Lo que la vida me enseñó sobre vivir, perder y amar.
Publicado por Patricio Varsariah el miércoles, febrero 18, 2026

Con el paso de los años, algunas certezas se caen y otras nacen desde la experiencia. Este escrito no pretende enseñar, sino compartir lo que la vida, la pérdida y el amor me fueron revelados con el tiempo. Una mirada honesta, sin fórmulas ni promesas, solo presencia y aprendizaje.
Sobre la VIDA
La vida está llena de maravillas, alegrías, tristezas, penas, desafíos, victorias y pérdidas. Es tan completa y tan intensa que la forma en que atravesamos cada uno de esos momentos puede ayudarnos a crecer… o a rompernos por dentro. No hay un manual de instrucciones. Nadie conoce “la manera correcta”, porque no existe una única forma correcta de vivir.
El camino de mis padres no fue el correcto para mí. Tampoco lo fue el de sus padres para ellos. Entonces, ¿de quién se suponía que debía aprender?
Algunos no tuvimos maestros. La Universidad de la Vida no ofrece un plan de estudios claro. Algunos logramos recuperarnos de nuestros traumas; otros nunca lo hacen. Algunos tuvieron guías amorosos y aprendieron mucho. Otros fuimos dejados a nuestra suerte, y eso casi nunca resulta fácil. Aun así, aprendimos.
La vida es compleja. La mayoría no sabemos cómo manejar el estrés, afrontar conflictos, procesar pérdidas o comunicar lo que sentimos. La falta de herramientas emocionales terminó lastimando a muchos de nosotros. Hice lo mejor que pude con lo que tenía. ¿O no? A veces todavía no lo sé.
La vida es corta. Y, aun así, hay tanto por hacer y por aprender. Tanta vida por vivir. Lugares por conocer, experiencias por explorar, personas por encontrar. Lamentablemente, muchos nunca llegan a hacerlo.
Sobre la PÉRDIDA
La pérdida es inevitable. Nada es para siempre. Ni siquiera la vida. Ese es su orden natural: nacemos, vivimos y morimos. Lo sabemos, aunque a menudo lo olvidemos. Nadie se queda para siempre. Algunos se van demasiado pronto; otros permanecemos más tiempo. Pero todos partimos.
Durante mucho tiempo temí a la muerte y sufrí profundamente la pérdida de quienes amé. Hoy, aunque extraño sus presencias, ya no lamento como antes. Su tiempo aquí terminó. Ahora imagino que han pasado a otro estado, más liviano, sin dolor, en paz.
¿Qué habría que lamentar en eso?.0 Tal vez, solo la ausencia. Tal vez, solo el apego.
A veces pienso que les tomó toda una vida… y la muerte, para llegar allí.
Sobre el AMOR
El amor es un sentimiento. Son mariposas en el estómago, una calidez suave en el alma, dolor en el pecho y alegría en la sonrisa. No es solo romántico. No todos lo conocemos. Todos lo necesitamos, todos lo anhelamos, pero algunos pasamos la vida entera sin experimentar el amor verdadero.
Pasé muchos años buscándolo afuera, hasta que comprendí que el amor más auténtico siempre estuvo dentro de mí. Si alguien me lo hubiera enseñado antes, me habría ahorrado mucho dolor y muchas formas de abuso.
Me llevó toda una vida descubrir qué era realmente el amor y dónde habitarlo. Hice muchas cosas equivocadas por amor. Lo necesitaba, lo anhelaba, lo buscaba desesperadamente. Las personas no saben cómo tratarnos hasta que se lo mostramos. Esto es especialmente delicado cuando se trata del amor.
Durante mucho tiempo necesité que alguien me protegiera, que me cuidara, que me mantuviera a salvo. Nadie lo hizo. Hoy lo hago yo. Y descubrir que todo lo que siempre necesité estuvo dentro de mí… se siente profundamente bien.
Reflexión final.
A esta altura de la vida, hay días en los que siento que ya viví suficiente. Estoy cansado. He atravesado mucho. Y hay otros días en los que no puedo esperar a ver qué me depararán los próximos cinco o diez años. Me entusiasma el futuro. Me ilusiona usar todo lo aprendido para hacer del resto de mi vida algo mejor. Cada vez siento más esto último: una segunda oportunidad. No porque la vida sea más fácil, sino porque hoy la entiendo un poco más.
La lección más importante que aprendí es que nuestra vida es el resultado de nuestras decisiones. Cómo enfrentamos el estrés, las relaciones, los trabajos, las pérdidas, las personas. Cada elección nos trajo exactamente hasta aquí. No hay culpables. Así funciona la vida.
La vida está hecha para vivirla con amor, dar un paso paciente a la vez y recorrerla con una mente curiosa que nos invite a crecer. Porque, en un abrir y cerrar de ojos, todo puede desaparecer.
Si este escrito resonó contigo, quizá no sea casualidad. A veces no leemos para aprender algo nuevo, sino para recordar lo que ya sabíamos en silencio.
Con gratitud,
Patricio Varsariah.
