agosto 7, 2019

Para mí, Dios es alguien que tú creas cuando vives plenamente, intensamente; con todo tu corazón, sin reprimir nada. Cuando tu vida se vuelve simplemente un gozo momento-a-momento, una danza momento-a-momento, cuando tu vida no es otra cosa que un festival de luces, entonces, cada momento es precioso porque una vez que se va, se va para siempre…
En lo que a mí concierne, vive gozosamente, contento, satisfecho, compartiendo tu amor, tu silencio, tu paz; que tu vida se convierta en una danza tan bella que no solo tú te sientas bendito, sino que puedas bendecir al mundo entero: este es el único camino auténtico. La vida en sí misma es el criterio; todo lo demás no es esencial.
Y cada individuo es tan único que no se puede hacer una super-autopsia por la cual todo el mundo tenga que viajar para encontrar el objetivo de la vida. Por el contrario, todo el mundo tiene que encontrar su objetivo, sin seguir a la masa, sino siguiendo su propia voz interior, no en muchedumbre, sino siguiendo un estrecho sendero. El cual tampoco ha sido creado por nadie. Lo creas tú al caminar.
El mundo de la vida y la consciencia es casi como el firmamento; los pájaros vuelan, pero no dejan ninguna huella. Cuando vives profunda, sincera y honestamente, no dejas ninguna huella, nadie tiene que seguirte. Cada uno tiene que seguir su serena, pequeña voz.
Ninguna religión, ningún fundador de religión puede dártelo esa pequeña voz, porque han estado tratando de dárselo a la humanidad durante miles de años y todos sus esfuerzos han fracasado. Solo han creado gente retrasada, gente sin inteligencia, porque han insistido en la fe. En el momento en que crees en alguien, pierdes inteligencia. Creer es casi como veneno para tu inteligencia.
Yo te digo que no creas en nadie, incluyéndome a mí. Tienes que encontrar tu propia visión y seguirla. Donde quiera que te lleve es el camino correcto para ti. La cuestión no es si otros lo siguen o no. Cada individuo es único y cada vida es bella en su individualidad. Estoy plenamente convencido que: el objetivo de la vida es la vida misma; más vida, vida más profunda, vida más elevada, pero siempre vida. No hay nada más elevado que la vida.
Todas las religiones del mundo que han dominado a la humanidad durante siglos son anti vida, lo he mencionado en mi escrito anterior (La Vida Es El Objetivo De Todas Las Cosas.). Su fundamento básico es que la vida es un castigo. De acuerdo al cristianismo, has nacido en pecado porque Adán y Eva desobedecieron a Dios. Es increíble hasta dónde puede llegar la ficción. Aun si Adán y Eva desobedecieron a Dios, no veo qué relación tiene contigo o conmigo. Y, además, la desobediencia no es necesariamente un pecado. Algunas veces es lo más virtuoso que se puede hacer.
Pero todas las culturas, todas las sociedades quieren obediencia, que es otra forma de llamar a la esclavitud, al encarcelamiento espiritual. ¿Qué mal hicieron Adán y Eva al comer de la fruta del conocimiento? ¿Es acaso la sabiduría un pecado? ¿Es acaso la ignorancia una virtud? Dios les prohibió comer de esos dos árboles; uno era el de la sabiduría y el otro, el de la vida eterna. ¿Quién está cometiendo el pecado, Adán y Eva o Dios? Ni la sabiduría es mala, ni el anhelo por la vida eterna es malo: son absolutamente naturales. La prohibición es errónea y su desobediencia es absolutamente correcta.
Ellos fueron los primeros revolucionarios del mundo, los primeros seres humanos con algo de dignidad. Debido a su desobediencia, toda civilización, ciencia, arte y todo lo demás, ha sido posible. Si no hubieran desobedecido, todavía estaríamos masticando hierba desnudos en el Jardín del Edén; ni masticar chicle sería posible.
No solo el cristianismo, también otras religiones encuentran razones para condenar la vida. El hinduismo, el jainismo, el budismo, todos dicen que sufres, que eres desgraciado, y que no puedes dejar de serlo porque es un castigo por las malas acciones de vidas pasadas. Ahora bien, lo que se haya hecho en vidas pasadas no puede deshacerse; tienes que padecerlo. Tú mismo has creado esta miseria, este sufrimiento, esta angustia, y lo único que puedes hacer es sufrir pacientemente para que en el futuro la vida te recompense. ¡Extraño argumento!
Si haces algo malo en esta vida, deberías ser castigado en esta misma vida. De hecho, la causa y el efecto van siempre unidos. Simplemente pon tu mano en el fuego: ¿crees que te quemarás en tu próxima vida? Te quemarás aquí y ahora. Cada acto tiene su propia recompensa o su propio castigo. Esta distancia entre vidas es una idea muy astuta para hacer que aceptes vivir la vida al mínimo, todas esas religiones te enseñan a renunciar a ella. Los que renuncian a ella se convierten en santos; son venerados. A los que viven plena, totalmente, nadie los venera; ni siquiera se les aprecia. Por el contrario, son condenados.
Toda nuestra educación es tal que va en contra del placer, en contra de gozo, en contra del sentido del humor, en contra de disfrutar de las cosas pequeñas de la vida: cantar una canción o tocar la flauta. Nadie te va a llamar santo por tocar la flauta bellamente; excepto yo. Te llamaré santo si bailas tan totalmente que desaparezcas en el baile y solo quede la danza; entonces el que baila se funde completamente, se disuelve y se convierte en la danza. Si bailas, eres la danza. Si cantas, eres la canción. Si amas, eres el amor. Si escuchas, eres solo oídos y todo lo demás desaparece. Entonces cada momento adquiere plenitud, y esta plenitud continúa expandiéndose.
De no ser así, la gente se conforma con el mínimo, consolándose con el “Benditos sean los pobres, benditos los mansos”. No es necesario ser pobre ni es necesario ser manso. La vida te da tanto que podrías ser un emperador. Para serlo no necesitas un imperio; ser emperador es solo una forma de vivir auténtica y plenamente. De no ser así también vuestros emperadores son mendigos. No están vivos, están en el mismo bote que tú; por dentro están tan vacíos como tú. Tú pides más y ellos piden más.
No debemos preocuparnos por el pasado que ya se ha ido, ni por el futuro que no ha llegado todavía. Centrémonos en el presente, y lo que tenemos lo disfrutaremos en su plenitud. Es nuestra existencia, somos parte de ella, y nos ha dado el potencial para ser cualquier cosa que quiera que seamos. ¡Utilízalo! ¡Actualízalo! Nunca reprimas, y no seas tacaño viviendo, amando, compartiendo, cantando, danzando, en todo lo que hagas o dejes de hacer.
Publicado por Patricio Varsariah.
agosto 6, 2019

Yo estoy tremendamente enamorado de la vida, por eso enseño a celebrar. Todo tiene que ser celebrado, todo tiene que ser vivido, amado. Para mí no existe la diferencia entre lo mundano y lo sagrado. Para mí todo es sagrado, desde el peldaño más bajo al más alto de la escalera. La misma escalera: desde el cuerpo hasta el alma, desde lo material hasta lo espiritual: ¡todo es divino!
La celebración tiene que ser total, solo entonces puedes ser multidimensionalmente rico. Y ser multidimensionalmente rico es lo único que podemos ofrecerle a Dios. Si hay un Dios, y algún día tienes que encararle, solo te hará una pregunta: “¿Has vivido tu vida plenamente o no?”: porque esta oportunidad se te ha dado para vivirla, no para renunciar a ella. Si has vivido correctamente, si has vivido momento a momento plenamente, si le has exprimido todo su jugo a la vida, tu muerte será el orgasmo supremo.
La vida no tiene otro objetivo que ella misma porque no es más que otro nombre para Dios mismo. Todas las demás cosas de este mundo pueden tener un objetivo, pueden ser un medio para un fin, pero por lo menos una cosa tienes que dejar como el fin de todas y el medio de ninguna.
Lo puedes llamar existencia.
Lo puedes llamar Dios.
Lo puedes llamar universo
Lo puedes llamar vida.
Son nombres diferentes para una sola realidad.
Dios es el nombre dado a la vida por los teólogos, pero tiene un peligro en sí porque puede ser refutado; puede ser rebatido. Casi la mitad de la Tierra no cree en ningún Dios. No solo los comunistas, los budistas, los jainistas y miles de librepensadores son ateos. El nombre “Dios” no es muy definible porque se lo ha dado el hombre y no hay evidencia, prueba o argumento sobre él. Se queda más o menos como una palabra vacía. Significa lo que quieras que signifique.
Pero para mí, tal como “Dios” es un extremo, “existencia” es otro, porque la palabra “existencia” no indica que pueda estar viva; puede estar muerta. No indica que sea consciente; puede no tener consciencia alguna.
Por eso, mi elección es “vida”. La vida contiene todo lo que se necesita; además, no necesita pruebas. Tú eres vida. Tú eres la prueba. Tú eres el argumento. No puedes negar la vida; por eso en toda la historia del hombre, no ha habido un simple pensador que haya negado la vida.
Millones han negado a Dios, ¿pero ¿cómo puedes negar la vida? Late en tu corazón, está en tu aliento, se muestra en tus ojos. Se expresa en tu amor. Se celebra de mil y unas formas: en los árboles, en los pájaros, en las montañas, en los ríos.
La vida es el objetivo de todas las cosas. Por eso, la vida no puede tener otro objetivo que ella misma. En otras palabras: el objetivo de la vida es intrínseco. Dentro de ella misma están el crecimiento, la expansión, la celebración, la danza, el amor, el gozo; todos estos son aspectos de la vida.
Pero hasta ahora, ninguna religión ha aceptado la vida como el objetivo de nuestros esfuerzos, de todo nuestro afán. Por el contrario, las religiones han estado negando la vida y sosteniendo un hipotético Dios. Pero la vida es tan real que todas las religiones durante miles de años no han sido capaces de hacerle mella, a pesar de que todas ellas han sido anti vida. Su Dios no era el mismísimo centro de la vida; a su Dios se le encontraba solo renunciando a la vida. Ha sido una gran calamidad por la que ha pasado la humanidad: la misma idea de renunciar a la vida significa respetar a la muerte.
Todas las religiones veneran la muerte. No es casualidad que solo veneran a los santos muertos. Cuando están vivos, los crucifican. Cuando están vivos, los lapidan a muerte. Cuando están vivos, los envenenan y cuando están muertos, los veneran; un cambio repentino. Laactitud cambia totalmente.
Nadie ha profundizado en la psicología de este cambio. Merece la pena contemplarla: ¿por qué se venera a los santos muertos y se condena a los vivos? Porque los santos muertos cumplen todas las condiciones para ser religiosos: no se ríen, no gozan, no aman, no danzan, no tienen ninguna relación con la existencia. Realmente han renunciado a la vida en su totalidad: no respiran, su corazón ya no late. ¡Ahora son perfectamente religiosos!; no pueden pecar. Una cosa es segura: puedes depender de ellos, puedes fiarte de ellos.
Un santo en vida no es de fiar. Mañana puede cambiar de opinión. Hay santos que se han vuelto pecadores y pecadores que se han vuelto santos; así que hasta que no han muerto no se puede decir nada de ellos con absoluta seguridad. Esa es una de las razones básicas, en los templos, iglesias, mezquitas, gurudwaras, sinagogas: ¿a quién veneráis? Y no ves la estupidez de todo esto, que lo vivo venera a lo muerto. El presente venera al pasado. A la vida se le obliga a venerar a la muerte. Es por esas religiones anti vida que una y otra vez a través de los siglos surge esta pregunta: ¿cuál es el objetivo de la vida?
De acuerdo a las religiones, el objetivo es renunciar a ella, destruirla, torturarte a ti mismo en nombre de algún mitológico e hipotético Dios. Los animales no tienen religión alguna, excepto la vida. Excepto el hombre, toda la existencia confía en la vida; no hay otro Dios ni otro templo. No hay escrituras sagradas. En resumen: la vida lo es todo en sí misma. Es Dios, es el templo y es la sagrada escritura; y vivir la vida plenamente, con todo el corazón, es la única religión.
Yo creo que no hay otro objetivo que vivir con tal totalidad que cada momento se convierta en una celebración. La misma idea de “objetivo” trae el futuro a la mente, cualquier objetivo, cualquier fin, cualquier meta, necesita el futuro: todas tus metas te privan de tu presente que es la única realidad que tienes; el futuro está solo en tu imaginación, y el pasado es tan solo las huellas que han quedado en la arena de tu memoria.
Ni el pasado es ya real ni el futuro lo es todavía. Este momento es la única realidad. Y al vivir este momento sin ninguna inhibición, sin ninguna represión, sin codicia alguna por el futuro, sin ningún miedo (sin repetir el pasado una y otra vez, sino absolutamente fresco en cada momento, fresco y joven, sin que moleste la memoria, sin que la imaginación estorbe), adquiere tal pureza, tal inocencia, que solo a esa inocencia yo le puedo llamar divinidad.
Publicado por Patricio Varsariah.
agosto 5, 2019

A veces nos preguntamos: ¿Qué pasa si nuestra vida se ha convertido en una rutina, donde ya nada me asombra? Desde que nacemos estamos expuestos a reglas, normas y expectativas que nos delinean el camino… aunque tal vez no sea “nuestro” camino. Aprendemos a silenciar nuestro Yo interior, y subir el volumen del exterior. Aprendemos el nombre de las cosas, de los sentimientos, de las emociones; y empezamos a generalizar agrupando en nuestra mente.
Entonces cada vez que alguien nos mira con el ceño fruncido asociamos las veces que se nos retaron cuando éramos niños surgiendo en nosotros la necesidad de defendernos, la necesidad de liberarnos de la culpa de habernos equivocado, o surge la necesidad de agradar al otro para ser querido y aceptarlo.
Funcionamos pues, desde botones automáticos, donde por estimulo-respuesta, generamos un abanico de emociones, pensamientos y sentimientos anclados hace décadas. En lugar de vivir un día a la vez, vivimos una lista de experiencias repitiéndose día tras día por el resto de nuestras vidas.
¿Qué pasa si te digo que ¡Todo está Bien!!!?Que sea lo que sea que ocurra en nuestra vida, en este momento, ¡TODO ESTA BIEN! ¿Estás de acuerdo con ello? Seguro que no…Pues, ¿cómo es posible, que si estoy con ansiedad…todo esté bien? Pero la verdad es que si miras bien al fondo: es una verdad profunda: ¡TODO ESTA BIEN!!!
Amanezca gris o soleado, nuestra vida está bien, porque está sustentada, está respaldada y está apoyada por la existencia misma. Estemos felices o tristes, con o sin “motivo” aparente… la vida sigue y a la final de cuentas Todo está Bien. ¿Qué pasa si no logramos entender este principio, porque nuestra vida está de cabeza?
La Clave está en creer y en ver es decir tener bien claro tu panorama y la meta de tu vida. La Fe, es la certeza de lo que se espera, aunque no se vea. Y en el día a día eso es lo que se llama creer… creer sobre todo en Nosotros mismos. Creer en el corazón antes de que se manifieste, eso permitirá que nuestra conciencia se amplíe y seas capaz de ver las bendiciones que están llegando a cada instante a nuestra vida.
El asunto está en nuestra disposición a la vida: ¿cómo es que miras e interpretas el mundo? ¿Esperas que el mundo y las circunstancias sean “como TÚ quieres que sean” para ser feliz? Y si algo no sucede a “Tu Manera” … ¿te molestas, te deprimes o te pones en estado negativo? Le está faltando el ingrediente más simple y más importante de todos: EL ASOMBRO. Esa cualidad que te otorga felicidad y magia a cada instante, porque la vida ya no se sustenta en las circunstancias, pues pase lo que pase… TODO ESTA BIEN, al darnos la oportunidad de Descubrir cada situación. Si amanece con lluvia y gris, ya no veré “la lluvia y el frio”, sino percibiré que es el único lunes 5 de Agosto del 2019, es el único, la lluvia cae en una dirección específica, a una temperatura y con un entorno de determinada manera que nunca más volverá a ser exacto.
Del mismo modo: jamás volveremos a ser tal y como somos es en este preciso momento: la vida está cambiando, está en movimiento continuo y permanente… las oportunidades para mejorar, para cambiar y para trascender se presentan a cada segundo, sin embargo mientras más temprano lo hagamos, mejor para nosotros y para el equilibrio universal. Solo depende de nosotros el cambiar el enfoque de la vida: para Des-Cubrir la verdad… Asombrarte por lo “nuevo” dentro de lo común y lo rutinario.
Si somos capaces de reconocer los pequeños avances que vamos dando, los insignificantes cambios del entorno, seremos capaces de sentir la belleza de cada momento, llenándonos de la magia que sustenta la vida: esa inocencia de descubrir cada instante llamado Asombro.
Publicado por Patricio Varsariah.
agosto 5, 2019

Es importante entender que a lo largo de la vida tenemos la capacidad de Aprender, de Cambiar y de Transformarnos. Esa idea de que “yo soy así”, no es real, es tan sólo una concepción de nuestras ideas…Y entender que en realidad ¡somos capaces de Ser lo que queremos ser! Cambia el panorama, cambia la vida.
Creer que el resto vive en función de nosotros, ¡es una inmadurez! Cada uno vive su propia trama, desde su propia óptica, desde su manera particular de ver la vida.Mi pareja, Mi mejor amiga, mi hijo, mi…. Son Seres que vienen a acompasar nuestro camino, son compañeros de viaje, que nos ayudan a ver y a vernos.
El problema está en apropiarnos de sus vidas y de “ofendernos”, “dolernos” cuando viven de una manera que no está acorde con nuestras expectativas, y paulatinamente nos duele su forma de vivir. Entonces cada vez que Mi Pareja no cumple su Rol de apoyarme cuando estoy triste, es un error en mi Percepción….Nadie “debe” cumplir un rol específico para satisfacer lo que Yo necesito…Puedo optar por hacerme cargo de mi vida y de mis emociones, o puedo seguir creyendo que son los demás los responsables de hacerme feliz…Si tomamos en cuenta esta manera de ver la vida: en realidad lo que me compete es Soltar… que es la forma más correcta de Perdonar.
De cuando en cuando, sucede algo que te recuerda una herida pasada, y el alma se pone en llaga viva…Volvemos a sentir como si fuera el preciso instante en que nos dolió… y a manera de una bola de nieve que baja por una cuesta, a medida que pasa el tiempo vamos recogiendo experiencias que van afianzando ese dolor….Entonces, ¿Es cierto que perdonamos?¿Es posible curar las Heridas del Alma?
El Perdón entonces es un don, es otorgarnos la Libertad de ir fluyendo con el día, de ir cambiando conforme los movimientos de la Vida. Para poder estar ligeros con la vida… necesitamos la capacidad de soltar la vida de los demás, soltar las actitudes que nos pesan, soltar lo que no compartimos…
Y mientras vamos soltando a los demás, decidirnos a habitarnos a nosotros mismos: ver que nos queda y que no, sentirnos mientras nos movemos, escucharnos mientras hablamos, vivir adentro nuestro cuando estamos felices y reímos…
¡Se puede Perdonar! Soltando… es el primer Paso, en esta fascinante manera de Vivir. Ya no necesitamos la grabadora interna que guarda el récord de lo que hemos soportado, de lo que nos han hecho, y de “nuestra fuerte historia de vida …. Somos capaces de decidir a diario, de soltar, liberar el espacio en nuestra mente y en nuestro corazón para que, entre lo nuevo, lo presente: ¡para que ingrese la Vida!
Publicado por Patricio Varsariah.
agosto 4, 2019

Mi querida prima, una noticia que me causa una pena a mi alma saber de tu situación, pero sé que Tú siempre te has caracterizado por superar las pruebas del camino, y vaya que han sido muchas…: enfermedades, dolor, fracasos, retos…. Todas de alguna manera te trajeron grandes enseñanzas, te pulieron permitiendo conocerte más a mí mismo, te permitieron acercarte más a Dios.
En su momento… parecerá que son montañas imposibles de escalar, pero poco a poco, conforme pasaban los días con ensayos y errores, iras adquiriendo las habilidades necesarias para llegar a la cumbre y avanzar…
Estoy completamente convencido de que la Vida es un Regalo maravilloso del Supremo Creador del Universo, para que Podamos Aprender.
Pero ¿Qué pasa cuando la Prueba es tan dura… tan devastadora, que te quita herramientas, que te destroza por dentro, que te cuestiona muchos pilares de tu Existencia, que te arrebata tu alegría y tu sentimiento de seguridad, que te despoja de tu brújula y no sabes hacia donde avanzar, porque todo parece que se transforma en arenas movedizas que te jalan hacia abajo?
La Vida, esa Escuela permanente y constante, nos pone a prueba cada cierto tiempo, para medir nuestro temple y nuestro avance, para ayudarnos a afianzar nuestro paso en el camino de la Vida.
Aunque hay momentos en los que no quieres ni puedes levantar la cabeza, de alguna manera sigue entrando aire a nuestros pulmones… limpiándonos, apoyándonos, diciéndonos del modo más sutil: “continúas viva, solo estás aprendiendo…suelta!!!!”.
Los que te Aman te inundan de Amor… hacen cosas increíbles por sostenerte. Y vivencias lo que significa el concepto “En las Buenas y en la Malas”. Aparecen Personas que no te diste la oportunidad de Conocer antes, aunque estaban allí, no les habías permitido entrar…. Hoy son ángeles que te regalan sonrisas, palabras de afecto, y te animan a que te pares nuevamente….
¿Cómo se hace entonces?
Y es allí, cuando ya no te quedan más fuerzas, cuando los pensamientos más absurdos y desesperados comienzan a surgir… cuando levantas la mirada, y puedes darte cuenta, que no eres la única….
Que existen muchas Personas pasando por Pruebas, que necesitan de Ti. Y en la medida que Tú puedas compartir eso que tienes, eso que has vivido, esas enseñanzas que han quedado en Ti: vas entendiendo que la Fe no se construye en la Alegría y en los momentos de Gloria, sino en las Pruebas, en esas Pruebas duras que te destrozan el corazón para poder reconstruirlo. Entiendes que no es Dios el que te hace sufrir, son nuestras decisiones y nuestra condición humana que nos empuja a aprehender con situaciones necesarias.
Entiendes que las Pruebas están diseñadas a la medida, nadie más que uno es capaz de vivir esa experiencia, nadie más que nuestra Alma necesita de la fuerza interna que te otorgará esa vivencia en particular. Darnos cuenta de las necesidades de los demás, nos desbloquea del Dolor y nos permite continuar… nos permite volver al Aquí y Ahora. Comprendes Por fin que cada uno de Nosotros Vive lo que tiene que vivir, que cada uno decide el Camino que quiere tomar, que el Amor es aceptar al Otro con Sus Luces y Sus Sombras, Con sus Elecciones y Renuncias, tan solo Amarlos y Soltar….
Existen pruebas que nos tomará un Tiempo procesar… existen pruebas que no dependen de nuestro esfuerzo por recuperarnos, sino en Soltar y dejar Todo en Manos de Quien lo Puede Todo…El Amor se vive día a día, no puede desaparecer… El Amor es el componente principal de la Vida, jamás se acaba solo se transforma,
Sé que tú tienes una fuerza especial y vas a superar este momento y regresaras a tu vida normal como más fe y esperanza que antes.
Te envió un fuerte abrazo de esos que son un bálsamo que alivian nuestra pena.
Publicado por Patricio Varsariah.
julio 30, 2019

Desafortunadamente, la salud no se valora hasta que se pierde, cuando nos vemos débiles, nos preguntamos como estando sanos nos hemos quejado tanto de todo. Pero los problemas de salud nos hacen ver lo que realmente es importante. Nos hacen vivir la vida con más consciencia y gratitud. Hay que aprender de la enfermedad, por muy dura que sea o haya sido. Sus lecciones son valiosas.
Hay un dicho muy popular que puede aplicarse a este escrito y dice : “Con los palos de la vida, yo me hice mi cabaña”.
Algunas de las situaciones con las que nos encontramos, suponen un reto vital que termina en decepción. Así, las personas que apuestan por la felicidad suelen lograr superar estos retos y mejorar sus situaciones vitales futuras.
No todo el mundo cuenta con un hogar estable, el refugio de toda persona.Lo cierto es que muchas personas reproducen de adultos lo que han visto en su casa, que se caracterizaba por ser ambiente negativo y tóxico. Otras, sin embargo, se conciencian firmemente de que si algún día formaran una familia, no querrán que ese ambiente se vuelva a reproducir en sus hogares. Sí tú eres una de las personas que no has vivido un buen ambiente, saca la lección para tu futuro hogar.
Solo unos pocos pueden decir que encontraron a la primera un amor que les ha durado toda la vida y ha resultado como esperaban. Otros hemos pasado por varios romances y desilusiones. Si entraran en la desconfianza por desengaños anteriores negaremos la posibilidad de encontrar una pareja que encaje con nosotros. Por tanto, evita esto y no elijas la victimización tras el desengaño. Darle la espalda al amor, a parte de renunciar a sus riesgos, también significa una renuncia voluntaria a las cosas positivas que este nos puede aportar.
Quién no ha tenido un amigo que más que amigo era alguien tóxico que nos robaba momentos de calma. Darse cuenta de eso duele, indudablemente es un “palo” para nosotros. Eso ocurre porque la mayoría de las personas conciben que la amistad es compartir, y no sufrir. Y así es. Por tanto, es importante aprender de las decepciones pero no renunciemos a la calidez e intimidad de la amistad con alguien. Las relaciones sociales son básicas para nuestra estabilidad.
Las decepciones, a las que las llamo decepciones académicas hacen referencia a nuestra auto eficacia, por tanto está relacionado con nuestra autoestima. Por ejemplo, quizás creíste que lo conseguirías y no has obtenido ese resultado y eso te hace sentir fracasada o fracasado. Para remediarlo y que tu autoestima no se ve mermada, es el momento de examinarte a ti mismo. ¿Te has exigido lo suficiente? ¿No lograbas concentrarte?¿Demasiadas actividades a la vez? Seguro que si analizas sacarás conclusiones, y de ellas mayores destrezas para organizarte y saber como mejorar ese resultado.
No corren buenos tiempos para la economía, pero para algunas personas ha sido particularmente duro. Algunos no se han arruinado pero han visto como sus ahorros han desaparecido. Yo sé que esto es duro porque condiciona otros aspectos de la vida. Quizás tú hayas pasado por esta situación recientemente, pero con el tiempo valorarás lo material en la medida que se merece y serás más previsor.
El “no saber quién soy” o “ a dónde voy” son pensamientos y sensaciones que el ser humano experimenta con asiduidad. No te preocupes, seguro que del tormento ahora sabes apreciar la calma. Y que todos esas preguntas que has intentando resolver, te han hecho más culta/o, más aventurera/o y te han llenado de verdad.
Finalmente : Con cada decepción, mira al frente, llénate de fortaleza, no de rabia, estarás en el camino de formar tu cabaña emocional, un refugio fuerte y con cimientos.
Publicado por Patricio Varsariah.
julio 27, 2019

Lo he dicho antes y lo diré otra vez: la mente humana es maravillosa. Pero también es un mentiroso y una "máquina de excusas" que frecuentemente trata de convencernos de que NO tomemos acciones que sabemos que son buenas para nosotros. Y esto, en última instancia, evita que muchos cambios positivos tengan lugar en nuestras vidas.
¿Pero por qué? ¿Por qué la mente nos miente y hace excusas irracionales?
Porque la mente quiere consuelo, ¡por eso! Tiene miedo al malestar, a la presión y al cambio. La mente está acostumbrada a su zona de confort, y cada vez que intentamos extender esa zona demasiado lejos, durante demasiado tiempo, la mente trata desesperadamente de regresar a la zona cero a cualquier costo ... incluso sacrificar nuestra salud, felicidad y éxito a largo plazo.
Así que voy a exponer tres de las mentiras y excusas más arrepentidas de la mente de una vez por todas. Yo he visto literalmente estas mentiras y excusas específicas que plagan a cientos de lectores en la última década:
1. "Pueden hacerlo, pero eso no se aplica a mí porque lo tienen mejor que yo". - Solo porque alguien más puede, no significa que puedas, ¿verdad? Busca razones por las que pueden hacerlo, pero no puede, tal vez sea un empresario de Internet o un escritor independiente porque no tiene hijos. Tal vez esté más en forma que yo, para que pueda correr un maratón. Tal vez ella no tiene todas las obligaciones laborales y familiares que tengo, o tiene un cónyuge que la apoya, o no tiene malas rodillas.
Está bien, está bien, es fácil encontrar excusas, pero mira a todas las otras personas que también tienen obstáculos considerables que lo han hecho. Yo tengo una familia, y he lidiado con pérdidas significativas en mi vidas, y todavía he logrado tener éxito en muchos frentes. Y así como he cambiado las cosas por mi mismos, conozco a cientos de otras personas que han hecho lo mismo. He sido testigo de personas que se reinventan a sí mismas en todas las edades: familias de 48 años que comienzan a trabajar, estudiantes de 57 años que se gradúan de la universidad por primera vez, estudiantes de 71 años que inician negocios exitosos, etc. adelante. Y abundan las historias de personas con discapacidades o enfermedades que superaron sus obstáculos para lograr grandes cosas. Tus obstáculos pueden ser superados.
2. "La vida está destinada a ser más fácil y disfrutada más". - Claro, estoy de acuerdo en que la vida debe disfrutarse (como muchos de nosotros), pero el problema es que la idea de que SIEMPRE debería ser fácil y placentera se utiliza para justificar todo tipo de comportamiento perezoso. Podrías sentarte en el sofá y poner esas papas fritas en la bufanda, porque oye, la vida es para disfrutarla, ¿verdad? No Se puede prescindir de la comida chatarra y seguir disfrutando de la vida. Puedes hacer ejercicio y disfrutarlo. Puedes renunciar a mucho consuelo en tu vida y no perder nada. De hecho, el camino de menor resistencia es a menudo el camino de menor recompensa. Necesitas hacer cosas difíciles. No hay atajos a ningún lugar al que valga la pena ir.
Como dijo una vez Einstein, "el genio es un 1% de talento y un 99% de trabajo duro". Debes correr para ser un corredor. Debes escribir para ser un escritor. Debe trabajar activamente en una empresa comercial para aprender cómo dirigir un negocio exitoso. No hay sustituto para hacer el trabajo. Así que medita en esto todos los días: “Haré el trabajo. No sera fácil ¡Valdrá la pena!
3. "Puedo hacerlo más tarde". - Claro, siempre puedes hacerlo más tarde ... pero tu YO posterior se sentirá exactamente de la misma manera. Piénselo: ¿por qué debería ser más disciplinado su YO posterior que su yo presente? De hecho, debido a que te estás permitiendo aflojar ahora, estás creando un hábito de procrastinación y, en realidad, lo hace menos probable que tu YO posterior sea más disciplinado. Así que hoy, deja de poner excusas por las que no puedes hacerlo y comienza a concentrarte en todas las razones por las que debes hacerlo. Deja de hablar sobre lo que has hecho o lo que vas a hacer. Solo hazlo y deja que tus acciones hablen por sí mismas. La mayoría de las grandes cosas en la vida no suceden por casualidad, suceden por elección. Nunca se sabe lo que es posible hasta que se arriesga a descubrirlo. Al final, solo hay una cosa que hace que tus sueños y metas sean completamente imposibles de alcanzar: tu falta de acción hoy.
Y, por supuesto, si estás luchando con todo esto, debes saber que no estás solo. Muchos de nosotros estamos allí contigo, trabajando duro para sentirnos mejor, pensar más claramente y volver a encarrilar nuestras vidas.
Publicado por Patricio Varsariah.
julio 23, 2019

La mayoría de nosotros mediremos nuestro día por lo que hicimos. Volveremos a reflexionar y contaremos las cosas en la lista de tareas que pudimos marcar. Cuantas más marcas de verificación, mejor. Medir tu día según lo que haces, puede forzarlo a entrar en un agujero oscuro donde el éxito se convierte en lo que hace, y luego, cuando no lo hace o no puede "hacer", se ve que está fallando ese día, y aún peor, como siendo un fracaso.
No siempre podemos estar ENCENDIDOS Algunos días logramos muy poco en términos de tareas reales, pero al mismo tiempo logramos mucho a través del pensamiento profundo, la reflexión y las realizaciones. Su progreso en la vida es más que tareas y listas de tareas pendientes.
La vida se trata de quién te conviertes y de la forma en que creces como humano para alcanzar ese ser futuro. Este objetivo va bien y verdaderamente más allá de las tareas físicas. Los robots y las máquinas hacen tareas y completan listas de verificación y eres un humano que tiene mucho más potencial que eso.Tal vez Tu habré la la bandeja de entrada de tu correo electrónico y encuentras cero email . ¿Eso hace hoy un éxito?. Tal vez Tu ganas un montón de dinero para Ti o tu empleador. ¿Eso importa en el contexto de tu vida y lo recordarás?
En mi caso, completar tareas me deja bastante vacío al final del día. Si todo lo que hice fue mantener mi calendario y completar tareas entre los bloques de espacio resaltado en mi calendario, bueno, eso ya no es un éxito para mí.
Medir mi día en el sentido tradicional se siente vacío. He vivido esa vida durante tanto tiempo. Primero, era la lista de tareas pendientes de otros y luego era mi propia lista de tareas pendientes. Se suponía que la segunda forma de la lista de tareas tenía que llevar a la vida nómada, emprendedora y que creía que quería. Cuando finalmente probé esa vida, me di cuenta de que tenía que encontrar otra forma de medir mi día. Entonces, ahora, mido mi día con dos preguntas:
1. ¿Aprendí una cosa nueva hoy?
Aprender es repetitivo y desafiante porque te empuja a adquirir una habilidad o conocimiento que no tenías antes. La mayoría de las personas evitan aprender todos los días y reemplazan el hábito con entretenimiento u otras formas de distracción. Debido a que el aprendizaje es difícil ya menudo tedioso, la mayoría de las personas no lo hacen. La razón por la que ahora mido mi día según si aprendí algo nuevo es que no quiero que mis días en la Tierra sean fáciles. No hay sensación de satisfacción cuando algo es más fácil. No te sientes como si fueras tu día cuando fue fácil.
Aprender me empuja en direcciones que nunca había pensado explorar y eso me ayuda a desarrollar músculos en mi mente que me ayudan cuando la vida me da una mala suerte. Una lista de tareas pendientes se basa en completar tareas, mientras que aprender se trata de desarrollar habilidades que lo ayuden a descubrir oportunidades que nunca hubiera visto de otra manera. En cierto modo, aprender es como darle a una persona ciega un par de ojos completamente nuevos para que puedan disfrutar nuevamente del placer de la vista. Nada se compara.
2. ¿Ayudé o inspiré a una persona?
Cuando entendemos que nuestra vida es más que nuestra propia supervivencia, desbloqueamos una forma diferente de medir nuestro día. Completar tareas que sirvan a tus propios objetivos egoístas es el Nivel 1. El nivel 10 está prosperando en la vida y eso viene de ayudar o inspirar a otras personas a través de lo que haces cada día. Se trata de medir tu día y de lo exitoso que fue a través del impacto en lugar de las tareas. El impacto es lo que se mide mucho más allá de los días que tienes en la Tierra. Tu lista de tareas pendientes no se recordará dentro de cien años, pero el impacto que tuviste en la vida de tus semejantes se recordará más allá de tu existencia física.
Suena como una forma de cliché para medir tu día. Es decir, hasta que lo pruebes por ti mismo. Termine un día haciendo listas de tareas pendientes y luego termine un día diferente, ayudando a una persona a sentirse inspirada a no darse por vencida. Ambos días se sentirán completamente diferentes. Uno será un claro ganador.
A partir de este momento y por el resto de mi vida, voy a medir mi día en base a estas dos preguntas. Si puedo responder honestamente que completé ambas preguntas, entonces mi día es un éxito.
Publicado por Patricio Varsariah.
julio 23, 2019

La fuerza mental es increíblemente importante. Cuida tu mente y la forma en que te hablas a ti mismo. No permitas que el diálogo interno negativo te debilite hoy.
La vida cambia todos los días, y nosotros también podemos hacerlo. Esa es la verdad, pero muchas veces nos sentimos impotentes contra nuestra voluntad. ¿Por qué? Debido a que los cambios que buscamos generan incertidumbre, y la vida puede ser difícil de navegar cuando no estamos seguros de las cosas.
Nos sentimos confundidos y desplazados, y comenzamos a llenar nuestros vacíos de comprensión con historias sobre cómo es la vida. Pero estas historias a menudo nos hacen más mal que bien.
Imagina que estás en medio de cambiar de trabajo, crear un negocio o estar en forma. ¿Cuál es la historia que te estás contando sobre la incorporación de este cambio en tu vida? ¿Implica que seas el héroe seguro de la historia? ¿O un personaje que no cree que pueda hacerlo y, por lo tanto, se resiste a intentarlo? Si estás pensando en esto último, no estás solo, muchos de nosotros luchamos de la misma manera.
Cuando te sientas desanimado y con dudas, y te falte la mentalidad que necesitas para avanzar, reflexiona sobre los simples mantras a continuación:
Permítete ser un principiante. Nadie empieza siendo grande. Haz lo mejor que puedas hasta que sepas mejor. Una vez que sepas mejor, hazlo mejor.
Deja de huir. Respira. Estar donde estas Estás donde debes estar en este mismo momento. Cada paso y experiencia es necesario.Usa la decepción y la frustración para motivarte en lugar de molestarte. Debes tener en cuenta que Tu estas en control de la forma en que respondes a la vida.Tu no eres un producto de sus circunstancias. Eres un producto de tus decisiones. Se trata de decidir NO dejar que tu frustración o miedo decida tu futuro.No compares tu progreso con el de los demás. Todos necesitamos nuestro propio tiempo para viajar nuestra propia distancia. Concéntrese en el paso que está dando ahora y aproveche al máximo.
En una cultura que busca resultados instantáneos, debemos aprender la belleza del esfuerzo, la paciencia y la perseverancia. Sé fuerte, presente y firme.
La paciencia es una expresión genuina de confianza, aceptación, serenidad y fe en tu propia capacidad. Es un signo de fortaleza. Practícalo
Cuando enfrente los obstáculos inevitables de la vida, recuerde que es mucho mejor agotarse con mucho esfuerzo y aprendizaje, que cansarse de no hacer absolutamente nada. Tu lucha es parte de tu historia. Ser rechazado de algo que deseas a menudo significa que estás siendo dirigido hacia algo que necesitas ... para dar el siguiente paso. Ninguna historia de vida es de un capítulo. Ningún capítulo cuenta toda la historia. Ningún error define quién eres. Sigue girando las páginas que necesitan ser giradas.
Grandes cambios suceden gradualmente, en pequeños pasos. Todos los detalles a un lado, cuando se trata de hacer un cambio significativo en tu vida: encontrar un nuevo trabajo, construir un negocio, ponerse en forma, fomentar una nueva relación, formar una familia, ser más productivos o cualquier otro viaje personal que requiera tiempo, paciencia y compromiso, una cosa que debes preguntarte es:
"¿Estoy dispuesto a pasar un poco de tiempo todos los días como muchas personas no lo hacen, por lo que puedo pasar la mejor parte de mi vida como muchas personas no pueden?"
Piénsalo. En última instancia, nos convertimos en lo que repetidamente hacemos. La adquisición de conocimiento no significa que estés creciendo, el crecimiento ocurre cuando lo que sabes cambia tu forma de vivir. Todos los días. No será fácil Inevitablemente lucharás en el camino.Pero la historia que te cuentes te llevará allí, paso a paso.
Publicado por Patricio Varsariah.
julio 14, 2019

He procurado a lo largo de mi vida que coincidieran lo que pienso, lo que quiero, lo que hago y lo que debo. Por eso he intentado también que mi vida sea digna, libre, valiosa y hermosa. Y así he querido también mi último hálito de vida: digno, libre, hermoso y valioso. Así he querido vivir y así he quiero morir.
He querido vivir en plenitud cada uno de los momentos de mí existir, he amado y sigo amando la vida con pasión y todas mis fuerzas. He conversado amistosa y plácidamente con su posible acabamiento, sin prisa, con mucha serenidad y reflexión. De hecho, la muerte no es sino el último latido de la vida, y si la vida ha sido valiosa y buena ha de desembocar igualmente en una muerte digna, apacible y buena.
Todo ser humano ha de vivir bien, dejar vivir, hacer que los demás vivan del mejor modo posible. Solo cuando se acaban los caminos desde los que se atisban horizontes, o cuando se otea un deterioro imparable o cuando se decide libre y responsable mente, es posible plantearse con fiereza y también con una sonrisa el propio acabamiento. Sí, el ser humano debe vivir bien y por esa misma razón también morir bien.
Quien ama incondicionalmente vivir no teme morir. De ahí que sea radicalmente ajeno a la vida que la obliguen a pervivir contra su voluntad. Nada ni nadie puede forzar a enquistar nos en situaciones penosas o indeseadas. Sin embargo, hay personas que intentan impedir que nuestra vida sea una vida buena. Esas personas llevan siglos no dejándonos vivir bien y morir bien.
Algunos siguen hablando de dioses, de su laberíntica voluntad, de una supuesta ley natural encorsetada y ajustada a los intereses y delirios de quienes desde hace siglos y siglos quieren al ser humano tan esclavo y reprimido como ellos mismos. Pero nadie está obligado a permanecer en la vida.
La vida consiste precisamente en decidir cada segundo, cada día, todos los instantes, qué hago y qué dejo de hacer. La libertad es ni más ni menos que el ejercicio de ese decidir permanentemente. La vida es libertad. Por eso reivindico mi libertad de decidir también cómo vivir y morir.
Existir debería ser siempre un acto permanente de gozoso, consciente y libre zambullirse en la aventura del vivir. Una botella o un lapicero son lo que son, están definitivamente terminados, pero los seres humanos estamos siempre por hacer: cada instante vamos escribiendo nuestra propia biografía, decidimos quiénes somos y no somos, qué hacemos con nosotros mismos. Pues bien, desde esa libertad suprema te digo ahora que por amor a la vida, podemos decidir también morir, y morir bien.
Tú y yo y todos respiramos, bebemos, amamos y nos sostenemos cada instante en la voluntad de existir por amor a la vida. Quien ama incondicionalmente vivir no teme morir. De ahí que sea radicalmente ajeno a la vida que la obliguen a pervivir contra su voluntad.
Soy libre, soy dueño de mis actos y errores, de mis sueños y luchas, y por eso mismo decido si y cómo y hasta cuándo existir. Estoy en mis manos y mi obligación fundamental es vivir bien y contribuir a que la vida sea buena entre los seres humanos que habitamos este planeta, pues una ética responsable estriba en qué estoy haciendo de mi vida, también qué hago por y con los demás.
Si tuviera alguna vez que ayudar a alguien a morir bien, seria un inequívoco acto de amor, el último acto de cariño y amor que se puede dar, se puede dejar libre y responsable mente la vida sin tristeza, sin temor, solo con quietud y por amor a la vida.
Necesito decir una vez más que se mantiene incólume y con la misma fuerza mi amor a la vida y mi apasionada amistad cuando llegue su acabamiento, ya hecho realidad, una vez que el sol ha descansado más allá de la línea de mi horizonte.
Gracias. Un fuerte abrazo.
patriciovarsariah.yolasite.com
Publicado por Patricio Varsariah.
julio 14, 2019

Hace unos días alguien me escribió y me preguntó ¿Qué sientes cuando escribes?. Por eso hoy decidí contestarle (y no es la primera vez que lo hago), aunque yo casi no lo llamaría escribir sino pegar sentimientos profundos en una hoja de papel, ya sea virtual o real. Escribir para mí es expresar cosas que ni mil palabras dichas por mi boca podrían hacerme sentir lo que siento cuando escribo.
Escribiendo a veces tengo la sensación de estar en dos sitios al mismo tiempo me gusta plasmar recuerdos felices, romper con la realidad o en ocasiones contarla como es, dura y cruel. Desde un principio (hace años) escribía para reflexionar conmigo mismo, para tranquilizar mi alma. Ahora lo sigo haciendo para eso y además para transmitir lo que siento. La necesidad inexplicable de seguir escribiendo siempre surge de mi interior y creo que esa necesidad siempre vivirá conmigo, por eso decidí hacer hace muchos años mi pagina web.
Cuando las palabras me asaltan, no puedo dejar de escribir... dejo volar la imaginación o dejo que afloren todos los sentimientos que llevo dentro, felices o de dolor (en el segundo caso escribir me hace sentir mejor). Las ideas, las emociones, las pasiones, las historias revolotean en mi pantalla, saltan de tecla en tecla entre mis manos. Los textos a veces se escriben solos y otras tengo que empujarlos (no crean que siempre es así de fácil), pero en cada palabra que pongo o quito hay un parto.
Cuando me domina un sentimiento fuerte sé que ese es el momento preciso de escribir y no me puedo controlar, dejo que se desboque, me viene a la cabeza cada detalle de lo vivido o sentido, de la rabia, la impotencia o simplemente las pasiones.
Cuando escribo mi corazón desahoga sus penas y mi alma se convierte en un remanso de paz. El tiempo se detiene a mi alrededor y solo importan las letras, sintiendo cada palabra desde lo más profundo de mi corazón. Mi mundo interior florece y germinan cada una de mis vivencias dibujando mi sentir al trazar mis pensamientos, mientras voy matizando mis emociones mis propias letras me reflejan.Dejo fluir mi energía soy creador, amante del amor y la libertad. Alcanzo eternidad en ese instante.
Quisiera tener el don de poder gritar siempre lo que llevo dentro, de comprender mejor mis desequilibrios, de controlar mis impulsos de entenderme. Al escribir puedo realizarlo todo, volar y soñar que retrocedo en el tiempo, olvidar las penas y recordar las alegrías, pero sobre todo, puedo expresar en palabras mis sentimientos.
Al ponerme a escribir se apodera de mis dedos una emoción que me impulsa a seguir tecleando sin parar. Poco a poco voy emprendiendo un rítmico tac tac que hacen las teclas al ser presionadas en el teclado. Aparecen las letras que se van convirtiendo en palabras, oraciones y párrafos para darle colorido a los textos más tristes, absurdos y auténticos que he escrito. Las ideas van siendo escuchadas por las personas que, sin más ni menos se dirigen a mi web.Algunos por coincidencias de la vida, otros porque ya son fieles lectores, quizás a veces los decepciono y muchas otras son sorprendidos por una sonrisa y un escrito que los llena de emoción o de amor.
Escribiendo tengo la satisfacción de decir lo que en ocasiones no puedo, algunas veces por desconfianza, por frialdad y casi siempre por no caer en la cursilería y lo común, por ello cuando escribo abro mi alma para que encuentren y sientan entre líneas, mi voz en silencio. En esos momentos no me importa lo que ocurre a mi alrededor, sólo importa lo que ocurre dentro de mí. Los sentimientos y las ideas que están pasando por mi cabeza son los elementos básicos que hacen de lo que escribo, algo auténtico.
Después de terminar un texto lo leo y a veces me gusta otras me parece malísimo, pero ni siquiera en ese caso soy capaz de borrar todo lo que pasó por mi cabeza y dejé plasmado en líneas, así haya sido por un solo instante, porque a través de mis letras trato de transmitirles esa chispa que sincroniza mis ideas con mis dedos en un vaivén de palabras y emociones que, sin saberlo, involucra a muchos de ustedes.
Muchas veces escribo al amor porque nace de mi alma y dejo escapar de mí la frescura que inunda mis abismos recreándolos sin perjuicios. Dibujo una imagen en cada palabra, escribo al amor que veo en los ojos y que se refleja en mi ser renovando nuevamente mi fe. Cuando escribo yo no sé lo que pienso sólo sé que lo vivo.
Muchas veces en mis escritos he mostrado el lado más romántico y sensible de mi personalidad, porque creo que es importante que conozcan un poco a quien escribe y que sepan que no escribo por escribir, sino que detrás de cada texto hay una persona llena de sentimientos que desea transmitirles lo que está sintiendo en cada momento; que detrás de cada línea hay una persona que vive, disfruta, goza, sufre o reflexiona; que unas veces está más vulnerable, otras más alegre; que no es una máquina de teclear con frases escritas al azar o demasiado estudiadas sino una persona de carne y hueso que siente en el corazón cada palabra que escribe.
Sé que a veces soy osado escribiendo y desde que descubrí este universo la pagina web e Internet, me siento acompañado y parte de un mundo que siempre he sentido que era mío. Cuando escribo necesito música o silencio, pero con tranquilidad, necesito estar en mi escritorio además necesito que a mi alrededor no haya alboroto o una persona que me hable todo el tiempo. Escribir es como empezar un viaje, emprender una ruta un tanto a ciegas porque no sé realmente hasta dónde voy a llegar, ni quién va a acompañarme en ese mágico periplo, pero el hechizo del mundo de Internet envuelve las ilusiones y las hace próximas, cercanas, casi familiares… y me siento reconfortada. Nunca sé quién va a leerlo, bueno a veces sí, pero la verdad es que me gustaría que lo leyese todo el mundo (tal vez haya una pizca de vanidad en este deseo), pero con esta soñolienta esperanza le doy a la tecla de “publicar entrada”.
En ocasiones sé que me delato cuando escribo porque me desnudo y combato ese pudor mal entendido de mucha gente. Cuando escribo lo hago a rienda suelta y pierdo los estribos y si me dejo arrastrar por el dolor o la pena me desangro.En ocasiones cuando escribo poco me agarra el sentimiento de culpabilidad porque sé que algunos vienen a este sitio a diario buscando algo nuevo, pero en esos casos siempre es por razones fuertes.
Mi vida está rebosante de acontecimientos que he de digerir, porque vivir duele. Pienso que para escribir con un poco de coherencia y calidad es necesario distanciarse, al menos un poco, del dolor. Aunque a veces no puedo evitar escribir sobre mi enfermedad y lo lamento, no me gusta hacerlo pero es una manera de dejarlo salir porque en ocasiones creo que quiere saciarse de mi sangre hasta la muerte, y en esos momentos las palabras me saltan a los ojos y me arañan o me clavan sus uñas oscuras como pozos. No hay cuchillo que cale más hondo que la pena del que tiene en el pecho clavada la palabra y no puede librarse.
Nunca me pongo límites, ¡maldita sea! Escribir me hace de psicólogo y encima la locura determina la calidad. Es simple: pongo las manos en el teclado, mis ideas reducen mi enfado y me vuelvo impredecible cuando escribo y creo que las palabras son una fuerza poderosa que ejercen mucha influencia en las personas, y además de transmitir lo que siento o pienso, deseo ir destapando la personalidad de quienes comentan cada texto, conocer sus sentimientos y saber si se sienten a gusto leyéndolos.
Cuando alguien hace un comentario exponiendo sus propios sentimientos repitiendo alguna frase que escribo me sorprendo, porque me doy cuenta que aunque el texto lo escribí yo, deja de ser mío en exclusiva cuando alguien lo lee, lo asimila y lo hace suyo. Es cierto que sale de mí pero cuando crece en otra alma, en los sueños de otra persona mi voz entonces es la voz de otros. Es emocionante descubrir esto. Les confieso que sigo sintiendo el mismo nerviosismo, la misma gratitud y me sigo conmoviendo de la respuesta de ustedes como el primer día, y eso creo que es muy bueno.
Saludos y feliz domingo.
Patricio Varsariah
Publicado por Patricio Varsariah.
julio 8, 2019

Hay dos palabras que rondan últimamente en mi mente Amistad y soledad y buscando en mi interior las he encontrado, más por mi sentir que por ellas mismas.
La soledad me gusta y todos los días necesito encontrar un tiempo, por pequeño que sea, para estar solo conmigo mismo y, desde ahí, recuperar mi centro, sentirme, descansar de lo de fuera. Y no es que no me guste la compañía, me gusta y la necesito, pero es luego la soledad quien remata la faena y permite que todo lo vivido se integre y aposente donde corresponda.
En la soledad siento a veces cómo el tiempo se comprime y pasa casi sin darme cuenta, sabiéndome a poco, mientras las manecillas del reloj se acercan peligrosamente a esas horas que, si tienes que madrugar, conviene que no te den despierto.
En soledad siento que el tiempo es corto y las ganas grandes, que tanto que hacer, sentir y expresar necesitan de muchas vidas para poder ir manifestándose poco a poco.
La soledad es el ajuste necesario que me prepara para encontrarme de nuevo con el mundo, tras haber sentido su anterior efecto sobre mí y haberme sentido en él. Es la noche de mis días, mi descanso externo y mi reencuentro conmigo mismo.
En cuanto a la amistad…
La que a mí más me importa es la que se escribe con mayúsculas, que para eso están también las mayúsculas, para señalar lo grande. Y la AMISTAD es una de las cosas más grandes que puede vivir un ser humano, una conexión entre dos personas que no tiene límites y en la que hay una verdadera y total entrega sin condiciones.
Soy tu AMIGO, puedes contar conmigo, estoy aquí para lo que haga falta, disponible para ti. ¡Qué rara y escasa es esa amistad! Es una piedra preciosa difícil de encontrar que hay que custodiar con esmero, el más bello diamante que se lleva junto al corazón y te acompaña toda tu vida… y más.
Hay también otra clase de amistad cuya primera letra se escribe con mayúscula, esa Amistad en la que los Amigos están ahí mientras no les suponga grandes incomodidades. Se puede contar con ellos para cosas no muy comprometidas y es fácil que estén. Esa Amistad es un piedra semipreciosa que se luce más a diario, y también nos es querida aunque no tenga el mismo valor que la primera.
Por último está la amistad en minúsculas, pequeñita, de bisutería, que es la que más abunda y se encuentra por todas partes. Son esos amigos que solo están para los buenos momentos, las comidas, los éxitos, las fiestas… y que en cuanto intuyen que puede haber algo un poco más profundo desaparecen como por arte de magia.
Creo que en la vida de cada ser hay de todo y todos tenemos amigos de todos los tipos, pero yo quiero saber de verdad con quien cuento, pues el tipo de amistad que quiero es la AMISTAD con mayúsculas. Esas son las personas que quiero que formen parte de mi vida, pues mi vida es y quiero que sea preciosa y no me quiero conformar con menos. Si nos preocupa la alimentación, la higiene, la salud, etc. ¿por qué no debemos ser exigentes también en nuestras relaciones?
Y en esas estoy estos días, en que a veces, estando en compañía me he sentido solo y estando solo me he sentido acompañado.
Hace tiempo ya que me respeto mucho más de lo que antes me respetaba, y en cualquier tiempo de mi vida, sea de soledad o compañía, sea con quien sea, el respeto es lo mínimo que pido, no admito ya menos. Si eso tiene que definir mis amistades y mis tiempos, así será.
No es buena la soledad impuesta ni la amistad impostora. La soledad buscada y la amistad auténtica son necesarias para mí, me dan vida.
Publicado por Patricio Varsariah.
julio 4, 2019

Creo que en este mundo en que vivimos, por lo que se ve a diario y lo poco que sabemos, hay que conservar la capacidad de ser un poco loco, hay que ver la locura como una parte de nuestro potencial que, bien llevada, podría proyectarnos no sabemos dónde, si no hubiera tantos cuerdos preparados siempre para atajar a cualquier oveja que bale distinta a las demás.
Pero hay que tener mucho cuidado de no ponerse demasiado en evidencia, para eso, para conservar la capacidad de poder ejercer una locura útil, una locura que sirva para algo, para uno mismo y para los demás.
No me digáis que soy cuerdo, algo no estaré haciendo bien. Tenedme mejor por un pobre loco inofensivo y dejad que viva mi locura. Dejad que siga creyendo que esto tiene arreglo, que siga ilusionándome, que siga creyendo en imposibles, en milagros, en lo no demostrable, que siga dejando que mi corazón me lleve donde el Cielo quiera, que para eso fui puesto en la Tierra, para ser, quizás, un pobre loco que renunciara a su cordura y se dejara manejar por la mano del Gran Loco…
Hay que estar loco de verdad para seguir confiando en esta humanidad, para seguir dándoselo todo, para permitir que de nuevo, mañana, salga el sol. Hay que estar loco, ¡loco de amor!
Bendito seas, Señor, Tú sí que eres de verdad un auténtico loco, los demás somos solo pequeños aprendices que a veces dejamos que la locura roce nuestras vidas y en esos instantes vivimos la magia, la posibilidad, la vida…
he dicho..
Patricio Varsariah.
Publicado por Patricio Varsariah.
julio 1, 2019

El objetivo de este escrito es que sirva para que las personas que me leen, se den cuenta de que los problemas de la vida son tan grandes o tan pequeños como queramos verlos y si no les damos poder y decidimos centrar nuestra atención en lo positivo que tenemos en lugar de en lo negativo, el problema se esfuma, o se hace muy pequeñito.
Durante mi periodo de enfermedad he tenido mucho tiempo para pensar sobre mi coyuntura, que de vez en cuando ciertas ideas me asaltan en mitad de la noche y que siento el impulso irrefrenable de ponerlas por escrito. “Siempre me imaginé envejeciendo, con el pelo gris y rodeada de la hermosa familia que planeaba tener. Así es la vida. Es frágil, preciosa e impredecible y cada día es un regalo, no un derecho adquirido.
Estoy en la tierra para ser feliz, para vivir sin miedo, de verdad me gusta la vida, porque realmente estoy convencido de que todo en esta vida tiene algo positivo y un sentido, un aprendizaje, evitar un mal mayor, quizás algo que no ocurra hasta después de años, o a lo mejor no lo llegaremos a entender nunca, pero todo en esta preciosa vida tiene algo lindo, a pesar del dolor, de la enfermedad, de la guerra, del hambre, de la maldad.
Lo único que cuenta es el ahora, y ahora estoy vivo, y quiero vivir cada día con alegría y disfrutando, sin pensar demasiado ni en el pasado ni en el futuro. Ya no persigo la utopía de la felicidad perpetua, pero sí esa felicidad a ratitos, que si son lo suficientemente numerosos, y de ser posible diarios, hacen que la vida tenga sentido.
Tener un accidente y estar enfermo es una desgracia, ¿preferiría no tenerlo?. Pero hay cosas que están en tu camino para ti, y si algo he tenido claro desde ese momento es que esto forma parte de mi destino. Y cuando te viene algo así, es mejor no enfadarse con el universo o con la vida y decir, "bueno, pues si es lo que toca, allá vamos, estoy listo!!.
Tengo mucha fe en que voy a pasar esta tormenta y he elegido "callar a esa vocecita del interior que es el miedo". Y si me equivoco y esto puede conmigo, habré sido feliz durante el proceso, en lugar de desperdiciar mi último tiempo de vida estando deprimido. He ganado muchas cosas durante este proceso de enfermedad y recuperación. Ahora soy más consciente de cosas como mi propia fortaleza. Amo mi vida.
La mayoría de nosotros ignoramos la inviabilidad de una enfermedad de un accidente o de la muerte o, más bien, que no queremos ser conscientes de ello. Tan solo quiero que la gente deje de preocuparse tanto por lo insignificante y trate de recordar que a todos nos puede pasar que el Universo ponga a prueba tu resistencia y tu fe.
He aprendido que cada vez que me quejo de algo insignificante, debo intentar recordar que alguien tendrá un problema de verdad. Debo siempre agradece tener que enfrentarte a dificultades con solución. Está bien reconocer que algo es molesto, pero dejaré de lamentarte de una vez. Una vez haga eso, saldré ahí fuera y respirare una bocanada de aire, mirare al cielo, a los árboles. Es tan hermoso… darme cuenta de lo afortunado que soy de poder respirar.
Ahora bien mi estimado amigo/amiga que me lees, pueda que hoy te hayas quedado atrapado en un atasco o hayas dormido mal. Puede que tu peluquero te haya hecho un estropicio en el pelo, que tus pechos no sean tan grandes como quieras, que tengas celulitis o una panza enorme. Olvídate de todo. Te prometo que no pensarás en nada de eso cuando te encuentres enferma o enfermo o cuando llegue el turno para partir. Todo es tan insignificante que entenderás tu vida como un todo.
Agradece cada día que no sientas dolor e incluso si estás enferma o enfermo de gripe o te has torcido el tobillo, acepta que es un fastidio, pero agradece que no ponga en peligro tu vida. Escucho muchas veces a la gente quejándose de lo terrible que es su trabajo o incluso el ejercicio. Te digo: sed agradecidos por el mero hecho de poder hacerlo. Parecen cosas triviales… hasta que tu cuerpo no te permite hacer ninguna de ellas”. Por eso, es sumamente importante cuidarlo. Eso sí, sin llegar a obsesionarse: Recuerda que la salud es mucho más que el físico. Quizá así te des cuenta de lo irrelevante que es mostrar un estúpido y perfecto cuerpo en las redes sociales y muy poca o quizá nada de salud.
Desde que caí enfermo he conocido a las personas más generosas y amables. Y he recibido las palabras y el apoyo más afectuoso de mi familia y amigos, y también de mis colegas. He recibido más de lo que podría dar a cambio. Nunca lo olvidaré.
Finalmente permítete darte estos pequeñitos consejos que debemos tener en cuenta a lo largo de nuestra vida:
- Escucha la música, no te limites a oírla.- Habla con tus amigos, olvídate del teléfono.- Viaja, si es lo que quieres hacer. Y no lo hagas si de verdad no te apetece.- Hay que saber decir que no. No te sientas presionada o presionado a hacer lo que otras personas piensan que es una vida satisfactoria. Es posible que desees una vida mediocre y eso está muy bien.- Trabaja para vivir. Parece un tópico, pero es importante recordarlo.- Haz lo que a tu corazón le haga sentirse feliz.- Come tu preferida tarta, sin remordimientos.- Di a tus seres queridos que los amas, siempre que tengas la oportunidad. - Recuerda que si algo te está haciendo sentir mal, tienes la posibilidad de cambiarlo, ya sea en el trabajo, en el amor, lo que sea… Ten las agallas para cambiar. No desperdicies tu tiempo sintiéndote miserable.
Ah, y una última cosa. Si puedes, haz algo bueno por la humanidad y comienza a donar sangre regularmente. Las donaciones ayudan a muchos enfermos a mantenerse con vida un año más, un año del que estarán eternamente agradecidas por haberlo pasado con su familia, amigos y mascota si lo tienen. Un año en el que posiblemente pasara algunos de los mejores momentos de su vida.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 30, 2019

En algunas ocasiones como en esta, me ha permitido explorar zonas oscuras de mí mismo que prefería guardar en el silencio y no tocar por temor a despertar a los demonios y el ejercicio me resulta peligroso, arriesgado y valiente y hoy quiero adentrarme y escribir sobre la luz de mi vida. Estoy consciente que llegará un día, cercano o lejano, en que se apagarán las luces de mi vida, y sentiré las más absoluta oscuridad y todo aquí dejará de tener sentido.
Llegará el día en que no podré huir más de mí mismo. Entonces las excusas ya no tendrán valor, las justificaciones solo serán palabras sin sentido, ningún lugar habrá donde esconderme y evitar enfrentarme a lo que hay. Tendré que verlo, aceptar plenamente las consecuencias de mis actos, dar cuentas del tiempo regalado y ver qué hice con él, con todo ese amor que se me dio formando un cuerpo vivo, que sintió frio, calor, gozo, ilusión, dolor…, todo lo que se me permitió y quise sentir, la responsabilidad y maravilla de ser el propio creador de mi experiencia buscando siempre el modo, aun sin saberlo, de que mi creación se realizara, juntando en el preciso instante las circunstancias necesarias para que así pudiera ser.
Un día llegará en que el sol se levantará por la mañana, pero no para mí, que aunque pueda estar aun aquí ya estaré lejos, con mis ojos abiertos a otro espacio donde existe una luz de otra sustancia, una luz que no tiene el opuesto de la noche y ante la cual es imposible ocultar nada.
Y mis oídos, cerrados al humano murmullo de las voces, tendrán que oír lo que en vida no quisieron, y aunque suene como navajas afiladas será sonido de vida, verdadero, sonido que no engaña, puro y cierto, con el que fueron creados universos, desgarrando la mentira que no soy y dejando solamente lo que vale.
Y hoy, sin saber cuántos amaneceres aún me quedan, quiero ser quien seré, y por ello cierro mis ojos a las multicolores luces destellantes que buscan verme atrapado en su destello, como mariposas nocturnas en la luz, vuelta tras vuelta hasta caer abrasadas sobre el suelo, y convertirse en abono de deseos que jamás me dejarían satisfecho.
Hoy decido que sello mis oídos a toda palabrería hueca por dentro, y al igual que en mi boca, solo permitiré pasar palabras escritas con tinta de verdad, rojas como la sangre, que vengan del corazón, y que sinceras deben ser para ser dignas de crear espacios nuevos, nuevas creaciones en las que lo que creo es el reflejo de mí mismo, pues con cada palabra viene un verbo que puesto en acción se manifiesta, y en su expresión me creo.
Hijo soy, pues, de mis obras e hijo también soy de mi verbo, pues este crea mis acciones, y por ellas me muestro.
Y así, en esta noche que sobre mí avanza, sin saber cuanto queda para que el alba llegue, mi vida empeño toda con la sola intención de que, cuando llegue el momento en que por fin sea llamado, pueda quedar en paz, con todo cuanto vine a vivir bien dicho y hecho, sin nada ya pendiente, libre y dispuesto, solo ante mí, por mis creaciones hecho.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 30, 2019

Estos últimos meses en que el Universo a conspirado contra mi salud poniendo a prueba mi resistencia y mi fe, he reflexionado sobre las millones de células que forman parte de mi organismo de mi carne y huesos, millones de millones de células puestas de acuerdo para aceptarse en sus diferencias y trabajar unidas, billones de células yendo más allá de sí mismas para formar algo mucho más grande, un gran ser que ni siquiera repara en ellas o, como mucho, las ve como partes aisladas de sí mismo, y no duda en envenenarlas y matarlas, cuando por desamor le duelen y su atención reclaman.
Millones de células dispuestas a entregar su vida, para hacer posible una vida más grande, sabiendo bien que sólo existe vida y que su sentido es una vida mucho más amplia, un ser más grande formado por millones como ellas, y que cada una, solo para sí misma, no tiene sentido.
Me preguntó :¿Tengo alguna idea de lo que saben mis células? ¿Por qué se empeñan ellas en permanecer unidas? ¿Será para crear un ser de carne y huesos, que come, duerme, trabaja y no repara en ellas? ¿O es para crear la posibilidad de un ser que ame, un ser que rompa las cadenas que la forma impone, las reglas emanadas de la manipulación y el miedo, la hipócrita moral de corazones estancados, un ser capaz de entregarse totalmente al sentir de un ideal, de enfrentarse a la muerte y derrotarla, levantándose de nuevo vivo, más vivo aun que antes, para que, finalmente, se disgregue esa materia que me dio la forma, indultadas ya mis células, libres ya, como yo mismo, y que de solo entonces quede su más íntima esencia, sin nada que oculte lo que siempre han sido, pura luz que viaja por el tiempo y el espacio sin nadie ni nada que lo impida?
Creo firmemente que no está hecha la luz para ser guardada en una caja, ni en un cuarto, un palacio o un cuerpo. No hay barreras que impidan que la luz se muestre, no hay condiciones que limiten que la luz se expanda. Bajo la luz todo se ve más claro, sólo es cuestión de tiempo, de células unidas, fusionadas, dando forma a este ser humano, esperando el momento de partir, de irse, porque ya no hacen falta, y yo sea ya lo que desde siempre fue previsto que fuera:un Servidor de la Luz, un Ser de Luz.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 29, 2019

Un día a la vez
Cómo expresar lo difícil que es a veces seguir, no sentirse de ningún lugar, no dar importancia a lo que otros dan o dársela a lo que nadie le da, ser riguroso sin caer en radical, hablar sin herir, no juzgar ni criticar, echar de menos algo que no sé definir, adaptarme a unas normas que no fueron pensadas para mí, aspirar a cosas en las que pocos creen…
A pesar de todo sigo creyendo en la posibilidad de lo imposible, en la certeza de lo indemostrable, en la magia, en lo invisible, en los sentires que no caben en las razones… Me sigo sorprendiendo, ilusionando, entusiasmando. Sigo creyendo en la vida y en que, a pesar del sin sentido que nos rodea, es todo apariencia y hay un Plan perfecto del que todos formamos parte, un Gran Juego Cósmico.
Sí, nací para volar hasta los confines del universo, no puedo estar en una jaula por preciosa que esta sea, ni tan siquiera si la jaula es mental, porque nada me puede contener.
Y trato de seguir mi Vía, la que siente mi corazón aunque a veces no pueda entender mi mente, y no es mi intención herir a nadie aunque a veces alguien se sienta herida. Solo trato de ser yo mismo, y estoy aprendiendo, como un niño pequeño que a veces se cae y vuelve a levantarse. Aspiro a cosas sencillas, simples, valiosas, a la autenticidad de poder ser y expresar mi espíritu en todo cuanto viva.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 24, 2019

Tengo la certeza de que esta oscuridad PASARÁ,
al igual que se han terminado otros momentos dolorosos vividos en el pasado.
Esto no es una frase motivadora de Internet,
es una realidad que ha experimentado todo el mundo:
la noche oscura se acaba y llega, reconfortante, un nuevo día
y
Mientras llegue la luz, estoy buscando activamente la parte turbia y oscura de la existencia.
Creo firmemente que es una manera de «honrar» y de vivir activamente lo que me está pasando por dentro, y además me acercara a esa parte dolorosa de la vida que existe.
Porque resulta que atravesar el dolor y la tristeza a veces es más fácil que rehuirlo…
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 23, 2019

Estoy contigo. Déjame ayudarte. Dime qué necesitas y lo haremos juntos. Te quiero, te aprecio, estoy a tu lado... Hablar a una persona que se encuentra enferma exige no quedarnos solo en palabras fáciles y a menudo vacías. Seamos útiles y reconfortemos desde el afecto y la cercanía, no siempre es fácil; queremos valernos del diálogo para reconfortar, pero no encontramos las palabras, los tiempos, los silencios.
La intención no nos libra de caer en situaciones incómodas. En ocasiones, no deseamos precisamente hablar de nuestro estado o simplemente estamos cansados de ciertas palabras de ánimo un tanto vacías y poco útiles. El lenguaje demanda precisión, naturalidad y confianza.
Pensemos en ello durante un momento. Si hay una metáfora manida es la de referirnos a los enfermos especialmente a los con cáncer como luchadores. Son esos niños, esas mujeres y esos hombres que como valientes guerreros se enfrentan a la enfermedad. Sin embargo, tras estas palabras (como siempre bienintencionadas) podemos causar malestar o dolor.
A veces, hay recaídas. Hay casos en que el cáncer vence al tratamiento y ya no caben más estrategias… En estas situaciones, lo último que necesita una persona es verse a sí misma como alguien que no ha luchado lo suficiente o que no ha sabido ser valiente. A veces, el lenguaje proyecta una sobre exigencia poco útil, porque no siempre se puede ser fuerte. A veces, no se trata de ser valientes guerreros, se trata simplemente de encarar y aceptar una realidad muy concreta y sobre todo, muy particular.
La comunicación con personas enfermas, exige empatía. Cuidar de nuestro lenguaje y no recurrir a términos manidos y poco útiles, nos aportará siempre un mejor apoyo.
Hablar a una persona enferma o con cáncer exige, en primer lugar, conocerla. Cada enfermo tiene su lenguaje y, a menudo, lo que a uno le puede ser de gran ayuda a otro le puede minar el ánimo. No obstante, hay una serie de aspectos que por experiencia propia me gustaría compartir, para evitar determinadas expresiones que se usan en exceso y que son las siguientes.
¿Cómo estás? Tienes que ser fuerte.
Somos conscientes de que cuando alguien afronta una enfermedad, lo habitual es preguntarle cómo se encuentra. Podemos hacerlo, no hay duda, pero no insistiremos en profundizar más allá que la disposición que nos muestre el otro. Habrá momentos en los que la persona necesite hablar de la enfermedad, pero otros en los que sea precisamente el tema que no quiere tratar. Puede decírnoslo de manera abierta, pero también de manera indirecta. Una de estas señales indirectas es la de mostrarse parco en palabras cuando el diálogo tiende a centrarse en la enfermedad.
Asimismo, es recomendable no recurrir a la clásica expresión de «sé fuerte» o como he señalado con anterioridad, «no te rindas, esto es una batalla en la que hay que luchar». Evitemos este tipo de términos porque la persona enferma, especialmente con cáncer lidia con una realidad muy cambiante en el día a día y cada emoción, cada sentimiento, debe aceptarse tal y como viene.
Hay instantes en que el ánimo cae y uno tiene todo el derecho a asumir esos instantes más complejos y negativos. Habrá otros días en que nos sentiremos mejor. Cuando uno esta enfermo, especialmente las personas con cáncer, implica tener que centrarnos en el día a día, y no en todos se puede ser fuerte.
Otra Expresión : "Tienes que ser positivo, un familiar pasó por lo mismo y está bien"
A la hora de hablar a una persona enferma o con cáncer hay que tener en cuenta un detalle esencial: cada caso es único. No es adecuado comparar lo que vivió tal conocido, hacerlo no ayuda ni es útil. Cada paciente lidiamos con una realidad personal muy particular y delicada y por tanto, no hagamos referencias a otros casos ni nos obsesionaremos tampoco en darles constantes mensajes esperanzadores y positivos.
Ahora bien Tú te preguntaras y ¿Qué tipo de mensajes y soporte podemos facilitar a una persona enferma o con cáncer?
Bueno, gran parte de nosotros, a menudo, da por sentado que el mejor modo de llegar a una persona que sufre es mediante la palabra. Se nos olvida que, en cierto modo, lo que más se agradece es el soporte, es la presencia, es quitar pesos, es servir de ayuda mediante acciones y no tanto a través del lenguaje.
Por llamativo que nos parezca, en ocasiones, a la hora de hablar a una persona enferma o con una enfermedad terminal, sirve de mucho la sinceridad y la humildad. De hecho, recurrir a algo tan simple como «no sé qué decirte, siento por lo que estás pasando y voy a estar a tu lado para lo que necesites’, es tan válido como catártico.
La persona que atravesamos una enfermedad grave, no solo un cáncer, experimentamos toda una combinación de emociones. Nos sentimos enfadados, contrariados, a menudo desbordados y.o sencillamente, solos. Así, que alguien se acerque hasta mí para decirme que sea fuertes, no siempre ayuda. Así, que con mucho respeto y cariño, permítete hacerte las siguientes recomendaciones.
- Si no sabemos qué decir o cómo hablar a una persona enferma, podemos optar por el silencio y la cercanía. Estar a su lado o cogerles la mano es siempre muy positivo.
- Le haremos saber que nos tienen en su mente, que les queremos y que estamos disponibles para lo que necesiten.
- Le preguntaremos en qué podemos ayudarle. La finalidad es ser útil, ser esa presencia siempre atenta y disponible a la que podemos recurrir para cualquier cosa.
- Facilitaremos a su vez, que pueda desahogarse con nosotros cuando lo necesiten. Permitirse llorar, dejar ir su enfado, su desconcierto o su miedo con nosotros con autenticidad, es la mejor ayuda que podemos prestar.
Para concluir, como podemos ver, más que el lenguaje o la palabra, lo que realmente necesita la persona que esta enferma o con cáncer es nuestra cercanía y ser ese refugio cercano al que puede acudir cuando así lo quiera. Tengamos siempre presente.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 23, 2019

Es mi conclusión sin lugar a dudas que otras personas piensen de ti es su realidad, no la mía. Ellos saben mi nombre, pero no mi historia, no han vivido en mi piel, ni han calzado mis zapatos. Lo único que los demás saben de mí es lo que yo les has contado o lo que han podido intuir, pero no conocen ni a mis ángeles ni especialmente a mis demonios, y creo que esta situación les pasa también a Ustedes o mejor dicho se han topado con estas personas en algún momento a lo largo de su vida.
Con frecuencia nos cuesta entendernos a nosotros mismos pero nos aventuramos valientes a descifrar el código del sentir ajeno. No se puede tener ningún tipo de certeza de lo que otros sienten. De la misma forma, no podemos saber lo que han vivido y lo que han aprendido o no. Por lo tanto, no deberíamos darle importancia a lo que los demás dicen de nosotros, pues sus palabras obedecen a una realidad ilusoria que su mente ha creado con el afán de saberlo todo.
Hay personas que dan su opinión sobre ti, sobre tu vida y sobre tus decisiones aunque nadie se la haya pedido. Suelen ser opiniones malintencionadas o carentes de todo criterio cuyo único objetivo es hacer daño, menospreciar y disfrutar del pesar ajeno. Generalmente, es gente con baja autoestima que no se acepta a sí misma, por lo que difícilmente puede aceptar a los demás. Estas personas ponen etiquetas que reflejan la realidad de cómo se sienten ellas mismas, proyectando así sus dificultades emocionales.
Vive tu vida de la forma que quieras, no de la que los demás quieren que vivas. Es probable que si nos pudiésemos meter en el cuerpo y la mente de los demás, no nos atreviésemos a juzgar. No obstante, valdría la pena el ofrecimiento para poder valorar nuestra valentía. Sería una verdadera prueba de fuego.
Fantasías aparte, debemos asumir como única la responsabilidad de valorarnos y dejar de condenarnos. Lo que los demás piensen de nosotros no nos pone un precio. Es decir, del mismo modo que no dejamos que nos digan qué ropas tenemos que ponernos o cómo debemos vestirnos, no tenemos que permitir que los demás elijan nuestro armario emocional. Si vivimos conforme a lo que los demás piensen de nosotros, perderemos nuestro estilo y nuestra personalidad. Nos veremos obligados a colocarnos una máscara y nuestra imagen en el espejo solo reflejará nuestra inseguridad y la inexistencia de una autoestima saludable.
Las personas más infelices en este mundo son las personas que se preocupan demasiado por lo que piensen los demás. Para sanar las heridas emocionales que nos causa la crítica, debemos de tener claro, en primer lugar, que somos personas únicas y excepcionales. Conforme a esto, debemos perderle el miedo a sentir y a pensar por nosotros mismos. Son los demás los que están juzgando y criticando, no tú. La crítica no constructiva lleva consigo gran pobreza emocional en el mundo interno de quien la realiza. Por lo tanto, si la persona no se deja enriquecer, en estas ocasiones te conviene ser emocionalmente egoísta y “que cada palo aguante su vela”.
Así pues, despréndete de la negatividad y piensa que tu vida es mucho más fácil sin meterte en la vida de los demás. Si me lo permites quisiera darte claves que a mí me han ayudado para que te reclames a ti mismo:
Como he comentado, la consecuencia directa de dar crédito a lo que los demás piensen y digan es que acabamos convirtiéndonos en alguien que no somos. Y, por supuesto, querer complacer a otros a costa de nuestra identidad no es para nada saludable.
¿Eres una buena madre? ¿Eres una persona con éxito? ¿Eres inteligente? ¿Realizas bien tu trabajo? ¿Les gustas a los demás? Date cuenta de toda la energía que pierdes preocupándote por estas cuestiones. De todas maneras, los demás piensan sobre nosotros mucho menos de lo que creemos. Es decir, solemos sentirnos el centro de las miradas del resto de la gente cuando, en realidad, puede que lo que hagamos no sea relevante para muchos de los de nuestro alrededor. Quítate ese miedo, es en gran parte producto de tu imaginación.
Da igual lo que hagas y como lo hagas, siempre habrá alguien que lo malinterprete. Así que intenta vivir y actuar con naturalidad. Lo que tú haces porque lo sientes siempre será lo correcto. No solo no te podrás justificar, sino que te sentirás falso si no sintonizas contigo mismo.
Finalmente no esperes que los demás comprendan tu viaje, especialmente si nunca han tenido que recorrer tu camino ya que somos los únicos que podemos recorrer nuestro camino.
Saludos.
Patricio Varsariah.
http://patriciovarsariah.yolasite.com/mis-escritos.php
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 21, 2019

Hay un dicho en mi pueblo que dice "Quien enseña a los demás, se enseña a sí mismo" es muy cierto, no solo porque la repetición constante ayuda a impresionar los hechos de forma indeleble en la mente, sino también porque el proceso de enseñanza en sí da una mejor perspectiva del tema que se enseña.
La verdad sea dicha, cuando los tiempos se vuelven difíciles y surgen grandes problemas, como inevitablemente sucederá, es la fuerza de nuestro carácter lo que nos hace pasar.
Y dado que nuestro personaje está directamente influenciado por lo que decimos (y nos preguntamos) a nosotros mismos diariamente, quiero que piensen cómo se ha estado hablando a sí mismo últimamente. ¿Ha estado utilizando las palabras alentadoras y alentadoras que hablaría con un amigo? ¿O los comentarios de menosprecio que le gritarías a un enemigo si no tuvieras corazón? ¿O los comentarios negativos sobre la vida que podrías pronunciar si no tuvieras fe?
Todo el día hablas en silencio para ti mismo, y una parte de ti cree cada palabra. Por eso es importante estar atento cuando surgen problemas y meditar sobre las preguntas correctas ...
La mejor arma contra el estrés y la negatividad es tu habilidad para elegir un pensamiento sobre otro. La felicidad se escapa de aquellos que se niegan a ver lo bueno en lo que tienen. Cuando la vida te da todas las razones para ser negativo, piensa en una buena razón para ser positivo. Sonríe, no porque la vida haya sido fácil, perfecta o exactamente como lo habías anticipado, sino porque eliges ser feliz y agradecido por todas las cosas buenas que tienes y por todos los problemas que sabes que no tienes.
Deja de desprestigiarte por todo lo que no eres y comienza a darte crédito por todo lo que ERES. Tenemos que aprender a ser nuestros mejores amigos, porque a veces caemos fácilmente en la trampa de ser nuestros peores enemigos.
Una de las lecciones más difíciles de la vida es dejarlo ir, ya sea culpa, ira, amor o pérdida. El cambio nunca es fácil. Luchas para aferrarte y luchas para dejarlo ir, pero muchas veces dejarlo ir es el camino más saludable hacia adelante. Se elimina los pensamientos tóxicos del pasado. Tienes que liberarte emocionalmente de las cosas que una vez significaron mucho para ti, para que puedas superar el pasado y el dolor que te trae.
Nuevamente, se requiere un esfuerzo para dejar ir y re enfocar tus pensamientos, pero vale la pena el esfuerzo que puedas reunir. Imagina lo mucho más efectivo y feliz que serías si, en lugar de negar, culpar, temer y luchar contra ciertas situaciones y tareas, simplemente las manejaras.
Cada vez que sientas la tentación de reaccionar de la misma manera, pregúntate si quieres ser un prisionero del pasado o un pionero del futuro. Y recuerde que nuestro carácter es a menudo más evidente en nuestros altos y bajos. Sé humilde en las cimas de las montañas, fuerte en los valles y fiel en el medio. La vida es un regalo, y nos ofrece el privilegio, la oportunidad y la responsabilidad de devolver algo al ser más. Por lo tanto, la mejor manera de encontrarte cuando los tiempos son difíciles, es perderte al servicio de una causa más grande que tú.
No reduzca sus estándares, pero recuerde que eliminar sus expectativas de todo es la mejor manera de evitar sentirse decepcionado. Porque, en cierto sentido, las expectativas son como la cerámica fina: cuanto más se aferran a ellas, es más probable que se rompan. Así que déjalo ir un poco y aprecia tu vida y tus relaciones por lo que realmente son.
El perdón no siempre conduce a relaciones y situaciones curadas. Algunas relaciones y situaciones no están destinadas a ser. Perdona de todos modos, y deja que lo que debe ser, SER. Sigue adelante y libérate. Cuando tienes resentimiento hacia otra entidad, estás ligado a esa persona o condición por un vínculo emocional que es más fuerte que el acero. El perdón es la única forma de disolver ese enlace y liberarse.
No permitas que tu miedo a los eventos pasados afecte todas las posibilidades que te esperan. Vive para lo que hoy tiene que ofrecer, no lo que ayer se ha llevado. Siempre habrá obstáculos, pero la mayoría de las veces estamos limitados por los muros que construimos nosotros mismos. Lo que vemos depende en gran medida de cómo lo veamos. Olvida lo que has perdido y concéntrate en lo que has aprendido.
Hoy, recuerde que la vida está llena de circunstancias incontrolables y que lo único que puede controlar es cómo elige responder. Cuando realmente se toma el tiempo para pensarlo, todo lo que sucede a nuestro alrededor es neutral y no tiene sentido hasta el momento en que le damos sentido. Y las preguntas que nos hacemos conducen el significado que creamos.
En cualquier situación, se trata de elegir:
¿Permitiré que esto me moleste?
¿Elegiré hacer esto malo o bueno?
¿Elegiré quedarme o alejarme?
¿Elegiré gritar o susurrar?
¿Elegiré reaccionar o tomaré el tiempo para responder?
Conclusión: las preguntas que nos hacemos conducen nuestro comportamiento, y nuestro comportamiento es una pequeña cosa que hace una gran diferencia. En gran medida, creamos nuestro destino cada día ... y la mayoría de los males que sufrimos son directamente detecta bles a nuestro propio comportamiento (controlable).
Por lo tanto, manténgase en control hoy.
Juzgue a una persona por sus preguntas y no por sus respuestas. Porque hacer las preguntas correctas es la respuesta.
Saludos
Patricio Varsariah.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 15, 2019

Cuando nos ocurren cosas negativas, nos gusta creer que podemos cambiarlas, influir en su curso y darles un vuelco positivo. Sin embargo, no siempre es así, y cuando las personas sienten que no tienen control sobre lo que les sucede, tienden a renunciar y aceptar su destino. Es lo que se conoce como indefensión aprendida, o desesperanza aprendida, una de las peores cosas que nos pueden ocurrir y de la que nadie está a salvo.
La indefensión aprendida es el convencimiento de que, hagamos lo que hagamos, no obtendremos un resultado distinto. Es una prisión psicológica brutal que nos desconecta por completo de la realidad y bloquea cualquier posibilidad de cambio o liberación. Lo peor de todo es que ese primer aprendizaje se quedará impreso en nuestro cerebro, dejando una huella que influirá en la forma de percibirnos a nosotros mismo y al mundo.
Sin embargo, la indefensión aprendida no es exclusiva del reino animal, a menudo a las personas nos ocurre lo mismo, por lo que no somos capaces de percibir y aprovechar las oportunidades de cambio o alivio cuando estas se presentan. Podemos vivir encadenados a estacas que nos quitan libertad, sobre todo cuando pensamos que no somos capaces de hacer determinadas cosas simplemente porque una vez no lo conseguimos. En aquel momento nos grabamos en la mente el mensaje “no podemos lograrlo”. De hecho, es una situación bastante común en la depresión y en las víctimas de violencia.
Somos incapaces de reaccionar ante situaciones dolorosas porque en cierto punto del camino y después de haber intentado cambiar el curso de las cosas sin obtener los resultados previstos, nos inhibimos y caemos en un estado de pasividad. En otras palabras, cuando nos sentimos desamparados y creemos que no hay solución, tiramos la toalla, hasta tal punto que somos incapaces de ver las oportunidades de cambio que se presentan en nuestro camino. Es como si nos colocáramos la venda del pasado en los ojos y dejamos que esta determine nuestro futuro.
De cierta forma, la desesperanza aprendida es una especie de mecanismo de adaptación psicológica ya que llega un punto en el que las fuerzas nos abandonan y no somos capaces de seguir procesando tanto dolor y sufrimiento, de manera que disminuimos el nivel de activación para conservar los pocos recursos que nos quedan. De hecho, la incapacidad para reaccionar siempre es el resultado de un profundo deterioro psicológico.
- La persona ha perdido la motivación para seguir luchando, ha tirado la toalla rindiéndose ante las circunstancias. En otras palabras, asume el rol y la mentalidad de la víctima, lo cual se manifiesta a nivel conductual a través de una profunda apatía.
- La persona no aprende de los errores, cree que no puede hacer nada para mejorar su situación y asume su destino como inmutable. Los errores dejan de ser herramientas de crecimiento y se convierten en demostraciones de la fatalidad.
- La persona se sume en una profunda depresión, desarrolla una visión pesimista del mundo y de desesperanza, asumiendo que es incapaz de salir de esa situación. A menudo puede sentirse como hojas movidas por el viento o marionetas del destino.
- La persona no toma decisiones importantes pues considera que no puede cambiar el curso de su vida y que no tiene ningún control, como resultado se encierra en sí misma y sufre pasivamente las circunstancias.
De hecho, la indefensión aprendida se ha asociado con diferentes trastornos psicológicos, como la depresión, la ansiedad y las fobias. Por ejemplo, una persona tímida en situaciones sociales puede empezar a sentir que no puede hacer nada para mejorar sus síntomas. Esa sensación de falta de control puede conducirla a evitar las situaciones sociales, lo cual puede empeorar su timidez y desencadenar una fobia social.
La desesperanza aprendida se puede apreciar prácticamente en todos los ámbitos de nuestra vida, desde el profesional hasta el social y el personal. En el terreno profesional es muy común ya que en muchos contextos de trabajo se ponen muchas trabas al cambio. Cuando una persona ha propuesto nuevas ideas y todas han sido rechazadas, termina adaptándose a su papel y se convierte en un empleado pasivo y desmotivado.
También se aprecia en el plano personal, sobre todo en aquellas personas a las que les pusieron muchas limitaciones o etiquetas cuando eran niños y no les enseñaron a lidiar con los fracasos. Si una persona crece con la idea de que es incapaz, arrastrará esa idea durante gran parte de su vida y se convertirá en un lastre para su desarrollo. Por eso, frases como “ni siquiera lo intentes porque no lo vas a conseguir” o “no eres capaz de nada” se convierten en una lápida que daña la autoestima y la dignidad. Quien las ha escuchado durante toda su infancia, no solo le tendrá pavor a los retos sino que tampoco será capaz de detectar las buenas oportunidades.
Por supuesto, también ocurre a nivel social, cuando se instaura la creencia de que hagamos lo que hagamos, nada va a cambiar, de manera que nos resignamos al sistema político, económico y social. De hecho, el refrán “más vale malo conocido que bueno por conocer” refleja a la perfección el concepto de indefensión aprendida.
Todas las personas no reaccionan de la misma manera ante la adversidad, hay quienes desarrollan una indefensión aprendida y otras se hacen más resilientes. La clave radica en los recursos de afrontamiento que seamos capaces de activar en esos momentos. Por eso, necesitamos sentirnos tristes, enfadados y frustrados. Protegernos de esas emociones nos vuelve más vulnerables a ellas porque no aprendemos a perseverar.
La capacidad para ser resilientes se basa, fundamentalmente, en la confianza en nuestra capacidad para salir airosos de la adversidad, y solo se desarrolla cuando tenemos la posibilidad de luchar y convertirnos en los artífices de nuestra vida. Desarrollar un sistema de control interno es fundamental para resistir los peores embates ya que nos permite ser conscientes de que, aunque las circunstancias influyen, en última instancia no determinan el rumbo.
Aprender a intervenir en el medio en el que nos desenvolvemos y obtener resultados, ya sean positivos o no, nos permite comprender que tenemos cierto grado de control y que las variables externas no siempre son las máximas responsables de lo que nos ocurre. Después de todo, siempre podemos elegir la manera en la que reaccionamos ante las situaciones.
La indefensión aprendida no es una sentencia de por vida. Debemos recordar que nada es eterno, aunque cuando estemos pasando por una mala racha todo nos resulte gris. El cambio se produce cuando comenzamos a tomar conciencia, reconstruir la autoestima y encontrar un nuevo sentido a la vida, de manera que podamos ir recuperando el poder poco a poco.
Saludos y si te gusto compártelo.
Patricio Varsariah.No intento convencer a nadie, es una falta de respeto,
es un intento de colonización del otro.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 14, 2019

Del baúl de mis recuerdos llega esta confesión: les cuento que hace algunos años practicaba la filosofía de “Vivir para uno mismo“, se que es una frase que espanta a muchos. Las consecuencias son bien conocidas: el vicio, la depravación y la degradación. Es decir, echar a perder la vida...
Pero un día me di cuenta de que mi vida a menudo ya no me pertenecía. Que tenía demasiados ”debo" y pocos “quiero”. Mis responsabilidades aplastaban mis sueños como una lámina de piedra y yo aún le intentaba encontrar una justificación.
Así que decidí decir ¡basta! Me harté de convertir mi alma y mi vida en un basurero para los desechos radioactivos. Me harté de explicar tímidamente cómo me atrevía a poner mis intereses por encima de los intereses de los demás. Ya era hora de vivir para mí. Elegir alegría en lugar de autohipnosis. Vivir por amor, no por exigencia.
De esta forma empezó un año de mi vida indignante y asocial a modo de egoísmo sano. “Sano“ o, mejor dicho, ”sensato", es una clarificación gracias a la cual los demás no me tomaban por un rebelde ni por un perturbador de la paz. Porque muchos están seguros de que primero tienes que sufrir y luego, si es que aún tienes fuerzas y salud, vivir para ti; no hay problema.
Pero yo empecé sin demoras. Al principio tenía miedo. Ideológicamente me faltaban motivos, todo se basaba en una vaga pero fuerte determinación que así era mejor. Me sentía como si fuera a emprender un viaje alrededor del mundo en una banana inflable. No sabía si podía luchar contra un montón de “deberes“ o esperanzas y proyecciones ajenas. No quería convertirme en un marginado etiquetado como ”egoísta". Pero me daba cuenta de que era el único camino hacia la libertad.
Para los demás mi plan contenía una insolencia inimaginable. Porque salí fuera del juego que tenía prohibido defender el derecho para la vida propia. Dejé de pedir disculpas por mis deseos y planes, justificarme y sentirme culpable por ser feliz, tranquilo y ser dueño de mi tiempo.
Lo primero que hice fue cerrar el grifo a través del cual mi vida se llenaba de quejas, monólogos penosos, lloriqueos y discursos de odio. Quiero mucho a mi familia, valoro a mis compañeros de trabajo y respeto a mis vecinos de la tercera edad. Pero esto no significa que sus confesiones que duran horas, al estilo de “qué horrible es la vida“, ”todos están mal y yo soy la única persona coherente“ o “imagínate, ese imbécil no me ha vuelto a llamar”, deben ser parte de mi vida.
Quité de mi puerta el anuncio ”Donador energético. Consultas 24 horas al día“. Y esto fue tomado como un acto de desobediencia social. ”¿Cómo? ¿No te interesan los detalles de la vida personal ajena, enfermedades, depresiones o planes para conquistar el mundo? ¿No quieres escuchar el disco rallado de tu amigo acerca de su corazón roto (en la enésima ocasión)?.
Cuando suavemente pero con mucha determinación cortaba los intentos de quejarse con las palabras: "Creo que este tema no es agradable ni para ti, ni para mí. ¿Por qué mejor no me cuentas de...?", sentía cómo se me paraba el corazón de miedo. Creía que ahora seguirían ofensas y acusaciones. Pero, asombrosamente, mi disponibilidad para escuchar cosas buenas era una señal para recordar lo bueno y empezar a hablar de ello. Y, lo más importante, esto me liberó también a mí de la costumbre de quejarme. Porque al negarme a escuchar historias deprimentes, tampoco tenía ganas de narrarlas yo.
Luego empezó la parte más difícil. Empezar a utilizar la extraña e indignante palabra “no“. Por lo general, le decía que sí a cualquier petición emotiva. Mi timidez reforzada con el miedo de ofender me manipulaba por completo. Me sentía mal al destruir la imagen que había creado ante los ojos de los demás. Pero en cuanto un primer ”no" serio saliera de mi boca, ya no me podía detener. Mis conocidos quedaban tan asombrados como si me hubiera tragado a un conejo vivo enfrente de ellos.
Siempre soñaba con hacer mil cosas que me gustaban pero terminaba dedicando mi tiempo voluntariamente a los demás.Me preocupaba por la gente que de alguna manera llegaron a mi vida, y que al final nunca se preocuparon por mi, etc.De un niño mandadero fácilmente puedes crecer a ser esclavo profesional. Pero le dije "no" a esta llamativa carrera. Con el tiempo aprendí a separar los granos de la paja y entender cuál petición de ayuda es real y cuál es una simple manipulación y parasitismo. Un "no" justo se convirtió para mí en una base que no me dejaba engatusar ni olvidarme de mí mismo.
La afirmación "nadie le debe nada a nadie" suena bien pero en la vida real casi no aplica. Rechazar el papel del endeudado eterno obligado a consentir y rendirse no fue tan difícil como dejar de exigir y violar el derecho a la voluntad libre de otras personas. Cada vez que me daba cuenta de que quería dominar la vida de alguien más, me detenía de inmediato.
Mis relaciones también estaban endeudadas. Se extinguían por los reproches mutuos "yo te lo doy todo y tú a mí, nada". Porque las expectativas y las exigencias pueden asesinar tanto el amor como la amistad. Solucioné este problema como en las matemáticas. Acepté las condiciones como indiscutibles y suficientes. Dejé de suplicar regalitos para mi ego y sentirme enojado porque mi relación, mi pareja no jugaba por el guion que inventé.
Un día salí al campo de batalla de mis egos como un enviado de tregua. Estuvimos toda la noche hablando, bebimos tres litros de café, con toda la sinceridad discutimos acerca de todo y firmamos un acuerdo de tener derechos a ser lo que somos. Simplemente escapamos del escenario del drama eterno hacia la libertad.
Ahora en cuanto me empiezo a sentir ofendido porque alguien no me prestó la atención que yo esperaba o no cumplió con mi petición, repito como un mantra: "Todos somos libres".
El deseo de ser aceptado y el miedo a ser rechazado son dos cosas muy engañosas. Toda la vida me estuve llenando de relaciones de amigos y conocidos como si fuera una especie de protección contra el frío de la soledad. Y de pronto sentí que apenas podía respirar. Me estaban sofocando, no me dejaban moverme. Y no sabía cómo deshacerme de ellos porque todos eran adorables y buenos. Pero un egoísta sensato no se esconde detrás de la espalda de un sinnúmero de medio-amigos. Cuando me preguntan “¿cuántos amigos tengo en el Facebook?“, sin ningún tipo de remordimiento respondo: ”Dos".
Sé el mejor amigo de ti mismo. Vuélvete una persona interesante, inspiradora, útil. Porque en sí, todos estamos solos. Pero el asunto se vuelve aún peor cuando no te tienes ni siquiera a ti mismo.
Para decir la verdad, cuando empecé mi año “egocéntrico“ me estaba preparando para estar solo tanto en la red como en la realidad. Los suspiros despectivos ”egoísta" significaban que la gente no me comprendía. Me aleje de ellos más y más, y la vida acostumbrada parecía desierta y espaciosa. Sin embargo, a la naturaleza no le gusta el vacío. Muy pronto mi micro-mundo se llenó de los asuntos y de personas a las que con gusto les empecé a regalar mi nueva esencia, que tanto trabajo me costó encontrar.
No me duele regalar el tiempo rescatado de las obligaciones inútiles y relaciones parasitarias, a aquellas personas que realmente lo necesitan. Porque no es ninguna obra de caridad.
También es egoísmo. Porque lo hago primero para mí y para mi alma.
Sospecho que un egoísta sensato con el tiempo se convierte en un humanista sensato. Y yo estoy apenas en el inicio de esta evolución, pero al menos ya se me cayó la cola.
Saludos.
Patricio Varsariah.
No intento convencer a nadie, es una falta de respeto, es un intento de colonización del otro
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 14, 2019

De lo que si estoy seguro es que una vez que mi "tormenta" termine,
no recordare como lo logre, como sobreviví.
Ni siquiera estaré seguro si la tormenta ha terminado realmente.
Pero una cosa si es seguro.
Cuando salga de esta "tormenta,
no seré la misma persona que entro en ella.
De eso se trata esta mi "tormenta"
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 14, 2019
Publicado por Patricio Varsariah.