Las palabras dichas suelen perderse en el ruido del tiempo.
Lo escrito, en cambio, permanece.

Cada texto que aquí comparto nace con la intención de quedar, de acompañar al lector más allá del instante, de ofrecer un espacio de reflexión que pueda ser visitado una y otra vez, con nuevas miradas y nuevas preguntas.

Leer es detenerse. Es permitir que lo escrito siga viviendo en quien lo recibe.

"Si solo hubiera…"

noviembre 13, 2022

stSrpondoe sf5e068136ag81l2Amu940y4:ac 82 4l42rf16il12038img Ámsterdam, Holanda Septentrional, Países Bajos 

"Si solo hubiera…" Estas tres palabras juntas crean una de las frases más tristes del idioma español.

Te comparto cinco opciones que uno aprende con los años que finalmente conducen a esta frase de arrepentimiento ("Si solo hubiera…" )  y cómo eludirlas:

1. Asentamiento. — Cuando llegue el momento, sé lo suficientemente fuerte para soltar y lo suficientemente sabio para esperar lo que mereces. A veces tienes que ser derribado más bajo de lo que nunca has estado para levantarte más alto de lo que nunca antes. A veces tus ojos necesitan ser lavados por tus lágrimas para que puedas ver las posibilidades frente a ti con una visión más clara nuevamente. No te conformes.

2. Aferrarse demasiado. — La vida debe ser tocada, no estrangulada. A veces tienes que dejar que la vida suceda sin preocupaciones constantes o micro gestión. Aprende a soltar un poco antes de apretar demasiado. Tomar una respiración profunda. Cuando el polvo se asiente y puedas volver a ver el bosque por los árboles, da el siguiente paso adelante. Y recuerda, no tienes que saber exactamente hacia dónde te dirigirás a algún lugar grandioso.

3. Renunciar demasiado pronto. — No hay fracasos, solo resultados. Incluso si las cosas no salen como esperabas, no te desanimes ni te rindas. Aprende lo que puedas y sigue adelante. El que continúa avanzando un paso a la vez ganará al final. Porque la batalla siempre se gana lejos y mucho antes de la victoria final. Es un proceso que ocurre con pequeños pasos, decisiones y acciones que gradualmente se construyen unas sobre otras…

4. Centrarse en lo incontrolable. — No dejes que lo que está fuera de tu control interfiera con todas las cosas que puedes controlar. En otras palabras, di "adiós" a lo que no funcionó para que puedas decir "hola" a lo que podría. En la vida, las despedidas son un regalo. Cuando ciertas personas se alejan de ti, y ciertas oportunidades te cierran las puertas, no hay necesidad de aferrarse a ellas ni de rezar para tenerlas presentes en tu vida. Si te cierran, tómalo como una indicación directa de que estas personas, circunstancias y oportunidades no son parte del próximo capítulo de tu vida. Es un indicio de que tu crecimiento personal requiere de alguien diferente o algo más, y la vida es simplemente hacer espacio.

5. Tratar de complacer e impresionar a todos. — Si quieres impresionar a alguien, impresiónate a ti mismo progresando en algo de lo que estés sinceramente orgulloso. ¡Enfócate en lo que importa! Es realmente sorprendente lo que puedes lograr en un día en el que no estás constantemente preocupado por lo que todos los demás en el mundo están pensando y haciendo. Demuéstrate a ti mismo que puedes crecer y mejorar. Nunca se trata de impresionar o competir con los demás. Al final, solo eres tú contra tú...

¿Cuántas veces has pensado “esto no funciona” o “algo no está bien” o “las cosas tienen que cambiar”? — esos pensamientos y palabras son de tu voz interior. Es tu llamado de atención. No necesitas más estrés ni una gran crisis para despertar. Y nadie necesita decírtelo porque ya lo sabes. Tu voz interior ha estado tratando de decírtelo, pero en caso de que haya sido un desafío encontrar tiempo y espacio para escuchar a través del caos, tal vez resuene con una de estas situaciones.

Si tu vida está sin rumbo en piloto automático, esta es su llamada de atención. Si nunca te pones a ti mismo en primer lugar, esta es tu llamada de atención. Si te has convertido en alguien que no reconoces para complacer a otras personas o para perseguir una versión de éxito que no resuena contigo, esta es tu llamada de atención. Si está agotado, golpeado, estresado y completamente agotado, esta es su llamada de atención.

Obtener tu llamada de atención no es la parte difícil, contestar la llamada sí lo es. Elegir contestar la llamada en lugar de ignorarla es difícil. En este momento, puede parecer más fácil seguir, y seguir, y poco a poco en la dirección equivocada. Pero sabes que si no encuentras una salida al ciclo interminable en el que te encuentras, empeorará.

Es hora de escuchar lo que tu voz interior te ha estado diciendo. . .

La conclusión es que, a pesar de los desafíos del mundo real que enfrenta, el obstáculo más grande y complejo que tendrá que superar personalmente es su propia mente y la frecuencia con la que se resiste a su mejor juicio. No, no eres responsable de todo lo que te sucede en la vida (el caos que te rodea), pero ERES responsable de deshacer los patrones de pensamiento autodestructivos (el caos dentro de ti) que crean estas experiencias indeseables.

Gracias por tu generosidad y la paciencia de leerme, espero que hayas encontrado algo útil y si deseas puedes compartirlo ya que el saber aumenta si se comparte.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

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noviembre 10, 2022
 

Pensar muy bien antes de hacer una promesa.

noviembre 10, 2022
Prometer es fácil, cumplir lo prometido es harina de otro costal. Si no fuera así no existirían ni los notarios ni abogados que tuvieran que dar fe y defender que las intenciones declaradas existieron y que no fueron fruto de nuestra imaginación. Ni sacerdotes o similares gurús posmodernos ante los que declararse amor eterno. Bastaría con la promesa de un beso sincero, de un cálido abrazo o un honesto apretón de manos. 

Prometer algo es tan sencillo como desconfiar de quien nos lo promete, pues el valor de una promesa sufre las mismas oscilaciones que las bolsas financieras en estos tiempos intempestivos y líquidos que vivimos.
Algunas promesas nacen para ser rotas, otras nacen forjadas con la intención de durar eternamente. Al menos esa es la creencia capaz de pasar el más certero detector de mentiras en el momento de pronunciarlas.

 La dificultad es mantenerlas contra las mareas del tiempo y los vendavales de acontecimientos que laceran y quiebran los muros sobre lo que erigimos las promesas

Una vez descartadas por hipócritas las promesas que nacen rotas desde el mismo instante en que son pronunciadas, ya que nunca hubo más intención que calmar las inquietudes de la persona ante la que se pronuncian, o engañarla sin más, sin ninguna intención de cumplirlas, podemos centrarnos en las dificultades y avatares de aquellas promesas cuyo valor inicial está avalado por la honradez y sinceridad, y a pesar de ello, pueden terminar siendo cadenas que aprisionan tanto al que las hizo como al que las recibió. 

Y desvelar, también, el valor de aquellas otras promesas incólumes a las acechanzas de pasiones, acontecimientos, heridas y cambios vitales, que se mantuvieron firmes ante todas estas acechanzas. 
En ocasiones, mantener una promesa es lo más honesto, difícil sin duda, pero honesto y de un enorme valor, otras, si las heridas acechan a uno u a otro de los implicados, sea por maldad de uno, mala fe, o por simple mala suerte en la deriva de los acontecimientos, romper la promesa es necesario, pues se cumple el riesgo de que las cadenas, que antes honorablemente unían las intenciones declaradas,  pasen de ser un paraíso compartido a un infierno de soledades y lacerantes heridas en los que antaño fueron sanos sentimientos.

Los políticos prometen cumplir que harán lo que declaran en sus programas y discursos, y suele suceder que, si no les reprochamos que no cumplan las promesas en las urnas, terminan prometiéndonos construirnos puentes aunque no haya ningún río que cruzar o trenes aéreos que cruzaran cordilleras para llegar al mar. 

Los amantes se comprometen a amarse eternamente y no sucumbir a la mortalidad innata de los sentimientos humanos, pero salvo escasas ocasiones se sucumbe, a veces por culpa de uno, otras de otro, en ocasiones por culpas compartidas, e incluso sin que haya que culpar a nadie más que al inmisericorde tránsito del tiempo que desgasta toda buena intención. 

Los hombres de negocios se comprometen a respetar las promesas sobre los acuerdos alcanzados en sus actividades comerciales, los empresarios prometen acuerdos con sus trabajadores, pero el inmisericorde y avaricioso capitalismo desbarata estos acuerdos con la misma facilidad que la marea destruye las ilusiones de los castillos de arena erigidos en la playa. 

Los amigos prometen estar uno siempre al lado del otro cuando lo necesite cualquiera de ellos, pero rara vez la amistad sobrevive a las transformaciones en cada uno de nuestros propios espacios vitales, sea debido a amantes, trabajo, distancia de aquellos lugares compartidos, o simplemente el desgaste de los afectos que antes tanto nos unían. 

Las decepciones de las promesas rotas entre amigos son tan cotidianas como la de aquellos que comparten amores más pasionales. Los futbolistas y otros deportistas de equipos prometen fidelidad al equipo de sus amores, hasta que llega alguien con una chequera mayor que el amor por su querido equipo. La lista de promesas que hacemos, y rompemos, en una sociedad cada vez más tendente a la ligereza y a la infidelidad a la palabra dada, sería interminable. Todos conocemos ejemplos de esta retahíla de buenas intenciones declaradas en formato de promesa, cuya intención original se quebró. Nos duele cuando traicionan la palabra que nos dieron, pero rara vez nos duele traicionar la propia. Lo que dice poco de nuestra propia coherencia moral.

Uno de los problemas es la ligereza con la que pretendemos engatusar al otro a través de esta poderosa y catártica palabra: prometer, aunque el más lento en prometer es siempre el más fiel en cumplir. Si no nos dejáramos acelerar tanto, y pusiéramos un poco de pausa en los acontecimientos de nuestra vida honraríamos la carga ética que se encuentra tras una promesa. 

La promesa implica una intención, la acción un hecho. Las mejores promesas son aquellas que no quedan en la intención, sino que se renuevan en hechos cotidianos que las mantienen actualizadas, y presentes en nuestra vida, y son ejemplos vivientes de nuestro compromiso. 

La facilidad con la que incumplimos promesas se debe probablemente a que prometemos según nuestras esperanzas y cumplimos según nuestros temores. El miedo que nos paraliza y nos desvía de nuestras intenciones originales es un tumor que corroe las buenas intenciones iniciales. Si una promesa no se renueva a través de la acción cotidiana, si no se muestra su intención de mantenerla, pierde su vigor, y en vez de alentar, desmotiva; no hay nada más amargo que estar largo tiempo pendiente de una promesa.

Hay circunstancias en las que mantener una promesa puede dañar o perjudicar a esa persona, en ese caso es más imperativo no ser inflexible respecto a la palabra dada. Cuando, para la persona que la cumple, resultaría un mal mayor que el bien que obtendría el beneficiario. Pensemos, por ejemplo, en el maltrato que algunas mujeres sufren, físico o psicológico por parte de los hombres, y como desde la ortodoxia de las religiones absolutistas se las conmina a mantener la palabra dada en el matrimonio, a pesar de que está claro el daño que mantener esa palabra implica para quien la pronunció. No solo está justificado romper la promesa en estos casos, sino que es imperativo hacerlo. 

Cuando para cumplirla habría que ir contra el interés público. Pensemos en todos esos casos de corrupción que no se destaparían sino hubiera personas que hubieran pensado que el bien común está muy por encima de cualquier fidelidad personal. 

No podemos confiar en las palabras de quienes, abusando de nuestra buena fe, nos han engañado tantas veces. En efecto, su perfidia nos causa algún perjuicio, no habrá nadie a quien podamos echar la culpa sino a nosotros mismos. Si te engañan una vez y no cumplen lo prometido es culpa del causante, si ocurre una segunda vez, porque hemos creído en un sincero arrepentimiento y por la bondad de nuestro corazón, y de ahí que abusen, también podemos disculparnos, pero si ya ocurre en más ocasiones, o es que estas cegado, por no decir que eres tonto, o masoquista.

El valor de una promesa se encuentra en el buen uso que hagamos del sentido común a la hora de cumplirla, siguiendo las advertencias y sabios consejos de aquellos que nos advierten de cuándo y cómo ser fiel a la palabra dada, y siguiendo la guía de tu propia conciencia moral. Pensar muy bien antes de hacer una promesa y ante quien la haces, valorando las consecuencias y a qué exactamente te comprometes.

Al igual que has de pensar muy bien qué puede justificar faltar a tu palabra dada. Y nunca la excusa puede estar basada en el egoísmo de buscar únicamente tu propio bien. Si esa era tu intención original, nunca debiste pronunciar ninguna promesa.

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Saludos.

Patricio Varsariah.
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La capacidad de vivir bien es una habilidad.

noviembre 8, 2022
Todo el mundo anhela una vida con casi todo: una vida de comodidad, alegría y satisfacción. El tipo de vida que puedes mirar hacia atrás con orgullo y alegría, no por ninguna circunstancia externa sino porque tú mismo hiciste que sucediera. No es tarea fácil tener una vida tan buena, pero es completamente posible si tienes la mentalidad y las habilidades adecuadas.

Las buenas habilidades para la vida son como herramientas que podemos usar todos los días para ayudarnos a mejorar nuestras vidas: un conjunto de rutinas, rituales, hábitos y comportamientos que influyen en la dirección de su vida.Es un compromiso a largo plazo. La buena vida es un proceso, no un estado de ser. Es una dirección, no un destino.

Una buena vida implica tener las habilidades necesarias para vivir una vida satisfactoria, significativa y con propósito. De hecho, mejorar su conjunto de habilidades para la vida es una de las mejores maneras de mejorar tu calidad de vida en general.
Vivir una buena vida es una elección, y se puede cultivar a través de hábitos positivos que contribuyan a una mejor salud física (al reducir el estrés), una fuerte conexión social (al reducir la soledad) y claridad mental (al ayudarnos a relajarnos).

Un estilo de vida activo contribuye a una buena vida. Esto incluye expresarnos creativamente y construir relaciones con las personas que sacan lo mejor de nosotros. Lo importante es que sigamos aprendiendo y creciendo en el camino.

Vivir bien significa hacer tiempo para hacer ejercicio regularmente, comer una dieta saludable y tomar descansos frecuentes del trabajo para descansar y relajarse. Esto ayuda a su cuerpo a recuperarse de todo su arduo trabajo. También significa pasar tiempo con familiares y amigos y socializar para reducir el estrés y aumentar la felicidad.

Vivir bien requiere práctica y conciencia. Es el arte deliberado de aprender cómo hacer pequeños cambios en tu vida que te ayudarán a lograr una vida más feliz, significativa y plena.

Hay tres ingredientes en la buena vida: aprender, ganar y anhelar. Para lograr la buena vida, primero debes reconocer y aplicar los patrones de las personas inteligentes y sabias que te han precedido. Vivir bien es el acto humilde de practicar lecciones, principios, hábitos y comportamientos que han funcionado para otros y hacer más de lo que funciona para ti. Esto implica aprender de los demás, así como la práctica constante. Requiere internalización y externalización, competencia y desempeño, conocimiento interno y acto externo.

La capacidad de vivir bien es una habilidad; como cualquier habilidad, se puede mejorar. Es algo que se aprende haciendo. Al igual que cualquier otra cosa en la vida, las habilidades que necesita para vivir una buena vida vienen con la práctica.

No todo el mundo estará inclinado naturalmente a llevar una buena vida, pero todos pueden trabajar para desarrollar los hábitos que hacen que vivir una buena vida sea más fácil.

Pero saber qué hacer y cómo hacerlo no es suficiente. Necesita la combinación correcta de hábitos y mentalidad que pueda prepararlo para una buena vida durante el tiempo que esté dispuesto a permanecer en esa trayectoria.

Muchas personas se pasan la vida agotándose y sin ir a ninguna parte porque no saben cómo priorizar y organizar su tiempo. Para vivir bien, necesitas ser consciente de tus propias necesidades y limitaciones y las de los demás. También debe ser capaz de priorizar hábitos y tiempo específicos de manera inteligente y saber cómo lidiar con situaciones estresantes.

A medida que las personas envejecemos y tenemos más responsabilidades, mantener el equilibrio puede volverse cada vez más difícil. Luchamos por encontrar tiempo para caminatas deliberadas, comer saludablemente y con frecuencia, fomentar las conexiones sociales y se enfocarnos en estar más presentes.

El primer paso para vivir bien es evaluar tus hábitos actuales, tomar nota de cualquier patrón poco saludable en el que pueda haber caído a lo largo de los años y diseñar una nueva rutina para superar tus viejos patrones y comportamientos.

Cuando estés abierto a nuevas oportunidades y te tomes el tiempo para cultivar las habilidades necesarias para vivir una buena vida, descubrirás que tienes más control sobre tu destino de lo que pensabas.La clave es concentrarse en lo que es importante para ti, ser honesto consigo mismo y estar dispuesto a asumir riesgos cuando sea necesario. Al hacerlo, estarás bien encaminado para crear la vida que realmente deseas.

Vivir una buena vida es una combinación de muchos componentes: cada uno prospera cuando se practica sin descuidar los otros hábitos igualmente buenos.

Vivir una buena vida, como pensar con claridad, no es una habilidad con la que nacemos. Acumulamos buenos hábitos con el tiempo. Es la libertad de vivir una vida consciente lo que tenemos que ganar. También es una elección. Se más deliberado acerca de tus rutinas y hábitos: tu mejor vida depende de ellos.

No hay escapatoria posible a ese epílogo a nuestra vejez; tratemos de llevar una buena vida, epítome de una buena muerte. Vivamos lo mejor posible, respiremos al ritmo de nuestro corazón, acelerado o pausado, amemos siempre que podamos, evitemos odios inútiles, disfrutemos de la amistad y los buenos placeres de la vida y evitemos dañar a otros al igual que evitemos dañarnos a nosotros mismos.

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Saludos.

Patricio Varsariah.

 

Aprendiendo a envejecer.

noviembre 7, 2022



No hay escapatoria posible a ese epílogo a nuestra vejez; tratemos de llevar una buena vida, epítome de una buena muerte. Vivamos lo mejor posible, respiremos al ritmo de nuestro corazón, acelerado o pausado, amemos siempre que podamos, evitemos odios inútiles, disfrutemos de la amistad y los buenos placeres de la vida y evitemos dañar a otros al igual que evitemos dañarnos a nosotros mismos.

No permitamos que la sociedad nos considere un inútil por envejecer, es un error si aceptamos esa falsa premisa que trata de arrinconar al desván de los olvidos. El cuerpo con el que llegamos a nuestra vejez depende en gran parte de lo que hemos hecho en nuestra vida, por tanto es responsabilidad nuestra, y escondernos o renegar de ella, es tan absurdo como gritar al león que se alimenta de su presa,

La fuerza física tiene sus límites, la fortaleza mental, no. Y si no te sacude una enfermedad que te la arrebate, en tu voluntad se encuentra que esa fortaleza se erija en la principal defensa ante los achaques de la vejez. 

Si hemos de abandonar placeres más terrenales, que tiempo hemos tenido de disfrutarlos, por qué no centrarnos en otro tipos de placeres que siguen estando a nuestro alcance, más sutiles, más finos, y que nunca nos abandonarán mientras nuestra mente no lo haga.

En la infancia la posibilidad de convertirnos en ancianos, de que la vejez nos alcance y nos equipare a esas venerables e irritantes criaturas que nos achuchan, de manera tan frágil que parece que se van a romper, nos parecía algo tan lejano como cualquier tierra incógnita a cuya orilla nunca llegaremos. 

En la juventud, ya conscientes de la posibilidad de tal destino, cuando nuestras fuerzas y sinos se han desvanecido, nos rebelamos y nos decimos que nunca llegaremos a viejos, que apuraremos hasta la última gota de nuestra vitalidad en un interminable baile de orgia de los sentidos. 

En la madurez, esa elusiva etapa que nos llega entre que abandonas la juventud y de repente te das cuenta que no falta tanto para arribar a la tierra antes incógnita, empezamos a tantear, entre balbuceos incómodos, que esa posibilidad que tan lejana veíamos, comienza a acercarse. Y de repente, un día te levantas, y el niño que aún permanece escondido en tu corazón llora por el abandono de la juventud ansiada. El joven rebelde que tanto te dio, y tanto te quitó, balbucea ante una madurez a la que nunca debió arribar. Y esa persona madura, en la que nunca creíste que llegarías a convertirte, grita sorprendido ante el incontestable hecho de la llegada de la vejez. 

Puede incluso que te hayamos salta la etapa de la madurez y hayamos pasado directamente de la adolescencia o la juventud a la vejez. A veces sucede, cuando el niño que nunca nos abandona decide resistirse a cualquier precio al ineludible destino de todo ser humano. 

El arte de saber vivir no es sencillo, entre otras cosas porque nadie nos enseña las claves para aprender esa virtud. A nadie le importa cómo vivas mientras seas productivo e (in)útil a la sociedad. El arte de aprender a envejecer es aún más complicado, pues todo es merma, física, mental y anímica. A lo que hay que añadir la dura perdida de personas queridas, amigos, amantes, compañeras, que me habían custodiado en mi viaje, pero el destino les deparó una estación término diferente a la mía. 

Mi piel va adquiriendo tonos más grises, por mucho que trate de trampear la aridez del tiempo en los poros de mi rostro. Mis músculos y huesos comienzan a dialogar sobre tiempos mejores en los que fantaseaban con atléticas hazañas, imaginarias o reales. Mi corazón pausa cada vez más los latidos de las pasiones que antes tanto me encendían y provocaban la maravillosa sensación que me salía del pecho. 

Y la belleza, esa luz que antes solo buscaba en la superficie de las personas, comienzo a encontrarla en rincones escondidos, tras una segunda y una tercera mirada, más profunda, que indaga en lugares donde antes ni se te ocurría mirar, y si por casualidad lo hacías, los ignorabas por ser carentes de relevancia para lo que te importaba, tan sólo arañar la superficial belleza de las personas.

Cuando más se envejece más se parece la tarta de cumpleaños a un desfile de antorchas. Un desfile de antorchas que lloran por los años calcinados que nunca volverán, una procesión de recuerdos agridulces a los que ni siquiera la azucarada tarta puede endulzar. Y lo más terrible de la llegada de la vejez, acompañada por esa procesión de antorchas, es aún más que adquirir plena conciencia de tu mortalidad, el aterrador silencio que acompaña a la soledad. Esa plaga inmoral que acompaña a los ancianos a los que nuestra sociedad abandona y arrincona. 

Lo hemos visto en la pandemia. Fueron los primeros en caer en masa de manera indigna, y ahora que el resto de la sociedad festeja la salida de la pesadilla del Covid-19, ellos son los últimos en caer, sin apenas conmoción, ni lágrimas por parte de nadie. Una soledad, abandonados por familias, por toda la sociedad despreocupados por ellos, que es uno de los peores cánceres que indican lo mal que están los indicadores de salud moral de nuestras acomodadas sociedades. A nadie parece importar en exceso esa soledad a la que un gran número de ancianos se ven abocados.

Solo la fantasía permanece siempre joven, lo que no ha ocurrido jamás no envejece nunca. 

Quizá esa sea una de las claves para mantenerse joven, incluso disfrazado por lo ropajes de la vejez, dar siempre rienda suelta a la imaginación, dejarse llevar por esos mundos o deseos que probablemente nunca obtengamos, pero cuya solo presencia, en nuestra mente y en nuestro corazón, nos inspira a mantener esa llama que el tiempo, las circunstancias, y la aridez de otros corazones humanos siempre trata de extinguir. 

Lo mismo podría decirse de ese infante, que se queda deslumbrado ante cualquier novedad que llega a su vida, que se sorprende con cada beso y abrazo, que se esconde del dolor inmerecido, que se desborda de jolgorio y placer ante cualquier lluvia inesperada o la caída de la primera nieve. Ese niño que la sociedad y su cruel egoísmo tratan que escondamos porque ha de avergonzarnos, y sin embargo, es otra de las claves del arte de saber envejecer. Mantener a ese niño a salvo, y nunca dejar que se desvanezca de nuestras vidas. Nunca perder su sentido de la maravilla ante los acontecimientos inesperados y felices de nuestra vida.

La clave del arte de saber envejecer es haber llevado una buena vida. Difícil premisa, pero comprensible exigencia. Creo firmemente que también que el fruto de una vida llevada con calma, con honor y con dignidad, es una vejez apacible y dulce, la naturaleza, los azotes de la existencia, pueden haber tratado de descarrilarnos una y otra vez, pero si hemos resistido, si hemos mantenido la honestidad como nuestra principal ancla a la vida, el adiós, cuyo preludio es la vejez, resulta más fácil. 

Si al mirar atrás te sientes satisfecho, no de logros egoístas, sino de tu integridad y de tus aportaciones al bien común, no de las heridas que has causado, sino de las que has ayudado a remendar, entonces, y solo entonces, la plenitud de nuestra vida coincide con nuestro final.

La vejez nos pone límites, muchos, ¿cómo no iba a ponerlos? Pero no podemos escapar de la necesidad del tiempo que transcurre y nos desgasta. Aceptar nuestra corporalidad, y con ella nuestra mortalidad, es un principio para el arte de saber envejecer. La vejez no es solo una cuestión de nuestro cuerpo, es un estado del alma, de nuestra voluntad. 

Hay personas que en la plenitud y madurez de sus vidas se comportan como si la vejez les hubiera llegado antes de tiempo. Sin embargo, encontramos personas que casi alcanzan el siglo de edad y nos sorprenden por la vitalidad que desprenden, a pesar de las ineludibles carencias de la carne a la que se ven atados.

Negarse a envejecer cuando ha llegado el momento es un lastre para disfrutar de la serenidad que nos proporciona. Aceptarla estoicamente es un preludio al arte de saber envejecer. A los que no tienen ningún recurso en sí mismos para llevar una vida buena y feliz, toda edad les resulta pesada. En cambio a los que buscan todo lo bueno en sí mismos, nada de lo que ocurra por la ley de vida les puede parecer malo. 

El estoico muestra su verdadera cara al enfrentarse con valor a la vejez y a la enfermedad, condiciones que suelen ir juntas. Nuestra mente ha de jugar un papel fundamental en saber envejecer. El cuerpo podrá estar debilitado, pero si otras condiciones no nos afectan a la mente, en nuestra mano está fortalecerla día a día. Si lo físico disminuye, aumentemos la fuerza que nos aporta nuestra voluntad, y esa fortaleza es una virtud que se practica con ejercicios mentales.

No podemos aprender a morir, ni a envejecer, sin antes haber aprendido a vivir. El arte de saber envejecer encuentra en esta premisa su principal corazón.

La mejor manera de acabar la vida es mantener la mente lúcida y todos los sentidos en plena forma, y dejar que la propia naturaleza destruya lo que ella misma creó.

Deja que tus recuerdos inunden tu mente, traigan calidez, paz, consuelo y fuerza a tu corazón y te guíen hacia adelante.

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Saludos.

Patricio Varsariah.



 

La buena vida es un proceso.

octubre 28, 2022
En los últimos años, el bienestar se ha generalizado. La idea de 'la buena vida ya no es algo que lees en libros o ves en películas, es algo que muchos aspiran a crear o tener. Una crisis existencial está redefiniendo nuestro enfoque en la vida.

En los últimos años, muchas personas eligen vivir una “buena vida” en lugar de una “gran vida”. En lugar de perseguir la riqueza y el éxito a toda costa, buscan la realización interior. A medida que más personas adopten esta filosofía, podemos esperar una explosión de creatividad y realización existencial.Un número creciente de personas ahora cree que la determinación, el significado existencial, la autorrealización y la vida auténtica son cosas esenciales para perseguir en la vida.

Puedes abrazar y vivir “la buena vida” a través del autoexamen, la reflexión y la introspección. Puedes explorar lo que significa ser verdaderamente feliz en el mundo de hoy a través del autoexamen y la introspección.

Existen muchas definiciones de lo que significa una buena vida, pero un mayor porcentaje comparte un mismo objetivo fundamental: la autosatisfacción, el autodominio y la realización personal.El concepto de la buena vida se puede dividir en varios elementos interrelacionados: seguridad, propósito, realización, felicidad y significado.

Si bien estos cinco elementos no son necesariamente excluyentes entre sí, es importante considerar cada elemento al evaluar la definición que uno tiene de la buena vida. Por supuesto, hay muchas maneras de lograr una buena vida, y no hay dos personas que la experimenten de la misma manera. Todos tienen su definición de lo que significa ser feliz y realizado. Y por lo tanto, no hay una forma correcta de hacerlo.

Pero, en esencia, todas las versiones se esfuerzan por lograr un equilibrio entre el trabajo y el juego, la salud y la riqueza, el crecimiento personal y la conexión social.

La buena vida es un proceso.No la vida, sino la buena vida, debe ser valorada principalmente. La buena vida es un equilibrio de relajación, comodidad financiera y realización personal. No se trata necesariamente de riqueza o estatus social, se trata de tomar decisiones conscientes para que cada aspecto de tu vida se alinee con lo que te hace feliz.

Vivir la buena vida es un esfuerzo complejo que involucra muchos componentes diferentes. Factores como la salud, los ingresos, las relaciones familiares y la felicidad tienen diferentes significados para muchas personas.

La buena vida es aquella que está libre de estrés, ansiedad e infelicidad en general. Es una vida llena de propósito, significado y amor. Si alguna vez has oído hablar de la buena vida o del debate entre el bien y el mal, sabes que es algo por lo que todos nos esforzamos.

Hay muchas maneras de vivir una buena vida. Pero, ¿cómo es la buena vida? ¿Hay más de una manera de lograrlo? ¿Cómo podemos lograrlo? ¿Qué significa llevar una buena vida en el mundo de hoy?

La buena vida es un concepto filosófico que engloba muchos ideales y valores. Incluye cosas como la felicidad, la salud, la autoestima y la realización.

Pero también es un estado de ánimo. La vida es buena cuando pensamos que es buena. La vida es mala cuando no pensamos. En otras palabras, ser feliz se trata de estar contento con tu vida tal como es ahora, disfrutar el momento y buscar tu verdadero norte, incluso si no puedes convertirlo en una fuente de vida.
Una buena vida puede significar muchas cosas para diferentes personas. Para algunos, una buena vida significa tener relaciones saludables y felices y estar contento con su situación actual.Una buena vida es una colección de momentos felices. Otros pueden pensar en una buena vida como tener una fuerte ética de trabajo, ser financieramente estable o vivir en el lugar correcto y aprovechar al máximo la naturaleza.

Una buena vida también se puede definir como estar en armonía con uno mismo y el mundo que te rodea. Es una forma de vida caracterizada por virtudes como la sabiduría, la compasión, el coraje y la integridad. El término puede referirse al mundo mismo, a vivir un estilo de vida equilibrado y saludable. El concepto de buena vida a veces se usa para describir la forma ideal de vivir, pero también se puede usar para describir el estado de ser bueno. En general, la buena vida es aquello que te hace feliz.

La vida proviene de la supervivencia física; pero la buena vida viene de lo que nos importa.

Lo más importante es definir lo que significa una buena vida para ti. Eres el único que conoce el tipo de vida que puede hacerte feliz. Si quieres llevar una buena vida, créala y encarnarla. Sé fiel a ti mismo, y el resto se arreglará solo.

Gracias por tu generosidad y la paciencia de leerme, espero que hayas encontrado algo útil y si deseas puedes compartirlo ya que el saber aumenta si se comparte.

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Patricio Varsariah.

 

La buena vida es una experiencia subjetiva.

octubre 28, 2022

A medida que avanzamos hacia el final del siglo XXI, es tentador pensar que sabemos todo lo que hay que saber sobre el trabajo, la riqueza y la felicidad. Esto no es sorprendente si considera cuánto tiempo pasamos todos en el trabajo. Durante siglos, la forma en que las personas se ganan la vida determinó su nivel y calidad de vida.

De hecho, la mayoría de las personas hoy en día pasan más tiempo trabajando que en cualquier otra actividad. Desde la revolución industrial hasta la era digital, nuestra forma de vida se ha transformado casi hasta hacerse irreconocible.

La forma en que trabajamos, generamos valor y creamos riqueza se está redefiniendo. Las personas están bajo presión para trabajar más duro, más rápido y por más tiempo para avanzar en sus carreras o tener éxito en el trabajo. El estrés constante de hacer malabares con el trabajo y la vida personal puede pasarle factura a cualquiera.

La mayoría de las personas pasan la mayor parte de su tiempo trabajando para poder vivir, y la poca libertad que les queda los llena de tanto miedo que buscan todos los medios para deshacerse de ella.
Las invenciones y las innovaciones han impactado significativamente nuestras prácticas de trabajo, condiciones de vida y relaciones personales. Y, sin embargo, la sociedad moderna todavía se enfrenta a una triple crisis de trabajo, riqueza y felicidad.

La sociedad moderna está obsesionada con el trabajo. Todo lo que hacemos parece estar relacionado con el trabajo de una forma u otra, incluso nuestras actividades de ocio suelen estar asociadas con algún tipo de costo, monetario o de otro tipo.

En nuestra sociedad, el trabajo es el máximo símbolo de identidad. A menudo se promociona como la fuente de satisfacción y felicidad para muchas personas. Nos define lo que hacemos y cuánto ganamos. El trabajo siempre ha sido una parte fundamental de la vida humana, ya que nos proporciona dinero y un sentido de propósito.

No es coincidencia que las encuestas muestran que las personas con trabajos significativos son más felices que las que tienen roles menos satisfactorios. Pero la búsqueda incesante del dinero y el éxito profesional por encima de todo ha dejado a muchos sintiéndose vacíos e insatisfechos. No debes confundir tu carrera con tu vida. Ya sea que se trate de un trabajo secundario para obtener algo de dinero extra o un puesto de tiempo completo que, con suerte, lo llevará a un futuro próspero, encontrar el trabajo adecuado es esencial para vivir una buena vida.

Hoy trabajamos más tiempo, más duro y más intensamente que nunca. Pero, ¿nos hemos vuelto más felices como resultado? ¿O la búsqueda de riqueza y una carrera nos ha llevado a una crisis existencial?
El trabajo, la riqueza y la felicidad se han convertido en el santo grial para muchos. Pero, ¿por qué estas tres cosas son tan importantes para nosotros? ¿Cuál es el vínculo entre el trabajo, la riqueza y la felicidad?

La riqueza y la felicidad son dos cosas por las que la gente suele luchar. Sin embargo, ¿qué impacto tienen en nuestra vida cotidiana? La riqueza es la capacidad de experimentar plenamente la vida se dice.. Como han demostrado muchos estudios anteriores, el dinero no puede comprar la felicidad. Pero, ¿eso significa que la riqueza no aumenta tu sensación de bienestar?

Las tres crisis de trabajo, riqueza y felicidad están estrechamente vinculadas. A medida que crece la desigualdad de ingresos, también lo hacen la infelicidad y el estrés. Trabajamos más que nunca, pero estamos menos acomodados que nunca. Vivimos más que nunca, pero también estamos experimentando mayores niveles de estrés, ansiedad, depresión y agotamiento.

Siempre hemos tenido que trabajar duro para ganar dinero y vivir cómodamente, pero hoy en día estos objetivos a veces están reñidos entre sí. Trabajar demasiado provoca estrés y agotamiento. Perseguir el dinero solo (o por sí mismo) puede conducir al aislamiento social. Y tener altas expectativas para uno mismo y bajas expectativas para los demás puede hacer que se sienta frustrado y vacío.

El secreto para una vida más satisfactoria. No existe tal cosa como el equilibrio entre el trabajo y la vida. Todo aquello por lo que vale la pena luchar desequilibra tu vida. Un cuerpo considerable de investigación muestra que la satisfacción laboral y la riqueza están relacionadas. Mientras más satisfechas estén las personas con sus trabajos, más probable será que estén económicamente cómodas y felices. Y cuanto más riqueza tiene una persona, menos probable es que esté insatisfecha con su trabajo.

Muchos factores contribuyen a la satisfacción laboral, pero uno de los más importantes es la seguridad laboral. Las personas que pueden contar con un ingreso estable son mucho menos propensas a sentir que están trabajando para “satisfacer las necesidades de la vida” que aquellas que no pueden pagar lo básico como el alquiler y la comida.

No es sorprendente que algunos campos de bajos salarios atraigan a un número desproporcionado de personas insatisfechas porque no ofrecen estabilidad.

Otros factores que afectan la felicidad en el trabajo incluyen la seguridad laboral, el nivel de ingresos, la autonomía, un fuerte apoyo social de colegas y gerentes, horarios flexibles y ambiente de trabajo.En las últimas décadas, ha quedado claro que el dinero y la riqueza por sí solos no garantizan la felicidad. Mientras que algunas personas ricas y económicamente seguras experimentan alegría en sus vidas, otras luchan por encontrarle sentido.

Muchos sienten ansiedad o desesperación y no pueden disfrutar plenamente de las cosas buenas que la vida tiene para ofrecer. Y si bien no existe una explicación única de por qué a algunas personas les va mejor que a otras en lo que respecta a la felicidad, existen algunos factores clave.

Primero, la riqueza y la seguridad financiera no equivalen necesariamente a la felicidad. La clave de la felicidad es encontrar un trabajo significativo; eso podría significar hacer algo fuera de su verdadera fuente de ingresos que garantice la realización y la felicidad.

Cuando encuentras un trabajo que te importa, todo lo demás encaja. Se vuelve mucho más fácil lidiar con las dificultades porque tu trabajo te da significado y propósito en la vida.

Este es el verdadero secreto de la vida: estar completamente comprometido con lo que estás haciendo aquí y ahora. Y en lugar de llamarlo trabajo, date cuenta de que es un juego.

El segundo es el acceso a una buena salud. La mala salud puede provocar depresión y una sensación de falta de sentido en la vida de uno; por otro lado, la buena salud puede conducir a un sentido de propósito y entusiasmo. La primera riqueza es la salud.

La ventaja significativa de la vida. Inventar el significado de tu propia vida no es fácil, pero aún está permitido, y creo que estarás más feliz por la molestia. La felicidad y el éxito profesional significativo van de la mano. La capacidad de encontrar significado en su trabajo puede ser la diferencia entre una vida plena y una que simplemente existe.

Pero la felicidad es una experiencia subjetiva que no se puede medir directamente. Sin embargo, numerosos estudios de investigación han proporcionado información sobre la relación entre el trabajo y la felicidad. De hecho, incluso hay un nuevo subcampo de la economía de la felicidad que analiza cómo el bienestar subjetivo de las personas afecta los resultados económicos.

Si bien la riqueza financiera no garantiza la felicidad, proporciona la base para una vida de calidad. Al adoptar el aprendizaje permanente y el trabajo significativo, estará bien encaminado hacia el éxito en la vida. La acción no siempre trae felicidad, pero no hay felicidad sin acción. Sobre todo, recuerda que tienes derecho a ser feliz, es tu derecho como persona, así que no dejes que nadie te diga lo contrario.

Defina el trabajo significativo a su manera, genere riqueza sin perder la cabeza y haga más de lo que lo hace cobrar vida; tu felicidad depende de ello. Y recuerda que aprende a valorarte, lo que significa: lucha por tu felicidad.

Se alcanza una gran paz interna cuando se tiene la certeza de que estamos haciendo lo posible para ser mejores cada día. Esa gran paz se halla siempre mas allá de las circunstancias personales, radica en ser no en tener, es un flujo natural reconocible. Que encontramos al redescubrir nuestra naturaleza espiritual y se expresa en la madurez amorosa de todas nuestras acciones y de todas nuestras palabras.

Gracias por tu generosidad y la paciencia de leerme, espero que hayas encontrado algo útil y si deseas puedes compartirlo ya que el saber aumenta si se comparte.

Saludos.

Patricio Varsariah.

 

Vive la vida con asombro radical todos los días.

octubre 28, 2022


El asombro es el comienzo de la felicidad. Cuando era niño, el mundo estaba lleno de magia y misterio. Había mundos ocultos al acecho detrás de cada esquina, esperando ser descubiertos. Todo se sentía como una aventura porque aún no sabíamos todo sobre el mundo. Ahora, como adulto, muchas cosas se sienten mundanas y ordinarias. Ya no nos entusiasman las cosas simples que solían emocionarnos cuando éramos niños.

En lugar de estar asombrados por lo ordinario, estamos hastiados por ello. Todo se siente aburrido y poco inspirador porque hemos dejado de apreciar y buscar inspiración. Hemos dejado de buscar maravillas en el mundo que nos rodea. Como resultado, hemos dejado de verlos también.

La vida y el vivirla se apoderan de los sentidos cuando asumimos la responsabilidad de nosotros mismos y de los demás. Pero la ironía es que el significado y la felicidad dependen esencialmente de apreciar incluso las cosas más pequeñas que suceden para nosotros y alrededor de nosotros.

Para una vida más significativa, debemos hacer un esfuerzo consciente para ver la vida a través de los ojos de un niño nuevamente, para encontrar maravillas en todas las cosas, grandes y pequeñas, una vez más, porque sin maravillas; la vida puede volverse rápidamente menos emocionante.

Pienso que la vida sin maravillas no vale la pena vivirla. La capacidad de sentir asombro ha desaparecido de nuestro mundo, razón por la cual parece que solo los ancianos pueden vivir una vida de sabiduría. Nuestro objetivo debe ser vivir la vida con asombro radical. …levantándonos por la mañana y mira el mundo de una manera que no da nada por sentado. Todo es fenomenal; todo es increíble; nunca trates la vida a la ligera. Ser espiritual es estar asombrado.

¿Alguna vez te has preguntado sobre el increíble aliento de vida? ¿Cómo interpretas el amanecer y el atardecer? ¿Las pequeñas cosas (la vista y el sonido de la naturaleza te hacen sentir con asombro y aprecio por la vida?

¿O ves todo a través de la lente de la lógica y el racionalismo? ¿Es necesario que todo tenga sentido antes de que lo apreciemos?

Vivir en asombro radical es la práctica de estar continuamente sorprendido, encantado y asombrado por lo que experimentas en la vida. Se trata de no dar nada por sentado y estar abierto a la posibilidad de que un milagro de la vida pueda estar a la vuelta de la esquina en cualquier momento.

También significa elegir deliberadamente ver el mejor resultado posible en cada situación mientras permaneces presente y con la mente presente. Significa ser resistente y optimista incluso cuando se siente que las cosas se están desmoronando.

Significa ser flexible y estar abierto a nuevas posibilidades, sin importar cuán locas parezcan. El asombro radical es la única forma de prosperar verdaderamente en este mundo. Cuando estás en un estado de asombro constante, estás totalmente comprometido con tu vida todos los días. Y de eso, querido lector, es de lo que se trata el asombro radical.

El asombro es el comienzo de la felicidad.

¿Qué es la vida sin asombro?

Cuando comienzas a ver el mundo a través de la lente del asombro radical, aprecias más las cosas. Vives en el presente porque estás aquí y ahora, presenciando la maravilla de la vida y tu lugar e influencia en la tierra.

Cuando vivimos una vida de asombro radical, vemos nuestro mundo con ojos nuevos y frescos. Vemos las cosas como si fuera la primera vez y reconocemos que el mundo está lleno de misterio y maravillas.Una vida de asombro radical nos obliga a salir de nuestra zona de confort para ver las cosas como realmente son y no solo como esperamos que sean. Nos sacude para que podamos ver lo que está justo en frente de nuestras narices sin verlo.

Nos hace darnos cuenta de cuánto damos por sentado, desde el sabor de la comida hasta el cielo azul sobre nuestras cabezas. Y nos recuerda cuánto hay por descubrir sobre todo lo que nos rodea.
Con asombro radical, hacemos preguntas sobre una vida mejor. Y exigir más de nuestro ser consciente. Hacemos más por nuestro yo presente.

Nunca en mi vida le pedí a Dios éxito, sabiduría, poder o fama. Le pedí maravilla, y me la dio. El asombro más que la duda es la raíz de todo conocimiento. El comienzo de nuestra felicidad radica en comprender que la vida sin asombro no vale la pena vivirla.

La maravilla es algo especial. Es un sentimiento que le da sentido a la vida y te hace apreciar todo lo que te rodea. Numerosos estudios han demostrado los beneficios de poder mirar el mundo con asombro.
La investigación más reciente sugiere que tomarse el tiempo para experimentar el asombro, ya sea interactuando con la naturaleza, disfrutando del gran arte o la música, o incluso disfrutando de impresionantes videos de YouTube, puede ser un camino para mejorar tu vida y tus relaciones.

Las personas que pueden ver los pequeños detalles, que pueden detenerse y admirar las pequeñas cosas, tienden a ser más felices y a vivir vidas más plenas.

Hay mucho que aprender y ver en este mundo, y no hay mejor momento que ahora para aprovecharlo al máximo. Podemos hacer esto aprovechando cada oportunidad de experimentar cosas nuevas y probar cosas nuevas.

Lo único que importa cuando se trata de la vida es cómo eliges vivirla. Y no hay mejor manera de vivir que con asombro radical.

Deja que tus recuerdos inunden tu mente, traigan calidez, paz, consuelo y fuerza a tu corazón y te guíen hacia adelante.

Gracias por tu generosidad y la paciencia de leerme, espero que hayas encontrado algo útil y si deseas puedes compartirlo ya que el saber aumenta si se comparte.

Saludos.

Patricio Varsariah.

 

Viene el invierno.

octubre 28, 2022

Si no tuviéramos invierno, la primavera no sería tan agradable: si no saboreáramos a veces la adversidad, la prosperidad no sería tan bienvenida.

El invierno es la época del confort, de la buena comida y el calor, del contacto de una mano amiga y de una charla junto al fuego: es la época del hogar.

Pasa la primavera y uno recuerda su inocencia.
Pasa el verano y uno recuerda su exuberancia.
Pasa el otoño y uno recuerda su reverencia.
Pasa el invierno y uno recuerda su perseverancia.

 Cuando está nublado, por las tardes, y salgo a caminar solo, me parece que la lluvia cae a través de mi corazón y hace que se derrumbe en ruinas.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Para dejar de luchar y empezar a vivir.

octubre 20, 2022



Toda la vida humana implica dolor: la mayor parte del sufrimiento proviene de la evasión. Los seres humanos estamos construidos con un impulso innato para evitar el dolor y el sufrimiento. Eso es porque el dolor y la incomodidad indican directamente que algo anda mal o necesita arreglo.

¿Qué pasa si, en lugar de evitar el dolor de navegar por los muchos obstáculos de la vida, decidimos aceptarlos y tomar medidas proactivas para encontrarle sentido a la vida a pesar del sufrimiento?

¿Deberíamos las personas estar dispuestas a soportar el dolor y las dificultades para lograr algo que mejore sus vidas a largo plazo? ¿O deberíamos evitar a toda costa cualquier tipo de desagrado, incluso si eso significa sacrificar los beneficios a corto plazo?

Estas preguntas han sido discutidas desde que los humanos han podido reflexionar sobre ellas. Y aunque no hay una respuesta definitiva, podemos obtener una idea de estos problemas al pensar en qué aspectos de nuestra experiencia constituyen experiencias dolorosas y cómo podemos elegir responder a ellas.

Tanto sufrimiento humano proviene de nuestro deseo de no evitar nada desagradable. La evasión conducirá inevitablemente a la infelicidad y la angustia a menos que se aborde y resuelva. Cuanto más tratamos de evitar la realidad básica de que toda vida humana implica dolor, más probable es que luchemos con ese dolor cuando surja, creando así aún más sufrimiento. 

No solo suprimimos los sentimientos dolorosos cada vez que aparecen; en cambio, los mantenemos constantemente bajo control para que no nos causen ningún daño. El problema de reprimir o evitar las experiencias dolorosas es que, tarde o temprano, resurgirán de alguna manera en la siguiente etapa de tu vida.

Todo lo que queda sin resolver o se deja de lado sin pensarlo a veces vuelve más fuerte que antes debido a lo que lo desencadenó en primer lugar (por ejemplo, culpa, vergüenza, baja autoestima). El miedo es a menudo la razón por la que evitamos las experiencias desafiantes.

El carácter no puede ser desarrollado en tranquilidad y quietud. Solo a través de la experiencia de la prueba y el sufrimiento se puede fortalecer el alma, inspirar la ambición y lograr el éxito. Cuando vives negando tus circunstancias, el mundo exterior encontrará otras formas de lastimarte. Esto puede venir en forma de dolor emocional o angustia mental.

El dolor es inevitable y una parte de la vida que todos experimentamos en algún momento. Sin embargo, la forma en que reaccionamos al dolor puede determinar si es el comienzo de algo bueno o algo que se convertirá en un pozo abismal de desesperación. Si seguimos huyendo de todo lo que nos incomoda, tarde o temprano vamos a ver sufrimiento por todas partes: en nosotros mismos, en los demás y en cómo percibimos la vida.

Evitar el sufrimiento es una forma de sufrimiento. Evitar la lucha es una lucha. La negación del fracaso es un fracaso. Ocultar lo que es vergonzoso es en sí mismo una forma de vergüenza. En un mundo saturado de imágenes mercantilizadas de felicidad, libertad y autorrealización, no sorprende que hoy en día muchos luchen por reconciliar su deseo de propósito y significado con las exigencias de la vida diaria. Aquellos que han pasado por largos períodos de soledad o aislamiento pueden experimentar angustia existencial.

La conciencia humana es incapaz de comprenderse a sí misma como una entidad existente en el universo. En otras palabras, no podemos comprender nuestro propio ser porque este concepto desafía nuestra capacidad de pensar en términos de un individuo que existe por sí mismo independientemente del resto del mundo. No somos sólo lo que hacemos sino también cómo lo hacemos; no sólo lo que decimos sino cómo lo decimos; no solo quiénes somos, sino también cómo experimentamos la vida. Al evitar sentimientos o situaciones que tememos, evitamos experiencias nuevas y desconocidas y la posibilidad de que suceda algo bueno o malo.

En lugar de crecer y aprender de tales experiencias (buenas, malas y desafiantes), nos estancamos en nuestro estado actual y, por lo tanto, somos incapaces de avanzar. Cuando sentimos miedo, debemos reconocerlo y confrontarlo de frente en lugar de huir de él. También es fundamental que no dejemos que nuestros miedos nos mantengan atrapados en nuestro interior, donde nos pueden consumir fácilmente. Darse cuenta de esto es el primer paso para superarlos.

En el momento en que tratamos de escapar de cualquier incomodidad o sufrimiento, estamos creando más. En todo caso, al tratar de evitar el dolor y la incomodidad, creamos un desafío aún mayor para nosotros mismos. Es como combatir fuego con fuego: cuanto más lo combates, más fuerte se vuelve. El miedo al sufrimiento es peor que el sufrimiento mismo. Así que en lugar de huir de lo que nos asusta o nos incomoda, cultivemos la presencia. Enfrentemos lo que sea que esté ahí y veamos a dónde nos lleva.
Como regla general, evitar el sufrimiento tiene un alto precio a largo plazo para nosotros y para quienes nos rodean.

Vivir es sufrir, sobrevivir es encontrar algún significado en el sufrimiento. Toda la vida está llena de sufrimiento. No podemos evitarlo. Pero eso no significa que tengamos que aceptar todo como viene. Existen mecanismos de afrontamiento específicos que tenemos, y se presentan principalmente en dos formas: ya sea encontrando significado en el sufrimiento o encontrando paz interior desde adentro.

El primer caso suele manifestarse como negación, a menudo acompañada de autocompasión y autor recriminación (p. ej., “¿por qué yo?”, “¿qué hice para merecer esto?”). La negación reduce la intensidad de una experiencia desagradable, pero si no se aborda, eventualmente conduce a la mera existencia en lugar de vivir plenamente.

El otro generalmente se manifiesta al intentar mejorar nuestras circunstancias a través del compromiso de vivir significativamente a pesar de nuestros dolores y obstáculos. Y un fuerte sentido de responsabilidad por todo lo que nos rodea (p. ej., “elegir una mejor manera de responder al dolor o sufrimiento o interpretarlos de una manera que nos permita seguir adelante).

El sufrimiento es inevitable, pero no tiene que dictar tu vida. Tu propósito en la vida no es soportar el sufrimiento. Es encontrar algún sentido al sufrimiento. Cuando encuentra significado en el sufrimiento humano, puede vivir una vida más plena. Elija anular la inclinación natural del cerebro a revolcarse en el dolor y el sufrimiento. Redefinir el sufrimiento humano para hacerlo soportable.

Las personas más hermosas que he conocido son aquellas que han conocido la derrota, el sufrimiento, la lucha, la pérdida y han encontrado la manera de salir de esas profundidades. Puedes inspirarte en la adversidad para encontrar fuerza y resiliencia en ti mismo. Y puedes aprender de tu sufrimiento para sobrellevar mejor el dolor inevitable que inevitablemente vendrá en tu camino.
Deja que tus recuerdos inunden tu mente, traigan calidez, paz, consuelo y fuerza a tu corazón y te guíen hacia adelante.

Gracias por tu generosidad y la paciencia de leerme, espero que hayas encontrado algo útil y si deseas puedes compartirlo ya que el saber aumenta si se comparte.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

La “libertad” justifica la ira y el odio?

octubre 20, 2022
La verdadera libertad se ejerce mejor comportándose como el resto del equipo. La realización de tu individualidad y de tu yo superior viene a través de la sumisión al grupo. Las personas no se unen a las sectas porque les "lavan el cerebro", sino porque la membresía los hace sentir como ellos mismos. No sorprende que “libertad” sea el término más utilizado en los nombres de los movimientos fascistas de todo el mundo.

Partiendo de una posición de altura moral o religiosa, rechazan los principios básicos de igualdad y democracia. Si reclamas la salvación en esta vida a través de la religión, entonces, por definición, estás más cerca de Dios que cualquiera que no esté de acuerdo contigo. Nada de lo que hagas puede estar mal porque tus intenciones siempre son correctas. Está bien insultar, dañar, intimidar, mentir, engañar o forzar la obediencia y la sumisión porque el fin justifica los medios. 

La conformidad total es la antítesis de la innovación y la creatividad, que son los motores del crecimiento económico. La “libertad” justifica la ira y el odio. Es más fácil “defenderse” de una amenaza percibida de otro equipo (inmigrantes, homosexuales, grupos religiosos minoritarios, lo que sea) que aprender nuevas habilidades laborales y adaptarse a un futuro incierto. Los complejos problemas económicos y políticos se destilan en cuestiones únicas. ¿Eres uno de nosotros o no?

Me fascina que miles de millones de personas en todo el mundo tengan sus propias tradiciones (democráticas, religiosas, nacionales, culturales, filosóficas) con valores similares de igualdad, decencia y respeto mutuo, lo que comúnmente se conoce como la regla de oro. La diversidad de cómo estas tradiciones se manifiestan en diferentes creencias, rituales, dioses, arquitectura, vestimenta, etc., es un testimonio de la creatividad y la innovación del espíritu humano. 

Los líderes religiosos y nacionales son los ejemplos más evidentes, pero lo mismo sucede con la innovación y el emprendimiento. Un patrón en el que los inventores del telégrafo, el teléfono, la radio, la televisión y el cable tenían la visión de conectar el mundo. Estaban motivados por el altruismo, no por las ganancias. Entonces apareció un hombre de negocios y transformó sus ideales utópicos en imperios monopolísticos que aplastaron sin piedad a la competencia.

Estos mismos imperios monopolísticos secuestran todas las buenas intenciones para el marketing, reclutando a las personas más creativas e innovadoras del mundo para que no hagan cosas que agregan valor a la humanidad y aplican su brillantez para vendernos basura que realmente no queremos ni necesitamos. Se siente imposible tener una conversación pública auténtica y genuina sobre la comunidad, el altruismo o el verdadero potencial de la humanidad. Cada buena intención sobre la conexión y la autenticidad ha sido reempaquetada y vendida. La salvación es un imán de plomo.

Desde los albores de los tiempos, la gente ha buscado el sentido de la vida. Tenemos las respuestas. La alegría de vivir proviene del alivio del sufrimiento, la compasión y la sabiduría, el compartir y la comunidad, el acceso a nuevas experiencias. Tenemos las herramientas y los recursos para mejorar la calidad de vida general de todos en el planeta. Para generar energía sostenible, proporcionar suficientes alimentos y agua, sacar a miles de millones de la pobreza y co-crear una sociedad de abundancia. Y de alguna manera hemos etiquetado esto como una amenaza peligrosa.

No sé qué hacer con toda mi profunda decepción en la humanidad excepto hablar, nómbrala, para que sea objeto de meditación y contemplación. Elijo abrazar el camino que por compasión regresa a la tierra para aliviar el sufrimiento. Lo único que puedo hacer es correr directamente hacia él, sabiendo que estoy haciendo todo lo posible para mejorar la calidad de vida del planeta.

Contaré una historia diferente de igualdad y esperanza, el mismo tipo de historia sobre la que se basan las tradiciones religiosas y nacionales del mundo. Miraré hacia atrás en mi vida sin remordimientos, sabiendo que mi trabajo contribuyó a sentar las bases de un mundo que beneficia a toda la humanidad. Perseveraré y me elevaré por encima, porque debo hacerlo mejor. Todos debemos hacerlo mejor.

Saludos

Patricio Varsariah.
 

¿Cómo lidiar con la profunda decepción en la humanidad?

octubre 20, 2022
Últimamente me concibo mucho la pregunta de: ¿Cómo lidiar con la profunda decepción en la humanidad? , y decidí escribir en busca de una respuesta, a este interrogante. El mundo y sus habitantes son a veces decepcionantes. Quizá lo sean para ayudarnos a apreciar mejor todo aquello que no lo es. En la vida hay momentos de alegrías y desilusiones. La solución no pasa por vivir sin esperanza, pasa por mirar hacia la realidad, aceptarla y pasar a la acción.

Aquí estamos, juntos, girando alrededor del sol en una pequeña canica azul que llamamos Tierra, una entre miles de millones de sistemas solares y galaxias, una pequeña mota de polvo en el contexto del cosmos. Nacemos con una curiosidad innata por explorar y crear.
¿Qué tan increíble sería colaborar como un solo equipo, el equipo humano, y usar todas las herramientas y recursos a nuestra disposición para expandirnos y aventurarnos en el universo? ¿Aplaudir colectivamente nuestros logros y acelerar el progreso en la erradicación de la pobreza, el desencadenante económico subyacente de la mayor parte de la violencia y el odio en el mundo? ¿Qué tan orgulloso estaría de ser parte del equipo de la humanidad?

Sin embargo, seguimos apegados a las concepciones divisivas de los equipos heredadas de nuestros antepasados. Debes ser “uno de nosotros” (raza, nacionalidad, religión, género, clase) para poder pertenecer. Estamos a un pequeño paso evolutivo de ser monos y simios. Tribal por naturaleza, propenso a actuar por interés propio, sujeto a los caprichos de los machos más dominantes. Gobernados por nuestros instintos de lucha o huida para protegernos, sin preocuparnos por el resto de la humanidad, justificando el odio y la ira hacia los dioses que se percibe que solo se preocupan por "nosotros".

Ojalá pudiéramos anclar nuestras identidades en las cosas que logramos después de nacer. El mandato de estar orgullosos de nuestro mínimo común denominador, las circunstancias de nuestro nacimiento, es la causa fundamental de mucho sufrimiento. Celebramos cosas que no podemos controlar y elevamos a la más alta importancia cualidades que no requieren habilidad como nacionalidad, religión, raza o género. Estas etiquetas que alguna vez fueron útiles para el orden social en tiempos premodernos nos maldicen a ciclos perpetuos de guerra, violencia, pobreza, intolerancia, crimen, desigualdad.

No quiero estar en el equipo de nadie excepto en el equipo de humanidad. Quiero vivir mi vida. Excepto que no puedo. Al querer vivir mi vida, automáticamente me uno al equipo de personas que piensan que los equipos no deben definir quiénes somos. No es posible estar en el equipo de la humanidad, trabajando para co-crear una sociedad colaborativa caracterizada por valores de justicia, igualdad y recursos compartidos. Eso te convierte en una amenaza para la mayoría de los equipos del planeta porque se definen por suposiciones subyacentes de desigualdad y oposición.

Estas categorías de interno/externo parecen tontas en el contexto del panorama general. Tenemos herramientas notables para aliviar el sufrimiento y resolver los problemas de la humanidad. Podríamos compartir la abundancia y liberar nuestro tiempo para hacer juntos actividades más significativas en lugar de trabajos mundanos que odiamos. Las mejores mentes del mundo podrían articular una visión para una sociedad colaborativa que empoderara a la humanidad para alcanzar su verdadero potencial. Podríamos trascender las divisiones polarizadoras basadas en cosas que no podemos controlar y juzgar a las personas por lo que hacen en lugar de dónde o cómo nacieron.

Excepto que eso no va a suceder. Un maremoto de sufrimiento del tamaño de un tsunami está en el horizonte debido a la automatización, la disrupción, la desigualdad económica y el cambio climático. Los próximos 10 a 20 años serán brutales en esta nueva era de todo exponencial, ya que más del 50 al 80 % de los trabajos están en riesgo de automatización. Los desencadenantes económicos de la pérdida masiva de empleos, especialmente entre los trabajadores poco calificados con poca educación, alimentarán más el odio y la ira.

Nuestra respuesta a la incertidumbre radical de nuestro futuro es duplicar los sistemas rotos de desigualdad. No es de extrañar que las películas de zombis sean tan populares: reflejan cómo nos deshumanizamos hasta el punto en que somos incapaces de dialogar. Estamos corriendo hacia un precipicio al borde del colapso económico, político y ambiental.

A veces siento que me estoy ahogando en un mar de profunda decepción, incapaz de detener la locura de todo esto. Hay tanto potencial para elevar a la humanidad a través de la innovación y la creatividad, la colaboración y la creación conjunta, y en lugar de actuar en consecuencia, parece que aumentamos exponencialmente el sufrimiento y permanecemos atrapados en sistemas de desigualdad. ¿Qué puedo hacer? ¿Cuál es la respuesta apropiada? ¿Cómo avanzamos cuando permanecemos atrapados por el pasado, perseguidos como fantasmas por las circunstancias de nuestros nacimientos?

La cruda realidad es que preocuparte por toda la humanidad te convierte en un blanco y objeto de odio. Si crees que lo más importante en el mundo es amar a todos, independientemente de su raza, religión, nacionalidad o género, entonces te etiquetan como peligroso. Se supone que no debes cuestionar nada heredado por las circunstancias de tu nacimiento. No hay una casilla de exclusión para marcar al salir del útero. Hay consecuencias por hacer esta elección. Los grupos religiosos le dirán que están bajo ataque. Los grupos nacionalistas llaman a levantar las armas en defensa de su país de los llamados liberales, socialistas, hippies, ateos o cualquier etiqueta que funcione mejor para satanizar el cuidado de la humanidad. 

Los expertos de los medios y los políticos visten la ropa de la igualdad y luego moralizan con condescendencia y autosuficiencia. Estás en un equipo que adopta los mínimos comunes denominadores desde el nacimiento, o estás agrupado con un equipo intolerante que etiqueta a todos los demás como "estúpidos". Exigen y esperan una lealtad y una obediencia incondicionales que solo se pueden mantener a través de la desigualdad y la oposición.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Una nube gris llamada cáncer

octubre 19, 2022


Hoy quiero rendir un homenaje a todas las personas que están en la lucha día a día por superar y hacer de cada batalla vuestro propósito para continuar a pesar de las tormentas. Para ti hoy es mi admiración porque puedes ver la luz cuando aparecen las tinieblas. Para ti hoy son mis palabras para que recuerdes que estás llena de amor, valentía y grandeza.

Conozco el rostro de seres valientes, que luchan por amanecer cada día con una sonrisa a pesar de que en vuestra vida exista una nube gris llamada cáncer. Vuestra mirada cargada de coraje, repleta de fuerzas os hacen ver que la vida puede ser dura pero que merece la pena vivirla. Sois seres valientes no porque no tengamos miedo, sino porque a pesar de ésa situación, han decidido seguir adelante.

Para vosotros, la lucha es vuestra rutina constante, vuestra tarea diaria, vuestro recurso, y estrategia. Día a día exprimen fuerzas y ganas de vivir, impregnando a todos aquellos que están cerca. Han sabido construir la luz en cada dificultad, en cada tormenta. Se han armado de valor, han puesto una armadura para luchar contra las adversidades y han aceptado que son parte activa de la lucha contra el cáncer. Son seres valientes, mujeres y hombres con coraje. Vuestra grandeza radica no solo en la actitud de lucha, sino en la capacidad de resurgir y de levantarse. Porque si de algo saben es de cómo sacar toda la fuerza interna y su potencial para no rendirse y continuar hacia adelante.

Han encontrado en cada debilidad la oportunidad de construir su fortaleza, sus rostros dicen que a pesar de los miedos, la incertidumbre y en ocasiones, el sufrimiento se mantendrán erguidas para exprimir la vida. Son padres, esposos, abuelas, madres, hijas, amigas, princesas guerreras y guerreros de color rosa con la fuerza por escudo y la actitud como armadura. En sus ojos se desvela el valor que llevan a cuestas. Son seres con decisión, mujeres y hombres con libertad, valientes, y con mucho coraje. 

En ocasiones también se derrumban, su sonrisa se entristece, pierden las ganas de luchar, el silencio las acoge, el miedo sale a escena. Se han hemos olvidado de que en tu interior está repleto de fuerza. Pero son hábiles constructoras de puentes hacia sus fortalezas. Por eso, lo mínimo que pueden hacer las familias que están a vuestro alrededor, es cuidarles, y amarles para acompañarles en el sendero de lucha para ayudarles cuando lo necesitan. Abrazar tu alma para sentir que no están solos o solas, que ustedes serán sus compañeros de batallas. Comprender sus silencios como símbolo de vuestro apoyo y cuidar tu sensibilidad ante la vida.

Admiro la fortaleza, la capacidad de renacer y de sacar fuerzas, las ganas de levantarse y continuar, y la potencial para seguir adelante. Lo que si estoy seguro es que las personas que pasan por esta situación en sus vidas están llenos de coraje, de amor y de vida, sus ojos son la transparencia de sus batallas y la sonrisa el motor de su día a día. 

Puede que llegara sin avisar, sin pedirte permiso para instalarse. Puede que el miedo les invadiera y la incertidumbre se hiciera su compañera. Pero con coraje, con fuerza interna y lucha han sabido buscar la luz entre las tinieblas. Nadie sabe cuánto duele, ni el miedo que puedas albergar. Nadie sabe cómo se sienten, ni lo que piensan. Pero siempre recuerdan quienes son y hasta dónde pueden llegar.

Deja que tus recuerdos inunden tu mente, traigan calidez, paz, consuelo y fuerza a tu corazón y te guíen hacia adelante.

Gracias por tu generosidad y la paciencia de leerme, espero que hayas encontrado algo útil y si deseas puedes compartirlo ya que el saber aumenta si se comparte.

Saludos.

Patricio Varsariah.

 

19 de Octubre Día Mundial del Cáncer de Mamas

octubre 19, 2022


Todo empezó cuando me descubrí un pequeño bultito en el pecho. Lo primero que pensé es que era un quiste sebáceo sin importancia, pero decidí consultarlo al médico del centro de Salud. En el hospital me dijeron que no era nada, que me olvidara. Pero yo no podía olvidarme, el bulto seguía allí y aunque me sentía bien consulté con otro médico. Por segunda vez, me dijeron que no tenía importancia. 

Seis meses más tarde decidí ir a un cirujano para que me lo extirpará y acabara con aquel bulto molesto de una vez por todas. Entonces es cuando llegó la sorpresa. El análisis de la muestra reveló que era un tumor de mama maligno. Me molesta mucha recordar el rosario de especialistas que me examinaron sin que ninguno llegara a sospechar que un varón también podía tener cáncer de mama. Yo hice lo que tenía que hacer como paciente. Consulté con un médico, no solo una sino tres veces. Y, pese a mi insistencia, mi diagnóstico se retrasó un año. Hoy estoy vivo después de un tratamiento muy duro, pero no sabemos lo que podía haber ocurrido si me hubieran tratado a tiempo.

El cáncer de mama masculino es una rareza clínica. Por cada cien mujeres, apenas hay un varón afectado. Es una enfermedad tan femenina que el rosa sigue siendo el color que tiñe las campañas de prevención y es fácil que se escape a la sospecha de médicos no especializados. Se han hecho tantas campañas de concienciación, que no hay médico que no se alerte ante la presencia de un bulto anómalo en el pecho de una mujer. En cambio, en el varón, la primera sospecha casi siempre es un acúmulo de grasa.

¿Debería ponerse ahora el acento en el varón?. Tengo mis dudas. Creo que hay que seguir haciendo el esfuerzo con mamografías y campañas de cribado en las mujeres, donde los casos siguen creciendo. O en programas para prevenir el cáncer de pulmón o colon con un gran número de afectados. Sin embargo, se debe divulgar el mensaje de que a los hombres también les puede ocurrir y que ante la aparición de un bulto sospechoso deben consultar con el médico.

En su consulta, como en la mayoría de las unidades de mama, los hombres suelen ser los acompañantes, no los pacientes. Cuando les toca cambiar su papel, lo viven sobre todo con extrañeza. Ningún hombre piensa que pueda tener esta enfermedad y algunos incluso como un ataque a su virilidad. A mí no me afectó en absoluto. Estoy muy seguro de mi masculinidad. He tenido un cáncer de mama, pero podía haber sido de un melanoma o cualquier otro tumor. Lo de menos es al órgano al que afecte. Eso era irrelevante, nunca sentí en la necesidad de ocultar nada. Mis amigos y compañeros de trabajo lo sabían. No he tenido nunca ningún tabú.

Lo que sí era relevante era la enfermedad. La angustia es la misma con cualquier cáncer, ya sea de próstata, de piel o de mama. El tratamiento fue como una maratón. Intenté seguir adelante con mi vida, seguí trabajando, haciendo mi vida. Por la mañana me ponían la “quimio” y, por la tarde, me iba a trabajar.

Este es mi carácter, no quiere decir que no fuera duro ni que todo el mundo pueda llevarlo así. Lo mejor de esta historia es que me pasó a mí y no alguna mujer de mi familia. Si le hubiera ocurrido a alguna de ellas, probablemente no lo hubiera podido superar.

Por retraso en el diagnóstico o por desconocimiento, la mayoría de los varones acuden tarde al oncólogo. En general, el cáncer suele detectarse más avanzado que entre las mujeres. Eso no significa que fallezcan más porque la estadística indica que la supervivencia es similar.

Nada es muy diferente entre hombres y mujeres. La patología es la misma y el diagnóstico, manejo y tratamiento debe ser el mismo. La única diferencia sustancial es que en el caso del varón no se hacen cirugías conservadoras, la mastectomía (extirpación de la mama) siempre es radical. Después, como en la mujer, el tratamiento oncológico se decide tras comprobar si existen mutaciones genéticas como la del gen BRCA2, si hay antecedentes familiares, si el tumor es hormono dependiente, en definitiva tras conocer el tipo de tumor de mama. Los fármacos son los mismos, aunque todos los ensayos clínicos para demostrar su eficacia se han hecho en mujeres. Creo que hacer un ensayo clínico exclusivo con hombres es un concepto muy interesante, pero creo que sería poco práctico. creo costaría mucho reclutar a pacientes porque hay muy pocos.

Lo que sí recomiendo a los varones es hacer un estudio genético para saber si son portadores de una de las mutaciones genéticas conocidas para el cáncer de mama.

Saludos

Patricio Varsariah.

 

El arte de vivir bien.

octubre 14, 2022
La mayoría aspiramos a ser felices y vivir una buena vida, pero no todos están listos para aprender lo que eso significa para ellos personalmente. Cuando no dedicamos suficiente tiempo a pensar en lo que realmente necesitamos para una buena vida, terminamos con una lista más grande de lo que no necesitamos: todo lo que nos complica demasiado la vida. 

Vivir es lo más raro del mundo. La mayoría de la gente existe, eso es todo. La vida a menudo se siente abrumadora e insatisfactoria si te excedes con cosas, obligaciones o actividades innecesarias que no son tan importantes como crees.

Vivir bien significa simplificar tus compromisos y eliminar cualquier cosa que no te brinde verdadero valor o satisfacción, al mismo tiempo que se enfoca en agregar hábitos, experiencias y actividades significativas que sacan lo mejor de ti. Todo el arte de vivir radica en una fina mezcla de soltar y aferrarse.

Vivir bien no es algo que te pase; tú eliges hacerlo a propósito. Es una elección deliberada de estilo de vida en la que todos podemos trabajar, independientemente de nuestras circunstancias. Las decisiones que tomes hoy tienen un impacto mucho más profundo en tu carácter, relaciones personales y calidad de vida en general ahora y en el futuro.

Si quieres ser feliz y vivir una vida larga y plena, entonces vivir bien es esencial. Vivir bien se trata de encontrar alegría en experiencias simples pero significativas en la vida. La buena noticia es que no es necesario que obtengas un ingreso del diez por ciento más alto para experimentar una vida más feliz, saludable y plena.

Vivir una buena vida también significa priorizar conscientemente las actividades que te harán sentir pleno y feliz y restar tareas, experiencias y actividades no esenciales que te lleven por un camino de miseria y estrés. Un buen ejemplo es disfrutar de una actuación artística en lugar de comprar un teléfono nuevo que ya el que tienes es excelente; si bien ambos ofrecen satisfacción, no ofrecen el mismo tipo de estimulación y emociones. Por lo tanto, desarrollar nuestros valores existenciales es esencial para construir una vida feliz en lugar de simplemente tener metas de vida. Lo realmente importante no es vivir, sino vivir bien. Y vivir bien significaba, junto con las cosas más agradables de la vida, vivir de acuerdo con tus principios.

Los valores de nuestra vida y los “porqués” más importantes actúan como nuestros principios rectores y nos ayudan a vivir de acuerdo con lo que queremos llegar a ser en lugar de solo cómo las circunstancias exigen que nos comportemos. La mejor manera de obtener respuestas personales para vivir bien es haciéndonos preguntas sobre todo, desde pequeñas experiencias diarias como un almuerzo con amigos o leer un libro hasta actividades a gran escala como unas vacaciones de ensueño.

Menos y significativo no es solo más; es un mejor enfoque para una buena vida. Aspira no a tener más, sino a ser más. La clave para una vida mejor es vivir un estilo de vida de menos es más; menos cosas y más experiencias te hacen cobrar vida.

El arte de la resta se trata de aumentar tu capacidad de felicidad a largo plazo en lugar de usar las cosas para emociones temporales o emoción en el momento presente. Las metas profesionales y financieras tienen su lugar en la vida, pero si deseas algo de importancia existencial (una vida mucho más significativa fuera del trabajo y el dinero), debe mirar más allá de lo obvio.

El único factor que podría ser aún más importante es aprender más activamente sobre lo que podría hacerte feliz si no tuvieras una carrera o un éxito financiero. La vida puede ser una colección de eventos, pero tú tienes un papel específico si quiere influir en ella para que sea satisfactoria para ti. Vivir bien puede ser tan simple como dedicar más tiempo a experiencias personales significativas que te interesen profundamente.

En lugar de centrarse en lo que no puede tener o hacer las cosas por el simple hecho de hacerlo, elije centrarte en actividades fuera del trabajo que significan el mundo para ti, y que no tiene que tener sentido para los demás. El secreto de una buena vida no es lo que tienes sino lo que disfrutas. Vive como si estuvieras viviendo una segunda vez y como si hubieras actuado mal la primera vez.

La vida es una serie de pequeños momentos, y estos momentos son los que componen nuestra vida. Las pequeñas cosas se suman para crear una imagen más grande. Entonces, ¿cómo vives tu vida al máximo? Primero, resta los elementos obvios e innecesarios de tu vida. Luego agregue las cosas significativas que hacen que valga la pena vivir tu vida.

Las cosas obvias son aquellas con las que la mayoría de la gente se puede relacionar; hoteles caros, decenas de suscripciones que ofrecen prácticamente lo mismo, pasar tiempo con gente tóxica, comprar para complacer a los demás y gasto emocional solo para sentirse feliz en el momento. Estas cosas son necesarias para un estilo de vida demasiado complicado que tiende a estresarnos. Sin embargo, no necesariamente significan mucho en sí mismos. Son solo partes del panorama general inventado por la sociedad.

Los elementos significativos son aquellos que realmente importan. Le dan a tu vida una dimensión vital y lo ayudan a apreciar todo lo demás que tiene en tu vida porque no son obvios ni comunes para todos los demás. Ejemplos de experiencias significativas incluyen:
Pasatiempos que alimentan tu alma.
Intereses que te traen alegría cada vez que estás comprometido con ellos.
Actividades o deportes que te mantienen activo.
Conectar con otras personas que enriquecen tu existencia.
Lugares donde te sientes como en casa.
Causas que hacen del mundo un lugar mejor para los demás.
Libros o música que te inspiran y te animan.
La naturaleza como un recordatorio de ser uno con todo y
La participación comunitaria como forma de retribuir a la sociedad.

La felicidad no se trata solo de los placeres físicos de la vida. También se trata de estar contento con el lugar en el que te encuentras en tu vida, adoptar la mentalidad de crecimiento e invertir en las conexiones y los eventos que más valora en la vida. La felicidad no puede viajar, poseer, ganar, usar o consumir. La felicidad es la experiencia espiritual de vivir cada minuto con amor, gracia y gratitud.

Vivir bien requiere un esfuerzo consciente de tu parte. Es una inversión de tiempo. Un esfuerzo deliberado para vivir una vida mejor. También es un viaje personal. Eres el único responsable de esa trayectoria en la vida. Y recuerda: Vive bien, aprende mucho, ríe a menudo, ama mucho.

Cuando llegue el momento de morir, no descubramos que nunca hemos vivido, al contrario al final, todos debemos decir que si valió la pena este paseo por este mundo.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

No siempre sabemos que nos deparará el día.

octubre 14, 2022


Mil soles y mil lunas serán testigos de nuestra osadía, completando la perspectiva que reinventamos cada día, sin desfallecer en el intento de superarnos, de no darle a la rutina el bastón de mando, de ser visionarios de nuestro propio destino, el cual se reescribe con la intención de solventar contrapuntos. Creo que nunca sabemos lo que nos depara nada, y ahí está tanto el placer como el dolor...

No siempre sabemos que nos deparará el día, cuando al despertar nos enfrentamos a una nueva perspectiva, esta será sin duda totalmente distinta a la que imaginamos o esperábamos mientras el sueño hacía acto de presencia la noche anterior pegadito a la almohada, en un ataque de esperanza recibimos con inusitada algarabía al nuevo día, con aire de indiferencia los sueños desgastados de tanto usarlos complementan el seguir adentrándonos en el mundanal camino de la cotidianeidad.

Mil colores dibujaran nuestro alrededor, mil conjeturas doblegaran el comienzo de un nuevo principio, mil casualidades conseguirán componer nuestro equilibrio, mil tipos de vértigos congeniaran en recordarnos que somos tan solo un puntito en el universo, mil serán las sonrisas que deberemos gesticular para empaparnos de todos y cada uno de los rayos de sol que osaran convertirnos en parte del engranaje que mueve al mundo, mil serán las veces que cercioremos las prisas para seguir adelante.

Mil momentos a cámara lenta nos recordara lo genial de las pequeñas cosas, clases de zancadillas asomarán por nuestras espinillas, vuelos rasantes sobre las alternativas, palabras se aturullaran en nuestra garganta complaciendo el devenir de cada instante, suspiros y otros tantos parpadeos rejuvenecerán nuestro engranaje, mil pasos arremeterá nuestros pies sobre el escenario de nuestras vidas y ganas no nos deberían faltar para completar el privilegio de poder asomarnos al día a día que nos da la oportunidad de completar el viaje hacia la satisfacción de sentirse parte del compendio de sensaciones que alborota nuestro despertar.

Exacto, ser visionarios de nuestro propio destino. Hay que tener mucha fuerza de voluntad, además es cuestión del cristal con que se mire ..mis lentes solo intentan reflejar las luces y colores del NUEVO día. Sueños que se duermen, ilusiones que se cumplen...horas que gozamos, minutos que sufrimos... pero contentos por estar vivos.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Quiero estar siempre de lado de la ilusión y la esperanza.

octubre 14, 2022


En continua discordia están los acentos del alma, la fragilidad de nuestras emociones, la continua disputa entre las luces y sombras que proyectan nuestra realidad... Siempre andamos dejando cabos sueltos, pedacitos de nosotros mismos que a veces cuesta recomponer, podemos empezar por abrir los ojos al amanecer, perdiéndonos el final de aquel sueño donde podíamos sentirnos como peces en el agua, felices de revolotear con las burbujas en la danza de las olas, sin ganas de despertar, detrás de los espejos existe el no reflejado, el yo inventado, delante de los espejos el yo reconocido, el yo consumado, ¿de qué lado del espejo quieres estar...? 

La negatividad es un postizo cercenado que nos sugiere las partes desgajadas de nuestro propio yo, de alguna forma los primeros rayos de sol o una sonrisa de buenos días, vienen a suplir esos pedazos extirpados, recreando la positividad al llenarlo con otros pedazos, posiblemente imaginados, como el país de las maravillas, pero necesariamente admitidos como posibilidad de volvernos a reinventar...

Quiero estar siempre de lado de la ilusión y la esperanza, pensar que cada día que nace, es un mundo nuevo por conquistar, donde podemos avanzar y lograr mucho si así lo queremos. Somos los dos polos, lo mejor es encontrar ese equilibrio, aquel donde encontremos la paz... y el podernos reinventar cada día y seguir soñando, es vital para seguir adelante....más allá de lo que pensemos que somos.. más allá de lo que podamos imaginar, cada molécula de nosotros que se vierte al aire, cada día, cada hora, cada segundo.. cada vez que expiramos, de sueño o despiertos.. volvemos a inspirar y somos. Podemos ser lo que imaginamos que somos.

Demasiadas veces la vida se vuelve dura, impenetrable, irremediablemente descomunal a nuestros ojos, variopintas discusiones se generan desde adentro, a veces sin posibilidad de extraerlas, otras muchas explotan cuando surgen los inconvenientes para poder reinventarse e intentar ser feliz.

Cuando respirar es solo una formalidad, algo encubre la verdadera razón de la situación, sinfonía propia de expansión, a golpe de esos imaginarios deseos que involucran la reacción, fantástica presunción, elástica la disposición, pero dura la elección de regenerar la eterna cuestión, es más fácil lograr la clasificación que la satisfacción propia de quien osa maniobrar en los suburbios de la razón, no siempre se camina del mismo lado, adelante o hacia atrás, se evoluciona según el viento de cara o de costado, eternos veletas que empañan la verdadera noción de la complicidad, donde más vale amansar tiempos perdidos que lograr el significado de los mismos.

Demasiadas veces los que creemos amigos solo son espejismos que desaparecen cuando menos te los esperas… Es cierto, hay amistades que por infinidad de razones se esfuman en el camino y otras hasta un mal sabor nos dejan, pero lo importante es que al final siempre quedaran solo los verdaderos amigos. Y son ellos, a quienes aprendemos a valorar más y aunque sean pocos valen por un millón.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

6 recordatorios diarios que debemos leer todas las mañanas.

octubre 9, 2022


1. Algunas personas nunca te entenderán, y no es tu trabajo enseñarles o cambiarlas. Prioriza tu paz hoy.

2. Tu mente es tu santuario privado; no permitas que las creencias negativas de otros lo ocupen. Tu piel es tu barrera; no permita que otros se metan debajo de él. Cuida bien tus límites personales y lo que te permites absorber de los demás.

3. En un día promedio, la mayor parte de su estrés proviene de la forma en que responde, no de cómo es la vida. Ajuste su respuesta y todo ese estrés adicional desaparecerá. Verdaderamente, la calma interior en medio del caos es un superpoder que te libera para concentrarte de manera más efectiva en las pocas cosas que realmente importan.

4. La mayoría de lo que te estresa HOY probablemente no importará dentro de un mes. Sacúdalo, reinícielo y vuelva a centrar su atención en lo que es importante. Recuerda, aquello en lo que te enfocas crece. Deje de micro gestionar tu tiempo y comience a administrar mejor tu enfoque, para que puedas seguir adelante.

5. Incluso cuando la lucha es real, recuerda que siempre se siente mejor estar exhausto de dar pequeños pasos hacia adelante, que estar cansado de no hacer absolutamente nada.

6. Hagas lo que hagas, no esperes demasiado a que las cosas cambien. Los nuevos caminos se hacen caminando, no esperando. Y no, no deberías sentirte más seguro antes de dar el siguiente paso. Dar el siguiente paso es lo que construye gradualmente tu confianza...

La peor pérdida de tiempo es discutir con el necio y fanático al que no le importa la verdad o la realidad, sino sólo la victoria de sus creencias e ilusiones. Jamás pierdas tiempo en discusiones que no tienen sentido... Hay personas que por muchas evidencias y pruebas que les presentemos, no están en la capacidad de comprender, y otras están cegadas por el ego, el odio y el resentimiento, y lo único que desean es tener la razón aunque no la tengan.

Cuando la ignorancia grita, la inteligencia calla. Tu paz y tranquilidad valen más.

Saludos.

Patricio Varsariah.

 

Cómo evitar que la ira y la injusticia te lastimen.

octubre 9, 2022
Desde hace mucho tiempo he querido escribir sobre cómo lidiar con las injusticias vistas día a día que pasan en el país y en el mundo y en nuestra la vida y ha llegado ese día.

Probablemente tu como mi persona aprendimos desde hace muchos años que la vida no es justa. Sin embargo, a veces parece que es demasiado injusto dejarlo ir. A veces, las injusticias parecen tan grandes que es difícil entender cómo alguien puede seguir viviendo una vida normal cuando tanta gente está luchando. Puede ser que hayas vivido una infancia traumática o que te sientas tocado por el racismo que estás viendo en tu vida diaria. Podría ser que otras personas estén experimentando la injusticia o podrías ser tu.

De cualquier manera, puede conducir a una ira persistente y esto te robará cualquier posibilidad de alegría que tengas. Por supuesto, no puedes simplemente apagar estos sentimientos. Te sientes demasiado fuerte por ellos. Está bien, puedes. Tienes que permitirte el espacio y la libertad para experimentar las emociones que experimentas. 

Sin embargo, con los años he aprendido a crear formas constructivas de lidiar con las injusticias que ves, y me gustaría compartir contigo.

I.- Extienda la compasión: usted es una persona y no puede hacer mucho. Ofrécete el mismo nivel de compasión que ofrecerías a tus amigos. Cuanta más compasión extiendas, menos espacio tendrás para aferrarte a la ira.

II.- Únase: a veces nos sentimos enojados por las injusticias porque nos sentimos impotentes. Hay muchas organizaciones comunitarias a las que puedeS unirte. Puedes sentir que es parte de la solución y esto debería ayudar a aliviar parte de la ira y el dolor que puedes estar experimentando.

III.- ¿Vale la pena? ¿Estás centrado únicamente en la injusticia? Es hora de cambiar de opinión. Solo vas a enojarte más, lo que no te está haciendo ningún favor. Empieza a buscar soluciones.

IV.- Infórmate: cualquiera que sea el tema, tómate el tiempo para aprender tanto como sea posible. Es posible que al aprender más puedas reconocer diferentes formas en las que puedes ayudar.

V.- Separa las emociones de los hechos: por supuesto, el punto anterior también te ayudará en esto. Es fácil quedar atrapado en tus emociones, especialmente cuando estás viendo cómo se desarrollan estas injusticias en la vida de los demás. Todos somos humanos, así que es difícil ver sufrir a otros. Sin embargo, eliminar tus emociones de las ecuaciones y concentrarse en los hechos puede ayudarte a concentrarte en soluciones productivas.

VI.- Busca ayuda: si estás abrumado por las emociones al ver las injusticias en la vida, es posible que desees buscar la ayuda de un profesional. La atención plena, la respiración profunda, el yoga son formas útiles de aliviar el estrés y controlar las emociones. También puede usar imágenes positivas para ayudar.

VII.- Se el cambio: puede parecer un cliché, pero es cierto. Mantenerse al margen puede aumentar nuestros sentimientos de ira y frustración por las injusticias que vemos. Tomar acción puede ser la diferencia. Si no existe un grupo que apoye la causa que te atrae, ¿por qué no crear el tuyo propio? Tienes una comunidad local, tienes una comunidad en línea, así que aprovecha y sal y marca la diferencia. Podría ser para alimentar a las personas sin hogar en tu área, etc.. La inacción es la forma menos constructiva de lidiar con la injusticia.

El mundo nunca será justo, no verdaderamente, al menos no en nuestras vidas. Esa no es una actitud derrotista, es simplemente el hecho del asunto. Hay demasiado que hacer. Sin embargo, eso no significa que tenga que ser así para las generaciones futuras. Tampoco significa que podemos quedarnos de brazos cruzados y ver cómo se quema todo. Al tomar medidas ahora, estamos marcando la diferencia para todos los que están por venir.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

¿Eres capaz de perdonar y olvidar?

octubre 9, 2022



Perdona y olvida. Todos lo hemos escuchado antes, pero ¿qué significa realmente?

¿Hay alguna diferencia entre perdonar a alguien y olvidar lo que hizo? ¿O son uno y lo mismo?
Según los expertos, perdonar y olvidar puede ser difícil. Toman tiempo y tienes que pasar por varios pasos antes de poder seguir con tu vida.

Hablemos de lo que significa cada uno, y si son iguales o diferentes.

¿Se puede perdonar pero no olvidar?

La mayoría de las veces, sin importar lo que pasó o quién te lastimó, es más fácil perdonar que olvidar. Eso no significa que perdonar sea más simple o más rápido. Simplemente significa que ha llegado a un punto en el que puede ver lo que sucedió desde la perspectiva de la otra persona. O al menos, reconoces que los humanos son imperfectos. Después de eso, puedes aceptar las cualidades negativas de la persona junto con las positivas.

Con toda honestidad, perdonar tiene sus beneficios, tanto mental como físicamente. Para empezar, reduce el estrés y los niveles de presión arterial. Además, aumenta tu autoestima y te da una sensación de paz interior.

Es mucho mejor que simplemente pensar en la acción o la persona que te lastimó. Recuerda que guardar rencor solo parece sabotear tu salud mental y física.

¿Qué hay de olvidar? ¿Por qué es tan difícil olvidar el evento o la persona que nos lastimó?

Es difícil olvidarlo por completo, especialmente si la persona era alguien en quien confiamos o amamos. Sin embargo, el lado positivo es que tenemos la capacidad de tomar medidas procesables. Al decidir seguir adelante, puedes comenzar a liberar todos esos recuerdos negativos de tu subconsciente.

Cómo perdonar y olvidar pueden ayudarnos a avanzar

He aquí un breve resumen de los beneficios de perdonar y olvidar.

I.-Indulgente.- El problema es que a menudo pensamos que cuando perdonamos, es como si estuviéramos liberando a esa persona del apuro. Sin embargo, eso no podría estar más lejos de la verdad. Lo que realmente sucede es que eres tú quien cosecha todos los beneficios cuando perdonas. Piensa en ello como un regalo personal para ti. Te sientes libre, esperanzado y mucho más contento con tu vida. La mayor ventaja es que no te detendrá el dolor o la ira de lo que sucedió. Ya no estás aprisionado por pensamientos, emociones o recuerdos negativos.

II.- olvidando.-Lo mismo se aplica al olvido. Aunque lleva más tiempo, olvidar el dolor significa que no estás reproduciendo los eventos una y otra vez en tu mente. El proceso es diferente para todos. Puedes elegir ir a terapia o escribir tus pensamientos y emociones en un diario. Algunas personas escriben sus sentimientos y luego los queman. Otras personas eligen romperlos en pequeños pedazos y luego tirarlos.
Cualquiera que sea tu método, asegúrete de decirse a tí mismo que lo que sientes está bien. Luego, permítete pasar por el proceso, lento pero seguro. Trabaja en ello día a día hasta llegar a ese lugar de paz interior y tranquilidad.

III.- No te presiones demasiado.- Encontrarás una manera de hacer ambas cosas, perdonar y olvidar. Luego, descubrirá que ha creado una nueva normalidad para ti, que llegará a su debido tiempo.Perdona siempre a tus enemigos. Nada les molesta tanto. ¡Es verdad! Incluso si no son conscientes de cómo te sientes, obtendrás una sensación de paz y orden a cambio.

Una vez que dés ese primer paso en el camino hacia el perdón, notarás que eres una persona más fuerte y resistente. Quienes perdonan son conscientes de su autoestima y saben que son los únicos que pueden controlar sus sentimientos, pensamientos y acciones.

¿Entonces, Qué esperas? ¿No crees que hoy es el momento perfecto para empezar a perdonar y olvidar?

Hay dos tipos de dolor en este mundo: el dolor que te duele y el dolor que te cambia.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Mis razones para nunca perder la esperanza.

octubre 8, 2022
Esperanza para aquellos que se sienten perdidos y solos

A veces, puede ser fácil convencerse de que una situación no tiene remedio, especialmente cuando las probabilidades parecen estar en su contra y el resto de la humanidad. Sin embargo, es prudente aferrarse a la esperanza sin importar cuán difíciles puedan parecer las cosas para usted y las personas que lo rodean. Aquí hay te comparto mis 10 razones muy simples y válidas que me han ayudado en el camino de la vida, para aferrarme a la esperanza.

1,- Nadie sabe lo que depara el futuro.-

El futuro puede parecerte sombrío en este momento debido a tus circunstancias o debido a eventos políticos. No se puede predecir el futuro con ningún grado de certeza. Tampoco puede nadie más. A menudo, las cosas no resultarán tan horribles como crees.

Siempre es aconsejable tener suministros de emergencia en casa y políticas adecuadas para prepararse para lo inesperado. Sin embargo, estresarse por cosas que aún no han sucedido es inútil, especialmente si no tienes control sobre ellas. En su lugar, apunta a vivir y disfrutar cada momento a medida que ocurre.

2.- Tus experiencias no te definen

¿Alguna vez has conocido a alguien que está contento a pesar de tener muy poco y vivir en relativa dificultad? Estas personas sabias entienden que sus experiencias no las definen. Puedes vivir una experiencia desagradable, observar cómo te hace sentir y luego dejarlo ir. No necesitas absorber y convertirte en la experiencia. No tienes que convertirte en parte de tu identidad. Puedes elegir seguir sonriendo y esforzándote sin importar cuán difíciles parezcan las cosas. Puedes optar por contar las bendiciones que tienes en lugar de centrarte en lo que no tienes.

3.-Siempre puedes encontrar la belleza

Encontrarás fealdad en el mundo si la buscas. Sin embargo, siempre es cierto lo contrario. Si miras a tu alrededor, notarás tanta belleza como fealdad. Siempre hay amor y belleza, incluso cuando el clima geopolítico es más sombrío.

Por ejemplo, hay belleza en la mirada amorosa que un padre le da a su hijo. También puede notarlo cuando una sola flor amarilla asoma por una grieta en una acera del centro de la ciudad o cuando un amante devoto cuida a su pareja durante la enfermedad. El amor y la pureza están en todas partes y siempre estarán siempre que sepas cómo mirar. Mientras haya belleza en el mundo, hay esperanza. Trata de concentrarte en lo positivo, cuando sea posible, sin negar lo negativo.

4.-Los humanos se tienen unos a otros.

¿Alguna vez te has sentido completamente solo? Si es así, serás plenamente consciente de lo molesto e inquietante que es ese sentimiento. En verdad, sin embargo, nadie está nunca completamente solo. Muchas personas han sentido y sentirán esa punzante soledad en algún momento de la vida. Incluso en tu punto más bajo, millones de personas estarán tan solas como tú en ese momento. Nadie está solo con sus sentimientos, incluso cuando se siente así. Alguien en algún lugar siente lo mismo que tú.

Cuando te sientas deprimido, comunícate con otras personas. Seguro que habrá al menos un familiar, amigo o compañero de trabajo que esté dispuesto a escucharte. Nunca tengas miedo de apoyarte un poco en otras personas. La mayoría de las personas preferirían que les pidieras ayuda que leer acerca de que te estás haciendo algo dañino y desearían haber hecho algo para ayudarte.

5.- Los humanos son fundamentalmente buenos.

Cuando la gente te decepciona o te traiciona, es fácil ver lo peor de la humanidad y albergar algunos sentimientos misántropos. Nadie es perfecto. Cada individuo tiene defectos de personalidad y uno o dos rasgos tóxicos. Sin embargo, solo las personas con trastorno de personalidad antisocial carecen de conciencia y son incapaces de sentir remordimiento. La mayoría de las personas se sienten mal cuando lastiman a otros y prefieren ser útiles que perjudiciales.

No juzgues a la humanidad en base a las experiencias negativas que has tenido con algunas manzanas podridas. Evita suponer que otra persona es completamente horrible solo porque no es perfecta. En lugar de enojarse con las personas por ser imperfectas y cometer errores, deje de esperar que los demás sean perfectos.

6.-El sufrimiento es un maestro brillante

El sufrimiento es parte de la condición humana. Tu actitud ante el sufrimiento te define. Puedes dejar que las dificultades que enfrentas te amarguen o permitir que te den fuerza. Si eres sabio, aprenderás lo que puedas del sufrimiento.

Recuerda que las cosas por las que estás pasando ahora pueden brindarte la perspectiva necesaria para ayudar a otra persona que pasará por lo mismo en algún momento en el futuro. 

7.-Todavía estamos aquí.

Has sobrevivido hasta este punto de tu vida. El hecho de que todavía estés aquí a pesar del sufrimiento que hayas soportado significa que las cosas nunca fueron tan sombrías como pensaste que podrían haber sido. Dado que ya has vivido experiencias desagradables y sobreviviste, ¿por qué esta vez debería ser diferente? Ten un poco de fe en que las cosas saldrán bien, incluso cuando las probabilidades parezcan insuperables.

8.-El cambio es natural

Si te resistes al cambio, sufrirás más de lo que deberías. Las estaciones y el proceso de envejecimiento muestran a la humanidad que el cambio es una parte natural de la vida. El cambio es inevitable, por lo que todos los humanos deben aprender a aceptarlo, por más doloroso que a veces pueda ser. No es fácil, pero debes dejarlo ir cuando sea necesario, al igual que todos los demás.

Lo hermoso del cambio es que lo que viene a continuación no siempre es tan desagradable como podrías anticipar. Las hojas pueden caer de los árboles en el otoño, pero cada primavera se forman nuevos capullos y flores en los árboles. Cuando dejas ir a las personas y las cosas, a veces haces espacio para otras personas y experiencias.

9.-Tu existencia te da valor.

Todos los seres vivos son preciosos y hermosos, incluyéndote a ti. Estás aquí, así que tienes valor y hay esperanza. Si lo piensas bien, ya has ganado en la vida simplemente porque existes. Tu existencia significa que el espermatozoide que ayudó a concebirte ganó una carrera contra alrededor de cien millones de otros espermatozoides. Eres muy afortunado de estar vivo. Este hecho por sí solo debería motivarlo a mantener la esperanza.

10.-La miseria no detiene la vida.

A veces experimentarás cosas que te harán sentir miserable. La tristeza es parte de la vida. Sin embargo, la tristeza no es algo permanente, y tampoco lo es la felicidad. Ambos sentimientos son parte de la existencia humana. Si no tuvieras el concepto de tristeza, no apreciarías lo suficiente los momentos en que sientes una alegría profunda. Si bien a veces te sentirás miserable, la vida continuará. Volverán a pasar momentos divertidos. Por lo tanto, hay muchas razones para tener esperanza y evitar caer en un abismo de desesperación.

Con suerte, ahora te sientes inspirada o inspirado para mantener la esperanza, incluso durante las pruebas más desafiantes de tu vida. Vuelva a leer este escrito cada vez que te sientas en tu punto más bajo y deja que te recuerde aguantar.

Hay dos tipos de dolor en este mundo: el dolor que te duele y el dolor que te cambia.

Gracias por tu generosidad y la paciencia de leerme, espero que hayas encontrado algo útil y si deseas puedes compartirlo ya que el saber aumenta si se comparte.

Saludos.

Patricio Varsariah
 

Superar la desesperación.

octubre 8, 2022
Si caes en un estado de desesperación, es porque estás pensando en tu situación como desesperada. 

Es importante ser realista sobre lo que está sucediendo en tu vida. Si experimentas una falta de satisfacción en cualquier área de tu vida, has un balance y busca profundamente las fuentes de tu miseria. 

Las respuestas pueden ayudarte a forjar un mejor camino a seguir. Recuerda todo lo que sucede a tu favor, no en tu contra

Superar la desesperación es una práctica más que cualquier otra cosa. No importa cuán desesperanzada e impotente te sientas, después de todo, aún debe haber esperanza para un futuro mejor. Resiste esa desesperanza recordándote las cosas buenas por las que aún vale la pena luchar.

Incluso si no puede ver la luz al final del túnel, tampoco puedes dejar de trabajar para lograrlo. Ceder a la desesperación significa rendirse al mundo que nos rodea en lugar de luchar contra él. 

En nuestra búsqueda de la felicidad, a menudo terminamos atrapados en tareas sin sentido que nos dejan cada vez más desesperanzados. Todos tenemos cosas que nos pesan, ocupando espacio dentro de nuestras mentes y corazones. No esperes una mejor manera de avanzar, créala

Decidas lo que deseas lograr y hacerlo. La acción es el peor enemigo de la preocupación. La acción es la mejor munición. ¡La acción trae progreso! Siempre que te encuentras en un punto de toma de decisiones y dónde estás atrapado en un ciclo de exceso de análisis y vacilación, y estás haciendo ningún progreso, tomar una respiración profunda, romper el ciclo, hacer una conjetura en la siguiente paso lógico, y tomarlo. Incluso si te equivocas, aprenderás algo útil que te ayudará a hacerlo bien.

Muchas de las experiencias de la vida están bajo nuestro control. La vida puede suceder para nosotros. Sí, algunas cosas están fuera de nuestro control, pero cuando se trata de la trayectoria de tu vida, puedes influir en ella, cambiarla, mejorarla o reinventarla para mejor. Los muchos desafíos de la vida no deberían disuadirnos de elegir una vida intencional.

En términos generales, lo más importante es identificar la causa de su desesperación diaria y trabajar para eliminarla. Por ejemplo, si estás rodeado de personas negativas o te sientes constantemente estresada, estas son probablemente las causas de la desesperación diaria. Una vez que elimines estos problemas, comenzarás a sentirte mucho mejor.

Todos experimentamos momentos en los que nos sentimos abrumados por el mundo o nuestras circunstancias. En esos momentos, se necesita una cabeza clara para volver a ver con claridad que siempre se encontrará en la profundidad del abismo en lugar de dejar que la oscuridad nos abrume.
Haz más de lo que te hace cobrar vida.

Deja que tus recuerdos inunden tu mente, traigan calidez, paz, consuelo y fuerza a tu corazón y te guíen hacia adelante.

Gracias por tu generosidad y la paciencia de leerme, espero que hayas encontrado algo útil y si deseas puedes compartirlo ya que el saber aumenta si se comparte.

Saludos.

Patricio Varsariah.

 

La causa del nuestro propio desconcierto.

octubre 8, 2022
Siempre que escribo para mudar el dolor a las palabras. se me queda el cuerpo como si me hubiese desintoxicado de la peor de las drogas, pero sin pasar por el tan temido mono no es demasiado ético y moralmente podría rozar las cloacas, pero mirar a nuestro alrededor y egoístamente comprobar que ni estamos tan mal como creíamos ni somos los únicos que lo estamos pasando mal, viendo en la carne de los demás como la vida se ensaña a destajo, sin descanso y cobrando a precio de oro las baratijas menos selectas.

En definitiva, no creo que sea un cursillo acelerado de auto estima, basado en el mal ajeno para provocar que nuestra propias penas sean menos penas si la comparamos con las de los demás, Siento como se alumbra mi camino con llamas perecederas y no con las mejores neones de Las Vegas, pero no dudo que aun siendo de corta vida, pueden alimentarse mientras tenga la posibilidad de seguir luchando, de seguir colocando estrellas en mi cielo, de seguir viendo como gira todo a mi alrededor.

Tan solo vendo consejos robados, húmedos cigarrillos y memoria rota. Escribo sobre lo que me conmueve. También sobre lo que no entiendo o no tengo opinión formada, como una manera de investigar, de indagar, de ponerme en otra piel. Pero nunca me planteo un concepto o una moraleja previa, ni priorizo la actualidad por encima de los asuntos sobre que me pide el cuerpo que indague por muy anacrónicos que parezcan. Siempre parto de una imagen, una anécdota o una emoción que me haya impactado. 

Nada de lo que pueda decir o escribir debe ser tomado al pie de la letra, al fin y al cabo, todo lo que se, está al alcance de cualquiera con un carnet de biblioteca. 

Demasiados terrones de azúcar en los bolsillos, demasiada nicotina desperdiciada demasiadas ideas que dejan de ser tuyas, ni siquiera mis recuerdos me pertenecen. Alguien tuvo que inventarme una infancia a medida cerca del mar, ahora los labios apretados y la yema de mis dedos parecen fundirse en el fuego. Apago la luz y vuelve la calma, el silencio, semana tras semana. 

Cuando aparecen esos días en que todo parece encajar, despiertas y todo gira a mi alrededor y lo único que ves es tu cuerpo desnudo reflejado en el espejo tirado en el suelo.

No sé cuántas veces al cabo del día puedo llegar a preguntarme si realmente todo lo que me rodea, todas las personas que me tratan, saben cómo soy realmente, si en realidad han intentado alguna vez saber cómo soy de puertas adentro, no suelo exteriorizar demasiado mis sentimientos, tal vez por esa timidez que me resulta demasiado difícil eludir. 

Posiblemente crea que es así y lo que probablemente suceda es que no doy la impresión de estar como estoy gritando por dentro, deseando, ansiando o tal vez echando en falta que me digan algo para estallar emocionalmente. 
Sigo a la deriva, intentando conocer mi destino, intentando con mis palabras plasmar aquello que algún día pueda darme las claves para conocer el porqué de mí mismo el porqué de todo lo que gira a mi alrededor.

No siempre nos gusta lo que refleja ese nuestro espejo, hay veces incluso que ni siquiera nos vemos reflejado. Tétrica virtualidad de la propia realidad oscurecida por esa visión no del todo clara de cuanto gira a nuestro alrededor. Mística tiranía que nos imponemos a nosotros mismos ante todo aquello que nos borra la percepción por lo que luchamos, que aun cuanto más sencillo puede parecer más se nos complica y enmaraña, encerrando en su pequeño universo las posibilidades de asomar la cabeza por encima de nuestras propias barreras auto impuestas, produciendo en nuestro arquetipo de esquema mental el desorden, sin percibir en su justa medida el problema. 

Al final siempre llegamos a la misma conclusión de ser nosotros mismo la causa del nuestro propio desconcierto, de no poder reflejarnos en el espejo como nos gustaría, de no atajar con la suficiente antelación lo que hace que lleguemos a esa situación. 

El brillo de una sonrisa hace milagros, desempolva todos esos recuerdos que guardamos en esos cajones sin fondo, recuerdos de cuando no nos preocupaba tener que guardar nada, porque lo teníamos todo, recuerdos de cuando los espejos no alcanzaban a poder reflejar esa niñez que perdida en el tiempo y en el espacio grita por volver a reencontrar la posibilidad de ese equilibrio perdido en alguna estación de nuestro recorrido. 

Quiero seguir reflejándome en el espejo, necesito seguir dibujándome la sonrisa como cada día y volver como volverá ese tiempo a mi reloj, como volverá esos motivos por los que no debo olvidar a ese niño que aun sigo teniendo dentro.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Actuar con normalidad.?

octubre 6, 2022
Desde que nacemos nos sometemos a un proceso de normalización, en la familia, en la escuela, en el trabajo, que repetimos de generación en generación, y que deviene en aporías, en callejones sin salida, en contradicciones, que no hacen sino poner límites dónde tan sólo debiera haber exploración.

La normalidad, ese concepto tan aparentemente neutro que domina todos los aspectos de nuestra vida; en el amor, en el sexo, en el trabajo, en la amistad, en lo social, en la política. Cierto que de neutro no tiene nada, ese ajuste a las normas, a lo aceptable, a lo que podemos llamar ordinario, a lo que debe ser si queremos encajar en lo establecido. Nada más allá de la neutralidad que lo normal, esa telaraña de cotidianidad en la que nos enredamos, y que nos encadena dolorosamente cada vez que deseamos algo más allá de esas reglas tan bien establecidas que nos dicen cómo vestir, qué comer, cómo amar o qué sentir. 

Si miras a tu alrededor, qué es lo que ves sino a gente tan preocupada por actuar con normalidad, por comportarse como le dicta la costumbre, la familia, la sociedad, los jefes, los amigos, amantes. Todo para encajar en cómo la gente cree que debes comportarte. Pero hay un instinto, algo escondido en lo más profundo de nuestro ser que nos dice que algo anda mal, que, si quieres vivir con verdadera normalidad, has de empezar a actuar como si todo lo que te dicen que es normal fuera lo diferente y todo lo que te enseñan que es diferente, fuera… bueno otra forma de ser normal. 

Una rebelión contra la idea del destino, de encajar donde te dicen que debes encajar. Atrapado entre el antecedente y el consecuente, encadenado a una interminable cadena de acciones , haces las cosas sepultado por la inercia de creer que nuestro siguiente paso es inevitable, y caes una y otra vez en esa mentira que llamamos causalidad, ese mito que nos obliga a hacer las cosas solo porque adoramos la idea de “necesidad”, sin percibir que estamos condenados a ser libres, que no hay causa en nuestras acciones que no esté contaminada por el azar y el caos que secretamente gobiernan nuestra existencia. Y que nuestra voluntad es más fuerte que cualquier necesidad.

Te rebelas y pagas un precio, claro está. Andas continuamente perdido entre lo conciso y lo difuso, entre el pasarte y el no llegar nunca, entre el  llegar antes de tiempo y el no llegar a tiempo, entre no saber el lugar al que ir y el fuera de lugar, entre no saber nada y saber demasiado, entre no mirar donde debes y mirar más allá. Y sí, terminas más desorientado que un payaso en un funeral. Obsesionado por encontrar la lucidez, desesperado por encontrar una epifanía que te salve de tus fracasos, de ser lo que eres, no lo que tú querías o lo que ellos deseaban. 

Una epifanía condenada al fracaso de las noches de vigilia. Tantas veces caemos en la embriaguez que produce tanta ambigüedad y confusión, que te sientes tentado de responder al ruido con más ruido y al silencio con más silencio, hasta que te das cuenta, que es la tensión a las que te llevaron las aporías del ansia por la normalidad, de la renuncia a lo extraordinario, a lo raro, lo que te ha llevado a esa situación.

Tres espejos nos devuelven desafiantes la mirada en nuestra rebeldía; el primero el de la gente que nos percibe, ya sea indiferentes, con desprecio o con aprecio, en nuestra pequeña parcela social, donde desarrollamos los juegos de la vida.  El segundo el de la mirada cariñosa, dulce o perpleja, sufrida o indiferente, paciente o resignada, de las personas que queremos y amamos. El tercero el de la mirada que indulgente o temerosa, dolida, precavida o hastiada, nos devuelve el abismo de nuestro corazón, nuestro huidizo yo, en su intento de fuga de la normalidad reglada.

Todas esas miradas reflejadas nos dicen algo de nosotros mismos, todas ellas son los fragmentos que conforman nuestra elusiva alma. La primera de ellas, la social, llena de máscaras, que ocultan o desvelan las ariscas de nuestros abismos interiores. La segunda, el ansía del reconocimiento a través de ojos ajenos, no por menos anhelada, no menos llena de trampas, encrucijadas, bien entendidos que terminan en malentendidos y malentendidos que sobreviven orgullosos a las heridas del amor o el cariño, miradas que son semillas de paraísos que arden o infiernos que se hielan. Pero es la tercera de ellas, la interior, la que abre la Caja de Pandora de nuestros miedos, odios, pasiones, la que debería asustarnos. 

Pero también es la única que moviéndose en la balanza de las otras dos puede responder a la única pregunta que importa: ¿hay dignidad suficiente en nuestras vidas para encontrar los sentidos y dibujar los significados que hagan que merezca la pena? Porque si nos acostumbramos a hacer las cosas que les agradan a los demás en lugar de preocuparnos por hacer las cosas que nos importan, muy pronto descubriremos que a esas mismas personas podremos agradarles, pero nunca les importaremos de verdad.

Nos enseñan a temer a lo que se sale de lo convencional, pero ¿sabéis cuál es el problema? No fracasar o tener éxito, no perder o ganar. A veces, estamos tan obsesionados con el resultado final de nuestras acciones, que no nos damos cuenta que nuestros más deslumbrantes éxitos terminan convirtiéndose en nuestros más estrepitosos fracasos, que nuestros más dolorosos fracasos a veces terminan siendo...cierto tipo de éxito. Claro, que a veces un éxito es un éxito y un fracaso es un fracaso, pero si algo ha de ser aprendido es que el devenir de nuestras acciones es tan impredecible, tan incontrolable, que deberíamos dejar de obsesionarnos con que los resultados se ajusten o no lo que inicialmente llamábamos éxitos o fracasos.  

Si tan sólo nos bastara con no hacer daño a nadie en el proceso y compartir alguna sonrisa cómplice en el camino. Qué extraordinario sería nuestro viaje. Un viaje compartido, donde cada sonrisa que despertase el bufón que llevamos dentro, nos devolvería la sonrisa robada por los payasos que controlan las normas que nos afligen, y enjugaría nuestras lágrimas. Dónde los sueños compartidos agotarían el campo de lo posible tanteando los límites de lo imposible, donde el olvido acunara y exiliara los odios compartidos, y donde el orgullo compartido endulzara la humillación ajena. 

En la vida, las personas que se cruzan en tu camino, a veces son punto y seguido, un recuerdo distante que se desvanece con el tiempo, otras veces, son punto y aparte, después de desaparecer de tu vida nada es igual, hasta los sabores cambian. En ocasiones son comas, y continúan intermitentemente a tu lado, algo ha cambiado, pero siguen ahí. Incluso, en algunos casos, hay personas que son como dos puntos, el inicio de algo común, un destino que recorrer juntos, hasta que llega el final del párrafo, claro. Algunas van entre comillas, siempre citas fuera de lugar, sin personalidad propia. En alguna ocasión son como interrogaciones, no sabes qué hacer con ellas, enigmas que te apasionan o que te desquician, quién sabe. 

En otras son una exclamación; fuego puro, alegría y exaltación, pero se dan tan pocas en el texto de nuestras vidas. Pero lo que nunca deben ser es… normales.

Cada vez que ofreces una sonrisa y te desprecian, cada vez que entregas tu afecto y te devuelven indiferencia, cada vez que derramas una lagrima y te vuelven el rostro, cada vez que das la mano y te la retiran, cada vez que miras directamente a los ojos y los encuentras vacíos, cada vez que eres sincero y te utilizan, cada vez que te entregas y solo obtienes indiferencia, cada vez que te  desprecian o minusvaloran por raro, cada una de esas veces que ofreces un regalo que a nadie le importa, cada vez que saltas al abismo porque un amigo te lo pide, aun te queda lo más importante por dar(te), el orgullo de ser quién eres. Extraordinario por ti mismo. Raro, sí, diferente, sí. Pero consciente de que las reglas están trucadas y que lo inverso es lo correcto, y lo establecido, lo anormal.

Vivimos con tal naturalidad en una sociedad donde todo tiene precio, donde el valor de las cosas nos lo imponen quién sabe quién, y con qué intereses, que incluso cosificamos a las personas. Sólo nos importa lo que puedan darnos o de lo que nos podamos aprovechar. Únicamente vemos otro objeto más que explotar. Nuestra perspectiva es la única perspectiva, todo lo vemos a través de nuestra mirada, como si los demás fueran piezas de ajedrez que sacrificar, todo por deseos de poseer, por un hambre que nunca podrá ser satisfecha. 

Cuando todo debería ser tan sencillo como aceptar que somos tan frágiles como los demás nos perciben, o tan fuertes como los demás nos hacen sentir, pero lo olvidamos con tanta facilidad…

Gracias por tu generosidad y la paciencia de leerme, espero que hayas encontrado algo útil y si deseas puedes compartirlo ya que el saber aumenta si se comparte.

Saludos.

Patricio Varsariah.

 

El valor de aceptar el sufrimiento propio.

octubre 6, 2022


La depresión, que una parte mucho más significativa de la población de lo que creemos sufre, es tratada prioritariamente a través de la química, y a aquellos que la padecen como enfermos convertidos en parias.  Los que alguna vez en su vida se han visto cerca de ese abismo no suelen hablar de ello, pues provoca dos efectos; o bien te tratan con la condescendencia del opulento que no comprende cómo puede existir gente pobre, o bien como enfermos que pudieran contagiar su rara enfermedad a aquellos sanos, incapaces de entender el sufrimiento que es la base de la depresión.

Nuestra huida del sufrimiento nos causa más mal que bien, sea escondiéndolo, sea a través del consumo de placeres banales, o de cualquiera de las mil maneras que desde niños nos enseñan para no mostrarlo. No lo evita, sino que profundiza las heridas de ese mal y las enquista. Solo aceptar que es parte de nosotros, y su inevitabilidad, nos permitirá sobrevivir. 

No ilesos, pues eso es imposible, pero sí más completos, al no desechar una parte esencial de lo que construye nuestro yo. Aquél que busca el sufrimiento por melancolía, aburrimiento o por llamar la atención, no deja de ser un imbécil con mucho tiempo libre, pero aquellos que inesperadamente se encuentran atrapados por la angustia, vital o existencial, que te deja sin respiración, o bien encuentran en el proceso la humildad que les permite aceptar su situación, o se ven devorados por un mal que los carcome.
Y si dejan que el mal carcoma su corazón, al creer que la insensibilidad les hará sufrir menos, los transformará en alguien irreconocible, pues el sufrimiento propio que se enquista atropella la empatía hacia el sufrimiento ajeno. Hay un principio básico de la ética del derecho democrático que es incomprendido en nuestras sociedades, y es la garantía procesal que permite que alguna vez algún culpable se libre del castigo, pero es, preferible es que diez culpables escapen a que un inocente sufra. Nuestra huida del sufrimiento propio tiende, al calcinar nuestra empatía por los demás, a causar que los inocentes que nos rodean sufran.

El valor de aceptar el sufrimiento propio, la angustia, la depresión, no es algo tan sencillo como la empatía vacía de la sociedad de las banalidades nos hace creer. Solo aquél tan egoísta como para únicamente ver las penalidades propias, podría creer que con unas meras frases de ánimo algo podría cambiar. El apoyo a las personas que sufren, de aquellas que los aman, debe ser más parecido a la sombra silenciosa que un árbol nos ofrece en el más caluroso día del verano. Una presencia sólida, sin ruido, que permita que aquél que padece se apoye según su ritmo, su deseo, cuándo y cómo lo necesite, y no a través de una molestia presencia que causa más agobio que alivio. 

El temor al sufrimiento, por la vergüenza que nos da padecerlo y que se nos note, es peor que el sufrimiento en sí.  Cuando el sufrimiento llega tú ya no estás y cuando tu éstas ella no. Con el sufrimiento en general nos suele suceder lo mismo. Tememos tanto sufrir por la pérdida de un ser amado, de nuestra salud, de nuestro bienestar, o si nos ponemos banales por la derrota de nuestro equipo de futbol favorito, que el sufrimiento es mayor en la espera, que la realidad cuando se presenta. Otra de las paradojas del sufrimiento es la diferente vara de medir que utilizamos cuando somos causantes del sufrimiento ajeno o cuando otros nos lo causan. Tendemos a minimizar el que causamos y a su vez engrandecemos el que nos causan. Una pérdida de perspectiva patética, aunque natural en el egocentrismo humano.

La huella de aquellos lugares donde hemos amado permanece profundamente en nosotros, al igual que aquellos donde hemos sufrido. Ambas formas de padecer dejan una huella profunda en nuestros recuerdos. Con el tiempo recordamos haber amado menos, o haber sufrido menos, de lo que en verdad sucedió, pero esa es una de las pocas ventajas de ser criaturas al peligro del tiempo. Todo lo desgasta, todo lo corroe, lo bueno, pero también lo malo. 

Al final del camino esas huellas del sufrimiento son como las arrugas que adornan nuestro rostro, más dignas de caricias que de pesar: ¿Cómo lamentarnos por aquello que nos ha hecho sentir vivos entre tanto calmo vital por el que caminamos? No nos conocemos hasta que hemos amado y perdido lo amado, y no aprendemos el valor de algo hasta que sufrimos su perdida. Es una experiencia tan inevitable como necesaria. Si miras al abismo éste te devuelve la mirada, si huyes del sufrimiento, este terminará siempre por alcanzarte.

Son cinco las reacciones tipo a la hora de abordar el sufrimiento: 
1.-guardarlo para uno mismo, 2.- huir de él, 3.-transferirlo a otra persona, 4.-terminarlo en uno mismo, y por último,5.- transformarlo en algo útil. 

La primera opción es una de las peores; nos han enseñado que lo mejor es padecer en silencio, ¿por qué molestar a los demás con el sufrimiento propio? sea por orgullo o vergüenza es un error común.  No debería ser así. Guardarlo para uno mismo es tonto. No te hace más fuerte, te hace más débil. Te empequeñece, no te engrandece. Si todo te lo guardas rara vez encontrarás la solución. Compartirlo con quien merece tu confianza, indagar en las causas y tratarlas, en una opción infinitamente más recomendable. 

Todos sufrimos, pero el hablar nos alivia. Huir del dolor, causado por nosotros mismos, el ajeno es otra cosa, es casi tan estúpido como tratar de sufrirlo en soledad. Huimos del dolor a través de fármacos, estupefacientes o alcohol, pero como dice la sabiduría popular, las penas no se ahogan, aprenden a nadar.  No podemos huir de nuestra sombra, y no podemos huir del sufrimiento que nos acompaña. 

Otra estrategia común suele ser tratar de transferir el sufrimiento a alguien ajeno. Ya que nosotros padecemos, por qué no tratar de hacer sufrir a los demás. Como si eso fuera a acabar con nuestro sufrimiento. Es una espiral bastante más común de lo que parece y causante de muchos de los males que sufrimos. Destruimos vidas ajenas al ser incapaces de lidiar con aquello que nos hace sufrir tanto. Pensamos que devolver mal por mal, discriminada o indiscriminadamente, mejorará algo, nos dará alivio. Nunca sucede.

Más positivo es aprender de las enseñanzas que el sufrimiento interior, el manejo de nuestras emociones y pasiones que lo han causado, está en nuestra mano, y por tanto en ellas se encuentra encontrar la mejor manera de superarlo. Se necesita reflexión, paciencia y la práctica de la virtud de conocerse a uno mismo, y aceptarse, como vía para conocer a los demás y aceptarlos. 

Transformar el sufrimiento propio en algo útil, en una enseñanza para aliviar el sufrimiento de los demás, o como poco aprender a reconocerlo y respetarlo, es la opción más recomendable. Sin duda la más complicada, pero el placer de ver una sonrisa que enjuague un torrente de lágrimas causadas por el sufrimiento es una de las virtudes más hermosas que podemos practicar. 

Las religiones elogian el sufrimiento como el camino al paraíso, aunque en la mayor parte de las ocasiones lo único que hacen es servir al status quo y tratar de acallar la voz de los humillados y los que sufren. Grave error aceptar que si Dios te ama te hará sufrir. Ni Dios, ni dioses, ni seres que te amen de verdad tienen ninguna excusa para hacerte sufrir. Si esos dioses o esas personas te aman de verdad te ofrecerán soporte ante la adversidad, ni más ni menos.

El consuelo de este mundo es que no hay sufrimientos permanentes. Desaparece un dolor y renace una alegría. Todos se equilibran. Este mundo está compensado. No tratemos de evadir los sufrimientos inevitables, al igual que hemos de eludir los evitables. Y recibamos con anhelo las alegrías que nos esperan en el camino y dulcifican los momentos agrios de nuestra vida.

Cada uno de nosotros está en la tierra para descubrir su propio camino, y jamás seremos felizes si seguimos el de otro. Cuida el presente porque en él vivirás el resto de tu vida. Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser será, y sucederá naturalmente. 

Gracias por tu generosidad y la paciencia de leerme, espero que hayas encontrado algo útil y si deseas puedes compartirlo ya que el saber aumenta si se comparte.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

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