Las palabras dichas suelen perderse en el ruido del tiempo.
Lo escrito, en cambio, permanece.

Cada texto que aquí comparto nace con la intención de quedar, de acompañar al lector más allá del instante, de ofrecer un espacio de reflexión que pueda ser visitado una y otra vez, con nuevas miradas y nuevas preguntas.

Leer es detenerse. Es permitir que lo escrito siga viviendo en quien lo recibe.

Todo lo que la vida me ha enseñado.

febrero 21, 2021
Muchas veces he tenido que aprender por las malas. Hay mucho que aprender en la vida, pero no hay manual para ello, para salir adelante tenemos que aprender y construir nuestra vida pedazo a pedazo, día a día. 

A lo largo de la vida, he tenido que sacrificar muchas cosas que eran importantes para mí, lo tuve que hacer para dar paso a lo fundamental, para vivir una vida más feliz, y mucho más alegre, porque la vida me ha ensenado a sacrificar para ganar 

Cuando pensaba que ya no había nada más por lo que luchar, me di cuenta que no importa que no encuentre a nadie a mi lado: debo salir adelante por mí mismo, porque en esta vida lo primero soy yo y después el resto. – Me he tenido que levantar después de caer hasta el fondo, donde solo podía ver oscuridad y soledad. 

Muchas personas se han deleitado con mis derrotas, más eso me ha motivado a seguir adelante, esforzándome más por lograr mis objetivos. Siempre existirá la envidia, el egoísmo y las malas personas, pero de dos cosas estoy seguro, y es que el bien siempre logrará tapar lo malo, y que la vida siempre nos enseñará nuevas y valiosas lecciones mientras continuemos haciendo lo imposible por llegar lejos y ser personas inolvidables. 

De la vida he aprendido el valor de las derrotas.

He perdido amigos que decían ser amigos, más no lo eran de verdad, pues con la primera nube que tapó el cielo ellos desaparecieron dejando visibles a las únicas amistades que realmente eran verdaderas. Muchas veces son esas personas que están siempre ahí sin llamar tanto la atención, en silencio, pero que siempre están ahí cerca de ti, tratando de levantarte cuando no tienes fuerzas o energías para salir por ti mismo. La vida me ha enseñado a reconocer a los amigos verdaderos.

De la vida he aprendido a diferenciar lo verdadero de lo falso, de la mezquindad del ser humano, de estar siempre listos para criticar… Pero esto no es una queja sino al contrario, las personas que no han sido buenas son quienes nos enseñan a diferenciar y valorar las cosas. He aprendido que malos amores, siempre los tendremos, eso ya es parte de la vida, viene con nosotros… Más cuando aprendes amar de forma verdadera y no te haces falsas ilusiones, es cuando te encuentras con la persona correcta en el lugar exacto. 

De la vida he aprendido a valorar a la familia, a los que están, y a los que se han ido, pero sobre todo a los que han dado una parte de sí mismos en ayudarme y hacerme crecer en lo personal. De todo aprendemos y vamos siendo personas maduras y buenas, tratando de dejar de lado todo lo que nos hace mal. 

La vida me ha enseñado que cada día se vuelve a renacer, que cada vez que miramos un nuevo amanecer, es porque hay una oportunidad de ser mejores en todos los sentidos. 

Quiero vivir según lo que de la vida he aprendido Quiero ser esa persona que a pesar de todo lo malo, nunca pierde la fe y la certeza de que lo bueno siempre acabará llegando, y que todo lo que me ha tenido atado algún día se soltará permitiéndome renacer como un nuevo ser que ama por sobre todo las cosas, que me perdono por mis errores, y que abrazo mis tristezas para luego sonreír a la vida y dar gracias a 
Dios por todas las bendiciones que cada día vivo y siento. 

Solo por esas razones vale la pena todo lo que la vida nos enseña: bonito, malo, feo, triste o alegre, no importa, yo quiero vivir siempre enamorado de la vida y bailar con ella, porque será ella quien un día me abrirá sus puertas dejándome ver todo su esplendor. 

La vida siempre nos está dando lecciones y en nosotros está tomarlo o dejarlo… Cada cual vive su propia historia, haz que la tuya sea inolvidable y que te encante vivirla cada día. La vida la escribimos nosotros mismos.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

La cuestión de la dicha humana.

febrero 20, 2021
Todos ansiamos la felicidad. Y, sin embargo, ésta siempre parece fuera de nuestro alcance. Numerosos filósofos abordaron la cuestión de la dicha humana. Pero creo que sus conclusiones, sin excepción, han sido incompletas. Por muchos libros que aparezcan con recetas para ser feliz, el ser humano de hoy sigue acosado, en gran medida, por los mismos problemas que sus predecesores. 

El pobre quiere ser rico; el rico quiere salud; el que sufre de disputas familiares sueña con la armonía. Pero, aunque consigamos riqueza, salud y un hogar bien avenido, igualmente nos veremos sujetos a otro tipo de problemas. Además, si por ventura diéramos con circunstancias que, aparentemente, reúnen todos los requisitos de la felicidad, ¿cuánto tiempo podrían durar, antes de que cambiaran? Es obvio que no para siempre. Por otro lado, pocos de nosotros logran eludir las enfermedades y el lento deterioro del cuerpo que la vejez trae consigo; pero ninguno, de seguro, elude la muerte. Con todo, los problemas no son, de por sí, la causa fundamental de la infelicidad. 

La verdadera causa no es tener problemas, sino carecer de la sabiduría y de fuerza para resolverlos. Todas las personas poseen de manera innata un ilimitado acervo de poder y de sabiduría; y revela el proceso que permite cultivar y desarrollar tales cualidades. No podemos eliminar el sufrimiento y las dificultades —que son vistos como elementos inherentes a la vida. 

La fortaleza y la sabiduría, derivan de la fuerza vital. Si cultivamos esta vitalidad en cantidad suficiente, podemos sobrellevar las adversidades de la vida e, incluso, convertirlas en motivo de dicha y de realización. Sin embargo, si ésta ha de ser nuestra meta, primero debemos identificar los principales sufrimientos de la vida. 

Existen a mi entender, cuatro padecimientos universales: el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte. Por mucho que nos aferremos a la juventud, el paso del tiempo nos hará envejecer. Por mucho que cuidemos nuestra salud, lo más probable es que, tarde o temprano, contraigamos alguna afección o enfermedad. Y, más fundamentalmente, aunque la sola idea de la muerte nos resulte intolerable, lo cierto es que cualquier instante podría ser el último para nosotros (aun cuando no podamos saber, por supuesto, cuándo llegará ese momento). 

Los sufrimientos de la enfermedad, la vejez y la muerte remiten a diversas causas, de índole biológica, fisiológica y psicológica. Pero, en última instancia, lo que provoca todas nuestras desdichas mundanas es la vida, en sí; o, en otras palabras, el hecho de haber nacido en este mundo. El sufrimiento es un estado de conflicto y de discrepancia entre lo que deseamos y lo que nos ofrecen las cosas y personas a nuestro alrededor. Esto deriva de la naturaleza transitoria de todos los fenómenos: la juventud y la salud no duran eternamente; tampoco nuestra existencia perdura por siempre. Aquí, reside la causa última del sufrimiento humano. 

He comprendido con los anos a ver claramente que la vida, de manera inevitable, entrañaba el sufrimiento de la vejez, cuando estoy enfermo entiendo que la enfermedad, asimismo, es parte inseparable de la existencia, cuando escucho las noticias sobre los muertos por la pandemia, porque todo lo que existe en este mundo conlleva alguna clase de desdicha o displacer. 

Creo que la solución fundamental al sufrimiento humano en este mundo yacía en erradicar los deseos mundanos; es decir, toda suerte de pulsiones, ansias y pasiones originadas en el seno de la vida del hombre.  Es imposible extinguir el fuego del deseo e interrumpir el ciclo de nacimiento y muerte, porque el deseo es inherente a la vida, porque ésta es eterna, y porque el nacimiento y la muerte constituyen fases alternas e inevitables de la vida. Tampoco es posible llegar a una Tierra Pura que, de hecho, no existe. 

El hecho que hayamos nacido como seres humanos indica nuestro potencial de modificar el rumbo de nuestra vida. Por ende, cuando la influencia del destino se traduce en un obstáculo o en una adversidad, estamos ante una oportunidad espléndida de elevar nuestro estado de vida. El obstáculo actual señala que se ha consumado y neutralizado un potencial creado en el pasado; reconocerlo nos permite decidir que, en cambio, de hoy en más colmaremos nuestra vida con causas positivas. Podemos aprovechar ventajosamente cada aparente desventura y convertirla en una oportunidad de crecer. A medida que despertamos y activamos nuestra capacidad de superar obstáculos, vamos construyendo por nosotros mismos un futuro mucho mejor y, a lo largo de ese proceso, también elevamos inmensamente nuestro estado de vida. 

Podemos liberar nuestro ser para descubrir el verdadero propósito con que hemos nacido y ser felices. Y también podemos contribuir al mejoramiento de la sociedad y del mundo entero. Descubrir el propósito de la vida es sumamente importante para enfrentar los sufrimientos, y la vejez.

La vida humana no cesa de cambiar, comoquiera que actuemos, todos los fenómenos, al igual que nuestro cuerpo, son transitorios. Pese a que el envejecimiento es inevitable, a menudo rehusamos aceptar que, a cada segundo, nuestra vida envejece. En el pasado, la gente mayor era tratada con reverencia, porque impartía conocimientos y tradiciones a la comunidad. En esta época, que da más importancia a la rapidez y la eficiencia que a los valores tradicionales, la población anciana se ve lamentablemente excluida del gran quehacer social. A menudo, los mayores son vistos como una carga, más que como parte del patrimonio familiar. No ha de sorprender, entonces, que la gente deplore el paso de los años y haga todo lo que esté a su alcance para retardar la vejez.

Algunos dicen que la extensión de la vida está determinada por los límites de la división celular. Otros argumentan que el envejecimiento está genéticamente establecido. Pero sean cuales fueren las causas por las cuales envejecemos, lo esencial es enfrentar la vejez sin temor, y que nos preguntemos cómo vivir y sumar años con dignidad. Un solo día de vida vale más que diez millones de euros. Si prolongar la vida una sola jornada representa semejante fortuna, cuánto más importante, entonces, es reconocer la dignidad suprema de la existencia: una vida que se pierde no se recobra jamás. 

No obstante, el propósito de este reconocimiento no es aferrarse a la vida el mayor tiempo posible, sino hacer de cada día algo realmente valioso. La existencia de un ser humano es algo difícil de conservar, así como es difícil mantener el rocío sobre la hierba.

Nuestro desafío es dar sentido profundo a cada uno de nuestros días, y no preocuparnos tanto por la cantidad de tiempo, sino por la forma en que vivimos.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

Mis sentires sueltos de mi alma.

febrero 19, 2021
Este es un escrito que nace de unos días de tristeza y depresión por no encontrar la luz que necesitaba mi alma y con un beso le he cubierto de suspiros para ayudarme a escalar la cumbre de la fe.El alma no crece en los árboles, sin embargo, se nutre de nuestro entorno, como el cuerpo de la comida. El alma necesita ser alimentada con visiones hermosas, palabras que llenen o por quien sabe besar el alma. 

Besar el alma es saber tener paciencia, comprensión, y nunca juzgar a nadie, simplemente aceptar las personas como son es abrazarse cuando hay soledad, cuando se está triste sin decir nada, solo sostenerse con ese abrazo de apoyo, es sentarse juntos cuando no hay necesidad de hablar, cuando solo hace falta el silencio, al no hacer preguntas.

Besar el alma, es sentir otras manos que dan apoyo fortaleciendo esa esperanza de vida y de compañía, es decir un te quiero con la mirada, es fácil, solo basta que decidamos bajar del pedestal del orgullo que muchas veces nos rodea y nos consume. 

Cuantos de nosotros necesitamos de ese beso en el alma que nunca llega, besar el alma y el corazón de mi entorno con un gesto, una palabra amable, una sonrisa, un “sigue adelante, yo te apoyo” o también algo gracioso que haga sonreír cuando las horas marchitas de la rutina llegan y nos olvidamos de ese acto que relaja los labios y se nos ilumina la mirada, a veces es tan sencillo y nos empeñamos en hacerlo difícil, pero terco o soñador aquí estoy insistiré en que besar el alma sea algo cotidiano, como un Hola, un te Ayudo, un Gracias y un Por Favor, valores que he aprendido y continuo, y por ello también besar el corazón, el alma, el sentimiento que me une a mi familia, a ti que me lees lo haré valer.

Me armé de un manojo inclaudicable de sentires, cubrí mi alma de suspiros, mil jornadas he caído en los brazos del dolor, en las gotas de rocío se humedeció alguna vez mi último sueño, así fui masticando días de triste realidad, gasté mis manos escalando la cumbre de la fe, miré arriba y vi la arrogancia del que jamás miro para abajo, miré para abajo y vi el sin sabor del que nada logró, vi la paz y me pregunté, ¿dónde quedan los muertos en su nombre? 

Vi, tanta soledad en un mundo lleno de tanta locura, los pies descalzos de un hombre que toda su vida trabajo y hoy lo cobija la cruel escarcha de un sueño perdido, vi mil rostros inertes buscando a Dios sin mirar su propio corazón, y finalmente vi este nuevo amanecer lejos del tiempo y me sentí vivo, más allá del propio sustento, hoy VIDA te agradezco por esta maleta de sueños, que guardo en mi pecho, hoy siento que SER es sentirse vivo más allá del triunfo o fracaso y sé que están los anhelos nutriéndose en cada paso dado y miro en mi espejo el retrato lucido de mi sentimiento que me lleva a través del tiempo en un eclipse de alados sueños... 

Dios ampare el corazón de quién sueña por amor, Yo seguiré soñando por ese necesario amor.

Yo quisiera estar entre vacías tinieblas, porque el mundo lastima cruelmente mis sentidos y la vida me aflige, impertinente amada que me cuenta amarguras. Entonces me habrán abandonado los recuerdos: ahora huyen y vuelven con el ritmo de infatigables olas y son lobos aullantes en la noche que cubre el desierto de nieve. 

Para mi compañera del camino: Soy la voz del silencio, soy la sincera expresión de lo que siento, soy quien en la magia de esta vida atesora un sueño, soy yo o acaso soy el reflejo de un amor nacido así, simplemente mágico, soy quien en la noche te susurra al oído, quien en la penitente distancia abraza tu mañana, soy quien va y viene pero deja en ti su alma, soy yo glorificando tu presencia, quien en tantos clamores te dice un todo queriendo sanar su alma probando la miel de tus nobles labios y también soy el ultimo que dibujara tu cuerpo con mi enamorado latido para fundir en ti mi corazón.

En el trote lento de la vida, en los amaneceres del pensamiento, en los tiempos ya sin tiempo, en los que solemos repensar la historia, buscamos en la memoria perdida del pensamiento, caminos y sufrimientos, alegrías verdaderas, buscando hallar la esencia primaria del existir, buscando en el ir y venir las huellas de los pasos perdidos. Tanto buscamos que se nos escapa la vida como el viento pasajero, miramos nuestra vida y nos preguntamos, ¿qué será que el destino nos depara?, nos detenemos y miramos nuestros adentros, queremos mil respuestas, tanto nos preguntamos qué olvidamos vivir.

Yo elijo vivir a la luz de mi corazón, ya que él es mentor de cada sueño de mi alma, guardaré las preguntas para el divino, dedicaré mi vida a sentir sin mirar lo pasado, ya mis manos se han cansado de rasguñar preguntas, hoy más que nunca me empeñare en vivir. 

Dios bendiga el camino de mis sueños.

Patricio Varsariah.
 

Tenemos una relación correcta?

febrero 14, 2021


Aunque la respuesta aquí es obviamente subjetiva, en todas las relaciones, tanto románticas como platónicas, hay algunas señales claras de que las cosas van bien. Así que hoy, echemos un vistazo a algunas señales de que estás en la "relación correcta", junto con los consejos correspondientes que podrían ayudarte a hacer que una "relación incorrecta" sea correcta:

1. -Con demasiada frecuencia, hacemos que nuestras relaciones sean más difíciles de lo que deben ser. Las dificultades comenzaron cuando ... las conversaciones se convirtieron en mensajes de texto, los sentimientos se volvieron subliminales, el sexo se convirtió en un juego, la palabra "amor" se salió de contexto, la confianza se desvaneció a medida que la honestidad disminuyó, las inseguridades se convirtieron en una forma de vida, los celos se convirtieron en un hábito, las heridas comenzaron a sentirse natural y huir de todo se convirtió en nuestra solución. ¡Deja de correr! Enfrenta estos problemas, soluciona los problemas, comunica, aprecia, perdona y AMA a las personas en tu vida que lo merecen. Y, por supuesto, si sientes que alguien está jugando contigo, habla y establece algunos límites.

2. Todo el mundo está en la misma página. Si una mujer o un hombre comienza de manera casual con una mujer o hombre y no le dice que quiere una relación comprometida, es probable que nunca se convierta en una relación comprometida. Si le da a alguien la impresión de que lo informal, o lo que sea, está bien para Ti, eso es lo que se asumirás en el futuro. La conclusión es que tienes que ser directa o directo desde el principio, o al menos tan pronto como sepas lo que quieres. No se ande con rodeos. Si alguien se asusta y huye porque fuiste honesta o honesto y estableció límites, esa persona no era adecuada para Ti de todos modos.

3. - Es mejor hablar y descubrir la verdad, que seguir adelante y no llegar a ninguna parte. Diga lo que quiere decir y diga lo que dice. No espere que las personas importantes en su vida le lean la mente y no juegue tonterías con la cabeza y el corazón. No diga verdades a medias y espere que ellos confíen en usted cuando salga la verdad completa; las verdades a medias no son mejores que las mentiras. La línea de comunicación debe ser abierta, honesta y clara. Escuche sin defender y hable sin ofender. La comunicación no es solo una parte importante de una relación, es la relación. Las relaciones a menudo fracasan debido a problemas de confianza, problemas de compromiso y, sobre todo, problemas de comunicación. Así que sea honesta o honesto, comprométase, tenga claras sus expectativas y COMUNÍQUESE siempre.

4. - Fomente tus relaciones importantes de modo que cuando le digas a las personas que amas que las amas, sea simplemente una validación ritual de lo que ya les has mostrado con la forma en que las tratas a diario. Haz pequeñas cosas todos los días para demostrarles a tus seres queridos que te preocupas. Saber que la persona en la que estás pensando también te tiene en mente, significa mucho.

A decir verdad, puedes decir "lo siento" mil veces o decir "te amo" tanto como quieras, pero si no vas a probar que las cosas que dices son ciertas, no lo son. Si no puedes demostrarlo, tus palabras no son sinceras. Es tan simple como eso. Y no existe una relación "correcta" que no sea sincera en ambos extremos. Las acciones amorosas refuerzan constantemente las palabras amorosas.

5. - Cualquier relación que sea real no será perfecta, pero si estás dispuesta o dispuesto a esforzarte y abrirte, podría ser todo lo que alguna vez has soñado. Tus mejores amigos y tu alma gemela pueden estar lejos de ser perfectos, pero encajan perfectamente contigo. Dales la oportunidad de mostrártelo. Cuando dejas de esperar que las personas que amas sean de cierta manera, puedes comenzar a disfrutarlas y apreciarlas por lo que son. Es importante recordar que toda relación tiene sus problemas, pero lo que la hace perfecta al final es cuando no querrías estar en ningún otro lugar, incluso en tiempos difíciles. Las expectativas de perfección están estrictamente prohibidas en una buena relación. 

6.- Aunque pueda parecer arriesgado, el tipo de amor más fuerte es el que te hace más vulnerable. Se trata de atreverse a revelarse honestamente y atreverse a ser abierto y transparente a largo plazo. Se trata de estar uno al lado del otro en las buenas y en las malas, y estar realmente allí en carne y hueso cuando más se lo necesita. Así que ábrete. Esté verdaderamente con la persona que amas. Permítete experimentarlos auténticamente. Derriba cualquier muro de ladrillo emocional que haya construido a su alrededor y sienta cada emoción exquisita, tanto buena como mala. Esto es la vida real. Así es como das la bienvenida a una conexión sincera con otro ser humano. La honestidad, la vulnerabilidad y la presencia se consideran sagradas

7.- Tenga en cuenta que no podemos obligar a nadie a estar con nosotros ni a amarnos. No deberíamos rogarle a alguien que se quede cuando quiera irse. Y del mismo modo, nunca debemos sentirnos atrapados en una relación. De hecho, si alguna de las personas se siente atrapada, la relación no existe realmente. Porque de eso se tratan las relaciones: libertad. 

Las relaciones también se construyen sobre una base sólida de trabajo en equipo. Y dado que las relaciones son uno de los mayores vehículos de crecimiento personal y felicidad, el viaje más importante que harás en la vida es conocer a otra persona a mitad de camino. Realmente es un círculo completo. La fuerza de una relación depende de la fuerza de sus dos miembros, y la fuerza de cada miembro a largo plazo depende de la calidad de la relación.

Y recuerda, las relaciones rara vez son cincuenta por ciento en un momento dado. No siempre puedes sentirte al 100%, o al 50% del total de una relación; la vida es simplemente demasiado impredecible para eso. Entonces, en los días en que puede dar solo el 20 por ciento, la otra persona debe dar el 80 por ciento y viceversa. Nunca se ha tratado de mantener un equilibrio estable en el medio; Las relaciones saludables se tratan de dos personas que están dispuestas a hacer ajustes entre sí en tiempo real según sea necesario, y dar más cuando la otra persona no puede evitar dar un poco menos. Existe una sana combinación de libertad y trabajo en equipo.

8.- No se trata de encontrar a alguien en quien perderse; se trata de conocer a alguien en quien encontrarte. Cuando te conectas con alguien especial, un mejor amigo o una pareja de por vida, esta persona te ayuda a encontrar lo mejor de ti. De esta manera, ninguno de los dos se encuentra realmente con lo mejor del otro; Ambos crecen en lo mejor de sí mismos pasando tiempo juntos y nutriendo el crecimiento del otro.

Cuando piensas honestamente en lo que tú y tus confidentes más cercanos añaden a la vida del otro, a menudo encontrarás que en lugar de dar o quitar cosas (consejos, respuestas, regalos materiales, etc.), has elegido compartir la alegría y el dolor de cada uno, y experimentar la vida juntos a través de los buenos y malos momentos. No importa qué, ustedes dos están ahí el uno para el otro, creciendo y aprendiendo como uno. El crecimiento personal se acepta, se celebra y se comparte.

9.- Las relaciones no siempre tienen sentido, especialmente desde el exterior. Así que no dejes que los forasteros manejen tus relaciones por ti. Si tienes un problema de relación con alguien, resuélvelo con ELLA O EL y con nadie más. Tienes que vivir tu propia vida a tu manera; Eso es todo al respecto. Cada uno de nosotros tiene un fuego único en nuestro corazón por ciertas personas. Es su deber, y solo suyo, decidir si una relación es adecuada para Ti. Tienes que dejar de preocuparte tanto por lo que los demás quieren para ti y empezar a vivir y decidir por ti mismo.

A veces, necesitamos que se nos recuerde que debemos practicar los pequeños hábitos que nos permiten comprender y nutrir mejor los vínculos que hacen que nuestras vidas sean completas. También debemos recordarnos que debemos ser selectivos en nuestras batallas. A menudo, la paz y el amor en nuestras relaciones son mejores que tener razón. Simplemente no necesitamos asistir a todas las discusiones a las que se nos invita.

¡Sí, podemos hacerlo mejor! Tómate esto en serio. Porque a medida que envejecemos, aprendemos a valorar nuestro tiempo, nuestras relaciones genuinas y su tranquilidad, mucho más. Poco más importará de un día para otro.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

El auténtico antídoto del miedo.

febrero 8, 2021


Quiero comenzar este escrito con una frase que hace unos años me impacto fuertemente: “No te quejes, estás exactamente donde quieres estar”. Para mí fue como un jarro de agua fría. Entendí que si había algún responsable en mi insatisfacción en la vida y en lo laboral ese sólo podía ser yo.

Ahora bien, alguna vez has sentido envidia de personas que tienen un trabajo que está genial, ¿un trabajo que les llena, del que se sienten orgullosas? ¿Has notado la pasión con la que hablan de sus proyectos, lo felices o plenos que parecen estar de lo que van consiguiendo, sus logros, su realización y la contribución que hacen a la vida de otras personas? Yo desde luego sí. 

Durante años viví en segundo plano, creyendo que el trabajo no era lo verdaderamente importante. Pero un día la crisis de identidad llamó a mi puerta. Un día me dije que yo también tenía algo que aportar. Un día me enfadé conmigo mismo. Desde luego no fue algo inmediato, tuvieron que pasar años para que me diera cuenta de mi verdadero problema. Tuvo que llegar una persona a mi vida para hacerme ver que yo valía para muchísimo más.

Tal vez tú también estés sintiendo que algo no va bien en tu vida. Es lo que algunos autores llaman crisis de la mediana edad: 35, 40, 50 años. En realidad, da igual la edad que tengas. Si ha llegado tu crisis, te felicito. En serio. No hay nada mejor que darte cuenta de que no vives como te gustaría. Porque sólo a partir de ahí empieza el cambio.

Y sí: primero tendrás que enfadarte. De nada te sirve leer decenas de libros de autoayuda, de motivación, reflexionar, conversar, planear... si al final no haces nada para cambiarlo. Ahora te preguntas: ¿Cómo reconocer esa crisis a nivel profesional o personal? 

En realidad, es bastante sencillo. Es posible que en estos momentos te estés planteando las siguientes preguntas: quién soy, qué busco en esta vida, cuál es mi misión, cómo puedo desarrollarme, cómo puedo hacer lo que me gusta y vivir de lo que me gusta. Seguramente eres una persona curiosa, con mente abierta, flexible, inteligente (y no me refiero al coeficiente intelectual, sino a la verdadera inteligencia: inteligencia emocional), eres alguien que acepta los cambios en tu vida, que quiere aprender, está abierto a escuchar, a conocer, a motivarse.

Si no, dudo mucho que estuvieras leyendo mis escritos y visitando mi web que estoy seguro que no lo lee gente negativa, gente dormida, sino todo lo contrario: personas que como tú que desean mejorar su vida, vivir con sentido y lograr su libertad en todos los aspectos. Aunque si todo fuera así de fácil, tú ya tendrías una vida perfecta. Pero lo cierto es que no lo es. 

Aquí entra en juego un factor presente en la vida de la mayoría de nosotros: el miedo. Puedes llamarlo miedo, inseguridad, falta de confianza, incertidumbre, bloqueo, parálisis, falta de organización... Yo lo llamo falta de compromiso. Porque el compromiso no es igual a motivación. La motivación está muy bien, pero dura un cierto tiempo: mañana te llega una mala noticia, hace mal tiempo, estás baja de energía y tu motivación se va de paseo. Yo lo experimenté muy a menudo en mis propias carnes y apuesto a que a ti te ha pasado lo mismo.

El miedo en realidad es parte de la vida. El miedo, de hecho, es necesario para tu supervivencia, pero, sobre todo, el miedo te indica qué es lo que tienes que hacer. Precisamente el miedo está presente en tus verdaderos problemas, los llamados problemas de calidad. Son problemas buenos que merece la pena tener. Y, por tanto, por paradójico que parezca, merece la pena sentir miedo porque es un motor de cambio. 

Me encantaría poder decirte que soy un valiente que sabe exactamente qué hacer en cada momento de su vida. Me hubiera gustado ser alguien completamente seguro de todo lo que hago y digo. Me encantaría lanzarme sin miedo a todo aquello que me despierta interés. Pero no es así. Y no tiene por qué ser así.

¿Tienes miedo? ¡Perfecto, adelante! El auténtico antídoto del miedo es la acción masiva imperfecta.

¿Cuántas veces te has sentido paralizada o paralizado por el miedo a no hacerlo perfecto, a fallar, a fracasar, a equivocarte? 

Yo, millones de veces. Y mi mayor fracaso ha sido el no haberlo intentado. El no haberme dado una oportunidad. Pero volvamos al punto de partida, a reinventarte. Hacerlo a pesar de la edad. Encontrar un trabajo que te llene, te apasione, te guste... a pesar de que no tienes 18 ni 25 años en estos momentos. Porque tu trabajo te causa insatisfacción, ansiedad, te roba energía, te quita tu alegría. Y sin embargo no cambias. Y no cambias porque no te enfadas. Y no te enfadas porque no te duele lo suficiente.

Por paradójico que parezca, somos mucho más simples de lo que pensamos. Nos movemos hacia el placer y evitamos el dolor. Si no hay suficiente dolor, aunque tampoco haya placer, igual preferimos quedarnos como estamos, ¿cierto? Y aunque por dentro sabes que quieres cambiar, todavía no te duele tanto como para hacerlo. 

En vez de esto, haces algo más sencillo (y desde luego más confortable): quejarte. El desempleo, la crisis, la edad... ¡¿Reinventarme con mi edad?! Perfectas excusas que le vienen como anillo al dedo a nuestro Miedo. El miedo se protege con tus excusas, se agranda, toma posesión y se instala en tu vida de forma permanente.

Vivir con esa pesada carga del miedo no hace más que debilitar tu autoestima, romper tus sueños y generar una identidad muy pobre, muy escasa, muy por debajo de tus  posibilidades. Así que mi dolor ya no era un mero dolorcillo que me visitaba de vez en cuando. Se convirtió en algo más grande, pasando al siguiente nivel: la frustración. Y si no lo paraba a tiempo, llegaría el sufrimiento y tal vez, como fase final, me visitaría la impotencia y tiraría la toalla por completo.

El dolor se produce cuando nuestras expectativas de vida y la realidad que estamos viviendo no van a la par. Pero por otro lado es algo muy habitual. Es totalmente normal que nuestras expectativas no estén siempre alineadas con nuestra vida real. Tal vez sólo los seres más iluminados consiguen esa felicidad plena, desapegándose de su ego y lo material. 

A mi modo de entender, existen cuatro expectativas de dolor: Dolor (tus expectativas no coinciden con la realidad). Frustración (llevas ya bastante tiempo sin conseguir conciliar tus expectativas con la realidad). Sufrimiento (la frustración mantenida en el tiempo, llevas demasiado tiempo sin conciliar tus expectativas con tu realidad). Impotencia (el sufrimiento ha sido tan prolongado que has decidido tirar la toalla, sientes que no hay nada que hacer y la insatisfacción se ha ido adueñando de otras áreas de tu vida). 

La cuestión está en qué tipo de dolor hay en mi vida. Qué nivel de dolor. El dolor es parte de la vida. La frustración y el sufrimiento son opcionales. La impotencia es una elección.

Aquí te invito a reflexionar: ¿cuál es tu nivel de dolor a nivel personal o profesional? No te engañes, trata de ser lo más sincera, lo más honesto contigo mismo.

Según lo que he podido investigar antes de escribir es que, ante problemas o situaciones conflictivas de nuestra vida, caemos en 3 estados mentales. Víctima, Guerrero o Avestruz. El efecto avestruz es uno de los estados más peligrosos. Porque se basa en el autoengaño y la procrastinación. Este estado lo definen frases como: “ya lo haré”, “lo haré cuando pase esto...”, “lo haré la semana que viene, el mes que viene...” “yo ya sé que voy a conseguirlo”. Pero en realidad no haces nada para avanzar, haces muy poco o haces otras cosas que no son las realmente importantes en este momento. 

Y sí, conozco muy bien ese estado, porque yo siempre he sido optimista, sí. Pero con muy poca acción la verdad. Porque tenía miedo. ¿Y sabes cuál es la especialidad de un avestruz? Evitar el dolor actual y futuro. Esconderse del dolor, pensar que no existe.

Por eso, si ahora has dicho que tu nivel de dolor no es realmente alto (razón por la cual no te mueves ni cambias nada en tu vida), pregúntate si no será que simplemente no quieres ser al 100% sincera o sincero contigo mismo, si no estás autoengañándote con que no pasa nada, que puedes seguir como estás. 

La gran pregunta para un buen avestruz es ésta: ¿qué pasará en tu vida en 2, 5 o 10 años si sigues exactamente cómo estás? ¿Cuál va a ser tu nivel de dolor? ¿A qué estás esperando? Muchas personas que se sienten frustradas en su trabajo, se esconden tras excusas tan cómodas como el desempleo, la crisis o la edad.

Y como buenos avestruces que son, ignoran la existencia de cientos, miles de personas que se reinventaron durante la crisis, a pesar del desempleo y sin tener en cuenta la edad. Con más de 20, 30, 40, 50 o incluso 60 años. ¿Crees que exagero? Puedes leer o escuchar a diario entrevistas que publican a personas normales como tú y como yo que reinventaron su vida. Así que, por favor, no utilices más esta excusa. Una cosa es que sea difícil, que te dé miedo, te genere inseguridad... y otra muy distinta es que sea imposible. 

La buena noticia es que sí es posible. La mala noticia es que requiere esforzarse, pasar por el miedo, atravesar el dolor, la incertidumbre, la inseguridad. Está claro que nadie puede garantizarte el éxito. Pero el verdadero fracaso no es fracasar. El verdadero fracaso es no haberlo siquiera intentado.

Si has llegado hasta el final de este escrito, ¡enhorabuena! Sé que suelen ser largos y profundos. Y a veces no son lo que queremos oír. Pueden llegar a molestarnos un poco. Pero es bueno que te molestes, que te enfades al menos un poco, que te hagas consciente de qué quieres de verdad en la vida. Y para eso no estás sola, no estás solo. A veces simplemente no podemos dar el paso solos. Necesitamos a alguien que crea en nosotros más que nosotros mismos. Ese alguien puede ser un buen amigo, un compañero o tu compañera o compañero del camino.

Yo escribo para aligerar la carga, para dejar latir lentamente a mi corazón, para ayudar a otras personas a realizarse y ser más felices, que me permite acompañarte a la vida que sueñas. A pesar del miedo, a pesar del dolor, de la edad o tu experiencia. Algo en lo que quiero darte el 100% de mí mismo. Porque quiero que tú también consigas una vida de 100%.  Que dejes de vivir a medias. Que dejes de guiarte por el miedo y la inseguridad. Lo digo de corazón. Porque sólo apostando por ti, por tus sueños, tu vida... te acercarás a tu realización personal y profesional.

Deja de conformarte con poco. Deja de esconderte del mundo. Has venido aquí para cumplir tu misión, para brillar y contribuir a un mundo más pleno. 

Enfócate en la abundancia, en el ingenio (creatividad, pasión, determinación,
compromiso) y no en los recursos materiales (dinero, tiempo, edad o experiencia). Si otras personas lo han conseguido, ¿por qué tú no? ¿O es que tú, precisamente tú, eres menos? Déjame que lo ponga en duda.

Para terminar, me gustaría decirte que, si este escrito ha resonado contigo, si sientes que hay algo que se ha movido dentro de ti, has satisfecho en mi empeño por abrirme paso en este camino por donde todos transitamos, además, tú también inspiras a otros. El mundo está lleno de almas que buscan su realización. 

¡Gracias de corazón!
Patricio Varsariah.
 

Lo que nos ha enseñado un año como 2020. (Primera parte)

febrero 7, 2021
Nuestra vida está determinada no tanto por lo que nos trae la vida como por la actitud que le damos a la vida; no tanto por lo que nos sucede sino por la forma en que nuestra mente ve lo que sucede. La actitud a la que me refiero anteriormente es lo que conocemos como optimismo.

El optimismo es tanto una filosofía como una actitud. Es una filosofía sobre cómo interpretamos los eventos que suceden en nuestra vida diaria. Es una actitud en cómo nos comportamos. Es una forma de vida: una perspectiva o una lente a través de la cual evaluar los eventos deseables e indeseables a medida que se desarrollan en nuestro día a día.

Mi filosofía de vida personal está anclada en un océano de optimismo. Me llena de curiosidad y asombro por seguir explorando, aprendiendo y creciendo. Me ofrece un oasis ilimitado de esperanza y posibilidad. Me ayuda a volver a levantarme cada vez que caigo. Y me permite reconocer la belleza que me rodea, el significado detrás de mis luchas y las infinitas bendiciones en mi vida. Quizás no todo el mundo es optimista, pero todo el mundo puede aprender a serlo

Una actitud pesimista puede parecer tan profundamente arraigada como para ser permanente. Sin embargo, he descubierto que el pesimismo es evitable. De hecho, los pesimistas pueden aprender a ser optimistas y no a través de dispositivos sin sentido como silbar una melodía feliz o decir tópicos, sino aprendiendo un nuevo conjunto de habilidades cognitivas.

La pregunta que deberíamos hacernos, sin embargo, no es "¿cómo puedo ser más optimista", sino "con qué principios diarios puedo vivir para ser más optimista por naturaleza?" Y la única forma de encarnar una filosofía es practicarla día tras día.

Yo creo que siempre cree que es posible. Un optimista comprende la regla fundamental de que ver no es creer, sino que creer es ver. Y por eso cultivo una mentalidad en torno a este mantra: "Mis creencias tienen el poder de cambiar lo que veo y percibo", las personas operamos desde una de dos mentalidades, una mentalidad fija o de crecimiento.

En una "mentalidad fija", creemos que no tenemos agencia sobre nuestro crecimiento, inteligencia y capacidad creativa. Y debido a este sistema de creencias, nos esforzamos por lograr la ilusión del éxito manteniéndonos cómodos y evitando el fracaso a toda costa. Sin embargo, en una "mentalidad de crecimiento", prosperamos con los desafíos y vemos el fracaso como un trampolín para el crecimiento. La mentalidad de crecimiento se basa en la creencia de que sus cualidades básicas son cosas que puede cultivar a través de nuestros esfuerzos, y las personas con una mentalidad de crecimiento tienen un entusiasmo por enseñar y aprender, una apertura para dar y recibir retroalimentación, y capacidad para afrontar y superar obstáculos.

¿Cómo se relaciona esto con el optimismo? 

Bueno, la mentalidad que adoptemos para ti, que se basa en un sistema de creencias que desarrollamos con el tiempo, define cómo nos vemos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea, porque la visión que adoptamos de nosotros mismos afecta profundamente la forma en que llevamos nuestra vida. Puede determinar si nos convertimos en la persona que queremos ser y si logramos las cosas que valoramos.

En otras palabras, ver no es creer, pero creer es ver. Si cree que existe una solución a tu problema, podrás ver las posibilidades y, en consecuencia, estarás mucho más dispuesta o dispuesto a actuar. ¿Y no es eso de lo que se trata el optimismo? Elegir creer que el futuro aún puede ser hermoso, ver la posibilidad de ese futuro y luego trabajar voluntariamente hoy para manifestar ese futuro, porque la fe es, ante todo, es apertura; un acto de confianza en lo desconocido. Creer en lo posible es lo que nos lleva a ver todas las posibilidades que podrían ser. Un optimista cree y ella ve.

Un optimista no se involucra en ilusiones; un optimista se dedica a un trabajo voluntario y resistente. La filosofía de un optimista no se basa en ilusiones. La filosofía de un optimista tiene sus raíces en el hecho del trabajo.

Sí, podemos optar por creer en un futuro mejor, y sí, podemos ver todas las formas posibles en las que se manifiesta, pero la verdad es que las ruedas no girarán si no te levantas y las empujas. Puedes optar por creer que algún día prosperarás, por ejemplo, como escritor y puedes verte a ti mismo como un autor aclamado, pero la verdad es que ese libro no se escribirá solo, tienes que sentarte en esa silla y escribir.
Lo que te impide hacer el trabajo es la resistencia. Es algo que todos experimentamos, especialmente cuando se trata de tomar medidas para lograr el resultado que realmente anhelamos. A veces, aparece como miedo, dudas sobre uno mismo o procrastinación. Otras veces, se exhibe como ilusiones ilusorias.

En última instancia, la imaginación solo te lleva hasta cierto punto. Sí, te emociona y se convierte en una montaña de motivación, pero la única forma de sostenerla y canalizarla hacia un terreno fértil es sentándote y haciendo el trabajo. Un optimista no se centra en lo que no puede controlar; un optimista se centra solo en lo que puede: él mismo.

Lo que nos ha enseñado un año como 2020 es que hay una gran cantidad de cosas sobre las que no tenemos control. Aquí están algunos ejemplos:
• No tienes control sobre las opiniones que la gente tiene sobre ti.
• No tiene control sobre eventos naturales y desastres.
• No tiene control sobre la trayectoria económica global.
• No tienes control sobre lo que otras personas deciden hacer.

Sin embargo, lo que sí tenemos control es cómo responder a todo lo anterior. Cómo responder a alguien que juega contigo a un juego de estatus. Cómo se enfrenta a una pandemia mundial. Cómo te preparas para un colapso financiero. Cómo te distancias de las personas que no comparten los mismos valores que tú.

En otras palabras, sobre lo que tenemos control somos cada uno de nosotros: nuestras opiniones, aspiraciones, hábitos y las acciones que tomamos. Nuestra mente y forma de pensar. Y lo que podemos controlar, alterar y cambiar es la totalidad de quién somos. Intentar controlar o cambiar algo fuera de ese ámbito solo resulta en una mayor ansiedad, tormento y frustración: provocaremos una tormenta y nos ahogaremos en ella.

El optimismo se basa en la creencia fundamental de que cada vez que nos enfrentamos a una situación que causa sufrimiento, tenemos dos opciones a nuestra disposición. Podemos cambiar la situación actual o podemos cambiar nuestra actitud hacia ella cambiando primero la forma en que la estamos interpretando. Y la única forma de hacer una de las dos es entrenándose para concentrarse únicamente en lo que podemos controlar.

Muchas veces he escrito definiendo a la felicidad y a la libertad que comienzan con una comprensión clara de un principio: algunas cosas están bajo nuestro control y otras no. La tarea principal en la vida es simplemente esta: identificar y separar asuntos para poder decirnos claramente cuáles son externos que no están bajo nuestro control y cuáles tenemos que ver con las elecciones que realmente controlamos ... La libertad es la única meta digna en la vida. Se gana haciendo caso omiso de las cosas que están fuera de nuestro control.

Esta última línea es fundamental: Domínate a ti mismo y dominarás tu vida.

Saludos y que tengas un optimista día domingo.
Patricio Varsariah.
 

Hagamos nuestro mejor exfuerzo.

enero 31, 2021


Por experiencia propia cuanto más viejos nos hacemos, más silenciosos nos convertimos y menos drama y caos inútil nos involucramos. La vida nos humilla gradualmente a medida que envejecemos. Nos damos cuenta de cuánto tonterías hemos perdido el tiempo. A decir verdad, la tarde siempre entiende lo que la mañana ni siquiera sospechaba.

Demasiado a menudo dejamos que las pequeñas frustraciones de cada día nos oculten a la belleza delante de nosotros. Nos quedamos atrapados en nuestras propias cabezas, y literalmente no sabemos que nuestras vidas sean mejores que las pocas cosas que no van a nuestro camino. Llamamos a los amigos, familiares, etc.. a quejarnos o vomitamos nuestras quejas en las redes sociales. "¡La vida es tan injusta!" Gritamos. Y todo el mundo está de acuerdo y lanza sus dos centavos en la piscina de chismes.

Otras veces hablamos de una gran charla sobre un montón de cosas que realmente no importa mucho. Escudriñamos y dramatizamos lo insignificante hasta que estemos azules en la cara, y luego nos sentamos y nos rascamos la cabeza desconcertados de lo insatisfactoria que se siente la vida.

Por mis años vividos he aprendido finalmente algunas cosas que tendemos a gastar mucha energía mental y física en cuando somos más jóvenes, que finalmente nos damos cuenta de la materia mucho menos de lo que originalmente pensamos. Las inevitables frustraciones de un día normal. El 99.9% de lo que te estresa hoy no importará en un mes a partir de ahora. Tarde o temprano lo sabrás con certeza. Así que haz tu mejor esfuerzo para dejar de lado las tonterías, mantenerte positivo y seguir adelante con tu vida.

Los pequeños fracasos con los que a menudo te sientes autoconsciente. Cuando nos fijamos metas y tomamos riesgos calculados en la vida, aprendemos eventualmente que habrá épocas en que tendremos tiene éxito y habrá épocas en que fallaremos, y ambos son igualmente importantes a largo plazo. La comprensión de la diferencia entre el esfuerzo razonable y el perfeccionismo es fundamental para dejar ir las fantasías y recoger nuestra vida. El perfeccionismo no sólo te causa estrés innecesario y la ansiedad de la necesidad superficial de siempre "hacerlo bien", que realmente le impide obtener algo que vale la pena hacer en absoluto.

Tener total confianza antes de dar el primer paso es muy importante ya que la confianza es esa inercia interior que nos impulsa a evitar nuestros temores vacíos y dudas de sí mismo. En el camino de la vida, nos damos cuenta de que rara vez tenemos confianza cuando empezamos de nuevo, pero a medida que avanzamos y aprovechamos nuestros recursos internos y externos, nuestra confianza se fortalece gradualmente. Un error común que muchos jóvenes hacen es querer sentirse seguros antes de empezar algo, ya sea un nuevo trabajo, una nueva relación, vivir en una nueva ciudad, etc. Pero no sucede así. Usted tiene que salir de su zona de confort, y el riesgo de su orgullo, para ganar la recompensa de encontrar su confianza.

El tiempo nos enseña que no guardamos nada en esta vida hasta que la regalemos. Esto es cierto para el conocimiento, el perdón, el servicio, el amor, la tolerancia, la aceptación, etc. Tienes que dar para recibir. Un punto tan simple, y sin embargo es tan fácil olvidar que la entrega de nosotros mismos, sin un precio, tiene que venir primero! Es el don que nos abre a la gracia. Ser un activista solo en internet, facebook, watsaup, etc.. para las buenas causas está bien, pero tarde o temprano te das cuenta de que si realmente quieres hacer una diferencia tienes que caminar y hablar en publico también. Así que no sólo debemos ser solidarios a través de internet para crear un mundo mejor debemos primero amar a la familia. Ser un buen vecino. Practicar la bondad y construir puentes hay que demostrar con acciones lo que predicamos.

Cuando somos jóvenes parece que más rápido es mejor, pero con el tiempo vemos el poder de 'lento y constante' en el trabajo. Llegamos a aprender que ningún acto de amor, amabilidad o generosidad, por pequeño que sea, se pierde. El hecho de que puedas plantar una semilla y se convierta en una flor, comparte un poco de conocimiento y se convierte en otro, sonríe a alguien y recibe una sonrisa a cambio, es prueba de que puedes hacer una gran diferencia en la vida y los negocios, incluso No se puede hacer de una vez.

Mientras más viejos crezcan nuestros ojos, más claramente podemos ver a través del humo y los espejos de cada solución rápida. Cualquier cosa que valga la pena requiere esfuerzo diario. Honestamente, solía creer que pedir deseos y decir oraciones solo cambiaba las cosas, pero ahora sé que los deseos y las oraciones nos cambian, y nosotros cambiamos las cosas.

Construir un negocio, ganar un título, fomentar una nueva relación, iniciar una familia, ser más consciente, o cualquier otro viaje personal que lleva tiempo y compromiso - una cosa que tienes que preguntarte es: "¿Estoy dispuesto a pasar un poco de tiempo Cada día como muchas personas no lo harán, para poder pasar la mejor parte de mi vida como muchas personas no pueden? "Piensa en eso por un momento. En última instancia, nos convertimos en lo que hacemos repetidamente. La adquisición de conocimientos no significa que estás creciendo, el crecimiento sucede cuando lo que sabemos cambia la forma en que vivimos diariamente. 

Tener un calendario atestado de emocionantes y elaborados planes no es saludable. No te metas en la vida con planes. Deje espacio. Con el tiempo aprenderás que muchas cosas grandes suceden sin planificar, y algunos grandes arrepentimientos ocurren al no alcanzar exactamente lo que estaba planeado. Así que mantengamos nuestra vida ordenadamente y nuestro horario bajo reserva. Estando en control constante de todo es la idea por que cuanto más viejos nos hacemos, más nos damos cuenta de lo poco que realmente controlamos. Y no hay una buena razón para mantenerse firme con cosas que no puedes controlar. Aprende a confiar en el viaje, incluso cuando no lo entiendes. A menudo lo que nunca quería o esperaba resulta ser lo que necesitaba.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

Amor, como yo lo entiendo.

enero 28, 2021
He redactado esta historia tantas veces buscando un comienzo interesante, pero siempre me detengo y elimino. Esto no es todo, pero voy a garabatearlo y moverme.

La razón para escribir es que creo firmemente que obtengo mi energía, inspiración, motivación y ganas de seguir adelante en la vida al compartir mis sentimientos con personas especiales como Tu. Pero en el sentido real, AMOR, el amor es la razón de mi bienestar y, literalmente, lo que me impulsa a hacer cualquier cosa que ponga en mis manos. 

Entonces, hoy siendo las 4:30 am, estoy escribiendo sobre el amor.

Me llena el corazón la forma en que soy amado en voz alta, pacífica y genuinamente, por mucho que sigo pensando que no lo merezco. Sigo preguntándome qué bien le ofrecí al universo para recibir este sentimiento de alegría cada día que me despierto y respiro.

Sonrío a través de mi ventana cada mañana, nunca supe por qué, pero simplemente me despierto con un corazón ligero, una mente tranquila, un cuerpo relajado, una hermosa esperanza de felicidad y los recuerdos más dulces del día anterior. 

¿Por qué no debería ser feliz? Porque Dios se las ha arreglado para mantener todas las cosas de las que estoy hecho y estoy muy agradecido, pese a las situaciones a veces incontrolables y desfavorables del entorno universal como la pandemia 2020-2021-covi19

Amor. Amor. Amor ... Nunca me había imaginado realmente lo pequeño que es una cosa, pero tan grande al mismo tiempo. Cuanto más das, más satisfactorio es, sin embargo, nadie lo devuelve. Debería considerarme bendecido porque en muchas ocasiones he tenido la oportunidad de recuperarlo, tanto como lo doy, si no mejor.

Conocí a un ser humano (mi compañera del camino). No lo conocí exactamente, pero nos conocimos. ¿Confuso? Un poco. Volveremos a eso más tarde. Solo quiero escribir sobre cada pequeña cosa que el amor verdadero y genuino hace por dentro y por fuera ... al menos para mí.

Cada día, este ser humano especial me enseña que es muy importante apreciar todo sobre uno mismo, desde los pequeños esfuerzos de sonreír hasta el más grande en cualquier lugar al que vayamos. Hace que sea un trabajo diario recordarme mi fuerza, y todo lo que soy capaz de hacer. Lo hace de diferentes maneras cada día y cada vez que lo hace, lo siento por dentro, genuino y verdaderamente entregado con amor.

No sé ustedes, pero la mayoría de las veces, mis sentimientos más profundos pueden decir si es una mentira, un coqueteo o lo que dice el corazón. Este ser humano, hace cada día que he vivido desde que la dejé entrar en mi vida, un día lleno de sonrisa.

El tacto, es el lenguaje de amor más importante en la vida. Fue hasta que lo conocí que me di cuenta de que uno podía tocar tu corazón, alma y mente sin tocarte exactamente, sin embargo, está lejos de mí. Me encantaría decir cómo lo hace solo si lo supiera, pero incluso cuando está callada, sin llamadas, sin mensajes de texto, sin nada, siento que permanece en mi mente como si estuviera a mi lado. 

Para una persona que se enamora tanto del esfuerzo, la presencia, el romance y las apariencias, ella me ganó la mente y el alma sin intentarlo, pero, además, haciendo cada pequeña cosa querer y merecer sin esforzarse tanto. Habla de que el amor es tan fácil y pacífico.

Una relación con Dios. No puedo decir cuán importante es esto para mí, pero nunca quisiera a  un ser humano tan lejos del abrazo del amor de Dios. La creencia arregla mucho a alguien y nunca deja de divertirme cada segundo que pasa.

“Ama a alguien que te haga enamorarte de ti mismo” … leí esto en alguna parte, no estoy tan seguro de dónde, pero me habla. Habiendo tenido un espíritu vacío, enojado e implacable durante la mayor parte de mi vida, intervino rápidamente para enseñarme lo importante que es "dejar ir, no solo a las personas a las que perdonas, sino sobre todo a ti mismo. Cuanto más ligera es la carga en el corazón, más fácil es vivir y amar la vida, ya que ya no carga con muchas emociones no deseadas.

Este amor esta vez me ha dejado ser más yo, apreciar todo lo que no sabía que tenía valor, amarme a mí mismo, a ella y a tantos otros sin temor a perder uno si me enfocaba en los demás. Esta es una manera de, los tengo a ustedes, tengo amigos, tengo una familia, tengo una comunidad en la que trabajo, tengo un número que me admira y tengo tanto amor para darles a todos ustedes y todavía tengo tanto queda dentro de mí.

El amor debería darte libertad, tranquilidad, seguridad y muchas más cosas bonitas que merecen. Por mucho que tenga mínimos, debería ser lo suficientemente fuerte como para superar cualquier cosa sin expectativas, cuestionando el valor de uno y, lo que es más importante, merecedor de que ambos luchen por él. Debería ser una cosa de dos caminantes, tratando de mantenerse el uno al otro, no una guerra furiosa dentro de uno mismo.

El amor es la materia prima de la que estoy hecho y me alegro de ser bendecido con personas con las que vale la pena estar desde que descubrí mi autoestima, amor propio y, afortunadamente, TÚ. Oky mi compañera del camino, Tú me completas.

Patricio Varsariah.

 

Por qué intercambiamos lo más preciado por lo más urgente.

enero 26, 2021
La serenidad se define como "el estado de calma, paz y tranquilidad". Además "la calma mental es una de las hermosas joyas de la sabiduría ... [es] el resultado de un esfuerzo largo y paciente en el autocontrol".

La ansiedad y la depresión en estos tiempos que estamos pasando, parecen afligirnos más que nunca. Y puedo decir que soy uno de ellos. Estos primeros días o semanas de este año 2021 me ha hecho apreciar lo valioso que es tener tranquilidad y una salud mental y física positiva.

El 2020 fue un año profundo y transformador para mí, nunca antes he experimentado esa sensación en los 20 años que he trabajado para la empresa, pero los 10 últimos meses del 2020, he excedido el límite de tolerancia a los niveles de ansiedad y estrés; Mi salud física y mental se ha visto afectada negativamente por la sobre carga del trabajo.

La humanidad surge con una pasión incontrolada, es tumultuosa con un dolor incontrolado, es sacudida por la ansiedad y la duda. Solo el sabio, solo aquel cuyos pensamientos están controlados y purificados, hace que los vientos y las tormentas del alma le obedezcan. Entre estos hitos mi rutina diaria podría resumirse como abrumadora.

Trabajando mucho con un alto grado de estrés, frustración, soledad (falta de ayuda) y sin respuestas a las permanentes quejas e interrogantes de los clientes. Como era de esperar, mis manos temblaban incontrolablemente después de meses de esto. Durante los supuestos descansos del trabajo también me abrumaban con cantidades torrenciales de información.  Sobrecargué mi sistema nervioso con el tiempo frente a la pantalla digital y comencé a reconfortarme comer por las noches con porciones enormes para la cena, apostando por las calorías y el azúcar, totalmente incorrecto por mi diabetes.

Casi me estaba abusando de mí mismo, sometiendo mi subconsciente a música edificante, de ritmo rápido y material "positivo", pero dominando de todos modos. Intente darme un pequeño durmiendo, pero los insomnios crearon déficits sustanciales de sueño. Estos crearon deudas que debían pagarse de una forma u otra.

La música no está en las notas, sino en el silencio intermedio. De la misma manera, la vida es la fuerza invisible y el vacío dentro de todo ser vivo. Nuestra existencia es implacable y binaria: nunca nos detenemos ni descansamos, a menos que lo decidamos conscientemente. Descuide el descanso adecuado, las caminatas y los paseos. Uno por uno, comencé a descartar pasatiempos agradables que consideraba que eran un tiempo demasiado largo en mi semana para dedicarme a actividades "con un propósito".

A menudo, los clubes de fútbol permiten que sus mejores jugadores se vayan a sus rivales y se olvidan de reemplazarlos rápidamente, a veces optando por salir adelante sin una estrategia clara para llenar el vacío, o al menos disminuir el déficit causado por su ausencia Esto fue lo mismo para mí que descarté conscientemente, o me sentí obligado a rendirme. Poco a poco, estaba renunciando a mis pasatiempos más agradables a favor del trabajo.

¡Qué insignificante parece la mera búsqueda de dinero en comparación con una vida serena, una vida que habita en el océano de la Verdad, bajo las olas, más allá del alcance de las tempestades, en la Calma Eterna! Retrasar la gratificación es una habilidad y una disciplina importante que debemos aprender si deseamos lograr algo duradero o significativo.

Tuve lo peor de ambos mundos: sacrificar las alegrías a corto plazo que la vida tenía para ofrecerme para construirme un futuro más próspero y seguro, pero también sucumbir a vicios como comer en exceso y distraerme con notificaciones brillantes para obtener dosis de dopamina de corta duración.

Para el otoño de 2020, pasaba cero horas haciendo algo divertido o recreativo para mí. Si, como yo, pasas la mayor parte de mi tiempo siempre conectado, sentado en un lugar durante horas y sin permitirte ninguna espontaneidad o placer, entonces no debería sorprenderme que me ponga muy serio, cansado y aburrido de estar cerca en poco tiempo. Como resultado, rara vez estaba completamente presente y comprometido en alguna interacción social, poniéndome una máscara de competencia, calmada y manteniéndome unido.

Mi agotamiento en diciembre culminó en algunos episodios en los que me inundaron y me bombardearon con pensamientos negativos y ansiosos sobre algún daño que me iba a ocurrir o que me iba a hacer a mí mismo.

Recuerdo que sentado en el consultorio de mi médico de cabecera y la mirada de preocupación en su cara mientras describía los pensamientos con tanto detalle cómo podía soportar. No tiene que ser particularmente perspicaz para darse cuenta de que la receta de su médico para que comience a tomar antidepresivos y medicamentos antipsicóticos significa que ha atravesado un punto bajo en su vida. La vergüenza, y la autocompasión eran mis sentimientos primordiales.

Una noche, poco después, no pude dormir en absoluto, porque los pensamientos intrusivos estaban haciendo que mi "lucha o huida" se activara y aumentara mi presión arterial con cada ataque. La parte más dolorosa de toda esta experiencia fue que recayó enteramente en mí. Por lo general, no culpo a nadie por mis circunstancias, y en esta ocasión realmente no pude señalar con el dedo a nadie más.

Puse una cara valiente, una máscara invulnerable en las cosas durante tanto tiempo, y rara vez dejaba que nadie viese lo que estaba pasando dentro. Puede que me haya visto pulido y tenerlo todo junto en las charlas con mi jefe a través del chat, como un cisne pacífico remando furiosamente debajo de la superficie. En realidad, estaba golpeando la cubierta, cayendo sobre la lona repetidamente. Lejos de ser un escudo eficaz, la ilusión de invulnerabilidad socava la respuesta misma que habría proporcionado una protección genuina.

Nuestro cuidado personal es nuestra única responsabilidad. Nuestra salud y felicidad, aunque influenciadas por otros, recae directamente sobre nuestros propios hombros.

¿Con qué frecuencia intercambiamos nuestra salud, nuestros valores y nuestra tranquilidad a cambio de una ganancia de corta duración, temporal o marginal? ¿Cuánto vinculamos nuestra autoestima a una actuación arbitraria, al nivel de agotamiento que sentimos o a impresionar a los demás con su estatus? Las recompensas transitorias que perseguimos (reconocimiento, dinero, seguridad) ofrecen solo beneficios ilusorios y pueden tener un gran costo en otros lugares.

Existe una frase que me ha llegado a la mente:  No es tonto el que da lo que no puede conservar para ganar lo que no puede perder.

Aunque encontraremos aguas agitadas y tormentas eléctricas, depende de nosotros navegarlas de manera segura. Aunque hay tiburones y serpientes depredadores que se aprovechan de personas inocentes y manipulan a otros como un medio para sus propios fines egoístas, todavía es nuestro vigía, nuestro deber ser lo suficientemente inteligentes y astuto para manejarlos.

El mundo no es todo sol y arcoíris. Es un lugar muy mezquino y desagradable, y no me importa lo duro que seamos, nos pondrán de rodillas y nos mantendrá allí permanentemente si lo dejamos, la vida puede ser tan difícil o tan fácil como permitimos que sea. 

[El Creador nos dio] un regalo tan poderoso que le permite a uno prácticamente proclamar y llevar a cabo su propio destino terrenal ... el control que tienes sobre tu propia mente; la capacidad de hacerlo negativo o positivo; la capacidad de pensar en términos grandes o pequeños; la capacidad de establecer tu propio patrón en cuanto a lo que quieres en la vida y hacer que la vida dé sus frutos en sus propios términos, o aceptar las circunstancias de la vida y dejar que la vida te lleve.

No controlamos los eventos que nos suceden, sino solo nuestras respuestas a ellos. La única agencia que tenemos es nuestra actitud hacia la vida, y es esta actitud la que determina la actitud de la vida hacia nosotros. Dicho de otra manera, en términos de trabajo, descanso y juego, la vida te da lo que pides.

Aprender a tomarse el tiempo para descansar y jugar adecuadamente, establecer límites laborales y prestar la debida atención a tus propias necesidades son parte de este proceso esencial de preguntas.

Experiencias de mi vida.
Patricio Varsariah.

 

Cerrar una historia.

enero 25, 2021
Como en todas las madrugadas que me despierto y no puedo seguir durmiendo, hoy me acorde de un cuento que lo leí en alguna parte y que me ayuda a hilvanar ideas y reflexiones que luego los traspaso a mis escritos y puedo compartirlo con todos Ustedes. 

Se cuenta que un mercader agotado y sediento tras un largo viaje, llegó a un mercado de la India. Al pasear entre sus puestos, quedó fascinado al ver en uno de ellos unos frutos rojos que parecían ser muy frescos y jugosos. Tan bueno era su aspecto que decidió comprar varios kilos. Sin más tiempo que perder, buscó una sombra donde empezar a devorarlos. Nada más dio el primer bocado, el Mercader comenzó a sudar y a ponerse colorado. Casi echaba fuego por la boca y, a pesar de ello, no dejaba de comerlos. Al verle en ese estado, un transeúnte no puedo evitar preguntarle:

– Pero, ¿qué haces comiendo tantos pimientos picantes con este calor tan terrible?

– No estoy comiendo pimientos – respondió el mercader –, me estoy comiendo mi inversión.

El sentido de seguir comiendo pimientos picantes cuando por dentro estás muriendo es el mismo sentido que el de seguir al lado de una persona con quien hace tiempo no eres feliz.

De una manera u otra, toda historia de amor es el resultado de la puntualidad entre dos personas que, fruto de una elección o una casualidad, coinciden a una misma hora en un mismo lugar. (Un mínimo retraso, así como una pequeña confusión en las coordenadas, es suficiente para cambiar el destino y desarrollo de dos vidas que, en las circunstancias adecuadas, podrían haberse encontrado). La puntualidad, no obstante, no es solo determinante para el momento de encuentro, sino también para el momento de partida: tan importante como saber cuándo llegar, es saber cuándo marcharse.“La puntualidad no es solo llegar a la hora, es también marcharse a tiempo”.

Por más razones a las que busquemos agarrarnos, todos, en lo más profundo de nuestro corazón, sabemos cuándo una relación ha llegado a su fin. No es necesario pronunciar un “se acabó” para reconocer que un amor ha dejado de latir y no va a resucitar. Cuando esto ocurre, de poco sirve aferrarse al recuerdo de haber compartido felizmente uno, cinco o veinte años juntos, o a la nobleza de haber orientado todos los cañones a la conquista y defensa de una relación. Si donde estás ya no ilumina tu rostro, no te hace vibrar y no inunda tu futuro de ilusión, la solución es solo una: debes buscar en otra parte.

Con frecuencia, convertimos las decisiones de nuestro pasado en unas cadenas demasiado rígidas para nuestro presente, y olvidamos que ningún momento es inapropiado para cambiar de rumbo. Siempre es difícil dar por cerrada una partida y decir “hoy me voy a casa con los bolsillos vacíos cuando los traje llenos”, sin embargo, es mucho más productivo  que negarse ante la evidencia de que lo que fue ya no es y nunca será.

La vida es cambio continuo y es nuestra misión cambiar con la vida. No hay nada indigno en reconocer que lo que ayer consideramos una buena opción hoy ha dejado de serlo, todo lo contrario. La valentía, muchas veces vestida de compromiso y perseverancia, en ocasiones debe ponerse el traje de rendición. Si vuestro amor – aunque sea convaleciente – aún está vivo, lucha; pero si, por el contrario, está muerto y ya no late, cierra, vete. Vale más un salto a tiempo que romperte con la ola.

La rendición es un valor elevado cuando viene precedido de entrega y lucha. Si tras haber peleado con todas tus fuerzas, haber explorado los límites de lo posible y haber puesto en juego tu parte más segura algo no puede llevarse a cabo, el único defecto que puede manifestarse no se llama “rendición”, se llama “cabezonería”.

Una cosa es cerrar una puerta esperando que otras se abran y otra bien distinta es irse dando un portazo que rompa todas las ventanas. En un principio, utilizar el enfado o la rabia, puede ser útil para dar el paso convencidos, pero a la larga el enfado se pasa y lo que queda es una historia que no solo has manchado, sino que, además, no deja de ser la tuya. Ser capaces de soltar sin los reproches habituales fruto de la frustración no es quizás lo más apetitoso en un momento de ruptura, pero sí lo más honesto y respetuoso con quien en otro tiempo fue compañero de felicidad. No hace falta convertir una separación en drama, basta con estar en lo malo a la misma altura que en lo bueno. Si te vas, vete bien.

Cuando perdemos la felicidad, nuestro primer impulso es buscarla en el lugar donde la perdimos, creyendo que si no está ahí, no se encuentra en ninguna otra parte. Sin embargo, esto constituye un profundo error: Si la perdiste ahí, no insistas, ahí no está. Enfrentarse a una separación no es exactamente un desamor, sino una oportunidad para reorientar el amor hacia otra dimensión superior: el amor a uno mismo. El amor propio se hace fuerte cuando, tras un dolor, somos capaces de reinventarnos. O, lo que es lo mismo, nuestra capacidad de valorarnos se pone a prueba cuando vivimos el fin de una relación como medio para nuevos principios.Si tu historia anterior, aunque fuera en un destello, fue mágica, es porque dentro de ti reside todo lo necesario para hacer magia una y otra vez. Solo hay que buscar nuevos escenarios donde volver a crearla.

Finalmente, la vida no siempre son trenes a los que hay que subir, a veces son estaciones en las que hay que bajar. Por muy hermoso que haya sido el viaje, casi siempre llega el momento en el que se abren las puertas y toca mirar a ese presente ya con ojos de pasado y decirle: “este no es mi viaje, es el tuyo”.
Si te ha llegado este momento, llénate de valor y coge las maletas. Es la hora de partir. ¿A dónde? Eso solo el tiempo lo dirá.

Un beso muy fuerte y que la vida les sonría.

Patricio Varsariah.
 

Solo si acepto el final.

enero 24, 2021
Después de todos los esfuerzos, he superado mis finales y con ellos mi pasado: he entendido que un final es la oportunidad de volver a vivir otro comienzo. Siempre recuerdo y especialmente cuando lo necesito, aquella idea similar de que para que pueda darse un día nuevo tienes que haber visto cómo pasaba la noche. 

Cada día es una oportunidad para que sea nuestro mejor comienzo en cualquier ámbito o para mantenernos aquello que nos hace feliz. No hay que perder nunca la certeza de que de los malos momentos sacamos fuerzas que no pensábamos que teníamos y reconstruimos valores que estaban estancados.

El tiempo y los acontecimientos van a la par en el cambio y las personas cambiamos también con ello. Crecemos y aprendemos de los errores que cometemos y que cometen con nosotros, vivimos y soñamos con la felicidad que recogemos y aportamos. Por eso, un final puede ser mi mejor comienzo, tu mejor comienzo.

Pasará cierto número de años, meses o dias y moriré. Ese quizá sea mi final definitivo, pero hasta entonces todos los días serán la suma de la gran historia de vida: una historia que quiero vivir y que se compone de otras muchas historias marcadas de momentos, sentimientos y vivencias que dan comienzo y que también acaban. Es así como todo empieza y todo finaliza.

Las experiencias se superponen y ninguna me deja indiferente, porque tienen su duración necesaria para aportarme lo que deben y después irse. Lo peor que puedo hacer en este sentido, siempre lo he sabido, es seguir creyendo que algo dura cuando ya terminó.

Solo si acepto el final, creeré en el comienzo. Asumir que rendirse no es una opción es una de las premisas que más me he recordado siempre. En este contexto me parece apropiada porque es justo en el momento en el que me he dado cuenta de estoy aceptando que algo ha acabado cuando más he sentido que no me había rendido.

No es una opción creerse que la realidad no es la que es: me obligo a aceptar que hay personas que se van o que yo puedo irme, que hay ciudades que tengo que dejar atrás o que algo que era ya no puede ser más veces. En otras palabras, no se trata de empezar de cero sino de aprender a ser con lo que soy y con quién puedo ser.

La incomprensión cuando ha llegado el momento de acabar con algo me ha provocado inseguridad, desorientación y dolor: todos nos vemos dentro de laberintos, situados justo en la puerta de salida, pero sin las llaves que nos permitan salir y continuar. En esos momentos yo, como todos, no vemos nada en claro y los finales parecen que se extienden en el tiempo sin concluir definitivamente. Me he dado cuenta, solo cuando he llegado al fondo de lo que ocurría, que tenía que llevar el mando de mi vida y ser yo quien esforzarme en cerrar completamente ese final inconcluso.

La capacidad de resiliencia es lo que nos da soporte y nos ayuda a mirarnos reflejados en el pozo para aprender de lo que vemos. De esta manera, aunque la incomprensión haya cortado mi risa alguna vez, he descubierto que aún puedo seguir riendo: a pesar de que todo esté perdido, puedo volver a encontrarme. 

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

El significado de mi vida.

enero 16, 2021


Tengo la sensación de que cuanto más aprendes, más difíciles se vuelven las lecciones. Además, creo firmemente que hay que vivir intensamente bien, para que no tener ganas de mirar atrás y decir: 'Dios, cómo he desperdiciado mi vida'".

Conscientemente o no, todos estamos en busca de respuestas, tratando de aprender las lecciones de la vida. Luchamos contra el miedo y la culpa. Buscamos significado, amor y poder. Tratamos de comprender el miedo, la pérdida y el tiempo. Buscamos descubrir quiénes somos y cómo podemos llegar a ser verdaderamente felices.

Aprender lecciones es un poco como alcanzar la madurez. No eres de repente más feliz, rico o poderoso, pero comprendes mejor el mundo que te rodea y estás en paz contigo mismo. Aprender las lecciones de la vida no se trata de hacer tu vida perfecta, sino de ver la vida como debe ser. 

Estamos aquí en la Tierra para aprender nuestras propias lecciones. Nadie puede decirte cuáles son tus lecciones; es parte de tu viaje personal para descubrirlos. En estos viajes, se nos puede dar mucho, o solo un poco, de las cosas con las que debemos lidiar, pero nunca más de las que podemos manejar. La última lección que todos tenemos que aprender es el amor incondicional, que incluye no solo a los demás, sino también a nosotros mismos.

Te recomiendo a aprender a ponerse en contacto con el silencio dentro de usted y sepa que todo en la vida tiene un propósito. No hay errores, no hay coincidencias, todos los eventos son bendiciones que se nos han dado para aprender. No es necesario ir a la India ni a ningún otro lugar para encontrar la paz. Encontrará ese profundo lugar de silencio en su habitación, su jardín o incluso en su bañera.

Las personas más hermosas que he conocido son aquellas que han conocido la derrota, conocido el sufrimiento, conocido la lucha, conocido la pérdida y han encontrado la salida de las profundidades. Estas personas tienen un aprecio, una sensibilidad y una comprensión de la vida que la llena de compasión, gentileza y una profunda preocupación amorosa. Las personas hermosas no ocurren por casualidad.

Es muy importante que solo hagas lo que te encanta hacer. Puede que seas pobre, que pases hambre, que pierdas tu coche, que tengas que mudarte a un lugar en mal estado para vivir, pero vivirás totalmente. Y al final de tus días bendecirás tu vida porque ha hecho lo que viniste a hacer aquí. De lo contrario, vivirás tu vida como una prostituta, harás las cosas solo por una razón, para complacer a otras personas, y nunca habrás vivido. Y no tendrás una muerte placentera. Solo cuando realmente sepamos y entendamos que tenemos un tiempo limitado en la tierra, y que no tenemos forma de saber cuándo se acaba nuestro tiempo, comenzaremos a vivir cada día al máximo, como si fuera el último minuto de nuestra vida.

Las personas somos como vidrieras. Brillan y brillan cuando sale el sol, pero cuando cae la oscuridad, su verdadera belleza se revela solo si hay una luz desde adentro. Hay dentro de cada uno de nosotros un potencial de bondad más allá de nuestra imaginación; por dar que no busca recompensa; por escuchar sin juzgar; por amar incondicionalmente. Puedes convertirte en un canal y una fuente de gran fuerza interior. Pero debes renunciar a todo para ganarlo todo. 

¿A qué debes renunciar? Todo lo que no eres realmente tú; todo lo que has elegido sin elegir y valoras sin evaluar, aceptando por el juicio extrínseco de otra persona, más que por el tuyo propio; todas tus dudas sobre ti mismo que te impiden confiar y amarte a ti mismo o a otros seres humanos.

Necesitamos enseñar a la próxima generación de niños desde el primer día que ellos son responsables de sus vidas. El mayor regalo de la humanidad, también su mayor maldición, es que tenemos libre elección. Podemos tomar nuestras decisiones construidas a partir del amor o del miedo.

A las personas que me aprecian y me quieren, les pido que cuando yo me muera suelten globos en el cielo para celebrar que me gradué. Para mí, la muerte es una graduación. Sé más allá de la sombra de la duda que no existe la muerte como la entendemos. El cuerpo muere, pero no el alma. Creo que la muerte no es dolorosa, creo que será una experiencia más hermosa que tendremos, por que iré a bailar en todas las galaxias hasta llegar a mi planeta Varsariah.

Saludos y no olvides soltar globos en el cielo para celebrar que me gradué.

Patricio Varsariah.
 

Busquemos la forma de sonreír cuando queremos llorar.

enero 13, 2021
Cómo encontrar la paz interior durante momentos de caos. Encuentre formas de sonreír cuando quiera llorar ya que muy pocas cosas en la vida están garantizadas. Sin embargo, la adversidad es uno de ellos. No importa quién sea usted o de dónde venga, los desafíos y los contratiempos tienen el potencial de cambiar nuestra vida para bien o para mal. Pero como dice el viejo adagio, no puedes elegir las circunstancias que te suceden, solo tu respuesta a ellas. ¿Por qué? Eso es lo único que podemos controlar.

Tomemos como ejemplo la pandemia de Covid-19. Es increíblemente fácil para mí preocuparme por el creciente número de casos y el número de muertos en todo el mundo. Los hospitales se están abrumando. Según casi todos los estándares mensurables, la situación es peor que nunca.

Pero, ¿cuánto de esto puedo controlar? No mucho. Preocuparse por las circunstancias no los mejorará. Pensar demasiado en cuánto empeorará la pandemia no hará nada para solucionarlo. Me tomó un tiempo darme cuenta. Pero una vez que lo hice, se volvió mucho más fácil identificar las acciones bajo mi control durante este momento difícil. Por ejemplo: Sigo las pautas de salud pública.
Ejercicio. Consumo alimentos más saludables. Dormir lo suficiente.

Yo Intento hacer cualquier cosa que pueda reducir el riesgo de ser hospitalizado si me infectan. De esa manera, tengo la tranquilidad de saber que estoy haciendo todo lo posible para volver a controlar la pandemia y tú también lo puedes hacer.

Sólo hay un camino a la felicidad, y es dejar de preocuparse por cosas que están más allá del poder de nuestra voluntad. Siempre que atravesamos momentos de adversidad, a menudo eso es lo único que podemos hacer. Concentrarnos en los eventos que están bajo nuestro control para que podamos salir mucho más fuertes del otro lado. Así es cómo. Recuerda que algún día esto terminará.

Actualmente estoy escribiendo una lista de lugares que quiero visitar en todo el mundo. Me encanta viajar de verdad y sumergirme en nuevas culturas, pero lamentablemente no lo hecho por situaciones de trabajo y por muchas otras que no estaban bajo mi control. Por eso, quiero prepararme para la eliminación de las restricciones de viaje que me permite mirar hacia el futuro.

Siempre que atravesamos una adversidad, tratemos de pensar en las cosas asombrosas que sucederán en el futuro una vez que termine. Por ejemplo, si atraviesas una ruptura, es posible que desees encontrar a alguien que te ame y te acepte por lo que realmente eres. “Imagina la forma en que te gustaría que se viera tu futuro. Tener una visión clara de lo que desea evoca una sensación de entusiasmo y emite una invitación al futuro para impulsarlo hacia adelante. Creer en tu visión es la forma más segura de atraer lo que deseas en la vida; la clave es mantener esa visión energizada con pensamientos positivos para el mañana, independientemente de cómo se vea hoy. Esta es una estrategia que utilizo para lidiar con los pensamientos negativos cuando estoy pasando por momentos difíciles. Ya sea una ruptura, dificultades financieras o una pandemia global, sé que algún día terminará.

Es fácil pensar en todo lo que va mal. Pero, ¿de qué sirve eso? ¿Cómo beneficia nuestra vida el quejarnos de la situación de alguna manera significativa? Lo más probable es que no sea así. En cambio, una estrategia alternativa es centrarse en la luz al final del túnel. Prepararnos para lo que venga después. Hagamos todo lo que podamos para darnos un sentimiento de esperanza cada vez que nos sintamos desesperados.

Debemos encuentra formas de sonreír cuando queremos llorar.

Las mayores bendiciones de la humanidad están dentro de nosotros y a nuestro alcance. Un sabio se contenta con su suerte, cualquiera que sea, sin desear lo que no tiene.

Actualmente me encuentro a 5.000 km de mi familia en medio de una pandemia y todo lo demás que está sucediendo en el mundo. Como probablemente pueda imaginar, no es fácil estar tan lejos de sus seres queridos. Sin embargo, mi salud tambalea y sé que la situación podría ser mucho peor. Así que estoy agradecido por las circunstancias que se me han dado por que la gratitud está asociada de manera fuerte y constante con una mayor felicidad. La gratitud ayuda a las personas a sentir emociones más positivas, disfrutar de las buenas experiencias, mejorar nuestra salud, ayuda a lidiar con la adversidad y construir relaciones sólidas.

Tratemos de encontrar formas de sonreír cuando queremos llorar. Siempre que estemos rodeado de oscuridad, consideremos ajustar nuestra forma de pensar para que las circunstancias sean un poco más brillantes. Concéntrese en las cosas que ya tenemos, en lugar de desear lo que no tenemos, lo mencionado en muchos de mis escritos. 

Miremos bien a nosotros mismos; y veremos que hay una fuente de fuerza que siempre brotará si siempre miramos.

La adversidad y los contratiempos son parte natural de la vida. Nos guste o no, muchos eventos están completamente fuera de nuestro control. Sin embargo, nuestra respuesta a cada evento o circunstancia no lo es. Concentrémonos en la luz al final del túnel. Y cada vez que atravesamos momentos difíciles, busquemos las formas de sonreír cuando queremos llorar. Si podemos hacer esas cosas, rápidamente será mucho más fácil superar cualquier cosa que la vida nos depare.

Saludos del hombre que siempre busca la forma de sonreír cuando quiero llorar.

Patricio Varsariah.
 

NO tomar las cosas personalmente.

enero 12, 2021
No dejemos que el drama de hoy nos deprima. Mantengamos la calma cuando nos rodee el estrés o la negatividad. Respiremos y dejemos que la calma sea nuestro superpoder. La capacidad de no reaccionar de forma exagerada o tomarse las cosas personalmente siempre le da la ventaja.

Recuérdenos que es tóxico estar cerca de las personas cuando creen que todo lo que sucede a su alrededor es un asalto directo hacia ellos, o de alguna manera se trata de ellos, esa es su verdad. Deja que se hundan ... Lo que la gente te dice y te hace es mucho más sobre ellos que tú. Las reacciones de la gente hacia ti se refieren a sus perspectivas, heridas y experiencias. Ya sea que la gente piense que eres increíble o que crea que eres el peor, nuevamente, se trata más de ellos y de cómo ven el mundo.

Ahora, no estoy sugiriendo que debamos ser narcisistas egoístas e ignorar todas las opiniones y comentarios que recibimos de los demás. Simplemente digo que cantidades increíbles de dolor, decepción y tristeza en nuestras vidas provienen directamente de nuestra tendencia a tomar las cosas personalmente. En la mayoría de los casos, es mucho más productivo y saludable dejar de lado las buenas o malas opiniones de otras personas sobre cada uno de nosotros y operar con nuestra propia intuición y sabiduría como guía.

La clave subyacente es ... Cuando sucede algo estresante en una situación social, ¿cuál es nuestra respuesta? Algunas personas se lanzan directamente a la acción, pero a menudo la acción inmediata puede ser perjudicial. Otros se enojan o se entristecen. Otros comienzan a sentir lástima por sí mismos ... y se convierten en víctimas ... y se marchan pensando: "¿Por qué otras personas no pueden comportarse mejor?"

Respuestas como estas no son saludables ni útiles. De hecho, siempre que su respuesta carece de un nivel consciente de aceptación, es probable que se esté tomando las cosas demasiado personalmente. Y no estás solo. Todos cometemos este error a veces.

Si alguien hace algo con lo que no estamos de acuerdo, tendemos a interpretarlo como un ataque personal ...

¿Nuestros hijos no limpian sus habitaciones? ¡Nos están desafiando a propósito!
¿Nuestra pareja no muestra afecto? ¡No deben preocuparse por nosotros tanto como deberían!
¿Alguien nos lastima? ¡Todos deben salir a ayudarnos a nosotros!

Algunas personas incluso piensan que la vida misma está personalmente en su contra. Pero la verdad es que casi nada en la vida es personal: las cosas suceden o no, y rara vez se trata de alguien específicamente.

Las personas tienen problemas emocionales con los que están lidiando y eso las vuelve desafiantes, groseras e irreflexivas a veces. Están haciendo lo mejor que pueden o ni siquiera son conscientes de sus problemas. En cualquier caso, puede aprender a no interpretar sus comportamientos como ataques personales y, en cambio, verlos como encuentros no personales (como un perro que ladra en la distancia o un abejorro zumbando) a los que puede responder con una mentalidad tranquila o no responder en absoluto. Esto es lo que debemos recordar ...NO tomar las cosas personalmente

Como tú, soy solo un ser humano y, a veces, todavía me tomo las cosas como algo personal cuando estoy en el calor del momento. Entonces, he implementado una estrategia simple para respaldar la práctica de observar mi respuesta. En pocas palabras, me recuerdo proactivamente a mí mismo NO tomar las cosas personalmente. Cada vez que me sorprendo haciéndolo, hago una pausa y pienso y me digo después de respirar profundamente ... No puedo tomarme las cosas como algo personal, incluso si parece personal. Rara vez la gente hace cosas por ti. Hacen cosas por ellos. Es posible que no pueda controlar todas las cosas que la gente me dice y hace, pero puede decidir que no me afecten.

Hay una gran cantidad de libertad que se obtiene cuando se separa de las creencias y comportamientos de otras personas. La forma en que la gente te trata es su problema, la forma en que reaccionas es tuya es mía.

Tomemos las críticas constructivas en serio, pero no personalmente. Escuche y luego operemos con nuestra propia intuición y sabiduría como guía, somos lo suficientemente BUENOS, lo suficientemente inteligentes, lo suficientemente finos y lo suficientemente FUERTES. No necesitamos que otras personas te validen, ya somos valiosos.

Si realmente deseamos mejorar nuestra confianza en nosotros mismos, y la autoestima, dejemos que otras personas se hagan responsables de ellos. No permitamos que otras personas dominen nuestras emociones.  Todas las personas más duras y frías que conociste alguna vez fueron tan suaves como un bebé. Y esa es la tragedia de vivir. Entonces, cuando la gente sea grosera, seamos amables, conscientes, siendo lo mejor que podamos. Demos a los que nos rodean el "descanso" que esperamos que el mundo nos dé en nuestro propio "mal día" y nunca jamás nos arrepentiremos.

Al terminar este escrito, recuerdo todo el odio y la violencia sin sentido que vemos en nuestro mundo hoy. Un pequeño grupo de personas puede intentar construir barreras entre nosotros, pero el resto de nosotros puede encontrar una manera de elevarnos por encima de ellas. Otros pueden intentar inmovilizarnos con cien mil brazos, pero en números podemos encontrar la manera de ayudarnos unos a otros a retroceder. Sí, hay muchos de nosotros, más de lo que a menudo se cree, que sabemos que el amor es la respuesta. Personas que se niegan a dejar de creer. Gente que se niega a cambiar el ojo por ojo. Personas que viven y aman en un mundo sin condiciones, que aman con odio, con rechazo, con fe y sin miedo.

Por favor, no nos apeguemos a ellos. Hagamos todo lo posible por no tomarlo como algo personal. Hagamos nuestro mejor esfuerzo para dejarlos ir, para superar el odio y el drama. Y eso nos da esperanza. Por favor, deja que esto te dé esperanza también.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

Convertirse en una persona mas compasiva.

enero 9, 2021
Quiero contarles algo de lo que he dudado en hablar durante mucho tiempo: no estoy orgulloso de la persona que solía ser. Al crecer, pensé que todos tenían que estar de acuerdo conmigo.

Entonces, si alguien no estaba de acuerdo con lo que tenía que decir, realmente creía que era mi deber moral informarle de la opinión correcta. En concreto, mi opinión. Pero después de un tiempo, me di cuenta de que la estrategia no me estaba llevando a ningún lado. Nadie quería tener una conversación conmigo. De hecho, todos hicieron todo lo posible para evitarlo, ya que yo siempre los corregiría cada vez que cometieran un pequeño error.

Mirando hacia atrás, no es una sorpresa que mi vida social haya sido un desastre. Pero un día probé algo diferente. Practiqué la empatía. En lugar de convencer a la gente de que tenía la respuesta correcta, dejé de hablar y comencé a escuchar. Y poco a poco, comencé a comprender por qué tenían ciertas opiniones y perspectivas. Rápidamente aprendí que mostrar empatía por otras personas es un superpoder poco común que puede llevarte muy lejos en la vida.

El amor es sabio; el odio es una locura. En este mundo, cada vez más interconectado, tenemos que aprender a tolerarnos unos a otros, tenemos que aprender a aguantar el hecho de que algunas personas digan cosas que no nos gustan. Solo podemos vivir juntos de esa manera.

Pero si queremos vivir juntos y no morir juntos, debemos aprender una especie de caridad y una especie de tolerancia, que es absolutamente vital para la continuación de la vida humana en este planeta tierra.

Es importante recordar que nosotros somos el producto de nuestras experiencias pasadas (y también lo son todos los demás). Así que esperar estar de acuerdo en todo sería una tontería. Sin embargo, tratar de comprender el punto de vista de alguien podría hacer que sea mucho más fácil encontrar puntos en común durante cada conversación. Comprenderte a ti mismo antes de intentar comprender a otras personas. Conocer a los demás es inteligencia. Conocerte a ti mismo es la verdadera sabiduría.

Dominar a los demás es fuerza. El dominio de sí mismo es verdadero poder. Como dice el viejo refrán, primero debes intentar ponerte tu propia máscara de oxígeno. Mire dentro de sí mismo y comprenda la lógica detrás de su propia forma de pensar. Porque una vez que pueda entender por qué tiene ciertas opiniones, será mucho más fácil hacer lo mismo con los demás.

Cuando te sientes desafiado e incomprendido contigo mismo, sentir empatía por alguien más es difícil. Y si no eres consciente de tu propia experiencia interior y de tu estado emocional y mental, ¿cómo puedes estar seguro de que aquello que percibes como parte del otro no es más bien una proyección de tu propio yo sobre ellos? Es por eso que el primer paso para sentir empatía por alguien más es empatizar contigo mismo.

Por eso escribo mis sentimientos y pensamientos en esta página web…todo lo que tengo en mente, bueno o malo. La implementación de este hábito diario ha hecho que sea mucho más fácil entender mi propia forma de pensar y sentir empatía conmigo mismo.

Cuando otro te culpa o te odia, o la gente expresa críticas similares, ve a su alma, penetra en su interior y mira qué tipo de personas son. Te darás cuenta de que no hay necesidad de estar atormentado por la ansiedad de que tengan una opinión particular sobre ti.

Durante una conversación, imagina que eres un agente secreto al que se le ha pedido que comprenda la mentalidad de la otra persona. ¿Cómo influyeron su infancia y crianza en sus creencias actuales? ¿Cómo influye su entorno actual en la forma en que ven el mundo? Lo más probable es que no estés de acuerdo con la otra persona en absolutamente todo. Pero eso está bien.

Los desacuerdos sobre política (y otros temas) son inevitables si vienes de diferentes orígenes. Me tomó mucho tiempo aceptar que no todos tenían las mismas creencias políticas que yo. Pensé que las personas que no estaban de acuerdo con mi cosmovisión eran idiotas que eran estúpidos y delirantes. Pero una vez que comencé a comprender las razones detrás de las opiniones de las personas, rápidamente se volvió mucho más fácil mostrar empatía y respeto durante una conversación.

Investiga por qué alguien piensa de cierta manera. Luego, intente comprender la lógica detrás de su perspectiva. Una vez que puedas entender por qué piensan de la manera en que lo hacen, (probablemente) será mucho más fácil mostrar compasión durante una conversación.

Algún día, mirarás hacia atrás en tu vida y te sentirás increíblemente orgulloso de tu capacidad para conectarte con todas las personas que conoces a un nivel significativo. Habrá realizado el trabajo necesario para volverse más empático, compasiva y respetuosa con otras personas. Para que eso suceda, debes intentar hacer un pequeño progreso cada día.

Desafortunadamente, la compasión y la empatía no son rasgos que desarrollarás de la noche a la mañana. Pero si puede implementar las estrategias anteriores, solo será cuestión de tiempo antes de que te des cuenta de que tienes relaciones mucho mejores de lo que jamás pensaste que fuera posible. ¿Entonces, Qué esperas? Empezar ahora seria una buen idea.


Saludos.
Patricio Varsariah
 

¿y si un día nos encontramos solos ?

enero 8, 2021
En muchas ocasiones hemos necesitado de alguien. Ya sea porque nos sentíamos mal, porque necesitábamos un apoyo, porque queríamos un hombro en el que llorar… Pero, ¿qué ocurre cuando en esos momentos no hay nadie? Nadie que nos brinde esa atención que requerimos. ¿Por qué, de repente, nadie puede venir a echarnos esa mano que en silencio gritamos?.

Muchas de nuestras tristezas inexplicables tienen una sola explicación: no quisiste como los otros necesitaban o no te quisieron como esperabas. Seguro que como Yo, Tu también has vivido en más de una ocasión una situación como esta y si no ha sido así ¡qué buena suerte! Pues no hay peor sensación que cuando más necesites a alguien, ese alguien no esté para ti… Lo peor que nos puede ocurrir es darnos cuenta de que para alguien, para esa persona que consideramos especial, no existimos. Es una sensación muy negativa que hacen que afloren emociones de abandono, de rechazo, de no sentirnos queridos… Esto puede provocarnos una pérdida de autoestima importante.

Seguramente te sientas identificado con muchas personas que tienen carencias afectivas por este motivo. Porque no son capaces de comprender que las personas no siempre estarán contigo, que habrá un momento en tu vida en el que estarás solo. Debes interiorizar este hecho. Las personas tienen como un límite en tu vida, llegan tan solo hasta cierto punto. A partir de ese punto, tú avanzas solo.

Es un momento difícil, un momento que mucho intentan retrasar, pero que inevitablemente llegará. Nadie podrá acompañarte, nadie estará contigo. Estarás solo o sola, caminarás solo o sola. Nadie te necesitará, nadie te llamará… Será tu peor momento, en el que la sensación de abandono se verá potenciada de una manera que será insoportable, por que la soledad es la única cosa que encuentras cuando no la buscas.

Esta sensación de abandono, de que todos te han dejado tirado, esta sensación de “solo ante el peligro” que te aborda cuando eres tú solo quien debe seguir el camino, manifiesta unas ataduras a las que te has visto aferrado desde siempre.

Desde que somos pequeños nos acostumbramos a realizar ciertas cosas con tu pareja, los amigos, con la familia… pero ¿y si un día nos encontramos solos? Debemos aprender a no depender de nadie para seguir nuestro camino, para hacer las cosas que queremos hacer, no me gusta aconsejar, pero si me gusta compartir mis reflexiones que me han ayudado a seguir solo mi camino. 

¡Quiérete y valórate!: pues cuando te encuentres sola o solo te darás cuenta de que no lo estás realmente, ¡te tienes a ti! Aprende a quererte y a no permitir que tu autoestima dependa de los demás, ni de que tu felicidad dependa del resto. Haz amistad con la soledad: en ocasiones pensamos que la soledad no es buena, pero esto no es así. Aprende a verla de otra manera.

Podrás aprender mucho, como por ejemplo a conocerte más a ti mismo. No dependas de nadie para ser feliz: pues tu felicidad no debe de depender de nadie, ya que esto solamente te sume en un vaivén de emociones que te frustrarán y te harán ser completamente infeliz. Busca la felicidad en ti mismo y no en nadie más.

Aprende a despedirte: algo a lo que no nos enseñan, pero muy necesario. Las personas entrarán en nuestra vida y también se irán, nos harán daño, nos decepcionarán… Despedirnos de ellas es algo que cuesta, pero algo que debemos aprender desde hoy mismo. No esperes nada de nadie: pues, en ocasiones, nuestras expectativas son demasiado elevadas con respecto a los demás y esperamos demasiado. Evita decepcionarte, no esperes nada de nadie, y serás ¡mucho más feliz!

La realidad es que a ninguna persona dejas de importarle de la noche a la mañana y, si lo hace, es que nunca le importaste de verdad.  ¿Alguna vez te has encontrado en la situación de necesitar a alguien y que no esté? Aprende de estas experiencias y a eliminar de tu mente el “cuando más te necesité, no estabas”. Comprende que solo te necesitas a ti mismo. Tú nunca te fallarás a ti mismo, tú siempre estarás para ti.

FINALMENTE : No busques ninguna mano que te ayude, tienes tus pies, tus manos, tienes tu cuerpo y tu mente. Es lo único que necesitas. No dependas de nadie, ¡sé feliz! Aprende a quererte y a valorarte. Te tienes a ti misma o a ti mismo y muchas veces es más que suficiente.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

Sucede siempre ha sucedido y siempre sucederá.

enero 1, 2021
Todos lo hemos escuchado en algún momento de este año, y incluso yo le he mencionado en mis mensajes de año nuevo: "Cuando las cosas vuelvan a la normalidad ..." 

Me encontré teniendo ese pensamiento esta misma madrugada, mientras mentalmente repasaba la historia de nuestra humanidad. Es comprensible, por supuesto que vida en este momento se siente muy extraña. Una pandemia ha trastornado nuestras vidas. La mayoría de países parecen estar más polarizados que nunca. Hay pocas señales de que la economía mundial se recupere pronto. 

Pero cualquier estudiante de historia sabe que 2020 no es nada anormal. Hace cien años, tuvimos una pandemia, la gripe española, en medio de una guerra mundial. Tuvimos la Gran Depresión después de eso. Luego hubo otra pandemia de gripe en los años 50. A finales de la década de 1960 se produjeron protestas y disturbios generalizados sobre Vietnam, además de otra pandemia de gripe, que mató a unas 100.000 personas en Estados Unidos y más de un millón en todo el mundo. El nuevo milenio comenzó con un ataque terrorista que mató a casi 3000 personas. 

Te desafío a encontrar una sola década "normal" en la historia. 

Yo creo que todo lo que sucede siempre ha sucedido y siempre sucederá y está sucediendo en este mismo momento, en todas partes. Y lo que fue, ahora es; y lo que ha de ser, ya fue. Todo lo que hemos hecho o haremos una y otra vez para siempre, pero es más probable que la comprensión simplemente ocurra cuando estás prestando atención. 

Una de las razones para estudiar historia es que te da perspectiva. La distancia tiene el efecto de lijar los bordes y suavizar las transiciones entre las cosas. Cuando lees sobre la Gran Influenza, cuando ves en el cine un campo de batalla de las guerras mundiales o un castillo antiguo, obtienes una mejor comprensión de los hilos que unen el pasado al presente. Con cierta perspectiva, llegamos la comprensión de que, dentro del alcance total de la historia, incluso de la historia reciente, nada sobre este momento es inusual. 

Seguro, preferiríamos no estar trabajando desde la mesa de nuestro comedir. Nos encantaría viajar libremente. Tal vez desearíamos que alguien pudiera haber sido presidente además de Donald Trump. Pero, ¿quién puede decir que tener o no estas cosas es "normal"? 

Simplemente son. Y no puedes simplemente "esperar". Porque cuando vives así, lo que estás esperando para terminar es ... la vida, pensando que no importa cuán brutal se vuelva la vida, la paz siempre reina en el cementerio.

Es el momento presente. La historia es violenta. La historia es dura. La historia es confusa y abrumadora. La historia no se preocupó por la gente que tuvo que vivirla. La historia es así porque la historia es solo un registro de la vida, y la vida es así. 

¿Pero eso significa que no podemos encontrar paz o felicidad en este caos? ¿Que debido a que no existe algo "normal" deberíamos estar ansiosos y deprimidos? Por supuesto que no. 

Sí, esta vez es extraña la situación que todos estamos pasando. Quizás no sea lo que quisiéramos, ojalá tuviéramos otra opción. Pero no hay en este momento. ¿Por qué debería suspirar por que se acabe o sea diferente? 

Lo que importa es ahora mismo. Lo que importa es la hora tranquila que pasamos juntos en familia en este camino. Lo que importa es el amanecer detrás de nosotros. Lo que importa es que los últimos 10 meses han sido diez meses de estar vivos, y elegimos vivirlos.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

No se puede hacer nada sin esperanza ni confianza.

diciembre 30, 2020
No es necesario ser hermosa o hermoso para ser atractivo. Pero necesitas una increíble cantidad de confianza. Si desea mejorar sus relaciones, debe sentirse cómodo con quién es usted, para que los demás se sientan cómodos estando a su alrededor. Dondequiera que haya un ser humano, hay una oportunidad para la bondad.

Todos tenemos imperfecciones y cosas sobre sí mismos que queremos cambiar. Nadie es perfecto. Deja de preocuparte por las cosas de la vida que no puedes controlar y céntrate únicamente en lo que puedas. Si puede hacer eso todos los días, la calidad de sus relaciones mejorará rápidamente. Dejarás de tener miedo de conocer gente nueva.

La ansiedad social apesta. Créame, cuando yo era muy joven, tuve que lidiar con eso durante varios años. Todos los días, estaba extremadamente preocupado de que otras personas me juzgaran por las inseguridades que veía en mí. Entonces, como era de esperar, rara vez tuve el coraje de conocer gente nueva. Lamento decírtelo, pero no agradarás a todo el mundo. Sin embargo, eso es bueno. Porque cuando la opinión de la única persona que importa es la tuya, te permites perseguir y lograr lo que desees.

Sonríe a la gente en la calle. Tenga una conversación con personas que comparten intereses similares. Claro, no todas las interacciones producirán resultados positivos. Pero una vez que tenga más confianza, rápidamente será mucho más fácil hacer nuevos amigos y conocer gente nueva. Ser abierto con tus inseguridades, paradójicamente, te hace más segura o seguro y carismático con los demás. El dolor de la confrontación honesta es lo que genera mayor confianza y respeto en tus relaciones. Sufrir a través de sus miedos y ansiedades es lo que le permite desarrollar coraje y perseverancia. Te dará una sensación de orgullo en ti mismo.

Si no vas a tener mucha confianza en ti mismo, ¿por qué lo haría alguien más? Debes lucir como una persona segura para poder actuar como tal. ¿La mejor forma de empezar? Mejora tu postura y lenguaje corporal. Piénsalo. No te sentirás segura o seguro si estás encorvada o encorvado y mirando hacia el suelo. En todo caso, es una receta para el desastre. En cambio, una estrategia mucho mejor es mantener el contacto visual mientras se mantiene una conversación. También es una gran idea mostrar un lenguaje corporal positivo para que la otra persona pueda decirle que está realmente interesado en lo que tiene que decir.

Siéntete un poco orgulloso de ti mismo. Actúa como la persona que quieres ser. Tendrá un efecto increíble en cada una de tus relaciones.

Finalmente:  La atracción es, por definición, cómo puedes atraer a otras personas a tu vida debido a las cualidades que posees. Entonces, si desea volverse increíblemente atractiva o atractivo, tener un fuerte sentido de confianza será extremadamente beneficioso para crear relaciones significativas y duraderas. Desafortunadamente, su nivel de confianza no pasará de cero a cien de la noche a la mañana. Pero si progresa un poco cada día, el poder del interés compuesto creará resultados increíbles con el tiempo.

Los dejo con una hermosa frase que me gusta mucho, que resume perfectamente lo que estoy tratando de decir: “El optimismo es la fe que conduce al logro. No se puede hacer nada sin esperanza ni confianza."

Saludos.
Patricio Varsariah.

 

La vida es aprender.

diciembre 25, 2020
Este 2020 ha sido para todos nosotros sorprendente, inesperado, vertiginoso, por lo que nuca estuvimos preparados para afrontar tanto peligro, pero nos va dejando, porque tengo fe de que muy pronto termina y llegara a su fin ya que nada es eterno.

De muchos mensajes positivos que deja esta pandemia a la humanidad me quedo con los siguientes que me gustaría compartir con vosotros:
1. La salud es una riqueza que los jóvenes parecen dar por sentada y los ancianos parecen dispuestos a pagar fortunas para recuperarla. Sin ella, ¿qué tienes? Incluso si tienes dinero, fama, fortuna y todos los juguetes que vienen con él, ¿de qué te sirven si estás demasiado enfermo para disfrutarlos?
Si bien la riqueza económica es esencial, la salud es algo que el dinero no siempre puede recomprar y, sin embargo, muchos de los llamados estafadores están dispuestos a sacrificar su salud para ganar dinero. Muchos millonarios pagarían una fortuna para recuperar su salud y, sin embargo, muchas personas están renunciando a su salud para ganar millones.
Tratemos nuestra salud como la fortuna que es. Realicemos depósitos diarios en nuestra cuenta de salud: comamos bien, hagamos ejercicio, durmamos bien, meditemos, hagamos lo que tengamos que hacer para asegurarnos de ser un administrador fiel de la fortuna con la que nacimos, porque solo la obtenemos una vez.

2. Si bien el dinero es importante, lo es solo hasta cierto punto, como lo ha demostrado la investigación. Lo mismo ocurre con las posesiones. Más allá de cierto punto, ¿realmente completan la vida? 
Claro, pueden ser divertidos, pero lo que he aprendido de tantas personas mayores al final de sus vidas, es que hay cuatro áreas principales que más les importan al final de sus días:
. -Experiencias. -Logros. -Relaciones. - Contribuciones. Estas, según mis observaciones, forman el entusiasmo de la vida. 
Las experiencias que tenemos, las cosas que logramos y de las que podemos estar orgullosos, las relaciones de calidad y asegurarnos de que nuestras vidas contribuyan a un mundo mejor al final son las más importantes.

No digo que el dinero no importe. Lo hace. Pero mientras que el dinero puede comprar experiencias y oportunidades, y mientras que los logros pueden incluir los monetarios y materiales, las fortunas no son absolutamente obligatorias para vivir una vida plena. ¿Qué es obligatorio? Un corazón abierto a la vida, un corazón humano generoso y amoroso que durante el transcurso de su vida da tanto, si no más, de lo que necesita.

Las personas exitosas viven bien, ríen a menudo y aman mucho. Han llenado un nicho y realizado tareas para dejar el mundo mejor de lo que lo encontraron, mientras buscan lo mejor en los demás y dan lo mejor que tienen. Y no olvidemos que algunas de las mejores cosas de la vida son absolutamente gratis.

3. Una de las mejores herramientas que tenemos en nuestra palabra.  La comunicación es una de las habilidades para la vida más importantes que puede desarrollar. Nuestras palabras pueden transmitir muchas cosas a los demás: amor, gratitud, ideas, esperanza, cariño, empatía, humor, información, etc. Las palabras son potentes y, pueden inspirar o destruir, así que elijamos bien antes de hablar o escribir. Las palabras afectan. Nuestras palabras pueden sacar a alguien de la oscuridad o empujarlo hacia ella. Usemos nuestras palabras para bien, no solo pueden cambiar vidas, sino también salvarlas.

4. No tomemos la vida por sentado. No somos invencibles. No somos inmortales. La muerte no tiene favoritos, dónde nos espera la muerte es algo que no podemos saber, por lo que, por nuestra parte, no debemos dar por sentado el hoy ni el mañana. La vida es un regalo hermoso y delicado. Sea quien sea, no importa su edad, no importa lo saludable que esté, no lo dé por sentado.  Tomemos todos los días por lo que es: un regalo precioso. Entendámoslo de verdad, y luego ocupémonos de vivir cada día tratándolo como una responsabilidad invaluable que es. Si bien es importante soñar como si fuera a vivir durante mucho tiempo, también es importante vivir cada día tan plenamente como si fuera el último, porque un día, eso será cierto.

5.. Cuidemos nuestra mente como cuidamos nuestro cuerpo, porque no todas las heridas son visibles. La salud mental a menudo es invisible si no conoce los signos. Eso significa también nuestra propia salud mental. A menudo cuidamos de forma obsesiva nuestros cuerpos. ¿Por qué no nuestras mentes? Todo comienza con el pensamiento, y la maravillosa herramienta en el corazón que es tu mente. ¿Lo controlas? ¿Conoce las señales de advertencia? ¿Toma medidas activamente para mitigar el estrés? ¿Tienes un sistema? ¿Un plan? Este es un punto estratégico para mí en el 2021. 
La mayoría de las personas no lo hacen, pero nadie puede permitirse el lujo de no seguir controlando su estado mental. La enfermedad mental puede afectar a cualquiera, y con la pandemia y las consecuencias de las estrategias de cierre, el número de personas con enfermedades mentales seguirá creciendo.
Debemos hacer un seguimiento de dónde está nuestro estado mental. Debemos desarrollar una habilidad que podamos sacar en cualquier momento y usar para producir efecto incluso en el meollo de las cosas. El uso de algo como el Modelo continuo de salud mental lo hace más consciente de los signos de deterioro de la salud mental. Al conocerlos, puede controlarse fácilmente y ser más consciente de cuándo se está deslizando hacia estados reactivos y, por lo tanto, está mejor equipado para usar herramientas de cuidado personal y comunicarse con los demás.
Conozcamos nuestra zona "verde" y conozcamos las señales de que se está deslizando fuera de ella, y algunas herramientas simples para volver a centrarse y contrarrestar los efectos fisiológicos del estrés, como la respiración táctica, el diálogo interno positivo, la visualización y la ensayo, todos los cuales son herramientas bien estudiadas para mejorar el rendimiento. Desarrollemos una conciencia sobre nuestra salud mental y equipémonos con herramientas para manejarla. Tenemos un cuerpo y una mente. Están vinculados. Cuidemos bien de ambos. No podemos darse el lujo de no hacerlo especialmente cuando llegamos a la última etapa de nuestro caminar por la vida...

6. Esta pandemia nos ha obligado a una pausa, por nuestra seguridad y la seguridad de nuestro prójimo, el “poder del toque humano” que no debemos tomar a la ligera. Es uno de los dones más poderosos y naturales, y posiblemente sea el primer idioma que aprendemos. El tacto es parte integral del desarrollo humano y las relaciones saludables. El tacto viene antes que la vista, antes que el habla. Es el primer idioma y el último, y siempre dice la verdad. 
Un excelente ejemplo de esto serían los recién nacidos prematuros, con estudios que muestran que tan solo tres sesiones de 15 minutos de terapia táctil cada día durante 5 a 10 días resultaron en un 47 por ciento más de peso que los bebés prematuros que recibieron el tratamiento estándar.
El tacto indica seguridad, confianza, amor, pasión y muchas otras cosas. El contacto humano compasivo, no tiene que ser sexual, o incluso muy íntimo, reduce las hormonas del estrés, estimula el nervio vago y desencadena la liberación de oxitocina. El toque correcto, en el momento adecuado, puede marcar una diferencia sorprendente en la vida de una persona. E incluso si no puede cambiar lo que está sucediendo, incluso si el final es seguro, una de las mejores medicinas es una mano para tomar: una mano humana.

7. Casi todo el mundo está luchando, lo vemos a diario por las noticias en la TV que comunidades pobres y barrios cerrados, en condominios y mansiones en los suburbios, en personas que conducen Hondas golpeadas y otras que conducen brillantes Porsche. Todos están pasando por algo, sin importar quiénes sean, sin importar qué tan ricos, sin importar qué tan "exitosos", sin importar cuánto hayan "llegado".
Esta pandemia nos hace recordar que las personas con las que nos cruzamos en la calle, por las personas que te inclinas a juzgar, despreciar o resentir. Todos somos humanos. Todos estamos luchando. Todos intentamos, y a menudo muchos fracasan y otros no son seres felices. Ante todo, esto que podemos ver mi consejo es que debemos ser amables e intentemos comprender en lugar de juzgar o entender. 

8. A lo largo de los últimos años ha habido muchos momentos que me han pillado por sorpresa, y me alegra poder decir que la mayoría fueron hermosos. Se puede ver  cuando caminamos por la calle o vamos de compras a los centros comerciales, en la alegría de una nueva madre, en una pareja de ancianos que todavía se comporta como recién casados después de sesenta años juntos, en el sol saliendo después de un turno de noche, en los ojos de un anciano que comparte la historia de su vida, en la tranquila nevada en las primeras horas de una mañana de invierno, en las cartas de agradecimiento, en la increíble fuerza que la gente muestra en los momentos más duros, en la camaradería con quienes siguen tu vocación y en los preciosos momentos compartidos con los seres humanos. que confiaron en nosotros, pese a todos lo que hemos pasado este 2020 y los que tendremos que pasar en 2021, la vida sigue siendo hermosa y significativa. Eso puede sonar a idealismo, ¿y si lo es? 

Les diré que hay un significado que encontrar y también belleza. La vida es dura, la vida no es justa, la vida te hará daño, la vida te pondrá a prueba, pero sigue siendo hermosa, todavía vale la pena vivirla. Así que quédate un rato. Sigue viviendo. Lo más probable es que valga la pena.

La vida es aprender y mientras vivamos, sigamos aprendiendo a vivir.  La vida es aprender y aprender a vivir bien es uno de los viajes más largos, desafiantes y gratificantes en los que podemos embarcarnos y completa la felicidad si encuentras una compañera o compañero del camino que comparte contigo el viaje de la vida. 

Lo que escrito son solo algunas de las cosas que aprendí, y volví a aprender, en esta etapa negra del Coronavirus. Y esa es la belleza de vivir: aprendemos de los demás, aprendemos de nosotros mismos, vivimos y aprendemos. Así que sigue viviendo, y sigue aprendiendo a vivir.

Dios nos dio el regalo de la vida; y depende de cada uno de nosotros darnos el regalo de vivir bien.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

Mi fiesta solitaria de Nochevieja consistirá en tristeza, esperanza y gratitud que cambiará mi vida

diciembre 21, 2020
Durante casi un año, hemos vivido con miedo. Nos hemos encerrado lejos de esas personas y cosas que nos brindan tanto un gozo profundo como un placer simple. Perdimos la esperanza. Y en nuestras horas más oscuras, nos hemos dicho a nosotros mismos que el mundo nunca volverá a ser el lugar hermoso y emocionante que era.

Pero ahora, si eres como yo, sientes que el primer suave rizo de tu cabello de las alas de la esperanza se acerca más y más, y se siente tan malditamente bien que tu corazón quiere estallar de alegría.

Recientemente leí una historia sobre la llegada de la vacuna COVID al Boston Medical Center. Describe la reacción de los trabajadores de la salud del hospital, quienes realizaron una rutina de baile reensayada fuera del hospital mientras algunos de sus colegas se preparaban para ser inyectados con una vacuna que cambia la vida.

Y mientras muchos dicen con entusiasmo que pronto esta vacuna les devolverá la vida, yo digo otras palabras. Digo que esta vacuna me dará una nueva vida. Digo que nunca más volveré a ser la persona que era antes de que esta pandemia irrumpiera en mi vida. Seré una mejor persona. Así es cómo.

No volveré a dar por sentadas las "pequeñas cosas"

Los viajes familiares a la playa que se realizan cada verano. Los simples placeres de ir de compras, probarme ropa nueva en las tiendas, ir al cine, ir a la feria local que solía importarme menos.

Todas estas cosas ahora tienen un nuevo significado. Y sí, me doy cuenta de que, en el mayor ámbito de las cosas, pueden parecer superficiales. Pero estas pequeñas alegrías me recuerdan que la felicidad en la vida no se trata de esperar a que lleguen las grandes cosas, se trata del millón de pequeñas alegrías que nos rodean, el millón de pequeñas alegrías que solía asumir que siempre estarían ahí.

Abrazaré a mi familia y amigos con más fuerza. Nunca un toque será solo un toque. Nunca un abrazo será solo un abrazo. Nunca una sonrisa con la boca abierta será recibida con indiferencia. Serán tesoros de valor infinito.

Porque, así como las pequeñas cosas son las que hacen que la vida sea especial, también lo es la alegría del contacto humano. Las manos que sostenían las nuestras mientras caminábamos hacia situaciones aterradoras, los brazos que nuestros amigos nos rodeaban por los hombros mientras posábamos para las fotos, los cinco y las palmaditas en la espalda cuando hacíamos algo bien, y el cálido abrazo de un amigo o amiga cuando hizo algo mal.

Ahora me doy cuenta de que las manos, los labios y el pecho que tocaron los míos eran dones espirituales, a los que honraré y apreciaré en el futuro más que nunca. Haré un cambio positivo ahora, no más tarde

Esta pandemia me ha enseñado que cada respiración que tomo es una que millones de personas nunca obtendrán. Esas personas tenían sueños, visiones de su futuro, metas que querían lograr. Trágicamente, les robaron sus oportunidades, y he decidido honrar estas vidas perdidas viviendo mi mejor vida ahora.

No pospondré la pérdida de peso que sé qué hará que mi cuerpo y mi mente sean más saludables. No esperaré para explorar las cosas que me prendieron fuego o perseguir las metas que quiero lograr. No contendré las palabras que se deben decir para fortalecer mis relaciones personales. Voy a decir "te amo". 

Diré "lo siento". Hablaré "te perdono" que finalmente me hará libre.

Haré estas cosas ahora porque muchas víctimas de COVID estaban esperando un día en el futuro para hacer estas cosas, un día que para ellas nunca llegará. Pero puedo hacer que estos eventos sucedan y estas palabras se conviertan en realidades en mi vida, así que lo haré.

Los eventos de esta pandemia nunca serán olvidados porque practicaré el recuerdo. Y este momento en el que vivimos no será uno del que me ría en los próximos años. Recordaré la soledad y la tristeza, la desesperanza y el dolor, para recordarme a mí mismo que la vida da segundas oportunidades que debemos aprovechar de inmediato. Y recordaré lo bien que se siente en este momento al mirar al futuro con anticipación, no con apatía.

Si estamos lo suficientemente tranquilos y listos, encontraremos una compensación en cada decepción. Y estas lecciones son cómo el universo que nos hizo sufrir nos devolverá los días COVID de lágrimas y angustia. Estas lecciones son la forma en que nos recompensará por aguantar cuando el mundo que nos rodea se derrumbó.

Las agonías de esta pandemia nos harán elegir la alegría en lugar de la tristeza. Nos ayudarán a ver la luz en la distancia en lugar de la oscuridad en el horizonte. Y caminaremos de la mano de la Gratitud mientras respiramos profundamente el aire fresco que una vez nos fue negado.

Y sí, sé que esta pandemia no ha terminado con su destrucción, pero también sé que estamos luchando como el infierno y progresando. Y ese día de celebración tan esperado ahora llega más temprano que tarde. Y cuando llegue ese día, no puedo evitar creer que el mundo será un lugar mejor. Sé que seré una mejor persona y millones de ustedes también lo serán.

Para el superviviente de esta pandemia es su deber dar testimonio a las nuevas generaciones por los muertos y los vivos. No tiene derecho a privar a las generaciones futuras de un pasado que pertenece a nuestra memoria colectiva. Olvidar sería no sólo peligroso sino ofensivo; olvidar a los muertos sería como matarlos por segunda vez.

Testificaremos se lo diremos a los nietos un día cuando todo esto sea un recuerdo del pasado. No olvidaré a los muertos, sino que viviré mi vida con sus vidas eternamente en mi conciencia. Y agradeceré a Dios por las lecciones que aprendí a costa de ellos. Le ruego con todo mi corazón que usted haga lo mismo.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

No dejes a la vida deslizarse entre tus dedos.

diciembre 16, 2020
LA VIDA es la gran maestra, enseña más que muchos libros. Vivimos tiempos de extravío. Veo mucha gente perdida en lo fundamental, desorientada, flotando sin saber bien hacia donde dirigirse. El mundo está terrible como siempre y apasionante como nunca. Ardiendo y fascinante. La coreografía se mueve en el escenario de la Historia actual como una amalgama de hechos e intenciones, luces y sombras en donde se mezcla lo bello y lo que repudia, hay admiración y desdén y nos preguntamos: «¿Son galgos o son podencos?». 

En el parque jurásico de la vida moderna encontramos de todo. Entramos en el polígono industrial de un mundo que ha cambiado más en 20 años que en un siglo. En la sociedad de la información, donde cada vez tenemos mas noticias pero menos gente con formación, que es criterio, saber a qué atenerse e interpretar bien la realidad en su complejidad y en sus conexiones y para rematar el virus Covi19.

Voy a desmenuzar cada una de las distintas etapas de la vida -infancia, pubertad, adolescencia, primera juventud, madurez y tercera edad- dando unas pinceladas sobre lo más interesante que circula por ellas. «Entramos en un mundo que ha cambiado más en los últimos 20 años que en un siglo»

La infancia es un periodo decisivo donde se lleva la palma la relación madre-hijo. El niño va descubriendo la vida de forma gradual y progresiva. La primera exploración que hace el niño es a través de la boca: ésta se convierte en el primer elemento para contactar con la realidad. Las mucosas bucales van a ser la primeras en explorar la realidad que está fuera de él. Con seis, siete u ocho meses el niño ya gatea y enseguida empieza a andar. Son los primeros atisbos de libertad. Cuando el niño tiene año y medio maneja 40, 50 o 60 palabras, con tres años 1.000 palabras. En ese espacio de tiempo se ha producido un aumento exponencial del lenguaje. Nombrar las cosas es apoderarse de ellas. 

El lenguaje es anterior a la gramática. Todos conocemos consejos, pero es bueno recordarlos de vez en cuando. Espero que os guste leerlos tanto como a mí. Y por favor, recuerda siempre estos consejos que tu corazón ya conocía y disfruta de la vida al máximo, porque es el regalo más maravilloso que has recibido.

No mines tu valía comparándote con los demás. Cada uno de nosotros es especial precisamente porque somos diferentes. No fijes tu objetivo en lo que otra gente considera importante. Solamente tú sabes lo que es mejor para ti. No des por descontado las cosas más cercanas a tu corazón.  
Agárrate a ellas como harías con tu vida, porque sin ellas la vida carece de sentido.

No dejes a la vida deslizarse entre tus dedos por vivir en el pasado, o vivir para el futuro. Viviendo tu vida un día cada vez, tendrás TODOS los días de tu vida,por supuesto te rindas cuando todavía tienes algo para dar.

Nada se ha terminado realmente hasta el momento en que dejas de intentarlo, por que el modo más rápido de recibir amor es entregarlo, el modo más rápido de perder amor es agarrarlo demasiado fuerte; el mejor modo de conservar el amor es darle alas. 

Finalmente no corras por la vida tan rápido que olvides no sólo dónde has estado, sino también hacia dónde ibas. No olvides que la mayor necesidad emocional de una persona es sentirse querido. La vida no es una carrera; más bien es un trayecto para saborear cada paso del camino.

Ayer es historia. Mañana es un misterio. Hoy es un regalo.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

¿Qué serían los humanos sin amor?

diciembre 16, 2020
Si hay algo que he aprendido sobre la escritura, es que una cita bien colocada a menudo resumirá en una sola oración algo que he gastado mil palabras tratando de plasmar en el papel. Los humanos sin amor se meterían en tantos problemas que no quedarían humanos. Según esta lógica, la clave del éxito de la humanidad es la compasión. Nos han enseñado esto desde que somos pequeños; Se nos ha dicho que compartamos, que consideremos los sentimientos de los demás, que tratemos a los demás como nos gustaría que nos trataran a nosotros. Se nos dice que practiquemos la compasión, pero lo que generalmente no se nos instruye es hacia dónde apuntarla de manera más efectiva.

La compasión, la bondad, el amor, como quieras llamarlo, se predica en casi todas las religiones importantes del planeta. Como tal, estuve muy tentado de comenzar este escrito con un pequeño giro sobre 'ama a tu prójimo como a ti mismo', en cambio, haciendo que 'extienda a ti mismo la misma actitud de amor y paciencia que insistes en darle a tu perro'. que es solo un poco menos pegadizo.

Tenga en cuenta que no comencé el escrito de esta manera. Pensé que era demasiado perezoso, demasiado usado, un cliché para alcanzar uno de los versículos de la Biblia más gastados para probar mi punto. Desafortunadamente, ahora lo he incluido sin darme cuenta en el escrito. En lugar de reprenderme por mi propia pereza percibida, lo tomaré como un ejemplo práctico de autocompasión. Entiendo que la Biblia a menudo ya han resumido lo que quiero decir mucho antes de que se me ocurriera decirlo. A veces, las palabras de los demás expresarán mejor sus propias ideas.

La idea de enviar compasión a su manera cuando se siente menos que bien, o siente que se ha equivocado de alguna manera, al principio puede parecer una excusa. La idea de "merecer" la culpa a menudo se enseña en nuestra sociedad. La industria de la moda, los gimnasios y las guías de autoayuda empujan a odiarse a sí mismo para ser mejor. En pocas palabras: somos demasiado duros con nosotros mismos.

Un problema con la culpa como motivación para la superación personal es que se agota rápidamente. No siempre nos sentiremos mal con nosotros mismos, así como definitivamente no siempre nos sentiremos bien con nosotros mismos. Cuando esa culpa se desvanezca, también lo hará la determinación. El segundo problema con la superación personal es el término "superación personal". La noción de que tenemos que ser diferentes de cómo somos es falsa. Irónicamente, comprender esto puede cambiar tu vida.

Estamos bien como estamos. A menos que nos pongamos en peligro a nosotros mismos o a los demás, la necesidad de cambiar nuestra forma de ser o quiénes somos no existe. Es posible que desee cultivar hábitos más saludables y amables, y eso está bien; Hay un cambio interno radical que viene con la comprensión de que no importa cuánto margen de mejora haya identificado dentro de sí mismo, en realidad, en este mismo segundo, está muy bien como está. 

El miedo a perderse un yo "mejor" debido a nuestras propias fallas percibidas puede obstaculizar cualquier cambio de perspectiva positiva. Si te ayuda, y estás tan inclinado a creerlo, posees la misma medida de propósito cósmico que el gato que viste en la calle el jueves pasado. Personalmente, encuentro que esa idea es liberadora, otros pueden encontrarla aterradora o simplemente pueden estar en desacuerdo. Todos somos diferentes y eso también está bien.

En mis momentos más bajos, me encuentro crítico con casi todo lo que hago, no he hecho, no quiero hacer o incluso quiero hacer. Nunca estoy a la altura de mi propia estimación. Sin embargo, he comenzado a extenderme a mí mismo el mismo nivel de comprensión, compasión y paciencia que les doy a mi familia y a los amigos. Los amo por quiénes y dónde están ahora. De hecho, tengo muy poca idea de quienes desean ser, pero no son. He comenzado el delicado proceso de mostrarme la compasión que le mostraría a un amigo.

Los cerebros aman los hábitos, al menos yo sé que los míos lo hacen. Les gusta apegarse a lo que saben y, desafortunadamente, cuando lo que solían hacer es ser duro consigo mismo, a su cerebro le resulta increíblemente incómodo desviarse del curso y comenzar los pequeños pasos para ser amable consigo mismo. El primer problema que encontré al aprender la autocompasión se reduce a la memoria. Seguí olvidándome de ser compasivo conmigo mismo. Ya fuera por llegar tarde, olvidar responder a un mensaje de texto o dar un paso en falso vergonzoso, mi cerebro profundizaba en sus habituales surcos de vergüenza o culpa. En esos momentos, es solo cuando recuerdo ser mi mejor amigo que siento que mi cerebro está forjando un camino desconocido pero cada vez más agradable, lleno de, lo adivinaste, compasión por mí mismo. Esto me lleva a mi único consejo para este escrito.

En el trabajo interminable para mejorarnos a nosotros mismos, podemos olvidarnos de apreciar el esfuerzo que implica simplemente vivir. La única forma en que he descubierto que la compasión se convierte en un hábito es simplemente recordando usarla. Una vez al día, quizás, configure un recordatorio telefónico, escríbalo en la pared o, si es como algunas personas, con un bolígrafo mugriento en el dorso de su mano. Lo que sea necesario para descansar de tu cerebro crítico y estar bien contigo mismo por un minuto.

"Ama a tu prójimo como a ti mismo" sería una horrible maldición para el prójimo si no mostraras compasión de forma rutinaria. Después de leer todo esto, sé que estás pensando "es más fácil decirlo que hacerlo", pero la verdad es que algunas cosas merecen el esfuerzo. Después de todo, ¿qué serían los humanos sin amor? 

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

La vida también es eso… ¡Aprendizaje!

diciembre 15, 2020
Cada vez que pienso en las fechas en las que se conmemora “el día de…” siento lo mismo. Por un lado creo que uno debería demostrar el afecto a esas personas todos los días de su vida. Pero por otro lado es una buena excusa para esas demostraciones que no hacemos tan a menudo. A medida que pasa el tiempo mi concepto de la amistad se mantiene en su esencia, pero va adquiriendo año tras año otra forma. Sigo creyendo que no hay amistad que pueda sostenerse a la distancia. Y cuando hablo de distancia no me refiero a la proximidad física. Hablo de esa distancia que ponen los corazones, ya sea por desidia, por apatía o por real falta de interés. 

Uno no necesita ver al otro todos los días para estar al tanto de su vida, para compartir lo que le pasa, lo que siente... Pero sí buscar caminos de acercamiento para ser parte de esa historia. No concibo la amistad que mantiene su título “por antigüedad”, sólo porque algún día uno fue amigo del otro. La amistad se riega todo el tiempo para que no se seque. Creo en el afecto que se sostiene por una historia compartida, pero ser amigo es otra cosa… A mis amigos no necesito sentarlos a ponerlos al día de lo que me pasa. Sencillamente lo saben. Porque no hay excusa que impida que estemos en contacto. 

Uno cuando quiere a alguien de verdad, el tiempo lo busca… O lo inventa… En esta época de comunicación por excelencia, sólo está lejos quien decide estarlo. Hubo un tiempo en que siempre estaba al pie del cañón, atento a todo y a todos. Hasta que decidí por fin estar atento a mí mismo. Y al mirar a mi alrededor pude ver quiénes en realidad están cerca. ¿Alguna desilusión? Más de una… Pero la vida también es eso… ¡Aprendizaje! Quizás a quienes creía amigos no lo eran tanto, o más bien yo me creía amigo y tenía una percepción errada de esa relación. O simplemente creía ver personas que no eran. 

Los años sirven para algo, además de para peinar canas. Y hoy, sé que no tengo todos los amigos que hubiera querido de más joven. Pero también sé que quiero a los pocos que tengo y que sé que realmente me quieren bien. ¿Si hoy me da tristeza? Ya no. Aprendí a aceptar que el otro tiene derecho a alejarse o, más bien, a no acercarse, porque siempre fui yo quien lo hizo. Aprendí a disfrutar de los momentos que aún pueden compartirse. A recordar viejas historias aunque las nuevas no se compartan. Y a no guardar rencor por lo que hubiera querido que fuera. 

Pero tampoco acepto que se me pasen facturas. Y disfruto de esas personas que me eligen todos los días, así como yo también los elijo. Los que tienen un pañuelo a mano cuando la vida me da alguna cachetada. Los que me prestan la oreja cuando las preocupaciones me agobian. Los que comparten la pizza, sin motivo, sin cumpleaños de por medio. Los que me permiten compartir sus vivencias como comparten las mías. De esto se trata la felicidad… De disfrutar lo que la vida nos ofrece y no padecer por lo que nos niega. 

Por todo eso, les deseo un feliz día… A mis amigos de ayer, por la etapa compartida, a los de ayer que también decidieron ser parte de mi hoy, y a quienes la vida me va regalando la oportunidad de conocer y disfrutar. Y a todos, sólo les digo que siempre fui y seré la mejor amigo que puedo ser. Gracias a todos por formar parte de mi vida! Todos me enriquecieron y me ayudaron a ser más feliz.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

Enamórate de alguien que te ayude a volver a juntar tus piezas rotas.

diciembre 12, 2020
Si esta herida, decepcionada, deprimida, levanta la cabeza, respira y ten fe y esperanza que un día, en el momento más aleatorio, por una razón desconocida, encontraras un alma. Un alma que te entiende de la forma más íntima sin que tengas que susurrar una palabra. Una que te sostiene como si fueras la belleza más delicada de todo el universo. No te deja caer. E incluso si empiezas a caer, intenta arrastrarte antes de que tengas la oportunidad de golpear el suelo.

En los días realmente duros en los que te encuentras en un millón de pedazos rotos, esta alma ayuda a unir tu quebrantamiento. No se impacienta contigo. No levanta la voz. No te hace sentir como el desastre más sucio. Una pieza rota a la vez, te lleva a un lugar donde puedes sentirte completa de nuevo.

Te encuentras acostada junto a él, absolutamente radiante de asombro de que finalmente regresaste a ti. Lo hicisteis juntos. Finalmente has encontrado un alma que ama la forma más cruda de ti. Esto es por lo que has estado muriendo. Esto es lo que tienes ahora.

Te encuentras en un lío en el piso del baño, llorando de la manera más apasionada. No porque estés triste, sino porque no puedes creer que seas digna de un alma así. Esta alma es una extensión de ti mismo, como si te hubieran dividido por la mitad, y ahora esto, esta es tu alma encontrando su otra mitad. 

Nunca supiste que era posible amar un corazón que nunca has tenido, pero ahora esta alma sostiene el tuyo, y no puedes moverte del shock, del puro deleite. Es tu otra mitad y las piezas que faltan y todo lo demás. Te ha salvado. Te ha rescatado de los dolorosos grilletes de los que no sabías que podrías escapar. Estás curada. Estás completa de nuevo.

Amarás esta alma hasta que literalmente no puedas respirar más. Cuando encuentras esta alma, la sabes. No hay otra forma de describirlo. Tu sola lo sabrás. Y cuando lo sepas, nunca lo dejes ir.

Saludos de corazón a corazón.
Patricio Varsariah.
 

¿Qué significa morir solo?

diciembre 12, 2020
Hoy siguiendo una rutina de despertarme a la madrugada me he puesto a pensar y a escribir sobre lo imposible que es saber cuándo tomaremos el último aliento, cuando será mi último escrito, cuándo será la última vez que suelte una carcajada o que mis lágrimas broten por mis ojos, sea como sea, que no me pille desprevenido. 

Que nos aterra morir, sí, pero más nos aterra hacerlo sin haber disfrutado, sin haber amado o haber peleado por ser mejores. Y todo esto debemos recordárnoslo día tras día, pero sobre todo en aquellos que nos hacen arder y que oscurecen nuestros sueños. Porque entonces será necesario recordarnos que sencillamente vivir es genial, que está lleno de pros y que la vida no tiene contras. 

Pero hay algo que me horroriza, pienso y reflexiono es la idea de “morir solo” y  de que alguien descubra mi cuerpo. Aunque sé que no estaré presente, me obsesiono con experimentar esta ansiedad, de que mi frágil humanidad quede al descubierto una última vez épica. No sé cómo puedo obsesionarme con algo que es fundamentalmente el final de toda mi obsesión. Eso es lo bueno de la muerte, ¿verdad? Has terminado por la fuerza (y finalmente) con todo eso.

Están los hechos biológicos de la muerte, ya sea que se haya ensuciado o que su cuerpo haya comenzado a descomponerse. También está la idea de que las personas pasen por tu vida para arreglar tus asuntos, los detalles íntimos que mantuviste cerca (el saldo de tus cuentas bancarias, el contenido de tu cajón junto a la cama) sean tocados por manos que no son tuyas. 

No hay control que puedas ejercer, no hay narrativa que puedas contar sobre las cosas que la gente encuentra. Hay una cualidad integral en la vulnerabilidad a la que te enfrentas en la muerte que me cuesta aceptar, más que la idea de no estar vivo más.

Desearía que cuando yo muriera todos los demás en el mundo también murieran para que yo no me perdiera de nada y para que nadie hablara de mí en la forma clínica en que se habla de alguien que no está presente.

Siempre que veo clips de cirugía en algún programa de televisión, me sorprende la forma impersonal en que los cirujanos cumplen su deber. Hay un montón de carne frente a ellos, no una persona. Una ola de náuseas me invade y no puedo escapar de esa sensación de malestar, no por la sangre sino por el abismo entre la persona en la mesa cuya vida se ha reorientado temporalmente en torno a esta cirugía y el personal en el quirófano que están aburridos, sus manos e instrumentos rudos y decididos donde nuestro impulso es ser tan, tan suave. 

Lo que para una persona es uno de los momentos más humanos y vulnerables de su vida es para la otra persona un lugar común, algo que hacer antes de tomar un descanso para almorzar.

Morir solo es lo peor, creo, porque la gente habla de eso. Todos le tienen miedo, por lo que buscan detalles: ¿cuánto tiempo pasó antes de que alguien tropezara con el cuerpo? ¿Qué catalizador impulsó este descubrimiento? La curiosidad mórbida se siente como una cura, como si conocer estos detalles íntimos nos ayudará a evitar el mismo destino.

Y, sin embargo, creo que morir solo es algo demasiado común para perder el tiempo temiendo. Puedes pasar toda tu vida tratando de no morir solo y aun así morir solo. Morir es inesperado, a veces no llegas a la muerte preparado con amigos y familiares a cuestas. O tal vez, a pesar de tus mejores esfuerzos, te han sobrevivido. O tal vez, está viajando a algún lugar y no pueden llegar a tiempo. Hay excepciones a los mejores planes. 

Mi obsesión por morir solo se siente como una obsesión por evitar lo inevitable. Incluso si hiciera todas las cosas que haces para no morir solo, como tener hijos y estar cerca de mi familia y mantener muchas amistades, incluso si el universo me sonríe y todo va según lo planeado, ¿no sentiré? solo en ese momento final de la muerte? 

Todos conocemos la experiencia de sentirse más solo cuando estás con otras personas porque no te sientes comprendido. He hecho esa confesión muchas veces, y ¿qué puede entender una persona viva sobre una moribunda?

Esta es una marcha solitaria e inevitable y es difícil pensar que no se me pida nada por adelantado. Estamos a la altura de esa ocasión inesperada porque debemos hacerlo, porque es parte de nuestro ADN hacerlo. Nuestra aceptación es rápida y forzada. ¿Y entonces?

Y luego, el momento en que más me enfrento a mi mera mortalidad es también el momento en que me excusan de ello.
Y luego, bienvenido silencio.
Y luego, quizás descansar.

Saludos.
Patricio Varsariah.

 

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