Las palabras dichas suelen perderse en el ruido del tiempo.
Lo escrito, en cambio, permanece.

Cada texto que aquí comparto nace con la intención de quedar, de acompañar al lector más allá del instante, de ofrecer un espacio de reflexión que pueda ser visitado una y otra vez, con nuevas miradas y nuevas preguntas.

Leer es detenerse. Es permitir que lo escrito siga viviendo en quien lo recibe.

Si tuvieras 180 días de vida, ¿qué harías?

septiembre 19, 2020
Un ruego para que aproveches tu vida al máximo mientras puedas.

Imagina que te despiertas un día y empiezas a sentirte mal. Tu estómago está mal. La idea de comer comida te repugna y sientes un poco de náuseas. Lo atribuyes a un error y decides descansar unos días con la esperanza de que desaparezca.

Después de una semana, no te siente mucho mejor y decides ir al consultorio del médico para averiguar qué está mal. Una vez que llegues allí, el Doctor te revisará y lo mantendrá adentro por un tiempo. Lejos de ser un error, pronto queda claro que algo más serio está en juego. Después de un aluvión de pruebas, descubren qué
estás mal. Se usa la temida palabra cáncer y se te informa que hay una alta probabilidad de que solo sobreviva durante cuatro meses más en el mejor de los casos. Esto suena morboso y aterrador, pero es una realidad que enfrente y enfrentan muchas personas en todo el mundo todos los días. También es uno que podría afectarnos a cualquiera de nosotros.

Una vida sana hasta este momento no le impide enfermarse gravemente en el futuro cercano.

Mi pregunta planteada en el título de este escrito es importante a considerar. Si tuviéramos que afrontar este escenario, ¿qué haríamos? Hacer frente a nuestra mortalidad no es algo a lo que estemos acostumbrados. Que nos lo impongan de la nada es algo que imaginamos que nunca sucederá.

La vida es una oferta única, no hay garantía de cuánto durará. Puede terminar en un instante o puede ser más lento. La belleza de la vida es que no sabemos cuál de los dos será.

Cuando te enfrentes a la realidad de que tu vida se truncará, ¿cuál sería tu reacción? ¿Te revolcarías en piedad? ¿Seguirías con normalidad? ¿O te esforzarías por aprovechar al máximo el tiempo que te queda en la Tierra? Dada la elección, imagino que la mayoría de nosotros optaría por la tercera opción. Si sabe que solo le queda poco tiempo, estará más inclinado a aprovecharlo al máximo. Ésta es la lógica detrás de la decisión.

El problema es que la lógica no tiene en cuenta que deberíamos estar haciendo esto ahora, en lugar de esperar a que un evento trascendental nos obligue a actuar. Es más que probable que un límite de tiempo en la vida impulse a la mayoría de nosotros a la acción, pero todos estamos viviendo con ese límite de tiempo hoy. Simplemente no sabemos cuánto tiempo nos queda.

Si nos quedaran 180 días de vida, la creencia común es que la mayoría de nosotros intentaría tachar todo lo que pudiéramos de nuestra lista de deseos. Ya sea viajando por el mundo, nadando con delfines o haciendo paracaidismo, la comprensión de nuestra muerte inminente sería suficiente para impulsarnos a la acción. Esto se basa en que la enfermedad que nos aqueja que es lo suficientemente sedada como para lograr estos objetivos. Es posible que lo confinen en su casa o cama poco después de su diagnóstico, de modo que no pueda realizar ninguna de estas actividades.

Hoy en día, muchos de nosotros vivimos con la suposición de que llegaremos a la vejez. Es una suposición justa considerando los avances en la atención médica moderna y la esperanza de vida y los avances que seguramente vendrán. Pero esto no tiene en cuenta los incidentes que quedan fuera del ámbito de la atención médica. Que podría encontrarse en el lugar equivocado en el momento equivocado, que podría ser víctima involuntaria de un accidente.

Esto me ha pasado en dos ocasiones. Cada vez tuve la suerte de salir con mi vida. Cada uno me recordó lo frágil que es la vida y cuánto de ella está fuera de nuestro control. El primer evento involucró ser atropellado por un automóvil mientras iba en bicicleta al trabajo y a casa. El segundo evento cuando me diagnosticaron cáncer de mama que es una proliferación maligna de las células epiteliales que revisten los conductos o lobulillos mamarios, Del total de los carcinomas de mama, menos del 1 % ocurren en varones y me toco as mí. Cualquiera de los dos incidentes podría haberme matado o dejado paralizado. Afortunadamente, pude irme con cortes y moretones y un ligero daño a mi orgullo y ganarle la batalla al cáncer.

El punto de esta historia es que no tienes idea de lo que puede pasar. Los viajes aparentemente mundanos pueden cambiar en un instante. Una enfermedad que parece no ser más que una gripe, puede convertirse en algo más grave como el coronavirus. La vida está llena de sorpresas y algunas de ellas pueden ser desagradables. Que la vida sea tan frágil es motivo para que reflexionemos sobre esta cuestión.

Es importante considerar lo que haríamos si solo nos quedaran 180 días. Principalmente porque las respuestas reflejan lo que a la mayoría de nosotros le gustaría hacer si las limitaciones normales de la vida ya no existieran. Si el dinero y la seguridad ya no fueran un problema, dudo que muchos de nosotros optemos por trabajar en una oficina durante treinta años.

La respuesta a la pregunta refleja lo que le gustaría hacer en un mundo ideal. La cuestión es que estos deseos no tienen que esperar hasta que llegue un evento que altere la vida y que te haga reevaluar tus prioridades. Tú puedes hacerlo ahora. El poder de esta pregunta es que nos obliga a considerar nuestra mortalidad. Todos sabemos que eventualmente moriremos, simplemente no nos gusta pensar en eso porque es un pensamiento incómodo. La idea de que algún día todo lo que conocemos desaparecerá y puede que no quede nada después de que partamos de este planeta es preocupante.

 Es por eso que no pensamos en eso. En cambio, deberíamos considerar esta cuestión tanto como podamos. La capacidad de vivir nuestras vidas como queremos está a nuestro alcance, no debemos esperar hasta que sea demasiado tarde para empezar a vivirlas. Deberíamos vivir la vida que queremos hoy. El problema de retrasar lo que quiere hacer hasta que se jubile o algunos años después es que es posible que nunca llegue allí.

Esto no quiere decir que debas dejar todo e ir a viajar por el mundo. Más bien, debe considerar qué es lo que le gusta hacer y averiguar cómo hacerlo más. Cuando nos enfrentamos a la realidad de nuestra mortalidad, no tenemos problemas para considerar nuestra vida, cómo la hemos vivido y si nos arrepentimos de ese momento o no


Cuando realmente tenemos tiempo, nos negamos a hacerlo, con la creencia equivocada de que tenemos todo el tiempo del mundo para hacer lo que más deseamos. En un mundo caótico e impredecible, esto no está garantizado. Nada es. Puede que no todos tengamos 180 días de vida, pero el tiempo siempre corre. Tomarse el tiempo para considerar cómo actuaría si supiera que tu tiempo es limitado es una excelente manera de reevaluar su vida y reconsiderar sus prioridades.

Lejos de ser un ejercicio morboso, es un experimento mental útil que puede mejorar tu vida y hacerte sentir más agradecido por el tiempo que tienes. Entonces, ¿qué harías si tuvieras 180 días de vida?

 Saludos.
Patricio Varsariah.
 

Qué puedo hacer al respecto.

septiembre 18, 2020
En este momento, todo tipo de cosas que nos decimos a nosotros mismos que debemos hacer, para ser felices o seguros, han sido imposibles de hacer. No pretendamos que estos no son tiempos oscuros: la aceptación puede ser estimulante. Podremos resolver mejor nuestros problemas si dejas de luchar por lo imposible.

Cuando te das cuenta de que estabas persiguiendo un espejismo, no estás dispuesto a seguir persiguiéndolo. No intento tratar de aliviar las cargas que llevabas a lo largo de la vida, sino hacer esas cargas tan pesadas te sean un poco más livianas. No soy un maestro zen. Pero siempre me ha gustado esa línea, porque llega a algo profundo sobre el estrés de la existencia.

Para explicar lo que saco de él, que es algo que un maestro zen nunca haría: la mayoría de nosotros pasamos nuestros días luchando subliminal mente para llegar a un punto en el que sentimos que la vida finalmente funciona y todo está bajo control, lo cual para ti puede significar una seguridad financiera total, convertirse en el padre perfecto, dejar atrás los traumas de su infancia o cualquier otra cosa.

El enfoque de “aliviar la carga”, como dije al principio, implica de alguna manera llegar a ese lugar seguro. El enfoque de aumento de la carga, por el contrario, implica señalar que el objetivo era imposible desde el principio. Y cuando te das cuenta de que estabas persiguiendo un espejismo, no te sientes inclinado a seguir persiguiéndolo. Tienes la oportunidad de relajarte en la vida tal como es.

 En este momento, todo tipo de cosas que nos decimos a nosotros mismos que debemos hacer, para ser felices o seguros, han sido imposibles de hacer. Lo que es más fácil decirlo que hacerlo. Aunque tal vez sea un poco más fácil de lo habitual en este momento, en un momento en que todo tipo de cosas que tendemos a decirnos a nosotros mismos que debemos hacer, para ser felices o seguros, o para justificar nuestra existencia, ha sido obviamente imposible de hacer. 

Simplemente no puede hacer un trabajo de tiempo completo a toda velocidad mientras cuida a niños pequeños; no puedes estar absolutamente seguro de que tus familiares estén a salvo de la pandemia; no puedes garantizar que tu familia no sienta los golpes de la crisis económica. Etcétera.

Por supuesto, darse cuenta de esto no significa mágicamente que sea bueno estar sobrecargado, enfermo o tener dificultades financieras. Pero desencadena una especie de liberación interior. Todavía estás en una mala situación, pero ya no estás apostando todo por lograr un tipo de escape imposible. Además, el resultado de este cambio no es que te resignes pasivamente a tu destino. En cambio, estás más motivado para tomar todas las acciones útiles que puedas.

Recientemente, he notado que leo las noticias con un anhelo subconsciente similar por algo imposible: en el fondo, creo que espero encontrar alguna confirmación, en algún lugar entre los titulares, de que eventualmente todo estará bien en el mundo. . Así que hay un cierto consuelo al darse cuenta de que las cosas ya no están bien. Ese barco ha zarpado. Todos los miles que han muerto a causa del coronavirus ya han muerto; el hielo del Ártico ya se está derritiendo; muchas especies ya se han ido. Y la pregunta de cuán espectacular-mente mal calificado puede estar para la presidencia de Estados Unidos, y aun así llegar a la Casa Blanca, ya ha sido respondida de manera decisiva.

Siempre que todo esto aparece en mi conciencia, cuando me doy cuenta de que había estado tratando de convencerme de que realmente no estamos viviendo tiempos oscuros, cuando el hecho es que sí, siempre me sorprende cuando lo que sigue no lo es. una sensación de horror y desesperación que lo consume todo, pero una oleada de pragmatismo vigorizante, arremangarse. 

Muy bien, entonces, así es como están las cosas. Es hora de averiguar qué puedo hacer al respecto, si es que puedo hacer algo.

Saludos.
Patricio Varsariah.

 

La vida posterior al corona-virus.

septiembre 18, 2020

El día de ayer me he estado preguntando y quizá tu también te has preguntado: Como será la vida en un mundo posterior al corona virus: ¿se sentirá tan diferente? 

Yo creo que la mayoría de la gente volverá a su estado de ánimo inicial de alegría o cascarrabias, incluso después de eventos sísmicos se vuelve a un aparente estado de ánimo inicial.

Desconfío de la profesión de los llamados FUTURISTAS porque en el mejor de los casos, ya que implica pronunciarse sobre un tiempo que no ha llegado y no rendir cuentas de tus errores cuando llegue, porque entonces ya no es el futuro, y, por tanto, no preocupa a los futuristas. Pero en estos días, mientras el mundo se tambalea incierto fuera del bloqueo, es aún más fácil. Todo lo que necesitas decir es que en la vida en general, o en cualquier campo en el que supuesta-mente seas un experto, todo va a cambiar. La educación, la economía, los viajes, el trabajo, las citas, el deporte, la industria publicitaria, el mundo de la fabricación de latas de aluminio, etc.…: historias recientes han prometido una transformación masiva en todos ellos. 

Literalmente te puedo decir que, si tienes un libro de historia en casa, sácalo y tíralo a la basura; no vale nada. Mi objeción no es que nada de esto sea necesariamente falso. (Aunque se toma literalmente, lo es, porque la historia nunca se desarrolla en términos absolutos: por ejemplo, siempre es discordante recordar que la mayoría de las personas pasaron la Gran Depresión de los Estados Unidos, trabajando, no desempleadas). Más bien, es la implicación de que la vida, en los años venideros, se sentirá muy diferente de hecho. Y una de las pocas cosas de las que podemos estar bastante seguros es que no será así. 

Para la mayoría de nosotros, la mayoría de las veces, se sentirá normal. Parte de la razón es la "adaptación hedónica", nuestra tendencia a adaptarnos emocionalmente rápidamente a cambios positivos o negativos en nuestras circunstancias, volviendo a nuestros niveles básicos de cascarrabias o alegría. Otra es la “ilusión de enfoque”, por la cual sobrestimamos el impacto que cualquier cambio tendrá en nuestras vidas. El resultado acumulativo es que cualquier cambio futuro en su situación, como nunca volver a darse la mano, usar una máscara en público o incluso algo enorme, como perder su trabajo, probablemente marque una diferencia menor de lo que cree. 

Después de los ataques del 11 de septiembre, nos dijeron que el mundo nunca volvería a ser el mismo y no fue así. Pero para todos, excepto para los más directamente afectados, afligidos por la guerra, encarcelados en Guantánamo, pronto se sintió normal. Y así continúa, a lo largo de la historia: cada vez que un gran evento altera el modo de vida ordinario de una civilización, el "modo de vida ordinario" que está perturbando es lo que la gente pensaba anteriormente como el terrible clima iniciado por el último gran evento. 

Ahora bien, Tú te preguntaras cual es: ¿La cura milagrosa para los problemas de la vida? 

Más de lo que ya está haciendo “Leer” más, nada de esto significa que todo irá bien. Bien pueden ser peores: un mundo con menos contacto humano, o con más desempleo, seguramente es objetivamente peor, por muy normal que se sienta. Pero sí significa que, si encontró la vida en general significativa en el mundo posterior al 11 de septiembre, o en el mundo posterior a la crisis financiera, es probable que también lo haga en el mundo posterior al corona-virus. 

En cualquier caso, ¿Cuán diferente será el futuro? es asumir una postura extrañamente pasiva hacia él. El futuro no existe, por lo que deberíamos preguntarnos sólo qué queremos que suceda y cómo hacer que suceda, dadas las limitaciones del momento. En realidad, nunca estamos esperando a ver cómo se desarrolla el futuro. Lo estamos creando sobre la marcha.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

El vivir un día a la vez.

septiembre 17, 2020
Gran parte de lo que ponemos nuestras esperanzas es algo que solo se puede realizar en el futuro: la consecución de nuestro objetivo de bajar de peso, la finalización de un libro, el traslado a un nuevo país, la compra de un nuevo hogar, el inicio de una nueva carrera, etc... Todos estos son logros increíbles y aspectos de nuestra vida de los que debemos estar orgullosos.

Pero si no tenemos cuidado, puede deslizarse por las grietas y vivir la totalidad de nuestros días obsesionado con su logro. Esto puede volverse intoxicante. Terminaremos uniendo nuestra autoestima y nuestro sentido de realización a un resultado futuro que podría no ser realizado porque no tenemos un control total sobre él. Viviremos nuestro hoy enfocado únicamente en el mañana. Seremos el conejo que persigue la zanahoria.

Una gran parte de este comportamiento se debe al malentendido de nuestra sociedad sobre lo que es la felicidad. Creemos que la felicidad es una propuesta de "si-entonces" o "cuándo-entonces": si encuentro el amor, seré feliz. Si recibo esa oferta de trabajo, estaré feliz. Cuando publique mi libro, estaré feliz. Cuando me mude a mi nuevo apartamento, seré feliz. Así que terminamos viviendo nuestras vidas en un estado mental futuro que está completamente separado del presente.

La realidad es esta: la felicidad no es un destino al que puedas llegar, la felicidad es una mentalidad que nace del abrazo consciente de nuestra vida tal como es: la felicidad es el camino. Además, si bien es increíblemente importante tener metas ambiciosas por las que debemos trabajar, no es saludable vincular nuestra gratificación a un solo momento que está muy lejano en el futuro. Por eso ahora vivo con esta filosofía: De un día a la vez.

Sé exactamente dónde quiero estar en un año o dos, pero solo enfocaré mi atención en hoy. Viviré un día a la vez y haré lo que pueda hoy porque esa es la única fase del tiempo que puedo controlar. El ayer se ha ido, entonces, ¿por qué gastaría mi energía rumiando sobre ello? Aprenderé lo que pueda de él y apreciaré lo que amé, pero el ayer quedó atrás. 

¿Qué pasa con el futuro que preguntas? El futuro es una abstracción, todavía no existe. Podría obsesionarme con mis sueños y metas, pero si no actúo hoy, nunca podré alcanzarlos. Lo que hagas en este mismo momento es lo que definirá lo que será el próximo momento. Y lo aceptes o no, estás creando conscientemente (o inconscientemente) tu futuro.

Cuando comienzo el día me hago siempre una pregunta: ¿Qué puedo hacer hoy, un día a la vez, que me acerque un paso más a mis metas?

Tenemos el poder de transformar nuestra vida, pero solo podemos hacerlo un día a la vez. El éxito es el producto de los hábitos diarios, no de transformaciones únicas en la vida. Con pasos pequeños, aparentemente insignificantes, completados consistentemente a lo largo del tiempo crearan una diferencia radical en el futuro.

El vivir un día a la vez tiene un impacto profundo en nuestra vida. Imagínate invertir una pequeña cantidad de tiempo, todos los días, haciendo lo que amas. ¿Dónde estarás en tres meses? ¿En un año? ¿En cinco años? Estarás exactamente donde quieras: viviendo la realidad de lo que una vez fue un sueño, y puedes estar seguro de ello porque lo estás creando conscientemente hoy. Serás autor porque hoy escribes todos los días y lo sigues haciendo, un día a la vez. Serás un hablante de Ingles porque hoy estás aprendiendo una hora de Ingles todos los días y continúas haciéndolo, un día a la vez.

La premisa de “Un día a la vez" es la siguiente: invierte conscientemente una pequeña cantidad de tiempo en lo que amas todos los días, un día a la vez, y el efecto acumulativo de esos días te llevará naturalmente a donde deseas estar. Podemos desperdiciar toda nuestra energía y emociones en la preocupación de lo que podría traer el mañana, o podemos reorientar nuestro enfoque y energía en lo que podemos aportar a nuestro hoy.

Aprendamos a vivir un día a la vez y traerá más alegría, tranquilidad, productividad y felicidad a nuestra vida.

Esta filosofía de "un día a la vez" es a lo que recurro cuando empiezo a sentirme ansioso por el futuro. Es mi roca cuando llega la tormenta de preocuparme por las situaciones que nos trae la vida. Me recuerdo a mí mismo que debo reducir la velocidad y vivir un día a la vez y saber que he hecho lo que puedo hoy y me ayuda a vivir con menos preocupaciones, estrés y presión autoinfligida. Hay un dicho en latín que se llama "Vires adquiere Eundo", que significa: “Cogemos fuerzas a medida que avanzamos”.  Reunimos fuerzas un día a la vez. Navegamos por el mar un día a la vez. Creamos un efecto dominó en nuestras vidas un día a la vez.

La filosofía "Un día a la vez" creará magia en tu vida. Así que los dejo con esta pregunta:
¿Qué puedes hacer hoy, un día a la vez, que te acerque un paso más a tus metas?

Saludos.
Patricio Varsariah.

 

Mi amor por el destino.

septiembre 17, 2020
Mi filosofía es no buscar que las cosas sucedan de la manera que yo deseo; más bien, deseo que lo que sucedan como suceden: entonces soy feliz. Es una mentalidad que promueve la aceptación de lo que es, lo que, en sí mismo, reduce mi capacidad de luchar, porque la lucha no es más que el rechazo a aceptar lo que es.

Cuando luchas, resistes y, lo que resistimos, persiste. Piénselo: cuando no estás satisfecho con tu trabajo, comienzas a resistirte. Te molesta. Te quejas de lo mucho que lo odias. Y esta energía negativa se manifiesta en una lucha. Estás resistiendo lo que es porque no estás aceptando lo que es. Y mientras continúe resistiendo la situación, continuará persistiendo. Pero si lo aceptas por lo que es, si practicas Amor al destino, tu actitud cambiará. 

Dirás "Está bien, mi trabajo apesta y quiero cambiarlo. Pero estoy aquí y tengo que dejar de luchar contra esto. Déjame hacer lo mínimo y concentrar toda mi energía en buscar un nuevo trabajo”. Con esta nueva actitud, dejaste de resistirte. Has aceptado donde estás y estás de acuerdo. Y ahora ha cambiado tu energía para concentrarte en el lugar al que quieres ir: tu próximo trabajo.

En esencia, es por eso que tantas personas luchan por cambiar sus vidas. Se centran en lo que no quieren, en lugar de dar energía a lo que sí quieren. Pero ese es un tema para otra discusión.

Cómo tu actitud da forma a tu perspectiva. El amor al destino quiere decir que pase lo que pase, pasa. Para mí es la práctica consciente de la aceptación a medida que se desarrollan los acontecimientos de mi vida. Y su poder radica en mi actitud, que luego da forma a mi perspectiva:

Si el fuego arde, arde. Si los edificios se reducen a cenizas, que así sea.  Si fallo al inicio de un proyecto, está bien y comenzare todo de nuevo mañana. He aprendido mucho de esa experiencia y ahora estoy más equipado para tener éxito en mi próximo intento.

Siempre nos enfrentaremos a obstáculos en la vida. Algunos serán fáciles de maniobrar. Otros serán desgarradores y dolorosos. Eso no es algo que podamos controlar. Lo que podemos controlar es nuestra actitud hacia estos obstáculos. Es nuestra actitud la que da forma a nuestra perspectiva. Y la perspectiva lo es todo.

Mi filosofía del amor al destino es una mentalidad que lo adoptado desde hace muchos años, ya que me ayudado a aprovechar al máximo cualquier cosa que me suceda en la vida. me da poder para cultivar una actitud de aceptación. Me ayuda a controlar y regular mi  respuesta a los acontecimientos buenos y malos de la vida.

Terminas tomando cada momento y abrazándolo por lo que es: Solo otro momento en mi vida. Esta aquí. Está en el ahora. Y pasará. La forma en que me afecta es cómo elijo responder ... No puedo elegir lo que me sucede, pero puedo elegir cómo responder. Es lo que me importa

Los obstáculos no están ahí para evitar que logremos nuestras metas. No están allí para hacernos la vida imposible. Hay una lección en cada obstáculo, pero depende de nosotros verlo.

Encuentro que existen obstáculos para mostrarnos lo mucho que realmente queremos algo. Las paredes de ladrillo están ahí por una razón. Las paredes de ladrillo no están ahí para mantenerme fuera. Las paredes de ladrillo están ahí para darme la oportunidad de mostrar cuánto quiero algo. Entonces, cuando me enfrento a una pared de ladrillos, me paro frente a ella con gracia. Veo como un desafío, no un obstáculo. Considero un camino que debo forjar, una puerta que debo abrir, no una barricada que intenta detenerme.

Si cambia mi actitud, puede cambiar mi vida. Y siempre recuerdo del amor que tengo al destino.

Gracias por tomarse el tiempo de leer lo que con mucho cariño he escrito. 
Patricio Varsariah.
 

Cómo lidiar con la ola de la adversidad.

septiembre 12, 2020


Anoche estuve viendo en la televisión un documental de los mejores surfistas esas personas que juegan con las olas y me vino la idea de escribir comparativamente cuando nos llega la ola de adversidad, que llega inesperadamente que te arrastra a su corriente con toda su fuerza y rigor, y sin una pizca de cuidado, bondad o compasión.

En un momento estás conduciendo tu bicicleta por el carril autorizado y al siguiente estás tendido en una ambulancia (experiencia personal). En un momento estás viendo un programa en Netflix y, al siguiente, estás lidiando con el impacto del diagnóstico. En un momento se está preparando para una reunión en el trabajo, y en el siguiente, está leyendo un correo electrónico sobre cómo lo despidieron de su trabajo porque la economía está luchando por adaptarse ante la presencia de esta pandemia persistente.

Cuando llega la ola de adversidad, llega en forma de tsunami. Es grande. Es abrumador. Da miedo. Y, en un instante, barre todo sentido de normalidad ... La adversidad no tiene piedad. La pandemia ha dejado a mucha gente sin trabajo y perdida de seres queridos, a todas las personas que están luchando. ¿Cuál sería mi mensaje para ellos? "

Antes de escribir mi mensaje reflexiono y me pregunto: ¿Qué haces cuando llega la ola de adversidad? ¿Qué haces cuando te aplasta como una roca y te derriba en estado de shock total, luchando contra la derrota? Bueno, a veces, la única salida es atravesándola. Y eso es especialmente cierto cuando nos enfrentamos a la adversidad. A donde corremos ¿Y de qué sirve?

No tenemos otra opción que dejar que esa ola nos bañe. Sumergirse con ella. Dejar que nos lleve de regreso a la orilla. Porque lo hará, siempre lo hará. Y, claro, cuando llegamos a esa orilla, llegamos agotados, con las rodillas raspadas y el ánimo destrozado, pero conseguiremos ponernos de pie de nuevo, siempre lo hacemos.

Cuando llega la ola de adversidad, constantemente te estas haciendo estas preguntas:"¿Por qué me ha ocurrido esto a mí?" "¿Por qué tengo tanta mala suerte?" "¿Por qué yo?" renunciamos a nuestra voluntad interior. Reclamamos la derrota. Somos víctimas de la creencia errónea de que nos ahogaremos porque pensamos que no tenemos la fuerza para sobrevivir a la lucha que tenemos por delante. Pero lo hacemos, siempre lo hacemos.Todos nos enfrentamos a la misma cadena inicial de pensamientos. Y eso está bien, es normal. Así es como lidiamos con el impacto del evento. Pero es el continuo pensar en nuestras desgracias lo que nos destruye. 

Cuando abrigamos pensamientos de resistencia y negación, nos volvemos delirantes y nos ahogamos con la ola de desesperación. Nos asfixiamos mientras continuamos menospreciándonos a nosotros mismos pateando y gritando y jugando el papel de víctimas. Nos absorbemos y nos obsesionamos con nuestros problemas (yo los llamo situaciones). Dibujamos una sombra desde dentro de la sombra. Reducimos nuestra visión. Atenuamos nuestras luces. Y hacemos todo esto porque somos tan absorbidos por la corriente viciosa de nuestro sesgo de negatividad, que comenzamos a atraer y acumular más pensamientos negativos para nosotros mismos ... Es nuestro propio hacer.

Entonces, ya sea que estemos lidiando con la adversidad hoy o nos enfrentaremos a otra ola mañana, esto es lo que sugiero que se den cuenta: que la única salida es a través de ella.   
Naturalmente, queremos huir y naturalmente queremos resistir, pero la resistencia no nos llevará a ninguna parte porque la resistencia a lo que es solo causará más sufrimiento y confusión, el único trabajo en ese momento es mantener la cabeza fuera del agua, además es aceptar lo que sucedió; así es como anule ese sesgo de negatividad. Así que esto es lo que sugiero debemos hacer cuando la adversidad golpea: aceptarla, adaptarnos a ella y evolucionar a través de ella .

Acepta dónde estás. Acepta la ola y el daño que ha hecho. Porque cuanto antes aceptes lo que te sucedió, más rápido te permitirás girar en una dirección más positiva. Y una de las filosofías más decididas que te permitirá practicar esta aceptación es la el amor al destino que es la aceptación total de lo que se te ocurre en la vida, para bien y para mal, independientemente de si es tu propia obra o no. Es entregarse con devoto coraje al fluir de la vida, porque en este caso la rendición es la sabiduría simple pero profunda de ceder en lugar de oponerse al fluir de la vida. El amor al destino es el arte de hacer que las cosas feas se vean hermosas. (me gusta esta frase).

Cuando llegue la ola de adversidad, no le hagas la guerra. No patees, grites y luches. En cambio, abrázalo, permítelo y abrázale, yo sé que es difícil de hacer, pero es necesario. No pierdas tu tiempo y energía deseando que las cosas deberían haber salido de otra manera. ¿Sabes qué? Podrían haberlo hecho. Estoy contigo en eso definitivamente podrían haber ido de otra manera, pero no fue, así que… ríndete al fluir de la vida, esa es la única forma en que puedes empezar a pensar con claridad y actuar.

Cuando nos golpeó la pandemia mundial, entramos en un frenesí. Pensamos que era el final para nosotros, pero, por supuesto, no lo es. Quizás la ola es más grande de lo habitual y tardara unos meses más en llevarnos de regreso a la costa, pero finalmente lo hará. Algunas personas llegaran con lágrimas en los ojos. Algunos con moretones en el corazón. Otros con finanzas destrozadas. Pero todos, todos, nos adaptamos (y continúan adaptándose) porque la adaptación a entornos novedosos y cambiantes es la forma en que uno evoluciona.

Ahora tú te preguntaras: ¿Qué puedo aprender de esta experiencia? ¿Cómo puedo facilitarme la tarea de afrontar este cambio? ¿Cómo puedo gastar mi energía haciendo algo útil con mi tiempo? ¿Qué es una cosa que disfruto que puedo repetir todos los días, que me sirva de chaleco salvavidas y mantenga mi cabeza fuera del agua, me permita crecer y me recuerde que no importa lo difíciles que se pongan las cosas, todavía estoy aquí, en la tierra?, 

Recuerda que vivimos con oxígeno en nuestros pulmones y un corazón palpitante en nuestro pecho. Acepta la realidad y adáptate a ella tomando acciones conscientes para trabajar con tu adversidad y no contra ella, para que puedas evolucionar a través de ella.

Volvamos a la pregunta inicial: “La pandemia ha dejado a mucha gente sin trabajo y perdida. Están luchando. ¿Cuál es mi mensaje para ellos? "

Mi mensaje para todas las personas es simple. Acepta tu adversidad. Los malos días pasan y apestan. Créeme lo sé. En lugar de vivir y resistir, acéptalo. Así es como anula su sesgo de negatividad y, por lo tanto, crea menos estrés y sufrimiento para Ti. Adáptese a la situación. Concéntrate solo en lo que puedes controlar y realiza los cambios positivos que te permitirán avanzar en un estado mental y emocional saludable. Evoluciona a través de la adversidad. Elije una cosa que disfrutes y que puedas hacer todos los días y que te permita crecer. 

Muy pronto, volverás a levantarte. Sí, estarás magullada o magullado y con dolor, y estarás exhausta o exhausto, pero después de cada ola (u olas) de adversidad, siempre habrá otra ola mucho mayor que te inundará. Esa es la ola de gratitud, una ola más gentil, amable y compasiva forjada por el orgullo y el aprecio. Es una ola que ilumina la verdad:

Has resistido la tormenta que nunca pensaste que podrías. Pasó y sobreviviste. Y ahora, estás de pie de nuevo. Los restos son evidentes, las cicatrices son tiernas y quizás la herida aún sangra, pero de alguna manera renaces, porque la ola de adversidad te ha hecho más fuerte, no más débil. Lo que tanto temías y luchaste al principio de tu viaje ahora se ha entrelazado en el tejido mismo de lo que te has convertido. Lo que una vez fue una adversidad insuperable, ahora se ha convertido en su historia de victoria.

Y así, amiga o amigo mío, es cómo evolucionamos a través de las adversidades: te sientes más agradecido por esas luchas, más agradecido por todas las pequeñas bendiciones de la vida y, por lo tanto, te hace un ser más sublime gracias a ellas.

Saludos y deja que la ola te bañe.
Patricio Varsariah.
 

Almas incomprendidas.

septiembre 10, 2020
La inspiración es algo que va y viene. Y por el camino se entretiene. Pero mucho. Tanto que a veces se va y no vuelve hasta que tus ideas ya se han esfumado. Esas ideas que solo me surgen durante las eternas noches de insomnio, o durante los largos trayectos de un viaje, o bien en mis sueños. Ideas que sin la inspiración eres incapaz de desarrollar. Pues bien, siempre se ha dicho que la inspiración creativa solo puede ser hallada si se hacen cosas.

Sentado entre mis incomprendidas letras, pienso en lo bonito de ser incomprendido y vagar por un mundo de locos suicidas, de almas encerradas que tienen miedo a sentir, de corazones sin latidos que se acostumbraron a perder y de mentes llenas de normas que se inyectaron sin permiso al nacer. Miro a mi alrededor y comprendo lo que nadie ve; hay un hogar que desprende el calor de quienes lo habitan, unos sueños que se sustentan en sus incomprendidas decisiones; tantas metas alcanzadas, que saber que no entiendes lo que cuento, es lo más triste que me puede pasar hoy…

Algunos somos un cúmulo de almas incomprendidas que se mueven en un mundo que jamás les entenderá. Quizás, “jamás” sea demasiado tiempo; tal vez, sea al abandonar este lugar, cuando todos los que ahora nos miran recelosos, sepan cuáles eran los motivos que nos llevaron a actuar de esta forma y no de otra, no como ellos.

Incomprendidos en nuestras sonrisas, pues nunca necesitamos motivos para dejarles ver la luz, para plantarse delante de cualquiera que se atreva a mirarnos a los ojos; para salir a brillar, aunque el sol haya decidido no hacerlo, para regalar lo mejor que hay en nuestro ser… la felicidad que guardan nuestros labios, la dulzura que tiene cada momento…

Incomprendidos en nuestra forma de hacer las cosas. Qué triste cuando el mundo se mueve sin disfrutar de cada paso, del aire que la vida nos regala para seguir soñando, de la alegría de despertar cada mañana con cientos de motivos por los que emprender la marcha. Un lugar, una persona, corazones dispuestos a aprender de nosotros, almas deseando enseñarnos algo, notas llenas de música que inundan nuestros corazones, palabras que jamás se quedarán atrás…

Incomprendidos porque nos divertimos con todo lo que otros se aburren, porque nos aburrimos con lo que para otros es entretenido. No miramos aparatos cuadrados llenos de mentiras, ni celebramos los días sueltos de aquello que debe ser un gozo durante el año; no nos manifestamos con todos, sino con nuestra propia individualidad; no dedicamos minutos de silencio, sino horas de gritos que nadie pueda hacer callar; no lloramos por los que se van, sino por la alegría de saber que, más tarde o más temprano, nos volveremos a encontrar…

Incomprendidos, por supuesto, en nuestra forma de amar. No enamorarse cada día debería ser el único pecado imperdonable, ese que, inevitablemente, nos condene a muerte. Cómo es posible no mirar sus ojos sin notar que la vida crece en nuestro interior; que alguien me explique cómo puede levantar la mirada ante el cielo y no enamorarse del sol, del azul que nos habla de los días grises, de las estrellas que nos recuerdan los días felices… La vida no es más que el amor que somos capaces de dar… Incomprendidos por querer recibir todo aquello por lo que merece la pena vivir.

Sentado entre mis incomprendidas letras, pienso en lo bonito de ser incomprendido y vagar por un mundo de locos suicidas, de almas encerradas que tienen miedo a sentir, de corazones sin latidos que se acostumbraron a perder y de mentes llenas de normas que se inyectaron sin permiso al nacer. Miro a mi alrededor y comprendo lo que nadie ve; hay un hogar que desprende el calor de quienes lo habitan, unos sueños que se sustentan en sus incomprendidas decisiones; tantas metas alcanzadas, que saber que no entiendes lo que cuento, es lo más triste que me puede pasar hoy…

Incomprendidos durante toda la vida, pero no olvidéis que, tal vez, seamos los únicos que hemos sabido aprovechar la suerte de estar vivos cada día… Por qué no… si mi alma me grita que sí. Es tan difícil decir que no a lo que se siente desde nuestro interior, que, al sentirlo, lo mejor sería que se parase el corazón… Qué sentido tiene que el Universo nos regale el agua, sin nos prohíbe terminantemente beber…

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

El "apego" no es amor, el “desapego” es amor.

septiembre 9, 2020
El apego NO es amor. Y uno de los mayores perjuicios que nos hacemos a nosotros mismos es confundir los dos. Porque al definir "amor" como "apego", nos estamos preparando para nada más que sufrimiento emocional.

El apego es simplemente un mecanismo de afrontamiento poco saludable, muy parecido a la "lucha" o la "huida", en el que nos inclinamos por miedo. Tememos perder algo, o alguien, así que nos aferramos y llamamos a esto "amor". 

El mundo y otras personas fundamentalmente nunca son nuestros para controlar, y muy a menudo, en lugar de trabajar con esto y desarrollar un modelo de amor y relaciones que encaje, pasamos nuestras vidas luchando contra él, pretendiendo que con suficiente "fuerza bruta" emocional, puede de alguna manera superar el riesgo de pérdida. Pero no podemos. El mundo y otras personas simplemente no funcionan de esa manera.

Vivir con "apego" es vivir en negación. El apego causa sufrimiento porque toda la vida es, por definición, pasajera. Y por mucho que protestemos, protejamos y oremos contra él, la pérdida es inevitable. El "apego" es el equivalente emocional de un impermeable de papel, y aunque podemos creer que nos "protege" por un tiempo, la realidad es que solo nos dejará en un lío pulposo cuando finalmente llegue el clima.

El desapego ES amor. Quizás mejor ejemplificado por la primera parte de la famosa frase, "Si amas algo, déjalo gratis" Al practicar el desapego, estás en alineación con el universo, sin pasar tu vida luchando contra él y viviendo con miedo. Entiendes tu papel en el gran esquema de las cosas, y como entiendes que nunca controlaste el mundo ni a otras personas para empezar, los cambios inevitables no interrumpen tu perspectiva del amor o "cómo debería funcionar".

El desapego se trata de respetar al mundo y a los demás como individuos, y tener una humildad realista y límites saludables con respecto a nuestra propia influencia o lo que "se nos debe" o "propio". Es convivencia y compasión.

No apego NO es lo mismo que "evitación". Ser "evitativo" es tan poco saludable como estar "apegado"; es simplemente el lado opuesto de la misma moneda. "Evitar" se trata de "suprimir las emociones" y "mantener a las personas y las cosas a distancia". Sin embargo, el desapego se trata simplemente de establecer límites, respetar a las personas y experimentar emociones saludables.

El desapego no significa que dejes de preocuparte por ellos. Al contrario, los aprecias mucho más porque siempre eres consciente de que no durarán para siempre. La buena alegría, y el buen amor, deben alimentarse y fomentarse primero en el yo. No depende de los demás ni del universo. Es nuestro. Y cuando reconocemos y admitimos nuestras limitaciones (en lugar de negarlas y aferrarnos), simultáneamente nos abrimos a la oportunidad de redefinir nuestra agencia sobre nuestro propio gozo.

Al aceptar que no somos dueños del universo ni de otras personas que lo atraviesan, que todo, desde las cadenas montañosas hasta los simples mortales, cambiará y que no tenemos nada que decir, nos permitimos encontrar y mantener la alegría. Porque al aceptar que esto está bien, relajarnos y hacer las paces con el cambio y nuestra falta de control más allá de nosotros mismos, podemos retener nuestra alegría, porque se alinea con el mundo en lugar de luchar contra él.

Al vivir con apego, no estás viviendo con alegría ... estás viviendo con miedo, con la pérdida.
Solo en el desapego podemos encontrar paz, felicidad y amor. "¿Pero por qué no puedo seguir apegado? ¿Por qué no puede ser esto amor?

Si todavía te sientes así, todavía estás tratando de luchar y negar la naturaleza transitoria fundamental del universo y todo lo que contiene, incluidos los objetos de nuestro apego. Pensar que vas a seguir apegado y creer que te va a salir bien es lo mismo que aferrarte a un arcoíris o aferrarte demasiado a una flor. No eres una excepción.  

A hora bien: "¿Qué pasa si creo que la pérdida es romántica?" Como "Preferiría amar y perder antes que nunca amar". Mire, este es un punto de vista común, pero no es en absoluto de lo que he escrito aquí. Si eres alguien que encuentra un "propósito" en revolcarse en la angustia que sigue a una pérdida, o encuentra la tristeza "significativa" y "hermosa", entonces eso es algo completamente diferente, y este punto de vista, uno de ligereza y alegría, por supuesto no resonará. contigo. Porque fundamentalmente quieres perder. Quizás lo veas como una parte "importante" de "amar". Ese es un punto de vista diferente, uno que conlleva una neurosis diferente, aunque estrechamente alineada con el apego.

Pero dicho todo esto: todavía entiendes que este "apego" no es amor; es simplemente una indulgencia emocional; algo que se siente bien, rico y almibarado; algo que pueda ser ordeñado y alimentado y que dé "significado", por poco saludable que sea, cuando finalmente termine (lo cual, al menos, podemos estar de acuerdo en que lo hará).

El desapego es amor... porque se trata de respeto y límites. Es comprender lo que hacemos y lo que no controlamos: Todos queremos ser amados, pero ... los sentimientos, juicios y acciones de otras personas no están bajo nuestro control ... Ya sea que él devuelva el favor o no, depende de él. Una vez que hemos hecho todo lo posible, insistir en controlar a las personas y los eventos que en realidad están fuera de nuestro alcance es inútil y probablemente nos lleve al dolor y la miseria. 

Podemos: Convertirnos en mejores seres humanos mediante la modulación de nuestros deseos, percepciones y emociones naturales utilizando uno de los rasgos distintivos de la humanidad: la capacidad de reflexionar sobre cómo ser mejores y actuar en consecuencia. Podemos tener más amor (no menos) y ser más felices (no menos) redefiniendo el "amor" sobre la base del desapego.

Al renunciar a nuestros miedos y malos mecanismos de afrontamiento, también nos liberamos y nos abrimos a un amor sano, maduro y alegre.

El apego es el origen, la raíz del sufrimiento ... la causa del sufrimiento.

Saludos.
Patricio Varsariah.

 

Mi vida impulsada por un propósito.

septiembre 7, 2020
El propósito es un elemento esencial para nuestra vida. Es la razón por la que estamos en el planeta en este momento particular de la historia. Nuestra misma existencia está envuelta en las cosas que estás aquí para cumplir. Independientemente de lo que elijamos, recordemos, las luchas en el camino solo están destinadas a moldearlo para nuestro propósito.

No se si han escuchado el nombre del actor Chadwick Boseman,una persona realmente especial que murió la semana pasada por que sucumbió a una lucha de varios años contra el cáncer de colon. No fue hasta su muerte que nos dimos cuenta de lo especial que era realmente este hombre. Vivió su vida al máximo con pasión, propósito y convicción. Chadwick Boseman vivió por fe e imploró a otros que hicieran lo mismo. Tenía un verdadero propósito.El mensaje del difunto actor sobre vivir una vida plena nos implora que lleguemos al núcleo de lo que realmente somos. Ha dejado un legado que todos podemos aprender y aprovechar si prestamos mucha atención a lo que significa vivir una vida con un propósito.

Entonces, ¿qué tan importante es el propósito para sostenerlo y llevarlo hacia la vida que realmente deseamos? 

Se ha demostrado que las personas con vidas impulsadas por un propósito tienden a vivir más tiempo, un sentido de propósito puede ayudar mejor a una persona a manejar el estrés y fomentar un estilo de vida más activo. 

Vivir con miedo es para los tímidos. Es para aquellos que no están dispuestos a soportar los tiempos difíciles para descubrir los grandes. Debemos darnos cuenta de que cualquier cosa que valga la pena lograr y poseer en esta vida vendrá del trabajo arduo, las decisiones difíciles y, a menudo, la adversidad. 

Durante mucho tiempo, me di cuenta de que quería hacer algo importante para ayudar a las personas. Quería escribir encontrar mi visión y mi vocación. Quería tomar el conocimiento que había aprendido a lo largo de mi vida, las experiencias personales y usarlo para compartir con Ustedes. Quería aprovechar la sabiduría que había aprendido a través de mi educación, para enriquecer la vida de los demás. 

Y, sin embargo, encontrar mi visión y salir adelante por fe y convicción son dos cosas muy diferentes. La primera parte termina siendo la parte fácil. ¿La segunda parte? No tanto. Se necesita valor, resiliencia y voluntad de adaptación. Haciendo la transición deje de dudar de mi mismos. Deje de vivir con miedo. Me aleje de la orilla y observe las olas a mi paso. Empecé a confiar en que al hacer lo que me propuse hacer para encontrar el amor en mi vida y encontrar la alegría en la búsqueda de mis sueños, estarían cumpliendo mi destino. 

El conflicto es cuando pierdes la fe y comienzas a dudar. Ser tu mejor yo significa vivir con confianza, esperanza, optimismo inquebrantable, energía y entusiasmo por lo que viene después. Vivir la vida en sus propios términos significa seguir nuestras metas con propósito, pasión y fe. Nadie vive esta vida y encuentra verdadera alegría, amor y libertad sin encontrarse con la adversidad. Es un rito de iniciación. 

A medida que viajamos por la vida, nos damos cuenta de que no tenemos el control total del volante. Tenemos que tener fe en que las cosas saldrán a nuestro favor si simplemente tratamos de vivir la mejor vida posible. Pensé que mi vida iría de cierta manera. No fue así. No significa que estuviera equivocado. No significa que lo que pasó no esté bien. De hecho, todo ha salido incluso mejor de lo que esperaba. Me he vuelto más tolerante con la vida que tengo porque he vivido con mayor fe.¡La aceptación NO constituye derrota o ceder! Simplemente significa que eliminas la habilidad para el juego y la sensación de que siempre tienes que estar bien en tu cabeza con la confianza en el poder mucho más allá de tu control. Hay que tener fe de que todo lo demás se arreglará solo. 

Espero que tu puedas mirar tu vida con ojos claros, alegría en tu corazón y amor genuino por todo lo que ha sido, todo lo que es ahora y todos los hermosos momentos que están por venir. 

Pensamientos finales: No tengas miedo de alejarte de las cosas que crees que necesitas. La comodidad es a menudo confusa. Vive una vida valiente. Vive una vida audaz. Descubre lo que más te importa y cree en la vida que deseas y construye para llegar allí y aprenderás con el tiempo que una vida impulsada por un propósito es una gran recompensa.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

No olvides disfrutar de tu vida.

septiembre 7, 2020
La mayoría de nuestros problemas no significarían nada si hoy fuera nuestro último día. Hoy podría ser ese día. Un día será. ¿Cómo te gustaría pasar ese día? Ya sea que hoy sea nuestro último día o no, todavía tenemos que abordar los problemas a medida que surgen, pero tal vez algunos de ellos no sean tan importantes como pensamos. Quizás algunos de ellos puedan esperar. Quizás algunos de ellos no sean realmente problemas. 

Cuando consideramos que hoy podría ser nuestro último día, se vuelve más fácil reconocer lo que realmente importa. Dicho esto, no podemos vivir como si hoy fuera, sin duda, nuestro último día. Porque si supiéramos con certeza que hoy es nuestro último día, probablemente no iríamos a trabajar, y probablemente deberíamos hacer algunas otras cosas. 

No podemos vivir cada día como si supiéramos con certeza que es el último, pero podemos considerar que podría serlo. Esto alterará nuestras decisiones de manera positiva. No olvides disfrutar de tu vida. Este no va a durar mucho. Y no solo vivas para ti, haz algo importante. Se supone que debemos hacer más que solo existir.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

Respirar. Mira a tu alrededor.

septiembre 7, 2020
La atención plena te ayuda a encontrar la quietud. Te entrena para aumentar tu conciencia para que puedas dejar de vivir en piloto automático y comenzar a elegir consciente-mente a qué pensamientos debes prestar atención. Y es a través de esta práctica que comienzas a disminuir la velocidad. 

Empiezas a ver lo que has olvidado apreciar en ausencia de atención plena: la sinfonía musical orquestada por el canto de los pájaros matutinos, el sonido del agua que corre a través de un bosque, el olor relajante de un jardín de flores; la quietud de un sol poniente, la bocanada de viento que acaricia tu rostro, el sentimiento de una familia reunida alrededor de una mesa para un almuerzo dominical. En cada uno de estos momentos, si simplemente hace una pausa para re conectarse con tu respiración, para respirar y luego respirar una y otra vez, experimentarás la vida en el ahora. 

Domarás tu mente. Observarás tus pensamientos y los dejarás pasar en lugar de comprometerte con ellos. Te aliviarás de tus luchas. Sentirás, verás y escucharás la abundancia de vida y amor que te envuelve. Apreciarás lo que es y encontrarás un hermoso pozo de quietud en tu interior. Y en ese momento, experimentarás que no eres una gota en el océano. Eres todo el océano en una gota. 

Todos estamos conectados con todo lo que sentimos, pensamos y hacemos. Llevamos nuestro mundo dentro de nosotros. Entonces, la pregunta es, ¿elegiremos aceptar la pesadez de nuestros pensamientos y problemas limitantes o la ligereza de nuestro amor y coraje expansivos? 

No eres un copo de nieve en la nevada; eres toda la nevada en un copo. No eres una rosa en el jardín; eres todo el jardín en una rosa. No eres una luz en el universo; eres el universo entero en una luz. Estás completa. Estás completo. Ésta es la profundidad de la atención plena. Es una presencia, una conexión con una conciencia superior más allá del yo construido. Es una quietud que surge de la aceptación de lo que es. Es conexión, amor, compasión. Es la iluminación: elevarse por encima de nuestros pensamientos, aunque sea por un momento, para darnos cuenta de que estamos aquí. 

Estamos vivos. Estamos respirando. Estamos exactamente donde debemos estar porque todo lo que tenemos es este mismo momento. Lo que hacemos con él, lo que sentimos en él y lo que creamos a través de él está siempre bajo nuestro poder y control. 

Cuando te sientes ansiosa o ansioso, es porque estás en el aquí y ahora, pero tu mente y tus pensamientos nadan en el futuro. Así que retírate en el momento de re-conectarte con tu respiración y te sentirás más tranquila/tranquilo de nuevo. Esto requiere una práctica paciente y constante, y la mejor manera de hacerlo es desarrollar un hábito de meditación diaria. Así que cuando te encuentres corriendo de nuevo, reduce la velocidad. Ten en cuenta que no hay necesidad de apresurarse porque no hay ningún lugar al que "llegar". Estás aquí, ahora mismo, y ahí es precisamente donde debes estar. 

Respirar. Mira a tu alrededor. Abre los ojos para ver lo que solo se puede sentir con el corazón y probarás la belleza de vivir despacio. Se agradecida o agradecido, presente y sumérgete totalmente en él, y comenzará a vivir una vida más consciente y feliz.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

La vida es sencilla, pero...

septiembre 2, 2020
La sociedad moderna defiende la mentalidad de "todo o nada" como el enfoque más grandioso para crear cambios, y muchos de nosotros fuimos víctimas de este tipo de pensamiento. ¿Quizás este tipo de pensamiento ingenuo nació de la locura de los medios de comunicación por las narrativas de historias de éxito convertidas en temerarios de la noche a la mañana? Tal vez. Independientemente de la fuente, hay una cosa que es segura: nuestra obsesión con los picos de las montañas como epítome del éxito ha reducido nuestra visión y ha atenuado la luz en el verdadero camino hacia el éxito: el ascenso. 

Estamos tan obsesionados con la cumbre que nos hemos olvidado de lo que se necesita para llegar allí: un esfuerzo ascendente lento, resistente y constante. No mueves una montaña entrando directamente en ella; lo quitas piedra a piedra a la vez, el progreso continuo sobre la perfección instantánea. 

La coherencia es la clave para un cambio sostenible y duradero. No intentemos mover montañas, en su lugar, simplemente llevemos piedras pequeñas, una piedra a la vez. El hombre que mueve una montaña comienza llevándose piedras pequeñas, no importa lo lento que vayas mientras no te detengas.  

Recordemos que sea lo que sea hacia lo que gravitamos, ese llamado profundamente arraigado que sabemos que debemos seguir, debemos caminar por ese camino con la plenitud de nuestro corazón. No debemos menospreciarnos a nosotros mismos ni ceder ante la inseguridad. En cambio, debemos elevarnos por encima de él y marchar con confianza, con toda la confianza en nosotros mismos y el poder en nuestros corazones. 

Reconozcamos que nuestra felicidad, autoestima y sentido de realización no son cosas esquivas que debemos perseguir. No están vinculados a un destino en el futuro; llevamos su totalidad a medida que avanzamos. Los desenterramos de nuestro interior, y de ahí: "ahí estamos”. Dejémonos atraer por la fuerza de lo que nuestro corazón nos llama a hacer. Luego, recorremos ese camino con fe. Y mientras lo hacemos, llevamos la plenitud de nuestra felicidad y autoestima. 

Crea tu propio mérito y recuerda que no hay ningún lugar al que "llegar" porque ya estamos allí. Ese es el secreto para vivir alegre y pacíficamente: atesorar lo que ya tenemos mientras trabajamos para lograr lo que queremos y saber que la felicidad no es un lugar al que nos dirigimos porque la felicidad es el camino. Vayas donde vayas, ve con todo tu corazón ... Y recuerda, no importa a dónde vayas, ahí estás.

Vivimos en una era de algoritmos rápidos y sobrecarga de información. Desde el momento en que nos despertamos, se nos alimenta con información sobre lo que debemos comer, comprar, sentir y pensar. En promedio, pasamos más de 11 horas al día pegados a nuestras pantallas. Estamos increíblemente sobreestimulados y nos hemos obsesionado tanto con encontrar el próximo truco de productividad; no es de extrañar que el 44% de la fuerza laboral haya experimentado agotamiento. Lo que necesitamos ahora es reducir la velocidad y ser más conscientes. 

Necesitamos darnos cuenta de que el aroma de la vida no se difunde al ritmo de la prisa, flota con la melodía de la quietud. No puedes oler, saborear o sentir la belleza que te rodea si siempre estamos corriendo. Tenemos que detenernos y mirar. Tenemos que abrir nuestro corazón para ver lo que es ciego a los ojos. 

Esta perspectiva de la atención plena es más relevante para nosotros hoy que nunca, pero tiene otro aspecto importante: hay una belleza oculta debajo de la superficie de todo lo que ves. La vida y todas las cosas que hay en ella son imperfectas, y la verdadera belleza surge de esa imperfección natural. El hecho de que algo esté roto no lo vuelve feo. Del mismo modo, el hecho de que tenga cicatrices no significa que sea indigno. 

No nos escondamos a la sombra de nuestro propio sol, más bien, aprendamos a amar y apreciar plenamente lo que podría romperse. Lo que realmente importa en la vida es apreciar y atesorar el momento en el que nos encontramos y ser conscientes del encanto de las cosas más simples que la vida tiene para ofrecernos: la puesta de sol y sus colores, el cambio de estaciones, el sonido. del viento susurrando con los árboles. Así que debemos desacelerar para que poder experimentar la belleza que fluye del paso del tiempo. Todo tiene belleza, pero no todo el mundo lo ve.

FINALMENTE: La vida es realmente sencilla, pero insistimos en complicarla… Poder en cualquier circunstancia practicar cinco cosas constituye una virtud perfecta; estas cinco cosas son la gravedad, la generosidad de alma, la sinceridad, y la bondad.

Me encanta esta
frase: La vida es sencilla, pero insistimos en complicarla. Amén. 

Un ser humano recto debe desarrollar la dignidad y la autodisciplina si deseamos realizar nuestra potencia y vivir una vida sana y armoniosa. Y para hacerlo, es necesario practicar ciertas virtudes a diario: humildad, bondad, integridad, generosidad y concentración. Al hacerlo, podemos apreciar lo que ya tenemos y a ver cuán diminutas son nuestras dificultades personales en el vasto esquema del universo. 

No hay que olvidar que la satisfacción se basa en saber cómo obtener placer de la simplicidad y que dar es la forma de recibir. Seamos generosos con amabilidad, pero mantengámonos humildes y firmes. Seamos generosos con nuestra sinceridad, pero mantengámonos arraigados y concentrados. Seamos generosos con la acción, pero tengamos en cuenta nuestra propia ignorancia y todo lo que todavía tenemos que aprender.

Si nuestros pensamientos son complicados, entonces complicamos nuestra vida. Pero si meditamos en pensamientos mejores y más simples, finalmente llegaremos a ver la vida como debe ser: la vida no se trata de la montaña, sino de la pequeña piedra que se encuentra a nuestros pies. La vida no se trata de perfección, sino de la belleza que se encuentra en lo más profundo de todo lo que nos rodea. La vida no se trata de llegar, se trata de llevar nuestra autoestima y felicidad con nosotros en cada centímetro del camino, porque "no importa a dónde vayamos, ahí estamos".

Saludos y que siempre encuentres y alimentes tu paz día a día.

Patricio Varsariah

 

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septiembre 1, 2020
 

01 Septiembre 2020

septiembre 1, 2020
En los últimos cien años hemos arrancado ala creación los eternos secretos de la materia, la concepción, la vida y la muerte. Nuestros hallazgos recién descubiertos nos otorgan una rara capacidad, desconocida en cualquier época del pasado. Con las fuerzas de la naturaleza a nuestras ordenes, encontramos que somos capaces de rediseñar nuestro código genético, de desafiar patrones de clima a la medida de nuestras necesidades, y de crear nuevas formas de vida: poderes que históricamente se dejaron en manos de Dios 0 de la naturaleza. Al mismo tiempo, ahora nuestro futuro depende de nuestra capacidad para usar nuestras recién descubiertas habilidades con sabiduría.

Hoy en día, nuevos descubrimientos en la ciencia y la tecnología han puesto a nuestro alcance el poder de preservar 0 destruir todo lo que amamos. Por primera vez en la historia conocida, la supervivencia de toda nuestra especie depende de las opciones que elija una sola generación. Quizás es precisamente la presencia de tal poder lo que ahora nos compele a reconocer que somos parte de todo lo que vemos, y la expresión de algo aún más grande. Al enfrentar los desafíos únicos de nuestros tiempos, la clave para la paz de nuestro mundo, y tal vez nuestra supervivencia misma, parece existir dentro de cada uno de nosotros, como una replica perfecta en el interior de cada célula de nuestro cuerpo. Quizás como un testamento para nuestro éxito como especie, cada miembro de nuestra familia global lleva el mismo mensaje como un recordatorio silencioso de nuestro legado, grabado el primer día de nuestra existencia.

Hoy en día, los científicos, investigadores y líderes religiosos indican que la humanidad es la única y mayor amenaza contra nuestro futuro. Las realidades, creadas por el hombre, de enfermedades que se resisten a todo tipo de medicamentos y el colapso de los ecosistemas de la Tierra que se predice para mediados del siglo, se presentan ante nosotros como los mayores retos de nuestros tiempos. Estando presentes tales peligros a nivel mundial, el mayor conglomerado de armamento y fuerzas militares desde la Segunda Guerra Mundial representan el riesgo de involucrar a la Tierra en un conflicto de una magnitud sin precedente. Este es el escenario en que vivimos día tras día, en e1 que educamos a nuestros hijos, y en el que buscamos la paz para nuestra vida.

Quizás nuestra situación es muy similar a la de los miembros de una familia que esta acostumbrados a pasar tanto tiempo juntos que olvidan lo profundo que es en realidad su vínculo familiar. Solo la pérdida inesperada de sus seres queridos les hace recordar lo valiosa que es en realidad la familia y el tiempo que pasan juntos. Para los sobrevivientes, la "pérdida" se convierte en el catalizador que los despierta y los saca de una manera de ver la vida y los lanza de golpe a una nueva perspectiva.

Así como una pérdida puede transformar a una familia, el sufrimiento sin precedente, el deterioro de nuestro mundo,el COVI19 y los intentos de eliminar culturas enteras, podría convertirse en el catalizador que nos despierte, a gran escala, y nos haga ver la realidad de lo valiosa que es nuestra familia global y el tiempo que pasamos juntos.

A diferencia de La familia de mi ejemplo anteriormente mencionado, no obstante, no es necesario que toda La humanidad sufra tales extremos y tragedias antes de que ocurra ese despertar. Sin embargo, crear un mundo donde las familias y las naciones celebren la diversidad y vivan en paz, requiere de algo que parece estar ausente en muchas de nuestras sociedades actuales: una razón para honrar la vida, honrarse unos a otros y creer que somos parte de algo aún mayor. Estas cualidades pueden hacerse realidad solo a través de la experiencia directa. podemos descubrir que esa evidencia viviente del nombre de Dios en el interior del cuerpo de cada mujer, niño y hombre, del pasado y del presente, ofrece precisamente esa experiencia!

Aunque muchas personas sospechan que un poder superior desempeña un papel en nuestro mundo, el saber que el nombre de Dios esta presente dentro de nuestro cuerpo ofrece una comprensión tan profunda, tan personal y sin embargo tan universal, que se convierte en la experiencia más significativa de nuestra vida. Mediante esa experiencia, se nos da una razón para encontrar la paz, y un terreno común sin precedente a partir del cual podremos empezar a resolver nuestras dificultades.

Saludos y que siempre encuentres la paz día a día.
Patricio Varsariah.
 

Descubrir el Ser dentro de nosotros.

septiembre 1, 2020
En estos tiempos que todos vivimos con la pandemia como parte de nuestra vida, el sentido de la vida para mí es la búsqueda de la vida. No simplemente llevar la vida mecánicamente:nacemos, crecemos, la sociedad nos da metas que cumplir, ya sea ganar dinero, encontrar una posición en la sociedad, formar una familia, envejecer con algo de gracia y luego morir. Todo el mundo lo vive así. Tú también lo haces. Y asegúrese de no hacer nada extraordinario o diferente en ese sentido. Sí, extraordinario, pero no diferente. 

Pero para mí, el significado de la vida es que, mientras llevamos una vida, puede ser
extraordinario en términos de nuestros logros, ya sean materiales o espirituales. Pero lo importante es ¿conozco la vida? ¿Conozco esta esencia de la vida que está dentro de mí como conciencia pura? 

Esa búsqueda de la vida entonces le dará sentido a la vida, porque cuando estamos vivos tenemos preguntas, preguntas más profundas. Y debemos dar a estas preguntas algo de tiempo para que se desarrollen. Deberíamos buscarnos una tradición, un maestro, que nos apoye en el proceso de meditación contemplativa. No nos adoctrina, no nos da un dogma. Pero definitivamente nos permite ir hacia adentro y cambiar el paradigma de la vida, para que la vida no nos agote, no nos exija pura obediencia, no nos ponga miedo. Pero en cambio nos emociona y nos sintoniza.

Y mientras disfrutamos de la vida desempeñando nuestros roles, también estamos en contacto con algo más profundo. Algo que está dentro del Sí mismo, de aquello que no tiene límites. Y también conectando con otra entidad que es realmente la luz que habita en todo, en todos los seres. No necesariamente una persona divina, sino una presencia divina, un principio divino.

Así que la vida es realmente la búsqueda del Ser, en un extremo la realidad absoluta. Esta realidad absoluta no tiene nombre, no tiene forma. El Sí mismo no tiene nombre, no tiene forma. Pero, sin embargo, dan esencia, dan manifestación, dan su luz, dan su verdad, empoderan su energía en todo lo que tiene nombre y forma.

Creo que la vida tiene sentido cuando intentamos descubrir el Ser dentro de nosotros. Miramos y adoramos a dioses externos a nosotros, pero luego descubrimos que el Sí mismo dentro de nosotros es la gran verdad divina absoluta que está brillando aquí en nuestro propio corazón.

Por lo tanto, el significado de la vida proviene de quien busca el fin de todo olvido, el fin de toda ignorancia, el fin de todos los engaños, que nos mantienen limitados y pequeños. Creer que somos solo esta entidad, algo de cinco pies hechos de un cuerpo, y somos solo esta cantidad limitada, esta inteligencia fragmentada que está ligada a historias, recuerdos, creencias y limitaciones. En cambio, nos damos cuenta de que somos la vida misma. Somos esa conciencia pura ilimitada, somos esa conciencia.

Pero más allá de la comprensión intelectual tiene que volverse experiencial, tiene que volverse real. Por tanto, la búsqueda de saber quién soy realmente da sentido a la vida.

Todos los días me levanto por la mañana y me acuesto en la noche. Y mi pequeño yo está llevando una existencia mecánica. Pero, sin embargo, es la existencia de un cuerpo con mente. Pero en lo profundo de mí a través de cada momento de mi vida despierto, e incluso cuando estoy soñando, siempre estoy recordando que soy Espíritu, soy ilimitado, y soy Uno. Y cuanto más lo contemplo, más se convierte en mi realidad viviente y más vivo una existencia soberana libre de mis falsas limitaciones. 

Mi vida se ha convertido en una celebración, porque esta vida no terminará cuando el cuerpo se acabe. Esta vida no se interrumpe cuando la mente tiene hipo. Esta mente y este cuerpo están siendo apoyados por la Vida, porque ahora mi vida tiene sentido, porque estoy conectado con algo más profundo: la verdad, que es mi verdadero Ser.

La mayoría de nosotros creemos que el dinero nos dará sentido a la vida. La mayoría de nosotros creemos que el placer, las relaciones, darán sentido a la vida. Pero el significado comienza a infiltrarse en nuestra vida cuando hacemos que la alegría de otra persona sea importante para nosotros. Y llega a una culminación cuando se logra y nos hemos liberado. Liberados de nuestras creencias falsas, de nuestra propia existencia con un guion mecánico, cuando hemos reconocido que yo y la verdad Divina de toda la existencia compartimos una relación: Somos Uno.

Espero que lo que he compartido te inspire. Cualquiera que sea la tradición en la que te encuentres, cualquier religión que sigas, incluso si eres ateo o agnóstico, de alguna manera existes y es posible que quieras saber quién soy yo. Llámalo un viaje científico o espiritual o un viaje místico. El nombre no importa. No puedes negar tu propia existencia. Tu autoconciencia es prima facie, tu primer hecho, quién es y cuál es la calidad de tu relación contigo mismo. Eso le da sentido a la vida.

Saludos
Patricio Varsariah.

 

"¿Me siento satisfecho?"

septiembre 1, 2020
Si alguna vez ha luchado por estar en paz, esto puede ayudar.

Tengo tres cosas preciosas a las que me aferro y aprecio. El primero es la dulzura; la segunda frugalidad; el tercero es la humildad, que me impide ponerme antes que los demás. Sea amable y puede ser valiente; sé frugal y puedes ser liberal; evite ponerse antes que los demás. Puede que nunca hayas usado estas palabras exactas, pero casi todos y cada uno de nosotros en algún momento u otro nos hemos preguntado: "¿Me siento satisfecho?"

Este sentimiento de preocupación por el futuro y lo desconocido está plagando a la generación actual. Según numerosos estudios, somos la generación ansiosa. En un mundo que promueve constantemente la necesidad de mejorar, la necesidad de más, muchos de nosotros no sabríamos cómo sería la satisfacción si estuviera justo frente a nosotros.

Aunque ese no ha sido el caso históricamente. La gente solía vivir en tiempos más simples y, como resultado, sabían lo que significaba estar contento. Es posible estar satisfecho en el mundo de hoy, pero para hacerlo, debemos mirar hacia atrás en lo que ha funcionado en el pasado y comenzar a trabajar en la implementación de estas prácticas en nuestros ritmos diarios.

Nuestra cultura se mueve a una velocidad vertiginosa, con noticias e información algunas veces reales otras veces falsas, que cambian minuto a minuto. Si tenemos alguna esperanza de aprender a estar contentos y satisfechos en medio de la marea de consumo e indulgencia, debemos insertar intencionalmente hábitos probados y verdaderos en nuestra vida cotidiana. 

Necesitamos aprender a atesorar las cosas correctas, y en este caso, eso significa tres características específicas.

1,- Dulzura.
Vivimos en una cultura donde la voz más fuerte es a menudo la más impactante. A veces, ni siquiera importa lo que están diciendo exactamente, siempre que puedan ser escuchados, tiene influencia. Debido a esto, tendemos a ver la quietud como un signo de mansedumbre, que a menudo asociamos con debilidad. Sin embargo, esto es lo que la historia ha sabido durante siglos: la gentileza no es lo mismo que la debilidad. San Francisco de Sales dijo una vez: "Nada es tan fuerte como la dulzura, nada tan suave como la fuerza real".

La dulzura no es lo mismo que la pasividad. No es lo mismo que tener miedo o dejar de aceptar la intensidad de una situación. De hecho, la gentileza es en realidad la canalización intencional de una gran emoción en expresiones sabias e inteligentes. Es como un hacha afilada. Es conmovedor y específico, pulido y bien elaborado. Rompe la cacofonía y te lleva a un santuario lleno de paz. La mansedumbre desmantelará las tensiones, abrirá puertas que no sabías que existían y te imbuye de una fuerza interior que te permitirá afrontar la incertidumbre con una actitud tranquila y pacífica.

La práctica de la gentileza es útil para conservar energía. Ayuda a hacer un balance del mundo que te rodea y señala la idea de que no vale la pena cuidar de todo con el mismo vigor. La gentileza te permite dirigir tus mejores esfuerzos hacia lo que más importa, lo que crea avenidas para que aprecien lo que te hace feliz y descartes lo que te distrae de esa sensación de paz.

2.-Frugalidad
En el mundo occidental tendemos a magnificar la importancia del materialismo y la acumulación de ciertos bienes. Se nos dice que para encajar debemos gastar cantidades excesivas de dinero para tener las cosas más bonitas y nuevas: el automóvil, la ropa, la casa, etc. Esta práctica se ha vuelto tan frecuente que el hogar estadounidense típico ahora tiene una deuda promedio de $ 137,063.

Pero aquí está la verdad no tan secreta que conocemos en el fondo pero que rara vez actuamos: las posesiones no conducen a la verdadera satisfacción. Es muy posible y bastante común tener muchas cosas y aún no estar contento. Confucio fue citado una vez diciendo: "El que no economice tendrá que agonizar". La frugalidad no es un signo de fracaso. Es un ejemplo de sabiduría. Vivir dentro de sus posibilidades no siempre implica que no sea rico o que no pueda ser lujoso. De hecho, a menudo ocurre lo contrario. Ser frugal te permite vivir una vida contenta porque limitas la influencia externa de los deseos materialistas. Reduce las oportunidades de comparación y los sentimientos de falsa satisfacción.

Si está dispuesto a practicar la frugalidad, pronto descubrirá que sus ideales de satisfacción ya no están arraigados en lo superficial y lo insípido. Aprenderás cómo tomar solo lo que necesitas, cómo ser ingenioso con los elementos que usas y potencialmente incluso reutilizar, y cómo apreciar lo que está justo frente a Ti, en lugar de lo que está más allá de tu horizonte.

La frugalidad es un diamante escondido entre un campo de circonitas cúbicas. No puedes estar satisfecho si siempre anhelas algo que no tienes. Si aprende la disciplina de la frugalidad, puedes romper el apego adictivo de la novedad en tu vida y realmente abrazar el concepto de satisfacción. Si puedes, atesore la oportunidad de practicar la frugalidad. Has un balance de tus recursos, tu tiempo, tus finanzas y trata de aprovecharlos de manera inteligente y práctica.

3.-Humildad
Hay pocas cosas más atractivas que una gran confianza sustentada en un auténtico sentido de humildad. La humildad es el dominio de uno mismo y de todas sus ambiciones y sentimientos. Es la voluntad de controlar ese deseo siempre esquivo de promocionarlo y celebrarlo: tus palabras, tus pensamientos, tu trabajo, tu impacto y tus logros. El orgullo es darle más valor a tu recurso que al de otro. La humildad contrarresta el orgullo invirtiendo la fuente de enfoque y elevando a otro en pos de su bien.

Es imposible estar contento y completamente centrado en uno mismo. No hay un hombre o una mujer perfectos, solo un potencial infinito de error y corrección. No puedes mirarte en un espejo constantemente y alejarte sintiendo otra cosa que preocupación. Siempre hay algo para comparar, algún aspecto de tu vida que, si te obsesiona, podría ser mejor, más exitoso. Por tanto, la humildad es una necesidad para el contentamiento. Solo cuando te concentras en algo o en alguien diferente a ti mismo puedes sentirte realmente satisfecho. La humildad no es pensar menos en ti mismo, es pensar menos en ti mismo.

Elegir la humildad no es para los débiles de corazón. Al comenzar esta práctica, se requiere un enfoque atento y casi obsesivo mientras luchas activamente por pensar en los demás y no en ti mismo.

Con el tiempo, la idea de la humildad se vuelve más natural, pero debido al engaño de nuestros deseos humanos innatos, la humildad nunca se sentará por completo en el trono de nuestro corazón. De hecho, el momento en que empiezas a creer que has dominado la humildad es el mismo momento en que el orgullo la ha empujado de su asiento. La satisfacción y la alegría no son características que se adquieran fácilmente. Es por eso que tan pocas personas experimentan verdaderamente su riqueza y plenitud. Sin embargo, con la humildad encabezando la expedición hacia el crecimiento, la recompensa de estar verdaderamente contento es posible para cualquiera que se atreva a hacer esa caminata.

Si quieres conocer el contentamiento, debes atesorar estas tres características. Pero, ¿qué significa atesorar algo? Como cualquier niño que finge ser un pirata, si de verdad quieres encontrar un tesoro, debes buscarlo. Sigue los patrones de las personas a tu alrededor que practican la satisfacción. Cuando tengas una experiencia de gentileza, frugalidad o humildad, inspírate para seguir buscando estos tesoros. 

Estar contento no es una parada al costado del camino. Es la culminación de un centenar de pequeñas cosas que se suman a un estilo de vida de paz y satisfacción.

Saludos.
Patricio Varsariah.

 

¿Qué hay detrás de las personas que no dan las gracias?

agosto 20, 2020
Se dice que: El agradecimiento es la memoria del corazón. Si bien es cierto que no siempre necesitamos que los demás se muestren agradecidos con nosotros a cada instante, sí esperamos ciertos gestos de cortesía, o al menos, una actitud amable ante nuestros esfuerzos o concesiones. Sin embargo, hay perfiles que por muy diversas razones son incapaces de llevar a cabo este tipo señales sociales.

Todos conocemos algún caso. Es más, resulta curioso que este tipo de comportamiento, lejos de ser aislado, se vea con cierta frecuencia. La mayoría tenemos algún familiar, compañero de trabajo o de clase, al que hemos ayudado en más de una ocasión y nos ha respondido de manera fría o incluso hostil.

Son situaciones que nos suelen dejar en una posición tan incómoda como dolorosa. Esto es así porque a menudo, sin necesidad de esperar un efusivo “gracias”, nos encontramos con alguien que no se siente satisfecho ante nuestro gesto. Aún más, pueden incluso dar por sentado que has hecho ese esfuerzo o sacrificio porque era lo que se esperaba de ti. Era tu obligación.

Este tipo de dinámicas en nuestras relaciones generan a menudo cierto sentimiento de culpabilidad. Nos preguntamos aquello de ¿pero por qué habré sido tan ingenuo como para haber hecho esto por esta persona? Bien, es necesario que escampemos esta sensación de culpa para entender algo muy sencillo: el problema está en ellos. La ingratitud tiene una serie de orígenes psicológicos muy concretos.

Hay personas que no dan las gracias y otras que las dan a cada momento y casi por cualquier cosa. Son dos posiciones opuestas con las que convivimos y que a menudo no dejan de llamarnos la atención. Ahora bien,quienes son incapaces de pronunciar la palabra “gracias” están perdiendo su potencial para crear relaciones satisfactorias e incluso para realizarse a sí mismos como personas.

Quien no agradece (porque no quiere o no sabe) de alguna manera invalida o lastra el valor de los esfuerzos y gestos positivos de los demás. Y algo así crea impacto. Poco a poco acaban recibiendo lo que ellos mismos proyectan: desconfianza y hostilidad. Sin embargo ¿por qué lo hacen? ¿Qué hay detrás de las personas que no dan las gracias?

La primera es que hay posibilidad de revertir este tipo de comportamiento. En realidad, estos perfiles presentan múltiples carencias (emocionales y las referentes a las habilidades sociales) que pueden ser tratadas. 

Pensemos, por ejemplo, que diversas condiciones psicológicas como una depresión o un trastorno de ansiedad, puede hacer que no seamos tan sensibles o receptivos a los actos que los demás hacen por nosotros. No las vemos y no las apreciamos porque no estamos bien, en ese momento puntual de nuestras vidas.Por otro lado, la ingratitud rasgo hace referencia a un comportamiento estable en el tiempo.

Otro factor que podemos considerar es la falta de educación. Hay, efectivamente, personas a las que no les enseñaron en un momento dado a agradecer las pequeñas cosas del día a día. A ser cordiales, amables a hacer uso de esas conductas prosociales tan básicas en el día a día.

Ahora bien, en ocasiones, más que falta de educación lo que falla son las habilidades sociales. No saber comunicar, no esforzarse en practicar la cordialidad, la amabilidad y así como un mínimo sentido de reciprocidad, son otros aspectos que considerar.

Muchas de las personas que no dan las gracias no lo hacen porque sencillamente no ven ni aprecian los gestos amables. Sus corazones tienen gafas y son muy oscuras, su corazón algo frío y su cerebro muy falto de Inteligencia Emocional. No verán, por ejemplo, que nos esforzamos cada día en hacerles la vida más fácil.

Dan por sentado todo lo que hacemos porque sencillamente es lo que se espera de nosotros. Esa falta de empatía y esa frialdad emocional se cronifica hasta llegar a estados disfuncionales. De ahí que puedan incluso volverse cada vez más demandantes e incluso hostiles. Si en algún momento nos negamos a hacer más concesiones, pueden reaccionar de manera negativa.

¿Qué podemos hacer ante las personas que no dan las gracias? Sabemos que no es fácil cambiarle de un día para otro a alguien acostumbrado a no ejercer el arte de la amabilidad. Quien no agradece ni un vaso de agua, ni que le recojamos algo que le caído al suelo, tampoco agradecerá nuestros sacrificios y concesiones. Es sin duda un tema muy complejo donde cada perfil es un mundo. 

Sea como sea, lo que sí sabemos es que estos comportamientos generan discordia, frustración y malestar. Intentemos por tanto medir lo que hacemos por las personas poco agradecidas. Valoremos si merece la pena o no y ante todo evitemos imitar su comportamiento.

Dar las gracias es el acto más noble y sencillo de reconocer al otro. Es darle visibilidad, es agradecer lo que es y lo que hace. No lo olvidemos y practiquemos este buen ejercicio a diario.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

Si ayudamos a los demás en sus dificultades.

agosto 19, 2020
En estos momentos en que el mundo sufre por una pandemia sin control y perdemos día a día a mas ciudadanos,llevo unos días con la misma palabra en la cabeza. No sé si será ese el motivo de que se me repita en la boca de otras personas, o si son esas personas las que hacen que retumbe en mi interior. 

La “empatía”…una palabra cada vez más usada, pero…¿también un sentimiento cada vez más extendido? No es más triste que haya algunos que no sepan lo que significa que el hecho de que haya otros que ni siquiera hayan experimentado lo que es sentirla.

La Real Academia Española la define como la “identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro”. Qué bonito suena…pero qué capacidad de apertura tan grande debemos poseer, tanto en la mente como en el alma, para llegar a llevarla a cabo. El mundo entero sería diferente si fuésemos capaces de ponernos en el lugar del resto.

Es preciso que empecemos por los que tenemos cerca. Esto puede ayudarnos a expandir esta empatía al mundo entero y así, conseguir hacer de este caos que nos envuelve un sentimiento mucho más apacible para aquellos que se encuentran en situaciones menos favorecidas que las nuestras, para, por qué no, hacer de nuestros malos momentos algo pasajero y con una solución mucho más sencilla.

Conozco el motivo de que gran parte del mundo se niegue a ser empático con el resto. La empatía, en la mayor parte de los casos, es dolorosa y…¿por qué sufrir por los problemas de los demás si nosotros ya tenemos los nuestros? La respuesta es sencilla. Si ayudamos a los demás en sus dificultades, los demás se encontrarán mejor para tendernos sus manos cuando seamos nosotros los que estemos en apuros. Y, además, ¿hay algo más satisfactorio que ayudar a los demás? Os invito a probarlo.

Ya lo sabemos, una sola persona no podrá arreglar los males de todo un planeta, pero con cada uno de nuestros granitos de arena podremos levantar enormes playas de tranquilidad en las que muchos otros puedan tumbarse a descansar, a desahogarse, a simplemente, respirar…

Normalmente aprendemos esto a fuerza de mucho dolor, de cientos de desplantes, abusos emocionales y acciones despectivas hacia nuestra persona, pero, más tarde o más temprano, todo acaba por cobrar sentido y, con el tiempo, acabamos por sentirnos agradecidos por todos estos hechos, pues ahora nos basta mirar a los ojos de la otra persona para saber cuándo se siente feliz, cuándo llora por dentro, o cuándo un guiño, una sonrisa o un abrazo puede hacer cambiar toda su realidad. 

No se trata de hacer nuestros sus problemas, sino de ser capaces de saber hasta qué punto pueden estar sufriendo, pueden necesitar algo más que una mirada que pasa como si nada a su alrededor tuviese ninguna razón de ser.

Me siento libre porque siento la pena del que no tiene nada, asumo el dolor del que pierde a alguien, entiendo el caos de quien no sabe cómo actuar, adquiero el papel del que trata mal a los demás. Todo tiene un porqué, toda infancia nos marca, todo crecimiento puede llegar a ser una marcha atrás que necesita de nuestras buenas intenciones para seguir adelante. 

No somos mejores que los que hacen mal las cosas, tal vez sólo tuvimos la suerte de tener a alguien que nos enseñó cómo hacerlo; no somos más inteligentes que el que no sabe leer, simplemente hemos tenido la posibilidad de aprender a hacerlo; no somos más simpáticos y agradables que el que hace reír a todo el mundo, quizás nos pasamos nuestra vida luchando por sobrevivir y no nos dieron la ocasión de divertirnos hasta ese punto…

Qué sabemos de los demás…qué sabemos de nosotros mismos… Qué…qué sabe nadie de la evolución que nuestro ser a tenido en esta vida, en vidas pasadas, en momentos que no controlábamos. Quiénes somos para juzgar, para obviar la realidad, para dar la espalda a lo que no nos hace sentir tan bien. ¿Por qué la sociedad huye de lo negativo sin darse cuenta de que tan sólo está en nuestras manos convertirlo en algo enormemente positivo? ¿Por qué educamos a seres egoístas y competitivos que no tienen la capacidad de amar por encima del materialismo y la falsa felicidad?

Me planto ante tanto descaro y reconozco ante el mundo que me invade una pena inmensa; cuando veo que hacen daño a otras personas, cuando alguien muere, cuando dañan nuestro planeta, cuando cierran los ojos ante la verdad, cuando matan sin motivos, cuando admiran a quien no sabe amar, cuando destierran a quien no hizo nada malo, cuando se dan la vuelta ante la pobreza, cuando lapidan a quien supo dejarse llevar por sus pasiones, cuando insultan a quien no se esconde de sí mismo, cuando, sencillamente, alguien no quiere entender a los demás.

Pero lo mejor, es que muchas más veces sonrío. Sonrío porque cuanto menos pienso más fácil me resulta sentir, cuanto menos deseo más obtengo, cuánto menos me importa el porqué más comprendo los motivos que a todos nos llevan a hacer las cosas; sonrío porque siendo feliz, sincera y amable con el mundo, el mundo se da la vuelta para regalarme lo más importante…el amor de todos los que son capaces de ponerse en mi lugar, en el lugar de alguien que sólo tiene un motivo para vivir….que es tan sólo el de ser eternamente feliz.

Sinceramente.
Patricio Varsariah.
 

Carta a la Fe y a la Esperanza.

agosto 19, 2020
Querida FE y ESPERANZA, te escribo para informarte de que no estamos contentos con nuestro Presente. Últimamente los humanos parecemos una especie animal, tan falta de vida, que no puede ser comparada con ninguna otra. No me canso de observar como los animales avanzan y se desarrollan cada vez más con la capacidad de amarse entre ellos y, lo más impresionante, de llenar de amor a las personas que decidimos compartir con ellos nuestras vidas, sin embargo, nosotros no sólo no avanzamos sino que caminamos hacia atrás…

Efectivamente, es maravillosa la sensación que pueden llegar a transmitirnos estos seres, las lecciones de amor que son capaces de darnos, pero, no quiero ni contarte lo que somos capaces de hacer con ellos. Estamos modificando el ciclo de la vida de todas las especies del planeta, incluido el nuestro. No, no voy a entrar en detalles, hoy prefiero dejar descansar mi pena. Sólo quiero que sepas que nos hemos quedado sin valores, sin motivos, sin sueños, sin amor. Sí, como lo oyes, hemos perdido la capacidad de respetarnos que tantos siglos nos costó alcanzar. 

Al día de hoy, incluso dudo de si fue real en algún momento… No es sólo que nos empeñemos en fabricar etiquetas, en proyectar negatividad, ni siquiera el hecho de que se marginen o se exploten los corazones de tantos millones de personas, sino que además no somos ni capaces de establecer los porqués de todas nuestras erróneas, inútiles e innecesarias acciones.

Querida FE y ESPERANZA, te escribo para informarte de que no estamos contentos con nuestro presente, el mundo se muere entre las dudas de su ignorancia, entre el desajuste social que hemos creado, entre la falta de naturaleza humana en nuestras almas que poco a poco van quedando vacías y sin razón de ser. Tú eres nuestra única esperanza y, precisamente por eso, ahora me siento aquí intentando convertir en palabras mi desesperación, haciendo lo posible por no caer en el estado general de conciencia que nos lleva a la autodestrucción.

Quiero pedirte que hagas cambios en todo lo que nos rodea. Te pido que hagas de nuestra Tierra ese bello lienzo verde y azul sobre el que dibujarte de nuevo; que borres los colores grises, que pintes de amarillo las piedras y podamos usarlas como el dinero más valioso; que sea el hambre algo del pasado y la salud nuestro mejor presente. 

Quiero implorarte compasión por nuestras almas, esas que vendimos al diablo por no saber cómo salir de este agujero negro; no decaigas al ver la soledad que tantas personas juntas comparten, pues los sueños que puedas hacer realidad serán nuestro principal motivo para contar con los demás, para reír y abrazar a quien por nuestro bien se alegrará. 

Fe y Esperanza a vosotros os suplico, y si es necesario de rodillas, que nos hagas entender qué es la paz, la amistad, lo intenso y pasional que puede llegar a ser el amor; deseo que nos recuerdes la importancia de ver salir el sol, lo mágico de descansar junto a la luna…

La FE y la Esperanza,es nuestra única motivación para seguir viendo…, tienes el deber de convertirte en Presente, de sonreírnos ahora y no después, de ser hoy y no mañana, de hacernos comprender que los hilos del Universo no se moverán si nos sentamos a esperar mejores tiempos que, de esta forma, difícilmente llegarán…

Atentamente.
Patricio Varsariah.
 

Tan sólo consiste en aprender.

agosto 18, 2020
Por que quedarnos en el pasado, no intentemos al futuro alcanzar, pues tan sólo el presente es la razón de nuestros pasos al caminar.

Millones de personas se mueven a nuestro alrededor buscando la felicidad. Rebuscamos entre la basura todo aquello que otros tiraron como consuelo a nuestra incapacidad para tener algo que podamos estrenar. No es difícil alcanzar lo que queremos, pero antes debemos saber qué es lo que realmente deseamos.

Palabras que se vuelven quejas en las bocas de los que viven cansados de estar vivos, en los que perdieron la esperanza de un mundo que quedó vacío, sin motivos y sin rumbo. Actos que se hacen notar por su ausencia; momentos que quedan mendigados por la incomprensión de que nada ha cambiado allí afuera, de que el problema lo llevamos dentro.

No hay más ni menos, tan sólo lo que ya existía; cómo hablar de crisis cuando lo único importante es poder comer para tener la energía suficiente que nos permita enfrentarnos cada día a la vida, a sus altos y sus bajos momentos, a sus idas y venidas, a lo maravilloso de ser capaces de sentir su única y verdadera función. Tan sólo consiste en aprender.

Mirando siempre a un futuro que no existe dejamos de ver el presente, lo único que tiene importancia, el hoy, el ahora, este momento justo en el que sonreír es tan sólo cuestión de hacerlo. Las sonrisas son la mayor fuente de energía, el mejor remedio para todos los males, el único bálsamo para acabar con las mentiras de quienes son felices haciéndonos llorar.

Fija bien tu mirada en aquello que realmente quieres y sal a contarle al mundo que la valentía es tu bandera, tus seres queridos tu casa y tus sueños lo único que necesitas para levantarte cada día a ser un poco más feliz. No perdamos más tiempo en llegar a un lugar lejano, allí donde sólo llegaremos después de mucho caminar; no olvidemos que no hay meta si antes no hubo una distancia por andar.

Enfoca las pequeñas cosas que tienes delante para poder apreciar la grandeza de todo lo que está por llegar; acaricia la brisa que te invade para poder enfrentarte al viento que mañana te puede azotar; siente y ama a los que están para no tener que perderte en sus recuerdos cuando ya no los puedas tocar; saborea los colores que la lluvia deja y recréate en los paisajes que el sol dibuja en cada despertar. Asume que los hilos que mueve el Universo son tan sólo los pasos necesarios que te llevarán a volar.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

Gracias a ti, y a todos los que cumplen sus sueños.

agosto 14, 2020
En muchas ocasiones me es difícil expresar emociones que no son habituales, que se dan sólo en ciertos momentos y con determinadas personas o, más bien, con sus almas. Todos poseemos un don, eso ya lo sabemos; un don que tenemos el deber de compartir con los demás, ya que siempre servirá para llenar de felicidad a quien lo percibe.

Entrar en un teatro es una gran aventura llena de incertidumbre, ya que, aunque este edificio sirva para dar su lugar a diferentes tipos de representaciones artísticas, esto no significa que siempre se consiga el efecto deseado. Muchos seguimos caminos equivocados durante parte de nuestras vidas (algunos durante toda su existencia). Tal vez por exceso de ego o por las opiniones poco objetivas de unos seres queridos que no nos quieren tanto como para decirnos la verdad. Por eso, hay veces que no disfrutamos del espectáculo, mientras que otras, los minutos que pasas entre sus paredes se hacen escasos y las sensaciones infinitas…

No hay palabras para expresar lo que se siente cuando alguien pone toda su pasión en lo que hace y, cuando esto que hace, está pensado para llegar a otros corazones, a otras pasiones que se alimentan de la belleza, que se inspiran a través del resultado de otra inspiración y cobran sentido por el propio sentido de todo lo que observan. Lo más bonito que puedo sentir como aprendiz de escritor es esa magia que me inunda dejándome sin lo más importante que poseo… las palabras.

Aun así, no puedo quedarme con las emociones vividas dentro, pues tampoco estaría cumpliendo con mi cometido en esta vida. Y, aunque no tenga las palabras adecuadas para transmitir lo que siento, no puedo hacer otra cosa que intentarlo…

Recuerdo un suave comienzo que, poco a poco, se fue intensificando, sin pedir permiso, sin hacer cambios bruscos, como el médico que distrae tu miedo antes de una operación. Quizá era eso, la transformación de mi alma lo que precisaba aquella intervención. Hubo un momento en el que llegué a oler aquel tiempo. Nunca me habría planteado cómo huelen los años, las diferentes épocas, con formas tan dispares de vivir y sentir. Pero así fue como pasó. Podía notar la humedad cuando parecía caer la noche, el frescor del rocío cuando despertaba la mañana y los sonidos del ambiente en mis oídos, aunque no hubiese más que oscuridad bañada de soledad.

Lo más bonito de dejarse llevar, dejando fuera la mente, es que nuestro ser se mueve con más sentidos de los que conocemos y, por tanto, lo que nos rodea, no se percibe sólo en nuestras retinas, ni en nuestra piel, no se queda en el amargor de unas duras escenas, ni en el sonido herido de un grito que clama a la vida y a todo un Universo lleno de hilos que a veces parecen olvidarse de que estamos vivos…, sino que todo eso se une a nuestra alma y hace que nosotros lo seamos todo: el sonido y el silencio, las luces y la oscuridad, la certeza y el cúmulo de dudas, las leves sonrisas y el duro llanto de otra persona perdida en su propia realidad.

Para mí, un artista es alguien capaz de tocar almas, de hacerlas vibrar, llenarlas de energía que les lleven a ser mejores. Ya sea por la música, la pintura, el teatro o las letras, pero, sea como sea, rozando siempre el corazón. Surge la satisfacción tan sólo con ver cómo la inspiración se convierte en algo tangible, pero la verdadera esencia, de lo que se hace con pasión, es conseguir estremecer al mundo, pues en cada vibración positiva que creamos, estamos haciendo nacer la paz, la alegría y la felicidad.

Gracias a ti, y a todos los que cumplen sus sueños y los comparten, por hacer que cada vello de mi piel sea un mar de emociones que sin ti, sin vosotros, jamás llegaría a sentir así…

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

En el pasado batallas ganadas, de las derrotas superadas.

agosto 13, 2020
Quizá también Tu, sentirás la sensación de ver pasar los anos y de que pareciera que hay alguien manejando las manillas del reloj que mueve nuestras vidas. El pasado siempre parece ser ayer y el futuro llega antes de lo que pensamos. Corren los minutos sin que nos demos cuenta de que no volverán a pisar por el mismo lugar, las horas sin valorar la intensidad que nos dan y los días sin tener en cuenta que se acabarán.

Hoy me siento delante de la ventana de todo lo que quedó atrás. Siento la añoranza de años que no volverán, que desde aquí se sienten muy diferentes. Malos momentos que ahora nos esbozan sonrisas; pensamientos que nos cuentan lo importante que es la experiencia; una perspectiva distinta que nos habla de batallas ganadas, de las derrotas superadas.

Otra semana valorando tiempos que se fueron. Tal vez la madurez comienza a tener sentido cuando empezamos a hacer este tipo de cosas, cuando en vez de mirar al futuro, entendemos que lo mejor siempre es tiempo pasado. Llega entonces ese día en el que decides que cuando mires allí tan sólo quieres verte siendo feliz, aprovechando las elecciones que equivocamos y que ahora, desde la distancias, nos parecen oportunidades malgastadas.

Ser consciente de que no podemos cambiar el pasado es la clave para saber que tenemos el presente en nuestras manos; pues nunca es tarde para hacer lo que no pudiste, para darte la oportunidad que nadie más te dará, que sólo tu alma evolucionada puede aprovechar sin que lo puedas estropear. Llega el momento de comprender que lo que no fue no tuvo que ser; de hacer hoy lo que ayer, simplemente, no tuviste que emprender. Cada una de las emociones, acciones o decisiones positivas de nuestro camino tiene en nuestras vidas su mejor momento para ser.

Por todo esto, hoy quiero seguir siendo quien soy, tomando las decisiones que tomo, amando como lo hago y soñando como la vida me ha enseñado. Hoy miro los últimos años de mi pasado y me siento orgulloso de no tener que reírme de mis errores, de poder llorar por la felicidad que me hacen sentir todos mis aciertos, de saber que no hay nada que haya dejado sin decir, sentir o transmitir a los que quiero. 

Hoy, es ese día en el que algunos decidimos que nuestro pasado será para siempre lo mejor de nuestro presente; esa señal que nos envían los hilos del Universo para recordarnos que, al morir, no nos arrepentiremos de nuestro vivir.

Saludos.
Patricio Varsariah
 

Mi hoy no lo cambio por nada

agosto 12, 2020
Tanto Ustedes como Yo, hemos escuchado muchas veces, cuando éramos pequeños, decir a los mayores la frase “parece que fue ayer cuando…”; tardé muy poco en saber lo que significaba. Los años pasan tan rápidos que a veces dan ganas de pulsar la tecla de “pausa”, sin embargo, cuando echamos la vista atrás nos damos cuenta de que no es posible. Podemos revivir los momentos e incluso sentirlos, pero jamás podremos volver a estar allí.

La cuestión es que, al principio, sí que me parecía ser ayer cuando jugaba en la calle con mis amigos; cuando íbamos a la playa; cuando visitábamos o mis tíos y mi abuelos que nos hacían disfrutar de todos los segundos a su lado. Si bien, no es eso lo que siento ahora.

Hace unos días volví a recordar mi infancia y ahora no puedo decir que me parezca que fue ayer. Lo siento con la misma intensidad y nostalgia, con la misma añoranza y felicidad, pero en mi interior siento que han pasado muchos años. De hecho ha sido así. El tiempo ha pasado y es tan largo su recorrido que ni siquiera puedo reconocerme en ese niño. He crecido. No sólo mi cuerpo es mayor, sino también mi corazón, pero no mi alma. Hoy, nada es como ayer.

De pequeño tuve tantas dudas sobre la vida que, durante unos años, pensé que no sería capaz de vivir con todas ellas, que no encontraría la forma de darles respuesta y que tendría que dejar la felicidad para la siguiente oportunidad que la eternidad me diese. A pesar de esto, un día sentí que tenía que seguir, que más adelante encontraría la solución de todas las incógnitas y, milagrosamente, así fue.

Hay cosas del ayer que desearía volver a revivir, pero mi hoy no lo cambio por nada. Porque todos los ayeres se han convertido en lo que soy, en lo que poseo, en lo que siento. Nada de lo vivido ha sido en vano y, precisamente por eso, mi misión es mirar hacia delante, hacia todo lo que aún me queda por conocer, dejando que mi presente sea ese recuerdo de “como si fuese ayer” y, con el tiempo, “ese momento que jamás recuperaré”.

Ahora que no somos, en apariencia, tan niños, sigamos disfrutando como cuando lo éramos, en el peor de los caso, como nos hubiese gustado que fuese. Cada día en el que nos despertamos es un nuevo regalo que la vida nos hace para ser más felices de lo que lo fuimos ayer, mucho menos de lo que lo seremos mañana; así, cuando nuestra vida avance, recordemos que no fue ayer, sino que es hoy cuando tenemos la oportunidad de seguir viendo cómo los hilos del Universo hacen de toda nuestra vida la mejor época vivida.

No fue ayer, sino hoy cuando tenemos la oportunidad de creer…

Saludos en este día muy caluroso de verano.
Patricio Varsariah.
 

Amar por encima de cualquier discapacidad.

agosto 10, 2020
Vidas que siempre miramos tras un cristal. Desde este lado nada nos afecta, todo es un problema ajeno, una situación que no nos tocará aceptar. Ponemos de nuestra parte para que todo vaya bien, sin darnos cuenta de que nada de lo que tenga que pasar dejará de modificar nuestro bienestar.

Miradas que relatan historias que no queremos oír; que tienen el valor de levantarse para contarnos que, a pesar de todo, siempre se puede ser feliz. Predicamos con el ejemplo de hacer de cada muro un nuevo puente por el que avanzar, sin embargo, no siempre nos planteamos hasta dónde seríamos capaces de cruzar.

No hay más valores en la vida que el de saber hacerlos realidad y no, tan sólo, un montón de teorías que nunca se practicarán. Sintiendo que luchamos por nuestros sueños cuando lo único que debemos hacer es convertirlos en realidad; mientras, otros tienen que superar nuestras barreras y todas aquellas que les supone su discapacidad…

Eso he creído ver hoy… Sin embargo, en mi reflexión sobre todos estos sentimientos, me doy cuenta de que tan sólo la humildad nos hace valientes para luchar. Por eso, no siento que una discapacidad sea no ver, oír, poder caminar o pensar como los demás; para mí, y desde hoy, la discapacidad es la etiqueta hecha para aquellos que no tienen valor, coraje, ni perdón; para aquellas personas que teniendo el mundo entero a sus pies, miran al cielo pidiendo algo que no merece la pena tener; para los que imploran una vida que no les corresponde sentir, unas ilusiones que no dan sentido a su vivir…

Capacidad…la capacidad que tiene valor, es la de aquellos que, teniendo o no motivos, siguen adelante porque saben que es el único sentido; se levantan sin poder andar, miran la vida sin ver y escuchan a su corazón sabiendo que no hay más que oír que los latidos de su sentir; capacidad, la de tantas personas que serán eternamente niños, tal vez porque en otras vidas se les privó de este placer, la de sus seres queridos para aceptar que jamás los verán crecer; capacidad, la de tantas familias que, en vez de desfallecer, madrugan junto con el sueño de ver a sus hijos sonreír, disfrutar y valorar todo aquello que sus sentidos, en la medida de cada posibilidad, les capacitan para dar cada día un poco más.

Capacidad es lo que todos deberíamos tener para comprender que la vida no sería lo mismo sin todo aquello que hoy no valoramos tener; para saber que los demás no son menos porque no se parezcan a nuestro reflejo; que no existe nadie que no sea igual, pero que a su vez, no tenga algo que nos pueda diferenciar… Capacidad es lo que pido al Universo para estos tiempos del virus y de la pandemia que nos toca vivir; soñando con que sea capaz de mover sus hilos y haga con ellos nubes de algodón para quienes necesiten descansar; ojos de seda para poder seguir viendo el amor llegar; cuerpos de hierro para que el Covi-19 no nos pueda derrumbar; y mentes que no funcionen si no es para aprender a volar.

Para todos deseo la única capacidad que nos puede ayudar…la de Amar por encima de cualquier discapacidad.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

El alma es nuestra esencia.

agosto 7, 2020
Siempre he manifestado que no ames con tu corazón, ama con tu alma. Hay un amor que va más allá de lo que comúnmente se siente; es ese amor del que todos hablan y pocos conocen, del que muchos presumen sin creer siquiera que existe. Un amor que no se siente con los pensamientos, que no se mueve por el corazón, que no entiende de personas, de lugares ni costumbres; es el amor de las almas; ésas que dan sentido a lo que somos, quienes somos y todo lo que llegaremos a ser.

El alma es nuestra esencia, las ganas, los sueños y nuestras mayores pasiones. Por eso, sólo dejándola sentir, escuchando lo que nos dice, llegaremos a encontrar y conocer el amor de verdad. Amor que no hay que amasar, pues ya viene precocido de otras vidas, tan sólo para terminar de dorar sus emociones, para degustar el sabor de sus detalles y enamorarnos más de quien ya conocimos siglos atrás.

Dicen que es de locos pensar lo que escribo, pero más lo es no entender que no escribo lo que pienso, sino que os regalo el favor de contaros lo que siento, de mostraros lo que todos podéis llegar a sentir. Qué mejor regalo que comprobar que el “amor de película” está muy por debajo de la verdad, de este amor que nos hace volar por encima de la realidad.

Amor sincero que no puede ocultarse en la llama de sus ojos, ésas que saben fundir mis ganas con sólo una mirada, con un giro de cabeza que me deja en el centro de tu vida, siendo dueño de sus sueños, esclavo de mis palabras, de las frases de pasión que inspira en mis manos. Son ellas las que recogen de tu cuerpo las historias más intensas, los finales sin fin y los comienzos siempre inesperados, transformando el amor, que todos sueñan y algunos tienen, en “lo nuestro”, un estado idílico que comenzó siendo antes de ser y no termina por la constancia de nuestros gestos, la inquietud de nuestras caricias y la ilusión con la que nos damos miles de besos.

Amor eterno que esperó para poder sorprendernos de nuevo, que volverá a reposar para reencontrarnos mil veces en la eternidad. No importan los años que pasen, de nuevo será una mirada lo que me haga reconocer su maravillosa forma de amar; un roce para sentir la energía colarse dentro de dos cuerpos que empiezan a estorbar; un abrazo para encontrar la tranquilidad del único ser sobre la Tierra capaz de llenarnos de paz; y todos los besos para saber que son tus labios los que me llenan de felicidad.

Amor que me inunda de locura mientras me entrega toda su cordura; que me sube cuando estoy abajo y me baja cuando me ve volar demasiado alto. Sentimientos que no pueden esconderse, pues no hay sitio en el mundo para el mar infinito de sus emociones…; sonrisas que se desbordan con sólo un pensamiento, ilusiones que fluyen en nuestros mejores momentos y momentos que no quedan guardados en baúles de recuerdos.

Amor es lo que nos regala el Universo a través de sus mágicos hilos, lo que desean nuestras almas. Por eso, y por ser el motivo de todos mis días, hoy entrego la mía a quien supo encontrarme, a quien tuvo el valor de esperarme, la valentía de acompañarme y el amor suficiente para no dejar jamás de amarme…

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

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