Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


... los que hacemos balances..

diciembre 15, 2014
Otro año que se termina...Somos muchos los que hacemos balances... Miro para atrás y veo un año a puro aprendizaje: de reencuentro conmigo mismo y de aceptación de lo que el otro es y de lo que no es o nunca fue. Me veo lejos de ese que apostaba a la incondicionalidad, a la entrega sin reparos... Hoy puedo pensar más en mí mismo... Sí con la tranquilidad de ser coherente con mi forma de sentir y pensar, a pesar de no ser siempre aprobado por la gente que me rodea. 

Pero hoy eso, por fin, ya no tiene importancia... Hoy elijo aprobarme a mí mismo. más allá de lo que el otro piense. Hoy elijo estar lo más cerca que puedo de la gente que quiero y que siento que me quiere de verdad. Y disfrutarlos! Hoy pretendo dejar de sufrir por esas personas que parecen estar cerca y nunca lo estuvieron. Quizás también me dieron lo mejor que pudieron... Hoy sé que puedo elegir: qué quiero y qué no. Y actuar en consecuencia.... 

Hoy tengo claro qué lugar ocupa cada persona en mi vida y qué lugar ya no permito que ocupe nadie. No todos pudieron acompañarme en este camino de priorizar lo que me hace bien a mí, y los entiendo. Mucho tiempo los tuve acostumbrados a otra cosa. En medio de esta catarsis se me cruzan muchas caras y sensaciones de lo vivido con cada uno a lo largo de la historia compartida. 

Hoy agradezco tener a quienes tengo en mi vida, ya no lamento tanto quienes por algún motivo decidieron no formar parte y también les agradezco lo que aportaron a mi crecimiento como persona. 

Me debo estar poniendo viejo...Pero a este 2015 sólo le pido PAZ...En todas sus versiones. Más paz social, la que tanta falta nos hace. Paz entre los seres que aprecio y paz y armonía personal. Que las cosas que nos toquen vivir, buenas o no tanto, podamos atravesarlas sin perder la paz. 

Que seamos capaces de no deteriorar la paz de nadie, ni la nuestra... Y si además viene acompañada de más bendiciones...serán bienvenidas.

Patricio Varsariah.
 

... … Pero la vida también es eso… ¡Aprendizaje!

diciembre 15, 2014


Cada vez que pienso en las fechas en las que se conmemora “el día de…” siento lo mismo. Por un lado creo que uno debería demostrar el afecto a esas personas todos los días de su vida. Pero por otro lado es una buena excusa para esas demostraciones que no hacemos tan a menudo. A medida que pasa el tiempo mi concepto de la amistad se mantiene en su esencia, pero va adquiriendo año tras año otra forma. Sigo creyendo que no hay amistad que pueda sostenerse a la distancia. Y cuando hablo de distancia no me refiero a la proximidad física. Hablo de esa distancia que ponen los corazones, ya sea por desidia, por apatía o por real falta de interés. 

Uno no necesita ver al otro todos los días para estar al tanto de su vida, para compartir lo que le pasa, lo que siente... Pero sí buscar caminos de acercamiento para ser parte de esa historia. No concibo la amistad que mantiene su título “por antigüedad”, sólo porque algún día uno fue amigo del otro. La amistad se riega todo el tiempo para que no se seque. Creo en el afecto que se sostiene por una historia compartida, pero ser amigo es otra cosa… A mis amigos no necesito sentarlos a ponerlos al día de lo que me pasa. Sencillamente lo saben. Porque no hay excusa que impida que estemos en contacto. 

Uno cuando quiere a alguien de verdad, el tiempo lo busca… O lo inventa… En esta época de comunicación por excelencia, sólo está lejos quien decide estarlo. Hubo un tiempo en que siempre estaba al pie del cañón, atento a todo y a todos. Hasta que decidí por fin estar atento a mí mismo. Y al mirar a mi alrededor pude ver quiénes en realidad están cerca. ¿Alguna desilusión? Más de una… Pero la vida también es eso… ¡Aprendizaje! Quizás a quienes creía amigos no lo eran tanto, o más bien yo me creía amigo y tenía una percepción errada de esa relación. O simplemente creía ver personas que no eran. 

Los años sirven para algo, además de para peinar canas. Y hoy, sé que no tengo todos los amigos que hubiera querido de más joven. Pero también sé que quiero a los pocos que tengo y que sé que realmente me quieren bien. ¿Si hoy me da tristeza? Ya no. Aprendí a aceptar que el otro tiene derecho a alejarse o, más bien, a no acercarse, porque siempre fui yo quien lo hizo. Aprendí a disfrutar de los momentos que aún pueden compartirse. A recordar viejas historias aunque las nuevas no se compartan. Y a no guardar rencor por lo que hubiera querido que fuera. 

Pero tampoco acepto que se me pasen facturas. Y disfruto de esas personas que me eligen todos los días, así como yo también los elijo. Los que tienen un pañuelo a mano cuando la vida me da alguna cachetada. Los que me prestan la oreja cuando las preocupaciones me agobian. Los que comparten la pizza, sin motivo, sin cumpleaños de por medio. Los que me permiten compartir sus vivencias como comparten las mías. De esto se trata la felicidad… De disfrutar lo que la vida nos ofrece y no padecer por lo que nos niega. 

Por todo eso, les deseo un feliz día… A mis amigos de ayer, por la etapa compartida, a los de ayer que también decidieron ser parte de mi hoy, y a quienes la vida me va regalando la oportunidad de conocer y disfrutar. Y a todos, sólo les digo que siempre fui y seré la mejor amigo que puedo ser. Gracias a todos por formar parte de mi vida! Todos me enriquecieron y me ayudaron a ser más feliz.



 

... vivir creyendo que a los demás

diciembre 15, 2014


En este fin de semana que ha terminado, pensando en mis pensamientos he llegado a la conclusión de que creo yo que tanta escuela de religión me quemo el cerebro. Eso de pensar en el otro y poner la otra mejilla… Siempre sentí que porque por algún motivo los demás merecían mas atención que yo mismo. Y juro que jamás me peso hasta hace poco. Nunca di motivos para que tuvieran que poner demasiada atención en mi: alguna que otra enfermedad.Los pocos momentos en que esa dinámica cambio 

Que siempre fui temperamental es cierto (Aunque para algunos eso sea histeria), que trate de pensar en lo que todos necesitaban y en estar al pie del cañón también. Que eso es culpa mía y nadie tiene responsabilidad sobre eso es obvio. Que solo yo me gane ese lugar es así. Esta claro que equivoque el camino, que pensar en los demás primero y buscar conciliar lo único que provoco con los años fue que nadie pensara un poco en mi, ni siquiera yo.

Cuando descubrí por fin que el único que puede ocuparse de lo que me pasa soy yo mismo y empecé a priorizar mis propias necesidades. lo único que conseguí fue alejarme de todos. Porque nadie estuvo dispuesto a otorgarme ese privilegio. Parece que yo no tengo ese derecho. Y se me cobraron una a una todas las facturas. Y me las merezco por vivir creyendo que a los demás les importo lo mismo que ellos a mi. Y ese es mi error mas grave: vivir esperando del otro lo que nunca quiso darme.

Siempre me anticipe a lo que todos podían necesitar y cuando yo necesite que alguien empezara a pensar en mi solo encontré una distancia que jamás pude predecir- También tengo que reconocer que mi exceso de sinceridad no es cómodo para nadie. Pero no concibo la vida desde la postura cómoda de callar lo que uno piensa solo para no crearse problemas.

Y aca esta el resultado. Yo, que miro por primera vez que me pasa y ustedes cada vez mas lejos. Y no los culpo, solo yo soy la responsable de que las cosas sean así, pero también se que no me lo merezco. Que pude equivocarme mucho pero siempre pensando en todos. En todos, menos en mi. Y ahora lo estoy pagando. Ya es tarde para que les importe que a mi también me pasan cosas, que también puedo necesitarlos. Y soy consciente de eso. Yo no pido que nada cambie, solo estoy tratando de cambiar yo. Pero tampoco voy a aceptar que me lo reprochen. Hubo mucho tiempo en que hice todo lo contrario y aca tengo los resultados. Ojalá en algún momento podamos reencontrarnos



 

... cuando la rabia nos invade

diciembre 14, 2014



 ¿Por qué a veces perdemos la compostura? ¿Y contra quién? ¿Contra ti  mismo?, ¿contra los demás o contra el mundo y sus injusticias? Trataré de explicarlo en este pequeño y breve escrito. En definitiva es una especie de hervor interior: un torbellino que nos invade de pies a cabeza. Nuestro corazón se acelera, las mejillas se sonrojan y las ganas de gritar suben a la garganta.
            
¿Qué hacer con toda esta ira acumulada? A veces ni siquiera nos lo planteamos; chillando improperios terribles, para luego excusarnos de esa explosión de violencia verbal. Otras veces, sin embargo, no explota nada y la cólera sigue en nuestro interior como una sensación difusa, opresiva y difícilmente identificable.
            
¿Por qué ese silencio o en caso contrario, ese remordimiento y esa culpa? Porque esas emociones nos asustan, y aunque normalmente queremos atraer a los amigos, la ira nos mantiene alejados de los demás e invita a la “batalla”. Si la dejamos explotar, nos convertimos en lobos contra los demás; y es que la ira es nuestro animal interior.
            
Entonces, ¿qué podemos hacer cuando la rabia nos invade? Entender, escuchar, tratar de identificar cuál es la causa que la ha provocado. Y después tratar de encontrar otras maneras de expresarla sin violencia. En definitiva ¿Qué hacer? Manténdr tu deseo de hacer las cosas bien, pero como un ideal, no como una exigencia. Aceptar nuestras imperfecciones con una sonrisa en lugar de con pesar.

Después si para ti es importante, y eres cauto exígete el deber ir más allá. Pero no olvides que, a largo plazo, un cambio se produce mejor en un ambiente tranquilo que en un clima de violencia. La auto comprensión es mejor que la auto culpa. Y no nos violentemos ni nos envenenemos, la vida ya se encargará de hacerlo. El tiempo cura lo que la razón no puede curar.



 

.... no vale la pena alargar una relación

diciembre 14, 2014

De vez en cuando es bueno tomarnos un tiempo para sopesar nuestras relaciones. En situación de pareja nos ayuda a recordar lo que nos une y a tomar impulso, o no, para seguir adelante. Solo a comprender mejor los entresijos de nuestras relaciones pasadas y futuras. Todo sin olvidar lo más importante: los sentimientos. Aunque cada vez creamos menos en eso de “para siempre” o “hasta que la muerte nos separe”, si preguntamos a nuestro alrededor veremos que la mayoría de nosotros, soñamos con encontrar al hombre o la mujer con quien compartir nuestra vida, esa pareja ideal con la que, como en los cuentos de hadas, “seremos felices eternamente”.
             
Una relación de pareja no es un tesoro a encontrar, sino, un vínculo que hay que alimentar con cariño, respeto, comunicación, confianza, etc.  Pero aunque el amor es básico, no es suficiente para lograr una unión satisfactoria a lo largo del tiempo. “Además de amor debemos ejercer ciertas habilidades y cualidades como: generosidad, flexibilidad, capacidad de entendimiento, comunicación adecuada, etc.
            
En definitiva, un chequeo de los diferentes ámbitos de nuestra relación que nos ayude a potenciar lo que nos une y a resolver lo que nos preocupa o nos separa. Porque, si está claro que no vale la pena alargar una relación que nos hace infelices y que sabemos que no funciona. En este caso merece la pena hacer un esfuerzo para conservar, si aún lo sentimos vivo, un vínculo tan especial como el que nos une a la persona amada. Analizando los posibles errores o plantearnos nuevos retos es una buena forma de lograrlo.


 

... dos pilares fundamentales: el amor y el diálogo

diciembre 14, 2014



Las lecciones de las parejas que duran, caben en pocas palabras. De hecho, pueden resumirse en una: comunicación. Y esto es, porque saben hablarse, de forma regular y siempre sin acritud, por lo que algunas parejas logran encadenar años de entendimiento y armonía. Y es con la voluntad de tener ese tiempo de palabra que hemos concebido tener ese balance de pareja. Revisar de vez en cuando la evolución de nuestra vida, es una forma de cuidar la relación. Porque, curiosamente, aquellos que nos hemos preocupado tanto en encontrar, el amor, es una de las cosas que descuidamos con mayor facilidad.
             
Demasiadas veces sujetos al devenir del día a día, no nos detenemos a pensar en las cosas que nos preocupan o en lo que echamos en falta. Pararnos y buscar la ocasión para hablar de ello es darse la oportunidad para comunicar los deseos, propuestas y temores relacionados con nuestra vida en común. Tristemente en demasiadas ocasiones, el no hacerlo conduce al desánimo y a la idea de que ya no hay futuro, creyendo que la relación está agotada.
            
La relación de pareja se sostiene sobre dos pilares fundamentales: el amor y el diálogo. Si falta algunos de estos dos elementos no estamos hablando de matrimonio ni de pareja, sino de un hombre y una mujer que viven juntos sin ningún tipo de relación profunda. El amor y el diálogo crean comprensión y armonía en la vida de familia.La pareja no se apoya sobre la permanencia de la sexualidad, sino sobre la permanencia del amor.            
            
Intercambiar puntos de vista, son razones que indudablemente podrán solucionar posibles conflictos… pero siempre escuchando al otro con buena voluntad y sabiendo aceptar con humildad y sencillez todo lo positivo que el otro aporte. Cerrarse al diálogo es cerrar la puerta a todo entendimiento y hacer insoportable la convivencia. Siempre el diálogo sincero y amistoso nos ayudará a solucionar problemas y descargar tensiones. En ocasiones la revisión llega tarde porque los sentimientos se han resentido de la situación. Es cuando entonces llega el temido “tenemos que hablar”, que más que una invitación al diálogo, suena ya a amarga despedida.




 

... La forma de hablar con los demás

diciembre 13, 2014



Muchas veces el olvido es una forma de callar a través del silencio cuando deseamos imponerlo, y deseamos arrinconar ciertos acontecimientos, pero no nos quepa duda que siempre dejará una marca o una huella, que permanecerá con nosotros, por mucho que intentemos que desaparezca. El tratamiento de la palabra es muy útil y a veces llega a parámetros insospechados por medio del entendimiento y la reflexión. Las fórmulas de comunicación son en realidad entendimientos totalmente personales, y utilizados muy a menudo en nuestra vida, llegando a un convencimiento mutuo.

Nada nuevo si digo que el mejor medio de comunicación es la palabra. Así los humanos somos seres de relación, construimos nuestra visión del mundo a través del lenguaje. Hablando expresamos emociones, dolores, sufrimientos, y aunque nos parezca mentira a través de las palabras podemos aliviarlos. Desde que nacemos iniciamos ese contacto con los demás, a través de formas elementales o complejas de relaciones comunicativas. Esta capacidad de comunicación con los demás y con todo lo que nos rodea es una característica humana, aunque otros seres vivos de la naturaleza también cuentan con sistemas de comunicación.
                
Es frecuente como la gente juzga a los demás por medio de lo que dicen y como lo hacen. La forma de hablar con los demás ayuda de forma muy importante a formar una impresión de su persona. Ya puede ser entre compañeros, amigos, superiores, o con la familia, siempre resulta beneficioso analizar su forma de dicción e incluso de la palabra escrita. Todo ayuda al conocimiento de la persona. Si nenecitas un favor por un agradecimiento recibido o pedir disculpas por un error que cometiste, el expresarte con cortesía hará más posible que obtengamos unos resultados deseados.
             
Sabido es que cuando uno no se atreve a hablar de su sufrimiento, el cuerpo acaba siempre expresándose de alguna forma, como movimientos inestables, suspiros, etc., todo atañe a un padecimiento personal el cual se muestra a través de diversas actitudes corporales. En verdad, si no podemos hablar porque la situación manda en esos momentos, pronto aparecerá una revuelta en la conversación en la cual podamos expresar nuestro malestar.
              
El tratamiento por la palabra nos lleva a entendernos, y cuando no nos sostenemos en ella, solo nos queda el gesto. Pensemos que toda palabra perdida, deja un pozo en el  pensamiento el cual hay que saber traducir, por eso solo la palabra permite ese matiz: “el tiempo necesario entre el interés y la realización”. La comunicación a través de la palabra nos conduce a formas adecuadas para entendernos, y confiere poder de conocimientos  expresando los diversos sentimientos de una persona, Es decir quién sabe comunicarse tiene poder. El poder de influir, de transformar, de sensibilizar, de convencer, de promover grandes debates, dejando constancia de su presencia en el mundo.
            
En definitiva; todas las personas se sienten más respetadas cuando se les habla amablemente y eso les vuelve más receptivas a lo que se les está diciendo. No hay espejo que mejor refleje la imagen del ser humano, que sus palabras.



 

... las últimas semanas del año

diciembre 12, 2014
Pocas cosas hacen más infeliz que sentirse el último infeliz de la Tierra. O creerse el único que la pasa mal allí donde todo el mundo encuentra alegría y montones de afectos. Pero no todo lo que brilla es oro y, muchas veces, es nuestra fantasía la que pone en los demás —y en sus supuestas vidas— más paraísos de los que realmente tienen.

En esta época, el estrés llamado positivo puede convertirse en negativo o distrés y el aumento de la irritabilidad, el malhumor y el desgano comienzan a corroer el rendimiento laboral, las relaciones sociales y la capacidad de resolver problemas. El difundido estrés no es otra cosa que la respuesta que una persona elabora ante determinadas situaciones de presión o exigencia ya sea física o psíquica. Sin embargo, “cuando esa presión supera el umbral de tolerancia del sujeto deriva en distrés, que implica una demanda excesiva para la persona.

En este sentido, explicó que a esta altura del año la acumulación de situaciones estresantes que cada uno debió resolver a lo largo del año hace que los sujetos se vuelvan más propensos a esta patología. Lo característico de este mal es que las contingencias que en otro momento del año resolvimos sin mayores sobresaltos ahora se nos hace cuesta arriba, por lo tanto, es común que las personas vivencien un estado de mayor ansiedad, irritabilidad e insomnio que se plasma en el trabajo y en las relaciones afectivas.

En el ámbito laboral es frecuente que quienes se ven afectados por este síndrome se sientan interferidos a la hora de concentrarse en las actividades producto de la disminución de la capacidad para resolver problemas. Por otra parte, muchos contratos caducan y la inestabilidad o incertidumbre laboral genera una mayor predisposición al distrés. Un ciclo que se cierra y, por delante, un paquete de 365 días en inquietante blanco, con la demanda urgente de proyectos nuevos; el trabajo y el estudio apurando sus fechas límite —las entregas, los finales, los informes anuales en tiempo de descuento—; los preparativos para dos festejos demasiado juntos; los gastos, la comida, los regalos; los encuentros que se las traen, las ausencias más presentes que de costumbre; las vacaciones, como urgencia o como incógnita; el balance entre lo que hubo y lo que faltó, entre lo ganado y lo perdido, entre los sueños concretados y los deseos que aguardan turno.

Todo eso y mucho más en apenas días. ¿No será mucho?

Sin duda. En esta época la gente desborda y se produce una intensa movilización afectiva. Son momentos de mucha ansiedad. Uno trata de resolver y terminar todo lo que fue postergando durante el año y empieza a vivir con mucha urgencia, con mucha locura, por cuestiones reales y subjetivas.

Además, las fiestas tienen un peso simbólico muy fuerte. El mandato social de disfrutar y divertirse entra en conflicto con el mandato de estar juntos en familia: uno se reúne para pasarla bien pero el encuentro resalta las ausencias y destaca lo que falta, con lo cual aparecen sentimientos melancólicos y depresivos.No se trata sólo del trajín de las fiestas, sino de la carga emocional y de las exigencias de alegría y felicidad que estas suponen. Abordamos las fiestas con muchas expectativas, ligadas al sistema de creencias que tenemos respecto a las fiestas ideales. Pero es importante revisar esas expectativas para evitar frustraciones innecesarias.

Si bien en esta mirada se juegan emociones muy humanas como los celos y la envidia, es cierto que uno idealiza en los demás un goce y un disfrute que en general no es tal. Es una mirada infantil y proyectiva que aumenta nuestro malestar sin sentido. Todos tenemos frustraciones y contradicciones", "Son tiempos de balances sociales y personales y hay mucha conmoción. Muchas cosas quedan sobre la mesa y uno no puede hacerse el 'sota' como en otros momentos del año. Muchos viven la exigencia de promover situaciones de alegría como algo muy pesado y se refugian en los excesos como actitud defensiva: no quieren contactarse con los sentimientos de angustia y pérdida que en general las fiestas disparan".Las fiestas a veces despiertan dolores que uno creía dormidos.

Los festejos suelen aumentar la intensidad de las emociones o la fuerza de los recuerdos. Hay que asumirlo y no pelear en vano contra estos sentimientos. Suelten las culpas y permítanse un rato de alegría. No se quiere más alguien o se lo olvida menos por censurar una carcajada o rendir culto a la tristeza. Disfrutar no es traicionar la memoria del que no está.

Otra fuente de tensiones típica es con quién pasamos las fiestas. Y, en ese sentido, la masividad de las separaciones y el boom de las familias ensambladas sumaron un nuevo ingrediente a los conflictos de antaño: antes, el dilema pasaba por cómo repartirse entre los padres y los suegros. Hoy, los dos destinos posibles pueden ser cuatro (y más también), los abuelos pueden ser ocho y etcétera. Pero hay dos fiestas y el conflicto termina imponiéndose.

Lo fundamental es preguntar a los seres queridos dónde la quieren pasar y ser tolerantes y comprensivos con la respuesta, aunque duela. En definitiva, todos tenemos derecho a ir donde la pasemos mejor. Para sobrellevar las últimas semanas del año sin perder la cordura lo ideal sería que el ámbito laboral ofrezca, además de estabilidad y un salario adecuado, un equipo de trabajo lo más armónico posible, la infraestructura y el confort necesario para llevar adelante las tareas y “contar con autoridades o jefes que sepan rescatar y hacer explícito lo positivo de cada trabajador, porque si sólo nos señalan los defectos la sensación de no dar más se acentúa.

Por otra parte, Navidad y Año Nuevo suele ser para mucha gente, “un momento del año signado por la nostalgia en el que se tornan más patentes las ausencias, el paso del tiempo y los recuerdos idealizados de lo que eran las fiestas

Patricio Varsariah.


 

... sentimiento que nos invaden

diciembre 12, 2014




Entre nubes oscuras se esconden a veces miles de emociones que sin cesar revolotean en nuestra alma, buscando alimentarse de nuestros sueños, esperanzas y alegrías, sin embargo en esa lucha desigual las nubes negras lanzan su manto sobre nuestra moral haciendo crecer miles deincertidumbres,de miedos que no conducen a nada, mas que a minarnos la moral y el espíritu de lucha. 

Sin embargo con el tiempo y tras muchos caminos recorridos, las lecciones aprendidas en estos parajes me han echo ver que cuando más difícil e inaccesible es el camino, más cerca estamos de nuestro objetivo y por lo tanto en algún rincón de esa senda se vislumbra esa luz que nos conduce hacia una nueva puerta que cruzar, a una nueva mirada que percibir, a un sentimiento que nos invade desde dentro del corazón, que si persistimos en nuestros empeños, estos con el tiempo se hacen realidad,tal vez por que nosotros mismos hemos adquirido la sabiduría necesaria para entender que aquello que buscamos, estaba mucho mas cerca de nosotros de lo realmente creíamos, ya que todo se inicia en nuestro interior. 

En nuestra búsqueda de respuestas a nivel personal, llegamos muchas veces al umbral de un buen número de puertas que no saben nunca si debemos cruzar, más por desconfianza y por desoír a nuestra voz interior que nos indica cual es el verdadero camino a seguir, aquel que nos conducirá a la luz de nuestro corazón, de esa alma de luz pura que todos llevamos en el interior, pero que callamos en el afán de creernos un tanto superiores. 

Caminos que a veces serpentean por angostos precipicios que hacen peligrar nuestra integridad, que nos provocan ansiedad y angustia por no entender que solo nuestros pasos y pensamientos son los que nos han conducido a transitar por esos parajes de soledad, de tristeza y desolación, que existen en nuestro interior, después de haber sido arrasados por un ciclón de emociones a veces incontroladas que nos llevan a la desesperación y también a la perdida de la razón. 

Pero es justamente en ese preciso instante de gran dolor, cuando todo esta derrumbándose, que vemos claro todo lo que tenemos a nuestro alrededor y es cuando podemos visualizar todas esas manos que están tendidas, esperando ser cogidas y así poder mirar al interior y descubrir que la verdadera bella esta siempre escondida en nuestro interior, donde el alma se abre como una hermosa flor.



 

... las emociones y los sentimientos

diciembre 12, 2014



No somos responsables de las emociones, pero sí de lo que hacemos con las emociones.Sentir varias emociones al mismo tiempo, no es raro, es muy frecuente que esto suceda. Seguir el recorrido de las emociones a través del cuerpo es la mayor forma de liberarse de una vida emocional, puesto que si las dejamos fluir, nos sentiremos creativos y llenos de energías.

En cuantas situaciones de nuestra vida, quisiéramos dejar de controlar todo lo que en ella sentimos. Estamos siempre recordando lo que sentimos. Es como si deseáramos prologar las emociones positivas y terminar cuanto antes las emociones negativas. Y cuántas veces nos parece terriblemente difícil entender lo que sentimos.

Primeramente deberíamos comprender que representan las emociones en nuestra vida. Éstas, son de gran importancia, puesto que nos ayudan a responder a lo que nos sucede, y al tomar decisiones, mejoran el recuerdo de sucesos importantes que facilitan nuestras relaciones con los demás. No obstante, pensemos que también pueden hacernos daño cuando suceden en el momento inapropiado o con la intensidad inapropiada.
            
Por eso, tan pronto como percibimos el nacimiento de una emoción, antes de que la mente se adueñe de ella, nos sumergimos en la sensación. En estos momentos nos preguntamos ¿Cuándo empiezan a dejar de sentirse, y hacia que órganos se encaminan? Esta pregunta nos ayudará a permanecer en la presencia corporal hasta el final de las emociones.
           
Habitualmente tendemos a asumir que el modo a responder, es el resultado de aquello que nos sucede, esto es, si nos suceden cosas buenas nos sentiremos bien, y si nos suceden cosas negativas, nos sentiremos mal.
           
En general las emociones son el resultado de unos sentimientos, que tienen acceso a nuestro estado anímico propio. Estas emociones son polarizaciones que a su vez acuden a nuestra mente a través de la participación de los hechos realizados. De esta manera, estas emociones emergen de nuestros propios sentimientos.
           
¿Cuántas veces las emociones nos ayudan a identificar diferentes aspectos de las situaciones que estamos viviendo, y que pueden pasar desapercibidas para nuestra conciencia? Éstas, nos permiten conocernos mejor a nosotros mismos y ayudarnos a relacionarnos mejor con los que nos rodean. Sin embargo, cuando no expresamos nuestros sentimientos o lo hacemos de una manera inadecuada, nuestros problemas apelan  muchas veces a nuestra salud y puede verse afectada de manera significativa.
            
Por eso es tan importante estar en contacto con todo lo que sentimos y por supuesto aprender a manejarlos y a expresarlos en el momento, lugar y de la manera adecuada. Realmente lo que hace perjudicial de los sentimientos y emociones, es su inadecuado manejo. Por tanto, esto no sólo nos debe servir para resolver nuestros problemas, sino también para saber interpretarlos, de forma que no nos perjudique. Entendamos que todo esto es de suma importancia; siempre buscando alternativas o técnicas que nos ayuden, sin dañar a otros, ni a uno mismo.




 

... espacios de silencio en nuestra vida

diciembre 10, 2014



Cuando guardamos silencio, somos dueños de nuestra propia historia, podemos evitar herir con palabras ofensivas y nos sentimos más seguro a la hora de tener nuestra oportunidad; en cambio cuando hablamos sin haber guardado silencio previamente, nos derramamos y dispersamos en un discurso sin fondo, sin salida. Es de sentido común hablar poco y decir siempre cosas razonables, pero es muy difícil hacerlo, más no imposible. El silencio es necesario en muchas ocasiones, pero siempre hay que ser sincero; se pueden retener algunos pensamientos, pero no debe disfrazarse ninguno de ellos, con la gran excusa, de mejor callar, antes de decir algo no deseado.

El Mundo está lleno de escandalosos ruidos vacíos, nuestro interior es espejo de ello.  La necesidad de espacios de silencio en nuestra vida es una constante que grita con la voz de nuestras propias confrontaciones. Imperativo es, entonces, pensar en un silencio que me lleve al encuentro conmigo mismo.Esto no es más que la interpretación misma del “tiempo”, sí el famoso tiempo, que todos mencionamos a cada rato en nuestras vidas. Mucho de nuestro tiempo lo utilizamos tanto para callar (muy pocos) y otro para hablar (la mayoría).

Lo que hemos pensado es que nunca sabremos hablar en el buen sentido de la palabra si no hemos aprendido realmente a callarnos. En el amor también hay formas de callar sin cerrar el corazón; de ser discreto, sin ser ofensivos y duros; de ocultar algunas verdades, sin cubrirlas de mentiras. No es “no hablar”, no es no decir nada, cuando hablo del silencio como tal, porque entonces imagínate, no habría una comunicación y sin ella no es posible solucionar nada en esta vida; se trata de un silencio oportuno o prudente, cuando se sabe callar en ciertas ocasiones, pero para pensar, no para cansar al que con tanto esfuerzo habla, para tratar de resolver un problema o dar una explicación con la intensión de aclarar y satisfacernos.

Este silencio nos ayuda a meditar y a no caer en palabras ofensivas que quizás no podamos borrar las heridas que dejemos en los demás, pero si podemos evitar el dolor de esas heridas, que solo queden cicatrices, pero no dolor, recuérdalo!; es imposible, olvidar lo pasado, pero si se puede recordarlo sin sufrimiento.

No permitamos ser personas que no se dignen a responder a quien nos habla con cariño, o quien espera que opinemos sobre lo que esta discutiendo; no miremos con frialdad o con orgullo a quien amamos y por miedo no lo vemos; seamos discreto al hablar y aprendamos a hablar con silencio…



 

... momentos de luz y sombra

diciembre 6, 2014


En esta mañana de un hermoso día de otoño "pensando en mis pensamientos" he llegado a una reflexión de que me hubiera gustado que alguien me dijera que en algún momento sentiría una tristeza que me partiría en dos, una ira que me provocaría estallidos, un odio que me oscurecería el corazón o un miedo que atenazaría todos los músculos de mi cuerpo. Pero me contaron que esas eran emociones prohibidas, que estaba feo sentirlas, que una persona “buena” no podía vivirlas.

Y, así, pasó que cuando sentí tristeza pensé que debía borrarla, cuando sentí ira me avergoncé de mí mismo, cuando sentí odio hubiera querido morirme y cuando sentí miedo me quedé paralizado. Y oculté todas las emociones oscuras para que no dejaran de quererme –para no dejar de quererme-, para hacer creer al mundo que no eran propias de mí, engañándome –evidentemente- solo a mí mismo.

Hasta que un día comprendí que la ira, el odio, el miedo o la tristeza formaban parte de mí y que era necesario conocerlas y vivirlas porque también tenían mucho que enseñarme. Pero, ¿cómo vivirlas sin dejarme atrapar por ellas? 

En mi caso, lo primero fue reconocerlas. Y eso -tengo que confesarlo- fue un shock. Yo, “tan bueno”(?), resultaba que sentía odio en lo más profundo de mi ser. Lo segundo fue no juzgarlas, ni juzgarme. Simplemente decir, ok, aquí está el odio, por que esto de ser humanos es como una casa de invitados donde cada mañana una nueva llegada, una alegría, una depresión, una maldad, un darse cuenta momentáneo que aparece como un inesperado visitante y hay que darles la bienvenida y entretenlos a todos, aunque sean una multitud de penas, que barren con violencia el piso de mi casa, vacían mis muebles, así y todo, hay que tratarles a cada invitado con honorabilidad, por que te puede estar limpiando para alguna nueva delicia. Al pensamiento oscuro, la vergüenza, la malicia, hay que encontrarlos en la puerta riendo, e invitarles a entrar, por que hay que ser agradecido con el que venga, porque cada uno ha sido enviado como un guía. 

Y después de pararme, reconocer, no juzgar y comprender, me di cuenta de que la emoción se desvanecía –se iba igual que había venido- y de que me invadía una paz nueva. Una paz hecha de comprensión, compasión y empatía. Por mí mismo y por los otros.

Pensamos que debemos ser perfectos y creemos que la perfección supone estar exentos de oscuridad. Así, nos olvidamos de que somos humanos y de que, justamente por eso, tendremos momentos de luz y de sombra, pero solamente (re-)conociendo ambos aspectos de nuestra personalidad, tendremos la posibilidad de elegir, llegado el momento, hacia dónde queremos caminar. Ya que, en realidad, nuestro verdadero Ser está más allá –mucho más allá- de luces y de sombras.


 

... una mente en orden

diciembre 6, 2014


No hay duda que en este proceso que supone la vida, sufrimos y hacemos sufrir. La mayoría de las veces por inadvertencia o por autoengaño. Las consultas de psicólogos están llenas de parejas o de familias en las que cada uno de ellos ha vivido sus relaciones desde lecturas absolutamente distintas. Y uno se pregunta ¿Cómo puede ser eso? ¿Como lo que uno vive como un dolor infringido, el otro lo encuentra lógico o un mal posicionamiento de la otra parte?. Como decen en mi "pueblo "...porque "todo es del color con que se mira..".

Por eso el mundo de las relaciones, el mundo en el que toca estar cada día, está lleno de esas constantes, absurdas y neuróticas interacciones.Y aunque queramos llevar al cuerpo lejos de ese gallinero, tiene que ir acompañarlo de una mente que le sirven los paraísos.

Parece que uno aprende más por viejo que por sabio. Y en el terreno del llamado mundo espiritual ha pasado igual que en el de la política. Ha sido como una percha en donde se ha podido colgar de todo. Y a las actitudes bastante neuróticas, que deberían de ser cuestionadas, se las ha considerado pasos necesarios para promover el despertar, situado como algo lejano y al que sólo se podría acceder dejando la piel en el empeño.

Aunque a muchas personas parece irles bien saltando ese paso, yo he optado casi siempre por términos medios. A medida que vamos abandonando técnicas y escuelas, nos encontramos que al despertar cada mañana, aunque vacíos de conceptos, hay que hacerse cargo de un cuerpo y una mente, (los nuestros y los de los demás) con sus demandas e idiosincrasias.

Siempre he creído en la importancia de empezar a limpiar nuestra casa con un buen barrido y puesta en orden en el terreno de lo psicológico. La práctica me ha hecho ver, que las barreras que nos impiden permanecer plenamente conscientes de nuestro SER, son aquellas que genera el mal uso de la mente.

E igual que el padre de familia justifica su codicia o avaricia, en la necesidad de mantener a su familia, el buscador ha justificado con su búsqueda, sus rigideces, austeridades y el constante mirar para su propio ombligo, que han hecho de él, en muchas ocasiones, un ser poco tolerante e insensible a las bellezas de la vida. Y con el bautizo “espiritual” se divide en dos el simple acto de vivir, en donde lo mundano se convierte entonces en el hermano pobre e ignorante que hay que mantener a distancia y con muchas precauciones.

Mientras la mente no comprende de qué está formada. Mientras no entiende que el mundo que ha querido dejar atrás es sólo un producto y una creación de ella misma, va a continuar demandando del exterior un orden y una quietud que nunca va a poder encontrar. Porque el orden y la quietud no provienen de la mente, no se encuentran en su misma dimensión. Hemos de sortear sus barreras o mirar más allá de ella, para encontrarnos con un espacio que es nuestro espacio natural. Y ahí sí que encontramos la Paz y el Orden que no dependen del exterior, porque son cualidades inherentes a nuestra esencia. Nuestra vivencia de Ser, que abarca e incluye todo, y en donde se dan los movimientos de una mente, que cuando conocemos sus límites y para lo que sirve, ya no nos puede volver a confundir.

Nuestro mundo lo creamos nosotros, es producto de nuestro pensar y sentir, porque el mundo que aparece en nuestra conciencia viene teñido con los colores de nuestro estado mental. Por eso una mente en orden, purificada de viejas tendencias, trasparente, nos permite descubrir en él esa simple sucesión de hechos, la mayoría puramente incidentales, que reflejan la inteligencia y el orden de un poder superior, al que ella nunca va a poder acceder.


 

Una sociedad altamente enferma.

diciembre 5, 2014
Mirando las noticias que día a día nos bombardean los medios de comunicación, en su mas pura violencia intentando convencernos de su verdad, me paraliza y decepciona la forma en que se utiliza la radio o la televisión, y reflexiono : cuando consideramos al conjunto de la sociedad como un sólo cuerpo, nuestro propio cuerpo, nos damos cuenta mucho mejor del porqué de los desajustes que se producen en su seno.

Si notamos el exceso de calor que nos produce el alimentarnos de más. La inquietud o nerviosismo que hemos de sufrir cuanto nos excedemos con los excitantes del tipo que sean, cafés , alcohol...etc, o el aletargamiento al que nos lleva el abandonarnos a los poderes establecidos, ya sean políticos, de comunicación o condicionamientos culturales y sociales de todo tipo, vemos que lógicamente, la suma de todo esto, aplicado al conjunto, genere el  estado generalizado de desasosiego o de angustia en que se desenvuelve.

Porque aunque una parte intente poner orden, la inconsciencia y codicia de las demás tiran en otras direcciones, y dan lugar a todas esas tensiones de las que vemos a diario en las noticias..

El orden de una sociedad es la consecuencia del orden que exista dentro de cada uno de los seres que la componen. Y eso sólo se consigue comenzando a construir la casa por los cimientos. Lo que supone poner orden en la mente humana, como la buena herramienta que es, al servicio de una conciencia global que cuida de todos por igual, y no de una parte que es la que cada uno quiere para sí, porque es lo que le gusta.

Así que es el mal uso de la mente, por desconocer nuestra naturaleza real, la de SER, AMAR y CONOCER globalmente, la causante de ese estado permanente de miedo y de deseos que generan tanto caos y desigualdad social.

Y el miedo es el que pone en marcha la codicia en defensa de “lo mío”. Y la codicia por “lo mío” provoca el des-abastecimiento de los demás y la inquietud general.

Y así los tirones del mal llamado "primer mundo " por mantener su comodidad al menor coste posible , roba la energía de otras zonas del planeta y provoca el estado enfermizo y febril generalizado. Por eso cuando pretendemos construir una casa en donde no prime sólo el bien mío, sino el bienestar general, hemos de cuestionarnos seriamente porque estamos haciendo las cosas así.

Las enfermedades siempre trasmiten su sabiduría. Y una sociedad altamente enferma nos señala la cantidad de cosas dañinas que venimos haciendo de forma inconsciente. Y eso nos hace madurar colectivamente al tener que sufrir y resolver los resultados de nuestros hábitos nocivos.

Es conveniente ver cómo todo lo que se ha construido en medio de las prisas de la ambición y de un individualismo excesivo se ha de ajustar a las necesidades reales de los pueblos, en donde ha de incluirse a un mal llamado  "tercer mundo" al que esquilmamos previamente.

Afortunadamente dentro de cada uno de nosotros ya existe la referencia más fiable. La luz de una conciencia que nos guía. Para ello nos basta con quitar del medio las proyecciones de la mente codiciosa que sólo trabaja en beneficio de una parte. Y así encontramos los canales adecuados para que en lo sucesivo, el crecimiento de nuestros hijos, no se haga a costa de la exclusión y el sacrificio de los ajenos.

Mi gratitud por leer y que tengas un día maravilloso.

Patricio Varsariah.


 

... Convencer, seducir y agradar a las personas

diciembre 5, 2014



Siempre que nos comunicamos EN LO PROFESIONAL-EN EL TRABAJO- y quizá algunas personas en su vida diaria, tratamos de emitir un mensaje de información en esa comunicación con carácter persuasivo, que suele está cargado de significados convencionales, lo cuales implica un sentido de controlar y presionar.Aunque nos parezca sencillo para conseguir esto o aquello, hay que ser capaz de convertir nuestras palabras en una imagen para nuestros oyentes.

Quizás me sea difícil de explicar ese poder que ejercemos a veces sin darnos cuantas, antes nuestro semejantes. De forma más o menos ética, tratamos de lograr el favor ajeno, de convencer a alguien de que esté de acuerdo con nosotros, de obtener una respuesta positiva, etc. Aunque es muy digno de tener en cuenta, que “el tener buen arte”, es una capacidad en el ser humano, como la evolución lo ha demostrado.

Así, ya sea en nuestra profesión o personalmente, son necesarias dotes de evaluación tanto propios como de situación. Debemos ser consciente de cómo somos, de cómo nos encontramos y de dónde nos posicionan, así como de tener un ojo puesto en nuestro entorno y en las personas con quien nos  relacionamos. Todo esto, es la base para cualquier ejercicio de la buena persuasión.
             
Es cierto que existen personas con un poder persuasivo innato y natural, pero la gran mayoría de las personas necesitamos aprenderlo con el paso de los años y, sobre todo, gracias a nuestras experiencias pasadas en la vida. Evidentemente son los aciertos y los errores los que nos ayudarán a configurar un alto nivel y a saber distinguir si un mensaje es adecuado o no para personas y qué momento concreto.Siempre debemos tener en cuenta que todos los procedimientos persuasivos deberán ir orientados a disminuir la resistencia de los receptores a la comunicación, al mismo tiempo que a verificar la correcta transmisión del mensaje, para concentrarnos en captar la atención del auditorio.
            
Convencer, seducir y agradar a las personas son claves que forman parte del lenguaje humano, y se remonta a los orígenes de la evolución. La persuasión es tan antigua como la vida misma, y manejarla es garantía de inteligencia social. Saber decir las cosas y ponerse en el lugar del otro, es un buen camino para lograr el éxito. Con frecuencia oímos hablar acerca del poder de grandes comunicadores específicos. También sabemos que quienes controlan la información son muy poderosos. Cuando hablamos del poder de la palabra hablada o de algún orador determinado, solo estamos reconociendo lo que los sabios y expertos nos han dado a entender durante años; por tanto la comunicación es un arma muy influyente  y poderosa.
             
Muchas relaciones se han ido al traste por una mala comunicación, pues se han ido deshilachando debido a un uso equívoco del lenguaje, o directamente, por una total ausencia de él. Por eso toda buena comunicación y toda correcta persuasión, implica el buen uso del lenguaje verbal. En muchos casos el hecho de ser sincero no significa ser implacable, Las personas más persuasivas son también aquellas que, aun siendo sinceras, saben recurrir a la llamadas “mentiras piadosas” A veces la verdad pura y dura es contraproducente por tanto se trata de encontrar matices y de enmascarar un poco, no de engañar. De vez en cuando, expresarse de forma que la otra persona se dé cuenta de que la estamos teniendo en cuenta resulta beneficioso. Por eso, cuando nos comunicamos, no todo versa sobre la información, también prima el hecho de construir una relación.


 

... el valor de la ayuda desinteresada

diciembre 2, 2014


La compasión es la lástima de un sentimiento por el sufrimiento ajeno. Como casi todas las emociones tiene un aspecto positivo y otro negativo. Podríamos definirla también como el deseo de que los demás estén libres de sufrimiento. Gracias a ella aspiramos a alcanzar la iluminación; es ella la que nos inspira a iniciarnos en las verdaderas acciones virtuosas que nos conducen a un estado el cual nos hace encontrar el camino y el esfuerzo para nuestro desarrollo

En principio la compasión es una actitud activa de ayuda al que sufre, un intento de evitar ese dolor. Si deseamos tener un corazón compasivo, el primer paso consiste en cultivar la empatía o la proximidad hacia los demás. Es como decir: “cumplír con la demanda social para expresar un sentimiento de condolencia… y sigo con lo mío”- Cuanto más cerca estamos de una persona, más insoportable nos resulta verla sufrir. Para practicar la compasión debemos intentar ser comprensivos con los demás, todos nos equivocamos alguna vez. Piensa en alguna ocasión en que te hayas equivocado y si alguien fue compasivo contigo, haciéndote ver tu error, pero no te juzgó
             
Cuando hablo de cercanía no me refiero a una proximidad meramente física, ni tampoco emocional. Es un sentimiento de responsabilidad de preocupación por esa persona. Con el fin de desarrollar esa cercanía es necesario reflexionar sobre las virtudes implícitas de una alegría por el bienestar del otro.  Siempre deberíamos ver la paz mental y la felicidad que se deriva de ello, al mismo tiempo que reconocemos las cercanías que provienen del egoísmo y observemos como ésta nos conduce a actuar de un modo complaciente, y cómo nuestra situación actual se basa en la explotación de aquellos que son menos afortunados.
            
Con el valor de la compasión reafirmamos y perfeccionamos otros valores como generosidad y servicio, por poner a disposición de los demás aquello que se negaron a ver. También de esa forma participamos con sencillez, puesto que no hacemos distinción entre las personas a las que ayudamos, por tomar en nuestras manos sus problemas haciéndolos  propios, ya que al ponerlos en el lugar de otros, descubrimos el valor de la ayuda desinteresada. La verdadera compasión transforma el sentimiento en acción y va de la mano para acompañar el dolor. Por lo tanto significa comprender el problema del que está a nuestro lado y ponernos en su lugar. ¿Es lícito que si alguien nos defraudó volvamos a confiar en él? Plantear venganza nos estanca espiritualmente. La compasión también nos reclama que elijamos bien nuestras ideas y lo que hagamos no contamine con críticas destructivas.
            
En lugar de reconocer las diferencias que tenemos con los demás, tratemos de reconocer las cosas que tenemos en común. Al final de cuentas todos necesitamos de la ayuda de nuestros semejantes, aunque no queramos reconocerlo. El punto final de la práctica de la compasión está sencillamente en aliviar el sufrimiento de aquella persona que apreciamos y conocemos, tratando que su estado no llegue a comprometerlo y haciendo que reflexione aunque sea tarde. La sociedad está plagada de fuerzas que impiden al ser humano lograr su anhelo más esencial: ser feliz.


 

.. desde lo más profundo de nuestro ser.

diciembre 2, 2014


Al transcurrir los días, nos hacemos tantas series de preguntas, tantas formas para  intentar conseguir esa felicidad tan deseada. Pensamos en títulos, familia, trabajo, amigos, suerte, etc., pero dentro de nosotros existe una voz apagada que nos continúa preguntando: ¿Eso es todo? ¿Eso es todo lo que necesito?  ¡No puede ser! ¡Tiene que haber algo  más! Algo falta… pero ¿qué es?  Puesto que muchos lo tienen y no lo son.
            
Es cuando podríamos plantearnos el disfrute como sinónimo de una total entrega  plena de confianza a la vida, la cual nos supondría paladear el goce al que nos hemos entregado. Pero no olvidemos nunca que la felicidad siempre va acompañada de un sentimiento inseparable, ¡el dolor! ¿Cómo es posible? Solo hay que observar la vida a nuestro alrededor. Sencillamente eso es así porque la vida nos lo impone. Jamás existirá la felicidad sin dolor.
Obligatoriamente todos estamos dispuestos a recorrer la vida,  sea de la forma que a cada uno se nos presente, pero siempre nos aparecerán “puertas” que debemos saber franquear para poder avanzar.

En la vida son tantos los deseos y tan pocas las realidades, tan grande las injusticias y a veces tan mínimas las justicias, que nos martillea en nuestro interior esa afirmación de, entonces: ¿qué sentido tiene nuestra vida? Comprendo que es difícil de entender e incluso de vivir, aunque eso no quiere decir que tengamos que optar por el mal entendimiento de la desesperación. Hemos de comprender que errando se aprende, y a veces es necesario equivocarse para saber acertar en determinados momentos.
            
En medio de estos extremos encontraremos posturas más o menos cercanas. Por ejemplo podríamos pensar que la vida nos trae tantos problemas que a veces nos deja abiertos tantos interrogantes, que se nos hace difícil comprender  su verdadero sentido.  Y refiriéndome al dolor del que antes hablaba, deberíamos comprender que es casi obligación estar de acuerdo con él, siendo necesario sentirlo y vivirlo. Comprendo que el dolor tiene mal augurio, pero ¿cuántas veces es curativo? Impidiendo que nos instalemos en el continuo sufrimiento.
            
Ahora debido a los adelantos tecnológicos, todo queda “grabado” en alguna plataforma digital, respaldado siempre tal como éramos y plasmado siempre a través de redes sociales, canales, vídeos, etc. Toda nuestra vida en cualquier momento está digitalizada, aunque parece una buena idea, ya que de esta forma no nos perderemos nada si nuestra mente hace que se nos olvide. Pero debemos hacernos cargo que es muy prudente a veces olvidar, puesto que es bueno dejar ir a las personas, cuando éstas por ley divina les llega su momento, y así seríamos más congruentes y seguros de cómo eran. De esta manera elegimos lo que nos conviene y nos alcanza a recordarlas desde lo más profundo de nuestro ser. 

Finalmente Yo como Tu te preguntas Como es mi vida y como es Tu vida, puedes que me respondas: "mala", o “vamos tirando”. Entonces: ¿cómo te gustaría que fuera? Aquí también me responderías. Pues no sé qué responderte. ¿Afortunada, feliz, etc? ¿Piensas que esa felicidad que tanto añoras existe? Aunque te cueste entenderlo esa felicidad está dentro de ti mismo. ¡Búscala! Seguro que la encontrarás. Sí, comprendo que no es nada fácil. Pero es el único sitio donde se encuentra. En este estado de vida en el cual nos encontramos, solo nos preocupamos por el mundo y el lugar que ocupamos en él para conseguir la felicidad y no debemos olvidar que la vida es aquello que te va sucediendo mientras tú te empeñas en hacer otros planes.



 

... apreciar y gozar de las pequeñas vivencias

noviembre 27, 2014



Cuando escasean las grandes razones para sentirse feliz y confiado, conviene redescubrir los sencillos goces cotidianos que nos regala la vida. No se trata de escapar de la dura realidad sino de ampliar nuestra visión y valorar los detalles, para levantar el ánimo y hacer acopio de fuerzas para afrontar nuevos retos. «Las prisas, las obligaciones y responsabilidades hacen que nos metamos en una vorágine sin dejar apenas tiempo para disfrutar y apreciar los detalles y las pequeñas cosas que nos pasan», 

Pasamos por la vida normalmente sin darnos cuenta de todos estos pequeños placeres que contribuyen a nuestro bienestar y a nuestra felicidad, como pasar una tarde con una lectura de un buen libro, pasear por el parque o ver una buena película. Siempre me he preguntado sobre esas personas que sobrepasaban los 100 años qué cosas eran más importantes en la vida, yo creo que me contestarían,  las relaciones familiares, los amigos y tener un objetivo en la vida, tener un plan de vida, comer y moverse sin excederse». Para «disfrutar de las pequeñas cosas de la vida» ha que «vivir el momento», lo cual «no significa no pensar en el futuro o no preocuparse de las consecuencias que nuestros actos puedan tener, sino tomar la actitud de un niño, para quien el momento presente es toda su realidad. 

Si observamos el mundo de los niños, las cosas son más sencillas y las cosas pequeñas tienen un gran valor. Se trata de intentar ver el mundo con esos ojos y practicar la conciencia plena en cada cosa que hacemos, centrándonos en el momento presente y disfrutándolo haciendo práctica de la sencillez que no implica la simpleza. El ejercicio de apreciar y gozar de las pequeñas vivencias en las que habitualmente no reparamos, cegados por la preocupaciones, las prisas y el estrés, alimenta nuestra perseverancia para seguir adelante, no renunciar a nuestros sueños y convertirlos en realidad. 

Al hacernos más conscientes de las alegrías de la existencia, en vez de vivirlo de manera automática, las disfrutamos mucho más, durante el día vivimos momentos cargados de bienestar y sosiego, que consisten en algo tan sencillo como calmar la sed, irse a la cama cansado, recibir una caricia física o charlar con los amigos, aunque para gozarlos plenamente hemos de ser conscientes de ellos, diciéndonos en ese instante «estoy muy a gusto, que bien me siento. Una de las mayores fuentes de deleites nos la ofrece la naturaleza: Podemos caminar al aire libre, visitar el bosque, la playa, la montaña o el campo, o estimular nuestros sentidos con el verde de las plantas, el canto de las aves, el contacto con la brisa y el agua pura, o bien con el aroma de las flores o el frescor de un parque. 

Sinceramente los pequeños mimos, que nos regala la gente cuando reconoce nuestra valía, capacidades o belleza personal, también son una fuente de goce, que hay que tener en cuenta. Debemos preguntarnos al final de cada jornada, ¿de qué he gozado hoy?, porque «al atestiguar los pequeños placeres que hemos vivido, descubrimos que son muchos más de los que pensamos, desde ayudar a alguien o tomar una buena comida hasta mantener una buena comunicación con los demás. Este sencillo ejercicio desarrolla en nosotros la idea de que el mundo es un lugar hermoso, donde vale la pena vivir, nos produce sentimientos de abundancia, de gratitud y de ser merecedores de lo que nos da la vida, y disuelve las creencias negativas como que el mundo es un valle de lágrimas. 

El disfrutar la cálida caricia del sol, respirar el aire puro, observar y sentir lo que nos rodea, mirar a nuestra pareja a los ojos, abrazar a un amigo son pequeños gestos que nos reconectan con nuestro ser interior y nos ayudan a sentirnos bien. Se nos olvidan, porque vivimos a toda prisa intentando cumplir una infinita lista de actividades.No hay ascensor hacia la felicidad. Hay que tomar la escalera. Del mismo modo que no tenemos derecho a consumir riqueza sin producirla, tampoco lo tenemos a consumir felicidad sin producirla



 

... dejar espacio a los sentimientos

noviembre 26, 2014


Lo oculto de lo oculto es lo evidente, y ahí es donde hay que prestar atención. La libertad verdadera esta en eso mismo, que tu vida sea un mero disfrute a todas horas. Los sentimientos negativos funcionan como un termómetro, nos indican que algo no va bien y se manifiestan en forma de malestar. Pero tienen su parte positiva: educan, permiten evolucionar y generan aprendizaje. Si no sintiera frustración, igual no le daría valor al esfuerzo cuando consigue su objetivo. La inseguridad también tiene un sentido evolutivo, le protege de las amenazas, aunque muchas de ellas no sean tan aterradoras como imagina. 

Ahora, hay que dejar espacio a los sentimientos y, cuando el paciente estime que han convivido con él el tiempo suficiente, debe abrirles la puerta y dejarlos marchar. Ahora, cómo los sentimientos negativos pueden llegar a bloquearnos si no les damos el lugar que deben ocupar. ¡Para que caminemos esta semana con sentimientos positivos. Todas las personas tienen objetivos diferentes, pero todos anhelamos felicidad, equilibrio interior, paz y tranquilidad. El bienestar se busca rodeándonos de circunstancias, compañeros y momentos que nos aportan felicidad. 

Muchas personas dejan de salir de su zona de confort para evitar enfrentarse a sus miedos, pero ese sentimiento forma parte de nuestra evolución, hay que saber dosificiarlo para que cumpla con su función y no dejar que nos bloquee. Todo tiene su razón de ser y una explicación lógica. Los sentimientos negativos nos indican que algo no funciona, educan, permiten evolucionar y generan aprendizaje. Por ejemplo, si no sintiera culpa, ¿cómo sabría que ha herido a alguien? Deje espacio a sus sentimientos, le permiten ver el mundo desde otro punto de vista, pero no le tienen que paralizar. Analice, saque una lectura positiva, aproveche lo que le pueden aportar y, cuando estime que han convivido con usted el tiempo suficiente, déjeles marchar. y ¡Atrévase a ser feliz!

El sentimiento de culpa es una de las emociones más inmovilizantes y destructivas que podemos experimentar, que suele aparecer en algún que otro momento de nuestras vidas. Hay personas que tienen una especie de vocación por la culpa ya que no sólo se sienten mal por lo que han hecho sino incluso por lo que podrían llegar a hacer. Obviamente, éste no es un sentimiento agradable y haríamos cualquier cosa por desembarazarnos del mismo.

El sentimiento de culpa es considerado como una emoción negativa que, si bien a nadie le gusta experimentar, lo cierto es que es necesaria para la correcta adaptación a nuestro entorno. La culpa es como un afecto doloroso que surge de la creencia o sensación de haber traspasado las normas éticas personales o sociales especialmente si se ha perjudicado a alguien. La culpabilidad, por tanto, surge ante una falta que hemos cometido (o así lo creemos). Su función es hacer consciente al sujeto que ha hecho algo mal para facilitar los intentos de reparación. Su origen tiene que ver con el desarrollo de la conciencia moral, que se inicia en nuestra infancia y que se ve influida por nuestras diferencias individuales y las pautas educativas.

Existen personas que confunden esta emoción con la vergüenza, incrementando su malestar emocional, ya que al mezclar ambos sentimientos se retroalimentan entre sí. Mientras que la culpa aparece ante el dolor por el daño causado, la vergüenza se experimenta cuando nos percibimos con la falta de una habilidad o capacidad que se presumía deberíamos tener. El sentimiento de culpa es uno de los mayores problemas que invaden nuestra vida. Desde pequeños nos aturden con él, demostrándonos que no somos libres y que todo lo que hagamos repercute en la vida de los otros, aun si lo que hacemos es auténticamente nuestro. Nos enseñan a entender la vida en base a obligaciones y responsabilidades. No nos educan para ser libres sino para depender de los otros de una forma enfermiza. Todo esto alimenta un circulo vicioso de infelicidad donde la felicidad individual parece no ser importante.

Si bien en la vida en sociedad es necesario que todos pongamos nuestro granito de arena para poder llevar una existencia ordenada, a veces confundimos armonía con sumisión. Si hay algo que nos daña como individuos debemos trabajar por eliminarlo de nuestra vida, aun si resolver aquello exige que rompamos una relación con otra persona. Dañar a los demás es algo inevitable porque cada uno percibe el mundo a su manera, pero cuando el daño no ha sido el objetivo de nuestro accionar, sino la búsqueda de nuestra propia libertad ¿cuál puede ser realmente el problema?

En la educación religiosa el sentimiento de culpa es un arma de manipulación que consigue que muchos individuos, después de haberse salido de la Iglesia hace mucho tiempo, continúen sufriendo esa angustia y ese ahogo causado por la culpa. En la moral la culpa ocupa un lugar fundamental para “obligar” a los fieles a obrar de la forma en la que la Iglesia considera que todos deberíamos actuar; de no hacerlo, el individuo se verá condenado a una vida de tortura psicológica que podría llevarlo a desarrollar una tristeza profunda y la imposibilidad de luchar por sus propios deseos.




 

... tú y tus verdaderos sentimientos,

noviembre 25, 2014


La vida me enseño a pelear día a día para poder seguir sin mirar atrás abriendo caminos entre las espinas y creer que lo malo puede cambiar, nos enseña cada segundo que no se puede parar, que hay que continuar y superar el dolor,aunque duela el corazón si llegamos a caer siempre hay que levantarse. 

Pensando en mis pensamientos he llegado a la conclusion de que el principio de los tiempos, cuando no existía nada. Cuando ni siquiera el tiempo existía porque nadie había inventado nada para llevarle la cuenta. Cuando el hombre todavía no existía, en mitad del universo estaban reunidos los vicios y las virtudes que más tarde poblarían a los humanos en mayor o menor medida. Muchas veces es difícil comprender nuestros propios sentimientos, tan contradictorios, tantos. Pero cuando realmente indagamos en lo mas profundo del corazón, cuando realmente nos ponemos en los extremos, vemos claramente lo que sentimos. 

En la vida, cada momento esta enmarcado con una carga emocional, con un sentimiento. Una sonrisa, una mirada, un abrazo, una lágrima. Cargas que se guardan y acumulan en la memoria, que se superponen y enredan, que nos hacen dudar de lo que sentimos. Y muchas veces, esas cargas llegan a pesar más de lo que una persona cree soportar, esa carga te aplasta, te hace arrodillarte y no te deja volar. No te permite respirar, ni pensar con claridad, solo puedes llorar, sin encontrar solución. Podemos seguir siendo unos presos bajo las cargas, los momentos, o destapara capa por capa esas cargas. Desgranar y borrar, archivar y liberar. Quedándote solo lo que realmente quieres, esas cosas que quieres guardar hasta el final de los días, esas cosas que recuerdas y automáticamente te hacen sonreír. Esos abrazos acostados en la cama bañados por el sol, esas carcajadas hasta el atardecer, esos besos apasionados bajo la luna o simplemente esas miradas sinceras. Esas largas conversaciones y esos juegos. Buscar en el interior de cada sentimiento enterrado y encontrar la verdadera substancia. Se que los malos momentos no se pueden borrar, por más que lo intentemos, yo mismo lo he intentando. Pero de que te sirve vivir preso de esos momentos, de que te vale llorar cada vez que lo recuerdas, de nada. 

En la vida hay que ser sincero, equivocarte, pero siempre rectificar. Hay que expresar lo que sientes, dejar volar esos malos momentos, liberarlos, por que muchas veces no son tan malos como crees, solo son un error. cuando solo quedas tú y tus verdaderos sentimientos, te das cuenta de lo que sientes, de lo que necesitas, lo que echas de menos, lo que no valoras y deberías, de lo tus errores. Y debes actuar en consecuencia. Muchas veces es difícil comprender nuestros propios sentimientos, tan contradictorios, tantos.Pero cuando realmente indagamos en lo mas profundo del corazón, cuando realmente nos ponemos en los extremos, vemos claramente lo que sentimos. 

La convivencia, la rutina, el cansancio del día a día, o los problemas cotidianos hacen peligrar nuestra relación de pareja. Con el tiempo, generalmente cuando creemos que ya tenemos una pareja estable y sólida, dejamos de preocuparnos por nuestra relación y descuidamos los pequeños detalles que son fundamentales para mantener el amor. 

La paciencia no es pasividad ante el sufrimiento, no reaccionar o un simple aguantarse: es fortaleza para aceptar con serenidad el dolor y las pruebas que la vida pone a nuestra disposición para el continuo progreso interno. A veces las prisas nos impiden disfrutar del presente. Disfrutar de cada instante sólo es posible con unas dosis de paciencia, virtud que podemos desarrollar y que nos permitirá vivir sin prisas. La paciencia nos permite ver con claridad el origen de los problemas y la mejor manera de solucionarlos. La paciencia es la virtud por la que soportamos con ánimo sereno los males y los avatares de la vida, no sea que por perder la serenidad del alma abandonemos bienes que nos han de llevar a conseguir otros mayores.

Es una virtud bien distinta de la mera pasividad ante el sufrimiento; no es un no reaccionar, ni un simple aguantarse: es parte de la virtud de la fortaleza, y lleva a aceptar con serenidad el dolor y las pruebas de la vida, grandes o pequeñas. Identificamos entonces nuestra voluntad con la de esa “chispa” divina de la que procedemos, y eso nos permite mantener la fidelidad en medio de las persecuciones y pruebas, y es el fundamento de la grandeza de ánimo y de la alegría de quien está seguro de hacer lo que le dicta su propia conciencia.

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... miedo a decidir, uno de los males más comunes,

noviembre 25, 2014


Tomar decisiones acertadas es la mejor forma de evitar problemas. Una forma de saber si la decisión que hemos tomado es la correcta, es examinar las consecuencias de nuestra decisión. Sinceramente es difícil encontrar la pócima que nos haga infalibles a la hora de decidir, aunque creo que no debamos realizar ningún acto sin antes meditarlo.Cuando tengas que decidir con el corazón, es mejor que decidas con la cabeza.

Cuando nos cuesta mucho decidir, es cuando vemos la situación como insoportable, por eso no tomar la decisión acertada tras haber invertido tanto esfuerzo y tanto tiempo pensando en cuál era la mejor elección, nos vemos abocados a una situación  de desesperación. La solución para los indecisos pasa por darse cuenta de que ninguno de los fallos puede llegar a ser terribles; puede ser un poco malo, pero nada más. Es decir, cuando fallamos, también podemos intentar de ser felices. En la cultura de hoy, donde la búsqueda del placer parece ser lo más importante ya que  lo único movilizador en nuestro interior, es el deseo, el querer o el tener ganas para iniciar algún cambio conductual.

¿Por qué siempre tenemos miedo a decidir entre varias alternativas?; es posible que temamos equivocarnos o cometer errores. Pero los errores son simplemente datos que nos proporcionan información sobre hasta qué punto nuestras predicciones fueron atinadas. Debemos comenzar por darnos oportunidades a esa “nueva idea” y así empezar a trabajar en la expansión de nuestra conciencia y poco a poco veremos cómo se van abriendo las puertas al mundo que nos rodea. Puesto que con respeto y cautela nada es absolutamente imposible.

¿Cuántas veces pensamos que las indecisiones son unos de los males más comunes de nuestra sociedad. Es verdad que existen personas que están indecisas entre dos amores que le aportan cosas diferentes y, realmente no se atreven a escoger. Esto es  miedo a decidir, uno de los males más comunes, que actualmente nos afectan, sobre todo cuando no estamos en forma a nivel emocional.Para lograr una decisión pensada es importante conocer y entender el escenario o problema que nos afecte. Debemos comprender y analizar las consecuencias de las distintas decisiones que podamos tomar, porque una buena o incorrecta resolución tendrá seguramente resultados positivos o negativos para nosotros.         

Todos queremos creer y todos queremos sentir, cosa que nos suele pasar con el amor, puesto que esa es una decisión que nos llega con el tiempo, con palabras, frases que emocionan y, un día creemos tener la edad suficiente para salir a su encuentro y emprender la aventura a su búsqueda, y a los miedos de otros corazones rotos. En estos casos las diferencias, nunca son entendidas, ni bien recibidas cuando empiezan a conmovernos de que todo aquello era un mito, de que no existía y, que eso que estábamos buscando no era verdad ni jamás hubo existido.

Pero cuando las emociones descienden a nuestro nivel, necesariamente sólo nos queda la auténtica verdad, aunque pocos son los que se atreven a quedarse con ellas.  Es entonces cuando muchos pueden dar testimonio de veracidad de que aquello, nunca existió. Nadie es perfecto , puede ser que nos equivoquemos pero la mejor parte de esto es que siempre podemos regresar y volver a tomar una decisión en base a nuevas experiencias. Por tanto esas decisiones para una inmensa mayoría, solo es entrar en el mundo de la utopía, la ilusión y los mitos.




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.. que no me pase la vida..

noviembre 22, 2014



Vivo en constante pujanza como si cada día me estuviera naciendo o como traspasando al umbral de la muerte. No estoy inerte, no, nunca lo estoy, aunque mis ojos se cierren, sigo empeñado por volverlos a abrir en caminos nuevos. No se me nota el esfuerzo, es cierto, pero a quién quiero impresionar con ello, si mi idea no es ganarle a otros, sino tan sólo, ganar al día esta batalla. Nací en libertad, al menos así lo creí el día en que nací; Luego se adhirieron algunas ataduras, amarras, cadenas incluso, que colgaban de mis brazos; Y me pregunto ¿Si yo las puse ahí o si crecieron conmigo como un árbol? 

Reclamo mi camino, ¿acaso puedo hacerlo? ¿Me da el derecho la vida a tener mi propia calle? En dejar ir a mis pies, por el sendero que cruzan mis ojos. ¿Seré más rebelde o más temerario por querer surcar mis veredas? A punta de errores y fracasos que sé de ante mano serán mis forjadores. ¿Y que somos entonces sin las sumas y las restas que todo ello hace multiplicarnos? 

No soy perfecto, nací humano, no intento llegar a la muerte entre las divinidades; Me miro con la misma conciencia que tuve, cuando en mis primeros años con una caída, me di cuenta que sangraba roja sangre y mi piel se rasgaba. Reí y también lloré, de verme debilitado, tal como lo sigo haciendo hoy en día, cuando en libertad de mis pasos, sigo cayendo una y otra vez y sangra el alma roja, sangre desgarrada. Soy humano, dentro de un mundo de humanos, imperfectos como yo imperfecto, enlazados con las mismas amarras, cada uno pujando su propia libertad, la que todos creemos tener Cuando nacemos y seguimos naciendo.

Que no me pase la vida, que sin ella no tengo memoria que si pasa tan aprisa y no logro retenerla, me quedo detenido sin contar mi propia historia. Me detengo por un instante entre los siglos tan sólo para intentar mirar hacia atrás pero el libro de la memoria me recuerda que ya alguien fue convertido en cristal por dejar los ojos posarse en el pasado. 

Me canso de cargar hacia arriba tanto silencio de llevar un peso de viento sobre los hombros que duelen por las noches al hacer tanto esfuerzo por tirar con sogas de esperanza algunos sueños ya acabados. Un momento nada más, un segundo más extendido una alfombra que se desliza bajo mis pies las tantas posibilidades y los lugares no recorridos. 

Pienso ¿Qué dejo atrás? Y el silencio vuelve a penetrar mis oídos como queriendo luchar con el crujido del agua que agita en todas mis orillas. Rompo una pared que estorba la mirada lo hago a conciencia que no se levantará nunca más que queda como un monolito de lo que no fue y fue pero que se mantendrá en el tiempo como una no estatua dejando la memoria escondida dentro de su sal como refugio eterno de lo que dejo y no me llevo a este viaje que me espera entre más mundos hacia otros lugares donde espero encontrar los sonidos. Resumo las cargas pasadas, las felicidades y las desdichas en los segundos que me quedan entre los siglos. 


 

... hacer todo con prisa

noviembre 22, 2014


Conforme nos van pasando los años, aprendemos a vivir nuestra vida humana, sin prisa, viviendo despacio, sin prisas es un modo de entender la vida que nos lleva a ralentizar el ritmo y gozar con lo que hacemos. El ir más despacio surge en contraposición a la rapidez, a querer hacer todo al mismo tiempo, y quejarnos continuamente de que “no tenemos tiempo”. Se trata de una actitud ante la vida que sustituye la prisa, el ser más rápido o el primero, por la placidez de vivir despacio, a tu ritmo. El vivir despacio, con calma, cambia la ambición de “tener” cosas por la de “ser” y disfrutar de la vida. 

Aplicado al ámbito laboral, no se trata de trabajar menos, sino de hacerlo con menos estrés y más satisfacción, creatividad e incluso productividad. "Somos nuestra vida, y nuestra vida consiste en que nos hallamos obligados a sostenernos en medio de las cosas, del ancho y complicado contorno. Tenemos en cada instante que decidir lo que vamos a hacer, esto es, lo que vamos a ser en el instante inmediato. Si fuésemos eternos, esto no nos angustiaría; lo mismo daba entonces tomar una u otra decisión. Aun erradas, siempre quedaba tiempo para rectificarlas. Pero lo malo es que nuestros instantes son contados y, por tanto, cada uno es irremplazable. 

No podemos impunemente errar: nos va en ello... la vida o un trozo insustituible de ella. El hombre tiene que acertar en su vida y en cada momento de ella. Por eso no puede su existencia consistir en un indiferente y elegante resbalar de cosa en cosa, de ocupación en ocupación, según lo que buenamente traiga el azar a cada jornada. Los olímpicos, seguros de que no morirán nunca, pueden permitirse este lujo; lo mismo da hoy que mañana, esto que lo otro. Pero el hombre tiene prisa. La vida corre. 

La vida es prisa. De aquí la esencial desesperación que nos produce el esperar, la calma de las cosas. Ellas tienen y se dan más tiempo que el que está a nuestra disposición." Sin embargo, la prisa que debiera caracterizar al ser humano, pretérito o actual, no parece corresponderse con la prisa que de hecho define al hombre contemporáneo, inmerso en las actuales sociedades nihilistas. 

El hombre de hoy no tiene prisa por vivir, sino que vive con prisa. No parece experimentar la necesidad de realizar sus expectativas vitales y, en cambio, vive empujado por una especie de frenetismo enloquecido que le obliga a hacer todo con prisa, no sólo en el ámbito laboral, sino ya en casi cualquier esfera vital. Cada vez miramos más el reloj, y no por capricho, sino porque necesitamos saber cuanto tiempo nos queda para hacer esto o aquello; cada vez hay más cosas que necesitan su procedimiento y sus plazos para ser realizadas; cada vez nuestros ciclos naturales se rigen más por el ritmo acelerado con que se mueve el mundo tecnológico actual; incluso nuestra sensibilidad estética se vuelve intolerante y ya apenas soportamos el ritmo pausado de las películas orientales. ¡Pero si hasta cuando paseamos una tarde de domingo ya no disfrutamos del paisaje¡ No me extrañaría nada que algunas de las actuales enfermedades cardíacas tuvieran su origen en este frenetismo colectivo visible en casi todos los lugares, y estoy convencido de que muchas de las depresiones y trastornos psicológicos tienen su raíz en el hecho de darse uno cuenta que ya no es dueño de su vida. Por eso pienso que deberíamos pararnos a pensar sobre la situación en la que estamos y escarbar de vez en cuando en nuestro fondo interior, pero no demasiado tarde, no vaya a ser que al fin nos quedemos sin tiempo para averiguar verdaderamente qué queremos hacer con él.


 

... esa calma interio

noviembre 22, 2014



Creo que todos buscamos y que difícil es a veces encontrar ese estado de paz interior, por el cual a través de él, nos hace sentirnos en una situación de bienestar interior. Ante esto, deberíamos meditar y contemplar que la felicidad nada tiene que ver con los deseos de dejar lo que cada uno es, sino por el contrario preocuparse solo de ser auténticamente uno mismo. Reflexionando y meditando nos llevarán a esa nueva perspectiva. Así nos daremos cuenta de que nuestros conflictos internos no son eternos, y entonces, aquella energía que alimentó antes nuestra desgastadora batalla puede ser utilizada para vivir y obrar positivamente. De esta manera nos hacemos responsables e irremediablemente acreedores de nuestra felicidad, y de cómo nos irá en nuestra vida. 

Los conflictos y apuros de nuestra vida cotidiana que continuamente “cargamos en nuestra mochila”, nos hacen sentirnos cansados, fragmentando nuestras energías, y haciendo que no encontremos una base firme para nuestro bienestar. La paz interior es esa base sencilla, porque ella engendra energía y aumenta nuestra capacidad física y espiritual, a través de la cual descubrimos esa calma interior, y el empleo efectivo de esa fuerza que nos hará que tengamos menos probabilidades de derrochar recursos vitales en preocupaciones, lamentos, culpas y estupideces. Todo esto nos abre los ojos, y finalmente nos cuestionamos que pocas cosas existen más deseables en esta vida que el deseo de ser feliz. Si nos dijeran que podemos hacerlo realidad en un solo sueño, ninguno sería más apropiado que el deseo de ser feliz. 

En este recorrido, a través de la meditación y la reflexión, las cuales, son dos herramientas definitivas, proporcionándonos excelentes formas para desarrollar nuestra conciencia y el entendimiento en todas las áreas de nuestra vida, para alcanzar la paz interior y para conservarla. Todo nos ayudará a trasladar nuestra atención al momento presente y a ejercer controles sobre nuestra mente, apartándonos de las ansiedades y de las actitudes defensivas que no nos permiten alcanzar un bienestar espiritual. 

En la vida real, “la de todos los días” y a pesar de nuestras quejas, las cosas difícilmente salen exactamente como deseamos y cuando se asemejan a eso, no ocurre en los plazos que habíamos imaginado. Lo cierto es que, en el mundo de lo cotidiano siempre encontraremos dificultades, obstáculos y limitaciones para hacer realidad nuestros sueños, teniendo a veces que elegir cada vez más conscientemente entre varias actitudes. 

Una de las cosas digna de meditar son las renuncias; esas son las “renuncias a los apegos”. Las cosas materiales han de ser puestas en su debido lugar. Están ahí para ser usadas, desde luego. Están para usarlas. Pero cuando han rebasado su utilidad, debemos estar prestos a renunciar a ellas, o quizás pasarlas a alguien que las necesite. Cualquier cosa a la cual no puedas renunciar cuando has rebasado su utilidad, te posee; y en esta era materialista muchos de nosotros estamos atrapados por nuestras posesiones. De esta forma nunca llegaremos a ser libre, ni a encontrar esa paz interior. 



 

... tu y el silencio

noviembre 21, 2014



Creo sinceramente que todo tiene sus maravillas, incluso la oscuridad y el silencio, y yo aprendo, cualquiera que sea mi situación actual, a estar contento. situaciones incomodas, que el ser humano tiene que transportar, en el camino de su existencia, cuando su esencia le lleva a caminos tan dispares, del entendimiento de su ser. situaciones donde en su soledad, acompañado de un silencio ensordecedor, cabalga en la oscuridad de sus pensamientos, allí donde los sonidos son ciegos, donde el silencio parece que te habla y la oscuridad te refleja que no ves. en esa situación esperas una palabra, un sonido una luz, pero no hay nada solo tu en cuerpo o en espíritu, en materia o en tu luz, una luz que no se refleja en nada, pues nada hay, aunque interiormente sabes que todos te miran, todos te oyen y estas ahí, están contigo. 

Si algo teme el ser humano es el silencio y la obscuridad. Y quizás la muerte es la vivencia -sí, la vivencia, como suena- que mejor nos invita a pensar en el silencio y la obscuridad, el miedo a lo desconocido! No obstante, paradójicamente ambos nos lanzan a reencontrarnos con nosotros mismos, sin tapujos, sin disfraces y sin distracciones... Quizás haciendo un irónico silogismo, ¿resultará que tememos a la muerte porque es el reencuentro con uno mismo, o sea, con ese gran desconocido que llevamos puesto encima desde siempre? 

Sin duda el silencio y la oscuridad nos asustan, por ello estamos obsesivamente envueltos en atmósferas y ambientes de ruido, autoestimulándonos con música, imagenes, conversaciones o tareas de todo tipo que no hacen más que evitar el miedo a la inactividad y a la ausencia de sensaciones... y así, de paso, llenar nuestro tiempo y nuestro ego de autimportancia! Y es solo la madurez la que nos muestra la grandeza del silencio y de la oscuridad, precisamente para disfrutar de uno mismo y de esos momentos que, cada día más, reclamamos como un derecho inapelable. ¿Por qué es la ansiedad el primer síntoma de nuestra sociedad enferma? Porque simplemente está provocada por el miedo a parar de hacer o de encontrarse con uno mismo! O sea, ¿resultará que -en contra de lo que afirmamos- buscamos incesantemente tener siempre algo para hacer...y después nos ponemos ansiosos por no poder gestionarlo? Sí, así es! Es una cara amigable -y socialmente aceptada- del miedo! 

Cuando uno tiene su propia vivencia íntima y estrecha con la muerte. El fallecimiento de un ser querido-hace muchos años de mi padre - y su entierro me permitió ver caras de pena, de consternación... entre las muchas personas que querían y admiraban a mi padre. No era para menos, fue una persona amada! Pero en muchos de esos rostros vi preocupación ante la muerte... pero ante su propia muerte... la de quien me miraba y manifestaba su sentimiento de pena y condolencia ante nosotros, sus familiares. Y es que, cuando muere alguien cercano, es la propia vida la que nos recuerda la implacable evidencia de la muerte... de nuestra propia muerte! Resulta difícil para mí explicar a esas personas queridas que, tal y como yo lo siento ahora, tras el aparente y temido silencio y la obscuridad de la muerte de mi padre hay mucha luz y esperanza...porque solo es su cuerpo físico quien nos ha abandonado! Su alma está y estará siempre con nosotros! 

Y es que todo lo que pasa en nuestra vida nos brinda una lección, si queremos verla! Claro que es difícil explicar una lección a quien no tiene el valor de aprenderla! He vivido rodeada de ruido, incluso pasé periodos donde pensaba que me gustaba el ruido, que lo necesitaba para sentirme vivo… mientras más fuerte la música, más gente y más actividades diarias realizara, más a gusto creía estar. Alejar los ruidos ha sido un proceso muy dificil, porque mi mente ha estado tan llena de pensamientos que lograr acercarse al silencio no ha sido fácil. Hace un tiempo atrás me di cuenta que no sabía escuchar… a mi mismo, mi familia, amigos, la lluvia y el viento, ya que el ruido de mi mente no me lo permitía tratando de interpertar absolutamente todo cuanto veía, sentía y tocaba. 

Necesitamos el silencio para “aprender a estar”, conocer y acercanos un poco más a nosotros mismos. Y es justamente en la soledad, cuando muchos paran su búsqueda interna al no soportar como vienen a la mente sus propios pensamientos… Mi objetivo es mantener la constancia de la práctica diaria y mantenerla como filosofía de vida. En el silencio se encuentran grandes cosas: tu mismo. Empieza por eliminar toda el ruido de tu alrededor, el ruido que oyes, el ruido que ves; el ruido que sientes, el ruido que recuerdas. Tienes incluso que eliminar el ruido que causan los remordimientos y los arrepentimientos, ellos de nada te sirven, solo significan un peso que impedirá que volemos libremente. Para ello, tienes que escuchar ese ruido y entenderlo y luego, de a poco….eliminarlo, uno por uno, hasta que quedes consciente que estás tu y el silencio. Te sorprenderás de las cosas que empezarás a escuchar. El arte de vivir


 

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