Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


Conocemos las virtudes

noviembre 9, 2019

En mi práctica como sanador de mis propios males, estoy siempre en contacto con fuerzas que desconciertan mi alma, muchas de ellas con calidad vibracional extremadamente grosera y baja y creo que es obvio que sean así pues enferman a las personas y las someten a estragos infradimensionales dañinos para sus mundos etéricos, emocionales, mentales volitivos y hasta espirituales. Uno se asusta de tanto poder que la oscuridad puede tener. No es para menos. Encontrar casos de flujos energéticos interrumpidos, inhibidos, tapados, cortados, con intenciones poco loables, son pan de todos los días. 

Las personas sufren y no saben por qué. La ciencia médica alópata no alcanza a visualizar siquiera el poder de dichas fuerzas. Una fuga energética puede manifestarse con picazón, enrojecimiento, inflamación, granos, sin razón aparente. Un caso que me causo hilaridad, no por el problema en sí, sino por la respuesta que mi medico me da cuando acudo a su consulta sin obtener beneficio, y es ...:"es una enfermedad misteriosa". Sinceramente, es eso un misterio.

¿De dónde proviene, cómo se origina, cómo se sana? son preguntas que solo pueden resolverse con expresiones como aquella. Y esto, solo hablando de fugas energéticas. Pero, bueno, lo que me interesaba era ese terrible poder que lo dañino tiene en el mundo, en las personas y hasta en animales y cosas. 

No hay que extrañarse y hasta habitual para el mundo de los sanadores el encontrarse con concreto roto, partido sin que medien razones lógicas y argumentos de peso para ello. Un poder que como dije asusta. Me rondaba este pensamiento casi escalofriante durante mucho tiempo. Gracias a Dios he logrado acercarme a la solución. 

Los seres humanos tenemos un poder incomprendido y solamente lo hemos involucionado hacia lo negativo. Cualquiera pudiera hablar y hasta se han escrito libros completos sobre los defectos. Dichos libros ganan premios, son aplaudidos. Artistas que saben como emplear la lujuria para insertarse en el mundo de la institución artística se ven por doquier. Fácil es encontrar ensayos académicos que sostienen razones y hasta teorías de tales groseras intenciones, es más, hasta los estudiantes universitarios son llamados a enmarcar su propuestas de tesis en tales aspectos. Pero, ¿alguien podría con certeza y total dominio mostrar en sí la expresión perfecta de la bondad, de la humildad, sin tomar poses pietistas? Muy difícil. 

Los seres humanos muy difícilmente conocemos las virtudes. Los defectos los manejamos a diestra y siniestra y los engordamos pues se dice que nos ayudan en todo, en el trabajo, en las relaciones, el hogar. Creo firmemente que esa es la razón por la que lo oscuro domina el mundo. No es tanto la falta de la acción de Dios o del Universo. Creo que tenemos que permitir que Dios o el Universo actúe con la fuerza de nuestras peticiones. Una bendición tiene la fuerza de un oasis en el desierto, la alegría de una tarde soleada, la profundidad de un corazón enamorado, la grandeza de un rayo en la oscuridad, la certeza de un niño al jugar. 

Bendecir es algo que hemos olvidado y debemos recordarlo. Hacer luz en el planeta, en el cosmos y en universo entero puede lograrse abriendo las ventanas del búnker de la maldición.

He dicho...
                     Patricio Varsariah.
 

Ya no tengo paciencia.

noviembre 9, 2019

Dedicado a todas esas personas que en estos momentos se sienten identificados con estas palabras, a todas esas personas que se encuentran invadidos por la desesperanza de un mundo que tiende a deshumanizarse.

En la amistad me desagrada la falta de lealtad y la traición. No me llevo nada bien con quien no sabe elogiar o incentivar. Las exageraciones me aburren y tengo dificultad en aceptar a quien no gusta de las personas y de los animales. Y encima de todo ya no tengo paciencia ninguna para quien no merece mi paciencia. Qué placer que me importen solo a los que yo les importo. 

Ya no tengo paciencia para algunas cosas, no porque me haya vuelto arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en que no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere. No tengo paciencia para el cinismo, críticas en exceso y exigencias de cualquier naturaleza. Hace mucho tiempo que perdí la voluntad de agradar a quien no agrado, de amar a quien no me ama y de sonreír para quien no quiere sonreírme. Ya no dedico un minuto a quién miente o quiere manipular. 

Decidí no convivir más con la pretensión, hipocresía, deshonestidad y elogios baratos. No consigo tolerar la erudición selectiva y la altivez académica.  No soporto conflictos y comparaciones. Creo en un mundo de opuestos y por eso evito personas de carácter rígido e inflexible.

Cuando me importan unas personas y no otras, es porque he aprendido a ser hábil para detectar a farsantes o mentirosos. Mi tiempo gana en calidad y significado. No hay medias tintas, la comunicación fluye y mi corazón se llena de cosas buenas. 

He aprendido a estar en la situación y a no esperar una llamada que tarda o un mensaje que no viene de vuelta. No estoy ansiosos por lo que pueda pasar, ni desconcentrado en todo lo que hago. No paso días enteros triste o resolviendo malentendidos, por discusiones que no terminaron resolviéndose, que además son “el pan de cada día”. No hay ya más lugar para la angustia. 

Mi cuerpo y mi mente están cansados de los juegos, las adivinanzas y la tensión cuando están mis sentimientos de por medio ya no me resultan divertidos. Estoy exhausto de cómo me dejan esas personas, sin energías. Necesito esas energías para reír, para hacer cosas que me emocionen y para los que me quieren. La ruleta rusa emocional ha acabado con mi paciencia.

Cuando echo la vista atrás y me doy cuenta del tiempo que he perdido luchando por la aprobación, la amistad o el amor de otras personas descubro que el tiempo es oro, que la vida pasa muy rápido y que no quiero volver a malgastar ni un minuto más actuando de esa forma. En un principio estaba dolido o indignado por permitir que eso ocurra, pero también he ganado en madurez y progresivamente, lo que iba a ser un olvido amargo se convierte en un olvido indiferente que no tiene nada más que decirme sobre lo que acabo de pasar.

De verdad que voy conociendo a otras personas y cada vez mejoro más, respecto a mi puntería o el tiempo que necesito para saber si valen la pena o simplemente quieren aprovecharse de mi persona y de la situación. Los olvidos son cada vez más cortos, las etapas se cierran con portazo, pero no con ira, la indiferencia vuelve otra vez a mi vida y cada vez se hace más placentero todo porque se ajusta a lo que quiero.

Si algo no me aporta risas, no es útil, no me da belleza o amor… ¿para qué guardarle un lugar? Ese lugar debe estar reservado a otras personas que sí se lo merecen, porque les importo y el hacernos daño es lo último que harían. Es un verdadero placer quedar con alguien para hacer planes y no estar pensando en qué hacer o qué decir para agradar o para intentar que te preste más atención. Es un verdadero placer porque de repente te importa lo que sucede a tu alrededor y no lo que pasa por tu cabeza una y otra vez. Es un placer que te sonrían, que te pregunten cómo estás, que no quieran empezar a hablar antes de que tú no has terminado de contar aquello importante para ti. Es un placer que, aunque estén cansados, puedan sonreírte y mirarte a los ojos, aunque estén empañados por el cansancio, como si no pudieran despedirse de ti sabiendo que de verdad estás bien.

Es un verdadero placer hacer bromas y que las otras personas las sigan y no estén absortos todo el tiempo, como si pareciera que pudieran estar en otro sitio pasándolo mejor. Es un placer que te hagan cumplidos, que te digan que te han echado de menos y cuándo volveréis a veros. Que te abracen, que te digan que te quieren. Que te escriban sin importarles que solo hace unos minutos que os despedisteis. Que no midan el cariño que están dando y que no inventen una estrategia de cómo debe ser nuestra relación… Pero lo más importante es que hagan esto cuándo de verdad importa y no sólo cuándo se han dado cuenta de que deben cambiar cuando ya te han perdido. Eso es lo más importante. Dar y recibir en el ahora y siempre es el verdadero placer de que me importen solo a los que yo les importo.

Vive el día de hoy lleno de pasión y alegría.

Patricio Varsariah.

 

Destruido por la adversidad.

noviembre 8, 2019

La vida es muy dura a veces. No hay escapatoria de esa realidad. Es imposible vivir bien sin encontrar un cierto nivel de lucha, y hay algunas temporadas en nuestras vidas que son especialmente desgarradoras. 
Personalmente he pasado por esas temporadas de período de pérdidas profundas. La preocupación se filtró en mi vida cotidiana. "Infelicidad" es la palabra más simple para describirlo.

Luego, cuando estaba aprendiendo a navegar mi nueva realidad, con mis problemas de salud y surge una situación que me golpeó tan fuerte, fue una pérdida devastadora: la muerte de mi madre. ¡La pérdida de una figura tan clave en mi vida fue intensa! Estaba absolutamente devastado y derribado a lo que parecía ser el mínimo más bajo durante semanas. 

Con tanta pérdida en la rápida sucesión, hubo días en que salir de la cama fue mi mayor logro. Esta es la naturaleza de la lucha, pero a medida que los días se convirtieron en semanas, meses y años, aprendí a seguir adelante. Aprendí que somos resistentes. Y ahora aprecio más lo que tengo y las personas que me son queridas.

Sentado aquí ahora, años después, puedo decir honestamente que he aprendido grandes lecciones de esos momentos agonizantes en mi vida. He aprendido cómo lidiar con los tiempos difíciles, el dolor y la decepción, y, sobre todo, he aprendido la importancia vital del amor propio y el cuidado personal, la magia que hace posible sonreír una y otra vez.

La verdad es que todos experimentan circunstancias infelices en ocasiones, pero hay una gran diferencia entre experimentar estos episodios de infelicidad y vivir una vida habitualmente infeliz. Eso es lo que hacen las personas crónicamente infelices. Y aunque muchas de estas personas tienen miedo de admitirlo, una gran mayoría de su infelicidad proviene de su propio descuido perpetuo.

Durante la última década, he escrito sobre este tema y creo haber ayudado a cientos de personas descontentas a redescubrir sus sonrisas y, en el proceso, he aprendido mucho sobre los comportamientos negativos que generalmente los detienen. La auto negligencia se encuentra en la parte superior de esta lista. Incluso si generalmente eres una persona feliz, el abandono personal es algo que puede asustarte fácilmente.

Resistir e ignorar tus propios sentimientos y emociones no te sirve. Conduce al estrés, enfermedad, confusión, relaciones rotas, ataques de ira y episodios de depresión profunda y oscura. Cualquiera que haya experimentado cualquiera de los anteriores sabe que estos estados mentales son terriblemente insalubres ... y cuando tienes el hábito de descuidarte a ti mismo, es casi imposible escapar.

Como mencioné recientemente en mi página web, tienes que admitir, hasta cierto punto, que has pasado demasiado de tu vida tratando de encogerte. Tratando de hacerte más pequeño. Más tranquilo Menos sensitivo. Menos obstinado. Menos necesitado Menos tu. Porque te sentías roto y no querías ser demasiado o alejar a la gente. Querías encajar. Querías que la gente te quisiera. Querías causar una buena impresión. Querías ser querido. Para que puedas sentirte curado. Así que, durante años, te sacrificaste por hacer felices a otras personas. Y por años, has sufrido. Pero estás cansada o cansado de sufrir y has terminado de encogerte. ¿Derecho? ¡Bueno!

No es tu trabajo cambiar quién eres para convertirte en la idea de otra persona de un ser humano que valga la pena. Vales la pena No porque otras personas piensen que lo eres, sino porque estás respirando tu propio aire y, por lo tanto, eres importante. Tus pensamientos importan. Tus sentimientos son importantes. Tu voz importa. Y con o sin la aprobación o permiso de nadie, debes ser quién eres y vivir tu verdad. Incluso si hace que las personas vuelvan la cabeza. Incluso si los hace sentir incómodos. Incluso si eligen irse.

Es posible que hayas sido destruido por la adversidad, pero TU no lo estás. Así que no dejes que otros (o tu propia mente) te convenzan de lo contrario. Tienes que volver a ser feliz, debes darte permiso para satisfacer tus propias necesidades. Cómo honrar tus sentimientos y emociones. Y cómo hacer que el autocuidado sea una prioridad.

Si estás luchando con algo de esto, ¡no estás solo! Muchos de nosotros estamos allí contigo, trabajando duro para pensar con mayor claridad, responder a la vida de manera más efectiva y volver a encaminarnos.

Saludos.
Patricio Varsariah. 

 

El que espera y no desespera encuentra lo inesperado.

noviembre 6, 2019

Las cosas buenas siempre le llegan a quien sabe esperar, a quien mantiene la fe, a quien no se adormece, a quien sabe disfrutar de la pausa y de la incertidumbre en su anhelo. Porque ser pacientes es exactamente eso, no cargarse a la espalda las esperanzas, sino hacerlas caminar a nuestro lado coleccionando motivos por los que vale la pena seguir avanzando. Aquello que más merece la pena es aquello por lo que más tenemos que esperar. 

Las cosas más bellas del mundo necesitan recubrirse de espera y crear así el entusiasmo que encierra a la ilusión. A través de esta, nuestra mente generará la fuerza necesaria para convencer a nuestro cuerpo.

Todo aquello por lo que más nos esforzamos cobra gran importancia en la lista de nuestros anhelos y deseos. Un amor complicado, una persona inaccesible, un puesto de trabajo… Así que el que espera y no desespera encuentra lo inesperado. 

La vida nunca suele decir “no” por mucho que nos lo parezca. Más bien suele ser pronunciar la palabra “espera”. Ocurre que nos impacientamos, cometemos errores y enredamos las cosas. O bien que se nos enreda solo el hilo rojo del buen destino. En estos momentos nos exasperamos y todo nos parece que se convierte en negrura.

Comprenderse a uno mismo requiere paciencia, tolerancia en el darse cuenta; somos un  libro de muchos capítulos que no puede leerse en un solo día. Sin embargo, cuando empieces a leerlo, debes leer cada palabra, cada frase y cada párrafo, porque en ellos hay indicios de la totalidad. El principio es en sí mismo el final. Si sabes leerte, podrás encontrar la suprema sabiduría.

El tiempo suele dar dulces salidas a amargas dificultades. Cuando menos te lo esperas, todo sale bien. Lo bueno se impone en tu vida, te levantas de la caída, eliges la fuerza y le ganas el pulso a la vida. Por eso se dice que el tiempo suele dar dulces salidas a amargas dificultades. 

Porque después de la tormenta siempre llega esa calma que tanto se desea cuando estás en pleno huracán. Entonces comprendes que no se trata de ir rápido sino de llegar a tiempo y de caminar con calma. Y es que cada suceso por negativo que sea tiene guardado para nosotros un gran aprendizaje que nos ayuda a encontrarnos con nosotros mismos y a volver a confiar en el tiempo.

Y cuando menos te lo esperas, cuando crees que todo va por el mal camino, que tu vida programada hasta el último detalle se va a pique, de repente ocurre lo imprevisto… y cuando menos lo esperas las cosas buenas llegan. Las cosas buenas siempre llegan. Dicen que el que espera, desespera. Aunque también dicen que la paciencia es amarga pero sus frutos son dulces. Y esto es exactamente lo que sentimos cuando el tiempo nos da un respiro y nos guía hacia la salida.

Todo pasa, todo llega y todo se transforma. Todo aquello que pretendemos crear llegará a nosotros de una forma u otra. Por eso debemos tener muy presente que el dolor siempre es temporal o, dicho de otra forma, que no hay mal que cien años dure. Así que el que aguanta y persiste es aquel que suele ganar. Pero para eso hace falta destronar a la velocidad y ponerle freno a nuestras expectativas. 

Recordemos que si nos precipitamos somos nosotros mismos los que nos incapacitamos para lograr nuestros anhelos.  En la vida todo pasa, todo llega y todo se transforma.

Para evitar que esto nos suceda solo tenemos que acostumbrarnos a manejar nuestra impaciencia. Respirar profundamente es un gran recurso para reflexionar y ofrecerle una pausa a tu diálogo interno. Reflexiona sobre las razones que te impacientan. No exageres, reorganiza tus prioridades y piensa sobre ellas. Identifica qué es lo que habitualmente te impacienta. Pueden ser personas, situaciones o tú mismo. Ser consciente te ayudará a relajarte. 

Responderte de manera sincera a esta pregunta: 

¿tu paciencia es útil o por el contrario te está incapacitando? 

Justifica tu respuesta lo más racionalmente posible que puedas. Tómate tu tiempo y espera lo inesperado. Hagamos los planes que hagamos puede que las cosas no salgan como lo deseamos. Por eso debes aceptar que la vida no siempre gira a tu gusto pero que siempre te ofrecerá la oportunidad de decidir desde la templanza.

Finalmente cultiva tu paciencia porque si esperas el tiempo necesario llegarás en el momento preciso a la meta. No te precipites, no seas una persona irreflexiva. Maneja tus esperanzas y confía en que en la vida todo llega, todo pasa y todo se transforma.

Un saludo de corazón a corazón.

Patricio Varsariah.
 

Mi memoria y mi vanidad.

octubre 31, 2019

En algún momento de mi vida yo fui un ser cerrando los ojos al destino, no esperaba nada del sacrificio olvidado a la conspiración del alma, quizás nunca sabré como seduje a mi propio corazón, pero un día y en algún punto nació el juramento de no fallarle al diario pendiente del presente inminente y dejar que el error se consuma en el pasado donde jamás deberá ser auditado.

Y aun que me sigue del pretérito una loca e ilimitada razón, de quitar la mirada al destino, mientras aprendo a caminar voy serenando el corazón, pues yo creo en la intuición y en cerrar los ojos para andar por el camino que el destino, quiera pisar.

Hoy he visto mi fantasía perderse en el horizonte de las montañas que imponen mis sueños, sé que la luz se apaga y mi mente, no quiere jugar al juego que se repiten cada día cuando llaman a mi puerta, cierro los ojos y me lanzo al fractal de colores que mi imaginación crea en la nube de este tiempo de paz, ese que a veces dormita y otras despierta en mí, como un interjección imprecisa que culmina en preguntas sin respuestas, entre interrogantes secos por un sol que ya no brilla y que se lleva el jugo de mi deseo.

Y me arrastro por la letanía de los pensamientos encadenados que como atroces mártires surgen ante mis ojos cerrados, con la desesperación de construir castillos en el aire donde colgar la fantasía que dibujo en el sueño, para calmar la necesidad de no ser burlado una y otra vez.

Y sé que mi fantasía es capaz de atraparme, quizás ese es el miedo que me invade a vivir en un mundo donde la realidad levanta sus alas a cada instante para buscar el minuto más interesante, pero yo me ofrezco ser fiel a mi distancia, respetar la luz de la mirada y un paseo por si esta mi ilusa fantasía que yo puedo traer a la realidad tan solo para mí.

No me llames iluso por soñar todos los días, mi batalla comienza al despertar, cuando lucho por conseguir que mi fantasía se convierta en la más feliz realidad. Y un día mi memoria y mi vanidad se pelearon entre sí, las dos se pelearon duramente por ese asunto, se pelearon y se pelearon. Al final sucedió lo que siempre sucede. La vanidad se puso tan firme que la memoria, cansada de argumentar inútilmente se dio por vencida, desde entonces, deje de confiar en mi recuerdo más fidedigno y prefiero dar por cierta la historia que a mi vanidad y a mi orgullo más les convenga.

¿Cuántas veces prostituimos nuestra memoria para que nuestra vanidad se pasee por delante de nosotros, mientras cerramos los ojos en busca de una feliz ceguera que nos satisfaga.? ¿Cuántas veces pecamos de vanidosos y sin darnos cuenta perdemos el sentido de la realidad ganando un montón de nada?

Sabes vanidad que mis palabras te minan y te quieres revelar, sabes que ya no tienes donde poderte agarrar tan solo las sílabas que hacia ti caminan, sabes que las recibes en el mar de tu bendición, que florecen cual pálpitos de alegrías qué esperan todos los días para inundar mi corazón, pero me hago fuerte tras la muralla del sentido y me recuerdo conscientemente, lo que me había prometido y sé que me va atrapando entre los cálidos versos de esta pluma y en el rio de tinta se difumina ese revelo de mi estima y mientras mis ojos van desnudando renglones vírgenes, por los que corren los vientos de estos mis pensamientos.

Dos palabras y un abraso.
Patricio Varsariah.
 

Libérate, deja que "honestidad y autenticidad" sean tu política hoy.

octubre 30, 2019

Al permitirme ser yo mismo, permito que los demás también sean ellos mismos. Esto crea un ambiente saludable y de apoyo en el que vivir y comunicarse. En una sociedad donde a las personas les encanta señalar con el dedo y burlarse de ellas, la mayoría de las veces solo puedes pelear juicios descarados (incluso auto juicios) con absoluta honestidad. Cuando expone todo su yo, cuando habla sobre sus problemas y se abre para recibir atención y apoyo, permite que otros respondan y sigan su ejemplo. La verdad es que estamos todos juntos en esto, sometidos a los mismos procesos de aprendizaje y conflictos internos. Todos somos igualmente perfectos en nuestras imperfecciones. No hay razón para no admitirlo.

Con demasiada frecuencia, sin embargo, tratamos de mostrarle al mundo que somos impecables con la esperanza de que todos nos gusten y acepten. Pero no podemos complacer a todos y no deberíamos intentarlo. La belleza de nosotros radica en nuestra vulnerabilidad, nuestras emociones complejas y nuestras imperfecciones auténticas. Cuando aceptamos lo que somos y decidimos ser auténticos, en lugar de pensar en lo que el mundo quiere que seamos, nos abrimos a conversaciones reales, relaciones reales y una verdadera tranquilidad mental.

Mantén esto en mente. Libérate, deja que "honestidad y autenticidad" sean tu política hoy. Comience admitiendo lo que muchos de nosotros nos negamos a admitir sobre nosotros mismos por demasiado tiempo ...

Somos más sensibles, vulnerables e inseguros de nosotros mismos de lo que queremos que otros lo sepan. Todos y cada uno de nosotros tenemos un lado sensible, y sin embargo, muchos de nosotros tratamos de ocultarlo. ¿Por qué? Porque las personas sensibles con demasiada frecuencia se perciben como débiles o rotas. Pero sentir intensamente no es síntoma de debilidad, es la característica de un ser humano verdaderamente vivo y compasivo. 

No es la persona sensible quien está rota, es la comprensión de nuestra sociedad moderna la que se ha vuelto disfuncional y emocionalmente incapacitada. No hay vergüenza en expresar tus sentimientos auténticos. Aquellos que a veces se describen como "demasiado emocionales" o "complicados" son la estructura misma de lo que mantiene el sueño vivo para un mundo más reflexivo, afectuoso y humano.

Nunca te avergüences de dejar que tus sentimientos, sonrisas y lágrimas brillen en este mundo. Y no tengas miedo de sentirte un poco incómodo e inseguro de ti mismo en el proceso. De hecho, si a veces te sientes inseguro de ti mismo, sé exactamente cómo te sientes. Yo también estaba increíblemente inseguro de mí mismo. . . a veces todavía estoy. Y no todo es malo Aumento de la autoconciencia, la ansiedad, el miedo a ser juzgado y sentirse vulnerable y "diferente", en realidad no son todos malos. Esas batallas internas, esas inseguridades, han sido mis ángeles a veces. Sin ellos, nunca habría desaparecido en la literatura, el lenguaje, la mente, el trabajo apasionado, y todas las intensidades salvajes que me hicieron y deshicieron, y me moldearon en la persona que soy hoy.

Pero una dura verdad permanece: los enemigos con los que nos encontramos en la vida, especialmente nuestros propios demonios internos, usan las cosas contra las que estamos inseguros. Lo que significa que no podemos escondernos para siempre. Tenemos que emerger. Tenemos que crecer a través de nuestras inseguridades. En algún momento debemos liberarnos y recuperar nuestro poder al estar seguros de quiénes somos. . . sensibilidades, vulnerabilidades, inseguridades, y todo. En lugar de sonreír para ser cortés, solo llora cuando lo necesites. En lugar de reírte cuando estás nervioso o incómodo, solo di tu verdad. En lugar de actuar como si todo estuviera bien, proclama que no está bien, ¡habla de tus sentimientos! Libérate-Admita su verdad-Ser vulnerable-Sé sensible. Se real. Da un valiente paso adelante.

Otorgamos a los demás demasiado control sobre cómo nos sentimos y vivimos. En pocas palabras, he elegido amarme y honrarme a mí mismo, en lugar de convencer a otros para que lo haga por mí todos los días, en algún momento todos tenemos que mirar al mundo con un corazón sincero y abierto y decir: "Este soy yo". Llévame o déjame ". Llegar a ese punto, sin embargo, es un viaje. Lleva tiempo condicionar nuestras mentes para resistir el atractivo de la validación social.

Nuestro deseo de ser socialmente validados por los demás se integra directamente en nuestro ADN. Se ha demostrado una y otra vez, por ejemplo, que las emociones de los bebés a menudo se derivan directamente de los comportamientos de quienes los rodean. A medida que crecemos, aprendemos a separar nuestros pensamientos y emociones de los de los demás, pero muchos de nosotros seguimos buscando -y en muchos casos suplicamos- la validación social positiva de los demás.

El mayor problema es que tendemos a olvidar que las personas nos juzgan en función de un grupo de influencias en su propia vida que no tienen absolutamente nada que ver con nosotros. Por ejemplo, una persona puede suponer cosas sobre usted basándose en una experiencia previa problemática que tuvo con otra persona que se parece a usted, u otra persona que comparte su mismo nombre, etc. Por lo tanto, basar su autoestima en lo que piensan los demás lo pone a usted en un perpetuo estado de vulnerabilidad, estás literalmente a merced de sus perspectivas poco confiables y tendenciosas. Si te ven con la luz adecuada y te responden de una manera positiva y afirmativa, entonces te sientes bien contigo mismo. Y si no, sientes que hiciste algo mal.

En pocas palabras: cuando haces todo por otras personas y basas tu felicidad y autoestima en sus opiniones, has perdido tu centro moral. Si se ve a sí mismo haciendo esto, como inevitablemente lo hará en algún momento, recuérdese la verdad: lo que la mayoría de la gente piense de usted no importa.

Reenfoca tu atención en las relaciones correctas. Pase tiempo con personas que lo ven como usted es, y no como ellos deseen pensar que usted es. Pase aún más tiempo con aquellos que realmente saben de usted, y que de todos modos lo aman y respetan. Y si alguien espera que seas alguien que no eres, da un paso atrás. Es más prudente perder relaciones que ser quien eres, que mantenerlos intactos actuando como alguien que no eres. Es más fácil alimentar un poco de dolor y conocer a alguien nuevo que unir tu propia identidad destrozada. Es más fácil llenar un espacio vacío dentro de tu vida donde solía estar alguien más, que llenar el espacio vacío dentro de ti donde solías estar. 

A menudo medimos nuestro propio valor en una escala basada en materiales. Si las condiciones son las adecuadas, es fácil crecer horizontalmente al adquirir más dinero, automóviles más nuevos, casas más grandes y diversos reconocimientos externos. El crecimiento vertical, por otro lado, es cuando te quedas en el mismo lugar con las mismas cosas en su mayor parte, pero creces más y más dentro de ti. Es cuando puedes decir: "Hace cinco años hubiera perdido la cabeza por esta situación, pero ahora no lo tomo como algo personal". Este tipo de crecimiento es mucho más raro, pero es el único crecimiento real que existe. Lamentablemente, muchos de nosotros nos sentimos estancados, y envejecemos mucho más rápido de lo que crecemos, porque nos centramos casi por completo en los logros horizontales. Pasamos la mayor parte de nuestras vidas revisando los movimientos materiales externos de lo que la sociedad dice que "vale la pena": ganar más dinero, comprar más cosas, subir de categoría en la escala corporativa, etc., que no nos concentramos en lo que más importa.

No importa dónde te lleve la vida: grandes ciudades o pueblos pequeños, encuentros en línea o intercambios personales: inevitablemente encontrarás situaciones que te harán dudar de ti mismo. . . situaciones donde todos parecen tener más que tú. . . situaciones que te dejan sintiéndote completamente inferior. Y medirás inconscientemente tu propia valía en función de lo que tienes en el exterior, en lugar de quién eres dentro. ¡Pero tú sabes mejor! Perseguir elogios sociales externos a su propio detrimento psicológico no tiene sentido. Haz tu mejor esfuerzo para atraparte en el acto. . . y luego ponte al día con las ideas y actividades que te hacen sentir completa/o nuevamente. Busca las cosas de mayor valor: las cosas que la riqueza y el estado material no pueden comprar. Lo que más importa es tener fortaleza de carácter, paz mental y un corazón agradecido. Si tienes la suerte de tener cualquiera de estas cosas, nunca las vendas. Nunca te vengas corto.

Raramente nos damos el crédito que merecemos. Es fácil mirar el pasado y arrepentirse de las cosas. Es fácil desear haber aprendido una lección antes. Pero hacerlo no te sirve. Lo que te sirve es darte el debido crédito. ¿Recuerdas esa vez que pensaste que no podrías pasar? Lo hiciste, y lo harás de nuevo. No dejes que tus desafíos te den lo mejor de ti. Aprecia lo lejos que has llegado. Has pasado por mucho, pero también has crecido mucho. Mereces auto reconocimiento por su fortaleza y capacidad de recuperación. Todos lo hacemos.

De vez en cuando las personas me preguntan cómo me mantengo tan positivo después de todo lo que he pasado, siempre les digo lo mismo: "Es porque no importa qué, soy un sobreviviente, no víctima". Y lo mismo es cierto de ti. ¡Eres un sobreviviente! Nunca lo olvides. Recuerda lo que te mereces y continúa avanzando. Cada paso y experiencia es necesario. Al final, todas las pequeñas cosas que haces hacen una gran diferencia. La vida no se trata de un solo momento de gran triunfo y logro. Se trata de las pruebas y los errores que lentamente te llevan allí: la sangre, el sudor, las lágrimas y las cosas pequeñas e intrascendentes que haces día a día. Al final todo importa: cada paso, cada arrepentimiento, cada decisión, cada contratiempo menor y una victoria minúscula.

Los sucesos aparentemente insignificantes se suman a algo. El trabajo de salario mínimo que tenías cuando empezaste a trabajar. Las noches que pasaste socializando con compañeros de trabajo que ya nunca ves. Las contemplaciones sobre los planes elaborados del futuro que nunca llegaron a ser. Todo esto te ha fortalecido. Todo esto te ha llevado a tener todos los éxitos que has tenido. Todo esto te ha hecho quién eres hoy. Y todo esto demuestra que tienes la fuerza y la capacidad de recuperación para enfrentar los desafíos que se te presentan. Date crédito, ahora mismo, y da un paso adelante con gracia.

Gracias por leer.

Patricio Varsariah.

 

Cuando una persona nos decepciona.

octubre 27, 2019

Somos humillados cuando alguien ataca nuestra dignidad como persona de diversas maneras. Es una forma de denigrarnos como persona, ya sea de forma privada o de forma pública; siendo esta última más dura. Las consecuencias de sentirte humillado repercuten directamente en la autoestima, la confianza hacia los otros y la ilusión en lo que haces y esperas del mundo. Cuando alguien te humilla sientes como si te hubiera arrebatado algo que te pertenecía a ti y lo ha hecho de la forma más cruel posible.

La humillación puede llevarse a cabo por tu apariencia física, nivel económico, sexo, raza, nivel intelectual, enfermedad, etc. Puede ser un ataque claramente identificable o un trato vejatorio a lo largo de un tiempo determinado. Es una de las situaciones más difíciles de superar por las implicaciones psicológicas que genera en nosotros. Muchos disgustos se evitarían si quienes alardean de satíricos tuvieran en cuenta que toda persona, por necia que sea, se toma a sí misma muy en serio, y que, si algunas soportan una contradicción franca y leal, ninguna perdona el ridículo.

En todo el tiempo que ha pasado desde que llegamos al mundo, han ocurrido un sinfín de cosas. Unas buenas y otras no tanto. Llevamos una mochila de experiencias que por mucho que intentemos obviarla, está ahí. Echamos “mano de ella” cuando queremos volver a recordar las cosas que nos hicieron felices. Para otras no olvidamos, pero intentamos tener una “amnesia selectiva” por el dolor que nos causan. Hay que estar orgulloso de la mochila de cada uno, aunque jamás pensásemos cargar con ella con determinados hechos que quizás a veces nos generen sufrimiento… Esa mochila tiene más sabiduría sobre ti que cualquier libro y que cualquier opinión. Sabe los demonios que arrastras desde la infancia y las veces que te han hecho daño. Las veces que te has sentido en tu lugar y las veces que has sentido que un lugar era de todo menos el tuyo… Es la mochila de tus vivencias, de tus experiencias más íntimas…

Todas las experiencias conforman lo que eres ahora, y algunas veces te sentirás feliz y en otras profundamente desdichado. En esos momentos de desdicha nuestras heridas se abren, causadas por un daño hacia nuestra persona… Quizás creíamos que ya solo eran cicatrices, pero en algunas ocasiones vuelven a escocer porque su naturaleza es la de hacernos una llamada de atención, porque quizás ese daño se está reproduciendo otra vez en tu vida. Por ello, existen numerosas heridas que vamos curando pero que nunca terminan de cicatrizar, para recordarnos que alguien o algo nos las lastima de nuevo y sentimos ese malestar. 

Cuando una persona nos decepciona, se nos vienen abajo todas las ilusiones y expectativas que teníamos depositadas en ella y en nuestra relación. Es una mezcla de estupefacción, rabia, sorpresa y pena. Quizás es alguien de nuestra familia, un amigo de la infancia, un compañero de trabajo o simplemente alguien que considerábamos una buena persona incapaz de traicionar ciertos principios, respecto a nosotros o con el mundo en general. Nos podemos llegar a sentir frustrados por esa decepción e incluso deprimidos, y evidentemente nuestra capacidad para volver a confiar en los demás como antes se verá reducida, incluso eliminada, pero no hay que olvidar que nuestros mejores éxitos vienen a menudo después de nuestras mayores decepciones.

Patricio Varsariah
 

¡La gente pasan y hay que dejarlos ir!

octubre 27, 2019

Hay veces que las personas desaparecen de nuestra vida por momentos pensando que pueden volver cuando les plazca, pues están seguros de que siempre estaremos aquí.Pero eso no es así, todos merecemos un respeto y las ausencias tienen un alto precio. El amor ciego no es garantía suficiente para que una relación prospere. Por eso a veces a las historias de puntos suspensivos hay que quitarle dos y dejarlo en punto y final. De ello depende nuestro bienestar emocional. Es difícil afrontar un adiós decisivo teniendo la certeza de que vamos a tener que luchar para sanar la herida del abandono. Tememos en el proceso por nuestra autoestima, nuestra autoconfianza y nuestro bienestar.

Pero el crecimiento implica cierta desorientación que nos puede angustiar. Tenemos que ser conscientes de que parte del camino lo vamos a tener que recorrer de la mano de la incertidumbre. Esto no es cómodo, pero merece la pena teniendo en cuenta que el intercambio dará como resultado la reconstrucción de uno mismo y la armonía con nuestro interior. Se trata de ser honestos y exigentes en nuestras compañías emocionales. No siempre es fácil, pero lo necesario no siempre lo es. Desapegarnos de aquello que supone egoísmos, intereses y ausencias injustificadas nos ayudará a comenzar una nueva etapa en nuestra vida, a sembrar y cosechar sustento para nuestra autoestima y crecer emocionalmente.

No hace falta irse para no estar. Hay muchas maneras de ser impuntual e incluso de no presentarse en la vida de alguien. La ausencia en la vida de quien te quiere es algo que se elige. Entonces debemos plantearnos aquello de dejar de buscar excusas para quedarnos y decir adiós. Pero un ADIÓS de esos que se visten con tilde y mayúsculas,  y así cierran todos los huecos por los que se pudiera volver a entrar. A cal y canto. O sea, que igual en vez de dejar ir lo que debemos aprender es a marcharnos nosotros cuando vivimos en una situación que nos desgasta y no tiene solución. Cuando eres capaz de desligarte de algo que te ha aprisionado durante mucho tiempo consigues aclarar tu mente y deshacerte de las ausencias que no comprendías y mantenían tu  vida pendiente de un hilo.

Crecer es aprender a decir adiós. Conseguir decir adiós a quien nunca ha estado significa no retroceder, separar lo que nos enriquece de lo que nos desgasta, cuidar nuestra propia valía y dejar de arrastrarnos suplicando migajas de un amor que solo existe en nuestra mente. Cuando no hay reciprocidad o la balanza se inclina hacia el dolor la relación pierde todo sentido y, por lo tanto, lo único que consigue es que agonicemos a la espera del sello que finiquite el final que estaba entretejiendo sus hilos. En el momento que soltemos nos daremos cuenta de que dar el paso y soltar significa liberarnos, crecer y crear una nueva vida. Esa nueva atmósfera propiciará que podamos sembrar nuevas emociones en un terreno que hasta entonces no era fértil.

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando. No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!

Patricio Varsariah
 

Lo que produce mís noches de insomnio.

octubre 27, 2019



Colgado en medio de la noche, espero el mejor momento para tensar suavemente la cuerda y oír esa calma tensa que en esos instantes baila entre mi mente y los músculos en tensión, nada se oye solo la casi inapreciable vibración de la madera, ante de soltar de manera fugaz la flecha en dirección a una diana imaginaria, donde el destino nos muestra ese camino que en el horizonte se esconde y que no siempre solemos ver. 

Mientras un sendero de pequeñas luces estelares sigue brillando para que ese viaje frenético de la veloz flecha sea seguro y encuentre la justa diana de la vida.

Tal vez por ser un alma rebelde, mi destino no es como el del resto de las personas, que casi sin esfuerzo, ven como las puertas de las oportunidades se abren delante de ellas, mostrándoles todas las cosas que pueden llegar 
alcanzar, si con esfuerzo y convicción trabajan para hacer realidad esos sueños que durante la noche han podido visualizar.

En la sencillez de mi vida, de muy pequeño aprendí que no siempre vas a tener a tu lado personas que te empujen a buscar tu lugar, personas que con amor, te inciten a seguir adelante y que te muestren una mano en los momentos duros, donde las dudas te asaltan y siente el vacío inmenso de una vida que no sabes muy bien que es.

El destino me presento desde temprana edad, que ante el miedo y la soledad, no hay mejor compañera que la del alma que desde tu interior te muestra un mundo diferente del que te toca ver y palpar. Sin embargo ese mismo destino va tejiendo imparable un muro grueso y donde los sentimientos quedan enterrados, por el dolor por la insensibilidad, por no sentir que hay un libro escrito de tu vida, donde la luz te da calor a el corazón.

En esa soledad en la que crecí y que me marco la vida, fui cosechando mi reserva que me alejaba de todo y todos, donde solo en la noche cuando envuelto en el manto estelar, podía dejar volar mi imaginación y donde la saeta viajaba por mí por el aire en libertad, clavándose lejos donde de manera certera penetraba en otra textura donde a veces era difícil de desenterrar.

Eso hizo que mis dotes como arquero fuera cada vez mejores y que muchos temieran mi arco.Pero el arco del destino, no quiere darme una diana donde aterrizar, donde la magia de un corazón noble me envuelva y me enseñe que hay otra luz, otra manera de vivir, donde nos es necesaria la lucha, donde la entrega es la dicha de cada mañana, y donde la única flecha luminosa es la de un hermoso sol, despuntando por el horizonte, donde el camino deja de ser triste, oscuro y solitario.

Donde las praderas ya no son espacios vulnerables, donde los rayos no son flechas de dioses castigadores . Ese destino que haga florecer una nueva primavera y con ella todo brote con sabia renovada y hasta el árbol más solitario, encuentra las fuerzas necesarias para llenarse de vida, y sentir que entre sus frondosas ramas, otros pueden protegerse e iniciar un nuevo ciclo de vida.

Sin embargo llega un momento en que te adaptas a todo y sientes que tu destino es la soledad, donde acompañado de mi fiel arco, solo puedo desafiar a la vida con el certero tiro de mi flecha, hacia un lugar oculto y del cual no ves el objetivo final. 

Cruel realidad la del arquero que dispara flechas sin cesar y que el destino se encarga de desviar del amor, de la dicha de un ser que le entregue compresión, valor y vida.

Dos palabras y un abrazo.

Patricio Varsariah.
 

Soy Como un árbol.

octubre 22, 2019


Para mí  siempre los árboles han sido los predicadores más penetrantes. Los veneros cuando viven en tribus y familias, en bosques y arboledas. Y aún más los adoro cuando están solos. como yo las personas solitarias, no como los ermitaños que han huido de alguna debilidad, sino como grandes hombres solitarios como Beethoven y otros. 

Cuando estamos afectados y no podemos soportar más nuestras vidas, entonces un árbol tiene algo que decirnos: ¡Quédate quieto! ¡Estate quieto! ¡Mírame! La vida no es fácil, la vida no es difícil. Esos son pensamientos infantiles. Deja que Dios hable dentro de ti y tus pensamientos se callarán. Estás ansioso porque tu camino se aleja de la madre y del hogar. Pero cada paso y cada día te llevan de nuevo a la madre. El hogar no es ni aquí ni allá. El hogar está dentro de ti, o el hogar no está en ninguna parte.

En sus ramas más altas el mundo susurra, sus raíces descansan en el infinito; pero no se pierden allí, luchan con toda la fuerza de sus vidas por una sola cosa: realizarse de acuerdo con sus propias leyes, construir su propia forma, representarse a sí mismos. Nada es más sagrado, nada es más ejemplar que un árbol hermoso y fuerte.

Cuando un árbol se corta y revela su herida de muerte desnuda al sol, uno puede leer toda su historia en el disco luminoso e inscrito de su tronco: en los anillos de sus años, sus cicatrices, toda la lucha, todo el sufrimiento toda la enfermedad, toda la felicidad y la prosperidad están verdaderamente escritas, los años estrechos y los años lujosos, los ataques que resistieron, y las tormentas que perduraron. Y cada joven agricultor sabe que la madera más dura y noble tiene los anillos más estrechos, que en lo alto de las montañas y en peligro continuo crecen los árboles más indestructibles, más fuertes e ideales.

Los árboles son santuarios. Quien sabe hablar con ellos, quien sabe escucharlos, puede aprender la verdad. No predican el aprendizaje y los preceptos, predican, sin inmutarse por los detalles, la antigua ley de la vida.

Un árbol dice: un grano está escondido en mí, una chispa, un pensamiento, soy vida de la vida eterna. El intento y el riesgo que la eterna madre tomó conmigo es único, la forma y las venas de mi piel son únicas, el juego más pequeño de hojas en mis ramas y la cicatriz más pequeña en mi corteza. Fui hecho para formar y revelar lo eterno en mi más pequeño detalle especial.

Un árbol dice: mi fuerza es la confianza. No sé nada de mis padres, no sé nada de los mil niños que cada año surgen de mí. Vivo el secreto de mi semilla hasta el final, y no me importa nada más. Confío en que Dios o el universo este en mí. Confío en que mi trabajo es sagrado. 

Un anhelo de vagar me desgarra el corazón cuando escucho árboles susurrando en el viento al atardecer. Si uno los escucha en silencio durante mucho tiempo, este anhelo revela su núcleo, su significado. No se trata tanto de escapar del sufrimiento de uno, aunque parezca ser así. Es un anhelo por el hogar, por un recuerdo de la madre, por nuevas metáforas de la vida. Lleva a casa. Cada camino lleva a casa, cada paso es nacimiento, cada paso es muerte, cada tumba es madre.

Entonces, el árbol susurra por la noche, cuando nos sentimos incómodos ante nuestros propios pensamientos infantiles: los árboles tienen pensamientos largos, de respiración larga y reparadores, al igual que tienen vidas más largas que las nuestras. Son más sabios que nosotros, siempre y cuando no los escuchemos. Pero cuando hemos aprendido a escuchar los árboles, la brevedad, la rapidez y la rapidez infantil de nuestros pensamientos logran una alegría incomparable. 

Patricio Varsariah.

 

Hoy podría ser un ciclón en tu vida, pero la calma siempre llega.

octubre 20, 2019



Puede que las cosas no te vayan bien y hoy podría ser un desastre total. En este momento podrías verte como el idiota más grande. Todo por lo que has trabajado podría haber sido tirado por el inodoro y puedes sentir que no te queda nada.

La vida puede ser dura a veces y eso es parte del juego. Es fácil descartar la dureza cuando eres el observador, pero cuando estás en el meollo, no importa cuánto lo intentes, puede ser abrumador. Todos pueden decirte que todo va a estar bien. Pero ellos no son tú.

No están experimentando este dolor que estás experimentando en este momento. ¿Cómo diablos lo sabrían?

La vida tiene una forma divertida de resolverse y eventualmente actuar a su favor si es lo suficientemente paciente. La verdad es que estás haciendo lo mejor que puedes y no tiene sentido ser tan duro contigo mismo.

Tienes que atravesar este momento en este momento y tener tu mundo al revés para que tus pensamientos y tus sueños sean cuestionados y quizás cambiados para siempre.

Por experiencia propia, es durante esos momentos en que te preguntas a ti mismo que comienzas a considerar diferentes realidades, encuentras coraje oculto que no sabías que tenías y cambia tus creencias que pueden no haberte servido hasta la fecha.

El rechazo duele y el fracaso duele aún peor. Estos son los momentos de la vida en los que nos preguntamos si todo va a estar bien.

¿Encontrarás una salida a esta situación?

Por supuesto que lo harás. Nada de lo que soportes durará para siempre. Hoy es solo parte de una temporada que conforma tu vida. Algunas estaciones de la vida te brindan todos los frutos y placeres con los que podrías soñar y algunas estaciones son duras, frías y cubiertas de nubes que distorsionan tu percepción.

Hoy podría ser un ciclón en tu vida, pero la calma siempre llega.

Está bien no estar bien. Tener las cosas en un estado menos que ideal es difícil de aceptar en tu mente. Tu mente quiere decirte todo tipo de mentiras como "no eres lo suficientemente bueno" o "nunca volverás a tener una vida normal".

Estas son solo mentiras que tu mente le dice que ayude a explicar dónde se encuentra hoy. Estas mentiras solo se convierten en verdades cuando dejas que se pierda esa guerra en tu cabeza.

Ninguno de nosotros, especialmente yo, estamos ganando todos los días.

Todos tenemos días en los que perdemos nuestro trabajo, nos diagnostican afecciones potencialmente mortales, perdemos a un ser querido o nos enfrentamos a nuestra propia mortalidad. Sacar tu teléfono cada poco minuto esperando que la respuesta a todos sus problemas sea repentina, como por arte de magia, justo en frente de ti, es inútil.

Al mismo tiempo que ese teléfono está en tus manos en ese día realmente difícil, naturalmente querrás abrir tu aplicación de redes sociales más utilizada para ver qué está sucediendo. En ese momento, verás el carrete más destacado de la vida de todos los que te rodean y eso solo te hará sentir peor. Todos los usuarios de las redes sociales tienen días similares a los suyos; simplemente no lo comparten ni lo hablan.

No siempre se supone que debes estar bien. A veces, lo mejor que puedes hacer es admitir que no estás bien y confiar en un amigo o mentor para que te aconseje. Aceptar que no estás bien hoy es clave. Estarás bien otra vez, lo prometo. Esta situación se resolverá sola y la mejor parte es que recordará todo esto y será más sabio al respecto.

Ten paciencia y no intentes resolver tu gran problema en un día. Tienes esto y son pequeños pasos que te ayudarán a superarlo. No pierdas la confianza en ti mismo porque eso es lo que te ayudará a seguir luchando cuando otros pueden haber renunciado a ti. Esta situación está sucediendo por una razón y puedes controlar tus reacciones, las decisiones que tomas y cómo te sientes al respecto. Tu tiene el control y no lo olvides. Las cosas te saldrán bien.

Lleva esta idea contigo. Sé más amable de ahora en adelante debido a esta experiencia.

Cuando todo vuelva a estar bien, permita que tu cambio de destino sea la razón por la que es más amable con los demás. Veas un poco de tu situación desafiante en todos los que encuentre. Cuando ese amigo o amiga te pida un consejo, recuerde el día en que no estuviste bien. Cuando ese amigo o amiga que te engañó te pide perdón, recuerda el día en que no estabas bien. Cuando ese colega pierde su trabajo y tú te quedas con el suyo, recuerde el día en que no estuviste bien.

La amabilidad te ayudará a nunca olvidar cuando no estabas bien y te permitirá extraer el máximo valor y sabiduría de la experiencia. No estar bien puede enseñarte mucho. Una vez que haya aprendido la lección, enseña a otros para que ellos también puedan estar bien cuando les pase lo mismo.

Lo que sea que estés pasando en este momento, se resolverá por sí solo. Sepas que también estoy lidiando con una batalla similar hoy y estamos juntos en esto. Si no estás bien, lo estarás. Ten valor, lidera con amor, trata a los demás con amabilidad en el camino, practica ser humilde y pide ayuda si la necesitas. No importa lo mal que se pongan las cosas, siempre puedes pedir ayuda.

Acepta lo que es y lo que será, y todo estará bien una vez más.

Feliz fin de semana.

Patricio Varsariah
 

El problema de la soledad.

octubre 17, 2019


Nuestras vidas están vacías de cualquier impulso real de amabilidad, y buscamos llenar este vacío con caridad organizada y justicia compulsiva. Nuestro problema es que nuestras vidas están vacías y no conocemos el amor; Conocemos sensaciones, conocemos publicidad, conocemos demandas sexuales, pero no hay amor. ¿Y cómo se va a transformar este vacío, cómo se puede encontrar esa llama sin humo? Seguramente, esa es la pregunta, ¿no es así? Así que descubramos juntos la verdad del asunto.

¿Por qué nuestras vidas están vacías? 

Aunque somos muy activos, aunque escribimos libros y vamos al cine, aunque jugamos, amamos y vamos a la oficina, nuestras vidas son vacías, aburridas, meras rutinas. ¿Por qué nuestras relaciones son tan aburridas, vacías y sin tanta importancia? Conocemos nuestras propias vidas lo suficientemente bien como para ser conscientes de que nuestra existencia tiene muy poco significado; citamos frases e ideas que hemos aprendido: qué ha dicho y qué ha dicho, qué han dicho muchos intelectuales, los últimos santos o los santos antiguos. Si no es un religioso, es un líder político o intelectual que seguimos, ya sea Marx, Adler o Cristo. Somos solo registros de gramófono que se repiten, y llamamos a esto conocimiento de repetición.

Aprendemos, repetimos, y nuestras vidas siguen siendo completamente aburridas, y feas. ¿Por qué? ¿Por qué es así? ¿Por qué le hemos dado tanta importancia a las cosas de la mente? ¿Por qué la mente se ha vuelto tan importante en nuestras vidas? ¿Ser ideas, pensamiento, la capacidad de racionalizar, pesar, equilibrar, calcular? ¿Por qué le hemos dado un significado tan extraordinario a la mente? Lo que no significa que debamos volvernos emocionales, sentimentales y efusivos. Conocemos este vacío, conocemos esta extraordinaria sensación de frustración. ¿Por qué hay en nuestras vidas esta vasta superficialidad, este sentido de negación? Seguramente, podemos entenderlo solo cuando lo abordamos a través de la conciencia en la relación.

¿Qué está ocurriendo realmente en nuestras relaciones? ¿No son nuestras relaciones un auto aislamiento? ¿No es cada actividad de la mente un proceso de salvaguarda, de buscar seguridad, de aislamiento? ¿No es ese mismo pensamiento, que decimos que es colectivo, un proceso de aislamiento? ¿No es cada acción de nuestra vida un proceso de encerramiento?

Puedes verlo en tu vida diaria. La familia se ha convertido en un proceso de auto aislamiento y, al estar aislada, debe existir en oposición. Entonces, todas nuestras acciones conducen al auto aislamiento, lo que crea esta sensación de vacío; y estando vacíos, procedemos a llenar el vacío con radios, con ruido, con charlas, con chismes, con lectura, con la adquisición de conocimiento, con respetabilidad, dinero, posición social, y así sucesivamente. Pero todos estos son parte del proceso de aislamiento y, por lo tanto, simplemente dan fuerza al aislamiento. 

Entonces, para la mayoría de nosotros, la vida es un proceso de aislamiento, de negación, resistencia, conformidad con un patrón; y naturalmente en ese proceso no hay vida, y por lo tanto hay una sensación de vacío, una sensación de frustración. Seguramente, amar a alguien es estar en comunión con esa persona, no en un nivel particular, sino de manera completa, integral, profusa; Pero no conocemos tanto amor. Conocemos el amor solo como sensación: mis hijos, mi esposa, mi propiedad, mi conocimiento, mi logro; y eso nuevamente es un proceso de aislamiento. Nuestra vida en todas las direcciones conduce a la exclusión; Es un impulso de pensamiento y sentimiento que se encierra a sí mismo, y ocasionalmente tenemos comunión con otro. Es por eso que existe este enorme problema.

Ahora, ese es el estado real de nuestras vidas: respetabilidad, posesión y vacío, y la pregunta es cómo debemos ir más allá. ¿Cómo vamos a ir más allá de esta soledad, este vacío, esta insuficiencia, esta pobreza interior? 

Creo que la mayoría de nosotros no queremos. La mayoría de nosotros estamos satisfechos como estamos; es demasiado agotador descubrir algo nuevo, por lo que preferimos permanecer como estamos, y esa es la verdadera dificultad. Tenemos tantos valores; hemos construido muros a nuestro alrededor con los que estamos satisfechos, y ocasionalmente hay un susurro más allá del muro; ocasionalmente hay un terremoto, una revolución, un disturbio que pronto sofocamos. Así que la mayoría de nosotros realmente no queremos ir más allá del proceso de auto enclavamiento; todo lo que buscamos es una sustitución, lo mismo en una forma diferente. 

Nuestra insatisfacción es muy superficial; queremos algo nuevo que nos satisfaga, una nueva seguridad, una nueva forma de protegernos, que nuevamente es el proceso de aislamiento. En realidad, estamos buscando, no ir más allá del aislamiento, sino fortalecer el aislamiento para que sea permanente y sin molestias. Son solo los muy pocos que quieren abrirse paso y ver lo que está más allá de esto que llamamos vacío, soledad. Aquellos que buscan una sustitución por lo viejo estarán satisfechos al descubrir algo que ofrece una nueva seguridad, pero obviamente hay algunos que querrán ir más allá de eso, así que procedamos con ellos.

Ahora, para ir más allá de la soledad, el vacío, uno debe comprender todo el proceso de la mente. ¿Qué es esto que llamamos soledad, vacío? ¿Cómo sabemos que está vacío, cómo sabemos que está solo? ¿En qué medida dices que es esto y no eso? Cuando dices que está solo, está vacío, ¿cuál es la medida? Puedes conocerlo solo de acuerdo con la medida de lo antiguo. Dices que está vacío, le das un nombre y crees que lo has entendido. ¿No es el nombre mismo de la cosa un obstáculo para comprenderlo? 

La mayoría de nosotros sabemos qué es esta soledad, de la que estamos tratando de escapar. La mayoría de nosotros somos conscientes de esta pobreza interna, esta insuficiencia interna. No es una reacción abortiva, es un hecho, y al llamarlo por algún nombre, no podemos disolverlo, está ahí. Ahora, ¿cómo sabemos su contenido, ¿cómo sabemos su naturaleza? ¿Sabes algo dándole un nombre? ¿Me conoces llamándome por un nombre? Puedes conocerme solo cuando me observas, cuando tienes comunión conmigo, pero llamarme por un nombre, decir que soy esto o aquello, obviamente pone fin a la comunión conmigo. 

Del mismo modo, para conocer la naturaleza de esa cosa que llamamos soledad, debe haber comunión con ella, y la comunión no es posible si la nombras. Para entender algo, los nombres deben cesar primero. Si quiere entender a su hijo, lo cual dudo, ¿qué hace? Lo miras, lo miras en su juego, lo observas, lo estudias. En otras palabras, amas lo que quieres entender. Cuando amas algo, naturalmente hay comunión con él, pero el amor no es una palabra, un nombre, un pensamiento. No puedes amar lo que llamas soledad porque no eres completamente consciente de ello, lo abordas con miedo, no con miedo, sino con algo más. No has pensado en la soledad porque realmente no sabes lo que es. No sonrías, este no es un argumento inteligente. Experimente la cosa mientras me lees, entonces verá el significado de la misma.

Entonces, lo que llamamos vacío es un proceso de aislamiento, que es el producto de la relación cotidiana, porque en la relación buscamos la exclusión consciente o inconscientemente. Desea ser el propietario exclusivo de su propiedad, de su esposa o esposo, de sus hijos; quieres nombrar la cosa o la persona como mía, lo que obviamente significa adquisición exclusiva. Este proceso de exclusión inevitablemente debe conducir a una sensación de aislamiento, y como nada puede vivir aislado, hay conflicto, y de ese conflicto estamos tratando de escapar. 

Todas las formas de escape que posiblemente podamos concebir, ya sea que las actividades sociales, la bebida, la búsqueda de Dios, la puja, la realización de ceremonias, bailes y otras diversiones, estén en el mismo nivel; y si vemos en la vida diaria este proceso total de escape del conflicto y queremos ir más allá, debemos entender la relación. Es solo cuando la mente no escapa de ninguna forma que es posible estar en comunión directa con esa cosa que llamamos soledad, la soledad, y tener comunión con esa cosa, debe haber afecto, debe haber amor. En otras palabras, debes amar la cosa para entenderla. El amor es la única revolución, y el amor no es una teoría, no una idea; no sigue ningún libro ni ningún patrón de comportamiento social.

Por lo tanto, la solución del problema no se encuentra en las teorías, que simplemente crean un mayor aislamiento. Se encuentra solo cuando la mente, que es el pensamiento, no busca escapar de la soledad el escape es un proceso de aislamiento, y la verdad es que solo puede haber comunión cuando hay amor solo entonces se resuelve el problema de la soledad.


Patricio Varsariah.
 

Algo por que vivir.

octubre 13, 2019

Querida amiga, gracias por escribir y por visitar mi página web. 

Quiero dar contestación tu inquietud, primero compartiendo mi ritual de todas las mañanas, me despierto abriendo suavemente los ojos. Hago una respiración profunda, inhalo y exhalo sintiendo cada parte de mi cuerpo recobra su actividad después del sueño. Estiro mis brazos y mis piernas en la cama mientras tomo conciencia de lo que me rodea,  del espacio y el tiempo en el que estoy. Descubro unos juguetones rayos de sol colándose entre las rendijas de las persianas de mi habitación. Sonrío desde el corazón a la luz de un nuevo amanecer. Doy gracias mentalmente por un nuevo día, y comienzo la mañana con ilusión porque recuerdo que mi vida tiene un sentido y un propósito.

Ahora bien querida amiga,llegamos a este mundo “sin pedirlo” y sin entender muy bien las razones por las que estamos aquí, si tenemos algún propósito o misión que cumplir. Al nacer nuestros padres no tienen un manual de instrucciones para educarnos, ni nadie nos regala un mapa de la ruta a seguir. Vamos creciendo, construyendo nuestro camino en cada despertar.No hay uno de nosotros que no se haya equivocado, muchos nos hemos sentido perdidos, sin saber cuál ruta de las muchas disponibles tomar. Esa sensación de vacío, esa aflicción que te causa el no saber cuál es tu lugar, qué se espera de ti, qué es lo mejor que puedes realizar con tu vida, quizás te resulten sensaciones familiares.

Vivimos en una sociedad saturada de estímulos externos (las modas, los estereotipos, las tecnologías, las ideologías y un largo etc.) a los que respondemos automáticamente, sin embargo pienso que debemos detenernos, buscar un poco de silencio para permitir escuchar nuestra propia voz interior, en lugar de estar respondiendo constantemente a las expectativas y llamados del exterior.

¿Te has planteado alguna vez qué le da sentido a tu vida, cuál es tu propósito fundamental?. Si no es así, tranquila/o, aún estás a tiempo de hacerlo. No es de extrañar que muchas personas no se cuestionen el sentido de sus vidas. Convivimos en un mundo en el que a menudo nos centramos más en lo que hacemos y tenemos que en lo que somos.

Cuando conocemos a alguien no le preguntamos: ¿Quién eres? sino ¿Qué haces?. Probablemente esta sea una de las raíces de la confusión de muchos individuos, que identifican  su valor y el de los demás, con lo que hacen y lo que tienen, pero el sentido de la vida no mora en lo que hacemos ni en lo que tenemos, sino más bien en quiénes somos.

Si me preguntas, te diría que el sentido de nuestras vidas está en encontrar el equilibrio interno, esa paz interior que se traduce en bienestar y armonía, que no significa que siempre nos sintamos felices, pero sí siempre involucra la coherencia entre lo que queremos que sea nuestra vida y lo que hacemos cada día para que así sea.  Cuando encuentres aquello que te permita estar en concordia con tu realidad, sentimientos y acciones, entonces habrás encontrado lo que da  propósito a tu existencia.

El sentido de la vida es una revelación muy personal, lo que sí sé es que pasa siempre por la ruta del AMOR. Intuimos que todo lo que tiene sentido está hecho con Amor. Conocemos que el amor tiene como ingrediente ese misterio con el que incluso lo más insignificante cobra sentido.

Una vida con propósito y significado es aquella que se vive en primer lugar desde el amor propio, que no es egolatría, es el reconocimiento de que cada uno de nosotros es un ser único, digno de amar y de ser amado. Para dar amor, primero tenemos que albergar amor dentro de nuestros corazones, no podemos dar aquello que no tenemos, lo escrito muchas veces.

Cuando nos amamos podemos percibir que somos criaturas amadas del universo y que por tanto nuestra vida tiene algún sentido, de lo contrario no estaríamos aquí, ni siquiera existiríamos. Desde ese amor a nosotros mismos, será posible percatarnos de nuestros talentos, virtudes, sentimientos, y las razones que nos estimulan a levantarnos cada mañana, para emplear todo esos dones que hemos recibido de la vida, en el servicio a los demás. Dándole así una dimensión trascendente a ese verbo que todos conocemos, pero que pocos le damos su máximo potencial: Vivir. 

Intrínsecamente el ser humano posee un auténtico y genuino deseo de vivir una vida lo más significativa posible.Todos los aspectos de la vida son igualmente significativos, y estarás cumpliendo tu propósito primordial si en cada cosa que haces pones toda tu presencia, y te alineas internamente con el Aquí y el Ahora. Intenta que todo lo precioso que haces en el momento presente no sea un medio para algún fin futuro, sino un fin en sí mismo. Si convertimos cada instante de nuestra existencia en una meditación, enfocando toda nuestra consciencia, cada cosa que hacemos cobrará un sentido sagrado: desde lo más simple como es respirar o comer, hasta crear una obra de arte.

Hay momentos vitales en los que no podemos eludir preguntarnos nuestra razón de vivir. Puede ser consecuencia de una transformación espiritual, de un cambio interior que estás experimentando, o de una situación en que pierdes lo que creías imprescindible.En circunstancias especialmente difíciles, el hecho de saber que nuestra vida tiene un sentido, nos puede ayudar a sobreponernos, recordándonos que tenemos “algo” por qué vivir y por qué luchar, un sentido potencial que nos aguarda para ser cumplido.

Si estás atravesando una crisis, puedes pensar que la vida te está castigando injustamente o por el contrario puedes sentir que te está ofreciendo una oportunidad para despertar, para que crezcas  y  empieces a vivir desde la consciencia y el optimismo. Cada uno de nosotros escribe su propia historia, de esto se deriva que el propósito que demos a nuestras vidas, será una respuesta personal a nuestras más profundas creencias y a nuestras circunstancias particulares. Lo más importante no es el sentido de la vida en términos generales, sino el significado concreto de la vida de cada uno de nosotros como individuos. Tu vida tendrá el sentido que tú quieras darle.

Considero que no hay que tomar una decisión definitiva sobre el sentido y propósito de nuestra vida, porque esté cambiará a medida que maduramos y ganamos en sabiduría. Sin embargo, no me gustaría que por encontrar un sentido, te obsesionaras alejándote de lo más importante: el camino en sí mismo, este ahora en el que transitas.

Aquí te dejo algunas preguntas que te pueden ayudar a encontrar las respuestas que te permitan vivir una vida con propósito y significado: – ¿Cuál es tu mayor ilusión, lo que te apasiona?– ¿Qué cosas deseas que cambien en tu vida?-¿Qué te da mayor satisfacción y alegría? -¿Cuál ha sido el regalo más importante que te ha hecho la vida? -¿Qué es lo que más te gusta de ti mismo? -¿Cómo eres realmente? Intenta describirte.-¿Cómo no te gustaría ser?-¿Cuáles han sido los momentos más felices de tu vida?– ¿Qué es lo que consideras que es imprescindible en tu vida?– ¿Qué es lo que no te gustaría dejar de hacer antes de morir?

Querida amiga, si eres de los que aún te preguntas, yo te animo a que sigas buscando, no te rindas porque la respuesta está dentro de ti, sólo tú puedes hallarla. Nosotros no inventamos el sentido de nuestra existencia, sino que lo descubrimos. Quizás para encontrar tu auténtico propósito necesites reunir el suficiente valor, dejando atrás todo lo que te ha protegido y con lo que te has identificado hasta ahora, y sea preciso embarcar en un viaje en búsqueda de tu propia verdad.Tendrás que estar dispuesto a que todas las experiencias que te sucedan en ese viaje te iluminen, deberás aceptarte y perdonar los aspectos más duros de ti mismo, y seguramente un día, sentirás que has encontrado lo que te mueve y te alienta, lo que te hace celebrar, lo que te enamora y te apasiona de la vida, lo que permite que tu alma se halle en un estado de infinito agradecimiento y conexión con el universo.

Mi labor, si me lo permites, será acompañarte un rato en el camino desde esta pagina web y aprender a tu lado.

Te envió un abrazo y mucho amor y alegría.

Patricio Varsariah.
 

Saber vivir desde el corazon.

octubre 13, 2019



Si en tu día a día conoces a alguien que enriquece la vida de la forma que sea: mediante el conocimiento, el apoyo diario, o esa complicidad que no se puede explicar con palabras, no la dejes ir. No es fácil encontrar personas que de verdad conecten con nuestra esencia, y a su vez, nos hagan la vida más fácil sin pedir nada a cambio. Es preciso cuidarlos como el mejor de los tesoros, como el bien más preciado, porque quien vive una vida desde el corazón, solo puede ofrecer honestidad y reciprocidad.

Me gusta la gente sencilla y trasparente, las personas que son capaces de darte el auténtico reflejo de lo que son, y que a su vez, te permiten ser tú mismo en cada instante. Sin lugar a dudas no es pedir demasiado, y por ello, antes de preocuparnos también en encontrar personas auténticas, debemos preocuparnos también en serlo nosotros mismos. No es adecuado esperar que nos ofrezcan sin saber ofrecer primero.Adoro la gente que te mira con los ojos y ve con el corazón

Las personalidades que viven la vida desde el corazón son aquellas que no ocupan espacios, son hábiles constructores de puentes. Tampoco llenan vacíos, porque son artífices de las emociones más íntegras, de la humildad más auténtica. Llevar una vida íntegramente desde el corazón no es fácil. Requiere en primer lugar haber recorrido un largo trayecto interior para adquirir un adecuado autoconocimiento. Solo así logramos aceptar a su vez a los demás como a nosotros mismos. Quien no se acepta a sí mismo, carga frustraciones e inseguridades en su interior. Un alma habitada por múltiples vacíos no resueltos solo es capaz de ver en los demás sus propios defectos, sus propias carencias.

Como puedes intuir no es sencillo poder ofrecer esa apertura, esa sinceridad en la cual nos dejamos envolver recibiendo esa mirada de quien nos sabe atender, de quien entiende el lenguaje de la comprensión y de los pequeños detalles. Ahora bien ¿Qué características están implícitas en estas personalidades?. Hay quien piensa que las personas sinceras y auténticas “vienen de fábrica”, que nacen con esa luz propia.

En realidad, muchas de ellas han pasado un largo recorrido en la vida del cual, han aprendido a hilar su interior, a crecer, a madurar en emociones, prudencia y entendimiento. La base de quien sabe vivir desde el corazón es aquel que sabe mostrar empatía. La empatía es el mejor tributo que nos ha ofrecido nuestro cerebro social. Yo soy capaz de reconocer emociones en los demás porque a su vez, reconozco y gestiono de forma adecuada las propias.

Quien es capaz de ofrecer esa apertura tan íntegra, ahí donde la mirada no atiende solo un rostro sino que sabe leer más allá del envoltorio físico, es capaz también de sentir en su propia persona lo que nosotros sufrimos, lo que nosotros vivimos. Este tipo de “conexiones” tan excepcionales aparecen muy pocas veces. Ahora bien, al igual que es posible que dispongas de una o dos personas con estas características en tu círculo social,  puede que también tú seas así: alguien que vive la vida desde el corazón.

Vivir la vida desde el corazón es sentir las heridas del mundo.En ocasiones, resulta más fácil vivir una existencia con una venda en los ojos y el corazón lleno de parches, evitando que sienta, protegiéndonos a su vez de sentimientos dolorosos. De algún modo, sería como seguir esa famosa premisa de “no sentir para no sufrir“.

En realidad, siempre encontraremos mayor autenticidad en la gente que sigue su camino con pies seguros y sonriéndole al mundo, con fuerza y entereza, sin importarle si tiene rotos los huesos de su espíritu.Podríamos decir que el verdadero conocimiento recae en esas personas que han sufrido en algún momento de su vida, y han sabido actuar con resiliencia obteniendo un aprendizaje, sabiéndose ahora más fuertes, pero en ocasiones, esa fortaleza interior no significa en absoluto que seamos invulnerables al dolor ajeno.

Quien ha vivido algún suceso doloroso, ya sea una pérdida, una decepción o cualquier hecho traumático es más sensible a las heridas del mundo, a las emociones ajenas. Sus miradas son más sabias y más hábiles a la hora de intuir, de notar, de percibir en nosotros ciertas inquietudes.

Si es tu caso, si eres una de esas personas acostumbradas a sentir en una alta intensidad el dolor ajeno, empatizando con quien te rodea, sabrás que el día a día puede no resultar tan fácil como muchos piensan.La vida desde el corazón es más intensa, más pura y más noble, pero en ocasiones también duele. No es tu tarea salvar al mundo entero, no es tu obligación sanar más corazones que el tuyo…

Finalmente tampoco podemos olvidar que a veces, no hay mejor bálsamo que el sentirse escuchado, atendido y comprendido. Si como dicen, el universo empieza siempre en nosotros mismos, la mejor forma de ofrecer amor es empezando por la comprensión. Vale la pena.

Patricio Varsariah.
 

Quiero que dejes de preocuparte tanto.

octubre 9, 2019



Es extraño cuánto de nuestra vida pasamos preocupándonos por cosas que no importan. Si hoy fuera el último día de tu vida y fueras a ser enterrado en un ataúd mañana, ¿cuánto de lo que te preocupa actualmente ya no importaría?

Unos pocos problemas de salud como los que he tenido te harán hacerte estas extrañas preguntas. Son las mejores preguntas porque te ayudan a poner la vida en perspectiva y ver lo que importa a través de un cuadro de cuatro por cinco que hace que todo lo que esté fuera de él sea irrelevante y francamente estúpido.

Aquí están mis pensamientos:

1) Piensa en alguien que enfrenta un problema real.
Imagínese a la persona que sufre por la desaparición de su pareja, presentó un informe de personas desaparecidas y estuvo esperando cinco años para que volvieran a aparecer. Piensa en esa persona y en el dolor que sufrirían sin saber si su ser querido está vivo o muerto.
Para algunos, esa historia no tiene ninguna conclusión, lo que significa que nunca podrán seguir adelante. ¿Cómo se sienten todas sus preocupaciones ahora?

2) Las mejores carreras provienen de lugares extraños.
Pasamos tanto tiempo preocupándonos por lo que haremos por el trabajo y qué trabajo es lo que amaremos. La verdad es que trabajaremos en muchas carreras a lo largo de nuestra vida y el trabajo que amamos puede cambiar.
En un momento, tal vez te encante la música como solía hacerlo, y en el siguiente, podrías estar enamorado de la escritura. Si dejas de preocuparte y te concentras en hacer el trabajo, verás que las mejores carreras provienen de lugares que nunca podrías imaginar. Muchas de las personas que admiras nunca supieron que iban a seguir en su vida y lograr lo que hicieron, en el campo de trabajo que hicieron que en la mayoría de veces fue distitnto a lo que planificaron para su vida.

3) Presta atención a tu bienestar.
Si tu salud se degrada, tu vida se triplica. Medita, camina, ve al parque, viaja, siente la hierba en tus pies descalzos. Todas estas cosas contribuyen a tu bienestar y te ayudan a escapar del torbellino de estrés que la vida moderna trae consigo, agravado por toda la preocupación que arroja en buena medida.

4) Si realmente no te gusta, di que no.
Las invitaciones serán abundantes en la vida. No hay obligación de decir sí a ninguno de ellos.
Es mejor decir no a algo que no se siente obligado a hacer que decirle que sí y lamentar la decisión que luego hace que sea mucho más difícil retirarse.

5) Si te sientes difícil, haga más hasta que te sientas fácil.
El gimnasio duele y también cambia constantemente de carrera. Pero a medida que lo haces, tu mente crece en el proceso. Una mente que se ve obligada a crecer puede hacer cosas que hace cinco años le parecían imposibles.

6) Aprende a dar ahora, de lo contrario nunca lo harás (gran oportunidad perdida).
Si mueres sin experimentar el don de dar, voy a estar enojado por ti. Te habrás perdido la lección más importante que suena tan cursi y puede que no tenga sentido. Si no das ahora, probablemente nunca lo harás. Brinda asesoramiento, tutoría y compasión a cualquiera que lo necesite. Mira cuánta satisfacción obtienes de ella.

7) No necesitas otro auto o una casa más grande.
Ahora tendrás más dinero para no tener que trabajar tanto y poder disfrutar de la vida. Además, muchas de tus preocupaciones en la vida no existirán. Es un truco tan simple que puede recomprar años de su vida con esta única decisión. Agradece que tengas un auto y no te sientas obligado a actualizar sin parar. Tu casa es lo suficientemente grande. Tu automóvil definitivamente es lo suficientemente bueno si funciona y puede llevarlo por la ciudad.

8) Deja de quejarte.
No sirve para nada. Todo el tiempo que pasas quejándote y arruinando vidas en el proceso con tu negatividad se podría pasar haciendo algo que tenga valor. Cambia tus quejas por un blog, una aventura, una pareja romántica, una nueva carrera o tiempo con tu familia.

9) El dinero no importará al final.
Imagine una cuenta bancaria con un millón de dólares en el día de tu muerte. Toda esa lucha, trabajo duro y dolor, y ahora no puedes gastarlo. Sacrificar tu vida por dinero y posponer vivir verdaderamente por "algún día" es una mala idea. Es posible que algún día nunca llegue y que te quedes con la sensación vacía de dígitos que aparecen en la pantalla de tu cuenta bancaria.

10) Vive el momento en lugar de tomarle una foto.
¿Dónde terminan todas estas fotos que tomas con tu teléfono? ¿Un museo? ¿En un marco de imagen? Esos momentos especiales se disfrutan mejor y usted no puede estar presente si está tratando de encontrar la mejor manera de tomarles una foto. La foto nunca es tan buena como la experiencia del momento presente. La mayoría de las fotos que tomamos con nuestro teléfono se almacenan en una carpeta en nuestra computadora que nunca volveremos a visitar.

Finalmente: Lo que realmente importa:
¿Has experimentado el amor?
¿Has disfrutado tu vida?
¿Llegaste a tener muchas experiencias diferentes?
¿Ayudaste a algunas personas en el camino?
¿Te recordarán después de que te hayas ido?
Estas son las preguntas para reflexionar en lugar de preocuparse por un montón de tonterías que no importan y no serán recordadas en tu último día en el planeta tierra.

Deja de preocuparte. Disfruta la vida.

Patricio Varsariah.

 

Si crees que algo es imposible...

octubre 9, 2019



Si somos capaces de creer en lo imposible, conseguiremos que se haga realidad. La única forma que el ser humano conoce de avanzar en su vida, buscar el triunfo y ser uno mismo, es creyendo en todo cuanto parece inalcanzable e irrealizable. De otra forma, nunca lograremos nada, y nos quedaremos a las puertas de todo.Solo hay una cosa que hace que un sueño sea imposible de hacer y es el miedo al fracaso. 

No hay nada imposible. Si piensas lo contrario, te encontrarás toda la vida incapaz de moverte, de crear, de evolucionar, de ver cumplidos tus sueños, de ser feliz, de tener cuanto siempre imaginaste. Si crees que algo es imposible, nunca lograrás nada y no verás tus sueños hechos realidad.

Lo imposible como dicen, solo tarda un poco más en llegar, tanto como te empeñes en intentarlo y esforzarte. Tienes que querer hacerlo y conseguirlo. Tienes que poner todo tu empeño y lanzarte, con miedos o sin miedos, pero dirigirte hacia ello. Si no, nunca sabrás los resultados. ¿Qué crees que te hubieran dicho Bill Gates o Steve Jobs hace unos años, cuando no eran más que dos chicos jóvenes con ilusión? Creyeron en ellos mismos, en sus capacidades para triunfar y su fuerza de voluntad y talento para ver hecho realidad su sueño. Y lo lograron.

“Lo imposible es el fantasma de los tímidos y el refugio de los cobardes…  La palabra imposible no está en mi vocabulario”

-Napoleón Bonaparte-

No obstante, no hace falta irse tan lejos. En nuestra propia vida diaria tenemos ejemplos de cuanto creemos que es imposible y no nos atrevemos ni a pensar. Hay cientos de personas que viven existencia insustanciales, anodinas e infelices, que sueñan con superarse y salir del laberinto en el que se encuentran, pero no son capaces porque no creen en lo imposible.

Si en tu vida todo es estrés, pesar, dolor o infelicidad, no pienses que salir de ahí es imposible, porque es el primer paso para no hacer nada. Inventarás excusas para no moverte. Te dirás que así estás más seguro, que de esta forma eres aceptado por la sociedad, que la soledad es mucho peor, que haces lo que tienes que hacer… pero en realidad estás asustada o asustado y eres incapaz de reaccionar, creer en ti y hacer realizable lo imposible.

Solo hay un tipo de personas que nunca fracasan, y son los que no se arriesgan. Aquellos seres que creen que lo imposible es irrealizable y se quedan viviendo una existencia de falsa seguridad, nunca meterán la pata, no se equivocarán, pero tampoco beberán las dulces mieles del éxito, la felicidad y el ver los retos y las metas superados.

Los seres que no son capaces de hacer realidad lo imposible, son identificables. Hay en ellos un gran miedo al fracaso. La envidia les corroe porque son incapaces de arriesgarse, y sienten rencor hacia quienes sí se atreven. Les escucharás criticando e insultando, pero, en realidad, son insustanciales, está aterrorizados, han olvidado sus sueños y no saben cómo reaccionar, por lo que se escudan en la seguridad que ofrece la turba.

Si crees en lo imposible, no te dejes llevar por la masa enfurecida que te dice cómo debes actuar, cuáles han de ser tus metas, qué objetivos te tienes que marcar y cuál es tu límite. No debemos pensar en dónde están las fronteras, sino cómo superarlas. Una persona con sueños, es capaz de hacer realidad lo imposible. No se asusta por un fracaso y el qué dirán, y se levanta una y otra vez hasta ver cumplido su objetivo. Y, una vez alcanzado, busca nuevas metas que pongan sus límites y capacidades a prueba constantemente, porque solo así se siente vivo y feliz.

Las personas que creen en lo imposible mueven el mundo. Si echas la vista atrás, ¿cuántas personas ves que han creído en lo imposible y triunfaron por ello? Antes hablaba de Steve Jobs o BillG ates, pero no son los únicos. Hipatia de Alejandría, Galileo Galilei, Marie Curie… han sido tantas las personas que durante miles de años creyeron en sí mismas y en lo irrealizable, que es increíble pensar en algo diferente.

No lo olvides nunca. No dejes de soñar porque crees que es imposible. Tú tienes la fuerza, el talento y los recursos necesarios para hacer realidad cuanto deseas en tu vida. Nunca dejes que nadie te diga que no puedes, porque no es real. Los seres humanos somos capaces de dar lo mejor de nosotros mismos siempre para realizar lo irrealizable.

Saludos

Patricio Varsariah.
 

Hijos de familias tóxicas

octubre 9, 2019



En esta madrugada de otoño, quiero escribir sobre un tema que ya lo he tratado en muchas ocasiones, un tema muy real y cotidiano y va dedicado a todas esas personas que en estos momentos se sienten identificados con estas palabras, a todas esas personas que se encuentran invadidos por la desesperanza.

Hay personas capaces de cogernos de la mano mientras nos arrebatan el alma y la sangre, diciéndonos que es por nuestro bien y que tienen derecho. El problema no sería tan complejo si fueran, por ejemplo, simples compañeros de trabajo. La auténtica gravedad está en que sea la familia quien ejerce esta manipulación. 

Todos sabemos identificar a una madre tóxica, o incluso a ese padre ausente que aún estando cada día con su familia, carece de emociones o cercanía para criar unos hijos. Ahora bien, lo curioso de las familias narcisistas a las que yo llamo familias tóxicas,  es que uno suele llegar a la adolescencia o la madurez dándose cuenta entonces de cómo actúan dichos progenitores.

Las familias tóxicas son aquellas que te increpan cada día que has llegado a ser quien eres gracias a ellos. Suelen disfrutar llamándonos la atención y son capaces de manipularnos para conseguir sus propósitos aunque te hagan daño. Aunque en realidad, siempre culparán a sus hijos de hacerles sufrir a ellos.Hablamos por lo general de “familias tóxicas”, aunque si bien es cierto que esta característica pueda tenerla bien el padre o bien la madre, también puede ocurrir que lo ejerzan ambos progenitores por igual.

En este caso, lo que casi siempre suele ocurrir es algo tan dramático como triste: los padres tóxicos ven las necesidades de sus hijos como algo secundario. Son incapaces de ofrecer los dos pilares básicos en la educación de un niño: seguridad y confianza. Estas carencias emocionales causan serias consecuencias en la edad adulta. La familia tóxica ejecuta en el día a día un sistema casi innatural donde se busca satisfacer en exclusiva las necesidades de los padres, dejando a los hijos en un segundo plano.

Los padres tóxicos muestran un espejo a sus hijos donde se hallan sus propias carencias. Esperan que estos reaccionen y  las atiendan, pero al no conseguirlo ni entenderlo, los niños se sienten perdidos, desarraigados e incompletos.Este tipo de comportamientos y de crianzas resultan a su vez muy problemáticas. Basta con poner un sencillo ejemplo:

– Tenemos a un niño que ha obtenido malos resultados en el colegio. Si los padres son maduros y responsables, se preocuparán en saber qué ha ocurrido y buscarán estrategias de mejora: ¿Tiene el niño algún problema? ¿Sufre estrés? ¿Necesita unas clases de refuerzo?

– Para los padres tóxicos no hay ningún problema implícito que abordar. El propio niño “es un problema”, alguien que se empeña casi sin darse cuenta en hacerles la vida más complicada. Es decir, se dejan a un lado las necesidades personales de los hijos para focal izarse en uno mismo.

Ahora bien, que pasa con estos hijos de padres tóxicos.. ,estos niños llegan a concebir que sus necesidades no son importantes, que sus emociones no tienen valor porque no se ven atendidas ni reconocidas.Generan graves carencias, graves vacíos que o bien pueden trasformarse en rabia, o en un retraimiento muy acusado con el fin de “protegerse del mundo”. Una persona que no recibe un vínculo saludable en cuanto a seguridad, reconocimiento y cariño, no encuentra su lugar, no se concibe a sí mismo como capaz o importante. Las carencias son por tanto muy graves. Es común que los hijos de familias tóxicas no lleguen a aprender cómo validar sus propios sentimientos, y cómo satisfacer sus propias necesidades.

Si es tu caso, si has tenido que vivir una infancia con una madre o padre tóxico y una madre que lo reforzaba, o a la inversa, sabrás cuánto tiempo te ha costado tratar esas heridas internas, esas carencias que hay que remendar como los descosidos de un muñeco roto. Cuando descubres la verdad sobre tu familia tóxica, debes promover el retorno hacia ese mundo afectivo para sanarte a ti mismo. 

Es necesario llegar a la edad adulta superando ese duelo para protegernos, para darnos la oportunidad de aprender a confiar y querernos con integridad. Sé perfectamente que no es fácil, y que dicha sanación requiere un profundo viaje interior para corregir la idea de que algo en TI está mal, o que no tienes el derecho a ser amada o amado. Necesitaras tiempo, confianza y sobre todo, saber tratar a tu familia tóxica, por lo que debes mantener una adecuada distancia emocional.

Debes recordar que las familias tóxicas buscan ante todo controlar y estar por encima de Ti. Por ello, no van a dudar en humillar y menospreciar de una forma sutil o directa. No lo permitas, “desconecta” su impacto emocional en ti. Quitarles poder.Mantén una relación menos íntima y más superficial. Tengo muy claro que la única solución no va a ser siempre “romper” con ellos y dejar de verlos. Es complicado, y de alguna manera, a veces, estamos obligados a seguir manteniendo contacto.

Ahora bien, si les quitas poder necesitas también protegerte  y establecer una relación más superficial. No dependas de ellos en especial a nivel emocional, si te sientes mal no acudas jamás a ese padre o esa madre, porque entonces “tendrá poder” sobre ti y te hundirá aún más. Acepta que no vas a poder cambiarlos, eres tú quien debe salir de su círculo. No puedes cambiar a quien te hace daño. Ahora bien, en lugar de cargarlos sobre tu espalda, sal de su círculo de poder y no pierdas energías y esfuerzos en vano. Hay quien no se deja salvar, y en este caso, quien merece ser salvado y sanado eres tú.

Los padres y madres tóxicas tienen la capacidad de moldear Tu vida haciéndote creer que pueden y que es lo mejor para Ti. Eres Tu esos espejos donde proyectan sus carencias y necesidades. No lo permitas, hay familias que no saben amar a sus hijos, date al menos el privilegio de amarte a ti mismo y poner distancia.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Comencemos a ser una fuente de apoyo sincero.

octubre 8, 2019



A veces tienes que hacer un esfuerzo adicional, enfrentar tus mayores temores o enfrentarte a tus propias tendencias negativas para marcar una diferencia positiva en la vida de otra persona. Deja que esta sea tu llamada de atención hoy. Es hora de comenzar a hacer las cosas difíciles, y las correctas, para los demás.

Lo más parecido a ser atendido es cuidar a los demás. Todos estamos juntos en esto y debemos tratarnos como tal. Los mismos demonios que atormentan a cada uno de nosotros, atormentan a otros en todo el mundo. Son nuestros desafíos y problemas los que nos conectan al nivel más profundo.

Si piensas en las personas que han tenido el mayor efecto positivo en tu vida, las que realmente marcaron la diferencia, probablemente te darás cuenta de que no son las que trataron de darle todas las respuestas o resolver todos sus problemas. Ellos son los que se sientan en silencio contigo cuando necesitas un momento para pensar, quienes te prestan un hombro cuando necesitas llorar, y quienes toleran no tener todas las respuestas, pero se paran a tu lado de todos modos. Sé esta persona para quienes te rodean cada vez que puedas.

Hay grandeza y belleza en hacer tiempo, especialmente cuando es inconveniente, por el bien de alguien cercano. No tienes que decirle a la gente que te importa, solo muéstrales. En tus relaciones e interacciones con los demás, nada de lo que puedes dar es más apreciado que tu atención sincera y centrada. Estar con alguien, escuchar sin reloj y sin anticipación de resultados es el mejor cumplido. De hecho, es el gesto más valioso que puedes hacer a otro ser humano.

Cuando nos prestamos atención unos a otros, nos damos una nueva vida. Con atención y afecto frecuentes, nuestras relaciones florecen y nosotros, como individuos, nos hacemos más sabios y fuertes. Nos ayudamos a sanar las heridas de los demás y apoyamos el crecimiento de cada uno. Así que dale a alguien el regalo de : tu tiempo, atención y amabilidad indivisas. Eso es mejor que cualquier otro regalo, no se romperá ni se perderá, y siempre será recordado. 

El mayor privilegio de la vida es convertirse en quien realmente eres. Tienes que atreverte a ser tú misma o tú mismo, cien por ciento, por ansioso o extraño que pueda ser. Las personas que te apoyan para hacerlo son extraordinarias. Aprecia a estas personas y su amabilidad, y devuélvalas cuando puedas.

Nunca intimides a alguien en silencio. Nunca victimices a otros por ser diferente. No aceptes la definición cerrada de nadie de otra persona. Deja que las personas se definan a sí mismas. Tienes la capacidad de mostrarles a la gente lo increíbles que son, tal como son. Así que actúa sobre esta habilidad sin dudarlo; y no te olvides de mostrarte la misma cortesía.

La mente es como un paracaídas; no funciona cuando está cerrado. Está bien no estar de acuerdo con los pensamientos u opiniones expresadas por otros. Pero eso no te da derecho a rechazar de inmediato cualquier sentido que puedan tener. Tampoco te da derecho a acusar a alguien de expresar mal sus creencias solo porque no te gusta lo que está pensando y diciendo. Aprende a reconocer la belleza de diferentes ideas y perspectivas, incluso si eso significa superar tu orgullo y abrir tu mente más allá de lo que es cómodo. Las relaciones saludables y las interacciones humanas no son una lucha de poder. Uno hay que estar dispuesto a equivocarse, mientras explora simultáneamente su verdad.

Un alma valiente y extraordinaria reconoce la fuerza de los demás. Elogie genuinamente siempre que sea posible. Hacerlo es un poderoso acto de servicio. Comienza a notar lo que te gusta de los demás y habla. Apreciar lo asombrosas que son las personas que te rodean es extremadamente gratificante. Es una inversión en ellos que no te cuesta nada, y los retornos pueden ser asombrosos. No solo se sentirán empoderados, sino que también lo que va a su alrededor, y tarde o temprano las personas por las que estás animando comenzarán a animarte por ti también.

Además, asegúrese de seguir esta regla: "Elogia en público, penalisa en privado". Nunca ridiculices públicamente a alguien cuando tengas la opción de no hacerlo. Si no entiendes a alguien, has preguntas. Si no estás de acuerdo con ellos, diles. Pero no los juzgues a espaldas de todos los demás.

Lo que otros dicen y hacen a menudo se basa completamente en su propia autorreflexión. Cuando alguien que está enojado y molesto te habla y, sin embargo, permaneces muy presente y continúas tratándolo con amabilidad y respeto, te colocas en una posición de gran poder. Te conviertes en un medio para que la situación sea amablemente difundida y sanada.

Cuando alguien se arrincona en una esquina, mire hacia otro lado hasta que salgan; y luego actuar como si nunca hubiera sucedido. Permitir que las personas salven la cara de esta manera, y no recordarles que lo que ya saben no es su comportamiento más inteligente, es un acto de gran amabilidad. Esto es posible cuando nos damos cuenta de que las personas se comportan de esa manera porque están en un lugar de gran sufrimiento. Las personas reaccionan a sus propios pensamientos y sentimientos y su comportamiento a menudo no tiene nada que ver directamente con usted. 

Sé amable y compasivo con los que te rodean. La Madre Naturaleza abre millones de flores todos los días sin forzar los brotes. Que esto sea un recordatorio para no ser contundente con los que te rodean, sino simplemente darles suficiente luz y amor, y una oportunidad para crecer naturalmente.

En última instancia, hasta dónde llega en la vida depende de nuestra disposición a ayudar a los jóvenes, a ser respetuoso con los ancianos, a ser sensible al dolor, solidario con el esfuerzo y tolerante con aquellos que son más débiles o más fuertes que la mayoría. Debido a que usamos muchos sombreros a lo largo de nuestras vidas, en algún momento de nuestra vida nos daremos cuenta de que has sido toda esta gente. 

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

El futuro empieza hoy, no mañana.

octubre 8, 2019



Te conviertes en un verdadero maestro de tu vida cuando aprendes a dominar tu enfoque, a dónde va tu atención. 
Las cosas simples son a menudo las más importantes y que a veces dejamos que los pensamientos sofocantes y los hábitos ineficaces se interpongan en nuestra forma de ser felices y productivos.

Concéntrese en las actividades y las personas que lo hacen feliz, y filtre los opuestos evitables. A decir verdad, a menudo nos complicamos la vida cuando es realmente bastante simple: encuentra qué es lo que te hace feliz y pasa más tiempo haciéndolo. Descubre quién es el que te hace sonreír y pasa más tiempo con ellos.

Vivir tu sueño es realmente solo una cuestión de alineación adecuada del estilo de vida. Se trata de ser fiel a ti mismo y darte cuenta de que donde estás en un momento dado es exactamente donde quieres estar. Por lo tanto, la felicidad y el éxito en la vida es simplemente la combinación gratificante de gustarte a ti mismo, de lo que haces y de con quién lo haces.

Cuando otras personas te tratan mal, sigue siendo tú. Nunca dejes que la amargura de otra persona cambie la persona que eres. No dejes que los pequeños dramas tontos de cada día te depriman tampoco. Mantente positivo cuando la negatividad te rodea. Mantenga la calma y continúe. Se necesita un pensamiento positivo para dominar toda una serie de pensamientos negativos. Las personas que pueden encontrar un punto positivo en situaciones negativas son las que nunca se rinden.

Siempre sea más amable de lo necesario. Lo que va, viene. Nadie se ha hecho fuerte al mostrar cuán pequeño es alguien más. Lo que se puede hacer, se puede hacer de manera más efectiva cuando se agrega amabilidad. Cualesquiera que sean las palabras que se digan, siempre serán más convincentes cuando se expresen con amabilidad.

Los actos amables que realiza en un solo momento pueden tener un impacto positivo que dura toda la vida. Sus días serán más brillantes y sus años más completos cuando agregue amabilidad a su propósito. Elige ser amable todos los días y realmente eliges vivir en un mundo mejor.

Acepta tu humanidad. Puedes dejar de fingir. Se siente bien reconocer las cosas ... admitir que eres humano, un trabajo en progreso, un hermoso desastre. Querer ser alguien u otra cosa es un desperdicio de tu belleza. Estás bien. Si sientes que no lo estás haciendo, estás haciendo cosas desproporcionadas. Tener un poco de ansiedad está bien. Tener un poco de miedo está bien. Tus secretos están bien. Tu eres una buena persona. Eres inteligente Estás bien tal como eres. 

Tus ideas y opciones no tienen que estar en la lista "aprobada" de todos. Independientemente de las opiniones de los demás, al final del día, el único reflejo que te mira en el espejo es el tuyo. Asegúrate de estar orgulloso de quién es esa persona. Acércate a otros con la creencia de que eres una buena persona, ya sea que respondan positivamente o no. Es normal querer que le agrades a la gente, pero se convierte en una carga autoimpuesta cuando demasiado de tu comportamiento está diseñado explícitamente para asegurarte constantemente de su aprobación.

Lo que sea que esté esperando (paz mental, satisfacción, gracia, una conciencia interna de abundancia) seguramente lo recibirá, pero solo cuando esté listo para recibirlo con un corazón abierto y agradecido. Por lo tanto, esté lo más agradecido posible por las cosas pequeñas, no solo por las cosas grandes, por el simple acto de respirar, el tiempo juntos, las conversaciones, etc. Cada momento cuenta. Cada segunda cuenta. Lo que se da es un regalo. Has tu mejor esfuerzo.

Concéntrese en los recursos a los que tienes acceso. Todo comienza y termina en tu mente. Lo que le das poder tiene poder sobre ti, si lo permites. Demasiados de nosotros estamos colgados de lo que no tenemos, no podemos tener o nunca tendremos. Gastamos demasiada energía bajando, cuando podríamos usar esa misma energía, si no menos, haciendo, o al menos tratando de hacer, algunas de las cosas que realmente queremos hacer. Así que concéntrese en las oportunidades que SI TIENES y explota los recursos a los que SI tiene acceso.

Saludos.

Patricio Varsariah.

 

Las preocupaciones son como el vaso.

octubre 2, 2019


Mi Lunita querida.

Es evidente que tus preocupaciones no van a desaparecer, pero sí puedes cambiar la actitud con la que te enfrentas a ellas. Es necesario que seas tú quien las controle para no dejar que ellas te controlen a ti. 

Es cierto, las preocupaciones que podamos tener no van a evitar un mañana que se nos escapa de las manos. Y, sin embargo, en menor o mayor medida, no hay nadie que no esté preocupado por algo hoy en día.


La vida exige preocupaciones constantes acerca de nuestro presente y de nuestro futuro; pero, ¿realmente preocuparme más de la cuenta eliminará el miedo que tengo a lo que será de mí en unos días, unos meses o unos años? Nos preocupamos más de lo que los problemas  o como Yo llamo "Situaciones"merecen y nos perdemos otras muchas oportunidades de sentirnos bien con lo que tenemos.

Las preocupaciones nos bloquean. Sería muy beneficioso que recordemos siempre que pudiéramos una premisa que dice: «el futuro es hoy». Esta afirmación da validez a nuestro presente, a nuestro día a día.

En el momento en el que esta premisa se nos olvida y pensamos que el futuro está por llegar, las preocupaciones pueden bloquearnos: ¿Qué pasará si no encuentro trabajo?,¿podré superar este mal momento?… Esas son algunas de las preguntas que puedes estarte haciéndote, pero hay muchas más que son similares.

El bloqueo aparece cuando en nuestra cabeza tenemos una serie de cosas que no podemos evadir. Y, algunas de ellas además pueden convertirse en obsesiones si no les ponemos remedio.

Lunita te pregunto: ¿Cuánto pesa un vaso? La respuesta tuya será deaproximadamente entre 200 y 250 gramos.

Yo te respondo: el peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengas. Si lo sostengo un minuto, no es problema. Si lo sostengo una hora, me dolerá un brazo. Si lo sostengo un día el brazo se paralizará. El peso del vaso no cambia, pero cuánto más tiempo lo sujeto, más pesado se vuelve. Las preocupaciones son como el vaso. ¡Acuérdate de soltar el vaso!»

Cuando Yo te animo a «soltar el vaso» no solo lo hago pensando en esas preocupaciones que nace de forma justificada y que pueden ser positivas como llamada de atención, sino también de aquellas que sabes que tienes y que son innecesarias.

Es enriquecedor sentirte liberado, en cierta medida, de esos pensamientos negativos que probablemente no vayan a ocurrir después y que si ocurren habrá dado igual que te hayas preocupado anteriormente.

Trata de concienciarte de que tampoco puedes evitar algo inevitable ni puedes cambiar algo que ya ha pasado. Cuando sientas que estos pensamientos se apoderan de ti, intenta recordar todo lo que te estás perdiendo mientras tanto.

Tú sabes que las preocupaciones son inevitables, pero, yo te digo que no incontrolables.
Para ayudarte a sentirte mejor, te ofrezco algunas claves para que tengas siempre presente cuando las preocupaciones te asalten:

Piensa que vives en el presente y solo son “situaciones” los que existen realmente. Confía en ti mismo y en tus posibilidades: tú puedes y podrás con ello. No des volumen al problema o cuestión: el tamaño que tenga es la real, ni más ni menos. Mantén la cabeza ocupada en otras actividades que te distraigan: pensar es muy positivo, pero pensar demasiado puede ser perjudicial para ti.

Recuerda Tu no estas sola me tienes a mí para ayudarte.

Es importante que cuides el día de mañana y está bien que te preocupes por ello, pero no dejes que ello no te permita ser feliz hoy. Adiós al estrés excesivo y a la ansiedad que no te deja respirar. Dale a cada preocupación la importancia y el tiempo que merecen.

Finalmente, Lunita si no “SOLTAMOS” Las preocupaciones acaban por comerse unas a otras, y al cabo de los años, se da uno cuenta de que se sigue viviendo.

Te quiero.

Tu padre.

Patricio Varsariah.
 

No tener ilusiones es un drama.

septiembre 25, 2019



Las ilusiones son esenciales para que las personas no decaigan anímicamente y son el motor que permite avanzar. La palabra ilusión viene del latín (ilusionis) y significa, en realidad, engaño. Es un trastorno de la percepción por deformaciones de lo que estimula a nuestros sentidos. Pero en el lenguaje popular tiene un significado distinto que se relaciona y vincula con la expectativa de alcanzar determinadas metas que predispone a un estado de ánimo optimista y que impulsa a la motivación para actuar. 
 
Sin embargo, una condición saludable es que la ilusión no esté muy alejada de las posibilidades reales del individuo ya que se debe equilibrar el deseo por conseguir un objetivo con la posibilidad de que el mismo puede llegar a conseguirse. Eso lo diferencia de la persona ilusa que se hace ilusiones, pero sin bases ni fundamentos. En otras palabras, no se puede vivir sin ilusiones, pero tampoco es bueno hacerlo sólo en base a ellas. El hombre tiene ilusiones como el pájaro alas. 
 
Las ilusiones son esenciales para que las personas no decaigan anímicamente y tengan la fuerza necesaria para perseguir metas y cumplir objetivos, aunque implique esfuerzos o no se logren de entrada. Esa capacidad de tener ilusiones es el motor que permite avanzar en la vida y alcanzar una sensación de bienestar. El análisis de las conductas de los niños aún muy pequeños permite evaluar que el cerebro está genéticamente diseñado para buscar la gratificación de los deseos. Y es lo que hará después el adulto con las ilusiones. 
 
Vale destacar que siempre resultará mejor tener desilusiones que vivir sin ilusiones por miedo a las decepciones. Muchas personas, y en distintas edades de la vida, sufren la carencia de ilusiones que se traduce en carecer de propósitos y objetivos, por lo cual resulta muy pesado comenzar el día. Se genera una suerte de círculo vicioso en el cual la falta de ilusiones no permite visualizar metas claras y la falta de metas, a su vez, hará que no se tengan ilusiones. Esto suele coexistir con expectativas fantasiosas pero no realistas que al no verse cumplidas hacen perder la ilusión por conseguir otra meta posible y más accesible. 
 
Son comunes los sentimientos de desánimo, de indefensión (sensación de que nada depende de ellos), de sentirse perdido, vacío e insatisfecho, de no saber lo que se quiere, con mal humor, todos signos posibles de un cuadro depresivo subterráneo que amerita ser evaluado como tal. Las desilusiones no son simplemente carencias que afecten a un contenido particular del pensamiento, ni tampoco simples conflictos entre lo que se piensa y se hace; son algo mucho más complejo que afectan a la totalidad de la visión del mundo y que no se corrigen mediante el ejercicio de la buena voluntad. Se necesita, en realidad, una conciencia crítica capaz de comprender que es la manifestación de un trastorno depresivo y como tal merecería ser tratado. 
 
Saludos. 
 
Patricio Varsariah
 

Cuando la memoria empieza a tener dudas.

septiembre 25, 2019


 Los olvidos o fallas de la memoria generan con frecuencia el temor a que se trate del comienzo de la temida enfermedad de Alzheimer. 

Con el natural paso de los años, el organismo comienza a evidenciar una serie de cambios físicos: el cabello encanece, aparecen arrugas en mi piel, disminuye mi fortaleza muscular, etcétera. Estos son cambios que no me genera alarma por considerarlos normales para mi edad. Lógicamente, estos cambios externos se acompañan también de cambios internos, pero que no se detectan a menos que se realicen estudios especiales, como por ejemplo una radiografía de columna, que permita comprobar signos de artrosis. 

Con frecuencia no se tiene en cuenta que el cerebro también envejece y cuando se empiezan a percibir fallas en la memoria muchas personas se alarman y preocupan, cuando en realidad es la evidencia de que también el cerebro tiene sus años. 

Los olvidos o las fallas de memoria generan con suma frecuencia el temor a que se trate del comienzo de la temida enfermedad de Alzheimer. La memoria es la función encargada de registrar, grabar y evocar diversos hechos y circunstancias de la vida. Pero también una función normal y necesaria de la memoria es la capacidad de borrar recuerdos, es decir, de olvidar. Quien no olvida podría vivir torturado por ciertos recuerdos. 

La condición previa para tener una buena memoria es prestar atención ya que, en caso contrario, las acciones de inicio de la memoria (registrar y grabar) no funcionan. No es lo mismo no recordar por distracción que por tener problemas reales de memoria Ante los olvidos, muchas personas se preocupan más de la cuenta, aunque es normal que la memoria muestre fallas a partir de los 50 años y, especialmente, con el olvido de los nombres de las personas. 

Diversos factores generan olvidos: el estrés, la ansiedad, la depresión, el alcohol, las infecciones, la apnea del sueño, la deficiencia vitamínica, la ingesta de ciertos medicamentos, el hipotiroidismo. Hay que consultar al especialista que determinará si los olvidos son normales para la edad o si es el inicio de alguna enfermedad. Un dato frecuente que marca una diferencia es que en el primero de los casos las personas consultan por su cuenta, mientras que en el segundo casi siempre son “llevados” a la consulta por la preocupación familiar. 

Existen estudios de que partir de los 60 años, de cada 10 personas que consultan por olvidos, en 6 no se evidenciaron anormalidades que requieran de algún tratamiento. De los 4 restantes, 2 suelen tener algún factor como los antes mencionados y los otros 2 sí pueden tener alguna causa cerebral que amerite que sea adecuadamente diagnosticada. Un consejo es que quien tenga olvidos no se asuste, sino que consulte. Caso contrario, el mismo temor a tener algo serio será un factor de estrés que producirá todavía mayor frecuencia de olvidos. 

En la actualidad, con simples estudios neurocognitivos y de neuroimágenes se precisa si se está en presencia de un proceso normal o si es el inicio de algún trastorno que deba ser tratado. En este caso, cuanto antes se comience un tratamiento, mayores probabilidades habrá de mejoría. 

Patricio Varsariah.
 

La honestidad esta presente siempre?

septiembre 25, 2019



El vox populi reza que las mentiras son el gran enemigo del amor. Cultivar la sinceridad en el huerto de la convivencia, pareciera, nos garantiza gran parte de la felicidad. Pero si hacemos un rodeo y miramos con lupa el asunto, nos encontramos con que eso que llamamos "lo verdadero" es difícil de asir. No solamente vivimos diciendo pequeñas mentiras a los otros (inocentes, piadosas, blancas y todo el vocabulario santo detrás), sino que nos mentimos y engañamos a nosotros mismos. Tampoco la historia, ni la ciencia, ni la lógica han podido elaborar verdades definitivas. ¿Por qué se nos pide tanto? ¿Muy filosófico? A eso vamos.

En la práctica, pero también en la teoría, todo es relativo. "Ese vestido te queda hermoso"; "me quedé un rato más en la oficina": "no puedo ir a ver a tu mamá, me duele la cabeza", y podría enumerar al infinito sentencias que no soportan un doble chequeo, ni un detector de mentiras,  lo que la mayoría de las personas buscamos en nuestra pareja no es el extremo de la sinceridad, sino valores como afecto, dulzura, aceptación y motivación. Las verdades que lastiman nuestro ego y nuestra autoestima no suelen ser bien recibidas, y ponen en jaque la unión.

Decir la verdad es un valor moral en todo tipo de relación, más aún en las parejas. Se pide que la honestidad esté presente siempre. Es común escuchar 'desde el principio existió el compromiso de hablar de todo, sin tapujos; sin embargo, llegado el momento, hubo ocultamientos y mentiras'. Sostener la veracidad de los hechos y de los sentimientos es, ante todo, un compromiso con uno mismo. Y uno se acostumbra a engañar o a no ser fiel con el compromiso asumido. Tanto para uno mismo como para los demás, se usan formas defensivas para atenuar el impacto que tienen las situaciones, y una de ellas es la mentira."

Claro que hay matices. Una infidelidad sostenida que no está dentro del acuerdo, confesar amor cuando ya no lo sentimos, ocultar puntos importantes del manejo económico... pueden ser actos de manipulación para beneficio propio, y no para el bien de la pareja. "Existen personalidades que hacen de la mentira su modus operandi. Pareciera que se convencen de su discurso embaucador y lo expresan con una seguridad que no deja lugar a dudas. En este caso, la mentira no es una inocente distorsión de la realidad con el fin de no exponer la verdad, es una conducta de manipulación que envuelve al otro.

En contraposición a esos engaños u ocultamientos que lastiman, tenemos la otra punta, la de la sinceridad que se vuelve un sincericidio. ¿Es necesario poner en palabras hacia el otro cada cosa que hacemos? ¿Cada cosa que sentimos? Y si estamos de mal humor, ¿debemos hablarlo en el momento? Si el otro hizo algo que nos molestó, ¿es conveniente explicar toda nuestra interioridad confusa o movilizada? La culpa católica nos somete a examen, como si hubiera un dios omnipresente que nos observa y ante quien debemos justificar cada uno de nuestros actos, pensamientos, sentimientos. ¿Es bueno para la subjetividad no guardar secretos, ser una transparencia sin fondo? ¿Es bueno para el deseo?

Cuidado con no confundir franqueza y transparencia. Mientras que la primera es indispensable para conseguir una relación de calidad, la segunda es perjudicial. En efecto, cada uno debe tener la posibilidad de disponer de un jardín secreto donde cultivar los pensamientos y los recuerdos más íntimos. Esa no es sólo una condición para el equilibrio psíquico, sino que también forma parte del equilibrio erótico. El amor despierta donde flota una brisa de lo desconocido, pero se apaga cuando el otro se ha vuelto totalmente previsible. Una parte del misterio es esencial para mantener el deseo: volverse transparente es lo mismo que ser invisible.

La mentira cumple en las parejas una función moderadora de las tensiones que se podrían generar si la verdad surgiera con toda su crudeza. No estoy diciendo que es válido mentir, tampoco que hay que decir la verdad a toda costa. Cada miembro de la pareja evaluará la dimensión de la mentira y sus consecuencias.

Saludos.

Patricio Varsariah.

 

¿Es la casualidad o es el destino?

septiembre 25, 2019



A menudo sentimos esa extraña sensación donde la casualidad, lo inesperado, va poniendo marcas en nuestro camino, obligándonos a encauzar la vida en una dirección u otra. Yo creo firmemente que lo que guía nuestra vida es el destino que es una fuerza que está por encima de nosotros y que nos empuja hacia una sucesión inevitable de acontecimientos, de circunstancias de las que no podemos escapar.

Algo así va mucho más allá de una simple sin cronicidad, supone llegar a pensar que nada ocurre por azar, sino que estamos determinados. ¿Qué implica para las personas pensar algo así? ¿Estamos entonces a la merced del destino, o somos sin embargo libres para elegir nuestro propio camino? Es cierto que a veces suceden cosas que nos sorprenden: conocer a alguien en un determinado lugar en curiosas circunstancias, esa suerte que un día aparece de modo inesperado, esa elección que tomamos sin saber muy bien por qué… ¿Es la casualidad? ¿O se debe tal vez a una misteriosa causalidad?

Bien es verdad que es muy recomendable disponer de una mente abierta, de un modo de pensar en el que no pongamos cerrojos u obstáculos ante toda la información y estímulos que nos rodean y nos van llegando sin descanso. Pero la cuestión se centra en que si aceptamos la existencia del destino, asumimos que parte de lo que nos sucede está marcado por los designios de quién sabe qué. Es algo que escapa por completo a nuestra comprensión y puede que incluso hasta a nuestra propia consciencia. Entonces, ¿dónde están los hilos de nuestra responsabilidad? ¿Cómo ser responsable de algo que ni siquiera controlamos?

Hay científicos que afirman la existencia de un “destino casi obligado”, y es el relativo a la herencia: la genética de nuestros progenitores en ocasiones nos determina en muchos aspectos, a veces en carácter y otras en rasgos físicos, en enfermedades…El contexto social y personal en el que somos educados también puede afectarnos al menos con una probabilidad de un 30 o un 40%. Pero por otra parte, también tenemos la concepción indispensable del «libre albedrío”, donde cada uno está condicionado por sus propias elecciones. Lo está por su propia historia personal y también por su vida en una sociedad que le permite inclinarse por una determinada senda u otra, reconociendo sus errores, confiando en uno mismo y asumiendo nuevos retos.

Y es que, el destino no reina sin la secreta complicidad del instinto y la voluntad. Porque la vida de uno no se teje en las estrellas, sino en nuestra propia realidad y en el día a día, que nos va poniendo pruebas y retos para probarnos como personas. Somos libres de establecer nuestras propias metas y conseguir nuestros propios logros, pero la casualidad existe. Y a veces las casualidades son tan singulares que no podemos evitar dotarlas de ese halo de magia inexplicable. Porque a las personas, por muy racionales que seamos, siempre nos ha gustado esa pincelada singular donde contener todo lo extraño e inexplicable… El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos.

Cierto es que nuestras vidas a veces son un caos de casualidades y hechos ilógicos, pero el llevar las riendas de nuestro propio destino, ser dueños de nuestro timón, nos va a permitir ser más responsables.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

No me compares...

septiembre 11, 2019



La comparación es una enfermedad, una de las mayores enfermedades. Nos han enseñado a comparar desde pequeños. Nuestra madre comienza comparándonos con otros niños. Tu padre te compara. Los profesores dicen: Mira a Pedro, qué bien lo hace todo, y ... tú no lo haces bien en absoluto.

Desde que naces nos enseñan a compararte con otros. Es una enfermedad; un cáncer que destruye nuestra alma. Cada individuo es único, compararlo es imposible. Simplemente yo soy yo y tú eres tú. No hay nadie en el mundo con quien puedas compararte. ¿Puedes comparar acaso una rosa con una margarita? No comparas. Sabes que son diferentes; la comparación no es posible.

En el ser humano no existen las especies. Cada ser humano es único. Nunca ha existido un individuo igual que tú y nunca existirá de nuevo. Eres absolutamente único. Este es nuestro privilegio, nuestra prerrogativa, la bendición de la vida: que nos ha hecho únicos.

Saludos.

Patricio Varsariah.

 

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