Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


.. de seguir mi Vía

septiembre 19, 2015





Cómo expresar lo difícil que es a veces seguir, no sentirse de ningún lugar, no dar importancia a lo que otros dan o dársela a lo que nadie le da, ser riguroso sin caer en radical, hablar sin herir, no juzgar ni criticar, echar de menos algo que no sé definir, adaptarme a unas normas que no fueron pensadas para mí, aspirar a cosas en las que pocos creen…

A pesar de todo sigo creyendo en la posibilidad de lo imposible, en la certeza de lo indemostrable, en la magia, en lo invisible, en los sentires que no caben en las razones… Me sigo sorprendiendo, ilusionando, entusiasmando. Sigo creyendo en la vida y en que, a pesar del sin sentido que nos rodea, es todo apariencia y hay un Plan perfecto del que todos formamos parte, un Gran Juego Cósmico.

Sí, nací para volar hasta los confines del universo, no puedo estar en una jaula por preciosa que ésta sea, ni tan siquiera si la jaula es mental, porque nada me puede contener.

Y trato de seguir mi Vía, la que siente mi corazón aunque a veces no pueda entender mi mente, y no es mi intención herir a nadie aunque a veces alguien se sienta herido. Sólo trato de ser yo mismo, y estoy aprendiendo, como un niño pequeño que a veces se cae y vuelve a levantarse. Aspiro a cosas sencillas, simples, valiosas, a la autenticidad de poder ser y expresar mi espíritu en todo cuanto viva.

Y decido seguir.
 

Si simplemente no suma a tu vida… SUELTA

septiembre 16, 2015




La vida es demasiado corta como para correr detrás de alguien que ni siquiera camina por ti. No es necesario ir detrás cuando ya saben dónde estás, cuando conocen tu hogar y saben de tus misterios.Lo cierto es que hay personas a las que no les importamos pero que, sin embargo, a nosotros sí que nos importan. En estos casos puede resultarnos difícil comprender la situación, pues el interés por los demás no habla el lenguaje del egoísmo.Recuerda que tu número de teléfono está compuesto de los mismos dígitos y que, en realidad, no existe la falta de tiempo, sino la falta de interés. Piensa en que cuando alguien quiere o necesita de algo o de alguien es capaz de remover cielo y tierra para compartir aunque sea unos segundos.

Arrastrarnos y suplicar migajas de un cariño que no nos quieren dar no es saludable ni a corto ni a largo plazo. Sin embargo, puede que ciertas muestras nos lleguen a enternecer y que nos sirvan para buscar motivos para seguir anclados en el deseo de que esa persona permanezca en nuestra vida. Si nos paramos a pensar, lo único que hacemos con esa actitud es prolongar de manera innecesaria el sufrimiento emocional. Someternos a la voluntad de los otros hace que nos convirtamos en marionetas de sus necesidades y de sus antojos. En este sentido, como es obvio, hay cosas que pasan porque tienen que pasar, pero hay otras que pasan cuando hacemos que pasen. No podemos sentirnos libres ni ser felices si vivimos aferrados y atados a unas esperanzas que manejan los demás.

Deja que el viento se lleve lo innecesario de tu vida.Resulta complicado soltar o dejar marchar aquello que consideramos muy nuestro, ya sean sentimientos o personas. Es decir, que a ciertas piedras que cargamos sobre nuestra espalda nos une un sentimiento de identidad y pertenencia que se fusiona con nuestro miedo a perder algo que creemos tan intenso e importante. Sin embargo, a pesar de que todo ese caos emocional nos ate a ciertas personas, también acabamos cansándonos de que no nos valoren. Es probable que cuando nos percatamos de esto nos sintamos algo egoístas, lo cual es terrible para nuestra salud emocional.

Sentir que si no aguantamos un poco más una situación o a ciertas personas estamos fracasando es algo asombrosamente común. El fundamento de este sentimiento es el miedo que nos da enfrentarnos con el vacío que la pérdida genera. Dicho de otra manera, sentimos que si dejamos de sacrificarnos perdemos la oportunidad de construir parte de la historia emocional de nuestra vida. Sin embargo, lo que realmente estamos haciendo es comportarnos de la manera más cruel posible con nosotros mismos, con nuestras expectativas y con nuestros deseos. El camino de ida hacia la libertad emocional está construido a partir de las piedras que vamos soltando; es decir, de sentimientos y personas tóxicas de las que nos vamos deshaciendo. Esta es la única manera de dejar hueco a nuestras fortalezas, de asumir nuestros errores y de conseguir manifestar nuestras intenciones y nuestro compromiso. De esta forma evitamos que lo negativo le reste espacio a lo positivo, consiguiendo incrementar nuestro entusiasmo por la vida y nuestro bienestar.

No es más fuerte quien más soporta, sino quien es más capaz de “soltar”.Si no te trae alegría a tu vida… SUELTA.Si no brinda reconocimiento a tus talentos… SUELTA. Si dice, pero no hace… SUELTA. Si no hay un lugar en su vida para ti… SUELTA. Si intenta cambiarte… SUELTA. Si simplemente no suma a tu vida… SUELTA…la caída será mucho menos dolorosa que el dolor de mantenerte aferrado a lo que pudo ser pero no es.
 

Nadie puede conocer en profundidad a las personas

septiembre 16, 2015





Nadie puede conocer en profundidad a las personas. Requiere tiempo, complicidad e instantes clave que nos abren los ojos. Hasta que eso ocurre, muchas veces tendemos a idealizarlas o atribuirles dimensiones extraordinarias; pero poco a poco, van cayendo los velos… Las personas no cambian, en realidad nunca fueron como creías. No sabes muy bien cómo ocurre, pero un buen día, en el acto más sencillo y mundano, acabas abriendo los ojos. Puede que lleves 5 meses o 5 años con una persona, pero de pronto, te das cuenta de cómo es en realidad. Con toda su crudeza.

Y es ahí donde se rompen muchos de tus sueños, ahí donde se escapan en finas hebras la mayoría de tus ilusiones y esperanzas. Porque has vivido con la máscara de la fascinación o de un amor ciego que te impedía apreciar la auténtica verdad.Nadie puede conocer en profundidad a las personas. Requiere tiempo, complicidad e instantes clave que nos abren los ojos. Hasta que eso ocurre, muchas veces tendemos a idealizarlas o atribuirles dimensiones extraordinarias; pero poco a poco, van cayendo los velos…

Está claro que en ocasiones, sí que es cierto que las personas pueden cambiar. Nos cambian las circunstancias, las experiencias vividas… No obstante, todos nosotros disponemos de una esencia inconfundible, de un tipo de personalidad, integridad y valores que suelen ser constantes en el tiempo.En nuestra mano está saber darnos cuenta a tiempo, saber leer en los gestos, saber intuir en las palabras, saber deducir en los actos.En ocasiones el amor es un mal filtro a la hora de ser objetivos, pero ello no quita que como siempre, debamos mantener el corazón abierto y los pies en el suelo. Amarrados a las raíces del equilibrio y la autoprotección.

Al principio todos nos esforzamos por encajar. Son muchas las personas que por ejemplo, intentan cuadrar sus aristas y vacíos particulares con los de sus parejas para que todo sea armónico, perfecto casi…Ahora bien, muchas de esas uniones se consiguen enmascarando o disimulando carencias propias. O más aún, mostrando virtudes que no son ciertas. Nosotros, por nuestra parte, vemos a la pareja como “un todo” casi idílico sin apreciar máscara alguna

Tarde o temprano aparece la primera decepción. No sabemos cómo, ni entendemos cómo la otra persona ha sido capaz de hacer o decir tal cosa, sin embargo, ha ocurrido y no podemos hacer nada por cambiarlo.Poco a poco van surgiendo esas situaciones tan reveladoras donde se pone a prueba a las personas. Ahí donde se demuestra su verdadera esencia, su auténtica personalidad.¿Qué es lo que ha ocurrido? ¿Cómo pueden ser tan diferentes de cómo eran al principio a lo que estamos experimentando ahora? Debemos aceptarlo: no es que hayan cambiado de la noche a la mañana. En realidad, hay personas que no son como creíamos en un principio.Y el descubrimiento suele ser desolador.

Nuestra resistencia a ver la verdad sobre las personas queridas Y ¿Cómo aceptar que la persona a quien queremos no es como pensábamos en un principio?  Lo creas o no este tipo de situaciones son realidades muy comunes en el día a día, y de hecho no surgen solo a nivel de pareja. Ocurre también entre amistades e incluso entre muchos vínculos familiares. Las personas no cambian de la noche a la mañana, ni tampoco suelen cambiar con el tiempo. En realidad, es el propio tiempo el que te permite ver la verdad.No existe una fórmula mágica que nos permita ver al segundo cómo son en realidad las personas. De hecho, muchas veces ni siquiera ellas lo saben. Se necesita compartir momentos, experimentar vivencias para que sea la propia vida quien saque a la luz las propias oscuridades y bellezas interiores.

Ahora bien, a pesar de ser complicado, hay una serie de aspectos que deberíamos tener en cuenta: Debemos evitar ser quien lleve una venda en los ojos. Si ya es común que muchas personas vayan por los salones de la vida cubiertos por sus propias máscaras de seducción virginal, no vale la pena que nosotros, vayamos también con una venda en los ojos.No debemos idealizar.Hay que sacar conclusiones a través de las palabras, de los actos, de los gestos y también de los silencios. A una persona se la conoce no por las pancartas que ella misma se corona, sino por los detalles que tú mismo puedes intuir.

No esperes que cambien por ti. Este es un error en el que muchos solemos caer. En ocasiones, puede ocurrir que sepamos de antemano cómo es una persona. Conocemos sus defectos, sabemos que puede hacernos daño… Sin embargo, nos decimos aquello de  “con nosotros va a ser diferente: cambiarán”. Y sin embargo no ocurre, no es frecuente que las personas lleguen a cambiar su forma de ser, sus costumbres, sus necesidades, sus matices. Seguiremos aguardando una espera inútil en la que se mina nuestra autoestima y nuestras esperanzas. Es algo peligroso.

El problema de las personas sinceras es que piensan que los demás también lo son. Por eso nos cuesta tanto ver que esconden los demás bajo sus máscaras.
 

... la lealtad de corazón y la grandeza del alma

septiembre 15, 2015




Me gustan mucho los refranes populares y hay uno que llega hoy a mi mente que dice : que es de bien nacidos ser agradecidos. Sin embargo, aunque tengamos que acordarnos de lo que recibimos de los demás con la idea de agradecerlo de alguna manera, cuando nosotros realizamos una buena acción no debemos esperar la recompensa. Quien da no debe acordarse, pero quien recibe nunca debe olvidar Ser desprendidos, generosos y tener siempre presentes a los demás deja tanta huella en nosotros como en los otros. Es decir, el mismo hecho de hacer algo por ayudar a los demás ya genera una compensación emocional, pues nos hace sentir bien a muchos niveles.

Echando una mano a los demás creamos huellas en muchos caminos, estas con el tiempo se transformarán en señuelos, en marcas que nos convertirán en personas de acero inolvidable. No hay nada como dar para aportar luz y descubrir la mejor versión de nosotros mismos. Así, de alguna manera, ofreciendo algo a los demás logramos reafirmarnos y conocernos, ayudándonos a manejar nuestra autoestima y nuestro afán de superación. Tanto lo que recibimos como lo que damos marca un antes y un después en nuestra vida y en la de los demás.

Normalmente, la gente que está bendecida con el don de la solidaridad, la generosidad y la bondad, no es consciente de lo que suponen sus acciones para los demás. O sea, su actitud es tan natural que no piensan en qué les convierte lo que hacen. En este sentido, las buenas personas no esperan que sus acciones les reviertan en ganancias, pues el propio bienestar generado por saber que están haciendo lo correcto les hace sentirse satisfechos.

Sin embargo, el peligro de darse a los demás es ofrecerse en exceso y perder el derecho de individualidad. Muchas veces a lo que acostumbremos a los demás puede volverse en nuestra contra, haciendo que perdamos la fuerza que caracteriza a la entrega, mermados por el egoísmo que reina en la exigencia ajena. A un gran corazón, ninguna ingratitud lo encierra, ninguna indiferencia lo cansa.

Las buenas personas también cometen errores. Las buenas personas también pueden herirnos y no por ello pierden su luz. Así, lo importante es que sepamos agradecer cada momento y cada gesto, sin condenar a los demás ni ofrecerles menos derechos. Sin embargo, no podemos dejar de reconocer el esfuerzo de los demás por hacer el bien y facilitar la vida a los otros. No podemos juzgar ni despojar de sus buenos atributos a alguien que comete un error porque de esa manera debilitamos el mundo y la red de bondad que lo envuelve.

No todos somos totalmente buenos o totalmente malos. No siempre somos lo que parecemos, queramos o no todos tenemos luces y sombras. Lo que nos hace ser buenos o malos son los caminos que optamos por escoger, pues son los que nos describen y convierten en lo que verdaderamente somos. Dicen que las personas se degradan cuando no hay humildad. No se trata de tomar grandes decisiones, sino de aportar pequeños granitos de arena a un mundo mejor. Las buenas personas se miden la lealtad de corazón y la grandeza del alma.

En definitiva y recordando las acertadas palabras de Cicerón, tenemos que tener presente que la gratitud no solo es la más grande de las virtudes, sino que es la madre de todas ellas. Esto es así porque es un valor que nace del corazón, haciéndonos capaces de respetar, valorar y reconocer aquello que los demás hacen por nosotros.

La vida puede confundirnos, pero no podemos olvidarnos de la importancia que tiene la gratitud y de no perder el tiempo quejándonos. Acepta que el mundo no está hecho de blancos y de negros, sino que existe una gama infinita de colores. Haz siempre lo máximo lo mejor que puedas y, por supuesto, recuerda que la mejor recompensa está en ti.

De corazón gracias por leerme y dedicarme un poquito de tu tiempo.
 

Saber estar solo es fundamental..

septiembre 15, 2015




De mi experiencia propia puedo decir que es difícil desmontar la creencia de que estar solo o sentirse solo es algo dramático. Los seres humanos somos sociales por naturaleza, nos gusta sentirnos acompañados y sentir que le importamos a alguien. Desde los tiempos de las cavernas aprendimos que todo era más fácil siendo aceptados en un grupo social, colaborando y enfrentando a las amenazas todos juntos, ya que estando solos teníamos muchas posibilidades de no sobrevivir. ¿Por qué, en general, se rehuye la soledad? Porque son muy pocos los que encuentramos compañía con nosotros mismos.

Y ¿Por qué nos da miedo estar solos?. Sentimos ese miedo a estar solos porque llevamos esta carga informativa a nuestras espaldas desde hace millones de años, aunque aquellos peligros reales ya no estén presentes. Además, la sociedad, la educación y la cultura han contribuido a reforzar ciertas creencias irracionales sobre la soledad. ¿Quién no ha oído alguna vez la frase: se va a quedar para vestir santos? o ¡Con 40 años y solo, algo malo tendrá!...Es esencial que nos percatemos de que el problema central es lo que nos decimos a nosotros mismos acerca de los hechos. Es decir, el problema no es la soledad en sí, el problema es lo que tú te dices acerca de ella, cómo la encajas, cómo la interpretas y qué significado le das.

Si somos capaces de pensar de forma racional entenderemos que, en primer lugar, la soledad ni siquiera es real. Hoy en día vivimos en lugares abarrotados de personas y estamos increíblemente conectados entre nosotros gracias a las redes sociales. Puede ser que quizá esto no te baste, y te sientas solo o solo por el hecho de estar soltera o soltero o vivir completamente solo, pero me reitero que el problema no es ese, si no tu manera de verlo, el diálogo que estás manteniendo contigo mismo sobre ello. Eso es lo que te hace estar ansioso o deprimido o sentir ese gran vacio interior.

Nuestro gran tormento en la vida proviene de que estamos solos y todos nuestros actos y esfuerzos tienden a huir de esa soledad. Evidentemente, si yo me digo cien veces al día, o más, que estar solo es algo terrible, que nadie me quiere o que moriré solo, mis emociones serán muy intensas y me pondré fatal por culpa de ideas y pensamientos que ni siquiera se corresponden con la realidad.

A la finalTú eres tu mejor compañía. Las personas que temen tanto a la soledad, sienten además, que no son capaces de valerse por sí mismas en el mundo. Necesitan a alguien a su lado para poder vivir felices y esto también es algo falso, ya que la realidad nos demuestra que nadie necesita a nadie para nada. Es esa falta de seguridad y confianza en uno mismo lo que les hace estar angustiados. En multitud de ocasiones, algunas personas se quedan años y años al lado de otra que les hace más mal que bien, simplemente por ese miedo intenso a quedarse solos. Prefieren pasarlo mal a dar el paso a encontrarse con ellos mismos.

Pero esto es un grave error, pues aprender a estar solo es sumamente necesario para poder crecer y madurar psicológicamente. Saber estar solos es darse cuenta de que en realidad, tu mejor compañía eres tú mismo y que gracias a ello, conectas con tu ser, confías en tus posibilidades y notas que eres capaz de andar por la vida solo. Ahora bien te preguntaras y ¿Cómo puedo gestionar mi soledad?- Lo primero debes prestar  atención a tu diálogo interno y preguntarte:   ¿Qué significa para mí la soledad?... Si te estás diciendo que la soledad es algo terrible, que es peligroso estar solo y que por ti mismo no puedes valerte en la vida, tienes un problema. Debes cambiar esas ideas irracionales por otras más racionales, más realistas.

Atrévete a debatir contigo mismo, busca pruebas a favor y en contra de esos pensamientos, analiza esos miedos y comprueba si tienes recursos o no para enfrentarlos y si realmente son tan malos. Este análisis te sorprenderá y verás que ese miedo no tiene ningún fundamento, te lo digo nacido de mi experiencia propia. 

Es importante pasar el tiempo contigo mismo. Oblígate a pasar tiempo solo. Para poder cambiar, no solo debemos actuar a nivel mental o cognitivo, sino también a nivel conductual. Programa fines de semana enteros solo, con tu propia compañía y si quieres, algún libro o película pero sin redes sociales. Ve al cine, a la playa, a la montaña, solo. Haz algún viaje sin ninguna compañía. Cuando entrenes esto el suficiente tiempo, verás que has sobrevivido, que esos temores no eran reales y que te has encontrado con tu yo y ahora te conoces mejor.

Gestiona tu tiempo para también rodearte de gente. La soledad no es buena si la transformamos en un modo de vida continuo.  Ábrete al mundo y conoce a gente libre de prejuicios.  Muchas veces estamos solos porque también nos los buscamos.  Le ponemos un “pero” a toda persona que se cruza en nuestra vida y esto es porque no entendemos que las personas no son perfectas y no hay un ser que cien por cien vaya a complementarnos o satisfacernos. Por lo tanto, otro paso es darte cuenta de que hay millones de personas ahí fuera deseando conocerte y tú conocerlos a ellos, pero has de abrirte.

Saber estar solo es fundamental para conocernos y relacionarnos con los demás, no lo olvides. La buena compañía con nosotros mismos es el soporte de nuestro bienestar.

 

... esa plenitud de amor que poseemos y podemos dar

septiembre 15, 2015





Los seres humanos somos tremendamente complejos. Todos tenemos historias, experiencias, expectativas, sueños, aptitudes y sobretodo personalidades diferentes. Desconocer ese hecho es alterar la relación de pareja  Así pues cuando hablamos del amor, en muchos casos nos referimos a una forma limitada y condicionada de amar. Y no solo eso, también solemos pensar únicamente en la relación romántica. Actualmente en nuestra sociedad, el amor constituye la base de la estructura de la pareja.

Anular las diferencias para formar pareja, no es nada fácil, es simplemente, mutilar la vida. Los seres humanos necesitan su individualidad para ser. No se debe de ser individuo solo para estar en pareja. Por tanto ser pareja es compartir la vida, no anular los sueños personales, construyendo juntos un proyecto que nos satisfaga.

Un nuevo amor puede que sea una nueva experiencia, pero desgraciadamente tal como se utiliza el término, no es amor; es deseo. Cuando esa rigidez llega a evaporarse, solo culmina en un simple impulso emocional, para transformarse en un sencillo goce,  acabando en una transitoria pasión. Pensemos que somos seres sociables, necesitamos amar y sentirnos amados, crear lazos, vínculos con las personas y con nuestros medios. ¿Pero de qué estamos hablando cuando nos referimos el amor?.Todas y todos tenemos esa capacidad de amor y conexión, de sentirnos parte de algo. Cuando somos conscientes de ello, las personas no nos encontramos solas porque estamos conectados, formamos parte del vínculo que nos une esa plenitud de amor que poseemos y podemos dar. 

¡Cuántos problemas se vencen por amor! ¡Dar sin recibir nada a cambio! Aunque difícilmente podrás darlo si te sientes cohibido y reprendido por algo. Y una cosa que debemos tener en cuenta, si dos personas que en verdad saben aplicar a su relación, esta ley de dar sin esperar nada a cambio, son prácticamente invencibles y su corazón será invulnerable ante el mundo exterior y sus problemas.

En el mundo de las relaciones, un nuevo amor es un compromiso por nuestra parte para mejorar algo en relación a una persona, en definitiva, a un vínculo. Aunque nos suenen a hechos increíbles, las relaciones que se basan en esto, son las que en verdad triunfan. Todas las demás, son las que sucumben ante los problemas del día a día, la rutina, los celos, los engaños, las mentiras, etc., solo pueden dar a su pareja placer momentáneo y una idea ficticia de que estás enamorado. Todos los amores que se forman con esa base suelen tener los días contados y tarde o temprano acaban siendo destruidos.
            
Toda nueva experiencia de amor tiene una duración, generalmente de pequeños momentos, que a veces confluyen con proyectos de otras personas con las que podemos disfrutarlos, sintiendo al mismo tiempo nuestra propia capacidad amorosa, creativa y transformadora. No es mi intención convencer que debemos entregarlo todo por alguien que nos quiere, más bien es necesario hacer ver a la otra persona hasta donde somos capaces de dar por amar. Sé que es fácil de decir y difícil de realizar, pero todos sabemos, como habitualmente suelo decir: que la vida nunca fue, ni será de “color de rosas”

Si realmente quieres a alguien, lo único que quieres para ella o el es su felicidad, incluso si tú no se la puedes dar.

 

... nada como tocar fondo para poder coger impulso

septiembre 12, 2015





Trato de escapar de ti y procuro no mirarte porque lo único que me alivia es el espejismo de la normalidad. Me tapo los ojos porque no quiero vivir dolido, pero ya me canso de decir pensar que todo está bien. Eres ese tipo de dolor al que no me quiero enfrentar. Eres la herida emocional que se creó de las dificultades y que se alimentó del maltrato. Eres el desengaño, la traición, la injusticia, la humillación, y el abandono.

Sonrío cuando no me apetece e intento caerle bien a la vida, pero fingir ya me resulta bastante agotador y desesperante. No hay nada más doloroso que intentar aparentar estar bien cuando algo nos está lastimando por dentro. Cuando esto sucede, acabamos metiéndonos en una espiral que nos absorbe y que nos aprieta el alma. Por esta razón, he decidido cerrar la herida que permanece en mí. En más de una ocasión he podido sentir que me desgarraba el alma y asesinaba mi esperanza. Este sufrimiento es obra de un criminal. Un criminal que me partió el corazón, que bailó sobre mis penurias, que se aprovechó de mi inocencia y que alimentó mis desvelos con crueldad. Un ladrón de ganas que tras el hurto se deshizo de mis fuerzas su nombre el dolor emocional.

Cuando mantienes tu resentimiento estás amarrado a esa situación por un vínculo emocional que es más fuerte que el acero. Perdonar es la única forma de disolver ese vínculo y lograr la libertad. Cogí tanto miedo a volar con mis alas rotas que dejé de intentar entender esa parte de mí que sollozaba. En otras palabras: hice de mi cuerpo la tumba de mi alma y empecé a hundirme sin oponer resistencia alguna. Sin embargo, no hay nada como tocar fondo para poder coger impulso. Me di cuenta de que intentar huir de lo que me atormentaba estaba perpetuando y agravando mis problemas y, sobre todo, devastando mis emociones.

Comprendí que no podía engañarme y desatenderme, que si algo duele no se puede decir que todo va bien. De este modo me percaté de que sentir el dolor de la vida libremente era mi mejor escapatoria. Juega a mi favor que el dolor es solo la primera etapa del sufrimiento y que todavía tenía tiempo de curarme antes de llegar al daño irremediable. Digamos que sentirme así es una señal de alarma que nuestra mente usa para alertar que hay algo que está dificultando nuestro bienestar, por eso busque la libertad con las fuerzas que da la comprensión que se alcanza a través del dolor emocional

Normalmente los golpes nos pillan por sorpresa y nos causan tanto pesar que procuramos evitarlo, haciéndonos expertos en evadirnos de lo doloroso de la vida. Por ejemplo, esto nos pasa cuando estamos al borde de una separación del cuerpo con la vida. Es evidente que el alejamiento es cada vez mayor pero, sin embargo, queremos creer que no pasa nada y que todo se va a arreglar. Este tipo de comportamientos masoquistas hacen que desarrollemos una tolerancia excesiva al dolor. Pensamos que para no fracasar en “nuestra condición de persona, debemos sacrificarnos y, como consecuencia, sufrir.
O sea, acostumbrándonos al dolor justificamos esa tendencia a la entrega total y sin mesura a través de la que intentamos dar significado a nuestros comportamientos e, incluso, a nuestra vida.

Así, cuando estoy pasando por una etapa dolorosa, intento de manera inconsciente seguir adelante como si no pasara nada. Sin embargo, con esa actitud lo que consigo es enquistar el dolor y permitirle que eche raíces. De esta manera, el dolor se hace más grande, alcanzando mis sentimientos y mis emociones más vitales. Es decir, que escapar del sufrimiento es imposible y que la única manera que tengo de que desaparezca es permitiéndome experimentarlo y vivirlo hasta que se agote…

Dedicado a todas esas personas que en estos momentos se sienten identificados con estas palabras, a todas esas personas que se encuentran invadidos por la desesperanza de un mundo que tiende a deshumanizarse.
 

...pecador

septiembre 11, 2015
“Confieso que he pecado de pensamiento, palabra, obra y omisión. Sé que me espera una larga condena en el infierno y que he perdido toda esperanza de redimirme porque además, tengo el alma tan  oscura que en ella no brilla la luz del arrepentimiento. 

Confieso que he pecado, como todos. Aunque jamás haya matado a nadie ni me guste mentir  con frecuencia;  aunque no  me haya robado un peso del presupuesto público  ni haya comprado conciencias. Pero he pecado porque le  he fallado a Dios y a los muchos profetas que en su nombre nos fiscalizan.

He pecado porque en  vez de quemar los libros prohibidos, como procurara uno de esos profetas,   los he llevado a mi biblioteca. Con curiosidad  he leído novelas concupiscentes  de un tal García Márquez, que hablan de incestos,  de curas que  levitan y  de sexo  prematrimonial. En la desproporción de una imaginación indigna para cualquier creyente, admito que Gabo, como me gusta llamarlo, despertó en mí el vicio de la literatura. Pecado mortal.

Confieso también que he leído a Russeau  y a Nietzsche, víctimas también de hogueras fanáticas,  y  en mi sacrílega   autoconciencia, han hecho que mi fe pierda  contundencia.

He pecado porque   mi ignorancia no me permite discernir entre lo que está bien a los ojos de Dios y lo que está mal. Ingenuamente me he atrevido a pensar que los homosexuales tienen derecho a casarse   y a adoptar niños si así se les antoja, cuando en  las Sagradas Escrituras se afirma que debemos lapidarlos hasta la muerte o en su defecto, quemarlos como en Sodoma. He pecado porque creo  en las libertades individuales y en la educación  de calidad y  me opongo  a cualquier forma de discriminación. Defiendo y respeto los derechos reproductivos de las mujeres y la legalización de la droga, aunque eso enoje a Dios y a sus mesías.

He pecado porque juré ante Dios que mi matrimonio  perduraría hasta la muerte y por dignidad no fui capaz de cumplirle. Sabía que mi deber era perpetuar mi infelicidad y mantener el Sagrado Vínculo,  como  hacen tantos buenos cristianos,  pero abdiqué sin miramientos. Preponderé mi tranquilidad sobre valores cristianos tan bellos como la abnegación y el sacrificio. Por eso sé que no tengo  vergüenza ni perdón de Dios.

He pecado porque creo que Dios está en todas partes (o más bien en ninguna) y no considero necesario hacer parte de una comunidad de fieles. Por mi vanidad,  no he permitido que el Espíritu Santo me ilumine y  por medio de sus profetas, me diga por quién votar, a quién juzgar o cuánto dinero pagar para consolidar la empresa material de Dios.

He pecado porque  no alcanzo a comprender la dimensión de la obra de Dios en la Tierra,  y me pregunto  en voz baja  por qué las iglesias  no declaran renta y están exentas de tantos impuestos. (…)

Por lo anterior y por muchos  otros pecados de menor  calibre, sé que con mi alma no hay indulgencia que valga. Inútil sería  dar diezmos buscando el perdón de Dios si  mi arrepentimiento no es sincero, así que mientras me llega el castigo eterno no me queda más que buscar mi felicidad  en  esta vida  terrena”.

(Magnifico texto del colombiano Andrés Burgos, que reitero palabra por palabra)



 

..PASOS

septiembre 11, 2015



Más de mil pasos cada día. La mayoría hacia delante, también algunos hacia atrás, pasos equivocados que hay que desandar, o incluso algún que otro traspiés. Te caes, si, pero recuerda que tras el tropezón hemos avanzado un par de pasos hacia delante. Tras unos días complicados de trabajo, problemas y hospitales… aquí estoy de nuevo, dispuesta a seguir dando pasos con vosotros. Hipnótico este baile...¿Verdad? Lo vi justo anoche cuando volvía del hospital, y la verdad es que me emocioné bastante. Algo tan sencillo…y tan bonito. El tema es “Mil pasos” de la cantante Soha.



 

..No lo quiero". ..."ni aunque me lo den regalao"

septiembre 11, 2015
Cuando la poesia y el sentimiento se vuelven cancion, una de esas canciones que habla de tu historia. "Me quisieron de verdad de verdad que me quisieron ...pero ese amor tan sincero si a mi corazón volviera
No lo quiero". ..."ni aunque me lo den regalao" 



 

...el amor, existen con independencia de las personas

septiembre 11, 2015




Siguiendo con el tema del amor que no hace distinciones entre las personas. La máxima expresión del amor es la de amar a todos los seres vivos como una madre o un padre ama a sus hijos. La diferencia entre el sentimiento que tenemos hacia nuestros hijos y el que sentimos hacia otras personas nos indica la calidad de nuestra consciencia y de nuestro amor.

Mientras no amemos a todos los seres humanos como a nuestros propios hijos no habremos entendido el amor en su verdadera importancia. Decimos con toda la naturalidad del mundo cuando nos referimos a nuestros seres queridos: “mi hija” o “mi pareja”, pero no son nuestros y, además, abrimos una brecha entre ellos y el resto de la humanidad. Es preciso sentirlos y nombrarlos como “hija” - o como “pareja” (espacio amoroso si lo vemos desde NO DOS).

La persona que es espiritual no ama porque quiera dar algo, ni porque alguien lo necesite o lo merezca, sino porque su corazón sabe únicamente hacer eso, amar. Si nuestro corazón sólo sabe amar dará amor en todas las circunstancias, ocurra lo que ocurra.

Al igual que el árbol, la rosa o el sol, el amor da sin pedir nada a cambio, es gratuito. Hay seres que no aman a su mujer o a su marido sino al beneficio económico que le aportan. Hay personas a quienes esto les escandaliza, pero nuestro amor no se diferencia nada del amor de esos seres,  cuando buscamos la compañía de quienes nos resultan emocionalmente gratificantes y evitamos la de aquellos que no nos lo parecen. Tampoco se diferencia mucho nuestro “amor” cuando nos sentimos positivamente inclinados hacia quienes nos dan lo que deseamos y responden a nuestras expectativas, mientras abrigamos sentimientos negativos o mera indiferencia hacia quienes no son como esperamos.

No se deben ver las personas como “malas” o “injustas”, sino como inconscientes e ignorantes ( en el buen sentido de la palabra-desconocimiento). Los seres humanos no podemos obrar inadecuadamente conscientemente, nadie puede hacer el mal a consciencia. Quien obra de manera inapropiada y hace daño actúa así porque no sabe lo que hace. 

No tenemos que preocuparnos por saber si la persona que amamos nos ama también. El amor verdadero no tiene objeto, sino que es un estado interior de consciencia que permite surgir de nuestro pecho una corriente de amor que vuelve a nosotros después de haber pasado por la Creación. Esto significa un regalo para nosotros mimos pues, a parte del bienestar que produce, vemos que en realidad somos uno con la Vida y que no estamos separados de la totalidad de la Creación. El amor une a todos los seres, es el factor de cohesión de la existencia.

Pero no es fácil amar, y más difícil es perdonar a los enemigos. Si fueran fáciles de realizar quizás no estaría reflexionando sobre ello. Además de ser una tarea difícil, nosotros mismos entorpecemos la labor al creernos con el conocimiento y con las fuerzas necesarias para poder amar. Muy pocas personas, desde el conocimiento de su limitación e incapacidad, oran pidiendo la sabiduría y la fortaleza que necesitan para amar a su prójimo. Esto nos debe servir de advertencia, pues pocos pueden declararse inocentes de este tipo de engreimiento.

La relación con una persona de trato difícil ofrece una oportunidad inmejorable para ejercitar el amor. En todos los momentos de nuestra vida tenemos que ser conscientes y obrar adecuadamente, también entonces. La mayoría de nosotros conoce a alguien difícil de amar, y es preciso sentirnos agradecidos por ello. Desde el recuerdo es fácil sentirse agradecidos, pero cuando nos enfrentamos con esa persona todos nuestros aspectos negativos, como la aversión, el odio o la ira, surgen. Un buen momento para ser espirituales también es este, cuando surgen las emociones negativas. Es una verdadera lástima tener una oportunidad así y no hacer uso de ella. Con todas las personas es necesario que seamos espirituales, no importa quién sea, lo que crea, lo que diga o lo que haga. Lo único importante es ser del todo conscientes y obrar con ellas de manera adecuada. Si así lo hacemos estaremos dando todos un paso hacia la LUZ.

A la sombra del cerezo en flor nadie es un extraño. Para vivir el amor se tiene que ser sensible a la belleza y al carácter único de cada una de las cosas y de las personas con las que uno se relaciona. El amor verdadero no excluye sino que abraza a la Vida entera, tiene una falta absoluta de autoconsciencia y es espontáneo. La luz del sol, la fragancia de una flor o la sombra de un árbol no se producen porque haya alguien cerca ni desaparecen cuando no hay nadie, sino que, al igual que el amor, existen con independencia de las personas.

El amor está por encima del amigo y del enemigo. Si no es así no podemos llamarle amor. El amor sencillamente es, sin necesidad de ningún objeto, igual que las cosas son. Y no tienen consciencia de poseer mérito alguno o de hacer el bien. El amor no discrimina a las personas, igual que el sol no puede negar su luz a una persona por muy perversa que ésta sea.
 

..amar amando

septiembre 11, 2015
 

...cuando el amor parece variar o acabarse

septiembre 11, 2015





Escribir o hablar del AMOR es limitarlo, no hacerlo es desconocerlo. No sé lo que es, “AMOR”.Eso sería tal vez lo más AMOROSO que el humano podría asumir.¡AMAR no es sufrir! Solo el yo o ego sufre y se sacrifica en el AMOR.

AMOR, matriz que nos concibe, recibe y absorbe. Donde trascendemos los límites de la ignorancia más elemental y básica de todas, la de no “SABER” o no “AMAR”. Por eso si aún decimos “Te amo” y es todavía desde la ignorancia, estemos atentos entonces de desarticular solo al ego, en el nombre del AMOR. Mientras esté la disciplina de la no pretensión y ni siquiera la esperanza de lograr algo, enfoquémonos en el ¡¡AMOR Incondicional!! Porque en la ausencia del ego se revelará, simplemente, AMOR.

Podemos reconocer que hay diferencia (cuando no imposibilidad) entre decir “Te quiero” en lugar de “Te amo”. Otros en cambio dicen amar demasiado. Lo indudable es que mucho se ha hecho y mucho se ha destruido en el nombre del amor al final, siempre interesadamente humano.

¡¡¡Te amo!!! ¿Qué certeza hay allí? O muchas dudas ¿Qué quieres que haga? ¿Qué quieres que te dé? ¿Cómo quieres que te lo demuestre? ¿Qué más quieres? El amor que te profeso: Lo practico. Lo sientes. Da derechos y deberes. Es exclusivo. Es solo entre humanos. Tiene reglas. Se reserva castigos. Duele. Muere. Depende de ti, de mí y de qué.

En la tierra el hombre encuentra su escuela de aprendizaje y aunque por doquier el AMOR se manifiesta constantemente, en la vida o en la libertad de elección, se esconde sin embargo, en el corazón de hombres y mujeres. Aunque los infartos no puedan destruirlo. “AMAR”, lo hemos vivido alguna vez como algún tipo de momento increíblemente integrador o nunca lo vivimos verdaderamente.

Es vital reconocer que el amor experimentado frecuentemente tiene, tarde o temprano condiciones, pretensiones, exigencias, esperanzas y requisitos, es decir, “CONDICIONAMIENTOS”. 

Los condicionamientos se manifiestan cuando el amor parece variar o acabarse, cuando se lo amarra a la entrega exclusivamente sexual, cuando uno se apropia del amor del otro, cuando se cree que es posible reservarlo dentro para entregarlo como algún tipo de premio o tesoro, cuando se cree que puede quitarse arbitrariamente por decepciones, etc. Cuando hay manipulación y condicionamiento, no se vive AMOR. Tampoco se contagia, ni violenta, ni impone. AMAR asimila, transforma y trasciende todo los No.

Comenzar lentamente dejando de reclamar, de esperar a cambio, de creer que el amor solo está en otro, reservado, exclusivo, elegido por y para mí. Reconocerte más allá de la esfera del sexo e incluye a todo el reino de lo creado. Di, siente, transmite, comparte el “Eso nos AMA”. Crea un estado de positivismo y de confianza en la vida porque sí, las razones nunca entenderán ni traerán AMOR. Entrégate por decisión propia a percibir “positividad”, “perfección”, “aceptación”, en el mundo y cuando las condiciones estén presentes las barreras entre los tú, los yo y los ellos desaparecerán.

 

.. nunca olvidar que, antes de solicitar, hay que ofrecer

septiembre 10, 2015





¿Qué vida nos gustaría tener? 
Esta es una de las muchas preguntas que constantemente nos hacemos. Por eso a veces nos decimos: “Yo tengo una buena vida y aun así no soy feliz” Es lógico que lo pienses, por la sencilla razón de que has caído de pleno en los envíos masivos de la publicidad, de la manipulación y de aquellos que quieren que te autodestruyas para así enriquecer la suya. Sí, deseamos abundancia, pero: ¿de qué? Es posible que, de entre todas sus formas, el amor y el dinero sean los más buscados. Aunque, ¿cómo conseguirlo? Para empezar todos fantaseamos con ser rico de la noche a la mañana. Pero, ¡Por qué? ¿si no eres feliz con lo que tienes, acaso crees que sabrás valorar y administrar una gran riqueza? Probablemente pierdas muchos amigos, ganes enemigos y las cosas en el plano emocional te vayan a peor. O crees que las situaciones suceden por si solas, que habrá un milagro en tu vida.

Así que, en lugar de desvivirnos rogando al Todopoderoso o al Universo para que nos otorgue esa mejor vida; ¿no sería mejor reconocer primero y administrar los bienes que contiene la que ya estamos disfrutando? A veces, un plan sólido y esperanzador, sea posible mejorar esa vida que cuantas veces hemos imaginado y poder convertir esos sueños en realidad. Nunca debemos permitir que el miedo al cambio o la predisposición al fracaso nos detengan en nuestro camino para lograr lo que nos imaginamos.

Lo nuevo, si lo pensamos, puede ser escalofriante para muchos, ya que cambiar significa dejar la comodidad y entrar en un nuevo proceso de adaptación. Pero es muy posible, que cuando no tomamos conciencia de lo que imaginamos, tendamos a sufrir el papel de víctima y siempre necesitaremos más, no llegando nunca a estar satisfechos.Nuestra mayor gloria no está en fracasar nunca, sino en levantarnos cada vez que nos caemos.

 Comprendo que se trata de imaginar, sí, pero siempre partiendo de nuestra esencia más profunda y siempre abriéndonos a los demás. Y nunca olvidando que, antes de solicitar, hay que ofrecer. Debemos aprender a disfrutar de nuestros logros y sobretodo, del progreso de los mismos, reconociendo que hoy estás donde querías estar ayer, y deberíamos sonreír por ello.

La vida no es un destino al cual queremos llegar, es un viaje que debemos aprender a transitar.

 Entonces nos preguntamos: ¿acaso es injusto que deseemos mejorar nuestra suerte? No, es normal, pero es más interesante es saber por qué queremos soñar con más. ¡Cuántos pensamientos indisciplinados e indiscretos se dan en nuestros sueños! Es siempre a través de ellos, cuando idealizamos a los seres queridos y cuando deseamos que nuestras vidas desearíamos que se duplicaran para una nueva idealización.

 Ofrecer al mundo una imaginación abundante y amorosa. ¡Es lo ideal! Pero pensemos que en esa ofrenda, entramos en la frecuencia de la vida que imaginamos, y poniéndonos en esa situación nos atraeremos más fácilmente.
 

.. la fragilidad no es lo mismo que la debilidad

septiembre 10, 2015




La vida es un flujo en el que nos vamos tropezando con dificultades y frustraciones que nos hacen darnos cuenta de lo pequeño que somos, y a la vez, de lo grande que podemos llegar a ser.Qué difícil es obtener la confianza de los que valen.A todos nos gusta sentirnos fuertes, incluso “invencibles” pero cuando nos rompemos por dentro, negamos lo vivido, nos castigamos por ello o sufrimos en exceso. Cuántas veces esa fragilidad, la vulnerabilidad o la simple necesidad de depender de otros, puede ser nuestra peor pesadilla, sobre todo para quienes tienden a verse todopoderosos y para quienes no han sido apoyados y sostenidos afectivamente, para auto-sostenerse. En ambos casos, generalmente suelen haber personas que no saben pedir a los demás. Para otros no es tan evidente, pero sólo el contacto con la idea de ser vulnerable nos provoca una autocrítica muy severa, inculpándonos diciendo: “soy débil”

Si nos paramos en esta vida, nos puede pasar de todo, y en cualquier momento, pero si reconocemos este hecho, nos vemos obligados a imaginarnos que somos omnipotentes. Por tanto, me pregunto: ¿Qué podemos hacer? ¿Qué podríamos decirnos a nosotros mismos cuando nos vemos en nuestra fragilidad, desde esa imagen de impotencia? Pues hablarnos a nosotros mismo y comprender que somos frágiles. Siempre debemos de considerar que la fragilidad no es lo mismo que la debilidad. No aceptar que somos vulnerables nos confrontan con esa dureza interior que muchas veces padecemos. La debilidad significa no ser capaz de levantarse, esperar que sean otros los que nos salven o, incluso, evitar las emociones. Mientras que la vulnerabilidad lleva consigo aceptar que las cosas pueden dolernos, que nos podemos caer, incluso “romper”, pero que al mismo tiempo somos capaces de levantarnos.
            
A veces unas palabras a tiempo, son la diferencia para otra persona, aquella que te permitirá vivir bien durante un día entero… o más. Muchos están influenciados por la forma en que les miramos, por nuestros gestos, por nuestro interés, etc., siempre acerca de sus circunstancias. De esta manera, reconocemos, ¡Que estamos conectados!.Ni tampoco podemos querernos si no somos capaces de querer a una parte de nuestro prójimo. Este es el mensaje que tenemos que ir descubriendo  inicialmente con todo aquello que signifique profundizar en nuestro propio silencio.
            
Nadie puede volver atrás y empezar un nuevo comienzo, pero cualquiera puede comenzar hoy mismo y hacer un nuevo día. No importa la forma en la que interpretemos nuestro modo de vivir.Siempre es justo reconocer lo que podemos hacer y alcanzar, meditando acerca de nuestras propias necesidades, reconocerlas y no teniendo miedo a pedir ayuda ni disculpas, sin desvalorizar a nadie y ocuparnos que en cualquier momento de nuestra vida podemos llegar a ser frágiles.

Dedicado a todas esas personas que en estos momentos se sienten identificados con estas palabras, a todas esas personas que se encuentran invadidos por la desesperanza de un mundo que tiende a deshumanizarse.
 

.. La vida en la vida

septiembre 9, 2015







Es tan grande el placer que se experimenta al encontrar un hombre agradecido, que vale la pena arriesgarse a no ser un ingrato..Existen días mejor y peores, todos lo sabemos. Existen momentos o etapas en las que no encontramos un rumbo claro, tenemos demasiadas dudas o estamos emocionalmente inactivos o decepcionados. Ante eso, puede que busquemos grandes soluciones en busca de la felicidad o el equilibrio personal. Parece demostrado que para llegar a ella, la clave es reunir un conjunto de elementos en nuestro mundo interior y entorno. No es un camino fácil. La felicidad, hay que trabajarla. Una manera de comenzar o continuar por el sendero que tal vez hayamos iniciado ya puede ser a través de un ingrediente muy útil y muy gratificante del que a veces nos olvidamos: La gratitud.

Cuando en un segundo la vida te cambia para el resto de ellos, y sin siquiera pensarlo, simplemente sigues en ella, dentro de ella, envuelta en ella,  y le pides que te arrope aún más, para sentir el calor de un repentino invierno que duró un instante , para que el sol vuelva a salir de entre las nubes del desconcierto, del miedo,  y del desconocimiento… cuando en un segundo el mundo cambió de revolución y giro…

La vida sabe más que todos nosotros, y quien sabe el propósito o los planes que tenga detrás de cada acto, y cada paso que se acoplan a nuestros senderos, bien sea de manera contínua,  asentada, o al filo de la velocidad de la luz, de los pájaros que raudos surcan el cielo. La vida es un libro abierto en el que hemos insistido, de manera tozuda, en faltar a sus clases, en irlo cerrando, pero ella sabe lo que debe saberse y hacerse.

Un consejo, que será muy útil para quien quiera acoplarlo,  un secreto susurrado:  cuando la vida gire por donde no esperabas, no le des pie al desánimo,  a volverte un mono que salta y salta, sin pausa, por la selva. Guarda toda tu energía en encaminarte con la mayor decisión y seguridad en el nuevo presente, que lo quieras o no  ahí está. Nada importa lo que queramos o quisiéramos,  ahí está, y sólo cabe hacerle sitio, acoplarlo y caminar bien derecho, con la sonrisa más amplia que podamos darnos a nosotros mismos…. Y para esos momentos, escasos,  en que la sonrisa no nos sea posible sólo cabe intentar comprendernos, y  fluir, estar con ello, e involucrarse en algo que pueda disipar esa perturbación.

Sonríe y para cuando no puedas, llora,  pero no más que lo necesario, porque te hará falta toda la energía para el resto del camino,   aspira el aire lento y profundo, siente tu cuerpo, tu respiración, y sobre todo siente que estás vivo.   Ama y déjate amar profunda e intensamente.  Esas circunstancias de la vida que te conectan con estados emocionales de un amplio abanico y hay, también , un amplio discurso interior de reconciliación, apaciguamiento y de energía sobrenatural, pero sin hacer siquiera nada…  de dónde sale?  No lo sé, pero tampoco me importa ya; están ahí, y doy gracias al universo,  a la vida, a la nada y al todo, al mismo centro de dónde  proviene…. La vida en la vida, que se manifiesta, se transmuta, cambia, evoluciona….  

La impermanencia pura y dura,  un curso avanzado en la asignatura más maravillosa de todas:  LA VIDA.
 

..vuelvo a escribir

septiembre 9, 2015





Después de una pausa forzada por mi estado de salud, vuelvo a escribir por que para mi es un placer terapéutico. A veces me pregunto cómo se las arreglan los que no escriben, o los que no pintan o componen música, para escapar de la locura, de la melancolía, del terror pánico inherente a la condición humana. Para mí, escribir es vivirse, conocerse, ser arqueólogo de uno mismo. Escarbar y, si se escarba, hay de todo dentro de nosotros: el criminal y el santo, el héroe y el cobarde. A lo largo de nuestra vida experimentamos muchos sentimientos para los que no basta con darles voz, sino que necesitan ser escritos y sacados a la luz para ser vistos en palabras y en frases sobre un papel. Se que debo escribir y no parar hasta que me vacíe de todas las letras que expresan mis sentimientos, mis sensaciones. No pensar, sólo escribir.

La escritura tiene innegables ventajas positivas sobre muchos aspectos en mi vida, cuando escribo siento que he sacado fuera de mi algo que me preocupaba, le doy forma y lo intento entender, y solucionar.
Escribir es algo creativo en sí mismo, me ayuda a expresarme mejor, a buscar nuevas soluciones, nuevas ideas, me ayuda a imaginar y a soñar. No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo. Cuando escribo vuelco  todas mis emociones. No es extraño que me ponga melancólico o ría al escribir. Pero lo que transmito a través de mis letras me ayuda a gestionar mis emociones y a aprender a vivirlas desde otro punto de vista a demás me permite que me conozca a mi mismo.

Lo que escribo es algo que me sale del corazón, de mi más profundo ser, por lo que plasmar en palabras lo que siento, me permite conocer cómo soy, cómo me afectan las circunstancias de la vida, cómo es esa rabia o esa frustración que siento, le pongo nombre y le miro a la cara, y lo mas importante me da la posibilidad de compartir mis sentimientos

Lo que escribo puede quedar para mi mismos o puede ser mostrado a otras personas para compartir lo que siento, lo que he vivido. El hecho de mostrar lo escrito a otros, permite obtener otros puntos de vista y que los demás empaticen conmigo. Compartir lo que escribo con los demás o guardarlo para mi mismo, no importa; pero no debo dejar de escribir. Si hay alguien con quien quiero aclarar una situación, yo  escribo una carta, aunque nunca la envíe, aunque esa persona nunca la lea. Y sobre todas las cosas, escribo mi historia, dándole un final feliz y viviéndola.
 

FELIZ CUMPLE AÑOS DE MI PARA MI - HOY COMIENZO UN NUEVO AÑO DE VIDA.

agosto 29, 2015





A esa personas bellas que me han ayudado a llegar a este día, les agradezco de todo corazón , y a las personas que no se han acordado mas de mi, no se preocupen les aseguro que sus nombres ya están en mi testamento.

Las personas más bellas con las que me he encontrado a lo largo de mi vida, son aquellas que han conocido la derrota, conocido el sufrimiento, conocido la lucha, conocido la pérdida, y han encontrado su forma de salir de las profundidades. Estas personas tienen una apreciación, una sensibilidad y una comprensión de la vida que los llena de compasión, humildad y una profunda inquietud amorosa. La gente bella no surge de la nada. Lo cierto es que el dolor nos hace ser conscientes de lo bello de este mundo y de nuestras relaciones, lo que a su vez nos brinda la posibilidad de saber que hay muchas cosas por las que merece la pena luchar.

Así, las buenas personas se forjan en las batallas de la vida, puesto que gracias a ellas se manifiesta con claridad lo que de verdad es importante.  Con esta filosofía han impedido que el sufrimiento les quite la alegría y las ganas de seguir, pues encuentran dentro y no fuera el impulso que necesitan. Nuestra existencia es como una pantalla de cine que proyecta todo tipo de escenas. Puede que el drama te absorba de vez en cuando, pero siempre puedes esperar encontrarte con un giro en el guion o el final de la película. Pero ante todo hay algo que nunca desaparece: la pantalla. En este sentido, ella te pertenece, pues es lo que tú eres de verdad, mientras que lo que se proyecta es lo que te conforma como persona.

Lo más seguro es que el destino nos tenga reservado un brindis del que disfrutaremos tarde o temprano. Las cosas buenas nos llegan a todos cuando menos lo esperamos. A las personas que merecen la pena y a las que no tanto. Porque no es que la vida sea justa o injusta, sino que es un equilibrio. ¡La vida es como un columpio que oscila entre un campo al sol y una tormenta! Lo que ocurre es que tenemos que saber valorar lo bueno, lo bonito y lo positivo de aquello que nos sucede. Es decir, que consiste en apreciar incluso los instantes en los que estamos en el suelo por culpa de una piedra que se interpuso en nuestro camino.

Hay veces que parece que los malos momentos se acumulan. A veces parece que nuestra vida se inunda de calamidades. Para ilustrar esto podemos hacer alusión a las diez plagas del Antiguo Egipto, diez desastres naturales que se sucedieron sin dar lugar a respirar. Es probable que esto sea más que una sensación y que los golpes que recibimos nos sean asestados de manera constante. Sin embargo, el poder que tengan para doblegarnos depende en gran parte de nosotros. Es decir, que está en nuestras manos ser fuertes y permanecer en pie a pesar de lo que nos arrincona la propia existencia. Así, basta con ser conscientes de este dolor para poder entender que también podemos moldear algo el destino, si es que este de verdad existe.

Tiene que quedarnos claro que los malos momentos no desaparecen y que, aunque nos resulte complicado lidiar con ello, la balanza podemos inclinarla nosotros si no permitimos que las adversidades nos venzan. O sea, que al final la felicidad depende de que aceptemos o no la forma que tiene la vida de fluir y lo hagamos con ella…

FELIZ AñO NUEVO DE MI PARA MI.
 

... para fortalecer nuestra convicción y enriquecimiento

agosto 29, 2015



Hay heridas que nunca se ven en el cuerpo, pero son más profundas y dolorosas que cualquier atisbo de sangre. Leo la prensa, acudo a Internet, escucho los informativos, todo hace que me encuentre en un estado de abatimiento, que termino pensando que el mundo tal como está no tiene sentido. ¡Esto no puede terminar bien! Quien tenga la costumbre de leer mis escritos, verán que siempre van encaminados hacia tres pilares fundamentales: El amor, la felicidad y la amistad. Pero cuantas veces me pregunto: ¡Dios mío! Esto: ¿Dónde está? ¿Dónde puedo llegar a encontrarlo?
           
Comprendo que hay quien pueda superar todas estas circunstancias, pero yo no puedo superarlo, se apodera de mí tal estado de depresión que hay día que me encuentro abatido y derrumbado por completo. Y siempre acompañado ante tal estado, con la triste desgracia con que la Providencia me ha puesto por delante, esto es: “tener que vivir con media vida”. Si algunos han leídos algunos de mis escritos, sabrán por qué lo digo.
            
En realidad la vida resulta bastante diferente a como la soñamos. Ésta, pensándolo bien no es una “autopista” lisa y recta, sino un camino roto y sinuoso, en el que todos inevitablemente tarde o temprano nos encontraremos con problemas similares que nos aparecerán para fortalecer nuestra convicción y enriquecimiento, siendo inevitable que continuamente nos sintamos deprimidos. Es cierto que a través de nuestra existencia padecemos conflictos laborales, sufrimientos de pérdida de algún ser querido o alguna ruptura afectiva.
            
Estas inseguridades nos pueden hacer perder oportunidades en nuestra vida personal y también en la sentimental, llevándonos a un estado, ante el cual, no podemos predecir, que futuro nos espera. Cuando emprendemos un proyecto sin meditar antes los pros y los contras, ni planificar, es posible que nos aparezcan las dudas y las preocupaciones. Nos hemos acostumbrado a soportar esa presión en la que nos vemos envueltos inevitablemente. Pero pensemos siempre, que esa situación nos aleja de nuestra paz interior y al mismo tiempo nos impide relacionarnos de forma abierta y receptiva con todo lo que nos rodea.

Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: “nuestras libertades humanas”, es decir;  la elección de esa actitud personal la cual debemos adoptar frente al destino, para decidir nuestro propio camino.
              
Comprendo que es una situación delicada, sobre todo para el que lo padece, debido a que a veces resulta difícil aparcar esa angustia, la cual genera en mi vida tal incertidumbre, que en muchos momentos, no sé qué pensar, ni cómo debo actuar, ante este desbarajuste universal.
 

Bella Amsterdam...

agosto 27, 2015

 

... cuando la angustia te atrapa

agosto 27, 2015





Hoy tengo otra cirugía para extirpar un pequeño tumor en la nariz, es la tercera vez en la nariz.....me angustia y  ¿Sabes cómo la angustia cambia tu vida?... Todos, en algún momento, hemos sentido cómo la angustia se apoderaba de nosotros. Una sensación de desasosiego que no nos abandona y nos imposibilita para hacer ciertas cosas.  La angustia es una emoción que, si dura demasiado tiempo, nos puede llegar a provocar malestar, hundiéndonos y causándonos una profunda tristeza. Así, deprimidos, nos sumimos aún más en la sensación de desaliento, lamento y queja. Dar el paso para salir de esta angustia que nos limita, será muy importante si quiero evitar que ella modifique mi vida. Pues, aunque no nos demos cuenta, la angustia cambia muchas cosas de nosotros de las que no somos conscientes.

La angustia provoca malestar, Tu visión se vuelve pesimista. Puedes ser la persona más optimista del mundo, pero cuando la angustia te atrapa, la negatividad y el pesimismo se apoderan de tu visión. De repente, todo se ve negro, sin esperanzas y te sumes en un círculo de miedo y enfado del que te resultará muy difícil salir. La angustia tiene el poder de nublar tu visión, de hacer que todo sea aún peor de lo que ya es. Tu vida se ve condicionada por lo que sientes, por eso la angustia provocará que todo salga mal.

Para luchar contra esto, debo hacer un gran esfuerzo por ser positivo, por cambiar esa visión que la angustia ha provocado que se apodera de Mi. Esforzarme por ver el lado bueno de las cosas, mientras salto todos esos baches que la angustia se empeña en poner en mi camino.Si veo las cosas de forma positiva, ahuyentare la negatividad que me ronda.

Cuando la angustia ha cambiado tu forma de ver las cosas provoca que la manera de escuchar y hablar también se vean modificadas. Esto es algo apenas perceptible, que no notamos, pero que hace el efecto que la angustia desea en nosotros. De repente, todo lo que escuchas es interpretado de una manera que quizás no sea la adecuada. Tu diálogo interno no cesa de ser negativo y brindarte palabras de desánimo tales como “nadie te valora”, “no le importas a nadie”, “estás solo”, “nadie te comprende”. Solo con esto, el mundo se viene encima, dejas de valorarte como persona y el pesimismo se apodera de uno.

En consecuencia, todo lo que verbalizamos también cambia. La inseguridad y el miedo se manifestarán en nuestras palabras y empezaremos a emitir frases tales como “es lo que hay”, “no puedo hacer nada”, “es lo que me ha tocado vivir”, entre muchas otras.

Para cambiar esto, es muy importante empezar a hablarnos a nosotros mismos en positivo y es lo que intento. ¿Te sientes hundido? ¿Ese comentario te ha hecho daño? Ve el lado positivo, lo que has podido aprender de él. Centrase en lo bueno y dejar de lado la negatividad que aborda. Centrarse en lo positivo para eliminar la angustia

Mi salud y mi futuro se ven afectados por la  angustia que no es solo una cuestión mental, pues si no le pongo solución puede empezar a manifestarse y se manifiesta ya en el cuerpo de muchas formas diferentes, el dolor de cabeza, de espalda, temblores sin explicación o el insomnio, son mensajes que nos lanza nuestro cuerpo de que algo no va bien. Pero esto no lo es todo lo que me pasa. Si después de todas estas fases aún no le he parado los pies a la angustia, probablemente mi futuro empiece a verse comprometido.

La angustia puede llega a  paralizarme de tal forma que me limita todo aquello que quiero realizar, incluso mis relaciones sociales se ven afectadas. Pues, de repente, no me siento animado para relacionarme con los demás, no me encuentro bien y empiezo a no rendir tan bien como antes en mi trabajo… Mi mente tiene su propio lugar, y en sí misma puede convertir el infierno en cielo, o el cielo en infierno.

¡No puedo ignorar la angustia! Es un estado pasajero que empieza a volverse grave si se queda más de lo necesario con nosotros. Pero, ahora, ya se la solución. Una mente positiva siempre podrá contra toda la negatividad que la angustia se empeñe en mostrar. DEBO aprender a transformar la angustia en algo nuevo que aprender por que jamás desesperes, aun estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecundante... creo Yo.





 

... dejar huella o dejar cicatrices

agosto 25, 2015





Siempre me he preguntado..por que el amor es un camino que de repente aparece, y de tanto caminarlo a veces se te pierde...?  

Creo que el amor es algo valioso y único en nuestras vidas, aunque suelen haber personas que juegan con él, solo por satisfacer sus deseos personales. Que pase por distintas fases es lógico, pero el resultado de una relación duradera depende únicamente de lo que ambos decidan hacer con él. Hay expertos que coinciden en que mantener vivo el amor es cosa de dos. Si algo se “tuerce” nunca volverá a ser como el principio, puesto que el romanticismo de los primeros tiempos no solo es inviable, sino insostenible, desde el punto de vista fisiológico.
           
Comprendo que no es igual, pero puede ser mejor Sencillamente es distinto, por lo que no puede ser medible ni comparable. Puede incluso, ser mejor desde el punto de vista tanto emocional como cómplice erótico. Vendrán malos tiempos, y uno de los dos, o los dos, deseará dejarlo, porque el deterioro progresivo de la convivencia es la prueba más dura a la que un ser humano puede someterse. Por eso, el diálogo, la mutua comprensión y el apoyo pueden lograr que la relación prospere. Aunque al principio, se cometen equivocaciones, debido a no “ver” el trasfondo con exactitud. 
           
Las expresiones del rostro nos indican lo que la persona ha vivido hasta ese momento y sobre todo, cómo lo ha vivido; por eso, es importante acostumbrarse a esas finas marcas en la piel que se van instalando en nuestro rostro y que sólo son reflejo de nuestra vida. La vida es cambio, ésa es nuestra auténtica realidad. Basta mirar unas fotos de nuestros hijos de diferentes épocas para poder evidenciar esa verdad irrevocable. Uno de los pilares de esa construcción es atreverse a mostrarnos indefensos  sin poses y sin caretas. Con honestidad. Y permitirle al otro que nos conozca.
             
Pero no todos lo asumimos así y hay gentes que hacen todo lo posible para borrar de su rostro las “huellas” del paso del tiempo, aunque no olvidemos que la auténtica belleza es interior, y no por ello, ni tal vez porque nuestra sociedad no interiorice, pueda profundizar en nuestra verdad. La preocupación por el envejecimiento es tema de intranquilidad para muchos de nosotros. Sin embargo, hay que tener claro que las arrugas no siempre reflejan nuestra edad real. De hecho, en algunas ocasiones puede haber un desfase notorio entre la edad y los signos de envejecimiento.

Hay una diferencia enorme entre dejar huella o dejar cicatrices. Las cicatrices son señales de daño, de dolor, de heridas abiertas, de emociones que necesitamos limpiar y tratar. Las huellas son sencillas marcas que no elegimos tener y que nos recuerdan un tiempo que pasa y no se podemos evitar. Infidelidad y celos son circunstancias tan antiguas como el propio amor, que terminan carcomiendo los cimientos de la pareja, bien sea por motivos fundados o infundados. Y en tiempos de crisis, no podían faltar los problemas económicos.
             
El amor es como la energía, ni se crea ni se destruye… Únicamente se transforma. Porque nosotros vamos cambiando y es cuando el factor tiempo entra en juego. Solo la verdad y la sensación de libertad de quien eres, puedes ofrecerle al otro, tu verdadero ser, para construir una relación de pareja con justa reciprocidad.
 

.. remendar los “rotos”

agosto 25, 2015





Resulta sorprenderte ver que algo que parecía no tener solución, la tiene cuando hay alguien que nos escucha. Y así, todas las cosas que parecían irremediables se convierten en un río que discurre prácticamente sin trabas por solo el hecho de que alguien se ha dignado escuchar tus palabras. Lo importante no es escuchar lo que se dice, sino averiguar lo que se piensa.

Cuando atravesamos momentos complicados, procuramos buscar recursos para salir adelante, ya sean en uno mismo o en situaciones que puedan ayudarnos en esos momentos para poder superar las dificultades que se nos presentan: ya sean en la pareja, en los padres, en las amistades, o simplemente en la gente que puedan ayudarnos.

Cuando alguien te escucha realmente sin juzgarte, sin tratar de responsabilizarte de ti ni querer cambiarte, sientes algo maravilloso. Cuando nos prestan atención, nos escuchan, somos capaces de percibir el mundo de una manera nueva y seguir adelante.
             
Siempre andamos buscando a esa persona que nos enseñe un nuevo sueño puesto que la vida nos cansa de ver tanto desastre. Alguien que nos haga ver una realidad distinta, un sueño seguro, cálido, duradero, de los de toda la vida. Si, son sueños de esperanza, en el que al recostarme, pienso que todos podemos ser felices. Toda  mi vida ando buscando ese lugar, que no existe en los mapas. Mi equipaje no es muy cargado, solo la palabra, la lectura y la poca, y triste experiencia que la vida me ha puesto por delante. No creo que necesite más para ese viaje a un destino tan lejano o quizás tan cercano: ¡quién sabe!
           
Todas las relaciones son fundamentales, no somos individuos que hayamos nacido para vivir aislados. Todas las relaciones nos afectan, en lo positivo y lo negativo, por eso es importante cuidar las amistades, para dar y recibir lo mejor de ellas.

Deberíamos a aprender a remendar los “rotos” que la vida nos produce. A pegar esos trocitos de sueño olvidados por el tiempo. Inventar algo nuevo, encontrar algo distinto, alguien que me escuche a buscar la paz en la tormenta de esta vida, para poder ver algo de tranquilidad, ante tanta incertidumbre. Por decirlo de otra manera: encontrar la fuerza dentro del miedo.
           
Creo que en realidad nos cuesta reconocer que estamos mal. Siempre que nos pregunta ¿Cómo estás?, todos respondemos; “Bien, vamos tirando para no aflojar”, aunque puede que generalmente no es así. Ponemos una barrera ante nuestras emociones y silenciamos.

Para salir adelante, es importante responsabilizarnos de nosotros mismos, cuidarnos y cuidar las relaciones con los demás. Tenemos que mirarnos para ver en cada momento como vamos, que estamos haciendo y cómo podemos mejorar nuestra situación ante nosotros mismos y antes los demás  Para eso, es de vital importancia encontrar a esa persona que nos escuche y nos comprenda,  que nos haga ver la fortaleza en medio de esa debilidad que nos embarga y el brillo en esa oscuridad, donde nunca lo vemos.



Dedicado a todas esas personas que en estos momentos se sienten identificados con estas palabras, a todas esas personas que se encuentran invadidos por la desesperanza de un mundo que tiende a deshumanizarse
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.. quizás lo mejor sea dejar de intentarlo ?

agosto 13, 2015





Dicen los expertos de que cuando tienes que tomar una decisión y no la tomas, eso es en sí mismo una decisión. En ocasiones, intentamos solucionar las cosas siguiendo un camino que sólo nos hace tropezar con la misma piedra una y otra vez. Y a veces, también nos impacientamos al querer encontrar una respuesta a un problema que nos hace sufrir. Si todos los intentos han sido fallidos o incluso han empeorado el problema, quizás lo mejor sea dejar de intentarlo. Aunque sea por un tiempo, a veces no hacer nada es lo mejor. Ya es una decisión. No por falta de interés, ni porque nos hemos rendido o hemos fracasado sino porque dejar de intentarlo es otra solución distinta, una vuelta de tuerca, una alternativa. Tampoco significa que tenemos que dejar pasar el tiempo y pretender que sea él quien lo resuelva.

No hacer nada no significa abandonar todo lo que has avanzado, eso ya es un camino recorrido que contribuye a nuestro aprendizaje. Se trata tan sólo de mejorar nuestro estado emocional tomando distancia de aquello que nos está dañando y minando nuestra autoestima. Se trata de alejarse de forma prudencial de lo que nos hiere.

Hay muchos tipos de problemas y cada uno de ellos requieren una solución distinta. Sería imposible aplicar esta regla de forma general a todas las cuestiones de la vida y no hacer, no es un canto a la inactividad, la pereza o al desinterés: el objetivo es mejorar una situación.  Un niño pequeño sabe que con sus rabietas consigue nuestra atención. Acto seguido hacemos caso a su llamada desesperada y repite de nuevo la misma estrategia para conseguir ganar lo que reclama. ¿Y si no hacemos nada?, ¿Y si ignoramos, con calma, su llamada de atención y posteriormente le explicamos que su estrategia no sirve?. Ya con el simple hecho de no atender a su llamada, estamos dejando de reforzar su conducta. Lo que se traduce en una reducción de la probabilidad de que esa actitud se repita en el futuro como método para conseguir algo. Por tanto no se trata de no hacer nada en sí, sino de ser estratega y no picar en el anzuelo.

Una amiga me hace responsables de su malestar. He  intentado ayudarla de la mejor forma que he podido y dedicado el tiempo que estaba en mis manos. Aún así me culpabiliza de que no he estado ahí de la manera en la que ella le hubiera gustado. Es normal pasar por malos momentos en la vida y entender que una persona puede actuar de forma injusta y empatizar con ella, pero ¿debemos justificar este ataque personal?. Que nos digan que de alguna manera he podido defraudar a alguien que quiero me suele sentar mal. Pero no puedo ser responsable de no estar cuando la persona que tiene el problema le hubiera gustado que estuviéra, a la hora y momento preciso. Al fin y al cabo, no puedo leer la mente de los demás, ni soy superhéroe que pueden atender en todo momento un bajón en el estado de ánimo de otra persona. Y menos, si no soy ni siquiera consciente de que eso estaba ocurriendo. Hay que estar ahí, claro, pero no a toda costa y bajo cualquier circunstancia.

Una persona y tu no dejáis de discutir. En cada nuevo intento la situación se empeora y no parece existir ninguna luz que ilumine un buen desenlace. En ese caso, si ya lo habéis intentado todo, quizás lo mejor, sea dejarlo estar por un período de tiempo. No hacer nada, que a su vez ya es hacer algo. Por supuesto en este caso lo mejor es comunicarlo abiertamente a la otra parte, intentar hacerle comprender que es preferible tomar un poco de distancia a seguir incrementando el problema. Cuando dedicamos tiempo a mejorar nuestro estado emocional y nos alejamos de una fuente de sufrimiento, podemos ver con más claridad y analizar mejor las situaciones conflictivas y tomar mejores decisiones alejados del estrés que supone que cada vez sea peor. Y no, no somos egoístas por ello. Saber alejarse y acercarse es la clave para cualquier relación duradera.
 

... a dar por terminada una etapa

agosto 13, 2015





Hay quien piensa que dar por finalizada una relación es el punto final a su propia vida. Tras ese adiós y esa separación, ya no hay nada más. Dejar ir es ese acto del destino que echa el telón a su vida afectiva. Debemos tener cuidado con este tipo de pensamientos y actitudes derrotistas. Después de un punto final viene un espacio, y con él, nuevos senderos y oportunidades para ser feliz tal y como nosotros deseamos.

Hay personas que aparecen en nuestra vida como por arte de magia. Son maravillosas casualidades de felicidad efímera, caduca, son amores que no duran, y que hay que saber dejarlos ir, para poder vivir en equilibrio… Dejar ir nunca es fácil. Requiere valentía y un convencimiento pleno y seguro de que desprendernos de esa relación, de esa amistad o de esa situación, es algo vital para nuestro equilibrio y felicidad. Saber reconocer la necesidad de cerrar un ciclo es ya de por si un acto de madurez. No obstante, del reconocimiento al acto hay un paso muy duro cargado de tristezas, y de un duelo personal que superar. Dejar ir supone supone en la mayoría de los casos tener que “reconstruirnos”, tener que replantearnos a nosotros mismos, y en muchas ocasiones, incluso partir de cero.

Ahora bien, también hemos de tener en cuenta que mucha gente no termina de asumir  y afrontar de forma correcta el fin de un ciclo, de una etapa. 

Al inicio de este escrito te he hablado de valentía y de convencimiento. Ahora bien, el acto de dejar ir supone integrar muchas más dimensiones, muchas más estrategias personales que vale la pena conocer. 
dejar ir es parte de tu historia, no de tu destino - Las personas no son tu destino, tú eres tu propio artífice. Es posible que durante un tiempo hayamos creído que cierta persona apareció en nuestra vida porque así lo quiso la casualidad, porque así lo tejió el destino con sus hilos invisibles y sutiles.

En el amor, debes mantener los pies en el suelo, el corazón atento y las alas de tu crecimiento personal, bien abiertas. Las relaciones afectivas no se nutren de la magia sino del bienestar cotidiano, del compromiso y de la ilusión. El destino se construye en el “aquí y ahora”, y si en este momento no te sientes feliz o ilusionado, evita ser cautivo eterno del sufrimiento. Tu destino, y tu voz interior te están marcando otro camino que tomar: el de tu bienestar.

No tengas miedo de decir en voz alta que también tú tienes NECESIDADES. Nadie es egoísta por demandar respeto, por necesitar ser escuchado, amado o atendido. En ocasiones, cuando las cosas no van bien, en lugar de ser conscientes de nuestro malestar emocional, seguimos aferrándonos a ciertos aspectos: Al miedo: miedo a qué pasará si hago o digo esto. Miedo al quedarme solo, miedo al equivocarme, miedo a los cambios… A menudo, pensamos que es mejor “esperar un poco más“, porque es posible que las cosas cambien, que la relación mejore, que de pronto se den cuenta de que yo me siento mal… Sin embargo, pasa el tiempo y nada de eso sucede. Nada cambia. No temas reconocer tus propios vacíos, ni tengas miedo a decir en voz alta qué necesitas para ser feliz. No hay nada de orgullo o egoísmo en ello, sino una sinceridad valiente y madurez emocional.

Las necesidades son parte de nuestra autoestima, parte de nuestro crecimiento personal y de nuestro bienestar. Si no te percibes a ti mismo como una persona plena y feliz, no destruyas aún más tu integridad y reacciona. Cierra esa etapa… Deja ir.

Las personas no marcan tus puntos finales, nadie tiene derecho a cerrar tus puertas. Suele decirse que siempre guardaremos en nuestro corazón el recuerdo de aquella amistad perfecta que acabó perdiéndose o ese amor que tanto daño nos hizo, y que desde entonces, tanto nos cambió por dentro. Es posible. Ahora bien, ninguno de esos hechos del pasado deben marcar puntos finales en nuestro día a día. Porque alguien te fallara en el pasado no vas a negarte a mantener nuevas amistades. Y porque alguien te hiciera daño, tampoco te vas a permitir convertir en hielo tu corazón y echarlo al profundo pozo de tus desesperanzas. Céntrate en tu aquí y ahora. Nadie tiene el timón de tu destino, ni aún menos el derecho a marcar un punto final en el libro de tu vida. Dejar ir es marcar un espacio para permitir que lleguen cosas nuevas. Cosas mejores.

Nunca te des por vencido/a cuando te veas obligado/a a dar por terminada una etapa. La clave está en aceptar que hay cosas que no pueden ser… y actuar. Atiende siempre al interior de tu corazón, puesto que es ahí donde habita la verdad de tus sentimientos. Ellos son a los que debes atender con madurez, con equilibrio, sabiduría… Y mucha valentía.


Dedicado a todas esas personas que en estos momentos se sienten identificados con estas palabras, a todas esas personas que se encuentran invadidos por la desesperanza de un mundo que tiende a deshumanizarse
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