Las palabras dichas suelen perderse en el ruido del tiempo.
Lo escrito, en cambio, permanece.

Cada texto que aquí comparto nace con la intención de quedar, de acompañar al lector más allá del instante, de ofrecer un espacio de reflexión que pueda ser visitado una y otra vez, con nuevas miradas y nuevas preguntas.

Leer es detenerse. Es permitir que lo escrito siga viviendo en quien lo recibe.

Es mejor entender sin soñar demasiado

marzo 2, 2019


El día de ayer, descubrí algo sorprendente, que es una mezcla de todo aquello que no se puede mezclar, la experiencia fue muy intensa fue como alegría y dolor. Finalmente comprendí algo que voy a compartir:

Me pareció encontrar un gran sentimiento, yo me dije: “esto es lo máximo “pero pasó que fui rechazado. Entonces, lo intenté otra vez y volví a ser rechazado. Pero me llené de valor y busque convencerme y allí fui otra vez. Y fue pues la tercera vez que fui rechazado. Entonces, miré con mis ojos del entendimiento ¿Qué es lo que estaba pasando? Que yo me había ilusionado por un corazón de piedra, y después ya logré entender que la piedra es solo una piedra, no me puede dar nada más, ni nada menos que una piedra.

Y mi conclusión:

Es que a veces nos aferramos a una idea y queremos que esta idea sea como nosotros lo deseamos, lo planeamos, pero no es así. El sol no va a salir de noche. Una flor seca no va a volver a ser fresca como antes. Entonces, mejor será sembrar y cosechar el fruto de la semilla y no vivir de una fantasía. 

Las cosas son como son y tenemos que aceptarla así podremos tener más seguridad de lo contrario, nos pondremos alas subiendo a lo alto de la montaña y nos caeremos por que no nacimos para volar. Y fue alegre y doloroso pero comprendí que hay límites pero que estos límites en verdad no me limitan, mejor me conducen por un camino seguro. 

Sí yo trato de cambiar las cosas, si trato de cambiar a las personas no serán ellas mismas, es mejor entender sin soñar demasiado, sin esperar demasiado pero no por eso dejare de vivir, sino más bien, valorare más lo que tengo y lo que no tengo, pero no para forzar las cosas sino para fluir entre ellas.

Eso comprendí.

Patricio Varsariah
 

La serenidad

marzo 2, 2019

Un día maravilloso puede súbitamente convertirse en una noche sin estrellas. Un Amor infinito puede sin querer convertirse en un dolor infinito. Puede la vida parecer cruel e indiferente. Puede el hombre en un instante perder algo más que todo, y esto será perder al Ser Amado.

Hay en la vida decepciones, desilusiones, dudas y parece que hubiéramos caído en una trampa, Es que la vida se vuelve una muerte lenta y dolorosa, tanto así que hasta las aguas se secan y ya no hay voz ni palabra, tanto así que al mirar un jardín lleno de flores, ya no vemos los colores sino más bien un desierto gris.

Me pregunto mil veces, ¿porqué el destino se ha confabulado con el camino de la vida ? Ahora la vida como un cristal se ha roto en mil pedazos. ¿ Dónde recobro la esperanza ? ¿ Dónde encuentro la confianza? ¿ Dónde hallo el auxilio que ni siquiera pido para mi sino para aquel que partió antes que yo ? La muerte ha sido muy cruel porque no ha sido a mi a quien ha tocado sino a mi ser amado ?

Llevo entre mis manos una flor que sin tiempo para crecer, demasiado temprano, se ha secado y mis lágrimas se han hecho sangre.Y mi sangre ya no tiñe de rojo nada porque este sufrimiento parece no servir para nada.¿ Qué hacer cuando la ausencia lo ha llenado todo, cuando la presencia del Amor no está ?

La gran respuesta :
No hablaré del triunfo tampoco de la conquista, ni del consuelo ni de la resignación. Hablaré más bien de la serenidad y al principio no será grande como el mar, ni siquiera como un lago pequeño, el más pequeño que se puede imaginar.

Pero sí debo decir que la respuesta al principio será como una gota de rocío y quizás más pequeña aún pero que tiene la fortaleza de Dios mismo pero a la vez también tiene la fragilidad de cada ser humano frente a la perdida del ser amado, por lo tanto no es un cielo azul porque no comienza con un amanecer brillante sino más bien con algo o con alguien que lleva el misterio redentor que es la respuesta frente al más grande dolor, porque descubrimos que pese a lo sucedido esto jamás nos abandonará y puede que no lo hallas notado, pero allí está en un pequeño rincón de nuestro corazón. Su nombre sobrepasa la esperanza. Su nombre es la Fe.

¿Pero la Fe es acaso solo una palabra o un sentimiento ? ¿ Qué es esta pequeña gota de rocío que lleva en su contenido el secreto del universo, el secreto de la vida misma ?

La Fe nos dice que la vida es un encanto pero que a veces se quiebra y solo queda el llanto pero la Fe también nos dice que la vida real es absolutamente inmortal, que los vientos vienen y van, y hasta lo más dulce se vuelve amargo y el día se vuelve noche y la noche es muy fría. Pero la Fe promete sobrepasar el dolor y así comienza el largo camino para serenar el corazón.

Patricio Varsariah
 

Si crees en el amor

marzo 2, 2019


El Amor es una flor maravillosa, muchos colores, unos cálidos, otros vivos en intensidad, una maravilla para contemplar. Entonces me prometí regresar y volver a visitar al Amor.

Y un día llegue para mirar aquel amor, y lo que me encontré fue con el horror de una escena de un crimen, algo innombrable había golpeado de muerte al amor, le había herido con inmensa crueldad, una y otra vez, a aquella flor maravillosa. El amor agonizaba frente a mí, entonces le pregunte:

- ¿Que ha sido? ¿Cómo fue lo sucedido? ¿Que podía hacer para ayudar?

Y el amor casi no respondió y muy levemente escuche:

- Me hirió la indiferencia. Me hirió la soberbia, la arrogancia, la soledad y el desprecio. Y me hirió la falta de ternura, de sensibilidad y compasión. Me hirieron con el odio, con el abandono, la calumnia y el rencor. Me hirieron con el engaño la mentira y el deshonor. No ha quedado nada en mí, más que un poco de aliento interior.

Entonces, le dije:

- ¿Que puedo hacer? ¿Como curar tus heridas?

Y el amor me dijo:

- Si crees en el amor, escucha atento que es la esperanza y la entrega que curara mis heridas. Y el amor, ciertamente no ha de morir. Aunque las heridas sean grandes y el sentimiento sea profundo, yo el amor desde siempre aprenderé que mil daño me podrán hacer, pero siempre podré perdonar.

Entonces delante de mí, es que el amor comenzó a fortalecerse, sentí que el universo vibraba. 
Y me pregunte:” ¿Que era todo esto?”?

Y veía delante de mí como el amor crecía con : humildad, entrega, dedicación, esfuerzo, sacrificio y pude entonces también comprender que el amor no era tan solo belleza, no era tan solo sentimiento, sino que es mucho más. Y el amor herido, herido aún de muerte, me revelaba el misterio de la vida.

Entonces, volví a ver otra vez al amor, lleno de esplendor, sus heridas se habían cerrado. Y entonces, le pregunte:

- ¿Como esto había pasado?

Y me contesto:

- Tú me trajiste esperanza y se unió a mi propia esperanza y así comencé a fortalecerme. Y tú me trajiste compasión y se unió a mi compasión, y me trajiste tu ser y mi ser despertó también por ti. Y eso soy yo, si me hieres y me maltratas me llevaras casi a la muerte pero si eres capaz de cambiar, yo siempre seré capaz de perdonarte y volver a amarte.

Patricio Varsariah
 

Su nombre es la Fe.

febrero 25, 2019


Un día maravilloso puede súbitamente convertirse en una noche sin estrellas. Un Amor infinito puede sin querer convertirse en un dolor infinito. Puede la vida parecer cruel e indiferente. Puede el hombre en un instante perder algo más que todo, y esto será perder al Ser Amado.

Hay en la vida decepciones, desilusiones, dudas y parece que hubiéramos caído en una trampa, Es que la vida se vuelve una muerte lenta y dolorosa, tanto así que hasta las aguas se secan y ya no hay voz ni palabra, tanto así que al mirar un jardín lleno de flores, ya no vemos los colores sino más bien un desierto gris.

Me pregunto mil veces, ¿porqué el destino se ha confabulado con el camino de la vida ? Ahora la vida como un cristal se ha roto en mil pedazos. ¿ Dónde recobro la esperanza ? ¿ Dónde encuentro la confianza? ¿ Dónde hallo el auxilio que ni siquiera pido para mi sino para aquel que partió antes que yo ?

La muerte ha sido muy cruel porque no ha sido a mi a quien ha tocado sino a mi ser amado ?

Llevo entre mis manos una flor que sin tiempo para crecer, demasiado temprano, se ha secado y mis lágrimas se han hecho sangre.Y mi sangre ya no tiñe de rojo nada porque este sufrimiento parece no servir para nada.

¿ Qué hacer cuando la ausencia lo ha llenado todo, cuando la presencia del Amor no está ?

La gran respuesta :
No hablaré del triunfo tampoco de la conquista, ni del consuelo ni de la resignación. Hablaré más bien de la serenidad y al principio no será grande como el mar, ni siquiera como un lago pequeño, el más pequeño que se puede imaginar.

Pero sí debo decir que la respuesta al principio será como una gota de rocío y quizás más pequeña aún pero que tiene la fortaleza de Dios mismo pero a la vez también tiene la fragilidad de cada ser humano frente a la perdida del ser amado, por lo tanto no es un cielo azul porque no comienza con un amanecer brillante sino más bien con algo o con alguien que lleva el misterio redentor que es la respuesta frente al más grande dolor, porque descubrimos que pese a lo sucedido esto jamás nos abandonará y puede que no lo hallas notado, pero allí está en un pequeño rincón de nuestro corazón.

Su nombre sobrepasa la esperanza. Su nombre es la Fe.

¿Pero la Fe es acaso solo una palabra o un sentimiento ? ¿ Qué es esta pequeña gota de rocío que lleva en su contenido el secreto del universo, el secreto de la vida misma ?

La Fe nos dice que la vida es un encanto pero que a veces se quiebra y solo queda el llanto pero la Fe también nos dice que la vida real es absolutamente inmortal, que los vientos vienen y van, y hasta lo más dulce se vuelve amargo y el día se vuelve noche y la noche es muy fría. Pero la Fe promete sobrepasar el dolor y así comienza el largo camino para serenar el corazón.

Patricio Varsariah
 

HOY es HOY ayer fue ayer

febrero 24, 2019



*** Gracias, amigos por ser la cámara de mi psicología. Por ser el botón que para este ascensor, que se derrama entre subidas y bajadas. **

Creo que las emociones son a temporales, por eso cuando las intentamos atrapar en una dimensión temporal las obligamos a mutar, como por ejemplo el dolor en sufrimiento, el miedo en temor ...El tiempo sirve para ordenar nuestros acontecimientos vitales pero no nuestras emociones, solo podemos darle su lugar cuando las aceptamos y dejamos de perseguir al futuro, en un esfuerzo inútil, esperando que las haga desaparecer o mitigar.

HOY ES HOY ayer fue ayer, el Tiempo, aliado y enemigo, fugaz y eterno, real e imaginario... El tiempo es nuestro mejor amigo cuando sufrimos un dolor "El tiempo lo cura todo", "con el tiempo te sentirás mejor"... Son frases que todos hemos dicho alguna vez y sin duda que cuando pasa el tiempo las emociones cambian y las cosas se integran, siempre que hagamos bien los procesos de cura y dolor, claro porque si lo hacemos mal entonces el tiempo se convierte en nuestro mayor enemigo y cada segundo se hace eterno, el dolor de cada instante se ralentiza, profundiza, se funde en nuestra alma y parece no pasar nunca.

El tiempo es un gran enemigo de nuestra felicidad, cuando lo pasamos bien se acelera y es como si nos arrebatase las horas y los días en tan solo un instante... El tiempo es responsable de la mayoría de nuestros miedos, miedo a lo que pasará en un futuro, a que las cosas vayan mal, a... Y también de nuestras culpas, aquello que hicimos en el pasado y creemos que hizo un mal, eso que nos engancha al ayer.

Pero, ¿existen el pasado y el futuro? ¿Puede ser real algo que a veces pasa despacio y a veces pasa fugaz, o es una pura construcción de nuestra mente limitada? La teoría de las cuerdas y los avances de la física ya empiezan a dudar sobre algo que como otras muchas cosas que se han superado en el pasado es, hasta ahora, algo que tiene entidad de verdad absoluta.

Creo que él rió nos enseña que el tiempo no existe?...por que el río está a la vez en todas partes, en su origen y en su desembocadura, el la cascada, alrededor de la barca, en los rápidos, en el mar, en la montaña, en todas partes simultáneamente, y que para él no existe más que el presente, sin la menor sombra de pasado o de futuro.

Hay días como hoy que me pongo a contemplar mi vida y advierto que ella también es un río y que nada real, si no tan solo sombras, separan al patricio niño del patricio hombre y del patricio anciano. [...] Nada ha sido ni será; todo es, todo tiene una esencia y un presente.

Y me pregunto : Oh, ¿no era acaso el tiempo la sustancia de todo sufrimiento? ¿no era el tiempo la causa misma de todo temor y de toda tortura? ¿no se suprimiría acaso todo el mal, toda la hostilidad del mundo en cuanto el tiempo fuera superado, en cuanto se aboliera la idea del tiempo?

No es que el tiempo todo lo cure, si no creo que el tiempo nos madura y nos enseña a aceptar las situaciones.Para mi entender lo más importante es hacer como el rio estar en pasado,en futuro, pero pisando tierra en el presente, en el ahora, pues el ahora es lo que estas viviendo.

Es para pensar con tiempo....

Patricio Varsariah.
 

Día a día, paso a paso…

febrero 24, 2019


Aprender a vivir el día a día es un arte, siempre estamos tratando de vivir todas las cosas al mismo tiempo, las penas, las alegrías, las tristezas, la felicidad y el amor. Y por cada día que vivimos con todas esas mochilas que tanto nos pesan, dejamos de disfrutar la vida, la cual se supone deberíamos vivir en plenitud y en armonía. Ese día del que debiéramos disfrutar es HOY.

Dejar las sombras del pasado y esperar pacientemente el futuro, todo llega, nada queda detenido, no vivir en forma apresurada pues así solo viviremos con tristezas ya que no dejaremos paso a la felicidad. Aprende a vivir este día. No habrá otro igual

Nuestras mochilas siempre están y estarán en nuestras vidas, ya es hora de deshacerse de las mochilas de recuerdos y del dolor que en su momento nos dejaron destrozados. Hay que saber tirarla, a un lugar donde no la encontremos. O sea bien guardarlas en el fondo de nuestro corazón, porque no se puede vivir sin pasado pero de nosotros depende que ese pasado lo tomemos como experiencia y no lo hagamos parte de nuestra vida hoy mismo.

Dar un descanso a lo que quedó atrás y no fue grato para nuestra vida. ¿Para qué recordarle hoy? ¿Qué ganamos con ello? Mejor guardemos como en un rincón del alma… Porque cuando pensamos en ello duele y aún lo sentimos en nuestra piel. ¡Olvidemos, eso fue AYER!

Siempre llevaremos con nosotras todas nuestras mochilas en las que guardamos alegrías, ilusiones, penas y todos los sentimientos que nuestro corazón un día albergó. Algunas son bonitas y llenas de amor, pero al fin y al cabo también son mochilas y también pesan. Y entre una mochila y la otra, vivimos la vida agobiadas por el ayer, miedosos por el futuro, con demasiado peso para nuestras vidas.

Debemos aprender a soltar, a dejar que nuestro día a día pueda ser vivido de a poco y lentamente, con una cosa a la vez. Si hoy estás feliz disfruta de ello, no temas, solo vívelo, ya tendrás tiempo de buscar soluciones si algo sale mal; no te agobies pensando en el futuro. Lo que suceda el día de mañana es desconocido y eso puede asustar, pero hoy vives el día de hoy. Disfruta del día que estás viviendo hoy.

No llevemos todas nuestras cargas a la vez, no mires la carga del pasado ni la del mañana, porque te harán sufrir, nadie sabe qué no traerá el mañana, ¿para que sufrir por ello? Las cosas del pasado no la podemos cambiar, pero podemos aprender de ellas, sirven como lección de vida. Nuestras experiencias nos enseñan, y pueden servirnos en el futuro así como en el día de hoy.

¿El mañana? Quien sabe qué será del futuro. Nadie conoce el día del mañana. Aún no se ha escrito, no se sabe como será, así que mejor no te angusties por el mañana, vive un día a la vez, serás más feliz así, y tus cargas serán más livianas.

Lo único que debe contar para ti es el día de hoy, vívelo, es tu día, no habrá otro igual. Habrá días mejores o peores pero nunca uno igual no TE LO Pierdas ¿Para qué llevar todas nuestras cargas en un día?

Para nuestro bien, existe el día y la noche gracias a lo que podemos recobrar nuestras fuerzas para poder enfrentar el mañana que también será un día nuevo e irrepetible. Solo tenemos un día en nuestras vidas hagamos de nuestro hoy la más grandes y maravilla posible, soñemos, seamos felices, riamos y si sufrimos hagamos con la clara convicción que lo vamos a superar porque solo así aprenderemos a vivir la vida…

Día a día, paso a paso…

Lo que no podemos hacer es pretender vivir una semana o un año a la vez, vivamos mejor el día de hoy.

Les deseo tanta salud, como gotas tiene la lluvia,

Patricio Varsariah.
 

¿Estaré vivo de verdad?

febrero 21, 2019


Siempre tengo un dolor profundo hasta las entrañas y en mi corazón hay un fuego de dudas que me carbonizaba la esencia de mi alma. Pero hoy una lágrima de mujer cayó en mi boca, y el dolor de las entrañas, el dolor que quebraba mis huesos se fue pasando, y aquel calor maldito que me hería el corazón y el alma como un volcán furioso también se apagó y, es como si hubiera caído desde muy alto, muy alto. Y yo ya me creía muerto, despedazado pero resultó que no fue así. Resultó que Dios ha visto la pureza de mi sentir, entonces me ha levantado de aquel piso y me ha sentado a un costado y ahora me percato, ¿estaré vivo de verdad?

Todavía está demasiado cercano el recuerdo de ese dolor profundo pero también algo dentro de mí quiere volver a creer pero ya no soy el mismo ser. Es como si fuese un árbol que le han dado cien hachazos, y por duro no ha caído. Creo que aún está lleno de sangre de mi propia sangre derramada. Creo que aún me duele el dolor de lo vivido, es quizás que pudiese entender a Lázaro, he vuelto como de la muerte, y me siento medio vivo, pienso que necesito tiempo, para creer otra vez en las estrellas del firmamento y que su luz me anuncie una mañana aun luminoso.

Aquella lagrima que toco mi boca ha cambiado el ciclo de la historia. Me he caído por un despeñadero y me he visto a mi mismo, en pedazos, y ahora todo se ha juntado; no sé si reír, no sé si llorar pero algo he podido entender y esto aquí declaro:

“Para vivir es necesario amar y ser amado. La vida sin amor es tan solo puro dolor. El amor tiene que cuidarse, y cuidarse de tal manera que conscientemente tendríamos que dar hasta la misma vida entera por amor”.

Yo no me siento feliz pero no siento el desprecio de la vida, ni la agonía de una existencia perdida, quizás más bien que estoy volviendo a respirar y hasta que tengo miedo de creer, pero me aferro a mi Dios que es el que me rescato de las tinieblas y sé también que mañana en virtud del amor, el día será mejor.

Patricio Varsariah.


 

Todo lo que la vida me ha enseñado.

febrero 20, 2019


Muchas veces he tenido que aprender por las malas. Hay mucho que aprender en la vida, pero no hay manual para ello, para salir adelante tenemos que aprender y construir nuestra vida pedazo a pedazo, día a día. 

A lo largo de la vida, he tenido que sacrificar muchas cosas que eran importantes para mí, lo tuve que hacer para dar paso a lo fundamental, para vivir una vida más feliz, y mucho más alegre, por que la vida me ha ensenado  a sacrificar para ganar  

Cuando pensaba que ya no había nada más por lo que luchar, me di cuenta que no importa que no encuentre a nadie a mi lado: debo salir adelante por mí mismo, porque en esta vida lo primero soy yo y después el resto. – Me he tenido que levantar después de caer hasta el fondo, donde solo podía ver oscuridad y soledad.  

Muchas personas se han deleitado con mis derrotas, más eso me ha motivado a seguir adelante, esforzándome más por lograr mis objetivos. Siempre existirá la envidia, el egoísmo y las malas personas, pero de dos cosas estoy seguro, y es que el bien siempre logrará tapar lo malo, y que la vida siempre nos enseñará nuevas y valiosas lecciones mientras continuemos haciendo lo imposible por llegar lejos y ser personas inolvidables. De la vida he aprendido el valor de las derrotas.

 He perdido amigos que decían ser amigos, más no lo eran de verdad, pues con la primera nube que tapó el cielo ellos desaparecieron dejando visibles a las únicas amistades que realmente eran verdaderas. Muchas veces son esas personas que están siempre ahí sin llamar tanto la atención, en silencio, pero que siempre están ahí cerca de ti, tratando de levantarte cuando no tienes fuerzas o energías para salir por ti mismo. La vida me ha enseñado a reconocer a los amigos verdaderos.

De la vida he aprendido a diferenciar lo verdadero de lo falso, de la mezquindad del ser humano, de estar siempre listos para criticar… Pero esto no es una queja sino al contrario, las personas que no han sido buenas son quienes nos enseñan a diferenciar y valorar las cosas. He aprendido que malos amores, siempre los tendremos, eso ya es parte de la vida, viene con nosotros… Más cuando aprendes amar de forma verdadera y no te haces falsas ilusiones, es cuando te encuentras con la persona correcta en el lugar exacto. 

De la vida he aprendido a valorar a la familia, a los que están, y a los que se han ido, pero sobre todo a los que han dado una parte de sí mismos en ayudarme y hacerme crecer en lo personal. De todo aprendemos y vamos siendo personas maduras y buenas, tratando de dejar de lado todo lo que nos hace mal. 

La vida me ha enseñado que cada día se vuelve a renacer, que cada vez que miramos un nuevo amanecer, es porque hay una oportunidad de ser mejores en todos los sentidos. 

Quiero vivir según lo que de la vida he aprendido Quiero ser esa persona que a pesar de todo lo malo, nunca pierde la fe y la certeza de que lo bueno siempre acabará llegando, y que todo lo que me ha tenido atado algún día se soltará permitiéndome renacer como un nuevo ser que ama por sobre todo las cosas, que me perdono por mis errores, y que abrazo mis tristezas para luego sonreír a la vida y dar gracias a Dios por todas las bendiciones que cada día vivo y siento. 

Solo por esas razones vale la pena todo lo que la vida nos enseña: bonito, malo, feo, triste o alegre, no importa, yo quiero vivir siempre enamorado de la vida y bailar con ella, porque será ella quien un día me abrirá sus puertas dejándome ver todo su esplendor. 

La vida siempre nos está dando lecciones y en nosotros está tomarlo o dejarlo… Cada cual vive su propia historia, haz que la tuya sea inolvidable y que te encante vivirla cada día. La vida la escribimos nosotros mismos.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Tenemos que sacar la basura de nuestras mentes,

febrero 4, 2019


Vivir sin amor, compasión o cualquier otro valor espiritual crea un estado de tal desequilibro que cada célula de nuestro ser clama por corregirlo. En definitiva eso es lo que subyace detrás del comienzo de la enfermedad: el cuerpo envía el mensaje de que algo falla en el presente un desequilibrio existente en algún lugar ocasiona síntomas físicos altamente visibles e imposible de negar.... Antes que el arte de la medicina esta el arte de Creer...

Para crear la salud se necesita de una nueva clase de conocimientos basado en un concepto más profundo de la vida.Aunque nuestra fachada humana de piel y hueso sea muy convincente, es en realidad una mascara, una ilusión que disfraza nuestro verdadero ser, un ser interior que no tiene limitaciones. 

La materia representa un momento cautivo en el tiempo y en el espacio. Si vemos nuestro mundo y el universo desde un punto de vista material, estamos haciendo que los aspectos cautivos del universo asuman demasiada importancia. Cualquier dolor o enfermedad es como una isla de descontento, ya que en comparación con cualquier enfermedad, la consciencia de nuestra salud es tan inmensa como un océano. 

Somos los únicos seres del planeta que podemos cambiar nuestra biología por lo que pensamos y sentimos. Uno cree vivir en el mundo, cuando en realidad es el mundo que vive en nosotros. 

Si miras con detenimiento tu vida, te darás cuenta que envías a tu cuerpo señales que repiten los mismos viejos temores y deseos..., las mismas viejas costumbres de ayer y anteayer. Esa es la razón por la que estamos estancados en el mismo cuerpo viejo y que nos sentimos frustrados a veces. 

Los malos hábitos son simplemente los surcos gastados de la mente, senderos que una vez conducían a la libertad porque abrían nuevas ideas, pero AHORA, no conducen a ninguna parte... Los restos de ayer son nuestra tortura...tenemos que sacar la basura de nuestras mentes, tirar esos surcos obsoletos....no sirven... 

Pocos lo hacemos..., y es un error según mí entender. Conservar la basura mental del pasado es como caminar en el mismo sendero una y otra vez, y de esa forma, no avanzamos.... Abrirse a lo nuevo, al Ahora es de mayor propósito, la experiencia nueva, enriquece nuestro presente y nos aporta nuevas vibraciones de las cuales sacamos una nueva sabiduría. Quedarse estancados en viejos hábitos que mama, papa y los demás nos inculcaron en nuestra infancia, bloquea nuestro crecimiento personal. Crecer es ser uno mismo, tal como sentimos por dentro y para que surta efecto, tenemos que sacarlo hacia fuera, es decir, experimentarlo. 

Muchas veces hacemos lo contrario, actuamos de afuera hacia dentro, dejándonos influenciar por los demás, desconfiando de nuestro propio ser interior, y claro, tarde o temprano, fracasamos...y fracasar no es lo peor, lo peor es que reemplazamos de nuevo siguiendo los mismos caminos de siempre, pensando que estamos cambiando algo...y fracasamos...El humano es el único animal que tropieza varias veces en la misma piedra, se sabe, pero así es lamentablemente... Jamás nadie encontró un mundo nuevo preocupándose por ello... 

Si deseas ver como eran tus pensamientos ayer, mira tu cuerpo hoy. Si deseas ver como será tu cuerpo mañana, mira hoy tus pensamientos... En resumidas cuentas... Cuando tomamos conciencia de que controlamos cualquier interpretación del cuerpo, una idea tremendamente liberadora comienza a despuntar: el cuerpo esta de tu lado. Allí donde la naturaleza crea estrellas, galaxias, quarks y leptones, tú, los demás,  creamos nuestro ser interior.

Yo transmito igual que el lo hacen otras personas en sus libros y conferencias, ....yo, no se nada, dejo que ocurra...... Y luego escribo.

Feliz día.

Patricio Varsariah

 

Luchar contra la violencia de género

febrero 4, 2019


Hoy me voy a salir un poco del tono habitual de mis escritos y voy a dirigirme hacia toda la sociedad en general sobre algo que me tiene bastante harto, la Violencia de Género. Sí, todos los días nos rasgamos las vestiduras por la violencia de género, escuchamos con asombro en los telediarios las estadísticas de mujeres asesinadas a manos de sus parejas (presentadas como si no fueran más que eso, unos simples números) y guardamos un minuto de silencio por las víctimas. Y ya está. 

Eso es todo lo que hacemos por mostrar nuestro rechazo a la violencia de género. Sí, nos indignamos mucho pero después no hacemos absolutamente nada por eliminar de nuestra mente todas las ideas y actitudes que legitiman y perpetúan la violencia de género.

Por ejemplo, si de verdad queréis acabar con la violencia de género, debéis dejar de pensar cosas como “sin celos no hay amor” o “a la pareja hay que controlarla, es lo normal“. ¿Qué? ¿Os parece una tontería? Pues este es el germen de todos esos casos de maltrato y asesinato que salen por la tele y que tanto os escandalizan.Se puede decir más alto, pero no más claro. Si de verdad queréis acabar con la violencia de género, dejad de mirar hacia otro lado cuando las mafias traen a chicas del extranjero (en su mayoría niñas) y las obligan a ejercer la prostitución, con la complicidad de nuestras democráticas y ejemplares instituciones. 

Dejad de pensar que “no es para tanto, que estas chicas en el fondo no son tontas, saben a lo que vienen” (claro, el sueño de toda mujer es acabar en un país lejano como esclava sexual, ¡qué duda cabe!). Porque la trata de seres humanos se cobra muchas más vidas de las que imagináis y eso está pasando aquí, en nuestros también democráticos y ejemplares países occidentales. 

Y además, precisamente de nuestros países del llamado primer mundo parten todos los años multitud de personajes pudientes, poderosos y respetables en vuelos en clase Business a hacer turismo sexual a otros países menos desarrollados, frecuentemente buscando menores. Mencionadles también a ellos y llamadles también maltratadores cuando condenéis la violencia de género.

Si de verdad quieres luchar contra la violencia de género, siéntate a hablar con tu hija, explícale qué es una agresión sexual y pídele que si sufre o ha sufrido alguna tenga la confianza contigo para contártelo. Sí, sé qué es difícil e incómodo hacerlo. Pero, si tu hija ha sufrido una agresión sexual, no la preguntes que qué ha hecho ni insinúes que la culpa puede ser suya. No te preocupes por tu orgullo de padre/madre, ni por lo que puedan opinar los demás si se enteran: la salud mental y la autoestima de tu hija son más importantes, créeme.

 Ármate de valor y denuncia al cabrón que la ha agredido (me da igual que sea un familiar, el cura del colegio o su novio de toda la vida). Sé que todo esto puede parecer muy obvio y coherente, pero, aunque no lo sepas, buena parte de las mujeres que conoces sufrieron una agresión sexual en el pasado y no se lo contaron a su familia por miedo, vergüenza o sentimiento de culpabilidad.

La educación es el mejor antídoto contra la violencia de género. Si queréis emprender una auténtica cruzada contra la violencia de género, dejad de consumir basura sexista del estilo de Cincuenta sombras de Grey, la saga Crepúsculo, reality shows o revistas como Cosmopolita o FHM. Y recordad: que parte de esa basura sea producida por mujeres no quiere decir que no sea machista. Y dejad de educar a las niñas para que sean mamás, princesas o amas de casa. Educadlas para ser exploradoras, aventureras, curiosas, libres. Para que se perciban a sí mismas como SERES HUMANOS con la máxima dignidad, no como objetos de consumo ni esclavas de nada ni de nadie.

En definitiva, para luchar contra la violencia de género no basta con ponerse lacitos morados o publicar muchos tweets con fotos de mujeres maltratadas. Luchar contra la violencia de género es, también, luchar en cierto modo contra nosotros mismos, nuestros prejuicios y nuestra hipocresía. 

Es luchar contra la realidad que muchas veces no queremos ver. Porque violencia de género es la que sale por la tele y la que no, la que está en acto y también la que está en potencia. Para que no haya ni una muerta más, hemos de empezar por cuestionarnos todo lo que nos han hecho creer y repensar cómo vivimos, cómo pensamos, cómo nos relacionamos. 

Para acabar de verdad con la violencia de género, hacen falta menos minutos de silencio y más horas de combate para transformar esta sociedad enferma y su doble moral.

He dicho...

Patricio Varsariah
 

Siempre que nos enfadamos

enero 29, 2019


No se trata de justificar por qué en determinados momentos estamos enfadados; en verdad no trato de analizar porqué a veces nos encontramos con un estado personal que ni siquiera nosotros mismos podríamos justificar. La verdad es que, ¿cuántas veces nos surge circunstancia en que nos sentimos amenazados, lo que nos pone en la extrema situación de discutir o huir? Sí es cierto que el enfado supone una negación a la propia realidad, y simplemente eso hace que determinados actos no nos gusten. Eso hace que interiormente muchas cosas nos duela y es entonces cuando reaccionamos con agresividad.
             
Es justo reconocer que en cualquier caso, siempre que nos enfadamos, algo se altera en nuestro interior, y nos manifestamos atacando con una actitud de defensa. Algunas personas no reaccionan exteriormente ante la ira, pero lo manifiestan a nivel interior; es decir, lo almacenan produciendo un resentimiento que termina con la ira en el tiempo, haciendo que ese efecto negativo sea cada vez mayor, hasta que llega un día en que “explotamos” y esa onda casi siempre afecta a otras personas que posiblemente no tengan motivos para recibir nuestras agresiones. Se trata ni más ni menos, de una alteración de nuestro propio estado emocional.
            
Es curioso, pero nos enfadamos en relación directa al nivel de nuestras exigencias y nuestras expectativas, y por el contrario inversamente proporcional al nivel de nuestra aceptación. Tampoco se trata de considerar esos momentos de enfado como un asunto propio, puesto que en ese caso, sería una intención de egoísmo. Haciendo un estudio mental, sería conveniente proponer un término medio, que debiera consistir en observar nuestros enfados desde una perspectiva más general, no centrada en uno mismo, y buscar una situación en la que todos ganemos.
            
Pero ¿qué pasa cuando el enfado se manifiesta en estado permanente? Es decir, que estamos todo el tiempo con el ceño fruncido y a la expectativa de iniciar cualquier tipo de pelea. Es entonces cuando podemos determinar que somos personas con un estado de mal humor tan acentuado, que nuestra condición, es de un estado crónico permanente. Lo inusual no es que tengamos esos arrebatos repentinos en nuestro carácter. Así parece que ese enfado se va convirtiendo en nuestra manera “normal” de ser en nuestra vida. Son los casos, en que todo nos saca de quicio, todo nos molesta; nos volvemos irrita bles y “saltar” por cualquier cosa es la nota más predominante.
            
Y es que aunque el enfado aparezca de forma esporádica, siempre estamos en continuo estado de riesgo, al generar en nuestras vidas emociones impredecibles, y eso hace que nos volvamos agresivos, y dispuestos a jamás perdonar, teniendo en cuenta que al primero que daña es al que lo padece, como decía anteriormente que afecta de forma directa a nuestro estado emocional. Está teóricamente comprobado que los que se enfadan asiduamente son personas propensas a padecer intranquilidades, ideas de tipo extravagantes, ansiedad, depresión, etc.  Sin embargo si tenemos la actitud de detenernos e intentar identificar nuestros sentimientos, estaremos dispuestos a expresar esas alteraciones para realizar los cambios oportunos, llegando a resultados completamente diferentes.

Finalmente : en cada estado de ánimo hay una frase, en cada frase un sentimiento, y en cada sentimiento un sufrimiento.

Patricio Varsariah

 

Saber gestionar una situación adversa

enero 29, 2019


No es nada nuevo decir que, a nadie le gusta equivocarse, pero la naturaleza del ser humano es tan imperfecta que yo diría no estamos bien acabados. Muchos intentan fuertemente evitar cometer errores, pero de hecho, estos pueden llevarnos a vivir valiosas experiencias de aprendizaje si se tratan de manera correcta. Por eso no deberíamos sentirnos un verdadero desastre cuando algo no nos sale bien. Ni negar que cuando hemos cometido un error, éste no resuelve nada, simplemente prolonga nuestra energía positiva asociada con la situación en que vivimos. Pero no siempre es así, y es de suma importancia estar preparado para cuando venga las dificultades, estar atento a lo que debemos hacer para enfrentarnos y como nos podemos sentir.

A través de nuestros errores tenemos la oportunidad de reflexionar y aprender algo nuevo. 

Cuando revisemos las consecuencias de una acción que acabamos de realizar, es cuando podemos reconocer el error que cometimos. Debido a esto, nos resulta tan difícil prevenir algunos errores, que sólo podemos reconocerlos una vez que los hemos cometido. Es por ello que debemos pararnos a pensar en eso que nos ha ocurrido.  En muchas ocasiones de todo lo que nos ocurre en nuestros fracasos personales y en nuestras incapacidades se debe a saber gestionar una situación adversa.                                                                                                                               
Lo primero que yo creo que  deberíamos hacer es darnos cuenta, de que nadie es perfecto. Por eso si nos equivocamos en alguna tarea, que a la larga no resulte acertada, pensemos siempre que en aquella ocasión fue lo mejor que pudimos hacer, contando siempre con los recursos que contábamos en aquella oportunidad.Aunque es muy frecuente no aceptar los errores, achacándoselos a otros, y empecinarnos que nosotros somos los perfectos. En vez de eso, aceptemos de una vez por todas que, el ser humano, se nos permite equivocarse. Pensemos que una cosa es equivocarse en algo y otra muy distinta es ser un fracasado. Esto último denota una imagen propia de quien entiende los errores como fracasos personales, en lugar de oportunidades para aprender y seguir avanzando.
            
Por este motivo, si aprendemos de los errores y sabemos precisamente cómo aprender de ellos, si reflexionamos acerca de nuestros propios fallos y siempre sacamos consecuencias positivas de los mismos, creceremos tanto personal como psicológicamente.
            
Tengamos en cuenta que en cada situación negativa existe la posibilidad de sacar provecho y volver a intentarlo. El secreto está en mantenernos fiel a propósito y enfocarlo fielmente a una nueva estrategia. Aprender de los errores significa aceptar que hemos cometido un fallo, pero que intentaremos aprender de él, teniendo en cuenta no cometerlo nuevamente.Cuantas veces nuestra mente, e incluso nuestro cuerpo, se cohíbe ante la responsabilidad de que aquello no se repita de nuevo en el supuesto fracaso de volver a sufrir. Lo que realmente ocurre es que si bien esta conducta nos protege de volver a sufrir esa angustia, al final solo se trata de una actitud limitante que estaría afectando a nuestro propio crecimiento personal.

Finalmente :  El error se evita pensando antes de cometerlo, pero cuando ya está hecho lo único que queda es aceptarlo.

Patricio Varsariah

 

Las diferencias de religión y creencias en la pareja.

enero 24, 2019


Pienso, que los prejuicios de todo tipo, destruyen las bases divinas del hombre.Todas las guerras y derramamiento de sangre en la historia humana han sido producto del prejuicio.Esta tierra es un solo hogar y una sola patria. Dios ha creado a la humanidad con igual dotes y derechos de vivir sobre la tierra.

Así como una ciudad es el hogar de todos sus habitantes aunque cada uno pueda tener su lugar de residencia individual, también la superficie de la tierra es una patria amplia y un hogar para toda las razas de la humanidad.Desgraciadamente el prejuicio religioso se ha convertido en causa de lucha y contiendas.Ojala! algún día todos se asociaran en compañerismo, disfrutando de los cordiales lazos de amistad, desapareciendo la discordia y el antagonismo.

Las religiones divinas son una en esencia y realidad, todas ellas han servido a la humanidad, todas han guiado a las almas hacia el logro de perfecciones, pero entre las naciones han surgido ciertas imitaciones de formas de adoración ancestral. Estas imitaciones no son la base y esencia de las religiones divinas. Por cuanto ellas difieren de la realidad y de las enseñanzas esenciales de las manifestaciones de Dios, han surgido disensiones y se ha desarrollado el prejuicio.

La base de todas las religiones divinas es una, todas están basadas en la realidad, la realidad no admite pluralidad, aunque en la humanidad han surgido diferencias concernientes a las manifestaciones de Dios. Algunos han sido zoroástricos, otros budistas, judíos, cristianos, musulmanes etc. Esto se ha convertido en fuente de divergencia, en tanto que las enseñanzas de las almas santas que fundaron las religiones divinas son Una en esencia y realidad

Cuando estás enamorada y deseas construir tu vida junto a esa persona, en lo que menos piensas es en las ideas que tienes sobre la religión. 

Muchas personas se casan a pesar de ser distintas sus ideas y creencias, pensando que el tiempo limará esas asperezas. Pero no creo que con el tiempo se suavicen, al contrario, a la larga esas diferencias pueden resultar en verdaderas peleas dentro del hogar. 

Hay valores que queremos transmitir a nuestros hijos: Toda madre tiene su propia forma de criar a sus hijos, pues en su propia niñez le han acostumbrado a tener los valores familiares, morales y espirituales que tiene. Una madre ,siempre quiere enseñar a sus hijos los valores con los que ella se crió. Y siendo así, pasa lo que pasa siempre que hay parejas que le dan diferente valor o credibilidad a la religión: El hombre que tienes como compañero de la vida y padre de tus hijos, te dice “¡Porqué le dices eso a nuestros hijos si a mí me enseñaron esto y esto otro en mi casa”, o “No le enseñes esas tonterías, que Dios no existe, guárdate esas cosas para ti misma, pero no se las inculques a los niños!” 

¿Será suficiente tener respeto y tolerancia? 

Cuando te enamoras piensas que no habrá problema por ser de diferentes religiones, por ser cristiana y él ateo, católico, evangélico, protestante, o de cualquier otra religión… Hay respeto entre tú y él. Te ama pese a las diferencias de creencias. Te acepta tal como eres y nunca ha intentado cambiar tu forma de ver a Dios y la iglesia. Todo está muy bien, pero llega un momento en la relación en la que se dan cuenta de que las diferencias entre los dos son de mayor importancia de lo que en un principio creían. 

“Yo quiero ir a mi iglesia con mi gente, hablar con ellos, compartir… Pero siempre tengo cosas que hacer y al final termino quedándome en casa para que él no se moleste”.  “He dejado mi ministerio y mis labores rutinarias en mi iglesia porque somos distintos. Mis hijos no pueden ir a mi iglesia, simplemente porque a él no le agrada; aunque sí que van en ocasiones, cuando a él le apetece ir, pues nunca ha sido constante en sus creencias.” 

Lo que realmente suele ocurrir: Empieza la frustración en la mujer, pues ha sido criada en una iglesia distinta a la de su pareja, pero como no tienen confianza para decirse las cosas que sienten, la relación comienza a distanciarse. Y la mujer (porque casi siempre son ellas quienes ceden) termina por dejar de ir a su iglesia, asistiendo en todo caso, a la de él. 

Claro que no es feliz, fue criada con otros valores morales, y se siente muy fracasada y mal por no ir a donde ella siente que realmente debiera estar. Por supuesto que a su pareja no le importa como está, ha logrado su cometido, ella ha decidido seguirlo a él, hasta en su religión, y cuando la ve llorar en la iglesia se piensa que es porque está emocionada, contenta y agradecida. 

¡Que va!, está frustrada porque no puede estar con los suyos, con quienes se ha criado, con su familia que siempre asistía a la misma iglesia. Y es realmente un problema muy serio, nadie puede ser feliz imponiendo sus ideas al otro, porque son personas adultas, con capacidad de razonar y tener sus propias ideas. 

Pero como siempre, para buscar la paz, armonía, y felicidad de su hogar, ella acaba callando y sacrificando sus propios valores. Idealmente sería diferente: Es muy importante que exista el respeto hacia la otra persona, y si conjugan verbos distintos en las religiones, habiendo amistad y cariño no debería haber ningún obstáculo; pero desgraciadamente en la realidad no suele ser así, y suele ser la propia mujer quien termina cediendo ante su pareja. 

Por mucho que se quiera respetar y tener tolerancia hacia las creencias de la pareja, que son diferentes a las de una misma, hay que adaptarse. Uno de los dos acabará adaptándose, muchas veces incluso sometiéndose silenciosamente, por el bien del matrimonio y por evitar discusiones y comentarios críticos. 

Las mujeres son conciliadoras, buscan la paz en el hogar… son ellas quienes suelen sacrificarse. Si no compartes la misma fe: Imagina que lo más importante en tu vida es Dios, pero no para tu pareja. No obstante, es un buen hombre y respeta tus creencias. Así pues, decides casarte con él… ¿Realmente crees que esas diferencias de fe no supondrán un serio problema en algún momento de la vida? 

Para ti la prioridad es hacer lo que es correcto delante de Dios. Pero para él, por mucho que te respete, eso no es prioritario. Si sientes que Dios te pide algo, ¿cual será la prioridad del matrimonio? Tus creencias no, pues son solo tuyas, no de ambos. Alguien tendrá que ceder, y puede que lo que tengas que ceder sea algo muy importante para ti. 

Lo más probable es que las diferencias de religión y creencias llegarán a suponer un problema en la pareja, incluso llevándote a plantear una ruptura.

Patricio Varsariah.
 

Las mujeres tienen valor propio.

enero 23, 2019


Muchas mujeres sacrifican su vida por permanecer en una relación que no vale la pena. Son mujeres que no conciben la vida sin su pareja, pensando que sin él ellas no serían nada, o al menos aún menos de lo que ahora son. 

No es el hombre el que da valor a una mujer: El valor de la mujer no está determinado por el hombre. No vales más por tener un hombre con alto poder adquisitivo, un hombre con ata posición social, o un hombre más guapo. No vales más por tener un hombre a tu lado. Eso no es lo que te da, ni te quita valor. 

Puedes tener grandes defectos, y estar muy acomplejada por ello… pero no busques otorgarte valor por medio del hombre, porque sinceramente, eso no es lo que te da valor como mujer.   

Las mujeres tienen valor propio: Vuestro valor está en Vosotras mismas, no en factores externos ni en otros hombres. Ya tienen valor propio, no necesitan que nadie les añada valor. Incluso tú que te sientes poca cosa vales mucho. Valen porque son únicas en el mundo, no hay otra persona igual que vosotras, por vuestra lealtad y fidelidad, por saber ser amigas, por organizar la casa cuando ya tienen familia, por querer ayudar incluso a las personas que no conoces, por cada talento que han desarrollado, porque si existes es por y para algo, no estás aquí para sentarte y esperar a ese hombre con el que tanto sueñas. 

¿Quieres sentirte más valiosa? 

Puedes serlo por mérito propio: Cada mujer tiene sus propias metas, sueños por alcanzar, y no está mal soñar con casarse, tener una familia e hijos… Pero eso no debiera ser todo cuanto suenes pues una vez las cumples puedes sentirte igual que antes, después de todo, si el hombre no añade valor a tu vida, tampoco la familia e hijos. Eso es algo que ha de salir de ti misma, no de los demás. 
Busca tener proyectos y metas personales que puedas realizar por tu propio mérito, no gracias al hombre con el que escoges estar. 

Cuando vives para un hombre te quedas a un lado, ya que todas tus metas están basadas con él, ¿y si en algún momento la vida los lleva por caminos diferentes? Todas tus metas serían imposibles, porque él no estaría a tu lado. Todo a cuanto has sabido valorar ya no está, porque no supiste valorarte también como mujer individual. 

Si esto te ocurre y los caminos de ambos toman diferente rumbo, no dejes de intentar alcanzar nuevos sueños y metas sólo porque él ya no esté en tu vida. No tiene sentido llorarle por el resto de tu vida, debes continuar con tu ida y sueños porque tienes valor propio, valor como persona, como mujer y como individual.   Sé mujer plena, con o sin pareja, sé una mujer realizada 

Estar con un hombre no debe ser el objetivo de tu vida. Y mucho menos si teniéndole no te sientes ni realizada, ni feliz. Estar con alguien no es motivo para dejar a un lado tu trabajo, tus sueños y propósitos; más bien lo contrario, él debería apoyarte en tu lucha por tus metas, sueños y propósitos. Son cosas que, con o sin un hombre, debes saber valorar y buscar. 

Un hombre no debe ser ni tu sueño ni tu propósito en la vida, en todo caso debiera ser tu punto de apoyo para realizarte como mujer en las cosas que sueñas y deseas hacer. Con o sin él, sueña y persigue tus sueños. Si estás con un hombre que te hace sentir inferior, él no es una buena opción para ti, déjalo, pues no está viendo lo que realmente tiene a su lado, una mujer con mucho valor. 

Patricio Varsariah.
 

Volver a empezar.

enero 22, 2019


Comienzo este escrito con una frase muy aplicable a nuestra realidad: "No se puede volver a empezar sin estar preparado".

Creer que tenemos el futuro en nuestras manos es un arma de doble filo: por un lado, nos da seguridad y vitalidad; por otro, puede traernos un enorme vacío. Volver a empezar implica cerrar círculos y dejarlos ir porque algo ha salido mal y puede, incluso, que duela.Es probable que tú, como todos alguna vez, tengas la necesidad de parar en seco tu vida para darte otra oportunidad de ser feliz. Te verás dando vueltas sin rumbo por el mismo recuerdo de acontecimientos y cosas y no sabrás como salir de ahí, pero serás consciente de que tienes que hacerlo. Es así, el principio es saber que va a llevarte tu tiempo y este depende de muchos factores. 

Volver a empezar es tomar conciencia de que algo tiene que cambiar en nuestra vida y de que es necesario sanar heridas para mirar de nuevo al futuro.

El tiempo es fundamental, en las situaciones en las que nos encontramos perdidos, dado que solo así podemos reconstruir nuestros principios. Desde el primer momento en el que nos damos cuenta de que hay que volver a empezar notamos que algo ha cambiado dentro de nosotros y que no somos los mismos: es necesario reconocernos de nuevo. Saber quiénes somos después de los bloqueos emocionales que sufrimos es una obligación para construir relaciones con nuevas personas, desarrollarnos como lo que somos en cualquier ámbito de la vida o simplemente para ser felices con lo que hacemos. Justamente, no darnos el tiempo oportuno para ello es uno de los errores que más comúnmente cometemos: nos disponemos a volver a empezar cuando quizá el daño no esté reparado.

Estar preparado, como he dicho, es una obligación que lleva su tiempo. Este tiempo es muy personal y relativo: no existe una regla para ello, pues la única regla que puede haber depende del grado de pérdida interior, sufrimiento, voluntad y fuerza, entre otras cosas. 

Como personas somos diferentes y nuestra capacidad para afrontar distintas situaciones difiere de la del resto. Lo que sí es seguro es que, como todo proceso, este de volver a empezar tiene sus pautas y, de no cumplirlas, puede conducirnos a un retroceso: a veces, pensamos que estamos ya preparados para enfrentarnos a otro comienzo cuando la realidad llega y nos baña por completo. Esta es su forma de decirnos que nos equivocamos y que todavía queda mucho por avanzar.

Este proceso del que hablo, tiene sus idas y venidas y supone uno de los mayores esfuerzos que podemos hacer en nuestra vida: no mirar atrás salvo para seguir adelante es duro, aceptar algo que no entendemos es difícil, aprender a ser sin algo con lo que contábamos es desolador, ver cómo alguien se va antes de tiempo de nuestra vida puede superarnos… 

Sin embargo, volver a empezar nos enseña otras muchas cosas que en un principio no se ven y que nos hacen crecer. 

El esfuerzo que llegamos hacer cuando nos toca vivir algo así acaba por transformarse en una recompensa positiva que puede llenarnos mucho, en forma de experiencia y bienestar. Es sólo a través del trabajo y del esfuerzo doloroso, por la energía sombría y el valor resuelto, que pasamos a cosas mejores.

Finalmente, tras mucho sacrificio, nos sentiremos libres y plenos emocionalmente: sabremos lo que hemos vivido y nos quedaremos con aquello que de verdad nos es útil, habremos aprendido a vivir con lo que tenemos en el presente y podremos marcar nuestra vida en función de los nuevos principios ya reconstruidos. Volver a empezar será ya el nuevo comienzo que ha surgido del final de otra etapa más que tenía que estar ahí, pero ya no.

Lo que tenga que ser será, a su tiempo y en su momento, porque el destino es incierto y a veces simplemente los vientos no soplan a nuestro favor ni nuestras velas están por la labor de izarse a pesar de nuestro empeño. 

Dicen que las mejores cosas no se planean, que simplemente suceden y que es mejor no presionar al tiempo. Porque realmente si algo debe pasar, sucederá de todas maneras. Y si no debe hacerlo, pues no lo hará. Es simple. 

Por eso de vez en cuando es bueno no planear ni esperar, dejar de exigir razones por las que seguir avanzando por un camino que no vemos muy claro y bajarnos del mundo de las expectativas y de las programaciones.

Patricio Varsariah
 

Solo si acepto el final..

enero 22, 2019


Después de todos los esfuerzos, he superado mis finales y con ellos mi pasado: he entendido que un final es la oportunidad de volver a vivir otro comienzo. Siempre recuerdo y especialmente cuando lo necesito, aquella idea similar de que para que pueda darse un día nuevo tienes que haber visto cómo pasaba la noche.

Cada día es una oportunidad para que sea nuestro mejor comienzo en cualquier ámbito o para mantenernos aquello que nos hace feliz. No hay que perder nunca la certeza de que de los malos momentos sacamos fuerzas que no pensábamos que teníamos y reconstruimos valores que estaban estancados.

El tiempo y los acontecimientos van a la par en el cambio y las personas cambiamos también con ello. Crecemos y aprendemos de los errores que cometemos y que cometen con nosotros, vivimos y soñamos con la felicidad que recogemos y aportamos. Por eso, un final puede ser mi mejor comienzo, tu mejor comienzo. Pasará cierto número de años y moriré. Ese quizá sea mi final definitivo, pero hasta entonces todos los días serán la suma de la gran historia de vida: una historia que quiero vivir y que se compone de otras muchas historias marcadas de momentos, sentimientos y vivencias que dan comienzo y que también acaban. Es así como todo empieza y todo finaliza.

Las experiencias se superponen y ninguna me deja indiferente, porque tienen su duración necesaria para aportarme lo que deben y después irse. Lo peor que puedo hacer en este sentido, siempre lo he sabido, es seguir creyendo que algo dura cuando ya terminó.

Solo si acepto el final, creeré en el comienzo. Asumir que rendirse no es una opción es una de las premisas que más me he recordado siempre. En este contexto me parece apropiada porque es justo en el momento en el que me he dado cuenta de estoy aceptando que algo ha acabado cuando más he sentido que no me había rendido.

No es una opción creerse que la realidad no es la que es: me obligo a aceptar que hay personas que se van o que yo puedo irme, que hay ciudades que tengo que dejar atrás o que algo que era ya no puede ser más veces. En otras palabras, no se trata de empezar de cero sino de aprender a ser con lo que soy y con quién puedo ser.

La incomprensión cuando ha llegado el momento de acabar con algo me ha provocado inseguridad, desorientación y dolor: todos nos vemos dentro de laberintos, situados justo en la puerta de salida, pero sin las llaves que nos permitan salir y continuar. En esos momentos yo, como todos, no vemos nada en claro y los finales parecen que se extienden en el tiempo sin concluir definitivamente. Me he dado cuenta, solo cuando he llegado al fondo de lo que ocurría, que tenía que llevar el mando de mi vida y ser yo quien esforzarme en cerrar completamente ese final inconcluso.

La capacidad de resiliencia es lo que nos da soporte y nos ayuda a mirarnos reflejados en el pozo para aprender de lo que vemos. De esta manera, aunque la incomprensión haya cortado mi risa alguna vez, he descubierto que aún puedo seguir riendo: a pesar de que todo esté perdido, puedo volver a encontrarme. 

Patricio Varsariah
 

Aprender a conocerse a si mismo

enero 21, 2019


Hay mucha luz retenida dentro, mucha bondad, un amor enorme, infinito. Solo ese amor podrá romper con el dolor y el sufrimiento. Pero el dolor y sufrimiento también son parte de la vida. Nos da miedo la vida porque no sabemos sufrir. Porque buscamos seguridad por todos los medios, ya que nos da miedo vivir en su plenitud. Y la vida, sin embargo, siempre se nos ofrece plenamente para que la vivamos al máximo. Para mí el aprender a conocerse a si mismo es un camino de crecimiento personal y espiritual. Porque cuando conectamos con nuestro poder interior estamos conectando con el amor en su expresión más grande. Cuando conectamos con el miedo, alimentamos el rechazo, la separación y el ego. Al conectar con el amor, estamos siendo poderosos sin límite y alimentamos el alma.

Por eso ahora pregúntate:

¿De qué te sirve enfadarte por la situación política y mundial?.- ¿Qué emociones y qué valores estás alimentando al hacerlo?.-¿Te hace más feliz, más completo, te conecta con el amor, con tu alma?.- Nuestra vida no es perfecta, para nada. ¿Pero quién dijo que la vida debe ser perfecta? ¿Quién dijo que hemos venido aquí a alimentar nuestro ego a través del confort?.- 

La vida es aprendizaje y crecimiento y tus problemas son oportunidades para crecer. Debemos tomar conciencia de nosotros mismos.- Vivimos en piloto automático. Nos quejamos por todo. Nos sentimos víctimas, apáticos, tristes o enfadados con la vida. ¿Y si todo está en tus manos? ¿Y si descubres que en realidad lo tienes todo para ser feliz aquí y ahora? Tomar conciencia de tu vida, tus pensamientos, creencias, valores y necesidades personales es algo imprescindible si quieres vivir de forma completa y, sobre todo, consciente.

Por que no aprender a relativizar.- Somos personas que ven sus problemas como obstáculos insalvables. Que solo ven el lado negativo de las cosas, que se enfocan en el miedo y el dolor. Pero la vida no es en blanco y negro. Hay de todo y lo negativo de la vida es solo nuestra percepción particular. Al relativizar y des dramatizar tus problemas, vives de forma más ligera y positiva, enfocándote en oportunidades y tu ingenio.

Hacernos responsables de nuestra propia vida es un buen comienzo para un cambio.Muchos creen que nuestra felicidad depende de circunstancias externas, de que alguien de nuestro entorno cambie, etc. Pero no es así como funciona la vida. No son los otros que pueden salvarnos. Solo tú mismo. Toda la responsabilidad de tu vida recae en ti. Es más: la vida es un espejo. Si vibras en el miedo, verás miedo a tu alrededor. Si te crees poca cosa, los demás también te verán así. Es hora de tomar las riendas de tu vida y entender que el poder solamente lo tienes tú. La vida es un espejo. Si vibras en el miedo, verás miedo a tu alrededor. Si te crees poca cosa, los demás también te verán así.

Para mí una de las claves es ponerse en contacto con nuestras emociones más profundas. Porque vivimos acallando algunas como el enfado o el temor por miedo a sufrir. Traspasar las emociones, permitirnos vivirlas, entender qué quieren decirnos, reconciliarnos con ellas... Nos permite tomar el control de nuestra vida y no que las emociones nos controlen a nosotros, por eso creo que es muy importante prender a gestionar emociones profundas como el miedo.

En mi vida siempre he puesto  mucho hincapié en la libertad personal. La verdadera libertad es siempre interna, y está ligada a nuestro poder interior. A través de ejercicios estratégicos y espirituales puedes conectar con ese inmenso poder que llevas dentro y empezar a vivir tu vida desde un enfoque totalmente diferente. Ni te imaginas la sensación de plenitud que se alcanza cuando sientes que eres libre, que todas las respuestas y posibilidades están en ti. La verdadera libertad es siempre interna, y está ligada a nuestro poder interior que es infinito.

Darnos cuenta de que la vida es aprendizaje y crecimiento es otro de los factores fundamentales para comprender que nuestras dificultades son bendiciones, aunque a nuestro ego no le guste nada oírlo. Si ves cada problema como tu gran oportunidad, agradeces tus lecciones de vida y las empiezas a vibrar con el amor y la gratitud. Los seres humanos no sabemos sufrir y tememos el sufrimiento, por lo que buscamos todo tipo de distracciones o situaciones de seguridad máxima para no tener que sufrir en la vida. De ahí nuestro miedo al fracaso, miedo al rechazo, miedo a lo nuevo. Preferimos quedarnos como estamos por miedo al dolor. Pero el dolor es parte de la vida, es inevitable, y si aprendemos a gestionar el dolor y aceptarlo como parte de la vida, nuestro sufrimiento ya no será tan grande y sobre todo, los miedos serán más pequeños. Preferimos quedarnos como estamos por miedo al dolor. Pero el dolor es parte de la vida.

Tenemos una idea de perfección que excluye la vida, cuando creemos que tenemos razón, enseguida juzgamos a los que creemos que no la tienen. Y esto hace que separemos a las personas en grupos contrarios. Porque ellos no son buenos según mi idea de perfección. ¿No te parece absurdo? ¿Acaso tengo yo las respuestas de cómo tiene que ser la vida?. Finalmente si aceptamos que no somos perfectos y abrazamos las diferencias comprenderemos que no existe la vida perfecta.

Que tu luz siempre guie tu camino.

Patricio Varsariah.
 

La realidad que nos rodea.

enero 21, 2019


Comienzo este escrito con una frase: La señal de que no amamos a alguien es que no le damos todo lo mejor que hay en nosotros.Una persona que ama sobre todas las cosas, es capaz de dar lo mejor de sí misma. Se siente libre, feliz y plena. ¿Qué más necesita en la vida? Puesto que cada uno de nosotros es un ser que necesita que le amen, ¿a qué esperamos? Una vez que hemos generado la intimidad con esa persona que nos corresponde y nos quiere, todo es mucho más sencillo. 

Cualquier persona que siente cómo su corazón es pleno y está siendo correspondido, observará como lo que le rodea se contagia y toma otro color. Con el apoyo adecuado, no miramos el vaso medio vacío, sino medio lleno. Se produce una trasformación: el trabajo es menos abusivo, la familia menos dominante, el entorno menos estresante, las personas son más honestas, la ciudad menos gris… Por eso el mundo está lleno de corazones deseando que les amen. Porque, en el fondo, nuestro órgano más vital sabe que el amor nos hará libres y nos permitirá acceder a esa felicidad tanto tiempo añorada.
 
No hay que olvidar que los seres humanos deseamos ser amados. Es un estado en el que nos sentimos felices, plenos y completos. Por eso hay que luchar cada día por todo cuanto queremos. La verdadera libertad del hombre está en la explosión de las emociones. Por ello, al ser amados, somos capaces de permitir que salgan todos nuestros sentimientos con total libertad y, en ese momento, sentirnos felices. Recordando una escena de la divertida película “Notting Hill”. En ella, el personaje que interpreta Julia Roberts le cuenta al despistado librero cuyo corazón sufre de amor que “solo es una chica deseando que le amen”. Como es lógico, no es más que una película. Pero, ¿no es cierto que nuestro cine, literatura, pintura o escultura, por hablar de cuatro manifestaciones artísticas, se basan en la realidad que nos rodea?

Aquello que ocurre en “Notting Hill”, aún siendo fabulado por un guion cinematográfico, no deja de tener una correspondencia cercana con la realidad. Si nos detenemos un instante y miramos a nuestro alrededor, veremos a un gran número de personas esperando ser amadas. Deseamos ser queridos, comprendidos y protegidos. Es en el cumplimiento de este anhelo donde encontramos la fuerza para dar lo mejor que llevamos dentro. Como sucede en “Notting Hill”, pero como también sucede en cada relación en la que el amor termina floreciendo.

Cuando dos corazones se unen en el amor, hay pocas cosas en el mundo capaz de detenerles. Así que, si sientes que deseas ser conquistada o conquistado, déjate llevar y disfruta del viaje, porque tu vida va a ser mucho más bonita y feliz. Es por eso que necesitas dejar de ser una persona deseando que la amen. Es un buen momento para tomar la iniciativa, porque nada llega solo y para todo hemos de estar preparados. Debemos cambiar nuestra mentalidad, dejar de pensar en la mala suerte y sacar todo lo positivo que hay en nuestra alma. Creer en uno y descubriremos que somos una persona que merece que le amen. 

Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección.Ama con todas tus fuerzas y consigue que te amen. No obstante, no debemos olvidar que recibir también es dar. Si quieres que te amen, recuerda que tienes que amar sin esperar nada a cambio. Sin embargo, si te lo mereces, no te preocupes, porque llegarán toneladas de cariño y comprensión. Ser una persona deseando que la quieran y que no hay nada de malo en ello. Ser una persona capaz de dar sin esperar nada. Ser una persona plena y feliz. Ser una persona que ama con todas sus fuerzas. Ser una persona que une su corazón con el ser querido. Ser una persona libre gracias al amor y consigue esto siendo como tú quieras.

El amor, como tal, siempre será un ideal. Un tópico esencial de nuestra vida, que por darse en diferentes grados o niveles, nunca alcanzará su punto de perfección, como en las matemáticas o la física. No es una cifra; no son números. Es un sentir… Y los sentimientos no se miden: se expresan, se viven. Lo anterior, que en principio sería un gran limitan te para cualquier relación, puede volverse una gran ventaja: porque el amor siempre será susceptible de mejorar, en forma indefinida; es decir, nunca se agotará…

Patricio Varsariah.
 

Un mal momento no es el final de nada.

enero 14, 2019



Siguiendo con el tema de los malos momentos en nuestro diario vivir. Ya sé que en medio de una discusión o de un mal momento pueden surgir comentarios poco amigables. Esto se entiende y aunque pueden herir también es posible seguir adelante. Pero tendremos un problema si hacemos comentarios que lastiman a propósito. No vale traer a colación peleas anteriores, comparaciones o cosas que sabes que afectarán a la otra persona. 

En un primer momento pensaremos que tendremos ventaja de este modo, pero iremos perdiendo la confianza. No necesitamos lastimar a nadie para sentir que hemos ganado. Recordemos siempre que el otro lado también es una persona que no merece ser lastimada. En el peor de los casos podríamos encontrarnos con que las personas que amamos se alejarán de nosotros.

Los malos momentos son necesarios para encontrar la felicidad, analizar nuestras acciones y crecer. Aunque nos guste pensar que lo mejor son esos días que están llenos de risas y alegría, los que nos hace ser nosotros en  los menos agradables. Un mal momento, nos puede ayudar a avanzar. Algo que resulta clave en un mal momento son las decisiones que tomamos. La más básica es cómo te enfrentas a lo que sucede: con optimismo o con rechazo. A partir de aquí surgen muchos caminos. 

Esta vez quiero escribir para hacer una reflexión sobre de las decisiones que no debemos tomar en un mal momento. Por muy difícil que nos resulte, en algunas ocasiones es mejor mantener la calma y esperar a que la situación cambie. De no hacerlo así podríamos arrepentirnos por haber elegido mal. Situaciones complejas nos pueden hacer creer que la mejor decisión para ese mal momento es terminar la relación. 

Pero antes de dar por concluida una amistad o una relación de pareja debemos darnos tiempo para pensar en lo que pasa. Lo que en un inicio nos podría parecer tan grave, luego puede parecer una tontería. Incluso eventos como discusiones y decepciones pueden tener una solución si les damos algo de tiempo, lo importante es NO decir cualquier cosa que lastime al otro. 

Démonos un par de horas o un día para pensar la situación. Cuando estemos calmado podremos regresar y conversar sobre lo que pasó. Tanto en las relaciones de amistad como de pareja son comunes las discusiones.

Cuando pasemos un mal momento no debemos dejarnos llevar por las emociones. Demos un tiempo para analizar la situación. Es probable que realmente no estemos donde queremos y entonces sí es válido movernos a otra opción. Pero si solo creemos que estamos siendo sobrepasados debemos considerar tomarnos un descanso. Si no es posible tomar vacaciones en el momento, al menos procuremos aprovechar el fin de semana. Descansar o realizar actividades que nos ayuden a olvidar las obligaciones diarias.

Así como no debemos terminar ninguna relación cuando estamos en un mal momento tampoco debemos iniciar otras. En específico me refiero a aquellas que pueden afectarnos seriamente. Puedes pensar que esta clase de decisiones le darán estabilidad a nuestra vida. Sin embargo, para que la estabilidad sea real y duradera, la relación debe estar basada en sentimientos verdaderos. 

Si iniciamos una relación creyendo que esa persona solucionará nuestros problemas, estamos creando más problemas. Tomemos en cuenta que incluso las relaciones donde hay amor pueden fallar cuando existen otras carencias. Esto se agrava en las relaciones “de paso” o “salvavidas”.

Un mal momento no es el final de nada, no nos condena ni nos limita. Aprendamos a ver las situaciones negativas como lo que son: parte de la vida. Muchas veces cometemos el error de querer escapar de todo lo malo. En el proceso nos perdemos enseñanzas y momentos importantes. Lloremos si lo necesitamos, enojémonos cuando la situación lo merezca y alejémonos lo necesario para poner en orden las ideas. De esta forma procesaremos mejor toda la información, evitemos decisiones apresuradas y tendremos menos cosas de las que arrepentirnos.

Patricio Varsariah.
 

Ese mal momento cotidiano.

enero 14, 2019


Todos experimentamos situaciones complejas a lo largo del día. No obstante, hay quien tolera un poco peor ese mal momento de la mañana, hasta el punto de acumular tanta rabia e indignación al medio día, que acaba acudiendo a la cama con dolor de cabeza pensando que la suya, es realmente “una mala vida”. La vida es saber aceptar que nos traerá buenos y malos momentos.

Si no estamos preparados para asumir ese mal momento cotidiano, se nos escaparán todos los buenos porque seguiremos encallado en esas emociones negativas: debemos aprender a dejar ir. Es muy probable que también tú tengas cerca a ese tipo de personas que ante una discusión, son casi incapaces de darle fin y avanzar. En su mente sigue rondando la ira, la rabia, el “yo tengo razón”, el “me has amargado el día”  y el “no puedo dejar de pensar en eso”.

El enfado constante, el no saber gestionar el mal momento hasta el punto de hacer una auténtica bola de nieve de cada aspecto, es reflejo de alguien que se obstina en negar la realidad, o al menos afrontarla. Si algo nos molesta, si algo inesperado sucede reaccionamos siempre hacia fuera mediante la rabia, las palabras subidas de tono y la gestualidad. Las personas que hacen de un mal momento una mala vida viven siempre a la defensiva, viendo al mundo como nuestro enemigo.

El mundo no es nuestro enemigo, hay quien se enfada ante lo que no entiende o lo que no puede controlar: una discusión de pareja, por ejemplo, es algo normal, pero hay personas que no tienen adecuadas estrategias y ven cada palabra como un agravio, son incapaces de empatizar, de entender la visión del otro. Los malos momentos los trae la vida casi a diario, y en lugar de reaccionar pensando “que todo lo malo me pasa a mi” es mejor entender cuanto antes el origen de ese mal momento, resolverlo, aceptarlo… Y permitir que el día vuelva a ser nuestro.

Hoy he decidido que un mal momento, una discusión, o una crítica desafortunada, van a ser sólo nubes pasajeras que no estropearán más mis días, porque un mal instante no es sinónimo de una mala vida, y yo, merezco ser feliz. Estoy seguro de que también tú habrás pasado una de esas épocas en que un mal momento parece encadenarse con otro más hasta tejer, sin saber cómo, una temporada de indefensión y de sensaciones muy negativas. Son esas etapas en que el estrés y la ansiedad se adhieren como una segunda piel en nosotros.

Un mal momento que no se gestiona como es debido, puede transformarse en desconsuelo, rabia o frustración: las emociones negativas que no se afrontan, son como el humo oscuro de una chimenea que necesita salir fuera, de lo contrario las consecuencias son imprevisibles. En el fondo, y si pensamos en ello por un segundo, nos daremos cuenta de que pocos días son los que llegan a la noche sin que al menos, hayamos pasado un mal momento, por insignificante que sea.

Una discusión, un malentendido, una decepción, un encuentro inesperado que no deseábamos, un error, un mal gesto, un desaire, una mala noticia, algo que se rompe, algo que se pierde, un recuerdo que viene a nuestra memoria… Son aspectos, como dije, muy comunes. Ahora bien, en este espectro entran sin duda cosas sin apenas importancia y aspectos un poco más serios. Y tanto unas cosas como otras debo y deben afrontarse con adecuada serenidad e Inteligencia Emocional.

El momento en que dejas de preocuparte, empiezas a disfrutar de la vida. Es fácil escribirlo y decirlo, pero… ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo puedo dejar de preocuparme de las cosas así, sin más?. Bueno he aquí mi respuesta y que debo aplicar para disfrutar de la vida : 

Primero procurando mantener un adecuado equilibrio en nuestra vida, y priorizando aquello que de verdad es importante: y mi bienestar y el tuyo lo es. Todo puede cambiar en cualquier momento, lo esencial es que vistamos una buena actitud, que tu corazón y el mío almacene esperanzas y no rencores para poder disfrutar de esos instantes con autenticidad.

Segundo : Debemos permitirnos ser feliz, y por ello, merece la pena tener en cuenta de qué manera deberíamos gestionar esos malos momentos cotidianos. Entendamos que todo pasa, que ese error tiene solución, que esa crítica no nos define, que quien nos hace infeliz no merece tu atención ni tampoco más lágrimas en tu rostro.

Tercero : Desactivemos toda emoción negativa entendiéndola primero y después, canalizándola. Una discusión no se acaba levantando la voz, tal vez necesitemos dejarlo para otro momento, desconectar y aclarar ideas con calma. Ese mal momento cotidiano puede ir seguido de un día excelente si tu o yo lo permitamos. Digamos no a los pensamientos recurrentes y negativos, controlemos las actitudes fatalistas, esas que nos hacen pensar que la nuestra, es en realidad una mala vida. Evitemos todo este ruido mental que tan graves consecuencias trae. Desconectemos del rumor negativo, tomemos un instante para nosotros y reflexionando venceremos las emociones negativas con nuevas ilusiones, con proyectos nuevos a corto plazo. 

Un momento dedicado a la reflexión, a la calma y a preocuparnos por nosotros mismos es invertir en nuestro futuro.

Patricio Varsariah.
 

Los vínculos amorosos.

enero 8, 2019
Los vínculos amorosos.


Los enemigos como el odio y el apego carecen de piernas, brazos y demás miembros, y no tienen coraje ni habilidad, ¿Cómo, entonces, han conseguido convertirme en su esclavo?”. Es indiscutible la necesidad que todos tenemos de los demás. Como especie, nos necesitamos. Palidecemos o morimos si no hay otro ser humano a nuestro lado. Sin embargo, hay una gran diferencia entre ese vínculo instintivo que garantiza nuestra supervivencia y las dependencias neuróticas que a veces desarrollamos en la vida adulta.

El ser humano alberga una necesidad biológica orientada a la formación de vínculos afectivos ya que, entre otras funciones, cumplen la de aportar seguridad a nivel psicológico. Así, las relaciones de pareja constituyen, en la edad adulta, uno de los vínculos que proporcionan mayor sensación de protección y equilibrio emocional. Pero, ¿de qué depende la calidad de los vínculos afectivo en la pareja?.

Los vínculos amorosos vienen determinados por diferentes estilos de apego, cuyo objetivo es buscar protección y seguridad emocional. Así, la calidad del vínculo de apego dependería de las estrategias que nos fueron útiles en la infancia para lograr esta sensación seguridad con nuestros padres o cuidadores.

Creo que puedo identificar cuatro estilos de apego que influyen de forma determinante en la dinámica de las relaciones de pareja y los vínculos afectivos que se establecen con el resto de personas: apego seguro, preocupado, huidizo (alejado o temeroso) y desorganizado.Las personas que establecen un vínculo con su pareja a través del tipo de apego seguro son autónomos en diferentes áreas de su vida y se sienten seguras porque confían en sí mismas y en la respuesta positiva de los demás.

Las personas seguras no desconfían de sus “figuras de apego” (padres, amigos, pareja),  cuentan con la certeza de que les ayudarán cuando lo necesiten. Así, las características de los vínculos afectivo de apego seguro fundamentales son: Los recuerdos de los vínculos afectivos de la infancia son en su mayoría positivos. Son abiertos, fáciles de conocer, autónomos, con alta autoestima y una imagen positiva de los demás. Carecen de problemas interpersonales graves y muestran confianza en los demás. Disfrutan de un equilibrio entre las necesidades afectivas y la autonomía personal.

El apego preocupado, también denominado ambivalente o dependiente, se caracteriza por sentir inseguridad respecto a la disponibilidad de las figuras de apego, en este caso de la pareja. La persona preocupada desarrolla un estado de ansiedad e ineficacia que le hace sentir que no es suficientemente querida o querido, por lo que constantemente busca la confirmación de que es amada o amado por la otra persona y, al mismo tiempo, sufre temor al posible rechazo o abandono. Así, otras de las peculiaridades de este tipo de vínculos afectivos son: Falta de autoestima que conlleva una actitud dependiente y un deseo desmedido por conseguir la aprobación ajena.Alta preocupación en sus relaciones.Demandas constantes de atención. 

Las personas con apego huidizo (alejado o temeroso)mantienen relaciones basadas en la distancia afectiva y frialdad emocional. En las personas huidizas alejadas, la aparente autosuficiencia emocional actúa como mecanismo de defensa ante el posible rechazo que pudieran experimentar. Las características de las personas que presentan estos tipos de vínculos afectivos son: Idealización de las relaciones con los padres, donde las únicas experiencias recordadas se basan en el rechazo y la frialdad de sus progenitores. Anteponen la valoración de sus logros y niegan la existencia de necesidades afectivas. Mantienen alejados a los demás para conservar su coraza y no desequilibrar sus emociones.

Tienen un modelo mental positivo de sí mismo pero negativo de los demás.Se sienten incómodos en la intimidad y consideran las relaciones interpersonales como algo secundario en su vida. Pueden mostrar un estado de desapego ante situaciones de separación o pérdida mediante la supresión de sus emociones.

Las personas que establecen un vínculo afectivo a través de un tipo de apego huidizo temeroso también funcionan con un modelo mental negativo hacia sí mismos y hacia los demás, falta de asertividad, baja confianza y autoconcepto, además de un potente miedo al rechazo. La diferencia con el tipo huidizo alejado reside en que los temerosos obtienen su fuente de seguridad a través de la aprobación de los demás.

Asimismo, cumplen con los siguientes patrones en sus relaciones: Su temor al rechazo les impide iniciar relaciones íntimas, por lo que su red social es mínima. Combinan al mismo tiempo dependencia extrema y evitación, por lo que fácilmente se ven afectados por la soledad, frustración y depresión. Su comportamiento es pasivo.

Vínculo afectivo de apego desorganizado, este estilo de apego tiene su origen en una infancia de maltrato o abusos en la que los cuidadores representaban al mismo tiempo una figura de temor o malestar por lo que los niños no podían recurrir a ellos como fuente de apoyo y/o seguridad. El patrón de sistema de apego desorganizado es el más disfuncional porque las personas buscan cercanía física al mismo tiempo que distancia mental, lo que causa gran desorientación, además de: Condicionar su valía a través de acciones defensivas basadas en una extrema necesidad de agradar y cuidar a otros de forma controladora. Incapacidad para valorar las situaciones consideradas amenazantes.

En este sentido, los estilos de apego inseguro se han instaurado cuando en la infancia, la búsqueda de proximidad no se ha resuelto y se han utilizado otras estrategias para conseguirla. En el adulto, estos sistemas se mantendrían en el tiempo por la resistencia al cambio de los modelos mentales de relación.  Es decir, estas creencias rígidas sobre las relaciones ya conforman la personalidad y el concepto de uno mismo.

Asimismo, los patrones de relación se automatizan, activando la conducta repetitiva de forma inconsciente y filtrando todos los indicios que no los sustentan. Una solución consistiría en ser consciente de cuál de estos modelos de relación o vínculos afectivos se está fomentando para poder revisarlo y valorar si sigue siendo válido para nuestro bienestar.

Es muy importante practicar la flexibilidad mental y fortalecer la confianza en uno mismo y los demás, además de admitir la posibilidad de relacionarse con la pareja de una manera más segura, relajada y placentera.

Patricio Varsariah
 

Los padres brillantes.

enero 8, 2019


Los niños no necesitan padres gigantescos, sino seres humanos que hablen su lenguaje y que sean capaces de penetrar en sus corazones. Los buenos padres, dentro de sus recursos, se encargan de satisfacer los deseos de sus hijos. Les hacen fiestas de cumpleaños, les compran zapatos, ropa, productos electrónicos e incluso les proporcionan viajes. Los padres brillantes dan a sus hijos algo incomparablemente más valioso, algo que todo el dinero del mundo no puede comprar: su ser, su historia, sus experiencias, sus lágrimas y su tiempo.

Los padres brillantes, cuando tienen los medios, dan regalos materiales a sus hijos pero no los alientan a ser materialistas, porque saben que el consumismo puede aplastar la estabilidad emocional, así como generar pensión y placeres superficiales. Los padres que siempre están dando regalos a sus hijos son recordados por un momento. Los padres que se preocupan por dar a sus hijos una historia se vuelven inolvidables. ¿Quiere usted ser un padre o una madre brillante? Tenga el valor de hablar con sus hijos acerca de los días más tristes de su propia vida y la audacia de hablarles de sus dificultades en el pasado. Cuénteles sus aventuras, sus sueños y los momentos más felices de su existencia. Humanícese. Transforme su relación con sus hijos en una aventura. Cobre conciencia de que educar es penetrar en el mundo de otros.

Muchos padres trabajan para dar el mundo a sus hijos, pero se olvidan de abrirles el libro de sus vidas. Por desgracia, los hijos sólo admirarán a los padres el día que estos mueran. ¿Por qué es fundamental para la formación de la personalidad de los hijos que los padres permitan que los conozcan?

Ésta es la única forma de educar las emociones y crear vínculos sólidos y profundos. Cuanto más baja es la escala biológica de un animal, menos depende de sus padres. Entre los mamíferos, los hijos dependen en gran medida de sus padres, ya que no solo necesitan el instinto, sino que deben aprender de la experiencia de sus padres para poder sobrevivir.

En nuestra especie esa dependencia es intensa. ¿Por qué? Porque las experiencias aprendidas son más importantes que las instintivas. Un niño de siete años es muy inmaduro y dependiente de sus padres, mientras que muchos animales de la misma edad son ya ancianos. ¿Como ocurre este aprendizaje? Podría escribir cientos de páginas sobre esta materia, pero prefiero comentar solo algunos de los fenómenos involucrados en el proceso. El aprendizaje depende del registro diario de miles de estímulos externos (visuales, auditivos, táctiles) e internos (pensamientos y reacciones emocionales) en las matrices de la memoria.

Este hábito de los padres brillantes contribuye a desarrollar en sus hijos: autoestima, protección emocional, capacidad de manejar la pérdida y la frustración, y de filtrar los estímulos estresantes, de dialogar, de escuchar.

Patricio Varsariah
 

Nuestra relación con la edad.

enero 5, 2019



Aferrarse a la juventud no es solo una preocupación de los egos superficiales y neuróticos. Esta angustia es también el fruto del funcionamiento de nuestra sociedad individualista, utilitaria, en donde cada uno tiende a existir únicamente por su rendimiento, y por su valor en el “mercado de la seducción”. En el discurso dominante, la vejez es casi siempre evocada en términos de inutilidad, de pérdida y de decadencia.

Dejar de gustar, ser menos eficaz y perder cierta autonomía, implica correr el riesgo de perder un lugar en la sociedad, verse excluido del mercado laboral o incluso, del amor. Implica simbólicamente estar condenado a desaparecer.

Y entonces, cuando ya no somos muy jóvenes, tratamos de parecerlo. Y si no es para complacernos a nosotros mismos, al menos para complacer a los demás, para preservar durante más tiempo la posibilidad de ser deseados y de convocar la mirada interesada del otro.

Los códigos sociales han cambiado y que, según las estadísticas, el sentimiento de “ser viejo” aparece recién alrededor de los 68 años de edad.

Cien años atrás, para determinar los tipos de edades, disponían de criterios objetivos como por ejemplo las aptitudes para trabajar, o para ir a la guerra en el caso de los hombres, o la capacidad para procrear en el caso de las mujeres. Cada uno sabía qué lugar ocupaba en la sociedad, porque la edad lo determinaba.

Hoy en día, los roles se han visto alterados y vemos cómo la infancia dura poco y aparece más temprano la adolescencia. Cada vez más seguido escuchamos hablar de “pre pubertad precoz”.

Luego, accedemos a nuestro primer crédito y como a los 30 años en promedio, las personas logran independizarse. Pero ya, a los 45 años, en el aspecto laboral nos vienen pisando los talones los más jóvenes y con la sangre nueva que aportan nos confrontan con nuestros propios límites y nos empujan a la salida. ¡No hemos tenido tiempo para respirar y ya tenemos que empezar a pensar en la jubilación!

Pero gracias a los progresos de la medicina, la esperanza de vida actualmente es de 80 años en promedio para ambos sexos. Cada vez somos “viejos” más temprano desde el punto de vista social, mientras que envejecemos más tarde desde el punto de vista biológico. Esta distorsión entre real y simbólica produce una situación psicológica de ansiedad: el miedo a la vejez comienza a atormentarnos antes que nuestro organismo sienta los efectos. Y este miedo es a menudo peor que la vejez en sí misma.

Ahora bien si hacemos un balance en materia de vejez, cada década genera sus propias inquietudes.

A los 30, el reloj biológico de las mujeres empieza a alterarse y caen en la cuenta de que es hora de tener bebés y formar una familia. Esto también nos pesa a los hombres.

A los 40, comienzan un balance sobre “¿Qué hice? ¿A dónde voy? ¿Hice buenas elecciones?” En este momento nos damos cuenta de los aciertos y de los errores y nos ponemos en marcha para rectificar o ratificar y poder vivir mejor la segunda mitad de nuestras vidas.

A los 50, los sentimientos van variando conforme las personas hayan vivido su vida. Si las mujeres formar una familia y se tienen hijos grandes, se concentran en ellas mismas y buscan darles sentido a sus vidas porque saben que aprendieron a aprovechar el tiempo.

Pero en caso de que las mujeres estén solas, se plantean si deben renunciar al amor y aparecen las dudas sobre cómo llevar adelante una relación de pareja.

Además, el cuerpo comienza cambiar y la menopausia confirma que es el fin de la maternidad.

A los 60, nos sentimos bien, pero empezamos a preocuparnos por la edad y los efectos que genera. Enfermedades, miedo a la incapacidad… ¿Acaso ya no lo hemos vivido con nuestros padres?

Según los psicoanalistas, la verdadera edad no es la de nuestras arterias, sino la de nuestra libido. Cuando esta energía física deja de circular, nos replegamos sobre nosotros mismos, preguntándonos qué sentido tiene amar o desear. Nos consideramos indignos de interés e incluso en algunos casos, sentimos que provocamos desagrado. Y somos finalmente viejos cuando frente a los nuevos desafíos y a los nuevos aprendizajes decimos: “esto no es para mí”.

Una pena de amor, una pérdida, la muerte de un ser querido; nos hacen sumar varios años de golpe; mientras que un encuentro amoroso que exalte nuestros sentidos, alimente nuestro ego y nos dé confianza en nosotros mismos, nos hará volver a tener 20 años. Detrás del miedo a encontrarnos aislados y excluidos, se disimulan a menudo problemas de autoestima o un estado depresivo.

¿Cuántas veces nos hemos cruzado con una mujer de 40 años que parecía de 60? O al revés, ¿cuántas veces nos hemos cruzado a una mujer de 50 que parece de menos de 40? ¿Cuántas personas conoces que a los 60 años participan en caminatas por la montaña o realizan actividad física sin quejarse?

En primer lugar, debemos decirnos a nosotros mismos que si ellos pueden, nosotros también podemos. Simplemente es una elección o la consecuencia de una sucesión de elecciones y nunca es tarde para empezar. Cuidar nuestro cuerpo y nuestra piel, comer mejor, practicar deporte… ¡Los efectos beneficiosos de estos nuevos hábitos no se harán esperar!

Una de las mejores maneras de eliminar este miedo a envejecer, consiste en mantener nuestro cuerpo saludable, y porque no, fijando los nuevos desafíos. ¿Nunca pudiste aprender a nadar? Es una buena oportunidad para aprender algo nuevo, disfrutar de una actividad placentera y ejercitar nuestro cuerpo. O también, ¿por qué no dejar el auto en casa y hacer las compras a pie?

Cuanto más orgulloso estés de tu cuerpo, y de lo que puede lograr, incluso las cosas más superficiales, menos temor tendrás de la vejez.

Pero también están los que disfrutan de la vejez, y esto también es una elección. ¿Te diste cuenta de que puedes cumplir con determinadas tareas de manera rápida y eficaz y sorprende ver que los más jóvenes no sean incapaces de hacerlas o se tomen tanto tiempo?. Es uno de los frutos de “la vejez” porque eso se llama: experiencia.

Todos los días puedes ganar tiempo en ciertas tareas que luego podrás dedicar a lo que te gusta. Los beneficios de la experiencia son muchos. Esto nos permite encontrar la solución a nuestros problemas de manera mucho más fácil, evitando los obstáculos en los que ya hemos caído en el pasado y que son motivos para hacerte sentir feliz.

Y más que rechazar o posponer la cita con los médicos por miedo a que no se encuentren “algo”, aumenta la frecuencia, para que las pequeñas cuestiones de salud que puedan aparecer, no se transformen en graves problemas por haber dejado pasar el tiempo.

Fatalidad u oportunidad, la vejez es percibida de manera diferente por cada persona. Lo único que sabemos, es que es inevitable. La tecnología y la ciencia han hecho que nuestra relación con la edad, se modifique profundamente. Hoy, la vejez se vive con buena salud y con la permanente posibilidad de aprender cosas nuevas de acuerdo a nuestras aptitudes y capacidades. ¡Descubre cuáles son las tuyas!

Patricio Varsariah.
 

2019 empezar de nuevo sin los rencores y frustraciones.

enero 4, 2019



La vida está llena de experiencias y vivencias, tanto positivas como negativas. En nuestro corazón se aloja todo cuanto vivimos con pasión: lo bueno y lo malo. A veces las cosas malas que nos han pasado ocupan demasiado sitio en nuestro corazón.

Pero hay esperanza, pues al igual que en nuestros hogares, la limpieza y el orden es posible, y nuestro corazón también requiere de dicho cuidado. Si aprendemos a desechar lo malo podremos disfrutar al fin de cada día que vivimos…

Hoy empecé limpiando mis papeles y notas, tirando las cosas que no me sirven pero que guardaba quién sabe porqué, cosas de las que me costaba deshacerme pese aparentemente no me aportaban nada. Finalmente me animé a tirarlas y pensando en ello me di cuenta que con nuestra mente y corazón nos ocurre lo mismo:

Siempre estamos guardando muchas cosas en nuestro corazón, cosas como el daño que una vez nos hicieron, las veces que tuvimos que recoger los pedazos de nuestro corazón, motivos de lágrimas que mojaron nuestra almohada, noches de insomnio por no poder resolver tareas pendientes, y todo malos sentimientos que guardamos dentro de nosotros mismos… 

A lo largo de la vida acumulamos innumerables cosas innecesarias o que incluso llegan a sernos perjudiciales, cosas que no nos dejan ver la luz. Nuestra vida podría llegar a ser mejor si sacamos de ella esas cosas que acumulamos y solo estorban.

A muchas personas les pasa como si cada día algo malo les ocurriese, sufren una pérdida diaria, sienten que los días son grises, y es que no pueden ver más allá de los problemas que tienen porque ya están a tope con todo cuanto les sucede y ha sucedido, durante años han acumulado experiencias negativas, y ya no pueden ver más allá. En momentos así hay que saber detenerse y hacer un balance, empezar a valorar si realmente merece la pena seguir cargando con esas cosas o si es mejor dejarlas a un lado, tirarlas, desecharlas y empezar de nuevo sin los rencores y frustraciones que no nos permiten seguir o mirar hacia adelante.

Cuando tenemos un corazón limpio de buenos sentimientos hay espacio para poder llenarlo de nuevo de amor, de más comprensión y paciencia hacia nuestros seres que nos rodean. Debemos dejar las culpas a un lado si no queremos sentirnos tan miserables en la vida. Hoy mismo es un buen día para cambiar esas actitudes y dar un paso a la felicidad, porque no importa cual injustas puedan ser las cosas que tengamos que estar cargando, sí somos capaces de limpiarnos de las malas actitudes que hemos guardado.

Cuando hemos acumulado por querías en nuestro corazón, todo cuanto nos rodea se ve afectado por ello. Hemos alejado a nuestras amistades, nuestra pareja e incluso nos hemos alejado de Dios. Todo esto lo podemos recuperar, nuestras vidas pueden volver a tener sentido, pueden volver a tener luz… Pero hemos de darles cabida a estas cosas, debemos limpiarnos para hacer lugar a las cosas buenas que la vida nos da.

Los recuerdos siempre serán parte nuestra, pero hay que mirarlos como lo que son, simplemente "recuerdos". Es bonito recordar, incluso llorar por las cosas que un día nos hicieron sonreír, se puede vivir con esos sentimientos que siempre ocuparan un espacio en un rincón de nuestro corazón, pero sólo eso son: recuerdos.

Limpiemos nuestras heridas así como limpiamos nuestro hogar que siempre queremos que se vea limpio y ordenado. Si tienes un lugar en el que puedas estar tranquila escuchando suaves melodías que te den paz, un lugar en el que puedes estar en un silencio que solo te pertenece a ti, ve a ese lugar y pasa ese tiempo personal contigo misma. Dedícate el tiempo que sea necesario, luego levántate y vuelve con una actitud buena y dispuesta a querer ver la vida a colores.

Nuestro cuerpo es como nuestra casa, si la mantenemos en orden, incluyendo nuestros sentimientos, siempre quedará más espacio para llenarlo con lo mejor de nosotros, la amistad, la comprensión, paz, amor, y buenas intenciones. Solo así lograremos un perfecto equilibrio en nuestra vida.

Nunca es bueno guardar los malos sentimientos, sobretodo si te hacen daño, como los celos, la ambición, el egoísmo, las malas actitudes con tus seres amados… Saca todo eso y tíralo, que todo quede limpio y dispuesto a recibir lo que el Universo (Dios) con tanto amor nos ha regalado.

Entrega amor, compasión y perdón para que sean perdonadas tus faltas. Todas las personas somos imperfectas, todos hemos cometido errores, pero no hay nada que no podamos superar si así lo deseamos. Por esa razón es muy bueno deshacernos de todo, que la maldad no haga su morada en nuestro corazón.

¿No encuentras formas para recuperar tu corazón herido por el amor? Este es el más doloroso de los recuerdos que siempre tenemos en nuestro corazón, solo vívelo, nadie lo podrá hacer por ti, es un luto que llevará un tiempo, no es fácil querer tirar lo que tanto se amó, pero sí podemos tener ganas de volver a empezar de nuevo con nuestras vidas y con nuestro deseo de que la limpieza llegue también a nuestro interior, quizás un día no muy lejano estés preparado o preparada para volver a recibir lo que hoy encuentras imposible.

Patricio Varsariah.
 

No sufras inútilmente.

diciembre 31, 2018


La vida no está hecha para sufrir por cosas que a veces no deberíamos. Es más, deberíamos eliminar todos aquellos errores que nos hacen sufrir inútilmente.

En la vida que nos rodea vemos solo negatividad, todo fracaso es malo, todo error es malo y nos encontramos, continuamente, en una búsqueda de la felicidad que parece que nunca llega…

El sufrimiento inútil provoca un desgaste exagerado a nivel físico, una irritabilidad creciente a nivel psíquico y un desplome enorme de nuestro control emocional

Hoy te reconocerás en 7 errores que, seguramente, cometes y que te hacen sufrir inútilmente.

Para el 2019 te invito a descubrir y eliminar estos errores que te hacen sufrir cada día. ¡Adelante!

1. “Darle vueltas” al pasado
A veces no podemos evitarlo y pensamos en algo que ha sucedido en el pasado, removiéndolo y reviviéndolo en nuestro presente. Esto puede ser positivo si es para analizar nuestra conducta en el presente. ¿Estamos actuando de la misma manera? ¿Cambiamos aquello que hicimos mal?. Lo que no podemos hacer es culparnos o frustrarnos por no poder dar marcha atrás en el tiempo y solucionar aquello que nos ha hecho daño, porque ¡ya ha pasado! Siempre y cuando aprendamos de nuestro pasado podemos volver a el, pero ¡cuidado! Porque a lo mejor te estás revolviendo en el sufrimiento que te ha causado.

2. No aceptar lo inevitable
Existen muchas situaciones “inevitables” que se sucederán a lo largo de nuestra vida, pero ¿podemos evitarlas? No, así que no pierdas energías en intentar evitar algo que sucederá sí o sí. Las enfermedades y la muerte son los hechos más difíciles de aceptar. Pero, no aceptando este hecho no estamos en absoluto ayudando sino todo lo contrario. Debemos aceptar lo que no podemos cambiar, lo que sucede porque así ha sido e intentar ayudar, superar y avanzar. Piensa que hay muchas cosas en esta vida que no se pueden elegir y que sin duda aceptamos, por ejemplo, a nuestra familia.

3. Creer que lo sabemos todo
Es importante admitir que no lo sabemos todo, que no siempre estaremos en posesión de la verdad y que nos podemos equivocar. Equivocarse implica aprender, cometer errores deriva en avanzar; así que no pienses que creer que lo sabes todo te hace una mejor persona, una persona cuya inteligencia es superior, porque no es así. Lo único en lo que puede derivar esto es en convertirnos en seres detestables, odiosos y estúpidos que defienden una verdad que solo existe en nuestra mente. Teniendo como consecuencia en ocasiones el rechazo de los demás.

La persona que siempre cree estar en posesión de la verdad demuestra una ignorancia suprema, además de una arrogancia intolerable.

4. No confiar en nosotros mismos
La inseguridad es algo con lo que muchas personas tienen que lidiar cada día. Desconfían de sí mismas, dudan de todo y no son capaces de tomar decisiones. El resultado de no confiar en uno mismo genera que esta confianza la depositemos en los demás. Por ejemplo, toda solución la tendrá un amigo o un familiar, pero nunca nosotros mismos.  ¿Por qué te menosprecias tanto? Busca el origen de esta desconfianza y empieza a tener seguridad en ti mismo desde hoy mismo.

5. Echarle la culpa a los demás
Hay personas que siempre intentan echarle la culpa a los demás. Probablemente tú hayas sido un afectado y, a lo mejor, haces lo mismo por recibir eso de los demás. Esta actitud nos libera de toda responsabilidad, aunque con el tiempo se vuelve en nuestra contra. Puede funcionarnos durante un tiempo. Huir de aquello de lo que somos culpables, evitar ese error que hemos cometido, provocará que no superemos los obstáculos. Ten seguridad en ti mismo, acepta tus errores y aprende de ellos. No es malo errar, pues es de humanos, lo que sí es negativo es echarle la culpa a los demás. No sufras cuando te veas solo, no sufras cuando los demás te cuestionen, la culpa es tuya por echarles la culpa a los demás. Todo se volverá en tu contra, aprende a aceptar tus errores.

6. Pensar trágicamente
En muchas ocasiones, quizás nos pongamos en lo peor. Tenemos pensamientos sobre algo para lo que no le vemos final, ¡no hay salida! Si piensas negativamente, no lograrás encontrar la solución que probablemente haya. Tu mente es poderosa y todo lo que pienses así sucederá. Todo tiene solución, absolutamente todo. No es cuestión de reparar, sino de mirar hacia delante. Si no la encuentras, si te encuentras tan cegado que no la ves ¡habla con alguien! No estás solo, no te limites. Las soluciones están ahí, solo que a veces ¡no las ves!

7. Cuidado con los cambios drásticos
En ciertos momentos de nuestra vida, adoptamos soluciones drásticas que parece que no nos cuestan nada. Esto es algo que hemos aprendido y que realizamos inconscientemente. Si nos encontramos inmersos en una situación problemática, escapamos, huimos. Una frase que podría resumir esto muy bien es “cortar por lo sano”, así, sin pensarlo.

 Muchas veces, cuando nos sentimos mal lo primero que se nos ocurre son soluciones irracionales, llenas de subjetividad y plagadas de errores”

Las cosas hay que pensarlas porque si no esas soluciones drásticas que estamos adoptando, probablemente, sean erróneas o surjan de nuevo en un futuro cercano.

¿Qué es lo que te hace sufrir a ti? Descúbrelo y ponle hoy solución. No sufras inútilmente, ya que ello te alejará cada vez más de encontrar tu propia y plena felicidad.

Que el 2019 te de solamente buenas noticias y mucha salud.

Patricio Varsariah.
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