser.

Todo ello me hace cuestionar sobre las razones que nos impulsan a vivir y relacionarnos con el mundo. Hablando con un amigo me decía que había miles de razones por las que merece la pena vivir y entre ellas estaban: sentirnos felices, saborear los placeres de la vida, llegar a realizarnos, encontrar la paz o la iluminación, alcanzar las metas que uno se proponga, etc.

De alguna forma encontramos una gran energía en las ilusiones, en los deseos o en la esperanza y por otra parte perdemos toda esa energía en las desilusiones, en las frustraciones y en el sufrimiento.

Da la sensación que cualquier razón que impulsa nuestra vida hacia un logro lo que está consiguiendo es perder lo que se está dando durante el transcurso que se consigue el deseado logro, es decir, puede ser que las ilusiones, los deseos y las esperanzas más que impulsarnos a vivir puede que estén impulsándonos a morir, que no nos estén permitiendo vivir y nosotros no nos estemos dando ni cuenta.

Quizás lo que esté diciendo sea una burrada pero siento que la vida no se sustenta ni en las razones, ni en los deseos, creencias, ideas, etc. De hecho por mucho que el ser humano ha intentado crear la vida a través de su conocimiento lo único que ha conseguido es complicarse la vida aún más.

A pesar de la torpeza del ser humano, a pesar de su arrogancia, a pesar de su egoísmo, la vida se sigue sosteniendo,y Yo me pregunto:

¿qué es lo que permite que la vida sea?

¿Qué es la vida?

No necesitamos que ningún entendido especialista en alguna rama del conocimiento nos explique o nos enseñe lo que nosotros mismos somos, porque estaremos todos de acuerdo que nosotros somos la propia vida en toda su expresión. Lo único que necesitamos es mirarnos o sentirnos y descubrir aquello que está tan cerca de nosotros mismos.

¿Qué somos y como se sostiene?

Mientras me hacía esta pregunta he dejado de escribir, he salido de casa y me he puesto a caminar por un hermoso parque que hay donde vivo, sintiendo el cantar insistente de los pájaros, he visto a las lagartijas corretear al encuentro con mis pasos, he sentido todo ese manto de colores que todo lo impregna con una hermosura única en cada lugar.

Cuando preguntas a la gente que sostiene su vidas, la inmensa mayoría hacen referencia a lo que está fuera de ellos. Para unos es la idea de Dios, lo espiritual, para otros lo material, el placer o la idea del amor que se concreta en algo tan reducido como los padres, los hijos o las parejas etc.

Se percibe que eso es algo extremadamente pobre, limitado, demasiado encajonado en el estrecho y pequeño hueco de nuestro arrogante "yo". Algo que no tiene base y que por lo tanto no se sostiene, ya que está a merced de circunstancias siempre cambiantes y ajenas a nosotros.

A medida que me hago mayor voy descubriendo con mayor claridad mi tremenda ceguera y mi absoluta ignorancia. A pesar de ello tengo la osadía de compartir con quien quiera leerlo, lo que me inspira mis reflexiones sobre la vida. Siento que la vida no se sustenta en los deseos, creencias, idas et. siento que es algo que se aleja absolutamente de cualquier comprensión razonada, y que simplemente ha de ser vivida.

La vida es relación. No somos seres aislados que se relacionan. Los seres que se sienten separados, que se identifican consigo mismos, que creen ser seres únicos, no están relacionados si no que más bien utilizan la relación para aprovecharse, para poseer, para aislarse aún más.

Las razones para vivir surgen de nuestro pasado, de nuestra memoria, del interior de nuestro cerebro y se muestren como se muestren nunca percibirán que la verdadera razón que sostiene la vida está fuera de ese limitado y ciego cerebro personal, que la razón de vivir está en el otro y no en uno mismo.

Nosotros somos la relación misma con cada expresión de la vida porque en definitiva somos la vida misma y lo que sostiene esa vida es la compasión, la pasión que surge de la relación como una fuente de afecto y respeto". Cuando se olvida el "si mismo" y los límites de la persona se desdibujan y se funden con el otro y con todo, se comprende el profundo significado de la unión. Lo bello, lo infinito, lo intangible iluminándolo todo, se hace presente y se comprende que eso es la vida en su máxima expresión.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

El sueño de anoche.

octubre 11, 2018



La noche de ayer,tuve un sueño muy sorprendente, fue una mezcla de todo aquello que no se puede mezclar, la experiencia fue muy intensa fue como alegría y dolor. Finalmente comprendí algo que voy a compartir:

Me pareció encontrar un gran sentimiento, yo me dije: “esto es lo máximo “pero pasó y fui rechazado. Entonces, lo intenté otra vez y volví a ser rechazado. Pero me llené de valor y busque convencerme y allí fui otra vez. Y fue pues la tercera vez que fui rechazado. Entonces, miré con mis ojos del entendimiento ¿Qué es lo que estaba pasando? Que yo me había ilusionado por un corazón de piedra, y después ya logré entender que la piedra es solo una piedra, no me puede dar nada mas, ni nada menos que una piedra.

Y mi conclusión:
Es que a veces nos aferramos a una idea y queremos que esta idea sea como nosotros lo deseamos, lo planeamos, pero no es así. El sol no va a salir de noche. Una flor seca no va a volver a ser fresca como antes. Entonces, mejor será sembrar y cosechar el fruto de la semilla y no vivir de una fantasía. 

Las cosas son como son y tenemos que aceptarla así podremos tener más seguridad de lo contrario, nos pondremos alas subiendo a lo alto de la montaña y nos caeremos por que no nacimos para volar. 

Y fue alegre y doloroso pero comprendí que hay límites pero que estos límites en verdad no me limitan, mejor me conducen por un camino seguro. 

Sí yo trato de cambiar las cosas, si trato de cambiar a las personas no serán ellas mismas, es mejor entender sin soñar demasiado, sin esperar demasiado pero no por eso dejare de vivir, sino más bien, valorare mas lo que tengo y lo que no tengo, pero no para forzar las cosas sino para fluir entre ellas.

Eso comprendí.

Un saludo de corazon a corazon.

Patricio Varsariah.
 

Una vida rutinaria y asfixiante

octubre 10, 2018



El otro día, pensando en cómo sería mi vida ideal, una vida más libre y con espacio de la espontaneidad, me di cuenta de una cosa: que no es tan importante el contexto como uno mismo.

Me di cuenta que un entorno bonito ayuda, evidentemente, porque no es igual trabajar desde un despacho con vistas maravillosas que viendo una pared sucia y desconchada; pero hay otras cosas que no aparecen en las imágenes que son las esenciales para vivir con plenitud. Y me estoy refiriendo a todo ese aspecto intangible que da color a nuestra vida: relaciones que merecen la pena, sentimiento de ilusión por un nuevo día, inspiración para trabajar, fuerza, salud, conexión emocional,  curiosidad y ganas de aprender,  conexión espiritual.

Todas esas experiencias son las que garantizan una vida con sentido. Si podemos vivirlas en un marco bonito, mejor que mejor, pero…

Nunca un entorno, ni un objeto, ni una actividad de ocio, pueden sustituir esa amalgama de cosas que he comentado que se viven por dentro y no se ven.Tampoco porque dejes un trabajo aburrido por otro que te gusta mucho más, y que te da más dinero y tiempo libre, tienes aseguradas de por sí estas experiencias significativas.

Pero claro, decir que “reinventarse no es suficiente”, no es tan bonito ni vende tanto.

¿Salir de la carrera de la rutina, entonces? ¿Es posible?

Sí, pero primero, cambiando desde dentro. Cambiando tu mentalidad. Conectando con tus emociones. Buscando relaciones que sean auténticas y de película ¡dios mío, pero si una relación así vale su peso en oro! ¡no hay trabajo o actividad que pueda igualarse a tener esta sensación de intimidad y felicidad con otra persona!)

Pero es que si vamos un poquito más lejos, de nada te sirven relaciones estupendas si tú no estás bien contigo mismo, si estás atravesando un período de depresión, desconexión y apatía, crisis insuperable o si no te acabas de gustar a ti mismo.

Por eso, querida/o lector, sólo quería decirte: una vida más significativa y libre empieza por fuera Y TAMBIÉN por dentro. Si te centras sólo en los cambios de afuera  (de trabajo, de hábitos financieros, de casa, de apariencia, de rutinas) aunque la alegría te dure un tiempo luego descubrirás que no es suficiente.

¿Y por dónde empezar este cambio interior? 

Creo que lo primero es revisar nuestra mentalidad, hacer un análisis de creencias y afirmaciones que nos están bloqueando sin que nos demos cuenta. Y luego ya van llegando los siguientes niveles: corporal, emocional, espiritual…

En este escrito me voy a centrar en el nivel mental y voy a hablarte brevemente de 3 ideas erróneas que te pueden dejar AÑOS atrapado en una situación de ansiedad, confusión y pesimismo. Por ello, si quieres salir de la “carrera de la rutina”, o dicho de otra manera: de una vida rutinaria y asfixiante que deja poco espacio para la creatividad y las sorpresas, además de plantearte cambios externos, empieza por aquí.

Punto número 1: Libérate de las prisas, del: “necesito solucionarlo ya”  o “necesito tener la respuesta ahora”.  A casi todos, cuando nos damos cuenta de algo que no funciona en nuestra vida, o empezamos a vislumbrar la explicación a un problema que sufrimos desde hace tiempo, nos invade un sentido de URGENCIA.

Dios mío, qué horrorosa nuestra situación, pensamos, precisamos de una solución YA, rápido, ahora. Igual llevamos 20 años en una situación desagradable pero de repente se nos ocurre “que no podemos aguantar ni una semana más”.

Estos pensamientos ansiosos e impacientes no conducen a nada… Primero, porque los problemas complejos requieren soluciones lentas y complejas que no se dan en una primera vez. Y segundo, porque estar tan enfocados en los resultados, en conseguir “respuestas y soluciones eficientes” es, justamente, la mentalidad de la carrera de la rutina: venga, vamos rápido, no importa el proceso, sólo el fin, vamos a por lo siguiente, lo siguiente, lo siguiente… en una espiral que no acaba nunca y se vuelve más veloz con cada vuelta.

En serio, relájate. Si algo te preocupa hoy, empieza a indagar en eso sin prisas, las respuestas van apareciendo de forma progresiva y una después de otra, hasta dar con la clave final quizás meses después. Si algo no funciona en tu vida, muy bien, empieza a probar soluciones, pero con calma y una después de otra. No pretendas “acertar a la primera”.

Salir de la rueda de la rutina es olvidarnos un poco de los tiempos y los resultados y persevera en el camino de descubrimiento personal con alegría, con paz. No hay ninguna carrera que ganar y esa urgencia que sientes no es real, es sólo aparente, producto de una forma de vivir ansiosa e impaciente.

Punto número 2: El “no puedo” ¿Cuántas veces te dices a ti mismo “no puedo”?
No puedo hacer esto, no puedo hacer lo otro, uy a mi edad, quita, quita… Otra de las actitudes que nos mantiene atrapados en esa “carrera de la rutina” de la que hable es la sensación de impotencia. Una sensación de que las cosas no pueden cambiar, que no podemos hacer nada porque somos pequeños e insignificantes y nos falta fuerza de voluntad, constancia, valor o lo que sea.

¿Sabes una cosa? Eso es mentira. Cambiar no es fácil, cierto, pero ES POSIBLE si te empeñas en hacerlo poco a poco, paso a paso, sin desfallecer, utilizando todas las armas que posees (y si no sabes cuáles son, entonces tienes que conocerlas) y estando dispuesto a pagar los precios.

Que no puedes cambiar o mejorar una situación es una mentira que vas perpetuando día tras día y con esto, la engrosas, hasta que llegas a sentir que has perdido todo tu poder y eres un títere en manos de los demás o del destino… Derrotismo puro y duro, vamos.

Te sugiero que a partir de ahora no inviertas tanto tiempo en pensar que no puedes hacer algo y piensa en su lugar: ¿y cómo podría hacerlo? ¿dónde puedo encontrar herramientas e inspiración? ¿por dónde empezar? Y, desde ahí, empieza.

Punto número 3: Pensar que “no hay otra opción”, “la vida es así”, “me tengo que conformar” Son otros pensamiento bastante limitante es pensar que hay cosas que, aunque desagradables, son así y hay que aceptarlas porque total le pasan a casi todo el mundo.

Por ejemplo, si vivimos en una familia donde todos los miembros son obesos, podemos llegar a pensar que “es que es mi genética, es así y me tengo que aguantar” cuando en realidad lo que están fallando son una serie de hábitos de alimentación que no vas a revisar si te quedas con el pensamiento de “es que esto es así y no hay más”.

O poniendo otro ejemplo: la mayoría de la gente está estresada en su trabajo, cansada, discute con sus compañeros y se siente explotada. ¿Esto es así y hay que aceptarlo? No, para nada.

Estar mal en el trabajo tiene dos motivos, en mi opinión: uno externo y es que la presión a la que estamos sometidos en esta tan idealizada “sociedad del bienestar” es abrumadora.

Es abrumador el estrés emocional, fiscal, de productividad, burocrático y físico que soporta el trabajador medio (y sí, también la gente que vive de sus pasiones, te lo aseguro) y en algún momento como sociedad nos levantaremos contra esto y diremos: “que no, que no se nos puede exigir tanto”.

Que lo de la “sociedad del bienestar” es un cuento que cada vez se cree menos gente, que igual nuestros abuelos vivían con mucho menos pero más tranquilos…

Por otro lado, uno también tiene que poner de su parte en el trabajo, ser fuerte y decir “sí, estoy estresado, harto, cansado, pero decido no pagarlo con mis compañeros. Voy a sacar fuerza y entusiasmo, aunque me cueste, y voy a ser un líder y una persona positiva con los demás, hasta donde pueda“. Pero muy poca gente se hace este tipo de proposiciones, es más fácil dejarse llevar por las quejas y el pesimismo general.

En resumen, que el 90% de la gente tenga un comportamiento no significa que sea normal, ni que sea sano, ni que no se pueda cambiar. Ábrete a otras posibilidades, busca a ese 10% de la gente que es diferente, activa, auténtica, feliz y ¡únete a ese club! Únete a la masa crítica de personas que da lo mejor de sí y no se conforma con algo simplemente porque es lo habitual.

Finalmente mi conclusión: Salir de esta espiral en que la vida es cada vez más complicada, donde el nivel de gastos crece al mismo nivel que el de ingresos, donde tienes la sensación de que tienes muy poco poder de acción sobre tu vida, no es sencillo pero es posible. Y yo te recomiendo empezar a revisar estas tres ideas:

Las prisas por querer llegar a la solución lo antes posible. Porque la impaciencia es, justamente, un síntoma de que estás inmerso en un modo de vida antinatural y ansioso.

Todos tus “no puedo”. Sí, sí que puedes, otra cosa es que no siempre es fácil, ni a la primera, ni lleva un tiempo, pero eres más fuerte y más capaz de lo que crees si te permites verlo y probarlo.

El pensamiento de “como lo hace todo el mundo, debe de ser normal”. Un alto porcentaje de personas consume autodepresivos de forma habitual, por poner un ejemplo, y esto NO es lo normal. Busca a esa gente rara, diferente, valiente, que se atreve a hacer las cosas de manera distinta en vez de centrarte en la masa de hombres grises. Y créeme, cuando cambia tu forma de pensar, cuando empiezas a ver que hay alternativas y que la vida es mucho más excitante y luminosa de lo que te han contado, sencillamente ya no vuelves atrás.

Porque ¿sabes una cosa? Los cambios más bonitos, amables, conscientes, son los que se producen poco a poco sin que tengas que cambiar radicalmente tu rutina diaria. Las acciones impulsivas nos conducen a situaciones peligrosas que no sabemos cómo gestionar…

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Ver la magia de la vida.

octubre 10, 2018



La vida es maravillosa sin necesidad de ser perfecta, porque lo que es perfecto carece de error o de equívoco, y entonces no hay aprendizaje.La existencia es a veces un duro maestro, y ahí está su grandeza, y también su locura, ahí su caos y sus placeres, esos que debemos vivir a contrapelo sin buscar la perfección, sólo los instantes que disfrutar con el máximo de nuestras fuerzas.
  
Las personas acostumbramos a ser muy exigentes con la vida e incluso con nosotros mismos. Nos marcamos pautas, objetivos y múltiples sueños por cumplir. Y desde luego, todo esto no solo está bien, sino que es necesario. Todos necesitamos proyectos a corto y largo plazo que poder cumplir para enorgullecernos de nosotros mismos, para adquirir capacidades y habilidades personales.

Ahora bien, en ocasiones, quien se marca altas expectativas corre el riesgo de no deleitarse de los triunfos cotidianos, los más humildes y que solo las personas sencillas pueden apreciar: como el cariño, la amistad, la tranquilidad…

La vida no tiene por qué ser perfecta para ser maravillosa. Sabemos que es algo fácil de decir, pero… ¿Eres de esas personas que ya lo saben? ¿O aún estás enfundado en tu empeño por conseguir esa ansiada perfección?. Ser exigente y buscar la perfección en cada cosa que hacemos es en muchas ocasiones el reverso de una moneda. La exigencia nos hace desarrollar múltiples capacidades, pero a su vez, quien se aplica una alta autoexigencia raras veces se siente satisfecho.

En realidad, la perfección no es más que una quimera, una aspiración intangible. No existen las vidas perfectas y sin altibajos. La existencia es un carrusel de emociones intensas donde el billete sólo tiene un objetivo: aprender cada día de nuestra vida.

En ocasiones, escuchamos a muchos de quienes nos rodean quejarse en un triste lamento con aquello de “es que todo lo malo me sucede a mí, “es que a los demás todo les va bien y yo siempre voy por el camino equivocado”…. Este tipo de verbalizaciones y pensamientos siempre han existido y siempre existirán. Ahora bien, antes de caer en este tipo de comportamientos debemos tener en cuenta lo siguiente:

La felicidad no está en la perfección. Nadie tiene garantizada su felicidad absoluta sólo por ser rico, por ser atractivo o por disponer de buena salud. La vida se mide en instantes, y sobre todo, en nuestra capacidad para estar abierto a la realidad, a la oportunidad, a la magia de los detalles más simples que nos rodean y al optimismo.

Cuando no ha resultado algo que habíamos soñado. ¿He de martirizarme pensando que no valgo para nada, que la vida está empeñada en darme la espalda? 

En absoluto, soy consciente de que cuando una puerta se cierra, se abren 6, y lucharé por todas ellas. Quien aspira a una vida perfecta se sube a una cima para intentar alcanzar el universo, mientras cada día se pierde las maravillas que acontecen a sus pies.

Hay otro aspecto que debemos tener en cuenta: quien vive en la autoexigencia luchando por tener una vida perfecta, arrastra también a los demás a cumplir dicho objetivo. La persona que aspira a conseguir una vida perfecta, suele colocar un listón tan alto a todos a los que le rodean, que lo que acaba generando en realidad es una gran infelicidad.

La vida es maravillosa para quien se deja llevar, para quien sabe apreciar.

Y me pregunto ¿sabemos apreciar todas las maravillas que nos rodean en el día a día? 

En ocasiones, nos es difícil debido a las prisas, a las preocupaciones, a ese rumor interior que nos impide ver la magia de la vida.

La vida no es perfecta, es cierto, y no siempre nos trae lo que deseamos, pero en ocasiones es capaz de ofrecernos lo que de verdad merecemos: un amor auténtico, el calor de los tuyos, la admiración de quienes te quieren de verdad. 

No todo el mundo es capaz de descubrir o apreciar la esencia más auténtica del día a día: Esa luz que acontece cada mañana para todos por igual.El rumor de una familia, la tuya, levantándose para desayunar contigo en armonía y tranquilidad. Una mano cómplice que te acaricia.La sonrisa traviesa de tus hijos. Un metro que se retrasa y que te permite leer unas cuantas hojas más de ese libro. Esa salud que te permite ir y venir, correr, dormir, nadar, amar…El olor de la tierra mojada después de la tormenta.El ocaso lánguido en una playa tranquila..

La vida tiene su lenguaje propio que lleva su ritmo y que no todos saben apreciar, porque hay quien va a contracorriente, con demasiadas prisas, con el corazón desafinado y la mente alborotada.

La vida son instantes que se inscriben en el día a día con sutil serenidad. 

Patricio Varsariah.
 

Necesitamos más y más para ser feliz?

octubre 8, 2018


La época en que vivimos en la cual las cosas innecesarias son nuestra única necesidad,me pregunto : 

¿por qué como sociedad no podemos curarnos de la esa enfermedad emocional? 

Sólo decir que la misma sociedad, con sus valores equivocados a veces, es la que produce el malestar emocional. La gente no se da cuenta, pero la presión que nos imponemos todos, a veces es bestial. Queremos tener todas las cualidades; ser guapos, inteligentes, cultos, ordenados, eficientes tener muchos amigos… y en muchos casos, si no se cumplen una sola cosa ¡nos ponemos a temblar!

Las necesidad son propias de todo organismo vivo, consiste en una sensación provocada por la idea de que nos falta algo ya sea a nivel material, orgánico o sentimental. Se trata de unos de los componentes fundamentales de la vida, no sólo de los humanos, sino de las demás especies.  No nos percatamos de que la capacidad de las personas más fuertes interiormente es la de tener bastante con lo que la vida nos trae y nos quita, y en eso reside a veces la clave de la felicidad.
            
A veces cuando nos referimos a necesidad emocionales nos referirnos a aquellas cosas que una persona considera que le son vitales para sentirse a gusto consigo mismo y con su entorno; estas necesidades varían con la edad y con las características propias de cada uno, y en muchos casos suelen responder a ciertos trastornos emocionales.
                        
Siempre estamos necesitados de algo. Cuando nadie nos ofrece el hombro, nuestra cabeza busca otra salida; la aprobación, y en esos casos deseamos encontrar desesperadamente que alguien nos diga algún cumplido, o quizás aquello que deseamos que nos digan. Pero no sirve cualquier persona, debe ser alguien a quien consideremos superior o al menos igual a ti, alguien a quien admires y nos considere en una escala superior a nuestro parecer.
            
El hecho de llegar a comprender de lo que tenemos es lo suficiente, es como una capacidad que poseen las personas fuertes. Interiormente tenemos bastante con  lo que la vida nos trae y nos quita. Podríamos decir, que en la renuncia está la fortaleza. En cambio, la enfermedad de nuestro siglo en la continua necesidad, creyendo que necesitamos más y más para ser feliz.
            
A pesar de ello siempre estamos esperando algo que necesitamos. Pero conforme pasa el tiempo, las exigencias para que se cumplan esas funciones van en aumento hasta que nos volvemos adictos a todas las necesidades sociales. Llegamos a perder los límites, de los cuales no debemos pasar y nos volvemos propensos a cometer todos aquellos actos que en un principio creemos que nos son indispensables para vivir.
            
Así nos pasamos la mayor parte de nuestra vida, buscando la felicidad en los lugares equivocados, sin pensar que aquello que necesitamos para hacernos felices, es posible que la encontremos en los lugares más sencillos. Pensemos siempre que Dios nos puso la felicidad en lugares cercanos, pero quizás no nos demos cuenta. Nunca estamos contentos y siempre necesitamos más. El no admitir que lo que tenemos es justamente lo que necesitamos, es la causa de nuestros sufrimientos.
             
Cuando queremos cosas que no tenemos y no podemos conseguirlas, no aceptamos las situaciones difíciles presentes, no valoramos lo que tenemos y nos quejamos continuamente, llegando el momento en que la vida nos lo quite y sufrimos más por tener eso que no nos agrada tener. Entonces es el momento en que perdemos hasta lo que necesitamos.

Feliz Lunes principio de semana.

Patricio Varsariah.
 

La inteligencia del cuerpo a través de nuestro organismo

octubre 7, 2018



El día de ayer Sábado me enferme con gripe y no he podido dormir por lo que en el silencio de la madrugada he reflexionado sobre este tema de las enfermedades y aquí el resultado que me gustaría compartir.

La verdad sea dicha, a todos no nos gusta que nos pase nada malo, no nos gustan las enfermedades, de ningún modo aceptamos que nuestro cuerpo sufra algún percance que le haga ser inválido y por supuesto lo que peor llevamos es el pensar que podemos morir. Somos seres muy contradictorios pues por una parte nos disgustan las enfermedades y por otra parte no cuidamos nuestro organismo. De alguna forma hemos aprendido a resistirnos y no aceptar las enfermedades. 

Nos entristece cuando nos dan una mala noticia sobre una enfermedad de algún familiar o de un amigo y enseguida nos compadecemos de las personas enfermas.

Preguntas que llegan a mi: ¿Qué es lo que nos impide aceptar lo que es, según como ha venido, y por que no hacer lo mejor de nosotros mismos para continuar viviendo y gozando de la vida?.- ¿Ayuda en algo el entristecernos o deprimirnos cuando tenemos una enfermedad o cuando sabemos de un familiar o amigo o amiga que esta enfermo?. Lo que normalmente ocurre es que empeoramos la situación. Sin embargo sintiéndonos dichosos de todo lo que la vida nos ofrece puede que afecte a nuestra enfermedad de una forma sanadora.

Esta vida es para aprender todo aquello que se nos presenta y no es para aprender lo que a uno le dé la gana. El aprender, la atención o la observación no pueden ser dirigidas hacia algo sino hacia lo que sucede en cada instante y en ese sentido no existe la distracción.

Nuestra forma de vivir maltratando de forma continua a nuestro organismo. Consumimos por placer o por gusto y no lo hacemos por nuestro bienestar. Nos agujereamos las orejas o la nariz, nos tatuamos, nos teñimos el pelo, nos pintamos las uñas, porque queremos tener una imagen frente a los demás, queremos distinguirnos, sentirnos diferentes y contra más cosas hacemos para distinguirnos aún más nos parecemos a los demás.

Nos operamos del pecho, hacemos dietas de adelgazamiento, comemos y bebemos en exceso, vestimos de forma poco cómoda, y todo ello porque queremos mostrar una imagen de nosotros mismos. Nosotros no somos una imagen, no necesitamos de una imagen, no necesitamos vendernos. Necesitamos sentirnos tal y como somos y gozar de toda la belleza que ello encierra.

Tenemos una mente yo la llamo un "demonio" que produce pensamientos, que esclaviza al cuerpo y hace con él todo tipo de abusos. El cuerpo siempre está intentando restablecerse, siempre trata de estar sano y en equilibrio, es su inteligencia propia, es su naturaleza.

¿Por qué no permitimos que el organismo que es: organismo un conjunto de los órganos que constituyen un ser vivo, se exprese sin necesidad de nuestra intervención psicológica de cómo han de ser las cosas?

Pensamos que el organismo es tonto, que no es nada sin una mente que lo dirija, y de esa forma llega un momento en que el cuerpo se deteriora e irremediablemente es dañado. El organismo no entiende de enfermedades, él solo sabe que cuando algo no está en el orden natural establecido, lo que hace es poner todo su empeño y energía en restablecer dicho orden. 

La verdadera enfermedad es una actitud psicológica de uso del organismo sin respeto y sin permitir que sea él quien determine lo que comer, lo que pensar, lo que sentir o lo que hacer.

Nosotros no somos otra cosa más que el cuerpo y cualquier idea al respecto de nosotros mismos no forma parte de nosotros sino que es algo ajeno que se nos ha impuesto a través de la educación y de todos los medios de explotación de la sociedad.

Debemos reflexionar que al organismo le da igual todas esas elucubraciones mentales y lo que realmente le importa es su armonía. En ese sentido hemos de comprender que no somos diferentes de la enfermedad misma, que no podemos tratar a la enfermedad como si se tratara de algo separado de nosotros. La armonía del organismo está relacionada con el medio en el que vive, con la naturaleza, y si pierde su relación con ella entonces se pierde a sí mismo.

La mente no puede dirigir nuestra vida. Hoy en día el pensamiento que produce la mente. decide si reír o llorar, alegrarse o entristecerse, según interpreta la realidad, decide si matar al vecino por venganza o ayudar al tercer mundo en una ONG, decide seguir atesorando dinero toda una vida o deprimirse porque las cosas no han salido como él esperaba. Esta dictadura de la mente produciendo este tipo de pensamientos es lo que nos enferma y es lo que no permite que sanemos por mucho que el organismo hace todo lo posible e imposible por curarse. En este sentido nos gusta ser víctimas y reclamar ayuda ajena o nos gusta ser arrogantes y no ayudar a los demás.

El sentimentalismo también dirige nuestra vida haciendo de nuestras relaciones un derroche de energía donde las emociones poco a poco nos van enfermando. En esta actitud surge el apego, la dependencia y la consecuente explotación.

Otra cosa que dirige nuestra vida es esa actitud de estar siempre haciendo algo, siempre con el temor de no poder ganarnos la vida que nos hace atesorar de una forma burguesa o siempre llenando espacios mentales con nuevas ilusiones, deseos o entretenimientos.

La mente nuestro demonio interior no debe dirigir nuestra vida, lo que debe hacer es generar buenos pensamientos bajo nuestro control y con el sentimiento y la acción han de caminar juntos de la mano de la profunda inteligencia del cuerpo y de esa forma surgirá esa armonía con la que relacionarse con el resto de la humanidad y con la naturaleza.

La inteligencia del cuerpo a través de nuestro organismo es percepción de lo que es sin nombrarlo, sin juzgarlo, aprendiendo el lenguaje de los hechos y dejando a un lado cualquier idea que no permita tocar la realidad tal y como es, entonces el cuerpo se sana y no hay enfermedad que se resista, incluso aquella que el ser humano padece con el nombre de condicionamiento egocéntrico y que origina un sinfín de otras enfermedades.

Un saludo y feliz Domingo.

Patricio Varsariah.
 

no son necesariamente malas personas...

octubre 5, 2018



Todos sabemos que existen personas buenas, independientes, que ofrece luz aunque el día esté nublado, personalidades tan íntegras que ni siquiera ellas mismas son conscientes de su autenticidad. Son la paz en la tormenta, la compañía en tu soledad y la fortaleza en tus tristezas. 

Además todos disponemos de amigos o familiares que ante cualquier situación complicada, solo saben traernos aún más negatividad. Son incapaces de aportar estrategias, soluciones y aún menos, apoyo.

Si de esas personas quiero escribir hoy,  esas personas que te pesan,a los que yo te diría que no las cargues, llévatelas al corazón empieza a cargarlas en el corazón y no en la espalda. No hagas de sus problemas el peso de tu vida y no las conviertas en una mochila que tienes que transportar.

Las personas son mucho más que eso. Es decir, son parte de tu vida pero no dejan de ser el todo de la suya. Por eso, cada uno debe aguantar su propio peso y no inclinarse sobre los demás. Si hacemos esto, si nos hacemos responsables de nuestra propia existencia, estaremos en disposición de solucionar nuestros problemas, de comprender nuestras emociones y de manejar nuestros conflictos sin depender de nadie más.

Aunque la palabra suena muy fuerte yo las llamo los bacterias parásitas; emocionales y son aquellas personas que viven a costa de nuestros sentimientos,de nuestras emociones y de nuestros pensamientos. No son necesariamente malas personas, sino que son personas que viven inmersas en sus complejos y no consiguen hacer algo por sí mismas. 

Así,podría decir que hay dos tipos de bacterias parásitas. Los parásitos dependientes son los que se adhieren a una parte de nosotros y se pasan la vida confiándonos sus tristezas y sus malos momentos para que les reconfortemos. Estas personas nos necesitan para descargar su malestar con el mundo y, probablemente, cuando está bien no tenemos noticias de su existencia. Es decir, que cuando la persona se siente saciada, se olvida de quien le da de comer. Sin embargo, cuando vuelve a sentir la necesidad de que validen su estado de ánimo, vuelven. Este comportamiento, generalmente, no solo nos quema y nos hace sentir utilizados, sino que nos contagia de su estado afectivo negativo y nos deja “hechos polvo”.

Su tono de queja, de desilusión y de pesimismo es tan habitual que demandan opiniones de manera constante con el fin de que se les saque de su rumiación. Las lentes a través de las que miran la vida están tan ennegrecidas que nos hacen cuestionarnos nuestra propia visión del mundo.

Luego tenemos las bacterias parásitas agresivas son aquellos parásitos emocionales que se comportan de manera agresiva aprovechándose de su atractivo, su liderazgo y su capacidad de persuasión a partir de promesas irrechazables. Estos son aquellas personas que nos van embaucando poco a poco e invadiendo nuestra vida. Exigen cada vez más un afecto hacia su persona sin pararse a pensar en las consecuencias emocionales que tendrá para su víctima.En las relaciones solo contemplan sus necesidades y, aunque no lo hacen de manera premeditada, procuran siempre cubrir sus caprichos e intereses por encima de todo. Del mismo modo, tumban cualquier petición que provenga de la persona de la que se aprovechan.

Piden y piden cariño y atención, haciendo que cada vez la situación sea más insostenible. Así, se va generando un sentimiento de ineficacia y de poca valía que desarrolla un estado de inseguridad y baja autoestima en el otro.Como es de esperar, esta situación absorbe nuestras energías, nos desgasta y nos anula. Así, normalmente cuando nos damos cuenta procuramos tomarnos un tiempo para “desintoxicarnos”, pero al volver se vuelven a agotar nuestras energías.

Yo te recomiendo que descargues de tu espalda los parásitos, camina sobre tus propios senderos. Si sientes que tienes personas cargadas en tu espalda, lo adecuado es que analices y reflexiones sobre los desequilibrios emocionales que te están provocando esas relaciones. Recuerda que el parásito emocional te transmite y te contagia de sus estados emocionales, por lo que es posible que te sientas cansado y mermado psicológicamente.

Así, lo importante es que recuperes todas aquellas necesidades propias que quedaron relegadas con el fin de atender las de tu parásito. Una vez que las tengas, hazlas prevalecer. Hacer esto no significa que dejes de querer a esa persona, sino que te proteges de ciertos aspectos para poder mantener tu equilibrio emocional.

No puedes sentirte incapaz o culpable por no poder satisfacer las necesidades de otro. Cada uno es responsable de su vida y los demás solo formamos parte de ella, pero no su totalidad. Recuerda aquello de que “cada palo aguante su vela” y no te impongas el rol de salvador o salvadora, pues nosotros solo somos responsables de nuestra felicidad.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

... saber elegir lo que debe olvidarse

octubre 5, 2018


Hace unos días recibí un comentario de una amiga lectora, que me decía y recomendaba que no debemos mirar hacía atrás a lo que me gustaría contestarle:


Querida amiga, gracias por disponer de tu tiempo para leer mis escritos.

La vida sería imposible si todo se recordase. El secreto está en saber elegir lo que debe olvidarse. Si lo analizamos bien, es imposible dejar aparcados esos recuerdos vividos. Sí, me dirás que a veces fueron malos momentos o quizás terribles, que jamás quisiera acordarte, pero no dudes que si así fuera, dejaríamos momentos hermosos, momentos que pensándolo bien jamás pensaría que pudieran repetirse. 

Aquella persona que por simple casualidad se cruzó en tu camino y nos dejó unos recuerdos que nunca podremos olvidar, por la sencilla razón que hoy sería imposible que se repitieran o quizás porque nos dejaron unas cicatrices, producto de unas heridas que sin saber por qué jamás entenderemos por que se produjeron.  
          
Son recuerdos que difícilmente se sostenían, pero "pintaban muy bien" a pesar de que solo era humo sobre nuestras cabezas. Pero era ¡tan fácil fantasear! que a pesar del tiempo pasado nos serían imposibles olvidar. Ni que decir hay  momentos en tu vida que hoy no quisiéramos recordar nunca, pero apartarlos… nuestra vida no nos permite hacerlo desaparecer, ya que ellos forman parte de nuestra existencia.La vida es una vivencia donde cada persona tieneimplicación en lo que pasa. 

En nuestra memoria suceden distintas etapas: primeramente es la codificación, o sea sacarnos información del mundo la cual la registramos. Después viene la etapa de almacenamiento: Todo lo guardamos en distintas partes de nuestro cerebro, y por último, aparece la extracción, que es lo que llamamos "recuerdos". Los momentos y las situaciones los elegimos nosotros, las amistades también. Y las oportunidades, se trabajan y se conquistan. 

Alguien dirá que la vida no le ha dado oportunidades. Lo fácil es quedarse anclado en la queja, en el dolor, pero así debemos reconocer que de esa manera la vida se "desangra". Cambiar es una decisión que debemos tomar y nunca es tarde para comenzar una nueva vida, un nuevo amor, un nuevo proyecto. Para ello tenemos que desprendernos de una parte de nosotros; sencillamente todo lo que se aferra al pasado, a lo que ya no existe, a lo que no se tiene, aunque no se olvide.
           
Reconocer el pasado es una necesidad que la misma vida nos obliga y nos hace ver lo que hicimos y dijimos  A pesar de todo desearíamos no recordar y olvidar, pero la memoria se encarga de jugarnos esas malas pasadas, recordando momentos los cuales nos hacen sufrir tremendamente y sin opción a poder dejarlos olvidados.  Y por si fuera poco, están los Ordenadores que a veces solemos compararlo con el cerebro, éste nos guarda infinidad de información en forma de "paquetitos" de datos que a lo largo del tiempo siempre perduran en nuestro recuerdo. Es como una especie de gancho para estirar de ese determinado recuerdo.
          
Sería tremendamente ideal olvidarse de aquellos recuerdos que martillean en nuestra mente y que día a día nos impide olvidar, o simplemente no hace sentir mal por defecto. Así todas las actividades que hayamos realizado en nuestra vida, todas la decisiones que tomamos en aquellos momentos, aquellas corazonadas, siempre permanecerán como impulsos y con carácter emotivo de alguna forma o de otra.
          
No obstante es imposible vivir atado a unos recuerdos, ello perjudicaría nuestra vida emocional, y al mismo tiempo hipotecaría nuestra existencia haciendo que vivamos ante una tremenda frustración.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

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