Nuestra historia se escribe en la improvisación.
Publicado por Patricio Varsariah el sábado, diciembre 27, 2025

La vida está llena de momentos que nunca esperamos, y en la mayoría de los casos son precisamente esos momentos los que nos definen.
Las escenas cinematográficas más icónicas no fueron planeadas. Fueron errores, improvisaciones o instantes fortuitos. Actores y directores aún se maravillan con ellas décadas después y las llaman mágicas. Leo historias así cada semana, y cada una me conmueve.
Esto me lleva a mirar la vida de la misma manera.
Escribimos nuestras propias obras y las representamos día tras día, sin ensayarlas.
Hay días ordenados y hay días desordenados, y, sin embargo, de alguna manera, lo imprevisto, los errores y las pequeñas decisiones que nunca pensamos que importarían terminan convirtiéndose en parte de la narrativa que nos contamos a nosotros mismos.
En retrospectiva, esos actos espontáneos suelen ser una bendición.
La risa, los pequeños fracasos y las coincidencias mantienen unida nuestra propia épica. Apenas podemos percibir su significado cuando ocurren, pero cuando nos detenemos y miramos atrás, todo parece encajar en una extraña armonía sin esfuerzo.
La vida, con todos sus caprichos, se vuelve como una película. Y quizás ese sea el punto. No es la perfección de la actuación lo que nos forma, sino aquello imperfecto, improvisado, torpe y espontáneo que nos toma por sorpresa, nos empuja y, en última instancia, nos transforma.
Las cosas que desearíamos no haber dicho, las cosas que desearíamos haber hecho, las noches que pasamos despiertos soñando… todo ello se convierte en parte de nuestra historia.
Al igual que las películas que amamos, nuestras vidas son memorables no porque hayan sido perfectas, sino porque fueron nuestras: imprevistas, inesperadas y profundamente humanas.
¡Gracias por leer!
Patricio Varsariah.
