junio 24, 2019

Tengo la certeza de que esta oscuridad PASARÁ,
al igual que se han terminado otros momentos dolorosos vividos en el pasado.
Esto no es una frase motivadora de Internet,
es una realidad que ha experimentado todo el mundo:
la noche oscura se acaba y llega, reconfortante, un nuevo día
y
Mientras llegue la luz, estoy buscando activamente la parte turbia y oscura de la existencia.
Creo firmemente que es una manera de «honrar» y de vivir activamente lo que me está pasando por dentro, y además me acercara a esa parte dolorosa de la vida que existe.
Porque resulta que atravesar el dolor y la tristeza a veces es más fácil que rehuirlo…
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 23, 2019

Estoy contigo. Déjame ayudarte. Dime qué necesitas y lo haremos juntos. Te quiero, te aprecio, estoy a tu lado... Hablar a una persona que se encuentra enferma exige no quedarnos solo en palabras fáciles y a menudo vacías. Seamos útiles y reconfortemos desde el afecto y la cercanía, no siempre es fácil; queremos valernos del diálogo para reconfortar, pero no encontramos las palabras, los tiempos, los silencios.
La intención no nos libra de caer en situaciones incómodas. En ocasiones, no deseamos precisamente hablar de nuestro estado o simplemente estamos cansados de ciertas palabras de ánimo un tanto vacías y poco útiles. El lenguaje demanda precisión, naturalidad y confianza.
Pensemos en ello durante un momento. Si hay una metáfora manida es la de referirnos a los enfermos especialmente a los con cáncer como luchadores. Son esos niños, esas mujeres y esos hombres que como valientes guerreros se enfrentan a la enfermedad. Sin embargo, tras estas palabras (como siempre bienintencionadas) podemos causar malestar o dolor.
A veces, hay recaídas. Hay casos en que el cáncer vence al tratamiento y ya no caben más estrategias… En estas situaciones, lo último que necesita una persona es verse a sí misma como alguien que no ha luchado lo suficiente o que no ha sabido ser valiente. A veces, el lenguaje proyecta una sobre exigencia poco útil, porque no siempre se puede ser fuerte. A veces, no se trata de ser valientes guerreros, se trata simplemente de encarar y aceptar una realidad muy concreta y sobre todo, muy particular.
La comunicación con personas enfermas, exige empatía. Cuidar de nuestro lenguaje y no recurrir a términos manidos y poco útiles, nos aportará siempre un mejor apoyo.
Hablar a una persona enferma o con cáncer exige, en primer lugar, conocerla. Cada enfermo tiene su lenguaje y, a menudo, lo que a uno le puede ser de gran ayuda a otro le puede minar el ánimo. No obstante, hay una serie de aspectos que por experiencia propia me gustaría compartir, para evitar determinadas expresiones que se usan en exceso y que son las siguientes.
¿Cómo estás? Tienes que ser fuerte.
Somos conscientes de que cuando alguien afronta una enfermedad, lo habitual es preguntarle cómo se encuentra. Podemos hacerlo, no hay duda, pero no insistiremos en profundizar más allá que la disposición que nos muestre el otro. Habrá momentos en los que la persona necesite hablar de la enfermedad, pero otros en los que sea precisamente el tema que no quiere tratar. Puede decírnoslo de manera abierta, pero también de manera indirecta. Una de estas señales indirectas es la de mostrarse parco en palabras cuando el diálogo tiende a centrarse en la enfermedad.
Asimismo, es recomendable no recurrir a la clásica expresión de «sé fuerte» o como he señalado con anterioridad, «no te rindas, esto es una batalla en la que hay que luchar». Evitemos este tipo de términos porque la persona enferma, especialmente con cáncer lidia con una realidad muy cambiante en el día a día y cada emoción, cada sentimiento, debe aceptarse tal y como viene.
Hay instantes en que el ánimo cae y uno tiene todo el derecho a asumir esos instantes más complejos y negativos. Habrá otros días en que nos sentiremos mejor. Cuando uno esta enfermo, especialmente las personas con cáncer, implica tener que centrarnos en el día a día, y no en todos se puede ser fuerte.
Otra Expresión : "Tienes que ser positivo, un familiar pasó por lo mismo y está bien"
A la hora de hablar a una persona enferma o con cáncer hay que tener en cuenta un detalle esencial: cada caso es único. No es adecuado comparar lo que vivió tal conocido, hacerlo no ayuda ni es útil. Cada paciente lidiamos con una realidad personal muy particular y delicada y por tanto, no hagamos referencias a otros casos ni nos obsesionaremos tampoco en darles constantes mensajes esperanzadores y positivos.
Ahora bien Tú te preguntaras y ¿Qué tipo de mensajes y soporte podemos facilitar a una persona enferma o con cáncer?
Bueno, gran parte de nosotros, a menudo, da por sentado que el mejor modo de llegar a una persona que sufre es mediante la palabra. Se nos olvida que, en cierto modo, lo que más se agradece es el soporte, es la presencia, es quitar pesos, es servir de ayuda mediante acciones y no tanto a través del lenguaje.
Por llamativo que nos parezca, en ocasiones, a la hora de hablar a una persona enferma o con una enfermedad terminal, sirve de mucho la sinceridad y la humildad. De hecho, recurrir a algo tan simple como «no sé qué decirte, siento por lo que estás pasando y voy a estar a tu lado para lo que necesites’, es tan válido como catártico.
La persona que atravesamos una enfermedad grave, no solo un cáncer, experimentamos toda una combinación de emociones. Nos sentimos enfadados, contrariados, a menudo desbordados y.o sencillamente, solos. Así, que alguien se acerque hasta mí para decirme que sea fuertes, no siempre ayuda. Así, que con mucho respeto y cariño, permítete hacerte las siguientes recomendaciones.
- Si no sabemos qué decir o cómo hablar a una persona enferma, podemos optar por el silencio y la cercanía. Estar a su lado o cogerles la mano es siempre muy positivo.
- Le haremos saber que nos tienen en su mente, que les queremos y que estamos disponibles para lo que necesiten.
- Le preguntaremos en qué podemos ayudarle. La finalidad es ser útil, ser esa presencia siempre atenta y disponible a la que podemos recurrir para cualquier cosa.
- Facilitaremos a su vez, que pueda desahogarse con nosotros cuando lo necesiten. Permitirse llorar, dejar ir su enfado, su desconcierto o su miedo con nosotros con autenticidad, es la mejor ayuda que podemos prestar.
Para concluir, como podemos ver, más que el lenguaje o la palabra, lo que realmente necesita la persona que esta enferma o con cáncer es nuestra cercanía y ser ese refugio cercano al que puede acudir cuando así lo quiera. Tengamos siempre presente.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 23, 2019

Es mi conclusión sin lugar a dudas que otras personas piensen de ti es su realidad, no la mía. Ellos saben mi nombre, pero no mi historia, no han vivido en mi piel, ni han calzado mis zapatos. Lo único que los demás saben de mí es lo que yo les has contado o lo que han podido intuir, pero no conocen ni a mis ángeles ni especialmente a mis demonios, y creo que esta situación les pasa también a Ustedes o mejor dicho se han topado con estas personas en algún momento a lo largo de su vida.
Con frecuencia nos cuesta entendernos a nosotros mismos pero nos aventuramos valientes a descifrar el código del sentir ajeno. No se puede tener ningún tipo de certeza de lo que otros sienten. De la misma forma, no podemos saber lo que han vivido y lo que han aprendido o no. Por lo tanto, no deberíamos darle importancia a lo que los demás dicen de nosotros, pues sus palabras obedecen a una realidad ilusoria que su mente ha creado con el afán de saberlo todo.
Hay personas que dan su opinión sobre ti, sobre tu vida y sobre tus decisiones aunque nadie se la haya pedido. Suelen ser opiniones malintencionadas o carentes de todo criterio cuyo único objetivo es hacer daño, menospreciar y disfrutar del pesar ajeno. Generalmente, es gente con baja autoestima que no se acepta a sí misma, por lo que difícilmente puede aceptar a los demás. Estas personas ponen etiquetas que reflejan la realidad de cómo se sienten ellas mismas, proyectando así sus dificultades emocionales.
Vive tu vida de la forma que quieras, no de la que los demás quieren que vivas. Es probable que si nos pudiésemos meter en el cuerpo y la mente de los demás, no nos atreviésemos a juzgar. No obstante, valdría la pena el ofrecimiento para poder valorar nuestra valentía. Sería una verdadera prueba de fuego.
Fantasías aparte, debemos asumir como única la responsabilidad de valorarnos y dejar de condenarnos. Lo que los demás piensen de nosotros no nos pone un precio. Es decir, del mismo modo que no dejamos que nos digan qué ropas tenemos que ponernos o cómo debemos vestirnos, no tenemos que permitir que los demás elijan nuestro armario emocional. Si vivimos conforme a lo que los demás piensen de nosotros, perderemos nuestro estilo y nuestra personalidad. Nos veremos obligados a colocarnos una máscara y nuestra imagen en el espejo solo reflejará nuestra inseguridad y la inexistencia de una autoestima saludable.
Las personas más infelices en este mundo son las personas que se preocupan demasiado por lo que piensen los demás. Para sanar las heridas emocionales que nos causa la crítica, debemos de tener claro, en primer lugar, que somos personas únicas y excepcionales. Conforme a esto, debemos perderle el miedo a sentir y a pensar por nosotros mismos. Son los demás los que están juzgando y criticando, no tú. La crítica no constructiva lleva consigo gran pobreza emocional en el mundo interno de quien la realiza. Por lo tanto, si la persona no se deja enriquecer, en estas ocasiones te conviene ser emocionalmente egoísta y “que cada palo aguante su vela”.
Así pues, despréndete de la negatividad y piensa que tu vida es mucho más fácil sin meterte en la vida de los demás. Si me lo permites quisiera darte claves que a mí me han ayudado para que te reclames a ti mismo:
Como he comentado, la consecuencia directa de dar crédito a lo que los demás piensen y digan es que acabamos convirtiéndonos en alguien que no somos. Y, por supuesto, querer complacer a otros a costa de nuestra identidad no es para nada saludable.
¿Eres una buena madre? ¿Eres una persona con éxito? ¿Eres inteligente? ¿Realizas bien tu trabajo? ¿Les gustas a los demás? Date cuenta de toda la energía que pierdes preocupándote por estas cuestiones. De todas maneras, los demás piensan sobre nosotros mucho menos de lo que creemos. Es decir, solemos sentirnos el centro de las miradas del resto de la gente cuando, en realidad, puede que lo que hagamos no sea relevante para muchos de los de nuestro alrededor. Quítate ese miedo, es en gran parte producto de tu imaginación.
Da igual lo que hagas y como lo hagas, siempre habrá alguien que lo malinterprete. Así que intenta vivir y actuar con naturalidad. Lo que tú haces porque lo sientes siempre será lo correcto. No solo no te podrás justificar, sino que te sentirás falso si no sintonizas contigo mismo.
Finalmente no esperes que los demás comprendan tu viaje, especialmente si nunca han tenido que recorrer tu camino ya que somos los únicos que podemos recorrer nuestro camino.
Saludos.
Patricio Varsariah.
http://patriciovarsariah.yolasite.com/mis-escritos.php
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 21, 2019

Hay un dicho en mi pueblo que dice "Quien enseña a los demás, se enseña a sí mismo" es muy cierto, no solo porque la repetición constante ayuda a impresionar los hechos de forma indeleble en la mente, sino también porque el proceso de enseñanza en sí da una mejor perspectiva del tema que se enseña.
La verdad sea dicha, cuando los tiempos se vuelven difíciles y surgen grandes problemas, como inevitablemente sucederá, es la fuerza de nuestro carácter lo que nos hace pasar.
Y dado que nuestro personaje está directamente influenciado por lo que decimos (y nos preguntamos) a nosotros mismos diariamente, quiero que piensen cómo se ha estado hablando a sí mismo últimamente. ¿Ha estado utilizando las palabras alentadoras y alentadoras que hablaría con un amigo? ¿O los comentarios de menosprecio que le gritarías a un enemigo si no tuvieras corazón? ¿O los comentarios negativos sobre la vida que podrías pronunciar si no tuvieras fe?
Todo el día hablas en silencio para ti mismo, y una parte de ti cree cada palabra. Por eso es importante estar atento cuando surgen problemas y meditar sobre las preguntas correctas ...
La mejor arma contra el estrés y la negatividad es tu habilidad para elegir un pensamiento sobre otro. La felicidad se escapa de aquellos que se niegan a ver lo bueno en lo que tienen. Cuando la vida te da todas las razones para ser negativo, piensa en una buena razón para ser positivo. Sonríe, no porque la vida haya sido fácil, perfecta o exactamente como lo habías anticipado, sino porque eliges ser feliz y agradecido por todas las cosas buenas que tienes y por todos los problemas que sabes que no tienes.
Deja de desprestigiarte por todo lo que no eres y comienza a darte crédito por todo lo que ERES. Tenemos que aprender a ser nuestros mejores amigos, porque a veces caemos fácilmente en la trampa de ser nuestros peores enemigos.
Una de las lecciones más difíciles de la vida es dejarlo ir, ya sea culpa, ira, amor o pérdida. El cambio nunca es fácil. Luchas para aferrarte y luchas para dejarlo ir, pero muchas veces dejarlo ir es el camino más saludable hacia adelante. Se elimina los pensamientos tóxicos del pasado. Tienes que liberarte emocionalmente de las cosas que una vez significaron mucho para ti, para que puedas superar el pasado y el dolor que te trae.
Nuevamente, se requiere un esfuerzo para dejar ir y re enfocar tus pensamientos, pero vale la pena el esfuerzo que puedas reunir. Imagina lo mucho más efectivo y feliz que serías si, en lugar de negar, culpar, temer y luchar contra ciertas situaciones y tareas, simplemente las manejaras.
Cada vez que sientas la tentación de reaccionar de la misma manera, pregúntate si quieres ser un prisionero del pasado o un pionero del futuro. Y recuerde que nuestro carácter es a menudo más evidente en nuestros altos y bajos. Sé humilde en las cimas de las montañas, fuerte en los valles y fiel en el medio. La vida es un regalo, y nos ofrece el privilegio, la oportunidad y la responsabilidad de devolver algo al ser más. Por lo tanto, la mejor manera de encontrarte cuando los tiempos son difíciles, es perderte al servicio de una causa más grande que tú.
No reduzca sus estándares, pero recuerde que eliminar sus expectativas de todo es la mejor manera de evitar sentirse decepcionado. Porque, en cierto sentido, las expectativas son como la cerámica fina: cuanto más se aferran a ellas, es más probable que se rompan. Así que déjalo ir un poco y aprecia tu vida y tus relaciones por lo que realmente son.
El perdón no siempre conduce a relaciones y situaciones curadas. Algunas relaciones y situaciones no están destinadas a ser. Perdona de todos modos, y deja que lo que debe ser, SER. Sigue adelante y libérate. Cuando tienes resentimiento hacia otra entidad, estás ligado a esa persona o condición por un vínculo emocional que es más fuerte que el acero. El perdón es la única forma de disolver ese enlace y liberarse.
No permitas que tu miedo a los eventos pasados afecte todas las posibilidades que te esperan. Vive para lo que hoy tiene que ofrecer, no lo que ayer se ha llevado. Siempre habrá obstáculos, pero la mayoría de las veces estamos limitados por los muros que construimos nosotros mismos. Lo que vemos depende en gran medida de cómo lo veamos. Olvida lo que has perdido y concéntrate en lo que has aprendido.
Hoy, recuerde que la vida está llena de circunstancias incontrolables y que lo único que puede controlar es cómo elige responder. Cuando realmente se toma el tiempo para pensarlo, todo lo que sucede a nuestro alrededor es neutral y no tiene sentido hasta el momento en que le damos sentido. Y las preguntas que nos hacemos conducen el significado que creamos.
En cualquier situación, se trata de elegir:
¿Permitiré que esto me moleste?
¿Elegiré hacer esto malo o bueno?
¿Elegiré quedarme o alejarme?
¿Elegiré gritar o susurrar?
¿Elegiré reaccionar o tomaré el tiempo para responder?
Conclusión: las preguntas que nos hacemos conducen nuestro comportamiento, y nuestro comportamiento es una pequeña cosa que hace una gran diferencia. En gran medida, creamos nuestro destino cada día ... y la mayoría de los males que sufrimos son directamente detecta bles a nuestro propio comportamiento (controlable).
Por lo tanto, manténgase en control hoy.
Juzgue a una persona por sus preguntas y no por sus respuestas. Porque hacer las preguntas correctas es la respuesta.
Saludos
Patricio Varsariah.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 15, 2019

Cuando nos ocurren cosas negativas, nos gusta creer que podemos cambiarlas, influir en su curso y darles un vuelco positivo. Sin embargo, no siempre es así, y cuando las personas sienten que no tienen control sobre lo que les sucede, tienden a renunciar y aceptar su destino. Es lo que se conoce como indefensión aprendida, o desesperanza aprendida, una de las peores cosas que nos pueden ocurrir y de la que nadie está a salvo.
La indefensión aprendida es el convencimiento de que, hagamos lo que hagamos, no obtendremos un resultado distinto. Es una prisión psicológica brutal que nos desconecta por completo de la realidad y bloquea cualquier posibilidad de cambio o liberación. Lo peor de todo es que ese primer aprendizaje se quedará impreso en nuestro cerebro, dejando una huella que influirá en la forma de percibirnos a nosotros mismo y al mundo.
Sin embargo, la indefensión aprendida no es exclusiva del reino animal, a menudo a las personas nos ocurre lo mismo, por lo que no somos capaces de percibir y aprovechar las oportunidades de cambio o alivio cuando estas se presentan. Podemos vivir encadenados a estacas que nos quitan libertad, sobre todo cuando pensamos que no somos capaces de hacer determinadas cosas simplemente porque una vez no lo conseguimos. En aquel momento nos grabamos en la mente el mensaje “no podemos lograrlo”. De hecho, es una situación bastante común en la depresión y en las víctimas de violencia.
Somos incapaces de reaccionar ante situaciones dolorosas porque en cierto punto del camino y después de haber intentado cambiar el curso de las cosas sin obtener los resultados previstos, nos inhibimos y caemos en un estado de pasividad. En otras palabras, cuando nos sentimos desamparados y creemos que no hay solución, tiramos la toalla, hasta tal punto que somos incapaces de ver las oportunidades de cambio que se presentan en nuestro camino. Es como si nos colocáramos la venda del pasado en los ojos y dejamos que esta determine nuestro futuro.
De cierta forma, la desesperanza aprendida es una especie de mecanismo de adaptación psicológica ya que llega un punto en el que las fuerzas nos abandonan y no somos capaces de seguir procesando tanto dolor y sufrimiento, de manera que disminuimos el nivel de activación para conservar los pocos recursos que nos quedan. De hecho, la incapacidad para reaccionar siempre es el resultado de un profundo deterioro psicológico.
- La persona ha perdido la motivación para seguir luchando, ha tirado la toalla rindiéndose ante las circunstancias. En otras palabras, asume el rol y la mentalidad de la víctima, lo cual se manifiesta a nivel conductual a través de una profunda apatía.
- La persona no aprende de los errores, cree que no puede hacer nada para mejorar su situación y asume su destino como inmutable. Los errores dejan de ser herramientas de crecimiento y se convierten en demostraciones de la fatalidad.
- La persona se sume en una profunda depresión, desarrolla una visión pesimista del mundo y de desesperanza, asumiendo que es incapaz de salir de esa situación. A menudo puede sentirse como hojas movidas por el viento o marionetas del destino.
- La persona no toma decisiones importantes pues considera que no puede cambiar el curso de su vida y que no tiene ningún control, como resultado se encierra en sí misma y sufre pasivamente las circunstancias.
De hecho, la indefensión aprendida se ha asociado con diferentes trastornos psicológicos, como la depresión, la ansiedad y las fobias. Por ejemplo, una persona tímida en situaciones sociales puede empezar a sentir que no puede hacer nada para mejorar sus síntomas. Esa sensación de falta de control puede conducirla a evitar las situaciones sociales, lo cual puede empeorar su timidez y desencadenar una fobia social.
La desesperanza aprendida se puede apreciar prácticamente en todos los ámbitos de nuestra vida, desde el profesional hasta el social y el personal. En el terreno profesional es muy común ya que en muchos contextos de trabajo se ponen muchas trabas al cambio. Cuando una persona ha propuesto nuevas ideas y todas han sido rechazadas, termina adaptándose a su papel y se convierte en un empleado pasivo y desmotivado.
También se aprecia en el plano personal, sobre todo en aquellas personas a las que les pusieron muchas limitaciones o etiquetas cuando eran niños y no les enseñaron a lidiar con los fracasos. Si una persona crece con la idea de que es incapaz, arrastrará esa idea durante gran parte de su vida y se convertirá en un lastre para su desarrollo. Por eso, frases como “ni siquiera lo intentes porque no lo vas a conseguir” o “no eres capaz de nada” se convierten en una lápida que daña la autoestima y la dignidad. Quien las ha escuchado durante toda su infancia, no solo le tendrá pavor a los retos sino que tampoco será capaz de detectar las buenas oportunidades.
Por supuesto, también ocurre a nivel social, cuando se instaura la creencia de que hagamos lo que hagamos, nada va a cambiar, de manera que nos resignamos al sistema político, económico y social. De hecho, el refrán “más vale malo conocido que bueno por conocer” refleja a la perfección el concepto de indefensión aprendida.
Todas las personas no reaccionan de la misma manera ante la adversidad, hay quienes desarrollan una indefensión aprendida y otras se hacen más resilientes. La clave radica en los recursos de afrontamiento que seamos capaces de activar en esos momentos. Por eso, necesitamos sentirnos tristes, enfadados y frustrados. Protegernos de esas emociones nos vuelve más vulnerables a ellas porque no aprendemos a perseverar.
La capacidad para ser resilientes se basa, fundamentalmente, en la confianza en nuestra capacidad para salir airosos de la adversidad, y solo se desarrolla cuando tenemos la posibilidad de luchar y convertirnos en los artífices de nuestra vida. Desarrollar un sistema de control interno es fundamental para resistir los peores embates ya que nos permite ser conscientes de que, aunque las circunstancias influyen, en última instancia no determinan el rumbo.
Aprender a intervenir en el medio en el que nos desenvolvemos y obtener resultados, ya sean positivos o no, nos permite comprender que tenemos cierto grado de control y que las variables externas no siempre son las máximas responsables de lo que nos ocurre. Después de todo, siempre podemos elegir la manera en la que reaccionamos ante las situaciones.
La indefensión aprendida no es una sentencia de por vida. Debemos recordar que nada es eterno, aunque cuando estemos pasando por una mala racha todo nos resulte gris. El cambio se produce cuando comenzamos a tomar conciencia, reconstruir la autoestima y encontrar un nuevo sentido a la vida, de manera que podamos ir recuperando el poder poco a poco.
Saludos y si te gusto compártelo.
Patricio Varsariah.No intento convencer a nadie, es una falta de respeto,
es un intento de colonización del otro.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 14, 2019

Del baúl de mis recuerdos llega esta confesión: les cuento que hace algunos años practicaba la filosofía de “Vivir para uno mismo“, se que es una frase que espanta a muchos. Las consecuencias son bien conocidas: el vicio, la depravación y la degradación. Es decir, echar a perder la vida...
Pero un día me di cuenta de que mi vida a menudo ya no me pertenecía. Que tenía demasiados ”debo" y pocos “quiero”. Mis responsabilidades aplastaban mis sueños como una lámina de piedra y yo aún le intentaba encontrar una justificación.
Así que decidí decir ¡basta! Me harté de convertir mi alma y mi vida en un basurero para los desechos radioactivos. Me harté de explicar tímidamente cómo me atrevía a poner mis intereses por encima de los intereses de los demás. Ya era hora de vivir para mí. Elegir alegría en lugar de autohipnosis. Vivir por amor, no por exigencia.
De esta forma empezó un año de mi vida indignante y asocial a modo de egoísmo sano. “Sano“ o, mejor dicho, ”sensato", es una clarificación gracias a la cual los demás no me tomaban por un rebelde ni por un perturbador de la paz. Porque muchos están seguros de que primero tienes que sufrir y luego, si es que aún tienes fuerzas y salud, vivir para ti; no hay problema.
Pero yo empecé sin demoras. Al principio tenía miedo. Ideológicamente me faltaban motivos, todo se basaba en una vaga pero fuerte determinación que así era mejor. Me sentía como si fuera a emprender un viaje alrededor del mundo en una banana inflable. No sabía si podía luchar contra un montón de “deberes“ o esperanzas y proyecciones ajenas. No quería convertirme en un marginado etiquetado como ”egoísta". Pero me daba cuenta de que era el único camino hacia la libertad.
Para los demás mi plan contenía una insolencia inimaginable. Porque salí fuera del juego que tenía prohibido defender el derecho para la vida propia. Dejé de pedir disculpas por mis deseos y planes, justificarme y sentirme culpable por ser feliz, tranquilo y ser dueño de mi tiempo.
Lo primero que hice fue cerrar el grifo a través del cual mi vida se llenaba de quejas, monólogos penosos, lloriqueos y discursos de odio. Quiero mucho a mi familia, valoro a mis compañeros de trabajo y respeto a mis vecinos de la tercera edad. Pero esto no significa que sus confesiones que duran horas, al estilo de “qué horrible es la vida“, ”todos están mal y yo soy la única persona coherente“ o “imagínate, ese imbécil no me ha vuelto a llamar”, deben ser parte de mi vida.
Quité de mi puerta el anuncio ”Donador energético. Consultas 24 horas al día“. Y esto fue tomado como un acto de desobediencia social. ”¿Cómo? ¿No te interesan los detalles de la vida personal ajena, enfermedades, depresiones o planes para conquistar el mundo? ¿No quieres escuchar el disco rallado de tu amigo acerca de su corazón roto (en la enésima ocasión)?.
Cuando suavemente pero con mucha determinación cortaba los intentos de quejarse con las palabras: "Creo que este tema no es agradable ni para ti, ni para mí. ¿Por qué mejor no me cuentas de...?", sentía cómo se me paraba el corazón de miedo. Creía que ahora seguirían ofensas y acusaciones. Pero, asombrosamente, mi disponibilidad para escuchar cosas buenas era una señal para recordar lo bueno y empezar a hablar de ello. Y, lo más importante, esto me liberó también a mí de la costumbre de quejarme. Porque al negarme a escuchar historias deprimentes, tampoco tenía ganas de narrarlas yo.
Luego empezó la parte más difícil. Empezar a utilizar la extraña e indignante palabra “no“. Por lo general, le decía que sí a cualquier petición emotiva. Mi timidez reforzada con el miedo de ofender me manipulaba por completo. Me sentía mal al destruir la imagen que había creado ante los ojos de los demás. Pero en cuanto un primer ”no" serio saliera de mi boca, ya no me podía detener. Mis conocidos quedaban tan asombrados como si me hubiera tragado a un conejo vivo enfrente de ellos.
Siempre soñaba con hacer mil cosas que me gustaban pero terminaba dedicando mi tiempo voluntariamente a los demás.Me preocupaba por la gente que de alguna manera llegaron a mi vida, y que al final nunca se preocuparon por mi, etc.De un niño mandadero fácilmente puedes crecer a ser esclavo profesional. Pero le dije "no" a esta llamativa carrera. Con el tiempo aprendí a separar los granos de la paja y entender cuál petición de ayuda es real y cuál es una simple manipulación y parasitismo. Un "no" justo se convirtió para mí en una base que no me dejaba engatusar ni olvidarme de mí mismo.
La afirmación "nadie le debe nada a nadie" suena bien pero en la vida real casi no aplica. Rechazar el papel del endeudado eterno obligado a consentir y rendirse no fue tan difícil como dejar de exigir y violar el derecho a la voluntad libre de otras personas. Cada vez que me daba cuenta de que quería dominar la vida de alguien más, me detenía de inmediato.
Mis relaciones también estaban endeudadas. Se extinguían por los reproches mutuos "yo te lo doy todo y tú a mí, nada". Porque las expectativas y las exigencias pueden asesinar tanto el amor como la amistad. Solucioné este problema como en las matemáticas. Acepté las condiciones como indiscutibles y suficientes. Dejé de suplicar regalitos para mi ego y sentirme enojado porque mi relación, mi pareja no jugaba por el guion que inventé.
Un día salí al campo de batalla de mis egos como un enviado de tregua. Estuvimos toda la noche hablando, bebimos tres litros de café, con toda la sinceridad discutimos acerca de todo y firmamos un acuerdo de tener derechos a ser lo que somos. Simplemente escapamos del escenario del drama eterno hacia la libertad.
Ahora en cuanto me empiezo a sentir ofendido porque alguien no me prestó la atención que yo esperaba o no cumplió con mi petición, repito como un mantra: "Todos somos libres".
El deseo de ser aceptado y el miedo a ser rechazado son dos cosas muy engañosas. Toda la vida me estuve llenando de relaciones de amigos y conocidos como si fuera una especie de protección contra el frío de la soledad. Y de pronto sentí que apenas podía respirar. Me estaban sofocando, no me dejaban moverme. Y no sabía cómo deshacerme de ellos porque todos eran adorables y buenos. Pero un egoísta sensato no se esconde detrás de la espalda de un sinnúmero de medio-amigos. Cuando me preguntan “¿cuántos amigos tengo en el Facebook?“, sin ningún tipo de remordimiento respondo: ”Dos".
Sé el mejor amigo de ti mismo. Vuélvete una persona interesante, inspiradora, útil. Porque en sí, todos estamos solos. Pero el asunto se vuelve aún peor cuando no te tienes ni siquiera a ti mismo.
Para decir la verdad, cuando empecé mi año “egocéntrico“ me estaba preparando para estar solo tanto en la red como en la realidad. Los suspiros despectivos ”egoísta" significaban que la gente no me comprendía. Me aleje de ellos más y más, y la vida acostumbrada parecía desierta y espaciosa. Sin embargo, a la naturaleza no le gusta el vacío. Muy pronto mi micro-mundo se llenó de los asuntos y de personas a las que con gusto les empecé a regalar mi nueva esencia, que tanto trabajo me costó encontrar.
No me duele regalar el tiempo rescatado de las obligaciones inútiles y relaciones parasitarias, a aquellas personas que realmente lo necesitan. Porque no es ninguna obra de caridad.
También es egoísmo. Porque lo hago primero para mí y para mi alma.
Sospecho que un egoísta sensato con el tiempo se convierte en un humanista sensato. Y yo estoy apenas en el inicio de esta evolución, pero al menos ya se me cayó la cola.
Saludos.
Patricio Varsariah.
No intento convencer a nadie, es una falta de respeto, es un intento de colonización del otro
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 14, 2019

De lo que si estoy seguro es que una vez que mi "tormenta" termine,
no recordare como lo logre, como sobreviví.
Ni siquiera estaré seguro si la tormenta ha terminado realmente.
Pero una cosa si es seguro.
Cuando salga de esta "tormenta,
no seré la misma persona que entro en ella.
De eso se trata esta mi "tormenta"
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 14, 2019
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 12, 2019

Vivir con integridad significa: No conformarse con menos de lo que eres capaz de hacer. Comunicarse claramente y pedir lo que quiere y necesita de las personas. Hablando tu verdad, incluso cuando otros te juzgan por eso. Comportarse de maneras que estén en armonía con su moral y valores. Tomar decisiones basadas en lo que crees, y no en lo que otros creen. Y, por supuesto, siempre hacer lo correcto, incluso cuando es difícil, e incluso cuando nadie va a saber si lo hiciste o no.
Llega un momento en la vida en el que tienes que dejar de lado todo el drama innecesario y las personas que lo crean. Mantenerse alejado del drama de otras personas es una manera increíblemente efectiva de enfatizar menos y sonreír más.
Una buena regla general: si no puede decírselo a la cara, no debe decirlo a sus espaldas. Como Eleanor Roosevelt dijo una vez: "Las grandes mentes discuten ideas, las mentes promedio discuten eventos y las mentes pequeñas discuten sobre las personas". La vida es demasiado corta para perder el tiempo hablando de personas, chismeando y provocando un drama que no tiene sustancia. Si no lo sabes, pregunta. Si no estás de acuerdo, dilo. Si no te gusta, habla. Pero nunca juzgues a las personas a sus espaldas.
Nadie sabe realmente lo que harán en una situación determinada hasta que estén realmente en ella. Sí, es muy fácil juzgar las acciones de otra persona por lo que usted supone que serían sus propias acciones si estuviera en su lugar. Pero solo sabes lo que CREES que harías, no lo que harías.
La verdad es que tendemos a juzgar a los demás por sus acciones y a nosotros mismos por nuestros ideales. Así que hagamos nuestro mejor esfuerzo para atraparnos cuando esto suceda. Recordemos que cuando juzgamos o criticamos a otra persona, no dice nada sobre esa persona, y todo sobre nuestra propia necesidad de ser crítico.
En pocas palabras: tenemos suficientes críticas en este mundo. Se un animador Ya verás por qué.
La felicidad no es la ausencia de problemas, sino la capacidad de lidiar con ellos. Eleva tu conciencia hacia tu propia fuerza interior y positividad. Tu estás a cargo de cómo reaccionar ante las personas y los eventos en tu vida. Puedes otorgar un poder de negatividad sobre tu vida, o puedes optar por ser positivo en lugar de centrarse en las grandes cosas que son realmente importantes. Entonces habla sobre tus bendiciones más de lo que hablas sobre tus problemas. El hecho de que estés luchando no significa que estés fallando. Todo gran éxito requiere algún tipo de lucha digna para llegar allí.
Además, has todo lo posible para pasar más tiempo con personas positivas y menos tiempo con personas negativas. Las personas que deliberadamente dudan, juzgan y faltan al respeto no merecen su tiempo y atención a largo plazo.
No tienes la oportunidad de decidir si o cuándo podrías tener un accidente o lastimarte en este mundo, pero tienes cierto control sobre quién y qué te duele. Después de todo, en quién nos convertimos en última instancia depende, en parte, de quién y qué dejamos entrar en nuestras vidas. Por lo tanto, no te conformes con relaciones y situaciones que han demostrado ser indignas. Ejercita tu derecho a elegir de manera diferente.
Sé el héroe de tu vida, no la víctima. Es posible que no controles todas las circunstancias que te suceden, pero puedes decidir no reducirse continuamente por las mismas.
Como dije una vez: "Cualquier tonto inteligente puede hacer las cosas más grandes, más complejas y más violentas. Se necesita un toque de genio y mucho coraje para moverse en la dirección opuesta ".
Simplificar no es ver lo poco que puede arreglárselas, eso es la pobreza, sino cuán eficientemente puedes poner primero lo primero y usar tu tiempo en consecuencia para buscar las cosas que hacen una diferencia duradera en tu vida. Menos realmente es más. En lugar de sumar, mejora tu vida restando. Deshágase del desorden innecesario, las influencias negativas y las relaciones tóxicas. Hay una gran diferencia entre lo que quieres y lo que necesitas, entre lo que es excesivo y lo que es esencial.
Muchos de nosotros preferimos las mentiras suaves a las verdades difíciles. Pero no se equivoquen, al final es mejor sentirse herido por la verdad que reconfortado por una mentira. Especialmente si esta mentira está ligada a tu identidad de alguna manera. Porque puedes fingir por un tiempo, pero no puedes alejarte de ti mismo. No puedes decidir no verte y sentirte más. No puedes decidir apagar el ruido en tu cabeza y ser otra persona por completo.
No trates de ser lo que a "ellos" les gusta, sé quién eres. Las personas con las que vale la pena pasar el tiempo están interesadas en otras personas que tienen la confianza suficiente para ser ellas mismas. Y eso funciona bien, porque no serás feliz siendo nadie más.
El amor es un verbo. Hacer algo al respecto. Hoy, sé la razón por la que alguien se siente increíblemente amado o amada y necesitado o necesitada. Regala tu amor como si tu vida dependiera de ello.
Muchas lunas a partir de ahora, la gente no recordará la ropa que llevabas, el auto que conducías y tal vez ni siquiera tu nombre. Pero recordarán cómo los hiciste sentir y los recuerdos positivos que les diste. El verdadero impacto que haga en las personas dependerá del tiempo y la atención que preste para enseñar a los que saben menos, cuidar de los que tienen menos, apoyar a los que luchan y tolerar a los que son diferentes a Ti. Todo lo cual representa la expresión plena de tu amor.
El amor íntimo no se trata solo de encontrar a la persona adecuada, sino de trabajar con ellos para crear la relación correcta. No se trata de cuánto amor tienes al principio, sino de cuánto amor construyes y cuidas hasta el final. Una relación debe ser saludable, cariñosa, amorosa, amable, optimista y positiva. Debería hacer tu sonrisa un poco más amplia y tu vida un poco más brillante a largo plazo.
Una relación como esta suena bien, pero no es fácil. Se necesita tiempo y atención, y dos personas que están dispuestas a trabajar juntas todos los días para construir algo especial. Sucederán cosas que no siempre entenderás, pero tal vez no se supone que entiendas todo. Tal vez solo se supone que tienes fe, acéptalo y deja que suceda. Así que nunca forzar nada. Da lo mejor de ti, y luego déjalo ser.
La mayoría de las circunstancias negativas son solo una parte de tu vida porque sigues pensando en ellas. Las cosas positivas suceden en tu vida cuando te alejas emocionalmente de las cosas negativas. Así que deja de aferrarte a lo que duele y deja espacio para lo que se siente bien. No dejes que lo que está fuera de tu control interfiera con todas las cosas que puedes controlar.
"Humano" es la única etiqueta real con la que nacemos. Sin embargo, nos olvidamos tan fácilmente. Adherirse a una etiqueta de opinión de deprimido, divorciado, enfermo, rechazado o pobre, es ser como la lluvia, que no sabe que también son las nubes ... o el hielo, que se olvida que es el agua. Porque somos mucho más que la forma en la que estamos actualmente. Y nosotros, como el viento, el agua y el cielo, cambiaremos de forma muchas veces en nuestras vidas, mientras nos mantendremos hermosamente humanos.
¿Qué preguntas te estás haciendo regularmente? ¿Te están ayudando a entender mejor tu propósito? ¿O tienen tu mente dando vueltas en círculos?
A decir verdad, las preguntas a las que estás expuesto regularmente actúan como guías que tienen una poderosa influencia en la dirección de tu vida. Y, como es lógico, las preguntas que escucha con mayor frecuencia provienen directamente de TI. Entonces, en lugar de buscar respuestas fuera de ti mismo, comienza a hacerte las preguntas correctas. Por ejemplo…
"¿Quién soy?"
"¿Qué necesito?"
"¿Cómo funciono mejor?"
"¿Qué tengo que dar?"
"¿Cuál es el siguiente paso que puedo tomar ahora?"
Se trata de preguntas personales que te ayudan a mantenerte fiel a tus principios, perseguir tus deseos, crecer a través de la adversidad y agregar valor al mundo que te rodea.
Hoy, espero que tengas un día delicioso, que sueñes con audacia y peligrosidad, que hagas algo que no existía antes de actuar, que amaras y serás amada o amado a cambio, y que encontraras la fortaleza para aceptar y crecer a partir de los problemas que no puedes cambiar. Y, lo que es más importante (porque creo que debería haber más bondad y sabiduría en este mundo loco), que, cuando sea necesario, serás sabio con tus decisiones y que siempre serás muy amable contigo mismo y con los demás.
Saludos.
Patricio Varsariah.
No intento convencer a nadie, es una falta de respeto, es un intento de colonización del otro.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 10, 2019

Vanidoso y ególatra, nuestro cerebro trata de convencerse siempre de la opción más cómoda, de la que concuerda mejor con su propia realidad. Por eso memoria e inconsciente se encargan de ajustar lo que no encaja, de cambiar lo que no gusta, de eliminar lo que duele y de ensalzar lo que agrada.
No podemos controlar nuestro cerebro pero sí gobernar lo un poco más.¿Podemos cambiar todo lo que nos propongamos de nuestro cerebro?
- Todo probablemente no, pero sí mucho más de lo que se creía. Desde una mirada científica, durante muchos años se habló del cerebro como un órgano fijo pero cada vez hay más experiencias que muestran que sigue siendo muy plástico incluso a los 80 o 90 años.
El cerebro no reconoce realidad o fantasía, reconoce tus creencias, así que lo primero es creer que lo puedes hacer. Y creer implica entender lo que va a suceder luego: trabajo, disciplina, compromiso, tiempo… Para la neurociencia cambiar es sinónimo de aprender, lo que pasa es que de adultos queremos dominar, no aprender de nuevo. Y antes de ponerte a cambiar, tienes que conocerte a ti mismo bastante para saber si quieres mover algo de tu vida.
¿Por qué cuesta tanto cambiar?
- Primero porque uno cree que no puede. Y después cuesta porque tiene que ver con un aprendizaje que comportará fracaso en el camino. Y fundamentalmente porque en el proceso de cambio hay dolor y no nos gusta el dolor. La gente tiene que entender que el cambio es un proceso, es un camino. Pero en el proceso, que puede ser de un día, un año, diez años o toda tu vida, hay dolor.
Y a mayor autocrítica, menos cambio en la vida. Eso no quiere decir que no seamos críticos con nosotros, pero a menudo exageramos.
- ¿Es el miedo uno de los aspectos que favorecen el ‘no-cambio’?- Sí.
No querer fracasar, no querer pasarlo mal, no quedar en ridículo… el cambio es un trabajo personal y si estás pendiente de la mirada del otro, no lo vas a hacer. Lo que pasa es que la sociedad vende el cambio como algo fantástico y el cerebro dice “¡No es fantástico! ¡Lo estoy pasando mal!”.
- ¿El cerebro está más preparado para el ‘no-cambio’?
Está programado para no cambiar, pero tiene una capacidad de cambio que nosotros no usamos. Y eso es tremendamente importante para cualquier edad. El cerebro busca la rutina y el automatismo para no correr riesgos porque hace 100.000 años un cerebro así era eficiente. Pero hoy no. Hoy ya no hay tigres en la calle. Tenemos un cerebro que es absolutamente cavernícola en una sociedad y con una mente muy moderna. Y esto muchas veces no es compatible. Estamos manejados por nuestro cerebro debes usar más tus pensamientos, tus emociones. Que puedas dirigir un poco más tu vida en lugar de que el cerebro te la dirija a Ti.
El cerebro odia que pienses por si piensas algo diferente o supone riesgos. Así que este proceso empieza con una palabra que no me gusta mucho pero que es real: el autoconocimiento. Tienes que conocerte y saber qué quieres cambiar.
- Ahora no hay dudas científicas de que el cerebro funciona absolutamente diferente bajo el deseo y el querer que bajo el deber. Matemáticamente: si uno quiere, el cerebro te presta las neuronas, pero si uno ‘debe’ el cerebro se asusta y te da una o dos. Cuando el cambio es realmente querido por uno y no por tu jefe o por tu marido, el cerebro funciona mucho mejor porque es muy egoísta. Trabaja mucho mejor con todo lo que tenga que ver con él y su beneficio que si trabaja por los demás.
- Todas las acciones involuntarias cotidianas las hace el cerebro. Lo que mide la ciencia es: desde que parte la señal hasta que haces la acción pasan 0,5 segundos. Cuando uno hace un trabajo de introspección puede reconocer un montón de señales que el cerebro le está dando 0,3 segundos antes de que suceda. Y los 0,2 segundos restantes son el momento que tienes para detener esa acción que piensas no quieres hacer. Es el espacio que queda entre la conciencia de que lo estás por hacer y la acción que se realizó. Y esto es entrena ble.
Y para reconocer estas señales, primero tienes que decidir qué hábito que no te hace bien quieres empezar a entrenar para darte cuenta 0,3 segundos antes de que lo hagas y para tener 0,2 segundos para detenerlo.
- Es imposible hacerlo con todas las cosas de tu vida. Hay que escoger uno. El más clásico es fumar. Cuando reconoces lo que quieres cambiar, después hay un trabajo muy intenso por hacer. La gente fracasa porque lo quiere hacer sin dedicarse un minuto a conocerse. A veces solo con cambiar una cosa es suficiente. Eso va a generar mucho más bienestar y mucha más tranquilidad… y la gente se siente más segura de sí misma y mejor.
- La sensación es que estamos en manos de nuestro cerebro. Pero es una sensación, no es real. No podemos controlar a nuestro cerebro, pero sí gobernarlo un poco mejor:puedes tomar alguna decisión, darte cuenta de qué es lo que quieres cambiar a nivel de emociones, pensamientos y comportamientos.
- Dicen que el cerebro es el órgano más tóxico. Es pura química. Las arterias transportan el oxígeno y el alimento y las venas eliminan la toxicidad. Cuando uno está dos minutos sin oxígeno en el cerebro, la muerte cerebral es por acumulación de toxinas. Así que es un órgano muy tóxico que debe estar bien oxigenado. Y la gente no sabe que el oxígeno además de alimentar a las células promueve la fabricación instantánea de venas y arterias. Cuando uno respira profundo, la red capilar (venas y arterias) crece y hay más neuronas limpias. Y neuronas limpias es igual a claridad mental, pensar mejor y más tranquilo. Respirar profundo tiene beneficios inmediatos en ocho o nueve segundos. Y si está más limpio,y piensas mejor.
Ahora bien tu te preguntaras :¿Qué diferencia hay entre el cerebro y la mente?
- El cerebro es el órgano, con sus neuronas y sus cables, y la mente son tus pensamientos y tus emociones. La mente depende del cerebro, piensas y sientes porque tienes neuronas. Pero el cerebro también es impactado por la mente. La calidad y el contenido de lo que piensas modifican geográfica y físicamente tu cerebro. Si piensas todo el tiempo en negativo, en 10 años tu cerebro va a tener avenidas y autopistas cada vez más negativas. Y se van retroalimentando. Y no hay que quitarle importancia: si seguís siendo pesimista, en 10 años va a ser mucho peor. Lo que piensas transforma tu cerebro.
Ahora te dirás: ¿Estoy a tiempo de cambiar esto?.
¡Esa es una frase autolimitante! Es reversible. Desde luego no es magia y este cambio no va a suceder de golpe y un día te vas a despertar y se terminó el pesimismo. Hay que dedicar tiempo, compromiso y disciplina a cambiar eso. Se llaman pensamientos negativos. En algún momento se hizo un hábito en tu vida y ahora lo tienes incorporado y es automático. Estamos a tiempo de dar marcha atrás por la plasticidad del cerebro. Pero cuantos más años de pesimismo, más trabajo tenemos.
-Debemos hablar más con nuestro cerebro. ¿Qué le tenemos que explicar?.El cerebro trata de que no pienses, que no hagas nada nuevo y de que no cambies porque si así estás bien no le importa si eres feliz. Al cerebro no le importa si te peleas con tu esposa, tu marido tus amigos etc., si tienes un sueldo bajo o si eres bajita o bajito. A él lo único que le importa es que sobrevivas. Y si hasta hoy estás viva o vivo el cerebro dice “Repitamos todo, que todo el día de hoy sea idéntico al de ayer”.
Hablarle a tu cerebro sería pensar “esto me funcionó ayer, hoy quiero hacerlo diferente”: quiero estudiar otra cosa, quiero tener otra relación… Si no te detienes a hablarle, a hacer la pausa, a ver dónde estás hoy y qué quieres para mañana el cerebro no lo va a hacer nunca.
Saludos
Patricio Varsariah.
Es preciso que sea más astuto y más prudente en la profundidad de mi corazón.
Tal vez pido un imposible;
pero ruego a mi orgullo que se acompañe siempre de mi prudencia,
y si algún día mi prudencia se echa a volar,
que al menos pueda volar junto con mi locura.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 10, 2019
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 8, 2019

No es fácil encontrar consuelo o alivio cuando no se encuentra una razón y se pierde lo que uno más quiere.
Todos tenemos perdidas donde la ausencia del ser querido genera un vacío y una pena incomparable, lo único que nos diferencia es la forma de afrontarlo. Solo el tiempo, tu voluntad y el amor de los que te rodean te ayudan a soportarlo y seguir adelante. Las cosas simplemente a veces tienen que suceder y no hay forma de cambiar el destino y hay que aceptarlo sin resentimientos.
No interesa a que o a quien te aferres, lo importante es que puedas continuar, el resto es solo una herramienta un detalle. No busco consolarte y espero que entiendas mis palabras con todo el respeto por tu dolor.
Sabes que, cuando lloras a tus muertos, lloras por ti y no por ellos?
Lloras porque los perdiste, porque no los tienes a tu lado, porque si todo concluye con la muerte, tus muertos ya no están, ni siquiera para sufrir por haber muerto: si la vida continua más allá de la muerte. Por que apenarte por tus muertes?
Cuando hayas terminado de aceptar que tus muertos se murieron, dejaras de llorarlos y los recuperarás en el recuerdo para que te sigan acampanando con la alegría de todo lo vivido...
No te mueras con los muertos, recuerda que donde ardió el fuego del amor y la vida, debajo de las cenizas muertas, quedan las brasas esperando el soplo para hacerse las llamas.
Que el dolor de haberlos perdido no empane la alegría de haberlos tenido.
Desecha los recuerdos tristes y dolorosos, y sobre todo no tengas ningún rencor, no te lastimes más.Piensa en lo bueno, en lo amable, en lo bello y en la verdad. Recorre tu vida, detente en donde haya bellos recuerdos y emociones sanas y vívelas otra vez.
Cuando te sientas solo/a, alza tu mirada al cielo... no importa si es de día, me verás en la nube que este más cerca, y si es de noche, simplemente busca la estrella más grande, la que brille más... Ahí estaré viéndote, y mi titilar te responderá.Acuérdate que no fue un adiós que nos dijimos, fue simplemente un hasta luego. Quizás sea pronto nuestro encuentro, quizás pasen muchos años para volvernos a encontrar, pero si te aseguro que ese encuentro entre nosotros es lo único que tenemos seguro.
La vida es lo que siempre fue: el hilo no se ha cortado, ¿Por qué habría de estar yo fuera de tus pensamientos? ¿solo porque estoy fuera de tu vista?. No estoy lejos... tan solo a la vuelta del camino. Lo ves, todo está bien…Volverás a encontrar mi corazón, volverás a encontrar su ternura acendrada.
Enjuga tus lágrimas y no llores si me amas.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 8, 2019

Mi Lunita, hija querida te pido mil disculpas no haber contestado tus mensajitos antes, es que he tenido unos días malos esos en que parece que la vida se ensaña con uno.
Intento cada día empezar con la mejor de mis sonrisas. Sé que no se puede cambiar lo que ocurre. Muchas circunstancias no están en mi mano resolverse. ¿O quizás sí?
Creo poner todo mi empeño en sacar fuerzas de donde sea para seguir adelante. Sin embargo, estas siempre acaban agotándose… Porque la vida, en ocasiones, duele demasiado y me deja arrinconado sin más recursos que el propio miedo y la sensación de formar parte de una torre de Babel.
Es en estos días malos en los que, como es lógico, flaqueo, ocurre que, aunque intento no hundirme, el intenso oleaje me lleva hacia el interior del mar y trago agua, mucha agua. Pero bueno, bien es cierto que mantenerse fuerte es tremendamente complicado y tengo que hacerme con un buen barco para navegar aunque el mar esté embravecido.
Ser optimista, reírse de los problemas, tomarse los errores como pruebas para mejorarnos, puede ser fácil de entender en la teoría. Pero, a la hora de la verdad, la situación cambia. No es fácil ser positivo y sacar fuerzas cuando la negatividad te rodea, cuando la vida no deja de darme palos por todas partes. En estos momentos me encuentro solo y sin energía. Sacar fuerzas es ya un imposible.
Lo que acabo de escribir (Sacar fuerzas es ya un imposible) sé que he cometido un grave error al creer y escribirlo. Mi empuje no se ha consumido, lo que ha sucedido es que he estado buscándolo todo este tiempo en los lugares menos afortunados. Creo que necesito girar mi cabeza, observar desde otra perspectiva. Solo así podre darme cuenta de que poseo más resistencia de la que creía.
Todo proceso de recuperación lleva tiempo y me obliga a transitar por caminos tan oscuros como desafiantes. Sin embargo en mi interior hay una fuerza inmensa, un impulso guiado por la resiliencia que estoy obligado a despertar.
Yo sé que en mi interior se halla esa materia indispensable para unir cada jirón roto de la autoestima, sé que en mi corazón está el faro que me llevará de vuelta al equilibrio.
Estoy convencido de que este trayecto, este viaje hacia la recuperación lleva tiempo. Experimentare caídas y retrocesos, sin embargo, cada paso que de hacia atrás me sirve en muchas ocasiones para coger mayor impulso. Porque la recuperación es ante todo un viaje de grandes aprendizajes y autoconocimiento.
De una amanera o de otra, a partir de una estrategia o de otra, no puedo olvidar que lo importante es cómo me encuentre interiormente y no la situación exterior. No olvido que mi última meta es mejorar lo primero, no intentar una revolución en lo segundo. Pienso que quizás solo sea una la situación ideal que anhelo, pero pueden ser muchas las que me haga feliz.
Sentirte mal es natural, estar triste a veces también. Pretender estar todos los días bien es algo totalmente irreal.
Mi querida hija, las adversidades traen emociones y sentimientos negativos que nos impulsan a enfocarnos solo en ellos. El problema es que cuando hacemos esto no conseguimos ver que hasta las peores situaciones nos brindan algo bueno. Gracias a ellas nos permitimos pararnos a pensar si estamos haciendo lo que realmente queremos o si deberíamos probar otras cosas.
En conclusión, lo positivo y lo negativo se complementan para que podamos dar lo mejor de nosotros mismos. Si no fuese así, jamás podríamos superarnos, descubrirnos, ver nuestras debilidades y fortalezas.
No debo impacientarme, tomare todo eso que ahora considero una gran losa y utilizaré para sacar fuerzas. Cuando me concentre en lo mejor de mí, los milagros terminan sucediendo.
Te envió un fuerte abrazo.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 6, 2019

La verdadera transformación de una persona hipócrita es reconocer que sus dichos están lejos de la verdad que existe en su mente y en su corazón. Por lo tanto, esa transformación debe consistir en limpiar el corazón y los pensamientos y darle paso a la sinceridad con uno mismo y con los demás.
La hipocresía es el acto de afirmar algo con total convicción, para luego hacer algo completamente diferente. Todos conocemos a alguien así. Y ciertamente hay personas que llevan la hipocresía como estandarte.
La palabra misma, en su origen etimológico refiere al verbo “actuar” o “fingir”. Es decir, pretender ser alguien quien en verdad no es. Una persona hipócrita, según la concepción actual, es alguien que no dice la verdad, que miente o que aparenta ser quien no es, para lograr algún tipo de beneficio.
El Papa Francisco dijo en una de sus audiencias generales en el Vaticano que “es mejor ser ateo que ser hipócrita”. Lo que el Papa Francisco de la iglesia católica quiso decir, según mi modesto criterio es que hay muchas personas que rasgan sus vestiduras por los necesitados, implorando a Dios, pero puertas adentro tienen el corazón impuro.«¿Con qué frecuencia vemos los escándalos de estas personas que van a la iglesia y están allí todos los días, y luego llevan una vida en la que odian a los demás o hablan mal de otras personas?«, dijo el Papa, polémico.
Cientos de personas van a la Iglesia, hablan bien de Dios, ayudan solo cuando esa ayuda es vista por los demás, y siempre buscan un beneficio a cambio; sea este el reconocimiento, la fama o algo más.
La hipocresía es moneda corriente. Muchas personas, sean de la religión que sean, usan también la hipocresía como arma ante sentimientos como miedo o vergüenza. También es una forma de cobardía, pues supone no saber decir las cosas de frente o no poder enfrentarse a sus propios sentimientos.
Los políticos corruptos son también otro gran ejemplo de hipocresía, pues prometen poner empeño en salvar a la sociedad, ayudar a los necesitados, y mejorar el nivel de vida de los ciudadanos, pero solo se llenan los bolsillos a costa de la miseria de otros.
Para una persona que se maneja con total falsedad y desatino entre lo que se dice y lo que se hace, tal vez el camino de la verdad sea áspero y difícil de atravesar, pero no imposible. No quiero sonar utópico pero creo en la humanidad y en origen noble del corazón de las personas. Por lo tanto, pienso que un hipócrita puede dejar de serlo, si limpia su corazón de engaños y mentiras a sí mismos.
De acuerdo a los expertos, las personas que mienten lo hacen por tener una baja autoestima, por inseguridad, falta de confianza en uno mismo, por temor al rechazo, vergüenza, miedo al castigo y a la crítica. En muchos casos, una persona miente para manipular al otro.
Un hipócrita es alguien que se miente a sí mismo y a los demás. Van a la Iglesia, dan limosna a la salida, pero le cierran la puerta de su casa a una madre que pide comida para su hijo. Dicen amar a sus hijos y a su familia, pero el maltrato puertas adentro es insoslayable.
Cuando decimos que amamos a Dios, amamos a quienes nos rodean. Cuando decimos que Dios es el más grande y que es Él quien encauza nuestra vida, estamos diciendo que amamos la humanidad y luchamos por el bien de ella.
La verdadera transformación de una persona hipócrita es reconocer que sus dichos están lejos de la verdad que existe en su mente y en su corazón. Por lo tanto, esa transformación debe consistir en limpiar el corazón y los pensamientos y darle paso a la sinceridad con uno mismo y con los demás.
Ahora bien, puedes estar siendo hipócrita si tienes a menudo actitudes como estas:
Te gusta hablar de los demás
Criticas siempre a los otros, o a quienes consideras que son mejor que tú
Ayudas solo si puedes obtener algo a cambio
Ayudas solo si alguien puede verlo
Dices una cosa, pero haces la otra
No reconoces la hipocresía en ti
Tú y Yo no somos perfectos, y en nuestro intento de repudiar actos insanos o penosos, pecamos de hipócritas. Muchas veces nos damos cuenta de ello, y buscamos remediarlo. En ello consiste la verdadera deconstrucción del ser humano; es decir, en evidenciar las fallas y contradicciones de nuestro propio discurso.
Volver al eje, sincerarnos, seguir nuestro corazón. Dejar de andar con falsedades y mentiras. Cuando logramos esto, la vida parece más liviana y fácil de llevar. Alivianar la carga de la pesada mochila de hipocresías que llevamos a diario, puede darnos grandes satisfacciones.
Recibamos el amor en nuestros corazónes. Perdonemos y aceptemos nuestros errores. Solo así podremos comenzar un nuevo camino, donde las falsedades y el doble discurso queden atrás.
Saludos.
Patricio Varsariah.
No intento convencer a nadie,
es una falta de respeto, es un intento de colonización del otro.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 5, 2019

Siento orgullo por hasta dónde ha llegado. Tenga fe en hasta dónde soy capaz de llegar.
En estos días en que debo curar mis heridas y de rehabilitación he aprendido que el ejercicio de nuestra responsabilidad consiste en dejar de culpabilizarnos a nosotros y a los demás por las circunstancias y empezar a dar una respuesta a través de nuestra motivación, de nuestro compromiso y de una acción resuelta, persistente y paciente en razón de que las personas tenemos mucho más poder para afectar a nuestra salud, a nuestros niveles de vitalidad y de energía del que muchas veces tan siquiera se nos pasa por la cabeza.
Yo sé que no puedo desplazar con mis propias fuerzas las paredes de mi habitación, lo que sí puedo hacer es cambiar mis muebles y con ello he cambiado la habitación.
Hemos de tomar más protagonismo en nuestra recuperación, cuidar nuestra nutrición, hacer ejercicio físico, dormir un mínimo de siete horas al día, adquirir de forma progresiva una actitud más positiva y desarrollar un sentimiento hondo de agradecimiento por todas las cosas valiosas que nos suceden a diario y somos incapaces de apreciar.
Es también importante que nos acostumbremos a compartir nuestros sentimientos con alguien en quien tengamos confianza y que nunca nos avergüence pedir ayuda a aquellas personas que nos la pueden dar. Sonreír con más frecuencia, moverse con energía y hablar con entusiasmo tiene un impacto claro y notorio, no sólo en nuestra salud, sino también en la salud de aquellos que nos rodean.
Si somos capaces de dedicar más tiempo y más esfuerzo a comunicarnos de verdad, no sólo a decir lo que sabemos, sino también a expresar lo que sentimos, no a etiquetar con tanta rapidez y sí a preguntar y a escuchar con más interés, de manera directa vamos a empezar a notar efectos en nuestra salud, en nuestra energía y desde luego, en nuestra vitalidad.
Existe un proceso de transformación interior que se produce en el ser humano cuando al enfrentarse a sus miedos en un universo desconocido, empieza a descubrir en su interior unos recursos, fortalezas y posibilidades que jamás soñó poseer. Es como si más allá de la idea que tenemos de nosotros mismos existiera un gigante dormido que estuviera deseando despertar para mostrarnos todo lo que podemos lograr. La belleza del camino del héroe consiste en que uno aprende a verse a sí mismo desde una perspectiva completamente diferente y aprende a quererse y a valorarse de otra manera. En cierto modo nos vemos reflejados en un tipo de espejo completamente diferente y, por tanto, contemplamos otra realidad. No existen recetas para avanzar por el camino del héroe, lo que sí existen son guías que nos pueden ayudar de una manera muy notable en nuestro propio despertar.
En una ocasión le preguntaron a Albert Einstein sobre lo que él haría si le dijeran que la Tierra iba a ser destruida en sesenta segundos. Él contestó que emplearía los primeros cincuenta y nueve segundos en hacerse una pregunta y el segundo restante en contestarla. Tal vez el mensaje que nos quiso transmitir fue que la clave no está en el tipo de respuestas que se obtienen, sino en el tipo de cuestiones que se formulan. Las preguntas abren en nuestras conciencias espacios nuevos de exploración que ni siquiera habríamos imaginado.
La razón de expresar mis emociones en mis escritos publicados en mí página web es para gestionar mucho mejor mi equilibrio emocional y además, según algunos estudios, pudiera ser que incluso aumente mi longevidad y reduzca la posibilidad de padecer una enfermedad de Alzheimer.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 4, 2019

En estos momentos dolorosos que estoy pasando, he aprendido a que existen dos maneras de usar la plena conciencia. La primera es traer nuevamente la experiencia del sufrimiento; y la segunda es mirar profundamente y entrar en contacto con las cosas positivas. Es de esta manera que nunca puedes encontrar la felicidad fuera de tu sufrimiento, pues debes descubrir tu felicidad en el preciso momento en que estás irritado, enojado y sufriendo.
Es muy importante no huir, sino mantenerse en contacto con el sufrimiento, parándose. Y por doloroso que éste sea, mirad profundamente e intentad estar en contacto con las condiciones positivas. Así que la felicidad puede estar ahí, de manera inmediata, y emerger del mismo sufrimiento.
Todo en la vida pasa. Vivir es pasar. La Pascua es pasar, es paso. Sin pretender fijar nada, sin establecer nada, dejar que todo se diluya, que todo se vaya disolviendo en un eterno pasar, en un eterno fluir. La vida es constante inclinación hacia el Señor amigo de la vida.
El invierno, al pasar, da lugar a la primavera, que desemboca en el verano y éste nos conduce al otoño. Así la vida sigue su camino sin descanso, sin desfallecer, sin pararse. Jamás se detiene, jamás se paraliza la vida, jamás se puede fijar, la fijación es la muerte. Y así son las estaciones de la vida, de calma, de quietud. Y, a la vez, de cambio, de constante evolución.
Así son los pasos de las horas de la vida, de las horas de nuestros relojes y de las horas cósmicas. Unas de agitación y de sobresalto, otras de sosiego y de quietud. Las horas de silencio preparan el camino y el alumbramiento de la palabra. El silencio es como la cuna de las más inefable e indecible Palabra. También las horas de enfermedad dan paso a las horas de renovada salud. La inactividad alumbra otra hora, otra tarea, otra actividad inesperada. Sí, vivir es pasar. La vida es paso. Paso a una nueva Vida.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 4, 2019

Lo mejor de las palabras es lo que no dicen, lo que apuntan, lo que no acaban de decir. Las palabras son también presentimiento de lo no dicho, de lo que se nos escapa. De modo que un espacio de silencio puede ser insinuación de algo inefable. Y bajo lo que se dice está siempre lo que no se alcanza a decir. La palabra reposa en una ausencia, en un silencio, y apunta más allá, sugiere más, mucho más. Y el silencio viene a ser la revelación de lo que ocultan las palabras, de lo que no dicen. Por eso, de alguna manera, el reverso de las palabras es el silencio. Y hay que escuchar tanto que uno pueda percibir lo no dicho, y descubrir la presencia que se oculta tras lo dicho.
El silencio vuelve casi transparente lo indecible, canta lo inefable. Y es que la verdad no es lo que se dice, sino lo que no acaba de decirse. En realidad, la verdad es el silencio más que las palabras. Siempre las palabras apuntan más allá de aquello a lo que suenan. A veces las palabras ocultan e insinúan, el silencio, en cambio, manifiesta.
Cuanto más se expresa a Dios en palabras, más se oculta, más opaco se vuelve, más se ensombrece. El silencio, al que saludamos como una preciosa voz, es el que precede a la palabra, el que engendra la palabra y, a su vez, sigue a la palabra. Cuando callamos podemos hallar la otra voz, la de Dios. Lo que no canta el silencio, no lo canta ni lo expresa la palabra, pues la palabra surge a partir del silencio. La palabra sin silencio es como un pez fuera del agua, atrapada por los mil anzuelos de las interpretaciones, atormentada por las más diversas apreciaciones, por incluso lo más opuestos puntos de vista.
Tan solo el silencio salva la palabra de los ahogos y asfixias de los pareceres. Así, el alma de la palabra no es más que el silencio, que le devuelve su sonoridad. Por eso quizá se pueda decir que en el principio era el silencio. Así, la otra voz, la otra palabra de Dios que viene de allá, de lejos, es el silencio. Se trata en realidad de un allá que está aquí, ahí mismo, en tu corazón. Y la morada íntima, callada, sosegada, se siente colmada de nostalgia de lo Absoluto, que viene a ser la plenitud más apasionante del Reino de Dios en lo profundo del hombre.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 3, 2019

Hoy día 3 de junio, se cumple el primer año de la muerte de mi madre. La echo mucho de menos.... Me enseñaste de todo pero nunca me enseñaste a vivir sin ti te amo mamá.
El día 3 de junio 2018 fue el día más desgarrador de mi vida. Fue como que la vida hubiese metido su mano dentro de mi cuerpo y me hubiese robado lo último que quedaba de esperanza dentro de mí. Ese fue el día que partió a mi madre.
No tengo muy claro si se puede explicar la intensidad de las emociones que uno siente, la pena que parece infinita, la sensación de desamparo y la soledad profunda que viene de la muerte de una madre.
De un momento a otro me encontré sofocado en un mundo lleno de ruido blanco, y no importaba si estaba rodeado de gente o solo, siempre sentía una separación visceral con la realidad, lo único que era cierto era la perplejidad que me ocasionaba el sentir que mi madre ya no estaba conmigo, y que nunca más lo estaría…
Sentía rabia. Ese día se había llevado a mí más gran soporte en la vida y a mi fan número uno de mi lado. Quería rendirme. Las palabras no alcanzan para articular la dolorosa separación entre una madre y un hijo… o el darse cuenta de que nunca, nunca más volverás a escuchar su voz.
Perder a alguien tan significativo, inspirador e influyente es una experiencia que ningún libro ni novela puede hacer que comprenda. Ahora a un año desde ese día, he dejado de contar los momentos sobre la base de mis respiraciones y he vuelto a contarlos primero por minutos, luego por horas y ya cada vez es más fácil hacerlo por días.
Sobreviví. Y en el proceso aprendí mucho acerca de la sobre vivencia. Esto es:
1. Aprendí que el mundo no se detiene por mí.
Hay muchos días en los que aún me siento vencido, pero la vida no es una película. No puedes poner pausa cuando quieras y no puedes rebobinar para revivir alguna escena. Y claramente no tienes un infinito número de vidas. Se te ha dado una vida, y el mundo continuará siempre sin parar, a pesar de que tú sientas que todo tu mundo se detuvo. La única manera de sanar es seguir hacia adelante.
2. Aprendí que mis problemas no siempre serán la mayor preocupación de las otras personas.
Cuando estás teniendo tus propias luchas internas, se siente sur-real como nadie más se da cuenta de la tormenta que está ocurriendo justo debajo de tu piel. Puedes sentir que gritas y gritas contra las barreras que te pone la vida, pero igual, nadie te escucha.
Es a través de esta experiencia que aprendí que las personas por lo general superan las cosas más rápido que uno. La simpatía es temporal cuando no eres tú quien tiene un ala rota – pero eso está bien. Así uno también aprende a avanzar, por algo vivimos en sociedad, quizás al quedarse solo uno se quedaría congelado en la emoción del dolor… Gracias a Dios no es así.
3. Aprendí que el amor no conoce fronteras.
Antes temía que alejarme de aquellas personas que amaba y dificultaría mis relaciones y que el amor se iría difuminando con la distancia física. Luego, cuando murió mi mamá, empecé a temer que la comunicación que tenía con la persona que más he amado en este mundo se difuminaría como humo, junto con nuestros recuerdos, en su ausencia… Pero era un temor infundado, he descubierto que el amor al menos el amor verdadero no conoce fronteras; nunca lo pierdes, nunca desaparece y siempre te acompaña, independiente de la distancia en el tiempo y en el espacio.
4. Aprendí que, a pesar de que las personas no se puedan reemplazar, uno igual encuentra paz.
Buscarle una explicación a la muerte te embarca en un viaje donde solo hay una puerta giratoria. Es infinito y nunca para de dar vueltas. No importa cuanto implores, llores y grites, nada vuelve en bien lo mal que te sientes. Es por eso que decidí dejar de buscar explicaciones y comencé a buscar paz. El camino hacia la paz no es inalcanzable y no tiene puertas giratorias, va hacia adelante y sana todo lo que va tocando en su camino.
La vida nunca me engañó en decirme que mi madre estaría ahí por siempre, de hecho, siempre supe que algún día ella partiría, como lo harán todas las personas que conozco, como lo haré yo misma algún día… El día que logré aceptar eso, fue el día que di mi primer paso en el camino hacia la paz.
5. Aprendí que percibir fuera del propio metro cuadrado es algo muy potente.
Podría pasar años preguntándome por qué la vida decidió plagarme de miseria y mala fortuna o podría levantar la cabeza y ver que el mundo está lleno de personas como yo, y que todos sufren en algún grado. Y tal como darían mucho por tener la fortuna de otro, muchas personas darían mucho por tener la fortuna que yo paso por alto en mi vida. Darse cuenta de eso realmente ensancha la mirada y cambia mi perspectiva de manera muy potente.
6. Aprendí a estar agradecida por lo que aún tengo.
Las personas más felices son aquellas que valoran lo que tienen en vez de fijarse en lo que no tienen. A pesar de que sí, murió mi madre, la verdad es que no la he perdido, aún tengo muchos 70 años llenos de recuerdos y de amor infinito, creo que no todos tienen esa suerte. Ahora siento que aprecio mucho más todas las cosas que tengo en mi vida, buenas, malas, grandes y pequeñas, todas son cosas que puedo experimentar porque aún tengo lo más importante que uno puede tener, la fortuna de vivir.
7. Aprendí que aún uno tiene el control de su vida.
Entender que uno tiene control y voluntad sobre sus emociones y acciones es el primer paso para superar cualquier obstáculo. Quizás no puedas cambiar muchas de las cosas que suceden en tu vida, pero puedes cambiar cómo te tomas cada una de esas cosas y puedes elegir hacia donde quieres ir con ellas.
8. Aprendí que la adversidad no es una excusa para darse por vencido.
Motivación. Sueños. Metas. Concentrarte en el movimiento hacia adelante no solamente te ayuda a no quedarte pegado en el pasado, sino que te ayuda a limpiar tus pensamientos y a seguir adelante. Al final, cuando uno va superando los obstáculos, miras hacia atrás y ves mucha fuerza en tu dolor. Rara vez recuperas lo que perdiste, pero todavía tienes todo por ganar.
9. Aprendí que nunca un adiós es un verdadero adiós, es un hasta siempre.
Tengo una certeza tan clara en mi corazón que es inexplicable, mi madre nunca se habrá realmente ido, incluso cuando yo sea viejo y esté cerca de mi propio fin. Es la única persona que es verdaderamente irreemplazable en mi vida y siempre la traigo dentro de mí, aunque no me de cuenta. Ella sigue viviendo dentro mío, y con eso me basta para sonreír. Entonces, no es un adiós mamá, es un hasta siempre…
Gracias madre mía por haber sido mi Ángel Guardián y haber cuidado de mí en ese accidente fatal de trafico del 19 mayo 2019 al que fui protagonista y del que los médicos y todos consideran que fue un "milagro" el estar con vida, quizá no estas preparada todavía para nuestro encuentro, y me has dado junto a Dios una oportunidad más para cumplir con mi tarea en este mundo. Madre te debo mi vida no solo por que me la diste cuando yo nací, sino también cuando me la has de vuelto a dar después del accidente y estoy aquí con vida para honrarte al año de tu partida.
Las punzadas de duelo empiezan a quedar atrás. Cada vez cojo menos el teléfono para llamar a mi madre olvidándome de que ya no puedo hacerlo.
Mamá no ha desaparecido de mi vida: ha vuelto a formar parte de ella.
Publicado por Patricio Varsariah.
mayo 25, 2019

Piensa en esto por un momento: ¿Por qué alguna vez elegiría estar con alguien que no está emocionado de estar contigo?
Hay una zona gris en la que salen muchas personas que se cuelgan, una zona gris donde los sentimientos son ambiguos o una persona tiene sentimientos más fuertes que la otra. Esta área gris causa problemas reales y tangibles.
Déjame preguntarte de nuevo: ¿Por qué estarías emocionado de estar con alguien que no está emocionado de estar contigo? Si no están felices contigo ahora, ¿qué te hace pensar que estarán felices de estar contigo más tarde? ¿Por qué haces un esfuerzo para convencer a alguien para que salga contigo cuando no hacen ningún esfuerzo para convencerte?
¿Qué dice eso de ti? ¿Que crees que necesitas convencer a la gente para que esté contigo? (Sugerencia: implica que ni siquiera querrías estar contigo mismo).
No comprarías un perro que te muerda todo el tiempo. Y no serías amigo de alguien que regularmente te abandona. No trabajaría en un trabajo que no le paga. Entonces, ¿por qué demonios estás tratando de convertirte en una novia o en una mujer de la persona que no quiere salir contigo? ¿Dónde está tu jodida autoestima?
Cada persona es un mundo y que nunca sabes qué le pasa a cada uno por la cabeza. Nadie tiene telepatía, nadie lee mentes ni es tan intuitivo como para saber qué va a hacer (o decir) otra persona. Sin embargo, sí que es cierto que en estos campos, donde hay minas emocionales una y otra vez, hay ciertos signos o señales que hacen que nos confundamos o que no sepamos por dónde van los tiros.
Aunque no existe un manual como tal ni una forma clara de saberlo, hay señales o actitudes que te hacen ver o saber si la persona que te interesa siente lo mismo por ti. Quizá no sea EL manual para saberlo pero, al menos, con esta ley que he inventado del "Carajo Si o Carajo No" establece que cuando quieres involucrarte con alguien nuevo o ya en relación, en cualquier caso, deben inspirarte a decir "Carajo Sí o Carajo No" para que puedas continuar o no continuar con el o ella.
Como puedes ver, la Ley de "Carajo Sí o Carajo No" implica que ambas partes deben estar entusiasmadas con la perspectiva de que una compañía sea la otra. ¿Por qué? Debido a que las personas atractivas, no necesitadas y de gran autoestima no tienen tiempo para las personas con las que no están entusiasmadas y con las que no están.
Esto puede sonar un poco idealista para algunos. Pero la ley de "Carajo Sí o Carajo No"tiene muchos beneficios tangibles en tu vida en relacion o en noviazgo.
Ya no te dejes atrapar por personas que no están tan involucradas en ti. Pon fin a todos los dolores de cabeza. Termina el deseo y la esperanza. Termina la decepción y la ira que inevitablemente sigue. Empieza a practicar la autoestima. Conviértete en una rechazadora, no rechazada.
Problemas de consentimiento se resuelven al instante. Si alguien está jugando juegos contigo, jugando duro para conseguirte o presionándote para que hagas algo de lo que no estás segura, tu respuesta ahora es fácil. O como a menudo me gusta decir sobre las citas, "si tiene que preguntar, entonces esa es su respuesta".
Establecer límites personales fuertes y hacerlos cumplir. Mantener los límites sólidos no solo hace que uno sea más seguro y atractiva, sino que también ayuda a preservar la cordura a largo plazo.Siempre debes saber dónde estas parada con relacion a la otra persona.
La Ley de "Carajo Sí o Carajo No" se aplica a las citas,las relaciones, incluso las amistades.
Cuando estas envuelta en una relacion en que te deberian trata tan bien como el primer dia que se conocieron,pero que ahora pasa dias sin llamarte y de repente desaparece después de un par de copas y una ronda de trajos con sus amigos. ¿Te has estado preguntando si realmente le gustas? ¿Sus excusas por estar tan ocupado todo el tiempo parecen legítimas? No suena como si la respuesta fuera un "Carajo Sí o Carjo No".
¿Quieres salir con tu pareja solos a charlar, tomar un cafe o al teatro pero sigue ignorando tus sugerencias tus mensajes y llamadas? ¿No estás segura de qué decir o hacer, especialmente porque parecía muy feliz de salir contigo cuando le conociste?
Toda persona tiene su derecho a decir no, cuando crea que es conveniente, el cual quiere decir que la persona que hace una invitación, sea en el seno de familia o de amistad, debe comprender que no siempre debe ser aceptado. Ahora, ¿Qué pasa cuando esta invitación se la hace a la persona que se espera que acepte, pero no lo hace? Es de suponer que me refiero alguien de afuera de su círculo normal de vida.
Hubo un tiempo que me hice una pregunta parecida, ¿qué hago si no sale conmigo? La verdad que eso es atemorizante, puesto que uno se ilusiona con la salida, pero al mismo tiempo con el temor que no salga. En todo caso, eso terminó en mal pero sin embargo, esto me quedó como una amarga experiencia.
Bueno, esto obviamente no era un ""Carajo Sí". Por lo tanto, es No"y si esto te sucede a Ti, no le sugieras mas salir,ni le envies mas mensajes,ignoralo por que ignorar es responder con inteligencia. Es una sabiduría que se adquiere con el tiempo y con las experiencias y que, sin ninguna duda, es adaptativa. ¿Por qué? Porque de sobra es sabido que nuestras relaciones no siempre nos aportan cosas positivas, aunque lo deseemos y lo esperemos.
Así que en ocasiones ignorar es más una cuestión de salud emocional y de protección de nuestro equilibrio mental que una decisión consciente y meditada sobre nuestra realización y nuestra forma de enfocar las relaciones con determinadas personas.
Pero habitualmente no conseguimos con facilidad darnos cuenta de que alimentamos intercambios tóxicos en pro de una recompensa emocional que no va a llegar. O sea, sacrificamos nuestro bienestar por relaciones insanas que no nos aportan buenas emociones.Por eso debemos ignorar situaciones que nos turban sin sentido y regalar nuestra ausencia cuando no se valora nuestra presencia. Así, a palabras necias, oídos inteligentes.
"Carajo Sí o Carajo No" se aplica a las relaciones también. Uno se enamorada y convive o se casa con esa persona por que "parecía ser lo correcto". No te enamoras o te casas con alguien porque" parece ser lo correcto ". Te enamoras o te casas porque no puedes imaginar que no quieras estar juntos.
Como era de esperar, unos meses o años después tu pareja estaba haciendo,diciendo en cada oportunidad que tenia, todo lo contrario a lo que decía y hacía en los días o meses de enamoramiento. La relación no fue un "carajo sí" para él, por lo tanto, fue un "Carajo No".
"Carajo Sí o Carajo No", no significa necesariamente que tengas que caer en un amor que se tambalea de rodillas a primera vista. Ni siquiera significa que hayas estado completamente convencida de que alguien es adecuado para Ti. Puedes ser ""Carajo Sí" para conocer mejor a alguien. Puedes ser "Carajo, sí" sobre ver a alguien de nuevo porque crees que hay algo allí. Tu puedes ser "Carajo Sí o Carajo No" acerca de dar cosas y a los pocos meses obtener resultados y ver si puede solucionar los problemas en la relación. Puede ser "Carajo Sí o Carajo No" sobre tratar de arreglar las cosas en una relación infeliz porque puede ver el potencial futuro.
El punto es: tanto Tu como la otra persona necesitan estar jodidamente sobre algo (y debe ser lo mismo), de lo contrario, solo está perdiendo el tiempo.
Pero la verdadera belleza de la Ley de "Carajo Sí o Carajo No" es que simplifica los problemas que puedes tener en tu vida de pareja. Al aplicar la Ley de "Carajo Sí o Carajo No", en realidad solo hay dos problemas que uno puede tener.
El primer problema es conocer a las personas que nunca sienten ni se deciden por un "Carajo Sí o Carajo No". Si Tu eres tibia con todos los que conoces, entonces tu demografía está muy alejada o sufre una falta de vulnerabilidad y te estas protegiendo al permanecer indiferente y sin ser distraída por todos los que te rodean.
Recuerda, es tu trabajo buscar algo bueno en todos los que conozcas; No es tu trabajo mostrarte. Esto es vida, no una maldita convención de ventas. Aprender a apreciar a las personas que conoces es una habilidad que cultivas. Así que hazlo. Esto no significa que tengas que enamorarte de todos los que respiran en tu dirección. Solo significa que debes asumir la responsabilidad de tu capacidad para conectarse con las personas con las que se está reuniendo.
El segundo problema es la gente que nunca conoce a otras personas que sienten ni se deciden por un "Carajo Sí" por ellos.
Pregúntate a ti mismo, ¿qué hay en ti que inspiraría a otros a decir "Carajo Sí" sobre ti?
Y esta es la lección definitiva Constrúyete en una persona a la que otros le dirían "Carajo Sí" ya seas hombre, mujer, homosexual, heterosexual, trans, peludo, lo que sea, el único consejo para citas es la superación personal. Todo lo demás es una distracción, una batalla inútil en el área gris, un viaje prolongado del ego. Porque, sí, con las herramientas y el rendimiento adecuados, puedes convencer a alguien para que duerma contigo, salga contigo e incluso se case contigo y responde con un "Carajo Si", habrás ganado la batalla sacrificando la guerra, la guerra de la felicidad a largo plazo.
La ley del "carajo sí o carajo no" es una manera útil y práctica de tratar con el consentimiento y Vale la pena. Porque la vida es preciosa y mereces vivirla con personas extraordinarias, no con gente tóxica y por que Vivimos en un mundo donde las desviaciones constantes nos distraen de encontrar un significado, donde la abundancia de información y conexión en realidad nos hace sentir más solos.
Descubre la raíz de tus crisis de esperanza y lo que puedes hacer para revitalizar tu vida con un sentido de propósito. Después de todo, solo porque el mundo parece estar jodido, no significa que tengas que estarlo Tu.
Saludos.
Patricio Varsariah.
He aprendido a no intentar convencer a nadie.
El trabajo de convencer es una falta de respeto, es un intento de colonización del otro.
Publicado por Patricio Varsariah.
mayo 24, 2019

Lo más importante del proceso de sanarnos o de integrarnos en un todo es aceptarnos totalmente a nosotros mismos, con todas nuestras múltiples partes. Acepté monos cuando actuamos bien y cuando no lo hacemos tan bien, cuando nos asustamos y cuando demostramos nuestro amor, cuando nos comportamos tontamente y cuando nos mostramos brillantes e ingeniosos, cuando fracasamos y cuando ganamos. Todo esto son distintas facetas de nosotros mismos. La mayoría de nuestros problemas provienen de que rechazamos partes de nosotros mismos: no nos amamos total e incondicionalmente.
Que la mirada que echamos sobre nuestro pasado no sea de vergüenza. Miremos al pasado viendo en él la riqueza y la plenitud de la Vida. Sin esta riqueza y esta plenitud no estaríamos hoy aquí. Cuando nos aceptamos totalmente nos convertimos en seres íntegros y sanos.
Si no te amas total, entera y plenamente, es porque en algún momento aprendiste a no amarte.Pero puedes des aprenderlo.Empieza a ser amable contigo ahora mismo.
Me amo y me acepto exactamente tal como soy. Me apoyo, confío en mí y me acepto allí donde esté. Puedo existir dentro del amor de mi propio corazón. Me pongo la mano sobre el corazón y siento el amor que hay en él. Sé que en él hay mucho lugar para aceptarme tal como soy aquí y ahora. Acepto mi cuerpo, mi peso, mi altura, mi aspecto, mi sexualidad y mis experiencias. Acepto todo lo que he creado para mí mismo. Mi pasado y mi presente. Estoy dispuesto a dejar que mi futuro suceda. Soy una Expresión Divina y Magnífica de la Vida, y me merezco lo mejor de lo mejor. Y lo acepto para mí, ahora.
Acepto los milagros. Acepto sanar. Acepto que estoy a salvo. Y sobre todo, me acepto a mí mismo. Soy un ser único y valioso, y me aprecio como tal. Y así es.
Si esperamos a ser perfectos para amarnos a nosotros mismos, perderemos la vida entera. Ya somos perfectos, aquí y ahora.
No soy demasiado ni demasiado poco. No tengo que demostrar quién soy a nadie ni a nada. He llegado a saber que soy la perfecta expresión de la Unidad de la Vida. En la Infinitud de la Vida he tenido muchas identidades, cada una de ellas una expresión perfecta para aquella vida en particular. Estoy contento de ser quien soy y lo que soy esta vez. No deseo ser como nadie más, porque no es esa la expresión que he elegido para esta vida. La próxima vez seré diferente.
Soy perfecto tal como soy aquí y ahora. Soy suficiente. Soy una con la totalidad de la Vida. No tengo que luchar para ser mejor. Todo lo que necesito es amarme hoy más que ayer y tratarme a mí mismo como a un ser profundamente amado. Al ser querido por mí mismo, floreceré con un júbilo y una belleza que apenas si puedo empezar a vislumbrar. El amor es el alimento que necesitamos los seres humanos para realizar nuestra grandeza.
Al aprender a amarme más a mí mismo, aprendo a amar más a todo el mundo. Juntos alimentamos amorosamente un mundo cada vez más hermoso. Todos sanamos, y el planeta sana también. Con júbilo reconozco mi perfección y la perfección de la Vida. Y así es.
Saludos.
Patricio Varsariah.
He aprendido a no intentar convencer a nadie.
El trabajo de convencer es una falta de respeto, es un intento de colonización del otro.
Publicado por Patricio Varsariah.
mayo 16, 2019

Sé que cada uno de ustedes recuerda como Yo, ese inolvidable momento donde la vida nos cambió para siempre, y sin previo aviso, algo devastador y difícil de procesar surgió, y lo cambió todo. Hemos tenido inesperadas experiencias que se hacen parte de nuestra vida al irrumpir la rutina normal que llevábamos, y encontrarnos con un sorpresivo cambio de planes. Esta forma tan inesperada crea cambios drásticos que muchas veces logran sacarnos por completo de balance.A veces todo parece estar bien, y de un momento a otro estamos en una situación que nunca pensamos que estaríamos,algo devastador y difícil de procesar surgió, y lo cambió todo.
Listo o no, bajo la tempestad, tenemos que mostrar nuestro potencial. De forma teórica conocemos todos estos consejos. Asumimos que otras personas lo han hecho, y que cuando nos pase a nosotros sabremos qué hacer en esas situaciones. La verdad es que la brecha entre la teoría y la práctica podría parecer abismal. Pareciera de repente que el "Universo" considera que estás listo para que aprendas y pongas en marcha todo tu potencial. Al ver el desafío ante uno, entramos en pánico y nos preguntamos «¿Por qué a mí?, ¿Por qué yo? ¿Acaso no he sido bueno? Dios debe estar algo distraído estos días, ¿Acaso Él no ve que apenas puedo con lo que tengo?»
Por experiencia propia te puedo confirmar que "siempre" hay un propósito detrás del dolor (y detrás de ello está Dios, el Universo,el destino o como quieras tu llamarlo).Todos hemos estado ahí, todos hemos tenido momentos tempestuosos. Nadie escapa a esto en la vida. Dios no ignora lo que pasa, Él sabe cómo ponernos a prueba. Y habiendo experimentado cambios dolorosos y drásticos en mi vida, puedo decir que definitivamente Dios o el Universo sabe lo que permite. También se que si lo permite, no nos dejará solos, y nos librará si tan solo confiamos. La clave es que no todos hemos sacado el mejor provecho de los tiempos difíciles. Siempre hay un propósito detrás del dolor.
Para comenzar a hacer que la brecha entre la teoría y la práctica deje de ser un abismo, podemos aprender 3 formas de acción. Y aunque a veces es doloroso,debemos hacer una pausa, observar, aprender y crecer.
1. Dar gracias como un ejercicio diario.
Debemos practicar el don de la gratitud. Estudios recientes brindan evidencia que el poder de ser agradecidos constantemente en nuestras vidas genera una fuerza increíble. Esta fuerza genera cambios importantes en nuestro cerebro con el solo hecho de contar nuestras bendiciones. El cerebro interpreta esta práctica brindando más felicidad, menos depresión y nos libera de emociones tóxicas en nuestras vidas. Si acostumbramos a incrementar la dopamina con la práctica de la gratitud, el cerebro querrá estar buscando constantemente más de lo mismo. Y probablemente diga: ¡Por favor dame más de eso! El inicio de esta práctica desencadenará mucha más gratitud en tu vida y traerá bienestar integral a tu cuerpo.Créeme, lo he probado y funciona aún en los momentos más difíciles que he tenido que enfrentar. Cuando sientas que no puedes más, recuerda esta práctica de dar gracias y ponla a prueba. Si lo haces, notarás la diferencia.
2. Estar dispuesto para crecer con la prueba.
La segunda forma de actuar para confiar en tiempos de prueba es poder estar dispuesto a crecer aunque duela.No es fácil pero se puede lograr y siempre recordar la escritura de la biblia que dice: “Confía en [Dios] con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia”. Y después vinieron pruebas más difíciles y ¿sabes? Puse en práctica todo aquello que había aprendido en el proceso de mi vida, desde confiar en Dios, hasta hacerme las preguntas correctas. En lugar de decir «¿Por qué a mí?», comencé a analizar lo que podía aprender de eso. De repente todo tuvo sentido, toda mi preparación anterior tomó forma. Podía ver como el rompecabezas comenzaba a armarse y juntarse cada pieza para bien. Todas estas experiencias fueron de gran beneficio.
3. Confiar en el proceso.
Confiar en todo el proceso cuando tienes las más grandes pruebas acompañadas de intenso dolor en tu vida, es maravilloso. Sé que podría sonar como una antítesis de ideas. Pero no lo es. Confiar es tener la esperanza firme en ti, en Dios y en que todas tus experiencias son finalmente para tu bienestar personal. Confía en el proceso tan increíble en el cual has estado.Confiad en [Dios] en todo tiempo, derramad delante de él vuestro corazón”. Me encantan estas palabras sabias escritas por David. Mira atrás y ve hasta dónde has llegado y por todo lo que has tenido que pasar para llegar ahí. Eso demuestra la grandeza y la gran confianza que tú has depositado en Él paso a paso, a veces sin poder ver claro, pero confiando que la visión de Dios penetra nubes de dolor.
Debemos refugiarnos en Dios en tiempos de dificultad porque eso nos brindará alivio, paz y esperanza. Confiar en el proceso, te abre los ojos y te ayuda a vislumbrar más allá de lo que tus ojos ven. Confiar en el proceso brinda poder, fuerza, felicidad, alegría, entendimiento, esperanza y sobre todo te brinda un propósito para el dolor que te ha acompañado.
Recuerda refugiarte de las tormentas, de los momentos difíciles, en Dios. Confía en Él,pues Él te conoce, sabe tus capacidades, y conoce el principio y el fin, así que te brindará lo que necesites para tu éxito y crecimiento personal. Confiar es la clave, aunque sea doloroso al inicio. Al final del día recuerda que detrás del dolor, hay un propósito,y detrás del propósito está Dios.
he dicho..
Patricio Varsariah.
He aprendido a no intentar convencer a nadie. El trabajo de convencer es una falta de respeto, es un intento de colonización del otro.
Publicado por Patricio Varsariah.
mayo 16, 2019

En gran medida, hacemos nuestras propias historias de vida por nuestros pensamientos. A partir de ahora, puedes decidir cómo gastar tu tiempo, con quién te relacionas, con quién compartes tu vida, dinero y energía. Puedes elegir tus palabras y el tono de voz en el que le hablas a los demás. Puedes seleccionar lo que comerás, leerás y estudiarás. Puedes elegir cómo vas a responder a las situaciones desafortunadas cuando surjan, y si las verás como maldiciones u oportunidades de crecimiento ...Y lo más importante, puedes elegir tus pensamientos, que dictan casi todo lo demás.
En otras palabras, eres lo que piensas. No puedes cambiar nada si no puedes cambiar tu forma de pensar.
Aquí quiero compartir contigo veinte pensamientos que muy amenudo nos aplastan nuestros sueños:
1.- Mis sueños y metas pueden esperar. -
Vive una vida de la que estés orgullosa/o. Al final, tu mayor temor no debe ser el fracaso, sino el éxito en cosas que no te importan. Nunca nos decimos a nosotros mismos que nunca viviremos nuestros sueños. En su lugar, seguimos hablando de cómo comenzaremos a vivir nuestros sueños mañana.
2.- No tengo tiempo. -
Conclusión: "No tengo tiempo", es simplemente otra forma, quizás más educada, o quizás ingenua, de decir: "No es tan importante para mí".
3.- No tengo suficiente talento. -
Aprenda el valor del trabajo y la práctica, solo el esfuerzo constante para mejorar en las cosas. Olvida las nociones de talento y genio. Puedo escucharte pensar: "Oh, estas otras personas, solo tienen algo que yo no tengo". Cuando en realidad, solo son personas que trabajan y practican más. Entienda esto. El trabajo y la práctica son las claves de cualquier cosa que quieras hacer. Si quieres tocar la guitarra, cualquiera puede aprender a tocar la guitarra, puedes ser bueno en eso. Tal vez no seas un genio, pero podrías ser realmente bueno. Puedes ser lo suficientemente bueno para escribir buenas canciones o hacer música con otros o lo que sea. No hay tal cosa como no tener suficiente talento para llegar a ese nivel. Porque la persistencia es talento, en realidad. Sólo apegándome a ello. El talento no se detiene.
4.-Este problema es demasiado grande para resolverlo.
El problema no es el problema. El problema es la increíble cantidad de pensamiento excesivo que estás haciendo con el problema. Déjalo ir y sé libre.
5.-Todavía no estoy listo.
La verdad es que nadie se siente preparado cuando surge una oportunidad. Porque las grandes oportunidades en la vida nos obligan a crecer emocional e intelectualmente. Nos obligan a estirarnos a nosotros mismos y nuestras zonas de confort, lo que significa que al principio no nos sentiremos cómodos. Y cuando no nos sentimos cómodos, no nos sentimos listos. Pero eso no cambia el hecho de que a veces el curso de nuestras vidas depende de lo que hagamos o no hagamos en unos segundos, un latido del corazón, cuando aprovechamos una oportunidad o simplemente la perdemos. Pierda el momento y puede que nunca vuelva a tener una oportunidad. Entonces, en caso de que nunca tengas una segunda oportunidad, ¡no tengas miedo! ¿Y qué pasa si tienes una segunda oportunidad? ¡Tómalo! Es tan simple como eso.
6.-Sabía que no era lo suficientemente bueno.
Tu lucha es parte de tu historia. Ser rechazado de algo que quieres a menudo significa que estás siendo dirigido hacia algo que necesitas.
7.-Soy un fracaso.
No intentarlo está fallando. Todo lo demás es solo práctica. Está bien si te equivocas, así es como te haces más sabio. Date un descanso. ¡Y no te rindas! Las cosas buenas llevan tiempo, y usted llega allí, paso a paso.
8.-Solo quiero que todo sea fácil.
En cada adversidad hay un mensaje. Las luchas y las crisis son la forma natural de forzar el cambio: derribar viejas estructuras, deshacerse de los hábitos negativos para que algo nuevo y mejor pueda crecer en su lugar. Así que recuerda, solo porque estás luchando no significa que estés fallando. Todo gran éxito requiere algún tipo de lucha para llegar allí.
9.-Lo tienen mucho más fácil que yo. -
Nadie lo tiene más fácil que tú. Cada uno de nosotros está luchando nuestras propias batallas privadas. Los más fuertes entre nosotros no son aquellos que muestran la fuerza que podemos ver, pero aquellos que han ganado batallas internas increíbles de los que no sabemos nada.
10.-No tengo nada por lo que estar agradecido. -
Elija positividad hoy. Si está luchando para estar agradecido por lo que tiene, piense por un momento y esté agradecido por lo que ha escapado. Honestamente, realmente no importa si tu vaso está medio vacío o medio lleno. Agradece que tengas un vaso y que haya algo en él.
11.-Tengo demasiados defectos. -
Mal. Cuando estás cómodo con tu piel, incluso tus fallas se ven hermosas. Y una vez que has abrazado tus defectos, nadie puede usarlos en tu contra.
12.-Ellos tampoco tienen lo que se necesita.
Tenemos suficientes críticas. Se un animador Una sincera palabra de aliento después del fracaso vale más que un día de alabanza después del éxito. Así que empieza a animar a la gente que te rodea. No solo se sentirán capacitados, sino que también lo que circula, y tarde o temprano la gente que está animando comenzará a alentarlo también.
13.-No tengo tiempo para nadie más.
Una de las cosas más espirituales que puedes hacer es abrazar a tu humanidad. Conéctate con los que te rodean hoy. Diga: "Te amo", "Me disculpo", "Te aprecio", "Estoy orgulloso de ti" ... todo lo que sientas. Envía correos electrónicos y textos al azar, escribe una nota amistosa, acepta tu verdad y compártela. Crea una sonrisa hoy para alguien más ... y dale muchos abrazos. Esta conexión te fortalecerá.
14.-Mis relaciones más cercanas pueden esperar. -
Si nunca dejas de disfrutar de quién está a tu lado, algún día te darás cuenta de que has perdido todos tus años buscando algo, una especie de trofeo que crees que obtendrás solo si realmente lo haces lo suficiente para merecerlo. Pero entonces un día te despertarás y no lo querrás más; Querrás algo más, algo cálido y acogedor, algo a lo que puedas recurrir, independientemente de lo que hagas, sin importar en quién te hayas convertido. Algo que simplemente estará allí, como el cielo de la mañana de mañana. Y la única forma de crear este "algo" es nutrir a las personas increíbles en tu vida.
15.-Puedo romper mi promesa solo esta vez. -
Estar comprometido. Compromiso significa mantenerse leal y cumplir sus promesas, mucho después de que el tiempo y el estado de ánimo en que hizo las promesas lo haya dejado. Hacerlo es vital para las relaciones y el éxito a largo plazo en todos los ámbitos de la vida imaginables.
16.-Una pequeña mentira no puede doler.
Mentir es una enfermedad viciosa. Se propaga rápidamente. Y los mentirosos son las únicas personas que esperan reconocimiento por ser honestos. No seas uno de ellos. No mientas Haz lo correcto, incluso si eres el único que sabe.
17.-Se preocupan por mí, pero están demasiado ocupados para cumplir sus promesas. -
Puede ser difícil de aceptar, pero cuando usted es importante para otra persona, siempre encontrará la manera de hacer tiempo para usted, sin excusas. No hay mentiras, ni promesas rotas.
18.-Me niego a llorar".
Nunca debemos avergonzarnos de nuestras lágrimas. No te disculpes ni sientas vergüenza por llorar. Sin esta emoción, solo eres un robot. Llorar es una de las más altas canciones devocionales. Los que saben llorar, saben lo que significa ser espiritual. Si puedes llorar con un corazón puro, a través del perdón y la aceptación, nada más se compara con esa oración. El llanto incluye todos los principios básicos de la humanidad.
19.-Me niego a perdonar. -
Perdona el pasado. Se acabó. Aprende de ello y déjalo ir. Las personas y las situaciones están creciendo y cambiando constantemente. No se aferre a una imagen negativa, desconectada y limitada de una persona o del tiempo en el pasado. Mira tu vida ahora. Tus relaciones y circunstancias están siempre vivas y cambiantes.
20.-Mi corazón se ha roto muchas veces para asumir nuevos riesgos. -
A veces se necesita un dolor o una decepción importante para despertarnos y ayudarnos a ver que valemos mucho más de lo que nos conformamos. ¿Será difícil dejar ir? Claro, pero no tan difícil como aferrarse a algo que no era real. Tienes que poner tu corazón ahí fuera. Porque las emociones que pueden romper tu corazón son a menudo las mismas que lo curan y lo ayudan a crecer.
La positividad y la atención plena son elecciones. La felicidad de tu vida depende de la calidad de tus pensamientos.Elija uno de los pensamientos anteriores y comience a modificarlo mentalmente un poco cada día.
he dicho..
Patricio Varsariah.
He aprendido a no intentar convencer a nadie. El trabajo de convencer es una falta de respeto, es un intento de colonización del otro.
Publicado por Patricio Varsariah.
mayo 15, 2019

Se dice que los ingratos no tienen memoria.Hay personas a las que les das todo...pero el día en que no puedes, solo se acuerdan de lo que no les das. Pero no me ofenden yo siempre hare lo correcto, allá cada cual con su conciencia.
No abuses de la paciencia de las personas buenas. Son personas que pueden perdonarte cientos de veces, pero también son aquellas que cuando deciden irse no vuelven nunca hacía atrás.
Un mal que no podrá superar la humanidad es la ingratitud, un mal que se practica desde el nacimiento de la humanidad.Parece que la predicción bíblica de que en los últimos días, los hijos estarán en contra de los padres, y que el amor se acabará, en algunos casos está ya en cumplimiento. Por el contrario, el agradecimiento es la virtud por la cual las personas reconocen los favores recibidos y reconocen el sentimiento de la generosidad.
Entre los pecados mayores que hombres cometen, algunos dicen es la soberbia, yo digo que es el desagradecimiento, atendiéndose a lo que suele decir que de los desagradecidos está lleno el infierno.
Por ingratitud se entiende “el olvido de los favores recibidos”, de acuerdo al diccionario Larousse. Y, Olvidar los favores recibidos, de acuerdo a una serie de autores, ha sido una constante conductual en la historia de la humanidad.
Por eso, no nos ha de extrañar que todos los escenarios de la vida donde se practique la solidaridad, el servicio a los demás de manera desinteresada y altruista, aparezcan los ingratos, porque como ya he señalado, la ingratitud ha sido una constante histórica.
Si algo hay sumamente pecaminoso en la vida, es la ingratitud, ya que ésta revela todas las debilidades de quien la practica, ya que, generalmente, induce a la difamación, injuria y la revelación de secretos de la persona o grupo al que se le debe una determinada gratitud y lealtad.
La ingratitud es un cáncer que amenaza seriamente con destruir reputaciones, relaciones familiares, de amistad y retrasa e impide el fortalecimiento y logro de grandes objetivos institucionales. ** La ingratitud es una perversión humana y, como tal rompe con la unidad y el fortalecimiento de los lasos afectivos necesarios, para que se fortalezca el espíritu de cuerpo de los grupos. Rompe o debilita la línea jerárquica, la credibilidad interna.
Aquí el problema es de principios, de valores, los ingratos abundan y se multiplican cada día más, con ciertas excepciones, teniendo cierta similitud con los brincadores al cuello, que cuando quieren lograr objetivos y fines son atentos, incisivos, cordiales y hasta parlanchines.
La ingratitud llena de desesperanza a los miembros de cualquier grupo. Mata la fe y la confianza, contribuyendo, de esta manera, con la anarquía grupal y su consecuencia: la destrucción de las organizaciones, que es lo que, en fin, desean los enemigos de la unidad y la paz.
Siempre recordemos que el enemigo está al acecho. El enemigo no duerme y para penetrar y destruir a las organizaciones serias, siempre se valen de las debilidades de los ingratos, porque conocen a cabalidad, a quienes siempre quieren brillar como el oro, sin ser oro; ser gigante, siendo enanos. Los ingratos siempre han querido crecer sobre los cadáveres de los demás. Vano y criminal error.
Los ingratos tienen grandes y complejas deformaciones conductuales, por eso se les hace tan difícil practicar la gratitud, ya que para ser agradecido hay que tener grandes condiciones y valores humanos como lo son, entre otros, el equilibrio emocional, el sentido de justicia, el amor al prójimo, el respeto por sí y por los demás, así como el no llevar un basurero de frustraciones y amarguras en el espíritu.
Sin estas cualidades, es muy fácil caer en la ingratitud, que es la peor de las condiciones humanas.
Normalmente, los ingratos o las ingratas son simuladores de lo que no son y disimuladores de lo que son, además, codiciosos, vanidosos, prejuiciosos, insaciables, injustos; son también hipócritas, calumniadores, mentirosos y dados la fabulación, para justificar su ingratitud.
Los ingratos nunca quisieran que los demás sepan que le deben agradecimiento a quien están calumniando.Y por eso son muy extravagantes en sus juicios contra quien o quienes practican la ingratitud. Pintan a quienes les deben favores como lo peor.
Así, quien lo escucha, piensan ellos, le creerá más. No se dan cuentan que la verdad que intentan ocultar, tarde o temprano resplandecerá con más fuerza, para elevar más y más, al que intentan calumniar.
Su labor, guiada por unas series de desequilibrios fruto de una vida cargada de duda y engaño, lo impulsa a romper amistades, lazos de familiaridad, así como a intentar destruir las organizaciones que les han servido de base, para sus logros.
Por eso en la sociedad hay hombres que odian y destruyen y otros que aman y construyen. Los ingratos son los que odian y destruyen.
El ingrato cae fácilmente en la difamación, la injuria y la revelación de secretos, porque es tanto lo que tienen que mentir, para mantener engañados a quienes les transmiten sus mentiras, que cada día la aumentan más, pasando de una mentira a otra, de una fábula a otra.
Los ingratos son mitómanos, es decir, terminan creyéndose sus propias mentiras, para vivir siempre en el mundo de la falsedad y negación de la verdad.
he dicho..
Patricio Varsariah.
He aprendido a no intentar convencer a nadie.
El trabajo de convencer es una falta de respeto, es un intento de colonización del otro.
Publicado por Patricio Varsariah.
mayo 7, 2019

Con mis escritos mi intención es ayudar, en la medida de lo posible, a ver la vida con más realismo, con más ánimo, con más ilusión, con el convencimiento de que podemos controlar nuestra propia vida y que merece la pena vivirla…; y lo podemos hacer sin pedir ningún cambio milagroso a nuestro alrededor. Y digo esto porque estoy absolutamente convencida de que la felicidad depende de nosotros mismos, no de nuestras circunstancias.
Lo crucial no es lo que «nos pasa», sino lo que pensamos en cada momento. El pensamiento es previo a la emoción, y ese pensamiento es el que nos hace sentirnos bien o mal. Este hecho explica cómo las personas que han vivido o presenciado un mismo hecho experimentan emociones muy diferentes ante el mismo: unas pueden sentirse desgraciadas, otras afortunadas, otras indiferentes…
¿Alguna vez nos hemos puesto a pensar con qué facilidad sufrimos? o, para decirlo de otra forma, ¿cuánta vida se nos escapa sufriendo?, ¿cuánta energía desperdiciamos?, ¿cuántas ilusiones y esperanzas tiramos?, ¿cuántas ocasiones perdemos?, ¿cuántas alegrías ahogamos?… Realmente, ¿hay justificación a tanto sufrimiento?, ¿la vida es tan difícil y la felicidad tan imposible?, ¿de verdad nos creemos que nuestro destino es sufrir?, ¿que estamos «aquí» para pasarlo mal?…
Casi nadie, al menos en nuestra sociedad occidental, contestaría de forma afirmativa a estas preguntas, pero lo cierto es que parecen actuar como si creyeran en un destino fatalista de la vida. Personalmente, desearía que a estas alturas de la historia, en pleno siglo XXI, la mayoría de las personas no se sintieran «atrapadas» por «algo» de lo que no pudieran escapar. No obstante,la verdad es que mucha gente sufre de forma inútil y,además, sufre prolongadamente.
La psicología, y sobre todo los años de experiencia, me han enseñado muchas cosas, pero quizá lo que más valore es ¡cómo se ha desarrollado mi capacidad de observación! ¡Qué fácil te resulta «mirar y ver» cuando has aprendido a hacerlo!; pero ¡qué difícil! les resulta la vida a las personas que se sienten atrapadas por su trabajo, por sus estudios, por sus padres, por sus parejas, por sus hijos, por su edad…; en definitiva, atrapadas por sus circunstancias y sin aparente posibilidad de «ver» la salida o la solución final.
La verdad es que sin darnos cuenta repetimos conductas, rutinas, costumbres, hábitos…, formas de actuar que, inexorablemente, nos hacen sentirnos mal, pero que se nos antojan imposibles de evitar. Ante lo que consideramos una mala noticia nos preocupamos, en lugar de prepararnos para superarla en las mejores condiciones; los contratiempos nos alteran y con facilidad nos dispersan, dificultándonos la búsqueda de las mejores opciones; rápidamente vemos en los acontecimientos la parte negativa, las dificultades, los obstáculos, en lugar de las oportunidades que encierran. Al final sufrimos y, de nuevo, sufrimos inútilmente.
La primera vez que me quedé muy impactado por la falta de felicidad que parecía tener la mayoría de las personas que me rodeaban fue a finales de los años setenta. Entonces, yo era una persona muy joven, muy sorprendido ante la aparente infelicidad que veía a mi alrededor.La verdad es que eran un prototipo, quizá avanzado para la época, de lo que hoy día es la realidad para casi todas las parejas jóvenes. En el contexto en que nos movíamos, lo habitual es que ambos padres trabajasen; además, eran lo suficientemente jóvenes como para tener niños menores de seis años, estaban pagando casi todos la hipoteca de la casa, tenían salarios medios y un nivel cultural medio-alto. A pesar de llevar relativamente poco tiempo casados o viviendo en pareja (la media no sobrepasaba los seis años de convivencia), la mayoría se sentían muy agotados con la experiencia de ser padres y simultanear su trabajo con las «obligaciones» y responsabilidades que conlleva la atención de los niños.
En muchos casos se mostraban hostiles hacia el otro miembro de la pareja, como si éste tuviera la culpa de su situación, de su agobio, de su falta de tiempo personal. Estas circunstancias influían muy negativamente en su relación y muchos de ellos, si hubieran podido dar marcha atrás, se hubiesen planteado caminos diferentes. No pensemos que su realidad era peor que la que podían tener otras parejas; al contrario, al menos ellos disfrutaban de una guardería en su trabajo, que les prestaba un servicio de indudable calidad, además de proporcionarles más facilidades en el cuidado de sus hijos.
Pero si la mayoría de estas parejas se sentían agotadas ante las circunstancias de su vida diaria: prisas, tensiones, lucha constante con el reloj, con los imprevistos, con las enfermedades de los niños, con los contratiempos típicos…, ¿cómo creemos que se siente hoy ese segmento tan importante de nuestra población?
¿Alguien piensa que las circunstancias han mejorado y que hoy día es más fácil compatibilizar la vida profesional y familiar? Seguramente pocas personas se atreverían a contestar de forma afirmativa.
Por supuesto, a veces las circunstancias que nos rodean hacen difícil, muy difícil, que nos encontremos bien, pero si hemos conseguido un buen control de nuestros pensamientos lograremos ser dueños de nuestras emociones, y esas circunstancias podemos verlas como oportunidades para desarrollar nuevas habilidades y recursos, que nos facilitarán el control de nuestras vidas. Todos conocemos a personas, supuestamente afortunadas, a las que la vida parece sonreír y, sin embargo, se sienten tremendamente desgraciadas.
Por el contrario, vemos a seres humanos con vivencias terribles que, a pesar de todo, consiguen mantener un espíritu animoso, y siguen «luchando» con una fuerza constante, cuando no arrolladora, que los lleva a esa sensación tan maravillosa de «encontrarse bien consigo mismos». Esa vivencia es aún más intensa y plena cuando la experimentamos en esos momentos en que la vida parece ponernos a prueba.
En definitiva, y con palabras llanas, se trata de que nuestro cerebro actúe a nuestro favor y no en nuestra contra. Nuestro cerebro nos acompañará siempre, al igual que nuestro Sistema Nervioso Autónomo y nuestro Sistema Nervioso Central. Seguramente, una de las primeras cosas que nos tendrían que haber enseñado es cómo descubrirlos y cómo ponerlos a nuestro servicio. Lejos de esa realidad tan palpable, la verdad es que muchas personas, a pesar de los años que ya llevan a sus espaldas, se siguen sintiendo prisioneras de «sus nervios», de «su forma de ser», de «su manera de actuar», «de ver la vida»… No hay nada que justifique ese encadenamiento, ese sufrimiento «tan inútil como prolongado».Podemos tratar de aprender cómo controlar nuestra vida y, para ello, tenemos que descubrir cómo encaminarnos mejor hacia la ilusión y no hacia el sufrimiento.
Patricio Varsariah.
He aprendido a no intentar convencer a nadie. El trabajo de convencer es una falta de respeto, es un intento de colonización del otro.
Publicado por Patricio Varsariah.
mayo 7, 2019

Si elegimos la enfermedad, ¿podemos optar por curarla? Recuerda que no escogemos la enfermedad conscientemente, sino que esta nace de nuestras más arraigadas creencias y de nuestra forma habitual de pensar, hablar y actuar.
Los malos hábitos inducidos por nuestras creencias generan actos negativos y una atmósfera propicia para la enfermedad. Examinemos nuestro comportamiento y lo que podemos hacer para cambiar nuestras opciones. ¿Nuestro único objetivo es curar el cuerpo? Si es así, no vamos a conseguir nada, porque, si no cambiamos lo que en primer lugar nos metió en este problema, ¿qué bien podemos sacar de intentar curar sólo el cuerpo? Tenemos la opción, sin embargo, y el conocimiento de este simple hecho puede ser importantísimo.
Muchos de nosotros, demasiados, pensamos que no tenemos elección, que estamos como clavados en un lugar y una situación. Eso no es verdad; siempre tenemos opciones. Cada momento de cada día abunda en elecciones. La forma de respirar, de caminar y de sentarse, de vestirse y de comer, de responder y de reaccionar, la forma de relacionarse... todo esto son opciones.
Luego están las más grandes: la elección del estilo de vida, de la pareja y del trabajo, incluso la elección de la salud. ¿Qué hacemos cotidianamente para conservar nuestra vitalidad y nuestra fuerza o, por el contrario, cómo contribuimos a caer en la enfermedad? Lo que elegimos pensar tiene mucho que ver en esto. Si elegimos pensamientos que nos hacen sentir a gusto con nosotros mismos, nuestras acciones y reacciones serán probablemente positivas; si elegimos pensamientos que minan nuestra autoestima, nos veremos arrastrados hacia experiencias negativas.
Lo que nos sucede cada día es el fruto de nuestras elecciones, incluso de las primeras, cuando decidimos venir nuevamente a este planeta en un punto preciso del espacio y del tiempo.
Yo creo que antes de entrar en el plano físico ya sabemos anticipadamente qué diversas experiencias culturales, sociales y familiares estarán a nuestra disposición. La forma de reaccionar ante estas experiencias es opción nuestra. Digan lo que digan nuestra familia y la sociedad, podemos elegir nuestra forma de reaccionar y decidir si aceptamos o no sus opiniones. Llegamos aquí en una época concreta, de modo que podamos experimentar determinadas circunstancias que nos servirán en nuestro camino espiritual. Nuestra alma sabe lo que hace.
Muy pocas personas escogen conscientemente la enfermedad. La mayoría lo hace subconscientemente: necesitan la enfermedad para satisfacer una necesidad. Hay muchos motivos para ponerse enfermo: Creer que nos contagiaremos de todas las enfermedades que haya en nuestro entorno. Aceptar la enfermedad como algo inevitable. Ignorar la importancia de una buena nutrición. Librarse de algo: «Bueno, no pueden esperar que lo haga si estoy enfermo».
Tener tiempo libre. Descansar. Inspirar compasión o lástima. Descubrir quién nos ama realmente. Pedir cosas de las cuales no nos sentimos merecedores de otra forma. Lograr que se preocupen por nosotros y nos cuiden. Evitar que alguien nos abandone. Poder hacer algo que siempre deseamos hacer pero para lo cual nunca teníamos tiempo. Tener una fantástica excusa para fracasar. Auto castigarnos por «no servir para nada». Seguir la costumbre familiar ante el estrés. No saber sencillamente qué otra cosa hacer. Incluso «necesitar» la desfiguración que causa la enfermedad para ser amado por los valores interiores.
Es muy interesante lo que les sucede a algunas personas, hombres o mujeres, cuando son extraordinariamente bellas. En general son tan admiradas por la belleza de su cuerpo que suelen sentirse como si a nadie le importara verdaderamente la persona que hay en su interior. Ansían ser apreciadas por su inteligencia o sus capacidades, o que se les respeten sus sentimientos. Estas personas tan guapas a veces desearían ser comunes y corrientes, incluso poco atractivas. En ocasiones se complacen deliberadamente en tomar actitudes que contribuyan a destruir su hermosura. O bien pueden llegar a cultivar una enfermedad para descubrir quién las ama realmente.
Las personas bellas también tienen problemas. El amor y la aceptación incondicionales son importantes para todo el mundo.
Finalmente opino que: «Somos mucho más que cualquier problema; ¡somos la solución!».
he dicho..
Patricio Varsariah.
He aprendido a no intentar convencer a nadie. El trabajo de convencer es una falta de respeto,
es un intento de colonización del otro.
Publicado por Patricio Varsariah.