Las palabras dichas suelen perderse en el ruido del tiempo.
Lo escrito, en cambio, permanece.

Cada texto que aquí comparto nace con la intención de quedar, de acompañar al lector más allá del instante, de ofrecer un espacio de reflexión que pueda ser visitado una y otra vez, con nuevas miradas y nuevas preguntas.

Leer es detenerse. Es permitir que lo escrito siga viviendo en quien lo recibe.

Hoy voy a compartir 5 afirmaciones simples.

abril 11, 2022
Pero poderosas para comenzar bien la semana. 

1. Si no te permites aprender y crecer a partir de la experiencia, de lo que se dijo, se hizo y se sintió, siempre mirarás tu vida a través de la misma lente de siempre. Date cuenta de esto. En muchos sentidos, lo que haces hoy importa más que lo que pasó ayer.

2. La calma no significa estar en un espacio donde no hay caos, problemas o realidades duras con las que lidiar. Calma significa estar en medio de todas esas cosas y aun así permanecer mental, emocional y físicamente centrado.

3. Respira. Estar donde estás. Te han derrumbado docenas de veces y te has vuelto a unir. Piensa en lo extraordinario que es eso y en lo lejos que has llegado. No eres la misma persona que eras hace un año, hace un mes o incluso ayer. Siempre estás creciendo... ¡más fuerte!

4. A medida que avance, recuerde que la forma en que la gente lo ve y lo trata es su problema, cómo responde usted es suyo. Así que nunca te arrepientas de la amabilidad y el respeto que has mostrado a las personas equivocadas. Tu comportamiento dice todo sobre ti, y el comportamiento de ellos dice más que suficiente sobre ellos.

5. El objetivo fundamental en este momento es cambiar gradualmente tu respuesta a lo que no puedes controlar. Para fortalecerse por dentro, de modo que casi nada en el exterior pueda afectar su paz y bienestar interior sin su permiso consciente.

Por supuesto, sé que todos esos puntos son más fáciles de decir que de hacer, así que permítanme compartir con ustedes esta poderosa historia real:

Pero si mantenemos nuestras mentes enfocadas en lo positivo, nuestros corazones abiertos al amor y continuamos poniendo un pie delante del otro, podemos recuperar las piezas, reconstruir y contraatacar con más fuerza y determinación de lo que nunca imaginamos posible. .

Piensa en cómo se relaciona esto con tu vida...

Saludos.

Patricion Varsariah.
* Gracias por tu generosidad y la paciencia de leerme.

 

'Oude Kerk' de Ámsterdam.

abril 11, 2022


¡Simplemente guau! 😍 Esta puesta de sol es el telón de fondo perfecto para la hermosa
'Oude Kerk' de Ámsterdam.
Es el edificio más antiguo de nuestra ciudad y la iglesia parroquial más antigua,
por lo que la iglesia hace honor a su nombre 😊

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Mis años que pasan.

abril 7, 2022
Hay a quienes les incomoda ver pasar los años alegando que ese hecho les hace sentir mayores, más cerca de la vejez y cada vez más lejos de la maravilla que suele suponer la juventud. Otra forma de enfocarlo es la de quienes disfrutan de cada día que pasa, agradecen que ese tiempo vaya dejando cosas atrás, que esas cosas aporten sueños por los que merece la pena luchar, y que esos sueños sean el mejor motivo para envejecer junto a la felicidad.

Yo celebro los años que pasan cuando me cuentan que es señal de que aún sigo vivo, cuando me recuerdan todo lo malo que ya pasó, que dejó de doler, que un día me robó la fe; sonrío al olvido cuando no me permite borrar los buenos momentos, los abrazos y los besos que rozaron mi alma, los encuentros y las despedidas que entonaban la canción de la calma.

Por qué no celebrar los años que pasan en cada lugar que visito, que veo, que incluso llego a sentir; en cada mirada que me regala un mensaje de amor, en cada frase que esconde entre sus letras el maravilloso latir de mi corazón; sonrío a los regalos que la vida me muestra, que los días me traen, que el mar se lleva, la lluvia me devuelve y que a otros distraen.

Me llenan de satisfacción celebrar los años que pasan porque no existe mejor regalo que el de estar vivos, que el de tener cada mañana una oportunidad más para hacer todos nuestros sueños realidad; porque los años no se miden en días, no se cuentan en minutos..., los años son los tropiezos y los aciertos, las conquistas y las derrotas, la pobreza que nos dejó el huracán de la tristeza y la riqueza que alcanzamos al acabar con ella. 

Sonrío a mi vida porque ella es lo mejor que me ha pasado, porque no hay un sólo año en el que no encuentre la paz que los hilos del Universo habían convertido en una guerra; porque no hay razón que no diga que las batallas se crearon para los valientes, para los que saben combatir sin espadas, para los que su victoria es la de dar vida a la vida de otras almas.

Una de las razones importantes porque celebro los años que pasan es porque vosotros los pasáis conmigo, porque seguís estando aquí a mi lado; porque los años a solas, que lo sé muy bien porque lo he experimentado muchos años, nunca tienen la misma intensidad que los que sentimos cerca de otros cuerpos, entrelazados a otras manos, arropados por otras pasiones. 

Sonrío a vuestros ojos aunque no podáis verme porque yo puedo veros junto a Morfeo, junto al ángel que os construye en mi corazón el mejor refugio para aprender a ser eternamente felices a pesar del dolor.

De cualquier manera yo siempre celebro los años que pasan...

Saludos.

Patricion Varsariah.

 

Tener metas claras y planificar tu Vida.

abril 6, 2022
Los temas de mis escritos son para compartir experiencias para prevenir antes que curar las heridas emocionales y físicas. Recuerda: "Estar emocional y mentalmente bien es el resultado de pensar sentir y actuar bien" llevando una vida sana con alimentos sanos para cuerpo mente alma corazón y espíritu. Me encanta inspirar a las personas, me encanta motivar a las personas y me encanta animar a las personas a que persigan grandes metas y ayudarles a que las consigan.

Con los años he aprendido que el sentido de la vida no es ser inmensamente rico, ni pasarla bien no importa a costa de que o de quienes. Tampoco los excesos de ningún tipo, ni vivir solo, aislado en una caverna, para citar casos extremos. Creo que todo ser humano busca ser feliz, hacer felices a quienes ama, y llevarse bien con su entorno. Es estar abierto a dar y recibir amor, con todo lo que esto implica. El hombre es una criatura sociable que necesita de su entorno. A la vez que él aporta lo que és o sabe, al mismo.

La felicidad en principio se alcanza con la paz interior, manteniendo la esperanza, la fe, una alegría serena, trabajando duro, teniendo las necesidades básicas satisfechas. Es bueno divertirse, y si tu trabajo te gusta y divierte seguro te hará feliz. También aprender, estudiar, hay gente a la que le hace feliz. Y esta es una actividad que puede ser para toda la vida, sin límite de edad. (piensa que no se puede estar enojado, o aburrido y ser a la vez feliz) Además, siendo responsable de ti mismo y de tu familia, y aun siendo participativo de la comunidad en la que vives para mejorarla, si puedes y te llama hacerlo.

Buscando aprender siempre, no escatimando esfuerzo, para progresar y vivir con dignidad, particularmente en la juventud y la mediana edad, que está la fuerza física y continuando después.

Que planifiques, no quiere decir que dejes de ser espontáneo en tus actitudes con quienes te relacionas o con lo que emprendas. Tampoco que seas totalmente estructurado. Pero vuelvo a decir que cada tanto hay que sentarse, ver si estamos bien direccionados, y continuar. 

Como vivimos en un país con economía y políticas cambiantes . Sería bueno contar con una alternativa B prevista, ¿No te parece? Suceden cosas, luego de subir puedes bajar abruptamente por causas ajenas a ti. No te desmorones, siempre es un golpe duro, habla con otros, baraja alternativas y retoma alguna actividad, la que surja en ese momento.

Me encuentro siempre, con personas que se quejan por no estar mejor posicionados en la vida. Pero los veo y comparo con otros que tuvieron las mismas oportunidades, pero que eligieron y programaron mejor sus vidas. Acomodando sus prioridades con más sentido común.

Estudiaron más o eligieron las carreras adecuadas, que el mercado demandaba, trabajaron y estudiaron a la vez, y no lo consideraron sacrificio, esto templa, fortalece a la persona, y cuando busca un puesto de trabajo mejor, es elegido por su conocimiento y experiencia. Los que eligieron pasarla muy bien en el tiempo presente, sin esfuerzos, y dilapidando, se encontraron años más tarde frente al hecho de haber perdido la mejor etapa de su vida en banalidades.

Por ejemplo el que priorizó comprarse un auto sin tener ingresos abultados, y no necesitándolo como herramienta de trabajo, demorará mucho más en tener un pequeño departamento, ya que el primero da gastos, y el segundo permite ahorrarse un alquiler.

El que estudió tiene más puertas abiertas, pero eso solo no garantiza su progreso, se complementa con su integración al lugar de trabajo, eficiencia, responsabilidad, y si la tiene, el aporte de creatividad e ideas a la empresa en la que trabaja. Las empresas valoran su capital humano, no querrían desprenderse de aquellos que aportan a su crecimiento. Salvo en situaciones de quebranto o imposibilidad de continuar. Hablo de reglas generales.

Uno da y recibe, pero lo ideal es que crezca en lo que hace en conocimiento y experiencia. Para evolucionar, ocupar luego un puesto más exigente, dentro o fuera de la misma empresa. Hacer algún deporte es bueno para la mente y el cuerpo. Trata de hacerlo. El simple caminar 4 km diarios a paso firme, ya lo es. Lo recomiendo porque no lo hice antes, por trabajar más, y lo tengo que hacer ahora. 

El carácter es importante, no avasallar ni dejarse avasallar, tener templanza, convicciones firmes y defenderlas si son las correctas. Los cambios crean más temor en unas personas que en otras. A veces hay que saber esperar. Pero si tienes confianza en ti mismo, y haces una buena evaluación de dónde vas a poner tus servicios, sopesando todo en la balanza, deberías dar el paso. No cambiar para peor. Pero nunca sabrás a lo que podrías haber llegado si no pruebas y remas con los pies dentro del bote nuevo. 

El deseo de mucha seguridad, el no asumir algunos riesgos sopesados, pueden hacer que uno nunca crezca. Se puede ser conformista y quedarse toda una vida en una empresa, por un sueldo bajo y seguro. O a partir de esa experiencia laboral, si ya tiene un techo para no ascender, dar otro paso y buscarse un trabajo mejor remunerado en otra empresa, teniendo en cuenta que esté en la edad que permite los cambios.

Nunca un aprendizaje teórico es suficiente, es necesario llevarlo a la práctica, ejercer el saber, poner en acción la teoría. Si algo no sale bien no debe considerarse fracaso, tan solo experiencia. Es poco probable cometer el mismo error dos veces, pero si tropiezas tres veces con la misma piedra, es mejor que busques ayuda, porque algo haces mal o no sabes. Persevera con inteligencia ¡Siempre!

La paciencia y la constancia permiten llegar a donde uno quiera llegar, si se tienen metas claras y se adquirió el conocimiento necesario, a la vez que se encararon proyectos viables.
Yo tuve la característica de hacer muchas actividades desde chico, empezando distintos trabajos para terceros, y mientras estudiaba, fabriqué productos y los vendí con buen resultado. A los 19 años ya había tenido 7 trabajos distintos, algunos duraron de 3 a 6 meses, y 3 emprendimientos propios exitosos. No quiero decir que deba ser imitado, solo que fue y fui así. Mi padre preguntaba -- ¿Por qué lo dejas, si te va bien? -- Los hice por la experiencia---contestaba.

Personalmente siempre me gusto estar en contacto con gente que supiera más que yo, para aprender todo lo bueno de ellos. Tuve oído para escuchar y ojos para ver, tomando para mí lo que consideraba bueno y lo práctico, desechando justamente lo descarta ble. También se aprende estando informado de que hacen los demás, no quedándote atrás en los adelantos a tu disposición. 

Aprende el que desea aprender, no importando el tiempo que le demande, es bueno el conocimiento especializado, pero no descuidar el generalizado, que abarca lo que pasa en el mundo en tecnología, economía, política, medicina, cultura, finanzas, turismo, educación, política, espiritualidad, deporte etc. Si el tiempo no te da, un flash de ello es bueno. También lo adquieres en conversaciones con gente que está informada en estos temas.

El que dice: yo no puedo aprender no aprenderá, el que dice: yo soy así y no puedo cambiar, por supuesto que no cambiará. La persona con buena disposición si quiere algo dice: trataré o tendré buena voluntad para hacer lo necesario (tendrá humildad) y recorrerá el camino que lo lleva adonde quiere llegar.

No dejemos de reconocer que pueden suceder hechos que nos desvían de nuestros proyectos, y debemos acomodarnos a la nueva realidad. Si una persona no alcanza el bienestar y el futuro deseable para sí y su familia, debe buscar apoyo , reconocer que puede estar equivocado, y abrirse a escuchar sugerencias de otras personas, de allí pueden salir ideas que lo entusiasmen. A eso contribuye la sociabilidad, al diálogo, al intercambio de ideas, reflexiones, y experiencias.

La forma de vida y las metas, son elecciones, una vez que se pasa de la adolescencia, la frase, cosecharas lo que sembraste se da bastante en la vida. Lo que invita a no dejar pasar el tiempo, toda edad es buena para hacerse un presente y un futuro mejor, claro que los proyectos a los 30,50 ó 70 años serán distintos de acuerdo a formación anterior y estado de salud.

Un campesino, o un oficinista, por ejemplo, que no tengan otra aspiración que su trabajo diario, pueden quedarse toda la vida haciendo lo suyo si son felices, y hacen feliz a su familia, que no necesita más.

Hay gente que tiene condiciones intelectuales sobresalientes, pero no las aprovecha por su carácter, por pereza, o por dejar todo siempre para mañana. (Hoy, … es el mañana de ayer) fíjate si tendrías que haber hecho algo que no hiciste. De aquí surge mi "Tener metas claras" y "Planificar Tu Vida" y la de los que dependan de ti, hasta que se manejen solos ¿Verdad? 

Pero si estás conforme con lo que haces, bien por ti. Después de todo estas son solo reflexiones mías, cada cual finalmente hace lo que quiere o puede con su vida, tratando de llevarla lo mejor posible.

Evidentemente la vida no es una burbuja, también debemos conocer la maldad, el egoísmo, la codicia que existe en el mundo, para resguardarnos, orientar a quienes dependan de nosotros, y ayudar a quien lo necesite, evitando caer en infortunios evitables.

Bueno, ¡Gracias por leer!, … si llegaste al final. 

Creo que escribo demasiado. Hasta pronto.

Patricio Varsariah.
 

Que significa: Amaras a tu prójimo?

abril 6, 2022
Sencillamente para mí, significa amar al otro, a cualquiera, de cualquier parte, sin que medie parentesco, raza, amistad, vecindad, sexo, recomendación, ni interés en sacar un beneficio de ninguna naturaleza.

Es, de la manera que puedas, ser solidario, dar una mano en el momento que se te cruce la necesidad del otro, tu prójimo o bien en forma continua como lo hace mucha gente. Dando de comer a carenciados en comedores comunitarios, visitando enfermos en hospitales, buscando trabajo para una familia que está en problemas económicos, poniendo el oído al que necesita hablar. Colaborando económicamente a una buena causa si no tienes tiempo físico. etc.

La religión cristiana y otras del mundo, lo dan como un mandamiento que, sería la salvación de la raza humana, y muchos se rebelan poniendo en juicio la existencia de Dios, de un Poder Superior. Al hacerlo, pierden el tiempo en esas discusiones, no se dan cuenta que al margen de creer o no, el dogma, la ley, el mandato, la frase o como quieran llamarla ésta es por su sabiduría la salvación de toda humanidad.

Mi sugerencia para aquellos es, discutan sobre el mensajero, acéptenlo o no, tómense su tiempo, pero no dejen de: leer, aprender y poner en práctica el mensaje.

Hagamos de cuenta que el país es un gran bote, si todos estamos dentro remando para el mismo lado, no cabe duda vamos a sobrevivir y salir adelante. Significa levantar al que se cae, o se queda atrás, no procurar salvarnos solos.

Voy a dejar de lado mis creencias para que no interfieran en el análisis, los no creyentes en nada, por favor no huir de la lectura. Cuando en el párrafo anterior menciono que la frase amarás a tu prójimo como a ti mismo, es la salvación para el país, no me refiero a la que dijo Jesús según los evangelios, el que crea en mi será salvo.

Esta última se refiere a las almas, y la otra, la primera, a la vida, a la armonía y paz de tu vida, la de aquellos a quienes amas y a la de todo ser humano, viviente y por qué no también suponer que la de sus almas. Al margen de fe o creencias. No nos damos cuenta de la enorme sabiduría del mandato segundo. Si el país o el mundo aprendiera a amarse, no existirían guerras, conflictos, problemas, intereses mezquinos y egoístas. En una palabra se viviría en paz y armonía.

Desde hace 2000 años, o más está la "solución", pero el hombre sigue siendo imperfecto, se deja llevar por su codicia, ira, egoísmo, mezquindad, orgullo, deseo de poder, bajos instintos, hipocresía, conspiración y traición, violencia física, verbal y escrita etc.

Los defectos humanos son innumerables, ¿Como puedes tener un diálogo? con alguien que no quiere escuchar, o se cierra estrictamente a evaluar como probable algo, que no acepta, por su formación, su manera de pensar, ni hablar si está totalmente alejado de lo espiritual o lo filosófico. Pero sin dudarlo digo que gente que no pertenece a esas corrientes puede destacarse por su honestidad, ética y moral.

Entiendo al que no tiene fe en alguna religión u otra buena doctrina , porque durante gran parte de mi vida fui igual, a pesar de ser buena persona y tener sólidos valores éticos y morales. Tuve que tocar fondo, luego de años continuados de sobre exceso laboral intelectual llegar a estar tan mal, para llegar pensar que solo la muerte era la salida al dolor y la inacción que produjo lo emocional que entrampaba mi mente. A pesar de amar la vida, era ya imposible continuarla. Nadie que no haya pasado por una estado similar puede juzgar o comprender.

Cuando estaba en esa situación, una palabra salió de mi boca, ¿Dios mío que me ocurre? No lo conocía, pero nombré a un ser superior, como cada cual pueda concebirlo buscando su interpretación. Estoy vivo porque el intento me salió mal o porque Dios tendría otra misión para mí. Y vaya que la tuvo. Porque estuve presente en infinidad de situaciones que requirieron más adelante de mí consolidado y fortalecido por años y hasta ahora.

A la vida llegamos para vivir y aprender muchas cosas, cuando perdí el control remoto de la mía, tuve que dejarme llevar por los caminos a los que, sin interpretarlo así en ese momento, mi ser interior y tal vez un poder superior me conducían.

Me pasaron cosas tristes, dolorosas, pude comprobar que no fui el único y tomar conciencia de que mucha gente en el mundo sufre acontecimientos terribles , muchos peores que los míos. Lo importante es salir más sabio, más fuerte emocionalmente, más espiritual, para seguir viviendo con ajustes de personalidad y de forma de vida. 

Las personas, reconociendo sus debilidades o fragilidades de carácter, pueden cambiar, superarse, ser felices y exitosos en serenidad.

Es difícil para la mayoría auto conocerse y aceptar que necesita modificar en los hábitos, pensamientos, sentimientos que formaron su personalidad , y le impiden ser feliz, pero, paso a paso con aceptación, ¡Funciona!. 

De nuestro interior surgen virtudes y fragilidades de carácter que pugnan entre ellas. Radican en el alma espíritu “corazón” e influyen en nuestro intelecto racional. Son nuestra sensibilidad nuestros pensamientos sentimientos reacciones frente a situaciones de vida y en nuestra relación con los otros.

No cabe discutir sobre Jesús de Nazaret para los creyentes, para los que no lo son, tomen “La sabiduría del mensaje”. ¿No nos damos cuenta que una sola frase aplicada, soluciona todos los problemas conflictivos del mundo y no requiere más definiciones? Con quien amas o te aman ¿se harían daño? o, ¿Buscarían razonar para salvar las diferencias?

Saludos.

Patricio Varsariah.

 

Mientras más tenemos más queremos.

abril 5, 2022
La infelicidad es ese estado depresivo que nos alcanza cuando perdemos una felicidad que en numerosas ocasiones ni siquiera éramos conscientes de tener. Suele suceder que las cosas más valiosas solo las apreciamos cuando nos vemos privados de ellas; la amistad, el amor, el compañerismo, la salud o la paz, la mayoría de ellas difícilmente asociables a los excesos consumistas. 

Destruimos todas estas obsoletas virtudes en  nuestro tiempo de vida por nuestro afán acaparador. Perdemos de vista que no se trata de acaparar lo que no se puede atesorar, como si fuera algo imperecedero, para luego disfrutar de dichas virtudes a conveniencia. La felicidad en tanto la definimos por todas esas virtudes: amistad, amor, paz, salud, solo es posible vivirla en tiempo presente, los tiempos pretéritos son nostalgia, los tiempos que hayan de venir son anhelos.

La felicidad es una cosa que se vive y se siente, y no una cosa que se razona y se define, no por ello hemos de rehuir el reto de tratar de detallar las causas de la felicidad y sus circunstancias, en especial, en lo referido a confundir felicidad con riqueza. 

Recurriremos a ese extraño antagonismo que llamamos infelicidad para ayudarnos a desvelar los misterios de su contraparte. 

La búsqueda de la felicidad nos define en tanto delimita nuestros valores vitales y morales. Si hiciéramos una encuesta acerca de si el dinero nos da felicidad, con la boca chica lo negaríamos, pero probablemente en nuestro interior todos creeríamos que sí. Sin embargo, pruebas tenemos de sobra acerca de numerosa gente que posee dinero como “castigo”, y sin embargo es infeliz.

Al ver noticias acerca de gente rica y famosa, las envidiamos por sus circunstancias, lujos, dinero, exuberancia y demás aspectos de esa felicidad artificial con la que tanto nos tientan. Aparentemente tienen todo aquello que creemos nos llenaría de felicidad. A pesar de negarlo, siempre terminamos por pensar que la felicidad es un bien que se puede comprar. Luego, nos sorprendemos al ver cómo estas personas, más afortunadas en lo económico, pero no necesariamente más felices, tienen depresión, lo pasan mal, o se encuentran tan perdidos que confunden felicidad con placeres banales y pasajeros pagando un alto precio en el camino. 

Destruyen, más que construyen, las virtudes que podrían proporcionarles el epicúreo sosiego necesario para ser felices. ¿Por qué sucede esto? ¿Cómo es posible ser infeliz si estamos a rebosar de bienes materiales?

Lo primero que tendría que aclarar, siguiendo las reflexiones aristotélicas, es que aunque por los motivos que voy a enumerar lo material no da la felicidad, la total o parcial  ausencia de recursos vitales sí que nos agua la fiesta. Ser pobre o andar cerca de serlo impide o entorpece que podamos ser felices, la búsqueda de la sabiduría teorética, convertirse en sabio, máximo fin del ser humano, nos produce felicidad, pero si no tienes nada que llevarte a la boca, ni un refugio frente a las intemperancias del tiempo, si te ves asolado por circunstancias hostiles, o careces de salud, por mucha sabiduría en la que desees perderte felizmente, poco podrás hacer, ya que lo acuciante, seguir vivo dignamente, evita que alcances lo importante, ser feliz.

Una vez clarificado este punto esencial, aquí viene la pregunta: ¿por qué la acumulación de bienes materiales no nos llena de felicidad? 

Nos llena de placer, o puede hacerlo, sin duda. Momentáneos y pasajeros pero placer al fin y al cabo. Pero el placer dista mucho en tanto deseo satisfecho de convertirse en felicidad. No es incompatible, pero no es causa suficiente. El primer motivo por el que la acumulación de bienes no es causa efectiva de felicidad es porque mientras más tenemos más queremos. 

En numerosas ocasiones he comentado las trampas del consumismo moderno; no basta tener un IPhone estupendo, hemos de tener el último modelo. No basta tener un buen coche, hemos de tener uno aún mejor. No basta tener 10 pantalones si podemos tener 11, y así podría continuar con casi cualquier bien de consumo no esencial. No solo eso, sino que poseer riquezas no garantiza la amistad, como tener poder no garantiza la lealtad, ni el dinero ser amado, y sin embargo son virtudes que pretendemos comprar. 

Mientras repartamos regalías es probable que mucha gente te manifieste cariño, lealtad, amor o amistad incondicional, pero a pocos de ellos les importaras. Y si eres desafortunado y caes en el abismo no perderán un minuto en echarte una cuerda para ayudarte a escalar. Puedes crearte una burbuja donde todo es artificial, pero ni el amor, ni la lealtad, ni la amistad, ni la empatía, pueden conjugarse bajo ese epígrafe de la artificialidad, a no ser que se desnaturalicen tanto que dejen de ser ellas mismas.

El segundo motivo, más allá de ese fatuo deseo que nunca está satisfecho por más que poseas, es la pérdida del valor de las cosas. Un ejemplo servirá para ejemplificar: cuando éramos Jóvenes nos gustaba escuchar la música a través de los discos, nos deleitábamos con lo artístico que acompaña al envoltorio, ahora con una suscripción  a un servicio de streaming tenemos miles de discos, a nuestro gusto. Evidentemente sí, pero más allá de la discusión sobre la calidad del sonido, sobre lo que un artista pueda recibir en verdad por su trabajo en esos medios, o la experiencia inmersiva que supone saborear la escucha de un disco, desde que lo sacas de la funda, admiras el arte gráfico, hasta que colocas la aguja en la calidez de sus surcos y sientes el ruido de fondo, el problema es que cuando tienes acceso ilimitado a las cosas, rara vez disfrutas de ellas. 

Si puedes tener todo cuando quieras como quieras, si no eliges qué disfrutar, porque al elegir algo has de descartar otro algo, no disfrutas de lo elegido en toda su plenitud. No se trata de poder poseer todo, se trata de poder elegir, por disponibilidad, por trabajo, por lo que cuesta, algo entre ese todo que te permita exprimirlo al máximo. 

Poseer mientras más mejor te ensombrece. Mucho no es mejor. El problema es que ningún bien puede alcanzar una verdadera significación si no lo singularizas. Si para ti esa experiencia, con objetos o personas, no la revistes de un significado especial, e intransferible, se convierte en banal. Tenerlo todo lleva a no valorar nada.

Y este problema nos conduce al tercero íntimamente relacionado; el carácter simbólico de aquello que nos produce felicidad. La pérdida de valor de aquello que debiera importarnos. Es como si perdiéramos la capacidad de oler, de tocar, de saborear la felicidad. Todo placer con el que pretendemos sustituir esa carencia termina por resultarnos insípido. Nos damos banquetes enormes de cosas que no necesitamos, pero más allá del atracón inmediato, no las disfrutamos. De hecho terminan por resultarnos insulsas, al desvalorizarlas porque podemos poseerlas sin límites, y por tanto dejan de resultarnos placenteras.

Puedo establecer las condiciones de la felicidad en dos hechos; el primero son las emociones de bienestar que nos invaden antes, durante o después de algún acontecimiento. El segundo es nuestra disposición a “ser felices” en la medida que un determinado acontecimiento nos satisfaga en su conjunto, ya que es acorde con la idea que tenemos de aquello que nos hace felices. O dicho más sencillamente, nos sentimos felices porque nos hemos convertido, más o menos, en aquello que nos imaginábamos que querríamos ser. Si perdemos el valor simbólico de la felicidad, al querer siempre algo diferente a lo que podemos ser, buscamos siempre más y más, lo que nos llevará irremediablemente al fracaso.

Debemos distinguir en nuestra búsqueda de aquello que nos hace felices (duro debate ético que dura siglos) entre lo instrumental y lo intrínseco. Aquellas cosas que nos hacen felices porque nos permiten alcanzar estados que nos producen bienestar, o aquellas cosas que en sí nos hacen felices, sin referenciar nada más. Lo instrumental puede ser útil, pero puede llevarnos a una desvalorización de los bienes intrínsecos, si siempre necesitas algo para alcanzar ese otro algo que presuntamente es más valioso. El hecho es que, como dice un refrán oriental, que no dista de ser significativo: No hay camino a la felicidad, la felicidad es el camino. 

Obsesionarse por conseguir una cosa que nos lleve a otra que a su vez nos llevará a otra en un enloquecido laberinto a la caza de la felicidad solo logrará perdernos. Si comenzamos a disfrutar de aquellas cosas, por baratas que sean, e incluso gratuitas, sin esperar acumular más y más, quizá disfrutemos de más momentos de felicidad que de ausencia de ella, infelicidad. 

El amor, la salud, la amistad, la paz, no sé acumulan, se disfrutan y se valoran, en el ahora o nunca.

Saludos.

Patricion Varsariah.
 

La relación toxica y dependiente.

marzo 28, 2022
El tema de la “relación toxica y dependiente” es un tema muy delicado, pero este escrito responde a una petición privada, y  con la misma delicadeza intentaré abordarlo,  más cuando es algo que no he experimentado, pero percibido y visto varias veces.  Ya saben que sólo le pongo palabras a aquello que haya vivenciado y sentido, puesto que expresar situaciones desconocidas en el ser, me parece deshonesto, me lo parece a mí, a este ser, así que sólo por eso de estar en el “tren” del amor verdadero me permito redactar sobre este tema muy muy prudentemente y con la máxima humildad que pueda contener, desde uno de los lados y con la perspectiva y visión que hay al otro lado por conocidos y amistades. 

De antemano pido disculpas porque no encuentren lo que  puedan suponer al respecto de... porque tampoco soy ni psicólogo ni psiquiatra. Como siempre digo y no me cansaré de repetirlo, que escribo sobre las cosas de la vida, de aquello que nos preocupa y ocupa más de lo que debiera,  de la naturaleza del sentir, porque somos seres dotados de esa extraordinaria capacidad y sensibilidad.  

Lo cierto es que muchos seres , muchos más de los que puedan pensarlo,  se encuentran, por desgracia,  dentro de este tipo de relaciones, algunas son conscientes y otras no, pero sea como fuere, no se basa en ningún intercambio libre ni no condicionado. Existen diferentes versiones con miles de matices, unas más sanas que otras. En algunas continuamente hay uno que manda o decide y el otro que solo acata, en una versión bastante burda y dura.  El que sólo acata no tiene verdadera consciencia de lo que ocurre a nivel real porque su amor es ciego,  de modo que haga lo que haga el otro, por más que sea injustificable, solemos encontrarle una causa lógica tal que deja de ser deshonesto.  

En otras no hay estrictamente uno que mande a nivel directo, sino que inconscientemente se define por sí sola la situación, y hace de su capa un sayo, o sea, lo que le viene en gana, cuando, como y donde le apetezca, como si no hubiera por medio una relación honesta entre dos seres humanos, y donde el otro par de esta relación admite y sostiene lo que  su pareja  establece, incluso aunque en ciertas ocasiones quiera disponer  cierto orden entre ambos, aunque sin conseguirlo. Suelen ser confusas ambas versiones, enredadas e historiadas,  ¿y dónde se encuentra la base de su situación?, probablemente, en una falta de confianza interior, en quizás algo que cargamos con nosotros desde la infancia, sea poca atención amorosa y cuidadosa por parte de nuestros cuidadores o progenitores,  sea algún episodio violento a nivel físico o psicológico.

Por una falta de confianza interior surgen mil dudas, ocultas. Por una falta de amor en la tierna infancia y/o adolescencia, podemos convertirnos en adultos bien faltos de emociones y parcos, bien que van buscando debajo de las piedras al ser que les rellene ese vacío con el que ya no pueden más. Falta de confianza interior + falta de amor = relaciones sentimentales de absoluta dependencia.    

Un ser humano que sentimos que queremos , lo cual inicialmente es cierto,  pero el amor que quizás necesitemos para rellenar el vacío interior puede que sea infinito, imposible de colmar, por más que puedan darnos y ofrecernos, porque quedamos anclados por un episodio de la infancia o algo vivido más recientemente. En un círculo interminable que tiene esferas dentro, perdidos en un laberinto y buscando una escalera... pero aún, una y otra vez, en esa espiral sin fin :  un hueco en el sitio en el que las emociones de la crianza debieran haber tenido su lugar o un abismo que se abrió por un suceso no tan lejano,  y se trata en ambos casos de que al final, al principio y en medio de todo ello se da el acontecimiento  más desastroso ,que puede ocurrirnos como seres humanos y que no es sino que falte lo esencial que nos define como tales.

Porque desde que somos concebidos precisamos del cuidado atento y amoroso de nuestras madres y se siente, se percibe, se transmite, en esa comunicación única y sin igual entre ambos, porque desde que salimos del manto cálido de sus cuerpos, de ese refugio sin igual, comenzamos a necesitar, a otra escala,  una corriente incesante de amor, de atención primorosa. De hecho los bebés prematuros se recuperan antes cuanto más contacto físico y piel con piel tengan con sus madres, en esos instantes en los que el lazo del amor y el cariño absoluto hacen kilómetros en segundos, de la unión indeleble e invisible... porque al fin y al cabo es el comienzo de todo, de nuestro devenir como seres humanos, lo que determina cómo somos y por qué estamos como estamos todos y cada uno de nosotros.

Siento muy intensamente, con tremenda certeza, el hecho de que casi todo lo que nos sucede a nivel interior, hoy como adultos, viene de nuestras experiencias infantiles, con lo que no podremos nunca avanzar o seguir con la mochila ligera si no decidimos bucearnos y ver qué hay, sea lo que sea, y descubrirnos por dentro....... hemos pisado la luna, enviado sondas por el espacio exterior en busca de nuevos planetas, descendido a las fosas marianas, cartografiado este hermosísimo vergel, llamado "La Tierra " , que nos cobija ,  explorado los confines de todo lo contenido en él, y sin embargo, desconocemos el sitio más próximo a cada uno de nosotros, nuestro apasionante mundo interior, ese al que incluso nos da absoluto pánico el simplemente asomarnos un poquitín..... decidan por ustedes mismos los bultos que quieran seguir teniendo en sus mochilas de viaje, de vida, revisen cómo van y están y elijan sus senderos.

Esa frágil línea que debe cruzarse para hacer ver, en el ser, lo inadecuado a nivel interno de una situación sentimental dependiente, frágil porque la palabra dependencia no suele figurar en el diccionario de vida de ese ser humano y se rebela contra ello, saca toda su artillería pesada que en el peor de los casos puede llevar a decir cosas que vulneran y atentan contra la integridad de la persona que cruza la línea por su seguridad y/o bienestar integral.  Esa resbaladiza frontera que debe traspasarse para poder hacer comprender que somos los únicos responsables de nuestra propia felicidad, en tanto en cuanto que sólo yo decido si lloro o río y cuando porque no suele haber nadie que nos obligue a inmolarnos interiormente de esa manera...

¿Cuál es el asunto en cuestión a priorizar,  qué es lo mejor que podemos hacer por nosotros mismos en consonancia a aquello que realmente, en esencia, queremos? :  rodear nuestras vidas de luz e ir alejando o apartando lo que nos detiene y estanca. Por más que pueda dolernos el dejar de tener a nuestra pareja al lado, hace ya tiempo que quizás dejó de serlo o quizás simplemente nunca fue tal cosa , porque en el mismo instante en que se instaló la deshonestidad, salvo que fuese expresamente pactada por ambas partes, ya no es un par sentimental. 

Y es que el sentimiento debe ser mutuo y se sostiene, se riega, se abona, se labra, mima y entreteje momento tras momento. Entonces, por más que pueda darnos miedo a la pérdida,  debe tenerse claro que no se puede perder lo que no se obtuvo, pero que lo que duele es ese soltar,  es la atracción como de dos polos que imantados inevitablemente quedan pegados pero del que sólo uno conserva esa polaridad... sentimos dentro "mejor mal acompañado que sólo" y no es sino un gran  error señores y señoras.

Cada uno de nosotros somos el único y máximo responsable de nuestras vidas a todos los niveles y esferas, con lo que esa responsabilidad y ética para con uno mismo debe ponerse en funcionamiento activo y constante, es el respeto que nos ofrecemos a nosotros mismos, dentro de cual va encajado como un engranaje la honestidad interior .... y si no somos capaces de respetarnos no podemos esperar que los otros deban de hacerlo, por más moral que deba ser esa situación, dentro de una relación dependiente y que  nuestra "pareja" asuma por nosotros ese respeto básico, así que es hora de ir barriendo todo el polvo que hemos dejado que se nos acumule encima, con la escoba de la decisión y la valentía interior, con el recogedor de la fe en uno mismo,  y la mayor sabiduría de todas que no es sino la de que el amor verdadero, surge , se desarrolla, se transforma dentro de uno mismo, que no hace falta ir esperando o buscando al príncipe azul que contenga el abanico de lo que siempre hemos soñado, puesto que cada uno contenemos en la mano ese as, ese poder hacer y nadie mejor tú sabe cómo mimarte, cuidarte,....  empecemos por las pequeñas cosas que son las que contienen la esencia del mejor perfume de la vida y date el gustazo de cuidar-te,  mimar -te y descubre que cualquier instante del día es apropiado para ello...  

Yo me pregunto muchas veces por qué los seres humanos no suelen verlo, por qué no saben escuchar sus propias melodías y afinarse una y otra vez para darse el mejor concierto,  cómo es que se les escapa la inmensidad del secreto del vivir y que está impresa en los océanos, la lluvia, los amaneceres y atardeceres, el susurro del viento, las flores, las abejas, las hormigas, los volcanes, el cielo, las estrellas y planetas que alfombran nuestras noches,   y también me digo que espero que algún día puedan abrirse a ello porque la vida no es eso que creen que están viviendo, sino que hay un infinito trasfondo, un desmesurado universo envolvente pero del que apenas se dejan rozar....  

y quisiera contarles de la emoción y la vida que hay tras el agua de la orilla del mar que envuelve en espuma sedosa los pies que se deslizan sobre la húmeda arena, del frescor que remece todo el ser, de la tierna caricia conjunta de agua, arena y brisa que abrazan intensamente hasta el alma y donde y cuando el corazón vuela como una libélula a ras de agua, subiendo y bajando, y también quiero hablarles del inmenso asombro ante una noche estrellada, con el firmamento absolutamente copados de puntitos incandescentes, de la conjunción de la oscuridad de la noche, majestuosa y silenciosa que todo lo envuelve con el frio o frescor propio de la misma que hace sentir aún más la tibieza del propio cuerpo y si hay suerte y doña luna se encuentra visible, el espectáculo no tiene precio, con su bello reflejo sobre el océano o alumbrando el alrededor.... un hermoso planeta que regala instantes uno tras otro, segundo a segundo.... ¿pero se dieron cuenta de todo ello? 

También espero que la humanidad en su conjunto comprenda que nuestra estancia en este planeta, entre rocas y agua , no pasa por destrozarlo todo, incluido a nosotros mismos, que somos mucho más sabios que todo eso y que nuestra necedad actual ya debe de ir desapareciendo...

Honestidad interior,  la llave maestra, diría yo, de nuestro devenir y que marca como nos movemos por la vida. ¿Cómo se llega a ella?  ¿Y cómo no puede llegarse a ella?  Incesantemente algo,  que no sabemos quizás definir bien qué es,  nos hace sentir esto o lo otro, y llegamos a pensar que la vida no nos ofrece lo que habíamos esperado de ella. Pero ella lo da todo, solo que nos enredamos en nosotros mismos y perdemos la hoja de ruta de viaje, el único e intransferible de cada ser.  

Con el corazón en una mano y el alma en la otra,  en ese ejercicio de honestidad interior,  nos permitiremos sacar lo que realmente queremos sentir.  Una vez que lo dejemos circular, ya será casi imposible ignorarlo, y cada paso irá encaminado a ello. Siempre digo y lo repito, que se den, a ustedes mismos,  siempre y sólo lo mejor,  de sus interiores.

El “tren” del amor verdadero va incluido, de fábrica en ti,  en  mí , el vecino, el tendero, el maquinista, la chica de la tienda del pan,..... y cuando lo dejes circular e inundar absolutamente toda tu vida,  será cuando puedas estar listó o lista para recibir el otro gran amor verdadero, el que surge entre dos seres que se aman y que deciden juntar sus caminos. Aunque cuanto más se busque menos aparecerá, porque de repente un día te sorprende.....  Con lo que no anden tras nada, sino dejen que todo fluya....cuando nada buscas todo se da, cuando nada esperas todo recibes.

Primero va nuestro propio amor verdadero, y sólo después de éste, puede aparecer el de compartir el sendero de vida, y va, en esencia, de un no dos, de que la palabra egoísmo no tiene cabida en ese diccionario o ruta de vida,  donde no hay separación a nivel narcisista, siendo parte integrante e imprescindible la individualidad de cada uno de ellos como seres humanos...  puede que no me entiendan así descrito, pero existen cosas, que se viven, sienten, a las que resulta difícil ponerle palabras apropiadas,  es lo absoluto dentro de lo relativo y lo relativo comprendido en lo más absoluto, la esencia de dos seres que se entregan al 1000%, sí mil,  no cien,  donde no hay fronteras entre tú o yo,.... ni siquiera existe como tal cual ese tú y yo, sino un constante nosotros, donde el tuyo y el mío confluyen en un nosotros, sin ser siquiera propiedad de ambos.

Ya estoy sintiendo aquellos que argumentarán que eso sólo existe en los cuentos o en las películas, pues descuiden que yo solo hablo de lo que he experimentado, nada más, con lo que háganse cargo de que les hablo desde mi propia intimidad,  y somos muchos, muchos pies pisando este planeta, de los cuales otros tantos también lo tienen en sus vidas.   

Primero el amor verdadero interno, interior, y sólo después el otro.

De un corazón enamorado, día a día, después de años de entrega total e intensa  ,  en el “tren” del más absoluto amor verdadero.

De este corazón para el de todos ustedes. 

Patricio Varsariah.

 

A quien pueda interesar...

marzo 27, 2022


Como siempre digo y no me cansaré de repetirlo, que escribo sobre las cosas de la vida, de aquello que nos preocupa y ocupa más de lo que debiera,  de la naturaleza del sentir, porque somos seres dotados de esa extraordinaria capacidad y sensibilidad.

De la dificultad de convencer al otro ya nos quejamos a diario, de lo que no viene acompañada esa queja es de la autocrítica propia, porque adolecemos del mismo defecto, lo difícil que resulta convencernos.

Me encanta inspirar a las personas, me encanta motivar a las personas y me encanta animar a las personas a que persigan grandes metas y ayudarles a que las consigan.

Patricio Varsariah.
www.patriciovarsariah.com
 

Cuando la compasión se me apareció por primera vez.

marzo 27, 2022
Si no tienes compasión para contigo mismo para con lo que estás experimentando, sintiendo, entonces no puedes hacer nada más allá de ello que sufrir sin fin.

Escribir siempre ha sido una terapia, y de hecho, creo recordar, que fue el motivo inicial por el que comencé a hacerlo, hace ya como 33 años.  Durante casi todo ese período lo estuve haciendo en  “Mi pequeño sitio donde digo libremente lo que pienso y siento.”(mi web site), así es como me gusta llamarlos. 

Tuve la oportunidad de vivir un proceso un tanto peculiar a finales del año 2020 hasta finales de Julio del 2021, un proceso interior, que se abrió sólo y me pilló completamente desprevenido, siendo muy amplio y profundo todo lo experimentado,  a la vez que muy, muy, muy confuso, por así describirlo, en el que pierdes tus referencias internas y las fuerzas motrices de la propia vida interior, los esenciales, y sin ello, en esa desnudez que produce tanto miedo,  te confrontas a ti mismo, primero que a nada ni a nadie, y una vez sabido que no hay nadie a quien culpar, buscas un algo,  pero a la vez tremendamente enriquecedor, aunque no he sido consciente de ello hasta casi la última parte del mismo .

He pasado por diferentes fases mentales y emocionales que han dado lugar a procesos cognitivos muy fuertes y con un alcance muy profundo, algunas cosas he podido desvelarlas, pero sé con certeza, que aún otras, bastantes, no las he descifrado, pero espero me quede aún bastante de camino para poder lograrlo.  Y lo espero porque el mensaje que hay tras ello, es pureza, es simpleza, es la redefinición mental, emocional y en la postura del ser y el estar de absolutamente todo en la vida.  Es un alcance tan grandioso que las palabras se quedan parcas, no sirven.

Hasta no haber estado seguro de haberlo finalizado por completo y comprendido en gran medida, es que no he querido compartir esto que van a leer y sentir, a continuación. Lo cierto es que llevabo ya un tiempo en una determinada fluidez y tranquilidad interior y me llama la atención que no se produjeran cambios o avances, puesto que ha sido la tendencia en el pasado. 

Estuve reflexionando mucho sobre si compartir el proceso que he vivido, y sobre todo porque el silencio, uno muy profundo, que me pedía estarme quieto y no sacar nada de nada, me ha acompañado en estos últimos meses.  Y después, he sentido esa llamada a compartirlo con el universo, como un regalo, después de y a pesar de,  precioso,  que me trajo la vida.  

¿Y por qué he sentido que pueda ser bueno compartirlo?   Porque muchas cosas de las que he vivido no muestran sino que entera y básicamente depende de la actitud que uno tenga para con todo y que además, solemos encontrarnos en un umbral de percepción y sabiduría amplias muy pobre, que apenas sabemos qué significan e implican en realidad muchos conceptos que utilizamos como si nada.   

Desconocemos el sentido profundo de cosas como el perdón, la compasión, la humildad, y sobre todo la forma con  que las usamos  He podido sentir, ampliamente durante un tiempo esa extensión…en una manera completamente distinta, y descubrí que lo que sabía o entendía, estaba mal encaminado, que le faltaba fuerza y verdadera comprensión en relación a lo que sentía y lo que he redescubierto en este período…. Pero vuelvo a repetir que las palabras se quedan verdaderamente parcas para poder definirlo y describirlo, aunque más adelante dedicaré unos instantes a ello.

Cuando ese algo tampoco es tangible,  empiezas a dejar de buscar y comienzas el observar, y en ello se despliega un amplio abanico de procesos interiores.   Al no haber esencial que te estimule o te aleje de la experiencia, simplemente estás en ella, porque además no hay otra cosa que puedas hacer, por mucho que quisieras.  

Cuando sueltas empiezas a abrirte, al abrir, tu ser se conecta con la vida en sí misma y ésta te permite mantenerte en el punto justo, sin distorsiones ni exageraciones, sin hacerle caso a esa alocada mente que tanto nos engaña.  Ese es el punto , humilde punto, en el que me encuentro.   

Sé que aún quedan miles de experiencias tras las cuales habré incorporado una nueva sabiduría , una que te permite ser más y más sencillo. Sé que a través de ellas iré soltando lastre, de ese que no veo ni siento pero que debe de estar asentado en capas más y más profundas del ser, hasta ir pelando poco a poco y por completo la cebolla del ser, hasta dejar a la luz la verdadera naturaleza del ser.

Y hoy después de ese viaje inesperado, voy equilibrándome poco a poco, para terminar de recolocar los alfileres que quedaban sueltos,  con serenidad, una distinta a la anterior, una asentada en más sencillez, en menos preguntarse cosas y más observar, en más estar y menos hacer, en un dejar los menos y mases…  Y sigue siendo un tanto difícil explicarlo con palabras.

Puede que la palabra terapia nos cause distorsión mental y nos lleve a  pensar en psicólogos, terapeutas, psiquiatras, pero tampoco es necesario montarse ese ajetreo en la cabeza, puesto que se trata de algo tangible, real, miremos hacia donde miremos, y el hecho , el compromiso de uno hacia su ser para sanarse, para trabajarse interiormente los miedos, los asuntos inconclusos, conlleva una terapia sin duda, un trabajo interior.   Al fin y al cabo no sigue sino siendo una palabra más.  Como de todas esas palabras que permitimos que campen por nuestra mente, como si no sucediera nada. 

Pero asociamos la palabras a conceptos, a lo que implican, y las implicaciones abren nuestro espectro sensorial, nos hacen sentir, experimentar emociones…. Con lo que las palabras no son tan mínimas como pensáramos. Aparte claro está de que, además, asignamos conceptos (o sea, lo que quieren decir esas palabras, su significado) muy distorsionados según cada realidad.

Curioso es que alguien que escribe, que enlaza palabras, diga esto. Pero ese alguien ha entrevisto ciertas cosas primordiales a lo largo de ese viaje inesperado. No me siento en la disposición de escribir con la rotunda seguridad con la que antes hablaba de ciertas cosas de la vida, porque este viaje me ha permitido sentir , ver, comprender con el ser, que cada vez sé menos. Y lo he sabido, una vez que ha finalizado el mismo.  

No me causa ningún tipo de problema ese hecho, sino más bien es de una gran paz, darse cuenta de aún uno tiene tanto y todo por seguir asimilando y aprendiendo, en entrega, sinceridad y sobre todo, mucha humildad.    El entrever esos procesos mentales , esos autoengaños del ego, esas irrealidades que tanto nos condicionan, te libera tremendamente.  La verdad es que me siento ligero y me ha sorprendido porque no tenía conciencia de llevar tanto peso, el equivalente a la ligereza que siento.  Y tengo la sensación, la intuición, de que no será sino el comienzo.

Todos hemos sido niños imperiosamente, todos hemos vivido esa etapa en la que somos tan vulnerables y tan abiertos a la vez, y donde se gestan la inmensa mayoría de los conflictos que arrastramos como adultos.  Donde además el miedo fue un gran método de enseñanza y no fui para nada la excepción.  Algunos miedos o conflictos se enclavan muy dentro y otros quedan más superfluos,  unos se sanan antes y otros tardan más porque cuanto más profundo, menos conscientes somos de ellos y no afloran en su magnitud hasta determinado estadía de la vida.

No huyo, verdaderamente no, ahora menos que en toda mi vida, porque dentro de la desnudez del ser, he vivido procesos, he visto lo poco que sé y mucho de lo que ignoraba se ha dejado entrever.  Aunque para mí la experiencia haya sido de una gran profundidad, no puedo sino decir que apenas he entrevisto cosas, porque a buen seguro es la realidad, pero esta debe de irse presentando, poco a poco, para que podamos seguir evolucionando conscientemente, para que no se pierda ni una sola gota de esa sabiduría universal, para que entre todos podamos hacer emerger otro tipo de conciencia, y salir del tramo animal de la evolución humana en el que aún nos encontramos, dispersos entre tanto conocimiento intelectual y tan mínimo para con el ser.

 Y sé que la vida es sabia, mucho más que toda la humanidad a la vez, y tiene sus mecanismos para permitirnos avanzar, crecer, aprender, sanar, y caminar más ligeros. A veces puede parecernos exagerada la manera que tiene de ofrecérnoslo, pero sea cual sea, es la que hay y es sabio aprovecharla.  Hay certezas que te llegan, sin que sepas cómo, pero sabes, sientes, que es así, como un algo más grande que uno mismo que te lo hace llegar. 

Cuando la compasión se me apareció por primera vez en este viaje, me sorprendió doblemente, una porque dentro de toda aquella confusión no me había acordado de ella como buen soporte y mejor compañera de travesía, y otra por la forma en que hizo acto de presencia, como algo muy fuerte y poderoso, que se plantó en medio de la mente anulando todo lo demás en aquel preciso instante. 

Un fogonazo intenso, que me hizo pensar  “Gracias… como no me acordé de ti, “compasión”, viniste a rescatarme. Tocaste la puerta para decir ¿Me habías olvidado?  , prosigue ese viaje con menos incertidumbre”.  Si no tienes compasión para contigo mismo para con lo que estás experimentando, sintiendo, entonces no puedes hacer nada más allá de ello que sufrir sin fin.

Tengo la sensación de haber conectado con una fuente interior, primigenia, desconocida hasta entonces para mí y con mayor soporte aún, aunque muy muy sutil, que los esenciales que nos dan esa humanidad. Que sabe, que conoce, con sabiduría . Y tengo esa sensación porque es la única razón comprensible para no haberme vuelto loco en el proceso, para no haberme perdido en ese intrincado laberinto sin entrada ni salida. Y porque en el fondo, en el fondo, algo me mantenía, aunque fuera desconcertante.

También sé que me resta la vida para llegar a ello, pero ni me preocupa ni tengo prisa, porque la vida no va de correr tras nada, sino de fluir en lo que se presenta, en dar lo mejor de cada uno a cada momento, sabiendo qué es real y qué ilusorio y por encima de cualquier cosa, siendo honestos….. primero con uno mismo y por ende con la propia vida.

Tengo la sensación de haber conectado con una fuente interior, primigenia, desconocida hasta entonces para mí y con mayor soporte aún, aunque muy muy sutil, que los esenciales que nos dan esa humanidad. Que sabe, que conoce, con sabiduría . Y tengo esa sensación porque es la única razón comprensible para no haberme vuelto loca en el proceso, para no haberme perdido en ese intrincado laberinto sin entrada ni salida. Y porque en el fondo, en el fondo, algo me mantenía, aunque fuera desconcertante.

Nunca nada es igual, comenzando por uno mismo.   Nunca nada tendrá la misma solidez, empezando por el ser interior.   Dicen que solo lo esencial es lo que nos guía y acompaña, pero hay algo más profundo, que ello, y que te mantiene aun cuando lo esencial desaparece. Solo hay que confiar y escuchar con el ser…. Y me pregunto si será eso lo mismo que nos acompaña cuando dejamos esta vida….

Nunca nada es como uno lo espera, sino como la vida lo presenta, y no queda sino hacerse a ello y a través de ello, sin aferrarse ni dejarse olvidado, y en la espera de que siempre hay algo que aprender para seguir avanzando en esta conciencia cósmica y universal. El sol asciende y desciende día tras día, pero nunca lo hace en la misma forma ni densidad, porque tampoco nunca nada sigue siendo igual. Es una verdad universal, es ley de vida, y nos corresponde asimilarlo.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Qué se espera de mí que haga?

marzo 27, 2022
Las preguntas del titulo de este escrito, son una reflexión metafísica sobre la angustiosa existencia de nuestra vida, pero  tampoco voy a negar que ambas situaciones pueden ser igualmente agobiantes. 

La angustia existencial me planteo como las amargas decisiones que continuamente nos vemos obligados a tomar en la vida, a la que venimos, no ya sin un pan bajo el brazo, como se decía antiguamente, sino sin manual de instrucciones que nos diga cómo ir resolviendo todos esos acertijos en los que se convierten las decisiones de nuestra vida, creo que son preguntas que todos alguna vez hemos declamado a altas horas de la madrugada, algo perjudicados, mientras reflexionábamos sobre las situaciones que la vida nos plantea día a día. 

No hemos venido a nada en especial en esta vida, porque nuestra naturaleza es la libertad; el hombre está condenado a ser libre. Posiblemente mi respuesta sea algo chocante, porque hasta el más afortunado de los seres humanos, no vamos a hablar ya de aquellos que en la historia de la humanidad han vivido, o viven, bajo el yugo de algún tipo de esclavitud, siempre se han sentido encadenados de una u otra manera. 

Pero no,  no hemos venido con manual de instrucciones por una cuestión muy sencilla; todos los objetos artificiales tienen una función concreta. Todos vienen con manual de instrucciones. Pero nosotros no, podemos decidir en qué nos convertimos y a qué nos dedicamos. Podemos elegir, siempre podemos elegir. Cada una de esas decisiones que tenemos que tomar es un ejercicio de libertad.

Por mucho que nos quejemos de la falta de libertad, lo que estamos haciendo es renunciar a ella y dejar que otros elijan por nosotros, preferimos la comodidad de ser miembros de un rebaño y dejarnos conducir por los perros pastores, que decidir libremente nuestro propio camino. Claro que ser libres no te garantiza ni que seas feliz ni que tengas éxito, pero es tu elección. En la doctrina del existencialismo no hay nada nuevo en la base de este pensamiento. 

Lo que si tengo claro es que en la vida puedes ponerte las cadenas que quieras, que pueden encerrarte en una prisión real o virtual, atraparte en mil dependencias que impiden tu libre albedrío, pero hay un lugar al que nunca podrán controlar, si te resistes y ejerces tu voluntad de ser libre, para la que has nacido. Tu interior, tus pensamientos, tus deseos, tus sentimientos. Todos ellos los controlamos cada uno de nosotros en última instancia y si renunciamos a hacerlo es por comodidad o miedo, lo que lleva ineludiblemente a la angustia, que tan importante papel.” Llegamos a disipar o a disminuir nuestra angustia? Lo cierto es que no podríamos suprimirla puesto que nosotros mismos somos angustia”

Un burócrata atrapado en un aburrido trabajo, siempre levantándose a las mismas horas, siempre respondiendo en una ventanilla a las mismas preguntas, siempre poniendo el sello a los mismos papeles, siempre llegando al hogar y coreografiando la misma y aburrida coreografía con su familia y amigos. Siempre quejándose de su falta de libertad, del sinsentido de su vida y del aburrimiento eterno en el que vive, en realidad este personaje actúa con mala fe, pues es él mismo, el que ha renunciado a la libertad de aprender otras coreografías y qué diablos, por qué no, inventarse algunas de su propia creación.

“El existencialismo es humanismo”, porqué descubrimos que no hay nadie que realmente pueda, en última instancia, responsabilizarse de nuestros actos, salvo nosotros mismos, y eso es lo que nos lleva a la angustia; El ser y la nada: “La angustia se distingue del miedo en que el miedo es miedo de los seres del mundo, mientras que la angustia es angustia ante mí mismo”.

Esta angustia se acrecienta por la naturaleza social del ser humano, cada acción resulta un ejemplo para todos aquellos que nos rodean, si actuamos con sinceridad. Si decidimos vivir una vida como la del aburrido burócrata, esperamos que los demás nos sigan, porque creemos que es lo adecuado. Si decidimos salir cada noche a divertirnos sin temor a las consecuencias, también de una manera u otra estamos lanzando un mensaje ejemplarizante a todos aquellos que nos conocen, diciéndoles, qué estáis haciendo con vuestra vida sin divertiros tanto como yo. 

Pero no hay elecciones colectivas de este calibre sobre cómo vivir, porque cada uno hemos de hacerlo por nosotros mismos, sin depender de los demás. En última instancia eres libre, hasta para seguir un ejemplo concreto u otro, o no seguir ninguno. No hay forma de renunciar a la libertad, pues incluso en la sumisión de dejar que otros elijan por nosotros, hay una elección libre que en su momento tomamos, de rendirnos.

El existencialismo no es sino la toma de conciencia de la preeminencia de la existencia sobre la esencia, de aceptar que primero estamos aquí en este mundo tan caótico y tan lleno de posibilidades, de encrucijadas, de éxitos y fracasos, y que luego está la esencia, aquello en lo que queremos convertirnos, aquellas funciones que queremos desempeñar. Un objeto privilegia la esencia sobre la existencia, nace con una función concreta y existe por ella. 

Si el ser humano privilegia la esencia sobre la existencia y suprime la libertad de elegir qué queremos ser, destruimos aquello que nos dota de sentido, quizá del único sentido por el que merece la pena vivir. Puede que así acallemos la angustia que permanente nos acosa en las elecciones que hemos de tomar, sobre qué hemos de hacer en nuestra vida, pero al acallar esa angustia, nos encadenamos, y el precio es demasiado alto. Siempre demasiado alto.

Es falso, una terrible mentira, la que se ha contado a cada mujer que ha nacido, sobre el papel que debían desempeñar en nuestra sociedad; como madres, como compañeras, como esposas, como trabajadoras, en su estética, en su forma de sentir o en su forma de vivir el sexo. Se les atribuía la esencia antes que la existencia, se les atribuida una función que habían de cumplir si querían encajar en nuestra sociedad. Se las objetivaba, mientras el hombre era libre de elegir, a la mujer se le venía a decir que si querían ser mujeres debían cumplir con los papeles que les asignaban los hombres. 

Pero la libertad también tiñe la existencia de cada mujer, y por tanto son responsables de rechazar esos roles y elegir en cada momento como quieren existir, como quieren amar, como quieren vivir el sexo, la familia, las relaciones, el trabajo. No son objetos, no vienen con una función que hayan de cumplir para satisfacer su papel en la sociedad, como ningún otro ser humano.

No es de extrañar que durante la mágica década de los sesenta del pasado siglo XX cada joven occidental se sintiera de una manera u otra atraída por esta filosofía que les devolvía algo a lo que las generaciones anteriores parecían haber renunciado, la libertad de existir cada uno a su manera, y no es de extrañar que los lobos que dirigen los rebaños se sintieran, y se sientan, tan amenazados por esta manera de pensar. 

No hay más precioso que aceptar la carga de una vida sin sentido sabiendo que a cada instante tienes la libertad de dotarte de un nuevo sentido, equivocado o no, pero libre. El único amó del mundo es el hombre; que el mundo sea absurdo depende del hombre; Si la vida realmente vale la pena, es una cuestión fundamental a responder.

Como todos los soñadores confundí el desencanto con la verdad.

Patricio Varsariah.
 

Somos seres nostálgicos.

marzo 25, 2022
La nostalgia se encuentra tan adherida a nuestras entrañas que quizá algún día padezcamos, como los dinosaurios, una extinción masiva, no porque se nos caiga un meteorito enorme encima, que también es posible, sino por una sobreexposición masiva a ese agridulce veneno que corre salvajemente por nuestras venas desde que abandonamos la infancia y la adolescencia, y que provoca que continuamente andemos mirando de reojo a los dulcificados hitos de nuestro pasado, como si un espejo retrovisor condicionara todo el camino sobre el que conducimos por el sendero de nuestra vida. 

El dulce veneno de la nostalgia que atempera el amargo sabor del pasado con la ternura del recuerdo rememorado. Cómo sino podríamos sobrevivir a esos fragmentos de vida; pensamientos, deseos, pasiones, dolor, gozo, sabores, que nos parecen vividos en otro tiempo, en otros momentos tan ajenos, tan lejanos a nosotros.

La nostalgia es el santo grial del negocio del consumo. Tanto, que a veces uno se sorprende de que no se realicen productos para vender a adolescentes recordándoles su apenas desvanecida infancia, o quizá ya se estén vendiendo, quién sabe con la amoral industria de la añoranza. Aún más curioso, generaciones enteras añoran tiempos que nunca vivieron, como si su presente fuera el que enmoheciera con las herrumbres del pasado, y ese desconocido pasado brillara con las esperanzas de un tiempo pretérito anhelado, que siempre fue mejor. 

Añoramos las modas, que en su momento despreciamos por extravagantes, y que ahora refulgen en las vestimentas de adolescentes y jóvenes, como si estuviéramos atrapados en el sueño lucido de una serie que marcó nuestra adolescencia. Añoramos la música, que en su momento nos pareció el culmen de la ñoñería y la banalidad, como si pudiéramos recobrar la inocencia perdida, que en su momento nos pareció estupidez, y así recobráramos el tiempo que se nos escapa. 

Ya no hay crisis nostálgica de la mediana edad. Todo es nostalgia, todo pasado ha de recrearse para nuestra satisfacción, no hay tiempo para el futuro. Añoramos también, viejos grupos de rock o de pop que iluminaron las tristes noches de soledad de los primeros amores perdidos. Asistimos a sus conciertos con la misma ilusión que cuando los vimos por primera vez, poco importan las arrugas del alma, o las heridas del corazón que corrompen cualquier posibilidad de volver a ver un nuevo amor con los mismos esperanzados ojos.

Añoramos los amores perdidos, rememorados por esas canciones de cuna de nuestro pasado, como si las laceraciones que provocaron su abandono nunca nos hubieran dejado cicatriz. ¡Si hasta añoramos a los políticos del pasado! Como si en su momento no los hubiéramos despreciado, insultado o vilipendiado adhiriéndoles todo tipo de adjetivos maledicentes. Todo político del pasado, todo futbolista o deportista del pasado, todo amor pasado, todo grupo de rock o pop del pasado le da mil vueltas a cualquiera nacido en el presente. No hay comparación posible, siempre perderá el débil aroma del presente frente al poderoso perfume del pasado, que atonta cualquier atisbo de sentido crítico que en su momento nos alejaba del encantamiento de esos fragmentos de nuestra vida.  

Si algo tiene de peligro la seducción del agridulce veneno de la nostalgia es el selectivo olvido que nos produce. Siempre prevalece la sonrisa esgrimida, nunca las lágrimas derramadas.

Ni siquiera somos capaces de reconocer que la persona víctima de la nostalgia ya no existe, y nunca volverá a existir. Todo aquello que en su momento vivimos, o en su caso les gustaría haber vivido a algunas generaciones, ya no existe. Y aunque existiera, si no es por la suspensión critica que realizamos, no nos afectaría de la misma manera. Nuestro yo presente podemos adormecerlo para acallar la preocupación del futuro, pero utilizar para ello el yo pasado no es sino una entelequia que atora la posibilidad de un futuro.

El nostálgico revival de nuestro pasado no tiene por qué ser negativo y puede tener el mérito de apreciar lo que en su momento despreciamos, y ahora perdido, nos damos cuenta de nuestro error. Pueden ser amores, amistades, oportunidades despreciadas, que en su momento nos parecieron irrelevantes, políticos de los que nos reímos, y un largo etcétera. El problema es que esos momentos ya se encuentran en el ámbar congelado de un pasado que nunca podrá volver. Porque en nuestros presentes, las circunstancias nunca serían las mismas, y por mucho que creamos que no hemos cambiado, que siempre será así, aunque no nos lo creamos, nunca se repetirían las mismas condiciones. 

La vida no es un ensayo de laboratorio en el que todo encaja, es un rompecabezas al que siempre le faltará una u otra pieza. Siempre hay lecciones que el pasado puede enseñarnos y podemos asimilar, pero pretender recrearlas como si el tiempo no hubiera desgastado y alterado nuestras circunstancias, nuestro corazón, en un sentido u otro, no sólo es un esfuerzo inútil, puede causar más daño que bien. Aceptemos el pasado tal y como fue, aceptemos el presente tal y como es, y, rebelémonos ante el futuro para que sea tal y como queremos que sea.

No es un problema de nuestro tiempo. La atracción de lo perdido, la edad de oro perdida que existiera tiempo atrás, siempre estuvo ahí. La filosofía surgió de esa melancolía, de la añoranza del saber lejano de unos sabios que descubrieron las claves de una vida y de una civilización plena, cuyas lecciones se perdieron en el polvo del tiempo, y hoy día tan sólo nos fuera dado recoger pequeñas sombras de esa grandeza perdida, o al menos eso pensaban en los pretéritos tiempos de la antigua Grecia, antes del surgimiento de los grandes pensadores del siglo V a. C. Toda antigua civilización narra entre sus mitos de origen, tiempos de oro perdidos, tiempos de grandeza que iluminaron un pasado glorioso. Hasta los tristes remedos de imperios que vivimos hoy día se lamentan de sus glorias pasadas, fueran reales o imaginarias. Lo real del presente palidece frente al canto de sirena del pasado. 

Y si creemos en un futuro, no es para construir algo nuevo, diferente, mejor, es para recrear algo del pasado, que perdimos, y que siempre fue superior. No nos damos cuenta que la extensión del síndrome de Peter Pan a todas las edades de nuestra vida o a todos los estratos de nuestra cultura nos adormece. 

A los veinte añoramos los felices y lejanos diez, por mucha angustia y muchos deseos de crecer que tuviéramos a esa edad. A los treinta nos amarga asumir las responsabilidades de la edad adulta y mataríamos por volver a los dulces veinte. A los cuarenta sufrimos los espasmos de una crisis que traga cualquier vestigio de vergüenza ajena con tal de aparentar volver a los treinta. A los cincuenta desempolvamos todo aquello que nos recuerde lo felices que estábamos con cuarenta. A los sesenta deseamos recuperar el vigor vivido a los cincuenta, que ahora echamos de menos. A los setenta nuestros sueños vuelan hacía el tiempo perdido cuando teníamos sesenta y nos encontrábamos en la plenitud de nuestras facultades. A los ochenta todo sabor de lo experimentado en los felices setenta nos atrapa en el ámbar edulcorado de la vieja nueva juventud. Y a los noventa, bueno, a quién le importa, siempre que lleguemos a esa edad aún capaces de experimentar nostalgia. Rara vez disfrutamos del presente tal y como es, con su imperfectamente perfecta brevedad.

Ser como Peter Pan en pequeños instantes de nuestra vida, no hace daño, como comer un dulce a destiempo, o rememorar de vez en cuando esas desmemoriadas y falseadas verdades, de los aromas perdidos de una piel añorada, o la nostalgia de los besos encontrados tras una caricia inesperada. El pasado tiene valor, pero nunca al precio de negar el presente y cegar el futuro. La añoranza no debe desligarnos de la incansable búsqueda de un futuro, de nuevas experiencias no vinculadas al pasado, de apreciar lo que hay en nuestro presente, y que siempre estuvo ahí, y no despreciarlo en una tramposa comparación con un pasado que ya nunca volverá a estar. 

Vivimos en el pasado obsesionados con el cómo, vivimos para el futuro siempre pendiente del para qué. ¿Quieres vivir en el presente? Nunca preguntes el por qué. 

Lo irreal es el pasado, no el presente, lo posible es el futuro, siempre nuevo, siempre lleno de posibilidades.

Saludos.

Patricio Varsariah.

 

'A la muerte de Sócrates', de J. L. David (1787).

marzo 25, 2022


"El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto son,
de las que no son en cuanto no son".

Protágoras de Abdera (480 a.C-410 a.C.) 'Acerca de la verdad'.
 

El cuento de cada día.

marzo 25, 2022
La vida es un cuento, o al menos deberíamos tomárnosla como si lo fuera.  Y los cuentos son parte de nuestra vida, o al menos deberían serlo. Ficción y realidad son dos caras de la misma verdad, la vida. Una dota de sentido y narración a la otra. La otra añade la verosimilitud del dolor, la ausencia, la alegría, el amor o el odio. Somos narración. Todos elementos de la misma historia que se entrelazan en nuestra biografía. Todos somos un cuento que soñamos ser leídos al calor de una sonrisa, o con la caricia de una lágrima.

Cada mañana comienza un capítulo de la novela de nuestra vida; nos miramos en el espejo que refleja nuestras esperanzas y temores, y elegimos el vestuario de nuestras almas. Tras el prólogo, comienza el desfile de máscaras que cubren nuestros rostros; amable con quienes amamos, indiferente con quienes no nos importan, merecidamente o no, sonriente con quienes nos ofrecen su compañía, triste con aquellos con los que compartimos algún amargo capítulo de nuestros cuentos, y así decenas de máscaras que cubren los sentidos ocultos de los versos escondidos tras la prosa con la que escribimos nuestro trato con los demás.

Al transcurrir el día, maquillamos las cicatrices que en nuestras máscaras dejaron las lágrimas, y reímos al ver las arrugas que dejaron las sonrisas propias o ajenas. Como en cualquier historia que merezca realmente la pena, la trama se enriquece con el juego de deslices, confusiones, anhelos y alegrías que acompañan nuestro devenir por las páginas de nuestro relato.

Al anochecer se acercan las páginas finales de nuestro cuento diario y hacemos una pausa en la lectura para recordar las mejores páginas, esos instantes mágicos de nuestro día que iluminaron cada instante que mereció la pena vivir y que iluminarán nuestros sueños, esos espacios entre cuento y cuento donde se almacenan las semillas de los reglones del día siguiente. Pero cada sueño encuentra su límite en las pesadillas, esas que devienen de las frías cenizas de las esperanzas calcinadas por la realidad impuesta, que quiebra nuestro corazón refugiado en el crepúsculo. Y con el insomnio nuestras agotadas máscaras se quiebran en nuestros rostros y nuestras almas quedan desnudas con el nuevo amanecer. 

Y volvemos a mirarnos en el espejo inquietos y atrapados entre la duda y la esperanza, porque como cada día tan sólo el abismo nos devuelve la mirada. El abismo del vacío de las páginas sin empezar del cuento de cada día. Pero todo abismo, como todo vacío, tan sólo está a la espera de encontrar un camino que lo cruce, una historia que comience un nuevo relato, un nuevo cuento con el que hilar los enredados hilos de las historias que narran lo que fuimos, lo que somos, lo que seremos.

Lo que nunca deberíamos hacer es simplemente ser lectores del libro de nuestra vida, sin ser capaces de soñar con cada frase que allí se escribe, siendo protagonistas, y no tan sólo viviendo lo que otros narran sobre nosotros, y soñando los sueños ajenos. Se trata de ser el protagonista de tu propia historia, nunca dejar que los demás te conviertan en un personaje secundario de tu propio cuento. Tú eres el autor y el principal lector. Al fin y al cabo, la principal diferencia entre aquello que llaman realidad y lo que denominan ficción, es que en el primer caso tratan de escribirnos el guion de nuestras vidas, mientras nosotros apenas podemos realizar algún que otro comentario al margen. 
En la ficción, podemos narrar nosotros el relato de nuestras vivencias, y son los otros los que tratan de hacer anotaciones al margen. Encontremos una forma de vivir cada realidad como si fuera ficción, para de tal manera encontrar una forma de narración compartida, que nos permita mantener el control de nuestra narrativa, dejando también que los lectores de nuestra vida puedan participar de su escritura, y no tan sólo de dejarles escribir alguna que otra cita al margen, pero sin destronarnos como autores.

Si la gramática va a dominar nuestras vidas, nunca dejemos que nos conviertan en un pretérito imperfecto, en verbos irregulares que buscan desesperadamente un predicado, y ser qué, tan sólo un presente de indicativo soñando un futuro pluscuamperfecto, aquello que hubiéramos podido ser.

Toda buena historia necesita de las preguntas, las que hace el autor, y las que provoca la narración en el lector. Preguntas que pesan como una losa, y que nunca deberíamos dejar sin buscar su respuesta, las encontremos o no. 

A dónde irán esas preguntas que nunca hicimos, por vergüenza o miedo, a quienes amamos o a quienes nos despreciaron, a aquellos amigos que nos defraudaron o a los que defraudamos, a aquellos personajes patéticos a los que nunca pudimos apreciar, a quienes nos apreciaron y no supimos corresponder, a quienes se quedaron atrapados en las encrucijadas de nuestras vidas, o a quienes nos atraparon en las suyas. Quizá haya un cementerio de las preguntas perdidas que podamos visitar. 

Cuentos de nuestra vida emborronados con las incógnitas que nunca aprendimos a despejar, cuyas páginas polvorientas se esconden en la trastienda de nuestro subconsciente, más presentes en nuestro devenir de lo que nos gustaría, y quizá menos de lo que hubiéramos querido. El sentido y la referencia de nuestro fracaso siempre se esconde tras esas palabras nunca pronunciadas por unos labios atenazados por el miedo, nunca escritas por unos dedos paralizados por el terror a que la comedia devenga en tragedia.

Pero, ¿no es cada buena historia una mezcla de ambas? 

Puede ser que haya días en que tu cuento entrelazado con los cuentos de los demás se desvanezca y te sientas como si fueras una simple nota a pie de página en la historia de los demás, puede que algunos pretendan tratarte como si fueras una vergonzosa cita de un mal libro, pero nunca dejes que se eso te impida seguir siendo el autor de tus historias, porque si insistes, tarde o temprano habrá ocasiones en las que brilles como si la gracia acompañara el ritmo de cada palabra que escribes. 

Nunca permitas que nadie te trate como si fueras un libro en blanco, y eso tan sólo depende de ti, de tu voluntad, de tu pasión, de tu sentido. Nunca dejes de escribir sin parar, susurrando palabras, aunque resuenan sobre el vacío y nos aterre ensordecedor silencio que nos devuelve el eco fantasma de esas palabras. Qué más da mientras sigas teniendo la ilusión de escribir, de narrar cada amanecer una nueva historia, un nuevo cuento que nos acune, a nosotros y aquellos a quienes amamos.

¿Y qué hacer con los cuentos de las vidas ajenas? 

El placer y el misterio de la lectura de la ficción ajena,  se encuentra no en dejarnos arrastrar a los mundos y personajes creados por otros autores, otras vidas, sino en atraerlos a nuestra propia vida, dejar que inunden nuestra imaginación, que sus personajes encuentren su eco en nuestra conciencia, que sus sentimientos iluminen los nuestros, y así aprender no sólo a conocernos mejor, sino comprender a ese otro, siempre separado por el mundo real, que tan ajeno y difícil de entender nos resulta. Y a veces, por qué no, como en esos relatos salvajes y extraños que despiertan nuestra imaginación deberíamos perdernos en el estilo, dejarnos atrapar por la calidad de los adverbios, por las propiedades de los adjetivos. E ir más allá, dejarnos subyugar por la trama, seducir por sus personajes, entender el porqué de cada historia, sentir con los personajes cada pulsión, cada deseo o pasión. 

Porque la lectura, de libros o de personas, es un juego donde puedes quedarte en lo superficial, lo literal, lo que aparentemente nos dice el texto o el sujeto, o bien puedes jugarte el "sentido", arriesgarte, leer lo que está ausente, lo que tan solo se insinúa, pero como en todo juego, has de apostar tu propio sentido, encontrarte a mitad del camino con el otro, fusionar significados, dejar que la interpretación vague por el resbaladizo sendero de los signos, y abrirte a nuevos mundos más allá de lo dado, caer una y otra vez en la maravillosa confusión, que en realidad es, la comunicación humana.

Qué otra cosa nos queda por hacer en nuestros cuentos sino dudar bajo el signo de la interrogación que dirige nuestros deseos, gozar bajo el signo de exclamación que subyace a nuestras pasiones, sufrir bajo los puntos y aparte que marcan nuestras encrucijadas, suspirar perdidos en los puntos suspensivos de los que se deriva nuestra incertidumbre, avanzar a trompicones, enredados en las comas de nuestro diario quehacer, enfadarnos entrecomillando nuestras frustraciones; intentando aprender a vivir, a soñar, a despertar, desconcertados por la gramática de la vida que a veces parece no tener reglas, sentido, ritmo ni razón.

Todo cuento tiene su principio y su final, como este relato. Pero todo final no deja de ser tan sólo la oportunidad de otro principio, de otro cuento, de otro relato, de otro día lleno de incógnitas que resolver, o que dejar al margen, no importa tanto el resultado como que nunca deje de importarnos seguir tratando de resolverlas, como si las matemáticas y la literatura fueran el motor y el corazón del cuento de nuestra vida. 

Escribamos para que nos lean y disfrutemos leyendo a los demás como nos gustaría que disfrutaran con nosotros.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

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marzo 25, 2022

 

El valor del “compromiso”

marzo 22, 2022
Quiero comenzar este escrito con una pregunta : ¿Qué les hicieron a las mariposas que ya no vuelan de día y sólo de noche? 

Cuando cada año el índice de divorcios aumenta,y vemos adolescentes embarazadas convirtiéndose en madres solteras a los 13 y 14 años; cuando ya son escasas las parejas que celebran sus bodas de oro o ya de perdida de plata y es lo “normal” que tus papás estén separados; cuando ya no suelen preguntar “¿quieres ser mi novia?” y dan por hecho que después de tres salidas y besos “salen”;  parece que nos hemos acostumbrado a una nueva manera de entablar las relaciones sentimentales y de pareja, fuera del romanticismo de antaño, del cortejo, pero sobretodo de lo que realmente queremos en la compañía del otro.

¿Qué ha pasado con jóvenes y adultos, que tal parece que ya nadie quiere utilizar la palabra “novio”, “novia” y la hemos cambiado por el anglo-término “free”?

Defino free -aunque realmente no es algo que comprenda del todo- que significa libre, ¿de qué? del otro, obviamente. Libre de sentir, libre de compromisos, libre de estar en la cama con quien caiga esa noche. Es una relación que no involucra sentimientos, que no incluye “dramas”, que ambos pueden salir con otras personas y estar juntos a la vez porque no hay nada comprometido. No se deben fidelidad, ni llamadas, ni invitaciones a comidas familiares, ni presentaciones formales; mucho menos se deben “títulos” y ni mencionar la palabra que suena peor que sirena de la Cruz Roja (compromiso) porque inmediatamente se “rompe” el free. ¡Cómo se puede romper algo que nunca comenzó!

La base del free se mantiene mediante el vínculo meramente carnal, sexual y la diversión, si es que se tienen las facilidades al alcance. Se dejan de lado los protocolos, el cortejo y se va directo a la acción. 

Dejamos el “bla, bla, bla” y seamos honestos en qué es lo que pretendemos. Se piensa en besos y cama, cuando quiera y cuando pueda, pero hasta ahí, no más allá.  Si la otra persona accede, qué bien, si no, ya habrá alguien más que siempre estará dispuesto a tener diversión for free.

Existe una imagen que me gusta mucho para ejemplificar mi idea de free, algo así como querer “comer la cereza del pastel, sin comprar el pastel completo” como cuando los niños pasan su dedo por el pastel para probar el “merengue” y después ya no se lo quieren comer. No se vale, ¿o si? Depende. ¿De qué? De lo que cada uno quiera. Si ambos están de acuerdo en ese tipo de “relación” (que para nada lo es, mas que un intercambio físico) pues adelante, muy respetable. Habrá tiempo para darle satisfacción al cuerpo.

No obstante, aún sigo creyendo –a pesar de todo lo que me ha pasado- que nadie en el fondo quiere ser un “(paréntesis)” en la vida del otro; un “escape" de la realidad, porque al final la soledad es muy dura. Creo que no nacimos para estar solos. Los mejores momentos en la vida se pasan en pareja. Definitivo.

En su mayoría, los hombres son quienes suelen proponer el free y muchas mujeres en aceptarlo, pero ahora sucede también al revés. Es indistinto. Habrá muchos hombres que lo acepten y muchas mujeres que lo propongan, y viceversa. Lo que sí creo es que de una forma u otra, este tipo de interacción ha venido a desvirtuar lo que antes era “la regla sin excepción” para poder estar con una mujer y hombre decente: el noviazgo.

Tanto las mujeres como los hombres hemos sido un tanto culpables para el curso tan desafortunado que ha provocado que ya casi nadie quiera “formalizar” una relación. Pues por experiencias, hombres y mujeres de todas las edades han sido lastimados por eventos sucedidos en un noviazgo, por falsas esperanzas o grandes expectativas dentro de una relación que inicia bien y termina muy mal, o porque ya no necesitas preguntar “¿quieres ser mi novia?” para que una mujer se involucre que con un hombre. 

Y con esos antecedentes pues ni quien quiera “tropezar de nuevo y con la misma piedra”, así que para eso, mejor no comprometerse, sí gozar del “amor” y de todos los “beneficios” que otorga un noviazgo pero no serlo en realidad.

Todos tenemos miedo de que nos lastimen, eso es un hecho. Pero de ahí que por miedo queramos solamente “meterle el dedo al pastel sin comprarlo” pues queda en cuestión de lo que cada uno quiera en realidad. El estar con una persona dentro de una formalidad, no implica perder la libertad individual, no significa que dejes de lado tu vida o tu forma de ser por agradar al otro o por estar juntos, y mucho menos quiere obligar a alguien a dar lo que quiera dar o a estar con quien y donde quiera estar.

El problema radica cuando verdaderamente nos damos cuenta que queremos siempre estar al lado de esa persona. En el momento que descubrimos que esa persona nos hace vibrar y sentir lo que con nadie habíamos sentido, es cuando ya el free cambia de término (o debería de)  es en el momento en que también nos preguntamos ¿con qué propósito? ¿por qué dar un paso más? ¿para qué? si así estamos bien (¿lo estamos?).

Fuera de todas las preguntas sin respuesta, que en el fondo bien sabemos cuáles son, considero que el valor del “compromiso” se debe exaltar en estos tiempos, y con ello no me refiero a una acta de matrimonio, a un anillo o a un título de “Novia, Novio, Esposa o Esposo”, sino que más bien a estar comprometidos con nosotros mismos de que estamos con la persona que queremos estar y de que estamos seguros de lo que queremos hacer y sobretodo, disfrutarlo. 

No se vale desperdiciar tu energía con alguien que no lo merezca, que no esté en la misma frecuencia que tú. Pero si cada uno está bien de esa manera (sea cual fuere ésta) es necesario pensar en preponderar lo positivo siempre. Al fin y al cabo, como siempre lo he dicho, cada quien siente como quiere sentir.

Procura no sufrir por anticipado. Nada más tonto e inútil que eso. Observa cómo muchos de tus temores nunca llegaron a concretizarse. Observa también cómo algunos males casi siempre traen consigo algún bien. Nuestro tiempo y nuestra imaginación deben ser ocupados por el bien, nunca por el mal.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Si eres feliz, todo habrá valido la pena.

marzo 21, 2022
Estoy convencido que a todos nos gusta ver a la gente feliz. Muchas veces me he preguntando sobre la felicidad, si realmente existe, si es un momento o un estado de ánimo o sólo una manera “artificial” de pensar en lo que queremos. Si a mí me preguntaran ahorita en este momento, “aquí y ahora” si soy feliz, respondería que sí porque no tendría por qué no serlo. 

Sin embargo, muchas veces nos empeñamos en que la felicidad sea una meta, por ejemplo cuando nos preguntan: “¿Qué quieres en la vida?” y respondemos “quiero ser feliz” como si no fuéramos felices hoy, pensando que seremos felices en un futuro o cuando tengamos tal cosa, cuando seamos más delgados, cuando tengamos novia o novio, cuando nos casemos, cuando tengamos hijos, cuando terminemos la escuela, etc. sin darnos cuenta que ser feliz está en uno mismo. Es una decisión –o al menos es lo que yo he descubierto- porque simplemente uno decide sentirse feliz o no. Y como tal, no pertenece –en mi punto de vista- a un estado permanente sino a una realidad mental.

Para mí existen momentos que son menos felices o algunos muchos más en los que soy inmensamente feliz. Y si hago un balance entre los menos felices y los más felices, pues tengo mayor número de momentos más felices (No me gusta decir “infeliz” porque el cerebro registra todo aquello que decimos y si enunciamos palabras negativas existe una propensión a atraerlas, así que prefiero omitirlo)  entonces es por ello que deduzco que SOY FELIZ.

Muchas veces nos repetimos a nosotros mismos las carencias que nos rodean, sin tomar en cuenta las bendiciones que tenemos y nos empeñamos a ver lo negativo de las situaciones. Tampoco es que vivas alegrándote de tus propias desgracias, pero el valor que les dé cada uno es aquel con el que viviremos y es ahí donde el ser feliz se convierte en una decisión. Aquí recuerdo la tan citada frase que dice que “uno puede ver el vaso medio lleno o medio vacío”. 

Un ejercicio muy útil que he realizado para descubrir los momentos felices es preguntarnos ¿qué nos hace feliz? Estar con una persona, con la familia, reír, ver una película, estar en el parque, en la playa, hacer determinada cosa, bailar, cantar, escribir, leer, hacer deporte, etc., todo eso que nos haga felices –por momentos- tenemos que reproducirlos más, propiciarlos, buscarlos, y hacerlos efectivos.  He visto que  muchas veces las personas aquejan su nula felicidad porque no tienen dinero, pero no se necesita tener mucho dinero para ser feliz, las mejores cosas de la vida son gratis.
 
Deberíamos sentirnos felices por el simple hecho de estar vivos hoy, de tener salud, de ver el sol, de tener voz para expresarnos, de ver, de sentir, de tener sentimientos, de estar con una persona, de ser libres (el espíritu siempre es libre) de tener paz, de pensar, de muchas cosas que tenemos y no ponemos atención y no las valoramos.

La felicidad es individual y por lo mismo cada persona la decide. Es por ello que inicié este escrito con ese enunciado. Me encanta ver a la gente feliz cuando hace lo que quiere hacer, pues muchas veces señalamos a quien no actúa como uno cree que se debe actuar, pero no nos preguntamos si esa persona es feliz en su manera de hacer, en su manera de decidir y eso es lo que cuenta. 

Si eres feliz haciéndolo de esa manera, hazlo, no importa qué digan los demás o si es o no la manera correcta. La felicidad es individual como la vida y tú decides cómo la creas. Las complicaciones vienen cuando no hacemos lo que nos hace felices. Sea como sea, si eres feliz, todo habrá valido la pena.

No hay mayor felicidad que: Estar donde quieres estar,estar con quien quieres estar y hacer lo que quieres hacer. ¡SÉ FELIZ HOY!
 
Finalmente la felicidad no es una meta, sino una decisión sobre cómo te sientes “aquí y ahora”.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Reflexiones cortas.

marzo 21, 2022


No esperes a que te suceda algo extraordinario. No es que en la vida no haya sucesos extraordinarios, claro que sí; pero no esperes a que se produzcan. Las cosas extraordinarias suceden solamente cuando se viven los detalles cotidianos desde una nueva perspectiva, con la mente nueva, con renovada vitalidad y entusiasmo. Así, poco a poco, se van acumulando, hasta que un día se produce la gran explosión de dicha pura.

Pero nunca se sabe cuándo será ese día. 

Hay muchas personas en el mundo que se pierden la vida por estar a la espera de algún suceso extraordinario, el cual no podrá suceder de la nada. Solamente sucede a través de las cosas ordinarias como comer, desayunar, caminar, tomar un baño, conversar con un amigo, sentarse a contemplar el cielo o quedarse en cama haciendo nada. La vida está hecha de esas minucias. Son la esencia de la vida.

Por lo tanto, hagan todo con alegría y entusiasmo, y cada cosa será una oración...

No te preocupes por los lados negativos. Si enciendes una vela, la oscuridad se disipará por sí sola. No trates de luchar contra la oscuridad. No podrás sencillamente porque la oscuridad no existe. ¿Cómo pelear contra algo que no existe? Simplemente enciende una vela. Olvida la oscuridad, olvida el miedo, olvida todas esas cosas negativas que normalmente acechan a la mente humana. Sencillamente enciende una vela de entusiasmo...."

La vida es sólo un momento. Un momento sólo tuyo. Por eso, mientras estés a tiempo disfrútalo en su totalidad. Que nada de lo que crees que te pertenece te detenga. Vive el ahora, vive tu vida y no te olvides de ser feliz, es lo único que realmente vale la pena. Las cosas materiales y todo lo demás por lo que luchaste, se quedan aquí. Valora a quienes te valoran, no pierdas el tiempo con alguien que no tiene tiempo para ti.

he dicho..

Patricio Varsariah.
 

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marzo 21, 2022

 

En el dia a dia disfrutemos de las cuestiones sencillas.

marzo 21, 2022
Aprender a disfrutar de las pequeñas cosas que la vida nos brinda es uno de los mayores regalos que nos podemos hacer a nosotros mismos prácticamente cada día, ya que esto nos permite vivir cada momento como si fuese nuestro único día.

Con el tiempo nos acostumbramos a no disfrutar de lo que realmente tenemos. La vida se nos pasa mientras estamos ocupados en otras cosas, Esto nos refleja muy bien el día a día del agobio, en el cual estamos atrapados por las preocupaciones y por el miedo. Desde hace algunos años me he propuesto a seguir una clave reveladora; vivir el presente. Si lo hago, no tendré por qué temer al futuro.
            
Es mejor enfocarnos en lo que tenemos hoy y no lamentarnos de lo que nos falta. Quizás disfrutar de aquello que sí tenemos acceso en ese momento, como puede ser; un lindo atardecer, una cena con amigos sinceros, etc. El presente es también un pozo de vitalidad. En primer lugar porque incita a abrirnos a lo que está ocurriendo, pero también a abrirse consciente mente al mundo de los demás.
            
Lo que es más difícil para todos es simplificar el plano material que poseemos y el modo de hacerlo efectivo, haciendo determinar nuestra escala de valores. Esto nos permitirá saber qué cosas podemos prescindir porque son superfluas o realmente no las necesitamos y en contraposición cuáles son las verdaderas e importantes para nosotros.
           
Muchas personas que hemos pasado por una dura enfermedad, lejos de hundirse, reconocemos que esa crisis nos ha enseñado a vivir y nos sentimos transformadas. Cuando hemos sobrevivido a una experiencia fuerte en la que nuestra vida ha estado realmente en juego, después vivimos con más intensidad. Pero ¿verdad que no hace falta pasar por ello para aprender la lección?.

Cuando menos lo esperamos, la vida nos coloca delante un desafío que pone a prueba nuestro coraje y nuestra voluntad de cambio.
            
A veces por la rapidez de nuestras vidas nos olvidamos de disfrutar de un día en que ha salido el sol, un campo de flores al principio de primavera. Así desgraciadamente pasamos por la vida normalmente sin darnos cuenta de todos estos pequeños placeres  constituyen  nuestro bienestar y a nuestra felicidad.
           
Aunque no nos demos cuenta existen circunstancias adversas a la que nos impiden disfrutar de lo que tenemos. Lo primero es el afán y la preocupación de la vida es tanta, que no podemos disfrutarla. En segundo lugar es la ambición desmedida. Siempre existen personas a quien nada es suficiente y siempre quieren más de lo que tienen. Y en tercer lugar, la avaricia. Es bueno guardar y prever para el futuro, pero no debemos dejarnos llevar por los impulsos compulsivos.
           
Así, disfrutar de las pequeñas cosas significa disfrutar de cuestiones sencillas, como pasar una tarde con los hijos o con un buen amigo; en definitiva, alejarnos de lo material y disfrutar con las cosas más hermosas que nos brinda la vida en el día a día.
 
Saludos.
Patricio Varsariah
 

No es perfecta.

marzo 15, 2022


Los principales problemas en las relaciones comúnmente son porque nuestra pareja...

"No es perfecta"

Y esa, es una realidad muy interesante y que pocas veces aceptamos con madurez.

El principal motivo de fracaso, desilusión, frustración y desamor, es y será porque nuestra pareja no cumple nuestras expectativas, no cubre nuestro "Estándar de calidad" ese que basamos en películas románticas e ideales. 

En donde no existen miedos ni altibajos, todo es emocionante y pasional.

Estamos a la expectativa de que nuestra pareja debe hacernos sentir plenos, debe darnos aquello que nos haga sentir amados, debe comportarse con aquello que nos de orgullo y nos haga felices.

¿Qué sucede entonces cuando encontramos a alguien tan humano como nosotros.? 

Que tiene días buenos y malos. 
Que posee un carácter y personalidad propio.
Que disfruta de intereses particulares.
Que tiene sus propias luchas internas.

Alguien que un día amanecerá de malas, despeinado y sin razones, con el orgullo alzado y el ego reluciente. 

Y otro día será el amante perfecto y complaciente.

No se trata de bipolaridad o un cambio de humor radical. 

Se trata de que todos absolutamente tenemos una báscula de energía que se puede inclinar.

Un día puede soportar un gran peso para avanzar y al otro día no tener la fuerza suficiente para continuar.

Cuándo nos topamos con el muro de la realidad, es cuando deseamos salir huyendo y vivir con la fantasía de una relación perfecta. 

Aquella sin angustias, sin diferencias, sin enojos. 

Pero ese sería el resultado de una relación monótona y conformista, aquella que no crece y aprende día con día.

Aceptar y disfrutar de nuestra pareja empieza por entender que NINGUNA SERÁ PERFECTA.
Nuestra intención en cada relación será: 

APRENDER ~ COMPRENDER ~ TOLERAR ~ ACEPTAR ~ AMAR.

No existe la pareja perfecta, pero si el perfecto amor y comprensión en una relación.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

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marzo 15, 2022

 

El amor es libertad.

marzo 15, 2022
Este es mi tiempo, la madrugada, cuando el mundo está tranquilo y puedo oír el sonido de mi propia respiración. Es un momento sagrado en el que las respuestas y las ideas no son tan difíciles de conseguir. Un momento en que mi mente está en paz y mi corazón late más lento.

El escrito de hoy es sobre el amor y las libertades reales. Sabemos que el fundamento del amor es dejar que la gente se deje sin disculpas, y no distorsionarlas para que se ajusten a nuestras propias ideas egoístas de quienes deberían" ser ". De lo contrario, nos enamoramos solo de nuestras propias fantasías sin sentido y, por lo tanto, perdemos totalmente su verdadera belleza. El amor verdadero nunca te limita ... No te restringe ... No trata de cambiarte ... No te da derecho, con nadie, ni a nada.

Las personas a veces somos llevadas a tener un sentido de derecho porque creen erróneamente que se les debe algo basado únicamente en el papel social que han elegido. Por ejemplo, si alguien ha aceptado el papel de ser el amigo, la novia, el novio, la esposa o el marido de una persona, se sienten con derecho a obtener ciertos "favores" de esta persona. Si alguien ha aceptado el papel de ser padre, ellos se sienten con derecho a ser respetados por sus hijos. Si alguien ha aceptado el papel de ser un cliente, se sienten derecho a ser servido a sus necesidades únicas. Pero, como resultado, no hay derechos cableados en la vida. Y esto es especialmente cierto en el amor.

Con demasiada frecuencia asociamos el amor con las limitaciones ...ejemplo : Si me ama, cambiará.sí me quiere, hará lo que yo diga. Etc. Pero eso no es amor verdadero. Ni siquiera de cerca, por que el amor verdadero no está limitado. El verdadero amor es la libertad.

De hecho, es solo dejándonos libres, que dos personas pueden ser completamente mutuantes. Cuando NO estamos forzados, o atados, o presionados en una relación, podemos ver y recordar más fácilmente las partes más perfectas ... Puedes pasar tiempo con la persona que amas y en un momento piensas y te dices a ti mismo, "Él (o ella) es perfecta o perfecto para mí!"

No es perfecta o perfecto en sus comportamientos, ni en sus creencias, ni en sus miradas. Más bien, perfecta o perfecto en la forma en que encajan en tu vida, la forma en que sus bordes ásperos llenan los vacíos entre los tuyos, la forma en que su cuerpo descansa contra el tuyo, la forma en que tus voces fluyen juntas en armonía. Incluso cuando están separados.

Y esta plenitud ondula a través de cada aspecto de sus vidas. Ambos se sienten vivos y llenos de alegría increíble. Y usted está ansioso y emocionado y no puede esperar a encontrar un centenar de pequeñas cosas que te harán sentir aún más vivo, ahora que ha sentido lo profundo que puede respirar el aire fresco de la libertad. Usted puede ver claramente que no hay límites definitivos, y se ríen juntos sobre el hecho de que los dos pensaron que había, y luego se ríen de nuevo simplemente porque son libres de ser ... Juntos o separados.

En esta libertad, elige encontrar la perfección divina en la humanidad del otro, en esta libertad, tu felicidad es vital el uno para el otro, y se hacen sacrificios. Y, eso no siempre significa que usted es parte de la ecuación. Y eso está perfectamente bien. Para ti, por eso es tan increíble amar y ser amado, porque el amor que sientes es una elección, porque el amor verdadero te da esa elección.

Ambos saben en el fondo que unirse unos a otros o atarse unos a otros o tratar de poseer unos a otros de cualquier manera sería minimizar - hasta matar - algo dentro de ustedes mismos que es divino, y humano, y se elevan y cantan y mantiene a ambos Vivos y libres ... Y no piden nada, pero lo dan todo. Ambos saben que en el momento en que tratan de poseer el uno al otro es el momento en que ambos se convierten en otra cosa, aparte de lo que se buscaba, deseaba y amaba en primer lugar. Por lo tanto, elige dejarse uno al otro libre - completamente desapegado - incluso cuando están profundamente conectados.

Esta forma de no apego no significa no preocuparse. Por el contrario, significa, entre otras cosas, cuidar tan profundamente que ambos honran el espacio y la libertad del otro ... Para ser simplemente. 

Todos los detalles aparte, el anhelo más profundo de la naturaleza humana es la necesidad de ser simplemente apreciado como somos - ser libre para ser. A veces tratamos de ser escultores, tallando constantemente de otros la imagen de lo que queremos que sean - lo que pensamos que necesitamos, el amor o el deseo. Pero estas acciones y percepciones son contra la realidad, contra su beneficio y la nuestra, y siempre terminan en decepción, porque no encaja en lo que realmente son.

El fundamento del amor es dejar que la gente se deje sin disculpas, y no distorsionarlas para que se ajusten a nuestras propias ideas egoístas de lo que "deberían" ser. De lo contrario, nos enamoramos sólo de nuestras propias fantasías sin sentido y, por lo tanto, perdemos totalmente su verdadera belleza. Así que salva tus relaciones de estrés innecesario. En lugar de tratar de cambiar a la gente que te importa, darle tu apoyo y crezcan juntos.

Es importante notar, también, que las diferencias de opinión (incluso las más importantes) no destruyen las relaciones - es cómo dos personas se enfrentan a sus inevitables diferencias que cuenta. Se reduce a la comunicación consciente y el compromiso. A decir verdad, algunas parejas (y amigos y familiares también) pierden años tratando de cambiarse mutuamente, pero esto no siempre se puede hacer, porque muchos de sus desacuerdos están arraigados en diferencias fundamentales de opinión, personalidad o valores basados en su Crianza o experiencias pasadas del pasado. Al luchar por estas profundas diferencias sembradas, todo lo que logran hacer es desperdiciar su tiempo y ejecutar su relación en el suelo.

Entonces, ¿cómo dos personas en una relación relativamente sana pueden lidiar con los desacuerdos y las diferencias que no se puede resolver?

Se aceptan como es. Las parejas entienden que los problemas son una parte inevitable de cualquier relación a largo plazo, de la misma manera que las dificultades físicas crónicas son inevitables a medida que envejecemos. Estos problemas son como una rodilla débil o una espalda mala - tal vez no queramos estos problemas, pero somos capaces de lidiar con ellos, evitar situaciones que los irritan y desarrollar estrategias que nos ayuden a crecer a través de ellos. Después de la luna de miel: "Al elegir un socio a largo plazo, inevitablemente estará eligiendo un conjunto particular de problemas insolubles con los que se enfrentará durante los próximos 10, 20 o 50 años. "

En pocas palabras: La aceptación del otro es de vital importancia para todas las relaciones - es una gran parte de la fundación - la libertad - de la que crece el amor real.

Saludos.

Patricio Varsariah
 

La tolerancia es necesaria para convivir.

marzo 14, 2022
Hoy quiero escribir sobre la tolerancia. Nada resulta más atractivo en un hombre que su cortesía, su paciencia y su tolerancia.Para ser tolerante es imprescindible darnos cuenta que debemos estar dispuestos a crear aptitudes positivas para saber observar lo bueno y aceptar a los demás. Existe un dicho muy antiguo que dice: “Para encontrar un amigo debemos cerrar un ojo; para mantenerlo, los dos”

La clave para ser tolerante con los demás consiste en empezar siéndolo con nosotros mismos. No deberíamos olvidar que todos somos humanos y que todos necesitamos también un margen de error. Por lo tanto procuremos limitar nuestras exigencias para nuestros semejantes, y relajarnos en el bienestar de la tolerancia.
              
La tolerancia es el respeto con igualdad sin distinciones de ningún tipo. Si, comprendo que no es nada fácil, pero debemos considerar la tolerancia como una virtud moral y cívica que consiste en permitir la relación de acciones, preferencias y creencias que aunque no sean consideradas como lícitas, sin embargo, no son necesarias como para poderlas impedir.
            
Muchos creen que tolerar es aguantar y soportar; nada más incierto. En estos casos lo importante es comprender que debemos superar los problemas que nos rodean, y para ello necesitamos el poder interno y, por otro la capacidad de entender lo que significa la tolerancia hacia los demás. A través de la tolerancia se comprende aquello que de otra forma, estaríamos aguantando y soportando.
            
A través de nuestra vida, ésta nos va mostrando los límites de la tolerancia. Cuando se nos presentan diferentes obstáculos que se interponen en nuestro camino es cuando podemos calibrar nuestra capacidad de tolerancia hacia los demás. Es necesario ante todo, recordar que toda tolerancia, por más necesaria y auténtica que sea tiene un riesgo que le son inherentes. De esta manera comprenderemos que la tolerancia consiste en dejar subsistir un mal para evitar otro mayor. Aunque en la tolerancia siempre existe el riesgo de que nos traiga por sí misma males aún mayores que aquellos que deseamos evitar.
            
Siempre me he preguntado, si la tolerancia es fácil; pues diría que es fácil de aplaudir, difícil de explicar, debido a que desarrolla el espíritu de unidad, que facilita la cooperación y la interacción. También es fácil reconocer que cuando se practica la tolerancia el grado de confianza entre los miembros de una organización aumentan, debido a la apertura en que nos manifestamos. De todo esto derivamos que aquellos que no suelen ser tolerantes y benevolentes con los demás presentan una gran omisión sobre ellos mismos. Demuestran que aún están apegados a situaciones pretenciosas con carácter de superioridad, al ser exigentes y echar las culpas a los demás.
            
La tolerancia ha de equilibrarse con la capacidad de afrontar, que se basa en la valentía, en el coraje y en la seguridad personal. Tener el poder de tolerar te da seguridad y confianza de que podrás y que al mismo tiempo podrás conseguirlo para poder avanzar. Pensemos siempre que la tolerancia es necesaria para convivir, para ser y dejar ser. La vida nos enseña hasta que límites podemos ampliar nuestra tolerancia junto con la valentía y el coraje en nuestra seguridad personal.
            
En definitiva tolerar es aceptar, valorar, comprender  y apreciar. No hacer una montaña de un grano de arena sino al contrario, conducir tu experiencia personal.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

¿qué ganamos con quejarnos?

marzo 11, 2022
Hoy quiero compartir con vosotros mi escrito sobre una actitud muy humana, incluso es comprensible, pero es agotadora y asfixiante y es quejarse. Con las quejas, se atrae la atención de los demás; se consigue ayuda externa y se justifica el mal comportamiento. Las quejas permiten disfrazar nuestra propia culpa y anestesian nuestra voluntad, lo cual nos ayuda a exigirnos cada vez menos viviendo así de manera cómoda y epidérmica.

Las quejas son uno de los principales obstáculos que impiden al ser humano evolucionar y ser feliz. Imagínate un mundo (o sencillamente, imagínate tu hogar) donde las quejas fueran peticiones y los problemas se convirtieran en desafíos. En ese mundo no existirían frustraciones porque no conseguir algo no sería un fracaso sino un reto para perseverar hasta conseguirlo. 

Cuando te quejas (¡tantas y tantas veces!) de que tus hijos se quejan, ya te estás quejando. Y con tus quejas, reproduces en un círculo vicioso la dinámica de las quejas. ¿Empiezan ellos o tú? ¿Te has parado a pensar cuantiosísimas veces al día te quejas de algo?

Nos quejamos del mal tiempo, de lo caro que está la canasta familiar, de el jefe, de lo que ponen en la tele, de lo mal que funciona el coche, de lo mal que he dormido esa noche, de lo solo que te sientes, de la falta de tiempo. Nos quejas de los hijos porque no estudian, no hacen los deberes, no se limpian los dientes, se olvidan las mochilas, se pelean entre ellos, te faltan al respeto. No te das cuenta pero, sin ser consciente, nos pasamos el día quejándonos. 

Es una actitud muy humana, incluso es comprensible, pero es agotadora y asfixiante. Y si hiciéramos un acto de reflexión, nos daríamos cuenta de que en muchas ocasiones, pertenecemos a este grupo. Claro que la vida es difícil pero. ¿qué ganamos con quejarnos?
   
La actitud hacía los problemas debe ser de desafío, de superación y optimismo. Si tenemos un problema, reaccionemos y busquemos una solución. Y si no puedes cambiarlo, acéptalo y que te sirva de lección para el futuro. ¡Deja de quejarte, por favor! 

Durante el próximo mes, ponte este objetivo: identificar tus quejas para disminuirlas poco a poco. Para ayudarte, lleva una pulsera, un anillo, una moneda en el bolsillo (cualquier pequeño objeto que puedas llevar siempre encima) y, cada vez que te quejes, cámbiatela de lado. Esto te ayudará a estar pendiente de tus palabras y a identificar tus quejas. Cuantos menos cambios, menos quejas. Y si no podemos dejar de quejarnos, seleccionemos bien las quejas que salen de la boca para que éstas sean las menos posibles y las más importantes. Poco a poco se eliminarán de la vida aquellas quejas inconscientes que agrian el carácter y la de los que están alrededor. Porque, lo quieras o no, una persona que se queja a menudo no es una compañía agradable.
   
Aprendamos y enseños a quejarnos con motivo: 

No te quejes que siempre puede ser peor. Algunos de nuestros hijos han crecido con la costumbre de quejarse por todo: de lo que tienen, de lo que no tienen, de sus obligaciones, de la comida o de la ropa. Y se quejan, en muchas ocasiones, porque tienen demasiados privilegios, privilegios que ellos entienden como derechos.Ni siquiera ellos mismos se dan cuenta de que se quejan. Están tan acostumbrados que ya es un hábito inconsciente. 

Se quejan porque no piden o solicitan las cosas sino que las exigen, porque primero piensan en ellos y luego en los demás. Y sobre todo porque (lo queramos reconocer o no) no hemos sabido atajar esta conducta desde pequeños y, en muchas ocasiones, hasta las hemos fomentado rodeándolos de demasiadas comodidades materiales y sobreprotección. Ni decir tiene que nuestro propio ejemplo a menudo no es muy enriquecedor en este sentido.
   
¿Qué hacer? 

Bueno te cuento que si me quejaba de que solo me ha puesto medio vaso de limonada, me ordenaban beber la mitad de esa limonada. Entonces con el tiempo me di cuenta de que antes tenía mucha suerte por tener medio vaso. Ahora solo tenia la mitad de su mitad. De esta manera consiguió dos cosas: que sea consciente de que me estoy quejando (muchas veces ni me daba cuenta ya que formaba parte de mi estilo comunicativo) y de que me percate de que mi queja era gratuita e injustificada y que, de hecho, la situación previa se podía considerar un privilegio.

El secreto para que sea efectivo este consejo es tu actitud. 

Cuando le corrijas y le des motivos para quejarse, no lo hagas con ironía o a modo de castigo (error: ¡Pues si te quejas por esto, ahora verás!). Ponte serio y, con cariño y decisión, diles cuando se quejen: Solo te he pedido que recojas tus platos, algo que es tu obligación y que esperaba cumplieras sin quejas; ahora quiero que recojas los platos del resto de la familia, además de los tuyos, por favor. Quiero que te des cuenta que antes no tenías ningún motivo para quejarte. Ahora sí puedo entender tus quejas.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

Pregunta :Vivimos o sobrevivimos...?,

marzo 11, 2022
En alguna parte he leído que : “La vida dura tres días y dos ya han pasado”.Es increíble como pasa el tiempo tan deprisa a nuestro alrededor que tan sólo nos damos oportunidad de “sobrevivir”, somos esclavos de la rutina y pasamos cada uno de nuestros días sumergidos en un mar de problemas y de situaciones triviales que pocos momentos libres nos dejan.

He dedicado algunos instantes a recordar cuándo fue la última vez que estando en alguna reunión o simplemente hablado con alguien, haya escuchado algún comentario que dijera algo tan simple, como “ayer vi un hermoso atardecer”, o bien, “vi a un grupo de aves volar hacia el sur”, y aún no puedo, y me hago una pregunta :Vivimos o sobrevivimos...?, piénselo bien y estoy seguro de que estará de acuerdo conmigo en que este tipo de comentarios ya no se escuchan fácilmente.

Alguno pensará en estos momentos que esos son comentarios superficiales y de gente que no tiene nada sobre qué hablar, que mucho mejor sería discutir de temas de actualidad como los son las crisis económicas en el mundo, la invacion  de Rusia a Ucrania,o la falta de valores que vive la sociedad, si bien es cierto que estos son temas de interés para todos ya que los vivimos 24 horas al día, todos los días, también es cierto que en el mundo existen muchas cosas más que valen la pena apreciar y de las que, por decisión propia o de la misma sociedad, nos hemos abstraído.

Vivimos en un mundo en el cual es más importante saber a cuánto cerró la bolsa hoy, que cómo amaneció nuestra madre, o bien, enterarnos sobre todos los detalles del caso de moda a preguntar qué tal estará ese amigo que tenemos tiempo sin ver. Con esto quiero decir que hemos puesto a las personas en un segundo plano, que nos hemos vuelto frívolos y egoístas, que sólo nos importa lo que está en “nuestro” mundo y cualquier situación, persona o cosa que no pertenezca a él, no nos importa.

Hemos olvidado que somos las personas las que movemos al mundo y no al revés, hemos olvidado el VIVIR para pasar tan sólo a sobrevivir en un mundo regido por el caos y la complejidad. Cuantificamos nuestro tiempo en dinero, no nos importa pasar algunas horas extras en nuestro trabajo para ganar una mejor posición en la empresa y sentir que así podemos ganar el mundo, pero nunca nos percatamos de que al hacer eso estamos perdiendo cosas tan grandes como: la infancia de nuestros hijos, la oportunidad de disfrutar a nuestros padres, de construir momentos con nuestra pareja o de visitar algún amigo. Lo más irónico de esto es que estas cosas que alimentan y engrandecen al ser humano son gratuitas y tan sólo nos cuestan un poco de nuestro tiempo.

Mira a tu alrededor y ante tanta grandeza, responde: ¿Piensas seguir sobreviviendo?

Saludos,

Patricio Varsariah.
 

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