julio 1, 2024

Los momentos crean recuerdos. Los recuerdos son la suma de la vida. Juntos, crean una imagen impresionante, un reflejo de lo lejos que hemos llegado. No importa el tamaño de las experiencias de la vida. Es la calidad, la riqueza y la forma en que se conectan lo que marca la diferencia. La vida es bastante larga si valoramos nuestras experiencias momento a momento.
Me pregunto: “¿Por qué las semanas, los meses y los años pasan tan rápido, todo borroso, pero los momentos duran para siempre?” Porque el tiempo se siente más largo cuando estamos fluyendo (completamente inmersos en una experiencia con toda nuestra conciencia). Cuando estamos plenamente presentes en el momento, el tiempo parece ralentizarse. Si estamos muy concentrados en algo, puede parecer que el tiempo se alarga. El opuesto es verdad. Si estamos en piloto automático, el tiempo puede pasar volando. Cuando estamos atrapados en una situación repetitiva, perdemos el verdadero valor del tiempo.
Hay momentos que tienen cierto sabor a eternidad. No mido la vida en años sino en momentos. En cinco minutos buenos y concentrados, puedo estar más presente; Puedo regalar atención, tiempo o soledad y hacerlo valer. En un momento logro una sensación de paz y claridad que dura horas. En cinco minutos puedes decirle a alguien que lo aprecias. Esos cinco minutos podrían construir un vínculo más fuerte, un recuerdo que atesorarán para siempre.
En un momento, podrás salir, respirar profundamente y reconectarte contigo mismo. Cinco minutos de conexión con la naturaleza pueden ser un poderoso calmante para el estrés. Puede leer un artículo, escuchar un podcast o ver un vídeo educativo. En cinco minutos puedes aprender algo nuevo para la vida. Estos momentos aparentemente pequeños se convierten en los pilares de una vida plena.
Deja tu teléfono. Silencia la charla interna. Aprenda a experimentar verdaderamente un momento consigo mismo o con las personas que te importan. Los estudios sugieren que el tiempo excesivo frente a una pantalla puede hacer que parezca que el tiempo pasa más rápido. No pierdas el tiempo cuando estés con las personas que amas. El momento entre lo que una vez fuiste y lo que te estás convirtiendo ahora es donde realmente tiene lugar la danza de la vida.
Una buena vida comienza con un momento de tu tiempo. Si lo repites el tiempo suficiente, construirás una buena vida. La clave es reconocer el poder de los "micro momentos". Así es como construimos vidas significativas. No necesitamos grandes gestos ni vacaciones extravagantes para crear momentos significativos. No necesito más tiempo; Sólo necesito un poco de tiempo de calidad. Si me sobrecargo con demasiados compromisos, quedaré atrapado en la trampa del ajetreo. Confundiré actividad con experiencia.
Por eso mi objetivo es no perder el tiempo en el momento. Minimizo las actividades que me quitan la vida para tener tiempo libre para lo que realmente importa. Estamos tan obsesionados con hacer que no nos queda tiempo ni imaginación para serlo. Como resultado, los hombres no son valorados por lo que son sino por lo que hacen o lo que tienen: por su utilidad.
Hoy es un nuevo comienzo. No puedes cambiar el pasado, pero puedes elegir cómo inviertes tu tiempo ahora. Insistir en arrepentimientos del pasado es una pérdida de tiempo. La mayoría de las personas pierden más tiempo mentalmente que en la vida real. Aprende de ellos y déjalos ir. Concéntrate en crear momentos positivos ahora mismo. Hoy es un regalo. El tiempo es fugaz. Pero puedes invertirlo.
Cada momento es una oportunidad de crecimiento, conexión y alegría. “No perder el tiempo”, una mentalidad que está cambiando mi enfoque de lo que me falta a la abundancia que me rodea. No debemos permitir que el reloj y el calendario nos cieguen ante el hecho de que cada momento de la vida es un milagro y un misterio.
Decídete a no estar nunca inactivo. Nadie que nunca lo pierda tendrá ocasión de quejarse de la falta de tiempo. Es maravilloso cuánto se puede hacer si siempre lo hacemos.
Si bien no podemos controlar la velocidad real del tiempo, podemos influir en cómo lo percibimos, lo utilizamos, lo gastamos o lo invertimos. Hay que recuperar ese tiempo para los momentos que importan.
Estoy aprendiendo a vivir mi vida con un respiro, un paso, una experiencia y un momento a la vez.
Que tengas un día maravilloso y gracias por leer.
Patricio Varsariah.
El arte de vivir implica saber cuándo aguantar y cuándo soltar.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 25, 2024

Cuando las cosas se vuelven abrumadoras, camino lentamente y en quietud. Hago una introspección. Miro hacia dentro. Callo mi mente. Las respuestas siempre han estado dentro. Si miro lo suficiente, encuentro lo que busco: claridad interior.
Esté vacío. Estate quieto. Simplemente observe cómo todo va y viene.
Un estado de ser en el que observo el mundo sin juzgar ni apegarme ha hecho más por mí que todos los consejos que he leído para mejorar mi paz interior.
La vida es un flujo en constante cambio. Las personas, las emociones y las cosas van y vienen. Todas las cosas evolucionan o pasan. La quietud es cómo aprendo a aceptar la naturaleza cambiante de la vida sin aferrarme ni quemarme.
Así es como noto mis pensamientos y emociones sin quedar atrapado en ellos. Me siento más en sintonía con las señales sutiles internas y externas cuando estoy quieto. Mejoro mi perspectiva de la vida. Es un camino poderoso para despertar la paz interior. Es encontrar el observador tranquilo dentro de nosotros para liberarnos de preocupaciones innecesarias, ansiedad y muchos desencadenantes del estrés.
Eres testigo de cómo todo va y viene. Deja que la mente se calme. Las diez mil cosas suben y bajan mientras el Yo observa su regreso. Crecen y florecen y luego regresan a la fuente. Regresar a la fuente es la quietud, que es el camino de la naturaleza.
En el vacío, nuestras preocupaciones, ansiedades y responsabilidades estresantes no desaparecerán, pero el ruido en tu cabeza cederá. Darán paso a tu desapego activo de ellos. Reconoces el ruido, pero no perturba la paz del observador.
Cuando no puedes controlar las fuerzas externas, convocas a tu fuerza interna para anularlas. El poder de la quietud dentro de nosotros es más que suficiente para devolvernos a nosotros mismos. Dentro de ti hay una quietud y un santuario al que puedes retirarte en cualquier momento y ser tú mismo.
Las exigencias del trabajo, las relaciones e incluso la charla constante dentro de nuestras cabezas pueden parecer una charla interminable. Podríamos sentirnos perdidos en nuestras tareas y responsabilidades, inseguros de quiénes somos o qué queremos. Aquí es cuando nuestro santuario interior se vuelve tan valioso. Podemos ver las cosas desde nuevas perspectivas cuando nuestra mente está tranquila y clara.
Simplemente tomarse el tiempo para alejarse por un momento, por pequeño que sea, puede ayudarlo a respirar profundamente y liberar la tensión. No dejes que el estrés del día te siga a todas partes.
No importa cuánto lo intentemos, no podemos silenciar el ruido que nos rodea, pero podemos aprender a no dejarnos arrastrar en todas direcciones. Desconecta para reconectar contigo mismo por completo.
La quietud no es la ausencia o negación de energía, vida o movimiento. La quietud es dinámica. Es movimiento sin conflictos, vida en armonía consigo mismo, habilidad en acción. Se puede experimentar siempre que haya una participación total, desinhibida y sin conflictos en el momento en el que te encuentras, cuando estás presente de todo corazón en cualquier cosa que estés haciendo.
Mi tiempo alejado del ruido es un espacio de renovación. Algunas personas encuentran su calma interior a través de retiros y prácticas meditativas nocturnas.
Encuentro el mío pasando tiempo al aire libre, en un espacio verde tranquilo. La paz de un bosque en calma tiene un poderoso efecto calmante. Incluso unos pocos centrados en mis sentidos y el sonido de la naturaleza me ayudan a reconectarme conmigo mismo.
Lo importante es encontrar lo que funcione para usted. No existe una forma correcta o incorrecta de conectarse con su quietud interior. La clave es ser consistente. Practico “caminatas en quietud” al menos tres veces por semana. Así es como vacío mi mente o vuelvo a mi interior. Es mi espacio para simplemente estar, sin apegos ni presiones.
Quizás para ti sea perderte en un buen libro, escuchar música relajante o simplemente dar un paseo en silencio. Cuanto más tiempo dediques a “estar vacío” del ruido, más fácil te resultará encontrar el camino de regreso a ti mismo y más te beneficiarás de su presencia calmante.
Poner en práctica significa notar tu diálogo interior. Y elegir no juzgar sino observar. Significa familiarizarse con su yo interior. Y encontrar tiempo para acceder a él en cualquier momento y lugar.
Cuando lo hagas, te elevarás por encima de todo lo que perturbe tu paz. Responderás a las experiencias difíciles de la vida con una sensación de calma y concentración en lugar de reaccionar impulsivamente. Sé el observador silencioso de tus pensamientos y comportamiento. Estás por debajo del pensador. Eres la quietud debajo del ruido mental. Eres el amor y la alegría debajo del dolor.
Que tengas un día maravilloso y gracias por leer.
Patricio Varsariah.
El arte de vivir implica saber cuándo aguantar y cuándo soltar.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 23, 2024

En esta vida hace falta gente que comprenda mas y que critique menos. Hoy quisiera dedicar este escrito a las personas que les gusta criticar a los demás y pienso firmemente sin lugar a duda que otras personas piensen de ti es su realidad, no la tuya.
Ellos saben tu nombre, pero no tu historia, no han vivido en tu piel, ni han calzado tus zapatos. Lo único que los demás saben de ti es lo que tú les has contado o lo que han podido intuir, pero no conocen ni a tus ángeles ni especialmente a tus demonios.
Con frecuencia nos cuesta entendernos a nosotros mismos, pero nos aventuramos valientes a descifrar el código del sentir ajeno. No se puede tener ningún tipo de certeza de lo que otros sienten. De la misma forma, no podemos saber lo que han vivido y lo que han aprendido o no. Por lo tanto, no deberíamos darle importancia a lo que los demás dicen de nosotros, pues sus palabras obedecen a una realidad ilusoria que su mente ha creado con el afán de saberlo todo.
Hay personas que dan su opinión sobre ti, sobre tu vida y sobre tus decisiones, aunque nadie se la haya pedido. Suelen ser opiniones malintencionadas o carentes de todo criterio cuyo único objetivo es hacer daño, menospreciar y disfrutar del pesar ajeno.
Generalmente, es gente con baja autoestima que no se acepta a sí misma, por lo que difícilmente puede aceptar a los demás. Estas personas ponen etiquetas que reflejan la realidad de cómo se sienten ellas mismas, proyectando así sus dificultades emocionales.
Vive tu vida de la forma que quieras, no de la que los demás quieren que vivas. Es probable que, si nos pudiésemos meter en el cuerpo y la mente de los demás, no nos atreviésemos a juzgar. No obstante, valdría la pena el ofrecimiento para poder valorar nuestra valentía. Sería una verdadera prueba de fuego.
Fantasías aparte, debemos asumir como única la responsabilidad de valorarnos y dejar de condenarnos.
Lo que los demás piensen de nosotros no nos pone un precio. Es decir, del mismo modo que no dejamos que nos digan qué ropas tenemos que ponernos o cómo debemos vestirnos, no tenemos que permitir que los demás elijan nuestro armario emocional. Si vivimos conforme a lo que los demás piensen de nosotros, perderemos nuestro estilo y nuestra personalidad. Nos veremos obligados a colocarnos una máscara y nuestra imagen en el espejo solo reflejará nuestra inseguridad y la inexistencia de una autoestima saludable.
Las personas más infelices en este mundo son las personas que se preocupan demasiado por lo que piensen los demás. Para sanar las heridas emocionales que nos causa la crítica, debemos de tener claro, en primer lugar, que somos personas únicas y excepcionales. Conforme a esto, debemos perderle el miedo a sentir y a pensar por nosotros mismos. Son los demás los que están juzgando y criticando, no tú.
La crítica no constructiva lleva consigo gran pobreza emocional en el mundo interno de quien la realiza. Por lo tanto, si la persona no se deja enriquecer, en estas ocasiones te conviene ser emocionalmente egoísta y “que cada palo aguante su vela”.
Así pues, despréndete de la negatividad y piensa que tu vida es mucho más fácil sin meterte en la vida de los demás. Si me lo permites quisiera darte claves que a mí me han ayudado para que te reclames a ti mismo:
Como he comentado, la consecuencia directa de dar crédito a lo que los demás piensen y digan es que acabamos convirtiéndonos en alguien que no somos. Y, por supuesto, querer complacer a otros a costa de nuestra identidad no es para nada saludable.
¿Eres una buena madre? ¿Eres una persona con éxito? ¿Eres inteligente? ¿Realizas bien tu trabajo? ¿Les gustas a los demás? Date cuenta de toda la energía que pierdes preocupándote por estas cuestiones. De todas maneras, los demás piensan sobre nosotros mucho menos de lo que creemos. Es decir, solemos sentirnos el centro de las miradas del resto de la gente cuando, en realidad, puede que lo que hagamos no sea relevante para muchos de los de nuestro alrededor. Quítate ese miedo, es en gran parte producto de tu imaginación.
Da igual lo que hagas y como lo hagas, siempre habrá alguien que lo malinterprete. Así que intenta vivir y actuar con naturalidad. Lo que tú haces porque lo sientes siempre será lo correcto. No solo no te podrás justificar, sino que te sentirás falso si no sintonizas contigo mismo.
Finalmente, no esperes que los demás comprendan tu viaje, especialmente si nunca han tenido que recorrer tu ruta ya que somos los únicos que podemos recorrer nuestro camino.
Que tengas un día maravilloso y gracias por leer.
Patricio Varsariah.
El arte de vivir implica saber cuándo aguantar y cuándo soltar.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 22, 2024

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HOY casi todos están con los ojos y la atención puestos en el teléfono móvil que llevan en la mano. Pareciera como si siempre estuvieran inmersos en una comunicación impostergable. Tanto, que toda su atención está centrada en ella. En casi todos los lugares públicos de las ciudades en el mundo, se ha vuelto constante la misma escena, es un fenómeno que todos podemos apreciar en nuestro día a día y que ha venido a remplazar entre la juventud la buena costumbre que teníamos de míranos entre sí, ni habla entre sí.
Sin duda alguna, el teléfono móvil es el símbolo por excelencia del mundo actual. Antes, las personas entraban en contacto con la virtualidad a través de los ordenadores de escritorio, por lo que existía una limitante definida para establecer esa conexión. Después vinieron los computadores portátiles y vencieron el obstáculo del espacio fijo. Con los Smartphone la portabilidad de los computadores ha roto todas las barreras. El automóvil, el televisor, el vídeo, la computadora personal, el teléfono celular y demás contraseñas de la felicidad, máquinas nacidas para “ganar tiempo” o para “pasar el tiempo”, se apoderan del tiempo.
De ahí que el teléfono móvil se haya convertido casi en una extensión del cuerpo, pero también de la persona. La mano de las personas ya no termina en los dedos, sino en el teléfono. Las orejas ahora terminan en los audífonos. La boca, en el micrófono. Y todo el mundo parece más interesado en hacer presencia en el mundo virtual, que en el real.
Yo me pregunto: El móvil, es ¿un medio o un escudo?
Cuando uno mira a tantas personas pendientes de su móvil a todas horas, me pregunto qué será eso tan importante que están mirando o cuál será esa actividad tan determinante que los absorbe todo el tiempo en las pantallas del teléfono. Lo desconcertante es que, si se mira en detalle, lo que tanto llama la atención de los usuarios es, por lo general, algo completamente trivial.
Parece haberse instalado una compulsión que lleva a “estar conectado” todo el tiempo para mantenerse al tanto de lo que ocurre en el mundo virtual: las redes sociales, las noticias, el WhatsApp, o lo que sea. Y lo que ocurre usualmente son hechos insignificantes que, sin embargo, despiertan la mayor atención.
Con el móvil, la gente vagabundea por la red. Va de una página a otra, de una red a otra, buscando algo que le resulte interesante. Es un correr eterno, una especie de caminar errante o de itinerancia, que ayuda a pasar el tiempo, pero también a abstraerse (¿o defenderse?) del mundo real circundante.
Tener los ojos puestos sobre el móvil equivale a ponerse un letrero que les dice “Favor, no molestar” a los presentes.
Con un móvil en la mano, “ya nadie está solo”. Ya nadie tiene que afrontar el hecho de tenerse solo a sí mismo en una situación determinada. Con el celular en la mano ya no es necesario encontrarse con la mirada de los demás, ni fijarse en el lugar que nos circunda, ni tender un puente de comunicación con el que está al lado. El teléfono termina convirtiéndose en una coraza invisible que aísla y protege.
Hoy existe más cercanía y más distancia, la paradoja de toda esta situación es que las personas parecen cada vez menos capaces de experimentar la soledad y que, a la vez, se sienten más solas que nunca. Lo primero se expresa en esa necesidad compulsiva de “estar conectados”. Lo segundo, en esa dificultad cada vez mayor de establecer vínculos con los demás sin la mediación de la tecnología.
Los móviles nos han enseñado a ver todo lo que pasa en el mundo a través de una pantalla.
Hay personas que experimentan una profunda angustia, que a veces raya en el pánico, cuando no disponen de su teléfono. Es como si se sintieran perdidos, aislados, excluidos del mundo. Como si por fin tuvieran que vérselas a solas consigo mismos y esto fuera un trance aterrador.
El móvil se ha convertido en el mejor amigo de muchas personas. Sin este aparato, se sienten irremediablemente solos. Más que en un medio para comunicarse con quienes están lejos, cuando se hace necesario, el teléfono celular hace las veces de un escudo para enfrentar un entorno que, evidentemente, perciben como amenazante. El móvil ayuda a eludir una cierta sensación de vulnerabilidad.
En el mundo virtual es más fácil romper las barreras, manteniendo las distancias. Acercarse a otros sin quedar expuestos al desafío de mirarlos y que nos miren a los ojos. El móvil y la comunicación que se establece a través de él nos ayuda a camuflarnos un poco, a “retocar” nuestra imagen, a controlar mejor lo que deseamos dejar ver. Es así como el móvil termina siendo ese mejor amigo que secunda nuestras extravagancias sin decir ni comentar nada.
El descanso es un tiempo sagrado para el ser humano. Sin embargo, la sociedad actual nos empuja a convertirnos en seres que jamás paran y siempre quieren ver y tener mas…
Que tengas un día maravilloso y gracias por leer.
Patricio Varsariah.
El arte de vivir implica saber cuándo aguantar y cuándo soltar.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 20, 2024

Las creencias controlan cómo se desarrollan nuestras vidas. Son tan poderosos que determinan nuestra trayectoria de vida y carrera. Creencia disfuncional: la felicidad es tenerlo todo. Replantéate: la felicidad es dejar ir lo que no necesitas.
Cada área de tu vida (mental, espiritual, física, familiar, financiera, personal y profesional) se basa completamente en lo que piensas, sabes y crees que es la forma correcta de vivir. Si tu objetivo es la felicidad o la satisfacción en la vida, todo lo que sabes que es el secreto de la felicidad influye en tus acciones para lograr ese resultado.
Lo que sea que consideres el secreto de tu felicidad es cómo inviertes tu tiempo o vives tu vida. Por eso, dejar de lado las cosas que no nos sirven es vital para nuestra felicidad.
Una de las mejores cosas que ha contribuido a mi satisfacción con la vida es dejar de lado lo que no puedo cambiar: cosas que escapan a mi control. Ha hecho más por mi paz interior que cualquier cosa que haya buscado como clave para mi felicidad.
La idea de que vas a cambiar algo en el mundo exterior y eso te traerá felicidad es una ilusión fundamental que todos sufrimos. Hay muchas más cosas de las que me he desapegado para liberarme de apegos innecesarios. He dejado muchas cosas que me impiden centrarme en lo esencial.
Me he desprendido del ajetreo, del miedo, del arrepentimiento, de aferrarme al dolor o la ira, pasar demasiado tiempo en mi cabeza y buscar mi felicidad en los demás. También dejé de hacer de las “cosas” una fuente de felicidad. “
Quieres algo porque crees que te hará feliz, y tal vez lo haga, brevemente. Pero entonces lo nuevo pierde su brillo y vuelves a tu estado anterior, menos feliz. Ésta es la “cinta de correr del sensualista” y todos parecemos estar atrapados en ella. Cuando finalmente lo solté, me sentí libre. Me sentí más ligero.
Estoy encontrando más libertad para concentrarme en cosas esenciales como pasar tiempo de calidad con mis conexiones cercanas, hacer tiempo para relajarme en la naturaleza y hacer un trabajo más significativo. El objetivo es encontrar flujo (experiencia inmersiva) en todas mis fuentes de felicidad. Dejar ir nos da libertad y la libertad es la única condición para la felicidad.
La felicidad es dejar de lado lo que la sociedad cree que debe ser la vida y hacer más de lo que te hace vivir. Es celebrar tu vida por lo que es, no por lo que se supone que debe ser. Las cosas a las que nos esforzamos tanto por aferrarnos y que ya no nos sirven, nos distraen de todo en lo que deberíamos centrarnos. La felicidad es dejar de lado los compromisos que nos agotan y no dejan espacio para lo que realmente importa.
Dejar a un lado lo que perturba la paz interior. Es clave para encontrar la libertad de ser feliz. Mereces vivir sin cargas innecesarias. Empieza a soltar lo que se ha convertido en una carga, en una fuente de miseria. No sucederá de la noche a la mañana. Pero cada paso que des te acercará a la vida que deseas.
Elijo rodearme de cosas que me hagan sonreír. Dejar ir es un cambio de perspectiva. Es un estado mental desde las expectativas hasta la vida consciente. Crea espacio porque tu mente se libera de cargas innecesarias.
El desorden material, las relaciones tóxicas y las expectativas poco realistas no crean el espacio para la paz y la satisfacción. El pasado, lo que debería haber sido y lo que podría haber sido dan paso a una vida presente lenta. Así es como encontré aprecio por las alegrías simples de la vida, una sensación de paz dentro de mí y la libertad de vivir de verdad.
No digo que me haya librado por completo del desorden mental, pero como soy consciente de aquello a lo que no quiero apegarme, elijo mis experiencias "esenciales" con sabiduría. Es difícil, pero con la práctica me concentro menos en el arrepentimiento, la ira, la pérdida, el dolor y todo lo que no tengo o lo que se supone que debo tener.
Comienza con pequeños cambios; compromisos que puedes dejar ir fácilmente. Reconoce los patrones que sacan lo peor de ti y suelta suavemente el control. Siente el levantamiento de peso. Respirar. Comenzará a disfrutar de la nueva libertad y duplicará lo que está funcionando. La vida es un equilibrio entre aferrarse y dejarse llevar.
Me planteo algunas preguntas para discernir la diferencia entre lo que perturba mi paz interior y lo que no: ¿Esta relación, trabajo o posesión me trae alegría y satisfacción? ¿O está drenando mi energía? ¿El miedo a dejarme ir me está frenando?
La presencia es cómo lo descubres. Observa cuándo se está aferrando con demasiada fuerza y cómo todo lo que se aferra le está haciendo a tu paz interior. Aferrarse y soltarse son habilidades valiosas. Has más de lo que haces que la vida valga la pena y libera el resto.
Que tengas un día maravilloso y gracias por leer.
Patricio Varsariah.El arte de vivir implica saber cuándo aguantar y cuándo soltar.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 17, 2024

El cerebro humano es bueno inventando cosas y formando hábitos inconscientes que a veces sabotean lo mejor de nosotros mismos. Así que estoy recuperando el control. Estoy pirateando mi propia psicología para lograr la paz interior.
Los psicólogos, terapeutas y maestros espirituales comprenden la mente humana. Entonces, estoy usando algunos de sus conceptos para crear un conjunto de herramientas mentales para la vida. Estos increíbles trucos han transformado mi salud mental. Han cambiado mi percepción de la realidad. Con suerte, uno de ellos iluminará tu propio camino.
Truco n.º 1: reformula tu sufrimiento. - Nuestros cerebros no perciben el mundo objetivamente. Ellos lo crean. Nuestra percepción da forma a nuestro mundo. El replanteamiento aprobado por un terapeuta te ayuda a ver las situaciones de manera diferente. El sufrimiento es inevitable. Nadie puede escapar de ello. La pérdida, la pena, el dolor, el fracaso y la decepción son increíblemente humanos. Hacer las paces con ello es el primer paso para volver a la paz interior, incluso cuando el dolor nos atraviesa.
No deseches que estás sufriendo. Toca tu sufrimiento. Enfréntalo directamente y tu alegría se hará más profunda. Sabes que tanto el sufrimiento como la alegría son impermanentes. Aprende el arte de cultivar la alegría. Practica así y llegarás al tercer giro de la Tercera Noble Verdad, la “Realización” de que el sufrimiento y la felicidad no son dos. Cuando llegas a esta etapa, tu alegría ya no es frágil. Es verdadera alegría.
Replantear el sufrimiento para superarlo. Es un cambio de mentalidad que me mantiene en control de mi salud mental. Me da control sobre mis sentimientos y emociones. Insistir en emociones dolorosas es una receta para la miseria. Reconócelos, pero aléjate de ellos. Incluso en mi experiencia más oscura, busco lecciones para mi camino. Utilizo preguntas como "¿Qué puedo aprender de esto?" Luego, uso ese conocimiento para hacerlo mejor la próxima vez.
Truco n.º 2: no eres tus pensamientos. - Nuestras mentes son como salas de chat ocupadas. Los pensamientos negativos siempre encontrarán su camino sin ser invitados. La clave es no creerles. Utiliza el principio del "observador" para presenciar su ruido mental. Me recuerdo a mí mismo que no soy mis pensamientos sino el observador de ellos. El desapego me permite dejar de lado la negatividad y elegir mi enfoque. Es liberador.
La mente es un instrumento magnífico si se usa correctamente. Sin embargo, si se utiliza incorrectamente, se vuelve muy destructivo. Para decirlo con mayor precisión, no se trata tanto de que uses tu mente de manera incorrecta: normalmente no la usas en absoluto. Te utiliza. Esta es la enfermedad. Crees que eres tu mente. Éste es el engaño. El instrumento se ha apoderado de ti
Poco a poco me estoy convirtiendo en el observador. El objetivo es elevarme por encima del ruido de mi cabeza. Soy la suma de mucho más, incluidas mis buenas intenciones y acciones.
Truco #3: conoce tus emociones. - Las emociones no son enemigas. Son mensajeros. Solía esconderlos, lo que sólo los hizo explotar más tarde. Ahora reconozco mis sentimientos. Rellenar las emociones no funciona.
Los psicólogos recomiendan reconocer nuestros sentimientos. ¿Se siente abrumado? Respire profundamente y nombre el sentimiento: "Está bien, me siento estresado". ¿Estoy triste? ¿Enojado? ¿Frustrado? Me permito sentirlo, pero no dejo que me controle. Luego, utilizo mecanismos de afrontamiento saludables, como ejercicio o caminatas en soledad, e introspección para procesar esas emociones.
Una emoción es tan fuerte como tú permites que sea. Siempre que experimentes un sentimiento negativo, en lugar de concentrarte en él, ponte a trabajar de inmediato. Si estás enojado por algo, tacha algo de tu lista de tareas pendientes. Si es posible, has algo que requiera toda tu atención. Interrumpir: hacer algo tonto o inusual para romper el patrón. Grita, haz un baile tonto o habla con voz extraña. Muévete: ponte de pie, sal a caminar, haz flexiones, baila o adopta una postura poderosa. Al cambiar tu fisiología, puedes cambiar la forma en que te sientes.
Truco nº4: Perdónate a ti mismo (y a los demás). - Perdonar no es sólo para el beneficio de otra persona. Es algo que haces por ti mismo. Así es como tomas el control total de tu curación. Así es como permites que entre la luz. Perdonar no es algo que se hace por otra persona. Es algo que haces por ti mismo. Estás diciendo: “No eres lo suficientemente importante como para tener dominio sobre mí”. Está diciendo: No puedes atraparme en el pasado. Soy digna o digno de un futuro. La oscuridad no puede expulsar a la oscuridad; sólo la luz puede hacer eso. La herida es el lugar por donde la Luz entra en ti.
Lo que resistas seguirá persistiendo. Guardar rencor es como contener el fuego y esperar que otros ardan con él. Si alimentas tu odio y tu ira, te quemas. El perdón no es tolerar las acciones de alguien. Es dejar ir la negatividad y liberarse. También me perdono a mí mismo por los errores del pasado. Me permite aprender, crecer y seguir adelante sin equipaje.
Truco n.º 5: encontrar flujo. - El flujo es ese estado mental donde se fusionan la acción, el tiempo y la conciencia. O un estado de completa inmersión y disfrute de una experiencia. El flujo es estar completamente involucrado en una actividad por sí misma. El ego desaparece. El tiempo vuela. Cada acción, movimiento y pensamiento es consecuencia inevitable del anterior, como tocar jazz.
Identifica actividades que desencadenen tu flujo, ya sea pintar, escribir, tocar música o desafíos al aire libre. Programar actividades fluidas con regularidad puede aumentar tu felicidad y productividad y hacer maravillas con tu salud mental.
Tuno estás sola o solo. Todos luchamos de una forma u otra. Habla con amigos cercanos. Habla con tus seres queridos. Nadie debería pasar demasiado tiempo solo en sus cabezas. Habla con tu paz.
Pedir ayuda no es un signo de debilidad; es una señal de fuerza. Una sólida red de apoyo te ayudará en tiempos difíciles.
Que tengas un día maravilloso y gracias por leer.
Patricio Varsariah.
El arte de vivir implica saber cuándo aguantar y cuándo soltar.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 17, 2024

Estamos programados para permanecer en nuestras cabezas. Analizamos decisiones pasadas, repetimos conversaciones y nos preguntamos: "¿Y si hubiera dicho algo diferente?" Incluso de vez en cuando pensamos en la otra vida que podríamos haber tenido.
Es reconfortante. Es familiar. Estamos atrapados reviviendo el pasado. La vida se ha convertido en un gran espejo retrovisor. Deseamos tener control sobre el pasado. No podemos cambiarlo, pero moldea quiénes somos y cómo abordamos nuestras vidas.
Es una paradoja. Entendemos el mundo sólo a través de la lente borrosa del pasado. Esa, sostengo, es la lamentable carga de la vida.
El hecho lamentable de nuestra realidad es que la vida siempre se vive en retrospectiva. Nunca sabemos lo que está por venir y la mayoría de nosotros no hemos aprendido a vivir el ahora. Como tal, todo lo que tenemos es el pasado.
La vida, en retrospectiva, es la tiranía de la retrospectiva. Tomamos decisiones y sentimos emociones en el presente, pero la verdadera comprensión de esas decisiones, experiencias y emociones sólo llega en retrospectiva. Pero la perspectiva retrospectiva es un arma de doble filo.
La sabiduría del pasado también es un sesgo. Sobreestimamos lo que podríamos haber sabido. Y a veces convertirnos en víctimas pasivas de la mala suerte en lugar de participantes activos en una cadena de nuestras experiencias que sólo conduce a más arrepentimiento, una emoción paralizante que nos mantiene atrapados en lo que podría haber sido.
El sesgo retrospectivo tiene efectos perniciosos en las evaluaciones de quienes toman las decisiones. Lleva a los observadores a evaluar la calidad de una decisión no por si el proceso fue acertado sino por si su resultado fue bueno o malo.
Una obsesión con mi pasado no me hará ningún bien. Solo estaré permanentemente apegado a “qué pasaría si” y “debería haberlo hecho” o a la trampa de la retrospectiva que distorsionará mi presente y me robará la realidad necesaria para diseñar mi futuro.
Cuestioné mis elecciones, por temor a haberme perdido un giro óptimo en la vida. Me detendré en las heridas del pasado y viviré con amargura. Entonces el futuro se convierte en una fuente de ansiedad porque el pasado me dice que todo podría salir mal.
Si bien la retrospectiva es valiosa, se puede hacer más con el poder de la previsión. Establezca metas, tome decisiones conscientes y actúe ahora para lograr el futuro que desea. La vida sólo puede entenderse al revés; pero hay que vivirlo hacia adelante.
El pasado es un maestro poderoso, pero no es nuestro entrenador de vida. Podemos aprender de sus lecciones, pero no podemos insistir en sus errores. Los efectos negativos del sesgo retrospectivo son demasiado graves para ignorarlos. El único camino verdaderamente abierto para nosotros es el que se extiende hacia adelante.
Si hubiera un mensaje por el que pudiera ser conocido en los años y siglos posteriores a mi partida, un mensaje por el que me recuerden, si es que me recuerdan, sería los escritos que estoy entregando aquí mismo. y ahora: dónde estás ahora y qué eres ahora, en este preciso momento, está absolutamente, cien por ciento bien... y aceptarte ahora mismo por quién, qué y dónde estás no sólo es tu mejor apuesta, es tu única apuesta.
Camina con propósito, con intención y apreciando la vida que tienes ahora. El peso del futuro invisible o la carga del pasado no deben paralizarte.
El deseo perpetuo de estar en otro lugar distinto de donde estás es una trampa. Pero no es permanente. Puedes cambiar tu realidad ahora. Pero vivir hacia adelante y juzgar hacia atrás es una habilidad. Como cualquier habilidad, requiere práctica. Es la única manera de vivir verdaderamente.
Si pudiéramos vivir al nivel del alma todo el tiempo, no habría necesidad de mirar en retrospectiva para apreciar las grandes verdades de la vida. La retrospectiva puede ser un maestro duro. Pero visto desde el nivel consciente, es un empujón en el camino del crecimiento. Resiste la tentación de apegarte al pasado.
Si supiera entonces lo que sé ahora es una lección del error de mi ego. Estoy experimentando la vida con el corazón abierto. Tengo la intención de fluir como un río: no me dejaré atrapar por el sesgo de la retrospectiva.
Que tengas un día maravilloso y gracias por leer.
Patricio Varsariah.
El arte de vivir implica saber cuándo aguantar y cuándo soltar.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 16, 2024

Las emociones son como nubes pasajeras. No podemos desear que desaparezcan, pero podemos disfrutar de los felices y ver a los oscuros pasar a través de nosotros sin apegarnos. No todas las nubes son iguales. Saborea los felices, los momentos de alegría y satisfacción. No existen las emociones “malas”. Aceptarlos sin juzgarlos es clave para dejarlos ir.
Una emoción es como una nube que atraviesa el cielo. A veces es miedo o ira, a veces es felicidad o amor, a veces es compasión. Pero ninguno de ellos constituye en última instancia un yo. Son simplemente lo que son, cada uno manifestando su propia cualidad. Con esta comprensión, podemos cultivar las emociones que parecen útiles y simplemente dejar que los demás sean, sin aversión, sin supresión, sin identificación.
Mi trabajo no es controlar el clima sino aprender a vivir con él. Noto las nubes y las veo pasar, pero reduzco la velocidad para apreciar una buena nube.
Todo el mundo experimenta una amplia gama de emociones a lo largo de su vida. Si puedes sentirlos sin sentirte abrumado, te vuelves emocionalmente resiliente. Cada día aprendo más sobre mis emociones reales, confusas y complejas. Solía reprimir mis emociones. Alejé la tristeza y la ira. Pero cuanto más lo hacía, más surgían en los peores momentos posibles.
Hoy en día, utilizo una mentalidad estoica para responder en lugar de reaccionar ante emociones difíciles. Nombro mis emociones. Es el primer paso para gestionar mis emociones. ¿Me siento frustrado, ansioso o abrumado? Le puse un nombre. Ese simple acto de etiquetar me ayuda a desapegarme de la emoción y observarla objetivamente. Cuando etiqueto mis emociones, recupero el control. Se convierten en "cosas que estoy experimentando" en lugar de "cosas que me están experimentando a mí".
Un cambio de perspectiva significa que elijo mi respuesta en lugar de reaccionar impulsivamente. También significa que reconozco y acepto mis sentimientos como parte natural de la experiencia humana. La vida es mucho menos estresante ahora. Está bien sentirse deprimido a veces. O incluso enojarse. Pero no te detengas en eso. Llora, desahógate con un amigo, grita contra una almohada. Pero permanecer en un solo estado emocional, especialmente cuando te hace sentir peor, es una receta para la miseria. Reconoce tus emociones y luego sigue adelante.
Tus emociones deben fluctuar, al igual que tu presión arterial debe fluctuar. Es un sistema que se supone que va y viene, entre la felicidad y la infelicidad. Así es como el sistema te guía por el mundo. Siente tus emociones, todas ellas. Son clave para seguir adelante. Míralos pasar y vive tu vida. Las emociones nos guían hacia donde debemos ir. Si estás pasando por una relación difícil, expresa cómo te sientes de forma saludable. Reprimir el dolor sólo lo prolonga. Pero podrías comenzar a sanar una vez que hables de la experiencia para encontrar una mejor manera de avanzar.
No te juzgues por sentirte triste, enojado o asustado. Crea un espacio seguro para que experimentes toda tu gama de emociones. Aprender a aceptar y gestionar nuestros sentimientos tiene un efecto dominó a lo largo de nuestras vidas. Nos volvemos más resilientes, nuestras relaciones mejoran y nos volvemos emocionalmente disponibles. Y no olvidemos la tranquilidad que se obtiene al dejar de lado la necesidad de controlar cada sentimiento.
Todos los días tenemos muchas oportunidades de enojarnos, estresarnos u ofendernos. Pero lo que estás haciendo cuando te entregas a estas emociones negativas es darle a algo externo a ti poder sobre tu felicidad. Puedes optar por no dejar que las pequeñas cosas te molesten.
Son pistas de nuestras necesidades y deseos. La clave es escuchar esos mensajes sin quedar atrapado en el drama. La tristeza puede indicar una necesidad de descanso o conexión. La ira puede significar “¡apártate del camino!” o “tómate unos minutos” para responder racionalmente y arreglar algo. La soledad o la culpa también son señales, señales de que algo necesita cambiar.
Aprenda a leer los mensajes de sus emociones y responderá a la vida con mayor conciencia y propósito. Nómbralos para entenderlos. Todo lo que sentimos en cualquier momento es válido. Los altibajos son parte de la experiencia de vida completa.
Las emociones no son enemigos a conquistar; son mensajeros que deben ser escuchados. ¿Sentirse triste? Date permiso para sentirlo y comprender por qué está ahí. Encuentra las raíces de tu tristeza. Así es como adquieres sabiduría sobre ti mismo, tus valores y tus deseos. La autoconciencia te ayuda a desapegarte de la tristeza sin dejar que te consuma.
Intentar forzar la felicidad es como intentar controlar el clima. Es una receta para la frustración. Pero puedes mejorar tus fuentes de felicidad, hábitos y experiencias que saquen lo mejor de ti. Haz las paces con el flujo natural de tus emociones. Aprende de ellos, crece a partir de ellos y míralos como a las nubes.
No podemos ser felices todo el tiempo. Incluso una vida feliz no puede estar exenta de oscuridad, y la palabra feliz perdería su significado si no estuviera equilibrada por la tristeza. Es mucho mejor afrontar las cosas como vienen, con paciencia y ecuanimidad.
Las nubes oscuras como la ira, la tristeza y la frustración son desagradables, pero no van a ninguna parte. Alejarlos sólo crea una olla a presión a punto de explotar. Deje que sus bajas experiencias te enseñen, fortalezcan y preparen para tu mejor vida. Ponte a prueba para encontrar formas saludables de expresar tus sentimientos y luego sigue adelante. No te quedes atrapado en el patrón climático emocional.
Cuando siento que se acumula una nube emocional, no entro en pánico. Respiro profundamente, lo veo pasar y trabajo en mis factores desencadenantes "felices".
No soy mis emociones. Soy el cielo que los ve ir y venir.
Que tengas un día maravilloso y gracias por leer.
Patricio Varsariah.
El arte de vivir implica saber cuándo aguantar y cuándo soltar.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 16, 2024

Sumérgete completamente en la vida. Deja que la vida te sorprenda. Está ahí, esperando que lo veas en todas sus experiencias ordinarias y extraordinarias.
Sin asombro y asombro, la vida puede perder su entusiasmo y convertirse en un ciclo monótono. La privación del asombro hace que las personas se sientan desconectadas de los demás, sin inspiración y atrapadas en una rutina aburrida.
Hay magia en todas partes. Si aprendes a vivirla, la vida es nada menos que un milagro diario. Solo hay dos maneras de vivir tu vida. Uno es como si nada fuera un milagro. La otra es como si todo fuera un milagro. El asombro y los milagros de la vida tienen que ver con las cosas pequeñas. La forma en que ríe un niño es desinhibida y pura. La fuerza en la sonrisa de un extraño en la calle. La resistencia de una maleza que se abre paso a través del suelo. Cada experiencia habla de la tenacidad de la vida.
El asombro puede parecer un lujo inalcanzable para muchos, pero, con el enfoque correcto, puedes disfrutarlo a diario, sin necesidad de montaña. Pero estamos tan ocupados que damos por sentado muchas experiencias. Quedamos atrapados en el ruido. Nos volvemos insensibles al milagro de la vida porque nos concentramos en lo que no tenemos. Lo que nos falta. El trabajo que no tenemos, la relación que fracasó y el sueño que parece fuera de nuestro alcance.
Para muchas personas, la vida es una lista de verificación: una serie de metas a alcanzar: trabajo, relaciones y posesiones. Nada menos que eso es un milagro. Olvidan que incluso en su rutina diaria hay sabiduría oculta y cosas que apreciar. Incluso la simple capacidad de respirar, pensar y sentir es nada menos que un milagro.
Si bien el asombro hace que nos centremos menos en nosotros mismos, la evidencia sugiere que también nos hace sentir más conectados con otras personas, más parte de un todo mayor y algo más grande que nosotros mismos. De esta manera, crea un puente entre lo que llamo el "yo predeterminado" (nuestro impulso por hacerlo bien, alcanzar nuestras metas, protegernos, ascender de estatus) y nuestro deseo, y de hecho nuestra necesidad, de ser parte de la sociedad y ayudar. otros.
Tengo que protegerme, pero tengo que servir al colectivo; esa es una de las grandes tensiones en la identidad y en nuestra evolución. — Cómo experimentar más sorpresa. Si puedes reducir la velocidad, notarás los muchos milagros diarios que te rodean. Verás los detalles.
Piensa en todo como un regalo. Deja que la vida te sorprenda. Está ahí, esperando que lo veas en todas sus experiencias ordinarias y extraordinarias. Abre los ojos y el corazón y observa la magia que te rodea.
Sumérgete completamente en la vida.
¿Qué hace que valga la pena vivir la vida?
Ningún niño se hace esa pregunta. Para los niños la vida es evidente: si es buena o mala, no importa. Esto se debe a que los niños no ven el mundo, no observan el mundo, no contemplan el mundo, sino que están tan profundamente inmersos en el mundo que no distinguen entre él y ellos mismos.
A veces, respiro profundamente para sentir el reconfortante peso de mi aliento en mis pulmones. Es sorprendente cuánto tiempo nuestros pulmones y corazones mantienen el flujo de aire y sangre durante décadas. Ese detalle complicado pero que fácilmente se pasa por alto potencia la conciencia. Somos un milagro andante. Toma un respiro. Siente cómo el aire llena tus pulmones, un acto sencillo que tan fácilmente se olvida. Siente la vida corriendo a través de ti.
Recuerdo que alguien dijo una vez esto: “Considerando todo lo que puede salir mal en el cuerpo; cada día que vivimos y sobrevivimos es un milagro”. Cualquier cosa puede matarte, incluso tu propio cuerpo. Pero peor que eso es dejar que el miedo, la preocupación y la ansiedad acaben lentamente con tu salud, paz y alegría.
Despierta a la magia. Aprende a vivir como si todo fuera un milagro y dura toda la vida. Pero se necesita tiempo para empezar a apreciar lo que sucede a tu favor: la vida sucede a tu favor, no en tu contra. Es un cambio de perspectiva, una voluntad de estar presente con todo uno mismo, de asimilar las cosas simples, las complejidades y las experiencias temporales.
Deja tu teléfono. Da un paseo por la naturaleza. Escuche profundamente una conversación. Involucra tus sentidos, prueba nuevos alimentos y siente la presencia de un ser querido. Sumérgete completamente en las conversaciones que tienes y en las experiencias en las que te encuentras. Escucha atentamente lo que dicen los demás, no solo esperes tu turno para hablar.
Construye puentes, forja conexiones. Comparte risas, comparte lágrimas, comparte tu historia. Al dar y recibir, te conviertes en parte de algo más grande. Construye relaciones significativas con aquellos que lo inspiran y desafían. Se vulnerable y comparte tus alegrías y miedos. La verdadera conexión proviene de corazones abiertos y de la voluntad de ser vistos.
Nunca dejes de aprender. Sumérgete en nuevos temas, cuestiona tus suposiciones y explora diferentes culturas. Alimenta tu curiosidad. Explora un nuevo camino, lee un libro desafiante o conversa con un extraño. Es el combustible que mantiene mi vida en constante expansión. Estoy agradecido por las muchas fuentes de aprendizaje.
Perdónate a ti mismo, perdona a los demás. Guardar rencor es como llevar una piedra pesada al cuello. Libera la negatividad y abraza la ligereza del perdón. Te liberará para experimentar plenamente las alegrías de la vida.
No te límites a tomar, contribuye. Ofrece voluntariamente tu tiempo, tus habilidades y tu amabilidad. Al ayudar a los demás, marca la diferencia y obtiene una comprensión más profunda de sí mismo. Escribir o compartir ideas en público es una forma de retribuir.
Deja ir el miedo. Miedo al fracaso, al juicio, a lo desconocido. Nos paraliza, nos mantiene en el círculo de la seguridad, observando la vida desde la distancia. La única manera de experimentar verdaderamente la vida es sumergirse por completo en ella. Aprecia los momentos de tranquilidad tanto como la adrenalina.
Cuando te tomas el tiempo, a menudo para reflexionar sobre el milagro de la vida, el milagro de que incluso puedas leer este escrito, el don de la vista, el amor y todo lo demás, puede ayudarte a recordar que muchas de las cosas que piensas que son “cosas grandes” en realidad son solo “cosas pequeñas” que estás convirtiendo en grandes cortezas.
No te estoy pidiendo que escapes de la realidad. Sólo te estoy recordando las experiencias extraordinarias que se esconden a plena vista. Estarás agradecido si abordas tu día con una sensación de asombro. Aprender a vivir se trata de aceptarlo todo. Lo bueno, lo malo, lo bello, lo aterrador. Se trata de deshacerse de las inhibiciones que te mantienen aferrado al ajetreo.
Aprende a vivir, no sólo a existir. Conviértete en un participante activo de tu propia vida, no en un observador pasivo. No te arrepentirás.
Que tengas un día maravilloso.
Patricio Varsariah.
El arte de vivir implica saber cuándo aguantar y cuándo soltar.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 16, 2024

La vida nunca se vuelve insoportable por las circunstancias, sino sólo por la falta de significado y propósito. Cuando perdemos precisamente las cosas que hacen que la vida valga la pena, algunas personas se desesperan. La libertad, el trabajo significativo, el amor, las relaciones y la familia son vitales para una buena vida. Pero ¿qué harías si te despojaran de una de las cosas más esenciales para una buena vida?
Un simple cambio en la realidad lo cambia todo.
La forma en que nos aferramos a la vida después de una pérdida, pena, dolor o sufrimiento inimaginable determina nuestra próxima actitud ante la vida.
Al hombre se le puede arrebatar todo menos una cosa: la última de las libertades humanas: elegir su actitud en cualquier conjunto de circunstancias, elegir su propio camino.
Cuando por circunstancias de la vida nos sentimos despojados de todo, perdemos las ganas de vivir. La desesperación te quita toda esperanza. Otros se aferraron a algo significativo: el recuerdo de un ser querido o la esperanza de que el próximo día será mejor.
Encontrar propósito en pequeños actos de desafío, en ayudar a otra persona en sufrimiento o incluso en el simple acto de aferrarse a tu dignidad interior. Reconocer la oscuridad, pero lo más importante es que hay que buscar la luz de tu pasado o la alegría de la libertad nuevamente algún día. Busca tu “por qué” (la razón para seguir adelante por la mañana). Porque cuando tienes sentido, la vida se vuelve llevadera.
No son las muchas fuentes de sufrimiento en la vida las que hacen que la vida sea insoportable, sino la ausencia de algo mucho más crucial: el significado. La “voluntad de significado” es un impulso humano que cambia la vida. Y gran parte de ello se debe a cómo interpretamos los eventos y las experiencias. Si el sufrimiento es inevitable, la forma en que percibes la pérdida, la pena, la lucha o el dolor define tu experiencia.
Cambiar tu actitud de “mi vida es insoportable” a “qué lección o sabiduría puedo extraer de esta experiencia” para seguir adelante es la diferencia entre una vida miserable y una vida significativa.
Busco activamente significado en casi todas las experiencias. Así es como sigo adelante. O mejor aún, mantén la mente sana. No puedo perderme en el sufrimiento inevitable de la vida. Quiero ser mejor para las personas cercanas a mí. No significa que sea indiferente. Simplemente no quiero apegarme a una emoción pasajera. No es el “qué” de la vida, las circunstancias, lo que nos destroza, sino el “por qué”: la falta de propósito.
¿Quieres hacer tu vida soportable de una manera significativa?
Invierte en los tres ingredientes para una buena vida:Encuentra algo que hacer que te haga sentir vivoAlgo que esperar que saque lo mejor de tiY alguien a quien amar o con quien conectar que te haga perderte en una conversación real.Esas tres experiencias están cambiando mi vida. Decenas de estudios respaldan el argumento de que son las mejores fuentes de felicidad.
El propósito puede ser tan simple como querer ser el mejor ser humano posible, hacer un gran trabajo todos los días, aprender una habilidad para la vida que te haga feliz o hacer algo que te haga querer levantarte de la cama por la mañana, incluso cuando el mundo parece sombrío.
El desafío para la mayoría de las personas es encontrar ese propósito. Comienza con lo que te hace sentir realmente vivo, tus valores o el impacto que quieres tener, por pequeño que sea, en ti mismo o en los demás.
En lo más profundo de tu desesperación, encontraras un propósito al ayudar a los demás, compartir tu historia y convertirte en una inspiración en la etapa más oscura de su vida. Realmente no importaba lo que esperáramos de la vida, sino lo que la vida esperaba de nosotros. Necesitábamos dejar de preguntarnos sobre el significado de la vida y, en cambio, pensar en nosotros mismos como aquellos a quienes la vida cuestionaba, a diario y a cada hora.
Nuestra respuesta debe consistir, no en palabras y meditación, sino en acción y conducta correctas. En última instancia, la vida significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a tus problemas y cumplir las tareas que constantemente asigna a cada individuo.
Si muchas personas hemos encontrado un significado mientras atravesábamos un horror inimaginable, entonces tú, amigo mío, absolutamente puedes encontrar significado en el tuyo.
Sí, la vida es dura. Pero encontraré una razón para seguir adelante, seguir creciendo, seguir viviendo una vida que importe. La ausencia de significado es lo único que realmente puede hacer la vida insoportable.Entonces, enciende tu propio fuego. Sin duda, la búsqueda de significado por parte del hombre puede despertar tensión interna más que equilibrio interno. Sin embargo, precisamente esa tensión es un requisito previo indispensable para la salud mental.
No hay nada en el mundo, me atrevo a decir, que ayudaría tan eficazmente a uno a sobrevivir incluso en las peores condiciones como el conocimiento de que la propia vida tiene un significado. Hay mucha sabiduría en las palabras: “Quien tiene un por qué vivir puede soportar casi cualquier cómo. Encuentra tu por qué. Tu mejor vida depende de ello.
Que tengas un día maravilloso y gracias por leer.
Patricio Varsariah.El arte de vivir implica saber cuándo aguantar y cuándo soltar.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 13, 2024

Encontrar un “yo” cómodo (un ritual, una rutina, un hábito, una forma de vida o de pensar) y decidir que eso es todo, que eso es lo que soy, es negar el significado mismo de estar vivo.
He observado a lo largo de los años un peligro real para la vida: vivir en un estado fijo. Deseando que las cosas fueran iguales. Esperando que te aferres a tu antiguo yo. Y haciendo todo lo posible para no renunciar a una versión específica de ti mismo.
Pienso que la identidad evoluciona y que elegir seguir siendo el yo del “pasado” era una receta para una muerte lenta y silenciosa.
La vida es un proceso de devenir, una combinación de estados por los que tenemos que pasar. En lo que la gente falla es en querer elegir un Estado y permanecer en él. Esta es una especie de muerte. La mayoría de las personas fracasan en la vida porque se fuerzan activamente a entrar en el mismo estado emocional y mental, dejan de vivir y lo llaman existencia.
Los síntomas de la hibernación son fácilmente detectables: primero, inquietud. El segundo síntoma (cuando la hibernación se vuelve peligrosa y puede degenerar en la muerte): ausencia de placer. Eso es todo. Parece una enfermedad inofensiva. Monotonía, aburrimiento, muerte.
Millones de personas viven así (o mueren así) sin saberlo. Trabajan en oficinas. Conducen un coche. Hacen un picnic con sus familias. Crían niños. Y luego se produce un tratamiento de shock, una persona, un libro, una canción, que los despierta y la salva de la muerte. Aunque lamentablemente algunos nunca despiertan.
Negar el “devenir en uno mismo” es negar el significado mismo de estar vivo. Pienso que experimentamos diferentes fases, emociones y situaciones de la vida que moldean quiénes somos. En el momento en que dejamos de evolucionar, comenzamos a morir.
Hace años hice las paces con las muchas etapas de la vida. He tenido diferentes responsabilidades y experiencias. Algunas cosas que pensaba que eran importantes hace unos años ahora me parecen ridículas. Algunas cosas para las que no tuve tiempo, como las relaciones y conectarme mejor con las personas que amo, ahora están entre mis “esenciales”.
Muchas cosas compiten por mi tiempo en cada etapa de la vida. Pero evolucionan.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, porque no es el mismo río y él no es el mismo hombre. No puedes aferrarte a tu yo de ayer ni esperar que el de mañana sea el mismo. O estás cambiando conscientemente a la versión que deseas para tu yo futuro o evolucionando inconscientemente hacia alguien que quizás no reconozcas mañana.
Encontrar un “yo” cómodo (un ritual, una rutina, un hábito, una forma de vida o de pensar) y decidir que eso es todo, que eso es lo que soy es negarme a mí mismo el vivir “verdadero”.
La clave para permanecer vivo, verdaderamente vivo, es participar activamente en tu devenir. Aprende de las experiencias que dieron forma a tu yo pasado. Siéntate orgulloso de influir en la persona en la que te estás convirtiendo. Pero lo más importante es entusiasmarse con lo que aún está por llegar a ser.
No crecemos de manera absoluta y cronológica. A veces crecemos en una dimensión y no en otra; de manera desigual. Crecemos parcialmente. Somos relativos. Somos maduros en un ámbito, infantiles en otro. El pasado, el presente y el futuro se mezclan y nos empujan hacia atrás, hacia adelante o nos fijan en el presente. Estamos formados por capas, células, constelaciones.
No somos un yo único e inmutable. Tu propia vida puede estar llena de contradicciones. Es un proceso en constante cambio. Por eso a veces nos sentimos sabios e imprudentes al mismo tiempo. O feliz y triste el mismo día. Los eventos y experiencias se apoderan de nuestro ser tan rápido que fácilmente puedes pasar por alto lo extraordinario.
El devenir de uno mismo no es lineal. No es que todo, en todas partes, suceda al mismo tiempo. No es subir una escalera. Podrías dar un gran salto en tu carrera, sintiendo que tienes el control total, pero luchando en tus relaciones. Está bien. Todos nos quedamos estancados en algún momento, resolviendo todo.
El medio complicado les sucede a todos. No somos sólo una cosa: somos una constelación de experiencias. Algunos días brillarás y otros días la oscuridad puede hacerte sentir desesperación existencial.
Cada una de nuestras experiencias nos está moldeando. No eres la persona que eras ayer y mañana volverás a ser diferente. Haz las paces con tu propia evolución, pero toma el control total de las distintas etapas de tu vida.
Cada experiencia, desafío y sabio paso adelante da forma a una versión nueva e incluso mejor de ti. El mayor riesgo es seleccionar un estado fijo y elegir no vivir de verdad. También está optando por permanecer apretado en una burbuja.
Y llegara el día en que el riesgo de permanecer firme en un capullo fue más doloroso que el riesgo de florecer. La gente que vive profundamente no teme a la muerte, temen simplemente existir.
Tengo tanta sed de lo maravilloso que sólo lo maravilloso tiene poder sobre mí. Todo lo que no puedo transformar en algo maravilloso, lo dejo ir. La realidad no me impresiona. Sólo creo en la intoxicación, en el éxtasis, y cuando la vida ordinaria me encadena, me escapo, de una forma u otra. No más muros.
No le falles a tu yo futuro. Elige vivir. La mera existencia no es la meta.
Que tengas un día maravilloso y gracias por leer.
Patricio Varsariah.
El arte de vivir implica saber cuándo aguantar y cuándo soltar.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 9, 2024

Por qué algunas cosas nos irritan tanto. Todo lo que nos irrita de los demás puede llevarnos a comprendernos a nosotros mismos.
La molestia es una percepción de la autoconciencia. La irritación no tiene por qué ser un fin en sí misma, especialmente cuando perturba nuestra calma interior. Si odias a una persona, odias algo en ella que forma parte de ti mismo. Lo que no forma parte de nosotros mismos no nos perturba.
Las pequeñas cosas pueden ponerte de los nervios rápidamente. Las molestias diarias pueden dejarnos frustrados, agotados y dispuestos a gritar. Molestias aparentemente triviales pronto pueden convertirse en frustración e ira.
Los desencadenantes de la irritación, como personas que se saltan la cola, llegan tarde, retrasos en el transporte público, ruidos fuertes en espacios tranquilos, una cafetera vacía cuando realmente la necesitas en la oficina, un compañero de trabajo que mastica ruidosamente y muchos más, pueden molestarte fácilmente.
A veces, incluso las personas que tienen una opinión de ti, consideran claramente errónea pueden alterarte los nervios. La persona que se interpone en la fila puede revelar nuestra impaciencia, mientras que el sabelotodo refleja nuestras inseguridades sobre nuestro conocimiento.
Podemos utilizar nuestras reacciones emocionales como un espejo para reflejar algo dentro de nosotros. Hay un nombre psicológico para esto: proyección. Todos proyectamos: es un mecanismo de defensa inconsciente. Colocamos nuestros propios pensamientos, sentimientos y defectos no deseados sobre los demás.
Como sabemos, no es el sujeto consciente sino el inconsciente quien proyecta. Por eso uno se topa con proyecciones, no las hace. El efecto de la proyección es aislar al sujeto de su entorno, ya que en lugar de una relación real con él ahora sólo existe una relación ilusoria. Las proyecciones transforman el mundo en la réplica del propio rostro desconocido.
Lo que nos molesta en los demás pueden ser aspectos que no nos gustan o que repudiamos de nosotros mismos. Por ejemplo, si alguien se jacta constantemente de sus logros, podría provocar sentimientos de insuficiencia que no ha abordado por completo. Es una verdad inquietante que la mayoría de la gente no está preparada para entretener. Es mucho más cómodo señalar con el dedo que hacer introspección, ¿verdad?
Nuestros puntos ciegos tienen más que enseñarnos que el conocimiento externo. La mayoría de las personas pasan por alto lo que les irrita de los demás. La incómoda verdad es que es clave para comprender las partes ocultas de uno mismo.
Quizás la masticación ruidosa de tu compañero de trabajo te recuerde una inseguridad infantil sobre tus propios modales en la mesa. Si alguien que parece atribuirse el mérito de tu trabajo te irrita constantemente, puede significar una necesidad profundamente arraigada de reconocimiento en ti mismo.
Los aspectos inconscientes de nuestra personalidad son particularmente relevantes para conocerse mejor a uno mismo. Tu sombra no es inherentemente mala, pero su represión no desaparecerá.
Cuando proyectamos nuestra sombra sobre los demás, creamos conflictos innecesarios en nosotros mismos. A menudo proyectamos nuestros rasgos en los demás, magnificándolos y alimentando nuestro enfado. Pero puedes cambiar eso. Puedes integrar estas partes ocultas en un yo más completo.
Un cambio hacia adentro no significa excusar el mal comportamiento. No estoy sugiriendo que guardemos silencio ante la injusticia o las experiencias moralmente incorrectas. Está bien poner límites a quienes realmente nos faltan el respeto. La gente siempre actuará mal y es perfectamente razonable sentirse molesto por ellos.
Sin embargo, sugiero que miremos más profundamente.
¿Por qué ese rasgo específico desencadena en ti una reacción tan fuerte? ¿Es porque refleja algo que no te gusta dentro de ti, un aspecto oscuro que preferiríamos no reconocer? ¿El comportamiento de la otra persona es un reflejo de ti o de ella o de el?
Simplemente debemos responder con mayor conciencia, tanto para uno mismo como para la persona que provocó tu irritación inicial. Si alguien critica constantemente a los demás, podría irritarlo porque tiene un crítico interno molesto.
Quizás no te elogiaron lo suficiente cuando eras niño o niña y ahora tienes un miedo profundamente arraigado a la insuficiencia que la negatividad de esta persona amplifica. Si te sientes nervioso porque alguien se interpone en la fila, podría significar confrontar tu impaciencia, mientras que el sabelotodo refleja nuestras inseguridades enterradas sobre nuestro conocimiento.
A menudo es trágico ver cuán descaradamente un hombre o una mujer arruina tu propia vida y la de los demás, pero sigue siendo totalmente incapaz de ver en qué medida toda la tragedia se origina en él mismo, y cómo continuamente la alimenta y la mantiene viva. No conscientemente, por supuesto, porque conscientemente está ocupado o ocupada en lamentarse y maldecir a un mundo infiel que se aleja cada vez más en la distancia. Más bien, es un factor inconsciente que hace girar las ilusiones que velan su mundo. Y lo que se está hilando es un capullo, que al final lo envolverá por completo.
La introspección sobre nuestras inseguridades es incómoda. Pero vale la pena. Nuestra autoconciencia depende de ello. La proyección es una poderosa herramienta para el autoconocimiento. Una buena comprensión de la fuente de su irritación puede ayudarte a elegir cómo reaccionar. Puedes optar por ser consciente de tu sombra y utilizarla para convertirte en una mejor versión de ti mismo.
La próxima vez que alguien te moleste, respira profundamente y responde con virtud. “¿Qué pasa con esta persona que te molesta? ¿Qué parte de ti refleja? Puede que la introspección no siempre sea cómoda, pero puede desbloquear un nuevo nivel de autoconciencia. La persona que alguna vez te presionó podría convertirse en tu fuente de crecimiento. Podrían ser la clave de una parte oculta de ti.
También podría ser su secreto para tener relaciones más sanas y una vida más plena.
Que tengas un día maravilloso.
Patricio Varsariah.
El arte de vivir implica saber cuándo aguantar y cuándo soltar.
Publicado por Patricio Varsariah.
junio 9, 2024
Publicado por Patricio Varsariah.
mayo 13, 2024

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Los documentales sobre el cosmos me parecen absolutamente alucinantes. ¿Son infinitos el espacio y el tiempo? El concepto de infinito me hace apreciar la insignificancia de lo no esencial
El mar siempre me hace darme cuenta de que mis preocupaciones son minúsculas comparadas con la inmensidad del agua. Es a la vez humillante y extrañamente estimulante.
El milagro de mi propio cuerpo. Respiro profundamente en el momento en que me doy cuenta de que no estoy respirando correctamente. ¿Pero cómo han funcionado mis pulmones sin esfuerzo durante décadas? ¿Cómo es posible que un sistema tan complejo funcione tan perfectamente, momento tras momento, año tras año? ¿Es mi cuerpo sólo una máquina o existe una conexión más profunda entre la mente y la materia?
Considero que la resistencia de una telaraña es un milagro de la naturaleza. Delicada pero notablemente fuerte, una telaraña es una imagen del genio de la naturaleza en acción, a la vez hermosa y práctica en su diseño. La fuerza no siempre ruge.
Las relaciones hermosas me dejan boquiabierto. ¿Cómo es posible que dos seres completamente separados puedan crear conexiones tan profundas? ¿Qué hace funcionar el amor, la amistad o incluso el odio? ¿Estamos preparados para conectarnos o es una elección que hacemos? Todos somos extraños, pero establecemos relaciones increíbles si lo hacemos bien.
El camino del agua. Los ríos rara vez fluyen en línea recta. Deambulan, se adaptan y fluyen alrededor de los obstáculos. Los ríos siguen fluyendo y ajustan su curso en función de los desafíos. ¿Puedo fluir como el agua? O mejor aún, mejor: “¿Ser como el agua?
A lo largo de la historia, las personas se han enfrentado a un caos e incertidumbres increíbles, pero han demostrado una resiliencia notable. Las historias de superación de la adversidad me inspiran y me hacen cuestionar los límites del potencial humano.
La belleza de lo ordinario. Los placeres simples de la vida. A veces, una simple experiencia sensorial como el sabor de una fruta perfectamente madura o un plato delicioso puede desencadenar una avalancha de recuerdos y emociones.
Los semáforos. Están sincronizados. Son orden cuando aguarda el caos. Rojo, amarillo, verde: las opciones de cordura cuando funcionan. Me hace preguntarme si el universo es sólo una serie de señales de tráfico y códigos complejos que aún no hemos descifrado.
La risa de un extraño. Dependiendo del contexto, el sonido puede ser contagioso, reconfortante o inquietante. Pero de todos modos lo intentan. El espectro de experiencias humanas que suceden a nuestro alrededor es alucinante. Cada uno es una historia completa por sí solo.
El poder de la memoria. Cada vez que me encuentro con algo que solía hacer hace décadas, me transportan a un recuerdo de la infancia. ¿Cómo pueden mis sentidos desbloquear experiencias tan reales del pasado? ¿Los recuerdos son instantáneas perfectamente conservadas o maleables, moldeadas por el tiempo y las emociones?
La naturaleza de la conciencia. La capacidad de pensar, sentir y ser consciente de mí mismo sigue siendo un enigma. Me hace reflexionar sobre la naturaleza de la realidad, la conexión mente-cuerpo y lo que realmente significa ser humano.
Me gusta viajar a las ciudades principalmente para ver gran arquitectura y arte. Las ciudades asombrosas son redes de infraestructura increíble. Los sistemas invisibles que mantienen las ciudades en funcionamiento son alucinantes. Muchas grandes ciudades han requerido siglos de trabajo. Mi autoconversión es un proceso. Seguiré trabajando en ello.
El silencio después de la lluvia me parece contener la respiración después de un aguacero. Hay claridad en el aire, una sensación de renovación y la promesa de nuevos comienzos. Es casi como una invitación a reflexionar sobre el poder limpiador del cambio.
La paradoja de la identidad: ¿quién soy yo realmente? Detrás de la crianza social y las experiencias personales, ¿cuál es el verdadero "yo" detrás de todo esto? Todavía estoy luchando con la tensión entre la autoexpresión y las expectativas sociales.
Ya sea el sueño de un niño o una ambición de toda la vida, la capacidad de visualizar posibilidades más allá de la realidad actual es una capacidad humana influyente. Me hace apreciar el papel de los sueños en nuestras vidas y el coraje que se necesita para perseguirlos.
La resiliencia de la naturaleza. Una maleza que se abre paso a través de las grietas del concreto, una flor que crece después de un incendio forestal, una pequeña semilla que se abre paso implacablemente en el suelo para alcanzar la luz del sol: la naturaleza persiste. Eso es pura sabiduría. Enseña adaptación, perseverancia, resiliencia y el poder de la vida para encontrar un camino.
La naturaleza subjetiva de la realidad. Mi percepción del mundo es una suma de mis sentidos, experiencias y prejuicios. ¿Existe una realidad objetiva que existe independientemente de mi percepción? ¿Cómo puedo estar seguro de que mi comprensión del mundo es precisa? ¿Cómo distingo entre verdad e ilusión, percepción y realidad?
Estamos construidos con una capacidad casi infinita para creer cosas porque es ventajoso para nosotros mantener las creencias, más que porque estén remotamente relacionadas con la verdad. La ilusión del control. A pesar de mis mejores esfuerzos por imponer orden en el caos de mi vida, sigo siendo un simple pasajero. ¿Cómo conciliar mi deseo de control con la imprevisibilidad de la vida?
Los documentales sobre el cosmos me parecen totalmente inspiradores. ¿Son infinitos el espacio y el tiempo? El concepto de infinito me hace apreciar la insignificancia de lo no esencial. ¿El universo realmente sigue y sigue, o hay un borde finito en algún lugar ahí fuera?
¿Qué es la felicidad? He escrito y leído mucho sobre ello. Pero ¿qué es realmente la felicidad? ¿Es una emoción fugaz, un estado del ser, algo que creamos nosotros mismos, algo que esperar? ¿Existe realmente la verdadera felicidad?
No tengo respuestas, pero me hago muchas preguntas.
Que tengas un día maravilloso y gracias por leer.
Patricio Varsariah.
El arte de vivir implica saber cuándo aguantar y cuándo soltar.
Publicado por Patricio Varsariah.
mayo 13, 2024

Todo lo que escribo en esta página web (www.patriciovarsariah.com) y en Facebook, es sueño y pensamiento. Es un poco de dolor mezclado con esperanza. Un poco de esperanza envuelta en algunos temores ocultos que salen al sol y desaparecen al compartirlos con el mundo y descubrir que no son únicos.
Recuerdos. Pedazos de fotos antiguas que reclaman no ser olvidadas. Complejos absurdos. Migajas de cariño repartidas a modo de palabra. Angustias tragadas con embudo, risas a medias esperando desatarse para encontrar bocas necesitadas. Besos pendientes. Miradas torpes que buscan otras miradas.
Un vacío latente y tan grande que de momento se llena con susurro esperando encontrar abrazos, caricias, perdones y todos los arrumacos posibles e imposibles.
Lo imposible es lo verdaderamente necesario. Lo necesario es, a menudo, lo imprudente. Yo amo la imprudencia de mis palabras. Con ellas he creado mundos, he borrado amarguras, he sembrado ganas e ilusiones.
No existe el tiempo. La vida madura a cada deseo. Cada vez que desistes te haces más viejo. Cada vez que haces el ridículo por algo que sueñas eres más eterno.
Escribo sobre las últimas consecuencias de ser uno mismo. Sobre amar sin medida y vencer al cansancio. Sobre vivir a pesar de buscar y no encontrarse la cola y no reconocerse el rostro. Sobre mis miedos y mis ganas enormes de salir de mí mismo.
No tengo respuestas, pero me hago muchas preguntas.
Gracias por tu generosidad y la paciencia de leerme.
Publicado por Patricio Varsariah.
mayo 11, 2024

En este momento específico, mi conciencia es todo lo que tengo. Respiro, pienso y siento. Pero el universo es indiferente. No le importa lo que haga con mi breve vida. Estoy en tiempo prestado. Sucumbiré a lo inevitable. Se me acabará el tiempo. Se te acabará el tiempo. Es una verdad aterradora.
La carrera está amañada desde el principio y el reloj cuenta atrás sin piedad hacia un final singular e irreversible. Sin embargo, no es la muerte lo que un hombre debe temer, pero sí debe temer nunca comenzar a vivir”. No puedo conservar mi vida para siempre. No. Entonces, ¿por qué tanta prisa? ¿A qué final? No importa cuántas velas de cumpleaños apague, cuántas metas logre o cuántas experiencias acumule, llegará un momento en que se me acabará el tiempo.
La pregunta es: ¿me arrepentiré o me sentiré realizado?
Cuando se me acabe el tiempo, el universo será indiferente a mi ausencia. El conocimiento de que el tiempo es finito se cierne sobre nosotros como una nube gris y baja. La realidad de la falta de tiempo puede parecer abstracta, casi surrealista. No para mí. La conciencia de mi mortalidad es la forma en que me recuerdo a mí mismo que debo elegir vivir ahora. Me dan ganas de agarrar la vida por el cuello, exprimir hasta la última gota de alegría, aventura y conexión todos los días.
No me malinterpretes, no estoy ante el riesgo de una enfermedad terminal (al menos, que yo sepa). Pero últimamente, el tiempo parece arena que se me escapa entre los dedos. ¿En mi infancia el tiempo se prolongaba para siempre? Sentí que los días tenían más que suficiente para estar feliz y alegre. Ahora, las semanas y los meses se evaporan como agua derramada.
¿A dónde se fue todo ese tiempo?
Nuestra aversión a la brevedad de la vida es lo que nos paraliza. Nos aferramos a la ilusión de la abundancia del tiempo y nos olvidamos de vivir de verdad. La ilusión del tiempo significa que postergamos casi todo lo que nos hace vivir. Esperamos el momento “perfecto”, la circunstancia ideal, para empezar a vivir de verdad. El mañana no es un regalo.
Ya no puedo permitirme esa mentira. Se me acaba el tiempo. Sabiendo esto, ¿cómo vivo? ¿Utilizo la desesperación existencial a mi favor?
Quiero que mi vida se base en experiencias: las cosas que vemos, saboreamos, olemos, tocamos y oímos. Quiero centrarme en el significado, el gran trabajo que me hace cobrar vida, las relaciones que significan mucho para mí y los elementos esenciales de la vida que me ayudarán a evitar arrepentimientos en el futuro. No se trata sólo de cuánto tiempo vivo sino de la calidad de mi existencia.
Dado que la vida es corta y el mundo es amplio, cuanto antes empieces a explorarlo, mejor. No quiero perder mi corto tiempo reflexionando sobre "qué pasaría si" y "debería haberlo hecho". Quiero vivir, vivir de verdad. Para aprovechar al máximo mi breve tiempo,
Cuando te levantes por la mañana, piensa en el privilegio que es estar vivo, pensar, disfrutar, amar…” Y luego Pregúntate: ¿cómo me involucro plenamente en mis relaciones, mi carrera y mis curiosidades? Podría dejar la vida ahora mismo; eso determina cómo invierto mi tiempo. Algún día no tendré todo bajo control.
Nadie en la historia de la humanidad ha logrado jamás el “equilibrio entre vida personal y laboral”, sea lo que sea. Siempre habrá más que hacer, más que ver y más que experimentar. El universo se extiende infinitamente. Pero yo no soy el universo. Soy una mota fugaz de conciencia, que existe por un abrir y cerrar de ojos en el gran esquema de las cosas. Entonces debo vivir ahora.
No me concentraré en ganar en algún momento de la vida o en lograr una gran meta cuando lo resuelva todo. No me obsesionaré con la eficiencia y los logros. La vida no se trata de ganar; se trata de correr con todo el corazón, respirar el buen aire y maravillarse ante la belleza del amanecer, sabiendo que el amanecer de hoy, como mi propia existencia, es un regalo precioso y fugaz.
Así que corro despacio. Corro con propósito, pasión y sabiendo que el tiempo es un ladrón. Corro con la conciencia de que el tiempo es un regalo, no una maldición. Corro sabiendo que la brevedad de la vida significa frenar para volver a vivir. O mejor aún, apurarse poco a poco.
Nos esforzamos, perseguimos y anhelamos algún gran logro que lo justifique todo. Pero ¿y si dejáramos de pedir justificación? ¿Qué pasaría si empezáramos a apreciar el viaje en sí, los pequeños momentos de alegría, nuestras relaciones y las cosas significativas que hacemos en el trabajo?
No significa abandonar nuestros objetivos por completo. Significa replantearlos. En lugar de perseguir el próximo ascenso como un intento desesperado por sentirse significativo antes de que se acabe el tiempo, ¿qué pasaría si lo buscara porque realmente disfrutan el trabajo? En lugar de tachar frenéticamente aventuras de una lista de deseos, ¿qué pasaría si saborearas las experiencias, la emoción de lo desconocido y la conexión con una nueva persona o lugar?
Al aceptar la brevedad de mi existencia, he superado la carga de tener que lograrlo todo, verlo todo y serlo todo. Me he liberado para centrarme en lo que realmente importa ahora. No me estresaré por mi libro inacabado. Estoy disfrutando el proceso de poner la pluma sobre el papel y la satisfacción de juntar palabras diariamente. Eso es lo que puedo controlar. He perdido el control sobre los resultados perfectos.
La verdad es que no tengo todas las respuestas. No lograré hacer todo, ver todo, ser todo. Habrá caminos no tomados, sueños no realizados, conexiones sin explorar. Pero elijo el proceso sobre el resultado. Elijo trabajar con el tiempo en lugar de intentar controlarlo, sabiendo que se me acabará el tiempo.
Elijo vivir ahora y vivir hasta el punto de llorar.
Que tengas un día maravilloso y gracias por leer.
Patricio Varsariah.
El arte de vivir implica saber cuándo aguantar y cuándo soltar.
Publicado por Patricio Varsariah.
mayo 8, 2024

Existen bastantes respuestas viables y válidas a la pregunta de por qué tomamos las cosas en forma personal. Pero el más común es la tendencia que todos tendemos a ponernos en el centro, y de ver todo: cada evento, conversación, circunstancia, etc., desde el punto de vista de cómo se relaciona con nosotros. Y esto puede tener todo tipo de efectos adversos, desde sentirse herido cuando otras personas son groseras, hasta sentirse mal por nosotros mismos cuando las cosas no salen según lo planeado, hasta dudar de nosotros mismos cuando no somos perfectos.
Por supuesto, no estamos realmente en el centro de todo. Así no es cómo funciona el mundo. A veces nos parece así. Echemos un vistazo rápido a algunos ejemplos ...
Alguien irrumpe en la habitación de mal humor, jadeando y resoplando, y se dirige a nosotros de una manera muy grosera. Inmediatamente pensamos para nosotros mismos, "¿Qué está pasando aquí? No merezco que me traten así. ¡Deberían saberlo mejor! "Y nos quedamos agitados, ofendidos y enojados.
Pero la verdad es que el comportamiento de la otra persona tiene muy poco que ver con nosotros. Se enojaron con algo fuera de la habitación, y ahora están expresando de manera reactiva sus frustraciones. Simplemente, estamos en el lugar equivocado en el momento equivocado. Esto realmente no justifica su comportamiento grosero, pero necesita ser conscientemente reconocido para que no desperdiciemos toda nuestra energía mental posicionándonos en el centro de la situación y tomando todo personalmente.
Ahora, supongamos por un momento que las acciones de una persona realmente parecen relacionarse con nosotros directamente: inadvertidamente hicimos algo que molestó a alguien, y ahora están reaccionando muy groseramente con nosotros. Una situación como esta puede parecer personal, ¿pero realmente es así? ¿La magnitud de su reacción grosera se trata de nosotros y la única cosa que hicimos para desencadenarlos? No, probablemente no.
En su mayoría, se trata simplemente de una declaración sobre las reacciones de la otra persona, los juicios precipitados, los problemas de ira y las expectativas del universo. Nuevamente, somos solo una pequeña parte de una historia mucho más larga.
Y del mismo modo, cuando alguien más nos rechaza, nos ignora, no nos llama cuando dijeron que lo harían, no muestra que les importa, etc. ... estas reacciones tienen mucho menos que ver con nosotros de lo que tienen que ver con los otros antecedentes personales de la persona.
Pero debido a que vemos todo a través de una lente de cómo nos afecta a nosotros, una lente que hace un trabajo pobre de ver el panorama general, tendemos a reaccionar a las acciones y palabras de los demás como si fueran un juicio o afirmación personal acerca de nosotros. Por lo tanto, la ira de otras personas nos enoja. La falta de respeto de otras personas nos hace sentir indignos. La infelicidad de otras personas nos hace infelices. Y así continúa.
Si estás asintiendo con la cabeza a algo de esto, es hora de que recuerdes de verdad que:
Lo que otras personas dicen y hacen, y la actitud que tienen rara vez tienen algo que ver contigo. Las reacciones y los comportamientos de las personas son sobre sus perspectivas, heridas y experiencias. Si la gente te trata como si fueras increíble, o si actúas como si fueras el peor, de nuevo, se trata más de ellos y de cómo están viendo el mundo en un momento dado en el tiempo.
Ahora, ciertamente no estoy sugiriendo que debamos ignorar por completo todos los comentarios y opiniones que recibimos de los demás. Simplemente digo que un porcentaje significativo del dolor emocional, la decepción y la tristeza en nuestras vidas provienen directamente de nuestra tendencia a tomar las cosas de manera demasiado personal. En la mayoría de los casos, es mucho más beneficioso y saludable dejar de lado las creencias y conductas de otras personas y operar con su propia intuición y sabiduría como su guía.
La clave está en recordarse a sí mismo para desviar con gracia la negatividad sin sentido que le rodea. Cuando sientas que la negatividad viene hacia ti, dale un pequeño empujón con un pensamiento como: "Ese comentario (o gesto) no es realmente sobre mí, se trata de ti". Recuerda que todas las personas tienen problemas emocionales con los que están lidiando (como usted), y los hace desafiantes, groseros y francamente irreflexivos a veces. Están haciendo lo mejor que pueden, o ni siquiera son conscientes de sus problemas.
En cualquier caso, puedes aprender a no interpretar sus comportamientos como ataques personales, y en su lugar verlos como encuentros no personales (como un perro ladrando en la distancia, o un zángano zumbando) que puedes responder con gracia o no responder a todos.
Pero, nuevamente, esto no es algo natural, NO tomar las cosas en forma personal es una habilidad que se debe perfeccionar. La calma es una superpotencia. La capacidad de no reaccionar de forma exagerada o tomar las cosas en forma personal mantiene la mente despejada y el corazón en paz. Incluso cuando parece personal, rara vez las personas hacen cosas por ti, hacen cosas por ellos. Es posible que no pueda controlar todas las cosas que las personas le dicen y le hacen, pero puede decidir no ser reducido por ellas.
Hay una gran cantidad de libertad que te llega cuando te separas de las creencias y conductas de otras personas. La forma en que la gente te trata es su problema, cómo reaccionas es tuyo. A menudo las personas hacen cosas y dicen cosas porque han sido condicionadas, no porque conscientemente lo quieran.
No puedes controlar cómo las personas reciben tu energía. Lo que sea que alguien interprete, o proyecte sobre ti, es al menos parcialmente un problema o problema que ellos mismos están tratando.
Tome la crítica constructiva en serio, pero no personalmente. Pese a lo que escuchas de los demás en contra de lo que sabe en su corazón para ser verdad. Si está dispuesto a ver el comportamiento de otras personas como indicativo de su relación consigo mismo, inevitablemente tomará las cosas de manera menos personal. Si realmente desea mejorar su autoconfianza, y autoestima, permite que otras personas sean responsables de ellos, permite que otras personas dominen tus emociones.
Todas las personas más duras y frías que conoces alguna vez fueron tan suaves como un bebé. Y esa es la tragedia de vivir. Entonces, cuando la gente es grosera, sé amable, ten cuidado, sé lo mejor. Dale a los que te rodean el "descanso" que esperas que el mundo te dé en tu propio "mal día" y nunca lo lamentarás jamás.
Que tengas un día maravilloso y gracias por leer.
Patricio Varsariah.
El arte de vivir implica saber cuándo aguantar y cuándo soltar.
Publicado por Patricio Varsariah.
mayo 7, 2024

La diferencia entre una buena y una mala vida es qué tan bien se camina a través del fuego. El fuego representa ansiedades, pérdidas, dolor, conciencias ocultas y crisis existenciales que amenazan con consumirnos.
El lado oscuro de la vida, las partes secretas de nosotros mismos y del mundo, pueden ser a la vez aterradores y transformadores. La humanidad quiere plenitud, una integración entre el ego consciente y la sombra inconsciente. Sin embargo, la sombra no es inherentemente mala. Pero las emociones, los deseos y los instintos reprimidos que no se examinan pueden estallar como incendios forestales y consumirnos a su paso.
El proceso de trabajo con las sombras es como enfrentarse a un dragón. El dragón, un símbolo arquetípico común, a menudo representa nuestros aspectos indómitos y destructivos. Sin embargo, matar al dragón no es el objetivo. El objetivo es integrar su poder y canalizar su energía ardiente en algo constructivo para una mejor vida. Eso podría implicar expresar emociones reprimidas de manera saludable, aprovechar la ira para lograr un cambio positivo o encontrar salidas creativas para los impulsos destructivos.
Las emociones no procesadas, los traumas no resueltos y el dolor crudo de la pérdida son las fuentes de nuestras luchas internas. Nuestro yo emocional o inconsciente puede abrumarnos, creando un estado constante de miseria que agota nuestra energía y nos deja sintiéndonos agotados.
El fuego es también fuente de luz y transformación. Creo que confrontar nuestro yo inconsciente y las emociones reprimidas, simbolizadas por el fuego, es vital para alcanzar la plenitud. Las experiencias de dolor y pérdida, aunque dolorosas, pueden obligarnos a reevaluar nuestras prioridades y encontrar un significado más profundo a la vida. Así como un fuego controlado es una fuente de calor, enfrentar nuestros demonios internos puede iluminar el camino hacia nuestras mejores vidas.
Una “buena vida”, entonces, no es ausencia de fuego. Es una elección consciente atravesarlo y enfrentar estos desafíos de frente. Para caminar con éxito a través del fuego, primero debes comprender el proceso de integración de tu yo consciente e inconsciente.
La individuación es un proceso de transformación mediante el cual el inconsciente personal y colectivo se hace consciente (por ejemplo, mediante sueños, imaginación activa o asociación libre) para ser asimilado en toda la personalidad. Es un proceso completamente natural necesario. La individualización tiene un efecto curativo holístico en la persona, tanto mental como físicamente.
El objetivo de la individuación es nada menos que despojar al yo de las falsas envolturas de la persona, por un lado, y asimilar el 'oro en la Sombra', por el otro. Pero primero debemos enfrentar nuestra sombra.
Creo que la sombra contiene nuestros deseos, miedos e instintos reprimidos. Ignorarlo permite que estos aspectos nos congestionen y nos controlen. Reconocer e integrar la sombra nos ayuda a obtener una imagen completa de nosotros mismos y la fuerza para enfrentar las llamas de la vida.
Desgraciadamente, no cabe duda de que el hombre es, en general, menos bueno de lo que se imagina o quiere ser. Todo el mundo lleva consigo una sombra, y cuanto menos encarnada está en la vida consciente del individuo, más negra y densa es. Si una inferioridad es consciente, siempre hay una posibilidad de corregirla. Además, está constantemente en contacto con otros intereses, por lo que está continuamente sujeto a modificaciones. Pero si se reprime y se aísla de la conciencia, nunca se corrige.
Al enfrentar el “fuego” interno y externo, integramos la sombra, nos reconciliamos con nuestros aspectos más oscuros y descubrimos un sentido completo de nosotros mismos. Pero la plenitud no se trata de alcanzar un estado de perfección. Es una aceptación total de nuestro ser: la luz, la sombra, los triunfos y las cicatrices. Si bien son dolorosos recordatorios de luchas pasadas, estas cicatrices también encierran una belleza inquietante. Son un testimonio de nuestra capacidad de crecimiento y transformación. Las heridas emocionales no se convierten en una carga, sino en una fuente de fortaleza, un recordatorio de los fuegos que atravesamos y de los que salimos más fuertes.
Según mi criterio, la “mala vida” es sucumbir a las llamas de la vida. Es la vida de la inconsciencia, donde nuestras ansiedades y sombras nos gobiernan. Lo que saca lo peor de nosotros nos controla. Nos convertimos en observadores pasivos de nuestras propias vidas, dejando que el fuego dicte nuestro camino. Una mala vida puede manifestarse como adicción, amargura o simplemente falta de propósito, todos síntomas de no afrontar los desafíos internos y externos de nuestra vida. El mal camino de la vida conduce a un alma fragmentada, a una vida no vivida en todo su potencial.
El hombre tiene que darse cuenta de que posee una sombra que es el lado oscuro de su propia personalidad; se ve obligado a reconocer su “función inferior”, aunque sólo sea porque a menudo se siente abrumado por ella, con el resultado de que el mundo luminoso de su mente consciente y sus valores éticos sucumben a una invasión del lado oscuro.
Todo el sufrimiento causado al hombre por su experiencia del mal inherente a su propia naturaleza (de hecho, todo el inconmensurable problema del “pecado original”) amenaza con aniquilar al individuo en un torbellino de ansiedad y sentimientos de culpa.
Pero afrontar nuestras sombras se requiere de mucho trabajo.
Entiendo que el fuego puede ser abrumador. La ira, por ejemplo, puede canalizarse hacia una comunicación asertiva o una acción productiva. Actúa como mediación entre el ego racional y las ardientes emociones de la sombra. Es la forma en que entendemos nuestros miedos, frustraciones y conflictos no resueltos lo que nos hace sentir miserables. Integrar las lecciones aprendidas del incendio puede ayudarnos a emerger más resilientes y comprendernos mejor a nosotros mismos.
A través de la expresión creativa o expresiones saludables, podemos canalizar las emociones crudas del fuego en una forma de expresión que nos permita procesarlas e integrarlas. No sólo soportamos el sufrimiento; le encontramos significado, creando historias personales que nos ayudan a comprendernos a nosotros mismos en un nivel más profundo.
Si la vida tiene algún significado, entonces debe tenerlo el sufrimiento. El sufrimiento es una parte indestructible de la vida, al igual que el destino y la muerte. Sin sufrimiento y muerte la vida humana no puede ser completa.
El secreto para una buena vida es desarrollar un ego fuerte (el centro consciente de nuestra alma), que es la forma en que elegimos el camino de “la buena vida”. Un ego sano significa enfrentar tu sombra, integrar su sabiduría y usarla para enfrentar los desafíos externos con resiliencia. La autoconciencia te ayuda a reconocer tus factores desencadenantes, comprender tus vulnerabilidades y elegir tus batallas sabiamente.
En todas las circunstancias es una ventaja estar en plena procesión de la propia personalidad; de lo contrario, las porciones reprimidas de la personalidad sólo surgirán como un obstáculo en otra parte, no en algún punto sin importancia, sino en el mismo lugar donde somos más sensibles.: este gusano siempre pudre el corazón. En lugar de declararse la guerra a sí mismo, seguramente es mejor para un hombre aprender a tolerarse a sí mismo y convertir sus dificultades internas en experiencias reales en lugar de gastarlas en fantasías inútiles. Entonces al menos vivirá y no desperdiciará su vida en luchas infructuosas.
Creo que debemos aceptar plenamente los inevitables fuegos de la vida. Al enfrentar el fuego, aprendemos a coexistir con él. Puede que nunca seamos completamente inmunes a su calor, pero desarrollamos mecanismos de afrontamiento para superar nuestro sufrimiento. Es en el acto de atravesarlos con coraje y propósito que creamos un camino significativo hacia adelante.
El fuego amenaza, pero también es una fuerza de transformación. A través del ardiente proceso podemos comprendernos a nosotros mismos e iluminar nuestro camino hacia la plenitud.
Que tengas un día maravilloso y gracias por leer.
Patricio Varsariah.
El arte de vivir implica saber cuándo aguantar y cuándo soltar.
Publicado por Patricio Varsariah.
mayo 2, 2024

Las novelas son parte de nuestra vida, o al menos deberían serlo. Ficción y realidad son dos caras de la misma verdad, la vida. Una dota de sentido y narración a la otra. La otra añade la verosimilitud del dolor, la ausencia, la alegría, el amor o el odio. Somos narración. Todos elementos de la misma historia que se entrelazan en nuestra biografía. Todos somos un cuento que soñamos ser leídos al calor de una sonrisa, o con la caricia de una lágrima.
Cada mañana comienza un capítulo de la novela de nuestra vida; nos miramos en el espejo que refleja nuestras esperanzas y temores, y elegimos el vestuario de nuestras almas. Tras el prólogo, comienza el desfile de máscaras que cubren nuestros rostros; amable con quienes amamos, indiferente con quienes no nos importan, merecidamente o no, sonriente con quienes nos ofrecen su compañía, triste con aquellos con los que compartimos algún amargo capítulo de nuestros cuentos, y así decenas de máscaras que cubren los sentidos ocultos de los versos escondidos tras la prosa con la que escribimos nuestro trato con los demás.
Al transcurrir el día, maquillamos las cicatrices que en nuestras máscaras dejaron las lágrimas, y reímos al ver las arrugas que dejaron las sonrisas propias o ajenas. Como en cualquier historia que merezca realmente la pena, la trama se enriquece con el juego de deslices, confusiones, anhelos y alegrías que acompañan nuestro devenir por las páginas de nuestro relato.
Al anochecer se acercan las páginas finales de nuestra novela diaria y hacemos una pausa en la lectura para recordar las mejores páginas, esos instantes mágicos de nuestro día que iluminaron cada instante que mereció la pena vivir y que iluminarán nuestros sueños, esos espacios entre novela y cuento donde se almacenan las semillas de los reglones del día siguiente. Pero cada sueño encuentra su límite en las pesadillas, esas que devienen de las frías cenizas de las esperanzas calcinadas por la realidad impuesta, que quiebra nuestro corazón refugiado en el crepúsculo. Y con el insomnio nuestras agotadas máscaras se quiebran en nuestros rostros y nuestras almas quedan desnudas con el nuevo amanecer.
Y volvemos a mirarnos en el espejo inquietos y atrapados entre la duda y la esperanza, porque como cada día tan sólo el abismo nos devuelve la mirada. El abismo del vacío de las páginas sin empezar de la novela de cada día. Pero todo abismo, como todo vacío, tan sólo está a la espera de encontrar un camino que lo cruce, una historia que comience un nuevo relato, un nuevo cuento con el que hilar los enredados hilos de las historias que narran lo que fuimos, lo que somos, lo que seremos.
Lo que nunca deberíamos hacer es simplemente ser lectores del libro de nuestra vida, sin ser capaces de soñar con cada frase que allí se escribe, siendo protagonistas, y no tan sólo viviendo lo que otros narran sobre nosotros, y soñando los sueños ajenos. Se trata de ser el protagonista de tu propia historia, nunca dejar que los demás te conviertan en un personaje secundario de tu propia novela.
Tú, yo somos el autor y el principal lector. Al fin y al cabo, la principal diferencia entre aquello que llaman realidad y lo que denominan ficción, es que en el primer caso tratan de escribirnos el guion de nuestras vidas, mientras nosotros apenas podemos realizar algún que otro comentario al margen.
En la ficción, podemos narrar nosotros el relato de nuestras vivencias, y son los otros los que tratan de hacer anotaciones al margen. Encontremos una forma de vivir cada realidad como si fuera ficción, para de tal manera encontrar una forma de narración compartida, que nos permita mantener el control de nuestra narrativa, dejando también que los lectores de nuestra vida puedan participar de su escritura, y no tan sólo de dejarles escribir alguna que otra cita al margen, pero sin destronarnos como autores.
Si la gramática va a dominar nuestras vidas, nunca dejemos que nos conviertan en un pretérito imperfecto, en verbos irregulares que buscan desesperadamente un predicado, y ser qué, tan sólo un presente de indicativo soñando un futuro pluscuamperfecto, aquello que hubiéramos podido ser.
Toda buena historia necesita de las preguntas, las que hace el autor, y las que provoca la narración en el lector. Preguntas que pesan como una losa, y que nunca deberíamos dejar sin buscar su respuesta, las encontremos o no.
A dónde irán esas preguntas que nunca hicimos, por vergüenza o miedo, a quienes amamos o a quienes nos despreciaron, a aquellos amigos que nos defraudaron o a los que defraudamos, a aquellos personajes patéticos a los que nunca pudimos apreciar, a quienes nos apreciaron y no supimos corresponder, a quienes se quedaron atrapados en las encrucijadas de nuestras vidas, o a quienes nos atraparon en las suyas. Quizá haya un cementerio de las preguntas perdidas que podamos visitar. Cuentos de nuestra vida emborronados con las incógnitas que nunca aprendimos a despejar, cuyas páginas polvorientas se esconden en la trastienda de nuestro subconsciente, más presentes en nuestro devenir de lo que nos gustaría, y quizá menos de lo que hubiéramos querido.
El sentido y la referencia de nuestro fracaso siempre se esconde tras esas palabras nunca pronunciadas por unos labios atenazados por el miedo, nunca escritas por unos dedos paralizados por el terror a que la comedia devenga en tragedia.
Pero, ¿no es cada buena historia una mezcla de ambas?
Puede ser que haya días en que tu novela entrelazada con las novelas de los demás se desvanezca y te sientas como si fueras una simple nota a pie de página en la historia de los demás, puede que algunos pretendan tratarte como si fueras una vergonzosa cita de un mal libro, pero nunca dejes que se eso te impida seguir siendo el o la autora o autor de tus historias, porque si insistes, tarde o temprano habrá ocasiones en las que brilles como si la gracia acompañara el ritmo de cada palabra que escribes.
Nunca permitas que nadie te trate como si fueras un libro en blanco, y eso tan sólo depende de ti, de tu voluntad, de tu pasión, de tu sentido. Nunca dejes de escribir sin parar, susurrando palabras, aunque resuenan sobre el vacío y nos aterre ensordecedor silencio que nos devuelve el eco fantasma de esas palabras. Qué más da mientras sigas teniendo la ilusión de escribir, de narrar cada amanecer una nueva historia, una nueva novela que nos acune, a nosotros y aquellos a quienes amamos.
¿Y qué hacer con las novelas de las vidas ajenas?
El placer y el misterio de la lectura de la ficción ajena, se encuentra no en dejarnos arrastrar a los mundos y personajes creados por otros autores, otras vidas, sino en atraerlos a nuestra propia vida, dejar que inunden nuestra imaginación, que sus personajes encuentren su eco en nuestra conciencia, que sus sentimientos iluminen los nuestros, y así aprender no sólo a conocernos mejor, sino comprender a ese otro, siempre separado por el mundo real, que tan ajeno y difícil de entender nos resulta. Y a veces, por qué no, como en esos relatos salvajes y extraños que despiertan nuestra imaginación deberíamos perdernos en el estilo, dejarnos atrapar por la calidad de los adverbios, por las propiedades de los adjetivos. E ir más allá, dejarnos subyugar por la trama, seducir por sus personajes, entender el porqué de cada historia, sentir con los personajes cada pulsión, cada deseo o pasión.
Porque la lectura, de libros o de personas, es un juego donde puedes quedarte en lo superficial, lo literal, lo que aparentemente nos dice el texto o el sujeto, o bien puedes jugarte el "sentido", arriesgarte, leer lo que está ausente, lo que tan solo se insinúa, pero como en todo juego, has de apostar tu propio sentido, encontrarte a mitad del camino con el otro, fusionar significados, dejar que la interpretación vague por el resbaladizo sendero de los signos, y abrirte a nuevos mundos más allá de lo dado, caer una y otra vez en la maravillosa confusión, que en realidad es, la comunicación humana.
Qué otra cosa nos queda por hacer en nuestras novelas sino dudar bajo el signo de la interrogación que dirige nuestros deseos, gozar bajo el signo de exclamación que subyace a nuestras pasiones, sufrir bajo los puntos y aparte que marcan nuestras encrucijadas, suspirar perdidos en los puntos suspensivos de los que se deriva nuestra incertidumbre, avanzar a trompicones, enredados en las comas de nuestro diario quehacer, enfadarnos entrecomillando nuestras frustraciones; intentando aprender a vivir, a soñar, a despertar, desconcertados por la gramática de la vida que a veces parece no tener reglas, sentido, ritmo ni razón.
Toda novela tiene su principio y su final, como este relato. Pero todo final no deja de ser tan sólo la oportunidad de otro principio, de otra novela, de otro relato, de otro día lleno de incógnitas que resolver, o que dejar al margen, no importa tanto el resultado como que nunca deje de importarnos seguir tratando de resolverlas, como si las matemáticas y la literatura fueran el motor y el corazón de la novela de nuestra vida.
Escribamos para que nos lean y disfrutemos leyendo a los demás como nos gustaría que disfrutaran con nosotros.
Que tengas un día maravilloso y gracias por leer.
Patricio Varsariah.
El arte de vivir implica saber cuándo aguantar y cuándo soltar.
Publicado por Patricio Varsariah.
mayo 2, 2024

El intento de encontrar una vida mejor puede fácilmente distraernos de nuestra vida actual. La mayoría de las personas se sienten atrapadas en una sala de espera, esperando tener la “vida” que desean. Pero es una experiencia seductora que te exime de responsabilidad.
Tienes un trabajo, pero es sólo un espacio provisional hasta que encuentres tu pasión "real". Estás en una relación, pero existe la persistente sospecha de que es un ensayo de tu "verdadera" relación. Piensas en tu vida presente como una aventura fugaz, convencido de que algo emocionante está a la vuelta de la esquina. El presente se ha convertido en un calentamiento interminable. Has pospuesto vivir con la promesa de un mañana mejor.
Los psicólogos tienen un concepto que llaman “vida provisional”. Ésa es la insistencia, tan a menudo escuchada por parte de personas cuyas vidas están atrapadas en un tiovivo disfuncional de crisis autoinfligidas, en que todo lo que no les gusta de sus vidas cambiará tan pronto como suceda algo más: tan pronto como pierden veinte libras, se divorcian, renuncian a su pésimo trabajo o lo que sea. Si esta actitud se prolonga, significa un constante rechazo interior a comprometerse con el momento. En esto suele haber, en mayor o menor medida, un complejo de salvador, con el pensamiento secreto de que algún día se podrá salvar el mundo; se encontrará la última palabra en la, religión, política, arte o cualquier otra cosa.
Negarse a comprometerse con el “aquí y ahora” crea una especie de limbo emocional. Anhelas algo más grande mientras tus responsabilidades y compromisos diarios parecen una sentencia de prisión. Te atrae todo lo que esperas hacer con tu vida, cualquier cosa que te permita escapar del suelo, de lo ordinario. Pero cuanto más tiempo permanezcas en esa mentalidad, más solitaria se volverá tu vida. Es una trampa. Quedas suspendida en un estado de “qué pasaría si”, paralizado por el miedo a tomar la decisión equivocada. Pasas de un trabajo a otro, sin establecerte ni construir nunca una base.
El sentimiento perpetuo de esperar arreglar tu vida pronto significa que te pierdes las conexiones profundas del ahora y el sentido de propósito que conlleva comprometerte hoy. El problema es que la “vida real” que deseas rara vez llega en bandeja de plata. Se construye a través de los compromisos que asumes, de las relaciones que cultivas y los desafíos que superas aquí y ahora.
El intento desesperado por algo que está fuera de tu alcance significa que siempre estás persiguiendo un futuro que tal vez nunca llegue. Pero los sueños y esperanzas a largo plazo se convierten en un sustituto de la realidad, una forma de evitar el complicado proceso de construir una vida, que te conduce al síndrome de la “vida momentánea”, debido al miedo de verse atrapado en una situación de la que tal vez no sea posible escapar... Los planes para el futuro se desvanecen en fantasías de lo que será, de lo que podría ser, mientras no se toman medidas decisivas. se toma para cambiar.
Cualquiera atrapado en la trampa de la vida momentánea, no ama a su gato, sino sólo a sus gatitos; ni en realidad los gatitos, sino sólo los gatitos de los gatitos, y así hasta el fin de la felicidad. Nos quedamos atrapados en esta mentalidad con todo. Nos esforzamos en ese trabajo aburrido porque “un día dará sus frutos” y conseguiremos la carrera de nuestros sueños. Posponemos ese viaje porque “cuando las cosas se calmen” tendremos las vacaciones perfectas. Posponemos pasar tiempo con nuestros seres queridos porque estamos demasiado ocupados “construyendo un futuro” para disfrutar el presente.
Nos decimos a nosotros mismos: "Una vez que alcance X, viviré de verdad". X es una ilusión si permanece en tu cabeza.
Entonces, ¿cómo nos liberamos de esta trampa?
Comienza con una brutal autoconciencia. Mira tu vida, honestamente. ¿Estás constantemente a punto de empezar, pero nunca llegas allí? ¿Las relaciones fracasan porque el compromiso se siente como una carga pesada? ¿Estás rodeada o rodeado de proyectos a medio terminar y metas abandonadas? Reconoce los patrones en tu vida: el miedo a comprometerte con cualquier cosa.
Quizás tu pasado tenga algo que ver con eso. Quizás creciste en un ambiente sofocante, anhelando la libertad que nunca tuviste. Tal vez fuiste testigo de relaciones fallidas, lo que te hizo desconfiar de acercarte alguna vez. ¿A qué le tienes realmente miedo? ¿Es el miedo al fracaso? ¿El miedo a perderte a ti mismo? Cualquiera sea la razón, te está frenando. Una vez que identifiques la raíz de tu miedo, podrás abordarlo y escapar de la “vida provisional”.
No me malinterpretes. La libertad es importante. Pero la verdadera libertad proviene de dominar tu propia vida, no de huir de ella. Se trata de saber que puedes salir de una situación si no es saludable, pero también de tener el coraje de ver las cosas e invertir en algo significativo ahora.
La verdadera libertad no es la ausencia de compromiso. Es la capacidad de elegir. Es el coraje de aprovechar la oportunidad de construir algo significativo, incluso si eso significa enfrentar la posibilidad del fracaso. Todavía puedes divertirte ahora. Pero eso requiere crecimiento, salir de su “burbuja segura” y dar ese primer paso aterrador hacia el compromiso.
Superar al padre y a la madre es asumir las responsabilidades de la edad adulta, sacrificar la vida momentánea. Entonces la vida seguramente se volverá más dura y problemática, pero potencialmente más significativa. Es un paso trascendental, hasta el punto de que los pueblos primitivos, cercanos al inconsciente y a sus leyes eternas, celebran la transición con los siempre serios y a veces bastante sombríos ritos de iniciación.
Para salir de la “vida momentánea”, hay que dar un paso demasiado pequeño para comenzar. El primer paso es el más difícil. Así que empieza poco a poco. No necesitas una revisión completa de tu vida. Comprométete con un proyecto pequeño, una meta a corto plazo. Ve lo bien que se siente seguir adelante y tachar algo de tu lista. Cuanto más haces, más fácil se vuelve. Elije un camino, cualquier camino, y comprométete con él durante un período de tiempo determinado. Mira qué pasa. Es posible que te sorprenda de la profunda satisfacción que se obtiene al seguir adelante. Puede que tropieces y dudes, pero con cada paso ganarás confianza.
Si no se corre el riesgo, de alguna manera se viola el significado de la vida y todo el futuro está condenado a un estancamiento impotente… No es necesario que renuncies a tus metas o sueños a largo plazo. Pero puedes encontrar una manera de integrarlos en tu vida actual. Tal vez la carrera de tus sueños no sea tu trabajo diario, pero puedes comenzar a mejorar tus habilidades ahora para avanzar gradualmente hacia la vida que deseas.
No solo esperes. Tomar medidas ahora. El punto es comenzar a construir la vida que realmente deseas ahora con intención, si lo haces con convicción lo siguiente y lo más necesario, siempre estarás haciendo algo significativo y previsto por el destino.
Utiliza el presente no como una sala de espera sino como la base de la vida que deseas. Encuentra significado no en un futuro lejano sino en actos cotidianos de valentía, conexión y contribución. La verdadera libertad no está en el escape perpetuo sino en el coraje de comprometerse con la vida ahora.
La vida es impredecible. Pero también es hermosa, sorprendente y llena de amor, si te permites experimentarlo.
Elije estar viva o vivo mientras estas viva o vivo.
Que tengas un día maravilloso y gracias por leer.
Patricio Varsariah.
El arte de vivir implica saber cuándo aguantar y cuándo soltar
Publicado por Patricio Varsariah.
abril 30, 2024

No hay dolor que se resista al desgaste de las laceraciones del tiempo.
La manera en la que afrontemos el dolor decidirá la manera en la que decidimos vivir, al igual que condicionará extraordinariamente aquello que consideramos placer o goce, pues sin comprender qué es el dolor, el sufrimiento y la angustia que se derivan de tu experiencia, difícilmente seremos capaces de comprender qué es el goce, el placer o el disfrute.
Cada uno tenemos una manera diferente de afrontar el dolor, y no me atrevería a decir cuál es la más apropiada.
La experiencia del dolor define nuestra vida de manera más significativa que el placer, y probablemente marca inexorablemente nuestro destino. De ahí la importancia de cómo afrontarlo, pues de ello dependerá también nuestra propia felicidad o al menos aprender a no renunciar a ella, por miedo al dolor que hemos de sufrir, o por la angustia del dolor que ya experimentamos.
No lleguemos tan lejos, el dolor es la sustancia de la vida y la raíz de la personalidad. Todo queda definido por esa experiencia: El dolor nos dice que existimos, el dolor nos dice que existen aquellos que amamos, el dolor nos dice que existe el mundo en el que vivimos. Poco más y poco menos. Seamos tan trágicamente existencialistas o no, ante la plenitud del dolor en cada aliento que exhalamos, su presencia es incontestable.
En una Era en la que combatimos el dolor; físico, emocional y existencial, básicamente a través de medicamentos o similares, hemos renunciado a la voluntad como primera barrera para aprender a manejar cualquier tipo de dolor. Y a la razón, como sencilla herramienta para tolerar lo tolerable y aguantar serenamente ante lo intolerable. Qué remedio nos queda si lo pensamos racionalmente. Sin embargo, tratamos de barrerlo de nuestra existencia de la manera más rápida posible, sin darnos cuenta que esa treta puede causar más dolor a largo plazo.
En ocasiones, la receta sería tan sencilla como dejar que la huella del tiempo borre las heridas que nos duelen, pero nuestra natural impaciencia nos corta de raíz esa medicina natural. No hay dolor que se resista al desgaste de las laceraciones del tiempo. Y si lo hay, tal y como siempre ese dolor acabará con nosotros debido a su insostenibilidad. Por lo tanto, más nos vale aprender que si no acaba con nosotros, sea físico o emocional, podemos manejarlo con mayor o menor esfuerzo, ayudados por la paciencia del tiempo, la razón y la voluntad, que tan prontamente nos abandonan ante cualquier inconveniente marcado por el dolor.
Vivir el presente no implica abandonar el pasado y olvidarlo, pero nunca debemos permitir que nos aprisione. El dolor, entre otras miserias humanas, hay que tener claro que quien sabe del dolor, todo lo sabe. Las personas que se declaran plenamente felices no suelen saber mucho de la vida. O mienten descaradamente para ocultar la presencia del dolor en su vida, o están bendecidos por la inocencia de la ignorancia. La sabiduría comienza por la gestión del dolor, y qué aprendamos de esta experiencia tan natural al ser humano como respirar. La experiencia nos advierte que no hay mayor dolor que recordar en la miseria los tiempos felices.
Si en el presente nos vemos atrapados por el dolor, suele ser causa de mayor angustia perdernos en aquellos momentos en los que no lo experimentábamos, como si eso evitara el dolor presente. Al igual que el temor de males futuros no puede condicionar nuestro presente, pues si suceden, ya aprenderemos a lidiar con ellos, y si nunca suceden, para qué angustiarnos y sentir dolor prontamente.
Somos tan pequeños como nuestra dicha, pero somos tan grandes como nuestro dolor. La enseñanza está clara; nos definimos no en nuestros momentos felices o placenteros. Lo que marca nuestro verdadero ser es nuestro comportamiento ante el infortunio, ante el sufrimiento, ante el dolor, ahí es donde mostramos nuestro verdadero rostro, y donde podemos observar el verdadero rostro de la gente que amamos u odiamos. Es el dolor el que desvela todas nuestras máscaras, rara vez la felicidad.
Ni buenos ni afortunados se libran del dolor alguna vez en su vida. Su presencia, es ineludible, aunque la virtud de la bondad, real o pretendida, sea tu máscara: aunque nunca obres mal, no por ello escaparas del dolor alguna vez. Su inevitabilidad, independientemente de nuestro comportamiento o suerte, no debe hacernos ser tan pesimista ya que la dicha no es más que un sueño, y el dolor la realidad, sino incentivarnos a aceptarlo y aprender que tenemos herramientas naturales a nuestro alcance para lidiar con el dolor cuando se nos presente, más allá de su procedencia, más allá de su durabilidad. Y esas herramientas naturales son a largo plazo mucho más efectivas que cualquier medicamento, o placer banal, que puede ayudar, pero no ser el soporte vital al que agarrarnos para lidiar con el dolor, la angustia o el sufrimiento.
La voluntad juega un papel esencial, pues el dolor no tiene existencia objetiva. El dolor depende de la representación que nos hagamos. Y por tanto de nosotros mismos. Si aprendemos a dominar la voluntad, las representaciones con las que nos movemos en el mundo y lidiamos con las personas, los afectos o emociones, no pueden dominarnos
¿cómo puedo ser firme ante el dolor?: una vez que hemos discernido con la razón entre aquellas cosas que dependen de nosotros y aquellas que no, todo es más sencillo; dependen de nosotros nuestras opiniones, nuestros movimientos, nuestros deseos, nuestras inclinaciones, nuestras aversiones, en una palabra, todas nuestras acciones. Y no dependen de nosotros el cuerpo, los bienes, la reputación, la honra; en una palabra, todo lo que no es una acción nuestra. Si tenemos clara esta distinción, y para ello tan solo nos basta la reflexión racional, es un primer paso aprender cómo lidiar con el ineludible dolor y sufrimiento en la vida.
Un segundo paso, es tener claro qué hacer con lo que nos sucede: si sufrimos una enfermedad, o alguien querido la sufre, y por tanto nosotros también empáticamente sentimos dolor, podemos convertirnos en prisioneros de ese dolor, o no permitir que nos defina. Y ahí dependemos de nuestra voluntad. No permitir que ese dolor, esa situación nos defina, y defina aquello en lo que nos convertimos al tratar con los demás.
Cuando la muerte llega nosotros ya no estamos y cuando nosotros estamos ella (la muerte) no existe. Permitir que nos aprisione, cuando existimos y ella no está, es permitir vivir enjaulados en un dolor que aún no existe. Lo inevitable no depende de nosotros, pero sí que depende cómo vivir y cómo comportarnos mientras no llega. Pronto o tarde.
Lo que nos turba a todos no son las cosas, sino las opiniones que se forman de ellas, es decir nosotros mismos. Y el ciclo se completa, somos responsables pues de las representaciones que nos hacemos. Si nosotros somos los creadores de cómo vemos el mundo, cómo sentimos, en nuestra mano está moldear emocionalmente cada instante de nuestras representaciones, y no dejarnos llevar.
La voluntad, la razón, el sentido común de aceptar el dolor cuando se nos presenta, sin culpar a otros de esta situación, sin amarguras innecesarias, controlando nuestras emociones, aceptando lo que está en nuestras manos cambiar y aceptando por tanto lo que no lo está, es un principio sencillo de comprender, aunque no tan sencillo de aplicar.
Desde tiempos inmemoriales la sabiduría nos muestra el camino a la pregunta: Cómo podemos afrontar el dolor, el sufrimiento. En nuestra mano está seguir una guía o dejarnos llevar.
Que tengas un día maravilloso y gracias por leer.
Patricio Varsariah.El arte de vivir implica saber cuándo aguantar y cuándo soltar.
Publicado por Patricio Varsariah.
abril 25, 2024

Sólo unas pocas lecciones de vida vitales, intemporales que todos aprendemos en el camino de la vida
1. Tú no estás sola o solo. Todos tenemos nuestros problemas y como dicen en mi pueblo, para perder el sueño preocúpate por un amigo. Para tener problemas en recogerte a ti mismo después de que alguien te defraudara. Sentirse menos porque alguien no te amaba lo suficiente para quedarse. Tener miedo de intentar algo nuevo por temor a que fallará. Nada de esto significa que estás disfuncional o loco. Simplemente significa que eres humano, y que necesitas un poco de tiempo para rectificarte. No estás solo. No importa lo embarazoso o patético que se sienta acerca de tu propia situación, hay otros por ahí experimentando las mismas emociones.
2. El dolor tiene un propósito. El dolor no sólo aparece en tu vida sin razón. Es una señal de que algo en tu vida necesita cambiar. Este cambio toma fuerza. Pero recuerda, no son fuertes aquellos a los que nunca se les debilitan las rodillas, o que nunca jadean o les falta aire para respirar. Es que mientras sus rodillas están temblando, te obligan a respirar y dar otro paso.
3. Hay personas correctas, y personas equivocadas, para todos nosotros. Hay gente falsa, y aquellos que son verdaderos amigos. Hay gente que te quita el corazón, y los que lo devuelven. Tu tienes una opción a quien dedicar y con quién pasar tu tiempo. Los amigos verdaderos tienen un corazón honesto, y harán todo lo posible para ayudarte cuando más lo necesites. Quédate con la gente que nunca te decepciona y cumple sus promesas. No puedes fingir eso.
4. Tus creencias se convierten en su realidad. Lo que Tú crees tiene más poder que lo que sueñas o deseas o esperas. Te conviertes en lo que crees. Aunque Tu no puedas controlar todo lo que sucede, puedes controlar tu actitud hacia lo que sucede. Y en eso, estarás dominando el cambio en lugar de permitir que te domine.
5. No dejes que la negatividad se desvanezca en ti. No dejes que la amargura te robe tu dulzura. Promueva lo que amas en lugar de desacreditar lo que no te gusta. Cuando decides enfocarte en las cosas que amas, terminas encontrando más alegría y más amor en la vida.
6. Lo que no comienzas hoy, no estará terminado para mañana. Hay siete días en la semana y algún día no es uno de ellos. Pregúntate a ti mismo si lo que estás haciendo hoy te está acercando a donde quieres estar mañana.
7. El éxito es raramente fácil, pero siempre vale la pena. Aquellos que han logrado sus sueños saben que la vida es sobre la fuerza de voluntad y la persistencia. Se trata de aguantar a la esperanza cuando Tu corazón ha tenido suficiente, y dar aún más cuando Tu mente y cuerpo quieren renunciar. Sí, cada paso puede ser más difícil, pero la vista desde la cima no tiene precio, y vale la pena soportar el viaje para llegar allí.
Y, por supuesto, si TU estás luchando con algo de esto, recordad de nuevo que Tú no estás sola o solo. Muchos de nosotros estamos ahí contigo, trabajando duro para sentirnos mejor, pensar más claramente y recuperar nuestras vidas.
Que tengas un día maravilloso y gracias por leer.
Patricio Varsariah.
El arte de vivir implica saber cuándo aguantar y cuándo soltar.
Publicado por Patricio Varsariah.
abril 25, 2024

La noche transcurre tranquila como de costumbre. Un espectáculo de sonidos naturales llena el espacio de la mente mientras ese silencio sagrado envuelve todo el universo. Es una noche fresca y uno siente como una leve y suave corriente de aire acaricia tu cuerpo mientras concilias el sueño. Cuando despierto en mitad de la noche los sueños son tan claros como la vigilia.
Los sueños son una continuidad de nuestra vida diaria, de nuestras impresiones, preocupaciones y motivaciones. Recreamos la realidad para poner orden o destensar aquello que estaba en desorden o en tensión.
Es curioso lo que podemos aprender de los sueños sin necesidad de que nadie nos lo enseñe, pero pocas veces, por no decir ninguna, nos adentramos en nuestra mente, preferimos ser parte de toda esta orquesta social donde se determina lo que podemos elegir.
¿Por qué no nos dan la opción de elegir estudiar en nosotros mismos, ver cómo somos, aprender de nuestros sueños o de nuestra conducta? Podemos estudiar carreras, una tras otra, pero olvidamos lo imprescindible que es conocernos.
Muchas veces me despierto poco antes de las seis cuando aún no se percibe ninguna claridad del nuevo día. Es curioso sentir como la noche tiene su luz propia, una luz que llega de los planetas y de esa mancha enorme de estrellas que cruza el firmamento de lado a lado. No solemos mirar aquello que de antemano sabemos que no hay nada que ver, pero lo cierto es que si miramos en ello nos daremos cuenta que es ahí donde más encontramos.
La noche está llena de luz, llena de música, llena de paz, llena de uno mismo entre las sombras. Uno siente al caminar por el monte, cuando apenas distingue las siluetas de los árboles, de las plantas o de las rocas, que es más real esa visión que te hace poner atención para no tropezar, que cuando por el día hay como una especie de exceso de confianza e insensibilidad hacia lo que te rodea.
Cuando salgo de casa, el horizonte resurge de la noche con un color violeta claro con tintes de anaranjado y un cielo azul turquesa oscuro que se va aclarando con el paso del tiempo anuncia un hermoso día de verano. Desde donde uno mira puede divisar un gran valle que duerme esperando el canto del gallo o el sonido del despertador para comenzar la faena del nuevo día. Aunque yo no trabajo siento un gran respeto por la gente que ha de trabajar para subsistir y siento su cansancio como si fuera propio.
La yerba seca, de color amarillo pálido, forma mantos en los descampados y uno se queda absorto en su belleza acariciando con la vista su textura.
Por la tarde escribo algo que tenía pendiente en la cabeza y que ha necesitado de cierto reposo y maduración para exponerlo. En realidad, cuando escribo no sé lo que voy a decir porque no es tanto una cuestión de conocimiento como de describir lo que uno es capaz de observar. La observación es algo imprescindible para la vida y es un gran misterio incluso para mí, sin ella uno estaría aislado en mitad de una multitud. Es la observación lo que permite que dos seres se unan, se relacionen, se toquen y puedan compartir.
Que tengas un día maravilloso y gracias por leer.
Patricio Varsariah.
El arte de vivir implica saber cuándo aguantar y cuándo soltar.
Publicado por Patricio Varsariah.
abril 25, 2024

Si puedes hacer bien un día, tienes una oportunidad de hacer bien tu vida. Se dueño de hoy, se dueño de tu vida. "Un día es igual a todos los días". Lo dijo en el sentido en que, si puedes hacer bien un día, tienes una oportunidad de hacer bien tu vida y que deberías tratar de hacer bien el día de hoy, porque el mañana no es garantía.
Cada día tiene 24 horas, el sol sale y se pone, un ciclo que se repite sin cesar. Observa que cada día es la esencia de todos los tiempos. Se dueño de tus acciones hoy y probablemente crearás un efecto dominó que influirá en tus acciones mañana, y vivir virtuosamente en el momento presente.
Una simple comprensión de que cada día tiene el potencial de ser bueno o malo significa que podemos concentrarnos en aprovechar al máximo el presente en lugar de insistir en el pasado o temer el futuro. Hay que recordar que cada día, al desnudo, contiene los mismos elementos fundamentales.
Durante este día, experimentas las polaridades fundamentales de la vida: luz y oscuridad, alegría y tristeza, actividad y descanso, productividad y ociosidad. No importa cuánto tiempo vivas, estas experiencias fundamentales seguirán desarrollándose día tras día. Estas son las constantes universales. Aquí es donde se vuelve verdaderamente personal. La forma en que vives cada día (con intención, con propósito o sin propósito) se convierte en un ejemplo de cómo es probable que vivas toda tu vida.
Te empujo a considerar la gran escala de la existencia. La vida más larga, el viaje más épico, es una colección de días. Dentro de cada día se encuentra el microcosmos de la eternidad: el ciclo de vigilia y sueño, el flujo y reflujo de la energía. Persigues grandes objetivos, pero ¿no se vive la esencia de una vida en los momentos de cada día?
Aquí está el desafío: Si cada día es una imitación, un reflejo en miniatura del todo, entonces cómo manejes este día es de suma importancia. Se convierte en un campo de práctica, un ensayo para la gran actuación de tu vida.
¿Abordaste el día de hoy con intención y sentido de propósito? ¿Abordó sus tareas con concentración y disciplina? ¿Te conectaste con tus seres queridos de forma abierta? ¿Enfrentaste los desafíos con valentía y resiliencia? ¿Saboreaste los momentos simples: tu viaje al trabajo, un paseo por la naturaleza, la sonrisa de un ser querido, ¿la risa con alguien cercano a ti o una experiencia que vale la pena recordar? ¿O dejaste que el día transcurriera en una niebla de distracción?
Estas elecciones aparentemente pequeñas tomadas en un solo día tienen un poder inmenso. Ellos dan forma a tu vida a medida que se desarrolla. Si puedes dominar el arte de vivir bien este día, te equiparás con las herramientas para afrontar cualquier día siguiente. El día de hoy contará si decides hacerlo contar.
No puedes controlar el mundo externo ni el gran paso del tiempo, pero puedes controlar cómo afrontas este único día. Puedes elegir estar listo para aprender, crecer y conectarte. O puedes dejarlo pasar, otra oportunidad desperdiciada.
Debemos vivir el presente, lanzarnos a cada ola, encontrar nuestra eternidad en cada momento.
No te pido que vivas cada día como si fuera el último. Te pido que veas el valor inherente de cada día. Porque si puedes dominar el arte de vivir bien un día, con intención y propósito, entonces tienes las bases para una vida bien vivida. Cada día se convierte en un trampolín hacia el siguiente. Y con cada paso deliberado, cada momento consciente, te acercas cada vez más a ser dueño de tu vida.
Pero aquí está la amarga realidad: no hay garantía del mañana.
Sugiero que cada día se debe vivir como si fuera el último, no con miedo sino con un mayor sentido de propósito. Si abordas cada día como un todo completo y perfecto, un microcosmos de toda tu vida, le inyectas experiencias significativas. Tomas decisiones conscientes, saboreas experiencias y te esfuerzas por vivir con integridad.
Esta práctica diaria, perfeccionada y refinada, se convierte en la base de una vida bien vivida.
Por supuesto, algunos días serán mejores que otros. Habrá tropiezos, reveses y momentos en los que te quedarás corto. Pero tienes la oportunidad de empezar de nuevo cada día. Puedes aprender de los errores de ayer y elegir actuar de manera diferente hoy.
En resumen, no necesitas esperar a que algún gran propósito o evento que cambie tu vida te ponga en el rumbo correcto. Tienes el poder, ahora mismo, en este único día, de tomar decisiones que repercutirán en el exterior y darán forma a la narrativa de tu vida.
Domina hoy y estarás en camino de dominar todos los demás días. Empieza a vivir de inmediato y cuenta cada día por separado como una vida separada.
Que tengas un día maravilloso y gracias por leer.
Patricio Varsariah.
El arte de vivir implica saber cuándo aguantar y cuándo soltar.
Publicado por Patricio Varsariah.
abril 25, 2024

Lo importante no es escuchar lo que se dice, sino averiguar lo que se piensa.
Escuchar a una persona, ya de por sí, revela un respeto que desinteresadamente tú le otorgas. Por eso la mayor parte de esa información que intercambiamos reside en nosotros mismos, ya que es de máxima prioridad saber adquirir la capacidad de compartir una escucha de respeto.
Todos tenemos sentimientos distintos y, sobre todo, vidas complejas, llenas de emociones y pensamientos que nos acompañan en todo minuto, por eso cuando interaccionamos a través del diálogo es difícil ponerse de acuerdo, haciendo que en nuestra conversación influyan factores contradictorios.
Pero escuchar no es suficiente para un perfecto entendimiento; es necesario en primer lugar, “darle espacio” a tu interlocutor, es decir, regalarle tiempo, sin que se sienta abordado por un cúmulo de interrupciones, lo cual hará fácil poder llegar a un mutuo acuerdo. Para conseguir dicho propósito debemos conseguir que nuestras preguntas sean de carácter inteligente, procurando realizarlas de la forma más eficaz posible a fin de canalizar un perfecto diálogo, sin parecer que actuamos de forma inquisitiva o acusadora. De esta manera, es fácil promover entusiasmo y sobre todo franqueza, sin intuir que estamos a la defensiva.
Todo ello es necesario para que nuestro interlocutor se sienta reconocido y al mismo tiempo respetado, e incluso podamos llegar a estar de acuerdo. No es nada nuevo reconocer a las personas que escuchan atentamente y saben callar durante las conversaciones, demostrando de esa manera una gran inteligencia. Indudablemente son personas que saber evitar conflictos y problemas innecesarios, que pueden llegar a un falso entendimiento sobre tu interlocutor.
Cuando intentamos formular una distendida conversación con alguna persona, es posible que tropecemos con aquellas que nos hacen ver que, “siempre están en posesión de la verdad”, tema que debemos tener muy en cuenta, y en virtud de lo cual, tenemos que optar por un tipo de escucha, pero siempre con respeto, manteniendo que de esa forma se manifieste. En algún momento apreciará que nuestro contenido está completo de fundamento, aunque nunca haciéndoselo ver. Sólo él recapacitará y comprenderá que su intervención es posible que no sea razonable.
Quien habla siempre en función de lo que le interesa a sí mismo, es difícil que pueda relacionarse, no consiguiendo ni escuchar ni ser escuchado. Así saber escuchar es indudablemente una forma de respeto hacia los demás. Sin embargo, pocos son los que lo valoran, tratando siempre de imponerse a nuestras reflexiones. Siendo esto unos de los errores que cometemos al tratar de mantener una conversación con carácter positivo.
De esta manera demostramos ante nuestro interlocutor que le hemos escuchado con toda atención, haciéndole ver que su intervención ha sido de pleno convencimiento terminando siempre con alguna pregunta sobre el tema que nos ha desarrollado; de esta forma siempre quedará convencido que le hemos escuchado con atención y respeto.
Que tengas un día maravilloso y gracias por leer.
Patricio Varsariah.
El arte de vivir implica saber cuándo aguantar y cuándo soltar.
Publicado por Patricio Varsariah.