Elige: Fuerza o Pasividad
Publicado por Patricio Varsariah el lunes, enero 19, 2026

Siempre hay una opción. Todos hemos cargado con nuestra cuota de desastres, dolor y decepciones. Por eso me desconcierta encontrar personas que, ante cualquier contratiempo, se aferran a la queja como si fuera un refugio. No es que no entienda el sufrimiento; lo he sentido en los huesos. Pero hay una diferencia crucial entre reconocer el dolor… y vivir anclado en él.
Llorar no es debilidad; rendirse sí lo es. Si necesitas llorar para liberar lo que pesa en tu pecho, hazlo. Pero luego levántate. Sigue. Avanza como lo habías planeado. Porque la vida no se detiene por tu dolor —y tampoco te premia por quedarte quieto.
El mundo es duro. Y no recompensa la pasividad. Si quieres construir algo duradero —una vida, una familia, una paz interior— necesitas fortaleza. No se trata de ser invencible, sino de no permitir que el golpe te defina. O actúas con determinación, o verás a otros tomar lo que tú deseabas.
He aprendido que nadie te enseña a mantener la calma bajo presión. Esa es una habilidad que forjas en el fuego, y que, muchas veces, te salva la vida. La diferencia entre la vida que tienes y la que anhelas suele medirse en semanas, meses o años de intensa presión. Pero no llegarás allí si evitas atravesarlos.
Amplía tu tolerancia al dolor. La vida no pregunta si estás listo. Si tus sentimientos son frágiles, los pondrá a prueba. Si ya están rotos, los complicará aún más. Tu desafío no es evitar el sufrimiento, sino soportarlo sin perder tu humanidad. Sé fuerte, sí —pero también sé tierno. Sé firme, pero adaptable.
Porque no hay día sin malas noticias: alguien muere, un gobierno cae, un amor se rompe, un sueño se desvanece. El mundo siempre ha estado en crisis. Si buscas lo que está mal, lo encontrarás en todas partes. Pero si eliges mirar hacia lo que puedes construir, descubrirás que incluso en medio del caos, hay espacio para actuar.
Y ahí está la clave: actuar.
No puedes ser dueño de tu mente —ni de tu vida— desde la pasividad. Si no decides qué leer, qué creer, qué decir, qué relaciones cultivar, algún día despertarás y no reconocerás el paisaje de tu propia existencia.
Lo peor que puedes hacer hoy no es equivocarte. Es no elegir.
En toda circunstancia, hay una opción. Aunque no veas el camino completo, aunque el miedo te paralice por un instante… siempre hay algo que hacer. Incluso no hacer nada es una elección —y el mundo la interpretará por ti.
Así que elige. No se trata de negar el dolor, sino de no dejar que te gobierne. No se trata de fingir que todo está bien, sino de comprometerte con lo que tú puedes hacer, aquí y ahora.
Porque al final, no serás recordada o recordado, por lo que te hicieron, sino por lo que hiciste con lo que te dieron. Elige. Actúa. Vive.
Que mi escrito inspire a quienes lo lean a elegir la acción, la claridad y la fortaleza —sin olvidar la humanidad.
¡Gracias por leer!
Un abrazo respetuoso y sincero.
Patricio Varsariah.
