Diez lecciones aprendidas en 75 años: la sabiduría de las pequeñas cosas.
Publicado por Patricio Varsariah el sábado, enero 31, 2026

Llegar a los 75 es fácil… bueno, al menos es fácil para mí decirlo. Es cuestión de genes, estilo de vida y pura suerte. Para mí, fue suerte. Si tienes la suerte de llegar a los 75 y eres consciente, puedes aprender a prosperar prestando atención a las pequeñas cosas de la vida, que son las más importantes.
Esto es lo que he aprendido hasta ahora sobre la vejez:
1.- La vejez llega lentamente, como una tortuga en cámara lenta, tan difícil de ver. Primero, la tortuga está tan lejos en el horizonte que no puedes verla. Luego empiezas a oír rumores sobre ella, notas que tus manos se ven viejas, y entonces un joven te llama señor o señora, y de repente te das cuenta de que eres viejo.
2.- Mi vida se ha desplegado como una flor en primavera, girando hacia el sol. Miren cómo crecen las flores del campo. No trabajan ni hilan. Sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón en todo su esplendor se vistió como una de ellas. Somos más hermosos de lo que creemos, especialmente si aprendemos a ser simplemente nosotros mismos, como una flor. Para mí, en esta etapa de la vida, ha sido girar hacia el sol y convertirme en mi verdadero yo.
3.- No podemos medir cuándo comienza ni cuándo terminará la vejez. No existe un instrumento científico para eso. La medida más importante de los 75 no es un número. Es cuánto tiempo pasas en el aquí y ahora, con tu pareja, tu familia y tus amigos. Nadie, en su lecho de muerte, ha dicho jamás: «Ojalá hubiera pasado más tiempo trabajando hasta tarde o mirando Instagram.
4.- La vejez se trata de una pequeña cosa tras otra. No te obsesiones con las cosas grandes o te perderás tu vida, que siempre se centra en los pequeños detalles. El aroma de tu té favorito humeando en la taza. La sonrisa de tu pareja. Lo que sucede en cada momento.
5.*- Y apaga tu smartphone. Hace poco leí un artículo sobre la adicción de las personas mayores a sus teléfonos. En él, los jóvenes que visitaban a sus padres o abuelos tenían dificultades para conectar porque sus padres estaban constantemente en Facebook y TikTok. ¿Quién dice que las personas mayores son incompetentes con la tecnología? Somos adictos a esa bazofia, igual que nuestros hijos. Apaga la televisión y el smartphone y deja de intentar ser como tus nietos en lugar del anciano sabio que eres.
6.- Las personas con actitudes positivas hacia el envejecimiento viven unos 7,5 años más que aquellas con opiniones negativas. Y este beneficio a menudo supera factores como el ejercicio o no fumar, además las creencias culturales y la perspectiva personal afectan la salud y la longevidad.
7.- Las creencias positivas sobre la edad se vincularon con una mejor salud física, menos eventos cardiovasculares, mejor memoria y mayor resiliencia. Vivir con buen humor puede llevar a una vejez más sana y feliz. Y está respaldado por la ciencia. No soy muy partidario de la ciencia objetiva, porque la vida es subjetiva. Pero si me rompo el brazo, primero iré a ver a un traumatólogo, no a un acupunturista. Pero tendré pensamientos positivos sobre mi recuperación.
8.- Come bien, mantente en forma y mantén la calma. Lleva una dieta equilibrada, no bebas demasiado (o nada), relájate y ¡cálmate! No te tomes las cosas tan en serio. Déjate llevar, ayuda a tus vecinos. Te preguntarás: ‘Pero aun así moriremos; Todos moriremos, así que disfruta el momento y comparte el amor porque todos estamos en el mismo barco maravilloso.
9.- Deja ir. La vejez se trata de viajar cada vez más ligero hasta que, finalmente, nos liberamos de cargas. Nos hemos desprendido de todas nuestras posesiones, excepto del amor y la bondad. Y podemos partir plenamente vivos y conscientes del momento más extraordinario y místico que jamás viviremos. Será nuestro momento privado de exploración, cuando descubramos lo que nadie más sabe, lo que nadie más puede arrebatarnos. (Quizás haya un túnel con una luz blanca al final). Descubriremos el secreto más preciado de todos, y no podremos contárselo a nadie.
10.- Pienso en mi vejez como una película de aventuras sobre un anciano que niega su edad y que empieza a darse cuenta de que está en un viaje heroico, una búsqueda de iluminación en el momento más difícil de su existencia, ¡y cómo termina disfrutando al máximo!
Es mi película, así que supongo que escribiré el guion e interpretaré el papel principal. La sabiduría que me acompañará al salir será la misma que me ha acompañado al vivir.
El mensaje que intento dejar es —vivir la vida y no solo sobrevivirla— es exactamente el tipo de semilla que, aunque caiga en silencio, termina germinando.
A veces un lector no comenta, no comparte, no escribe…pero algo se acomoda
dentro. Y eso ya es suficiente.
Si este escrito resonó contigo, compártelo. Tal vez ayude a otros a reflexionar, despertando la empatía, la creatividad y el pensamiento crítico.
¡Gracias por leer!
Patricio Varsariah.
