Las palabras dichas suelen perderse en el ruido del tiempo.
Lo escrito, en cambio, permanece.

Cada texto que aquí comparto nace con la intención de quedar, de acompañar al lector más allá del instante, de ofrecer un espacio de reflexión que pueda ser visitado una y otra vez, con nuevas miradas y nuevas preguntas.

Leer es detenerse. Es permitir que lo escrito siga viviendo en quien lo recibe.

Dejarlo ir hoy

febrero 6, 2023


Mucho de lo que nos molesta hoy, algún día no importará. La capacidad de dejar ir las cosas ahora y vivir el momento puede ahorrarnos años de estrés. Nuestras preocupaciones son en su mayoría mentiras de todos modos. Aferrarse a ellos no evita que sucedan cosas malas. Y a veces aferrarnos a ellos hace que tomemos acciones que empeoran las cosas que si los hubiéramos dejado ir.

¿Cuánto tiempo estás realmente dispuesto a dedicar a tus preocupaciones? ¿Y de verdad crees que pensar en ellos hará que desaparezcan? ¿Mejorará la calidad de tu vida? ¿Puedes dejar ir y ser agradecido en su lugar?

La Ley de Murphy dice que cualquier cosa que pueda salir mal, saldrá mal. Pero no todo a la vez, y no todo dentro de su tiempo de vida. Algunas cosas saldrán mal y no podemos hacer nada al respecto, pero también es cierto que muchas cosas saldrán bien. Incluso cosas que no organizamos.

Algunos de ellos ya han sucedido, incluido el hecho de que estamos vivos en primer lugar. O el hecho de que puedes leer estas palabras ahora mismo. Hubo un tiempo en que la palabra escrita no existía y hubo un tiempo después de que existiera que pocas personas podían leerla. Eres uno de los pocos afortunados en la historia humana que puede hacerlo. Y no saliste del vientre de tu madre pensando en leer. Otras personas que vivieron antes que tú ya habían establecido un sistema educativo para que lo aprendieras. No fue obra tuya. Como tantas otras cosas.

Aprende a soltar, no para que puedas hacer menos, sino para que puedas ser más. No somos completamente nosotros mismos si no sabemos cómo dejar ir. No te pongas en una cinta de correr, aprende a sentarte en silencio. 

Ocúpese de lo que es ahora, deje que después sea después.

Gracias por tu generosidad y la paciencia de leerme, espero que hayas encontrado algo útil y si deseas puedes compartirlo ya que el saber aumenta si se comparte.

Saludos.

Patricio Varsariah.

 

Ejercer nuestro derecho a pensar.

enero 31, 2023


El derecho a pensar es un enfoque proactivo e inquisitivo de la vida. Toda persona tiene derecho a pensar, decidir, formarse y opinar y elegir su propio camino.

Este derecho a veces es puesto a prueba por influencias externas, como la familia, los amigos, la sociedad y los medios de comunicación. Puede ser difícil defenderse y reservar su derecho a pensar en el mundo moderno. Manteniéndose firme y reservándose su derecho a pensar, puede tomar decisiones que sean fieles a usted mismo y que, en última instancia, lo conducirán a su felicidad.

Mi compromiso con el aprendizaje y la enseñanza, mi coraje inquebrantable frente a la adversidad y mi inquebrantable dedicación a mis creencias son recordatorios de la importancia del pensamiento independiente, que me han enseñado a que hay que reservar el derecho a pensar, porque incluso pensar mal es mejor que no pensar en absoluto, destacando la importancia de la libertad intelectual y la necesidad de pensar por uno mismo.

El poder del pensamiento individual conduce al progreso, de la creatividad y la libertad intelectual. es especialmente relevante en el mundo moderno, donde es muy fácil quedar atrapado en el ruido y olvidarse de pensar por nosotros mismos.

La mente no es un recipiente para llenar, sino un fuego para encender. Nos debemos a nosotros mismos comprometernos con nuestros pensamientos y ser capaces de pensar de manera crítica e independiente. Todos tenemos derecho a pensar y que es esencial usar nuestra mente para buscar el conocimiento, desafiar el statu quo y exigir más de nosotros mismos.

Los librepensadores son aquellos que están dispuestos a usar su mente sin prejuicios y sin temor a comprender cosas que chocan con sus propias costumbres, privilegios o creencias. El derecho a pensar es un enfoque proactivo e inquisitivo de la vida. Ser uno mismo en un mundo que está constantemente tratando de convertirte en otra cosa es el mayor logro en la vida.

Ejercer nuestro derecho a pensar, formar nuestras propias opiniones y tomar decisiones independientes en lugar de depender únicamente de las opiniones de los demás consigue ampliar nuestras perspectivas en la vida. También mejoran nuestra comprensión del mundo que nos rodea y aumenta el autoconocimiento.

Perfeccionar y dominar el pensamiento independiente consigue guiar nuestras decisiones, dar forma a nuestros valores y creencias, y brinda la confianza para crear nuestra identidad única. También nos permite expresarte libremente y sin temor a ser juzgado. Logra brindarnos claridad y comprensión del mundo que nos rodea y abrirnos a nuevas posibilidades.

La vida es crecimiento, y cuanto más viajamos, más verdad podemos entender. Comprender las cosas que nos rodean es la mejor preparación para comprender las cosas que están más allá. El derecho a pensar consigue moldear la forma en que interactuamos con los demás, brindándonos una perspectiva única sobre cualquier situación.

La sociedad tiene una forma de presionar a las personas para que se conformen, pero es importante recordar que tienes derecho a pensar. Todos debemos reservarnos el derecho de pensar por nosotros mismos y no sentirnos obligados a seguir a la multitud. Pensar por uno mismo es una habilidad valiosa que logra ayudarnos a tomar mejores decisiones en la vida. Nos permite desarrollar nuestros valores, creencias y opiniones y formar nuestros propios juicios. También nos ayuda a ser más independientes y autosuficientes.

Para vivir verdaderamente una vida auténtica, es esencial poder pensar de forma independiente y formar nuestras propias opiniones. No hay que tener miedo de pensar por nosotros mismos. Desarrollar nuestros propios pensamientos y opiniones nos permiten confiar en nosotros mismo y en nuestras decisiones.

Responsabilidad hacia uno mismo significa negarse a permitir que otros piensen, hablen y nombren por nosotros; significa aprender a respetar y usar nuestros propios cerebros e instintos. Al ejercer nuestro derecho a pensar, podemos volvernos más conscientes de nuestras propias creencias y valores y construir una vida más plena.

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Saludos.

Patricio Varsariah.
 

La libertad no es solo un estado del ser, sino un proceso.

enero 27, 2023


La verdadera libertad no se trata solo de ser física o legalmente libre, sino de estar libre de restricciones internas como el miedo, la ansiedad y las creencias limitantes. También es la capacidad de vivir de manera auténtica y en consonancia con tus objetivos sin que te detengan las expectativas sociales o las limitaciones autoimpuestas. Ningún hombre es libre si no es dueño de sí mismo. Debemos tomar el control de nuestras vidas si alguna vez esperamos ser verdaderamente libres.

La libertad no es un privilegio sino un derecho; lograrlo es una meta que vale la pena. Cuando descubras la verdadera libertad, te liberarás de lo mundano y vivirás la vida en tus propios términos.

Muchas personas luchan por alcanzar la libertad. Con demasiada frecuencia, se encuentran definidos por sus circunstancias y se sienten limitados por las expectativas de la sociedad, la familia y los compañeros. Sin embargo, cuando miramos más allá de nuestra situación actual y nos enfocamos en la libertad como una meta valiosa, podemos liberarnos de todas las limitaciones que nos retienen.

La libertad no se trata solo de la capacidad de hacer lo que queremos, cuando queremos, sino también de la capacidad de vivir nuestras vidas según nuestros valores, creencias y objetivos. Todos podemos encontrar nuestros propios caminos únicos hacia la libertad; cuando lo hagamos, encontraremos que la vida es mucho más satisfactoria y significativa.

Estar libre de las limitaciones de la sociedad, nuestras propias dudas personales y las expectativas de los demás es estar verdaderamente liberado y vivir la vida al máximo. La libertad no es solo un estado de ser, sino una forma de vida que nos permite explorar las profundidades de nuestro ser y los límites de nuestro potencial.

Con la libertad viene la responsabilidad y la oportunidad de tomar nuestras propias decisiones, y es esta libertad la que nos permite convertirnos en nosotros mismos. La búsqueda de la libertad es una meta valiosa en la vida, ya que conduce al crecimiento personal y a una mejor comprensión del mundo que nos rodea.

La verdadera libertad proviene de aceptar y comprender las cosas que están bajo nuestro control y las que no. Muchas veces no podemos controlar los eventos externos, pero podemos controlar nuestros pensamientos y reacciones. Al desapegarnos de los acontecimientos externos y centrarnos en nuestro propio estado mental interior, podemos mantener una sensación de paz interior y tranquilidad, independientemente de lo que suceda a nuestro alrededor.

La libertad es el único objetivo digno en la vida. Se gana haciendo caso omiso de las cosas que están fuera de nuestro control. Tenemos control sobre nuestros propios pensamientos, acciones y reacciones, pero no sobre los eventos externos. Ya sea que se trate de una promoción laboral, el mercado de valores o incluso las opiniones de los demás, nuestro enfoque en estos factores externos puede dificultar el mantenimiento de una sensación de control.

Al reconocer las cosas que podemos controlar y centrarnos en ellas, podemos obtener una sensación de libertad y empoderamiento. Si bien puede ser un desafío dejar de lado nuestro apego a las cosas que están fuera de nuestro control, a menudo es necesario para nuestro propio bienestar.

Cuando nos enfocamos en las cosas que están bajo nuestro control, tomamos posesión de nuestras propias vidas y tomamos decisiones conscientes sobre la dirección que queremos que tomen nuestras vidas. Nos permite vivir con propósito e intención en lugar de sentir que fuerzas externas nos están arrastrando. 

Cuanto más valoramos las cosas que están fuera de nuestro control, menos control tenemos. Nuestro enfoque debe estar en las cosas que están bajo nuestro control, como nuestra actitud, acciones y mentalidad. Cuando nos enfocamos en las cosas que podemos controlar, podemos aprovechar al máximo nuestras vidas y encontrar paz mental.

Solo hay un camino a la felicidad y es dejar de preocuparse por cosas que están más allá del poder o de nuestra voluntad.

Es importante también, la autoconciencia y la atención plena para lograr la libertad, porque al monitorear y examinar constantemente nuestros pensamientos, emociones y acciones, podremos comprendernos mejor a nosotros mismos y nuestro lugar en el mundo.

Al comprender nuestros valores, emociones y motivaciones, podemos equiparnos mejor para encontrar la libertad y la alegría que provienen de controlar nuestras propias vidas. La verdadera libertad se encuentra en la capacidad de separarse de los eventos externos y concentrarse en el estado mental interno. Ser un maestro de uno mismo es ser capaz de controlar sus reacciones a los eventos externos y ser capaz de mantener una sensación de paz interior y tranquilidad incluso frente a la adversidad.

Ningún hombre es libre si no es dueño de sí mismo. Un hombre debe vivir de tal manera que su felicidad dependa lo menos posible de las cosas externas.  Para ser libres, también debemos practicar la aceptación y dejar ir las cosas que están fuera de nuestro control. Dominarte a ti mismo es clave para la libertad personal.

En resumen, la libertad no es solo un estado del ser, sino un proceso, algo por lo que siempre puedes luchar y seguir trabajando. No es un destino sino un viaje que continúas haciendo.

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Patricio Varsariah.
 

Cada uno tenemos una manera diferente de afrontar el dolor.

enero 24, 2023

Desde tiempos inmemoriales la sabiduría nos muestra el camino a la pregunta: Cómo podemos afrontar el dolor, el sufrimiento, que forma parte de nuestra vida, desde que inhalamos el primer oxigeno que poco a poco nos va desgastando, hasta nuestro descanso final, es, quizá, la principal pregunta que han tratado de responder los sabios desde el principio de los tiempos. Sea dolor físico, sea dolor emocional, sea dolor espiritual o existencial, según nuestras creencias, da igual. 

La manera en la que afrontemos el dolor decidirá la manera en la que decidimos vivir, al igual que condicionará extraordinariamente aquello que consideramos placer o goce, pues sin comprender qué es el dolor, el sufrimiento y la angustia que se derivan de su experiencia, difícilmente seremos capaces de comprender qué es el goce, el placer o el disfrute. 

Cada uno tenemos una manera diferente de afrontar el dolor, y no me atrevería a decir cuál es la más apropiada. Quizá ninguna lo sea, o lo sean todas

La experiencia del dolor define nuestra vida de manera más significativa que el placer, y probablemente marca inexorablemente nuestro destino. De ahí la importancia de cómo afrontarlo, pues de ello dependerá también nuestra propia felicidad o al menos aprender a no renunciar a ella, por miedo al dolor que hemos de sufrir, o por la angustia del dolor que ya experimentamos. 

El dolor es la sustancia de la vida y la raíz de la personalidad. Todo queda definido por esa experiencia: El dolor nos dice que existimos, el dolor nos dice que existen aquellos que amamos, el dolor nos dice que existe el mundo en el que vivimos. Poco más y poco menos. Seamos tan trágicamente existencialistas o no, ante la plenitud del dolor en cada aliento que exhalamos, su presencia es incontestable.

En una Era en la que combatimos el dolor; físico, emocional y existencial, básicamente a través de medicamentos o similares, hemos renunciado a la voluntad como primera barrera para aprender a manejar cualquier tipo de dolor. Y a la razón, como sencilla herramienta para tolerar lo tolerable y aguantar estoicamente ante lo intolerable. Qué remedio nos queda si lo pensamos racionalmente. Sin embargo, tratamos de barrerlo de nuestra existencia de la manera más rápida posible, sin darnos cuenta que esa treta puede causar más dolor a largo plazo. 

En ocasiones, la receta sería tan sencilla como dejar que la huella del tiempo borre las heridas que nos duelen, pero nuestra natural impaciencia nos corta de raíz esa medicina natural. No hay dolor que se resista al desgaste de las laceraciones del tiempo. Y si lo hay, tal, ese dolor acabará con nosotros debido a su insostenibilidad. Por tanto, más nos vale aprender que si no acaba con nosotros, sea físico o emocional, podemos manejarlo con mayor o menor esfuerzo, ayudados por la paciencia del tiempo, la razón y la voluntad, que tan prontamente nos abandonan ante cualquier inconveniente marcado por el dolor.

Vivir el presente no implica abandonar el pasado y olvidarlo, pero nunca debemos permitir que nos aprisione. Quien sabe del dolor, todo lo sabe. Las personas que se declaran plenamente felices no suelen saber mucho de la vida. O mienten descaradamente para ocultar la presencia del dolor en su vida, o están bendecidos por la inocencia de la ignorancia. La sabiduría comienza por la gestión del dolor, y qué aprendamos de esta experiencia tan natural al ser humano como respirar. La experiencia nos advierte que no hay mayor dolor que recordar en la miseria los tiempos felices. 

Si en el presente nos vemos atrapados por el dolor, suele ser causa de mayor angustia perdernos en aquellos momentos en los que no lo experimentábamos, como si eso evitara el dolor presente. Al igual que el temor de males futuros no puede condicionar nuestro presente, pues si suceden, ya aprenderemos a lidiar con ellos, y si nunca suceden, para qué angustiarnos y sentir dolor prontamente. Somos tan pequeños como nuestra dicha, pero somos tan grandes como nuestro dolor. 

La enseñanza está clara; nos definimos no en nuestros momentos felices o placenteros. Lo que marca nuestro verdadero ser es nuestro comportamiento ante el infortunio, ante el sufrimiento, ante el dolor, ahí es donde mostramos nuestro verdadero rostro, y donde podemos observar el verdadero rostro de la gente que amamos u odiamos. Es el dolor el que desvela todas nuestras máscaras, rara vez la felicidad.

Ni buenos ni afortunados se libran del dolor alguna vez en su vida. Su presencia, es ineludible, aunque la virtud de la bondad, real o pretendida, sea tu máscara: aunque nunca obres mal, no por ello escaparas del dolor alguna vez. Su inevitabilidad, independientemente de nuestro comportamiento o suerte, no debe hacernos ser tan pesimista como algunos afirman que la dicha no es más que un sueño, y el dolor la realidad, sino incentivarnos a aceptarlo y aprender que tenemos herramientas naturales a nuestro alcance para lidiar con el dolor cuando se nos presente, más allá de su procedencia, más allá de su durabilidad. Y esas herramientas naturales son a largo plazo mucho más efectivas que cualquier medicamento, o placer banal, que puede ayudar, pero no ser el soporte vital al que agarrarnos para lidiar con el dolor, la angustia o el sufrimiento.

La voluntad juega un papel esencial, pues el dolor no tiene existencia objetiva. El dolor depende de la representación que nos hagamos. Y por tanto de nosotros mismos. Ahora bien, te preguntaras: ¿cómo puedo ser firme ante el dolor?: 

Una vez que hemos discernido con la razón entre aquellas cosas que dependen de nosotros y aquellas que no, todo es más sencillo; dependen de nosotros nuestras opiniones, nuestros movimientos, nuestros deseos, nuestras inclinaciones, nuestras aversiones, en una palabra, todas nuestras acciones. Y no dependen de nosotros el cuerpo, los bienes, la reputación, la honra; en una palabra, todo lo que no es una acción nuestra. Si tenemos clara esta distinción, y para ello tan solo nos basta la reflexión racional, es un primer paso a la sabiduría que nos enseñará como lidiar con el ineludible dolor y sufrimiento en la vida.

Un segundo paso, es tener claro qué hacer con lo que nos sucede: si sufrimos una enfermedad, o alguien querido la sufre, y por tanto nosotros también empáticamente sentimos dolor, podemos convertirnos en prisioneros de ese dolor, o no permitir que nos defina. Y ahí dependemos de nuestra voluntad. No permitir que ese dolor, esa situación nos defina, y defina aquello en lo que nos convertimos al tratar con los demás. 

Cuando la muerte llega uno ya no estay cuando uno está ella no existe. Permitir que nos aprisione, cuando existimos y ella no está, es permitir vivir enjaulados en un dolor que aún no existe. Lo inevitable no depende de nosotros, pero sí que depende cómo vivir y cómo comportarnos mientras no llega. Pronto o tarde.

Y de ahí, la tercera regla: Lo que turba a los hombres no son las cosas, sino las opiniones que se forman de ellas, es decir ellos mismos. Y el ciclo se completa, somos responsables pues de las representaciones que nos hacemos. Si nosotros somos los creadores de cómo vemos el mundo, cómo sentimos, en nuestra mano está moldear emocionalmente cada instante de nuestras representaciones, y no dejarnos llevar. 

La voluntad, la razón, el sentido común de aceptar el dolor cuando se nos presenta, sin culpar a otros de esta situación, sin amarguras innecesarias, controlando nuestras emociones, aceptando lo que está en nuestras manos cambiar y aceptando por tanto lo que no lo está, es un principio sencillo de comprender, aunque no tan sencillo de aplicar. En nuestra mano está seguir su guía o dejarnos llevar.

Finalmente, el hombre que no conoce el dolor no conoce ni la ternura de la humanidad ni la dulzura de la conmiseración. 

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Patricio Varsariah.
 

Volver a empezar implica cerrar círculos.

enero 22, 2023


Creer que tenemos el futuro en nuestras manos es un arma de doble filo: por un lado, nos da seguridad y vitalidad; por otro, puede traernos un enorme vacío. Volver a empezar implica cerrar círculos y dejarlos ir porque algo ha salido mal y puede, incluso, que duela.

Es probable que tú, como todos alguna vez, tengas la necesidad de parar en seco tu vida para darte otra oportunidad de ser feliz. Te verás dando vueltas sin rumbo por el mismo recuerdo de acontecimientos y cosas y no sabrás como salir de ahí, pero serás consciente de que tienes que hacerlo. Es así, el principio es saber que va a llevarte tu tiempo y este depende de muchos factores. 

Volver a empezar es tomar conciencia de que algo tiene que cambiar en nuestra vida y de que es necesario sanar heridas para mirar de nuevo al futuro.

El tiempo es fundamental, en las situaciones en las que nos encontramos perdidos, dado que solo así podemos reconstruir nuestros principios. Desde el primer momento en el que nos damos cuenta de que hay que volver a empezar notamos que algo ha cambiado dentro de nosotros y que no somos los mismos: es necesario reconocernos de nuevo. Saber quiénes somos después de los bloqueos emocionales que sufrimos es una obligación para construir relaciones con nuevas personas, desarrollarnos como lo que somos en cualquier ámbito de la vida o simplemente para ser felices con lo que hacemos. Justamente, no darnos el tiempo oportuno para ello es uno de los errores que más comúnmente cometemos: nos disponemos a volver a empezar cuando quizá el daño no esté reparado.

Estar preparado, como he dicho, es una obligación que lleva su tiempo. Este tiempo es muy personal y relativo: no existe una regla para ello, pues la única regla que puede haber depende del grado de pérdida interior, sufrimiento, voluntad y fuerza, entre otras cosas. 

Como personas somos diferentes y nuestra capacidad para afrontar distintas situaciones difiere de la del resto. Lo que sí es seguro es que, como todo proceso, este de volver a empezar tiene sus pautas y, de no cumplirlas, puede conducirnos a un retroceso: a veces, pensamos que estamos ya preparados para enfrentarnos a otro comienzo cuando la realidad llega y nos baña por completo. Esta es su forma de decirnos que nos equivocamos y que todavía queda mucho por avanzar.

Este proceso del que hablo, tiene sus idas y venidas y supone uno de los mayores esfuerzos que podemos hacer en nuestra vida: no mirar atrás salvo para seguir adelante es duro, aceptar algo que no entendemos es difícil, aprender a ser sin algo con lo que contábamos es desolador, ver cómo alguien se va antes de tiempo de nuestra vida puede superarnos… 

Sin embargo, volver a empezar nos enseña otras muchas cosas que en un principio no se ven y que nos hacen crecer. 

El esfuerzo que llegamos hacer cuando nos toca vivir algo así acaba por transformarse en una recompensa positiva que puede llenarnos mucho, en forma de experiencia y bienestar. Es sólo a través del trabajo y del esfuerzo doloroso, por la energía sombría y el valor resuelto, que pasamos a cosas mejores.

Finalmente, tras mucho sacrificio, nos sentiremos libres y plenos emocionalmente: sabremos lo que hemos vivido y nos quedaremos con aquello que de verdad nos es útil, habremos aprendido a vivir con lo que tenemos en el presente y podremos marcar nuestra vida en función de los nuevos principios ya reconstruidos. Volver a empezar será ya el nuevo comienzo que ha surgido del final de otra etapa más que tenía que estar ahí, pero ya no.

Lo que tenga que ser será, a su tiempo y en su momento, porque el destino es incierto y a veces simplemente los vientos no soplan a nuestro favor ni nuestras velas están por la labor de izarse a pesar de nuestro empeño. 

Dicen que las mejores cosas no se planean, que simplemente suceden y que es mejor no presionar al tiempo. Porque realmente si algo debe pasar, sucederá de todas maneras. Y si no debe hacerlo, pues no lo hará. Es simple. 

Por eso de vez en cuando es bueno no planear ni esperar, dejar de exigir razones por las que seguir avanzando por un camino que no vemos muy claro y bajarnos del mundo de las expectativas y de las programaciones.

Termino este escrito con una frase muy aplicable a nuestra realidad: "No se puede volver a empezar sin estar preparado".

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Patricio Varsariah.
 

La vida no es una línea recta.

enero 19, 2023


Querida amiga, gracias por escribir y de verdad es como Tú dices: Uno no puede esperar cambios de las demás personas. 

Entonces, como eso no es posible, hoy a través de este escrito te convoco para que tú puedas analizar cuáles son tus limitaciones sin tener vergüenza, porque todos las tenemos, algunos quizás en mayor grado que otros, pero no existe la persona a la cual solamente le adornen virtudes o fortalezas. En algún sector o en algún área, conocida u oculta, esa persona tendrá algunas debilidades y esas debilidades las tendrá que conocer y las tendrá que transformar. 

Ahora, es posible que no te sea tan sencillo descubrir cuáles son tus zonas débiles. ¿Por qué? Por una sencilla razón: nosotros nos defendemos frente a eso. Pero, sin embargo, yo te aconsejo que no abandones tu esfuerzo por ello. Porque en el camino hacia el encuentro con lo mejor de tu persona, llegarás sin duda al borde de precipicios que no estaban en tu mapa y a la tentación de abordar atajos, con el pensamiento que quizás haya otras formas menos dolorosas o menos penosas de conocer tus dificultades. Pero… yo te aconsejo que no te dejes deslumbrar por esas posibilidades. ¿Y sabes por qué? Porque esos atajos en realidad siempre conducen a lugares ciegos, conducen a lugares sin salida, conducen a esas encrucijadas de la vida en la cual no existe luego el modo de escapar.

Entonces, piensa por un instante cuál ha sido el resultado de tratar de actuar de esa manera, buscando siempre atajos sin terminar de aceptar nunca nuestra realidad. ¿Qué es lo que has avanzado? O ¿en qué medida tu conducta trajo bienestar a tu vida? Son preguntas básicas, son preguntas nucleares, son preguntas centrales que nosotros tenemos que hacernos.

Cuantas veces nos hemos tapado los ojos para no ver una realidad que nos estaba golpeando día a día, creyendo nosotros que por alguna circunstancia esto iba a cambiar, por alguna circunstancia esto se podría modificar. Y sin embargo no es así, porque las cosas por sí solas, jamás se corrigen en la medida que nosotros no trabajamos duramente sobre, fundamentalmente, nuestra ACTITUD, frente a esos sucesos que nos tienen como protagonistas.

Entonces, recuerda por un instante, todas esas veces que tú dejaste pasar situaciones que no eran para dejar pasar, con el pensamiento de que por sí solas, o por gracia de la magia, esto iba a cambiar, con lo cual tu vida iba a ser mejor. El tiempo pasó, hoy puedes mirar retrospectivamente aquellas debilidades, en definitiva, que pudiste tener y te das cuenta de que nada cambió y que únicamente las cosas pueden cambiar en la medida que tú te lo propongas y en la medida que tú recorras esos caminos de fuego que tiene la vida de cada ser humano, para poder darte cuenta dónde están tus problemas, donde están tus limitaciones y también cuáles son los puntos más fuertes de tu vida.    

Casi todos los seres humanos, lo que buscamos, es tratar de sentirnos bien con la misma y poder alcanzar aquello que nos hemos propuesto y que aún quizás no lo hayamos podido conseguir. 

Claro que la vida no es una línea recta, claro que hay situaciones que no podemos calcular, claro que hay obstáculos que se interponen en el camino para lograr ese estado de bienestar al que todos anhelamos. Pero… una cosa es enfrentar los desafíos de la vida y otra cosa es tener conductas repetitivas de autodestrucción, que no hacen otra cosa que señalar nuestro problema de autoestima, nuestra falta de respeto por nosotros mismos y sobre todas las cosas, nuestra falta de confianza en que podemos vivir de un modo diferente.

Entonces, piensa por un momento, cuántas veces has ocupado tu tiempo en tratar de descifrar qué es lo que los demás piensan de ti o en tratar de ser como las otras personas y hacer lo que otros han hecho, presumiblemente, para que les vaya bien en la vida. 

¿Y qué significa que les vaya bien en la vida? ¿Es dinero? ¿Es fama? ¿Es éxito? ¿Cuál es el concepto que cada uno tiene acerca del equilibrio, acerca del bienestar, acerca de la calidad de vida? ¿Qué es lo que uno pretende? Y eso es lo que tú tienes que preguntarte: cuál es tu pretensión respecto a la vida. ¿Y sabes cómo llegas a una conclusión respecto a tu pretensión? 

Confrontando lo que has vivido hasta ahora, evaluando el grado de satisfacción o insatisfacción con lo que has vivido hasta el presente y confrontarlo con el diseño que tú quisieras para tu vida de aquí en adelante. Y de aquí en adelante, porque estos son los dos tiempos de la vida reales. El pasado también ha sido un tiempo real pero ya no lo, es más. Quiere decir que los dos tiempos reales son el presente y el futuro y es allí donde tú debes centrar tu fuerza y tu energía.

A veces te olvidas de que eres único y que las experiencias, que pueden haber sido satisfactorias para otras personas, quizás no necesariamente se ajustan a tus necesidades. Qué quiero decir con esto: tú asimilas esas experiencias, tratas de aplicarlas como tus propias experiencias y te das cuenta después que no es el modelo que tú necesitas para sentirte bien con la vida. 

Quizás sí le hizo bien al otro porque el otro tenía otras necesidades, otros deseos, otros requerimientos, pero mientras tanto, tratando de imitar a otros, tratando de ver cómo hicieron los demás, perdemos un tiempo precioso que tú puedes utilizar en construir tu propio camino, sin mirar a tu alrededor, pensando que los otros lo hacen mejor. CADA UNO HACE SU PROPIO CAMINO EN LA VIDA AL ANDAR....

Un abrazo.

Patricio Varsariah.
 

Dos ingredientes, esperanza por un lado y fe por otro...

enero 19, 2023



Siempre es una buena oportunidad sentarse a tomar un café con uno mismo o con alguien, pero suele suceder que a veces, por circunstancias imprevistas o que no dependen de nuestra voluntad, ese café se posterga, lo cual no invalida la importancia y el beneficio que nos otorga, el poder llegar a ese momento de poder tomar ese café con otra persona e intercambiar aquello que sentimos, aquello que pensamos, o con uno mismo para poder encontrarse con lo mejor y quizás con lo que no es tan bueno de nuestra persona, pero para poder vernos reflejados en ese espejo del alma tal como somos. 

Por eso la paciencia y la esperanza tienen que unirse para que ese momento pueda darse, cuando las condiciones personales o circunstanciales estén dadas, pero siempre con la mira puesta en que ese encuentro será positivo, en que ese encuentro será revelador, en que ese encuentro nos va a mostrar tal como somos y tal como sentimos.

Y uno se pregunta, después del café, qué es lo que uno puede esperar después de ese análisis, después de ese intercambio que uno puede hacer a través de esa magia que significa tomar el café. Y… yo creo que ese café nos puede ayudar a modificar algunas creencias y algunas actitudes mentales, hasta que uno pueda obtener por lo menos dos columnas fundamentales en las cuales apoyarse. Una que es la esperanza, que es lo que traduce el deseo de obtener algo, y sobre todo la creencia de que ese algo es posible. Y lo segundo es elaborar un concepto de fe en uno mismo. Es decir, es la creencia en nuestras propias fuerzas para poder obtener algo y el valor agregado que significa intentarlo, aun corriendo el riesgo de fracasar.

Entonces, estos dos ingredientes, esperanza por un lado y fe por otro, son dos fuerzas extremadamente poderosas que nos motivan y nos impulsan a la acción. Aparece desde lo más profundo de nuestro ser, una energía creadora y estimulante, que está basada en el reconocimiento de las personas que somos y de la decisión de apoyarnos en nosotros mismos como trampolín para lograr aquello que deseamos en la vida. Y si a esta acción nosotros  le sumamos el compromiso y la energía total, vamos a obtener finalmente cambios muy significativos en la relación que nosotros tenemos con nuestro entorno. 

Y quizás te haya pasado que hayas tenido que postergar ese café que querías tomar, una semana, dos semanas, quizás tres, y… por el otro lado te has munido quizás de la paciencia, de la tolerancia, del compromiso de tratar de que en algún momento, ese encuentro se pueda realizar. Compromiso que es la acción e interacción con los demás seres humanos y con el mundo que te rodea, agregándole la responsabilidad de tus actos y respetando tus deseos y tus necesidades, pero manteniendo también la consideración acerca de los deseos y necesidades de los demás.

Y actuar en la vida, con entrega total, significa emplear al máximo nuestras capacidades y nuestros talentos brindando lo mejor de nosotros mismos y siendo perseverantes, y yo diría, que no solamente perseverantes, sino también obstinados, en algunos aspectos, teniendo siempre en cuenta cual es nuestro objetivo final, con la convicción de que no hay duda de que hemos de llegar. Y el objetivo final primordial, es el bienestar. 

El objetivo final primordial, es sentirnos bien con nosotros mismos, en primer lugar y con la vida. Y a medida que vamos obteniendo pequeños resultados o cambios, que van sustentando ese juicio que nos merece nuestra propia persona, el valor que nos merece nuestra persona, se estimula automáticamente la confianza en nosotros mismos, o sea, que vamos a creer cada vez más en nuestras propias fuerzas a través de una acción constante y sostenida. Y esa confianza, en la medida que crece, nos va a estimular a tener una imagen o un concepto mucho más fortalecido, de cómo somos, de quienes somos y de hacia dónde vamos.

Un ser humano que se respeta a sí mismo, es capaz de tomar decisiones, es capaz de asumir la responsabilidad de su propia vida y es capaz también, de desarrollar una buena dosis de tolerancia a la frustración. Y vaya que a veces, hay momentos, en los cuales hay que poner dosis elevadas de tolerancia a la frustración, cuando algo que deseamos, cuando algo que queremos, se posterga. Y esto significa que tanto los éxitos como los fracasos, debemos aceptarlos como si fueran una moneda con un anverso y un reverso con la cual nos manejamos cotidianamente.

Y después de leer todas estas apreciaciones, yo te pregunto, si tú no estás dispuesto a asumir ese compromiso por trabajar cerca de lo que significa el mejor concepto de tu persona. El camino es largo. Muchas veces no sabemos hacia dónde dirigirnos, porque es tanta la oferta de posibilidades, que dudamos acerca de cuál es exactamente el camino. Y Bernard Shaw decía que las personas siempre culpan a las circunstancias de lo que son, y él decía “yo no creo en las circunstancias, la gente que avanza en este mundo, es la que persigue y busca las circunstancias que desea. Y cuando no las encuentra, las crea”.

Entonces una vez que hemos recorrido esos caminos del diálogo interno, una vez que hemos tomado una serie de cafés con nosotros mismos, y habiendo incursionado en lo más profundo de nuestro ser, para ver cómo somos y cómo actuamos, nos vamos a encontrar en las mejores condiciones para iniciar ese nuevo camino que nos va a llevar hacia un horizonte diferente, a un destino distinto. Una nueva identidad, una nueva persona va a emerger como consecuencia de un trabajo serio y profundo que nosotros hemos realizado para establecer, en primer lugar, una relación de simpatía y de amistad con nosotros mismos, con esa confianza y seguridad en aquellas cosas que pensamos, que decimos y que sentimos y con una capacidad de aprender a utilizar ese respeto por nuestra persona, como un instrumento para poder marcar los límites necesarios en el contacto con los demás seres humanos.

Ese respeto por uno mismo es una puerta cuyo picaporte se abre de adentro. Nosotros vamos a dejar que se aproximen aquellas personas que nosotros deseamos o entendemos que pueden hacerlo.

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Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Un enfoque lógico de la vida.

enero 19, 2023
La vida es compleja pero no complicada. Por mucho que nos gustaría pensar que todo es blanco y negro y que no hay tonos de gris, la verdad es que la vida suele ser mucho más ambigua que eso.
De hecho, es casi imposible ver todas las diferentes posibilidades en juego cuando miramos las cosas desde un punto de vista lógico.

Para muchas personas, la vida está llena de tanto ritmo que a menudo sienten que siempre están corriendo de una cosa a la siguiente. Y si bien esto no es necesariamente malo, reducir la velocidad o hacer una pausa para pensar en una forma mejor o más inteligente de avanzar tiene muchos beneficios.

La vida puede ser agitada y, en su mayor parte, es algo bueno. Pero hay momentos en los que necesitamos reducir la velocidad y encontrar formas de ser más eficientes, productivos y lógicos. Eso significa ser racional y deliberado acerca de sus acciones y elecciones sobre su yo futuro.

Hay dos formas principales de pensar: lineal y circular. El pensamiento lineal sigue una serie de pasos de la A la Z, de principio a fin. El pensamiento circular implica comenzar con un estado final y luego trabajar hacia atrás para descubrir cómo llegaste allí.

Los pensadores lineales se enfocan en los resultados que logran en su vida cotidiana, mientras que los pensadores circulares se enfocan en sus valores y metas. Determine qué forma de pensar funciona mejor para usted y utilícela constantemente a lo largo de su vida.

También puede usar ambos dependiendo del problema o circunstancia específica. Si cambias la forma en que miras las cosas, las cosas que miras cambian. En resumen, mantener una mente abierta puede ayudarlo a tomar decisiones informadas, tomar mejores decisiones a medida que avanzas en tu vida y, en última instancia, conducirte a una vida más satisfactoria.

¿Cuál es el enfoque lógico de la vida?

La lógica es una rama de la filosofía y una forma de pensar. Se utiliza para identificar la causa subyacente de un evento y para evaluar las consecuencias de esa causa.

La lógica es el proceso de pensar y responder a los desafíos de la manera más reflexiva posible. Implica hacer preguntas, evaluar información, pensar hacia adelante y hacia atrás y encontrar la mejor manera de avanzar con las menores consecuencias que cambien la vida. La vida solo puede entenderse al revés; pero hay que vivirlo hacia adelante.La forma lógica de pensar es la base sobre la cual se construyen todas las demás habilidades de pensamiento exitosas. Al pensar lógicamente, podemos entender cómo nuestras acciones afectan nuestras vidas y el mundo que nos rodea.Para usar la lógica en la vida, debe poder pensar claramente sobre sus objetivos y prioridades y los desafíos que enfrenta.

También necesita tomar decisiones lúcidas cuando las cosas se ponen difíciles y mantener la calma y la concentración en situaciones estresantes. Todas estas son habilidades importantes para cualquier persona que quiera tener éxito en cualquier campo.

La lógica es una habilidad vital que cualquier persona debe cultivar porque nos ayuda a evaluar situaciones objetivamente. Nos permite ver las cosas desde diferentes ángulos y considerar múltiples perspectivas antes de actuar. La lógica también es útil cuando tratamos de dar sentido a nuestros pensamientos y sentimientos. Una vida lógica no se trata solo de ser inteligente e inteligente. Significa ser práctico y proactivo sobre lo que sucede ahora y en el futuro. También significa tener una dirección clara en la vida.

Un enfoque lógico de la vida significa pensar de manera crítica y analítica y tomar medidas para evitar creencias o comportamientos irracionales que podrían generar remordimientos y obstáculos en el futuro.
Es como ejecutar casi todas las elecciones importantes a través de un modelo mental (marco de pensamiento) para asegurarse de que no se pierda los efectos adversos inesperados. Aplica modelos mentales (herramientas para pensar con claridad) en su carrera, relaciones, finanzas y crecimiento intelectual. Algunas personas usan modelos mentales para tomar mejores decisiones de salud y estado físico.

Solo vives una vez, pero si lo haces bien, una vez es suficiente.

El objetivo del pensamiento lógico es mantenerse en el camino correcto en la vida la mayor parte del tiempo. No hay resultados perfectos, pero tomará buenas decisiones en el futuro si piensa en sus elecciones.La lógica es una habilidad valiosa que te ayuda a tomar mejores decisiones en la vida. Piense en la lógica como un término general para muchas habilidades especializadas.

El enfoque lógico está anclado en principios para lograr su mejor vida y manejar situaciones desafiantes en la vida. La lógica es una extensión de nuestra capacidad cognitiva, lo que significa que podemos aplicar la lógica a casi cualquier problema con la práctica.

Para hacer esto, siempre debe buscar sesgos cognitivos y otras formas en que su mente puede ser engañada para tomar malas decisiones. Mantenga una mente abierta mientras navega por la vida, cuestione lo obvio y exija más de su cerebro, para que no se cierre a nuevas y mejores conclusiones, acciones o experiencias. 

La gente siempre preferirá el blanco y negro a los tonos de gris, por lo que siempre existirá la tentación de tener creencias demasiado simplificadas y tener una confianza excesiva.

La lógica es una forma poderosa de resolver problemas y tomar buenas decisiones. Esto es especialmente cierto en la vida. La vida a menudo nos lanza obstáculos que no podemos anticipar, y mucho menos planificar. Es posible que no veamos venir ciertas cosas hasta que estemos justo en medio de ellas. Ahí es donde la lógica es útil: nos ayuda a filtrar el desorden y encontrar orden en nuestras vidas. La lógica es una estrategia que puedes usar para enfrentar cualquier situación o desafío, desde frustraciones diarias hasta grandes pruebas de carácter.

Puede ayudarlo a tener éxito en cada área de su vida y carrera. La lógica es un activo valioso para todos los que quieren mejorar sus vidas y convertirse en una mejor versión de sí mismos. Las personas que llevan vidas lógicas no toman decisiones impulsivas. No viven por casualidad sino por elección.
Los médicos no te harán saludable. Los nutricionistas no te harán adelgazar. Los maestros no te harán inteligente. Los gurús no te tranquilizarán. Los mentores no te harán rico. Los entrenadores no te harán estar en forma. Al final, tienes que asumir la responsabilidad. Sálvarte a ti mismo.

En general, un enfoque lógico te ayudará a tomar la decisión correcta para casi todas las áreas de su vida y te ayudará a prepararte para las eventualidades al pensar con anticipación y planificar en consecuencia.
También lo ayudará a aceptar más los cambios que se produzcan en el camino porque no será una completa sorpresa cuando inevitablemente sucedan. 

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Saludos.

Patricio Varsariah.

 

Como subsistir a un mundo de certidumbres y verdades que parecen ser y no son.

enero 10, 2023



Necesitamos estar seguros de aquello que vemos, necesitamos estar seguros de aquello que sentimos, necesitamos estar seguros de aquello en lo que creemos. Necesitamos poseer certeza de que lo que nos cuentan es la verdad, necesitamos poseer certeza de que aquello que nos dicen sentir es verdad. 

Necesitamos tener fe y creer en políticos, profetas, sacerdotes y amantes. Necesitamos un clavo ardiendo que queme nuestras incertidumbres y nos proporcione un asidero ante tanto bamboleo de los desconciertos que se presentan en nuestra vida y en nuestra visión del mundo. 

Pero por muy triste, dramática, irónica, o patética, que sea nuestra situación, anhelando aquello que no podemos tener, no las hay. Y durante miles de años la humanidad no ha dejado de preguntarse cómo sobrevivir a un mundo de certidumbres y verdades que parecen ser y no son, y de incertidumbres y mentiras que contienen algo de certidumbre y de verdad. La búsqueda de certezas es un vacío que nunca podremos llenar y que siempre nos acompañará en nuestro deambular por el mundo.

Cómo si no explicar que hubiera aparecido sobre la faz de este planeta una especie plenamente consciente de las heridas y el desgaste del tiempo, de su furor destructor de certezas, y sin embargo, a pesar de vivir en un mundo de incertidumbres, nos agarramos como náufragos a punto de ser arrastrados a las profundidades del mar, a cualquier frágil atisbo de certeza o certidumbre que pudieran proporcionarnos; la ciencia, el arte, las religiones, las supersticiones y hasta esa cosa que hemos llamado amor y sus derivados como la amistad. 

El solo hecho de ser criaturas temporales, mareadas por el vértigo de un presente que continuamente se convierte en polvo, y de un futuro que ya desapareció antes de poder saborearlo, es síntoma de la irónica broma a la que estamos expuestos en nuestra desesperada búsqueda de certezas. Mientras el tiempo desgasta inmisericorde cualquier certeza que creíamos poseer, buscamos balbuceantes una explicación a la ausencia de ellas.

Hay cosas más ciertas que otras; la ciencia antes que la religión o la superstición. La felicidad conjugada en el recuerdo de la nostalgia de un pasado que pudo suceder así, o que nos hemos inventado para recordar una felicidad que nunca fue tal. El éxtasis de la felicidad presente que se desvanece al segundo de querer saborearlo, y otras entelequias de nuestra engañosa mente. 

Estamos seguros de querer a alguien, aunque no de dejar de quererla, como estamos relativamente seguros de que nos quieren, pero no de hasta cuándo nos querrán. Sentimientos y certezas cambian como cambiamos nosotros, y aquellos que nos rodean. Cambian como cambia el mundo, cada vez a más velocidad de vértigo. La incertidumbre es nuestra sombra existencial y tratar de deshacernos de ella es como tratar de eliminar la sombra que nos proporciona cualquier atisbo de luz. A veces desaparece momentáneamente, pero siempre está ahí como una posibilidad.

Por supuesto, existen los dogmáticos y los fanáticos, aquellos que necesitan mantener su visión del mundo y sus verdades a sangre y fuego, y no soportan a quienes les dicen que podrían no estar en lo cierto. 

Repudian a los que afirmamos que la ciencia es el arma más poderosa que poseemos, revisada críticamente por la razón, pero que no nos da nunca verdades absolutas, que las teorías científicas cambian y se adaptan a nuestros contextos históricos, pero funcionan, avanzamos en nuestro conocimiento de la realidad, siempre parcial, nunca completa. 

Tampoco es que los seres humanos seamos la obra maestra de la evolución, que como sabemos funciona a base de aciertos, errores y mucho azar, sin ninguna dirección predeterminada por mucho que nos gustase a los ateos creer en una fuerza ciega de la naturaleza que nos dirige a algún futuro paraíso como especie.

Los fanáticos, crean en un dios, en un profeta terrenal, en un líder político, o en cualquier pasión que les arrebate el sentido común, no soportan a los que dudan, a los que vacilan, a los que dan un paso adelante y otro atrás, o al lado. Tratan de que desaparezcan de la faz de la tierra. Pero esa duda, esa vacilación, es la clave que nos permite sostenernos en un mundo de incertidumbres. Nos guste o no, la mayor parte del tiempo estamos ciegos a la certeza y a la certidumbre, y necesitamos ir tanteando, paso a paso, adquiriendo mapas existenciales que nos orienten, como aquellos desprovistos de la vista, adquieren destrezas que los que poseemos visión no. 

Para sobrevivir hemos de desarrollar otras intuiciones y sentidos, que habitualmente dejamos adormilados, mientras confiamos no en nuestra razón o instintos, sino en los de los demás. Es la única manera de desafiar a los dogmas y a los fanáticos, la propia y balbuceante búsqueda de certidumbres que nos proporcionen frágiles sentidos, y de incertidumbres que nos espabilen, nos estimulen y nos permitan sonreír desafiantes y rebelarnos ante tanto desconcierto.

Hablando de desconcierto, se ha establecido que es imposible indicar simultáneamente, a voluntad y de una manera exacta, la posición y velocidad de una partícula atómica. Básicamente porque al percibirlas, al observarlas, altera el azar que es un elemento que siempre tememos en nuestras vidas, pues introduce el caos en nuestro aparente orden. Incertidumbre en nuestras aparentes certezas. ¿Por qué hemos de temer tanto que nos espabilen a través del caos y el azar? Si no fuera por esos sucesos azarosos que hacen tambalear los cimientos de nuestra apacible y estancada existencia, ¿no terminaríamos por morir de aburrimiento y extinguirnos? 

Existir es ser percibido. Enfrentarte a la percepción, y por tanto al juicio de otras personas, en tanto que entras en sus vidas, siempre produce circunstancias azarosas e impredecibles, y todo lo que creíamos certeza se escabulle por las fisuras de lo que creíamos nuestros solidos muros de creencias, sentimientos y percepciones. 

Es la indiferencia de la que nos saca el azar, cuando nos sacude, la que nos devuelve la belleza de la vida, que como toda belleza en ocasiones es aterradora, y nos paralizamos ante ella o huimos despavoridos ante la incertidumbre que nos provoca. Aun así ¿qué haríamos sin el azar y su consecuente incertidumbre, que nos desvela aquello que antes siempre se ocultaba a nuestra acomodada existencia? Si la propia física nos dice que los pilares de nuestro mundo descansan en la incertidumbre, quiénes somos nosotros, meros mortales, para contradecir tal afirmación.

La vida, y su imperfecto equipaje; nuestras circunstancias, afectos, desafectos, encuentros y desencuentros, es compleja, y debe ser simple para ser cierto. Si no es simple, probablemente no podremos descifrarlo. Al menos no del todo en los dilemas existenciales. En la vida solo tenemos certeza de que dos cosas llegarán: la muerte y los impuestos. 

Ahora bien y: ¿Cómo sobrevivir en un mundo de incertidumbres?  Muy sencillo, con la misma actitud que adopta mi gato Vito, ante un mundo que continuamente les sobresalta con sus ruidos, prisas y desconciertos, y con los extraños comportamientos de los humanos que adoptan como servidores; con resignada paciencia, con una pizca de sana curiosidad e irónica rebeldía ante las heridas del tiempo y las incertidumbres, y con cierta alegre y placentera despreocupación.

Estoy tan cansado de estar cansado. Tan seguro como el día sigue a la noche, que la mayoría de cosas de las que me preocupo, en cualquier caso, nunca suceden. Porqué preocuparse pues, lo que haya de ser, será, como me dicen las abuelas.

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Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Enfrentarse con valor a la vejez y a la enfermedad.

enero 9, 2023



En la infancia la posibilidad de convertirnos en ancianos, de que la vejez nos alcance y nos equipare a esas venerables e irritantes criaturas que nos abrazan, de manera tan frágil que parece que se van a romper, nos parece algo tan lejano como cualquier tierra incógnita a cuya orilla nunca llegaremos. En la juventud, ya conscientes de la posibilidad de tal destino, cuando nuestras fuerzas y sinos se hayan desvanecido, nos rebelamos y nos decimos que nunca llegaremos a viejos, que apuraremos hasta la última gota de nuestra vitalidad en un interminable baile de orgia de los sentidos. 

En la madurez, esa elusiva etapa que nos llega entre que abandonas la juventud y de repente te das cuenta que no falta tanto para arribar a la tierra antes incógnita, empezamos a tantear, entre balbuceos incomodos, que esa posibilidad que tan lejana veíamos, comienza a acercarse. Y de repente, un día te levantas, y el niño que aún permanece escondido en tu corazón llora por el abandono de la juventud ansiada. El joven rebelde que tanto te dio, y tanto te quitó, balbucea ante una madurez a la que nunca debió arribar. Y esa persona madura, en la que nunca creíste que llegarías a convertirte, grita sorprendida ante el incontestable hecho de la llegada de la vejez. 

Puede incluso que te hayas saltado, la etapa de la madurez y hayas pasado directamente de la adolescencia o la juventud a la vejez. A veces sucede, cuando el niño que nunca nos abandona decide resistirse a cualquier precio al ineludible destino de todo ser humano. También tenemos la opción contraria, la del amargado que, siempre pendiente de los vicios a los que acogernos para aliviar la amargura de nuestra existencia, que nos advertía que envejecer no es nada, lo terrible es seguir sintiéndose joven.

El arte de saber vivir no es sencillo, entre otras cosas porque nadie nos enseña las claves para aprender esa virtud. A nadie le importa cómo vivas mientras seas productivo e (in)útil a la sociedad. El arte de aprender a envejecer es aún más complicado, pues todo es merma, física, mental y anímica. A lo que hay que añadir la dura perdida de personas queridas, amigos, amantes, compañeras, que te habían custodiado en tu viaje, pero el destino les deparó una estación término diferente a la tuya. 

Nuestra piel va adquiriendo tonos más grises, por mucho que tratemos de trampear la aridez del tiempo en los poros del rostro. Nuestros músculos y huesos comienzan a dialogar sobre tiempos mejores en los que fantaseaban con atléticas hazañas, imaginarias o reales. Mi corazón pausa cada vez más los latidos de las pasiones que antes tanto me encendían y provocaban la maravillosa sensación que te salía del pecho. Y la belleza, esa luz que antes solo buscábamos en la superficie de las personas, comienzas a encontrarla en rincones escondidos, tras una segunda y una tercera mirada, más profundas, que indaga en lugares donde antes ni se te ocurría mirar, y si por casualidad lo hacías, los ignorabas por ser carentes de relevancia para lo que te importaba, tan solo arañar la superficial belleza de las personas.

Cuanto más se envejece más se parece la tarta de cumpleaños a un desfile de antorchas. Un desfile de antorchas que lloran por los años calcinados que nunca volverán, una procesión de recuerdos agridulces a los que ni siquiera la azucarada tarta puede endulzar. Y lo más terrible de la llegada de la vejez, acompañada por esa procesión de antorchas, es aún más que adquirir plena conciencia de tu mortalidad, el aterrador silencio que acompaña a la soledad. 

Esa plaga inmoral que acompaña a los ancianos a los que nuestra sociedad abandona y arrincona. Lo hemos visto en la pandemia. Fueron los primeros en caer en masa de manera indigna, y ahora que el resto de la sociedad festeja la salida de la pesadilla del Covid-19, ellos son los últimos en caer, sin apenas conmoción, ni lágrimas por parte de nadie. Una soledad, abandonados por familias, por toda la sociedad despreocupados por ellos, que es uno de los peores cánceres que indican lo mal que están los indicadores de salud moral de nuestras acomodadas sociedades. A nadie parece importar en exceso esa soledad a la que un gran número de ancianos se ven abocados.

Solo la fantasía permanece siempre joven; lo que no ha ocurrido jamás no envejece nunca. Quizá esa sea una de las claves para mantenerse joven, incluso disfrazado por lo ropajes de la vejez, dar siempre rienda suelta a la imaginación, dejarse llevar por esos mundos o deseos que probablemente nunca obtengamos, pero cuya solo presencia, en nuestra mente y en nuestro corazón, nos inspira a mantener esa llama que el tiempo, las circunstancias, y la aridez de otros corazones humanos siempre trata de extinguir. 

Lo mismo podría decirse de ese infante, que se queda deslumbrado ante cualquier novedad que llega a su vida, que se sorprende con cada beso y abrazo, que se esconde del dolor inmerecido, que se desborda de jolgorio y placer ante cualquier lluvia inesperada o la caída de la primera nieve. Ese niño que la sociedad y su cruel egoísmo tratan que escondamos porque ha de avergonzarnos, y, sin embargo, es otra de las claves del arte de saber envejecer. Mantener a ese niño a salvo, y nunca dejar que se desvanezca de nuestras vidas. Nunca perder su sentido de la maravilla ante los acontecimientos inesperados y felices de nuestra vida.

La clave del arte de saber envejecer es haber llevado una buena vida. Difícil premisa, pero comprensible exigencia. También la vejez fruto de una vida llevada con calma, con honor y con dignidad, es una vejez apacible y dulce. La naturaleza, los azotes de la existencia, pueden haber tratado de descarrilarme una y otra vez, pero si he resistido, si mantengo la honestidad como mi principal ancla a la vida, el adiós, cuyo preludio es la vejez, resulta más fácil. Si al mirar atrás me siento satisfecho, no de logros egoístas, sino de mi integridad y de mis aportaciones al bien común, no de las heridas que he causado, sino de las que he ayudado a remendar, entonces, y solo entonces, la plenitud de mi vida coincidirá con mi final.

La vejez nos pone límites, muchos, ¿cómo no iba a ponerlos? Pero no podemos escapar de la necesidad del tiempo que transcurre y nos desgasta. Aceptar nuestra corporalidad, y con ella nuestra mortalidad, es un principio para el arte de saber envejecer. La vejez no es solo una cuestión de nuestro cuerpo, es un estado del alma, de nuestra voluntad. Hay personas que en la plenitud y madurez de sus vidas se comportan como si la vejez les hubiera llegado antes de tiempo. Sin embargo, encontramos personas que casi alcanzan el siglo de edad y nos sorprenden por la vitalidad que desprenden, a pesar de las ineludibles carencias de la carne a la que se ven atados.

Negarse a envejecer cuando ha llegado el momento es un lastre para disfrutar de la serenidad que puede proporcionarte.  A los que no tienen ningún recurso en sí mismos para llevar una vida buena y feliz, toda edad les resulta pesada. En cambio, a los que buscan todo lo bueno en sí mismos, nada de lo que ocurra por la ley de vida les puede parecer malo. El insensible muestra su verdadera cara al enfrentarse con valor a la vejez y a la enfermedad, condiciones que suelen ir juntas. Nuestra mente ha de jugar un papel fundamental en saber envejecer. El cuerpo podrá estar debilitado, pero si otras condiciones no nos afectan a la mente, en nuestra mano está fortalecerla día a día. Si lo físico disminuye, aumentemos la fuerza que nos aporta nuestra voluntad, y esa fortaleza es una virtud que se practica con ejercicios mentales.

No permitas que la sociedad te considere un inútil por envejecer, es un error si aceptas esa falsa premisa que trata de arrinconarte al desván de los olvidos. El cuerpo con el que llegamos a nuestra vejez depende en gran parte de lo que hemos hecho en nuestra vida, por tanto, es responsabilidad nuestra, y escondernos o renegar de ella, es tan absurdo como gritar al león que se alimenta de su presa, porque la fuerza física tiene sus límites, la fortaleza mental, no. Y si no te sacude una enfermedad que te la arrebate, en tu voluntad se encuentra que esa fortaleza se erija en la principal defensa ante los achaques de la vejez. Con la llegada de la vejez debemos abandonar placeres más terrenales, que tiempo hemos tenido de disfrutarlos, y centrarnos en otros tipos de placeres que siguen estando a nuestro alcance, más sutiles, más finos, y que nunca te abandonarán mientras tu mente no lo haga. 

La mejor manera de acabar la vida es mantener la mente lúcida y todos los sentidos en plena forma, y dejar que la propia naturaleza destruya lo que ella misma creó. No hay escapatoria posible a ese epílogo a nuestra vejez; trata pues de llevar una buena vida, epítome de una buena muerte. Vivamos lo mejor posible, respiremos al ritmo de nuestro corazón, acelerado o pausado, amemos siempre que podamos, evitemos odios inútiles, disfrutemos de la amistad y los buenos placeres de la vida y evitemos dañar a otros al igual que evitemos dañarnos a nosotros mismos.

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Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Mi tiempo es escaso.

enero 7, 2023


Conté mis años y descubrí que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora.

Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces; los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.

Me he jubilado y ya no tengo tiempo para reuniones interminables donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.

Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.

Mi tiempo es escaso como para discutir títulos. Quiero la esencia, mi alma tiene prisa… Sin muchos dulces en el paquete…

Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana. Que sepa reír de sus errores. Que no se envanezca, con sus triunfos. Que no se considere electa antes de la hora. Que no huya de sus responsabilidades. Que defienda la dignidad humana. Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.

Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.

Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas… Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñaron a crecer con toques suaves en el alma.

Sí…, tengo prisa…, tengo prisa por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.

Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan… Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.

Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.

Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una. 

Patricio Varsariah.
 

No todos los que creemos son nuestros amigos.

enero 6, 2023


Hoy llaman amistad a lo que no suele ser más que una corta camaradería, una breve familiaridad o un vago compañerismo. La amistad (considerada en su perfección) es la unión de dos personas a través del mismo amor y respeto recíprocos. Igualmente, ridículo es el concepto de amistad derivado del uso de las redes sociales; en cualquier plataforma. No tanto por lo virtual, pensemos en aquellas personas que en tiempos pretéritos se relacionaban en la distancia a través del perdido arte de la correspondencia, construyendo amistades auténticas e imperecederas, sino por aquellos vicios que las relaciones virtuales nos provocan y que superan, desgraciadamente, a las virtudes que en potencia podríamos tener con las nuevas tecnologías.
 
Más allá de las máscaras y la falsedad con la que dibujamos un personaje virtual, algo más complicado, pero también habitual en la vida real, es la hipocresía derivada de nuestra dependencia de la atención. 

Buscamos seguidores, no amigos, buscamos correspondencia y amistad en algo que es imposible, pues en el batiburrillo acompañado por el ruido de las redes sociales es imposible la dedicación y paciencia que requiere la amistad. No confundamos seguidores con amistad. No hace bien a los que se endiosan por tener tantísimos seguidores, me gusta, Re tweets o lo que sea, y tampoco hace bien a aquellos que, por pretender seguir a alguien, creen haber encontrado un amigo. 

Podría suceder, ocasionalmente, si una semilla plantada en el vertedero virtual de las redes sociales se transformase en un atípico huerto o un pequeño jardín, pero ¿tenemos la paciencia y la voluntad para profundizar, regar y permitir que esa semilla crezca? Lo circunstancial que nos une, sobre todo si está acompañado por intereses espurios o mucho ruido emocional, difícilmente permite la amistad.  

La amistad verdadera es compartir, intercambiar, asociarse; permite hablar al otro como si fuéramos nosotros mismos; permite vivir plenamente la alegría, felicidad, y la prosperidad, porque entonces se puede vivir a dos: hace que la adversidad, la mala suerte y la maldad del mundo sean menos crueles porque podemos aligerar nuestra carga gracias a la espalda del amigo; impide el abatimiento y hace surgir la esperanza. Esta definición de “La Amistad”, debiera hacernos reflexionar sobre aquellas personas que cumplen esos requisitos en nuestra vida, y aún más importante; ¿somos nosotros capaces de cumplir esos requisitos con ellas? 

La amistad que exige este trabajo hercúleo no puede ser producto de las circunstancias, las emociones o el azar, sino del querer y la voluntad compartidas, y no es tan fácil. Si somos honestos, no habrá más personas que dedos de una mano que cumplan esos requisitos, siendo generosos, y con las que nosotros estemos dispuestos a su vez a cumplirlos.

Con la palabra amistad sucede como con todas las palabras mágicas que usamos indiscriminadamente para afirmar con potencia algo en lo que realmente no creemos, o quizá sobre lo que tenemos tantas dudas como certezas; llámese amor, amistad o sus contrarios, enemistad u odio. Tendemos a banalizar el significado más profundo de estas palabras problemáticas y las utilizamos con una ligereza que en ocasiones nos confunde. Muy propio de una posmodernidad que parece haber renunciado a creer en nada que no sea superficial, líquido o intrascendente. Al igual que probablemente nunca hemos reflexionado en profundidad sobre el amor, su contraparte el odio, o sobre la amistad y su opuesta, la aversión o enemistad, aceptamos que tenemos amigos o enemigos, que amamos u odiamos al albur de pasiones pasajeras, alejadas de la voluntad y la razón.

Nos dejamos llevar, conocemos a alguien que nos cae simpática o simpático y ya pensamos que somos amigos, o nos cae mal alguien por su carácter o por cualquier acción que haya hecho nos afecte o no, y ya se convierte en adversario o enemigo. Nos dejamos llevar por emociones. Y no que es que haya nada antinatural en ello, pues somos seres emocionales en gran parte. La cuestión no es desprendernos de ellas, sino no dejar que nos conduzcan. 

La amistad o es un producto de una voluntad compartida, inspirada por las emociones, pero solidificada a través de una relación racional, o es otra cosa. Si no es así no es amistad, llamémosle camaradería o compañerismo, por compartir algún vínculo social o laboral, llamémosle familiaridad por la simpatía mutua que a veces se comparte con algún conocido, sin más.

La amistad, como otras tantas cosas que importan en la vida, se construye, como hacemos con los relatos que nos dan sentido. Y por tanto la dirigimos, la erigimos andamio a andamio, incluyendo errores y heridas del camino, huellas que pusieron a prueba el relato en busca de sentido. Si no interviene ese sentido que decidimos darle, a través de las emociones filtradas por la razón, impulsadas por la voluntad, cedemos a impulsos. Dejamos que nos dirijan; pasiones, emociones o acontecimientos tan frágiles como las mismas emociones y pasiones que los despertaron. Solo lo que adquiere sentido puede permanecer en el tiempo, tan solo la amistad convertida en un relato compartido tiene sentido, y eso exige trabajo, voluntad y razón, aparte de simpatías y sentimientos. Exige tantas decepciones como alegrías, tantos desapegos como apegos. 

Los amigos se eligen, no aparecen. Pero esa es una decisión que ha de ser mutua. No se puede ser amigo de quien no lo es nuestro, eso es adoración, servidumbre o la búsqueda de algún interés que creamos esa persona puede satisfacer, porque tiene más estatus, poder o dinero o algo que ofrecernos. No somos amigos suyos si actuamos así, y desde luego las personas que dejan que una cohorte de personas las rodee considerándolas sus amigos en base a esa adoración, servidumbre o interés, tampoco debieran considerar como amigos a tales personas. Todas estas cosas tienden a desaparecer con la misma facilidad que los deseos inmediatos una vez satisfechos, convirtiendo esa hambre por algo o alguien, en indiferencia, desprecio u odio. Llamémosle como queramos a este tipo de comportamientos, pero no amistad.

El mayor valor, de la amistad, se encuentra en la difícil durabilidad de este acontecimiento compartido, pues el desgaste del tiempo, que hiere todo lo que importa, también es corrosivo para la amistad; evolucionamos y cambian nuestros sentimientos, opiniones, entornos, responsabilidades y tantas cosas que nos alejan del otro. El peligro se encuentra en permitir que todos estos factores que no controlamos conviertan al amigo, no ya en un simple conocido, sino en un enemigo. Y cuando eso sucede algo en nuestro interior también se rompe, o debería, si en verdad sentimos en su momento amistad por esa persona. 

La amistad, aquella que tiene sustancia, realidad, que duele tanto como en ocasiones embriaga, es un ideal de muy difícil cumplimiento. Es exigente, y tiene poco que ver con la amistad que habitualmente desarrollamos en nuestra vida social, pues exige un grado de confianza mutua, de apoyo mutuo, harto complicado en una sociedad que premia el egoísmo. Aun así, es posible acercarse a ella, si existe un ideal. 

No hemos de ser perfectos en su consecución, pues siempre habrá fallas y errores que hemos de asumir, pero posible si tenemos una guía. El esfuerzo es enorme, pero las recompensas están a la altura. No, no tenemos tantos amigos como creemos, al menos en este sentido, y nunca los tendremos, pero al menos deberíamos reflexionar sobre qué tipo de amistad buscamos en cada caso y si decidimos que merece la pena el esfuerzo, fracasemos o no, hemos de emplear la voluntad en ello, y no abandonar al primer descalabro.

Gracias por tu generosidad y la paciencia de leerme, espero que hayas encontrado algo útil y si deseas puedes compartirlo ya que el saber aumenta si se comparte.

Saludos.

Patricio Varsariah
 

Hay límites pero que estos límites en verdad no nos limitan.

enero 5, 2023


Es que a veces nos aferramos a una idea y queremos que esta idea sea como nosotros lo deseamos, lo planeamos, pero no es así. El sol no va a salir de noche. Una flor seca no va a volver a ser fresca como antes. Entonces, mejor será sembrar y cosechar el fruto de la semilla y no vivir de una fantasía. 

Las cosas son como son y tenemos que aceptarla así podremos tener más seguridad de lo contrario, nos pondremos alas subiendo a lo alto de la montaña y nos caeremos porque no nacimos para volar. 

Y fue alegre y doloroso, pero comprendí que hay límites pero que estos límites en verdad no me limitan, mejor me conducen por un camino seguro. 

Sí yo trato de cambiar las cosas, si trato de cambiar a las personas no serán ellas mismas, es mejor entender sin soñar demasiado, sin esperar demasiado pero no por eso dejare de vivir, sino más bien, valor más lo que tengo y lo que no tengo, pero no para forzar las cosas sino para fluir entre ellas.

Para este 2023, te deseo: Que descubras la serenidad y tranquilidad en un mundo imposible de entender y el dolor que has vivido y los problemas que has experimentado, te den el poder de caminar por la vida, enfrentando cada situación con optimismo y valor. No olvides que habrá seres cuyo amor y comprensión, siempre estarán contigo aun cuando te sientas sola o solo. 

Que descubras, suficiente bondad en otros, para creer en un mundo de paz… y una palabra generosa, un abrazo y una sonrisa, sean tuyos todos los días de tu vida. Para que puedas dar estos regalos, tanto como recibirlos. Enseña amor a aquellos que odian, y que este amor te fortalezca… 

No te preocupes demasiado por lo material, valoriza más la bondad y generosidad que habita en tu corazón…para que encuentres tiempo cada día para apreciar la belleza y el amor que te rodean, date cuenta que como seres humanos tenemos muchas cosas en común, pero en el fondo todos somos diferentes… aprecia y respeta las diferencias…y que encuentres suficiente fortaleza en tu interior para determinar por ti mismo tu valor y no dependas de la opinión de otros, para reconocer tus habilidades. 

Recuerda olvidar a los amigos que resultaron falsos, pero nunca olvides a aquellos que permanecieron contigo. deseo que olvides las cosas que te entristecieron, pero nunca te olvides de recordar las cosas que te alegraron, y siempre olvidar los problemas que ya pasaron… 

Finalmente, que nunca te falte un amor donde tu corazón pueda guarecer… que la buena suerte te persiga cada día y cada noche. 

Deseo: que nunca te falte el fuego que te dé calor ni el agua para apaciguar tu sed, y que vivas tu tiempo y tu vida como tú quieras, y que nunca te hagan vivir lo que otros quieran.

¡¡¡¡Cariños para todos y ánimo en sus desafíos personales!!!!

he dicho...

Patricio Varsariah

 

El paso de hoy es la vida de mañana.

enero 3, 2023


El amor, el trabajo y el conocimiento son las fuentes de nuestra vida, también deben gobernarla. La mayoría de las personas intelectuales no creen en Dios, pero le temen igualmente. La teoría científica es un punto de apoyo artificial en el caos de los fenómenos vivos. El derecho del hombre a saber, a aprender, a investigar, a cometer errores de buena fe, a investigar las emociones humanas debe, por todos los medios, estar a salvo, si la palabra "libertad" debe ser alguna vez más que un eslogan político vacío.

El grito de libertad es un signo de represión. No dejará de sonar mientras el hombre se sienta cautivo.

Sigue la voz de tu corazón, aunque te desvíe del camino de las almas tímidas. No te vuelvas duro y amargado, incluso si la vida te tortura a veces. Solo hay una cosa que cuenta: vivir la vida bien y felizmente.

Tendrás una vida buena y segura cuando estar vivo signifique más para ti que la seguridad, el amor más que el dinero, tu libertad más que la opinión pública o partidista, cuando el estado de ánimo de la música se convierta en el estado de ánimo de toda tu vida; cuando tu pensamiento está en armonía y ya no está en conflicto con tus sentimientos; cuando os dejéis guiar por los pensamientos de los grandes sabios y ya no por los crímenes de los grandes guerreros; cuando los maestros de vuestros hijos estén mejor pagados que los políticos; cuando las verdades te inspiran y las fórmulas vacías te repelen; cuando tendréis más respeto por el amor entre hombre y mujer que por una licencia de matrimonio.

Te diferencias de un gran hombre en un solo aspecto: el gran hombre fue una vez un hombre muy común, pero desarrolló una cualidad importante: reconoció la pequeñez y la estrechez de sus pensamientos y acciones. Bajo la presión de alguna tarea que significaba mucho para él, aprendió a ver cómo su pequeñez, su mezquindad ponían en peligro su felicidad. En otras palabras, un gran hombre sabe cuándo y de qué manera es un hombre común. 

Un hombre común no sabe que es pequeño y tiene miedo de saber. Esconde su mezquindad y estrechez detrás de ilusiones de fuerza y grandeza, la fuerza y la grandeza de otra persona. Está orgulloso de sus grandes generales, pero no de sí mismo. Admira una idea que no ha tenido. Cuanto menos entiende algo, más firmemente cree en ello. Y cuanto mejor entiende una idea, menos cree en ella.

Tú mismo creas toda tu miseria, hora tras hora, día tras día. Crees que el fin justifica los medios, incluso los viles medios. Estás equivocado: La meta está en el camino por el que llegas a ella. Cada paso de hoy es tu vida de mañana. No se puede alcanzar una gran meta por medios viles. Eso lo han probado en cada revolución social. La vileza o inhumanidad del camino hacia la meta te hace vil o inhumano, y la meta inalcanzable.

No soy cristiano ni judío ni mahometano, mormón, polígamo, homosexual, anarquista o boxeador. . .. No creo que, para ser religioso en el buen y genuino sentido de la palabra, haya que arruinar la vida amorosa y volverse rígido y encogido en cuerpo y alma. Sé que lo que llamas “Dios” existe en realidad, pero de una manera diferente a lo que piensas: como la energía cósmica primordial en el universo, como tu amor en tu cuerpo, como tu honestidad y tu sentimiento de naturaleza en ti y alrededor de ti.

Y ante todo, piensa con claridad, confía en la tranquila voz interior que te dice qué hacer. Tienes tu vida en tus manos, no se la confíes a nadie más, y mucho menos a tus líderes elegidos. ¡SER UNO MISMO! Muchos grandes hombres te lo han dicho."¡Solo tú mismo puedes ser tu libertador!"

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Saludos.

Patricio Varsariah.
 

La vida es corta. Encuentra y persigue tu verdadero norte.

diciembre 28, 2022


Después de unos días de receso he vuelto para compartir con Ustedes mis reflexiones, pensamientos, cosas que me preocupan, algunas vivencias, historias que conozco... lo que me dicta el corazón, ya que para mí, es una manera de saber que no estamos solos en este mundo virtual y poder hacerlo más real y cercano. Los que hemos encontrado el don de escribir, también encontramos otro don: el de poder vivir maravillados. El asombro nos permite descubrir en el mundo indicios de lo divino; percibir en las cosas pequeñas el principio de lo infinitamente significativo; sentir lo fundamental en lo común y lo simple, y en la velocidad de lo transitorio, la quietud de lo eterno.

La vida es corta e impredecible, pero no tiene que tener sentido. Todos tenemos el poder de hacer que nuestras vidas sean más significativas, no importa cuán cortos puedan ser. La vida es un viaje de crecimiento; Aunque la vida es corta, puede ser increíblemente gratificante cuando se vive con intención. No hay tiempo que perder, así que aproveche al máximo cada momento y crea una vida llena de alegría y significado.

Mi reflexión: “¿Por qué no te enseñan que el tiempo es un chasquido para los dedos y un ojo parpadea, y que no debes permitir que un momento te pase sin tomar una nota alegre y extasiada de ello, no desperdiciar un solo momento de tu ¿Circuito rápido, vertiginoso?

La vida puede ser impredecible, pero no tiene que ser sin propósito. Al centrarnos en hacer que nuestras vidas sean más significativas, podemos aprovechar al máximo el tiempo que tenemos. En nuestro mundo increíblemente ocupado, puede ser fácil quedar atrapado en el ajetreo y el bullicio de la vida cotidiana, pero es esencial tomarse el tiempo para detenerse y reflexionar sobre lo que queremos aprovechar al máximo nuestra existencia finita.

Depende de nosotros vivir vidas decididas tomando decisiones conscientes y tomando medidas para que nuestras vidas sean más decididas, significativas y agradables. Podemos hacer esto desafiándonos a salir de nuestra zona de confort y explorar las experiencias que nos hacen cobrar vida. La vida es demasiado corta para desperdiciar tareas y actividades mundanas.

La vida es corta y cuanto mayor seas, más la sientes. De hecho, cuanto más corto es. Las personas pierden su capacidad para caminar, correr, viajar, pensar y experimentar la vida. Me doy cuenta de lo importante que es usar el tiempo que tengo. También podemos apreciar la vida y hacer experiencias memorables tomándose el tiempo para apreciar los pequeños momentos, teniendo en cuenta cómo gastamos nuestra energía y estableciendo objetivos para garantizar que cada día se viva con un propósito.

Sin nada significativo en la vida, nada es interesante. Ingresa el aburrimiento. Un hombre aburrido incluso anhela anhelar. Tiene tiempo para llenar, pero no hay nada convincente que hacer. Al centrarnos en lo que realmente importa, podemos asegurarnos de que nuestras vidas estén llenas de propósito y alegría el mayor tiempo posible. "Lo que sea que seamos, lo que hagamos de nosotros mismos, es todo lo que tendremos, y eso, en su profunda simplicidad, es el significado de la vida.

Quiero compartir contigo algunas formas de hacer que tu vida sea más significativa.

Comienza con objetivos personales: reflexiona sobre tus valores y prioridades y úsalos para definir tus objetivos. Saber lo que más te importa puede ayudarte a tomar decisiones y tomar medidas que sean significativas para ti. Tener un sentido de propósito y dirección puede darle sentido a tu vida y un sentido de logro.

Encuentra y persigue tu verdadero norte: hacer cosas que te apasionan puede darle sentido a tu vida y traerte alegría. Tomate el tiempo para explorar diferentes actividades y encuentra lo que realmente te emociona y lo cumples. Privados de un trabajo significativo, los hombres y las mujeres pierden su razón para la existencia; Se vuelven marcados, entusiasmados.

Has que el aprendizaje de toda la vida sea un hábito: participar en actividades que te desafíen y te ayuden a crecer como persona puede darle significado a tu vida y propósito. Esto puede incluir aprender nuevas habilidades, asumir nuevos pasatiempos o desafíos, o simplemente estar abierto al aprendizaje y crecer como persona.

Practica la vida consciente: tomarse el tiempo para estar presente en el momento y comprometerse completamente con tu entorno puede ayudarte a encontrar significado y propósito en tu vida diaria. La vida es un baile. La atención plena es testigo de esa danza.

Encuentra el equilibrio en el caos: esforzarse por el equilibrio puede ayudarlo a sentirse más satisfecho/ o satisfecha. Esto puede implicar encontrar un equilibrio entre el trabajo, el ocio y las relaciones.

Construye relaciones significativas: las relaciones sólidas con familiares, amigos y seres queridos pueden brindar alegría y satisfacción a tu vida. Tomate el tiempo para nutrir y cultivar estas relaciones.

Encuentra formas de expresarte creativamente: participar en actividades creativas, como escribir, pintar o música, puede ser una forma significativa y satisfactoria de expresarse y conectarse con los demás.

Has un impacto positivo: encontrar formas de tener un impacto positivo en el mundo, ya sea a través de tu trabajo, esfuerzos de voluntariado o acciones personales, puede darte a tu vida un propósito y significado. 
Ayudar a otros puede aportar un sentido de propósito y significado a tu vida.

Cuídate: tu bienestar físico, mental y emocional es crucial para vivir una vida satisfactoria y significativa. Asegúrate de priorizar el autocuidado y tomate el tiempo para hacer cosas que nutren y rejuvenecen.
Ya sea a través de relaciones significativas, perseguir nuestras pasiones o comprometerse con una causa en la que creemos, hay muchas maneras de hacer que nuestras vidas sean más significativas. 

Vivir es lo más raro del mundo. La mayoría de las personas existen, eso es todo. En última instancia, la clave para hacer la vida más significativa es encontrar lo que le brinda alegría y satisfacción y hacerlo una prioridad en tu vida. Esto puede requerir tomar riesgos, mantener una mente abierta y aprender de experiencias pasadas, pero la recompensa de vivir una vida más significativa puede valer la pena.

Deja que tus recuerdos inunden tu mente, traigan calidez, paz, consuelo y fuerza a tu corazón y te guíen hacia adelante.

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Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Preguntas más profundas, vida significativa.

noviembre 25, 2022
La vida es tan simple como estas tres preguntas: ¿Qué quiero? ¿Por qué lo quiero? Y, ¿cómo lo lograré?. 

No hay una sola respuesta correcta o incorrecta

Hacer mejores preguntas es el primer paso para comprendernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. Cuando hacemos preguntas profundas sobre la vida, podemos comenzar a descubrir significados ocultos que pueden ayudarnos a diseñar mejores caminos.

Las preguntas que nos hacemos pueden afectar significativamente la calidad de nuestras vidas. Si solo hacemos preguntas convencionales y superficiales, solo obtendremos sabiduría superficial para la vida.

Una vida significativa se esconde en las preguntas que no estás haciendo. Estar más interesado en las preguntas que en las respuestas. Prefiero tener preguntas que no puedan ser respondidas que respuestas que no puedan ser cuestionadas.

Piensa en esto por un momento: si hay algo más que simplemente pasar y hacer los movimientos todos los días, ¿dónde lo encontramos? ¿Dónde podemos buscar respuestas más allá de “otro día”?

Puedes diseñar una vida mejor cavando un poco más profundo de lo que puede llegar el pensamiento cotidiano. Las ideas que necesitamos pueden estar en algún lugar debajo de la superficie de las preocupaciones diarias.

Las preguntas más profundas de la vida son las que nos hacen pensar, las que nos hacen cuestionar todo lo que sabemos. Son las preguntas que no tienen respuestas fáciles, las que nos hacen profundizar y pensar en lo que sabemos que es la única verdad. Y son las preguntas que pueden conducir a una vida más profunda y significativa.

La presión por tener éxito y el miedo al fracaso son compañeros constantes para muchas personas. ¿Alguna vez te preguntas qué haces a diario cuando sientes que no estás progresando? Si estás dispuesto a profundizar un poco más, puedes descubrir mucho más sobre ti mismo, el mundo y tu lugar en él.
Entonces, ¿cuáles son algunas preguntas más profundas que podemos hacernos?

¿Me entiendo lo suficiente como para diseñar la vida que realmente quiero? ¿Cuáles son mis valores más profundos y cómo puedo alinear mi vida con ellos? ¿Cuál es el propósito de mi vida? ¿Estoy viviendo de acuerdo con él? ¿Cómo puedo volverme más consciente de mí mismo y hacer más de lo que me hace cobrar vida?

¿Cómo puedo crear relaciones más significativas? ¿Cómo puedo estar más presente y consciente en mi vida diaria? ¿Es mi realidad presente la única verdad? ¿Cuál es el punto de mis suposiciones? ¿Mis rituales y rutinas actuales me están ayudando a diseñar la vida que espero de mí mismo? ¿Es todo lo que sé la única verdad para una buena vida? ¿De quién puedo aprender para diseñar una mejor trayectoria en la vida?

Hacer preguntas como estas puede conducir a una mayor comprensión de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. Y eso puede conducir a una vida más rica y satisfactoria.

No hay una sola respuesta correcta o incorrecta

El viaje para encontrar una vida significativa es diferente para todos. Pero es un viaje que vale la pena emprender. Todos podemos encontrar una vida rica en propósito y significado haciendo preguntas profundas y explorando las respuestas.

No se concentre en hacer las preguntas correctas o encontrar las respuestas correctas. Manten una mente abierta. Usa tus respuestas personales para profundizar aún más y comprenderte a ti mismo y al mundo que te rodea.

Hacer preguntas más profundas y personales significa que tenemos que mirar el mundo con nuevos ojos y ver las cosas como realmente son.

Significa confrontar nuestra propia oscuridad (nuestros miedos, nuestras debilidades, nuestros peores impulsos) y aprender a aceptarlos en lugar de ignorarlos o racionalizarlos. Significa saber quién eres y decirlo en voz alta, incluso cuando duele o hace que otras personas se sientan incómodas.
Si puede encontrar respuestas a las preguntas de Shannon L. Alder, estará en camino hacia un futuro diferente y mejor.

La vida es tan simple como estas tres preguntas: ¿Qué quiero? ¿Por qué lo quiero? Y, ¿cómo lo lograré?

Para una vida significativa o con propósito, debe hacer mucho más que simplemente seguir los movimientos diarios. Puedes vivir una vida con un propósito más profundo encontrando significado en todo lo que haces.

Al menos el 90% de tus rutinas, hábitos, rituales, comportamientos y acciones deberían ayudarte a acercarte a una mejor versión de ti mismo.Todo, desde su trayectoria profesional hasta tus relaciones, podría tomar una nueva luz una vez que haga preguntas perspicaces sobre su vida. Cuanto más conocimiento obtienes, más preguntas haces. Cuanto más inteligente te vuelves, más te das cuenta de que todo puede ser posible.

No hay una respuesta correcta o incorrecta para preguntas más profundas. Pero lo importante es que les sigamos preguntando. Porque sólo a través de una profunda reflexión e introspección podemos encontrar las respuestas que buscamos.

No esperes a que la vida suceda. Haz que suceda. Vive con intención y propósito, y encontrarás que tu vida es más plena y significativa.

No tenga miedo de hacer preguntas difíciles, significativas o desafiantes porque solo a través de la exploración y el descubrimiento podemos comprendernos realmente a nosotros mismos o lo que nos hace cobrar vida.

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Patricio Varsariah.

 

Solo historias que vivimos.

noviembre 25, 2022


Sí... y las historias de las que aprendemos.

Dejar ir... y seguir adelante

Con demasiada frecuencia, las viejas historias y las ideas gastadas nos mantienen a raya de maneras que ni siquiera nos damos cuenta. Necesitamos practicar dejarlos ir. Y este soltar no tiene nada que ver con la debilidad, y todo que ver con la fuerza. Es un proceso de reescribir gradualmente el guion que nos hemos estado recitando durante demasiado tiempo. Y de eso se trata esta breve lista: recordatorios para ayudarte a identificar las historias negativas en tu cabeza, para que puedas dejarlas ir.

En este momento, es hora de recordarte a ti mismo...

1. El pasado puede robar tu presente si lo dejas. —Puedes pasar horas, días, semanas, meses o incluso años sobre analizando una situación del pasado, tratando de juntar las piezas, justificando lo que podría o debería haber sucedido. O simplemente puede dejar las piezas en el suelo y salir por la puerta a la luz del sol.

2. La felicidad no es la ausencia de problemas, sino la capacidad de afrontarlos. — Imagina todas las cosas maravillosas que tu mente podría abarcar si no estuviera tan atada a tus luchas. Porque no es lo que el mundo te quita lo que cuenta, es lo que haces con lo que te queda.

3. A veces alejarse es la única forma de ganar. — Nunca pierdas tu tiempo tratando de dar explicaciones a las personas que han demostrado que no les importa. En otras palabras, no definas tu inteligencia por la cantidad de argumentos que has ganado, sino por la cantidad de veces que has dicho: “Esta tontería innecesaria no vale mi tiempo”.

Y, por supuesto, está lejos de ser fácil. Una de las lecciones más difíciles de la vida implica la capacidad de cambiar nuestra perspectiva y dejar ir, ya sea culpa, ira, amor o pérdida. El cambio siempre es difícil: luchamos para aguantar y luchamos para soltar. Pero dejar ir de adentro hacia afuera es a menudo el camino más saludable hacia adelante. Limpia los apegos tóxicos y allana el camino para que hagas el uso más positivo del presente.

A decir verdad, tenemos que liberarnos emocionalmente de algunas de las historias e ideas que alguna vez significaron mucho para nosotros, para poder superarlas y el dolor que traen a nuestras vidas.

Cada uno de nosotros está en la tierra para descubrir su propio camino, y jamás seremos felices si seguimos el de otro.

Cuida el presente porque en él vivirás el resto de tu vida. Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser será, y sucederá naturalmente. 

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Patricio Varsariah.
 

Vivir una vida plena y psicológicamente rica.

noviembre 25, 2022
Todo depende de cómo miramos las cosas, y no de cómo son en sí mismas, dijo.  Al prestar atención a cómo respondemos a los eventos, podemos comprendernos mejor a nosotros mismos y nuestros motivos para actuar de cierta manera.

Aliento a las personas a ver su entorno como un sistema interconectado con circuitos de retroalimentación que pueden tener efectos de gran alcance en los resultados que experimentan, tanto positivos como negativos.

La vida es mucho más que lo que te sucede. Se trata de cómo respondes a las experiencias, los eventos y tu entorno inmediato.

Muchos de nosotros nos enfocamos en las peores cosas que nos han pasado: malas relaciones, negocios fallidos, pérdida de seres queridos, despidos, rupturas desagradables, etc.

Pero considerar estas experiencias negativas como momentos definitorios permanentes en nuestras vidas nos impedirá avanzar, crecer y ser felices.

Podemos hacer mucho más si vemos la vida a través de una lente diferente y reconocemos las oportunidades de crecimiento o mejores experiencias en el futuro.

No podemos escapar de nuestra oscuridad; lo mejor que puedes hacer es entenderlo y aprender a lidiar con él. Solo puedes comenzar a abordar tus miedos e inseguridades cuando los conoce.Esto significa enfrentar todo lo que te hace sentir incómoda o incomodo: reconocer de dónde vienen tus miedos, por qué están ahí y qué los desencadena.

Conocer tu oscuridad significa confrontar cosas sobre ti que pueden ser dolorosas o aterradoras de admitir. Sin embargo, una vez que conoce su oscuridad, puede aprender a superarla o diseñar una vida significativa a pesar de sus defectos.

No importa para qué estemos trabajando, los dolores de crecimiento son inevitables. Para alcanzar nuestro máximo potencial como seres humanos, debemos superar nuestros miedos, romper las limitaciones autoimpuestas y resistir la tentación de tomar siempre el camino fácil.

Una mejor comprensión de tu "yo" es el comienzo de la sabiduría para la vida. El privilegio de toda una vida es convertirte en quien realmente eres.

Todos tenemos un impulso innato para explorar quiénes somos. Cuando descuidamos este deseo, nos sentimos insatisfechos, vacíos y huecos. En otras palabras: no encontrar un lugar para nosotros mismos en el mundo nos hace sentir perdidos y deprimidos. El hombre no puede soportar una vida sin sentido.Cuando encontramos nuestro propósito, nos sentimos más conectados con el mundo que nos rodea y tenemos un mayor sentido de significado y propósito.

Por otro lado, cuando perdemos nuestro camino o nos sentimos desconectados del mundo que nos rodea, puede ser difícil encontrar un sentido y propósito en la vida. En última instancia, todo se reduce a cómo elegimos vivir nuestras vidas y qué significado y propósito podemos encontrar.

Encuentra un equilibrio entre tu mente consciente e inconsciente. Hasta que hagas consciente lo inconsciente, dirigirá tu vida y lo llamarás destino.

La plenitud se trata de encontrar el equilibrio en la vida, la mente, el cuerpo y el espíritu. Es un proceso de volver a estar completo y no solo estar contento con partes de nuestras vidas. Es un viaje para redescubrir quién eres, qué es lo más importante para ti, qué le da sentido a tu vida y reconocer que todo lo que vivimos es una oportunidad de aprendizaje en nuestro camino para convertirnos en mejores versiones de nosotros mismos. 

La salubridad nos hace sentir arraigados y felices en nuestra propia piel, también aporta equilibrio y significado a nuestra vida.

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Patricio Varsariah.

 

“¿Valió la pena?”

noviembre 22, 2022


Los años y las experiencias me han enseñado de los arrepentimientos que quizá mucha gente tendrá en muy poco tiempo.

Comparto contigo experiencias que por no poner atención a tiempo, descubrimos que nunca hemos vivido, y a final, todos debemos preguntarnos: “¿Valió la pena?”

1.- Aferrarse demasiado. — 
No puedes perder lo que nunca tuviste, no puedes quedarte con lo que no es tuyo, y no puedes aferrarte a algo que no quiere quedarse. Pero puedes volverte loco si lo intentas. Lo que debes darte cuenta es que la mayoría de las cosas son solo una parte de tu vida porque sigues pensando en ellas. ¡Deja de aferrarte a lo que duele y deja espacio para lo que se siente bien! 

No dejes que lo que está fuera de tu control interfiera con todas las cosas que puedes controlar. En otras palabras, di “adiós” a lo que no funcionó para poder decir “hola” a lo que podría. 

En la vida, las despedidas son un regalo. Cuando ciertas personas se alejan de ti, y ciertas oportunidades te cierran las puertas, no hay necesidad de aferrarse a ellas ni de rezar para tenerlas presentes en tu vida. Si te cierran, tómalo como una indicación directa de que estas personas, circunstancias y oportunidades no son parte del próximo capítulo de tu vida. Es un indicio de que tu crecimiento personal requiere de alguien diferente o algo más, y la vida es simplemente hacer espacio.

 2.- Falta de presencia. —
 Date cuenta de que la vida es simplemente una colección de pequeñas oportunidades para la felicidad, cada una vivida un momento a la vez. Que se debe dedicar algún tiempo cada día a notar la belleza en el espacio entre los grandes eventos. Esos momentos de ensueño y atardeceres y brisas refrescantes no pueden ser superados. Pero sobre todo, date cuenta de que la vida se trata de estar presente, mirando y escuchando y trabajando sin reloj y sin anticipar los resultados en cada momento y, a veces, en días realmente buenos, para dejar que estos pequeños momentos llenen tu corazón de una intensa gratitud. 

A decir verdad, inevitablemente, ya sea mañana o en tu lecho de muerte, llegarás a desear haber pasado menos tiempo preocupándote y corriendo por tu vida, y más tiempo siendo realmente consciente y agradecido de cada día...

Cuida el presente porque en él vivirás el resto de tu vida. Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser será, y sucederá naturalmente. 

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Patricio Varsariah.
 

Una analogía que me parece tremendamente poderosa es la siguiente:

noviembre 21, 2022
Imagina por un instante que entras en una habitación totalmente oscura, y de repente enciendes las luces. Un solo gesto, un solo instante, pero todo a tu alrededor cambia súbitamente con ese simple acto de darle al interruptor. 

Lo mismo puede suceder en nuestras vidas si simplemente decidimos darle al interruptor de nuestra actitud personal y empezar a ver todas las situaciones y lo que podemos lograr en el futuro desde una perspectiva de tener las “luces” bien encendidas. 

Todos tenemos momentos de dificultad en nuestras vidas. Si pudiésemos escrutar en los corazones de todas y cada una de las personas con las que nos encontramos o relacionamos a diario, a buen seguro que todos ellos también tienen momentos de “oscuridad” en sus vidas. Es algo inherente a estar vivo. 

Pero el elemento diferenciador y la gran clave es como nos enfrentamos a esos momentos. Es en nuestro propio interior donde se encuentra ese “interruptor” que es capaz de transformarlo todo. 

Es cierto que en muchas ocasiones necesitamos para superar esos momentos el apoyo de un ser querido, notar una ligera mejoría en la situación, … pero al final la transformación solo llega cuando en nuestro interior decidimos encender ese “interruptor” llamado actitud mental positiva. 

Un cambio de enfoque y mentalidad es la herramienta más poderosa que existe para superar cualquier adversidad. 

Por eso una actitud personal positiva tiene el mismo efecto transformador inmediato que un interruptor de luz con la oscuridad. 

Esta mañana dedica un tiempo a reflexionar por unos instantes. Tal vez has estado en algunos momentos de tu vida y en la actualidad en una situación de “oscuridad”. 

¿Por qué no darle a ese “interruptor” de tu actitud personal ahora? 

Permitir que toda tu potencial y grandeza brille en toda su magnitud. 

Mañana también volverá a salir el sol, y no olvides que cada instante de nuestra vida es una nueva oportunidad y un nuevo comienzo. 

Nunca olvides que la mayor de las oscuridades es derrotada por el más mínimo haz de luz. 

Los años y las experiencias me han enseñado que NUNCA quieras a alguien que te enamora, ya que se enamora desde el corazón, quiere a alguien que te quiera desde el alma, porque quien te enamora te ilusiona y quien te quiere, siempre te valora.

El amor debe de ser mutuo y ser mutuamente de los dos y amarse con infinita sinceridad y de corazón para tener una buena relación y caminar juntos como compañeros del camino de la vida.

Saludos.

Patricio Varsariah.

 

Atrapada o atrapado en un tiempo muerto.

noviembre 21, 2022
Por cada minuto que dedicas a experiencias muertas, pierdes 60 segundos de tu vida

El tiempo es finito, y las presiones del trabajo, el hogar y otras responsabilidades a menudo nos hacen sentir que no nos queda tiempo para disfrutar de la vida. Una vida sobre programada y una rutina estresante sacan lo peor de nosotros.

Hay toneladas de cosas que ocupan nuestro tiempo pero no nos dejan sintiéndonos satisfechos o felices; simplemente nos hacen sentir aburridos y vacíos por dentro.

No es que estas actividades sean malas; simplemente no tienen un propósito mayor en nuestras vidas en este momento.

¿Alguna vez has sentido que tu vida se ha vuelto tan agitada, ocupada y caótica? Casi no hay tiempo para relajarse, reflexionar o simplemente ser uno mismo. Probablemente esté atrapado en un tiempo muerto que agrega poco o ningún valor a tu vida.

Cuando estás atrapado en un tiempo muerto, corres de una actividad a otra sin prestarle a tu ser interior la atención que merece para encontrar la realización. Pasas por el movimiento de la vida sin crecer ni aprender.

El tiempo vivo son las muchas (o pocas) inversiones de tiempo que genuinamente nos llenan o nos hacen revivir o perdernos. Hay tantas maneras en que podemos usar nuestro tiempo de manera más efectiva y hacer que rinda más.

El tiempo vivo es subjetivo: significa cosas diferentes para muchas personas. Algunas personas pasan su vida explorando, persiguiendo sus curiosidades, conociendo gente nueva y teniendo aventuras emocionantes.

Otros pueden pasar su tiempo vivo realizando un trabajo significativo que disfrutan profundamente. Tu percepción del significado de la vida determina cómo pasas tu tiempo vivo.

Ya sea que tu objetivo sea encontrar una carrera satisfactoria, construir relaciones significativas o simplemente encontrar más paz y equilibrio en tu vida, invertir en experiencias, eventos, tareas y habilidades que saquen lo mejor de ti es el mejor uso de tu tiempo.

Una forma de hacer tiempo para el "tiempo vivo" es priorizando tus tareas y actividades. Reserva tiempo para paseos por la naturaleza, actividades al aire libre que te hagan perderte y experiencias que valoras profundamente en la vida, y ejercicios que mejoren tu bienestar.

Se más intencional acerca de cómo pasas tu tiempo. Podrías hacer un inventario de tiempo (separar tu día en zonas horarias muertas y vivas) para descubrir actividades y eventos que puedes hacer pasar hambre (distracciones) y aquellos a los que debes alimentar (actividades valiosas) para sacar lo mejor de ti mismo.

Prioriza tus actividades en función de su valor. Concéntrate en inversiones de tiempo que te acerquen a tus objetivos. Debemos intentar, concentrarnos en mantenernos saludables, tener paz, ser feliz, recordar lo que es importante, disfrutar de la naturaleza y los animales, pasar tiempo leyendo, tratando de entender el universo, donde la ciencia y lo espiritual se encuentran.

Es esencial encontrar formas de encajar en actividades que sean significativas y que se sientan adecuadas. No necesariamente tienes que hacer todo a la vez, pero es esencial hacer tiempo para lo que más te importa.

Ya sea pasando tiempo con conexiones sociales positivas, trabajando en proyectos creativos o simplemente dando un paseo o leyendo un libro, asegúrese de pasar tu tiempo vivo en cosas que te hagan cobrar vida.

El tiempo bien empleado es una inversión del presente para un futuro práctico y abundante.

Para cada hábito, acción, actividad, experiencia o evento, pregúntate; ¿Es este el mejor uso de mi tiempo vivo? Recuerda, cómo pasas tu tiempo es cómo pasas tu vida.

La vida nos pregunta constantemente: ¿Será tiempo de vida o de tiempo muerto?”. Cómo pasas tu tiempo depende de ti; puede ser tan simple o complejo como desee, pero hazlo significativo.

Centrarse en experiencias saludables y valiosas todos los días hará que te sientas más vivo, renovado y listo para afrontar cada día como un ganador. La forma en que administramos o invertimos nuestro tiempo impacta en gran medida en quiénes nos convertimos.

Gracias por tu generosidad y la paciencia de leerme, espero que hayas encontrado algo útil y si deseas puedes compartirlo ya que el saber aumenta si se comparte.

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Patricio Varsariah.
 

Toda la vida real duele, cumple y la felicidad es un resultado.

noviembre 16, 2022
La vida es una progresión compleja. La vida real es desordenada, frustrante y requiere un esfuerzo significativo. También resulta ser el único tipo de vida que vale la pena vivir.

La vida real duele porque a menudo es desordenada y está llena de contratiempos que desafían tus creencias sobre ti mismo, los demás y el mundo que te rodea.

Sin embargo, a pesar de toda esta incomodidad, la vida auténtica nos permite aprender de nuestras experiencias y crecer como individuos. También nos permite expresarnos auténticamente.

La felicidad de toda la vida radica en ser usado por la vida; herido por la vida, impulsado y aguijoneado por la vida, reabastecido y rebosante de alegría con la vida, luchando por el bien de la vida. Esa es la verdadera felicidad. En el sufrir, una gran parte es dolor”.

La vida real puede ser dolorosa. También puede ser gratificante si tomas el control de la dirección de tu vida. La fea verdad es que la vida real no siempre es conveniente para todos. No siempre tiene un final de cuento de hadas. La paradoja interminable es que aprendemos a través del dolor.

La vida real consiste en aceptar lo bueno y lo malo y mantener el equilibrio a pesar del dolor. También se trata de buscar experiencias que minimicen la miseria y maximicen la alegría; de lo contrario, terminarás arrepintiéndote del pasado y preocupándote por el futuro el noventa por ciento del tiempo.

La vida real es involucrar tus emociones ahora. Aférrate siempre al presente. Cada situación, de hecho cada momento, tiene un valor infinito, porque es el representante de toda una eternidad.

Una vida significativa se trata de vivir tus emociones, no solo de pensar en ellas. Esto significa comprometerte con todos tus sentidos en el momento. La vida se realiza cuando practicas vivir el momento, vivir el ahora. La vida real no tiene por qué ser costosa o complicada.

Puede ser tan simple como dar un paseo por el parque o sentarse junto al fuego con un buen libro. Pasar tiempo a solas con la naturaleza es increíblemente sanador. O hacer un esfuerzo deliberado para disfrutar de las vistas, los sonidos y los olores que te rodean. En otras palabras, no hay desconexión entre tu mente y tu cuerpo.

Tu vida requiere tu presencia consciente para poder vivirla. Estar aquí ahora. Cuando estamos verdaderamente presentes, nuestros sentidos están abiertos y totalmente conectados con todo lo que nos rodea. Nos sentimos enraizados en nuestros cuerpos, lo que nos ayuda a sentirnos más relajados y cómodos. Estar presente también nos permite ver el mundo con más claridad, dándonos una mayor conciencia y compasión por los demás.

Mucha gente corre en piloto automático. Realizan los movimientos, haciendo lo que "tienen que hacer" para ir de un lugar a otro a la hora prescrita cada día. Incluso pueden convencerse a sí mismos de que no hay otra forma de vivir.

Pero si construyes tu vida en torno a la misma rutina durante años, te perderás toda la belleza y la alegría que provienen de conectarte verdaderamente contigo mismo, la naturaleza, el medio ambiente y los demás. Vale la pena revisar el sistema que ha creado para sí mismo de vez en cuando y modificarlo para reflejar la vida que desea o el resultado que espera.

Para vivir una vida significativa, debe experimentar dolor, lucha, pérdida, alegría, éxito y satisfacción a lo largo de las muchas fases de la vida. No hay otra manera de aprender a amar o crecer.

La vida real es incómoda. Planificar para una buena vida requiere esfuerzo. La buena salud significa invertir en mejores hábitos. Una buena relación requiere un compromiso para que funcione. Una gran carrera significa invertir en habilidades indispensables para protegerse a sí mismo en el futuro. La vida real es difícil. Pero también es gratificante y satisfactorio si haces bien la mayoría de las cosas.

Cuando vives plenamente, estás completamente comprometido con lo que estás haciendo; ese proceso puede ser un equilibrio de dolor y alegría.

Enfrenta tu vida, su dolor, su placer, no dejes ningún camino sin tomar. Los eventos, expediciones y experiencias memorables en la vida pueden ser incómodos, pero nos hacen cobrar vida. El dolor que siento ahora es la felicidad que tenía antes. Ese es el trato.

Por mucho que duela, la vida real se trata de lecciones aprendidas, nuevas experiencias, oportunidades de crecimiento, recuerdos felices, superación de desafíos y disfrutar de tiempo de calidad con nuestras conexiones sociales.

La felicidad es un resultado. La felicidad llega cuando hemos vivido y tenemos un respiro del puro olvido. La felicidad, en el sentido vulgar, es solo una experiencia de vacaciones. La felicidad es algo que experimentas, un proceso, no algo que tienes. Es un resultado de comprometerse con la vida. Una vida con sentido se puede encontrar siendo utilizada por la vida.

Una vida sin experiencia, en mi opinión, no es vida en absoluto. Y es por eso que les digo a todos que, incluso cuando duela, nunca dejes de vivir.

La felicidad no puede ser forzada o dictada por fuentes o individuos externos. Se puede cultivar momento a momento para maximizar su potencial y mantenerlo creciendo con el tiempo. Al enfocarse en las cosas que le brindan alegría y comprometerse con la vida a través de los dolores y obstáculos, naturalmente aumentará tu sentido de bienestar y satisfacción con la vida como un todo.

Se alcanza una gran paz interna cuando se tiene la certeza de que estamos haciendo lo posible para ser mejores cada día. Esa gran paz se halla siempre mas allá de las circunstancias personales, radica en ser no en tener, es un flujo natural reconocible. Que encontramos al redescubrir nuestra naturaleza espiritual y se expresa en la madurez amorosa de todas nuestras acciones y de todas nuestras palabras.

Gracias por tu generosidad y la paciencia de leerme, espero que hayas encontrado algo útil y si deseas puedes compartirlo ya que el saber aumenta si se comparte.

Saludos.

Patricio Varsariah.

 

¿Cómo lidias con todo el estrés de la vida? ¿Hay alguna lógica en algo?

noviembre 14, 2022


La vida no es lineal, no se desarrolla en etapas, fases o ciclos cronológicos. Las cosas no salen y no siempre saldrán según lo planeado. Hay altibajos, picos y valles. A veces estás en la cima del mundo, y otras veces parece que el infierno se ha congelado. ¡Y luego están los momentos intermedios en los que se siente como una locura!

El estrés es una respuesta normal a las exigencias de la vida moderna. Es la reacción natural de nuestro cuerpo al peligro, la amenaza, la incertidumbre y el desafío. Cuando nos sentimos estresados, se trata tanto de lo que está pasando en nuestra mente como de cualquier otra cosa. Y eso comienza con la forma en que pensamos acerca de los muchos desafíos de la vida.

La buena noticia es que puede asumir un estado mental específico para prepararse para enfrentar los muchos obstáculos inevitables.

Con los años he aprendido muchas lecciones sobre el tema que escribe hoy y lo comparto contigo amiga o amigo lector y es que aprendí a entender la vida de manera diferente a como muchas personas lo hacen hoy. Aprendí a percibir los obstáculos y los desafíos de manera diferente. No permitiendo que las adversidades me obstaculizaran o me abrumaran. Si estás angustiado por algo externo, el dolor no se debe a la cosa en sí, sino a tu estimación de ella; y esto tienes el poder de revocarlo en cualquier momento.

Veo los obstáculos como oportunidades en lugar de algo que debía evitar a toda costa. Veo la adversidad como algo que me haría más fuertes en lugar de algo a lo que debo temer. Y acepto las desgracias como pruebas destinadas a ayudarme a ser mejor persona.

Percibo la vida como un juego mental, ya que cómo percibes los desafíos determina nuestra respuesta emocional. Hay que elegir no ser lastimado, y no te sentirás lastimado.  Observó que nuestra evaluación de las adversidades nos hace sentir miserables, estresados y ansiosos. Estamos más a menudo asustados que heridos; y sufrimos más en la imaginación que en la realidad.

Solo hay un camino a la felicidad y es dejar de preocuparnos por cosas que están más allá del poder o de nuestra voluntad. Para cultivar una mente pacífica o tranquila, minimizar el estrés y mejorar tu enfoque de la vida, piensa en los factores estresantes externos fuera de su control como eventos que no puede cambiar. En lugar de estresarte por cosas que no puedes cambiar, concéntrate en acciones, experiencias y eventos en los que puedas influir.

Comience por separar las cosas que están fuera y dentro de su círculo de control. “Si está fuera de control, déjalo ir. Expresa : "No me importa", hasta que haya desarrollado una sana indiferencia hacia la situación. Si está bajo tu control, ¡actúe! Dedica el tiempo, la energía y el enfoque necesarios para crear el cambio que desees.

Si sientes que constantemente te estresas o te obsesiona con los eventos pasados, el futuro, las acciones y reacciones de otras personas, y lo que dicen, piensan, sienten o hacen, comience a ignorarlos, es un cambio de vida. Al aceptarlos, podrá tomar mejores decisiones sobre cómo tratarlos.

Si algo está fuera de tu control, no debes dejar que afecte tu día. Si llegas tarde al trabajo porque se quedó atascado en el tráfico, respira hondo y ponte a trabajar.

Si tienes un mal día, está bien decir: "Tuve un mal día", aprende de él y hazlo mejor mañana. Pero si lo analizas demasiado y lo conviertes en un gran problema, causará un estrés innecesario.

Si te preocupa no tener suficiente dinero, piensa en cuánto dinero tienes en este momento y qué puedes hacer para complementar tus ingresos, no en lo mal que se pondrán las cosas en el futuro.

En lugar de preocuparte por lo que podría salir mal, trata de concentrarte en lo que podría salir bien. ¿Hay algo bueno que pueda salir de esto? En lugar de dejar que las experiencias pasadas o las acciones de otras personas te estresen y te hagan sentir miserable, da un paso al frente y actúa; no dejes que te afecten.

La mayoría de personas no se perturban por las cosas, sino por las opiniones que tienen de las cosas.

Es fácil perderse en las minucias de tu vida. Hay tantas cosas pequeñas y sin importancia de las que puedes preocuparte, y puede parecer que pasas la mitad de tu tiempo lidiando con molestias menores. Insistir en las cosas negativas solo las empeorará. Al concentrarte en las cosas que puedes controlar e ignorar el resto, podrás neutralizar el estrés.

No importa lo mal que parezcan las cosas, tú tienes el control de tus propios pensamientos y acciones. Si sientes que no puedes pensar con claridad, intente tomar un descanso y concentrarse en otra cosa durante unos minutos. Esto permitirá que tu cerebro se reinicie y te dará tiempo para recuperar el enfoque.

¿Alguna vez te sientes frustrada o frustrado, por el hecho de que tu cerebro está conectado para prestar más atención a las cosas que temes? Es un mecanismo de supervivencia. Nacemos con esta tendencia y, como humanos, pasamos mucho tiempo preocupándonos. Pero puedes cambiar este patrón de pensamiento.

¿Por qué debemos castigarnos por algo que no podemos cambiar?

Para romper el ciclo de estrés constante, enséñele a tu cerebro a ignorar las cosas que están fuera de tu control. Empieza pequeño. Para todo lo que sientas la tentación de pensar demasiado o estresarte, piensa deliberadamente en tu propia influencia y en lo que puedes hacer positivamente para cambiar tu vida.

Es casi seguro que te encontrarás con situaciones que no puedes controlar. No importa cuánto desees que las cosas sean diferentes o cuánto creas que los eventos deberían suceder, no hay garantías. Lo importante es que dejes de centrarte en ellos porque por mucho que nos preocupemos por ellos, no podemos hacer nada ni influir en ellos.

Siempre tienes la opción de no tener opinión. Nunca hay necesidad de enfadarse o de molestar a tu alma por cosas que no puedes controlar. Estas cosas no piden ser juzgadas por ti. Déjalos en paz.

Hay fuerza en aceptar la realidad de las cosas; cuanto antes sepamos que algunas cosas están fuera de nuestras manos, mejor estaremos. Adoptar una mentalidad de aceptación devuelve el control a tu corte. Te ayuda a concentrarte en tus propias acciones y en cómo seguir adelante.
A veces estamos tan concentrados en las cosas que no podemos controlar que nos perdemos las cosas que podemos cambiar positivamente. Dar un paso atrás, ser consciente de lo que puedes controlar y concentrarte en tus acciones son cambios positivos para la claridad mental. Al hacerlo, podrás mantener un mejor sentido del equilibrio y reducir los niveles de estrés.

La capacidad de mantener la cabeza fría frente a la confusión y responder con claridad en lugar de reaccionar impulsivamente es vital para tener éxito en cualquier cosa en la vida. Recuerda siempre : Tú tienes poder sobre tu mente, no sobre eventos externos. Date cuenta de esto, y encontrarás la fuerza que necesitas.

Se alcanza una gran paz interna cuando se tiene la certeza de que estamos haciendo lo posible para ser mejores cada día. Esa gran paz se halla siempre mas allá de las circunstancias personales, radica en ser no en tener, es un flujo natural reconocible. Que encontramos al redescubrir nuestra naturaleza espiritual y se expresa en la madurez amorosa de todas nuestras acciones y de todas nuestras palabras.

Deja que tus recuerdos inunden tu mente, traigan calidez, paz, consuelo y fuerza a tu corazón y te guíen hacia adelante.

Gracias por tu generosidad y la paciencia de leerme, espero que hayas encontrado algo útil y si deseas puedes compartirlo ya que el saber aumenta si se comparte.

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Patricio Varsariah.
 

La hipocresía.

noviembre 14, 2022



La hipocresía es sencilla y llanamente la falta de coherencia entre aquello que decimos aceptar como principios base de nuestro comportamiento, y lo que realmente hacemos. La hipocresía a nivel moral depende siempre de la coherencia en valores, no de otros comportamientos que dependen más de la banalidad de nuestro carácter que de la moralidad de nuestros actos. Ser hipócrita es decir que respeto la igualdad real entre géneros y luego tener comportamientos machistas, micros o macros, justificándolos con cualquier peregrina excusa que se me ocurra.

La honestidad total es un mito. No existe nada parecido, ni siquiera somos siempre sinceros con nosotros mismos. Nos autoengañamos con cierta frecuencia, con tal de no ver las carencias de nuestro carácter o de nuestros hábitos. A veces subconscientemente, pero en la sociedad de las vanidades en la que vivimos la mayoría de las veces para disimular ante los demás. Las máscaras se han convertido en nuestra segunda naturaleza y en pocas ocasiones y a regañadientes nos mostramos tal y como somos. Hipócrita es pedir a los demás que se muestren tal y como son, o reprocharlo en algún cotilleo social, y no autoevaluar nuestro propio comportamiento. Solemos aplicar las reglas morales que decimos respetar rara vez en primera persona y casi siempre en casa ajena, qué le vamos a hacer.

Lo mismo podemos decir del racismo o de otros deleznables comportamientos que nunca nos gusta reconocer en primera persona, pero en los que a veces caemos. No debemos confundir la hipocresía directamente con la mentira, pueden coincidir, o no, pero hay muchos factores que pueden hacer que mintamos que no dependen de no respetar aquellos valores que decimos forman parte de nuestros principios morales. 

El prototipo de hipócrita moral que vemos en la política, y que tanto daño produce a todo un pueblo, . cuando algún personaje de relevancia, como la gran mayoría 99% de políticos – prototipos de la hipocresía moral y social, dicen respetar unos valores y se disfrazan con ellos para mostrarnos unas facetas en público que no corresponden en absoluto con los que lleva a cabo en su vida privada, o cuando se aprovecha de ese disfraz para beneficiarse por las simpatías que despiertan, se venden como un personajes humilde, que trabajan por revertir la pobreza y asume en teoría los valores de una vida sencilla, cuando en realidad vive a costa del Estado como una familia rica. 

Lo vemos demasiado a menudo en política o en la sociedad, pero estamos tan acostumbrados a la incoherencia entre los principios que se dicen afirmar y la excusa de la “política real”, que lo damos por descontados. Hemos aceptado que la incoherencia en política es parte de la misma, y esa es una de las causas del auge de los populismos extremos. No tenemos en cuenta que aceptar como normales este tipo de contradicciones termina por degradar la vida política a una inmoralidad que no beneficia a nadie, salvo a los “politiqueros de pacotilla” que se aprovechan de ella.

Lo vemos tambien el “los predicadores” que han perdido la fe, sin embargo, sigue predicando porque cree que es lo mejor para la comunidad. Su motivación es pragmática, no religiosa. Hay falsedad en su forma de vida, sin duda, pero no tanto hipocresía, pues algunos no muchos, siguen viviendo con la sencillez y humildad que predican para los demás. Mantiene la coherencia entre como pide a los demás que vivan y como vive él acorde a esos mismos principios. 

En la hipocresía, como en la mentira, hay muchos matices. A veces tenemos unos principios morales y vivimos de acuerdo a ellos, pero la presión social es tal, que nos ponemos una máscara y pretendemos ante los demás ser alguien diferente. Las máscaras que utilizamos para sobrevivir a las presiones sociales pueden ser tan falsas como los filtros de las fotografías que usamos al subir nuestras fotos a las redes sociales, pero en ocasiones para sobrevivir, en el amor u otras pasiones vitales, se necesita de estas máscaras. El toque moral que diferencia la bondad o maldad de las máscaras dependerá del uso que hagamos de ellas. 

La hipocresía no estará en aparentar algo que no somos estrictamente, si el juego simulado es aceptado, o si necesitamos alguno de estos recursos retóricos sociales para sobrevivir a ambientes hostiles, sino en el daño que conscientemente podamos causar a otros. Se puede ser una persona íntegra si mantenemos la coherencia entre lo que en verdad pensamos y cómo vivimos acorde ante esa creencia, aunque de cara a los demás, por los motivos que fuera, aparentamos otra cosa, y pudiera parecer hipocresía. Pero no lo es. 

Hemos de tener cuidado con los matices.Digamos pues que la clave en el debate moral de la hipocresía, por si no hubiera quedado claro en los párrafos que anteceden, se encuentra más en el egoísmo que en la falsedad en sí. La falsedad o insinceridad puede tener muchos motivos; ser partícipes del juego social de espejos en el que vivimos, sobrevivir a presiones hostiles en el trabajo, sacrificar parte de las creencias propias para compartir espacios comunes con otra persona, añadir picante al sexo o al enamoramiento romántico, mantener la llama de amistades complicadas o mil recursos más con los que convivimos en una comunidad heterogénea. 

Puede que ocultemos nuestra vulnerabilidad, para evitar ser castigados por la ceguera de otros, o por el contrario la expongamos buscando sus simpatías. Utilizar sin embargo la hipocresía como un disfraz para aprovecharnos de la ingenuidad ajena no tiene justificación moral ninguna. Ni si se usa para causar daños a terceros.

Ser estrictos en nuestros juicios morales, sobre lo propio o lo ajeno, nunca es una buena medida. Podemos desear alcanzar un altar de honestidad presupuesta donde seamos todo sinceridad y no haya lugar a la hipocresía, pero como he manifestado; primero, alcanzar virtudes morales es un proceso, un hábito que cuesta trabajo. No podemos decepcionarnos por no vivir siempre acorde a principios en los que creemos. Segundo, porque a veces ser estrictos aplicando estos principios causa daños ajenos a los demás a los que hemos de ser especialmente sensibles. Tú puedes sentirte muy bien siendo sincero, pero si tu sinceridad causa un daño irreparable lo mismo has de pensar cuidadosamente qué decir, a quién decirlo y cómo decirlo.

En personas de virtudes moderadas la modestia es simple honestidad, pero en los que poseen gran talento es hipocresía.  O lo que es lo mismo, como en tantas cosas que hemos olvidado, y en tantas otras cosas imposibles de olvidar como la política, el amor, el trabajo, el ocio, apliquemos el sentido común que mesura nuestros juicios. 

Tratemos de ser sinceros, sin un uso dogmático de nuestra coherencia entre cómo pensamos y cómo vivimos, respetando por el camino cómo los demás piensan y cómo los demás viven. Menos hipocresía y más sinceridad, pero sin daños colaterales. Todo hombre es sincero a solas, cuando aparece una segunda persona comienza la hipocresía.

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Patricio Varsariah.
 

La vida no es complicada; solo tiene muchas partes móviles.

noviembre 13, 2022

Un hermoso pop de color 🌈 Amsterdam


La vida es desordenada, caótica y no lineal. Las personas cambian, crecen y evolucionan constantemente, lo que a menudo significa más cosas que hacer y cuidar y mucho de lo que estar al tanto. Confucio tenía razón cuando dijo: “La vida es realmente simple, pero insistimos en complicarla”. Cuando permitimos que los desafíos externos controlen nuestras vidas, terminamos sintiéndonos estresados, ansiosos o deprimidos, sin mencionar lo que eventualmente podrían llevarnos a hacer.

La vida, desde la carrera hasta las obligaciones familiares, puede ser muy compleja y abrumadora si no tomas el control. Con todo lo que sucede en tu vida, es fácil distraerse y perder de vista lo que realmente importa; tiempo para perseguir nuestras curiosidades más profundas, tiempo de calidad con las personas que amamos y experiencias significativas que nos hacen cobrar vida. Pero la vida no tiene por qué ser complicada. Por eso es tan importante simplificar tu vida.

Los seres humanos, naturalmente, tendemos a hacer las cosas más complicadas de lo necesario. Es fácil crear un escenario en el que los detalles se conviertan en una excusa para no actuar. Incluso si conoce las formas más simples de vivir una vida plena, es difícil no agregar algunos pasos innecesarios. Cuidado con la esterilidad de una vida ajetreada.

La vida puede ser una fuente constante de estrés y presión abrumadores. Desde el trabajo hasta las finanzas y las obligaciones familiares, siempre siente que necesita hacer más o lograr más. Esta respuesta constante de lucha o huida puede hacer que sea casi imposible hacer tiempo para el tiempo de inactividad, dejarse llevar o disfrutar el momento.

Complicar la vida es la raíz del estrés y la ansiedad. La gente tiende a complicar las cosas en la vida.
Cuando todo parece precipitarse hacia ti desde todas las direcciones, necesitas encontrar una manera de simplificar tu vida para que puedas mantener el control y no perderte en el camino. 

Para mí, mantener las cosas simples es la mejor manera de vivir la vida, de no complicar las cosas, de mantener las cosas en perspectiva. 

A menudo pensamos en simplificar nuestras vidas como renunciar a cosas que ya no valoramos o tener menos en lugar de más. Pero simplificar su vida no significa renunciar a las cosas que amas; significa encontrar maneras de hacer las cosas que tengan más sentido para tus metas futuras pero que también te permitan disfrutarlas ahora. También significa encontrar formas de racionalizar, optimizar y simplificar las cosas que importan.

Hay muchas formas en las que puedes simplificar tu vida; no deberían requerir cambios importantes; solo requieren un poco de dedicación hacia ellos hasta que se conviertan en una segunda naturaleza para ti. Puedes reducir la vida a una serie de tareas, experiencias, eventos y experiencias significativas. La buena noticia es que las pequeñas experiencias se suman para hacer que tu vida sea lo más rica y plena posible.
Cada día es una nueva oportunidad de acumular ricas experiencias significativas, ver el mundo a través de nuevos ojos y aprovechar nuevas oportunidades para encontrar verdadera alegría y satisfacción en tu vida. Cuando estás luchando con los muchos desafíos de la vida, puede ser tentador imponer una estructura complicada en tu vida.

Puede tratar de reservar tiempo para todo o cambiar su horario para acomodar casi todo. Pero este tipo de cambios rara vez son necesarios. En su lugar, debes concentrarte en pequeños ajustes que afectarán significativamente su vida.

Comienza con una cosa pequeña y luego desarrolle hasta que esté satisfecho con lo que ha logrado. Es imposible hacerlo todo, así que elige algunas cosas esenciales y hazlas bien.

Si tienes demasiadas bolas en el aire, es probable que dejes caer algunas. Cuando te enfocas en una cosa a la vez, tu cerebro maneja mejor las cosas. Y puede lograr tareas y objetivos más rápido. Uno de los mayores desafíos que enfrentamos como humanos es mantenernos enfocados en una cosa a la vez. Ya sea en el trabajo o en las relaciones, es muy fácil distraerse y hacer demasiadas cosas a la vez en lugar de una a la vez. ¿El resultado? A menudo nos sentimos agotados y frustrados, lo que puede llevarnos a tomar malas decisiones. No dejes que las distracciones roben tu enfoque.

Has tenido éxito en la vida cuando todo lo que realmente quieres es solo lo que realmente necesitas. En nuestra búsqueda por ganar el juego de la vida, nos perdemos en el ruido y olvidamos lo que realmente importa. Para tener éxito en hacer que tu vida sea grandiosa, necesitarás prioridades: administrar tareas y experiencias es clave.

Hay tantas actividades que queremos hacer en nuestras vidas, pero las limitaciones de tiempo lo hacen más difícil de lo que nos gustaría. Encontrar tiempo para lo más esencial crea equilibrio y una sensación de tranquilidad.

1. Divide las cosas en segmentos más pequeños. Esto puede ser tan simple como dividir tus días en partes pequeñas o tan complejo como dividir su proyecto en tareas más pequeñas con plazos claros.
2. Priorice lo que realmente debe hacerse. Elija primero las cosas más importantes y concéntrese en ellas, una a la vez. Defiende tu tiempo como si tu vida dependiera de ello porque así es.
3.-Tómate un descanso con frecuencia, incluso si son solo 15 minutos. Te ayudará a sentirte renovado y más productivo en la vida.

La vida está llena de interminables demandas y responsabilidades. Todos enfrentamos variables como presiones financieras, estrés laboral, responsabilidades familiares y más. La buena noticia es que estos desafíos no tienen por qué abrumarnos; solo necesitan ser manejados correctamente. Al simplificar tu vida, tendrás más energía para dedicarte a las cosas que realmente te importan. Y como resultado, también serás más feliz.

Haz espacio en tu vida para las cosas que importan, para la familia y los amigos, el amor y la generosidad, la diversión y la alegría. Sin esto, te quemarás a mitad de tu carrera y te preguntarás a dónde fue tu vida.

Cuando aprendemos a priorizar lo esencial y simplificar nuestra vida, empezamos a ver cómo todo lo que nos rodea está conectado. Al simplificar nuestras rutinas diarias, liberamos tiempo y energía que se pueden usar en otros lugares. Nos volvemos más conscientes de cómo nuestras decisiones diarias impactan nuestro futuro, tanto positiva como negativamente. Al ralentizar nuestras acciones, podemos tomar mejores decisiones que finalmente nos beneficiarán a largo plazo.

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Patricio Varsariah.
 

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