Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


El cuento de cada día.

marzo 25, 2022
La vida es un cuento, o al menos deberíamos tomárnosla como si lo fuera.  Y los cuentos son parte de nuestra vida, o al menos deberían serlo. Ficción y realidad son dos caras de la misma verdad, la vida. Una dota de sentido y narración a la otra. La otra añade la verosimilitud del dolor, la ausencia, la alegría, el amor o el odio. Somos narración. Todos elementos de la misma historia que se entrelazan en nuestra biografía. Todos somos un cuento que soñamos ser leídos al calor de una sonrisa, o con la caricia de una lágrima.

Cada mañana comienza un capítulo de la novela de nuestra vida; nos miramos en el espejo que refleja nuestras esperanzas y temores, y elegimos el vestuario de nuestras almas. Tras el prólogo, comienza el desfile de máscaras que cubren nuestros rostros; amable con quienes amamos, indiferente con quienes no nos importan, merecidamente o no, sonriente con quienes nos ofrecen su compañía, triste con aquellos con los que compartimos algún amargo capítulo de nuestros cuentos, y así decenas de máscaras que cubren los sentidos ocultos de los versos escondidos tras la prosa con la que escribimos nuestro trato con los demás.

Al transcurrir el día, maquillamos las cicatrices que en nuestras máscaras dejaron las lágrimas, y reímos al ver las arrugas que dejaron las sonrisas propias o ajenas. Como en cualquier historia que merezca realmente la pena, la trama se enriquece con el juego de deslices, confusiones, anhelos y alegrías que acompañan nuestro devenir por las páginas de nuestro relato.

Al anochecer se acercan las páginas finales de nuestro cuento diario y hacemos una pausa en la lectura para recordar las mejores páginas, esos instantes mágicos de nuestro día que iluminaron cada instante que mereció la pena vivir y que iluminarán nuestros sueños, esos espacios entre cuento y cuento donde se almacenan las semillas de los reglones del día siguiente. Pero cada sueño encuentra su límite en las pesadillas, esas que devienen de las frías cenizas de las esperanzas calcinadas por la realidad impuesta, que quiebra nuestro corazón refugiado en el crepúsculo. Y con el insomnio nuestras agotadas máscaras se quiebran en nuestros rostros y nuestras almas quedan desnudas con el nuevo amanecer. 

Y volvemos a mirarnos en el espejo inquietos y atrapados entre la duda y la esperanza, porque como cada día tan sólo el abismo nos devuelve la mirada. El abismo del vacío de las páginas sin empezar del cuento de cada día. Pero todo abismo, como todo vacío, tan sólo está a la espera de encontrar un camino que lo cruce, una historia que comience un nuevo relato, un nuevo cuento con el que hilar los enredados hilos de las historias que narran lo que fuimos, lo que somos, lo que seremos.

Lo que nunca deberíamos hacer es simplemente ser lectores del libro de nuestra vida, sin ser capaces de soñar con cada frase que allí se escribe, siendo protagonistas, y no tan sólo viviendo lo que otros narran sobre nosotros, y soñando los sueños ajenos. Se trata de ser el protagonista de tu propia historia, nunca dejar que los demás te conviertan en un personaje secundario de tu propio cuento. Tú eres el autor y el principal lector. Al fin y al cabo, la principal diferencia entre aquello que llaman realidad y lo que denominan ficción, es que en el primer caso tratan de escribirnos el guion de nuestras vidas, mientras nosotros apenas podemos realizar algún que otro comentario al margen. 
En la ficción, podemos narrar nosotros el relato de nuestras vivencias, y son los otros los que tratan de hacer anotaciones al margen. Encontremos una forma de vivir cada realidad como si fuera ficción, para de tal manera encontrar una forma de narración compartida, que nos permita mantener el control de nuestra narrativa, dejando también que los lectores de nuestra vida puedan participar de su escritura, y no tan sólo de dejarles escribir alguna que otra cita al margen, pero sin destronarnos como autores.

Si la gramática va a dominar nuestras vidas, nunca dejemos que nos conviertan en un pretérito imperfecto, en verbos irregulares que buscan desesperadamente un predicado, y ser qué, tan sólo un presente de indicativo soñando un futuro pluscuamperfecto, aquello que hubiéramos podido ser.

Toda buena historia necesita de las preguntas, las que hace el autor, y las que provoca la narración en el lector. Preguntas que pesan como una losa, y que nunca deberíamos dejar sin buscar su respuesta, las encontremos o no. 

A dónde irán esas preguntas que nunca hicimos, por vergüenza o miedo, a quienes amamos o a quienes nos despreciaron, a aquellos amigos que nos defraudaron o a los que defraudamos, a aquellos personajes patéticos a los que nunca pudimos apreciar, a quienes nos apreciaron y no supimos corresponder, a quienes se quedaron atrapados en las encrucijadas de nuestras vidas, o a quienes nos atraparon en las suyas. Quizá haya un cementerio de las preguntas perdidas que podamos visitar. 

Cuentos de nuestra vida emborronados con las incógnitas que nunca aprendimos a despejar, cuyas páginas polvorientas se esconden en la trastienda de nuestro subconsciente, más presentes en nuestro devenir de lo que nos gustaría, y quizá menos de lo que hubiéramos querido. El sentido y la referencia de nuestro fracaso siempre se esconde tras esas palabras nunca pronunciadas por unos labios atenazados por el miedo, nunca escritas por unos dedos paralizados por el terror a que la comedia devenga en tragedia.

Pero, ¿no es cada buena historia una mezcla de ambas? 

Puede ser que haya días en que tu cuento entrelazado con los cuentos de los demás se desvanezca y te sientas como si fueras una simple nota a pie de página en la historia de los demás, puede que algunos pretendan tratarte como si fueras una vergonzosa cita de un mal libro, pero nunca dejes que se eso te impida seguir siendo el autor de tus historias, porque si insistes, tarde o temprano habrá ocasiones en las que brilles como si la gracia acompañara el ritmo de cada palabra que escribes. 

Nunca permitas que nadie te trate como si fueras un libro en blanco, y eso tan sólo depende de ti, de tu voluntad, de tu pasión, de tu sentido. Nunca dejes de escribir sin parar, susurrando palabras, aunque resuenan sobre el vacío y nos aterre ensordecedor silencio que nos devuelve el eco fantasma de esas palabras. Qué más da mientras sigas teniendo la ilusión de escribir, de narrar cada amanecer una nueva historia, un nuevo cuento que nos acune, a nosotros y aquellos a quienes amamos.

¿Y qué hacer con los cuentos de las vidas ajenas? 

El placer y el misterio de la lectura de la ficción ajena,  se encuentra no en dejarnos arrastrar a los mundos y personajes creados por otros autores, otras vidas, sino en atraerlos a nuestra propia vida, dejar que inunden nuestra imaginación, que sus personajes encuentren su eco en nuestra conciencia, que sus sentimientos iluminen los nuestros, y así aprender no sólo a conocernos mejor, sino comprender a ese otro, siempre separado por el mundo real, que tan ajeno y difícil de entender nos resulta. Y a veces, por qué no, como en esos relatos salvajes y extraños que despiertan nuestra imaginación deberíamos perdernos en el estilo, dejarnos atrapar por la calidad de los adverbios, por las propiedades de los adjetivos. E ir más allá, dejarnos subyugar por la trama, seducir por sus personajes, entender el porqué de cada historia, sentir con los personajes cada pulsión, cada deseo o pasión. 

Porque la lectura, de libros o de personas, es un juego donde puedes quedarte en lo superficial, lo literal, lo que aparentemente nos dice el texto o el sujeto, o bien puedes jugarte el "sentido", arriesgarte, leer lo que está ausente, lo que tan solo se insinúa, pero como en todo juego, has de apostar tu propio sentido, encontrarte a mitad del camino con el otro, fusionar significados, dejar que la interpretación vague por el resbaladizo sendero de los signos, y abrirte a nuevos mundos más allá de lo dado, caer una y otra vez en la maravillosa confusión, que en realidad es, la comunicación humana.

Qué otra cosa nos queda por hacer en nuestros cuentos sino dudar bajo el signo de la interrogación que dirige nuestros deseos, gozar bajo el signo de exclamación que subyace a nuestras pasiones, sufrir bajo los puntos y aparte que marcan nuestras encrucijadas, suspirar perdidos en los puntos suspensivos de los que se deriva nuestra incertidumbre, avanzar a trompicones, enredados en las comas de nuestro diario quehacer, enfadarnos entrecomillando nuestras frustraciones; intentando aprender a vivir, a soñar, a despertar, desconcertados por la gramática de la vida que a veces parece no tener reglas, sentido, ritmo ni razón.

Todo cuento tiene su principio y su final, como este relato. Pero todo final no deja de ser tan sólo la oportunidad de otro principio, de otro cuento, de otro relato, de otro día lleno de incógnitas que resolver, o que dejar al margen, no importa tanto el resultado como que nunca deje de importarnos seguir tratando de resolverlas, como si las matemáticas y la literatura fueran el motor y el corazón del cuento de nuestra vida. 

Escribamos para que nos lean y disfrutemos leyendo a los demás como nos gustaría que disfrutaran con nosotros.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

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marzo 25, 2022

 

El valor del “compromiso”

marzo 22, 2022
Quiero comenzar este escrito con una pregunta : ¿Qué les hicieron a las mariposas que ya no vuelan de día y sólo de noche? 

Cuando cada año el índice de divorcios aumenta,y vemos adolescentes embarazadas convirtiéndose en madres solteras a los 13 y 14 años; cuando ya son escasas las parejas que celebran sus bodas de oro o ya de perdida de plata y es lo “normal” que tus papás estén separados; cuando ya no suelen preguntar “¿quieres ser mi novia?” y dan por hecho que después de tres salidas y besos “salen”;  parece que nos hemos acostumbrado a una nueva manera de entablar las relaciones sentimentales y de pareja, fuera del romanticismo de antaño, del cortejo, pero sobretodo de lo que realmente queremos en la compañía del otro.

¿Qué ha pasado con jóvenes y adultos, que tal parece que ya nadie quiere utilizar la palabra “novio”, “novia” y la hemos cambiado por el anglo-término “free”?

Defino free -aunque realmente no es algo que comprenda del todo- que significa libre, ¿de qué? del otro, obviamente. Libre de sentir, libre de compromisos, libre de estar en la cama con quien caiga esa noche. Es una relación que no involucra sentimientos, que no incluye “dramas”, que ambos pueden salir con otras personas y estar juntos a la vez porque no hay nada comprometido. No se deben fidelidad, ni llamadas, ni invitaciones a comidas familiares, ni presentaciones formales; mucho menos se deben “títulos” y ni mencionar la palabra que suena peor que sirena de la Cruz Roja (compromiso) porque inmediatamente se “rompe” el free. ¡Cómo se puede romper algo que nunca comenzó!

La base del free se mantiene mediante el vínculo meramente carnal, sexual y la diversión, si es que se tienen las facilidades al alcance. Se dejan de lado los protocolos, el cortejo y se va directo a la acción. 

Dejamos el “bla, bla, bla” y seamos honestos en qué es lo que pretendemos. Se piensa en besos y cama, cuando quiera y cuando pueda, pero hasta ahí, no más allá.  Si la otra persona accede, qué bien, si no, ya habrá alguien más que siempre estará dispuesto a tener diversión for free.

Existe una imagen que me gusta mucho para ejemplificar mi idea de free, algo así como querer “comer la cereza del pastel, sin comprar el pastel completo” como cuando los niños pasan su dedo por el pastel para probar el “merengue” y después ya no se lo quieren comer. No se vale, ¿o si? Depende. ¿De qué? De lo que cada uno quiera. Si ambos están de acuerdo en ese tipo de “relación” (que para nada lo es, mas que un intercambio físico) pues adelante, muy respetable. Habrá tiempo para darle satisfacción al cuerpo.

No obstante, aún sigo creyendo –a pesar de todo lo que me ha pasado- que nadie en el fondo quiere ser un “(paréntesis)” en la vida del otro; un “escape" de la realidad, porque al final la soledad es muy dura. Creo que no nacimos para estar solos. Los mejores momentos en la vida se pasan en pareja. Definitivo.

En su mayoría, los hombres son quienes suelen proponer el free y muchas mujeres en aceptarlo, pero ahora sucede también al revés. Es indistinto. Habrá muchos hombres que lo acepten y muchas mujeres que lo propongan, y viceversa. Lo que sí creo es que de una forma u otra, este tipo de interacción ha venido a desvirtuar lo que antes era “la regla sin excepción” para poder estar con una mujer y hombre decente: el noviazgo.

Tanto las mujeres como los hombres hemos sido un tanto culpables para el curso tan desafortunado que ha provocado que ya casi nadie quiera “formalizar” una relación. Pues por experiencias, hombres y mujeres de todas las edades han sido lastimados por eventos sucedidos en un noviazgo, por falsas esperanzas o grandes expectativas dentro de una relación que inicia bien y termina muy mal, o porque ya no necesitas preguntar “¿quieres ser mi novia?” para que una mujer se involucre que con un hombre. 

Y con esos antecedentes pues ni quien quiera “tropezar de nuevo y con la misma piedra”, así que para eso, mejor no comprometerse, sí gozar del “amor” y de todos los “beneficios” que otorga un noviazgo pero no serlo en realidad.

Todos tenemos miedo de que nos lastimen, eso es un hecho. Pero de ahí que por miedo queramos solamente “meterle el dedo al pastel sin comprarlo” pues queda en cuestión de lo que cada uno quiera en realidad. El estar con una persona dentro de una formalidad, no implica perder la libertad individual, no significa que dejes de lado tu vida o tu forma de ser por agradar al otro o por estar juntos, y mucho menos quiere obligar a alguien a dar lo que quiera dar o a estar con quien y donde quiera estar.

El problema radica cuando verdaderamente nos damos cuenta que queremos siempre estar al lado de esa persona. En el momento que descubrimos que esa persona nos hace vibrar y sentir lo que con nadie habíamos sentido, es cuando ya el free cambia de término (o debería de)  es en el momento en que también nos preguntamos ¿con qué propósito? ¿por qué dar un paso más? ¿para qué? si así estamos bien (¿lo estamos?).

Fuera de todas las preguntas sin respuesta, que en el fondo bien sabemos cuáles son, considero que el valor del “compromiso” se debe exaltar en estos tiempos, y con ello no me refiero a una acta de matrimonio, a un anillo o a un título de “Novia, Novio, Esposa o Esposo”, sino que más bien a estar comprometidos con nosotros mismos de que estamos con la persona que queremos estar y de que estamos seguros de lo que queremos hacer y sobretodo, disfrutarlo. 

No se vale desperdiciar tu energía con alguien que no lo merezca, que no esté en la misma frecuencia que tú. Pero si cada uno está bien de esa manera (sea cual fuere ésta) es necesario pensar en preponderar lo positivo siempre. Al fin y al cabo, como siempre lo he dicho, cada quien siente como quiere sentir.

Procura no sufrir por anticipado. Nada más tonto e inútil que eso. Observa cómo muchos de tus temores nunca llegaron a concretizarse. Observa también cómo algunos males casi siempre traen consigo algún bien. Nuestro tiempo y nuestra imaginación deben ser ocupados por el bien, nunca por el mal.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Si eres feliz, todo habrá valido la pena.

marzo 21, 2022
Estoy convencido que a todos nos gusta ver a la gente feliz. Muchas veces me he preguntando sobre la felicidad, si realmente existe, si es un momento o un estado de ánimo o sólo una manera “artificial” de pensar en lo que queremos. Si a mí me preguntaran ahorita en este momento, “aquí y ahora” si soy feliz, respondería que sí porque no tendría por qué no serlo. 

Sin embargo, muchas veces nos empeñamos en que la felicidad sea una meta, por ejemplo cuando nos preguntan: “¿Qué quieres en la vida?” y respondemos “quiero ser feliz” como si no fuéramos felices hoy, pensando que seremos felices en un futuro o cuando tengamos tal cosa, cuando seamos más delgados, cuando tengamos novia o novio, cuando nos casemos, cuando tengamos hijos, cuando terminemos la escuela, etc. sin darnos cuenta que ser feliz está en uno mismo. Es una decisión –o al menos es lo que yo he descubierto- porque simplemente uno decide sentirse feliz o no. Y como tal, no pertenece –en mi punto de vista- a un estado permanente sino a una realidad mental.

Para mí existen momentos que son menos felices o algunos muchos más en los que soy inmensamente feliz. Y si hago un balance entre los menos felices y los más felices, pues tengo mayor número de momentos más felices (No me gusta decir “infeliz” porque el cerebro registra todo aquello que decimos y si enunciamos palabras negativas existe una propensión a atraerlas, así que prefiero omitirlo)  entonces es por ello que deduzco que SOY FELIZ.

Muchas veces nos repetimos a nosotros mismos las carencias que nos rodean, sin tomar en cuenta las bendiciones que tenemos y nos empeñamos a ver lo negativo de las situaciones. Tampoco es que vivas alegrándote de tus propias desgracias, pero el valor que les dé cada uno es aquel con el que viviremos y es ahí donde el ser feliz se convierte en una decisión. Aquí recuerdo la tan citada frase que dice que “uno puede ver el vaso medio lleno o medio vacío”. 

Un ejercicio muy útil que he realizado para descubrir los momentos felices es preguntarnos ¿qué nos hace feliz? Estar con una persona, con la familia, reír, ver una película, estar en el parque, en la playa, hacer determinada cosa, bailar, cantar, escribir, leer, hacer deporte, etc., todo eso que nos haga felices –por momentos- tenemos que reproducirlos más, propiciarlos, buscarlos, y hacerlos efectivos.  He visto que  muchas veces las personas aquejan su nula felicidad porque no tienen dinero, pero no se necesita tener mucho dinero para ser feliz, las mejores cosas de la vida son gratis.
 
Deberíamos sentirnos felices por el simple hecho de estar vivos hoy, de tener salud, de ver el sol, de tener voz para expresarnos, de ver, de sentir, de tener sentimientos, de estar con una persona, de ser libres (el espíritu siempre es libre) de tener paz, de pensar, de muchas cosas que tenemos y no ponemos atención y no las valoramos.

La felicidad es individual y por lo mismo cada persona la decide. Es por ello que inicié este escrito con ese enunciado. Me encanta ver a la gente feliz cuando hace lo que quiere hacer, pues muchas veces señalamos a quien no actúa como uno cree que se debe actuar, pero no nos preguntamos si esa persona es feliz en su manera de hacer, en su manera de decidir y eso es lo que cuenta. 

Si eres feliz haciéndolo de esa manera, hazlo, no importa qué digan los demás o si es o no la manera correcta. La felicidad es individual como la vida y tú decides cómo la creas. Las complicaciones vienen cuando no hacemos lo que nos hace felices. Sea como sea, si eres feliz, todo habrá valido la pena.

No hay mayor felicidad que: Estar donde quieres estar,estar con quien quieres estar y hacer lo que quieres hacer. ¡SÉ FELIZ HOY!
 
Finalmente la felicidad no es una meta, sino una decisión sobre cómo te sientes “aquí y ahora”.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Reflexiones cortas.

marzo 21, 2022


No esperes a que te suceda algo extraordinario. No es que en la vida no haya sucesos extraordinarios, claro que sí; pero no esperes a que se produzcan. Las cosas extraordinarias suceden solamente cuando se viven los detalles cotidianos desde una nueva perspectiva, con la mente nueva, con renovada vitalidad y entusiasmo. Así, poco a poco, se van acumulando, hasta que un día se produce la gran explosión de dicha pura.

Pero nunca se sabe cuándo será ese día. 

Hay muchas personas en el mundo que se pierden la vida por estar a la espera de algún suceso extraordinario, el cual no podrá suceder de la nada. Solamente sucede a través de las cosas ordinarias como comer, desayunar, caminar, tomar un baño, conversar con un amigo, sentarse a contemplar el cielo o quedarse en cama haciendo nada. La vida está hecha de esas minucias. Son la esencia de la vida.

Por lo tanto, hagan todo con alegría y entusiasmo, y cada cosa será una oración...

No te preocupes por los lados negativos. Si enciendes una vela, la oscuridad se disipará por sí sola. No trates de luchar contra la oscuridad. No podrás sencillamente porque la oscuridad no existe. ¿Cómo pelear contra algo que no existe? Simplemente enciende una vela. Olvida la oscuridad, olvida el miedo, olvida todas esas cosas negativas que normalmente acechan a la mente humana. Sencillamente enciende una vela de entusiasmo...."

La vida es sólo un momento. Un momento sólo tuyo. Por eso, mientras estés a tiempo disfrútalo en su totalidad. Que nada de lo que crees que te pertenece te detenga. Vive el ahora, vive tu vida y no te olvides de ser feliz, es lo único que realmente vale la pena. Las cosas materiales y todo lo demás por lo que luchaste, se quedan aquí. Valora a quienes te valoran, no pierdas el tiempo con alguien que no tiene tiempo para ti.

he dicho..

Patricio Varsariah.
 

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marzo 21, 2022

 

En el dia a dia disfrutemos de las cuestiones sencillas.

marzo 21, 2022
Aprender a disfrutar de las pequeñas cosas que la vida nos brinda es uno de los mayores regalos que nos podemos hacer a nosotros mismos prácticamente cada día, ya que esto nos permite vivir cada momento como si fuese nuestro único día.

Con el tiempo nos acostumbramos a no disfrutar de lo que realmente tenemos. La vida se nos pasa mientras estamos ocupados en otras cosas, Esto nos refleja muy bien el día a día del agobio, en el cual estamos atrapados por las preocupaciones y por el miedo. Desde hace algunos años me he propuesto a seguir una clave reveladora; vivir el presente. Si lo hago, no tendré por qué temer al futuro.
            
Es mejor enfocarnos en lo que tenemos hoy y no lamentarnos de lo que nos falta. Quizás disfrutar de aquello que sí tenemos acceso en ese momento, como puede ser; un lindo atardecer, una cena con amigos sinceros, etc. El presente es también un pozo de vitalidad. En primer lugar porque incita a abrirnos a lo que está ocurriendo, pero también a abrirse consciente mente al mundo de los demás.
            
Lo que es más difícil para todos es simplificar el plano material que poseemos y el modo de hacerlo efectivo, haciendo determinar nuestra escala de valores. Esto nos permitirá saber qué cosas podemos prescindir porque son superfluas o realmente no las necesitamos y en contraposición cuáles son las verdaderas e importantes para nosotros.
           
Muchas personas que hemos pasado por una dura enfermedad, lejos de hundirse, reconocemos que esa crisis nos ha enseñado a vivir y nos sentimos transformadas. Cuando hemos sobrevivido a una experiencia fuerte en la que nuestra vida ha estado realmente en juego, después vivimos con más intensidad. Pero ¿verdad que no hace falta pasar por ello para aprender la lección?.

Cuando menos lo esperamos, la vida nos coloca delante un desafío que pone a prueba nuestro coraje y nuestra voluntad de cambio.
            
A veces por la rapidez de nuestras vidas nos olvidamos de disfrutar de un día en que ha salido el sol, un campo de flores al principio de primavera. Así desgraciadamente pasamos por la vida normalmente sin darnos cuenta de todos estos pequeños placeres  constituyen  nuestro bienestar y a nuestra felicidad.
           
Aunque no nos demos cuenta existen circunstancias adversas a la que nos impiden disfrutar de lo que tenemos. Lo primero es el afán y la preocupación de la vida es tanta, que no podemos disfrutarla. En segundo lugar es la ambición desmedida. Siempre existen personas a quien nada es suficiente y siempre quieren más de lo que tienen. Y en tercer lugar, la avaricia. Es bueno guardar y prever para el futuro, pero no debemos dejarnos llevar por los impulsos compulsivos.
           
Así, disfrutar de las pequeñas cosas significa disfrutar de cuestiones sencillas, como pasar una tarde con los hijos o con un buen amigo; en definitiva, alejarnos de lo material y disfrutar con las cosas más hermosas que nos brinda la vida en el día a día.
 
Saludos.
Patricio Varsariah
 

No es perfecta.

marzo 15, 2022


Los principales problemas en las relaciones comúnmente son porque nuestra pareja...

"No es perfecta"

Y esa, es una realidad muy interesante y que pocas veces aceptamos con madurez.

El principal motivo de fracaso, desilusión, frustración y desamor, es y será porque nuestra pareja no cumple nuestras expectativas, no cubre nuestro "Estándar de calidad" ese que basamos en películas románticas e ideales. 

En donde no existen miedos ni altibajos, todo es emocionante y pasional.

Estamos a la expectativa de que nuestra pareja debe hacernos sentir plenos, debe darnos aquello que nos haga sentir amados, debe comportarse con aquello que nos de orgullo y nos haga felices.

¿Qué sucede entonces cuando encontramos a alguien tan humano como nosotros.? 

Que tiene días buenos y malos. 
Que posee un carácter y personalidad propio.
Que disfruta de intereses particulares.
Que tiene sus propias luchas internas.

Alguien que un día amanecerá de malas, despeinado y sin razones, con el orgullo alzado y el ego reluciente. 

Y otro día será el amante perfecto y complaciente.

No se trata de bipolaridad o un cambio de humor radical. 

Se trata de que todos absolutamente tenemos una báscula de energía que se puede inclinar.

Un día puede soportar un gran peso para avanzar y al otro día no tener la fuerza suficiente para continuar.

Cuándo nos topamos con el muro de la realidad, es cuando deseamos salir huyendo y vivir con la fantasía de una relación perfecta. 

Aquella sin angustias, sin diferencias, sin enojos. 

Pero ese sería el resultado de una relación monótona y conformista, aquella que no crece y aprende día con día.

Aceptar y disfrutar de nuestra pareja empieza por entender que NINGUNA SERÁ PERFECTA.
Nuestra intención en cada relación será: 

APRENDER ~ COMPRENDER ~ TOLERAR ~ ACEPTAR ~ AMAR.

No existe la pareja perfecta, pero si el perfecto amor y comprensión en una relación.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

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marzo 15, 2022

 

El amor es libertad.

marzo 15, 2022
Este es mi tiempo, la madrugada, cuando el mundo está tranquilo y puedo oír el sonido de mi propia respiración. Es un momento sagrado en el que las respuestas y las ideas no son tan difíciles de conseguir. Un momento en que mi mente está en paz y mi corazón late más lento.

El escrito de hoy es sobre el amor y las libertades reales. Sabemos que el fundamento del amor es dejar que la gente se deje sin disculpas, y no distorsionarlas para que se ajusten a nuestras propias ideas egoístas de quienes deberían" ser ". De lo contrario, nos enamoramos solo de nuestras propias fantasías sin sentido y, por lo tanto, perdemos totalmente su verdadera belleza. El amor verdadero nunca te limita ... No te restringe ... No trata de cambiarte ... No te da derecho, con nadie, ni a nada.

Las personas a veces somos llevadas a tener un sentido de derecho porque creen erróneamente que se les debe algo basado únicamente en el papel social que han elegido. Por ejemplo, si alguien ha aceptado el papel de ser el amigo, la novia, el novio, la esposa o el marido de una persona, se sienten con derecho a obtener ciertos "favores" de esta persona. Si alguien ha aceptado el papel de ser padre, ellos se sienten con derecho a ser respetados por sus hijos. Si alguien ha aceptado el papel de ser un cliente, se sienten derecho a ser servido a sus necesidades únicas. Pero, como resultado, no hay derechos cableados en la vida. Y esto es especialmente cierto en el amor.

Con demasiada frecuencia asociamos el amor con las limitaciones ...ejemplo : Si me ama, cambiará.sí me quiere, hará lo que yo diga. Etc. Pero eso no es amor verdadero. Ni siquiera de cerca, por que el amor verdadero no está limitado. El verdadero amor es la libertad.

De hecho, es solo dejándonos libres, que dos personas pueden ser completamente mutuantes. Cuando NO estamos forzados, o atados, o presionados en una relación, podemos ver y recordar más fácilmente las partes más perfectas ... Puedes pasar tiempo con la persona que amas y en un momento piensas y te dices a ti mismo, "Él (o ella) es perfecta o perfecto para mí!"

No es perfecta o perfecto en sus comportamientos, ni en sus creencias, ni en sus miradas. Más bien, perfecta o perfecto en la forma en que encajan en tu vida, la forma en que sus bordes ásperos llenan los vacíos entre los tuyos, la forma en que su cuerpo descansa contra el tuyo, la forma en que tus voces fluyen juntas en armonía. Incluso cuando están separados.

Y esta plenitud ondula a través de cada aspecto de sus vidas. Ambos se sienten vivos y llenos de alegría increíble. Y usted está ansioso y emocionado y no puede esperar a encontrar un centenar de pequeñas cosas que te harán sentir aún más vivo, ahora que ha sentido lo profundo que puede respirar el aire fresco de la libertad. Usted puede ver claramente que no hay límites definitivos, y se ríen juntos sobre el hecho de que los dos pensaron que había, y luego se ríen de nuevo simplemente porque son libres de ser ... Juntos o separados.

En esta libertad, elige encontrar la perfección divina en la humanidad del otro, en esta libertad, tu felicidad es vital el uno para el otro, y se hacen sacrificios. Y, eso no siempre significa que usted es parte de la ecuación. Y eso está perfectamente bien. Para ti, por eso es tan increíble amar y ser amado, porque el amor que sientes es una elección, porque el amor verdadero te da esa elección.

Ambos saben en el fondo que unirse unos a otros o atarse unos a otros o tratar de poseer unos a otros de cualquier manera sería minimizar - hasta matar - algo dentro de ustedes mismos que es divino, y humano, y se elevan y cantan y mantiene a ambos Vivos y libres ... Y no piden nada, pero lo dan todo. Ambos saben que en el momento en que tratan de poseer el uno al otro es el momento en que ambos se convierten en otra cosa, aparte de lo que se buscaba, deseaba y amaba en primer lugar. Por lo tanto, elige dejarse uno al otro libre - completamente desapegado - incluso cuando están profundamente conectados.

Esta forma de no apego no significa no preocuparse. Por el contrario, significa, entre otras cosas, cuidar tan profundamente que ambos honran el espacio y la libertad del otro ... Para ser simplemente. 

Todos los detalles aparte, el anhelo más profundo de la naturaleza humana es la necesidad de ser simplemente apreciado como somos - ser libre para ser. A veces tratamos de ser escultores, tallando constantemente de otros la imagen de lo que queremos que sean - lo que pensamos que necesitamos, el amor o el deseo. Pero estas acciones y percepciones son contra la realidad, contra su beneficio y la nuestra, y siempre terminan en decepción, porque no encaja en lo que realmente son.

El fundamento del amor es dejar que la gente se deje sin disculpas, y no distorsionarlas para que se ajusten a nuestras propias ideas egoístas de lo que "deberían" ser. De lo contrario, nos enamoramos sólo de nuestras propias fantasías sin sentido y, por lo tanto, perdemos totalmente su verdadera belleza. Así que salva tus relaciones de estrés innecesario. En lugar de tratar de cambiar a la gente que te importa, darle tu apoyo y crezcan juntos.

Es importante notar, también, que las diferencias de opinión (incluso las más importantes) no destruyen las relaciones - es cómo dos personas se enfrentan a sus inevitables diferencias que cuenta. Se reduce a la comunicación consciente y el compromiso. A decir verdad, algunas parejas (y amigos y familiares también) pierden años tratando de cambiarse mutuamente, pero esto no siempre se puede hacer, porque muchos de sus desacuerdos están arraigados en diferencias fundamentales de opinión, personalidad o valores basados en su Crianza o experiencias pasadas del pasado. Al luchar por estas profundas diferencias sembradas, todo lo que logran hacer es desperdiciar su tiempo y ejecutar su relación en el suelo.

Entonces, ¿cómo dos personas en una relación relativamente sana pueden lidiar con los desacuerdos y las diferencias que no se puede resolver?

Se aceptan como es. Las parejas entienden que los problemas son una parte inevitable de cualquier relación a largo plazo, de la misma manera que las dificultades físicas crónicas son inevitables a medida que envejecemos. Estos problemas son como una rodilla débil o una espalda mala - tal vez no queramos estos problemas, pero somos capaces de lidiar con ellos, evitar situaciones que los irritan y desarrollar estrategias que nos ayuden a crecer a través de ellos. Después de la luna de miel: "Al elegir un socio a largo plazo, inevitablemente estará eligiendo un conjunto particular de problemas insolubles con los que se enfrentará durante los próximos 10, 20 o 50 años. "

En pocas palabras: La aceptación del otro es de vital importancia para todas las relaciones - es una gran parte de la fundación - la libertad - de la que crece el amor real.

Saludos.

Patricio Varsariah
 

La tolerancia es necesaria para convivir.

marzo 14, 2022
Hoy quiero escribir sobre la tolerancia. Nada resulta más atractivo en un hombre que su cortesía, su paciencia y su tolerancia.Para ser tolerante es imprescindible darnos cuenta que debemos estar dispuestos a crear aptitudes positivas para saber observar lo bueno y aceptar a los demás. Existe un dicho muy antiguo que dice: “Para encontrar un amigo debemos cerrar un ojo; para mantenerlo, los dos”

La clave para ser tolerante con los demás consiste en empezar siéndolo con nosotros mismos. No deberíamos olvidar que todos somos humanos y que todos necesitamos también un margen de error. Por lo tanto procuremos limitar nuestras exigencias para nuestros semejantes, y relajarnos en el bienestar de la tolerancia.
              
La tolerancia es el respeto con igualdad sin distinciones de ningún tipo. Si, comprendo que no es nada fácil, pero debemos considerar la tolerancia como una virtud moral y cívica que consiste en permitir la relación de acciones, preferencias y creencias que aunque no sean consideradas como lícitas, sin embargo, no son necesarias como para poderlas impedir.
            
Muchos creen que tolerar es aguantar y soportar; nada más incierto. En estos casos lo importante es comprender que debemos superar los problemas que nos rodean, y para ello necesitamos el poder interno y, por otro la capacidad de entender lo que significa la tolerancia hacia los demás. A través de la tolerancia se comprende aquello que de otra forma, estaríamos aguantando y soportando.
            
A través de nuestra vida, ésta nos va mostrando los límites de la tolerancia. Cuando se nos presentan diferentes obstáculos que se interponen en nuestro camino es cuando podemos calibrar nuestra capacidad de tolerancia hacia los demás. Es necesario ante todo, recordar que toda tolerancia, por más necesaria y auténtica que sea tiene un riesgo que le son inherentes. De esta manera comprenderemos que la tolerancia consiste en dejar subsistir un mal para evitar otro mayor. Aunque en la tolerancia siempre existe el riesgo de que nos traiga por sí misma males aún mayores que aquellos que deseamos evitar.
            
Siempre me he preguntado, si la tolerancia es fácil; pues diría que es fácil de aplaudir, difícil de explicar, debido a que desarrolla el espíritu de unidad, que facilita la cooperación y la interacción. También es fácil reconocer que cuando se practica la tolerancia el grado de confianza entre los miembros de una organización aumentan, debido a la apertura en que nos manifestamos. De todo esto derivamos que aquellos que no suelen ser tolerantes y benevolentes con los demás presentan una gran omisión sobre ellos mismos. Demuestran que aún están apegados a situaciones pretenciosas con carácter de superioridad, al ser exigentes y echar las culpas a los demás.
            
La tolerancia ha de equilibrarse con la capacidad de afrontar, que se basa en la valentía, en el coraje y en la seguridad personal. Tener el poder de tolerar te da seguridad y confianza de que podrás y que al mismo tiempo podrás conseguirlo para poder avanzar. Pensemos siempre que la tolerancia es necesaria para convivir, para ser y dejar ser. La vida nos enseña hasta que límites podemos ampliar nuestra tolerancia junto con la valentía y el coraje en nuestra seguridad personal.
            
En definitiva tolerar es aceptar, valorar, comprender  y apreciar. No hacer una montaña de un grano de arena sino al contrario, conducir tu experiencia personal.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

¿qué ganamos con quejarnos?

marzo 11, 2022
Hoy quiero compartir con vosotros mi escrito sobre una actitud muy humana, incluso es comprensible, pero es agotadora y asfixiante y es quejarse. Con las quejas, se atrae la atención de los demás; se consigue ayuda externa y se justifica el mal comportamiento. Las quejas permiten disfrazar nuestra propia culpa y anestesian nuestra voluntad, lo cual nos ayuda a exigirnos cada vez menos viviendo así de manera cómoda y epidérmica.

Las quejas son uno de los principales obstáculos que impiden al ser humano evolucionar y ser feliz. Imagínate un mundo (o sencillamente, imagínate tu hogar) donde las quejas fueran peticiones y los problemas se convirtieran en desafíos. En ese mundo no existirían frustraciones porque no conseguir algo no sería un fracaso sino un reto para perseverar hasta conseguirlo. 

Cuando te quejas (¡tantas y tantas veces!) de que tus hijos se quejan, ya te estás quejando. Y con tus quejas, reproduces en un círculo vicioso la dinámica de las quejas. ¿Empiezan ellos o tú? ¿Te has parado a pensar cuantiosísimas veces al día te quejas de algo?

Nos quejamos del mal tiempo, de lo caro que está la canasta familiar, de el jefe, de lo que ponen en la tele, de lo mal que funciona el coche, de lo mal que he dormido esa noche, de lo solo que te sientes, de la falta de tiempo. Nos quejas de los hijos porque no estudian, no hacen los deberes, no se limpian los dientes, se olvidan las mochilas, se pelean entre ellos, te faltan al respeto. No te das cuenta pero, sin ser consciente, nos pasamos el día quejándonos. 

Es una actitud muy humana, incluso es comprensible, pero es agotadora y asfixiante. Y si hiciéramos un acto de reflexión, nos daríamos cuenta de que en muchas ocasiones, pertenecemos a este grupo. Claro que la vida es difícil pero. ¿qué ganamos con quejarnos?
   
La actitud hacía los problemas debe ser de desafío, de superación y optimismo. Si tenemos un problema, reaccionemos y busquemos una solución. Y si no puedes cambiarlo, acéptalo y que te sirva de lección para el futuro. ¡Deja de quejarte, por favor! 

Durante el próximo mes, ponte este objetivo: identificar tus quejas para disminuirlas poco a poco. Para ayudarte, lleva una pulsera, un anillo, una moneda en el bolsillo (cualquier pequeño objeto que puedas llevar siempre encima) y, cada vez que te quejes, cámbiatela de lado. Esto te ayudará a estar pendiente de tus palabras y a identificar tus quejas. Cuantos menos cambios, menos quejas. Y si no podemos dejar de quejarnos, seleccionemos bien las quejas que salen de la boca para que éstas sean las menos posibles y las más importantes. Poco a poco se eliminarán de la vida aquellas quejas inconscientes que agrian el carácter y la de los que están alrededor. Porque, lo quieras o no, una persona que se queja a menudo no es una compañía agradable.
   
Aprendamos y enseños a quejarnos con motivo: 

No te quejes que siempre puede ser peor. Algunos de nuestros hijos han crecido con la costumbre de quejarse por todo: de lo que tienen, de lo que no tienen, de sus obligaciones, de la comida o de la ropa. Y se quejan, en muchas ocasiones, porque tienen demasiados privilegios, privilegios que ellos entienden como derechos.Ni siquiera ellos mismos se dan cuenta de que se quejan. Están tan acostumbrados que ya es un hábito inconsciente. 

Se quejan porque no piden o solicitan las cosas sino que las exigen, porque primero piensan en ellos y luego en los demás. Y sobre todo porque (lo queramos reconocer o no) no hemos sabido atajar esta conducta desde pequeños y, en muchas ocasiones, hasta las hemos fomentado rodeándolos de demasiadas comodidades materiales y sobreprotección. Ni decir tiene que nuestro propio ejemplo a menudo no es muy enriquecedor en este sentido.
   
¿Qué hacer? 

Bueno te cuento que si me quejaba de que solo me ha puesto medio vaso de limonada, me ordenaban beber la mitad de esa limonada. Entonces con el tiempo me di cuenta de que antes tenía mucha suerte por tener medio vaso. Ahora solo tenia la mitad de su mitad. De esta manera consiguió dos cosas: que sea consciente de que me estoy quejando (muchas veces ni me daba cuenta ya que formaba parte de mi estilo comunicativo) y de que me percate de que mi queja era gratuita e injustificada y que, de hecho, la situación previa se podía considerar un privilegio.

El secreto para que sea efectivo este consejo es tu actitud. 

Cuando le corrijas y le des motivos para quejarse, no lo hagas con ironía o a modo de castigo (error: ¡Pues si te quejas por esto, ahora verás!). Ponte serio y, con cariño y decisión, diles cuando se quejen: Solo te he pedido que recojas tus platos, algo que es tu obligación y que esperaba cumplieras sin quejas; ahora quiero que recojas los platos del resto de la familia, además de los tuyos, por favor. Quiero que te des cuenta que antes no tenías ningún motivo para quejarte. Ahora sí puedo entender tus quejas.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

Pregunta :Vivimos o sobrevivimos...?,

marzo 11, 2022
En alguna parte he leído que : “La vida dura tres días y dos ya han pasado”.Es increíble como pasa el tiempo tan deprisa a nuestro alrededor que tan sólo nos damos oportunidad de “sobrevivir”, somos esclavos de la rutina y pasamos cada uno de nuestros días sumergidos en un mar de problemas y de situaciones triviales que pocos momentos libres nos dejan.

He dedicado algunos instantes a recordar cuándo fue la última vez que estando en alguna reunión o simplemente hablado con alguien, haya escuchado algún comentario que dijera algo tan simple, como “ayer vi un hermoso atardecer”, o bien, “vi a un grupo de aves volar hacia el sur”, y aún no puedo, y me hago una pregunta :Vivimos o sobrevivimos...?, piénselo bien y estoy seguro de que estará de acuerdo conmigo en que este tipo de comentarios ya no se escuchan fácilmente.

Alguno pensará en estos momentos que esos son comentarios superficiales y de gente que no tiene nada sobre qué hablar, que mucho mejor sería discutir de temas de actualidad como los son las crisis económicas en el mundo, la invacion  de Rusia a Ucrania,o la falta de valores que vive la sociedad, si bien es cierto que estos son temas de interés para todos ya que los vivimos 24 horas al día, todos los días, también es cierto que en el mundo existen muchas cosas más que valen la pena apreciar y de las que, por decisión propia o de la misma sociedad, nos hemos abstraído.

Vivimos en un mundo en el cual es más importante saber a cuánto cerró la bolsa hoy, que cómo amaneció nuestra madre, o bien, enterarnos sobre todos los detalles del caso de moda a preguntar qué tal estará ese amigo que tenemos tiempo sin ver. Con esto quiero decir que hemos puesto a las personas en un segundo plano, que nos hemos vuelto frívolos y egoístas, que sólo nos importa lo que está en “nuestro” mundo y cualquier situación, persona o cosa que no pertenezca a él, no nos importa.

Hemos olvidado que somos las personas las que movemos al mundo y no al revés, hemos olvidado el VIVIR para pasar tan sólo a sobrevivir en un mundo regido por el caos y la complejidad. Cuantificamos nuestro tiempo en dinero, no nos importa pasar algunas horas extras en nuestro trabajo para ganar una mejor posición en la empresa y sentir que así podemos ganar el mundo, pero nunca nos percatamos de que al hacer eso estamos perdiendo cosas tan grandes como: la infancia de nuestros hijos, la oportunidad de disfrutar a nuestros padres, de construir momentos con nuestra pareja o de visitar algún amigo. Lo más irónico de esto es que estas cosas que alimentan y engrandecen al ser humano son gratuitas y tan sólo nos cuestan un poco de nuestro tiempo.

Mira a tu alrededor y ante tanta grandeza, responde: ¿Piensas seguir sobreviviendo?

Saludos,

Patricio Varsariah.
 

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marzo 10, 2022

 

Buscando el significado de la vida.

marzo 10, 2022
Los humanos pensamos demasiado las cosas; complicamos las cosas. 

He escrito páginas de respuestas en mi cabeza, intentando destilar la búsqueda de mi vida. Y sigo volviendo a esto: para encontrar significado, salgo y me siento en mi ventana y contemplo a mi alrededor la naturaleza y los jardines o salgo a caminar y a charlar con la naturaleza. Salgo a ese mundo, el que está más allá de la piel humana; Entro al templo del mundo más que humano. Cuando dejo atrás toda la charla humana, el velo se cae y encuentro la respuesta.

La respuesta para mí, en ese momento es que nos complicamos pensando que es una talla única para todos. Cada uno de nosotros debe encontrar su propio significado, y debemos reconocer que este significado puede cambiar con cada momento. No es estático, no dura para siempre, como tampoco las flores rosadas de un jardín. Afortunadamente, no estamos solos; tenemos los árboles y la mariposa revoloteando hacia la flor abierta.

El significado de la vida es diferente para cada uno de nosotros porque encontramos nuestro llamado en esa intersección de la gran necesidad del mundo y nuestra gran alegría. La gran alegría de cada persona es diferente, por lo que depende de cada uno de nosotros encontrar esa intersección, para encontrar qué es lo que estamos aquí para hacer. 

Cuando encuentro mi vocación, todo fluye. Es como si todos fuéramos piezas de un gran rompecabezas, y si todos encontramos dónde encaja nuestra pequeña pieza del rompecabezas, entonces nos traerá una gran alegría y un gran bien para el mundo. Bien inimaginable.

Pero el significado de la vida también es universal, porque, aunque somos seres únicos e irreemplazables, también somos uno. Ambos son verdaderos. Encontramos nuestro camino cuando reconocemos esta unidad y aceptamos el gran honor y la responsabilidad de nacer humanos. 

En el fondo, independientemente de los medios con los que expresemos nuestra vida, todo se reduce al Amor. Es experimentar, compartir, dar y recibir amor. Para nosotros y todos los demás seres de la Tierra. 

Cada ser insustituible. Es esa mezcla de compasión, bondad, empatía, tolerancia y ecuanimidad: amor puro, incondicional y continuo.

Y aquí estoy, siendo humano, complicando demasiado las cosas, recordando que la vida es tanto cíclica como lineal, cambiante e interconectada de formas que nunca entenderemos por completo. 

La naturaleza siempre me centra, soy yo, me recuerda que el objetivo, al fin y al cabo, es vivirlo todo.

Haz de ti mismo una luz, Deja que esa luz sea Amor.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

La falta de sensibilidad en el mundo actual.

marzo 9, 2022
Un tema que me inquieta mucho es la falta de sensibilidad en el mundo actual, la velocidad, las ambiciones, el placer por el placer, sin base ni roca de apoyo,  sin más crecimiento que el externo.

La abundancia de formas, que distraen el pensamiento y los sentimientos. Difícil es mirar cuando vas apurado, corriendo en el vehículo, contestando llamadas telefónicas o perdido en la televisión o el internet. 

Habría que disminuir la velocidad, apagar el teléfono.  Abrazar el silencio.  Mirar el vacío y volver la mirada hacia adentro.Todo lo que terminamos encontrando afuera es un eco, un reflejo de lo que esta creciendo adentro.

La sensibilidad, que no es sensiblería, sino la capacidad de sentir lo ajeno como propio simplemente, darse cuenta de esa palabra que falta, del gesto emitido con la cara, y llegar a ver lo que no esta implícito. Creo que estamos envueltos en un mundo tan físico que terminamos por juzgar tan a la ligera.  Se que la experiencia tiene un gran peso y nos muestra su sabiduría, pero ella, la experiencia, también termina siendo un obstáculo a la hora de notar las diferencias presentes a cada momento.

Aguien me dijo una ocasion que no se puede ser tan sensible, que hay que endurecer un poco el corazón porque sino nos la pasaríamos llorando.  Yo le decía que no es cuestión de estar llorando, más bien se trata de abrir los ojos, de hacerse responsable. 

Es el caso, por ejemplo, de aquellos médicos que son excepcionales porque a todos sirven, aquellas personas que cuando llegan a un lugar el sitio se ilumina porque llego el que puso a todos en marcha a moverse, que se dio cuenta de lo que no funcionaba y empezó a mejorarlo o a cambiarlo inmediatamente, son aquellos que están alertas, los que siempre se ponen manos a la obra.  Porque quizá tienen un corazón que se duele, pero saben que pueden hacer algo, y lo hacen, para crear ese cambio o avanzar hacia ese lugar anhelado.

No te quedes sin pasión por la vida, no te endurezcas porque eso te salva pero te salva de todo, de vivir de verdad, de amar de verdad, y de ser feliz de verdad. Te salva de muchas cosas, por ejemplo, de la satisfacción de hacer algo y de hacerlo bien, de darte cuenta de lo que falta cambiar y de hacer el intento, al menos. En este mundo tan físico nos hace falta, y me incluyo, mirar más allá de las apariencias  y empezar a enriquecer ese mundo interior que puede llegar a ser más grande y más rico de lo que podemos visualizar tan solo con nuestros ojos.

De vez en cuando es bueno apagar todo y escucharnos un poco de lo que vive allí adentro, y en la medida en que se descubren los secretos y se despierta lo dormido, podemos empezar a andar al lugar anhelado.  Hacer los cambios necesarios.  En la medida que uno se da cuenta de donde está, puede contribuir un poco a que ese mundo anhelado sea un poco más real, cuando ayudamos a mejorar el mundo, cambia toda una actitud de indiferencia por una atenta, pero hace falta sentir la necesidad para que sea real.

Recuerdo unas palabras de Neruda en las que decía “siempre estoy escribiendo el mismo libro”, y a mí, respetando las distancias, me sucede lo mismo, creo que siempre estoy escribiendo las mismas palabras, el mismo mensaje y siendo así, creo que simplemente voy mostrando desde distintos ángulos, a diferentes distancias. 

Si hay algo que me inquieta es pensar que hay cosas que quizás nunca descubra, pero mientras, trato de mantener mi mente lo más abierta posible para poder ver lo que la vida me presenta, pues todavía se que hay muchos amaneceres, soles, estrellas y lunas por ver, diferentes sonrisas por ver nacer, nuevas inspiraciónes que llevar, aunque a veces a mi mismo la inspiración quiera fallarme, pero me enfrentare a ella, me prometo será mi amiga.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

Somos polvo al fin y al cabo o quizá un poco de niebla.

marzo 9, 2022
A veces me dejo llevar por la inercia del día a día, creer que lo que hoy está, estará igual mañana. Dicen que la ley de la vida es nacer, crecer, reproducir y morir, pero esta última, todavía, me cuesta tanto aceptarla. 

Alguien me dijo una vez que la vida no esta para entenderla sino para vivirla tal y como es. 

Me olvido que dar por sentado todo en un futuro puede ser contraproducente porque todo cambia, tenemos un tiempo predestinado para estar aquí y nuestro propósito en esta tierra esta dentro de ese tiempo que nunca podremos cuantificar con anticipación. 

A veces hay días que la vida se pone brava y como mínimo tenemos dos alternativas: sucumbimos o seguimos andando. En la primera perderemos mucho tiempo estancados y quizás sea muy tarde cuando nos demos cuenta. En la segunda, aunque sea pesada la carga, seguiremos andando hasta que poco a poco podamos recuperar las fuerzas y otra vez nos devuelvan las sonrisas.

Me he dado cuenta de una cosa muy importante, y es de la fuerza que hay que recobrar para levantarse, que lo más peligroso no es caerse, no es equivocarse, o fallar, lo más peligroso es no volver a encontrar las fuerzas para continuar, para levantarse, para sobreponerse. Es esa falla que se origina por dentro, ese sentirse roto e inhabilitado lo que paraliza. Hay que sobreponerse, no importa lo que digan los demás, no importa lo inadecuado que podamos parecer, hay que levantarse, dar la cara. Hay un poder que se halla en lo profundo, que se pierde cuando perdemos toda esperanza de ver aquello que nuestro corazón tanto ansia y que más que ansiar, necesita 

Lo más peligroso del fracaso reiterado es esa perdida, la perdida de las ganas, de la ilusión, cuando se rompe, cuando te das cuenta que no será más, un frío recorre el cuerpo y te sientes como muerto, pero ya lo sabía, sabía que todo es tan simple, para vivir, solo hace falta respirar y abrir los ojos y mirar y darte cuenta que aun estas aquí. Que perder las ganas es lo peor que puede pasar, perder la esperanza. 

Que no era lo peor el fracaso, ni el dolor, ni el golpe que rompió mi centro en dos eso no era lo peor lo peor era perder esa fuerza vital que por dentro anima. 

¿Quién o qué puede quitarnos eso, la fuerza para sobreponernos esa fuerza original, llámese animo, llámese alegría, que no me refiero a la felicidad, sino a esa sonrisa que desde adentro se improvisa.?

Es esa sonrisa que en mi caso aflora cuando miro a un pequeño moverse con cierta torpeza sobre sus primeros pasos, cuando miro un amanecer que pareciera prometer tanto y la aurora que no se da por vencida con ese regalo de cada día.

Esa sonrisa del alma sincera es lo que nunca se puede perder, a veces, en lo más profundo parece perderse pero siempre alrededor todo respira, y te recuerda que adentro estas hecho de lo mismo que las plantas, de lo mismo que la tierra, que vienes de allí y que eres en último caso de ella, y también del cielo que el agua refleja somos polvo al fin y al cabo o quizá un poco de niebla

La lecciones de la vida siguen siendo muchas para aprender. 

Después de todo, espero que cuando me vaya pueda dejar un recuerdo indeleble en vuestras memorias.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

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marzo 8, 2022

 

Lidiar con las dificultades.

marzo 8, 2022
Todo el mundo atraviesa momentos oscuros de vez en cuando. No es un castigo, no es una contrariedad, es simplemente la vida. Igual que cuando llega el invierno no entramos en pánico y maldecimos todo el día por el frío, la oscuridad y los árboles muertos, tampoco en las épocas de dificultad deberíamos desesperar.

Conozco a algunas personas que están atravesando momentos muy duros en el presente. Bien por pérdida de una pareja, por cambios en el trabajo, por esa tristeza profunda que no sabemos de dónde viene, por un duelo, una enfermedad o un período de muchísimo estrés económico.

Este escrito contiene lo que me gustaría decirle a esas personas y también lo que quisiera poder decirme a mí mismo, con calma, para cuando se aproxime la próxima crisis vital o el próximo día oscuro, porque es fácil perder la perspectiva en esos momentos difíciles.

Ahí va.

Cómo atravesar momentos de crisis y dificultades. Que no cunda el pánico: después de la noche SIEMPRE llega el día.Creo que una de las cosas que nos hace más daño cuando estamos inmersos en una enfermedad o en una crisis es pensar que no se va a acabar. Tenemos un estado de ánimo tan pesimista que por un momento pensamos que el dolor nunca terminará.

Pero no es así, para nada. Las crisis, las enfermedades, los duelos, las dificultades, los momentos de agobio, siempre se acaban pasando y dan paso a una calma que incluso nos sorprende… Decimos: “ay dios mío, si ya pasó, ni me lo creía” El problema es que esta idea tan potente, que además TODOS hemos vivido, de que la “noche oscura del alma” no dura para siempre ¡se nos olvida! ¡Sí, se nos olvida, cómo puede ser!

Y entonces cuando llega la siguiente ola del destino que nos tumba, a pesar de que ya nos hemos repuesto de otras tantas anteriormente, volvemos a caer en el patrón de la desesperanza y en pensar que nunca superaremos la situación. No sé muy bien por qué ocurre esto, por qué olvidamos una y otra vez las enseñanzas prácticas de la vida que hemos experimentado en nuestra propia piel, pero así es.

Por eso lo primero que quiero decirte es que pongas un poco de conciencia y que te recuerdes, activamente, aunque no te lo creas, que de esa crisis SALDRÁS. Que tardarás más o menos tiempo, eso no se sabe (hay inviernos más largos y duros que otros) pero que el deshielo se producirá… Mantén la confianza firme en que de nuevo brotarán las alegrías, la ilusión, los buenos momentos en tu vida aunque ahora te parezca imposible. No pierdas la calma y recuérdate lo que dice una vieja leyenda: “Esto también pasará”

Bien, una vez que sabemos que esa crisis tiene un punto y final, aunque aún no sepamos cuándo es, queda la pregunta de cómo atravesarla de la mejor manera posible… Y este es un punto interesante. 

La recomendación habitual cuando alguien está deprimido o pasa momentos difíciles suele ser decirle: “Hombre, alegra esa cara“, “Haz cosas que te gustan“, “Piensa en todo lo positivo que tienes” y aunque a veces estas fórmulas funcionan porque lo que sucede es que estamos desmotivados y aburridos más que deprimidos, en épocas muy oscuras lo que nos pide nuestro ser es otra cosa…

Y esa otra cosa es: entregarnos a la tristeza, al dolor, a la incertidumbre en vez de “rompernos la cabeza” pensando respuestas inmediatas y soluciones.

Si has intentado actuar con alegría en momentos oscuros y no te ha funcionado, te voy a sugerir la opción contraria: buscar activamente la parte turbia y oscura de la existencia. Por ejemplo, podrías dejar de ver películas cómicas, dejar de ver a gente si no te apetece, leer libros de guerras, crímenes o dificultades espantosas, vestir de negro, llevar una dieta austera, visitar orfanatos y asilos o pasear por cementerios. Es una manera de “honrar” y de vivir activamente lo que te está pasando por dentro, y además acercarte a esa parte dolorosa de la vida que existe.

Si lo que sientes es una tristeza infinita e inabarcable, sumérgete en ella sin miedo y sin fisuras: llora todo lo que necesites, lee a poetas románticos, fotografía plantas marchitas, sal de casa a pasear en días lluviosos, escribe mucho sobre tus sentimientos y las vivencias más tristes de tu pasado, habla con gente como tú, que esté pasando dificultades, no con personas a las que les va fenomenal y sientes que no te entienden.

Te propongo hacerte la siguiente pregunta en tu noche oscura del alma: 

¿Qué podría hacer para vivir más intensamente el duelo? Y lo que se te ocurra, hacerlo.Porque resulta que atravesar el dolor y la tristeza a veces es más fácil que rehuirlo… Y una vez que hemos mirado sin miedo esa otra cara de la vida, la que no es de color de rosa, saldremos fortalecidos y con más vitalidad de la experiencia.

Una vez escribí que cuando la gente tiene el corazón roto por una mala experiencia amorosa, por ejemplo, suele refugiarse y cerrar más su corazón ¡cuando deberían hacer justo al contrario! Porque un corazón roto es un corazón abierto. Y un corazón abierto es el que ama de verdad, sin reservas, sin condiciones. Ya que se nos ha roto el corazón, ya que hemos sufrido, ¿para qué volver a cerrarlo, suturarlo, reconstruirlo? ¿no es mejor perder el miedo de una vez a que nos hagan daño (total, ya nos ha pasado) y simplemente amar, sin preocuparnos tanto por lo que pasará?

En un nivel concreto sucede (y seguro que lo has experimentado así) que cuando atravesamos una crisis, a diferencia de cuando todo nos va bien y estamos en la cima del mundo, somos mucho más sensibles. Y esto implica que tenemos más capacidad de empatizar con los demás, ser humildes y ayudar.
El sufrimiento nos hace más humanos, esto es así.

Las personas que hemos tenido vidas complicadas y hemos utilizado el dolor para aprender, en vez de para sentirse indefensas y amargadas, aprendemos a ser más dulces, amorosas y tolerantes que te puedas imaginar. Porque hemos estado ahí, en lo oscuro, y no lo hemos olvidado; porque hemos dejado que se rompa nuestro corazón y, ya puestos, hemos dejado que este haga lo que mejor sabe hacer: amar sin juzgar.

Mi recomendación, por tanto, si estás pasando un período muy doloroso, es que aproveches para: 
Desarrollar tu empatía hacia las personas que sufren, las personas enfermas y abandonadas que están en tu situación. Conectar con lo espiritual. No es infrecuente que muchas personas comiencen a rezar o a interesarse por temas espirituales cuando pasan por una mala racha, regalo que se llevan a su futura vida.

Sentirte profundamente agradecido los días en que estás un poco mejor en medio de la negrura, y valorar los gestos bonitos de la gente hacia ti. Ser más tolerante con los demás: tú, que mirabas con cierto desdén las debilidades ajenas, ahora te encuentras en el punto más bajo. No hay mejor manera de aprender las lecciones de humildad y tolerancia que a través de nuestros errores y fracasos.

Priorizar lo que de verdad importa. ¿Verdad que la salud es un bien que pasamos por alto cuando no tenemos ningún problema? ¿Verdad que nuestra gente son mejores que los laureles académicos y el dinero? ¿Verdad que levantarse con ilusión y alegría es más maravilloso que hacerlo en un hotel bonito durante un viaje? No le pongas costuras a tu corazón roto y deja que te guíe a una vida más auténtica y compasiva.

Resumiendo

Entonces… ¿qué podemos hacer si estamos atravesando un período difícil en nuestra vida, en vez de desesperarnos y querer que pase lo más rápido posible?

En primer lugar, tener la certeza de que esa oscuridad PASARÁ, al igual que se han terminado otros momentos dolorosos vividos en el pasado. Esto no es una frase motivadora de Internet, es una realidad que ha experimentado todo el mundo: la noche oscura se acaba y llega, reconfortante, un nuevo día.

Atravesar el dolor. Dejar de huir de los pensamientos tristes, de la rabia o de ese pensamiento de “la vida no merece la pena” y sumergirnos en ellos, pasar el luto activamente. No solo se nos hará más sencilla la vida de esta manera (pues obligarnos a estar alegres cuando no nos apetece es un suplicio) sino que además adquiriremos sabiduría. 

Por último, dejar que ese caudal de sensibilidad se abra paso y aprovechar que tenemos el corazón roto para ser todo los empáticos, blandos y amorosos que quizás no nos hemos permitido ser en el pasado.

Ojalá estas recomendaciones te ayuden a lidiar con tus dificultades. Y recuerda que los diamantes solo crecen bajo circunstancias extremas de presión y temperatura.

¿Dejarás que se pula el diamante que se está formando dentro de ti?

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

El miedo siempre se relaciona con el futuro.

marzo 8, 2022
El hombre ordinario está viviendo una vida muy anormal, porque sus valores están invertidos. El dinero es más importante que la meditación; la lógica es más importante que el amor; la mente es más importante que el corazón; el poder sobre otros es más importante que el poder sobre el propio ser. Las cosas mundanas son más importantes que el encontrar los tesoros que la muerte misma no podrá destruir.

El sufrimiento psicológico, y solamente él, puede disolverse. El otro sufrimiento, el dolor físico, es parte de la vida y de la muerte y no hay forma de disolverlo. Pero nunca genera un problema. ¿Se han dado cuenta? El problema existe solamente cuando se piensa en él.

Sientes miedo cuando piensas en la vejez. Sin embargo, no vemos a los ancianos temblando de miedo a toda hora. Te llenas de miedo cuando piensas en la enfermedad, pero cuando ésta sucede, ya no hay miedo y el problema desaparece. La enfermedad se acepta como un hecho. El problema verdadero siempre es psicológico. El dolor físico es parte de la vida. Cuando se piensa en él, no es físico en lo absoluto, sino que se ha vuelto psicológico. Cuando piensan en la muerte, sienten miedo, pero cuando ésta se presenta, no hay miedo. El miedo siempre se relaciona con el futuro. El miedo no existe en el presente....

La realidad misma nunca es un problema; son las ideas acerca de la realidad las que crean el problema. Por tanto, lo primero que debemos comprender es que si logramos disolver el problema psicológico, todo el problema desaparecerá y podremos comenzar a vivir el momento.

El sufrimiento psicológico le pertenece al pasado o al futuro, pero nunca al presente. La mente no existe nunca en el presente. En el presente, reside la realidad, no la mente....

De ahí la Pregunta: No creo temerle a la muerte tanto como le temo a la enfermedad, la vejez y el sufrimiento. ¿Cómo puedo vencer el miedo al sufrimiento físico? 

Somos gentes asustadas; queremos asegurarlo todo primero. Cuando más nos aseguramos, más duro y más frío se vuelve el muro de hielo que nos rodea y que encoge todo nuestro ser. Nuestra separación de lo divino se ha producido por un único motivo: porque no somos líquidos, porque nos hemos vuelto sólidos. Ésta es la única causa de la separación: no fluimos, nos hemos quedado como bloques; no somos agua, somos como hielo sólido. Cuando nos volvemos fluidos, ya no existirá la separación; pero sólo nos volvemos fluidos cuando aceptamos ver y vivir la muerte, cuando aceptamos que la muerte existe.

Cuando hemos visto y hemos reconocido que la muerte existe, ¿por qué hemos de tener miedo alguno? Cuando la muerte está allí con seguridad, cuando la ola sabe con seguridad que ha de desaparecer, si la ola ha descubierto que el nacimiento mismo contiene a la muerte, si la ola ha llegado a saber que su desintegración comenzó en el momento mismo en que fue creada, allí termina la cuestión. ¿Por qué convertirse entonces en hielo?

Enseguida aceptará ser una ola mientras tenga que serlo, y aceptará ser el mar mientras tenga que serlo. ¡Eso es! ¡Aquí termina la cuestión! En ese instante se acepta todo. En esa aceptación, la ola se convierte en el mar. Entonces desparece toda inquietud por su desaparición, pues la ola sabe que existía antes de su extinción y que seguirá existiendo aun después de desparecer; no como el yo, sino como el mar sin límites.

Siempre recuerda que cuando estés con alguna persona, puede ser la última vez. No la desperdicies en trivialidades, no crees problemillas ni conflictos sin sentido. Cuando viene la muerte no importa nada más. Alguien hace algo, dice algo y tú te enojas: piensa en la muerte. Piensa en esa persona o en ti muriendo; ¿qué importancia tendrá que haya dicho eso? Y tal vez él no lo decía en ese sentido, puede haber sido sólo tu interpretación. El noventa y nueve por ciento de los casos es una interpretación.
     
Recuerda: cuando estés con alguna persona, él o ella no será la persona que conocías, pues todo cambia continua­mente. No puedes bañarte dos veces en el mismo río ni puedes encontrarte dos veces con la misma persona. Puedes ir a ver a tus padres, a tus hermanos, hermanas o amigos, pero habrán cambiado. Nada permanece igual. Tú has cambiado, no vas a ser la misma/o, y no los vas a encontrar iguales.

Si recuerdaS estas dos cosas, el amor florece entre los dos. Siempre mira a una persona como si fuera la primera vez que la vieras. Siempre mira a una persona como si fuera la última vez que la fueras a ver.

Y así es como es.

Este pequeño momento de encuentro puede llenarte inmensamente.

Saludos.

Patricio Varsariah
 

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febrero 27, 2022
 

A medida que envejezco.

febrero 27, 2022
Cuando era joven la vida era más fácil. Sé que a veces parece ser así. Pero la verdad es que la vida sigue siendo fácil. Siempre lo será. La única diferencia es que hoy soy mayor, y cuanto más acumulo años de juventud (viejo), más difícilmente hacemos las cosas por nosotros mismos. 

A hora bien, cuando era joven veía el mundo a través de ojos simples y esperanzadores. Sabía lo que quería y no tenía sesgos ni agendas ocultas. Me gustaba la gente que sonreía. Evitaba a las personas que fruncieron el ceño. Comía cuando tenía hambre, bebía cuando tenía sed, y dormía cuando estaba cansado.

A medida que envejezco,siento que mi mente se desilusiona gradualmente por influencias externas negativas. En algún momento empiezo a dudar y cuestionar mis instintos. 

Cuando surgia un nuevo obstáculo o un dolor creciente, tropecé y caí. Esto sucedió varias veces. Finalmente un día decidí que no quería caer de nuevo, pero en lugar de resolver el problema que me hizo caer, evite todo esos problemas no los solucione.

Como resultado, comí comida de comodidad y bebía vino para adormecer mis heridas y llenar mis vacíos. Trabaje hasta tarde en las noches a propósito para evitar conflictos no resueltos. Empecé a guardar rencores, jugando juegos mentales, y sutilmente engañando a otros y a mi mismo para salir adelante. 
Con el transcurso del tiempo, hice mi vida cada vez más difícil, y empecé a perder contacto con lo que realmente soy y lo que realmente necesitaba.

Si usted está asintiendo con la cabeza, entonces usted entiende que estiva en el camino equivocado, y sabes en el fondo que poco a poco he hecho mi vida más difícil de lo que tiene que ser.

Y un día hace muchos años tome la decisión de parar, reflexionar y terminar con los errores más comunes que he cometido en el pasado, y de esta decisión surgieron algunas ideas para simplificar las cosas y que me gustaría compartir contigo hoy :

1. Mientras no estés lastimando a nadie, sigue viviendo tu vida a tu manera. A veces nos perdemos en tratar de vivir para alguien más, tratando de satisfacer sus expectativas, y hacer las cosas sólo para impresionarlos. Tómese un momento y piense en ello. ¿Estás haciendo cosas porque realmente crees en ellas? Recuerde sus propias metas. Vive, haz y ama para que seas feliz, porque cuando se trata de ello, las relaciones pueden terminar en un instante, pero vivirás contigo mismo por el resto de tu vida.

2.Todo el mundo puede encontrar una razón para ofenderte sobre una base diaria. Entonces, ¿qué te ha ofendido? Usted asignó una intención negativa a estas acciones de otra manera inocentes. Lo tomaste como un insulto personal - una bofetada en la cara. No te hagas esto a ti mismo. No tome las cosas personalmente. No asigne una intención negativa a las acciones involuntarias de otros. Que hoy sea el día en que busquen lo bueno en la gente. Nunca asignes una intención negativa a las acciones de la gente. -

3.Necesitamos aprender de nuestros errores y avanzar. Haz un pacto contigo hoy para no ser definido por tu pasado. A veces lo más importante que salen de todo tu trabajo duro no es lo que obtienes por él, sino lo que aprendes de él. Una vida feliz y exitosa, después de todo, no es una vida ausente de problemas, sino uno que ha sido capaz de superarlos. Nunca te atasques en tus errores. -

4.Algunos obstáculos en la vida son demasiado difíciles de aclarar simplemente adoptando una mentalidad positiva.
Necesitas perdonar a alguien? ¿Necesitas dejar de lado una relación fallida? ¿Necesitas llegar a un acuerdo con la muerte de un ser querido? La vida está llena de pérdidas. Pero, en cierto sentido, la verdadera felicidad no sería posible sin ella. Nos ayuda a apreciar los buenos tiempos. Nos ayuda a crecer. Si estás luchando por ver la luz, no estás solo. Encuentre a alguien que entienda y hable contigo. Busca apoyo. No dejes que la pérdida te devore. 

5. Hacer lo que es correcto, no lo que es fácil. Y hacer lo correcto incluso si nadie más lo sabrá. ¿Por qué? Porque lo sabrás. Nunca cortes las esquinas y tomes la salida fácil. - 

Y por supuesto, si estás luchando con algo de esto, no estás sola o solo. Muchos de nosotros estamos ahí contigo, trabajando duro para sentirnos mejor, pensar más claramente y recuperar nuestras vidas. 

Saludos.

Patricio Varsariah.
Vive feliz hoy no esperes el mañana que no existe.
 

Ser intolerante con la intolerancia..

febrero 27, 2022
Es curioso como en muchas ocasiones al rechazar aquello que "odiamos" estamos haciendo precisamente lo mismo que estamos rechazando, pero claro, como lo hacemos nosotros no cuenta. Puedo criticar a alguien por ser egoísta sin darme cuenta del egoísmo que estoy manifestando al hacerlo.

Puedo manifestar abiertamente desde la plataforma por la tolerancia que hay que ser intolerante con la intolerancia... Claro, tengo muchos argumentos (o quizá justificaciones) para demostrar que mis ideas son buenas y las del otro malas y por eso hay que ser intolerante con ellas pero... ¿la otra persona no estará sintiendo lo mismo? 

El otro día en el muro de una amiga de facebook una persona comentaba con satisfacción y orgullo que había borrado a alguien de su lista de amigos porque sus opiniones eran "fascistas". A mi me pareció curioso eso de eliminar a alguien por sus opiniones...

¿Y que ocurre cuando en nuestra vida nos cruzamos con una persona que está manifestando el rasgo opuesto, el egoísmo?

Pues que al ver en el otro eso de nosotros que rechazamos nos recuerda que eso que hemos escondido profundo sigue perteneciéndonos y esa sensación, tan peligrosa, es la que rechazamos a través de atacar al otro. Es decir, atacamos en el otro aquello que no nos gusta de nosotros mismos. Y con cuanta más vehemencia lo hagamos es que más nos rechazamos a nosotros mismos en él. 

Ojo, que podemos simplemente elegir que no queremos compartir nuestra vida con esa persona, de hecho, solemos elegir para estar a nuestro lado las personas que comparten con nosotros valores y características, mientras que rechazamos las que manifiestan rasgos opuestos. 

Pero elegir no compartir tiempo con una persona no es rechazar emocionalmente, y mucho menos odiar, a esa persona por "como es" ¿Se entiende la diferencia? 

Si odio a alguien o le rechazo con un componente de emoción muy fuerte esa persona está expresando aquello que no acepto en mi misma, me hace de espejo de lo que no me gusta y por eso agredo al espejo, a ver si rompiéndolo deja de mostrarme lo que no quiero ver. Si simplemente no me gusta algo de alguien y elijo no compartir mi tiempo con ella o el, pero sin emoción, sin rabia y sin que se me remuevan las entrañas en su presencia, pues está reflejando un aspecto de mi que acepto en mi pero que elijo no manifestar porque no está en mis valores.

Cada vez que una persona me hace sentir mal me esta ofreciendo el regalo de observar ¿Qué me pasa a mi que eso me hace sentir mal? 

El día que podemos amar todas nuestras características entonces no nos molestará que los demás las manifiesten. Ese día, seremos dueños de nosotros mismos y podremos elegir con libertad, según nuestros particulares valores, que persona deseo ser, si más egoísta o más generosa, si cuarto y mitad de tolerante pero intolerante con ciertos aspectos concretos, si abierta a las opiniones pero cerrada a las agresiones, etc. 

Siendo conscientes de que todo es neutro y que elegir ser de una manera u otra está determinado por mis valores y mis valores no son mejores ni peores que los de otra persona, simplemente son los que yo elijo porque conectan conmigo y me hacen más feliz.Y, obviamente, a partir de ahí también puedo elegir con quien compartir mi vida. 

Normalmente elegimos como amigas o amigos a aquellas personas con la que compartimos los valores más importantes para nosotros. Solemos rechazar igualmente a aquellas personas que, en los aspectos importantes para nosotros, defendemos valores o criterios opuestos. 

No hay nada bueno ni malo en ello, podemos elegir que deseamos y de que nos rodeamos, pero cuando lo hacemos desde el amor, desde la aceptación y, en definitiva, desde la libertad nuestra vida toma un color diferente. Es difícil, si. Y merece la pena.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Una manera de fluir en la vida.

febrero 27, 2022
Son curiosos los seres humanos, muchos de ellos se pasan toda la vida tratando de esquivar sus responsabilidades echándole la culpa de sus fracasos y errores a los demás y cuando se enfrentan a una situación que escapa completamente a su control se llenan de culpa tratando de ejercer control sobre lo incontrolable.

Y es que nadie puede ser responsable de las acciones de otra persona, sean estas las que sean, y preguntarnos cien mil "y si..." o "debería haber (hecho, sabido, etc.)" es algo que nos deja bloqueados y nos impide la mayor parte de las veces el superar la situación. Ocurre que en ocasiones lo que sucede en nuestra vida es realmente difícil de afrontar, especialmente cuando perdemos a un ser querido, y tratamos de convertir ese acontecimiento en algo que tiene que ver con nosotros. Pensar que podríamos haber hecho algo, llenarnos de culpa por haber hecho, dicho, dejado de hacer o de decir o incluso que lo que nos ha pasado es un castigo divino, nos da la sensación de que lo ocurrido tiene algo que ver con nosotros y tenemos poder sobre lo que ha pasado y, claro, si tenemos poder sobre ello podríamos cambiarlo. 

El problema es que este mecanismo de defensa es absolutamente inútil, porque por mucho poder que tengamos sobre lo que ha ocurrido es completamente imposible cambiar el pasado, así que cuanto más nos enredamos en eso pensa-mientos que nos dan cierta seguridad y control más frustrados e impotentes nos sentiremos porque por mucho control no podemos cambiar nada. Es más, mientras estamos enredados en nuestro pasado no estamos aprendiendo para el futuro así que las posibilidades de repetir nuestros errores en el futuro aumentan.

Quizá lo más eficaz sería centrarnos más en aquello que nosotros podemos hacer en nuestra vida y aprender a aceptar, respetar y digerir aquellas decisiones que toman los demás y que sólo tienen que ver con ellos. Y lo mismo con los acontecimientos vitales que ocurren y ante los que poco podemos hacer, pelearnos con la realidad es la mejor manera de sentirnos impotentes y frustrados porque por mucho que nos esforcemos, negociemos, critiquemos o nos resistamos la realidad siempre pasa por encima de nosotros. 

Aprender a sentirse cómodo en la incomodidad de estas situaciones, encontrar un sentido a cualquier situación que se produzca o simplemente ser conscientes desde la seguridad de que hay cosas que no podemos controlar es una manera de fluir en la vida sin iniciar batallas que, sin duda, no podemos ganar.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Enmarca las vistas de las calles de Ámsterdam es un arte.

febrero 23, 2022

 

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