Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


...esa enefermedad

septiembre 20, 2014


Si por casualidad Tu estas pasando por esta experiencia de esa enfermedad, espero que estas palabras te ayuden a aliviar tus miedos y preocupaciones, ese es mi objetivo de este escrito. No importa lo oscuras que parezcan las cosas, eleva tu esperanza y verás las posibilidades.

Cuando por desgracia nos afecta una enfermedad, todos necesitamos un tiempo para poder asumir lo que nos está pasando y la repercusión que esto va a tener. Este mal nos hace tambalear nuestro referentes y nos obliga a mirar frente a frente nuestra vulnerabilidad, asumir que, aunque pretendamos lo contrario, no podemos controlar todo lo que nos sucede. El solo anuncio que padecemos una enfermedad, nos provoca una tormenta emocional y, ante esto deberíamos pensar que la única medicina, es el arte de responsabilizarnos de nuestra situación, y de descubrir que realmente podemos hacer mucho por nuestra vida. 

La enfermedad es mi problema, no es el problema del médico, es mi responsabilidad y mi situación, Yo también debo poner mi aportación, la medicina no puede ser el arte de pasarle la pelota a la ciencia, ni jamás entregarnos a ella, puesto que a la larga, nos haremos “esclavo” de ella. Frecuentemente vemos a personas padeciendo una enfermedad, la cual le produce una pérdida afectiva muy grande. Al mismo tiempo le lleva a un vacío existencial de tal dimensión que se “entrega” en una carencia de energía, haciendo que las células degeneradas comiencen a invadirle. Creemos que podemos controlar el tiempo y la situación, pero nuestra agenda se hace eterna, para uno mismo y para los demás, alterando cada vez más nuestro estado emocional. 

El error que cometemos es que no podemos tener la capacidad necesaria para pensar en nuestros propios recursos y poder reaccionar en esta situación imprevista, por que nunca pensamos que esa enfermedad puede tocarte, a pesar que uno no se ha cuidado en la alimentación,en vitalizar sus células y abusar del cigarrillo del alcohol, etc... y por tanto siempre tenías un gran porcentaje de riesgo. Pero nunca se para uno a pensar que ese riesgo puede llegarte. “Todo está escrito en nuestro destino” Cuando te lo diagnostican, no puedes creerlo, y se suele tardar bastante tiempo en aceptarlo. 

Por experiencia propia, una vez asimilado y aunque los momentos de desfallecimiento son inevitables, debemos pensar siempre que hay aspectos que nos pueden ayudar a vivir de una forma positiva. Aunque lo más importante es que le vas “cogiendo distancia”, que las revisiones se alejan cada vez más, al mismo tiempo que centrar tu vida en otras cuestiones, procurando darle sentido a todo lo que te rodea. “Son muchas, demasiadas (y hoy podrían ser muchas más) las ocasiones que me lo recordaban; ¡si le hubiera hecho caso cuando me lo decían! Posiblemente no estaría delante del ordenador escribiendo a golpe de emociones”. 

Ante tal situación no hay más remedio que desplegar una gran dosis de confianza hacia todo aquello que habitualmente desempeñas, para hacer posible, “vencer” lo que el destino te presenta, y tener muy presente esta pregunta: ¿Quiénes somos nosotros para decirle a la Providencia, que se está equivocando con nosotros? 

También es muy gratificante, “romper el silencio” y hablar con las personas que sentimos más cercanas y verbalizar sobre todo con tus amigos, procurando aliviar nuestros miedos y preocupaciones, para de esta manera hacernos comprender que tú eres mucho más, que “esa enfermedad”, aunque sólo sea para demostrarle que “sí puedo” o mejor “I can”. 






 

...la semana que ha pasado

septiembre 20, 2014


No importa lo oscuras que parezcan las cosas, eleva tu esperanza y verás las posibilidades. Por todo lo que he pasado esta semana, el dolor que he tenido que enfrentar,la incertidumbre de no saber que le ha causado y el miedo a que regrese,a mí no se me ha muerto la esperanza, no lo digo vencedor, no lo digo poderoso, no lo digo como un conjuro, como falso testimonio o como estandarte, o como el intocado por las dentelladas de la vida, no lo digo acaso en un instante de alivio, ni siquiera lo digo con el optimismo necesario a los comienzos. 

Lo digo como quien afirma una elemental condición del ser humano, lo digo con la tristeza y el miedo a las espaldas, lo digo con la incertidumbre del que sabe que aún no han sido derrotados las causas de la enfermedad, la  insatisfacción y el hastío, lo digo con la madurez del que no ignora que el fracaso, la frustración y la amargura le tocarán la puerta todavía como insepultos guerreros de un tiempo sepultado. A mí no se me ha muerto la esperanza, ni una sola de las tantas veces en que he luchado hasta  el final para vencer a la maligna célula que me deshace.

No se me ha muerto la esperanza, por que la la esperanza soy yo, porque que también tropiezo, asumo errores, rectifico, y para limpiarme los pulmones respiro hondo y sigo hacia adelante porque sé, que en este mundo poco a poco más limpio, hay que tener corazón para el desgarramiento inevitable y corazón roturado para la siembra de confianza y alegría, porque la muerte no es mi vocación, porque no acepto más voluntad que mi terca voluntad de alzar junto a otras manos, la salud fecunda, todopoderosa, irrenunciable que nos da el amor.

No me quejo por lo que he perdido, lucho por lo que me queda, no me quejo por el sufrimiento, lucho por mi felicidad por que con las cosas que a uno le suceden, vamos aprendiendo que nada es imposible de solucionar, solo hay que seguir adelante, dando gracias a Dios por que aun tenemos.


 

...la mente y los pensamientos

septiembre 20, 2014


En la noche de ayer tuve la oportunidad de ver un documental sobre ese "Secreto" que todos buscamos y que comienza con nuestros pensamientos y su poder infinito que tiene y que debemos aprender a conducirlos por el camino de la energía positiva que nos ayudara a encontrar lo que tanto anhelamos en toda nuestra vida.

Todo empieza en el pensamiento. La tristeza, la alegría, el odio, el dolor, el amor incluso. Si te paras a analizar dónde surgió cualquiera de las emociones que te embargan, te das cuenta de que todo empezó con un pensamiento. La mente nos lleva de aquí para allá a través de las imágenes que van surgiendo en ella e, inconscientemente, nosotros les damos un espacio –grande o pequeño- para que se desarrollen. 

Yo comparo a mi mente como un caballo desbocado y que el reto del ser humano consiste en tomar las riendas y el control, en no permitir que sea ella quien gobierne nuestra vida. Para ello, es necesario llevar –en la medida de lo posible- un poco de conciencia a este proceso. Es decir, parar de vez en cuando y tratar de descubrir por qué sentimos lo que sentimos. Yo siempre tengo la imagen de estar estirando un hilo para encontrar su origen. 

Estoy triste (cuando estoy alegre analizo menos…) y me paro a reflexionar sobre lo que pasa por mi cabeza, me doy cuenta de que un pensamiento me lleva a otro y, al final, descubro que todo empezó, por ejemplo, mirando un producto en un almacen. Ese producto me recordó a algo que me hizo pensar en alguien que me dijo una cosa que me puso triste y, al ver ese producto –teóricamente inocuo- sin darme ni cuenta, sin saber por qué, volví a ponerme triste. Y es que este proceso mental es tan rápido que no lo advertimos siquiera. 

Ademas creo que si pones un poco de conciencia a todo el proceso e intentas descubrir dónde se originan las cosas, aprendes también mucho y, a veces, te das cuenta de que arrastras un sufrimiento antiguo que ya no tiene razón de ser. Hay una frase que se suele atribuir a Buda que dice "El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional". En ocasiones, arrastramos el sufrimiento porque, de una forma u otra, "nos conviene" o nos hemos habituado a él. La cosa es poner conciencia (o intentarlo) para saber por qué haces cada cosa y, entonces, poder elegir si quieres seguir haciéndolo o no. Pero de forma consciente. 

La realidad es que el odio o el amor no son más que nuestras reacciones ante un pensamiento que tenemos sobre algo o sobre alguien. “El sufrimiento es la reacción que tienes cuando sostienes un pensamiento estresante”, La buena noticia es, pues, que cuando sientas dolor, odio, tristeza, puedes estirar del hilo, y descubrir qué fue lo que causó dicha emoción y enfocar tu mente en algo más positivo, alegre y feliz. A no ser que lo que quieras sea mortificarte, claro… 

Lo bueno de todo proceso de dolor y pena es todo lo que llegas a aprender de ti mismo....y lo mucho que creces y conoces....Siempre todo tiene un porque, es cuestión de querer o no escucharlo y reconocerlo.... No siempre se puede estar bien....pero no pasa nada, es cuestión de darle la vuelta y aprender todo lo que puedas de ello, conocerte y darte mucho amor para aceptarlo, comprender y aprender a vivir con ello, en paz y armonía contigo mismo.



 

...esos arañazos de la vida...

septiembre 19, 2014



En la noche de profundo silencio de un hospital, y con un coctel mezcla de soniferos, morfina y medicamentos me pregunto: ¿merece la pena vivir una vida triste por una enfermedad? Una vida dónde todo sale parece salir mal, dónde parece que no tenemos ilusión por seguir después de haber luchado tanto por ganar a la enfermedad, dónde parece que no tenemos esperanza. Y me respondo ,lo bueno es que la mayoría de las vidas tristes por enfermedad tienen solución. No siempre dejan marcas en el cuerpo, aunque labran arañazos en nuestro corazón y dejan surcos en el alma. Esa tristeza es parte de la vida y, no la podemos evitar, pero podemos manejarla para disminuirla o quizás eliminarla. Es la respuesta natural ante las situaciones dolorosas, que todos vivimos. 

Pensar en los buenos recuerdos, si los hemos vivido más de una vez, pueden definitivamente tenerlos de nuevo. Eso es lo hermoso de los recuerdos. Solo porque las cosas parecen ser malas hoy, no significa que mañana serán iguales. Sin esos arañazos, la vida no sabe a nada. Ellos vienen solo, sin que nadie los llame. Si, es cierto que nosotros no lo buscamos, pero los avatares en el que vivimos y nuestra fragilidad hacen que aparezcan casi cotidianamente. 

El dolor dura el tiempo que tú quieres que dure, no importa las circunstancias en las que nos encontremos; nunca se nos puede quitar la libertad, la libertad de amar es lo que da sentido a nuestra vida, con sus complementos, y en si la felicidad. A veces no son los demás los que deslizan sus uñas sobre nosotros, somos nosotros mismos los que nos infringimos esos arañazos a través de nuestros recuerdos, los cuales nos dejan unas huellas cargada de un contenido sentimental. 

Por eso debemos poner esos sentimientos en perspectiva y entender la razón por la cual estamos dolidos. Cuando nos sentimos tristes, llegamos a pensar que la vida es cruel o injusta, así que es fácil entender por qué, en esos momentos, la felicidad nos parece la mejor meta de la vida o el estado “natural” por alcanzarla. Sin embargo, pasaríamos por alto una importante verdad sobre nuestras experiencias. Los momentos de dicha y alegría más profunda de bienestar que a veces nos envuelven, sólo tienen sentido porque representan un contraste con nuestras decepciones, sufrimientos y tristezas, e incluso con esos momentos en que nos sentimos atrapados por esos arañazos que la vida continuamente nos presenta. 

Al tener presente nuestros sentimientos, me pregunto: ¿La razón por la cual estamos realmente molesto, es realmente tan importante como pensamos? ¿Tanto me afectó? Si con sinceridad nos respondemos, comprenderíamos que todos tenemos la capacidad de ser feliz, aunque la mayoría de las veces no parezca ser así. Si destapamos nuestra felicidad interior veremos que tiene que ver en parte con nuestro cuerpo y en parte con nuestra mente. Pues combinando estas dos teorías, nos podríamos encontrar con que el mundo es más maravilloso e indulgente visto desde ese ángulo. 

Querer curarse es recabar en el fondo de aquellas palabras amigas, las cuales fueron compartidas con plena confianza. Pues pensándolo bien casi desearíamos más esos arañazos de la vida, que el duro e insensible sabor del silencio. 

FINALMENTE : ¡Qué pequeñas son tus manos en relación con todo lo que la vida ha querido darte!


 

... una experiencia indeseada la soledad....

septiembre 19, 2014


Intentó recuperar el amor 20 años después, pero fue demasiado tarde 
(cruda historia de la vida real) 

Existe desde hace muchos años un programa de televisión en el Canal Sur de Andalucía, en que se presentan personas de la tercera edad en busca de pareja para acabar con la soledad que les tiene atrapados,un excelente programa por que se da lugar a esa comunidad que casi en todo el mundo la tienen abandonada, los ansíanos, los abuelos y sus historias llenas de una franqueza y orgullo admirables y aleccionadoras para las nuevas generaciones.

En ese programa se habla mucho de la soledad, que salvo en contadas excepciones, es una experiencia indeseada, similar a la depresión y la ansiedad. Es distinta del aislamiento social, y refleja una percepción del individuo respecto a su red de relaciones sociales, bien porque esta red sea escasa o porque la relación es insatisfactoria o demasiado superficial. La soledad es nuestro mayor freno ante muchas situaciones de la vida, dejando a partes los golpes, como la muerte de un ser querido, una separación de pareja o una enfermedad grave, etc. El resto de las depresiones nacen de nuestra soledad.
            
En esa categoría entra la soledad al abandono y a la pérdida. ¡Evitemos entrar en ella! Piensa que si le temes, te hará daño cuando esa pérdida suceda. Será diferente y posiblemente tengas otros recursos, puesto que la vida nos muestra situaciones para un  nuevo desarrollo personal, ya que la soledad está relacionada con la capacidad de la persona para manifestar sus sentimientos y opiniones.
            
Aunque muchas personas pueden en ocasiones sentirse solas, el temor a la soledad es un estado que requiere ser atendido para evitar sufrimientos. Ese temor es contraproducente en aquellos casos en los cuales una persona está inmersa en una relación destructiva, dado que no le permite salir de la situación en la cual se encuentra por la simple razón de no quedarse sola. Ese temor hace que nos sintamos incapaces de soltar una relación que no funciona, por mucho que estemos sufriendo con ella.
           
Todo esto nos lleva a idealizar al otro. Es como una forma de autoengaño para así a nivel interior tener una justificación de, por qué seguimos a su lado. En estos casos predomina usar la razón, puesto que al igual que en la naturaleza no hay veneno sin antídoto, en la vida humana no hay problema sin solución, y  todo radica en encontrarla. Casi siempre es tan evidente que cuando esa relación no tiene sentido, no deberíamos esforzarnos en mantenerla como quisiéramos que fuera y no como es en realidad. Esto nos ayudaría a tener algún argumento con sentido delante de las demás personas, que no van a entender que sigamos a su lado.     
            
El temor a la soledad es una de los síntomas que caracteriza a los dependientes emocionales. Éstos, suelen ser personas con muy baja autoestima, tendencia al nerviosismo y a la depresión. Y posiblemente también, cuente en su historial con una carencia afectiva desde su infancia, a veces crónica y sostenida a través del tiempo, aunque no es necesario que se den situaciones de maltrato infantil o negligencias graves. Suelen estar acostumbrados a tener ideas propias y personales, ya que esa sensación de abandono y desprotección les ha hecho muy independientes e incapaces de desenvolverse en su vida cotidiana.       

Otra de las características del dependiente emocional persiste en la intención de encontrar una pareja e intentar por todos los medios solucionar el problema, en vez de desistir o desarrollar otro tipo de conducta, como hostilidad hacia el entorno. Persistentemente suelen continuar en la búsqueda del otro,  manteniendo el deseo de terminar con esa carencia afectiva.

Finalmente sin un corazón lleno de amor y unas manos generosas, es imposible curar a un ser humano de su soledad, se lo digo por experiencia propia.


 

... Y me acabarás olvidando.

septiembre 15, 2014


Hay personas, que sin darnos un beso, son capaces de transmitir ese mal sabor de boca que deja el desamor, y que todos hemos degustado en algún momento, sin querer, por engaños del destino. Hay quien tiene el don de saber esconderse tras el cinismo y usan el sarcasmo cual tirita que esconde la herida. No es más que la nostalgia de la pérdida, la queja de un corazón que en realidad cree que si se cura, olvidará. ¿Y quién quiere olvidar a un gran amor, aunque duela? 

Cuando sepas de mí, tú disimula. No les cuentes que me conociste, ni que estuvimos juntos, no les expliques lo que yo fui para ti, ni lo que habríamos sido de no ser por los dos. Primero, porque jamás te creerían. Pensarán que exageras, que se te fue la mano con la medicación, que nada ni nadie pudo haber sido tan verdad ni tan cierto. Te tomarán por loca, se reirán de tu pena y te empujarán a seguir, que es la forma que tienen los demás de hacernos olvidar. 

Si alguien habla de mi, tú calla y sonríe, jamás preguntes qué tal. Si me fue mal, ya se ocuparán de que te llegue. Y con todo lujo de detalles. Ya verás. Poco a poco, irán naufragando restos de mi historia contra la orilla de tu nueva vida, pedazos de recuerdos varados en la única playa del mundo sobre la que ya nunca más saldrá el sol. Y si me fue bien, tampoco tardarás mucho en enterarte, no te preocupes. Intentarán ensombrecer tu alegría echando mis supuestos éxitos como alcohol para tus heridas, y no dudarán en arrojártelo a quemarropa. Pero de nuevo te vendrá todo como a destiempo, inconexo y mal. Qué sabrán ellos de tu alegría. Yo, que la he tenido entre mis manos y que la pude tutear como quien tutea a la felicidad, quizás. Pero ellos... nah. 

A lo que iba. Nadie puede imaginar lo que sentirás cuando sepas de mí. Nadie puede ni debe, hazme caso. Sentirás el dolor de esa ecuación que creímos resuelta, por ser incapaz de despejarla hasta el final. Sentirás el incordio de esa pregunta que jamás supo cerrar su signo de interrogación. Sentirás un qué hubiera pasado si. Y sobre todo, sentirás que algo entre nosotros continuó creciendo incluso cuando nos separamos. Un algo tan grande como el vacío que dejamos al volver a ser dos. Un algo tan pequeño como el espacio que un sí le acaba siempre cediendo a un no. 

Pero tú aguanta. Resiste. Hazte el favor. Háznoslo a los dos. Que no se te note. Que nadie descubra esos ojos tuyos subrayados con agua y sal. Eso sí, cuando sepas de mí, intenta no dar portazo a mis recuerdos. Piensa que llevarán días, meses o puede que incluso años vagando y mendigando por ahí, abrazándose a cualquier excusa para poder pronunciarse, a la espera de que alguien los acogiese, los escuchase y les diese calor. Son aquellos recuerdos que fabricamos juntos, con las mismas manos con las que construimos un futuro que jamás fue, son esas anécdotas estúpidas que sólo nos hacen gracia a ti y a mí, escritas en un idioma que ya nadie practica, otra lengua muerta a manos de un paladar exquisito. 

De cualesquier forma dales cobijo. Préstales algo, cualquier cosa, aunque sólo sea tu atención. Porque si algún día sabes de mí, eso significará muchas cosas. La primera, que por mucho que lo intenté, no me pude ir tan lejos de ti como yo quería. La segunda, que por mucho que lo deseaste, tú tampoco pudiste quedarte tan cerca de donde alguna vez fuimos feliz. Sí, feliz. La tercera, que tu mundo y el mío siguen con pronóstico estable dentro de la gravedad. Y la cuarta, -por hacer la lista finita-, que cualquier resta es en realidad una suma disfrazada de cero, una vuelta a cualquier sitio menos al lugar del que se partió. 

Nada de todo esto debería turbar ni alterar tu existencia el día que sepas de mí. Nada de todo esto debería dejarte mal. Piensa que tú y yo pudimos con todo. Piensa que todo se pudo y todo se tuvo, hasta el final. A partir de ahora, tú tranquila, que yo estaré bien. Me conformo con que algún día sepas de mí, me conformo con que alguien vuelva a morderte de alegría, me basta con saber que algún día mi nombre volverá a rozar tus oídos y a entornar tus labios. Esos que ahora abres ante cualquiera que cuente cosas sobre mí. Por eso, cuando sepas de mí, no seas tonta y disimula. Haz ver que me olvidas. Y me acabarás olvidando.

 

... el término terapeuta

septiembre 14, 2014


Después de haber pasado unos años de enfermedad, a la que hoy me estoy recuperando muy favorablemente gracias a mi Señor,y a una fe inquebrantable en la tendencia de mi alma humana a sanar incluso cuando me veía asediado por emociones que consideraba negativas o dolorosas. A consecuencia de esos años, siempre me ha resultado curioso el mundillo de los tipos que dicen poder ayudar, ¡e incluso curar!. La triste realidad es que los médicos mueren de las mismas enfermedades que matan a sus pacientes, y a la misma edad promedio. Los cardiólogos mueren de cardiopatías y los oncólogos de cáncer, igualito que todo hijo de vecino. ¿Qué demonios nos están vendiendo entonces?

Pues paliativos, y algunos buenos médicos así lo confiesan. Nos aplican algunos protocolos y algunas sustancias que merman las molestias, lo cual es de agradecer. Pero no curan nada. El cuerpo dispone de un mecanismo para recuperar el equilibrio, y ese mecanismo se llama enfermedad. Así que no tiene ningún sentido eliminar ese esfuerzo corporal con algún remedio. Hablo por supuesto de dolencias agudas, no de enfermedades crónicas irreversibles.

Algunos terapeutas emocionales (y los espirituales también) hacen algo parecido. Escuchan, y luego proponen "técnicas para estar mejor". El mayor alivio, sin embargo, se produce en mi opinión por la escucha, más que por las técnicas. La mayoría de conflictos emocionales agudos son intentos de la propia mente de recuperar su equilibrio, y carece de sentido tratar de eliminar demasiado rápidamente la angustia que producen.

Así que, al igual que en gran parte de las afecciones corporales normales, el sistema emocional-mental también recupera su equilibrio a través de un trabajo que se manifiesta como miedo, confusión, odio, rencor o tristeza. Y todo eso puede suprimirse por la fuerza bruta, al estilo de la medicina clásica, o bien se puede permitir que fluya y se exprese.

Un buen terapeuta es quizás alguien que básicamente está en permanente contacto con su interior, en el sentido de que se conoce lo suficiente como para no ceder a la tentación de huir cuando aparece el dolor psíquico. Sabe que su alma no sólo no se verá afectada por esos síntomas sino que incluso saldrá mejorada, con una sensación similar a la del resurgir de una gripe, por ejemplo. Uno está entonces más sensible, más equilibrado, más entero.

El buen terapeuta entonces poco podrá hacer excepto escuchar y sentir el dolor del paciente. Y para hacer eso hay que ser primero una persona. Una persona entera, que no huye, un ser humano con la sensibilidad despierta, con una fe inquebrantable en la tendencia del alma humana a sanar incluso cuando se ve asediada por emociones que considera negativas o dolorosas.

Pero entonces quizás el término terapeuta está demasiado contaminado, como lo están las palabras amor, Dios, espiritualidad o conciencia. Porque, ¿acaso no es todo eso lo mismo? Una conciencia profunda es amor, lo cual es verdadera espiritualidad, lo cual es lo que define a una persona sabia, y sólo una persona sabia podría ser terapeuta.



 

... "Si se puede hacer, ¿por qué no iba a hacerlo?"

septiembre 14, 2014


Recientemente un hacker ha obtenido las fotos que algunas actrices se habían tomado en la intimidad de sus hogares. Y se ha vuelto a abrir el debate entre los que opinan que esto es una violación de la intimidad, y los que vienen a decir algo así como: "¿A quién se le ocurre guardar en una nube digital fotos íntimas?" Creo que ambas opiniones tienen su parte de razón. Evidentemente, se trata de una violación de la intimidad personal. Sin embargo, creo que hay más factores que aunque no anulan esa violación, desde luego ofrecen una visión más amplia.

La moda creciente del "sexfie" o selfie con componente sexual sólo es una de las acciones que permite la tecnología punta y que están orientadas al auto-ensalzamiento. Se ve que esto de verse en una tele, en una pantalla, o en un móvil, nos da una sensación de autoimportancia personal. Si uno cree que además tiene algo interesante que enseñar de su anatomía, ¿por qué no enseñarlo?. Como tantos otros deportes de riesgo cada vez más estúpidos, la consigna parece ser precisamente ésta: "Si se puede hacer, ¿por qué no iba a hacerlo?"

Todas esas actrices saben perfectamente que la red es insegura, pero estoy también seguro de que eso debe añadir una sensación de riesgo. Aparezco en una pantalla, sólo para mi pareja, pero estoy en la nube. Mi cuerpo está en la nube, eso debe ser súper. Internet es un deporte de riesgo. Colgar cosas siempre provoca un subidón, por aquello de cuántos "me gusta" voy a conseguir, o cuántos comentarios buenos o malos voy a obtener.

La tendencia hacia la falta de previsión de las consecuencias de los propios actos es cada día mayor. Hay una creciente delegación de esas consecuencias en compañías de seguros, equipos de rescate y gobiernos. Yo hago lo que me da la gana, y si luego algo sale mal, la culpa no es mía, sino de los servicios de ayuda. Los rescatistas profesionales están hartos de recoger en las montañas a idiotas ineptos que se lanzan por precipicios o suben pendientes imposibles.

Ahora uno se toma una foto en pelotas y la pone en una nube. Pero viene un desprendimiento de nube y las fotos se desparraman en las pantallas no deseadas, y viene el llanto y la queja. 
Y sin embargo, todo eso es necesario, y seguirá ocurriendo. Por ello, los rescatistas se harán cada vez más expertos en rescatar a deportistas cada vez más ineptos, y los responsables de seguridad cibernética crearán nubes cada vez más seguras, lo cual provocará que nuestro instinto natural de preservación de la intimidad se relaje cada vez más.

Es solo mi sincera opinión.


 

... esa imagen interna.

septiembre 14, 2014


Las noticias de esta temporada solo hablan de guerra,desmotivan e invita a dejar de ver los noticieros que son los encargados de echar mas gasolina al fuego, se dice que es un hecho comprobado de que en la historia de la humanidad hay nada menos que catorce días de guerra por cada día de paz no ayuda a forjar en el imaginario colectivo una imagen adecuada de la forma externa de lo saludable.

Pero hoy quiero comentar que frecuentemente leo reflexiones que denuncian la excesiva delgadez de algunas modelos. Veo anuncios que usan modelos más, digamos, "normales" como reacción a lo que se considera un exceso de delgadez y de facciones de una belleza estándar. Me parece muy lógico todo esto, pero creo que en ocasiones se corre el riesgo de valorar la reacción también de forma desmesurada.porque el asunto es si existe algo así como un código objetivo de belleza corporal.

Se dice que a lo largo de la Historia se han sucedido múltiples cánones de belleza, y suele citarse el ejemplo de las mujeres pintadas por Rubens. Yo discrepo de esta noción porque creo que en la mayoría de culturas y sociedades a lo largo de los siglos se ha dado algo que podría parecerse a un sentido de lo saludable. Sin lugar a dudas, asociamos un cuerpo esbelto a la salud, y un cuerpo gordo a la falta de ella.

Ya sé que nuestras abuelas sólo nos ven saludables cuando a nuestro juicio nos sobran diez o veinte kilos. Pero esta asociación "salud=carnes abundantes" proviene muchas veces de experiencias traumáticas derivadas de la posguerra. Y todos sabemos la de posguerras que han habido en el mundo a lo largo de los siglos. Las hambrunas desde luego te hacen asociar delgadez a muerte por inanición, y eso queda grabado a fuego en el cerebro.

Lo mismo podríamos decir de varias tribus, y de varias civilizaciones, en las que la abundancia de chicha es asociada a la salud y la prosperidad. Pero me temo que aquí de nuevo se presenta el fantasma de la muerte, en forma de enfrentamientos bélicos y periodos de falta de cosechas, con lo que la visión de un niño o un joven delgados se convertía rápidamente en un aviso de enfermedad o inanición.

Bien, lo que quiero decir es que quizás, sólo ahora, en una civilización occidental que lleva unos decenios dentro de eso que se llama como "estado del bienestar", sólo ahora, repito, podría estar aflorando una imagen más adecuada de lo que es la imagen exterior de la salud. Y creo que la imagen que a la mayoría nos indica belleza y salud es un cuerpo esbelto.

Estoy hablando de una "imagen", no de una realidad. Hay muchos cuerpos esbeltos enfermos, y muchos cuerpos gorditos saludables. Sin embargo, la "imagen" inconsciente de salud es la esbeltez. Por lo que me temo que todas esas iniciativas, que me parecen por otra parte loables y bienintencionadas, lo tienen más que difícil.

Los publicistas, que muchas veces captan la realidad humana mejor que los psicólogos, saben y usan esa imagen interna. Los desfiles de moda usan esa imagen interna. Porque lo que queremos todos es salud, derrotar a la muerte, y ser esbelto y tener facciones hermosas responde a un instinto de salud muy profundo que seguramente sólo puede aflorar en tiempos de relativa paz.
 

... las cosas innecesarias son nuestra única necesidad.

septiembre 14, 2014


       Hoy escribo sobre la enfermedad de nuestro siglo en la continua necesidad, creyendo que necesitamos más y más para ser feliz. La necesidad que es propias de todo organismo vivo, consiste en una sensación provocada por la idea de que nos falta algo ya sea a nivel material, orgánico o sentimental. Se trata de unos de los componentes fundamentales de la vida, no sólo de los humanos, sino de las demás especies.  No nos percatamos de que la capacidad de las personas más fuertes interiormente es la de tener bastante con lo que la vida nos trae y nos quita, y en eso reside a veces la clave de la felicidad.
            
A veces cuando nos referimos a necesidad emocionales nos referirnos a aquellas cosas que una persona considera que le son vitales para sentirse a gusto consigo mismo y con su entorno; estas necesidades varían con la edad y con las características propias de cada uno, y en muchos casos suelen responder a ciertos trastornos emocionales.
            
En estos casos podríamos preguntarnos: ¿por qué como sociedad no podemos curarnos de la esa enfermedad emocional? Sólo decir que la misma sociedad, con sus valores equivocados a veces, es la que produce el malestar emocional. La gente no se da cuenta, pero la presión que nos imponemos todos, a veces es bestial. Queremos tener todas las cualidades; ser guapos, inteligentes, cultos, ordenados, eficientes tener muchos amigos… y en muchos casos, si no se cumplen una sola cosa ¡nos ponemos a temblar!
            
Siempre estamos necesitados de algo. Cuando nadie nos ofrece el hombro, nuestra cabeza busca otra salida; la aprobación, y en esos casos deseamos encontrar desesperadamente que alguien nos diga algún cumplido, o quizás aquello que deseamos que nos digan. Pero no sirve cualquier persona, debe ser alguien a quien consideremos superior o al menos igual a ti, alguien a quien admires y nos considere en una escala superior a nuestro parecer.
            
El hecho de llegar a comprender de lo que tenemos es lo suficiente, es como una capacidad que poseen las personas fuertes. Interiormente tenemos bastante con  lo que la vida nos trae y nos quita. Podríamos decir, que en la renuncia está la fortaleza. En cambio, la enfermedad de nuestro siglo en la continua necesidad, creyendo que necesitamos más y más para ser feliz. A pesar de ello siempre estamos esperando algo que necesitamos. Pero conforme pasa el tiempo, las exigencias para que se cumplan esas funciones van en aumento hasta que nos volvemos adictos a todas las necesidades sociales. Llegamos a perder los límites, de los cuales no debemos pasar y nos volvemos propensos a cometer todos aquellos actos que en un principio creemos que nos son indispensables para vivir.
            
Así nos pasamos la mayor parte de nuestra vida, buscando la felicidad en los lugares equivocados, sin pensar que aquello que necesitamos para hacernos felices, es posible que la encontremos en los lugares más sencillos. Pensemos siempre que Dios nos puso la felicidad en lugares cercanos, pero quizás no nos demos cuenta. Nunca estamos contentos y siempre necesitamos más. El no admitir que lo que tenemos es justamente lo que necesitamos, es la causa de nuestros sufrimientos.
             
Cuando queremos cosas que no tenemos y no podemos conseguirlas, no aceptamos las situaciones difíciles presentes, no valoramos lo que tenemos y nos quejamos continuamente, llegando el momento en que la vida nos lo quite y sufrimos más por tener eso que no nos agrada tener. Entonces es el momento en que perdemos hasta lo que necesitamos. Vivimos en una época en la cual las cosas innecesarias son nuestra única necesidad.
      
Cuando queremos cosas que no tenemos y no podemos conseguirlas, no aceptamos las situaciones difíciles presentes, no valoramos lo que tenemos y nos quejamos continuamente, llegando el momento en que la vida nos lo quite y sufrimos más por tener eso que no nos agrada tener. Entonces es el momento en que perdemos hasta lo que necesitamos. Vivimos en una época en la cual las cosas innecesarias son nuestra única necesidad. 


 

... una buena autoestima

septiembre 11, 2014

Mi querida principesa, este escrito es el resultado de nuestras agradables conversaciones que siempre mejoran nuestra comunicación y nos ayudan a ser mejores día a día en una relación, gracias por ello. Indudablemente el advertir que hemos mejorado en cualquiera de nuestras actitudes diarias, sin ningún tipo de vanidad y a través de una percepción equilibrada de uno mismo, tiene una alta valoración personal. De todo es sabido que vivimos en un mundo estresante. Así que procuremos ser honestos, puesto que todos tenemos problemas temperamentales, los cuales tenemos de dominar y si es posible mejorar.

Sí, ya sé. Me dirás ¡Nadie es perfecto! Pero sí, todo se puede mejorar. El perder la calma se convierte es un problema cuando se sale de control. ¿Cuántas veces perdemos los estribos? y ¿Cuántas deberíamos mejorar “aquella” actitud  que aún pasado el tiempo, creemos que obramos con la debida compostura? Esa imagen positiva que “pregonamos” de nuestras cualidades, sólo con “querer mejorarlas” y a través de una reflexión comedida, nos ayudará a alcanzar y obtener los objetivos que nos propongamos para asumir los contratiempos de manera responsable.
             
Pensemos siempre que una buena autoestima lleva consigo amor condicional y todo surge del placer de mejorar, no del rechazo a los demás. Si no confiamos unos en otros, no seremos capaces de involucrarnos en actitudes sobre todo en asuntos constructivos. Con frecuencia hallamos a personas que desconocen sus capacidades y se sorprenden cuando alguien enumera sus valores y virtudes. No pensemos que si algo puede salir mal, ¡saldrá mal!; pensemos que si no hay motivos para pensar que saldrá mal, es preferible pensar que puede salir bien. Las malas rachas no duran para siempre, centrémonos en las áreas de nuestra vida que funcionaron bien  y tengamos presente que nuestras cualidades positivas y nuestras virtudes, harán anular nuestros defectos.
            
Todo consiste en definir nuestros objetivos, pensando en una nueva meta que podamos alcanzarla y al mismo tiempo definirla a través de los pasos que nos conduzca a ella. Desgraciadamente hoy vivimos una época agitada, más allá de la explicaciones de los políticos y economistas, es como una pandemia de deseos que nos empujan a una carrera sin fin, pues el objetivo del deseo es el próximo deseo y no la satisfacción del presente. Todos tenemos la gran ocasión de escuchar la acallada voz de nuestras necesidades. Empecemos por reconocerlas y sigamos por honrarlas. De esta forma, seguro que obtendremos una vida más sencilla, pero también más profunda.
            
Que duda cabe que debemos tener esperanza. Esto significa que podemos alcanzar lo que deseemos, puesto que la esperanza es una de las cosas más valiosas que tenemos en la vida, pues nos hace fuerte, nos ayuda a superar los malos momentos y nos hace seguir adelante cuando parece que no podemos más, nos da fuerzas para luchar y al mismo tiempo nos aporta una sensación de calidez interior y felicidad.
            
Y por último saber perdonar. ¿Por qué no? ¡Perdonar! Sí: Perdonar es comunicar expresamente el deseo de dejar atrás sucesos o comportamientos que han dañado la confianza en el pasado. Pactar es, mejorar y empezar de cero. ¿Quieres ser feliz por un instante? ¡Véngate! ¿Quieres ser feliz para siempre? ¡PERDONA!
 

... la amistad un valor indiscutible

septiembre 9, 2014


Justamente hablo  de nuevo de la amistad, porque es precisamente ésta, la que hace bastante tiempo me produjo un doloroso desengaño. Algunos comportamientos confunden la relación de amor con la de amistad. Lo que si hay que equilibrar es la dosificación de ambos aspectos. La relación de pareja es un sutil equilibrio de amor y sexualidad, mientras que la de amistad es una relación de lealtad, complicidad, aceptando las diferencias y al mismo tiempo saber comunicarse.
            
Siempre creí que la amistad era un valor indiscutible para mí, algo sin la cual no se puede vivir feliz. Por eso siempre he priorizado que a veces algunas  relaciones de amistad no son lo que ellas representaban. Sin embargo ahora me siento decepcionado al ver que hoy, después de haber pasado por una mala vivencia personal me encuentro apartado de una forma injusta. El auténtico amigo es el que lo sabe todo sobre ti y sigue siendo tu amigo.

¿Qué hice mal? ¿Tal vez confié demasiado en los demás? ¡¡No lo sé!! A veces, los valores los cuales elegimos creer, no son siempre importantes. Porque a veces, detrás de ellos se ocultan una necesidad disfrazada, sin apoyo, cuando en realidad, lo que se busca es una atención constante y una forma de evitar la soledad. La relación que existe entre los amigos es uno de los pilares de la salud emocional de cualquier ser humano; la camaradería es una relación al margen, mientras que con la pareja se comparte amor y sexualidad.
            
En un ejercicio de sinceridad íntima, no siempre se comparten, opiniones, gustos y diversiones con la amistad. Tampoco en todo momento nos sentimos cómodos poniendo todo en común. Si lo pensamos bien, incluso omitimos expresar muchas opiniones y no siempre somos verdaderamente sinceros con nuestros verdaderos amigos. Es justo reconocer, que el amor se acaba; la amistad soporta mejor el tiempo. Con un amigo cooperamos y no competimos, sabemos lo que cada uno siente y piensa del otro teniendo  una disponibilidad para escuchar y apoyar en las horas bajas. 

A un amigo se le aceptan las debilidades y los errores, aunque desgraciadamente no siempre es así. Por eso decimos que, el nivel de amistad es un pacto tácito que debería perdurar sin tener en cuenta, una relación de pareja, puesto que esos momentos un verdadero amigo resulta el mejor apoyo.
Estas angustias que diariamente nos invaden, nunca llegarán a decisiones firmes, puesto que nunca hubiéramos imaginado esas acciones que actualmente se muestran, aunque quizás nunca encontremos una respuesta clara, por lo menos sí hallaremos un sentido al esfuerzo que conlleva esa amistad. Porque la verdadera amistad requiere esfuerzo y entusiasmo. Y por qué no decirlo ¡una gran suerte!   
            
A veces tiramos todo por tierra por una sencilla razón. La pasión. Ella hace que una antigua amistad se destruya. Por eso siempre debemos estar atentos para no tensar la “cuerda” y no confundir una cosa con otra. Se puede tener una relación de amistad, pero para que sobreviva, es necesario olvidar el dinamismo que representa una relación de pareja. No en vano, una amistad puede durar muchos años, mientras que una pareja estable, puede estar en peligro de extinción, siempre que no existan unos principios consolidados y duraderos, con el convencimiento de un verdadero amor.

 

... mantener una sinceridad clara

septiembre 9, 2014



Existe en nuestro diccionario una palabra cruel,"desconfianza " Sí, pero por qué. ¿Es que somos desconfiados?. Desgraciadamente tenemos que reconocer que por lo general somos desconfiados por naturaleza; desconfiamos de nuestros amigos, de nuestros compañeros de trabajo, de nuestros vecinos, de los políticos, y porque no decirlo, a veces hasta de nuestra familia.
         
Pienso que los seres humanos desconfiamos hasta de nosotros mismos, porque no tenemos la seguridad de que somos capaces de realizar lo que nos proponemos. Por tanto desconfiar de alguien o de algo es cuando no nos fiamos de ese alguien o de ese algo, que por supuesto no tenemos la seguridad en ellos y por tanto nos produce ese sentimiento de desconfianza. Sin embargo la confianza se experimenta cuando comprobamos que nuestras aptitudes son capaces de realizar determinadas actividades y de cumplir los objetivos que nos proponemos.
            
Si lo pensamos, existen determinadas desconfianzas que no son ni buenas ni malas, el problema se encuentra cuando no podemos elegir en desconfiar o confiar, sino que somos esclavos de uno de los dos extremos. A veces tener esperanza en que la gente se comporte de buena fe y de acuerdo a lo que prevemos facilita nuestras relaciones.
            
Creer en los demás y la buena voluntad nos ayuda a sentirnos incluidos en el grupo, aceptados y reconocidos por lo que somos, y en definitiva a sentir que somos parte de la comunidad en que estamos. Este tipo de confianza, ¿cuántas veces  nos resulta tóxica y nos provoca una fuente de conflictos si no nos basamos en la aceptación mutua.  

Y con respecto a la vida, siempre existe esa confianza natural, en que las cosas saldrán bien. Es lo que nos hace saber de forma instintiva que el aire estará siempre ahí para llenar nuestros pulmones, pensando siempre que el sol saldrá cada mañana por el horizonte. Comprendo que todo lo anteriormente dicho es muy bonito y aceptable, pero por desgracia, todos hemos desconfiado alguna vez de alguien, unas veces con cierto  sentido y toda la lógica del mundo que nos rodea, y otras nos hemos dado cuenta del sin sentido de mostrar tanta suspicacia.
            
Es fácil reconocer que las personas con este tipo de problemas suelen ser  reacias a confiar de los demás, porque temen que la información que comparten sea utilizada en su contra. En ocasiones suelen negarse a contestar preguntas personales diciendo que esa información “no es asunto tuyo” demostrando significados ocultos que a veces suelen ser degradantes o amenazantes.
            
Seamos sinceros y analicemos quien no ha desconfiado de otras personas alguna vez, o pensamos mal de alguien, o una mirada, una frase, haciéndonos recapacitar y ponernos en “alerta” pensando en que aquello no trascienda más allá de lo que intuimos. Al tener esa pertinaz desconfianza en las personas hace que no nos desarrollemos emocionalmente y pueda convertirse en una obstrucción para nuestro futuro y sobre todo para el transcurrir de nuestra vida. 

La base fundamental en una amistad debe ser; comprensión, confianza y sinceridad. Sí; tendremos altibajos, pero de eso se trata en las amistades, de superar los obstáculos juntos. Para evitar la desconfianza, lo ideal y más recomendable, es tratar siempre de mantener una sinceridad clara con la persona con la que mantenemos una duradera amistad. La amistad termina donde la desconfianza empieza.
 

... nunca impondré las ilusiones

septiembre 7, 2014



Esta son algunas preguntas que me hago al amanecer...

Porque "todo" lo que empieza se termina, todo lo que nace, tarde o temprano muere y la inversión de ilusiones a largo plazo te puede dejar una renta pobre. Y no bastan las ganas para llegar a la meta, la lucha por conseguir los objetivos, que nos marcamos sin darnos cuenta que solo son nuestros y que solo pueden involucrar a los demás de forma voluntaria.

Somos seres humanos y solemos equivocarnos caer mil y una vez en los mismos errores, aun sabiendo que los estas cometiendo, aun sabiendo que se materializaran en cualquier momento.

Porque simplemente a veces la palabras no bastan o incluso son estériles o no llegan y tu mensaje jamás es recogido, dejando una y otra vez tus ilusiones frustradas, muertas e inertes. El error esta en sembrar esas ilusiones para recoger pronto la cosecha sin abonarlas ni regarlas y querer que los hechos sean como tú imaginas pero las acciones simplemente demuestran lo contrario.

No podemos tapar el sol con un dedo, cuando nos está pegando de lleno y no nos deja abrir los ojos para darnos cuenta que nuestras ilusiones, las forjamos nosotros para compartirlas, nunca para imponerlas. No podemos cerrar el corazón a lo que queremos sentir, tenemos que dejarnos de estrategias y tácticas para conseguir los objetivos, si para ello necesitamos forzar a los que con nosotros andan el camino.

Porque todo lo que empieza se termina, todo lo que nace, tarde o temprano muere, nunca impondré las ilusiones, aun sabiendo el daño que me estoy haciendo, para no acabar con ese "todo" que en definitiva es mi principal objetivo.
 

... a la rosa de mi jardín

septiembre 7, 2014



Nació en el jardín del patio de mi casa - llamado también el jardín de la esperanza-, la rosa rosa que a todos alcanza. Aprendió la vida de la mano de la obligación, sembrando en el camino trocitos de su corazón. Rosa que fue, en la vida floreciendo, desojando a cada eterna primavera un pétalo de voluntad severa. Pétalos marchitos, que marcaron su caminar, años de esfuerzo y lucha en a que rosal, de una vida con futuro en el que pensar. 

Rosa que el amor le sorprendió, en el verano de la esperanza deseada, que nunca la vida le concedió. Nadie supo ni cuándo ni cómo aprendió, pero todo el mundo sabe el intenso amor que a todos ofreció 

Esparció sus semillas en el viento de la vida y las hizo volar en campos de empeños impregnándolas del valor y la sabiduría para recoger la cosecha al madurar sus sueños. Cambio sus espinas por generosidad, su aroma lo convirtió en felicidad, la fragilidad en fortaleza, la fortaleza la lleno de voluntad y la voluntad la marco con destreza. Y la rosa del jardín de la esperanza busco el otoño para lucir su belleza, con la herida en su hojas marchitas y en el corazón sus historia escritas. 

Nadie le escuchó lamento ni en el más doloroso momento, y dio su amor en aroma generoso, que embriago hasta el último reposo. Y el tibio viento de primavera en negro velo la envolvió, arrancando la fuerza y belleza que a todos demostró. 

Y se fue marchita eternamente del jardín de la esperanza, nos dejó su aroma en añoranza y nuestros corazones grabados para siempre. Nunca una rosa de mi jardín arrebatada, fue tan fuertemente extrañada y nunca una rosa de mi jardín cortada será tan especialmente recordada.

Con amor a las rosas de mi jardín de la esperanza.
 

... recoger la ironía en dosis pequeñas

septiembre 7, 2014



Quizás tenga una cierta "cobardía" a liberarme de los lastres que me impongo a la hora de actuar y decir lo que siento, digamos que me cuesta "soltar lastre" y suelo "medir palabras" 

He llegado al punto de creer tantas cosas increíbles, los modos y las formas se fugan de mi vida con la única intención de recoger la ironía en dosis pequeñas a borbotones hirvientes que se escapan con la suficiente inocencia para sobrevivir en el filamento de la luz aciaga de una memoria extravagante. 

La luz se sitúa al fondo a la derecha del salón de mis pretensiones y se vuelve tenue, tan tenue que tapa el desorden de los instantes que se han ido y quizás se quede agazapada para ver en cuál de los venideros debe brillar mas, me pregunto muchas veces, ¿Por qué la realidad no es tan clara como quisiera? y saltan las alarmas de mi conciencia intentado disuadirme de que la vida es más real de lo que yo creo y yo soy un performance bailando en una nube verano, esperando dejar un chaparrón en cualquiera de las calles de la vida por las que tránsito. 

Ya sé que la mente es una gran asesina de lo real, que no hay que cansarse y ser generosos con los sonidos externos, que tengo que ser paciente y escucharlos hasta el final que cuando todos hayan terminado de asentarse en el interior seré capaz de discernir y escoge el único camino para aislarme del exterior y comprender todo incluso tendré la capacidad de liberar mis palabra en su vuelo, llenas de paz y libertad. Me pregunto porque esta crisálida de materia opaca que me envuelve no es capaz de dejar escapar todo lo que mi alma guarda y todavía sigo poniendo reparos y miedos a dejar volar lo que florece dentro. 

Sigo los caminos de la verdad o tal vez mi verdad, perdido entre las esquinas sombrías de una ciudad sin colinas, donde el aire se enrarece cada vez más, no pretendo ahuyentar a nadie, sino más bien asirme a las personas que quieren entenderme, que son capaces y pueden ser capaces de dejarme su estela de afecto y sacrificio, incluso con el riesgo de perderse en mi atractiva y extravagante tormenta. 

Me resisto a asomarme más a esa soledad que tanto me abruma y que sigue atada en alguna parte de mí, sobreviviendo al abandono en el que la asumí, cuando me propuse reaccionar a los afectos sin la necesidad de involucrarme en ellos y con la seguridad de que me escondería detrás la ironía cuando intentaran golpearme. Quiero ser mi propia tierra, aunque al ararla se la lleve el viento.
 

.... peregrinamos por la vida sin descanso…

septiembre 5, 2014


Muchas veces necesitamos tener osadía para aventurarnos en nuevos proyectos, no importa cuan difíciles parezcan, confiando que de alguna manera lograremos suplir nuestras deficiencias, necesidades y carencias. Necesitamos ser fuertes para atrevernos a descubrir lo desconocido, así como tener valentía para vivir de acuerdo a nuestros sentimientos, creencias y sueños. Si nos detenemos a analizarlo, nos daremos cuenta que nunca encontramos un “sitio” definitivo.Como seres humanos estamos siempre buscando la manera de encontrar nuestro “lugar” en la vida. Se suele decir que la vida es corta, que somos aves de paso y que peregrinamos por la vida sin descanso… A veces caminamos seguros, otras nos tambaleamos… pero cada paso que damos tiene guardada una nueva enseñanza para nosotros. 
 
No encontramos el lugar que nos corresponde,no en el sentido físico (como una casa, ciudad o país) sino en el sentido emocional, algo en lo que nos sintamos plenos y realizados como personas como seres. Debemos admitir que nunca estaremos completamente satisfechos con hasta dónde hemos llegado, porque siempre habrá un sueño que cumplir, anhelos y deseos que alcanzar. 

Nos desplazamos por la vida en búsqueda de algo, a veces intentando dejar algo atrás, otras veces simplemente intentando progresar pese a los obstáculos que encontramos en el camino de nuestra vida. Pese a todo, nunca nos detenemos, o al menos no debiéramos, porque eso sería como estancarnos. En nuestro peregrinar por la vida, muchas veces nos adentramos en laberintos que nos traen recuerdos y hacen que los fantasmas congelados del pasado se agolpen. Es necesario alcanzar el silencio, aquel lugar donde no podemos mentir, allí donde podemos quitar el antifaz de lo que muchas veces hemos ocultado, temiendo volver a sufrir. 

Después de todo, el peregrinaje hacia nuestro interior es el más intenso de todos nuestros viajes, puede incluso ser el más despiadado, porque es donde podemos ver nuestro propio rostro, un rostro que muchas veces puede parecernos el de un desconocido. Pero seguimos surcado por los sufrimientos y las angustias que hemos superado, de los que hemos trascendido. Entramos al cementerio de nuestros recuerdos y nos damos cuenta que los que creíamos muertos están allí, listos para despertarse. 

La conciencia juega con la memoria y los recuerdos pueden ser seleccionados, a capricho podemos seleccionar los buenos recuerdos y desechar los malos, y construir o reconstruir los “depósitos” mentales de nuestros recuerdos auténticos de lo que hicimos o dejamos de hacer y que después de todo, rebelan quienes realmente somos. La peregrinación hacia nuestro interior, la que realizamos o que al menos debiéramos realizar, debe ser con sinceridad y el propósito autentico de saber y aceptar en qué hemos fallado y ver en qué nos hemos equivocado… no para quedarnos estáticos sino para destacar nuestra valentía y no seguir aturdidos o tristes por los errores del pasado. Nuestro objetivo debe ser hacer cambiar las piezas de nuestra vida que estimemos necesarias cambiar. 

Muchas veces nos refugiamos en el pasado, detenemos nuestro peregrinaje por esta vida en lo que nos atormenta, sin percatarnos de que buscamos abrigo en un castillo de naipes que pretendemos mantener de pie, por nuestra cobardía y miedo a avanzar. Muchas cosas que se esconden en nuestro interior, de forma consciente o inconscientemente hacen que nos culpemos y excusemos las adversidades, traiciones, ofensas ajenas y propias, porque es más fácil callar y esconder que enfrentar la realidad. Pero debemos solucionar las cosas para así continuar nuestro constante peregrinar por nuestra vida. Comencemos ahora, recomencemos, si caemos levantémonos, después de todo, “nadie es tan fuerte que no caiga y nadie es tan débil que no se pueda levantar”. 

Si te equivocaste, rectifica y recomienza. Si no puedes dominarte, edúcate, obtén voluntad y empieza de nuevo. De nosotros depende tener la determinación de seguir nuestro camino hacía nuestros propios anhelos, sueños y metas. Pongamos nuestra voluntad en ello, y teniendo seguridad en lo que decimos digamos: “quiero”, y “si quiero puedo”; de este modo sin duda alcanzaremos lo que nos propongamos. 


 

... la edad que nos precede

septiembre 4, 2014
Después de haber pasado la fecha de "mi cumpleaños" me he preguntado ..con la edad que nos pasa...? reconozco que la pregunta es un poco compleja, puesto que no refiero a que, como parece decir nos torcemos, (aunque algo sí), es sencillamente que cedemos ante la edad que nos precede. 

En mi "pueblo" el “viejo” ha sido en el mundo rural una verdadera institución. Encarnaba ese conocimiento acumulado durante generaciones que se tardaba toda una vida en transmitir y resultaba crucial para vivir en sintonía con la naturaleza y es entonces cuando se llegaba a comprender muchas situaciones. No es tan sencillo entender a una persona “entrada en años”, puesto que existen diversas maneras de ver y comprenderla. 

Por lo tanto es muy importante revisar los tipos de edades que pueden existir en el ser humano. Vivimos en una sociedad en la que los valores tradicionales, se están cambiando sobre todo por dos cuestiones en alza, la juventud y la belleza. Todas la personas “sentimos la necesidad” de ser importantes y valoradas por las que nos rodean. Esto aunque parezca raro, puede suceder. 

Verán; todo puede empezar que un determinado día vayas por la calle y de repente una de las personas joven que por “allí” transitan, pueda preguntarte; “Señora o Señora ; ¿me puede decir la hora que tiene usted?” A partir de ese momento tu interior sufre una crisis de identidad, al pensar, que no habías asumido que irremediablemente te estabas haciendo mayor, y con toda normalidad así lo veían los demás. Con esta simple cuestión, se te abren los ojos, y empiezas a pensar: si me ha dicho señor/ Señora, es que me identifica como una persona muy mayor. Pues nada de eso es cierto; sólo y exclusivamente es una forma de respeto a la madurez.
            
Debo reconocer que la vejez, no está de moda, no suele salir en las novelas, en las películas, tampoco están en los anuncios ni en las revistas… vivimos en una sociedad capitalista que se alimenta en buena medida del deseo de los consumidores de permanecer eternamente jóvenes; gimnasios, cremas, liposucciones, intervenciones quirúrgicas, modas, maquillajes, “mechas”, tintes… son sólo unos cuantos ejemplos de un largo etcétera. 

La edad nos aporta serenidad y mayor capacidad para apreciar las pequeñas cosas, porque a pesar de nuestros perjuicios hay cosas que mejoran con la edad, y los años no son impedimento para el bienestar. Aprender a envejecer es ser capaz de aceptar el paso de los años como un elemento personal siendo capaces de ver que en cada edad se nos abre la oportunidad de desarrollar nuevas facetas de nosotros mismos.

Aceptar el paso del tiempo y adaptarnos a las distintas etapas de la vida implica un proceso de madurez de carácter psicológico. Es conveniente entender que las personas evolucionamos y crecemos a lo largo de nuestra vida, estando en continuo movimiento. Nuestras necesidades, inquietudes y deseos cambian, La energía no es lo mismo a los 25 años que a los 59, y la madurez emocional proporciona serenidad, estabilidad y contención emocional. Sin embargo muchas personas sienten temor ante la edad de envejecer. Un miedo alimentado por conceptos negativos que imperan en nuestra sociedad sobre las personas de más edad.
            
El envejecimiento del cuerpo, la vejez, nos recuerda que la muerte llegará algún día. Es digno de considerar que aunque seamos mayores aún podemos disfrutar de las cosas y apreciar lo que tenemos como puede ser, familia, casa, sexo, amigos, etc. De hecho a pesar de la edad, debemos pensar que con la madurez podemos apreciar las pequeñas cosas. Tal vez eso sea uno de los secretos de una madurez satisfactoria, para llegar a ser capaz de mirar hacia afuera y no encerrarnos hacia dentro. Muchas personas pierden las pequeñas alegrías, esperando la gran felicidad.

Gracias por tu generosidad y la paciencia de leerme, espero que hayas encontrado algo útil y si deseas puedes compartirlo ya que el saber aumenta si se comparte.

Saludos.

Patricio Varsariah.
 

... auténtico valor de la amistad

septiembre 3, 2014


Siguiendo con el tema fascinante de la amistad, siempre me he preguntado ...Por que las amistades desaparecen de tu vida...? Y francamente ¡no lo sé! Pero es cierto, desgraciadamente hay una gran mayoría de personas que piensa que estamos en la época de ”usar y tirar” ¡Lamentable es así! Con el tiempo aprenden que lo importante es el dinero, el éxito social y sobre todo la satisfacción personal. ¡Si no les puedes proporcionar aquello que desean; para qué mantenerte como amigo! Aunque si lo analizamos bien,no son ellos los que cambian, eres tú que inconscientemente estás rechazando aquellos amigos que no se atienen a tus prioridades que son contrarias o van en una dirección  opuesta, basada en el auténtico valor de la amistad que se deriva de lo difícil que es conseguirla y mantenerla.
              
Que bien se ajusta aquello que dicen en mi "pueblo" de: “tanto tienes tanto vales” o sí “como no me aportas nada, te rechazo” Estamos en la representación opuesta a la construcción de una verdadera amistad. Según ella, si la “verdadera” amistad nos parece tan difícil de mantener es porque la verdad, no es ya una búsqueda dominante. En la era de la ilusión, y de las apariencias: ¿quién se preocupaba en aquel tiempo de buscar una razón auténtica? Nos dominaba el apasionamiento y el interés personal. Así vivimos en un entorno dominado por la precaución, en el que todos buscamos protegernos y satisfacernos personalmente, sin preocuparnos si causamos el más mínimo daño afectivo.  La amistad es uno de los valores más importantes, quizás aquel amigo de años, se ganó tu confianza, tú afecto y tú respeto. Siempre es el que está en el momento que lo necesites, que te escuche y te recuerda, ya que la amistad es una palabra muy grande que tiene que emplearse con responsabilidad y madurez.
           
Me sorprende cuando observo, sobre todo en Facebook, cuando hay usuarios que presumen de tener miles de amigos; enseguida acude a mí lo siguiente: ¿son esos de verdad tus amigos? Si es posible que a muchos ni le conozca personalmente y si has hablado con alguno de ellos, es simplemente un simple comentario rutinario?. La amistad hoy es muy fácil de decir: -soy amigo de. o – seré siempre tu amigo, para lo bueno y para lo malo, aunque sólo con los hechos se demuestra quien es verdaderamente amigo tuyo. Hay gente que necesitan decir amigo a quien verdaderamente lo siente como tal, pero luego están los que nunca te lo dicen aunque no hace falta que te lo digan pues son los hechos lo que lo demuestran.
          
Sí, aunque os parezca mentira, duele ver como un amigo que te prometió ser amigo para siempre, deja de serlo, al menos sin motivo aparente, y decimos: “la vida es así” No, no lo creo, la vida no impide nada que tú no quieras cambiar. Un profundo sentimiento de amistad, activa áreas muy particulares, generalmente en el cerebro, que secretan una colaboración de intercambios y sobretodo el reconocimiento del otro. Ese apoyo emocional es el que conlleva toda amistad y una alegría compartida. Tener amigos nos sirve de refugio donde, en caso de necesidad, podemos encontrar ayuda y consuelo sin tener que dar nada a cambio. La amistad no es posesión, ni exigencias, ni obligaciones sino sinceridad y apoyo mutuo.
          
Nadie sabe lo que un verdadero amigo representa cuando la vida nos ha puesto en una situación verdaderamente angustiosa.  
 

... una actitud de comprensión

septiembre 2, 2014


A consecuencia de una conversación en la tarde de ayer, y ayudado por el silencio d la madrugada vino a mi mente un consejo de mi abuelo que decía así :la única forma de llevarse bien con las personas es “siendo estricto con uno mismo e indulgentes con los demás” Sin embargo en la actualidad no es fácil poner este principio en práctica. La razón es que la gente hoy tiende a enfocarse en las imperfecciones y de esa manera se sienten desconectadas e incómodas. Así con esta actitud, su  despecho comienza culpando siempre a los demás. Las personas que no perdonan los pequeños defectos de los demás, jamás disfrutarán de sus propias virtudes.  Las personas que no perdonan los pequeños defectos de los demás, jamás disfrutarán de sus propias virtudes
            
Por desgracia vivimos en una sociedad competitiva que premia la victoria sin valorar el proceso. Comúnmente vemos a la gente con cierto realismo, a las que hacen daño a los demás y, sin embargo cuando se trata de un acto de auto-reflexión consigo mismo, nos volvemos confusos e incapaces de reconocerlo. Como decía anteriormente, no sólo somos muy competitivos sino que además parece que estamos dominados por unos ideales de triunfo en lo profesional y en lo personal. La indulgencia es una actitud de comprensión, es la capacidad de estar lejos de recriminar y de culpar a las demás personas o mostrar conductas inclementes.
             
Es necesario aprender a ser indulgentes con uno mismo, por supuesto, no inmediatamente, pero sí a través de una conducta regulada. Todos nosotros somos seres humanos, y precisamente por eso todos cometemos errores, equivocaciones y faltas. No somos máquinas, ni hemos sido diseñados para ser perfectos, de hecho somos criaturas en constante evolución. Es cierto que ese deseo de conseguir sobresalir puede empujarnos a una carrera profesional, pero también puede corromper los cimientos de la sana auto-superación para transformarla en una actitud intransigente con las imperfecciones.
             
Este proceso puede alcanzar diferentes grados de intensidad. En las cotas más altas, muchos de nosotros no somos capaces de practicar la empatía hacia los demás, ni siquiera un mínimo de comprensión. Esta sociedad competitiva en la que vivimos y de la cual hablaba al principio eclipsa todos los aspectos de nuestra existencia. “Nos pasamos la vida contándonos historias a nosotros mismos de las percepciones de los demás, sin pensar que siempre están sesgadas”. ¿Y qué nos decimos de nosotros mismos? Paradójica mente, empezamos a prestarnos atención cuando ya nos comunican que estamos “graves”.Así descubrimos que ¡existimos! 

Por eso observar los pensamientos negativos en un momento de silencio o de meditación puede ser una experiencia sorprendente, porque filtramos a través de nuestro cerebro racional lo que antes criticamos Esto es una tarea que merece prioridad, puesto que la calidad de nuestra vida siempre depende de la calidad de nuestros pensamientos, llegando a la conclusión de que el pensamiento positivo siempre nos protege. Esto nos ocurre con nuestras emociones, cuando son innatas e involuntarias.  Así, siendo consciente de que nos tenemos a nosotros mismo podremos ostentar cambiar nuestra forma de enfrentarnos a las dificultades, llegando a inundar de acciones  positivas todas nuestras emociones.
 

... nuestros amigos...

septiembre 1, 2014



¡Cuantos presumimos de esas amistades, que cultivamos como amistades férreas, hasta que un día descubrimos que muchas de ellas no se atienen al verdadero concepto de amistad! Y nos preguntamos QUIENES SON NUESTRO AMIGOS...?.Vaya pregunta....! Solo tengo que recordar mis compañeros de colegio, de juventud, todos los que tengo en Facebook, Twitter, You Tube, etc. ¡muchísimos! Pero; ¿son de verdad todos esos tu amigos? -Ya te hace pensar y, solemos decir: bueno, al menos me relaciono con ellos habitualmente. Hay una frase que dicen en mi "pueblo": “Sólo los tontos tienen muchos amigos” pero Yo creo que la mejor manera de valorar una amistad, es saber que mañana lo podrás perder.
            
La verdadera amistad es como la fosforescencia: “resplandece mejor cuando todo ha oscurecido” Muchas veces me pregunto, ¿qué tipo de amigos son aquellos que aparecieron esporádicamente a través de cualquier tipo de Redes Sociales, a la cual me refiero en el principio de este escrito?. Son amigos verdaderos aquellos cuya amistad fueron puestas a prueba, enganchándolos a tu alma con ganchos de acero. Aunque normalmente, la amistad se va forjando con las pequeñas desgracias y alegrías de la vida misma, mientras el lazo se hace cada vez más indestructible.
            
Constatar que se tiene un verdadero amigo suele ser, por tanto, el final de un proceso gradual a través del tiempo. A lo largo de nuestra existencia topamos con decenas de amistades en potencia solo por el hecho que casi diariamente nos comentamos acontecimientos banales y sin importancia. Solo acabaremos tratándolos superficialmente, o al menos no con la profundidad necesaria. Otros se convertirán en unos  diálogos, que durarán un tiempo, pero nunca cristalizarán nada duradero.
            
Así nos preguntamos: ¿hemos seleccionado a nuestro círculo más íntimo deliberadamente, a conciencia? En  muchos casos nos damos cuenta al descubrir que el motivo principal por el que unos han acabado fuera y otros dentro tienen que ver con la coincidencia y la casualidad. No es frecuente que aparezca ese amigo, que reconoce la llamada “gran amistad” y que está formado, no necesariamente a través de las mieles del amor. Es sencillamente esa persona que jamás se olvida de ti a través de cualquiera fecha importante. Suele ser persona silenciosa, respetuosa, correcta y escueta en sus comunicados, (con tal de no molestar), pero que nunca se olvida, Siempre está ahí, solo para recordarte, que jamás se olvidará de ti, por mucho que tú le ignores. Debo decir que no es frecuente, pero afortunadamente existe.
            
A estos casos nos podríamos preguntar: ¿por qué no hablar con ellos? Todo es debido a la doble personalidad. Posiblemente  a una  “Alteración en la personalidad”  por el cual en ese caso se establece la imposibilidad de realizar ciertas acciones debido a que ese “desdoblamiento de personalidad” te lo impide.
            
De cualesquier manera a todo se acostumbre uno, y nos parece normal, pero posiblemente llegará un día en que no aparezca ese escueto comunicado; es entonces cuando lo echarás de menos con preocupación, preguntándote: ¿qué le habrá pasado? Pues la respuesta es muy sencilla. Ese amigo hace uno días acaba de morir. Es entonces cuando llegará a nuestra mente y sobre todo en nuestra conciencia, en forma de epitafio ese dicho: “Me parece que me porté mal con él” “No se merecía ese desprecio”
 

FELIZ CUMPLEAÑOS PARA MI..

agosto 29, 2014


Los años no pasan en vano y poco a poco van dejando huella en nuestra personalidad y en nuestras vidas. Sea como sea, está claro que cuando llegamos a cierta edad comenzamos a hacer un historial de los acontecimientos pasados o de lo que nos hubiera gustado vivir, y a menudo encontramos insatisfacción o pesadumbre por la tarea sin cumplir o por las metas sin conseguir.

A pesar de que vayamos cumpliendo años, nunca es tarde para plantearse un cambio, siempre teniendo en cuenta la posibilidad de perder algo que ya tenemos, para poder ganar algo que no hemos tenido hasta ahora. También debemos tener claro que el cambio que vamos a realizar nos suponga un beneficio realmente satisfactorio. A menudo las fantasías de una vida ideal nos hacen confundirnos, creyendo que nos gustaría muchísimo tener “tal cosa” y al conseguirla resulta que ya no es tan importante y que la habíamos idealizado demasiado. 

Para la mayoría de las personas, el cumpleaños número veinte o treinta puede pasar inadvertido. Pero los cuarenta, los cincuenta, o incluso los sesenta, son otra historia: hay “cumpleaños significativos” que pueden producir trastornos en el ánimo de ciertas personas. Sobre todo cuando empieza a aparecer ese “fatídico dígito”, que inicia la nueva década. Estuvimos acostumbrados durante diez años a verlo cada año avanzar y no queríamos darnos cuenta de que irremediablemente llegaría el día en que nuestra propia vida lo cambiaría sin compasión. De nada sirve que tratemos de “irnos hacia atrás”, puesto que la vida siempre camina hacia adelante. 
  
          

Sin embargo, no todo es negativo. Los cumpleaños significativos hacen que las personas reflexionemos sobre el envejecimiento y comencemos a cuidarnos más. A menudo decidimos dejar de fumar, comenzar una dieta o iniciar un programa de ejercicios, cambios positivos que también son útiles para combatir la sensación de abatimiento. Una buena costumbre es escribir nuevos objetivos y nuevas aspiraciones para el próximo cumpleaños. Lo anterior ayuda a sentir que el actual no marca el fin sino el comienzo. Y por último, dejemos de pensar y empecemos a actuar, pues la vida continúa puesto que “el reloj sigue avanzando”.
             
Un años más de vida me significa que Dios aún me tiene aquí presente, con alguna misión por cumplir, con alguna tarea para ayudar al hermano o al amigo olvidado que me necesita. Debemos ser como niños cada día y aceptemos las cosas como cuando éramos aquellos pequeñines ingenuos que no veíamos ni el paso de los años ni el precio de los regalos y es más, ni siquiera sabíamos el valor de las cosas.
           
Finalmente para mi la edad no son los años que se tienen,  es la forma de vivirlos.
Gracias a todos los que se acordaron de mi y a los que no , de cualquier manera TODOS están en mi Testamento.

Patricio Varsariah
8/29/2014 10:39:41 AM
 

... de esa acción tan inesperada

agosto 28, 2014


La noche de ayer, otra de insomnio no solicitado, llegan a mi mente numerosos pensamientos sobre la vida y esos momentos de placer que casi siempre se hallan contrapuestos por un grado de dolor o de tristeza. 
Es difícil de comprender, lo que la vida nos augura; nunca estamos seguros  lo que es el futuro. ¡Nunca te lo imaginas! Lo malo de esperar algo, es que tiene que llegar. Es como una sensación que nos invade, y cuando nos llega, encontramos el vacío, la desilusión, la pérdida de aquella amistad que siempre creíste que jamás la perderías. Es entonces cuando sentimos el fracaso, la decepción, el desánimo y la rabia.Si, la rabia, porque aún no encuentras los motivos de esa acción tan inesperada que al cabo del tiempo no llegas a encontrarle una explicación razonable. 

Al final deberíamos tener razón a aquello de vivir el día a día sin nunca esperar nada, sin deseos, sin riesgos, sin proyectos ni planes. En definitiva no pensar en nada, es como un regalo inesperado.Es como un viaje del que nada espera, o de una persona de la cual ya jamás sabrás si existe. ¡En la vida todo es inesperado! A veces lo que esperas es peor si lo comparas con lo inesperado. La razón por lo que aún nos aferramos a la esperanza es que lo que esperamos, es lo que nos mantiene en pié, esperando siempre una explicación
            
Nadie crece pensando si su vida saldrá mal. Todos creemos que nos irá bien, y desde el día que esperamos en esa creencia, cuando se desvanece, no le encontramos ningún motivo razonable. Pretendemos aferrarnos a la esperanza que algún día llegará esa explicación, por mucho que sepamos que es muy difícil de conseguir. La mayoría de las veces somos conscientes de que es casi imposible, siendo la única razón por la cual acudimos a la esperanza, a pesar que jamás podamos comprender lo inesperado de aquella determina acción.
           
Los caminos de nuestra vida lo marcamos nosotros mismos, e incluso sin darnos cuenta, tomamos decisiones o hacemos algo que nos lleva por el camino inesperado. Nunca dejamos de sentir ese momento. Es lo que nos proporcionan las cosas  agridulces, pero como dije anteriormente, la vida sigue, y aunque el tiempo lo borra todo, siempre lo inesperado se mantiene en el subconsciente.
            
Quien haya perdido “algo” cercano entenderá de qué hablo, reconocerá los síntomas enseguida, y se sentirá identificado. En mi caso creo que pese a la negación inesperada a través del tiempo, es difícil hacerse a la idea de poder entenderlo. Nunca se deja de sentir esa pérdida, cómo decía antes, pero la vida sigue y el tiempo no borra todas las heridas, pero sí las suaviza, intentando comprender una razón explicable o  al menos, que aquello que el tiempo nos presentó, es lo que inesperadamente desapareció.
 
 

... el silencio parte de nuestra vida

agosto 25, 2014


Que importante es encontrar en nuestras diario vivir momentos para buscar un estado de tranquilidad o de bienestar, considerando que para alcanzarlo tenemos que encontrar un medio acorde, como el silencio. Se dice que por el silencio se reconoce lo que muchos llevan en su corazón. Desde el silencio abriremos nuestra conciencia a voces, la cual nos pide menos egoísmo, más razonamiento, más bondad, menos avaricia y más entrega. Oiremos llamadas de amigos olvidados, de soñadores que buscan a alguien que les dé una mano para construir un mundo mejor, de compañeros que han quedados relegados a la soledad. 

Nuestro subconsciente nos pide momentos de silencio. Sin darnos cuenta entramos al “desierto” para renovar pactos, para susurrarnos al oído, que a veces estamos equivocados. Por eso, encontrar momentos de silencio interior no depende del lugar donde nos encontremos, sino de entrenar nuestra capacidad de atención plena. ¿Cuántas veces hemos sentido que todo nuestro mundo de derrumba? ¿Que nada nos sale bien? Es aquí donde el silencio puede darnos la respuesta, ya que es un espacio que nos permite escucharnos a nosotros mismos. Sin embargo, lo peor que puede existir para un ser humano, es no sentir el silencio interno; es decir; no querer escucharse. Este puede provocar sentimientos de vacío y desazón, y se produce porque se reprime lo que se siente, son momento, en los cuales nos sentirnos invadido por ideas y afectos negativos, silenciando de esa manera nuestra mente. 

Consideremos que el silencio, por el hecho de ahondar en nuestra conciencia, aumenta la potencia de nuestra mente y de toda nuestra personalidad de un modo extraordinario. Gracias al silencio se desarrolla nuestra sensibilidad interna, es decir, que nos capacitamos para afinar nuestra percepción, Esta percepción abarca en las vías intuitivas, así como decir en las vías conscientes, las cuales a través de ellas podremos captar en las profundidades de las personas sus situaciones. Y a nivel subconsciente, nos vincula con toda la vida en cualquiera de sus formas y manifestaciones. 

En nuestro “desierto” uno parece caminar por un sinfín de dudas y contradicciones, por un camino que no parece tener rutas definidas, en los que el consuelo de los demás no es suficiente para llegar a nuestra paz interior. Es, en estos momentos en los que aún más hay que confiar en la Providencia; es el momento de abandonarse. Lo más importante es no perder el deseo de humildad. Abrirse caminos en nuestra vida propia, aunque lo único que podemos hacer es ofrecer el deseo de encontrarnos con los demás. 

El silencio es parte de nuestra vida, no debemos tener miedo de él, conocerlo nos puede permitir entendernos mejor a nosotros mismos .
 

... Somos lo que somos

agosto 22, 2014


Pensando en mis pensamientos he llegado a la conclusión-por ahora - que yo debo ser un puzle, pero uno de mucho cuidado, de esos de 1.000 piezas. Pero me da que me faltan varias, soy muy impulsivo, necesito la pieza del sosiego, también soy tozudo y no encuentro la pieza de la flexibilidad y todavía me faltan piezas, o sea por eso tengo tantos defectos, esto me lleva a escribir que cuando nacemos llevamos una carga genética que determina en gran parte como seremos: el color de ojos, la forma de la nariz, los gestos, la estatura, la sonrisa e incluso la actitud. Una gran parte permanecerá con nosotros y el resto se irá construyendo poco a poco. 

La educación irá moldeando nuestras respuestas, los recuerdos recrearán o no nuestro corazón ... Pero son las experiencias buenas o malas las que terminarán por decidir lo que somos. Saber aceptarlas o enfrentarlas es la gran lección a aprender. Seremos fuertes, sensibles, decididos, débiles o la sinfonía que armoniza los sentimientos, pero habremos creado ese 'yo' que somos hoy. Con cada retal se puede ir cosiendo el diseño del traje que nos arropará.
 
Compondremos la imagen de lo que somos y si no nos gusta sólo hay que descoser y volver a diseñarla, pero los retales de nuestra vida serán siempre los mismos, sólo hay que colocarlos en el lugar adecuado para que no desentonen y dejen de influir en lo que queremos ser. 

Somos lo que somos porque hemos vivido, eso no significa que no podamos cambiar aquello que no nos gusta, sólo hay que adaptarlo a nuestra medida, puede que los genes se reflejen en el color de los ojos, y en algunas otras cualidades físicas, pero lo vivido es lo que te hace ser de una manera u otra, lástima que algunas enseñanzas se quedan gravadas y vencer el miedo o quitarse los corsés que nos han puesto cueste una gran voluntad, no vivamos por lo que los otros quieran, busquemos equivocarnos o vencer por nosotros mismos.

Somos lo vivido, lo caminado, lo encontrado y lo perdido...pero sobre todo lo amado y lo compartido..

Un abrazo muy grande.
 

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