Publicado por Patricio Varsariah el viernes, junio 26, 2015
Me gustó pensar en la vida como un gran mar por el que navega mi alma viajera. Me gustó recordar que el timón y las velas del mismo son mi razón y mi pasión. Pero, sobre todo, me gustó comprender que yo soy la capitana de mi propio barco y que el reto consiste, justamente, en aprender a manejar tanto el timón como las velas de la forma más adecuada posible para que, hasta en las más furiosas tempestades, mi velero se mantenga a flote… y continúe navegando.