Las palabras dichas suelen perderse en el ruido del tiempo.
Lo escrito, en cambio, permanece.

Cada texto que aquí comparto nace con la intención de quedar, de acompañar al lector más allá del instante, de ofrecer un espacio de reflexión que pueda ser visitado una y otra vez, con nuevas miradas y nuevas preguntas.

Leer es detenerse. Es permitir que lo escrito siga viviendo en quien lo recibe.

El significado de la vida.

marzo 15, 2020
¿Todos en algún momento nos preguntamos cual es el significado de la vida? He aquí una de mis teorías:  La vida no tiene sentido tal como existe. Somos los que le damos sentido. Básicamente, nacimos en un mundo sin sentido y sin sentido, y a través de rituales, ceremonias y culturas creamos y definimos significado y le damos un propósito a nuestras vidas.

Si cada ser humano puede moverse por el mundo pudiendo descubrirlo y son libres, entonces el significado puede florecer y ocurrir tan naturalmente para nosotros. Todos podemos avanzar hacia la creatividad, la alineación y la revelación, diseñando un mundo a nuestro alrededor lleno de gran propósito y significado. Es cuando estamos adoctrinados o alienados u obligados a conformarnos que podemos perder de vista el significado de la vida o no entender cómo o a qué le estamos dando significado.

Hay un gran conflicto dentro de la humanidad y ese conflicto existe cuando nacemos. Nos enfrentamos a pasar a la auto conciencia y este proceso crea crisis que hemos llegado a conocer como el ego. La identidad del ego no es en sí misma insalubre porque nos establece en el mundo. Estamos aquí para declarar, yo soy. Esta identificación con estar en el mundo se conoce como el ego. El ego establece el yo en esta realidad dimensional y fenomenal. Las crisis comienzan cuando pasamos a cuestionar nuestro significado o propósito en relación con el mundo exterior. ¿Qué soy yo en el mundo? ¿Quién soy? ¿Por qué razón existo? Todas estas son preguntas existenciales que surgen en cada uno de nosotros de diferentes maneras y en diferentes momentos.

Independientemente de nuestros sistemas de creencias espirituales o comprensión filosófica, cada uno de nosotros llega a un lugar donde nos movemos para autor realizar quiénes somos en relación con el mundo en que vivimos. El significado es el camino para cultivar nuestro estilo de vida. Es la columna vertebral de la construcción del carácter y la base de todo auto descubrimiento. El significado de alguna manera llega a buen término a medida que crecemos en nuestras vidas y en nuestro propio ser.

Cuando llegamos a definir el significado para nosotros mismos fuera de nuestro condicionamiento social y cultural, entonces esta crisis llega a su fin. Vemos que el significado es perpetuo y se basa únicamente en la creatividad. Literalmente creamos significado de la nada. Le damos valor, significado y propósito a las cosas, y el subproducto de esto es armonía, alegría, satisfacción y descubrimiento. Se convierte en la huella de lo que dejamos atrás y la visión de lo que diseñamos para el futuro. Cuando el significado puede venir de este derivado basado en la inteligencia, la sabiduría y el equilibrio, entonces nos movemos hacia la evolución y la ascensión. Estos atributos provienen de vivir dentro de un estado integrado de salud integral, vivo, consciente y vital.

¡Cuando estamos equilibrados, nuestras acciones están equilibradas, nuestros pensamientos están equilibrados y nuestra creatividad es exponencial! Entonces podemos convertirnos en un conducto para que la vida se mueva a través de nosotros. El significado es entonces un subproducto de la acción y la intención y viceversa.

El significado de la vida, después de todo, no tiene ningún significado.

Patricio Varsariah.

 

Sobre el “Coronavirus”

marzo 13, 2020
Algunos dicen que la verdad ha muerto, pero quizás sólo se ha escondido y no es posible verla. Pensábamos que el relativismo acabaría con la verdad porque afirmaba que no hay una sola verdad sino muchas y que todo depende del enfoque. Pero el mayor atentado contra la verdad, el que la ha casi exterminado, ha sido la "post verdad", que significa algo así como el "dominio de la mentira".

La "post-verdad" lleva más de diez años de utilizando, pero ahora está en lo más alto. Oficialmente, el término se refiere a las circunstancias en las que los hechos objetivos tienen menor influencia en la formación de la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal. En política es donde más se utiliza y su significado es algo complejo, pero puede resumirse afirmando que la verdad se esconde y que ya creemos más en los cuentos, mentiras y opiniones que en los hechos y en esa verdad descarnada que nadie encuentra.

De tanto mentir, tergiversar y confundir han conseguido que la verdad desaparezca. Nunca se ha mentido tanto como ahora a lo largo de la Historia, sobre todo desde el poder. Antes, la mentira tenía un precio, pero ahora es impune. La mentira ha contaminado al mundo de hoy partiendo de los palacios y ministerios del poder, descendiendo desde las alturas a la base e impregnando con su suciedad la información, la política, la cultura y la vida misma.

Creíamos que caminábamos hacia la "sociedad informada" y resulta que íbamos hacia la "sociedad desinformada". Los poderosos se han atiborrado de poder y de descaro y se sienten lo bastante seguros para mentir sin pagar precio alguno. En los tiempos primitivos, los faraones y los reyes de Sumeria, Babilonia o Persia pagaban un alto precio por mentir, incluso con la vida, pero los dirigentes de hoy no es que mientan, sino que viven constantemente en la mentira.

A ese repugnante revoltijo de falsedad le llaman "post verdad", una palabra de moda cuya mejor definición quizás sea "el reino de la mentira", pero que quiere expresar también que la verdad ya no es reconocible, ni fiable, de tanto ser violada, vejada y manoseada por gente sin ética ni escrúpulos.

La palabra está tan de moda que su búsqueda en Google Noticias arroja 60 millones de resultados de artículos usando esa palabra, incluyendo una carátula en septiembre de la revista The Economist sobre Donald Trump titulada ‘La política de la posverdad: el arte de la mentira’.

Los rumores vuelan como una lluvia de meteoros y las redes sociales eran un hervidero de noticias falsas y acusaciones de todo tipo. El resultado es evidente: nadie sabe cómo y por qué. El panorama es típico de la terrible post verdad.

Es evidente que nos hemos metido de lleno en un mundo carente de verdad, altamente peligroso. La gente está harta de los "expertos" y ya no se cree nada, sobre todo lo que llega desde el poder. Antes, una confirmación o un desmentido proporcionaban certeza, pero hoy tienen el efecto contrario: "Si lo niegan es porque será verdad".

Los ciudadanos están aprendiendo cerrar los oídos a todo lo que provenga de la autoridad, a fiarse de sus sentimientos e impulsos y a leer más su corazón que su mente. La consecuencia es visible y elocuente: las encuestas no son fiables y los pronósticos fallan.

Los gobiernos actuales han conseguido algo que parecía imposible: superar a los viejos totalitarismos del siglo XX, bolcheviques, nazis y fascistas, en la fabricación de mentiras y engaños. El nuestro es ya un mundo desquiciado donde el liderazgo se ha desvinculado de todo lo que tenía en el pasado: verdad, virtud, valor y nobleza, sustituyéndolo por mentiras, corrupción, cobardía y bajeza.

El mundo que nos están construyendo nuestros líderes es cada día más resbaladizo, inseguro y peligroso. Al carecer de certezas, la gente no sabe dónde está el bien y donde el mal, ni qué camino es el correcto o de quien fiarse, un caos nebuloso que se parece mucho a los prolegómenos del Apocalipsis que describió el evangelista San Juan.

Es un mundo en equilibrio frágil sin verdad, donde nadie se fía de nadie, en el que es posible todo, incluso que un día, de manera inesperada, las ojivas nucleares describen sus pavorosas elipsis en los cielos de este mundo agónico.

Patricio Varsariah.


 

Dos personas imperfectamente perfectas que se aman.

marzo 6, 2020
Cuando a una persona se le pide que describa la pareja perfecta, su alma gemela ideal, algunas personas nos dirán que no creen en las almas gemelas. Tendrán razones nacidas de la lógica o la desilusión, dependiendo. Están los verdaderos incrédulos, los filósofos, los soñadores y los románticos.

Las listas pueden ser específicas para las apariencias, una larga lista de características físicas preferidas. Altura, peso, color de cabello y ojos. Puede sonar más como una forma de salud que como una lista de lo que queremos que una persona ame. O de lo contrario será una larga lista de identificadores de personalidad. Un gran sentido del humor. Inteligencia. Un buen oyente. Puede parecer una lista de lo que no quieren, o todas las cosas que sí quieren pero que no creen que existan en una sola persona. Todos abarcan una idea de la compañera o compañero ideal, sea lo que sea para la persona en cuestión. Las listas rara vez serán las mismas. Pocas de estas listas incluirán fallas, si las hay.

Es entendible. Cuando pensamos en ideales, no nos enfocamos realmente en los defectos. Nos centramos en las cualidades positivas del tipo de personas que queremos que pasen nuestras vidas amando. Pero el problema no es que no enumeremos los defectos con los que podemos vivir; El problema es que no siempre permitimos que existan las fallas. Creamos a la persona perfecta en nuestras cabezas, y luego tratamos de empujar a las personas a esa caja y quitarles su libertad de ser tan imperfectos como nosotros. Intentamos que encajen en el espacio que hemos reservado en lugar de permitirles que simplemente compartan sus vidas con las nuestras.  Cuando no encajan, estamos enojados y decepcionados porque hicimos este lugar solo para ellos dicen: ¡Cómo se atreven a tener defectos y arruinarnos!

Cuando imaginamos a la persona con la que nos gustaría pasar nuestras vidas, tiene sentido que nos enfoquemos en las cualidades que queremos, no en las cualidades que no. Es comprensible, pero eso no significa que no debamos permitir fallas reales cuando se presenta una relación saludable. El hecho de que podamos mostrarnos tan perfectamente imperfectos como somos y encontrarnos con otra persona que sea capaz de poseer su propia identidad, defectos y todo eso es lo que hace que las mejores relaciones sucedan. Se supone que no debemos ser nosotros mismos todo el tiempo; se supone que debemos ser nosotros mismos.

Si seguimos creando listas de la persona perfecta, podríamos comenzar a descartar el tipo de personas que podrían ser adecuadas para nosotros. Podríamos hacer nuestras listas tan exclusivas que ningún ser humano en la tierra podría cumplir con los requisitos físicos y de personalidad de la persona que hemos soñado. Si esas listas no permiten nuestros defectos, podríamos autosabotear la relación que necesitamos. 
No digo que debamos conformarnos. Estoy diciendo que no debemos esperar la perfección, especialmente cuando estamos lejos de ser perfectos. Debemos entender que una relación saludable no se parece a dos personas perfectas que se aman perfectamente. Una relación sana se parece a dos personas imperfectamente perfectas que se aman a sí mismas y a las demás lo mejor que pueden.

Una relación sana se parece a dos personas que crecen juntas. Una relación sana no significa nunca discutir. Significa estar dispuestos a trabajar juntos para resolver conflictos de manera saludable. Una relación sana no significa perfección. Significa empatía, compasión, comunicación y amarse en los días malos y en los buenos. Hemos confundido las relaciones saludables con las perfectas, y nadie va a ser perfecto. Eso no significa que no sean perfectos para nosotros. 

De hecho, mi lista no habría incluido relaciones de larga distancia. Hubiera sido firme en el hecho de que no quería eso. Sin embargo, aquí estoy: en una relación a larga distancia con la persona perfecta para mí. No un humano sin defectos, sino una persona que amo que es perfectamente imperfecta y adecuada para mí. La situación no es perfecta, pero nosotros tampoco, y nada de eso importa.

Podemos seguir haciendo nuestras listas y decidir que la única persona con la que estaremos tendrá que marcar cada casilla de la lista y llegar sin un pasado difícil o sin complicaciones futuras. Podemos tratar de seguir empujando a cada persona que conocemos en el molde que hemos hecho para el Sr. o la Sra. Correcta. Podemos mostrar nuestras expectativas y exigir que otras personas las cumplan. O podemos aparecer como nuestros seres más verdaderos y conectarnos con otro humano defectuoso a un nivel más profundo. Podemos decir que esto es lo que somos y lo que necesitamos y permitirles ser quienes son en ese espacio. Tal vez son para nosotros, y tal vez no lo son, pero perdemos el interés en tratar de que encajen en una forma predefinida porque nos conviene.

Ya no perdemos el tiempo tratando de hacer que el ajuste incorrecto sea el correcto porque lo queremos, y no nos alejamos del ajuste correcto porque no encaja con la idea que soñamos en nuestras cabezas antes de darnos cuenta de que las relaciones están formadas por humanos con defectos.

Podemos crear el compañero o compañera perfecta o perfecto en nuestras cabezas, o podemos ser lo suficientemente vulnerables como para salir y conocer gente tal como somos y conectarnos con ellos en un nivel más profundo. Podemos hacer espacio para fallas. Podemos aceptar que nadie es perfecto, ni siquiera nosotros mismos. Si podemos hacer eso, podríamos dejar espacio para nuestra pareja perfectamente imperfecta.
Patricio Varsariah.

 

Todo cambia de la noche a la mañana.

febrero 29, 2020
Cuando descubres que estás en ti, todo regresa, todo cobra vida, todo se abre paso… La vida cambia en un segundo y lo que ayer era certero hoy es pasado, es recuerdo, es nada…

Hay cosas que no entiendo, cosas que pasan y que no logro descubrir por qué… Y cuando pasa el tiempo y tomó distancia, cuando soy capaz de mirar dentro de mí sin angustia ni prejuicio, me doy cuenta de que nada es azar, nada es casual… Todo tiene sentido… Veo claro que no veía claro, que a veces no somos capaces de contemplar el mar porque estamos inmersos en él… Que no sabemos nada y no podemos controlar qué pasará, tan sólo asumir que debemos confiar y que en nosotros habrá herramientas para saber capear el temporal.

Cada detalle cuenta. Cada mirada construye una nueva mirada. Cada gesto es el gesto que faltaba para que todo tenga un para qué. A veces, no entiendo qué sucede, pero sé que tiene sentido.

Somos tan impacientes que queremos las soluciones ahora para no tener que vivir la angustia de no saber, de pasar esa noche pensando que todo pende de un hilo, de bailar con la incertidumbre y acostarse con la incertidumbre un día más… Y cuánto más luchamos contra algo, más enorme conseguimos que sea, más rotundo, más consistente, más presente en nuestras vidas. Cuánto más necesitamos que todo sea seguro, más nos zarandea la vida para que sepamos que nada es eterno, nada es fijo ni imperturbable, nada es inamovible, nada es nada porque a golpe de timón todo se funde, todo se desvanece… Todo cambia de la noche a la mañana.

La vida se ocupa de dejarte claro que, si lo quieres todo, vas a tener que renunciar a ello primero y descubrir que puedes vivir sin apegarse, sin necesitar, sin creerte que eres tú trabajo, tu vida social, tus trajes de lujo, tu coche, tu relación dependiente, tu paquete de tabaco… Tú eres el que decide que puede sobrevivir a sus sueños y seguir, encontrar la forma de amar este momento para eternizar, para clonarlo y decidir que pase lo que pase estarás cómodo contigo y honrarás tu nombre, tu casa, tu vida… Si honras tu vida estando presente en ella, tu vida te honra a ti. Si amas este momento, la vida te regala otro igual para que puedas amarlo de nuevo y consigas una sucesión de momentos llenos de amor.

Vamos a reírnos de nuestras penas de ayer esta tarde, esta noche, mañana por la mañana… Vamos a darnos cuenta de que sufrimos en balde y regalamos lágrimas a un destino que no existe y horas de vida a un pensamiento que nos araña por dentro con garras inventadas…. Vamos a contarlo, para que otros sepan que no vale la pena intentar controlar lo incontrolable, que no podemos cambiar a otros, ni cambiar el mundo, que sólo nos queda la opción de tomar decisiones y asumir la responsabilidad en nuestras vidas, asumir que no sabemos nada y que podemos reprogramarnos para ser lo que realmente somos… Sin más muros que los muros que sean necesarios para comprender que en realidad los construimos nosotros… Y que están ahí para aprender de ellos porque son una copia exacta de los muros que imaginamos con nuestros pensamientos, con nuestros miedos, con nuestros recuerdos que todavía queman.

Todo pasa, también este dolor, este miedo, esta angustia… Esta sensación de haberse perdido en un mar que no es tu mar y buscar un puerto que, de encontrarlo, no será tu puerto. Todo termina, aunque sea reventando, aunque estalle en mil pedazos y uno de ellos te arañe la intención y te rompa esa máquina de fabricar respuestas que llevas dentro que a veces se entretiene creando excusas y quejas, pero que otras son capaces de inventar historias que son capaces de conmover. Todo es un mensaje, una moraleja, una historia que habla de nuestra historia, una fábula que cuenta las fábulas que nosotros nos contamos, un espejo que nos permite mirar en nuestro interior.

A veces, no sé qué sentido tiene nada, pero cuando miro me veo a mí intentando buscarle un sentido… Y entre tanto desconcierto, me agacho y veo que algo pequeño, diminuto, casi imperceptible, algo que brota entre la adversidad y echa raíces en la tierra más yerma imaginable… Y entonces me doy cuenta de que lo que debe ser es siempre imparable y que todo lo confiado y sentido mientras lo intentaba vale la pena, porque todo sigue un plan que todavía no comprendo. 

Y tengo claro que la mayoría de las cosas que han llegado a mí no son el resultado de lo que hice intentando conseguirlas sino de lo que amé mientras lo intentaba… El resultado de todo aquello que imaginé por horrible que sea, aquello en lo que puse mi intención y angustia, aquello que quise evitar durante años y que sé que siempre volverá a mí hasta que cierre la herida. Tal vez sea el amor lo que le da sentido a todo. El pegamento que hace que todo se sujete y cobre vida…

Con los años he aprendido que debemos reírnos de nuestros problemas de hoy y en poco tiempo cuando lo recordemos nos daremos cuenta de que nada era azar, todo era parte de algo grandioso que al final siempre tiene sentido. Todo era ese amor buscando una salida para estallar en nosotros y hacer su camino. Una historia que sólo se puede entender cuando juntas todas las piezas y abres los ojos del alma.

He aprendido que debemos amar nuestro miedo porque así se dará por vencido…debemos abrazar nuestras inquietudes porque así no tendrán que hacerse más grandes para que les hagamos caso… Hagamos caso a nuestras heridas pendientes por cerrar porque así pasaremos página… Vamos a abrazarlas a revisarlas, cerrarlas y luego dejar de pensar en ellas más que para tener claro que supimos cambiar. 

Debemos ver el amor en un gesto y la flor que crece entre las maderas astilladas de una escalera vieja, ver como la vida se abre paso pese a lo mucho que nos peleamos con ella cuando no aceptamos y no sabemos llevar las dudas… 

Reírnos de nuestras penas para que cuando llegue la noche nos preocupen tan poco que desaparezcan. Y podamos concentrar nuestros pensamientos en algo hermoso para que brote en nuestro camino. Vamos a estar presentes en nuestras vidas para que no se nos escapen mientras luchamos sin tregua por mejorarlas sin darnos cuenta de que, a pesar del dolor, ya son maravillosas… 
Patricio Varsariah.

 

El objetivo superior de la vida.

febrero 26, 2020
Solo ser es una bendición. Nuestro objetivo debe ser vivir la vida con asombro radical. … Levántate por la mañana y mira el mundo de una manera que no da nada por sentado. Todo es fenomenal; todo es increíble; Nunca trate la vida de manera casual. Ser espiritual es estar asombrado. Nunca una vez en mi vida le pedí a Dios éxito, sabiduría, poder o fama. Le pregunté por asombro, y él me lo dio. La maravilla más que la duda es la raíz de todo conocimiento. El comienzo de nuestra felicidad radica en la comprensión de que no vale la pena vivir la vida sin asombro.

El objetivo superior de la vida espiritual no es acumular una gran cantidad de información, sino enfrentar momentos sagrados. En una experiencia religiosa, por ejemplo, no es una cosa que se impone al hombre sino una presencia espiritual. Lo que se retiene en el alma es el momento de la comprensión más que el lugar donde sucedió el acto. Un momento de comprensión es una fortuna que nos transporta más allá de los límites del tiempo medido.

El significado de asombro es darse cuenta de que la vida tiene lugar bajo amplios horizontes, horizontes que van más allá del alcance de una vida individual o incluso la vida de una nación, una generación o una era. El asombro nos permite percibir en el mundo insinuaciones de lo divino, sentir en las cosas pequeñas el comienzo de un significado infinito, sentir lo último en lo común y lo simple; sentir en la prisa del paso la quietud de lo eterno.

Obtener el control del mundo del espacio es sin duda una de nuestras tareas. El peligro comienza cuando al ganar poder en el ámbito del espacio, perdemos todas las aspiraciones en el ámbito del tiempo. Hay un reino de tiempo en el que el objetivo no es tener sino ser, no poseer sino dar, no controlar sino compartir, no someter sino estar de acuerdo. La vida sale mal cuando el control del espacio, la adquisición de cosas del espacio, se convierte en nuestra única preocupación.

Valientemente, incesantemente, en silencio, el hombre debe luchar por la libertad interior para permanecer independiente de la esclavitud del mundo material. La libertad interior depende de estar exento del dominio de las cosas y del dominio de las personas. Hay muchos que han adquirido un alto grado de libertad política y social, pero muy pocos no están esclavizados por las cosas. Este es nuestro problema constante: cómo vivir con las personas y permanecer libres, cómo vivir con las cosas y ser independientes. Ningún hombre es libre si no es dueño de sí mismo, mientras más libertades disfrutamos, más disciplina necesitamos.

La gran premisa de la religión es que el hombre puede superarse a sí mismo; que el hombre que es parte de este mundo pueda entrar en una relación con Aquel que es más grande que el mundo; ese hombre puede levantar su mente y apegarse a lo absoluto; ese hombre que está condicionado por una multiplicidad de factores es capaz de vivir con demandas incondicionadas.

La fe no es el aferrarse a un santuario, sino una peregrinación interminable del corazón. Un hombre religioso es una persona que tiene a Dios y al hombre en un solo pensamiento a la vez, en todo momento, que sufre daños a los demás, cuya mayor pasión es la compasión, cuya mayor fortaleza es el amor y el desafío a la desesperación. No hay reverencia por Dios sin reverencia por el hombre. El amor al hombre es el camino al amor de Dios.

El propósito principal de la oración no es hacer pedidos. La oración es nuestra humilde respuesta a la inconcebible sorpresa de vivir.

Recuerda que hay un significado más allá del absurdo. Sepa que cada acción cuenta, que cada palabra es poder ... Sobre todo, recuerde que debe construir su vida como si fuera una obra de arte.

Tengo una definición un poco diferente del mal que la mayoría de las personas. Cuando tienes la oportunidad y la capacidad de hacer el bien y no haces nada, eso es malo. El mal no siempre tiene que ser un acto manifiesto, puede ser simplemente la ausencia del bien. Realmente no creo que los humanos sean malvados; es solo que no somos animales muy inteligentes. Ningún animal es tan estúpido como para manchar su único nido, excepto los humanos.

La razón por la que no enfrentaremos nuestros problemas con el medio ambiente es que somos el problema. No son las corporaciones, no son los gobiernos, somos nosotros. Somos los que le decimos a las corporaciones que hagan más cosas y que sean lo más baratas y desechables posible. Ya no somos ciudadanos. Somos consumidores Así es como nos llamamos. Es como ser un alcohólico y negar que eres un alcohólico. Negamos que cada uno de nosotros sea el problema. Y hasta que nos enfrentemos a eso, nada va a suceder. Entonces, hay un movimiento para simplificar su vida: compre menos cosas, sea dueño de algunas cosas que son de muy alta calidad que duran mucho tiempo y que son multifuncionales.

Reutilizar algo en lugar de descartar inmediatamente, cuando se hace por las razones correctas, puede ser un acto de amor que expresa nuestra propia dignidad. Tienes toda una vida al aire libre, debes darte cuenta de que tienes un sentido de responsabilidad para proteger estos lugares salvajes. A la naturaleza no le gustan los imperios. No le gusta la acumulación en un lugar, no le gusta el monocultivo. Siempre está tratando de hacer especies diversas. Quiere difundir todo. Y constantemente intentamos contener todo.

Volver a una vida más simple basada en vivir por suficiencia en lugar de exceso no es un paso atrás; más bien, regresar a una forma más simple nos permite recuperar nuestra dignidad, nos pone en contacto con la tierra y nos hace valorar nuevamente el contacto humano.

Patricio Varsariah.

 

Enraizó con este momento presente.

febrero 26, 2020
Con los años he aprendido a quedarme con los que se olvidan de odiar y de reprochar las faltas… Con los que no se pasan media vida quejándose de otros mientras ellos hacen lo mismo, con los tristes que se convierten en dueños de su tristeza y la miran a los ojos cada madrugada. Con los locos que han llegado a creerse que se puede saltar la red que se dibujan… Con los que caminan sin saber a veces a dónde pero no dejan el camino…Me quedo con los que ya saben que no saben nada. Con los que se han dado cuenta de que no se puede escapar porque tu miedo siempre te persigue…. Hasta que no lo abrazas.

Permanezco con los que nunca se hacen viejos. Con los que siempre intentan ponerse en piel ajena, aunque, a veces, eso les arañe la propia piel, con los que hacen el ridículo por lo que aman y con los que se ríen de su cara de susto. Me quedo con todas las tardes de lluvia mirando por la ventana y soñando un sol que luego cuando sale abrasa y a veces espanta. Porque lo deseado siempre parece más hermoso que lo que ya están contigo. 

Abrazo a todas las noches imaginando otras vidas que no fueron posibles y las vacío en mi papelera para cerrar todas esas puertas. Lo tiro todo, incluso lo que tal vez pueda necesitar porque todo está impregnado de ese antiguo asco con el que me despertaba esperando que alguien me salvara. Porque yo siempre busqué a alguien que me salvará de mí mismo, que me ayudara en este camino tan arduo y complicado. Hasta que descubría que nunca lo haría nadie. Hasta que yo no decidiera que el camino podía ser distinto. 

Me arraigo con este momento presente, sea como sea. Porque está, porque es, porque ha tenido el honor de llegar y pegarse a esa sucesión de momentos en los que parece que no pasa nada, pero en realidad se está creando una vida, un destino, un futuro. Porque este día se me va a escapar mientras imagino cómo me gustaría que fuera y desdeño cómo es ahora… Sin darme cuenta de lo que perdemos no estando presentes ni respirando sin esperar nada. 

Enraizó con mis enfados absurdos y los repaso uno a uno para comprender por qué soy tan humano y con mis emociones contenidas en la espalda, en la garganta, en las lágrimas que no caen porque no les doy permiso.

Me quedo conmigo, aunque a veces no esté a la altura de mi yo más puro. Aunque haya hecho cosas que no me gustan ni gustan… Aunque huyendo de mis miedos, me metí entre sus redes. Huyendo de la injusticia que fue injusta… Huyendo de los gritos y las malas caras, que me desgarró la garganta gritando…

Me arraigo con el niño perdido que llevo dentro que me hace ser tan arisco y desconfiado, que me obliga a mirar de reojo y pedir explicaciones a otros por esas cosas que yo también hago. Que se siente solo, cansado de pedir y no recibir, que quiere que le hagan caso y que llora mientras ríe, que se ha quedado helado jugando a lo mismo de siempre y mezcla los recuerdos y a veces no sabe quién es y con cada uno de mis errores. Con mis caminos perdidos y equivocados buscando sentirme menos vacía y darle sentido a mi vida gastada buscando sentido… 

Adaptó este día y lo amaré como si fuera el último mientras pienso que es el primero de muchos que vendrán sin sombra, muchos que ya no matarán mi alma cosida ni mis pies exhaustos de tragar caminos llenos de piedras.

Me adapto aquí, aunque no sea el mejor lugar, ni el mejor momento, pero es el mejor posible… Y voy a intentar amarlo como si lo hubiera inventado y vivirlo como si lo hubiera elegido. Me quedo a ver qué pasa, porque moverse no es siempre avanzar y quedarse no es siempre un acto cobarde… A menudo pensamos que seguimos adelante, pero en realidad estamos huyendo. Creemos que escogemos y en realidad somos escogidos por nuestro miedo. Creemos que bailamos con nuestros problemas, cuando en realidad sólo nos dejamos llevar por ellos. A veces, pensamos que llevamos las riendas y en realidad sólo nos sujetamos a ellas mientras nos arrastra…

Prevalezco aquí, mirando sin perder detalle, perdido en lo que nunca me pierdo y dejándome llevar por la magia de no saber, ni comprender, ni controlar, ni pertenecer, ni esperar. Porque siempre tuve miedo a quedarme por si no aguanta la embestida, pero me dice mi intuición que el viento huracanado que temo que me arrastre es en realidad una brisa fresca que va a impulsarme a mi nueva vida. 

Tengo una sensación, una corazonada. Hoy me quedo, a ver qué pasa…

Patricio Varsariah.
 

"la noche oscura del alma".

febrero 23, 2020
Lo que llamamos el principio es a menudo el final. Hacer un fin es hacer un comienzo. El final es desde donde comenzamos.

Algunos días parece que me estoy manejando bastante bien, seguro de que puedo enfrentar el futuro. Hay otros días, y noches, en los que me siento completamente abandonado, solo en una habitación oscura, cuando el universo parece un lugar vasto y hostil.

Es difícil recordar que alguna vez me sentí de otra manera, o creo que alguna vez me sentiré mejor de nuevo. Verdaderamente hay algunos días en que he entrado en "la noche oscura del alma". 

¿Lo que me ayuda es saber que a lo largo de los siglos esta desesperación ha sido compartida por muchos, que incluso en esta desolación tengo la compañía de santos y peregrinos, una miríada de compañeros enfermos? 

Porque, aunque mi dolor es particular solo para mí, incluso cuando mi ser querido es único en todo el mundo, tal vez pueda descansar, solo un poco, sabiendo que multitudes en la familia humana han caminado por donde camino ahora.

Si bien hay cosas que puedo hacer para estar listo para un momento más brillante: descansar lo suficiente, comer adecuadamente, leer, rezar, hablar y escribir para la gente, la sabiduría predominante parece ser que esas noches oscuras simplemente se deben soportar, esperar. Se que no durarán para siempre. Y un día, tal vez como sorpresa, me daré cuenta de que la nube se ha levantado.

¿Cuál es el rayo de esperanza que insiste en estar presente en nuestra oscuridad? ¿Es el espíritu persistente de nuestro ser querido que dice: ¿Estoy bien, no te preocupes? ¿Es nuestra propia intuición que hay más en la vida, y la muerte, de lo que posiblemente podamos entender, que la muerte no es un lugar de detención sino una puerta por la que pasar? ¿O es la naturaleza insaciable de la vida, burbujeando, floreciendo, cantando incluso en horas oscuras?

Las personas nos traen consuelos bien intencionados cuando nos dicen qué tiempo hará para ayudar a nuestro dolor. No quiero perder mi dolor, porque mi dolor está ligado a mi amor y no podría dejar de llorar sin ser despojado de mi afecto. 

Por supuesto, el tiempo alivia nuestro dolor, siempre que lo dejemos seguir su curso. Yo creo que nadie quiere que la intensidad y la desolación del dolor temprano se queden con nosotros para siempre. Eso no es lo que deseamos. Pero podemos tener miedo de perder la intensidad del amor que sentimos por el que hemos perdido.

Al principio, estos dos, el dolor y el amor, están tan unidos entre sí que no podemos separarlos. Podemos aferrarnos al dolor en la desesperación para asegurarnos de no perder el amor. Quizás el dolor y el amor siempre estarán unidos entre sí hasta cierto punto, como las dos caras de una moneda. Pero tal vez después de un tiempo, cuando lancemos la moneda, casi siempre será el amor el que aparezca en la cima.

Patricio Varsariah.

 

Asumir lo vivido y soltar la carga.

febrero 20, 2020
Hace muchos, muchos años dejé la lucha por parecer y me quedé conmigo, con lo que había tras la puerta cerrada de mi conciencia y abracé al niño enfadado con el mundo porque creía que no me aceptaba. Y me di cuenta de que no había nada tan grande como no esperar nada y sorprenderse por todo, por absolutamente todo. Asumir lo vivido y soltar la carga. Dejarlo todo en una tarde y ver cómo la vida fluye cuando decides que ya basta.

Me quedo con mis errores y mis miedos. Los miraré sin recelo, sin culpa, sin resentimiento. Y los convertiré en vida, en "ahora", en cielo… Esa será la forma en que le devuelva a la vida el maravilloso regalo de sus sabias lecciones. Ver la belleza de este instante y notar que me invade, ahora. Saber que estoy aquí por algo, para algo, con un sentido y un camino por recorrer. Notar que yo entero me entrego a mis miedos y les doy la vuelta hasta convertir a mi enemigo en aliado, a mi dolor en mi consuelo, a mi guerra en mi paz.

El guerrero ha dejado su puesto de centinela cansado y ahora confío, lo intento, aunque cueste, aunque a menudo me sorprendo todavía empujando el peso del mundo por una cuesta cuando el mundo no la ha pedido que haga nada. A veces, todavía miro al horizonte por costumbre y surco entre las caras y las miradas para encontrar el rechazo que tanto necesito para volver a culparme por no ser perfecto. A veces, el miedo me puede e inventa historias tristes y amargas que me sacuden el alma, pero entonces recuerdo que hay tanta belleza en cada cicatriz que cuando las juntas todas ves que en mi han escrito una palabra, una frase, un libro.

Que dejarse llevar por lo que temes y bucear en tu dolor para comprenderlo es respirar libertad. Que entregar tu miedo al miedo antes de que te coma la esencia te libra de sumergirte en la desesperanza. Que lo que estás haciendo para muchos es locura, pero para ti es un bálsamo.

El guerrero está callado, pero no por guardarse el dolor ni encerrar la rabia, sino por haber aprendido a amar el silencio de este momento y haber decidido que no quiere más batalla. Porque no es que ya no quiero ganar es que ya no me hace falta y prefiere la paz a la gloria, el equilibrio a la medalla. Prefiero sentir que pierdo si perder es notar que fluye y que ama.

Me quedo con este momento dulce, aunque no sea perfecto porque sé que es perfecto para que lo que deba pasar. Porque sé que esta serenidad compensa todas las noches de ira haciendo guardia, todos los días luchando por injusticias inventadas, todas las tardes perdidas soñando venganzas sin sentido.

Me quedo conmigo, desierto de gritos y rencores, vacío de rabia y lamentos, enfundado en mí mismo con mi traje más humilde y mi risa más fácil. Me quedo con esta sensación de que todo tiene sentido, aunque no sepa cuál, ni hacia dónde, ni cómo.  Roto pero recompuesto, cansado, pero con ganas. Habiendo dejado de buscar respuestas y de imaginar historias siempre amargas. Me quedo con que he llegado hasta aquí y suelto los reproches de una vida que no fue y un reino que no he podido besar a pesar de los intentos y las ganas.

Mis sueños perdidos ya no gritan mi nombre en las noches largas. Porque he descubierto que mi sueño es mi paz y mi risa. Mi sueño es un mar que me besa los pies y una roca que nunca me dice nada. Escribir para ayudar a otras personas a encontrar esta paz y un vaso de agua fresca cuando el calor me seca la garganta. Mi sueño es no esperar nada y que todo lo que llegue sea regalo, sea pura vida.… 

Tengo sueños tan grandes y hermosos pendientes que no me caben todos en esta tarde que acaba.
Aunque yo me he convertido en alguien tan paciente que soy capaz de saber que llegarán cuando deban y que si no llegan no pasa nada. Porque lo mejor del sueño soy yo creciendo para abrazarlo y el guerrero ansioso convertido en oruga paciente que espera su turno para que le crezcan unas alas…

Me quedo con mis errores y mis miedos porque gracias a ellos he llegado a abrazar mi paz y saber cuál es mi lugar en el mundo. Me quedo con este momento, sea como sea, porque lo que cuenta es tomar lo hermoso de cada paso y seguir andando. Y dar gracias, siempre gracias.

Mientras tuve la razón nunca tuve la risa, nunca tuve el regalo inmenso de descubrir que no sé nada. De no tener ni idea de lo que viene ahora y de que no importa. Y notar que no me tiemblan las piernas, que no busco más refugio. No hay nada como la desnudez de no cargar con la necesidad de parecer y de saberlo todo. Nada como soltar la necesidad de ser perfecto, de no fallar ni perder, de no decepcionar ni fracasar, de no acumular ni culpar, ni reprochar ni llegar siempre a la hora fijada.

No hay nada como ser consciente de no saber nada. Y a veces ser, sólo ser. Y ya está. Es perfecto. Siempre es perfecto. Pensaba que la perfección era el resultado de cambiarlo todo, pero en realidad, es el resultado de casi casi no hacer nada.

Patricio Varsariah.
 

La felicidad nunca disminuye al compartirla.

febrero 17, 2020
Todos, como cualquier persona en todo el universo, merecemos nuestro propio amor y afecto. El verdadero amor es una de las emociones más fuertes que podemos sentir. Y todos lo merecemos. Tú te lo mereces. Y especialmente mereces ser amada por ti mismo porque eres la persona más importante en tu vida. Como siempre. Mucha gente puede ir y venir. Amigos, socios, colegas, ... pero siempre te quedarás. Por lo tanto, tiene sentido llevarse bien contigo mismo, ¿verdad?

El hecho de que el amor propio todavía se trate como un tema tabú realmente me molesta. Sin amarte a ti mismo, no puedes amar a nadie más. Hecho. Apreciarte a ti mismo es la base para valorar a los demás. Todos tenemos el deseo de ser amados, pero sinceramente: ¿por qué alguien debería amarte si no lo haces?

¿Ahora tú te preguntaras y como aplicarlo? 


Pasa tiempo contigo mismo. Practica el autocuidado. Haz cosas que llenen tu alma. Deshazte de las personas que no te hacen sentir bien. El amor propio significa permitirse ser feliz. Con demasiada frecuencia, nos manipulamos a nosotros mismos en lugar de aumentar la cantidad de alegría que traemos a nuestras vidas.

Entonces, todos los días, haz cosas que te hagan sentir bien. Incluso 10 minutos de autocuidado pueden sumar y hacerte sentir mucho mejor a largo plazo. Pero vales más de 10 minutos. Eres la persona más crucial en tu vida. Actúe en consecuencia, muestra amor y estés abierta a recibir amor.

No respondas a la grosería. Cuando las personas son groseras contigo, te revelan quiénes son, no quién eres. No lo tomes como algo personal. Cállate. Cada vez que una persona está ofendiendo activamente a alguien para que se sienta mal, está revelando una gran parte de su propia personalidad. Lo que otros dicen o piensan de ti no tiene nada que ver con la realidad. Es solo su percepción. Claro, a todos nos gustaría estar cerca de personas que son amables y amorosas, pero la dura realidad es que existe la rudeza. Sin embargo, no es necesario que te afecte y, especialmente, no a tu bienestar. Si alguien es grosero contigo, déjalo ser, no es asunto tuyo, es de ellos.

Cada vez que veo que alguien es malo con los demás, sinceramente siento pena por ellos. Cualquier emoción que expreses nace dentro de ti. Si difundes odio, sientes odio. Sin embargo, si difundes amor y alegría, estas son las emociones que sientes en tu interior. No puedes amar completamente a alguien si no te amas a ti mismo. Y no puedes ser grosero con una persona si tampoco piensas y te sientes mal contigo mismo. Las personas fuertes y seguras no derriban a los demás. Se empoderan mutuamente.

Practica la autorreflexión, conócete a ti mismo, tu visión y tus valores. Una vez que te conozcas, ya no tendrás que escuchar las percepciones de los demás. Ten en cuenta que el núcleo del mal se encuentra en lo profundo de la otra persona y no reflejas quién eres. Esto no significa que no debas aceptar comentarios. Obtén la mayor cantidad de comentarios posible durante toda tu vida, pero obtén comentarios de personas que tengan la intención de apoyarte. Existe una gran diferencia entre los comentarios solicitados y los comentarios duros y groseros.

¿Con qué frecuencia te preocupas por algo que sucedió hace días, semanas o incluso meses? ¿O estar enojado con alguien por un error en el pasado?

Honestamente, mi respuesta personal es muy frecuente. Aunque he trabajado en mí mismo durante muchos años, y el crecimiento personal no es solo mi pasión todavía cometo estos errores. Si no nos preocupamos, juzgamos rápidamente a los demás y, al hacerlo, disminuimos nuestra energía. Nos resulta tan difícil perdonar que a veces nos quedamos con los errores durante años, torturándonos a nosotros mismos. Recordar un error es como cargar una carga en la mente. Perdonar no se trata de alguien más, sino de liberarnos de la miseria.

Todos cometemos errores. Es humano. Y todos aprendemos lecciones todos los días. Pero creo que aprender a perdonar rápidamente es una de las lecciones más preciadas de la vida. Al perdonar, ser compasivo y mostrar amor en lugar de odio, te liberas. Te das la capacidad de ser feliz. Si sigues aferrándote a los errores, te interpones en tu propio camino. En definitiva: No juzgues nada, serás feliz. Perdona todo, serás más feliz. Ama todo, serás más feliz.

En el camino de nuestra vida, todos experimentamos crisis emocionales, nuestros corazones se rompen y nos sentimos decepcionados. Y está bien estar triste. No somos máquinas, y el objetivo no es contener tus emociones. Sin embargo, siempre podemos elegir si aceptamos la situación y crecemos o si sufrimos. En lugar de juzgar y culpar a los demás, seamos compasivos y difundamos el amor. A través del amor, podemos mover montañas. Una vez que comiences a mostrar más amor a la gente que te rodean, te darás cuenta de cómo cada vez más el amor vuelve a Ti. Se pueden encender miles de velas desde una sola vela, y la vida de la vela no se acortará. La felicidad nunca disminuye al compartirla.

A lo largo de nuestros días, reflexionemos sobre nuestros sentimientos. Sea lo que sea, aceptemos el sentimiento y dejémoslo ir. Perdonar a otros, y especialmente a ti mismo, por todo lo que yace en el pasado. Esa es la base para garantizar un futuro alegre.

Todos los días, demos lo mejor de nosotros para amar. Especialmente ámate a ti mismo. Concentrémonos en nuestras fortalezas y cualidades positivas. Una vez que te ames, te darás cuenta de cómo amar a los demás se vuelve mucho más fácil.

Levantémonos y agradezcamos, porque si al menos no aprendimos mucho, aprendimos un poco, y si no aprendimos un poco, al menos no nos enfermamos, y si nos enfermamos, al menos no morimos; así que seamos todos agradecidos. En mi opinión, esta cita resume casi todo lo que uno necesita saber para vivir con alegría, y si hay una cosa que aprendí a lo largo de los años, es el hecho de que el agradecimiento es la clave para toda la felicidad en la vida.

Si lo buscas, siempre hay una razón para sentirse mal o quejarse. Sin embargo, también hay miles de cosas por las que estar agradecido, sin importar en qué situación te encuentres. La mayoría de las personas nunca aprenden a practicar la gratitud y pasan una parte considerable de sus vidas quejándose de alguien y de cualquier cosa. En lugar de apreciar los lados hermosos de la vida, están continuamente buscando lo negativo.La vida tiene mucho que ofrecer a cada uno de nosotros. Y depende de nosotros aprovecharlo al máximo. Sí, algunas personas pueden tenerlo más fácil que otras, pero esa no es razón para quejarse.

Practicar la gratitud es una parte fundamental de mi rutina matutina. Todos los días, me tomo unos minutos para escribir lo que estoy agradecido. La mayoría de los días, las partes más importantes de mi lista se repiten. No puedo estar lo suficientemente agradecido por mi salud, mi familia, mi increíble pareja, viviendo en un hermoso país, pese al invierno, teniendo acceso a trabajo, agua limpia y un techo sobre mi cabeza. No importa lo mal que me sienta, siempre hay un lado positivo. Establecer el hábito de practicar la gratitud cambiará profundamente tu vida, incluso si solo pasas cinco minutos en ello.

Siempre he creído que: Es mejor viajar bien que llegar. Me gusta perseguir grandes objetivos. Yo siempre lo hice. Y puede estar totalmente orgulloso de mí mismo una vez que logre un objetivo específico. Sin embargo, lo que fallé fue disfrutar el proceso. Siempre pensé que debía haber alguna razón para ser feliz. Simplemente no podría estar completamente relajado y orgulloso de mí mismo si no hubiera algo para celebrar. Tampoco podría disfrutar el momento y estar tranquilo en mi camino hacia el logro de objetivos. Eso me costó mucho tiempo y energía. Ahora, disfruto cada día de mi vida. Entiendo que ninguna meta en la vida es más importante que vivir felizmente. Por lo tanto, incluso si trabajo en un gran proyecto, lo hago con alegría y aprovecho al máximo cualquier momento presente.

Debemos disfrutar el proceso. Encontremos una manera de implementar pequeños y alegres momentos en cada uno de nuestros días. No importa cuál sea tu objetivo final, asegurémonos de vivir una vida de la que podamos estar orgulloso. La vida no se trata de lograr un objetivo particular sino de en quién nos
convertimos en nuestro camino.

Finalmente: No creas nada, no importa dónde lo leas, o quién lo dijo, no importa si Yo lo he escrito, a menos que estés de acuerdo con tu propia razón y tu propio sentido común. No importa si se trata de negocios, desarrollo personal o de cualquier tipo, hay tantos "gurús" que intentan educarnos sobre cómo debemos actuar y vivir nuestras vidas. Lo que funcionó para otra persona no necesariamente tiene que funcionar para Ti. No tomes consejos sin reflexionar sobre sí te conviene a Ti y tus necesidades personales. Todos estamos en diferentes caminos, y todos tenemos diferentes necesidades. No hay una solución única para todo en la vida. No en los negocios ni en las relaciones, en la salud ni en ninguna otra área de nuestras vidas.

Feliz semana.
Patricio Varsariah.

 

Hay que sacudirse la angustia y caminar.

febrero 16, 2020
La forma de llegar a lo que amamos y deseamos marca la gran diferencia en nuestras vidas y poco a poco, cuando creces por dentro, te das cuenta de que es el verdadero premio… El sueño está en el detalle, en el pequeño paso, en el día a día, en lo que conviertes en rutina en tu vida, en lo que te atreves a cuestionar y decidir. El sueño se empieza a conseguir el día que te das cuenta de que lo que importa es cómo llegas a él y decides apostar por tu coherencia. 

Puedo no llegar a la meta, pero, no puedo permitirme no saber encontrar la paz cuando me dé cuenta de que no la alcanzo, ni fallar en esto de sobrellevar la pena de no cumplir planes, ni acabar listas de objetivos.

Aunque puedo tardar un día o dos, tres años o un siglo en hacerme a la idea de que a pesar de que nada es imposible no todo pasa, no todo llega y a veces en eso hay cierto sentido. A veces, el premio principal de tu vida es lograr encajar las derrotas y convertirlas en éxito. Conseguir la actitud de un ganador mientras asumes que no llegas a la meta o que no llegas primero… Una vez consigues eso, esa magia, nada se resiste. Porque te has transformado…

A veces, las cosas que deseas no suceden. O al menos eso nos parece… Tal vez porque no se ve qué es lo que estás dibujando con los tumbos que das a cada paso, hasta que has dado los suficientes como para poder tomar perspectiva. Hasta que te levantas de ti mismo y te miras desde el aire y ves que no caminas en círculo, sino que dibujas en la tierra tu firma, que dejabas tu huella sin saber para quién… A veces, no estás en el camino que deseas, pero descubres que eres útil en él para muchas personas y sabes que es en realidad tu camino… Porque estás haciendo en él lo que soñabas hacer en otro y no te has dado cuenta de que no importa cómo sino para qué. 

La vida nos moldea y a veces nos pone en nuestro sitio. Nos recuerda que fallar es necesario y que cada error es un maestro para dar el siguiente paso… Un paso que a menudo puede cambiar de sentido, de rumbo, desaparecer o hacerse tan pequeño que parece que no avanzas nada, que no pasa nada en tu vida porque no te mueves…

Echar tus raíces lleva tiempo. Uno tiene que escoger a qué tierra pertenece, en qué mundo vive, a qué cielo aspira, qué le sacude y le conmueve. Tiene que conocer todos sus recovecos oscuros y haber encontrado todas sus aristas más cortantes antes de que los primeros brotes se abran paso a través de la tierra y vean la luz.

Echar raíces requiere tanta paciencia que los impacientes a veces se cansan. Requiere tanto entusiasmo, que los entusiastas a veces se agotan y se quedan dormidos. Requiere tanto trabajo, que los más trabajadores a veces abandonan porque se sienten desnudos y vacíos, porque acaban creyendo que cae en saco roto.

Echar raíces a veces te deja tan roto que no recuerdas qué estabas haciendo ni para qué. Y al final, sólo llegan los que resisten, los que aguantan no saben cómo, los que se empeñan de verdad.

A veces, los que llegan lo han soportado todo porque a medio camino decidieron que lo que importaba no eran precisamente las hojas sino las raíces. Porque se dieron cuenta de que el trabajo de mirar hacia dentro para conocerse y aceptar todo lo que allí encontraban era tan valioso que la verdadera cosecha era crecer hacia abajo, hacia la tierra… Crecer por dentro y sentirse sólido y a la vez ligero. Soltar la carga de tener que llegar a nada en concreto… Agradecer el poder respirar, el sentir, el tocar, el acariciar este día sin que este día tenga que ser tasado, valorado, recordado, sin que se tenga que asignar a nada una nota, un número de cuenta, un valor añadido…

No es lo que hacemos, es para qué lo hacemos.  

A veces, el que llega es el que está en sí mismo y no el que produce sin saber para qué. El sentido que le damos a nuestros logros lo cambia todo. No somos máquinas de producir, somos seres humanos que necesitan darle sentido a lo que hacen. Nuestro “para qué” es tan importante que a veces no conseguimos lo que soñamos porque no lo tenemos claro o porque lo hemos confundido. Si queremos llegar para demostrar, no llegamos jamás porque el que necesita ir dando lecciones al mundo nunca habrá dado las suficientes… 

El que va llenando huecos ahí afuera para ser admirado y compensar con ello el amor que no siente por él mismo, nunca recibirá suficientes halagos… El que está en el camino porque ama el camino y desea la meta para seguir amando y compartir, ya tiene su recompensa en cada milímetro que avanza. 

Las metas importan, pero, al final, a medio recorrido podemos descubrir que las que estamos anhelando no son las verdaderas sino las que pensábamos que era nuestras, pero eran de otros… Que nos hemos puesto retos asequibles y en realidad aspiramos a más, pero nos conformábamos porque no creemos merecer de verdad… O por el contrario que nos elevamos tanto el listón que en el fondo nos estábamos castigando, nos hacíamos subir una montaña muy alta para demostrar que nada nos frenaba y asegurarnos sufrir durante el ascenso… 

Lo que importa de verdad es cómo llegamos y nuestra forma de aceptar la derrota, el cambio de rumbo, el desatino y el error. Lo que importa es la sonrisa, el abrazo, el aliento que nos queda para que al día siguiente sigamos dando la lata con algo hermoso que conquistar…Sin perdernos cada momento, cada detalle, cada pequeño gesto de la vida….

No podemos decir sí a todos los caminos para llegar porque algunos nos piden dejar el alma antes del último ascenso y eso nos convertiría en huérfanos de nosotros mismos. Lo que importa está en nosotros y pasa por sacudirse la angustia y caminar. Si el camino a tu sueño no pasa a través de ti ni te pide que saques tus penas al sol, no es el camino que buscas… 

No me sirve cualquier camino, porque el sentido de andarlo es llegar a mí mientras recorro todos mis miedos y mis rarezas y suelto todas las necesidades que me inventé para soportarlos. No importa cómo, ni dónde, ni a quién… Sólo para qué. No importan las hojas, lo que importa son las raíces… No me sirve cualquier sueño, pero sobre todo no me sirve cualquier camino.

Patricio Varsariah. 

 

El cuerpo es el mapa del alma.

febrero 13, 2020
Somos nuestras emociones y todo lo que ellas nos ayudan a aprender de nosotros. Somos nuestros sueños y la transformación que obran en nosotros para poder alcanzarlos… Somos el camino que siguen nuestros miedos con sus pies diminutos sobre nuestra espalda, nuestra piel cansada y nuestro cuerpo agitado por no ser lo que este mundo perdido nos ha educado para creer que debemos…

El cuerpo es el mapa del alma. Todo lo que no resolvemos se queda prendido en nosotros. Se nos enquista en la conciencia suplicando salir, pero a veces, se lo negamos y sofocamos el dolor mirando hacia otro lado… Acumulamos la rabia hasta que nos estalla dentro… Acumulamos el miedo a estar solos hasta que no podemos respirar porque nos falta el amor como nos falta el aire… Acumulamos y lo acumulado se acostumbra a vivir en nosotros y vuelve loco bajo la piel y se construye refugios y cabañas para no tener que salir a la luz y arriesgar.

Nos hemos desconectado tanto de nuestro cuerpo, olvidando que somos un todo, que cuando nos envía mensajes no los percibimos… Aunque lo hace cada día. No nos enseñan a amarnos y no sabemos el valor que tenemos.  Nos escondemos hasta desaparecer y sentir que no contamos para nada… No nos conocemos. Estamos invadidos por un montón de creencias heredadas que rigen nuestra vida y jamás hemos comprobado que sean verdaderas.

Cuando nacemos, nos enfundan en un traje pequeño para que no crezcamos demasiado y sigamos atados a nuestros miedos… No lo hacen porque nos quieren mal, lo hacen porque creen que si crecemos nuestra osadía irritara al mundo y alguna divinidad ambulante nos aplastará con su dedo meñique. Lo hacen porque a su vez alguien se lo hizo a ellos y a ese alguien se lo hizo otro en una cadena sin fin que se remonta en los tiempos, cuando la humanidad tuvo tanto miedo que decidió no vivir feliz para no molestar… Y nosotros cumplimos con esta limitación sin rechistar ni levantar la voz, porque nuestra voz también es pequeña y nos asusta escucharla.

Nos envuelven en un manto de compasión rígida y nos dan una lista de “deberías” inasumible para mantenernos entretenidos y que no nos demos cuenta de que hay otras realidades por explorar… Lo hacen porque temen que seamos aventureros y soñemos otras vidas que seguro que no nos saldrán bien. Nos dan una mochila muy pesada para llevar. Llena de culpa, de sufrimiento pasado, presente y futuro y de normas gastadas que cumplir… Nos dicen que no vale la pena intentar ni llevar la contraria y hacemos caso. Y al empezar el camino, nos sentimos ya agotados. Sujetos a una necesidad de perfección extenuante, asfixiante, agotadora.

Nos asusta encontrarnos la cola y mirarnos a la cara. Estamos convencidos que no daremos la talla y no nos hemos dado cuenta de que intentarlo es comparar la luna con un garbanzo, intentar meter el mar en un vaso o pretender tocar el horizonte. Somos demasiado grandes para encajar en nada y al intentarlo, cruelmente, nos mutilamos para poder adaptarnos a un molde que nos limita y priva de libertad… Nos duelen las piernas porque no corren hacia donde soñamos… Nos duele todo el cuerpo porque está encajado, sometido, recortado, embutido en un rincón que le queda diminuto y del que no nos atrevemos a salir porque dejaríamos de pasar desapercibidos. Nos podamos las ganas, las alegrías, las extravagancias… Nos decimos tantas veces que no que al final, esos pensamientos nuevos y llenos de ilusiones se pierden antes de llegar y ya nunca sabemos lo que realmente deseamos.

Desconocemos nuestra sombra y eso impide que encontremos nuestra luz. No nos aguantamos la mirada por si descubrimos todo el trabajo pendiente que tenemos con nosotros mismos para crecer y evolucionar. Nos hacemos tanto daño… Nos sembramos de dolor para castigarnos por no llegar a metas que ni siquiera son nuestras. No hablo de un dolor sólo emocional, habló de la punzada en el pecho, la presión en el costado que te borra la sonrisa o el aguijonazo en la espalda que te dobla… Hablo de un cuerpo que nos habla para decirnos que nos estamos privando de vida, que no nos mimamos como merecemos, que nos callamos demasiado, que nos rompemos el corazón… Un cuerpo que te dice cada día cómo están tu conciencia, cómo vive tu alma, cómo te tratas a ti mismo…

No es un castigo, es una oportunidad para cambiarlo. Es la consecuencia directa de tu sinvivir, de tu postergar la vida, de tu silencio no deseado, de tu ira contenida, de tu rabia desparramada… Las locuras que no haces habitan en ti, soñando volar. Los deseos que no cumples se esculpen en tu cara surcando caminos, en las articulaciones de tus manos, en los nudos de tu espalda… Los besos que no das se convierten en espinas clavadas en la garganta y el pecho, dardos en el vientre, púas en la cabeza…

A veces, te notas demasiado y otras no estás. Confundimos el síntoma con la causa y creemos que somos nuestros dolores y enfermedades cuando la realidad somos la respuesta… Nos recortamos y empequeñecerse ante un mundo loco que busca llenar vacíos interiores con parches que nunca tapan las heridas porque lo único que las puede sellar está en nosotros… Siempre buscamos pareja de baile, cuando en realidad, este baile es en solitario. Buscamos soluciones fuera cuando tenemos dentro la llave que abre todas las puertas cerradas que llevan a la felicidad. Nos castigamos por no ser algo que nunca seremos, porque en realidad somos algo mejor… 

Hemos cedido el poder a cambio de sucedáneos de felicidad. Hemos regalado conciencia a cambio de simulacros de amor que mueren antes de empezar porque el único amor que puede sofocar nuestro dolor es el propio. No sabemos quiénes somos porque no nos educaron para reconocernos y así nunca podremos curarnos y descubrir nuestro valor. Aunque todo tiene un reverso. Si podemos castigarnos, podemos perdonarnos a nosotros y al mundo por no ser, por no llegar a cimas artificiales pensadas por otros que tampoco conocen las suyas.

Si podemos acumular, podemos soltar y comprender qué sentimos y decidir quiénes somos cuando estemos libres de corazas y chantajes. Si podemos hacernos tanto daño es porque también podemos hacernos mucho bien. Es porque tenemos el poder. Para abandonar esta lucha contra todo y dejar de batallar con nosotros mismos por conseguir un ideal que en realidad no soñamos.

Todos somos enfermos crónicos de miedo…A no encajar y aparentar. A no tener. A estar solos y no ser valorados. A no ser amados… Todos tenemos el poder de darle la vuelta ahora y dejar de buscar en el mundo lo que queremos encontrar y empezar a ser lo que le falta. Todos podemos cambiar de pensamientos y por tanto cambiar de emociones, aunque cueste… Podemos ordenar a nuestra mente que en lugar de quedarse atrapada pensando en sobrevivir, acepte, se adapte y decida empezar a construir sueños. Cuando cambiamos de pensamientos, cambiamos de vida… Nuestro cerebro es pura plasticidad, se adapta con nosotros, muta para que lleguemos a nuestras metas, estamos preparados para ser elásticos y transformarnos. Tan sólo necesitamos creer y sentir que podemos.

La solución ha estado ahí siempre, esperando a que abramos la puerta que lleva a nosotros mismos y dejemos entrar la luz de sol… Que saquemos de paseo los “no puedo”, los “no sé”, los “no sirvo” y los “nadie me quiere” …. Para que nos demos cuenta de una vez que la magia no va de fuera a dentro, sino de dentro a fuera…Y empecemos a irradiar lo que somos. Y que empecemos a vibrar con lo que nos hace soñar.

Dejemos de fingir y saquémonos las máscaras. Detrás de todo dolor hay algo que no sabemos, algo que aún no entendemos, algo que no queremos ver y que nos lleva a darnos cuenta de que todavía no nos amamos. Llevamos dentro el antídoto, pero ignoramos nuestro poder. La cura que buscamos se llama amor y empieza por nosotros mismos. Se llama mirarte y aceptar lo que ves y lo que sientes. Amar tus fibras y abrazar su belleza y su oscuridad… Se llama autoestima y confianza… Hasta que eso no llega, todo lo demás son simulacros.

Estoy convencido de que vamos por el camino y que la ciencia y la espiritualidad al final se darán la mano… Encajaran forzosamente en un universo que se ha descubierto inmaterial y compuesto por energía y vibración…Que encontrarán la combinación perfecta para que entendamos que necesitamos paliar efectos, pero que lo realmente importante es ir a las causas y entender a las personas.
Patricio Varsariah.

 

La vida anida en las palabras.

febrero 13, 2020
Creo que la vida no se puede resolver, no se puede comprender. Puedes vivirla, puedes regocijarte en ella, puedes hacerte uno con el misterio, pero la idea de comprender como observador no es posible en absoluto. Yo mismo no comprendo. El mayor misterio para mí soy yo mismo. 

La clave de la felicidad: puedes hablar de amor y de ternura y de pasión, pero el verdadero éxtasis es descubrir que no has perdido las llaves después de todo.

La vida se concentra en los pequeños detalles. Habita en los peldaños de las escaleras y en los pliegues de las sábanas. Es especialmente caprichosa al contemplar todo lo pequeño, le gusta hacerlo grande, le gusta hacerlo maravilloso para que nos importe, para que tengamos que detener la vista en lo minúsculo y darnos cuenta de que en cada átomo hay un universo por explorar. Y al mismo tiempo, para que sepamos que es efímero, que se gasta, que se acaba, que vuela y desaparece.

Tal vez por eso es tan bello… Tal vez por eso la belleza es deliciosa y afrutada, porque se escapa… Y la vida, que sabe que buscamos momentos intensos, se complace en mostrarnos aquello que podemos desear y nunca acabar de tener del todo… Y esa es la enseñanza, el aprendizaje… Nada es nuestro, todo viene y todo va, sólo podemos disfrutarlo mientras está y homenajearlo cuando se marcha recordando lo hermoso, lo bondadoso, lo que deja en nosotros…

El recuerdo es el tesoro. La lección. El beso que sigue siendo beso cuando ya no quedan los labios… El abrazo que sigue dando calor sin que él ya no esté cerca… Las palabras que ahondaron en tu alma recordándote que puedes, aquella tarde cuando tanto buscabas palabras que te ayudarán a saltar, a vivir, a conocer…

Y nos queda aceptar. Dar el salto a otra dimensión dentro de nosotros mismos donde nos sobra y nos basta con saber que somos, que estamos con nosotros y nos apadrinamos las lágrimas y nos besamos las penas… Que da igual si caemos porque somos un tentetieso que siempre acaba en pie… Que no importa si perdemos porque lo que buscamos no es la gloria sino el cambio en nuestra mirada, nuestra nueva actitud en la vida…

Una vida que nos demuestra cada día que lo que habita en nosotros realmente es lo básico. Que somos suspiro. Que no tenemos nada y lo somos todo. Que vinimos con un traje de piel y marcharemos con ese traje más cansado, más arrugado, más sabio…

La vida anida en las palabras. En los pensamientos que nos ayudan a crecer… En las miradas locas que buscan caminos alternativos… En las emociones que nos obligan a entender que a veces nada es como esperamos pero que en ese desconcierto hay una melodía, una especie de perfección salvaje que hace que al final todo encaje, todo cuadre, todo tenga sentido… Porque la vida te trae flores cuando vas a saber apreciarlas y no cuando crees que las necesitas. Te deja sin escalera cuando te empeñas en subir para que te des cuenta de que tienes que bajar. Te viste de gala cuando ya no te importa ir desnudo. Te esconde las piezas del rompecabezas para que te des cuenta de que ya estás entero.

La vida ama lo fugaz, lo pequeño, lo etéreo, lo que se desperdicia cuando abarcas demasiado, lo que se pierde cuando sumas y restas sin tener en cuenta lo verdadero… Lo que nunca aprecias porque siempre está. Lo que nunca ves porque no quieres verlo o no le das valor porque crees que estará también mañana.

La vida escupe contra viento y sacude cuando has caído. Aprieta donde duele, salpica con sal donde tienes una herida aún por cerrar… Te obliga a soltar lo que te queda y te colma cuando entiendes que en realidad no necesitas ya nada. Y todo es para que entiendas, para que veas, para que te detengas… Aunque duela tanto a veces que no puedas ni sentir…

La vida busca que poses tus pupilas en todo aquello que se te escapa para que dé una vez por todas sepas que lo que realmente permanece eres tú… La vida te pide que te acerques a lo pequeño para que entiendas que en realidad es grande, enorme, gigante… 

Patricio Varsariah.
 

La comprensión y la excesiva familiaridad.

febrero 4, 2020
Existen muchas personas que creen que cuanto más sencilla es una cosa, más difícil es de comprender. Se dice que para poder comprender algo es necesario que sea complejo; para comprender, has de dividir y analizar. Una cosa sencilla no puede ser dividida ni analizada; no hay nada que dividir ni analizar. El hecho es muy simple. Lo más simple siempre escapa a la comprensión. Por eso Dios o el Universo no puede ser comprendido. Dios es lo más simple, es lo más simple posible. Puedes comprender el mundo; es muy complejo. Cuanto más complejo es algo, más puede la mente manipularlo. Cuando es sencillo, no hay nada a lo que agarrarse; la mente no puede trabajar.

Los lógicos dicen que las cualidades simples son indefinibles. Por ejemplo: alguien te pregunta qué es “amarillo”. “Amarillo” es una cualidad muy simple; ¿cómo lo definirías? Tú dirás: “Amarillo es amarillo”. Y el hombre te dirá: “Ya lo sé, pero ¿cuál es la definición de amarillo?”. Si contestas “amarillo es amarillo” no lo estás definiendo. Tan sólo repites lo mismo otra vez. Es una tautología.

Cómo podríamos definir “bien”. Mi respuesta sería que “bien” es indefinible. No puedes definir “bien”. Es una cualidad absolutamente simple.

¿Cómo definir a Dios? Las religiones tratan de efectuar divisiones; entonces la definición es posible. Ellos dicen: “Dios no es este mundo, Dios no es el mundo, Dios no es materia, Dios no es el cuerpo, Dios no es deseo”. Esos son modos de definirlo. Si sitúas algo contra un fondo, entonces puedes dibujar su límite. ¿Cómo vas a poder dibujar un límite si no hay contra qué? ¿Dónde colocarás la cerca de tu casa si no tienes vecinos? Si no tienes vecinos, ¿cómo vas a vallar tu casa? El límite de tu casa se basa en la presencia de tu vecino. Dios está solo, no tiene vecinos. ¿Dónde empieza? ¿Dónde acaba? En ninguna parte. ¿Cómo definirás pues a Dios? Tan sólo para definir a Dios fue creado el diablo. Dios no es el diablo –al menos puedes afirmar esto-. Puede que no seas capaz de definir qué es Dios, pero puedes decir lo que no es: Dios no es el mundo.

Un teólogo cristiano (que no recuerdo su nombre ahora) dice que Dios lo es todo excepto el mal. Con esto basta también para definirlo. Dice: “Todo excepto el mal”. Esto basta para fijar un límite. Y él no se da cuenta: si Dios lo es “todo”, entonces ¿de dónde surge el mal? Ha de proceder de este “todo”. Si no fuera así, habrá de existir otro origen distinto a Dios, otra fuente de la existencia que fuera equivalente a Dios. Entonces el mal nunca podría ser destruido, entonces tendría su propio origen, entonces el mal no dependería de Dios, ¿cómo podría entonces Dios destruirlo? Dios no lo destruiría. Una vez el mal es destruido, Dios no puede ser definido. Para definir necesitas que el diablo esté presente, a su alrededor.

Los santos necesitan pecadores, de lo contrario no existirían. ¿Cómo sabes tú que alguien es santo? Todo santo necesita pecadores a su alrededor. Esos pecadores le definen. Lo primero que hay que comprender es que sólo lo complejo puede ser comprendido; no puedes comprender lo simple. Lo simple es simple. 

Mi segundo tema: Creo que la excesiva familiaridad genera aburrimiento. Nunca agasajamos a lo familiar. Existen muchos maridos que nunca miran a su esposa o como hoy también se llama a su “partner”.

Ella ha estado con él desde hace muchos, muchos años y te has olvidado por completo de que existe. Yo te pregunto: ¿Cuál es el rostro de tu esposa? ¿Te has fijado en ella recientemente? Puede que te hayas olvidado por completo de su cara. Si cierras tus ojos y meditas recordándola, puede que recuerdes el rostro que miraste por primera vez, pero tu esposa es un flujo, un río, constantemente cambiando. Su rostro ha cambiado; ella ha envejecido. El río ha seguido fluyendo por nuevos vericuetos; el cuerpo ha cambiado. ¿La has mirado recientemente? Tu esposa te es tan familiar que no necesitas mirarla. 

Sólo miramos aquello que no es desconocido, nos fijamos en aquello que nos llama la atención por novedoso. Se dice que la familiaridad alimenta el contento; no, alimenta el aburrimiento.

Alguna vez leí que:  Dos hombres de negocios muy ricos estaban de vacaciones en Miami Beach.
Estaban tumbados tomando el sol y uno le dijo al otro:
-Nunca comprenderé lo que la gente ve en Elizabeth Taylor, la actriz. No comprendo lo que ven en ella, por qué se vuelven locos con ella. ¿Qué tiene de especial? Si le quitas los ojos, si le quitas el pelo, si le quitas los labios, si le quitas su figura, ¿qué le queda? ¿Qué queda?
El otro hombre lanzó un gruñido, se puso serio y replicó:
-Mi esposa. Eso es lo que queda.
En eso es en lo que se ha convertido tu esposa, el marido: en nada. 

Debido a la familiaridad, todo ha desaparecido. El marido es un fantasma, La esposa es un fantasma, sin figura alguna, sin labios, sin ojos; simplemente algo repugnante. No siempre ha sido así. Una vez te enamoraste de esa mujer. Ese instante ha desaparecido: ahora ni siquiera la miras. Los maridos y las esposas evitan mirarse a la cara. Cuando se tiene reuniones con familias, he podido observar a algunos maridos y esposas evitar mirarse entre sí. Han creado muchos trucos para evitar mirarse. Cuando se quedan solos siempre están intranquilos. El invitado es siempre bienvenido; así pueden mirarle y evitar mirarse entre ellos.

La atención es siempre algo nuevo, es siempre lo extraño, lo desconocido. El cuerpo puede volverse familiar, pero no el alma; el alma, nunca. Puede que conozcas el cuerpo de tu mujer, pero nunca conocerás lo desconocido, la persona oculta. Nunca. Eso no puede ser conocido. No puedes conocerlo. Es un misterio; no puedes explicarlo. 

Debemos ver cada día y experimentar que todo es nuevo, extraño, misterioso. Tanto si es conocido como desconocido, familiar o no familiar, no hay diferencia alguna. Si tú vas o pasas en tu ruta a tu trabajo por un jardín cada día, poco a poco dejarás de mirar a los árboles. Creerás que ya los has mirado lo suficiente, que ya los conoces. Poco a poco dejarás de oír a los pájaros. Ellos seguirán cantando, pero tú no los oirás. Te habrás familiarizado con todo; tus ojos estarán cerrados, tus oídos estarán cerrados.

Si viéramos con los ojos del alma cada día escucharemos los pájaros, los árboles. Todo, a cada instante, seria nuevo. Esto es lo que significa “atención”. Para la atención todo es constantemente nuevo. No hay nada viejo, nada puede envejecer. Todo es creado a cada instante. Es un continuo flujo de creatividad. La atención nunca carga con los recuerdos.

Patricio Varsariah.
 

Usar esta vida para vivir y amar

enero 29, 2020
Desde el comienzo de la vida, comenzamos a formar asociaciones que rápidamente se vuelven significativas. Somos, cada uno de nosotros, los creadores de dar sentido a la vida.

La vida misma no tiene ningún significado en particular, pero como seres humanos dotados de conciencia, curiosidad e inteligencia, registramos y recordamos nuestra propia experiencia, compartimos y transmitimos muchas historias, explicaciones, religiones, ciencias y puntos de vista colectivos que parecen transmitir significado.

La forma en que vemos la vida y nuestro lugar dentro de ella tendrá sentido. Si vemos la vida como una exhibición alucinante de ricas hazañas individuales y colectivas de aventura, muestras altruistas de liderazgo, amor y compasión, llenas de amabilidad, entonces el significado de la vida se infundirá de maravilla, misterio, humildad, alegría, gratitud. y optimismo, Por el contrario, si consideramos la vida trágica, opresiva, injusta, llena de historia desgarradora de guerras y violencia que han devastado a otros humanos, así como a otras especies, y al abuso ambiental de los recursos, entonces el significado de la vida se infundirá de desesperación, miedo, ansiedad, depresión y pesimismo.

En general, el significado puede ser creado a partir de nuestras experiencias muy básicas. En un nivel individual, lo que nos brinda felicidad momentánea, lo que causa dolor, lo que brinda consuelo, lo que perturba la paz mental, todos se registran como significativos. Como bebés preverbales, todas estas acciones y reacciones están llegando fuertemente a nuestra conciencia y la conciencia se desarrolla alrededor de estas experiencias muy básicas. La forma en que una madre nos mira, su tacto, el sonido de su voz, la comodidad de su cuerpo, la forma en que nos abraza, o la falta de estas experiencias, contienen un significado potencial de cómo llegamos a definirlo en ambos. Un nivel personal e interpersonal.

Debido a que la vida, por su naturaleza, está tan profundamente interconectada, desde la estructura del ADN hasta las capacidades intelectuales sociales y emocionales y los hábitos culturales, el significado adquiere una rica y amplia variedad de apariencias en todo el planeta, pero el significado en toda su vasta y variada humanidad proviene de lo único especies que conocemos que asignan importancia a sus actividades, comunicaciones, símbolos e historia.

Y así, aunque está universalmente limitado a los puntos de vista de una sola especie, es lo que nos queda. Aun así, es como ganar el premio gordo cósmico. Estar vivo está lleno de potencial significativo. Lo que hacemos con esto depende de cada uno de nosotros.

Creo que cada vida contiene su propia oportunidad de buscar y descubrir el significado. Definir la experiencia basada en una búsqueda, un estudio, experimentos, relaciones y percepciones profundamente personales que expanden y enriquecen un conocimiento más profundo conduce a la confianza de que el lugar de uno en el gran esquema de la vida es, en esencia, una expresión de potencial significativo. 

La vida, vivida con conciencia y una profunda capacidad para conectarse, cuidar, amar, llorar, sanar, evolucionar, aprender, transformar, puede desarrollarse como una hermosa secuencia de compromisos e interacciones significativas que nos ayudan a desarrollarnos como seres únicos e individuales, nos desarrolla a lo largo de un viaje universal trascendental ampliamente colectivo.

No necesariamente necesitamos conceptos de seres superiores, Dioses y Diosas, Budas o grandes líderes y pensadores altruistas históricos, aunque ciertamente pueden servir de inspiración para hacer que la vida tenga sentido.

Lo que sí necesitamos es prestar atención. ¡Despierta! Darse cuenta de lo valioso que es estar vivo. Estar vivo. Ser parte de algo más allá de los conceptos, extendiéndose mucho más allá de lo que las palabras son demasiado limitadas para transmitir. Para preguntarse, participar alegremente, explorar, desarrollar conciencia consciente, aprender, crear, contribuir y definir el significado en los propios términos, con un profundo sentido de satisfacción y humildad, coraje y compasión, respeto y responsabilidad.

En mi corazón y en mi mente, el significado de la vida es este: utilizarlo sabiamente para su mayor bien. Para reconocer la preciosa oportunidad, dotada de libertades y oportunidades, cultivando conciencia que entiende profundamente cómo vivir con virtud, con propósito e intención. Permanecer consciente de que tener una vida humana dotada de libre albedrío puede conducir a la máxima libertad. Libre para evolucionar el amor, cuidar con compasión, crear amabilidad y reconocer una mente con una capacidad innata que elige hacer que la vida tenga sentido. Que es posible despertar y alcanzar la Iluminación para ser de máximo beneficio para uno mismo y para toda la vida sensible. Y para usar esta vida para vivir y amar altruistamente, decidido a hacer precisamente eso.

Patricio Varsariah.
 

Enamorados de este mundo

enero 29, 2020
Cada caminata al bosque es un rito religioso, cada baño en el arroyo es una ordenanza salvadora. El servicio de comunión es a todas horas, y el pan y el vino provienen del corazón y la médula de la Madre Tierra. Para encontrar los elementos universales lo suficiente; encontrar el aire y el agua estimulantes; para refrescarse con una caminata matutina o un paseo nocturno ... para emocionarse con las estrellas por la noche; estar eufórico sobre el nido de un pájaro o una flor silvestre en primavera: estas son algunas de las recompensas de la vida simple.

Las cosas más preciosas de la vida están al alcance de nuestra mano, sin dinero y sin precio. Cada uno de nosotros tenemos toda la riqueza del universo en nuestra propia puerta. Todo lo que hemos tenido, y aún tenemos, puede ser nuestro al extender nuestra mano y tomarla.

Si tuviera que nombrar los tres recursos más preciados de la vida, debería decir amor, escribir, y la naturaleza. Me encanta la naturaleza para calmarme y curarme, y para poner mis sentidos en orden.

Deberíamos estar enamorados de este mundo, podemos labrar su tierra, podemos recoger su cosecha, esperando sus estaciones y siempre hemos cosechado lo que hemos sembrado. Podemos escalar sus montañas, vagar por sus bosques, navegar sus aguas, cruzado sus desiertos, sintiendo el aguijón de sus heladas, la opresión de sus calores, la lluvia de sus lluvias, la furia de sus vientos, y siempre podemos esperar belleza y alegría. 

Me ha encantado la sensación de la hierba bajo mis pies y el sonido de las corrientes a mi lado. El zumbido del viento en las copas de los árboles siempre ha sido buena música para mí, y la cara de los campos a menudo me ha consolado más que las caras de los hombres.

Un hombre no se salva por la verdad de las cosas que cree, sino por la verdad de su creencia: su sinceridad, su armonía con su carácter. Los absurdos de las religiones populares no importan; lo que importa es la creencia tibia, las formas vacías, las concepciones superficiales de la vida y el deber. 

Somos propensos a pensar que, si el credo es falso, la religión es falsa. La religión es una emoción, una inspiración, un sentimiento del Infinito, y puede tener su raíz en cualquier credo o no. Cualquier credo que ennoblece el carácter y abre una puerta o ventana sobre los significados más profundos de este maravilloso universo es lo suficientemente bueno para vivir y para morir.

El universo es tan inhumano, es decir, sigue su camino con tan poco pensamiento sobre el hombre. No es más que un incidente, no un fin. Debemos ajustar nuestras nociones al descubrimiento de que las cosas no tienen forma para él, sino que él tiene forma para ellas. 

El aire no estaba hecho para sus pulmones, pero él tiene pulmones porque hay aire; la luz no fue creada para su ojo, pero él tiene ojos porque hay luz. Todas las fuerzas de la naturaleza van por su propio camino; el hombre se sirve de ellos o toma un aventón lo mejor que puede. Si mantiene su asiento, prospera; si pierde su agarre y cae, es aplastado.

La lección que la vida repite constantemente es "mirar bajo tus pies". Siempre estás más cerca de lo divino y de las verdaderas fuentes de tu poder de lo que piensas. El atractivo de lo distante y lo difícil es engañoso. La gran oportunidad es donde estás. No desprecies tu propio lugar y hora. Cada lugar está bajo las estrellas. Cada lugar es el centro del mundo.

Que el día de hoy te enamores mas de este mundo y con amor lo cuides.

Patricio.Varsariah.
 

La relación entre juicios negativos y emociones.

enero 16, 2020
La vergüenza está relacionada con juicios negativos "Estoy avergonzado de mi peso" "Estoy avergonzado de escuchar mi voz". Estos son solo algunos de los pensamientos negativos que podemos tener en nuestras mentes diariamente. De hecho, la vergüenza se compone de juicios negativos sobre nuestro cuerpo, comportamiento, forma de pensar y sentir, decisiones, preferencias, etc.

La vergüenza puede asumir muchas formas y juicios, pero al final, podemos reducirlos a uno principal: "Estoy equivocado". La vergüenza es, de hecho, la presencia dentro de nosotros de un sentido intrínseco de error que, como el tronco de un árbol, se desarrolla en varias ramas y hojas.

La relación entre juicios negativos y emociones es similar a la relación entre humo y fuego. Si intentamos eliminar el humo, tarde o temprano aparecerá de nuevo. La presencia de emociones reprimidas en nuestro cuerpo sigue "ardiendo" y, a menos que las extingamos, seguiremos asfixiados por nuestros juicios negativos.

Cada vez que te sientas lleno de juicios negativos, pregúntate: "¿Cómo me siento?" o "¿Cómo me hacen sentir?" ... Al principio notarás una sensación de tristeza y pesadez. Este movimiento de atención lejos de los juicios en la mente y hacia las emociones en el cuerpo es saludable porque cuanto antes cuides el "fuego", más rápido cesará el humo.

La tristeza y la pesadez suelen ser las primeras capas de vergüenza, pero si comienzas a profundizar en la experiencia de estas emociones en el cuerpo, descubrirás que estás experimentando ira. De hecho, los juicios negativos provienen de la ira reprimida.

Una vez que este enojo salga a la superficie y se exprese de manera activa te sentirá más ligera o ligero. Esto abre el camino a una emoción más profunda: el dolor emocional. Solo cuando sentimos lo doloroso que es haber sido juzgado, el patrón colapsa.

No nacimos con juicios negativos, los aprendimos y los obtuvimos directa o indirectamente de nuestro entorno, especialmente en la infancia, cuando éramos muy abiertos y vulnerables y estas "espinas emocionales" se engancharon en nuestros corazones. Podemos decir que nos tratamos como si hubiéramos sido tratados por personas significativas como padres, maestros, hermanos o compañeros de clase o como si hubiéramos visto a esas personas tratarse a sí mismas.

Si dejas fluir este dolor emocional sin bloquearlo por miedo, llegarás al fondo de la vergüenza y experimentarás lo que siempre ha estado debajo: un amor natural y espontáneo entrelazado con una sensación de libertad y ligereza. 

Debemos desbloquear las tensiones por debajo de las cuales las emociones están aprisionadas, para permitir que fluyan espontáneamente. Es un poco como romper un dique: luego, el agua fluye por sí misma. De hecho, ¿cómo podemos procesar nuestras emociones, que son manifestaciones físicas de la experiencia de los sentimientos, si no involucramos al cuerpo en una experiencia transformadora? Si no desempacamos la vergüenza, no podemos alcanzar nuestro núcleo de amor.

A menudo usamos el término poético "corazón emocional" para nombrar una función no específica en nuestro cuerpo-mente. Considero que el corazón emocional está muy conectado con la respiración. Es, de hecho, la actividad a través de la cual puede tomar conciencia de los sentimientos, retenerlos o liberarlos. Abrir el corazón es abrir la respiración: da miedo, nos hace vulnerables, pero también terriblemente vivos y disponibles para la vida.

Si no desempacamos la vergüenza, no podemos alcanzar nuestro núcleo de amor. Las afirmaciones positivas son útiles, pero solo brindan un apoyo temporal para equilibrar los juicios negativos, como analgésicos que disminuyen el dolor temporalmente sin abordar la causa, en este caso, emociones reprimidas.

Dejar que el cuerpo funcione como un cuarto de almacenamiento para las emociones reprimidas trae una sensación de amor natural y tranquilidad, una amplitud en la respiración, que comúnmente llamamos felicidad.

El amor es el sentimiento que emana del corazón y se extiende a través de la sangre hasta cada célula del cuerpo. 

Patricio Varsariah.
 

Sufrir un trauma en la relación.

enero 14, 2020
Hay ciertos incidentes en una relación de pareja que hacen más que tocar nuestros puntos crudos o "herir nuestros sentimientos". Nos hieren tan profundamente que destruyen nuestro mundo. Son traumas de relación. En el diccionario, un trauma se define como una herida que nos sumerge en el miedo y la impotencia, que desafía todos nuestros supuestos de previsibilidad y control. Las heridas traumáticas son especialmente graves, cuando implican una "violación de la conexión humana". De hecho, no hay mayor trauma que ser herido por las mismas personas con las que contamos para apoyarnos y protegernos. La hipervigilancia, los flashbacks y la evitación son los indicadores establecidos de estrés traumático. 

La falta de una respuesta de apoyo emocional por parte de un ser querido en un momento de amenaza puede influir en toda una relación. Puede eclipsar cientos de eventos positivos más pequeños y, de un solo golpe, demoler la seguridad de una relación de amor. El poder de tales incidentes radica en la abrasadora respuesta negativa que ofrecen a las preguntas eternas“¿Estás ahí para mí cuando más lo necesito? ¿Te importa mi dolor?

No hay mucho margen para el compromiso o la ambigüedad cuando sentimos este tipo de necesidad urgente de apoyo de nuestro ser querido. La prueba es aprobada o reprobada. Estos momentos pueden destruir todas nuestras suposiciones positivas sobre el amor mismo y la confiabilidad de nuestro ser querido, comenzando la caída en una relación de angustia o deshilachando un vínculo ya frágil. Hasta que estos incidentes se confronten y resuelvan, la verdadera accesibilidad y el compromiso emocional están fuera de discusión. 

Las parejas suelen sufrir un trauma en la relación en momentos de intenso estrés emocional cuando las necesidades de apego son naturalmente altas, incluido el nacimiento de un niño, la muerte de un padre, la pérdida repentina de un trabajo, el diagnóstico y el tratamiento de una enfermedad grave. Los compañeros que infligen estas lesiones no son maliciosos ni intencionalmente insensibles. De hecho, generalmente tienen las mejores intenciones. La mayoría simplemente no sabe cómo sintonizar con las necesidades de apego de sus seres queridos y ofrecer la comodidad de su presencia emocional. Algunos, también, son absorbidos por los intentos de contener su propia ansiedad. 

La pareja o compañeros del camino, a menudo tratan de manejar las lesiones ocasionadas, ignorándolas o enterrándolas. Eso es un gran error. Los daños cotidianos se descartan fácilmente y los puntos sin procesar pueden desaparecer (si dejamos de frotarlos en los Diálogos de demonios), pero los traumas no resueltos no sanan. La impotencia y el miedo que engendran son casi indelebles; activaron nuestros instintos de supervivencia. Es más sabio, en términos de supervivencia, ser cauteloso y descubrir que no hay peligro real que confiar y descubrir que el peligro es real. Esta cautela limitará la capacidad de una pareja lesionada para arriesgar un compromiso emocional más profundo. Y los traumas se infectan. 

A veces, las parejas logran compartimentar traumas, pero esto resulta en una relación fría y distante. Y la barricada funciona solo por un tiempo. Los sentimientos heridos estallan en algún momento cuando las necesidades de apego se destacan. La única forma de salir de estas lesiones de apego es enfrentarlas y curarlas juntas preferiblemente de inmediato. 

El primer objetivo para la pareja es el perdón. Al igual que con el amor, el perdón se ha convertido recientemente en un tema de estudio para los científicos sociales. La mayoría de los estudiosos hablan del perdón como una decisión moral. Dejar de lado el resentimiento y absolver la mala conducta de una persona es lo correcto y lo bueno. Pero esta decisión por sí sola no restaurará la fe en la persona lesionada y la relación. Lo que los socios necesitan es un tipo especial de conversación de sanación que fomente no solo el perdón sino la voluntad de confiar nuevamente. La confianza renovada es el objetivo final. 

He aprendido que lo importante no son los eventos en sí, sino las vulnerabilidades que provocan. Para algunas parejas en ciertos momentos, un coqueteo puede resultar más hiriente que una aventura. También he descubierto que las parejas pueden sufrir múltiples traumas, y que cuanto mayor es el número, más difícil es renovar la confianza. La lección principal es que debes tomar en serio el dolor de tu pareja y esperar y hacer preguntas hasta que el significado de un incidente se aclare, incluso si el evento parece trivial o el dolor exagerado. 

A veces no sabemos qué es tan doloroso para nosotros en un evento en particular hasta que realmente podemos explorarlo con nuestra pareja. Y a veces es muy difícil salir y mostrar el núcleo de nuestro dolor a quien nos hirió. Pero el dolor siempre tiene sentido si lo relacionamos con nuestras necesidades y temores de apego.

Patricio Varsariah.

 

Dejemos de lado la necesidad de siempre tener la razón.

enero 11, 2020
Se dice que en la vida hay cosas que debemos dejar ir para poder encontrar la felicidad, pero ¿Cómo podemos dejar ir lo que nos pesa? Imaginemos que estamos haciendo una caminata y llevamos una mochila repleta de cosas. Empieza a dolernos  la espalda, nos  detenemos  y la abrimos para ver qué hay dentro. Nos damos  cuenta de que hay varios objetos que no precisamos y nos deshacemos de ellos enseguida. ¿Cómo nos sentiríamos ahora? ¡Mucho más livianos! Podremos dar muchos pasos sin cansarnos y llegar bien lejos. Bueno, algo similar ocurre con los sentimientos y actitudes que se van acumulando a lo largo de los años. En el momento en que aprendes a eliminar todo lo que no necesitas comenzarás a andar por la vida de otra manera, más feliz y más libre.

Entre las cosas que deberíamos tratar de dejar ir están todas aquellas que no nos ayudan a relacionarnos con los demás ni ser buenos con nosotros mismos. Todas esas actitudes que nos limitan y nos  impiden avanzar en nuestro crecimiento tanto con los demás como con nostros mismos. En primer lugar, dejemos  de lado la necesidad de siempre tener la razón. ¡Comencemos con algo difícil! Es posible que no soportamos la idea de equivocarnos y esto te traiga muchos problemas con las personas que quieres. Si tu ego es más grande que las ganas de llevarte bien con tu pareja, tus padres o tus amigos, replantea ese sentimiento ¡y échalo fuera!

Por otra parte, sería bueno que eliminemos el afán de controlar todo, mayormente lo que ocurre a nuestro alrededor. Permitamos que los demás “sean”, como nosotros pretendemos ser. Tampoco es preciso que busques culpables o responsables donde no los hay… ¡o donde tú deberías hacerte cargo! Es más fácil señalar con el dedo al que tenemos al lado, pero muy complicado bajar la cabeza y decir “fui yo”. A diferencia de lo que se cree, eso no es de cobarde, sino de valiente.

Además, deja esa necesidad que te gobierna por querer impresionar a todo el mundo. No puedes pretender ser algo que no eres únicamente para caerle bien al resto. Intentar agradar a quienes te rodean, en realidad te está llenando de malos amigos quienes ante el primer problema que tengas te abandonaran. Lo mismo se aplica a la pareja, al trabajo o a quien se te ocurra. Desde el momento en que te quites la máscara y hables con la verdad mantendrás a tu lado a aquellos que realmente valen la pena.

Hasta ahora te he dicho algunas actitudes que deberíamos soltar en relación a los demás. Pero por supuesto que hay mucho en lo que trabajar si nos referimos a nosotros mismos. Lo que más nos pesa en nuestro andar son los pensamientos negativos y autodestructivos. Con tu manera de pensar estás evitando triunfar, salir adelante y continuar aprendiendo. No creas el 100% de lo que aparece en tu mente, sobre todo lo pesimista y aquello que te hiere. No olvides que el cerebro se puede usar para bien o para mal… y eso depende de ti.

A su vez, deberías eliminar la creencia de que no sirves para hacer tal o cual cosa. No hay nada tan imposible de lograr como piensas. Nada ni nadie (ni siquiera tú mismo) puede impedir que seas feliz y que cumplas tus sueños. Despliega tus alas y vuela. Haz aquello que te permite ser mejor persona y estar cada vez más cerca de tus objetivos. Recuerda que puedes ser tu peor enemigo si no confías en tus capacidades.

La resistencia al cambio es otra de las cosas que mejor quitar de tu pesada mochila. Así podrás seguir tu camino bastante más liviano. Los cambios son buenos aunque pienses lo opuesto. Sal de tu zona de confort, no te conformes con lo mínimo… ¡te mereces lo máximo! No te resistas a lo diferente. Dale una oportunidad y se te abrirán muchas puertas. Estos tres sentimientos o pensamientos son muy pesados y no te sirven para nada. El temor es pensar que algo malo te ocurrirá y por ello no te animas a seguir. Si tienes miedo es más probable que fracases. A lo único que debemos temer es al propio miedo porque es limitante y evita que avances.

Los pretextos solo son un escudo para no aceptar lo que te ocurre. Puede deberse a que no te animas, a que te preocupa el futuro, a que no estás del todo seguro de tus capacidades, etc. Muchas veces las excusas son auto-inventadas y no verdaderas. No te quedes estancado en un sitio “porque llueve”, “porque no sé hacerlo”, “porque voy a fallar”, etc.

Y por último, el pasado, ese flagelo que tanto nos pesa. No solemos recordar aquellos acontecimientos bonitos de días anteriores, sino los malos, los que han dejado huellas muy profundas. El pasado ha de ser ignorado porque enfocarte tanto en él no te deja ver el hoy y mucho menos el mañana. Para terminar comparto contigo esta frase : Dejándolo fluir todo llega. El mundo es para los que dejan ir. Cuando lo intentas todos acaban ganando.

Patricio Varsariah.
 

¿Por qué cerrar tu vida con compromisos?

enero 9, 2020
El compromiso siempre procede de la inconsciencia.  Por ejemplo, tú amas a una mujer y quieres que se case contigo, pero ella quiere que te comprometas.  Y tú eres tan inconsciente…; comprometes muy fácilmente el futuro, que no está en tus manos.  ¿Cómo puedes asegurar algo para mañana?  El mañana no es de tu propiedad.  Puede que estés aquí, y puede que no.  ¿Y quién sabe qué pasará mañana?  El amor que tan de repente te ha poseído puede desaparecer.
Pero casi todo hombre se compromete con su mujer: “Te amaré toda la vida”.  Y la mujer también se compromete: “No solamente te amaré en esta vida, sino que rezaré a Dios para que vuelvas a ser mi marido en todas las vidas”.
Pero nadie es consciente de que ni un solo momento del futuro está en sus manos.  Todos los compromisos crearán problemas.  Mañana, de repente, puede acabar tu vida de la misma manera que ha aparecido.  Fue algo que ocurrió, no fue un acto tuyo, no lo hiciste tú.  Mañana, cuando el amor haya desaparecido y encuentres tu corazón completamente marchito, ¿qué harás?
La única salida que la sociedad te deja es volverte falso, ser hipócrita.  Aunque ya no haya amor, sigue aparentando, sigue al menos diciendo: “Te amo”.  Tú sabes que tus palabras no llevan ningún significado y la mujer también se da cuenta, porque tus palabras no suenan sinceras.  Y en lo que al amor se refiere, no se puede engañar a una mujer; ella tiene una tremenda sensibilidad.  De hecho, cuando hay amor no hay necesidad de repetirlo.  Tú lo sabes y ella lo sabe.  La repetición surge solamente cuando el corazón ya no irradia amor, y lo tienes que sustituir con palabras.
Pero las palabras son muy pobres.  Tus acciones estarán mostrando algo, tu rostro estará mostrando algo, tus ojos estarán mostrando algo, y tus palabras tratarán de probar justo lo opuesto.  Pero el problema ha surgido porque no has sido lo suficientemente consciente para decirle a la mujer: “¿Cómo puedo yo comprometerme?  Soy un frágil ser humano, no soy absolutamente consciente.  La mayor parte de mi ser está en una profunda oscuridad, que yo ni siquiera conozco.  No soy consciente de los deseos que tendré mañana, tampoco tú lo eres.
Así que por favor no te comprometas a nada conmigo y yo no me comprometeré a nada contigo.  Nos amaremos el uno al otro mientras el amor siga siendo auténtico y verdadero, pero en el momento en que sintamos que ha llegado el tiempo de aparentar, nos apartaremos; eso sería feo e inhumano.  Simplemente aceptaremos que el amor que solía haber ya no existe y es tiempo de partir.  Recordaremos todos los días y momentos hermosos que hemos pasado juntos.  Permanecerán siempre frescos en nuestra memoria.  Y no quiero destruirlos aparentando; tampoco quiero que tú te conviertas en una hipócrita.
Nunca forméis ningún compromiso.  Poned bien claro que los compromisos crearán situaciones difíciles.  Y pronto descubriréis que no podéis cumplirlos.
Y la responsabilidad… Nos han cargado desde nuestra niñez con la idea de la responsabilidad, que somos responsables para con nuestros padres, que somos responsables para con nuestra esposa o esposo, que somos responsables de nuestros niños, responsables para con nuestros vecinos, de que somo responsables para con la sociedad, que somos responsables para con la nación.  Parece ser que solamente estamos aquí para ser responsables para con todo el mundo; excepto con nosotros mismo.  Es una situación extraña.
Te cuento una experiencia personal, cuando yo era muy joven una persona me dijo: “Lo más importante de nuestra religión es servir a los demás”.
“Comprendo, sólo hay una cosa que no puedo entender: ¿entonces qué harán los demás?” –le dije.
“Servirán a otros, por supuesto” dijo esa persona.
“Esto es muy extraño –le respondí-   Si todo el mundo sirve a todo el mundo, ¿por qué no nos servimos a nosotros mismos?  ¿Por qué toda esta complejidad, por qué convertirlo en una carga; por qué yo debería servir a los demás y esperar que los demás me sirvan a mí?”.
En mi inocencia yo estaba diciendo una verdad que todas las religiones han olvidado.  De hecho, el mismo significado de responsabilidad ha cambiado en manos de los religiosos, políticos, o los que llaman bienhechores: los profesores y los padres.  Ellos han cambiado el significado de la palabra responsabilidad.  La han hecho equivalente a deber: es tu deber.  Nunca deberíamos hacer nada por deber.  Hagamos algo porque lo amamos, o no lo hagamos.  

Entiende claramente que tu vida o la mía tiene que ser una vida de amor; y responder desde este amor es a lo que yo llamo responsabilidad.  No es responsabilidad, es respuesta-habilidad.  Y el amor tiene la habilidad de responder.  No hay ninguna otra fuerza en el mundo que tenga mayor capacidad para responder.  Si amamos, seremos capaces de responder; no será una carga.  El deber es una carga.
Cualquier respuesta que surja del amor será hermosa.  Sin amor, la responsabilidad es fea y simplemente muestra que tienes mente de esclavo. Así que en lo que a mí concierne, si de verdad anhelas libertad, espontaneidad, estar en el momento, no es cuestión de hacer una síntesis.  Tendrás que cambiar tu actitud respecto al negocio: tu sinceridad, tu verdad; tendrá que dejar de ser explotación.  Tu constancia simplemente desaparece; tú traer algo nuevo a la existencia.  El compromiso es absolutamente absurdo.  Tú no te puedes comprometer a ti mismo porque el tiempo no está en tus manos; ni la vida está en tus manos, ni el amor está en tus manos.  ¿Entonces sobre qué bases te vas a comprometer?
Tu condición es casi como de dos hombres que en una noche de luna llena los dos estaban tumbados bajo un árbol disfrutando de la luna, y uno de ellos dijo: “La luna es tan hermosa que me gustaría comprarla”.  El segundo le dijo: “¡Olvídate del asunto, yo no la pienso vender!  ¡Ni lo pienses!”. Ninguno de los dos poseía la luna, pero en su inconsciencia uno creía que la poseía y al otro le gustaría comprársela.  Y el otro dice: “No te enfades.  Si no quieres vendérmela estará bien.  Pero estoy dispuesto a pagar cualquier precio por ella, pide lo que quieras.  Y además no está bien, somos viejos amigos”.  Pero el segundo le dice: “¡Olvídate de ello!  ¡Amigos o no, no la venderé a ningún precio!”.  Y ambos hablaban muy en serio. Esta es la situación de vuestros compromisos.
Un hombre le dice a una mujer: “Te amaré para siempre”, y justo al día siguiente se enamora de otra mujer.  Él es una víctima de las ciegas fuerzas biológicas.  No es que cuando él decía: “Te amaré para siempre”, estuviera mintiendo; no es eso, él era absolutamente honesto.  El hombre que estaba dispuesto a comprar la luna no mentía, estaba sinceramente interesado en comprarla.  Y el que no quería venderla tampoco mentía.  Estaba siendo absolutamente honesto al no querer venderla a ningún precio.
Cuando el hombre dijo: “Te amaré para siempre”, estaba diciendo absolutamente la verdad; pero no era consciente de que el mañana no estaba bajo su control. Solamente podemos hablar acerca de este momento: “Te amo ahora.  En cuanto a mañana, ya veremos lo que ocurre.  Ni yo estoy ligado ni tú estás ligada a mí.  Si mañana de nuevo sentimos que estamos enamorados, será una gran sorpresa”.

¿Por qué cerrar tu vida con compromisos?  ¿Por qué no dejarla abierta a la sorpresa?, ¿por qué no dejarla abierta a las aventuras?  ¿Por qué encerrarse en una tumba?  Sufres, porque empiezas a pensar: “He prometido, me he comprometido.  Ya no importa si quiero cumplir la promesa o el compromiso.  Mi integridad está en juego.  Puedo aparentar, pero no puedo aceptar que fui un imbécil por comprometerme”.
No es cuestión de hacer una síntesis con la fidelidad y la infidelidad, con lo auténtico y lo falso.  Tendremos que dejar lo falso y escuchar a nuestra alma y seguirle a cualquier precio; siempre será barato.  Cualquier cosa que tengamos que perder lo perderemos, pero si escuchamos a nuestra alma, al final seremos los vencedores, y nuestra será la victoria. 

He dicho…
Patricio Varsariah.

 

La pregunta y la respuesta, el problema y la solución.

enero 7, 2020
Érase una vez un osito llamado Patricito que le preguntó a su madre: —¿Papá también era un oso? —Pues claro que tu padre era un oso. —Pero mamá, dime una cosa: ¿el abuelo también era un oso? —añadió Patricito al cabo de un rato. —Sí, también era un oso. Pasa otro rato y Patricito pregunta: —¿Y mi bisabuelo también era un oso? —Sí, también. ¿Por qué me lo preguntas? —Porque estoy muerto de frío. 

Patricito, le dice a su tío, mi madre me ha dicho que mi padre era un oso, que mi abuelo también, pero estoy muerto de frío. ¿Cómo puedo cambiar esto? 

Da la casualidad de que conozco a tu padre dice mi tío, y a tu abuelo, y también da la casualidad de que conozco a tus bisabuelos: todos se morían de frío. Y sus madres les contaron la misma historia, que tu padre era un oso, y tu abuelo, y también tu bisabuelo. Si te mueres de frío, te mueres de frío y no hay más que hablar. 

Esta historia que te cuento sirve para confirmar que incluso los osos pasan frío. Hay que ver la realidad, no centrarse en las tradiciones ni volver al pasado. Si tienes frío, tienes frío y no hay más que hablar. Y el hecho de ser un oso no es ningún consuelo. Esa es la clase de consuelo que se le ha ofrecido a la humanidad. Cuando estás a punto de morir, estás a punto de morir, y a alguien se le puede ocurrir decirte: «No tengas miedo, porque el alma es inmortal». Pero tú te estás muriendo. Una persona está a punto de morir y la consolamos con la idea de la inmortalidad del alma. Ese consuelo no sirve para nada. 

Alguien está sufriendo y le dices: «No sufras. Es algo puramente psicológico». ¿Cómo va a ayudar una cosa así? Lo único que conseguirás es que lo pase aún peor. 

Patricito, si tienes frío, tienes frío y ya está. En lugar de preguntar si tu padre era un oso, haz ejercicio. Vete a caminar, a pegar saltos, a hacer meditación dinámica, y así no sentirás frío: te lo aseguro. Olvídate de padres, abuelos y bisabuelos y presta atención a tu realidad. Si te mueres de frío, haz algo. Y siempre se puede hacer algo. Pero si no paras de preguntar, no encontrarás el camino. Ya puedes preguntar y preguntar, que tu pobre madre siempre te ofrecerá consuelo. Y la pregunta es maravillosa, llena de significado, de una tremenda trascendencia. Así es como sufre la humanidad. 

Fíjate en ese sufrimiento, observad el problema y no intentéis buscar soluciones fuera del problema. Mirad directamente el problema y siempre encontraréis la solución en él. 

Fíjate en la pregunta; no pidas la respuesta, por ejemplo, puedes preguntarte, una y otra vez: «¿Quién soy yo?». Si acudes a un cristiano te dirá: «Eres hijo de Dios, y Dios te ama». Y tú te quedarás confuso porque, ¿cómo puede amarte Dios? —¿Cómo va a amarme si ni siquiera me conoce? Y posiblemente te contestara: —Por eso puede amarte. Nosotros, que te conocemos, no podemos amarte. Resulta demasiado difícil. Pero tú sigues con tu dolor de cabeza, tu migraña, preguntándote cómo puede Dios tener dolor de cabeza... y el problema queda sin resolver. 

Si quieres preguntar: «¿Quién soy yo?», no recurras a nadie. Guarda silencio y profundiza en tu ser. Deja que la pregunta resuene en tu interior, no verbal, sino existencialmente. Permite que la pregunta te penetre como una flecha te atravesaría el corazón. 

Hemos de preguntar a nuestro ser más íntimo. Si realmente quieres conocer la respuesta, ve a tu interior, y a partir de esa experiencia interior se producirá el cambio. 

Te cuento una historia: Un periodista intentaba sacarle una historia de interés humano a un hombre viejísimo de un asilo de ancianos financiado por el Estado y le dice: 
—A ver, abuelo —dijo el periodista jovialmente—. ¿Qué pensaría si de repente le llegara una carta diciendo que un familiar lejano le ha dejado en herencia cinco millones de dólares? —Mira, hijo —respondió lentamente el anciano—. Seguiría teniendo noventa y cuatro años. ¿Lo entiendes? Lo que dice el anciano es: «Tengo noventa y cuatro años. Si me veo con cinco millones de dólares, ¿qué voy a hacer con ellos? Seguiría teniendo noventa y cuatro años». 

Estás muerto de frío, o tienes noventa y cuatro años. Incluso si te meten en la cabeza todos los conocimientos del mundo, no te servirá de nada; seguirás muerto de frío o tendrás noventa y cuatro años. A menos que surja cierta experiencia en tu interior, una experiencia vital que transforme tu ser y vuelva a hacerte joven, vivo, nada tendrá ningún valor. De modo que no preguntes a los demás. Esa es la primera lección que hay que aprender, que hay que preguntarse a uno mismo. Y también hay que recordar otra cosa: evitar esas respuestas, porque las respuestas ya están dadas, ya las han dado otras personas. Eres tú quien plantea la pregunta, de modo que ninguna respuesta que te dé otra persona te servirá de ayuda. Tú planteas la pregunta, y la respuesta también tiene que venir de ti. 

Los consejos o mensajes que doy o nos dan otras personas son muy estupendos. Tanto si los pides como si no, te los dan. 

Me han contado que un día estaban dos vagabundos sentados bajo un árbol y uno le dijo al otro: —Yo he acabado en este estado por no hacer caso a los consejos de nadie. Y el otro replicó: —Amigo, yo he acabado así por haber seguido los consejos de todo el mundo. 

Tu tienes que hacer tu propio viaje. La vida es dura; también lo sé. Y no tengo ningún consuelo para ti, ni creo que yo pueda consolarte, porque todo consuelo se convierte en un aplazamiento. La madre le dice a Patricito: «Sí, tu padre era un oso», y durante un rato Patricito intenta no morirse de frío porque supuestamente los osos no pasan frío, pero no le sirve de nada. Vuelve a preguntar: «Mamá, ¿mi abuelo también era un oso?». Intenta saber lo siguiente: «¿Hay algo en mi herencia que va mal y por eso tengo tanto frío?». Y la madre contesta: «Sí, tu abuelo también era un oso». Vuelve a intentar aplazar el frío, pero no se puede. Se puede retrasar un poco, pero vuelve. No se puede rehuir la realidad. Teorizar tampoco sirve de ayuda. Olvídate de las teorías y presta atención a los hechos. ¿Te sientes deprimida o deprimido? Tienes que indagar en la depresión. ¿Estás enfadada o enfadado? Tienes que indagar en ese enfado. Pues olvídate de lo que digan los demás; indaga en tu interior. Es tu vida y tú tienes que vivirla. No pidas nada prestado, no aceptes nada de segunda mano. Dios ama a las personas de primera mano. No parece que le gusten las copias. Sé una persona original, individual, sé tú mismo e indaga en tus problemas. Y solo puedo decirte una cosa: que en tu problema está oculta la solución. El problema es simplemente una semilla. Si profundizas en él, brotará la solución. 

Tu ignorancia es la semilla. Si profundizas en ella, florecerá el conocimiento. El problema consiste en el frío que sientes, en los escalofríos. Adéntrate en ellos, y surgirá el calor. En realidad, tenemos todo: la pregunta y la respuesta, el problema y la solución, la ignorancia y el conocimiento. Solo tienes que mirar en tu interior.

Patricio Varsariah.

 

Tres valores que implican y requieren todas las virtudes del hombre.

diciembre 30, 2019
Es de mi sincera opinión y creencia que debe haber solo tres valores supremos que gobiernen la vida de una persona: razón, propósito y autoestima. La razón, como su única herramienta de conocimiento –Propósito, como su elección de la felicidad que esa herramienta debe alcanzar para lograr– Autoestima, como su certeza inviolable de que su mente es competente para pensar y su persona es digna de felicidad, lo que significa: es digno de vivir. 

Estos tres valores implican y requieren todas las virtudes del hombre, y todas sus virtudes pertenecen a la relación de existencia y conciencia: racionalidad, independencia, integridad, honestidad, justicia, productividad, orgullo. 

El hombre que no se valora a sí mismo, no puede valorar nada ni a nadie. Un hombre creativo está motivado por el deseo de lograr, no por el deseo de vencer a los demás. A lo largo de los siglos hubo hombres que dieron los primeros pasos por nuevos caminos armados con nada más que su propia visión. Sus objetivos diferían, pero todos tenían esto en común: que el paso era primero, el camino nuevo, la visión no prestada y la respuesta que recibían: odio. 

Los grandes creadores, los pensadores, los artistas, los científicos, los inventores, se enfrentaron solos a los hombres de su tiempo. Cada gran pensamiento nuevo se opuso. Todo gran invento nuevo fue denunciado. El primer motor fue considerado tonto. El avión fue considerado imposible. El telar de poder se consideraba vicioso. La anestesia se consideraba pecaminosa. Pero los hombres de visión no prestada siguieron adelante. Lucharon, sufrieron y pagaron. Pero ellos ganaron. 

Al principio, el hombre fue esclavizado por los dioses. Pero él rompió sus cadenas. Luego fue esclavizado por los reyes. Pero él rompió sus cadenas. Fue esclavizado por su nacimiento, por sus parientes, por su raza. Pero él rompió sus cadenas. Él declaró a todos sus hermanos que un hombre tiene derechos que ni Dios ni el rey ni otros hombres pueden quitarle, sin importar su número, porque el suyo es el derecho del hombre, y no hay derecho en la tierra por encima de este derecho. Y se paró en el umbral de la libertad por el cual se había derramado la sangre de los siglos detrás de él. 

Porque, ya ves, Dios, sea lo que sea que alguien elija llamar Dios, es la concepción más elevada de lo más alto posible. Y quien coloca su concepción más elevada sobre su propia posibilidad, piensa muy poco de sí mismo y de su vida. 

Es un regalo raro, ya sabes, sentir reverencia por tu propia vida y querer lo mejor, lo mejor, lo más alto posible, aquí, ahora, por lo tuyo. Imaginar un cielo y luego no soñar con él, sino exigirlo. Pregúntese si el sueño del cielo y la grandeza debería dejarse esperándonos en nuestras tumbas, o si debería ser nuestro aquí y ahora y en esta tierra. 

El hombre no puede sobrevivir excepto a través de su mente. Él viene a la tierra desarmado. Su cerebro es su única arma. Los animales obtienen alimento por la fuerza. El hombre no tenía garras, ni colmillos, ni cuernos, ni una gran fuerza muscular. Debe plantar su comida o cazarla. Para plantar, necesita un proceso de pensamiento. Para cazar, necesita armas, y para fabricar armas, un proceso de pensamiento. Desde esta simple necesidad hasta la más alta abstracción religiosa, desde la rueda hasta el rascacielos, todo lo que somos y tenemos proviene de un único atributo del hombre: la función de su mente racional. 

El vicio básico del hombre, la fuente de todos sus males, es el acto de desenfocar su mente, la suspensión de su conciencia, que no es ceguera, sino la negativa a ver, no la ignorancia, sino la negativa a saber. 

Comencé mi vida con un absoluto: que el mundo era mío para moldearlo a la imagen de mis valores más altos y que nunca debía ser entregado a un estándar menor, sin importar cuánto durara la lucha. La devoción a la verdad es el sello distintivo de la moralidad; No existe una forma de devoción más grande, más noble y más heroica que el acto de un hombre que asume la responsabilidad de pensar. 

Son mis ojos los que ven, y la vista de mis ojos otorga belleza a la tierra. Son mis oídos los que escuchan, y el oír de mis oídos le da su canción al mundo. Es mi mente la que piensa, y el juicio de mi mente es el único reflector que puede encontrar la verdad. Es mi voluntad la que elige, y la elección de mi voluntad es el único edicto que debo respetar. 

Lo que llamas alma o espíritu es tu conciencia, y lo que llamas "libre albedrío" es la libertad de tu mente para pensar o no, la única que tendrás, tu única libertad, la elección que controla todas las elecciones que haces y determina tu vida y tu personaje. 

La civilización es el proceso de liberar al hombre de los hombres. Para ser libre, un hombre debe ser libre de sus hermanos. Eso es libertad. Eso y nada más. La palabra "nosotros" es como la cal que se vierte sobre los hombres, que se endurece y se convierte en piedra, y aplasta todo debajo de ella, y lo que es blanco y lo que es negro se pierde igualmente en el gris. 

Es la palabra por la cual los depravados roban la virtud del bien, por los cuales los débiles roban el poder de los fuertes, por los cuales los tontos roban la sabiduría de los sabios. 

¿Cuál es mi alegría si todas las manos, incluso las impuras, pueden alcanzarla? ¿Cuál es mi sabiduría, si hasta los tontos pueden dictarme? ¿Cuál es mi libertad, si todas las criaturas, incluso las fallidas e impotentes, son mis amos? ¿Cuál es mi vida, si no soy más que inclinarme, estar de acuerdo y obedecer? 

Pero he terminado con este credo de corrupción. He terminado con el monstruo de "Nosotros", la palabra de servidumbre, de saqueo, de miseria, falsedad y vergüenza. Y ahora veo el rostro de dios, y levantó a este dios sobre la tierra, este dios a quien los hombres han buscado desde que los hombres nacieron, este dios que les otorgará alegría, paz y orgullo. Este dios, es la palabra: "yo". 

Los secretos de esta tierra no son para que todos los hombres los vean, sino solo para aquellos que los buscarán.

Patricio Varsariah.

 

Las verdaderas causas de todo sufrimiento.

diciembre 28, 2019
Quizá mucho has leído o hayas oído sobre el apego, pero permíteme expresar mi reflexión sobre este tema que creo firmemente que es la causa del sufrimiento; es decir, la felicidad se busca a través de las condiciones. El sufrimiento, ese estado mental impío e impío que destruye nuestro cuerpo y espíritu, un estado que derrocha el don de Dios que es la vida, tiene una causa, la única causa que es total y exclusivamente responsable de ello: el apego. 

El apego no significa la alegría de vivir al disfrutar de una buena comida y bebida, el placer del trabajo y el pasatiempo, la compañía de la familia, la alegría de ser marido y mujer, los placeres que se experimentan con los hijos, amigos o amantes. El apego no es la alegría que uno experimenta en las relaciones o en las amistades. El apego no es el placer experimentado en la vida sexual. El apego tampoco son las comodidades de la vida que uno podría tener la oportunidad de experimentar. 

El apego es, en primer lugar, el deseo de poseer o también el deseo de evitar algo o alguien; y hacer de esta realidad anhelada la condición para la felicidad de uno. Así, por ejemplo, las personas buscan ser felices al poseer riqueza ... o tal y tal persona ... o tal y tal estado de vida. Establecen esas realidades como condición para su felicidad. La gente, de hecho, no quiere ser simplemente feliz; quieren ser felices sólo de acuerdo con sus modelos de felicidad y de acuerdo con sus expectativas; sus deseos formados por ellos mismos o por otros a través de la apropiación de riqueza, fama, poder, etc. La posesión o apropiación es la forma común de apego. 

Pero hay otra forma más sutil de posesión o apropiación: el rechazo. 

Nuestro apego es entonces a ese estado de vida donde se ve que se elimina el objeto no deseado. El rechazo se convierte en una condición para la felicidad: "No puedo ser feliz mientras mi madre esté en cama", "No puedo ser feliz mientras mi esposa no esté a la altura de mi estatus social ..." o " Solo puedo ser feliz cuando me deshago de un deber en particular y demás. Tales apegos, o condiciones para la felicidad, son las verdaderas causas de todo sufrimiento. 

La felicidad buscada de esta manera es impermanente y fugaz. Pide más. Y habiendo límites naturales impuestos por la naturaleza o por otros a esta ansia frenética, el sufrimiento comienza a aumentar en la conciencia. Existe un cuento sobre como un pececito que busca frenéticamente el "océano" en medio del agua; cuando otro pez le dice que nada en el océano, el pequeño pez se desmaya: '¡Qué! ¿Ese es el océano? No, es solo agua y nada en otra parte para buscar el océano. De hecho, estamos rodeados de felicidad; nadamos en ella, Pero no se corresponde con nuestras expectativas, por lo que el deseo se dirige a otra parte. El pez aparece de nuevo, ahora en forma humana; no busca el océano sino a su Dios. No lo encuentra en la naturaleza ni entre los seres vivos. Entonces, frustrado, va a otro lado donde buscarlo. La búsqueda se vuelve más importante para él que encontrar, como un religioso que adora más sus reglas que Aquel a quien las reglas deberían conducir. 

La base sobre la cual se construyen nuestra sociedad y nuestros sistemas educativos es precisamente este anhelo. De ella surge una red de archivos adjuntos. La vida se programa a través de tales apegos en forma de expectativas: expectativas hacia uno mismo y hacia los demás, y expectativas de los demás hacia uno mismo y hacia la vida de uno. Tal red de apegos, el condicionamiento y la programación en la que tratamos de encontrar un significado para nuestra vida y su realización, hacen que la felicidad sea imposible. La programación y los condicionamientos chocan entre sí en nuestras relaciones sociales interpersonales. 

Del sufrimiento interno, también provocan sufrimiento externo. Las guerras nacen así en los corazones de las personas. ¿Quizá ahora estás en una prisión creada por las creencias y tradiciones de tu sociedad y cultura y por las ideas, prejuicios, apegos y temores de tus experiencias pasadas? Muro tras muro rodea tu celda de la prisión, por lo que parece casi imposible que alguna vez salgas y hagas contacto con la riqueza de la vida, el amor y la libertad que se encuentra más allá de la fortaleza de tu prisión. Y, sin embargo, la tarea de salir de esa prisión, lejos de ser posible, es realmente fácil y encantadora. 

La verdadera felicidad no es lo que uno disfruta cuando se cumplen las expectativas. La felicidad no está vinculada a los logros, es un estado de ser, un profundo sentimiento de paz, alegría, amor, satisfacción y compasión que nos invade sin razón alguna. Es como la luz que entra en la habitación cuando se abren las persianas. La felicidad no se logra sino algo a lo que uno se despierta. De hecho, es un estado que está presente en todo momento y en todos los lugares, pero la mayoría de las personas no pueden experimentarlo porque no lo ven. Miran a otra parte. Lo que intentan ver no es felicidad, sino la idea de felicidad que anhelan. No lo reconocen porque no se parece a lo que están buscando. 

Esta incapacidad para ver y disfrutar la felicidad donde tiene lugar la vida hace que la persona humana se sienta inquieta. Todas las ideas y expectativas de felicidad traen una dosis de emoción, que se desvanece rápidamente, dejando que la persona busque más y más.

Patricio Varsariah.

 

¿Por qué y para qué estamos en esta vida?

diciembre 28, 2019
Nada realmente importa y, sin embargo, todo sí. En última instancia, no existes y, sin embargo, aquí estás. Delicioso. ¿Cómo puedes vivir esta aparente paradoja? 

Descubrir. No es vivir una imagen de la vida de otra persona, ya sea un santo, una estrella o un empleado de ventas. Se encuentra dentro de la quietud de tu propio ser, y en el movimiento de cada paso en tu camino único. Se podría decir que estamos aquí para despertar a nuestra verdadera naturaleza; darse cuenta de que no estamos separados de la fuente / vida, el uno del otro, desde este mismo momento. Se podría decir que estamos aquí para servirnos unos a otros, para ayudarnos y elevarnos y abrazarnos para que todos podamos despertar, sanar y prosperar. Se podría decir que cada uno de nosotros está aquí para encarnar de manera única nuestros dones, talentos, personalidades y cualidades diferentes para que podamos habitar por completo esta preciosa y desafiante vida que debemos vivir. 

Siento que estamos aquí para todo esto y más. Somos espíritus y humanos; somos lo que es inefable y eterno, atemporal e infinito, y estamos viviendo estas vidas divinamente desordenadas, aparentemente caóticas y distintas. No hay error en esto. Somos lo único que vive de manera única a través de cada uno de nosotros. Soy una paradoja viviente del todo y lo particular. 

Estoy despierto a todo. Y hasta que este cuerpo se rinda, la verdad de mi naturaleza original saturará cada centímetro de esta vida en particular, y como dicen: "Estoy aquí para eso". Y eso tiene significado para mí. 

Así que mientras estiro mis extremidades y siento la vitalidad en este cuerpo a veces chirriante y malhumorado con los problemas y triunfos del día detrás de mí, levanto mi almohada favorita, me recuesto por la noche y miro por la ventana del dormitorio las estrellas, y esto ... esto es lo que significa estar vivo porque esto es lo que está aquí ahora.

Patricio Varsariah.

 

Buscando el significado de la vida.

diciembre 28, 2019
El significado de la vida: esa es una gran pregunta, no es fácil de responder. Desde mi punto de vista hoy diría: el sentido de la vida es vivirla. ¿Bien, pero cómo? Simplemente permitiéndonos ver todo con los ojos del corazón. Y eso puede no ser tan simple como parece. Y, sin embargo, no hay nada más simple que eso. 

Uno solo puede ver realmente bien con el corazón. Lo esencial es invisible para el ojo.” En el idioma chino y japonés, solo hay una palabra para corazón y mente: hsin (kokoro en japonés), que significa el núcleo de nuestro ser, ese lugar donde estamos completamente abiertos a la dimensión de lo infinito, lo sagrado. Y al mismo tiempo, es aquí donde estamos profundamente conectados con todos los seres y con todo lo que existe y sucede en este universo. 

¿Cómo abrimos los ojos del corazón? Simplemente dejando que nuestro corazón descanse en el presente. Pero, de nuevo, esto no es tan simple como parece. El presente tiende a ser bastante estresante para la mayoría de nosotros, excepto quizás para los santos ermitaños en las cuevas de las montañas, e incluso allí no lo sabemos con certeza. 

¿Qué hacer al respecto? Sintiendo y reconociendo la inquietud de nuestro corazón y mente, y simplemente comenzando con una respiración profunda o dos, dejando que nuestro corazón regrese a casa. ¿Hogar a dónde? San Agustín escribió sobre este punto: "Inquieto es nuestro corazón, hasta que descanse en Ti”. Ciertamente experimentó los altibajos de un corazón inquieto en su vida, y encontró el camino hacia la paz interior. 

Pero, ¿qué tiene que ver descansar en "Ti" con descansar en el presente? Estoy descubriendo en mi propia vida que cuanto más pierde contacto con "Ti", con la dimensión infinita de mi propio ser que me conecta con la dimensión infinita de cada otro ser, cuanto más me siento estresado, menos me siento presente. 

Quizás conozcas también ese sentimiento de mente ansiosa que está preocupado por tantas cosas que te permite perder lo que está justo frente a ti en este mismo momento: ¿qué es, ¿quién es? Cuando miras a tu alrededor con los ojos del corazón, ¿qué ves? Y si solo tuvieras este día para vivir, ¿verías la maravilla, la belleza de la vida de manera diferente? ¿Te tomarías el tiempo de vivir y experimentar plenamente a cada persona, cada cosa, cada momento fugaz, a la luz del infinito, a la luz de lo sagrado? 

¿Se llenaría tu corazón de dulzura, de amor, de gratitud? ¿Ese amor en tu corazón tocaría a todos los que conoces, sin importar quiénes o qué sean? Si puedes decir que sí, ya sabes el significado de la vida. Y me lo puedes enseñar sin palabras. 

Así que ve y vive todos los días lo mejor que puedas. No esperes más, no esperes hasta el último día. El tiempo es ahora.
Patricio Varsariah.

 

La curación emocional requiere trabajo.

diciembre 22, 2019
El proceso de curación emocional que realmente te hará sentir mejor. Tienes que hacerte preguntas y después de la cantidad de tiempo adecuada, podrás continuar

Después de una experiencia difícil, traumática o profundamente emocional, a menudo nos quedamos con una especie de escombros, un apego al pasado que nos sigue. Nos persiguen las ideas de lo que sucedió o lo que pudo haber sido. El miedo sangra en nuestras vidas presentes y luego avanza hacia el futuro. Nos unimos y nos convertimos en ansiosos caparazones de las personas que sabemos que estamos destinados a ser. Esa sensación de fracaso e insatisfacción solo empeora el dolor.

La curación emocional no es como la curación física. Mientras que la curación física requiere descanso, la curación emocional requiere trabajo. Requiere que nos sumerjamos en la experiencia, obtengamos sabiduría y nos comprometemos a cambiar nuestras vidas.

Si una experiencia emocional nos sigue, debe contener un mensaje que aún no hemos recibido. Cuando no podemos soltar algo, es porque no confiamos en nosotros mismos para no repetir el error. Eso significa que no hemos aprendido, significa que no hemos crecido, y la verdad es que corremos el riesgo de repetir la historia hasta que lo hagamos.

A continuación, intentaré explicarte cómo sanar emocionalmente:
1. Aclara lo que pasó. - Describa la situación en las palabras más simples posibles. Luego, describa cómo se sintió y por qué fue tan molesto para usted. Obtenga un 100% de claridad sobre la realidad. A continuación, ve un poco más profundo. Identifique la raíz del problema, así como su papel en él. ¿Qué estaba bajo tu control aquí? ¿Dónde fallaste en tomar acción? ¿Dónde tomaste la acción incorrecta? ¿Qué influyó en tus acciones?

No analices en exceso, trate de distraer o justifique los hechos. Primero, aclara la realidad de la situación. Debes darte un tiempo y espacios seguros para experimentar la expresión completa e ininterrumpida de lo que siente.

2. Valida tus sentimientos. - Luego, debes reconocer, validar y liberar tus sentimientos. Esto podría significar permitirte llorar, temblar, gritar o escribir un diario sobre el dolor que estás experimentando. Puede significar recordarse que cualquier persona en su situación se sentiría exactamente de la misma manera. O, podría significar sentarse y pensar en lo profundamente decepcionada que estás y permitir que esa emoción pase completamente por usted.

Debes darte un tiempo y espacios seguros para experimentar la expresión completa e ininterrumpida de lo que sientes. Cuando estamos asustados o molestos, tendemos a retrasar nuestra capacidad de sentir para no sentirnos incómodos por mucho tiempo. Lo que no nos damos cuenta es que en realidad no detenemos la sensación, simplemente dejamos que permanezca dentro de nuestros cuerpos. Permítete sentir completamente tus honestas emociones. Esto no solo es esencial para el proceso de lanzamiento, sino que también es importante para descubrir qué debes hacer a continuación.

3. Determinar una corrección de rumbo. -Por último, y lo más importante, debe utilizar la información que ha reunido de los dos pasos anteriores para determinar cómo vas a corregir tu curso de acción en el futuro. Tener claro lo que sucedió te ayuda a comprender cómo responder de manera diferente. Permitirse sentir toda la profundidad de tus sentimientos te permite aprender lo que realmente te importa y lo que deseas crear para ti. Concéntrate en lo opuesto al mal sentimiento. Eso es lo que realmente quieres.

Cuando comprendas lo que se hizo mal o lo que realmente te importa experimentaras en la vida, podrás tomar decisiones sobre cómo comportarse. Puedes elegir lo que haces y lo que no quieres hacer. Tu eres capaz de determinar dónde poner un esfuerzo consciente y dónde relajarse. Este proceso es cómo nos desarrollamos. A veces, lo hacemos de forma natural. Otras veces, necesitamos un poco de ayuda.

La próxima vez que surja un sentimiento abrumador, en lugar de tratar de rechazarlo, sigue el proceso de preguntarte a ti mismo: ¿Por qué estás molesta, ¿qué es lo que realmente quieres y cómo lo harás realidad en el futuro?

Asume la responsabilidad de tu propia felicidad, nunca ponerla en manos de otras personas.

Patricio Varsariah.

 

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