Las palabras dichas suelen perderse en el ruido del tiempo.
Lo escrito, en cambio, permanece.

Cada texto que aquí comparto nace con la intención de quedar, de acompañar al lector más allá del instante, de ofrecer un espacio de reflexión que pueda ser visitado una y otra vez, con nuevas miradas y nuevas preguntas.

Leer es detenerse. Es permitir que lo escrito siga viviendo en quien lo recibe.

La vida no es perfecta, es cierto.

octubre 8, 2023


La vida es maravillosa sin necesidad de ser perfecta, porque lo que es perfecto carece de error o de equívoco, y entonces no hay aprendizaje. La existencia es a veces un duro maestro, y ahí está su grandeza, y también su locura, ahí su caos y sus placeres, esos que debemos vivir a contrapelo sin buscar la perfección, sólo los instantes que disfrutar con el máximo de nuestras fuerzas.
  
Las personas acostumbramos a ser muy exigentes con la vida e incluso con nosotros mismos. Nos marcamos pautas, objetivos y múltiples sueños por cumplir. Y desde luego, todo esto no solo está bien, sino que es necesario. Todos necesitamos proyectos a corto y largo plazo que poder cumplir para enorgullecernos de nosotros mismos, para adquirir capacidades y habilidades personales. Ahora bien, en ocasiones, quien se marca altas expectativas corre el riesgo de no deleitarse de los triunfos cotidianos, los más humildes y que solo las personas sencillas pueden apreciar: como el cariño, la amistad, la tranquilidad…

La vida no tiene por qué ser perfecta para ser maravillosa. Sabemos que es algo fácil de decir, pero… ¿Eres de esas personas que ya lo saben? ¿O aún estás enfundado en tu empeño por conseguir esa ansiada perfección? 

Ser exigente y buscar la perfección en cada cosa que hacemos es en muchas ocasiones el reverso de una moneda. La exigencia nos hace desarrollar múltiples capacidades, pero a su vez, quien se aplica una alta autoexigencia raras veces se siente satisfecho.

En realidad, la perfección no es más que una quimera, una aspiración intangible. No existen las vidas perfectas y sin altibajos. La existencia es un carrusel de emociones intensas donde el billete sólo tiene un objetivo: aprender cada día de nuestra vida. 

En ocasiones, escuchamos a muchos de quienes nos rodean quejarse en un triste lamento con aquello de “es que todo lo malo me sucede a mí, “es que a los demás todo les va bien y yo siempre voy por el camino equivocado” …. Este tipo de verbalizaciones y pensamientos siempre han existido y siempre existirán. 

Ahora bien, antes de caer en este tipo de comportamientos debemos tener en cuenta lo siguiente:

La felicidad no está en la perfección. Nadie tiene garantizada su felicidad absoluta sólo por ser rico, por ser atractivo o por disponer de buena salud. La vida se mide en instantes, y, sobre todo, en nuestra capacidad para estar abierto a la realidad, a la oportunidad, a la magia de los detalles más simples que nos rodean y al optimismo.

Cuando no ha resultado algo que habíamos soñado. ¿He de martirizarme pensando que no valgo para nada, que la vida está empeñada en darme la espalda? En absoluto, soy consciente de que cuando una puerta se cierra, se abren 6, y lucharé por todas ellas. Quien aspira a una vida perfecta se sube a una cima para intentar alcanzar el universo, mientras cada día se pierde las maravillas que acontecen a sus pies.

Hay otro aspecto que debemos tener en cuenta: quien vive en la autoexigencia luchando por tener una vida perfecta, arrastra también a los demás a cumplir dicho objetivo. La persona que aspira a conseguir una vida perfecta, suele colocar un listón tan alto a todos a los que le rodean, que lo que acaba generando en realidad es una gran infelicidad. 

La vida es maravillosa para quien se deja llevar, para quien sabe apreciar. Y me pregunto ¿sabemos apreciar todas las maravillas que nos rodean en el día a día? En ocasiones, nos es difícil debido a las prisas, a las preocupaciones, a ese rumor interior que nos impide ver la magia de la vida.

La vida no es perfecta, es cierto, y no siempre nos trae lo que deseamos, pero en ocasiones es capaz de ofrecernos lo que de verdad merecemos: un amor auténtico, el calor de los tuyos, la admiración de quienes te quieren de verdad. No todo el mundo es capaz de descubrir o apreciar la esencia más auténtica del día a día: Esa luz que acontece cada mañana para todos por igual. El rumor de una familia, la tuya, levantándose para desayunar contigo en armonía y tranquilidad. 

Una mano cómplice que te acaricia. La sonrisa traviesa de tus hijos. Esa salud que te permite ir y venir, correr, dormir, nadar, amar…El olor de la tierra mojada después de la tormenta. El ocaso lánguido en una playa tranquila...

La vida son instantes que se inscriben en el día a día con sutil serenidad. Es un lenguaje propio que lleva su ritmo y que no todos saben apreciar, porque hay quien va a contracorriente, con demasiadas prisas, con el corazón desafinado y la mente alborotada.

Vivir y dejar vivir, es el primer paso de la paz y la felicidad.

Patricio Varsariah.
 

Cuando la vida nos aproxima a la vejez.

octubre 6, 2023



Cuando pasan los años y vamos envejeciendo, es como escalar una gran montaña; mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena, por eso Cumplir años es símbolo de sabiduría. 

Sin duda, cumplir años, añade experiencias y aprendizajes a la vida, llegando a tener una sabiduría que solo es propia de las personas más mayores de nuestra sociedad (excepto todos los eternos y los nuevos políticos). Y esta sabiduría es a su vez, un tesoro para los más jóvenes, aquellos que empiezan a vivir la vida sin experiencias y necesitados de apoyo y consejo.

Por esto, cumplir años, en cualquier etapa que sea, siempre fue y seguirá siendo un apoyo de experiencia y educación hacia las personas de nuestro alrededor menores de edad que nosotros.

Cada etapa de nuestra vida está marcada por diferentes aspectos evolutivos, como son, la inocencia de la infancia, la espontaneidad de la juventud y la madurez del adulto. Sin embargo, cuando la vida nos aproxima a la vejez, en ocasiones, no encontramos aspectos que nos ayuden a valorar, aceptar y disfrutar de esta etapa final de la vida.

La vejez está marcada por un deterioro físico y mental, que, en ocasiones, no aceptamos, generando conflictos y dificultades de adaptación a las nuevas circunstancias vitales. Pero, aun así, hay que tratar de disfrutar cada una de nuestras etapas, sin olvidarnos de esta última. Todos deseamos llegar a viejos, y todos negamos que hayamos llegado.

Como decía, cada etapa evolutiva, tiene sus propias características, las cuales solemos aceptar y evolucionar con ellas, sin demasiados conflictos emocionales. Al menos, no más allá de los propios necesarios para crecer. Y es importante, reflexionar acerca de que llegar a cada etapa de la vida, ha supuesto necesariamente vivir la anterior.

Se trata entonces, de que hay que aprender a valorar que nunca dejamos de ser niños, ni jóvenes ni adultos, sino que cada etapa y sus aprendizajes nos acompañarán durante toda nuestra existencia, siendo un equipaje para el camino que nos quede por recorrer. La madurez del hombre es haber recobrado la serenidad con la que jugábamos cuando éramos niños.

Podría imaginar que nos especializamos en una profesión cualificada, y por ello, vamos pasando por diferentes tipos de formación y experiencia, así como, por el desempeño práctico de la profesión, propio del nivel que vamos adquiriendo. Es así también, como pasamos de etapa en etapa, por la vida, especializándonos cada vez más, obteniendo mayor sabiduría, y por tanto, modificando nuestras tareas y desarrollo de actividades, en función de la edad.

Podría decir, que, a más experiencia, el trabajo se vuelve más liviano, más calmado, más descansado… dejando así paso a aquellos que empiezan su formación en la vida, y se dedican al trabajo más arduo y difícil, necesario para aprender y obtener el grado de especialista, como ya lo obtuvieron sus antecesores mayores.

Biológicamente, empezamos a envejecer a partir de los 22 años. Nuestras células ya no seguirán creciendo y desarrollándose, sino que comienza el deterioro, el cual, notaremos al paso de los años, ya que se trata de una evolución lenta, y depende mucho del trato y cuidados que nos demos a nosotros mismos. 

Esto significa que más de la mitad de la vida, la pasamos envejeciendo, o lo que es lo mismo, madurando, aprendiendo de las etapas anteriores y de los retos superados o fracasados. Si aceptamos esto, descubrimos que nuestra biología nos prepara en cada etapa para lo que necesitamos en ella. Y sin duda, la actividad de la infancia, no es necesaria en la edad adulta, y la capacidad de trabajo no es necesaria en la vejez. “Los árboles más viejos dan los frutos más dulces”-Proverbio alemán-

Quizá te preguntas ¿Qué significa exactamente aceptar los años? 

Podría decir que cumplir años, nos dispone a vivir la vida de otra forma. Cada año, es una maduración, mayores aprendizajes asimilados, proyecciones diferentes de futuro, y retos nuevos. Y precisamente, esto es lo que tenemos que ir aceptando. Quizás nos resultó fácil aceptar que siendo adulto no íbamos a mantener la inocencia, el juego y la falta de responsabilidad del niño, y así también, tenemos que aceptar, que, en la vejez, ya no es necesario trabajar como antes, mantener las mismas actividades que antes, seguir el mismo ritmo que antes.

Qué cabe esperar de la vejez.

Como decía, la sabiduría es el aspecto fundamental de la vejez, y cuando el cuerpo pide reposo, descanso y cuidados, lo adecuado es dárselo. Y si nuestra mente, no está tan despierta ni tan activa, significa que no podemos esperar de nosotros mismos, lo mismo que en etapas anteriores. 

Aceptar los años, supone, seguir ejercitando nuestra actividad mental y física, en la medida de nuestras posibilidades, sin grandes retos, salvo el de mantenernos en el mayor bienestar y salud posible, disfrutando de cada momento presente.

Aceptar los años, supone, dar paso a las generaciones venideras, permitiendo la ayuda de otros a cuidarnos o a protegernos. Como lo hicimos nosotros tiempo atrás, aceptando las limitaciones de un cuerpo y una mente sabios, que desean por naturaleza, transmitir y expresar sus conocimientos, para que a otras personas puedan servirles. 

Aceptar los años de nuestros mayores, es agradecer su sabiduría, escucharlos, cuidarles y respetarles, para aprender de su experiencia y con ella, ser capaces de vivir más felices y mejor cada día, ya que con la edad, aprendemos a manejarnos mejor con las idas y venidas de la vida. Por esa razón, es en la vejez cuando somos más capaces de sentirnos más felices a pesar de que, objetivamente, hayamos entrado en la decadencia física.

Finalmente, al envejecer, te darás cuenta de que tienes dos manos, una para ayudarte a ti mismo, la otra para ayudar a los que lo necesitan.

Patricion Varsariah.
 

Hay algunas frases de personas bien intencionadas que realmente me molestan.

octubre 6, 2023



A mis años Ya terminé con los desafíos. Al menos quiero serlo. Cada vez que creo que he llegado a un punto de seguridad, protección y éxito, las cosas van mal. Mi vida da un vuelco y se sacude, y tengo que volver a ensamblar las piezas para darles nuevas formas. Si soy sincero, estoy cansado de que me derriben sólo para reconstruirlo de nuevo.

La vida es dura, pero las personas resilientes lo son más. Tuvimos que serlo. No ha sido una cuestión de elección, sino de necesidad. Si bien estoy agradecido de ser una persona que ha superado numerosos desafíos en mi vida, pero hay 7 frases de personas bien intencionadas que realmente me molestan.

Estaría feliz de no volver a escucharlos nunca más.

1. "Eres tan fuerte"

Sé que soy fuerte. Siempre he sido así. El trauma me hizo más difícil, pero realmente desearía no tener que serlo. Quiero poder suavizar y disfrutar la vida. Puede que sea fuerte, pero cuando la gente me recuerda esto, no es eso realmente lo que escucho. En cambio, escucho un recordatorio de que puedo hacerlo todo por mi cuenta porque soy lo suficientemente fuerte. Las personas que dicen "eres tan fuerte" no se ofrecen a ayudar.

Nos recuerdan que la única ayuda disponible somos nosotros mismos. No necesito que me recuerden mi fuerza. Necesito saber que no siempre tengo que ser fuerte. Desafortunadamente, esta frase en particular hace todo lo contrario: refuerza la idea de que la carga recae sólo sobre mí y que no llegará ninguna ayuda.

2. " Eres capaz de gestionarlo"

Quizás una frase aún peor para decirle a las personas resilientes sea "Tú tienes esto". No "entendí esto". A veces, mi lucha va más allá de lo que puedo manejar y es invalidante que alguien me diga que soy más fuerte de lo que creo. Puede que tenga que sacar más fuerzas, pero hay veces que estoy agotado y nadie me escucha cuando digo eso. Si alguien dice que estás luchando, lo último que quiere que le digan es que eres capaz de gestionarlo. Una confesión de lucha es a menudo un grito de ayuda. Es un indicador de que hay una necesidad insatisfecha. No es una oportunidad para exagerar a alguien sobre su ingenio o sus capacidades.

3. "Siempre podría ser peor"

Al parecer, siempre puede ser peor. Hay muchas personas que ofrecerán voluntariamente esta información cada vez que tengamos el descaro de hablar sobre una lucha personal. Los niños mueren de hambre en un país del tercer mundo, la falta de vivienda es un problema real y cualquier cosa de la que nos quejemos es sólo un problema del primer mundo. Al menos, esa es la actitud predominante cuando alguien dice "siempre podría ser peor" cuando piensa que nuestra lucha no se compara con los mayores problemas del mundo. No sé cómo decirle a gente así que la lucha no es una competencia. No hay premio si un autobús de lucha es más grande que otro. La mayoría de nosotros no queremos competir por tener la vida más difícil. Solo queremos poder hablar sobre la condición humana sin que nos avergüencen por tener sentimientos o luchar con los desafíos de la vida.

4. “Cuenta tus bendiciones”

Junto con las personas de “siempre podría ser peor” son las que nos dirán que contemos nuestras bendiciones. La gratitud es importante. Es esencial para ser una persona resiliente. Sin embargo, la gratitud y la lucha no son mutuamente excluyentes. Es posible estar agradecido por muchas cosas y aún tener desafíos difíciles de superar. Cuando hablo sobre un problema que tengo, no necesito que me recuerden todos los problemas que no tengo pero que podría tener. No necesito que me digan que esté agradecido porque todo va bien. Necesito espacio y seguridad para hablar de lo que va mal. Necesito poder compartir que la vida a veces es difícil. Puedo hacerlo sin perder de vista la gratitud.

5. "Todo sucede por una razón"

Una de las frases más ofensivas que dicen a las personas resilientes es “todo sucede por una razón”. Por cierto, eso no es cierto. La interpretación más precisa de esto es que entramos en razón cuando suceden cosas. La razón no sólo preexiste. Decidimos cómo nos vamos a sentir ante una situación determinada. Alguien puede ver un diagnóstico de salud como una tragedia o una oportunidad para convertirse en defensor y crear conciencia. Una ruptura puede ser una bala esquivada o una decepción aplastante. Decir que todo sucede por una razón es tomar las peores circunstancias de la vida y atribuirles significado.

La verdad es que nosotros hacemos el significado. Decirle a alguien que su dolor tiene un propósito intencional es increíblemente grosero e insensible.

6. "Aprecia cada momento"

Los padres resilientes de todo el mundo podrían estar de acuerdo en que “apreciar cada momento” es particularmente invalidante cuando se comparten problemas de crianza. Sí, nos damos cuenta de que la infancia es corta y pasa rápido. Sí, somos conscientes de que debemos valorar el desarrollo de nuestros hijos. Pero es igualmente cierto que la crianza de los hijos puede ser un proceso brutal en los corazones y las mentes de los padres.

Amo a mis hijos con todo lo que soy y puedo reconocer que el proceso de ser padre es a veces doloroso. Estoy agradecido de ser su padre y, he luchado muchos años con sus malas actitudes. Lo último que quiero escuchar es que debería dejar de quejarme (léase: expresarme y ser honesto acerca de las partes difíciles) y comenzar a apreciar cada momento.

7. "Es lo que es"

Nadie en la historia del mundo dijo jamás “es lo que es” de manera positiva. Cuando las personas dicen estas palabras, afirman lo obvio y descartan cualquier sentimiento que podamos tener al respecto. Es una expresión que felizmente nunca volvería a escuchar si fuera posible. Sí, sé que las cosas son como son, pero eso no significa que me tenga que gustar. Tengo derecho a tener mi propia opinión y sentimientos. Sugerir que la gente debería simplemente aceptarlo sin tener sentimientos fuertes es negar nuestra propia humanidad. Es normal y humano resistirse al cambio, y lo último que necesitamos que nos digan es que debemos afrontarlo. Siempre he sido fuerte.

No recuerdo un momento de mi vida en el que no fuera muy consciente de mi fuerza y resistencia. Pero no quiero tener que ser fuerte porque no hay otra opción. Quiero poder compartir la carga en ocasiones con personas que me aman y quieren ayudarme a llevarla. Quiero hacer lo mismo por ellos. Quiero ser escuchado y comprendido, no desestimado e invalidado.

Las personas resilientes son fuertes y capaces de afrontar los mayores desafíos de la vida, pero a veces, esa dura capa exterior oculta el daño causado por toda esa lucha. Hay momentos en que nos derrumbamos y, sin embargo, somos reacios a hablar porque sabemos con qué facilidad la gente ignora nuestro dolor. Se supone que debemos seguir sosteniendo al mundo cuando ni siquiera podemos sostenernos a nosotros mismos.

No necesitamos que nos den palmaditas en la cabeza ni que nos recuerden quiénes somos. Sólo necesitamos la misma libertad y seguridad para ser humanos. Quebrarse. No ser fuerte ni perfecto. Sólo necesitamos serlo. Pero lo que no necesitamos nunca más es volver a escuchar alguna de estas frases. Cada día, me voy haciendo menos simple y más discreto.

Patricio Varsariah.
 

Vive el hoy, pero invierta en el mañana.

octubre 6, 2023



En tiempos de dolor, cuando el futuro es demasiado aterrador para contemplarlo y el pasado demasiado doloroso para recordar, he aprendido a prestar atención al ahora mismo.  La gente siempre dice que deberíamos vivir el momento. La atención plena es algo común hoy en día. También apoyo esa mentalidad, pero últimamente estoy descubriendo que hay pequeñas cosas que puedo hacer hoy para invertir en mí mismo mañana.

Imagínese plantar una semilla. Se coloca en la oscuridad y se tapa. Añade agua y luz solar. Las raíces comienzan a crecer. Durante mucho tiempo, el trabajo se realiza bajo la superficie. Podrían pasar días, semanas o meses antes de que se muestre algún progreso. Pero seguimos regándolo. Seguimos creyendo que algún día la semilla cumplirá su propósito. Seguimos cuidándolo con intención.

Realmente es una metáfora adecuada. El crecimiento no siempre ocurre donde todos los demás pueden verlo, comentarlo y admirarlo. A veces, es un proceso lento. Eso no significa que nos rendimos. Simplemente significa que tenemos que comprometernos a convertirnos en lo que sabemos que somos capaces de ser. Nuestro potencial siempre está ahí. Sólo tenemos que estar dispuestos a crear el entorno adecuado para alcanzar ese potencial. Tenemos que estar dispuestos a hacer el trabajo incluso si todavía no podemos ver los resultados.

Creo plenamente en traer una presencia consciente a mi vida, pero hoy también estoy haciendo cosas que apoyarán a la persona que seré mañana. Estoy viviendo el momento intencionalmente y al mismo tiempo me aseguro de no vivir solo el momento. Estoy tomando decisiones que respaldarán mi salud física y mental en el futuro, incluso si no puedo ver el progreso ahora.

Amar a alguien ferozmente, creer en algo con todo el corazón, celebrar un momento fugaz en el tiempo, involucrarse plenamente en una vida que no viene con garantías: estos son riesgos que implican vulnerabilidad y, a menudo, dolor. Pero estoy aprendiendo que reconocer la incomodidad de la vulnerabilidad y apoyarnos en ella nos enseña cómo vivir con alegría, gratitud y gracia.

Tenemos una cantidad infinita de decisiones que podemos tomar todos los días. Cómo comemos, si hacemos o no movimientos saludables, qué miramos o leemos y cómo tratamos a los demás... cada cosa que hacemos tiene un efecto en el mundo que nos rodea. La crema hidratante aplicada diariamente mantiene la piel sana. No sucede de la noche a la mañana. Los hábitos alimentarios poco saludables pueden hacernos sentir fatal al día siguiente, pero un esfuerzo consciente por comer bien puede dar sus frutos con el tiempo a medida que comenzamos a sentirnos mejor. 

Son las pequeñas cosas que nos ayudan a sentirnos mejor hoy las que también pueden ser una inversión en nosotros mismos mañana.

Incluso nuestras relaciones románticas pueden ser una inversión en nosotros mismos. Sería fácil inclinarme hacia la soledad y conformarme con menos de lo que quiero. Pero lo he hecho y sé que no es lo que necesito. En cambio, elevo mis estándares. Me tomo mi tiempo y espero. Me amo lo suficiente como para no conformarme con menos de lo que merezco y esperar por lo que quiero.

Con el pasar de los años he aprendido a no vivir en los arrepentimientos del pasado ni en mis esperanzas para el futuro. Estoy tomando decisiones más inteligentes y aprendiendo de mis errores. No estoy tomando decisiones que me hagan sentir bien en el momento pero que me hagan daño con el tiempo.

Se supone que no debes estar feliz todo el tiempo. La vida duele y es dura. No porque lo estés haciendo mal, sino porque a todos nos duele. No evites el dolor. Lo necesitas. Está destinado a ti. Quédate quieto con él, déjalo venir, déjalo ir, deja que te deje el combustible que quemarás para realizar tu trabajo en esta tierra.

Tomo cada día como viene, pero no uso la idea de que sólo vivimos una vez como excusa para descuidar las consecuencias del mañana. Estoy encontrando el equilibrio entre lo que quiero y lo que necesito y, en los días difíciles, cada elección es una semilla plantada. Es una pequeña esperanza de que mañana sea mejor, aunque pasen varios días antes de que empiece a ver los resultados.

Parece pequeño, pero para algunos de nosotros es la clave de nuestra supervivencia. Es la forma en que superamos los desafíos y las angustias de la vida. Así es como cultivamos la esperanza en la vida que queremos, incluso frente a obstáculos abrumadores. 

Patricio Varsariah.
 

La combinación de energía para lograr una relación sana.

octubre 5, 2023



Hay algo que decir acerca de vivir tu vida según la Norma de Oro. Tratar a los demás como queremos que nos traten a nosotros parece un esfuerzo que vale la pena. Pero lo hice mal. O lo llevó demasiado lejos. No estoy seguro de cuál.

Porque apliqué la Norma de Oro a mis relaciones románticas. No solo mostré respeto de la forma en que quería que me respetaran. No amaba simplemente de la forma en que quería ser amado. Hice cosas por ellas que realmente quería que alguien hiciera por mí. Intenté seguir la norma de oro para lograr la relación que realmente quería. Básicamente estaba modelando el tratamiento que quería recibir sin decir nunca que eso era lo que estaba haciendo.

Probablemente esto no parezca lo peor, pero aquí está el defecto: si tratamos a nuestras relaciones de la forma en que queremos que nos traten a nosotros, estamos creando una expectativa y preparándonos para la decepción. Para ser justos, nunca hice esto a propósito. Hice de este mi estilo de relación por defecto. He sabido lo que es ser amado con condiciones. Quería dar un amor fuerte, innegable e incondicional. Estaba proyectando el amor que necesitaba en la relación que había elegido.

Suena ideal en cierto modo, pero estaba compensando cualquier falta en la relación con un esfuerzo extra. Hice gestos románticos para la pareja que evitó el romance. Fui muy cariñoso y comprensivo con mi pareja que poco a poco había ido retirando tanto amor como apoyo. Yo era el compañero apasionante y amante de la diversión para la mujer que hacía el mínimo esfuerzo. Aporté lo que necesitaba a las relaciones, pero en realidad no satisfacía mis necesidades. La mayor parte del tiempo pedía lo mínimo y luego cubría la diferencia yo mismo.

Hoy en día, la norma de oro ya no existe. La combinación de energía está de moda. Si bien todavía trato a las personas de la forma en que quiero que me traten a mí, no tomo que esto signifique que deba proyectar lo que quiero en una relación que no está dispuesta a satisfacer mis necesidades. No estoy haciendo un esfuerzo extra en personas que hacen poco esfuerzo. En cambio, estoy igualando energía.

Nunca pensé en mí mismo como una persona que perseguiría a una mujer, pero eso es exactamente lo que hacía cada vez que encontraba el encanto, el afecto y el humor para mantener la atención. Pasé tanto tiempo tratando de agradarles que rara vez reflexionaba sobre lo que realmente me gustaba de ellas. La combinación de energía evita que se produzca este desequilibrio. No llego a las citas listo y dispuesto a entretener. Estoy disponible para conectarme, pero no hago esfuerzos que claramente no sean correspondidos.

Han pasado muchos años para darme cuenta cuando de que había tratado de imponer la regla de oro a todas mis exparejas para que me amaran como yo quería que me amaran. Realmente nunca había pensado en eso antes. Me hizo sentir bien hacerlas felices y esos pequeños gestos reflexivos me resultaron naturales. Empecé a darme cuenta de que quería que alguien se preocupara por mí lo suficiente como para hacer ese tipo de esfuerzo. Quería tener una pareja que mostrara amor de manera tan constante que no tuviera que preguntarme si sus sentimientos habían cambiado. Me había agotado amando a otras personas y me había descuidado en el proceso.

Cada vez que daba energía que no correspondía, me estaba agotando. Estaba tan preocupado por satisfacer sus necesidades que no se me ocurrió evaluar si ellas siquiera estaban tratando de satisfacer las mías. Había crecido con un déficit que hacía que estas relaciones me resultaran familiares. Intenté ser la pareja perfecta para hacerme digno de ser amado y elegido. No me di cuenta de mi valor inherente. Estaba demasiado ocupada tratando de mostrarles el suyo.

Tengo la suerte de conocer varias parejas felices. Siento que el Universo me está arrojando a la cara pruebas de que este tipo de dinámica existe. Estas parejas se aman y están comprometidas a seguir haciéndolo. No siempre se llevan bien, pero siempre se unen para solucionar las cosas. No son perfectos. ¿Quién es? Pero sus vínculos son sanos, felices y satisfactorios.

Defino conexión como la energía que existe entre las personas cuando se sienten vistas, escuchadas y valoradas; cuando pueden dar y recibir sin juzgar; y cuando obtienen sustento y fuerza de la relación. 

Sé que existen relaciones saludables, pero no las conseguimos presentándonos ante otras personas de la forma en que desearíamos que se presentaran ante nosotros, pero no lo hacen. Eso lo conseguimos combinando energía hasta que encontramos a alguien que pueda encontrarse con nosotros donde estamos. No es la forma más fácil. Se requiere paciencia y voluntad para soportar la soledad el tiempo que sea necesario para encontrar una conexión saludable. Es un compromiso de amarnos a nosotros mismos mejor que nunca.

La combinación de energía todavía me resulta extraña. Las cosas saludables desaparecen cuando estamos acostumbrados a dinámicas no saludables. Pero también se siente bien. No intento ser el mejor conversador con personas que me dan respuestas de una sola palabra. No respondo a las solicitudes de que sea más entretenido. Participo en conversaciones en las que se hace un esfuerzo por conectar. Me desconecto cuando claramente no hay esfuerzo.

No me importa lo inteligente o atractiva que sea alguien, si te quita la energía, no es para ti. La verdadera química es más que compatibilidad intelectual. Más allá de las superficies, debes sentirte intuitivamente cómoda o cómodo.

Muchos de nosotros hemos permitido el compromiso de bajo esfuerzo y las respuestas monosilábicas dignificándolos con una respuesta y un esfuerzo renovado para lograr su interés. Lo que sucede es que terminamos en relaciones que nunca podrían satisfacer nuestras necesidades. Fue obvio desde el principio. El esfuerzo y el compromiso no estaban ahí. Faltaba madurez y compromiso. Pero procedimos de todos modos.

Me desperté hoy y me di cuenta de que la norma de oro no debe aplicarse de esta manera en las relaciones. Esta fuera. He terminado con eso. Necesito que mi energía se iguale. Los mensajes deben dar lugar a respuestas. Las conversaciones deben sentirse como conversar y no como responder preguntas interminablemente sobre la jornada laboral o el clima sin llegar a conocerse a un nivel más profundo. Puedo ser mi yo más auténtico sin tener que esforzarme más para participar del que recibo a cambio.

Si soy honesto, es un alivio. Pasé todos esos años de esfuerzo sintiéndome exhausto. Estaba llenando sus tazas. ¿Quién llenaba la mía? Actué como si sus necesidades fueran una prioridad y las mías fueran opcionales.

La dura verdad es que ni siquiera fue culpa de ellas. Hicieron lo que hicieron. Puedo enojarme tanto como quiera por haberme relacionado con algunas compañeras que me han costado poco esfuerzo, pero en realidad estoy enojado conmigo mismo porque yo las elegí. Permití que esas relaciones continuaran cuando era obvio que no podían darme lo que necesitaba. Yo era el denominador común en cada relación fallida.

Ahora puedo relajarme. No me tomo personalmente el comportamiento de otras personas. No le atribuyo malas intenciones a todas las personas con las que me encuentro. En cambio, simplemente evalúo el esfuerzo. Alguien que coincida con mi energía puede ser compatible o incompatible conmigo. Alguien que no coincide con mi energía es automáticamente incompatible conmigo incluso si parecemos una pareja ideal en el papel.

Suena simple porque lo es. Eso no significa que sea fácil. Hay razones por las que personas como yo no decidimos ser quienes manteníamos las relaciones. Antes de recibir terapia de trauma, era mi respuesta preferida cuando me conectaba con los demás. Ahora que he abordado mi trauma, puedo ver mi valor inherente. No sólo lo veo; Lo siento. Sé que soy digno de una relación sana y sé que no encontraré una mientras aplique la versión desordenada de la Norma de Oro en lugar de igualar la energía.

Continuare tratando a las personas con amabilidad y respeto. Seré mucho más decisivo en el futuro, pero eso no significa que ignoraré los sentimientos de otras personas. En el fondo, siempre actuaré tratando de no dañar a otras personas, pero estoy igualmente comprometido a asegurarme de no ponerme en peligro al involucrarme en conexiones que no pueden o no quieren coincidir, con  mi energía.

Si quieres encontrar los secretos del universo, piensa en términos de energía, frecuencia y vibración.

Patricio Varsariah.
 

Encontrar el “equilibrio”

octubre 5, 2023


Todos nos enfrentamos a dilemas diarios. ¿Debería ser más asertivo o menos agresivo? ¿Debo correr más riesgos ahora o esperar el momento perfecto?

Tomamos decisiones que impactan nuestro carácter, nuestras relaciones y nuestra felicidad general. Es como un acto constante en la cuerda floja, tratando de mantener el equilibrio.

Debemos intentar tener un notable concepto de la simetría que es como una brújula para navegar por las complejidades de nuestras elecciones diarias. Es como tu barra de equilibrio, que te ayuda a caminar con gracia por esa delgada línea. Puede ayudarle a encontrar ese punto óptimo entre los extremos. O mejor aún, el equilibrio entre el exceso y la deficiencia en tus acciones y comportamientos.

Pienso que la virtud se encuentra entre dos extremos. En el momento adecuado, sobre las cosas adecuadas, hacia las personas adecuadas, para el fin correcto y de la manera correcta, es la condición intermedia y mejor, y esto es propio de la virtud.

Creo que la conducta virtuosa es el punto de “equilibrio” entre dos vicios: uno de exceso y otro de deficiencia. Se trata de cultivar virtudes como el coraje, la generosidad y la templanza sin llegar a los extremos. Y encontrar ese punto ideal donde puedas prosperar, marcar la diferencia y encontrar una realización genuina.

Cualquiera puede enfadarse, eso es fácil, pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado adecuado, en el momento adecuado, con el propósito correcto y de la manera correcta, eso no está en el poder de todos y no es fácil.

Cómo se aplica el “equilibrio” en la vida

Por ejemplo, el coraje es una virtud. El exceso de coraje sería temeridad, mientras que la deficiencia sería cobardía. En este caso, el justo medio sería la cantidad adecuada de coraje que evite ambos extremos.
La idea es que podemos lograr una vida virtuosa y plena esforzándonos por lograr la proporción y la moderación en nuestras acciones y emociones. La virtud es el justo medio entre dos vicios, el del exceso y el otro del defecto. Sin embargo, la definición específica del equilibrio, puede variar según el contexto y la virtud que se considere.

Se requiere un juicio reflexivo y una consideración de las circunstancias individuales para determinar el punto medio apropiado y puede ser aplicable al ajetreo y el bullicio del mundo actual. Puedes utilizarlo para encontrar el equilibrio adecuado entre trabajo y ocio, generosidad y frugalidad, o incluso coraje y precaución.

Cuando aplicas el equilibrio en la vida, no te excedes en nada, pero tampoco te reprimes. Se trata de vivir con intención y encontrar ese punto medio armonioso en casi todo.

En tus finanzas, gastar demasiado puede generar deudas, que pueden ser difíciles de pagar y dañar tu credibilidad. También puede impedirle ahorrar para objetivos financieros críticos como la jubilación.

Acumular dinero tampoco es prudente. Perderás oportunidades para disfrutar de tu vida. También puede perder dinero debido a la inflación: el aumento gradual de los precios de los bienes y servicios a lo largo del tiempo. La mejor manera de administrar tus finanzas es encontrar un equilibrio entre gastar demasiado y acumular.

Eso significa gastar tu dinero en cosas que son importantes para ti y al mismo tiempo ahorrar para el futuro. 
También significa invertir en experiencias significativas que enriquecerán tu vida.

La idea de encontrar ese punto óptimo entre el exceso y la deficiencia no es sólo una vieja y polvorienta filosofía; es una receta para una vida verdaderamente grandiosa. Demasiada concentración puede provocar agotamiento en el trabajo, mientras que muy poca puede obstaculizar su progreso.

Te animo a equilibrar el ocio y la productividad, haciéndote eficiente sin sacrificar tu bienestar.

También ayuda en nuestra comunicación.

Ser demasiado agresivo puede dañar las relaciones, mientras que la pasividad puede hacer que se aprovechen de él. Para encontrar el equilibrio, exprésate de forma asertiva pero respetuosa, logrando un equilibrio entre ser demasiado pasivo o demasiado agresivo. Mantén el justo equilibrio entre decir demasiado y decir demasiado poco.

En las amistades, no puedes ser ni demasiado distante ni demasiado pegajoso. Se trata de lograr un equilibrio entre darles espacio a tus amigos y estar ahí para ellos cuando te necesitan.

En una escala más amplia, el crecimiento personal puede beneficiarse del equilibrio ya que se trata de esforzarse por crecer y mejorar sin obsesionarse con la perfección ni abrumarse por la autocrítica.

En todas las cosas hay un equilibrio adecuado, ciertos límites más allá de los cuales y fuera de los cuales no se puede encontrar el derecho. Quien cultiva así el justo medio evita la pobreza de una choza y la envidia de un palacio.

Recuerda, no se trata de perfección, sino de encontrar ese punto ideal donde puedas ser lo mejor de ti mismo sin sucumbir al exceso o la deficiencia y puede permitirle tomar mejores decisiones, encontrar el equilibrio y llevar una vida más significativa.

En la búsqueda de una buena vida, no es necesario llegar a los extremos; simplemente necesitas encontrar ese equilibrio dorado.

¡Salud por tu viaje hacia una vida verdaderamente grandiosa!

Patricio Varsariah.
 

La corrupción muy cercana al Bien Personal, muy alejado del Bien Común.

octubre 1, 2023


La cuestión no es nunca si un individuo es bueno, sino si su conducta es buena para el país en el que vive. El centro del interés es el país y no el yo.

No hay día en el que no nos despertemos escuchando la radio o leyendo en la prensa noticias sobre la corrupción de este o de aquel político. La que debería ser considerada como la más imprescindible, como la más honesta, como la más honrada de las dedicaciones en una sociedad democrática y plural es, sin embargo, vilipendiada y sometida a escarnio por el comportamiento de unos pocos. 

En nuestros días parece cuasi-infantil pensar que personas sin ninguna formación de alto nivel puedan acceder a cargos de gobierno, toda vez los requisitos obligatorios para acercarse a cargos gubernamentales implican necesariamente la posesión de un título universitario más años de experiencia en funciones relacionadas con el cargo que se busque desempeñar. 

Por esa razón básica, uno tiende a pensar que, si una persona llega a un alto cargo, es porque su nivel de conducta personal y social le aleja automáticamente de las posibilidades de incurrir en actos de corrupción. Lamentablemente, día tras día nos damos cuenta de que esta presunción apriorística es totalmente errónea: la política es un campo actualmente invadido por personas que carecen de requisitos formales, así como de méritos intelectuales para desempeñar sus altos cargos.

El acto de corrupción más rapante es aquel que se comete por parte de políticos, ora en la derecha, o en la izquierda, afirmando que están en clara y definida lucha para eliminar la pobreza, cuando más bien se dilapidan los bienes del Estado en proyectos personalísimos, aspecto tan común en América Latina que, lamentablemente, se ha convertido en un parámetro definidor muy cercano al Bien Personal, muy alejado del Bien Común.

El caso Odebrecht- por citar el más conspicuo en la actualidad- tiene hoy día en el banquillo de los acusados –allí donde la justicia tiene las manos limpias- a políticos pertenecientes a todo el espectro en los más conspicuos países latinoamericanos, con algunas honrosas excepciones a la fecha.

El problema más serio en casi toda América Latina es que el Estado no ha actuado como la institución universal, abstracta, garante del Estado de derecho; por lo contrario, ha funcionado como mecanismo para fabricar fortunas, construir clases artificiales y privilegiar elites. 

La presunción de inocencia, pilar de un sistema de derecho democrático, no parece aplicarse con igualdad en el caso de los políticos. La opinión pública, los medios de comunicación, y los ‘opinadores’ profesionales o amateurs, se abalanzan a asumir que por defecto son culpables. Y lo peor de todo es que no importa si al final son inocentes, porque la sombra de la sospecha, siempre les manchará, a ellos al igual que a todo aquel que dedique parte de su tiempo, profesionalmente o no, a la política.

 “¿Algo habrá no?” “¿Algo habrán pillado?” “¿Por qué iban a estar ahí sino?” Quién no ha pensado esto cuando se ha publicado la inocencia de algún político presunto culpable.

Pero una vez que hemos reconocido la dignidad de dedicarse a la política en democracia, por muy demacrada y explotada que se encuentre por el mal uso que determinados responsables hacen de ella, no es frívolo reconocer el daño que a la sociedad nos hacen esos casos de políticos que sí que son corruptos. 

Y aquí viene la cuestión principal que me gustaría plantear. ¿Tanto os equivocáis a la hora de elegir a esas personas? ¿Vienen ya predispuestas a primar el beneficio personal sobre el interés público? Son, por así decirlo, “malas personas”, delincuentes que han tenido la habilidad de “zarandear”.

¿O hay algo en vuestro sistema, en vuestra forma de organizar la gestión de lo público que dota de “normalidad” a esta perversión democrática? ¿Hasta qué punto durante años se han “normalizado” comportamientos que deberían ser excepcionales? Y no cabe duda que ahí los partidos políticos tienen una responsabilidad primordial. 

Pero ahí está la clave, claro, la “normalidad” con la que la sociedad y los servidores públicos han asumido un sistema perverso, podrido, que alimenta y promueve los peores instintos del ser humano. La banalidad del mal no es otra cosa que la insignificancia del individuo partícipe imprescindible de ese mecanismo, no como motor, pero sí como engranaje necesario. Libre de responsabilidad ética y moral, al fin y al cabo, él es uno más.

Hasta qué punto el ciudadano común, el servidor público común, el político común, que no es “malo” por naturaleza, se ciega ante la corrupción; o bien la comete al verla como algo normalizado en el entorno o bien decide cerrar los ojos y actuar como si no fuera asunto suyo, al no sentirse responsable último. 

Quizá porque durante años nadie parecía darle importancia a pequeños “atajos” que cada vez iban a más, quizá porque los responsables últimos consideraron que era preferible no “tocar” a quien les garantizaba mayor cuota de poder institucional debido a su popularidad por algo “insignificante”. Quizá porque casi ningún ciudadano prefirió preguntarse por esas “pequeñas” cuestiones o rumores de corrupción o “atajos” ante las políticas para la “mayoría”.

¿Hubieran sido posibles tantos y tan graves casos de corrupción si algo en vuestro sistema no hubiera permitido esto? ¿Si vuestra sociedad no hubiera en muchos casos cerrado los ojos hasta que la gravedad de una crisis económica no os hubiera llevado al límite? 

No dudo que entre los corruptos haya gente “mala”, predispuesta a la corrupción, pero tengo la inquietante sensación que ha habido más de una persona “común” que perdió su normalidad ética ante un sistema que cerraba los ojos. Culpables o cómplices del silencio.

Y no cabe duda que ese es el gran reto que nuestra sociedad tiene que plantearse, que los partidos políticos o los movimientos ciudadanos han de replantearse. Que todos, políticos o no, aceptemos que la política ha de ser la más digna de nuestras ocupaciones. Y que eso implica un esfuerzo de transparencia y control democrático en los sistemas de los partidos políticos, en los sistemas institucionales que estos gestionan. 

Hemos de dignificar los sistemas dignificando a las personas que de ellos participan, los engranajes de un sistema son esenciales, pues es lo que dota de legitimidad a un sistema democrático y permite su máxima expresión a través de la exigencia de un comportamiento inequívocamente ético.

Es necesario retomar la senda de la cordura y la razón si no queremos seguir pagando y patrocinando nuestra autodestrucción.

El pueblo, puede seguir lamentándose por lo que pudo haber sido o por haber sido engañado, o puede hacer algo audaz; Usar esa energía para crear un futuro envidiable. Es su decisión.

Vienen tiempos difíciles que servirán para demostrar el empeño, el temple y talante democráticos de los argentinos, colombianos, ecuatorianos en las elecciones a realizarse este mes de octubre 2023. Lo que necesita vuestra sociedad es diálogo y tolerancia, pero de manera legítima y sincera, sin dobleces.

Que el Dios de sus creencias guíe sus pasos, ilumine vuestra inteligencia para que vuestro voto sea pensando en los sueños del presente y de un futuro mejor para vuestro país y  la humanidad.

Patricio Varsariah.
 

Si no eres feliz solo o sola, no serás feliz en una relación.

septiembre 30, 2023


La vida me ha hecho comprender que la felicidad, va más allá de esa sensación momentánea que sentimos al obtener logros y bienes materiales; que no es un estado en que el que podemos permanecer siempre, pero si es una actitud que elegimos al valorar pequeños momentos y sencillas situaciones de nuestro diario vivir, al valorar la vida misma, el abrir los ojos, el poder respirar, caminar, comer, bañarnos, andar, tener fuerzas y salud para seguir adelante.

La felicidad es un estado de ánimo que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada. Tal estado propicia paz interior, un enfoque del medio positivo, al mismo tiempo que estimula a conquistar nuevas metas. Es definida como una condición interna de satisfacción y alegría". El diccionario afirma que la felicidad es: "un estado del ánimo que se complace en la posesión de un bien".

Definitivamente la felicidad no pasa solo con tener todo lo que uno quiere, pasa por ver la vida sabiendo valorar a las personas que siempre están con uno, es valorar lo que tienes y no vivir concentrado en lo que te falta. Algunos persiguen la felicidad, otros la crean, es una elección de cada quien, como siempre, ver el lado positivo en todo o amargarse, entristecerse y hundirse en un hoyo negro. Es entender que la felicidad está dentro de uno, no al lado de nadie, como muchas personas creen que solo pueden ser felices al lado de alguien. Si no eres feliz solo, no serás feliz en una relación. Una persona no viene a tu vida a traer felicidad, sino a compartir la que ya tienes.

Y es que definitivamente muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras esperan la gran felicidad o a pesar de poseer muchas cosas no son felices, como se suele confundir. La mayoría de nosotros pensamos que aquellos que obtienen lo que quieren en la vida son felices; y de esta creencia concluimos que las personas con poder o dinero deben estar viviendo la buena vida. 

Sin embargo, si miramos con más detenimiento, podemos ver que a menudo las personas más ricas pueden estar perdidas, amargadas e insatisfechas. Esto es un indicativo de lo superficial que es nuestra perspectiva de la felicidad. Sólo porque una persona tenga muchas cosas físicas no significa que tenga una felicidad duradera. Si piensas en ello, queda claro que casi cada placer en este mundo físico es temporal.

A pesar de que el dinero puede comprarnos una casa, es el amor que comparte una familia lo que convierte esa casa en un hogar. Es compartir nuestro tiempo y nuestros cuidados, no nuestro dinero, lo que crea amistades duraderas en vez de superficiales. No hay marcas de diseñadores que puedan despertar nuestra valía personal; sólo podemos alcanzarla estando ahí para otra persona.  

Me gustaría compartir con vosotros algunos reparos para aumentar la felicidad en nuestra vida. 

A ser felices, gente:

1. Quiérete: Reserva momentos para ti en la agenda semanal. Toma las riendas y dedica tiempo a cuidar tu cuerpo, reflexionar, evadirte o disfrutar en perfecta compañía.

2. Vive el presente: ¿Cuántas veces te descubres viviendo en tu cabeza un futuro por llegar o un tiempo ya pasado? Te estás perdiendo el presente, todo aquello que te rodea y está ahí para sentirlo y disfrutar. Regálate momentos en los que sólo exista el "ahora".

3. Tú puedes: Si quieres algo no te pongas barreras, para eso ya están otros o las circunstancias. Cuando pienses que no puedes, recuerda todas las veces en tu vida que has conseguido lo que te has propuesto, esta vez también puedes conseguirlo.

4. Aprende: Echa la mirada atrás y apunta al menos diez cosas en el último año que has aprendido o que son dignas de celebración. Lleva esa sabiduría contigo y celebra el que estás siendo más grande por dentro.

5. Mira hacia adentro: Pasas tanto tiempo buscando respuestas fuera que no te das cuenta que, muchas de ellas, están dentro de ti. ¿Vas a dejar que sigan dándote respuestas que no te sirven? Cree en ti. Escucha tu voz interna. Conversa con Dios. ¡Pídele a la vida! Decreta, afirma, piensa en positivo, pero, sobre todo, ¡hazlo posible!

6. Arriésgate: Dijo Albert Einstein que quien quiere resultados diferentes ha de hacer las cosas de manera diferente. Piensa en qué necesita un cambio en tu vida y arriésgate, tú decides cuánto. ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo diferente en tu vida?

7. Sueña: ¿Cuándo fue la última vez que soñaste? Date permiso, sueña, cierra los ojos y visualiza ese lugar, esa situación, esas personas. No te preocupes porque la realidad sea diferente a tu sueño, saber lo que quieres te ayuda a saber qué te ayudará a conseguirlo.

8. Perdónate: ¿Te sigues acordando de errores pasados? ¿Cosas que salieron mal? ¿Te es útil tenerlo presente? Deja de gastar energías y quédate con lo que te sirve. ¿A qué estás renunciando siguiendo así? Toma la lección aprendida, avanza, todo deja algo bueno y todo pasa para algo, deja de pensar en porqué sucedió y avanza sabiendo para qué ocurrió. Elige avanzar.

9. Relájate: Intentas tenerlo todo controlado y te crispa no tenerlo. La vida tiene sus decisiones y un ritmo que no siempre está en sintonía contigo. Tómate tiempo para poder relajarte y procurar ser más flexible, improvisa y descontrola de vez en cuando, te sorprenderás de lo mucho que puede ayudarte en el camino a tu felicidad.

10. Hazte responsable: Cada vez que eches la culpa a otra persona de algo, mírate a ti. ¿Qué parte de responsabilidad tengo? ¿Qué podría haber hecho yo de manera diferente? Ser siempre la víctima es muy cómodo, pero también muy abrumador porque nada está en tus manos. ¿Qué sería diferente si empiezas a ser protagonista del guion de tu vida? Nada ni nadie te afecta si tú no lo permites, así que empieza por asumir que eres responsable de todo lo que te sucede.

¡Y recuerda: a sonreír, agradecer y abrazar y vivir la vida! Sobre todo: ¡a Vivir, gente! VIVIR.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Mi vida, tu vida, dos senderos que se cruzan y respetan.

septiembre 30, 2023


Todos debemos ser dueños de nuestras vidas, capitanes de nuestros destinos, a veces tan variables y caprichosos. Si nos anclamos a la existencia de alguien de forma completa sin tener en cuenta nuestras necesidades, voluntades o deseos, jamás volveremos enteros. Ahora bien, sabemos que, en cierto modo, todas estas palabras son fáciles de decir y muy complicadas de poner en práctica. 

Porque… ¿Cómo no vamos a amar a alguien de modo completo, hasta la última partícula de nuestro ser?

Es inevitable. Aun así, vale la pena recordar que, aun amando con total intensidad, jamás debemos perder nuestra identidad, nuestra autoestima. No permitas que tu vida y el dominio de la misma se vaya debilitando como el humo que escapa por una ventana abierta…

Somos breves pasajeros de una vida efímera que merece apurarse con la máxima intensidad. 

¿De qué nos vale ser esclavos de voluntades y caprichos ajenos? 

Casi sin que nos demos cuenta, se habrán acabado las hojas de nuestros días y nunca habremos conseguido ser nosotros mismos.

Está claro que formar parte de alguien a nivel afectivo, implica una gran responsabilidad. De una manera u otra se desarrollan muchos apegos, hay necesidad de cercanía, de afecto, de reciprocidad. No obstante, mientras dichos apegos sean saludables y permitan espacios propios, todo irá bien.

Amar lo queramos o no, también es necesitar: necesitamos compartir vida con aquella persona que amamos, necesitamos tener un compromiso, estabilidad, planes de futuro y sentirnos correspondidos. 

Ahora bien, amar es necesitar de forma saludable. Buscamos reciprocidad, crecimiento, afectos y valoración. El amor que se necesita y que se vuelve dependiente es el más dañino. Ama en plenitud, pero evita ser una persona que fija su felicidad en el bolsillo de los demás.

¿Te ha ocurrido esto alguna vez? ¿Te has sentido tan dependiente de alguien hasta el punto de perder tus propios esquemas, tu propia integridad? 

Estas son sin duda las relaciones más destructivas. Dicen: Seré la mujer de mi vida además de ser la mujer de la tuya. Tenemos claro que el mensaje puede y debe aplicarse a ambos géneros, tanto a hombres como a mujeres. No obstante, son casi siempre las mujeres las que más tienden a darlo todo muchas veces por los demás sin esperar nada a cambio. Ellas, las que, por término medio, sufren más en ocasiones esa desigualdad afectiva y de poder en las relaciones afectivas.

Encontrar satisfacción y sentirse realizadas al darlo todo por la persona que aman. Nadie es capaz de amar a medias, pero muchas veces, se ofrece más de lo que debería. Se posponen proyectos personales y laborales, se prioriza los planes de la pareja… Hasta que al final perciben todo lo que han dejado pasar.

En muchas ocasiones, y casi sin darse cuenta, se puede caer también en relaciones muy desiguales. Se desarrolla una manipulación emocional por parte de la pareja donde la mujer no sabe al principio cómo salir. El amor se convierte en sufrimiento y el sufrimiento va quebrando la autoestima. El amor, casi sin que nos demos cuenta, deriva muchas veces en dependencia por parte de ambos miembros de la pareja. No obstante, puede ocurrir que por parte de alguno de los dos más que amor se busque otras dimensiones: cubrir vacíos, necesidad de sentirse valorada o valorado, cubrir carencias afectivas, evitar la soledad del modo que sea…

Debemos tener muy en cuenta esos aspectos. Mi vida, tu vida, dos senderos que se cruzan y respetan. 

Nadie llega a este mundo sabiéndolo todo sobre las relaciones afectivas. Quien no ha cometido nunca un error es que aún no se ha dado la oportunidad de aprender. Y quien no se ha sentido decepcionado, es que aún no sabe lo que de verdad necesita.

La vida es un largo sendero lleno de aprendizajes que asumir, y el amor, es en ocasiones el maestro más severo. Guarda todo lo aprendido, deja atrás a quien te hizo daño y no lo cargues en tu corazón. No lo merece y te llenará de tristezas. Sé la mujer que siempre has deseado ser, nunca es tarde para conseguirlo, nunca es tarde para alcanzar ese tren con el que siempre soñaste.

Sé la mujer de tu vida y permite entrar en ella a quien merezca formar parte tu aventura personal: a quien te enriquezca, a quien te aporte luces y no oscuridades, a quien te valore y te permita crecer como persona. Sé la mujer que se permite reír cada día llena de ilusiones, y no de temores. Camina tu sendero personal con seguridad dejando que se cruce con aquel que te traiga el destino…

Dedicado a todas esas personas que en estos momentos se sienten identificados con estas palabras, a todas esas personas que se encuentran invadidos por la desesperanza de un mundo que tiende a deshumanizarse.

Viví y deja vivir, es el primer paso de la paz y la felicidad.

Patricio Varsariah.
 

El amor no es una opción.

septiembre 27, 2023



La profundidad de tu amor hacia una persona es directamente proporcional a la cantidad de libertad que eres capaz de concederle en la vida. 

En vez de saber distinguir este importante valor de la vida de entre las emociones, la necesidad y el sufrimiento, hacemos una mezcla de todo y, en cada momento es uno de estos factores el que regenta nuestros actos y pensamientos.

El ser hechizado en mi interior y el que está presente en el mundo se pueden dar la mano en cualquier momento, en cualquier lugar, de cualquier manera: cuando contemplo la copa de un árbol o cuando miro los ojos de otra persona, cuando consigo escribir un mensaje positivo, cuando me emociona una canción o cuando el fragmento de una lectura pone mis pensamientos en efervescencia, cuando ayudo a alguien o alguien me ayuda a mí, cuando ocurre algo importante o cuando no ocurre nada especial. 

Esa necesidad nuestra, irreprimible, de trascender los horizontes situacionales, de cuestionar, conocer, explorar, entender, buscar la esencia de las cosas, ¿Qué otra cosa es esa necesidad sino otra de las formas de aquel anhelo interminable por recobrar la integridad perdida del ser, aquel anhelo del yo de regresar al ser? ¿Qué otra cosa es sino ese anhelo intrínseco de despertar al propio ser oculto, adormilado, olvidado tantas veces, y a través de él alcanzar aquella plenitud e integridad de la existencia que nuestra intuición nos permite vislumbrar? 

Para nada somos libres en la elección, ya que muchas cosas han decidido por nosotros.

En la vida, algo tan importante como el conocimiento de uno mismo, es determinante para Vivir y decidir las cosas realmente importantes. Este conocimiento no está vedado a seres especiales, cuya sensibilidad interna les alumbra cada instante. Esto es para todos los seres humanos que realmente deciden ver el camino de la Vida como un todo lleno de valores y riquezas. Oportunidad cada momento para aprender viviendo siendo Almas además de aquello que también somos cada cual en el escenario que nos ha tocado ser y estar.

Vivimos en un mundo cuyo Sol alumbra cada día, cuyas estrellas acompañan cada noche. Sin embargo, hemos creado una sociedad que ha roto este sencillo ritmo del Universo, pues no apreciamos lo que no da el astro estrella de nuestro sistema solar y tampoco valoramos debidamente el silencio de la noche…

La sociedad nos impele a buscar en el exterior lo que somos. Estamos repletos de conocimientos quizás, pero vacíos de contenido y así, sin demasiado rumbo, vamos por la vida con la única compañía de sensaciones nuevas y vibrantes, con la ilusión de tener más para así afianzar una seguridad en este mundo que hemos creado, olvidando aún más la esencia que nos mueve y da Vida.

A todo esto lo llamamos libertad. Aun sabiendo que no es así. Aun sintiendo la inseguridad que genera el vacío que llevamos dentro, sin entender que la inseguridad existe, pero debemos llenar ese cuenco del interior, el cual, cuando se ve reconocido habla y sonríe…

La voz de la conciencia lo llaman algunos. Otros el corazón. El Alma, la razón. Ahí quizá es donde anida la verdadera realidad de lo que Somos, no solamente de lo que vemos o sentimos pues, la verdadera realidad es imperecedera. Es fruto del camino que nos lleva hacia delante, en un ritmo de acompasada evolución…

Amar no es tener. Amar es sentir algo que forma parte de la Verdad y descubrir en la medida del tiempo la razón de su existir. Amar es también afianzar una amistad que surge desde el interior y el amor impulsa el crecimiento de ese tallo en una hermosa flor…

El amor no es una opción, sino un camino a recorrer desde el interior. Es un peldaño más hacia uno mismo y no se llega a él sólo desde fuera, sino desde dentro. Es un dar sin esperar nada a cambio porque, cuando hay amor, el propio sentimiento o sensación ya es ese algo a cambio.

En la vida puede haber muchos peldaños. Esfuerzo y atención requieren la mayoría. Cuando nos sentamos en uno de ellos y queremos aferrarnos a él, es que no queremos caminar y no estamos dejando que nuestro espíritu, libre por naturaleza, crezca en la medida de su necesidad.

¿Acaso creemos que todo lo sabemos ya?

Nunca se deja de aprender. Cuando se aprende de verdad, es cuando el camino se observa, es cuando se camina en él y cuando la práctica surge como un ritmo propio y es cuando sólo existe el presente. Sólo así, es cuando el caminante es consciente del mundo que tiene ante él y se deja acariciar por ese Sol y por ese silencio estrellado de la noche, entendiendo que es uno más en este vasto Cosmos de evolución.

¿Qué sustenta la vida en el Universo? El amor.

Entonces, ¿por qué no nos atrevemos a descubrirlo detrás de cada cosa que observamos y vivimos?

Nos mueve muchas veces mucho más la necesidad que una aspiración humilde de caminar. Nos mueve muchas veces más el buscar que el propio sentido del vivir. Así vamos dando tumbos por la vida y, en ocasiones, damos vueltas en círculo… el propio círculo que nosotros mismos hemos ido haciendo y, de tantas veces que hemos pasado por él, está hundido y nos limita la capacidad de andar, de movimiento… de libertad.

Esto, según pasa el tiempo se convierte en un hecho consumado y, nadie más ha decidido tal acción sino uno mismo…

La realidad hay que observarla. Nunca imaginarla pues la realidad siempre está presente y no es necesario volverla a inventar. Inventamos cosas para cambiarla, modificarla, adaptarla a nosotros mismos, con lo cual, tergiversamos esta Verdad a nuestro antojo y, cuando pasa el tiempo y vemos que las cosas no van bien, echamos la culpa a la vida, cuando ésta no tiene nada que ver con las decisiones que tomamos.

El amor es una decisión también. Para que sea una realidad debe ir acompañado del propósito de uno mismo. Para sentir amor hacia fuera, primero hay que sentirlo desde dentro, tener ese espacio vital libre de autocompasiones, luchas, incertidumbres y el amor real es quererse a uno mismo pues, no podemos ofrecer perfume si primero no somos una flor…

Lo cierto es que la vida es dura y peligrosa: que aquel que persigue su propia felicidad, no la alcanza; que el débil ha de sufrir; que quien solicita amor se verá decepcionado; que el glotón no quedará saciado; que quien busca la paz, encuentra la guerra; que la verdad es sólo para los valerosos; que la dicha es sólo para aquel que no teme la soledad; que la vida es sólo para aquel que no teme la muerte.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Afrontar la realidad de nuestra existencia presente.

septiembre 27, 2023


La participación activa en la vida significa estar aquí y ahora. Aquí hay una aflicción común que nos impide dormir bien: estás acostado en la cama, con la mente acelerada con pensamientos sobre lo que necesitas lograr mañana, la próxima semana o lo que podrías haber hecho diferente ayer.

El mundo moderno pone gran énfasis en los objetivos futuros. A menudo conduce a una trampa de productividad: concentrarse en tareas o actividades que brindan una ilusión de logro pero que no contribuyen significativamente a sus metas o prioridades.

La presión de ser productivo dificulta aceptar plenamente el presente sin sentirse culpable o improductivo.
Cuando siempre estás concentrado en “lo que sigue” sin tomarte el tiempo para reflexionar sobre tus acciones y hábitos, esto genera una falta de autoconciencia y obstaculiza tu capacidad para lograr un progreso significativo.

Dejas de vivir en el presente real. Tienes prisa, pero no vas a ninguna parte. El miedo existencial aparece en el momento en que dejas de serlo, una ansiedad que te corroe mientras persigues un mañana esquivo mientras ignoras el hoy.

¿Alguna vez has notado lo difícil que es sentarse en silencio, completamente presente, sin la necesidad de revisar tu teléfono, hacer planes o recordar el pasado?

Lo entiendo; Yo también lucho con eso.

El miedo a vivir el presente o a enfrentarnos a nosotros mismos en el aquí y ahora nos roba nuestras experiencias presentes. La vida en el pasado o en el futuro significa perderse el ahora eterno. Las personas oscilan entre arrepentimientos del pasado y ansiedades sobre el futuro, lo que dificulta comprometerse plenamente con el aquí y el ahora.

El dilema puede generar una sensación de inquietud e insatisfacción. Todos somos culpables de ello, ¿no? Es como si estuviéramos corriendo hacia un destino difícil de alcanzar, descuidando nuestra vida presente.
El pasado y el futuro están sólo en nuestra mente; todos estamos en el ahora. Algunas personas temen al presente porque representa un punto en el que pueden percibir una pérdida de control. El futuro puede parecer más manejable porque encierra la promesa de preparación, mientras que el presente puede verse como incontrolable y caótico.

¿Por qué es tan difícil simplemente “ser” sin que el tiempo avance rápidamente en nuestras cabezas? 

No cesa de rumiar, preocuparse por el ayer y pensar todo el tiempo en qué hacer. Es una experiencia humana común. 

Me pregunto: ¿Encontramos consuelo en el pasado o en el futuro?

Cuando enfrentamos nuestra vida presente, la fea verdad es que nos vemos obligados a considerar nuestra existencia tal como es realmente: finita, transitoria y, a menudo, desprovista de las grandes narrativas que construimos para nosotros mismos. La confrontación puede ser inquietante, ya que debemos dejar de quedarnos en el pasado o el futuro y afrontar la realidad de nuestra existencia presente.

El miedo a vivir el presente es a menudo un mecanismo de defensa contra el temor existencial, un sentimiento de ansiedad, vacío o falta de sentido que puede surgir al contemplar nuestras vidas.

Escapamos al pasado, recordando tiempos mejores, o saltamos al futuro, planificando un mañana más seguro y certero. Ambos patrones de pensamiento nos protegen de la incomodidad de afrontar nuestra existencia en el presente.

El miedo a vivir el presente está estrechamente relacionado con nuestra percepción del tiempo, la existencia humana es inherentemente temporal. Somos seres que existimos en el tiempo, y el pasado y el futuro son parte integral de nuestra existencia. Sin embargo, nuestra impermanencia conduce a la ansiedad y la desconexión del presente. Os instó a abordar el concepto, "estar allí", que significa estar en el mundo, y a encontrar significado en el flujo del tiempo, incluido el presente.

Es nuestra libertad el aceptar lo absurdo de la vida y rebelarnos contra ella encontrando nuestro propio significado a través de un compromiso consciente y apasionado con el mundo. Al sumergirnos por completo en el presente, desafiamos lo absurdo y creamos nuestro propio propósito.

Vivir en el presente requiere confrontar nuestro verdadero yo sin las máscaras del pasado o del futuro. Es a la vez liberador y desalentador porque exige que asumamos plena responsabilidad por nuestra vida presente.

La participación activa en la vida significa estar aquí y ahora. La inquietud, la ansiedad, la tensión, el estrés, la preocupación (todas las formas de miedo) son causadas por demasiado futuro y poca presencia. La culpa, el arrepentimiento, el resentimiento, los agravios, la tristeza, la amargura y todas las formas de falta de perdón son causados por demasiado pasado y poca presencia.

El presente es intrínsecamente incierto y la imprevisibilidad de las experiencias de la vida presente puede amplificar el miedo existencial. La incertidumbre sobre el futuro puede generar ansiedad sobre el presente. La existencia precede a la esencia, lo que significa que nosotros existimos primero y nuestras elecciones definen nuestra esencia.

Vivir en el presente requiere tomar decisiones y elegir, lo que puede resultar desalentador para las personas que se sienten abrumadas por el peso de sus decisiones. El presente puede parecer desprovisto de un propósito inherente, lo que hace que algunas personas experimenten una sensación de nihilismo o desesperación.

Si consideramos el concepto de “pavor” o “ansiedad” respecto de la existencia. Creo que los humanos luchamos con una profunda sensación de pavor cuando nos enfrentamos a las infinitas posibilidades de nuestra existencia. La ansiedad puede llevarnos al deseo de escapar al pasado o al futuro, evitando la responsabilidad existencial de vivir el presente.

Abrazar el presente a menudo requiere que seamos fieles a nosotros mismos. Si estás deprimido, estás viviendo en el pasado. Si estás ansioso, estás viviendo en el futuro. Si estás en paz, estás viviendo el presente. Esto puede resultar difícil para quienes han construido una fachada o han vivido de acuerdo con las expectativas de la sociedad, ya que implica enfrentar sus verdaderos deseos, valores y emociones.

Enfrentar este miedo es esencial para una existencia significativa, ya que nos impulsa a tomar decisiones significativas a pesar de la ansiedad que genera. El existencialismo lucha con la paradoja de la libertad humana. Por un lado, estamos “condenados a ser libres”, lo que significa que debemos tomar decisiones, incluso cuando preferiríamos evitarlas. Por otro lado, la libertad de existencia puede ser abrumadora, llevando a la evasión y escape del presente. Debemos comprender que la libertad de elegir nuestro camino da a la vida su profundo significado.

Reflexionar sobre tus valores, creencias y objetivos puede ayudarte a alinear tus acciones con tu verdadero yo, reduciendo el miedo a vivir de forma no auténtica.

En conclusión, la gran fuga de la vida es un fenómeno complejo profundamente arraigado en la filosofía existencialista. Refleja nuestro miedo innato a afrontar las incertidumbres de la existencia y la temporalidad y el absurdo de la vida.

Sin embargo, al vivir activamente el presente y reconocer nuestra libertad, podemos trascender este miedo y descubrir un significado profundo en nuestras vidas.

Recuerde entonces: sólo hay un momento que es importante: ¡ahora! Es el momento más importante porque es el único en el que tenemos poder. Si bien aceptar el presente es esencial, establecer metas y aspiraciones significativas puede proporcionar una sensación de propósito y dirección en la vida.

Encontrar un equilibrio entre vivir el presente y planificar el futuro es crucial para vivir en el ahora eterno. Es posible apreciar el presente mientras nos preparamos cuidadosamente para lo que nos espera, sin quedarnos ahí.

Explorar y abordar nuestros miedos existenciales puede ser un paso valioso para buscar una existencia más auténtica y significativa.

Saludos.

Patricio Varsariah.

 

La experiencia de tener miedo.

septiembre 26, 2023


Todos en algún momento de nuestra vida hemos pasado por la experiencia de tener miedo, algunos dirán que es cobardía, falta de seguridad etc.. pero debo decir que el miedo es necesario en nuestras vidas, ya que es una respuesta natural ante los acontecimientos adversos y potencialmente peligrosos; sin embargo, podemos aprender a dar esta respuesta de manera desproporcionada ante cualquier situación.

La vida es maravillosa si no se le tiene miedo. 

El miedo irracional se nos presenta muchas veces en nuestras vidas, nos impide disfrutar de cada momento, nos complica las relaciones con los demás y deteriora nuestra salud física y mental.

Pero, ¿de dónde aparecen los miedos que detienen nuestro disfrute y pasión por la vida? 

Sin duda alguna de nosotros mismos. Contamos con esa capacidad de angustiarnos por problemas que no existen, y de atormentarnos con asuntos que no tienen solución y es ahí cuando el miedo se apodera de nuestras vidas

Cuando aprendemos a dar una respuesta de miedo ante una multitud de situaciones, acabamos por estar a su merced, moviéndonos por la vida como títeres gobernados por las circunstancias que nos rodean.

Estar dominados por el miedo, es perdernos a nosotros mismos, y dejar de avanzar para conseguir nuestros sueños e ilusiones. Ya que el miedo es una energía que paraliza toda nuestra voluntad.

Y nos preguntamos ¿Cómo es posible combatir al miedo? 

Al miedo es importante no evitarlo ni alimentarlo huyendo del él. En el momento en el que nos enfrentamos a nuestros miedos, estamos dando el paso para poder combatirlo y arrebatarle todo su poder. En el momento que dejamos que cada uno de nuestros miedos vaya adquiriendo su espacio, nos podemos llegar a ver colapsados. Sin atrevernos a dar un paso al frente ante cuestiones tan importantes como el amor, la honestidad y el propio bienestar.

Llega un momento, en el que dejamos que sean nuestros miedos los que tomen el control, de nuestras decisiones y de nuestra propia voluntad. Olvidándonos así, que la vida consiste en experimentarla y en vivirla.

El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma.

Sabemos que hay miedos que son irracionales y realmente desproporcionados con la realidad, sin embargo creemos que no podemos escapar de ellos, y nos acabamos sometiendo, aceptando que es lo que nos toca vivir. Este tipo de miedos los hemos creado nosotros, y no son las circunstancias externas las que lo motivan, sino nuestro aprendizaje. Este tipo de temor insano hay que saber distinguirlo y observarlo, para que nos demos cuenta de cómo afecta en nuestras vidas, y qué tipo de cosas importantes dejamos de hacer por no afrontarlo.

Los miedos tienen consecuencias irracionales como quedarnos paralizados, sin saber cómo reaccionar ante una situación importante. Mantener un exceso de vigilancia ante un temor de lo que puede pasar, basándonos en nuestra imaginación. Dejamos de lado muchas cosas que nos importan y con las que disfrutamos, por creer que no podemos afrontar la situación a la que tememos. Perdemos la perspectiva de las cosas que realmente son importantes para nosotros, por no hacerle frente a lo que tememos.

Cuando analizamos estos miedos irracionales intentando saber de qué nos están protegiendo, en qué se fundamentan, y de qué modo pueden resultarnos más constructivos, damos un paso realmente importante, basándonos en la comprensión. Estamos comenzando a darles la cara y colocarlos en su sitio. Para ir poco a poco quitándoles poder y valor.

Cuando ya hemos adoptado la actitud de hacerle frente a nuestros miedos, cuestionándolos, sin juzgarlos, e intentando comprenderlos. Entramos en un nuevo mundo de posibilidades a nuestro alcance.

Todo puede resultar maravilloso cuando no se le tiene miedo a vivir. Ya que las propias experiencias van fluyendo por nuestras vidas, para que obtengamos los aprendizajes necesarios con los que disfrutar de todo lo que está a nuestro alcance.

No podemos controlar lo que va a suceder a nuestro alrededor, sin embargo si podemos hacernos cargo de cómo vamos a responder ante las diversas situaciones que se nos presentan. Cuando somos capaces de entender esto y llevarlo al día a día de nuestras vidas, afrontando cada paso que damos; estamos más preparados para amar y para dar rienda suelta a nuestros sueños. Siendo así realmente los dueños de nuestra felicidad y de nuestro propio paso por la vida.

A veces el enfrentar el inmenso campo que nos ofrece la vida nos asusta. El horizonte se pierde a lo lejos, más allá, donde nada ni nadie se puede divisar. Pero es tal inmensidad la que nos permite elegir. Elegir hacia dónde ir, elegir los caminos que nos lleven a nuestros objetivos.

Entender que la soledad es una ventaja, no una adversidad. Y animarse a viajar. Animarse a aceptar, animarse a crecer, animarse a caminar sin saber qué vamos a encontrar pero con el claro objetivo, de haber emprendido el viaje para encontrarse a uno mismo.
 
Saludos.
Patricio Varsariah.



 

Personas trasparentes, personas verdaderas.

septiembre 21, 2023


Hablar sobre la amistad es un poco complicado, más en estos tiempos donde no sabemos el significado de una amistad verdadera, no sabemos cómo acotar, no sabemos que es la amistad. En sentido común, creo que se define en esa persona que está siempre, que si tiene problemas te los dice en la cara, que no tiene miedo de mostrarte la realidad, por más que te tenga que hacer ver que a ti no te gustaría oír. 

Creo que ahí, en ese momento se expresa la amistad, el verdadero cariño hacia esa persona, hacerla ver como son las cosas en realidad, abrirle los ojos, demostrarle que el mundo no gira a su alrededor. Es algo obvio que existe la falsedad en el mundo, no hay porque negarlo; como dicen en "mi pueblo " uno no sabe hasta que le pase a uno mismo, no hay porque negarlo, es la pura verdad. 

En mi caso, soy ese tipo de persona que cae con la misma piedra, una y otra vez, de tal manera, que salgo lastimado al final de todo, me imagino un mundo rosa, un mundo en que las personas son inocentes, y si hacen o dicen algo es porque se les antojo, no porque los sintiera o viera así, una vida rosa, pero como me lo dijeron una vez puede ser rosa, todo perfecto mientras este ahí, pero cuando no, este afuera ese rosa se convierte en gris, o muchas veces a negro. 

Confiamos demasiado en las personas, sin saber cómo son en realidad, das todo por ellas, intentas ser aceptado porque quizás así podrías ser mejor, pero es lo contrario vas a ser otro robot como todos, sin sentimientos, sin amor, sin tristeza, sin odio, ni felicidad. Seremos una copia más de todos los que nos rodean, por eso, ser diferente, pensar diferente no tiene nada, nada de malo, al contrario, te felicitaría si fueras así, tienes personalidad, cosa que hoy en día falta tanto, al contrario de las personas que no tienen cabeza para pensar por si sola. 

Personas trasparentes, personas verdaderas, aquellas que se muestran tal cuales son, que no cambian para caerle bien a fulano, ni para que mengano la quiera, aquellas que tienen como mínimo cinco facetas, las cuales las tiene que cambiar para cada persona que se la cruce, para cada persona que le hable, o que la saque a bailar, resumiendo, cada una diferente para cada situación, contexto. 

¿Intenta responder estas preguntas: que está pasando con la amistad, con la persona que está a tu lado? 

¿Cada vez más materialistas e interesadas, donde quedaron las amistades verdaderas? 

Seguramente en el bolsillo de aquel jean que ya no usas, o en aquella mochila vieja. 

La base de todo, está en los intereses, las falsedades, las mentiras. 

¿Qué le paso al mundo? 

Creo que las respuestas están en peligro de extinción. 

¿Las personas ocultan misterios de lo que en realidad son en lo más profundo de sus almas y eso para qué? 

Para después de todo aparentar ser algo que no lo eres, para lastimar a todos aquellos que la rodean, heridas que duelen, muchas veces estas no se curan o sino cuesta mucho para cerrarlas y dejarlas en el pasado. Mientras continuamos con nuestra vida, día a día. 

Duele mucho lastimar a la gente, y más cuando estamos involucrados. No siempre las cosas nos salen de la mejor manera, cometemos errores, por más que sea uno pequeñito o una grande, pero los cometemos, capaz intentamos reponer esos errores, pero no siempre los reparamos de tal manera que quedarían perfectos, siempre quedan sobras, manchas en ellos. 

Apenas son opiniones, del mundo que pisamos. Nada más. Quizá sean mis pensamientos, anticuados, trasnochados, vistos desde el prisma de un idealista romántico, pero eso es lo que hay….

He dicho…

Patricio Varsariah.
 

"Si solo ..." no podemos cambiar el pasado.

septiembre 16, 2023


Lo único de lo que nunca me arrepentiré es dar mis mejores energías todos los días. Ya sea que gane o pierda en el mundo, estoy bien siempre que le dé mis mejores esfuerzos. Esos mejores esfuerzos son importantes en cada momento de la vida. Cuando reflexiono sobre mi día, quiero aprender y hacerlo mejor mañana. 

Mi filosofía siempre es no tener arrepentimientos solo lecciones que se mudan a través de la vida sin mucha conciencia de sí mismas ... recientemente, a través de una desavenencia desordenada me he dado cuenta de algunas verdades sobre mí y he reflexionando y provocando más autoconciencia y autocomprensión que alguna vez en mi vida.  Esto ha provocado la culpa y algunos arrepentimientos, pero solo para identificar las lecciones que debo aprender a avanzar más de una manera saludable y equilibrada. Ralentizando una vez más para escuchar al interior de mí y pisar la vida con amabilidad, empatía, compasión no solo para los demás sino también para mí ... 

Al final, más que cualquier otra cosa, lamentamos las pequeñas cosas que deseamos haber hecho de manera diferente.

"Si solo ..." Estas dos palabras combinadas juntas crean una de las frases más tristes del idioma.

De mi reflexión que me provoco más autoconciencia y autocomprensión, he rescatado para compartir contigo, diez opciones de vida que finalmente conducen a esa frase (si solo hubiera…) de arrepentimiento y cómo eludirlas en el día promedio:

1. Usar una máscara para impresionar a otros.
Si la cara que siempre muestras al mundo es una máscara, algún día no habrá nada debajo de ella. Porque cuando pasas demasiado tiempo concentrándote en la percepción de todos los demás sobre ti, o quiénes los demás quieren que seas, eventualmente olvidas quién eres realmente. Así que no temas los juicios de los demás; Sabes en tu corazón quién eres y qué es lo cierto para ti. No tienes que ser perfecto para impresionar e inspirar a las personas. Deja que se impresionen e inspire en cómo manejas tus imperfecciones.

2. Mantener la compañía negativa (sin límites).
No dejes que alguien que tenga una mala actitud te lo dé. No dejes que te afecten. Da un paso atrás. Distanciarse de aquellos que le dan vibraciones negativas o energía poco saludable es el autocuidado. Dar un paso atrás de situaciones en las que te sientes no apreciada/o - irrespetada/o es el autocuidado. Elije honrar tus sentimientos y límites. Cuando recuerdas que mantener la compañía constante de las personas negativas es una opción, en lugar de una obligación, te liberas para mantener la compañía de compasión en lugar de ira, generosidad en lugar de la codicia y la paciencia en lugar de la ansiedad.

3. Ser egoísta y egoísta.
Una vida llena de actos amorosos y buen carácter es la mejor lápida. Aquellos de quienes inspiraron y compartieron su amor recordarán cómo los hiciste sentir mucho después de que tu tiempo haya expirado. Así que talla tu nombre en corazones, no en piedra. Lo que has hecho solo por ti mismo muere contigo; Lo que has hecho por los demás en el mundo permanece.

4. Evitar el cambio y el crecimiento.
Si deseas saber que fue de tu pasado busca tus condiciones actuales. Si quieres saber tu futuro, mira tus acciones actuales. Debes dejar ir al viejo para dar paso a lo nuevo; La vieja manera se ha ido, para nunca volver. Si reconoces esto en este momento y tomas medidas para abordarlo, te posicionarás para un progreso real y duradero. 

5. Dejar que otros creen tus sueños para ti.
El mayor desafío en la vida es descubrir quién eres; El segundo es estar feliz con lo que encuentras. Una gran parte de esto es tu decisión de mantenerte fiel a tus propios objetivos y sueños a diario. ¿Tienes personas que no están de acuerdo contigo? Bien. Significa que estás parado y caminando tu propio camino. A veces harás cosas que otros consideran locas por otros, pero cuando te atrapes con entusiasmo perdiendo la pista del tiempo, es cuando sabrás que estás haciendo las cosas bien.

6. Renunciar cuando las cosas se ponen difíciles.
No hay fallas, solo resultados. Incluso si las cosas no se desarrollan de la manera que esperabas, no te desanimes ni te rindas. Aprende lo que puedes y sigue adelante. El que continúa avanzando un paso a la vez ganará al final. Porque la batalla siempre se gana lejos y mucho antes de la victoria final. Es un proceso que ocurre con pequeños pasos, decisiones y acciones que se construyen gradualmente entre sí y eventualmente conducen a ese glorioso momento de triunfo.

7. Tratando de micro gestionar cada pequeña cosa.
La vida debe ser tocada, no estrangulada. A veces tienes que relajarte y dejar que la vida suceda sin una preocupación incesante y una micro gestión. Aprende a dejar ir un poco antes de apretar demasiado. Toma una respiración profunda. Cuando el polvo se asienta y puedes ver una vez más el bosque y los árboles, das el siguiente paso adelante. No tienes que saber exactamente si te dirigirás a un lugar genial. Todo en la vida está en perfecto orden, ya sea que lo entiendas o no. Solo lleva algún tiempo conectar todos los puntos.

8. Aconsejar por menos de lo que mereces.
Sé lo suficientemente fuerte como para dejarlo ir y lo suficientemente sabio como para esperar lo que te mereces. A veces tienes que ser derribado más bajo de lo que has estado en pie más alto de lo que nunca antes. A veces, tus ojos deben ser lavados por tus lágrimas para que puedas ver las posibilidades frente a ti con una visión más clara nuevamente. No te acomodes.

9. Esperando sin cesar hasta mañana.
El problema es que siempre piensas que tienes más tiempo. Pero un día te despertarás y no habrá más tiempo para trabajar en las cosas que siempre has querido hacer. Y en ese momento, o habrás alcanzado los objetivos que se establece para ti, o tendrás una lista de excusas por qué no lo has hecho. 

10. Ser perezoso y desagradable.
El mundo no te debe nada, ni le debes algo al mundo. Así que deja de soñar despierta o despierto y comienza a hacerlo. Como dicen, desarrolle una columna vertebral, no un detonador. Asumir plena responsabilidad de tu vida: toma el control de tu próximo paso. Eres importante y eres necesaria. Es demasiado tarde para sentarse y esperar a que alguien haga algo algún día. Algún día es ahora; El alguien que el mundo necesita eres tú.

Los puntos anteriores son recordatorios cruciales, pero ¿qué pasa si ya tienes arrepentimiento con los que estás luchando?

Sin duda, los sentimientos de arrepentimiento a veces se escabullen sobre nosotros. A menudo nos arrepentimos de las cosas simplemente porque nos preocupa que debamos haber tomado diferentes decisiones en el pasado. Deberíamos haber hecho un mejor trabajo, pero no lo hicimos. Deberíamos habernos dado otra oportunidad, pero no lo hicimos. Deberíamos haber comenzado ese negocio, pero no ... no ...

Comparamos los resultados reales de nuestras decisiones pasadas con una fantasía ideal de cómo las cosas "deberían ser". El problema, por supuesto, es que no podemos cambiar esas decisiones, porque no podemos cambiar el pasado. Sin embargo, resistimos esta realidad inconscientemente: seguimos en exceso y comparamos la realidad inmutable con nuestra fantasía ideal hasta que hayamos perdido mucho tiempo y energía.

¿Pero por qué?

Si lógicamente sabemos mejor, ¿por qué no podemos dejar ir todos nuestros ideales y fantasías?

Porque nos identificamos personalmente con estos ideales y fantasías. Todos tenemos esta visión en nuestras mentes de quiénes somos: nuestras intenciones bien intencionadas, nuestra inteligencia, nuestro impacto social, etc. y tomamos las mejores decisiones que podemos, por supuesto, porque de nuevo, generalmente queremos estar bien. Incluso si luchamos con problemas de autoestima muy profundo, probablemente aún nos identificamos con nosotros mismos como un ser humano decente y respetuoso.

Y así, cuando alguien dice algo sobre nosotros que contradice la visión de nosotros mismos con la que nos identificamos, insultamos nuestras intenciones, nuestra inteligencia, nuestro estado, etc., nos ofendemos. Nos sentimos personalmente atacados, y nos cuesta mucho dejarlo ir.

Algo muy similar sucede cuando creemos que hicimos algo, cometimos un error, que contradice la misma visión de nosotros mismos con la que nos identificamos. ¡Nos ofendemos! En algunos casos, implosionamos sobre nosotros mismos: nos regañamos por cometer el errores: "¿Cómo podría haber hecho esto?" Nosotros pensamos. "¿Por qué no podría haber sido más inteligente y tomar una mejor decisión?" Y nuevamente, nos cuesta mucho dejarlo ir: nos cuesta mucho estar en el hecho de que no siempre somos tan buenos como la visión que tenemos de nosotros mismos.

Entonces, en pocas palabras, nuestros ideales y fantasías sobre nosotros mismos tienden a causarnos mucha miseria.

La clave es practicar gradualmente dejar de lado estos ideales y fantasías, y centrarse en hacer lo mejor de la realidad. La verdad debe ser abrazada ...

• Cada mala decisión que tomamos en el pasado está hecha; ninguna de ellas puede cambiarse. Y, de hecho, también hay algo bueno en cada una de esas malas decisiones, si elegimos verlo. Solo poder tomar una decisión es un regalo, al igual que poder despertarse por la mañana y poder aprender y crecer a partir de nuestras amplias experiencias de vida.
• En realidad no somos lo que nos imaginamos que es, al menos no siempre. Somos humanos y, por lo tanto, somos de varias capas e imperfectos. Hacemos cosas buenas, cometemos errores, devolvemos, somos egoístas, somos honestos y a veces decimos mentiras blancas. Incluso cuando estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo, somos propensos a resbalar. Y una vez que abrazamos esto y nos sentimos cómodos con nuestra humanidad, tomar una mala decisión tiende a entrar en conflicto mucho menos con nuestra nueva, más flexible (y precisa) visión de nosotros mismos.

Por supuesto, todo esto es más fácil decirlo que hacerlo, pero cada vez que te encuentres obsesionado con una decisión pasada, puedes 1) reconocer que estás cayendo en este patrón, 2) date cuenta de que hay algún ideal o fantasía '' Reparar tus decisiones y a ti mismo y 3) practicar dejar de lado este ideal o fantasía y abrazar una gama más amplia de realidad en el momento presente.

Un día te encontrarás más cerca del final, pensando en el comienzo.
¡Hoy es ese comienzo!
Hoy es el primer día del resto de tu vida.
Espero de todo corazón que hagas un buen uso de los principios de este escrito.

Motívate para comenzar ahora respondiendo una pregunta simple:
¿Qué es lo que puedes elegir hacer hoy de que no te arrepentirás?

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Ideas de cómo vivir tu mejor vida.

septiembre 14, 2023


Una gran vida es una cartera de experiencias significativas. Imagina esto: te despiertas una mañana, la luz del sol se filtra por tu ventana, y te golpean con una pregunta que se ha hecho por siglos.

¿Estoy en el camino correcto en la vida? O mejor aún, ¿mi vida es significativa?

Es una consulta que ha perseguido a muchos individuos, incluida a mi alma.

La vida es un viaje loco, ¿verdad? 

A veces, parece que solo estamos deambulando por todo. A medida que navegamos por las complejidades del mundo moderno, las preguntas sobre la mejor manera de vivir pueden demorarse en el fondo, esperando que los enfrentemos.

No hay ingredientes únicos para todos los ingredientes de buena vida. Es un menú, una emocionante mezcla de experiencias, conocimiento y conexiones, una gran carta de vida es un reino de giros y vueltas impredecibles, donde la ambigüedad no es un enemigo sino un amigo. No esquivó la ambigüedad existencial que persigue nuestra vida diaria.

La aceptación de la incertidumbre se convierte en la piedra angular de una gran vida. Nos otorga la flexibilidad para adaptarnos, la curiosidad de aprender y la resistencia a crecer. Las perspectivas sobre vivir tu mejor vida no son solo reflexiones filosóficas; Son herramientas para navegar las complejidades de la vida.

Hoy, te invito a sumergirte profundamente en mis ideas que te comparto y emergerte con una comprensión renovada de lo que significa vivir realmente.

1. "Es la preocupación por las posesiones, más que cualquier otra cosa, lo que nos impide vivir libremente y noblemente"?.

Imagínate una vida en la que no estamos constantemente cargados por la necesidad de adquirir más cosas. En lugar de pasar nuestro tiempo y recursos acumulando todo lo que no necesitamos, podríamos centrarnos en cultivar relaciones significativas.

Podría invertir en la búsqueda de nuestras curiosidades y contribuir al bien mayor. Estaríamos libres de la presión constante para mantenernos al día con las últimas tendencias y, en su lugar, encontrar la satisfacción en los simples placeres de la vida.

La obsesión con las posesiones a menudo conduce a un ciclo interminable de comparación y competencia. Medimos nuestro éxito y felicidad en base a lo que otros tienen en lugar de centrarse en nuestro crecimiento y satisfacción personal.

Nos atrapamos en una mentalidad materialista que valora la superficialidad sobre la autenticidad. Nos impide vivir noblemente, ya que nos esforzamos constantemente por la validación externa en lugar de cultivar virtudes internas como la amabilidad, la compasión y la gratitud.

Las cosas realmente importantes no son casas y tierras, acciones y bonos, automóviles y estado real, sino amistades, confianza, empatía, misericordia, amor y fe.

2. Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente fuertes han gobernado mi vida: el anhelo del amor, la búsqueda del conocimiento y la lástima insoportable por el sufrimiento de la humanidad.

El amor se manifiesta en varias formas, como el amor romántico, el amor por la familia y los amigos, o incluso un amor más amplio por la humanidad. Mi amor sugiere un profundo anhelo de conexiones significativas y satisfactorias con los demás, una aspiración humana común.

Mi pasión por perseguir el conocimiento refleja mi curiosidad intelectual y dedicación para comprender el mundo que nos rodea. La buena vida es inspirada en el amor y guiado por el conocimiento.

Todos los días estoy profundamente preocupado por el sufrimiento que veo en el mundo.

Mis tres pasiones no siempre son fáciles de reconciliar. A menudo me siento dividido entre mi deseo de amor y mi deseo de conocimiento. Temer el amor es temer a la vida, y aquellos que temen la vida ya están muertos.

Hay días en que me encuentro muy frustrado por mi incapacidad para hacer más para aliviar el sufrimiento de la humanidad. Pero a pesar de los desafíos, estas pasiones son las fuerzas impulsoras de mi vida.

3. El secreto de la felicidad es este: deja que tu interés sea lo más amplio posible y deja que tus reacciones a las cosas y las personas que te interesan sean lo más lejos posibles, amigables en lugar de hostiles. En lugar de limitarte a unas pocas actividades o pasiones, te sugiero que abras tu mente para explorar e interactuar con una amplia variedad de cosas.

Pienso que es un hábito que puede ayudarlo a encontrar experiencias, ideas y actividades novedosas, agregando emoción y significado a tu vida. La diversificación de los intereses también puede ayudar a prevenir el aburrimiento y el estancamiento, ya que siempre tendrás algo nuevo y atractivo para explorar. Todo es vago hasta cierto punto que no te das cuenta hasta que has tratado de hacerlo. 

Elegir reacciones amistosas significa ser abierto, aceptación y amable en tus interacciones. Implica dar a las personas y situaciones el beneficio de la duda y estar dispuesto a ver el bien en ellas. Adoptar un enfoque amistoso en la vida puede ayudarlo a construir relaciones positivas e interacciones armoniosas con los demás.

Finalmente, te sugiero que puedes encontrar la felicidad adoptando la diversidad de la vida y abordándola con una disposición amistosa.

4. Es esencial para la felicidad que nuestra forma de vida surja de nuestros propios impulsos profundos y no de los gustos y deseos accidentales de aquellos que resultan ser nuestros vecinos, o incluso nuestras relaciones. 

Este 4 punto se alinea con el individualismo, la creencia de que todos tienen cualidades, deseos y aspiraciones únicas. Te animo a explorar y expresar cualidades en lugar de ajustarse a una forma de vida estandarizada. Pienso que podríamos lograr una felicidad genuina al perseguir nuestras pasiones, valores y deseos internos en lugar de ser influidos por presiones sociales o influencias externas.

Para una gran vida, vive en armonía con tus convicciones y principios internos. Tiene mucha importancia del autodescubrimiento, la autoexpresión y la búsqueda de una vida que refleja nuestros valores y deseos intrínsecos como componentes claves de una existencia satisfactoria y feliz. Cualquier cosa en la que eres bueno contribuye a la felicidad.

Intentemos buscar nuestros propios caminos en lugar de ajustarnos a las preferencias arbitrarias de quienes nos rodean. Para determinar tus impulsos y deseos profundos, la autorreflexión es necesaria. Tomate el tiempo para comprenderte a ti mismo, tus valores y lo que realmente te brinda alegría. Es vital mantener tu ser auténtico incluso dentro de las relaciones en lugar de subsumir completamente tu identidad para complacer a los demás.

5. Nunca moriría por mis creencias porque podría estar equivocado.

Nuestras ideas, convicciones, principios y modelos mentales que consideramos verdaderos o valiosos podrían estar equivocados.

Reconozcamos la posibilidad de que nuestras creencias, como las de cualquier otra persona, puedan ser incorrectas o defectuosas. Nuestro honesto reconocimiento refleja una humildad intelectual y una apertura a la idea de que nuestras creencias no siempre se alinean perfectamente con la realidad objetiva.

Te estoy proponiendo contra el apego extremo, inquebrantable o dogmático a las creencias con un argumento que un compromiso inquebrantable puede ser peligroso porque no tiene en cuenta la posibilidad de error.

Mi perspectiva se alinea con los principios del escepticismo y el pensamiento crítico. Insisto en la importancia de adoptar la duda como un aspecto valioso del crecimiento intelectual y ético.

Sugiero que es más racional mantener una mente abierta, estar dispuesto a reconsiderar tus creencias a la luz de nuevas pruebas o perspectivas y evitar tomar acciones extremas basadas únicamente en convicciones no examinadas.

6. Lo más difícil de aprender en la vida es qué puente cruzar y qué puente quemar.

Uno de los aspectos más desafiantes de la vida es aprender a tomar mejores decisiones. Específicamente, es difícil discernir cuándo perseguir un camino particular (cruzar un puente) y cuándo dejar ir o cortar una conexión (quemar un puente).

En este contexto, los "puentes" representan conexiones, relaciones, oportunidades o caminos que encontramos en la vida. Estas podrían ser amistades, opciones de carrera, relaciones personales o cualquier decisión u oportunidad significativa. "Cruzando un puente" implica avanzar, tomar un camino o seguir una opción particular. Por el contrario, "quemar un puente" significa cortar lazos o cerrar una posibilidad, a menudo de una manera que lo hace difícil o imposible de regresar.

Decidir qué puentes cruzar y cuáles quemar requiere una cuidadosa consideración y discernimiento. No siempre es obvio qué camino es el mejor o más beneficioso, y a menudo hay incertidumbre sobre los resultados de nuestras elecciones.

La vida está llena de riesgos y recompensas. Decidir qué puente cruzar implica sopesar los beneficios potenciales contra los posibles inconvenientes. A veces, es necesario tomar riesgos calculados, pero hacerlo puede ser desalentador.

Subrayo la importancia de una consideración cuidadosa, la sabiduría y una comprensión profunda de las consecuencias de nuestras elecciones. La vida a menudo nos presenta situaciones en las que debemos tomar decisiones difíciles sobre dónde invertir nuestro tiempo, energía y recursos y que estas decisiones pueden afectar profundamente nuestro futuro.

Para mejorar tus posibilidades de vivir tu mejor vida, considera las consecuencias de primer y segundo orden de tus acciones.

Aprendamos a aceptar que no todos los puentes se pueden cruzar o quemar sin un reflejo cuidadoso. No siempre es fácil determinar cuándo invertir tiempo y esfuerzo en algo o alguien y cuándo dejarlo ir. Tomar estas decisiones sabiamente es un aspecto fundamental del crecimiento personal y el éxito.

Viví y deja vivir, es el primer paso de la paz y la felicidad.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Haz de tu vida algo que valga la pena recordar.

septiembre 13, 2023


Con el caminar de los años llegado a la conclusión de que mi vida es una caja como la que usan los magos en sus shows para hacer un truco, tú como espectador estas intrigado, te preguntas una y otra vez ¿Qué irá a sacar el mago de la caja? ¿Un conejo? ¿Un ave?, no sabes con qué nuevo truco te sorprenderá. 

Está claro que muchas veces nos encontramos con situaciones que nunca nos imaginábamos que estaríamos, y tenemos dos opciones principales, la primera es enfrentarlas y la segunda es salir corriendo, suena muy fácil cuando nos lo planteamos de esta manera, la realidad no es ni parecida y no sabemos cómo vamos a reaccionar ante las situaciones, lo que podemos asumir por autoprotección es que no afrontaremos ningún reto el cual no podamos superar.

La vida es un camino lleno de opciones que determinan nuestro futuro, y el de los tuyos. Siempre tenemos la posibilidad de escogerlo, piensa: ¿Vale la pena luchar?, ¿Por tus hijos?, ¿Por tu familia?, O simplemente por UNO mismo. 

¡Seguro que vale la pena! abre tu alma y deja entrar todo lo que te hace sentir vivo una vez más, una vez más respira profundo hasta que tus pulmones duelan y siente lo vivo que estás, que hoy estás aquí, lo afortunados que somos por hoy estar aquí, viendo el cielo, sintiendo la arena caliente bajo nuestros pies, el agua caer por nuestra cara y abrazando a quienes amas.

Cree de corazón que las cosas saldrán bien, conéctate con esa energía que hace posible lo imposible, todos tenemos la capacidad de ver e inclusive de hacer milagros, solo cree, en lo que quieras, en Dios, en una Virgen, en El Universo, en ti mismo… Hay una energía que todo lo consigue… Haz uso de ella, desde tu fe. 

Los sacrificios muchas veces hay que vivirlos, ¿si no de qué gozaríamos al final? ¿Cuál sería la gratificación sin el sacrificio?, perderás muchas cosas en esta travesía, lo que no puedes perder es la fe, la esperanza, la capacidad de amar y amarte.

La fe ante los momentos de necesidad, de agonía y de dolor es el arma secreta, no importa tu religión, ni tu credo, la fe es algo que todos los seres humanos podemos utilizar, es algo especial que nos une y nos iguala. 

En cada año o día de mi vida, he aprendido que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único. Si bien es cierto que en la vida nos toca enfrentar momentos muy difíciles, los cuales nos pueden llevar a sentir que todo pierde el sentido, que nos roba las fuerzas, que nos pueden convertir la vida en un calvario, también es cierto que lo único que nos hace salir más pronto del atolladero es la fe y la esperanza. 

La esperanza nos hace vislumbrar un cambio de escenario, nos hace sentir en nuestros corazones la posibilidad de que las cosas van a mejorar, que saldremos airosos de una situación complicada. Cuando albergamos la esperanza comenzamos a pensar en positivo y esto ya genera un cambio importante en el camino que recorrer. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose.

Cuando la esperanza se quiebra, nos vemos sumergidos en el pesimismo, en la derrota, no existe nada interno que nos mueva a salir de cualquier abismo en el cual sintamos estar. Perder la esperanza es lo mismo a darnos por vencidos, a tirar la toalla, a rendirnos… Y no estamos acá para ello. Estamos acá para levantarnos las veces que haga falta, para darle la cara a lo que llamamos problemas con la seguridad de que saldremos victoriosos, esa actitud positiva es la que nos hace despertarnos a diario con ilusión y con propósito para llevar a cabo las pequeñas acciones que nos ubiquen donde queremos estar.

Dar gracias por lo vivido y lo aprendido es una forma de cambiar nuestra manera de pensar a nuestro favor, saber que las experiencias positivas y negativas que hemos vivido son las que nos han forjado como somos ahora es motivo para agradecer. Si las condiciones no han sido las más sutiles y las lecciones no han sido las más amables, seguramente nos han dejado un aprendizaje mucho más profundo. Si nos resistimos, si negamos lo vivido, si no lo aceptamos, estaremos estancándonos justamente en lo que nos disgusta. 

Tenemos que liberarnos de emociones negativas para abrir paso a través de la esperanza a los cambios, aquellos que surgirán desde nuestro interior, cuando así lo creamos, así lo haremos. Pero lo que no debemos permitir, por mucho que hayamos perdido, que nuestra esperanza se esfume, debemos defender de cualquier sensación o pensamiento negativo a esa energía que nos moverá en la dirección más conveniente, que nos genere mayor bienestar.

Ciertamente la vida nos somete a situaciones llenas de obstáculos, llena de situaciones que vemos como problemas, nos somete a cambios a los cuales no estamos preparados y nos puede llevar a pensar que es injusta y hasta sin sentido. En los momentos de mayor adversidad es donde debemos recordar nuestra verdadera esencia, recordar que somos mucho más que nuestras circunstancias, que esto que vivimos no es lo que somos y por lo tanto no nos puede definir. 

Al hacernos conscientes de que esto no es más que una experiencia, que todo lo que vivimos acá es transitorio, pero nuestro verdadero Ser trasciende más allá de lo que podemos inclusive entender, podemos elevarnos sobre las dificultades y tomar la mejor actitud ante ellas.

Aquello que llamamos problemas*yo los llamo “situaciones” no son más que oportunidades de aprender y de poner en práctica todo lo que hemos podido acumular durante nuestra experiencia, inclusive podemos decir que tenemos un plan maestro donde llevamos una especie de objetivos a cumplir y que nuestra alma nos guía hacia determinadas experiencias para aprender algo determinado. 

Aun cuando tenemos muchas vías a través de las cuales podemos aprender, el sufrimiento siempre genera un tipo de aprendizaje que jamás olvidamos, la pérdida de algún ser querido, la ruptura amorosa, la bancarrota, la enfermedad, son algunos de los trances que nos pueden cargar de mayor sabiduría si sabemos aprovecharlas, de ello obtenemos la experiencia del trance, nos hace saber qué hemos que ha generado alguna consecuencia, nos hace valorar la vida y los momentos que pasamos con nuestros afectos, nos hace valorar lo que tenemos mientras lo poseemos.

No debemos tomar la experiencia para engancharnos a ella y dedicarnos a sufrir, debemos sencillamente tomar la lección que nos ha dado. Por eso no veas ninguna experiencia como indeseable, aunque sientas que te roba la vida, hazte consciente que tu alma tiene claro cuál es su propósito y existe algo más poderoso que siempre está contigo, nada pasa por casualidad, por suerte y mucho menos por castigo, solo estamos acá para aprender, para cargarnos de recursos para seguir nuestra evolución. 

Hazte consciente de tus recursos y de tu actitud, no te permitas decaer, permítete disfrutar cada minuto de tu vida, aunque sea a través de las lágrimas, porque eso es parte de la vida, trata de sobreponerte prontamente de lo que te aqueja, cuando tienes una actitud positiva y te abres a los aprendizajes, las lecciones son más cortas y dejas de necesitarlas.

Finalmente, nunca pierdas la fe en ti, en tu fuerza creadora, en tu energía vital, haz de tu vida algo que valga la pena recordar, cárgala con buenos momentos por simples que sean, solo tú puedes hacer tu vida tan placentera o lamentable como quieras. No desprecies la oportunidad que los peores momentos traen a tu vida para crecer y fortalecer tu fe, cuando crees firmemente en algo y no das oportunidad a que la duda se apodere de ti, los milagros comienzan a ocurrir.

Que tengas un día llena de fe y esperanza.

Patricio Varsariah.
 

Razones para dejar de esperar la aprobación de todos los demás.

septiembre 10, 2023


Pasé muchos años de mi vida en situaciones insatisfactorias simplemente porque quería ganar la aprobación de las personas equivocadas. Honestamente, mi lección de vida más importante que he aprendido es no importarle lo que la gente piensa de mí, y que no puedo complacer a todos, sin importar cuánto lo intente. 

Ahora tengo este mantra: "Soy quien soy, y si la gente no puede aceptarme por lo que soy, pueden seguir caminando". Nunca encontrarás tu valía en otro ser humano: lo encuentras en ti mismo, y luego atraerás a aquellos que son dignos de tu energía.

A veces tratamos de mostrarle al mundo que somos impecables con la esperanza de que todos nos gusten y acepten, pero no podemos complacer a todos y no debemos intentarlo. La belleza de nosotros radica en nuestra vulnerabilidad, nuestras complejas emociones y nuestras imperfecciones auténticas. Cuando abrazamos quiénes somos y decidimos ser auténticos, en lugar de quién creemos que otros queremos que seamos, nos abrimos a relaciones reales, felicidad real y un éxito real.

No hay necesidad de hacer un acto todos los días. No hay necesidad de fingir ser alguien que no eres. No tienes nada que demostrar continuamente, y te comparto 6 razones para dejar de esperar la aprobación de todos los demás: 

1. Es importante honrar nuestros sentimientos y límites.

Cuando te encuentras con alguien que lo desacredita, te falta al respeto o te trata mal sin razón aparente, no te consumas con tratar de cambiarlos o ganar su aprobación. Y asegúrese de no dejar ningún espacio en tu corazón para odiarlos. Simplemente date un espacio saludable y deja que el karma lidie con las cosas que dicen y hacen, porque cualquier tiempo que pases en estas personas serán desperdiciados, y cualquier poco de odio y agravación en tu corazón solo te lastimará al final.

A decir verdad, algunas personas siempre te dirán lo que hiciste mal, y luego dudas en felicitarte por lo que hiciste bien. No seas uno de ellos, y no permitas que estas personas drenen constantemente tu energía o alegría. Recuerde que distanciarse de las personas que le dan vibraciones negativas o energía poco saludable es el autocuidado. Dar un paso atrás de situaciones en las que te sientes no apreciado o irrespetado es el autocuidado. Elije honrar tus sentimientos y límites, respetuosamente.

2. La mayoría de la gente que vale la pena impresionar solo quiero que seas tú mismo.

A la larga, es mejor ser detestado por lo que eres que amado por lo que no eres. De hecho, las relaciones que a menudo funcionan bien a largo plazo son las que lo convierten en una mejor persona sin convertirte en alguien que no sea tú, y sin evitar que superes a la persona que solías ser. Así que deja que otros te lleven como eres, o no en absoluto. ¡Di su verdad incluso si tu voz se niega!

Al ser fiel a ti mismo, pones algo impresionante en el mundo que no estaba allí antes. Eres sorprendente cuando tu pasión y fuerza brilla mientras sigues tu propio camino, cuando no te distraen las opiniones de los demás. Eres poderoso cuando dejas que tus errores te eduquen, y tu confianza se acumula de experiencias de primera mano: cuando sabes que puedes caer, levántate y avanza sin pedir el permiso de otra persona.

En pocas palabras: no cambies solo para que a la gente le guste; Sigue aprendiendo, creciendo y fomentando tu mejor yo, y muy pronto la gente adecuada te encantará el verdadero tú.

3. Eres la única persona que puede cambiar tu vida.

En cada situación en la que has estado, positivo o negativo, el único hilo común eres tú. Es tu responsabilidad, y solo la suya, reconocer que, independientemente de lo que haya sucedido hasta este punto de tu vida, tu eres capaz de tomar decisiones para cambiar tu situación o cambiar la forma en que piensas al respecto. No dejes que las opiniones de los demás interfieran con esta verdad prevaleciente.

Lo que eres capaz de lograr no es una función de lo que otras personas piensan que es posible para ti. Lo que eres capaz de lograr depende principalmente de lo que eliges hacer con tu tiempo y energía. Así que deja de preocuparte por lo que piensan todos los demás. Sigue haciendo lo tuyo. Las únicas personas que te culparán por hacerlo son aquellos que quieren que vivan una mentira.

4. La medición materialista del mundo de la sociedad no tiene valor.

Cuando te encuentras atrapado entre lo que te mueve y lo que la sociedad te dice que es adecuado para ti, siempre viaja la ruta que te hace sentir vivo, a menos que quieras que todos sean felices, excepto tú. En serio, no importa a dónde te lleve la vida, grandes ciudades o pueblos pequeños, inevitablemente te encontrarás con otros que piensan que saben lo que es mejor para ti, personas que piensan que son mejores que tú, personas que piensan que la felicidad, el éxito y la belleza significan las mismas cosas para todos.

Intentarán medir tu valor en función de lo que tienes, en lugar de quién eres. Pero sabes mejor que eso: las cosas materiales no importan. No solo persigue el dinero. Ponte al día con las ideas y actividades que te hacen cobrar vida. Ve por las cosas de mayor valor: las cosas que el dinero no puede comprar. Lo que importa es tener fuerza de carácter, un corazón honesto y un sentido de autoestima. Si tienes la suerte de tener alguna de estas cosas, nunca las vendas. ¡Nunca te vendas en corto! 

5. La vida no es en realidad una carrera.

Todos quieren llegar primero y gritar: "¡Mírame! ¡Mírame!" Pero la verdad es que la mayor parte de su felicidad y crecimiento ocurre mientras se mueve, no mientras estás parado en la línea de meta. Así que recuérdate a ti mismo con tanta frecuencia como sea necesario que no estés atrás. Estás donde necesitas estar. No te juzgues ni te reprendas por cuánto tiempo lleva tu viaje. Todos necesitamos nuestro propio tiempo para viajar nuestra propia distancia.

Y no te abrumes. Recuerde que no puedes levantar mil libras a la vez, pero puede levantar fácilmente una libra mil veces. Pequeños esfuerzos repetidos te llevarán allí ...Trabaja duro. Descansa bien. Aprender a desconectarte. Participa en el autocuidado. En el maratón de la vida, la clave es aprender a ser consciente y con ritmo.

6. El camino hacia la mayoría de las grandes cosas pasa por el fracaso.

Eres un trabajo en constante cambio en progreso. No tienes que tener razón siempre, solo tienes que estar demasiado preocupado por estar equivocado. Es parte del proceso. No obtener la aprobación, o ni siquiera mirar la parte a veces, es el único camino a seguir. Si te esfuerzas demasiado por impresionar a todos con tu "perfección", ¡apetecerás a tu crecimiento! Pasarás todo el tiempo fingiendo y buscando de cierta manera, en lugar de crecer y vivir de cierta manera.

En verdad, es imposible vivir sin fallar a veces, a menos que vivas tan cautelosamente que realmente no estás viviendo en absoluto, simplemente existes. Y si tienes demasiado miedo de fallar frente a los demás, no puedes hacer lo que hay que hacer para tener éxito en tus propios ojos. 

Debemos recordar que no importa cuántas veces falles o cuán desordenado sea tu viaje, siempre que no dejes de dar pequeños pasos hacia adelante. Al final, aquellos a quienes no les importa ese fracaso es inevitable son los que hacen un progreso gradual. Y tú puedes ser uno de ellos…

Sí, es tu turno de dejar de esperar para la aprobación, porque no necesitas una ovación de pie o un éxito de ventas o una promoción o un millón de dólares. ¡Eres suficiente ahora mismo! No tienes nada que demostrar. Te preocupas menos por quién eres con los demás y más por quién eres contigo mismo. 

Te prometo que tendrás menos angustias y decepciones en el momento en que dejes de buscar a los demás la validación que solo tú puedes darte.

Viví y deja vivir, es el primer paso de la paz y la felicidad.

Saludos.
Patricio Varsariah.
 

Mil eternidades de sueño..

septiembre 7, 2023


Ésta es la nostalgia: morar en la onda y no tener patria en el tiempo. Y éstos son los deseos: quedos diálogos de las horas cotidianas con la eternidad. Y eso es la vida. Hasta que de un ayer suba la hora más solitaria de todas, la que, sonriendo, distinta a sus hermanas, guarde silencio en presencia de lo eterno

“No tener patria en el tiempo”, no tener apegos ni moradas, no tener pie asentado en una falsa realidad. ¿Cuál verdaderamente es esa ansiada realidad? ¿la que pisamos, la que vemos? o es aquella que siente nuestra alma cuando desgarrada por el sinsabor del cuestionamiento, viudo de respuesta, mudo de razón, vaga ante los escasos atisbos de lucidez, y a los cuales solo llego mediante un paso de silencio sepulcral.

Quedos diálogos de las horas cotidianas con la eternidad.  Es ahí donde me relamo con un perro herido ante los diálogos con “mi eternidad”, que es distinta a la suya o a la de cualquier lector, ésta varía según la distancia que los separa de la tierra, mi eternidad alcanza confines a los cuales no puedo llevar a ningún mortal, no podría, me balanceo en las preguntas que sin dirección ni propósito se disparan de mi mente, cuanta eternidad hay en la mía. (¿se entiende?) cuanto de todos los universos que me habitan, laten dentro del mío propio, si sólo llego a ellos cuando me invade el silencio más absoluto, cuando siento que la locura está a ras de mi mano, cuando me dejo arrastrar por la entropía de mis percepciones, como si la garra del más feroz de los hoyos negros me atrapará y me escupiera en un estado de paz no esperable, tanto que me hace llorar, tan grande que no quiero volver, tan profundo que me deja ciego ante el mundo.

“Guardé silencio en la presencia de lo eterno”. un dialogo que despierta totalmente su interioridad, vaciándose uno en el otro en un total despliegue de ideas y conceptos donde pueden encontrar una salida de mayor pureza a sus cuestionamientos existenciales y a la idea de un Dios total, a la idea de una concepción basada en lo eterno, tú sabes y comprendes; y que yo no pueda ni por un segundo ver las cosas a partir de ti mismo, tal como las imagino vistas por ti, que no pueda tener la inteligencia del otro… en todo caso, volveré fortificado al seno de mis intrincaciones sin fin, preparadas desde hace mucho tiempo. 

Sabe Dios qué intervalo separa el poema del «viraje decisivo» del advenimiento de nuevas condiciones, yo sigo estando muy rezagado; sabe Dios si puedo todavía efectuar semejantes cambios, ya que las fuerzas continúan abusando de sí mismas y agotándose en los mayores malentendidos. Por eso me había prometido un número indescriptible de cosas de esta disposición al fin justa y llena de ternura con respecto a una naturaleza humana.

En fin…, mi tiempo de desvelo llega a su fin, dejaré los análisis y admiración o debería decir una envidia infinita por lo que dos seres humanos pueden alcanzar en su comunicación, en su intercambio de percepciones, de ideas. 

Por otro lado, y para concluir este desvarío digo: Quién no se cuestione no puede caminar por un sendero de búsqueda, sin el cuestionamiento no hay solución, si no hay cuestionamiento no hay como resultado una verdad. 

Por último, agregar, me subyuga la fatuidad en que la humanidad se duerme ante el verdadero diálogo, ante aquel diálogo que sólo se da con uno mismo, no con la mente, no con el pensamiento, sólo con nuestra alma, aquella que no tiene voz audible, aquella que mora en el más profundo de los silencios, en el más profundo de los vacíos.

Ese dialogo que nos dejará ineludiblemente satisfechos, con una plenitud que durará segundos, pero esos escasos segundos valdrán por mil eternidades de sueño.

Estos son mis pensamientos, anticuados, trasnochados, vistos desde el prisma de un idealista romántico, y me daría por muy contento si mi mensaje fuera leído y entendido, y fuera motivo de un instante de reflexión.

Patricio Varsariah.
Ésta es la nostalgia: morar en la onda y no tener patria en el tiempo. Y éstos son los deseos: quedos diálogos de las horas cotidianas con la eternidad. Y eso es la vida. Hasta que de un ayer suba la hora más solitaria de todas, la que, sonriendo, distinta a sus hermanas, guarde silencio en presencia de lo eterno

“No tener patria en el tiempo”, no tener apegos ni moradas, no tener pie asentado en una falsa realidad. ¿Cuál verdaderamente es esa ansiada realidad? ¿la que pisamos, la que vemos? o es aquella que siente nuestra alma cuando desgarrada por el sinsabor del cuestionamiento, viudo de respuesta, mudo de razón, vaga ante los escasos atisbos de lucidez, y a los cuales solo llego mediante un paso de silencio sepulcral.

Quedos diálogos de las horas cotidianas con la eternidad.  Es ahí donde me relamo con un perro herido ante los diálogos con “mi eternidad”, que es distinta a la suya o a la de cualquier lector, ésta varía según la distancia que los separa de la tierra, mi eternidad alcanza confines a los cuales no puedo llevar a ningún mortal, no podría, me balanceo en las preguntas que sin dirección ni propósito se disparan de mi mente, cuanta eternidad hay en la mía. (¿se entiende?) cuanto de todos los universos que me habitan, laten dentro del mío propio, si sólo llego a ellos cuando me invade el silencio más absoluto, cuando siento que la locura está a ras de mi mano, cuando me dejo arrastrar por la entropía de mis percepciones, como si la garra del más feroz de los hoyos negros me atrapará y me escupiera en un estado de paz no esperable, tanto que me hace llorar, tan grande que no quiero volver, tan profundo que me deja ciego ante el mundo.

“Guardé silencio en la presencia de lo eterno”. un dialogo que despierta totalmente su interioridad, vaciándose uno en el otro en un total despliegue de ideas y conceptos donde pueden encontrar una salida de mayor pureza a sus cuestionamientos existenciales y a la idea de un Dios total, a la idea de una concepción basada en lo eterno, tú sabes y comprendes; y que yo no pueda ni por un segundo ver las cosas a partir de ti mismo, tal como las imagino vistas por ti, que no pueda tener la inteligencia del otro… en todo caso, volveré fortificado al seno de mis intrincaciones sin fin, preparadas desde hace mucho tiempo. 

Sabe Dios qué intervalo separa el poema del «viraje decisivo» del advenimiento de nuevas condiciones, yo sigo estando muy rezagado; sabe Dios si puedo todavía efectuar semejantes cambios, ya que las fuerzas continúan abusando de sí mismas y agotándose en los mayores malentendidos. Por eso me había prometido un número indescriptible de cosas de esta disposición al fin justa y llena de ternura con respecto a una naturaleza humana.

En fin…, mi tiempo de desvelo llega a su fin, dejaré los análisis y admiración o debería decir una envidia infinita por lo que dos seres humanos pueden alcanzar en su comunicación, en su intercambio de percepciones, de ideas. 

Por otro lado, y para concluir este desvarío digo: Quién no se cuestione no puede caminar por un sendero de búsqueda, sin el cuestionamiento no hay solución, si no hay cuestionamiento no hay como resultado una verdad. 

Por último, agregar, me subyuga la fatuidad en que la humanidad se duerme ante el verdadero diálogo, ante aquel diálogo que sólo se da con uno mismo, no con la mente, no con el pensamiento, sólo con nuestra alma, aquella que no tiene voz audible, aquella que mora en el más profundo de los silencios, en el más profundo de los vacíos.

Ese dialogo que nos dejará ineludiblemente satisfechos, con una plenitud que durará segundos, pero esos escasos segundos valdrán por mil eternidades de sueño.

Estos son mis pensamientos, anticuados, trasnochados, vistos desde el prisma de un idealista romántico, y me daría por muy contento si mi mensaje fuera leído y entendido, y fuera motivo de un instante de reflexión.

Patricio Varsariah.
 

¿Qué te hace sentir vivo?

septiembre 4, 2023


Se necesita tiempo para saber todo lo que te hace cobrar vida. Es por eso que señalar fuentes de alegría es tan crucial. Cualquier experiencia que te haga perder el no del tiempo o que se vuelva ajeno a tu entorno puede reducir el estrés y aumentar tu sentido de propósito y significado.

Cuando te mantienes cerca de cosas que te hacen pasar, estás vivo, el mundo parece disminuir la velocidad. Mantente cerca de cualquier cosa que te alegra que estés vivo, este es un recordatorio para invertir en fuentes de alegría.

Los animo a apreciar y abrazar las cosas, las personas y las experiencias que traen alegría y significado a vuestras vidas. Es un empujón centrarse en lo que realmente importa. La única forma de dar sentido a un mundo caótico e incierto es cultivar un sentido de gratitud por los simples placeres y fuentes de felicidad que nos rodean.

Aprende a priorizar y nutrir los aspectos de la vida que te hacen sentir vivo y satisfecho. Busca y mantén las cosas que aportan significado a tu existencia. Hay innumerables cosas que pueden hacernos contentos de estar vivos. El amor, el apoyo y la compañía de familiares y amigos que enriquecen nuestras vidas. Experimentar amor y formar profundas conexiones con los demás.

La oportunidad de aprender cosas nuevas, crecer como individuos y desarrollar nuestras habilidades y conocimientos. Expresándonos a través del arte, la música, la escritura y otras formas de expresión creativa. La satisfacción de un trabajo bien hecho. Lograr objetivos e hitos personales y profesionales.
Embárcate en aventuras, ya sea grandes o pequeñas, que empujan nuestros límites y encienden nuestro sentido de asombro. Perderse en un buen libro. Disfrutando de la libertad de tomar decisiones y vivir la vida en tus propios términos.

La belleza del mundo natural, incluidas las puestas de sol, montañas, playas, bosques y noches estrelladas. La maravilla de los descubrimientos científicos y los avances tecnológicos.
Muchas experiencias, no importa cuán pequeña, puedan hacerte resbaladizo para estar vivo. Pero se reduce a experiencias y valores personales. Las cosas que hacen que cada persona se alegre de estar viva puede variar ampliamente. Para algunos, podría pasar tiempo en la naturaleza, crear arte o ayudar a los a los más necesitados.

Solo tu conoces las fuentes de tu alegría.

Haz cosas que quieras ver; Aprenda sobre ti y el mundo; Pon tus propios espectáculos; Haz reír a tus amigos; Trate de no volverte loco o ser demasiado duro contigo mismo; Intenta ser una buena persona; Haz lo que sientes que deberías estar haciendo. Este consejo puede ayudarlo a reunir tantas experiencias como sea posible para colocar el cumplimiento de los remolques en la vida.

No nos damos cuenta de la satisfacción con la vida. Trabajamos hacia eso. Deliberamos invertir en experiencias que pueden hacer que la vida sea agradable. El significado no es algo que te topes, como la respuesta a un acertijo o el premio en una búsqueda del tesoro. El significado es algo que construyes en tu vida.

Lo construyes a partir de tus propios ataques, fuera de tus afectos y lealtades, de la experiencia de la humanidad a medida que te pasan a ti, de tu propio talento y comprensión, de las cosas en las que crees, fuera de la de las Cosas y personas que amas, de los valores para los que estás dispuesto a sacrificar algo. Los ingredientes están ahí. Eres el único que puedes armarlos en ese patrón único que será tu vida.

Si deseas crear experiencias de flujo en tu vida, comience a examinar tus hábitos, rutinas y comportamientos. Recuerda cómo te hacen sentir. 

En el ajetreo de nuestras rutinas y responsabilidades diarias, u olvidamos lo que realmente nos trae alegría. Pero puedes hacer algo al respecto. Reconoce y mantén las cosas que llenan tu corazón de alegría.
Vale la pena nutrir y mantener conexiones con personas que aportan positividad y felicidad a nuestras vidas mientras pones una larga distancia con aquellos que drenan nuestra energía o nos hacen infelices.

Muchas personas pasan sus vidas persiguiendo objetivos no resistentes o vistiendo arrepentimientos pasados, o descuidando la belleza y las oportunidades que los rodean en este momento. Mantenerse cerca de lo que nos alegra es cómo encontramos satisfacción en la vida. Cuando la vida es desafiante e impredecible, mantenerse cerca de las fuentes de alegría puede actuar como una forma de resiliencia.

Saber lo que te alegra estar vivo puede proporcionar fuerza y motivación para superar los obstáculos cuando te enfrentas a las dificultades. El control de la conciencia determina la calidad de vida. Si estás buscando una manera de sacar más de la vida, trata de cultivar más experiencias de flujo a diario.

Para una vida satisfactoria no se puede seguir; Debe seguir ... ... como el resultado involuntario del compromiso deliberado con las experiencias que resaltan lo mejor de ti.

No puedes seguir directamente una vida significativa como objetivo en sí mismo, sino que es algo que surge naturalmente como resultado de las elecciones y los compromisos que hace en la vida. Persiguiendo activamente la felicidad, como si fuera un objeto a adquirir, puede no conducir a una satisfacción o satisfacción genuina. 

Una buena vida es una consecuencia de otras acciones o decisiones que tomamos. No es un objetivo principal sino un resultado secundario. Fuentes de alegría de compromiso deliberado que se alinean con sus valores y aspiraciones es esencial para la felicidad que deseas.

El objetivo final de la vida es participar en experiencias y compromisos que te permitan crecer, desarrollar y convertirte en la mejor versión de ti mismo. 

Quédate cerca de cualquier cosa que te alegra que estés vivo.

Patricio Varsariah.
 

Cuando vivimos de las apariencias.

septiembre 2, 2023


La apariencia y la belleza exterior, no es más que el encanto de un instante. La apariencia del cuerpo no siempre es el reflejo del alma. Los ojos del alma, cuando hay amor, son los únicos que pueden traspasar cualquier percepción, que pueden ir más allá de cualquier aspecto, máscara, apariencia o superficialidad, es el amor el que nos permite percibir la belleza real, esa que observamos profundamente, que nos conecta, que nos transporta y que nos llena de plenitud.  Se dice que hay que mirar dos veces para ver lo justo y no mirar más que una vez para ver lo bello.

Cuando hablamos de sinceridad lo primero que nos viene a la mente es decir lo que pensamos abiertamente, incluso muchos justifican el insulto, las groserías y la falta de educación con la sinceridad, cuando ser sincero no significa ser desagradable ni impertinente. Pero hay un rasgo de la sinceridad que no tomamos en cuenta, y es su nexo con la veracidad y la sencillez.

Recorremos el camino de nuestra vida recogiendo enseres, vamos en un viaje donde nos cargamos de objetos y sentimientos que algunas veces nos facilitan el recorrido y muchas otras se convierten en un gran peso que lleva al agotamiento y al desgaste. Eso ocurre con las apariencias, con querer parecer algo que no se es, en querer proyectar una imagen de nosotros que a la larga cuesta demasiado mantener; esta situación va derivando en un desgaste y en una especie de olvido de nuestra propia realidad, de lo que somos esencialmente y de lo que nuestros afines aman de nosotros; incluso terminamos recorriendo ese camino cargado de cosas innecesarias por mantener esa apariencia y dejamos lo genuino a un lado.

La apariencia implica una pérdida de sinceridad y de honestidad con uno mismo, ¿para qué hacer ver a otra persona que no somos quiénes somos? ¿por qué ocultar nuestro maravilloso ser? ¿por qué pensar que mantendremos las apariencias a lo largo de todo el camino y además lo disfrutaremos? 

Asociamos las apariencias con lo externo, con lo físico, con la manera de vestir de una persona y tendemos a juzgar a los seres a partir de allí, pero las apariencias también llevan implícito una situación interna, de aceptación o negación, de rechazo y de una inconformidad inconsciente con la vida que llevamos o con la manera que tenemos de hacer las cosas.

Pero la verdadera belleza, la que se reconoce cuando hay amor, en ella y a través de ella, va más allá de esa impresión, de esa moda, de lo común y lo ordinario, es esa belleza sutil que podemos apreciar cuando miramos el horizonte, la calidez de la belleza de la naturaleza o de la hermosa mirada de un niño, la belleza que se aprecia cuando hay amor no se esconde tras ningún maquillaje, ninguna máscara, ninguna intención, simplemente es. Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla.

No hagamos de las apariencias nuestra verdadera identidad, no nos esforcemos por mantener una imagen que no somos, no nos desgastemos en hacer ver a los demás lo que ellos quieren ver, seamos auténticos, honestos con nosotros mismos, genuinos y sencillos, hagamos de nuestro día a día único y real, con lo bueno y con lo malo, con lo dulce y con lo amargo, con los mayores y los pormenores y haremos de nuestra existencia un ligero placer. 

Cuando vivimos de las apariencias, la belleza se convierte en algo realmente importante y prioritario, muchas personas no logran concebir la vida sin atender principalmente a su belleza, a su apariencia, a la manera en que son percibidas por los demás, la impresión que causan y lo que piensan de ellas.  

Tristemente esta manera de vivir, consume mucha energía, lleva a cada persona a invertir muchísimo tiempo y energía en cultivar algo que inevitablemente pasará, se esfumará, se transformará, pues es ley de vida, es natural y real lo que ocurre a cada ser humano con el pasar de los años, por más que se espere detener el tiempo, alargar los años y renovar constantemente la frescura, la belleza siempre se transforma, pero cuando no hay amor, esto no puede percibirse ni valorarse, únicamente contará aquella belleza que se mira a través de los ojos y que cubre la superficie. 

En los ojos se refleja la pureza del alma, cuando hay amor, son los únicos que pueden traspasar cualquier percepción, que pueden ir más allá de cualquier aspecto, máscara, apariencia o superficialidad, es el amor el que nos permite percibir la belleza real, esa que observamos profundamente, que nos conecta, que nos transporta y que nos llena de plenitud. 

Mira dos veces para ver lo justo. No mires más que una vez para ver lo bello.
 
Nuestros ojos pueden percibir paisajes hermosos, momentos maravillosos y grabar impresiones que jamás se borrarán, pero las verdaderas vivencias se albergan en el alma, cuando hay amor la belleza trasciende lo efímero, lo superficial y lo falso, no se trata de no apreciar la belleza, de no reconocer algún rostro hermoso, una persona agraciada o sencillamente una sonrisa sobresaliente, se trata de llevarlo más allá, de aprender a apreciar la belleza con todos los sentidos, porque además lo que puede resultar hermoso para unos no tiene que serlo para otros, es todo cuestión de gustos y preferencias.

Podemos malgastar nuestro tiempo y todos los minutos de nuestra vida cultivando nuestra belleza física, intentando ser más atractivos, más voluptuosos, más aceptados, no está mal si es la elección de cada quien, pero si esta belleza no va acompañada del amor, no tiene finalmente ningún sentido, se puede ser el ser más atractivo del planeta, objeto de todas las miradas y de los pensamientos más irreales, puede sentirse el ego plenamente y constantemente satisfecho, pero si no hay amor, al final del día lo que queda tras el ego dormido es un profundo vacío.

Finalmente, debemos cultivar aquello que elijas, somos protagonistas de nuestra vida y podemos enaltecer de ella lo que queramos, pero jamás hagamos de lado el amor por priorizar la belleza, esta dura poco y aunque se disfruta mucho, las enseñanzas más hermosas, las experiencias más trascendentales, se viven en el alma y no en el cuerpo.

Mi recomendación siempre será, que te ames, te valores y te des cuenta que dentro de ti lo tienes todo.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Vivir en el presente.

septiembre 2, 2023


Mañana y los planes para mañana no pueden tener ninguna importancia a menos que esté en contacto total con la realidad del presente, ya que está en el presente y solo en el presente es que vive. 

Aquí hay una aflicción común que nos roba el buen sueño: estás acostado en la cama, la mente acelerando con pensamientos sobre lo que necesitas lograr mañana, la próxima semana o lo que podrías haber hecho de manera diferente ayer.

El mundo moderno pone un gran énfasis en los objetivos futuros. A menudo conduce a una trampa de productividad: centrarse en tareas o actividades que proporcionan una ilusión de logro, pero no contribuyen significativamente a sus objetivos o prioridades. La presión de ser productivo hace que sea difícil abrazar completamente el presente sin sentirse culpable o improductivo.

Cuando siempre te centras en "lo que sigue" sin tomarte el tiempo para reflexionar sobre tus acciones y hábitos, lleva a la falta de autoconciencia y dificulta tu capacidad de hacer un progreso significativo. Dejas de vivir en el presente real.

Tienes prisa, pero no vas a ninguna parte. El miedo existencial se establece en el momento en que te detienes para ser realmente, una ansiedad que te roe mientras persigues a un esquivo mañana mientras ignoras el hoy.

¿Alguna vez has notado lo difícil que es sentarse en silencio, completamente presente, sin la necesidad de revisar tu teléfono, hacer planes o recordar?

Lo entiendo; Yo también lucho con eso.

El miedo a vivir en el presente o enfrentarnos a nosotros mismos aquí y ahora nos roba nuestras experiencias presentes. La vida en el pasado o el futuro significa perderse lo eterno ahora.

Las personas oscilan entre pensar en remordimientos pasados y ansiedades sobre el futuro, lo que hace que sea difícil comprometerse con el aquí y ahora. El dilema puede conducir a una sensación de inquietud e insatisfacción.

Todos somos culpables de eso, ¿no? Es como si estuviéramos corriendo hacia un destino esquivo, descuidando nuestras vidas actuales. El pasado y el futuro están solo en la mente.

Algunas personas temen el presente porque representa un punto en el que pueden percibir una pérdida de control. El futuro puede parecer más manejable porque tiene la promesa de preparación, mientras que el presente puede verse como incontrolable y caótico.

¿Por qué es tan difícil simplemente "ser" sin el tiempo rápido en nuestras cabezas? 

Rumiar, preocuparse por ayer y pensar en qué hacer todo el tiempo nunca cesan. Es una experiencia humana común. 

Me pregunto: ¿Encontramos consuelo en el pasado o en el futuro?

Cuando enfrentamos nuestras vidas actuales, la fea verdad es que nos vemos obligados a considerar nuestra existencia como realmente es: finito, transitorio y a menudo desprovisto de las grandes narraciones que construimos para nosotros mismos.

La confrontación puede ser inquietante, ya que debemos abandonar el permanecer en el pasado o en el futuro y lidiar con la realidad de nuestra existencia actual.

El miedo a vivir en el presente es a menudo un mecanismo de defensa contra el temor existencial, un sentimiento de ansiedad, vacío o falta de sentido que puede provenir de contemplar nuestras vidas.
Escapamos al pasado, recordando sobre mejores tiempos, o saltamos al futuro, planeando un mañana más seguro. Ambos patrones de pensamiento nos protegen de la incomodidad de enfrentar nuestra existencia en el presente. El miedo a vivir en el presente está estrechamente relacionado con nuestra percepción del tiempo, ya que la "temporalidad", de la existencia humana es inherentemente temporal.

Somos seres que existen en el tiempo, y el pasado y el futuro son parte integral de nuestra existencia. Sin embargo, nuestra impermanencia conduce a la ansiedad y la desconexión del presente.

Instó a comprometernos con el concepto de "estar allí", lo que significa estar en el mundo y encontrar significado en el flujo de tiempo, incluido el presente, deberíamos adoptar lo absurdo de la vida y rebelarnos contra ella al encontrar nuestro propio significado a través del compromiso consciente y apasionado con el mundo.

Al sumergirnos completamente en el presente, desafiamos lo absurdo y creamos nuestro propio propósito. Vivir en el presente requiere enfrentar nuestros verdaderos seres sin las máscaras del pasado o el futuro. Es liberador y desalentador porque exige que asumamos toda la responsabilidad de nuestras vidas actuales. La participación activa en la vida significa estar aquí, ahora mismo

La inquietud, la ansiedad, la tensión, el estrés, la preocupación, todas las formas de miedo, son causadas por demasiado futuro y no suficiente presencia. La culpa, el arrepentimiento, el resentimiento, las quejas, la tristeza, la amargura y todas las formas de no perdón son causadas por demasiado pasado y no suficiente presencia.

El presente es inherentemente incierto, y la imprevisibilidad de las experiencias de la vida presente puede amplificar el miedo existencial. La incertidumbre sobre el futuro puede conducir a la ansiedad sobre el presente.

La existencia precede a la esencia", lo que significa que existimos primero, y nuestras elecciones definen nuestra esencia. Por lo tanto, vivir auténticamente en el presente implica tomar decisiones conscientes y responsables que dan forma a nuestra esencia.

Vivir en el presente requiere tomar decisiones, lo que puede ser desalentador para las personas que se sienten abrumadas por el peso de sus decisiones.

El presente puede parecer desprovisto de un propósito inherente, lo que hace que algunas personas experimenten un sentido de nihilismo o desesperación.

El concepto de "temor" o "ansiedad" con respecto a la existencia, los humanos lidiamos con una profunda sensación de temor cuando nos enfrentamos con las infinitas posibilidades de nuestra existencia. La ansiedad puede conducir a un deseo de escapar al pasado o el futuro, evitando la responsabilidad existencial de vivir en el presente.

Abrazar el presente a menudo requiere que seamos fieles a nosotros mismos. Si estás deprimido, estás viviendo en el pasado. Si estás ansioso, estás viviendo en el futuro. Si estás en paz, estás viviendo en el presente. Eso puede ser difícil para aquellos que han construido una fachada o vivido de acuerdo con las expectativas sociales, ya que implica enfrentar sus verdaderos deseos, valores y emociones.

Confrontar este miedo es esencial para una existencia significativa, ya que nos impulsa a tomar decisiones significativas a pesar de la ansiedad que genera.

El existencialismo lidio con la paradoja de la libertad humana. Por un lado, estamos "condenados a ser libres", lo que significa que debemos tomar decisiones, incluso cuando preferimos evitarlas. Por otro lado, la libertad de existencia puede ser abrumadora, lo que lleva a la evasión y al escape del presente. Comprender que la libertad de elegir nuestro camino le da a la vida su profundo significado. Reflexionar sobre tus valores, creencias y objetivos puede ayudar a alinear tus acciones con tu verdadero yo, reduciendo el miedo a vivir sin capacidad.

En conclusión, el gran escape de la vida es un fenómeno complejo profundamente arraigado. Refleja nuestro miedo innato de enfrentar las incertidumbres de la existencia y la temporalidad y el absurdo de la vida. Sin embargo, al vivir activamente en el presente y reconocer nuestra libertad, podemos trascender este miedo y descubrir un significado profundo en nuestras vidas.

Recuerda entonces: solo hay una vez importante, el ¡ahora! Es el momento más importante porque es el único momento en que tenemos algún poder. Si bien adoptar el presente es esencial, establecer objetivos y aspiraciones significativos puede proporcionar un sentido de propósito y dirección en la vida.

Encontrar un equilibrio entre vivir en el presente y planificar para el futuro es crucial para vivir en lo eterno ahora. Es posible apreciar el presente mientras se prepara cuidadosamente para lo que se avecina sin quedarse allí.

Explorar y abordar tus temores existenciales puede ser un paso valioso para seguir una existencia más auténtica y significativa.

Gracias por leer.

Patricio Varsariah.
 

En el otoño de mi vida.

agosto 24, 2023



Hoy quiero escribir sobre mi alma otoñal que se encuentran en el crepúsculo de una etapa donde entiendo al amor, ya no como una conquista o una invasión, sino como una conexión basada en la alegría, la ternura y la complicidad. Son relaciones (habitualmente) honestas que dan paso a una etapa maravillosa.

A menudo suele decirse aquello de que el verdadero amor nos espera en la madurez. Sin embargo, cabe decir que no es del todo cierto. En ocasiones tendemos a caer en el error de querer establecer comparaciones continuas sobre todas nuestras experiencias vitales, cuando la realidad es un poco más simple. 

Existir es al fin y al cabo saber apreciar todo aquello que acontece en cada etapa, agradecer cada vivencia de juventud, con sus aciertos y sus errores y disfrutar a su vez de cada regalo que nos ofrece la madurez.

El significado del amor maduro, a mi modo de pensar es la unión a condición de preservar, la propia integridad y también la individualidad del otro. 

Cada ciclo nos permite recibir todo aquello que nos llega de un modo particular. Cuando era joven no filtraba nada, me abrazaba con inmensas ganas e infinita energía a todo lo que me encontraba en mi camino. Era como una intensa tormenta de verano. Más tarde, uno se va volviendo más selectivo, más cauto, en mi persona queda aún el perfume de esos estíos intensos, pero prefiero ya brisas más tibias, de esas que huelen a calma, a tardes luminosas y playas tranquilas.

Los amores a mi edad madura, no renuncia ni mucho menos a la jovialidad o a la inocencia, pero lo que no deseo ya es caer en antiguos errores. Se de sobra que las parejas no son medias naranjas, sino más bien “naranjas y manzanas”, personas que llevamos a cuestas experiencias diversas y a veces muy distintas.  Almas con su propia individualidad que desean por qué no, darle una nueva oportunidad al amor…  

Ahora bien, no faltan las voces críticas de algunos que dicen: seguro que es simple interés económico. Solo buscan apagar la soledad, dicen otros. Es un capricho, se atreve a decir uno por lo bajo, seguro que en unos meses vuelven a sus cosas, a sus libros, a sus escritos, a su trabajo etc.…… 

Sin embargo, no me importan demasiado todas esas críticas y esas opiniones. 

No estoy ya para esas cosas, las arrugas y las cicatrices, aunque empañen un poco mi piel, revisten de fortaleza el corazón y la voluntad. Lo que voy a hacer lo llevo a cabo con conocimiento de causa. No soy niño-adulto, la madurez no confiere ingenuidad, sino sabiduría de la buena.  Además, mis mochilas emocionales y experienciales guardan infinitas vivencias como para hacer de una decisión un simple arrebato, un mero capricho.

Ese amor otoñal, más allá de lo que piensen otros y de todas esas miradas que observan pero que no ven, no sabe de egoísmos ni necesito demostrar nada a los demás. Porque nada es artificial, mis pensamientos, mis propósitos y mis caricias son tan sinceras que es la luz de la verdad la que me ilumina, y es un sentimiento tan completo, que me llena la cabeza, las manos y el corazón.

Por otro lado, hay un dato que seguramente alguno de Ustedes ya sabe. Gran parte de la población más joven tiene asociada la clásica idea de que la madurez o esa etapa más otoñal de nuestro ciclo vital y que es sinónimo de pasividad y resignación. 

Es como si el amor o la pasión tuviera fecha de caducidad, como si fuera territorio vetado para quien pinta canas, para quien deja atrás más vida de la que tiene por delante, yo estoy convencido que el amor joven vive del entusiasmo, el maduro de la armonía. 

Es un error, de hecho, si hay algo que nos está enseñando la psicología positiva es que la curva de la felicidad alcanza su pico más elevado en esta etapa. Un momento donde el amor se vive de una forma mucho más clara, más limpia.

El amor en la edad madura confiere un reposo más que satisfactorio a la persona. No es un fuego que quema la piel, sino un río que te lleva en un paseo de descubrimientos en pareja, ahí donde seguir creciendo, experimentando y alimentando un nuevo tipo de felicidad. Porque más allá de lo que algunos escépticos puedan creer, es en esta etapa donde por término medio, se experimenta un mayor bienestar psicológico, porque en realidad, la percepción del bienestar y la satisfacción personal se vive con mayor intensidad en la infancia y en la edad madura. 

La felicidad representada a lo largo de nuestro ciclo vital tendría por tanto forma de “U”, alcanzando un primer pico en la niñez y un segundo llegando la cincuentena o sesenta o setenta.

Tengo muy claro que cumplir años no es sinónimo de ganar en madurez psicológica. El equilibrio emocional tampoco es algo normativo, sin embargo, una buena parte de la población que entra en el otoño de sus vidas lo hace con una integridad excepcional y con una actitud maravillosa.

Como tantos de Ustedes yo soy una persona que no se limitan a acumular años, sino a alimentar las ganas y las ilusiones. 

Los que tenemos la fortuna de haber llegado a esta etapa de nuestra vida, hombres y mujeres que nos hemos conquistado a sí mismos, que tenemos carisma y esa alquimia donde combinar la sabiduría con la esperanza, la serenidad con la pasión y el deseo con la humildad, creemos que los amores en la edad madura no son tan efusivos como el primer amor de adolescencia, pero son sin duda mucho más fructíferos, y más satisfactorios.

Amor y tranquilidad y los años pasan y al final nos quedamos con los momentos vividos y las manos vacías, pero indiscutiblemente con el amor y la tranquilidad....

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!

agosto 21, 2023



Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos. Como quieras llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando. 

Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente “revolcándose” en los porqués, y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tu familia, todos estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante. 

No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltar, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. 

No. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! 

Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, papeles por romper, documentos por tirar, libros por vender o regalar. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. 

En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó. 

No esperes que le devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú. Suelta el resentimiento, deja de prender “tu televisor personal” (la mente) para darle y darle al asunto, lo único que consigues es dañarte mentalmente, envenenarte, y amargarte. 

La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si andas por la vida dejando “puertas abiertas”, por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. 

Debes clausurar, las posibilidades de “regresar” (¿a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron ¡Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo!, si no, déjelo ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelves. 

Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque tú ya no encajas allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio. Tu ya no eres la misma persona que se fue, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a que volver. 

Cierra la puerta, pasa la hoja, cierra el círculo. Ni tu serás el mismo, ni el entorno al que regreses será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. 

Es salud mental, amor por ti mismo desprenderte lo que ya no está en tu vida. Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque: cuando tu viniste a este mundo ‘llegaste” sin ese adhesivo, por lo tanto, es “costumbre” vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir. Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr porque, te repito, nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, y necesidad. 

Pero … cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suelta. Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. 

El secreto de la salud mental y corporal está en no lamentarse por el pasado, no preocuparse por el futuro ni adelantarse a los problemas, sino vivir sabia y comprometida mente el ahora

¡Esa es la vida!

Gracias por leer.

Patricio Varsariah.
 

Un propósito en la vida le da a uno una razón para sobrevivir.

agosto 19, 2023


A veces, es difícil de enfrentar los errores y los arrepentimientos del pasado. Falta de seguir los sueños, la falta de oportunidades de seguimiento estaba complicada en la mente, etc. En mi séptima década de la vida es aún más evidente. Requiere una dirección diferente. Estoy más inclinado a seguir con un pensamiento convincente y no cuestionarlo. Pedir orientación y ayuda incluso desde nuestro ser interior es mejor que tratar de tener éxito en nuestros propios caprichos. 

Pienso en todos los problemas y me doy cuenta de que siempre me puse bien al final. Pero si hubiera estado más concentrado, las cosas habrían sido aún mejores. El tiempo tiene una forma de ponerse al día contigo. Y las cosas ya no son tan importantes, eso ayuda a ser real. Cada día aprendo cosas nuevas y eso me mantiene joven de corazón. Un propósito en la vida le da a uno una razón para sobrevivir.

Todos necesitamos recordar estas cosas. Así como juzgamos a otras personas en función de nuestra perspectiva limitada, también nos juzgamos con ese mismo filtro.

Pongo a tu consideración 8 llamadas de vigilancia que todos necesitamos recibir en la vida antes de que sea demasiado tarde:

1. Puede que no tengamos un mañana para decir: "Te amo".
Hace unos 15 años, un compañero de trabajo mío murió en un accidente automovilístico en el camino al trabajo. Durante su funeral, varias personas de la oficina lloraban, diciendo cosas amables como: “Lo amaba. Todos lo amamos tanto. Era una persona tan maravillosa ". Y me pregunté si estas personas le habían dicho que lo amaban mientras estaba vivo, o si solo con la muerte, esta poderosa palabra, amor, se había usado sin dudarlo ni titubear.

Me prometí a mí mismo entonces que nunca más dudaría en hablar con las personas que amo y les recordaría cuánto las aprecio. Merecen saber que dan sentido a mi vida. Merecen saber que creo en el mundo de ellos.

En pocas palabras: si amas a alguien hoy, dígales. Si aprecias a alguien hoy, dígales. Puede que no haya un mañana. Hoy es el día para expresar su amor y admiración. 

2. Nuestros juicios de los demás a menudo son inexactos.
Nunca sabrás exactamente por lo que está pasando otra persona o cuál es toda su historia. Cuando creas que lo haces, date cuenta de que tus suposiciones sobre su vida están en relación directa con tu propia perspectiva limitada.

Muchas personas que crees que tienen éxito son extremadamente infelices. Muchas personas que crees que lo tienen fácil han trabajado para lograr su estatus. Muchas personas que parecen ser ricas están endeudadas debido a sus gustos extravagantes por las posesiones materiales. 

3. No intentarlo es por qué la mayoría de las personas fallan en la vida.
No son los errores y los fracasos por los que más debes preocuparte, son las oportunidades que te pierdes cuando ni siquiera lo intentas, eso duele lo peor. Intentar, realmente intentarlo, siempre conduce a algún nivel de éxito, independientemente del resultado. Incluso los errores y fracasos te enseñan qué no hacer la próxima vez. Cada resultado, bueno o malo, es una lección que te hace más fuerte y más sabio con el tiempo.

Así que sigue recordándote que al final solo hay una cosa que hace que un objetivo o un sueño sea imposible de lograr: la falta de intento. Porque los resultados que logras en la vida no se basan en lo que planea hacer o lo que dice que hará. ¡Sus resultados provienen de lo que realmente intenta hacer constantemente!

Sí, tu vida mejorará cuando mejores. Comience a invertir en ti mismo mental y físicamente. Has que sea una prioridad aprender y crecer un poco todos los días construyendo hábitos diarios positivos y apegándose de ellos. Cuanto más fuerte crezcas y te convertirás, mejor se sentirá tu vida a largo plazo.

4. La paciencia no significa esperar y no hacer nada.
La paciencia implica actividad productiva. Significa hacer lo mejor que pueda con los recursos disponibles para ti, al tiempo que entiende que los resultados que buscas valen el tiempo y el esfuerzo necesarios, y no están disponibles en otro lugar por menos tiempo y esfuerzo.

La paciencia es la comprensión de que la calidad de tu vida a largo plazo es mucho más significativa que la cantidad de cosas que lo llena hoy. La paciencia es tu disposición a aceptar y apreciar lo que tienes en este momento, mientras trabaja gradualmente duro para los sueños y los objetivos que más te importan.

5. A menudo no necesitamos nada más para ser felices.
Intuitivamente, ya sabes que las mejores cosas de la vida no son cosas en absoluto, y que las relaciones, las experiencias y el trabajo significativo son los elementos básicos de una vida feliz. Sin embargo, tu vives en una sociedad impulsada por el consumidor donde tu mente está sujeto incesantemente a inteligentes tácticas publicitarias que lo impulsan, contra tu mejor juicio, para comprar bienes materiales que no necesitas.

Y en cierto punto, los objetos materiales excesivos que compras terminan perjudicando las necesidades emocionales que los anunciantes les gustaría que crean que deben apoyar. Entonces, la próxima vez que te prepares para hacer una compra impulsiva, pregúntate si esto es realmente mejor que las cosas que ya tienes. ¿O te has engañado momentáneamente para que creas que no estás satisfecho con lo que ya tienes? 

6. No somos perfectos, y tampoco lo es nadie más.
Todos los humanos son imperfectos. Cometemos errores, perdemos nuestras temperaturas y nos sorprendemos. Nos tropezamos, nos deslizamos y a veces giramos fuera de control. Sí, a veces la confianza pierde la confianza, el paciente equivocó a su paciencia, al generoso acto egoísta y el segundo conocedor adivina lo que saben.

Pero eso es sinceramente lo peor: todos tenemos nuestros momentos. ¡La mayoría de las veces somos notables! Así que párate junto a las personas que amas a través de sus momentos de imperfección y ofrecen la misma cortesía; Si no está dispuesta o dispuesto a hacerlo, tampoco mereces estar en los momentos valiosos.

7. Todas las pequeñas cosas hacen una gran diferencia.
La vida no se trata de un solo momento de gran triunfo y logro. Se trata de las pruebas y errores que te llevan allí: la sangre, el sudor y las lágrimas, las cosas pequeñas e intrascendentes que haces todos los días. Todo es importante al final: cada paso, cada arrepentimiento, cada decisión y cada pequeña aflicción.

Sí, los acontecimientos aparentemente inútiles se suman a algo. El trabajo de salario mínimo que tenías en la escuela secundaria. Las tardes que pasaste riendo y socializando con compañeros de trabajo que nunca más ves. Las horas que pasaste escribiendo tus pensamientos en las publicaciones en las redes sociales que nadie leyó. Contemplaciones sobre planos futuros elaborados que nunca llegaron a ser. Todas esas noches solitarias que pasaste leyendo novelas y columnas de noticias y consejos de moda y cuestionando tus propios principios sobre la vida, el sexo y la religión y si eres lo suficientemente bueno o no como eres ... ¡Todo esto te ha fortalecido! Todo esto te ha llevado a cada éxito que hayas tenido. Todo esto te ha hecho quién eres hoy.

A decir verdad, te han descompuesto docenas de veces y vuelvas a unirte. Piensa en lo notable que es y en qué tan lejos has llegado. No eres la misma persona que eras hace un año, hace un mes, o incluso ayer. Siempre estás creciendo ... ¡más fuerte!

8. Las excusas son en su mayoría solo mentiras.
El hecho de que alguien más pueda, no significa que puedas, ¿verdad? Porque no eres lo suficientemente bueno, o ya has perdido tu oportunidad, o simplemente no está en las cartas para ti. Buscas razones por las que pueden hacerlo, pero no puedes ...

• "Tal vez es un empresario de Internet y escritor independiente porque no tiene hijos".
• "Tal vez ella o el esté muy en forma que yo porque no tiene todas las obligaciones laborales y familiares que tengo, o tiene un cónyuge más solidario, o no tiene rodillas malas".

Está bien, es fácil encontrar excusas: pero mira a todas las otras personas que también tienen obstáculos considerables y lo han hecho de todos modos. Yo he sido testigo de que las personas se reinventan a todas las edades: los jóvenes de 48 años que comienzan familias sanas, de 57 años que se gradúan de la universidad por primera vez, 71 años- que comienzan negocios exitosos, etc. E historias abundan de personas con discapacidades o enfermedades que superaron sus obstáculos para lograr resultados increíbles.

Nadie más puede tener éxito en tu nombre. La vida que vives es la vida que construyes para ti. Hay tantas posibilidades para elegir, y tantas oportunidades para que puedas cerrar la brecha entre donde estás y dónde quieres estar. ¡Ahora es el momento para dar un paso adelante!

Hoy, espero sinceramente que tengas otro día inspirado, que sueñes con valentía y peligrosamente, avanzarás en tu vida, que te encantará y serás amada o amado a cambio.

Encuentra la fuerza para aceptar y crecer a partir de los problemas que no puedes cambiar. Y, lo más importante (porque creo que debería haber más amabilidad y sabiduría en este mundo), que debes,  ser sabia o sabio con tus decisiones, y que siempre serás más amable contigo y con los demás.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

Qué he aprendido a lo largo de mis años.

agosto 17, 2023


Que, fui, soy y siempre seré un lobo solitario y que todos tenemos un destino, aunque no todos deciden perseguirlo, por suerte, yo sí he tenido esa inspiración

¿Qué pasaría si la vida ??? fuese un sueño... y se despertara con la muerte?

La vida es un canto a la belleza, una convocatoria a la transparencia. Lo importante es vivir, no importa que sea en la cuerda floja. No todos los días han de ser malos, habrá algunos malísimos y, otros, peores. Y, no obstante, al final lo que cuenta es el tiempo que has vivido y no como lo has vivido. 

Y es que es así, por lo menos para la mayoría de los mortales, las cosas nunca llegan solas, podemos perseguir nuestros sueños, luchar por ellos, aunque nos caigamos, nos volvemos a levantar, es la única manera de poder llegar a nuestras metas en la vida… nuestras ilusiones, nuestros objetivos y ¿por qué no? nuestros sueños, nuestro destino. 

Aunque, a pesar de todo, hay que seguir tocando siempre de pies en el suelo y saber reconocer hasta dónde somos capaces de llegar y si vale realmente la pena luchar por ello, ¿verdad? 

¿Aunque un sueño parezca utópico debemos luchar por él? ¿debemos calibrar las posibilidades de que pueda llegar a ser real, trabajando por él, antes de empezar a hacerlo? ¿Y si se os cumple el sueño, no se desvanecerá la ilusión al hacerse realidad? 

¿Qué he aprendido a lo largo de mis años? 

Pues que hay que aprovechar las oportunidades que nos ofrece la vida, aunque uno, a veces no esté predispuesto, crea que no está preparado, le dé pereza empezar algo nuevo, en algún ámbito de su vida o no crea en que le puede pasar algo bueno, descubriendo un nuevo camino, con la opción de elegir… 

…¡¡Sí!!, hay que aprovecharlas, esas oportunidades pueden no volver a presentarse jamás en la vida y nunca se sabe lo que nos depara el destino, si decidimos desafiarlo o mejor dicho, si nos desafiamos a nosotros mismos, dándonos la opción de superarnos, aniquilando viejas creencias, inútiles miedos, falsos prejuicios, clichés absurdos o simplemente, venciendo pensamientos negativos que no nos dejan avanzar en nuestro camino y lo único que hacen es cerrarnos puertas a algo que puede ser realmente gratificante y/o bello de vivir o quizás una nueva experiencia que nos enseñará algo más en la vida y nos hará crecer. 

Y en ello estoy, aprovechando cada oportunidad que me da la vida, en cada nuevo amanecer, a la vez que sigo despertando siempre de mis tinieblas, cuando éstas acechan, que cada vez lo hacen menos, hasta que me olvide totalmente de ellas, al mismo tiempo que les doy las gracias por enseñarme, siempre. a superarme a mí mismo, a mis temores, porque siento que, al saberlas ahí, valoro mucho más el poder ver la luz…mi luz.

Se empeñan en decirnos que el tiempo lo cura todo. Y a mí se me secan los labios de decirles que el corazón pesa… que, si ese tiempo del que hablan se utiliza con alguien que calla, escucha y abraza, ¡claro que cura! A veces pienso que hay personas que llegan al mundo para enseñar, algunas veces para herirnos y otras que nos ayudan a levantarnos.

Todos tenemos heridas en lugares recónditos, como si de un mapa se tratase. Heridas superficiales, profundas, simples, infectadas, contusas, punzantes, cortantes, recién curadas… Pueden tener muchas formas, lugares y causas. Lo que no difiere mucho unas de otras es el modo de sanarlas. 

Me enseñaron a echar mercromina y retirarla con algodón, para terminar, poniendo una tirita. ¿Cuánto de funcional tiene esto? Será desconocimiento o falta de habilidad, pero a siempre se quedaba algodón dentro de la herida y dificultaba la cicatrización. Además, poniéndole una tirita a veces se le hacía un flaco favor a la herida. Cualquier herida necesita ser limpiada y desinfectada con agua oxigenada, aire y tiempo. Y tiempo. ¡Y más tiempo!

Todos necesitamos limpiar nuestras heridas antes de que cicatricen. Y estará bien pensar el motivo de la herida, qué nos hizo caer, cómo nos afectó, qué consecuencias tuvo, qué voy a hacer para sanarla… Sin ello, el proceso de cicatrización se torna complicado o, como poco, incompleto. Y soplar. Y dejarse soplar. 

¿Por qué creéis, sino que desde siempre se dice eso de “soplar las heridas”? ¡Porque sanan con más facilidad! Ese gesto mágico no solo sirve para pedir deseos. También consuela. Cura.

… y dejar que el tiempo se pose sobre ellas con su magnífico poder de cicatrización. Desconozco cuál será la composición del tiempo, sin embargo, he comprobado que, tras su paso, las heridas duelen menos. 

Nunca me gustaron los brebajes que atiborraban a las heridas con tal de acelerar su cura. Ahora entiendo por qué. Todo tiene su proceso, y hacer de catalizador no es otra cosa que romper el curso natural de las cosas. Es cuestión de lavarla y dejarla al aire. Eso sí, poniendo especial cuidado en no exponerla en exceso, huyendo de parches o tiritas que, a la larga, solo consiguen evitar que salga la infección y la cura se haga indefinida.

Llegará el día en que cicatrice. Y no por ello, hay que des-cuidar(se).

Cuando finalice el proceso, esas cicatrices, como un mapa, me recordarán los caminos que he recorrido y los tropiezos que he salvado. La experiencia será el indicativo de mi propio umbral del dolor. Y cada vez éste será más alto… porque saldré fortalecido, y me enfrentare a los rasguños de otro modo.

A mis años, sólo escribir y leer tiene gracia, sólo esas pequeñas cosas que no me lastiman valen la pena. A mis años mi mundo ya no mendiga amor.

Te deseo tanta salud, como gotas tiene la lluvia.

Patricio Varsariah.
 

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