Las palabras dichas suelen perderse en el ruido del tiempo.
Lo escrito, en cambio, permanece.

Cada texto que aquí comparto nace con la intención de quedar, de acompañar al lector más allá del instante, de ofrecer un espacio de reflexión que pueda ser visitado una y otra vez, con nuevas miradas y nuevas preguntas.

Leer es detenerse. Es permitir que lo escrito siga viviendo en quien lo recibe.

¿Qué significa realmente ser libre?

abril 23, 2023


¿Es la capacidad de hacer lo que queramos, cuando queramos? ¿O es algo más profundo, algo más significativo? ¿Es la capacidad de expresarse libremente sin miedo al juicio o la persecución?
¿O es el poder de liberarse de las cadenas invisibles de la vida?

La libertad es un concepto complejo que filósofos y políticos han debatido durante siglos. No existe una definición única de libertad en la que todos estén de acuerdo, pero generalmente se refiere a la capacidad de actuar o pensar sin restricciones.

La libertad no se trata solo de circunstancias externas, sino también de estados mentales internos. Se trata de la capacidad de vivir el momento presente sin sentir el peso de los arrepentimientos del pasado o las preocupaciones sobre el futuro. Se trata de elegir nuestro propio camino en lugar de ser dictados por las normas o expectativas sociales.

Algunas personas creen que la libertad es la capacidad de hacer lo que quieras, cuando quieras. Esta visión de la libertad a menudo se asocia con el individualismo y la autosuficiencia. Sin embargo, otros creen que la libertad no se trata de hacer lo que quieras, sino de hacer lo correcto. Esta visión de la libertad se asocia a menudo con la responsabilidad y el deber.

Sin embargo, la libertad no es absoluta. Siempre hay límites para lo que podemos hacer, y siempre hay consecuencias para nuestras acciones. Sin embargo, la libertad es esencial para una vida plena y significativa. Nos permite perseguir nuestros intereses, expresarnos y conectarnos con los demás.

La libertad es lo que haces con lo que te han hecho, esta frase dice mucho sobre el espíritu humano y nuestra capacidad para superar nuestras circunstancias. Incluso cuando nos enfrentamos a situaciones difíciles, todavía tenemos el poder de elegir cómo responder a ellas. Podemos elegir ser definidos por nuestras dificultades, o podemos elegir usarlas como un catalizador para el crecimiento y el cambio, y es válida en todos los aspectos de la vida.

Ya sea una infancia difícil, un trauma pasado, una relación fallida, una crisis de salud o las circunstancias actuales, estas experiencias pueden hacernos sentir atrapados e impotentes. La buena noticia es que podemos decidir cómo respondemos a estas experiencias, que es donde reside la verdadera libertad.

Nos empoderamos cuando nos apropiamos de nuestras experiencias y las usamos como un catalizador para el crecimiento y el cambio. Podemos transformar nuestro dolor en propósito y usarlo para inspirar a otros. Podemos dejar atrás el pasado y abrazar experiencias significativas ahora, encontrando alegría y significado en nuestras luchas. Solo hay una decisión que debes tomar: estás trabajando en tu libertad o estás aceptando tu esclavitud.

Para algunas personas, la libertad puede significar liberarse del pasado y crear un futuro mejor para ellos. Para otros, puede significar encontrar paz y aceptación en el momento presente. Independientemente de cómo definas la libertad, mi mensaje es claro: tenemos el poder de dar forma a nuestras propias narrativas y determinar nuestros caminos, incluso frente a la adversidad. Al reconocer cómo nuestras experiencias nos han moldeado y elegir responder a esas experiencias de manera constructiva, podemos trascender las limitaciones que de otro modo podrían detenernos y vivir una vida con significado, propósito y realización. 

Si bien es posible que no siempre tengamos control sobre las circunstancias en las que nacemos o los eventos que nos suceden a lo largo de nuestras vidas, podemos elegir cómo respondemos a esas experiencias.

La libertad no es la ausencia de sufrimiento. La libertad no es la ausencia de compromisos, sino la capacidad de elegir y comprometerme con lo que es mejor para nosotros. Muchos pensadores y artistas a lo largo de la historia han reconocido la importancia de la agencia, la resiliencia y la responsabilidad personal frente a la adversidad. Sirve como un recordatorio de que incluso frente a las dificultades, podemos dar forma a nuestros destinos y determinar nuestros propios caminos a seguir.

La idea de que la verdadera libertad no es necesariamente la ausencia de problemas o dificultades, sino la capacidad de tomar el control de nuestras circunstancias y aprovecharlas al máximo. En otras palabras, podemos experimentar dificultades, obstáculos o injusticias, pero podemos elegir cómo responder a ellos y permitirles que den forma a nuestras vidas.

Podemos tomar medidas para cambiar nuestras circunstancias, encontrar significado o propósito en nuestras luchas, o simplemente elegir vivir nuestras vidas de una manera que se alinee con nuestros valores y creencias, a pesar de los muchos desafíos de la vida.

Se le puede quitar todo a un hombre menos una cosa: la última de las libertades humanas: elegir la actitud de uno en cualquier conjunto de circunstancias, elegir su propio camino. Las personas que pueden encontrar significado en las experiencias difíciles tienden a ser más resistentes y más capaces de hacer frente a la adversidad.

El hombre está condenado a ser libre; porque una vez arrojado al mundo, es responsable de todo lo que hace. Depende de ti darle [a la vida] un significado. La importancia de la libertad personal y la responsabilidad individual para crear significado y propósito en la vida. Somos libres de elegir nuestros valores, metas y acciones, pero también somos responsables de las consecuencias de esas elecciones.

La única forma de lidiar con un mundo sin libertad es volverse tan absolutamente libre que tu propia existencia sea un acto de rebelión.

El existencialismo puede ser particularmente relevante para las personas que han experimentado traumas o adversidades. Si bien el impacto del trauma puede ser significativo y duradero, las personas aún pueden encontrar formas de recuperar su representación y crear una vida significativa para ellos mismos.

Debemos ser libres no porque reclamemos la libertad, sino porque la practicamos. Aprende a practicar la libertad, incluso cuando la vida es dura. Transforma nuestras experiencias en oportunidades de crecimiento y autodescubrimiento.

Gracias por tu generosidad y la paciencia de leerme.

Patricio Varsariah
 

Tu vida es solo tuya.

abril 21, 2023



No necesitas justificar nada. No necesitas cambiar solo para gustarle a alguien. Sé tú mejor yo y los correctos amarán a tu verdadero yo.

Tu vida es solo tuya. Otros pueden tratar de persuadirte, pero no pueden decidir por ti. Pueden caminar contigo, pero no en tus zapatos. Así que asegúrese de que el camino que decida caminar se alinee con tu propia intuición y deseos, y no tengas miedo de caminar solo y allanar tu propio camino cuando sabes que es lo correcto.

¿Las personas en tu vida siempre apoyarán tus decisiones? No, es probable que no lo hagan. Pero debes recordar que la vida no se trata de justificarte a ti mismo, se trata de crearte a ti mismo.
Así que has de este tu lema de por vida: "Respetuosamente no me importa". Díselo a cualquiera que emita un juicio injusto sobre algo en lo que crees firmemente o algo que te hace ser quién eres. La gente inevitablemente te juzgará en algún momento de todos modos, y eso está bien. Afectaste su vida; no dejes que afecten los tuyos.

Y cuando necesite un recordatorio rápido o una dosis de aliento, consulte esta lista de referencia rápida de opciones de vida que no debería tener que justificar ante nadie más:

1. Elegir ponerte a ti mismo primero.
Es práctico… muchas veces nos quedamos muy atrás en nuestra propia lista de prioridades porque estamos muy ocupados cuidando a los demás. Y una de las cosas que creo que todos queremos modelar para los hijos es invertir en ellos mismos tanto como ellos invierten en los demás. Me guste o no, ¡ese es un consejo perfecto si me preguntas! Solo hay unas pocas personas en este mundo que se mantendrán 100% fieles a ti, y TÚ deberías ser una de ellas. Priorice sus propias necesidades en sus tareas diarias.

2. Elegir abrazar tus emociones.
Nunca te disculpes por ser sensible o emocional. No hay razón para avergonzarse de sentir algo o expresarlo si es real para ti. Mostrar tus emociones es característico de un ser humano verdaderamente vivo y compasivo y, sin embargo, con demasiada frecuencia se percibe como un signo de debilidad o debilidad. En verdad, no es la persona emocionalmente sensible la que está rota, es la comprensión de la sociedad que a menudo es disfuncional y emocionalmente incapacitada.
En verdad, no hay vergüenza en expresar sus sentimientos auténticos. Aquellos que a veces son descritos como "demasiado emocionales" o "complicados" son el tejido mismo de lo que mantiene vivo el sueño de un mundo más reflexivo, solidario y humano. ¡Deja que tus sentimientos, sonrisas y lágrimas brillen una luz en este mundo!

3. Elegir ser dueño de tu rareza.
Todos somos raros de alguna manera. Lo que te distingue puede parecer una carga, pero no lo es. La mayoría de las veces es lo que te hace tan increíble. Entonces, ¿dónde está tu voluntad de ser raro? ¿Dónde está tu resolución de ser real? Celebra tu individualidad y no te avergüence de ello. Si tienes la suerte de tener algo que te hace diferente a los demás, no te avergüences y no lo escondas.

4. Elegir ser TÚ sin pedir disculpas.
Nunca estamos más vivos que cuando somos valientes, y no podemos ser valientes a menos que estemos dispuestos a quitarnos la máscara y ser nosotros mismos. Se trata de encontrar el coraje para ser imperfectamente uno mismo. Cuando el perfeccionismo de cualquier tipo nos está impulsando, la vergüenza siempre es la escopeta y el miedo es el conductor del asiento trasero. No te hagas esto a ti mismo. Deja ir ese impulso subconsciente de ser "perfecto" a los ojos de los demás, y sé exactamente quién eres hoy. No se requieren disculpas.

5. Elegir dejar ir y no tomar las cosas personalmente.
Es posible que no puedas controlar todas las cosas groseras que la gente dice y hace, pero puedes decidir no ser controlado por ellas. Toma esa decisión por ti mismo. Hay una gran libertad en dejar a los demás con sus opiniones. Y se quita un gran peso cuando te tomas las cosas de manera menos personal.
Por supuesto, algunas personas pueden decirte que es mejor defenderte y defenderte con fuerza, pero la mejor ofensiva suele ser una buena defensa. Defiéndete de los demás no poniéndote en el centro de sus conflictos internos. A decir verdad, si te tomas todo personalmente, permanecerás ofendido por el resto de tu vida. Lo que otras personas hacen es principalmente por ellos, no por ti.

6. Elegir perdonar a los demás.
Perdona a los demás, no porque ellos merezcan el perdón, sino porque tú mereces la paz. Libérate de la carga de ser una víctima eterna. En su mayor parte, los rencores son para aquellos que insisten en que se les debe algo. El perdón, por otro lado, es para aquellos que son lo suficientemente sabios como para concentrarse en lo que pueden controlar en el presente. Para seguir adelante, debes saber por qué te sentiste así y por qué ya no necesitas sentirte así. Se trata de aceptar el pasado, establecer límites saludables y levantar el espíritu con pasos positivos hacia adelante.

7. Elegir pasar más tiempo con las personas que amas.
Aunque tal vez sea concebible que algún día te acuestes en tu lecho de muerte arrepintiéndote de no haber trabajado más duro y marcado cada pequeña cosa de tu lista de tareas pendientes, es dudoso que tu trabajo y tus tareas pendientes sean tus mayores preocupaciones. Sin embargo, lo más probable es que desees poder tener una noche romántica más con tu cónyuge, otra conversación larga y sincera con tu hermana o hermano, y una última risa con tu mejor amiga o amigo. La conclusión es que la vida es demasiado corta para estar demasiado ocupado para las personas que amas.

8. Elegir ir a tu propio ritmo.
No estás detrás. Estás exactamente donde necesitas estar. Cada paso es necesario. No te juzgues ni se regañes por la duración de tu viaje. Todos necesitamos nuestro propio tiempo para recorrer nuestra propia distancia. De hecho, dos de las parejas más increíbles que conozco no se conocieron hasta que tenían más de 30 años. Una de estas parejas acaba de tener su primer hijo a los 40 años. La lección aquí es simple: las grandes cosas en la vida no suceden cuando la sociedad te dice que deben suceder, suceden cuando el momento y las condiciones son las adecuadas. Así que recuerde, no tienes que poner excusas sobre por qué no estás casado en este momento, o por qué tienes un trabajo tradicional de 8 a 5, o por qué ganas una cierta cantidad de dinero, etc.

9. Elegir fallar hacia adelante.
En esos momentos en los que te encuentras frente a frente con un problema con el que luchaste antes, uno que contiene una lección que estabas seguro de que ya habías aprendido, recuerda, la repetición no es un fracaso. Pregúntales a las olas, pregúntales a las hojas, pregúntale al viento. La repetición es necesaria para evolucionar y crecer. Y la repetición te permite fallar hacia adelante. Aprendemos el camino correcto en el camino.
Verdaderamente, los fracasos son oportunidades para comenzar de nuevo de manera más inteligente que antes. Si has escuchado algo diferente, olvida lo que otros te han dicho. Falla a menudo, falla rápido, límpialo, aprende de ello, sigue adelante y luego repite. El hecho de que las cosas no hayan funcionado para ti hoy, no significa que no haya algo grande reservado para ti mañana. Descansa tranquila o tranquilo y prepárate. No desperdicies tu energía justificando tu próximo paso ante los detractores.

10. Elegir perdonarse a sí mismo por errores de juicio o inmadurez del pasado.
No apruebo del todo algunas de las cosas que he hecho en mi vida. Pero soy quien soy. Y no sería yo si no hubiera aprendido en el camino. Lo mismo es cierto para ti. No te avergüences de lo que tuviste que ser para llegar a dónde estás hoy. Perdónate por esos momentos en los que te faltó claridad, por esas decisiones tontas que tomaste y que te causaron estrés innecesario. Perdónate por ser humano, joven e imprudente. tu viaje tiene muchas lecciones vitales. Y lo que más importa ahora es tu voluntad de crecer a partir de ellos.

11. Elección de hábitos alimentarios saludables.
Con demasiada frecuencia, nuestra cultura asocia los hábitos alimenticios saludables con las dietas de moda y los esquemas de mercadeo para la pérdida de peso. Pero también hay algo llamado alimentación saludable como un medio para una buena salud real, no para perder peso, no una dieta loca o cualquier otra cosa. ¿Por qué tenemos que defendernos cuando elegimos comer sano? Porque, por alguna razón, algunas personas tienden a ser escépticas de que una persona en realidad solo quiera tratar bien su cuerpo y no estar siempre preocupada por su forma y tamaño. Come sano porque es bueno para tu salud. ¡Ignora a los críticos!

12. Elegir trabajar más duro en tus metas y sueños.
Cuando las personas intentan inspirarte, a menudo te dirán todo tipo de cosas bien intencionadas y sinceras como: “Sigue tus sueños. Escucha a tu corazón. Encuentra tu voz interior y déjala cantar. De hecho, sueña y no dejes de soñar hasta que todos tus sueños se hagan realidad”. Y aunque todo esto está bien y elegante, el gran problema es que mucha gente sueña y sueña... y eso es todo lo que hacen. ¡No seas uno de ellos!
Siempre es más fácil decirlo que hacerlo, pero necesitas hacer algunas cosas difíciles para ser feliz en la vida. Porque las cosas difíciles finalmente te construyen y te hacen avanzar. Marcan la diferencia entre existir y vivir, entre conocer el camino y recorrerlo, entre una vida de sueños vacíos y una vida llena de gratitud por lo lejos que has llegado.

13. Elegir ser positivo a través de sus desafíos.
La positividad no significa ignorar la negatividad que te rodea, significa superar la negatividad dentro de ti. Hay una gran diferencia entre los dos. La paz, la felicidad y la eficacia de tu vida dependen en gran medida de la calidad de tus pensamientos.
Por supuesto, no todos los días serán buenos, pero todos los días habrá algo bueno. Haz tu mejor esfuerzo para notarlo. Ninguno de nosotros sabe los caminos exactos que recorreremos o las pruebas que se nos presentarán. El secreto es encontrar algo bueno en el viaje diario. Sacar lo mejor de cada paso que das es la elección más inteligente. Tu positividad te ayudará gradualmente a darte cuenta de que muchas de las cosas inconvenientes que suceden en tu vida están en el mismo camino hacia las mejores cosas que te pueden pasar. 

14. Elegir darte esperanza.
Dicen que una persona necesita solo tres cosas para ser verdaderamente feliz en este mundo: alguien a quien amar, algo que hacer y algo que esperar. No podría estar más de acuerdo. Todos hablamos mucho sobre la importancia de los dos primeros, pero no olvides alimentar tu esperanza también. Y recuerda, la esperanza no es la creencia de que la vida siempre te dará lo que quieres; es la creencia de que la vida te revelará gradualmente lo que es correcto para ti.

15. Elegir sentirse completamente justificado ya, sin la aprobación de nadie más.
No necesitas una ovación de pie o un éxito de ventas o una promoción o un millón de dólares. Eres suficiente en este momento. No tienes nada que justificar. Importa menos quién eres para los demás y más quién eres para ti mismo. Tendrás menos angustias y decepciones en el momento en que dejes de buscar en los demás la justificación que solo TÚ puedes darte a ti mismo.

En pocas palabras: tratar constantemente de justificarse ante los demás te obliga a perderte la belleza de simplemente ser tú mismo, con tus propias ideas, deseos y experiencias de vida únicos. Si te conducen por la vida solo haciendo y siendo lo que has llegado a creer que se espera de ti, entonces, en cierto modo, dejas de vivir… simplemente existes.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Mi idea de la felicidad.

abril 20, 2023


Pienso que la verdadera felicidad solo se podrá encontrar en la búsqueda de una vida y un trabajo significativos, dedicados a servir a los demás y vivir de acuerdo con la naturaleza.

He vivido mucho, y ahora creo que he encontrado lo que se necesita para la felicidad. Una vida tranquila y recluida en un pueblo pequeño, con posibilidad de ser útil a las personas a las que es fácil hacer el bien y que no están acostumbradas a que se les haga; luego el trabajo que uno espera pueda ser de alguna utilidad; luego el descanso, la naturaleza, escribir, la música, el amor al prójimo: tal es mi idea de la felicidad.

Respaldó por una forma de vida más simple, libre de las distracciones de la sociedad moderna y enfocada en la búsqueda del crecimiento espiritual. Creo que la verdadera felicidad solo se puede lograr viviendo una vida sencilla y virtuosa y ayudando a los demás. La felicidad es una forma de vida.

Hay que creer en la posibilidad de la felicidad para ser feliz, y ahora creo en ello. Que los muertos entierren a los muertos, pero mientras yo esté vivo, debo vivir y ser feliz. Ni idea de la felicidad está profundamente arraigada en mi fe y mi creencia en el poder del amor y la compasión para transformar a las personas y la sociedad.

Mis ideas de felicidad están estrechamente ligadas a mi filosofía de la no violencia y su creencia en el poder del amor para vencer el odio y la injusticia. Pienso que el amor lo es todo. El amor es la única forma de rescatar a la humanidad de todos los males. El amor es lo más importante en la vida. Es lo que da significado y propósito a nuestras vidas, y es lo que nos conecta con los demás. La gente siempre es feliz donde hay amor, porque su felicidad está en ellos mismos.

Creo que el amor es la clave para la felicidad, la realización y una existencia significativa. Rechazo la felicidad como una búsqueda personal de placer y ganancia material. En cambio, es importante llevar una vida de virtud, sencillez y compasión.

Creo en la importancia de la sencillez y la frugalidad y abogo por una forma de vida más igualitaria y comunitaria. Porque la verdadera felicidad solo se puede lograr sirviendo a los demás y trabajando por el bien común. La alegría solo puede ser real si las personas ven su vida como un servicio y tienen un objetivo definido en la vida fuera de sí mismos y de su felicidad personal.

Pienso que todos tenemos la responsabilidad de contribuir a la sociedad y ayudar a los necesitados y que, al hacerlo, podemos encontrar el verdadero significado y la realización de la vida. Buscar la felicidad no es solo una meta personal sino colectiva que requería que trabajemos juntos para crear un mundo más justo y pacífico.

Vive en armonía con la naturaleza, ya que una de las primeras condiciones de la felicidad es que el vínculo entre el hombre y la naturaleza no se rompa. Uno de los elementos clave de la idea de felicidad es la importancia de vivir en armonía con la naturaleza. Los seres humanos estamos destinados a vivir en un estado de equilibrio y armonía con el mundo natural y que una desconexión de la naturaleza genera sentimientos de aislamiento, vacío e infelicidad.

Soy profundamente crítico con la civilización moderna y su desprecio por la naturaleza. La industrialización y la urbanización nos esta llevado a un desapego de la naturaleza y a una sensación de alienación y vacío en la vida de las personas.

Veo el mundo natural como una fuente de inspiración, curación y renovación espiritual y creo que debemos protegerlo y nutrirlo para encontrar la verdadera felicidad.

Pienso que la felicidad está estrechamente ligada a la búsqueda de la verdad y el conocimiento. Y esa verdadera felicidad solo puede lograrse buscando comprender el mundo que nos rodea y viviendo de acuerdo con las leyes de la naturaleza y el universo.

En resumen, la idea de felicidad esta arraigada en un profundo sentido de propósito moral y espiritual, un compromiso de servir a los demás, vivir en armonía con la naturaleza y creer en el poder del amor para transformar a las personas y la sociedad.

Espero que mis ideas continúen inspirando y desafiando hoy y en el futuro, mientras buscamos vivir vidas más significativas y satisfactorias.

Finalmente, te recuerdo: “Si quieres ser feliz, sé”.

Patricio Varsariah.

Pd. - Espero que hayas encontrado algo útil y si deseas puedes compartirlo ya que el conocimiento es el único bien que crece cuanto más se comparte. Compartir, NO IMPONER, nos hace más humanos, ya que nos permite preocuparnos por el otro y no solo por uno mismo.
 

Esta vida es lo que tú haces de ella.

abril 16, 2023


Pase lo que pase, a veces te equivocarás, es una verdad universal. Pero lo bueno es que puedes decidir cómo vas a estropearlo. Los conocidos serán tus amigos, actuarán como tales de todos modos. Pero recuerda, algunos vienen, algunos van. Los que se quedan contigo a través de todo, son tus verdaderos mejores amigos. No los sueltes. También recuerda, las hermanas o los hermanos son los mejores amigos del mundo. 

En cuanto a los amantes, bueno, también van y vienen. Y odio decirlo, la mayoría de ellas o ellos, en realidad, casi todos te van a romper el corazón, pero no puedes rendirte porque si te rindes, nunca encontrarás a tu alma gemela. Nunca encontrarás esa mitad que te hace completo y eso vale para todo. 

Solo porque falles una vez, no significa que vas a fallar en todo. Sigue intentándolo, aguanta, y siempre, siempre, siempre cree en ti mismo, porque si no lo haces, ¿quién lo hará? Así que mantén la cabeza en alto, mantén el mentón en alto y, lo que es más importante, sigue sonriendo, porque la vida es algo hermoso y hay mucho por lo que sonreír.

Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos más allá de toda medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que más nos asusta. Nos preguntamos, '¿Quién soy yo para ser brillante, hermosa o hermoso, talentosa o talentoso, fabulosa o fabuloso?

En realidad, ¿quién eres tú para no serlo? Tu pequeñez no le sirve al mundo. No hay nada ilustrativo en encogerse para que otras personas no se sientan inseguras a tu alrededor. Todos estamos destinados a brillar, como hacen los niños. Nacimos para manifestar la gloria de Dios que está dentro de nosotros. No está solo en algunos de nosotros; está en todos. Y cuando dejamos que brille nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otras personas para que hagan lo mismo. A medida que nos liberamos de nuestro propio miedo, nuestra presencia automáticamente libera a los demás.

¿Qué significa cuidar? Permíteme comenzar diciendo que la palabra cuidado se ha convertido en una palabra muy ambivalente. Cuando alguien dice: '¡Me encargaré de él!' es más probable que sea un anuncio de un ataque inminente que de una tierna compasión. Y además de esta ambivalencia, la palabra se usa con mayor frecuencia de manera negativa. ¿Quieres café o té? 'No me importa.' '¿Quieres quedarte en casa o ir al cine?' 'No me importa.' '¿Quieres caminar o ir en coche?' 'No me importa.' Esta expresión de indiferencia hacia las elecciones en la vida se ha convertido en un lugar común. Y a menudo parece que no preocuparse se ha vuelto más aceptable que preocuparse, y un estilo de vida despreocupado más atractivo que uno cuidadoso.

Cuidar significa ante todo vaciar nuestra propia copa y dejar que el otro se acerque a nosotros. Significa quitar las muchas barreras que nos impiden entrar en comunión con el otro. Cuando nos atrevemos a cuidar, descubrimos que nada humano nos es ajeno, sino que todo el odio y el amor, la crueldad y la compasión, el miedo y la alegría se pueden encontrar en nuestros propios corazones. 

Cuando nos atrevemos a cuidar, tenemos que confesar que cuando otros matan, yo también podría haber matado. Cuando otros torturan, yo podría haber hecho lo mismo. Cuando otros sanan, yo también podría haber sanado. Y cuando otros dan vida, yo podría haber hecho lo mismo. Entonces experimentamos que podemos estar presentes al soldado que mata, al guardia que molesta, al joven que juega como si la vida no tuviera fin, y al viejo que dejó de jugar por miedo a la muerte.

Mediante el reconocimiento y la confesión honestos de nuestra igualdad humana, podemos participar del cuidado del mensaje de Jesús, que vino, no cuidar a los poderosos sino a los débiles, no para ser diferentes sino iguales, no para quitarnos el dolor sino para compartirlo. A través de esta participación podemos abrir nuestros corazones unos a otros y formar una nueva comunidad.

Jesús, mi filosofo preferido, cambia nuestra historia de una serie aleatoria de tristes incidentes y accidentes en una oportunidad constante para un cambio de corazón.

¿Jesús está presente o está ausente? Tal vez podamos decir ahora que en el centro de nuestra tristeza por su ausencia podemos encontrar los primeros signos de su presencia. Y que en medio de nuestros anhelos descubramos las huellas de quien las ha creado. Es en la espera fiel del amado que sabemos cuánto ha llenado ya nuestra vida. Así como el amor de una madre por su hijo puede crecer mientras espera su regreso, y así como los amantes pueden reencontrarse durante largos períodos de ausencia, así también nuestra relación íntima puede volverse más profunda y madura mientras esperamos. esperando pacientemente su regreso.

Es en la soledad que descubrimos que ser es más importante que tener, y que valemos más que el resultado de nuestro esfuerzo. Cuando empezamos a estar demasiado impresionados por los resultados de nuestro trabajo, lentamente llegamos a la errónea convicción de que la vida es un gran marcador donde alguien enumera los puntos para medir nuestro valor. Y antes de que seamos plenamente conscientes de ello, hemos vendido nuestra alma a los muchos que otorgan calificaciones. 

Eso significa que no solo estamos en el mundo, sino que también somos del mundo. Entonces nos convertimos en lo que el mundo nos hace. Somos inteligentes porque alguien nos da una calificación alta. Somos útiles porque alguien dice gracias. Somos simpáticos porque alguien nos quiere. Y somos importantes porque alguien nos considera indispensables. 

En definitiva, valemos la pena porque tenemos éxitos. Y cuanto más permitamos que nuestros logros, los resultados de nuestras acciones, se conviertan en el criterio de nuestra autoestima, más vamos a caminar sobre nuestros dedos mentales y espirituales, sin estar nunca seguros de si seremos capaces de vivir a la altura de las expectativas que creamos con nuestros últimos éxitos. 

En la vida de muchas personas existe una cadena casi diabólica en la que sus angustias crecen de acuerdo con sus éxitos. Este poder oscuro ha llevado a muchos de los mejores artistas, políticos, hombres de negocios y gente normal a la autodestrucción.

Finalmente, el cuidado tierno y amoroso de los seres humanos nunca quedará obsoleto. Las personas aún más que las cosas tienen que ser restauradas, renovadas, revividas, reclamadas y redimidas.Nunca eches a nadie. Recuerda, si alguna vez necesitas una mano amiga, la encontrarás al final de tu brazo. A medida que crezcas, descubrirás que tienes dos manos: una para ayudarte a ti mismo y la otra para ayudar a los demás.

He dicho…

Patricio Varsariah.
 

Ese poder de la mente donde residen nuestras posibilidades

abril 15, 2023


Nuestra forma de pensar condiciona nuestras palabras y nuestras acciones, así como todas las decisiones que tomamos, como por ejemplo el lugar que escogemos para vivir, los amigos que elegimos, el trabajo que desempeñamos y la forma en la que empleamos nuestro tiempo. 

Nuestras vidas están moldeadas por nuestros pensamientos desde la más tierna infancia hasta el día en que morimos. Reconocer el poder de la mente es, por lo tanto, uno de los aspectos más importantes de nuestra vida. 

De manera instintiva, solemos percibir el mundo como algo externo a nosotros, como una sucesión de acontecimientos que unas veces nos favorecen y otras no, y de los que somos partícipes casi accidentales. Pero si examinamos bien la realidad, veremos que nuestra experiencia del mundo está influenciada en gran medida por lo que sucede en nuestro interior y por nuestro estado de ánimo.

Por ese motivo, un día nos sentimos encantados de ver a una pareja abrazándose en público, mientras que otro día nos sentimos desdichados o irritados presenciando la misma escena. La cultura también influye. En muchos países, un abrazo entre un hombre y una mujer -estén o no casados- se considera una muestra natural de afecto, mientras que en otros, el mismo hecho podría calificarse de inmoral e inaceptable. Nuestras reacciones emocionales están guiadas por una completa mezcla de creencias, actitudes y experiencias.

Si reflexionamos detenidamente, podemos reconocer que detrás de cada emoción existe un pensamiento previo, pero a menudo no somos conscientes de ello porque los acontecimientos ocurren con gran rapidez. Un arrebato de cólera puede originarse en pensamientos del tipo "esta persona me da miedo" o "me van a hacer daño" o "no consigo lo que quiero", es decir, derivados del miedo o la frustración. 

De igual modo, cuando nos sentimos deprimidos, podemos pensar que no somos capaces de desenvolvernos en la vida, que nadie nos quiere, que hemos hecho las cosas muy mal o que esa situación nunca va a terminar, y aunque estos pensamientos sean exagerados y carezcan de fundamento, nuestra mente tiene el poder de hacernos creer que son ciertos y causamos desdicha e insatisfacción.

Y es justo en ese poder de la mente donde residen nuestras posibilidades; al igual que el atleta que entrena su cuerpo, nosotros también podemos entrenar nuestra mente y cambiar nuestros patrones de conducta explorando nuevas maneras de vivir. 

Una forma de hacerlo es cultivar la humildad, la paciencia, la satisfacción y la alegría.

he dicho...

Patricio Varsariah.
 

Cada momento de la vida es un milagro y un misterio

abril 14, 2023



El tiempo es una fuerza dominante en nuestras vidas, dicta nuestros horarios, prioridades e incluso nuestro sentido de autoestima. Da forma a cómo abordamos casi todo. Con el auge de la tecnología y las demandas de la vida moderna, muchos de nosotros nos sentimos presionados constantemente para ser productivos, eficientes y estar siempre "activos".

Pensamos en el tiempo como una mercancía, un recurso limitado que debe administrarse y maximizarse a toda costa para ser productivo y exitoso. No debemos permitir que el reloj y el calendario nos cieguen ante el hecho de que cada momento de la vida es un milagro y un misterio.

La tiranía del tiempo contribuye cada vez más a una sensación de desconexión de la naturaleza y los ritmos naturales de la vida. El resultado es una pérdida de conexión con el mundo que nos rodea. El tiempo corre constantemente. Esa realización significa que siempre perseguimos plazos, horarios y citas. Sin embargo, en nuestra búsqueda del tiempo, a menudo olvidamos el significado de la vida fuera del reloj.

Si bien no existe una respuesta única para todos, muchos académicos creen que el significado o el propósito de la vida se presenta de muchas formas, como el amor, la felicidad, el trabajo significativo, el crecimiento personal, la iluminación espiritual y la contribución a la sociedad.

El tiempo no nos cambia. Simplemente nos despliega. Sin embargo, en nuestro mundo moderno, a menudo damos prioridad al éxito material sobre estas experiencias significativas. Medimos el éxito por cuánto ganamos, cuánto poseemos y cuánto logramos. Nos enfocamos tanto en el reloj que olvidamos detenernos y apreciar la belleza de la vida fuera de él.

Cegados por el tiempo, nos olvidamos de disfrutar los placeres simples de la vida, como pasar tiempo de calidad con las conexiones sociales, explorar la naturaleza o buscar experiencias que nos hagan cobrar vida. Olvidamos que la vida no es una carrera contra el tiempo sino un viaje de autodescubrimiento.
Hay que aprecia la vida en tiempo real, porque la vida no es una cuestión de hitos, sino de momentos. Para encontrar significado fuera del reloj, debemos aprender a reducir la velocidad y apreciar la vida tal como está sucediendo ahora. Nuestras vidas aceleradas a menudo nos abruman y nos desconectan de lo que realmente importa. Aun así, al estar más presentes y pasar el tiempo conscientemente, podemos cultivar un sentido más profundo de conciencia y conexión con nuestro entorno.

Nos volvemos más conscientes de nuestros pensamientos, emociones y sensaciones físicas cuando disminuimos la velocidad. La mayor conciencia puede ayudarnos a obtener una mayor claridad y perspectiva, permitiéndonos comprendernos mejor a nosotros mismos y nuestro lugar en el mundo.
También puede ayudarnos a apreciar la belleza y la maravilla del mundo y los pequeños momentos de alegría y felicidad que quizás hayamos pasado por alto anteriormente. Hay que aumentar las experiencias de asombro. Ya sea el mejor de los tiempos o el peor de los tiempos, es el único momento que tenemos. 

Otra forma de encontrar significado fuera del reloj es cultivar un sentido de curiosidad y asombro por el mundo. Eso significa explorar nuevas ideas, aprender sobre cosas que normalmente ignoramos o participar en actividades que nos desafíen e inspiren.

Cuando nos acercamos a la vida con un sentido de curiosidad, nos abrimos a nuevas experiencias y oportunidades para el crecimiento y el autodescubrimiento. En lugar de simplemente seguir nuestras rutinas diarias, buscamos activamente nuevos conocimientos y experiencias que puedan enriquecer nuestras vidas y ampliar nuestra comprensión del mundo que nos rodea.

El nuevo sentido de asombro puede ayudarnos a encontrar significado en los pequeños momentos de nuestras vidas. Cuando prestamos atención al mundo que nos rodea y buscamos la belleza y la maravilla en las experiencias cotidianas, desarrollamos una apreciación más profunda de la riqueza y la complejidad de la vida.

Si bien no podemos controlar la cantidad de tiempo que tenemos, podemos controlar cómo lo gastamos o invertimos. Al vivir vidas deliberadas y significativas, podemos escapar de la tiranía del tiempo.

Alimenta tu espiritualidad para dar sentido a tus experiencias. No somos seres humanos teniendo una experiencia espiritual. Somos seres espirituales teniendo una experiencia humana. Una forma de encontrar significado fuera del reloj es desarrollar un sentido de espiritualidad. Implica explorar tus profundas creencias sobre el universo y el significado de la existencia. También puede implicar el desarrollo de un sentido de conexión con los demás, la naturaleza o el mundo que nos rodea.

Para muchas personas, desarrollar un sentido de espiritualidad puede proporcionar un sentido de significado y propósito que va más allá del mundo material y las limitaciones del tiempo. Prácticas como la meditación, la oración, la contemplación y la atención plena pueden ayudarte a cultivar una conexión más profunda con tu espiritualidad.

Pueden promover la paz interior, la alegría y la realización, y ayudarlo a navegar los desafíos de la vida con mayor resiliencia y claridad. Muchas personas que han desarrollado un fuerte sentido de la espiritualidad descubren que mejora su compasión y empatía por los demás, lo que genera mayores sentimientos de conexión y propósito en la vida.

Abraza más tiempo de la naturaleza en tu vida. Vive en cada estación a medida que pasa; respira el aire, bebe la bebida, prueba la fruta y resígnate a la influencia de la tierra. Pasar más tiempo en la naturaleza es una forma poderosa de superar la tiranía del tiempo y cultivar una conexión más profunda con el mundo natural y nuestros ritmos naturales.

En la naturaleza, podemos reducir la velocidad y reconectarnos con los ciclos naturales de la vida, lejos del flujo y reflujo de la vida moderna. Puede ayudarnos a obtener un mayor sentido de perspectiva y equilibrio y reducir el estrés y el agobio que puede generar la presión constante para ser productivos y eficientes.

Para incorporar más tiempo en la naturaleza a tu vida, pasa más tiempo al aire libre, ya sea caminando en un parque local, caminando por las montañas o pasando tiempo en la playa.

Los hábitos basados en la naturaleza, como un paseo consciente por la naturaleza y los baños en el bosque, pueden reducir los niveles de estrés y ansiedad, mejorar el estado de ánimo y la función cognitiva, y mejorar la salud y el bienestar en general.

Haga un esfuerzo consciente para desconectarse de la tecnología y otras distracciones y sumergirse por completo en el mundo natural, utilizando todos tus sentidos para apreciar la belleza y las maravillas del mundo que nos rodea.

Invierte en experiencias que trascienden el tiempo. El propósito de la vida es vivirla, saborear la experiencia al máximo, alcanzar con entusiasmo y sin temor una experiencia más nueva y rica.

Para superar la tiranía del tiempo, debemos aprender a priorizar las relaciones significativas y un sentido de propósito y conexión en nuestras vidas. Establezca mejores límites y usa tu tiempo de manera proactiva. Se más intencional y decidido sobre cómo pasa tu tiempo. En lugar de simplemente reaccionar a las demandas del día, establezca metas y prioridades, y asigne tu tiempo y energía de manera que se alinee con esas metas.

Cultiva un sentido de atención plena y presencia en tu vida diaria. Adopta un enfoque más lento e intencional para tu trabajo y tus rutinas. Define tu vida fuera de las restricciones de la vida moderna.
Tómate el tiempo para las cosas que realmente te importan, ya sea dedicarse a un trabajo secundario, pasar tiempo con tus seres queridos o hacer un trabajo más excelente. Es un enfoque proactivo para reducir los sentimientos de agobio, agotamiento y desconexión, y cultivar un mayor sentido de propósito y realización en nuestras vidas.

Porque: hoy es el primer día del resto de tu vida.

Patricio Varsariah.
 

La vida es una lotería.

abril 8, 2023



¿Cuántas veces lo habremos pensado o dicho cuando algún acto del azar nos ha proporcionado éxito o fracaso en nuestras vidas? A veces, aun teniendo todo a tu favor, fracasas, y a veces, aun teniendo todo en contra, alcanzas el éxito. Hacer las cosas bien, esforzarte, tiene su recompensa, pero siempre habrá otros factores que incidan en que las cosas salgan bien o no. Sea el azar o sea la intervención humana que se ha interpuesto en tu camino. Es parte del juego de la vida.  Supongamos de partida que hay un buen porcentaje que depende de ti. Pero, no es lo mismo si sales el último de la parrilla de salida, que de los primeros, por muy buen conductor que seas de fórmula 1.  La posición de salida determinará en gran parte el resultado final. 

Si eres hombre, tienes en muchos puestos de trabajo ventaja, ya sea para obtener esos trabajos, porque por ejemplo no vas a quedarte embarazado. Ya sea para tener mejores salarios, o ya sea para escalar en la jerarquía de la empresa. No es que lo diga yo, lo dicen claramente las estadísticas.  Igualmente, si no tienes el color de piel adecuado, seas hombre o mujer, es probable, que incluso tengas más obstáculos para obtener algún tipo de éxito. Y no digamos, si a las dificultades de sexo, o el color de la piel, o la religión o el lugar de nacimiento, añadimos el que quizá sea el factor más determinante de todos: la situación económica en la que has nacido. 

Y ahí, sí que el mérito o la voluntad propia tienen muy poco que ver. Vale, más bien nada que ver. Luego, le podemos añadir mil factores más que determinan tu camino en la vida, que dependen del azar; tus propias capacidades; algunas personas son más inteligentes y otras menos.  Pueden ocurrirte accidentes o enfermedades, físicas o mentales, que pueden marcar profundamente tu peregrinaje al éxito en la vida. 
Otro debate, es hasta qué punto la cultura neoliberal del dinero y el lujo por lo innecesario ha definido por nosotros nuestras prioridades y el concepto de éxito en la vida. Pero dejemos ese debate para otro momento.

Ya tenemos, más o menos, todos los elementos en la coctelera de la argumentación, y podemos empezar a barajarlos; seguramente si te han tocado todas las cartas buenas; eres hombre, has nacido en una buena posición social y económica, en algún país del primer mundo y tienes el color de piel y la religión adecuada, estarás contentísimo. ¡Eres un ganador de la lotería de la vida! Puede que no tengas todas las cartas buenas, pero sí las suficientes como para obtener unos holgados beneficios. En ese caso, seguramente también te sentirás satisfecho. 

Pero, y si resulta que te han tocado malas cartas, quizá no todas, pero si algunas, y no has nacido con el color de piel adecuado, o el sexo, o tu familia apenas tiene recursos para ir tirando, o aún peor; has tenido algún accidente o enfermedad que te ha lastrado definitivamente. Entonces no solo maldecirás tu suerte, sino que clamarás por algo más. 

Y ahí está la madre del cordero de nuestras sociedades. Y ahí entra nuestra decisión ¿queremos vivir bajo los dictados del azar en la vida o del azar que guio la de nuestros progenitores y sus antepasados?  O ¿establecemos unos principios éticos que instauren unos mínimos de equidad y justicia que equilibren los azares de la vida?

Imaginemos un experimento en el que juntamos en una sala a afortunados y desafortunados, pobres y ricos, y pidámosles que elaboren el modelo de sociedad en el que les gustaría vivir; has de partir de un principio básico; ignora tu situación actual, y plantéate qué harías si no supieras si ibas a nacer pobre, rico, hombre o mujer, blanco o negro, o del color de piel  que fuera, más o menos inteligente, sano o enfermo, homosexual o heterosexual, en Europa o en África. 

Un velo de ignorancia te impediría ver todos los factores que iban a afectarte, ya fuera de nacimiento, o después, durante los azares de la vida. Entonces ¿qué harías? 

Creo y con bastante tino, que, si no eres un sociópata, establecerías tu modelo social bajo unas premisas que garantizaran un mínimo de libertad e igualdad, que se encontrarían bajo el paraguas de una determinada concepción social de la justicia.

Para todos los que elaboraran un sistema social sumido en el velo de la ignorancia querrían, que, por principio, todo el mundo dispusiera de unos derechos inalienables relacionados con la libertad: Libertad de credo, de expresión, el voto individual y secreto. No vale hacer trampas y mirar por encima del velo y ver que nacerás estadounidense blanco y rico y creer que esos derechos sobre la libertad solo se aplicaran a aquellos que tienen tu misma condición. Si eres honesto, dirías lo mismo si resulta que hubieras nacido pobre o en Siria o Irán. Este es el Principio de la Libertad. 

Después, si siguiéramos con el experimento, y pidiéramos que los sujetos establecieran principios relacionados con la igualdad, creo que la gran mayoría optaría por organizar la sociedad de tal manera que la riqueza se distribuyera de manera mucho más equitativa que la que permite el mero azar, o las reglas del mercado, o la situación ya preexistente. Habría que ofrecer más ayudas a quienes tienen menos, los impuestos, por ejemplo, nunca podrían ser iguales para las grandes fortunas o para los que más dinero ganan que para los que cobran sueldos que apenas les dan para vivir. E igualmente habría que garantizar un reparto que distribuyera parte de la riqueza a los que nada o casi nada tienen.  

Ahí está la equidad, ayudar desigualmente a los desiguales para poder ser más iguales. Soy partidario de establecer techos en los salarios escandalosamente altos y no permitirlos salvo que por algún mecanismo, a la vez que estos salarios crecen, crecieran exponencialmente los de los trabajadores. Este sería el Principio de la Diferencia. Seguro que algún lector estará pensando que ese podría ser el caso, el límite de ganancias, para aquellos que ya han nacido ricos, o que han tenido la suerte de que les toque la lotería, la normal, no la de la vida. 

Pero hay otros casos, como el de las personas que se han hecho a sí mismas, en base a su extraordinaria inteligencia, su potente físico o sus habilidades técnicas, que podrían ganar lo que la gente estuviera dispuesta a dar con tal de disfrutar de su talento. Pensemos en Cristiano Ronaldo o Messi, si la gente paga precios desorbitados por verlos jugar, ¿no deberían estos jugadores ganar millones y millones y más millones? La respuesta es una radical negación, porque, al fin y al cabo, estos deportistas sin duda han hecho depender parte de su éxito del esfuerzo y voluntad personal, pero ha habido otro tanto que ha dependido de la lotería de la naturaleza al nacer. Por tanto, nadie dice que no deban ganar mucho dinero, pero sí hay que poner límites a las escandalosas cifras que cobran, porque esa riqueza que va a ellos, podría ir a sanidad, educación, combate de la pobreza y mil cosas más.

Y aquí, me gustaría detenerme en dos cuestiones; La primera es la diferencia entre la caridad y la solidaridad de un sistema social basado en la equidad. Un multimillonario puede ser muy generoso y donar ingentes cantidades de dinero a la causa que le sea más simpática, y sin duda es de alabar esa actitud. 
Pero, eso no tiene nada que ver con que mucho de ese dinero no tendría que haberlo ganado, y tendría que haber repercutido en un sistema social de redistribución, más justo y equitativo, para equilibrar las desigualdades. Moralmente lo justo es este sistema social, no el acto caritativo que depende de la voluntad de una persona, y si queremos, de su capricho por aquellas organizaciones que le sean más simpáticas.  

La segunda cuestión tiene que ver con que la genética está avanzando a pasos tan agigantados, que, no tardando mucho, no solo se podría elegir el sexo de los hijos, sino sus aptitudes físicas, la eliminación de taras o enfermedades genéticas, etc. Es decir, que, si no establecemos límites éticos y de derecho a la manipulación genética, resulta que, además, los más poderosos ya no tendrían que depender de la lotería natural en cuanto a determinados aspectos del azar que podría condicionar su vida más allá de la riqueza con la que nacen.

Todos deberíamos dedicar unos minutos a ponernos en situación y pensar que haríamos si nos pusiéramos un velo de la ignorancia, antes de juzgar las actuaciones y las situaciones de los demás, como esas personas que viven en la pobreza en la calle, o esos otros que malviven vendiendo objetos a la intemperie, procedentes de la inmigración ilegal, o si eres hombre, las limitaciones de empleo o el sexismo o la violencia ejercida sobre muchas mujeres. 

Quizá, entonces, algunas de nuestras proclamas, sobre que cada cual tiene la suerte que se merece, caerían en la papelera, pues todos sabemos que en la mayoría de los casos eso no es cierto. Y que podríamos ser nosotros los que estuviéramos en esa situación, por nacimiento o por golpes del azar en la vida, y que no basta para aliviar nuestra conciencia donar de vez en cuando algún euro a alguna ONG. 

Hemos de lograr una sociedad con unos principios equitativos que dejen obsoleta la caridad, que permitan el crecimiento y la recompensa al esfuerzo individual, pero siempre bajo unos parámetros que reequilibren las cosas y que permitan un mínimo de dignidad vital para todo el mundo.

He dicho…

Patricio Varsariah.
 

No todo impulso es sano, no toda pasión es fuente de vida.

abril 8, 2023


Atrapados y confundidos entre la costumbre, lo correcto, que nuestras sociedades convierten en ley casi divina, y la necesidad de ejercer el libre albedrío, la libertad para elegir seguir tus pasiones, tus deseos, nuestra vida no deja de convertirse en uno de esos dramas que nunca parecen pasar de moda, se viva en la época que se viva. 

Cierto, que algo hemos avanzado históricamente en tolerancia, aunque depende, y mucho, de la zona geopolítica en la que hayas tenido la suerte de nacer. Desde que nacemos nos enseñan a controlar nuestras pasiones, en el mejor de los casos, en el peor, a obligarlas a desaparecer, como si fueran esos vecinos molestos que siempre se ponen a hacer obras a las ocho de la mañana en tu día de descanso. 

Pero, al igual que esos vecinos, cuyas obras volverán tarde o temprano, esas pasiones siempre van a hacer ruido en el fondo de tu mente, y aprisionarlas, sin encontrar espacios para liberarlas, para moldearlas, que no destruirlas, suele terminar por convertirlas en la peor de tus pesadillas, más aún que los dichosos vecinos.

No todo impulso es sano, no toda pasión es fuente de vida. Algunas pasiones nos enferman en lugar de liberarnos, pero confundir aquello que forma parte de la naturaleza humana, en su infinita pluralidad y libertad, con la pieza del puzle humano que sobra y hay que eliminar, es tan destructivo como no aprender a querernos tal y como somos; libres e imperfectos, como esas pasiones y esos impulsos que forman parte de nosotros. La libertad, en tanto facultad para elegir un comportamiento en lugar de otro, un futuro en lugar de otro, es tal, si en verdad uno es plenamente consciente de lo que hay en juego, si puede comparar opciones, calcular, y elegir que quiere ser.

La intolerancia se manifiesta de manera muy curiosa en el odio a lo diferente que impregna la naturaleza humana. Un cristiano fundamentalista, o bajando el listón, cierto tipo de conservador demócrata, critica con razón el maltrato y el desprecio a la mujer, que se produce en algunos países que practican el islam, sin embargo, se declararan escandalizados porque una pareja de lesbianas, o de homosexuales, puedan mostrar su amor y su cariño en público. Una cosa es permitirles que en su casa hagan lo que quieran, otra diferente que ofendan a los demás con sus muestras de cariño, así de cretinos se muestran en sus argumentos. Esa estúpida paradoja y ese pensamiento tan troglodita se da más veces de las que creemos en nuestras demócratas y tolerantes sociedades, donde lo que no es mayoritario, lo que es diferente, nos ofende. 

La tolerancia es una virtud difícil; nuestro primer impulso, y aun el segundo, es odiar a todos los que no piensan como nosotros.

Y ahí parece estar la clave de la cuestión; la rapidez con la que nos ofenden los que no tienen nuestra religión, o los que la tienen, pero en una versión ligeramente diferente. Qué velozmente nos irritan los que no son de nuestro credo político, o lo son, pero en una versión ligeramente diferente. Qué fácilmente nos ofenden los que viven la sexualidad de una manera diferente, o de la misma, pero ligeramente diferente. 

Con qué ligereza nos ofenden los que no tienen el mismo sentido del humor que nosotros, o lo tienen, pero ligeramente diferente. Qué raudos somos en sentirnos ofendidos por los que no visten como nosotros, o lo hacen, pero de una manera ligeramente diferente. Todos somos demócratas, todos somos tolerantes, todos luchamos contra el fanatismo, pero qué fácilmente nos ofende todo lo que hacen los demás, que es diferente, o ligeramente diferente, a nuestros gustos, creencias, sentimientos, pasiones, o siendo sinceros, estúpidos prejuicios que dependen de en qué época has nacido, dónde te has criado y qué valores te han enseñado. 

Goza y haz gozar, sin dañarte a ti, o a los demás. A esto, se reduce, creo yo, toda la moral.

No ser consciente de lo peligroso que es juzgar los comportamientos de los demás en base a costumbres, que son eso, costumbres, basadas o no, en interpretaciones de una religión, es la fuente de muchos de los males que aquejan a nuestras sociedades. Desde luego, son culpables las fundamentalistas e intolerantes por su naturaleza política y religiosa, pero sucede con demasiada frecuencia en las sociedades plurales, abiertas y democráticas, que se enorgullecen de ello, y, sin embargo, demasiadas veces saltan las costuras de esos principios. 

Un ejemplo más complicado, y más difícil de asumir, y lo están viendo estos días de pesadumbre por el atentado terrorista  en el que  al menos nueve militares murieron en un ataque a un pelotón del Ejército en la región del Catatumbo, en el departamento de Norte de Santander, Colombia, país, tan sacudido durante décadas por barbaries terroristas sin sentido, se etiqueten como se etiqueten; es cuando esos principios de libertad y tolerancia se ponen a prueba por fanáticos asesinos, que no solo pretenden inundarlos de dolor, con su salvajismo y desprecio a la vida humana, sino que lo que pretenden es poner a prueba esos valores que os definen como colectivo, como sociedad, como personas; libertad, pluralidad, respeto, dignidad. 

Buscan no tanto hacer daño, como despertar vuestra rabia, volver lo racional en irracional, lo tolerante en intolerante; en el fondo, lo más triste es no darse cuenta que quieren que sean como ellos.

Razones para la ira, las hay, cómo no va a haberlas. Nadie que tenga un mínimo de empatía, nadie a quien le quede una pizca de humanidad no puede sino estremecerse, y sentir dolor, impotencia, rabia. Pero, esos sentimientos, por fuertes que sean, no pueden dejar que se abran paso ante otros sentimientos, y ante otros valores, que son los que deben definirlos como personas y como sociedad. Porque lo triste, de dejarse llevar por esa rabia, esa ira, además de convertirlos en aquello que rechazan, es que si dejan que la violencia que corona esos sentimientos se desborde, al final, no le importa quién sea la victima de esa violencia, lo que busca es alguien a quien culpar y castigar, sin importar que sea justo o no. 

La violencia insatisfecha busca y acaba siempre por encontrar una víctima de recambio. Sustituye de repente la criatura que excitaba su furor por otra que carece de todo título especial para atraer las iras del violento, salvo el hecho de que es vulnerable y está al alcance de su mano. ¿Van la gran mayoría de ciudadanos a permitir que les conviertan en lo que ellos son? O van a plantar cara, orgullosos de blandir la principal arma que tienen, la tolerancia, que acompaña a vuestra libertad, respondiendo con lo que sí que les define y son. Y esa batalla no la pueden perder o, pase lo que pase, habrán ganado.

La tolerancia es una virtud difícil; nuestro primer impulso, y aun el segundo, es odiar a todos los que no piensan o actúan como nosotros.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

5 reflexiones que te ayudarán a superar la adversidad.

abril 4, 2023



¿Alguna vez ha tenido ganas de darse por vencido después de enfrentar demasiados contratiempos?

O tal vez has luchado con la duda y te has preguntado si tienes lo que se necesita para lograr tus sueños. Si es así, no estás solo. En este escrito exploraremos cinco pensamientos, reflexiones o citas, que me gustaría compartir contigo y que pueden ayudarte a superar la adversidad y alcanzar tus objetivos.

1 — “Puedo ser cambiado por lo que me sucede, pero me niego a ser reducido por ello”.

En la vida, todos enfrentamos situaciones difíciles, ya sea un problema de salud, la pérdida de un trabajo, una ruptura o la pérdida de un ser querido. Estas experiencias pueden ser desafiantes y, a veces, abrumadoras, y tienen el potencial de dejarnos sintiéndonos impotentes y derrotados.

Sin embargo, el pensamiento número 1, nos recuerda que no debemos dejar que estas experiencias nos definan. Si bien podemos ser cambiados por lo que nos sucede, podemos elegir cómo respondemos a estos desafíos. Podemos elegir ser fuertes, resistentes y perseverantes ante la adversidad. Por ejemplo, imagina que pierdes tu trabajo inesperadamente. Esta experiencia puede ser increíblemente difícil, dejándolo inseguro sobre el futuro y preocupado por las finanzas.

Pero al elegir enfocarse en sus fortalezas y tomar medidas para encontrar un nuevo trabajo, puede superar este desafío y salir fortalecido del otro lado. En lugar de sentirse reducido por la experiencia, puede usarla como una oportunidad para crecer y aprender.

2 — “El éxito es gustarte a ti mismo, gustarte lo que haces y gustarte cómo lo haces”.

Se trata de encontrar alegría en tu trabajo y en tu vida personal. Se trata de estar orgulloso de quién eres y de lo que has logrado. El éxito es un concepto subjetivo, y depende de cada persona definir lo que significa para cada uno. Para mi persona, el éxito tiene que ver con el amor propio y la autoaceptación. Cuando te gustas a ti mismo, puedes abordar tu trabajo y tus relaciones con una actitud positiva y una sensación de confianza.

Cuando te gusta lo que haces, puedes encontrar realización y satisfacción en tu trabajo, en lugar de simplemente seguir los movimientos. Y cuando te gusta cómo lo haces, puedes enorgullecerte de tu trabajo y producir resultados de alta calidad. El éxito no se trata de cumplir con las expectativas de otra persona, sino de crear tu propio camino y encontrar la felicidad en el camino.

3 — “Si algo no te gusta, cámbialo. Si no puedes cambiarlo, cambia tu actitud”.

Esta reflexión, enfatiza la importancia de tomar el control de tu vida y tu forma de pensar. Sugiere que tenemos el poder de hacer cambios en nuestras vidas o ajustar nuestra perspectiva hacia las cosas que no podemos cambiar.

Para aplicar esta reflexión, comience identificando las áreas de tu vida con las que no estás satisfecho. Ya sea un trabajo, una relación o un hábito personal, es esencial reconocer lo que no funciona para ti. Luego, determina si tienes el poder de hacer cambios para mejorar la situación. Si puede hacer cambios, tome medidas y elabore un plan para abordar el problema.

Sin embargo, si no puede cambiar la situación, puede cambiar tu actitud hacia ella. Por ejemplo, supongamos que está atrapado en un trabajo que no te gusta, pero no puedes encontrar uno nuevo debido al mercado laboral actual. En lugar de sentirte impotente y derrotado, puedes cambiar tu actitud ante la situación. Comienza por concentrarte en los aspectos positivos del trabajo, como las habilidades que está aprendiendo o las personas con las que trabajas. También puedes usar el trabajo como una oportunidad para desarrollar nuevas habilidades o perseguir otros intereses fuera del trabajo.

Al cambiar tu actitud hacia el trabajo, puede encontrar una mayor satisfacción y realización en tu vida diaria.

4 — “El valor es la más importante de todas las virtudes porque, sin valor, no se puede practicar ninguna otra virtud con constancia”.

El coraje es una cualidad esencial que permite a las personas superar sus miedos y emprender acciones audaces en la búsqueda de sus objetivos. Es la capacidad de enfrentar la adversidad, los desafíos y la incertidumbre con confianza y determinación. Sin coraje, es más probable que las personas se detengan por sus miedos, dudas e inseguridades.

Es más probable que las personas valientes asuman riesgos calculados, busquen nuevas oportunidades y enfrenten situaciones difíciles de frente.

No te desamines por el fracaso o los contratiempos, sino que debes verlos como oportunidades de aprendizaje que pueden ayudarte a crecer y mejorar. Además, el coraje es esencial para el crecimiento y desarrollo personal. Permite a las personas salir de su zona de confort y probar cosas nuevas, lo que puede conducir a nuevas experiencias, habilidades y perspectivas.

También ayuda a las personas a desarrollar resiliencia, a medida que aprenden a superar desafíos y contratiempos.

5 — “Podemos encontrar muchas derrotas, pero no debemos ser derrotados”.

El fracaso no es el final; es una oportunidad para aprender, crecer y volver a intentarlo. Es una oportunidad para reevaluar nuestras estrategias, identificar nuestros errores y desarrollar nuevas habilidades. Cuando nos enfrentamos a la derrota, debemos adoptar una mentalidad de crecimiento, centrarnos en nuestras fortalezas y seguir trabajando para alcanzar nuestras metas.

Muchas personas exitosas han experimentado el fracaso en su viaje hacia el éxito.

Oprah Winfrey fue despedida de su primer trabajo como reportera de televisión, pero perseveró y se convirtió en una de las personalidades mediáticas más influyentes de nuestro tiempo.

J.K. Rowling enfrentó numerosos rechazos antes de encontrar un editor para su primer libro de Harry Potter, pero no se dio por vencida y se convirtió en una de las autoras más vendidas de la historia.

Por lo tanto, debemos reconocer que el fracaso no es el final, sino un paso hacia el éxito. No debemos permitir que la derrota rompa nuestro espíritu o detenga nuestro progreso. En su lugar, debemos aceptar las lecciones aprendidas del fracaso y utilizarlas para impulsar nuestro crecimiento y éxito.

Al adoptar una mentalidad de resiliencia, perseverancia y determinación, podemos superar cualquier derrota y alcanzar la grandeza.

En conclusión, espero haberte inspirado y empoderando, ya que las reflexiones, las palabras deben recordarnos el poder de la resiliencia, el amor propio y la determinación, y cómo estas cualidades pueden ayudarnos a superar la adversidad y alcanzar el éxito.

Al adoptarlas y aplicarlas en nuestra vida diaria, podemos desarrollar el coraje y la fuerza necesarios para enfrentar los desafíos de la vida con gracia y resiliencia.

Finalmente espero haberte inspirado para que vivas vuestra con un propósito, pasión y amor.

Gracias por tu generosidad y la paciencia de leerme, espero que hayas encontrado algo útil y recuerda que si deseas puedes compartir todos mis escritos ya que el saber aumenta si se comparte.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

El camino hacia la libertad.

abril 4, 2023

La libertad es un deseo universal que trasciende el tiempo, la geografía y la cultura. Es un estado del ser que la mayoría de la gente anhela pero que a menudo lucha por alcanzar. Ya sea la libertad de restricciones externas o limitaciones internas, la búsqueda de la libertad ha desafiado a los humanos durante siglos.

La necesidad de libertad se ha vuelto aún más crítica en nuestro mundo moderno. Desde las exigencias del trabajo hasta las presiones de las expectativas sociales, es fácil sentirse atrapado y limitado.

Nacemos en un estado de libertad natural. Nuestra tarea en la vida es recordar y reclamar esta libertad innata a través de la atención plena, la auto-indagación, la autoexpresión y la curiosidad. Debemos ver la libertad como una forma de vida más que como una meta a alcanzar.

Despertar a quién eres requiere dejar ir a quien imaginas que eres, el camino hacia la libertad pasa por trascender el ego. El camino hacia la libertad implica dejar de lado nuestro apego al ego, que es la fuente del sufrimiento y la limitación.

El ego es como una construcción mental con la que nos identificamos, que crea una sensación de separación y limita nuestra experiencia de la realidad. El ego crea un falso sentido de sí mismo separado del resto del mundo, lo que genera ansiedad, miedo y aislamiento.

La práctica de la meditación es una herramienta poderosa para dejar ir el ego y acceder a un sentido más profundo de libertad interior. Al aquietar la mente y observar nuestros pensamientos sin juzgar, podemos ver a través de las ilusiones del ego y conectarnos con un sentido más profundo de nuestra verdadera naturaleza.

La clave de la verdadera libertad radica en comprender la naturaleza de la realidad y la interconexión de todas las cosas. Eso significa cambiar nuestra perspectiva de una visión dualista del mundo, en la que nos vemos separados de todo lo demás, a una visión más holística.

También creo que, al cultivar una conciencia más profunda de nuestro ser interior, podríamos liberarnos de los patrones de pensamiento y comportamiento que nos mantienen atrapados en un ciclo de sufrimiento y descontento.

Entregarse al presente. También creo que la verdadera libertad implica un profundo sentido de aceptación y entrega al momento presente. Deja de medir los días por grado de productividad y comienza a experimentarlos por grado de presencia.

Pienso que el compromiso total con cualquier experiencia en el aquí y ahora es la clave de la felicidad. Este es el verdadero secreto de la vida: estar completamente comprometido con lo que estás haciendo aquí y ahora. Y en lugar de llamarlo trabajo, date cuenta de que es un juego.

Muchas personas no logran vivir significativamente porque siempre se están preparando para vivir. Controlar o manipular la realidad solo conduce a la frustración y al sufrimiento. En cambio, debemos aceptar la vida tal como es, con todos sus altibajos, y confiar en el flujo natural de las cosas. Si estamos indebidamente absortos en mejorar nuestras vidas, podemos olvidarnos por completo de vivirlas.
Creo que, al estar completamente presentes en el momento, podremos experimentar una sensación de libertad y liberación de las limitaciones de tiempo y espacio.

Expande tu conciencia porque también, la libertad como un estado mental más que como una condición física o externa. Podemos liberarnos de nuestras construcciones y limitaciones mentales expandiendo nuestra conciencia y adoptando nuevas perspectivas.

También me gustaría destacar la idea de vivir con espontaneidad y curiosidad. Creo que la verdadera libertad implica liberarse de las estructuras y rutinas rígidas que gobiernan nuestras vidas y aprovechar nuestra espontaneidad natural. Al reemplazar el miedo a lo desconocido con la curiosidad, nos abrimos a un flujo infinito de posibilidades. Podemos dejar que el miedo gobierne nuestras vidas o podemos convertirnos en niños con curiosidad, superando nuestros límites, saliendo de nuestras zonas de confort y aceptando lo que la vida nos presenta.

Pienso que la verdadera libertad no se puede obtener a través de medios o logros externos, sino que es más bien un proceso continuo de autodescubrimiento, crecimiento y evolución.

Hay que dejar ir las expectativas. La única forma de encontrarle sentido al cambio es sumergirse en él, moverse con él y unirse al baile. Cuando esperamos que las cosas sean de cierta manera, nos estamos preparando para la decepción. En cambio, debemos aprender a aceptar las cosas como son y estar agradecidos por lo que tenemos.

Las expectativas son a menudo la fuente de nuestro sufrimiento. Tenemos expectativas sobre cómo deberían ser las cosas, cómo deberían comportarse las personas y cómo deberían desarrollarse nuestras vidas. Cuando la realidad no coincide con nuestras expectativas, nos sentimos decepcionados, frustrados e incluso enojados. Puede conducir a un ciclo de sufrimiento a medida que continuamos aferrándonos a nuestras expectativas y luchando para que la realidad se ajuste a ellas.

Sin embargo, cuando dejamos ir nuestras expectativas, nos liberamos de este ciclo de sufrimiento. Podemos aceptar la realidad tal como es sin juicio ni resistencia. No significa que debamos volvernos pasivos o dejar de esforzarnos por mejorar nuestras vidas, sino que debemos abordar la vida con una mente abierta y la voluntad de adaptarnos a las circunstancias cambiantes.

En última instancia, el camino hacia la libertad implica dejar de lado nuestro apego a los resultados, expectativas, pensamientos, sentimientos y creencias y rendirnos al flujo de la vida.

Mi mensaje de libertad, es entrega, auto-indagación, creatividad, curiosidad, incertidumbre, racionalidad y conciencia ecológica que resuena en las personas que buscan liberarse de las limitaciones de sus mentes y vivir una vida más auténtica y liberada.

Cuiden de su salud y de los demás.

Patricio Varsariah.
 

Si nos empapamos en optimismo.

abril 3, 2023



Nosotros como seres humanos muchas veces cometemos el error, me incluyo, de darle valor a cosas intrascendentes, y a las cosas transcendentes a veces las dejamos pasar de costado. Somos seres falibles, no siempre tomamos las decisiones acertadas, pero lo importante es las inquietudes honestas que podemos tener para con nosotros y para con la gente que nos rodea.

A veces nos asaltan temores, de distintas índoles, temores en la parte física, temores en los cambios laborales, temores en decisiones a tomar en lo económico. Y no está mal, en este sentido, en el sentido de que, si bien tenemos un libro de cabecera mental que nos dice no a los apegos, no al estar pendiente de lo que nos rodea, pero es muy difícil estar en el plano físico y no sentir apego por las cosas. Nos encariñamos con una casa, nos encariñamos con un entorno, nos encariñamos con un modo de vida, con un trabajo, con la gente que nos rodea. ¿Nos encariñamos o nos acostumbramos? 

A veces a un trabajo, a un modo de vida. Cualquiera de las dos respuestas indica de alguna manera apego. 

Entonces cuando es inminente un cambio en la índole que fuera, puede ser un cambio a nivel físico, una intervención, cambios en lo laboral, cambios en lo personal, mudanzas… siempre vamos a tener determinada ansiedad y no nos persigamos diciendo que todo son roles del ego.

Entiendo que todo ser humano, por más integrado que sea, siempre le asaltan las dudas, siempre le asaltan algunos temores, siempre le asaltan ansiedades que obviamente alteran el propio estado psicofísico y es normal. Cuando digo es normal no significa como que avalo todo, porque sé que hay personas y personas. Hay personas que ante un cambio inminente son frías como un témpano, hay otras personas que son totalmente motivadas en cuanto a un estado de ansiedad.

Lo importante es mentalizarse empapándonos en optimismo, para todos, para todos los cambios. No puedo ser hipócrita y decir: “un cambio no me va a afectar”, porque afecta a todo, hasta una simple mudanza afecta, siempre afecta. Afecta el estrés de llevar las cosas, afecta el estrés de los cambios, un rompimiento afectivo, en lo laboral, en lo personal, todo afecta. Y aquella persona que no le afecta es porque no es de este mundo. Podrá ser por apego, podrá ser por acostumbramiento, pero afecta.

Si nos empapamos en optimismo, no imponiéndonos el optimismo sino razonándolo, nos sentimos con ímpetu, deseo, más voluntad, más decisión. Seguramente haremos más llevadera la transmutación, haremos más llevadero ese cambio, haremos más llevadero todo lo que vayamos a enfrentar.

No se trata de confrontar dándonos golpes contra la pared. Se trata de confrontar con razonamiento, con ánimo, con optimismo, y nosotros mismos cambiamos corporalmente nuestra energía y hace que de alguna manera estemos más fuertes moral, espiritual, psicológica y físicamente para enfrentar circunstancias que de otra manera podrían ser más obstaculizantes si se permite la palabra.

Siempre cuando tenemos ansiedad por algo tenemos como una especie de cosquilleo, que a veces puede hacer hasta que nuestro estomago se cierre o se abra en demasía, y cuando hay un cambio inminente o tenemos que enfrentar algo, siempre por más optimismo que pongamos es muy difícil borrar esa sensación. Entonces lo lindo, lo bueno, es proyectar.

Cuando debas elegir entre varios caminos, elige siempre el camino del alma, quien elige el camino del alma, no se equivoca nunca.

Saludos.

Cuiden de su salud y de los demás.

Patricio Varsariah.
 

...de los vaivenes de la vida

abril 3, 2023


Como pareciera que nunca terminaré de zafar de los vaivenes de la vida e imagino que muchos de ustedes tampoco y que necesitarán algo de motivación para sus momentos más difíciles: pues entonces ahí van.

El tiempo y los acontecimientos del día a día me han enseñado que el ser humano difícilmente crece sin dolor, que todos y cada uno de nosotros hemos podido atravesar alguna experiencia desafortunada y ésta sin que nosotros nos hayamos dado cuenta nos hizo crecer, bien sea porque hemos estado fallando o porque las circunstancias no dependían de nosotros.

Cuando la suerte nos es esquiva es cuándo debemos seguir adelante. En lo profundo de la oscuridad de nuestras decepciones encontramos un destello, como una luz de alerta que nos dice que tenemos que hacer algo porque el miedo y la derrota nos paralizó, y seguramente, no nos moveremos a menos que las circunstancias nos obliguen a hacerlo.

No hay dolor que no venga acompañado de una buena enseñanza. Todo gran éxito requirió de una digna batalla para que nuestras aspiraciones pudieran concretarse. Las cosas buenas, mal que nos pese, se toman su tiempo en llegar así pues que tendremos que tomar a la paciencia como nuestra aliada transformándonos en personas con actitud positiva.

En lo personal aprendí que todo en la vida es temporal, que cada vez que llueve luego para, que cada vez que te hacen daño siempre sanas, aunque las marcas de las heridas quedan... Ten presente esto porque si no rodarás por la vida sin que puedas enfrentarte con ella, así que ¡entra en acción!

Preocuparse y quejarse no cambiará nada. Si crees en algo, pues entonces debes seguir intentándolo. No permitas que el pasado oscurezca las puertas del presente y deje sin luz el camino hacia el futuro porque el verdadero cambio comienza aprendiendo y agradeciendo lo vivido. Así que pon lo que hay que poner para recorrer el camino que elegiste de lo contrario será mejor ni tener un punto de inicio: lo haces o lo dejas.

Las cicatrices que quedaron del pasado simbolizan tu fortaleza. Son como las tiras que lleva un soldado: cuanto más tienes mayor rango ocupas. Una cicatriz es un dolor que ya sanó, si aprendiste de este entonces te traerá a un presente sin miedos, entendiendo que cada lucha fue un paso adelante.

Un objetivo supone perder la estabilidad, la comodidad de tu tiempo, tal vez hasta no comer lo que quieres, ni dormir donde desees, sacrificar tu relación familiar, como la de tus amigos y hasta posiblemente recibir ensañadas burlas.

Esto te supondrá un montón de tiempo a solas que, bien administrado, te ayudará a planificar grandes cosas si le das el espacio que necesita. Pon determinación para llegar a donde quieres llegar y créeme que valdrá la pena recorrer la ruta hasta el final porque no hay mejor sensación que la de sentirte vivo participando de la lucha en el día a día y ganar cada una las batallas que se te presenten.

La negatividad de otras personas no es tu asunto. Sé positiva. Sonríe hasta cuando otros traten de acabar contigo porque esa será tu primera batalla ganada. Por encima de todo nunca trates de cambiar para impresionar a alguien que se empeña en demostrarte lo poco buena que eres para él.  Los cambios que realmente impresionan y deslumbran suceden cuando cambias para ser una mejor persona para contigo mismo. 

La gente siempre hablará de lo que haces bien y lo que haces mal como así también lo harán sobre los demás, entonces sólo preocúpate por ti antes que comiences a malgastar energía preocupándote por lo que dicen los demás, y como decía aquella vieja frase: “…a las palabras se las lleva el viento”. 

Pero ahora si las cosas se encuentran bien, entonces… ¡vuela…! Disfruta de ellas. Zambúllete en el mar de la felicidad y de la buenaventura. Estará quien te haga esbozar una sonrisa, quien te haga sentir bien y entonces todo brillará. Disfrútalo porque ese equilibrio no durará por siempre, de igual manera si las cosas están mal. La vida para algunos no es fácil, pero eso no quiere decir que debamos mandar a remate nuestras sonrisas. No tengas miedo de ir por lo que desees todas las veces que sean necesarias. Refuerza tu confianza. Deja de temerle a la incertidumbre porque es excepcionalmente emocionante atravesarla con la confianza en que todo pasará, además sin ella la vida sería aburrida. Vuelve a amar, a vivir, a soñar y no permitas que una dura lección endurezca tu corazón. Ten Fe.

Quisiera dejarles grabado a fuego estas palabras: las mejores lecciones de la vida son aprendidas en nuestros peores momentos, y salen de los errores más grandes, y a veces hay que pasar por lo peor para llegar a lo mejor.

No hay que estresarse por lo que no puedes cambiar, vive con sencillez, ama con generosidad, habla siempre con la verdad, trabaja con diligencia, y sigue siendo tú por sobre todas las cosas.

Con mucho cariño.

Patricio Varsariah.
 

La Verdad está más allá.

abril 3, 2023



Sí quieres escuchar, sí pudieses abrir tu corazón un instante, entonces comprenderías ya no con tu mente sino con tu espíritu. Pues a veces las personas se confunden y creen que las demás personas son como una roca, pared, muralla, como alguien incomprensible, y no ven nada más. Sí eso te pasa alguna vez, no mires la roca, mira el mar, el horizonte. Mira el cielo infinito, entonces la roca que veías en verdad solo era lo que tú querías ver. La Verdad está más allá, la verdad es ese infinito que te ama, y que quizás no alcanzaste a comprender.

La vida es un camino donde a través de las experiencias aprendemos a valorar los propósitos divinos, y hay por supuesto leyes y normas, que han hecho algunos hombres sabios en el corazón, más otros repudiando el amor, y siendo rebeldes y violentos, cambiaron el significado de la vida con esa actitud negativa, desarrollando ambición desmedida, violencia, espíritu de engaño y destrucción.

El hombre necesita recibir enseñanzas de amor y madurarlas en su corazón y en su mente, y luego fortalecer estas semillas y hacerlas tan grandes como un árbol, y con su grandeza tocar las estrellas. Pero resulta que muy pocos sienten y reciben un amor sin condiciones, antes que toda la cultura de la vida, es el niño de hoy, y el hombre del mañana, y este necesita ser protegido, nutrido y apoyado por un amor tierno, comprensivo que le de atención, cuidado, espacio y tiempo, y que le permita desarrollar la identidad y la fortaleza, en todo el sentido de la palabra, en la vida física, psicológica, y espiritualmente.

Y solo de esta manera la mente que nace y se inicia retendrá los fundamentos de una vida justa, noble, y verdadera, más frente a estas carencias, la mente se hace débil, los sentimientos se perturban y el cuerpo inexorablemente enferma, y el individuo indudablemente caerá y decaerá como si una flor se marchitara.

La vida puede ser muy frágil, pero la presencia espiritual y personal son tan importantes, y tenemos que tener en cuenta que tan solo basta un instante para perder el buen rumbo, ya que el principio de la vida no está maduro, y se necesita una gran dedicación en la conciencia y cultura del bien. Y solo así entonces los propósitos crecerán en el pensamiento del hombre, y no se envenenará con el egoísmo, la soberbia, y la vanidad, sino que, recibiendo amor, aplicará amor en todas las obras de su vida tanto como para recibir como para dar.

Preguntémonos, ¿cómo puede haber paz?, ¿cómo puede haber felicidad?, la salud del hombre es también la salud de los pueblos, y es también su destino. Enderezcamos los caminos, regresemos al origen y cultivemos el respeto y la identidad, y el corazón y la conciencia de todo lo que vive, porque esta es la base necesaria para procurar la salud.

Requerimos entonces, una vida comprometida, enamorada de la justicia y de la Paz, que evoque siempre un mañana mejor, que no se niegue la ternura, que no resienta de la inspiración, que puede aprender a superar sus errores y los de los demás. Y que ore por un día y mañana mejor.

Dar gracias a Dios cada día es descubrir nuestro eterno lazo de Amor, y cultivar la Paz, la tolerancia y la amistad dará verdaderamente honor a nuestra ruta de vida y nuestra verdadera humanidad.

Desde que Dios está vivo en el corazón de cada hombre y la voluntad de Dios es energía de vida , paz y progreso para todos.

Cuiden de su salud y de los demás.

Patricio Varsariah.
 

Hoy llaman amistad a lo que no suele ser más que una corta camaradería, una breve familiaridad o un vago compañerismo.

marzo 21, 2023


Con la palabra amistad sucede como con todas las palabras mágicas que usamos indiscriminadamente para afirmar con potencia algo en lo que realmente no creemos, o quizá sobre lo que tenemos tantas dudas como certezas; llámese amor, amistad o sus contrarios, enemistad u odio. Tendemos a banalizar el significado más profundo de estas palabras problemáticas y las utilizamos con una ligereza que en ocasiones nos confunde. 

Muy propio de una posmodernidad que parece haber renunciado a creer en nada que no sea superficial, líquido o intrascendente. Al igual que probablemente nunca hemos reflexionado en profundidad sobre el amor, su contraparte el odio, o sobre la amistad y su opuesta, la aversión o enemistad, aceptamos que tenemos amigos o enemigos, que amamos u odiamos al albur de pasiones pasajeras, alejadas de la voluntad y la razón.

Nos dejamos llevar, conocemos a alguien que nos cae simpático y ya pensamos que somos amigos, o nos cae mal alguien por su carácter o por cualquier acción que haya hecho nos afecte o no, y ya se convierte en adversario o enemigo. Nos dejamos llevar por emociones. Y no que es que haya nada antinatural en ello, pues somos seres emocionales en gran parte. 

La cuestión no es desprendernos de ellas, sino no dejar que nos conduzcan. La amistad o es un producto de una voluntad compartida, inspirada por las emociones, pero solidificada a través de una relación racional, o es otra cosa. Si no es así no es amistad, llamémosle; camaradería o compañerismo, por compartir algún vínculo social o laboral, llamémosle familiaridad por la simpatía mutua que a veces se comparte con algún conocido, sin más.

La amistad, como otras tantas cosas que importan en la vida, se construye, como hacemos con los relatos que nos dan sentido. Y por tanto la dirigimos, la erigimos andamio a andamio, incluyendo errores y heridas del camino, huellas que pusieron a prueba el relato en busca de sentido. Si no interviene ese sentido que decidimos darle, a través de las emociones filtradas por la razón, impulsadas por la voluntad, cedemos a impulsos. 

Dejamos que nos dirijan; pasiones, emociones o acontecimientos tan frágiles como las mismas emociones y pasiones que los despertaron. Solo lo que adquiere sentido puede permanecer en el tiempo, tan solo la amistad convertida en un relato compartido tiene sentido, y eso exige trabajo, voluntad y razón, aparte de simpatías y sentimientos. Exige tantas decepciones como alegrías, tantos desapegos como apegos. Los amigos se eligen, no aparecen. Pero esa es una decisión que ha de ser mutua.

No se puede ser amigo de quien no lo es nuestro, eso es adoración, servidumbre o la búsqueda de algún interés que creamos esa persona puede satisfacer, porque tiene más estatus, poder o dinero o algo que ofrecernos. No somos amigos suyos si actuamos así, y desde luego las personas que dejan que una cohorte de personas las rodee considerándolas sus amigos en base a esa adoración, servidumbre o interés, tampoco debieran considerar como amigos a tales personas. Todas estas cosas tienden a desaparecer con la misma facilidad que los deseos inmediatos una vez satisfechos, convirtiendo ese hombre por algo o alguien, en indiferencia, desprecio u odio. Llamémosle como queramos a este tipo de comportamientos, pero no amistad.

Igualmente, ridículo es el concepto de amistad derivado del uso de las redes sociales; en cualquier plataforma. No tanto por lo virtual, pensemos en aquellas personas que en tiempos pretéritos se relacionaban en la distancia a través del perdido arte de la correspondencia, construyendo amistades auténticas e imperecederas, sino por aquellos vicios que las relaciones virtuales nos provocan y que superan, desgraciadamente, a las virtudes que en potencia podríamos tener con las nuevas tecnologías. 

Más allá de las máscaras y la falsedad con la que dibujamos un personaje virtual, algo más complicado, pero también habitual en la vida real, es la hipocresía derivada de nuestra dependencia de la atención. Buscamos seguidores, no amigos, buscamos correspondencia y amistad en algo que es imposible, pues en el batiburrillo acompañado por el ruido de las redes sociales es imposible la dedicación y paciencia que requiere la amistad. No confundamos seguidores con amistad. 

No hace bien a los que se endiosan por tener tantísimos seguidores, me gusta, Re tweets o lo que sea, y tampoco hace bien a aquellos que, por pretender seguir a alguien, creen haber encontrado un amigo. Podría suceder, ocasionalmente, si una semilla plantada en el vertedero virtual de las redes sociales se transformase en un atípico huerto o un pequeño jardín, pero ¿tenemos la paciencia y la voluntad para profundizar, regar y permitir que esa semilla crezca?

Lo circunstancial que nos une, sobre todo si está acompañado por intereses espurios o mucho ruido emocional alejada de la fraternidad cristiana que se hace pasar por amistad (pongámosle su verdadero nombre, caridad) o la fraternidad política (que no es amistad sino camaradería por un objetivo común) la disecciona con una exigencia desconocida en nuestros tiempos.

La amistad verdadera es compartir, intercambiar, asociarse; permite hablar al otro como si fuéramos nosotros mismos; permite vivir plenamente la alegría, felicidad, y la prosperidad, porque entonces se puede vivir a dos: hace que la adversidad, la mala suerte y la maldad del mundo sean menos crueles porque podemos aligerar nuestra carga gracias a la espalda del amigo; impide el abatimiento y hace surgir la esperanza. 

El desgaste del tiempo, que hiere todo lo que importa, también es corrosivo para la amistad; evolucionamos y cambian nuestros sentimientos, opiniones, entornos, responsabilidades y tantas cosas que nos alejan del otro. El peligro se encuentra en permitir que todos estos factores que no controlamos conviertan al amigo, no ya en un simple conocido, sino en un enemigo. Y cuando eso sucede algo en nuestro interior también se rompe, o debería, si en verdad sentimos en su momento amistad por esa persona. 

Hay personas que curiosamente que siempre buscan riquezas y ambiciones políticas, habla de las dificultades de creer que podemos ser amigos de los ricos y poderosos, personas para quienes nuestras vidas importan poco más allá de algún capricho que puedan sentir, y por si tenemos la tentación, aunque no seamos ricos o poderosos realmente, pero nos lo creamos, pensemos que siempre habrá personas más ricas y poderosas que nosotras que nos hagan sentir importantes 

La amistad, aquella que tiene sustancia, realidad, que duele tanto como en ocasiones embriaga, es un ideal de muy difícil cumplimiento. Es exigente, y tiene poco que ver con la amistad que habitualmente desarrollamos en nuestra vida social, pues exige un grado de confianza mutua, de apoyo mutuo, harto complicado en una sociedad que premia el egoísmo. Aun así, es posible acercarse a ella, si existe un ideal. 

No hemos de ser perfectos en su consecución, pues siempre habrá fallas y errores que hemos de asumir, pero posible si tenemos una guía. 

El esfuerzo es enorme, pero las recompensas están a la altura. No, yo NO tengo, y nunca los tendré, porque siempre he reflexionad sobre qué tipo de amistad buso en cada caso y por lo regular 99% decido que merece la pena el esfuerzo.

Cuiden de su salud y de los demás.

Patricio Varsariah.

 

Una carta abierta a aquellos que no se sienten "suficientemente bien" en este momento

marzo 20, 2023
A menudo, la parte más difícil del viaje es simplemente creer que eres digno del viaje.

Este breve artículo se inspiró en un correo electrónico que recibí recientemente de un lector de mi pagina web.

Estimados Patricio Varsariah.,

La vida no ha sido la más fácil para mí durante la última década. No entraré en todos los detalles ahora, pero estos tiempos difíciles me han dejado muchas grietas. Y aunque me las arreglé para ser una persona razonablemente exitosa, a menudo lucho desesperadamente con mi confianza en mí mismo. Simplemente no me siento lo suficientemente bien la mayor parte del tiempo. Me siento defectuoso. Siento que mis fisuras me hacen indeseable. Todo está en mi cabeza, ¡lo sé! Pero realmente necesito ayuda para cambiar mi forma de pensar. Necesito una nueva perspectiva. ¿Tienes alguna idea que pueda ayudarme?

Atentamente,
Un lector tímido

Mi respuesta (una respuesta abierta a todos los que no se sienten "suficientemente bien" en este momento):

Estimado lector tímido,

Es hora de una historia rápida sobre la vida...

Erase una vez una anciana que necesitaba caminar todas las mañanas hasta el río para traer agua para beber, cocinar y limpiar. Llevó dos cubos con ella, los llenó en la orilla del río y caminó de regreso con ellos a su casa rural.

Uno de los cubos era más nuevo, estaba perfectamente sellado y retenía el agua sin problemas. Pero el segundo balde era más viejo y contenía algunas fisuras delgadas que filtrarían agua al suelo mientras la anciana caminaba. Cuando llegó a casa, normalmente alrededor de un tercio del agua del segundo balde se había filtrado por las fisuras..

Un día, en la bajada al río, el balde resquebrajado, que siempre había sentido que no era tan bueno como el otro balde, le dijo a la anciana: “Quiero que sepas que he estado perdiendo agua. todas las mañanas durante los últimos años. Siento mucho haberme roto y hacerte la vida más difícil. Entiendo si necesita reemplazarme con un balde mejor”.

La anciana sonrió. "¿De verdad crees que no he sabido de tus fisuras todo este tiempo?" ella preguntó. “Mira todas las hermosas flores que crecen en el camino desde mi cabaña hasta el río. Yo planté sus semillas, pero cada mañana eres tú quien riega”.

Sentirse lo suficientemente bien en la vida, en el trabajo, en los negocios y en nuestras relaciones tiene mucho que ver con cómo juzgamos personalmente las grietas en nuestro propio balde. ¡Porque todos tenemos unas cuantas fisuras!

Pero, ¿son fisuras que nos arruinan, que nos contaminan y que arruinan nuestra experiencia y deseabilidad? ¿O nuestras fisuras riegan un reguero de flores que ni siquiera nos hemos detenido a apreciar?

Elija ver las flores a través de las fisuras en su propio cubo, elija ver cómo son exactamente esas fisuras las que lo hacen lo suficientemente bueno, ¡y todo su universo cambiará!



Sí, es tu turno de respirar hondo cuando lo necesites. A veces, la presión que proviene de los compañeros, la familia, el trabajo y la sociedad en general es suficiente para hacernos sentir menos que “suficientemente buenos”. Si no tenemos el trabajo, la relación, la casa, etc. “correctos” para una determinada edad o período de tiempo, asumimos que tenemos fallas, que estamos rotos, este tipo de mentalidad es autodestructiva. Hay que volver a la felicidad a diario. Sentirse lo suficientemente bien requiere práctica constante. ¡Es hora de practicar!¡Es hora de practicar!


En mí vida personal (y defectuosa), que es más como un negocio de propietario único, incluso una especie de autocracia (sobre mis propias elecciones y comportamientos). yo he encontrado que lo mejor es aceptar la realidad de que no necesito la aprobación de los demás para llevar la vida que quiero para mí. 

Mi mayor error con la duda fue creer que mi vida debería funcionar como una democracia, donde todas las personas que conozco y amo tienen voz y voto, sobre todo, donde tengo que hacer una campaña fuerte por lo que me importa, donde yo he sido derrotado una y otra vez. Bueno… eso es cosa del pasado. 

Atentamente,

Patricio Varsariah.
Hay una fisura en todo. Así es como entra la luz.
 

La vida es absurda: nuestro mayor desafío es hacerla significativa

marzo 19, 2023


La vida está llena de contradicciones y paradojas que a menudo nos hacen sentir perdidos, confundidos y preguntándonos sobre el significado de todo.

Se puede sentir como si solo estuviéramos siguiendo los movimientos, tratando de darle sentido a todo. El mundo en el que vivimos puede ser absurdo, impredecible y, a veces, francamente ridículo. Pero en medio de todo el caos, una cosa permanece constante: la necesidad de significado y propósito.

La noción de que la vida es absurda es un razonamiento filosófico que sugiere que la vida carece de significado o propósito inherente, la vida es fundamentalmente sin sentido y la búsqueda humana de sentido es un esfuerzo absurdo e inútil.

Muchos filósofos creen que aceptar lo absurdo de la vida es el punto de partida para una vida significativa. “El absurdo es el concepto esencial y la primera verdad”, dijo Albert Camus. “La comprensión de que la vida es absurda no puede ser un final, sino un comienzo”, argumentó.

En su opinión, los seres humanos se enfrentan a la situación paradójica de desear significado y propósito mientras viven simultáneamente en un mundo que carece de cualquier significado o propósito inherente. “Si nada tuviera algún significado, tendrías razón. Pero hay algo que todavía tiene un sentido”, argumenta Albert Camus.

Según él, la única forma de enfrentar esta paradoja es aceptar y abrazar el absurdo de la vida. Al hacerlo, nos liberamos de la carga de tratar de encontrar un significado o propósito objetivo en la vida y, en cambio, podemos crear nuestro propio significado y propósito subjetivo. “La única forma de lidiar con un mundo absurdo es volverse tan absolutamente libre que tu propia existencia sea un acto de rebelión”, dijo Albert Camus.

Sin embargo, lejos de ser una visión nihilista o pesimista, Camus vio esta aceptación del absurdo como una filosofía liberadora y afirmadora de la vida.

Al aceptar lo absurdo de la vida, nos volvemos libres para crear nuestros valores, participar en actividades creativas y artísticas, y vivir el momento presente con un sentido de gratitud y asombro. En este sentido, aceptar el absurdo no es el final de una vida significativa sino el comienzo de una. Es el punto de partida para una vida de libertad, creatividad y alegría, libre de restricciones de significado objetivo o propósito.

La vida no tiene sentido, pero vale la pena vivirla, el mayor desafío es encontrar formas de hacer que nuestras vidas tengan sentido, a pesar del absurdo que nos rodea. Tomar lo absurdo de la vida y convertirlo en algo hermoso, algo que nos brinde alegría, satisfacción y un sentido de propósito.

Ya sea a través de nuestro trabajo, relaciones, pasiones o creencias, todos tenemos el poder de hacer que nuestras vidas tengan sentido. Depende de nosotros estar a la altura del desafío y encontrar la belleza en lo absurdo de la vida.

Desde las tareas mundanas de la vida diaria hasta los esquemas más grandiosos de nuestras aspiraciones y sueños, cada acción que realizamos puede agregar valor y significado a nuestra existencia.

El propósito de vida de una persona no es más que re-descubrir, a través de los desvíos del arte o el amor o el trabajo apasionado. Muchas personas encuentran significado en las relaciones, su trabajo, actividades creativas, crecimiento y desarrollo personal, espiritualidad o contribuir a su comunidad o sociedad.

El desafío de hacer que la vida tenga sentido implica:
Explorando sus valores e intereses.
Descubriendo lo que más te importa.
Persiguiendo activamente esas cosas.

Otro enfoque es encontrar significado en las conexiones que haces con los demás. También puede implicar encontrar formas de conectarse con otros y contribuir a algo más grande que usted. La búsqueda del sentido de la vida es un proceso muy personal y subjetivo.

No existe una solución única para todos. Requiere introspección, exploración y disposición para probar cosas nuevas y asumir riesgos.

Si bien la vida puede ser intrínsecamente absurda, aún podemos encontrar significado y propósito creando nuestros propios caminos y aprovechando al máximo nuestro tiempo.

Finalmente, es importante tener en cuenta que encontrarle sentido a la vida es un proceso continuo que puede cambiar con el tiempo.

Lo que le da significado y propósito a tu vida ahora puede ser diferente en el futuro. Por lo tanto, consulta contigo mismo regularmente y re-evalúa lo que es importante para ti.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Todos tenemos historias.

marzo 14, 2023


Puedes tener una historia desgarradora del pasado, sin dejar que domine tu presente. En el momento presente todos tenemos algún tipo de dolor: ira, tristeza, frustración, desilusión, arrepentimiento, etc.

Advierte este dolor dentro de ti, obsérvelo de cerca y ve que es causado por cualquier historia que tengas en tu cabeza sobre lo que sucedió en el pasado (ya sea en el pasado reciente o en el pasado lejano). Tu mente puede insistir en que el dolor que sientes es causado por lo que sucedió (no por la historia que tienes en la cabeza al respecto), pero lo que sucedió en el pasado NO está sucediendo ahora. Se acabó. ha pasado Pero el dolor sigue ocurriendo en este momento debido a la historia que te has estado contando inconscientemente sobre ese incidente pasado.

Ten en cuenta que "historia" no significa "historia falsa". Tampoco significa “historia real”. La palabra "historia" en el contexto de tu autoevaluación no tiene que implicar verdadero o falso, positivo o negativo, o cualquier otro tipo de juicio contundente. Es simplemente un proceso que está sucediendo dentro de tu cabeza:
• Estás recordando algo que sucedió.
• Subconscientemente se percibe a sí mismo como una víctima de este incidente.
• Tu recuerdo de lo sucedido te provoca una fuerte emoción.

Así que fíjate qué historia tienes, sin juzgarla y sin juzgarte a ti mismo. Es natural tener una historia; todos tenemos historias. Mira el tuyo por lo que es. Y mira que te está causando dolor. Luego toma una respiración profunda, y otra... La paz interior comienza en el momento en que tomas estas respiraciones profundas y eliges no permitir que el pasado gobierne tus pensamientos y emociones presentes. 

Una gran parte de dejar ir es simplemente darse cuenta de que no hay nada a lo que aferrarse en primer lugar. Todas las cosas de nuestro pasado a las que tratamos desesperadamente de aferrarnos, como si fueran accesorios reales, sólidos y eternos en nuestras vidas, en realidad no están allí. O si están ahí de alguna forma, son historias cambiantes, fluidas, impermanentes o simplemente imaginadas en nuestras mentes. La vida se vuelve mucho más fácil de manejar en el momento en que entendemos esto.

Imagina que tienes los ojos vendados y estás flotando en el agua en el centro de una gran piscina, y estás luchando desesperadamente por agarrar el borde de la piscina que crees que está cerca, pero en realidad no lo está, está muy lejos. Tratar de agarrar ese borde imaginario te estresa y te cansa, mientras chapotea sin rumbo tratando de aferrarte a algo que no está allí.

Ahora imagina que haces una pausa, respiras hondo y te das cuenta de que no hay nada cerca a lo que agarrarte. Solo agua a tu alrededor. Puedes seguir luchando por agarrar algo que no existe... o puedes aceptar que solo hay agua a tu alrededor, relajarte y flotar.

Hoy te reto a que te preguntes:
• ¿Qué es algo del pasado al que todavía estás tratando desesperadamente de aferrarte?
• ¿Cómo te está afectando en el presente?
Luego imagina que aquello a lo que intentas aferrarte no existe realmente. Visualízate soltándote... y simplemente flotando.

El dolor sutil que sigues sintiendo se puede curar a través de la compasión por los que sufren a tu lado.

Cuando todavía estamos trabajando en una experiencia dolorosa del pasado, es fácil sentir que lo estamos pasando solos, como si nadie más pudiera entender cómo nos sentimos. En cierto modo, subconscientemente nos ubicamos en el centro del universo y vemos todo lo que sucedió exclusivamente desde el punto de vista de cómo nos afecta personalmente, sin tener en cuenta a nadie más. Pero a medida que crecemos a través de nuestro dolor y gradualmente ampliamos nuestros horizontes, comenzamos a ver que nuestro pensamiento egocéntrico solo está alimentando nuestra miseria. Y nos damos cuenta de que cambiar nuestro enfoque hacia los demás por un tiempo puede ayudar.

Es una de las grandes paradojas de la vida: cuando servimos a los demás, terminamos beneficiándonos tanto o más que aquellos a quienes servimos. Entonces, cada vez que sienta dolor del pasado tratando de absorberlo nuevamente, cambia tu enfoque de tus circunstancias a las circunstancias de aquellos que están cerca y lejos.

¿La forma más sencilla de hacer esto en un momento dado? Practica dejando que tu respiración sea un ancla para la curación global. Inhala cualquier sentimiento doloroso que estés sintiendo y exhala el alivio de ese dolor para todos los que están sufriendo a tu lado en el mundo. Por ejemplo:
• Si sientes pena, inhala toda la pena del mundo… luego exhala paz.
• Si sientes ira, inhala toda la ira del mundo… luego exhala el perdón.
• Si te sientes arrepentido o arrepentida, respira todo el arrepentimiento del mundo… luego exhala gratitud por los buenos momentos.

Haz esto durante uno o dos minutos, tantas veces como sea necesario, imaginando todo el dolor de los que están cerca y de los que están lejos entrando con cada respiración, y luego un sentimiento de compasión y reconciliación que se irradia hacia todos los que sienten dolor mientras respiras. afuera. 

En lugar de huir de tu pasado y del dolor que te causó, lo estás abrazando... te estás permitiendo absorberlo. Y también estás pensando en los demás, lo que te saca de esa trampa mental miserable y egocéntrica.

Siempre, siempre, siempre hay algo por lo que estar agradecido en el presente. Incluso cuando tu pasado, tu historia, intente atraerlo de nuevo, puedes hacer todo lo posible conscientemente para concentrarte en tus bendiciones presentes. 

¿Qué ves en tu vida en este momento? Agradece las partes buenas. Para tu salud, la de tu familia, la de tus amigos o la de tu hogar. Muchas personas no tienen estas cosas.

Recuerda que el ser humano más rico rara vez es el que más tiene, sino el que menos necesita. La riqueza es una mentalidad diaria. Quiere menos y aprecia más hoy. 

Por supuesto, es más fácil decirlo que hacerlo, pero con la práctica, la gratitud se vuelve más fácil. Y a medida que prácticas, transformas tus luchas pasadas en momentos presentes de libertad.

En última instancia, en un día promedio, la felicidad es dejar ir lo que supones que debe ser tu vida en este momento y apreciarlo sinceramente por todo lo que es. Entonces, al final de este día, antes de cerrar los ojos, siéntate en paz con el lugar donde estas y agradece por lo que tienes ahora. La vida tiene bondad.

Saludos.

Patricio Varsariah.

 

La fragilidad.

marzo 14, 2023


El amor más fuerte es el amor que puede demostrar su fragilidad. O tal vez es solo que las cosas bellas son tan fácilmente rotas por el mundo.

La verdad de cualquier cosa es como un mosaico con muchos mosaicos y muchas partes. Una parte de la verdad de las cosas es que son sólidas y duraderas, ya sea el amor de un niño por su madre y su padre.

Otra parte de la verdad es que las cosas se magullan, se rasgan, se erosionan, se dispersan o terminan; fundamentalmente, son frágiles. El amor y otros sentimientos a menudo cambian en una familia. Los cuerpos enferman, envejecen y mueren. La leche se derrama, los vasos se rompen, la gente te maltrata y los buenos sentimientos se desvanecen. 

El sentido de la calma o el valor de uno se perturba fácilmente. Las guerras comienzan y luego terminan mal. Los planetas se calientan y los huracanes inundan las ciudades. Los terremotos provocan maremotos y dañan los reactores nucleares.

La vida es como un castillo de naipes, y una sola ráfaga (un despido en el trabajo, una lesión, un error de juicio, un poco de mala suerte) puede derribarla. Desde una perspectiva más amplia, dentro de varios miles de millones de años, nuestro Sol se hinchará hasta convertirse en una estrella roja gigante que consumirá a Mercurio, Venus y la Tierra: el Gran Cañón y el Océano Pacífico, y todas las obras de la humanidad llegarán a su fin, por completo. frágil.

A veces sobreestimamos la fragilidad de las cosas, como cuando no reconocemos los pozos profundos de fuerza interior en nosotros mismos y en los demás. Pero creo que es más probable que neguemos o minimicemos el verdadero alcance de la fragilidad: da miedo darse cuenta de lo delicado y vulnerable que es tu cuerpo, o los hilos que te unen a los demás, tan fácilmente deshilachados por una sola palabra, o el equilibrio del clima y la ecología en nuestro planeta. 

Da miedo y una lección de humildad, nada de lo cual le gusta a la gente, enfrentar la fragilidad subyacente del cuerpo, lo fácil que es que una relación salga mal, las formas en que tantos de nosotros estamos sobrecargados y agotados, los fundamentos desvencijados del sistema financiero global, las profundas fisuras dentro de muchas naciones, o la imprevisibilidad e intensidad de la Madre Naturaleza.

Pero si no reconocemos la fragilidad, perderemos la oportunidad de proteger y nutrir tantas cosas que importan, y nos sorprenderemos y molestaremos innecesariamente cuando las cosas inevitablemente se desmoronen. 

Necesitamos abrazar la fragilidad, para verla claramente y tomarla en nuestros brazos, para estar cimentados en la verdad, pacíficos en medio de los cambios y finales de la vida, e ingeniosos en nuestra administración de las cosas que nos importan.

El tejido invisible de la civilización: tan delgado, tan fácil de romper. Es un milagro que exista en absoluto.

Saludos.

Patricio Varsariah.
www.patriciovarsariah.com
 

Desaprender lo que no es cierto.

marzo 14, 2023
La mitad de la sabiduría es desaprender hábitos, creencias y suposiciones que ya no nos sirven. Lo único que debemos hacer al menos una vez al año. El aprendizaje más útil para los usos de la vida es desaprender lo que es falso.

Estamos formados por nuestras experiencias y el conocimiento que adquirimos a lo largo de nuestras vidas, pero lo que aprendemos no siempre es exacto o verdadero. A medida que crecemos, podemos desarrollar creencias y suposiciones sobre el mundo que se basan en información incompleta o inexacta. Estas creencias pueden arraigarse profundamente y pueden dar forma a cómo nos vemos a nosotros mismos, a los demás y al mundo que nos rodea.

A veces, nos aferramos a creencias o suposiciones que hemos aceptado sin un examen crítico, y esto puede limitar nuestro crecimiento y dificultar nuestra capacidad para tener éxito. La mitad de la sabiduría es aprender qué desaprender. Si podemos reconocer que algunas de nuestras creencias son falsas o están des-actualizadas y trabajemos activamente para des-aprenderlas, podemos liberarnos de sus limitaciones y abrirnos a nuevas perspectivas y experiencias.

Este proceso de des aprendizaje puede ser desafiante, ya que requiere que cuestionemos nuestras suposiciones y cuestionemos creencias arraigadas. Pero al hacerlo, podemos obtener mayor claridad, flexibilidad y resiliencia en nuestro pensamiento. Por ejemplo, es posible que hayamos desarrollado creencias limitantes sobre nuestras habilidades y potencial en base a experiencias pasadas o comentarios negativos de otros.

Sin embargo, al reconocer que estas creencias no son necesariamente verdaderas o útiles, podemos trabajar para desafiarlas y desarrollar una mentalidad de crecimiento que nos permita aprender y crecer a partir de nuestras experiencias. Es posible que hayas desarrollado un sentido de identidad basado en factores externos, como el estatus social o el éxito profesional. Puedes construir una vida más auténtica y satisfactoria al desaprender estos marcadores externos de identidad y cultivar un sentido de ti mismo basado en tus valores y fortalezas internas.

En el pasado, a las personas se les puede haber aconsejado permanecer en una carrera o especializarse durante toda su vida y ascender en la escala corporativa. Sin embargo, es posible que este consejo ya no sea cierto o relevante en el mercado laboral actual que cambia rápidamente. Al explorar nuevas trayectorias y oportunidades profesionales, podemos adaptarnos al mundo laboral cambiante y encontrar carreras satisfactorias.

Algunas personas tienen prejuicios implícitos basados en el género, la raza o la apariencia de alguien. Al buscar activamente diversas perspectivas y experiencias, podemos volvernos más inclusivos y empáticos con los demás. Muchas de nuestras creencias limitantes son inconscientes: se necesita una acción deliberada para superarlas.

Todos los días debes desaprender las formas que te frenan. Debes deshacerte de la negatividad para que puedas aprender a volar. El aprendizaje más valioso para una vida buena, significativa y mejor es desaprender lo que no es cierto: cada mentalidad limitante que sabotea tu progreso.

No siempre es fácil dejar de lado nuestras nociones preconcebidas, pero hacerlo puede abrir un nuevo mundo de posibilidades. A medida que crecemos y aprendemos, a menudo nos aferramos a ideas y creencias que ya no nos sirven o, peor aún, que son completamente falsas. Desaprender estos conceptos erróneos puede ser un proceso difícil, pero también es increíblemente liberador.

Al cuestionar lo que sabemos, nos permitimos explorar nuevas ideas y perspectivas y crecer como individuos. Entonces, ya sea desaprendiendo un estereotipo dañino, una creencia limitante sobre nosotros mismos o una idea errónea sobre el mundo que nos rodea, abrazar el proceso de desaprender puede ser el aprendizaje más útil que jamás hayamos hecho.

Si bien aprender cosas nuevas puede ser emocionante, es igualmente importante desaprender lo que no es cierto. Desaprender es el proceso de soltar creencias, suposiciones y hábitos que ya no nos sirven o que incluso pueden ser dañinos. Se trata de cuestionar lo que creemos que sabemos y estar abiertos a nuevas perspectivas.

Desaprender es tan difícil como aprender. Desaprender puede ser un proceso difícil pero necesario para el crecimiento personal. ¿Cómo desaprendo creencias, suposiciones, hábitos y rutinas que ya no me sirven?

Comience por cuestionar y reflexionar sobre tus creencias actuales. Tómese un tiempo para reflexionar sobre las áreas de tu vida en las que te sientes estancado o infeliz. ¿Qué hábitos o rutinas ya no te sirven? ¿Qué creencias o suposiciones te están frenando? Una vez que haya identificado las creencias y suposiciones que desea desaprender, comience a cuestionarlas.

Pregúntese, “¿Por qué creo esto?”

"¿Esta creencia se basa en evidencia o es algo que siempre he asumido?"

“¿Esta creencia me sirve o me detiene?”

Incluso podría convertirlo en un hábito anual. Obtenga un diario y escriba sus principales creencias, percepciones y suposiciones sobre las áreas más importantes de su vida: salud (física y emocional), carrera, finanzas y relaciones.

¿Qué rutinas, hábitos y acciones aplicas en esos ámbitos de la vida? ¿Todavía te sirven después de todos estos años? ¿Qué puede desaprender, actualizar o anular?

Busque evidencia y perspectivas alternativas que desafíen sus creencias y suposiciones actuales. Busque investigaciones, datos y experiencias personales que contradigan tus creencias. Hable con personas con diferentes perspectivas y pídales que compartan sus experiencias y puntos de vista.

Una vez que haya identificado el hábito o la creencia que desea cambiar, determine con qué hábito desea reemplazarlo. Este hábito de reemplazo debe alinearse con sus objetivos y valores y ayudarlo a lograr los cambios positivos que desea. Por ejemplo, en lugar de pensar en un gimnasio como el único lugar donde puedes ponerte en forma, trata de caminar, correr y dar largos paseos en la naturaleza.

Podría comenzar con el objetivo de hacer ejercicio durante 10 minutos todos los días en la naturaleza y aumentar gradualmente el tiempo. No necesariamente tienes que pasar horas en un gimnasio para mejorar tu salud.

No confíes en mi palabra. Busca la evidencia tú mismo.

Comience poco a poco y haga cambios graduales. Si un hábito actual no te sirve, reemplázalo lentamente sin abrumarte. Cuestionar nuestras creencias sobre hábitos y acciones es un proceso necesario y, a veces, lento, pero a largo plazo vale la pena: su éxito y satisfacción con la vida dependen de ello.

Es importante tomarse unos momentos de vez en cuando para reflexionar sobre las cosas que sabemos que son ciertas y actualizar la lista a medida que evolucionan nuestras creencias. La forma más corta y segura de llegar al conocimiento real es desaprender las lecciones que nos han enseñado, montar los primeros principios y no tomar la palabra de nadie sobre ellos.

En conclusión, desaprender lo que es falso es un proceso continuo que requiere coraje, humildad y compromiso con el crecimiento personal. Al desafiar nuestras suposiciones y estar abiertos a nuevas ideas, podemos continuar aprendiendo y prosperando.

Saludos.

Patricio Varsariah.

 

Todo el mundo habla de libertad y de tolerancia.

marzo 2, 2023


Hoy, con las enormes tecnologías de la información y los enormes poderes y de documentación sobre hechos y personas, es absolutamente, necesario reivindicar dos principios, la libertad de conciencia-pensamiento y por tanto de expresión-difusión, por un lado, y al mismo tiempo, que esa información o datos o conceptos o ideas o narración de hechos, sean lo más verdaderos o bondadosos posibles, es decir, lo más reales.

Toda persona puede equivocarse, en sus ideas y en su expresión, pero a toda persona, según parámetros amplios de la legalidad y la moralidad, según los derechos humanos de 1948, como carta moral máxima de convivencia humana, de cualquier persona, sea del continente que sea. Toda persona tiene derecho a recibir información lo más correcta posible, y al mismo tiempo, toda persona, aunque se equivoque, tiene derecho a la libertad de conciencia y de expresión. Este elemento es tan esencial, que, si se cercenase o cortase en individuos o sociedades, dichos entes, crecerían de forma irracional y asimétrica.

Ciertamente la libertad de pensamiento y de conciencia, junto con la libertad de expresión y publicación hay que difundirla de forma racional, correcta, prudente, moral, con sentido común y situándose en circunstancias...

Todo el mundo habla de libertad y de tolerancia, pero en el fondo, no toleran la libertad de pensamiento. La mayoría de personas no aceptan que otras personas no piensen como ellos. Pueden ser muy tolerantes con la sexualidad, por poner un ejemplo, pero no lo son con otras personas tengan otra opción socio-política, o incluso crean que disponen de otra.

Respetar las opciones de pensamiento de otras personas, no quiere decir, estar de acuerdo con ellas. Sino solo tener diferentes puntos de vista, y cada uno, puede y debe argumentar con respeto y tolerancia sus propias posiciones.

Si una sociedad quiere alcanzar altos niveles de libertad y de equidad, debe incentivar el librepensamiento. Igual que si desea alcanzar un alto nivel de riqueza debe incentivar la investigación en todos los campos y saberes.

Es cierto, que el libre pensamiento no exige necesariamente ir en contra de todo y de todos, ni tampoco ir a favor de todo y de todos. El librepensamiento, que es hija de la libre conciencia, y consecuencia la libre expresión, es dentro del enorme marco de la legalidad y la moralidad, con todos los matices de estos dos conceptos, es intentar que los conceptos e ideas y datos sean armónicos con la realidad y lo real.

Para ello la sociedad, debe permitir el librepensamiento, y, por tanto, no castigar y no sancionar a las personas, que se dedican a ello. Cosa, que ni siquiera en las democracias se respeta. Porque "si no eres de los míos, o no atacas a los contrarios a los míos, entonces no eres de los míos", y te cerramos muchas puertas, mucho ascenso laboral y profesional y social. Y esto, aunque parezca un cuento, ocurre y ha ocurrido, incluso en las democracias...

El librepensador debe, buscar la realidad, la verdad-bondad de la realidad, de lo real, le guste o disguste. No debe expresar la proyección solo de su ser o de su estar en el mundo. O, dicho de otra manera, de sus traumas y heridas y de su ideología o su sociedad o su cultura. Todos esos condicionamientos y otros, no podemos obviarlos y negarlos. Pero el librepensador, si lo es de verdad, el pensador observador si lo es de verdad, se mueve en el terreno de la búsqueda constante de la realidad. Y, por tanto, no negar lo evidente y lo obvio, pero tampoco lo secundario y terciario, le guste o disguste, esté de acuerdo con sus posiciones primigenias y originales o no lo esté...

Si miramos hacia atrás, en estos últimos tiempos, estás últimas décadas, y estos últimos siglos, el territorio de la libertad de pensamiento y de conciencia y de culto y de religiosidad y de expresión de esa libertad, no ha sido tan grande. Más bien siempre ha estado restringido, sin negar que en cada periodo del tiempo es diferente el concepto o el grado de libertad y de libertad de pensamiento...

Pero, incluso en sociedades que constitucionalmente abogan por la libertad y la defienden en sus leyes y en todos sus marcos jurídicos. La realidad social tiene otros colores, imperan otras fuerzas y otros colectivos y otras ideologías y otros intereses. No podemos negar, que se han cortado y mermado muchas carreras profesionales, incluso en los ámbitos de los centros educativos, por no tener o no ser afín o no tener el "suficiente pedigrí de una ideología equis", puede incluso, según el territorio o el centro educativo, primar una sobre otra.

Demasiadas personas, se les llena la boca de luces de colores hablando de libertad. Pero pocas personas, de verdad, buscan la libertad del pensamiento, la libertad de la realidad. No es, como muchos piensan estar en contra de todo, o estar a favor de todo. Sino buscar en todas las ideologías y culturas y sociedades y concepciones lo que sea más verdad o sea menos, encontrar los datos y los conceptos y los argumentos y las razones, para en un tema equis, indicar, con modestia y humildad, que bajo su parecer esto es lo correcto o más correcto o menos... Tomar y beber y analizar todas las fuentes, no solo las ciencias y las tecnologías, ni solo las filosofías, sino también las artes, las estéticas, las culturas, las metafísicas, las religiones-teologías, la realidad de la vida...

Ciertamente, si el saber de las humanidades, de la filosofía, de las letras y de las ciencias sociales avanzasen más deprisa y más acertad-amente, los humanos alcanzaríamos mayores grados de verdad y de realidad y por tanto de libertad. Cierto sería, que, si nos aproximásemos más a las ciencias naturales y matemáticas, que han dado un florecimiento enorme en estos últimos tres siglos o si quieren cinco, estaríamos en otra situación. Somos unos gigantes en ciencias y tecnologías, aunque no tanto como creemos y muy pequeños en los terrenos de las humanidades, la filosofía y los saberes del sentido...

Si se encuentra, por casualidad, un librepensador, que no intenta imponerla a usted, ni a nadie, ninguna idea, ninguna ideología, sino solo desea observar y pensar, y solo después exponer lo que cree ha encontrado. Si encuentra usted, en toda su vida, un librepensador con esas características, que quizás, no le caiga bien, no sea extrovertido o quizás si lo sea, si lo halla, no le ponga más zancadillas, de las que ya soporta y sufre, no les ponga más cruces de las que ya lleva, que es hoy, hoy muy difícil, seguir observando y pensando y analizando con libertad.

Y desde luego, porque crea que no es de su ideología o de su pensamiento o de su carácter, no le cierre su desarrollo profesional o laboral o vocacional o social o económico, porque como usted necesita aire y vestido y cobijo y alimento... Si encuentra usted una persona así, porque en toda su vida, no creo que halle más de dos o tres, tenga la sabiduría y el conocimiento de respetar a esa persona, porque es una especie a extinguir, incluso en las democracias... ¡Paz y bien!

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

El atascado mundo de la política.

marzo 1, 2023
¿Qué nos queda en tiempos políticos tan convulsos si no es el arma de la ironía y del humor? que des dramatice asuntos que son ciertamente vitales, sí, pero que además necesitan de una profunda reflexión en primera persona del singular, que nos ponga a todos por igual, políticos y sociedad frente al espejo de nuestros actos, y nada mejor que la sonrisa descreída para lograr ese efecto. 

Necesitamos de una buena dosis diaria de ironía somática que interrogue a los demás sobre todos esos asuntos de los que tan seguros de saber la respuesta están, que los desmenuce hasta desnudar la ignorancia y las dudas que en muchos casos esconde, pero, sobre todo, que la apliquemos a nuestras propias certezas, dogmas y argumentos irrebatibles, y que nos enseñen a pensar que puede que los demás también tengan un poco de razón. 

No cabe duda que una sana ironía podría ejercer ambas labores en el atascado mundo de la política, des dramatizarlo, para así abrir paso a un diálogo y a una honestidad mayor, y denunciar el exceso de manipulación de la realidad política y la intención de convertirnos en espectadores sin seso de la dramatización del triste espectáculo en el que se ha convertido.

El problema es que todos están, estamos, tan seguros de nuestro camino, que todos tiramos por direcciones diferentes, porque pase lo que pase, y al final se decida lo que se decida, todos los demás pensaran que es un camino equivocado y pondrán piedras en el camino, como ya se ha venido haciendo preventivamente. Se ve que eso del diálogo como medio para solucionar problemas y disensiones ha quedado obsoleto ante las pedradas, aunque sean virtuales, de unos contra otros. Quién sabe si esto durará hasta que tan sólo quede uno en pie, o hasta que todos yazcan descerebrados, más aún, en el suelo, con el considerable hastío del resto de la sociedad que asiente perpleja a este espectáculo de equivocaciones compartidas. 

Sociedad, que seamos sinceros, más allá de que hay niveles y niveles de responsabilidad, y algunos tienen mucha, y otros muy poquito, no deja de ser también responsable de lo que está pasando. Y en la que podemos encontrar adhesiones y dogmatismos en muchas de sus posiciones tan estrictos como las de los máximos responsables. 

Y qué decir de los medios de comunicación, en su mayoría, atrincherados en uno u otro lugar de la selva mediática y pretendiendo, especialmente con sus editoriales, con sus tertulianos, con noticias y titulares tan manipulados, que sus creadores no deberían haber pasado de primero de carrera al suspender la asignatura de ética periodística, si existiera, tener la solución, exigiendo a unos y otros de los políticos lo que han de hacer, como si ellos hubieran sido los votados y no los políticos, y clamando lo injusto de la situación, aunque  nos den soluciones incompatibles entre sí, a un lado u otro de la selva mediática

La ironía al convertirse en hiper-ironía, no hace sino denunciar un hecho trascendental de los tiempos contemporáneos; no existe una verdad última, ni autoridad a la que recurrir, ni método para alcanzarla. 

Los conocimientos trascendentes (cambiemos ese término por dogmas políticos) no dejan de ser una re-elaboración, a veces con trazos más delicados, a veces más gruesos, de conocimientos y estrategias del pasado, y por tanto, al emplear ese instrumento de la ironía se revela la ausencia de autoridad moral superior que decida fulminante-mente quién tiene razón (le pese lo que le pese a algún ex que anda por ahí) 

Qué nos queda entonces; la frágil, pero maravillosa mente inquieta de los seres humanos, que nos permite superar los instintos de arreglar nuestros problemas a pedradas, virtuales o reales, y sentarnos las horas que hagan falta a deliberar con medios transparentes y lo más democráticos posibles cuales son las verdades provisionales que guiarán nuestra convivencia en sociedad ( o en un partido político, que no deja de ser una micro sociedad reflejo de la que pretende representar, un poco distorsionado el reflejo, eso sí). 

Y para ello, tan sólo tenemos un instrumento válido, reciclarlo lo necesario: más democracia. Y si a eso le añadimos transparencia en motivos, intenciones, hojas de ruta, personales y colectivas, proyectos de futuro para el país, etc., quizá así nos hagan salir del bucle político y del hastío en que nos encontramos. 
Ironía y democracia, ¿quién puede oponerse a tan brillantes inventos humanos?

No prestar atención ni al mejor de los argumentos en contra de una decisión ya adoptada constituye una muestra evidente de un carácter enérgico. Ello incluye también una voluntad de llegar a la estupidez.

He dicho…

Patricio Varsariah.

 

Si decides ordenar tu vida y limpiar tu espacio.

marzo 1, 2023


La siguiente lista es un punto destacado de esas pequeñas invenciones, junto con algunos puntos clave de claridad que tratamos de recordar: algunos buenos recordatorios que todos necesitamos.

Te comparto esta lista con la esperanza de que la próxima vez que decidas ordenar tu vida y limpiar tu espacio, comiences con tu espacio intelectual limpiando las viejas invenciones subconscientes y el diálogo interno negativo que a veces te dices a ti mismo. 

Es hora de DEJAR de decirte a ti mismo...

Todavía no tengo suficiente para ser feliz. – En cada error y lucha hay un mensaje. Algunas personas pierden el mensaje porque están demasiado ocupadas reprendiéndose por el error o preocupándose obsesiva-mente por el problema. Estar molesto por lo que no tienes es siempre un desperdicio de lo que tienes. Las personas más felices rara vez son las más afortunadas y, por lo general, no tienen lo mejor de todo; simplemente aprovechan al máximo todo lo que se les presenta. La razón por la que tantas personas se dan por vencidas es porque tienden a mirar lo que les falta y lo lejos que les queda por recorrer, en lugar de lo que está presente y lo lejos que han llegado.

Mis sueños son imposibles. – No dejes que alguien que renunció a sus sueños te convenza de no ir tras los tuyos. Lo mejor que puedes hacer en la vida es seguir tu intuición. Toma riesgos calculados. No solo toma las decisiones seguras y fáciles porque tienes miedo de lo que pueda pasar. Si lo haces, nunca pasará nada. Y si sigues haciendo lo que estás haciendo, seguirás obteniendo lo que estás obteniendo. Así que deja que tus sueños sean más grandes que tus miedos y que tus acciones hablen más que tus palabras. Haz algo todos los días que tu futuro te agradezca.

Estoy atrapado con personas que me lastiman. - La vida es demasiado corta. Cuídate a ti mismo. Si alguien te maltrata continuamente, ten suficiente respeto por ti mismo para crear algunos límites saludables. Puede doler por un tiempo, pero estará bien. Estarás bien. A menudo, alejarse no tiene nada que ver con la debilidad y todo que ver con la fuerza. Nos alejamos no porque queremos que otros se den cuenta de nuestro valor, sino porque finalmente nos damos cuenta de nuestro propio valor.

Mis relaciones fallidas fueron una pérdida de tiempo. – Hay ciertas personas que no están destinadas a encajar en tu vida, pero ninguna relación es una pérdida de tiempo. Si no te trae lo que quieres, te enseña lo que NO quieres. Rara vez perdemos amigos, solo descubrimos gradualmente quiénes son los verdaderos. Nunca obligues a alguien a que te haga un espacio en su vida, porque si sabe lo que vales, seguro que te crea uno. Y recuerda, cuando estás arriba, tus "amigos" saben quién eres, cuando estás abajo, sabes quiénes son tus "verdaderos amigos". Por lo general, solo toma algo de tiempo resolverlo todo. 

Las cosas nunca mejorarán. – No hay persona en el mundo capaz de manejar sin problemas cada golpe que se le lanza. Así no es como estamos hechos. De hecho, estamos hechos para enojarnos, entristecernos, lastimarnos, tropezar y caer. Porque eso es parte de la vida: enfrentar problemas, aprender, adaptarse y resolverlos a lo largo del tiempo. Esto es lo que finalmente nos moldea en la persona en la que nos convertimos. Cuando te encuentres aislado en un capullo y no puedas salir de la oscuridad, recuerda que este es un lugar similar al lugar al que van las orugas para que les crezcan las alas. El hecho de que hoy sea un día terrible no significa que mañana no pueda ser el mejor día de tu vida. Sólo tienes que llegar allí.

El fracaso es malo. – A veces hay que fallar cien veces para tener éxito. Y no importa cuántos errores cometas o cuán lento progreses, todavía estás muy por delante de todos los que no lo intentan. Así que no te obsesiones tanto con un intento fallido que pierda la oportunidad de muchos más. Todas tus ideas que no funcionan son simplemente peldaños en tu camino hacia la única idea que sí funciona. Y recuerda, el fracaso no es caer; el fracaso es quedarse abajo cuando tienes la opción de volver a levantarte y ¡recuperarte siempre! A menudo, las cosas buenas se desmoronan para que las cosas mejores puedan unirse.

Grandes cosas vendrán a mí con facilidad. – De varias maneras, somos quienes elegimos ser. Nadie va a venir a salvarte, tienes que salvarte a ti mismo. Nadie te va a dar nada, tienes que salir y ganártelo. Nadie sabe lo que quieres excepto tú. Y nadie se arrepentirá tanto como tú si no lo consigues. Así que nunca dejes la llave de tu felicidad en el bolsillo de otra persona, y no esperes que alguien más construya tu vida por ti. Sé la arquitecta o el arquitecto y guardián de tu propio camino. Y recuerda que cuanto más te responsabilices de tu pasado y presente, más podrás crear el futuro que buscas.

Mi pasado es indicativo de mi futuro. – En algún momento, todos hemos cometido errores, nos han pisoteado, usado y olvidado. Hemos dejado que la gente se aproveche de nosotros y hemos aceptado mucho menos de lo que merecemos. Pero no debemos arrepentirnos de un momento de ello, porque en esos momentos hemos aprendido mucho de nuestras malas decisiones. Hemos aprendido en quién podemos confiar y en quién no. Hemos aprendido el significado de la verdadera amistad. Hemos aprendido a saber cuándo las personas mienten y cuándo son sinceras. Hemos aprendido a ser nosotros mismos y a apreciar las personas y las cosas verdaderamente grandiosas en nuestras vidas a medida que llegan. Y aunque hay algunas cosas que nunca podremos recuperar y personas que nunca se arrepentirán, ahora lo sabemos mejor para la próxima vez.

No necesito conocer a nadie nuevo. – Suena duro, pero no puedes mantener a todos los amigos que has hecho. Las personas y las prioridades cambian. A medida que algunas relaciones se desvanecen, otras crecerán. Aprecia la posibilidad de nuevas relaciones a medida que dejas de lado las viejas que ya no funcionan. Confía en tu juicio también. Adopta nuevas relaciones, sabiendo que estás entrando en un territorio desconocido. Prepárate para aprender, prepárate para un desafío y prepárate para conocer a alguien que podría cambiar tu vida para siempre.

No puedo vivir sin los que se han ido. – Si alguien llega a tu vida y tiene un impacto positivo en ti, pero por alguna razón no puede quedarse, haz tu mejor esfuerzo para no resistirte a esta evolución. Agradece que tus caminos se hayan cruzado y que de alguna manera te hayan hecho feliz, aunque haya sido por poco tiempo. Vida es cambio. La gente realmente va y viene. Algunos regresan, otros no, y eso está bien. Y solo porque una persona se vaya, no significa que debas olvidarte de todos los demás que todavía están a tu lado. Continúa apreciando lo que tienes y sonríe por los recuerdos.

No estoy listo porque todavía no soy lo suficientemente bueno. – Nadie se siente 100% listo cuando surge una oportunidad. Porque la mayoría de las grandes oportunidades en la vida nos obligan a crecer más allá de nuestras zonas de confort, lo que significa que no nos sentiremos totalmente cómodos al principio. Deja de regañarte por ser un trabajo en progreso. ¡Empieza a aceptarlo! Porque ser un trabajo en progreso no significa que no seas lo suficientemente bueno hoy; significa que quieres un mañana mejor y deseas amarte a ti mismo por completo, para que puedas vivir tu vida plenamente. Significa que estás decidida o decidido a sanar tu corazón, expandir tu mente y cultivar los dones que sabes que debes compartir. ¿Estas lista o listo? Solo necesitas empezar.

Tengo demasiado que perder. – Al final no te arrepentirás de las cosas que has hecho tanto como de las cosas que no has hecho. 

Confía en mí, honestamente puedo decir que la mayoría de nosotros preferiríamos mirar hacia atrás y decir: "¡No puedo creer que hice eso!" en lugar de, "Ojalá hubiera ..." Es más fácil procesar algunos "Oh, bueno", que procesar un montón de "qué pasaría si". Es más fácil tener una vida llena de errores de los que aprendiste, en lugar de un corazón lleno de arrepentimientos y promesas vacías para ti mismo.

Saludos.
Patricion Varsariah.
Pd. - Espero que hayas encontrado algo útil y si deseas puedes compartirlo ya que el conocimiento es el único bien que crece cuanto más se comparte. Compartir, NO IMPONER, nos hace más humanos, ya que nos permite preocuparnos por el otro y no solo por uno mismo.
 

La separación del conocimiento y la ignorancia.

febrero 21, 2023


Un gran desafío de la vida, especialmente para todos los Políticos : saber lo suficiente para pensar que tienes razón, pero no saber lo suficiente para saber que estás equivocado. Estas palabras les deben recordad el valor del conocimiento y la importancia de comprender el nivel de ignorancia y qué hacer al respecto. También sirve como un recordatorio de que incluso la persona con más conocimientos tiene mucho que aprender y no debe confiar demasiado en sus habilidades. Destaca la necesidad de reconocer nuestras limitaciones y permanecer abiertos al aprendizaje y al crecimiento. Podemos llegar a ser mejores humanos y buenos políticos, cuando comprendan y aprecien la importancia del conocimiento y la humildad.

Las palabras anteriores son tanto una advertencia para aquellos políticos que creen que lo saben todo como un recordatorio de que el conocimiento es un viaje interminable.

Saber lo suficiente para pensar que tenemos razón es un activo valioso, pero también es importante ser conscientes de nuestras propias lagunas de conocimiento. Debemos reconocer cuándo no sabemos lo suficiente para saber que estamos equivocados y estar preparados para actualizar o mejorar nuestro conocimiento. Si quieres ser un verdadero buscador de la verdad, es necesario que al menos una vez en tu vida dudes, en la medida de lo posible, de todas las cosas.

El conocimiento es una herramienta poderosa. Nos da la confianza para tomar decisiones cruciales y apoyarlas. Sin embargo, hay un punto en el que esta confianza puede volverse peligrosa; cuando sabemos lo suficiente para pensar que tenemos razón, pero no lo suficiente para saber que estamos equivocados.

La separación del conocimiento y la ignorancia es un problema común en todos los políticos en muchas áreas de la vida, especialmente en lo que respecta a la experiencia. La mayoría de las veces, las personas se ven tentadas a buscar conocimientos que confirmen sus creencias mientras ignoran la información que las contradice. Esto puede conducir a una falta de comprensión y un exceso de confianza en el propio conocimiento.

Pensar como un político serio implica más que solo reaccionar con una mente abierta. Significa ser activamente de mente abierta. Requiere buscar razones por las que podrían estar equivocados, no razones por las que deben tener razón, y revisar vuestros puntos de vista en función de lo que aprenden. Es esencial cuestionar y desafiar constantemente sus creencias y buscar activamente diversas perspectivas e información para obtener una comprensión más completo y preciso de un tema.

Sobreestimar tu conocimiento es un sesgo cognitivo que puede conducir a muchos resultados negativos, como tomar malas decisiones, perder información importante e incluso perpetuar la información errónea. También puede conducir a la falta de progreso en el desarrollo personal y político. El sesgo se produce porque las personas con baja capacidad carecen de los conocimientos y habilidades necesarios para evaluar con precisión sus capacidades, lo que los lleva a sobrestimar su competencia.

Por eso es importante ser consciente de tu ignorancia y estar dispuesto a escuchar y aprender de aquellos con más experiencia en un campo en particular. Esto es especialmente cierto cuando se trata de asuntos de ciencia, medicina y otros campos en constante evolución. También vale la pena mencionar que existe un efecto opuesto llamado "síndrome del impostor", donde las personas altamente capacitadas y conocedoras subestiman sus habilidades y creen que no son tan competentes como lo son.

He aquí cómo superar el gran desafío de ser un político:

1. Busque perspectivas e información diversas: busque y considere activamente información y opiniones que difieran de las suyas, y esté abierto a la posibilidad de que sus creencias puedan estar equivocadas.
2. Cuestione sus suposiciones y sesgos: reflexione sobre sus creencias y suposiciones y trabaje activamente para identificar y desafiar cualquier prejuicio, sesgo o concepto erróneo. Y esté dispuesto a cambiar de opinión si la evidencia o el razonamiento nuevos y mejorados contradicen sus creencias actuales.
3. Participe en el pensamiento crítico: evalúe cuidadosamente la credibilidad y la relevancia de la información que encuentre, y sea escéptico con la información que confirme las creencias existentes.
4. Busque evidencia que no lo confirme: haga un esfuerzo deliberado para buscar información que contradiga sus creencias y considere cómo esa información podría cambiar su punto de vista sobre el tema.
5. Rodéese de personas que tengan diferentes perspectivas: busque personas con diversos antecedentes, experiencias y perspectivas, y participe activamente con ellas en discusiones y debates.
6. Fomente la crítica constructiva: acepte los desafíos a sus ideas y opiniones, y busque activamente comentarios que lo ayuden a identificar y corregir cualquier sesgo o concepto erróneo.
7. Practica la humildad: reconoce que no lo sabes todo y que siempre hay más que aprender. Esté abierto a nueva información y perspectivas, y esté dispuesto a cambiar de opinión a la luz de nueva evidencia.
8. Da un paso atrás: cuando estés en una situación en la que estés discutiendo un tema con alguien y sientas que te pones a la defensiva o te atrincheras en tu posición, da un paso atrás y trata de entender su perspectiva antes de responder.

Es importante tener en cuenta que superar el sesgo cognitivo es un proceso continuo; superar las deficiencias humanas requiere tiempo y esfuerzo. Y también es importante ser consciente de que no es fácil cambiar las creencias arraigadas, pero se puede lograr con un esfuerzo constante y una mente curiosa. Pero al ser consciente del sesgo y trabajar activamente para contrarrestarlo, es posible mejorar la comprensión y la capacidad de toma de decisiones.

Saludos.

Patricio Varsariah.
Si has encontrado algo útil y si deseas puedes compartirlo ya que el saber aumenta si se comparte.
 

El embeleso del poder.

febrero 16, 2023



El poder es la más adictiva de las drogas, te enerva como el consumo de la cocaína y te da una apariencia de claridad y seguridad, que tan sólo barre bajo la alfombra tus inseguridades y miedos. Te hace alucinar, como una sobredosis de LSD, y te crees con la capacidad de doblegar cualquier obstáculo, sin importarte el daño que causas. Te endulza la realidad, como si el humo de la marihuana, o el hachís, dulcificara el agrio sabor de su desempeño. Te envalentona como el abuso del alcohol, y falsifica bajo su vértigo el pánico al desprecio ajeno o propio. No hay droga con mayor dependencia que el poder. Tan sólo probarlo y el hambre de ese deseo, siempre insatisfecho, de dominio, nunca se alejará de tu voluntad, por mucho que tu corazón, o los restos acorralados de tu conciencia clamen en su contra.

Siempre quieres más, rara vez uno se conforma con el poder que ya tiene. El miedo configura tu desempeño; miedo a perderlo, miedo a que te consideren débil, miedo a ser lo que en verdad eres, no esa deformada imagen que has creado para subyugar. Miedo a mirar atrás y ver los cadáveres que ha alumbrado tu camino, miedo a que los esqueletos que pisas remuevan lo que te queda de conciencia, miedo a las víctimas que habrán de alumbrar tu ascenso, y que su voluntad pueda con la tuya. El camino de los poderosos es un camino lleno de dagas, de venenos que tarde o temprano te alcanzaran, quieras o no. 

Pero el poder también es una prisión. Te aísla, crea una burbuja a tu alrededor, tan sólo traspasada por aquellos que consideras demasiado débiles para arrebatarte cualquier gramo de poder. Una lujosa prisión que confunde amistad con sumisión o interés, que confunde amor con dependencia, que trastoca cualquier lealtad al albur de las migajas que puedas desprender para mantenerla. Cierto es, que ese es un camino que lleva en el mejor de los casos a la mediocridad, y en el peor a tu autodestrucción. 

Pero al poder le da igual, porque, aunque tu creas que te pertenece, es todo lo contrario. Una vez que se ha servido de ti, no le importara sustituirte por alguien que no haya perdido el filo, que mantenga esa ansia de dominio que arrebata tu fuerza vital. Puede que, dado su cruel sentido del humor, incluso vuelva en contra de ti todas aquellas herramientas que utilizaste para adquirirlo. 

Es posible que en tu naturaleza se encuentre el ansía del poder por el poder, o puede que tan sólo lo desees como instrumento de cambio, con las mejores intenciones, con la mayor honestidad. Para transformar esa realidad tan dolorosa que te hizo acreedor de grandes ideales. Pero al final, como una enfermedad que va poco a poco aletargando tus sentidos, termina por sutilmente cambiarte a ti primero. 

Sigues jurando y prometiendo que todo lo haces por los demás, pero como un lobo obsesiono ya tan sólo ves a los demás como el medio de obtener tu dosis de gloria.  El éxtasis del poder, que te hace creer que eres el eje central, indispensable en una misión para salvar a los demás, sin darte apenas cuenta, que lo único que está en juego es tu conciencia.

El poder está en tu alrededor desde que tenías razón de ser, tentándote con sus largos brazos, con sus dulces cantos, desde que aprendiste el dominio y la satisfacción que nos da controlar a través de la fuerza, o la sutileza, los deseos propios y ajenos. 

El poder es el amor al caos de esos políticos, aspirantes a tiranos, dictadores o amos. Las situaciones de desorden e inseguridad, provocadas o alimentadas por ellos mismos, les permiten situarse como única salvaguardia ante el caos. Lo que puedo definirlo como el fraude de la protección, al ofrecerse el tirano, dictador o cacique como salvaguardia ante sus protegidos del caos e inseguridad que el mismo ha provocado. 

En el ascenso al poder tan sólo hay dos alternativas; o acaricias y sometes con prebendas a aquellos que pueden oponerse y que te facilitan el camino, o los destruyes totalmente, sin piedad, de manera colosal y fulminante. 

Y eso ha de ser así, porque has de destruirles de tal manera que no sea posible la venganza, y porque el conflicto tan sólo ha de durar el tiempo que necesites para debilitar al adversario y preparar su destrucción. 

Políticamente, es la capacidad efectiva de dominio, de ejercer autoridad bajo pena de sanción. Pero el poder también es una ilusión, a veces no es tan importante la capacidad real de castigo al infractor de tus deseos de dominio, como hacerle creer que eso es posible. ¿Cómo si no explicar la mentalidad de rebaño que domina a la mayoría de los oprimidos? 

La resistencia a resistir al abuso de aquellos que no tienen más poder real que el que le otorgamos con nuestra pasividad, o al vendernos por cualquier hueso que arrojan a nuestros pies, como si fuéramos cachorros amaestrados. ¿Cómo explicar nuestra vana resistencia a la corrupción que ante nuestros ojos desmantela cualquier apariencia de igualdad y equilibrio a través de las leyes que para ello nos hemos dado? 

Quizá en parte por el miedo a ser pisoteados por aquellos que campan aparentemente inmunes a las leyes comunes, quizá por esa parte que se dejó seducir por el abusón que todos tenemos dentro, que ansía ser lobo y no cordero, y sentimos envidia de aquellos que se han despojado de cualquier lazo moral, o quizá, sencillamente porque nos conformamos con las migajas que nos arrojan.

Lo cierto es, que no puedes ignorarlo. Tan indiscutible es la probabilidad de ser corrompido por el poder, como la certeza de ser destruido si no lo tienes en cuenta. 

Atrapados en un juego diabólico, nos enseñan desde niños a ser víctimas o verdugos. A aceptar que siempre hay quien gana y siempre quien pierde, y que el silencio ante este perverso juego es la única solución, pues el lamento tan sólo lleva a la desesperación, y la desesperación te convierte en un bufón al que no sólo ignoran los débiles, sino que aquellos que abusan, utilizan como diversión o distracción para los suyos. Despreciándote, como un elefante haría con una hormiga a la que pisa sin notar su existencia. 

El poder no está tan sólo en la política, por mucho que sea allí donde su crudeza más se manifiesta. Se encuentra en todos los ámbitos de nuestra vida; en nuestras relaciones de pareja, con nuestros amigos, en nuestros trabajos, en nuestra familia, en nuestro ocio, en la escuela. Todo lo impregna, porque es parte de nuestra naturaleza, pero también lo son otros instintos. Elegir uno u otro, cada día, en cada momento, siempre vigilantes, es lo que determinará qué naturaleza prevalecerá. O bien dejamos que la fiebre del poder se apodere de nosotros, y así trataras a las personas como objetos, como medio para satisfacer tus fines. 

Actuando con el egoísmo de que  poder conseguir algo, o alguien, te da derecho a hacerlo, sin importar las consecuencias, utilizando a las personas como peones de tu juego privado, siempre jugando con las cartas marcadas, no es porque seas un miserable, que también, sino porque en el fondo, tienes miedo de no valer nada, de ser una cáscara vacía, de sólo ser apreciado por tus mentiras, de ser despreciado si te muestras como eres, pero al final, toda mascara cae, todo telón baja , y tú descubres que todo ese esfuerzo fue en vano, que tus éxitos son cenizas al viento, y entonces, es cuando de verdad, descubres el precio de tu egoísmo.

O bien, optamos, por lo contrario; cultivar a cada instante esas ideas capaces de corroer por dentro las obsesiones del poder, como un gusano a una manzana. Cultivar esos sentimientos que purguen el amor y la amistad de cualquier instinto de dominación. Cultivar esos sueños que alimentan la generosidad del compartir y no el instinto de guardar para nosotros todo lo poseído y de arrebatar a los demás sus posesiones. 

Cultivar, cada día, los deseos que alienten la alegría y la creatividad construida en común. Cultivar cada noche, las pasiones, que arañen y corroan nuestras pesadillas, que desnuden nuestras inseguridades, y muestren sin maquillajes el rostro de nuestra inocencia, aún posible.

Gracias por tu generosidad y la paciencia de leerme, espero que hayas encontrado algo útil y si deseas puedes compartirlo ya que el saber aumenta si se comparte.

Saludos.

Patricio Varsariah.
www.patriciovarsariah.com
 

Hemos transformado gran parte de nuestra intimidad en mercancía pública.

febrero 10, 2023


Cuando lo privado se convierte en parte de lo público, dejas de tener control sobre ello, es una mercancía más que se privatiza, pertenece al mercado, no a ti. El agua derramada no puede recogerse, y tu vida vendida a trozos tampoco. Gente extraña se enriquece con lo más preciado que hay en ti, tu esfera personal. No hay derecho a nuestra confidencialidad. Y eso ha repercutido en la vida de ciudadanos medios y de famosos casi por igual. 

Antaño existía un acuerdo tácito en los medios de comunicación sobre lo que podía compartirse y lo que no acerca de aquellos personajes con exposición pública. Existían debates éticos sobre hasta qué punto era legítimo dar información sobre una persona que atañía únicamente a su esfera privada. 

Hoy no hay debate, si se puede explotar la noticia para ganar dinero se hace. Se ha perdido la vergüenza propia y ajena. De la ética profesional mejor no hablar. Todo por el “interés público”. Podemos consolarnos pensando que eso únicamente afecta al famoso o al aspirante a famoso, pero la mal denominada democratización de las redes sociales si algo ha mostrado, es que, hasta el más común de los mortales, una vez que ha expuesto públicamente su vida, corre el riesgo de ser sometido a algún tipo de acoso virtual. 

Si todo se vende y se compra, ya no existe lo privado y los limites se han desdibujado hasta hacerlos irreconocibles. ¿Por qué no aprovecharse sin importar ni el daño ni las consecuencias? Si todo deviene en espectáculo, no debemos extrañarnos que nosotros mismos podamos terminar convertidos no solo en espectadores, sino en víctimas de escarnio público en cualquier e inesperado momento.

En tiempos pasados la amistad y el amor se veían reforzados por la confianza que suponía dar acceso a una parte de tu intimidad, de tu privacidad, a un selecto grupo de personas. Así se construían relaciones, jerárquicamente determinadas por la confianza. Si esa confianza se quebraba, esa persona perdía acceso a esa intimidad. Hoy día la intimidad queda tan desdibujada, que lo mismo ha sucedido con la amistad o el amor. Consideramos tener a derecho a la amistad, y por tanto acceso a esa esfera de privacidad, a personas virtuales, con las que nunca hemos tenido trato, ni confianza, pero como compartíamos imágenes personales, gustos, juegos, o lo que sea con ellos, creemos que tenemos derecho a que nos correspondan de la misma manera. Es un juego perverso de equívocos auspiciado por una pésima lectura de lo que supone convertir lo privado en público.

Y no hay peor pesadilla que despertarte un día y darte cuenta de que casi nada de lo que importa en tu vida es real, y lo que es real, lo has vendido a empresas a las que importas bien poco, salvo su obtención de beneficios.

El mundo ha cambiado en las últimas décadas de manera extraordinaria. Nunca, en ninguna de las revoluciones tecnológicas previas que ha vivido la humanidad el cambio se había acelerado de tal manera, que en apenas una década una generación pueda quedar desfasada de la siguiente. 

Nadie está a salvo del descontrol tecnológico que estamos viviendo, ante el cual ni estamos preparados, ni conocemos las consecuencias.  Y lo que es peor, no es que el común de los mortales no entendamos nada o controlemos lo más mínimo, es que aquellos poderes públicos que deberían velar por mantener el control se encuentran tan desconcertados, que han perdido la capacidad de anticiparse a las empresas que se aprovechan. Las instituciones públicas se ven desbordadas y sin herramientas para reaccionar. 

No hay nada más estúpido que tratar de resolver un problema de comunicación con un programa informático que efectúa automáticamente tareas reiterativas mediante Internet a través de una cadena de comandos o funciones autónomas previas para asignar un rol establecido; y que posee capacidad de interacción, cambiando de estado para responder a un estímulo, ya sea para solventar un problema con el banco, de salud, o de cualquier tipo, pero ahí estamos, encantados con los sucedáneos del trato humano que nos venden como un logro que cambiará nuestra vida radicalmente. 

Tan extraña resulta la experiencia de que una persona, un ser de carne y hueso, comprensivamente escuche tus problemas, tus necesidades, sea para pedir una cita en el medico, sea para resolver tus dudas sobre cómo pagar un impuesto o arreglar una avería, que casi lloramos de alegría al saber que hay alguien real al otro lado de la línea.

Numerosos han sido los cambios culturales que el desborde tecnológico ha provocado, pero uno de los más preocupantes, tanto por sus consecuencias, como por la tácita aceptación que hemos hecho como sociedad, es la absorción de la esfera de lo privado por empresas que tratan de aprovechar cada pequeño deseo, rincón, anhelo, experiencias o espacios de tu vida. Pretender hoy día mantener un atisbo de privacidad es tarea hercúlea, a no ser que te conviertas en una especie de paria social que renuncia a las regalías que ofrece nuestra permanente exposición pública. 

Ni en lo laboral, ni en lo personal, ni en lo social, se ve con buenos ojos a quien decide mantener su intimidad en el espacio reservado que tan adecuado resultaba hasta hace bien poco tiempo. Resulta sospechoso que no tengas redes sociales. Antes compartías con tus amistades más íntimas tus deseos, expectativas, miedos, hoy día si no te expones, si mientras más gente mejor no tiene acceso a tus gustos, a tus dramas, a tus alegrías, no eres virtual, ni realmente, nadie de interés. Un rarito.

Lo privado siempre se ha entendido como el ámbito propio de cada cual, mientras que lo público era aquel espacio social compartido. Las fronteras estaban meridianamente claras, y únicamente, y a regañadientes, permitíamos que el Estado tuviera bajo estrictos controles acceso a esa esfera personal. 

Hoy día cualquiera de los conglomerados empresariales que dominan y abanderan la transformación tecnológica, poseen información personal acerca de cada uno de nosotros que haría palidecer de envidia a la que antaño poseía cualquier tirano totalitario. Estas opacas compañías saben más de cualquiera de nosotros que un Estado democrático. Se adelantan a los controles democráticos, aprovechan argucias legales. Los conglomerados tecnológicos burlan a los Estados democráticos lastrados por la burocracia jurídica, y la imposibilidad de ponerse de acuerdo las potencias mundiales, en un campo, el de los avances tecnológicos, que se ha convertido en un nuevo escenario de conflicto geopolítico.

Pongo como conclusión a este escrito lo que implica hacer depender toda tu vida del uso, personal, profesional, en ocio, trabajo, amores y desamores, de un simple móvil, que se usa para casi todo, salvo para lo que se debería hacer; hablar voz a voz con aquellas personas queridas con las que por una circunstancia u otra no podemos hacerlo cara a cara. Que el móvil sea todo para ti, significa que rara vez puedas desconectar de todas esas redes que tan falsamente has convertido en reales. Todo el día y toda la noche expones tu vida a ellas. No hay límites, y la voracidad de los metaversos y similares lo que pretenden es ir cada vez más allá. 

Todo se desdibuja, nada real permanece. Los sueños virtuales terminarán por convertirse en edulcoradas realidades, mientras la amarga realidad se desdibujará. Lo que no se nos dice es que donde hay sueños, hay pesadillas. Y no hay peor pesadilla que despertarte un día y darte cuenta de que casi nada de lo que importa en tu vida es real, y lo que es real, lo has vendido a empresas a las que importas bien poco, salvo su obtención de beneficios.

Pensémonos un poco hasta qué punto queremos convertir lo privado de nuestras vidas en carne de exposición pública. Hasta qué punto es sano que lo que antes quedaba reservado a unas pocas personas de un íntimo círculo de confianza, se despedace para venderlo al mejor postor en una exposición pública, y que creas que, por estar conectado virtualmente con miles de personas, a estas personas les importas de verdad, mientras ignoras a las personas que importas y tan sólo se encuentran a un “metro” de distancia.

Gracias por tu generosidad y la paciencia de leerme, espero que hayas encontrado algo útil y si deseas puedes compartirlo ya que el saber aumenta si se comparte.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

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