Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


Bella Amsterdam...

agosto 27, 2015

 

... cuando la angustia te atrapa

agosto 27, 2015





Hoy tengo otra cirugía para extirpar un pequeño tumor en la nariz, es la tercera vez en la nariz.....me angustia y  ¿Sabes cómo la angustia cambia tu vida?... Todos, en algún momento, hemos sentido cómo la angustia se apoderaba de nosotros. Una sensación de desasosiego que no nos abandona y nos imposibilita para hacer ciertas cosas.  La angustia es una emoción que, si dura demasiado tiempo, nos puede llegar a provocar malestar, hundiéndonos y causándonos una profunda tristeza. Así, deprimidos, nos sumimos aún más en la sensación de desaliento, lamento y queja. Dar el paso para salir de esta angustia que nos limita, será muy importante si quiero evitar que ella modifique mi vida. Pues, aunque no nos demos cuenta, la angustia cambia muchas cosas de nosotros de las que no somos conscientes.

La angustia provoca malestar, Tu visión se vuelve pesimista. Puedes ser la persona más optimista del mundo, pero cuando la angustia te atrapa, la negatividad y el pesimismo se apoderan de tu visión. De repente, todo se ve negro, sin esperanzas y te sumes en un círculo de miedo y enfado del que te resultará muy difícil salir. La angustia tiene el poder de nublar tu visión, de hacer que todo sea aún peor de lo que ya es. Tu vida se ve condicionada por lo que sientes, por eso la angustia provocará que todo salga mal.

Para luchar contra esto, debo hacer un gran esfuerzo por ser positivo, por cambiar esa visión que la angustia ha provocado que se apodera de Mi. Esforzarme por ver el lado bueno de las cosas, mientras salto todos esos baches que la angustia se empeña en poner en mi camino.Si veo las cosas de forma positiva, ahuyentare la negatividad que me ronda.

Cuando la angustia ha cambiado tu forma de ver las cosas provoca que la manera de escuchar y hablar también se vean modificadas. Esto es algo apenas perceptible, que no notamos, pero que hace el efecto que la angustia desea en nosotros. De repente, todo lo que escuchas es interpretado de una manera que quizás no sea la adecuada. Tu diálogo interno no cesa de ser negativo y brindarte palabras de desánimo tales como “nadie te valora”, “no le importas a nadie”, “estás solo”, “nadie te comprende”. Solo con esto, el mundo se viene encima, dejas de valorarte como persona y el pesimismo se apodera de uno.

En consecuencia, todo lo que verbalizamos también cambia. La inseguridad y el miedo se manifestarán en nuestras palabras y empezaremos a emitir frases tales como “es lo que hay”, “no puedo hacer nada”, “es lo que me ha tocado vivir”, entre muchas otras.

Para cambiar esto, es muy importante empezar a hablarnos a nosotros mismos en positivo y es lo que intento. ¿Te sientes hundido? ¿Ese comentario te ha hecho daño? Ve el lado positivo, lo que has podido aprender de él. Centrase en lo bueno y dejar de lado la negatividad que aborda. Centrarse en lo positivo para eliminar la angustia

Mi salud y mi futuro se ven afectados por la  angustia que no es solo una cuestión mental, pues si no le pongo solución puede empezar a manifestarse y se manifiesta ya en el cuerpo de muchas formas diferentes, el dolor de cabeza, de espalda, temblores sin explicación o el insomnio, son mensajes que nos lanza nuestro cuerpo de que algo no va bien. Pero esto no lo es todo lo que me pasa. Si después de todas estas fases aún no le he parado los pies a la angustia, probablemente mi futuro empiece a verse comprometido.

La angustia puede llega a  paralizarme de tal forma que me limita todo aquello que quiero realizar, incluso mis relaciones sociales se ven afectadas. Pues, de repente, no me siento animado para relacionarme con los demás, no me encuentro bien y empiezo a no rendir tan bien como antes en mi trabajo… Mi mente tiene su propio lugar, y en sí misma puede convertir el infierno en cielo, o el cielo en infierno.

¡No puedo ignorar la angustia! Es un estado pasajero que empieza a volverse grave si se queda más de lo necesario con nosotros. Pero, ahora, ya se la solución. Una mente positiva siempre podrá contra toda la negatividad que la angustia se empeñe en mostrar. DEBO aprender a transformar la angustia en algo nuevo que aprender por que jamás desesperes, aun estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecundante... creo Yo.





 

... dejar huella o dejar cicatrices

agosto 25, 2015





Siempre me he preguntado..por que el amor es un camino que de repente aparece, y de tanto caminarlo a veces se te pierde...?  

Creo que el amor es algo valioso y único en nuestras vidas, aunque suelen haber personas que juegan con él, solo por satisfacer sus deseos personales. Que pase por distintas fases es lógico, pero el resultado de una relación duradera depende únicamente de lo que ambos decidan hacer con él. Hay expertos que coinciden en que mantener vivo el amor es cosa de dos. Si algo se “tuerce” nunca volverá a ser como el principio, puesto que el romanticismo de los primeros tiempos no solo es inviable, sino insostenible, desde el punto de vista fisiológico.
           
Comprendo que no es igual, pero puede ser mejor Sencillamente es distinto, por lo que no puede ser medible ni comparable. Puede incluso, ser mejor desde el punto de vista tanto emocional como cómplice erótico. Vendrán malos tiempos, y uno de los dos, o los dos, deseará dejarlo, porque el deterioro progresivo de la convivencia es la prueba más dura a la que un ser humano puede someterse. Por eso, el diálogo, la mutua comprensión y el apoyo pueden lograr que la relación prospere. Aunque al principio, se cometen equivocaciones, debido a no “ver” el trasfondo con exactitud. 
           
Las expresiones del rostro nos indican lo que la persona ha vivido hasta ese momento y sobre todo, cómo lo ha vivido; por eso, es importante acostumbrarse a esas finas marcas en la piel que se van instalando en nuestro rostro y que sólo son reflejo de nuestra vida. La vida es cambio, ésa es nuestra auténtica realidad. Basta mirar unas fotos de nuestros hijos de diferentes épocas para poder evidenciar esa verdad irrevocable. Uno de los pilares de esa construcción es atreverse a mostrarnos indefensos  sin poses y sin caretas. Con honestidad. Y permitirle al otro que nos conozca.
             
Pero no todos lo asumimos así y hay gentes que hacen todo lo posible para borrar de su rostro las “huellas” del paso del tiempo, aunque no olvidemos que la auténtica belleza es interior, y no por ello, ni tal vez porque nuestra sociedad no interiorice, pueda profundizar en nuestra verdad. La preocupación por el envejecimiento es tema de intranquilidad para muchos de nosotros. Sin embargo, hay que tener claro que las arrugas no siempre reflejan nuestra edad real. De hecho, en algunas ocasiones puede haber un desfase notorio entre la edad y los signos de envejecimiento.

Hay una diferencia enorme entre dejar huella o dejar cicatrices. Las cicatrices son señales de daño, de dolor, de heridas abiertas, de emociones que necesitamos limpiar y tratar. Las huellas son sencillas marcas que no elegimos tener y que nos recuerdan un tiempo que pasa y no se podemos evitar. Infidelidad y celos son circunstancias tan antiguas como el propio amor, que terminan carcomiendo los cimientos de la pareja, bien sea por motivos fundados o infundados. Y en tiempos de crisis, no podían faltar los problemas económicos.
             
El amor es como la energía, ni se crea ni se destruye… Únicamente se transforma. Porque nosotros vamos cambiando y es cuando el factor tiempo entra en juego. Solo la verdad y la sensación de libertad de quien eres, puedes ofrecerle al otro, tu verdadero ser, para construir una relación de pareja con justa reciprocidad.
 

.. remendar los “rotos”

agosto 25, 2015





Resulta sorprenderte ver que algo que parecía no tener solución, la tiene cuando hay alguien que nos escucha. Y así, todas las cosas que parecían irremediables se convierten en un río que discurre prácticamente sin trabas por solo el hecho de que alguien se ha dignado escuchar tus palabras. Lo importante no es escuchar lo que se dice, sino averiguar lo que se piensa.

Cuando atravesamos momentos complicados, procuramos buscar recursos para salir adelante, ya sean en uno mismo o en situaciones que puedan ayudarnos en esos momentos para poder superar las dificultades que se nos presentan: ya sean en la pareja, en los padres, en las amistades, o simplemente en la gente que puedan ayudarnos.

Cuando alguien te escucha realmente sin juzgarte, sin tratar de responsabilizarte de ti ni querer cambiarte, sientes algo maravilloso. Cuando nos prestan atención, nos escuchan, somos capaces de percibir el mundo de una manera nueva y seguir adelante.
             
Siempre andamos buscando a esa persona que nos enseñe un nuevo sueño puesto que la vida nos cansa de ver tanto desastre. Alguien que nos haga ver una realidad distinta, un sueño seguro, cálido, duradero, de los de toda la vida. Si, son sueños de esperanza, en el que al recostarme, pienso que todos podemos ser felices. Toda  mi vida ando buscando ese lugar, que no existe en los mapas. Mi equipaje no es muy cargado, solo la palabra, la lectura y la poca, y triste experiencia que la vida me ha puesto por delante. No creo que necesite más para ese viaje a un destino tan lejano o quizás tan cercano: ¡quién sabe!
           
Todas las relaciones son fundamentales, no somos individuos que hayamos nacido para vivir aislados. Todas las relaciones nos afectan, en lo positivo y lo negativo, por eso es importante cuidar las amistades, para dar y recibir lo mejor de ellas.

Deberíamos a aprender a remendar los “rotos” que la vida nos produce. A pegar esos trocitos de sueño olvidados por el tiempo. Inventar algo nuevo, encontrar algo distinto, alguien que me escuche a buscar la paz en la tormenta de esta vida, para poder ver algo de tranquilidad, ante tanta incertidumbre. Por decirlo de otra manera: encontrar la fuerza dentro del miedo.
           
Creo que en realidad nos cuesta reconocer que estamos mal. Siempre que nos pregunta ¿Cómo estás?, todos respondemos; “Bien, vamos tirando para no aflojar”, aunque puede que generalmente no es así. Ponemos una barrera ante nuestras emociones y silenciamos.

Para salir adelante, es importante responsabilizarnos de nosotros mismos, cuidarnos y cuidar las relaciones con los demás. Tenemos que mirarnos para ver en cada momento como vamos, que estamos haciendo y cómo podemos mejorar nuestra situación ante nosotros mismos y antes los demás  Para eso, es de vital importancia encontrar a esa persona que nos escuche y nos comprenda,  que nos haga ver la fortaleza en medio de esa debilidad que nos embarga y el brillo en esa oscuridad, donde nunca lo vemos.



Dedicado a todas esas personas que en estos momentos se sienten identificados con estas palabras, a todas esas personas que se encuentran invadidos por la desesperanza de un mundo que tiende a deshumanizarse
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.. quizás lo mejor sea dejar de intentarlo ?

agosto 13, 2015





Dicen los expertos de que cuando tienes que tomar una decisión y no la tomas, eso es en sí mismo una decisión. En ocasiones, intentamos solucionar las cosas siguiendo un camino que sólo nos hace tropezar con la misma piedra una y otra vez. Y a veces, también nos impacientamos al querer encontrar una respuesta a un problema que nos hace sufrir. Si todos los intentos han sido fallidos o incluso han empeorado el problema, quizás lo mejor sea dejar de intentarlo. Aunque sea por un tiempo, a veces no hacer nada es lo mejor. Ya es una decisión. No por falta de interés, ni porque nos hemos rendido o hemos fracasado sino porque dejar de intentarlo es otra solución distinta, una vuelta de tuerca, una alternativa. Tampoco significa que tenemos que dejar pasar el tiempo y pretender que sea él quien lo resuelva.

No hacer nada no significa abandonar todo lo que has avanzado, eso ya es un camino recorrido que contribuye a nuestro aprendizaje. Se trata tan sólo de mejorar nuestro estado emocional tomando distancia de aquello que nos está dañando y minando nuestra autoestima. Se trata de alejarse de forma prudencial de lo que nos hiere.

Hay muchos tipos de problemas y cada uno de ellos requieren una solución distinta. Sería imposible aplicar esta regla de forma general a todas las cuestiones de la vida y no hacer, no es un canto a la inactividad, la pereza o al desinterés: el objetivo es mejorar una situación.  Un niño pequeño sabe que con sus rabietas consigue nuestra atención. Acto seguido hacemos caso a su llamada desesperada y repite de nuevo la misma estrategia para conseguir ganar lo que reclama. ¿Y si no hacemos nada?, ¿Y si ignoramos, con calma, su llamada de atención y posteriormente le explicamos que su estrategia no sirve?. Ya con el simple hecho de no atender a su llamada, estamos dejando de reforzar su conducta. Lo que se traduce en una reducción de la probabilidad de que esa actitud se repita en el futuro como método para conseguir algo. Por tanto no se trata de no hacer nada en sí, sino de ser estratega y no picar en el anzuelo.

Una amiga me hace responsables de su malestar. He  intentado ayudarla de la mejor forma que he podido y dedicado el tiempo que estaba en mis manos. Aún así me culpabiliza de que no he estado ahí de la manera en la que ella le hubiera gustado. Es normal pasar por malos momentos en la vida y entender que una persona puede actuar de forma injusta y empatizar con ella, pero ¿debemos justificar este ataque personal?. Que nos digan que de alguna manera he podido defraudar a alguien que quiero me suele sentar mal. Pero no puedo ser responsable de no estar cuando la persona que tiene el problema le hubiera gustado que estuviéra, a la hora y momento preciso. Al fin y al cabo, no puedo leer la mente de los demás, ni soy superhéroe que pueden atender en todo momento un bajón en el estado de ánimo de otra persona. Y menos, si no soy ni siquiera consciente de que eso estaba ocurriendo. Hay que estar ahí, claro, pero no a toda costa y bajo cualquier circunstancia.

Una persona y tu no dejáis de discutir. En cada nuevo intento la situación se empeora y no parece existir ninguna luz que ilumine un buen desenlace. En ese caso, si ya lo habéis intentado todo, quizás lo mejor, sea dejarlo estar por un período de tiempo. No hacer nada, que a su vez ya es hacer algo. Por supuesto en este caso lo mejor es comunicarlo abiertamente a la otra parte, intentar hacerle comprender que es preferible tomar un poco de distancia a seguir incrementando el problema. Cuando dedicamos tiempo a mejorar nuestro estado emocional y nos alejamos de una fuente de sufrimiento, podemos ver con más claridad y analizar mejor las situaciones conflictivas y tomar mejores decisiones alejados del estrés que supone que cada vez sea peor. Y no, no somos egoístas por ello. Saber alejarse y acercarse es la clave para cualquier relación duradera.
 

... a dar por terminada una etapa

agosto 13, 2015





Hay quien piensa que dar por finalizada una relación es el punto final a su propia vida. Tras ese adiós y esa separación, ya no hay nada más. Dejar ir es ese acto del destino que echa el telón a su vida afectiva. Debemos tener cuidado con este tipo de pensamientos y actitudes derrotistas. Después de un punto final viene un espacio, y con él, nuevos senderos y oportunidades para ser feliz tal y como nosotros deseamos.

Hay personas que aparecen en nuestra vida como por arte de magia. Son maravillosas casualidades de felicidad efímera, caduca, son amores que no duran, y que hay que saber dejarlos ir, para poder vivir en equilibrio… Dejar ir nunca es fácil. Requiere valentía y un convencimiento pleno y seguro de que desprendernos de esa relación, de esa amistad o de esa situación, es algo vital para nuestro equilibrio y felicidad. Saber reconocer la necesidad de cerrar un ciclo es ya de por si un acto de madurez. No obstante, del reconocimiento al acto hay un paso muy duro cargado de tristezas, y de un duelo personal que superar. Dejar ir supone supone en la mayoría de los casos tener que “reconstruirnos”, tener que replantearnos a nosotros mismos, y en muchas ocasiones, incluso partir de cero.

Ahora bien, también hemos de tener en cuenta que mucha gente no termina de asumir  y afrontar de forma correcta el fin de un ciclo, de una etapa. 

Al inicio de este escrito te he hablado de valentía y de convencimiento. Ahora bien, el acto de dejar ir supone integrar muchas más dimensiones, muchas más estrategias personales que vale la pena conocer. 
dejar ir es parte de tu historia, no de tu destino - Las personas no son tu destino, tú eres tu propio artífice. Es posible que durante un tiempo hayamos creído que cierta persona apareció en nuestra vida porque así lo quiso la casualidad, porque así lo tejió el destino con sus hilos invisibles y sutiles.

En el amor, debes mantener los pies en el suelo, el corazón atento y las alas de tu crecimiento personal, bien abiertas. Las relaciones afectivas no se nutren de la magia sino del bienestar cotidiano, del compromiso y de la ilusión. El destino se construye en el “aquí y ahora”, y si en este momento no te sientes feliz o ilusionado, evita ser cautivo eterno del sufrimiento. Tu destino, y tu voz interior te están marcando otro camino que tomar: el de tu bienestar.

No tengas miedo de decir en voz alta que también tú tienes NECESIDADES. Nadie es egoísta por demandar respeto, por necesitar ser escuchado, amado o atendido. En ocasiones, cuando las cosas no van bien, en lugar de ser conscientes de nuestro malestar emocional, seguimos aferrándonos a ciertos aspectos: Al miedo: miedo a qué pasará si hago o digo esto. Miedo al quedarme solo, miedo al equivocarme, miedo a los cambios… A menudo, pensamos que es mejor “esperar un poco más“, porque es posible que las cosas cambien, que la relación mejore, que de pronto se den cuenta de que yo me siento mal… Sin embargo, pasa el tiempo y nada de eso sucede. Nada cambia. No temas reconocer tus propios vacíos, ni tengas miedo a decir en voz alta qué necesitas para ser feliz. No hay nada de orgullo o egoísmo en ello, sino una sinceridad valiente y madurez emocional.

Las necesidades son parte de nuestra autoestima, parte de nuestro crecimiento personal y de nuestro bienestar. Si no te percibes a ti mismo como una persona plena y feliz, no destruyas aún más tu integridad y reacciona. Cierra esa etapa… Deja ir.

Las personas no marcan tus puntos finales, nadie tiene derecho a cerrar tus puertas. Suele decirse que siempre guardaremos en nuestro corazón el recuerdo de aquella amistad perfecta que acabó perdiéndose o ese amor que tanto daño nos hizo, y que desde entonces, tanto nos cambió por dentro. Es posible. Ahora bien, ninguno de esos hechos del pasado deben marcar puntos finales en nuestro día a día. Porque alguien te fallara en el pasado no vas a negarte a mantener nuevas amistades. Y porque alguien te hiciera daño, tampoco te vas a permitir convertir en hielo tu corazón y echarlo al profundo pozo de tus desesperanzas. Céntrate en tu aquí y ahora. Nadie tiene el timón de tu destino, ni aún menos el derecho a marcar un punto final en el libro de tu vida. Dejar ir es marcar un espacio para permitir que lleguen cosas nuevas. Cosas mejores.

Nunca te des por vencido/a cuando te veas obligado/a a dar por terminada una etapa. La clave está en aceptar que hay cosas que no pueden ser… y actuar. Atiende siempre al interior de tu corazón, puesto que es ahí donde habita la verdad de tus sentimientos. Ellos son a los que debes atender con madurez, con equilibrio, sabiduría… Y mucha valentía.


Dedicado a todas esas personas que en estos momentos se sienten identificados con estas palabras, a todas esas personas que se encuentran invadidos por la desesperanza de un mundo que tiende a deshumanizarse
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..encontrar motivos para ser feliz

agosto 12, 2015





Sonríe cuando estés triste porque más vale una triste sonrisa que la tristeza de no volver a sonreír. Ustedes se preguntaran, como es posible sonreír y intentar ser feliz cuando vivimos en una sociedad la cual parece que va destinada al desastre; cuando vemos que todo a nuestro alrededor se derrumba, cuando la negatividad ocupa nuestra vida y no encontramos salida. Cómo es posible pensar en la felicidad como meta. Aunque todos queremos ser felices. De eso no hay duda. Pero, ¿cómo hacer para que brote en nuestro interior? Son muy pocas las personas que se plantean firmemente serlo como un objetivo real en la vida. Por supuesto, no es nada fácil. Sobre todo en estos momentos en que las palabras crisis, paro, recesión aparecen una y otra vez en los medios de comunicación, parece extraño que, una persona hoy por hoy, pueda ser feliz. Aunque a veces es cierto comprobar que, con muy poco nos conformamos. 

Dos son los elementos que debemos señalar como primordiales para encontrar ese estado de felicidad que tanto añoramos. Estos son la familia y los amigos; y es que las relaciones sociales son los elementos fundamentales para conseguir ese estado de bienestar. Hay quienes entienden que son los sentimientos lo que generan ciertos estímulos externos, para alcanzar una determinada posición social, conseguir un puesto de trabajo, etc. Todo vendría a ser como el resultado de sumar todos los elementos de placer. Pero cuántas veces el objetivo no está en hallar, sino en  dejar atrás algunas cosas, puesto que la mayoría de las veces los problemas surgen de nuestra manera de enfrentarnos a ellos, no de los hechos en realidad.
              
Por otro lado están los que la consiguen como una disponibilidad de la mente. En mayor o en menos medida, todos sufrimos bloqueos emocionales. El simple hecho de vivir nos lleva a experimentar situaciones que si en el día a día hacen brotar en nosotros emociones, y si no somos capaces de gestionarlas mentalmente, posiblemente nos conducirá a la imposibilidad de realizar un proceso de desarrollo personal incluyendo el de ser plenamente feliz. Todos conocemos el que dijo que “el ser humano es él y sus circunstancias”. Pero realmente no es así cuando se abren los ojos. Las circunstancias no hacen al ser humano, por lo menos no en su totalidad. A estas alturas el progresivo acercamiento del hombre hacia la felicidad, ya muchos nos hemos dado cuenta de que lo que puede influir en nosotros no son tanto las circunstancias sino como nosotros las vivimos y como la procesamos.
             
Tengamos en cuenta que nos formamos de una realidad energética, en la que nuestras experiencias son un reflejo de nosotros mismos. Por tanto si no te gusta cómo eres y te aborreces, tampoco te gustarán los demás y a ellos difícilmente les gustará tú. Es obvio y fácil de entender que es primordial, sentirse bien con uno mismo. Ello te hará pensar y hablar positiva mente de ti mismo, ser optimista centrándote en las soluciones y no en los problemas que nos rodean, para sentirnos satisfechos y celebrar lo que hacemos, con el consentimiento de que lo vamos a hacer bien.
               
Cualquiera puede encontrar motivos para ser feliz y dichoso, como para ser desgraciado. Sólo está en saber elegir correctamente el tipo de pensamiento que te ocupe tu bienestar. Esto es por tanto, una decisión personal, que consiste en sentirla cada día, aprovechando y disfrutando al máximo simplemente lo que tienes.




 

..eso de “Si hubiera hecho…”

agosto 12, 2015





Dicen que la vida se divide en tres tiempos: el presente, futuro y el pasado. De éstos, el presente es brevísimo; el futuro dudoso y el pasado, cierto. Vivir el presente a veces puede resultar complicado. La vida es ahora o nunca. Ayer ya pasó, nos guste o no lo que vivimos. De hecho, las principales dificultades aparecen cuando no nos podemos deshacer del pasado y le damos demasiada importancia, o cuando pensamos continuamente en un hipotético futuro, olvidándonos de la realidad. Nadie nos asegura que haya un mañana. Así es el presente, es el momento de perseguir los sueños, de amar a los seres queridos y de vivir con mayúscula.
            
Para mi, ni el pasado ni el futuro es real. El pasado es la base sobre la que se construye la vida y solamente podemos hablar de él por la memoria. Del mismo modo el futuro todavía no ha irrumpido por lo que únicamente  la proyección imaginaria nos permite hablar de él. En este sentido, lo único real es el momento presente, donde realmente se encarnan todas nuestras vivencias. Si lo pensamos fríamente, el pasado es el que nos ha traído al momento presente en todos los sentidos. Cada experiencia vivida ha ido forjando nuestra personalidad. En el pasado tomamos decisiones sobre como seremos más adelante, algunas de ellas de forma inconsciente.

La clave de todo está en la aceptación, la no resistencia. Algunas personas a veces nos hablan de “rendirse a la vida”, cuando en verdad se trata de no juzgar  lo que sucede como bueno o malo, sino simplemente aceptar que la vida sigue su curso y tratar de sacar siempre algo positivo de cualquier experiencia. A fin de cuenta el pasado, ya no existe más que en el recuerdo.
            
Es frecuente que nos preocupamos de nuestra situación pasada. Y para ello, acudimos a eso de “Si hubiera hecho…”. “Si hubiera dicho…” En todos estos casos estamos usando nuestra mente hacia un futuro imaginario que de ninguna manera podemos asegurar que alguna vez se hubiera experimentado. Y por supuesto no hay manera de afrontar esa situación porque simplemente. ¡No existe!, no es más que una creación de nuestra mente.

Pero quizás lo más peligroso de este juego, como decía anteriormente, es que muchas veces no somos conscientes de nuestras reacciones automáticas antes determinadas situaciones. Es importante tomar consciencia para poder modificar a tiempo aquellos comportamiento que nos alejan de lo que queremos conseguir o que simplemente nos hacen sentir mal.
            
Las personas que incurren en estas prácticas, por lo general tienden a desarrollar y arrastrar sentimientos de culpas por el pasado, y sobretodo el miedo, la angustia y la ansiedad por el futuro. Como en casi en todo, esta forma de vivir el presente, está en la pasión por lo que hacemos y lo que queremos conseguir y sobre todo confianza en uno mismo y en la búsqueda de un entorno que nos ayude a conseguir lo queremos. Es importante no perder nunca la ilusión, las ganas de alcanzar nuestros sueños.

Pero hay que dejar que la vida siga su curso sin valorar cada suceso como algo que se nos acerca o que nos aleja de nuestros objetivos. Si te acerca, sigues haciendo lo que realmente haces, Y se te alejas, descubrirás que el riesgo de vivir el presente vale la pena.

 

No sentir para no sufrir, no es un mecanismo adecuado...

agosto 12, 2015




De mis experiencias con el dolor y la enfermedad, he llegado a la conclusión de que el sufrimiento no es una elección personal, nadie elige el dolor o el aislamiento emocional por propia voluntad. Ahora bien, no existe ninguna anestesia para no sufrir, las épocas oscuras deben afrontarse con entereza, valentía e ilusiones renovadas. Siempre lo he manifestado de que la vida no siempre es fácil. Esta frase nos la suelen decir muy a menudo, y quien hasta el momento ha tenido la suerte de no ser “tocado” por la adversidad, no comprende aún el realismo de estas palabras.

Vivir es afrontar retos, construir uno, dos, seis o más proyectos, es permitir que la felicidad abrace nuestras vidas, y aceptar que, de vez en cuando, el sufrimiento llamará a nuestra puerta para ponernos a prueba. Y no, no todos asumimos esos golpes que nos trae la vida de igual modo. Hay quien afronta mejor las decepciones y quien por su parte, las interioriza permitiendo que minen su autoestima. Ninguna tristeza se vive de igual manera, al igual que ninguna depresión tiene el mismo origen, ni se vive igual en todas las personas. No obstante, existe un síntoma muy común que, de algún modo, todos habremos experimentado alguna vez: la anhedonia que según el diccionario medico es la incapacidad para sentir placer y disfrutar de las cosas. Nuestro cerebro, por así decirlo, “decide desconectar”. No sentir para no sufrir, aislarse, quedar anestesiado.

Puede que lo hayas sentido durante unos días, cuando te atrapa la apatía y el desánimo. Ahora bien… ¿qué ocurre cuando se vuelve crónico? ¿Qué pasa cuando dejamos de “sentir la vida” por completo de forma crónica? (una cosa muy común entren los diabéticos). Bueno la anhedonia,nos encamina a perder el placer de vivir. Tal y como he indicado al inicio, no existe ninguna anestesia adecuada para el dolor de la vida. Cuando la anhedonia aparece en nuestro cerebro a modo de mecanismo de defensa, no está causándonos ningún bien. Al contrario.

Investigando este síntoma me gustaría aclarar algunos aspectos sobre la anhedonia no es una enfermedad ni un trastorno, las personas diabéticas insulina dependientes tenemos un peligro mayor en experimentar este síntoma muy a menudo. Si bien es cierto que en su gran mayoría se relaciona de forma íntima con la depresión, también puede manifestarse a raíz de una esquizofrenia o de demencias como el Alzheimer. Todos, en menor medida, hemos experimentado anhedonia alguna vez: falta de interés por las relaciones sociales, por la comida, por comunicarnos… El verdadero problema llega cuando la anhedonia levanta un muro a nuestro alrededor, y nos quita todo atisbo de humanidad: no sentimos nada ante las expresiones de cariño, las caricias, no necesitamos a nadie a nuestro lado y ningún estímulo nos produce placer, ni la comida, ni la música… nada.

Si elegimos dejar de sentir para no sufrir, no estaremos protegiéndonos de nada. Estaremos cerrando las puertas a la vida, seremos almas que van deshilachándose poco a poco… Esta baja receptividad ante los estímulos exteriores, tiene su claro reflejo en un cerebro deprimido.Es importante que tengamos en cuenta qué tipo de procesos se desencadenan en nuestro interior cuando experimentamos anhedonia: De volverse crónico este estado y alargar en el tiempo dichos procesos depresivos, nuestras estructuras cerebrales sufren cambios, y éstos, afectan a nuestros juicios, pensamientos y emociones. Además el lóbulo frontal, relacionado con la toma de decisiones, se reduce. Los ganglios basales, relacionados con el movimiento, quedan afectados hasta tal punto que incluso el levantarnos de la cama supone un gran esfuerzo. El hipocampo, relacionado con las emociones y la memoria, también pierde volumen. Es habitual que tengamos fallos del recuerdo, que suframos indefensión, que nos obsesionen los pensamientos negativos.

A menudo se conoce a la depresión como la enfermedad de la tristeza. Pero en realidad, es algo que va más allá, es la cárcel de un cerebro emocional que no encuentra respuestas a los vacíos de la vida, a la decepción, a la pérdida de la ilusión. La depresión no se “cura”, no se afronta de un día para otro. Requiere múltiples enfoques, dependiendo como siempre de la realidad de cada persona. Los fármacos, las terapias, el apoyo familiar y ante todo los propios recursos que uno pueda llegar a desplegar son elementos clave. No obstante, por mi parte te invito a reflexionar en estos aspectos: No sentir para no sufrir, no es un mecanismo adecuado con el que vivir. Te permitirá “sobrevivir” pero estando vacío/a por dentro. No te permitas ser un cautivo eterno del sufrimiento. Si hay algo positivo que podemos sacar de la anhedonia, es que has dejado a un lado la capacidad de sentir. Ahora que estás “anestesiado/a” al dolor, es el momento de preguntarte qué NECESITAS.

¿Necesitas que la tranquilidad y la felicidad vuelva a tu vida? Vuelve a ilusionarte en ti mismo/a. ¿Necesitas dejar de ser prisionero del pasado? Haz un cambio hacia delante. ¿Necesitas dejar de sufrir? Atrévete a vivir de nuevo, abre las puertas de tu corazón, permítete ser feliz otra vez. Piensa en estos aspectos durante unos momentos y recuerda siempre que vivir, es SENTIR en toda su intensidad. Ya sea en su lado positivo, como en el negativo.
 

... La etica, la inteligencia y la competencia.

agosto 11, 2015





El mundo actual está repleto de mensajes que te invitan a competir con los demás. De hecho, te llaman “competente” si eres capaz de realizar una labor con eficiencia. Sin embargo, competir lleva implícita una realidad algo desconcertante: en toda competencia hay ganadores y perdedores. Aún así, casi nadie cuestiona la validez de competir. Se asume como un hecho natural e inamovible.En realidad, todo el sistema económico y político de Occidente se basa en la competencia. Que algunos salgan perdiendo se asume como un “daño colateral” sin mayor importancia. Que las personas deban ajustarse a modelos impuestos, tampoco se considera como un hecho que deba ser cuestionado.

La competencia supone, de entrada, una confrontación. Bien sea en el terreno físico, intelectual, psicológico o cualquiera que sea. Si de competir se trata, el otro, en esencia, es un rival. Y la tarea implícita de todos los involucrados es probar que son mejores que los demás. La cultura no hace más que alentar esta lógica. Si adquieres una habilidad, te dicen que lograste acceder a una “competencia” laboral o educativa. Te aseguran que el mundo laboral es “una selva”, en donde sobreviven solo los más fuertes. Te fijan metas, como en una carrera de atletismo. Lo que nadie te cuenta es que para competir debes aceptar dos realidades incómodas: un evaluador y unas reglas de condicionamiento.

¿Quién es el evaluador? Siempre se trata de una figura de poder. El maestro, el jefe, el jurado, etc. Es esa persona o esa instancia quien define cuáles son los parámetros que debes alcanzar para ser bien calificado, para ganar.Esas figuras de poder no siempre son los mejores en lo que hacen. Muchas veces califican lo que haces desde sus propias carencias, neurosis o caprichos. Un jefe, por ejemplo, puede otorgarle el ascenso al más divertido o al más adulador y no al más comprometido o al mejor preparado. Esto lo vemos diariamente.

Al aceptar una instancia de evaluación, también estás aceptando un esquema de condicionamiento.
Recibirás un premio o un castigo, de acuerdo a si te ajustas o no a las reglas de juego que te impone la figura de poder. El precio de aceptar pasivamente este tipo de realidades, es tu libertad y tu criterio. En otras palabras, el respeto por ti mismo.

La sociedad actual tiene bien definido el tipo de persona que alcanza el éxito. Debe ser alguien equilibrado, seguro, informado, sagaz y con un tipo de inteligencia capaz de absorber y procesar rápidamente las situaciones para ponerse al frente. Pero no todos somos tan seguros, ni tenemos tantas habilidades sociales o intelectuales como para alcanzar ese éxito prometido. A quienes ganan en este modelo, ni siquiera se les ocurre cuestionarlo. Pero quienes pierden saben que deben invertir un alto componente de angustia, tensión y frustraciones para ajustarse a lo que se supone que otros esperan de él.

La ética genuina está estrechamente relacionada con la inteligencia,cuanto más desarrollada está la inteligencia, más ética es una persona. Y esa ética descansa sobre dos grandes valores: la justicia y la cooperación.Ganar o perder no es una realidad individual, sino colectiva. Y tanto ganar como perder, no se refiere a la confrontación con otras personas, sino al logro de propósitos que benefician a todos.

En el fondo del tema lo que se hace evidente es la tensión que existe entre el bienestar individual y el colectivo. Entre el narcicismo personal y el respeto y la consideración por los demás. Además, por supuesto, las contradicciones que pueden existir entre los intereses del poder y la ética individual.

Se trata de un asunto complejo que no podríamos resolver aquí. Basta decir que en este tema, como en tantos otros, se hace necesaria la reflexión. No existe un “orden natural” en las sociedades humanas. Todos los valores y todos los modelos son susceptibles de ser moldeados.

Finalmente todos hablan de la paz, pero nadie educa para la paz… En el mundo educan para la competencia y la competencia es el comienzo de cualquier guerra.
 

... los años y los daños forman un equipo

agosto 11, 2015





Cuando uno llega ha cierta edad, experimenta una sensación de que maduramos con los daños, no con los años, por que simplemente no es el tiempo el que nos hace entender que las derrotas merecen que miremos de frente y renovemos nuestro espíritu.Son los daños y las punzadas en el estómago los que le dan la vuelta a nuestro mundo y desmantelan nuestra vida. Y es que salir dolorido o herido de una batalla es la mejor manera de comprender que en la vida hay tantas razones para sufrir como uno quiera.

El dolor tiene un color tan triste como los caminos llenos de hojas secas quebradas por el paso de sus transeúntes, pero es tan necesario para regenerarnos como lo es el otoño para la floración de nuestros árboles. Cuando el cielo se nubla solo una mirada sabia forjada en la melancolía puede apreciar su belleza y su motivo. Y es que la lluvia, como las lágrimas, tiene el poder de limpiarlo todo y de ayudarnos a contemplar lo que nos rodea con claridad.La lluvia cae porque las nubes no aguantan el peso, las lágrimas caen porque el corazón no aguanta el dolor.

Por su parte, los años nos dan la perspectiva que otorga haber acumulado batallas perdidas y sentimientos encontrados. El tiempo nos abraza con el equipaje que ofrece pensar en uno mismo y haber tenido que lamer nuestras heridas.Los años y los daños forman un equipo perfecto para construir terrenos a los que sembrar con cada paso. Digamos que nos ofrecen la posibilidad de disfrutar de una mirada experimentada que pueda ver más allá de la visión, de los ojos y del tiempo.La sabiduría más allá del paso de los años

Cuando has sufrido puedes entender que en verdad todo es hermoso, todo es relativo y todo es nuevo. Resulta paradójico darse cuenta de que el momento en el que empiezas a cambiar coincide con aquel con el que comienzas a aceptarte tal y como eres.No es necesario llegar a la tercera edad para saber que nuestro conocimiento puede ir más allá del filtro de la mente. Entre las cuatro paredes de la sabiduría se encuentra un solar de intuición emocional, un oasis de enseñanzas y un paraíso para la madurez. La madurez emocional no es como la física. Nuestro cuerpo se desarrolla irremediablemente con el paso de los años. Envejecemos y nos arrugamos sin poder evitarlo. No podemos afirmar que los años llevan consigo un desarrollo psicológico paralelo aunque, obviamente, también tiene mucho que ver.

Hay cientos de manuales que nos enseñan a desarrollar habilidades que ni siquiera imaginamos, sin embargo no hay ninguno que nos ayude a manejarnos en la vida. Nadie nos dice cómo tenemos que crecer emocionalmente, sino que lo aprendemos por ensayo y error (o sea, cayéndonos y levantándonos). No haber tenido una vida fácil me ha enseñado a transitar por los caminos más complicados que existen, los de uno mismo. Y es que no se trata de amueblar nuestra cabeza con piezas de la mejor calidad, sino de estudiar nuestro corazón y nuestras emociones.Sí, los daños y el dolor que estos ocasionan nos ayudan a desarrollar nuestra inteligencia emocional, a aceptar lo que viene, a fluir y a mirar hacia nuestro interior sin miedo, guiñándole un ojo a todas aquellas situaciones complicadas que un día nos hicieron caer.

A veces la impermanencia de lo esencial nos golpea con fuerza y desmorona nuestro castillo, pero aún nos queda todo un recorrido vital al lado de esa parte de nosotros que sufrió o que sufre. Por eso la tenemos que cuidar… Como gran parte de nosotros sabemos, el sufrimiento no es un camino que podamos conocer a través de un libro, es un paso hacia la libertad y el coraje de un corazón tierno forjado en la realidad que a cada uno nos toca vivir.


Dedicado a todas esas personas que en estos momentos se sienten identificados con estas palabras, a todas esas personas que se encuentran invadidos por la desesperanza de un mundo que tiende a deshumanizarse
.
 

... Ellas o ellos no viven ni dejan vivir

agosto 10, 2015

Por conocimiento de causa te confirmo que debes alejarte de las personas conflictivas para mejorar la salud y el alma. Tomar distancia de los conflictos mejora nuestra salud física y emocional. Hay personas que nos agotan, que nos chupan la energía y que aniquilan nuestra capacidad de reacción. Son verdaderos destructores de nuestra salud y de nuestra paz interior, enferman nuestra capacidad emocional y distorsionan nuestra sensibilidad.

La verdad es que con el paso del tiempo acabamos desconociendo a muchas de las personas que creíamos conocer y nos damos cuenta de que vivíamos sometidos a sus exigencias, sus habladurías, sus comportamientos y, sobre todo, a sus emociones tóxicas.Estas personas no saben respetar ni considerar a los demás, a los que utilizan como marionetas de su mal carácter y como dianas de sus conflictos externos e internos. Ellas o ellos no viven ni dejan vivir y, como consecuencia, frenan el desarrollo y crecimiento personal de los que les rodean. Puede que lo hagan de manera consciente o no, pero lo que está claro es que nos ahogan y nos intoxican haciendo que nos sintamos vulnerables, que nos enfademos con facilidad o que tengamos ganas de marcharnos y de dejarlo todo.

Como es obvio, aunque sería lo más adecuado no siempre podemos alejarnos físicamente de estas personas, pues por ejemplo pueden ser familiares o compañeros de trabajo. No obstante, si tenemos la posibilidad de tomar distancia física sería el complemento más apropiado para nuestra salud. Sin embargo, podamos o no hacerlo, lo verdaderamente importante es lograr un distanciamiento emocional. O sea, que lo mejor es conseguir tener la fuerza suficiente para mantenernos fuera de su capacidad de acción y que no nos influyan sus comportamientos.

PERO : ¿Cómo podemos conseguir distanciarnos emocionalmente de alguien que nos hace daño?,te cuento lo que me ha ayudado en mis experiencias con este tipo de gente, que si tienes en tu vida alguien que te hace daño puedes jugar con la ventaja  de la anticipación, pues sabes que sus reacciones o sus intenciones cada vez serán más predecibles. En este sentido cabe subrayar lo que comentábamos anteriormente, y es que puede que las personas que nos rodean no quieran crear mal ambiente, sino que no saben relacionarse con el entorno de otra manera.O sea, que al dejar de dar importancia a lo que esas personas hagan y de centrar tu atención en los problemas que te están creando, dispondrás tu vida para tener más oportunidades de crecimiento y dejar de minar tus fuerzas y tu autoestima. Por estas razones tenemos que jugar con las expectativas. Esperamos tanto de los demás que somos incapaces de aceptar la realidad tal y como es. Esto genera desilusiones y sometimientos, alimentando una atmósfera en la que resulta muy complicado respirar.

Mantener la perspectiva nos ayudará a lograr cierta indiferencia y bajarnos de esa montaña rusa emocional, consiguiendo separar nuestras preocupaciones de las suyas y liberándonos de sus inseguridades y de sus reacciones desproporcionadas. La idea es esclarecer nuestra mente y poder exponer nuestros pensamientos y emociones sin miedo a las consecuencias cuando llegue el momento. Esto tendrá un resultado tan rápido y directo como satisfactorio: nuestros problemas disminuirán y podremos vivir en paz.

Estoy convencido de que cuando nos alejamos del dolor, nos acercamos a la felicidad, por eso debemos alejarnos del miedo y aproxímarnos a la indiferencia. No debemos machacarnos intentando mantener una buena impresión de los demás o pensando que siempre tienen buenas intenciones.

Dicen que cuando alguien tiene la intención de dañarnos el mejor desprecio que le podemos hacer es no hacerle aprecio; es decir, no dejar que merme nuestra autoestima e ignorar sus mensajes negativos.Los ambientes tóxicos y conflictivos tienen una capacidad de contagio devastadora para nuestra salud y cuanta más distancia emocional tomemos de ellos, mejor nos sentiremos.

La vida es demasiado corta como para vivir angustiado. Por eso, ama a las personas que te traten bien y distánciate de los que no lo hacen. Sin remordimientos.


Dedicado a todas esas personas que en estos momentos se sienten identificados con estas palabras, a todas esas personas que se encuentran invadidos por la desesperanza de un mundo que tiende a deshumanizarse
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... libera de preocupaciones y nos hace "disfrutar más las cosas"

agosto 9, 2015






Necesitado de muchos abrazos, escribo sobre el simple acto de abrazar que no se siente solo en el cuerpo. Está demostrado que este simple gesto reduce la segregación de cortisol, una hormona que se produce en el organismo ante situaciones estresantes, un abrazo propicia la segregación de oxitócina, hormona cuya principal función es hacer que el individuo se sienta bien y cariñoso. Su efecto químico también está relacionado con la bondad social, cuyo objetivo es la función de conectar a unas personas con otras.

Considero que el contacto físico y los abrazos son cada vez más importantes y necesarios según se va cumpliendo años. Por que cuanto más frágiles somos más importante es este contacto para la buena salud. La soledad, en que uno vive, particularmente asociada a la edad, tiene efectos muy adversos en el bienestar.

El abrazo es beneficioso para todos. "Cuando abrazamos y nos abrazan todos los órganos de nuestro sistema se activan: el corazón, el cerebro, los sensores de nuestra piel y nuestro sistema endocrino. Este gesto nos beneficia con una energía extra y una sensación de paz y equilibrio". Pero no es todo. Más que una palabra de aliento en momentos difíciles, al intercambiar abrazos en esas situaciones “las personas son más susceptibles a despertar al niño que llevamos dentro”. Nos libera de preocupaciones y nos hace "disfrutar más las cosas".

Una mirada, una caricia, la proximidad y el contacto son gestos necesarios para tener una buena calidad de vida.Cuando alguien es tocado, acariciado o abrazado, los receptores de la piel también se activan. Estos mandan señales al nervio vago del cerebro, responsable de reducir la presión sanguínea. A más abrazos, menos presión sanguínea. Algunos expertos aseguran que son recomendables cuatro abrazos diarios para vivir bien.

Todos los tipos de abrazos sirven: a un amigo, el de un padre o de una madre e, incluso el de un desconocido. El abrazo es un acto de cordialidad y calidez y tiene como finalidad impulsar la interacción afectiva entre los individuos. "Los abrazos son un gesto recomendado para todos, pero están, especialmente, indicados para aquellos que padecen desórdenes emocionales. Es una actitud que se está perdiendo debido a la sociedad del individualismo en la que vivimos, hemos perdido ese contacto con el otro, esa relación con el otro, de compartir con el otro. Los efectos de los abrazos en las personas,ha demostrado que produce unas consecuencias muy positivas en individuos que padecen estrés, depresión u otro trastorno afectivo. 

Un gran por ciento de la población en cada país, padece depresión –trastorno caracterizado por la apatía, la abulia (falta de voluntad o iniciativa y de energía) y la anhedonia (falta de placer por las cosas)–. Abrazar puede ayudar a mejorar los resultados del tratamiento de los trastornos emocionales. El simple acto de abrazar no se siente solo en el cuerpo, los abrazos también reducen de forma significativa la preocupación por morir y mejoraban nuestra actitud ante los miedos existenciales. 

Por último, “¿quiere hacer algo por las generaciones futuras? 

Hay que abrazarlas”,por que existe una fuerte vinculación entre el contacto físico y la reducción del estrés, principalmente, en las primeras etapas de la vida.

Te envió un abrazo que comienza en mi corazón.
 

... el de creer en uno mismo

agosto 9, 2015




Me encantaría te plantearas la siguiente pregunta: “¿qué es para ti una opinión?” Una de las cosas que habrás podido pensar, seguro que es parecida y universal: la opinión de la persona que amamos con todo nuestro ser nos condiciona e importa tanto, que nos lleva muchas veces a ser lo que no somos, a dejar de lado nuestro ser y esencia, y abandonarlo en muchos casos para siempre. Puede ocurrir que también dejemos de ser lo que somos con la pretensión de encontrar un consenso mutuo y apoyo a algo que para esa persona tan importante no es de su gusto. Algo peligroso que nos condiciona a quedarnos en ese punto y responder siempre con un sí lleno de dudas y resignación. En definitiva, lo que no somos.

Muchos de nosotros vivimos nuestro día a día pensando más en el que dirán, que en nosotros. Vivimos en un constante miedo a ser nosotros mismos, lo que nos lleva a intentar ser como quieren las personas a las que respetamos, queremos y “creemos” que esperan que seamos. En definitiva, casi siempre acabamos realizando las acciones que a los demás les gustaría, buscando conseguir lo que ellos mismos anhelan pero no lo que sentimos. Muchas veces me he preguntado a mí mismo el “para qué” de esta energía que nos lleva a vivir así nuestra fantástica vida. Y llegué a la conclusión de que cuando amas o quieres a alguien, te mueve el continuo deseo de no fallarle y buscar la aceptación con orgullo por su parte, de nuestra persona. 

La amistad, es un apoyo fundamental. Una parcela esencial a la hora de desarrollarnos completamente como lo que somos y brillar con luz propia es la amistad. Aquellas personas que elegimos, que no nos llegan por casualidad y que, cuando son auténticos y verdaderos se preocupan por darnos lo mejor.Los mejores consejos suelen provenir de ellos ya que nos conocen demasiado bien, tanto nuestras vulnerabilidades como nuestras potencias personales.Por todo eso, nos pueden afectar tanto las creencias que puedan tener de nosotros mismos. ¿Lo bueno de tus mejores amigos? Siempre tienen algo extraordinario que transmitirte o para hacerte mejorar. Incluso llegando a tener la sensación de que nos conocen mejor que nosotros.Pero lo importante, es estar seguros y confiar en nosotros; de esta manera, podremos aceptar los consejos de los demás y no condicionarnos.

Atrévete a ser tú mismo cada día de tu vida,en resumen, como compartía contigo al principio, vivimos nuestro día a día intentando hacer felices a las personas que queremos, intentando en todo momento no decepcionarlos y al final, teniendo como consecuencia ser quien no somos.Pero hay que tomar las riendas de nuestra vida!

Te invito a que tomes un momento de reflexión y respondas las siguientes preguntas poderosas: ¿alguna vez te has planteado si te sientes libre?, ¿eres feliz con tu vida y con cómo eres de verdad?, ¿te sientes orgullosa de ti mismo?, ¿sabes cual es tu sueño?, y la más importante de todas ¿haces lo que sientes o lo que debes?. Si respondes a éstas con una negativa, probablemente será el momento de dar un giro a tu vida y tomar las riendas de tus propios deseos, ser el capitán de tu destino y volar libre. Sin máscaras, ni condicionamientos excesivos de tu entorno. 

Pero no puedo despedirme de ti hoy, sin aclararte por otro lado que la opinión de la gente que nos rodea claro que es muy importante, necesaria y supone un apoyo a la hora de mejorar nosotros mismos. Las personas que nos aman, ya sabes que son los mejores consejeros y maestros que podemos tener. Te conocen mejor que nadie y hasta mejor que tu, en ocasiones; ya que tus miedos no les condicionan, y pueden ser libres.

Es importante pensar con sinceridad quién eres y quién deseas llegar a ser, a convertirte. ¿Te sientes bien con ello?, ¿están todas tus emociones y sensaciones vitales en orden, donde deberían estar para sentirte bien?. Ya sabes que tú mismo tienes el poder y los recursos para llevar a cabo cuantos giros positivos en tu vida necesites. La vida nos crea para sentirnos bien con nosotros mismos, amarnos, entendernos y dar lo mejor de nosotros al mundo y los que nos rodean. Y para ello, necesitamos ser sinceros. En definitiva, nosotros mismos. No hay nada más poderoso que quién cree en sí mismo y tiene ilusión por conseguir sus sueños y deseos

Atrévete a integrar en tu día a día la creencia de que “el poder más grande que existe en el mundo es el de creer en uno mismo” y empléalo contigo y tu alma, con todo tu corazón. Anímate a ser, como dije anteriormente, el capitán de tu alma, de tu propio destino.

Feliz Domingo.
 

.. entrena a tu mente y conviertela en tu aliada

agosto 9, 2015





El dolor, por fuerte que sea, se hace más llevadero si uno está convencido de que con el tiempo se curará. La peor calamidad es tolerable si uno cree que pasará. La angustia más penosa se alivia tan pronto como la tranquilidad está al alcance de la vista.No podríamos vivir si ante una situación de dolor, no pensáramos automáticamente que pasará, que el tiempo curará nuestras heridas.Los malos momentos son eso, momentos. Ese es el pensamiento que debemos tener en nuestras mentes cuando estamos pasando malos  momentos.

Por algo dicen que cuando una puerta se cierra, se abre una ventana. Intentar ser positivos, incluso en los malos momentos,me ayuda profundamente.El anhelo de curarnos constituye la mitad de nuestra salud.La mente es poderosa…Cuando enfermamos el solo hecho de pensar que nos vamos a curar, ayuda a la enfermedad tremenda mente. Está comprobado que las personas pesimistas tardan mucho más en sanar que las optimistas.

Las personas que funcionan bien en este mundo son las que al levantarse por la mañana buscan las circunstancias que quieren, y si no las encuentran las inventan, Si cada día nos levantásemos con las ideas claras, con el propósito de que nosotros somos los que manejamos y gestionamos nuestras propias circunstancias, sentiremos que todo nos sale mejor. La cuestión está en que si las circunstancias no son las idóneas, hay que construirlas, inventarlas o reinventarlas. Seamos nosotros los que vayamos a buscar las oportunidades.

Entrena a tu mente y conviértela en tu aliada.Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad. Es una sabia frase sobre el valor de la positividad en nuestras vidas.¿De qué vale realmente lamentarnos o quejarnos? Tan solo de sentirnos mal con nosotros mismos, con nadie más. Si nos quejamos y culpabilizarmos constantemente, nos encontramos focal izando nuestra mente en lo negativo. ¿Por qué no buscar lo positivo de las situaciones o el aprendizaje que podemos obtener?. Aunque nos resulte complicado, somos capaces de ver cualquier cosa de modo diferente trabajando nuestra inteligencia emocional.

Los seres humanos creemos en lo que queremos creer, en lo que nos gusta creer, en lo que respalda nuestras opiniones y en lo que aviva nuestras pasiones.Cierto es que cada uno de nosotros es un mundo y creamos la realidad a nuestra manera. Cada uno de nosotros tiene sus propias creencias, sus propias opiniones y eso sin duda, nos hace sentirnos únicos y diferentes.Es imposible vivir conforme a las creencias de los demás en todo momento y ser coherentes con nuestros pensamientos y nuestras acciones.Plantearlo de forma clara y sincera a los demás, mostrarles nuestro punta de vista mientras respetamos el suyo, nos alejará de pensamientos contradictorios interiores.

El secreto de la humanidad está en el vínculo entre las personas y sucesos. Las personas ocasionan los sucesos y los sucesos forman a las personas.Sin duda, nuestra relación con los demás, condiciona nuestras vidas. Junto a otras personas vivimos momentos mejores, peores, irrepetibles… y de esos momentos, nacen vínculos casi eternos en ocasiones, aunque en otras se debilitan para dar paso a formar otros nuevos.Los seres humanos estamos para complementarnos, en lo bueno y en lo malo. Así es la vida, una relación de relaciones.

Tú perseveraste en el empeño, es nuestro propio esfuerzo lo que le trae la buena suerte.Esta frase es sin duda un alegato al esfuerzo.Ser constantes, pacientes y no cejar en el empeño, construye la fortaleza para seguir caminando hacia nuestros sueños .Aunque muchas veces nos irritemos y pensemos que esa persona ha tenido más suerte que nosotros con la mitad de esfuerzo, nunca debemos de dejar de creer en él. Detrás de grandes personas, hay grandes esfuerzos.
 

.. Al final, todo llega

agosto 8, 2015





Ampliando un poco sobre el tema de la "espera ", dicen que cuando no esperas nada… todo llega. ¿lo has oído alguna vez? Es curioso analizar las sencillas realidades que suelen esconderse en estas frases o expresiones de la psicología popular. Miro la vida con tranquilidad, desactivando miedos, egoísmos e ideas negativas que pongan alambres a mis pasos. Mi mente está abierta a cualquier ventana. No espero nada y lo espero todo, porque al final, todo llega

Es posible que más de uno piense que eso de “no esperar nada” puede encerrar alguna actitud derrotista, de quien se deja llevar por los hilos de otros y por la fuerza de las circunstancias. Nada más lejos de la realidad. No esperar nada y permitir que las cosas lleguen, es actuar con equilibrio, apertura y permisividad interior. En el día a día y aunque te parezca lo contrario, solemos acumular muchas actitudes y pensamientos limitantes. Lo hacemos casi sin darnos cuenta… “Casi que no le propongo esto porque me va a decir que no”. “Mejor lo intento otro día porque seguro que fracaso“, “A mi esas cosas nunca me salen bien, así que para pasarlo mal mejor no lo intento…“

En ocasiones, somos nosotros mismos los artífices de esos muros que impiden que las cosas lleguen. Debemos estar abiertos, abiertos de mente y corazón. Empezaremos haciéndote una pequeña reflexión: si no somos conscientes de nuestras propias actitudes limitantes, nunca podremos derribar esos muros que nos impiden que las cosas lleguen. Para ello, para darnos cuenta de muchas de esas cosas que tenemos “alojadas” en nuestro interior, y que nos cortan las alas del crecimiento y parte de nuestra felicidad, debemos entender de dónde vienen las actitudes limitantes: De nuestra educación..? Una buena parte de lo que somos ahora, hunde sus raíces en esas etapas tempranas en las que construimos el vínculo con nuestros padres, nuestras madres, abuelos, abuelas y hermanos.Si no nos ofrecieron seguridad, si criticaron nuestros pensamientos e ideas, si nos sobreprotegieron o no nos demostraron cariño alguno, todo ello ha dejado huella en nosotros.

Es muy posible que a medida que maduraras, intentaras cambiar en ti muchas de esas actitudes limitantes. Que te atrevieras a hacer lo que decían que nunca harías, que hayas avanzado con pasos seguros volviendo el rostro a heridas del pasado.Los ecos de una infancia traumática, suelen limitarnos en muchos aspectos. No lo permitas, nunca dejes de confiar en los demás, y aún menos que todo llega. Que las cosas buenas pueden ocurrir.

La vida no siempre es fácil, y dependiendo de la actitud y las estrategias personales con las que afrontemos las cosas, obtendremos un aprendizaje u otro.Si somos abandonados por nuestra pareja, nunca caigas en el error de pensar que no mereces ser amado. Afronta el duelo con entereza, avanza siendo resiliente y abre tus esperanzas a la vida atreviéndote de nuevo a querer y a dejarte querer. Si fracasas en un proyecto, no te rindas ni te atribuyas ideas como que no eres apto, que no eres hábil, capaz. Reestructura tus pensamientos, aprende de los errores, obtén un aprendizaje y enfócate de nuevo hacia ese propósito.Experiencias negativas no gestionadas de forma adecuada producirán efectos no deseados.

En ocasiones, muchas de esas actitudes limitantes parten de nuestra propia personalidad, de indecisiones, de miedos, de cerrarnos puertas casi sin darnos cuenta porque preferimos seguir habitando en nuestro “círculo de seguridad”. La vida siempre está un paso más allá de tu zona de confort.Es ahí donde las cosas pasan y donde todo llega. Permitirnos no esperar nada, soñándolo todo.No se trata de no esperar nada, en absoluto. Sino de reestructurar un poco nuestra actitud hacia la vida, hacia nosotros mismos, permitiéndonos que las cosas pasen.

Me explico: hay que evitar la “visión de túnel”. Todos lo hemos vivido alguna vez, son esos momentos en que nos focalizamos en algo en concreto, perdiendo a su vez la capacidad de ver lo que sucede a nuestro alrededor. Puede que tengas esos días en que pienses que nada tiene solución, que las cosas “son como son” y que no hay otro remedio más que lo inevitable. Desactiva esos pensamientos. Tampoco hace falta ensalzar un “positivismo ciego” que nos cree falsas esperanzas. Coge aire y déjate llevar, no esperes nada pero mantén la mente abierta mirando todo lo que te envuelve, déjate llevar con esperanza y tranquilidad. Deja a un lado lo que sientes y piensa en lo que necesitas. En ocasiones, los sentimientos nos ciegan o nos aferran. Hay momentos en que el amor, por ejemplo, aún causándonos infelicidad, nos encadena a esa relación de la que no queremos “despegarnos”. En lugar de sentir, pregúntate qué necesitas. ¿Necesitas libertad? ¿Necesitas ser tú mismo? Permítete entonces ser feliz de nuevo. Al final, todo llega.

Nuestra actitud hacia la vida siempre debe ser abierta, tranquila y segura. Mientras sepas siempre cuáles son tus prioridades en el día a día, las cosas irán sucediéndose tal y como deben. A tu ritmo.
 

... ¿Todo ocurre por casualidad, el azar?

agosto 8, 2015




Hace días que necesitaba escribir esto. Quiero, si me permites, reflexionar sobre mis propios pensamientos y compartirlos contigo. Mi intención es que poner en común estas reflexiones sirva para remover algo en ti, querido/a lector/a. Si has llegado hasta aquí en busca de respuesta o, al menos,  para conocer una interpretación sobre ella, te adelanto que he dejado un final abierto para que seas tu quien saques tus propias conclusiones y las compartas.

Os lanzo una pregunta:

¿Todo ocurre por casualidad, el azar? o ¿todo ocurre por algún motivo, es decir, por el movimiento que nosotros mismos generamos?

Esta es mi historia:

Antes de ayer por la mañana me senté delante de la pantalla del computador, esperando a que mis manos y mi cabeza se pusieran a la obra, pero no hubo respuesta alguna. Tan sólo tenía una idea vaga en mi cabeza de aquello que quería escribir y tras cinco minutos decidí dejarlo para más tarde. Quizás estaba cansado o no muy inspirado para hacer un escrito, así que salí a la calle a despejarme.Así lo hice. Lo cierto es que me vino muy bien el cambio de aires.
Unas horas más tarde, más decidido y con ganas, volví a plantarme delante de la pantalla a modo de reto conmigo mismo. Y nada. Imposible. Tan sólo habían pasado diez minutos y ya me di por vencido al sentir que ese también iba a ser un nuevo intento fallido. Por tanto, abandoné otra vez la silla de escritorio y busqué en la lectura mi entretenimiento, sobre todo para dejar de pensar en mi incapacidad de escribir este artículo. ¡Que casualidad! en la pagina que estva leiendo habia una cita que describía justo cómo me encontraba ante tal vacío de ideas ¿Acaso el mundo me mandaba señales?.Cerré el articulo y volví de nuevo a la carga.

Más inspirado y con ideas de cómo estructurar aquello que quería contar, o eso pensaba, apoyé con firmeza mis dedos para escribir lo que estava pensando y escribí– ¿Casualidad o causalidad?- y me sentí mejor conmigo mismo. Como si hubiera superado la barrera del vacío con aquella compleja interrogación.Y ahí se acabó mi inspiración, o mejor dicho, mis ganas y mi paciencia. Desesperado, tras unos pocos minutos de búsqueda de otra casualidad que me llevara a dar con la tecla, me levanté de nuevo, hice la cena y fui a darme una ducha, por aquello de intentar “refrescar mis ideas”.Pero ya estaba demasiado cansado y pensé que era mejor dejar de intentarlo, así que me fui a la cama. Mañana será otro día.

A primera hora de la mañana me desperté con ímpetu. Desayuné y me planté delante del que estos días se había convertido en mi “enemigo”: el teclado y la pantalla. Con la sensación de estar estancado en un bucle infinito, volví a entrar en el mismo proceso de frustración del día anterior que hacía que volviera a dudar acerca de mi capacidad para redactar este artículo.¿Acaso no era casualidad sino causalidad por mi parte?, ¿no era yo mismo el que estaba aplazando lo que me parecía imposible?.Lo cierto es que no aguantaba ni cinco minutos sentado en la silla. En muchas ocasiones, la inspiración no se presenta sin más sino que hay que buscarla.

Podría haber hecho borradores, esquemas, buscar información acerca de esta temática o directamente aceptar que debía pasar a otro tema con la esperanza de poder enlazarlo con este. Sin embargo, me dejé llevar por la desesperanza, por la frustración que a su vez me llevaba a pensar que no era capaz cuando realmente sólo pasaban minutos y yo no hacía nada por intentarlo.Ahora me encuentro escribiendo estas últimas palabras, que casualmente(¿o causalmente?) me han llevado a la pregunta más importante: ¿Tenía miedo de escribir lo que pensaba? o ¿no estaba seguro de compartir con vosotros/as estos pensamientos que me empeñaba a buscar como por casualidad?.

Sólo hay dos cosas ciertas en este escrito:La primera es que, por casualidad, me he encontrado la siguiente cita: “Las dudas no resueltas son los miedos no aceptados”.La segunda es que, por causalidad, por hacer un esfuerzo, un pensamiento me ha llevado a otro. He sido yo el dueño de mis frases y mis emociones.
La casualidad no es, ni puede ser más que una causa ignorada de un efecto desconocido en este mundo que es el patio más grande que existe.
 

... lo que esperes sea de ti mismo

agosto 8, 2015





Si no quieres decepcionarte, no te esclavices esperando a que los demás actúen como tú consideras adecuado o esperas. No estés continuamente pendiente de que los demás muevan la ficha, pues hay partidas en las que tenemos que jugar solos. Dicen que quien mucho espera, se decepciona y que quien nada espera, se sorprende. Es por esto que me parece mucho más atractivo vivir asombrada. Sin embargo, es verdaderamente difícil no esperar nada de nadie…

Si quieres sentirte defraudado, entonces pon toda tu ilusión en que suceda algo o en que alguien haga algo. Tus expectativas tienen mayor poder para hacerte daño cuanta más esperanza pones en ellas. Así de simple. Lo cierto es que la vida es un misterio que merece ser vivido. En este sentido, lo recomendable es no estar pendientes de manera constante de lo que va a suceder o de cómo se van a comportar los demás con nosotros.

Estamos cansados de que nuestros planes al final nunca salgan bien, o de que sentir que nuestros amigos, nuestros compañeros, nuestra pareja o nuestra familia nos han fallado. Pero es muy complicado dejar de esperar que tu pareja esté en cada momento a tu lado o que tus amigos estén siempre disponibles es harto difícil para la gran mayoría. Si nos paramos a pensar sobre esto, nos daremos cuenta de que no es algo que solo nos afecte a nosotros porque nos sentimos defraudados, sino que estamos coaccionando a los demás y privándolos de su libertad de acción. Esto se acaba convirtiendo en la pescadilla que se muerde la cola; es decir, que entramos en modo bucle, no avanzamos y enquistamos más el problema.

Para darnos cuenta de esto deberíamos de pensar lo que nos sucede a la inversa, o sea, cuando alguien espera algo de nosotros y así nos lo muestra. ¿Verdad que cuando esto ocurre te sientes con cierta “obligación moral”?.Como consecuencia de ello acabamos quemándonos y, en no pocas ocasiones, actuando en modo rebote. Es decir, que cuanto más esperen de nosotros y más hagamos por cumplir esas expectativas, más probabilidad habrá de que nos rebelemos y actuemos como nos plazca. A veces llegamos incluso a actuar en contra de nuestra voluntad solamente por reafirmarnos. Esto ocurre con mucha frecuencia en las relaciones de pareja y es que, cuanto más se solicita, más probabilidades de saturación tenemos.

Cuando te permites lo que mereces, atraes lo que necesitas, por que es muy importante que lo que esperes sea de ti mismo.Lo ideal es que para no defraudarnos y no agobiarnos no esperemos nada de nadie, sino que dejemos que la vida fluya como corresponda.Cuando dejemos de ponernos este tipo de trabas notaremos que todo se vuelve mucho más simple, que podemos decirle adiós a las necesidades y que hemos descargado piedras de nuestra mochila. El objetivo último es enmarcar nuestras expectativas en nosotros mismos y no en los otros, pues además de que muchas veces somos injustos nos conduce a la decepción. Este desencanto o desilusión suele producir cierta desconfianza y, por lo tanto, estados emocionales indeseables y actitudes poco saludables.

Estamos tan enfermos de certeza que no conseguimos tolerar la incertidumbre en nuestras relaciones. Por esta razón, la única medicina que puede evitar que nos sintamos abandonados o defraudados es trabajar nuestros miedos y nuestros aspectos emocionales más íntimos de tal manera que no dependamos de los demás para ser felices. Es decir, es muy angustiante pensar que la persona que amas puede dejar de hacerlo, pero cuida que ese miedo no vaya unido a inseguridades e idealizaciones.

Que alguien no esté pendiente de ti a cada segundo o que no tenga el detalle que tu hubieses tenido no quiere decir que no te quiera. Simplemente significa que sois personas diferentes.Ahora bien, si alguien no te atiende nunca no se trata ya de una cuestión de expectativas, sino de falta de respeto y de interés. Aunque por suerte o por desgracia esto solo se aprende a base de golpes, o sea, con la experiencia.Si no quieres decepcionarte, no te esclavices esperando a que los demás actúen como tú consideras adecuado o esperas. No estés continuamente pendiente de que los demás muevan la ficha, pues hay partidas en las que tenemos que jugar solos.

Feliz fin de semana.
 

... emoción tan dañina, y tan conocida

agosto 6, 2015




El dia de hoy me gustaria escribir sobre un sentimiento que divide a seres humanos, ése es el orgullo. El orgullo es aquello que se impone incluso cuando sabemos que no tenemos la razón, cuando sabemos que no nos llevará por buen camino; no siendo capaces de renunciar a él. Me pregunto : ¿Cómo es posible que una emoción tan dañina, y tan conocida, siga haciendo desastres en las relaciones humanas?

Quizás, sería conveniente comenzar a escribir sobre qué es el orgullo. Para ello, comenzare antes por definir un concepto muy ligado a esta emoción, el ego. La RAE lo define así: instancia psíquica que se reconoce como yo, parcialmente consciente, que controla la motilidad y media entre los instintos del ello, los ideales del superyó y la realidad del mundo exterior. Esta es la primera de las definiciones que aparecen pero no la única. De hecho, hay una más que hace referencia a lo que se entiende de manera coloquial como el ego y es un “exceso de autoestima.¿Tiene algo que ver el orgullo con alguna de estas definiciones?. Bueno primero hay que definir Qué es el orgullo.Según la RAE, nuevamente, el orgullo es “arrogancia, vanidad, exceso de estimación propia (…)”. parece que ¿es correcto? ¿Dañamos nuestras relaciones a través del orgullo por la arrogancia o por un exceso de estimación propia? ¿La terquedad típica del orgullo se impone porque nos queremos en exceso?

Creo firmemente que el orgullo nunca suele equilibrar bien la balanza. dicen que si eres orgulloso conviene que ames la soledad, quiere decir que los orgullosos siempre se quedan solos...?

Lo que si se y por experiencia propia el sentimiento que divide a seres humanos, ése es el orgullo. El orgullo es aquello que se impone incluso cuando sabemos que no tenemos la razón, cuando sabemos que no nos llevará por buen camino; no siendo capaces de renunciar a él. Y me pregunto y quiza tu te preguntas : ¿Cómo es posible que una emoción tan dañina, y tan conocida, siga haciendo desastres en las relaciones humanas?. Detrás del orgullo no hay un exceso de estima propia, sino todo lo contrario, lo que hay es debilidad. De ser correcta, esta definición cambiaría todos los esquemas de lo que se cree en torno al orgullo.

Pero hay una verdad que es irrefutable y que se asocia con esta emoción tan destructiva: se mantiene incluso cuando el individuo sabe que no tiene la razón. Es decir, cuando la persona sabe que la premisa que mantiene es errónea, mantiene la misma hasta el final, aún sabiendo que el desenlace puede ser un enfado severo con la persona con la que se enfrenta; algo que resulta especialmente preocupante cuando la persona que se encuentra al otro lado del ‘ring’ es la persona a la que se ama.

Sabiendo esto, ¿es posible mantener que el orgullo es sinónimo de un exceso de estimación propia? ¿o parece más bien, una necesidad excesiva de auto-afirmación?. Estas cuestiones son la clave para comprender qué es el orgullo, cómo nos afecta y qué dice de nosotros mismos. Es un asunto de auto-analizarse y pensar. Si he entendido que no tengo la razón ¿por qué sigo intentando buscar argumentos para tenerla? ¿qué se esconde detrás de esta necesidad de auto-afirmación? ¿qué gano exactamente con demostrar que tengo la razón?

Actualmente, podría decirse que es el orgullo el que rompe más relaciones. Incluso, cuando se habla de infidelidad, la barrera que impide perdonar al compañero o compañera cuando ha cometido un desliz y aun cuando se es capaz de comprender la situación, aparte de otros muchos factores. No toleramos que alguien nos diga, a través de un acto como la infidelidad, que hay alguien ‘mejor’ que nosotros para esa persona que queremos. Pero ¿realmente se trata de competir? ¿Con quién? ¿Para qué?

Al final la pregunta que se plantea, teniendo en cuenta que la principal víctima del orgullo son las relaciones personales, es ¿en qué las estamos basando? ¿En qué se sustentan las relaciones que mantenemos? ¿Está nuestro orgullo por encima de el amor y la comprensión hacia el ser amado?

Hay muchas opiniones respecto a lo que es el orgullo y de qué forma nos afecta en nuestras relaciones personales. Sin embargo, lo que parece seguro, es la necesidad de realizar un trabajo de introspección y análisis que nos permita comprender mejor las emociones como el orgullo y cómo gestionarlas correctamente para que no deterioren aspectos importantes de nuestra vida.



Dedicado a todas esas personas que en estos momentos se sienten identificados con estas palabras, a todas esas personas que se encuentran invadidos por la desesperanza de un mundo que tiende a deshumanizarse
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... nuestros errores personales

agosto 6, 2015





Con el paso del tiempo, aprendí que en nuestro desarrollo personal existe un antes y un después. El antes implica aquello que eras antes: cómo eras tú previo a cometer los errores que a día de hoy te condicionan y atormentan.  Y el después engloba a la persona que vive en tu interior y cada día se siente culpable por haber fallado anteriormente con esos errores. Y debido a ello, en consecuencia bloqueada y prácticamente sin ilusión por vivir.

Si tomas unos minutos para reflexionar sobre la persona que eras antes de llevar a cabo acciones equivocadas, te permitirás cuestionarte qué cosas te limitaron en su momento y descubrir lo que dio pie a las barreras que puedes sentir en el presente. Aquellos muros que no te hacen avanzar, progresar y dar lo mejor de tu persona. Mientras valoras la historia de tu vida, te percatarás de un precioso detalle: tu propio corazón suplica fervientemente retomar tu vida, tu existencia personal. Te manda el mensaje de que ya ha llegado el momento de regresar a la persona que eras y eres: soñadora, sin barreras o límites. Volver a tu brillante yo, una persona creadora de lo más bello de la vida. Aquello que tu alma te pida…

Seguramente ya habrás notado, con el paso del tiempo y la madurez, que vivimos en una sociedad donde nos empujan a percibir nuestros propios errores tan solo como “algo” negativo, carente de practicidad, sentido y aprendizaje positivo.
Todo ello, además de carecer de un sano sentido motivante, nos empuja a sentir una mayor culpabilidad cada vez que nos equivocamos en nuestro día a día.Si todavía no crees que “esto” implique una lección de vida poco acertada, si queremos sentirnos humanos y sanamente vulnerables, permíteme que continúe favorablemente a nuestro favor como personas sensibles y extraordinarias que somos.

Nuestros errores personales y aquellas características de nuestro yo que no nos hacen encontrarnos conformes con nosotros mismos, constituyen los pasos que permiten cambiar muestra vida.

¿Por qué? 

Éstos forman parte de pequeñas pistas cuya superación y logro, nos permiten avanzar y así rehacer nuestra vida. O lo que es lo mismo: cambiarla para hacerla única, como muy bien nos merecemos. ¿El premio que obtendremos además por ello? El don de saber enfrentarnos de forma positiva a cualquier obstáculo que se interponga en nuestro camino.

Llegó el momento de retomar tu vida. No pasa nada porque te equivoques. No importa que cometas fallos o errores. Tampoco que te confundas. Recuerda siempre que en esta vida todo lo negativo tiene un lado positivo inmenso, un aprendizaje mucho más fuerte que la propia consecuencia de dichos errores.Ser conscientes de que hemos fallado y superar ese lado amargo que ello implica duele, pero te hace mucho más fuerte.

Pero tu me dirás : ¿para qué? Para de esta forma ser consciente de tus propios límites como ser humano. Percatarte que eres uno con el mundo, porque no estás sola y necesitas compartir, escuchar y empatizar con aquellos que te acompañan. Porque solo con esta vivencia puedes probar el lado opuesto a la luz para, cuando la superas, cegarte con su inmenso brillo y color.Porque necesitas probarte a ti mismo, atreverte a superarte en el infortunio. Comprender ese aprendizaje del lado agrio que implica equivocarnos, y hacerlo tuyo, parte de tu experiencia. Hacer partícipes de esa bondad a los que más quieres.

No olvides que la vida es fluir.Supone una inmutable energía que solo pretende lo mejor de tu persona, incluso en los peores momentos. Entender esto, te permite hacer las paces con ella y conseguir el poder de transformar cualquier cosa en la que creas en lo más maravilloso. El poder de conseguir encontrarte en un lugar donde no permites que te hagan daño y donde las decisiones, tus propias decisiones, te salen desde el corazón. Sin juicios personales ni emociones enfrentadas.

Ha llegado el momento de que, por todo ello, te atrevas a retomar tu vida desde lo más profundo e interno de ti. Desde el mejor deseo: ser tú mismo y sentirte pleno y en paz con la persona que eres y siempre serás.Si eso mismo de verdad lo sientes con un amor incondicional sin miedo, recuerda cuando lo hagas que todo sucede por algo, y quién aprende de las caídas no se ha equivocado.. 

Todo vale la pena. Tú vales inmensamente la pena.

Con mucho amor.
 

... sentimientos hostigantes

agosto 5, 2015




Como siempre manifiesto, creo que todos en algún momento de nuestras vidas hemos experimentado tener personas a nuestro alrededor que nos han echo sentir culpables de todo, esas personas dañinas, las llamo las o los traficantes de culpa. El hacer sentir culpable es un tipo de treta muy antigua. Una estrategia tan vieja como el propio mundo ejercida por todo aquel que, en un momento dado, necesita someter a otra persona. Dominar y tener una sensación de control. Es algo habitual en las relaciones de pareja, en esas relaciones tóxicas donde experimentamos todo tipo de emociones menos la felicidad. Pero la culpa no habita solo a nivel afectivo y de pareja… son muchas las relaciones en que pueden dejarnos afilar hábilmente esta sensación.

Un familiar que nos echa en cara su soledad y que no los atendemos, un niño que nos increpa que queremos más al hermano pequeño que él…son muchos los rostros que tiene el "hilador de culpa", y muchas las víctimas que, en un momento dado la hemos sufrido. Pero hay que poner límites. Límites de protección donde no se manipule nuestras emociones y sentimientos. Vale la pena ahondar un poco más en este tema. ¿Te parece?

La culpa o el sentimiento de falsa tristeza,es una moneda de doble cara cuya sensación, te será sobradamente conocida. Cuando nos hacen sentir culpables lo que en realidad bombea en nuestro interior es tristeza. Una incómoda y punzante tristeza que en realidad debería ser rabia al ser manipulados tan fríamente. PERO preferimos callarnos y aceptar ese sutil engaño en que nos han hecho caer, porque en el fondo, queremos a la persona que nos hace sentir culpables. No queremos reaccionar de modo tajante para no terminar con esa relación o, sencillamente, para no complicar aún más la situación. Una vez más han abusado de nuestra bondad y nos sentimos mal, sentimos que nuestra autoestima se va erosionando como una roca frente al mar golpeadacontinuamente por el oleaje.

Nos preguntamos : ¿Qué podemos hacer? ¿Qué deberíamos hacer cuando es nuestra pareja quien gusta siempre de hacernos sentir culpables? ¿O cuando son nuestros padres, por ejemplo, captando nuestra atención para que estemos más con ellos? Sin olvidar a los niños, que desde muy temprano pueden convertirse en hábiles manipuladores de sus padres. Es una realidad muy común en la que solemos caer y de la que cuesta saber reaccionar. Pero debemos hacerlo por nuestra propia salud psíquica y emocional. Si nos dejamos amordazar con este tipo de sentimientos hostigantes nos irán destruyendo poco a poco, minando por dentro hasta convertirnos en una sombra de nosotros mismos. No caigas en el sentimiento de culpa. Tú no eres culpable de nada, solo de querer hacer las cosas bien y de querer a quienes tienes a tu alrededor.

"No puedes negarte, con todo lo que yo he hecho por ti es lo menos que puedes hacer". "Siempre soy la última o el ultimo en tu lista de prioridades, se nota que ya no me quieres". Estas frases son sin duda las más comunes que podemos escuchar de boca de esas personas expertas en manipulación emocional. Pero ten en cuenta algo, las personalidades que utilizan esta estrategia lo único que van a conseguir es hacer crecer nuestro resentimiento. Nuestra rabia. Y poco a poco nos irá envenenando.

La forma en que deberíamos marcar límites a este tipo de comportamientos, y por experiencia propia y que te ayudara a controlar la situación son las siguientes :

Hazle saber a dicha persona que la quieres. Que es importante para ti, pero que lo que te está pidiendo o diciendo no está bien. Que ése no es el modo de hacerlo porque te hace sentir mal, infeliz y manipulado/a.

Indícale que si sigue comportándose del mismo modo, proponiendo cosas con doble sentido o tergiversando palabras para hacernos quedar mal, lo que acabará provocando es tu distanciamiento. Hazle entender que no quieres eso y que tampoco mereces ser tratado/a de esa forma tan negativa.

Indícale que lo que esperas en realidad es que sea más directa/o, que diga las cosas que de verdad siente sin manipular, y no que nos obliguen a hacer cosas que no queremos haciéndonos sentir mal. La sinceridad es lo que más valoras y es lo que esperas de los demás. La manipulación es un modo de maltrato y debe quedar claro que no es lo que quieres.

Dile también que necesitas libertad de elección. Habrá cosas que te proponga que quieras hacer y cosas que no, y que esa libertad de elección es básica para ti. No por decir "no" a algo los quieres menos, en absoluto, es un modo de respetar espacios, emociones y voluntades. Decir "no" no es ser egoísta, es actuar con libertad y también con amor.

Para concluir, se que poner en práctica todos estos enunciados no es fácil, al contrario, que exige tiempo y tal vez, alguna que otra discusión. Si la otra persona nos llega a entender -y a respetar- será un auténtico triunfo y un descanso. Pero si no nos atienden, si hacen oídos sordos y gustan de seguir ejerciendo el mismo comportamiento, será el momento de tomar decisiones. 

Piensa que lo más importante en esta vida es ser feliz. Disponer de tu equilibrio personal y emocional, poder ilusionarte cada día. Si solo sientes tristeza, rabia y resentimiento, tu corazón ya estará envenenado….



Dedicado a todas esas personas que en estos momentos se sienten identificados con estas palabras, a todas esas personas que se encuentran invadidos por la desesperanza de un mundo que tiende a deshumanizarse
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... saber apreciar lo que disponemos

agosto 5, 2015




La felicidad huye de quien la busca. Ella proviene sólo del interior.Si para hallar la felicidad debemos cumplir con ciertos parámetros y condiciones, entonces no seremos felices nunca en la vida. Claro, porque supeditar nuestros sentimientos a algo o alguien ajeno a nosotros nos convierte en dependientes.

Nunca habrá una situación 100% ideal para tener una sonrisa de oreja a oreja. Como decía el gran Freddy Mercury en su canción “Show must go on”: “Aunque se corra el maquillaje mi sonrisa seguirá y seguirá”.

Las personas realmente felices no son las que más dinero tienen, ni las que menos problemas poseen. Hay que estar alegre sin tener cosas materiales, sino amor y compasión por los demás y para ello debemos trabajar en mejorar nuestra vida sin depender de factores externos.

La gratitud es una de las maneras que tenemos a disposición para ser felices. Cuando todo va “viento en popa” es más fácil decir gracias. El desafío aparece cuando las noticias no son del todo buenas. En todo momento tienes cosas por las que agradecer. Si puedes escribe una lista y te darás cuenta de ello.

Alguna vez te has preguntado : ¿Qué aumenta mi felicidad? Esta es una de las preguntas en la que más difícil es hallar una respuesta. ¿Por qué? Porque los seres humanos solemos tener bien presentes las cosas o personas que nos hacen mal. No ocurre lo mismo con aquello que nos causa alegría en consecuencia debemos focalizarnos en lo que nos reporta satisfacción y ganas de vivir. ¡Allí es donde reside la felicidad más genuina!

Cuando nos centramos en los fracasos y en todo lo que nos queda por recorrer para cumplir los objetivos es fácil desmotivarse y “plantar bandera blanca”. ¡No permitas que esto ocurra! Mira atrás solo para tomar las lecciones que necesites y también para reconocer lo que has logrado hasta ahora.

¿Quiénes me aman? Podemos tener cientos de contactos en las redes sociales, llevarnos bien con los colegas del trabajo o recibir saludos cordiales de nuestros vecinos. Sin embargo, la gente que realmente nos ama se cuenta con los dedos de la mano (si tienes suerte con la de las dos manos). El amor del otro nos da mucha satisfacción. Cuando te sientas sola o triste puedes pensar en estas personas. Ellos se convertirán en tu fortaleza y te ayudarán a seguir.

La felicidad se nos suele escapar de los dedos como el agua del mar o la arena de la playa porque estamos demasiado centrados en “yo, yo y súper yo” ¿Y los demás? ¿Acaso ellos no merecen ser felices también? No estoy hablando de altruismo puro y de despojarse de todos los bienes, sino de ayudar a quienes nos rodean. Un simple gesto puede cambiar el día de una persona. Eso permitirá el reencuentro con nuestra verdadera esencia. Serás muy feliz el día que hagas feliz a otro, Y ¿Cómo puedo ayudar a tener un mundo mejor? Hay miles de opciones a tu disposición pero no se trata de elegir cualquiera por sorteo o porque te suena bonita la idea. Trata de que la contribución que escojas te defina, te apasione, le de sentido a tu vida, te ayude a hallar la felicidad.

Quizás lo encuentres salvando a las ballenas, evitando la tala de bosques, reciclando la basura, dando de comer a un perro de la calle o donando medicamentos para los niños.

Por último, no olvides que la felicidad no consiste en tener todo lo que queremos sino en saber apreciar lo que disponemos.
 

... creer en el problema y querer superarlo

agosto 4, 2015






Termine mi escrito anterior con esta frase: "Recuerda que el cambio siempre comienza en nosotros mismos, no en lo de fuera" . 
Me gustaría ampliar un poco sobre esa fuerza del cambio que está en nuestro interior. En ocasiones, la vida no está yendo por el sendero más positivo. Nos sentimos frustrados, desalentados, nada está bien y no sabemos cómo lograr que esta situación cambie.Cuando nos sentimos tan perdidos, cuando la depresión o problemas peores nos abordan, acudir a un psicólogo es una opción. Pero, ¿qué nos garantiza que nos solucionará el problema?

En mi modesta opinión creo que para muchas personas ir al psicólogo se convierte en su vía de escape. Incluso a veces, acuden porque piensan que son incapaces de lograr una solución por ellos mismos. Pero, ¿estarán seguro de ello?. En muchas ocasiones, acuden al psicólogo por mera comodidad. Y lo real es que la solución está en nuestro interior debemos ¡Descubrirla! Conocer al psicólogo que llevamos en nuestro interior por que Tú te conoces mejor que nadie.

Cuando acudimos a un psicólogo, este tiene que conocernos primero. A menos que sea una persona conocida o alguien de nuestra propia familia, el psicólogo no sabe absolutamente nada de nosotros. A pesar de esta primera sensación incómoda por tener que contarle todo a la persona desconocida que tenemos delante, esto puede ser terapéutico. Hablar de nosotros nos hará reflexionar sobre nuestra vida y recordar momentos que creíamos olvidados. Todo esto será importante para solucionar los problemas que nos acaecen en este momento. Pero, a pesar de esto el psicólogo nunca llegará a conocerte tanto como te conoces tú mismo. Es más, quizás te resistas a que esto suceda así. Son muy pocas las personas que lo saben absolutamente todo de nosotros. Y seguramente, ¡se nos escape algo!

Sentimientos, pensamientos, sueños… Es algo que nosotros vivimos solos y que no compartimos con nadie. Si estás pasando por un mal momento, tú mejor que nadie conocerás tus reacciones y los motivos, se dice que el que sabe conocerse a sí mismo es dueño de sí. Existen cosas que no queremos que nadie conozca. Quizás el problema que tenemos en este momento esté relacionado con alguna especie de culpabilidad que nos avergüenza. Tal vez, no le quieras contar esto a tu psicólogo. Un punto muy importante que afectará al éxito de la terapia. Hay que ser totalmente sinceros, pero no hay mejor sinceridad que la que nos profesamos a nosotros mismos.

¿Quién dijo que podría ser fácil conocerse a si mismo?

Todo lo que merece la pena, ¡cuesta! Lo primero que debemos pensar es siempre en positivo.Hay una situación negativa que nos está haciendo la vida muy difícil y complicada. Algo inesperado, que se escapa de nuestro control.

¿Qué hacer ante una situación como esta?.

Nuestra vida ha cambiado y con positivismo debemos intentar superar y cambiar esta situación por la que estamos pasando. Para ello, es necesario que seamos conscientes de lo que nos está pasando. El psicólogo puede ayudarnos, pero nosotros tenemos que creer en el problema - bueno yo le llamó situaciones a los problemas - y querer superarlo. Si no es así, el psicólogo no podrá hacer nada por nosotros.

Imaginemos esta situación: una chica o un chico que sufre anorexia. En muchas ocasiones, la anorexia implica un problema más profundo. No comer, no implica que se vea gorda sino que es casi un tipo de “autolesión” ante algo que le duele. La persona sabe que está delgada, pero intenta verse aún más delgada. Se está “machacando”, está sufriendo por algo mucho más complicado. Esta persona puede ir al psicólogo, puede incluso pedir ayuda por ella misma. Sabe que tiene un problema y solicita superarlo. Pero, ¿solo dejamos en manos del psicólogo todo esto? No.

Es la propia persona la que va a salir de su problema. El psicólogo es orientador. Alguien que nos aconseja, que logra que abramos los ojos y escojamos el mejor camino. Solo la persona que tiene el problema deberá sacar las fuerzas necesarias para salir de su problema. Pues nadie más que ella tomará la iniciativa de poder cambiar. Un poco más de persistencia, un poco más de esfuerzo y lo que parecía un fracaso sin esperanza puede convertirse en un glorioso éxito.

Como has podido leer, tú puedes llegar a ser tu mejor psicólogo. Estos pueden orientarnos, abrirnos los ojos, ayudarnos… Pero no harán ningún milagro. La fuerza del cambio, el esfuerzo, recae solo en nosotros. Aunque es importante que tengamos en cuenta que si nos vemos desbordados y desorientados la comunicación con la persona de tu confianza y la ayuda de un psicólogo o consejero también es necesaria.


Dedicado a todas esas personas que en estos momentos se sienten identificados con estas palabras, a todas esas personas que se encuentran invadidos por la desesperanza de un mundo que tiende a deshumanizarse.
 

.. no te servirá para nada

agosto 4, 2015




Creo que todos alguna vez en la vida nos hemos quejado de alguna situación que estamos pasando ya sea en lo económico,en la salud en las amistades en el trabajo, etc.. y cuántas veces hemos escuchado a ciertas personas quejarse una y otra vez, con motivo o sin él, de lo difícil que es su vida, de lo duro y complicado que es salir a luchar cada día y de la mala suerte que han tenido!...
La queja es, sin lugar a dudas, la madre de los problemas emocionales que actualmente tenemos.Seguramente, si dejásemos de quejarnos tanto por aquello que no funciona como nos gustaría y nos fijásemos más en todo lo que tenemos para disfrutar y ser felices, no estaríamos tan amargados.

Vivimos en la era en la que más cosas y facilidades tenemos pero en la que la gente es más infeliz. Nos hemos acostumbrado a necesitar cada vez más y a hacer un drama cuando esa necesidad inventada no se ve cumplida. Y en consecuencia nos quejamos una vez y otra vez sin llegar a ninguna salida, pues la queja no sirve para nada más que para hundirnos más en la amargura. Las personas protestonas nunca están contentas con nada. Desean algo, se quejan si no lo tienen y cuando lo tienen se vuelven a quejar.Negativizan todo, incluso lo positivo.

Aunque la situación que vivan sea positiva o hayan conseguido grandes logros personales o profesionales, siempre tendrán en la boca la coletilla “Si, pero…” Esta actitud al final hace que nunca disfruten de nada y que se amarguen a sí mismos y al resto de la humanidad con su toxicidad.Es mucho más fácil despotricar, criticar o dilapidar lo que no ha salido como me habría gustado, que buscar soluciones para modificar lo que se pueda modificar.No buscan soluciones.Buscar soluciones a los problemas implica dejar de caer en el victimismo y empezar a luchar por aquello que quieres, lo que con lleva un esfuerzo que mucha gente no está dispuesta a hacer.

Las personas quejosas son, normalmente, criticones con los demás y con las circunstancias de su vida y esto es producto de su propia infelicidad y carencias.Son chismosos y criticones. Recordemos que siempre criticamos de los demás, nuestros propios defectos.Seguramente, el problema no esté ni en el criticado ni en el hecho que le está sucediendo, sino en ellos mismos, que no saben apreciar ni valorar las cosas buenas de los demás y de la vida en general.Su atención está plenamente enfocada en lo que ellos consideran como negativo, sin ser capaces de ver el lado positivo que todo tiene.

Para este tipo de personas, la aceptación no existe en sus vidas. No pueden tolerar que las cosas no salgan como ellos quieren y se dicen a sí mismos que ¡es insoportable, intolerable o desastroso que el mundo funcione como funciona!El resultado es un empeoramiento de los problemas sin lograr hallar, evidentemente, ninguna solución al respecto y provocándose una ansiedad y sufrimiento importantes.La queja acabará cuando la persona se sienta cansada o aburrida de quejarse y vea que, aparte de una gran irritación, no obtiene nada con ello.

Con los años he aprendido a aceptar que hay cosas que no se pueden cambiar y he aquí unos pequeños consejos que me ayudaron en su momento a reflexionar que la vida es bella si se la toma con la filosofía natura de que quejarse es una perdida de energía y tiempo, que nos conduce únicamente a la infelicidad.

Y esto me decía y me dijo a mi mismo casi todos los días:

Tú no eres juez de nada ni de nadie, por lo tanto, lo más inteligente y sensato es tener la boca cerrada de vez en cuando y adaptarte a las circunstancias. Además, antes de juzgar, mírate al espejo: tú tampoco eres perfecto, y deja de juzgarlo todo. 

La aceptación es un bálsamo para conseguir la paz interior y la salud mental. Si nos damos cuenta de que hay diversas situaciones, personas o hechos sobre los que no tenemos ningún poder y control, aprenderemos a dejar de tener expectativas y a aceptarlo todo, tal y como viene, de esa manera promovemos la aceptación en nuestra vida.

Las palabras son el producto de nuestros pensamientos, de lo que nos decimos a nosotros mismos. Si sabemos combatir las ideas negativas e irracionales, será muy difícil caer en el victimismo, las críticas y la queja continua. La clave está en confrontar nuestras ideas con la realidad y darnos cuenta de que muchas veces somos nosotros los que anticipamos, generalizamos y sobredimensionamos las cosas.

Todo tiene su lado bueno, pero parece que eso lo damos ya por hecho y no somos capaces de fijar nuestra atención en todo lo bueno que tenemos a nuestro alrededor en consecuencia debemos enfocarnos en lo positivo. Si haces un esfuerzo consciente y empiezas a enumerar todo lo positivo que hay en tu vida, te darás cuenta que hay más cosas agradables y buenas de las que te habías percatado. Dale la vuelta a eso que no te gusta y descubrirás que encierra algún valor.

Practica diariamente estos consejos y verás como la vida te empieza a cambiar. Recuerda que el cambio siempre comienza en nosotros mismos, no en lo de fuera.

Pedir la hoja de reclamaciones al mundo no te servirá para nada, ¡empieza a amar a la vida tal y como es!

Feliz día Martes.
 

... un torbellino de emociones, de colores

agosto 3, 2015





Solo quiero compartir con ustedes esas sensaciones que tan inigualablemente nos han contado durante años grandes poetas y artistas. Y que nosotros mismos hemos descubierto alguna vez en nuestras vidas. Este sentimiento universal que cuando aparece de verdad, aparece para hacernos reír, hacernos soñar. Para volvernos un poco tontos y para volver a encontrarle sentido a nuestras vidas. 

No quiero hablar de químicas, de oxitócica, de adrenalina… tan solo de sensaciones. Porque el amor, no solo el de pareja, sino aquel que es despertado por las personas que más apreciamos en nuestras vidas es una experiencia única e irrepetible que nos llena de gozo, nos llena de alegría.

Aunque por otro lado, bien es cierto que no debemos caer en el “Estoy solo, mi vida no tiene sentido“. Debemos sentirnos felices solos y con nosotros mismos.No debemos estar buscando el amor a toda costa porque él llega solo. Quizás en la primavera de nuestras vidas o tal vez llega de nuevo, como llega el otoño cuando las hojas caen lentamente, sin la luz radiante de la primavera, pero con otra luz… diferente sí, pero igual de mágica.

Tampoco debemos huirlo o tenerle miedo porque alguna vez nos hizo daño, quizás rompió nuestro corazón en mil pedazos como cuando se cae un jarrón al suelo y pensamos que ya no tiene arreglo. Quizás sea cierto, quizás ese jarrón ya está demasiado roto para arreglarlo, pero quien dijo que ¿tenía que ser el único jarrón de nuestras vidas?. 

Señora, Amor es violento, y cuando nos transfigura nos enciende el pensamiento la locura.Parece que el mundo ya no fuera el mismo, que se hubieratransformado para nosotros y eso nos hace llorar, llorar de emoción porque la vida nos vuelve a sonreír. Todo lo que nos parecía gris se ha transformado en el más bello de los arcoíris.

Nos volvemos un poco locos, sentimos que una aventura ha llegado a nuestras vidas cuando menos la esperábamos para llenarnos de un montón de ilusiones que habíamos perdido y en las que ya no creíamos. Volvemos a ver la luz y el brillo a nuestros días. Nos parece increíble que nuestro apagado corazón vuelve a latir y a sentir como cuando nos enamoramos por primera vez, cuando tan solo éramos unos chiquillos.

El amor llega como un torbellino de emociones, de colores, de ilusiones… y ante eso, ¿qué otra cosa podemos hacer que rendirnos a sus pies? Las ilusiones nos embargan y perdemos la paz, nuestros besos se llenan de una pasión que no podemos explicar con palabras, porque solo se explican sintiendo. Nuestra mente se transforma, se ilumina, se engrandece con pensamientos que nos hacen vibrar y recobrar la ilusión de nuevo.

En los primeros momentos nos gusta todo: su voz, su aliento, su forma de caminar, de mover sus manos, la forma en que nos guiña o nos saluda. Como nos mira, cuando nos toca o nos coge las manos…Son experiencias que no se olvidan por mucho tiempo que pase. Incluso, quizás perdamos a ese amor y al cabo de los años una melodía, un olor, un lugar, nos vuelva a transportar a esos momentos que todos deberíamos conocer al menos una vez en nuestras vidas. Sin duda el amor es algo tan inexplicable, que en estas palabras nos negamos a hablar de la química que lo produce… El amor hace que tu alma salga del lugar en el que está escondida.



 
 

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