Manifiesto literario de Patricio Varsariah

Escribo para detener el ruido. En un mundo que corre con prisa, mis palabras buscan abrir pequeños espacios de pausa donde el lector pueda respirar, pensar y recordar lo esencial.

No escribo para imponer verdades, sino para compartir preguntas.

Creo que muchas de las respuestas más valiosas nacen en el silencio interior de cada persona.

Mis textos nacen de la observación tranquila de la vida: del paso del tiempo, de la memoria, de las pérdidas, de la esperanza y de esos pequeños momentos que, aunque parezcan simples, contienen una profunda sabiduría.

Intento escribir con sencillez, porque las ideas verdaderamente profundas no necesitan ser complicadas para tocar el corazón.

Cada reflexión que comparto es una invitación a mirar la vida con un poco más de calma, con más comprensión y con una mayor ternura hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Si alguna de mis palabras logra acompañar a alguien en un momento de silencio, si despierta una reflexión o si enciende una pequeña luz interior, entonces el propósito de escribir habrá valido la pena.

Porque al final, escribir también es una forma de recordar algo muy simple y muy humano: que todos estamos aprendiendo a vivir.

“Escribo para cuidar la luz de lo esencial.”

— Patricio Varsariah


> Los sueños son

noviembre 5, 2015


Los sueños son refugios cotidianos, a la vez que maravillosas puertas de escape. Ahora bien, no debemos ser inquilinos eternos de estas islas de paz, de estos paraísos perfectos. Deben ser como ventanas a las cuales asomarnos para ahondar en nosotros mismos. Una vez comprendamos qué es lo que necesitamos, el motor de cambio debe ejecutarse en nuestra realidad. Sin soñadores ni soñadoras, nos habríamos perdido grandes obras y creaciones. Quizás todas las magníficas ideas surgieron por soñar y preguntarse si eso era posible. Soñar puede transformar el mundo. Sin la capacidad de soñar no habríamos podido avanzar en la lucha social, la ciencia, las artes y las relaciones humanas. Sin los sueños, nos conformaríamos siempre con aquello que vemos y aceptaríamos que es la única opción posible.

Los sueños sueños son, o eso dicen, pero lo cierto es que la abstracción del mundo real nos permite observar la realidad desde distinta perspectiva o, mejor aún, crear una diferente. Sueña con un mañana mejor y puede que así lo sea. Un sociólogo norteamericano dijo hace más de treinta años que la propaganda era una formidable vendedora de sueños, pero resulta que yo no quiero que me vendan sueños ajenos, si no sencillamente que se cumplan los míos. Soñar despierto es imaginar un mundo que no vemos ni palpamos, pero que sí podemos crear como queremos. 

No somos locos por soñar, la “locura” es no hacerlo nunca y permanecer inmóviles por el temor a no poder conseguirlo. En muchas ocasiones, los demás nos dicen que no soñemos, que bajemos al mundo real y miremos la vida tal y como se nos presenta. Los sueños son bocetos de lo que nos gustaría y pueden ayudarnos a dar un paso en el camino. Somos del mismo material del que se tejen los sueños, nuestra pequeña vida está rodeada de sueños.

Siempre lo manifiesto que soñar es gratis. Nuestra mente es capaz de imaginar mundos fantásticos, situaciones posibles e imposibles, millones de colores e infinitas posibilidades. Soñar es construir un puente entre lo que no existe y lo que podría existir. Esta capacidad, tan increíble del ser humano, es vista muchas veces por los que nos rodean como un signo de que nos estamos perdiendo en un mundo del que ya no podremos volver. Por no soñar, nos perdemos grandes oportunidades para crear realidades. Es cierto que hay un punto de razón en todo esto si lo que soñamos siempre lo consideramos realizable. La clave podría estar en mantener ese punto medio en el que nuestros sueños los pasamos por el filtro de lo que consideramos posible y lo que no. 

Soñar es ilimitado, pero la realidad no. Cuando soñamos despiertos, lo mejor es saber que lo estamos haciendo. Coger esas maravillosas ideas y preguntarnos si las podemos llevar a cabo, o si por el contrario sueños son. Hay que luchar por los sueños realizables y convertir en arte los que no lo son. Realmente soy un soñador práctico; mis sueños no son bagatelas en el aire. Lo que yo quiero es convertir mis sueños en realidad.

Por otro lado, obsesionarnos con cumplirlos a toda costa nos puede convertir en personas infelices. Pensar en que lo que no tenemos es siempre requisito imprescindible para ser feliz es un error. Hay sueños
realizables y otros que son fantasías. Tampoco podemos caer en el error de creer que “perseguir sueños” es el único camino de la felicidad. Hay veces que una vida sencilla, compañía y calma son suficientes para vivir una vida plena. Querer realizar sueños es tan solo una opción personal, no una obligación. 

Dicen que a veces, la felicidad está en las pequeñas cosas, y puede que tengan razón. Otras personas, sin embargo, no se conforman con ellas. Los sueños son tan únicos como nosotros mismos. Y si has decidido emprender el camino a conseguir un sueño realizable, tienes que saber que no se cumplirá sin esfuerzo ni depende de otros. Un sueño no se hace realidad mágicamente: se necesita sudar, determinación y trabajo duro.

Finalmente: nunca pierdas tu inocencia, tus ganas por ilusionarte por la vida: quien deja de soñar, quien cierra el torrente de sus sueños y anhelos, da paso a que aparezcan los miedos. Soñar es ilusionarse por el día a día, aguardando que ocurra lo mejor, que la felicidad se esconda en cualquier rincón. No pierdas a ese niño interior que te permite ver siempre el lado positivo, la luz del día, las sonrisas de las personas. Ilusión-ate, ábrete al mundo y deja que éste te lleve de la mano mostrándote lo mejor de la vida. Porque la luna nunca se apagará mientras existan personas que sigan soñando…

Un saludo de corazón a corazón.

Patricio Varsariah.
 

> personas que dejan huella

noviembre 5, 2015



Los pilares de las relaciones significativas: compromiso, confianza y respeto. No importa si esas personas que habitan en tu alma ahora mismo son tus padres, tus hermanos, tus amigos o tu pareja. Toda relación significativa y enriquecedora está sustentada por tres raíces que nunca deberían quebrarse: el compromiso, la confianza y el respeto. 

Las personas que tocan nuestra alma inscriben en ella una hebra dorada que nos sustenta y nos protege. Esa unión sella un compromiso indestructible basado en la confianza y la reciprocidad. Las relaciones significativas, ésas que nos aportan las personas que sin saber muy bien cómo son guías y huéspedes en nuestro corazón, se diferencian del resto de muy diversas formas. Son pequeños detalles que se intuyen casi desde el primer momento.

Esa amistad, ese cariño, no se mide por la cantidad de veces que nos vemos a la semana. Ni por los favores que nos hagamos, ni por las confesiones ni por los cafés compartidos. Se mide por la calidad y la complicidad de esos instantes vividos. La confianza va más allá de un “tú me das yo te doy”. Es un “estoy aquí para ti”, y con ello ya no hay necesidad de decir más, el cariño y la complicidad está implícita en ambas partes. 

En este tipo de relaciones, y con estas personas, podemos ser nosotros mismos en toda nuestra profundidad, matices y detalles. La otra persona conoce muy bien nuestras sombras y defectos, sin embargo, casi sin darse cuenta nos va ayudando a ser mejor de lo que éramos ayer. Hay personas de esencia verdadera, de sonrisas auténticas que nos enseñan a ser más completos. 

En ocasiones, todos necesitamos de estos encuentros, porque la vida no es solo un trabajo, el coche o comer con la familia. Vivir es dejarse sorprender y permitirnos lo imprevisto, es dar la entrada a estas relaciones positivas que nos traen vientos nuevos que enriquecen mente y cuerpo, y que casi sin pedir permiso… Se van instalando en nuestra alma.

Las personas que admiro apenas caben en los dedos de una mano. Son las que observo y escucho en silencio, son las que me enriquecen y las que casi sin quererlo, me hacen ser mejor cada día. 

Ahora bien, ellas ni siquiera se dan cuenta, porque sus corazones son humildes y no comprenden siquiera el alcance de sus ejemplos. Podría decir sin equivocarme que toda persona necesita a alguien a quien admirar, alguien que le sirva de referente y que le inspire. No se trata de tomar un modelo, de imitar las palabras de un pensador, un escritor o un gurú de los medios. Necesitamos también referentes cercanos. 

Hay personas que aparecen en nuestra vida como traídos por un casual designio en el momento más adecuado. Son un soplo de aire fresco que reconforta mente y alma, que encaja en nuestros valores y que se instala en nuestro corazón casi sin permiso. Es posible que identifiques a este tipo de personas en algún familiar, en un amigo o incluso, por qué no, en nuestra pareja. Si es así, si ya cuentas con esa presencia positiva y reconfortante, no la pierdas. Atiéndela, cuídala y déjate envolver por cada uno de sus estímulos positivos.

Suele decirse que hay presencias irrepetibles a lo largo de nuestra vida, personas que dejan huella. Puesto que todos somos breves inquilinos de este mundo, no dudes en aprovechar cada instante, cada momento en su compañía. Estoy seguro de que a lo largo de tu vida has conocido personas que quitan más que aportan, que restan más que enriquecen. Es algo habitual y no por ello hemos de frustrarnos o aún menos, darnos por vencidos. 

En la vida siempre existirán personas que valgan la pena, seres que dan calor en días oscuros y que te dirán la palabra adecuada en el instante más necesitado. La bondad, como la luz del sol es algo que nunca se extinguirá.

Algo que debemos tener muy en cuenta es que para construir este tipo de relaciones positivas y significativas, es necesario que también nosotros pongamos de nuestra parte. Es posible que te hayan herido bastantes veces a lo largo de tu vida, que la familia te fallara en el instante más necesitado. Ahora bien, no cometas el error de cerrar tu corazón, y vestirlo de amarguras. Déjate llevar por tus sentidos. La bondad atrae a la bondad. Si tu esencia es noble, conectarás con alguien con las mismas características, con los mismos valores. 

Si alguna vez te equivocaste, seguro que ahora ya tienes la lección aprendida y sabes muy bien quién merece estar en tu vida y quien no.

Las personas no debemos dejar nunca de aprender, y para hacerlo es necesario ser humilde. Puede que los libros te digan mucho, que la vida te haya enseñado infinidad de cosas… Ahora bien, si hay algo auténtico y enriquecedor, es permitir abrir nuestro corazón a personas que nos pueden enriquecer, traernos otros puntos de vista, trasmitirnos calma y bienestar…

 Un saludo de corazón a corazón.

Patricio Varsariah.
 

.. algun dia

noviembre 4, 2015





 
Alguna madrugada ya no será para mí, ya no habrá más sombras ni soledad envolviéndome, algún día ya no escribiré desde el recordarte siempre, desde el mirarte en las nubes emigrantes de mi cielo. Siempre me propongo no amar a pesar de la distancia, pero cómo no hacerlo si eres la cuerda de mi corazón, eso que da movimiento sin pensar en la razón, eres trino de treinta y un pájaros en cada despertar. 

Cuando abro los ojos pensando si podré verte… me entumece el frío de mi cama hasta paralizarme, y quiero convertir la lámpara de luz en tu mirada, y sentir tus dedos acariciándome la cara. Algún día iré al mundo real y dejaré allí las comparaciones, arrojaré con fuerza al abismo del sufrimiento las metáforas, y cada pulsación de mi loco corazón será un aletazo, en mi vuelo ilusionado que busca el perfume tuyo. Si es que aún conservo alma, quiero que huela a ti, lo que resta de mis hombros cansados, esperan tu abrazo, mi boca no quiere besos, quiere la carne de tu labios, algún día lloraré donde lloran los enamorados. 

Y volveré seco de lágrimas amargas derramadas lleno de sueños con forma de tus pies descalzos, y volverán las madrugadas y dibujaré tu mirada, en las letras impensadas que sangran tinta enamorada. Y escribiré que retiro lo antes escrito, porque nada puede detener mi instinto, el de vivir esperando escuchar tus brazos posándose en mis hombros, y mi mirada extraviada en tus ojos…temblando de asombro. Algún día, algunas madrugadas, el frío y la soledad, mi cama y tus caricias, el abismo del sufrimiento y las metáforas, todo eso no será nada…porque todo se transformará en dulce suspiro, seremos tu y yo boca y beso, esclavos de nuestro amor desesperado, arropados con la brisa del otoño, derritiéndonos en el sol de verano, siempre calientes, con la primavera floreciendo en cada beso robado. 

Algún día escribiré que mi invierno llegó con la bendición de tu cuerpo durmiendo en mi regazo, algún día escribiré que jamás busqué tu amor que tan solo llegaste así, así como sale el sol para dar vida a mi ser que moría famélico de amor. Algún día, alguna madrugada quizás, seremos tu y yo, contando los agujeros que dejaron las espinas del tiempo y la distancia clavadas en cada corazón, ahora cerradas para siempre, benditas heridas de vehemencia . Prefiero sufrir mil años por amor y que me recuerdes, y no ser polvo de olvido, no ser un tibio amor, O frío o caliente, siempre con perfume a tentación, siempre expectante al movimiento de tus labios, a tu mirada provocadora, a tu invitación.




 

... en la vida todo llega, todo pasa y todo se transforma

noviembre 3, 2015






 

Las cosas buenas siempre le llegan a quien sabe esperar, a quien mantiene la fe, a quien no se adormece, a quien sabe disfrutar de la pausa y de la incertidumbre en su anhelo. Porque ser pacientes es exactamente eso, no cargarse a la espalda las esperanzas, sino hacerlas caminar a nuestro lado coleccionando motivos por los que vale la pena seguir avanzando. Aquello que más merece la pena es aquello por lo que más tenemos que esperar. Las cosas más bellas del mundo necesitan recubrirse de espera y crear así el entusiasmo que encierra a la ilusión. A través de esta, nuestra mente generará la fuerza necesaria para convencer a nuestro cuerpo.

Todo aquello por lo que más nos esforzamos cobra gran importancia en la lista de nuestros anhelos y deseos. Un amor complicado, una persona inaccesible, un puesto de trabajo… Así que el que espera y no desespera encuentra lo inesperado. La vida nunca suele decir “no” por mucho que nos lo parezca. Más bien suele ser pronunciar la palabra “espera”. Ocurre que nos impacientamos, cometemos errores y enredamos las cosas. O bien que se nos enreda solo el hilo rojo del buen destino. En estos momentos nos exasperamos y todo nos parece que se convierte en negrura.

Comprenderse a uno mismo requiere paciencia, tolerancia en el darse cuenta; el Yo es un libro de muchos capítulos que no puede leerse en un solo día. Sin embargo, cuando empieces a leerlo, debes leer cada palabra, cada frase y cada párrafo, porque en ellos hay indicios de la totalidad. El principio es en sí mismo el final. Si sabes leer, podrás encontrar la suprema sabiduría.

El tiempo suele dar dulces salidas a amargas dificultades. Cuando menos te lo esperas, todo sale bien. Lo bueno se impone en tu vida, te levantas de la caída, eliges la fuerza y le ganas el pulso a la vida. Por eso se dice que el tiempo suele dar dulces salidas a amargas dificultades. Porque después de la tormenta siempre llega esa calma que tanto se desea cuando estás en pleno huracán. Entonces comprendes que no se trata de ir rápido sino de llegar a tiempo y de caminar con calma. Y es que cada suceso por negativo que sea tiene guardado para nosotros un gran aprendizaje que nos ayuda a encontrarnos con nosotros mismos y a volver a confiar en el tiempo.

Y cuando menos te lo esperas, cuando crees que todo va por el mal camino, que tu vida programada hasta el último detalle se va a pique, de repente ocurre lo imprevisto… y cuando menos lo esperas las cosas buenas llegan. Las cosas buenas siempre llegan. Dicen que el que espera, desespera. Aunque también dicen que la paciencia es amarga pero sus frutos son dulces. Y esto es exactamente lo que sentimos cuando el tiempo nos da un respiro y nos guía hacia la salida.

Todo pasa, todo llega y todo se transforma. Todo aquello que pretendemos crear llegará a nosotros de una forma u otra. Por eso debemos tener muy presente que el dolor siempre es temporal o, dicho de otra forma, que no hay mal que cien años dure. Así que el que aguanta y persiste es aquel que suele ganar. Pero para eso hace falta destronar a la velocidad y ponerle freno a nuestras expectativas. Recordemos que si nos precipitamos somos nosotros mismos los que nos incapacitamos para lograr nuestros anhelos. 

Para evitar que esto nos suceda solo tenemos que acostumbrarnos a manejar nuestra impaciencia. Respirar profundamente es un gran recurso para reflexionar y ofrecerle una pausa a tu diálogo interno. Reflexiona sobre las razones que te impacientan. No exageres, reorganiza tus prioridades y piensa sobre ellas.
Identifica qué es lo que habitualmente te impacienta. Pueden ser personas, situaciones o tú mismo. Ser consciente te ayudará a relajarte. 

Respóndete de manera sincera a esta pregunta: ¿tu paciencia es útil o por el contrario te está incapacitando? Justifica tu respuesta lo más racionalmente posible que puedas. Tómate tu tiempo y espera lo inesperado. Hagamos los planes que hagamos puede que las cosas no salgan como lo deseamos. Por eso debes aceptar que la vida no siempre gira a tu gusto pero que siempre te ofrecerá la oportunidad de decidir desde la templanza.

Finalmente cultiva tu paciencia porque si esperas el tiempo necesario llegarás en el momento preciso a la meta. No te precipites, no seas una persona irreflexiva. Maneja tus esperanzas y confía en que en la vida todo llega, todo pasa y todo se transforma.


 

No esperes nada de nadie.

noviembre 3, 2015







 

Tristemente, la falsedad y la hipocresía son tan resbaladizas que solemos encontrarlas en el rincón que menos esperábamos cuando ya es demasiado tarde. Normalmente, la esperanza de que alguien es lo que creemos conocer nos hace estar tranquilos cuando en realidad deberíamos mantenernos expectantes. Entonces es cuando vienen los problemas, pues la verdad es que abunda la gente interesada y a nosotros nos cuesta abrir los ojos. Esto ocurre porque nos resistimos a creer que alguien a quien consideramos tan indispensable en nuestra vida no sea sincera o sincero..

Normalmente, las personas falsas o interesadas son aquellas que ni comen ni dejan comer y que cuando les pides explicaciones se enervan intentando evadir la confrontación que les hemos planteado. Es probable que nos devoren con palabras envenenadas, de manera que nosotros, sedientos de encajar, alimentemos la esperanza de quien tiene una de cal y otra de arena.

En ocasiones perdemos el tiempo insistiendo en ver a alguien que no hace nada por vernos y en forzar situaciones que creemos necesarias.  Solemos caer en el error de buscar sin permitir que nos encuentren, lo que al final resulta en un maltrato a nuestra dignidad. Cuando nos damos cuenta de esto, hay algo que se rompe en nuestro interior y nos invade una ola de decepción, de miedo y de tristeza. En ese momento, nos percatamos de que no podemos esperar a quien no quiere ser esperado. Entonces empieza todo un duro proceso de protección que requiere que recubramos nuestra vida de comprensión y que prohibamos la entrada a todas aquellas personas que nos dañaron y se comportaron de manera interesada.

Dicen que no existe la falta de tiempo, que existe la falta de interés, porque cuando la gente realmente quiere, la madrugada se vuelve día, martes se vuelve sábado y un momento se vuelve oportunidad. Quien mucho espera, se decepciona y sufre. La verdad es que la falta de interés duele, y mucho. Va más allá de la decepción, son crueles punzadas de dolor en el estómago, como si algo por dentro nos desgarrara el alma. En el momento en el que nos hieren, no podemos hacer nada para aliviar ese dolor, pues mantener nuestra cordura ante el abandono y la humillación ya supone suficiente esfuerzo.

La verdad es que tanto el tiempo como los daños nos cambian, haciendo que lo que hoy nos apetecía compartir mañana no nos resulte tan atractivo. No obstante, esto no justifica la falta de sinceridad ni de correspondencia con los demás.

Rodéate de las personas que te gustan y sé feliz. Comprométete con aquellos valores que te resultan fundamentales, disfruta de la sensibilidad, de la bondad, del respeto, de la humildad, de la confianza y la fe, de la gratitud, de la sabiduría, de la sinceridad, del amor, de la amistad, del cariño y de la incondicionalidad. Mantén cerca de ti la mejor realidad que conozcas, deshecha lo vil y lo cruel, no prestes atención a las personas tóxicas, busca tu oxígeno, cuenta hasta tres y respira. Siente las bocanadas de aire psicológico y saluda a tus emociones.

Rodéate de toda esa gente que te hace sentir que el mundo es un lugar que merece la pena y que tu caparazón solo está contigo para que te resguardes en los días de lluvia. Rechaza en tu vida a todos aquellos que te hacen sentir menospreciado o menospreciada y que no te dedican ni un momento sin que tengas que rogarlo. Libérate de todo lo que te aprisiona y permite que la vida te sorprenda sin necesidad de dañarte. No esperes nada de nadie, espera todo de ti. El resto llegará cuando menos de lo esperes.


 

.. “Arrastrarse” y suplicar migajas de atención

noviembre 3, 2015







Comienza a buscarte a ti y permite que te encuentren. Correr detrás de las personas que te ignoran te está envenenando.  Quien te quiera te buscará y quien no lo haga sencillamente no es una persona que deba estar a tu lado. No busques, permite que te encuentren. ¿Sabéis eso de empezar a volar? Pues es el momento de ponerlo en práctica, extender las alas y retomar el vuelo. Así que retoma las riendas de tu vida y rodéate de personas que no disfruten con tus súplicas, que no te ahoguen y que no se nutran de egoísmos. Debemos saber que las pretensiones del corazón egoísta llegan a marcar nuestro camino. Por lo tanto debemos intentar deshacernos cuanto antes de esas piedras que se han metido en nuestros zapatos.

No podemos (ni debemos) escapar de los daños ya hechos y del sufrimiento que ha supuesto sentir que alguien no nos quiere en su vida y que incluso se ha podido aprovechar de nuestra estancia a su lado. Por eso, para restablecer tanto nuestra autoestima como la autopercepción de nuestra valía e individualidad debemos destacar aquello de que nada puede ser posible si no cuidamos de nosotros mismos y no nos damos la oportunidad de que lo que hagan los demás no rija nuestra vida. Lo normal es que una vez que rompamos con estos círculos viciosos nos cueste dejar de echar de menos o de anhelar algo que nunca tuvimos pero que siempre quisimos. Es probable que, de hecho, manejemos mal nuestra propia ruleta y no consigamos sintonizar con lo que de verdad nos hace felices.

Quien me quiera que me busque. No deberíamos caminar detrás de alguien que nos ve venir y nos esquiva. No deberíamos ir detrás cuando ya saben dónde estamos, conocen nuestra intención de transitar por su sendero y no nos abren paso. Tenemos que darnos una oportunidad. El cariño no se suplica y la falta de interés acaba con él. Es hora de arrancar minutos al reloj y hojas al calendario. Es el momento de resurgir, de querernos y de trabajar nuestra dignidad. Así que, quien me quiera que me busque. El afecto no habla el mismo lenguaje que el egoísmo y que la indiferencia. No, el cariño es sincero, neutro, cordial, recíproco; solo sabe de interés cuando busca el beneficio común, cuando intenta regar su árbol y crecer. Hoy te dejo en libertad. Hoy me olvido de mis miedos. Hoy comienzo a valorarme. Hoy salgo adelante. Hoy te dejo de esperar…

Lo que supone “arrastrarse” para nuestra autoestima y nuestro bienestar emocional. “Arrastrarse” y suplicar migajas de atención y cariño deja una huella permanente en nuestra autoestima y en nuestro bienestar emocional. Que nos ignoren nos hace sentir pequeños, insignificantes y vulnerables. A esto se le une la impotencia, la frustración y la rabia por no lograr el tipo de relación que nos gustaría tener con esa persona que obvia nuestra presencia y menosprecia nuestro interés. Nuestro auto concepto se ve totalmente mermado cuando sucede esto. Sentirnos así genera, en parte, que lleguemos a ser incapaces de mantener una actitud correcta hacia nosotros mismos. Restaurar lo que el tiempo y las actitudes de indiferencia de los demás han mermado no es una tarea fácil. Recomponer nuestros pedazos exige de orgullo, coraje y de cierto “egoísmo sano” que no es más que comenzar a cuidarnos a nosotros mismos por encima de todas las cosas.

Pero soltar aquello que no nos beneficia siempre trae nuevos y buenos vientos a nuestra vida. Poco a poco redescubriremos esa idea de que solo nos necesitamos a nosotros para vivir, que somos las personas más imprescindibles en nuestra vida y que nos merece rodearnos de quien aprecie nuestra compañía.
Así que si alguien no te dedica ni un minuto de su vida y a pesar de ello llenan tu vida de exigencias rompiéndote con su indiferencia en mil pedazos, es hora de decir adiós, marcharte y permitir que te busquen y, si tú quieres, que te encuentren. Es el momento de hacerte valer.


 

... mi ruleta rusa emocional

noviembre 3, 2015





En la amistad me desagrada la falta de lealtad y la traición.No me llevo nada bien con quien no sabe elogiar o incentivar.Las exageraciones me aburren y tengo dificultad en aceptar a quien no gusta de los animales. Y encima de todo ya no tengo paciencia ninguna para quien no merece mi paciencia. Qué placer que me importen solo a los que yo les importo. 

Ya no tengo paciencia para algunas cosas, no porque me haya vuelto arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en que no me apetece perder más tiempo con aquello que me desagrada o hiere. No tengo paciencia para el cinismo, críticas en exceso y exigencias de cualquier naturaleza. Hace mucho tiempo que perdí la voluntad de agradar a quien no agrado, de amar a quien no me ama y de sonreír para quien no quiere sonreírme. Ya no dedico un minuto a quien miente o quiere manipular.

Decidí no convivir más con la pretensión,  hipocresía, deshonestidad y elogios baratos. No consigo tolerar la erudición selectiva y la altivez académica.  No soporto conflictos y comparaciones. Creo en un mundo de opuestos y por eso evito personas de carácter rígido e inflexible.

Cuando me importan unas personas y no otras, es porque he aprendido a ser hábil para detectar a farsantes o mentirosos. Mi tiempo gana en calidad y significado. No hay medias tintas, la comunicación fluye y mi corazón se llena de cosas buenas.

He aprendido a estar en la situación y a no esperar una llamada que tarda o un mensaje que no viene de vuelta. No estoy ansiosos por lo que pueda pasar, ni des-concentrado  en todo lo que hago. No paso días enteros triste o resolviendo malentendidos, por discusiones que no terminaron resolviéndose, que además son “el pan de cada día”. No hay ya más lugar para la angustia.

Mi cuerpo y mi mente están cansados de los juegos, las adivinanzas y la tensión cuando están mis sentimientos de por medio ya no me resultan divertidos. Estoy exhausto de cómo me dejan esas personas, sin energías. Necesito esas energías para reír, para hacer cosas que me emocionen y para los que me quieren. La ruleta rusa emocional ha acabado con mi paciencia.

Cuando echo la vista atrás y me doy cuenta del tiempo que he perdido luchando por la aprobación, la amistad o el amor de otras personas descubro que el tiempo es oro, que la vida pasa muy rápido y que no quiero volver a malgastar ni un minuto más actuando de esa forma. En un principio estaba dolido o indignado por permitir que eso ocurra, pero también he ganado en madurez y progresivamente, lo que iba a ser un olvido amargo se convierte en un olvido indiferente que no tiene nada más que decirme sobre lo que acabo de pasar.

De verdad que voy conociendo a otras personas y cada vez mejoro más ,  respecto a mi puntería o el tiempo que necesito para saber si valen la pena o simplemente quieren aprovecharse de mi persona y de la situación. Los olvidos son cada vez más cortos, las etapas se cierran con portazo pero no con ira, la indiferencia vuelve otra vez a mi vida y cada vez se hace más placentero todo porque se ajusta a lo que quiero.

Si algo no me aporta risas, no es útil, no me da belleza o amor…¿para qué guardarle un lugar? Ese lugar debe estar reservado a otras personas que sí se lo merecen, porque les importo y el hacernos daño es lo último que harían. Es un verdadero placer quedar con alguien para hacer planes y no estar pensando en qué hacer o qué decir para agradar o para intentar que te preste más atención. Es un verdadero placer porque de repente te importa lo que sucede a tu alrededor y no lo que pasa por tu cabeza una y otra vez. Es un placer que te sonrían, que te pregunten cómo estás, que no quieran empezar a hablar antes de que tú no has terminado de contar aquello importante para ti. Es un placer que aunque estén cansados, puedan sonreírte y mirarte a los ojos aunque estén empañados por el cansancio, como si no pudieran despedirse de ti sabiendo que de verdad estás bien.

Es un verdadero placer hacer bromas y que las otras personas las sigan y no estén absortos todo el tiempo, como si pareciera que pudieran estar en otro sitio pasándolo mejor. Es un placer que te hagan cumplidos, que te digan que te han echado de menos y cuándo volveréis a veros. Que te abracen, que te digan que te quieren. Que te escriban sin importarles que solo hace unos minutos que os despedisteis. Que no midan el cariño que están dando y que no inventen una estrategia de cómo debe ser vuestra relación… Pero lo más importante es que hagan esto cuándo de verdad importa y no sólo cuándo se han dado cuenta de que deben cambiar cuando ya te han perdido. Eso es lo más importante. Dar y recibir en el ahora y siempre es el verdadero placer de que me importen solo a los que yo les importo.

Dedicado a todas esas personas que en estos momentos se sienten identificados con estas palabras, a todas esas personas que se encuentran invadidos por la desesperanza de un mundo que tiende a deshumanizarse.


 

.. miedo de nuestra propia debilidad

octubre 31, 2015







Muchas veces tenemos miedo… miedo a lo que podríamos no ser capaces de hacer. Miedo a lo que podrían pensar si lo intentamos. De esta manera dejamos que nuestros temores se apoderen de nuestras esperanzas. Dichos temores nos azuzan la existencia cotidiana, con punzadas imperceptibles y no como aliciente. La ansiedad o la angustia son situaciones que aparentemente significan lo mismo: en general es un estado de ánimo relacionado con el miedo, que provoca en nosotros una inquietud y un malestar interior, así como una reacción corporal que nos predispone a enfrentarnos a un peligro inminente.

Quien no está preso de las necesidades, está preso de su propio miedo. Unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen y otros por el pánico de perder lo que ya tienen. Vivimos entre temores. No es  que carezcamos de valor, es que nuestra actitud  nos ayuda a caer a veces en la temeridad y la cobardía, siendo la perseverancia la virtud para no caer en los extremos.
            
Existen situaciones que nos paralizan. Realmente, en cada situación habitan posibilidades inquietantes, asuntos que podrían derivar en malas direcciones. Sin embargo no debería ser así, No deberíamos tener miedo a todo lo que no podemos controlar, ni miedo a lo desconocido, ni a lo diferente, sólo a lo que podamos vivir como un peligro amenazante a nuestra forma de vida. El hecho es, que ese temor nos acompaña como una sombra casi constitutiva, pensando siempre en lo que ocurriría de no ir bien las cosas. Hay quien siempre y en cada instante está pensando en lo que sucederá.
            
El miedo adopta diferentes formas, miedo a no ser recompensados, miedo a fracasar, miedo de nuestra propia debilidad, miedo al sentimiento que genera en nosotros tener que llegar a cierto punto y no ser capaces de lograrlo, etc. Sólo el hecho de vivir, es encontrarse con esos temores, compartiendo con ellos la jornada diaria. Y a través de vivir los debemos ser capaces de sobreponernos a estas persecuciones permanentes, o al menos saber “caminar” a su lado.
            
Todo lo que hacemos, lo hacemos con el pensamiento. Pero nos preguntamos,  si debemos detener el pensamiento, en una pregunta poco acertada, pues quien quiere detener el pensar, siempre estará sometido a continuos temores. Tenemos que tener presente que el tiempo y el pensamiento son las fuente del miedo. Debemos estar siempre dispuestos a ver la realidad de las cosas. Siempre es necesario que pongamos todo nuestro ser en descubrir la relación que tenemos con el mundo, para dominar nuestros propios temores, asumiendo con fuerza y en cada instante, estar dispuesto a elegir en cada momento las mejores resoluciones, e incluso afrontar las consecuencias de los hechos.
              
Siempre un conjunto de pequeños temores, nos pueden evitar todo un profundo miedo infundado y conseguir una victoria personal antes cualquier empeño que estemos dispuesto a realizar. Dicen que el sabio puede tener temor a equivocarse. El necio nunca.
 

... ese conjunto de cualidades

octubre 31, 2015







Para llegar a ser personas que siempre dejan un recuerdo, no es necesario ser perfectos, simplemente exponer nuestro mayor esfuerzo en todo lo que hacemos. Sobre todo paciencia, constancia y llegaremos al resultado de que esas acciones harán que nos convirtamos en personas realmente extraordinarias. Decir adiós no es palabra agradable de pronunciar. Normalmente a casi nadie les gusta. Pero por desgracia la vida nos obliga a pronunciarla, debido a circunstancias que nunca entenderemos.
             
Pero cuando el rechazo llega a ser tan grande, la situación insostenible, y agotado todos los recursos, es recomendable alejarse de forma definitiva. Si no podemos hacerlo físicamente, es prioritario hacerlo sentimentalmente, puesto que ante esto, no nos queda otra opción que aceptar que todo lo que hemos dicho y hecho, nunca sirvió para nada. ¡¡Quizás algún día resurja la cordura!!

Si, aunque no lo parezca existen personas realmente excelentes, y no precisamente porque deslumbren a simple vista, sino porque se iluminan con sus acciones. Son personas que tienen una habilidad especial para mostrar al mundo la grandiosidad y la generosidad que podemos llegar a ser, y la cuales aparentemente no vemos. Su sola presencia ya nos intuye la percepción de su autenticidad, y han experimentado la proeza y el instinto de hacer algo extraordinario durante mucho tiempo, algo que para los demás, sencillamente sería casi imposible.
          
Son personas que no se dejan llevar por el ridículo, y saben cómo alejar los miedos, al decir lo que sienten. Son capaces de hacer feliz a alguien de acuerdo con sus valores, y creer en la bondad de los demás por encima de todo. Muchos pueden pensar que obedecen a sus extraordinarias “cualidades”, pero no necesariamente. Tal vez sea su forma sencilla de hablar, de meditar, de reflexionar o quizás, el más profundo respeto hacia sus amigos. Más bien podríamos atribuirlo a su armonía y a todo un equilibrio de condiciones y valores que finalmente nos ofrecen ese conjunto de cualidades.
            
Una persona de este tipo, es aquella a quien le agrega pequeños detalles a su trabajo, a sus acciones y sobre todo a su comportamiento, haciendo extraordinario el aspecto cotidiano de su quehacer diario. Obviamente no es un camino fácil por recorrer, pero tiene en cuenta el placer de saborear cada logro y saber que está dan to el cien por cien de sí mismo.
            
Si es verdad, que para dar inicio a esta secuencia de detalles se necesita de muchas cosas: actitud, determinación, pero principalmente esa ayuda interior que todos llevamos dentro y que a veces no la hacemos florecer. Ocurre en ocasiones que nos sentimos afectados, incluso impactados, por determinados modos de ciertas personas, las cuales reconocemos como “personas extraordinarias”.También hay quienes son sensibles a las situaciones ajenas, salvo que les parezca perjudicial o rentable. Esto seres no proceden de los ámbitos más espectaculares. No suelen buscar el impacto. Puede ocurrir que ni si quiera le conozcamos  personalmente; pero siempre están ahí. Sin embargo, puede llegar el día en que ya no estén; es entonces cuando sentimos “algo”, y sin saber porque le olvidaron. Es entonces cuando realmente la echaremos de menos, quizás sea por nuestra manera de obrar. ¡Quién sabe! 
             
Las personas especiales son aquellas que provocan emociones incluso a  distancia.


 

.. de el profundo agradecimiento

octubre 31, 2015







La vida está compuesta de muchos altibajos, el camino suele ser muy largo y duro; pero cuando estamos hundidos en lo más profundo del dolor, cualquier palabra de agradecimiento, nos hacen tremenda mente feliz. Es cuando sabemos valorar lo que la gratitud representa, ante una situación que muchas veces nos derrumba.

Sé que muchos a través de nuestra vida sufrimos desaires y menosprecios de manera frecuente. Sólo intento asumirlo, ya que no es posible evitarlo, aunque sí podemos aprender a afrontarlos. Sí, afrontar es lo que hacemos para aliviar el dolor, el estrés o el sufrimiento provocado por esa situación dolorosa. Sólo el que lo padece sabe la tremenda frustración que se siente.
             
Si realmente se tienen fuertes motivos para no perdonar, hay que respetarlos. Pero a la larga, las preocupaciones, las hostilidades y los resentimientos sólo sirven para hacernos daño a nosotros mismo.  Dice un refrán que “es de bien nacidos ser agradecido”, lo que no dice es que, además de ser positivo para los que nos rodean, la gratitud es una herramienta poderosa para sentirnos bien, originando esperanza, amor, compasión, alegría y sobre todo, sentimientos de felicidad

Nos guste o no, deberíamos agradecer diariamente lo que tenemos; sé que muchos no estarán de acuerdo y siempre dirán: “podría estar mejor”. Desgraciadamente no hay un secreto para la felicidad, pero, “es lo que hay” “es lo que la vida nos ha dado” y el agradecimiento a las pequeñas cosas nos hacen demostrar que todos poseemos un increíble potencial para conseguirla.

Reconozco que vivimos en unos momentos difíciles y que siempre nos blindamos con la desesperación y el dolor, pero es posible que en cualquier momento determinado podamos contemplar la vida desde otra manera distinta. Esto nos hará reflexionar que existen personas de gran corazón y sólo el hecho de hablar con ellos ya nos llenan de paz, creando una armonía, allí donde es posible que nunca la podríamos encontrar.
           
Pero también podría decir, aunque a veces no encuentro palabras para exponer lo que realmente siento, lo cruel y triste que resulta cuando ante una acción digna de agradecer, ya sea a través de un acto personal o unas simples palabras de agradecimiento, recibes el más grande de los desprecios, es decir; la indiferencia. Es como pensar que aquello que pensaste o que dijiste, no vale ni un ápice de agradecer, cuando en realidad fue dicho desde lo más profundo de su corazón.

Cuantas veces puede resultar que una simple frase, pueda ayudar a conseguir una realización personal, consiguiendo un bienestar interno, partiendo de que esa gratitud pueda ser de una importancia excepcional para aquel que la ejerce. Pero ese sentimiento de gratitud, no “llega” ante algunos corazones endurecidos por la sinrazón y el desprecio.

Pensemos que la gratitud no es humillante, la gratitud llega a ser amable y a menudo mitiga la culpa, la aflicción, el sufrimiento y las dificultades que estamos pasando. Sólo estimula la sensación de conciencia y el profundo agradecimiento que hace valorar más a las personas.
            
Si a lo largo de tu vida has tenido amigos o familiares que durante mucho tiempo, ha actuado amablemente contigo; ¿por qué no has tenido la fuerza necesaria para darles prueba sustancial de tu gratitud? .. es tan solo una reflexión.


 

... escuchar lo que no se dice

octubre 31, 2015






La comunicación eficaz es fundamental para las relaciones humanas.“Si no hay comunicación no hay ser humano”. Algunos errores que cometemos a la hora de comunicarnos nos pueden meter en un buen lío sin quererlo. Otras veces, la forma en que nos comunicamos puede estropear nuestras relaciones con los demás, porque dan una imagen de nosotros que no es acorde con la que deseamos proyectar o con lo que realmente somos.

Los mensajes escritos son una forma fácil y rápida de comunicación que tiene muchas ventajas, porque lo que queda escrito es más fácil de recuperar, entre otras cosas. Sin embargo, pocas personas escriben a la misma velocidad que hablan o piensan. Esto implica un desfase que puede dar como resultado un mensaje diferente al que se quiere transmitir. Expresiones mal empleadas, modismos, faltas de ortografía, correctores automáticos, etc., pueden dar lugar a un mensaje erróneo. Evitar este error es tan sencillo como revisar el texto que se vaya a enviar antes de hacerlo, da igual que sea en un papel, en un email o en un mensaje de texto o SMS.  

A muchas personas les incomoda dar malas noticias y, para evitar el mal trago, usan el correo electrónico para transmitirlas o, peor aún, las aplicaciones de mensajería instantánea. Sin embargo, estos canales no suavizan los mensajes y dan lugar a malentendidos. Además, se pierde todo el poder que tiene el lenguaje corporal y no ofrecen una vía para dar salida a las emociones más intensas. Por lo tanto, cuando tengas que dar malas noticias o hablar de temas delicados no usen la comunicación escrita y habla en persona con el interesado. Hablar de forma directa con la otra persona nos permitirá utilizar las señales del otro para saber si el mensaje está claro y aclarar cualquier duda. Lo más importante de la comunicación es escuchar lo que no se dice.

Las conversaciones difíciles no son agradables. Pero cuando hay un problema que necesita solución hay que enfrentarse a ellas. Evitar una conversación difícil es un manera de conseguir que el problema sea cada vez peor. Los problemas no se arreglan solos, aunque aparentemente parezca así cuando dejas las cosas correr. Y si tú no lo solucionas, dejas el asunto libre de caer en las manos menos adecuadas. Si tienes por delante una conversación difícil no le des más vueltas y afróntala, cuanto antes mejor.

Cuando enviamos o comuniquemos un mensaje debemos asegurarnos de que el receptor lo ha recibido y lo ha entendido. Esto nos ayudará a ser cada vez más eficaz en tu forma de comunicarte con cada persona y a conseguir resultados. Para comprobar que tu mensaje ha sido entendido correctamente, debemos utilizar preguntas abiertas que comienzan con “cómo”, “por qué” o “qué”. Estas preguntas estimulan la reflexión y estimulan la comunicación. La asertividad es la capacidad de decir las cosas como son y como se sienten sin herir a los demás. Muchas veces, por evitar un posible conflicto, no comunicamos nuestras necesidades, o apuramos tanto que, cuando lo decimos, perdemos las formas.

Acostumbrarnos a decir las cosas bien, sin ofender, pero defendiendo nuestros derechos y nuestros deseos. Al final vamos a tenerlo que decir de todos modos. Cuanto antes lo hagamos menos tensión acumularemos y más fácil será hacerlo. En situación de tensión y frustración es fácil reaccionar emocionalmente ante un problema o una pregunta, en vez de responder con calma. Muchas personas creen que esto está justificado, pero lo cierto es que no lo está. Este tipo de reacciones emocionales pueden dañar nuestra reputación, molestar a las personas y dar la impresión de que nos falta auto control.

Finalmente por todos los medios debemos intentar mantener la calma antes de contestar y actuar. Si sentimos que estamos muy tensos, a punto de estallar, cerremos los ojos y contemos hasta 3 (o hasta donde necesites). Si respondemos agresivamente o emocionalmente vamos a complicar mucho la comunicación con los demás.



 

.. recordarlos es honrarlos

octubre 28, 2015





Mi estimada amigo y amiga, lo que me gustaría que entendiera sobre perder un hijo, es que nadie está preparado para ello y hoy quiero compartir contigo estas sencillas reflexiones. Decir que la muerte de un hijo se supera no es cierto. Superar significa vencer, y nadie puede ni debe pasar por encima de una ausencia, de un vacío que se arraiga a nuestra propia esencia como persona. La muerte de un hijo se asume, se llora y se acepta. Aprendemos a vivir con ese vacío, pero somos conscientes de que esa tristeza siempre va a sentirse en nuestro corazón. Y lo creamos o no, acaba llegando un día en que el dolor ya no es tan desgarrador, y podemos respirar sin que nos duela, andar sin que nos pese el alma y respirar sin que nos duela el corazón. Porque vivir de nuevo es honrar la memoria de quienes no están. Es comprender que los llevamos con nosotros, que recordarlos es honrarlos, y que el amor nos trasciende aunque siga habitando en nosotros la tristeza.

Perder un hijo supone ver cómo el proyecto vital y familiar de una pareja ha quedado huérfano de pronto. El vacío es inmenso y los vínculos ya no son los mismos, pero no por ello hemos de dejar de luchar por ese proyecto. Es necesario evitar la culpa y el reproche. En estas situaciones incluso el propio silencio puede ser dañino y destructivo. Hemos de respetar el modo en que cada persona asume el duelo. Hay quien dispone de mayores estrategias y es capaz de abrirse, otros en cambio, necesitan tiempo “para poder reaccionar”, y ello es algo que debemos saber comprender. La intimidad, el compromiso y la pasión son tres pilares que deben seguir estando presentes en el círculo de la pareja. Si seguimos alimentándolos, la relación seguirá adelante. Si solo mostramos vacíos, o nos echamos en cara determinadas cosas, lo más probable es que acabe surgiendo el distanciamiento.

Perder un hijo y no descuidar a los otros. Los niños asumen de un modo muy diferente la muerte a como lo podemos hacer nosotros. Y no hemos de descuidar su propio proceso, en especial si se encuentran en una edad comprendida ya entre los 6 y los 1o años. La muerte es algo que nadie entiende, algo que los adultos vemos con rabia y los niños con desconcierto. La muerte no siempre permite despedidas, de ahí que debamos dar tributo con el recuerdo, con el cariño cotidiano a la memoria de esa persona. Es recomendable que los niños expresen sus palabras, que atendamos sus dudas y que favorezcamos su desahogo emocional sin esconder tampoco nuestro pesar. El dolor debe ir tomando forma para poder liberarse y canalizarse. Es preciso volver a tener proyectos en el día a día, permitirnos sonreír de nuevo con los niños honrando la memoria del que ya no está. Aprenderemos a vivir sin ese hijo pero jamás perderá ese rincón privilegiado en nuestro corazón. La vida será distinta después de esa pérdida, no cabe duda, pero es preciso permitirnos ser felices de nuevo. No debes sentirte culpable por ello.

De ahí, y en primer lugar, que desee recomendar algo tan esencial como maravilloso: debemos disfrutar de cada instante con los nuestros. Nada en esta vida es seguro, nada está garantizado, ni siquiera el que los hijos sobrevivan a los padres. Si hay un aspecto que resaltan todas las personas que han sufrido la tragedia de perder a un hijo, es el sentimiento de soledad e incomprensión que llegan a sentir durante los primeros momentos. Muchos se sienten aislados porque piensan que nadie puede entender su dolor.

Perder a un hijo es principalmente tener la sensación de que se nos ha escapado el proyecto de vida y la propia ilusión. No obstante, siempre acabará llegando un día en que descubramos que la vida sigue valiendo la pena, porque implica seguir manteniendo su recuerdo. En primer lugar cabe decir que no existen unas estrategias que puedan servirnos a todos por igual, a la hora de afrontar el duelo por la pérdida de un hijo. No obstante, lo que sí debemos tener claro es que nunca debemos afrontarlo en soledad. El núcleo familiar debe mantenerse unido y atenderse, curarse y aprender a vivir con ese vacío orientando de nuevo el día a día. He de luchar cada día contra la parálisis de mi espíritu, de mi cuerpo. Perder un hijo supone que de la noche a la mañana, el mundo se detiene. Es algo contra natura que nuestra mente no puede asumir. Y nos quedamos quietos, sin aire, como si nos hubiéramos quedado sin alma…

El pensamiento más recurrente que van a sentir los padres es el clásico “nada tiene sentido”. Y la parálisis vital, y emocional y motivacional puede acabar atrapándolos en un sufrimiento crónico. Esto es algo que deberíamos evitar. Nuestra mente es incapaz de procesar lo sucedido, y de ahí las negaciones, el bloqueo y la inmovilidad. No obstante, el propio proceso del duelo nos debe ayudar a gestionar todas estas emociones.Hemos de evitar quedarnos aislados, porque la propia soledad nos empuja a esa misma parálisis. Es vital pues contar con la ayuda de la familia, los amigos, y de cualquier profesional de la salud para gestionarnos.



 

.. hacer que nuestra existencia tenga sentido

octubre 28, 2015



Siempre escribo sobre lo que pienso y lo que  va  pasando en el camino de mi vida y hoy me he fijado en las arrugas que para mi son un sincero y bonito reflejo de la edad contada con las sonrisas de nuestros rostros. Y cuando empiezan a aparecer nos hacen darnos cuenta de lo efímera y fugaz que es la vida. Como consecuencia con frecuencia a algunas personas les hace sentir molestos e incómodos cuando en realidad debería ser un motivo de alegría. ¿Cómo es posible que nos entristezca tener la oportunidad de cumplir años?. Porque tenemos miedo de que al envejecer perdamos capacidades, porque pensamos en la vejez como un castigo, de manera peyorativa e humillante. Del mismo modo cumplir años nos hace mirar hacia atrás y plantearnos qué hemos hecho durante nuestra vida.

No debemos lamentarnos de envejecer, es un privilegio negado a muchos. Envejecer es un privilegio, un arte, un regalo. Sumar canas, arrancar hojas en el calendario y cumplir años es para mi siempre un motivo de alegría. De alegría por la vida y por lo que estar aquí supone. Y es que vivir tiene la peculiaridad de que va de la mano con el tiempo, que hace que en mi rostro aparezca arrugas y que de vez en cuando (?) tenga achaques. Pero todo eso es el reflejo de la vida, algo de lo que me hace sentir muy orgulloso. Cada año agradezco la oportunidad de cumplir años, pues gracias a ello cada día puedo compartir momentos con aquella persona que más quiero, puedo disfrutar de los placeres de la vida, dibujar sonrisas y construir con mi presencia un mundo mejor… eso espero..

Ahora bien todos deberíamos agradecer a la vida la oportunidad de permanecer y de tener la capacidad y la conciencia de disfrutar. ¿Qué sentido tiene lamentarnos y quejarnos por tener posibilidades? ¿No es verdad que daríamos lo que fuese por tener a aquellos que perdimos a nuestro lado? ¿Por qué no le ponemos ganas a la vida y dejamos de disimular nuestro caminar?. Cumplir años debería ser un motivo de alegría. Cada día significan 1440 minutos de nuevas opciones, de maravillosos pensamientos, de cientos de matices en nuestros sentimientos. Cada segundo nos hace más capaces de experimentar y de aprovechar todas las opciones que nos brinda nuestro alrededor. Cada año es una medalla, una oportunidad para atesorar recuerdos, para hacer nuestros los instantes, para soplar las velas con fuerza y orgullo. Desea seguir cumpliendo sueños, segundos, minutos, horas, días, meses y años… Y, sobre todo, poder celebrarlo con la vida y la gente que te rodea. Que os veáis y os sintáis plenos, arrugados y felices.

Si me preguntas cuanto años tengo..? bueno tengo la edad en que las cosas se miran con más calma, pero con el interés de seguir creciendo.Tengo los años en que los sueños se empiezan a acariciar con los dedos y las ilusiones se convierten en esperanza, en que el amor, a veces es una loca llamarada, ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada. Y otras un remanso de paz, como el atardecer en la playa. No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados, las lágrimas que por el camino derramé al ver mis ilusiones rotas… Valen mucho más que eso. ¡Qué importa si cumplo veinte, cuarenta, o sesenta!.Lo que importa es la edad que siento y que necesito para vivir libre y sin miedos. Para seguir sin temor por el sendero, pues llevo conmigo la experiencia adquirida y la fuerza de mis anhelos y los años necesarios para perder el miedo y hacer lo que quiero y siento.

Entre la niñez y la vejez hay un instante llamado vida. No debemos de lamentarnos por envejecer. La vida es un regalo que no todos tenemos el privilegio de disfrutar. Es un frasco de suspiros, de tropiezos, de aprendizajes, de placeres y de sufrimientos. Por eso, en sí misma, es maravillosa. Y también por eso es imprescindible aprovechar cada momento, hacerlo nuestro, sentirnos afortunados. Acumular juventud es un arte que consiste en hacer que importe la vida de los años más que los años de vida. En definitiva, hacer que nuestra existencia tenga sentido. No resulta tan esencial si sumamos canas, arrugas o si nuestro cuerpo nos pide tregua cada mañana. Lo que verdaderamente es relevante es crecer porque, al fin y al cabo, como siempre digo, cumplir años es inevitable, pero envejecer es opcional.


 

... de nuestras mayores decepciones

octubre 27, 2015




Somos humillados cuando alguien ataca nuestra dignidad como persona de diversas maneras. Es una forma de denigrarnos como persona, ya sea de forma privada o de forma pública; siendo esta última más dura. Las consecuencias de sentirte humillado repercuten directamente en la autoestima, la confianza hacia los otros y la ilusión en lo que haces y esperas del mundo. Cuando alguien te humilla sientes como si te hubiera arrebatado algo que te pertenecía a ti y lo ha hecho de la forma más cruel posible.

La humillación puede llevarse a cabo por tu apariencia física, nivel económico, sexo, raza, nivel intelectual, enfermedad, etc. Puede ser un ataque claramente identificable o un trato vejatorio a lo largo de un tiempo determinado. Es una de las situaciones más difíciles de superar por las implicaciones psicológicas que genera en nosotros. Muchos disgustos se evitarían si quienes alardean de satíricos tuvieran en cuenta que toda persona, por necia que sea, se toma a sí misma muy en serio, y que, si algunas soportan una contradicción franca y leal, ninguna perdona el ridículo.

En todo el tiempo que ha pasado desde que llegamos al mundo, han ocurrido un sinfín de cosas. Unas buenas y otras no tanto. Llevamos una mochila de experiencias que por mucho que intentemos obviarla, está ahí. Echamos “mano de ella” cuando queremos volver a recordar las cosas que nos hicieron felices. Para otras no olvidamos, pero intentamos tener una “amnesia selectiva” por el dolor que nos causan. Hay que estar orgulloso de la mochila de cada uno, aunque jamás pensásemos cargar con ella con determinados hechos que quizás a veces nos generen sufrimiento… Esa mochila tiene más sabiduría sobre ti que cualquier libro y que cualquier opinión. Sabe los demonios que arrastras desde la infancia y las veces que te han hecho daño. Las veces que te has sentido en tu lugar y las veces que has sentido que un lugar era de todo menos el tuyo… Es la mochila de tus vivencias, de tus experiencias más íntimas…

Todas las experiencias conforman lo que eres ahora, y algunas veces te sentirás feliz y en otras profundamente desdichado. En esos momentos de desdicha nuestras heridas se abren, causadas por un daño hacia nuestra persona… Quizás creíamos que ya solo eran cicatrices, pero en algunas ocasiones vuelven a escocer porque su naturaleza es la de hacernos una llamada de atención, porque quizás ese daño se está reproduciendo otra vez en tu vida. Por ello, existen numerosas heridas que vamos curando pero que nunca terminan de cicatrizar, para recordarnos que alguien o algo nos las lastima de nuevo y sentimos ese malestar. 

Cuando una persona nos decepciona, se nos vienen abajo todas las ilusiones y expectativas que teníamos depositadas en ella y en nuestra relación. Es una mezcla de estupefacción, rabia, sorpresa y pena. Quizás es alguien de nuestra familia, un amigo de la infancia, un compañero de trabajo o simplemente alguien que considerábamos una buena persona incapaz de traicionar ciertos principios, respecto a nosotros o con el mundo en general. Nos podemos llegar a sentir frustrados por esa decepción e incluso deprimidos, y evidentemente nuestra capacidad para volver a confiar en los demás como antes se verá reducida, incluso eliminada, pero no hay que olvidar que nuestros mejores éxitos vienen a menudo después de nuestras mayores decepciones.


 

... y decir adiós

octubre 27, 2015





Hay veces que las personas desaparecen de nuestra vida por momentos pensando que pueden volver cuando les plazca, pues están seguros de que siempre estaremos aquí.Pero eso no es así, todos merecemos un respeto y las ausencias tienen un alto precio. El amor ciego no es garantía suficiente para que una relación prospere. Por eso a veces a las historias de puntos suspensivos hay que quitarle dos y dejarlo en punto y final. De ello depende nuestro bienestar emocional. Es difícil afrontar un adiós decisivo teniendo la certeza de que vamos a tener que luchar para sanar la herida del abandono. Tememos en el proceso por nuestra autoestima, nuestra autoconfianza y nuestro bienestar.

Pero el crecimiento implica cierta desorientación que nos puede angustiar. Tenemos que ser conscientes de que parte del camino lo vamos a tener que recorrer de la mano de la incertidumbre. Esto no es cómodo, pero merece la pena teniendo en cuenta que el intercambio dará como resultado la reconstrucción de uno mismo y la armonía con nuestro interior. Se trata de ser honestos y exigentes en nuestras compañías emocionales. No siempre es fácil, pero lo necesario no siempre lo es. Desapegarnos de aquello que supone egoísmos, intereses y ausencias injustificadas nos ayudará a comenzar una nueva etapa en nuestra vida, a sembrar y cosechar sustento para nuestra autoestima y crecer emocionalmente.

No hace falta irse para no estar. Hay muchas maneras de ser impuntual e incluso de no presentarse en la vida de alguien. La ausencia en la vida de quien te quiere es algo que se elige. Entonces debemos plantearnos aquello de dejar de buscar excusas para quedarnos y decir adiós. Pero un ADIÓS de esos que se visten con tilde y mayúsculas,  y así cierran todos los huecos por los que se pudiera volver a entrar. A cal y canto. O sea, que igual en vez de dejar ir lo que debemos aprender es a marcharnos nosotros cuando vivimos en una situación que nos desgasta y no tiene solución. Cuando eres capaz de desligarte de algo que te ha aprisionado durante mucho tiempo consigues aclarar tu mente y deshacerte de las ausencias que no comprendías y mantenían tu  vida pendiente de un hilo.

Crecer es aprender a decir adiós. Conseguir decir adiós a quien nunca ha estado significa no retroceder, separar lo que nos enriquece de lo que nos desgasta, cuidar nuestra propia valía y dejar de arrastrarnos suplicando migajas de un amor que solo existe en nuestra mente. Cuando no hay reciprocidad o la balanza se inclina hacia el dolor la relación pierde todo sentido y, por lo tanto, lo único que consigue es que agonicemos a la espera del sello que finiquite el final que estaba entretejiendo sus hilos. En el momento que soltemos nos daremos cuenta de que dar el paso y soltar significa liberarnos, crecer y crear una nueva vida. Esa nueva atmósfera propiciará que podamos sembrar nuevas emociones en un terreno que hasta entonces no era fértil.

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando. No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!


 

... anclarnos en la tristeza de lo perdido

octubre 26, 2015





En el camino de la vida iremos perdiendo amores diferentes… parejas, amigos, familiares y también encontraremos a nuevas personas que nos ayudarán a seguir caminando y que nos aportarán nuevas experiencias. No tengas miedo a las pérdidas. Piensa que una existencia sin vivencias no tiene sentido, que es mejor conocer el amor y haberlo perdido que no haberlo conocido… Muchas veces perdemos por diferentes circunstancias a seres queridos, un amor, un amigo, un familiar pero no, no son perdidas, son ganancias. Hemos tenido la fortuna de disfrutar de esas personas, del amor que nos han regalado. No tenemos por qué anclarnos en la tristeza de lo perdido, sino refugiarnos en la alegría de lo que ganamos.

El amor y el desamor forman parte de la vida y a veces un viaje marca un antes y un después en una pareja. Un viaje que no solo las distancias físicas se han notado, sino también las emocionales. Te tuviste que marchar, buscabas un futuro mejor, nos prometimos amor eterno, lo que había entre nosotros nada ni nadie podía destruirlo… pero yo tan solo creía en el amor eterno y no sabía que la vida no es siempre como la soñamos, la hablamos o la creemos. Ella a veces es como una niña caprichosa va de un lado para otra jugando con nosotros… Quizás a pesar de mi inocencia en el fondo sabía que algo entre nosotros se perdería, ese tren que marchaba y que a mi me partía el corazón, no volvería nunca jamás, a pesar de tus promesas. Ese viaje te haría conocer otros olores, otros sabores, otras gentes y otros lugares…

El verdadero amor no es egoísta y por eso te dejé partir, para que vivieras todo lo que aún tenías que vivir. Eras tan vital, tenías tantas ilusiones, tantas ganas de comerte el mundo… Tu presente y tu futuro ya no estaban aquí… a mí me ataban tantas cosas aquí que no te pude seguir, aunque sabía que dentro de mí siempre tú ocuparías un lugar muy importante. 

Para superar la pérdida de un ser querido y reponernos, podemos utilizar la fuerza de la inteligencia emocional en nuestro día a día. Siéntete feliz por lo que has vivido. No has perdido, has ganado una experiencia en tu vida, has ganado la maravillosa experiencia de vivir el amor, de sentirlo y saborearlo. Te has rendido a su evidencia que en su momento fue mágica…No te encierres en pensamientos repetitivos en torno a esa persona. Recuerda con cariño pero no idealices o te obsesiones. La vida tiene mucho que ofrecerte, no te ancles en el pasado y ábrete al presente, a todo lo que te trae.

Habla con otras personas que consideras emocionalmente inteligentes. Dos palabras y un abrazo pueden borrar en tan solo un momento tus tristezas. Habla con personas que comprendan tus emociones, seguro que sentirás más alivio. Piensa que las cosas cambian en la vida. Ahora estás triste, tu alma está rota por ese amor que se marchó pero piensa que todo en la vida pasa. Volverás a vivir cosas bonitas si tú estás dispuesta a vivir.

No tengas miedo a vivir. Si has perdido un amor no tengas miedo a volver a vivir la experiencia de enamorarte. Desafiarte a ti mismo y sentir que eres valiente para superar tus miedos, en este caso la aventura de volver a enamorarte independientemente de si sale bien o sale mal, te dará seguridad. Sentirás que tienes la inteligencia emocional suficiente para superar los contratiempos. No tengas miedo, vive y disfruta del amor, experiméntalo y ábrete a sus sensaciones y sentimientos. Terminarán por componer tu mapa de vida, un mapa lleno de recuerdos imborrables, porque ¿Qué seríamos sin recuerdos?

Dedicado a todas esas personas que en estos momentos se sienten identificados con estas palabras, a todas esas personas que se encuentran invadidos por la desesperanza de un mundo que tiende a deshumanizarse.


 

Es importante proteger a la infancia...

octubre 26, 2015





El amor no se condiciona, el amor se da.La habilidad y el crecimiento emocional de una persona dependen en gran parte de sus primeros intercambios. Por eso sembrar las semillas del amor determinará su capacidad de dar cariño y de desarrollarse de forma saludable. Si le transmitimos a un niño la idea de que si hace las cosas bien (o lo que se entiende por bien), le querremos más, al final el niño entenderá que de sus éxitos depende su valía personal. Así, cuando el niño cometa un error no nos debe extrañar que se le venga el mundo encima, pues al fin y al cabo etiquetándolo de listo y extraordinario tras su logro lo único que le quedará será concluir que si no consigue lo que buscaba es porque es un “tonto y un mediocre”. Dicho así suena duro, pero es que en la mente de un niño lo es aún más. ¿Cómo podríamos sostener una casa con pilares de paja? Cualquier golpe la derrumbaría. En estas condiciones es imposible construir una identidad personal fuerte y emocionalmente adaptada.

Uno de los pilares fundamentales de una educación emocional adecuada es que el niño siempre se sepa querido y, sobre todo, se considere merecedor de amor. Esto es importante porque nuestras primeras experiencias con el mundo siempre marcan nuestro desarrollo emocional a la vez que entretejen una enorme tela que conecta nuestra capacidad de sentir y amar con nuestro cuerpo. Que nos quieran o no nunca debe depender de nuestros comportamientos, palabras, éxitos o fracasos.  Así, es importante nos deshagamos de ciertas costumbre si queremos que los niños de hoy en día comprendan que el amor no tiene condicionantes.

No podemos decirles a los niños que si hacen algo no les vamos a querer, no podemos intentar chantajearlos con el amor, el cariño no es una moneda de cambio. Tenemos que tener claro que el niño por encima de infante es una persona que algún día se convertirá en un adulto y como tal se sentirá completo o derruido. ¿Qué es lo que preferimos?. Todas las personas son merecedoras de amor por quienes son, no por lo que hacen ni por sus éxitos. Por eso, al igual que “portarse bien o cumplir una norma” no tiene como consecuencia el afecto, no cumplir con ello tampoco debería suponer una amenaza.Ningún niño debería creer que el amor tiene condiciones

Es importante proteger a la infancia, cuidar de su inocencia y respetarla a través del amor. Recordemos que los niños amados se convierten en adultos que saben amar, respetar y cuidar. Probablemente muchos de nosotros hayamos crecido en un ambiente en el que el amor tenía condiciones. Otros tantos habremos pagado las consecuencias de que otras personas hayan crecido bajo estas premisas. Sea cuál sea nuestro caso esto genera dificultades en cualquier etapa de nuestra vida. No obstante, si no se sanan, las heridas emocionales del amor con condiciones tienen una gran repercusión en la vida adulta.

¿Por qué? Porque a un adulto se le supone una vida emocional equilibrada. Aunque todos sabemos que esto no es así no podemos evitar esperar que nos amen sin condiciones sin la necesidad de tener que “enseñar” o “reaprender” que el amor es eso y nada más. Al fin y al cabo esperamos poder confiar en que quien nos dice amar quiera permanecer a nuestro lado pase lo que pase. Lo que ocurre es que esto no es tan sencillo y puede que nos hayan enseñado a huir o a condicionar nuestro afecto o cariño.

Así que encontramos patrones de amor huidizos que pueden llegar a resultar egoístas. Pero al final la cuestión radica es que esas personas creen que el amor es eso, obtener lo que está bien y desechar lo que no interesa. Visto así podemos entender mucho mejor qué efecto tiene la educación emocional en las relaciones futuras. La clave está en que tenemos que alimentarnos de amor, pues solo a través de él lograremos conocernos, ser felices y disfrutar de la magia de la vida.


 

..ser la persona que podrías haber sido

octubre 22, 2015





Ha una frase que la he leído en alguna ocasión y que quizás Ustedes también lo hayan escuchado o leído y es la siguiente : “Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo”. El cambio es una constante en la vida humana aunque a veces nos resistimos a él. En realidad es lo único permanente. Pero muchas veces el problema real no es cambiar, sino la falta de conocimiento de nosotros mismos lo que nos limita. Cuando llega el momento de hablar de uno mismo no siempre tenemos claro qué podemos hacer y hasta dónde podemos llegar. Aunque te parezca muy fácil responder a esta pregunta, conforme lo intentes te darás cuenta que en realidad no te conoces tan bien.

Nos preguntamos : ¿Cuáles son nuestras debilidades?. Si reconocer las habilidades resulta una tarea complicada, ver y aceptar la debilidades es aún más complejo. A la mayoría le cuesta trabajo aceptar que tiene puntos débiles, pero es el paso más importante para cambiar. Irse a un lugar tranquilo y encuentra esos defectos tan resistentes… Cada debilidad te da una clave de qué hacer y a dónde deseas llegar. Ninguna estrategia de cambio puede ser efectiva si no tienes claro lo que quieres modificar y en qué aspectos necesitas más cantidad de esfuerzo y constancia. Se dice a menudo que los hombres son gobernados por su imaginación, pero no sería cierto decir que se rigen por la debilidad de su imaginación”.

Lo que hacemos en nuestro tiempo libre dice mucho de quién somos como personas. Algunos disfrutan de leer un buen libro, otros prefieren salir a ejercitarse y otros más, disfrutan de chismorrear o criticar. ¿En qué ocupas tu tiempo libre?. Cada hobby o pasatiempo te define pero también te puede dar pistas claves de dónde empezar para cambiar. Analiza tus pasatiempos y ve si te hacen feliz o solo los realizas por hacer algo. ¿Preferirías estar haciendo algo distinto?

La vida es demasiado complicada por sí misma como para vivir sin pasión. ¿Cuáles son las cosas que te hacen estremecer y continuar cuando deseas dejarlo todo? Debe haber algo que te motive a continuar y si no es así, búscalo. Nunca es tarde para descubrir lo que nos apasiona.

Puede tratarse de cualquier cosa. Para algunas personas se trata de rescatar animales, mientras que otros se apasionan por el deporte o el arte. Comienza explorando opciones hasta que encuentres aquella que te haga levantarte cada mañana para cambiar y lograr lo que deseas. Sin pasión, el hombre sólo es una fuerza latente que espera una posibilidad, como el pedernal el choque del hierro, para lanzar chispas de luz.

Todos tenemos alguna habilidad que puede ayudar a mejorar el mundo. No necesitas ser un héroe ni salvar al mundo entero. Pequeñas acciones pueden cambiar y mejorar aquello que te rodea. Quizás creas que tú no puedes hacer nada, pero esto no es del todo cierto. Piensa y encuentra una forma de ayudar. Quizás dando un poco de compañía a alguien que lo necesite o formando parte de una organización de cuenta cuentos para niños abandonados…. explora tus capacidades y las necesidades de tu alrededor y encuentra la manera. Para ti pueden parecer pequeños actos pero quienes están del otro lado los valorarán en verdad.

Es importante estar motivado al cambiar. Cuando te faltan las razones es fácil dejar las cosas a la mitad o no dar el paso inicial. Para por un momento y piensa en las cosas o las personas que te motivan. Pueden ser tus hijos, tus padres, alguien a quien educas o una mascota. No importa de quien se trate siempre que exista. También pueden motivarte ideas o hábitos. La razón para saber lo que te motiva es que solo así puedes mejorar. Algunas personas resultan tóxicas y lo mismo pasa para las ideas preconcebidas. Cuando conoces tus motivadores puedes evaluarlos y girar al camino adecuado. Pero no olvides que el motivador más importante eres tú mismo. Nunca es demasiado tarde para ser la persona que podrías haber sido.” 

Cambiar nunca es sencillo. Date la oportunidad de avanzar como persona. Pero no esperes resultados inmediatos, la mayoría de las veces un buen cambio requiere de tiempo y esfuerzo. Cultiva la paciencia, la motivación y la persistencia. Abrígate de fuerza y tesón para conseguir aquello que deseas. Te aseguro que si le pones esfuerzo y vas a por ello, en algún momento podrás conseguirlo. No te quedes en un sitio o con una persona por costumbre, cambia.


 

a las personas de alma noble...

octubre 22, 2015





Suele decirse que son las buenas personas las que nos dan auténtica felicidad. Por su parte, aquellas más complicadas y con doble cara que acostumbran a traernos pesares, nos ofrecen experiencia. Lo creamos o no, ambas son partes indispensables de esta vida.¿Cuántas buenas personas custodias en tu vida? La casualidad quiso que formaran parte de tu día a día, y que te enriquecieran con sus palabras y esa sutil humildad que no sabe de egoísmos. 

Es más, también tú puedes ser una de esas personas acostumbradas “a dar luz a los demás”, de las que desean por encima de todo la felicidad de los suyos cuidando al extremo cada detalle, cada situación. Buscas dibujar sonrisas en rostros familiares, y no… Tampoco tú pides nada a cambio.  Porque es tu naturaleza, porque es tu forma de entender la vida.

El don de las buenas personas está en los pequeños detalles. Los pequeños detalles edifican vidas enteras. Hay quien no lo percibe, hay quien no es capaz de ver el esfuerzo por parte de otras personas por hacerles la existencia más fácil, por aportar luz en esos días oscuros y por desenredar nudos donde solo hay madejas.Las buenas personas no llevan pancartas ni acostumbran a hablar demasiado de sí mismas, porque en ocasiones, cometen el error de descuidarse un poco y mirar más por las necesidades ajenas. Pero no se dan cuenta. Es su esencia, su forma de ver el mundo: dándolo todo por los demás.

Los grandes corazones se conocen con los pequeños detalles. Puede que hace mucho que no te dediquen esos pequeños detalles que alegran el corazón. No obstante, es posible que cuando menos te lo esperes, alguien te sorprenda haciéndote un favor que no esperabas, o preocupándose por ti de una forma tan sincera que te sientas extrañada o extrañado. En ocasiones la bondad humana nos deja sin palabras. No podemos más que emocionarnos los actos de personas anónimas que sin llevar alas a su espalda, traen polvo de hadas en sus bolsillos para dar felicidad a nuestros caminos…

Suele decirse que el mejor homenaje que se le puede hacer a las buenas personas es imitarlas. Ahora bien, compartirás conmigo la idea de que no todos pueden hacerlo. De que no todo el mundo sabe practicar la bondad humana. Así pues, la auténtica pregunta que me viene al respecto sería… ¿Las buenas personas nacen o se hacen?. Desde la neurociencia hay muchas voces que defienden la tendencia innata del ser humano hacia la bondad. Sería algo arraigado a nuestra biología y que ensalza la psicología positiva. Las experiencias tempranas, los estilos de crianza, el contexto social y educativo, y las experiencias posteriores, podrían hacer que esta tendencia natural sufra las consecuentes variaciones.

El propio acto de dar, de ofrecer, de ayudar y atender, debería ser por sí mismo un acto capaz de ofrecer felicidad y equilibrio interior. Sin embargo, no son muchas las personas que llegan a adquirir esta capacidad. Las buenas personas ni siquiera son conscientes de la capacidad de empatizar que tienen con sus semejantes. Sienten los dolores del mundo y los hacen como propios, de ahí, que busquen cada día conseguir ese equilibrio externo para sentirse bien con ellas mismas. Su bondad es altruista y se ofrece a cambio de nada. Para ellas o ellos el tiempo no existe, sus prioridades quedan relegadas y no existen distancias y aún menos las exigencias o los reproches.

Quien nace con corazón humilde sabe muy bien la grandeza que se esconde tras los detalles. Sabe que un gesto, que una caricia, que unas palabras de ánimo y ser el rostro que sabe escuchar, hace mucho más que cualquier bien material. No acumules cosas, no te apegues a lo material. Rodéate de buenas personas que hagan mágico tu mundo, y si no las encuentras, conviértete tú en una de ellas.

Las buenas personas también se pueden cansar de serlo. En efecto, si a lo largo de tu vida has practicado el maravilloso arte de abrir tu corazón a los demás, de preocuparte por hacer lo mejor cada día por quienes te rodean, es posible que en algún momento hayas llegado al límite. Y llegará, desde luego, porque aunque las buenas personas no quieren recibir nada a cambio, sí deben ser reconocidas. ¿La razón?

Quien no es reconocido no es valorado. Quien no es valorado se adentra en el abismo de la “no existencia”. En ocasiones, los demás pueden llegar a acostumbrarse a tus buenas acciones, las dan por sentadas y los ruegos se vuelven ya en exigencias. Quien no encuentra valoración a sus esfuerzos acabará deshilachándose como una tela que no puede dar más de sí. Y no importará su fortaleza o su belleza, porque también las buenas personas pueden acabar rompiéndose. No lo permitas. Cuida a las buenas personas que te rodean como tus bienes más preciados. Y cuídate tú, sin dudar nunca en poner límites y sin caer en el error de que por decir  “no” o “basta”, dejas de ser un alma noble.


 

.. Somos protagonistas, no víctimas

octubre 22, 2015





Antaño, la gente era mucho más tolerante y conformista, se sentían a gusto con lo que poseían y estaban libres de necesidades no necesarias. Pero hoy en día no nos basta, queremos ser más, tener más, llegar a más, como si más fuese siempre sinónimo de mejor.  El resultado es una insatisfacción con la vida en general y la sensación de que siempre nos falta algo. Si asumimos que nuestras emociones vienen determinadas por nuestro filtro mental, que nuestra actitud es el tamiz de la realidad externa, nos daremos cuenta de que tenemos un inmenso control para cambiarnos a nosotros mismos. Cada cual es dueño de su propio coco y ahí nada ni nadie puede meterse.

Por suerte, tenemos la capacidad para dejar de ser esclavos de lo que la cultura, la sociedad y el mundo nos intenta vender. No tenemos por qué comprar la idea de que lo externo nos dará la felicidad, ese trabajo tan deseado, esa pareja tan anhelada, ser el más guapo o el más admirado… Esto realmente no es nada, puede darte cierto placer o diversión, pero se queda en eso.Si ya no eras feliz con lo tenías, no lo serás con lo que te falta.Se podría decir que ponerse en modo apreciación es olvidar el modo queja y activar el agradecimiento. Estamos todo el día quejándonos, como si así fuésemos a conseguir que las cosas sean perfectas. Nos creemos que todas esas cosas nos harán felices porque hemos depositado en ellas unas expectativas irrealistas y además pensamos que realmente lo necesitamos, cuando para nada es así. Una vez lo consigues te das cuenta de que no era para tanto y que tu estado anímico sigue igual… ¿Pero esto que yo deseaba tanto no iba a hacerme feliz por fin? ¿Qué es lo que ha pasado?. La respuesta es sencilla: no eres feliz porque no has aprendido a ponerte en modo apreciación 

A nadie le hace falta que las cosas sean totalmente perfectas, lo que hace falta es que sepamos apreciar las cosas tal y como son. Se trata de un cambio mental que hay que practicar a diario, hasta que salga solo de manera natural. Abandona las quejas: está bien de vez en cuando quejarse si es que así vamos a conseguir cambiar algo que nos desagrada por algo que nos puede agradar. El problema es tenerlo como un deporte y quejarnos de absolutamente todo, incluso de cosas que por mucho que nos quejemos no vamos a poder controlar ni modificar.Intentemos proponernos cada día el quejarte un poco menos, hasta que acabemos por no quejarnos de casi nada, aceptando las cosas tal y como son.

Debemos de dejar de buscar culpables: Nadie tiene la culpa de nuestros problemas. Si nos encuéntranos mal o te sientes desgraciado, es tuyo. No olvidemos que el dueño de nuestra mente somos nosotros. Echar las culpas a los demás te coloca en la posición de una marioneta, sin ningún control sobre tu vida..,La vida tiene cosas buenas y otras no tanto. Gastemos nuestras fuerzas en buscar soluciones en lugar de en buscar quién tiene la culpa.

Y por que no dar las gracias: Si nos ponemos conscientemente a reflexionar sobre todo lo que poseemos nos daremos cuenta de que nos sobra de todo y somos unos privilegiados. Haz el ejercicio de coger papel y lápiz y hacer una lista de lo que tienes, tanto material como inmaterial. Y cuando hablo de todo lo que tienes, es todo, desde tener piernas para correr hasta tener un trabajo para comer. No podemos olvidar la realidad: hay gente que no lo tiene. Por lo tanto, no debemos olvidar de dar las gracias todos los días.

Disfruta de los pequeños placeres de la vida: saborea un buen café, alucina con un precioso atardecer, aprecia que comes todos los días, incluso demasiado, ríete a carcajadas con alguien porque sí, aunque no haya motivo, emociónate con un buen tema musical que te traiga recuerdos… Realmente son todas estas pequeñas cosas las que nos hacen más felices, si es que eres capaz de apreciarlas y disfrutar de ellas. Piensa que la vida no es más que un juego. Si te das cuenta, estamos metidos en un planeta con forma de pelota que da vueltas, dentro de un universo infinito. Nada tiene mucho sentido o lo desconocemos bastante. Lo que tienes que hacer es agradecer que tú si has tenido el privilegio de nacer, que estás aquí para ver, oler, tocar y sentir todo lo que la naturaleza y el mundo puede ofrecerte. La vida no es más que un juego para divertirnos, así que mientras estés aquí, no dejes de jugar.

Somos protagonistas, no víctimas: ¡Deja ya de decirte a ti mismo lo desgraciado que eres! Empieza a mirar a tu alrededor y fíjate que tienes todo lo necesario para estar bien, desde ya. Te estás quejando de lo que te falta y ese es tu error. Si quieres que las cosas sean de otra manera, empieza a buscar soluciones, a crear cambios pero deja de hacerte la víctima, eso no te va a ayudar. Hay gente en el mundo mucho peor, y sí, otros estarán mejor. Así es la vida. Sal ahí fuera, lucha por lo que tengas que luchar, vive la única vida que vas a vivir tal y como te salga, y deja de perder el tiempo pensando que el mundo está en tu contra. El mundo no se ha parado a pensar en como tú quieres que sean las cosas ni falta que te hace.



 

La mente, como el cuerpo, debe desintoxicarse...

octubre 22, 2015




Sufrir, aguantar y sacrificar tu vida no te valida como ser humano ni te hace mejor, solo te atormenta y te merma. Rodearse de personas negativas consigue oscurecer todo aquello que brilla en nosotros.No dejes ir a aquellas personas que hacen lindo tu mundo, deja marchar a las que lo anulan. Conserva en tu vida todo aquello que te ayude y aquello que te haga mejor persona.

A veces para vivir tenemos que ignorar a muchas personas.Para ser felices tenemos que saber ignorar a muchas personas. Tenemos que aprender a vivir y a desatender aquellas actos, palabras o sentimientos que pretendan o consigan anularnos. Sencillamente hay personas que resultan conflictivas y que nos atormentan con sus quejas, con sus juicios y con sus dramas. Esto puede resultar agobiante, abrumador y altamente tóxico, pues condiciona nuestro bienestar a la incertidumbre de sus actuaciones.Por eso tenemos que dejar de alimentar aquellos intercambios que nos chupan la energía y nublan nuestra realidad. Así que lo primero que hay que aprender es a ignorar a cierta gente en aquellos momentos en los que nos estén haciendo daño.

Aléjate de lo que te haga daño, de lo que oscurezca tu vida, de lo que se convierta en siniestro. Aléjate de las personas tóxicas porque tu salud lo agradecerá. No permitas que se desmorone tu mundo.La balanza emocional debe inclinarse por el lado de tu bienestar y, aunque el sufrimiento es inevitable y debemos aceptarlo, es imprescindible que lo sepamos manejar a voluntad. O sea, que a los demonios a veces hay que abrazarlos para lograr verlos como “menos malos”. No te olvides de que de vez en cuando tenemos que descargarnos. La mente, como el cuerpo, debe desintoxicarse de radicales libres, de emociones negativas, de pasados conflictivos, de personas que la desestabilizan.

Decirle adiós al sufrimiento puede que sea una tarea complicada pero a veces es importante parar y restablecer nuestras prioridades. Por eso debemos plantearnos escapar de las emociones dolorosas, aquellas que no son sanas y que nos atormentan, que nos impiden evolucionar.Lo que nos perturba no son los hechos, sino lo que pensamos sobre ellos. Por eso importante que sepamos identificar, expresar y valorar nuestras emociones de manera estratégica y como hacerlo...?

Expresando nuestros sentimientos y emociones. Como se suele decir, a veces no necesitamos que una mente brillante nos hable, sino que un corazón paciente nos escuche. Nuestras emociones nacen para ser experimentadas, por lo que retenerlas por miedo solo consigue enturbiar nuestra realidad.Por ejemplo, si acumulamos tristeza podemos facilitar la aparición de la depresión.- Debemos analizar las creencias que sostienen a las emociones dolorosas. Es natural que nos preocupemos por buscar la paz y la felicidad pero no podemos terribilizar nuestros errores, pues así solo alimentaremos malos sentimientos. O sea, que no hay peor tormenta que la que uno se forma en la cabeza. No es igual pensar que “es terrible que uno de nuestros sueños no se han hecho realidad ” que creer que “aunque nos pone tristes que no hayamos logrado realizar ese sueño, es normal que haya sucedido, y hay que volver a intentarlo”. Debemos por todos los medios no dejar que aparezca la ansiedad y la depresión.

Este mismo razonamiento lo podemos amoldar a diversas emociones. De esta manera, tenemos que pelear por evitar la vergüenza, pero no la decepción, por eliminar la culpa, pero no el remordimiento, y por deshacernos de la ira, pero no del enfado. Transformando, liberando y depurando esos sentimientos y emociones. Analizar nuestras emociones y sentimientos no es suficiente, debemos explorar qué es lo que se esconde tras ellas. Esta es la única manera de liberarnos. Puede que sea inevitable que permanezca una parte “insana” en nuestras emociones y pensamientos, pero lo que tenemos que tener claro es que no debemos alimentarlo.


 

.. apuñalar por la espalda

octubre 21, 2015





Aunque me decepcione una y otra vez aún creo que hay gente buena.Pues sí, hay gente buena. Ni una ni cien traiciones pueden hacernos creer que el mundo está lleno de oscuridad. Además está claro que no somos infalibles y que a veces cometemos errores sin intención de “apuñalar por la espalda” a nuestros amigos.

De hecho, no todo el mundo es malo o bueno en su totalidad, solo que cuando nos traicionan el actor de esos actos nos parece un terrible demonio. Aún así debemos usar estas experiencias para aprender qué es lo que deseamos y de qué nos queremos rodear. Es probable que por muchas corazas que nos pongamos sigamos encontrándonos con malas relaciones por el camino. Por eso, dado que las dudas, el recelo y la falsedad solo nos hacen daño y nos envenenan, debemos esforzarnos por cultivar la franqueza, la honestidad y la lealtad. Sin corazas y sin máscaras, solo de manera sincera.

No temo a quien me ataca, sino al falso amigo que me abraza.En la vida no nos faltan ocasiones para sorprendernos de las actitudes de personas que nos rodean y que creíamos fieles y leales al sentimiento de la amistad. De hecho, no solemos reconocer al falso amigo o amiga hasta que el daño está hecho…Lo cierto es que los ataques por la espalda nos generan gran cantidad de sufrimiento. Un sufrimiento que resulta a veces insoportable por lo que supone la ruptura de la confianza y de la relación con alguien por quien en su momento hubiésemos puesto la mano en el fuego. Si bien de la hipocresía y de la traición de aquellos que consideramos amigos es muy difícil protegerse, sí que tenemos que tener en cuenta siempre que aunque no todo es oro lo que reluce aún podemos confiar en el mundo.

Como todos sabemos, la verdadera amistad es un bien escaso que se nutre de buenos sentimientos, esperanzas y expectativas. Así es que quien tiene un amigo no tiene un tesoro, tiene una fortuna. De todas formas por muy terrible que nos parezca, las amistades también caducan (o mejor dicho, lo hacen las relaciones). Caducan cuando dejamos de cuidarnos y olvidamos los valores que las sostienen. Lo malo es que cuando la traición y la mentira entran a jugar disfrazas de buenas intenciones en mitad del partido. Entonces el campo se inunda de hipocresía y de falsedad.En estos momentos podemos sentir cómo algo se quiebra en nuestro interior y nos da un vuelco nuestro mundo. Nuestros castillos se desmoronan y nos encontramos con un mundo totalmente destruido.

Reconstruir entonces la fe en la humanidad y en los sentimientos no enmascarados puede costar un poco. De hecho, puede resultar difícil incluso dejar ir esa parte de nosotros que hasta ahora nos acompañaba. En este sentido aquellas amistades que traicionan no hacen honor al término amigo, simplemente fueron relaciones que pudieron ser algo bonito pero que se torcieron por el camino o quizás desde el principio. Hay perfiles posibles de falso amigo que debemos reconocer para prevenir su influencia en nuestra vida. Aquel que siempre pretende ser el mejor. Creo que tener ambiciones e inquietudes no es malo, pero hay gente que siempre quiere ser superior. Se caracterizan por no alegrarse y no felicitarnos nunca por nuestros logros. Siempre ellos estarán mejor o peor que nosotros y no escucharán, solo querrán ser escuchados.

Aquel amigo que siempre tiene problemas. Les define su incapacidad para sentirse afortunados y su búsqueda incesante de compasión y apoyo. Se quejan por todo y la vida en sí es un drama para ellos. No importa si tú estás pasando por un mal momento, acabarás consolándonos ante su reclamo desesperado de palabras reconfortantes. y esos amigos o amigas que siempre te hace sentir mal.Son personas que te hace sentir culpable y egoísta cada vez que mueves un dedo o abres la boca. Todo lo que haces estará mal y nunca te harán sentir que estás actuando correctamente salvo que busquen algo de ti.

Y esos amigos o amigas que solo quiere cotillear, hablar mal de los demás y juzgar cualquier cosa son sus mejores aficiones. Cuando estás con ellos intuyes que solo buscan indagar y enterarse de los últimos movimientos en tu vida. Que no hay un interés sincero es algo que se palpa en el tono y en la insistencia.

Y finalmente nunca faltan esos amigos o amigas que solo busca aprovecharse.Hay personas que tratan de sacar beneficio de todo, hasta de las miserias. Generalmente la balanza se inclina a su favor y solo se acerca cuando tiene garantías de sacar algo de la situación.


 

(cancer) ..recomendaciones para saber cómo actuar

octubre 21, 2015






Cuando una persona padece cáncer, sufrimos un fuerte impacto emocional. Nuestro funcionamiento social y laboral puede estar profundamente afectado y este malestar puede extenderse a sus familiares y amigos. En general,solemos atravesar un período de incertidumbre y miedo, sin saber cómo actuar.El diagnóstico inicial de una enfermedad oncológica supone un shock. Nos cuesta creer que sea verdad, sintiéndonos incapaces para tomar decisiones a partir de ese momento, no sabiendo muy bien qué hacer o cómo actuar. Surgen en uno una gran diversidad de reacciones emocionales como el miedo, la rabia, la ansiedad o la desolación ante la posibilidad de padecer una enfermedad larga, con riesgo de muerte y ruptura de las metas vitales. No obstante, es posible vivir con bienestar personal, familiar y laboral durante y después del cáncer, pero se requiere tiempo para habituarse y que se produzca la adaptación a esta nueva situación.


El cáncer es una enfermedad que asusta y que crea dificultades no solo en uno que lo padece sino también en los que se encuentran a nuestro alrededor y no se han enfrentado a ella. Pero no hay que avergonzarse de los miedos, interrogantes o malestares que experimentemos.Cuando uno ha sido diagnóstico de cáncer,experimenta dificultades al interactuar con uno mismo o no sepa qué decir. Es importante saber que pueden hacer mucho por ayudarnos. Muchos estudios indican que los pacientes con cáncer que reciben apoyo por parte de su entorno encuentran menos dificultades en relación al afrontamiento de su enfermedad.

Por ello, y por experiencia propia os ofresco una serie de recomendaciones para saber cómo actuar cuando alguno de sus seres queridos padece esta enfermedad. Sobre todo, es muy importante intentar ponerse en su lugar y comprender la situación que está experimentando.

Una de las cuestiones más importantes que puede hacer es reconocer la situación de la forma que le resulte más cómoda, en lugar de intentar evitarlo. Es decir, si su reacción es la preocupación o el interés, muéstrelo y ofrezca su apoyo. Déjele saber que le preocupa. Recuerde que la expresión más sencilla de interés es la más significativa. Es importante que demuestres que estás ahí y que puede contar contigo. Escuchar a la persona y ser empático resulta en ocasiones la mejor forma de ayudar. Saber escuchar es un proceso fundamental para una comunicación eficaz, pues significa dirigir nuestra atención hacia el otro. Preguntar a la persona cómo puedes ayudar, en ocasiones rompe la sensación de incomodidad. Si su ser querido empieza a hablar sobre su enfermedad, no cambie el tema, necesita expresarse, escúchelo. Respete las necesidades de hablar o callar de la persona. Y no olvide que la persona que tiene cáncer se conoce a sí misma y cómo funciona su organismo, sabe que las cosas no están sucediendo como antes.

Sé sincero o sincera.Dar ánimos es importante, pero también lo es no generar un falso optimismo o decir continuamente a la persona que ha de tener siempre una actitud positiva o que sabemos cómo se siente. Hay que ser sincero o sincera, no se pueden decir cosas positivas si no son reales. Ni todos vivimos siendo optimistas todos los días, ni sabemos cómo se está sintiendo el otro, pues las experiencias individuales son únicas de cada persona. Por ello, no intente pintar todo un mundo de color de rosas pero tampoco invalide a la persona si por sí misma puede continuar haciendo cosas. Sé sincero o sioncera con él, pregúntale y cuéntele que estará a su lado para todo lo que necesite. Si le abres tu corazón, probablemente él también lo hará.

El uso del humor resulta saludable siempre y cuando, sea la persona afectada la que haya llevado la iniciativa, y estemos seguros de que el comentario que vayamos hacer lo pueda apreciar o responder. Muchas personas utilizan este recurso como modo para sobrellevar las situaciones y suele tener resultados positivos. El humor puede resultar beneficiosa si lo utilizamos como vía de escape o para dar otra perspectiva a nuestra situación. De hecho es un recurso muy utilizado por algunas personas para afrontar sus dificultades. Pero no olvides, que tu no marcas el ritmo, sino la persona que padece esta enfermedad.

Sugiérale realizar alguna actividad.Cuando la persona tenga una buena apariencia es importante que se lo hagamos saber, al igual que cuando su aspecto no sea bueno es recomendable evitar comentarios. Inclúyelo en actividades de ocio o trabajo y actos sociales, siempre dejando la elección a la persona de decir si está preparado o no para la actividad. La realización de actividades, sobre todo de aquellas que más le gusten o le llamen la atención, le permitirá desviar su atención de los pensamientos negativos y de las preocupaciones, además de disfrutar de lo que está haciendo y pasar un buen rato.

Muy importante respeta su privacidad. Resulta extremadamente importante respetar la privacidad de la persona enferma. Quizás pueda sentirse ofendido porque la persona cercana no le ha dicho la noticia del diagnóstico del cáncer. Hay que entender que muchas personas necesitan un tiempo de adaptación a la situación, así como prepararse para hablar con los demás de lo que le sucede, por eso no hay que tomarlo personalmente, siendo lo conveniente centrarse en cómo ayudar a la persona.

Finalmente, ante todo debemos ser honestos acerca de cómo nos sentimos y descubriremos que es más fácil comunicarnos con la persona de lo que pensamos. No olvidemos que las personas con cáncer tenemos días buenos y malos, tanto emocional como físicamente. Por ello hay que guardar nuestra relación con ellos de la forma más normal posible. En estos momentos se necesita mayor paciencia, comprensión, apoyo y compasión.

Aprobecho esta oportunidad para agradecer a mi compañera del camino por su apoyo,su amor incondicional y su pasiencia, de cuyo fruto ha salido esta serie de recomendaciones.


 

..cada quien construye su propio destino

octubre 21, 2015





Tendremos el destino que nos hayamos merecido..? Hoy voy a escribir sobre esa tentación de adjudicar al “destino” algunos de nuestros logros y nuestros fracasos. Nada más fácil que responsabilizar a la fatalidad de lo que nos sucede y nos deja de suceder. Es una fórmula casi mágica, que todo lo explica y todo lo justifica.Frases como “Si el destino lo quiere, nos volveremos a encontrar”, o “El destino impidió que todo saliera bien”, son de uso frecuente. Pensar que todo está escrito de antemano es algo que se nos viene a la cabeza cuando nos encontramos con casualidades o situaciones aparentemente fortuitas, que determinan aspectos importantes de nuestra vida.El problema es que si aceptáramos que existe un destino fijado, prácticamente todo lo que hacemos carecería de sentido. Pues como va a ocurrir hagamos lo que hagamos, nos libraríamos de nuestra responsabilidad.

Quizás vosotros tanto como Yo nos hemos preguntado alguna vez :¿Qué es el destino?. Si nos remitimos a lo estrictamente literal, la palabra destino simplemente significa un punto de llegada. El lugar hacia donde nos dirigimos o el término de un trayecto. Sin embargo, al destino se le ha definido de muchas formas. La filosofía, la mitología, la religión y las creencias esotéricas le han adjudicado diversos valores: Para la filosofía, el destino tiene que ver con la teoría de la causalidad. Todo lo que ocurre tiene una causa que lo genera.Para la mitología griega y romana, era la personificación de una diosa que tenía el poder de determinarlo todo, incluso lo que debía ocurrirle a otros dioses. Para las religiones, se trata también de una disposición divina. En el hinduismo, un efecto del karma. En las religiones cristianas y musulmanas, una voluntad de la Providencia.Para el esoterismo, el destino es una realidad impuesta por las influencias de los astros, o, en otras ocasiones, una amalgama entre el concepto de karma y de disposición divina.

Lo cierto es que, desde siempre, los hombres se han formulado preguntas en torno al destino: “¿Hacia dónde voy?”, “¿Hacia dónde debo ir?”, “¿Por qué no termino de llegar al punto que me propuse?” La pregunta por el destino es la pregunta por el sentido que tiene nuestra vida. De ahí que sea una inquietud constante, que ha recorrido toda nuestra historia como seres humanos.El destino no es cuestión de casualidad sino de elección.El destino no está escrito en las estrellas, el viento o la tierra. El destino no está escrito en las estrellas, el viento o la tierra. Nuestro porvenir solo puede ser plantado, regado, cuidado y recogido por nosotros mismos. Así que es mejor que pares de dejarte llevar pensando que es el viento quien te balancea, pues no es así, puesto que tú eres el único patrón de tu barco.

No debemos pensar que el destino es algo inerte, inamovible y quieto. No debemos ser víctimas de antiguas creencias que culpan a grandes y omnipotentes deidades de todo aquello cuanto nos pasa. No hay un ser de inmenso poder que decide por nosotros. Es nuestro corazón quien toma los caminos a seguir, y nuestros pies quienes avanzan por ellos. El concepto de “destino”, entendido como predestinación, no hubiera sobrevivido a lo largo de tantos siglos, si no fuera útil. Y vaya que es útil. A través de la palabra “destino” pueden explicarse y comprenderse, al menos en apariencia, la mayoría de situaciones complejas de la vida. El concepto de destino sirve, entre otras cosas, para lo siguiente:

Permite entender las adversidades como una realidad inevitable, que bien puede ser producto de un castigo por nuestras malas acciones, o una prueba que, si se pasa, luego será recompensada.Permite asociar los éxitos con un fuerte componente de suerte. Lo “bueno” llega a nuestra vida porque nuestra estrella está brillando.Permite depositar la responsabilidad por lo que nos ocurre en fuerzas ajenas a nosotros mismos. Esto evita posibles sentimientos de culpa o, eventualmente, hacer los esfuerzos necesarios para llegar a donde queremos. ¿Y la responsabilidad?.Lo preocupante de aceptar que existe la predestinación, o un destino escrito por una fuerza superior, es que renuncias al control sobre tu propia vida. Al principio es solo una creencia, pero con el tiempo se convierte en todo un estilo de vida.

Sin que apenas lo notes, comienzas a ver tu sufrimiento como una realidad inabordable. Te instalas en la idea de que no es posible darle un giro a lo que te ocurre. De hecho, tu pensamiento no produce ideas de cambio y sientes que todas las puertas están cerradas.Lo mismo pasa con el éxito. Un triunfo real no proviene de una situación fortuita, sino de un largo y paciente trabajo. Pero si crees en el destino, estarás más ocupado buscando algún factor de buena suerte, en lugar de un método para avanzar. Si el destino existiera, no tendrían por qué existir las cárceles. ¿Cómo se podría juzgar a alguien por robar o matar, si esos actos no dependían de él, sino de algo que ya estaba escrito?. En realidad, cada quien construye su propio destino. Aunque hay factores que escapan al control individual, siempre existen diferentes alternativas para actuar frente a una misma situación. Aceptar que todo está escrito de antemano es renunciar a la libertad y a la vida misma.


 

.. y por muchos otros pecados

octubre 20, 2015





He pecado porque mi ignorancia no me permite discernir entre lo que está bien a los ojos de Dios y lo que está mal. Ingenuamente me he atrevido a pensar que los homosexuales tienen derecho a casarse y a adoptar niños si así se les antoja, cuando en las Sagradas Escrituras se afirma que debemos lapidarlos hasta la muerte o en su defecto, quemarlos como en Sodoma. He pecado porque creo en las libertades individuales y en la educación de calidad y me opongo a cualquier forma de discriminación. Defiendo y respeto los derechos reproductivos de las mujeres y la legalización de la droga, aunque eso enoje a Dios y a sus mesías.

Confieso que he pecado, como todos. Aunque jamás haya matado a nadie ni me guste mentir con frecuencia; aunque no me haya robado un peso del presupuesto público ni haya comprado conciencias. Pero he pecado porque le he fallado a Dios y a los muchos profetas que en su nombre nos fiscalizan.

He pecado porque juré ante Dios que mi matrimonio perduraría hasta la muerte y por dignidad no fui capaz de cumplirle. Sabía que mi deber era perpetuar mi infelicidad y mantener el Sagrado Vínculo, como hacen tantos buenos cristianos, pero abdiqué sin miramientos. Preponderé mi tranquilidad sobre valores cristianos tan bellos como la abnegación y el sacrificio. Por eso sé que no tengo vergüenza ni perdón de Dios.

He pecado porque creo que Dios está en todas partes (o más bien en ninguna) y no considero necesario hacer parte de una comunidad de fieles. Por mi vanidad, no he permitido que el Espíritu Santo me ilumine y por medio de sus profetas, me diga por quién votar, a quién juzgar o cuánto dinero pagar para consolidar la empresa material de Dios.

He pecado porque no alcanzo a comprender la dimensión de la obra de Dios en la Tierra, y me pregunto en voz baja por qué las iglesias no declaran renta y están exentas de tantos impuestos. (…)

Por lo anterior y por muchos otros pecados de menor calibre, sé que con mi alma no hay indulgencia que valga. Inútil sería dar diezmos buscando el perdón de Dios si mi arrepentimiento no es sincero, así que mientras me llega el castigo eterno no me queda más que buscar mi felicidad en esta vida terrena”.


 

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